scieee Open visual document viewer

La gran Tecleciguata: notas sobre la devoción de la Virgen de la Antigua en Hispanoamérica

Medianero Hernández, José Mª

Full text

LA GRAN TECLECIGUATA: NOTAS SOBRE LA DEVOCION DE LA VIRGEN DE LA ANTIGUA EN HISPANOAMÉRICA po ,JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ La conocida imagen pic ó ica de la Vi gen de la An igua, que se ene a en la capilla de su nomb e en la Ca ed al de Se illa, es la más p imi i a mues a de la pin u a gó ica de Andalucía. Di- ícil es de e mina la da ación conc e a, aunque su decana o, po su ad ocación, pa ece ue a de duda en e las escasas pin u as que conse amos de la época. Se a a de una pin u a mu al ealizada sob e uno de los pi- la es de lad illo que sos enían la Mezqui a Mayo almohade, en cuyo sola se le an ó a pa i de los p ime os años del siglo XV la g an Ca ed al gó ica hispalense que admi amos en la ac ualidad. Dada es a p emisa es necesa io admi i su e iden e an igüedad, co obo ada po sus ca ac e es es ilís icos. No obs an e, aún a en- diendo a es a azón, las luc uaciones c onológicas en e los espe- cialis as son ecuen es; dejando apa e las opiniones piadosas de los siglos XVII y XVIII que suponían a la Vi gen de la An igua como ob a de pinceles angélicos 1 y ambién la de algunos e udi os decimonónicos que la c eían de época isigoda, 2 los especialis as de ines del siglo pasado y de nues o siglo le han asignado un es- 1 Así en los lib os de Gab iel de A anda: Vida del Vene able Fe nando e Con e as. Se illa, 1692, pág. 381; y An onio de Sol s: His o ia de Nues a Seño , , de la An igua. Se illa, 1739, págs. 47-77 passim, po ejemplo. 2 Véase Mo gado, Alonso: La Vene able imagen de Nues a Seño a de la An igua, en «Se illa Ma iana>, omo II, págs. 15 -27, 52-61, 90-100, 134-149. Se- illa, 1882, pág. 27. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 366  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ pacio c onológico que a desde la segunda mi ad del siglo XIII a los p ime os años del siglo XV. 3 El undamen o de es a segunda da ación a día es la c eduli- dad de la adición que iden i ica la pequeña igu a o an e eme- nina pos ada a la de echa de la Vi gen con doña Leono de Al- bu que que, esposa de don Fe nando de An eque a, conquis ado de es a plaza en 1410. Noso os seguimos a Pos en la conside a- ción de que, a pesa del a caísmo mani ies o de la pin u a gó ica andaluza, las cons an es es ilís icas de la pin u a desmien en es a adición; ' o bien, po nues a pa e, añadimos que se ía admi- sible como cie a la a i mación adicional, en el sen ido de que doña Leono pudo po esos años manda , en acción de g acias po la en u osa conquis a de su esposo, pin a su imagen en o ación an e su ene ada Vi gen, ya en aquellas echas obje o de amplio cul- o popula . Po que, en un in e esan e documen o conocido como Lib o Blanco, edac ado po el p io y acione o Diego Ma ínez en 1411, se nos habla ya de la Vi gen de la An igua y de su capilla en la mezqui a almohade consag ada al cul o c is iano, lo cual signi ica, conside ando de nue o su ad ocación, una p esencia en la echa ci ada que e o ae en bas an es décadas la exis encia de la ima- gen pa a se me ecedo a de esa «an igüedad». 5 Aunque, ambién, como han apun ado los p o eso es Gue e o Lo illo y Camón Az- na , el o igen de es a imagen pod ía es a en un emo o icono bizan ino que de e minó la iconog a ía de Vi gen Hodege ía. b 3 El acopio de ci as se ía eno me, bas e como ejemplo es os dos, Sen e- nach y Cabañas, Na ciso: La pin u a en Se illa. Se illa, 1885; la echa a Tines del siglo XIII o p incipios del XIV (pág. 15) ; Rica , Gudiol: Pin u a Gó ica, omo IX de la Col. EA s Hispaniae». Mad id, Plus Ul a, 1955; la si úa, en cam- bio, en la p ime a década del siglo XV (pág. 192) . 4 Pos , Chandle Ra h on: A His o y o Spanish Pain ing. Camb idge, Ha a d Uni e si y P ess, 1930-58, ol. III, pág. 304. 5 Sob e es e in e esan ísimo Lib o Blanco o «Lib o de las do aciones de la San a Eglesia de Se illa» se basa la ealización de la Memo ia de Licencia - u a (inédi a) de Ja ie Pé ez Embid, i ulada: La Iglesia de Se illa en ?a Baja Edad Media, de endida en la Facul ad de Geog a ía e His o ia de la Uni- e sidad de Se illa en 1979, en la cual pod á encon a se abundan e in o mación. 6 Gue e o Lo illo, José: Guía de Se illa. Ba celona, Ed. A ies, 1952, pág. 51 y Camón Azna , José: Pin u a Medie al Española, ol. XXII de la Col. «Sum- ma A isa. Mad id, Espasa-Calpe, 1966, pág. 366. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS II JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  367 En odo caso, an o po la e e encia documen al expues a como po los ca ac e es es ilís icos, nos inclinamos a pensa que 'a Vi - gen de la An igua no es pos e io a la mediación del siglo XIV. Da ación amplia en la p ime a mi ad de dicha cen u ia ` que se adecua con la di usión del ipo de Vi gen en pie con el Niño en b azos, ya ci ado, de o as imágenes ma ianas hispalenses que pa- ecen de i a de la Vi gen de la An igua; nos e e imos a las Ví ge- nes de Rocamado , en la iglesia de San Lo enzo, y del Co al, en la de San Ilde onso. Las es compa en ese a án popula po a ejen a las, conside ándolas an e io es a la Reconquis a, j y su sal ación de la uina de los emplos que las con enían g acias a la g an de oción de los ieles se illanos, siendo obje o de di e sos aslados has a su asen amien o en los al a es donde ac ualmen e se ene an. 9 No quedó en una simple inspi ación iconog á ica la in luen- cia de la Vi gen de la An igua den o del a e medie al hisp-^ Tense, su cul o ue c eciendo en al p opo ción que los ieles o- áneos deseaban y pedían ele a sus plega ias a simulac os o co- pias de la imagen se illana. Así, ya a pa i de la segunda mi ad del siglo XV, las ep esen aciones de la Vi gen de la An igua se p odiga on, o iginando en la cen u ia siguien e una e dade a p o- li e ación de copias gene almen e muy exac as, dado que se exi- gía la p esencia de la imagen en sí y no de e siones más o menos ce e as. Ra a e a —y sigue siendo— la illa o luga mediana- men e impo an e de la Diócesis Hispalense que no u iese su 7 Seguimos, pues, la opinión de Pos , Ch. R.: A His o y o ..., op. ci ., pá- gina 305. 8 Véase Tubino, F ancisco Ma ía: La Vi gen de Rocamado , en «Museo Español de An igüedades», omo II, Mad id, 1873, págs. 125-144 y Mad azo, Ped o de: Bosquejo his ó ico de la pin u a c is iana en España, en la misma Re is a, omo XI, Mad id, 1881, pág. 95. 9 Los aslados de la Vi gen de la An igua son los más conocidos, aunque con segu idad sólo exis e cons ancia documen al del ealizado en 1578, que cons- i uyó una g an e emé ides en la ciudad, éase, A anda, Gab iel de: Vida del Vene able..., op. ci ., págs. 408-409; Solis, An onio de: His o ia de Nues a Se- ño a..., op. ci ., págs. 129-131; Ca illo y Aguila , Alonso: No icia del o igen de la milag osa imagen de Nues a Seño a de la An igua. Se illa, 1738 (?), págs. 19-22, y Ges oso Pé ez, José: Se illa monumen al y a ís ica, omo II, págs. 508-513; sob e la Vi gen de Rocamado y del Co al, éanse los a ículos ci ados an e io - men e de Tubino y Mad azo en las págs. 135-136 y 95 espec i amen e. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 368  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ copia de la imagen ma iana ca ed alicia y aun se ex endie on a Ex emadu a, Cas illa e incluso a Po ugal. P olijo se ía siquie a enume a las más conocidas de es as copias, bas e la demos ación de que incluso pin o es de p ime a línea den o de la Escuela Se illana del siglo XVI, como Alejo Fe nández o Ped o de Villegas Ma molejo, u ie on que some e su inicia i a a ís ica a los es echos cónones iconog á icos de la Vi gen de la An igua en sendas copias ealizadas pa a el p ecioso e ablo de la Capilla de Maese Rod igo en Se illa y pa a la iglesia de San a Ma ía de Ecija, espec i amen e. 10 El siglo XVI es, en e ec o, el g an siglo de de oción hispa- lense hacia la Vi gen de la An igua, el pe íodo en que se ges an sus milag os, c ece el cul o en su capilla, ` se ealiza el solemne aslado de 1578 ya apun ado y se inicia y consolida su p esencia en Amé ica. Es pe ec amen e lógico, po lo an o, que Se illa, «pue o y pue a de Indias », luga de paso obligado pa a el em- ba que, lle ase con en usiasmo la de oción de la Vi gen de la An igua al Nue o Mundo. El p oceso es ela ado así po An onio de Solís: «Debe supone se, po que assi es, que pa a los descu- b imien os de las Islas, y Tie a Fi me de el Ma Oc- ceano, ue Se illa caballo T oyano, de donde salie on los, que se empeña on en an a dua, y di icul osa em- p essa: con que p udencialmen e se in ie e, que ellos iendo po aquel iempo an e ien e en Se illa la De ocion de NUESTRA SEÑORA de la ANTIGUA, y las p essen allas, o os, y ablas, que en su San a Capilla apa ecían, la suplicassen e o osos, los a o eciesse, y p ome iessen dila a su cul o en las Indias: lo que mas cie os p ome ían, quan o no igno aban, que en lo ocan e á la Religion, se ha ían de acomoda las Igle- 10 Véase Angulo Iñiguez, Diego; Alejo Fe nández. Labo a o io de A e de la Uni e sidad de Se illa, 1946, págs. 14-16, y Se e a, Juan Miguel: Ped o de Vi- llegas Ma molejo. Se illa, Col. «A e Hispalense», 1976, pág 84. 11 Pablo Espinosa de los Mon e os a i ma en es e sen ido que « n año con o o se mandan dezi a es a sobe ana Seño a... ca o ze mil Missasa, en su ob a: Tea o de la San a Iglesia Me opoli ana de Se illa, P imada an igua de las Es- pañas. Se illa, Cla ijo, 1635, pág. 68. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS II JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  369 sias, que e igiessen al Ce emonial de es a Me opoli a- na, cons i uida Ma iz de odas ellas: con que siendo aquí NUESTRA SEÑORA de la ANTIGUA el objec o de el Cul o a la g an Mad e, lle a on sus Copias, y Re a os, pa a en abla allá la e e encia, amo , y Cul o a Nues- a Seño a en aquella Imagen que en la Ca ed al de Se illa con singula idad se ene aba». 12 Es e asiego cons an e de copias de la imagen ma iana es- u o apoyado po la «Co adía de la An igua» exis en e en el con- en o de San Pablo, que en 1524 ins ó al Cabildo ca ed1 alicio hispalense a: «que en la Co adía de la An igua ganen los pe dones de ella, como se ganan en es a Ciudad, en las Indias, en Campeche, y en odas las pa es ul ama , y agan, que les mani ies en los pe dones, que ienen la Capilla, é Imagen, y si ue en menes e dá insignias que las dén, y agan odo lo que con iniesse en es e caso». 13 Esas «insignias», copias, es ampas o e a os de la Vi gen de la An igua pasa on a Amé ica en las bodegas, manos y bol -sillos de las ipulaciones de los na íos. Es más, incluso en es an- da es la imagen hispalense a a esó el Océano encabezando lo- illas y expediciones. 14 Conocido es, ambién, epe ido po los panegi is as de la imagen que a amos, que según el c onis a Gil González Dá ila «la p ime a Iglesia que u o el impe io del Pe ú y la p ime a misa que se dijo en ella» ue en hono de San a Ma- ía de la An igua, odo ello p oduc o de la de oción de Balboa, Rod igo de Bas idas y sob e odo del Bachille Enciso y su hues- e que hicie on p omesa a la Vi gen se illana si encían a los indios, o igen de la undación de San a Ma ía de la An igua del 12 Solís, An onio de: His o ia de Nues a Seño a..., op. ci ., págs. 247-248. 13 Ibídem, pág. 249, y A anda, P. Gab iel de: Vida del Vene able..., op. ci ., pág. 397. 14 Véase Va gas Uga e, Rubén: His o ia del cul o de Ma ía en Ibe oamé- ica y de sus Imágenes y San ua ios más i,eleb ados. Buenos Ai es. Ed. Hua pes, 1947, pág. 36. (24)  II. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 370  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ Da ién. 15 Y después de la a en u a, a la uel a a la pa ia, am- bién la Vi gen de la An igua eclamaba su ayuda a a és de la o ación: en 1522 Elcano, jun o con los diecisie e sob e i ien es de la p ime a uel a al Mundo, «en camisa y descalzos, con un ci io en la mano », ue on a pos a se an e la imagen de su p o- ec o a en la Ca ed al. is En in, odos los g andes pe sonajes de la conquis a, Colón, He nán Co és, Alonso de Ojeda, Piza o, incluso Ba olomé de las Casas se in oluc an en his o ias y leyendas con la Vi gen de la An igua. P ecisamen e el ca ác e legenda io de es os hechos hace que no con enga e leja los aquí, aunque algunos de ellos se án a ados de pasada más adelan e en es e abajo. Bas e, pues, cons a a el g an papel de la imagen ca ed alicia hispalense en las p ime as décadas del p oceso descub ido y conquis ado hispano en Amé ica, papel impo an e que hace a i ma al P. Gab iel de A anda que «donde el cul o des a San a Imagen se ha es endido mas es en el nue o mundo de las Indias». 17 Pasemos, po consiguien e, a e isa some amen e las copias más des acadas de la Vi gen de la An igua conse adas en Amé- ica, sin duda que és as son sólo las escasas cabezas isibles de las muchas que exis ie on y aún exis en en los emplos, iglesias y e mi as epa idas po los inmensos e i o ios de Hispano- ,. ame ica. Es p eciso comenza po las An illas, p ime pun o de con- ac o con el Nue o Mundo y, en conc e o, po La Española, en donde con abilizamos es copias de la Vi gen hispalense. La más an igua, sin duda, es la que posee capilla p opia en la Ca e- d al de San o Domingo, a la izquie da de la Pue a de San Ped o o del Pe dón (Lám. 1) . Se a a de una abla de conside ables dimensiones (1'62 po 2'84 m.), de ondo do ado, en la que se ep esen a a la Vi gen de la An igua con sendos donan es a sus 15 Pa a es a cues ión consúl ese el a ículo de Se ano O ega, Manuel: .El Pa ona o de la Vi gen de la An igua en los descub imien os geog á icos del Nue o Mundo, en a Ac as del Cong eso de His o ia y Geog a ía Hispanoame ica- nass, celeb ado en Se illa en ab il de 1914. Mad id, 1914, págs. 473-490. 16 Mo ales Pad ón, F ancisco: His o ia del Descub imien o y Conquis a de Amé ica. Mad id, Ed. Nacional, 1963, pág. 165. 17 A anda, Gab iel de: Vida del Vene able..., op. ci ., pág. 396. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS II JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  371 pies. El cuad o se sal ó del de as ado saqueo de D ake en 1586 18 y se conse ó en la Sac is ía de la Ca ed al has a 1857, echa en que el Gobie no Dominicano lo o eció como egalo a la eina Isabel II. Es a, después de o dena es au a lo en Mad id, lo de ol ió como «p ueba de su p o undo amo a los dominicanos» en 1862 y ue colocado en el al a que hoy ocupa. T ein a años des- pués, el a zobispo Me ino en ió de nue o el cuad o a España pa a que uese expues o en Mad id con mo i o del cua o Cen e- na io del Descub imien o de Amé ica, iaje que, al pa ece , causó de e io o en la abla. 19 Es a se halla enma cada po un nicho g ande de caoba y su capilla ue deco ada po el pin o español En ique Ta azona — a- llecido en San o Domingo en 1925— bajo los auspicios del a zo- bispo Nouel. El a is a copió en los mu os los pá a os de las ac as capi ula es en que se ela a el p oceso de donación a la eina de España Isabel y su pos e io de olución, además de pinga los e a os de Colón y los Reyes Ca ólicos con sus espec i os es- cudos de a mas. 20 La p esencia de es os pe sonajes se debe a que la adición a i ma la donación po pa e de los Reyes Ca ólicos al Descub i- do de la copia ca ed alicia dominicana. Colón — siguiendo siem- p e la adición— la deposi ó en una de las p imi i as iglesias de la illa o en su misma casa, has a que después de su mue e pasó a la Ca ed al. Como consecuencia de lo ela ado, los donan es que apa ecen en la abla, homb e y muje , son e a os de Isabel y Fe nando, y aún Emilio Rod íguez Demo izi acep ando la a- dición se a e e a a ibui la ob a al lamenco Michel Si hium, «uno de los más g andes e a is as del siglo ». 21 El p o eso Angulo Iñiguez descon ía de la e sión adi- 18 Palm, E win Wal e : A qui ec u a y A e Colonial en San o Domingo. Miscelánea publicada po la Uni e sidad Au ónoma de San o Domingo, 1974, pág. 211. 19 Véase Alema , Luis E.: La Ca ed al de San o Domingo. Ba celona, A aluce, 1933, págs. 30-31, y Rod íguez Demo izi, Emilio: España y los comienzos de la Pin u a y Escul u a en Amé ica. Mad id, 1966, pág. 89. 20 Alema , Luis E.: op. ci ., pág. 31. 21 Rod íguez Demo izi, Emilio: op. ci ., págs. 86 y 90. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 372  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ cional, pe o no e incon enien e en que uese pin ada la copia en la Península Ibé ica, conc e amen e en Se illa, a cuya Escuela pic ó ica la a ibuye y echa, g acias a la indumen a ia de los do- nan es —que no co esponden po cie o con la desc ipción de los Reyes Ca ólicos— hacia 1520. 22 Sin emba go, no epa a en los e iden es asgos indígenas del os o de la Vi gen y sob e odo de las igu as de los donan - es, ad e idos po Miguel Solá. 23 En e ec o, c eemos que es e da- o no puede se igno ado y, aunque opinamos que cie amen e se a a de una ob a del p ime e cio del siglo XVI y po an o quizás la copia más an igua de la Vi gen del mismo nomb e con- se ada en Amé ica, es necesa io pensa en ecuen es es au a -ciones a lo la go del iempo po manos indígenas o, po qué no, en una ealización indígena a pa i de un g abado, es ampa o in- cluso una copia de la Vi gen se illana; a is a au óc ono que, en es e caso, demos ó una g an pe icia pic ó ica y do es de g an copis a pa a época an emp ana. En la misma Ca ed al de San o Domingo, al ondo de la na e de echa del emplo, ce ca del p esbi e io, se halla o a copia de la Vi gen de la An igua (Lám. 2), que apa ece siendo co onada po dos ángeles y en la pa e in e io ado ada po dos igu as a guisa de donan es, iden i icados po insc ipciones como Fe - nando V e Isabel I. Aunque de nue o adiciones y leyendas in- en an iden i ica es a ob a con la copia de la Vi gen de la An i- gua que se sal ó en 1523 del nau agio de la nao de F ancisco de Va a ce ca de las Islas Ví genes, 24 su es ilo y sob e odo la in- dumen a ia de los donan es y sus peinados emi en inequí oca- men e al siglo XVIII. Debe a a se, pues, de una copia ealizada a pa i de la an e io men e a ada, esal ando e insc ibiendo los nomb es de los Reyes Ca ólicos al y como p opugna la adición, pe o is iendo a los pe sonajes a la moda eal dieciochesca. Es a 22 Angulo Iñiguez, Diego: His o ia del A e Hispanoame icano. Ba celona, Sal a , 1950, omo II, pág. 350 y El Gó ico y el Renacimien o en las An illas. Se illa, Ese. de Es udios Hispano - Ame icanos, 1947, págs. 42-43. 23 Sola, Miguel: His o ia del A e Hispanoame icano. Ba celona, Labo , 1958, pág. 27. 24 Alema y Rod iguez Demo izi, ops. i s., págs. 30 y 90 espec i amen e. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 376  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ (Lám. 5), se pin ó po deseo del a cediano de Se illa don Juan Fede igui. hacia 1545, con mo i o de la e ección en me opoli- ana de la iglesia de la capi al pe uana. Dicho a cediano mandó la copia desde la ciudad del Guadalqui i al Cabildo limeño y ue colocada en un al a del asco o, jus o en en e de la pue a p incipal del emplo. Los e emo os, ecuen es y calami osos, han a ec ado bas an e a la imagen pic ó ica, sob e odo el de 1746 que a uinó p ác icamen e la iglesia Ca ed al. Res i uida más a de a su si io, en 1895, en una nue a e o ma del emplo, el al a de la Vi gen se asladó a la Capilla denominada de los Reyes, en la na e del E angelio, donde se halla en la ac ualidad. Fue on pa onos del al a de La An igua, además del <Vene- able Deán y Cabildo », la Real Uni e sidad limeña, que o o gaba sus g ados an e la imagen ma iana, a la cual dispensaba dona i- os, limosnas y hono es con ibuyendo a la di usión del cul o. E a pa ona la Vi gen de los p o eso es de la Uni e sidad, que siguie on man eniendo bas an e años después de la independen- c i a la cos umb e de o o ga los g ados an e su imagen. Luego, pe dida la adición, el cul o decayó no ablemen e. 3 ^ La copia limeña se halla as un c is al en una ho nacina enma cada po co inaje ba oquizan e desp endido de un dosel. Según Manuel González Salaza la deco ación a qui ec ónica del al a es ob a del P esbí e o Ma ías Maes o el año de 1794. 39 La imagen en sí es una copia idedigna del o iginal se illano, con algunas alhajas sob epues as y cie as di e encias en los ángeles que co onan a la Vi gen. Los os os de Mad e e Hijo son poco exp esi os y algo apagados sob e ondo geome izan e a base de cuad ados. Pa ece an igua y, en e ec o, pod ía se de mediados del siglo XVI con los e oques lógicos. Son nume osas las imágenes de la An igua en Pe ú. Bas e ci a en ep esen ación de odas, la que se halla en el asco o de la Ca ed al de Cuzco, que pa ece una in e p e ación de la copia 38 Sob e odo es o, éase Có doba Salinas, F . Diego de: Tea o de la San a Iglesia Me opoli ana de la Muy Noble Ciudad de los Reyes. Lima, 1650. Ed. de la Biblio eca His ó ica Pe uana, omo VII. Lima, 1958, pág. 20, y Va gas Uga e, Rubén: His o ia del Cul o de Ma ía..., op. ci ., págs. 595-599. 39 González Salaza , Manuel: El Pe ú y el A e. Lima, 1970, pág. 19. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS II JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  977 limeña con ondo muy simila . Po el os o de La Vi gen y sob e odo del Niño, g acioso y amuñecado, de pelo izado y mo eno, puede conside a se como una copia del siglo XVIII. Una ez cons a adas las mues as más no ables de la pe i- encia en Amé ica de la Vi gen de la An igua, en pun os an ale- jados unos de o os, se sien e la en ación de busca azones de esa p esencia más allá de las nume osas conexiones hispalenses an o en e ec i os como en con enido, del p oceso conquis ado hispano en Amé ica. Además de la g an de oción hacia es a ima- gen y la coincidencia de la ciudad donde se encuen a como pun- o de pa ida hacia Indias, ¿exis e o a azón pode osa que ex- plique su amplia di usión en el Nue o Mundo? La encon a emos si a endemos a los con enidos de c uzada eligiosa y p olongación de la Reconquis a española que se hallan a lo la go de la ges a conquis ado a, «esa i e e sible ma cha de la ci ilización ca ólica, lle ada a los paganos po el nue o Pueblo Elegido de Dios». 40 Cie amen e en e los complejos p opósi os e in enciones de los conquis ado es, jun o con ca ac e es ya ena- cen is as y los p opios de la codicia pe sonal, exis ie on compli- cados las es medie ales con enedo es de la eligiosidad y de las ideas de lucha con a el in iel inculcadas as ocho la gos siglos de econquis a peninsula . En las ases y ac uaciones de los con- quis ado es ecogidas po los c onis as se encuen an elemen os cla os de ese pasado de lucha con a el Islam —los emplos indí- genas son concep uados como «mezqui as», la palab a in iel apa- ece ecuen emen e, e c.— como p ueba concluyen e de es e es- ado espi i ual de p olongación de la econquis a española en Amé ica. 41 Pasando al apa ado que nos in e esa, el papel medie al de la Vi gen es una cons an e en las p ime as décadas de la conquis- 40 Simpson, Lesley By d: Los conquis ado es y el Indio Ame icano. Ba lona, 1970, Ed. Peninsula, pág. 5. 41 Sob e es e ema consúl ese, Sánchez Albo noz, C.: La Edad Media y la Emp esa de Amé ica. La Pla a, 1933; es udio más p o undo y amplio en pe spec- i as es el de Ve linden, Cha les: P ecédeu s Medié aux de la colonie enn. Amé - ique. México, 1954; o os da os in e esan es se hallan en F iede ici, G.: El ca- ác e del descub imien o y de la Conquis a de Amé ica. México, Fondo de Cu.- u a Económica, 1973, págs. 261-262 y Innes, Hammond: Los Conquis ado es Es- pañoles. Ba celona, Nogue , 1975, pág. 12. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 378  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ a. Se p esen a ecuen emen e como una especie de Palas c is - ianizada, de aliado celes e de las hues es hispanas, equipa ándose a eces con el mi o medie al de San iago Ma amo os, jun o con el cual e a in ocada po los conquis ado es. 42 Así, la amplia a- dición de enemiga acé ima del in iel musulmán que enía la Vi gen de la An igua debió po encia , sin duda, su p esencia en el Nue o Mundo. Conocidísimas e an las adiciones po las cuales la Vi gen hispalense había esis ido las en a i as de los á abes de bo a la en su pin u a —pu a leyenda, pues, como sabemos la Vi gen es ap oximadamen e un siglo pos e io a la econquis a de la ciudad en 1248—, desp endía ayos de luz i ísima con a los musul- manes p esagiando la conquis a de la ciudad po San Fe nando y augu ó a és e en una isi a noc u na su ic o ia, ayudándole a sali de la ciudad en « e ible e iega ». 43 Más a de, pe i ió es- a oposición al Islam en su pa onazgo a los cau i os de be be ía, que después de su libe ación o ecían como ex o os a la Vi gen de la An igua sus g illos y cadenas, de los cuales es aban llenas las pa edes de su capilla. 44 La imagen se illana pasó, pues, ambién a Amé ica como una e icaz aliada con a los indios in ieles, como un in alible a - lismán que asegu aba el éxi o. Lease en es e sen ido el siguien e pá a o, que si bien con e iden es in e p e aciones lib es his ó- icas, es muy ilus a i o sob e lo dicho: «...Ce cado Fe nando (sic) Piza o de los Indios, des- pués de diez y sie e noches con sus días, que en con- inuados assal os no dexaban descansa a los Españoles, en el úl imo de los a anzes ie on en el ay e a Nues a Seño a con Niño JESÚS enb azos con g andísimo es -plando , que pues a delan e de ellos les a ojaba sob e 42 Cepeda, Félix Alejand o:  Amé ica Ma iana.  Mad id,  1925,  omo  I, págs. 13-14. 43 O iz de Zúñiga, Diego: Anales Eclesiás icos y Secula es de la Al. N. y M. L. ciudad de Se illa. Mad id, Ed. Espinosa y Ca zeI, 1795, págs. 28-29, y en ge- ne al los lib os ci ados de A anda, Soils, Ca illo y o os pos e io es que eco- gen la leyenda. 44 A anda, G. de: Vida del Vene able..., op. ci ., pág. 406. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA ACTAS II JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  379 los ojos pol o, ya como a ena, ya como ocío, con que cegandolos no sabían donde es aban, y se e i a on a e ados, y med osos. Assí a e ó ambien a los In- ieles Mo os NUESTRA SEÑORA de la ANTIGUA, a la que se encomenda on aquellos a ligidos Españoles aco - dándose de la Vic o ia del Da ién, y esol ie on con- sag a como lo hicie on en emplo aquel qua el, en cuya a ención la misma Vi gen (aunque los Indios hi- cie on quan o supie on po ab asa lo) siemp e lo de- endió issiblemen e de las o azes llamas». 4 ^i O es e o o igualmen e ilus a i o en que los gue e os de Moc ezuma excusan su acaso bélico po que: «...no ap o echaban sus lechas ni buen pelea , po -que una G an Teclecigua a de Cas illa enía delan e de ellos y les ponía emo ». 46 Y con es e nomb e, «G an Teclecigua a», dado po los indios al ipo de Vi gen de pie, con el Niño en b azos —Hogede ía den- o de la iconog a ía ma iana —, pe ec amen e iden i icable con el ipo de la Vi gen de la An igua, enlazamos con el úl imo apa ado de es e modes o abajo, el más complejo y a la ez apasionan e: ¿Qué imp esión p odujo en el indígena la imagen ma iana his- palense ? No que emos en a en el campo hipo é ico de las simili udes con deidades p ehispánicas como las que apun a Fede ico González Suá ez o el p eceden e de la diosa «Cihuacoal l», diosa de la ie a, elacionada con la gue a y la ic o ia, que se ep esen aba lle ando un niño en los b azos. 47 Tampoco deseamos en a en un plan ea- mien o de iden idades es é icas a a és de la coincidencia de los 45 Solis, A. de: His o ia de Nues a Seño a de la An igua, op. ci ., pág. 256. 46 Ci ado po Va gas Uga e, R.: His o ia del Cul o de Ma ia.,., op. ci ., pág. 31. 47 Véase González Suá ez, Fede ico: His o ia del Ecuado , omo I, págs. 118 ss., y Nogue a, Edua do: Cihuacoal l, en eMéxico P ehispánico ». México, 1949, págs. 469-472 passim. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA 380  JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ asgos go icis as con algunos plan eamien os es ilís icos del a e indígena conside ado en una aga gene alidad siendo an as o. Cen émonos, en cambio, en el da o documen al o ecido po el c onis a Be nal Díaz del Cas illo: la G an Teclecigua a, el nomb e dado po los indios a la Vi gen se illana. 49 Analizando b e emen- e su signi icado debemos pensa no en una acep ación eligiosa como apun an los c onis as y los panegi is as ma ianos, sino me- jo en un espe o mezcla de admi ación o mal — eco demos que las ep esen aciones solían se de amaño mayo que el na u al, de igu osa on alidad exigida po la iconog a ía y de pe iles de i- nidos y po en es— y de emo supe s icioso. Así pa ece se a endiendo a que los indios cuando se e e ían a la Vi gen, conside ada como en e di ino gene al, exp esaban en náhual simplemen e «Ichpoch li San a Ma ía », es o es, «la jo en, la núbil, la Vi gen San a Ma ía ». 50 «Teclecigua a», en cambio, en boca de Be nal Díaz del Cas illo, debe se la co upción de «Tecu- ci a l», es deci , po una pa e « ecu li» o « euc li» que signi ica noble, al o, p incipal y po o a «cihual » que signi ica muje , se- ño a. Es a úl ima o ma degene ó en el lenguaje del c onis a en «cigua a», ans o mando la «h» in e calada de «cihual » en «g» y e minándola en la «a» de indicación de géne o emenino. En esumen, la «G an Teclecigua a», la G an Noble Muje , en e ec o, «la Seño a G ande de Cas illa» que aían de lejanas ie as esos ex años homb es blancos ba bados empa en ados con los dioses y los ances os. 48 En es e sen ido éase, Wes heim, Paúl: A e an iguo de México. México, Fondo de Cul u a Económica, 1963, pág. 63, e Ideas undamen ales del a e p ehis- pánico en !México. México, Fondo de Cul u a Económica, 1957 sob e la abundan- c ia de pin u as (pág. 89) y las ca ac e ís icas a ines con algunas del Gó ico —si- me ía y i mo— (págs. 99-119 passim) . También podía aduci se la simili ud plás- ica con igu illas emeninas incáicas en pla a, Ubbelohde-Doe ing, Hein ich: El A e en el Impe io de los Incas. Ba celona, Gus a o Gil¡, 1952, lámina núm. 43. 49 Díaz del Cas illo, Be nal: His o ia de los sucesos de la Conquis a de i Nue a Espal a; Cap. XXXVI y XCIV. 50 Pa a es e análisis hemos con ado con la ines imable ayuda de don Elicio MeVi ell de la Gue a, en usias a es udioso de la lengua náhual . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA