TRAS LAS HUELLAS
DE
SILENO.
IMAGENES DEL CONOCER
JoRGE
PÉREZ
DE
TUDELA
VELASCO
Uni e sidad Au ónoma de Mad id
The pu pose
o
his pape
is
o appeal, e en hough qui e sho ly, o so ne
o
he
p oblema ic dimensions in ol ed in a cogni i e capaci y ce ainly enigma ic: he powe
o
emaking he s eam
o
expe ience, concluding, no only causes om e ec s, bu also
ele an ac s om hei signs. This capaci y may be ound in he basis
o
he mos
p ima y possibili y
o
inding one's way in he wo ld, being hus he suppo
o
a de elop-
men in eali y o which philosophical e lec ion has paid much a en ion in di e en
ways. I has been Cha les Sande s Pei ce's excellence which made
us
know ha his me-
chanism
o
knowledge esponds
o
a a ional pa em: he i s s ep
o
e e y in es iga ion,
he abduc i e o m
o
in e ence, ha is one's own adop ion o an in e p e a i e hypo hesis
abou ac s. I is qui e clea ha he ma e we he e deal wi h, is he ela ionship wha
is
pe cep ible and wha
is
in elligible, aking in o accoun all he meaning
o
hose wo ds.
Noso os, los homb es del hoy, adminis amos nues a cul u a de una o ma
peculia . Nues o legado, cie amen e, es plu al, ex enso; y an ico en adiciones
que bajo su echo odos pueden encon a cobijo: an o aquellos que
se
delei an
epasando las páginas del álbum amilia como quienes, po su pa e, más bien
quisie an sepul a las en lo más hondo
-y
a se posible pa a siemp e-. Así que
una y o a ez ol emos a emon a el ío, segu os de encon a la uen e que nos
hace al a. Pues la nues a es, pa a bien o pa a mal, una ci ilización obsesionada
po el se y po lo posi i o, po lo e dade o y exac o; una ci ilización. en
consecuencia, que ama lo e imológico, siemp e a la búsqueda de
un
o igen más
an iguo, de un pasado más "au én ico" y "p imo dial". Ese e omo. po
lo
co-
FRAGMENTOS DE FILOSOFIA 1 (1992) 167-182
168 Jo ge Pé ez
de
Tudela Ve/asco
mún, nos de uel e a los g iegos; y ambién po lo común és os suelen o ecemos
una lección de unidad en uel a en agedia. Tomemos el caso de Edipo, Edipo
con quien sin duda hace an o que en ejecemos 1
-ese
ciego sin edad que quién
sabe
si
ya nunca ol e emos a ecibi -. ¿No es él, a lo que pa ece, el men o y
e e en e cons an e de cien í icos y de ec i es, de médicos y desci ado es de
enigmas, de odos aquellos que in e ogan y buscan? ¿De cuan os han llegado a
hace suya aquella magní ica súplica -he méneue
moi-
que Só ocles a ibuye al
legenda io anciano a ibado a Colono 2? Pe o los con lic os, lo sabemos de siem-
p e, no cesan de desga a es a igu a imponen e y maciza, ci a misma del
homb e incapaz de abandona la pesquisa. El mi o
-y
Só ocles- no na an en
e ec o sino és o: cómo el sal ado de la ciudad a ae sob e ella la pes e; cómo el
homb e que pod ía codea se con los dioses esul a se un mons uo abyec o;
cómo el que io se qui a, habiendo is o, su p opia is a. Y es que el mejo de los
mo ales (b o an á is os) 3, el p ime o de los homb es en ci cuns ancias de la
ida y con enios con las deidades (and on de p o on én e sympho a s bíou
...
én
e daimónon xynallaga s)
4,
imonel de la na e ciudadana (kybe ne es neos) 5,
que como ciudadano
se
di ige e minan emen e a ciudadanos (as as eís as ous) 6,
no iene en e dad más paisano, más mad e ni nod iza que el mon e Ci e ón 7: el
único luga del mundo, una ez consumado el espan o, que aun no debiendo
habe lo hecho nunca, pod ía acoge le de nue o en p opiedad 8•
Pe o Só ocles, aquel medio a eniense, no sólo esc ibió cosas oscu as y
e ibles. Cie o es que la agedia edípica, agedia en omo al iempo y a los
su cos, en omo al sabe y al aza , pa ece concen a se en e a en ese p eciso
ins an e en que
su
p o agonis a g i a el nomb e de Apolo (Apóllon ád' en, Apó-
llon, phíloi) 9• Y cie o es que esa misma agedia ha can ado an es a
su
he mano
He mes, que seño ea en Cilene
10
• Sob e añagazas y ( alsas) pis as, sob e pe se-
cuciones y enigmas, podían y debían con a se ambién, sin emba go, o as his o-
ias de ambos he manos. Rela os an di e idos como aquél llegado has a noso-
l.
Jacques DERRIDA: Mémoi es d' a eugle.
L'
au opo ai e au es uines. Edi ions de la
Réunion des Musées Na ionaux. Pa ís, 1990,
p.
24: "Oedipe a igue un peu, nous a ons ieilli a ec
lui".
2.
SOFOCLES:
O.
C.,
.
398.
3. SOFOCLES:
O.
R., . 46.
4. Op. ci ., . 33-34.- Agus ín Ga cía Cal o aduce: " ... el p ime o de los
homb es/
en
casos
de la ida y a os con deidades ... " (Edipo Rey. Ve sión í mica de ... , Lucina, Mad id, 1982,
p.
16).
5. Op. ci .,
.
923
6. Op. ci ., . 222.
7.
Op. ci ., . 1089-1092 (ed.
A.
C.
Pea son, Ox o d, 1924), . 1089-1091 (ed.
H.
Lloyd-
Jones y
N.
G. Wilson, Ox o d, 1990).
8.
Op. ci ., . 1391-1393; 1451-1453.
9. Op. ci .,
.
1329.
10.
Op. ci .,
.
1104 (ed. Pea son).
T as las huellas de Sileno. Imágenes del conoce 169
os -en e o as uen es- en el himno homé ico
"A
He mes"
11
, que el p opio
Só ocles desa olló a su mane a en un d ama sa í ico, "Los Sá i os Ras eado es"
(/XNEYTAI SATYRO/) 12, cuyos agmen os oda ía hoy nos hacen eí . Dice en
e ec o la leyenda que apenas nacido, He mes, hijo de Zeus y de la nin a Maia,
nada más mos a su in en i a a cos a de una o uga p obó ambién o una
como lad onzuelo y disimulado , obando las acas del dios dél ico e in en ando
-con
éxi o- que las huellas dejadas an o po aquéllas como po él mismo pa e-
ciesen ilegibles, po desconce an es y con usas, pa a cualquie posible in es iga-
do . ¿Y quiénes mejo pa a lle a a é mino dicha in es igación, a juicio de
Só ocles, que Sileno y su opa de sá i os, que siguiendo las huellas (sema a; o
quizá "pisadas": bema a) 13 de las acas de Apolo no buscaban sino la libe ad y
el o o que se les había p ome ido?
Segui as os emb ollados, es au a po un p ecio el o den al e ado po el
c imen, desci a las in e idas pis as dejadas po He mes
...
de es a complemen a-
ia enseñanza so oclea se desp ende ía en onces, apa en emen e, que odo ello no
es sino labo de silenos, a e p opio de gen e p imi i a, animalesca, gen e pesi-
mis a y a ec a a Dioniso. Gen e, en o os é minos, que a la emible mechane
he mé ica pudiese opone a mas que, aun siendo de dis in o linaje, u ie an pa e-
cida e ec i idad. Pe o el a senal de He mes, en p incipio, pa ece casa en odo
con la na u aleza apolínea de su poseso . En el nomb e de "He mes", en e ec o,
el pad e del pla onismo, pues o a o icia de e imólogo, pudo llega a de ec a
-con
discu ible exac i ud ilológica, mas con excelen e oído pa a su p opia len-
gua-
la elación p o unda que es e dios de la in ención y de los aduc o es, es e
dios de caminan es e in e media ios, man iene con la palab a. Es el C á ilo,
e iden emen e, quien documen a su conje u a:
"En ealidad, pa ece que He mes iene algo que e con la palab a
al
menos
en es o, en que al se "in é p e e"
(he menea)
y mensaje o, así como lad ón, men-
11.
De los "Himnos Homé icos" pueden consul a se las ediciones de T. W. ALLEN (Home i
Ope a. T. V, Ox o d Uni e si y P ess, 1912), T. W. ALLEN-W.
R.
HALLIDAY-E.
E.
SIKES (The
Home ic Hymns, Ox o d, 1936) y F. CASSOLA (lnni Ome ici, Mondado i, Milán, 1975). T aduce.
esp.: Himnos Homé icos. La "Ba acomiomaquia". In oducción, aducción y no as de Albe o
Bemabé Paja es. Edi o ial G edos, Mad id, 1988. El Himno
"A
He mes'', en las pp. 131-174.
12.
Vid.: S e an RADT: T agico um G aeco um F agmen a. Vol.
4:
Sophocles. Vandenhoeck
and Rup ech , Go ingen, 1977, pp. 274-308.- Una aducción ecien e, bajo el í ulo de "Los Ras ea-
do es", en: SOFOCLES: F agmen os. In oducciones, aducciones y no as de José Ma ía Lucas de
Dios. Ed. G edos, Mad id, 1983, pp. 152-178.- C .: "Els Sa i s Ras ejado s". Tex e isa i aduc-
cio de Manuel Balasch, en SOFOCLES: T agedies. Volum IV. Fundacio Bema Me ge, Ba celona,
1964, pp. 122-138.
13.
SOFOCLES:
Op.
ci .,
.
102. Rad (ed. ci .,
p.
282) p opone, sin segu idad, bema a. O os
edi o es (Hun ) leen sema a. En e noso os, Lucas de Dios op a po la p ime a lec u a (op. ci .,
p.
162), Balasch (op. ci .,
p.
126) po la segunda.
170 Jo ge Pé ez
de
Tudela Ve/asco
i oso y me cade , oda es a ac i idad gi a en omo a la ue za de la palab a. Y es
que, como decíamos an es, el "habla " (eí ein) es se i se de la palab a y lo que
Home o dice en muchos pasajes (emesa o
'pensó',
dice él) es sinónimo de
'maquina '(mechanesas hai). Conque, en i ud de ambas cosas, el legislado nos
impuso, po así deci lo, a es e dios que in en ó el lenguaje y la palab a
(y
légein
es, desde luego, sinónimo de eí ein) con es a o den: 'homb es,
al
que in en ó el
lenguaje (ei ein emesa o) ha íais bien en llama lo Ei emes'. Aho a, sin emba go,
noso os lo llamamos He mes po embellece , según imagino,
su
nomb e" 14•
Música, palab a, habilidad pa a engaña (dolíes échne)
15
, dominio de las
apa iencias, ales son los pode es de He mes. Sileno, po su pa e, que ampoco
desdeña, cuando se p ecisa, hace alusión a su lógos
16
, p e ie e aconseja a los
suyos que sigan o o mé odo; y el ó gano con el que log a ence la a gucia
he mé ica es uno dis in o, aunque no menos po en e: la na iz, el ol a o. "Ras-
eando con
el
ol a o" ( inela on osm[aisi]), guiado po el ol a o pegado al suelo
(hyposmos
en
kh o)
17
, al es el ópos y la échne con los que la hila an e opa
pond á al descubie o las azas del dios. ¿G uesas na ices? ¿Un ol a o su il? En
es e pun o, la imaginación del e udi o pa ece que e ola hacia Nie zsche. Pe o
-nues o legado es e dade amen e complejo, complejo y mul ilineal- sin sali
del ámbi o g iego es ambién o a igu a, y una igu a que el ópico ha con e ido
en opues a, la que ambién aquí pa ece hacemos una seña:
¿o
po en u a
no
es
Sóc a es, en e ec o, el que aho a nos mues a su os o p o e bial?. Ojos salien-
es, na iz cha a, g uesos labios
...
de c ee a Jeno on e, ésos e an los asgos ísicos
del hijo de la pa e a
18
• Y po eso cabía conclui que su pa ecido e a g ande con
los silenos, hijos de las Náyades
19
• La misma ap eciación,
se
eco da á el ex o,
que en
su
p opio Banque e pone Pla ón en la boca de Alcibíades, sin más añadi-
do que el de que es jus amen e
al
sá i o Ma sias, aquél que no u o epa os en
ba i se con Apolo, a quien con mayo p ecisión se asemeja su semblan e 20• Se
a a, e ec i amen e, de un encan ado , médico y nig oman e
21
, que se a e e a
a a la dolencia del más bello, de Cá mides, y capaz de hace que los ojos del
o o no puedan apa a se de él 22• Pe o se a a ambién, an e odo, de alguien
14. PLATON: C á ilo, 407e-408b. Se ecoge la aducción de
J.
L. Cal o: Diálogos,
11,
G e-
dos, Mad id, 1983, p. 407.
15.
Himno a He mes, 76
16.
Los Ras eado es, . 166 (ed. ci ., p. 165).
17. SOFOCLES: Op. ci ., . 94 (88) y 97 (91) (Rad , p. 281; Lucas de Dios, p. 162; Balasch,
p. 126).
18.
JENOFONTE: Symposion.
V,
5-8
19.
Op. ci .loc. ci ., 7.
20. PLATON: Banque e, 215a-d
21. PLATON: Menón, 80a
22. ENOFONTE: APOMNHMONEYMATA (Memo ables), IV,
11,
30.
T as las huellas
de
Sileno. Imágenes del conoce
171
in e esado en la caza de la e dad 23; de un excelen e pe o de caza a quien com-
place sob emane a el examen en común de las cues iones 24; que in i a a Tee e o
a "segui " (epakolou héo) 25 con la in eligencia una p oposición has a e a dón-
de lle a, y cuya na iz, po ende, si es que la belleza iene como c i e io la ade-
cuación a un in, se ía acaso, cha a y odo como es, la más bella de odas, pues o
que en su espingamien o pe mi e a su dueño ecibi los olo es (osmás) p o e-
nien es de odas pa es (pán o hen) 26•
Sóc a es, po quien ju an los pe seguido es de e dad, debió ene mucho de
sabueso. Lo mismo que aquel She lock Holmes, consul o c iminal y lógico
a icionado, que sin compa i con él los ca ac e es ísicos sí compa ió con Só-
c a es, en cambio, cie a mezcla de insociabilidad y des elo po sus semejan es,
la pasión ena o ia y un desconce an e equilib io en e el sabe y el no sabe . Es
más: al modo ambién del b i ánico, nues o pe sonaje no debió de se un sabue-
so cualquie a, sino un sabueso audaz y e ible, que a iesgó su sue e en una
doble cace ía, la más pelig osa de odas: la caza de homb es ( he a an h opon) 27,
y aquel p es a le a ención a un signo que, aun in isible pa a odos, y sólo audible
pa a él, no dudó nunca en cali ica de di ino. Siemp e esul a á di ícil a e igua
si Sóc a es co ompió o no a la ju en ud a eniense; ampoco sab emos nunca con
ce eza si ealmen e in odujo o no dioses nue os en la Ciudad;
ni
si quiso
e dade amen e, como p oponía A is ó anes, el San A is ó anes de Nie zsche 28,
sus i ui a Zeus po To bellino
29
-o
po nadie-. Sólo nos cabe --eso
sí-
conje u-
a el hecho de que, pa a muchos de sus conciudadanos, Sóc a es lle ó su in es-
igación po de o e os que no pa ecía sensa o ecuen a . En e ec o: iene azón
Jeno on e cuando, en una página admi able po
su
sencillez, se ex aña de la
condena a un homb e que, en de ini i a, c eyó lo que odos. Y sin emba go, es él
mismo quien, inad e idamen e o no, nos acla a a englón seguido cuál e a la
ín ima esencia de aquel deba e mo al: "Pues és os no suponen que los pája os ni
23. Fedón, 66c.
24. Vid., en e o os muchos pasajes, Cá mides, 158d, C i ón, 48d, Menón, 80d, Tee e o,
15le
... e c.
25. PLATON: Tee e o, 152b
26. JENOFONTE: Symposium,
V,
6.
27. JENOFONTE: Memo abilia, II, VI, 29.
28. NIETZSCHE: Jensei s on Cu und Bose. Vo spiel eine Philosophie de Zukun , en
Nie zsche.We ke. K i ische Gesam ausgabe. He ausgegeben on Gio gio Colli und Mazzino Mon i-
na i,
W.
de
G uy e , Be lín, 1968. Sechs e Ab eilung, Zwei e Band; pg o. 232, p.
177
( aduce.
española: Más allá del bien y del mal. P eludio de una iloso ía del u u o. In oducción, adución y
no as de And és Sánchez Pascual. Alianza Edi o ial, Mad id, 1972,
p.
182).
29. ARISTOFANES: NEPHELAI (Las Nubes), 380. Vid.: A is ophanis Comoediae.
F.
W.
Hall y
W.
M.
Gelda eds. Ox o d Uni e si y P ess, 1900.
T.
I,
p.
125
( aduce. esp.: Las nubes.
Lisís a a. Dine o. In oducción, aducción y no as de Eisa Ga cía No o. Alianza Edi o ial, Mad id,
1987'
p.
55).
172 Jo ge Pé ez de Tudela Ve/asco
los que salen al encuen o saben las cosas que con ienen a los consul an es, sino
que los dioses las signi ican po mediación de és os; y eso mismo pensaba él.
Pe o el ulgo, po su pa e, dice que an o pája os como pe sonas encon adas al
aza lo mismo les pe suaden que les disuaden. Sóc a es, en cambio, hablaba
según su conocimien o: pues decía que la di inidad le en iaba una señal" 30•
También el pueblo
de
A enas, ambién
hoí
polloí
ponían su con ianza en oces y
en dichos. También ellos c eían e signos an icipado es del u u o, un u u o ya
conocido po la di inidad, en o áculos y p esagios, a icinios y augu ios. Pe o
acaso se a aba de que pa a ellos e an e ec i amen e las a es las deposi a ias del
pode de los dioses (dynamis on heon)
31
; de que "sus" signos, signos pa a
dioses con p e ensión de isibles 32, no podían se más que públicos y isibles. Y
que, en e a ellos, si Sóc a es hablaba de un "signo" o "señal" ( o seme on) 33, el
signo "di ino" ( o daimónion seme on) 34, el signo usual ( o eio hos semeion) 35
en él "desde niño" (ek paidos) 36, lo que ace ó a deci de esa "señal del dios" ( o
ou heoú seme on) 37, de ese "algo di ino y demónico"( he ón
i
kai
daimó-
nion) 38, es que llegaba a se una oz (phone) 39 "de Dios" 40 que de siemp e man-
u o -pa icula men e en o ma admoni o ia y p ohibi i a- una elación exclusi-
a con él
41
• Un sec e o minis o, pues, an indi idual como in isible, a cuyo
sace do e los iejos dioses, los dioses que ga an izaban ya la ex e io idad de lo
di ino, ya la di inidad de lo ex e io , nunca pudie on e con buenos ojos
-y
menos aún sus pa ida ios- 42•
O icio de silenos, pues, es e de in es iga y desci a lo odo, de desci a
incluso lo in isible e inaudible que sólo a mí
se
me mani ies a. Y o icio en el
que, po lo mismo, el iesgo que se co e de se i de chi o expia o io no es en
30. JENOFONTE: Memo abilia, A,
I,
2-4.
31. JENOFONTE: Apología
de
Sóc a es, 13.
32. JENOFONTE: Memo abilia, D, III,
13.
33. PLATON: Apología,
4ld.
34. PLATON: República, 496c
35. PLATON: Apología, 40c.- C .: o eio hos seme on o daimónion (Eu idemo, 272e); o
daimónion
e
kai o eio hos seme on (Fed o, 242b); gégone gá moi o eio hos seme on o daimon on
(Teages, 129b)
36. PLATON: Apología,
3ld.
37. PLATON: Apología, 40b.
38.
PLATON: Apología, 3lc-d.
39. PLATON: Apología,
3ld:
phone is gignoméne .... -C .: ... kaí ina phonen edoxa au ó hen
akoíisai
...
(Fed o, 242b);
...
ka moi egéne o he phoné
...
(Teages, 129b).
40. JENOFONTE: Apología,
12:
~
..
légon ho i heoíi moi phone phaíne ai semaínousa ho i
kh e poie n.
41. PLATON: Apología,
3ld.
42. JENOFONTE: Memo abilia, D, III, 9.- C .:
...
hos phaíe Sok á es ó daimónion heau b
semaínein
...
(Id., A, l, 2).
T as las huellas de Sileno. Imágenes del conoce
173
absolu o desp eciable. Pe o ¿puede acaso e i a se
el
pelig o? Quie o deci : Só-
c a es, Edipo, Holmes, ¿ ep esen an acaso o a cosa que nues o mismo modo de
a eglá noslas con lo que hay? ¿Cuán o iempo hace que el médico auscul a el
pecho de su pacien e, se inclina sob e su o ina o palpa en su muñeca el incansa-
ble ale eo de su pulso? Ta ea de conocimien o es la del médico, a ea de "diagno-
sis" de la en e medad in isible a a és de sín omas isibles; y a ea que
se
ige
po eglas p ecisas, las p ime as bien básicas pa a el médico hipoc á ico: conoce
(gnonai) las ca ac e ís icas na u ales ( as physias) de las en e medades y en qué
pueden es a po encima de la esis encia (dynamis) de los cue pos; busca acaso
la p esencia o no, en las en e medades, de "algo di ino" ( i he on); ap ende a
p e eni ;
y,
"en las en e medades agudas hay que obse a a en amen e es o: en
p ime luga , el os o del pacien e,
si
es pa ecido al de las pe sonas sanas, y
sob e odo si se pa ece a sí mismo" (ei homoión es i o si on hygiainón on,
mális a dé, ei au o heou o) 43• Pe o no pa a aquí la cosa: ¿cuán o iempo hace,
añadimos aho a, que los ibunales pe siguen
al
causan e, al esponsable, a aquel
de quien puede p edica se la au o ía de un acon ecimien o c iminal? ¿Cuán o
iempo hace que el cazado in ie e de la o u a de una ama que un animal de al
po e y en ales condiciones ísicas pasó po allí hace exac amen e an os días,
an as noches? 44 ¿Cuán o hace que p e endemos a e igua el des ino leyéndolo
en esquemas que
-c eemos-
nos lo dibujan a escala bien en el cielo, bien en la
ie a, bien en las en añas de los hijos de la ie a? 45 ¿Cuan o hace que con el
Pla ón del "Timeo" ijamos nues a a ención en el hígado, ese ó gano oscu o,
b illan e y liso, indi isible, en el que pa ece esidi el pode de adi inación? 46
¿Cuán o hace que conje u amos
el
ca iz de lo ausen e con ayuda del que mani-
ies a
lo
p esen e, cuán o hace que a amos de desci a las causas a pa i de los
e ec os, de descub i lo que no sabemos a pa i de lo que sabemos, de emon a
el ío y ehace hacia a ás el p obable cu so de los acon ecimien os? ¿Cuán o
hace que suponemos que no hay milag os; que nada dice miedo si como es aquí
43. Así
se
lee en las p ime as líneas
(1,
19-22)
de
"El P onós ico" (PROGNOSTIKON). uno de
los a ados pe enecien es al Co pus Hippoc a icum. Kühlewein y Janes (ed. Loeb, ol.
11,
p. 8)
conside an in e polada la ase ela i a al "algo di ino".
El
ex o en ecomillado ecoge la aducción
de Ca los Ga cía Gua! pa a Edi o ial G edas: T a ados Hipoc á icos,
1,
(Mad id, 1983), pp. 329-330.-
Sob e es os emas, id.: Ped o LAIN ENTRALGO: La medicina hipoc á ica. Alianza Uni e sidad,
Mad id, 1970.
44. Vid.: Ca io GINZBURG: "Mo elli, F eud, and She lock Holmes: Clues and Scien i ic
Me hod", en The Sign
o
Th ee. Dupin, Ha/mes, Pei ce. Edi ed by Umbe o Eco and Thomas
A.
Sebeok. Indiana Uni e si y P ess, Blooming on, 1983, pp. 81-119 ( aduce. esp.: El signo
de
los es.
Dupin, Ha/mes, Pei ce. T aduce. de
E.
Busque s. Lumen, Ba celona, 1989, pp. 116-164).
45. Vid.: VV. AA.: Di ina ion e Ra ionali é. Edi ions
du
Seuil, Pa ís, 1974.
46. Vid.: Luc BRISSON: "Du bon usage du dé eglemen ", en Di ina ion e Ra ionali é, ci .,
pp. 220-248.- C .: Timeo, 71a3-72cl.
174 Jo ge Pé ez de Tudela Ve/asco
y a iba ambién debe se allí y abajo; si lo que aye ino as lo de an eaye
se
pa ece á en odo a lo que pasado mañana enga as lo de mañana? 47 ¿Tan o,
acaso, como hace que somos lo que somos?
Ace ca de un mundo que no sea es e bosque, es a ma e ia an iquísima en la
que ab imos cla os y buscamos es ellas que nos o ien en, a en os el ojo y el oído
a in e p e a los más ugaces indicios, poco pod íamos deci . Pe o es e bosque
nues o, las e de nues a singladu a, sí lo conocemos bien. Y en él espe amos
con inuamen e que se cumpla lo que un cie o Leibniz, a quien no disgus aba
apos a sob e hojas de á bol, llegó a o mula con oda ni idez, pe o sin hace
o a cosa que ecoge una añosa condición del ojeado : que siemp e hab á un po
qué. P incipio de odos los p incipios, és e de azón. P incipio de in eligibilidad,
en el que de an emano ha pues o su con ianza no sólo el cien í ico, sino odo
aquel que p e enda a e igua , po ejemplo, qué "quie en deci " es as ma cas
desasis idas de su au o 48; qué pod á sa is ace una incógni a; quién ma ó, du an-
e el sueño, al iejo lo d 49; o qué con lic o an e io e in e io a a de exp esa se
a a és de la anómala conduc a de es e ienés en e mo que aho a se iende en el
di án. Y es que, como aún no hace mucho exp esó un pensado , en el mundo hay
algo que nos ue za a pensa : a sabe , aquello que no se puede sino sen i . Algo
sin duda pa adójico (habida cuen a de que nunca pod á se obje o de sensación),
pe o del cual con iene deci , an e odo, que no es cualidad, sino signo. No
un
se
sensible, sino el se de lo sensible: el obje o de un encuen o undamen al que
nunca pod á, po lo mismo, se obje o de econocimien o empí ico; y cuyo en-
cuen o lle a consigo oda la ue za de lo p oblemá ico, del cons an e desa ío que
nos lle a, solución as solución, a no deja nunca de ap ende 50•
En e ec o: du an e mucho iempo, una in e p e ación al amen e di undida
del p oceso de conocimien o (se di ía incluso que dominan e), ha endido a no
conside a signi ica i as, de en e las innume ables ib as que concu en en ese
haz, más que aquellas po las que ci culan las conexiones causales de ipo deduc-
i o, o conexiones "si A, en onces B", en las que la an e io idad an o lógica
como c onológica de
"A"
sob e "B" end ía a aduci se, según los casos, en la
di e sa p imacía epis emológica que la causa end ía sob e el e ec o, el an ece-
47. SOFOCLES:
0.
R., . 915-917.
48. Vid.:
J.
DERRIDA: "Signa u e E énemen Con ex e", en Ma ges -
de
la philosophie. Les
Edi ions de Minui , Pa ís, 1972, pp. 365-393 ( aduce. esp.: Má genes de la iloso ía. T aduce. y
p esen ación de Ca men González Ma ín. Cá ed a, Mad id, 1989, pp. 347-372).
49. Vid.: Thomas
A.
SEBEOK and Jean UMIKER-SEBEOK:
'"You
Know My Me hod': A
Jux aposi ion o Cha les S. Pei ce and She lock Holmes", en The Sign o Th ee, ci ., pp. 11-55.
50. Gilles DELEUZE: Dij é ence e Répé i ion. P esses Uni e si ai es
de
F ance, Pa is, 1968,
pp. 182-217 ( aduce. esp.: Di e encia y Repe ición. T aducción de
A.
Ca dín. Júca , Mad id, 1988,
pp. 236-272).
T as las huellas de Sileno. Imágenes del conoce
175
den e sob e el consecuen e, el undamen o sob e lo undado y la condición sob e
lo condicionado
-en
úl ima ins ancia, el pasado sob e el p esen e que, supone-
mos, su ge de aquél y po aquél-. Y es ob io que es e pode p oduc i o, es e
pode de despliegue y ob ención de consecuencias a pa i de un p incipio hipo é-
ico, supues o o p esupues o, o ma pa e impo an ísima del a senal cognosci i-
o. A mi juicio, sin emba go, la eo ía del conocimien o que con la acla ación de
es os aspec os conside e acabada su a ea analí ica co e un se io iesgo de omi i
lo p incipal. Po que no es sólo que es e suma io esquema no a oje apenas luz
sob e una cues ión que a ec a a su p opia condición de posibilidad, a sabe , la
p egun a po el o igen, undamen o y modo de o iginación de las p opias hipó e-
sis, p incipios o p oposiciones,
en
cuan o ales, de las que a anca la deducción.
Es, sob e odo, que semejan e conside ación de las cosas desa iende la explica-
ción -inexcusable a juicio de muchos- de esa ex ao dina ia capacidad cognosci-
i a, la capacidad de deduci causas a pa i de e ec os, sin cuya acla ación
quedan oscu os no sólo enómenos cognosci i os de índole compleja, sino, sen-
cillamen e, la azón de la supe i encia de una especie que ha sido en egada a
i i en el mundo. Un mundo, pe mí aseme insis i en ello, an acogedo como
hos il. Tejido con signos, pe o signos ac i os, ue es, máquinas incansables de
p oducción de e ec os. Un mundo hecho de du as apa iencias co an es, de simu-
lac os pode osos, donde nada esul a más ca o que un simple e o de lec u a.
En la his o ia de la e lexión con empo ánea en omo
al
p oblema del cono-
ce , es especialmen e en la ob a de un pensado de alla, Cha les Sande s Pei ce,
donde es os y o os muchos in e ogan es han encon ado luga y a ención igu-
osa. Pues es e lógico an e udi o como c eado , que no dejó nunca de pe segui
po doquie a el inexo able hilo de la logicidad, a ó de no se nunca an ciego a
lo que enía an e los ojos como pa a no da se cuen a de que el habi ual y an iguo
dis ingo en e dos o mas complemen a ias y opues as de azonamien o, a sabe ,
la Inducción y la Dedución, no podía da cuen a, po sí sólo, de odas las posibili-
dades de in e encia abie as a la comp ensión. Jun o a ellas, en e ec o, debía
econoce se a su juicio la p esencia de una e ce a clase de azonamien o, sin
duda peculia en su desa ollo, pe o an igu osa como cualquie a de las o as
dos, a la que ino a e e i se con dis in os pe o en de ini i a coinciden es nom-
b es: Abducción, Re oducción o, simplemen e, Hipó esis
51
•
51. Cha les S. PEIRCE: Collec ed Pape s (en siglas:
C.
P., seguidas de una ci a cuyo p ime
nume al ep esen a el núme o del olumen, y los siguien es el de los pa ág a os co espondien es).
Ha a d Uni e si y P ess, Camb idge, Massachuse s, 1931-1958. VIII ols. Edi ed by Cha les Ha s-
home and Paul Weiss ( ols. 1-VI) y A hu
W.
Bu ks ( ols. VII-VIII).- Recien emen e se ha pues o
en ma cha una edición c onológica de los ex os de Pei ce: W i ings
o
Cha les
S.
Pei ce. Max
H.
Fisch e alii eds. Indiana Uni e si y P ess, Blooming on, 1982- ,
de
la que has a aho a
se
han
publicado cua o olúmenes (en siglas, W, seguido del núme o del olumen y la página
182 Jo ge Pé ez
de
Tudela Ve/asco
encon a ? Quie o deci : lo in eligible ¿es sólo lo no obse ado pe o obse able
-po
odos-?
¿O
po al hab ía que en ende aquello que nunca pod á se obje o
de cap ación? Y en cuan o a lo sensible: ¿ esponde sólo a ese nomb e lo ex e io
y obse able po odos, o da emos ambién ca a de ciudadanía -incluso p i ile-
giada- al signo in isible y p i ado, a la incompa ible oz in e io ? Dicho en
o os é minos: ¿g i a emos po cua o eces heós cuando, al modo de sá i os
inquisido es, encon emos la ansiada es ela de un animal? 88
¿O
sólo al sen i en
noso os esa pu a in ensidad de una oz que,
al
p on o, no puede se ex endida
en e a los ojos de los demás? (Después de odo, ya el p opio Home o lo había
ad e ido -/líada,
A,
.
63-: ambién el sueño p o iene de Zeus
...
).
¿Se en iende el dilema? ¿O con iene p ecisa lo una ez más? Supongamos
que sí, y a iesguemos oda ía una o mulación. Po ejemplo és a: nues a pes-
quisa ¿a anca de lo isible o de lo in isible? Y cada uno de es os caminos, a
su
ez: ¿nos conduce a lo in isible? ¿Nos emi e de nue o a lo ex e io y isible?
¿O más bien sucede que ni lo uno ni lo o o, sino que el nues o es el camino
diagonal: la u a del cla oscu o que con inuamen e se desplaza y c uza (siemp e
más allá de cualquie on e a, siemp e más acá de cualquie mediana) el doble
campo de esa pa ición?
Hubo un iempo, lo mencionamos páginas a ás, que deba ió es as cues io-
nes en un e eno esbaladizo: el e eno en el que se di imen los ca ac e es de lo
di ino
y,
consecuen emen e, las p e ensiones a la di inidad. ¿Li igio supe ado,
pues? Puede que sea así. Sal o que aquí, en el ondo, no se deba a más p oblema
que el de la elación en e lo sensible y lo in eligible; y p o undamen e en emez-
clado con él, el del indi iduo y el géne o, lo común y lo singula . Pe o is as así
las cosas, no es sólo que nues a caza, en es o, no haya hecho sino comenza . Es
que ampoco sabemos siquie a adónde nos puede conduci . Leibniz, a quien
ambién a iba se mencionó de pasada, pudo pone su con ianza en la glo ia de
Dios, y en el necesa io iun o inal de una a monía ya siemp e planeada, i esis-
ible, que no es en igo o a cosa que la p opia consis encia de la ealidad. Y
cien í icos ilus ados, jun o con los de ec i es imaginados po ellos, apoya ían
con odas sus ue zas semejan e pos ulación. Pe o ¿po qué no Con ad? ¿Po qué
no hab ía de se más cie o que, caso de agua da nos algo, nos agua da ya
siemp e el ho o ? ¿Que en el co azón de lo desci ado alien a la iniebla? Más
de un in es igado , cazado a en o a los signos, pa ece ab i se a eces al pode de
es a cues ión. Sólo que en él anida la inquie ud. Nunca su señal, po an o, nunca
su en e medad di ina pod ía pe mi i le deja de busca , deja de indaga , deja de
segui los as os del huidizo conoce .
88. SOFOCLES:
los
Sá i os Ras eado es,
.
100 (Rad , p. 282; Lucas de Dios, p.
162;
Balasch, p. 126).