SENTIMIENTO
DE
SEVILLA
EN
LA
MUERTE
DE
CARLOS
ID
po
FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
Unos días an es de inaliza el siglo
XVII
la ciudad de Se illa
deja
cons ancia en las ac as capi ula es
de
su
acep ación de Felipe de
An-
jou
como suceso del allecido Ca los
II
de Aus ia en el ono
de
España. Comienza así
la
idelidad de los se illanos a la dinas ía
de
Bo bón, de la que da á p uebas ehacien es a odo lo la go del siglo
XVIII, comenzando po su con ibución, en homb es y en dine o,
a la causa de Felipe V en la gue a ci il, conocida como Gue a
de
Sucesión1.
Di e sas ci cuns ancias, en e las que hay que des aca es a p o-
bada idelidad, hicie on que el p ime Bo bón ins alase su co e
en
Se illa du an e cua o la gos años (1729-1733). Du an e su es ancia
se i ie on en la capi al hispalense momen os de g an esplendo ,
como el aslado del cue po del san o ey Fe nando III a la nue a
u na de pla a en que eposa desde en onces, el
15
de mayo de 1729.
O os momen os ue on de aleg ía amilia , como el nacimien o, el
17
de no iemb e del mismo año, de la in an a Ma ía An onia Fe -
nanda, que con ajo ma imonio en 1750 con el duque de Saboya.
El
año
1731
ajo como no edades
la
mue e del Asis en e, conde
de Ripalda, la conclusión de la iglesia del no iciado de los jesui as
en la calle San Luis y el a ado in e nacional i mado
en
el Alcáza
l.
F ancisco Aguila Piñal, His o ia
de
Se illa. Siglo XVI/1. Se illa, Uni e sidad,
1982
. Cap. I: «Se illa y la Casa
de
Bo bón
».
146
FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
en e Ingla e a, F ancia y España, que cambia ía
po
comple o
la
ida del in an e don Ca los, jo en en onces de quince años, que
pa-
sa ía a ocupa los ducados i alianos de Pa ma y Toscana, despojan-
do después a la Casa de Aus ia del eino de las Dos Sicilias el
12
de
ab il de 1734, día en que los dipu ados napoli anos en egan a
Ca los de Bo bón las lla es
de
Nápoles.
Pe o ol amos a nues a ciudad.
El
in an e
don
Ca los, que
había
nacido el
20
de ene o de 1716, i ió en el Alcáza se illano
los
años
de su adolescencia, desde los ece has a los quince bien cumplidos,
en compañía de su mad e Isabel
de
Fa nesio, de su he mano
Fe -
nando, P íncipe de As u ias, ecién casado con la po uguesa
Bá -
ba a de B aganza, y po supues o al lado
del
ey, su pad e, que
ha-
bía uel o a ocupa el ono después de
la
desg aciada mue e
de
su hijo Luis en 1724, a los nue e meses
de
b e ísimo einado.
Acompañando a su eal amilia, Ca los isi a ía los monumen os
se-
illanos, i ía de paseo
po
el ío o de caza a la Co chuela. Pe o
las
c ónicas nos p esen an ambién a
un
jo en an independien e como
piadoso, paseando po las calles
de
Se illa y haciendo pa icula
amis ad con el he mano Sebas ián, po e o del g andioso con en o
de
San F ancisco, que solía isi a con ecuencia. Es e lego ancis-
cano se ganó la olun ad del In an e con egalos piadosos, como
un pequeño c uci ijo
de
made a y un lib i o de o aciones, esc i o
de su puño y le a, que Ca los lle aba siemp e consigo, «incluso
cuando do mía»2, pe o sob e odo p o e izándole que algún día lle-
ga ía a se ey
de
España. Cuando es a p o ecía se cumplió, el
ya
ey Ca los III se empeñó, aunque sin éxi o, en consegui la bea i i-
cación del he mano anciscano.
Du an e los casi ein a años que i ió en I alia y ocupando ya
el ono de España, el ecue do de Se illa le acompañó siemp e
po
un iple mo i o.
El
p ime o es el
ya
ci ado del he mano Sebas ián.
El
segundo es la con inua compañía y amis ad de su mayo domo
José Femández de Mi anda y Ponce de León, al que hizo duque
de Losada, quien iajó con él desde Se illa a I alia y le acompañó
siemp e como
su
más iel e ín imo se ido has a su allecimien o
en San Lo enzo del Esco ial, a los
77
años, en
un
cua o con iguo
2. Guille mo Coxe, España bajo el einado
de
la
Casa
de
Bo bón. Tomo IV.
Mad id, 1856. Tomo IV, pág. 277.
SENTIMIENTO
DE
SEVILLA
EN
LA
MUERTE
DE
CARLOS
III
147
al del ey el
20
de oc ub e
de
1783.
El
e ce o, según lo cuen a
Fe-
e del
Río
, es una aza de po celana se illana
en
la que odos
los
días omaba el chocola e del desayuno, has a que se ompió, sie
ndo
ya ey
de
España.
Sin ol e , pues, a Mad id, el
In an e
don Ca los, duque ya
de
Pa ma, se despidió de su pad e, al
que
no ol e ía a e , en el
Al-
cáza se illano el
20
de oc ub e de 1731, iniciando su iaje con
des-
ino a I alia.
El
opo uno a ibo meses an es de una lo a de
Amé-
ica pemú ió gas a cuan iosas sumas
en
el es ua io y ense es
del
séqui o así como cos ea pa e
de
la nume osa escuad a que
espe ó
al In an e en la Cos a Azul pa a aslada lo po ma
al
pue o
de
Lio na.
En
Flo encia, donde Ca los ue p oclamado he ede o de la
Casa
de Médicis y ecibido
po
oda la nobleza, ue ab azado en el pala-
cio Pi i
po
el G an Duque de Toscana, como su legí imo suceso .
Pa a conmemo a el acon ecimien o
se
epa ió
po
odas las co es
eu opeas una medalla de o o con el bus o
de
Ca los y en el e e so
una ma ona con
Ja
lo de lis en la
mano
y una insc ipción con es as
palab as: Spes Publica3•
Y es o e a ealmen e lo que o ecía es e jo en de dieciséis años:
espe anza pública. Espe anza de
buen
gobie no pa a los pueblos
de
Pa ma y de Toscana, p ime o; de Nápoles y de España, después.
Espe anza que se io ans o mada
en
gozosa ealidad du an e los
57
años anscu idos desde que salie a de Se illa, en oc ub e
de
1731, has a su mue e en Mad id, el 14 de diciemb e de
1788.
Más
de medio siglo de gobie no en I alia y
en
España. Gobie no abso-
lu o, celoso siemp e
de
la
sobe anía moná quica, como co espon-
día a la ealeza del an iguo égimen,
de
seoso del bien de sus súbdi-
os, aman e del p og eso, que dio pasos de suma ascendencia
pa a
la mode nización del país y el ace camien o a Eu opa.
No iene nada de ex año,
po
an o, que su mue e uese sen ida
en oda la mona quía y muy conc e amen e en e los se illanos,
muchos de los cuales aún eco daban habe le is o
pa
sea po la ciu-
dad
en
los elices años
de
Ja
adolescencia. La mue e del ey ue
p ecedida
po
la
de
sus que idísimos hijos el in an e don Gab iel y
3. F ancisco Becca ini, Vida de Ca los
lll
de Ba bón, Rey Ca ólico de España y
de las Indias. Mad id, 1790.
To
mo I, pp. 66-80.
148
FRANCISCO
AGUILAR
P
TÑAL
su esposa la in an a Ma ía
Ana
Vic o ia de Po ugal, jun o con
el
hijo de ambos, Ca los José, odos ellos de i uelas, en el
me
s
de
no iemb e
de
1788
. Días después, el 4 de diciemb e, allecía su con-
eso , ay Joaquín de Ele a. Tan os golpes epe idos de la de
sg
a-
cia hicie on mella en la salud del ey, anciano
ya
de
72 año
s.
T as-
ladada la co e del Esco ial a Mad id, a comienzos del
me
s de di-
ciemb e, Ca los III en egó su alma a
Di
os, as
una
co a en e me-
dad, en la m
ad
ugada del
14
de diciemb e
de
1788.
Así
lo no i icaba
el minis o Flo idablanca a odas las embajadas: «El domingo 7
del
co ien e amaneció el Rey con alguna indisposición en el pulso,
que, habiéndose decla ado cale
n u
a ca a al,
le
obligó a queda
se
en cama. Su ió aquella noche
una
accesi
ón
y con inuó del
mi
smo
modo en las siguien es, con demasiada op esión al pecho; la cual,
habiéndose ag a ado no ablemen e el ie nes 12
po
la noche, ue
p eciso adminis a a S.M. el sag ado Viá ico aye
13
po
la maña-
na. Recibióle con la en e eza p opia de la i ud y piedad de que
ha sido siemp e ejempla i o; y espon áneamen e pidió la ex ema
unción
po
la a de; después
de
cuyo ac o, ac ecen ándose
po
pun-
os la a iga y poniendo en mis manos un es amen o ce ado, indió
po
la noche su alma al C eado , dejando a
oda
la
nación en el
mayo desconsuelo, po la pé dida de un Rey an
ju
s o, bené ico y
amable»4.
T a
s las ce emonias de igo , el cadá e de Ca los III ue
asladado
al
Esco ial, siendo el p ime ey
Ba bón
que descansa
en el pan eón eal, ya que su pad e Felipe y
su
he manas o Fe nan-
do eligie on o os luga es
de
en e amien
o.
Su hijo Ca los
IV
de-
c e ó al
día
siguien e seis meses
de
lu o igu oso y o denó se hicie-
sen exequias une ales en odas las capi ales de la Mona quía.
«¡
Mu ió el R
ey!
Es a es la oz que esonó
en
Se illa el sábado
20
de diciemb e a las sie e de la noche, en cuya ho a ompió el do-
ble gene al en odas las iglesias
de
la
ciudad». Así comienza el ana-
lis a Ma u e las páginas que dedica a comen a el sen imien o de
Se illa
en
la mue e de Ca los
III
5• Seis días a dó, como emos,
en llega a Se illa el co eo con
la
is e no icia.
De
inmedia o el
Asis en e don José A alos con ocó cabildo municipal ex ao dina-
4. Minu a del Embajado
de
Viena. Se encuen a en el A chi o His ó ico Nacio-
nal, Es ado, leg. 3676.
5.
Jus ino Ma u e y Ga i ia, Anales eclesiás icos y secu
la es
de
la
ciudad de Se illa.
Se illa, 1887. Tomo III, pág.
84
.
SENTIMIENTO
DE
SEVILLA
EN
LA
MUERTE
DE
CARLOS
lll
149
io pa a las es y media de la a de
del
día siguien e, domingo, a
que asis ie on dieciocho egido es,
cua o
dipu ados del común y
el
síndico p ocu ado gene al, además
del
sec e a io
de
ac as, bajo
la
p esidencia del enien e p ime o
de
alcalde, An onio Fe nández
Sole 6.
Aco dóse como p ime a p o idencia
la
no i icación o icial a
las
ins i uciones y a odo el pueblo se illano del allecimien o del
mo-
na ca y de las disposiciones omadas
pa a
la mani es ación del
due-
lo
. Así, el 22
po
la mañana se hizo público po las p incipales calles
y a abales
de
la ciudad el p egón co espondien e, o denando
que
a pa i del
30
de diciemb e, y
po
espacio
de
seis meses, odos
los
se illanos is ie an de lu o igu oso.
En
cuan o la no icia llegó a
oí-
dos de los me cade es, subie on
de
cua o
a ca o ce eales
el
p ecio
de la gasa neg a, medida que in en ó e i a el ayun amien o o de-
nando la no al e ación en los p ecios
de
paños, baye as, lanillas y
gasas neg as bajo pena de cien
mil
ma a edíes a los in ac o es y
enca gando de su obse ancia a los jueces o dina ios.
Siguiendo el ce emonial de cos umb e, y aunque ue a
ya
innece-
sa io, el cabildo municipal omó ambién el acue do de comunica
la no icia al cabildo eclesiás ico, Real Audiencia, Inquisición y
A -
zobispo, in i ándoles a pa icipa en las exequias p e is as. Como
e a
de
espe a , dada la secula animosidad en e ambas ins i ucio-
nes, el egen e de la Audiencia, Beni o Ramón
de
He mida, p o es-
ó de que el municipio le in i a a a pa icipa , lo que suponía
una
subo dinación que la Real Audiencia
no
es aba dispues a a ole a .
T as la go plei o en el Consejo
de
Cas illa, que supe ó con mucho
las echas y los mo i os del ecu so, se aco dó que,
en
adelan e,
«
Se
cumpliese es a e ique a po medio de o icio», sin la
i
si a
de
los capi ula es dipu ados a al e ec o, «cuyo uso con inúa muy a sa-
is acción de ambos cue pos», esc ibe Ma u e. También se sup imió
pa a lo sucesi o la palab a con i e o in i ación, que
an
mal sonaba
6.
Según
las
ac as municipales, los asis en es ue on: An onio Fe nández Sole ,
And és de Coca, Conde del Aguila, Ped o
de
Ri as, Miguel de Mendie a, José de
Ri e a, Tomás de Guzmán, Juan Manuel de
U i
o ua, Diego del Campo, Juan F an-
cisco de Toba , Lope Olloqui, An onio A bo é, Ma qués de Ri as, Conde de Mejo-
ada, José de Conique, Alejand o Aguado, An onio Pé ez de Baños y F ancisco Gó-
mez de Ba eda, egido e
s.
Domingo Gómez Boho que, F ancisco Sáez Ramí ez,
An onio Pé ez de Lle a y Ped o Rome o, dipu ados del Común. Miguel Lucena Mon-
eada, ju ado y síndico P ocu ado gene al.
150 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
en
los oídos
de
los a ogan es miemb os de la Audiencia se illana7•
Po
su pa e, el cabildo ca ed al había ya dispues o el domingo
po
la mañana,
en
el c uce o
de
la iglesia, un ap esu ado úmulo une-
a io, con
la
co ona y el ce o do ados en dos almohadones de
i
sú
de o o, an e el cual se dijo aquella misma a de solemne espon
so
p esidido
po
el a zobispo de pon i ical. Al día siguien e se epi ió
el esponso
en
la capilla eal de San Femando.
Pa a o ganiza odo
lo
ela i o a las exequias municipales
po
el
mona ca di un o, el ayun amien o comisionó a los capi ula es con-
des del Aguila8 y de Mejo ada, y al ju ado José Escoba y Cas o.
El
conde del Aguila, que
e a
P ocu ado mayo , quedaba comisio-
nado, asimismo, pa a es imonia
el
pésame de la ciudad al nue o
sobe ano.
Todo
den o del más es ic o p o ocolo. Mien as an o,
el ey cazado e a en e ado en el monas e io
de
San
Lo enzo del
Esco ial y -
po
i onía del
des ino--
e a desen e ada en I álica
la
bellísima es a ua de Diana Cazado a, que pudo se admi ada desde
aquella echa
en
el Alcáza
de
Se illa.
Un
espeso man o de nie e cub ió insóli amen e la ciudad a co-
mienzos del año siguien e, seguido
de
ue es llu ias que la inunda-
on
en
los ba ios más bajos, amenazando con impedi , o al menos
desluci , las pomposas hon as úneb es que se o ganiza on pa a los
días
25
y 26 de ene o. A o unadamen e cesa on los aguace os,
bajó el caudal del ío y a mediados de mes quedó expedi o el án-
si o
po
el puen e de ba cas. Sin emba go, aún no se había es able-
cido la no malidad cuando die on comienzo en la ca ed al el domin-
go
25
los ac os p og amados
po
el ayun amien o.
Al
amanece , en las inmediaciones de la ca ed al queda on apos-
ados en o mación dos escuad ones de D agones de Villa iciosa y
el sex o Ba allón de a ille ía. Al en a en el emplo,
lo
p ime o
que llamaba
la
a ención
e a
el majes uoso ca a alco le an ado en
el c uce o, en e el co o y el al a mayo ,
en
cuya desc ipción se
de iene el pad e Manuel Gil, de los clé igos meno es, en la Relación
7. A chi o His ó ico Nacional, Consejos, leg.
2847
(2). Los dipu ados del muni-
cipio a los
qu
e
se
negó a ecibi
el
Regen e ue on Tomás de Guzmán, ma qués de
San Ba olomé del Mon e, y Beni o del Campo, ma qués de Lo e o, ambos Caballe-
os Vein icua o
de
la Ciudad.
8.
Ha
de
ene se
en
cuen a que el í ulo
de
Conde del Aguila
no
lo os en aba
ya
el segun
do
conde, el benemé i o Miguel de Espinosa, allecido cua o años an es, sino
su hijo Juan Ignacio, que se ía ale osamen e asesinado po los amo inados en
1808.
SENTIMIENTO
DE
SEVILLA EN
LA
MUERTE
DE
CARLOS IlI 151
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152
FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
imp esa de las exequias9• Bas e deci aquí que
su
diseño y ejecución
ue ob a del ingenie o i aliano Scipion Pe osini, ayudado po el a -
qui ec o se illano Manuel Be na do Ma eo.
Que
enía
22
a as
de
al o y
12
de
ancho, con es cue pos, ema ado
po
un obelisco,
«
di
s in i o pa icula
de
los sepulc os de los g andes Reyes
»,
co
mo
dice el c onis a. Apoyado
en
el obelisco, el e a o del mona ca di-
un o, «co onado de o eos, de es anda es y bande as». Debajo
del e a o, dos alego ías de la Fama «en acción
de
oca la ompe-
a
sos enían el escudo de las a mas eales, y
de
él pendía el man o
eal o ado
de
a miño». Cub iendo odo el ca a alco se había ins-
alado un magní ico pabellón eal de lu o, ado nado en el medio
con una g an co ona y suje o a los cua o pila es del c uce o, el cual
«bajando
po
ellos has a muy ce ca del suelo, p esen aba a
Ja
is a
un obje o lleno de pompa, is eza y g andiosidad», ealzado
po
Jos
760 pun os de luz que iluminaban el monumen o.
Habiendo dado
su
ap obación a es e sun uoso ea o úneb e el
P ocu ado mayo de la ciudad, conde del Aguila, y el decano
de
la Audiencia, don F ancisco de B una, que pasa on a econoce lo
a mediodía del domingo, se dio comienzo, a las es
de
la a de, al
o icio
de
di un os con música compues a exp esamen e pa a la oca-
sión
po
el maes o de la capilla se illana An onio de la Ripa.
El
ayun amien o en pleno, compues o po sesen a capi ula es y dos-
cien os subal e nos, ocupó el lado de echo del c uce o, mien as
que la Real Audiencia y el Colegio de abogados
de
Se illa se si ua-
on en el lado izquie do.
El
T ibunal de la Inquisición, como au o-
idad eclesiás ica supe io , ocupó los bancos
de
la capilla mayo .
Concluido el o icio, se can ó un solemne esponso, quedando en-
cendid
as
las lámpa as del úmulo has a las nue e
de
la noche.
Al día siguien e, lunes 26, se iluminó odo con ce a nue a desde
las cinco de
Ja
mañana,
en
que comenza on las misas y los esponsos
o iciados
po
las di e en es comunidades eligiosas de
Ja
ciudad. A
las nue e,
po
di e en es pue as, en a on p ocesionalmen e las
es ins i uciones con au o idad en
la
capi al hispalense: Audiencia,
Inquisición y Ayun amien o, que ocupa on
Jos
mismos asien os del
9. Relación de las Exequias que la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Se illa hizo
po
el alma del Rey Ca los
lll
.
En
los d as 25 y
26
de
ene o de 1789: Con
la
o ación
úneb e que se dixo en ellas. Mad id, Viuda
de
Joachin !ba a, MDCCLXXX,
28
pp.
+ G ab. del úmulo. El nomb e del au o cons a en Ma u e, Anales, III, p. 90.
SENTIMIENTO
DE
SEVILLA
EN
LA
MUERTE
DE
CARLOS III 153
día
an e io . O ició la misa mayo ,
de
pon i ical, el a zobispo Alon-
so Ma cos Llanes, siendo la música
del
mismo
maes o de capilla
ca ed alicio, An onio de la Ripa,
que
«me eció los mayo es aplau-
sos», según el pad e Gil. Concluida
la
misa, dijo la o ación úneb e
el ec o de la Uni e sidad, José Al a ez
de
San ullano, inalizán-
dose la unción a las dos
de
la a de
con
cinco
esponsos solemnes.
El
c onis a del ac o comen a ingenuamen e que, a la is a de an-
a magni icencia, a los nume osos asis en es «apenas les quedó li-
be ad sino pa a o ma la idea más g ande y se ia del augus o e
incompa able mona ca, cuya pé dida
había
exci ado an gene al do-
lo , y
po
el descanso de cuya alma se hacían an magní icas exe-
quias».
Fue
es e el úl imo ac o solemne en el que los se illanos pi-
sa on el iejo enlad illado del c uce o, que esul aba indecen e
al
compa a lo con el nue o enlosado
de
má mol que ya es aba ins a-
lado en el asco o desde 1737, y en
el
co o desde 1778. Decidido,
pues, el cabildo eclesiás ico a no ene que a e gonza se del lamen-
able es ado de an p incipal como ecuen ado luga del emplo,
cubie o de lápidas sepulc ales y lad illos desgas ados po el iempo,
se gas ó más
de
doscien os mil eales
en
la e minación del enlosado
ca ed alicio, con má moles blancos y azules, inaugu ando la ob a
es meses más a de, el domingo
de
Ramos 5 de ab il de 1789.
El
ie nes 16
de
ene o, en sesión o dina ia, la Real Academia
de
Buenas Le as, bajo la di ección del ma qués
de
To eblanca, había
decidido o ma un elogio académico del di un o ey, que se enco-
mendó al nume a io Sebas ián de
Ja
Texe a y Rioso o, caballe o ju-
ado y abogado de p o esión, quien cumplió
el
enca go, e minando
de lee su Elogio úneb e el día 20
de
eb e o10• Al mes siguien e
quedó imp eso y ue epa ido a
Jos
académicos y au o idades, an o
de Se illa como de Mad id. O as ins i uciones de la ciudad, como
Ja
Sociedad Económica y el Colegio de San Telmo celeb a on am-
bién hon as úneb es
po
Ca los III, quedando inédi a
la
p ime a.
Po el con a io, la Real Academia
de
Medicina y demás Ciencias
quiso compe i en magni icencia con el municipio, o ganizando unas
10. Elogio úneb e del Mui
Al o
y Mui Pode oso Seño D. Ca los
111
Rey
Ca ólico
de España y de las Indias, que de o den de la
Real
Academia de las
Bu
enas Le as
de
Se illa p onunció
Don
Sebs ián
de
la Texe a y
Rio
so o, Caballe o Ju ado y Académico
Nume a io, en la sesión de
13
de eb e o de 1789. Se illa, Jose Pad ino y Sol s (1789),
36
pp.
160 FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
icado sob e
Jos
íos sobe bios puen es; y nues os caminos exceden
ya en núme o, comodidad y magni icencia a los que oda ía admi-
amos y ab ica on
Jos
Romanos, seño es del mundo. Se
an
a
con-
clui los an iguos canales de na egación; se han empezado y acaba-
do o os no menos di íciles ni menos ú iles, y se
ha
p oyec ado
uno
que, si se ejecu a, espan a á
Ja
Eu opa».
En
suma,
«los
que ie on
el an iguo, gene al y mons uoso deso den
de
Ja
adminis ación
en
odos sus amos, se ían los que,
si
aho a ol iesen al mundo, c ee-
ían e una nue a Nación».
El
académico Sebas ián de la Texe a y Ríoso o, al dise a en
la
Academia de Buenas Le as, se p opone «hace el e a o na u al
y ilosó ico
de
es e g an Mona ca, como
Jo
pide una asamblea
en
donde eina
Ja
c í ica y se g adúan las cosas según
su
e dade o mé-
i o».
Al
no se sesión pública, los asis en es ue on solamen e los
miemb os
de
Ja
Academia, que po aquellas echas se eunía
en
el
piso al o del Alcáza , donde enía asignada es salas desde 1761,
du an e casi medio siglo, has a que
en
1807
un
incendio de g andes
p opo ciones des uyó es os salones e minando con Ja p ime a
e a-
pa
his ó ica de la Acade nia
18
• Sebas ián de la Texe a epasa en
su
discu so los e iden es log os conseguidos en
la
polí ica económica,
pe o se de iene
más
ampliamen e
en
la cul u al conside ando a las
«Ciencias exac as, las Bellas Le as y las es Nobles a es» como
«o namen os de la Humanidad, indicio del buen sen ido y señales
de
Ja
p ospe idad de un Es ado». Sus p ime os elogios son pa a la
Uni e sidad, cuyos planes de es udios se e o ma on en época
de
Ca los III, eno ando y mejo ando las enseñanzas más desa endi-
das, como la Lógica, la Física, la Geome ía y
la
His o ia na u al.
Dedica
un
pá a o especial a la Tipog a ía, con palab as dignas
de ecue do: «¡Qué campo an poblado y an a iado de p oduccio-
nes de e udición me pone a la is a el einado de Ca los III! ¿Qué
lib o amoso
ha
is o la luz pública que no lo hallemos ya aducido
en nues o idioma con e dade a p opiedad? ¿Cuán as ob as an e-
io es y pos e io es a
Ja
expulsión o al de los á abes, que nos e an
desconocidas u ol idadas, se han buscado y es ampado en nues as
imp en as? Además de es o, nues as amosas c ónicas, expu gadas
18
. F ancisco Aguila Piñal, La Real Academia Se illana de Bue
nas
Le as en el
siglo
XVIII
. Mad id, CSIC, 1966, pp. 112-115.
SENTIMIENTO
DE
SEVILLA
EN
LA
MUERTE
DE
CARLOS III 161
de
los ye os de los copian es, nues as aducciones an iguas de las
lenguas mue as y las g andes ob as
con
que España en iqueció
la
li e a u a
en
odo el siglo XVI se hacen pa en es a odo el mundo
con espléndidas eimp esiones».
En
cuan o a las Bellas y Nobles
A es,
es
el mismo mona ca
quien es imula y p o ege a las Academias, au o izándolas pa a
la
enseñanza pública y some iendo a su dic amen odos los p oyec os
de
noble a qui ec u a «pa a con ene , como dice el académico, los
es agos que causaba el mal gus o».
Con
es as medidas, «la pos e i-
dad econoce á
en
la pe ección de las
ob as
pos e io es a es a épo-
ca, que ue el ey Ca los quien es ableció en la Nación española
la elegancia y el buen gus o de las
ob as
pe enecien es a las es
Nobles A es».
Es e es el pe il polí ico y humano
que
se dibuja en las o aciones
úneb es en memo ia de Ca los III. Se illa, mejo que la mayo ía
de las capi ales españolas, podía con i ma lo y llo a con e dade o
sen imien o la pé dida de un mona ca que i ió en su ju en ud
como un se illano más, mos ando a odos sus i udes pe
so
nales
de simpa ía, a abilidad y de oción c is iana.
En
cuan o a
su
polí ica
en el ono
de
España no pudo se
más
bene iciosa pa a Se illa,
aunque no pudie a es ablece
en
ella
la
cabece a del come cio
de
Indias, como hubie a sido su deseo, compensándola con un consu-
lado
de
come cio que aquí se es ableció en
1784.
Como eco daba el pad e Gil a los académicos de Medicina: «La
p ime a i ma de su eal mano, enido a España, ue la que au o izó
el piadoso dec e o a que debe los úl imos o namen os la capilla en
que es ene ado inco up o el cue po
de
su glo ioso ascendien e»,
San Fe nando. Du an e su einado, Se illa io hace se ealidad la
p ime a e o ma uni e si a ia mode na y se en iqueció, po decisión
di ec a del ey, con la c eación del A chi o de Indias, único en el
mundo. Desde 1776,
po
o den
de
Ca los
111,
hubo en Se illa un
mando mili a , con opas ijas de in an e ía y
de
caballe ía, a
m-
pliándose la Real Fundición de A ille ía. En
1775
se undó la So-
ciedad Económica, dos años después
de
que las Academias de Me-
dicina y Buenas Le as, con la p o ección eal, ie an imp esos s
us
espec i os omos de Memo ias (1772 y
17
73
).
En
el aspec o u ba-
no, se es au ó y ema ó la To e del O o en su o ma ac ual; se
ab ió la pue a Nue a de San Fe nando, una ez cubie o el malo-
162 FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
ien e a oyo Taga e e (ac ual calle de San Fe nando);
se
de ibó
la o e del Almi an azgo, al inal de la calle Géno a, en e la
ca e-
d al y el colegio de San Miguel, pa a despeja
la
salida hacia
la
pue a de Je ez; se de iba on odos los edi icios anejos a la
ca e-
d al, que quedó o almen e exen a, al como hoy la conocemos.
Se
dio
in
a las ob as de la Real Fáb ica de Tabacos y se comenzó a
cons ui la plaza de o os
de
la Maes anza.
Bajo el manda o del Asis en e Ola ide se ealiza on impo an es
mejo as u banís icas, como los paseos a o illas del
ío
y la ans o -
mación
de
la an igua mancebía del A enal en un ba io
de
edi icios
nobles plani icado po el a qui ec o Mol ied o. Se a endió con
nue-
as o denanzas a la limpieza pública, el alumb ado, las di e siones
y el ea o, conociendo la ciudad
po
aquellos años una ans o ma-
ción que sólo puede compa a se a la an celeb ada de Mad id. Fi-
nalmen e, eco demos que a pa i de
1777
se p oyec an
las
nue as
ca e e as de acceso a la ciudad desde Mad id, Cádiz y Ex ema-
du a.
En esumen, el einado
de
Ca los III ue pa a Se illa muy bene-
icioso
en
odos
los
ó denes, una época
de
esplen
do
que se io
em-
pañada, sin duda, como
e a
ya adicional,
po
la pob eza de an os
se illanos desampa ados de la o una, que se hacinaban en co ales
y casas de ecindad, en hospicios y hospi ales de ca idad; po la c i-
minalidad y las p o es as sociales ine i ables en
una
sociedad basada
en la desigualdad económcia. Pese a odo, la ciudad de Se illa
debe
eco da , como
lo
hicie a hace dos siglos, a Ca los
111
de Bo bón,
modes o y a able pe o au o i a io, como uno de los mona cas es-
pañoles que más hicie on po
su
p ospe idad y p og eso. Aunque
lamen ablemen e, y sin duda
po
desconocimien o de la his o ia,
no haya
en
su ecin o
ni
una calle ni un monumen o que nos
lo
e-
cue de.