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Sentimiento de Sevilla en la muerte de Carlos III

Aguilar Piñal, Francisco

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SENTIMIENTO DE SEVILLA EN LA MUERTE DE CARLOS ID po FRANCISCO AGUILAR PIÑAL Unos días an es de inaliza el siglo XVII la ciudad de Se illa deja cons ancia en las ac as capi ula es de su acep ación de Felipe de An- jou como suceso del allecido Ca los II de Aus ia en el ono de España. Comienza así la idelidad de los se illanos a la dinas ía de Bo bón, de la que da á p uebas ehacien es a odo lo la go del siglo XVIII, comenzando po su con ibución, en homb es y en dine o, a la causa de Felipe V en la gue a ci il, conocida como Gue a de Sucesión1. Di e sas ci cuns ancias, en e las que hay que des aca es a p o- bada idelidad, hicie on que el p ime Bo bón ins alase su co e en Se illa du an e cua o la gos años (1729-1733). Du an e su es ancia se i ie on en la capi al hispalense momen os de g an esplendo , como el aslado del cue po del san o ey Fe nando III a la nue a u na de pla a en que eposa desde en onces, el 15 de mayo de 1729. O os momen os ue on de aleg ía amilia , como el nacimien o, el 17 de no iemb e del mismo año, de la in an a Ma ía An onia Fe - nanda, que con ajo ma imonio en 1750 con el duque de Saboya. El año 1731 ajo como no edades la mue e del Asis en e, conde de Ripalda, la conclusión de la iglesia del no iciado de los jesui as en la calle San Luis y el a ado in e nacional i mado en el Alcáza l. F ancisco Aguila Piñal, His o ia de Se illa. Siglo XVI/1. Se illa, Uni e sidad, 1982 . Cap. I: «Se illa y la Casa de Bo bón ». 146 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL en e Ingla e a, F ancia y España, que cambia ía po comple o la ida del in an e don Ca los, jo en en onces de quince años, que pa- sa ía a ocupa los ducados i alianos de Pa ma y Toscana, despojan- do después a la Casa de Aus ia del eino de las Dos Sicilias el 12 de ab il de 1734, día en que los dipu ados napoli anos en egan a Ca los de Bo bón las lla es de Nápoles. Pe o ol amos a nues a ciudad. El in an e don Ca los, que había nacido el 20 de ene o de 1716, i ió en el Alcáza se illano los años de su adolescencia, desde los ece has a los quince bien cumplidos, en compañía de su mad e Isabel de Fa nesio, de su he mano Fe - nando, P íncipe de As u ias, ecién casado con la po uguesa Bá - ba a de B aganza, y po supues o al lado del ey, su pad e, que ha- bía uel o a ocupa el ono después de la desg aciada mue e de su hijo Luis en 1724, a los nue e meses de b e ísimo einado. Acompañando a su eal amilia, Ca los isi a ía los monumen os se- illanos, i ía de paseo po el ío o de caza a la Co chuela. Pe o las c ónicas nos p esen an ambién a un jo en an independien e como piadoso, paseando po las calles de Se illa y haciendo pa icula amis ad con el he mano Sebas ián, po e o del g andioso con en o de San F ancisco, que solía isi a con ecuencia. Es e lego ancis- cano se ganó la olun ad del In an e con egalos piadosos, como un pequeño c uci ijo de made a y un lib i o de o aciones, esc i o de su puño y le a, que Ca los lle aba siemp e consigo, «incluso cuando do mía»2, pe o sob e odo p o e izándole que algún día lle- ga ía a se ey de España. Cuando es a p o ecía se cumplió, el ya ey Ca los III se empeñó, aunque sin éxi o, en consegui la bea i i- cación del he mano anciscano. Du an e los casi ein a años que i ió en I alia y ocupando ya el ono de España, el ecue do de Se illa le acompañó siemp e po un iple mo i o. El p ime o es el ya ci ado del he mano Sebas ián. El segundo es la con inua compañía y amis ad de su mayo domo José Femández de Mi anda y Ponce de León, al que hizo duque de Losada, quien iajó con él desde Se illa a I alia y le acompañó siemp e como su más iel e ín imo se ido has a su allecimien o en San Lo enzo del Esco ial, a los 77 años, en un cua o con iguo 2. Guille mo Coxe, España bajo el einado de la Casa de Bo bón. Tomo IV. Mad id, 1856. Tomo IV, pág. 277. SENTIMIENTO DE SEVILLA EN LA MUERTE DE CARLOS III 147 al del ey el 20 de oc ub e de 1783. El e ce o, según lo cuen a Fe- e del Río , es una aza de po celana se illana en la que odos los días omaba el chocola e del desayuno, has a que se ompió, sie ndo ya ey de España. Sin ol e , pues, a Mad id, el In an e don Ca los, duque ya de Pa ma, se despidió de su pad e, al que no ol e ía a e , en el Al- cáza se illano el 20 de oc ub e de 1731, iniciando su iaje con des- ino a I alia. El opo uno a ibo meses an es de una lo a de Amé- ica pemú ió gas a cuan iosas sumas en el es ua io y ense es del séqui o así como cos ea pa e de la nume osa escuad a que espe ó al In an e en la Cos a Azul pa a aslada lo po ma al pue o de Lio na. En Flo encia, donde Ca los ue p oclamado he ede o de la Casa de Médicis y ecibido po oda la nobleza, ue ab azado en el pala- cio Pi i po el G an Duque de Toscana, como su legí imo suceso . Pa a conmemo a el acon ecimien o se epa ió po odas las co es eu opeas una medalla de o o con el bus o de Ca los y en el e e so una ma ona con Ja lo de lis en la mano y una insc ipción con es as palab as: Spes Publica3• Y es o e a ealmen e lo que o ecía es e jo en de dieciséis años: espe anza pública. Espe anza de buen gobie no pa a los pueblos de Pa ma y de Toscana, p ime o; de Nápoles y de España, después. Espe anza que se io ans o mada en gozosa ealidad du an e los 57 años anscu idos desde que salie a de Se illa, en oc ub e de 1731, has a su mue e en Mad id, el 14 de diciemb e de 1788. Más de medio siglo de gobie no en I alia y en España. Gobie no abso- lu o, celoso siemp e de la sobe anía moná quica, como co espon- día a la ealeza del an iguo égimen, de seoso del bien de sus súbdi- os, aman e del p og eso, que dio pasos de suma ascendencia pa a la mode nización del país y el ace camien o a Eu opa. No iene nada de ex año, po an o, que su mue e uese sen ida en oda la mona quía y muy conc e amen e en e los se illanos, muchos de los cuales aún eco daban habe le is o pa sea po la ciu- dad en los elices años de Ja adolescencia. La mue e del ey ue p ecedida po la de sus que idísimos hijos el in an e don Gab iel y 3. F ancisco Becca ini, Vida de Ca los lll de Ba bón, Rey Ca ólico de España y de las Indias. Mad id, 1790. To mo I, pp. 66-80. 148 FRANCISCO AGUILAR P TÑAL su esposa la in an a Ma ía Ana Vic o ia de Po ugal, jun o con el hijo de ambos, Ca los José, odos ellos de i uelas, en el me s de no iemb e de 1788 . Días después, el 4 de diciemb e, allecía su con- eso , ay Joaquín de Ele a. Tan os golpes epe idos de la de sg a- cia hicie on mella en la salud del ey, anciano ya de 72 año s. T as- ladada la co e del Esco ial a Mad id, a comienzos del me s de di- ciemb e, Ca los III en egó su alma a Di os, as una co a en e me- dad, en la m ad ugada del 14 de diciemb e de 1788. Así lo no i icaba el minis o Flo idablanca a odas las embajadas: «El domingo 7 del co ien e amaneció el Rey con alguna indisposición en el pulso, que, habiéndose decla ado cale n u a ca a al, le obligó a queda se en cama. Su ió aquella noche una accesi ón y con inuó del mi smo modo en las siguien es, con demasiada op esión al pecho; la cual, habiéndose ag a ado no ablemen e el ie nes 12 po la noche, ue p eciso adminis a a S.M. el sag ado Viá ico aye 13 po la maña- na. Recibióle con la en e eza p opia de la i ud y piedad de que ha sido siemp e ejempla i o; y espon áneamen e pidió la ex ema unción po la a de; después de cuyo ac o, ac ecen ándose po pun- os la a iga y poniendo en mis manos un es amen o ce ado, indió po la noche su alma al C eado , dejando a oda la nación en el mayo desconsuelo, po la pé dida de un Rey an ju s o, bené ico y amable»4. T a s las ce emonias de igo , el cadá e de Ca los III ue asladado al Esco ial, siendo el p ime ey Ba bón que descansa en el pan eón eal, ya que su pad e Felipe y su he manas o Fe nan- do eligie on o os luga es de en e amien o. Su hijo Ca los IV de- c e ó al día siguien e seis meses de lu o igu oso y o denó se hicie- sen exequias une ales en odas las capi ales de la Mona quía. «¡ Mu ió el R ey! Es a es la oz que esonó en Se illa el sábado 20 de diciemb e a las sie e de la noche, en cuya ho a ompió el do- ble gene al en odas las iglesias de la ciudad». Así comienza el ana- lis a Ma u e las páginas que dedica a comen a el sen imien o de Se illa en la mue e de Ca los III 5• Seis días a dó, como emos, en llega a Se illa el co eo con la is e no icia. De inmedia o el Asis en e don José A alos con ocó cabildo municipal ex ao dina- 4. Minu a del Embajado de Viena. Se encuen a en el A chi o His ó ico Nacio- nal, Es ado, leg. 3676. 5. Jus ino Ma u e y Ga i ia, Anales eclesiás icos y secu la es de la ciudad de Se illa. Se illa, 1887. Tomo III, pág. 84 . SENTIMIENTO DE SEVILLA EN LA MUERTE DE CARLOS lll 149 io pa a las es y media de la a de del día siguien e, domingo, a que asis ie on dieciocho egido es, cua o dipu ados del común y el síndico p ocu ado gene al, además del sec e a io de ac as, bajo la p esidencia del enien e p ime o de alcalde, An onio Fe nández Sole 6. Aco dóse como p ime a p o idencia la no i icación o icial a las ins i uciones y a odo el pueblo se illano del allecimien o del mo- na ca y de las disposiciones omadas pa a la mani es ación del due- lo . Así, el 22 po la mañana se hizo público po las p incipales calles y a abales de la ciudad el p egón co espondien e, o denando que a pa i del 30 de diciemb e, y po espacio de seis meses, odos los se illanos is ie an de lu o igu oso. En cuan o la no icia llegó a oí- dos de los me cade es, subie on de cua o a ca o ce eales el p ecio de la gasa neg a, medida que in en ó e i a el ayun amien o o de- nando la no al e ación en los p ecios de paños, baye as, lanillas y gasas neg as bajo pena de cien mil ma a edíes a los in ac o es y enca gando de su obse ancia a los jueces o dina ios. Siguiendo el ce emonial de cos umb e, y aunque ue a ya innece- sa io, el cabildo municipal omó ambién el acue do de comunica la no icia al cabildo eclesiás ico, Real Audiencia, Inquisición y A - zobispo, in i ándoles a pa icipa en las exequias p e is as. Como e a de espe a , dada la secula animosidad en e ambas ins i ucio- nes, el egen e de la Audiencia, Beni o Ramón de He mida, p o es- ó de que el municipio le in i a a a pa icipa , lo que suponía una subo dinación que la Real Audiencia no es aba dispues a a ole a . T as la go plei o en el Consejo de Cas illa, que supe ó con mucho las echas y los mo i os del ecu so, se aco dó que, en adelan e, « Se cumpliese es a e ique a po medio de o icio», sin la i si a de los capi ula es dipu ados a al e ec o, «cuyo uso con inúa muy a sa- is acción de ambos cue pos», esc ibe Ma u e. También se sup imió pa a lo sucesi o la palab a con i e o in i ación, que an mal sonaba 6. Según las ac as municipales, los asis en es ue on: An onio Fe nández Sole , And és de Coca, Conde del Aguila, Ped o de Ri as, Miguel de Mendie a, José de Ri e a, Tomás de Guzmán, Juan Manuel de U i o ua, Diego del Campo, Juan F an- cisco de Toba , Lope Olloqui, An onio A bo é, Ma qués de Ri as, Conde de Mejo- ada, José de Conique, Alejand o Aguado, An onio Pé ez de Baños y F ancisco Gó- mez de Ba eda, egido e s. Domingo Gómez Boho que, F ancisco Sáez Ramí ez, An onio Pé ez de Lle a y Ped o Rome o, dipu ados del Común. Miguel Lucena Mon- eada, ju ado y síndico P ocu ado gene al. 150 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL en los oídos de los a ogan es miemb os de la Audiencia se illana7• Po su pa e, el cabildo ca ed al había ya dispues o el domingo po la mañana, en el c uce o de la iglesia, un ap esu ado úmulo une- a io, con la co ona y el ce o do ados en dos almohadones de i sú de o o, an e el cual se dijo aquella misma a de solemne espon so p esidido po el a zobispo de pon i ical. Al día siguien e se epi ió el esponso en la capilla eal de San Femando. Pa a o ganiza odo lo ela i o a las exequias municipales po el mona ca di un o, el ayun amien o comisionó a los capi ula es con- des del Aguila8 y de Mejo ada, y al ju ado José Escoba y Cas o. El conde del Aguila, que e a P ocu ado mayo , quedaba comisio- nado, asimismo, pa a es imonia el pésame de la ciudad al nue o sobe ano. Todo den o del más es ic o p o ocolo. Mien as an o, el ey cazado e a en e ado en el monas e io de San Lo enzo del Esco ial y - po i onía del des ino-- e a desen e ada en I álica la bellísima es a ua de Diana Cazado a, que pudo se admi ada desde aquella echa en el Alcáza de Se illa. Un espeso man o de nie e cub ió insóli amen e la ciudad a co- mienzos del año siguien e, seguido de ue es llu ias que la inunda- on en los ba ios más bajos, amenazando con impedi , o al menos desluci , las pomposas hon as úneb es que se o ganiza on pa a los días 25 y 26 de ene o. A o unadamen e cesa on los aguace os, bajó el caudal del ío y a mediados de mes quedó expedi o el án- si o po el puen e de ba cas. Sin emba go, aún no se había es able- cido la no malidad cuando die on comienzo en la ca ed al el domin- go 25 los ac os p og amados po el ayun amien o. Al amanece , en las inmediaciones de la ca ed al queda on apos- ados en o mación dos escuad ones de D agones de Villa iciosa y el sex o Ba allón de a ille ía. Al en a en el emplo, lo p ime o que llamaba la a ención e a el majes uoso ca a alco le an ado en el c uce o, en e el co o y el al a mayo , en cuya desc ipción se de iene el pad e Manuel Gil, de los clé igos meno es, en la Relación 7. A chi o His ó ico Nacional, Consejos, leg. 2847 (2). Los dipu ados del muni- cipio a los qu e se negó a ecibi el Regen e ue on Tomás de Guzmán, ma qués de San Ba olomé del Mon e, y Beni o del Campo, ma qués de Lo e o, ambos Caballe- os Vein icua o de la Ciudad. 8. Ha de ene se en cuen a que el í ulo de Conde del Aguila no lo os en aba ya el segun do conde, el benemé i o Miguel de Espinosa, allecido cua o años an es, sino su hijo Juan Ignacio, que se ía ale osamen e asesinado po los amo inados en 1808. SENTIMIENTO DE SEVILLA EN LA MUERTE DE CARLOS IlI 151 1 J. ] I 1 !1 1 I! 1 " ¡¡ 1 11 ,¡ ,, 1 1' - q ¡jl :¡ ,,, '11 ~· 152 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL imp esa de las exequias9• Bas e deci aquí que su diseño y ejecución ue ob a del ingenie o i aliano Scipion Pe osini, ayudado po el a - qui ec o se illano Manuel Be na do Ma eo. Que enía 22 a as de al o y 12 de ancho, con es cue pos, ema ado po un obelisco, « di s in i o pa icula de los sepulc os de los g andes Reyes », co mo dice el c onis a. Apoyado en el obelisco, el e a o del mona ca di- un o, «co onado de o eos, de es anda es y bande as». Debajo del e a o, dos alego ías de la Fama «en acción de oca la ompe- a sos enían el escudo de las a mas eales, y de él pendía el man o eal o ado de a miño». Cub iendo odo el ca a alco se había ins- alado un magní ico pabellón eal de lu o, ado nado en el medio con una g an co ona y suje o a los cua o pila es del c uce o, el cual «bajando po ellos has a muy ce ca del suelo, p esen aba a Ja is a un obje o lleno de pompa, is eza y g andiosidad», ealzado po Jos 760 pun os de luz que iluminaban el monumen o. Habiendo dado su ap obación a es e sun uoso ea o úneb e el P ocu ado mayo de la ciudad, conde del Aguila, y el decano de la Audiencia, don F ancisco de B una, que pasa on a econoce lo a mediodía del domingo, se dio comienzo, a las es de la a de, al o icio de di un os con música compues a exp esamen e pa a la oca- sión po el maes o de la capilla se illana An onio de la Ripa. El ayun amien o en pleno, compues o po sesen a capi ula es y dos- cien os subal e nos, ocupó el lado de echo del c uce o, mien as que la Real Audiencia y el Colegio de abogados de Se illa se si ua- on en el lado izquie do. El T ibunal de la Inquisición, como au o- idad eclesiás ica supe io , ocupó los bancos de la capilla mayo . Concluido el o icio, se can ó un solemne esponso, quedando en- cendid as las lámpa as del úmulo has a las nue e de la noche. Al día siguien e, lunes 26, se iluminó odo con ce a nue a desde las cinco de Ja mañana, en que comenza on las misas y los esponsos o iciados po las di e en es comunidades eligiosas de Ja ciudad. A las nue e, po di e en es pue as, en a on p ocesionalmen e las es ins i uciones con au o idad en la capi al hispalense: Audiencia, Inquisición y Ayun amien o, que ocupa on Jos mismos asien os del 9. Relación de las Exequias que la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Se illa hizo po el alma del Rey Ca los lll . En los d as 25 y 26 de ene o de 1789: Con la o ación úneb e que se dixo en ellas. Mad id, Viuda de Joachin !ba a, MDCCLXXX, 28 pp. + G ab. del úmulo. El nomb e del au o cons a en Ma u e, Anales, III, p. 90. SENTIMIENTO DE SEVILLA EN LA MUERTE DE CARLOS III 153 día an e io . O ició la misa mayo , de pon i ical, el a zobispo Alon- so Ma cos Llanes, siendo la música del mismo maes o de capilla ca ed alicio, An onio de la Ripa, que «me eció los mayo es aplau- sos», según el pad e Gil. Concluida la misa, dijo la o ación úneb e el ec o de la Uni e sidad, José Al a ez de San ullano, inalizán- dose la unción a las dos de la a de con cinco esponsos solemnes. El c onis a del ac o comen a ingenuamen e que, a la is a de an- a magni icencia, a los nume osos asis en es «apenas les quedó li- be ad sino pa a o ma la idea más g ande y se ia del augus o e incompa able mona ca, cuya pé dida había exci ado an gene al do- lo , y po el descanso de cuya alma se hacían an magní icas exe- quias». Fue es e el úl imo ac o solemne en el que los se illanos pi- sa on el iejo enlad illado del c uce o, que esul aba indecen e al compa a lo con el nue o enlosado de má mol que ya es aba ins a- lado en el asco o desde 1737, y en el co o desde 1778. Decidido, pues, el cabildo eclesiás ico a no ene que a e gonza se del lamen- able es ado de an p incipal como ecuen ado luga del emplo, cubie o de lápidas sepulc ales y lad illos desgas ados po el iempo, se gas ó más de doscien os mil eales en la e minación del enlosado ca ed alicio, con má moles blancos y azules, inaugu ando la ob a es meses más a de, el domingo de Ramos 5 de ab il de 1789. El ie nes 16 de ene o, en sesión o dina ia, la Real Academia de Buenas Le as, bajo la di ección del ma qués de To eblanca, había decidido o ma un elogio académico del di un o ey, que se enco- mendó al nume a io Sebas ián de Ja Texe a y Rioso o, caballe o ju- ado y abogado de p o esión, quien cumplió el enca go, e minando de lee su Elogio úneb e el día 20 de eb e o10• Al mes siguien e quedó imp eso y ue epa ido a Jos académicos y au o idades, an o de Se illa como de Mad id. O as ins i uciones de la ciudad, como Ja Sociedad Económica y el Colegio de San Telmo celeb a on am- bién hon as úneb es po Ca los III, quedando inédi a la p ime a. Po el con a io, la Real Academia de Medicina y demás Ciencias quiso compe i en magni icencia con el municipio, o ganizando unas 10. Elogio úneb e del Mui Al o y Mui Pode oso Seño D. Ca los 111 Rey Ca ólico de España y de las Indias, que de o den de la Real Academia de las Bu enas Le as de Se illa p onunció Don Sebs ián de la Texe a y Rio so o, Caballe o Ju ado y Académico Nume a io, en la sesión de 13 de eb e o de 1789. Se illa, Jose Pad ino y Sol s (1789), 36 pp. 160 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL icado sob e Jos íos sobe bios puen es; y nues os caminos exceden ya en núme o, comodidad y magni icencia a los que oda ía admi- amos y ab ica on Jos Romanos, seño es del mundo. Se an a con- clui los an iguos canales de na egación; se han empezado y acaba- do o os no menos di íciles ni menos ú iles, y se ha p oyec ado uno que, si se ejecu a, espan a á Ja Eu opa». En suma, «los que ie on el an iguo, gene al y mons uoso deso den de Ja adminis ación en odos sus amos, se ían los que, si aho a ol iesen al mundo, c ee- ían e una nue a Nación». El académico Sebas ián de la Texe a y Ríoso o, al dise a en la Academia de Buenas Le as, se p opone «hace el e a o na u al y ilosó ico de es e g an Mona ca, como Jo pide una asamblea en donde eina Ja c í ica y se g adúan las cosas según su e dade o mé- i o». Al no se sesión pública, los asis en es ue on solamen e los miemb os de Ja Academia, que po aquellas echas se eunía en el piso al o del Alcáza , donde enía asignada es salas desde 1761, du an e casi medio siglo, has a que en 1807 un incendio de g andes p opo ciones des uyó es os salones e minando con Ja p ime a e a- pa his ó ica de la Acade nia 18 • Sebas ián de la Texe a epasa en su discu so los e iden es log os conseguidos en la polí ica económica, pe o se de iene más ampliamen e en la cul u al conside ando a las «Ciencias exac as, las Bellas Le as y las es Nobles a es» como «o namen os de la Humanidad, indicio del buen sen ido y señales de Ja p ospe idad de un Es ado». Sus p ime os elogios son pa a la Uni e sidad, cuyos planes de es udios se e o ma on en época de Ca los III, eno ando y mejo ando las enseñanzas más desa endi- das, como la Lógica, la Física, la Geome ía y la His o ia na u al. Dedica un pá a o especial a la Tipog a ía, con palab as dignas de ecue do: «¡Qué campo an poblado y an a iado de p oduccio- nes de e udición me pone a la is a el einado de Ca los III! ¿Qué lib o amoso ha is o la luz pública que no lo hallemos ya aducido en nues o idioma con e dade a p opiedad? ¿Cuán as ob as an e- io es y pos e io es a Ja expulsión o al de los á abes, que nos e an desconocidas u ol idadas, se han buscado y es ampado en nues as imp en as? Además de es o, nues as amosas c ónicas, expu gadas 18 . F ancisco Aguila Piñal, La Real Academia Se illana de Bue nas Le as en el siglo XVIII . Mad id, CSIC, 1966, pp. 112-115. SENTIMIENTO DE SEVILLA EN LA MUERTE DE CARLOS III 161 de los ye os de los copian es, nues as aducciones an iguas de las lenguas mue as y las g andes ob as con que España en iqueció la li e a u a en odo el siglo XVI se hacen pa en es a odo el mundo con espléndidas eimp esiones». En cuan o a las Bellas y Nobles A es, es el mismo mona ca quien es imula y p o ege a las Academias, au o izándolas pa a la enseñanza pública y some iendo a su dic amen odos los p oyec os de noble a qui ec u a «pa a con ene , como dice el académico, los es agos que causaba el mal gus o». Con es as medidas, «la pos e i- dad econoce á en la pe ección de las ob as pos e io es a es a épo- ca, que ue el ey Ca los quien es ableció en la Nación española la elegancia y el buen gus o de las ob as pe enecien es a las es Nobles A es». Es e es el pe il polí ico y humano que se dibuja en las o aciones úneb es en memo ia de Ca los III. Se illa, mejo que la mayo ía de las capi ales españolas, podía con i ma lo y llo a con e dade o sen imien o la pé dida de un mona ca que i ió en su ju en ud como un se illano más, mos ando a odos sus i udes pe so nales de simpa ía, a abilidad y de oción c is iana. En cuan o a su polí ica en el ono de España no pudo se más bene iciosa pa a Se illa, aunque no pudie a es ablece en ella la cabece a del come cio de Indias, como hubie a sido su deseo, compensándola con un consu- lado de come cio que aquí se es ableció en 1784. Como eco daba el pad e Gil a los académicos de Medicina: «La p ime a i ma de su eal mano, enido a España, ue la que au o izó el piadoso dec e o a que debe los úl imos o namen os la capilla en que es ene ado inco up o el cue po de su glo ioso ascendien e», San Fe nando. Du an e su einado, Se illa io hace se ealidad la p ime a e o ma uni e si a ia mode na y se en iqueció, po decisión di ec a del ey, con la c eación del A chi o de Indias, único en el mundo. Desde 1776, po o den de Ca los 111, hubo en Se illa un mando mili a , con opas ijas de in an e ía y de caballe ía, a m- pliándose la Real Fundición de A ille ía. En 1775 se undó la So- ciedad Económica, dos años después de que las Academias de Me- dicina y Buenas Le as, con la p o ección eal, ie an imp esos s us espec i os omos de Memo ias (1772 y 17 73 ). En el aspec o u ba- no, se es au ó y ema ó la To e del O o en su o ma ac ual; se ab ió la pue a Nue a de San Fe nando, una ez cubie o el malo- 162 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL ien e a oyo Taga e e (ac ual calle de San Fe nando); se de ibó la o e del Almi an azgo, al inal de la calle Géno a, en e la ca e- d al y el colegio de San Miguel, pa a despeja la salida hacia la pue a de Je ez; se de iba on odos los edi icios anejos a la ca e- d al, que quedó o almen e exen a, al como hoy la conocemos. Se dio in a las ob as de la Real Fáb ica de Tabacos y se comenzó a cons ui la plaza de o os de la Maes anza. Bajo el manda o del Asis en e Ola ide se ealiza on impo an es mejo as u banís icas, como los paseos a o illas del ío y la ans o - mación de la an igua mancebía del A enal en un ba io de edi icios nobles plani icado po el a qui ec o Mol ied o. Se a endió con nue- as o denanzas a la limpieza pública, el alumb ado, las di e siones y el ea o, conociendo la ciudad po aquellos años una ans o ma- ción que sólo puede compa a se a la an celeb ada de Mad id. Fi- nalmen e, eco demos que a pa i de 1777 se p oyec an las nue as ca e e as de acceso a la ciudad desde Mad id, Cádiz y Ex ema- du a. En esumen, el einado de Ca los III ue pa a Se illa muy bene- icioso en odos los ó denes, una época de esplen do que se io em- pañada, sin duda, como e a ya adicional, po la pob eza de an os se illanos desampa ados de la o una, que se hacinaban en co ales y casas de ecindad, en hospicios y hospi ales de ca idad; po la c i- minalidad y las p o es as sociales ine i ables en una sociedad basada en la desigualdad económcia. Pese a odo, la ciudad de Se illa debe eco da , como lo hicie a hace dos siglos, a Ca los 111 de Bo bón, modes o y a able pe o au o i a io, como uno de los mona cas es- pañoles que más hicie on po su p ospe idad y p og eso. Aunque lamen ablemen e, y sin duda po desconocimien o de la his o ia, no haya en su ecin o ni una calle ni un monumen o que nos lo e- cue de.