Re is a de Es udios Tau inos
Nº 8, Se illa, 1998, págs. 197-216
To es González, Begoña (Com.):
El
Ca el
Tau ino.
Qui es en e
soly
somb a, Ca álogo de Exposición, Mad id, Museo Nacional
de An opología, Di ección Gene al
de
Bellas A es y Bienes
cul-
u ales, Minis e io de Educación y Cul u a, 1998, 85 págs.
Fig.
n.º 69.-Po ada del Ca álogo de Exposición El Ca ie/
Tau ino. Qui es en e sol y somb a (To es González, 1998).
198 Ped o Rome o de Solís
Du an e los meses de junio y julio del p esen e año el
Museo Nacional de An opología, Mad id, dependien e de
la
Di ección Gene al de Bellas A es y Bienes Cul u ales del
Minis e io de Educación, bajo
el
í ulo Qui es en e sol y
somb a, mos ó una exposición, comisa iada po Begoña
To es y de no able in e és que, po supues o, siendo
el
p o-
agonis a p incipal
el
ca el log ó, ambién, un b illan e mon-
aje que si uaba a es e medio en
el
in e io de una ec eación
comple a de la Fies a Nacional.
Es
in e esan e que an o
An onio Limón, di ec o del Museo de A e y Cos umb es
Popula es de Se illa como Manuel Be ges, di ec o
del
An-
opólogico Nacional, hayan coincidido en echas y año a la
ho a de abo da sendas exposiciones de ma e ia au ina y nos
esul a an o más digno de me ición cuan o que es e ipo de
ins i uciones, en España, no suelen p odiga se con mues as
de es a índole. Desde las páginas de nues a Re is a
de
Es udios Tau inos lo celeb o i amen e y ap o echo pa a
en ia les mi más en usias a elici ación.
Desde
un
iempo a es a pa e, sob e odo desde que
domina, en las a es, el más ex enso eclec icismo y
en
el
pen-
samien o
el
más laxo pos mode nismo, los Museos, an
adqui iendo un papel cada ez más impo an e a la ho a de
ce i ica
el
in e és de los obje os y de elegi los pa a la glo ia
de su exposición con i iéndolos de esa mane a, poco a poco,
en obje os señalados, en obje os con luz p opia que inician su
ascensión
al
olimpo de las ob as indiscu ibles de a es. Uno
de los asgos de nues o iempo ha sido la inclusión mundial
de la p oducción «a ís ica» popula en los angos del a e
con empo áneo. El pop a , p ime o, y el a e kis ch, después,
han jugado un papel esencial en es e cambio de sensibilida-
des a ni el plane a io. El a e au ino, el que desbo da, e í-
me o y g andioso, se p oduce y se disipa en el uedo y
se
p o-
El Ca el Tau ino. Qui es en e
sol
y somb a
199
yec a sob e sopo es más pe du ables como esul ado de
la
in e p e ación o i enciación, cul a o popula , que de
la
Tau omaquia hacen los indi iduos o los g upos sociales
cons i uyendo un sis ema de obje os suscep ibles de exposi-
ción. El mundo de los o os inyec a en los indi iduos y en
los
obje os una co ien e pode osa de inspi ación que iene
de
lejos y de la que, en es as Exposiciones que comen amos
;.
se
hacen eco las ins i uciones enca gadas de ela po nues o
pa imonio cul u al y a ís ico. Una nue a alo ación cob an
los obje os que hoy de algún modo han sido ocados po
el
ángel de la Tau omaquia. Uno de es os obje os es, sin alguna
duda, el ca el de o os.
La Exposición que comen amos se o ganizó a pa i
de
una selección del ondo ca elís ico que posee
el
p opio
Museo Nacional de An opología y se mani ies a ambiciosa
en su p e ensión pues se a a de mos a cómo
el
ca el
de
o os si e pa a es udia la ies a y és a, según
lo
desea
Begoña To es, comisa ia de la Exposición, siguiendo
el
magis e io de O ega y Gasse , si e pa a de e mina .
la
in luencia de las co idas de o os «en los modos de se y
de
compo a se
el
homb e y la sociedad española» (pág. 12).
La mues a, en cie o aspec o, es
el
esul ado de
una
pacien e y cuidada ca alogación de los ondos ca elís icos
que almacenaba el Museo.
El
le an amien o de los da os se
hizo siguiendo un c i e io c onológico y de esa mane a
la
mues a expuso cien o quince piezas o denadas en
el
iempo
p ocediendo
el
ca el más an iguo de 1822. .
El ca el au ino es abo dado como si de un documen-
o an opológico se a a a
y,
po consiguien e, se nos e ela
como un ins umen o esencial pa a es udia la ies a y la
inse ción en su en o no social. Cie o.
Si
obse amos
el
ca -
el n.º 1 del Ca álogo esul a que a.demás de anuncia
la
200 Ped o Rome
o
de
Salí
s
co ida celeb ada en 1822 en
la
plaza de o os del Real Si io
de A anjuez, se a a, educido, condensado, de un código
de
p ecep os o ien ados a di igi el compo amien o del públi-
co, se p oclama el pode del Rey, impe io absolu o que sólo
es media izado po la me eo ología. El análisis del ex o
se
con ie e en una uen e imp escindible
pa a
analiza e his o-
ia
no
sólo las co idas de o os sino el compo amien o y
las cos umb es de la población de aquellos iempos. Así a
pa i de su lec u a podemos sabe que
en
1822 la o ganiza-
ción de la lidia e a bas an e dis in a de la ac ual. La « ies a»
es aba di idida en es pa es bien delimi adas: en p ime
luga , se asis ía a la lidia de cua o o os; en segundo, se p o-
cedía a una especie de « odeo» con un mulo macho
al
que
e a p eciso mon a pa a consegui a eba a le un p emio
que
lle aba adhe ido a la cabeza; po úl imo, una co ida
de
cua-
o no illos «pa a que los a icionados puedan capea los a
su
a bi io» señalando con ello la impo ancia de la pa icipa-
ción eal de los asis en es aun no con e idos del odo, en
espec ado es. Se anunciaba en le a pequeña la ganade ía
de
la
que p ocedían los o os (en es e caso la de
F.
Ma añón de
Alcáza de San Juan) pe o se man enía,
po
el con a io,
en
el
anonima o la sang e de los no illos. A con inuación, e an
ci ados, ambién, po sus nomb es, cla o · asun o de
la
impo ancia de su come ido en la plaza, los picado es
-To ibio Anice o y Sebas ián Pa a-
y,
de ás de és os, el
espada Roque Mi anda, «ma ado de o os»,
al
cual
el
ex o
del ca el le a ibuye la esponsabilidad sob e una cuad illa
de bande ille os. La lec u a an opológica del ca el au ino
pe mi e despeja algunas o as cues iones de in e és. Po
ejemplo,
al
se el ganade o, los picado es y el ma ado , los
únicos ci ados po sus nomb es, esul a que son, los que se
epa en la esponsabilidad, po igual, de la p ime a pa e de
El Ca el Tau ino. Qui es en e sol y somb a 201
la
ies a la cual se p olonga, como hemos dicho, en o as
dos
pa es en las que
el
público, po el con a io, iene
un
p o a-
gonismo cada ez mayo . Sin
duda
alguna, el ex o aslada,
pe ec amen e, sob e
la
supe icie del ca el, el p o undo
dilema en el que, en aquel momen o his ó ico, la au oma-
quia se deba ía: «público» y umul o o «p o esionales» y
o den. Siguiendo en el ex o se puede hace , ambién,
una
in e esan e e lexión sob e el « o o».
El
sabe popula ase-
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Fi
g. n.º 70.- Ca el de la co ida de o os celeb ada
el
2 de junio de 18
22
en el
Real Si io de A an
jue
z donde se hab án de lidia o os de Ma añón, de Alcáza
de
San Juan (La Mancha) (Apud
.:
To es, 199
8:
89, lám. n.º l ).
gu aba que la descendencia en e los homb es se egía po
la
ley de «a al palo, al as illa». Es e mismo c i e io es
el
que ·
se u iliza a la ho a de selecciona el ganado que debe com-
ba i en las plazas de modo que ese c i e io « an humano» es
el que se p oyec a á sob e la muchedumb e animal
de
los
202 Ped o
Rom
e
o
de
Salí
s
o os. Como
el
alo , en la clase social dominan e,
la
noble- ·
za, se ansmi e po la sang e, po su linaje, así la calidad del
o o es a á asegu ada po su sang e,
po
su cas a y po
las
hazañas que esa cas a a eso e. El ca el al que nos e e imos
hace público
el
hecho undamen al de que
Jos
o os
cuya
lidia se anuncia son «he manos» del cua o de la an e io
a de en la que en i ud de su pujanza y su b a u a
se
cob ó
la ida nada menos que de cua o caballos. Es siemp e in e-
esan e cons a a cómo
un
o o sólo adqui ía alo po su
a do , po su ie eza en
el
comba e siendo la sang e
el
único
ehículo de su ansmisión. No debemos ol ida lo. Así pues,
desde
el
o igen de la ies a, b a u a y ie eza, ansmi ida
po
el
linaje, es la esencia de la Tau omaquia. Reconocemos
a pa i de la lec u a de ca el que, po aquella época, la au o-
idad esponsable de la o ganización de los es ejos au inos
pa ece eme osa del compa imien o del público y los man-·
ie ie some ido a una es echa igilancia pues le p ohibe
cualquie compo amien o «que pueda pe judica a
los
lidia-
do es» bajo pena de una mul a de 20 ducados o más:
en
e ec-
o,
lo
que
Je
p eocupa sob e odo, es que el público, p e en-
da sus i ui a los p o esionales y se ap opie del b a o pa a su
dis u e p opio o colec i o 1• ¡No ue ácil educa a los espa-
ñoles a que pe maneciesen sen ados en los endidos! El
público cas izo se esis ió más de un siglo a que su ies a se
con i iese en
un
espec áculo. Aho a bien, si eco damos
que la úl ima pa e del es ejo se dedicaba a la in e ención,
sin eno, de los a icionados, el ca el nos es á diciendo la
p oximidad en la que oda ía se es aba de la ies a popula
del « umul o».
1 La en ada popula ,
el
endido, cos aba 4 eales: obsé ese
la
se
e idad
económica de
la
sanción.
El Ca el Tau ino. Qui es en e sol y s
omhm
203
En endemos, asimismo,
el
in e és
de
la pieza n.º 6
de
la
Exposición (Fig. n.º 71) pues nos in o ma
de
cie as pa icu-
la idades de la lidia así como de
la
e olución his ó ica de
la
misma.
El
ca el nos anuncia una «media» co ida en
bene i-
cio de los Hospi ales de la Co e,
es
deci , de Mad id,
además
de da nos la p ecisión de se «la úl ima de la úl ima
empo-
ada de es e año» de 1852. Po
el
ex o, nada más empeza
su
lec u a, nos ecue da que. exis ían «medias» y «en e as»
co idas de o os y que la que
se
anunciaba co espondía a
«media», es deci , que sólo
se
hab án de co e se los o os
de
la a de sin inclui los de la mañana -cos umb e que se
i a
a i mando con
el
iempo has a la ac ualidad en la que ya
sólo
se lidia po la a de
-.
En aquella época, como muy
bien
ecue da B. To es, se co ían
16
o
18
o os
en
jo nadas
de
mañana y a de. La plaza, que emos eco da , se ab ía
al
ama-
nece con lo que se llamaba el « o o del agua dien e»
que
co ía odo el pueblo y pe manecía siemp e abie a y llena
de
gen e has a que no se e i icaba,
una
ez po la mañana y
o a
po la a de, el «despejo». En nues o caso
la
plaza se ab ía a
las es de la a de y se despejaba a las cua o media
pa a
comenza la co ida a las cinco. El ex o dice, ambién,
que
e a la úl ima co ida
de
la
« empo ada», é mino que sugie e
la di e encia en e plazas de « empo ada» y plazas de « e ia»,
ca ac e izándose las u banas, las pe enecien es a una ciudad
populosa con impo an e a ición au ina, como e a Mad id,
po ene co idas de o os a lo la go de oda la « empo ada»
y no sólo en iempo de « e ia» como ocu ía en
lo
pueblos
de
meno impo ancia. Es a úl ima modalidad, con el iempo,
se
ha impues o
po
odas pa es siendo Mad id, la úl ima ciudad
en sucumbi pues la Fe ia au ina de San Isid o es una in en-
ción muy mode na, de la segunda mi ad de es e siglo. El ex o
204 Ped o Rome
o
de Salís
quizá sugie a un mayo p o agonismo de lo o os pues
no
sólo
siguen encabezando
el
ex o del ca el sino que, ienen cla a-
men e especi icados los nomb es de los dueños
de
cada
una
de las acadas a las que aquéllos pe enecían, así como
los
colo es de las di isas que los iden i icaban. Pe o
no
sa is e-
chos, los edac o es del ex o del ca el, p ecisa án e indi i-
dualiza án cada uno de los o os con sus ... ¡nomb es!:
«Boni o», «To onjo», «Mochelo», «Medio Mundo», e c. El
p oceso de iden i icación del o o con su lidiado
no
había
hecho sino comenza : aho a iene nomb e, linaje y
...
¡di isa!,
igual que un noble gue e o medie al y sólo queda que se
compo e como al: es deci ; con cas a -pues o que pe enece
a un linaje conocido: su ganade ía- , con nobleza, pues
pa a
ello se ha ex i pado de su linaje odo animal de conduc a sos-
pechosa, con b a u a pues, pa a ello, es
un
animal sil es e,
es o es, «b a ío»
al
que nunca se ha some ido al yugo del a-
bajo o de o a o ma cualquie a de «domes icación>>.
El
ex o ·
del ca el, ano a a con inuación, a los «lidiado es» en e los
. que dis ingue: en p ime luga , a los picado es po se
en
aquella época, los e dade os p o agonis as de la ies a, pe o
no ya del odo indiscu idos pues los o e os de a pie adquie-
en de más en más p es igio.
La
iñe a con que
el
ca el en
la
pa e baja se ado na no hace sino con i ma
lo
que acabamos
de asegu a : los p o agonis as de la escena de mayo emoción
de la lidia, en 1852, son los picado es. En segundo luga , e·I
ca el coloca a los espadas y medias espadas dis inción que
hoy día, es á en su o al desuso pe o que debió co esponde
a
lo
que hoy llamamos «no ille os»: así emos a Cúcha es y
al Chiclane o con la esponsabilidad
de
es o os cada uno
pasa po delan e de José Muñoz enca gado de la mue e de
los dos úl imos animales. No sabemos, la-sue e de es e úl i-
El Ca el Tau ino. Qui
es
en e sol y somb a
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Fig.
n.
º
71.
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Ca el
de
una «media» co ida en bene icio de los Hospi ales que se
celeb ó
en
la
Co e
en
1852 donde se lidan(Apud.: To es, 1998: 84, lám.
n.
º 6).
212 Ped o Rome o de
Salís
pe o, a la ez, es imposible sus ae se a su a ac i o ¡Es
el
p ime o de emos imp eso con colo es! ... ¿Y, además,
i ma-
do! ¡Cuan as no edades! Según la lec u a comple a
de
la
icha con que es á ca alogado en el
Museo
Nacional
de
An opología esul a que las eses pe enecie on a dos
gana-
de ías, Edua do Miu a y José
A.
Adalid, y que ue on
es o-
queadas po los dies os Gue i a, Bombi a,
El
Algabeño y
Vi/li a. Abajo, en
el
ángulo de la de echa, apa ece una
i ma,
D.
Pe ea. Así pues el ca el,
en
la medida que sup ime la
p o-
cedencia del ganado y odos los ma ado es que no ue en
Laga ijo, pa ece pone se exclusi amen e al se icio de
la
glo i icación de es e ma ado que ... ¡oh pa adoja! ¡No
se
en en a a ningún o o con nomb e y con cas a! Pa ece
cla o
que la mo i ación p incipal del ca el no es á an o
al
se icio
de la au omaquia co no al del a is a que lo
ha
con ecciona-
do.
El.
ca el, pues, pa ece p opone se en sí mismo co no
una
ob a del a e, po eso apa ece la i ma de Daniel Pe ea.
Aho a
bien
si
a la i ma le uni nos
la
ma a illa écnica y e olucio-
na ia que es su imp esión (po eso algo
l?áS
abajo de la
i ma
del pin o apa ece
el
nomb e del alle donde el ca el ha sido
imp eso O ega). Se
ha
log ado la ma a illa de imp imi el
p ime ca el en ... ¡colo es!
Es a pieza n.º
21
(Fig. n.º 74) nos pe mi e cons a a ,
co no
B.
To es esc ibe
en
la in oducción del Ca álogo,
que
la exposición Qui es en e
sol
y somb a es capaz de ilumina
a más de una mi ada.
En
e ec o,
el
ca el, en p incipio, cons-
i uye una de las mani es aciones más icas del a e popula y
del de o os
y,
den o
de la comunicación isual, cons i uye
un enómeno muy no able y genuinamen e español. Es as
o mas mode nas de comunicación de masas aplicadas al
mundo de la au omaquia, cu iosamen e, han log ado codi i-
El Ca el Tau ino. Qui es en e
sol
y somb a 213
Fig.
n."
74.
-Ca el de la co ida ex a-
o dina ia de Bene icencia celeb ada en
Ba celona
el
7 de julio de 1898 en
el
que apa ece, como único es oqueado ,
Ra ael Malina,
laga ijo.
El
ca el
apo a le as en in adas de ojo y las
igu as en colo es. Cu iosamen e ol i-
da
el
nomb e de
la
ganade ía que hab á
· de lidia se esa a de y, sin emba go,
apa ece i mado
po
D.
Pe ea. Además,
especi ica que ha sido imp eso en los
alle es alencianos de
J.
O ega pa a
lo
que se han u ilizando las in as colo e-
adas
ele
Lo illeux (Apud.: To es,
1998: 109, lám. n.º
21
).
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214 Ped o Rome o de Salís
ca un lenguaje muy o malizado que implica, po igual, a
la
ilus ación y a la ipog a ía. El anuncio de la co ida
de
la
Bene icencia de Ba celona de 1895 inaugu a una nue a y
de ini i a e apa de la e olución de
la
ca elís ica au ina.
Los
hi os an e io es es án pe ec amen e delimi ados en los
ca e-
les que hemos enido ci ando de modo que si nos pe mi imos
epe i
el
mismo eco ido que
el
an e io - ealizado, eco -
demos, bajo la óp ica an opológica-pe o, aho a, poniendo
la
mi ada no en
el
con enido sino en la o ma, pod emos
e
cómo cada ca el se mani ies a en an o que
un
momen o dis-
in o del desa ollo del a e de la Tipog a ía.
En e ec o,
el
ca el n.º 1 del Ca álogo,
el
que anuncia-
ba
la
co ida a celeb a , del Real Si io ( 1822) (Fig. n.º 70),
esul a que co esponde,
al
igual que odos los de su época, a
un
diseño ipog á ico semejan e. En g an pa e del siglo XIX,
como en los años inmedia amen e an e io es del siglo XVIII,
el
ca el de o os mues a una ipog a ía
muy
sob ia, sin ado -
no alguno, donde
el
a ac i o sólo
se
unda en la combinación
de los ipos de le as que, en algún caso, se encie an en
una
o la de limi ada an asía.
T ein a años han de pasa pa a que los a isos de co i-
das se en iquezcan, ompiendo
la
o la, e inco po ando las p i-
me as escenas au inas de ca ác e ealis a. En e ec o,
si
ol-
e nos a ija nos en la misma pieza que en el an e io eco-
ido, la pieza
n.
0 6 de la Exposición y del Ca álogo (Fig. n.º
71
), que nos anuncia, .según podemos eco da , una «media»
co ida en bene icio de los Hospi ales de Mad id, obse a-
nos que la pa e in e, io de la o la se ha abie o a
un
uedo
en
el
que se ep esen a
una
escena, inspi ada en la ealidad,
donde
el
o o ha de ibado
po
ie a
al
picado , és e es auxi-
liado po un peón, mien as que dos capeado es in en an
hace
el
«qui e» del o o.
El Ca el Tau ino. Qui es en e
sol
y somb a
215
El paso siguien e se
p oduce
al inclui po
p ime a
ez, los p ocedimien os mecánicos de ep oducción
indus-
ial de las imágenes (Fig. n.º
73)
y,
muy poco después,
el
colo en los que se llama on
ca eles
c omoli og á icos
(Fig.
n.º 74). Con la li og a ía a
colo
se alcanza al
máximo
esplendo en la es ampación
masi a
de anuncios de
co idas
de o os. Mas, los hi os señalados co esponden, además a
Jos
capí ulos sucesi os que ha
eco ido
la e olución de
la
his o ia española de las A es
G á icas,
una his o ia
que
cuen a con siglos de desa ollo y que es imposible
hace la
ob iando
el
ca el de o os.
Mas, con es e ca el de colo es apa ece, po p ime a ez,
en
el
eco ido de la Exposición, no sólo la i ma
del
alle
li og á ico sino ambién la úb ica del au o , en es e caso,
son
espec i amen e, la imp en a O ega y
el
pin o Daniel Pe ea2.
De una pa e, con la u ilización
de
in as de colo es y de
la
imp esión c omoli og á ica
y,
de o a, con la inco po ación
de
pin o es ac edi ados en
el
dominio del A e,
el
ca el, es e
sopo e in o ma i o y publici a io, adquie e un ango supe io ,
se quie e concep ualmen e emancipado de oda u ela
y,
po
consiguien e, se hace su icien e a sí mismo.
El
ca el
se
ele a
has a ob a de A e y se p epa a
pa a
sali del gue o sub e á-
neo y ompe las pa edes de los museos. La e olución ha sido
la ga pe o su é mino iun al son ob as de a e.
Ped o Rome o de Solís
Fundación de Es udios Tau inos
2 Pe ea ue un conocido pin o de emas au inos y amoso ilus ado de
la
La Lidia.