LA
ENSEÑANZA PRIMARIA
EN
SEVILLA
DURANTE EL SIGLO
XVIII
Po
FRANCISCO AGUILAR
PIÑAL
INTRODUCCION
La
enseñanza,
al
como
se
ha
concebido
has a
hoy, se im-
pa e
en
es
ni eles
complemen a ios:
uno
de iniciación,
o o
de
o mación
gene al y
o o
de
especialización. Equi alen, pues,
a
la
p ima ia,
a
la
media
y a
la
supe io ,
con
nomb es
di e sos
a lo
la go
de
la
his o ia.
Los
es udios
de
conjun o
que
hay
publicados
sob e
la
enseñanza
en
España
se ijan pa icula -
men e
en
los
aspec os legisla i os y
en
su
pues a
en
p ác ica
en la
capi al
de
la
nación. P
a a
las p o incias, desg aciada-
men e,
escasean
las
monog a ías
dedicadas
al
ema
esco
la
p e-uni e si a io.
Conc e ándonos
a Se illa, y a
la
cen u ia
«ilus ada», co-
nocemos
ya
con
de alle
el
p oceso
e o mado
uni e si a io
g acias a
mi
ecien e
es udio
His o ia
de
la Uni e sidad de
Se illa en el siglo
XVIII
(Se illa, Uni e sidad, 1969).
La
R. O.
de
28
de
no iemb e
de
1770, al
manda
que
cada
Uni e sidad
p opusie a
al
Consejo
de
Cas illa
su
e o ma
pa icula
«a e-
glándose a
la
men e
del
undado »,
aicionó,
en
pa e,
las
ilusiones de
la
mino ía
ilus ada
se illana
y la
e o ma
ge-
ne al
p opues a
po
Ola ide y
ap obada
an
sólo
un
año
an es.
No
podemos
deci
o o
an o
po
lo
que
al
es o
de
los
ni eles educa i os
se
e ie e. Apenas
enemos
aga
no icia
de
lo
que,
al
mismo
iempo,
es aba
ocu iendo
en
nues a
ciudad
en
la
enseñanza
ex a-uni e si a ia. A
mejo a
es e
conoci-
mien o
an
di igidas
es as
páginas,
en
las
que
p ocu o
con-
densa
cuan os
da os
he
podido
euni
sob e
el
ema.
40
FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
La
o m
ación
p ima ia
no
es u o
,
en
ealidad,
o denada
y
con olada
has a
el
Reglamen o Gene al
de
Ins ucción pú-
blica de 29
de
junio
de
1
821
,
po
el
que
se
es ablecían
cla a-
men e
las
es
e apas
docen es de
p ime a,
segunda
y
e ce a
enseñanzas.
La
p ima ia
había
de
se
pública,
uni o me
y g a-
ui a.
Respondía
es e
Reg
lamen o
al Plan de es udios edac a-
do
po
Quin a
na
pa a
las Co es
de
Cádiz, y
mi ando
un
poco
más
a ás,
al Plan gene al
de
ins
u
cción
pública
p esen ado
po
Jo
ellanos el
16
de
no iemb e
de
1809 a
la
Jun a
Sup
e-
ma,
en
Se illa.
Es e
es
el
pun o
de
pa ida
ambién
pa a
l
as
llam
adas,
p ime o,
Uni e sidades
de
p o incia
, y después
Ins-
i u os
de
segunda
enseñanza,
con
cla a
delimi ación
de
sus
a eas,
a
con inuación
del
ap e
ndizaj
e escol
a
de
l
as
p ime as
le as.
Habiendo
abolido
Fe
nando
VII
odos
lo
s
ac os
del Go-
bie no
con
s i ucional
con
echa 1 de
oc ub e
de 1823,
es e
Reglamen o
ue
s
us i uido
po
el
Plan de es udios de Calo-
ma de,
del
14
de
oc ub e
de
1824,
en
que
sólo
se
a a
de
las Uni e sidades. H
emos
de
espe a
al
16
de
eb e o
de
1825
pa a
encon a nos
con
el
Re
glamen o de p ime as le as,
que
p e endía
consegui
que
ningún
pueblo
ca eciese
de
p ime a
enseñanza. Un poco
más
a de,
el 20 de
no iemb
e del
mismo
año,
se
publica
el Reglam
en
o
ge
ne al pa a las E
sc
uelas
de
La inidad y Colegios de Humanidades,
pe mi idos
só
lo
en
las
capi a
les de
p o incia
y
ca
bezas de
pa
id
o.
Sin
se
lle ados
en e amen e
a la
p ác ica
es os eglamen-
os, el 4 de
agos o
de
1836
p esen a
el
Duqu
e
de
Ri as
un
nue o Plan gene al de es udios,
que
ampoco
u o
ealización
p ác ica,
pe
o
que
si ió
pa a
la
eda
cc
ión
de
la
Ley de ins-
ucción
p im
a
ia
de
21
de
julio
de
1838.
Al
p opio
iempo
ue on
apa eciendo
po
lo
s
más
opues os
incones
de
la
penín-
su
la los
p ime os
Ins i u os
de
enseñanza
media.
En
1837,
lo
s
de
Guadalaja a
y Mu cia;
en
1839, los
de
A ila, Cáce es, Lo-
g oño y
San ande ;
en
1840, el
de
Bu gos;
en
1841
, los
de
Albace e, Ge ona,
Lé ida
,
Se
go
ia
y
So ia;
en
1842, P
amp
lon
a
y Vi o ia;
en
1843,
Ciudad
Real y
Jaén;
en
1844, Cuenca y
León ...
Pe o
ol amos
la
is a
a ás
y ijemos
nues a
a ención
LA
ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA
DURANTE
EL
SIGLO
XVIII
41
en
los
mal
conocidos
an eceden es
de
es e
p o
ceso legisla i o,
de
an
excepcional
impo ancia
pa a
la
ida
española. A me-
diados
del
XVIII
es
cuando
los
mejo es
españoles
an
hacien-
do
no a
su
impaciencia
po
el
a aso
cul u al
de
nues a
pa ia
.
En
los
p ime os
años
del
einado
de Ca los
III
la
c í ica
del
sis ema
docen e
an e io
se
hace
du a
e insis en e.
Llega a
su
cima
el
sen imien o
de
in e io idad
de
la
mino ía
cul a
del
país,
y los
ances ales
mé odos
de
enseñanza se en-
juician
sin
mise ico dia,
como
a
culpables
más
ca ac e izados
y
esponsables
de
la
si uación.
Toda
la
ob a
e o mis a
de
la
segunda
mi ad
del
se ecien os
pa e
de
es e
econocimien o
e gonzan e
del
anal abe ismo
y
de
la
igno ancia
u ina ia
del
pueblo.
De
aquí
que
los
p oblemas
pedagógicos
pasen
a
ocupa
luga
de
p i ilegio
en e
las
p eocupaciones
de
nues os
«ilus-
ados».
Con
palab as
muy
signi ica i as se
hace
eco
de
ello
un
pe iodis a
con empo áneo,
F ancisco
Ni o,
al
esc ibi
en
1763:
«Pensamien os
de
es a
na u aleza
hacen
an a
al a
como
el
pan
y
la
ca ne
en
España.
Todos
los
a asos
en
que
es á
en
es os
Reinos
la
Li e a u a
y,
en
su
consecuencia,
el ac ece
de
un
sinnúme o
de
bienes y
hones os
place es
que
nos p o-
duci ían
las
Ciencias y A es,
p o ienen
de
no
ene
un
sis ema
sabio
de
educación
pública
y
de
la
libe ad
que
hay
en
odas
las
escuelas,
donde
ompe
su
bo ón
o
en ol u a
el ingenio,
no
o eciendo
pa a
cebo
de
la
imaginación
acía y go
losa
de
los
niño
s
o o
alimen o
que
el de
cuen os
, lib illos
mal
o -
mados,
de
los
que
nada
se
ap ende
de
que
pode
hace
u
so
ni
os en ación
en
mayo
edad;
an es
al
con a io,
se
a e g
üen-
za
de
habe
ap endido
men i as
o
cosas
insus anciales, o
mal
undadas
las
que
son
e dade as;
de
modo
que
con
nues o
común
mé odo
de
educación
pública,
ni
se
ap ende
la
eli-
gión
qu
e
nos
ha
de
sa
l a
,
ni
las
obligaciones ci iles
con
que
debemos
cumpli »
1•
Es a
es
la
opinión
más
gene a
li
zada,
que
no
log a á
se
más
op imis a
con
el
paso
de los años,
has a
la
o denación
educa i a
del
nue o siglo.
Pe o,
mien a
s
an o
,
eamos
los
l.
Véase el Dia io esl ange o del 12
de
ab il
de
1763.
42
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
undamen os
de
es a
ac i ud;
pasemos
nues os
ojos
po
los
iejos
papeles
que
encie an
la
ealidad
de
lo
que
ue
la
en-
señanza
p ima ia
en
el siglo
XVIII.
* * *
Aunque
con amos
con
aliosos
es udios
pa ciales,
oda ía
no
exis e
una
his o ia
de
conjun o
de
la
enseñanza
p ima ia
en
España
en
el
siglo
XVIII.
Dejando
apa e
la
His o ia
de
la
Pedagogía,
publicada
en
1911
po
el
jesui a
P. Ruiz
Amado,
que
se
ha
usado
como
ex o
escola ,
y los
lib os,
ya
clásicos,
de
Gil
de
Zá a e
y
de
Sánchez
de
la
Campa,
que
a an
de
la
ins ucción
pública
en
gene al,
debemos
ci a
la
ob a
de
Manuel
Ba olomé
Cossío, La Ense ianza
p ima ia
en
España
(1897) y los
Documen os
pa a la his o ia escola en España,
de
Lo enzo
Luzu iaga
( 1916
).
En
es os
dos
lib os
se
pueden
encon a
da os
idedignos,
aunque
no
nume osos,
ela i os
al
siglo
XVIII.
También
lo
encon a emos
en
la
ob a
de
Ma ía
Angeles
Galino,
E olución
his ó ica de la educación en
los
iempos
mode nos
(Ins i u o
S.
José
de
Calasanz,
1950),
pe o
más
di ec amen e
en
el
b e e
a ículo
de
Au elio
Ma cos
Mon-
e o,
El
magis e io en la época de Ca los
JI!
(en
la
Re is a
Española de Pedagogía,
núm.
48, 1954
).
Pa a
el
siglo
XIX
es
ya
más
abundan e
la
bibliog a ía,
pues o
que
a
pa i
de
1838
ie on
la
luz
lo
s
dos
olúmenes
de
Colección de dec e os e e en es a
Ins ucción
pública, y
desde
1847
la
Compilación legisla i a de
Ins ucción
pública,
en
cua o
olúmenes.
Así
como
ca ecemos
de
es adís icas
an
-
e io es,
se
han
publicado
con
ela i a
pe iodicidad
en
1835,
1846, 1850, 1855, 1865, 1870, 1880, 1885, 1903, 1908.
Po
o a
pa e,
puede
deci se
que
odo
el
siglo
queda
cubie o
con
los
impo an es
es udios
de
Julio
Ruiz
Be io,
Polí ica escola
en
Espai a
en
el siglo
XIX
(1808-1833)
(Mad id,
1970) y
de
Y onne
Tu in,
La
educación y la escuela
en
España
de
1874 a 1902
(Mad id,
1967).
Poco
es,
pues,
lo
que
se
ha
hecho
de
o ma
o denada
y
exhaus i a
sob e
la
enseñanza
de
las
p ime as
le as
en
nues-
o
siglo
XVIII.
Pe o
escasean
los
da os,
en
pa icula ,
sob e
LA
ENSEÑANZA
PRIMARIA
EN
SEVILLA
DURANTE
EL
SIGLO
XVIII
43
el
mismo
ema
en
la
ciudad
de Se illa.
Es a
es
la
con ibu-
ción
que
me
p opongo
hace
con
el
p esen e
es udio.
T es es imonios
En e
los
nume osos
ex os c í icos
que
se
pod ían
aduci
aquí
como
in oducción
al ema, he
escogido
es
de
g an
alía,
sepa ados
en
e
sí
po
un
cua o
de
siglo
ap oximada
-
men e,
lo
que
les
da
un
alo
es
imonial
de
impo ancia,
al
cub i
má
s
de
medio siglo.
El
p ime o
en
acudi
a
nues a
ci a
es el benedic ino
P.
Sa mien o,
igu a
ele an e
en
la
his o ia
de
la
pedagogía
española.
En e
sus
ob as
manusc i as
que
se
conse an
en
la Biblio
eca
Nacional
de
Mad id
(Ms. 20.395)
encon a
mos
páginas
admi ables
dedicada
s a
la
e
nseñanza
p ima ia.
Es án
esc
i as
haci
a 1762 y
mues an
una
ac i ud
c í ica al
mismo
iempo
que
cons uc i a.
El
segun
do
esc i o
es debido a
Juan
Pico nell,
maes o
in eligen e
abocado
a
co
n
spi ado ,
que
en
el p ólogo a
su
Discu so eó ico-p ác ico
sob
e la educación
de la in ancia (Mad id, 1786)
se
mues a
ya
algo
op imis a
po
los
p og esos
ealizados: «Felizmen
e
la
nación
-dice-
a
pensando
bien
en
un
asun o
en
que
has a
aho a
se
había
no ado
un
o al
descuido. y
se
en
ca
da
día
epe idas
p ue-
bas
de
que
se
an
ya
ab
andonando
la
s an iguas p eocupa-
ciones».
El
e ce
es imonio
es
de
1809.
Su
au o ,
Manuel
Jos
é
Na ganes
de
Posada
,
en
el
lib o:
T es
ca as sob e los
icios de la Ins ucción pública en
España
y p oyec o de
un
Plan pa a
su
e o ma
(Mad id,
1809).
Pieza
und
ame
n al
en el
eng ana
je
docen e
ha
sido
siem-
p e
el
p o eso ado.
Su
o mación,
su
dedicación ocacional,
su
en usiasmo
po
el
p og eso
son
condición indispensable
en
odo
p oyec o
plani icad
o
de
la legisl
ac
ión
pegadógica.
V
eam
os
, pues,
cuá
l
es
son
l
as
ca ac e ís icas
más
des acadas
po
es
o
s
e
s
au o es
en
el
magis e io
p ima io
de
España
en
la
cen u ia
que
comen amos.
Sob e
la
i
gno ancia
de los
maes os
esc
ibe
du amen e
el
P.
Sa mien o:
«Ob a
de
mi-
se
ico dia
es
enseña
al
que
no
sabe.
Pe o
que
el
que
no
sabe
enseña
se
me a
a
ese
o icio
pa a
come
no
es
ob a
de mi-
44
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
se ico dia, sino
de
injus icia, y de
una
cha la ane ía
sa is e-
cha. La
culpa
de
ese
abuso
debe
ecae
sob e
los Magis a-
dos que,
buscando
los
mejo es
o eado es,
gai e os
y
dan-
zan es
pa a
sus
ies as,
no
buscan
un
buen
maes o
pa a
sus
hijos». Y Pico nell esc ibe, a
su
ez, lo
siguien e:
«P egún-
ese a los
que
es án
enca gados
de
la
ins ucción
de
la
in-
ancia,
es o
es, del
más
p eciado
eso o
de
la
sociedad, y
se
e á
que
casi
odos
es án
desnudos
del
conocimien o
de
los
buenos lib os;
que
apenas
han
saludado
los
p ecep os
del
A e
g á ica
y de
la
o og a ía
y
g amá ica
de
nues a
lengua;
que
los más
ca ecen
de
una
ins ucción
azonable
de
los un-
damen os
de
la
eligión y de la
mo al;
que,
con en os
de
habe
leído el
ca ecismo
del P. As e e o
Ripalda,
no
se
han
omado
jamás
la
pena
de
examina los
has a
cie o
pun o
en
o os
que
segu amen e
les
da ían
nociones
más
undamen ales.
Pe o
sob e
odo
-concluye-
el
mayo
de
los
incon enien es
es
la
al a
de
cos umb es
que
se
no a
en
muchos
maes os».
No debió
mejo a
mucho
la
si uación
en
los
años siguien-
es,
po
cuan o,
a p incipios del XIX,
Na ganes
ememo a
sus años escola es
con
los siguien es
pá a os:
«Vol amos
la
is a
a
las
escuelas
po
donde
hemos
pasado:
aco démonos
de lo
que
allí imos;
acemos
el
cuad o
e gonzoso de nues-
a
educación
desde
las
p ime
as
le
as
has a
los
es udios
más
sublimes, y
dime
después si hay en
la
Eu opa
en e a
nación
más
a asada
que
la
nues a.
Ape
nas
sale
un
niño
de
los
b azos
de
su
nod iza,
cuando
en a
en
pode
de
un
men
-
digo
igno an
e,
que
lo
espe a
con
la
palme a
en
una
mano
y el
azo e
en
la
o a,
pa a
enseña le
lo
que
llaman
p ime as
le as,
es deci ,
pa a
da le
la
p ime a
educación
.
Es e
es el
p ime
bene icio
que
ecibe de
la
sociedad,
es e
es
el
mae
s
o
que
la
igilancia
pa e nal
del Gobie no
le
des ina
pa a
que
o me
sus
hábi os
y
eche
los
p ime os
cimien os
del
sis ema
de
sus
ideas;
en
una
palab a,
pa a
que
o me
su
ca ác e ,
su
mo alidad
y
su
azón. Sí,
un
mendigo
igno an e,
pues ales
son
y
han
sido
siemp e
los
maes os
de escuela,
sob e
odo
en
los
pueblos
pequeños
de
España;
y
si
alguno,
po
no
habe
is o
más
que
las
escuelas
de
p ime as
le as
de
las
ciudades
g andes,
a a
mi
p oposición
de exage ada,
que
isi e
las
de
LA
ENSEÑANZA
PR
IMARIA EN SEVILLA
DURANTE
EL SIGUJ
XVIII
45
las aldeas, y
aun
las
de
la
s poblaciones
de
segunda y e ce a
clase, y
dígame
si
exage o
en
lo
que
digo».
Sob e
los
mé odos
de
la
enseñanza
nos
dice el P. Sa mien-
o: «Nunca
pod á
se
nimio
el
cu
idado
que
se
pod á
pone
a los
p incipios
pa a
que
la
educación
de
la
ju en ud
no
sa
lga
o cida.
Sale
o cida,
po
lo
egula ,
po
es
udezas que
la
acompañan:
del niño, del
maes o
y
del
mé odo.
La
udeza
del
niño
no
es
al,
ni
an a,
ni
an
uni e sal
como
se
sup
one
en algunos.
La
udeza
de
muchos
que
quie en
hace
de
maes-
os
es
más,
y
mayo
y
más
gene al
de
lo
que
se
piensa.
La
udeza
del
mé odo,
más
que
po
se
osca
y
bá ba a,
es
c uel,
i ana
y
sanguina ia
con
los
niños,
po
el diabólico y
also
a o ismo
de
cómi es
y e dugos: «la le a con sang e
en a».
También
el Discu so de Pico nell
a iende
al
mé odo,
enco-
miando
los
adelan os
en
es e
campo: el
esc i o io
de
imp en-
a, de Mon pellie ;
el
biombo
o
pan alla
de
ma il,
las
a i as
de
plomo, del
aba e
Pluche; los
dados
de
Saa ed a,
e c
. «El
mé odo
de
enseña
a
lee
po
le as,
como
lo
hacen
común-
men e
los
maes os,
es
sumamen e
emba azoso
y moles o».
Recomienda
pa a
el
ap endizaje
de
la
lec u a
el «mé odo
si-
lábico»
p opues o
po
An onio Case o y
Juan
A.
González
Valdés, quienes
han
demos ado
«que
si
se
ejecu a a
po
sí-
labas,
se
aho a ía
el
as idio y la
pesadez
que
esul an
de
la
moles a
epe ición
de
las
le as
y
se
ha ía
más
sencillo y
na u al».
Pide, además,
un
mayo
esme o
en
la
esc i u a:
«Es-
amos
en
un
iempo
-
a i ma-
en
que
el
buen
gus o
ha
lo-
g ado
disipa
la
a
n igua
p eocupación
que
hacía
a
nues os
nacionales
mi a
como
una
cualidad
p opia
de
un
caba
ll
e o
el
esc ibi
de
un
modo
inin eligible ...
Al
p esen e
odos
desean
y
aun
mi an
como
uno
de
los
amos
de
la
buena
educación
el
esc ibi
con
limpieza, y
si
los
maes os
se
han
de
con o ma
con
el
gus o
ac ual
de
la
nación,
se
hace
p eciso el
que
p o-
cu en
ins ui se
de
los el
emen os
del
a e
g á ica».
Señala
ambién
Pico nell la excesi a se e idad
de
los maes-
os: «Aquel
ca ác e
aus e o
y
quisquilloso
que
suelen
e
ne
los
más
de
l
os
maes os,
puede
se
ambién
muy
pe judicial.
Es
una
pedan e ía
idícula
habe les
de
pesa
esc upulosamen e
46
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
odas
las
palab as
y
no
mos a les
jamás
un
os o
humano
y
ag adable
...
Si
a
es o
se
jun a
un
cas igo
indisc e o
y
casi
inhumano,
se
halla á
el
e dade o
o igen
del
odio
y
a e sión
que
ienen
los
más
de
los
niños
al
es udio».
Finalmen e,
omemos
el
ela o
de
Na ganes
en
donde
lo
dejamos,
a
la
en ada
de
un
pueblo
cas ellano.
<<No
es
nece-
sa io
-
comen a-
que
p egun e
dónde
es á
la
escuela.
An es
de
en a
en
el
luga
oi á
un
uido
in e nal,
mezclado
al
ez
con
algunos
chillido
s dolo osos,
que
le
se i á
de
guía.
Al
en-
a
en
la
escuela
e á
un
g an
núme o
de
chicos
de
odas
clases,
de
odas
edades,
y
aun
de
odos
sexos,
unos
con
lib os
y
o os
con
papeles
en
las
manos
,
leyendo
en
oz
al a,
y
cuan o
alcanza
la
ue za
de
sus
ie nos
pulmones:
mé odo
ingenioso
que
los
maes os
han
in en ado
pa a
sabe
con
ce eza
quién
abaja
y
quién
huelga.
El
que
yo
u e
ezaba
en e an o
sus
de ociones, o
do mía
apaciblemen e
a]
son
de
nues o
ag a-
dable
can icio
; y
cuando
in e umpía
an
san o
y
saludable
eje cicio
e a
sólo
pa a
cas iga
a los
cansados
de
g i a ,
..
o ex-
ci ados
po
el deseo
de
juga ,
an
p opio
de
su
edad,
le
habían
dis aído
o
despe ado.
Ni
c eas
que
pa a
es o
se
incomo-
daba:
bas aba
con
una
seña.
El
eo
se
p esen aba
an e
su
ibunal
y
la
palme a
le
decía
que
e a
me
ne
s e
g i a
has a
en
on
quece
, y
es a se
dos
o
es
ho as
s
in
ei
ni
juga :
se
m
ejan e
a los «igno
an u
e
lo
s})
que
había
en
o o
iempo
en
F ancia,
su
len
gua
es aba
en
sus
manos,
y
hubie a
podido
se
maes o
de
escuela
aunque
hubies
e
nacido
mudo
».
El
au o
se
cuida
de
explica nos
en
una
no a
quiénes
e a
n los «igno-
an uelos»
o «igno an is»,
en
ancés:
especie
de eligiosos
que
en
seña
b
an
a l
ee
y
esc
ibi .
Uno
de
los
a ículos
de
su
cons-
i ución
e a
no
habla
jamás
en
la
esc
uela
: el
nomb
e
que
oma on
po
humildad
les
cuad aba
p
e ec amen
e
.
Vol iendo
al
P.
Sa mien o,
de
s
acamos
al
g
unos
juicios
de
ipo
sociológico:
«En
la
educación
de
los
niños
se
peca
en
mu
c
hos,
y s
on
los
menos,
po
ca a
de
más.
Y
en
o os,
y
son
los
más,
po
ca a
de
menos
. Y
en
unos
y
en
o os
se
peca
po
da les
ca
as
alsas,
alaces
y allidas, y
un
a
enseñanza
s
up
e
icial
y
de
ó mula.
A los
hijos
de
pad e
s
acaudalados
se
les
enseña
mucho
y
en
poco
iempo,
pe o
muy
mal,
y
se
LA
ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA
DURANTE
EL
SIGW
XVIII
47
les
mul iplican
maes os
pa a
odo, y
odos
conspi an
, no a
o ma ,
sino
a
cochopea
[sic]
un
dis
cípulo
pa a
nada.
En
esos
que
han
de
he eda
cuan iosos
caudales
y
en as
es e -
güenza el
sabe
lee ,
esc ibi
y
con a
y
en ende
un
lib o
la ino. C een ellos y sus
pad es,
y
aun
los
maes os iles y
adulado es,
que
los
alen os
de
la
o una
a guyen alen os
de g acia y
na u aleza,
y
que
lo
mismo
es
se
ico
que
se
acional.
Pe o
Dios
quie e
pocas
eces
esa
unión
de
cosas
an
encon adas.
Todo el
apa a o
de
an os
maes os
con
pingües
sala ios
echan
a
pe de
al
niño
...
Po
el
con a io, con los
hijos
de
la
gen e
hon ada
y
de
co os
caudales
se
peca
po
ca a
de
menos. Que
sean
cien o o
doscien os,
a
odos
los
embanas an
como
sa dinas
en
una
sala
y debajo
de
un
solo
maes o.
Que
és e
sea
doc o
o indoc o,
jamás
pod á
enseña
bien,
ni
a odos,
ni
a
la
mi ad
ni
a
la
cua a
pa e,
ni
aun
a
uno
solo
de
los niños».
Na ganes,
después
de de
c
i
que
el
esc ibi
y el
con a
son
las
dos
en
señanzas
que
los
pad es
exigen
p incipalmen e,
con-
inúa:
«los
niños
a quienes se
des ina
pa a
que
sigan
ca e a
o a quienes
espe a
alguna
capellanía,
poco
iempo
gas an
en
es o:
con
que
sepan
hace
cua o
ga aba os,
bas a;
po que
lo
que
impo a
es
que
cuan o
an es
empiecen
el la ín; y los
icos
que
no
han
de
gana
la
ida
con
la
pluma,
con
sabe
i ma
su
nomb e
les
sob a
:
mayo domos
end án
que
le
s
ajus en
las
cuen as
y
c iados
que
les
esc iban
las
ca as
...
Los
que
se
des inan
al
come cio
emplean
algunos años
más
en
el
ap ende
a
esc ibi
y
con a ;
y
al
cabo
del
iempo
y a
ue za
de
azo es y
de
moja
papel
con
in a
y lág imas, llegan
po
in a
esc ibi
lo
bas an e
pa a
en a
en
un
esc i o io.
Ve dad
es
que
no
saben
una
palab a
de
o og a ía
y
que
no
conocen
su
lengua,
ni
son
capaces
de
esc ibi
po
sí
la
ca a
más
sencilla,
pe o
es o
allá
lo
ap ende án
... A
es o
y
no
más
se
educe
la
pa e
cien í ica
de
lo
que
se
llama
p ime a
edu-
cación en
España.
La
pa e
mo al,
o lo
que
se
llama
más
p opiamen e
educación,
y
que
debe
acompaña
a
la
p ime a,
es
oda ía
mucho
más
las imosa.
Toda
ella
se
educe
a
hace
ap ende
de
memo ia
a
los
niños
un
ca ecismo
que
ni
en-
ienden
ni
se ía
bien
que
en endiesen;
hacé selo
epe i
odos
54
FRANCISCO
AG
UILAR
PIÑAL
la igilancia de
la
Acade
mia
,
ha á
és a
odas
las
a iaciones
que
juzgue con enien es
pa a
la
mayo
pe ección
de la e e-
ida
enseñanza» 4•
Se
emi i ían
a
su
cens
u a
odos
los
lib os
y
esc i os
sob e
p ime a
educación, y
goza ía
de
la
p o
ec
-
ción
de
un
Juez
conse ado ,
minis o
del Consejo de Cas-
illa, «q
ue
conozca
en
cualquie a
mane a
a los de echos,
p i-
ilegios, ondos y
en as
de
la
Academia,
con
oz y o o
en
ella».
Po
p ime a
ez
se
edac a
un
Reglamen o de escuelas
de p ime as le as,
con
no mas
conce nien es
a edi icios y
ma e i
al escola . Las oposiciones
pa a
odas
las
escuelas
del
Reino se
celeb a ían
en
Mad id,
has a
que
uesen
es ab
leci-
das Academias p o inciales.
Los únicos
gas os
que
dependían
de
la
Co ona
en
ma e ia
escola
e an
los
que
su agaban
las
escuelas
undadas
en
San
Ilde on
so y
o os
Reales Si ios
po
Ca los
III
pa a
a ende
a
los
hijos
de
sus
se ido es.
Es as
escuel
as
e an
conocidas
con
el
nomb e
de
«escuelas
de
la
comi i a» y gozaban
de
absolu a
independencia
con
espec o
al
es o
del
magis e io.
Po
R.
D.
de
25
de
diciemb
e
de
1791
Ca los
IV
amplió
el
sis ema
a
la
Co e,
con
es as
palab as:
«Habiend
o expe imen-
ado
los
buenos
e ec os
que
ha
p oducido
el
es ablecimien o
que
mi
augus o
Pad e
y
Seño
(q. e. p. d.)
hizo
de
las
nue as
Escuelas
de
p ime as
le as
del Real Si io
de
San
Ilde onso,
y
de
la
que
exis e
en
las casas con iguas a
la
Real Iglesia
de
San
Isid o
de
es a
Villa de
Mad id,
pa a
la
buena
educa
c
ión
de
los hijos
de
sus
c iados,
y especialmen e
de
los
que
siguen
la
Real Comi i a a los
Si io
s, y
con
el deseo
de
ex ende
es a
misma
educación...
como
han
solici ado
a ios
Pueblos del
Reino ...
he
esuel o,
pa a
que
haya
un
plan el
de
donde
sal-
gan
odos
los
maes os,
c ea
una
Escuela
en
cada
uno
de
los
ocho
cua eles
en
que
es á
di idida
Mad id,
con
el
í ulo
de
Escuelas
Reales,
como
hijas
de
la
de
San
Isid o,
con ián-
dolas a los ocho
maes os
que
más
se
han
dis inguido
en
el
mé odo
es ablecido
en
ella...
Cada
maes o
ecibi á
400 du-
cados
al
año,
ayuda
de
cos a
pa a
un
pasan e
y
pa a
pago
de
alquile
de
la
escuela,
con
la
obligación
de
enseña
a los
4.
Id.
legs.
3.120
y 3.028.
LA
ENSEÑANZA
PRIMARIA
EN
SEVI
LLA
DURANT
E EL SIGLO
XVIII
55
pob es
que
les en íen
las
Dipu aciones
de
Ca idad, y
la
a-
cul ad
de
ecibi
es
ipendio
po
los
demá
s niños pudien es».
Es
el
p ime
desembolso
de
las
a cas
eales
en a o de
la
enseñanza
públi
ca.
Pe o
con
ales
ca ac e ís icas
de
p i ilegio
que
su
consecuencia
na u al
e an
las
en
idias, los plei os y
la
inope ancia.
Con
la
llegada de Godoy
al
pode
uel en
a
oma
ac ua-
lidad
los
plane
s de
e o ma
de
la
ens
eñanza.
Pe o
si
ein e
años
an es,
con
Ca los
III
,
la
mi ada
se
había
ijado
p inci-
palmen e
en
la
Uni e sidad,
aho a
se
p e ende
engloba
en
un
Plan
gene al
odos
los
g ados
doc
en es.
Los expedien es
a chi ados
en
el Consejo
ue on
ecogidos
en 1795, y el
25
de
no iemb e
de
1797
se
c eó
la
Jun
a
Supe io
de Enseñan-
za,
con
el enca go
de
edac a
un
Plan
uni o me
pa a
odo
el Reino.
Es e
ue
p esen ado
en
1803
e
impugnado
po
los
iscales. Vuel o a
p esen a ,
e ocado,
en
1805,
su ió
igual
o una.
Nue as
idea
s pedagógicas
se
an
in il ando
en
es os años.
Caba ús,
en
1792,
en
ca a
a
Jo ellano
s
había
azado
un
plan
comple o
y
e oluciona io
pa a
la
enseñanza,
imp egnado
del
espí i u
de
la
Re olución ancesa:
igualdad
absolu a
pa a
od
os
los
niños
en
la
p ime a
enseñanza,
que
ha
b ía
de
se
obliga o ia y
g a ui a.
Las
mismas
ideas
espi a
el
esc i o
que
p esen a
Jo ellanos a
la
Jun a
Cen al
en
1809.
Se
p oponía
en
él
una
eo ganización gene al.
desde
la
escuela eleme
n al
a las academias, y
se
a i maba
como
p incipio
absolu o
la
obligación del
Es ado
de
hace
lleg
a
la
enseñanza a odos
los ciudadanos,
de
cualquie
clase y
p o esión.
El
Colegio
académico
y
la
Academia
de
p ime a
educación,
que
se
des uye on
mu uamen e
en
la
go plei o,
pe die on
sus
p i ilegios de examen,
con
el nue o siglo. El
11
de
eb e o
de 1804
se
c eó
la
Jun a
especial
de
exámenes,
con
la
s a i-
buciones
que
an es
enía
la
Academia, y
se
dejó
libe ad
a
los
maes os
pa a
que
se
es ab
leciesen
dond
e les con iniese.
En
1806
se
amplió
la
Jun a
de
exámenes a
odas
la
s
cap
i ales
de p
o
incia.
Es a
e a
la
si uación
cuand
o sob e ino
la
gue a.
Son
las
Co es
de
Cádiz
la
s
que
uel en a
ecoge
la
p eocupación
56
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
docen e
. La
Cons i ución
de
1812
des ina
el
í ulo
IX
a
la
enseñanza
y es ablece
que
se
deben
unda
escuelas nacio-
nales
en
odos
los
pueblos.
Se
c ea
en onces
la
Di ección Ge-
ne al
de
Es udios,
cuyo
inspi ado
y
alma
ue
Quin ana,
a
quien
se debe el
in o me
de
9 de
sep iemb e
de 1813,
base
de
odas
las
e o mas
pos e io es.
Los maes os y la enseñanza
Pieza
undamen al
en
el
eng anaje
docen e
-como
se
ha
dicho-
ha
sido
siemp e
el
p o eso ado.
Su
o mación,
su
dedicación
ocacional,
su
en usiasmo
po
el
p og eso
son
con-
dición
indispensable
en
odo
p oyec o
plani icado
legisla i o
de
la
enseñanza.
Sen ada
es a
p emisa,
eamos
cuáles
son
las
ca ac e ís i-
cas
del
magis e io
p ima io
de
España
en
la
cen u ia
que
comen amos.
En
p incipio,
bas e
señala
que
en
la
He man-
dad
de
San
Casiano
e a
equisi o
p e io
pa a
p esen a se
a
examen
y
ob ene
el
í ulo
habe se
cos eado
el
consabido
ex-
pedien e
de limpieza
de
sang e
y
buenas
cos umb es.
Así
se
indica
axa i amen e
en
la
R. P.
de
28
de
ene o
de
1740, y
no
sólo
pa a
los
maes os
,
sino
ambién
pa a
pasan es
y lec-
cionis as
.
Es a
in o mación
se
conside aba
indispensable
pa a
la
buena
ma cha
de
la
s escuelas, y
se
epi e
en
1763,
1771
y 1780, y
más
a de
en
los
es a u os
del Colegio
acad
é
mico
de
p ime as
le as,
dond
e
se
lee
ex u
a
lmen
e:
«No
se
admi
-
i á
a
examen
a
ninguna
pe sona
que
él o
su
pad e
ha
ya
eje -
cido
o icio il
en
la
República
,
ni
incu ido
en
pe
na
de
in
-
amia»,
ya
que
«es á
mandado
po
el
Consejo
que
ninguna
pe sona
pueda
da
leccio
nes
de
p ime as
le as
po
las
casas
sin
que
p
ece
da
hace
in o mación
de
c is ianos
iejos,
i a
e
mo ibus,
y
de
no
habe
enido
sus
pad es
ni
ellos o icios
iles
ni
mecáni
cos».
El
ap endizaje
e a
con
maes o
ap obado,
a es ilo g e-
mial.
Se
eque ían
ein e
años
y
es
de
ap endizaje
en
las
o denanzas
de
San
Casiano,
que
especi icaban: «Ningún maes-
o
puede
admi i
ayudan e
alguno
sin
que
p ime o
haya
he
-
LA
ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL
SIGW
XVIII
57
cho
las
in o maciones
de
limpieza y
ano ádolo
el
sec e a io
de
la
Cong egación».
Los exámenes
e an:
de lec u a
(«que
lea
suel amen e
en
un
lib o
de
molde,
de
le a
omanilla, y
de
coco o bula, y
en
le a
manusc i a
an igua
muy
di icul osa;
que
lea
de
co-
ido
en
las
sílabas
de
la
ca illa
y
que
dele ee
algunos nom-
b es,
dando
sen ido
a lo
que
leyese»),
de
esc i u a
(ce
que
dé
azón
de
cómo
se
ha
de
oma
la
pluma
pa a
o ma
la
le a
bas a da,
y
pone
el
b azo
y cue po, y
qué
igu a
o ma
...
que
esc iba
p ác ico
odos
los
amaños,
desde
el 8
has a
el
32,
que
dé
azón
en
qué
línea
se
sien an
los
pun os
de
la
pluma,
y
de
la
sime ía
y
p opo ción
de
cada
una
de
las
le as»), de
o og a ía
(«ha
de
da
azón
de
lo
más
p eciso
y necesa io»),
de
a i mé ica («que
sepa
las
cua o
eglas
gene ales
con
las
de
queb ados,
eglas
de
educción y
p o a eos,
eglas de
es,
eglas
de
aligaciones y mezclas, y de
es amen os,
la
ex acción
de
la
aíz
cuad ada
y cúbica»), y
de
la
doc ina c is iana («ha
de
da
azón
de
lo
que
con iene el
ca ecismo
del P. Ripalda»
).
Ejecu ándose
los exámenes de
es a
o ma,
asegu an
las o de-
nanzas,
<<hab á
en
es a
Co e
g andes
maes os
que
sepan
el
a e
de
esc ibi
cien í icamen e».
E ec i amen e,
en
los expe-
dien es
de
exámenes
que
se
con
s
e an
en
el
A chi o His ó ico
Nacional
puede
comp oba se
cómo
el
eje cicio
más
ex enso
y
al
que
se
daba
mayo
impo ancia
e a
el de
la
esc i u a.
Se
suced
en las
páginas
de
he mosa
calig a ía,
con
a ios
ipos
de
le as,
que
da ían
en idia a
cualquie
maes o
mode no.
En
la
hoja
inal,
como
sin
da le
impo ancia,
una
cuen a
de
suma ,
o a
de
es a ,
mul iplica
y di idi , y
una
egla
de
es
y
aíz
cuad ada.
El
descuido
que
e elan
es as
cuen as
con as a
con
la
minuciosa
labo
calig á ica
que
las
p ecede.
En
1763,
al
mismo
iempo
que
se
ecue da
la
necesidad
de
las
buenas
cos umb es
en
los
maes os,
se les indica
que
deben
ins ui se
«en
la
o og a ía
cas ellana
de
la
Real Aca-
demia
Española,
po
lo
b e e
y
cla o
de
sus
p ecep os,
y aco-
moda
la
esc i u a
a
la
p onunciación». La R. P.
de
11
de
julio
de
1771
egula
nue amen e
los exámenes y
ecue da
que
deben
p esen a
una
ce i icación
de
buenas
cos umb es
y lim-
pieza
de
sang e,
expedida
po
la
Jus icia
del
pueblo
espec-
58
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
i o, y
además
o a
ce i icación
del
O dina io,
de
habe
sido
ap obados
en
doc ina
c is iana.
En
1780,
al
c ea se
el Colegio académico,
se
es ablece
un
eje cicio
semanal
pa a
los
maes os
de
Mad id.
Todos los
jue-
es
po
la
a de,
du an e
es
ho as,
«se
a a á
de
G amá-
ica
española,
de
los esc i os y
ca ac e es
de
las
le as
que
se
han
usado
y
usan
en
el Reino,
de
la
a i mé ica
y de
odo
lo
demás
que
pa ezca
ú il
pa a
la
pe ec a
educación
públi-
ca».
Es a
obligación
de
es udia
la
g amá ica
cas ellana,
p o-
pues a
po
p ime a
ez a los
maes os,
se
complemen a
con
las
lec u as:
«Pa a
que
los
maes os
lleguen a
posee
pe ec-
amen e
la
lengua
española
y
puedan
con
acilidad
enseña la
a
sus
discípulos,
además
de
las eglas de
la
G amá ica
y
el
uso
de
habla la,
es
p eciso
se
añadan
la
con inua
lección
de
los
buenos
au o es,
ales
en e
o os:
F ay
Luis
de
G anada,
F ay
Luis de León, el
M.
Juan
de
A ila,
Lope
de Vega,
Don
Diego
de
Mendoza, Miguel
de
Ce an es,
Ped o
Ri adeney a,
Alonso Rod íguez, Ga cilaso
de
la
Vega,
Don
Manuel
de
Vi-
llegas, Don
F ancisco
de
Que edo, Don An onio
de
Solís,
Don
Diego
de
Saa ed a,
el O igen de la lengua cas ellana,
de
Al-
de e e, el Discu so de
la
misma
lengua, de Amb osio
de
Mo-
ales, el Diálogo de la ociosidad y el abajo, de Diego Mexía,
el Diálogo de la dignidad del homb e,
de
Fe nán
Pé ez
de
Oli a y los O ígenes de la lengua cas ellana, de Mayáns».
La
o den
se
ex iende a
odo
el
magi
s e io
nacional:
«A
los
que
p e endan
se
examinados
pa a
maes os
en
odo
el Reino,
o leccionis as,
se
ha án
p egun as
y
ep egun as
sob e
las
pa -
es
de
la
o ación,
en
gene a
l y
en
pa icula ...
po
lo
que
oca a
la
G amá ica
cas ellana».
En
el Reglamen o de escuelas
de
p ime as le as,
de
1797,
se
admi e
y
mani ies a
la
necesidad
de
odos
es os
conoci-
mien os
pa a
el
p o eso ado
p ima io:
«Si los
maes os
de
p ime as
le as
deben e
nseña
a
habla
bien,
a lee ,
esc ibi
y
con a ,
la
o og a ía,
modales,
cos umb es
y obligaciones
de
la
doc ina
c is iana,
pa ece
jus o
que
sepan
odo
es o
y
sepan
enseña lo».
Pe o
a con inuación,
is a
la
imposibi-
lidad
de
man ene
un
mismo
ni el en
odo
el m
ag
is e io, se
es ab
l
ecen
es
clases
de
maes os,
según
el
luga
donde
desem-
LA
ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL
SIGLO
XVIII
59
peñan
sus
unciones:
«Pe o
no
siendo
posible
que
se
p e-
pa en
odos
undamen almen e
con
es os
conocimien os
pa a
un
des ino
que
en lo gene al
no
les
p oduce
sino
pa a
una
subsis encia
mise able, con iene
di idi
las
escuelas
aho a
y
pa a
lo
sucesi o
en
es
di e en es
clases,
y según ellas de-
be á
se
la
ins ucción
de
los
p o eso es».
Las
de
p ime a
clase
quedan
do adas
con
600
ducados
como
mínimo. Es os
maes os
debe ían
ado na
sus
conocimien os
con
lógica,
i-
loso ía
mo al,
álgeb a
y
geome ía
.
Excep o
la
enseñanza del
español
-que
no
se
hace
obli-
ga o ia,
como
sabemos,
has a
1780-
en
la
escuela
se
ap en-
día
adicionalmen e
a lee ,
esc ibi
,
con a
y el ca ecismo.
En
1743 se
p ohibe
pa a
las
escuelas
la
lec u a
de
no elas,
omances,
comedias o
his o ias
p o anas,
o den
que
se
e-
nue a
en 1763 y 1771.
En
la
R. P. de 3
de
oc ub e
de
1763
se
manda
a los
maes os
que
«hagan
eje ci a
a
los
discípu-
los
en
la
lec u a
de
lib os
que
enseñen
la
eligión undamen-
almen e,
como el
ca ecismo
his ó ico,
de
las
conquis as
de
nues as
Indias,
con
ensalzamien o
de
la
nación y de
la
e-
ligión ca ólica, los
que
a an
del
aumen o
de
la
iqueza y
ag icul u a
de
es os
nues os
Reinos,
como
son los
lib os
de
Alonso
de
He e a,
Don
Ge ónimo
Us á iz,
Don
Mi
guel de
Za ala, Don
Be na do
de
Ulloa y
o os
de
es a
na u aleza,
des e ando
de
las escuelas
odos
los
lib os
de comedias, no-
elas y
o os
iguales ... »
Po
la
R. P.
de
11
de
julio
de
1771
se
enue a
la
o den,
que
no
debía
se
muy
bien
cumplida,
y
se
cambian
los ex os
de
lec u a:
«que
habiendo
sido
ha
s a
aquí
de ábulas ías,
his o ias
mal
o madas
o de ociones
indisc e as,
sin
lenguaje
pu o
ni
máximas sólidas,
con
las
que
se
dep a a
el
gus o
de
los
mismos
niños
...
mandamos
que
en
las
escuelas
se
en-
señe,
además
del
pequeño
y
undamen al
ca ecismo
que
señale
el
O dina io
de
la
diócesis,
po
el Compendio his ó ico de la
Religión
de
Pin on, el Ca ecismo his ó ico de Fleu y, y algún
compendio
de
His o ia
de
la
nación
que
señalen espec i a-
men e
los Co egido es
de
las
cabezas
de
pa ido,
con
acue do
o
dic amen
de
pe sonas
ins uidas».
En
1780
se
uel e a
p ohibi
en
las
escuelas
la
lec u a
de
60 FRANCISCO AGUILAR
PIÑAL
comedias, omances, no elas e
his o ias
p o anas,
y se indi-
can
o os
lib os,
en e
ellos
el
Camino
de
la sabidu ía
de
Vi es,
aducida
po
F ancisco Ce an es
de
Salaza , «cuya
ob a
es
la
más
ap opósi o
pa a
ins ui
a
los
niños
de
ie na
edad
en
odas
las obligaciones
que
cons i uyen
un
c is iano
e dade o
y
un
buen
ciudadano>>.
Con
espec o a
la
esc i u a,
los
mismos
maes os
hacían
los modelos de le as,
que
los escola es
debían
copia .
En
días señalados,
an o
los modelos
como
las
mejo es
copias,
e an
expues as
públicamen e
pa a
que
se
pudiese
juzga
de
los
adelan os
de
los niños.
Hay
a ias
p ohibiciones
a lo
la -
go del siglo XVIII,
pa a
que
los
maes os
no
expusie an
en
ba ios
dis in os
del suyo, a in
de
a ae se
a los niños
de
o as
escuelas.
Pa a
la
a i mé ica
se
ecomienda
el ex o
de
Juan
Pé ez de Moya.
Ya
se
ha
dicho
cómo
po
la
R. P.
de
22
de
diciemb e
de
1780
se
o dena
que
«en
odas
las escuelas del Reino
se
en-
señe a los
niños
su
lengua na i a»
po
la
G amá ica
de
la
Academia, p e iniendo
-y
hay
que
des aca
la
no edad
de
es e
p ecep o-
que
a«
ninguno
se
admi a
a
es udia
la inidad
sin
que
cons e
an es
es a
bien
ins uido
en
la
G amá ica
española». Además,
se
ei e a
la
enseñanza
de
la
o og a ía
y de
la
doc ina
c is iana
que, a
pa i
de 1797, se enca ga a
sace do es,
que
eciben el
nomb e
de «C
a equis as».
En
las
escuelas
de
niñas
sólo se
ap endían
labo es
y ezos.
En
1783
se es ablece
pa a
la
maes a
la obligación
de
enseña
a
las
niñas
a lee ,
si
es e
e a
su
deseo.
En
el
«Reglamen o
>>
de
1797
se
amplía
la
obligación y se
indican
las
ma e ias
que
las
niñas
debían
ap ende .
El «A e
de
p ime as le as» de Se illa
En
1705
la
He mandad
mad ileña
de
San
Casiano
había
limi ado
el
núme o
de escuelas, a
in
de
que
la
mul iplicidad
incon olada
de
maes os
no
hicie a
poco
en able
el
eje ci-
cio
de
la
p o esión.
Es a
p o ección
g emial ue
p on o
imi-
ada
po
G anada
y Cádiz,
en e
o as
capi ales. No
quiso
Se illa
i
a
la
zaga y solici ó
ambién
la
ap obación
pa a
LA
ENSEÑAN
ZA
PRIMARIA
EN
SEVILLA DURANTE EL SIGLO
XVIII
61
un
p oyec o
simila . Los
maes os
se illanos
queda ían
ag e-
miados
en
el
«A e de
p ime as
le as»,
al
que sólo
pod ían
pe enece
los
maes os
con
escuela
abie a
en la ciudad, cuyo
núme o
quedaba
educido
a
ein a
y
una,
según
la
p opues a
p esen ada
en
1727
al
Consejo Real
de
Cas illa.
El Cabildo
de
Ju ados
hispalenses
se
opuso
a
es a
p e en-
dida
limi ación
de
escuelas
en
el casco
u bano,
po
mo i os
sociales.
En
las O denanzas en iadas a
Mad id
pa a
su
ap o-
bación,
cada
maes o
se
obligaba
a
enseña
g a ui amen e
a
cua o
niños
pob es,
núme o
que
pa eció
in
su icien e
al
mu-
nicipio,
po que
sólo
pod ían
se
a endidos
un
o al
de
124
niños, «y
si
dicha
ciudad
no
u ie e
más,
ue a
luga
de
la
mayo
elicidad».
Siendo
mucho
mayo
el
núme o
de
pob es,
a
juicio
de
los
Ju ados,
«exclui les
de
dicho bene icio
e a
daño
común
bien
sensible».
Veamos
con
algo de
de alle
el
con enido
de
es as
O de-
nanzas.
El
epa o
de
escuelas
se
hacía
po
collaciones, según
el s
iguien e
cuad o:
Iglesia Mayo
(5
es
cu
elas) Calle de
la
Ma
Calle
Bo ceguine ía
Calle
Tundido
es
Plaza de la Con
a
ación
Fue
a del p
os
i
go del Ace
i e
S
an
Sal
ado
(3
escuelas) ... Calle Sie
p
es
Calle Da
do
s
Calle
Alc
a
ice
ía
de
la
Loza
Ma
gd
al
ena
(2 escuelas) ... ... Calle Colchone
os
Calle Ca
n
a
an
as
San
Vice
n e
(2
escuelas) ... Calle A mas
Calle Anc
ha
de
San
Vi
ce
n e
San Lo enzo (2 escuelas) ...
Pla
zuela de San Lo enzo
San a
Cla a
San
Miguel (1 escuela)
Ce
ca de la Iglesia
San And és ( 1 escuela) Ce
ca
de
la
Ig
le
sia
62 FRANCISCO
AG
U
ILAR
PIÑAL
Omnium
Sanc o um
(2
escue-
las)
.....
..
.
...
...........
..
San
Ju
an
de
la P
alma
(1 es-
cuela)
.................
.
San
Ma
cos (1 escuela) ...
San
Rom
án
(1
escuela) ...
S
an
Gil, Sa
n a
Ma ina
y
San
Julián
(1
escuela)
.......
..
San
P
ed
o y
San a
Ca alina
(1 escuela)
........
.........
.
San ia
go, San E
s e
ban
y
San
Roqu
e (1 escuela) .. . . .. . ..
San
Ild
e onso y San Isido o
( 1 escuela) .. .
..
. .
..
. . . .. .
..
.
S
an
B
a o
l
omé
,
San a
C uz y
S
an
Nicolás
(1
escuela)
S
an
Be na do ( 1 escu
ela
)
T ian
a ( 4 escuelas) .. . .. .
Plazue
la
de la
Eu op
a
San
Basilio
Ce
ca
de
la Iglesia
Calle Cas
ella
Calle Enlad ill
ada
Cu
a o
Can illos
(P
ue
a
de la Mac
a ena)
En
la
mediación de
ambas
pa
oquias
En
Pu
e a
de C
a mona
En
San
Albe o
C
e ca
del con en o de
San
José
Ce ca
de
la
Iglesia
Ce
ca
de
Sa
n
a Ana
Calle S
an
o Dom
ingo
Jun o
a la iglesia de
la
O
En
la Ca a
El
ce ado
monopolio g emial queda
ba
de
mani ies o
en
el capí ulo
31
de
la
s
O d
e
nan
z
as
,
en
el cual
se
es ab
lecía
que
la
escuela
acan e
po
mu
e
e
del
i ula
se
pod ía
adjudica
a
o o
maes o
ap obado,
después
de
pasados
ocho
días,
si
no
la
so
li
ci ase
el
hijo
del
allecido, o en
su
de ec o el
hijo
de
cualqui
e a
o o
de
lo
s
ein a
maes os
es an
es.
El
ing eso
en
el
g emio
quedaba
se
e amen
e con
o
lado
po
los ex
ám
enes anuales,
pa a
los
que
e a
eleg
ido
un
exa-
minad
o
el
e ce
domingo
de
cada
año, echa
de
la
eunión
LA
ENSEÑANZA
PRIMARIA
EN
SEVILLA DURANTE
EL
SIGLO
XVIII
63
gene al
de
odos
los ag emiados.
Se
nomb aban
ambién
dos
Veedo es,
con
la
p ecisa
obligación de
insp
ecciona
la
s es-
cuelas
una
ez
du an e
el
cu so.
La
o denanza
núm.
13
es-
ablece
que
«no
pueda
ene
escue
la
de
aquí
adelan e
el
que
no
es u ie e
examinado y
ap obado».
Pa a
es a
ap obación
se
eque ía
ene
21
años,
se
español,
habe
sido
ayudan e
o l
eccionis a
en
alguna
de
las escuelas
de
la
ciudad
du an e
dos
años
y
la
in o mación
de
limpieza,
«de
se
c is ianos ie-
jos,
limpios
de
mala
aza
de
judíos,
mo os
o peni enciados ...
y
que
ellos,
sus
pad es
y
abuelos
no
han
enid
o o icios iles
ni
han
incu ido
en
deli o,
pena
ni
no a
de
in amia».
El
examen
p opiamen e
dicho
había
de
consis i
en
e-
ci a
de
memo ia
la
doc ina
c is iana,
sabe
lee
de
molde
y
p oceso
o an igua,
sabe
esc ibi
le a
bas a da,
g i a, e-
donda
y
i ada,
con
la
o og a ía,
«Sin
la
cual
el
esc ibi
es
un
cue po
sin
alma, lleno de impe ecciones».
Es os
sabe es
se
comple a ían
con
la
habilid
ad
en
co a
las
plumas,
o ma
las
líneas
pau adas,
«de
go do
y delgado»,
hace
l
as
mues as
de
las
le as
y
demos a
conocimien o
de
la
s
cua o
eglas,
los
queb ados
y egla
de
es. Con la
ap i ud
en
es as
ma-
e ias
y
la
no
pequeña
cualidad
de
se
hijo
,
pa ien e
o ayu-
dan e
de
un
maes o
i ula ,
se
podía
pen
sa
se iamen e
en
ob ene
el «pingüe» bene icio
de
la
p ime a
escuela
acan e
de
Se illa.
Pa a
e i a
odo
píca o
aude,
pun ua
liz
aba
la
o denanza
núm.
11
que
«los
que
ob engan
í ulo
en
o a
ciudad
después
de
h
abe
sido
suspendido
en
Se illa,
no
se
les admi a». Tam-
poco
pod ían
los
maes os,
en
adelan e,
hace
ges iones en
las amilias
pa a
a ae
a los
niños
de
o as
escuelas,
ni
e
-
ne los
en
su
casa
en
calidad
de
pupilos,
ni
ebaja se
a ae -
los
o lle a los a
la
escue
la
,
cosa
que
co espondía
a
lo
s ayos.
Las
ho as
de
escuela
quedaban
es ablecidas
en c
ua o
po
la
mañana
(de
7 a
11
en
e ano
y
de
8 a
11
y
media
en
in ie no)
y
es
po
la
a de
(de
3
media
a 6 y
media
en
e ano,
y
de
2
a 5
en
in ie no).
Po
la
o denanza
35
«se
o dena
que
ninguna
pe sona
pueda
enseña
niños
ni
niñas
a lee y
esc ibi
en
l
as
casas
pa icula es,
sino
sólo los
ap obados
po
los Veedo-
es
y
que
asis en
a
las
escuelas».
70
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
ina
c is iana
y
de
limpieza
de
sang e.
El
examen
se
ha ía
an e
un
ibunal
o mado
po
dos
examinado es
y dos comi-
sa ios
del espec i o Ayun amien o. Se
imponía
sepa ación
de sexos en
las
escuelas y
se
daban
no mas
sob e
los
ex os
a u iliza ,
como
ya
sabemos
13
• Los
maes os
así
ap obados
se-
ían
los
único
s
en
pode
dis u a
de
los p i ilegios
o o gados
en
la
R.
C.
de
13
de
julio
de
1758, a
sabe :
goza
de
odas
las
p eminencias
concedidas a
las
Uni e sidades mayo es,
po-
de
usa
especial
dis in i o
de
hijosdalgo
no o ios
y de
oda
clase
de
a mas
, y
no
pode
se
p esos
po
causa
que
no
uese
de
mue e
13
bis
.
T es
años
más
a de,
conc e amen e
el
31
de
oc ub e
de
1774,
se
e
en
el Consejo
un
memo ial
de
don
Agus ín
de
Viedma,
maes o
de
la
Rinconada,
pa a
que
se
impida
la
en
-
señanza a
un
maes o
ecién
llegado, alegando
qu
e
no
había
niños
su icien es
pa a
las
dos
escuelas.
El
Consejo
o dena
que
cesen
ambos
maes os,
po
ca ece de
la
ap obación
e-
que ida
an o
uno
como
o o,
y
que
se
a engan
odos
a
la
R. P.
de
1771.
En
es a
ci cuns ancia
se
comp ueba
que
los
maes os
se illanos
no
enían
demasiado
in e és
en
el cum-
plimien o
de
la
ci ada
P o isión.
Se
a ienen a
las
O denanzas
de
1730,
ya
que
si
se
de ogasen, «no
hab ía
en
Se illa Veedo-
es
ni
Fiscal
que
con olasen
la
en
se
ñanza».
Tambi
én el Ay
un
-
a
mien o
es a
ba
a
a o
del g emio,
po
se
el
p opio
muni-
cipio
quien
había
expedido
has a
en onces
los
í ulos
de
maes-
os
. «La expe
i
encia
ha
ac edi ado
-dice
és e-
los
muchos
adelan amien os
que
se
han
seguido de
la
unión
en
cue po
de
los
maes os.
Ellos
han
es ablecido
una
Jun a
en
o ma
de
acad
emia
, a
que
concu en
con
ecuencia
odos
sus
indi-
iduos, y en ella
a an
de
las
egl
as
más áciles,
acomodadas
y
pe ec as
pa a
la
enseñanza
de
los
niños y
la
ins ucción
de los maes os».
O a
anécdo a
pod ía
ilu
s
a
el
buen
en endimien o
que
has a
es a
echa
e a
mon
e
da
co ien e
en e
Ayun amien o
y
el A e
de
p ime as
l
e
as
.
Vicen e
Bu ín,
sac is án
de
la
13.
Id
.
Je
g.
718
(exp.
16
).
13
bis. Hay ejempl
a
de
las
O
denanzas de
17
58
en
Ja
Bi
b.
Uni e s
i a
ia
de Se illa,
1
09-154
(15).
LA
ENSEÑANZA
PRIMARIA
EN SEVILLA
DURANTE
EL
SIGLO
XVIII
71
iglesia
de
San
Roque, y
después
de
San
Be na do,
ue acu-
sado
po
el
maes o
del
ba io,
C is óbal
de Apo a, de
da
lecciones
pa icula es
sin
pe miso,
an o
en
la
iglesia
como
po
las
casas.
La
inmedia a
consecuencia
ue
que
el
sac is án
in i ó
al
maes o
a
i
a
su
casa,
«y
en ándolo
en
ella y ce-
ando
la
pue a
de
la
calle, lo
inju ió
de
palab as
y ob as».
La
p o es a
o icial del A e lle a
echa
de
22 de
julio
de
1777
.
In e ogados
a ios
es igos,
esul ó
se
cie a
la
acusación,
pe o
Bu ín
alegó
en
su
de ensa
que
se
sin ió
calumniado
po
el
maes o,
ya
que
sólo
enseñaba
a
un
sob ino
del
cu a
y a
un
pa ien e
a amudo.
No le alió de
nada,
ya
que
el
Tenien e
de
Asis en
e,
don
Juan
An onio
de
San a
Ma ía,
a ó
al sa-
c is án
con
la
mayo
se e idad,
condenándolo
a
la
cá cel
y
al
emba go
de
odos
sus
bienes
14
•
Que
así
bien
espaldada
la
o ganización
g emial del A e
se illano,
has a
que
en
1784,
en iadas
las
elaciones,
un
nue o
Asis en e
p o es a
de
que
los
maes os
no
acep en
ya
en
los
exámenes
a los
dos
dipu ados
de
la
Ciudad.
El
en en amien o
de
los
maes os
con
el
municipio
comienza
con
mo i o
de
dos
í ulos
expedidos
po
el Consejo.
De
uno
e a
bene icia io
Ma ías
de
Azcona,
nacido
en
1760,
quien,
después de e se
echazado
en
sus
p e ension
es
po
el
g e
mio a
causa
de
su
baja
condición
social
(e a
ay
udan
e
de
lib e ía),
acud
ió
al
.
Ayun ami
e
n o
.
El
Tenien e
Ma
yo
hizo
que
le
examinasen
dos
maes os
de
Ca mona,
p esididos
po
un
dipu ado
de
la
a
l-
caldía,
cosa
que
echazaban
ya
los
maes o
s se illanos. Re a-
lidado
el
í ulo
po
el Colegio
de
p ime as
l
e as
de Mad id,
se
le expidió
í ulo
po
el
Consejo
en
8
de
no iemb e
de
1784.
El
o o
c
aso
en
li igio
u
e el
de
F ancisco
Miguel
Ma ín
ez,
de
43
años,
que
había
sido
maes o
en
los To ibios desde
1780
a 1784,
po
nomb amien o
del
canónigo
p o e
c o
D.
Miguel
Ca illo.
En
dicha
casa
de
bene ice
ncia
no
enía
o os
in
g e-
sos
que
«el
co o
p oduc o
que
le
con ibuían
los
niños
qu
e
concu ían
de
la
calle ...
con
la
espe anza
de
que,
si
omaba
la
casa
mayo
auge,
se
le
asigna ía
sala io
compe en e».
Al
no
ocu i
así, solici ó
ab i
escuela
pública
y el
í ulo
co es-
14.
A chi o Municipal
de
Se illa,
Exp
. An iguos,
974.
72
FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
pondien e.
El
Ayun amien o accedió a
su
súplica,
siendo exa-
minado,
como
el
an e io ,
po
dos
maes os
nomb ados
po
el Tenien e Mayo ,
bajo
la
p esidencia de
un
dipu ado
mu-
nicipal.
El
í ulo
del Consejo le
ue
expedido
en
diciemb e
de 1784. No se hizo
espe a
la
p o
es a
del A e,
con
la
soli-
ci ud
de
que
se
anula an
ambos
í ulos,
na u almen e
sin
éxi o
15
•
Al
año
siguien e,
la
di isión en el
magis e io
se illano
se
ue haciendo insos enible, obligando a
las
au o idades
a
bus-
ca
nue as soluciones.
En
el mes
de
julio
el
Fiscal con ocó
sólo
a diecisie e
maes os
pa a
Ja
elección
de
nue os
Veedo es.
Salie on
elegidos
Jo
sé
de
Ja
Cues a
y
Joaquín
Ruiz,
pe o
el
g upo
de
los
no
ci ados,
con
F ancisco Miguel Ma ínez a
la
cabeza, ele an
sus
quejas
al
Ayun amien o 16• No
con en
o
con
ello es e
úl imo,
ele a al Consejo
un
la go
memo ial,
qu
e
i ma
en
compañía
de
Ju
an
Pablo Galindo y
José
de los Reyes,
en
el
que
enume a
los
abu
sos
que
en
Se illa
come e
el A e
de p ime as le as,
que
e a
co no
deci
el
P omo o
Fiscal,
C is óbal de
la
Cues a.
Las acusaciones
son
a ias
y g a es.
P im
e a:
«Los si ios
de
la
s escuelas
es án
pues os
sin
o denanza
y
se
les
pe mi e
a
causa
de
que
unos
y
o os
se
acalo an
po
se
amigos,
compad es,
pad es
e
hijos
... y
si
iene algún
o as e o
con
í ulo
del Consejo
no
consien en
que
ab a
escuela
en
lo
s si ios
acan es,
po que
quie en
se solos».
Segunda:
«Los del A e
piden
limosna,
así
maes os
como discípulos,
so
p e ex o
del
cul o
a
San
Casiano». Cob an,
además,
de echos
de examen
indebidamen e,
a
cua o
pesos
cada
uno
y
o os
dos
po
las
licencias de
cada
ayudan e
y leccionis a.
El
dine o
lo
gua da
ba
el Fiscal
«y
al
san o
bendi o
el
cul o
que
se
le
da
es
ene lo
el
e e ido
Cues a
en
su
casa
apado
con
un
paño
blanco
...
y
de
ahí
lo ll
e a
a
la
igles
ia
un
mandade o
en
homb os
el
día
de
la
es i idad». Te ce a: «El
examen
de
maes os
lo
h
acen
en
la
p opia
casa
del Fiscal y el
esul ado
lo
pasan
al
Ayun amien o».
El
í ulo, como se
dijo,
lo
expedía
el Tenien-
e
Mayo ,
median e
el
pago
de
32
pesos.
Cua a:
José
Pablo
15. AHN, Consejos Ieg.
2.305
(exp. 38).
16
. A chi o Municipal
de
Se illa, Exp. An iguos,
1.678.
LA
ENSEÑANZA
PRIMARIA
EN
SEVILLA
DURANTE
EL SIGLO
XVIII
73
Galindo,
de
cua en a
años,
que
había
sido
maes o
en
Málaga,
ue
aped eado
po
los
niños
de
una
escuela
ecina, a ins i-
gación
del
maes o,
po
no
ene
au o ización
del A e.
El Consejo
pide
in o me
a
la
Audiencia,
que
lo dio
po
mano
de
don
F ancisco
de
B una
el 5
de
julio
de
1786.
Es e
aconsejaba
que
se
expidie a
una
P o isión
que
libe ase a
la
enseñanza de las
abas
g emiales,
«pa a
que
sean
admi idos
en
Se illa
odos
los
que
aje en
í ulos
del
Consejo, y pongan
sus escuelas
donde
quisie en, a
más
de
150
pasos de o a;
que
los
examinado es
admi an
a
odos,
sin
pedi
de echos;
que
las
iudas
no
puedan
egen a
escuela,
sino
qu
e se p o ea
la
acan e; y
que
se
cambie
al
P omo o
Fiscal».
Sin
espe a
a más, el Ay
un amien o
mandó
cesa
a Cues a
en
su
ca go
y p osiguió
ce
leb ando
los exámenes
sin
ene
en
cuen a
las
O denanzas
del
g emio.
La
si uación
escola
en
es os
úl imos
años
e a
la siguien e:
De las
31
escuelas públicas,
había
sie e
acan es,
en
manos
de
amilia es
sin
i ulación,
gene almen e
las iudas del maes-
o
di un o, y
o as
cua o
e an
egen adas
po
amigos
de
Cues a,
sin
ap obación
17• A ellas
hay
que
añadi
las escuelas
g a ui as
de
la
calle
San
Luis, donde «Concu en
niños
de
oda
la
Ciudad», los To ibios,
la
Casa de
la
Doc ina
y pos e io -
men e
la
del Bene iciado López
Bece a,
como
se
di á
des-
pués. Así,
has a
la
libe ad
de
enseñanza
de
c e a
da
en
1806
.
In e iene la Sociedad Económica
Algunos
años
después
iba
a
incidi
en
el
p oblema
de
la
enseñanza
p ima ia
se illana
la
ecién
c eada
Sociedad Pa-
ió ica
-
más
a de
Económica-
ges ionada
en
no iemb e
de 1774 y
p omo ida
desde
el
mes
de
ma zo
del
año
siguien-
e
18
•
La
ap obación
de
sus
es a u os
u o
luga
en
diciemb e
de
1777,
pe o
hacía
ya
dos
años
que
enían
uncionando sus
comisiones
de
Ag icul u a
y población,
Indus ia,
Come cio y
na egación y A es y o icios.
17.
AHN, Consejos, Jeg.
2.305
(exp. 38).
IS.
Pueden e se mis
no as
sob e
la
Fundacion de la Sociedad Pa ió ica de Se illa
en
•A chi o Hispalense•,
núms
.
109
y 113, y el capí ulo
i ulado
•
la
Sociedad Económica
de
Se illa
en
el siglo
XVIII,
an e
el p oblema docen e•,
en
mi
lib o
Temas se illanos
(1.•
se ie). Se illa,
1972
, págs.
123-140.
74
FRANCISCO
AGUILAR
PIÑAL
Es a
p ime a
o ien ación
de
ca ác e
económico
quedó
p on o
en
segundo
plano,
al
comp ende
odos
los socios
de
la
Económica
que
el
obje i o
más
acucian e
e a
el
educa i o.
Es e
mismo
pensamien o
e a
el
que
exponía
algo
después
Ibáñez
de
la
Ren e ía
an e
la
Sociedad
Vascongada,
mani es-
ando
que
<da
educación
de
la
ju en ud
es
el
p ime
cuidado
a
que
hab án
de
consag a se
los Amigos del País».
La
idea
21
omando
cue po
en
el
ambien e
se illano y
es
acep ada
inclu-
so
po
los
maes os,
quienes
al
ins i ui
una
Academia
de
P i-
me as
Le as,
decla an
que
«las Sociedades
Pa ió icas
no
son
unas
Sociedades de Come cio,
sino
cue pos
polí icos,
ca i a-
i os, dedicados a
la
enseñanza
y a
la
di ección
de
los
Pueblos
en
cie os
amos»
19
•
Es a
Academia,
undada
po
José
López
He e os
y
F ancisco
de
la
Ba e a
Bena ides, síndico pe so-
ne o, es
un
laudable
in en o
de
ele a
el
ni el
in elec ual
de
los
maes os,
median e
sesiones
de
abajo
en
las
que
se
i ían
ins uyendo
en
los
adelan os
pedagógicos.
«Nues os
eje ci-
cios -dicen los
académicos-
se
ienen
a
pue a
abie a
y
puede
asis i
cualquie
pe sona
:
en
ella los
maes os
hablan
po
su
u no
de
memo ia,
y
leen
ace ca
de
sus
obligaciones
bajo
cie o
o den
y
mé odo,
y los
que
p esiden
co igen, aña-
den
o
qui an
»
20
•
La
So
cie
dad
eía
con
buenos
ojos
la
ac uación
de la Aca-
demia
,
pe o
no
debía
es a
con o me
con
sus
esul ados,
po
cuan o
el 7
de
junio
de
1788
ele a
a S.
M.
un
memo ial
en
el
que
se
solici a
pa a
Se illa
la
c eación
de
un
Colegio Aca-
démico
de
P im
e
as
Le as,
a
imi ación
del
mad ileño,
que
uncionaba
desde 1780. Se
queja
en
él
de
la
escasa
p epa ación
de los
maes os
po
la
acilidad
c
on
que
ob ienen
los
í ulos
y
p opone
medidas
de
u
ge
ncia
pa a
e i aliza
el
ma
gis e io.
El
Consejo
emi e
el
memo ial
a
la
Soci
edad
Económica
Ma
-
i
ense,
que
da
su
in o me
el
21
de
eb e o de 1789
po
mano
de
su
Censo , Gue a a de Vasconcelos. Reconoce
en
él
que
19.
Colección de ideas elemen ales de educación
..
. Se illa,
1784
(pág.
130).
20.
Di
cha
Academia
apa ece
como
una
Escuela
No mal
en
la
men e
de
su
undado
,
y sus mé odos
de
enseñanza
p o oca on
una
de l
as
más
áspe as
polémic
as
en
la Se illa
de
la
Ilu
s ación, si
en
do l
os
p incipales
polemis as
don F ancisco de
Paula
Baque o y
don An onio
de
Va gas. (Véase
mi
lib o
La
Real Academia Se illana de Buenas Le as
en
el siglo
XVIII
.
Mad id,
1966
, págs.
62
-64).
LA
ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE. EL SIGLO
XVIII
75
los exámenes del Noble
A e
se illano se
han
des i uado, po -
que
se
educen
en
la
p ác ica
a
p esen a
la
in o mación de
limpieza y a
paga
los gas os,
que
esul an
muy c ecidos (el
esc ibano
lle a diez pesos, y
o os
doce
los
examinado es, «sin
lo
que
se
da
al
Juez
y los cos os de
la
in o mación»).
El
Censo
de
la
Ma i ense
a i ma
que
«es
innegable
que
la
en-
señanza
de
las
p ime as
le as
ha
es ado
en egada
a pe sonas
poco
ap as,
pues
sin
de ene se
en
o a
cosa
que
en
la
mala
o og a ía
que
gene almen e
se
obse a
en
los esc i os,
en
el
mal
mé odo
de
lee
an
gene al y
en
la
mala
o mación
de
los
ca ac e es
y
le as,
le
pa ece
que
es os
de ec os
no
pueden
p o eni
sino
de
la
impe icia
y
descuido
de
los
maes os.
Si
es os de ec os
son
muy
comunes
en
las
P o incias,
lo
son
mu-
cho
más
en
Andalucía,
donde
es
no o io
el
descuido
que
ha
habido
en
es a
esencialísima y
p ime a
educación».
Po
an o,
c ee
el
Censo
que
«Se á
muy
con enien e
de e i
a
la
solici-
ud
de
la
Sociedad
de
Se illa,
pa a
que
sin
pé dida
de
iempo
se
es ablezca
el Colegio, se
o men
las
cons i uciones
y
la
s
emi an
pa a
su
ap obación,
enca gándole
muy
pa icula men-
e
es e
asun o,
como
p opio
de
su
ins i u o
y
en
que
an o
in e esa
la
causa
pública». La
misma
Sociedad
de
Mad id
se
o ece a
da
su
pa ece
sob e
las
cons i uciones,
como
lo ha-
bía
hecho
an e io men e
con
las del
Pue o
de
San a
Ma ía
y
Mond agón
21
•
An es
de
que
el
Consejo esol ie a, y
con
mo i o
de
la
Jun a
Gene al
Económica, el
día
3 de
sep iemb e
de
1789,
p onuncia
el
discu so
inaugu al
-que
e sa
sob e
la
edu-
cación-
el
p esbí e o
Don
Isido o
Mo ales.
El
ono
de
su
dise ación
es
de
e ciega
en
los
u os
de
la
pedagogía. «¿Qué
nos
al a,
exclama
,
pa a
colma
la
elicidad
de
la
Nación,
sino
la
educación?
Y
si
algo
más
al a,
¿qué
cosa
hay
que
la
educación
no
pueda
da lo
hecho
po
un
camino
más
co o,
y
con
un
u o
más
du ade o?
Nada
es
más
u gen e
pa a
da
a
la
Nación
un
nue o
pe o
e icaz
impulso
hacia
la
elicidad,
que
ilus a
odas
sus
clases
sob e
sus
debe es y obligacio-
nes
...
».
21.
A chi o de
la
Ma i ense, leg. 83,
núm.
15
.
76
FRANCISCO AGUILAR PIÑAL
Dis ingue el
buen
sace do e
dos aspec os
en
la
educación.
F en e
a
la
educación popula
p esen a
como
ineludible
la
educación
nacional. La
p ime a
consis e,
como
su
nomb e
in-
dica,
en
la
ele ación
cul u al
del
pueblo
indoc o.
Toda
pe -
sona
iene
obligación
mo al
de
aumen a
su
cul u a.
Pe o
no
es
menos
ap emian e
el
que
las
clases
ele adas
y cul as
p o-
po cionen
el
abajo
necesa io a
ese
pueblo,
an es
igno an e
y
aho a
deseoso
de
o ece
sus
nue os
conocimien os
en
be-
ne icio
de
la
pa ia:
«La educación, pues,
pa a
cie as
clases
del
Es ado
consis e
en
p omo e
su
ilus ación;
y
pa a
o as
en
p opo ciona les
ocupación,
hace
que
el
abajo
sea siem-
p e
un
ecu so
in alible de subsis i ». Es
la
p ime a
oz
que
clama
en
España
po
el de echo
al
abajo,
conside ándolo
como
un
bien
indi idual y social.
Desciende después
al
e eno
p ác ico
y
p egun a:
«Pe o
en e
noso os, ¿cuál
es
el
es ado
de
nues os
conocimien os
en
las Ciencias y
en
las A es? No
puede
se
o o
que
el
de
los
es ablecimien os
des inados
a
nues a
educación».
En
no a
a pie
de
página
dice
que
iene
concluida
una
pequeña
ob a
en
la
que
hace
la
his o ia
de
la
educación,
poniendo
a la
is a
«los
obs áculos
que
impiden
la
e o ma
de
la
nues a
y los
medios
de
enmenda la
de aíz».
En
e esos
medios
p opone
al
Gobie no el p oyec o
de
un
« iage académico»
po
las p in-
cipales Uni e sidades eu opeas,
«pa
a
a egla
nues o
sis e-
ma
de
educación
según lo
mejo
que
esul e
de
la
compa
-
ación».
No iene
epa o
en
con esa
el
mal
es ado
de
la
enseñanza
en
España
y inalmen e ex
clama:
«Empleemos, pues, seño es,
nues o
celo
en
la
educación
del
pueblo
y
de
la
clase
más
ú il
,
que
o ma
la
e dade a
ue za de
la
Nación.
Pe o
ce-
lando
noso os
de
su
educación,
clamemos
al
Gobie no
po
la
nues a.
El
Público lo desea,
la
Nación lo necesi a, y
en
el
más
eliz
de
nues os
Gobie nos
es
cuando
se
han
dado
(como
lo
hemos
is o
en
nues os
días)
algunos
pasos
hacia
ese
impo an e
obje o».
Pe o
no
se
llega á a
comple a
la
ob a
«SÍ
es os
Cue pos,
adonde
al
ez
se
han
e ugiado,
como
a
su
úl imo
asilo,
la
e dad
y el
pa io ismo,
no
se
oponen
al
o-
LA
ENSEÑANZA
PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE
EL
SIGLO
XVIII
77
en e
que
nos
a as a,
po
un
unes o
e oceso,
hacia
la
es upidez
y
la
igno ancia»
22
•
El
Consejo de Cas illa,
p esidido
po
Campomanes, au o-
iza a
la
Económica
de
Se illa, el
16
de
no iemb e
de
1789,
pa a
que
edac e
las
O denanzas del
nue o
Colegio académico.
En
ealidad,
és a
ya
había
in e enido
a
solici ud
de
los maes-
os
disiden es,
en e
a
la
ac i ud
de
C is óbal
de
la
Cues a,
quien
había
eclamado
pa a
él,
en
un
ex enso
memo ial
el
e-
ado
al
Consejo,
el
ca go
de
Visi ado
gene al
de
las
escuelas
y
plenos
pode es
pa a
e o ma
el
magis e io
hispalense. La
Económica,
al
mismo
iempo
que
in o ma
nega i amen e la
p opues a
del Fiscal, a
quien
conside a
un
e
dade o
«caci-
que» del g emio,
comisiona
pa a
edac a
los
Es a u os
del
nue o Colegio, en
eb e o
de
1790,
al
p esbí e o
don
Joaquín
Cid Ca ascal,
pá o
co
de
San
Gil, y a
don
Juan
Jos
é Díez
de
Bulnes, quienes
en ega on
el
bo ado
a inales del
mismo
año
23
•
En
ene o
de
1791
se
emi ie on
al
Consejo,
no
~in
la
eclamación
del A e,
que
consiguió se
le
en ega a
el expe-
dien e
,
que
no
ue de uel o
has a
1792
,
acomp
a
ñado
de
unas
nue as O denanzas,
edac adas
po
Cues a,
en
las que,
como
p ime a
medida,
se
pedía
la
educción
de
escuelas públicas,
quedando
sólo diecinue e de
las
ein a
y
una
exis en es.
«
Es e
núme o
-dicen
lo
s
edac o es-
se
halla su icien e
en
el
día
pa a
man ene
las
enseñanzas
públicas
de
es a
Ciudad,
y
que
sus
maes os,
eniendo
los
u ensilios
p ecisos
pa a
su
manu ención,
puedan
esm
e
a se
con
mayo
exac i ud
en
lo
espec i o a
sus
cla
ses, y
po
consiguien e
conse a án
o os
ánimos
pa a
el
abajo
y
no
deja án
sus
escuelas como
hoy
se
e i ica,
pa a
busca
ue a
de
ellas
el
alimen o
de
sus
a-
milias
po
la
co a
concu encia
de
sus
discípulos»
24
• Todo el
e
xpedien e
pasó
a
manos
de
la
Económica
de
Mad id,
pa a
que
in o mase,
co3a
que
no
hizo
has a
1794,
in o mando
a
con inuación
la
mad ileña
He mandad
de
San
Casiano.
Al
cabo
de
an as
idas
y
enidas,
y a
pesa
de
an as
di-
laciones,
ue on
ap obadas
las O denanzas,
con
las
co ee-
22
. J. M. Mo ales. Discu so sob e la educación.
Mad id
,
1789
.
23
. AHN, Consejos, Ieg.
1.371
(exp. 3).
24
. AHN. Consejos, leg.
1.151
(
exp
. 3).
ciones
in oducidas,
el
16
de
sep iemb e
de
1797 y
publicadas
al
año
siguien e
25
•
En
la
in oducción,
la
Sociedad
Económica
de
Se illa
p oclama
su
designio
de
«mi a
como
uno
de
sus
p incipal
es
in e eses
la
p o ección
y
ampa o
de
la
enseñanza
pública,
obje o
an
impo an e
como
p opio
de
su
ins i u o,
celo y
amo
a
la
Pa ia».
El
Colegio Académico de P ime as le as
La
Sociedad
se
e
se aba
pa a
sí
en
las
o denanzas
ap o-
badas
la
di ección económica y el
con ol
sup emo
del Colegio
Académico,
que
es a ía
in eg ado
po
od
os
l
os
maes os
se-
illanos
en
eje cicio, como
académicos
de
núme o
o «p o-
pie a ios»,
po
sus
ayudan es,
como
académicos
«ex e nos»
y
po
los
maes os
de
los
pueblos
del Reino
de
Se illa,
en
calidad
de
«hono a ios». Todos
habían
de
p es a
ju amen o,
según
el
a ículo
p ime o,
de
de ende
en
público
y
en
sec e o
el
mis e io
de
la
Inmaculada
Concepción, y
de
enseña
g a-
ui amen e
a
odos
los
niños
pob es
que
les
co espondie an.
El
Colegio
end ía
au onomía
en
su
gobie no
in e io , me-
dian e
el
nomb amien o
anual
de
dos
consilia ios,
que
se ían
a
su
ez examinado es,
un
sec e a io,
dos
dipu ados
y
un
eso e o.
Sob e
el Regen e
de
la Audiencia
ecaía
el
ca go
de
Juez
conse ado ,
con
ju isdicción
supe io
en
odos
los plei-
os.
Po
el
a ículo
e ce o
se
obligaban
los
académicos
a
ene
una
academia
semana
l (los
domingos
po
la
a de)
«pa a
su
comple a
ins ucción». Los
ondos
del Colegio
se
o ma ían
con
las
cuo as
an
ual
es
de
los
académicos
y
con
los de echos
de
examen
de
los
nu
e os
maes os,
que
se
ijaban
en
150
ea-
les
pa a
el Colegio y 20
pa a
cada
exam
in
ado .
A in
de
e i a
la
pe niciosa
cos
umb e
de
que
las
iudas
he edasen
la escuela
del
ma ido
en
ca
lid
ad
de e
n a
i alicia,
se
o ma ía
un
Mon-
epío
que
l
es
ayudase
económicamen e
en
su
iud
edad.
El
a ículo
quin o
seña
lab
a l
as
cualidades
de
-los
u u os
maes os.
L
os
que
se
p esen asen
a
examen
debe ían
ene
25
años
cumplidos
y
p es
en a
an es
del
examen
la
e de bau is-
25.
Hay e
jem
pl
a
en
la
B. Colombina,
64-4-11
,
núm
.
12.
LA
ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE
EL
S
IGLO
XVIII
79
mo,
in o mación
de
limpieza
de
sang e
y una ce i icación
de
buena
ida
y
cos u
mb es.
Debe ían
pasa
p uebas
de cali-
g a ía,
doc ina
c is ia
na,
de echo
pa io,
g am
á ica, o og a-
ía y
a i mé ica
(cua o
eglas,
queb ados,
egla
de
es
y de
compañía).
Asimismo
se
les obligaba a
se
pe i os
en
paleo-
g a ía
y a
sabe
co a
los
di e en es
ipos
de
plum
as
usados
en
la
escuela. El
í ulo
ob
enido
debe ía
se
i mado
po
el
P o e
c o ,
Di ec o
y
Sec e a io
de
la
Sociedad.
El
núme o
de escuelas
de
la
ciudad
se
educía a 25, «c
on
espec o
a
que
siendo
más
egul
a
la
u ilidad
a los
que
queden,
puedan
man ene se
con
la
con ibución
de
los discípulos ...
ín e in
se
a a
del
modo
de
su
do ación
, como
medio
muy
p incipal
a
que
haya
bueno
s maes os».
Las
escuelas
pías
y
de
pa ona o
pod ían
elegi el
maes o
de
una
e na
p esen-
ada
po
la
Sociedad.
Po
el
a ícul
o
sép imo
se
eglamen aba
el
con ol
sob e
los leccionis as,
pasan es
y ayos,
como
había
sido
el
clamo
un
án
ime
de
los
maes os
a lo la go del siglo.
Los leccionis as, o
p o eso
es
pa icula es,
debían
ene
21
años
a
lo
menos,
ob ene
el
í ulo
de
la
Sociedad y
no
ex-
cede
de
doce
pa a
oda
la
ciudad.
Los
pasan es
o
ayudan es
abaja ían
en
las
escuelas a las
ó d
enes
del
maes o,
y
su
abajo
se ía
cons
ide ado
me i o io
pa a
las
oposiciones a las
escuelas acan es. Los ayos,
que
conducían
a los
niños
a la
escuela,
se ían
elegidos
po
los
p opios
maes os.
Quedaba
en el
a ículo
oc a o
econocida
la
con eniencia
de
que
las escuelas
se
e igiesen
en
edi icios capaces e inde-
pendien es,
pe o
mien as
no
se
conseguía
es e ideal, segui-
ían
es ablecidas
en
la
p opi
a
casa
del
maes o,
con
la
p e-
cisa
obligación
de
des ina
pa a
aulas
dos
salas
al
menos,
una
de
lec u
a y
o a
de
esc i u a
,
p esididas
po
las
imá-
genes de
Jesu
c is o
y
de
su
Mad e.
Cada
maes o
acep a ía
los
niños
que
acudiesen
a
su
escuela,
espe ando
si
emp e
la
olun ad
de
los
pad es,
con
un
máximo
de
diez
pob es,
a los
que
enseña ía
po
ca idad.
Tend ían
odos
los
maes os
lib os
y
mé odos
uni o mes:
el
ca ecismo
de
Ripalda
y
el
his ó ico
de Fleu y, el
ca ón
y
la
g amá ica
cas ellana
del P. Delgado,
escol
apio,
con
la
O og a ía
de
la
Academia.
El
cu
mplimi
en o
de
es as
obligaciones
queda ía
supe i-