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La enseñanza primaria en Sevilla durante el Siglo XVIII

Aguilar Piñal, Francisco

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LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII Po FRANCISCO AGUILAR PIÑAL INTRODUCCION La enseñanza, al como se ha concebido has a hoy, se im- pa e en es ni eles complemen a ios: uno de iniciación, o o de o mación gene al y o o de especialización. Equi alen, pues, a la p ima ia, a la media y a la supe io , con nomb es di e sos a lo la go de la his o ia. Los es udios de conjun o que hay publicados sob e la enseñanza en España se ijan pa icula - men e en los aspec os legisla i os y en su pues a en p ác ica en la capi al de la nación. P a a las p o incias, desg aciada- men e, escasean las monog a ías dedicadas al ema esco la p e-uni e si a io. Conc e ándonos a Se illa, y a la cen u ia «ilus ada», co- nocemos ya con de alle el p oceso e o mado uni e si a io g acias a mi ecien e es udio His o ia de la Uni e sidad de Se illa en el siglo XVIII (Se illa, Uni e sidad, 1969). La R. O. de 28 de no iemb e de 1770, al manda que cada Uni e sidad p opusie a al Consejo de Cas illa su e o ma pa icula «a e- glándose a la men e del undado », aicionó, en pa e, las ilusiones de la mino ía ilus ada se illana y la e o ma ge- ne al p opues a po Ola ide y ap obada an sólo un año an es. No podemos deci o o an o po lo que al es o de los ni eles educa i os se e ie e. Apenas enemos aga no icia de lo que, al mismo iempo, es aba ocu iendo en nues a ciudad en la enseñanza ex a-uni e si a ia. A mejo a es e conoci- mien o an di igidas es as páginas, en las que p ocu o con- densa cuan os da os he podido euni sob e el ema. 40 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL La o m ación p ima ia no es u o , en ealidad, o denada y con olada has a el Reglamen o Gene al de Ins ucción pú- blica de 29 de junio de 1 821 , po el que se es ablecían cla a- men e las es e apas docen es de p ime a, segunda y e ce a enseñanzas. La p ima ia había de se pública, uni o me y g a- ui a. Respondía es e Reg lamen o al Plan de es udios edac a- do po Quin a na pa a las Co es de Cádiz, y mi ando un poco más a ás, al Plan gene al de ins u cción pública p esen ado po Jo ellanos el 16 de no iemb e de 1809 a la Jun a Sup e- ma, en Se illa. Es e es el pun o de pa ida ambién pa a l as llam adas, p ime o, Uni e sidades de p o incia , y después Ins- i u os de segunda enseñanza, con cla a delimi ación de sus a eas, a con inuación del ap e ndizaj e escol a de l as p ime as le as. Habiendo abolido Fe nando VII odos lo s ac os del Go- bie no con s i ucional con echa 1 de oc ub e de 1823, es e Reglamen o ue s us i uido po el Plan de es udios de Calo- ma de, del 14 de oc ub e de 1824, en que sólo se a a de las Uni e sidades. H emos de espe a al 16 de eb e o de 1825 pa a encon a nos con el Re glamen o de p ime as le as, que p e endía consegui que ningún pueblo ca eciese de p ime a enseñanza. Un poco más a de, el 20 de no iemb e del mismo año, se publica el Reglam en o ge ne al pa a las E sc uelas de La inidad y Colegios de Humanidades, pe mi idos só lo en las capi a les de p o incia y ca bezas de pa id o. Sin se lle ados en e amen e a la p ác ica es os eglamen- os, el 4 de agos o de 1836 p esen a el Duqu e de Ri as un nue o Plan gene al de es udios, que ampoco u o ealización p ác ica, pe o que si ió pa a la eda cc ión de la Ley de ins- ucción p im a ia de 21 de julio de 1838. Al p opio iempo ue on apa eciendo po lo s más opues os incones de la penín- su la los p ime os Ins i u os de enseñanza media. En 1837, lo s de Guadalaja a y Mu cia; en 1839, los de A ila, Cáce es, Lo- g oño y San ande ; en 1840, el de Bu gos; en 1841 , los de Albace e, Ge ona, Lé ida , Se go ia y So ia; en 1842, P amp lon a y Vi o ia; en 1843, Ciudad Real y Jaén; en 1844, Cuenca y León ... Pe o ol amos la is a a ás y ijemos nues a a ención LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 41 en los mal conocidos an eceden es de es e p o ceso legisla i o, de an excepcional impo ancia pa a la ida española. A me- diados del XVIII es cuando los mejo es españoles an hacien- do no a su impaciencia po el a aso cul u al de nues a pa ia . En los p ime os años del einado de Ca los III la c í ica del sis ema docen e an e io se hace du a e insis en e. Llega a su cima el sen imien o de in e io idad de la mino ía cul a del país, y los ances ales mé odos de enseñanza se en- juician sin mise ico dia, como a culpables más ca ac e izados y esponsables de la si uación. Toda la ob a e o mis a de la segunda mi ad del se ecien os pa e de es e econocimien o e gonzan e del anal abe ismo y de la igno ancia u ina ia del pueblo. De aquí que los p oblemas pedagógicos pasen a ocupa luga de p i ilegio en e las p eocupaciones de nues os «ilus- ados». Con palab as muy signi ica i as se hace eco de ello un pe iodis a con empo áneo, F ancisco Ni o, al esc ibi en 1763: «Pensamien os de es a na u aleza hacen an a al a como el pan y la ca ne en España. Todos los a asos en que es á en es os Reinos la Li e a u a y, en su consecuencia, el ac ece de un sinnúme o de bienes y hones os place es que nos p o- duci ían las Ciencias y A es, p o ienen de no ene un sis ema sabio de educación pública y de la libe ad que hay en odas las escuelas, donde ompe su bo ón o en ol u a el ingenio, no o eciendo pa a cebo de la imaginación acía y go losa de los niño s o o alimen o que el de cuen os , lib illos mal o - mados, de los que nada se ap ende de que pode hace u so ni os en ación en mayo edad; an es al con a io, se a e g üen- za de habe ap endido men i as o cosas insus anciales, o mal undadas las que son e dade as; de modo que con nues o común mé odo de educación pública, ni se ap ende la eli- gión qu e nos ha de sa l a , ni las obligaciones ci iles con que debemos cumpli » 1• Es a es la opinión más gene a li zada, que no log a á se más op imis a con el paso de los años, has a la o denación educa i a del nue o siglo. Pe o, mien a s an o , eamos los l. Véase el Dia io esl ange o del 12 de ab il de 1763. 42 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL undamen os de es a ac i ud; pasemos nues os ojos po los iejos papeles que encie an la ealidad de lo que ue la en- señanza p ima ia en el siglo XVIII. * * * Aunque con amos con aliosos es udios pa ciales, oda ía no exis e una his o ia de conjun o de la enseñanza p ima ia en España en el siglo XVIII. Dejando apa e la His o ia de la Pedagogía, publicada en 1911 po el jesui a P. Ruiz Amado, que se ha usado como ex o escola , y los lib os, ya clásicos, de Gil de Zá a e y de Sánchez de la Campa, que a an de la ins ucción pública en gene al, debemos ci a la ob a de Manuel Ba olomé Cossío, La Ense ianza p ima ia en España (1897) y los Documen os pa a la his o ia escola en España, de Lo enzo Luzu iaga ( 1916 ). En es os dos lib os se pueden encon a da os idedignos, aunque no nume osos, ela i os al siglo XVIII. También lo encon a emos en la ob a de Ma ía Angeles Galino, E olución his ó ica de la educación en los iempos mode nos (Ins i u o S. José de Calasanz, 1950), pe o más di ec amen e en el b e e a ículo de Au elio Ma cos Mon- e o, El magis e io en la época de Ca los JI! (en la Re is a Española de Pedagogía, núm. 48, 1954 ). Pa a el siglo XIX es ya más abundan e la bibliog a ía, pues o que a pa i de 1838 ie on la luz lo s dos olúmenes de Colección de dec e os e e en es a Ins ucción pública, y desde 1847 la Compilación legisla i a de Ins ucción pública, en cua o olúmenes. Así como ca ecemos de es adís icas an - e io es, se han publicado con ela i a pe iodicidad en 1835, 1846, 1850, 1855, 1865, 1870, 1880, 1885, 1903, 1908. Po o a pa e, puede deci se que odo el siglo queda cubie o con los impo an es es udios de Julio Ruiz Be io, Polí ica escola en Espai a en el siglo XIX (1808-1833) (Mad id, 1970) y de Y onne Tu in, La educación y la escuela en España de 1874 a 1902 (Mad id, 1967). Poco es, pues, lo que se ha hecho de o ma o denada y exhaus i a sob e la enseñanza de las p ime as le as en nues- o siglo XVIII. Pe o escasean los da os, en pa icula , sob e LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 43 el mismo ema en la ciudad de Se illa. Es a es la con ibu- ción que me p opongo hace con el p esen e es udio. T es es imonios En e los nume osos ex os c í icos que se pod ían aduci aquí como in oducción al ema, he escogido es de g an alía, sepa ados en e sí po un cua o de siglo ap oximada - men e, lo que les da un alo es imonial de impo ancia, al cub i má s de medio siglo. El p ime o en acudi a nues a ci a es el benedic ino P. Sa mien o, igu a ele an e en la his o ia de la pedagogía española. En e sus ob as manusc i as que se conse an en la Biblio eca Nacional de Mad id (Ms. 20.395) encon a mos páginas admi ables dedicada s a la e nseñanza p ima ia. Es án esc i as haci a 1762 y mues an una ac i ud c í ica al mismo iempo que cons uc i a. El segun do esc i o es debido a Juan Pico nell, maes o in eligen e abocado a co n spi ado , que en el p ólogo a su Discu so eó ico-p ác ico sob e la educación de la in ancia (Mad id, 1786) se mues a ya algo op imis a po los p og esos ealizados: «Felizmen e la nación -dice- a pensando bien en un asun o en que has a aho a se había no ado un o al descuido. y se en ca da día epe idas p ue- bas de que se an ya ab andonando la s an iguas p eocupa- ciones». El e ce es imonio es de 1809. Su au o , Manuel Jos é Na ganes de Posada , en el lib o: T es ca as sob e los icios de la Ins ucción pública en España y p oyec o de un Plan pa a su e o ma (Mad id, 1809). Pieza und ame n al en el eng ana je docen e ha sido siem- p e el p o eso ado. Su o mación, su dedicación ocacional, su en usiasmo po el p og eso son condición indispensable en odo p oyec o plani icad o de la legisl ac ión pegadógica. V eam os , pues, cuá l es son l as ca ac e ís icas más des acadas po es o s e s au o es en el magis e io p ima io de España en la cen u ia que comen amos. Sob e la i gno ancia de los maes os esc ibe du amen e el P. Sa mien o: «Ob a de mi- se ico dia es enseña al que no sabe. Pe o que el que no sabe enseña se me a a ese o icio pa a come no es ob a de mi- 44 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL se ico dia, sino de injus icia, y de una cha la ane ía sa is e- cha. La culpa de ese abuso debe ecae sob e los Magis a- dos que, buscando los mejo es o eado es, gai e os y dan- zan es pa a sus ies as, no buscan un buen maes o pa a sus hijos». Y Pico nell esc ibe, a su ez, lo siguien e: «P egún- ese a los que es án enca gados de la ins ucción de la in- ancia, es o es, del más p eciado eso o de la sociedad, y se e á que casi odos es án desnudos del conocimien o de los buenos lib os; que apenas han saludado los p ecep os del A e g á ica y de la o og a ía y g amá ica de nues a lengua; que los más ca ecen de una ins ucción azonable de los un- damen os de la eligión y de la mo al; que, con en os de habe leído el ca ecismo del P. As e e o Ripalda, no se han omado jamás la pena de examina los has a cie o pun o en o os que segu amen e les da ían nociones más undamen ales. Pe o sob e odo -concluye- el mayo de los incon enien es es la al a de cos umb es que se no a en muchos maes os». No debió mejo a mucho la si uación en los años siguien- es, po cuan o, a p incipios del XIX, Na ganes ememo a sus años escola es con los siguien es pá a os: «Vol amos la is a a las escuelas po donde hemos pasado: aco démonos de lo que allí imos; acemos el cuad o e gonzoso de nues- a educación desde las p ime as le as has a los es udios más sublimes, y dime después si hay en la Eu opa en e a nación más a asada que la nues a. Ape nas sale un niño de los b azos de su nod iza, cuando en a en pode de un men - digo igno an e, que lo espe a con la palme a en una mano y el azo e en la o a, pa a enseña le lo que llaman p ime as le as, es deci , pa a da le la p ime a educación . Es e es el p ime bene icio que ecibe de la sociedad, es e es el mae s o que la igilancia pa e nal del Gobie no le des ina pa a que o me sus hábi os y eche los p ime os cimien os del sis ema de sus ideas; en una palab a, pa a que o me su ca ác e , su mo alidad y su azón. Sí, un mendigo igno an e, pues ales son y han sido siemp e los maes os de escuela, sob e odo en los pueblos pequeños de España; y si alguno, po no habe is o más que las escuelas de p ime as le as de las ciudades g andes, a a mi p oposición de exage ada, que isi e las de LA ENSEÑANZA PR IMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGUJ XVIII 45 las aldeas, y aun las de la s poblaciones de segunda y e ce a clase, y dígame si exage o en lo que digo». Sob e los mé odos de la enseñanza nos dice el P. Sa mien- o: «Nunca pod á se nimio el cu idado que se pod á pone a los p incipios pa a que la educación de la ju en ud no sa lga o cida. Sale o cida, po lo egula , po es udezas que la acompañan: del niño, del maes o y del mé odo. La udeza del niño no es al, ni an a, ni an uni e sal como se sup one en algunos. La udeza de muchos que quie en hace de maes- os es más, y mayo y más gene al de lo que se piensa. La udeza del mé odo, más que po se osca y bá ba a, es c uel, i ana y sanguina ia con los niños, po el diabólico y also a o ismo de cómi es y e dugos: «la le a con sang e en a». También el Discu so de Pico nell a iende al mé odo, enco- miando los adelan os en es e campo: el esc i o io de imp en- a, de Mon pellie ; el biombo o pan alla de ma il, las a i as de plomo, del aba e Pluche; los dados de Saa ed a, e c . «El mé odo de enseña a lee po le as, como lo hacen común- men e los maes os, es sumamen e emba azoso y moles o». Recomienda pa a el ap endizaje de la lec u a el «mé odo si- lábico» p opues o po An onio Case o y Juan A. González Valdés, quienes han demos ado «que si se ejecu a a po sí- labas, se aho a ía el as idio y la pesadez que esul an de la moles a epe ición de las le as y se ha ía más sencillo y na u al». Pide, además, un mayo esme o en la esc i u a: «Es- amos en un iempo - a i ma- en que el buen gus o ha lo- g ado disipa la a n igua p eocupación que hacía a nues os nacionales mi a como una cualidad p opia de un caba ll e o el esc ibi de un modo inin eligible ... Al p esen e odos desean y aun mi an como uno de los amos de la buena educación el esc ibi con limpieza, y si los maes os se han de con o ma con el gus o ac ual de la nación, se hace p eciso el que p o- cu en ins ui se de los el emen os del a e g á ica». Señala ambién Pico nell la excesi a se e idad de los maes- os: «Aquel ca ác e aus e o y quisquilloso que suelen e ne los más de l os maes os, puede se ambién muy pe judicial. Es una pedan e ía idícula habe les de pesa esc upulosamen e 46 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL odas las palab as y no mos a les jamás un os o humano y ag adable ... Si a es o se jun a un cas igo indisc e o y casi inhumano, se halla á el e dade o o igen del odio y a e sión que ienen los más de los niños al es udio». Finalmen e, omemos el ela o de Na ganes en donde lo dejamos, a la en ada de un pueblo cas ellano. <<No es nece- sa io - comen a- que p egun e dónde es á la escuela. An es de en a en el luga oi á un uido in e nal, mezclado al ez con algunos chillido s dolo osos, que le se i á de guía. Al en- a en la escuela e á un g an núme o de chicos de odas clases, de odas edades, y aun de odos sexos, unos con lib os y o os con papeles en las manos , leyendo en oz al a, y cuan o alcanza la ue za de sus ie nos pulmones: mé odo ingenioso que los maes os han in en ado pa a sabe con ce eza quién abaja y quién huelga. El que yo u e ezaba en e an o sus de ociones, o do mía apaciblemen e a] son de nues o ag a- dable can icio ; y cuando in e umpía an san o y saludable eje cicio e a sólo pa a cas iga a los cansados de g i a , .. o ex- ci ados po el deseo de juga , an p opio de su edad, le habían dis aído o despe ado. Ni c eas que pa a es o se incomo- daba: bas aba con una seña. El eo se p esen aba an e su ibunal y la palme a le decía que e a me ne s e g i a has a en on quece , y es a se dos o es ho as s in ei ni juga : se m ejan e a los «igno an u e lo s}) que había en o o iempo en F ancia, su len gua es aba en sus manos, y hubie a podido se maes o de escuela aunque hubies e nacido mudo ». El au o se cuida de explica nos en una no a quiénes e a n los «igno- an uelos» o «igno an is», en ancés: especie de eligiosos que en seña b an a l ee y esc ibi . Uno de los a ículos de su cons- i ución e a no habla jamás en la esc uela : el nomb e que oma on po humildad les cuad aba p e ec amen e . Vol iendo al P. Sa mien o, de s acamos al g unos juicios de ipo sociológico: «En la educación de los niños se peca en mu c hos, y s on los menos, po ca a de más. Y en o os, y son los más, po ca a de menos . Y en unos y en o os se peca po da les ca as alsas, alaces y allidas, y un a enseñanza s up e icial y de ó mula. A los hijos de pad e s acaudalados se les enseña mucho y en poco iempo, pe o muy mal, y se LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGW XVIII 47 les mul iplican maes os pa a odo, y odos conspi an , no a o ma , sino a cochopea [sic] un dis cípulo pa a nada. En esos que han de he eda cuan iosos caudales y en as es e - güenza el sabe lee , esc ibi y con a y en ende un lib o la ino. C een ellos y sus pad es, y aun los maes os iles y adulado es, que los alen os de la o una a guyen alen os de g acia y na u aleza, y que lo mismo es se ico que se acional. Pe o Dios quie e pocas eces esa unión de cosas an encon adas. Todo el apa a o de an os maes os con pingües sala ios echan a pe de al niño ... Po el con a io, con los hijos de la gen e hon ada y de co os caudales se peca po ca a de menos. Que sean cien o o doscien os, a odos los embanas an como sa dinas en una sala y debajo de un solo maes o. Que és e sea doc o o indoc o, jamás pod á enseña bien, ni a odos, ni a la mi ad ni a la cua a pa e, ni aun a uno solo de los niños». Na ganes, después de de c i que el esc ibi y el con a son las dos en señanzas que los pad es exigen p incipalmen e, con- inúa: «los niños a quienes se des ina pa a que sigan ca e a o a quienes espe a alguna capellanía, poco iempo gas an en es o: con que sepan hace cua o ga aba os, bas a; po que lo que impo a es que cuan o an es empiecen el la ín; y los icos que no han de gana la ida con la pluma, con sabe i ma su nomb e les sob a : mayo domos end án que le s ajus en las cuen as y c iados que les esc iban las ca as ... Los que se des inan al come cio emplean algunos años más en el ap ende a esc ibi y con a ; y al cabo del iempo y a ue za de azo es y de moja papel con in a y lág imas, llegan po in a esc ibi lo bas an e pa a en a en un esc i o io. Ve dad es que no saben una palab a de o og a ía y que no conocen su lengua, ni son capaces de esc ibi po sí la ca a más sencilla, pe o es o allá lo ap ende án ... A es o y no más se educe la pa e cien í ica de lo que se llama p ime a edu- cación en España. La pa e mo al, o lo que se llama más p opiamen e educación, y que debe acompaña a la p ime a, es oda ía mucho más las imosa. Toda ella se educe a hace ap ende de memo ia a los niños un ca ecismo que ni en- ienden ni se ía bien que en endiesen; hacé selo epe i odos 54 FRANCISCO AG UILAR PIÑAL la igilancia de la Acade mia , ha á és a odas las a iaciones que juzgue con enien es pa a la mayo pe ección de la e e- ida enseñanza» 4• Se emi i ían a su cens u a odos los lib os y esc i os sob e p ime a educación, y goza ía de la p o ec - ción de un Juez conse ado , minis o del Consejo de Cas- illa, «q ue conozca en cualquie a mane a a los de echos, p i- ilegios, ondos y en as de la Academia, con oz y o o en ella». Po p ime a ez se edac a un Reglamen o de escuelas de p ime as le as, con no mas conce nien es a edi icios y ma e i al escola . Las oposiciones pa a odas las escuelas del Reino se celeb a ían en Mad id, has a que uesen es ab leci- das Academias p o inciales. Los únicos gas os que dependían de la Co ona en ma e ia escola e an los que su agaban las escuelas undadas en San Ilde on so y o os Reales Si ios po Ca los III pa a a ende a los hijos de sus se ido es. Es as escuel as e an conocidas con el nomb e de «escuelas de la comi i a» y gozaban de absolu a independencia con espec o al es o del magis e io. Po R. D. de 25 de diciemb e de 1791 Ca los IV amplió el sis ema a la Co e, con es as palab as: «Habiend o expe imen- ado los buenos e ec os que ha p oducido el es ablecimien o que mi augus o Pad e y Seño (q. e. p. d.) hizo de las nue as Escuelas de p ime as le as del Real Si io de San Ilde onso, y de la que exis e en las casas con iguas a la Real Iglesia de San Isid o de es a Villa de Mad id, pa a la buena educa c ión de los hijos de sus c iados, y especialmen e de los que siguen la Real Comi i a a los Si io s, y con el deseo de ex ende es a misma educación... como han solici ado a ios Pueblos del Reino ... he esuel o, pa a que haya un plan el de donde sal- gan odos los maes os, c ea una Escuela en cada uno de los ocho cua eles en que es á di idida Mad id, con el í ulo de Escuelas Reales, como hijas de la de San Isid o, con ián- dolas a los ocho maes os que más se han dis inguido en el mé odo es ablecido en ella... Cada maes o ecibi á 400 du- cados al año, ayuda de cos a pa a un pasan e y pa a pago de alquile de la escuela, con la obligación de enseña a los 4. Id. legs. 3.120 y 3.028. LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVI LLA DURANT E EL SIGLO XVIII 55 pob es que les en íen las Dipu aciones de Ca idad, y la a- cul ad de ecibi es ipendio po los demá s niños pudien es». Es el p ime desembolso de las a cas eales en a o de la enseñanza públi ca. Pe o con ales ca ac e ís icas de p i ilegio que su consecuencia na u al e an las en idias, los plei os y la inope ancia. Con la llegada de Godoy al pode uel en a oma ac ua- lidad los plane s de e o ma de la ens eñanza. Pe o si ein e años an es, con Ca los III , la mi ada se había ijado p inci- palmen e en la Uni e sidad, aho a se p e ende engloba en un Plan gene al odos los g ados doc en es. Los expedien es a chi ados en el Consejo ue on ecogidos en 1795, y el 25 de no iemb e de 1797 se c eó la Jun a Supe io de Enseñan- za, con el enca go de edac a un Plan uni o me pa a odo el Reino. Es e ue p esen ado en 1803 e impugnado po los iscales. Vuel o a p esen a , e ocado, en 1805, su ió igual o una. Nue as idea s pedagógicas se an in il ando en es os años. Caba ús, en 1792, en ca a a Jo ellano s había azado un plan comple o y e oluciona io pa a la enseñanza, imp egnado del espí i u de la Re olución ancesa: igualdad absolu a pa a od os los niños en la p ime a enseñanza, que ha b ía de se obliga o ia y g a ui a. Las mismas ideas espi a el esc i o que p esen a Jo ellanos a la Jun a Cen al en 1809. Se p oponía en él una eo ganización gene al. desde la escuela eleme n al a las academias, y se a i maba como p incipio absolu o la obligación del Es ado de hace lleg a la enseñanza a odos los ciudadanos, de cualquie clase y p o esión. El Colegio académico y la Academia de p ime a educación, que se des uye on mu uamen e en la go plei o, pe die on sus p i ilegios de examen, con el nue o siglo. El 11 de eb e o de 1804 se c eó la Jun a especial de exámenes, con la s a i- buciones que an es enía la Academia, y se dejó libe ad a los maes os pa a que se es ab leciesen dond e les con iniese. En 1806 se amplió la Jun a de exámenes a odas la s cap i ales de p o incia. Es a e a la si uación cuand o sob e ino la gue a. Son las Co es de Cádiz la s que uel en a ecoge la p eocupación 56 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL docen e . La Cons i ución de 1812 des ina el í ulo IX a la enseñanza y es ablece que se deben unda escuelas nacio- nales en odos los pueblos. Se c ea en onces la Di ección Ge- ne al de Es udios, cuyo inspi ado y alma ue Quin ana, a quien se debe el in o me de 9 de sep iemb e de 1813, base de odas las e o mas pos e io es. Los maes os y la enseñanza Pieza undamen al en el eng anaje docen e -como se ha dicho- ha sido siemp e el p o eso ado. Su o mación, su dedicación ocacional, su en usiasmo po el p og eso son con- dición indispensable en odo p oyec o plani icado legisla i o de la enseñanza. Sen ada es a p emisa, eamos cuáles son las ca ac e ís i- cas del magis e io p ima io de España en la cen u ia que comen amos. En p incipio, bas e señala que en la He man- dad de San Casiano e a equisi o p e io pa a p esen a se a examen y ob ene el í ulo habe se cos eado el consabido ex- pedien e de limpieza de sang e y buenas cos umb es. Así se indica axa i amen e en la R. P. de 28 de ene o de 1740, y no sólo pa a los maes os , sino ambién pa a pasan es y lec- cionis as . Es a in o mación se conside aba indispensable pa a la buena ma cha de la s escuelas, y se epi e en 1763, 1771 y 1780, y más a de en los es a u os del Colegio acad é mico de p ime as le as, dond e se lee ex u a lmen e: «No se admi - i á a examen a ninguna pe sona que él o su pad e ha ya eje - cido o icio il en la República , ni incu ido en pe na de in - amia», ya que «es á mandado po el Consejo que ninguna pe sona pueda da leccio nes de p ime as le as po las casas sin que p ece da hace in o mación de c is ianos iejos, i a e mo ibus, y de no habe enido sus pad es ni ellos o icios iles ni mecáni cos». El ap endizaje e a con maes o ap obado, a es ilo g e- mial. Se eque ían ein e años y es de ap endizaje en las o denanzas de San Casiano, que especi icaban: «Ningún maes- o puede admi i ayudan e alguno sin que p ime o haya he - LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGW XVIII 57 cho las in o maciones de limpieza y ano ádolo el sec e a io de la Cong egación». Los exámenes e an: de lec u a («que lea suel amen e en un lib o de molde, de le a omanilla, y de coco o bula, y en le a manusc i a an igua muy di icul osa; que lea de co- ido en las sílabas de la ca illa y que dele ee algunos nom- b es, dando sen ido a lo que leyese»), de esc i u a (ce que dé azón de cómo se ha de oma la pluma pa a o ma la le a bas a da, y pone el b azo y cue po, y qué igu a o ma ... que esc iba p ác ico odos los amaños, desde el 8 has a el 32, que dé azón en qué línea se sien an los pun os de la pluma, y de la sime ía y p opo ción de cada una de las le as»), de o og a ía («ha de da azón de lo más p eciso y necesa io»), de a i mé ica («que sepa las cua o eglas gene ales con las de queb ados, eglas de educción y p o a eos, eglas de es, eglas de aligaciones y mezclas, y de es amen os, la ex acción de la aíz cuad ada y cúbica»), y de la doc ina c is iana («ha de da azón de lo que con iene el ca ecismo del P. Ripalda» ). Ejecu ándose los exámenes de es a o ma, asegu an las o de- nanzas, <<hab á en es a Co e g andes maes os que sepan el a e de esc ibi cien í icamen e». E ec i amen e, en los expe- dien es de exámenes que se con s e an en el A chi o His ó ico Nacional puede comp oba se cómo el eje cicio más ex enso y al que se daba mayo impo ancia e a el de la esc i u a. Se suced en las páginas de he mosa calig a ía, con a ios ipos de le as, que da ían en idia a cualquie maes o mode no. En la hoja inal, como sin da le impo ancia, una cuen a de suma , o a de es a , mul iplica y di idi , y una egla de es y aíz cuad ada. El descuido que e elan es as cuen as con as a con la minuciosa labo calig á ica que las p ecede. En 1763, al mismo iempo que se ecue da la necesidad de las buenas cos umb es en los maes os, se les indica que deben ins ui se «en la o og a ía cas ellana de la Real Aca- demia Española, po lo b e e y cla o de sus p ecep os, y aco- moda la esc i u a a la p onunciación». La R. P. de 11 de julio de 1771 egula nue amen e los exámenes y ecue da que deben p esen a una ce i icación de buenas cos umb es y lim- pieza de sang e, expedida po la Jus icia del pueblo espec- 58 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL i o, y además o a ce i icación del O dina io, de habe sido ap obados en doc ina c is iana. En 1780, al c ea se el Colegio académico, se es ablece un eje cicio semanal pa a los maes os de Mad id. Todos los jue- es po la a de, du an e es ho as, «se a a á de G amá- ica española, de los esc i os y ca ac e es de las le as que se han usado y usan en el Reino, de la a i mé ica y de odo lo demás que pa ezca ú il pa a la pe ec a educación públi- ca». Es a obligación de es udia la g amá ica cas ellana, p o- pues a po p ime a ez a los maes os, se complemen a con las lec u as: «Pa a que los maes os lleguen a posee pe ec- amen e la lengua española y puedan con acilidad enseña la a sus discípulos, además de las eglas de la G amá ica y el uso de habla la, es p eciso se añadan la con inua lección de los buenos au o es, ales en e o os: F ay Luis de G anada, F ay Luis de León, el M. Juan de A ila, Lope de Vega, Don Diego de Mendoza, Miguel de Ce an es, Ped o Ri adeney a, Alonso Rod íguez, Ga cilaso de la Vega, Don Manuel de Vi- llegas, Don F ancisco de Que edo, Don An onio de Solís, Don Diego de Saa ed a, el O igen de la lengua cas ellana, de Al- de e e, el Discu so de la misma lengua, de Amb osio de Mo- ales, el Diálogo de la ociosidad y el abajo, de Diego Mexía, el Diálogo de la dignidad del homb e, de Fe nán Pé ez de Oli a y los O ígenes de la lengua cas ellana, de Mayáns». La o den se ex iende a odo el magi s e io nacional: «A los que p e endan se examinados pa a maes os en odo el Reino, o leccionis as, se ha án p egun as y ep egun as sob e las pa - es de la o ación, en gene a l y en pa icula ... po lo que oca a la G amá ica cas ellana». En el Reglamen o de escuelas de p ime as le as, de 1797, se admi e y mani ies a la necesidad de odos es os conoci- mien os pa a el p o eso ado p ima io: «Si los maes os de p ime as le as deben e nseña a habla bien, a lee , esc ibi y con a , la o og a ía, modales, cos umb es y obligaciones de la doc ina c is iana, pa ece jus o que sepan odo es o y sepan enseña lo». Pe o a con inuación, is a la imposibi- lidad de man ene un mismo ni el en odo el m ag is e io, se es ab l ecen es clases de maes os, según el luga donde desem- LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 59 peñan sus unciones: «Pe o no siendo posible que se p e- pa en odos undamen almen e con es os conocimien os pa a un des ino que en lo gene al no les p oduce sino pa a una subsis encia mise able, con iene di idi las escuelas aho a y pa a lo sucesi o en es di e en es clases, y según ellas de- be á se la ins ucción de los p o eso es». Las de p ime a clase quedan do adas con 600 ducados como mínimo. Es os maes os debe ían ado na sus conocimien os con lógica, i- loso ía mo al, álgeb a y geome ía . Excep o la enseñanza del español -que no se hace obli- ga o ia, como sabemos, has a 1780- en la escuela se ap en- día adicionalmen e a lee , esc ibi , con a y el ca ecismo. En 1743 se p ohibe pa a las escuelas la lec u a de no elas, omances, comedias o his o ias p o anas, o den que se e- nue a en 1763 y 1771. En la R. P. de 3 de oc ub e de 1763 se manda a los maes os que «hagan eje ci a a los discípu- los en la lec u a de lib os que enseñen la eligión undamen- almen e, como el ca ecismo his ó ico, de las conquis as de nues as Indias, con ensalzamien o de la nación y de la e- ligión ca ólica, los que a an del aumen o de la iqueza y ag icul u a de es os nues os Reinos, como son los lib os de Alonso de He e a, Don Ge ónimo Us á iz, Don Mi guel de Za ala, Don Be na do de Ulloa y o os de es a na u aleza, des e ando de las escuelas odos los lib os de comedias, no- elas y o os iguales ... » Po la R. P. de 11 de julio de 1771 se enue a la o den, que no debía se muy bien cumplida, y se cambian los ex os de lec u a: «que habiendo sido ha s a aquí de ábulas ías, his o ias mal o madas o de ociones indisc e as, sin lenguaje pu o ni máximas sólidas, con las que se dep a a el gus o de los mismos niños ... mandamos que en las escuelas se en- señe, además del pequeño y undamen al ca ecismo que señale el O dina io de la diócesis, po el Compendio his ó ico de la Religión de Pin on, el Ca ecismo his ó ico de Fleu y, y algún compendio de His o ia de la nación que señalen espec i a- men e los Co egido es de las cabezas de pa ido, con acue do o dic amen de pe sonas ins uidas». En 1780 se uel e a p ohibi en las escuelas la lec u a de 60 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL comedias, omances, no elas e his o ias p o anas, y se indi- can o os lib os, en e ellos el Camino de la sabidu ía de Vi es, aducida po F ancisco Ce an es de Salaza , «cuya ob a es la más ap opósi o pa a ins ui a los niños de ie na edad en odas las obligaciones que cons i uyen un c is iano e dade o y un buen ciudadano>>. Con espec o a la esc i u a, los mismos maes os hacían los modelos de le as, que los escola es debían copia . En días señalados, an o los modelos como las mejo es copias, e an expues as públicamen e pa a que se pudiese juzga de los adelan os de los niños. Hay a ias p ohibiciones a lo la - go del siglo XVIII, pa a que los maes os no expusie an en ba ios dis in os del suyo, a in de a ae se a los niños de o as escuelas. Pa a la a i mé ica se ecomienda el ex o de Juan Pé ez de Moya. Ya se ha dicho cómo po la R. P. de 22 de diciemb e de 1780 se o dena que «en odas las escuelas del Reino se en- señe a los niños su lengua na i a» po la G amá ica de la Academia, p e iniendo -y hay que des aca la no edad de es e p ecep o- que a« ninguno se admi a a es udia la inidad sin que cons e an es es a bien ins uido en la G amá ica española». Además, se ei e a la enseñanza de la o og a ía y de la doc ina c is iana que, a pa i de 1797, se enca ga a sace do es, que eciben el nomb e de «C a equis as». En las escuelas de niñas sólo se ap endían labo es y ezos. En 1783 se es ablece pa a la maes a la obligación de enseña a las niñas a lee , si es e e a su deseo. En el «Reglamen o >> de 1797 se amplía la obligación y se indican las ma e ias que las niñas debían ap ende . El «A e de p ime as le as» de Se illa En 1705 la He mandad mad ileña de San Casiano había limi ado el núme o de escuelas, a in de que la mul iplicidad incon olada de maes os no hicie a poco en able el eje ci- cio de la p o esión. Es a p o ección g emial ue p on o imi- ada po G anada y Cádiz, en e o as capi ales. No quiso Se illa i a la zaga y solici ó ambién la ap obación pa a LA ENSEÑAN ZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 61 un p oyec o simila . Los maes os se illanos queda ían ag e- miados en el «A e de p ime as le as», al que sólo pod ían pe enece los maes os con escuela abie a en la ciudad, cuyo núme o quedaba educido a ein a y una, según la p opues a p esen ada en 1727 al Consejo Real de Cas illa. El Cabildo de Ju ados hispalenses se opuso a es a p e en- dida limi ación de escuelas en el casco u bano, po mo i os sociales. En las O denanzas en iadas a Mad id pa a su ap o- bación, cada maes o se obligaba a enseña g a ui amen e a cua o niños pob es, núme o que pa eció in su icien e al mu- nicipio, po que sólo pod ían se a endidos un o al de 124 niños, «y si dicha ciudad no u ie e más, ue a luga de la mayo elicidad». Siendo mucho mayo el núme o de pob es, a juicio de los Ju ados, «exclui les de dicho bene icio e a daño común bien sensible». Veamos con algo de de alle el con enido de es as O de- nanzas. El epa o de escuelas se hacía po collaciones, según el s iguien e cuad o: Iglesia Mayo (5 es cu elas) Calle de la Ma Calle Bo ceguine ía Calle Tundido es Plaza de la Con a ación Fue a del p os i go del Ace i e S an Sal ado (3 escuelas) ... Calle Sie p es Calle Da do s Calle Alc a ice ía de la Loza Ma gd al ena (2 escuelas) ... ... Calle Colchone os Calle Ca n a an as San Vice n e (2 escuelas) ... Calle A mas Calle Anc ha de San Vi ce n e San Lo enzo (2 escuelas) ... Pla zuela de San Lo enzo San a Cla a San Miguel (1 escuela) Ce ca de la Iglesia San And és ( 1 escuela) Ce ca de la Ig le sia 62 FRANCISCO AG U ILAR PIÑAL Omnium Sanc o um (2 escue- las) ..... .. . ... ........... .. San Ju an de la P alma (1 es- cuela) ................. . San Ma cos (1 escuela) ... San Rom án (1 escuela) ... S an Gil, Sa n a Ma ina y San Julián (1 escuela) ....... .. San P ed o y San a Ca alina (1 escuela) ........ ......... . San ia go, San E s e ban y San Roqu e (1 escuela) .. . . .. . .. San Ild e onso y San Isido o ( 1 escuela) .. . .. . . .. . . . .. . .. . S an B a o l omé , San a C uz y S an Nicolás (1 escuela) S an Be na do ( 1 escu ela ) T ian a ( 4 escuelas) .. . .. . Plazue la de la Eu op a San Basilio Ce ca de la Iglesia Calle Cas ella Calle Enlad ill ada Cu a o Can illos (P ue a de la Mac a ena) En la mediación de ambas pa oquias En Pu e a de C a mona En San Albe o C e ca del con en o de San José Ce ca de la Iglesia Ce ca de Sa n a Ana Calle S an o Dom ingo Jun o a la iglesia de la O En la Ca a El ce ado monopolio g emial queda ba de mani ies o en el capí ulo 31 de la s O d e nan z as , en el cual se es ab lecía que la escuela acan e po mu e e del i ula se pod ía adjudica a o o maes o ap obado, después de pasados ocho días, si no la so li ci ase el hijo del allecido, o en su de ec o el hijo de cualqui e a o o de lo s ein a maes os es an es. El ing eso en el g emio quedaba se e amen e con o lado po los ex ám enes anuales, pa a los que e a eleg ido un exa- minad o el e ce domingo de cada año, echa de la eunión LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 63 gene al de odos los ag emiados. Se nomb aban ambién dos Veedo es, con la p ecisa obligación de insp ecciona la s es- cuelas una ez du an e el cu so. La o denanza núm. 13 es- ablece que «no pueda ene escue la de aquí adelan e el que no es u ie e examinado y ap obado». Pa a es a ap obación se eque ía ene 21 años, se español, habe sido ayudan e o l eccionis a en alguna de las escuelas de la ciudad du an e dos años y la in o mación de limpieza, «de se c is ianos ie- jos, limpios de mala aza de judíos, mo os o peni enciados ... y que ellos, sus pad es y abuelos no han enid o o icios iles ni han incu ido en deli o, pena ni no a de in amia». El examen p opiamen e dicho había de consis i en e- ci a de memo ia la doc ina c is iana, sabe lee de molde y p oceso o an igua, sabe esc ibi le a bas a da, g i a, e- donda y i ada, con la o og a ía, «Sin la cual el esc ibi es un cue po sin alma, lleno de impe ecciones». Es os sabe es se comple a ían con la habilid ad en co a las plumas, o ma las líneas pau adas, «de go do y delgado», hace l as mues as de las le as y demos a conocimien o de la s cua o eglas, los queb ados y egla de es. Con la ap i ud en es as ma- e ias y la no pequeña cualidad de se hijo , pa ien e o ayu- dan e de un maes o i ula , se podía pen sa se iamen e en ob ene el «pingüe» bene icio de la p ime a escuela acan e de Se illa. Pa a e i a odo píca o aude, pun ua liz aba la o denanza núm. 11 que «los que ob engan í ulo en o a ciudad después de h abe sido suspendido en Se illa, no se les admi a». Tam- poco pod ían los maes os, en adelan e, hace ges iones en las amilias pa a a ae a los niños de o as escuelas, ni e - ne los en su casa en calidad de pupilos, ni ebaja se a ae - los o lle a los a la escue la , cosa que co espondía a lo s ayos. Las ho as de escuela quedaban es ablecidas en c ua o po la mañana (de 7 a 11 en e ano y de 8 a 11 y media en in ie no) y es po la a de (de 3 media a 6 y media en e ano, y de 2 a 5 en in ie no). Po la o denanza 35 «se o dena que ninguna pe sona pueda enseña niños ni niñas a lee y esc ibi en l as casas pa icula es, sino sólo los ap obados po los Veedo- es y que asis en a las escuelas». 70 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL ina c is iana y de limpieza de sang e. El examen se ha ía an e un ibunal o mado po dos examinado es y dos comi- sa ios del espec i o Ayun amien o. Se imponía sepa ación de sexos en las escuelas y se daban no mas sob e los ex os a u iliza , como ya sabemos 13 • Los maes os así ap obados se- ían los único s en pode dis u a de los p i ilegios o o gados en la R. C. de 13 de julio de 1758, a sabe : goza de odas las p eminencias concedidas a las Uni e sidades mayo es, po- de usa especial dis in i o de hijosdalgo no o ios y de oda clase de a mas , y no pode se p esos po causa que no uese de mue e 13 bis . T es años más a de, conc e amen e el 31 de oc ub e de 1774, se e en el Consejo un memo ial de don Agus ín de Viedma, maes o de la Rinconada, pa a que se impida la en - señanza a un maes o ecién llegado, alegando qu e no había niños su icien es pa a las dos escuelas. El Consejo o dena que cesen ambos maes os, po ca ece de la ap obación e- que ida an o uno como o o, y que se a engan odos a la R. P. de 1771. En es a ci cuns ancia se comp ueba que los maes os se illanos no enían demasiado in e és en el cum- plimien o de la ci ada P o isión. Se a ienen a las O denanzas de 1730, ya que si se de ogasen, «no hab ía en Se illa Veedo- es ni Fiscal que con olasen la en se ñanza». Tambi én el Ay un - a mien o es a ba a a o del g emio, po se el p opio muni- cipio quien había expedido has a en onces los í ulos de maes- os . «La expe i encia ha ac edi ado -dice és e- los muchos adelan amien os que se han seguido de la unión en cue po de los maes os. Ellos han es ablecido una Jun a en o ma de acad emia , a que concu en con ecuencia odos sus indi- iduos, y en ella a an de las egl as más áciles, acomodadas y pe ec as pa a la enseñanza de los niños y la ins ucción de los maes os». O a anécdo a pod ía ilu s a el buen en endimien o que has a es a echa e a mon e da co ien e en e Ayun amien o y el A e de p ime as l e as . Vicen e Bu ín, sac is án de la 13. Id . Je g. 718 (exp. 16 ). 13 bis. Hay ejempl a de las O denanzas de 17 58 en Ja Bi b. Uni e s i a ia de Se illa, 1 09-154 (15). LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 71 iglesia de San Roque, y después de San Be na do, ue acu- sado po el maes o del ba io, C is óbal de Apo a, de da lecciones pa icula es sin pe miso, an o en la iglesia como po las casas. La inmedia a consecuencia ue que el sac is án in i ó al maes o a i a su casa, «y en ándolo en ella y ce- ando la pue a de la calle, lo inju ió de palab as y ob as». La p o es a o icial del A e lle a echa de 22 de julio de 1777 . In e ogados a ios es igos, esul ó se cie a la acusación, pe o Bu ín alegó en su de ensa que se sin ió calumniado po el maes o, ya que sólo enseñaba a un sob ino del cu a y a un pa ien e a amudo. No le alió de nada, ya que el Tenien e de Asis en e, don Juan An onio de San a Ma ía, a ó al sa- c is án con la mayo se e idad, condenándolo a la cá cel y al emba go de odos sus bienes 14 • Que así bien espaldada la o ganización g emial del A e se illano, has a que en 1784, en iadas las elaciones, un nue o Asis en e p o es a de que los maes os no acep en ya en los exámenes a los dos dipu ados de la Ciudad. El en en amien o de los maes os con el municipio comienza con mo i o de dos í ulos expedidos po el Consejo. De uno e a bene icia io Ma ías de Azcona, nacido en 1760, quien, después de e se echazado en sus p e ension es po el g e mio a causa de su baja condición social (e a ay udan e de lib e ía), acud ió al . Ayun ami e n o . El Tenien e Ma yo hizo que le examinasen dos maes os de Ca mona, p esididos po un dipu ado de la a l- caldía, cosa que echazaban ya los maes o s se illanos. Re a- lidado el í ulo po el Colegio de p ime as l e as de Mad id, se le expidió í ulo po el Consejo en 8 de no iemb e de 1784. El o o c aso en li igio u e el de F ancisco Miguel Ma ín ez, de 43 años, que había sido maes o en los To ibios desde 1780 a 1784, po nomb amien o del canónigo p o e c o D. Miguel Ca illo. En dicha casa de bene ice ncia no enía o os in g e- sos que «el co o p oduc o que le con ibuían los niños qu e concu ían de la calle ... con la espe anza de que, si omaba la casa mayo auge, se le asigna ía sala io compe en e». Al no ocu i así, solici ó ab i escuela pública y el í ulo co es- 14. A chi o Municipal de Se illa, Exp . An iguos, 974. 72 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL pondien e. El Ayun amien o accedió a su súplica, siendo exa- minado, como el an e io , po dos maes os nomb ados po el Tenien e Mayo , bajo la p esidencia de un dipu ado mu- nicipal. El í ulo del Consejo le ue expedido en diciemb e de 1784. No se hizo espe a la p o es a del A e, con la soli- ci ud de que se anula an ambos í ulos, na u almen e sin éxi o 15 • Al año siguien e, la di isión en el magis e io se illano se ue haciendo insos enible, obligando a las au o idades a bus- ca nue as soluciones. En el mes de julio el Fiscal con ocó sólo a diecisie e maes os pa a Ja elección de nue os Veedo es. Salie on elegidos Jo sé de Ja Cues a y Joaquín Ruiz, pe o el g upo de los no ci ados, con F ancisco Miguel Ma ínez a la cabeza, ele an sus quejas al Ayun amien o 16• No con en o con ello es e úl imo, ele a al Consejo un la go memo ial, qu e i ma en compañía de Ju an Pablo Galindo y José de los Reyes, en el que enume a los abu sos que en Se illa come e el A e de p ime as le as, que e a co no deci el P omo o Fiscal, C is óbal de la Cues a. Las acusaciones son a ias y g a es. P im e a: «Los si ios de la s escuelas es án pues os sin o denanza y se les pe mi e a causa de que unos y o os se acalo an po se amigos, compad es, pad es e hijos ... y si iene algún o as e o con í ulo del Consejo no consien en que ab a escuela en lo s si ios acan es, po que quie en se solos». Segunda: «Los del A e piden limosna, así maes os como discípulos, so p e ex o del cul o a San Casiano». Cob an, además, de echos de examen indebidamen e, a cua o pesos cada uno y o os dos po las licencias de cada ayudan e y leccionis a. El dine o lo gua da ba el Fiscal «y al san o bendi o el cul o que se le da es ene lo el e e ido Cues a en su casa apado con un paño blanco ... y de ahí lo ll e a a la igles ia un mandade o en homb os el día de la es i idad». Te ce a: «El examen de maes os lo h acen en la p opia casa del Fiscal y el esul ado lo pasan al Ayun amien o». El í ulo, como se dijo, lo expedía el Tenien- e Mayo , median e el pago de 32 pesos. Cua a: José Pablo 15. AHN, Consejos Ieg. 2.305 (exp. 38). 16 . A chi o Municipal de Se illa, Exp. An iguos, 1.678. LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 73 Galindo, de cua en a años, que había sido maes o en Málaga, ue aped eado po los niños de una escuela ecina, a ins i- gación del maes o, po no ene au o ización del A e. El Consejo pide in o me a la Audiencia, que lo dio po mano de don F ancisco de B una el 5 de julio de 1786. Es e aconsejaba que se expidie a una P o isión que libe ase a la enseñanza de las abas g emiales, «pa a que sean admi idos en Se illa odos los que aje en í ulos del Consejo, y pongan sus escuelas donde quisie en, a más de 150 pasos de o a; que los examinado es admi an a odos, sin pedi de echos; que las iudas no puedan egen a escuela, sino qu e se p o ea la acan e; y que se cambie al P omo o Fiscal». Sin espe a a más, el Ay un amien o mandó cesa a Cues a en su ca go y p osiguió ce leb ando los exámenes sin ene en cuen a las O denanzas del g emio. La si uación escola en es os úl imos años e a la siguien e: De las 31 escuelas públicas, había sie e acan es, en manos de amilia es sin i ulación, gene almen e las iudas del maes- o di un o, y o as cua o e an egen adas po amigos de Cues a, sin ap obación 17• A ellas hay que añadi las escuelas g a ui as de la calle San Luis, donde «Concu en niños de oda la Ciudad», los To ibios, la Casa de la Doc ina y pos e io - men e la del Bene iciado López Bece a, como se di á des- pués. Así, has a la libe ad de enseñanza de c e a da en 1806 . In e iene la Sociedad Económica Algunos años después iba a incidi en el p oblema de la enseñanza p ima ia se illana la ecién c eada Sociedad Pa- ió ica - más a de Económica- ges ionada en no iemb e de 1774 y p omo ida desde el mes de ma zo del año siguien- e 18 • La ap obación de sus es a u os u o luga en diciemb e de 1777, pe o hacía ya dos años que enían uncionando sus comisiones de Ag icul u a y población, Indus ia, Come cio y na egación y A es y o icios. 17. AHN, Consejos, Jeg. 2.305 (exp. 38). IS. Pueden e se mis no as sob e la Fundacion de la Sociedad Pa ió ica de Se illa en •A chi o Hispalense•, núms . 109 y 113, y el capí ulo i ulado • la Sociedad Económica de Se illa en el siglo XVIII, an e el p oblema docen e•, en mi lib o Temas se illanos (1.• se ie). Se illa, 1972 , págs. 123-140. 74 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL Es a p ime a o ien ación de ca ác e económico quedó p on o en segundo plano, al comp ende odos los socios de la Económica que el obje i o más acucian e e a el educa i o. Es e mismo pensamien o e a el que exponía algo después Ibáñez de la Ren e ía an e la Sociedad Vascongada, mani es- ando que <da educación de la ju en ud es el p ime cuidado a que hab án de consag a se los Amigos del País». La idea 21 omando cue po en el ambien e se illano y es acep ada inclu- so po los maes os, quienes al ins i ui una Academia de P i- me as Le as, decla an que «las Sociedades Pa ió icas no son unas Sociedades de Come cio, sino cue pos polí icos, ca i a- i os, dedicados a la enseñanza y a la di ección de los Pueblos en cie os amos» 19 • Es a Academia, undada po José López He e os y F ancisco de la Ba e a Bena ides, síndico pe so- ne o, es un laudable in en o de ele a el ni el in elec ual de los maes os, median e sesiones de abajo en las que se i ían ins uyendo en los adelan os pedagógicos. «Nues os eje ci- cios -dicen los académicos- se ienen a pue a abie a y puede asis i cualquie pe sona : en ella los maes os hablan po su u no de memo ia, y leen ace ca de sus obligaciones bajo cie o o den y mé odo, y los que p esiden co igen, aña- den o qui an » 20 • La So cie dad eía con buenos ojos la ac uación de la Aca- demia , pe o no debía es a con o me con sus esul ados, po cuan o el 7 de junio de 1788 ele a a S. M. un memo ial en el que se solici a pa a Se illa la c eación de un Colegio Aca- démico de P im e as Le as, a imi ación del mad ileño, que uncionaba desde 1780. Se queja en él de la escasa p epa ación de los maes os po la acilidad c on que ob ienen los í ulos y p opone medidas de u ge ncia pa a e i aliza el ma gis e io. El Consejo emi e el memo ial a la Soci edad Económica Ma - i ense, que da su in o me el 21 de eb e o de 1789 po mano de su Censo , Gue a a de Vasconcelos. Reconoce en él que 19. Colección de ideas elemen ales de educación .. . Se illa, 1784 (pág. 130). 20. Di cha Academia apa ece como una Escuela No mal en la men e de su undado , y sus mé odos de enseñanza p o oca on una de l as más áspe as polémic as en la Se illa de la Ilu s ación, si en do l os p incipales polemis as don F ancisco de Paula Baque o y don An onio de Va gas. (Véase mi lib o La Real Academia Se illana de Buenas Le as en el siglo XVIII . Mad id, 1966 , págs. 62 -64). LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE. EL SIGLO XVIII 75 los exámenes del Noble A e se illano se han des i uado, po - que se educen en la p ác ica a p esen a la in o mación de limpieza y a paga los gas os, que esul an muy c ecidos (el esc ibano lle a diez pesos, y o os doce los examinado es, «sin lo que se da al Juez y los cos os de la in o mación»). El Censo de la Ma i ense a i ma que «es innegable que la en- señanza de las p ime as le as ha es ado en egada a pe sonas poco ap as, pues sin de ene se en o a cosa que en la mala o og a ía que gene almen e se obse a en los esc i os, en el mal mé odo de lee an gene al y en la mala o mación de los ca ac e es y le as, le pa ece que es os de ec os no pueden p o eni sino de la impe icia y descuido de los maes os. Si es os de ec os son muy comunes en las P o incias, lo son mu- cho más en Andalucía, donde es no o io el descuido que ha habido en es a esencialísima y p ime a educación». Po an o, c ee el Censo que «Se á muy con enien e de e i a la solici- ud de la Sociedad de Se illa, pa a que sin pé dida de iempo se es ablezca el Colegio, se o men las cons i uciones y la s emi an pa a su ap obación, enca gándole muy pa icula men- e es e asun o, como p opio de su ins i u o y en que an o in e esa la causa pública». La misma Sociedad de Mad id se o ece a da su pa ece sob e las cons i uciones, como lo ha- bía hecho an e io men e con las del Pue o de San a Ma ía y Mond agón 21 • An es de que el Consejo esol ie a, y con mo i o de la Jun a Gene al Económica, el día 3 de sep iemb e de 1789, p onuncia el discu so inaugu al -que e sa sob e la edu- cación- el p esbí e o Don Isido o Mo ales. El ono de su dise ación es de e ciega en los u os de la pedagogía. «¿Qué nos al a, exclama , pa a colma la elicidad de la Nación, sino la educación? Y si algo más al a, ¿qué cosa hay que la educación no pueda da lo hecho po un camino más co o, y con un u o más du ade o? Nada es más u gen e pa a da a la Nación un nue o pe o e icaz impulso hacia la elicidad, que ilus a odas sus clases sob e sus debe es y obligacio- nes ... ». 21. A chi o de la Ma i ense, leg. 83, núm. 15 . 76 FRANCISCO AGUILAR PIÑAL Dis ingue el buen sace do e dos aspec os en la educación. F en e a la educación popula p esen a como ineludible la educación nacional. La p ime a consis e, como su nomb e in- dica, en la ele ación cul u al del pueblo indoc o. Toda pe - sona iene obligación mo al de aumen a su cul u a. Pe o no es menos ap emian e el que las clases ele adas y cul as p o- po cionen el abajo necesa io a ese pueblo, an es igno an e y aho a deseoso de o ece sus nue os conocimien os en be- ne icio de la pa ia: «La educación, pues, pa a cie as clases del Es ado consis e en p omo e su ilus ación; y pa a o as en p opo ciona les ocupación, hace que el abajo sea siem- p e un ecu so in alible de subsis i ». Es la p ime a oz que clama en España po el de echo al abajo, conside ándolo como un bien indi idual y social. Desciende después al e eno p ác ico y p egun a: «Pe o en e noso os, ¿cuál es el es ado de nues os conocimien os en las Ciencias y en las A es? No puede se o o que el de los es ablecimien os des inados a nues a educación». En no a a pie de página dice que iene concluida una pequeña ob a en la que hace la his o ia de la educación, poniendo a la is a «los obs áculos que impiden la e o ma de la nues a y los medios de enmenda la de aíz». En e esos medios p opone al Gobie no el p oyec o de un « iage académico» po las p in- cipales Uni e sidades eu opeas, «pa a a egla nues o sis e- ma de educación según lo mejo que esul e de la compa - ación». No iene epa o en con esa el mal es ado de la enseñanza en España y inalmen e ex clama: «Empleemos, pues, seño es, nues o celo en la educación del pueblo y de la clase más ú il , que o ma la e dade a ue za de la Nación. Pe o ce- lando noso os de su educación, clamemos al Gobie no po la nues a. El Público lo desea, la Nación lo necesi a, y en el más eliz de nues os Gobie nos es cuando se han dado (como lo hemos is o en nues os días) algunos pasos hacia ese impo an e obje o». Pe o no se llega á a comple a la ob a «SÍ es os Cue pos, adonde al ez se han e ugiado, como a su úl imo asilo, la e dad y el pa io ismo, no se oponen al o- LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL SIGLO XVIII 77 en e que nos a as a, po un unes o e oceso, hacia la es upidez y la igno ancia» 22 • El Consejo de Cas illa, p esidido po Campomanes, au o- iza a la Económica de Se illa, el 16 de no iemb e de 1789, pa a que edac e las O denanzas del nue o Colegio académico. En ealidad, és a ya había in e enido a solici ud de los maes- os disiden es, en e a la ac i ud de C is óbal de la Cues a, quien había eclamado pa a él, en un ex enso memo ial el e- ado al Consejo, el ca go de Visi ado gene al de las escuelas y plenos pode es pa a e o ma el magis e io hispalense. La Económica, al mismo iempo que in o ma nega i amen e la p opues a del Fiscal, a quien conside a un e dade o «caci- que» del g emio, comisiona pa a edac a los Es a u os del nue o Colegio, en eb e o de 1790, al p esbí e o don Joaquín Cid Ca ascal, pá o co de San Gil, y a don Juan Jos é Díez de Bulnes, quienes en ega on el bo ado a inales del mismo año 23 • En ene o de 1791 se emi ie on al Consejo, no ~in la eclamación del A e, que consiguió se le en ega a el expe- dien e , que no ue de uel o has a 1792 , acomp a ñado de unas nue as O denanzas, edac adas po Cues a, en las que, como p ime a medida, se pedía la educción de escuelas públicas, quedando sólo diecinue e de las ein a y una exis en es. « Es e núme o -dicen lo s edac o es- se halla su icien e en el día pa a man ene las enseñanzas públicas de es a Ciudad, y que sus maes os, eniendo los u ensilios p ecisos pa a su manu ención, puedan esm e a se con mayo exac i ud en lo espec i o a sus cla ses, y po consiguien e conse a án o os ánimos pa a el abajo y no deja án sus escuelas como hoy se e i ica, pa a busca ue a de ellas el alimen o de sus a- milias po la co a concu encia de sus discípulos» 24 • Todo el e xpedien e pasó a manos de la Económica de Mad id, pa a que in o mase, co3a que no hizo has a 1794, in o mando a con inuación la mad ileña He mandad de San Casiano. Al cabo de an as idas y enidas, y a pesa de an as di- laciones, ue on ap obadas las O denanzas, con las co ee- 22 . J. M. Mo ales. Discu so sob e la educación. Mad id , 1789 . 23 . AHN, Consejos, Ieg. 1.371 (exp. 3). 24 . AHN. Consejos, leg. 1.151 ( exp . 3). ciones in oducidas, el 16 de sep iemb e de 1797 y publicadas al año siguien e 25 • En la in oducción, la Sociedad Económica de Se illa p oclama su designio de «mi a como uno de sus p incipal es in e eses la p o ección y ampa o de la enseñanza pública, obje o an impo an e como p opio de su ins i u o, celo y amo a la Pa ia». El Colegio Académico de P ime as le as La Sociedad se e se aba pa a sí en las o denanzas ap o- badas la di ección económica y el con ol sup emo del Colegio Académico, que es a ía in eg ado po od os l os maes os se- illanos en eje cicio, como académicos de núme o o «p o- pie a ios», po sus ayudan es, como académicos «ex e nos» y po los maes os de los pueblos del Reino de Se illa, en calidad de «hono a ios». Todos habían de p es a ju amen o, según el a ículo p ime o, de de ende en público y en sec e o el mis e io de la Inmaculada Concepción, y de enseña g a- ui amen e a odos los niños pob es que les co espondie an. El Colegio end ía au onomía en su gobie no in e io , me- dian e el nomb amien o anual de dos consilia ios, que se ían a su ez examinado es, un sec e a io, dos dipu ados y un eso e o. Sob e el Regen e de la Audiencia ecaía el ca go de Juez conse ado , con ju isdicción supe io en odos los plei- os. Po el a ículo e ce o se obligaban los académicos a ene una academia semana l (los domingos po la a de) «pa a su comple a ins ucción». Los ondos del Colegio se o ma ían con las cuo as an ual es de los académicos y con los de echos de examen de los nu e os maes os, que se ijaban en 150 ea- les pa a el Colegio y 20 pa a cada exam in ado . A in de e i a la pe niciosa cos umb e de que las iudas he edasen la escuela del ma ido en ca lid ad de e n a i alicia, se o ma ía un Mon- epío que l es ayudase económicamen e en su iud edad. El a ículo quin o seña lab a l as cualidades de -los u u os maes os. L os que se p esen asen a examen debe ían ene 25 años cumplidos y p es en a an es del examen la e de bau is- 25. Hay e jem pl a en la B. Colombina, 64-4-11 , núm . 12. LA ENSEÑANZA PRIMARIA EN SEVILLA DURANTE EL S IGLO XVIII 79 mo, in o mación de limpieza de sang e y una ce i icación de buena ida y cos u mb es. Debe ían pasa p uebas de cali- g a ía, doc ina c is ia na, de echo pa io, g am á ica, o og a- ía y a i mé ica (cua o eglas, queb ados, egla de es y de compañía). Asimismo se les obligaba a se pe i os en paleo- g a ía y a sabe co a los di e en es ipos de plum as usados en la escuela. El í ulo ob enido debe ía se i mado po el P o e c o , Di ec o y Sec e a io de la Sociedad. El núme o de escuelas de la ciudad se educía a 25, «c on espec o a que siendo más egul a la u ilidad a los que queden, puedan man ene se con la con ibución de los discípulos ... ín e in se a a del modo de su do ación , como medio muy p incipal a que haya bueno s maes os». Las escuelas pías y de pa ona o pod ían elegi el maes o de una e na p esen- ada po la Sociedad. Po el a ícul o sép imo se eglamen aba el con ol sob e los leccionis as, pasan es y ayos, como había sido el clamo un án ime de los maes os a lo la go del siglo. Los leccionis as, o p o eso es pa icula es, debían ene 21 años a lo menos, ob ene el í ulo de la Sociedad y no ex- cede de doce pa a oda la ciudad. Los pasan es o ayudan es abaja ían en las escuelas a las ó d enes del maes o, y su abajo se ía cons ide ado me i o io pa a las oposiciones a las escuelas acan es. Los ayos, que conducían a los niños a la escuela, se ían elegidos po los p opios maes os. Quedaba en el a ículo oc a o econocida la con eniencia de que las escuelas se e igiesen en edi icios capaces e inde- pendien es, pe o mien as no se conseguía es e ideal, segui- ían es ablecidas en la p opi a casa del maes o, con la p e- cisa obligación de des ina pa a aulas dos salas al menos, una de lec u a y o a de esc i u a , p esididas po las imá- genes de Jesu c is o y de su Mad e. Cada maes o acep a ía los niños que acudiesen a su escuela, espe ando si emp e la olun ad de los pad es, con un máximo de diez pob es, a los que enseña ía po ca idad. Tend ían odos los maes os lib os y mé odos uni o mes: el ca ecismo de Ripalda y el his ó ico de Fleu y, el ca ón y la g amá ica cas ellana del P. Delgado, escol apio, con la O og a ía de la Academia. El cu mplimi en o de es as obligaciones queda ía supe i-