LOS DRAMAS HISTORICOS
DE
LOPE
DE
VEGA
PoR
] os E
F.
Ac no
CASTILLA
I
Al inal
de
la
Edad Media, nues a escena, pese a aquel gigan-
esco es ue zo que ue la Celes ina,
se
había limi ado a se un eco
a enuado del poema i aliano y de la agedia g ecola ina, es ando
po o a pa e escla izada po aquellas ba e as, que una absu da
in e p e ación de la Poé ica de ARISTOTELES, oponían
al
lib e
desen ol imien o de
la
c eación d amá ica.
Con a es os p incipios, ue
el
se illano JUAN DE
LA
CUE-
VA,
el que da
~l
p ime paso
-a
unque
uese en e acilaciones y
dudas-
en su Comedia La mue e
del
Rey
Don Sancho, en
la
que
el público
e
po p ime a
ez,
desa olla se an e sus ojos l
os
he-
chos amosos del «ce co de Zamo a», y enca nizadas hazañas y
nomb es que es aban más ce ca de
su
co azón y
de
su sen i , que
los de Ayax, Vi gilio o Mucio Scé ola.
Pe o CUEVA que iene la in uición del eso o poé ico y del
he o de ida que se encuen a en los omance os y en los glo-
iosos hechos ence ados en las c ónicas medie ales, no sabe
alumb a esos ene os y cuando lo in en a los malog a con
la
pe-
sadumb e de su e udicción in e p e a i a.
No
obs an e nadie po-
d á qui a le
el
mé i o
de
habe p esen ido
la
senda po donde
«como
un
a ogan e gas ado
»
,
--en
ase de un publicis a con-
empo áneo-,
ma cha ia luego con la i meza del genio,
LOPE
DE
VEGA.
Y es que
LOPE
, sin se
el
c eado del d ama his ó ico, ue
sin
duda
su pe soni icación más ele ada. Sin se un his o iado ,
ni
un e udi o, basándose sólo en las c ónicas, en las leyendas y en los
omances de adición o al, con su ma a illosa pene ación, con
el
16
JOSE
F.
ACEDO
CASTILLA
conocimien o de nues a his o ia eal y poé ica, en sus nume osos
d amas his ó ico
s,
1 abo da odo el pasado español, desde los iem-
pos más emo os has a sus p opios días, desde
la
lucha
de
los
mon añeses cán ab os con a el pode de Roma, has a
los
explen-
<lo es
de nues a ci ilización en
el
siglo XVI.
Siguiendo
al
MARQUES
DE
PIDAL, 2 podemos
enma ca
los d amas his ó icos de
LOPE
en es g andes g upos:
el
épico,
el
eudal y el de nues a dominación y apogeo.
Den o de las ob as del ciclo épico
-cuyas
uen es son las le-
yendas, las c ónicas y el Romance o d ama izado y
ampliado-,
podemos señala
El
Rey Bamba, cuya. leyenda -dice M.
Pela
-
yo 3-segu amen e
la
omó
LOPE
del a cip es e de San ibáñez
DIEGO
RODRIGUEZ
DE
ALMELA, na u al
de
Mu cia, ecun-
do compilado his ó ico del iempo de los Reyes Ca ólicos,
quien
en el popula lib o Vale ;o de las His o ias
Es
colás ic
as
y de Espa-
1ia,
ecopiló
al
modo de Vale io Máximo, g an núme o de hechos
dichos memo ables de
la
hi
s o ia nacional.
·
La
Comedia de
Ba
mba, - a juicio de M. Pela
yo-
4,
iene
odas las azas de se uno
de
los p ime os ensayos de
LOPE
. Al
p es igio adicional que en los úl imos siglos
de
la
Reconquis a
acompaña al nomb e
de
es e .Rey, que in e
n ó
de ene con
mano
ue e
la
decadenc
ia
mili a del pueblo isigodo,
al
ecue do de
su
espléndida ic o ia en Nimes y
de
las de
má
s hazañas s
uya
s, úl i-
mas de que
la
mon
a
quía ole
dan
a
pudo
glo ia se, se añaden las
singula es
ci
cuns anc
ia
s que en su elección in e inie on, su esis-
encia a acep a la co ona, que ue p eciso ence con amenazas
de mue
e,
y inalmen e el modo
no
menos pe eg ino con que
de
s-
ce
ndió del solio po
la
aición de ERVIGIO, cons i uyen el
ondo
de
la
le
ye
nda, que
LOPE
en ocasiones supe a, haciendo algu
nos
añadidos como p.e. haciendo que an es de
ll
ega los nobles
i
si
go-
l.
Véase a Menénd
ez
Pelayo
qu
e ecoge muchos
a
gmen os de ellos en Es
u
-
dios
sob e
el
T
ea
o
de
Lope
de
V
ega
Edición n
ac
ional
de
las ob as comple as. S
an
-
ande , 1949, omos III al VI.
2. Ma qués de Pida
!.
La
epopeya
l'
el
d ama
nacional
es Discu so leído en la e-
cepción pública de
la
Real Academia
Es
pañola,
el
día
3
de
ma zo
de
1895.
Ap
ud
.
Discu sos
de
la R.A.E
.;
Se ie segunda, G á icas ul a. Mad id, 1949, pág.
117.
3.
Ma
celino Menénd
ez
y Pelayo. Ob. ci ., Tomo III, pág. 20.
4.
T
hídem.
pág.
28.
LOS
DRAMAS
HISTORJCOS
DE
LOPE
DE
VEGA 17
dos, Wamba enga una isión en
la
que
se
le
o ece
la
co ona y
él
la
echaza; el hace que
el
mo o cau i o MUJARABO
-que
ha
anunciado a ERVIGIO
la
p óxima des ucción del eino godo
po
la
in asión de los
á abes-
pin e en
un
lienzo las igu as de los
u-
u os conquis ado es de España que lo deposi a en la cue a encan-
ada de Toledo y po úl imo, hace
mo i
a Wamba en enenado
po ERVIGIO y no e i ado en el Monas e io de Pampliega don-
de sob e i ió sie e años a su caída.
El pos e Godo
de
España
es
una
especie de ilogía que en
la
p ime a
jo
nada ep esen a los amo es de Don Rod igo y la
CA VA; en la segunda
la
enganza del Conde Don JULIAN y en
la
e ce a los comienzos de
la
es au ación de
la
mona quía me -
ced
al
iun o de Don PELA YO en Co adonga.
Es a pieza
-según
ALBORG
~
-
desdice
la
impo ancia del
asun o. El sis ema de d ama iza
la
hi
s
o ia
(e
n iéndase· lo mismo
le enda o no ela) en o ma lineal, alla
de
nue o os ensiblemen e,
p~es o
que
-a
su
en ende -
se acumulan demasiados hechos y
se quieb a
la
in ensidad de
la
acción.
Mucho mejo que la an e io ,
es
la comedia en lenguaje an-
iguo
Las
amosas
as u ianas,
sob e
el
ibu o
de las cien doncellas,
del que no
se
encuen a as o en nues a epopeya p imi i a, pe o
cuyo ecue dó apa ece en odas pa es en e las adiciones poé-
icas de es e iempo.
Siguiendo Lope su cos umb e de in e cala
la
his o ia con la
épica, si úa
el
d ama en las mon añas
de
As u ias, donde en los
iempos del
Rey
Don Rami o I, i ía con su pad e Doña SAN-
CHA
DE
LEON
hija única del anciano
Don
GARCIA, uno de los
an iguos adalides
de
la Reconquis a
que
había acompañado en sus
gue as a los p ime os
Reyes
de
As u ias. Un
mal
día se p esen ó
en aquellos apa ados luga es Don
NUÑO
OSORIO, enca gado
po
manda o ineludible del mona ca
de
ll
e a
al
Mo o
la
s donce-
llas
-en e
ellas Doña
Sancha-
que habían enido la desg acia
de
se designadas.
T as la despedida de su anciano pad e, en escenas del más
al o in e és d amá ico, pa e Doña SANCHA con
Don
NUÑO
y
su gen e, y con las o as íc imas compañe as de sus desg a
ci
as.
En
la
s la gas jo nadas odos - y Don
NUÑO
el
p ime o-
c een
5. Juan Luis Albo g.
H s o a
de
la
Li
e a
u a
Española
. Edi o ial G edos, omo
II. Mad id, 1970, pág. 323.
18
JOSE
F.
ACEDO
CASTILLA
que
el exceso
de
dolo
ha
hecho
pe de
el juicio a las
doncellas,
al
obse a
con
ex añeza,
que
no
cuidan
pa a
nada
de
su
eca o
y
que
cabalgan medio desnudas.
Pe o
su
asomb o
es mayo
oda-
ía
cuando,
al ap oxima se al
campamen o
mo o,
en
que
Doña
SANCHA
y sus
compañe as
uel en a
cub i
cuidadosamen e
odas las pa es
de
su
cue po.
Don
NUÑO
le
p egun a
en onces
la causa
de
es e
ex año
cambio
a lo
que
sosegadamen e
esponde
Doña
SANCHA:
Las muge es
no
enemos
e güenza
de
las
muge es
quien
camina
en e
oso os,
muy
bien
desnuda se
puede,
po que
sois
como
nqso as
coba
de
s, lacos,
endeb
les,
Pe o
cuando
í a los
mo os
es íme .............................. .
Tales azones
ponen
ue a
de
sí
el
ánimo
a onil
de
Don
NUÑO
quien
, ol idando el
manda o
del Rey, la in e io idad
de
sus ue zas y las consecuencias
de
su
esolución, a aca con las
gen-
es
que
aía el
campo
mo o
, lo
desba a a
ayudado
po
las
donce-
llas capi aneadas
po
Doña
SANCHA,
y se
p esen a
al Rey,
quien
después
de
que e
hace
paga
a
Don
NUÑO
su
desobediencia
con
la ida,
se
ena dece
asimismo al
oi
de
sus labios la elac
ión
<le
lo acon ecido, le p
e dona
y esuel e
no
cumpli
más, cues e
lo
que
cues e, el ominoso
ibu o.
Al
ema
de
BERNARDO
DEL
CARPIO,
el hé
oe
c eado
po
la adición épica cas ellana,
en
oposición al h
é oe
Ca lo ingi
o,
dedicó
LOPE
dos
ob as
consecu i as: Las mocedades de Be na do
y
El
casamien o en
la
mue e.
La
p ime a, o sea, Las
Mo
cedades
que
a juicio
de
Menéndez
Pelayo
<,
es
un
bosquejo
de
lo más
in-
o me y
udo
que
puede
encon a se
en su epe o io,
siguiendo
sus ancialmen e a las c ónicas
de
Don
LUCAS
DE
TUY,
la del
a -
zobispo
Don
RODRIGO
(aunque
en
es e
pun o
no
coinciden
mu-
cho), la
Ge
ne al
de
OCAMPO
y
sob e
odo
los nume osos o-
mances incluidos
en
el Romance o Gene al
de
1604, a más
de
su
imaginación,
LOP
E nos
p esen a
a
BERNARDO
como
el u o de
6. Ma celino Menéndez Pelayo.
Ob.
ci ,
omo III,
pág.
183.
LOS
DRAMAS
HISTORICOS
DE
LOPE
DE
VEGA
19
los ílíci os amo es del Conde de Saldaña, Don SANCHO, con la
he mana del
Rey
Cas o, Doña XIMENA. Es e ayun amien o es
cas igado con
el
encie o de Doña
XIMENA
en un Monas e io y
al Conde de
Sal<laña
lo en ía el
Rey
al cas illo de Luna, con una
ca a pa a
el
alcaide o denándole le
saque
los ojos y lo encie e
pa a siemp e. El niño
es
en egado pa a
su
educación y c ianza
al
Conde Don RUBIO
-pe sonaje
c eado po
LOPE-
i al del
Conde de
Sa
ldaña en los amo es
de
la In an a y
po
ello enemigo
mo al suyo y causan e de odas sus desg acias.
En la jo nada segunda, Don RUBIO, de quien BERNARDO
pasaba po hijo, iñe con él un día,
le
inc epa, le llama bas a do
y
ad
enedizo, y en onces se e ela en oda
su
na u al a ogancia,
el ca ác e del hé oe:
Po
se dela
n
e de gen e
Las a en as que
me
dais,
Mi
hono , conde, no consien e
Que sin la espues a os ais
Po que ninguno me a en e.
Y así
<ligo
que
me
ha
dado
Hon a e que no habeis sido
El pad e que
me
ha
engend ado;
· Que
sé
que soy bien nacido
De o o
pad e
más hon ado.
De g an sang e mues a doy:
Y pues, ni pad e
ni
mad e
No
puedo conoce hoy,
Y o he
de
se mi p opio pad e:
Hijo
<le
mis ob as soy.
Mien as BERNARDO p o umpe en es os desga os, apa e-
ce el
Rey
, quien encan ado de su biza ía, le econoce
po
sob ino
suyo, aunque sin decla a le quiénes son sus pad es, y le lle a a su
co e y le a ma caballe o.
El
Casamien o de
la
Mue e con iene al ísimas
be
ll
ezas y cons-
i uye
-como
die.e
MENENDEZ
PELA
YO-
7 una p ueba del
pode d amá ico
de
LOPE.
Cuando BERNARDO, después de ha-
be
li
be ado a España
de
una supue.s a cesión del Reino a CAR-
LOMAGNO, log a que en pago de sus-se icios,
el
Rey
le o o gue
7. lhídem. pág. 316.
20
JOSE
F.
ACEDO
CASTILLA
la libe ad
de
su pad e, co e
al
cas illo de Luna, donde su
pad e
el p isione o, ecos ado en una silla acaba
de
mo i de mue e
na
-
u al. El alcaide no se a e e a deci le la e dad de lo
ocu ido
y
BERNARDO ampoco lo hecha
de
e al
p in
cipio, has a
que
al
besa la mano de su
pad e
ad ie e que es
á
ye a y ía y
que
pe -
manece mudo a sus expansiones
de
ca iño. Re élanle
po
in
la
e dad de lo ocu ido
y,
as nega se a los mayo es ex emos
de
dolo , le án ase esuel o y decidido; a e igua que su mad e
es á
ecluida en un con en o
que
se halla
en
en e del Cas illo,
pe-
ne a allí decidido y uel e a sali a escena
a
yendo de la
mano
a
la
In an a en hábi o eligioso;
la
lle a
an~e
el cadá e calien e
aún
de
su pad e; le baja la cabeza con la mano pa a que
pa ezca
así que la acep a
po
muje , y jun ando la -mano de és e con la
de
su mad e los casa en
la
mue e -de ahí
el
í ulo de
la
ob a-
pa a
legi ima se a sí mismo.
Y
el
que
no
dije e aquí
Que
soy legí imo así
Mil eces digo
que
mien e
No hay más
le
y:
y
yo
me undo
En que los dos se han casado,
Y
que
me han legi imado
Cuan o ,
al
cielo y cuan o al mundo.
O o
d ama de
LOPE
inspi ado en
la
C ónica Gene al
con
la
maes ía y idelidad con
que
in e p e a odos sus asgos poé icos
-como
dice
ALBORG-
8 es
El
mejo Alcalde, el
Rey.
T a a
del
con lic o en que se e un campesino gallego (de noble linaje
pe o
enido a menos) cuando su seño , el In anzón
Don
TELLO,
en
quien
se
enca nan
la
iolencia y
la
a bi a iedad, se apode a
de
su
p ome ida
en
el cu so
de
la ce emonia de la boda y a
la
que acaba
po
o za . SANCHO, el campesino pide ayuda al p opio Rey
de
León
en
pe sona. El mona ca
manda
al ba ón una ca a o denán-
dole que ponga
en
libe ad a
la
muchacha, pe o
Don
TELLO
,
no
le hace ningún caso.
SANCHO
eclama
po
segunda ez a
AL-
FONSO
VII, quien acude en onces pe sonalmen e, p esen ándose
como
«El
Alcalde
de
Cas illa». Después
de
habe e elado su e -
dade a iden idad,
el
Empe ado
de
las
ESPAÑAS, o dena a
Don
TELLO, que ome la mano
de
EL
VIRA y
se
casen allí mismo,
8.
Juan L
uis
Albo g,
Ob
ci
,
omo
II, pá
g.
324.
LOS
DRAMAS
HI
STORICOS
DE
LOPE
DE
VEGA 21
después de
do
a la con la mi ad de su o un
a.
A con inuación
el
sobe ano o dena a sus acompañan es
que
ejecu en a Don TELLO,
pa a que EL VIRA, ica y hon ada,
pueda
casa se con su p ome-
ido. De
es
a sue e, en pocos segundos, una moza campesin
a,
de-
sespe ada, pob e y deshon ada, se con ie e en iuda ica y hono-
able de un g an noble.
Es
a pieza
-que
según
MENENDEZ
PELAY0
9
-,
ha sido
an as eces y an unánimemen e juzgada y an ue a de con o e -
sia es á su excelsa belleza d amá ica, exp esa i idamen e
-como
dicen EDWAR
WILSON
y
DUNCAN
MOIR
10
- es g upos
de
ideas impo an e
s:
l." El ideal de
la
mona quía como úl ima uen-
e de hono y jus icia en el Es ado, y
de
la esponsabilidad pe so-
nal del mona ca
en
lo que se e ie e a hace jus icia a odos sus
súbdi o
s.
2."
La necesidad den o de la Sociedad de
da
hono , los
e es a sus súbdi os y los seño es a sus asallos.
3."
El de echo
de
oda pe sona a la dignidad y al espe o de odos.
En
Las
paces
de los Reyes y judía de Toledo
-s
iguiendo paso
a paso
la
C ónica Gene al, a eces con las mismas
palab as-,
a a
LOPE de los desas osos e imp uden es amo es de
ALFONSO
VIII de Cas illa, con una judía, RAQUEL que le abso be
de
al
modo como que descuida
el
adecuado gobie no de su eino. La
eina,
DOÑA
LEONOR,
exaspe ada
po
la in idelidad
de
AL-
FONSO
y
po
el
desgobie no, inci a a los nobles leales a asesina
a Raquel pa a e i a su in lujo. Una noche, es ando
el
Rey
solo en
su
cáma a pensando en es e hecho, se le apa eció un angel
de
Dios a
él
en iado, quien as ec imina le su conduc a
po
el mal
que hizo,
le
mani es ó que «po es e peccado que ecis e no queda á
de
í
ijo a ón, que en u luga eyne, más queda á del linaje de
u
ija y
de
aquí en adelan e apá a e de Jace mal y az bien». Dicho
es o desapa eció y quedó la cáma a complida. de ma a illoso olo ·
y g an cla idad.
Después de la apa ición del ángel, en ILLESCAS, se e i ica
la econciliación de
Doña
LEONOR
y Don ALFONSO, lo que
jus i ica
el
í ulo de Las paces de los Reyes.
Es e ema an emo i o e imp esionan e es aba en una a ai-
gada adición y
el
poe a no hizo más que ecoge l
a.
Según ME-
9.
Ma celino
Menéndez
Pelayo.
Ob
. ci
.,
omo
IV,
pág.
9.
l
O.
Edwa d M.
Wilson
y Ducan
Moi .
His o ia
de
la
Li e a u a
Española
Edi-
o ial A
í
el.
Esplugues de Llob ega
(Ba celona),
1
974,
pág.
117
.
L.L.
.JOSE
F.
ACEDO
CASTILLA
NENDEZ
PELA YO
11
, an a aigada es
aba
en CAST
ILLA
la
idea de que los pos e io es desas es del einado
de
Al o
nso
VIII,
especialmen e
el
de ALARCOS, habían sido p o idencial cas igo
de aquel pecado, así como
la
ic o ia de las NA
VAS
ecompensa
y co ona magní i
ca
del a epen imien o y
pe
ni enc
ia
del Rey,
que
al amones a D
on
SANC
HO
el
BRAVO
a su hijo, en
el
Lib o de
los cas igos e documen os, pa a que se gua de
de
pecados de
o ni
-
cio,
ci a en e o os ejemplos
hi
s ó icos, y
como
un
o de los más so-
le
mnes,
el
caso de la judía.
El a gumen o
de
Las
paces
de los Reyes, ue u ilizado en a-
ias ocasiones
po
o os d ama u gos. En
el
siglo XVII, MIRA
DE
AMESCUA Y DIAMANTE lle a on a cabo impo an es e siones
d amá icas de es a misma his o ia. En el. siglo XVIII ol
emos
a
encon a
el
ema en la mejo
ob a
polí ica
de
la época,
la
Raquel
de GARCIA DE
LA
HUERTA. Y su in luencia asp
asa
incluso
las on e as,
ya
que
la
ob a de
LOPE
ue adap ada p
o
GRILL-
PARTER en su
am
oso d ama
Die
Jüdin an Toledo.
II
En
el
ciclo que pudié amos llama
e
udal, LOPE nos dejó
una he mosa se ie de d amas, e e en es p incipalmen e a los
e
i-
nad
os
de Don PEDRO
DE
CASTILL
A,
EN
RIQUE III y los RE-
YES
CATOLICOS.
LOP
E
e
en Don
PEDRO
al mona ca popula , ágico unas
eces
--en e
alucinaciones y
ag
üe os-amenazado
po
una sue -
e a al; del lado del pueblo con a los magna es pode osos y al
p opio iempo magnánimo, símbolo de la democ ac
ia
y la
equ
i-
dad.
LO
PE
-como
dice
Va
lbuena
-,
12 quie e hace de él
un
p
o
o
i
po
y cuando ecoge una leyenda des a o able de
Don
PEDRO, no iene incon enien e en a ibui la a o o mona ca,
como en La Co ona me ecida. Sólo en los Ramí ez de
A
ellano
-a
ñade Valbuena- no
es
a o able al jus icie o. Los demás
casos, desde
la
in iga de capa y espada de la Niña de Pla a
-en
que la í ola libe ad de ama enca nada en Don ENRIQUE
se
es
ella con a
la
dama hono able cuya
ca
usa de iende
el
Rey,
su
1
1.
Ma celino M :néndez Pelayo.
Ob
. c .
omo
IV, pág. 90.
12.
Angel Valbu :na P a . His o ia de la Li e a u a Española. omo
Il
, sex a
edi-
ción.
Edi
.
Gus a o
Gili.
Ba
c
elona
, 1
969.
Pá
g.
354
.
LOS
DRAMAS
HISTORICOS
DE
LOPE
DE VEGA 23
he mano, has a
la
gale ía de anécdo as
de
Las audiencias del
Rey
Don Ped o, o man un conjun o de simpa ía y nobleza en cuyo
cen o
se
halla el es upendo d ama
El
In an
zón de Illescas o el ey
Don Ped o en Mad id.
Las audiencias del Rey Don Ped o, y l
as
sabias sen encias
que
en ellas dic a su se e a jus icia, aunque
no
ca ecen de alo
poé
-
i
co, ienen sob e odo
-según
MENENDEZ
PELAY0-
13
, cu-
iosidad his ó ica o legenda ia, sob e
odo
en Se illa en que p in-
cipalmen e a aigó,
al
pun o
de que
-c
omo
dice ORTIZ DE ZU-
ÑI GA
14
-«ce ca de
la
que aho a
es
pue a
p incipal del Alcáza ,
es ab2 un
ono
de ado
so
b e
g adas,
en
el
que
el Rey
Don
PEDRO daba públicas audiencias a su pueblo. E a odo
-dice
el
Doc o
RODRIGO
CARO-
ab icado
de
cau e ía, a imado a la
mu alla sob e g adas al as de buena p opo ción, y encima
es
aba
una silla lab ada de pied a, con su cubie a sob e cua o col
um
-
nas, y es e ibunal pe maneció así
mucho
s años».
Una de aquellas audiencias que
ha
gozado de espec
ial
popu-
la idad
es
la
del Zapa e o y el p ebendado, que apa ece ecogida en
el
ac o e ce o de es a comedia al siguien e eno :
Un
p ebendado sacó
De
mi casa a mi muje :
Mandó
el
A zobispo aye
Que
del caso
se
in o mó,
Que
en seis meses
no
dije e
Misa,
ni
a la iglesia uese,
Que
cie a limosna diese
Y
que
a su casa uese.
Mis a en as p osiguió,
Y ie
nd
o
el
emedio incie o,
Jun o
a su casa le
he
mue o,
con
que
mi
ag a io pagó.
Pude
escapa me, y después
Vengo, seño pode oso,
A ligido y eme oso,
Al sag ado de us pies.
13.
Ma
celino Menéndez Pelayo. Ob.
ci
..
om
o IV, pág. 323.
14.
Di
ego
O iz
de
Zúñiga. Anales
eclesiás icos
y
secula es
de
la
muy
noble y
muy
leal
c1Udad
de
Se illa,
omo
II.
Im
p en a
Real,
Mad id
, 1796, pág. 122.
30 JOSE
F.
ACEDO CASTILLA
La
supe io idad de su in eligencia,
la
nobleza
de
sus sen imien
os
,
la
i eza
de
la
imaginación i aliana, su p esencia de ánimo, su
san-
g e ía, su alo , su as ucia y humanidad,
odo
es á admi able-
men e comp endido y no menos admi ablemen e exp esado.
Sin
emba go, es
de
lam
en a que
LOPE
no
ha
ya hecho exp
esa
a
COLON
desde el p incipio, los mo i os cien í icos en que se
un-
da pa a anuncia un nue o mundo.
«Los ca ac e es de
FERNANDO
e ISABEL, el uno enaz,
ci cunspec o y cau eloso,
la
o a in eligen e, piadosa,
p uden e,
son expues os
-según
DAMAS--,
con o me a
la
his o ia.
«La plebe de los españoles
que
acompañan a
COLON,
son
homb es b a os y de o os, sensuales y á idos,
que
buscaban
lo
s
place es y
el
o o, al mismo iem
po
que abajaban pa a es ablece
su eligión en el nue o mundo:
«Las cos umb es de los indios, sus pasiones, sus c eencias,
su
igno ancia, es án pin adas con mucho a e y
sob e
odo la
mane a
como exp esa
LOPE
la
imp esión p oducida
po
la
llegada
de
los
es
pañoles en
el
espí i u
de
los indios.
Sin
sabe p ecisamen e
qué
pelig o les amenaza, sien en una ex aña inquie ud; sus amo es,
sus odios y i alidades, odo
queda
en suspenso: pa ecen p esen i
que un g an acon ecimien o
se
cumple».
F en e a cuan o acabamos
de
expone , FERNANDEZ
DE
MORA
TIN
26
, hace una du a c í ica de es a ob a a la que
ca
li ica
como «Comedia de las más dispá a adas
de
LOPE
. La escena es
en Lisboa, en San a Fe, en
G anada
, en Ba celona,
en
Guanahani,
y en medio del ma y en
el
ai e.
En e
los pe sonajes de ella,
ha-
blan
el
Demonio, la P o idencia, la Religión C is iana, la idola ía
y
la
imaginación de CRISTOBAL
COLON.
En
la e ce a jo nada
ha
una
con usa mezcla
<le
o nicación doc ina c is iana, eolo-
gí~
y luju ia, que no hay más
que
pedi
..
. »
Pa a
MENENDEZ
PELA YO, «El Nue o Mundo dis a
mu-
cho de se una mon uosidad d amá ica,
ni
una ob a dispa a adí-
sima, admi ido
el
géne o his ó ico que
LOPE
cul i aba, y
que
nada i
ene
que e con
la
Comedia al como la en endía MORA-
T
IN
.
Es
una especie
de
poema épica dialogado, mucho más iel a
la his o ia que la mayo pa e
de
l
as
ob as
que
se han compues o
so
b
e el mismo ema. Exigi en al a gumen o las es amosas uní-
26.
Ob as
pós umas de
Don
Leand o Fe nández
<le
Mo a ín. Tomo
Ill.
Ma-
d id. 1868,
págs.
133-134
.
LOS
DRAMAS
HISTOR!COS DE LOPE DE VEGA
31
dades, como oda ía
lo
hace algún c í ico ancés
(BAR.RY),
a gu-
ye
un clamo ex emo o una
p eocupación
in e e ada.
Un
d ama
de
COLON
iene que desa olla se
en
España, en el ma y
en
Amé ica y no puede menos
de
ab aza
odo
el
iempo ma cado
po
los acon ecimien os his ó icos
desde
el p incipio al ín
de
la
emp esa, desde las p oposiciones
de
COLON
a los Sobe anos,
has a su llegada iun al a Ba celona.
La
unidad
de
acción exis e
en
su concep o más amplio, pues
aunque
hay a ias acciones se-
cunda ias, odas concu en a la p incipal: unas como la conquis a
de
G anada,
po que
es
án enlazadas
con
el des ino de
COLON
y
e a imposible deja
de
lle a
al
hé oe
al
eal de San a Fe, donde
se i ma on las capi ulaciones, o as,
como
los amo íos y i alida-
des
de
los indios, po que,
bi
en o mal p esen adas, si en pa a el
con as e en e la ida sal aje y la
de
los a en u e os
de
Eu opa. Pe o
sob e es a pa e episódica se cie ne
la
unidad de la G ande Emp esa,
in e p e ada con un sen ido eligioso y pa ió ico innegable».
Más
pe
se a ello,
MENENDEZ
PELA
YO 27 conside a a
«El
Nue o Mundo», como «ob a
de
calidad muy in e io » a o as
de
LOPE.
A su en ende
lo
que
le daña
no
son siquie a los de ec os
écnicos, ni las incong uencias que se
dan
en ella, sino «el con as-
e en e la ejecución, débil, a opellada, supe icial, in an il
mu
-
chas eces y la g andeza ab umado a del asun o.
Y,
sin emba go,
el poe a e a
de
lo
s más g andes del
mundo:
en co
nd
iciones na i-
as, quizá supe io a odos».
AZORIN en sus Lec u as Españolas, ijándose sólo en un as-
pec o
de
la comedia, conc e amen e
en
unos e sos
que
dicen:
Con alsa elación y alsos dioses
nos enís a
oba
o o y muje es.
llega a
la
conclusión
de
que
en
es a
ob a
es á co
nd
ensado cuan o
se ha es ado pensando
du an e
mucho iempo
de
nues a conduc-
a
en Amé ica. «Un consenso
un
i
e sal -p osigue
AZORIN-
ha
condenado nues a conquis a ame icana.
LOPE
ma cha en com-
pañía en e o os
de
VOLTAIRE,
MONTAIGNE,
HERDER,
ANDRES
CHEN
I
ER
..
»
lo
que
le lle a a coloca
al
FENIX,
en e
sus Re a os de algunos malos españoles.
Pe o en e
LOPE
y aquéllos a
qu
ienes
AZORIN
les da
po
compañe os
de
iaje, exis e
una
g an di e encia.
27. Ma celino Mcnéndez Pelayo.
Oh
ci
, cimo V, pág. 310.
32
]OSE
.
ACEDO
CASTILLA
Como a i ma RODRIGUEZ CASADO 28 «los de ac
o es
de
nues a his o ia sólo en en el descub imien o y conquis a
de
AMERICA la ob a de
la
osadía pues a
al
se icio de una desme-
dida codicia de dine o. Los panegi is as esc iben en cambio de
muy di e en e modo. LOPE esuel e
la
si uación conjugan
do
las
dos endencias en admi able alego ía. No son é min
os
co
n a
-
pues os
la
noble ambición de ex ende a o as la i udes el alma es-
pañola y p ocu a
al
mismo iempo consegui un bienes a ma e-
ial, acomodado
al
pelig o y a la exposición».
Los sucesos de iempos de Ca los V inspi a on a
LOPE,
en-
e o as comedias, su Ca los V en
F ancia,
La mayo desg acia de
Ca los V y Hechice ías de A gel y
El
alien e Céspedes.
Ca los V en F ancia es un poema d amá ico con es di e sas
acciones his ó icas, que no ienen más
el)
lace en e sí que el e e-
i se odas a la pe sona del Empe ado .
La mayo desg acia de Ca los V
es
una comedia
i
gu osame
n e
his ó ica en
la
que
LOPE
sigue con oda idelidad
la
His o ia de
la
ida y hechos del empe ado Ca los V
de
SANDOVAL, y la
To
-
pog a/ía e his o ia gene al de
A gel
del Maes o F .
DIEGO
DE
HAEDO,
lib o amoso en nues a li e a u a
-según
M. PELA-
yow
_
po
las no icias que con iene del cau i e io de
MIGUEL
DE
CERVANTES.
Lo sob ena u al, o a c is iano, o a diabólico oma g an
pa e
en es a Comedia, como lo indica su segundo í ulo, Hechice ías de
A gel. La imaginación popula -dice
M.
PELAY0
29-no
co
n-
cebía que an o midable apa a o de gue a como aquél, conduci-
do
po
el
g an Empe ado en pe sona, hubiese podido acasa
po causas me amen e na u ales, sin in e ención di ec a y e icaz
del P íncipe de
las
inieblas. Y an a aigada es aba en el ulgo la
idea de
habe
in e enido magia en es e desas e, como que oda-
ía
la
encon amos
-añade
D.
MARCELINO-
en el ingenioso
sa í ico
de
ines del siglo XVII, FRANCISCO SANTOS,
cuando
esc ibe: «Y ol
ie
ndo
los ojos a Ca los V con su A mada sob e
A gel, que
la
gana a, a no se po aquel di un o mágico hechice o,
que o denó unos pol os que, echados
al
ma , ie a y agua,
la
in
-
28. Vicen e Rod íguez Casado. Lope
de
Vega
en Indias. Esco ial, omo X
II
.
Ma<l ic.I,
1943, págs. 249-64.
29. Ma cclino
Menéndez
Pelayo.
Oh.
a .,
omo VI, pág. 33.
LOS
DRAMAS
HISTORICOS DE
LOPE
DE
VEGA
33
iciona on y albo o a on los elemen os
pa a
que
se
pe diese con
oda
su gen e; eso
u
e lo
qu
e quiso
Dios,
que así
debía
de con-
eni >>.
Pa a esal a
la
igu a de
HERNA
N CORTES,
-que
es u o
allí con sus
do
s
hij
os-,
LOPE
se sepa a
de
la
Hi
s o ia mos
a
ndo
cómo el Empe ado lo colma
de
alabanzas y lo llama a su Consejo
<le
Gue a cuando se le o ece oma a A gel con los soldados es-
pañoles que había y con los medios udescos e i alianos. De es a
idea disien e el D
UQUE
DE
ALBA con lo que se en abla una aca-
lo ada discusión, lle ando
uno
y
o o
la discusión a al ex emo
como que
de
gene ó en de
sa
ío
, .con lo
que
Ca
los V quedó ag a-
hdo
con CORTES desde en onces.
Pa a busca un apacible desenlace en
el
que los espec ado es
no queda an bajo la is e imp esión de la de o a de A gel,
el
FE-
NIX
come e o a al e ación his ó ic
a,
e minando
la
ob a con la
conquis a de Túnez que es un suceso
que
había acaecido seis años
an es (1535
).
El
lailóz e Céspedes
es
la
his o ia del capi án
ALONSO
de
CESPEDES, uno
de
los más b a os soldados españo
le
s del siglo
XVI, llamado
po
an onomas
ia
el
ue e o el
de
las
g andes
ue zas,
a quien
se
le a i
bu
ye una in e ención e dade amen e he oica en
la ba alla de Mühlbe g que decidió
el
iun o de Ca los V con a
la Liga de S ñacalda y los p o es an es alemanes (1546-1547), así
como
el
paso del Albis, que ejecu a a nado y con la espada en
la
boca, seguido
de
nue e compañe os, haciendo p isione o al duque
JUAN
FE
DERICO,
po
lo que Ca los V
lo
hon ó con
el
hábi o
.<le
San iago.
T as las comedias
que
an
e
ceden
ll
egamos a los
iun os de
FELIPE II
-con empo áneo
de
LOP
E-
co
n la San a
Liga,
as o
d ama en que apa ecen ep esen ados los sucesos que p ecedie on
y acompaña on a
la
ba alla na
a
l
<l
e Lepan o. Los
españoles
en
Flandes,
cu
yo asun o
es
la g
ob
e na
ció
n
de
Don
JUAN
DE
AUS-
TRIA en los País
es
Bajos,
el
odio in encible de los lamenco
s,
la
uel a de las opas españolas que habían
sa
lido
<le
aquellos es a-
dos
en
i ud de con enio hecho
po
Don
JUAN
que
se
ió
<le
ellos, a p osegui es as la gas gue a
s;
y
El
asal o
de
Mas ique,
po
el
PRINCIPE
DE
PARMA, que aunque
-segú
n
MENENDEZ
PELA YO
w_
dis a mucho de se el mejo d ama de su géne o en-
30.
Ihídem
.
páµ.
36.
34
]OSE F ACEDO CASTILLA
e los de
LOPE
, hay
que
econoce que es á lleno de ida,
no
hay
en
él
episodio alguno ex año a la acción,
ni
se pin a
o a
cosa
-como
dice PIDAL '1
- , que
el
alo y el su imien o del so
ldado
español y la pe icia y cons ancia de sus ale osos capi anes, así
como la o ísina de ensa hecha po los lamencos de
es
a
plaza
,
lo
que
aumen a el alo del suceso.
ALEJANDRO FARNESIO,
el
hé oe del d am
a,
que ido
y
ene ado
po
sus al ísimas do es mili a es y ci ile
s,
iendo s
in
pa
-
ga a los soldados español
es
que lle ó a Flandes, sin ecibi
nada
de España, pe dido el c édi o
en
Alemania, esuel e a aca a la de-
sespe ada a Maes ich, a pesa
de
los ecu sos y medios de
de ensa
con
qu
e cuen a
es
a plaza, pa a encon a allí con qué
a ende
a
las necesidades de sus soldado
s,
o
pa
a pe ece odo
s,
y
él
el p i-
me o, bajo sus mu os. Rechazado una y dos eces, pe diendo en
el
asal o muchos de sus mejo es capi ane
s,
aconsejándole o os de
los más pe i os que no siga acome iendo una
emp
esa que
ienen
po imposible, no
po
eso desis e
de
su empeño, y discu
iendo
nue as azas, siendo
el
p ime o en expone su ida y oma
pa e
pa a
da
ejemplo, en los abajos m
ás
manuales, log a a ue za
de
alo , de ena
ci
dad
y de pe
ic
ia
, con a es a y ence la he oica
esis encia que los si iados le oponían, y
en
a, con alecie
n
e
aún
de g a e en e medad, en
la
ciudad si iada, echazando humi
lde
el
palio
que
pa a más hon a le en
su
iun o habían aído sus capi-
anes.
Jun amen e con ALEJANDRO FARNES
IO
descuellan am-
bién en es e d ama -como obse a
PIDAL
-32 los Capi anes es-
pañoles como
LOP
EZ
DE
FIGU
EROA, el Gene al popula y
a-
o i o
de
nu
es o ea o, que es el p ime o en acompaña en
odos
los pelig os y
a
en
as
al PRINCIPE DE PARMA; y al ejé
ci
o
odo,
qu
e sin cob a ,
de
scon en o y le an isco, acude, no sólo a pelea
he óicamen e,
si
no has a
en
ega en
p
és amo lo
que
le
qu
eda a su
Gene a
l.
As
í,
cuando
el
Gobe n
ado de Maes ich con ía
pa a
p o
longa la esis enc
ia
de la plaza, en los apu os y mu mu acio-
nes del ejé ci o con a su je e, un soldado lamenco, conocedo
de
los soldados
es
pañoles y del a ec o que le p o esan a FARNESIO,
le desengaña dicie
nd
o:
3
l.
lhídem, pág.
1~
8
.
32
. Ma qués
de
Pida!.
Oh
. ci ., págs. l
33-
l
3~.
LOS
DRAMAS
HISTORICOS DE
LOPE
DE VEGA
Eso de queja se de él
no
engañe us pensamien os,
que a Ca los V decía
en Túnez un capi án:
los españoles es án
mu mu ando
odo
el día;
y
él
espondióle:
pues
id,
y pa a enga me
en
ellos,
mu mu a
delan e
Je
ellos;
mal de mis cosas
decid
.
Fue el alemán
no
había
del
Empe ado -hablado,
cuando cayó
po
un
lado
de una puñalada ía.
Expe iencia
de
ellos hice;
no c eas que se le
i án
dicen mal del
capi án
y ma an a quien lo dice.
35
Poco an es de su mue e
LOPE
esc ibió la agedia El
cas igo
sin
enganza,
basada
-según
WILSON
y MOIR
H_
en una no-
ela
de
BANDELLO, que a a
de
un
suceso his ó ico.
En
el
d ama de LOPE,
el
li idinoso duque
de
FERRARA, que
se ha casado
po
azones
de
es ado
con
una noble dama llamada
CASANDRA, descuida a su jo en esposa pa a ecuen a el
a o
de
ame as.
Al
eg esa
de
una gue a
san a
a
la
que
le ha en iado
el
Papa,
el
duque
iene con el
p opósi o
de
cambia y se
iel
a
su esposa.
Pe o
una ca a anónima
le
in o ma
de
que CASAN-
DRA se
ha
engado
de
sus an iguos desdenes, come iendo adul-
e io con
FEDERICO,
hijo bas a do del duque.
T as asegu a se sec e amen e
de
la e acidad
de
la denuncia
y
ob ando
como
él
c ee que
ha
de
hace lo en sup emo magis ado
de
Fe a a, planea
«el
cas igo sin enganza». Valiéndose
de
un en-
gaño, obliga a
FEDERICO
a
da
mue e
a CASANDRA sin que
el jo en sepa a quien da mue e y a con inuación
FEDERICO
es
ejecu ado públicamen e
po
habe
asesinado a la duquesa. El du-
que queda como condenado a i i , sabiendo
que
ha
ma ado al se
que más amaba, su.
p opio
hijo.
H .
Edwa d
M.
Xl'ilson
·
Duncan
Moi .
Ob
ci ., pág. 120.
36
JOSE
F.
ACEDO
CASTILLA
Y
con
es o concluyo el enca go con e ido, en
el
que so
me a-
men e y sin
apo
a ninguna no edad,
he
a ado de eco da al-
gunas
de
la
s p oducciones
p in
cipales del ea o his
ó ico
de
LOPE
DE
VEGA.
No
me es
dad
o
p o
seg
ui
el ema con
más
ex
-
ensión, de una pa e
po qu
e no engo más espacio, y de o a,
po
-
qu
e
no
me quedan más pe las ajenas pa a segui engalana
ndo
es os a
pun es
que no llama é abajo.