Los dramas históricos de Lope de Vega
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LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA PoR ] os E F. Acrno CASTILLA I Al final de la Edad Media, nuestra escena, pese a aquel gigantesco esfuerzo que fue la Celestina, se había limitado a ser un eco atenuado del poema italiano y de la tragedia grecolatina, estando por otra parte esclavizada por aquellas barreras, que una absurda interpretación de la Poética de ARISTOTELES, oponían al libre desenvolvimiento de la creación dramática. Contra estos principios, fue el sevillano JUAN DE LA CUEVA, el que da ~l primer paso -a unque fuese entre vacilaciones y dudasen su Comedia La muerte del Rey Don Sancho, en la que el público ve por primera vez, desarrollarse ante sus ojos l os hechos famosos del «cerco de Zamora», y encarnizadas hazañas y nombres que estaban más cerca de su corazón y de su sentir, que los de Ayax, Virgilio o Mucio Scévola. Pero CUEVA que tiene la intuición del tesoro poético y del hervor de vida que se encuentra en los romanceros y en los gloriosos hechos encerrados en las crónicas medievales, no sabe alumbrar esos veneros y cuando lo intenta los malogra con la pesadumbre de su erudicción interpretativa. No obstante nadie podrá quitarle el mérito de haber presentido la senda por donde «como un arrogante gastado r» , --en frase de un publicista contemporáneo-, marcharia luego con la firmeza del genio, LOPE DE VEGA. Y es que LOPE , sin ser el creador del drama histórico, fue sin duda su personificación más elevada. Sin ser un historiador, ni un erudito, basándose sólo en las crónicas, en las leyendas y en los romances de tradición oral, con su maravillosa penetración, con el
16 JOSE F. ACEDO CASTILLA conocimiento de nuestra historia real y poética, en sus numerosos dramas histórico s, 1 aborda todo el pasado español, desde los tiempos más remotos hasta sus propios días, desde la lucha de los montañeses cántabros contra el poder de Roma, hasta los explen- <lores de nuestra civilización en el siglo XVI. Siguiendo al MARQUES DE PIDAL, 2 podemos enmarcar los dramas históricos de LOPE en tres grandes grupos: el épico, el feudal y el de nuestra dominación y apogeo. Dentro de las obras del ciclo épico -cuyas fuentes son las leyendas, las crónicas y el Romancero dramatizado y ampliado-, podemos señalar El Rey Bamba, cuya. leyenda -dice M. Pela - yo 3-seguramente la tomó LOPE del arcipreste de Santibáñez DIEGO RODRIGUEZ DE ALMELA, natural de Murcia, fecundo compilador histórico del tiempo de los Reyes Católicos, quien en el popular libro Valer;o de las Historias Es colástic as y de Espa1ia, recopiló al modo de Valerio Máximo, gran número de hechos v dichos memorables de la hi storia nacional. · La Comedia de Ba mba, - a juicio de M. Pela yo4, tiene todas las trazas de ser uno de los primeros ensayos de LOPE . Al prestigio tradicional que en los últimos siglos de la Reconquista acompaña al nombre de este .Rey, que inte ntó detener con mano fuerte la decadenc ia militar del pueblo visigodo, al recuerdo de su espléndida victoria en Nimes y de las de má s hazañas s uya s, últimas de que la mon ar quía tole dan a pudo gloriarse, se añaden las singulares ci rcunstanc ia s que en su elección intervinieron, su resistencia a aceptar la corona, que fue preciso vencer con amenazas de muert e, y finalmente el modo no menos peregrino con que de sce ndió del solio por la traición de ERVIGIO, constituyen el fondo de la le ye nda, que LOPE en ocasiones supera, haciendo algu nos añadidos como p.e. haciendo que antes de ll egar los nobles vi si gol. Véase a Menénd ez Pelayo qu e recoge muchos fra gmentos de ellos en Es tu - dios sobre el T eat ro de Lope de V ega Edición n ac ional de las obras completas. S an - tander, 1949, tomos III al VI. 2. Marqués de Pida !. La epopeya l' el drama nacional es Discurso leído en la recepción pública de la Real Academia Es pañola, el día 3 de marzo de 1895. Ap ud . Discursos de la R.A.E .; Serie segunda, Gráficas ultra. Madrid, 1949, pág. 117. 3. Mar celino Menénd ez y Pelayo. Ob. cit., Tomo III, pág. 20. 4. T hídem. pág. 28.
LOS DRAMAS HISTORJCOS DE LOPE DE VEGA 17 dos, Wamba tenga una visión en la que se le ofrece la corona y él la rechaza; el hacer que el moro cautivo MUJARABO -que ha anunciado a ERVIGIO la próxima destrucción del reino godo por la invasión de los árabespinte en un lienzo las figuras de los futuros conquistadores de España que lo deposita en la cueva encantada de Toledo y por último, hace morir a Wamba envenenado por ERVIGIO y no retirado en el Monasterio de Pampliega donde sobrevivió siete años a su caída. El postrer Godo de España es una especie de trilogía que en la primera jo rnada representa los amores de Don Rodrigo y la CA VA; en la segunda la venganza del Conde Don JULIAN y en la tercera los comienzos de la restauración de la monarquía merced al triunfo de Don PELA YO en Covadonga. Esta pieza -según ALBORG ~ - desdice la importancia del asunto. El sistema de dramatizar la hi st oria (e ntiéndase· lo mismo levenda o novela) en forma lineal, falla de nuevo ostensiblemente, p~esto que -a su entenderse acumulan demasiados hechos y se quiebra la intensidad de la acción. Mucho mejor que la anterior, es la comedia en lenguaje antiguo Las famosas asturianas, sobre el tributo de las cien doncellas, del que no se encuentra rastro en nuestra epopeya primitiva, pero cuyo recuerdó aparece en todas partes entre las tradiciones poéticas de este tiempo. Siguiendo Lope su costumbre de intercalar la historia con la épica, sitúa el drama en las montañas de Asturias, donde en los tiempos del Rey Don Ramiro I, vivía con su padre Doña SANCHA DE LEON hija única del anciano Don GARCIA, uno de los antiguos adalides de la Reconquista que había acompañado en sus guerras a los primeros Reyes de Asturias. Un mal día se presentó en aquellos apartados lugares Don NUÑO OSORIO, encargado por mandato ineludible del monarca de ll evar al Moro la s doncellas -entre ellas Doña Sanchaque habían tenido la desgracia de ser designadas. Tras la despedida de su anciano padre, en escenas del más alto interés dramático, parte Doña SANCHA con Don NUÑO y su gente, y con las otras víctimas compañeras de sus desgra ci as. En la s largas jornadas todos - y Don NUÑO el primerocreen 5. Juan Luis Alborg. Hrstorra de la Lit era tura Española . Editorial Gredos, tomo II. Madrid, 1970, pág. 323.
18 JOSE F. ACEDO CASTILLA que el exceso de dolor ha hecho perder el juicio a las doncellas, al observar con extrañeza, que no cuidan para nada de su recato y que cabalgan medio desnudas. Pero su asombro es mayor todavía cuando, al aproximarse al campamento moro, ven que Doña SANCHA y sus compañeras vuelven a cubrir cuidadosamente todas las partes de su cuerpo. Don NUÑO le pregunta entonces la causa de este extraño cambio a lo que sosegadamente responde Doña SANCHA: Las mugeres no tenemos vergüenza de las mugeres quien camina entre vosotros, muy bien desnudarse puede, porque sois como nqsotras cobar de s, flacos, endeb les, Pero cuando ví a los moros vestíme .............................. . Tales razones ponen fuera de sí el ánimo varonil de Don NUÑO quien , olvidando el mandato del Rey, la inferioridad de sus fuerzas y las consecuencias de su resolución, ataca con las gentes que traía el campo moro , lo desbarata ayudado por las doncellas capitaneadas por Doña SANCHA, y se presenta al Rey, quien después de querer hacer pagar a Don NUÑO su desobediencia con la vida, se enardece asimismo al oir de sus labios la relac ión <le lo acontecido, le p erdona y resuelve no cumplir más, cueste lo que cueste, el ominoso tributo. Al tema de BERNARDO DEL CARPIO, el hé roe creado por la tradición épica castellana, en oposición al h éroe Carlovingi o, dedicó LOPE dos obras consecutivas: Las mocedades de Bernardo y El casamiento en la muerte. La primera, o sea, Las Mo cedades que a juicio de Menéndez Pelayo <, es un bosquejo de lo más informe y rudo que puede encontrarse en su repertorio, siguiendo sustancialmente a las crónicas de Don LUCAS DE TUY, la del arzobispo Don RODRIGO (aunque en este punto no coinciden mucho), la Ge neral de OCAMPO y sobre todo los numerosos romances incluidos en el Romancero General de 1604, a más de su imaginación, LOP E nos presenta a BERNARDO como el fruto de 6. Marcelino Menéndez Pelayo. Ob. cit, tomo III, pág. 183.
LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA 19 los ílícitos amores del Conde de Saldaña, Don SANCHO, con la hermana del Rey Casto, Doña XIMENA. Este ayuntamiento es castigado con el encierro de Doña XIMENA en un Monasterio y al Conde de Sal<laña lo envía el Rey al castillo de Luna, con una carta para el alcaide ordenándole le saque los ojos y lo encierre para siempre. El niño es entregado para su educación y crianza al Conde Don RUBIO -personaje creado por LOPErival del Conde de Sa ldaña en los amores de la Infanta y por ello enemigo mortal suyo y causante de todas sus desgracias. En la jornada segunda, Don RUBIO, de quien BERNARDO pasaba por hijo, riñe con él un día, le increpa, le llama bastardo y ad venedizo, y entonces se revela en toda su natural arrogancia, el carácter del héroe: Por ser dela nt e de gente Las afrentas que me dais, Mi honor, conde, no consiente Que sin la respuesta os vais Porque ninguno me afrente. Y así <ligo que me ha dado Honra ver que no habeis sido El padre que me ha engendrado; · Que sé que soy bien nacido De otro padre más honrado. De gran sangre muestra doy: Y pues, ni padre ni madre No puedo conocer hoy, Y o he de ser mi propio padre: Hijo <le mis obras soy. Mientras BERNARDO prorrumpe en estos desgarros, aparece el Rey , quien encantado de su bizarría, le reconoce por sobrino suyo, aunque sin declararle quiénes son sus padres, y le lleva a su corte y le arma caballero. El Casamiento de la Muerte contiene altísimas be ll ezas y constituye -como die.e MENENDEZ PELA YO7 una prueba del poder dramático de LOPE. Cuando BERNARDO, después de haber li bertado a España de una supue.sta cesión del Reino a CARLOMAGNO, logra que en pago de sus-servicios, el Rey le otorgue 7. lhídem. pág. 316.
20 JOSE F. ACEDO CASTILLA la libertad de su padre, corre al castillo de Luna, donde su padre el prisionero, recostado en una silla acaba de morir de muerte na - tural. El alcaide no se atreve a decirle la verdad de lo ocurrido y BERNARDO tampoco lo hecha de ver al prin cipio, hasta que al besar la mano de su padre advierte que es tá yerta y fría y que permanece mudo a sus expansiones de cariño. Revélanle por fin la verdad de lo ocurrido y, tras negarse a los mayores extremos de dolor, levántase resuelto y decidido; averigua que su madre está recluida en un convento que se halla en frente del Castillo, penetra allí decidido y vuelve a salir a escena tra yendo de la mano a la Infanta en hábito religioso; la lleva an~e el cadáver caliente aún de su padre; le baja la cabeza con la mano para que parezca así que la acepta por mujer, y juntando la -mano de éste con la de su madre los casa en la muerte -de ahí el título de la obrapara legitimarse a sí mismo. Y el que no dijere aquí Que soy legítimo así Mil veces digo que miente No hay más le y: y yo me fundo En que los dos se han casado, Y que me han legitimado Cuanto , al cielo y cuanto al mundo. Otro drama de LOPE inspirado en la Crónica General con la maestría y fidelidad con que interpreta todos sus rasgos poéticos -como dice ALBORG8 es El mejor Alcalde, el Rey. Trata del conflicto en que se ve un campesino gallego (de noble linaje pero venido a menos) cuando su señor, el Infanzón Don TELLO, en quien se encarnan la violencia y la arbitrariedad, se apodera de su prometida en el curso de la ceremonia de la boda y a la que acaba por forzar. SANCHO, el campesino pide ayuda al propio Rey de León en persona. El monarca manda al barón una carta ordenándole que ponga en libertad a la muchacha, pero Don TELLO , no le hace ningún caso. SANCHO reclama por segunda vez a ALFONSO VII, quien acude entonces personalmente, presentándose como «El Alcalde de Castilla». Después de haber revelado su verdadera identidad, el Emperador de las ESPAÑAS, ordena a Don TELLO, que tome la mano de EL VIRA y se casen allí mismo, 8. Juan L uis Alborg, Ob cit , tomo II, pá g. 324.
LOS DRAMAS HI STORICOS DE LOPE DE VEGA 21 después de dot arla con la mitad de su fortun a. A continuación el soberano ordena a sus acompañantes que ejecuten a Don TELLO, para que EL VIRA, rica y honrada, pueda casarse con su prometido. De es ta suerte, en pocos segundos, una moza campesin a, desesperada, pobre y deshonrada, se convierte en viuda rica y honorable de un gran noble. Es ta pieza -que según MENENDEZ PELAY0 9 -, ha sido tantas veces y tan unánimemente juzgada y tan fuera de controversia está su excelsa belleza dramática, expresa vividamente -como dicen EDWAR WILSON y DUNCAN MOIR 10 -tres grupos de ideas importante s: l." El ideal de la monarquía como última fuente de honor y justicia en el Estado, y de la responsabilidad personal del monarca en lo que se refiere a hacer justicia a todos sus súbdito s. 2." La necesidad dentro de la Sociedad de dar honor, los reves a sus súbditos y los señores a sus vasallos. 3." El derecho de toda persona a la dignidad y al respeto de todos. En Las paces de los Reyes y judía de Toledo -s iguiendo paso a paso la Crónica General, a veces con las mismas palabras-, trata LOPE de los desastrosos e imprudentes amores de ALFONSO VIII de Castilla, con una judía, RAQUEL que le absorbe de tal modo como que descuida el adecuado gobierno de su reino. La reina, DOÑA LEONOR, exasperada por la infidelidad de ALFONSO y por el desgobierno, incita a los nobles leales a asesinar a Raquel para evitar su influjo. Una noche, estando el Rey solo en su cámara pensando en este hecho, se le apareció un angel de Dios a él enviado, quien tras recriminarle su conducta por el mal que hizo, le manifestó que «por este peccado que feciste no quedará de tí fijo varón, que en tu lugar reyne, más quedará del linaje de tu fija y de aquí en adelante apártate de Jacer mal y faz bien». Dicho esto desapareció y quedó la cámara complida. de maravilloso olor· y gran claridad. Después de la aparición del ángel, en ILLESCAS, se verifica la reconciliación de Doña LEONOR y Don ALFONSO, lo que justifica el título de Las paces de los Reyes. Este tema tan emotivo e impresionante estaba en una arraigada tradición y el poeta no hizo más que recogerl a. Según ME9. Marcelino Menéndez Pelayo. Ob . cit ., tomo IV, pág. 9. l O. Edward M. Wilson y Ducan Moir. Historia de la Literatura Española Editorial A rí el. Esplugues de Llobregat (Barcelona), 1 974, pág. 117 .
L.L. .JOSE F. ACEDO CASTILLA NENDEZ PELA YO 11 , tan arraigada es taba en CAST ILLA la idea de que los posteriores desastres del reinado de Alfo nso VIII, especialmente el de ALARCOS, habían sido providencial castigo de aquel pecado, así como la victoria de las NA VAS recompensa y corona magnífi ca del arrepentimiento y pe nitenc ia del Rey, que al amonestar D on SANC HO el BRAVO a su hijo, en el Libro de los castigos e documentos, para que se guarde de pecados de forni - cio, cita entre otros ejemplos hi stóricos, y como un o de los más sole mnes, el caso de la judía. El argumento de Las paces de los Reyes, fue utilizado en varias ocasiones por otros dramaturgos. En el siglo XVII, MIRA DE AMESCUA Y DIAMANTE llevaron a cabo importantes versiones dramáticas de esta misma historia. En el. siglo XVIII volv emos a encontrar el tema en la mejor obra política de la época, la Raquel de GARCIA DE LA HUERTA. Y su influencia trasp asa incluso las fronteras, ya que la obra de LOPE fue adaptada p or GRILLPARTER en su fam oso drama Die Jüdin van Toledo. II En el ciclo que pudiéramos llamar fe udal, LOPE nos dejó una hermosa serie de dramas, referentes principalmente a los re inad os de Don PEDRO DE CASTILL A, EN RIQUE III y los REYES CATOLICOS. LOP E ve en Don PEDRO al monarca popular, trágico unas veces --entre alucinaciones y ag üeros-amenazado por una suerte fatal; del lado del pueblo contra los magnates poderosos y al propio tiempo magnánimo, símbolo de la democrac ia y la equ idad. LO PE -como dice Va lbuena -, 12 quiere hacer de él un p rot o ti po y cuando recoge una leyenda desfavorable de Don PEDRO, no tiene inconveniente en atribuirla a otro monarca, como en La Corona merecida. Sólo en los Ramírez de Ar ellano -a ñade Valbuenano es favorable al justiciero. Los demás casos, desde la intriga de capa y espada de la Niña de Plata -en que la frívola libertad de amar encarnada en Don ENRIQUE se es trella contra la dama honorable cuya ca usa defiende el Rey, su 1 1. Marcelino Mt:néndez Pelayo. Ob . crt. tomo IV, pág. 90. 12. Angel Valbut:na Prat. Historia de la Literatura Española. tomo Il , sexta edición. Edi t. Gustavo Gili. Bar c elona , 1 969. Pá g. 354 .
LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA 23 hermano, hasta la galería de anécdotas de Las audiencias del Rey Don Pedro, forman un conjunto de simpatía y nobleza en cuyo centro se halla el estupendo drama El Infan zón de Illescas o el rey Don Pedro en Madrid. Las audiencias del Rey Don Pedro, y l as sabias sentencias que en ellas dicta su severa justicia, aunque no carecen de valor poé - ti co, tienen sobre todo -según MENENDEZ PELAY013 , curiosidad histórica o legendaria, sobre todo en Sevilla en que principalmente arraigó, al punto de que -c omo dice ORTIZ DE ZUÑI GA 14 -«cerca de la que ahora es puerta principal del Alcázar, estab2 un trono devado so bre gradas, en el que el Rey Don PEDRO daba públicas audiencias a su pueblo. Era todo -dice el Doctor RODRIGO CAROfabricado de cautería, arrimado a la muralla sobre gradas altas de buena proporción, y encima es t aba una silla labrada de piedra, con su cubierta sobre cuatro col um - nas, y este tribunal permaneció así mucho s años». Una de aquellas audiencias que ha gozado de espec ial popularidad es la del Zapatero y el prebendado, que aparece recogida en el acto tercero de esta comedia al siguiente tenor: Un prebendado sacó De mi casa a mi mujer: Mandó el Arzobispo ayer Que del caso se informó, Que en seis meses no dijere Misa, ni a la iglesia fuese, Que cierta limosna diese Y que a su casa fuese. Mis afrentas prosiguió, Y vie nd o el temedio incierto, Junto a su casa le he muerto, con que mi agravio pagó. Pude escaparme, y después Vengo, señor poderoso, Afligido y temeroso, Al sagrado de tus pies. 13. Mar celino Menéndez Pelayo. Ob. cit .. tom o IV, pág. 323. 14. Di ego Ortiz de Zúñiga. Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal c1Udad de Sevilla, tomo II. Im prenta Real, Madrid , 1796, pág. 122.
30 JOSE F. ACEDO CASTILLA La superioridad de su inteligencia, la nobleza de sus sentimient os , la viveza de la imaginación italiana, su presencia de ánimo, su sangre fría, su valor, su astucia y humanidad, todo está admirablemente comprendido y no menos admirablemente expresado. Sin embargo, es de lam entar que LOPE no ha ya hecho expr esar a COLON desde el principio, los motivos científicos en que se funda para anunciar un nuevo mundo. «Los caracteres de FERNANDO e ISABEL, el uno tenaz, circunspecto y cauteloso, la otra inteligente, piadosa, prudente, son expuestos -según DAMAS--, conforme a la historia. «La plebe de los españoles que acompañan a COLON, son hombres bravos y devotos, sensuales y ávidos, que buscaban lo s placeres y el oro, al mismo tiem po que trabajaban para establecer su religión en el nuevo mundo: «Las costumbres de los indios, sus pasiones, sus creencias, su ignorancia, están pintadas con mucho arte y sobre todo la manera como expresa LOPE la impresión producida por la llegada de los es pañoles en el espíritu de los indios. Sin saber precisamente qué peligro les amenaza, sienten una extraña inquietud; sus amores, sus odios y rivalidades, todo queda en suspenso: parecen presentir que un gran acontecimiento se cumple». Frente a cuanto acabamos de exponer, FERNANDEZ DE MORA TIN 26 , hace una dura crítica de esta obra a la que ca lifica como «Comedia de las más dispáratadas de LOPE . La escena es en Lisboa, en Santa Fe, en Granada , en Barcelona, en Guanahani, y en medio del mar y en el aire. Entre los personajes de ella, hablan el Demonio, la Providencia, la Religión Cristiana, la idolatría y la imaginación de CRISTOBAL COLON. En la tercera jornada hav una confusa mezcla <le fornicación v doctrina cristiana, teologí~ y lujuria, que no hay más que pedir .. . » Para MENENDEZ PELA YO, «El Nuevo Mundo dista mucho de ser una montruosidad dramática, ni una obra disparatadísima, admitido el género histórico que LOPE cultivaba, y que nada ti ene que ver con la Comedia tal como la entendía MORAT IN . Es una especie de poema épica dialogado, mucho más fiel a la historia que la mayor parte de l as obras que se han compuesto so br e el mismo tema. Exigir en tal argumento las tres famosas uní26. Obras póstumas de Don Leandro Fernández <le Moratín. Tomo Ill. Madrid. 1868, págs. 133-134 .
LOS DRAMAS HISTOR!COS DE LOPE DE VEGA 31 dades, como todavía lo hace algún crítico francés (BAR.RY), arguye un clamor extremo o una preocupación inveterada. Un drama de COLON tiene que desarrollarse en España, en el mar y en América y no puede menos de abrazar todo el tiempo marcado por los acontecimientos históricos desde el principio al fín de la empresa, desde las proposiciones de COLON a los Soberanos, hasta su llegada triunfal a Barcelona. La unidad de acción existe en su concepto más amplio, pues aunque hay varias acciones secundarias, todas concurren a la principal: unas como la conquista de Granada, porque es tán enlazadas con el destino de COLON y era imposible dejar de llevar al héroe al real de Santa Fe, donde se firmaron las capitulaciones, otras, como los amoríos y rivalidades de los indios, porque, bi en o mal presentadas, sirven para el contraste entre la vida salvaje y la de los aventureros de Europa. Pero sobre esta parte episódica se cierne la unidad de la Grande Empresa, interpretada con un sentido religioso y patriótico innegable». Más pe se a ello, MENENDEZ PELA YO 27 considera a «El Nuevo Mundo», como «obra de calidad muy inferior» a otras de LOPE. A su entender lo que le daña no son siquiera los defectos técnicos, ni las incongruencias que se dan en ella, sino «el contraste entre la ejecución, débil, atropellada, superficial, infantil mu - chas veces y la grandeza abrumadora del asunto. Y, sin embargo, el poeta era de lo s más grandes del mundo: en co nd iciones nativas, quizá superior a todos». AZORIN en sus Lecturas Españolas, fijándose sólo en un aspecto de la comedia, concretamente en unos versos que dicen: Con falsa relación y falsos dioses nos venís a robar oro y mujeres. llega a la conclusión de que en esta obra está co nd ensado cuanto se ha estado pensando durante mucho tiempo de nuestra conducta en América. «Un consenso un iv ersal -prosigue AZORINha condenado nuestra conquista americana. LOPE marcha en compañía entre otros de VOLTAIRE, MONTAIGNE, HERDER, ANDRES CHEN I ER .. » lo que le lleva a colocar al FENIX, entre sus Retratos de algunos malos españoles. Pero entre LOPE y aquéllos a qu ienes AZORIN les da por compañeros de viaje, existe una gran diferencia. 27. Marcelino Mcnéndez Pelayo. Oh cit , tcimo V, pág. 310.
32 ]OSE f. ACEDO CASTILLA Como afirma RODRIGUEZ CASADO 28 «los detrac tores de nuestra historia sólo ven en el descubrimiento y conquista de AMERICA la obra de la osadía puesta al servicio de una desmedida codicia de dinero. Los panegiristas escriben en cambio de muy diferente modo. LOPE resuelve la situación conjugan do las dos tendencias en admirable alegoría. No son términ os co ntra - puestos la noble ambición de extender a otras latitudes el alma española y procurar al mismo tiempo conseguir un bienestar material, acomodado al peligro y a la exposición». Los sucesos de tiempos de Carlos V inspiraron a LOPE, entre otras comedias, su Carlos V en Francia, La mayor desgracia de Carlos V y Hechicerías de Argel y El valiente Céspedes. Carlos V en Francia es un poema dramático con tres diversas acciones históricas, que no tienen más el) lace entre sí que el referirse todas a la persona del Emperador. La mayor desgracia de Carlos V es una comedia ri gurosame nte histórica en la que LOPE sigue con toda fidelidad la Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V de SANDOVAL, y la To - pogra/ía e historia general de Argel del Maestro Fr. DIEGO DE HAEDO, libro famoso en nuestra literatura -según M. PELAyow _ por las noticias que contiene del cautiverio de MIGUEL DE CERVANTES. Lo sobrenatural, ora cristiano, ora diabólico toma gran parte en esta Comedia, como lo indica su segundo título, Hechicerías de Argel. La imaginación popular -dice M. PELAY0 29-no co ncebía que tan formidable aparato de guerra como aquél, conducido por el gran Emperador en persona, hubiese podido fracasar por causas meramente naturales, sin intervención directa y eficaz del Príncipe de las tinieblas. Y tan arraigada estaba en el vulgo la idea de haber intervenido magia en este desastre, como que todavía la encontramos -añade D. MARCELINOen el ingenioso satírico de fines del siglo XVII, FRANCISCO SANTOS, cuando escribe: «Y vol vie ndo los ojos a Carlos V con su Armada sobre Argel, que la ganara, a no ser por aquel difunto mágico hechicero, que ordenó unos polvos que, echados al mar, tierra y agua, la in - 28. Vicente Rodríguez Casado. Lope de Vega en Indias. Escorial, tomo X II . Ma<lric.I, 1943, págs. 249-64. 29. Marcclino Menéndez Pelayo. Oh. at., tomo VI, pág. 33.
LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA 33 ficionaron y alborotaron los elementos para que se perdiese con toda su gente; eso fu e lo qu e quiso Dios, que así debía de convenir>>. Para resaltar la figura de HERNA N CORTES, -que estuvo allí con sus do s hij os-, LOPE se separa de la Hi storia most ra ndo cómo el Emperador lo colma de alabanzas y lo llama a su Consejo <le Guerra cuando se le ofrece tomar a Argel con los soldados españoles que había y con los medios tudescos e italianos. De esta idea disiente el D UQUE DE ALBA con lo que se entabla una acalorada discusión, llevando uno y otro la discusión a tal extremo como que de generó en de sa fío , .con lo que Ca rlos V quedó agravhdo con CORTES desde entonces. Para buscar un apacible desenlace en el que los espectadores no quedaran bajo la triste impresión de la derrota de Argel, el FENIX comete otra alteración históric a, terminando la obra con la conquista de Túnez que es un suceso que había acaecido seis años antes (1535 ). El \lailózte Céspedes es la historia del capitán ALONSO de CESPEDES, uno de los más bravos soldados españo le s del siglo XVI, llamado por antonomas ia el fuerte o el de las grandes fuerzas, a quien se le atri bu ye una intervención verdaderamente heroica en la batalla de Mühlberg que decidió el triunfo de Carlos V contra la Liga de Srñacalda y los protestantes alemanes (1546-1547), así como el paso del Albis, que ejecuta a nado y con la espada en la boca, seguido de nueve compañeros, haciendo prisionero al duque JUAN FE DERICO, por lo que Carlos V lo honró con el hábito .<le Santiago. Tras las comedias que an te ceden ll egamos a los tr iunfos de FELIPE II -contemporáneo de LOP Eco n la Santa Liga, vasto drama en que aparecen representados los sucesos que precedieron y acompañaron a la batalla na va l <l e Lepanto. Los españoles en Flandes, cu yo asunto es la g ob erna ció n de Don JUAN DE AUSTRIA en los País es Bajos, el odio invencible de los flamenco s, la vuelta de las tropas españolas que habían sa lido <le aquellos estados en virtud de convenio hecho po r Don JUAN que se fió <le ellos, a proseguir estas largas guerra s; y El asalto de Mastrique, por el PRINCIPE DE PARMA, que aunque -segú n MENENDEZ PELA YO w_ dista mucho de ser el mejor drama de su género en30. Ihídem . páµ. 36.
34 ]OSE F ACEDO CASTILLA tre los de LOPE , hay que reconocer que está lleno de vida, no hay en él episodio alguno extraño a la acción, ni se pinta otra cosa -como dice PIDAL '1 - , que el valor y el sufrimiento del so ldado español y la pericia y constancia de sus valerosos capitanes, así como la fortísina defensa hecha por los flamencos de es ta plaza , lo que aumenta el valor del suceso. ALEJANDRO FARNESIO, el héroe del dram a, querido y venerado por sus altísimas dotes militares y civile s, viendo s in pa - gar a los soldados español es que llevó a Flandes, sin recibir nada de España, perdido el crédito en Alemania, resuelve atacar a la desesperada a Maestrich, a pesar de los recursos y medios de defensa con qu e cuenta es ta plaza, para encontrar allí con qué atender a las necesidades de sus soldado s, o par a perecer todo s, y él el primero, bajo sus muros. Rechazado una y dos veces, perdiendo en el asalto muchos de sus mejores capitane s, aconsejándole otros de los más peritos que no siga acometiendo una empr esa que tienen por imposible, no por eso desiste de su empeño, y discur riendo nuevas trazas, siendo el primero en exponer su vida y tomar parte para dar ejemplo, en los trabajos m ás manuales, logra a fuerza de valor, de tena ci dad y de per ic ia , contrarrestar y vencer la heroica resistencia que los sitiados le oponían, y ent ra, convalecie nt e aún de grave enfermedad, en la ciudad sitiada, rechazando humi lde el palio que para más honrarle en su triunfo habían traído sus capitanes. Juntamente con ALEJANDRO FARNES IO descuellan también en este drama -como observa PIDAL -32 los Capitanes españoles como LOP EZ DE FIGU EROA, el General popular y favorito de nu estro teatro, que es el primero en acompañar en todos los peligros y fa en as al PRINCIPE DE PARMA; y al ejér ci to todo, qu e sin cobrar, de scontento y levantisco, acude, no sólo a pelear heróicamente, si no hasta en tr ega en pr éstamo lo que le qu eda a su Genera l. As í, cuando el Gobern ador de Maestrich confía para pro longar la resistenc ia de la plaza, en los apuros y murmuraciones del ejército contra su jefe, un soldado flamenco, conocedor de los soldados es pañoles y del afecto que le profesan a FARNESIO, le desengaña dicie nd o: 3 l. lhídem, pág. 1~ 8 . 32 . Marqués de Pida!. Oh . cit., págs. l 33l 3~.
LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA Eso de quejarse de él no engañe tus pensamientos, que a Carlos V decía en Túnez un capitán: los españoles están murmurando todo el día; y él respondióle: pues id, y para vengarme en ellos, murmurar delante Je ellos; mal de mis cosas decid . Fue el alemán v no había del Emperador-hablado, cuando cayó por un lado de una puñalada fría. Experiencia de ellos hice; no creas que se le irán dicen mal del capitán y matan a quien lo dice. 35 Poco antes de su muerte LOPE escribió la tragedia El castigo sin venganza, basada -según WILSON y MOIR H_ en una novela de BANDELLO, que trata de un suceso histórico. En el drama de LOPE, el lividinoso duque de FERRARA, que se ha casado por razones de estado con una noble dama llamada CASANDRA, descuida a su joven esposa para frecuentar el trato de rameras. Al regresar de una guerra santa a la que le ha enviado el Papa, el duque viene con el propósito de cambiar y ser fiel a su esposa. Pero una carta anónima le informa de que CASANDRA se ha vengado de sus antiguos desdenes, cometiendo adulterio con FEDERICO, hijo bastardo del duque. Tras asegurarse secretamente de la veracidad de la denuncia y obrando como él cree que ha de hacerlo en supremo magistrado de Ferrara, planea «el castigo sin venganza». Valiéndose de un engaño, obliga a FEDERICO a dar muerte a CASANDRA sin que el joven sepa a quien da muerte y a continuación FEDERICO es ejecutado públicamente por haber asesinado a la duquesa. El duque queda como condenado a vivir, sabiendo que ha matado al ser que más amaba, su. propio hijo. H . Edward M. \Xl'ilson · Duncan Moir. Ob cit., pág. 120.
36 JOSE F. ACEDO CASTILLA Y con esto concluyo el encargo conferido, en el que so meramente y sin apor tar ninguna novedad, he tratado de recordar algunas de la s producciones prin cipales del teatro hist órico de LOPE DE VEGA. No me es dad o pro seg uir el tema con más ex - tensión, de una parte porqu e no tengo más espacio, y de otra, por - qu e no me quedan más perlas ajenas para seguir engalana ndo estos a puntes que no llamaré trabajo.