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ENRIQUE AHRENS.
M. •-•••••
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••
n
E CICLOPEDIA JURIDICA
Ó EXPOSICION ORGÁNICA
DE LA CIEICIA DEL DERECHO Y EL ESTADO.
VERSION DIRECTA DEL ALEMÁN,
aumen ada con no as c i icas y un es udio sob e la ida y ob as del au o ,
POR
FRANCISCO GINER,
GUMERSINDO DE AZCÁRATE Y AUGUSTO G. DE LINARES,
P o eso es en la
Ins i ucion lib e de enseñanza.
TOMO II.
MADRID:
LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ, JACOMETREZO, NÚM.
72.
1878.
Es p opiedad del Edi o .
IMPRENTA DE JOSÉ MARÍA PEREZ, CORREDERA BAJA, NÚM. 41.
TITULO SEGUNDO.
De echo del pueblo g iego, y especialmen e del omano.
PRELIMINAR.
DIFERENCIA ENTRE LA CONCEPCION BIOLÓGICA Y JURÍDICA DE
LOS GRIEGOS Y LA. DE LOS ROMANOS (1).
Los g iegos y los omanos, azas ambas a ias (indo-eu-
opeas) , inmig adas á Eu opa en iempos p ehis ó icos,
mues an en muchos espec os an g ande a inidad, que o-
da ia in es igado es epu ados de los úl imos iempos llegan
á supone se de i an de un onco comun, los an iguos pe-
lasgos. Es a hipó esis es innecesa ia (2). Pe o las dos amilias
han cumplido en la his o ia la mision comun de ab i camino
al lib e desa ollo del espí i u humano, desa ando los lazos
que lo encadenaban en O ien e. Como las ibus emig an es,
en gene al, abandonan muchas ideas é ins i uciones de su
p ime a pá ia, u ie on és as po necesidad que pe de
y
mo-
di ica g an núme o de cosas du an e aquella la ga pe eg i-
nacion, a o able á la libe ad; y así los g iegos y los oma-
(1)
Comp. sob e es e pun o á
HEGEL,
Filos. de la His . (Phil. de
Gesch );
GANS,
De . de suces.;
STAHL,
Fil. del De . (Phil. des Rech s),
. I,
p. 33,
y
. II, p.
393;
UNGER,
O. e.
p. 92, e c.
(2)
Sob e es o, se insis e luego en la his o ia del de echo om,, ca-
pi ulo i, §. 1.
6
DIFERENCIA ENTRE LA CONCEPCION DE LOS GRIEGOS
nos, has a donde cabe segui sus huellas en la his o ia; en-
an en escena con o a concepcion del mundo y de la •
ida.
En compa acion con el O ien e, apa ece es a concepcion
como su an í esis. Mien as que, allí; la ida p esen e con
sus lími es, sólo se comp ende po su elacion á lo di ino y
la ida ul e io (1), aquí se in ie e el pun o de is a, se co-
loca el cen o en es a ida, sus an i a , que se bas a á si
p opia, bella, g a a, adian e, y po espec o
á
la cual apa-
ece la o a como un eino de somb as, is e y oscu o; y
se emp ende su desen ol imien o con ánimo y igo , lu-
chando con ene gía
y
b a u a. En es e desen ol imien o,
á pene ando más cada ez en la conciencia y en la apli-
cacion el p incipio de la pe sonalidad, de la libe ad, del de-
echo del homb e. Quedan, es e dad, oda ia en la eligion
cie as ideas undamen ales, comunes
á
las ibus a ias; pe o
así como és as, p obablemen e en su emig acion, se escinden
y
dispe san, así ambién el poli eísmo se enlaza p eponde-
an e é ín imamen e á la ida polí ica; el Uno
y
E e no, que
exis e sob e oda plu alidad
y
la domina, se concibe an sólo
como des ino, hado, igualmen e supe io á los dioses pa -
icula es.
La dis incion en e los g iegos y los omanos, en pun o
á
su concepcion biológica y ju ídica, nace del di e so modo
de pensa y sen i de ambas azas, en
'
las que apa ecen ue -
zas in elec uales inna as, en e amen e dis in as. El espí i u
g iego comp ende la ida, me ced á la ue za uni a ia de la
azon y de la an asía plás ica, en ín imo enlace del odo con
(1) El au o mismo
(Enciclop.,
I,
p. 263)
niega que la concepcion
de
odos
los pueblos o ien ales enga es e ca ác e p edominan emen e
eligioso. De sus p opias palab as (id., p. 309), se ia di ícil colegi que
el pueblo chino, po ejemplo, concibiese la ida en es a subo dinacion
á lo di ino.--(N.
T.)
Y LA DE LOS ROMANOS.
las pa es: aquel, como lo supe io y és as en subo dinacion,
pe o con ela i a sus an i idad
y
de echo. Cuan o con empla
en el mundo de la Na u aleza, en el cual no e ya la señal
de o a es e a supe io , mas an solo su p opia belleza, en
cuyo seno espi a lib emen e, o o an o p e ende ep esen-
a en
el
mundo in elec ual
y
mo al, bajo el ca ác e de la
libe ad. El Cosmos (1) iene á se el p incipio di ec o de
la ida. De aquí esul a ambien el sen ido a ís ico, es é ico
y especialmen e plás ico de los g iegos, con el cual se enlaza
ambien—cosa ecuen e en el espí i u a is a—una g an o-
lubilidad;
y
se concibe que A is ó eles haya podido de ini en
gene al la poesía como la lib e imi acion de la Na u aleza.
Es e ca ác e explica po qué en G ecia habia de llega á des-
en ol e se el Es ado, la ida polí ica;
y
no, como en Roma,
el de echo p i ado. No es que el espí i u heleno desconozca
en e dad el de echo subje i o de cada ciudadano; sino po -
que en p ime é mino con empla el odo, en el cual,
y
po el
cual el indi iduo y su de echo subsis en:. el Es ado, bello
ó den, o mado sob e el modelo de la Na u aleza, y cuyas
pa es, los indi iduos, se enlazan ín imamen e, pe o que es
ambien de e minado á su ez po ellos: de sue e que cons-
i uye una comunidad lib e, pe ec a, y que se bas a á sí
misma como una ob a de a e (2) . De aquí que el de echo
ci il conce nien e sólo á la p opia de e minacion de los indi-
iduos, á dis incion del odo, y no á su mú ua accion
y
eac
(1)
Sob e el Kos .os de los Es ados do ios, V.
MÜLLER,
Los
do ios (die Do ie ),
2, 5,
6.—
UNGER,
o.
c.
p.
55,
señala el pasaje de
TUCÍDIDES
(2,
11), en que el ey'A quidamo exclama: "lo más bello y
du ade o es que la plu alidad se mues e si iendo
á
un cosmos,,; y
hace obse a que "los espa anos celeb aban an o á Licu go po ha-
be o denado de es e modo el cosmos (HERoD. 1, 65); y llama on, po
hono , á
su
hijo Eucosmos.,, (PAUs., 3, 16.)
(2)
V.
ARISTÓTELES ,
Poli .
ÍII,
4, 7:
8s
7 oA s
xo w x
'Cw
il£ *pw ;,, y il, 4, 7; „
8s
.7 oa s au iaPxes.„
8
DIFERENCIA ENTRE LA CONCEPCION DE LOS GRIEGOS
clon con és e, no pudiese llega en G ecia (1) á un con e-
nien e g ado de desa ollo (2).
Muy o a cosa acon ece al espí i u omano, en el cual do-
minan el en endimien o y la olun ad. Ese espí i u, de nin-
guna mane a di o cia el odo
y
las pa es, pe o es ablece en-
(1)
WACHSMUTH ,
An igüedades helénicas (Hellenische Al e •
humskunde)
. II, p.
201,
busca di e sas causas pa a explica el he-
cho de que los g iegos pe manecie an in e io es á los omanos en la
elabo acion del De echo; pe o la azon p incipal. (que el mismo
Wachsmu h econoce se halla en la di e sidad del ca ác e nacional)
no ha sido bien comp endida.
(2)
Nada más exac o que la obse acion del au o espec o á cómo
p edominan, en G ecia, el llamado de echo público, y en Roma el p i-
ado. Pe o oda ia pudo bien añadi que, así como el de echo ci il
de los omanos ha enido p eponde ando y p eponde a has a en los
pueblos mode nos, el de echo polí ico de la
,
pá ia de Solon gobie na
en la ac ualidad á odos los Es ados, aun los más o iginales ( . g ., In-
gla e a) y los más nue os ( . g ., los Es ados-Unidos de la Amé ica
del No e): cuando ménos, en los p incipios di ec o es de es a es e a
de su ida. En e ec o, las cons i uciones más ó ménos ecien es, las
di e sas o ganizaciones y o mas po que nos egimos, descienden
de G ecia en línea ec a. Así, los mas enomb ados polí icos ibu an
á Solon (cuya sabidu ía se ha hecho p o e bial) una admi acion más
que his ó ica: no eniéndolo po el más sabio legislado de su iem-
po, sino como un ipo del cual puede y debe imi a se mucho en
los p esen es. Po es o, se comp ende que A is ó eles sea hoy oda ia
la p ime a au o idad en ma e ias polí icas, la uen e en que se han
inspi ado, desde San o Tomás y Mon esquieu, has a Róde , Blun schli,
P oudhon, Passy y S ua -Mill. Y como la
polí ica
de aquel ilóso o,
más que un lib o de p incipios, iene á se . una exposicion his ó ica
del sen ido y de las ins i uciones de los pueblos helénicos, es, en ea-
lidad, el de echo posi i o de esos pueblos, lo que ha in luida median e
A is ó eles, que pod ia bien llama se su in é p e e ideal. De sue e,
que, aun p escindiendo de o os caminos di ec os, po los cuales las
o mas del Es ado g iego se han asmi ido y pe pe uado has a nues-
os dias, la accion de A is ó eles, an impo an e, ha ob ado en el
mismo sen ido.
Po más e iden e que es a a i macion sea ¡cuán di e so es el modo
usual de conside a á Roma como «el pueblo ju ídico po excelencia',
no a ibuyendo á la elabo acion ju ídica de las ciudades g iegas la
Y LA D +' LOS ROMANOS.
e ellos una igu osa dis incion, me ced al en endimien o
analí ico, que lo ca ac e iza. El ú ime o apa ece á sus ojos
an sólo como el ínculo gene al que dá cohesion á los indi-
iduos
y
ac ecien a sus ue zas. Mien as que, segun la con-
cepcion del Es ado g iego, que se e leja en la doc ina de
•
Pla on
y
A is ó eles, se desen uel e o gánicamen e de la
•
amilia
y
la union de amilias, en Roma apa ece el Es ado,
desde ue a de la casa, como cosa ex e io , a i icialmen e
compues a, has a con auxilio de la ue za,
y
en el cual la o-
lun ad es el pode decisi o; así como la sue e del Es ado
siemp e allí se esuel e po el cambio de las elaciones de
pode en e los di e en es pa idos. No ab aza el espí i u
ascendencia que le co esponde! Obsé ese que, si nues o de echo
ci il es oda ía en g an pa e de echo omano, más es aún lo que á
G ecia debe nues o de echo polí ico. Los acciden es ex e io es han
cambiado (ménos, sin emba go, de lo que muchos c een): las con ul-
siones, las e oluciones, las conquis as, las emig aciones y c uzamien-
os en e las más di e sas azas, han sacudido y eno ado la socie-
dad; y con odo es o, el ciudadano de Lónd es, de Be lin, de Pa is,
de Nue a-Yo k, an dis in o del ciudadano an iguo, cuya condicion
al ez desdeña, no sin lige eza, desde la cúspide de los p og esos ac-
uales, i e oda ia el de echo de aquellas exíguas epúblicas. Y con-
sidé ese que es o acon ece p ecisamen e en el ó den polí ico: es deci ,
donde mayo quizá pa ece se la dis ancia en e aquella ci ilizacion
y la p esen e! Pe o hoy, aun en medio de la imp en a, de la locomo-
o a y del elég a o, pod ía He odo o deci nos lo que él oyó al sace -
do e de Mem is: "¡qué niños sois! La his o ia apenas comenzó aye ;
es amos p incipiando á i i , y el p og eso es mucho más len o en el
ondo que en la supe icie.—Cuando los e oluciona ios anceses, ce-
diendo al empuje de aquella eaccion clásica—que an sa is echo deja-
ba al
Rey-Sol,
en la (al pa ece ) ino ensi a pluma de Racine y los
li e a os co esanos, y que poco despues habia de a e a á sus descen-
dien es,— ol ie on los ojos hácia el mundo an iguo, no u ie on que
e ocede an o como pa ece; sob e que es o hab ia sido imposible,
si no se hubiesen educado en aquel espí i u y en aquellos p incipios.
Rousseau y Mon esquieu o man la más pe ec a an í esis en la ciencia
polí ica del siglo XVIII; pe o ambos, como Licu go y Solon, son
igualmen e hijos de G ecia.—(N.
T.)
16
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
conse ado en las cos umb es, la aus e idad, ci cunspeccion
y disciplina, en nada con ienen á los Es ados dó ios de Co-
in o, Co ci a (Co ú), Ta en o
y
Si acusa; la mo ilidad
jónia, la ida aleg e, el amo
á
la no edad, la uni e salidad
de la cul u a
y
la lige eza de cos umb es ampoco con ie-
nen, .ni á la 'an igua A enas, ni á Massalia.
Si conside amos aho a la
ida polí ica
(1) de los helenos,
no amos que en su desen ol imien o y modi icaciones o e-
ce igual impo apcia que el desa ollo del de echo ci il en
Roma. En e ec o, esa ida (p escindiendo en cie os sen idos
de Espa a), al modo como la Filoso ía
s
g iega p esen a odas
las ases capi ales de la especulacion, eco e el ciclo de o-
das las o mas p incipales de cons i ucion y gobie no, á ex-.
ce:cion de la ep esen a i a, desconocida á la an igüedad en
gene al (2) . La mona quía, la a is oc acia, la democ acia, se
mani ies an en sus di e sas
'
especies, buenas
y
malas,
y
así
como cons i uye on pa a A is ó eles obje o de p o unda me-
di acion, se án siemp e ins uc i as pa a la É ica
y
la Po-
lí ica.
(1)
Sob e la o ganizacion y la ida polí ica de G ecia, pueden
e se:
BUNSEN,
De ju e a heniensium hae edi a io ex Isaeo, ce e isque
o a o ibus g aecis due o ,
Go inga,
1812; SCHOMANN,
An iqui a es
ju is publici G aeci,
G ipswald,
1838.—(X
T.)
(2)
En ealidad, no hay ni puede habe Es ado que no sea ep e-
sen a i o: 1.°, po que oda pe sonalidad social unciona median e
sus miemb os ( ep esen acion gene al, ó de p ime g ado);
2.
°, po que
ninguna, po udimen a ia que sea, ca ece jamás de ó ganos especia-
les, di e enciados en su. seno (magis ados) y enca gados, ya de una,
ya de odas las unciones públicas, segun los casos ( ep esen acion de
segundo g ado, especial 6 e leja). Cie o que
aquellas
o mas ep e-
sen a i as qíe son p opias de nues o iempo, no lo ue on de G ecia;
pe o
sólo ellas,
que, po lo demás, no cons i uyen sino un desen ol i-
mien o de las o mas clásicas.—AHRENs, en es e pun o, y á pesa de
lo que él mismo dice, inde ibu o á la p eocupacion coman,
an e
la
cual media inmensa dis ancia en e G ecia y noso os, en la es e a
polí ica.—Y. la no a (2) de la pág. 8.—(N.
T.)
4
.
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS. 1
7
Es udiemos, an e odo, los iempos p imi i os, ales como
se les puede conoce en cie os asgos gene ales, po las a-
diciones
y
ep esen aciones poé icas. Exis ia en ellos la lla-
mada (1) mona quía he óica (2) de je es he edi a ios, que más
•
(1) Despues del pe íodo ciclópico, encon amos en la his o ia de
G ecia o o llamado
he óico;
á cuyo de echo ha consag ado odo un
capí ulo Pepe e en su ob a. Ca ac e izase es e po el sen imien o del
he oismo, que exal a la ue za humana, á la que conside a como ma-
ni es acion de la di ina en la ie a, y po la an inomia en e un hado
in lexible que odo lo domina, y la libe ad y pe soñalidad del hé oe.
En medio de la mezcla
.
de dos elemen os di íciles de disce ni , el eal
y el poé ico, encon amos en aquella sociedad sace do es, cuyo pode
e a limi ado sin cons i ui nunca una cas a, gue e os, abajado es,
es o es, a esanos, ag icul o es y ma ine os, y escla os; una p opiedad
he edi a ia, que e a de la amilia, la inmueble que adqui ian los hé-
oes po la ocupacion bélica ó la pi a e ía, y la mueble que se p ocu-
aban po posesion, aunque subo dinadamen e
á
aquella, las clases
in e io es; un concep o del ma imonio muy a io, segun que lo inspi-
a la an asía ó el sen ido y la pasion, y así, al lado de la monogamia
cuyo espí i u se e ela en ases como es as: "la paz po qué suspi a, el
co azon,,, "gobie nan la p opia casa ma ido y muje con un alma
sola,,, "un solo que e en dos,,, y en la c eencia de que Himeneo lle a-
ba con pié alado al cielo á la esposa en el ac o de se lo, encon amos
que los hé oes con ie en en concubinas á las p isione as y que,
al modo que en an os o os pueblos, el ap o es un medio de cons i-
ui el ma imonio, cuyo in ambien aquí es el ea i a en la ie a
el alma de sus pad es y el a ende á los sac i icios une a ios; la pena
iene algo de di ino, en cuan o nadie se sus ae al cas igo del cielo,
y
esponde al p incipio del alion y al de enganza, p opios de iempos
p imi i os y gue e os; los hé oes engan las o ensas indi iduales y
las hechas á la pá ia, apelando con ecuencia al duelo;
y
po úl i-
mo, la sociedad apa ece o ganizada en es i pes, a ías y ibus, que
se han ido o mando sob e la amilia pa ia cal, cons i uyéndose una
epública a is oc á ica, al en e de la cual hay un je e ó ey, cuyo
pode es á limi ado po el Senado de los hé oes.
Hay que ene p esen e, pa a es ima debidamen e es e pe íodo, la
índole de las uen es en que se es udia, pues que siendo es as las a-
diciones, y los can os popula es y poemas en que aquellas se consig-
nan, ecaen p incipalmen e sob e un aspec o de la ida, el gue e o,
muy impo an e en onces, pe o no el único.—(A.)
(2) V.
WACHSMUTH,
His . de la ci .,
1,
p. 178.
TOMO II.
2
18
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
a de ecibie on el nomb e de eyes, y que muchas eces
eunían el ca ác e sace do al, aunque ambien en algu-
nas pa es exis ió un sace docio, que jamás llegó á o ma
cas a. El ey e a juez en la paz
y
capi an en la gue a. A su
lado, exis ía un Consejo (pouln) de nobles, y á eces no es
sino el p ime o en e és os, sus iguales. Al p opio iempo,
habia ambien asambleas públicas (ayopac), que en ealidad solo
enían o o consul i o, pe o no decisi o (1). El ca ác e he e-
di a io de los p íncipes, que enia su undamen o en el alo ,
cuya asmision na u al
,
se supone, en la iqueza
y
en la p o-
piedad e i o ial, se mani ies a ambien en el sace docio, allí
donde llegó á o ma cue po sepa ado, así como en los es-
an es ca gos
y
p o esiones (2) . Pe o de ningun modo hay que
pensa en cas as, como á eces se ha c eido. Dicha he encia
no e a siquie a un p incipio, sino que adicaba gene almen e
en la adicion de las cos umb es
y
las elaciones sociales.
Despues de los cambios que p oduje on una g an conmo-
cion en las an iguas cos umb es, , siguió oda ia exis iendo
la mona quía; pe o, casi en odas pa es, cada ez declinando
más. Sob e inie on o as ci cuns ancias: el núme o de escla-
os que desde un p incipio exis ía, pe o que en onces e a co -
o, ué aumen ando conside ablemen e con la sumision de los
an iguos habi an es de los e i o ios conquis ados po las
a mas. A. es a clase, se abandona on las a es comunes que
p ocu an po las necesidades de la ida; mien as que el ciu-
dadano i ia sólo pa a el Es ado y pa a las ocupaciones p o-
pias de un homb e lib e. En es a si uacion, habia ya un gé -
men a is oc á ico. Pe o en e es os ciudadanos lib es, o ga-
nizados en ibus (las cuales e an es en los dó ios y cua-
o en los jónios), es o es, en di isiones o denadas segun
el pa en esco, subsis ió desde el p incipio,
y
p obablemen e
(1)
HERMA
•
N, O. c.,
1,
§. 55.
(2)
HERMANN, §. 6.
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
19
en odas las ibus, una nobleza (1) de sang e (Eupa idas,
zuye a s) que, undada sob e el alo y sob e la g an p opiedad
e i o ial, con i mó su pode en las nue as coma cas adqui-
idas, ap o echando las ci cuns ancias pa a unda p on o
una a is oc acia. Fue on, las más de es as ci cuns ancias,
abusos del pode eal con a las cos umb es adicionales,
g andes a en ados come idos po sus amilias
y
gue as de
sucesion, en que apelaban á la clase noble, enunciando una
pa e de sus de echos. La sucesion, ya se condp ende que no
se asegu a ia con es o; el ey se hizo esponsable; las más
eces u o que esigna se á la ins i ución de un magis ado
sup emo de la a is oc acia; y aun el nomb e de ey se ueca
con no poca ecuencia po el de un a con e ó un p i ano (2).
Así se desen ol ió la an igua a is oc acia, es o es, una e -
dade a oliga quía de a ias amilias, a o ecidas po el naci-
mien o, pe o que se apoyaban sob e la p eponde ancia de la
in eligencia polí ica
y
de la o una, adqui idas ya al ampa o
de su an e io
y
ele ada posicion. El Consejo
y
los magis a-
dos se cons i uye on aho a de la a is oc acia, po u no á
po eleccion, y ella les igilaba y pedia cuen as (cu;u 71.)
La Asamblea popula , á lo sumo, enia el de echo de o a
s2
ó
Izo
sob e las p opues as mo i adas. La adminis acion de
jus icia se hallaba ambien en manos de la a is oc acia.
Llegó es a a is oc acia, en ocasiones, á una cie a pe ma-
nencia; pe o, aun allí donde el pueblo no ué op imido po
ella, se mani es ó bien p on o una in anquilidad, un anhelo
de cambio. Di e sas azones
y
ci cuns ancias conduje on á
la
democ acia an igua.
El p og eso de los g iegos, lib es en
la conciencia de su de echo, aunque descansando en la base
de la escla i ud, doquie a exis en e; el aumen o de la p os-
pe idad, sob e odo en las ciudades ma í imas; las gue as
(1)
HERMANN, ^, §. 98.
(2)
HERI1iA•N, I, §. 56.
2Q CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
que desga aban á la nobleza, y que le obliga on con e-
cuencia á comp a po medio de concesiones el auxilio del
pueblo; las disco dias de las oliga quías; la op esion de las
clases in e io es: odas es as ci cuns ancias jun as, lle a on
á la an igua democ acia, que sin emba go descansaba oda-
ia poco en p incipios, con en ándose usualmen e el pueblo
con la sa is accion de sus más inmedia as eclamaciones: la
emision de deudas, el epa o de ie as, la comunion con-
yugal y la igualdad an e la ley, y eniendo en su inexpe ien-
cia que con ia se pa a los asun os del Es ado á je es popula-
es. Pe o, co no oda la his o ia de la an igüedad mues a que,
de je e popula á i ano, sólo hay un paso, se e igie on casi
siemp e aquellos en i anos; de sue e que, á causa de la uni-
e salidad y simul aneidad de es e enómeno, puede llama -
se con azon á los siglos VII
y
VI el pe íodo de la
an igua
i anía.
Fué és a, al p incipio, bien ecibida del pueblo, po
cuan o su op esion se di igió en onces con a los nobles y
los icos; pe o su pode u o co a du acion. Los oliga cas
caidos p ocu a on po su pa e gana se al pueblo; se alia on
con ambiciosas ciudades ecinas y con o as a is oc acias ex-
anje as; el pueblo mismo c eció en cul u a,
y
así se p odu-
jo la caida de la i anía, aunque, p incipalmen e, me -
ced á la a is oc acia. A es o siguió, segun las ci cuns ancias
y las condiciones ex e io es é in e io es, ya el enacimien o
de la oliga quía, ya de la democ acia: es a úl ima, sin em-
ba go, ué la p eponde an e.
La
,
nue a democ acia
se es ableció en onces más po
p incipios. Su idea undamen al ué: la igualdad del de echo
de odos los miemb os del Es ado pa a pa icipa con o o
decisi o en las di e sas unciones esenciales del pode po-
lí ico, eje cidas po la comunidad, ó en su nomb e; con la
libe ad de la palab a
y
la igualdad de odos an e la ley
y
la
exis encia pe sonal indisolublemen e enlazada á la polí i-
^
CONCEPCION JURÍDICA Y
POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
21
ca. Pe o la igualdad podia oma se, y así acon eció, en dos
sen idos: ó como p opo cionalidad más'bien cuali a i a de
odos los de echos
y
debe es, lo cual no excluia de la demo-
c acia un cie o elemen o a is oc á ico (1),
y
sob e lo cual
descansaba la p ime a democ acia emplada (la
7
10)I TEICS la
e dade a comunidad ó sé comun de A is ó eles); ó como
igualdad cuan i a i a y numé ica, que in en ó bo a , aun
po medio del os acismo, oda p eponde ancia debida al a-
len o, al mé i o ó á la o una, bajo la pesadumb e de la masa
de indi iduos. En es a segunda democ acia, no dominó la
e dade a igualdad; sino la ue za de la mayo ía sob e la mi-
no ía, de la pa e más pob e
y
nume osa sob e la más ica.
Así se mani es a on bien p on o an as pasiones subal-
e nas: la en idia
y
los celos con a oda supe io idad, la
e sa ilidad
y
el cap icho, la codicia del egoísmo más e -
gonzoso, jun o con la mayo lige eza pa a sa is ace lo y con
la mayo incapacidad del pueblo pa a gobe na se á sí p opio,
son hechos que hicie on nace á demagogos y sico an as,
con a los cuales, po su pa e, se o ganizó en clubs y aso-
ciaciones la a is oc acia, igualmen e degene ada, que sólo
mos ó p o undo ódio al
demos
po un in e és de clase, y
que allí, donde pudo, se encendió en la más ciega pasion.
Las disco dias in es inas que de aquí' se siguie on, las in i-
gas de los pa idos, la declinacion del amo á la pá ia y del
espe o al de echo
y
las cos umb es, la o denacion de és e
segun el cap icho de las pasiones
y
los medios de sa is ace -
las, engend a on una desmo alizacion gene al que ajo con-
sigo en los más de los Es ados el es ablecimien o de la i a-
nía (pues doquie a que se ex ingue
.
la disciplina in e na, ie-
nen á sus i ui la el eno
y
la coaccion ex e io ), desde el
año 400 a. de C. has a que pe dió G ecia su independencia
(1)
ISÓCRATES,
Pana h.
g.
153:
SY1(iozpx ica
&
o/
a7
-
o5
9
x
"
:1
x
N513cYN."n .
22
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
con Filipo de Macedonia, no ol iendo á ecupe a la al disol-
e se la mona quía de Alejand o el G ande, y siendo al in
decla ada p o incia omana (146 a. de C.) con el nomb e de
Acaya (1).
Si conside amos aho a las
legislaciones
de G ecia, p es-
cindiendo de la legenda ia de
Minos
pa a el es ado dó ico
de C e a (quizá mezclado con elemen os egipcios), así
como
de las ul e io es, pe o ménos conocidas, de
Zaleicco y Ca on-
das
(2) (ambos hácia mi ad del siglo VII a. de C.), el p ime a
(1) Así en A enas co no en Espa a iene luga es a sucesi a suce-
sion de la mona quía po la a is oc acia y de és a po la democ acia.
En Espa a el absolu ismo de los p ime os eyes dó ios p oduce las
agi aciones y las gue as en e ellos y
la a is oc acia, que e minan po
el momen o con la e o ma de Licu go, a o able á aquella en cuan o
limi ó el pode eal que más a de quedó casi anulado con la
c eacion
de los
é o os,
esul ando una o ganizacion cuyas o mas e an epubli-
canas, pe o cuyo ondo e a despó ico, pues que el que hubie a una asam-
blea del pueblo compues a de los ciudadanos, es o es, de los ménos, de
poco se ia á las clases in e io es some idas al pode i ánico de la
a is oc acia du an e cinco siglos. Po es o comienzan las insu eccio-
nes de aquellas que se unen
á
eyes, como Agis y Cleomenes, pa a al-
canza el de echo de ciudadanía y una pa icipacion en la p opiedad,
mo imien o que, despues de o igina la ins au acion de la oliga quía,
de iba á és a y e mina con Nabis, el je e de los pob es con a los
icos, que dá el de echo de ciudad á odos los homb es lib es, ele a á
los laconios y has a libe a á los ilo as.
En A enas, los
eupei idas,
je es de las amilias con ede adas, li-
mi an el pode eal, al cual hacen decenal y luego anual; gobie nan
du an e cua o siglos, y las quejas de las clases in e io es dá. luga
á
la ascenden al e o ma social y polí ica de Solon, a o able á las
clases in e io es, que con inúan Pisis a o y Clis enés.—(A.)
(2) Es as es legislaciones me ecen no se pasadas en silencio.
En el p eámbulo de la de
Zaleuco,
an alabada po los an iguos,
se exci a á los ciudadanos á ele a se de la con emplacion del cielo
y
del uni e so y de la disposicion bella y o denada de las cosas á la
exis encia de los dioses; se dice que és os no se complacen con los sa-
c i icios de los mal ados ni con los cos osos sac i icios sag ados,
y
"sí con los
p
opósi os hon ados y con las acciones ec as y jus as;
que odos deben p ocu a se buenos en pensamien os y en ob as, es i-
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
23
pa a los loc ios, el segundo pa a Ca ania y o as ciudades de
mando que ale más pe de la iqueza que me ece el deshono que
sigue á la maldad; se pin a con i os colo es el o men o que sien e
en la ho a de la mue e el mal ado; se conside an la humildad y la
jus icia de i adas é iden i icadas con la di inidad, y como ella e e -
nas; se p oclama la inmo alidad y la sancion en o a ida, y se di i-
nizan el espe o y el amo á la pá ia, á las leyes y. á los magis ados.
Se dis inguen en la ley los ciudadanos, los ex anje os y los escla os,
econociéndose la igualdad de los p ime os en el p ecep o que luego še
o muló:
legibus omnes pa en o;
se epa en po igual los bienes, y se
decla a el pa imonio inalienable, sal o el caso de ex ema necesidad;
se p e iene la monogamia
;
mos ándose el ma imonio en in ima ela-
cion con los sac i icios une a ios, y se iene en mucho á la muje , de
la que se de i aba una nobleza; se p ohibia hace cons a el p és amo
con in e és en esc i u a, segun unos, pa a acili a lo, y segun o os,
pa a deja lo pendien e an sólo de la buena é; se cas igaban los deli-
os y las malas cos umb es; con la amones acion, p ime o, y con la
mul a, caso de eincidencia; la calumnia á la pá ia ó
á
los ciuda-
danos; con la mue e, al que bebia ino sin ó den del médico; con la
pé dida de los ojos al adúl e o, y en o os casos se aplicaba el alion;
se ecomienda al juez que no deje que las pasiones dominen su espí i-
u; y po úl imo, su o ganizacion polí ica, que e a a is oc á ica, la
cons i u_ia el Senado, la Asamblea popula y los magis ados enca ga-
dos del pode ejecu i o. Es de no a , que á in de a moniza la en-
dencia p og esi a con la conse ado a, se cas igaba al que p oponia
una e o ma que e a echazada, ocando á la Asamblea la ó macion
de leyes nue as y al Senado la de ogacion de las exis en es.
La legislacion de
Ca ondas,
discípulo de Pi ágo as, es aún más
no able. En su p oemio se a i ma la comunidad del homb e jus o con
Dios, el aislamien o de los delincuen es, la union con los buenos y la
excelencia de la e dad; se condena la o peza en el habla ; se dice
que debe p ocu a se más se homb e de bien que sábio; se ecomienda
la limosna al pob e que lo es po desg acia, no po holgazane ía; se
decla a que es más hon ado mo i po la pa ia que dese a , y que
"cie amen e es más bello mo i que i i con e güenza y i upe io";
se impone la obediencia
á
la ley, aunque sea injus a; y, po úl imo, se
dice que la e dad, la hones idad, la mo alidad y la jus icia, son los
cua o anillos que unen al homb e con la di inidad. La ley p e iene
la enseñanza obliga o ia y g a ui a; la p opiedad e is e un ca ác e
eminen emen e social, censu ándose la excesi a es imacion de la i-
queza é imponiendo el debe de soco e al pob e; mues a un ele adí-
simo concep o del ma imonio en máximas como es as: "ame cada
24
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
Sicilia y de la Magna G ecia, las que debemos indica son
cual á su legí ima muje
"
, "no con ie as cosa an p eciosa dada po la
Na u aleza y egulada po la ley, (el pode gene ado ) en o pe é inicuo
goce; pa a engend a y no pa a sa is ace la li iandad, e ha sido dado
po aquella,
"
"
a
sea cas a la muje y no ame á o o;,, se es ablece la mo-
nogamia y se au o iza á odos pa a esca nece al adúl e o; se i upe a
como in ame al que lle a la disco dia al hoga dando mad as a á sus
hijos; se p ohibe con ae nue o ma imonio con quien ue a más jó-
en que el esposo epudiado; se es ablecia el ma imonio
E,^cxanpos,
en
i ud del cual el pa ien e más p óximo es aba obligado á con ae ma-
imonio con la doncella he ede a, pa a conse a la
7
E o
S
, base de la
sociedad; e a la agnacion base de la o ganizacion polí ica y la cogna-
cion base de la sucesion en el pa imonio; y se con e ia la educacion
del meno á los cognados
y
la adminis acion de sus bienes á los agua-
dos. Es no able el de echo penal, no sólo po la sé ie y g adacion de
los deli os y po oma se en cuen a la in encion y el p opósi o, sino po
el ec o sen ido de la pena que e elan es as palab as: "el acusado que
mi e mal al acusado , me ece el ódio uni e sal y su i á la pena que
alcanza al ing a o, po que es o es ol e mal á aquel po cuyo medio
nos lib amos del c imen, al modo que po ob a del médico nos lib a-
mos de una en e medad mo al,. Po úl imo, la o ganizacion polí ica
descansaba en el Senado y en la Asamblea, esidiendo el pode judi-
cial en odo el pueblo; y en cuan o á las elaciones in e nacionales,
son no ables es as palab as en que se ensalza la hospi alidad: „el nú-
men ado ado en una comun eligion po odos los pueblos, se aleg a
de que sé obse e el debe de la hospi alidad
y
se enga de los que lo
conculcan.„
La legislacion de
Minos,
ipo, como dice Pepe e, de un homb e
di inizado y de una di inidad humanizada, es como la ansicion
del pe íodo he óico al humano y la p ecu so a de la de Espa a, siendo
sus asgos ca ac e ís icos el ca ác e gue e o y el amo á la pá ia,
á que llamaban los c e enses
N
.E pcs,
ma ia.
Al lado del p incipio
de unidad y de igualdad que e elan la educacion y ida en comun,
siendo elemen os de aquella la poesía, la música y la gimnás ica, e-
nian, no cas as, pe o sí clases, aunque Pas o e lo niega; sace do es,
gue e os, ag icul o es y escla os, cuya condicion no e a an du a como
en o os pueblos. La p opiedad enia una o ganizacion social, como lo
mues a la ins i ucion de los banque es públicos, que se celeb aban con
lo que sob aba despues de a ende al cul o de los dioses y á las necesi-
dades del Es ado, no conociéndose, segun algunos, la p opiedad p i-
ada, y habiendo nacido és a, segun o os, cuando se elajó la p imi-
i a o ganizacion. El concep o ma e ialis a de la muje y del ma i-
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA
DE LOS GRIEGOS.
25
las de
Licu go y &ion (1).
Licu go (2) (en e los años 1000 y 850), aunque omó p es-
ado mucho de C e a, dó ia ambien, aspi ó, sin emba go, á
es ablece las cos umb es p ime as, pe didas en las luchas
in e nas y ex e io es,
y
asegu a su pe pé uo impe io, p ohi-
biendo exp esamen e la edaccion de leyes ju ídicas es-
ic as. Su p incipio undamen al ué la más ín ima union
del ciudadano con el ó den polí ico, que debia se igualmen-
e pa a odas las pe sonas el de e minan e sup emo, á la ma-
ne a de un mecanismo. Con o me á es e p incipio, se o ga-
niza on odas las condiciones: la igual epa icion de la p o-
piedad e i o ial en e a en un núme o de lo es indi isibles
monio y la subo dinacion de és e al in e és del Es ado, dió luga á
que se consin ie a el amo en e pe sonas de un mismo sexo y el ap o
de los jó enes, se die a á aquella una educacion a onil, y se au o iza a
el
apa amien o de los esposos pa a p e eni los e ec os de la excesi a
ecundidad. Así como Minos es legislado de su pueblo y juez del in-
ie no, su he mano Radaman o, undado del alion, eje ce el pode ju-
dicial é inspecciona odos los ibunales es ablecidos en las ciudades,
los cuales juzgan con a eglo á un p ocedimien o b e e y sencillo,
basado en el ju amen o, y en que es á p osc i a la elocuencia po lo
mismo que lo es án los e ó icos. En cuan o á la o ganizacion polí ica,
á la mona quía di ino-he óica de}Minos, sucede la epública, con la
Asamblea popula , que iene el
e o
espec o de las decisiones del Se-
nado y de los zoo-
ic ó magis ados sup emos; se econoce el de echo
de insu eccion, como limi e al pode de és os, y co no no se de e mi-
naban los casos en que e a líci o el eje ci a lo, A is ó eles decia que en
C e a no habia más que una somb a de cons i ucion. Polibio consi-
de a á és a como democ á ica po el
e o
y el de echo de insu eccion;
pa a Plu a co y A is ó eles es a is oc á ica po el pode de los xoalu y
su o ígen p i ilegiado, y lo p opio hace Pepe e, el cual obse a que la
a is oc acia pa icipaba del pode de la Asamblea. Las ciudades de
C e a se cons i uyen independien emen e, pe o o man una ede acion,
cuyas bases de unidad e an la analogía de la cons i ucion, la comu-
nidad eligiosa y el ibunal ede al, econociéndose la
c6ono),1 z a,
en
i ud de la cual el miemb o de cada ciudad gozaba en las demás de
odos los de echos ci iles y polí icos.—(A.)
(1)
HERMANN, o. c. I, 1. 88.
(2)
HERMANN, a 23-30.
32
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
(T p. ), que nada ep esen a po sí mismo, sino co no conse-
cuencia an sólo de la conduc a ju ídica, y en la pena de la
a imia, es o es, de la expulsion de la comunidad polí ica (1),
impues a á muchas asg esiones de los debe es públicos.
Las o ensas (
Ú
Pp s) á la pe sonalidad ajena, en las cuales,
en el más ámplio sen ido, se comp enden aún las de pala-
b a, podian, segun el de echo á ico, se cas igadas has a
el pun o de que en los a aques de hecho es aba pe mi ido á
un e ce o eclama el cas igo público. Dichas o ensas es a-
ban p ohibidas has a con espec o á los escla os que no pe -
eneciesen al o enso , po la azon de no acos umb a así al
ciudadano á es e p ocede (2). El suicidio se penaba am-
bien usualmen e con la pé dida de los hono es úneb es,
como ac o- injus o de ue za con a noso os mismos, al pa
que como una p o anacion del Es ado, excepcion hecha de
alguna que o a legislacion.
En ando aho a en la pa e especial, debe no a se lo si-
guien e:
1.—La
di ision de Zas pe sonas
en ciudadanos, pe iecos
y
me ecos, ex anje os y escla os.
A)
Sólo el ciudadano enia plena capacidad ju ídica, la
cual dependia de la pa icipacion en una misma comunidad
ci il. Sin emba go, aun en e los ciudadanos, en los p ime-
os iempos, exis ió cie a desigualdad polí ica
y
has a ci il,
undada en la oposicion de la clase noble (Eupá idas) y del
demos, que exis ian en odas las ibus: desigualdad que sólo
concluyó pos e io men e, en la época de la democ acia pu a.
B)
Los pe iecos
y
me ecos cons i uian una clase in e -
media; pues ni e an ciudadanos, ni escla os. Los p ime os (3)
(1)
WACHSMUTH, III,
p. 183.
(2)
HERMA.NN, III, §.
60.
El co o en el
Edipo
de
So ocles
exp e-
sa (873)
l
a
e d
a
d, con i m
a
da, po od
a
l
a his o ia:
ú(3pcs cpuTeuec
iupa ou.
(3)
HERIIIANN, III^ §. 61; WACHSIISUTH
?
III,
p. 181.
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
33
o maban aquella pa e de los an iguos habi an es del país
conquis ado, que conse ó su libe ad pe sonal
y
sus p opie-
dades e i o iales
á
cambio de un ibu o al encedo , segun
acon eció en Espa a (á dis incion de lo que oca ia con los
ilo as). Los me ecos (1), po el con a io, cuyo núme o c eció
mucho, especialmen e en A enas á causa de la si uacion de.
es a ciudad, e an como asallos ó clien es es ablecidos po
siemp e ó po mucho iempo, ó pe sonas ecibidas en la co-
munidad, y que en cie os espec os se conside aban como
ex anje os, . g ., no pudiendo adqui i p opiedad e i-
o ial y eniendo que elegi á un ciudadano como pa-
ono (ip
0ó
i
xc
ns) , pe mi iéndoles , en cambio , el Es ado ,
me ced á un ibu o mode ado, eje ce las p o esiones ci-
iles.
C)
Los ex anje os ca ecían de de echo, pe o gozaban
de p o eccion, me ced al de echo de Dios
y
de hospi ali -
dad (2); pos e io men e se es ablecen leyes ó a ados, en
especial en el ó den polí ico me can il, que asegu aban á los
miemb os de un Es ado sus de echos an e las au o idades
de o o.
D)
La escla i ud, o igina iamen e nacida po la con-
quis a de los pueblos que habi aban el e i o io, una pa e
de los cuales, la peo a ada, se cons i uyó en aquel es ado
(que se p odujo luego ambien de o os modos), se dis in-
gue de la escla i ud de los demás pueblos po no se líci o al
seño ma a al sie o, ni ende lo ue a del país. Sólo el es-
cla o del Es ado podia ene p opiedad. El emancipado no
se hacia ciudadano, sino me eco.
2.—El
ma imonio
ué monógamo en odos iempos (3),
(1)
HERMANN
3
I, §.
15.
(2)
HERMANN, III, §. 151.
(3)
La
bigamia
de
Sóc a es
y
Eu ípides
es
una
eonseja.
—WAcHs-
MUTII, III, p.
204.
TOMO II.
3
34 CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
pe o e a legalmen e líci o el concubina o. Además, la aban-
donada educacion de las muje es
y
el sen ido g iego condu-
je on á mi a con indulgencia,
y
aun á admi i en el a o á
las co esanas, muchas eces de g an cul u a in elec ual (1) .
En los iempos homé icos, se ealizaba el ma imonio oda ia
po una especie de comp a; despues, median e un con a o, á
cuya celeb acion concu ia la sancion eligiosa. En Lacede -
monia subsis ió, pa a lle a á la muje á la casa, la o ma
del ap o (2). Más a de, llegó á es a en uso, como signo
de un ma imonio legí imo
y
ga an ía pa a di icul a el di-
o cio, la do e ( po 1), en la cual el ma ido no enia más que
el usu uc o, debiendo a ianza con hipo eca (3). Los hijos
habidos en ma imonio con un ex anje o, u ie on di e sa
conside acion segun los iempos: úl imamen e, en A enas,
pa a goza de odos los de echos ci iles, se necesi aba que el
pad e
y
la mad e los u iesen. Cuidó en especial la ley de
conse a , has a donde ue a posible, la amilia del pad e en
sus descendien es,
y
asegu a , den o de ella, el pa imonio
pa a la hija llamada á la he encia (&icxXYlpos—hija he e-
de a), con la cual el más inmedia o pa ien e a on cola e al,
enia el de echo
y
aun el debe de casa se. Si la hija e a
pob e, podia obliga le á casa se ó á do a la con enien e-
men e (4). En la eleccion de esposa, siguió p edominando
la an igua p e e encia po los pa ien es. En los iempos
he óicos, p escindiendo de la elacion en e pad es é hi-
jos, no exis ia impedimen o alguno en e los demás g ados,
po inmedia os que uesen (5); pos e io men e se p ohibió en
A enas el ma imonio en e los he manos de mad e. El de-
echo á ico pe mi ia la adopcion, aunque exis iesen hijas;
(1)
HERMANN, III^
§.
29.
(2)
HERMANN, §. 31.
(3)
WACHSMUTH
9
III
9
p. 221.
(4)
HERMANN, I
9
S.
121.
(5)
WACHSMUT$
III
^
p. 157 y 170.
^
CONCEPCION,. JUR DICA Y POL TICA DE LOS GRIEGOS.
35
y
aun e a un debe , á al a de hijos, pa a conse a la ami-
lia
y
e i a se pe die an los
sac a
á ella e e en es (1). El di-
o cio podia ene luga po pa e del ma ido
y
po medio
de la me a de olucion ó abandono de la muje ; pe o és a, si
e a abandonada sin azon, podia eclama que se le es i u-
ye a la do e ó que se le pagasen los in e eses y sus alimen-
os. Tambien la muje podia pedi el di o cio an e el a con-
a. El adul e io se cas igaba (en Tenedos, con la mue e). El
adúl e o so p endido in agan i podia se mue o po el
ma-
ido,
con o me á las leyes á icas (2).
Las muje es se conside aban como meno es du an e oda
su ida, eniendo en el pad e ó el ma ido un seño
y
p o ec-
o jun amen e (wp os). La iuda, segun pa ece, podia ol e
á casa del que la u o en su po es ad, ó con inua la ida do-
més icá con sus hijos, que en es e caso, omaban á la ez la
o una y la u ela de su mad e (3) .
3.—El
pode pa e no,
que nacia del ma imonio, de la
adopcion
y
aun de la legi imacion., ué más sua e que en
Roma (4) . Cie o, que enia luga la exposicion de los hijos,
á
la cual ninguna ley exp esa se oponia, excep o en Tebas; pe o
la opinion pública la ep obaba. Solon pe mi ió el de echo' de
ende sólo á aquellas hijas que se habian p os i uido (5) .
La u ela e a debe de los p óximos pa ien es, y.
se ha-
liaba bajo la inspeccion de los magis ados supe io es (6).
4.—La
sucesion
e a in es ada
y
es amen a ia (7). La p i-
me a, espec o de la cual sólo enemos á la is a el de e-
(1)
WdCHSMUTH,
p. 170,
y
HERMANN,
I,
§. 120.
(2)
WACHSMUTH,
p. 180.
(3)
HERMANN, III,
§. 56.
(4)
HERMANN,
I,
§. 122 y GALAS,
De . de sucesion,
I,
p.
312, e c.
(5)
HERMANN, III,
§. 11.
(6)
WACHSMUTH, III,
p.
173.
(7)
V.
especialmen e sob e es o
á
GALAS, O.
c.,
I, p. 281, e c.,
y
WACHSMUTH, III,
p.
215.
36
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA' DE LOS GRIEGOS.
cho á ico, se undaba en el pa en esco de consanguinidad,
qué comp endía á los descendien es
(yE os)
y á
los cola e a-
les
(au an a) .
En e los descendien es, los hijos de ma i-
monio ecibian igual po cion de la he encia; pe o las hijas y
demás muje es de la amilia sólo podian pedi do e
y
alimen-
os;
y
aun allí donde á al a de a on e an llamadas á la he-
encia, quien la ecibe p opiamen e po su medio, es el pa-
ien e p óximo con quien enia que casa se, adqui iendo así
la sucesion pa a los hijos u u os (1) . En la línea ec a, e a
ilimi ado el de echo de ep esen acion, y no se necesi aba
in e encion judicial alguna pa a la he encia. En la cola e-
al, el g ado más p óximo excluía al más emo o,
y
en igual-
dad de g ado, el a on á la muje . Di ícil es de e mina la
sucesion en la línea ascenden e. Él de echo de es a no se
in odujo en A enas has a Solon (2);
y
aun en onces, en
la suposicion de que no exis iesen hijos de sang e. La adop-
cion
y
la ins i ücion de he ede o se enlazaban. Po el con a-
io, los legados que no se e e ian á bienes muebles ni pe -
judicaban el de echo del he ede o necesa io, es aban pe mi-
idos (3). La egla omana
2iemo
p o pa e es a us, p o pa e
in es a us decede e po es ,
es comple amen e ex aña al de e-
cho g iego (4) . En A enas se enia especial cuidado de la o -
denada adminis acion de lá he encia (5).
5.—En el de echo
eal,
e a especialmen e la p opiedad in-
mueble obje o inmedia o de la a encion pública. La in asmi-
sibilidad de la p opiedad e i o ial he edada (ya di idida,
como en un p incipio en Espa a, po igual, ya, como en o as
pa es, desigualmen e) e a base muy impo an e de la cons-
(1)
HERMANN, III, ^.
63.
(2)
HERMANN, §.
64.
(3)
WAC
g
sMUT
g
, III,
p. 219.
(4)
HERMANN,
IlI,
§.
64.
(5)
WACHSMUTII,
III,
p.
220.
o
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
37
i ucion comunal, pe mi iéndose, sólo en caso de ex ema ne-
cesidad, p escindi de es e p incipio; en o os Es ados, exis-
ia la p ohibicion de en iquece se más allá de una cie a me-
dida, p ecep os ambos que el ul e io desen ol imien o de la
sociedad hizo cae en el ol ido (1). La posesion de buena é
de una cosa es aba p o egida po Zaleuco, has a que ecayese
decision judicial (2). Los limi es es aban san i icados po la
eligion. Las asmisiones de la p opiedad se hacían cons a
(en algunos pocos luga es en lib os de egis o) po el es i-
monio de los ecinos ó po la no i icacion á la au o idad (3).
En e las se idumb es, había una legal de especial impo -
ancia en i ud de la que el ciudadano que habia buscado
agua en su he edad has a diez oesas de p o undidad, sin
halla la, podia oma la dia iamen e dos eces, has a cie a
can idad, del ecino (4). El de echo de indica la p opiedad
pe dida exis ia en el de echo á ico, pa icula men e con es-
pec o á los escla os (5). La p opiedad podia ambien pe de se
po p esc ipcion, sob e lo cual había algunos p ecep os,
como po con iscacion (6) .
6.—El de echo de
obligaciones,
especialmen e en lo conce -
nien e á los con a os, no se desen ol ió en G ecia an o
como en Roma, po que al aba allí el sen ido o mal con e-
nien e pa a ello; me ced á lo que sólo exis ian p incipios ge-
ne ales, así como ampoco se a ibuia g ande impo ancia á
las ó mulas, en la pe secucion de
.
los de echos. La legisla-
cion g iega es ablece dichos p incipios gene ales en odos
aquellos con a os que se p esen an en una ida social ya
medianamen e desen uel a, como son mú uo, comoda o, de-
(1)
HERMANN, III,
§.
62.
(2)
HERMANN, III, 91.
71.
(3)
HERMANN, III,
§.
65.
(4)
HERMANN, III,
§.
62.
(5)
WAC
g
sMUT
g
,
III,
p,
238.
,
(6)
WACHSi12UTH,
p.
238.
38
CONCEPCION
JIIRÍDICA Y
POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
pósi o, p enda, hipo eca, comp a- en a, a endamien o, al-
quile , con a o de ob as, sociedad, e c., así como en las obli-
gaciones e e en es á la indemnizacion po daños cau-
sados.
Ninguna o ma especial se hallaba p esc i a pa a los con-
a os. La es ipulacion omana e a desconocida. Toda con-
encion que no e a con a ia al ó den é in e és de la epú-
blica, ni inmo al, e a econocida como álida, alcanzando
ambien, segun pa ece, pe sonalidad ju ídica odas las socie-
dades
y
co po aciones exis en es •, ó que pudie an exis-
i (1) . Los medios p incipales de segu idad e an los docu-
men os (en A enas, muy en uso)
y
el es imonio. En los con-
a os esc i o s, se incluyen á menudo penas con encionales.
Tambien se usaba la ianza, pudiendo exigi se, desde luego,
la esponsabilidad al iado . En el p és amo, donde e a e-
cuen e un ele ado in e és, la p ision pe sonal po deudas no
enia luga en A enas, sino en las acciones p i ilegiadas del
Es ado
y
de los come cian es. Mas apa ece la o ma peculia
del
E anos (2),
indi idual 6, socialmen e empleado, es o es,
una mú ua p o eccion, que, unida al p és amo g a ui o, obli-
gaba en cie os casos al p es a a io á la de olucion has a
donde sus ue zas alcanzasen, dando luga á una accion que,
sin emba go, pa ece que sólo se ia pa a in ligi una mala
no a al desag adecido, an e la opinion pública. Tambien se
halla en el p és amo la o ma de la en a (3), compa able, no
sin exac i ud, con la comp a de en a e pé ua en Alema-
nia: pues que, de igual mane a, la suma p es ada se daba
como p ecio de un obje o pe enecien e al p es a a io, el
cual, sin emba go, se ese aba el usu uc o de aquel, pa-
gando in e eses, así como el de echo de ecupe a lo po la
(1)
HERMANN, III, 1. 68.
(2)
HERMANN, III,
1.
67.
(3)
HERMANN, III, 645; WACIISMIITH,
p.
232.
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
39
suma ecibida (1). Los con a os de p és amo á la g uesa
ue on muy ecuen es, especialmen e en A enas, habiendo
enido el de echo ma í imo de la isla de Rodas (de donde los
omanos
.
oma on su
lex Rhodic de jac o)
g ande impo -
ancia pa a el desa ollo de es a ama.
El a endamien o , que se o ece como a endamien o
empo al
y
pe pé uo, el úl imo de los cuales pasó de G ecia
á Roma, como en i éusis, ué obje o de muchas disposiciones.
En la en a, á la cual en A enas se imponía un an o po
cien o del p ecio, se p esen an las a as (
&ppa
3
w )
y
la dis-
posicion de que, una ez concluido el con a o, el comp ado
no hacia suya la cosa, si no habia llegado á paga el p ecio
e ec i o con enido (2).
Las obligaciones de indemniza po daños, á la pe sona
y
á los bienes ecibie on bas an e desa ollo (3).
7.—En el de echo
penal,
se mues a especialmen e el p o-
g eso, desde la p imi i a enganza p i ada al cas igo po el
Es ado (4). Toda clase de asesina os, homicidios
y
he idas in-
encionales se conside aban, segun las ideas a enienses,
y
aun en gene al g iegas, desde un pun o de is a eligioso,
(1)
HERMANN,
UI,
1.
66, es cie o que no alude á la o ma del de e-
cho ge mánico; pe o la o ma g iega e a en p incipio, y quizá ambien
en las consecuencias, más a o able al p es a a io ( . g ., la i emi-
sibilidad po pa e del p es amis a), a in con aquel.--V. especialmen-
e los pasajes ci ados po He mann.
(2)
Sólo Ca ondas, cuya disposicion ap obaba Pla on, habia enla-
zado la asmision de la p opiedad á la conclusion del con a o y a-
cul ado al endedo pa a ende á c édi o, co iendo el iesgo:
V.
HERMANN,
1.
69.
(3)
WACHSMUTH, III,
p. 237;
HERMANN, §.
69.
(4)
El p incipio del de echo penal de Solon no ué, en e ec o, la
enganza p i ada, ni ampoco la expiacion eligiosa que inspi aba la
legislacion de D acon; ué la p e encion y conse acion del Es ado.
Que no en endie on siemp e ec amen e és a los a enienses lo de-
mues an la mue e memo able de Sóc a es y las pe secuciones de que
ue on obje o Alcibiades, Pi ágo as, Diógenes y o os.—(A.)
40
CONCEPCION JURÍDICA Y POLÍTICA DE LOS GRIEGOS.
como una p o anacion, de la cual e a debe sag ado lib a
el e i o io. Aun el eo sin in encion debía sali de és e, á
lo ménos, po algun iempo;
y
has a las cosas inanimadas é
incapaces de delinqui , po medio de las cuales se ocasionaba
la mue e de un homb e, se lle aban ambien ue a (1). Los
medios penales e an muy di e sos; las más sua es o mas de
la pena de mue e, e an el eneno ó la es angulacion den-
o de la cá cel; y las más du as, la ejecucion pública po
medio de la maza ó po decapi acion: a as eces se aho-
gaba,
se quemaba
y
se empalaba (2).
El de echo
p ocesal
(3) se hallaba muy desen uel o
en
Á ica (4) .
(1)
WACHSMUTH, §.
61.
(2)
WACHSMUTH, §.
72.
(3)
Cie amen e que el de echo p ocesal es una de las amas de la
legislpcion a eniense más desa olladas. La pac icipacion del pueblo
en el pode judicial, la dis incion en e la ins uccion y la decision
del p oceso, la clasi icacion de las acciones en públicas y p i adas; la
a iada o ganizacion de ibunales: a eópago, a con as, el g an ju a-
do de los helias as, el Senado y el pueblo, de un lado; y de o o, los
á bi os, los cuad agin a i os, los e e as, los nau ódicos, los me ó-
nomos, e c., los ámi es de la sus anciacion en el p ime pe íodo:
emplazamien o, depósi o, ju amen o de since idad de ambos li i-
gan es, excepciones, p uebas, e c.; y en el segundo, la solemnidad
é impo ancia de los deba es o enses, sob e odo, en el ju ado y en
el a eópago, amosos los de ambos, aunque los de cada cual
á su
modo; los ecu sos de apelacion, cuando se iolaban las o mas ó se
dic aba un allo injus o; el de echo de asilo y el de g acia ó indul o,
e an sus elemen os p incipales, bas an es
á
d emos a su pe ec-
cion y desa ollo.—(A.)
(4)
Sob e es o, la ob a capi al es la de
MAIER
y
SCHáMA•N:
P o-
cedimien o á ico (De a ische P ocess);
1824.
ELEMENTOS DE LA NACIONALIDAD ROMANA.
41
SEGUNDA DIVISION.
B e e exposicion de la his o ia (1) del De echo omano
(2) .
CAPÍTULO PRIMERO.
LOS ROMANOS EN GENERAL.
§. 1.—Elemen os de la nacionalidad omana.
Roma, en la an igüedad, suminis a la p ueba de que
(1)
La p incipal ob a sob e la his o ia de Roma, es oda ia la de
NIEBUHR,
que ha hecho época:
His o ia omana (Die ómische Gesch.),
cuya úl ima edicion es de
1853 (a).
En iempos más ecien es, se ha
emp endido la e undicion de es a his o ia en a ias ob as de mé i o:
el de
GERLACU
y
BACHOFEN,
His o ia de los omanos (Gesch. de
Róme ),
.
I, 1851,
en eaccion, has a cie o pun o, con a Niebuh ,
ol iendo á a ibui g an alo á la adicion ela i a á la an igua
his o ia omana, pe o
á
menudo sin c í ica:
SCHWEGLERI,
.
I, 1853,
ensayo ex enso, que en gene al se a iene al pun o de is a de Niebuh ;
PETER,
His . de Roma (Gesch.. Roms),
. z
y II,
1853
y
1854,
exposi-
cion impa cial, siguiendo á Niebuh , y que iene en cuen a las nue-
as indagaciones; Teodo o
MOMMSEN,
His . om. (Rom. Gesch.),
.
1,
1854 (b),
o ece un cuad o pin o esco que, con azon, ex iende la his-
o ia de Roma á his o ia de oda I alia, p esen ando muchos pun-
os nue os de is a, aunque ambien á eces a e idas suposiciones.—
Sob e la, his o ia especial ju ídica y polí ica de es e pueblo, éan-
se:
ZIMMERN,
His . del De . om. has a Jus iniano (Gesch. des
om. R. bis au Jus .),
1 pl.,
1826; HUGO,
Hís . del De . om. (G.
des om. R.),
1832; WALTER,
I is . del De .
om.
(G. des om.
R,),
2.° ed.,
1845;
PUCHTA,
en. el omo i de su
Cu so de Ins i uciones
(Cu sos de Ins i u ionen), 4.
a
ed.
1853; ERXLEBE ,
T a ado de
De . om. (Leh buch d. . R.),
. I,
que con iene
la
His o ia,
1854;
IHERING,
Espí i u del De . om. (Gei4 d. . R.)
1
.,
1852 (e).
(2)
Pueden consul a se además: el omo e ce o de los
Es udios so-
(a)
T ad. . po M. Golbé y, en 7 ol., 1830-40.—(N.
T.)
(b)
Se concluyó de publica en 1860, y ha sido ad. al . po M. Alexand e
y al
español po D. A. Ga cía Mo eno y dada á luz en 8 ol., de 1874 á 1877.—(N.
T.)
(e)
T ad. al . po M. de Meulenae e: an publicados 3 ol. 1877-78.—(N.
T.)
•
43
DESARROLLO DE LA VIDA Y DEL ESTADO ROMANO.
y
oda ía la ida omana, al des ui se, halló un pun o de
apoyo en la iloso ía es óica, que u o indudable in lujo en
el p og eso del de echo omano: in lujo que en o os iem-
pos se ha exaje ado, pe o que hoy se deses ima demasiado
ambien.
§. 2.—Desa ollo de la ida y del Es ado omano en
gene al.
La mision his ó ico-uni e sal del pueblo omano se halla
como imp esa en su ca ác e . Un pueblo, que desde el p in-
cipio posee un ge men obus o de
p
ida en la sencillez de
cos umb es de sus indi iduos
y
en el espe o
á
los lazos de
amilia, al pa con un cla o en endimien o
y
un sen ido de
ó den y subo dinacion o mal, pe o al que, po al a de im-
p esionabilidad espec o de los bienes absolu os
y
supe io es
de la ida, la eligion, la ciencia
y
el a e, lle aba su olun-
ad sólo á los ines ex e io es p ác icos, debía necesa iamen e
aspi a , en la conciencia de sus ue zas ín imas, an o á
una o ganizacion adecuada de las elaciones sociales en su
Es ado, como á un impe io en lo ex e io que g adualmen e
some ie a á odas las naciones. Lo que ca ac e iza
á
la ida
omana y ?a dis ingue, no ya de la o ien al, sino ambien de
la g iega, consis e, po una pa e, en la c ecien e sepa acion
de esa ida po espec o á su ondo é ico, y en la enden-
cia que de aquí esul a hácia lo ex e io
y
o mal, especial-
men e en la ida ju ídica
y
polí ica; y po o a pa e, en la
apa icion del
yo
(subje i o), de la conciencia de sí mismo
y
de su p opia olun ad, en
la pe sonalidad
ex e io men e ac-
i a. Y si en el p ime aspec o, la ida omana dió un paso
más—y aun el úl imo paso puede deci se en la an igüedad
an ec is iana—en el camino del di o cio en e la ida
y
su
con enido obje i o mo al, así como en. el subje i ismo
y
el
JD
./I
DESARROLLO DE LA VIDA Y DEL ESTADO ROMANO.
49
egoísmo ex e io , po o a pa e hay ela i o p og eso en el
desen ol imien o de es e
yo
subje i o en la es e a de sus e-
laciones, en la concepcion de la pe sonalidad
y
libe ad ci i-
les: odo lo cual cons i uye el elemen o posi i o, median e
que el pueblo omano ha conquis ado su impo ancia en la
his o ia uni e sal
y
eje cido pode oso in lujo has a los úl i-
mos iempos. Pe o es e elemen o enia que se ambien el que
p oduje a su in e io decadencia, po su di o cio de aque-
llos p incipios supe io es, una ez cumplida la o ganizacion
o mal de los ines ex e nos y la ex ension de su sobe anía.
TOMO
II.
4
50
ÉPOCAS PRINCIPALES.
CAPÍTULO II.
OJEADA Á LA. HISTORIA JURÍDICA Y POLÍTICA
'
DE ROMA, HASTA
JUSTINIANO.
§. 1.—Épocas p incipales.
• Las p incipales épocas del desa ollo de es e de echo, que
no coinciden igu osamen e en el público y en el p i a-
do, se de e minan aquí po espec o á es e úl imo, como el
p edominan e. La his o ia del de echo polí ico de yoma no
es, sin emba go, ménos ins uc i a: po que, si no con an a
a iedad como en G ecia, o ece, en el ciclo que eco en aquí
odas las o mas esenciales del Es ado, desde la mona quía,
la epública a is oc á ica
y
la democ á ica, has a el despo-
ismo del impe io, el desen ol imien o na u al de un mismo
p incipio, que mues a cómo el espí i u o malis a, ex e io
y
cada ez más di o ciado de los elemen os é icos
y
obje i-
amen e ju ídicos, conduce g adualmen e á la mayo ía de
las masas democ á icas
y
á la disolucion del ó den polí ico,
que si el impe io oda ia con iene po algun iempo, es sólo
pa a o ece un molde ex e no al nue o p incipio c is iano,
que ae consigo un ondo supe io
y
nue o ambien
á
la
ida.
A endiendo, pues, p incipalmen e al de echo p i ado, pue-
de di idi se la his o ia ju ídica de Roma en cua o épocas,
que no cabe, sin emba go, dis ingui con lími es igu osos,
sino po el espí i u que p edomina en cada una. La p ime-
ÉPOCAS PRINCIPALES.
51
a es, sob e odo,
eligiosa
(pe o
no eoc á ica, ni sace -
do al);
y
en ella la
unidad
de la ida
y
de odas las ins i u-
ciones se a i ma po espec o á la eligion: se ex iende
desde la indacion de Roma has a la Ley de las XII ablas.
La segunda comienza con és a, en la cual se inicia ambien
la sepa acion en e la eligion
y
el de echo y, en es e, en e
el p i ado
y
el público, llegando has a el in de la epú-
blica: es a es la época, como ya an es se ha no ado, de las
oposiciones,
que al cabo se esuel en en la gene alidad
y
pode democ á icos. La e ce a alcanza desde Augus o á
Cons an ino (segun Gibbon
y
Hugo, has a Alejand o Se e-
o + 235); y o ece la decadencia de la ida pública, aunque á
la ez la con e gencia de las ue zas espi i uales que oda ia
es an sanas á la elabo acion cien í ica del de echo
p i ado,
median e los j u iSconsul os. La cua a época p incipia en
Cons an ino, que lle a el cen o de g a edad del impe io á
Cons an inopla,
y
acaba en Jus iniano; apa eciendo en ella,
bajo la p esion de las ibus ge mánicas in aso as, que p o-
ducen la calda del impe io, la aspi acion á ija
y
ce a
odo el desen ol imien o an e io del de echo po medio de
compilaciones y
de una legislacion o denada (1).
(1) O olan di ide la his o ia del De echo omano en es épocas:
Mona quía, República é Impe io, y pa a jus i ica la,
,
bas a conside-
a , dice el S . Ma anges en la ob a ci ada más a iba, que el desa -
ollo del De echo en an dis in as es e as es siemp e a mónico, y que
los cambios en el polí ico esponden á cambios ealizados en el De-
echo odo, mucho más en Roma, donde el De echo polí ico p epon-
de a;,, Gibbon y Hugo dis inguen cua o épocas: in ancia, ju en ud,
i ilidad
y
ejez, di ision que siguen Mackeldey, Wa nkénig y Gi-
aud. Ma ezoll ambien admi e cua o, aunque con di e sos lími es.
Tomando como base la di ision de O olan y comple ando la que
hace La e ie e, puede hace se la siguien e:
1) De echo p imi i o (Mona quía); 2) De echo ci il de Roma (Re-
pública): a) De echo de las XII ablas;
b)
De echo p e o io; 3) De e-
cho omano (Impe io);
a)
bajo el in lujo del es oicismo (has a Cons-
an ino);
b)
bajo el in lujo del C is ianismo (has a Jus iniano).--(A.)
52
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO' ROMANO.
La his o ia ju ídica, po úl imo, no debe a a se como
me amen e
ex e na
ó de las uen es (1), sino ambien como
in e na
ó de las doc inas, á la ez que en cons an e elacioñ
con los elemen os é icos de la ida en e a, po más que sólo
haya de o ece se aquí en b e e esúmen.
§. 2.—P ime a época.
Desde la undacion de la ciudad, has a la Ley
de las XII ablas.
(1 á 304 u. c.-753 á 450
a. d.
C.)
I.—El
comienzo de la his o ia omana se halla sume gido
en una oscu idad, que oda ia no han log ado disipa su i-
cien emen e las in es igaciones his ó icas. Al en a en la
his o ia, hallamos ya el pueblo omano,
Pop? lus Romanos
Qui i ium,
di idido en es ibus, que aluden á la iple des-
cendencia de los la inos, sabinos y e uscos, á sabe : las de
los amneses, icios
y
luce es. Cada una de las es se sub-
di idia en' 10 cu ias,
y
cada cu ia en 10 decu ias, que, segun
Niebuh , no son o a cosa que las
gen es:
habia, pues, 30 cu-
ias
y
300 decu ias ó gen es. Cada una de las p ime as enia
su nomb e, su je e (cu io), su luga p opio pa a euni se
(cu ia) y
un o o en la Asamblea pública, que, o ganizada
po cu ias
y
amilias en
comi ia ca ia a,
ep esen a al Es ado
en e o. Y así como los Comicios se o maban po los cabezas
(1) 116 aquí la enume acion que hace Eschbach de las uen es del
De echo omano:
Jus ci ile Papi ianum, Lex duodecim Tabula um;
Jus Fla ianum; .Tus Aelianum; leges; plebisci a; sena us-consul a;
mo es majo um; ius hono a ium; auc o i as p uden ium; Cons i u-
iones P incipum ( esc ip o, dec e a, edic a, manda o),
con enido de
los Códigos G ego iano, He mogeniano y Teodosiano;
Jus inia-
neus Codex, Pandec as sea Diges a; Ins i u iones; Codea epe i ae p e-
lec ionis; No ellae.--(A.)
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
53
de amilia,
pa es amilia um,
se o mó ambien una asam-
blea gene al, el Senado, po los
pa es gen ium.
Ambos, el
Senado y los Comicios, elegian un
eo
i alicio, p opues o
po el p ime o
y
acep ado po los segundos,
y
el cual,
en i ud de su
impe ium,
e a el sup emo di ec o de los
asun os comunes, capi an
y
juez sup emo; su pode , sin em-
ba go, se hallaba esencialmen e limi ado po la au o idad,
cons i ucionalmen e coo denada á él, del Senado, que sin
duda e a el ó gano más impo an e del Es ado, y que, con-
ocado
y
p esidido po el ey ó su ep esen an e, eje cia de-
echos de suma ascendencia
y
enia que discu i y esol e
lo que debia some e se á la o acion del pueblo. Cuando se
a aba de da una ley nue a, nomb a au o idades
y
decidi
sob e la paz
y
la gue a, es aba el ey obligado á asis i á la
decision de la Asamblea popula , con ocada po él.
Al lado de es e p imi i o
Populus Romanus,
que en es-
ic o sen ido sólo comp endia á los pa icios, habia una
plebs
p oceden e de los países limí o es, y cuya admision se a i-
buye á Aneo Ma cio ó á Numa. Tenia los de echos gene-
ales de la ciudadanía omana,
y
especialmen e la
communio
ju is ci ilis,
que se mani es aba en la capacidad del á ico
de bienes
(jus comme cii),
en el
jus es amen i ac ionis,
en
el de con ae
ma imonio
álido, en el de pe segui judicial-
men e sus de echos
(jus agendi),
segun los p ecep os del
ci il omano; pe o puede señala se, con odo, como dis in-
ciones especiales en e pa icios
y
plebeyos, que las an i-
guas cos umb es no au o izaban en e ambas clases ma i-
monio legí imo, y que los p ime os poseian cie as p e o-
ga i as: e an los únicos á quienes co espondian los ca gos
públicos y las dignidades sace do ales
y
que podian se nom-
b ados senado es; cons i uian exclusi amen e, has a los iem-
pos del penúl imo ey, la Asamblea nacional con o o,
y go-
zaban
el de echo exclusi o de pas o eo sob e el
age
publi-
54
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
cus, de echo que, abusi amen e
y
en pa e, se con i ió en
una ocupacion de és e.
Di e sa de
la plebs
e an los p o egidos
(clien es, de clue e,
como x% ECV (1), oi ), que, segun Niebuh , en un p incipio, y
an es oda ia de la plebe, se hallaban en una elacion de p o-
eccion con los pa icios, cuyo o igen no es hoy ácil ex-
plica ; de sue e que ha habido un iempo en que sólo exis
ian pa icios
y
clien es, dis inguiéndose siemp e es os de la
plebe lib e.
C eciendo luego mucho el núme o de los plebeyos, ee-
cialmen e con la conquis a de los e i o ios la inos inmedia-
os, ué necesa io hace ambien pa ícipes á los plebeyos de
la ciudadanía omana, aun en los asun os polí icos. A es a
necesidad p o eyó la o ganizacion es ablecida po Se io Tu-
lio (2), semejan e á la cons i ucion de Solon (3) y hábilmen-
e calculada, no sólo en e dad pa a los ines de la gue a
y
del impues o, sino ambien pa a los polí icos; po ella des-
apa eció esencialmen e la an igua cons i ucion po amilias
(1)
Las opiniones sob e es a elacion y su o igen son oda ia muy
di e sas. Pe o se debe econoce con
PITCHTA.
(Cu so,
I, p. 15S)
como
un g an mé i o de
NIEBUHR
el habe pues o ue a de duda la di e en-
cia ecuen emen e desconocida en e clien es y plebe, po la cual apa-
ece inmedia amen e la libe ad de és a.
V. NIEBUHR, I, 359,
e c., que
compa a los clien es con los asallos g iegos,
me ecos
(V. lo dicho en
la p. 247); compa acion que sin emba go no se jus i ica del odo, si la
clien ela cons i uye una elacion p imi i a. Po lo demás, no hay ce -
idumb e comple a sob e el ca ác e de lo que en Roma ui p imi i o
ó ul e io . Queda sólo como un esul ado impo an e el habe se p o-
bado la di e encia en e la plebe y los clien es.
(2)
MOMMSEN, I,
p.
73,
hace no a , al pone de mani ies o es a se-
mejanza, donde econoce el in lujo g iego, que la palab a más impo -
an e en es a cons i ucion e o mada,
classis,
p ocede de una
oz
g iega.
(3)
V. sob e es o la ob a undamen al de
HUSCHKE:
La
Cons i-
ucion
de
Se io Tulio
e c.
(Die Ve assung des Se ius Tullius,.
u. s. w:, 1839).
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
55
y
quedó odo el pueblo omano di idido con a eglo á la
o una
y
al e i o io del Es ado, subsis iendo la di e encia
de condicion en e pa icios y plebeyos, pe o enlazándose
más ín imamen e és os con el Es ado. Pa a lo cual, el pueblo
odo de Roma y de los campos se dis ibuyó en a ias ibus
locales, 4 en la p ime a
y
26 en los segundos, co espon-
dien es á o os an os dis i os municipales, cada uno de ellos
gobe nado po un ibuno.
Es a nue a o ganizacion ué es ablecida po Se io sob e
la base de un censo, que se hacia cada cinco años, y en el
que, a endiendo á la nobleza del nacimien o, bienes de
o una, edad
y
á las obligaciones de e minadas po es as
ci cuns ancias pa a el se icio de la gue a
y
los impues os,
se dis inguian 5 clases
y
193
cen u ias (1),
en e las cua-
les había una pa a los
p ole a ii y capi e censi
que u iesen
o una in e io á los de la quin a clase, ó no u ie an nada;
es ableciéndose así una nue a asamblea popula (los
comi ia
cen u ia a),
que se eunía
y
o aba po cen u ias
y
á la cual
pasa on los de echos o o gados has a en onces á los
comi ia
cu ia a,
ese ándose á és os solamen e la con i macion de
los acue dos omados po los p ime os
y
de las elecciones
e i icadas po ellos, y siguiendo anejo al pa iciado el des-
empeño de los ca gos públicos
y
dignidades sace do ales.
A es a cons i ucion, que no llegó á ealiza se en la p ác-
ica en iempo de los eyes, se opusie on, sin emba go, los
pa icios,pe judicados en su in lujo; y asmi iendo á las
o as clases su hos ilidad con a la mona quía misma, u ili-
za on pa a aboli lo (243 u. c.--510 a. de C.) el despo ismo
eje cido en odos sen idos po Ta quino el Sobe bio.
(1) Po es a cons i ucion de Se io (que segun la adicion ué un
emig ado de E u ia, donde se llamaba Mas a na), la p ime a clase,
que incluyendo á las
18
cen u ias dedos caballe os, comp endia un o-
al de
98,
eje cia, cuando odas es as iban aco des, una decisi a p e-
ponde ancia sob e odas las demás.
56
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
Con i ióse el pode á dos cónsules (llamados
p ae o es
en
un p incipio), que se elegian cada año po los comicios cen-
u iados, y que pe enecían (1), uno, al ó den de los pa icios
y o o al de los plebeyos:
y
asumie on es os magis ados las
p imi i as acul ades de los eyes, si bien con algunas limi-
aciones. En a on ambien muchos plebeyos en el Senado,
compues o desde en onces
de pa es e consc ip i.
Sup imió-
se la se idumb e po deudas. Los pa icios se cap a on con
es as medidas la simpa ía del pueblo, al inaugu a se el nue-
o ó den polí ico,
y
lle a on á la p ác ica la cons i ucion de
Se io Tulio. Pe o,
á
poco, la plebe, que habia pe dido con los
eyes sus na u ales p o ec o es, se ió an op imida, que po
un lado ca gó sob e ella odo el peso de los impues os, pues
los pa icios, sin p opiedad imponible, se ese a on exclu-
si amen e la posesion y usu uc o del
al e publicas; y
po
o a pa e, los plebeyos, obligados al se icio mili a , no pu-
die on po la ecuencia de las gue as cul i a sus oampos,
necesi ando con ae g andes deudas
y
ecibi de los pa i-
cios dine o
á
censo con g ande usu a: odo lo cual ajo la
e olucion que hizo el pueblo, e i ándose al
aons sace
(259 u. c.-494 a. de C.)
y
obligó á los pa icios amed en a-
dos, á concesiones, la mayo de las cuales consis ió en la
ins i ucion de dos (luego 5
y
despues 10)
ibuni
plebis,
in iolables
y
elegibles sólo po los plebeyos; es os magis a-
dos, jun os con o os dos enca gados de la policía u bana,
aediles plebis,
debian cuida de los in e eses
y
de echos
de
la plebe, p o egiéndolos po su in e cesion, especialmen e
con a los desmanes de las au o idades.
Pe o no a da on los ibunos en ap o echa su posicion
pa a da mayo ampli ud
á
los de echos de la plebe, á la
(1) NIEBUHR, I,
476.
Sin emba go, el de echo sólo se es ableció
p
e manen emen e pa a los plebeyos, más a de (388 u. e.), po la p i-
me a ley Licinia.
•
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
57
cual deja on euni se en comicios especiales,
comi ia ibu-
a,
y
adop a en ellos acue dos independien es,
plebisci a,
sob e los asun os públicos; y aun llega on á ele a su pode '
in e ceso á la condicion de un
e o
absolu o, con a odo
ac o de la au o idad, qué pe judica a ó desag ada a á la
plebe. Desde en onces su gió una lucha, p oseguida sin in-
e upcion en e pa icios
y
plebeyos, que ino ,á conc e a se
sob e odo en es pun os:
a)
la
dis ibucion
de una pa e
del
al e publicas
en e los plebeyos, que habian a
y
udado á
ensancha lo median e la conquis a;
b)
la
eleccion
de las au o-
idades plebeyas en los comicios ibu os, donde se esol ia
po mayo ía de o os, sin necesidad de auspicios ni con i -
macion ul e io po las cu ias (1); c) inalmen e, la ijacion
del de echo en leyes
esc i as
(2) .
Resis ié onse los pa icios con la mayo enacidad á la
p ime a exigencia, que no llegó á ene sa is accion alguna.
Más a o unados ue on los plebeyos en las o as dos: pues
la p ime a de ellas se alcanzó á p opues a del ibuno Publi-
(1)
Y además la admision de los plebeyos á odas las magis a u-
as, cosa que ue on consiguiendo sucesi amen e
y
en echas cuya
sé ie mues a la enacidad y pe se e ancia de aquellos en es a memo-
able lucha; pudie on se cues o es en el año
333;
cónsules, en el 387;
ediles en ules, en el
388;
dic ado es, en el
397;
censo es, en el
402;
Se-
nado es, en el mismo año; p e o es, en el 416; Pon í ices; en el 453;
g an Pon í ice, en. el 502. El ibuno siemp e ué plebeyo.—(A.)
(2)
Sumne Maine dice que en odas pa es leyes g abadas en
ablas y expues as al público sus i uyen á las cos umb es deposi a-
das y ecogidas po una oliga quía p i ilegiada; y que la esc i u a
y
el espí i u democ á ico hacen apa ece los Códigos. Pas el de Con-
langes dice que los plebeyos pidie on un Código y p e endie on
hace lo, pe o que, po es a excluidos de la eligion lo esis ie on
los pa icios, con iniéndose al in en que és os lo o ma an,
y
el
pueblo lo ap oba a en los comicios cen u ia]es, es o es, en las asam-
bleas en que los dos ó denes es aban con undidos. La ley pie de su
ca ác e eligioso, se hace e o mable, y su índole popula se e ela
bien en es a ase de las Doce ablas: "lo que los su agios del pueblo
han o denado en de ini i a, eso es la
ley.11—(A.)
64
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
3.—Si a ende nos aho a á la p imi i a
ida ju ídica,
halla-
nos, po una pa e, ín imos lazos oda ia en e el de echo
p i ado
y el público;
y
po o a, en e el de echo odo
y
la e-
ligion
y
el cul o. A es a p imo dial elacion eligiosa, alude
cla amen e la exp esion
as (1),
sen encia de los dioses, en
oposicion á
jus (2),
el ínculo que es á o mado más bien
po la olun ad del homb e.
El p imi i o de echo di e ia, an e odo, po la
di e sidad
de clase
en e pa icios
y
plebeyos; el de echo pa icio se e-
ela especialmen e en las elaciones de gen ilidad, en el ma-
imonio solemne po
con a ea io,
en el di o cio, la suce-
sion, la p ohibicion del
connubium
con los plebeyos; pe o el
comme cium—es o
es, las elaciones ju ídicas de los bienes—
subsis ió en e ambas clases. Los
escla os,
que son en un
p incipio los p isione os de gue a y sus descendien es,
podian llega á ene algo suyo, á o ma su
peculium,
y
una ez emancipados, pasaban á se ciudadanos, con al que
á la ez en a an en la clien ela de su seño , cuya po es-
ad sob e ellos e a, no obs an e, ilimi ada, cons i uyéndoles
en una si uacion más du a que en G ecia.
E a el
ma imonio
monógamo y es aba p ohibido en e
pa ien es consanguíneos p óximos. La o ma con que se
con aia en e los pa icios e a la
con a ea io
( o a de ha i-
na con sal) in e iniendo el sace do e. A es e ma imonio e-
ligioso, se enlazó p obablemen e despues (3) la elacion p o-
piamen e ju ídica de la
manus
del a on sob e la muje , en
cuya i ud pasaba és a po comple o á la amilia de su
ma ido, e a en ella conside ada
quasi si a, iliae loco, y
en-
aba el ma ido en posesion de odos sus bienes
y
de echos
(1)
V.
IHERING,
p.
258.
(2)
Sob e la e dade a p ocedencia de
la
palab a jus, V. . 1, p. 49,
no a.
(3)
Es a p esuncion de
LENZ, O.
c.,
pág. 144, me pa ece undada
en el desen ol imien o na u al de la his o ia omana.
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
65
absolu amen e. Con di icul ad se disol ia (po
di a ea io)
un ma imonio con aido po
con a ea io,
á lo cual alude
sin duda la adicion de que el p ime ma imonio disuel o
lo ué en 232 a. de C. La an igua ley de Rómulo,
jus di o -
endi ne
es o,
au o izó el di o cio sólo en caso de adul e io,
p o ocacion de abo o, ó abandono del hoga . Cualquie o o
di o cio se cas igaba con la pé dida de los bienes del ma ido.
Con as aba con es o el ma imonio laxo de los plebeyos,
pues la muje no adqui ia de echo alguno en la amilia
y
sucesion del ma ido,
y
sus bienes pe manecian comple a-
men e sepa ados. No mediaba ampoco solemnidad alguna
en su celeb acion; sólo ul e io men e, á lo que pa ece, in e -
inie on en él los a dspices; aplicábase en él el p incipio
consensos aci s up ias, y
el sólo
dissensus
bas aba pa a di-
sol e lo. Despues, llega on los plebeyos po las XII ablas á
ene un ma imonio igo oso, semejan e al de los pa icios,
median e el usos, que, como se ha obse ado con azon (1)
p esupone ya el p imi i o ma imonio lib e,
y
hacia po el
hecho de la pe manencia de la 'muje al lado del ma ido du-
an e un año en e o, sin abandona lo un
inoc ium.
Luego
se ins i uyó una e ce a o ma: la
coem io,
cuando se in o-
dujo el
connubium
en e pa icios y plebeyos, cuyos ma i-
monios espec i os llega on con es o á con undi se (2).
La muje e a conside ada
y
hon ada. Las insc ipciones
Uni i ae e cas issimae; Domum se a i , lanam eci ,
mues an en qué se hacian consis i las i udes emeninas.
La
pa ia po es as
e a igo osa
y
amplia. Toda ia una
ley de las XII ablas au o izaba al pad e pa a ma a á su hijo
de o me;
y
los hijos podian se endidos po aquel, cayen-
do en se idumb e (pe o no en escla i ud).
(1)
UNGER,
o.
C.,
p
á
g.
73.
(2)
UNGER,
o.
C.,
p
á
g.
77.
TOMO II.
5
66
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
Tocan e al
de echo eal,
impo a no a , an e odo, que
p imi i amen e enia el concep o de
cosa
una ex ension
muy ámplia, comp endiéndose en él odo aquello que, po
oposicion á los di e sos modos del pode
(po es as, manas,
mancipium,,
e a
obje o
del mismo. Po es o dicen las leyes
de las XII ablas:
u i legassi supe pecunia u ela e ei
suae, i a jus es o;
incluyendo, po an o, á los hijos en el
núme o de las cosas. El concep o de cosa, en sen ido es ic-
o, nació sólo despues, po oposicion al de pe sona. No hubo
en el p imi i o de echo, en pun o á las cosas p opiamen e
ales, ninguna di e encia esencial en e las muebles y las
inmuebles ( an ca ac e ís ica desde un p incipio en el de e-
cho ge mánico). La p opiedad del suelo p ocedia del Es ado
y se cons i uia po la dis ibucion
(assigna io) y
po la
en a (1) de po ciones del
aye publicas.
El
populus,
que en
un p incipio comp endia sólo á los pa icios, enia la p opie-
dad de es e
aye y
cada uno de aquellos sólo la posesion y el
goce, pagando po ellos al Es ado un impues o muy e-
ducido. Pe o ya Rómulo, segun se cuen a, asignó á cada
ciudadano dos yugadas como, p opiedad asmisible po he-
encia (2), espacio que apenas bas aba pa a casa
y
hue o.
Pe o, además, gozaba cada pa icio el ap o echamien o de los
nue os e i o ios, que se adqui ían sucesi amen e po la
gue a. Cuando la plebe, ya o mada, en ó á se i en los
ejé ci os del Es ado, o ganizó Se io Tulio pa a los plebeyos
sue es de e enos, cuya ex ension llegaba á sie e yuga-
das (3), asmisibles y enajenables segun el de echo es ic-
o,
y
lib es del impues o sob e la en a; pe o insc i as en
el censo
y
suje as po an o á odás las ca gas que jamás pe-
sa on sob e lo poseido en el suelo comun.
(1)
NIEBUHR,
II,
182.
(2)
NIEBUHR, II,
177..
(3)
NIEBUHR,
II, 189.
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
67
La elacion pu amen e ju ídica del seño ó dueño sob e
odo obje o de de echo, concebida en su más ámplio sen ido,
pa ece habe se exp esado en la idea de la
manos (1),
po
(1) Eñ
aleman puede deci se
Hand ech
(de echo de mano), segun
aducen ace adamen e
GóTTLING,
His o ia de la cons i ucion social
omana (Geschich e de Rom. S aa s e assunq),
1840,
pág. 51—el cual
juzga que es án ep esen adas en la nanus odas las elaciones ju ídi-
cas
p i adas, y
en el
capu
las públicas—y
LENZ,
o.
c.,
154,
e c. Re-
la i amen e á los e uscos, sob e los cuales debo insis i oda ia, con-
signa é la conje u a de es e úl imo, con o me ambien con la mia
{pág. 45). Dice
LENZ,
p. 290: "segun
GOTTLING
(cuya ob a es am-
bien de g andísimo in e és pa a el es udio de las elaciones ju í-
dicas), no se ia sospecha desau o izada la de que los e uscos pe -
enecian á la amilia semí ica.—Como en e los judíos, se mues a
ambien en e los an iguos e uscos y de un modo más acen uado que
en los o os pueblos, un cie o de echo de p imogeni u a, po el cual
alcanzan los p imogéni os la condicion de
lucumones,
mien as los
hijos meno es eciben p obablemen e el nomb e de
ege íos
(GliTTLING,
página 32); la ie a es aba, como en e los judíos, consag ada
á
Dios
y decla ada p opiedad suya
(G0TTLING,
ibid);
su esc i u a iba am-
bien de de echa á izquie da (p. 36); es aban en elaciones de alianza
con los ca agineses mucho iempo an es de su con ede acion con los
omanos; y aun Anibal consul ó al Nekyioman eion en el lago
A e no (p. 39). Supongo desde luego que no pueden habe sido ju-
dios, y sí
g
ó10 una aza semí ica, como los enicios y ca agineses.
Hace ambien pensa en un a lengua semí ica la mul i ud de e imolo-
gías heb áicas, que ienen los nomb es en las inmediaciones de la an-
igua
ossa philis ina,
en el Pó como, segun O.
MiiLLER
(Los E uscos
—Die E uske ,
i, 228),
ha p obado
MAZOCCHI
en una dise acion.
La
opinion de RóTH de que la cul u a e usca an o iginal, e a egip-
cia en el ondo, y asmi ida po medio de los Pelasgos enicios, y que
és os e an p ecisamen e los Pelaschi ó Pelisch i enicios y a ines á su
ez de los an iguos ilis eos (V. el . i, no a 25, de la ob a ci ada en
el .
I,
p.
309,
no a), halla ía quizás un nue o pun o de apoyo en
la
ossa philis ina
(que segun Mülle
es
un nomb e osco, y no la ino.)
Cuán impo an e se ia, pa a explica de un modo sa is ac o io los
elemen os esenciales omanos é i álicos, el hecho, p obable en sí, de
que en I alia (como luego ambien en G ecia) se mezclase un ac o
semí ico con o o indo-eu opeo, no pod á desconoce lo nadie que sepa
es ima en los in lujos de la aza
(y
los de su cul u a, po an o), el ca-
ác e de pe manencia que les es peculia .
68
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
cuan o el coge con la mano
(mano cape e, mancipa e, man-
cipium) es
la señal isible de la olun ad, que cons i uye la
uen e del De echo. El p incipal modo de adqui i la p opie-
dad, e a la conquis a:
maxime seca esse c edeban quae
ex
hos ibus cepissen .
Exis e ya en onces, segun es o, una di-
e encia muy signi ica i a en e las
es mancipi y
las
nec
mancipi:
aquellas, ela i as p obablemen e odas á la ag i-
cul u a,
y
en las cuales se comp endian, po ejemplo, los
inmuebles i álicos, campos
y
casas, los escla os, bueyes, ca-
ballos
y
asnos (1), sólo podian se adqui idas po
mancipa io
publica;
en las segundas, po el con a io, bas aba asmi i
la
me a posesion. En ambas especies de cosas, sin emba go,
podia cons i ui se p opiedad es ic a
ex ju e qui i ium,
la
cual enia la ga an ía del Es ado y se hacia ale con a
cualquie a po la
ei indica io.
Es a p opiedad es ic a se
adqui ia en las
es mancipi públicamen e,
ya po un solo ac o,
que e a las más eces una en a igu ada an e el pueblo, 6
es igos que ep esen aban á sus cinco clases
(mancípium,
mancipa io, nexo aliena io,
es o es,
pe aes e lib a"),
ya
ambien po la la ga posesion con inuada
(usus,
usucapio)
(2) .
En pun o á se idumb es, pocas e an las cons i uidas po
en onces.
El de echo de
obligaciones
aún es aba poco desa ollado.
Los pac os, donde sólo mediaba una señal de la mú ua con-
o midad de las pa es, no engend aban obligaciones, cuyo
cumplimien o pudie a eclama se: al pasaba con las obliga-
ciones e bales po es ipulacion y las li e ales. El lazo de union
no lo o maba oda ia la olun ad abs ac a como al; sino
(1)
ULPIANO, XIX, 1; GAYO, I,
men s de d oi omain,
B uselas,
o.
c.,
p. 124, no a 10. Po es o e an
cipi.
(2)
Huno,
Enciclopedia,
8.
a
ed.
o.
c.,
p.
125.
120; II, 16; 17, 29.
MAINZ,
L
s
+
lé-
1845, I,
p. 432. Comp. GÓT'i`LING,
los ce dos y o ejas
es nec man-
,
p.
96.—Y. ambien GóTTLING,
PRIMERA. ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
69
que, ó consis ia en una supe io elacion, el ju amen o,
sa-
c amen um,
po la cual el que se obligaba, caso de no cum-
pli , se con o maba á se
sace ;
ó en la
mos acion inmedia a
de la cosa,
ya en egándose és a, ya dándose o a en su
luga , de donde la
obliga io e con ahi u .
Las comp as
y
pe mu as se ealizaban, dándose en el ac o los obje os es-
pec i os, sin que la comp a á c édi o au o iza a á ecia-
macion alguna, ni asmi iese ampoco el dominio. Desde
que el cob e eemplazó á las o ejas
y
á las acas como egu-
lado de los alo es, consis ió la comp a en pesa el comp a-
do an e el endedo
y
es igos la moneda'con enida,
y
po-
ne el endedo en manos del comp ado
(mancipa e)
el ob-
je o endido. El p és amo se e ec uaba ambien pesando an e
es igos la moneda
y
con ayendo la obligacion
(nexos)
de
de ol e la, obligacion que se ex inguia con iguales o -
mas; el deudo se obligaba po el capi al é in e és, que as-
cendia de o dina io cada año á la duodécima pa e del ca-
pi al
umia,
8
1/3
po 100) (1).
•
Así como el
nexum
co espondia al come cio in e io , así
el
mu uum
(cambio, de
mu a e),
consis en e sólo en la en-
•
ega • del dine o de una mano á o a, se e e ia al come -
cio con ex anje os, cons i uyendo, po an o, un núcleo
pa a la o macion del
jus gen ium.
El c édi o pe sonal es a-
ba ga an izado del modo más du o
y
has a bá ba o: pues el
ac eedo podia e ene como
mancipium
al deudo insol en-
e;
y
caso de se los ac eedo es muchos, despedaza lo
y
lle-
a se cada cual su pa e (2). La hipo eca e a desconocida en
(1)
MOMMSEN, I, 105.
(2)
MOMMSEN, I, 108.
El de echo de despedaza al deudo , consig-
nado aún en las XII ablas
(pa es secan o) y
de cuya exis encia han
dudado sin mo i o algunos esc i o es, ué una e ible e dad. MoMM-
SEN llega has a opina (109) "que el exceso en el uso de es e de echo
es aba p e is o en las cláusulas con más cuidado del que u o el judío
Shylok. ii
GoTTLING-,
o.
c.,
p.
323,
es de o a opinion.
70
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
aquel
pueblo; el ac eedo se hacia inmedia amen e dueño de
la cosa a ec a al pago de la deuda, con la obligacion de de-
ol e la al deudo , sa is echo que uese el c édi o. El de e-
cho p i ado in e nacional,
jus gen ium,
se habia ido ab iendo
camino, me ced á los con a os sob e pagos de los come -
cian es con Ca ago,
y
p obablemen e ambien g acias con
la e usca Ca es.
El de echo de sucesion (1) se mues a bajo las dos o mas:
in es ada, peculia esencialmen e al ó den pa icio,
y
es a-
men a ia, en la que domina el p incipio plebeyo, más lib e.
De los dos modos
s
de es a , an e el pueblo
( es amen um
co-
mi iis
cala is,
es o es,
cu ia is), y
en el ejé ci o,
('in p o-
cinc u),
el p ime o es, como G-ans ha p obado, una me a
adopcion es amen a ia (2), pa ecida á la del de echo a e-
niense (3).
En el de echo
penal,
la es e a p opia del Es ado
y
la del
ciudadano es aban sepa adas más dis in amen e que en los
o os pueblos an iguos. El Es ado, po lo egula , no in e -
enia po sí mismo, sino cuando pelig aba el ó den públiéo,.
en
los casos, po ejemplo, de aicion á la pá ia
(p odi io),.
y
de esis encia iolen a á las au o idades
(pe duellio), y
aun
ambien a ándose de asesinos a oces
(pa icida),.
incendia ios, es igos alsos,
y
los que segaban de noche los
campos con iados al ampa o de los dioses y del pueblo. Es-
(1)
GANS,
De echo de sucesion ('E b ech ),
II,
p.
36,
dis ingue
ace adamen e es pe íodos; el p ime o,
du an e el cual aún es la-
en e la oposicion en e la sucesion in es ada y la es amen a ia; el.
segundo,
en que apa ece dicho an agonismo en e ambas y p incipia
con el p ecep o
u i legassi supe amilia pecunia u ela e suae ei,
i a
jus es o,
ex endiéndose has a la adopcion del es amen o p e o io;
con ella empieza el
e ce
pe íodo, que es el de la compene acion
de ambas o mas de sucede en el de echo de los he ede os necesa ios,
y
concluye al
publica se
la No ela 115.
(2)
GANS, II,
p.
54.
(3)
V. an es p.
36.
PRIMERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
71
os c ímenes lle aban consigo pena de mue e. Los demás
deli os o dina ios con a los ciudadanos y ex anje os esi-
den es en Roma se epa aban po la composicion
y
la mul a,
ó la sa is accion al o endido, jamas con la mue e,
y
á lo
sumo con la pé dida de la libe ad.
El
p ocedimien o ci il
e a sencillo. Se en ablaba la accion
eal en o ma de una
sponsio,
en que cada uno de los li igan-
es consignaba, pa a el caso de pe de , una suma, que pasa-
ba á manos del sace do e, empleándola és e en oblaciones pú-
blicas
á
los dioses. Al que e a condenado
y
dejaba ascu -
i ein a dias sin cumpli la sen encia, se le aplicaba el p o-
cedimien o ejecu i o po la
manos inj ec io,
en egándolo el
ibunal al ac eedo (si no se p esen aba un iado — index-
que espondie a po él con su pe sona) pa a que és e lo u-
ie a como escla o, au o izándole además al cabo de sesen a
dias
y
despues de saca lo es eces al me cado sin que nadie
se compadecie a de él, pa a ma a lo, cob a se en su cadá e
ó ende lo como escla o á los ex anje os con sus hijos y
bienes (1).
En es os asgos del an iguo de echo, se e leja ya el ca-
ác e abs ac o, p eciso, cla o
y
du o que siemp e conse ó;
pe o á la ez, compa ando es e comienzo con la elabo acion
á que llegó despues, esal a el señalado p og eso que ué al-
canzando en las épocas pos e io es.
(1) V. an es la, p. 69.
i2
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
§
3.—Segunda época.
Desde las leyes de las XII ablas, has a el ad enimien o del
Impe io, bajo Augus o.
(305
-723
u. c.-449-31
a. de
C.)
Las leyes de las XII ablas, que llama Li io
ons publzci
p i cz ique ju is, y
Táci o
inis aequi ju is,
ue on la base
de odo el de echo ul e io , si bien los p ecep os consigna-
dos en ellas ocan e á las elaciones de de echo público,
pe die on muy en b e e su opo unidad
y
igo , cons i u-
yendo has a Jus iniano el pun o de enlace (1) pa a odas las
modi icaciones ul e io es ealizadas po los magis ados
y
ju-
isconsul os, al in en o de sa is ace las nue as exigencias de
los iempos. Las
XII
ablas
y
el Código jus inianeo ep esen-
an, pues, el pun o de pa ida
y
el é mino en e que se mue-
e p incipalmen e la elabo acion del de echo po el pueblo
mismo ó sus ó ganos.
Lo que en p ime é mino ca ac e iza al código de las XII
ablas, no es an o el habe es ablecido un de echo nue o, .
cuan o, sob e odo, habe ijado el an iguo, de e minándo-
lo con la cla idad
y
exac i ud que e a'n ya necesa ias,
é in-
oduciendo
aquellas a iaciones, así en lo eligioso como en
lo polí ico
y
en lo p i ado, exigidas pa a el in de da un
paso más en la igualdad de pa icios
y
plebeyos. Semejan e
exaequa io ju is
la inicia on de hecho las
XII
ablas,
y
se
ealizó comple amen e en. es e segundo pe íodo. Cesó ade-
más con dichas leyes, po una pa e, el in lujo sace do al
en
(1) PUCHTA.,1,
p.
192, obse a con azon que
u
su ca ác e , como el
de oda conclusion de un pe íodo, no es á p incipalmen e en que con
él inaliza una época, sino en se el p incipio de o a.,
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
73
el de echo
y
su decla acion,
y
empezó, po o a pa e, á dis-
ingui se más exac amen e el de echo p i ado del público,
con que es aba undido has a en onces, comenzando, po
an o, la o macion independien e de aquel.
En el desa ollo que en la es e a polí ica
y
ci il p omo-
ie on las XII ablas,
y á
que die on igo oso impulso, p o-
seguido luego en los pe íodos ul e io es, impo a señala ,
además del ca ác e de
p og eso
sucesi o con que á mos-
ándose el p incipio de la equipa acion ju ídica en e pa i-
cios
y
plebeyos y de la esolucion g adual de ambos ó denes
en la unidad del pueblo odo, o o elemen o de no meno
ascendencia,
y
es el
espe o
que os ensiblemen e alcanza el
de echo
o mal
cons i uido, así polí ico como ci il, mos án-
dose, el pueblo
y
sus
.
ó ganos p opios, pene ados de es e sen-
imien o: donde iene su e dade a aíz
y
explicacion la dila-
ada subsis encia de la o ma de gobie no epublicana, á
pesa de las iolen as luchas en e pa icios
y
plebeyos. Es e
asgo ca ac e ís ico de un pueblo, llamado en la his o ia
con ocacion especial á la elabo acion del de echo, se e leja,
de un lado, en la es e a pública, en la enacidad pe sis en e
con que el pueblo y sus ó ganos, cuando acasaban sus en-
a i as pa a amplia su de echo, las eno aban siemp e po
caminos legales has a consegui que uesen acep adas;
y
así
de g ado en g ado llegaban á ealiza su p opósi o. Po o a
pa e, se e ela ambien en el ó den p i ado, en el modo de
p ocede en la o macion del de echo los magis ados
y
ju-
isconsul os, los cuales conside aban al de echo ci il es ic-
o, segun se hallaba consignado en las XII ablas, como la
base undamen al
y
pe manen e;
y
cuando el aumen o de
las elaciones de la ida
y
del come cio exigían inno acio-
nes, no las in oducian aquellos di ec amen e, es o es, a-
llando con a el p ecep o legal, de ogándolo ó modi icán-
dolo; sino al con a io, dé un modo indi ec o, apelando casi
80
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
cesales. Y sin emba go, en odo es e iempo, esa accion so-
b e el p ocedimien o ué insigni ican e, pues en su silla cu-
ul, enia que suje a se á las ó mulas judiciales,
legis ac-
iónes,
exac amen e a enidas á las palab as de la ley, alegadas
po las pa es
y
edac adas po los ju isconsul os
(p uden es);
dando, en cie as palab as solemnes, la ó mula co espon-
dien e, en la cual enia sólo que de e mina algunos pun os
ela i os á la pa e ex e na del p ocedimien o: po ejemplo,
exclui
á
cie as pe sonas de la judica u a, cuando podían
las pa es elegi jueces,
á
más de los o dina ios, admi i ó no
una ianza, e c. Sólo cuando al lado de las
legis acciones
(que
á
lo ménos en pa e, subsis ian aún) in odujo
un
nue o
p ocedimien o la
lex Aebu ia
(segun He e , hácia 605
y
se-
gun la opinion de Puch a, mucho ménos undada, hácia
550 u. c.), ecibiendo el p e o la au o izacion de da acciones
que no es aban undadas en el de echo es ic o, de in alida
las de és e po medio de excepciones, e c., alcanzó aquel
magis ado una impo ancia decisi a sob e la elabo acion del
de echo. Pe o es a
lex Áebu ica
debe conside a se como una
eaccion del jus
gen íum,
aplicado po el
p ae o pe eg inos,
sob e el p ocedimien o
del p ae o u banos.
El segundo pe íodo, se ca ac e iza, en p ime é mino,
po la es e a de accion más ex ensa
y
lib e que
adquie e
el
p ae o pe eg inos
(ins i uido en 508, u. c.), in es ido de
la
ju isdic io,
an o en las con o e sias en e los ex anje os,
como en e
és os
y
los ciudadanos omanos. Pues no siendo
aplicables, ni el de echo ci il es ic o, ni las
legis acciones
en aquella clase de li igios, enia el magis ado que guia se
po o as eglas ju ídicas.
El a o de
los
omanos con o os pueblos, especialmen e
de I alia, la go iempo hacia ex endidos hacia
ya
abie o una
uen e pa a es a in o macion en el llamado
pus gen ium.
Los
omanos ilus ados habian conocido en aquel a o cie as
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO. .
81
ideas é ins i uciones ju ídicas que, p escindiendo de ales ó
cuales o malidades, con o maban con las de su pueblo, de-
duciendo además su cla o sen ido ju ídico de la na u aleza de
aquellas elaciones mú uas,
y
pa a acili a las, o mas
do a-
das
de
ma4o
lexibilidad y más áciles. Es as o mas, hijas
al pa de la azon na u al y de aquel come cio con el ex an-
je o, cons i uye on lo que se llamó el
jus gen ium (1):
de e-
cho p i ado in e nacional y de elaciones, omado como no -
ma po el
p ae o pe eg inos
en su edic o; econociendo, así
en el de echo eal como en el de obligaciones, nue os mo-
dos de adqui i y nue as o mas de come cio social.
Es e p ocede más lib e del p e o pe eg ino, no podia
po ménos de p oduci una eaccion sob e la ju isdiccion de
su colega
el p ae o u banos,
que uncionaba en la misma
ciudad, con an a más azon, cuan o que la necesidad de sim-
pli ca las o mas e a cada ez más ap emian e pa a los
mismos ciudadanos omanos, me ced al inc emen o de las
elaciones sociales. El p ime u o madu o (aunque á lo mé-
nos a dó medio siglo) de es e p ocedimien o, que p o enia de
la accion del ibunal pe eg ino sob e la opinion nacional, y
ué acep ado po és a, ué la
lex Aebn ia,
en i ud de la cual
el p e o u bano pe dió aquel ca ác e pasi o que le es a-
ba a ibuido en la le ania
(ca men,
como dice i ónicamen e
Cice on) de las
legis ac iones y
au o izado pa a un p ocedi-
mien o más independien e, pudiendo concede aho a
ac iones
u iles
pa a los casos análogos.
(1) Omnes populi, qui legibus e mo ibus egun u pa im suo
.p op io, pa im communi omnium ju e u un u . Nam quod quisque
populus ipse sibi jus cons i ui id ipsius p op ium ci i a is es , oca-
u que jus ci ile, quasi jus p op ium ipsius ci i a is. Qaod e o
na u-
alis
a io ín e
omnes nomines cons i ui ,
id apud omnes populos
pe aeque cus odi u oca u que
j<cs gen ium
quasi quo ju e omnes
gen es u an u . E populus i aque omanas pa im suo p op io, pa -
im communi omnium ju e u i u . P . e 1
Ins .,
1, 2
de
ju . na .
TOMO TI.
6
I
82
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
Mas, po impo an e que uesen es as nue as o mas p o-
cesales pa a una in o macion más lib e del de echo ma e-
ial, no log a on sa is ace la necesidad de modi ica y com-
ple a és e. Pe o el p e o u bano (á di e encia del pe eg i-
no) no podia ya aquí es ablece nue as eglas, s ao que enia
que apela á medios indi ec os, po no se le líci o al e a
el
de echo igen e, mien as se conse aba álido y en o ma.
Esos medios consis ian, pa e, en des ui la e icacia de las
acciones que nacian del de echo ci il es ic o, po
excep io-
nes,
conside ando especialmen e co no undamen o pa a con-
cede una
excep io y
has a una
ac io,
cie as ci cuns ancias
mo ales code e minan es de las elaciones ju ídicas, como el
e o , el engaño, el emo y la iolencia
(excep io dolí,
me-
us,
is)
que el de echo es ic o pa a nada enia en cuen a,
po aspi a sólo á man ene de e minadas o mas ex e io es.
Y en pa e e an esos medios p ecauciones
(cau iones);
con-
cesiones de posesipn
(missiones in possesionem); in e dic a
con a cie os hechos 'a bi a ios y de p opia, pe o ilíci a de-
ensa; el es ablecimien o á su an e io es ado de un de echo
pe dido sin culpa
(in in eg um es i u io);
po úl imo,
ic io-
nes
pa a nue as elaciones y casos, en qué indicaba al juez
esol iese segun una ó mula del de echo es ic o, que p o-
ducia plena e icacia, como si el caso dado, aunque po ana-
logía no pudiese subsumi se en ella, hubiese sido p e is o.
Pusie on ambien los p e o es las bases pa a un nue o sis e-
ma de sucesiones, acili ando
á
cie as pe sonas el eje cicio
de su de echo, al pe mi i les la posesion de la he encia
(bono-
um possessio) .
Pe o no pudiendo p e e se en el edic o odos los casos
necesi ados de p o eccion ju ídica, ue on cons i uyéndose
nue os medios pa a los casos nue os ambien, segun el p in-
cipio de la analogía. Así nacie on las
ac iones y excep iones
n iles,
e c. El p incipio supe io de que el p e o se guiaba,
l:
3.
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
83
e a en gene al la u ilidad cómun
(u ili as (1)
publica) y
en
lo pa icula , la
aequi as,
po la cual los omanos no en endian
un p ocede de e minado segun ideas subje i as, sino naci-
do de la conside acion de elemen os esenciales code e mi-
nan es y adecuados
á
las elaciones conc e as y que a endia
más al ondo que á la o ma: p ocedimien o median e el cual
alcanzaba su. de echo (2) odo aquel que lo me ecia
(
p o
dig-
ni a e) .
El edic o p e o io ué así el núcleo del de echo p i-
ado y el e e so de las XII ablas.
De es e modo ecibió el de echo omano, en la segunda
época que nos ocupa, una o ma doble: la del de echo es ic o
y
la del p e o io. Así como la
a os
misma se dila ó as-
o mándose en
o bis,
así ambien ué endiendo el con enido
del de echo á con ene se en el
jus yen ium,
dejando á un
lado las an iguas o mas del pu o y simple
(*aun) jus
qui i ium,
como un molde an iguo y o o. Pe o es e p o-
g eso, con iene ad e i pa a que se comp enda bien lo
p eceden e, que sólo se consumó en la época inmedia a;
cuando Ca acalla igualó á odos los súbdi os del impe io, en
cuan o al de echo p i ado: con lo cual, si es que no ya an es,
cesó la e dade a uncion especial del p e o pe eg ino,
y
odos los edic os emanados de los p e o es, así pe eg inos,
como u banos, ue on conside ados como un odo ju ídico
(jus hono a ium),
seguido como al po los ju isconsul os
y
(1)
Jus p ae o ium es quod p ae o es in oduxe un
adju andi,
el
supplendi,
el
co igemcli ju is
ci ilis g a ia, p op e
u ili a em
publica a;
. 7 e 1 D. 1, 1.—Así, po ejemplo, en el edic o, la im-
po an e
nego io um ges io
se unda en la
u ili as;
., 1. 1, D.
3,
4.
(2)
CICERON,
p o Mu ena
12,
denomina así la jus icia diciendo:
Jus i i es aqui as, jus uni caique ibuens p o digni a e cujusque.
Comp. sob e la equidad, la pág.
140,
. i.—Lo p opiamen e indi idual
jamás, sin emba go, ha sido comp endido en el concep o omano de
la equidad, pues que segun ya an es se no ó aun en lo indi idual ejan
siemp e lo abs ac o.
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
eunido o malmen e po Sal io Juliano (131 d. C.) po ó den
de Ad iano, empe ado . Y si en la e ce a época desapa eció
po an o la dis incion en e ambos edic os, oda ia quedó e-
se ado á Jus iniano, á ines del IV, sup imi la que exis ia
aún en e el
jus heno a ium,
con enido en el edic o, y el
an iguo de echo ci il, que habla descendido á la ca ego ía
de me a uen e subsidia ia, euniéndolos con las demás uen-
es en una supe io unidad; po más que cie os asgos del
an iguo dualismo sean oda ía isibles en la codi icacion
jus inianea.
3. O a uen e de de echo cons i uyen los
esponsa p u-
den ium.
Los pa icios ue on, du an e mucho iempo, los
únicos ju isconsul os, no sólo po que e an exclusi amen e
los enca gados de conse a el jus
sac "um,
oda ia en p ác-
ica bajo muchos espec os, sino ambien po que, aun des-
pues de las XII ablas, se ese a on mis e iosamen e el co-
nocimien o de las ó mulas p ocesales, an impo an es en
aquel pueblo,
y
de los iempos
y
dias,
dies as i,
hábiles
pa a los ac os judiciales. Sólo cuando en. Fla io, esc i-
bien e del ju isconsul o pa icio Apio Cláudio, hizo públicas
en 499
u. e.
las ó mulas ju ídicas coleccionadas po és e (se -
la
icio que el pueblo ag adecido ecompensó, nomb ándolo
edil), p og esó ápidamen e en e los plebeyos la cul u a
del de echo. La uncion de los ju isconsul os se desplegó
en onces en dos di ecciones:
a)
una
cien í ica,
la
in epm a io
ju is ci i is,
la cual no ha de en ende se que es aba educida
á la me a in e p e acion de las XII ablas, sino que se ex en-
día á odo el desa ollo del de echo consecuen e con su espí-
i u, iniendo po es o los ju isconsul os á coloca se es-
pec o del de echo ci il en una elacion análoga á la de los
p e o es con el
jus gen ium; 6)
la o a uncion p ác ica, que
eje cian emi iendo sus opiniones sob e los pun os que les
e an consul ados
( esponde e),
di igiendo ad e encias
y
iq
84
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
85
consejos á los que emp endían, li igios
(ca
y
e e),
edac ando
con a os, es amen os
y
demandas judiciales
(sc ibe e).
En-
e odas es as unciones, impo a especialmen e señala la
edaccion de o mula ios pa a los negocios judiciales, que
u o sin duda un in lujo capi al, con ibuyendo á la mejo
clasi icacion de los asun os
y
á que se a aiga an p on o,
cons i uyendo adicion, aquellas disposiciones en los con a-
os
(lex con ac us),
cuya u ilidad había demos ado la expe-
iencia. De es os o mula ios, se hicie on muchas colecciones
(p.
ej., jus Aelianum), que p es a on g an se icio, así á la
ciencia como á la p ác ica. Po in, los ju isconsul os se hi-
cie on maes os del de echo, desde que Tibe io
Co uncanio
omó la inicia i a. En e los que in en a on una cons uc-
cion cien í ica del de echo, igu an Q. Muelo Sce ola, Elio
Ca on, Se io Sulpicio Ru o
y
A. O ilio. Sin emba go, la
ciencia ju ídica, cuando lo ece, es en la época siguien e.
III. Despues de conside a las uen es, eamos aho a cuá-
les e an las
elaciones
ju ídicas en sí mismas,
y
an e odo,
cómo enian aidas ó condicionadas po las elaciones
é icas.
Mo almen e hablando, la p ime a pa e de es a época es
la del lo ecimien o de la epública omana. Los plebeyos,
que habian alcanzado ya la igualdad polí ica con los pa i-
cios, lle a on á odas pa es la i alidad ené gica de sus
ue zas, mos ando en los capi anes
y
g andes homb es de
Es ado nacidos de su sena, que e an dignos de pa ici-
pa en el gobie no de los negocios públicos. La é eli-
giosa e a i me oda ía; las cos umb es poco co ompidas;
la g an libe ad engend ada po el concep o que del de e-
cho
y
de la sobe anía enian los omanos, apa ecía em-
plada po el in lujo de buenos hábi os mo ales; la
censu a (1);
(1) V. JARKE,
Ensayo de una exposicion del de echo penal censo-
io (Ve such eine Da s ellung des censo inischen S a ech s),
1824.
86
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
cuya ámplia es e a ab azaba odas las elaciones é icas de la
ida, cas igando con ecuencia la inmo alidad, la disipa-
cion y el mal empleo de los medios económicos, llegó á se
un e dade o ó gano de, la conciencia mo al pública. En la
ag icul u a, la p opiedad e i o ial media conse ó su p edo-
minio, imp imiendo á las asambleas popula es el hej o sen-
ido p ác ico
y
á los ejé ci os el alo
y
p obidad omanos..
Pe o los gé menes de mal, la en es ya en el ondo de lá
cons i ucion social
y
polí ica de Roma, se desa olla on luego
con suma apidez
y
g andes p opo ciones, al o ece se ci -
cuns ancias a o ables. Las c eencias poli eis as del pue-
blo comenza on á acila , á consecuencia de las inquie udes
causadas po los p ime os años de la gue a con Anibal. Em-
pezó á c ee se que los dioses no e an bas an e pode osos,
con i iéndose el pueblo á cul os nue os
y
ex anje os. Po
°
o a pa e, no ue on ménos co up o es los iun os ob eni-
dos sob e los o os pueblos. Mien as el g iego hallaba
sa is accion á las necesidades de su espí i u en la in o ma
-
clon a ís ica de sus dioses
y
de los g andes hechos de-su
his o ia, el omano, más apegado á lo ex e io , al ensan-
cha se su ho izon e
y
e ela se á la ez su insu iciencia, ne-
cesi ó compensa con la plu alidad de di inidades el acío-
que habia en el ondo de su ida. Con la misma acilidad con
que se asimilaba en el De echo las idéas de o os pueblos, e-
cibió, en un ano sinc e ismo, á más de la mágia de los e us-
cos, que se di undió po en onces, di e sos cul os de Asia
y
Egip o (Isis, Se apis), desde que en abló elaciones con el
O ien e. La in e encion del senado (541 u.
c.)
no u o éxi o;
en e las clases supe io es, se pe dió la é, y la supe s icion
y
ciega é en los milag os pene ó en el pueblo. La mágia,
la as ología, has a las p edicciones deducidas de la inspec-
cion de las en añas de homb es sac i icados po la noche.
dis u aban mayo con ianza que el sace docio o icial.
A
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
87
es a disolucion mo al y eligiosa con ibuyó esencialmen e el
conocimien o del helenismo, ya degene ado. Así como el a e
en gene al, cuando sucumbe el núcleo é ico de la ida, sólo
p oduce la deco acion exhube an e de un ondo co ompido,
así el a e g iego, que habia llegado á modi ica al e usco,
ino á p oduci en Roma el e inamien o de la sensualidad.
De la iloso ía helénica, el epicu eismo ué el sis ema que al-
canzó más a o .
De un modo más inmedia o aún con ibuyó á la modi i-
cacion del De echo
y
del Es ado el conside able inc emen o
de las elaciones económicas, que po es a causa debemos
examina con algun mayo de enimien o (1).
Descansaba el pode de Roma en una sólida clase ag i-
cul o a, aun cuando la undacion de la ciudad á o illas del
Tibe indica ambien cie a ida me can il; pe o la codicia
de los pa icios habia ya educido á esa clase, en los siglos
III
y
IV, á un es ado de g ande penu ia, po sus deudas. Al
ex ende se la dominacion omana, ecibie on algun auxilio
po las ecuen es asignaciones de e enos y po la coloni-
zacion; los ag icul o es se habian aumen ado
y,
con el inc e-
men o de la poblacion de la ciudad, la disminucion del alo
del dine o y la ele acion del p ecio de los ce eales, llega-
on po algun iempo á una si uacion lo ecien e; mas la in-
jus icia come ida en la explo acion de los paises conquis a-
dos,
y
lo du o
y
ex endido de la escla i ud, eob a on de un
modo cada ez más unes o pa a los op eso es.
An e odo, la e dade a clase lab ado a se ió a uinada.
Las g andes emesas de ce eales, que las p o incias enian
que en ia al Es ado, se daban en iempo de paz á la pobla-
cion de la ciudad á muy bajo p ecio;
y
desde la segunda
gue a macedónica, p o eia el Es ado al ejé ci o con el igo
(1)
Es as impo an es elaciones han sido muy bien expues as po
MOMMSEN,
en las di e sas épocas, o. c.
1,
171 e c., 291 e c., 616 e c.
88
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
de las p o incias. Así no podía subsis i la ag icul u a del
país, que cada ez ino á mayo decadencia, sus i uyéndola
las g andes p opiedades e i o iales cul i adas en onces
segun el sis ema ca aginés, po los escla os, cuyo núme o
aumen ó desmesu adamen e. El cul i o de los ce eales no
e a ya en gene al luc a i o. Sólo la ganade ía, me ced á su
di ícil aspo e po el ma , p opo cionaba oda ía ganancia,
pe o eclamaba e i o ios ex ensos. Aho a bien, es os inie-
on á manos de las pe sonas pudien es, de una pa e, po
cuan o el sis ema de ocupacion, segun el cual, los bienes del
Es ado no se en egaban en p opiedad, ni en a endamien o,
sino en usu uc o g a ui o
y
e ocable, se ex endió cada ez
más
y más; y
las
possessiones,
á pesa de an as p o es as, se
ue on haciendo en ealidad he edi a ias. Po o a pa e,
con ibuyó á aquel in la incomp ensible ley
Claudiana,
oca-
sionada po Gayo Flaminio (536
a. u.),
que p ohibió á los se-
nado es ocupa se en los negocios me can iles, como indignos
de su j e a quía, obligando así á las amilias icas á emplea
sus capi ales en ie as. P odujo es o la decadencia
y
aun
desapa icion de la ag icul u a pequeña
y
media y el des-
mesu ado aumen o de la ganade ía.. El núme o de escla os
especialmen e dedicados á és a, c eció has a un g ado peli-
g oso. La ley pos e io , que p esc ibia á los p opie a ios e -
i o iales emplea en sus abajos un cie o núme o de hom-
b es lib es, acasó en la p ác ica.
En la medida en que decayó la ag icul u a, se ele a on
ápidamen e el come cio
y
el á ico del dine o. Ninguna
ama ué an ac i amen e cul i ada po los omanos, como
la indus ia del p és amo, que llega on á con e i casi en
un monopolio en las p o incias: endencia a o ecida oda ia
po el sis ema de a enda las con ibuciones, usual en el
Es ado, el de ejecu a (cosa ú il, sin emba go) las ob as pú-
blicas po homb es de la clase media,
y
po lo comun, cuando
SEGUNDA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
89
no po manda o de la ley, po medio de sociedades, me ced. á
la mayo segu idad que de es e modo se ob enia: de sue e
que apenas habia un omano acomodado que no se hallase
in e esado en aquellos a endamien os. Así decayó el abajo
p opiamen e dicho en la ag icul u a
y
en la indus ia manu-
ac u e a. La pe eza, la especulacion ociosa y sin iesgo al-
guno, pe o uc í e a,
y
la codicia
y
sed de goces consiguien-
es do quie a, co ompie on odas las elaciones
y
aje on al
cabo, po medio de las c ueles gue as in es inas en e los
pa idos, la disolucion de la ya manchada epública.
Conside emos aho a las modi icaciones de las
elaciones
ju ídicas:
I.° Una nue a clase de miemb os del Es ado, descono-
cida en los iempos an iguos
y
con a ia al espí i u de las
ins i uciones omanas, nació con los
súbdi os
de las p o in-
cias, legado de la. adminis acion p o incial ca aginesa, de
R
la cual se omó la máxima de que las posesiones ex e io es
es aban des inadas á en iquece al conquis ado . Jun amen e
con es o, se desen ol ió un sis ema de p i ilegios de los ciu-
dadanos omanos, espec ó de sus compa io as i álicos,
y
de
és os en e á los ex anje os (I).
(1) Como el homb e enia de echo en Roma, no en an o que al,
sino en cuan o e a ciudadano, el de echo de pe sonalidad lo cons i-
uía el
jus ci i a is,
cuyo con enido o al consis ia en los de echos ci-
iles:
jus libe a is, jus gen ili a is, jus connubii, pa ia po es as,
dominium qui i a ium, es amen i ac io, usucapio,
y
los de echos
polí icos:
jus census, jus mili iae, jus ibu o um e ec igalium, jus
suj agium, jus hono um, jus sac o um.
Pa a dis u a y eje ci a
odos es os de echos, e a menes e euni los es
s a us libe a is, ci-
i a is e amiliae,
que daban luga á la di ision de las pe sonas en
lib es y escla os, ciudadanos y ex anje os,
sui ju is y alieni ju is.
Aho a bien, en es a época el ex anje o deja de se enemigo
(hos ís),
as o mándose en pe eg ino, y Roma no le aplica ni concede su de-
echo, pe o si el
jus gen ium,
comenzando así aquella len a y cons-
an e pene acion de es e én el es ic o de Roma; y de o o lado, á la
96
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
men e undamen al
y
se con i ió con ecuencia en ins u-
men o de los pa idos polí icos (1) .
§. 4.—Te ce a época.
Desde Augus o
á
Cons an ino.
(31
a: de
C. ã 325
de C.)
1. El es ablecimien o del impe io po Augus o condujo
al Es ado, an des ozado po las acciones, y emo ido po
las pasiones de odas clases, á goza po algun iempo de la
paz an anhelada. El nue o pode uni a io u o po es o
una endencia pu amen e ex e io
é
in en ó ob a sólo po
medio de medidas de igual ca ác e . Sin igo mo al en sus
ó ganos, ni en el pueblo, enia necesa iamen e que cae
p on o
en
el egoísmo, la sed de goces, de pode
y
de
mando, que llega on á p eponde a en odos. El impe io
no ué sino la imagen concen ada del espí i u nacional o-
mano, la exp esion po enciada de su inmo alidad
y
shs pa-
siones; y la uina que aquel pueblo había semb ado en an os
o os po su a an de pode
y
de dominacion, po la explo a-
clon
y
el saqueo, haciéndolos escla os de sus place es, s.e
ol ió aho a con a él mismo: la injus icia de siglos debia
expia se po su imien os secula es ambien. El p incipio
subje i o de la olun ad, undamen o de la ida ju ídica y
polí ica de Roma, se había desbo dado, an e odo, en la an-
chu a de la sobe anía democ á ica,
y
concluyó al cabo po
abso be se, como en su más comple a subje i acion, en el so-
be ano albed ío de los empe ado es. Aun el icio capi al de
la eligion de aquel pueblo enia que e leja se ambien
aquí. El poli eismo había es ingido, empequeñecido
y
hu-
(1)
Comp.
MOMMSEN, O. C. p. 290.
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
97
manizado lo di ino: no e a, pues, ma a illa que lo ini o
y
humano concluye a po di iniza se, y que la sobe biá de un
homb e como el empe ado lo ele a a á la condicion de un
Dios. Los pocos empe ado es buenos, como especialmen e
T ajano, los dos An oninos, Alejand o Se e o, no sbn sino
elámpagos de aquel pode , e dade amen e insensa o, y es-
imonios de que no se habia ex inguido po comple o el sen-
ido del bien, al cual podia eanuda se el espí i u di ino del
C is ianismo.
En es a e ce a época, se concen an g adualmen e odas
las dignidades
y
pode es en el empe ado , aun cuando en
los p ime os iempos las an iguas ins i uciones subsis en
en el nomb e. Ya Augus o se dejó con e i una as o a la
ibuni ia po es as,
y con ella la in iolabilidad y el e o, el
p oconsula e impe ium, la p ae ec u a mo um,
la dignidad
de
pon i ex maximus,
e c. Pe o p on o desapa ecie on am-
bien aquellas o mas an iguas. Ya Ad iano dió al Impe io
una o ganizacion pu amen e moná quica, que, en el sis ema
de adminis acion in oducido po Diocleciano, ecibió un
ca ác e despó ico o ien al. Los ju isconsul os de es a época
es ablecie on la doc ina de que el pueblo omano, en una
llamada
lex egia,
habia as e ido al empe ado odo su po-
de y
su ue za (1); pe o es o no acon eció, segun acaba-
mos de no a , de una ez, sino poco
á
poco.
Pe o en la misma p opo cion en que el de echo
y
la ida
públicos caye on en el despo ismo, se ele ó el es udio del de-
echo
p i ado,
al cual se ciñe on aho a las mejo es ue zas
in elec uales. El p og eso ma e ial, que es e de echo ecibió
(1)
1.
6. J. (1, 2.)
De ju e na .
!Sed e quod p incipi placui , legis
habe igo em; cum lege egia quae de impe io ejus la a es , populus el
e ih eum, omne suum impe ium e po es a em concessi .
""
—GAYO, 1, 5,
dice sólo: "Cons i u io p incipis—nec unquam dubi a um es quin le-
gis icem ob inea , cum ipse impe a o pe legem impe ium accipia .
^
►
TOMO II.
-
7
}
98
TERCERA ÉPOCA DEL, DERECHO ROMANO.
s;,
en onces, se unda, en pa e, en la mayo ampli ud de la
ex-
pe iencia
ju ídica; en pa e, en la cul u a
ilosó ica,
que se
di undía cada ez más,
y
que había pene ado en la clase de
los ju isconsul os, especialmen e con el es oicismo, que con-
enia an os p incipios p ác icos humani a ios; además, en la
aspi acion
iguali a ia
p opia del despo ismo
y
a o able pa a
conce a las muchas con adicciones que oda ía subsis ian
en el de echo p i ado; po úl imo, en la gene al
y
pe e -
ida aspi acion á
adqui i
o una, á la cual se ían odas
las acul ades espi i uales,
y
de que debían nace mejo es,
más y más segu as o mas (1). Que hácia el in de es a
época ambien habla pene ado en la a mós e a espi i ual el
C is ianismo y coope ado á cie as e o mas, aunque más
bien, en las elaciones gene ales de la pe sonalidad, es cosa
que di ícilmen e pod ia duda se. Así como, en la época an-
e io , el de echo p e o io cons i uia el ó gano p eponde an e
del p og eso, lo es en és a la
ciencia ju ídica,
cuyo ca ác e
de e mina emos con algun mayo de enimien o, despues de
(1) Muchas eces ha causado admi acion el singula hecho de la
bondad de aquel de echo p i ado, en medio de la uni e sal decadencia
y se han indagado sus causas. V.
SAVIGNY,
His . del de .
om.
en la
Edad Media (Gesch. des óm. R. im 11Ti elal e .—T.
1, p.
4
e c.)-
GANS,
De . de suc.
I, p.
8,
ha hecho no a , aunque no de una mane a
exclusi a, una azon p o unda en que an es no sehabia pensado. Dice:
^^La
decadencia de aquella época, de la cual cons i ui ia ese de echo
,
p i ado una glo iosa excepcion, en nada se mues a con mayo ene -
gía que en es e mismo. En e ec o, en su desen ol imien o, se ad ie e
el e oceso de los omanos, desde la es e a de la ida pública al
egoismo p i ado; y si el concep o de la Roma epublicana es la codi-
cia del pode , po odos lados, la de la Roma impe ial es peo , po que
es a codicia se ha con e ido y hecho
más
du a en la de p opiedades
y iquezas. El desa ollo ju ídico p i ado de aquel iempo debe con-
side a se
como
espondiendo á la
más
u gen e necesidad de un modo
an ansioso,
como
las o mas de la ida pública en la an e io .
P e ende deduci
de es o una glo ia, se ia que e alaba que es e
mismo de echo p i ado sea en el que la idea nacional se mani ies a
an exac amen e.„
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
99
examina b e emen e las uen es á la sazon del de echo
p i ado.
II. Dichas ,
uen es
son.:
1.
Has a los iempos de Ad iano, hallamos oda ía
leyes
populi y plebisci a,
dados
á
p opues a del empe ado . La
más impo an e de las p ime as ué la
lex Julia e Papia
Poppaea
(762 u. c.), que Augus o u o di icul ades pa a es-
ablece , y cuyo in e a aumen a la poblacion, disminuida
po la inmo alidad
y las gue as ci iles, señalando cie os
pe juicios pa a los célibes y ma imonios sin hijos
(o bi)
2.
Los
sena us consul a
son en onces muy impo an es
pa a el de echo p i ado: po ejemplo el
s. c. A acedonianum
el
Velejanum,
e c. Pe o Ca acalla sup imió po comple o el
pode legisla i o del Senado.
3.
Los
edic a mayis a uum
con inua on siendo una
uen e impo an e en los p ime os iempos; pe o las cons i u-
ciones impe iales p ocu a on cada ez más bo a la oposi-
cion en e el jus
ci ile y
el
jus hono a ium.
P ime amen e,
Ad iano hizo euni (131 de C.) en un odo los dos edic os del
p'ae o pe eg inus y
del
u banos
po medio de Sal io Julia-
no, despues de una e ision p é ia y de habe los comple ado
p obablemen e con cie as disposiciones del
edic um p o-
inciale y
con el edilicio, p oclamándolo en Roma
y
en las
p o incias como ins uccion pa a odas las au o idades judi-
ciales. Es a ob a de Juliano, que á poco ecibió el nomb e
po an onomasia de
edic um pe2pe uum,
ob u ó g an espe-
abilidad y ué la base de los abajos y comen a ios pos e-
io es de Ponexonio, Ulpiano, Paulo, Sa u nicio
y
Gayo.
4.
Una nue a é impo an e uen e o maban las cons i-
u iones p°incipum, denominacion gene al pa a odo lo que
p o enía del gabine e del empe ado ; pe o sus especies, muy
di e sas, e an: 1)
Edic a,
ó leyes gene ales
(cons i u iones
ad omnes, leyes gene ales;
2)
Resc ip a
en es ic o sen ido,
100
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
á sean me as espues as que el empe ado daba á cie as
cues iones ju ídicas que se le p oponian; 3)
Manda o, 6
ins-
ucciones á las au o idades impe iales; 4)
_Dec e a;
ó juicios
p onunciados po aquel en las con o e sias que le es aban
some idas.
5. Impo an ísimo in lujo en la elabo acion del de echo
p i ado u ie on en es a época, no an o los
esponsa p°u-
den ium,
como la ciencia del de eho, en pa e dependien e,
en pa e independien e de és os.
a)
Los
esponsa p
uden ium,
inmedia amen e di igidos á
un in p ác ico, ecibie on ambien de Augus o mayo im-
po ancia, po habe és e au o izado á cie os ju isconsul os
de no a
u ex auc o i a e ejes publicae de ju e esponde me,
y
po consiguien e enian en cie o modo á da sus espues-
as en nomb e del empe ado . Es os ju isconsul os se lla-
ma on en onces
ju is (mo o es seu condi o es, y
ambien
p u-
den es
po an onomasia. En iempo de Ad iano, se es ableció
el p incipio de que la conco dancia en las opiniones de es os
p uden es obligase á los jueces segun es as
sen en iae
con
ue za de ley,
y
que sólo en caso de di e gencia debie an
decidi á su a bi io, pe o siemp e de acue do con alguna
de las opiniones con a ias. Po úl imo, despues de a ias
en a i as que en la época inmedia amen e pos e io u ie-
on luga pa a da mayo segu idad á la aplicacion del de-
echo,
y
disminui las con o e sias, dic ó Valen iniano III
(426) la llamada ley de ci as (1).
b)
No ménos impo an e llegó á se el in lujo de los ju-
is as desde que los empe ado es, á pa i de Augus o, e-
unie on á su al ededo un
consilium
pe manen e de los mas
enomb ados (llamado más a de
consis o ium p incipis),
en
el cual se discu ian
y
edac aban las cons i uciones de los
empe ado es, en gene al sumamen e ilus adas.
(1) V. más adelan e §. 5.
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
101
e)
Al lado de es a e icacia p opiamen e o icial de los ju-
isconsul os, ecibie on sus abajos cien í icos una impo -
ancia oda ía mayo . El ma e ial ju ídico, siemp e c e-
cien e
y
cons i uido po elemen os muy a ios, necesi aba
una e undicion más undamen al que los euniese y sim-
pli icase, y pa a 'la cual los ju isconsul os habían adqui ido
la capacidad necesa ia, po su la ga p ác ica y la ampli ud
de sus ho izon es ju ídicos, así como su mayo educacion
ilosó ica. La ins uccion eó ica se habia asociado á la ac-
i idad cien í ica,
y
es e nue o ó gano del de echo, que ino
á compensa la
i a oz
del de echo p e o io, ya muy debi-
li ada, in luyó doquie a con pode oso es ímulo, y eunió bien
p on o en o no de los más impo an es maes os un cí culo
de discípulos, donde se o mó la nume osa
y
espléndida ca-
dena de ju ispe i os, que admi amos en la p ime a mi ad de
es e pe íodo.
Ya, en iempo de Augus o, dos homb es ilus es habían
o mado 'dos escuelas que (p ueba del p og eso de la ciencia)
comenza on á dis ingui se po los p incipios que las di i-
gian: An is io Labeon
y
A eyo Capi on, que di e gian en e
sí, an o en opiniones polí icas como ju ídicas (1). Labeon,
(1) Sob e el espí i u y endencia de es as dos escuelas, se han ex-
pues o di e sas opiniones has a los úl imos iempos, en los que, e-
cuen emen e, se ha in en ado conside a las como un modelo de la
ac ual di ision en e la escuela ilosó ica y la his ó ica. Es a clase
de pa alelos jamás son exac os. P escindiendo de que la di e sidad de
p incipios, de ningun modo podia ca ac e iza se al co no en nues-
a época, y de que la escuela de Capi on dis aba ha o de ca ece de
educacion ilosó ica, se puede deci , en e dad, que has a cie o pun o
una de ellas enia más bien ca ác e ilosó ico é his ó ico la o a; pe o
si se compa an las p incipales con o e sias en e ambas ( . g ., sob e
la e icacia de las condiciones ilíci as en los con a os y es amen os),
se halla que la supues a escuela ilosó ica a a las cues iones á menu-
do de un modo en e amen e
abs ac o,
mien as que la o a conside a
exac amen e con mayo ecuencia lo di e so de las ci cuns ancias.,--
Los más impo an es pasajes de los an iguos que se e ie en á es as es-
102
TERCERA. ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
he ede o del sen ido de su pad e, amigo de B u o y Casio,
mos ó en su modo de a a el de echo una in encion más
lib e, alcanzada po medio de una cul u a más uni e sal
y
de
una más p o unda educacion ilosó ica, odo lo cual le pe mi-
ia comp ende mejo el ondo de las cosas, sin a ene se es e-
chamen e
á
la le a,
y
de i a de aquí, con iando en la ue za
del espí i u cien í ico, consecuencias ul e io es pa a el p o-
g eso del de echo. A eyo Capi on (-b 22), po el con a io, hijo'
de una amilia ecien emen e ele ada, y, no solo de o a al
nue o pode , sino que, po alsa adulacion hacia Tibe io,
con a ió algunos buenos p opósi os de és e, se a u o p in-
cipalmen e
á
las doc inas adicionales, p ocu ando desen-
ol e las en -su p opio sen ido. Las escuelas undadas po
es os dos homb es no ecibie on su denominacion de ellos,
sino de algunos de sus más dis inguidos secuaces. Así los
pa ida ios del p ime o se llama on
p oculeyanos y
ambien
pegasianos,
de Lucinio P óculo y de Pegas(); y
casianos, y
más especialmen e
sabinianos,
los de la segunda, de Casio.
Longino ó Masu io Sahino. La oposicion en e es as dos en-
dencias, que subsis ió la go iempo
y
se exp esó en impo -
an es discusiones, ué man enida po sus discípulos, aun-
que no sin cie a independencia; an es al con a io, emos
que así como no pe maneció inmu able el sen ido polí ico de.
cuelas y sus undado es son los siguien es;
POMPONIO,
en .
2. §. 47.
De o igine ja .
. mil Hi duo p imum elu i di e sas sec as ece un ;
nam A ejus
Qapi o in
his quae el adi a ue an , pe se e aba ;
Labeo
ingenii quali a e e iducia doc inae, qui e ce e is ope is
.
sapien-
iae ope a a dede a , plu ima inno a e s udui .
—GELIO
(XII, 10)
dice
algo di usamen e de Labeon HLabeo
ce e a um quoque bona um
a ium non expe s ni. e in g amma icam sese aaque dialec icam
li e asque an iquio es al io esque pene a e a , la ina umque ocum
o igines a ionesque pe callue a , Baque p aecipue scien iae ad eno-
dandos ple osque ju is laqueos u eba o. —El sen ido ju ídico-polí i-
co de Labeon, lo e a a su ad e sa io Capi on en una ca a
(GELIO,
XII,
12).
Sob e ambos, éase
PUCHTA,
o.
c.
1.
98.
TERCERA EPOCA DEL DERECHO ROMANO.
103
los con inuado es de una
y
o a di eccion, así ambien, en
cie os casos, las opiniones de una de ellas e an acep adas po
los de la o a. Pos e io men e, hácia la época de Ad iano, i-
nie on á empla más aún su disco dancia; mas no po que
nacie a, como en algun iempo con e o se ha c eido, una
e ce a escuela que se ha que ido e en los ju isconsul os
designados con el nomb e de
miscelliones
ó
e ciscundi.
A la
escuela de Labeon, pe enecie on los dos Ne a (pad e é hijo),
P óculo, Pegaso
(s.
c.
Pegasianum),
Celso (pad e é hijo), Ine-
acio P isco; á la de Capi on, Masu io Sabino, C. Casio Lo -
g ino, Celio Sabino
y
Aboleno P isco, Sal io Juliano, Sex o
Pomponio
y
Gayo. Con Alejand o Se e o, e mina la edad lo-
ida de la ju isp udencia;
y
con el c ecien e decaimien o de
la ida polí ica, se ex ingue ambien la ac i idad de la ciencia.
Hablase és a mani es ado especialmen e en. la edaccion
de cues iona ios, esúmenes,
ins í u iones
(Gayo, Paulo),
li-
b i ju is ci ilis, Diges a,
ó po comen a ios sob e oda una
uen e ju ídica ( . g ., los de Labeon y Gayo sob e las XII a-
blas) y en pa icula sob e el edic o (como los
lib i ad edic um
de Sabino, Gayo, Ulpiano y'Paulo). Pe o, de es e g an nú-
me o de ob as, no han llegado has a noso os sino muy po-
cas, en su o ma o iginal: po ejemplo, un agmen o de una
ob a de Ulpiano (1), hoy llamado pu a
y
simplemen e
Ul-
piani agmen o;
además, los agmen os encon ados en
Viena de las Ins i uciones de es e mismo ju isconsul o (2);
y
singula men e los
Ins i u ionum qua uo commen a ii
de
Gayo (3), descubie os en 1816 po Niebuh en un palim-
(1)
Las mejo es ediciones c i icas son de
HUGO
(Be lín,
1834)
y de
E.
BbCKING
(Bonn,
1845).
(2)
ENDLICHER,
de Ulpiani ins i zc ionum agmen a,
Viena, 1835.
(3)
GÓSCHEND
y
HOLLWEG
desci a on e]. an iguo esc i o bo ado;
los pos e io es abajos de
BLUME, LACHMANN, BÓCKING y HEFFTER
se encuen an en la edicion de
GOSCHEND
de
1820
y
24, modelo de
aplicacion y exac i ud.
104
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
pses o del Cabildo ca ed al de Ve ona
y
que han suminis-
ado las más impo an es acla aciones sob e muchas ma e-
ias del de echo omano y del p ocedimien o ci il, has a en-
onces poco conocidas (1).
Los g andes ju isconsul os que apa ecen, especialmen e
desde Ad iano has a Alejand o Se e o (117-23), y á los cuales
se , debe an e odo la undacion y de e minacion cien í ica del
de echo, son:
1.°
Sal io Juliano ( einado de Ad iano), amoso
po su composicion del
Edic o;
2.° Sex o Pomponio, del cual
poseemos en el
Diges o
un b e e esúmen de la his o ia del
de echo omano; 3.° Gayo ó Cayo, cuyo segundo nomb e es
desconocido (bajo Ad iano
y
An onino Pio), que gozó de
g andísima espe abilidad
y
es el au o de las
Ins i uciones
descubie as en los iempos mode nos; 4.° Emilio Papiniano,
más céleb e en e odos, an o po su ca ác e mo al, como
po su ciencia, amigo
y
p ime homb e de Es ado ó minis o
(p ae ec us p ae o io)
de Sep imio Se e o (-I- 211) y sac i i-
cado po manda o de su hijo Ca acalla, po no habe que-
ido jus i ica an e el Senado (2) el asesina o come ido po
él en la pe sona de su he mano Ge a; 5.° Julio Paulo (3), que
(1)
Gayo es el úl imo Sabiniano de impo ancia.
(2)
V. el p incipio de Papiniano sob e el imposible mo al, que
él
mismo con i mó con su mue e, p. 56, no a (1) .
1.
(3)
Los mode nos his o iado es del De echo no a an ya de
la
cues ion, oda ia sin esol e , sob e el o igen de Papiniano y Paulo,
po más que es a cues ion enga un alo mucho mayo que an as
o as á las que se a ibuye indebida impo ancia: pues de mane a nin-
guna es indi e hn e sabe si el espí i u omano se ha ele ado po sí
mismo á ese g ado supe io cien í ico que se mues a especialmen e en
Papiniano y sus dos suceso es, Paulo y Ulpiano, ó si coope ó en onces
á ello el de algun o o pueblo. Véanse sob e es a cues ion en el suma-
io de
HEINECCIO
His o ia ju is ci ilis,
1765, §§•
327, 335 y 344.—E1
o igen si o- enicio (semí ico, po an o) de Ulpiano se halla ue a de
duda. Segun las mayo es p obabilidades, Papiniano es ambien si o-
enicio;
y
si es cie o que á Paulo lo eclama Pádua y le ha le an ado
un monumen o, a ios esc i o es lo ienen po i io y o os po g iego.
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
105
pe eneció ya al Consejo de Sep imio Se e o y ué asimis
mo p e ec o del p e o io bajo Alejand o Se e o; ué el es-
c i o más ecundo: los pasajes de esc i os suyos o man
quizá la sex a pa e del
Diges o;
6.° Domicio Ulpiano, de o i-
gen enicio, p e ec o del p e o io ambién bajo Heliogábalo
y
Alejand o Se e o
y
asesinado po la gua dia p e o iana, es,
despues de Papiniano, el más impo an e: sus esc i os han
suminis ado como una e ce a pa e de la ma e ia del
Di-
ges o; 7.°
He emnio Modes ino, discípulo de Ulpiano
y
que
cie a la sé ie de los ju isconsul os clásicos. Los cinco úl i-
mos o ma on despues las cinco au o idades, cuyos esc i os
debian ene o malmen e ue za de ley, po la llamada
ley
de ci as
de Valen iniano III (an es de 426) .
III. Si aho a conside amos el
desa ollo
del De echo mis-
mo, an e odo po elacion al es ado mo al en gene al, halla-
emos en es a época cla a p ueba de que jamás el de echo
me amen e po sí, ni su pe eccionamien o o mal, pueden
con ene la decadencia espi i ual de un pueblo; á lo ménos,
cuando en odas sus es e as los p incipios que se apli-
can p o ienen del pu o a bi io, de la sobe ana olun ad, del
absolu o impe io sob e pe sonas
y
cosas, ex año á odo
espe o mo al, que en el Es ado omano conduje on á la p o-
pia co upcion y á la ajena. Pues, aunque en el de echo
p i ado, donde sólo se o ecen aquellas máximas como o -
mas abs ac as, pa ecen disminui se
y
casi bo a se sus e ec-
os, po lo innume able de sus indi iduos, como pe sonas
p i adas, ienen siemp e á mani es a se más a de ó más
emp ano, hallando una exp esion gene al en las cos um-
b es públicas.. La ace ada opinion de que el De echo cons-
i uye un lado
y
aspec o de las cos umb es gene ales de la
nacion, hab ia debido halla aplicacion desde hace mucho en
el de Roma y conduci á, un juicio más exac o de és e, aun
en la época que aho a examinamos.
112
TERCERA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
p esen a una ins ancia in e media. Es a nue a ins i ucion
de las apelaciones no dejó de in lui en el p ocedimien o en
gene al. Mien as, en el p ocedimien o o dina io, la cues ion
ju ídica, p opia de la compe encia del p e o , es aba sepa a-
da
de su discusion an e el juez (1), aho a el empe ado de-
cidia sob e ambos ex emos. P on o ué adop ado es e p o-
cede po los nue os jueces, . nomb ados po el sobe ano,
especialmen e -en
los
casos comp endidos en los nue os de-
c e os: con lo cual, el núme o de las
ex ao dina iae cog-
ni iones
ué c eciendo más cada ez, has a que Diocleciano
con i ió en egla la excepcion, disponiendo que odos los
negocios ue an juzgados po el mismo magis ado, á sabe ,
el p esiden e de la p o incia, quien podia delega en un su-
bo dinado, naciendo de es e modo poco á poco los jueces
pe manen es
y
aun los colegios de jueces. La apelacion
quedó así no malizada, conociendo en úl ima ins ancia el
p ae ec us p e o io (2).
El
p ocedimien o c iminal' (3),
que en la época an e io ,
á p incipios del siglo
VII
y
me ced á los ibunales pe -
manen es
(quaes iones pes pe uae),
u o una o ganizacion
muy con o me al concep o epublicano del Es ado, aunque
incomple a en muchos espec os y modi icada con ecuen-
cia po las
lepes judicia iae, y
en el cual es aban sepa ados
ambien el p incipio
y
cu so del p oceso y la sen encia es-
pec i a, se ca ac e iza luego du an e el Impe io po el iun o
del p incipio inquisi o ial.
(1)
V. pág.
95,
no a (1).
(2)
MAINZ,
Elémen s de d oi omain;
I,
p.
113
y
155.
(3)
Véase especialmen e sdb e es o:
His o ia del p ocedimien o c i-
minal omano has a la mue e de Jus iniano (Geschich e des 5mis-
chen C iminalp ocesses
bis zum
Tode Jus inians)
po
G.
GEIB,
1842.
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
113
§.
5.—Cua a época.
• Desde Cons an ino has a la mue e de Jus iniano.
(323-565) .
La p og esi a disolucion in e na del Impe io hizo nace
en Cons an ino, aunque sólo desde el pun o de is a polí ico,
la con iccion de que el único emedio posible es aba en el
cambio comple o del cen o de g a edad mo al y ma e ial
de aquel. Despues que hubo ele ado en 323 á eligion del
Es ado el C is ianismo, cuyo pode indes uc ible se habia
a i mado bajo las pe secuciones más c ueles y cuya ex en-
sion habia llegado' á é minos de con e i lo en un e -
dade o eso e polí ico, asladó la capi al del Impe io, en
330, á la an igua Bizancio, acabada de eedi ica . Cons an-
ino comple ó luego el mecanismo polí ico (1), bosquejado ya
po Diocleciano, á la mane a o ien al (2). Bizancio ecibió el
Pus i alicúm y
con él casi odos los ue os
y
p i ilegios de
la an igua capi al. Siguió siendo, no obs an e, el la ín po
mucho iempo la lengua o icial del De echo y los ibunales,
(1)
Cons an ino, dice Mackenzie, es ableció una nobleza i ulada,
que debia ocupa un pues o en e el ono y el pueblo. Algunos de los
más ín imos conseje os del sobe ano se llamaban pa icios, y los í-
ulos de conde y de duque, que en iempos ul e io es llega on
á
gene-
aliza se an o, apa ecie on en onces po p ime a ez en el mundo o-
mano. Los p íncipes de la amilia impe ial e an
nobilissimi;
los un-
ciona ios de más je a quía y los magis ados se di idian en cinco
ca ego ías, segun una g aduacion o denada de pues os y empleos:
los
ilus es,
los
spec abiles,
los
cla issimi,
los
pe ecíissimí
y los
eg egii.—(A.)
(2)
Una imágen iel de la je a quía adminis a i a dé el cuad o
esquemá ico del Impe io desde p incipios del siglo V, conocido bajo
el í ulo de
No icia cligni a z ni (a),
y nue amen e publicado po Ed.
BOCKING
en
1840.
(a) Ha sido publicado en la His o ia
uni .
de C.
CAl`TTÚ, .
mi de la edicion es-
p
añola de Gaspa
y
Roig, pág. 409.—(Y. T).
TOMO II.
8
.^.^
:^..,
1u
i
114
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
haciéndose po lo comun ménos sensible el in lujo o ien al
en el ó den p i ado, sos enido po su p opia ue za. Cuando
en 476 el impe io de Occiden e ué encido po los ge manos
al mando de Odoac o, el de echo omano, asplan ada del
suelo que le e a p opio, á un país g iego en sus p incipales
elemen os,
y
p i ado de las aices in e nas que lo alimen a-
ban, pudo sólo subsis i en o ma
de coleccion, á
modo de
u o ya desp endido y
suel o:
po lo cual es es a época
ambien la de las.
compilaciones.
Hácese aho a más isible (1) en el
de echo p i ado,
el in-
lujo bienhecho del C is ianismo, llegado ya á la condicion
de pode social ex e no;
y
en e las muchas ma e ias que
se modi ican bajo su inspi acion, igu a especialmen e odo
el de echo de amilia (el ma imonio, la pa ia po es ad, el
de echo de sucesion), comple ando así supe io men e lo que
habian in en ado el uá'
gen ium y
la
aequi as;
subsis e, sin
emba go, en la es e a ela i a
á
los bienes, el ca ác e un-
damen al del de echo omano, an exclusi o
y
pa cial en
mul i ud de espec os.
Tocan e á las
uen es
ju ídicas, a luyen odas ellas
á
una
sóla, las
cons i u iones
impe iales, que o man á la sazon el
us sc ip um
p opiamen e al, y po las cuales se ige odo
desde a iba: al es el esul ado á que lle a la e o ma
de Cons an ino, ecabando pa a la p e oga i a impe ial la
decision de cuan o es aba con iado an es
á
la lib e accion de
los p e o es, jueces
y
ju isconsul os.
El ca ác e del de echo p i ado se exp esa en es a época
po disposiciones me amen e ex e nas y compilaciones. Se
habia ex inguido la in e io ue za p oduc o a del De echo;
el ma e ial ju ídico engend ado con p o usion en sus di e -
sas uen es, al o del espí i u comun
que debie a pene a lo,
(1) Comp. p. 117.
1
gu^
do
CO^^
111
^
►
^,
9
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
115
se mani es ó en onces bajo el aspec o p edominan e de la
mul iplicidad, despe ándose en lo an o exigencias de uni-
dad, que sólo de un modo muy ex e no pudie on se sa is e-
chas. Así lo .p ueban los di e sos ensayos que llenan es a
época, has a Jus iniano (1) .
Ya Cons an ino se había p opues o emp ende algunas
compilaciones ju ídicas, pe o no llegó á ealiza lo (2) .
Teodosio II y Valen iniano III a a on con el dec e o de
426, llamado comunmen e desde Hugo
Ley de ci as,
de sim-
pli ica el cúmulo de eglas ju ídicas, o o gando sólo ue za
de ley á las ob as de cinco ju isconsul os de la época an e-
io , Papiniano, Paulo, Gayo, Ulpiano y Modes ino, dispo-
niendo además que, en caso de pa ece es encon ados, deci-
die a el de la
mayo ía; y
de no habe la, el de Papiniano,
y
p ohibiendo al juez decla a se lib emen e po el dic ámen de
cualquie a de los o os, sal o cuando no hubie a o mulado
és e opinion especial sob e el asun o en li igio.
Las p ime as compilaciones en que apa ecie on jun as las
muchas
cons i u iones
impe iales dispe sas has a en onces,
ue on de ca ác e p i ado, en e las cuales llega on á dis-
ingui se po se las más usadas: 1.°, la hecha po
G ego io-
(1)
Es os ensayos dan po su pa e i e agable es imonio de la
abe acion y abandono de odo el ó den ju ídico omano, que p eci-
samen e in en a on mejo a los homb es de Es ado y empe ado es
ilus ados, á quienes más in e esó la necesidad p ác ica de los pueblos
que las me as discusiones de sábios, po cien í icas que uesen. Cuan-
do un homb e an g ande como Césa concibió ya el plan de una
compiFacion legal, es o p ueba en qué abe acion habia caido ya en
su iempo el De echo. En gene al, el es ado
p ác ico
de és e en
Roma, especialmen e desde la ex ension de las elaciones me can i-
les, debe conside a se como muy is e; sólo mejo ó algo po
el
p o-
cedimien o ci il.
(2)
P uébaulo las dos cons i uciones nue amen e descubie as e.
1.
y c.
Cod. Theod.
1, 4,
de esponsas p od.,
pe o sin da á conoce el
po meno del modo de ejecu a se.
116
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
9Lo,
cuyo nomb e sólo po ella conocemos (llamada
Codea
G ego iani);
2.°, la coleccion que inmedia amen e le sucede,
a eglada po
He mogeniano (Codea (1) He mogeniani),
p o-
bablemen e' á mediados del siglo IV.
Ambas compilaciones, que siguie on i iendo en la p ác-
ica ju ídica, ue on e undidas y comple adas o icialmen e
en 438 po Teodosio II en el
Codex Theodosianiis
(2) .
Finalmen e, empeo ada mucho más aún la si uacion del
de echo omano, casi po odo un siglo, ya po que cada ez
se iban en endiendo ménos las ob as an iguas, y e a g ande
la di e sidad de las uen es, ya po c ece de dia en dia-las
di icul ades pa a disce ni lo an icuado de lo oda ia ú il,
Jus iniano (3), ele ado en 527 al impe io de O ien e, adop ó,
po in lujo del eminen e ju isconsul o T iboniano, medidas;
más e icáces pa a o ma una compilacion uni a ia de odo
el de echo á la sazon igen e.
1.—An e odo, hizo e undi
los
es
codices
de Cons i u-
ciones impe iales, jun amen e con las dadas desde Teodosio,
en un Código gene al,:que se publicó en 529 bajo el i ulo,
de
Codex Jus inianeus.
2.—Despues,
y
esuel as ya impo an es cues iones li i-
giosas del an iguo de echo, po medio de 50 decisiones impe-
iales, nomb ó, al in en o de compila odo el de echo igen-,
e, cualquie a que uese su o igen, una comision de 17 ju is-
(1)
La úl ima edicion de ambas colecciones es de G.
HA'EL
(Bonn,
1837), en la 2.
a
pa e del
Co pus ju is ci . an ejus .
de Bonn.
(2)
La mejo edicion es de
HANEL
en el
Co pus ju . an ej.,
1842.
(3)
Jus iniano, cosa digna de no a se, e a esla o, de o ígen hu-
milde y
na u al de
Tau esio. , Su p imi i o nomb e (ó sob enomb e)
e a
Up auda.
RITTER
obse a en una, no a á la
His . ju . ci .,
e c.,
de Heineccio (§. 382): i
Up auda
ox es sla ica e bene pe Jus inia-
num exp imi u . E iam nnnc apud sla icas gen es
p auda
jus um de-
no a .,i
UD.
'
buen juicio sob e Jus iniano expone Am.
THIERRY
en la,
Re . des Deux Mondes,
1 no . 1854
2
p. 427,
e c.
k
. ll
ale
^e.
11^
CUARTA ÉPOCA. DEL DERECHO ROMANO.
117
consul os, qué, p esididos po T iboniano y ajus ándose al
ó den de ma e ias seguido en el Edic o del p e o
y
en el
Codea,
sis ema iza on odo el de echo aún aplicable, ex ac-
ándolo disc e amen e de mul i ud de ob as de 39 ju iscon-
sul os di e sos,
y
aun quizás in oduciendo adiciones, cam-
bios, in e polaciones, que son los llamados
emblema a T i-
boniani.
Es a compilacion de doc inas selec as
(jus
enu-
lea um),
compues a de sie e pa es
y
50 lib os, que se di i-
den á su ez en í ulos, ecibió el nomb e de
Pandec ae
ó
Diges a y
ambien el de
Codea enuclea i ju is, y
ué publi-
cada en 16 de Diciemb e de 533, pa a empeza á egi en el
30 del p opio mes
y
año.
3.—Pe o ya, du an e la elabo acion de las Pandec as, hizo
Jus iniano que es ju isconsul os, T iboniano, Teó ilo y Do-
o eo (maes os de De echo los dos úl imos, el p ime o en
Bizancio
y
en Be i o el segundo), edac a an pa a supli las
Ins i uciones de. Gayo, inú iles ya pa a el es udio del De-
echo, un nue o a ado,
Ins i u iones,
que, di idido en 4 li-
b os. y és os en 98 í ulos, ecibió ambien ue za de ley en
el mismo dia que las Pandec as.
4.—Como el Código de 529 no es aba con o me con las
Pandec as
y
necesi ó pa a su edaccion, á más ' de las 50 de-
cisiones ci adas, muchas Cons i uciones impe iales, á in de
esol e las an inomias exis en es
y
desecha lo que esul-
ase imp ac icable, hubo de se e isado
y
pe eccionado,
apa eciendo en 16 de No iemb e de 534 como
Codea epe i-
ae p aelec ionis.
5.—Finalmen e, Jus iniano públicó desde 535 has a su
mue e, en 565, muchos nue os dec e os, esc i os en g iego
pa e de ellos y en mal la in los es an es, que modi ica on
muchos pun os esenciales del De echo. Es as disposiciones,
coleccionadas, no po Jus iniano mismo, sino á poco de su
mue e, lle an el nomb e de
1Vo clas,
. .
118
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
La compilacion ju ídica jus inianea ha sido juzgada.
muy di e samen e (1). Si se p escinde del mal gus o de la
o ma de los dec e os, que ecue da en muchos pun os la
hinchazon del es ilo o ien al, y se hace caso omiso de la de-
ec uosísima mane a como la compilacion ué lle ada
á.
cabo, es indudable, a endiendo al ondo mismo del asun o,
que apa ece ele ado en ellas el De echo, en cuan o á su con-
enido, á un más al o g ado de pe eccion, me ced al supe io
espí i u c is iano
y
humani a io. Las sua es e o mas que
ya los an e io es empe ado es habian in oducido en el de e-
cho de las pe sonas
y
de la amilia, una sóla de las cuales
ale mucho más que odo un cen ena de las agudas dis in-
ciones de los ju isconsul os clásicos, ue on desa olladas en
mayo p opo cion oda ía po Jus iniano, segun indica emos.
(1)
Muy p eocupados y pa ciales son los juicios que, po p e en-
cion con a las llamadas codi icaciones, co en en la escuela his ó-
ica con a la ob a de Jus iniano. Si á semejanza de lo que suele ha-
ce se al expone el ca ác e é in lujo del de echo p e o io y de la cien-
cia de los ju isconsul os, los his o iado es pe enecien es á esa escuela,
en luga de depu a los da os ex e io es del o igen de la compilácion
jus inianea, hubiesen ap eciado los cambios esenciales in e nos que
en odo el de echo causa on, hab ia esul ado e iden e, á lo
ménos
pa a los lec o es
y
es udian es desp eocupados, la al a impo ancia
de la emp esa de aquel empe ado . Su ob a ué la conclusion necesa-
ia de odo el desa ollo p eceden e. Pe o se necesi aba un inno ado
decidido y que conocie a cla amen e la necesidad, no sólo de aca-
ba con la oposicion que oda ia subsis ia en e el an iguo de echo
y
el
jus gen ium,
sino de emp ende ambien e o mas esenciales.
Po su p opio desa ollo in e no, jamás el de echo omano hab ia.
bo ado aquella oposicion: el
jus gen ium,
que an in o mado ué po
una iloso ía desen uel a en o o suelo que el omano, u o que eci-
bi oda ia una pu i icacion supe io en muchas ma e ias po las
ideas
c is iano-humani a ias
de Jus iniano, pa a sus i ui al an iguo
de echo omano de las o mas. Sin es o, jamás hab ia hallado acceso
el de echo omano en los pueblos mode nos.
Sob e el in lujo del C is ianismo, éase la ob a de
TROPLONG
(es-
c i a, en e dad, á modo de pedimen o)
De l'in luence du Ch is ianis-
me
su le d oi ci il des Romains;
Pa ís,
1843.
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
119
aho a, aunque sólo en algunos pun os p incipales, po habe
sido es as al e aciones expues as más de enidamen e en el
de echo jus inianeo.
En cuan o al de echo de las
pe sonas y
de la
amilia,
se
a o eció más la emancipacion, disminuye on las di e en-
cias en e los emancipados, y si la
se i us
subsis ió cie a-
men e, ué sua izada. Con i ióse el ma imonio en un
ínculo mo al más igu oso, aunque oda ía no enlazado
con el elemen o eclesiás ico. Di icul óse el di o cio, y el
concubina o se colocó en condiciones des en ajosas. La
do e se a o eció mucho,
y á
ella se con apuso la donacion
p op e nup ias.
Disol ióse la an igua elacion del pode o-
mano del ma ido
y
del pad e, la u ela cesó espec o de la
muje ,
y
aun pudo és a eje ce la en muchos casos. La di-
e encia en e la
agna io y
la
coyna io
desapa eció, des u-
yéndose la an igua amilia omana. La nue a sucesion in es-
ada (1), sancionada po la No ela 118, bas a ía únicamen e,
me ced á sus disposiciones de i adas de la na u aleza de las
elaciones del pa en esco, pa a asegu a á Jus iniano pe pe-
ua memo ia.—En el de echo
eal,
cesó la dis incion en e la
es mancipi y nec mancipi, y
en e la p opiedad igu osa
omana,
y
la llamada
boni a ia (in bonis),
conside ándose
odas las cosas como
nec mancipi, y
como omana oda p o-
piedad.
En el de echo de obligaciones, las simples con enciones
(pac a)
ecibie on plena e icacia ju ídica. Comple amen e
opues a á los an iguos con a os, que exigían siemp e una
(1) Pa a obse a el camino y di eccion que lle ó la sucesion in-
es ada en Roma, bas a compa a lo que sob e ella se es ablece en las
Ins i uciones con el con enido de la No ela
118.
Es la base en aquellas
el p incipio de las XII ablas con las nume osas excepciones in o-
ducidas po el de echo p e o io y po las Cons i uciones impe iales;
-mien as que en és as se a i ma en absolu o el p incipio á que obede-
cian esas mismas excepciones.—(A.)
120
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
causa ci ilis,
que el egoismo omano o igina iamen e eia
sólo en la ecip ocidad de la p es acion, es la donacion, con-
e ida ambien en con a o do ado de su accion co es-
pondien e. El igo de la es ipulacion se mi igó en la ma e-
ia y en la o ma, y Jus iniano decla ó álidas muchas que
no lo e an an es ( . g ., la
s ipcla io p aepos e e concep a),
así como a ibuyó ue za de p ueba á los documen os de los
con a os esc i os.
El de echo
penal
no expe imen ó sin emba go mejo a,
an es ué ag a ado con c ueles penas con a los he ejes y
los após a as (1).
(1) „Compulsando el Código Teodosiano y el sabio comen a io la-
ino con que Gode oy lo ha en iquecido, se e la lucha de los dos
g andes elemen os que se dispu aban el mundo en el momen o en que
ué p omulgado, se e que el De echo uni e sal, el de echo de gen es,
iende á sus i ui al an iguo de echo de los qui i es. El empe ado es
c is iano, pe o el impe io es casi pagano. El espí i u in lexible y ex-
clusi o del De echo omano se de iende con a el espí i u de igual-
dad y de jus icia, emanado del C is ianismo. Po es o se encuen an,
en medio de aquel mon on de Cons i uciones he e ogéneas, con adic-
ciones chocan es, e ocesos á la an igua c ueldad omana jun o á
las ca i a i as inspi aciones c is ianas; de un lado, igo es comple a-
men e paganos, has a ag a aciones en la legislacion c iminal; de o o,
se e emplada y dulci icada la du a penalidad de los p ime os iem-
pos de Róma.„
LOISELEUR,
Los c ímenes y las penas en la an igüe-
dad y en los iempos mode nos, ( .),
cap. . §. 5.
El singula con as e que mues an el de echo ci il y el penal en
la legislacion omana, aquel an desa ollado y p og esi o, que ige
aún hoy á muchos pueblos, és e
an
injus o é impe ec o, que la e-
o ma penal en nues os dias ha consis ido en g an pa e en aleja se
de él, la explica de es a mane a el S . Ma anges en sus
Es udios ju í-
dicos.
„El
de echo penal, dice, es la ó mula sin é ica del de echo; el ci-
il, su ó mula analí ica; aquel iene po obje o la pena, sín esis su-
pe io en que la ley se le an a y el deli o desapa ece; és e, elaciones
p i adas, de alladas y p ác icas mani es aciones del de echo; la idea
sin é ica del de echo es la p ime a que ins in i amen e se conoce,
pe o es la úl ima que e lexi amen e se pe ecciona; las mani es aciones
CUARTA ÉPOCA DEL DERECHO ROMANO.
121
En
el p o
c
edimien o
judicial, pe eccionado en el an e io
sen ido (1), nació una nue a ju isdiccion, la eclesiás ica, que
usa on los obispos, no sólo en los asun os canónicos de sus
ieles, sino ambien, con o me á una disposicion de Jus inia-
no, en las demandas ci iles con a los clé igos.
•
De odos modos, la ob a de Jus iniano es sólo una compi-
lacion; en mane a alguna una legislacion undamen al que
es ablece el de echo aplicable; pe o su iempo no lo con-
sen ia, ni es aba llamado á ello. El espí i u omano se ex-
inguia, mas ué emp esa digna de él, en un úl imo es-
ue zo,
y
mi ando á los supe io es p incipios del C is ianis-
mo, e o mado es del mundo mo al, euni el u o de un
ico desa ollo ju ídico de más de mil años,
y
deja lo como
legado á las nue as azas que en aban en la his o ia.
analí icas es án en los mismos hechos, y sin conciencia cla a y e lexi-
a del de echa e a posible una concepcion cla a del con a o, de la
sucesion, e c.; en cambio, sus hechos nos dan el deli o, negacion del
de echo, pe o la pena ju ídica no la encon amos en pa e alguna. La
pena no es una elacion indi idual, como lo son. las condiciones del
de echo ci il, es una condicion gene al; en el ci il emos elacion de
homb e á homb e, en el penal es á és e en elacion di ec a con la idea
gene al de de echo: en el ci il los da os inmedia os son hechos, sien-
do el de echo da o media o que se mani ies a en aquellos; en el penal
uno de los da os inmedia os es la nocion gene al del de echo. Es o ex-
plica el desa ollo del uno y el a aso del o o, así como, en pa e
ambien, del polí ico; el ca ác e p ác ico de los ju isconsul os oma-
nos e a el más adecuado pa a la concepcion analí ica del de echo, y
él ué causa de la pe eccion del de echo ci il y de la impe eccion y
e
s acionamien o del penal y del polí ico. 1—(A).
(1) V. p. 111.
128
EL DERECHO ROMANO -EN OCCIDENTE.
Nood (- - 1725), An onio Schul ing (- - 1734)
y
De Binke -
shoek + (1734) (1).
(1) En el salon de sesiones de la Academia Ma i ense de Legisla-
cion
.
y Ju isp udencia, se encuen an es lápidas de má mol donde
cons an los nomb es de los ju isconsul os más eminen es de nues a
pá ia, en es a o ma:
A Jácome Ruiz, el maes o Roldan,
San Raimundo de Peña o , Vidal de Canellas,
Jaime Hospi al, Vicen e A ias,
Jaime Calicio, Ped o Belluga, Al onso Diaz de Mon al o,
Juan Lopez de Palacios Rubios,
Ju isconsul os españoles de los siglos XIII, XIV y
XV".
A
G ego io Lopez, An onio Gomez,
Diego de Coba ubias, An onio. Agus in,
Miguel del Molino, José Sessé, Luis de Molina,
Fe nando Vazquez Menchaca, Al onso Ace edo,
Juan Gu ie ez, Jaime Cance ,
Ped o Agus in Mo la,
J isconsul os españoles del siglo XVI.
A
C is óbal de Paz, Al onso de Villadiego, San
Ped o Fon anella,
Juan
de Solo zano, F ancisco Salgado, F ancisco Ramos del Manza-
no, G ego io Mayans, José Finis es, Melcho . de Macanaz, el conde
de
Campomanes, Ignacio Jo dan del A so, Miguel de Manuel, Gas-
pa Melcho de Jo ellanos, Manuel de La dizabal, F ancisco Ma i-
nez Ma ina, Juan Sempe e, Juan Sala, Sancho Llamas,
Ju isconsul os españoles de los siglos XVII, XVIII y XIX.
Aunque el de ech® omano pene ó en Ingla e a, uá á poco en-
cido po el nacional, y de aquí lo escaso del núme o de omanis as
que se encuen an en aquel país. Sin emba go, con an e io idad á la
época p esen e, ene nos á A u o Duck, Rica do Zouch, Wood,
Ilalli ax, B owne, Gibbon, e c., y ac ualmen e se es án c eando cá e-
d as de De echo omano en las Uni e sidades y en los colegios de abo-
gados de Lónci es, así como se publican nume osas ob as, en e las
• que me ecen especial mencion las que en o o luga hemos ci ado de
Colquhoun y de Mackenzie. Además debe ene se en cuen a que lo que
han
epugnado siemp e los ju isconsul os ingleses admi i es el de e-
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
129
En Alemania, el de echo omano, especialmen e po su
p opio alo in ínseco, y ambien po habe se epu ado al
Impe io omano ge mánico como una con inuacion del o-
mano, ué pene ando g adualmen e en los ibunales, me -
ced á los ju is as ilus ados; ya se aplicaba en ellos mucho
an es de que el dec e o expedido po la Cáma a impe ial,
(en 1495), á la echa de su c eacion, o denase á los jueces
que juzga an «segun el de echo del Impe io
y
el comun», o -
ganizando al e ec o los ibunales, que debían compone se de
ocho doc o es ins uidos en el de echo ex anje o y o os
an os caballe os, sin duda como ep esen an es del de echo
ge mánico (1).
En es e país, en que siguió cul i ándose po más iempo
el de echo omano, ué donde hubo de ecibi su . más im-
po an e as o macion p ác ica, y alcanza ambien su e-
nacimien o cien í ico más ele ado, no pa a engend a un
obs áculo pe manen e á oda en a i a de codi icacion nacio-
nal, sino pa a se i la, in luyendo como una ue za espi i-
ual depu ada.
Al modo co no los pueblos ge mánicos lle a on á cabo la
des uccion del Impe io omano
y
su as o macion ul e io
median e nue os elemen os, así pa ece ambien habe sido
la mision del espí i u aleman lib a de su es echez al de e-
cho de Roma (que ya habia pe dido en muchas de sus ma-
e ias,
y
g acias al in lujo del canónico, el
igo ci ilis,
como
cho público omano, an con a io á sus lib es ins i uciones, pe o han
econocido el alo del de echo p i ado, que no ha dejado de in lui
en el inglés, ya di ec amen e, ya indi ec amen e, po medio del
canónico.
En Escocia ha gozado siemp e mayo a o el De echo omano, el
cual se le conside a como necesa ia in oduccion al es udio del
escocés.—(A.)
(1)
O denanza de la Cáma a impe ial (Reichskamme O nung)
de
1425, §. 3.°
TOMO II.
9
,; iada
130
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
lo llamó la Iglesia), eno a lo con la ayuda de los nue os
ac o es ge mánicos,
y
inalmen e, econoce lo y a a lo
sólo como pa e cons i u i a, aunque esencial, de una su-
pe io ciencia ju ídica.
En es e p oceso del desa ollo del de echo omano, pue-
den dis ingui se a ias épocas, en la úl ima de las cuales
p e alece especialmen e la endencia
ilosó ica,
ca ac e ís ica
del espí i u aleman,
y
el in lujo consiguien e de la iloso ía
aun en el cul i o del de echo omano.
La p ime a época de su elabo acion cien í ica, despues de
su en ada en la p ác ica de los ibunales, como elemen o
suple o io, aplicable á odas las elaciones que ca ecian de
no mas especiales en el de echo ge mánico, comienza á p in-
cipios del siglo XVII con el impulso que ecibie on los es u-,
dios ju ídicos en Alemania me ced al in lujo de los ex anje-
os sob e sus ju isconsul os, especialmen e de los anceses
Cujas y Donneau y los holandeses Vinnio y Nood .
En es e pe íodo, que puede ex ende se has a Leibni z ó
Tomasio, no se busca oda ia inmedia amen e la elacion del
de echo omano con el ge mánico, si bien se llega á o ma
con iccion de que exis e en e ellos una di e encia esencial,
y
de que es necesa io modi ica el de echo ex anje o po la
p ác ica. Al omano, se le conside a simplemen e co no
ju is-
p uden ia omana in o o ge manico.
La endencia cien í ica
peculia de Alemania, empieza sin emba go á mos a se,
al exigi el llamado «ó den legal» en la exposicion de los
Códigos omanos, en el es ue zo con que in en an los ju-
is as euni en un odo enlázado sus espec i as máximas
y p ecep os, p epa ando así la
Sis emá ica
del de echo.
La segunda época comienza en ealidad con Leibni z:
pues an o con su doc ina ilosó ica del De echo, cuan o con
su
No a me hodus docendae discendaeque ju is] uden iae,
publicado en 1668, in luyó, en su con empo áneo Tomasio,
y"
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
131
median e Wol , p opagado de la iloso ía leibni ziana, de un
modo muy ascenden al en oda la ciencia ju ídica. P in-
cipia con es a segunda época la endencia
ilosó ica,
p opia-
men e dicha, que se mues a en di e sas ases: una,
lógico-
o mal,
o a,
dogmá ica y
o a más bien
c i ica,
conse ando
en odas ellas, sin emba go, un ca ác e p edominan e
ex-
e no,
oda ez que aún pene a poco en la
esencia
ín ima de
las ins i uciones ju ídicas. A a iesa es e pe íodo po la es-
cuela de Wol
y
aun la de Kan ,
y
llega has a el nacimien o
de la llamada
his ó ica.
Tomasio, 1655-1728, que como obse a con azon Hugo,
p odujo una e olucion en odos los es udios ju ídicos de
Alemania, ué un a dien e impugnado de los p ocesos con-
a los hechice os, del o men o
y
de o as p eocupaciones de
es e géne o,
y
el p ime o que explicó en lengua alemana
y
dió el impulso más pode oso pa a una más p o unda elabo-
acion cien í ica y me ódica del De echo.
Apa ecen en onces a ios ju is as eminen es: Heineccio
(1- 1741), cuyo in lujo ué en es a época el más subsis en e;
los dos Bdhme , pad e é hijo; de Leyse (- - 1752); Samuel de
Cocceji ( 1755); luego, his o iado es del de echo, como Juan
Augus o Bach (1758); inalmen e, los exposi o es en com-
pendio de las Pandec as, como Hell eld (-1- 1782),
y
los que
las a a on sob e odo en o ma dogmá ica, como Wes -
phal (- - 1792), Ho acke (-- 1793), Hóp ne (1- 1797), Koch
(1808)
y
Gl-ück ( 1831). Du an e es a época, el de echo o-
mano alcanza el luga p e e en e, po se la pa e más impo -
an e del de echo comun, así en la eo ía como en la p ác-
ica, y aun en és a llega has a hace que se eemplacen di-
e sas ins i uciones del de echo aleman po sus análogas o-
manas (p. ej., el sis ema de la comunidad de bienes, po el do-
• al, la comp a de en as po el censo); sin emba go, se hace
ya más cla a en la conciencia de los ju is as la dis incion
132
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
en e el de echo omano
y
el ge mánico, y el úl imo llega
á
se obje o ambien de in es igaciones cien í icas y de ex-
posiciones didác icas. G, ne y Schil e publican, el p i-
me o, el
Espejo
de Sajonia,
y
el de Suabia, el segundo; Hei-
neccio, Pü e
y
Runde, po
su
pa e, esc iben compendios
del de echo p i ado aleman. Despe ándose más cada ez el
espí i u ge mánico en la elabo acion cien í ica de su de e-
cho, á ambien econociéndose con mayo cla idad la im-
posibilidad de aplica o almen e el omano, y aun la inu i-
lidad de muchas de sus disposiciones: con lo cual nace en
muchos Es ados el pensamien o de un código aleman, don-
de se ap o eche odo el ma e ial ú il del de echo omano;
es e pensamien o lo ealizan luego Ba ie a, P usia
y Aus ia,
con di e so c i e io pa a la es imacion del de echo omano
y con di e so mé i o ambien.
La iloso ía de Kan eje ció po de p on o un in lujo
esencial en Hugo, que ué el p ime o que pu i icó con nue-
o espí i u c í ico oda la ciencia del de echo omano
á
la
sazon exis en e, de muchos e o es adicionales; p egun-
ando de un modo e dade amen e kan iano «á cada con-
cep o y á cada p incipio ju ídico po su ascendencia», como
Sa igny dice en su elogio. In luyó luego ambien es a ilo-
so ía, aunque sólo de una mane a p edominan emen e o -
mal, sob e el modo de a a el de echo omano, de lo
cual
ué u o su exposicion dogmá ica en a ados
y
manuales
sis emá icos, independien es del llamado ó den legal, si bien
en ocasiones, la misma ma e ia del de echo omano se di i-
dia muy a bi a iamen e con a eglo á cie as ideas ex e io-
es
y
lógico- o males, como se mani ies a en las ob as de
Heise ( en 1851), Schweppe
(
en 1829), Mackeldey ( en
1834), en pa e Müllemb uche (1- en 1843), y especialmen e en
Thibau (1772-1840) el
más
ilus e ep esen an e de es a en-
dencia.
w
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
133
La e ce a época comienza con la escuela his ó ica, que,
de e minada en la ciencia del de echo, como exp esion de
una endencia que necesa iamen e habia llegado á gene a-
liza se en el espí i u de aquel iempo po los abajos c í i-
cos
y
polémicos de Hugo (1764-1846), iniciados en 1788, llegó
en el espí i u his ó ico-c í ico, doc inalmen e ecundo y
sis emá ico de Sa igny á su pun o culminan e. El a ado de
es e ju isconsul o sob e el
De echo de posesion (L
a
edicion,
1803) ué la bande a doc inal de es a escuela. Como eac-
cion con a el abs ac o o malismo de la del de echo na u-
al y el o malismo ilosó ico con que se a aba el oma-
no, in en ó la nue a endencia, apelando á la his o ia, que
ya habia llamado Cujas «su anzuelo de o o», pene a en
el sen ido del de echo omano, es udiándolo en sí mismo, en
el espí i u p opio de sus ins i uciones y p incipios, y aspi-
ando á econs ui lo en su comple a indi idualidad, median-
e el exámen his ó ico de sus pun os conc e os. Al clamo ,
que, especialmen e despues de echazado el yugo ex anje o
en 1814, se mani es ó en p ó de un código gene al aléman
(Thibau ), salió al encuen o es a escuela con su eo ía de la
g adual in o macion del de echo, que epugna oda c eacion
epen ina, señalando además las al as come idas en los mo-
de nos códigos en ma e ias impo an es,
y
exigiendo que se
siguiese ap o echando mejo el eso o de saludables é im-
pe ecede as ideas, con enido en el de echo omano.
Cie o que ambien el ge mánico alcanzó, desde que
Eichho n hubo dado el impulso en su
His o ia polí ica y
ju ídica
de Alemania, una exposicion his ó ica más p o unda
y comple a; pe o la a encion se di igía p e e en emen e, sin
emba go, al omano, pos e gando al p ime o de una ma-
ne a cla a,
y
señalándose una endencia mani ies a á p os-
c ibi has a de la p ác ica aquellos concep os que se opo-
nian al de echo de Roma, ó se undaban en una mala
134
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
in e p e acion del mismo, pe o que enian una base esen-
cial en el de echo ge mánico ó en la cos umb e. Vióse
en onces es e úl imo, si no
,
amenazado en su exis encia,
concebido al ménos e óneamen e en su elacion al o-
mano. Lo cual ajo con a la escuela clásica omanis a
la eaccion de los llamados
ge manis as (1),
los cuales en
g an modo ambien, me ced á un es udio his ó ico más com-
ple o de las di e sas ins i uciones ju ídicó-ge mánicas, lle-
ga on
á
pene a más hondamen e en su na u aleza esen-
cial, aspi ando po o a pa e á asegu a alo
y
e icacia
p ác ica á sus ideas. Es e an agonismo de Ge manis as
y
Ro-
manis as ha pasado po muchas ases: despues de una cie a
ap oximacion en e ambas endencias, enació á poco la di-
sidencia, más bien en pun o á p incipios, pues la-nue a es-
cuela ge mánica aspi ó á iun a del de echo omano, me -
ced al p og eso del ge mánico, segun su espí i u
y
en ela-
cion con las exigencias de la ida p ác ica. Semejan e lucha,
que oda ia ha de empeña se más hondamen e y en que am-
bas pa es ienen que pene a más en el espí i u peculia y
opues o de ambos de echos, no acaba á, sino acudiendo á
p incipios supe io es, y es os sólo puede suminis a los una
e dade a Filoso ía del De echo, que o me cla a idea de la
na u aleza de las elaciones de la ida y del come cio social,
y
se apoye luego en la his o ia
y
en una cons an e compa a-
cion de ambas legislaciones (2) .
(1)
Sob e es a escuela y sus más no ables ep esen an es, V. la
conclusion de la his o ia del de echo ge mánico, al in.
(2)
Los a adis as del de echo
omano
más no ables y ecien es
que se enlazan más ó ménos á la escuela his ó ica son: HAUBOLD,
BETHMANN-HOLLWEG, BIENER, BLUME , BURCHARDI, DIRKSEN ,
GóSCHEN, ELVERS, HASSE, DE LÓHR, MAREZOLL, WITTE, ZIMMERN,
RASHIRT, SCHRADER, WARNKONIG, WALTER, WAECHTER, SEUFFERT,
SINTENIS, HAIMBERGER, ÜNTERHOLZNER, FRANKE, RIBBENTROPP,
G. E.
PUCHTA, PUEGGE, ARNDTS, SELL,
ED.
BOCKING, DE VANGEROW,
,;
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
135
Una nue a época se p epa a en muchos sen idos, llamada
á se ilosó ico-his ó ica a monizando más ín imamen e las
oposiciones i as has a aho a, y p omo iendo Cambien e o -
mas necesa ias en la es e a p ác ica, me ced á la o macion
de una ciencia compa ada del de echo, y aspi ando inalmen-
e á una
codi icacion gene al del de echo aleman.
El an a-
gonismo adical de las escuelas ilosó ica é his ó ica ha des-
apa ecido, al ménos en el sen ido de que sus más ilus es
ep esen an es econocen la necesa ia union de la iloso ía
y del es udio his ó ico del de echo posi i o. Es e és, sin em-
ba go, el p ime paso, no más, pa a llega á ace ca se una
á o a. Pe o la al a impo ancia, no sólo eó ica, sino p ác i-
ca, del asun o, el hono de la ciencia y la since idad en el
p opósi o y aspi acion á un mú uo concie o, exigen que ni
unos ni o os se hagan ilusiones sob e una a monía que de
hecho no exis e aún y pa a la cual no
-
bas a una yux aposi-
cion ni una ansaccion me amen e ex e na. Ni gana la es-
cuela his ó ica con que se la econozca, aunque sea con
iguales ue os á los de la especulacion ilosó ica, si ha de
p osegui és a oponiéndose en p incipio á la a i macion capi-
al de aquella, á sabe , la de un desa ollo g adual depen-
dien e de las elaciones de la ida
y
cos umb es o ales de un
pueblo; ni puede con en a se ampoco la Filoso ía del De echo
con que se la conside e como una especie de gimnasia del
espí i u,
y
como una aplicacion de la lógica o mal á la es e-
a de la ju isp udencia, negándole au o idad pa a que es a-
blezca
y
o dene los concep os ju ídicos
y
juzgue la his o ia
y
el es ado ac ual del De echo.
Dicha Filoso ía, haciendo caso omiso de an os e o es
p oducidos has a aho a en odo desa ollo donde apa ecen
KELLER, KIERULF, IHERING, LEIST y o os; en
F ancia,
KLIM-
RATH, GIRAUD, LABOULAYE
Y
ORTOLAN; en
Holanda,
HOLTIUS,
DE
TEX,
DE
ASSEN,
DE
WAL, VREEDE; en
Bélgica,
MOLITOR
Y
MAINZ.
136
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
opiniones ex emadas, ha de a ende cuan o me ece á la he-
encia de un pasado digno de es ima,
y
señala á la ez los
esul ados que ep esen an la di usion de ideas ju ídicas
más humanas, la coope acion gene al pa a sup imi cie as
injus icias sociales, la as o macion adical del de echo pe-
nal,
y
un las nue as legislaciones posi i as. Exige nues a
época que se enzan los an agonismos an e io es, no po la
me a emplanza mo al de las pasiones, sino po ob a de la
ciencia misma
y
de sus supe io es concep os. Es a exi-
gencia no puede sa is ace se en la es e a del De echo sino
po medio de un concie o in e io
y
de p incipios en e el
elemen o ilosó ico y el his ó ico posi i o: concie o pa a el
cual una
y
o a.pa e han de llena cie as necesa ias condi-
ciones.
La Filoso ía del De echo ha de mos a que la idea unda-
men al del obje o que expone es un concep o biológico,
a aigado, como la ida misma, en un p incipio undamen al
y en ue zas esencialmen e inmu ables, pe o que llega á una
g adual in o macion en el iempo,
y
con iene asimismo p in-
cipios undamen ales
y
sup emos que se exp esan en las e-
laciones sociales y en el p og eso de las cos umb es. La en-
dencia kan iana no ha podido sa is ace es a condicion, po -
que, p escindiendo de lo mucho que ha allanado el camino y
á pesa de sus mé i os incon es ables po lo que espec a
á
un mé odo ilosó ico más igu oso
y
una de inicion más p é-
ia de los concep os, padece del icio undamen al de habe
di o ciado al De echo de la É ica, concibiéndolo además ue-
a de odo in e io concie o con la his o ia. La escuela he-
geliana, á causa de su eo ía especula i a sob e la e olucion
p og esi a del espí i u uni e sal, que incluye o os impo -
an es e o es undamen ales, ha mezclado Filoso ía é His o-
ia en e sí, de al sue e, que ambas han pe dido en ealidad
su p opio sus an i o alo
y
sus de echos. S ahl, es cie o
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
137
que más bien que po su concep o del De echo, an limi ado,
po o os elemen os que se con ienen en su doc ina é i-
ca, se ha ligado es echamen e á la escuela his ó ica, pe o
sin da ampoco á la Filoso ía
y
á la His o ia su e dade o
é
independien e alo . K ause ha ecibido en el concep o
del De echo mismo el p incipio de la ida que se in o ma
p og esi amen e en las cos umb es bajo di e sas condicio-
nes. Pe o, de un lado, es a doc ina, en i ud de su mayo
p o undidad ilosó ica y é ica, es la que ménos acceso podia
halla en los ju isconsul os alemanes (1), que más bien que
(1) R.
MoHL, que en una c í ica de mi
Filoso ía del De echo,
pu-
blicada en los
Anales de Heidelbe g (Heidelb. .Tah b.)
en
1840,
ué
quien p ime o hizo no a la impo ancia de la eo ía ju ídica y polí-
ica de
KRAUSE,
p edijo ace adamen e que los más de los p o eso es
de es a ciencia no se deja ian seduci p on o con inuando en la
' anquila posesion de las bea í icas doc inas de Kan , Hegel y
S ahl. En e los ilóso os p opiamen e dichos, se ha e i icado,
sin
emba go, un
impo an e cambio: pues los pensado es más enomb a-
dos, y de las más opues as di ecciones, econocen cada ez más la as-
cendencia, an o de la iloso ía de K ause, en gene al, como de su Fi-
loso ía del De echo. J. H..
FIcg
TE,
en su
Sis ema de
É ica (Sys em
de F hik 1850),
ha omado de K ause, como él mismo decla a, im-
po an es ideas é icas, como ambien el concep o del de echo (con una
pequeña a iacion, que nace de una mala in eligencia.) V. sob e es o
mi
Filoso ía del De echo,
4.
a
ed. alem. p.
253,
e c. Uno de los más
disc e os ep esen an es de las eo ías (an iguas) hegelianas, el p o e-
so
ERDMAN
•
,
en su. undamen al
His o ia de la Filoso ía mode na
(Gesch. de nene en Phil.)
1853,
. III,
2.
a
seccion, y en un juicio muy
ex enso, aunque ecuen emen e de ec uoso, de K ause, indica á és e y
á Hegel como los dos únicos ilóso os en los cuales, si bien en
muy
di e sa di eccion
(sob e lo cual se puede opina cle a ios modos) la
Filoso ía mode na ha llegado á ce a se en un sis ema igualmen e
in o mado' en odas sus pa es (p.
367); pone,
además, á K ause
sob e Hegel (p.
812),
po lo que oca á la supe io idad de su concep-
cion ilosó ico-his ó ica y obse a que lo que aquel ilóso o uha
ealizado en la 'Filoso ía p ác ica (en la É ica y la Filoso ía del De e-
cho) le ha adqui ido p incipalmen e pe pé uo mé i o, como lo p ueba
el c ecien e núme o de sus discípulos y (añade E dmann) plagia ios. i
Respec o de la Filoso ía del De echo, el más impo an e discípulo de
144
EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE.
nes, an as eces juzgadas con injus icia
y
nacidas bajo el in-
lujo de p incipios ilosó ico ju ídicos an icuados, especial-
men e el código aus iaco, que expone más bien eo ías ge-
ne ales, aunque á menudo concebidas muy abs ac amen e.
Si, po el con a io, se hallase más desa ollada una cien-
cia compa ada del De echo, además de la in es igacion un-
damen al del omano
y
.
el ge mánico, sob e la base de un
juicio de ambos, segun las ac uales condiciones biológicas
y
sociales, hab ia sido esa ciencia e dade amen e p o echosa
pa a la ida, y suminis ado á las nue as legislaciones pun-
os de is a di ec o es
y
has a un ma e ial ú il. Dicha ciencia
compa ada, que con an g ande éxi o se ha enido aplican-
do desde hace la go iempo en la es e a penal, cuya e o ma
se debe á la Filoso ía del De echo,
y
que desde en onces se
iene a ando
y
desen ol iendo cada ez más con espí i u
ilosó ico, con inúa siendo una exigencia i emisible en el
ó den ci il, no sólo pa a p epa a su as o macion, sino
ambien pa a el p og eso de odas las legislaciones ac uales.
A
la Filoso ía del De echo co esponde asimismo una
nue a
y
supe io mision en es e espec o. Si an es, en épocas
de mucha meno cul u a, a o eció esencialmen e el desa -
ollo de la legislacion, hoy, cuando se concibe al De echo en
más ín ima elacion con la ida y con el incesan e p og eso
de sus condiciones, ' necesi a es ablece el supe io c i e io
pa a la compa acion, es imacion
y
seleccion de las di e sas
ideas ju ídicas, p ecediendo á la accion legisla i a
y
coope-
ando pa a que las legislaciones ac uales se desen uel an,
no segun p incipios an iguos
y
pa ciales, sino en con o mi-
dad con el espí i u p og esi o que en el ondo con ienen
y
de acue do con las necesidades eales de la sociedad
y
de la
ida.
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
145
CAPÍTULO IV.
•
BREVE JUICIO FILOSÓFICO—JURÍDICO DEL DERECHO ROMANO (1).
El juicio del de echo omano comp ende esencialmen e:
1.°, su es imacion
his ó ica,
po una pa e, con o me á la mi-
sion cumplida po él en la his o ia uni e sal, así como po
o a, segun la p opia impo ancia y signi icacion de un in e-
io desa ollo; 2.°, su es imacion en
si mismo,
en su con e-
nido
y
su o ma; 3.°, la conside acion del impo an e
in lujo
que ha eje cido en la e olucion ju ídica de muchos pueblos
y
especialmen e en el de echo ge mano,
y
la de su alo pa a
la ida
y
ciencia del De echo al
p esen é.
§. 1.—Juicio his ó ico.
1. La mision
y
los hechos del espí i u omano en la his-
o ia uni e sal se ha hecho consis i mode namen e, á ejem-
plo de Hegel, casi po odos, en la
ealizacion de la idea del
De echo
(2) . Pe o si es a opinion no ha de con adeci á la
(1)
V. en gene al sob e es e pun o
HEGEL,
Lecciones sob e la Fi-
loso ía de la His o ia (Vo les. übe die Phil. de Gesch.),
2.' ed. 1846;
GANZ, De . de suc.
passim;
STAHL,
Fil. del De .
II,
1.e
apéndice; y
especialmen e
IHERING,
o.
C.
(2)
Así dice ambien
STAHL, O.
c.:
es una opinion e dade a y hoy
muy di undida
la de
que el de echo omano ha ealizado
en
la his o-
ia uni e sal an e odo y p edominan emen e la idea del De echo„ y
añade po no a: "es a opinion, nacida de las g andes in es igaciones
his ó icas de nues o iempo la ha exp esado con cla idad y p ecision
po ez p ime a Hegel;,, pe o obse a que "el juicio mo al ole Hegel
sob e los omanos, po oposicion á los g iegos, no puede ene se po
e dade o y jus o.,,
TOMO II.
10
148
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
his o ia
y
á la e dad gene al de que odo pueblo, segun su
concepcion biológica
y
sus cos umb es, o dena ju ídicamen-
e las condiciones esenciales de su ida de al ó cual modo,
del que el De echo, an uni e sal como es a, es exp esion
ex e io , dicha opinion debe limi a se en el sen ido de que el
espí i u de aquel pueblo ha hecho ale de una mane a sus-
an i a
é independien e
el De echo, en la es e a pública
y
en
la p i ada, desen ol iéndolo
y
pe eccionándolo, especial-
men e en la úl ima.
Es a endencia gené ica del De echo
y
el Es ado no puede
explica se po el modo de nace és e, po más que no sea in-
di e en e; ni po el «bandole ismo de sus o ígenes,» como el
mismo Hegel e óneamen e piensa; ni ménos po la di e si-
dad de elemen os que compusie on aquella nacionalidad,
y
que suponen dió o a di eccion al p imi i o ca ác e nacio-
nal; sino, an e odo, po lo más ín imo y p o undo, es o es,
po la endencia hácia las elaciones ex e io es ini as y con-
dicionales de la ida que llegó á se p edominan e en el pue-
blo omano en e o: po la aspi acion á hace lo se i odo á
es a clase de ines, aplicando á ellos un cla o en endimien o
y
ealizándolos con ené gica olun ad (1). Es a endencia ha
conducido á la p og esi a sepa acion de la ida ju ídica y
polí ica espec o de la eligion (2); y en pa e de la mo alidad
y el espí i u é ico,
y
con e ido al pueblo omano en el e-
p esen an e abs ac o del De echo
y
el Es ado en La an i-
güedad; exp esándose ya desde el p incipio en su
concepcion
biológica
y
ju ídica
y
acen uándose más
y más
cada ez,
segun b e emen e expond emos.
(1)
Comp. p.
62.
(2)
Véase la
Ciudad an igua
de Fus el de Coulanges: además de
comple a y ec i ica lo que sob e es e pun o dice Ah ens, mues a
que no e
l)
,
odas las épocas de la his o ia omana es exac o lo que dice
Mon esquieu: que Roma hizo la eligion pa a el Es ado, así como los
demás pueblos el Es ado pa a la eligion.—(A.)
•
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
147
Comencemos po la
eligion.
Como en odos los es adios
más p imi i os aún de la ida social, hallábanse en Roma ín-
imamen e enlazados, en los p ime os iempos, eligion, mo-
al, Es ado y De echo. Pe o es e ínculo mues a ya, desde
el comienzo, la p eponde ancia del elemen o polí ico. En
las colonias que unda on á Roma, ué más débil, po lo co-
mun, el p incipio eligioso; y en el di ícil es ablecimien o
de la nue a epública, compues a de an di e sos ac o es, e-
nia necesa iamen e que p eponde a el aspec o polí ico. Así,
en los sabinos
y
la inos, que mues an an os ca ac é es co-
munes con o as azas a ias (indo-eu opeas) a ines, con los
indos, pe sas
y
g iegos, como el cul o de los as os y del
uego, que oda ia especialmen e se obse a en Roma en el
a a de Ves a,
«E6TC2
(1),
y
el p incipio de pu i icacion (lus a-
cion) (2), la eligion
y
el cul o habian omado ya un ca ác e
más ex e no; y la colonia de los e uscos, disg egada de una
comunidad muy lo ecien e en o os iempos, pe o ya en-
onces en decadencia, ajo á Roma, sin duda alguna, mu-
chas ap i udes
y
a es, y de segu o un sen ido más hábil
y
p uden e pa a el gobie no del Es ado; pe o ambien— ue a
del cul o somb ío é inclinado al mis e io,
y
que jamás llegó
á pene a en la ciudad—las o mas
y
ce emonias ex e nas de
la eligion, que los omanos mismos de i aban, con azon
cie amen e, de la capi al e usca
Kae e.
En es a ene acion
y
endencia ex e na de la ida eli-
giosa, enia que enuncia la eligion, dado el inc emen o de
la endencia polí ica, que solici aba odas las ue zas, á un
(1)
V. pág.
61.
(2)
Debe sin emba go conside a se como un ca ác e comun de los
pueblos indo-eu opeos, po oposicion á los semí icos, que la eligion
y el sace docio, po impo an es que hayan podido se en su ida, ja-
más han log ado en el Es ado y en la sociedad una posicion e dade-
amen e p edominan e. En la indicada endencia de los omanos,
debe, pues, econoce se un ca ác e é nico.
148
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
in lujo di ec o
y
de e minan e; po más que conse ase su
impo ancia casi has a la conclusion de la epública, en el
sen ido de que ningun ac o de in e és se emp endia sin ape-
la á la eligion. Pe o el impulso, la inicia i a, p oceden siem-
p e en Roma del Es ado
y
sus au o idades. En un p incipio,
el sumo sace do e es el ey mismo,
ex
sac o um—de i ándo-
se comunmen e la palab a
ex
de
PEZEC —
some ido, po lo que
concie ne á las o mas ex e io es, al
pon i ex maximus.
A
la sup esion de la mona quía, se ins i uyó un
ex sac o um
especial; pe o, así
.
como en e las dignidades eclesiás icas los
e dade os minis os sace do ales, los lamines, los cole-
gios de los sálios
y
de los a ales, pe die on ya desde muy
an iguo su impo ancia, has a el pun o de que pa a nada
in e inie on en las luchas de los pa idos, mien as que los
colegios que enian un in lujo polí ico, como los pon í ices,
augu es, eciales pa a las elaciones in e nacionales y la
conse acion de los lib os sibilinos (1), ue on obje o de la
lucha ic o iosa de la plebe pa a ing esa en ellos, así am-
bien jamás es as dignidades aje on anejo
impe ium
algu-
no, es o, es, un pode c eado de su p opio impulso, lo cual
acon ecia po el con a io en odas las unciones ci iles. El
in lujo de aquellos colegios y pe sonas dependia, como se
ha hecho no a ace adamen e, de la exci acion de una au o-
idad del Es ado pa a que eje ci asen sus unciones. Cie o.
(1) Sob e el
jus sac um
en gene al y las di e sas dignidades eli-
giosas, V. G^
TT.LING,
His o ia de la cons i ucion polí ica de Roma.
(Gesch. de bm. S aa s e assung,
1840, p. 167-215.)—Son ambien
especialmen e ins uc i os los esc i os de
AMBROSCH,
Es udios é indi-
caciones en la es e a de la ag icul u a y el cul o de los an iguos o-
manos (S udien und A ndeu ungen im Gebie e des al omischen Bo-
dens und Cul us,
1839) y los
Lib os eligiosos de los omanos
(die
Religionsbüche de Róme ),
1843; así
como DE RUBIN0,
In es igacio-
nes sob e la cons i ucion é his o ia omanas (Un e suchunqen übe ó-
mische Ve assung und Geschich e),
1840 y
IHERING,
o. c.
p. 256, e c.
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
149
que el jus
sac um,
mien as hubo é eligiosa, ué de g ande
impo ancia
y
excluia de odos los
sac is
al decla ado
sace ;
pe o sólo la legislacion es la que dió á la
sa'ce as
el alo de
un medio penal. Los pon í ices (1) podian, á la e dad, dic a
sen encias penales; pe o enian que se eque idos pa a ello,
y
de sus allos podia apela se al pueblo. Los eciales am-
poco podian p ocede sin es a exci acion; y en la doc ina de
los auspicios egia el p incipio, aplicado en una ley (y que
mues a el ca ác e ju ídico (2) de oda la es e a eligiosa), de
(1) MOMMSEN,
o. c., p. 117, ca ac e iza del siguien e modo el in-
lujo p ác ico de la eligion: "Los sa* do es, y especialmen e los
pon í ices, u iliza on el emo á los dioses pa a acen ua las obliga-
ciones mo ales, y en pa icula , aquellas cuyo cumplimien o no cabe
exigi su icien emen e po las ias ju ídicas. Así, en la asg esion de
los lími es que sepa aban las he edades, en el hu o noc u no de los
u os en ga illas, en el a en ado á la pe sona del ey, además de
.
las
penas ci iles, enia luga el ana ema de la di inidad co espondien-
e. Pe o aun en aquello que no incumbia á la comunidad, como
cuando el ma ido endia á su muje , ó el pad e al hijo casado, cuan-
do el hijo ó la nue a alzaban la mano con a el pad e ó el sueg o, cuan-
do el pa on iolaba la p omesa hecha á su huésped ó al clien e, el eo
de es os a en ados pod ia e i a las penas ci iles, pe o no sus ae se
á la maldicion di ina que pesaba sob e su cabeza. No signi ica es o
que el
sace
y en egado á la cóle a di ina uese p osc i o de la socie-
dad, p osc ipcion con a ia á odo ó den ci il y que sólo en ci cuns-
ancias excepcionales, du an e las luchas polí icas, se añade en Roma
al ana ema pa a ag a a lo, sin que se siga de és e, cuyo cumplimien o
no co esponde á la ju isdiccion ci il, y menos po an o á al ó cual
ciudadano, ni á los sace do es, que ca ecian de pode pa a ello; sino
an sólo á los dioses mismos. Mas la c eencia piadosa del pueblo, so
i
b e las cuales se apoya dicho ana ema, hab á sido en los an iguos
iempos muy ené gica, aun en los homb es lige os y mal ados. „—Pe o
Mommsen ambien no a (p. 116) "el in lexible igo con que se ha
man enido siemp e el p incipio de que el sace docio ca ezca de odo
pode en el Es ado, y, excluido de odo impe io, es é obligado á obe-
dece aun á la au o idad más subal e na, al igual de los es an es
ciudadanos.„
(2) IHERING,
p.
354,
conside a como un p oblema in e esan e el de
mos a las analogías en e la ju isp udencia omana y el modo de
150
JUICIO
HISTÓRICO
DEL DERECHO
ROMANO.
^
que el signo pos e io bo a el an e io ; de sue e que oda.
la o ganizacion de los auspicios ino á subo dina se á aque-
llos que enian que inicia los, dispone los, p osegui los ó
suspende los.
Con es o, se ue on debili ando cada ez más las c eencias
en el cu so del desa ollo his ó ico
y
en medio de las disco -
dias ci iles. Ya en iempo de los eyes, se puede obse a
una modi icacion impo an e en el espí i u eligioso, y un
p edominio de la endencia polí ica que la epública desa -
olló bien p on o (1) con la más decidida p e e icion de la
eligion. Los pa icios con inúan siendo, á la e dad, los
man enedo es del p incip% eligioso, pe o es p incipalmen e
po
un in e és de clase. La eligion ué a as ada á las lu-
chas de los pa idos, subo dinándose cada ez más de es a
sue e á conside aciones polí icas,
y
señalándose cada ic o-
ia de los plebeyos po una nue a ene acion de su p incipio,.
has a que al cabo eligion y Es ado pe ecie on en nau agio
comun.
La concepcion omana de las elaciones en e el Es ado
y
la eligion, debe po an o juzga se en sí misma
y
en sus
consecuencias. En p incipio, hay cie amen e p og eso,
y
p og eso esencial, po espec o al O ien e, en esa posicion
sus an i a de la ida ju ídica
y
polí ica, con oda indepen-
dencia de la eligion y sus ó ganos; como hay un ce e o ac-
p ocede la eligion ( . g ., el o malismo, la consecuencia, las iccio-
nes, los asun os ic icios ó apa en es, e c., y aun an os p incipios ma-
e iales), pues como
RUBINO
ad ie e: "la
jus i a que injus i scien ia
comp ende ambien la eligion, lo cual ca ac e iza bas an e el modo
de pensa omano..; y así ecibe su. e dade o sen ido la de inicion le-
gal de la ju isp udencia como
e um di ina um a que humana um
no i ia, jus i a que injus i scien ia.
(1)
AMBROSCH,
Es udios,
p.
64, coloca el comienzo de la decaden-
cia de la eología pon i icia, así como de la disciplina de los augu-
es, en los iempos que siguen á la segunda gue a púnica. Comp. IHÉ-
RING,
p. 317 y la
86
del p esen e omo.
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
151
o polí ico en no concede á dichos ó ganos pode alguno
ex e no. Pe o si, po una pa e, hay que econoce que la
más p o unda causa de co upcion consis ia en la al a de
una eligiosidad e dade amen e ín ima, la cual no podia
se u o del poli eismo, debe epu a se ambien como una
azon esencial de que se p ecipi ase la comun uina, esa
comple a al a de independencia de odos los ó ganos in es-
idos de unciones eligiosas, esa p ohibicion de oda inicia i-
a, po compa ible cine uese con la au o idad
y
sus an i i-
dad del Es ado, y esa es echa sujecion á la ida polí ica y
sus icisi udes; no ménos que esa endencia polí ica exclusi-
a, sin lími e alguno, ni e dade o con apeso eligioso, ni
mo al, alimen ada po an as pasiones egois as: endencia
cada ez más ené gica
y
a anada po subyuga á los o os
pueblos, y que ha conducido en el in e io á la disolucion
de oda la ida omana.
Conside emos aho a igualmen e la concepcion ju ídica
y
polí ica de es e pueblo, en elacion á las cos umb es
y
la
mo alidad (1) .
(1) Comp.
IHERI! G,
2.
a
pa e, p.
48.
Su exposicion comienza con
las siguien es no ables palab as: "Nues a exposicion oca aquí á un
pun o espinoso: es como el cabo de Ho nos de la Filoso ía del De e-
cho. C eo me ece más bien la ap obacion que la censu a del lec o ,
po no a e e me á ace ca me demasiado á es e pun o, sino, an es po
el con a io y has a donde nues o in lo pe mi e, na ega á la ma-
yo dis ancia posible de él,i; y obse a además en la no a que po
"lo que concie ne á la dis incion en e el De echo y la Mo al, se ad-
hie e
á
la opinion de
STAHL
en su
Filoso ía del De echo
—Pe o
en es e úl imo espec o, no puedo dispensa me de ad e i que Ihe-
ing, sin emba go, di e ge
esencialmen e
de S ahl: pues que, segun la
concepcion de és e, el juicio del de echo omano (como po lo demás
S ahl mismo lo ha expues o po apéndice en su lib o) end ia que
se muy dis in o en pun os impo an es. En gene al, aquella cues ion
es i al y g a e, no sólo pa a los ilóso os del De echo, sino ambien
pa a los ju is as que no conside an á és e como cosa seca y u-
(lamen e posi i a, sino en su mú ua elacion con la ida, de la cual
152
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
Así como, á pa i de la amilia, p ime a comunidad é i-
ca (1), p openden
á
mani es a se en ó ganos - especiales las
endencias
y
uncionés esenciales de la na u aleza humana
( eligion, mo alidad, De echo, indus ia), con enidas en ella,
al compás del p og eso en que se á d
'
esen ol iendo el ul e-
io o ganismo de la ida comun, así ambien hallamos en
Roma, segun se ha hecho no a con acie o (2), una uncion
ex e io men e in o mada, que se desen uel e de modo e da-
de amen e o gánico desde el p incipio amilia , y consag a-
da al elemen o
mo al
de la ida, en cuan o cons i üia una ne-
cesidad social. Tal es la ins i ucion de la
censu a.
En ella se'
mues a de nue o el sen ido ca ac e ís ico de los omanos
pa a imp imi ex e namen e, en de e minados ins umen os
y o mas, lo que conside an una exigencia de la ida; así
co-
mo
ambien la endencia á subo dina lo odo á la polí ica,
pues la
censu a mo um
se enlaza á la
cesio
polí ica, al
im-
pues o
del ciudadano, pe o dis inguiéndose aquel elemen o
mo al, ep esen ado en la censu a, del p incipio ju ídico. El
juicio censo io
(animad e sio, no a io, auc o i as censo ia)
ampoco se iguala con la sen encia del juez
(judicium),
ni
su
consecuencia
( es judica a);
no podia des ui la e icacia de
los negocios ju ídicos; se dic aba po el censo sólo pa a
un
lus o, iempo de du acion de su ca go (lo cual co espon-
dia pe ec amen e ambien á la idea de la posibilidad de co -
eccion mo al)
y
podia con e i se, me ced al de echo de in-
e cesion del o o colega, p opio
de odos los magis ados
no cabe seg ega el elemen o mo al; así como pa a odo aquel que
quie a in en a un juicio y compa acion in e nos en e el de echo
omano, el ge mánico y el mode no.
(1)
Véase pág.
142,
.
I.
(2)
IHERING,
p.
51.
Ya las amilias samni as u ie on ibunales
mo ales pa a los asun os ma imoniales, y los lucanos ambien en
o os espec os:
V.
GOTTLING,
O. e., p. 9,
y
el lib o de
JARKE ci ado
en la pág. 85.
JUICIO HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO.
153-
supe io es, de no a o icial
y
pública, en me amen e pe sonal
y
p i ada. En es a dis incion en e la censu a
y
la judica u-
a, ni el censo en sus unciones, ni el pueblo en su opinion,
podian con undi la mo alidad
y
el De echo: donde se puede
e asimismo un mé i o o mal del omano espec o del g ie-
go, que nunca dis inguió an exac amen e las in acciones
mo ales (
o
3p s) de las ju ídicas (1) .
La au o idad del censo no se mani es aba an o, sin em-
ba go, en las elaciones de de echo p i ado, como en las
p opiamen e mo ales, inancie as
y
de de echo público. Así
es que se e elaba en el pe ju io, en la al a de e acidad, en
la mala educacion po pa e de los pad es—ya po excesi o
igo , ya po excesi a lenidad—, en la
.
co upcion de meno-
es, en la desobediencia de és os espec o de sus pád es, en la
sepa acion de los cónyuges sin causa su icien e, en la p odi-
galidad en la adminis acion domés ica, en las cap aciones
de he encias, en la c ueldad con a los escla os, la cual no
cas igaba po su pa e la ley, en el á ico en pequeño, im-
p opio de un ciudadano omano, en la p o esion del ea o,
en el desó den de las cos umb es, en el despil a o
y
has a en
el simple lujo, en la mala explo acion ag ícola, en la in ac-
cion del espe o debido á la au o idad, en el abuso del pode
público, en la coba día an e el enemigo, en el abandono de
los
sac a
pá ios, e c. (2) .
Los censo es dic aban su allo, unas eces a endiendo
sólo á sus da os
y
con icciones p opias; o as, despues de
habe oido las quejas o dina ias, al acusado
y
los es igos
que aia és e,
y
de habe se aseso ado del pa ece del con-
sejo censo ial, con cuyo dic ámen no es aban obligados á
con o ma se. El sen enciado podia apela al pueblo; y si lle-
gaba á p oba la injus icia de la condena, és e la le an aba,
(1)
V. pág.
31.
(2)
V.
l
a
s
no as
de
GÜTTLING, o.
c.,
p.
343.—
IHERING, II,
p.
50.
256 DESARROLLO DEL DERECHO PÚBLICO GERMÁNICO.
on ex endiéndose g adualmen e has a el Soma (445). Los
ancos ipua ios habian undado en el siglo V un eino,
cuya capi al e a Colonia y con el cual man enian elaciones
los ancos del in e io de Alemania. El ey de los sálios,
Clodo eo I
(Chlodo ech, Ludwig; Clo is, Louis),
ué quien
undó, an e odo, la dominacion de los ancos en la Galia,
suje ando asimismo á los ipua ios.
En e ec o, despues que Childe ico, he mano del ey Me-
o eo
(Me weg),
conside ado co no el undado de la dinas-
ía de los ancos, hubo educido al luga enien e omano
Siag io á una pequeña coma ca, su hijo Clodo eo (481-511),
despues de ence
y
da mue e á Siag io, ex endió su do-
minio has a el Loi e
y
el Ródano, asladó su esidencia,
p ime o, á Soissons (capi al luego de la Neus ia)
y
despues
á Pa ís
y
enció á los alemanes en la ba alla de Zulpich (496),
en la cual, siendo oda ia dudoso el éxi o, hizo o o de ab a-
za el C is ianismo; ecibiendo el bau ismo despues de la
ic o ia con más de 3.000 ancos
y
a i mando de es a sue e
su dominacion en las Galias, cuyos habi an es
y
cle o e an
ya ca ólicos. A eba ó al isigodo Ala ico, a iano, odo el
e i o io has a el Ga ona (507), habiendo educido an e io -
men e (500) al ey de los bo goñones, Gundobaldo, á la con-
dicion de ibu a io suyo; y, despues de conclui , po úl imo,
á a o de la aicion
y
del asesina o, con los p íncipes de
las demás ibus ancas, se e igió en ey de odas.
G ande impo ancia end ia conoce el modo de es able-
ce se los ancos en las p o incias omanas. Po desg acia,
es e pun o se halla en uel o en la oscu idad
y
has a al an
no icias sob e si emp endie on pa a es e in una dis ibu-
clon del e i o io
y
en qué o ma (1). Sin emba go, se pue-
(1) Sob e las di e sas opiniones ela i as á es e pun o, V. RoTH,
Sis ema bene icial (Bene acialwesen),
p. 64, e c. Así
como WAL=
TER,
§.
49.
DESARROLLO DEL DERECHO PÚBLICO GERMÁNICO.
257
de dis ingui la zona que poseye on an es de Clodo eo, y en
la cual p obablemen e se gua da on ménos conside aciones
á la poblacion omana, a eba ándoles los e enos, á medi-
da que los necesi aban, y las coma cas conquis adas po
Clodo eo y en las cuales el a o ué más sua e
y
sólo se
apode ó el E a io de los bienes de la co ona, los e enos
abandonados y los con iscados, cie amen e en g an po cion:
aplicándose odo ello, en pa e, al es ablecimien o de los
ancos.
Mue o Clodo eo, di idióse el eino a ias eces, ol ien-
do
á
uni se bajo Clo a io 1 (558)
y
Clo a io 11 (613-622) . Los
dos inmedia os suceso es de Clodo eo p osiguie on ambien
su ob a de conquis a con a los u ingios, bo goñones, ale-
'
i
manes
y
bá a os, adqui iendo asimismo algunas ie as sa-
jonas. Pe o, despues de Clo a io, la debilidad y maldad de
los sobe anos aje on consigo la decadencia del pode eal.
El gobie no ino poco á poco
y
de hecho á pa a á manos
de los mayo domos de palacio
(majo es (knu s),
cuyo pode
a o ecie on la en idia de los o os. pueblos ge mánicos y la
aspi acion de los g andes
y
duques á hace se independien es
del mona ca me o ingio. Sólo apa ecen en la escena som-
b as de eyes, cuya ida se dis ingue po la inmo alidad, el
asesina o, la gue a ci il
y
la imbecilidad, «los eyes ha a-
ganes,» has a que desapa ece en ealidad la mona quía me-
o ingia, cuya caida p epa ada po Pipino de He is al
y
su
hijo bas a do Ca los Ma el que, po su ic o ia sob e los
sa acenos (732), sal ó en Eu opa al C is ianismo y el ge -
manismo, ué concluida po su hijo Pipino el B e e, que de
acue do con los deseos de los p íncipes
y
con ap obacion del
Papa, ué elegido ey en la asamblea nacional de Sois-
sons (753),
y
ungido po Boni acio, despues de des onado el
úl imo ey imbécil Childe ico, que ué ence ado en un con-
en o. De es a sue e, llegó al ono de los ancos la dinas ía
TOMO II.
17
258
DESARROLLO DEL DERECHO PÚBLICO GERi1PÁNICO.
de los ca lo ingios, así llamada en hono de Ca lomagno. Y
la ele acion de es a nue a es i pe eal nacida de la Aus a.-
sia, país ge mano- anco, se ha conside ado con azon co no
una segunda ic o ia del p incipio ge mánico.
Ca lomagno (771-814), hijo de Pipino, ha alcanzado su
g andeza é impo ancia en la his o ia uni e sal, po el g an-
dioso in, enazmen e p oseguido, de undi en una supe io
unidad odos los elemen os é nicos
y
é icos de la ida que
in luían sob e el Impe io y de enlaza con el p esen e las a-
diciones del pasado. Así, bajo el aspec o é nico, unió á odos
los pueblos alemanes (con excepcion de los anglo-sajones y
de los es os gó icos de As ú ias), con i iendo el eino de los
loi goba dos en p o incia ancesa (774) y lle ando á cabo,
despues de 32 años, la sumision de los sajones que, po el
a ado de Se z (803), acep a on la sobe anía de los ancos
y
el C is ianismo: de sue e que, despues de la undacion de la
Ma ca o ien al (de la cual se o mó luego el Aus ia), los do-
minios de Ca lomagno alcanza on una ex ension desde el
Eide has a el Tibe y desde el Eb o has a el Elba y el
Raab. Y en cuan o .á lo espi i ual, p ocu ó in undi en los
pueblos ge mánicos odos los ac o es de la cul u a, undan-
do ins i uciones de enseñanza. El pun o culminan e de su
gobie no ué el de la eno acion del Impe io omano, ha-
biéndolo co onado el Papa Leon III, con o me á su deseo, el
dia de Noche-buena del a. 800: con lo cual, el mundo omano
y el ge mánico se enlaza on Cambien ex e io men e, undán-
dose un ínculo ín imo en e la po es ad eclesiás ica y la
secula , al p opio iempo que es a union con el Occiden e
decidió la sepa acion de Roma del Impe io bizan ino.
A la mue e de Ca lomagno (en Aquisg an, en 28 de
Ene o de 814), degene ó bien p on o su es i pe. Su hijo Lu-
do ico Pio (814 á 840) no pudo man ene en igo , po la e-
sis encia, de sus hijos, un es a u o de di ision del Impe io,
DESARROLLO DEL DERECHO PÚBLICO GERMÁNICO.
259
en i ud del cual, á su mue e, su hijo mayo Lo a io en-
d ía el Impe io,
y
Pipino
y
Ludo ico gobe na ían con í ulo
de eyes las coma cas que he edasen. A su mue e, se al-
za on los es en gue a, que e minó po el a ado de e-
pa imien o de Ve dun (843), en que á ninguno
.
se concedía
el Impe io. No concluye on con es o las di isiónes
y
siguie-
on haciéndose po sus descendien es. Todo el e i o io del
an iguo Impe io
.
se eunió oda ía po b e e iempo en el
einado de Ca los el Go do, des onado el cual, po la Die a
de T ibu (887),
y
mue o (13 de Ene o de 888), se disol ió
pa a siemp e el Impe io de los ca lo ingios; comenzando un
eino aleman independien e con A nul o.
Aunque F ancia
y
el Impe io ge mánico han pe maneci-
do desde en onces ex e io men e sepa ados, o man, sin em-
ba go, en la his o ia, como sup emos ep esen an es
y
cus-
odios de la cul u a mode na, una unidad supe io (1); de al
modo que, po una pa e, han enido una ma cha análoga
en su. desa ollo ( eudalismo), una pa icipacion coman en
g andes sucesos de la his o ia uni e sal (C uzadas)
y
e i a-
do en a ios sen idos los pelig os con que amenazaban á
las cos umb es eu opeas o as azas ex añas (á abes, u -
cos, magya es, esla os); mien as que;- po o a pa e, han
enido luga en e ambos pueblos ín imas in luencias, accio-
nes
y
eacciones (cen alizacion moná quica
y
es ado ede-
a i o; ca olicismo
y
e o ma). Así co no el p o es an ismo
en Alemania ué decididamen e p o egido, me ced á azones
polí icas, po el pode o alecido en F ancia, así ambien, á
su ez, las ideas de libe ad desa olladas po aquel mo i-
(1)
La opinion sob e la supe io unidad his ó ica de los pueblos
omanos en gene al (no sólo F ancia) con los ge mánicos, la ha des-
a ollado po ez p ime a RANKE en una de sus p ime as ob as: His-
o ias
de los pueblos ge mánicos
y
la inos desde
1494
á
1535
(Geschich-
en de Ge mana. und Roman. Vc lke ),
insis iendo en ella despees
ecuen emen e.
260 VARIACIONES POR ESTABLECERSE EN EL SUELO ROMANO.
mien o eligioso, despues de habe a aigado en el ó den
polí ico en Ingla e a, eje cie on, desde es e pueblo, consi-
de able in lujo sob e el desen ol imien o de las ideas y los
pa idos anceses. La e olucion ancesa, asimismo, dió
á
Alemania el más pode oso impulso pa a des ui las elacio-
nes eudales y de se idumb e y pa a unda una e dade a
ciudadanía polí ica, como pa a o i ica el pode del Es-
ado, y p odujo, po la media izacion lle ada á cabo en an
g ande escala, las condiciones e i o iales de una mayo
cen alizacion polí ica. Po el con a io, F ancia, desde la
es au acion, ha ecibido impo an es in luencias in elec ua-
les po pa e de Alemania en iloso ía, his o ia, ciencia del
De echo
y
bella li e a u a; hallándose ambos pueblos des-
inados, conse ando sin duda la o iginalidad que de su
p opio ca ác e nacional esul a, á compensa se cada ez
más, aun en el aspec o polí ico, aquí, po el aumen o del
pode cen al, allá, po la eanimacion y o i icacion de los
miemb os.—La aza esla a, des inada á se la e ce a en
es a alianza, necesi a an e odo adqui i , po medio de su
educacion in e na, la ap i ud exigida pa a una accion ú il
y
e icaz
en lo ex e io .
§. +2.---P incipales modi icaciones p oducidas en la ida de
los pueblos ge mánicos á consecuencia de su es ablecimien o
en el e i o io omano.
Po lo que oca á la colonizacion, debemos apa a nos
d1
la an igua eo ía (1), comple amen e e u ada po las nue-
as in es igaciones, que la conside aba como ob a de los pa-
(1) La e u acion de es e e o , de g a es consecuencias, y que ha
di undido una alsa luz sob e la o ganizacion polí ica ex e io que si-
guió á las inmig aciones de los pueblos (comp. 1. 3), ha sido p ime a-
men e ob a de SYBEL, O. C.
13,.WA Z,
I,
141,
e c.,
y
más ex ensa-
men e de P. ROTH,
Sis ema bene icias (Bene icialwessen)
p. 22-41.
,y
VARIACIONES POR ESTABLECERSE EN EL SUELO ROMANO.
261
ona os (1). Aunque és os puedan á eces habe dado el im-
pulso
y
p epa ado el camino, no p oceden sin emba go de
ellos, única ni aun p incipalmen e, las gue as de in a-
sion; sino, como los ejemplos de Césa
y
Táci o lo mues-
an, de ibus en e as. Ni las opas auxilia es ge máni-
cas que han omado pa e en las emp esas de o as azas
han sido ampoco es ablecidas po aquellos co ejos, sino
po las íbus mismas; ni, po úl imo, dichas opas auxilia-
es han sido me os pa ona os (2) en el ejé ci o omano. De
aquí nace, an e odo, la impo an e consecuencia de que, así
como la an igha ida nacional de los ge manos, e a ada
po Táci o, e ela un ó den polí ico bien cons i uido, en el
cual los pa ona os se hallaban subo dinados á las comuni-
dades, así ampoco és as, ó los je es de banda (segun ecuen-
emen e se exp esan Guizo
y
o os esc i o es anceses),
han undado los nue os Es ados, ni de e minado su ca ác e .
La más impo an e mudanza se p odujo po la adopcion
del C is ianismo, que los ge manos conocie on po su con-
ac o con el Impe io omano (3) . Pe o se necesi a on casi
(1)
V.
p.
228.
(2)
Adop amos la palab a
pa ona o,
en equi alencia de
comi a-
us,
que exp esa séqui o, acompañamien o, escol a
(V.
p.
242),
po
gua da la posible con o midad con el ecnicismo ya desde an iguo
es ablecido en el de echo pa io. Las cua o leyes del í . ni, lib. ,
del
Fue o Juzgo,
que, po lle a en. a ios au o izados códices la no a
de
an igua,
se epu an p oceden es de la p imi i a ley de los isi-
godos, denominan PATRONO (
'sed
sedda omnia
pa ono„
), al
caudillo á quien se unjan o as pe sonas, —bucela ios (" Quod
si
buce-
lla ius ilia a
an ummodo elique i i,
),—pa a ayuda le en la lid.
En la edicion omanceada se ha llamado "senno „ y, acaso con más
p opiedad, "pad on„ al je e y
" asallos„ y "sayones„ á los subo dina-
dos.—(N.
T.)
(3)
Ya en el Concilio de Nicea (325) habia un obispo
(a)
godo (G E-
SELER,
His o ia del Concilio,
I,
617).
La aduccion de la Biblia de
ULFILAS
(360-380)
gozó de au o idad decisi a (b). Pos e io men e, co-
(a)
El obispo Teó ilo.—(A.)
(b)
El
Codex a gen eus.—(A.)
262
VARIACIONES POR ESTABLECERSE EN EL SUELO ROMANO.
/1S
cinco siglos pa a queb an a el pode del paganismo ge ma-
no. Di ícil ué, adop ada la nue a eligion, in oduci , no
sólo los usos
y
ce emonias ex e nas, sino las cos umb es
c is ianas. Todos conocen la co upcion, no ya de los eyes
y de los g andes, sino ambien del cle o de las Galias en
la época de los me o ingios. Pe o, á pesa de an os mi-
nis os indignos, el espí i u c is iano pene ó cada ez más
en la ida ju ídica (1). El ma imonio alcanzó supe io dig-
nidad. El de echo del pad e ge mano de expone en cie os
casos á sus hijos ecien nacidos no pudo co egi se (señal
de cuán ex endida
y
p o undamen e a aigada se hallaba
es a inmo alidad), sino designando cie os luga es, como los
á ios
y
din eles de los emplos, donde la piedad c is iana
pudie a mo e á alguien á ecoge los, has a que algunos
eyes concluye on po cas iga la exposicion como un deli o
igual al in an icidio. Y oda ia ué más di ícil hace ale el
p incipio c is iano de la libe ad de odos los homb es, un-
dada en Dios, y con apues a á la escla i ud, que sólo pudo
sua iza se
y
disminui se acili ando la manumision. Po úl-
imo, cuando despues el de echo penal, me ced al inc emen-
o del pode eal, se hizo más ex enso
y
igu oso, especial-
men e en las Galias, la oz de la eligion, como lo habia
hecho ya en o o iempo bajo los empe ado es omanos (2),
menzó la. con e sion de las íbus ge mánicas en las islas b i ánicas,
p opagándose desde allí á la Alemania p opiamen e dicha, especial-
men e po Wi edo-Boni acio, que enia en cuen a el elemen o eligio-
so, poniendo é mino á odo la sang ien a con e sion de los sajones
po Ca lomagno.
(1)
V. las suma ias indicaciones que sob e es e pun o hace
GEN
GLER
en su discu so académico:
Sob e el in lujo del C is ianismo en la
an igua icia ju ídica de los ge manos (Debe den Ein luss des Ch is-
en hums au das al ge manische Rech sleben),
E langen, 1854.
(2)
Véase, sob e es e pun o, el in e esan e lib o de D'Espinay:
Del in lujo del de echo canónico en la legislacion ancesa
( .).—(A.)
J
5
VARIACIONES POR ESTABLECERSE EN EL SUELO ROMANO. 263
exho ó á una mayo dulzu a, poniendo á la is a el in de
la enmienda (1) .,
Una g an al e acion se e i icó en la ida polí ica de los
ge manos po lo que oca á la si uacion de la mona quía. Los
eyes de Táci o no eje cie on en la paz pode alguno inde-
pendien e
y
de impo ancia (2) . Pe o, aho a, se ex endió
g andemen e ese pode , á lo cual coope a on a ios elemen-
os in luyen es.
La la ga du acion del mando de las opas, du an e las
emig aciones de aquellos pueblos, les habia acos umb ado á
mayo es de echos, p opios de la gue a; y la p opiedad e -
i o ial que po la conquis a les ocó en sue e, aumen ó su
impo ancia. Pe o, sob e odo, las disco dias de los pueblos
ue on las que los induje on á in en a ex ende ambien so-
b e los ge manos el du o impe io que sob e los omanos eje -
cian, lo cual se e i icó con mayo apidez en las Galias, don-
de los ancos se hallaban más aislados. Añádase el in lujo
de la alianza con Roma
y
el apego á las o mas del Es ado
omano (3). Po úl imo, la Iglesia comenzó á aplica á los e-
yes ge manos las ideas de la Sag ada Esc i u a ace ca de la
au o idad: ideas que, an e odo, si ie on, más que pa a e-
alza el supe io alo mo al del pode égio, pa a aumen a
su ue za.-Aho a bien, el pueblo, á consecuencia de un a o
(1)
Así se dice en el an iguo de echo nacional de los bá a os:
"ningun deli o ha de es ima se an g a e, que no pueda pe dona se al
culpable la ida po ía de g acia, po amo de Dios y ene acion á
los san os; pues el Seño mismo ha dicho: 'quien pe dona, pe donado
se á, y al que no pe dona, no se le pe dona á.,,—V. el discu so ya ci-
ado de GENGLER, p. 15, y la
lex Baju .,
í . I, c. 7, 3.
(2)
GENGLER,
O.
c.,
no a con acie o que sólo e an eyes p o in-
ciales
(Gaukónige);
sin que en el desa ollo de su pode a anza an un
poco más allá del de los je es de los an iguos municipios á ios en e
los indos, ado nados con el í ulo de
Vicpa i,
y cuyo ipo se conse ó
cie amen e en la mona quía ge mana.—Comp. p. 269, no a (2), . I.
(3)
WAITZ, II, 128-143.
264
VARIACIONES POR ESTABLECERSE EN EL SUELO ROMANO.
desconside ado, ué pe diendo más y más cada ez la con-
ciencia de su libe ad
y
aspasó, como los eyes, los lími es
de su de echo. Con el inc emen o del pode eal y aun con
el in de consolida lo, comenzó én a ias pa es á esc i-
bi se
y
mejo a se el De echo (En ico, Clodo eo, Gundobal-
do). El ey,
y
no la asamblea del pueblo, es aho a el que
apa ece como cabeza de és e, decide sob e la paz
y
la gue -
a, lo ep esen a en el ex e io
y
nomb a y sepa a las au o i-
dades, así eclesiás icas como ci iles. Especialmen e en la es-
e a penal y en la adminis acion de jus icia, se ex iende
mucho su pode , haciéndose seño de la ida de sus súbdi-
os y sucumbiendo el p incipio ge mánico de la in iolabili-
dad de la ida del homb e lib e, aun en los más g a es casos
de homicidio. Donde en o o iempo eje cian el pode di ec-
o ep esen an es elegidos, aho a lo eje cen sus empleados;
y la p o eccion popula se as o ma en p o eccion eal y
se ex iende aho a aún sob e odas las ins i uciones ecle-
siás icas en el
mundium ó mundibu dium
eal, ace ada-
men e aducido en F ancia po
mainbo nie (1).
La an igua nobleza ge mánica, qué Táci o c eia poco nu-
me osa, pe eció en las gue as de la emig acion; conse án-
dose sólo algunos es os en los dos ducados de Alemania y
Bayu a ia (Ba ie a). Po el con a io, o móse una nue a
nobleza del co ejo especial del ey y de las dignidades de la
có e (minis e iales); pe o, así como Táci o e ie e ya de los
einos que- conocia que en ellos el a o del ey hacia subi á
(1) V. 1. 5.—La palab a
mundium,
que, segun GRIMM,
An zg.
ju .
alem. (D. R. A.),
447,
en el an iguo aleman al o es muní, y en el
bajo
mund
(y en uno y o o emenino), es o es, mano
(Hand),
pa ece,
sin emba go, habe se con undido ya en lo an iguo con.
Muna
(boca):
pues ya la
Lex S'alica
(en cua o ex os ci ados po PARDESSUS) la
aduce po
e bum.
Así, í . xi , 5.°:
"si
e o paella quae ahi u ,
in
e bo
egis ue i ;„ análogamen e po
se mo,
como
1. sal.,
í .
LIx:
"ex a se monem pone e (p osc ibi ).—Comp. ZOPFL, II,
2,
p.
105.
VARIACIONES POR ESTABLECERSE EN EL SUELO ROMANO.
265
los emancipados sob e los homb es lib es y sob e los nobles
(ibi enim libe a supe ingenuos e supe nobiles ascendun ),
así ambien podian aho a los sie os llega en el se icio del
ey á las más al as dignidades. De es os se ido es eales se
cons i uyó p incipalmen e la nue a nobleza.
Muy pe judicial ué el in lujo de las condiciones de la
ag icul u a en el Impe io omano
y
especialmen e en las Ga-
lias, donde des uye on, an e odo, la an igua o ganizacion
de los ancos, ob ando luego ambien sob e Alemania (1).
La i undia pe dide e I aliam (2),
dice Plinio; pe o ambien
desde las Galias han disuel o oda la o ganizacion ge máni-
ca e i o ial
y
social, El es ado ge mánico descansaba sob e
la di ision de la p opiedad del suelo, de al modo, que cada
amilia lib e podia i i de su po cion. El p incipio de la
inalienabilidad de la p opiedad amilia , jun o con el de e-
cho de odos los hijos á igual po cion de la he encia, impe-
dian la o macion de g andes pa imonios. De o o modo se
habían o ganizado es as elaciones en las Galias, en época
an e io . Ya en iempo de Césa se hallaba di idido el pode
en e la nobleza
y
el cle o; el homb e de o igen lib e no
go-
zaba
de independencia polí ica,
y
aun en el espec o del de-
echo p i ado, enia á pa a las más eces á la condicion de
deudo . El Impe io omano queb an ó la sup emacía polí ica
de aquellas dos clases; mas empeo ando la si uacion del es-
ado comun: pues, á ]a dependencia en que se hallaban es-
pec o de los g andes e a enien es, añadió la op esion de
los nue os ibu os, que obliga on á los pequeños p opie a-
ios á cae en la condicion de colonos. Así, la conquis a de
los ancos halló concen ada ya la p opiedad en la i un-
dios;
y
si la mayo pa e pasó á o as pe sonas, hizo am-
(1)
V. especialmen e
ROTH, o. c.,
p.
103.
(2)
Plinio dice que odo el e i o io que Roma enia en A ica
pe enecia á seis p opie a ios.—(A.)
272
ORÍGEN DEL SISTEMA BENEFICIAL.
Explica emos suma iamen e cada uno de es os ac o es.
a)
La nue a idea polí ica, que desde Cá los Ma el esal-
a cla amen e, consis e en coloca en una mayo dependen-
cia espec o del pode sup emo á los g andes, que se habian
hecho demasiado pode osos bajo los débiles me o ingios, y
en e los cuales los duques se habian esis ido á la ele acion
de Pipino y sus descendien es. Aspi aba á la pa á simpli-
ica la adminis acion po el in e medio de
,
esos mismos
g andes, como seño es, concediéndoles mayo es de echos
sob e los homb es lib es que dependian de ellos
y
pe se-
gu anse
y
alcanzábanse o os a ios ines pa icula es, es-
pecialmen e el an impo an e de man ene la o ganizacion
mili a (1).
Aho a bien; si de una pa e, los seño íos inie on á debili-
a el pode eal, po cuan o los seño es alcanza on cie os
al ey, así cómo o os lo hacian los obispos, condes, seño es, i-
cos, e c., de quienes ecibian con ecuencia una po cion de ie a á
í ulo de
bene icio,
cos umb e que quizás p ac ica on los ge manos
an es de la in asion. Es de no a que es e é mino
bene icia
enia en-
onces a ios signi icados; pues que con él se designaban las ie as
dadas á los gue e os á í ulo de soldada, las concedidas po los se-
ño es á los cul i ado es median e la imposicion de cie as ca gas
(caso en que enia analogía con el
p eca ium y
con el censo), y am-
bien o as hechas sin g a ámen alguno, que e an e dade os usu uc-
os. La concesion de bene icios debió se an gene al, que pa e de los
eyes de las dos p ime as dinas ías, segun cons a en las c ónicas de
aquel iempo, acaba on po ago a odas sus iquezas e i o iales
pa a sa is ace la ambicion de sus nume osos clien es ó asallos, si es
que á los de en onces se puede da p opiamen e es e nomb e.—(A.)
(1) RoTH, p. 365, dice: "An e odo, se p ocu aba la cónse acion
de la o ganizacion mili a has a en onces exis en e. Habiéndose con-
e ido al seño los de echos que sob e sus asallos lib es habia eje -
cido has a en onces el conde, como au o idad mili a , se simpli icó el
llamamien o; el seño quedó obligado sólo á p esen a los homb es
que dependian de él. Y la obligacion de sos ene
á
esos
Nomines,
equi-
pados y man enidos, ab ió camino pa a lle a á la gue a á muchos
pob es, pa a quienes e a imposible se i en ella á sus expensas."
ORÍGEN DEL SISTEMA BENEFICIAL.
.
273
de echos sob e los súbdi os de aquel, que has a en onces sólo
habian eje cido las au o idades po delegacion de los eyes,
e i á onse los pelig os que de aquí pod ian habe esul ado,
me ced á la mayo dependencia en que á su ez los seño es
en a on espec o del sobe ano, ex e io men e signi icada en
el modo peculia de la obligacion, en la encomienda
y
en la
concesion de bienes de la co ona. Pues, mien as que, bajo
los me o ingios, es as concesiones se ian an sólo pa a e-
compensa se icios eminen es, ó la idelidad, ó cons i uian
una mues a de a o , alcanza on aho a un in polí ico (1).
b)
Pe o el pa imonio de la co ona se habia ago ado casi
po comple o á causa de las p ódigas donaciones de los me o-
ingios, y no bas aba ya, po an o, pa a los ines supe io es
de los ca lo ingios. Po el con a io, el de la Iglesia, con las
espléndidas donaciones de los eyes me o ingios,
y
más aún
con las undaciones de los pa icula es, es imulados has a
po medios mo al
y
ju ídicamen e ilíci os, se habia aumen-
ado de al modo que, á ines del siglo VII, se puede calcu-
la que poseia el e cio de oda la p opiedad e i o ial (2).
(1)
Es e pun o c¿.pi al, decisi o pa a la exac a concepcion del sis-
ema bene icial, ha sido pues o en cla o con oda p ecision po
ROTH, p. 358; "La concesion de los bienes de la co ona en o ma de
bene icio es una inuo acion ca lo ingia, no an o po el di e so modo
de la
.
concesion (aun cuando á es o no se ha dado oda la impo an-
cia que le co esponde), cuan o po el cambio del in que en ella se
pe sigue. i,
(2)
Y. sob e es o nume osos jus i ican es en ROTH,
p. 253-259.
El
negoció de la alsi icacion de los documen os se ha hecho en an g an-
de escala, que, . g ., en e los 360 diplomas me o ingios de BRÉ-
QUIGNY, 130 p óximamen e son alsos; Y. ROTH, p. 257. Aun des-
pues, cuando la Iglesia hubo ob enido la segu idad de que no ol e ía
á e i ica se o a secula izacion, c ecie on an o los medios ilíci os,
que Ca lomagno se sin ió obligado á exp esa se en es e pun o ené gi-
camen e, en la
Capi ula e duplex Aquisg anense
aneo
811
(PERTZ,
III,
167), donde dice
(e.
5): i'Inqui endum si ille saecalum dimissum ha-
bea , qui quo idie possessiones auge e quolibe modo qualibe a e
TOMO
II.
18
274
ORÍGEN DEL SISTEMA. BENEFICIAL.
•
Tan as iquezas ma e iales aje on, de una pa e, cie os pe-
lig os pa a el Es ado, po eni á depende de los ins i u os
eligiosos una masa de pe sonas , has a lib es, especialmen-
e me ced á los p i ilegios de inmunidad y mundib u dium
de la Iglesia, pa a cuya ida in e io , en o o espec o, e an
ambien pe judiciales, po alimen a en ella el espí i u mun-
dano é in oduci la co upcion en los cláus os. Es os ma-
les habian exci ado ya la i a (1) de Win edo Boni acio
y
el
in en o de limi a los. Los hijos de Cá los Ma el, Ca loman y
Pipino, segun pa ece, de acue do con su amigo Boni acio (2),
non cessa , suadendo de coeles is egni bea i udine, comminando de
ae e no supplicio in e ni, e sub nomine Dei au cujuslibe sanc i am
di i em quam paupe em, qui simplicio is na u ae sun , e minus
doc i a que cau i in eniun u , si (sic) ebus suis exspolian , e legi i-
mos hae edes eo um exhae eIan , ac pe hoc ple osque ad iagi ia e
scele a p op e inopiam—compellun , u quasi necessa io u a e la-
ocinia exe cean .»»--C.
6:
"I e um inqui endum, quomodo saecu-
lum eliquisse , qui cupidi a e duc us p op e adipiscendas es, gu.as
alia a idi possiden em, homines ad pe ju ia e alsa es imonia
p e io concluci .n—C. 7: "Quid de his dicendum, qui quasi ad amo-
em Dei e sanc o um ossa e eliquias sanc o um co po um de loco
ad locum ans e un , ibique no as basilicas cons uun , e quosqum-
que po ue in u es suas illuc adan , ins au issime adho an u .
—Palam i hoc ideo ac um, u ad alia a pe enia po es a em.
ROTH, 253. Ya Ca lomagno an e io men e habia in en ado hace
depende la asmision de odo el pa imonio de la olun ad eal
(C.
805, 5. 134);
y Ludo ico Pio p ohibió á los clé igos acep a aque-
llas donaciones po las cuales se deshe edase á los pa ien es (C.
817,
7, 207). Pe o los p i ilegios del cle o, po lo que espec a á la ju is-
diccion, enian po necesidad que di icul a
.
cualquie a aque. Casi
odos los Concilios de los siglos VI y VII amenaza on con la exco-
munión á oda en a i a de es a clase. ROTH, 254.-MONTESQUIEU
(Esp, des
lois,
xxxi, 10) opina que, bajo las es dinas ías, pasó a-
ias eces la p opiedad e i o ial en e a po las manos del cle o: "Le
cle gé éce ai an , qu'il au que, da es les ois aces, on lui ai
donné plusieu s ois oas les biens du oyaume.,,
(1)
V. la ca a de Boni acio al papa Zaca ías, en las
Lecc.
de
LEO, I,
p.
437.
(2)
ROTH,
p. 359, obse a que jamás se halla una p o es a de Bo-
ORÍGEN DEL SISTEMA BENEFICIAL.
275
adop a on una medida; des inada á a o ece jun amen e un
doble in, eclesiás ico
y
polí ico. P é io in en a io, los bienes
de la Iglesia ue on con iscados («secula izados»), de una
mane a en Aus asia (po Ca loman), donde en cie os casos
debian ol e á manos-de la Iglesia,
y
de o a di e sa en
Neus ia (po Pipino), donde se pe dió po en e o una pa e
de dichos bienes (1). Po ía de indemnizacion, sin emba go,
la Iglesia, además del diezmo, debia pe cibi o o segundo
diezmo de los bienes con iscados, ó sean diezmo
y
no ena.
Facili óse así, aun en en e del pode polí ico, la e o ma
eclesiás ica po Boni acio. Pe o es a secula izacion, que omó
un ca ác e o malmen e ju ídico, cuando el cle o, en el Con-
cilio de Lés ines decla ó su consen imien o, econociéndola
los suceso es de Pipino como una injus icia que no debia
ol e se á come e , dió los medios ma e iales pa a acili a
la ele acion de Pipino al ono é inicia en g ande escala el
sis ema bene icial.
c)
Despues de es a secula izacion, ué ya posible concede
bene icios eales, no sólo á los asallos del mona ca, sino
po egla gene al á odos los seño es, uniéndolos al ey po
medio de la encomienda. Me ced á su ín imo enlace con el
seño ío, ideado desde el p incipio y a o ecido oda ia más
po los ca lo ingios en el p og eso de los iempos, alcanzó
el sis ema bene icias la o ganizacion o mal de sus elaciones
pe sonales. El seño ío nació cuando, á consecuencia del
pode c ecien e de los g andes
y
de la op esion que eje cían
sob e los homb es lib es in e io es á ellos, comenza on és os,
p ime amen e bajo Cá los Ma el
y
sin menoscabo de su u -
ni acio, al cual cie amen e no le hab ía al ado alo si la hubiese
c eido con enien e. LEO, p.
438,
no duda de que Boni acio haya sido
a o able á es e expedien e: pues que, de la libe ad alcanzada po
es e sac i icio, se p ome e u os de bendicion pa a la Iglesia. Sob e
la secula izacion, V. ex ensamen e á Ron', p.
314-36c.
(1) WALTER, §.
73.
2i6
ORÍGEN DEL SISTEMA BENEFICIAL.
be ad
y
hono , á en a en el séqui o de un g ande, que
has a en onces sólo habla cons ado de sie os. En a on
ambien en es e ínculo po la o ma de la encomienda
(se .commendwe) y
á a o del ju amen o de idelidad, al
como en la época de los ca lo ingios es aba en uso pa a las
pe sonas que pe enecian al co ejo pa icula del ey y que
aho a se llama on asos. (1) ó asallos, co espondien es, pues,
á los an us iones de los me o ingios. Po es o, esos homb es
lib es, inco po ados al séqui o de un pa icula , se denomi-
na on ambien asos ó asallos,
y
su seño ,
senio ;
los asa-
llos del ey pos e io men e se dis inguie on de ellos con la
denominacion de
majo es nomines.
Es e seño ío
y
es e a-
sallaje no se hallaban en ninguna elacion necesa ia con el
bene icio. Si una concesion e i o ial podia ae consigo
que el ey o o gase condicionalmen e á sus asallos,
y
los
seño es á los suyos, po ciones del suelo pa a su goce en o -
ma de bene icio, po ia habe asallos sin bene icio,
y
bene i-
cios concedidos á pe sonas que no e an asallos, .
g .,
clé-
igos, monjes, muje es. El seño enia sólo el debe de p o-
ege á los asallos,
y
és os el de pe manece ieles á sus ó -
denes du an e oda su ida. Despues de la secula izacion, la
concesion de un bene icio no se hizo únicamen e á los asa-
llos, sino ambien á los seño es; siendo es o no ya egla ge-
ne al, sino el elemen o
y
medio más impo an e pa a es able-
ce di ec a é indi ec amen e la dependencia espec o de la
co ona.
d)
Semejan e concesion del bene icio, que en la concep-
cion ju ídica alemana no iene aiz alguna, se e i icó, sin
emba go, segun el ipo del p eca io omano , du an e la go
(1)
Vassus
(en gaélico,
uas,
ó
casal;
en galo, gwas—LEO, o. c. 436)
signi icaba en iempo de los me o ingios un homb e no-lib e; pe o en
el ele los ca lo ingios, el que pe enecia á un séqui o pe manen e-
men e.
V. ROM,
p.
367.
i(4
"J'
o
i
1
::
ORIGEN DEL SISTEMA BENEFICIAL.
277
iempo usado po la Iglesia, la cual en gene al i ia con o -
me al de echo omano. Las concesiones e i o iales hablan
sido in oducidas po ella en e los ge manos, mucho iempo
hacia, con el nomb e de
bene icium (I),
que sólo pos e io -
men e se dió al e eno mismo. E a, en e ec o, es a elacion
ju ídica singula men e ap opiada pa a acili a y aumen-
a las donaciones á los ins i u os eclesiás icos, cuando el
donan e se ese aba pa a sí, y ecuen emen e pa a sus
suceso es, semejan e posesion y dis u e. Y uese que la
Iglesia, en e dad, concediese e eno p opio ó lo añadiese
al donado, la elacion se in o mó en e amen e de o o modo,
po ' cuan o aia consigo un cambio en ajoso de se icios.
Jun amen e se modi ica on con es o las ideas
y
cos umb es
ge mánicas, que exigian que la concesion de un e i o io á
o a pe sona impusie a una cie a dependencia,
y
cuando e-
caja en un homb e lib e disminuyese los de echos de su li-
be ad. Pe o es a modi icacion debia ealiza se an es de que
pudie a es ablece se la elacion bene icial p opiamen e di-
cha, que ninguna disminucion de la libe ad aia consigo.
P odújose el cambio, me ced á que el de echo omano en la
asmision de la posesion del suelo, sin p opiedad, apa e de
ales ó cuales de echos que hubie an de sa is ace se, no e-
conocia obligacion pe sonal alguna;
y
oda ia más po
cuan o la Iglesia, como pe sona mo al, y pe sona que de an
al os espe os gozaba, inició es as concesiones. Su acep a-
cion po una pe sonalidad semejan e no podia p oduci ,
sal o que in e iniesen o as ci cuns ancias, disminucion al-
guna en la libe ad ni en el hono ; y así acon eció que, aun
(1) Ya en la 1. 14,
D.
de p eca io
(43, 2G) se
decia: "Magis enim
ad
dona ionis e
bene icii causain gua a ad nego ii con ac i spec a p e-
ca ii condi io. u—Toda ia se ace ca más al uso pos e io del lenguaje
el
§.
5
de la
1.
14. c.
de sac osanc is ecclesiis
(i, 2).
—WAITz,
II, 198.
278
ORÍGEN DEL SISTEMA BENEFICIAL.
pos e io men e en el sis ema bene icial, la si uacion ju ídica
del bene iciado en nada empeo ase.
e)
El espí i u ge mánico imp imió además á es a elacion
un singula ca ác e . Ese espí i u, que á oda elacion ju ídi-
ca en e dos pe sonas in en a da una base mo al (1), enlazó
aho a con es a elacion la obligacion mo al de la idelidad,
po una pa e,
y
de la p o eccion, po o a. El an iguo co e-
jo, así como el ínculo pos e io del
pa ona o
en e el ey y
los an us iones; si ie on ménos de ipo pa a es a elacion
que la consecuencia de la ín ima na u aleza del espí i u ale-
man, que emp endió la o denacion de las mismas elaciones
pe sonales ex e nas
y
pe manen es. De la in e io coope a-
cion de odos es os elemen os, esul ó el sis ema bene icial,
nacido de di e sas condiciones ex e io es,
y
asen ado sob e
una complexion de mo i os. No es de modo alguno un des-
en ol imien o na u al de las an iguas bases ge mánicas del
Es ado: no es en ealidad ins i ucion ge mana. El espí i u
aleman no ha hecho más que imp imi su sello á elemen-
os ex años; y á i ud de ci cuns ancias ex e io es, se
con i ió po los ca lo ingios en una o ganizacion polí ica,
inspi ada en Un as o in.
Es a o ganizacion se as o mó en el eudalismo, p opia-
men e dicho, cuando se es ableció la he encia del hijo
y
o os
agnados del asallo en los bienes concedidos, he encia in-
oducida po la cos umb e y econocida despues po Cá los
el Cal o (877); o mándose en onces p incipios más exac os
sob e la elacion en e el seño
y
los asallos y sob e los de-
echos
y
obligaciones po espec o al pa imonio eudal. En
el siglo X, se in odujo pa a
es a
clase de bene icios (pues
que había o as más) la exp esion
eodum ó eudum, y
am-
bien
eum y eodum
(2) . El sis ema eudal ué, pues, una es-
(1)
Lo mismo ha obse ado ace adamen e
WAITZ,
II,
p. 202.
(2)
La an igua e imología, que de i aba es a palab a de idelis,
CONSTITUCION CARLOVIN(IIA.
•
279
pecie del bene icial, peculia men e desa ollada.
Los bene icios o man un elemen o esencial de la Cons i-
ucion, ca lo ingia, que debemos conside a suma iamen e
aho a.
•
§.
5.
—Cons i ucion ca lo ingia.
El ó den polí ico social es ablecido po Ca lomagno, pa -
e, desen ol iendo la o ganizacion an e io , pa e, á a o de
nue as ins i uciones, descansaba en las siguien es
•
bases (1):
1.
P incipios.—La
eno acion de la dignidad impe ial
omana
( eno a io impe ii)
asladó al empe ado la idea del
impe ium mundi,
unida á aquella dignidad. Pe o, siendo
c is iano el nue o Impe io, el ó den eclesiás ico, que se ha-
bia enido o mando con p edominan e independencia de
oda po es ad secula , alcanzando en el pon i icado su pa -
icula je a u a, se sepa ó del ci il. Iglesia y Es ado se en-
ienden en onces como pa es de un odo (2), la c is ian-
dad, pa a cuyo bien Dios mismo ha ins i uido ambas au o-
idades, segun la idea p edominan e en la Iglesia, una de
ellas inmedia amen e y la o a de un modo más media o.
debe abandona se. Es la oz
eo
(bien) del aleman an iguo, con la
d
in e pues a an es de la e minacion la ina, pa a e i a el hia o (como
en
campus ma(d)ius):
V.
PHILLIPS,
o.
c.,
.p. 145.—LEO, o.
c.,
p.
525,
quie e sin emba go de i a la del cel a.
(1)
Comp.
EICHHORN,
O.
e.,
I,
1.
158,
e c.—WALTEE, S. 55, e c.
(2)
V. los pasajes jus i ica i os del Concilio VI de Pa ís
(829)
en
EICHHORN, §. 158.
El pode eclesiás ico se coloca, con odo, mani-
ies amen e
sob e
el ci il en el
Co e. ap. S. Mac am.
a.
881,
can.
1.-
"Solus Dominas nos e Jesus Ch is us e e ie i po ui ex e sace -
dos. Pos e o—nec ex pon i icis digni a em, nec pon i ex egalem
po es a em sibi usu pa e p aesumpsi . E an o es digni as Pon i i-
cum majo quam egum, quia eges in calmen egium sac an u a
Pon i icibus, Pon i ices an e a a egibus conse a a non possun , i
an o g a ius es pondus sace do nm quam egum, cuando e iam p o
ipsis egibus in di ino eddi u i sun examine a ionem. ,
280
CONSTITUCION CARLOVINGIA.
Nacie on así dos escalas de o ganizacion social, la je a quía
(sace do al)
y
la mona quía secula (con e ida en eudal
pos e io men e), ambas apoyadas sob e el p incipio c is iano
y ge mánico de la idelidad, que enlazaba la úl ima es e a
á
la p ime a igualmen e. Mas, de o o lado, la sup ema au o-
idad ecle=iás ica se es ablece con acue do y con i macion
del empe ado . Ambas o ganizaciones se compene an, apo-
yan y condicionan mú uamen e en sus di e sos ines in e-
io es y ex e nos elacionados en e sí; y ambas se desen-
uel en de un modo pa alelo, de sue e que las ins i uciones
eclesiás icas si en de modelo pa a la o ganizacion ci il, así
como es imposible desconoce que los concilios cons i uyen
el ipo de la Die a impe ial, que la compe encia y los pode-
es que ecibie on los condes en iados, se o ganiza on con-
o me á las unciones del obispo en la isi a eclesiás ica, y
el
placi um
que u ie on en su coma ca, con a eglo á los
sínodos p o inciales. La Die a ué el cen o del gobie no,
an o pa a los negocios ci iles, como pa a los eclesiás icos (1).
2.
T ansicion.—Bajo
el pun o de is a polí ico, la Cons-
i ucion ca lo ingia o ma la ansicion á aquel sis ema que,
en su comple o desa ollo, se conoce con el nomb e de
eudal.
E a el sis ema- bene icial, o ganizado p ime amen e po los
ca lo ingios con un in gene al polí ico, p oseguido ambien
po Ca lomagno, al in en o de da una pe ec a o ganizacion
al Es ado, y que, me ced al é mino in e medio del seño ío,
debía enlaza á, odos los seño es con el empe ado , como se-
ño sup emo y pun o cen al. La he encia de los bene icios,
que luego ino á unda el sis ema eudal, p opiamen e
di-
cho,
se oponía á es a concepcion polí ica, que aspi aba á
que odos los miemb os dependiesen del cen o.
3.
La Realeza.—La
dignidad eal e a, co no en e los
(1)
EI
CHHORN,
§.
158.
CONSTITUCION CARLOVINGIA.
281
me o ingios, he edi a ia; si . bien Ca lomagno es ableció la
necesidad del consen imien o de los g andes
y
de cie a
coope acion del pueblo, cuya o ma quedaba inde e minada.
El pode del empe ado enia un iple in: ampa a á odos
los que necesi asen p o eccion ex e na, y especialmen e á la
Iglesia y sus minis os, y á las iudas
y
hué anos; conse -
a la paz
y
adminis a jus icia. La an igua p o eccion y
paz ge mánica pasa on, de la lib e co po acion del pueblo,
á manos del ey. En ealidad, in luyó és e ambien en la
legislacion
y
gobie no eclesiás icos, el úl imo de los cuales
di igía po medio del a chi-capellan, sin que el papa pudie-
a in e eni , sino con su coope acion; poseia cie os de e-
chos en el nomb amien o de los obispos y abades
y
en la
adminis acion y dis u e de los bienes de los con en os; y
la ju isdiccion sob e los obispos se eje cia, po lo ménos,
bajo su inspeccion. No se hallaba, sin emba go, en e amen-
e aco de con es o la doc ina de los obispos, que, en asun os
eclesiás icos, ehusaban concede le más que un de echo de
p o eccion, conside ando su po es ad como independien-
e (1) . A más de es o, ex endiase el pode eal en o os
a ios espec os, y especialmen e en la legislacion penal;
pe o no cabe epu a el eje cicio de casi ninguna de las p e-
oga i as eales como en e amen e independien e de la
coope acion de la Die a.
4.
Ca ác e de la condicion de los s2Úbdi os.—No
sólo los
g andes (segun la go iempo se ha c eido), sino odos los
homb es lib es, enian que p es a al ey ju amen o de ide-
lidad ya en iempo de los me o ingios
(leudesam (2),
ju a-
nen um ideli a is),
pe o sólo al ad enimien o de cada mo-
na ca
y
en cada nue a conquis a. Ca lomagno se hizo ju a
de nue o co no empe ado po odos los homb es lib es y
(1)
EIC
g
HORN,
o. c.,
1.
158.
(2)
V.
p.
267.
238
ORGÁNIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
§. 2.—O ganizaeion in e io del Impe io.
1. Gobie no del Impe io.—A
pesa de la disolucion del
Impe io ca lo ingio, su espí i u con inuó i iendo algun
y dominan e En ique
I
(919-936) y su hijo O on I el G ande (936-974),
que se hizo co ona ey, como suceso de los ca lo ingios, -es able-
ciéndose en onces el p incipio de que el ey se hacia anco po la co-
onacion; ob u o luego la co ona lomba da y se hizo co ona am-
bien empe ado po el papa Juan XII (962). Reconocióse con es e
mo i o la máxima de que en la eleccion del ey de Alemania se im-
plicaba asimismo la de empe ado omano, me ced
á
lo cual, se des-
uye on las p e ensiones de los Pon í ices de dispone á su g ado de
la co ona impe ial; pe o, habiendo de consag a y co ona al elegido,
inie on
á
goza del de echo de examina el ó den y legi imidad de
la eleccion, con el de decidi en los casos de una eleccion doble y dis-
co de
(WALTER,
o.
c.,
1. 162). Desde en onces, queda on unidas I a-
lia
y la
dignidad impe ial al eino ge mánico, al cual, me ced
á
es e
úl imo ínculo, se siguie on g a es dalos, pe o alcanzando a
.
la ez
ambien un indudable elemen o de cul u a y g andeza y un emedio
ex e io de su in e na decadencia. El gobie no de los demás e-
yes—O on II, hijo de O on I (974-983), O on II'I (983-1002), hijo del
an e io , así como el del duque En ique de Ba ie a, pa ien e de és os,
úl imo ás ago de la casa de Sajonia
y
que con el nomb e cae En i-
que II einó de 1002-1024. y ha sido incluido en el ca álogo de los
San os, po habe se mos ado bas an e p opicio al cle o, a o eciéndo-
le con muchos bene icios— ué de poco p o echo pa a el eino. Bajo los
empe ado es de la casa de Sajonia, ganó és e en ex ension; pe o no se
o i icó la mona quia, con i ié onse g adualmen e en he edi a ios
los empleos eudales de duque y conde; las libe ades municipales ce-
sa on en g an modo y. se dispusie on
sólo
un nue o asilo en aque-
llas ciudades, en. pa e lo ecien es po el a o de los empe ado-
es ( . g ., de O on el G ande).—Al ex ingui se la casa de Sajonia,
ué á pa a la co ona á la anco-sália (1024-1025), que p odujo eyes
ené gicos, pe o despó icos: Con ado
Il (1024-1039), que añadió al
Im-
pe io el eino de Bo goña; su. hijo En ique III (1039-1056), que u o
el plan de hace he edi a ia la dignidad impe ial y ele a su pode
en Roma aun sob e la sup ema au o idad de la Iglesia; En ique
IV,
su hijo (106-1106), que sos u o una desg aciada lucha con G ego-
io
VII,
el cual aspi aba i memen e á
log a
su
in de o alece el
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
289
iempo aún en la nue a o ganizacion. El C is ianismo se
concebia como una g an comunidad, cuyo bien debian cuna-
pode pon i icio, ehusando conside a la po es ad ci il de o o
modo que como una concesion de la sup ema de la Iglesia, se opuso
á la in es idu a de los obispos po aquélla y se p opuso la igu osa
obse ancia del celiba o. Bajo el einado de En ique V (1106-1125),
concluyó la cues ion de las in es idu as po el céleb e conco da o de
Wo ms (1122) con el papa Calix o II
(conco da um Calix inumy,
con-
ce ando que los obispos y abades se ian lib emen e elegidos po el
cle o é ins i uidos po el pon í ice, en cuan o á su ca go
eclesiás ico,
pe o ecibiendo la in es idu a y el ce o del empe ado , po lo que
espec a á sus posesiones empo ales.—Mue o sin hijos En ique V,
ué elegido ey Lo a io de Sajonia (de Supplenbu go, 1125-1137),.
p escindiendo de Fede ico de Hohens au en, pa ien e el más p óximo
de aquel; pe o á la mue e de Lo a io, en a on á eina los Hohens-
au en (1138-1254). Con ado III (1138-1152) debili ó su ob a en Ale-
mania po la eno acion de la lucha en e los Hohens au en
(Wai-
blinge ,
gibelinos) y los güel os y po la segunda C uzada. Su. in eli-
gen e y ené gico (mas Cambien c uel) sob ino, Fede ico I Ba ba oja
(1152-1190), que p ocu ó en p ime é mino es ablece el espe o á la
au o idad eal en Alemania po la sumision de I alia, hizo que en la
Die a impe ial celeb ada en los campos de Roncali (1158), de e mi-
nasen sus de echos de sobe anía los ju isconsul os, con o me al Códi-
go de Jus iniano; en ó en lucha con el Papado; ué causa de un cis-
ma en la Iglesia y mu ió en la e ce a C uzada. Siguióle el b e e y
se e o einado de su hijo, En ique VI (1190-1196), al cual sucedió su
he mano Felipe de Suabia (1197-1208), con a quien se alzó, sin em-
ba go, dispu ándole el ono, O on de B unswick, hijo de En ique el
Leon y que, despues de una g an de o a, mu ió en 1218. Ya an-
es (1212), Fede ico II, hijo de En ique VI (1212-1250), ué econoci-
do como legí imo sobe ano po los más de los p íncipes, mien as
que sucesi amen e se a ogaban aquella dignidad En ique el Raspon,.
de Tu ingia (1246-1247) y Guille mo de Holanda (1247-1250). Fede i-
co II, el más ilus e de los Hohens au en, espí i u ele ado, aman e
de las ciencias y las a es, pe o, me ced á su educacion semi-sa ace-
na, apenas c is iano y licencioso de cos umb es, es u o en cons an e
lucha con el Papado, quiso hace de I alia el cen o del Impe io y
debili ó el pode en Alemania, haciendo g andes concesiones á los
p íncipes eclesiás icos y secula es, á in de gana los pa a la eleccion
de su hijo En ique, adelan ando así un paso más la undacion de la
sobe anía e i o ial y la decadencia de la mona quía. Su hijo, Con-
TOMO
II.
19
290
ORGANIZACION
•
INTERIOR DEL IMPERIO.
¡/
•
pli las dos au o idades, el empe ado
y
el pon í ice, cada
cual con su p opio pode
y
ambas en conco dia
y
apoyán-
ado IV
(1250-1254),
di igió asimismo su p e e en e a encion hácia
I alia. A su mue e, u o luga el desdichado in e egno
(1254-1274),
en
que algunos p íncipes ex anje os (Rica do de Co nualles y Al on-
so
(a)
de Cas illa) oma on el í ulo de empe ado es, mien as que
p íncipes y obispos se a oga on la sobe anía e i o ial, caballe os y
asallos se con i ie on en bandidos, iniendo á domina la ilegali-
dad, el de echo del más ue e, la iolencia: es ado que p ocu a on
u iliza especialmen e las con ede aciones que en e sí o ma on mu-
chas ciudades, y las p incipales de las Cuales ue on la liga anseá ica
e
de la Alemania del No e y la con ede acion del Rhin.—La eleccion_
de Rodol o
I
de Habsbu go
(1273-1292)
dió de nue o al Impe io un
p íncipe ené gico, hábil y dispues o á conse a se en buena in eligen-
cia con la po es ad eclesiás ica. A su mue e, ué elegido Adol o de
Nassau (1292-1298), p escindiendo de su hijo Albe o; encióle és e y
einó á su ez
(1298-1308),
pe o dando luga con su c ueldad á que se
undase la con ede acion suiza y mu iendo asesinado po su sob ino
Juan de Suabia (el Pa icida), al cual habia a eba ado su he encia
pa e na en Suabia. Sucedió
á
és e, En ique VII de Luxembu go
(1303-1313), que ajo la Bohemia á su casa (y cuyo ad enimien o en
I alia celeb ó Dan e en su lib o sob e la mona quía). A su mue e,
los sie e elec o es (á sabe , del Pala inado, de Maguncia, de T é e is,
de Colonia, de Bohemia, de Sajonia y de B andebu go), en quienes
desde en onces quedó, po lo comun, inculada la eleccion,
se di i-
die on,
eligiendo unos á Luis de Ba ie a (1313-1347) y los o os á Fe-
de ico de Aus ia (1313-1330). La insis encia de los papas Juan XXII
y Benedic o XII en la excomunion . decla ada con a Luis p odujo la
eunión de los elec o es en Rensé (1338),, donde le an a on el en e-
dicho y p oclama on solemnemen e que las dignidades eal é impe-
ial, sup emo pode en la ie a, p oceden de Dios y no del papa, po
lo cual no necesi an la con i macion y consag acion po pa e • de
és e. Sin emba go, un pa ido aclamó como empe ado á Cá los IV.
de la casa de Luxembu go é hijo del ey Juan de Bohemia, el cual
sólo ué gene almen e econocido á la mue e de Luis. Cá los IV
(1347-1378)
no a endió sino al eng andecimien o de su casa. De él p o-
cede la ley impe ial de
1356,
conocida con el nomb e de la
bula de
o o,
que a ibuyó exclusi amen e el pode de elegi empe ado
á
los
sie e elec o es y o denó la je a quía de los p íncipes. Consag ó su
(a) Al onso X, el Sábio.—(N. T:)
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
291
dose'mú uamen e pa a es e in. Pe o la al a de un cla o o -
denamien o ju ídico de es a impo an e elacion é ica condu-
celo únicamen e á sus e i o ios pa imoniales, habiendo undado
la Uni e sidad de P aga (1348); y la débil y mala aplicacion de las
leyes ol ió á hace que p edominase doquie a el de echo del má$
ue e, especialmen e bajo el einado de su hijo y suceso Wenceslao
(1378-1400), que, lle ando en Bohemia una ida licenciosa y desa e-
glada y gobe nando i ánicamen e, abandonó el Impe io aleman á
sí
p opio. Las ciudades, en onces, de Snabia, F anconia y el Rhin o -
ma on la liga suabia con a las apiñas de la nobleza , que igualmen-
e se unió á su ez en asociaciones de caballe os. Cuando los p ínci-
pes elec o es depusie on á Wenceslao (1400), eligie on á Robe o, del
Pala inado (1400-1410), que ni en el ó den ci il, ni en el eligioso
(cuya e o ma eclamaba en Bohemia Juan Huss) ace ó á es able-
ce la paz. Su suceso Segismundo, he mano de Wenceslao (1410-1437),
dominó la gue a de los husi as, que es alló cuando ue on quemados
Juan Huss (1415) y Je ónimo de P aga (1416); pe o u o necesidad,
po al a de ecu sos, de cede en p opiedad la ma ca de B andebu -
go al bu g a e de Nu embe g Fede ico de Hohenzolle n, poniendo la
base de la mona quía p usiana. Ex inguida con Segismundo la casa
de Luxembu go, su ye no Albe o II de Aus ia ob u o la co ona im-
pe ial (1438-1439), que, aunque con e ida po eleccion, se conse ó
desde en onces en la dinas ía aus iaca de Habsbu go (con un b e e
in é alo pos e io —(1742-1745—de Cá los VII, de Ba ie a). Albe o,
du an e su co o einado, pudo mos a su buena y decidida olun-
ad de pone ó den en el Es ado; pe o u o en su sob ino Fede ico III
(1440-1493) un suceso que de ningun modo se hallaba á la al u a de
las ci cuns ancias
y
bajo cuyo la go einado los u cos, despues de
habe se apode ado de Cons an inopla, pene a on en el e i o io pa-
imonial de Aus ia, de as ándolo: Hung ía y Bohemia eligie on
eyes indígenas y el desó den del Impe io a i ó más y más el deseo
de una nue a o ganizacion. Log óse és a bajo el einado de Maximi-
liano I (1493-1519), que en la Die a de Wo ms (1495), eunido con los
p íncipes elec o es, los seño es eclesiás icos y secula es
y
las ciudades
aco dó una o ma de cons i ucion, que ep imia la lucha á la sazon
exis en e, pe o debili ando á la ez el pode impe ial. Es ablecióse,
con e ec o, la pa ,
pública pe pé ua;
p ohibióse la de ensa a mada
de sí mismo, po medio de la p osc ipcion y del ana ema; ins i uyóse,
pa a e mina las con iendas en e los di e sos miemb os del Impe-
io, el ibunal de la cáma a impe ial, y di idióse, po úl imo, poco
despues á aquel en diez cí culos, á sabe : 1.
0
, Aus ia; 2.°, Ba ie a;
292
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
jo á múl iples desa enencias, que pe judica on la p ospe idad
del o be c is iano;
y
esa elacion en e ambas po es ades
cambió de al mane a, á consecuencia de la cues ion de las
in es idu as, que, mien as an es el empe ado —á lo ménos
segun la opinion dominan e—e a conside ado como la e -
dade a cla e has a del mismo pode eclesiás ico, ecibió aho-
a una posicion coo denada á la del papa (1), en la cual ob u-
o és e un ango pe sonal supe io . Además, la idea de uni-
e salidad aneja al Impe io jamás pudo aplica se en Occiden-
e: sólo Lomba día y Bo goña pe manecie on adic as al go-
bie no ge mánico,
y
los p íncipes de Hung ía, Polonia y
Bohemia se man u ie on en elacion de asallaje.
El je e del San o Impe io omano de la nacion ge mánica
e a un ey elec i o, usualmen e nomb ado como al en Aquis-
g an po los es obispos inianos
y
co onado empe ado po
el papa. E a sup emo seño eudal de los asallas del Im-
pe io, je e mili a de los minis e iales de és e y cabeza de sus
ciudades y aldeas. Como cus odio
y
adminis ado de la jus-
icia, p o ege á cada aza
y
clase en sus de echos y libe a-
des adqui idos y es el ampa o de las iudas, hué anos, po-
b es
y
demás pe sonas menes e osas. De con o midad con
los Es ados gene ales, dic a las o denanzas
y
leyes necesa-
ias
y
eje ce el de echo de sancion en los i ás impo an es
es a u os y acue dos de in e és comun. De él dimana la ju-
3.°, Suabia; 4.°, F anconia; 5.°, Elec o ado del Rhin; 6.°, Al o Rhin;
Wes alia; 8.°, Al a Sajonia; 9.°, Baja Sajonia; lo, Bo goña: con
odo lo cual ino á aumen a se el pode de los p íncipes e i o iales.
Despues de la desg aciada gue a con a los suizos, hicié onse és os
independien es de Alemania po la paz de.Basilea (1499).
(1) Semejan e elacion de coo denacion exp esa en el siglo XIII el
au o del
Espejo
de Sajonia en la conocida eo ía de las dos espacias.
Pe o puede ambien consul a se sob e la opinion an e io á W.
DóNNI-
GES,
De echo polí ico aleman (Deu sches S aa s ech ,,
p.
479 e cé e-
a.
WALTER, 1.
228,
ha hecho no a sólo la opinion que pos e io -
men e dominó.
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
293
isdiccion. Posee las egalías del Impe io, si bien puede da -
las en eudo, como acon eció; o o gándose con p odigalidad
á
p íncipes, seño es y ciudades. Como empe ado , es espe-
cialmen e el u o de la c is iandad
(dominus mundi),
el
de enso de la é, pa ono de la Iglesia en odos los paises,
in luye en las elecciones pon i icias é in e iene en la con-
ocacion de los Concilios uni e sales.—Pe o la majes ad de
su ca go no coloca á la pe sona del empe ado po encima
de la ley. Po in ingi el de echo canónico, podia se some-
ido á peni encias públicas, y aun pues o ue a
de la ley (au
ban de l'empi e); y
po in ingi el de echo ci il, podia se
acusado po los p íncipes an e el ibunal de és os, p esidido
po el conde pala ino del Rhin (1).—En la o ma de la elec-
cion del ey, se ope a una concen acion con inua en ménos
pe sonas. Al p incipio, los al os digna a ios y asallos del
Impe io p oponian,
y
el pueblo, p esen e en g an núme o,
decla aba su consen imien o le an ando las manos; pe o,
despues de cae en desuso una o ma in e media, en que ha-
bia desapa ecido ya la pa icipacion del pueblo, inculóse el
de echo elec o
al en los sie e p íncipes elec o es, á quienes lo
con i mó la bula de 1536, á sabe : es eclesiás icos, los obis-
pos y a zobispos de Maguncia, T é e is y Colonia,
y
cua o
secula es, el conde pala ino del Rhin, el duque de Sajonia, el
ma g a e de B andebu go
y
el ey de Bohemia.
2.
Modi icaciones en la o ganizacion p o incial (2).
G andes mudanzas in odujo el p incipio de la he encia de
las dignidades del Impe io, con a io á la o ganizacion ca -
lo ingia. De las es ins i uciones impo an es, los delegados
ó
comisa ios eales, los condes de las ma cas (ma g a es)
y
los de palacio (pala inos), la p ime a no pudo conse a se,
andando el iempo. El espí i u de las di e sas azas, al e-
(1)
WALTER
3
§§.
228
y
229.
(2)
WALTER,
§.
163, e
c.
294
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
conquis a su ue za, ep odujo las dignidades ducales he-
edi a ias. Con su es ablecimien o, dis in o en cada pa icu-
la aza, asladóse el cen o de g a edad de la adminis a-
cion á las p o incias, o o gándose á los duques una pa e de
las a ibuciones que poseian los an iguos comisa ios y decli-
nando an e su pode el de los pala inos, que, en un p inci-
pio, al cesa los comisa ios, se cons i uye on en ep esen an-
es del ey pa a auxilia á la adminis acion de jus icia é
inspecciona los bienes
y
en as públicas. En el siglo XIII,
los pala inos de Sajonia, Ba ie a, F anconia
y
Suabia exis-
ian aún; pe o no enian ya pode alguno en los e i o ios
de los p íncipes, y has a su ca go se con i ió en un empleo
usual de és os. Sólo el pala inado del Rhin se conse ó
como dinas ía pa icula de p íncipes
(maison p incié e) y
como , dignidad del eino, in es ida de cie os de echos.
En e los ma g a ia os, hubo dos que alcanza on g ande
impo ancia his ó ica: el de la ma ca o ien al , ó eino de
O ien e
(Os e eich ,
Aus ia) , undado po Ca lomagno
pa a
de ensa de la egion in e io del Danubio , y el de
B andebu go , que se elaciona sólo lejanamen e con las
ma cas que aquel sobe ano e igió á la de echa del Elba, pa a
de ensa ambien con a los esla os (1) . Pe o, cuando la dig-
nidad ducal se hizo pelig osa, me ced á la he encia, no sólo
pa a la espe abilidad del empe ado , sino pa a o os g andes
di ec amen e dependien es de és e, obispos, condes
y
seño-
es, nació en és os ambien la aspi acion á adqui i los de e-
chos anejos á los ducados, en pa e, á consecuencia de las
endencias pa icula is as dominan es,
y
en pa e, pa a los
ducados_ á los ca gos del eino que poseian. Es a aspi acion
ué apoyada á su ez po los empe ado es, con el in de debi-
li a el pode de los duques. Así se hicie on he edi a ios los
;'i
(1)
WALTER, §.
164.
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
295
condados, especialmen e cuando se les unió bene icios de im-
po ancia. Los obispados
y
abadías alcanza on g ande in-
c emen o en sus dominios secula es, con lo cual se aleja on
de sus unciones eligiosas y se mezcla on demasiado en los
negocios mundanos (1). Y ecibiendo la in es idu a del ey, á
causa de las egalías anejas á su ca go,
y
usando po es o.
báculo
y
anillo, de sue e que has a su mismo o icio ecle-
siás ico pa ecia que lo ecibian de aquel, su gió la cues ion
de las in es idu as, e minada po el Conco da o (2) Calix ino
(1122).--De es as modi icaciones, nacie en en e odos los
g andes eclesiás icos y secula es, desde ines del siglo XII,
dos ca ego ías (poco despues, llamadas de los p íncipes y los
seño es); comp endiendo, la una, aquellos que eje cian de-
echos ducales, lle asen ó no es e nomb e,
y
po an o de-
pendian di ec amen e del eino;
y
la o a, los demás en quie-
nes no concu ían dichas ci cuns ancias.
3.
O igen de la sobe anía e i o ial.—De
la combina-
clon de los indicados de echos ducales con las inmunida-
des (3) de los g andes eclesiás icos y secula es
y
con la
he encia de los eudos
y
condados, se o mó la sobe anía
e i o ial (4). Po las le as de p i ilegio del empe ado Fe-
de ico II (1220
y
1230), se con i ma on los de echos legí ima-
men e adqui idos. Los de la sobe anía e i o ial ab aza-
ban la adminis acion de jus icia, el pode u ela ó pa o-
na o sob e los pupilos que se hallaban en el e i o io, el.
de echo de llamamien o al se icio mili a (5)
y
el de ha-
cienda é impues o, sacando el seño e i o ial, ya (sin ne-
cesidad del consen imien o de los Es ados del país) en-
(1)
WALTER, §.
177.
(2)
Y.
pág.
289,
no a.
(3)
Y. pág.
285.
(4)
EICHHORN, §.
299,
e c.
WALTER, §.
195.
(5)
Pendon
y
calde a,
en e noso os.—(H.
T.)
296
ORGANIZACION INTERIOR DEL IMPERIO.
as de los dominios, egalías
y
ap o echamien os, mul-
as, con ibuciones, ya (con asen imien o de ellos) auxilios ó
subsidios
(s iu a (1),
e ue zos). El seño enia su có e
y
sus empleados en ella, como el empe ado . Tenia ambien
su Die a de có e
(Hó ag) y
su Die a e i o ial
(Land zg),
la úl ima consag ada especialmen e á conce a las di e en-
cias en e los g andes
y
á eje ce la ju isdiccion olun a ia.
La ci acion de los g andes e a eque ida en odos los asun-
os impo an es del país (2).
4.
El eudaliso
(3) .—E a el ínculo gene al que enlaza-
ba á odas las pa es. Ya se ha indicado que el eudalismo
impe ial se o mó, con i iéndose en bene icios las g andes
dignidades
y
en asallos los unciona ios del Impe io; la he-
encia de los empleos oscu eció el concep o de és os y los
hizo apa ece como obje o inmedia o del bene icio ó eudo.
Aho a bien, los eudos impe iales ue on, desde las ins i u-
ciones del siglo XII, los ducados, los ma g a ia os ó ma -
quesados, pala inados
y
landg a ia os (4)
y
los condados in-
media amen e dependien es del Impe io, cuando no es aban
dados en p opiedad, así como los seño íos de cie os bienes
del Impe io, ju isdicciones, de echo de ida y mue e (5) y
o as egalías.—Pe o, aun en los e i o ios pa icula es, hizo
el eudalismo mayo es p og esos. Las muchas ejaciones de
la gue a pe pé ua, la necesidad de p ocu a se el ampa o del
más ue e habian hecho que muchas eces se en egase á los
g andes eclesiás icos y secula es la p opiedad lib e, ese -
ándose cie os de echos; á bien á paga un in e és ó cen-
so po ella, conse ando la p opiedad del suelo. Ag égue-
(1)
S a kunq,
en aleman.—(N.
T.)
(2)
WALTER, §.
263.
(3)
WALTER,
§.
238.
(4)
Ma k-P alz-und Landg a scha en.—(N. T.)
(5)
Ho ca y cuchillo,
en e noso os.—En aleman,
Blu bann,
de-
echo de sang e, de ida y mue e.--(N. T.)
E
bi0
P,4
i
ORGANIZACION INTERIOR DEL "IMPERIO.
297
se que los homb es lib es, pe o pob es, se lib aban de es e
modo de en a en el se icio mili a , an op eso pa a ellos,
sus i uyéndolos, en pa e, el aumen o de soldados de condi-
cion se il, en pa e, homb es lib es que se dedicaban al
o icio de las a mas, á cambio de bene icios,
y
e an ecibidos
en el se icio como asallos. Po es e úl imo camino, muchas
incas de la Iglesia
y
diezmos ol ie on á manos de los se-
gla es (1).
Pe o los
mismos
pode osos p opie a ios e i o ia-
les,
que enian que se i á caballo en el
Hee bann,
p e e-
ian, pa a hace se espe a
más
y log a cie as en ajas,
da se en asallaje á un seño , cons i uyendo sus p opieda-
des en eudo. Es e mo imien o en sen ido eudal, así en los
eudos impe iales como en los o os, llegó á se an p edo-
minan e, que se p ocu ó elaciona con él has a los mismos
seño ios alodiales, como eudos lib es (2). La he encia, aún
de los eudos que no se e e ían á ca gos del Impe io se ué
es ableciendo g adualmen e po lá cos umb e. Razones pa -
icula es la a o ecían en los eudos o o gados. En I alia,
Con ado II, po dec e o de la Die a impe ial de Pa ía (1037)
hizo ley la he encia, y él mismo la a o eció ambien en
Alemania, donde despues del siglo XII ino á se cos um-
b e. Los asallos se hicie on de es e modo más independien-
es de sus seño es
y,
en gene al, se e i ó la a bi a iedad en
las ca gas
y
sus malas consecuencias.
5.
Los minis e iales.—En
es a clase, los cambios ue on
de impo ancia. Los minis e iales, que p ocedían ya de los
iempos de Ca lomagno y o maban una clase p opia
y
pe -
ec amen e dis in a,.
,asi de los homb es lib es como de los
(1)
WALTER, §. 198.
(2)
En el eudo lib e
(Sonnenlehen),
se encuen a, sin emba go,
oda ia una an igua concepcion eligiosa sob e el o igen de la p o-
piedad: V. el a ículo de W.
MENZEL
en la Re is a:
Ge manio,
1855,
núme o 1..
304
DESDE LA PAZ PERPÉTUA,
ga, 1348) ue on los semille os de una ida in elec ual más
lib e. La mejo a del espí i u eligioso y mo al, alimen ado
po más p o undos es udios cien í icos , despe ó exigencias
más igo osas po espec o á la ida eclesiás ica, demasiado
con e ida á los in e eses p o anos;
y
no log ando sa is ac-
cion és as exigencias, an es c eciendo la desmo alizacion del
cle o, se le an ó doquie a el clamo de una e o ma de la
Iglesia en la cabeza y en los miemb os. Pe o, á la mayo li-;
be ad espi i ual, conquis ada po la ciencia, ino á uni se
ambien la aspi acion á alcanza mayo libe ad ju ídica
y
á
queb an a las condiciones eudales, demasiado es echas
en odos los ó denes. A. es a endencia si ió g andemen e
la in oduccion del de echo omano, an p opicio á la libe -
ad pe sonal en odo su sis ema ju ídico.
Época e ce a.
Desde el es ablecimien o de la paz pública pe pé ua
(1495),
as a
la disolucion del Impe io
(1806).
Ab aza es e pe íodo, po una pa e, la apa icion de las
oposiciones que en la an e io habian enido o mándose;
y
po o a, el desa ollo de los elemen os de ci ilizacion que,
en p ime é mino, pe u ba on de aiz odo el ó den de
ida has a en onces exis en e, conduciendo al cabo á la di-
solucion de esa cons i ucion: disolucion, ocasionada ambien
po cie as ci cuns ancias ex e io es. Así es como aho a se
a i ma la sobe anía e i o ial ó p o incial, en e á en e del
empe ado
y
el.Impe io, asociándose á es e con as e po-
lí ico el eligioso, apoyado po aquel: pues sin o alece se
la sobe anía local, di ícilmen e hab ía podido hace pié la
Re o ma, ni p og esa con la apidez con que lo hizo. Reob ó
és a, po su pa e, en p ó de la sobe anía e i o ial
y
ob u o
su más impo an e apoyo en el nue o eino de P usia, siem-
.
•
HA1TA LA DISOLUCION DEL IMPERIO.
305
p e en aumen o. En lo ex e io , el Impe io se debili ó mucho
con las u bulencias in e io es. Mezclóse más el ex anje o
en los asun os de Alemania, con lo cual acon eció que a-'
ios p íncipes alemanes alcanza on á su ez co onas ex an-
je as (1), como el elec o de Sajonia Fede ico Augus o II la
de Polonia (1697)
y
el de Hanno e , Jo ge, la de Ingla e a
(1714). Amenazado al O ien e po la media luna, pe dió el
Impe io en F ancia impo an es e i o ios;
y
oda ia ué
Yá
sue e que el empe ado pudiese apoya se en una conside a-
ble ue za mili a . Y aun cuando, dada la endencia, im-
posible de desconoce , de odos los p íncipes en p ó de los
in e eses de su p opio país, no po ia exigi se al empe ado
que sac i icase al Impe io la p ospe idad de sus ex ensos Es-
ados he edi a ios, con odo, ese pode domés ico del empe-
ado p o egió no pocas eces á oda Alemania con a el ex-
anje o
y
le conse ó el espe o de Eu opa.
La his o ia de Alemania con ié ese aho a en his o ia de
los países pa icula es. Mas, á pesa de su debilidad polí ica
y de an as gue as, cuya mayo pa e se lib a on en el sue-
lo aleman, no cabe nega el p og eso de su educacion in e-
lec ual, y aun mo al
y
económica. Mien as qué en Ingla-
e a y F ancia desen ol ían opues amen e, aquella, la li-
be ad polí ico-ci il; és a, el pode del Es ado, ex endióse en_
Alemania, á pa i de mul i ud de cen os, una cul u a
más gene al
y
más p opo cionada en odas di ecciones.—E1
desa ollo in elec ual log ó un cul i o mayo
y
más ele ado,
me ced á las Uni e sidades, que, á consecuencia de la Re-
o ma, en pa e se mejo a on y aumen a on y en pa e se
ins i uye on, po in, segun nue os p incipios supe io es,
(Halle, Go inga);
y
en gene al, omó al o uelo en la cien-
^
(1) El núme o de dinas ías alemanas, que, ya po eleccion, ya po
alianzas ma imoniales, e c., ocupan onos ex anje os, es hoy
ha o mayo .—(N. T.)
TOMO II.
20
306 DESDE LA PAZ PERPETUA, HASTA LA DISOL. DEL IMPERIO.
cia
y
la ida con el g an sis ema ilosó ico de Leibni z y
Wol , hijo del espí i u ge mánico. Hízose la iloso ía, jun-
amen e con el Es ado
y
la Iglesia, una e ce a po encia in-
dependien e
y
siguió siendo el e dade o p incipio de la e-
o ma espi i ual, que exci ó
y
apoyó en odas pa es la aspi a-
cion á co egi el ó den social y polí ico, la legislacion ci il
y
más aún
la c iminal, haciendo ale un elemen o humani-
a io. La e olucion ancesa ab ió un pa én esis, has a cie o
pun o, en es e pací ico
y
na u al desen ol imien o; pe o a-
o eció una concen acion mayo , po la media izacion de
cen ena es de Es ados eclesiás icos y secula es del Impe io,
ealizada po dec e o de la Dipu acion impe ial (1806), bajo el
in lujo conce ado de F ancia
y
Rusia; dió un impulso, cu-
yos esul ados e a imposible suspende ,
á
la e o ma de las
condiciones en que desde la Edad Media se enian hallando la
ag icul u a
y
la indus ia y concluyó al cabo po disol e el
Impe io (1806), que en 1815 ecibió la o ma de una Con e-
de acion de Es ados, cuya impe eccion y cuya debilidad
habian de esuci a las aspi aciones hácia una union más
ín ima, necesa ia pa a el pode
y
si uacion polí ica de &le-
mania (1).
En es a época, hay que dis ingui con p ecision la cons-
i ucion del Impe io
y
la o ganizacion e i o ial.
(1) Desde el comienzo de es e pe íodo has a la disolucion del Im-
pe io, einan: Maximiliano
I
(1493-1518); Cá los
(a)
V (1519-1558);
Fe nando I (1558-1564); Maximiliano II (1564-1576); Rodol o II
(1576-1612); Ma ías (1612-1619); Fe nando II (1619-1637); Fe nan-
do III (1637-1657) Leopoldo
I
(1657-1705);
José I
(1705-1711); Cá -
los VI (1711-1740), con el cual ,se ex ingue la ama masculina de
Habsbu go. Despues de la b e e in e upcion del elec o de Ba ie-
a ,
Cá los Albe o , elegido empe ado con el nomb e de
Cá -
los
VII
(1742-1745), es elegido el esposo de Ma ía Te esa, F ancis-
co I (1745-1764); sucediéndole José II (1764-1790); Leopoldo
II
(1790-1792) y F ancisco II (1792-1806).
(a) Es nues o Cá los I de España.—(N.
T.)
ORGANIZACION DEL IMPERIO.
307
A.—
O ganizacion del Impe io.
1. P incipio undamen al.—Recibió
aho a el Impe io,
cada dia más decididamen e, la o ma de un Es ado ede a-
i o, enlazado po el nexo eudal. Una ez o alecida la so-
be anía e i o ial, p ime amen e, po los llamados
p i ile-
gia de non e ocando
(1370)
y
luego po la ins i ucion del
ibunal impe ial—nomb ado po el empe ado en comun •
con los Es ados—y po la di ision en cí culos (10, desde 1521),
cada uno de los cuales e a una ag upacion pa icula de a-
ios paises mayo es, la capi ulacion elec o al bien a icula-
da
y
p opues a po los p íncipes elec o es á Cá los V (1521)
y úl imamen e la paz de Wes alia (1648), que con i mó la so-
be anía
(sou e aine e)
de los seño es e i o iales, asegu a-
on de ini i amen e bajo el pun o de is a in e nacional, el
ca ác e ede a i o del Impe io. Desde en onces se dis in-
guie on el de echo polí ico impe ial
y
el e i o ial y aun se
cul i a on sepa adamen e po dos pa idos cien í icos: el de
los cesa is as
y
el de los p incipis as
(Cdsa iane y Fii s ne-
iane ) .
El empe ado , desde Fe nando I, no se co onó ya en
Aquisg an, sino en el luga de la eleccion (F anc o , sob e
el Mein);
y
su consag acion pon i icia, como empe ado o-
mano
y
ey de Lomba dia, u o luga po úl ima ez con
Cá los V (1530) . Desde en onces, se llama on sus descen-
dien es «empe ado es omanos elec i os»
y
el í ulo de « ey
de Roma» sólo se usó pa a el suceso elegido de an emano.
Los de echos del empe ado ue on limi ándose cada dia en
p ó de los Es ados gene ales y desapa eció la an igua idea
de la omnipo encia impe ial
(pleni udo po es a is).
Aquellos
de echos (1) comp endían, en pa e, los que le es aban ese -
ados
(ju a ese a a),
ya ilimi adamen e, ya con acue do
(1) WALTER, §. 318.
303
ORGANIZACION DEL IMPERIO.
de los p íncipes elec o es; en pa e, los que sólo podia des-
empeña con los Es ados gene ales, como el de da leyes al
Impe io. E an los p ime os el e o absolu o en es as leyes,
el eje cicio del seño ío eudal
(so2c e aíne e'
del Impe io,
como
p odominus,
el de ep esen a á és e en el ex e io —
de echo limi ado en cuan o á la conclusion de a ados y
á
la decla acion de gue a—., el de nomb a
á
los condes pa-
la inos y al pe sonal del Consejo áulico impe ial, el de o o -
ga p i ilegios
y
í ulos, el de concede á las Uni e sidades
(la úl ima ué la de Go inga-1733) la acul ad de concede
los g ados académicos y el de c ea no a ios impe iales.
Al en e de los negocios, se hallaba, lo mismo que
an es, el elec o de Maguncia, en concep o de a chi-canci-
lle , pe o ep esen ado en la có e impe ial po un ice-can-
eille . El ó den de los asun os se de e minó po Fe nando I
(1559) de al modo, que los
-
del Impe io es aban sepa ados
de los pe enecien es á los Es ados he edi a ios del sobe ano
con iándose al Consejo áulico ac ual, que uncionaba con el
doble ca ác e de Consejo del sobe ano en los asun os polí i-
cos, eudales y g aciosos y de ibunal que inmedia amen e
ep esen aba al empe ado , co no uen e de la ju isdiccion en
el Impe io. El ibunal de la Cáma a impe ial e a, po
el
con a io, p incipalmen e, nomb ado po . los Es ados gene-
ales, pe o ué insu icien e y la ma cha del p ocedimien o
po ex emo len a
(1) .
Elec o es.—Su
núme o de sie e se aumen ó á ocho po
la paz de Wes alia
y
pos e io men e (1691) á nue e, que-
dando o a ez en ocho al ex ingui se la casa elec o al
de
Ba ie a (1777) has a 1803. Fue on limi adas, po la paz ci-
ada, sus p e oga i as, pa a ga an iza las cuales habian
(1) Una isi a del ibunal de la Cáma a impe ial, o denada po
el empe ado José II (1772), hizo cons a que habia sin e mina
61.233
p ocesos.--V.
WARNKONIG,
Encicl.,
p.
507'.
P^
,
cc^
ORGANIZACION DEL IMPERIO.
309
eno ado (1555) la asamblea elec o al, po la p esc ipcion de
que los
más
de los negocios del Impe io debiesen a a se en
la Die a, consul ando los Es ados gene ales eunidos.
Es ados gene ales.--Po
una pa e, habia seño íos, que
dependian di ec amen e del Impe io, sin goza de la p eemi-
nencia de o ma pa e de los Es ados gene ales, como acon-
ecía con bas an es caballe os
(Reichs i e ),
eunidos en
co po aciones;
y
po el con a io, algunos seño íos que, ha-
biendo caido en asallaje de un p íncipe, no pe die on po
es o aquella p e oga i a. De los 334 seño íos que al comenza
el siglo XIX exis ian, sólo 266 la dis u an. Es e ó den de
cosas mudó comple amen e po el dec e o sup emo de la Di-
pu acion impe ial (1803), que secula izó odas las posesio-
nes eclesiás icas, excep o es, y p i ó de su ca ác e de no
depende sino di ec amen e del Impe io á odas las ciuda-
des lib es, sal o Augsbu go, Nu embe g y las cua o ac-
uales (1).
Asamblea del Impe io.—Se
di idió en es colegios ó cu-
ias:
1.
a
,
la dedos elec o es: 2.
a
, la de los p íncipes, condes
y
seño es: 3.
a
, la de las ciudades impe iales. Pa a las esolucio-
nes de la Die a
(su agium impe ii) ,
se eque ía la con o -
midad de las es cu ias
y
la sancion del empe ado . En cada
cu ia, decidia la mayo ía, po egla gene al; pe o especial-
men e en los asun os eligiosos, se necesi aba la unanimidad;
cuando no se conseguía, e a líci a una
i io in pa es.
La
Die a impe ial, á la cual, du an e los siglos XVI
y
XVII,
asis ian ecuen emen e en pe sona el empe ado y los es-
an es ó denes, á pa i de la celeb ada en Ra isbona (1663)
y
con e ida
en «pe manen e», cons aba sólo de en iados,
lo que hizo oda ía mucho
más
len a la ma cha de los ne-
(1) En los iempos
en
que el au o esc ibia, F anc o s. M., Lü-
beck, B ema y Dan zik. Hoy F anc o ha pe dido es e ca ác e , como
más adelan e e emos.—(N.
T.)
310
ORGANIZACION DEL IMPERIO.
gocios. Pa a la de ensa de los in e eses eligiosos, odos los
miemb os ca ólicos y odos los e angélicos de los Es ados
gene ales o ma on po sepa ado, en la Die a y en el Impe-
io, dos co po aciones
(co pus ca holico um y co pus e ange-
lico um),
p esididas, la de aquellos, po el elec o de Ma-
guncia, y po el de Sajonia, la de és os.
O ganizacion mili a , inancie a, judicial y de policía.
—Hallábanse en el más lamen able es ado. El ejé ci o'im-
pe ial , compues o de pequeños con ingen es , a a ez com-
ple o,
y
que, especialmen e desde la gue a de los hussi-
as, cons aba de soldados, no conse ó alguna impo ancia,
sino po que el empe ado , en sus gue as como al, aía ade-
más consigo opas de sus Es ados he edi a ios.--La hacien-
da del Impe io se educia á la dis ibucion de los llamados
«meses omanos»
(Rome moná e),
hecha segun la ma ícula
de 1521 (128.000 lo ines, en un iempo, y sólo 58.280 des-
de 1737). El ó den de los caballe os impe iales con ibuía con
un
suósidium cha i a i um.—L
a
adminis acion de jus icia,
desempeñada po el concu so del ibunal de la Cáma a,
asladado á We zla (1689), como ibunal sup emo de ape-
lacion pa a los súbdi os di ec os del Impe io, y del Consejo
áulico, se hallaba en mal es ado. Añádase á es o que á los
seño es e i o iales se les ué o o gando más
y
más cada
dia
un p i ilegium de non appellando,
si bien, en es e caso,
es cie o que es aban obligados
•
á ene ibunal de e ce a
ins ancia (1);
y
que 11 empe ado , con ecuencia, co espon-
dia el pode ejecu i o, sob e odo cuando la pa e encida
in e ponía el « ecu so á la Die a,» que al cabo se hizo habi-
ual.--La policía, á pesa de es o denanzas , la úl ima
de 1557, que conce nían á la moneda y las buenas cos um-
b es (lujo en los es idos, mendicidad, blas emia, e c.) e a
impo en e.
(1) ZOPFL
3
II
I
p.
221.
.1:
dc,
ORGANIZACION TyRRITORIÁL.
311
B.-
O ganizacion e i o ial.
En los e i o ios, especialmen e desde la paz de Wes a-
lía, llega on los seño es locales á alcanza casi la plena so-
be anía, llamada en onces
jus e i o iale, jus supe io i-
a is, Landeshohei .
La bula de o o había es ablecido la p i-
mogeni u a pa a la sucesion de los p íncipes elec o es secu-
la es, ó den imi ado po los o os p íncipes é in oducido al
cabo en los siglos XVII y XVIII en las es an es casas que
enian asien o en los Es ados gene ales. Los seño es e i o-
iales ob u ie on el de echo, pa a a ende á su segu idad y
sin menoscabo del Impe io ni del empe ado , de con ae
alianz
a
s, paz
y
gue a con las po encias ex anje as y de en-
ia ep esen an es;
á
lo cual, se añadie on aún de echos
mayo es en los Es ados p o es an es, me ced á la nue a cons-
i ucion eclesiás ica y escola . Limi á onlo sólo un an o la
legislacion del Impe io
y,
en el in e io , los Es ados p o in-
ciales, cuyos de echos e an muy di e sos en cada país, se-
gun sus p i ilegios
y
adiciones; si bien enian, po egla
gene al, el de concede los impues os pa a las necesidades
del país, ecuen emen e la ges ion del Teso o público,
y
á
eces, el de euni se po sí mismos, es ingiéndose es os de-
echos más cada día bajo el in lujo del absolu ismo in odu-
cido po Luis XIII
y
Luis XIV en F ancia. En el año 1670,
llegó á p esen a la Die a una p oposicion en o ma al empe-
ado Leopoldo I, pa a que o o gase á los seño es e i o ia-
les el de echo ilimi ado de impone ibu os á sus súbdi os
(jus collec andi);
pe o el empe ado opuso el e o á es a de-
manda. Al disol e se el Impe io, cesa on los Es ados p o in-
ciales;
y
sólo el ac a ede al de 1815 (a . 13) ol ió á p esc i-
bi los de una mane a gene al. Po el con a io, en los di e -
sos Es ados, especialmen e en P usia, y á su imi acion en
o os países, se mejo ó la o ganizacion mili a , como se me-
312
CONFEDERACION GERMÁNICA.
jo ó ambien la Hacienda con la in oduccion del impues o de
consumos, que, po su ca ác e indi ec o, hizo con ibui á
las mismas clases p i ilegiadas, desa ollándose igualmen-
e la policía en esos e i o ios.
Apéndice.
El Impe io aleman, que habia i ido mil años, se disol ió
cuando, á consecuencia del ac a de la con ede acion del
Rhin (1), concluida bajo el p o ec o ado de Napoleon, po
diez y seis p íncipes alemanes, p ime amen e, el empe ado
F ancisco II, en una digna decla acion (2), enunció la co o-
na impe ial de Alemania. Caida la dominacion ancesa, o -
ma on (3) los p íncipes sobe anos
y
las ciudades lib es de
Alemania la
Con ede acion ge mánica (4),
«union in e na-
cional» indisoluble, con el in de «man ene la segu idad ex-
e io é in e io de Alemania
y
la independencia é in iolabi-
lidad de los di e sos Es ados alemanes.» Ga an izó la Con e-
de acion á los súbdi os de los Vados con ede ados cie os
de echos, como la igualdad ci il
y
polí ica de los miemb os
de las es
con esiones c is ianas (5),
una cons i ucion con
Es ados gene ales (6), la eo ganizacion de los ibunales (7),
con el ecu so en queja con a la denegacion de jus icia, el
de echo de adqui i p opiedad e i o ial en odos los Es a-
(1)
12 de Julio de 1806.
(2)
6 de Agos o del mismo año.
(3)
8 de Junio de 1815.
(4)
Las leyes undamen ales de la Con ede acion ge mánica son:
el
Ac a
de la Con ed. ye man, (deu sche J3undesac e)
de 8 de
Junio
de 1815 y la impo an e Ac a inal de las con e encias minis e iales
de Viena de 15 de Mayo de 1820, que de e mina más al po meno
cie as cosas.
(5)
A ículo
16.
(6)
A iculo 13 y Ac a inal de Viena, a . 54.
(7)
Ac a in. de Viena, a . 29.
CONFEDERACION GERMÁNICA.
313
dOs de la Con ede acion (1)
y
aslada se de uno á o o;
é
indi ec amen e p ome ió ambien a o ece aquellos ines
que, sin pe enece po sí mismos á la es e a de accion de la
Con ede acion, conce niesen
á
los in e eses ma e iales
y
es-
pi i uales de la o alidad de los Es ados ó del pueblo aleman.
El ó gano cen al de la Con ede acion es la Asamblea ede-
al, esiden e en F anc o sob e el Main; en ella co es-
ponde (2) la p esidencia
á
Aus ia
y
á P usia la icep esi-
dencia. Todos los miemb os se hallan ep esen ados de
ma-
ne a
que, o a indi idualmen e, o a po la ag upacion de
a ios, 17 apode ados engan 17 o os. Cuando se a a de
aboli ó modi ica las leyes undamen ales de la Con ede a-
cion, de oma esoluciones que se elacionan con la mis-
ma ac a ede al, de las ins i uciones o gánicas de la Con e-
de acion
y
o as disposiciones di e en es ela i as al bien
comun, de decla a la gue a ó no i ica la paz po pa e
de
la Con ede acion, ó de admi i un nue o miemb o en és a (3),
se cons i uye la Asamblea ede al en pleno, con 69 o os,
dis ibuidos en cie a p opo cion en e los 17 ep esen an es,
a endiendo á la di e sa magni ud de los Es ados espec i os.
Ninguna esolucion sob e las leyes undamen ales, ins i u-
ciones o gánicas,
ju a singulo um ó
asun os eligiosos pue-
de oma se po mayo ía, ni en la Asamblea o dina ia, ni en
el pleno (4) .
Es a Con ede acion, in e media en e una ede acion de
Es ados y un Es ado ede a i o, debia as o ma se en una
e dade a o ganizacion de es a úl ima clase, á consecuencia
del mo imien o de 1848. Aquel ensayo acasó, p incipalmen-
e, po no a ende bas an e á las condiciones del iempo; pe o,
(1)
A ículo 18.
(2)
A ículo 5 de la ley ede al.
(3)
A ículo 6 y
Ac a in. de Viena, a .
12.
(4)
A ículo 7.
ll
ÍI,;
320 HASTA LA DISOLUCION DE LA MON. DE LOS FRANCOS.
a jo II (613-628) una
Lex,
ué comple ada bajo Dagobe -
o (1-638), eno ada bajo el duque Lan edo (±730), y hecha
copia po Ca lomagno en manusc i os co egidos.
5.
La
Lex Baju a io um
ué edac ada ambien bajo
Dagobe o I, pe o es aba o mada de un an iguo pac o, con
inclusion de a ias disposiciones del Código isigodo (de la
compilacion de Reca edo),
y de la ley de los alemanes.
6.
Las
Leyes Lonyoba dicae,
p ime amen e colecciona-
das po el ey Ro a is (643), ue on aumen adas con adicio-
nes de G imoaldo (668), Lui p ando (712-744), Rachis (746) y
As ol o (748
y
754). Hácia in del siglo XI, se pusie on en
ó den sis emá ico, glosándolas
y
di idiéndolas en es lib os,
bajo el nomb e de
Lomba da (1).
7.
La
Lex Ánylio um e We ino um, he es , Th2c ingo-
un
( u ingios,
y
segun II. Mülle y Wai z
Tho inge
del
• bajo Rhin), nacida igualmen e en los iempos paganos y e-
isada en la Die a de Aquisg an (802), es á ca ac e izada po
una mezcla de elemen os anglo- e inos, ancos
y
saxo-
isones (2).
8.
La
Lex F isionum
(3)
y
9.
La
Lex ,Saxonum
ue on ambas educidas á esc i u a
en iempo de Ca lomagno.
10.
La
Lex Wisiyo lbo um
debió esc ibi se p ime o bajo
el ey Eu ico (466-484)
y
e undi se bajo Reca edo I (586-601).
Chindas in o (642-652) es sabido que hizo un nue o Código,
co egido po su suceso Reces in o
y
obliga o io pa a isi-
(1)
No deben con undi se las
leges Longoba do um
con la
lex
Lomba da,
compilacion sis emá ica, compues a de a ios elemen-
os, y debida á un ju is a del siglo XII, cuyo nomb e no es cono-
cido.—(A.)
(2)
GENGLER,
p.
165.
(3)
Redac ada á ines del siglo VIII, Ca lomagno la adicionó mas
a de con las disposiciones incluidas bajo el í ulo de
Addi io sapien-
ium.—(A.)
FUENTES DEL DERECHO
321
godos y omanos: Egica ( 701) y Wi iza ( 710) p épa a on
o a segunda e ision. Es e Código, llamado ambien
Fo um
judicum (1),
es u o en uso la go iempo (2); oda ia en el si-
glo XIII dispuso Fe nando III (1241) una e sion española
(1)
Los di e sos juicios sob e es e ex enso Código pueden e se en.
GENGLER,
p. 135. En él se ad ie en ambien,
á
pesa de una ci iliza-
cion más adelan ada, la endencia á cie a ana quía,
así como un es-
pí i u de in ole ancia.
(2)
Nada más ecuen e que es a con usion, po pa e de los esc i-
o es ex anje os, en e la
lex Visigo ho um y
el
Fue o Juzgo,
como si
és e ue a á modo de una nue a edicion aumen ada de aquella. Los
godos u ie on, en i ud del p incipio de las
leyes pe sonales
ó
de
aza,
una pa a los encidos (el Código de Ala ico, ó B e ia io de
Aniano) y o a pa a los encedo es (la
lex Visigo ho um);
y luego ino
el Fue o Juzgo, que iene muchos elemen os de aquella y más oda ia
de és a, pe o que es un Código independien e, de ca ác e
e i o ial
y
más pe ec o y comple o que los an e io es, así como lo es más que o-
dos los que á la sazon égian en Eu opa.
Es sabido que el p imi i o Código isigodo sólo se conoce en pa e;
y es o, me ced á la casualidad. En el siglo VI, un copis a hubo de
se i se, con o os pe gaminos, de un ejempla de aquel pa a esc ibi
el
ac a us de i is illus ibus
de San Je ónimo. Es a copia es u o
en el monas e io de Co ie, has a el año 825; pasó de allí al de los
benedic inos de San Ge man de los P ados; y en 1750, los monjes de
San Mau o lo descub ie on. La Biblio eca de Pa ís adqui ió el Códice;
Knus comenzó á desci a lo en 1839; con inuó es e abajo Blume y
lo publicó en 1847 con el í ulo de
Recca edi, Wisigo ho um Regis,
an igua leguen colla io;
y en e noso os, el S .
D.
José Ga cía y Ga -
cía ha seguido el mismo camino en la ob a de es ablece ex os y
llena acíos. Véase el no able discu so que leyó sob e la
His o ia
de la ley p imi i a de los isigodos.
y
descub imien o de algunos de
sus capí ulos,
al oma la in es idu a de doc o , Mad id, 1865.
En cuan o á quién ué su au o , Blume, como se ha is o, lo a i-
buye á Reca edo y Me ckel es de esa misma opinion: Pe igny sos iene
que es Ala ico, pa ece que es el menos seguido; y Gaupp lo a ibuye
á Eu ico, undándose en que la pu eza del lenguaje y la co eccion del
es ilo indican co esponde el Código á una época an e io á Reca e-
do, y en que San Isido o dice que En ico ué el p ime o que dic ó
leyes. En apoyo de es a úl ima opinion, que es la gene almen e acep-
ada hoy, pueden ci a se á Sidonio, el C onicon de Ca deña, al a zo-
TOMO
II.
21
322 RASTA LA DISOLUCION DE LA MON. DE LOS FRANCOS.
(en cas ellano an iguo), bajo el nomb e de
ue o Juzgo
(1) .
11. Las leyes anglo-sajonas (2), de ines del siglo VI,
has a el XI (3) .
bispo D. Rod igo, Al onso de Ca agena, el B uguense, los pad es Bo-
landos y los Mau inos.
Po lo que hace al Fue o Juzgo, como en él se encuen an leyes de
Leo igildo, Sisenando, Chindas in o, Reces in o, E ígio y Egica, de
aquí, en. pa e, la a iedad de pa ece es espec o de quién ué su au o .
Y como en Chindas in o se eune, á la ci cuns ancia, que le es comun
con Reces in o, de apa ece como au o de nume osas leyes (has a
cien o una en los Códices la inos), la de habe p ohibido deja en los
ibunales disposiciones del B e ia io, po es o se le a ibuye la o -
macion de aquel, sin desconoce el alo que ienen las leyes, am-
bien nume osas, -de Reces in o y las co ecciones de E igio y de
Egica.—(A.)
(1)
Pa a un es udio más ámplio del de echo isigodo, pueden con-
sul a se: Blume,
El an iguo Código isigodo ó de Reca edo I (Die
wes go hische an igua ode das Gesez buch Recca eds de e s en) ,
Bonn,
1847
y
C í ica del ex o del de echo isigodo y de las
leges an iquae
de Reca edo (Zu Tex enk i . des Wes go hen ech s
Und
Reca ed's
leg. an .), Halle, 172; así como Dahn,
Es udios isigodos (Wes go h-
ische S udien),
de la cual hay un lige o ex ac o de Albe o del Vecchío
en la e is a
A chi io ju ídico,
Pisa, 1865, .
xIV,
p. 558 á 562; y
Los
eyes de los ge manos (Die Kónige de Ge manen)
en i omos, Mu-
nich y Wu zbu go,
1861 á
71.—Además, el S . Pe ez Pujol, p o . de
de . en la Uni e sidad de Valencia, iene p epa ando desde hace
iempo un de enido es udio sob e el de echo isigodo, con is a de o-
dos los abajos publicados sob e el pa icula .—Debemos es as indi-
caciones al biblio eca io de la Academia de Ju isp udencia y Legisla-
cion, seño To es Campos, ci ado en o as ocasiones.--(N.
T.)
(2)
La p ime a edaccion del de echo consue udina io de los an-
glo-sajones se hizo en iempo de E helbe o
(591 á
604); desde en on-
ces has a el siglo XI, se adicionan y publican sucesi amen e, habiendo
has a diez y sie e monumen os legales, cua o pe enecien es á la
hep a quia y ece á la mona quía anglo-sajona. Wilkins ha publica-
do una aduccion la ina, en Lónd es, en
1721:
Leges anglo-saxonu n
ecclesias icae e ci iles,
y el gobie no inglés ha hecho publica los ex-
os o iginales, bajo el í ulo de
Ins i . del de . an . de Ingla e a
(Ancien law's ins i u es o England),
Lónd es, 1840.— (A.)
(3)
Publicadas en su. lengua o iginal, con la aduccion, po
R.
SCHMIDT,
pa e
I,
1832.
jo
,s-
GpI
FUENTES DEL DERECHO.
323
III.
Las Capi ula es
(1).—Las o denanzas gene ales
y
p o inciales del eino de los ancos, llamadas, du an e el
pe íodo me o ingio,
cons i u iones, edic a,
e c., y
capi ula,
. capi ula io,
en el de los ca lo ingios, se daban po los eyes,
ya sólos, ya con la coope acion de la Asamblea del Impe io
y
aun del pueblo odo, edac ándose en la in. Re ié ense es-
pecialmen e á la o ganizacion polí ica ¡judicial, la jus icia
penal, el llamamien o á las a mas, la policía de segu idad y
de las cos umb es, la Iglesia
y
la escuela, el á ico y el co-
me cio, la hacienda
y
los asun os económicos de la có e.
Nada se ha conse ado de los documen os
y
copias o iciales,
á excepcion de dos pequeños agmen os. Las colecciones de
Capi ula es se han o mado, pues, de copias pos e io es. El
abad Ansegiso ué quien p epa ó la p ime a (827), en cua o
lib os. O a, ul e io (845), del diácono de Maguncia Beni o el
Le i a, es á en su mayo pa e o mada, no de Capi ula es,
sino de uen es omanas
y
canónicas.
IV.
F mulas.—E an las
Ro mulae ,
o mula ios pa a
los asun os ju ídicos y señalan el comienzo de un es udio
y p o esion cien í icos del De echo. En e las colecciones
de ó mulas, la más impo an e es la del monje Ma cul o
(hácia 600), en dos lib os
(cha ae ' egales y cha ae pagen-
ses) .
Los o os o mula ios, pos e io men e hallados (2), e-
ciben su nomb e
.
(3), ya del luga pa a el cual se dic a on, ó
(1)
La mejo edicion c í ica de las
Capi ula es
es la de PERTZ en
los
Monum. Ge m. his .,
. III, 1835; . I , 1837.
(2)
V. su exac a enume acion en WALTER, §. 152.
(3)
En 1554, de Rozie e encon ó en la Biblio eca Nacional de Ma-
d id cua en a y seis ó mulas con enidas en un Códice del obispo Pe-
layo, aiclo po Amb osio Mo ales al a chi ó del Esco ial, y que se e-
ie en á una época an e io al Fue o Juzgo, publicándolas con el í ulo
de
Fo mules wisigo hiques medi es,
Pa ís, 1854. Los S es. Ma ichala
y Man ique las han incluido en su.
His o ia de la legislacion,
p. 37 á
86, . II.—(A.)
324
FUENTES DEL DERECHO HASTA LA PAZ PÚBLICA.
en que se han descubie o
(J
.
A e nenses, Alsa icae s. San-
gallenses,
e c.), ya del edac o
y.
Baluzianae, Lindenb o-
gii,
e c.)
§. 2.—Segunda época.
Fuen es del .De echo desde
888
has a la paz pública
pe pe ua
(1495).
En es a época, siguen igiendo, en cuan o al de echo
público, las leyes de los eyes ancos, á las cuales ,se ag e-
gan las impe iales de la Edad Media, que se e ie en p inci-
palmen e á la paz e i o ial
y
á las penas po su queb an a-
mien o, y sólo poco á la es e a p i ada (1).
Pa a las elaciones p edominan emen e p i adas, e i--
icóse en las uen es un cambio g adual, e is iendo el sis-
ema de la legislacion pe sonal un ca ác e p incipalmen e
local y con i iéndose en el siglo XIV el de echo nacional
en p o incial
(Land ecii ).
Los documen os la inos, que po
lo demás casi no con enian sino el de echo penal, hicié onse
ex años al pueblo. Las elaciones ci iles se juzgaban po
eglas consue udina ias que, esc i as ó no, cons i uian la
más impo an e uen e.
Es e es el iempo del lo ecimien o del de echo eudal, el
es ablecimien o del canónico
y
la adopcion del omano.
Deben -conside a se po sepa ado las uen es
del de echo
p i ado y eudal, el longoba do y el canónico.
I.
Las uen es del de echo
p i ado
aleman se di iden en
comunes y pa icula es.
A) Las uen es del de echo
coman
p i ado son las leyes
del Impe io
y especialmen e los lib os ju ídicos.
(1) Los ma e iales exis en es aún has a 1313 se ,hallan acopiados
en el I (II) o no de los
MMonumen a Ge maníae.
o
FUENTES DEL DERECHO HASTA LA PAZ PÚBLICA.
325
iza
Las leyes del Impe io concie nen sólo en pa e al de-
echo ci il, al p ocesal y al penal.
b)
La uen e más impo an e la cons i uyen los llamados ,
«lib os ju ídicos» (1)
y
son copias
y
e undiciones del de e-
cho igen e, hechas po pa icula es, pe o que ob u ie on
las más eces ue za de ley. Es os lib os, edac ados en iem-
pos en que oda ia no se habia o alecido bas an e la so-
be anía e i o ial pa a pa icula iza el de echo segun las
di e sas coma cas, con ieñen un de echo comun, nacido
del sen ido ju ídico aleman, poco in luido po el de echo ex-
anje o, aunque mezclado muchas eces con de echos pa -
icula es. Su elacion se hizo casi como p esin iendo el obs-
11
áculo ya ce cano, que al desen ol imien o del de echo ge -
mánico había de opone la adopcion del omano.—Es os 11-
y
e i
,
i os ju ídicos son:
1)
El
Espejo de Sajonia (Sachsenspiegel) ,
que comp en-
me^le
de (2) el de echo e i o ial
y
el eudal sajon, ué edac ado,
;ionai
á lo ménos en lo que concie ne al p ime o, po un caballe o
po
!
egido
(e
he in, Scho
,
)
de Anhal , Eike de Repgow
.
(3),
'
gnae
p obablemen e hácia 1226; pe o segun Wal e (4), en e 1231
p
o;
y
1235. La disposicion de las ma e ias es con usa; mas la
Tau 11
(1)
WALTER, 299, e c.—ZO
FL, II,
1, p. 106, e c.
(2)
La mejo edicion comple a del
Espejo de Sajonia,
de echo e -
i o ial y eudal (con el
auc o e os de bene iciis)
es la de HOME-
YER, 2.
a
ed., 1842-44, 2 ol.—O a ed. esme ada, con una excelen e
aduccion es la de SACxsE, 1848.
(3)
Muchos, en e ellos WALTER (§. 297), suponen que o igina ia-
men e ué esc i o en la in y aducido luego al aleman, mien as que
o os lo ponen en duda. Po lo ménos, ninguna huella queda del ex-
o la ino; del aleman, se conse an manusc i os en dialec os medio y
al o, y ya aun an es e siones la ina, holandesa y polaca. La ob a se
hizo uen e del de echo de los caballe os li onios.—El
Espejo de
Sajonia
es oda ia hoy de echo igen e en muchos paises, en la Sajo-
nia eal y la ducal.
(4)
WALTER, 1. 297.
326 FUENTES DEL DERECHO HASTA LA PAZ PÚBLICA.
exposicion, po espec o á la concision
y
p ecision, no ca ece
de mé i o. Aunque des inado á Sajonia, su núcleo es de echo
comun. A la pa e consag ada al de echo e i o ial, se puso
una glosa, . hácia 1340, p obablemen e po el caballe o de
Buch, de la Ma ca, queya an e io men e habia edac ado
una guia pa a el p ocedimien o bajo el nomb e de
Guia
(Rich s eig,
camino ab e iado)
del de echo e i o ial,
glo-
sa de los egido es ó aseso es
(Scho englosse),
á la cual se
añadió en la segunda mi ad del siglo XIV una
Guia del de-
echo eudal.
En Sajonia, es e de echo, sob e el cual esc i-
bió p obablemen e el mismo au o ,
y
eniendo en cuen a el
de echo p o incial, una ob a imada, p ime o en la in, lla-
mada po sus edi o es
auc o e os de bene iciis,
ué aslada-
do p obablemen e po él mismo al aleman, e undiéndolo y
a ándolo dé un modo más lib e
y
comple o. Pe o de la an i-
gua ob a la ina, algo aumen ada, se hizo oda ia á ines del
siglo XIII o a aduccion especial alemana, que, á causa.
del luga en que se conse aba el manusc i o, se denominó
De echo, eudal de Go li z (Gó li ze Lehn ech ) .
2) El lib o llamado
Espejo de Suabia (S'chwabenspiegel)
. y
en los manusc i os, simplemen e,
De echo e i o ial y
eudal y
más a de
De echo impe ial,
se compuso con la
endencia de sob epone á odos los de echos p o inciales un
de echo
,
comun basado en el
Espejo de Sajonia
(en su o ma
p imi i a), pe o modi icado y comple ado po el de echo o-
mano, el
B achylogus,
la Biblia, el de echo canónico, el in-
e nacional (especialmen e, las leyes de los bá a os y alema-
nes), las capi ula es
y
las leyes impe iales, po un au o des-
conocido, que e undió asimismo el de echo eudal, siguiendo
el del Su de Alemania, que conocía. La ob a en e a nació en-
e 1276 y 1281. La exposicion
y
el es ilo ca ecen de la p eci-
sion ju ídica del
Espejo de ,Sabia.
En és e se apoya el lib o
de Robe o de F eysing (1328), que comp ende un de echo
•
FUENTES DEL DERECHO HASTA LA PAZ PÚBLICA.
327
pa icula pa a el país de F eysing, lle ando anejo un lib o
de de echo municipal
y
dis inguiéndose po su ca ác e
cien í ico.
3) El
Peque7zo de echo impe ial (Kleine Kaise ech ),
de
au o desconocido y compues o p obablemen e háciá 1400
y
en dialec o al o aleman, aspi a á da un de echo gene al
del Impe io, po lo cual quizá se inclina ecuen emen e al
de echo anco; pe o iene escaso alo .'
B. Las uen es del de echo
pa icula
son las sen encias
de homb es buenos,
y
los de echos e i o ial, municipal, de
co e
y mili a .
aJ
Los
dic ámenes
(1) de homb es buenos
(Weis hüme ),
ó es imonios (2), ya de los ju ados ó egido es
(Schó en)
sólos, ya ambien del juez,
y
aun del aseso le ado de una
coma ca, sob e el de echo igen e en un ibunal de és a,
así como los allos, en especial, de los ibunales supe io es,
cons i uyen una uen e i a de de echo, que con iene mucho
de echo comun (3) .
6)
Los de echos e i o iales
(Land ech e)
se dis inguen
en el desa ollo de las condiciones e i o iales po sus di e -
sos ines
y
o mas. Así acon eció, an e odo, en el de echo
ison (4), de echo nacional en cie o modo, median e el cual
(1)
V. omo
I,
pág. 16 no a (1).—(H.
T.)
(2)
Sen encias ecopiladas
po
J.
GRIMM,
(Weis hüme gesam-
mel ,
e c.), 1840-42. Han apa ecido has a hoy 3 ol.
(3)
Despues de habe se sepa ado Alemania de F ancia, se man u-
o allí el de echo an e io , como de echo consue udina io, el cual e a
decla ado é in e p e ado, ya median e una especie de juicios ó egla-
men os emanados de los ibunales, y que e an conocidos con los
nomb es de
O deel,
ya median e ac os de no o iedad, llamados
Weis-
hüme , y
que e an unas decla aciones p es adas bajo ju amen o po
los jueces ó aseso es ela i as al de echo que ecibia aplicacion po el
ibunal: de ellas se ha hecho ya mé i o en o os luga es.—(A.)
(4)
Sob e sus es clases,
V.
WALTER, §. 304.—La mejo edicion
es:
Fuen es del de echo ison (F iesische Rech squellen),
con un dic-
ciona io, po C. de RICHTHOFEN, 1840, en 4.°
328
FUENTES DEL DERECHO HASTA LA PAZ PÚBLICA.
in en ó sal a el pueblo sus an iguas ins i uciones con a la
in asion del eudalismo, y que po es o alcanza g ande im-
po ancia pa a el conocimien o del desa ollo ju ídico pu a-
men e ge mánico. De o o lado, el de echo e i o ial se
o mó, en pa e, de leyes dadas po los seño es e i o iales
con asen imien o de sus espec i as Die as; en pa e, de li-
b os ju ídicos elacionados y compues os sob e las cos um-
b es del país. De es a clase son: el de echo e i o ial aus-
iaco, que pa ece edac ado hacia. 1300, y que a a suma-
iamen e . de la o ganizacion judicial, p ocedimien o, de echo
eudal, penal
y
de sucesiones (1); el de los can ones hinianos
y el de Be g, ambos del siglo XIV, y el an iguo de Ba ie a,
de 1346 (2) .
e)
De echo
municipal
(3).—Así como las ciudades ue on
en gene al el elemen o de ida más ené gico en la Edad Me-
dia, así la concepcion ju ídico-ge mánica del de echo se ha
desa ollado lib e
y
igo osa en sus impo an es de echos,
con o me á sus ci cuns ancias y necesidades. Sus p ime os
y pequeños comienzos ue on p i ilegios impe iales
y
seño-
(1)
Se halla imp eso en
LUDEWIG,
Reliquiae,
e c., . I , 1-23
(con iene 57 pá a os), y en las
Visiones
de
SENCKENBERG,
p. 213-268.
Comp.
ZOPFL,
II,
1, p. 152.
(2)
Publicado la úl ima ez en 1834, en la
Coleccion (Sammlung)
de
FREYBERG,
I , 387-498.
(3)
Los más impo an es de echos municipales son: el de Colonia,
nacido an es de 1120 y que si ió de modelo al de o as muchas ciu-
dades; el de Lübeck, an e io al año 1170 y que en di e sas edaccio-
nes se asmi ió á o as a ias ciudades, incluso á Re al, como colo-
nia de Lübeck; el de Magdebu go (1188), que.se ex endió po Silesia,
Bohemia y Mo a ia; los es a u os de Gosla , en cinco lib os, an e io-
es á 1360 (edi ados y e undidos po
GóSOHEN,
1846) y que son muy
ex ensos, como lo es igualmen e el de echo municipal de Augsbu go,
de 1276; el de P aga (ed. de
RóSSLER,
. i, 1845; . II, 1853: es e úl i-
mo comp ende el de echo municipal de B ünn); el de Bambe g, del
siglo XIV (ed. po
ZiiPFL).
Las úl imas colecciones de de echos mu-
nicipales son la de
GA JPP
(1851-52, 2 ol.) y la de
GENGLER (1852).
•
FUENTES DEL DERECHO HASTA LA PAZ PUBLICA.
329
iales o o gando ó conse ando á las ciudades anquicias;
sob e es a base, desa ollóse luego con lib é au onomía un
de echo pa a odas las elaciones comunales. Desde el si-
glo XII, elecciones de ciudadanía, dic ámenes de p ohom-
b es y ju ados, como ambien nue os p i ilegios anejos
á ellos, odo p esen ado muchas eces al sobe ano pa a su
con i macion, pe o luego muy ecuen emen e, ap o echan-
do el de echo omano, se e undie on p epa ando la llamada
« e o ma.»
4. De echos
pala ino y
m
ili a .—Son
és os impo an es
pa a el juicio de las condiciones de la ag icul u a y se hallan
esc i os casi odos en o ma de dic ámenes de p ohomb es.
II.
_e echo eudal longoba do; lib i eudo um.—El
de-
echo eudal, o mado en gene al, pa e de adiciones,
pa e de leyes de los empe ado es (dadas especialmen e en
Lomba día en sus Die as eunidas en los campos de Roncali),
así como de sen encias de los ibunales eudales, y sob e
odo del ibunal impe ial, log ó su p ime a edaccion cien-
í ica en Lomba día;
y
es e de echo eudal lomba do, jun o
con el omano admi ido, ecibió en Alemania igual alidez.
Los
lib i Jeudo um
longoba dos son ambien abajos
p i ados que, g adualmen e aumen ados
y
modi icados
y
e-
unidos en un odo, ecibie on igo legal. Hállanse o mados
de es elemen os, que se incluyen en los dos lib os ac uales.
En e ec o, p ime o, ya an es de 1137, se edac ó un a ado que
p esen aba el de echo eudal en sus des iaciones del omano
y
cons i uye la base del p ime lib o de la di ision pos e io .
Alúdese en él á la opinion del cónsul
de
Milan Ge a do
Ni-
ge ,
con empo áneo de Fede ico I; pe o no es á p obado que
omase pa e en la composicion del lib o. Apa ecie on luego
o os dos a ados (quizá hacia 1158) del cónsul " milanés
Obe o
ab O o
(bajo Fede ico I) sob e la na u aleza, adqui-
"
sicion
y
pé dida del eudo, que, enlazados o mando un odo
336
LEGISLACION.
I.—Legislacion.—A. Del Impe io.—Deben
no a se, como
leyes impo an es (1) del Impe io:
a)
la o denanza judicial
pa a los ibunales del Impe io omano, cuya 11.
a
e ision,
que se iene como la más impo an e, es de 1555, y la eda.c-
cion pos e io de 1613,
y
segun la cual es aba p esc i o á los
ibunales de cada e i o io pa icula que decidiesen has a
donde ue e posible;
b)
la o denanza del no a iado, de 1613;
e)
la o denanza penal ó código c iminal
(11alsge ich s-o dnung),
ó sea la
cons i u io c iminalis Ca olina
(2) de Cá los V (1532),
la cual, habiendo p o es ado con a ella los Es ados gene ales
del Impe io, no en ó desde luego en la p ác ica, sino g a-
dualmen e
y
po in lujo de la ciencia;
d)
las o denanzas de
policía de 1530, 1548
y
1577;
e)
la paz de Wes alia, (I. P. O.-
Ins umen um Pacis Osnab ugensis),
an impo an e bajo el
pun o de is a in e nacional ambien,
y
po la cual quedó
ga an izado el lib e eje cicio de la eligion que p o esaban los
di e sos países del Impe io ge mánico en el año 1624, y la
p opiedad de aquellos bienes eclesiás icos, que habian po-
seido en 1.° de Ene o de 1624;
)
el úl imo dec e o del Impe-
io
Jüngs e .Reichs-Ábschied, e'ce's de l'empi e,
J. R.
A. ó
bien R.
(ecessus) J. N.),
de sumo in e és pa a el de echo
(1)
Hay las siguien es colecciones de leyes del Impe io: has a 1736,
la llamada de
SENKENBERG
(1747); has a 1794, la sis emá ica, de
GERSTLACHER
(1788-1794), en 11 ol., cuya pa e 10.
a
ab aza el de e-
cho p i ado. Una ú il seleccion es la de
EMMINGHAUS,
Co pus iu-
is ge m. am publici quam p i a i,
2
ol., 1844.
(2)
Con inuando la ob a de uni icacion del de echo penal, inicia-
da po el empe ado Maximiliano con la c eacion de una Cáma a im-
pe ial, que es aba á la cabeza de odos los ibunales de la Nacion,
Cá los V publicó es a céleb e Cons i ucion, conocida con el nomb e
de
Ca olina,
en la que, al lado de la acusacion p i ada, muy a ai-
gada en las cos umb es pa a que pudie a sup imi se, se consag a on
el
p
ocedimien o po pesquisa y sec e o y el o men o. Fué más a de
comple ada po a ias o denanzas: una de ellas, la de 18 de Julio
de
1542
sob e bandole os, y o a la de 4 de Oc ub e de 1540 sob e
he ejes.—(A.)
•
LEGISLACION.
337
p ocesal ge mánico. Desde 1663 has a el 6 de Agos o de 1806,
mien as la Die a «pe manen e» de Ra isbona, hubo esolu-
ciones impe iales especiales , capi ulaciones elec o ales , de-
c e os
( ecés)
de isi a y dipu acion. La sen encia de ini i a
de
la
dipu acion del Impe io de 25 de Feb e o de 1803 decidió
la secula izacion
y
la media izacion. Desde que se undó la
Con ede acion ge mánica
y
á pa i de 1816, comenzó una
edicion o icial, pe o incomple a, de los p o ocolos ede áles;
pe o las esoluciones de la Con ede acion no ienen ue za
o mal has a el momen o de su publicacion en los di e en es
paises.
B.
Legislacion e i o ial.—Es a legislacion — p escin-
diendo de las asc ipciones aisladas del de echo consue udi-
na io, emp endidas bajo la au o idad pública y que se p e-
sen an oda ia—apa ece como un ó gano capi al, que con-
cie a, po medio de la decision de colisiones, el de echo o-
mano
y
el ge mánico, pe o con una endencia gene almen e
omanis a. Las leyes e i o iales concie nen, ya
á
la o gani-
zacion y la policía, ya al p ocedimien o; en el de echo p i a-
do, especialmen e, al ma imonio
y
la u ela,
y
ecuen e-
men e ambien al de echo eudal (1).
Los di e sos de echos municipales ue on e o mados,
como ya se ha dicho, po los omanis as, con lo cual sé con-
se ó menos del an e io de echo es a u a io: debe hace se la
en ajosa excepcion del de echo de Lübeck de 1586 (2).
I1.—De echo consue udina io.--Su
e icacia ué solo limi-
ada, en el p ocedimien o judicial, po la p ác ica del ibu-
nal de la Cáma a impe ial; en el de echo y p ocedimien o
penales, po la de los colegios ge mánicos de sen encias
(Sp uchcollegien),
es o es, las Facul ades de Ju isp udencia
y
(1)
GERBER, 1.
22, da un ex enso esúmen de es as leyes p o in-
ciales, en is a del
Bosquejo
de
KRAUT
(G und iss
e c.)
(2)
V. es as e o mas en
GERBER, §. 24.
TOMO II.
22
338
LEGISLACION.
algunos ibunales de las ciudades, cuyos colegios gana on
en impo ancia, po que la cons i ucion de 1532 habia p omo-
ido el en io de los au os en las causas c iminales. Beni o
Ca pzow (4- 1666)
-
puso en igo especialmen e esa cons i u-
cion de Cá los V en los ibunales, habiendo súsc i o sob e
ein e mil sen encias de mue e, mul i ud de ellas po hechi-
ce ia. En el de echo p i ado ma e ial, las cos umb es ge -
mánicas modi ica on muchos pun os impo an es del de echo
omano, modi icacion que comunmen e se designó como
usus mode nos Pandec a um y
ambien
p axis ju i omani
in/o o ge mánico;
pe o oda ia se mos a on más ené gicas
en la o macion de ins i uciones pu amen e ge mánicas,
como . g ., la comunidad conyugal de bienes, los pac os
suceso ios, el de echo del colona o
y
de apa ce ia
(me ai ie)
en las incas ús icas
y
el de echo me can il
y
de á ico.
JII.—La
ciencia del De echo.—La
ciencia del de echo ge -
mánico a a iesa en gene al los mismos es adios de desa o-
llo que el omano. Comienza su pe íodo inicial con Con ing
( 1681), que ué quien p ime o llamó la a encion exp esi-
amen e
(de o igine ju is Ge manici,
1645) sob e la sus-
an i idad
y
p opio ca ác e nacional del de echo ge máni-
co. El es udio undamen al del omano en sus uen es, ini-
ciado
'
en F ancia po Cujas y p opagado á Alemania, enseñó
ambien á comp ende mejo la peculia idad del de echo ge -
mánico. Los esc i o es de de echo na u al, de mane a nin-
guna idóla as exclusi os del de echo omano, a o ecie on
en muchos espec os la ciencia ju ídica alemana. Tomasio,
que en muchas eo ías negó la alidez del de echo omano,
impulsó ambien el es udio undamen al del ge mánico (1).
(1) Sob e el cul i o del de . ge mánico, se dis inguió en gene al la
escuela de Halle, como ambien, además de ToMAs o, Samuel
STRYK
( 1710—Usos
mocle nus Pandec a um),
LUDEw1G
(
1743), GUND-
LING (
1729),
HEINECCIO ( .
1741, po su.
Hisjo ia „ ju is); y
luego,
i
•
n
a
I
'
•
mJ
LEGISLACION.
339
La iloso ía ju ídica wol iana ué en gene al muy a in á és e.
Desde el comienzo del siglo XVIII, se emancipó ambien del
de echo omano el modo de a a el de echo p i ado aleman
en las Uni e sidades, siguiendo á jo ge Beye (-1- 1707) . Con
es o se enlazó el p og eso hácia una mayo independencia.
Fo ma la ansicion
á
los iempos mode nos, J. F. Runde,
po su modo de a a el de echo p i ado aleman, llamando
la a encion ace ca de la llamada «na u aleza de la cosa» (p i-
me amen e, en 1791). El de echo polí ico aleman y sus com-
plicadas elaciones públicas ue on obje o de un es udio
aplicado
y
ecundo (1) .
El de echo canónico expe imen ó más que el polí ico
en es a época el in lujo de las endencias ilosó icas
del
iempo. La Re o ma habia dado el sup emo gobie no ecle-
siás ico á los seño es e i o iales, con lo cual apa ecie on
es sis emas dis in os sob e el ca ác e de la elacion en-
e la Iglesia
y
el Es ado: el an iguo, episcopal ó de de o-
lucion; el e i o ial, especialmen e de endido po Tomasio; y
po úl imo, el colegial. A poco, se comenzó á admi i un de-
echo canónico na u al, como undamen o del posi i o. Aun
en los países ca ólicos, el pode del És ado se es ableció de
un modo más independien e
y
p odujo en pa e g andes
modi icaciones. En las doc inas de los canonis as ca ólicos,
a o eció es a posicion un nue o sis ema: el del obispo auxi-
especialmen e, PiiTTER, SELCHOW, RUDLOFF y TAFINGER.
—
LOS p in-
cipales esc i o es de de . eudal son SCHILTER
(
1705), STEUVE,
STRYK, En ique de COCCEJI, HEINECCIO, MASKOW, WESTPHAL ( 1792)
y pa icula men e G. L. BOHMER, 1797 (cuyos
P incipia ju is euda-
lis p aese im Longoba dici,
1765, 7.
a
ed., 1819) alcanza on g an
p opagacion) y PATZ, 1807.
(1) Como esc i o es de de . polí ico aleman, deben ci a se; LUDE-
WIG (-1- 1743), GUNDLING (-1- 1729), J. II. BiiHMER (1- 1749), SCHMAUSS
( 1757), MASKow ( 1760), SENKENBERG ( 1768), F. C. de MOSER
( 1798), PÜTTER ( 1807), HAEBERLIN (1808), SCHLOSSER
.
( 1809).
^p ¿í';^
►
¡'
^,^..^.
; l
,
(ac
11),
340
LEGISLACION.
lia de Hon hein, conocido po Jus o Feb onio (-i- 1775), con-
aponiéndose más ené gicamen e los dos sis emas, episcopal
y papal, conce nien es á la elacion del pon í ice con la
Iglesia.
El de echo c iminal no alcanzó e o ma alguna po p inci-
pios:
y
la exci acion pa a adop a un sis ema penal más ade-
cuado
á
las exigencias humani a ias pa ió del ex anje o
(Becca ia).
La nue a época que inició Kan en la di eccion ilosó ica
y que an o ha in luido en el de echo penal, polí ico é in-
e nacional, la inaugu ó algo despues en la es e a his ó ica
C. F. Eichho n, aplicándola al de echo ge mánico an g an-
diosamen e como Sa igny al, omano, así con su
His o ia
del de echo y el Impe io ge mánicos,
donde su espí i u o de-
nado ilumina an inmenso ma e ial, cuan o po su sagaz
a ado dogmá ico de
De echo p i ado aleman (1):
Con es e
pode oso impulso se ha enido desa ollando cada ez con
más igo la ciencia ju ídica alemana en odos sen idos. La
his o ia del De echo se ha expues o con mayo es udio de las
uen es, ec i icando así algunos e o es impo an es del mis-
mo Eichho n. Los de echos nacionales, como uen e de la
segunda época, ue on obje o de nue as
y
undamen ales
in es igaciones (2) . El de echo p i ado alcanzó un comple-
men o ma e ial con la depu ac,ion de las uen es y un mé odo
o mal más igo oso y análogo al del de echo omano (3)..
(1)
Dogma ische Bea bei ung des deu schen P i a ech s,
5.
1
edi-
cion,
1845.
(2)
Los más impo an es
his o iado es se han ci ado ya a ias e-
ces en
es a
ob a.
(3)
Como a adis as de de echo p i ado, deben menciona se, des-
pues de EICHHORN: MITTERMAIER , PHILLIPS , MAURENBRECHER,
WOLFF, BESELER, RENAWD , GERBER, HILLEBRAND , BLUNTSCHLI,
WALTER; y los esúmenes de WEIssE, DIECK y especialmen e de
ORTLOFF y KRAUT,—E1 de echo me can il ha sido a ado de una
y.
i'
LEGISLACION.
341
Aun el úl imo
y
disc e o. ensayo (de Ge be ) pa a a a el
de echo ge mánico segun es e mé odo omanis a, debe con-
side a se como un es ímulo, como una exigencia pa a des-
en ol e con mayo p ecision sus concep os
é
ins i uciones
y
pone más de elie e el ca ác e peculia del p ime o.
El de echo polí ico aleman, unido al ede al, expe i-
men ó el in lujo de la iloso ía polí ica (1); y la ciencia
del penal alcanzó una g ande
y
saludable e o ma po su
undamen acion ilosó ico-ju ídica y ilosó ico-psicológi-
mane a no able po P5HL (1828-34; 4 ol.) y THBL (1847; 2.
a
ed., 1852),
y más ecien emen e po
BRINxn1ANN
(1855).—Son impo an es am-
bien los a ados de de echos pa icula es, en e ellos, pa icula men-
e el de WAECHTER,
Manual del de echo p i ado igen e en el eino
de lVi embe g (Handbuch des im K. Wü embe g gel enden P i a -
ech s),
del cual habían apa ecido dos omos (1839-51) y en el que
po ez p ime a se ha in en ado enlaza ín imamen e en un odo
el
de echo aleman cón el omano.—Sob e algunas eo ías impo an es,
han esc i o: ALBRECHT,
Sob e la posesion ge mánica (Uebe die Gewe-
e,
1828), DEITERS,
Sob e la comunidad de bienes en el ma imonio
(Uebe die eheliche Gu e gemeinscha ,.
1831),
KRAUT,
Sob e la u ela
(Uebe die Po mundscha ,
1835-47), DUNKER,
Sob e ca gas eales
(Uebe Reallas en,
1837) y
Sob e cop opiedad (Uebe Gesamm eigen-
hum,
1843)
y
BESELER,
Sob e pac os suceso ios (Uebe E b e c ge,
1835, 3 ol.) (a).
(1) El de echo polí ico y ede al de Alemania ha sido a ado
(además de algunas ob as sob e la con ede acion del Rhin, de KLÜ-
BER, ZACHARIAE, GUINNER, e c.), con endencias más libe ales, po
KLÜBER (1817; 4.
a
ed., 1840); de una mane a que pene a más en la
na u aleza de las elaciones y en la ida his ó ica, po H. ZACHARIAE
(1841; 2.
a
ed., 1853) y, abandonando en pa e su an e io pun o de
is a, po ZóPFL (3.
a
ed., 1853).—E1 de . polí ico pa icula ha sido
expues o po LANZIZOL y MIRUS, po lo que oca á P usia, y muy no-
ablemen e po R. de MOHL en lo conce nien e á Wü embe g y con
igual mé i o po PUL espec o de Ba ie a.
(a) Pos e io men e á la época en que el au o esc ibia es a no a, pueden ci a se:
en cuan o al de echo p i ado, Beh end, Endemann, Leh , Ba , e c.
Como a adis as de de echos pa icula es, son quizá los más epu ados Pipe , De-
dekind, C ome, Ma in, Pos , el ba on de Beaulieu-Ma connay, Caesa , Bu kha d ,
Bu , Schleye , Be old, K aewel, Heydemann, Schü ze, Ba els, He z, O en, e c.
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