scieee Science in your language
[sp] (orig)

Las salinas, algunos retos como paisaje cultural

Abstract

Este texto se divide en dos partes. En la primera se muestra como aparece y evoluciona el concepto de patrimonio hasta la aparición de los paisajes culturales. En la segunda se defiende que las salinas constituyen un paisaje cultural singular, se analizan alguna de sus características y riesgos a que están sometidas y se apuntan algunos criterios, para afrontar su puesta envalor.

Read accessible full text

Las salinas, algunos retos como paisaje cultural

Author: Sabaté Bel, Joaquín
Publisher: Universidad Politecnica de Madrid - University Library
Year: 2020
DOI: 10.20868/ciur.2020.129.4403
Source: https://upcommons.upc.edu/bitstream/2117/336245/1/Sabate2020_Cuadernos.pdf
38 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020
Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al
Sal wo ks, some challenges as a cul u al landscape

Joaquín Saba é Bel*, Uni e sidad Poli écnica de Ca aluña
DOI: 10.20868/ciu .2020.129.4403
DESCRIPTORES:
Pa imonio / paisaje cul u al / salinas
KEY WORDS:
He i age / cul u al landscapes / sal wo ks

RESUMEN:
Es e ex o se di ide en dos pa es. En la p ime a se mues a como apa ece y
e oluciona el concep o de pa imonio has a la apa ición de los paisajes
cul u ales. En la segunda se de iende que las salinas cons i uyen un paisaje
cul u al singula , se analizan alguna de sus ca ac e ís icas y iesgos a que es án
some idas y se apun an algunos c i e ios, pa a a on a su pues a en alo .
ABSTRACT:
This a icle is di ided in o wo pa s. The i s shows how he concep o he i age
appea s and e ol es un il he eme gence o cul u al landscapes. In he second
one, i is de ended ha he sal wo ks cons i u e a unique cul u al landscape. We
analyse some o hei cha ac e is ics and isks and poin ou some c i e ia o ace
hei alue enhancemen .

*Joaquín Saba é Bel es Licenciado en Ciencias Económicas, Doc o A qui ec o y Ca ed á ico de U banismo;
p o eso e in es igado en la Uni e sidad Poli écnica de Ca alunya.
[email p o ec ed]u
ORCID:h p://o cid.o g/0000‐0001‐5851‐1522(JoaquínSaba éBel)
1. DE LA PROTECCIÓN DE MONUMENTOS A LOS PAISAJES
CULTURALES
La idea de conse a el pa imonio he edado es ela i amen e mode na. Has a
bien en ado el siglo XIX la cons ucción de la ciudad eu opea supone
gene almen e la paula ina sus i ución de los ejidos an e io es. Si bien la Bula del
Papa Pío II “Cum alma nos a i em” (1462), p o ege los es os de la an igua
Roma y supone una cla a p eocupación po clasi ica y conse a elemen os
an iguos.
Pe o sin mo e nos de Roma, en es e caso la de Six o V, bas a analiza una de
las mejo es ealizaciones del ba oco, pa a e i ica como, aún mani es ando una
al ísima p eocupación po la o ma u bana, se hace abla asa de la ciudad
an e io .
Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel
39
La p eocupación po el man enimien o de los es igios del pasado nace con la
Ilus ación. Lo hace con el ensimismamien o de Goe he al descub i Ve ona, o
con las expediciones y descub imien os de Hein ich Schliemann de las di e sas
T oyas. O con la c eación en Pa ís de la Inspección Gene al de Monumen os
His ó icos en 1834, siendo su segundo di ec o un ya econocido P ospe
Mé imée, apasionado de la a queología y los iajes. Mé imée es ablece unas
p ime as medidas de p o ección, en unción esencialmen e de la an igüedad de
las cons ucciones y de cie as p e e encias es ilís icas, cambian es con el iempo
y con los sucesi os esponsables. Enca ga a su amigo Violle -Le-Duc la e o ma
de la abadía de Vézelay, donde és e a on a po ez p ime a el p oblema eó ico
de la es au ación de monumen os. Su p incipio de que cualquie o ma debe se
explicada pa a se bella, se aduce en la elabo ación de un imp esionan e
Dicciona io azonado de la a qui ec u a ancesa, desde el siglo XI has a el XVI
(14 omos), ob a que iene una no able incidencia.
Es a p eocupación po el pa imonio amenazado aumen a con la
indus ialización. En algunas ciudades apa ecen ecin os donde se mues an
ecu sos di e sos, na u ales y cul u ales (museos de a e, e nog á icos y
a queológicos, zoológicos y bo ánicos). El obje i o es p ese a los bienes y
gene aliza su dis u e público.
Pe o es o se consigue a menudo, expoliando incones lejanos pa a exhibi en
museos sus iquezas, es deci des inculando el pa imonio del e i o io, donde
és e se ha c eado. Tan solo los paisajes na u ales, monumen os de conside able
amaño, y no siemp e, o los cen os his ó icos, siguen equi iendo una isi a al
p opio e eno.
Con las c isis indus iales y el c ecien e u ismo cul u al, apa ece una
concepción más amplia de pa imonio, como el legado de la expe iencia y el
es ue zo de una comunidad. De una concepción es é ica y es ingida a los
monumen os, se in e p e a aho a de una mane a más amplia, como el luga de
la memo ia. Deja de mos a se en ecin os y ciudades p i ilegiadas y se hace en
el ámbi o donde se ha p oducido, lo que e ue za su iden idad.
Se oma conciencia de su alo como he encia de una sociedad y de su
es echo ínculo con dicha sociedad y su e i o io. Su gen con ello nue as
ins i uciones, ins umen os y concep os, como los paisajes cul u ales.
Sus o ígenes podemos as ea los en di e sos esc i os de his o iado es o
geóg a os alemanes y anceses de inales del XIX; desde los alega os
de e minis as de F ied ich Ra zel, o la a ención que O o Schlü e eclama sob e
la idea de landscha (paisaje) como á ea de inida po una in e - elación
a moniosa y uni o me de elemen os ísicos.
Y ambién en la incidencia mu ua en e na u aleza y humanidad de Vidal de la
Blaché. O os au o es como Emile Du kheim y F édé ic Le Play, de ienden la
elación en e o mas cul u ales y e i o io, en e paisaje y paisanaje.
Pe o la in e p e ación ac ual apa ece a p incipios del siglo XX con el p o eso
Ca l Saue , que analiza la ans o mación del paisaje na u al en cul u al po la
acción del se humano. En “La mo ología del Paisaje” (1925) Saue de ine
paisaje cul u al como el esul ado de la acción de un g upo social sob e un
paisaje na u al. La cul u a es el agen e, lo na u al, el medio; el paisaje cul u al el
esul ado. Saue y los geóg a os de la escuela de Be keley plan ean la idea de
40 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020
paisaje como una imagen e e ida a un e i o io, a un luga conc e o,
ca ac e izado po una cul u a cohe en e y es able.
O a apo ación de singula ele ancia es la del esc i o John B incke ho
Jackson, al eclama a ención sob e paisajes y comunidades de la Amé ica
co idiana, que ya han de endido Wal Whi man o Ma k Twain, haciendo en e a
su deg adación o desapa ición, como ambién plan ean Geo ge Pe kins Ma sh o
Lewis Mum o d.
Lo que in e esa des aca de es a ap oximación es que paisaje cul u al es un
egis o humano sob e el e i o io; un palimpses o, un ex o que se puede
esc ibi e in e p e a , y asimismo eesc ibi ; en endiendo el e i o io como
a i icio.
El ex enso legado de Saue y B incke ho de i a hacia isiones más
desc ip i as y lo e oma la UNESCO a ines del siglo XX, con una p eocupación
más adminis a i a y polí ica, que académica y p oyec ual. Aunque goza de
econocimien o o icial, oda ía hoy cons i uye un é mino poco común. Vean
sino, las de iniciones ela i amen e complejas de la UNESCO, o las ampoco más
cla as del Na ional Pa k Se ice, la en idad que más paisajes cul u ales ha
p omo ido.
Po ello suge imos una de inición algo más sencilla: paisaje cul u al es un
ámbi o geog á ico asociado a un e en o, a una ac i idad o a un pe sonaje
his ó icos, que con iene alo es es é icos y cul u ales.
O dicho de una mane a menos o odoxa, pe o más sencilla y he mosa,
paisaje cul u al es la huella del abajo sob e el e i o io, algo así como un
memo ial al abajado desconocido.
2. LAS SALINAS, UN PAISAJE CULTURAL SINGULAR
A endiendo a es a de inición, las salinas cons i uyen un paisaje cul u al muy
peculia po di e sas azones. Quizás sea el paisaje cul u al que más ida
albe ga, pues c ean un eco- ono en e el ambien e ma ino y el e es e.
Albe gan una amplia iqueza de especies ege ales adap adas a un medio salado
e inundado (algas, len ejas de agua, ba illas y sosas alac ane as). Pe o ambién
insec os acuá icos, cama ones, anguilas, o a emias. Y a aen o os ilus es
isi an es habi uales, como ga zas, ga ce as, co elimos, cho li ejos, ochas,
uel epied as y has a lamencos.
El V P og ama Ma co de las Naciones Unidas de inió el concep o de
in aes uc u as as u as. Se denominan así aquellas que esul an al mismo
iempo e icien es ( uncionales), sos enibles, cul as y bellas. Un ejemplo cla o son
los canales de Áms e dam. Han se ido e icazmen e al anspo e de me cancías
y pe sonas; se limpian una ez al día ap o echando las ma eas; o man pa e de
una cul u a a aigada y son he mosos.
Rei indico ambién la condición de in aes uc u as as u as pa a las salinas.
Son e icien es (nos han alimen ado du an e siglos), son sos enibles ( ien o y
ma eas son su uen e de ene gía p incipal), son cul as (es án a aigadas en una
cul u a milena ia) y son bellas; muy bellas, me a e e ía a deci .
Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel
41
O o aspec o que singula iza a las salinas es su adición milena ia. La his o ia
de la sal se con unde con la de an as ci ilizaciones (sume ios, chinos,
babilonios), pe o ambién con cul u as de Á ica o de la Amé ica p ecolombina.
Todas ellas la ado a on, la necesi a on y come cia on con ella. Gene ó impues os
y gue as, pe o ambién opónimos y economías lo ecien es, o bellas páginas
li e a ias.
Me e e i é en pa icula a las salinas de Cana ias, que u e la opo unidad de
conoce en mi ju en ud. En su conocida sección del alle, Pa ick Geddes
ep esen a di e en es o icios complemen a ios. Pues bien, el campesino cana io
eunía muchos de ellos en una única pe sona. Y en e o as labo es baja en
e ano a pesca , a ma isca y a ecoge sal a la cos a, pa a conse a mejo sus
alimen os du an e el in ie no. Ap o echa la exis encia de cha cas de pleama ,
an eceden es de la iquísima a iedad de salinas que se cons uyen en el
a chipiélago.
Pa a ello desa olla una ica ecnología, que cub e aspec os muy a iados:
adecua p ime o las lajas cos e as, y cons ui después una ica u dimb e de
poce as. Aún siendo unas pequeñas islas en medio del A lán ico, desa olla una
ica ipología de salinas, algunas na u ales, ap o echando cha cos de pleama
sob e ba o alu ial o can iles cos e os ocosos.
La mayo pa e de es as salinas son a i iciales, y podemos dis ingui cua o
amilias. La p imi i a sob e oca imi a las ma e as, ap o echando cocede os
na u ales. Se a a de busca el cuajo, como dicen los cab e os, o sea localiza el
e eno más ap opiado pa a que cuaje la sal. La segunda, de ob a mu al con
mo e o de cal, iene una la ga adición, desde la época omana has a el siglo
XIX. En Cana ias las más an iguas son las de la isla del Hie o. Las e ce a
amilia, salinas an iguas de ba o, es la que iene más ep esen an es. Suelen
cons ui se bajo el ni el de pleama , y ene un c is alizado di idido en di e sos
ajos. Finalmen e, las salinas nue as de ba o con ondo de pied a son una sabia
adap ación en una ie a, como Lanza o e, ca en e de ecu sos, y donde la
imaginación colec i a ha diseñado a ilugios an ingeniosos, como los
co a ien os de los semb ados, los a enales, las ma e as o las ge ias.
Pe o la ecnología no se queda solo en la o ma y ma e iales de los cocede os,
caños, asos, ajos y aludes. También se aplica a los ingeniosos sis emas de
cap ación del agua del ma . Exis e una ica di e sidad de omade os, bu ade os o
es ancade os (en callao, en asa, inclinado, en caño, en can il, exca ados o con
pozo y molino), que se di e encian en unción de si el agua en a, sal a o co e.
Des aca asimismo la c ecien e so is icación de los molinos saline os,
amon onade os, escu ide os, cocede os y sale os; y una ex ensísima a iedad
de he amien as, ya sea pa a busca ma e ias p imas, o pa a la cons ucción o
man enimien o, di e sas según el ipo de salina.
La ac i idad en las salinas gene a no an solo paisajes de singula alo y
belleza. También da luga a un pa imonio inma e ial de singula alo . En o os
a ículos se habla de comida, de poesía, de música, de ida en de ini i a. Me
gus a ía ei indica aquí “Las Seguidillas del Saline o” de Los Sabandeños, uno
de los g upos olkló icos más impo an es de la his o ia. Un modes o y casi
anónimo poe a popula , Víc o Fe nández, apodado “El Saline o” po abaja en
Janubio (Lanza o e), las ansc ibe desde su memo ia al papel con 70 años. Los
42 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020
Sabandeños les ponen música, homenajeando el o igen manchego de es e
géne o, pe o a su ez el alo añadido de su paso po di e en es islas.
Quie o des aca o os dos aspec os: los ecue dos y las pe sonas, el lenguaje
y los saline os, po que ambos me han enseñado icas lecciones.
Un e i o io con muchos opónimos es un e i o io muy i ido, muy
ap eciado. Po que solemos da nomb e an solo a aquello que ap eciamos, que
iene signi icado pa a noso os. El desempeño de una ac i idad que como el a e
de ex ae la sal gene a nume osos opónimos, que son iel e lejo de su iqueza.
El lis ado de é minos u ilizados en las salinas cana ias, ela i os a su
a qui ec u a, he amien as, no ias y ope a ios, es la guísimo. Y lo más
in e esan e es que son é minos di e en es a los u ilizados en Balea es o
Andalucía.
O a lección que ap endimos abajando los úl imos ein a años en di e sos
paisajes cul u ales, es la impo ancia de los ecue dos. Cons i uyen ecu sos
cul u ales undamen ales. Los es igios de o os iempos, la memo ia colec i a,
el pa imonio compa ido y las adiciones cul u ales de una de e minada
comunidad son an impo an es, o incluso más, que sus monumen os. Con iene
pues p es a especial a ención a las memo ias asociadas a un ecu so, e i a que
se pie dan, ecopila his o ias, documen a , in e p e a , an es de que
desapa ezcan esos es igios.
La in e p e ación exige explica aquello que pe mi a a una pe sona hace se
una idea p ecisa de las condiciones de ida de un momen o dado ( ipo de
p oducción, cul u a, hábi os de alimen ación y es ido...). La in es igación de un
pe iodo, de una sociedad, de la ans o mación de un modo de ida, de unos
ecu sos… cons i uye un ing edien e undamen al de las inicia i as de los pa ques
pa imoniales de mayo in e és.
O a lección ap endida es que los esiden es cons i uyen los p incipales
ecu sos. Son ealmen e esenciales en su u u o, an o po sus conocimien os,
ecue dos e his o ia, como po su en usiasmo, una ez que econocen el alo
del pa imonio acumulado. En de ini i a po que ellos son la e dade a azón pa a
impulsa una inicia i a, los p incipales agen es in e esados en alo iza su
pa imonio, en man ene lo y adecua lo. Tan p on o se e ue za su au oes ima,
dejan de sen i se pa e de un e i o io en c isis, pa a empeza a cons ui un
u u o sob e aquellos ecu sos pa imoniales. Las mejo es inicia i as así lo
econocen, e inco po an a los esiden es en su diseño y p omoción. Los mejo es
p oyec os analizados son ampliamen e pa icipa i os.
Lo más impo an e es po an o, e o za la au oes ima de los esiden es. Los
isi an es, museos e in e siones ya end án después.
3. LA FRAGILIDAD DE UN RECURSO
Las salinas son ex emadamen e ágiles. Lo son po ac o es ex e nos y p opios.
En e los p ime os, cabe des aca que el igo í ico educe d ás icamen e la
adición de sala los alimen os pa a man ene los; disminuyendo la demanda de
es e elemen o. Pe o encima su ge es a dichosa c eencia, un e dade o oxímo on,
de que la sal es pe judicial pa a la salud.

Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel
43
O os ac o es que explican su agilidad son especí icos de las salinas. La
mayo pa e se cons uyen al bo de del ma , en e enos llanos, con un cie o
ni el de insolación, ejiendo sob e ellos una he mosa u dimb e de canales y
piscinas de escasa p o undidad. En de ini i a, p epa ándolos pa a que la codicia y
la escasa conciencia de su alo como es imonio de una cul u a secula , los
p edispongan a se ocupados po complejos ho ele os, o po g upos banales de
apa amen os.
En alguna ocasión es o da luga a ob as in e esan es, como el ho el Las
Salinas, de Fe nando Higue as y Césa Man ique, pe o gene almen e no es así. Y
eco demos como el p opio Fe nando decla a poco después, que lo mejo que ha
hecho en Lanza o e es no ejecu a a ias de sus ob as.
Son innume ables las salinas que han desapa ecido en Cana ias, y es u gen e
ena es a pandemia. Recue do con is eza como i desapa ece alguna, que
incluso habíamos p o egido como Bien de In e és Cul u al. De la cincuen ena
la ga que aún quedaban en los años no en a, hoy ya no exis en más de la mi ad.
Un 40% man iene algo del azado, y quedan en pleno uncionamien o apenas un
7%, o po deci lo más desca nadamen e, an solo cua o.
Y lo que la codicia o la igno ancia no ha conseguido a asa , puede es a
amenazado aho a po el cambio climá ico, po la subida del ni el del ma .
Es os he mosos es imonios cons uidos de una cul u a milena ia equie en de
muchos es ue zos, de la alineación as al de es udiosos, agen es locales y
adminis aciones sensibles.
¿Qué podemos hace más allá de un homenaje g á ico, o una ememo ación
a queológica?
4. A MODO DE CONCLUSIÓN
Acabo con es conside aciones con espec o a es e pa imonio singula .
La p ime a es que, como paisaje cul u al ágil, como e i o io ca gado de
ecu sos, y po ello mismo, muy delicado, es absolu amen e imp escindible la
exis encia de un p oyec o. Un p oyec o en su acepción más amplia y ambiciosa,
una isión, un modelo ilusionan e y compa ido hacia el que a anza . No son
su icien es los planes u banís icos, ni siquie a odas las medidas p ese ado as
de los planes de p o ección. No se a a de suma in e enciones más o menos
a o unadas, sino de plan ea un conjun o de obje i os consensuados con la
población y los agen es del e i o io, donde odos se sien an pa ícipes.
Exis e una amplia expe iencia de planes de impulso egional basados en el
pa imonio, que mues an la ascendencia de es a explo ación, así como los
e os de una expe iencia no edosa.
Todos con emplan idén icas p emisas: iden i ica ecu sos de in e és y o ece
una in e p e ación es uc u ada y a ac i a de los mismos, y na a una his o ia,
capaz de a ae isi as e in e siones, de descub i opo unidades de ac i idad y
á eas de p oyec o, de si ua el e i o io en condiciones de inicia un nue o
desa ollo. Así lo in en amos, po ejemplo, en Tie a del Fuego (Chile),
44 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020
edescub iendo los es igios de di e en es cul u as, que el ien o que ía bo a y
la nie e p e endía cub i .
Muchos p oyec os que hemos analizado, o donde hemos in e enido, ienden
a cub i unos mismos es adios. En p ime luga con iene e i a el u u o
de e io o de los ecu sos. Muchos de dichos ecu sos son de amaño
conside able, cos osos de man ene y de eu iliza . Pe o man ene los es c ucial,
como pa e sus ancial de nues a his o ia, de nues o pa imonio cul u al.
Una p ime a medida debe se p o ege los, si es p eciso inculándolos a algún
ipo de p ese ación legal, de eniendo su posible de e io o.
Pe o es o no es su icien e. Hay que i mucho más allá; pensa que hace con
esos ecu sos, como eu iliza los imagina i amen e. Y ampoco es o esul a
su icien e; hay que in e p e a los y pone los al se icio de una es uc u a más
gene al, del guión de una his o ia.
Pa a consegui es os obje i os es imp escindible a ae la conciencia pública.
Los ecu sos pa imoniales no es án habi ualmen e “ins alados” en la conciencia
colec i a. De ahí la necesidad impe iosa de la di ulgación de sus alo es. Solo si
se a ae dicha a ención, apa ece án polí icas, in e siones pa a su p ese ación.
La segunda conclusión es que la ica complejidad de los paisajes cul u ales
exige un nue o ma co concep ual y nue os mé odos e ins umen os, un cie o
es ue zo c ea i o, po que no podemos abo da los desde el edi icio eó ico, el
ma co adminis a i o, o los ins umen os del planeamien o adicional. Una
lección in e esan e que es amos ap endiendo, es la necesidad de in eg a
es uc u as ísicas y na a i as, angibles e in angibles. Del análisis de los
p oyec os más signi ica i os podemos des aca que la ges ión in eligen e del
pa imonio supone un ac o cla e, po que a ae u ismo e in e siones, gene a
ac i idades y pues os de abajo y muy undamen almen e, po que e ue za la
au oes ima de la comunidad.
En e ce luga , la he encia cul u al no se debe simplemen e p ese a . Puede
gene a opo unidades de desa ollo donde coexis an alo es his ó icos y nue os
alo es e i o iales. Hay que supe a una posición me amen e conse acionis a
del pa imonio. La cons ucción de hoy puede ambién gene a iden idades y
pa imonio mañana. “La p ese ación a a és de la ans o mación”, bien pod ía
se el enunciado sin é ico.
C eo que los paisajes cul u ales y en e ellos las salinas, es án llamados a
juga un papel ele an e, po que cons i uyen la exp esión de la memo ia, de la
iden idad de un e i o io, iden idad asimismo como p oyec o que se puede i
en iqueciendo sucesi amen e.
No es an solo cues ión del me o man enimien o de un legado pa imonial.
Hoy más que nunca en e a la globalización, ema ización y banalización de
an os paisajes, debemos apos a po in e eni en ellos alo ando su iden idad y
su memo ia.
Una lección bien in e esan e que hemos ap endido en es os p oyec os es que
en el código gené ico de cada paisaje es a su al e na i a. Y que pa a in e eni
en él debemos conoce lo y espe a lo, in eg ando es uc u as ísicas y na a i as,
angibles e in angibles, pa a pone lo en alo a a és de su ans o mación.
Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel
45
Ap endamos pues a conoce y espe a nues as salinas.


Figu a11.SalinasdeJanubio
Fuen e: Joaquín Saba é Bel
5. BIBLIOGRAFÍA
AA.VV. A ance Plan Insula de O denación del Te i o io. Cabildo Insula de
Tene i e, 1994.
AA.VV. P oyec ando el eje del Llob ega . Paisajes cul u ales y desa ollo egional.
Designing he Llob ega Co ido . Cul u al Landscape and Regional De elopmen .
Uni e sidad Poli écnica de Ca aluña y Massachuse s Ins i u e o Technology.
Ba celona, 2001.
AA.VV. E e yday Ame ica. Cul u al landscape s udies a e J.B. Jackson.
Uni e si y o Cali o nia P ess. Be keley, 2003.
Luengo, A. Y Ma ín, C. El ja dín de la Sal. Eco opia Ediciones Tenydea. San a
C uz de Tene i e, 1994.
Saba é, J. “Algunas pau as me odológicas en los p oyec os en paisajes
cul u ales” en La p ác ica del u banismo, edi ado po Luís Moya. Edi o ial
46 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020
Sín esis. Mad id, 2011.
Saue , C. “Mo phology o landscape”. Uni e si y o Cali o nia Publica ions in
Geog aphy, 2 (nº 2). Be keley, 1925.
So ia y Ma a, A. “El e i o io como a i icio”, en Ob a Pública nº 11, p ima e a
1989.