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Las salinas, algunos retos como paisaje cultural

Sabaté Bel, Joaquín

Abstract

Este texto se divide en dos partes. En la primera se muestra como aparece y evoluciona el concepto de patrimonio hasta la aparición de los paisajes culturales. En la segunda se defiende que las salinas constituyen un paisaje cultural singular, se analizan alguna de sus características y riesgos a que están sometidas y se apuntan algunos criterios, para afrontar su puesta envalor.

Full text

38 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020 Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al Sal wo ks, some challenges as a cul u al landscape  Joaquín Saba é Bel*, Uni e sidad Poli écnica de Ca aluña DOI: 10.20868/ciu .2020.129.4403 DESCRIPTORES: Pa imonio / paisaje cul u al / salinas KEY WORDS: He i age / cul u al landscapes / sal wo ks  RESUMEN: Es e ex o se di ide en dos pa es. En la p ime a se mues a como apa ece y e oluciona el concep o de pa imonio has a la apa ición de los paisajes cul u ales. En la segunda se de iende que las salinas cons i uyen un paisaje cul u al singula , se analizan alguna de sus ca ac e ís icas y iesgos a que es án some idas y se apun an algunos c i e ios, pa a a on a su pues a en alo . ABSTRACT: This a icle is di ided in o wo pa s. The i s shows how he concep o he i age appea s and e ol es un il he eme gence o cul u al landscapes. In he second one, i is de ended ha he sal wo ks cons i u e a unique cul u al landscape. We analyse some o hei cha ac e is ics and isks and poin ou some c i e ia o ace hei alue enhancemen .  *Joaquín Saba é Bel es Licenciado en Ciencias Económicas, Doc o A qui ec o y Ca ed á ico de U banismo; p o eso e in es igado en la Uni e sidad Poli écnica de Ca alunya. [email p o ec ed]u ORCID:h p://o cid.o g/0000‐0001‐5851‐1522(JoaquínSaba éBel) 1. DE LA PROTECCIÓN DE MONUMENTOS A LOS PAISAJES CULTURALES La idea de conse a el pa imonio he edado es ela i amen e mode na. Has a bien en ado el siglo XIX la cons ucción de la ciudad eu opea supone gene almen e la paula ina sus i ución de los ejidos an e io es. Si bien la Bula del Papa Pío II “Cum alma nos a i em” (1462), p o ege los es os de la an igua Roma y supone una cla a p eocupación po clasi ica y conse a elemen os an iguos. Pe o sin mo e nos de Roma, en es e caso la de Six o V, bas a analiza una de las mejo es ealizaciones del ba oco, pa a e i ica como, aún mani es ando una al ísima p eocupación po la o ma u bana, se hace abla asa de la ciudad an e io . Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel 39 La p eocupación po el man enimien o de los es igios del pasado nace con la Ilus ación. Lo hace con el ensimismamien o de Goe he al descub i Ve ona, o con las expediciones y descub imien os de Hein ich Schliemann de las di e sas T oyas. O con la c eación en Pa ís de la Inspección Gene al de Monumen os His ó icos en 1834, siendo su segundo di ec o un ya econocido P ospe Mé imée, apasionado de la a queología y los iajes. Mé imée es ablece unas p ime as medidas de p o ección, en unción esencialmen e de la an igüedad de las cons ucciones y de cie as p e e encias es ilís icas, cambian es con el iempo y con los sucesi os esponsables. Enca ga a su amigo Violle -Le-Duc la e o ma de la abadía de Vézelay, donde és e a on a po ez p ime a el p oblema eó ico de la es au ación de monumen os. Su p incipio de que cualquie o ma debe se explicada pa a se bella, se aduce en la elabo ación de un imp esionan e Dicciona io azonado de la a qui ec u a ancesa, desde el siglo XI has a el XVI (14 omos), ob a que iene una no able incidencia. Es a p eocupación po el pa imonio amenazado aumen a con la indus ialización. En algunas ciudades apa ecen ecin os donde se mues an ecu sos di e sos, na u ales y cul u ales (museos de a e, e nog á icos y a queológicos, zoológicos y bo ánicos). El obje i o es p ese a los bienes y gene aliza su dis u e público. Pe o es o se consigue a menudo, expoliando incones lejanos pa a exhibi en museos sus iquezas, es deci des inculando el pa imonio del e i o io, donde és e se ha c eado. Tan solo los paisajes na u ales, monumen os de conside able amaño, y no siemp e, o los cen os his ó icos, siguen equi iendo una isi a al p opio e eno. Con las c isis indus iales y el c ecien e u ismo cul u al, apa ece una concepción más amplia de pa imonio, como el legado de la expe iencia y el es ue zo de una comunidad. De una concepción es é ica y es ingida a los monumen os, se in e p e a aho a de una mane a más amplia, como el luga de la memo ia. Deja de mos a se en ecin os y ciudades p i ilegiadas y se hace en el ámbi o donde se ha p oducido, lo que e ue za su iden idad. Se oma conciencia de su alo como he encia de una sociedad y de su es echo ínculo con dicha sociedad y su e i o io. Su gen con ello nue as ins i uciones, ins umen os y concep os, como los paisajes cul u ales. Sus o ígenes podemos as ea los en di e sos esc i os de his o iado es o geóg a os alemanes y anceses de inales del XIX; desde los alega os de e minis as de F ied ich Ra zel, o la a ención que O o Schlü e eclama sob e la idea de landscha (paisaje) como á ea de inida po una in e - elación a moniosa y uni o me de elemen os ísicos. Y ambién en la incidencia mu ua en e na u aleza y humanidad de Vidal de la Blaché. O os au o es como Emile Du kheim y F édé ic Le Play, de ienden la elación en e o mas cul u ales y e i o io, en e paisaje y paisanaje. Pe o la in e p e ación ac ual apa ece a p incipios del siglo XX con el p o eso Ca l Saue , que analiza la ans o mación del paisaje na u al en cul u al po la acción del se humano. En “La mo ología del Paisaje” (1925) Saue de ine paisaje cul u al como el esul ado de la acción de un g upo social sob e un paisaje na u al. La cul u a es el agen e, lo na u al, el medio; el paisaje cul u al el esul ado. Saue y los geóg a os de la escuela de Be keley plan ean la idea de 40 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020 paisaje como una imagen e e ida a un e i o io, a un luga conc e o, ca ac e izado po una cul u a cohe en e y es able. O a apo ación de singula ele ancia es la del esc i o John B incke ho Jackson, al eclama a ención sob e paisajes y comunidades de la Amé ica co idiana, que ya han de endido Wal Whi man o Ma k Twain, haciendo en e a su deg adación o desapa ición, como ambién plan ean Geo ge Pe kins Ma sh o Lewis Mum o d. Lo que in e esa des aca de es a ap oximación es que paisaje cul u al es un egis o humano sob e el e i o io; un palimpses o, un ex o que se puede esc ibi e in e p e a , y asimismo eesc ibi ; en endiendo el e i o io como a i icio. El ex enso legado de Saue y B incke ho de i a hacia isiones más desc ip i as y lo e oma la UNESCO a ines del siglo XX, con una p eocupación más adminis a i a y polí ica, que académica y p oyec ual. Aunque goza de econocimien o o icial, oda ía hoy cons i uye un é mino poco común. Vean sino, las de iniciones ela i amen e complejas de la UNESCO, o las ampoco más cla as del Na ional Pa k Se ice, la en idad que más paisajes cul u ales ha p omo ido. Po ello suge imos una de inición algo más sencilla: paisaje cul u al es un ámbi o geog á ico asociado a un e en o, a una ac i idad o a un pe sonaje his ó icos, que con iene alo es es é icos y cul u ales. O dicho de una mane a menos o odoxa, pe o más sencilla y he mosa, paisaje cul u al es la huella del abajo sob e el e i o io, algo así como un memo ial al abajado desconocido. 2. LAS SALINAS, UN PAISAJE CULTURAL SINGULAR A endiendo a es a de inición, las salinas cons i uyen un paisaje cul u al muy peculia po di e sas azones. Quizás sea el paisaje cul u al que más ida albe ga, pues c ean un eco- ono en e el ambien e ma ino y el e es e. Albe gan una amplia iqueza de especies ege ales adap adas a un medio salado e inundado (algas, len ejas de agua, ba illas y sosas alac ane as). Pe o ambién insec os acuá icos, cama ones, anguilas, o a emias. Y a aen o os ilus es isi an es habi uales, como ga zas, ga ce as, co elimos, cho li ejos, ochas, uel epied as y has a lamencos. El V P og ama Ma co de las Naciones Unidas de inió el concep o de in aes uc u as as u as. Se denominan así aquellas que esul an al mismo iempo e icien es ( uncionales), sos enibles, cul as y bellas. Un ejemplo cla o son los canales de Áms e dam. Han se ido e icazmen e al anspo e de me cancías y pe sonas; se limpian una ez al día ap o echando las ma eas; o man pa e de una cul u a a aigada y son he mosos. Rei indico ambién la condición de in aes uc u as as u as pa a las salinas. Son e icien es (nos han alimen ado du an e siglos), son sos enibles ( ien o y ma eas son su uen e de ene gía p incipal), son cul as (es án a aigadas en una cul u a milena ia) y son bellas; muy bellas, me a e e ía a deci . Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel 41 O o aspec o que singula iza a las salinas es su adición milena ia. La his o ia de la sal se con unde con la de an as ci ilizaciones (sume ios, chinos, babilonios), pe o ambién con cul u as de Á ica o de la Amé ica p ecolombina. Todas ellas la ado a on, la necesi a on y come cia on con ella. Gene ó impues os y gue as, pe o ambién opónimos y economías lo ecien es, o bellas páginas li e a ias. Me e e i é en pa icula a las salinas de Cana ias, que u e la opo unidad de conoce en mi ju en ud. En su conocida sección del alle, Pa ick Geddes ep esen a di e en es o icios complemen a ios. Pues bien, el campesino cana io eunía muchos de ellos en una única pe sona. Y en e o as labo es baja en e ano a pesca , a ma isca y a ecoge sal a la cos a, pa a conse a mejo sus alimen os du an e el in ie no. Ap o echa la exis encia de cha cas de pleama , an eceden es de la iquísima a iedad de salinas que se cons uyen en el a chipiélago. Pa a ello desa olla una ica ecnología, que cub e aspec os muy a iados: adecua p ime o las lajas cos e as, y cons ui después una ica u dimb e de poce as. Aún siendo unas pequeñas islas en medio del A lán ico, desa olla una ica ipología de salinas, algunas na u ales, ap o echando cha cos de pleama sob e ba o alu ial o can iles cos e os ocosos. La mayo pa e de es as salinas son a i iciales, y podemos dis ingui cua o amilias. La p imi i a sob e oca imi a las ma e as, ap o echando cocede os na u ales. Se a a de busca el cuajo, como dicen los cab e os, o sea localiza el e eno más ap opiado pa a que cuaje la sal. La segunda, de ob a mu al con mo e o de cal, iene una la ga adición, desde la época omana has a el siglo XIX. En Cana ias las más an iguas son las de la isla del Hie o. Las e ce a amilia, salinas an iguas de ba o, es la que iene más ep esen an es. Suelen cons ui se bajo el ni el de pleama , y ene un c is alizado di idido en di e sos ajos. Finalmen e, las salinas nue as de ba o con ondo de pied a son una sabia adap ación en una ie a, como Lanza o e, ca en e de ecu sos, y donde la imaginación colec i a ha diseñado a ilugios an ingeniosos, como los co a ien os de los semb ados, los a enales, las ma e as o las ge ias. Pe o la ecnología no se queda solo en la o ma y ma e iales de los cocede os, caños, asos, ajos y aludes. También se aplica a los ingeniosos sis emas de cap ación del agua del ma . Exis e una ica di e sidad de omade os, bu ade os o es ancade os (en callao, en asa, inclinado, en caño, en can il, exca ados o con pozo y molino), que se di e encian en unción de si el agua en a, sal a o co e. Des aca asimismo la c ecien e so is icación de los molinos saline os, amon onade os, escu ide os, cocede os y sale os; y una ex ensísima a iedad de he amien as, ya sea pa a busca ma e ias p imas, o pa a la cons ucción o man enimien o, di e sas según el ipo de salina. La ac i idad en las salinas gene a no an solo paisajes de singula alo y belleza. También da luga a un pa imonio inma e ial de singula alo . En o os a ículos se habla de comida, de poesía, de música, de ida en de ini i a. Me gus a ía ei indica aquí “Las Seguidillas del Saline o” de Los Sabandeños, uno de los g upos olkló icos más impo an es de la his o ia. Un modes o y casi anónimo poe a popula , Víc o Fe nández, apodado “El Saline o” po abaja en Janubio (Lanza o e), las ansc ibe desde su memo ia al papel con 70 años. Los 42 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020 Sabandeños les ponen música, homenajeando el o igen manchego de es e géne o, pe o a su ez el alo añadido de su paso po di e en es islas. Quie o des aca o os dos aspec os: los ecue dos y las pe sonas, el lenguaje y los saline os, po que ambos me han enseñado icas lecciones. Un e i o io con muchos opónimos es un e i o io muy i ido, muy ap eciado. Po que solemos da nomb e an solo a aquello que ap eciamos, que iene signi icado pa a noso os. El desempeño de una ac i idad que como el a e de ex ae la sal gene a nume osos opónimos, que son iel e lejo de su iqueza. El lis ado de é minos u ilizados en las salinas cana ias, ela i os a su a qui ec u a, he amien as, no ias y ope a ios, es la guísimo. Y lo más in e esan e es que son é minos di e en es a los u ilizados en Balea es o Andalucía. O a lección que ap endimos abajando los úl imos ein a años en di e sos paisajes cul u ales, es la impo ancia de los ecue dos. Cons i uyen ecu sos cul u ales undamen ales. Los es igios de o os iempos, la memo ia colec i a, el pa imonio compa ido y las adiciones cul u ales de una de e minada comunidad son an impo an es, o incluso más, que sus monumen os. Con iene pues p es a especial a ención a las memo ias asociadas a un ecu so, e i a que se pie dan, ecopila his o ias, documen a , in e p e a , an es de que desapa ezcan esos es igios. La in e p e ación exige explica aquello que pe mi a a una pe sona hace se una idea p ecisa de las condiciones de ida de un momen o dado ( ipo de p oducción, cul u a, hábi os de alimen ación y es ido...). La in es igación de un pe iodo, de una sociedad, de la ans o mación de un modo de ida, de unos ecu sos… cons i uye un ing edien e undamen al de las inicia i as de los pa ques pa imoniales de mayo in e és. O a lección ap endida es que los esiden es cons i uyen los p incipales ecu sos. Son ealmen e esenciales en su u u o, an o po sus conocimien os, ecue dos e his o ia, como po su en usiasmo, una ez que econocen el alo del pa imonio acumulado. En de ini i a po que ellos son la e dade a azón pa a impulsa una inicia i a, los p incipales agen es in e esados en alo iza su pa imonio, en man ene lo y adecua lo. Tan p on o se e ue za su au oes ima, dejan de sen i se pa e de un e i o io en c isis, pa a empeza a cons ui un u u o sob e aquellos ecu sos pa imoniales. Las mejo es inicia i as así lo econocen, e inco po an a los esiden es en su diseño y p omoción. Los mejo es p oyec os analizados son ampliamen e pa icipa i os. Lo más impo an e es po an o, e o za la au oes ima de los esiden es. Los isi an es, museos e in e siones ya end án después. 3. LA FRAGILIDAD DE UN RECURSO Las salinas son ex emadamen e ágiles. Lo son po ac o es ex e nos y p opios. En e los p ime os, cabe des aca que el igo í ico educe d ás icamen e la adición de sala los alimen os pa a man ene los; disminuyendo la demanda de es e elemen o. Pe o encima su ge es a dichosa c eencia, un e dade o oxímo on, de que la sal es pe judicial pa a la salud. Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel 43 O os ac o es que explican su agilidad son especí icos de las salinas. La mayo pa e se cons uyen al bo de del ma , en e enos llanos, con un cie o ni el de insolación, ejiendo sob e ellos una he mosa u dimb e de canales y piscinas de escasa p o undidad. En de ini i a, p epa ándolos pa a que la codicia y la escasa conciencia de su alo como es imonio de una cul u a secula , los p edispongan a se ocupados po complejos ho ele os, o po g upos banales de apa amen os. En alguna ocasión es o da luga a ob as in e esan es, como el ho el Las Salinas, de Fe nando Higue as y Césa Man ique, pe o gene almen e no es así. Y eco demos como el p opio Fe nando decla a poco después, que lo mejo que ha hecho en Lanza o e es no ejecu a a ias de sus ob as. Son innume ables las salinas que han desapa ecido en Cana ias, y es u gen e ena es a pandemia. Recue do con is eza como i desapa ece alguna, que incluso habíamos p o egido como Bien de In e és Cul u al. De la cincuen ena la ga que aún quedaban en los años no en a, hoy ya no exis en más de la mi ad. Un 40% man iene algo del azado, y quedan en pleno uncionamien o apenas un 7%, o po deci lo más desca nadamen e, an solo cua o. Y lo que la codicia o la igno ancia no ha conseguido a asa , puede es a amenazado aho a po el cambio climá ico, po la subida del ni el del ma . Es os he mosos es imonios cons uidos de una cul u a milena ia equie en de muchos es ue zos, de la alineación as al de es udiosos, agen es locales y adminis aciones sensibles. ¿Qué podemos hace más allá de un homenaje g á ico, o una ememo ación a queológica? 4. A MODO DE CONCLUSIÓN Acabo con es conside aciones con espec o a es e pa imonio singula . La p ime a es que, como paisaje cul u al ágil, como e i o io ca gado de ecu sos, y po ello mismo, muy delicado, es absolu amen e imp escindible la exis encia de un p oyec o. Un p oyec o en su acepción más amplia y ambiciosa, una isión, un modelo ilusionan e y compa ido hacia el que a anza . No son su icien es los planes u banís icos, ni siquie a odas las medidas p ese ado as de los planes de p o ección. No se a a de suma in e enciones más o menos a o unadas, sino de plan ea un conjun o de obje i os consensuados con la población y los agen es del e i o io, donde odos se sien an pa ícipes. Exis e una amplia expe iencia de planes de impulso egional basados en el pa imonio, que mues an la ascendencia de es a explo ación, así como los e os de una expe iencia no edosa. Todos con emplan idén icas p emisas: iden i ica ecu sos de in e és y o ece una in e p e ación es uc u ada y a ac i a de los mismos, y na a una his o ia, capaz de a ae isi as e in e siones, de descub i opo unidades de ac i idad y á eas de p oyec o, de si ua el e i o io en condiciones de inicia un nue o desa ollo. Así lo in en amos, po ejemplo, en Tie a del Fuego (Chile), 44 Cuade no de In es igación U banís ica nº 129 – ma zo / ab il 2020 edescub iendo los es igios de di e en es cul u as, que el ien o que ía bo a y la nie e p e endía cub i . Muchos p oyec os que hemos analizado, o donde hemos in e enido, ienden a cub i unos mismos es adios. En p ime luga con iene e i a el u u o de e io o de los ecu sos. Muchos de dichos ecu sos son de amaño conside able, cos osos de man ene y de eu iliza . Pe o man ene los es c ucial, como pa e sus ancial de nues a his o ia, de nues o pa imonio cul u al. Una p ime a medida debe se p o ege los, si es p eciso inculándolos a algún ipo de p ese ación legal, de eniendo su posible de e io o. Pe o es o no es su icien e. Hay que i mucho más allá; pensa que hace con esos ecu sos, como eu iliza los imagina i amen e. Y ampoco es o esul a su icien e; hay que in e p e a los y pone los al se icio de una es uc u a más gene al, del guión de una his o ia. Pa a consegui es os obje i os es imp escindible a ae la conciencia pública. Los ecu sos pa imoniales no es án habi ualmen e “ins alados” en la conciencia colec i a. De ahí la necesidad impe iosa de la di ulgación de sus alo es. Solo si se a ae dicha a ención, apa ece án polí icas, in e siones pa a su p ese ación. La segunda conclusión es que la ica complejidad de los paisajes cul u ales exige un nue o ma co concep ual y nue os mé odos e ins umen os, un cie o es ue zo c ea i o, po que no podemos abo da los desde el edi icio eó ico, el ma co adminis a i o, o los ins umen os del planeamien o adicional. Una lección in e esan e que es amos ap endiendo, es la necesidad de in eg a es uc u as ísicas y na a i as, angibles e in angibles. Del análisis de los p oyec os más signi ica i os podemos des aca que la ges ión in eligen e del pa imonio supone un ac o cla e, po que a ae u ismo e in e siones, gene a ac i idades y pues os de abajo y muy undamen almen e, po que e ue za la au oes ima de la comunidad. En e ce luga , la he encia cul u al no se debe simplemen e p ese a . Puede gene a opo unidades de desa ollo donde coexis an alo es his ó icos y nue os alo es e i o iales. Hay que supe a una posición me amen e conse acionis a del pa imonio. La cons ucción de hoy puede ambién gene a iden idades y pa imonio mañana. “La p ese ación a a és de la ans o mación”, bien pod ía se el enunciado sin é ico. C eo que los paisajes cul u ales y en e ellos las salinas, es án llamados a juga un papel ele an e, po que cons i uyen la exp esión de la memo ia, de la iden idad de un e i o io, iden idad asimismo como p oyec o que se puede i en iqueciendo sucesi amen e. No es an solo cues ión del me o man enimien o de un legado pa imonial. Hoy más que nunca en e a la globalización, ema ización y banalización de an os paisajes, debemos apos a po in e eni en ellos alo ando su iden idad y su memo ia. Una lección bien in e esan e que hemos ap endido en es os p oyec os es que en el código gené ico de cada paisaje es a su al e na i a. Y que pa a in e eni en él debemos conoce lo y espe a lo, in eg ando es uc u as ísicas y na a i as, angibles e in angibles, pa a pone lo en alo a a és de su ans o mación. Las salinas, algunos e os como paisaje cul u al – Joaquín Saba é Bel 45 Ap endamos pues a conoce y espe a nues as salinas.   Figu a11.SalinasdeJanubio Fuen e: Joaquín Saba é Bel 5. BIBLIOGRAFÍA AA.VV. 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