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Los Mendoza y lo sagrado. Piedad y símbolo religioso en la cultura nobiliaria

Abstract

Producción Científica

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Los Mendoza y lo sagrado. Piedad y símbolo religioso en la cultura nobiliaria

Author: Carrasco Martínez, Adolfo
Publisher: Universidad Complutense de Madrid
Year: 2000
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/43295/3/Los-Mendoza-y-lo-sagrado.PDF
Cuade nos de
His o ia
Mode na
IssN:
02144018
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Los
Mendoza
y
lo
sag ado.
Piedad
y
símbolo
eligioso
en la
cul u a
nobilia ia
Adol o
CARRASCO
MARTÍNEZ
Uni e sidad
Complu ense
de
Mad id
RESUMEN
La
a is oc acia
cas ellanasupo
in eg a
lo
eligioso
den o
de su
sis ema
cul
-
u al.
La
in ensa
ac i idad
de
pa ona o
eje cida
sob e
ó denes
eligiosas,
con
-
en os y
pa oquias
cumplia
la
unción
de
asocia
la
memo ia
del
linaje con lo
sag ado
has a
monopoliza
algunos
espacios
de cul o.
En e
las
múl iples
o mas
que
adop ó
es a
ac i idad,
la
cons ucción
de
pan eones
y
capillas exp esó
de
mane a
e icaz
el
mensaje
de
sac alización
de
la
amilia.
Al
mismo
iempo,
las
ce emonias
une a ias
se ian
pa a
combina
di e sos
elemen osplás icos,
esce
-
nog á icos,
sono os
y
has a
lumínicos—pe manen esunos,
e ime os
o os—
que
ligaban
las
i udes
del
inado
y
los
alo es
de
su
es i pe
con
las
e dades
de
la
e. En
Guadalaja a,
los
Mendoza ejie on
lazos
du ade os
con
dis in as
ins i u
-
ciones
eclesiás icas
de la
ciudad
y las
incluye on
en el
discu so
de la
ama
de su
linaje.
Las
in e enciones
de los
duques
del
In an ado
se
cen a on
en
el
con en o
de
San
F ancisco,
ans o mado
en
po en e
exp esión
de las
señas
de
iden idad
del linaje
y
eje
cen al
de
la
dimensión
sag ada
de su
sis ema
de
ep esen ación.
Palab as
cla e: Linaje
Mendoza,
duques
del
In an ado,
duques
de
Pas ana,
Guadalaja a
en la
Edad Mode na,
anciscanos,
pa ona onobilia io,
mecenazgo,
une ales,
pan eones
nobilia ios,
cul o a
las
eliquias.
ABSTRACT
The
Cas ilian
a is oc acy
was able o
in eg a e
eligiousness wi hin
i s
cul
-
u al sys cm.
The
in ense ac i i y
o
pa onage
exe ed
on
eligious
o de s, con-
233
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
en s
and
pa ishes
led
o
associa e
he
memo y
o
lineage
wi h
he
sac ed
ma
-
as,
monopolizing
so ne
wo ship
a eas. As
an
example
o
his
ac i i y,
he
cons
-
uc ion
o
pan heons
and
chapeis
e ec i ely
exp essed
he
amily’s
sac ed
mes
-
sage.
A
he same ime,
une al
ce emonies
combined
di e se
a is ic,
scenog aphic, sono ous
aud
e en
Iigh ing
elemen s
—so ne
pe manen ,
so ne
epheme al
—
which
bound
he
de unc ’~
i ues
and alues
o
bis
ances y
wi h
he
u hs
o
ai h.
In
Guadalaja a,
he
Mendoza
endu ingly
linked
wi h di e en
ecciesias ical
ins i u ions
om
he
ci y,
and
hey
included
hem
as
pa
o
e
ame
in
hei
lineage.
The
in e en ions
o
he
Dukes
o
he
In an ado
we e
ocused
on
he
con en
o
San
F ancisco,
which
acqui ed
he
iden i y
signs
o
lineage,
and
was
he
cen al
axis
o
he
sae ed
dimension
o
hei
sys em
o
ep e
-
sen a ion.
Key
wo ds:
Mendoza’s lineage,
dukes
o
e
In an ado,
dukes
o
Pas ana,
Guadalaja a
a
he
Mode n
Age,
anciscans,
noble
pa onage,
une al,
nobilia y
pan heons,
wo ship
o
e
eiles.
1.
LA FAMA
Y
LAS
DIMENSIONES
DEL
PATRONATO
ECLESIÁSTICO
DE
LOS
MENDOZA
El
pa ocinio,
en
odas
sus
modalidades
y
ámbi os,
u o
pa a
la
a is
-
oc aciadu an e
la
Edad
Mode na
un
cúmulo
de
unciones
que
explican
la
abundancia
de sus
mani es aciones.
Pa ono
po
de inición,
el
g an
noble,
po
o una
pe sonal
y
po
posición
social,
en endió
como uno de
los
eje cicios
obligados
po
su ango la
p o ección
de sus
amilia es,
de
sus
clien es,
de sus
empleados,
de
sus
c iados,
de sus
asallos;
de igual
modo,
el
pa ocinio
de las
a es,
de
las
le as,
y,
quizás uno de los
aspec os
más
impo an es,
el
e e ido
al
ámbi o
de
la
li u gia
y
la
piedad, llenó
g an
pa e
de su
ac i idad.
Aho a
bien,
el
pa ocinio
no
ue sólo
a i mación
del
deco o
debido
a la
posición
social,
sino
que
indió, en cada caso,
u os
de
g an
alo
pa a
los
in e eses
nobilia ios
como
elemen o
de
pa icula
impo ancia
den o
de la
polí ica
de
p es igio
que,
con
g an e icacia,
se
desa ollópo
pa e
de
odos
los
linajes.
El
ámbi o
de la
e
y de la
piedad
o ecía
no
pocos
a ac i os
pa a
es as
p ác icas
de
conside ación
social
y,
siguiendo
las
pau as
de
conduc a
dic adas
po
la
Co ona, en és e como en
234
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
,ldol i
Ca asca
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo sag ado
an os
o os
aspec os,
la
nobleza
se
p eocupé
po
cul i a
es echas
ela
-
ciones
con
lo
eligioso’.
En e
las
di e sas
modalidades
que adop é
es a
inculación
y
que
me ece íanse des acadas,
el
mecenazgo
a ís ico
ocupa
un
luga
de
p ime
o den,
ya
que
sólo
comp endido
en cl
con ex o
de
la
polí ica
de
p es igio
se
en iende
la
mul i ud
de
exp esiones
que
en
es e sen ido
abundan
desde
Ja
Edad
Media.
De
Ja
misma
o ma,
debe
en ende se
Ja
memo ia une a ia,
e lejada
en
en e amien os
y
ce emonias,
que
ponía
colo ón
a la
ida
del noble y le
pe mi ía dispone
en
o no
a su
igu a
de
los
símbolos
del
caballe o c is iano,
el
modelo aco de
con
el ideal de
ama
nobilia ia des inado
a
pe du a 2.
Ambas
cues iones, mecenazgo
y
i ual
une a io,
deben se
inse adas
en
la
másamplia
es a egia
de
canaliza
la
in luencia
que
sob e
la
sociedad
dis u aba
la
Iglesia
como
mediado a
an e
Dios.
Po ello,
la
undación
de
con en os,
iglesias
y
capillas,
el
in e és
po
p ocu a se
sepulc os
espec acula es
en
luga es
sag ados,
la
p o usión
de las
a mas
de los
linajes
en los
emplos,
las
donaciones
en
dine o,
obje os
de cul o y
pa amen os,
en
suma,
la
capi alización
de los
símbolos
y de los
espacios
eligiosos,
e an
signos
isibles
de
la
ama
amilia
o
indi idual
an e los ojos de los
ieles
y
inculaban
el
p es igio
de la
nobleza
con las e dades de la
e.
Luisa Ma ía
de
Padilla,
condesa
de
A anda,
au o a
que
no
sólo
po
o igen
y
ambien e
enía
una opinión
azonada
sob e cuáles
e an
las
i
-
udes
que
debían
ado na
al noble,
conside aba
que la
amapós uma
e a
co ola io
de
una
ida i uosa
y de
una ac i ud
digna
an e
la
mue e.
A
es as
cues iones
pos e as
del
deco o
nobilia io
dedicó
no
pocas
páginas
de su
Idea
de
nobles3,
un denso
a ado
sob e
la
conduc a
y las
i udes
que
había
de
euni quien
po
nacimien o
dis u aba
de
una
posición
p i
-
ilegiada.
Padilla
de endía
una
idea de
nobleza
basada
en el
es ue zo
pe
-
¡
Sob e
el
pa ona o,
desde sus
múl iples
pe spec i as,
éase
el
abajo
de
Ale
-
jand o
LÓPEZ
ÁLVAREZ,
Ideología,
con ol
social
y
con lic o
en el
An iguo
Régimen:
el
de echa
de
pa ona o
de
la
Casa
ducal
sob e
la
p ocesión
del
Co pus
Ch is i de
Béja ,
Béja ,
1996.
2
JARA
FUENTE,
José
An onio:
«Mue e,
ce emonial
y
i ual
ne a io:
p ocesos
de
cohesión
in aes amen al
y de
con ol
social
en la
al a
a is oc acia
del
An iguoRégimen
(Co ona
de
Cas illa,
siglos
XV-XVIII»>,
en
Hispania,
LVI/3,
n.0
194
(1996),
pp.
861-883,
queu iliza
como
ejemplo
p ecisamen e
la
casa
ducal
del
In an ado.
PADILLA
MANRIQUE
Y
ACUÑA,
Luisa
Ma ía
de,
condesa
de
A anda:
Idea
de
nobles.
Sus
desempeños
en
a o ismos.
Pa e
Quan
a
de
nobleza
i uosa. Za agoza,
1644.
235
Cuade nos de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
sonal y no en la
he encia,
pues «el
iun o
es
del á bol y no de
la
ie a
en
que es á
plan ado»4,
y
educía
las
opciones
del
noble de
cuna
a
se
un
hé oe
o un
san o
y,
cualquie aque
uese
la
ca e a
elegida,
hab ia
de
« lo
-
ece
con
p opios
ac os he oycos»,
ya que
«dicha
y
no
i ud
es
ene
ilus
-
es
p ogeni o es:
es o
no
es á en
mano
de
nadie,
no
podemos
escoge
el
se
na u al,
el
mo al
sí,
que es la
calidad
e dade a,
glo ia
y
lus e»5.
Lle
-
ada
po
su
a án
de
mos a
es e
es echo
y
di icil
p og ama
i al,
al
comienzo
de su
lib op oponía
un
ejemplo
del
pasado,
bien
conocido
po
el
público
a
quien
se
di igía.
El
modelo elegido
e a Iñigo
López
de
Men
-
doza,
p ime
ma qués
de
San illana,
quien
compendiaba,
según
la
au o a,
la suma de
p incipios
de
conduc a,
acciones
en su
ida
y
buen
mo i
que
se ia
de espejo en el
que
mi a se6.
Si
la
condesa
de
A anda
enía
en an al o luga la
memo ia
del
p ime
San illana, como
ejemplo
que
sin e izaba
las
i udes
nobilia ias
de ipo
eligioso,
mo al, mili a
y polí ico7,
más aún
en e
los
miemb os
del linaje
de
Mendoza
su
ecue do cons i uía
una
de las
p incipales
señas
de
iden
-
idad.
Los
esc i o es
del
en o no
mendocino
no
deja on
de
enal ece
su
ama
y
le
in oca on
como
modelo.
Un descendien e
del
ma qués,
el
cua o
duque
del
In an ado,
cul i ó
las
le as
como lo
había hecho
el
p ime
San illana,
y dedicó un
Memo ial
de
cosas
no ables
a
su hijo y
he ede o
Diego
Hu ado
de
Mendoza;
el
ex o,
cen ado
en el
alo
ejem
-
pla izan e
de la
his o ia an igua
y
u ado
de ci as de
au o es clásicos,
comenzabacon
un
elogio
al
an epasado,
«que
la
ama
de
odos
se la lle ó
oda
(y
con
mucha
azón) solo uno,
que
ue el
ma qués
don Iñigo
López
de
Mendoza,
ues o
agúelo»8.
Así
quedó
en la
memo ia
amilia
un
espacio
p e e en e
pa a
San i
-
llana,
no
sólo
po
se un
an epasado
de
b illan e
ayec o ia,
sino
po
adqui i
un
p o undo
alo
simbólico
al
pe soni ica
en su
pe sona
un
modelo
de
ac uación
y de
i udes.
Po
an o,
aunque
la
condesa
de
A anda
se
es o zase
po
desliga
la
idea de
nobleza
de la
he encia
de los
Ibid.,
p.
55.
6
Al
comienzo
de la
ob a
hayuna
«Recopilación
sucin a
de la
exempla ida,
i
-
udes
he oicas
y
eliz
ánsi o
de
don
Iñigo
López
de
Mendoza,
ma qués
de
San illana,
digna
idea
de odo
P íncipe
y
noble»,
PP.
1-46.
«P ólogo»
de la
misma
ob a, sin
pagina
8
LÓPEz
DE
MENDOZA,
Iñigo,
cua o
duque
del
In an ado,
Memo ial
de
cosas
no a
-
bIes,
Guadalaja a,
¡564, «P ólogo»,
ol.
1.
236
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asca
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo sag ado
an epasados,
és a
ue
cimen ada
po
los
Mendoza, como
hicie on
los
demás
clanes
a is oc á icos,
en la
memo ia
de sus
más
signi icados
an e
-
ceso es.
Aunque
no en
odos
los
casos
los
linajes
nobilia ios diseña on,
y
pos e io men e
ejecu a on, p og amas comple os
que
esal asen
las
i
-
udes
inculadas
al
apellido
y
a
los
an epasados
que
las
co obo aban
con
su
ayec o ia, odos,
en
alguna medida, a a on
de
ap o echa
las
opo
-
unidades
que
en es e
sen ido
se
les
p esen a on.
El
i ual
en
o no
a la
mue e
c is iana,
en iquecido
po
los
humanis as
con
la
inco po ación
de
la
adición
clásica,
pasó a se un
ehículo
adecuado
de
exp esión
de
pode .
Desde
el siglo
XV,
siemp e
a
pa i
de las
o mas
ensayadas
po
la
co ona,
la
nobleza
cas ellana
encon ó
en lo
une a io
un
conjun o
de
mani es aciones
p opicias
pa a
p oyec a
la
memo ia
del
inado
y
e o za
la
imagen
del
linaje9.
La
elección
de un
espacio
eligiosoconc e o
—monas e io,
con en o
o
iglesia
pa a albe ga
los
es os
de
los
pa ien es
ue,
po
an o,
una
decisión
que
enía
mucho
que
e
con
la
p o
-
longación
de
la
polí ica
de
p es igio
del
noble
después
de
la
mue e
y
am
-
bién
con
la
p oclamación
de
la
pe i encia
del
apellido
más allá
de los
indi iduos.
Pe o,
además,
la
inculación
con
un
espacio sag ado p odujo
consecuencias
pa a
las
comunidades
eligiosas
que, de
alguna mane a,
quedaban
ligadas
al noble y su
descendencia.
De es a
o ma
comenza on
a
eje se
elaciones
en e
la
nobleza
y
las
ó denes
eligiosas
o
cabildos
de
sace do es
que
no
se
limi a on
a la
celeb ación
de la
li u gia
de la
mue e
y al
ecue do
del
allecido
a a és de las misas
p e is as
en las
mandas
es amen a ias.
Con
la
elección
de
en e amien o
po
pa e
de Ped o
González
de
Mendoza
se
inaugu ó
una
elación es echa
en e
es e
linaje
y
el
con
-
en o
de San
F ancisco
de
Guadalaja a.
Desde
ines
del
siglo
XIV
Ped o
González
y sus
descendien es apo a on
su
pa ocinio
y,
a
cambio,
la
o den
anciscana
les
p opo cionó
un
espacio
pa a
eco da
la
ama
de
sus
mue os
y
una
ibuna
pa a
publici a
las
i udes
del linaje.
Fue es a
una cos umb e
no sólo
obse ada
po
el
onco
p incipal
del
linaje
men
-
docino,
pues o as
amas
del
mismo
busca on
ambién
la
con e sión
de
Ace ca
de
es as
cues iones
en el
siglo
XV
éase
YARZA
LUAcEs, Joaquín:
«La
imagen
del ey y la
imagen
del
noble
en el
siglo
XV
cas ellano»,
en
RUCQUOT,
Adeline
(ed.),
Realidad
e
imágenes
de/pode
España
a ines
de
la
Edad
Media,
Valladolid, 1988,
PP.
268-269
y
280-287.
237
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269

Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo
sag ada
de e minados emplos
en
pan eones
amilia es’0.
En
es a
línea
de
con
-
duc a
debe
en ende se
la
me ced concedida
po
el
empe ado
Ca los
y
a
la
ma quesa
del
Cene e,
Mencia
de
Mendoza,
pa a
que
ella,
sus
pad es
y sus
descendien es
uesen
en e ados
en la
capilla
de los T es
Reyes
de
la
iglesia
de los
dominicos
de
Valencia,
ob enida
en
153511,
o la
amplia
-
ción
y
e o ma
de la
colegia a
de
Pas ana,
emp endida
po
Ped o
Gon
-
zález
de
Mendoza,
hijo
del
p ime
duque
de
Pas ana,
un
e dade o
monumen o
úneb e
a
sus
pad es
y a sus
abuelos,
los
condes
de
Méli o’2.
2. UN ESPACIO PARA LO
SAGRADO
EN LA
GUADALAJARA
DE
LOS
MENDOZA. SIGLOS
XV
Y XVI
Todos
los
au o es
a iacenses
que
a an
del
con en o
de San
F an
-
cisco
se
hacen
eco de la
adición
del
o igen
empla io
de su áb ica. La
eina
Be enguela,
seño a
de
Guadalaja a
asabandona
el
ono
a
su hijo
Fe nando
III,
hab ía
sido
quien
cos eó
la
e ección
del
cenobio
pa a
los
caballe os
y
monjes
de la
O den
del
Temple. T as la
sup esión
de la
obe
-
diencia
empla ia
en
Cas illa,
en 1313,
hab ía
quedado
abandonado
has a
que, en 1330,
llega on
los
p ime os anciscanos
con en uales,
pa oci
-
lO
Una
ob a
de
conjun o
sob e
eí
mecenazgo
del linaje
desa ollado
en
Guadalaja a
y
su
p o inciacuyo p incipal
alo eside
en
ca aloga
de
mane a
exhaus i a
odas
las
mani es aciones,
es la de
FERNÁNDEZ
MADRID,
MA
Te esa:
El
mecenazgo
de
los
Mendoza
en
Guadalaja a,
Guadalaja a,
1991.
En
es e
abajo
se
p es a
especial
a ención
a
las
ela
-
cionescon
las
dis in as
amilias
de la
comunidad
anciscana.
Licencia
o o gada
en
Ba celona
el
18
de mayo,
A chi o
His ó ico
Nacional
(AHN),
Sección
Nobleza
(Nobleza),
Toledo,
Fondo
Osuna
(Osuna),
leg. 1847,
n.0
6.
Has a
allí ue
asladado
el
cadá e
de su pad e,
Rod igo
de
Mendoza,
desde
el
con en o
de la
San isima
T inidad,
ambién
de Valencia,
donde había
sido
deposi ado
el
23
de
eb e o
de
1523,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1847,
n.0
5.
2
HERRERA
CASADO,
A.:
Pas ana,
una
illa
p incipesca,
Guadalaja a,
1992,
Pp.
59
y
55.
~
El
o igen
empla io
delcon en o
de San
F ancisco
es
e e ido
sin
ninguna
en
-
ica
po
SALAZAR,
Ped o
DE
(O.EM.),
Co onica
y
his o ia
de
lajiundación
y
p og esso
de
la
P o incia
de
Cas illa
de
la
O den
del
Biena en u ado Pad e
San
F ancisco,
Mad id,
1612, p.
222.
Sin
emba go,
TORRES
Y
PÉREZ,
F ancisco,
en su
His o ia
de
la
MuyNoble
Ciudad
de
Guadalaxa a,
Guadalaja a,
1647,
ma iza
en
algo
la
adición
gene almen eacep ada:
«En
la illa de
To ixa es leguas
de
Guadalaxa a—esc ibe
To es—
hubo
un
con en o
de la
eligión
de los
empla ios
llamadoSan
Veni o
(assí
238
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Ádol ¿ Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
nados
po
la
in an a
Isabel
de
Cas illa,
hija
del ey
Sancho
1V’3.
Sin
emba go,
no
con amos
con
ningún sopo e
documen alque
apoye es a
explicación
y,
como
señaló
hace
iempo
F ancisco
Layna
Se ano,
la
a
-
dición
p esen a
nume osas
incong uencias,
pues,
en
p ime
luga ,
exis ía
un
monas e io
empla io
en la
ecina
localidad
de
To ija
y
es
dudoso
que
an
ce ca
se
hubiese
undado
o a
comunidad;
además,
se
sabe
que
los
bienes
del
Temple
no
ue on
abandonados
as
la
sup esión,
sino que
ue on ans e idos
a
los
hospi ala ios
de San
Juan
de
Je usalén;
inal
-
men e,
concluye
Layna,
ampoco
hay
documen o
en el
que
se
haga
men
-
ción
de la
llegada
de los
anciscanos
p opiciada
po
la
in an a
Isabel’4.
Des uidas
la
biblio eca
y el
a chi o
del
con en o
po
los
anceses
du an e
la
Gue a
de
la
Independencia,
sólo
se
conse an
algunospapeles
que as
la
desamo ización
pasa on
dis in as
icisi udes has a
ecala
en
la
Sección
de
Cle o
del
A chi o
His ó ico Nacional
y
los
escasísimos
documen os
que
queda on
en
pode
de los
Mendoza,
inco po ados
luego
al
a chi o
de
la
casa
de
Osuna
y hoy
deposi ados
en la
Sección
Nobleza
del
AHN,
si uada
en el
Hospi al
Ta e a de
Toledo.
A
al a
de las
ca as
de
undación,
las
cons i uciones
y de
cualquie
o o egis oque
da e
la
llegada
de
los
anciscanos
a
Guadalaja a
o
explique
la
cons ucción
del
edi icio,
el
documen o
más
an iguo
en e
los
conse ados
es
un
albalá
de
Ped o
1
echado
el
8
de
eb e o
de
1364
po el cual
se
concedía
a la
comunidad
anciscana
la
mi ad
de
la
en a
del
peso
de
la
ha ina
de
la
illa
de
Guadalaja a’5.
En ese
momen o
la
ac i idad
del
con en o
debía
es a
plenamen e
in eg ada en
Ja
ida
local, a
juzga
po
las
azonesque
se
aducen
pa a
la
concesión,
en
plena
salida
de la
c isis
en los años
cen
-
ales
del
siglo
XIV,
mo i adapo
una
«c uel
pes ilencia»
que
asoló
la
ciudad,
du an e
la cual el
concejo
hizo p ocesión
y
p omesa
de
concede
lo
nomb a
una
bula
del
papa
Alexand o
3n);
és os
enían
o a
cassa
en Guadalaxa a, o
pa a i i
alguna
pa e
del
año
o
po
ene
hacienda
en la
ciudad
que
equi iese
assís
-
encia,
o
po
su
saludable
o
delei osso
si io
se i se
de
ella
pa a
amena g anja, po
algunas
de
es as
causas
la
ubie on.
La
ze idumb e
de
es o
es
no o ia
adícíon...»,
ol.
112
.
~
LAYNA
SERRANO,
F ancisco:
Los
con en os
an iguos
de
Guadalaja a,
Mad id,
1943,
Pp. 128-129. Sin
emba go,
ARTEAC,A
Y
FALGUERA,
C is ina:
La
Casa
de/In an ado,
cabeza
de
los
Mendoza,
omo
1,
Mad id,
1940,
p.
55,
epi e
la
adición
empla ia
sin más
comel3 ano.
15
El
p i ilegio
eal
es á
ansc i o
po
Ped o
DE
SALAZAR,
op.
ci .,
Pp.
224-225
y
po
ToRREs,
F ancisco,
op.
dM
ois.
52 -SJ ;
ambién
lo
ep oduce
LAYNA
SERRANO,
E,
op.
cii.,
p.
129.
239
Cuade nos de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
la
en a
a
los
ailes
de San
F ancisco;
una
ez
inalizada
la
epidemia,
se
pidió
licencia
al
ey
pa a
lle a la
a
e ec o’6.
Po an o, ya
es ablecido
el
con en o
anciscano
en la
ciudad,
Ped o
González
de
Mendoza
(1340-1385),
cuya
o una
se
ligó
du an e
la
gue a
ci il
cas ellana
a los
T as áma a,
cuando
undó el
p ime
mayo azgo
de
la
amilia
en 1380,
se
p eocupó
po
desa olla
los
elemen os simbólicos
de
su
ama
y eligió
Guadalaja a,
la
ciudad
donde
había
nacido
y que
ambién
desde es a
misma
época
se ía
obje o
de
conquis a
polí ica
po
los
Men
-
doza’7,
como
ma co
espacial
donde
dis ibui
los
símbolos
del linaje
pa a
las
gene aciones
enide as. En e
las
muchas
acciones
que
emp endió
pa a
jus i ica
su
ida
y su
posición
—y
de
cuya en abilidad
dis u a on
sus
descendien es
ocupan
un
des acado
pues o
las
ela i as
al
pa ocinio
eligioso
y
eclesiás ico,pa icula men e
las
e e en es
a
p opo ciona se
el
ánsi o
a la
ida
e e na.
Así
escogió
como
luga
pa a
se
en e ado
jun o
con
su
muje
y que, en
adelan e
si iese
de
pan eón
a
sus
suceso es,
el
con en o
de San
F ancisco,
si uado
ex amu os
de la
ciudad’8.
En su
es
-
amen o
mandó
se
allí
en e ado, amo ajado
con
el
hábi o
anciscano’9,
y
que
los
es os
de su
segunda
muje
descansasen
a su lado. Pa a su e e no
16
F ancisco
TORRES
la
jus i ica
po
el
papel
que
los
ailes
anciscanos
había
jugado
en la
«a licción»
su ida
po
la ciudad,
op.
ci .,
ol.
52 .
Sob e
el
mo i o
de
la
limosna,
comoag adecimien o
po
la
inalización
del
azo e
de la
epidemia
de
pes e, éase
un
ex ac o
de la
«C ónica
de la
San a
P o incia
de
Cas illa,
lib o
cua o,
capí ulo
segundo.
De
una
limosna
que
la
ciudad
de
Guadalaja a
dio
a
es e
con en o»,
en
AHN,
Sección
de
Cle o
(Cle o),
leg.
2099.
Fn
los siglos
siguien es,
desde
los
Reyes
Ca ólicos
has a
Ca los
11,
se
eno a on
en
dis in as
ocasiones
las
con ibuciones
del
ayun amien o
de
Guadalaja a
al
con en o
de
San
F ancisco,
en
AUN,
Cle o,
leg.
2099.
7
Sob e
la
ocupación
del
pode
po
los
Mendoza
en la
ciudad
de
Guadalaja a,
éase
LORENZO
CADARSO,
Ped o
L. y
GÓMEZ
URDÁÑEZ,
José
Luis: «Los
en en amien os
en e
el
pa iciado
u bano
y la
a is oc acia
seño ial:
Guadalaja a
y los
Mendoza,
siglos
XV-
XVII»,
en
No ba,
15
(1995);
éase
ambién,
MIGNOT,
Ca oline:
«Le
municipio
de
Gua
-
dalaja a
au XX’éíne
siécle.
Sys eme
adminis a i
e
économique
(1341-1567)»,
en
Anua io
de
Es udios
Medie ales,
14(1984),
Pp.
58
1-609.
~
Sob e
la
impo ancia
que
pa a la
nobleza
ienen
los
sepulc os
y las
capillas
une
-
a ias
en el
siglo
XX’,
como
exp esión
de
su
pode ,
como
seña
de
iden idad
del
linaje
y,
en
ocasiones,
comoconsecuencia
de
una
no able
sensibilidad
es é ica,
éase
YARZA
LUACES,
Joaquín,
op.
ci .,
Pp. 280 y ss.
‘~ La
cos umb e
de
hace se
en e a
con
el
hábi o
anciscano
po
pa e
de los eyes,
en
VARELA,
Ja ie :
La
mue e
del
ey
El
ce emonia/ une a io
de
la
Mona quía
españa/a
(ISOO-I800),
Mad id,
1990,
Pp.
18
y
81-82.
Véase
es a
ob a, en
gene al,
pa a compa a
el
i ual
une a io
de los
mona cas
con
el de los
g andes
nobles.
240
Cuade nos de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
descanso,
do ó
«qua o
capellanías
pe pe uas
pa a
siemp ejamás,
en
que
seancan adas
misas en cada un
año
pa a
siemp e
jamás po
los
ayles
del
dicho
monas e io»20
con
el
dine o
que
en aba
el
pecho
de
la
aljama
de los
judíos
de
Guadalaja a,
de echo que
se
encon aba
en
pode
del
Men
-
doza21.
Asimismo,
o denaba
que a
cos a
de
sus
bienes
se
cons uyese
un
claus o
pa a
el con en o:
«...
que
sea
echa
e
lab ada
y
edi icada
de
los
mis ienes
oda la
claus a
del
dicho
Mones e io
de
San F anzisco
de
Quadal aja a,
según
que
yo
y
la
dicha
Aldonza
Fe nández
mi
muge
lo
enemos
mandado»22.
El
suceso
y
p imogéni o
de Ped o
González,
Diego
Hu ado
de
Men
-
doza
(1365-1405), Jus icia
Mayo y
Almi an e
de
Cas illa, man u o
la
línea
emp endida
po
su
pad e
y
siguió
a o eciendo
al con en o. A
su
cos a
se
ehizo
as
el
incendio
que
lo
des uyó
casi
po
comple o
a
ines
del siglo
X1V23,
ap o echando
la
ocasión
pa aedi ica lo
con
mayo es
p o
-
po ciones24.
Como
su
pad e, en su
es amen o mani es ó
el deseo de
se
en e ado
en el
con en o
con
el
hábi o
de San
F ancisco,
jun o
a
su
muje :
«P ime amen e,
o esco
mi
ánima
a
Dios
Pad e
que
la
c ió
y el
cue po
a la
ie a
onde
es
inado.
E
mando
que
quando
ue e
la
olun ad
de
Dios
de
me
leba
des e
mundo
en
que
yo
ago a
so,
que
el
mí
cue po
sea
en e ado
en
el
monas e io
de
san
F anzisco
de
Guadal aja a,
en
el
su
há i o,
en
pa
de
la
sepul u a
de
DA
Ma ia
mi
muge ,
ija
del
ey
D.
En íque,
que
Dios
pe done»
25~
Como
en
el
momen o
de
o o ga
es amen o
la
econs ucción
no
es aba
aún
concluida,
o denó
a
sus
he ede os
que
la
con inuasen
—men
-
cionaba
en
especial
la
capilla
mayo —
y,
lo
que
es
más
impo an e,
con-
20
Tes amen o
o o gado
el 9
de
agos o
de
1383,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1762,
nY
5
(2).
Las
capellanias
ue on
undadas
po
su
iuda
el
11
de
diciemb e
de
1385,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna, leg. 1842,
nY
3.
21
La
en amon aba
11.000
ma a edies
al año.
22
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna, leg.
1762,
n.”
5
(2).
23
Se
conside an
dos
echas
pa a
el
incendio,
1394
ó
1398.
24
LAYNA
SERRANO,
E,
op.
ci .,
p. 131.
25
Tes amen o
del
Almi an e
de
Cas illa
Diego
Hu ado
de
Mendoza,
echado
en
El
Espina
(Sego ia), el 2 de ab il de
1400,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1762,
n.0
7.
241
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
F ay
An onio
de
Mendozaunía
la
pe enencia
al linaje el hecho
de
se
miemb o
de la O den y
ocupa
pues os
de
gobie no
en la misma. Pe o
no
ue
es e el único
Mendoza
que
desempeñó
ca gos
en la
p o incia
ancis
-
cana
de Cas illa. En
1598
ue
ele ado
al
p o inciala o,
en el
capí ulo
cele
-
b ado
en
el
con en o
de
To elaguna,
Ped o
González
de
Mendoza
(1510-
1639), hijo de Ruy
Gómez
de
Sil a
y de Ana
Mendoza
de la Ce da,
p íncipes
de
Eboli
y
Méli o
y duques de
Pas ana
y
Es eme a,
que
había
sido
gua dián
del
con en o
de Tala e a y e a
consul o
del
Consejo
de la
Jnquisición46.
Es os
ue on
sólo los
p ime os
pasos
de
una
la ga
y
uc í
-
e a
ca e a den o
de la
je a quía
eclesiás ica.
Después
ocupó
la sede
episcopal
de Bu go de
Osma,
ue
nomb ado
a zobispo
de
G anada
(1610)
y
pos e io men e
de
Za agoza
(1615),
pa a e mina
sus
días
como
obispo
de
Sigiienza.
El
hecho
de
conclui
su
ida
eclesiás ica
en la sede
segun
-
ina
ino
a
pone
el
b oche
a
una ayec o ia
en
la
cual el
pun o
de
e e encia
desde el
p ime
momen o
había
sido la
igu a
del
ca denal
Ped o
González
de
Mendoza,
su
an epasado.Bau izado
po
sus
pad es
los
duques
de
Pas ana
como
Fe nando
de Sil a,
cuando
p o esó
la
egla
an
-
ciscana
se
lo
cambió
po
el
de
Ped o
González
de
Mendoza,
en
ecue do
de su
an eceso
y,
como
és e, pa ocinó
muchas
ob as
en las
dis in as
sedes
que
ocupó,
sob e
odo
en
Sigúenza
y en la
illa
ducal
de Pas ana,
sede de su
amilia,
los Sil a
Mendoza.
En
Pas ana
e o mó
y
amplió
la
iglesia
de
la
colegia a
en
1637,
en
cuya
c ip a
cons uyó, sin
duda
omando
como
modelo
el de los
duques
del
In an ado
en el
con en o
de
San
F ancisco
de
Guadalaja a,
un
pan eón
pa a
el
linaje.
Los
epi a ios
de
sus
pad es
y de sus
abuelos
~—condesde
Méli o—,
que
deco an
el emplo,
comple a on
un
p og ama
de
memo ia
amilia
simila
al
de
sus
pa ien es
4.7
Mendoza
de
Guadalaja a
46
Ibídem,
p.
95.
‘~
Sob e
el
obispo
Ped o
González
de
Mendoza,
éase
HERRERA
CAsADo,
A.:
Pas
-
ono, una i/la
p incipesca,
Guadalaja a,
1992,
Pp.
122-123,
ace ca
de
las
ob as
eali
-
zadas
po
el
p elado
en la
colegia a,
PP.
59
y
Ss.;
ambién,
BOYDEN,
James
M.: The
cau
-
ie
and
he
King.
Ruy
Gómez
de Sil a, Phi/¡p
II
and
he
Cou
o
Spain,
Be keley,
1995,
Pp.
147-148,
y
SANTAGLALLA
LLAMAS,
M.:
Pas ana.
apun es
pa a
su
his o ia, a e
y
a
-
diciones, Ta ancón,
1979.
248
Cuade nos de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269

Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
3.
EL
CONVENTO
DE SAN
FRANCISCO,
TEMPLO
DE LA
MEMORIA
DE
LOS
DUQUES
DEL
INFANTADO
EN
EL
SIGLO
XVII
3.1.
El
p og ama
de
e o mas
en
la
iglesia
del con en o:
el
p ime
pan eón
ducal,
el
e ablo
de las
eliquias
y el
anspa en e
Du an e
el siglo
XVII
se
ealiza on
las
in e enciones
más
impo
-
an es
de los
duques
del
In an ado
en la
iglesia
del
con en o
de San
F an
-
cisco
desde el pun o de
is a
de
la
ans o mación
del
emplo
en
monu
-
men o
une a io
de
la
amilia.
Fue la
sex a
duquesa
Ana
de
Mendoza
(1554-1633)
quien
abo dó
la
ans o mación
de la
capilla
mayo y
la
cons
-
ucción
de
una
c ip a
debajo
de és a
des inada
a
pan eón
ducal.Cie o
es
que
el
Seiscien os
supuso
el
oscu ecimien o
de
Guadalaja acomo
espacio
ep esen a i o
de los
Mendoza,
pues la amilia
se
asladó
a la
co e,
p i
-
me o
a
Valladolid
y
luego
a
Mad id;
sin
emba go
es a
decisión
polí ica
no
implicó
el
abandonocomple o
de
Guadalaja a,
que
en
i ud
de
las
ob as
emp endidas
pues la
duquesa
Ana en
la
iglesia
de San
F ancisco
e o zó
su
papel
de seña de
iden idad
del linaje.
El
paso inicial ue
la
plenain eg ación
de la
comunidad
anciscana
de
los
obse an es
de
Guadalaja a
en la
ó bi a
de
In an ado,
p oducida
en
1605,
cuando
la
duquesa
Ana
ob u o
la
ex ensión
de
su
pa ona o
a
odo
el con en o,
concedido
po
la
p o incia
de
Cas illa
«po las
muchas
obli
-
gaciones
que
aquel
con en o
y
oda
la
O den
iene
a su
casa
[del
In an
-
ado]
y
pe sonas>08,
hecho
que
enía
una
segunda lec u a,
pues
«así más
obligados
los
duques
acudie on
al
aumen o
del
con en o
ayudando
con
magni icencia»49.
El
plan
de
ob a
p opiciado
po
Ana
de
Mendoza
incluía
p ime o
la
cons
-
ucción
de la c ip a
pan eón
y la colocación
encima
de és a de
un
nue o al a
mayo ,
que
u o que
se
adelan ado
sob e la posición
del
p eceden e
pa a
da
cabida
a
un
anspa en e
que
se
ab i ía en el ábside
del
emplo.
Hacia
1625
los
abajos
más
g uesos debie on
es a
comple os, y
se
aslada on
ados
cue pos
que has a el
momen o
es aban
en dis in os pun os de la iglesia, la
mayo
pa e
en la capilla
mayo .
Así lo
na a
el
jesui a
He nando
de
Pecha:
48
SALAZAR,
E
DE,
op.
ci .,
p.
226.
‘~
TORRES,
F.,
op.
d ,
ol.
1
13n
249 Cuade nos de
His o ia
Mode na
2000, 25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
«A
la
bó eda
e e ida hizo
aslada
la
duquesa
los
cue pos
de
sus
pad es,
de
sus
dos
ma idos,
de
sus
hijos
y
hijas,
de
la
duquesa
niña
doña
Ysabel
de
Mendoza,
ma quesa
de
Mon escla os,
hija
unica
de
sus
pad es,
casada con
ma imonio
a o
con
el
duque
don
Rod igo
que
oy
i e,
dispensando
su
sane idad
en
la
edad
y
an es
de
llega
a los
onge
años
mu ió.
En
es a
bó eda,
que
po se
pequeña
no
cupie on
más
cue pos,
dexó
la
duquesa
doña
Ana
luga
pa a
sí.»50.
Según
es a
elación
de
cue pos
deposi ados
en el
pan eón,
sólo
en a on
en él
pa ien es
di ec os
de la
duquesa
con
los que,
lógicamen e,
debía
sen i lazos pe sonales
más ue es
y que,
po
o o
lado,
ya no
podían
encon a
acomodo
digno
en
la
capilla
mayo ,
pues,
como
dice
Pecha,
«ab íanse
sepo ulas
(sic) en el suelo,
pa ecióle
a
la
duquesa
Doña
Ana que es a a
aquello
en
poca
auc o idad>01.
En
la
capilla mayo
de
la
iglesia
se
decidió
la
duquesa
a
sus i ui
el
al a
exis en e,
que
da aba
de
iempos
del
e ce
duque,
quien
lo
había
asladado
desde
el
Salón
de
Linajes
del
palacio
ducal52.
Quizá
la
ob a
más
impo an e
sea el
nue o
e ablo,
enca gado
a
un
a qui ec o
ancis
-
cano,
ay
F ancisco
Mi ,
pe enecien e
al
cenobio
de
Guadalaja a
en e
1622
y
1626.
No
disponemos
de
más
da os
biog á icos
de es e
a is a,
y
ampoco
se
le
conocen
más
ob as
que
el
e ablo
de
la
pa oquia
de
~
He nando
DE
PECHA,
5.1.,
His o ia
de
Guadalaja a
y
cómo
la
eligión
de San
Ge ónimo
en España
ue
undada
y
es au ada
po
sus
ciudadanos.
Guadalaja a,
1977
(p ime a
imp esión
del
manusc i o
dc
1632),
p.
342.
Si
Ibídem.
52
Según
PECHA,
op.
ci .,
pp.
271-272:
«Desde
su
ie na
edad
se
mos ó
nues o
Diego
Hu ado
de
Mendoza
[ e ce
duque
del
In an ado],
pío
debo o,
ch is ianíssimo,
y
hubo
an
g ande a iqión
a
los
o icios
y
ce emonias
de la
iglesia,
que
hizo
su
cassa
unaiglesia
o
capilla
eal,
donde
enía
sus
capellanes,
can o es,
menes iles,
ó gano
y o os
ins umen os
músicos
conce nien es
al
o icio
di ino.
Dedicó
po
capilla
suya
la
sala
g ande
de los
linajes,
cuyo
echo
con
a esones
do ados
(queen onces
es aba
casi
nue o)
hecho
un
asqua
de o o,
en
el
es e o
de
la
manode echa
un
al a
con
un
e ablo
de
igu as
pequeñas
de
alla
en e a,
y
media
alla
a la
usanca
de
aquel
iempo,
que
después
quando
se
deshizo
la
capilla,
se lo
die on
al
conben o
de San
F ancisco
de la
dicha
ciudad
donde si bió
de
e ablo
en el
al a
mayo ,
has a
que
la
duquesa
doña
Ana
de
Mendoza
les
hico el
que
oy
ienen».
250
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
Nues a
Seño a
de
la
Fuen e,
e minado
en 1624,
la
a qui ec u a
del
úmulo
une a io
del sex o
duque
del
In an ado
—del
que
se
habla á
a
con inuación—,
el
e ablo
mayo de la
iglesia
de San
F ancisco
y
la
es
-
au ación
de la
iglesia
de La
Piedad53,
ambién
una
undación
mendo
-
cina54.
En
cuan o
al
e ablo
de San
F ancisco,
sólo
disponemos
de las
des
-
c ipciones
de
quienes
u ie on
la
opo unidad
de
con empla lo,
pues ue
des uido
du an e
la
ocupación
ancesa
en
la
gue a
de la
Independencia.
El
jesui a
Pecha
así
lo e a a:
«[La
sex a
duquesa
del
In an ado]
hizo
un
e ablo
pa a el
al a
mayo ,
ex~elen e ob a
de
emsamblaje y
escul o ia,
muy bien
do ado,
y
es o
odo
con
al
a i iqio
que
po
amoyas
los
able os
de
pin u a
suben
unos
y
bajan o os,
y
en
lo
in e io
del
e ablo
des
-
cub en
unos
elica ios
admi ables, llenos
de
eliquias
en
u nas
do adas,
en
medios cue pos
de
sanc os,
en
b azos
cu iosamen e
ado nados»55.
~“
Sob e
la
undación
del
bea e io
po
B ianda
de
Mendoza,
hija
del
segundo duque
del
In an ado, éase
la
no a
41.
~ La
iden i icación
de ay
F ancisco
Mi
se
debe
a
José
Miguel
MUÑOZ
JIMÉNEZ,
La
a qui ec u a
del
manie ismo
en
Guadalaja a,Guadalaja a,
1987, Pp.
96-99;
sob e
las
dis in as
in e enciones
de
Mi
en la
iglesia
de San
F ancisco
p opiciadas
po
la
sex a
duquesa
del
In an ado,
Pp.
294
y
ss.
~ H.
PECHA,
op.
ci ., p.
342.
Alonso
NÚÑEZ
DE
CASTRO,
en su
His o ia
eclesiás
-
icay
segla
de
la
muy
noble
y
muy
leal
ciudad
de
Guadalaxa a,
Mad id,
1653,
que
en
su
mayo
pa e
es
una ep oducción
de la
ob a
de
Pecha
—Luis
DE
SALAZAR
Y
CASTRO
conside a
la
ob a
una
«ap opiación»
po
pa e
de
Núñez
de
Cas o,
en
su
Biblio eca
Genealógica
Española,
BN, Mss. 18121, ed. de E.
SORIA
MESA,
Có doba,
1997,
p. 84—
se
exp esa
en
los
siguien es
é minos:
«...
el
e ablo
del
al a
mayo ,
que
hoy
campea
en el
con en o
de San
F ancisco,
an
ico,
an
cu ioso
y
an
descollado,
que
sube
su
al a
desde
la
mesa
del
mayo
has a
la
eminencia
de la
echumb e.
Ado nanle
es
cue pos
de
colunas
icamen e
lab adas
y
do adas
con
san os
de
bul o
y
quad os
de
pin u as
y un
galla do
abe náculo
con
su
anspa encia;
de ás
[hay]
una capillacu iosamen e
pin ada, debaxo
de la
cual es á
la
bóbeda
con
los
cue pos
de los
seño es
de la
casa.
Fue a
de la
g andeza
y
iqueza
del
e ablo
es de
al
a i icio
su
áb ica
que,
descub iendopo
la
p ime a
az
la
pin u a
de los
quad os,
puede
subi
y
baxa
con
amoya,
descub iendo
bis osos
elica ios
llenos
de
u nas
con
cue pos
y
eliquias
de
san os;
de
mane a
que
es un
san ua io
de
eliquias
en
lo
in e io
y, en
lo
ex e io ,
liencos
de
ex emadopincel»
(pp.
74-75).
251
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
la
sag ado
Y
años
más
a de F ancisco
To es
se
en e iene
en los
de alles
del
mecanismo
que
pe mi ía
al e na
las
pin u as
del
e ablo
con la
exposición
de
elica ios:
«El
e ablo
es
iquísimo
de
he mosas
columnas
que
se
leban an
sob e bellos pedes ales ema ándose
en
ali iadas
comisas,
lisos
y
capi eles.
Su
aza
es
linda
y
su
ob a
pe e a.
Es á
en
mi ad
del
e ablo
la
ymagen
de
Nues a
Seño a
y
los
ángeles
que
a
la
exma.
seño a
doña
Ana
le
embia on
uno
y
o o
de
Nápoles, cosa
a a
y
de
escul u a
p ima,
adonde
es án
icas
pied as
en alladas.
Los
qua o
quad os
p incipales
del
e ablo
es án
con
a i icio,
pues en
días es i os
y
solemnes
con
yndus ia
se
hunden
los
lienzos
de
pinzel
y
quedan
descubie osqua o elica ios
quad ados
g andes
y
ien
dispues os
y
en cada
uno
se
mani ies an
u nas
do adas
con
id ie as
de
ch is al, adonde es án cue pos
de
san os
con sus
ó ulos;
y
odos
los
demás
concabos
es án
llenos
con
elica ios
y
o as
muchas
eliquias,
de
sue e
que
no
ay
cosa
azia
y
ienen
a
queda
los
qua o
quad os
con o mes
o eciendo
na
e a
is a.
Y
56
odo
es o
lo
dio
y
lo
mandó
haze la
g an duquesa»
En
ambas
desc ipciones
des aca
la
insis encia
en las
eliquias
y
elica
-
ios que
se
gua daban
en el
e ablo,
odas
ellas
donadas
po
la
sex a
duquesa
y
sus
an eceso es.
Ya
Diego
Hu ado
de
Mendoza,
e ce
duque
del
In an ado,
había
mos ado
especial
a ición
a
colecciona
y
ene a
eliquias
icamen e engas adas, cus odiadas
en la
capilla
en la que
había
con e ido
el Salón de
Linajes
del
palacio
ducal,
y las
exhibía
en
la
cele
-
b ación
del
Co pus57
como
pa e
de los ac os
que
o ganizaba:
«el
p ime o
día
de
la
oc aba
hacia
una
p ocessión
muy
solemne
al e
-
dedo
de
los
co edo es
al os
de
su
cassa,
que
los
enía
ade ecados
con
icas
colgadu as
y
quad os,
con
qua o al a es
en
las
qua o
esquinas
ado nados con
imágenes,
eliquias
y
piezas
de
o o
y
pla a»58.
56
TORRES,
E,
op.
ch.,
ol.
113.
Una
desc ipción
del e ablo,
basada
en
odos
los
es
-
imonios
disponibles,
en
MUÑOZ
JIMÉNEZ,
J.M.:
La
a qui ec u a
del
manie ismo.,
p.
97.
~
Pe ición
ele ada
en
1522
po
el
e ce duque
del
In an ado
a
Ad iano
í
que le
pe mi ie a
ene
en su
palacio
el
San isimo
Sac amen o
du an e
el
oc a a io
y el
dia
del
Co pus,
y
que
se
concediese
indulgenciaplena ia
a los
ieles
que
en asen
a
isi a lo,
en
Al-IN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1842,
n.0
31.
»
PECHA,
H.,
op.
ciÉ,
p. 272.
252
Cuade nos de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
Es as
o mas
de
piedad
combinaban
el
pa ocinio ducal
de la
li u gia
-—--una
ac i ud
pe sonal
piadosa—
con
la
pa icipación
en el cul o de
un
cí culo amplio
de
pe sonas:
la
amilia
di ec a,
los
pa ien es,
los
clien es,
los
c iados
de
la
casa,
los
asallos
y,
e en ualmen e,
miemb os
de o os
linajes.
Como
complemen o
de
las
ce emonias
li ú gicas,
las
eliquias
del
palacio
e anexpues as
an e el público en las
g andes ies as,
que
enía
de
es a
mane a
opo unidad
de
in eg a se
en
una
ep esen ación
en
la
cual la
inculación
en e
el
p es igio
del
apellido
Mendoza
y los
g andes
mis e
-
ios
de la e
se
con e ía
en un
odo
indisociable.
Así,
la
c eación
de un
de e minado
clima
eligioso, o mando
un
odo
con
la
ama
del linaje,
se
eía
po enciado
po
e ec os
escenog á icos
an
e icaces
como
la
p o usión
de
elica ios
y
eliquias59.
A
la
mue e
del
e ce In an ado,
sus
suceso es
desmon a on
la
capilla
del Salón de los
Linajes
e
inicia on
la
donación
de
la
colección
de
eliquias
a las
dis in as comunidades
eligiosas
de
Guada
-
laja a
—cla isas,
el
con en o
de la Piedad,
la
Me ced, las
Be na das,
San o
Domingo—
y a
o as
en las
que
la
amilia
enían
undaciones,
como el
monas e io
de San
Ba olomé
de
Lupiana,
los
dominicos
de
Sope án y el
hospi al
de
Bui ago—.
Ello
no
indica
pe
se un
cambio
en los
compo a
-
mien os de ocionales
de los
Mendoza,
ni
siquie a
iene
que
e
conuna
hipo é ica
disminución
del
alo ins umen al
de las
eliquias
den o del
sis ema
de
ep esen ación
del
pode
amilia
en su
e ien e
eligiosa.
Po
el con a io, la
donación
de
eliquias
a comunidades de
ailes
y
monjas
signi ica
una
eu ilización
del
alo simbólico
de
aquellas, que aho a
se
con e ían en di uso es de la piedad y
gene osidad
ducales,
ex endidas
po
los cen os de cul o del espacio u bano de
Guadalaja a
y de
o as
pobla
-
ciones.
Aunque
no
han
quedado es imonios de
la
o ma en que
se
ealiza on
es as aslaciones, pues
sólo
con amos con la
ce i icación
de
las
en egas y
su
ecepción
po
los supe io es de los con en os,
es
p esumible que en
más
de
un
caso
se
ap o echa ía
laocasión
pa a
o ganiza
una
ce emonia
de cie o
elie e,
en meno
escala
de las
p omo idas
po
Felipe
II en esos mismo años,
como la del
cue po
de San a Leocadia
a
la
ca ed al
de
Toledo60.
>~
Sob e
la
de oción
a
las
eliquias del e ce
duque
del
In an ado,
E
LAYNA
SERRANO,
op.
ci .,
p.
148.
60
Las
ce emonias
de
aslación
de
es os
de
san os
celeb adas
en
iempos
de Felipe
II,
como
la de San
Eugenio
a
Toledo,
en
1565,
la de los San os
Jus o
y
Pas o
a
Alcalá
de
Hena es
y la de
San a
Leocadia
ambién
a
Toledo,
en
CHECA,
E,
Felipe
IL
mecenas
de las
a es,
Mad id,
1992,
Pp.
288-290.
253
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269

Adol o Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
Es
segu o
que
algunas
de
las
eliquias
de la
colección
ducal
ue on
colocadas
po
ay
An onio
de
Mendoza
en su
capilla
de la
iglesia
de San
F ancisco,
pe o
oda ía debie on
queda
su icien es
pa a
llena los
huecos
p ac icados
en el
nue o
e ablo
que
cos eó
la
sex a
duquesa.
A es a
nume
-
osa colección
de
eliquias
se
suma on
luego
las
que, a su
mue e,
Ana de
Mendoza
o denó
a
sus
albaceas
es amen a iosdeposi a
en la
iglesia
del
con en o
anciscano
jun o
con
dos
imágenes,
un Niño
Jesús
«que me
dio
el
inquisido
gene al
Juan de
Pacheco,
obispo
de
Cuenca,
con
la [a]sebe-
ayión que de
mano
de
es e niño abía
ecibido
una
san a
monja
ca meli a
descalza
muchas
me cedes»,
y
una
Concepción
«que
ue
del
S .
ca denal
don Juan de
Mendoga,
que
el
Papa
le dio
pa a
mi
mayo azgo».
Las
eli
-
quias
de es a
pa ida
son
las
siguien es:
«Un elica io
de
o o pedaco
de
Linum
C ucis
que
es
de
mi
mayo azgo.
O o
elica io
de
las
espinas
y go a
de
sang e
de
Nues o
Seño
Jesuc is o.
O o
elica io
con
un
dedo de
San
F an
-
cisco
de
Bo ja
que
es á
pues o
en
cabeca
del
elica io
g ande»61.
Es án
egis adas
dos
en egas
pos e io es,
o denadas
po
Rod igo
Díaz
de Vi a
Sando al
y
Mendoza,
su nie o y
suceso
en el í ulo
ducal,
al
con en o
de San
F ancisco.
En 1637,
se
en ían
a
la
iglesia
del
cenobio,
en
cumplimien o
del
es amen o
de su
an eceso a:
«Seis
cue pos
en
sus
humas
do adas
de
los
san os
má i es
Salucio,
San
Lelio,
San
Es eban
papa y
má i ,
San
Bi ide
(sic),
San
Félix,
San
Flo ido.
Y
anssí
mismo
seis cabe~as
de
las
honce
mill
bí jenes
con
algunos
huesos
dellas
me idas
en
ocho
humas
do adas.
Y
qua o
cabecas
de
los
San os
Tebeos.
Y
un
b aco
de
los
San os
Tebeos.
Y
o o
de
las
honce
mill
bi
-
genes.
O o
b aco
de
San
Simón
após ol.
O o de
San
Clemen e
má i
O o de
San
Bíc o
má i ,
me idos
en
b acos
de
made a
do ados.
Una
elichia
de
San
Juan
má i .
O a
de
San
Ma celino má i .
O o
de
San a
Do o ea
bi gen
y
má i
O o de
San a Adela
bi gen
y
má i
O o de
San
Juan
C isós omo,
do o
y
con eso
O o de
61
Cláusula
ex aída
del
es amen o
de la
duquesa
Ana
de
Mendoza,AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
2242,
n.0
20.
254
Cuade nos
de
His o ía
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Ado o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
San
Au eliano,
obispo
y
con eso .
O o de
San
Leona do,
obispo
y
con eso .
De
cada
una
de es as
eliquias
un
gúeso
y
odas
ellas
me idas
en
sus
humas
y
b acos con
odo
ado no»62.
La
siguien e
en ega
de
eliquias, ealizada
po
uno de los
con ado es
de la
casa
del
In an ado,
es á
echada
en
1639,
y
se
compone
de sie e
cue pos
y
cabezas
de san os
—sin
especi ica
los
nomb es—
«con
sus
humas
y
ado nos,
que
deja on
pues as
en el
e ablo
del
al a
mayo
de
dicho
comben o,
pa a
que
sean
bene adas
de los
ieles
con
bene ación
pública»63.
Es as
emesas
de
eliquias
deposi adas
en San
F ancisco
no
impidie on
que
con inuasen
las
cesiones
a
o as
comunidades
eligiosas
— al
debía se
la
inmensa
colección
ducal—;
así, en 1638,
ecibie on
es os
de
san os,
en egados
po
el
sép imo In an ado,
el
con en o
de
San o
Domingo
de la C uz y las
ca meli as descalzas
de San
José64.
Al
calo
de la
eligiosidad
con a e o mis a,
la
ene ación
de los
«p eciosos
despojos»65
i ió
una
época de
popula idad,
po que
cons i uía
una
seña
de
iden idad
especí icamen e
ca ólica
que
dis anciaba
a sus
p ac
-
ican es
de la
piedad aus e a
p opugnada
po
las
con esionesp o es an es.
El cul o
a
los
san os,
y
especialmen e
a los
má i es,
cob ó
impo ancia
po
el
ca ác e
ejempla izan e
que
la
Iglesia a ibuía
a sus idas y
po
la
posición
de
in e media iosen e
el
homb e
y
Dios
o o gada
po
la
eología
iden ina. Asimismo,
la
ei indicación
de
la
i ginidad
de
Ma ía
——que
había
sido
obje o
de
ue es a aques
desde el
bando
e o mado—
y la
insis encia
en
el
dogma
de
la
Euca is ía
—igualmen e
un
asun o
de
en en amien o
en e
los
c is ianos—,
ue on
odos emas
en
los
que
se
insis ía
desde
el
pálpi o
y a los
cuales,
en
consecuencia,
se
aplica on
los
mé odos
e
ins umen os
de
p opaganda
de
la
e.
Es o
es
e iden e
en las
o mas
a ís icas
habi uales, eno adas
po
un
ue e
sen ido
pedagógico
de la
ob a
de
a e
y
po
la
in ención
de
pe suadi
con
la imagen.
Además
de
mane a
explíci a
se
insis ía
en
que
lo
isual debía
conmociona pa a
p o oca
la
o ación
y
anspo a
hacia
lo
espi i ual, según
una
au én ica
eo ía de
las
emociones
pues a
al
se icio
de
las e dades de la
e.
62
AHN,
Cle o,
2089.
63
Ibídem.
~
Al- N,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1842,
n.0
40
y
41.
65
Ci .
po
MARTíNEZ-BURGOS
GARCÍA,
Palma:
Ídolos
e
imágenes
La
con o e sia
del
a e
eligioso
en
el
siglo
XIII
español,
alladolid,
1990,
p.
119.
255
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
Den o
de es e sis ema de
ep esen ación,
el
ecu so
a
lo
d amá ico
enía
papel
p imo dial
y
po
ello el cul o a los
es os
de los
san os
o de
C is o
y de la Vi gen,
acomodados
en
elica ios
que en
sí
mismos
cons i
-
uían
ob as
de a e,
debeinse a se
en el
con ex o
de la
piedad
de
la
época,
en
una
búsqueda
de
la
«An igUedad
c is iana»
que
enía
una
signi icación
mili an e muy
cla a. En es e
cul o, como
en o os
aspec os de ocionales
exp esados
a
a és
del a e, la
imp on a
de Felipe II
esul ó decisi a.
Sabido
es
que
el
Rey
P uden e,
p o undamen e
con encido
de las
p opie
-
dades
auma ú gicas
y del
alo
doc inal mili an e
de
las
eliquias,
ue un
coleccionis a
apasionado
de
es os
y,
lo que
u o
más
consecuenciasen e
la
a is oc acia
que luego imi a al
mona ca,
las do ó de un
papel
ele an e,
an o
deco a i o
como
uncional,
en el
amueblamien o
de El
Esco ial66.
En es e
con ex o,
es ácil
comp ende
el
e ec o
que
sob e
el
espec ado
debía
p oduci
el
e ablo
de
San
F ancisco
du an e
las
ies as
mayo es,
cuando
se
aba ían
los
able os
pin ados
y su gían los
elica ios
con i
-
iendo
la
pieza
en
un
d amá ico
es imonio,
nada
alegó ico
sino
bien
isico, de
las
e dades
de la
e
ca ólica.
66
Sob e
el
a e
ba oco
y lo
eligioso,
éase,
en e
o as
cosas,
CHECA,
F.
y
MORAN,
i.M.:
El
Ba oco,
Mad id,
1994, Pp.
211-234.
Ace ca
del
a e
pues o
al
se icio
de la
Con a e o ma,
es
clásico
el
abajo
de
WITTKOWER,
R.:
A e
y
a qui ec u a
en
I alia,
1600-1
750,
Mad id,
1983
(1958),
sob e
odo Pp.
21
y
ss.
En
cuan o
al
alo
o o
-
gado
po
Felipe
II a
las
eliquias
en el
p og ama
ideológico
y
deco a i o
de
El
Esco ial,
éase
CHECA,
E.,
Felipe
IL
mecenas...,
PP.
284-290,
yMARTiNEz-BUROOs
GARcIA,
P.,
op.
cii., Pp. 119-141
(en
especial,
la
de oción
de
Felipe
II a
las
eliquias,
en Pp. 124-
127);
en
es e
mismo abajo
se
ci a
la
p esencia
del
quin o
duque
del
In an ado
y o os
Mendoza
en la
aslación
del
cue po
de
San a
Leocadia
a
Toledo,
Pp.
142-143.
La
ela
-
ción
de
Felipe
II
con
las
eliquias
en El
Esco ial,
ambién
en
VARELA,
J.,
op. ci .,
PP.
41-42.
Además,
son
imp escindibles
las
páginas
que
dedica
F ayJosé
de
SIGOENZA
a la
colección
de
eliquiasdel
Monas e io
de El
Esco ial,
así
como
a la
deco ación
de
los
a ma ios
y su
ubicación,
en La
undación
del
Monas e io
de El
Esco ial,
p ólogo
de A.
Fe nández
Alba,
Mad id,
1988, Pp.
358-368 (desc ipción
de
las
eliquias
y sus
elica
-
ios)
y pp. 312 y
314
(la
ubicación
de los
a ma ios
de
los
elica ios).
De la
abundan e
li e a u a
sob e
las
eliquias,
su
manipulación,
cul o y
alo eológico,
dan
ejemplo
las
ob as
de
Á ILA
Y
TOLEDO,
Sancho
de
( ambién
apa ece
como
Sancho
Dá ila),
obispo
de
Plasencia,
De
la
ene ación
que
se
ele e
a los
cue pos
de los
sanc as
y
a
sus
eli
-
quías,
y
de la
singula
que
se
a de
ado a
el
cue po
de
Jesús
Ch is o en
el
Sanc íssimo
Sac amen o,
Mad id,
1611, y
Doménico
Au oNso,
Ele
Sac o um
eliquia ium
cu u
ene a ione,
ansía ione,
a que
iden i a e,
B escia,
1610.
sob e
la
leyenda
de
lasOnce
Mil
Vi genes,
FERREIRO
ALEMPARTE,
3.:
La
leyenda
de las
once
mil
í genes:
sus
eli
-
quías, cul o
e
iconog a ia,
Mu cia,
1991.
256
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
Pe o el
p og ama
de
eo denación
del
espacio
del
emplo
p oyec ado
po
la
duquesa
Ana de
Mendoza
no
inalizócon
el
pan eón
y el
e ablo,
sino
que
se
comple ó
con
o a
in e ención
igualmen e
e ec is a,
como
ue
la
ape u a
de un
anspa en e
con
un
pequeño al a
en
la
pe pendicula
del
pan eón.
Su
ubicación
obligó
a
ecoloca
el
al a
mayo y el
nue o
e ablo,
con
obje o
de
o o ga le
el
mínimo espacio
pa a
o icia
y
pe mi i
la
con emplación
del
e ec o gene ado po
la
luz.
La
ob a,
compleja,
incluyó
la
necesa io
up u a
del
mu o
y la
e o mulación
del
echo:
«P ime amen e
ace
un
a co
en
el
g uesso
de
la
pa ed
a
odo
el
al o
que
ue e
menes e
y
asen a
la
en ana
a la pa e
de
a ue a
y
ce a
odo
lo
demás
de
un
as a
de
lad illo as a
el
exado,
lo
qual
a
de
es a
ebo ado po la pa e
de
a ue a
as a
que
llegue
a la
uen ana
as a
la
cus odia.
Y
hace
dos
cañones
de
ó eda
po
las
en adas
de
las
pue as
del
aspa en e
as a
la bó eda
p incipal.
Y
en
las
esquinas
de
la
pa ed
que
se
a
de
ompe
a
de
queda
odo
ce ado
y
blanqueado
con
ieso
y
sola
y
chapa
(...)
Pa a odo
lo
qual
le
an de
da
oda
la
made a
que
hubie e
menes e
El
qual
se
obliga
de
lo
age
po
qua ocien os
y
9inquen a
eales»ó?.
El
anspa en e,
siguiendo
la
o odoxia
iden ina, enía
a
e o za
el
« iun o
de la
Euca is ía»,
a
po encia
con
el
e ec o
de la luz la
p esencia
cen al
de la
cus odia
y,
jun o
con
el
e ablo,
a
conduci
la
mi ada
de los
espec ado es
hacia
el
al a 68.
De es a
mane a,
el
pan eón,
el
e ablo
de las
eliquias
y el
anspa
-
en e,
es
in e enciones
con empo áneas
sob e
el
espacio
de
la
iglesia,
espondían
a
un
único
p oyec o
di igido
a
uni
el
p es igio
del
linaje
con
los
mis e ios
de
la
e69.
La
ma e ialización
de es a idea
a
a és de
es
p opues as
in eg adas
apo ó
una
g an
iqueza
de
ma ices
simbólicos,
ci iles
unos,
eligiosos
o os,
a cuyo
se icio
se
empleó
el
epe o io
es é
-
ico y los
ecu sos écnicos
del
momen o.
F ancisco
To es
es
conscien e
6?
Ca a
de
obligación
de
Sebas ián
Pé ez,
maes o
albañil,
pa a
la
cons ucción
del
anspa en e
de la
iglesia
del
con en o
de San
F ancisco,
Guadalaja a,
23
de
ene o
de
1625,
AHN,
Cle o,
leg.
2099.
68
CHECA,
E y
MORÁN,
J.L.:
El
Ba oco,
PP
258-259.
69 A
es as
es
ob as
hayque
suma
en
1623
la
cons ucción
de un
nue o
claus o,
mayo
que
el
e igido
en
iempos
del
ca denal
Mendoza,
in es igado,
desc i o
y
ecbado
po
MUÑOZ
JIMÉNEZ,
J.M.: La
a qui ec u a
del
manie ismo...,
PP.
297-299.
257
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adolió Ca asco
Mo ínez
Los
Mendoza
y
la
sag ado
y
di undida
como
ejemplo
pa a
sus
descendien es
y
ambién
como
a gu
-
men o
de
p es igio
social.
Sin
emba go,
los
descendien es
de la
sex a
duquesa
no
se
limi a on
a
man ene
el
sis ema
escenog á ico
elabo ado
po
és a.
Algunos
lo
modi
-
ica on,
o os lo
comple a on
y hubo
ambién
quienes,
di ec amen e,
lo
igno a on.
4.
CAMBIOS
EN
LAS
ACTITUDESANTE
LA
MUERTE
Y
EN
LA
DISTRIBUCIÓN
DEL
PATRONATO
Buena
p ueba
de
que
no
se
debe
ca ga
exclusi amen e
en
los
alo es
colec i os
del
linaje
y de
la
adición
la
explicación
de
las
conduc as
de
la
a is oc acia,
y de
que
las
ca ac e ís icas
indi iduales enían
no
poca
inci
-
dencia
en
las
decisiones adop adas
en es e
sen ido,
es
la
ac i ud
de los
suceso es
de la
sex a
duquesa
del
In an ado
en el
momen o
de
decidi
su
sepul u a
y el
ce emonial
de su
en ie o.
T asladada
la
esidencia ducal
a
Mad id
de
o ma pe manen e,
el
sép
-
imo
duque, Rod igo
de
Mendoza,
y su
muje ,
Ma ía
de Sil a y
Guzmán,
man u ie on
la
cos umb e
de
hace se en e a
en San
F ancisco
de
Gua
-
dalaja a,pe o
no
dispusie on
el
aslado
de
sus
es os
al
pan eón
acompa
-
ñados
de un
co ejo
nume oso.
En
conc e o,
el
duqueespeci icó
su deseo
de se
lle ado
a
Guadalaja a
po
«cua o
o
cinco
c iados»,
aunque
su
p e
-
ocupación
po
se
su icien emen e
encomendado
le lle ó a
o dena
po
su
memo iacua en a
mil misas en
odos
sus
es ados82.
Pese a
no
esidi
habi
-
ualmen e
en
Guadalaja a,
la
inculación
de
la
casa
duca[
con
la
ciudad
y
en
pa icula
con
el
con en o
de San
F ancisco
no
se
io
e osionada,
con
lo cual
se
conse aba
lo
esencial
del
símbolo.
Pe o la
si uación
cambió
con
la
siguien e
i ula
del
In an ado,
Ca a
-
lina
Gómez
de
Sando al
y
Mendoza,
he mana
del
an e io ,
que
había
con
-
aído ma imonio
con
el
duque
de
Pas ana,
Rod igo
de Sil a y
Mendoza.
Como
ya
se
ha
mencionado,
los Sil a
disponían
de su
p opio
pan eón
en
82
Tes amen o
de
Rod igo
de
Mendoza
y
Sando al, sép imo
duque
del
In an ado,
o o gado
en
Mad id
el
14
de
ene o
de
1657,
Al- N,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1763,
nY
23
(1-2).
T aslado
de!
es amen o
de su
muje ,
Ma ia
de Sil a y
Guzmán
(en
el
docu
-
men o apa ece
apellidada
Mendoza
po
su
ma ido),
i mado
en
Mad id
el
27
de
julio
dc
1662,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1763,
n.0
24.
264
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269

Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
la
iglesia
de
la
Asunción
de
Pas ana
y en su
úl ima
olun ad
el
duque
don
Rod igo o denó
se
en e ado
jun o
a
sus
an epasados83.
Su
iuda,
op ó
po
deja
la
decisión
sob edónde
eposa
al
c i e io
de su
he ede o,
quien
ya
po
en onces
e a
duque
de
Pas ana.
Es
más,
ambién
ompió
con
la
an igua
adición
mendocina
de
es i como
mo aja
el
hábi o anciscano,
ya
que
eligió
el del
Ca melo
Descalzo,
o den
más
inculada
a los
Sil a
que
a los
Mendoza,
y
además
o denó
se
deposi ada empo almen e
en el
con en o
de
las
ca meli as
descalzas
de
Mad id
has a
que se
omase
la
decisión de ini i a
sob e
la
ubicación
de
sus
es os84.
Su
he ede o,
que
unió
en su
pe sona
los
mayo azgos
de
las
casas
de
Mendoza
y de Sil a,
man u o
en sus
i ulaciones
la
p ecedencia
del
apellido
de su
pad e
y de
su í ulo
ducal, haciéndose
llama
G ego io
«de Sil a y
Mendoza,
duque
de
Pas ana
y del
In an ado».
Sin
emba go,
en su
es amen o
mandó
se
deposi ado
en
p ime a
ins ancia
en
la
Almudena
de Mad id,
donde
ya
des
-
cansaba
su
muje ,
Ma ía
de
Ha o
y
Guzmán,
pa a
luego
se
asladados
a
San
F ancisco
de
Guadalaja a85.
Es e
mues a io
de
decisiones
pe sonales,
que
en
algunos
casos
seguían
la
adición
y en o os
obedecían
a
las
ci
-
cuns ancias indi iduales
de
piedad
o de
cualquie
o a índole, obligan a
conside a
Ja
impo ancia
de lo
pa icula
en e
a]
peso de la
cos umb e
amilia .
Es á cla o
que
las
ac i udes
en
algo
an
in imo
como
la
mue e
supe aban
la
me a
epe ición
mecánica
de las
pau as ijadas
po
los
an e
-
pasados.
De la
misma
o ma, las
es a egias
de
pa ona o
eclesiás ico
no
man
-
u ie on
una
única
di ección,
pues
las
inicia i as pe sonales
ambién
u ie on
que
e an o
con
la
piedad
de cada uno como
con
los
in e eses
coyun u ales.
Bajo
es os
condicionan es
debecon empla se
la
inicia i a
de
Ca alina
Gómez
de Sando al y
Mendoza,
oc a a duquesa
del
In an ado,
de
unda
una
comunidad
de
capuchinos
en su
illa
de
Jad aque
bajo
la
ad ocación
de San
Nicolás
de Ba i.
La
cláusula
de
pa ona o
de la
esc i
-
83
Tes amen o
o o gado
po
Rod igo
de
Sil a
y
Mendoza,
duque
de
Pas ana,
en
Mad id
el
ca o ce
de
oc ub e
de
1659,
y
codicilos
echados
el
21
ye)
23
de
diciemb e
de
1675;
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna, leg. 1766,
n.0
10
(1-4).
84
Tes amen o
de
Ca alina
Gómez
de
Sando al
y
Mendoza,
oc a a
duquesa
del
In an ado,
echado
en
Mad id
el
5
de
no iemb e
de 1681,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1766,
n.0
11(1-2).
85
Tes amen o
de
G ego io
Maña
Sil a y
Mendoza,
no eno
duque
del
In an ado
y
quin o
de
Pas ana,
au en i icado
en
Mad id
el 4 de
sep iemb e
de
1693;
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1766,
n.0
13
(1-3).
265
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000, 25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
u a
de
undación
especi icaba
la
exclusi idad
de la
acul ad
de
en e a
y
de
coloca
las
a mas
ducales
en
cualquie
luga
de
la
iglesia
y el
con en o:
«Que
el
pa ona o
del dicho
con en o
ha de
queda
pa a
Su
Exce
-
lencia
po
los
días
de
su
ida
y
pa a después
de ellos
pa a
odos
los
demás
sus
successo es
en
su
casa,
es ados
y
mayo azgos
del
In an
-
ado.
Y
han
de
pode
pone
sus
a mas
en
qualesquie
pa es
que
les
pa ecie e,
assí
del
con en o
como
de
la
Iglesia
de
él
y
capilla
mayo ,
y
haze
en ie os
en
ella
o
en
la
pa e
que
les
pa eciesse,
sin
que
sob e
ello
se
les
pueda
pone
ni
ponga
impedimen o
ni
emba aco
alguno»86.
En
la
misma
cláusula
se
de allaba
el
p o ocolo
que
la
comunidad
capuchina
debeobse a
en las
isi asducales,
con e idas
de es a
mane a
en
ce emonias
li ú gico-ci iles
que
sub ayaban
en
odos
sus
de alles
la
p eeminencia
de los
undado es:
«Y
siemp e
y
en
qualquie
iempo
que
Su
Excelencia
y
los
demás
seño es
que
la
succedie en
en
es e
dicho
pa ona o
ue en
al
dicho
con en o han
de
se
obligados
sus
eligiosos
a
ecibi los
con
capa
y
can a
el
Te
Deum
Laudamus,
y
los han
de
acompaña
desde
la
pue a
de
la
iglesia
has a
las
g adas
del
al a
mayo
o
en
la pa e
donde
quisie en
haze
o ación.
Y
en
ella han
de
ene
una
almohada
y
silla
y
lo
han
de
pode pone
los
dichos
seño es
pa onos
siemp e
que
les
pa ecie e.
Y en los días que asis ie en
dichos
seño es
pa onos
a la
missa
mayo
se
les
ha de
da
la
paz.
Assi iendo
en
los
de
la
Pu i icación
y
Domingo
de
Ramos
se
les
aya
de
da
po
el
con en o
su ela
y
palma,
no
y
o o
an es
que
a
la
comunidad
ni
a
o a ninguna
pe sona.
Y
han
de
pode
si
quisie en
en e a se
en
el
dicho
con en o
y
odas
las
pe sonas
de
su
casa.
Y
assimismo,
si
Su
Excelencia
o
demás
seño es pa onos
que
la
sucedie en
en
es e
pa ona o
quissie en
haze
casa o
qua o
con iguo
al
dicho
con
-
en o,
se
les
aya
de
pe mi i ompe
ibuna
a
él»87.
86
Esc i u a
de
undación
del
con en o
de
capuchinos
en
Jad aque,
21 de
no iemb e
de
1676,
imp eso,
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1842,
n.0
45,
ol.
l .
~
O as
obligaciones
de los
capuchinos
consis ían en
deci
misa dia ia
pe pe ua
po
el
alma de la
duquesa
cuando
alleciese,
además
de nue e misas
con
esponso
y
hon as
espe
-
ciales en el
dia
del
ani e sa io
de
su
mue e; ambién, en la oc a a del Día de los
Di un os,
se
ba iamemo ia
de la
duquesa,
y el p o incial
capuchino
se
comp ome ia
a
comunica
la
mue e
de los
pa onos
a
loscon en os de la
p o incia
pa a
que les
encomendasen
a
Dios en
sus
o icios
o dina ios.
AI-IN,
Nobleza
(Toledo), Osuna,
Ieg.
1842,
n.0
45, ols.
l -2 .
266
C
¿ade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Ada/Ji, Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo
sag ado
Sin
emba go,
a
pesa
de
las
p e oga i as
que
se
ese aba
el
pa ono
del
con en o,
pa ece
que las
elaciones
en e
los suceso es de la
duquesa
y
la
comunidad
capuchina
no
ue on
áciles. La
en a
que
había
asignado
doña
Ca alina
pa a
el
sos enimien o
del
cenobio
dependía
de un
ju o
si uado
en el
e ce
uno
po
cien o
de
la
misma
illa
de
Jad aque.
Es a
dis
-
posición,
que
obligaba
a
sus
suceso es,quedó
pues a
en
en edicho
cuando
en
la
p ime a década
del
siglo
XVIII
el
ju o
dejó de cob a se.
En onces
los
capuchinos eclama on
al
décimo
duque
del
In an ado,
don Juan de Dios,
que
se
hiciesen
e ec i as
las
cláusulas
de
hipo eca
de bienes
que
en
la
ca a
de
undación asegu aban
las
pe cepciones
del con en o, pe o el
duque
se
negó
a hace lo. Fue iniciado un la go plei o
po
pa e
de los ailes
con a
la
casa
ducal,
en el cual
odas
las
sen encias
ue on
a o ables
a
los
deman
-
dan es.
Po
in,
en 1774,
el
duque
don
Ped o
de
Alcán a a
econoció
su
deuda
y la
sa is izo,
según un
acue do
en el
que
se
comp ome ía
a
en ega
al
con en o
de San
Nicolás
de Ba í
12.000
eales al
año88.
Sólo
en onces
los
capuchinos pe mi ie on
que
el
pa ono
omase
posesión o icial
de la
comunidad,
en una
ce emonia
solemne
de
en ega
de lla es y
o icio
eli
-
gioso
celeb ados
según
se
ijaba en
el
ex o
de
undación89.
Es e
con lic o
en e
pa ono
y
pa ocinados
indica
que
las
elaciones
en e
ambos
no
siemp e ue on
a moniosas.
Pe o,
sob e odo, señala
que
la
inculaciónconuna comunidad
eligiosa
podía
esul a
ex aña
a
los
suceso es
del undado .
Una
ez más,
po
an o,
hay que
pone
acen o
en
lo
indi idual.
O o caso
que abunda
en la
complejidad
de las
decisiones adop adas
po
la
casa
ducal
del
In an ado
en el
ámbi o
del
pa ocinio eclesiás ico
lo
encon amos
en
la
cons ucción
del
nue o
pan eón amilia
en
la
c ip a de
San
F ancisco,
abo dada
po
el
décimo
duque
en la
ansición
del siglo
XVII
al
XVIII.
El
an iguo
pan eón,
cons uido
po
la
sex a
duquesa,
e a
de
educidas dimensiones
y ya en las
pos ime ías
del
Seiscien os
se
encon aba
sa u ado.
El
duque
Juan de
Dios
se
encon ó
con
la
imposibi
-
lidad de
cumpli
las
úl imas
olun ades
de sus
abuelos
y de sus
pad es,
po
lo
que
se
decidió
a
busca
una
solución.
Además,
como
explicaba
su
sec e a io,
«se a
econozido
no
es a
capaz ni
dezen e,
a
caussa
de
quecon
el
iempo
se
a
undido
dicha
bóbeda
y
nezesi a se
de
discu i
nueba o ma
~
Dis in os
papeles
del
plei oen e
el
con en o
capuchino
de San
Nicolás
de
Ba í
en
.lad aque y los
he ede os
de la
oc a a
duquesa
del
In an ado,
en
AUN,
Cle o,
leg.
2139 (2).
89
AUN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1847,
n.0
30.
267
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o Ca asco
Ma ínez
Los
Mendoza
y
lo sag ado
de
en ie o,
pa a
odos
los
aszendien es
del
duque»90.
La
ob a,
comenzada
en 1696
po
Felipe
Sánchez
y
ema ada
en
l’728
po
Felipe
de
la
Peña9 ,
consis ió
en la
cons ucción
de
una
nue a c ip a debajo de la na e de la
iglesia,
dejando
como
capilla
el
pan eón
an iguo.
El
nue o
en e amien o
es aba
compues o
po
es
piezas:
una
sala
p in
-
cipal de
plan a
elíp ica
con e ida
en
poligonal
po
pilas as,
el
pud ide o
y
la
capilla. El
pan eón
de San
F ancisco
enía
simili udes e iden es
con
el
Pan eón
de Reyes de El
Esco ial92,
no
sólo en su
disposición
sino ambién
en la
deco ación
de
pa edes,
echos y suelos,
median e
la
combinación
de
má moles
de
colo
osa,
g is
neg o
y blanco.
La
idea de
dinas ía
exp esada
en el
pan eón
escu ialense
e a
sus i uida
aquí
po
la idea de linaje, en
cla a
emulación
de los
en e amien os
eales.
A
él ue on
asladados
los
cue pos
de los
In an ado
desde la
duquesa
Ana de
Mendoza
y sus dos
ma idos,
jun o
con
los hijos
mue os
en edad in an il
del
duque
don Juan de Dios y
su
muje
Ma ía Te esa de los
Ríos,
que
habían sido
deposi ados has a
el
inal de las
ob as
en San
F ancisco
el G ande de
Mad id93.
A
pesa
de
habe
pa ocinado
el
nue o
pan eón,
el
duque
Juan de
Dios
y su muje ,
o dena on
se
en e ados
en el con en o de San José de
Gua
-
dalaja a,
de las
ca meli as
descalzas,
po
lo
que
es
lógico
pensa
que
su
in ención
al
cons ui lo
se
limi ó
a
cumpli
los
es amen os
de
sus
an epa
-
sados
y
a
gua da con
el
debido
deco o
la
memo ia
de su linaje,
ese
-
ándose
como
decisión
pe sonal
el
luga
donde
se
en e ado
con
la
duquesa94.
Tampoco
su
suceso a
ue
en e ada
en San
F ancisco,
y ni
siquie a
en
Guadalaja a,
sino que eligió la
basílica
de
A ocha
en Mad id,
donde
ya
eposaban
los
es os
de su
ma ido95,
y,
ompiendo
aúnmás con
~
Esc i u a
de
undación
del
con en o
de
capuchinos
en
Jad aque,
21
de
no iemb e
de 1676,
imp eso,
AUN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1842,
nY
45.
~‘ LxyN~
SERRANO,
E,
op.
cí ., Pp.
l5&151.
92
Han
señalado
el
pa ecido
con
el
pan eón
escu ialense
E
LAYNA
SERRANO,
op.
cí .,
Pp.
140-153,
y
JA.
JARA
FUENTE,
op.
ci ., pp.
869-870,
con e e encia
al
simbolismo
de
la
plan a
y la
ubicación
del
en e amien o
debajo
del
al a
mayo .
Véase
ambién
sob e
el
pan eón
de
El
Esco ial
VARELA,
1,
op.
ci ,
Pp.
92-98.
~
Los
niños
e an
Ma ia
F ancisca
Ja ie a,
allecida
en
17 13
a
los
es
años,
Agus ín
F ancisco
G ego io Joaquín,
desapa ecido
en 1714, con sie e meses, y
G ego io,
de un
año
de edad,
mue o
en 1716;
AUN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna, leg.
1766,
ni’
13
(1-3).
~
Tes amen o
del
décimo
duque
del
In an ado,
o o gado
en
Mad id
el
21
de
mayo
de 1737,
AUN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg. 1766,
a.0
15
(1-7).
~
Tes amen o
de
Ma ia
F ancisca
de Sil a Sando al y
Mendoza,
undécima
duquesa
del
In an ado,
o o gado
en
Mad id
el
21
de
eb e o
de
1770,
AUN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
Ieg.
1766,
n.0
18
(1-6).
268
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269
Adol o
Ca asco
Ma ínez
Los Mendoza
y
lo sag ado
la
adición, ampoco
undó
memo ia
o
capellanía
en San
F ancisco.
Pe o
si
en e ó
en el
con en o
de
Guadalaja a
a
los
hijos mue os
en
edad
in an il96.
Pa a
e mina
de
demos a
que
la
au onomía
pe sonal
en la
oma
de
decisiones
en
ma e ia
de
en e amien o
no
ca ecía
de
impo
-
ancia, los úl imos duques del
In an ado
an es
de
que
el í ulo
ecayese
en
la
casa
de
Osuna,
escogie on
dis in os luga es.
El
duodécimo
duque,
que
había
mue o
en
Alemania,
ue
sepul ado
en San
F ancisco
de
Guadala
-
ja a
y su
hijo,
Ped o
de
Alcán a a
de
Toledo, escogió
San
Isid o
de
Mad id97.
Pa a
acaba
de
disol e
de ini i amen e
la
elación
de los
In an ado
con
el
con en o
de
San
F ancisco,
du an e
la
ocupación
ancesa
el
cenobio
su ió
un
comple o
expolio.
Se
des uyó
el
e ablo
de las
eli
-
quias,
se
saquea on
las
umbas
de los
p ime os Mendoza,
se
quema on
los
al a es
de
las
capillas
la e ales,
las
u nas
del
pan eón
ue on abie as
y
sus
es osespa cidos
po
el
suelo.
Po
in,
en
1859,
una
ez que
había
ecaído
la
he encia
de los
In an ado
y
Pas ana
en los duques de
Osuna
po
mue e
del
decimo e ce
duque
sin
descendencia
legí ima,
los
despojos
de los
Mendoza
ue on
asladados
a
Pas ana,
a una
sencilla
c ip a en la
Cole
-
gia a98.
Pa a
en onces,
la
idea del noble
como
hé oe
c is iano
había
sido
a inconada
y
muchos
con en os,
como
el de San
F ancisco,
habían
sido
desamo izados.
96
En ega
a ay
F ancisco Agui e, gua dián
del
con en o
de San
F ancisco
en
Guadalaja a,
de
dis in as
caias
de
plomo
que
con ienen
los
es os
de
cinco niños,
hijos
de
la
undécima
duquesa
del
In an ado,desde
San
F ancisco
el
G ande
en
Mad id,
colocados
en el
pud ide o
del
pan eón
ducal
el
9
de
sep iemb e
de 1761;
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna,
leg.
1847,
n.0
29
(1-2).
~
AHN,
Nobleza
(Toledo>,
Osuna,
Jeg.
1766,
nY 20 (1-15).
98
No icia
del
aslado
en
AHN,
Nobleza
(Toledo),
Osuna, leg.
1766,
n.0 26.
269
Cuade nos
de
His o ia
Mode na
2000,
25,
monog á ico:
233-269