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Los Mendoza y lo sagrado. Piedad y símbolo religioso en la cultura nobiliaria

Carrasco Martínez, Adolfo

Abstract

Producción Científica

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Cuade nos de His o ia Mode na IssN: 02144018 2000, 25, monog á ico: 233-269 Los Mendoza y lo sag ado. Piedad y símbolo eligioso en la cul u a nobilia ia Adol o CARRASCO MARTÍNEZ Uni e sidad Complu ense de Mad id RESUMEN La a is oc acia cas ellanasupo in eg a lo eligioso den o de su sis ema cul - u al. La in ensa ac i idad de pa ona o eje cida sob e ó denes eligiosas, con - en os y pa oquias cumplia la unción de asocia la memo ia del linaje con lo sag ado has a monopoliza algunos espacios de cul o. En e las múl iples o mas que adop ó es a ac i idad, la cons ucción de pan eones y capillas exp esó de mane a e icaz el mensaje de sac alización de la amilia. Al mismo iempo, las ce emonias une a ias se ian pa a combina di e sos elemen osplás icos, esce - nog á icos, sono os y has a lumínicos—pe manen esunos, e ime os o os— que ligaban las i udes del inado y los alo es de su es i pe con las e dades de la e. En Guadalaja a, los Mendoza ejie on lazos du ade os con dis in as ins i u - ciones eclesiás icas de la ciudad y las incluye on en el discu so de la ama de su linaje. Las in e enciones de los duques del In an ado se cen a on en el con en o de San F ancisco, ans o mado en po en e exp esión de las señas de iden idad del linaje y eje cen al de la dimensión sag ada de su sis ema de ep esen ación. Palab as cla e: Linaje Mendoza, duques del In an ado, duques de Pas ana, Guadalaja a en la Edad Mode na, anciscanos, pa ona onobilia io, mecenazgo, une ales, pan eones nobilia ios, cul o a las eliquias. ABSTRACT The Cas ilian a is oc acy was able o in eg a e eligiousness wi hin i s cul - u al sys cm. The in ense ac i i y o pa onage exe ed on eligious o de s, con- 233 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado en s and pa ishes led o associa e he memo y o lineage wi h he sac ed ma - as, monopolizing so ne wo ship a eas. As an example o his ac i i y, he cons - uc ion o pan heons and chapeis e ec i ely exp essed he amily’s sac ed mes - sage. A he same ime, une al ce emonies combined di e se a is ic, scenog aphic, sono ous aud e en Iigh ing elemen s —so ne pe manen , so ne epheme al — which bound he de unc ’~ i ues and alues o bis ances y wi h he u hs o ai h. In Guadalaja a, he Mendoza endu ingly linked wi h di e en ecciesias ical ins i u ions om he ci y, and hey included hem as pa o e ame in hei lineage. The in e en ions o he Dukes o he In an ado we e ocused on he con en o San F ancisco, which acqui ed he iden i y signs o lineage, and was he cen al axis o he sae ed dimension o hei sys em o ep e - sen a ion. Key wo ds: Mendoza’s lineage, dukes o e In an ado, dukes o Pas ana, Guadalaja a a he Mode n Age, anciscans, noble pa onage, une al, nobilia y pan heons, wo ship o e eiles. 1. LA FAMA Y LAS DIMENSIONES DEL PATRONATO ECLESIÁSTICO DE LOS MENDOZA El pa ocinio, en odas sus modalidades y ámbi os, u o pa a la a is - oc aciadu an e la Edad Mode na un cúmulo de unciones que explican la abundancia de sus mani es aciones. Pa ono po de inición, el g an noble, po o una pe sonal y po posición social, en endió como uno de los eje cicios obligados po su ango la p o ección de sus amilia es, de sus clien es, de sus empleados, de sus c iados, de sus asallos; de igual modo, el pa ocinio de las a es, de las le as, y, quizás uno de los aspec os más impo an es, el e e ido al ámbi o de la li u gia y la piedad, llenó g an pa e de su ac i idad. Aho a bien, el pa ocinio no ue sólo a i mación del deco o debido a la posición social, sino que indió, en cada caso, u os de g an alo pa a los in e eses nobilia ios como elemen o de pa icula impo ancia den o de la polí ica de p es igio que, con g an e icacia, se desa ollópo pa e de odos los linajes. El ámbi o de la e y de la piedad o ecía no pocos a ac i os pa a es as p ác icas de conside ación social y, siguiendo las pau as de conduc a dic adas po la Co ona, en és e como en 234 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 ,ldol i Ca asca Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado an os o os aspec os, la nobleza se p eocupé po cul i a es echas ela - ciones con lo eligioso’. En e las di e sas modalidades que adop é es a inculación y que me ece íanse des acadas, el mecenazgo a ís ico ocupa un luga de p ime o den, ya que sólo comp endido en cl con ex o de la polí ica de p es igio se en iende la mul i ud de exp esiones que en es e sen ido abundan desde Ja Edad Media. De Ja misma o ma, debe en ende se Ja memo ia une a ia, e lejada en en e amien os y ce emonias, que ponía colo ón a la ida del noble y le pe mi ía dispone en o no a su igu a de los símbolos del caballe o c is iano, el modelo aco de con el ideal de ama nobilia ia des inado a pe du a 2. Ambas cues iones, mecenazgo y i ual une a io, deben se inse adas en la másamplia es a egia de canaliza la in luencia que sob e la sociedad dis u aba la Iglesia como mediado a an e Dios. Po ello, la undación de con en os, iglesias y capillas, el in e és po p ocu a se sepulc os espec acula es en luga es sag ados, la p o usión de las a mas de los linajes en los emplos, las donaciones en dine o, obje os de cul o y pa amen os, en suma, la capi alización de los símbolos y de los espacios eligiosos, e an signos isibles de la ama amilia o indi idual an e los ojos de los ieles y inculaban el p es igio de la nobleza con las e dades de la e. Luisa Ma ía de Padilla, condesa de A anda, au o a que no sólo po o igen y ambien e enía una opinión azonada sob e cuáles e an las i - udes que debían ado na al noble, conside aba que la amapós uma e a co ola io de una ida i uosa y de una ac i ud digna an e la mue e. A es as cues iones pos e as del deco o nobilia io dedicó no pocas páginas de su Idea de nobles3, un denso a ado sob e la conduc a y las i udes que había de euni quien po nacimien o dis u aba de una posición p i - ilegiada. Padilla de endía una idea de nobleza basada en el es ue zo pe - ¡ Sob e el pa ona o, desde sus múl iples pe spec i as, éase el abajo de Ale - jand o LÓPEZ ÁLVAREZ, Ideología, con ol social y con lic o en el An iguo Régimen: el de echa de pa ona o de la Casa ducal sob e la p ocesión del Co pus Ch is i de Béja , Béja , 1996. 2 JARA FUENTE, José An onio: «Mue e, ce emonial y i ual ne a io: p ocesos de cohesión in aes amen al y de con ol social en la al a a is oc acia del An iguoRégimen (Co ona de Cas illa, siglos XV-XVIII»>, en Hispania, LVI/3, n.0 194 (1996), pp. 861-883, queu iliza como ejemplo p ecisamen e la casa ducal del In an ado. PADILLA MANRIQUE Y ACUÑA, Luisa Ma ía de, condesa de A anda: Idea de nobles. Sus desempeños en a o ismos. Pa e Quan a de nobleza i uosa. Za agoza, 1644. 235 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado sonal y no en la he encia, pues «el iun o es del á bol y no de la ie a en que es á plan ado»4, y educía las opciones del noble de cuna a se un hé oe o un san o y, cualquie aque uese la ca e a elegida, hab ia de « lo - ece con p opios ac os he oycos», ya que «dicha y no i ud es ene ilus - es p ogeni o es: es o no es á en mano de nadie, no podemos escoge el se na u al, el mo al sí, que es la calidad e dade a, glo ia y lus e»5. Lle - ada po su a án de mos a es e es echo y di icil p og ama i al, al comienzo de su lib op oponía un ejemplo del pasado, bien conocido po el público a quien se di igía. El modelo elegido e a Iñigo López de Men - doza, p ime ma qués de San illana, quien compendiaba, según la au o a, la suma de p incipios de conduc a, acciones en su ida y buen mo i que se ia de espejo en el que mi a se6. Si la condesa de A anda enía en an al o luga la memo ia del p ime San illana, como ejemplo que sin e izaba las i udes nobilia ias de ipo eligioso, mo al, mili a y polí ico7, más aún en e los miemb os del linaje de Mendoza su ecue do cons i uía una de las p incipales señas de iden - idad. Los esc i o es del en o no mendocino no deja on de enal ece su ama y le in oca on como modelo. Un descendien e del ma qués, el cua o duque del In an ado, cul i ó las le as como lo había hecho el p ime San illana, y dedicó un Memo ial de cosas no ables a su hijo y he ede o Diego Hu ado de Mendoza; el ex o, cen ado en el alo ejem - pla izan e de la his o ia an igua y u ado de ci as de au o es clásicos, comenzabacon un elogio al an epasado, «que la ama de odos se la lle ó oda (y con mucha azón) solo uno, que ue el ma qués don Iñigo López de Mendoza, ues o agúelo»8. Así quedó en la memo ia amilia un espacio p e e en e pa a San i - llana, no sólo po se un an epasado de b illan e ayec o ia, sino po adqui i un p o undo alo simbólico al pe soni ica en su pe sona un modelo de ac uación y de i udes. Po an o, aunque la condesa de A anda se es o zase po desliga la idea de nobleza de la he encia de los Ibid., p. 55. 6 Al comienzo de la ob a hayuna «Recopilación sucin a de la exempla ida, i - udes he oicas y eliz ánsi o de don Iñigo López de Mendoza, ma qués de San illana, digna idea de odo P íncipe y noble», PP. 1-46. «P ólogo» de la misma ob a, sin pagina 8 LÓPEz DE MENDOZA, Iñigo, cua o duque del In an ado, Memo ial de cosas no a - bIes, Guadalaja a, ¡564, «P ólogo», ol. 1. 236 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asca Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado an epasados, és a ue cimen ada po los Mendoza, como hicie on los demás clanes a is oc á icos, en la memo ia de sus más signi icados an e - ceso es. Aunque no en odos los casos los linajes nobilia ios diseña on, y pos e io men e ejecu a on, p og amas comple os que esal asen las i - udes inculadas al apellido y a los an epasados que las co obo aban con su ayec o ia, odos, en alguna medida, a a on de ap o echa las opo - unidades que en es e sen ido se les p esen a on. El i ual en o no a la mue e c is iana, en iquecido po los humanis as con la inco po ación de la adición clásica, pasó a se un ehículo adecuado de exp esión de pode . Desde el siglo XV, siemp e a pa i de las o mas ensayadas po la co ona, la nobleza cas ellana encon ó en lo une a io un conjun o de mani es aciones p opicias pa a p oyec a la memo ia del inado y e o za la imagen del linaje9. La elección de un espacio eligiosoconc e o —monas e io, con en o o iglesia pa a albe ga los es os de los pa ien es ue, po an o, una decisión que enía mucho que e con la p o - longación de la polí ica de p es igio del noble después de la mue e y am - bién con la p oclamación de la pe i encia del apellido más allá de los indi iduos. Pe o, además, la inculación con un espacio sag ado p odujo consecuencias pa a las comunidades eligiosas que, de alguna mane a, quedaban ligadas al noble y su descendencia. De es a o ma comenza on a eje se elaciones en e la nobleza y las ó denes eligiosas o cabildos de sace do es que no se limi a on a la celeb ación de la li u gia de la mue e y al ecue do del allecido a a és de las misas p e is as en las mandas es amen a ias. Con la elección de en e amien o po pa e de Ped o González de Mendoza se inaugu ó una elación es echa en e es e linaje y el con - en o de San F ancisco de Guadalaja a. Desde ines del siglo XIV Ped o González y sus descendien es apo a on su pa ocinio y, a cambio, la o den anciscana les p opo cionó un espacio pa a eco da la ama de sus mue os y una ibuna pa a publici a las i udes del linaje. Fue es a una cos umb e no sólo obse ada po el onco p incipal del linaje men - docino, pues o as amas del mismo busca on ambién la con e sión de Ace ca de es as cues iones en el siglo XV éase YARZA LUAcEs, Joaquín: «La imagen del ey y la imagen del noble en el siglo XV cas ellano», en RUCQUOT, Adeline (ed.), Realidad e imágenes de/pode España a ines de la Edad Media, Valladolid, 1988, PP. 268-269 y 280-287. 237 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ada de e minados emplos en pan eones amilia es’0. En es a línea de con - duc a debe en ende se la me ced concedida po el empe ado Ca los y a la ma quesa del Cene e, Mencia de Mendoza, pa a que ella, sus pad es y sus descendien es uesen en e ados en la capilla de los T es Reyes de la iglesia de los dominicos de Valencia, ob enida en 153511, o la amplia - ción y e o ma de la colegia a de Pas ana, emp endida po Ped o Gon - zález de Mendoza, hijo del p ime duque de Pas ana, un e dade o monumen o úneb e a sus pad es y a sus abuelos, los condes de Méli o’2. 2. UN ESPACIO PARA LO SAGRADO EN LA GUADALAJARA DE LOS MENDOZA. SIGLOS XV Y XVI Todos los au o es a iacenses que a an del con en o de San F an - cisco se hacen eco de la adición del o igen empla io de su áb ica. La eina Be enguela, seño a de Guadalaja a asabandona el ono a su hijo Fe nando III, hab ía sido quien cos eó la e ección del cenobio pa a los caballe os y monjes de la O den del Temple. T as la sup esión de la obe - diencia empla ia en Cas illa, en 1313, hab ía quedado abandonado has a que, en 1330, llega on los p ime os anciscanos con en uales, pa oci - lO Una ob a de conjun o sob e eí mecenazgo del linaje desa ollado en Guadalaja a y su p o inciacuyo p incipal alo eside en ca aloga de mane a exhaus i a odas las mani es aciones, es la de FERNÁNDEZ MADRID, MA Te esa: El mecenazgo de los Mendoza en Guadalaja a, Guadalaja a, 1991. En es e abajo se p es a especial a ención a las ela - cionescon las dis in as amilias de la comunidad anciscana. Licencia o o gada en Ba celona el 18 de mayo, A chi o His ó ico Nacional (AHN), Sección Nobleza (Nobleza), Toledo, Fondo Osuna (Osuna), leg. 1847, n.0 6. Has a allí ue asladado el cadá e de su pad e, Rod igo de Mendoza, desde el con en o de la San isima T inidad, ambién de Valencia, donde había sido deposi ado el 23 de eb e o de 1523, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1847, n.0 5. 2 HERRERA CASADO, A.: Pas ana, una illa p incipesca, Guadalaja a, 1992, Pp. 59 y 55. ~ El o igen empla io delcon en o de San F ancisco es e e ido sin ninguna en - ica po SALAZAR, Ped o DE (O.EM.), Co onica y his o ia de lajiundación y p og esso de la P o incia de Cas illa de la O den del Biena en u ado Pad e San F ancisco, Mad id, 1612, p. 222. Sin emba go, TORRES Y PÉREZ, F ancisco, en su His o ia de la MuyNoble Ciudad de Guadalaxa a, Guadalaja a, 1647, ma iza en algo la adición gene almen eacep ada: «En la illa de To ixa es leguas de Guadalaxa a—esc ibe To es— hubo un con en o de la eligión de los empla ios llamadoSan Veni o (assí 238 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Ádol ¿ Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado nados po la in an a Isabel de Cas illa, hija del ey Sancho 1V’3. Sin emba go, no con amos con ningún sopo e documen alque apoye es a explicación y, como señaló hace iempo F ancisco Layna Se ano, la a - dición p esen a nume osas incong uencias, pues, en p ime luga , exis ía un monas e io empla io en la ecina localidad de To ija y es dudoso que an ce ca se hubiese undado o a comunidad; además, se sabe que los bienes del Temple no ue on abandonados as la sup esión, sino que ue on ans e idos a los hospi ala ios de San Juan de Je usalén; inal - men e, concluye Layna, ampoco hay documen o en el que se haga men - ción de la llegada de los anciscanos p opiciada po la in an a Isabel’4. Des uidas la biblio eca y el a chi o del con en o po los anceses du an e la Gue a de la Independencia, sólo se conse an algunospapeles que as la desamo ización pasa on dis in as icisi udes has a ecala en la Sección de Cle o del A chi o His ó ico Nacional y los escasísimos documen os que queda on en pode de los Mendoza, inco po ados luego al a chi o de la casa de Osuna y hoy deposi ados en la Sección Nobleza del AHN, si uada en el Hospi al Ta e a de Toledo. A al a de las ca as de undación, las cons i uciones y de cualquie o o egis oque da e la llegada de los anciscanos a Guadalaja a o explique la cons ucción del edi icio, el documen o más an iguo en e los conse ados es un albalá de Ped o 1 echado el 8 de eb e o de 1364 po el cual se concedía a la comunidad anciscana la mi ad de la en a del peso de la ha ina de la illa de Guadalaja a’5. En ese momen o la ac i idad del con en o debía es a plenamen e in eg ada en Ja ida local, a juzga po las azonesque se aducen pa a la concesión, en plena salida de la c isis en los años cen - ales del siglo XIV, mo i adapo una «c uel pes ilencia» que asoló la ciudad, du an e la cual el concejo hizo p ocesión y p omesa de concede lo nomb a una bula del papa Alexand o 3n); és os enían o a cassa en Guadalaxa a, o pa a i i alguna pa e del año o po ene hacienda en la ciudad que equi iese assís - encia, o po su saludable o delei osso si io se i se de ella pa a amena g anja, po algunas de es as causas la ubie on. La ze idumb e de es o es no o ia adícíon...», ol. 112 . ~ LAYNA SERRANO, F ancisco: Los con en os an iguos de Guadalaja a, Mad id, 1943, Pp. 128-129. Sin emba go, ARTEAC,A Y FALGUERA, C is ina: La Casa de/In an ado, cabeza de los Mendoza, omo 1, Mad id, 1940, p. 55, epi e la adición empla ia sin más comel3 ano. 15 El p i ilegio eal es á ansc i o po Ped o DE SALAZAR, op. ci ., Pp. 224-225 y po ToRREs, F ancisco, op. dM ois. 52 -SJ ; ambién lo ep oduce LAYNA SERRANO, E, op. cii., p. 129. 239 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado la en a a los ailes de San F ancisco; una ez inalizada la epidemia, se pidió licencia al ey pa a lle a la a e ec o’6. Po an o, ya es ablecido el con en o anciscano en la ciudad, Ped o González de Mendoza (1340-1385), cuya o una se ligó du an e la gue a ci il cas ellana a los T as áma a, cuando undó el p ime mayo azgo de la amilia en 1380, se p eocupó po desa olla los elemen os simbólicos de su ama y eligió Guadalaja a, la ciudad donde había nacido y que ambién desde es a misma época se ía obje o de conquis a polí ica po los Men - doza’7, como ma co espacial donde dis ibui los símbolos del linaje pa a las gene aciones enide as. En e las muchas acciones que emp endió pa a jus i ica su ida y su posición —y de cuya en abilidad dis u a on sus descendien es ocupan un des acado pues o las ela i as al pa ocinio eligioso y eclesiás ico,pa icula men e las e e en es a p opo ciona se el ánsi o a la ida e e na. Así escogió como luga pa a se en e ado jun o con su muje y que, en adelan e si iese de pan eón a sus suceso es, el con en o de San F ancisco, si uado ex amu os de la ciudad’8. En su es - amen o mandó se allí en e ado, amo ajado con el hábi o anciscano’9, y que los es os de su segunda muje descansasen a su lado. Pa a su e e no 16 F ancisco TORRES la jus i ica po el papel que los ailes anciscanos había jugado en la «a licción» su ida po la ciudad, op. ci ., ol. 52 . Sob e el mo i o de la limosna, comoag adecimien o po la inalización del azo e de la epidemia de pes e, éase un ex ac o de la «C ónica de la San a P o incia de Cas illa, lib o cua o, capí ulo segundo. De una limosna que la ciudad de Guadalaja a dio a es e con en o», en AHN, Sección de Cle o (Cle o), leg. 2099. Fn los siglos siguien es, desde los Reyes Ca ólicos has a Ca los 11, se eno a on en dis in as ocasiones las con ibuciones del ayun amien o de Guadalaja a al con en o de San F ancisco, en AUN, Cle o, leg. 2099. 7 Sob e la ocupación del pode po los Mendoza en la ciudad de Guadalaja a, éase LORENZO CADARSO, Ped o L. y GÓMEZ URDÁÑEZ, José Luis: «Los en en amien os en e el pa iciado u bano y la a is oc acia seño ial: Guadalaja a y los Mendoza, siglos XV- XVII», en No ba, 15 (1995); éase ambién, MIGNOT, Ca oline: «Le municipio de Gua - dalaja a au XX’éíne siécle. Sys eme adminis a i e économique (1341-1567)», en Anua io de Es udios Medie ales, 14(1984), Pp. 58 1-609. ~ Sob e la impo ancia que pa a la nobleza ienen los sepulc os y las capillas une - a ias en el siglo XX’, como exp esión de su pode , como seña de iden idad del linaje y, en ocasiones, comoconsecuencia de una no able sensibilidad es é ica, éase YARZA LUACES, Joaquín, op. ci ., Pp. 280 y ss. ‘~ La cos umb e de hace se en e a con el hábi o anciscano po pa e de los eyes, en VARELA, Ja ie : La mue e del ey El ce emonia/ une a io de la Mona quía españa/a (ISOO-I800), Mad id, 1990, Pp. 18 y 81-82. Véase es a ob a, en gene al, pa a compa a el i ual une a io de los mona cas con el de los g andes nobles. 240 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado descanso, do ó «qua o capellanías pe pe uas pa a siemp ejamás, en que seancan adas misas en cada un año pa a siemp e jamás po los ayles del dicho monas e io»20 con el dine o que en aba el pecho de la aljama de los judíos de Guadalaja a, de echo que se encon aba en pode del Men - doza21. Asimismo, o denaba que a cos a de sus bienes se cons uyese un claus o pa a el con en o: «... que sea echa e lab ada y edi icada de los mis ienes oda la claus a del dicho Mones e io de San F anzisco de Quadal aja a, según que yo y la dicha Aldonza Fe nández mi muge lo enemos mandado»22. El suceso y p imogéni o de Ped o González, Diego Hu ado de Men - doza (1365-1405), Jus icia Mayo y Almi an e de Cas illa, man u o la línea emp endida po su pad e y siguió a o eciendo al con en o. A su cos a se ehizo as el incendio que lo des uyó casi po comple o a ines del siglo X1V23, ap o echando la ocasión pa aedi ica lo con mayo es p o - po ciones24. Como su pad e, en su es amen o mani es ó el deseo de se en e ado en el con en o con el hábi o de San F ancisco, jun o a su muje : «P ime amen e, o esco mi ánima a Dios Pad e que la c ió y el cue po a la ie a onde es inado. E mando que quando ue e la olun ad de Dios de me leba des e mundo en que yo ago a so, que el mí cue po sea en e ado en el monas e io de san F anzisco de Guadal aja a, en el su há i o, en pa de la sepul u a de DA Ma ia mi muge , ija del ey D. En íque, que Dios pe done» 25~ Como en el momen o de o o ga es amen o la econs ucción no es aba aún concluida, o denó a sus he ede os que la con inuasen —men - cionaba en especial la capilla mayo — y, lo que es más impo an e, con- 20 Tes amen o o o gado el 9 de agos o de 1383, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1762, nY 5 (2). Las capellanias ue on undadas po su iuda el 11 de diciemb e de 1385, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1842, nY 3. 21 La en amon aba 11.000 ma a edies al año. 22 AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1762, n.” 5 (2). 23 Se conside an dos echas pa a el incendio, 1394 ó 1398. 24 LAYNA SERRANO, E, op. ci ., p. 131. 25 Tes amen o del Almi an e de Cas illa Diego Hu ado de Mendoza, echado en El Espina (Sego ia), el 2 de ab il de 1400, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1762, n.0 7. 241 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado F ay An onio de Mendozaunía la pe enencia al linaje el hecho de se miemb o de la O den y ocupa pues os de gobie no en la misma. Pe o no ue es e el único Mendoza que desempeñó ca gos en la p o incia ancis - cana de Cas illa. En 1598 ue ele ado al p o inciala o, en el capí ulo cele - b ado en el con en o de To elaguna, Ped o González de Mendoza (1510- 1639), hijo de Ruy Gómez de Sil a y de Ana Mendoza de la Ce da, p íncipes de Eboli y Méli o y duques de Pas ana y Es eme a, que había sido gua dián del con en o de Tala e a y e a consul o del Consejo de la Jnquisición46. Es os ue on sólo los p ime os pasos de una la ga y uc í - e a ca e a den o de la je a quía eclesiás ica. Después ocupó la sede episcopal de Bu go de Osma, ue nomb ado a zobispo de G anada (1610) y pos e io men e de Za agoza (1615), pa a e mina sus días como obispo de Sigiienza. El hecho de conclui su ida eclesiás ica en la sede segun - ina ino a pone el b oche a una ayec o ia en la cual el pun o de e e encia desde el p ime momen o había sido la igu a del ca denal Ped o González de Mendoza, su an epasado.Bau izado po sus pad es los duques de Pas ana como Fe nando de Sil a, cuando p o esó la egla an - ciscana se lo cambió po el de Ped o González de Mendoza, en ecue do de su an eceso y, como és e, pa ocinó muchas ob as en las dis in as sedes que ocupó, sob e odo en Sigúenza y en la illa ducal de Pas ana, sede de su amilia, los Sil a Mendoza. En Pas ana e o mó y amplió la iglesia de la colegia a en 1637, en cuya c ip a cons uyó, sin duda omando como modelo el de los duques del In an ado en el con en o de San F ancisco de Guadalaja a, un pan eón pa a el linaje. Los epi a ios de sus pad es y de sus abuelos ~—condesde Méli o—, que deco an el emplo, comple a on un p og ama de memo ia amilia simila al de sus pa ien es 4.7 Mendoza de Guadalaja a 46 Ibídem, p. 95. ‘~ Sob e el obispo Ped o González de Mendoza, éase HERRERA CAsADo, A.: Pas - ono, una i/la p incipesca, Guadalaja a, 1992, Pp. 122-123, ace ca de las ob as eali - zadas po el p elado en la colegia a, PP. 59 y Ss.; ambién, BOYDEN, James M.: The cau - ie and he King. Ruy Gómez de Sil a, Phi/¡p II and he Cou o Spain, Be keley, 1995, Pp. 147-148, y SANTAGLALLA LLAMAS, M.: Pas ana. apun es pa a su his o ia, a e y a - diciones, Ta ancón, 1979. 248 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado 3. EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO, TEMPLO DE LA MEMORIA DE LOS DUQUES DEL INFANTADO EN EL SIGLO XVII 3.1. El p og ama de e o mas en la iglesia del con en o: el p ime pan eón ducal, el e ablo de las eliquias y el anspa en e Du an e el siglo XVII se ealiza on las in e enciones más impo - an es de los duques del In an ado en la iglesia del con en o de San F an - cisco desde el pun o de is a de la ans o mación del emplo en monu - men o une a io de la amilia. Fue la sex a duquesa Ana de Mendoza (1554-1633) quien abo dó la ans o mación de la capilla mayo y la cons - ucción de una c ip a debajo de és a des inada a pan eón ducal.Cie o es que el Seiscien os supuso el oscu ecimien o de Guadalaja acomo espacio ep esen a i o de los Mendoza, pues la amilia se asladó a la co e, p i - me o a Valladolid y luego a Mad id; sin emba go es a decisión polí ica no implicó el abandonocomple o de Guadalaja a, que en i ud de las ob as emp endidas pues la duquesa Ana en la iglesia de San F ancisco e o zó su papel de seña de iden idad del linaje. El paso inicial ue la plenain eg ación de la comunidad anciscana de los obse an es de Guadalaja a en la ó bi a de In an ado, p oducida en 1605, cuando la duquesa Ana ob u o la ex ensión de su pa ona o a odo el con en o, concedido po la p o incia de Cas illa «po las muchas obli - gaciones que aquel con en o y oda la O den iene a su casa [del In an - ado] y pe sonas>08, hecho que enía una segunda lec u a, pues «así más obligados los duques acudie on al aumen o del con en o ayudando con magni icencia»49. El plan de ob a p opiciado po Ana de Mendoza incluía p ime o la cons - ucción de la c ip a pan eón y la colocación encima de és a de un nue o al a mayo , que u o que se adelan ado sob e la posición del p eceden e pa a da cabida a un anspa en e que se ab i ía en el ábside del emplo. Hacia 1625 los abajos más g uesos debie on es a comple os, y se aslada on ados cue pos que has a el momen o es aban en dis in os pun os de la iglesia, la mayo pa e en la capilla mayo . Así lo na a el jesui a He nando de Pecha: 48 SALAZAR, E DE, op. ci ., p. 226. ‘~ TORRES, F., op. d , ol. 1 13n 249 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado «A la bó eda e e ida hizo aslada la duquesa los cue pos de sus pad es, de sus dos ma idos, de sus hijos y hijas, de la duquesa niña doña Ysabel de Mendoza, ma quesa de Mon escla os, hija unica de sus pad es, casada con ma imonio a o con el duque don Rod igo que oy i e, dispensando su sane idad en la edad y an es de llega a los onge años mu ió. En es a bó eda, que po se pequeña no cupie on más cue pos, dexó la duquesa doña Ana luga pa a sí.»50. Según es a elación de cue pos deposi ados en el pan eón, sólo en a on en él pa ien es di ec os de la duquesa con los que, lógicamen e, debía sen i lazos pe sonales más ue es y que, po o o lado, ya no podían encon a acomodo digno en la capilla mayo , pues, como dice Pecha, «ab íanse sepo ulas (sic) en el suelo, pa ecióle a la duquesa Doña Ana que es a a aquello en poca auc o idad>01. En la capilla mayo de la iglesia se decidió la duquesa a sus i ui el al a exis en e, que da aba de iempos del e ce duque, quien lo había asladado desde el Salón de Linajes del palacio ducal52. Quizá la ob a más impo an e sea el nue o e ablo, enca gado a un a qui ec o ancis - cano, ay F ancisco Mi , pe enecien e al cenobio de Guadalaja a en e 1622 y 1626. No disponemos de más da os biog á icos de es e a is a, y ampoco se le conocen más ob as que el e ablo de la pa oquia de ~ He nando DE PECHA, 5.1., His o ia de Guadalaja a y cómo la eligión de San Ge ónimo en España ue undada y es au ada po sus ciudadanos. Guadalaja a, 1977 (p ime a imp esión del manusc i o dc 1632), p. 342. Si Ibídem. 52 Según PECHA, op. ci ., pp. 271-272: «Desde su ie na edad se mos ó nues o Diego Hu ado de Mendoza [ e ce duque del In an ado], pío debo o, ch is ianíssimo, y hubo an g ande a iqión a los o icios y ce emonias de la iglesia, que hizo su cassa unaiglesia o capilla eal, donde enía sus capellanes, can o es, menes iles, ó gano y o os ins umen os músicos conce nien es al o icio di ino. Dedicó po capilla suya la sala g ande de los linajes, cuyo echo con a esones do ados (queen onces es aba casi nue o) hecho un asqua de o o, en el es e o de la manode echa un al a con un e ablo de igu as pequeñas de alla en e a, y media alla a la usanca de aquel iempo, que después quando se deshizo la capilla, se lo die on al conben o de San F ancisco de la dicha ciudad donde si bió de e ablo en el al a mayo , has a que la duquesa doña Ana de Mendoza les hico el que oy ienen». 250 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado Nues a Seño a de la Fuen e, e minado en 1624, la a qui ec u a del úmulo une a io del sex o duque del In an ado —del que se habla á a con inuación—, el e ablo mayo de la iglesia de San F ancisco y la es - au ación de la iglesia de La Piedad53, ambién una undación mendo - cina54. En cuan o al e ablo de San F ancisco, sólo disponemos de las des - c ipciones de quienes u ie on la opo unidad de con empla lo, pues ue des uido du an e la ocupación ancesa en la gue a de la Independencia. El jesui a Pecha así lo e a a: «[La sex a duquesa del In an ado] hizo un e ablo pa a el al a mayo , ex~elen e ob a de emsamblaje y escul o ia, muy bien do ado, y es o odo con al a i iqio que po amoyas los able os de pin u a suben unos y bajan o os, y en lo in e io del e ablo des - cub en unos elica ios admi ables, llenos de eliquias en u nas do adas, en medios cue pos de sanc os, en b azos cu iosamen e ado nados»55. ~“ Sob e la undación del bea e io po B ianda de Mendoza, hija del segundo duque del In an ado, éase la no a 41. ~ La iden i icación de ay F ancisco Mi se debe a José Miguel MUÑOZ JIMÉNEZ, La a qui ec u a del manie ismo en Guadalaja a,Guadalaja a, 1987, Pp. 96-99; sob e las dis in as in e enciones de Mi en la iglesia de San F ancisco p opiciadas po la sex a duquesa del In an ado, Pp. 294 y ss. ~ H. PECHA, op. ci ., p. 342. Alonso NÚÑEZ DE CASTRO, en su His o ia eclesiás - icay segla de la muy noble y muy leal ciudad de Guadalaxa a, Mad id, 1653, que en su mayo pa e es una ep oducción de la ob a de Pecha —Luis DE SALAZAR Y CASTRO conside a la ob a una «ap opiación» po pa e de Núñez de Cas o, en su Biblio eca Genealógica Española, BN, Mss. 18121, ed. de E. SORIA MESA, Có doba, 1997, p. 84— se exp esa en los siguien es é minos: «... el e ablo del al a mayo , que hoy campea en el con en o de San F ancisco, an ico, an cu ioso y an descollado, que sube su al a desde la mesa del mayo has a la eminencia de la echumb e. Ado nanle es cue pos de colunas icamen e lab adas y do adas con san os de bul o y quad os de pin u as y un galla do abe náculo con su anspa encia; de ás [hay] una capillacu iosamen e pin ada, debaxo de la cual es á la bóbeda con los cue pos de los seño es de la casa. Fue a de la g andeza y iqueza del e ablo es de al a i icio su áb ica que, descub iendopo la p ime a az la pin u a de los quad os, puede subi y baxa con amoya, descub iendo bis osos elica ios llenos de u nas con cue pos y eliquias de san os; de mane a que es un san ua io de eliquias en lo in e io y, en lo ex e io , liencos de ex emadopincel» (pp. 74-75). 251 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y la sag ado Y años más a de F ancisco To es se en e iene en los de alles del mecanismo que pe mi ía al e na las pin u as del e ablo con la exposición de elica ios: «El e ablo es iquísimo de he mosas columnas que se leban an sob e bellos pedes ales ema ándose en ali iadas comisas, lisos y capi eles. Su aza es linda y su ob a pe e a. Es á en mi ad del e ablo la ymagen de Nues a Seño a y los ángeles que a la exma. seño a doña Ana le embia on uno y o o de Nápoles, cosa a a y de escul u a p ima, adonde es án icas pied as en alladas. Los qua o quad os p incipales del e ablo es án con a i icio, pues en días es i os y solemnes con yndus ia se hunden los lienzos de pinzel y quedan descubie osqua o elica ios quad ados g andes y ien dispues os y en cada uno se mani ies an u nas do adas con id ie as de ch is al, adonde es án cue pos de san os con sus ó ulos; y odos los demás concabos es án llenos con elica ios y o as muchas eliquias, de sue e que no ay cosa azia y ienen a queda los qua o quad os con o mes o eciendo na e a is a. Y 56 odo es o lo dio y lo mandó haze la g an duquesa» En ambas desc ipciones des aca la insis encia en las eliquias y elica - ios que se gua daban en el e ablo, odas ellas donadas po la sex a duquesa y sus an eceso es. Ya Diego Hu ado de Mendoza, e ce duque del In an ado, había mos ado especial a ición a colecciona y ene a eliquias icamen e engas adas, cus odiadas en la capilla en la que había con e ido el Salón de Linajes del palacio ducal, y las exhibía en la cele - b ación del Co pus57 como pa e de los ac os que o ganizaba: «el p ime o día de la oc aba hacia una p ocessión muy solemne al e - dedo de los co edo es al os de su cassa, que los enía ade ecados con icas colgadu as y quad os, con qua o al a es en las qua o esquinas ado nados con imágenes, eliquias y piezas de o o y pla a»58. 56 TORRES, E, op. ch., ol. 113. Una desc ipción del e ablo, basada en odos los es - imonios disponibles, en MUÑOZ JIMÉNEZ, J.M.: La a qui ec u a del manie ismo., p. 97. ~ Pe ición ele ada en 1522 po el e ce duque del In an ado a Ad iano í que le pe mi ie a ene en su palacio el San isimo Sac amen o du an e el oc a a io y el dia del Co pus, y que se concediese indulgenciaplena ia a los ieles que en asen a isi a lo, en Al-IN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1842, n.0 31. » PECHA, H., op. ciÉ, p. 272. 252 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado Es as o mas de piedad combinaban el pa ocinio ducal de la li u gia -—--una ac i ud pe sonal piadosa— con la pa icipación en el cul o de un cí culo amplio de pe sonas: la amilia di ec a, los pa ien es, los clien es, los c iados de la casa, los asallos y, e en ualmen e, miemb os de o os linajes. Como complemen o de las ce emonias li ú gicas, las eliquias del palacio e anexpues as an e el público en las g andes ies as, que enía de es a mane a opo unidad de in eg a se en una ep esen ación en la cual la inculación en e el p es igio del apellido Mendoza y los g andes mis e - ios de la e se con e ía en un odo indisociable. Así, la c eación de un de e minado clima eligioso, o mando un odo con la ama del linaje, se eía po enciado po e ec os escenog á icos an e icaces como la p o usión de elica ios y eliquias59. A la mue e del e ce In an ado, sus suceso es desmon a on la capilla del Salón de los Linajes e inicia on la donación de la colección de eliquias a las dis in as comunidades eligiosas de Guada - laja a —cla isas, el con en o de la Piedad, la Me ced, las Be na das, San o Domingo— y a o as en las que la amilia enían undaciones, como el monas e io de San Ba olomé de Lupiana, los dominicos de Sope án y el hospi al de Bui ago—. Ello no indica pe se un cambio en los compo a - mien os de ocionales de los Mendoza, ni siquie a iene que e conuna hipo é ica disminución del alo ins umen al de las eliquias den o del sis ema de ep esen ación del pode amilia en su e ien e eligiosa. Po el con a io, la donación de eliquias a comunidades de ailes y monjas signi ica una eu ilización del alo simbólico de aquellas, que aho a se con e ían en di uso es de la piedad y gene osidad ducales, ex endidas po los cen os de cul o del espacio u bano de Guadalaja a y de o as pobla - ciones. Aunque no han quedado es imonios de la o ma en que se ealiza on es as aslaciones, pues sólo con amos con la ce i icación de las en egas y su ecepción po los supe io es de los con en os, es p esumible que en más de un caso se ap o echa ía laocasión pa a o ganiza una ce emonia de cie o elie e, en meno escala de las p omo idas po Felipe II en esos mismo años, como la del cue po de San a Leocadia a la ca ed al de Toledo60. >~ Sob e la de oción a las eliquias del e ce duque del In an ado, E LAYNA SERRANO, op. ci ., p. 148. 60 Las ce emonias de aslación de es os de san os celeb adas en iempos de Felipe II, como la de San Eugenio a Toledo, en 1565, la de los San os Jus o y Pas o a Alcalá de Hena es y la de San a Leocadia ambién a Toledo, en CHECA, E, Felipe IL mecenas de las a es, Mad id, 1992, Pp. 288-290. 253 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado Es segu o que algunas de las eliquias de la colección ducal ue on colocadas po ay An onio de Mendoza en su capilla de la iglesia de San F ancisco, pe o oda ía debie on queda su icien es pa a llena los huecos p ac icados en el nue o e ablo que cos eó la sex a duquesa. A es a nume - osa colección de eliquias se suma on luego las que, a su mue e, Ana de Mendoza o denó a sus albaceas es amen a iosdeposi a en la iglesia del con en o anciscano jun o con dos imágenes, un Niño Jesús «que me dio el inquisido gene al Juan de Pacheco, obispo de Cuenca, con la [a]sebe- ayión que de mano de es e niño abía ecibido una san a monja ca meli a descalza muchas me cedes», y una Concepción «que ue del S . ca denal don Juan de Mendoga, que el Papa le dio pa a mi mayo azgo». Las eli - quias de es a pa ida son las siguien es: «Un elica io de o o pedaco de Linum C ucis que es de mi mayo azgo. O o elica io de las espinas y go a de sang e de Nues o Seño Jesuc is o. O o elica io con un dedo de San F an - cisco de Bo ja que es á pues o en cabeca del elica io g ande»61. Es án egis adas dos en egas pos e io es, o denadas po Rod igo Díaz de Vi a Sando al y Mendoza, su nie o y suceso en el í ulo ducal, al con en o de San F ancisco. En 1637, se en ían a la iglesia del cenobio, en cumplimien o del es amen o de su an eceso a: «Seis cue pos en sus humas do adas de los san os má i es Salucio, San Lelio, San Es eban papa y má i , San Bi ide (sic), San Félix, San Flo ido. Y anssí mismo seis cabe~as de las honce mill bí jenes con algunos huesos dellas me idas en ocho humas do adas. Y qua o cabecas de los San os Tebeos. Y un b aco de los San os Tebeos. Y o o de las honce mill bi - genes. O o b aco de San Simón após ol. O o de San Clemen e má i O o de San Bíc o má i , me idos en b acos de made a do ados. Una elichia de San Juan má i . O a de San Ma celino má i . O o de San a Do o ea bi gen y má i O o de San a Adela bi gen y má i O o de San Juan C isós omo, do o y con eso O o de 61 Cláusula ex aída del es amen o de la duquesa Ana de Mendoza,AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 2242, n.0 20. 254 Cuade nos de His o ía Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Ado o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado San Au eliano, obispo y con eso . O o de San Leona do, obispo y con eso . De cada una de es as eliquias un gúeso y odas ellas me idas en sus humas y b acos con odo ado no»62. La siguien e en ega de eliquias, ealizada po uno de los con ado es de la casa del In an ado, es á echada en 1639, y se compone de sie e cue pos y cabezas de san os —sin especi ica los nomb es— «con sus humas y ado nos, que deja on pues as en el e ablo del al a mayo de dicho comben o, pa a que sean bene adas de los ieles con bene ación pública»63. Es as emesas de eliquias deposi adas en San F ancisco no impidie on que con inuasen las cesiones a o as comunidades eligiosas — al debía se la inmensa colección ducal—; así, en 1638, ecibie on es os de san os, en egados po el sép imo In an ado, el con en o de San o Domingo de la C uz y las ca meli as descalzas de San José64. Al calo de la eligiosidad con a e o mis a, la ene ación de los «p eciosos despojos»65 i ió una época de popula idad, po que cons i uía una seña de iden idad especí icamen e ca ólica que dis anciaba a sus p ac - ican es de la piedad aus e a p opugnada po las con esionesp o es an es. El cul o a los san os, y especialmen e a los má i es, cob ó impo ancia po el ca ác e ejempla izan e que la Iglesia a ibuía a sus idas y po la posición de in e media iosen e el homb e y Dios o o gada po la eología iden ina. Asimismo, la ei indicación de la i ginidad de Ma ía ——que había sido obje o de ue es a aques desde el bando e o mado— y la insis encia en el dogma de la Euca is ía —igualmen e un asun o de en en amien o en e los c is ianos—, ue on odos emas en los que se insis ía desde el pálpi o y a los cuales, en consecuencia, se aplica on los mé odos e ins umen os de p opaganda de la e. Es o es e iden e en las o mas a ís icas habi uales, eno adas po un ue e sen ido pedagógico de la ob a de a e y po la in ención de pe suadi con la imagen. Además de mane a explíci a se insis ía en que lo isual debía conmociona pa a p o oca la o ación y anspo a hacia lo espi i ual, según una au én ica eo ía de las emociones pues a al se icio de las e dades de la e. 62 AHN, Cle o, 2089. 63 Ibídem. ~ Al- N, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1842, n.0 40 y 41. 65 Ci . po MARTíNEZ-BURGOS GARCÍA, Palma: Ídolos e imágenes La con o e sia del a e eligioso en el siglo XIII español, alladolid, 1990, p. 119. 255 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado Den o de es e sis ema de ep esen ación, el ecu so a lo d amá ico enía papel p imo dial y po ello el cul o a los es os de los san os o de C is o y de la Vi gen, acomodados en elica ios que en sí mismos cons i - uían ob as de a e, debeinse a se en el con ex o de la piedad de la época, en una búsqueda de la «An igUedad c is iana» que enía una signi icación mili an e muy cla a. En es e cul o, como en o os aspec os de ocionales exp esados a a és del a e, la imp on a de Felipe II esul ó decisi a. Sabido es que el Rey P uden e, p o undamen e con encido de las p opie - dades auma ú gicas y del alo doc inal mili an e de las eliquias, ue un coleccionis a apasionado de es os y, lo que u o más consecuenciasen e la a is oc acia que luego imi a al mona ca, las do ó de un papel ele an e, an o deco a i o como uncional, en el amueblamien o de El Esco ial66. En es e con ex o, es ácil comp ende el e ec o que sob e el espec ado debía p oduci el e ablo de San F ancisco du an e las ies as mayo es, cuando se aba ían los able os pin ados y su gían los elica ios con i - iendo la pieza en un d amá ico es imonio, nada alegó ico sino bien isico, de las e dades de la e ca ólica. 66 Sob e el a e ba oco y lo eligioso, éase, en e o as cosas, CHECA, F. y MORAN, i.M.: El Ba oco, Mad id, 1994, Pp. 211-234. Ace ca del a e pues o al se icio de la Con a e o ma, es clásico el abajo de WITTKOWER, R.: A e y a qui ec u a en I alia, 1600-1 750, Mad id, 1983 (1958), sob e odo Pp. 21 y ss. En cuan o al alo o o - gado po Felipe II a las eliquias en el p og ama ideológico y deco a i o de El Esco ial, éase CHECA, E., Felipe IL mecenas..., PP. 284-290, yMARTiNEz-BUROOs GARcIA, P., op. cii., Pp. 119-141 (en especial, la de oción de Felipe II a las eliquias, en Pp. 124- 127); en es e mismo abajo se ci a la p esencia del quin o duque del In an ado y o os Mendoza en la aslación del cue po de San a Leocadia a Toledo, Pp. 142-143. La ela - ción de Felipe II con las eliquias en El Esco ial, ambién en VARELA, J., op. ci ., PP. 41-42. Además, son imp escindibles las páginas que dedica F ayJosé de SIGOENZA a la colección de eliquiasdel Monas e io de El Esco ial, así como a la deco ación de los a ma ios y su ubicación, en La undación del Monas e io de El Esco ial, p ólogo de A. Fe nández Alba, Mad id, 1988, Pp. 358-368 (desc ipción de las eliquias y sus elica - ios) y pp. 312 y 314 (la ubicación de los a ma ios de los elica ios). De la abundan e li e a u a sob e las eliquias, su manipulación, cul o y alo eológico, dan ejemplo las ob as de Á ILA Y TOLEDO, Sancho de ( ambién apa ece como Sancho Dá ila), obispo de Plasencia, De la ene ación que se ele e a los cue pos de los sanc as y a sus eli - quías, y de la singula que se a de ado a el cue po de Jesús Ch is o en el Sanc íssimo Sac amen o, Mad id, 1611, y Doménico Au oNso, Ele Sac o um eliquia ium cu u ene a ione, ansía ione, a que iden i a e, B escia, 1610. sob e la leyenda de lasOnce Mil Vi genes, FERREIRO ALEMPARTE, 3.: La leyenda de las once mil í genes: sus eli - quías, cul o e iconog a ia, Mu cia, 1991. 256 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado Pe o el p og ama de eo denación del espacio del emplo p oyec ado po la duquesa Ana de Mendoza no inalizócon el pan eón y el e ablo, sino que se comple ó con o a in e ención igualmen e e ec is a, como ue la ape u a de un anspa en e con un pequeño al a en la pe pendicula del pan eón. Su ubicación obligó a ecoloca el al a mayo y el nue o e ablo, con obje o de o o ga le el mínimo espacio pa a o icia y pe mi i la con emplación del e ec o gene ado po la luz. La ob a, compleja, incluyó la necesa io up u a del mu o y la e o mulación del echo: «P ime amen e ace un a co en el g uesso de la pa ed a odo el al o que ue e menes e y asen a la en ana a la pa e de a ue a y ce a odo lo demás de un as a de lad illo as a el exado, lo qual a de es a ebo ado po la pa e de a ue a as a que llegue a la uen ana as a la cus odia. Y hace dos cañones de ó eda po las en adas de las pue as del aspa en e as a la bó eda p incipal. Y en las esquinas de la pa ed que se a de ompe a de queda odo ce ado y blanqueado con ieso y sola y chapa (...) Pa a odo lo qual le an de da oda la made a que hubie e menes e El qual se obliga de lo age po qua ocien os y 9inquen a eales»ó?. El anspa en e, siguiendo la o odoxia iden ina, enía a e o za el « iun o de la Euca is ía», a po encia con el e ec o de la luz la p esencia cen al de la cus odia y, jun o con el e ablo, a conduci la mi ada de los espec ado es hacia el al a 68. De es a mane a, el pan eón, el e ablo de las eliquias y el anspa - en e, es in e enciones con empo áneas sob e el espacio de la iglesia, espondían a un único p oyec o di igido a uni el p es igio del linaje con los mis e ios de la e69. La ma e ialización de es a idea a a és de es p opues as in eg adas apo ó una g an iqueza de ma ices simbólicos, ci iles unos, eligiosos o os, a cuyo se icio se empleó el epe o io es é - ico y los ecu sos écnicos del momen o. F ancisco To es es conscien e 6? Ca a de obligación de Sebas ián Pé ez, maes o albañil, pa a la cons ucción del anspa en e de la iglesia del con en o de San F ancisco, Guadalaja a, 23 de ene o de 1625, AHN, Cle o, leg. 2099. 68 CHECA, E y MORÁN, J.L.: El Ba oco, PP 258-259. 69 A es as es ob as hayque suma en 1623 la cons ucción de un nue o claus o, mayo que el e igido en iempos del ca denal Mendoza, in es igado, desc i o y ecbado po MUÑOZ JIMÉNEZ, J.M.: La a qui ec u a del manie ismo..., PP. 297-299. 257 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adolió Ca asco Mo ínez Los Mendoza y la sag ado y di undida como ejemplo pa a sus descendien es y ambién como a gu - men o de p es igio social. Sin emba go, los descendien es de la sex a duquesa no se limi a on a man ene el sis ema escenog á ico elabo ado po és a. Algunos lo modi - ica on, o os lo comple a on y hubo ambién quienes, di ec amen e, lo igno a on. 4. CAMBIOS EN LAS ACTITUDESANTE LA MUERTE Y EN LA DISTRIBUCIÓN DEL PATRONATO Buena p ueba de que no se debe ca ga exclusi amen e en los alo es colec i os del linaje y de la adición la explicación de las conduc as de la a is oc acia, y de que las ca ac e ís icas indi iduales enían no poca inci - dencia en las decisiones adop adas en es e sen ido, es la ac i ud de los suceso es de la sex a duquesa del In an ado en el momen o de decidi su sepul u a y el ce emonial de su en ie o. T asladada la esidencia ducal a Mad id de o ma pe manen e, el sép - imo duque, Rod igo de Mendoza, y su muje , Ma ía de Sil a y Guzmán, man u ie on la cos umb e de hace se en e a en San F ancisco de Gua - dalaja a,pe o no dispusie on el aslado de sus es os al pan eón acompa - ñados de un co ejo nume oso. En conc e o, el duqueespeci icó su deseo de se lle ado a Guadalaja a po «cua o o cinco c iados», aunque su p e - ocupación po se su icien emen e encomendado le lle ó a o dena po su memo iacua en a mil misas en odos sus es ados82. Pese a no esidi habi - ualmen e en Guadalaja a, la inculación de la casa duca[ con la ciudad y en pa icula con el con en o de San F ancisco no se io e osionada, con lo cual se conse aba lo esencial del símbolo. Pe o la si uación cambió con la siguien e i ula del In an ado, Ca a - lina Gómez de Sando al y Mendoza, he mana del an e io , que había con - aído ma imonio con el duque de Pas ana, Rod igo de Sil a y Mendoza. Como ya se ha mencionado, los Sil a disponían de su p opio pan eón en 82 Tes amen o de Rod igo de Mendoza y Sando al, sép imo duque del In an ado, o o gado en Mad id el 14 de ene o de 1657, Al- N, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1763, nY 23 (1-2). T aslado de! es amen o de su muje , Ma ia de Sil a y Guzmán (en el docu - men o apa ece apellidada Mendoza po su ma ido), i mado en Mad id el 27 de julio dc 1662, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1763, n.0 24. 264 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado la iglesia de la Asunción de Pas ana y en su úl ima olun ad el duque don Rod igo o denó se en e ado jun o a sus an epasados83. Su iuda, op ó po deja la decisión sob edónde eposa al c i e io de su he ede o, quien ya po en onces e a duque de Pas ana. Es más, ambién ompió con la an igua adición mendocina de es i como mo aja el hábi o anciscano, ya que eligió el del Ca melo Descalzo, o den más inculada a los Sil a que a los Mendoza, y además o denó se deposi ada empo almen e en el con en o de las ca meli as descalzas de Mad id has a que se omase la decisión de ini i a sob e la ubicación de sus es os84. Su he ede o, que unió en su pe sona los mayo azgos de las casas de Mendoza y de Sil a, man u o en sus i ulaciones la p ecedencia del apellido de su pad e y de su í ulo ducal, haciéndose llama G ego io «de Sil a y Mendoza, duque de Pas ana y del In an ado». Sin emba go, en su es amen o mandó se deposi ado en p ime a ins ancia en la Almudena de Mad id, donde ya des - cansaba su muje , Ma ía de Ha o y Guzmán, pa a luego se asladados a San F ancisco de Guadalaja a85. Es e mues a io de decisiones pe sonales, que en algunos casos seguían la adición y en o os obedecían a las ci - cuns ancias indi iduales de piedad o de cualquie o a índole, obligan a conside a Ja impo ancia de lo pa icula en e a] peso de la cos umb e amilia . Es á cla o que las ac i udes en algo an in imo como la mue e supe aban la me a epe ición mecánica de las pau as ijadas po los an e - pasados. De la misma o ma, las es a egias de pa ona o eclesiás ico no man - u ie on una única di ección, pues las inicia i as pe sonales ambién u ie on que e an o con la piedad de cada uno como con los in e eses coyun u ales. Bajo es os condicionan es debecon empla se la inicia i a de Ca alina Gómez de Sando al y Mendoza, oc a a duquesa del In an ado, de unda una comunidad de capuchinos en su illa de Jad aque bajo la ad ocación de San Nicolás de Ba i. La cláusula de pa ona o de la esc i - 83 Tes amen o o o gado po Rod igo de Sil a y Mendoza, duque de Pas ana, en Mad id el ca o ce de oc ub e de 1659, y codicilos echados el 21 ye) 23 de diciemb e de 1675; AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1766, n.0 10 (1-4). 84 Tes amen o de Ca alina Gómez de Sando al y Mendoza, oc a a duquesa del In an ado, echado en Mad id el 5 de no iemb e de 1681, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1766, n.0 11(1-2). 85 Tes amen o de G ego io Maña Sil a y Mendoza, no eno duque del In an ado y quin o de Pas ana, au en i icado en Mad id el 4 de sep iemb e de 1693; AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1766, n.0 13 (1-3). 265 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado u a de undación especi icaba la exclusi idad de la acul ad de en e a y de coloca las a mas ducales en cualquie luga de la iglesia y el con en o: «Que el pa ona o del dicho con en o ha de queda pa a Su Exce - lencia po los días de su ida y pa a después de ellos pa a odos los demás sus successo es en su casa, es ados y mayo azgos del In an - ado. Y han de pode pone sus a mas en qualesquie pa es que les pa ecie e, assí del con en o como de la Iglesia de él y capilla mayo , y haze en ie os en ella o en la pa e que les pa eciesse, sin que sob e ello se les pueda pone ni ponga impedimen o ni emba aco alguno»86. En la misma cláusula se de allaba el p o ocolo que la comunidad capuchina debeobse a en las isi asducales, con e idas de es a mane a en ce emonias li ú gico-ci iles que sub ayaban en odos sus de alles la p eeminencia de los undado es: «Y siemp e y en qualquie iempo que Su Excelencia y los demás seño es que la succedie en en es e dicho pa ona o ue en al dicho con en o han de se obligados sus eligiosos a ecibi los con capa y can a el Te Deum Laudamus, y los han de acompaña desde la pue a de la iglesia has a las g adas del al a mayo o en la pa e donde quisie en haze o ación. Y en ella han de ene una almohada y silla y lo han de pode pone los dichos seño es pa onos siemp e que les pa ecie e. Y en los días que asis ie en dichos seño es pa onos a la missa mayo se les ha de da la paz. Assi iendo en los de la Pu i icación y Domingo de Ramos se les aya de da po el con en o su ela y palma, no y o o an es que a la comunidad ni a o a ninguna pe sona. Y han de pode si quisie en en e a se en el dicho con en o y odas las pe sonas de su casa. Y assimismo, si Su Excelencia o demás seño es pa onos que la sucedie en en es e pa ona o quissie en haze casa o qua o con iguo al dicho con - en o, se les aya de pe mi i ompe ibuna a él»87. 86 Esc i u a de undación del con en o de capuchinos en Jad aque, 21 de no iemb e de 1676, imp eso, AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1842, n.0 45, ol. l . ~ O as obligaciones de los capuchinos consis ían en deci misa dia ia pe pe ua po el alma de la duquesa cuando alleciese, además de nue e misas con esponso y hon as espe - ciales en el dia del ani e sa io de su mue e; ambién, en la oc a a del Día de los Di un os, se ba iamemo ia de la duquesa, y el p o incial capuchino se comp ome ia a comunica la mue e de los pa onos a loscon en os de la p o incia pa a que les encomendasen a Dios en sus o icios o dina ios. AI-IN, Nobleza (Toledo), Osuna, Ieg. 1842, n.0 45, ols. l -2 . 266 C ¿ade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Ada/Ji, Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado Sin emba go, a pesa de las p e oga i as que se ese aba el pa ono del con en o, pa ece que las elaciones en e los suceso es de la duquesa y la comunidad capuchina no ue on áciles. La en a que había asignado doña Ca alina pa a el sos enimien o del cenobio dependía de un ju o si uado en el e ce uno po cien o de la misma illa de Jad aque. Es a dis - posición, que obligaba a sus suceso es,quedó pues a en en edicho cuando en la p ime a década del siglo XVIII el ju o dejó de cob a se. En onces los capuchinos eclama on al décimo duque del In an ado, don Juan de Dios, que se hiciesen e ec i as las cláusulas de hipo eca de bienes que en la ca a de undación asegu aban las pe cepciones del con en o, pe o el duque se negó a hace lo. Fue iniciado un la go plei o po pa e de los ailes con a la casa ducal, en el cual odas las sen encias ue on a o ables a los deman - dan es. Po in, en 1774, el duque don Ped o de Alcán a a econoció su deuda y la sa is izo, según un acue do en el que se comp ome ía a en ega al con en o de San Nicolás de Ba í 12.000 eales al año88. Sólo en onces los capuchinos pe mi ie on que el pa ono omase posesión o icial de la comunidad, en una ce emonia solemne de en ega de lla es y o icio eli - gioso celeb ados según se ijaba en el ex o de undación89. Es e con lic o en e pa ono y pa ocinados indica que las elaciones en e ambos no siemp e ue on a moniosas. Pe o, sob e odo, señala que la inculaciónconuna comunidad eligiosa podía esul a ex aña a los suceso es del undado . Una ez más, po an o, hay que pone acen o en lo indi idual. O o caso que abunda en la complejidad de las decisiones adop adas po la casa ducal del In an ado en el ámbi o del pa ocinio eclesiás ico lo encon amos en la cons ucción del nue o pan eón amilia en la c ip a de San F ancisco, abo dada po el décimo duque en la ansición del siglo XVII al XVIII. El an iguo pan eón, cons uido po la sex a duquesa, e a de educidas dimensiones y ya en las pos ime ías del Seiscien os se encon aba sa u ado. El duque Juan de Dios se encon ó con la imposibi - lidad de cumpli las úl imas olun ades de sus abuelos y de sus pad es, po lo que se decidió a busca una solución. Además, como explicaba su sec e a io, «se a econozido no es a capaz ni dezen e, a caussa de quecon el iempo se a undido dicha bóbeda y nezesi a se de discu i nueba o ma ~ Dis in os papeles del plei oen e el con en o capuchino de San Nicolás de Ba í en .lad aque y los he ede os de la oc a a duquesa del In an ado, en AUN, Cle o, leg. 2139 (2). 89 AUN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1847, n.0 30. 267 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado de en ie o, pa a odos los aszendien es del duque»90. La ob a, comenzada en 1696 po Felipe Sánchez y ema ada en l’728 po Felipe de la Peña9 , consis ió en la cons ucción de una nue a c ip a debajo de la na e de la iglesia, dejando como capilla el pan eón an iguo. El nue o en e amien o es aba compues o po es piezas: una sala p in - cipal de plan a elíp ica con e ida en poligonal po pilas as, el pud ide o y la capilla. El pan eón de San F ancisco enía simili udes e iden es con el Pan eón de Reyes de El Esco ial92, no sólo en su disposición sino ambién en la deco ación de pa edes, echos y suelos, median e la combinación de má moles de colo osa, g is neg o y blanco. La idea de dinas ía exp esada en el pan eón escu ialense e a sus i uida aquí po la idea de linaje, en cla a emulación de los en e amien os eales. A él ue on asladados los cue pos de los In an ado desde la duquesa Ana de Mendoza y sus dos ma idos, jun o con los hijos mue os en edad in an il del duque don Juan de Dios y su muje Ma ía Te esa de los Ríos, que habían sido deposi ados has a el inal de las ob as en San F ancisco el G ande de Mad id93. A pesa de habe pa ocinado el nue o pan eón, el duque Juan de Dios y su muje , o dena on se en e ados en el con en o de San José de Gua - dalaja a, de las ca meli as descalzas, po lo que es lógico pensa que su in ención al cons ui lo se limi ó a cumpli los es amen os de sus an epa - sados y a gua da con el debido deco o la memo ia de su linaje, ese - ándose como decisión pe sonal el luga donde se en e ado con la duquesa94. Tampoco su suceso a ue en e ada en San F ancisco, y ni siquie a en Guadalaja a, sino que eligió la basílica de A ocha en Mad id, donde ya eposaban los es os de su ma ido95, y, ompiendo aúnmás con ~ Esc i u a de undación del con en o de capuchinos en Jad aque, 21 de no iemb e de 1676, imp eso, AUN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1842, nY 45. ~‘ LxyN~ SERRANO, E, op. cí ., Pp. l5&151. 92 Han señalado el pa ecido con el pan eón escu ialense E LAYNA SERRANO, op. cí ., Pp. 140-153, y JA. JARA FUENTE, op. ci ., pp. 869-870, con e e encia al simbolismo de la plan a y la ubicación del en e amien o debajo del al a mayo . Véase ambién sob e el pan eón de El Esco ial VARELA, 1, op. ci , Pp. 92-98. ~ Los niños e an Ma ia F ancisca Ja ie a, allecida en 17 13 a los es años, Agus ín F ancisco G ego io Joaquín, desapa ecido en 1714, con sie e meses, y G ego io, de un año de edad, mue o en 1716; AUN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1766, ni’ 13 (1-3). ~ Tes amen o del décimo duque del In an ado, o o gado en Mad id el 21 de mayo de 1737, AUN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1766, a.0 15 (1-7). ~ Tes amen o de Ma ia F ancisca de Sil a Sando al y Mendoza, undécima duquesa del In an ado, o o gado en Mad id el 21 de eb e o de 1770, AUN, Nobleza (Toledo), Osuna, Ieg. 1766, n.0 18 (1-6). 268 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269 Adol o Ca asco Ma ínez Los Mendoza y lo sag ado la adición, ampoco undó memo ia o capellanía en San F ancisco. Pe o si en e ó en el con en o de Guadalaja a a los hijos mue os en edad in an il96. Pa a e mina de demos a que la au onomía pe sonal en la oma de decisiones en ma e ia de en e amien o no ca ecía de impo - ancia, los úl imos duques del In an ado an es de que el í ulo ecayese en la casa de Osuna, escogie on dis in os luga es. El duodécimo duque, que había mue o en Alemania, ue sepul ado en San F ancisco de Guadala - ja a y su hijo, Ped o de Alcán a a de Toledo, escogió San Isid o de Mad id97. Pa a acaba de disol e de ini i amen e la elación de los In an ado con el con en o de San F ancisco, du an e la ocupación ancesa el cenobio su ió un comple o expolio. Se des uyó el e ablo de las eli - quias, se saquea on las umbas de los p ime os Mendoza, se quema on los al a es de las capillas la e ales, las u nas del pan eón ue on abie as y sus es osespa cidos po el suelo. Po in, en 1859, una ez que había ecaído la he encia de los In an ado y Pas ana en los duques de Osuna po mue e del decimo e ce duque sin descendencia legí ima, los despojos de los Mendoza ue on asladados a Pas ana, a una sencilla c ip a en la Cole - gia a98. Pa a en onces, la idea del noble como hé oe c is iano había sido a inconada y muchos con en os, como el de San F ancisco, habían sido desamo izados. 96 En ega a ay F ancisco Agui e, gua dián del con en o de San F ancisco en Guadalaja a, de dis in as caias de plomo que con ienen los es os de cinco niños, hijos de la undécima duquesa del In an ado,desde San F ancisco el G ande en Mad id, colocados en el pud ide o del pan eón ducal el 9 de sep iemb e de 1761; AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1847, n.0 29 (1-2). ~ AHN, Nobleza (Toledo>, Osuna, Jeg. 1766, nY 20 (1-15). 98 No icia del aslado en AHN, Nobleza (Toledo), Osuna, leg. 1766, n.0 26. 269 Cuade nos de His o ia Mode na 2000, 25, monog á ico: 233-269