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DISCURSO
LEIDO EN LA
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UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
EN LA SOLEMNE INAUGURACiÓN
DEL CURSO ACADÉMICO DE 1924 A 1925
POR
Don And és To e Ruiz
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA
y
LETRAS
VALLADOLID
TALLERES TIPOGRÁFICOS .CUESTA»
MAclAS PICAVEA. ss y 40
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DISCURSO
LEIDO EN LA
UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
EN EL ACTO SOLEMNE DE LA INAUGURACiÓN
DEL
CURSO ACADÉMICO DE
1924 A 1925
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DISCURSO
LEIDO EN LA
UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
EN LA SOLEMNE INAUGURACiÓN
DEL CURSO ACADÉMICO DE 1924 A 1925
I
!-
POR
Don And és To e Ruíz
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE FILOSOF A
y
LETRAS
VALLADOLID
TALLERES TIPOGRÁFICOS .CUESTA.
MACIAS PICA VEA. 58
y
40
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SEÑORES:
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EXCMO. E ILMO. SEÑOR:
SEÑOR¡ S:
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El au oma ismo de un u no es ablecido me impone la
obligación de ocupa hoy es a ibuna. Alejada la idea de
una exhibición anidosa y sabiendo oso os que cumplo
una obligación inexcusable, ues a bene olencia, siemp e
ácil, ha de se pa a mí mayo que nunca.
Pa a co esponde a ella he p ocu ado que el ema del
discu so no os sea enojoso y p ome o aho a no se p olijo
en la lec u a.
No po que sea cos umb e es ablecida, sino po cumpli
una exigencia que espon áneamen e sale del co azón, he de
hable os con b e edad de algunos acon ecimien os uni e -
si a ios. Unos dolo osos, o os elices y g a os de eco da .
Dos buenos compañe os de labo nos han abandonado:
el Doc o don G ega io Bu ón Ga cía, ca ed á ico de De e-
cho Ci il
en nues a Escuela, allecido ecien emen e y el
Doc o don Leopoldo López Ga cía-que du an e muchos
años p o esó en e noso os las enseñanzas de
His ología
y
Ana omía Pa ológica-a
quien un p ecep o legal ha conce-
dido la jubilación y, con ella, el bien ganado descanso.
Fué el Doc o Bu ón un maes o modes o y labo ioso
que supo cumpli su debe , no sólo con exac i ud sino, lo que
más ale, con sencillez y con a ec o. Ningún discípulo de los
•
-6-
muchos que u o habló nunca de él con desamo . En e los
p o eso es, sus amigos, ha dejado el ecue do de un co npa-
ie o aleg e, co dial, e usi o y exp esi o, al que encon á-
bamos siemp e con gus o y cuya memo ia pe du a á la ga-
men e en e noso os y se á siemp e g a a.
Conozco y quie o desde mi in ancia al Doc o López
Ga cía,
le admi o desde en onces, y siemp e, como a un
maes o y le espe o como a un amigo mayo en edad y
en sabe . Todo lo que supo y lo que pudo, lo que ué y lo
que pudo se , lo indió a la Enseñanza. T abajó con en u-
siasmo, con e, con pu eza; abajó cons an emen e, enca -
nizadamen e [siemp e! Fué pa a él la cá ed a mo i o de ida,
sace docio, cul o de odas las ho as y de odas las ue zas,
p eocupación y aleg ía y dolo . El nomb e de Maes o- an
noble, an codiciable, an al o-se lo dan sus buenos discí-
pulos con espon aneidad y con espe o, como le es debido.
De su cá ed a salie on, y en ella ecibie on o ien ación e
impulso, homb es como Tomás Gu ié ez Pe ín, ca ed á ico
de
His ología
en la Uni e sidad de Méjico, igu a p eeminen e
en aquella República, hon a de España y Pío del Río-Ho ega
cuyo p es igio, en los es udios his ológicos a que se dedica,
es sólido y uni e sal. Po
mi
pa e, si u ie a que con esa
mi deseo más ín imo lo exp esa ía así: ¡Ojalá cuando los
años pasen y mi ida académica e mine, pueda yo habe
o mado, como el maes o López
Ga cía,
discípulos que
hon an a la Ciencia y a la Uni e sidad de Valladolid y a
España!
[Oialé
me acompañen el ca iño y el e o y el
espe o que al deja es a Escuela acompañan al iejo P o-
eso !
y
aho a, an es de en a en la exposición de mi discu so,
unas palab as, aun, muy g a as pa a mí.
El aza ha que ido que sea yo- undada la Facul ad de
His o ia-el p ime P o eso de ella que ocupe es a ibuna.
Pe mi idme un homenaje since o y de jus icia a nues o Rec o
•
que
u o
la idea de c e
ancia y en usiasmo ~
ambién un homenaje
ju en ud labo iosa, a s
¿po qué no? a su disc
ación que hacen de n
amigos en el que na
es imula y odos dan
ambien e de con a e
c eación u ie a yo mí
o gullo.
Veamos aho a el
e
La p ime a in enció
Mis pe sonales
a lcío
mano, un ma e ial es
hecha la elección del
i
Pe o quien dice ese
quismo. Y ocu ió qu
leído y a oma
no as
cillez-como
suele-e-s:
empeza on a
en eda s,
é me ido en un lebe:
no podían a a se aisl
con ap emios de espa
o den, con
p epa aclói
p on o, con el espe o
Es a si uación e nb
muy signi ica i o.
Los que se dedican
su his o ia, saben que
quismo han uel o a
sionamien o.
Cues ioi
plan eado de nue o.
de ini i os se duda ah
•
.~-~.
-7-
~ ~.~
~
.>
~
que u o la idea de c ea la. que abajó en ello con pe se e-
ancia y en usiasmo y que consiguió el éxi o. Pe mi idme
ambién un homenaje a mis compañe os de Facul ad, a su
ju en ud labo iosa, a su en usiasmo, a su alen o. Y ambién,
¿po qué no? a su disciplina espon ánea, a su aleg e coope-
ación que hacen de nues a Facul ad un núcleo de buenos
amigos en el que nadie manda y odos obedecen, nadie
es imula y odos dan el máximum de su labo . Y ello en un
ambien e de con a e nidad y de a monía al, que si en su
c eación u ie a yo mínima pa e, me llena ía de pe donable
o gullo.
Veamos aho a el ema de mi dise ación.
La p ime a in ención ué habla as de escul u a cas ellana.
Mis pe sonales a iciones y el ene ahí, al alcance de la
mano, un ma e ial espléndido, casi inago able, me daban
hecha la elección del ema.
Pe o quien dice escul u a cas ellana, dice ba oco y ba o-
quismo. Y ocu ió que al empeza a lee y a elee lo ya
leído y a oma no as y a o dena ideas dispe sas, la sen-
cillez-como suele-se ué complicando y los in e ogan es
empeza on a en eda se unos en o os, con lo que me encon-
é me ido en un labe in o de cues iones que, a mi pa ece ,
no podían a a se aisladamen e ni podían en poco iempo y
con ap emios de espacio, plan ea se y esol e se odas con
o den, con p epa ación, con se iedad y, en in, pa a deci lo
p on o, con el espe o que me ecen.
Es a si uación emb ollada coincidía además con un hecho
muy signi ica i o.
Los que se dedican asiduamen e al es udio del A e y de
su his o ia, saben que en es os úl imos años ba oco y ba o-
quismo han uel o a se p oblema y a es udia se con apa-
sionamien o. Cues iones que pa ecían ya esuel as se han
plan eado de nue o. De muchos juicios que se enían po
de ini i os se duda aho a o se apela y-lo que ale más-la
.n
desamo . En e los
acue do
de un compa-
i o, al que encon é-
io ia pe du a á la ga-
·a a.
icía
al Doc o
López
siemp e, como a un
go mayo en edad y
iudo, lo que ué y lo
éu.
1' aba ó con en u-
ons an emen e, enca -
~ ed a
mo i o de ida,
de edas las ue zas,
mb e de Maes o- an
dan sus buenos dlscí-
o, como le es debido.
:cibie on o ien ación e
ez Pe ín, ca ed á ico
leo, igu a p eeminen e
yPío del Río-Ho ega
Icos a que se dedica,
ii u ie a que con esa
sl:
¡Ojalá cuando los
mine, pueda yo habe
ia cía,
discípulos que
íad de Valladolid ya
iño y el e o y el
. npañan al iejo P o-
••
•
sición de mi discu so,
!lí.
mdada la Facul ad de
ue
ocupe es a ibuna.
s icia a nues o Rec o
-8-
c í ica del ba oco se hace con un c i e io p o undo, as o y
más agudo que el an iguo c i e io.
Decidí, en is a de odo, espe a a que una ocasión más
a o able de iempo y de luga y una p epa ación más com-
ple a que la que hoy engo, me pe mi ie an plan ea ne ín e-
g amen e el p oblema del ba oco y, en la medida de mis
ue zas, esol e lo.
Ci cuns ancias p opicias me han pe mi ido isi a en un
espacio de iempo ela i amen e b e e, casi odos los museos
de Eu opa en que se conse a copia eno me de escul u a
clásica. Y como mi p eocupación inicial me seguía po odas
pa es, a la is a de aquel iquísimo ma e ial ué poco a poco
conc e ándose y de e minándose una cues ión que, di usa y
agamen e, se me había plan eado iempo a ás.
La cues ión, dicha con b e edad, es és a: la escul u a
g iega de decadencia, aquella que en las His o ias del A e
suele llama se helenís ica ¿no es en igo y en e dad una
escul u a ba oca? ¿no iene de al el espí i u, la concepción
y la écnica? ¿no exis i á lo que de un modo pa adójico se
pudie a llama clasicismo ba oco?
Las páginas que siguen in en an se una espues a.
La enunciación del ema pudie a hace se así:
Con ibu-
ción al es udio del A e ba oco. La escul u a helenís ica .
.
~-~'
~
//
. -= ~.
,/
~
Fo ma, Belleza.
•
La escul u a ep oduce en una ma e ia consis en e las es
dimensiones de una o ma bella.
No es oy segu o de que es o que acabo de esc ibi pueda
pasa po una de inición es ic a. C eo, sin emba go, que en
la ó mula en an como ing edien es las es no as esenciales
de la escul u a. La ma e ia ine e que hay que i i ica impo-
ne el p ocedimien o. El
deside e um= e cicac :
una o ma
bella-da el con enido y señala el lími e .
Escul u a es o ma.
No siemp e se ha en endido así. In ocando la ida o la
pasión o el pa io ismo o la e o cualquie o a cosa, los
a is as han anqueado muchas eces la on e a y han ido
a acampa con su a e en las zonas ó idas del ealismo
c udo donde lo ecen lo i ial y lo eo y se ab e en aspa-
ien os desmesu ados el pa e ismo.
El pueblo g iego supo comp ende como ninguno es e
impe a i o es é ico: Escul u a es o ma.
y
supo-lo que ale más-sen i lo
y
ealize lo.
Pudo ambién ocu i o a cosa más honda: que las mejo-
es cualidades de aquel pueblo halla an en la escul u a su
exp esión na u al ycuaja an en ella, depu adas, como en un
diaman e. No se ía en onces la escul u a g iega una ob a de
acomodación abajosa a no mas ígidas sino el u o es-
pon áneo de un espí i u que ealiza el ideal con solo deja
lui su ín imo anhelo.
Escul u a es o ma y o ma bella.
••
••
-12-
Pe cibi y goza la a monía de la o ma que es á ahí, en
el espacio lib e, sin mo imien o ni colo , en e la ulga idad
de la ida que pasa, no es muy ácil. Los psicólogos dicen
que sólo emos en los obje os lo que nos in e esa. Es nece-
sa io un ap endizaje pa a encon a y des aca la o ma pu a
que en la Na u aleza no se o ece sepa ada del colo ido y de
la sensual a acción del colo ido.
El pin o cuen a con un ecu so e icaz: el ma co, la línea
geomé ica que aísla b uscamen e el pequeño mundo es é ico
de odo lo que bulle y ho miguea en o no. La moldu a limi a
el amable emanso en el que la mi ada, a u dida del á ago
co idiano, se deja ácilmen e ap isiona .
Luego es á el minucioso a i icio de la pe spec i a que oma
nues a a ención pa a lIe a la len amen e de unos obje os a
o os más pequeñi os y lejanos, de unos onos ib an es a
o os más des aídos e imp ecisos, has a los úl imos con ines.
Po úl imo el colo . Hay en un cuad o elemen os de sob a
pa a susci a un place casi isiológico que nos lle a e nbaí-
dos de un colo en o o y de un ono a o o ono en un juego
múl iple de a monías y sabios con as es.
, F en e al halago ácil del colo la o ma no iene pa a
sule a nues a mi ada y exal a nues o en usiasmo más e-
so e que su pu a y bella desnudez.
El pode a ac i o de la o ma es inago able. Bas a un
pequeño mo imien o pa a que, cambiado el pun o de is a, la
es a ua os en e, an e noso os, nue as ondulaciones a mo-
niosas.
Fo ma es lími e en el espacio, pe o lími e de una ma e ia
henchida de po encia y de alma. La o ma es exp esión del
ondo e insepa able de él. Belleza, a monía y pleni ud de
o ma son en la es a ua exp esión de belleza, a monía y ple-
ni ud de con enido.
Así pensaba el iejo .sóc a es cuando es ablecía es a
ecuación p eciosa: Ve dad, Belleza, Bien.
Y, al deci lo,
exp és
mas de su pueblo.
Los emas p inclpa'
de pleni ud, son los die
es en la pales a.
El Olimpo
esal o
I
concibe. Una p oyecc
humanismo. Puede dee
y los más buenos de I
bellos ambién.
Tan henchidos de h
ea a las hijas de los ha
hé oe.
Cada ciudad encan
al as y exquisi as. Él
ximo a los homb es, •
gico, el hé oe es siemj
Concebi un dios o
el esplando de la bell
espí i u g iego.
En cuan o al púgil
es, e e nizado po el
J
a,pOo;, he moso
y
bue
cuyos emplos se e igí
La belleza de la
o
en el A e
y
en la ida
Cuando el impe a
bajo la Helada, el puel
pequeños Diadoeos.
V
de G ecia.
<,
<.
.>
'~ ~
~
Sencillez, Cla idad.
osal, halló el «idioma» de
o la es a ua iene allí ea-
la adición asiá ica. Los
unesu ados. Me e, he ido
.x ensión
eno me. Es o es
ie ado
de oda in luencia
men eg iega, no encuen a
asas,sino en lo a monioso
O as dos excelencias de la escul u a g iega llegada a
pe ección son la sencillez y la cla idad.
Es a escul u a enca na el ideal de un pueblo. Y el ideal
es á bol que ab e su copa lí ica en las nubes, pe o cuyas
aíces an, ancha y la gamen e, has a lo más p o undo de la
ida. Todo pueblo exal a en su ideal sus asgos esenciales,
depu ados e inmensa men e eng andecldos: lo que él quisie a
se .
y
sabiendo de una colec i idad-como de un homb e-
lo que quisie a se ,
sabemos ya, en cie o modo, lo
que es.
Es o quisimos da a en ende hace poco, cuando hablá-
bamos de las mil an inomias que se esuel en en la escul u a
g iega.
Hay una cla idad y una sencillez p imi i as e ingenuas.
El espí i u cla o
y
sin complicaciones debe exp esa se con
sencillez y cla idad.
Ello iene su encan o incluso pa a las almas a igadas
que encuen an en es os emansos escondidos, su sosiego y
su gus o.
Pe o hay una sencillez y una cla idad, que no nacen de
simplicidad del espí i u, sino que son pleni ud y supe ación,
disciplina y análisis. Una sencillez hecha de muchas comple-
jidades o denadas, una cla idad que ha pasado po la obscu-
idad del umul o y la ha dominado y hecho suya. Como hay
una sob iedad de ges o que es poquedad y emo , y o a
que es sabidu ía y ape encia-no di é si e lexi a o del
~~
- 20-
ins in o-de lo ponde ado y a monioso. Sob iedad de a is-
oc acia y de co esanía.
Es a cla idad y es a sencillez nacen-ya queda dicho-de
disciplina y comp ensión. Que el concep o es é de acue do
con la cosa y la exp esión con el concep o. Cuando el con-
cep o no se acomoda a las cosas, el A e es also; cuando la
exp esión a más allá del concep o, el A e es ea al; cuando
queda po debajo, es obscu o.
Cla idad y sencillez en la ejecución han de se p ime o
cla idad comp ensi a y disciplina del gus o.
Un emplo dó ico es un cue po geomé ico. Si se pa ece a
algo de
10
que exis e en la Na u aleza es a un c is al. Sus
a is as se eco an sob e el azul del cielo, su a monía es á
hecha de líneas ec as, su a ac i o nace de la pu a p opo -
ción. T es líneas limi an un espacio: los on ones. En el iso
igli os y me opas o man compa imien os egula es. El
ábaco es un cuad ado. El equino iene aquella cu a u a que
bas a pa a coaliga el us e edondo con el en ablamen o.
Todo en el conjun o a monioso es esencial. Todo suje o a
egla y a mesu a. Cada pa e es á condicionada po el odo
y así-como en un se i ien e-bas a un miemb o pa a
econs ui el o ganismo. Un igli o nos dice las p opo cio-
nes y la o ma del emplo. Una de las pied as de la pa ed es,
en o ma y medida, consecuencia de las p opo ciones del
conjun o. El análisis ha de e minado cla a y sencillamen e
cada una de las pa es. Pa a nada in e iene el aza . El odo,
po su cla idad y su sencillez, semeja un azonamien o ma e-
má ico.
A is ó eles nos dejó en los
Anali icos
una ob a de disc i-
minación y análisis acabada y pe ec a. Y ello sin un ges o
que deje asluci la a iga. Sólo al inal, sin apoya dema-
siado, unas b e es palab as de modes ia.
O o ejemplo del gus o de los g iegos, po el análisis, son
las desc ipciones ho né icas. He aquí una:
Telémaco ab ió la pue a
e
Se sen ó en la cama bien
hec
Despojóse de la única, senci
y la dejó en manos de la sin
La cual-una ez que la
hub
la colgó en la pe cha que es
Después salió de la alcoba,
I
en el anillo de pla a de la pUl
y co iendo el ce ojo, ex end
que quedo suje o, pendien e
El conjun o de la ob a-
ea-es cla o po que
odas
cla idad.
Así en la escul u a. Los
espí i u es se eno; su
enei
po encial; su exp esión sos:
La pe ección del cue pc
pa es del cue po, bien di
abajada du an e siglos po
lími e y sabe ahonda en la
adicionales, omando la le
pa a con inua la insis en en
la no edad y del cap icho.
eliz que un escul o
añad,
siemp e.
Es a labo solida ia y
pli icación. El ipo emeni
aus e a de A enea o de [u
g aciosa y blanda de las
una ob a de p incipios del
ejemplo-que en o as m¿
enjoyadas como el Apelo (
del peplo, que
ecue dan
dó ica,
no han llegado ahí
~--~
l
~ ~
~
//
-21-
nioso. Sob iedad de a is- Telémaco ab ió la pue a de la alcoba o denada
Se sen ó en la cama bien hecha.
Despojóse de la única, sencilla y lexible,
y la dejó en manos de la si ien e.
La cual-una ez que la hubo limpiado
y
plegado-
la colgó en la pe cha que es aba ce ca de la ca na.
Después salió de la alcoba, me iendo el dedo
en el anillo de pla a de la pue a, i ando hacia se
y co iendo el ce ojo, ex endido de a és,
que quedo suje o, pendien e de una co ea po los dos ex emos.
Icen-ya queda dicho-de
concep o es é de acue do
:oncep o. Cuando el con-
el A e es also; cuando la
, el A e es ea al; cuando
ución han de se p ime o
lel gus o.
geomé ico. Si se pa ece a
ileza
es a un c is al. Sus
del cielo, su a monía es á
) nace de la pu a p opo -
i:
los on ones. En el iso
a lmlen os egula es. El
iene aquella cu a u a que
.0
con el en ablamen o.
. es esencial. Todo suje o a
condicionada po el odo
-bas a un miemb o pa a
i o nos dice las p opo cio-
las pied as de la pa ed es,
a de las p opo ciones del
ado cla a y sencillamen e
in e iene el aza . El odo,
eja un azonamien o ma e-
El conjun o de la ob a-a qui ec ónica, dialéc ica o poé i-
ca-es cla o po que odas sus pa es es án pensadas con
cla idad.
Así en la escul u a. Los modelos son hé oes y dioses. Su
espí i u es se eno; su ene gía, conscien e de sí misma, es
po encial; su exp esión sosegada y noble.
La
pe ección
del cue po es pe ección de cada una de las
pa es del cue po, bien di e enciadas y p ecisas. Pe ección
abajada du an e siglos po un genio que iene el sen ido del
lími e y sabe ahonda en la
comp ensión
de unos pocos ipos
adicionales, omando la labo donde la deja on los abuelos
pa a con inua la insis en emen e, ehuyendo el halago ácil de
la no edad y del cap icho. El asgo exp esi o o la in ención
eliz que un escul o añade al ipo secula , allí quedan po
siemp e.
Es a labo solida ia y a e nal es muchas eces de sim-
pli icación. El ipo emenino, an es de llega a la sencillez
aus e a de A enea o de juno, ha pasado po la mo ilidad
g aciosa y blanda de las
Co es.
Más sob iedad hay en
una ob a de p incipios del siglo -el Apelo de Casel, po
ejemplo-que en o as más an iguas g áciles, en izadas y
enloyadas como el Apelo de Tenea. Los pliegues egula es
del peplo, que ecue dan el acanalado de una columna
dó ica.
no han llegado ahí sino después de muchos ensayos.
li icos
una ob a de disc i-
· ec a. Y ello sin un ges o
al inal, sin apoya de na-
ides íe.
iegos, po el análisis, son
~uíuna:
i ....
-22 -
Cuando en las igu as del Pa enón un
i na ión
o un peplo
se pliegan sob e la noble a qui ec u a del cue po, nadie
pod á descub i en el mo imien o de la es o a un pliegue
en el que la e dad y la sob iedad es én sac i icados a un
juego pin o esco.
Exp esa la ida del espí i u con asgos bellos y p ecisos
y que la exp esión sea comple a. He ahí la cla idad y la senci-
llez a ís icas.
Se
La imp esión de calma
gas p oducen en noso os
1
a moniosa del cue po escul
sí a,
ni de su exp esión jan
En odo caso es as ea
hondas y espi i uales esenc
No obedecen ampoco
obedecen sólo a eso.
«Exis en-decía Lessin
que el os o aduce po
dan a odo el cue po ex¡
uyen po comple o la I
es ado de eposo. Los a
comple o de aduci es é
g ado mínimo aun SUSCI
pun o».
Así, el pin o Tl nan o e
nia
daba a cada uno de le
que le e a p opio, pe o al,
exp esa le en g ado
méxlm
Puede es a ap eciación,
pu amen e es é ico, se
e
Las calidades de la o
de un ondo psicológico. Lé
es a uas g iegas son asu
ud: la se enidad .
.~~'
--------
ón un ima ión o un peplo
ec u a del cue po, nadie
) de la es o a un pliegue
Id es én sac i icados a un
n asgos bellos y p ecisos
e ahí la cla idad y la senci-
i
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Se enidad.
La imp esión de calma y majes ad que las es a uas g ie-
gas p oducen en noso os no nace, cie amen e, de la pleni ud
a moniosa del cue po esculpido, ni de su ac i ud nunca exce-
si a, ni de su exp esión jamás desencajada.
En odo caso es as calidades se ían exp esión de más
hondas y espi i uales esencias.
No obedecen ampoco a un impe a i o es é ico. O no
obedecen sólo a eso.
«Exis en-decía Lessing-pasiones y g ados de pasión
que el os o aduce po las más eas con o siones y que
dan a odo el cue po exp esiones an iolen as que des-
uyen po comple o la bella a monía de las líneas en
es ado de eposo. Los a is as an iguos se abs u ie on po
comple o de aduci es as pasiones o las eduje on a un
g ado mínimo aun suscep ible de belleza, has a cie o
pun o».
Así, el pin o Timan o en su cuad o
El sac i icio de Y ige-
nia
daba a cada uno de los asis en es el g ado de is eza
que le e a p opio, pe o al pad e, Agamenón, a quien ocaba
exp esa la en g ado máximo, le elaba el os o.
Puede es a ap eciación, o mulada desde un pun o de is a
pu amen e es é ico, se e dade a. Pe o no bas a.
Las calidades de la o ma no pueden pensa se sepa adas
de un ondo psicológico. La nobleza de os o y ac i ud de las
es a uas g iegas son asun o de una p eciosa e ín ima i -
ud: la se enidad.
--
-24-
El alo -enseñaba Sóc a es=-no es igno ancia del peli-
g o, sino conciencia de él. Y, al mismo iempo, conciencia de
nues o pode pa a ence lo.
La se enidad es i ud posi i a. No consis e en igno a
el dolo y el e o y el mal y odo lo que en la ida es nega-
i o, sino en la ue za y capacidad del ánimo pa a acep a el
mal y el dolo y el e o con en e eza y con aplomo, con
alac idad y op imismo.
Cie a li e a u a gá ula y pa le a gus a de habla , de ez
en ez, del op imismo g iego. Sin emba go ...
Una an igua adición helénica dice que el ey Midas había
pe seguido mucho iempo en el bosque al sabio Sileno, acom-
pañan e de Dionisio, sin log a da le alcance. Cuando po
in lo consiguió p egun óle cuál e a la mejo y más con e-
nien e de las cosas pa a los homb es. Sileno pe maneció
callado, ijo e inmo il, has a que, acuciado po el ey, p o-
umpió en una isa es iden e y dijo es as palab as: «Mise-
able gene ación de un día, hijos de la a iga y del acaso,
¿po qué me obligáis a deci os lo que es mejo no oi ? Lo
mejo es pa a oso os comple amen e inasequible: no habe
nacido,
no se ,
no se
nada.
Pe o lo mejo pa a oso os, en
segundo luga , es mo i p on o».
La e dad es que después de muchos años de es udio y
de abajo enemos que con esa , «noso os los mode nos»,
que sabemos muy poco del alma g iega y de los enigmas
del alma g iega.
¿Exis e un pesimismo g iego? se p egun aba Nie zsche.
«El pesimismo ¿es necesa iamen e la señal de decadencia, de
los ins in os cansados y debili ados?» «¿No exis i á un pesi-
mismo de la ue za, una inclinación in elec ual hacia lo ho i-
ble, du o, de la exis encia, p o inien e del bienes a , de la
plé o a, de la pleni ud de la exis encia? ¿No exis i á un su i-
mien o en la misma supe abundancia? ¿Una alen ía en a-
do a de la mi ada más pe spicaz que iene deseo dé lo e ible
como del enemigo digno'
de lo que es miedo?
¿I
la época mejo , más
ue
¿Qué 'el enómeno mons
agedia que nació de
él?»
Sabido es como Nie :
inquie an e in e ogación.
La Volun ad exal ánd
espec áculo del su i nien
cla e del aleg e pesimism
lí ico de Za a us a «el de
cenden al=-ye se comp en
ue iano al que Nie zsche
no impo a mucho que la
Volun ad de pode .
Nie zsche c eía que e
esignación es una i u
decadencia-sino ue e
y
cuya mani es ación más
cuya exp esión acional c
¿Acie a Nie zsche?
PI
En odo caso no es (
p oblema.
He que ido sólo sub
sabida-que la se enidad,
de la mejo escul u a g iel
majes ad del ánimo que n
de sus ob as más insíg:
a ac i o ymuy di ícil.
Es as-dichas con b
ca dinales de la escul u a'
Si alguna ez un a e h
en es e pueblo
y
en es e al
,~-~!
",.¡á
10
es igno ancia del peli-
s no iempo, conciencia de
. No consis e en igno a
) que en la ida es neg a-
Iel
ánimo pa a acep a el
e eza
y con aplomo, con
a
gus a de habla , de ez
. nba go ...
ice que el ey Midas había
lue al sabio Sileno, eco n-
a le alcance. Cuando po
~ la mejo y más con e-
ib es. Sileno pe maneció
acuciado po el ey. p o-
io es as palab as: «Mise-
de la a iga y del acaso,
que es mejo no oi ? Lo
n e inasequible: no habe
o mejo pa a oso os, en
uchos años de es udio y
noso os los mode nos»,
g iega y de los enigmas
se p egun aba Nie zsche.
la señal de decadencia, de
?» «¿No exis i á un pesl-
in elec ual hacia lo ho i-
ien e del bienes a , de la
.ia? ¿No exis i á un su i-
da? ¿Una alen ía en a-
.e iene deseo de lo e ible
,
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. -= ~
~
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//
- 25-
como del enemigo digno en quien p oba su ue za y ap en-
de lo que es miedo? ¿Qué signi ica en e los g iegos de
la época mejo , más ue e, más ale osa el mi o ágico?
¿Qué 'el enómeno mons uoso de lo dionisíaco? ¿Qué la
agedia que nació de
él?»
Sabido es como Nie zsche con es aba a es a eno me e
inquie an e in e ogación.
La Volun ad exal ándose, como ue za e e na, an e el
[>~P ?:: ¿·~L)JD
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?:} ::.=.';{) )'
j.[?
J.=
mie e,
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cla e del aleg e pesimismo helénico. Y el sec e o del a eba o
lí ico de Za a us e «el de los pies lige os». Volun ad ens-
cenden al-ya se comp ende-en endida al modo schopenha-
ue iano al que Nie zsche pe maneció iel oda su ida, pues
no impo a mucho que la
Volun ad de i i
se con i ie a en
Volun ad de pode .
Nie zsche c eía que en es e pesimismo no esignado-la
esignación es una i ud c is iana «po consiguien e» de
decadencia-sino ue e y i il consis ía la
sabidu ía ágica;
cuya mani es ación más solemne es la ob a de Esquilo y
cuya exp esión acional c eía e en la iloso ía de He ácli o.
¿Acie a Nie zsche? P obablemen e no.
En odo caso no es de es e momen o a a a ondo el
p oblema.
He aue ido sólo sub aya -cosa. po o a pa e. bien
sabida-que la se enidad es una de las cualidades esenciales
de la mejo escul u a g iega. Y es a se enidad, es a calma y
majes ad del ánimo que nos de iene y nos suspende delan e
de sus ob as más insignes, cela un enigma in ini amen e
a ac i o y muy di ícil.
Es as-dichas con b e edad esquemá ica-las i udes
ca dinales de la escul u a en el pueblo g iego.
Si alguna ez un a e ha ealizado su ideal ha sido aquí,
en es e pueblo y en es e a e.
- 26-
Po eso oda deso ien ación ha uel o una ez
y
o a al
glo ioso camino. Y odo a e a igado
y
exhaus o ha co-
b ado ue za y aleg ía y escu a ju eniles al ace ca se a la
uen e pe enne
y
pu a.
Palab as que no quie en se la exal ación de un
neoclasí-
cismo cualquie a, po ejemplo, el del siglo
XVIII.
Todo neo-
clasicismo e ela pob eza, impe sonalidad
y
es, en in de
cuen as, una supe che ía.
'~-~i
--.
------
uel o una ez
y
o a al
~'ado
y
exhaus o ha co-
eniles
al ace ca se
a la
xel ación
de un neoclasl-
del
siglo
XVIII.
Todo neo-
cnalidad y es, en in de
11
Tiempos nue os.
--------
Al comenza el siglo
IV,
i u npe
en la his o ia de la escul-
u a g iega una pe sonalidad desconce an e: Scopas.
Scopas, es deci , el pa e ismo.
¿,Secomp ende bien lo que es o signi ica?
La escul u a, o pa a habla con más exac i ud, el A e
clásico, es á pa a «noso os los mode nos», p eñado de so -
p esas.
Que un pueblo de espí i u p o undo
y
igilan e, ancha-
men e abie o a oda luz, haya es ado siglos sin conoce lo
pa é ico es pa a nues a sensibilidad, an empapada en él,
un hecho eno me y de los más «di ciles».
Pe o es así. Así en Esquilo y en Só ocles
y
en los poe as
lí icos. Así en la escul u a p imi i a
y
en la escul u a de
pleni ud.
La hos ilidad en e el alma y el cue po, la dispe sión
ané quica
de las pasiones, la melancolía del enunciamien-
o... , odos los cauces
y
las e uel as uen es de donde luye
el pa e ismo, es u ie on pa a los g iegos muchos siglos ce a-
dos y sellados.
La incons ancia de la o una; el e ible des ino que hie e,
acaso, a las en es más pu as
y
más nobles; la c eencia en
un o den mo al in iolable; el emo a los dioses del Olimpo
o una pasión-amo , pa io ismo, enganza -seño a y señe-
a de un alma g ande, ue e
y
homogénea como una mon-
aña y que, como una mon aña, sucumbe
y
se desploma en
su lucha con a el des ino ... Es as han sido du an e mucho
~
- 36-
inspi ación pin o esca que ha de desa olla se iempo an-
dando.
He aquí, en pocas palab as, las ca ec e íscas
y
la di ec-
ción de la ob a de Scopas.
Una o ien ación adicional se ha o o. Una o ien ación
nue a a nace . No se ía jus o ca ga sob e el maes o las
al as de discípulos e imi ado es. Pe o una cosa nos pa ece
indudable: Cuando se es udia la escul u a de decadencia en
G ecia
y
se busca su o igen, de una ob a en o a ob a
y
de
un au o en o o, amos a pa a
él
Scopas.
Aél la glo ia de una inno ación. Aél-¿has a dónde?-
la esponsabilidad de un de umbamien o.
P ax
Apolo, el dios imponen e
ones del emplo de Zeus en
la lucha de los hé oes, se ha
cue po lexuoso que, al sol, ,
un laga o.
No es oda ía la ca cajad
dioses en chancle as,
pe sona
bu gueses de Síba is o de :
del paseo, en los inglados al
Los iempos son dis in os
Pe o las di inidades d~1
a
di inidades del Pa enón! (
e o , aquellas igu as un p'
men e dioses, dioses de la
los que oda amilia idad es i
Los dioses del a e
nue
es udio, pues os sob e sus pl
o de! on ón, se ace can an
po su belleza, an humana
espe a encon a los un día
I
la pales a luchando po la
encedo .
No son los que se lab a
ni de Palias, la diosa i gen
de las di i nidades mensaje
.~-~.
de desa olla se iempo an-
, las ca ac e iscas
y
la di ec-
se ha o o. Una o ien ación
ca ga sob e el maes o las
, Pe o una cosa nos pa ece
}escul u a de decadencia en
una ob a en o a ob a yde
a Scopas.
ción.
A
él-¿hasla dónde?-
ie níen o.
~ ~
',--,
"'-"-,
//"
P axí eles.
Apelo, el dios imponen e
y
enigmá ico que en los on-
ones del emplo de Zeus en Oll npia p esenciaba, in isible,
la lucha de los hé oes, se ha con e ido en un muchacho de
cue po lexuoso que, al sol, en e los á boles, jugue ea con
un laga o.
No es oda ía la ca cajada de Lucíano, ni son es os sus
dioses en chancle as, pe sonajes del mimo con que los go dos
bu gueses de Síba is o de Si acusa se di e ían, al ol e
del paseo, en los inglados al ai e lib e.
Los iempos son dis in os.
Pe o las di inidades del
a e nue o
¡qué lejos es án de las
dl lnídades del Pa enón! Concebidas con g andeza ycon
e o , aquellas igu as un poco «abs ac as» son e dade a-
men e dioses, dioses de la u be o dioses panhelénicos con
los que oda amilia idad es imposible.
Los dioses del a e nue o, concebidos ylab ados en el
es udio, pues os sob e sus pedes al es, no a la al u a del iso
o del on ón, se ace can an o a los homb es que sino ue a
po su belleza, an humana y an sob ehumana, pod íamos
espe a encon a los un día en el gimnasio o en el ea o o en
la pales a luchando po la ama de oli o
y
la diadema del
encedo .
No son los que se lab an simulac os de Zeus, ni de [uno,
ni de Pailas, la diosa i gen. Es e a e de ono meno gus a
de las di inidades mensaie as p óximas a los homb es ya la
-38-
ie a nu iz, amigos que p o egen el campo y su ecundidad
nume osa.
y
como es án más ce ca de los homb es y de sus Iacien-
das an pe diendo majes ad y an omando asgos peculia-
es que las indi idualizan y dis inguen.
Dioses lo son, po que el pueblo aun los exal a con su e
y po que en su en ol u a y o ma humana algo conse an de
la nobleza y dignidad olímpicas. Pe o, de cie o, ni el a e-
ba ado Esquilo, ni Sé ocJes los hubie an imaginado así.
La ama de P axi eles en su siglo y en la cen u ia siguien-
e, ué eno me. La azón es que ningún a is a es u o nunca
po la índole de su genio y de su sensibilidad más a ono que
él con la sensibilidad y el genio de su iempo.
Si la adición nos ha ansmi ido el ecue do del a is a
co onado de osas y de iun os, amigo del Buen E en o y la
Fo una, a o i o de la iqueza y del amo es, acaso, po que
inconscien emen e, el pueblo que ía de ol e su halago a
quien an bien supo halega le. Con Eu ípides el
inac ual
la
misma adición ué implacable. Cub ió de somb as su igu a
y no se con en ó con menos que con hace le mo i ignomi-
niosamen e despedazado po una jau ía.
Todo lo que en el siglo
IV
hay de g acia olup uosa, de
agilidad, de op imismo isueño y con iado luye de las es a-
uas p axi élicas como una luz di usa.
¡Y
con qué in ini a y complicada sabidu ía!
La habilidad de espí i u y de écnica nunca llega on más
al o. Nunca el má mol ué más blandamen e ca nal, ni más
lo ido. Nunca el sol do ado y las enues somb as azules
pusie on más a moniosamen e sob e un bello desnudo su
emblo osa complicidad.
De los p og esos hechos po la pin u a en la segunda
mi ad del siglo , g acias a Apolodo o y a Pa esio, P axi e-
les se ap o echó con la gueza. Su escul u a es la ob a de un
colo is a.
La palab a e ec ismo disu:
Pe o es e dad que la gl
lle a en su exquisi ez muchas
Medi la p opia ue za y
inspi ación, no es cosa ácil.
su a e jus amen e allí donde
Ni di inidades máximas ni p¡
gozoso de los sá i as, de
E
dios musage a.
y
en ellos el aspec o lumi
sá í os pie den sus ecios
as
las ue zas p imigenias. Ve
con iada de su ade ezo y Ap
dios.
Así pa a los sen imien os
ida, el descanso epa ado
I
somb a amable, el cla o op i
del baño ... Has a E as, el
en la ob a de P axi eles uní
-
Sob e el mé i o de no o
an a diapasón con la del si
sup emamen e la écnica.
La ac i ud de sus es a ua
sayo, de an eo y de la go e
las in ini as modalidades del
el es ue zo
y
el amaño su il
cade a o del cue po en un ¡
sua e del balanceo, al conl
me oso y a los miemb os o
mo imien o po encial; la cal
una supe icialidad sólo ap
su a mó bida del cue po, m
e su a que hacía exclama
é
la luz pa a pe cibi al p i n
en
el campo y su ecundidad
os homb es y de sus acien-
'an omando asgos peculia-
guen.
)10
aun los exal a con su e
I
humana
algo conse an de
Pe o, de cie o, ni el e e-
ubie an imaginado así.
lglo y en la cen u ia sigui en-
ningún a is a es u o nunca
sensibilidad más a ono que
le su iempo.
i ido
el ecue do del a is a
amigo del Buen E en o y la
íel
amo es, acaso, po que
: ía- de ol e su halago a
on
Eu ípides el inac ual la
:ub ió de somb as su igu a
con hace le mo i ignomi-
au ía.
V
de g acia olup uosa, de
con lado
luye de las es a-
sa.
I
sabidu ía!
écnlca
nunca llega on más
andamen e ca nal, ni más
IS
enues somb as azules
i e
un bello desnudo su
3
pin u a en la segunda
i o
y a Pa esio, P axi e-
scul u a es la ob a de un
/~,
.~
_
.
..•...
-39-
La palab a e ec ismo disuena y a más allá de lo jus o.
Pe o es e dad que la g acia de una es a ua p axi élica
lle a en su exquisi ez muchas esencias de e inamien o.
Medi la p opia ue za y conoce la índole de la p opia
inspi ación, no es cosa ácil. P axi eles ha pues o el lími e de
su a e jus amen e allí donde llegaba su po encia c eado a.
Ni di inidades máximas ni pasiones sublimes, sino el mundo
gozoso de los sá i os, de E os, de A odí a y de Apolo, el
dios musage a.
y
en ellos el aspec o luminoso y dulcemen e humano. Los
sá i os pie den sus ecios asgos de animalidad, exp esión de
las ue zas p imigenias. Venus es so p endida en la calma
con iada de su ade ezo y
Apelo
en sus a esu as de jo en
dios.
Así pa a los sen imien os: el gozo ín imo, sensual de la
ida, el descanso epa ado de un al o en la ma cha bajo la
somb a amable, el cla o op imismo ma inal jun o a las aguas
del baño ... Has a E os, el dios inquie o e inquie ado , iene
en la ob a de P axi eles una mi ada apacible y melancólica.
Sob e el mé i o de no o za su inspi ación de ono medio,
an
él
diapasón con la del siglo, iene P axi eles el de posee
sup e na nen e la écnica.
La ac i ud de sus es a uas es pose de «a elie », pose de en-
sayo, de an eo yde la go es udio. Pose de quien es sabio en
las in ini as modalidades del na u al y en exhibi las ocul ando
el es ue zo
y
el amaño su il. El apoyo del bus o sob e una
cade a o del cue po en un á bol que dá a la masa la lige eza
sua e del balanceo, al con o no una in lexión de i mo nu-
me oso ya los miemb os odos la i acidad expec an e de un
mo imien o po encial; la cabelle a osca y g i a, lab ada con
una supe icialidad sólo apa en e, pa a con as e con la e -
su a
mó blda
del cue po, más que esculpido aca iciado (es a
e su a que hacía exclama a Ghilbe i el lo en ino: «[no bas a
la luz pa a pe cibi
al
p imo ... Tan sólo el ac o ... Y ni aun
-40-
el ac o ...»); la piel e ina, hi su a, que con igual p opósi o se
c uza sob e un o so, e so
y
osado como u a en sazón; los
ojos anchos con el pá pado in e ia casi es umado que dan a
la mi ada enue aguedad ycomo un «húmedo esplando »
("O up o'l éi¡L(X"LO
CP ;lLOpW ••• )
(1).
De odos es os ecu sos yde o os muchos, sabios yp o-
lijos, es á hecho el a e de P axi eles.
Tiké, la diosa de la buena o una p o ec o a de P axl e-
les en ida, lo ué ambién después. De odos los g andes
escul o es g iegos, él es el solo de quien enemos una ob a
o iginal.
En e las uinas del emplo de Zeus, en Oli npla, siguiendo
una p ecisa indicación de Pausanlas, el iaje o cu ioso, se ha
iden i icado una de sus ob as capi ales:
He mes lle ando en
b azos a Dionisio niño.
Todo el a e del maes o es a ahí, en es a ob a, a la que
el iempo ha dado una pá ina do ada de u a madu ada al
sol: la elegancia, la g acia, la olup uosidad, la ue za ju e-
nil, el lib e juego de un o ganismo pe ec o en sus miemb os
odos, la eu i mia eposada
y
ágil. ..
Un poe a mode no al llega a Olimpia en pe eg inación
de
a e
y
de a en u a, dice:
dei iccioli (
e so
Dionis
nella
le i a (
e dell'omb e
a iI sogno
quel
del
pas
che guida
lE
eil apilo
i!
Dei ginocch
legge i
sali
El'e ne
pe asei eléo
sul ule o quad a o mi pa e
men i ile, quasi io molle
di g azia eminea,
ques
deside abile e násio,
and oglne o ma enus a,
poi
che
sazia o mi ui
di g endezza e
di lu o.
11 o ace iI en e ed il pube
non ma mo e ano ma ca ne
cede ole. 11 ni ido capo
Me.
poi
ChE
e igua dai.
si paleso ni
che l'e co
i
I
lombi ga~
ne ose, le
e salde, la
obus a e a
enagonio •
sul pie mal
di ino].
ei
in lesso iI
Ei gio ine
pe lec a p'
ge me
in es
él
so ge e
dell"esse e
COSI
pe ,
a igu ala
nel Di enh
I"immo ali
Y, sin embaT~o, es e
a aía a los homb es des
espi i uales hacía los s
ob as como gemas
exq
(1) Luciano: Diálogo
Los Amo es.
(1)
D'Annuncio.-Delle
L,
o ~.
~
<.
-:
•
•
"
-41-
con igual p opósi o se
mo u a en sazón; los
~ies umado que dan a
«húmedo esplando »
dal iccíoli co i, ecline
e so
Dionislo
in an e,
nella le i a del so iso
e
dell'o nb e
e a ambiguo
a il
sogno
e la i a,
aiccome
quel del pas o duplice ala o
che
guida le anime all'O co
e
iI
epi o
a men o al suo an o.
Dai ginocchi élgli
ó ne ]
in
i mi
legge i sali a le o za,
muchos, sabios y p o-
p o ec o a de
P axl e-
)e odos los g andes
en enemos una ob a
n N a ob a, a la que
de u a madu ada al
isided,
la ue za lu e-
ec o en sus miemb os
"
. Ma, poi che da banda mi as si
e igua dai, la o za
si
pelesó
nella guisa
che l'e co
allen a o si ende.
I
lombi gagliél di, le
cosce
ne ose,
le eni Ialce e
e salde, la ce ice
obus a e an degni del dio
enagbnio
G a ando
sul
pie manco il peso del co po
di ino, ei egge a col b accio
ín lesso
il pa golo
ignudo.
Ei gio ine
essun o
alla o ma
pe ec a po a a il nascen e
ge me in eso a spande si in gioia,
a so ge e nella pienezza
dell'ease e e della po enza.
Cos
pe isibili
segnl
a igu a a mi pa e
nel Di eni e E e no
l'immo ali á del a Vi a (1).
enOlimpia, siguiendo
I iaje o cu ioso, se ha
:He nes lle ando en
npía en pe eg inación
e
/le
ube
ne
Y, sin emba go, es e a e sobe anamen e bello que an año
a aia a los homb es desde lejanas ie as en pe eg inaciones
espi i uales hacia los san ua ios donde se gua daban sus
ob as como gemas exquisi as
y
a as, es e a e que después
(1) D'Anlluncio,--Delle
Leudi,
lib o p imo, pág 98.
-42-
de siglos y siglos puede encende la an asía de los poe as y
exal a la admi ación de los espí i us lejanos-lejanos en el
iempo, en el ideal, en odo-gua daba, no menos que el de
Scopas. la semilla y el p enuncio de una decadencia y de un
implacable de umbamien o.
A e hecho de mil esencias alambicadas, sólo el genio de
P axl eles pudo un momen o
uní les
con mesu a.
Dislocado el equilib io ines able, cada ue za siguió su
ayec o ia y la g acia dió en amane amien o a eminado, el
colo ido en pin o esco, la ac i ud e elado a y sob ia se hizo
acade nicis no y la olup uosidad se hizo luju ia.
Ya es muy exp esi o que en ida del a is a, o poco des-
pués, los expe os a í ices que modelaban en su alle las
ágiles Tanag as eligie an pa a modelo las ob as
p axí é-
licas. ¿A cuál de ellos se le hubie a ocu ido ep oduci en
es as igulinas le es y epig amá icas las aus e as y nobles
igu as del Pa enón?
Scopas debió mo i hacia el año 360. P axi eles, más
jo en, i ió una buena pa e de la segunda mi ad del siglo y
conoció, de segu o, los días is es de Que onea.
La ob a de los dos a is as ma ca, como ode as de un
ca o iun ado , la di ección y el lími e a la escul u a de su
iempo. La inspi ación pa é ica del uno y la g aciosa y e i-
nada del o o, o man el cauce po donde ma cha la inspi a-
ción de sus con empo áneos y epigonos, segundones del a e
que ya se acues an a una o illa ya a o a, según su genio
peculia y gus o.
A eces la doble in luencia g a i a sob e un escul o y
acaso nazcan en onces las ob as más a moniosas y a ayen-
es de la época.
Los omanos no sabían ya a quien a ibui , si a P exi-
eles o a Scopas. el g upo de las
Nióbides
an lleno de
e nu a, de g acia exal ada yde no a ec ado d ama ismo.
""
~
m asíe de los poe as y
lejanos-lejanos en el
a, no menos que el de
la decadencia y de un
adas,
sólo el genio de
ID mesu a.
cada ue za siguió su
amien o a eminado, el
do e ysob ia se hizo
zo
luju ia.
lel a is a, o poco des-
laben en su alle las
elo las ob as p axi é-
ocu ido ep oduci en
las•.aus e as y nobles
lB
560. P axi eles, más
nda mi ad del siglo y
Que onea.
, como ode as de un
2
a la escul u a de su
o
y
la g aciosa
y
e l-
de ma cha la inspi a-
s, segundones del a e
o a, según su genio
a sob e un escul o
y
noniosas y a ayen-
n a ibui , si a P axi-
Vióbides an lleno de
c edo
d ama ismo.
.~ ~
~
<.
./
.-
Dispe sión.
Si hay un concep o que llegue al ondo de la e uel a
edad que siguió a la mue e de Alejand o y la ilumine y dé
sen ido, es e concep o es el de
dispe sión.
Dispe sión del g an Impe io en e el umul o y alga abía
de los Diadocos. Dispe sión del pueblo ac i o y umo oso
de los alle es y del campo, po que unos homb es, embaídos
po la canción que dice de comba es y de a en u as y de lo
imp e is o, se hacen gue e os y nau as hacia O ien e y
o os, en busca de iqueza anquila y ida plácida, buscan
cobijo en las colonias. Dispe sión de pensado es y de a is as
hacia las do adas co es, po que allí hay luga pa a odos y
hono y «man enencia» y po que en la me ópoli, e ugio
an año de la libe ad de pensa y de deci , han cambiado los
iempos y aho a la libe ad lo ece en o as zonas -en Pella,
en Alejand ía, en Pé gamo-Ias cos nópolis icas y acoge-
do as donde el i i es ácil.
Dispe sión ambién en el mundo de las ideas.
Dispe sión de las c eencias eligiosas. La e del pueblo
g iego, abajada y acilan e, se acaba de desmo ona con la
conquis a, po que quien dice conquis a y ida en nue as
ie as dice co ejo y espí i u de análisis. Dispe sión de los
ideales polí icos. Ya po que los déspo as no gus an de eo ías
ni de aspi aciones pa a mañana, ya po que la ciudad, el
hoga colec i o, o se ha deshecho o se ha cambiado en
case na ... Y en las case nes no hay luga pa a las especu-
laciones polí icas que son ob a de espí i u, ob a ci il y lib e.
~
-46 -
Dispe sión, inalmen e, del A e, po que con los poe as han
huído las Musas dejando en silencio el Ago a y la lí ica
Ac ópolis.
Si e aemos aho a la mi ada a una singula mani es a-
ción a ís ica-a la escul u a, obje o de nues o es udio-el
enómeno es igualmen e in e esan e e igualmen e exp esi o.
La escul u a, po los ma e iales que emplea
y
po lo
complicado de la ob a, es a e que sólo puede lo ece en las
ciudades p óspe as.
La gue a del Peloponeso acabó con la iqueza del Es a-
do
y
con los g andes monumen os. La uina de la me ópoli,
después de Alejand o, acabó con la iqueza de los ciudada-
nos. A qui ec os
y
escul o es u ie on que busca en o a pa e
admi ado es
y
clien elas.
Más unes a a la escul u a la
dispe sión espi i ual.
Más
honda ambién
y
más la gamen e p epa ada.
Ya dijimos cuán ecio ué el espí i u adicional en la
escul u a g iega has a Fidias. Unos pocos ipos abajados
po gene aciones de a is as llegan a adqui i su o ma de ini-
i a y en ellos y con ellos la escul u a su pe ección sup ema.
El siglo siguien e abajado po nue as ideas
y
po nue-
os, ín imos con lic os, debili ó en mucho el espí i u adi-
cional. Tal, en un aspec o, el signi icado de Scopas
y
de
P axi eles: su a e es indi idualis a.
Pla ón p esin ió, a buen segu o, adonde podía conduci
la nue a senda. Y a isó el pelig o.
No e a él un eacciona io, sino un discípulo de
Sóc a es,
es deci , «un homb e nue o». Pe o en su glo iosa ejez las
mi adas se le iban melancólicamen e hacia Egip o. El ecue -
do de sus iajes ju eniles le aía a la memo ia el g ande
y
noble pueblo, al lado del cual «noso os los g iegos-decía-
siemp e se emos como niños».
Y pensando en el gus o po la no edad
y
la a en u a de
los a is as jó enes hablaba así: «Allí, en Egip o, después de
habe escogido y seleccio
los emplos
y
es á p ohibid
cambia nada de lo que ha
país, ni sepa a se de
ellas
e ie e a la música.
Y
si se
a án en es e pueblo ob a:
hace diez
mil
años (cuando
de deci , sino que debe on
ni menos bellas que las (
a eglo a los mismos
p ec
Con
Scopas
y
con
D
que inicia se. Su up u :
es aun comple a. Uno
mozos el in lujo de
Poli:
en la ac i ud p e e ida p
como un eco lejano del
he ida.
Lisipo de Scione es el
Desde nues o pun o de
con ella acaba un la go pe
cohe en e
y
se ab e una ed
El «espí i u del siglo»
dó ica y
a ans o ma la.
Ello dice ya, ~n exp
dad de la ob a de Lisipo.
La escul u a dó ica, e
exp esión del espí i u deu
sus cualidades esenciales,
los nue os gus os y ende
¡Pe o los iempos de l
di usos en su esplendo do
dI
p es igio
y
al encan o d
( )
Las Leyes:
lib o seguud.
~--~
L
~ ~
-----
<.
-:
' e!-modelo la es a ua
'e-y apoyándose en el
y el ca caj.
so que en e cabezada
Ios las « ó mulas» que
s e,
a su ez, ap endió
mo lími e-casi no hay
iegú~ odas las
p obabi-
ad del siglo IV, conse -
ad,
gala de la escul u a
'ebeze de
Asclepios
de
do isi (2).
dios an es de llega a la
~los U izi, uno de los
1S
Ca lé ídes,
y el bello.
iseo Nacional de
Népo-
i la desc i a más a iba,
o osa y la cabeza iene
y sua e que aun nos
cí ado de ensueños, y
IS
la agedia y ha sido
ecundidad y de mue e.
..•....
-....,
Realismo.
La al a de un ideal i i icado lle a a la escul u a idea-
lis a-lo acabamos de e -a la pu a ex e io idad, al ago a-
mien o y al
menie ismo,
La endencia que podía oponé sele-Ia ealis a-lib e a su
ez de con apeso y de obs áculo se desa olla p og esi a-
men e.
El A e, se dice en onces, es «mimesis», imi ación. En
imi a ielmen e es án el in y el mé i o del A e. La belleza no
es impe a i o ni «es ella pola ». Los pin o es copian incluso
cosas eas «como bes ias o cadá e es». En econoce y gus-
a la idelidad de la
mimesis
es á la complacencia que el
A e p oduce. «Se conside a con place una imi ación po que
de ella se desp ende una enseñanza median e cie os juicios.
Po ejemplo, en p esencia de un e a o in e imos que és e (el
e a o) es p ecisamen e aquél (el o lginal)». Así hablaba ya
A is ó eles (1).
No es di ícil segui el desa ollo de la escul u a ealis a
eniendo p esen e el nume oso ma e ial de nues as gale ías
y museos.
El amoso
Gladiado
Bo ghese, del Lou e pa ece un
o iginal de p incipios del siglo 1lI. Lle a la i ma de Agasias
(1) Polílica,
cap. IV. Tiempo andando Plu a co se á más explíci o. Las
ob as de a e nos placen no po bellas, sino po semejan es, es deci , po
su pa ecido con el o iginal. Si se embellecie an en el A e las cosas Que
en la Na u aleza son eas se alsea ían «Una cosa es lo bello
y
o a imi-
a bellamen e».
(ou
ya?
€O"n .•a 'n/, .•
o
X:XA y
xC(~ )(IÚ.O~ ••~
p.~p.s..e~).
~
-54-
de E eso. No pa ece que la es a ua haya o mado pa e
de un g upo. Su signi icación es oscu a. Ello ha hecho
pensa que la ob a, colocada en una ac i ud en que odos los
miemb os del cue po juegan en un dinamismo p odigioso,
sea un es udio de academia. El au o se ha complacido en
ep oduci ielmen e un modelo haciendo ala de de sus cono-
cimien os ana ómicos.
An es de es a época la escul u a ealis a buscó expansión
a sus gus os en un géne o que a ello na u almen e le in i-
aba: el e a o.
Quedan ue a de nues o es udio los bus os de un con-
empo áneo de
Scopas,
Silanion
(1)
y los e a os de
Leoca-
és y de
Llsipo,
ob as idealis as o idealizadas en las que el
escul o c eaba lib emen e un ipo o exal aba el modelo ha-
ciendo de él un hé oe o un semidiós.
Una cu a ascenden e hacia el ealismo puede e se en es
ob as muy semejan es: el Só ocles del La e ano, el Esquines
del Museo de Népoles y el Demós enes de la Gale ía Va icana.
La in luencia de la p ime a sob e las o as dos es induda-
ble. Pe o en el Sá ocles (2) ha que ido el au o idealiza el
ipo. La ac i ud es majes uosa. El man o se ciñe en pliegues
sabios al cue po a ogan ísimo. En el
Esquínes
el po e, más
que se e o a ec ado, y la exp esión as u a y ecelosa nos
dicen que el modelo y la in ención de alcanza lo es án más
p óximos. La es a ua e a o de Demós enes, con su cabeza
eno memen e exp esi a-los ojos hundidos, el en ecejo du o,
el
ic us
de los labios-con su pecho enju o y dep imido
y
su
ac i ud econcen ada y is e, nos colocan ya en el pu o, es-
ic o y iel ealismo.
(1) Hay e e encias li e a ias de un bus o de Sa o, ob a de Silanion. A
es a época pe enece, acaso, el
o igínel
de que es copia el bellísimo bus o
de
Ho ne o,
ca alogado po algunos en e las ob as de la escuela alejan-
d ina. Ejempla es en el Museo de Nápoles, en el Lou e y en Pos dam
(Sans-souci).
(2)
Segunda mi ad del siglo
IV.
Hacia 540.
De es ic o y iel
1
cabeza de b once del
¡..
ción an igua que ía VI
sen a, p obablemen e,
meos.
y
ob as en la:
idealizado, son los ni
el de Villa Albani, que
sión, has a-pa a no
de
Munich,
en que el
celdad de iejo Sá i
De un ealismo ei
un púgil que se censen
El luchado
íc oi
sudo , se ha
sen ad:
con los ecios guan e
pie nas musculoses a
bus o, po en e, amo c
las cade as. La cabe:
hay cica ices y mag
poco. La psicología
golpes ypOI' el alco
nues os picado es dE
Si an e al simula
siglo m-nos iene é
e a pa a los g iegos ,
poe as máximos' y p
de belleza- end emo
una disolución i eme
C ee emos ambié.
de pu o espí i u, llen
no puede ya descenc
sin emba go ...
El púgil encedo
Su psicología espesa
I
. -= ~
'.
/
'-'
<.
.>
- 55-
ua haya o mado pa e
oscu a. Ello ha hecho
ac i ud en que odos los
dinamismo p odigioso,
, se ha complacido en
ndo
ala de de sus cono-
De es ic o y iel ealismo es ob a, y ob a maes a, la
cabeza de b once del Museo de Nápoles en la que una adi-
ción an igua que ía e un e a o de Séneca y que ep e-
sen a, p obablemen e, a un poe a de la co e de los Tolo-
meos.
y
ob as en las que el modelo no es á cie amen e
idealizado, son los nume osos bus os de Sóc a es, desde
el de Villa Albenl, que aun gua da cie a nobleza de exp e-
sión, has a-pa a no ci a o os-el b once de la Glip o eca
de Munich, en que el ilóso o apa ece en oda su espléndida
ealdad de iejo Sá i o .
De un ealismo emendo, y no a ayen e, es la es a ua de
un púgil que se conse a en el Museo de las Te mas en Roma.
El luchado ic o ioso, endido de a iga, lus oso de
sudo , se ha sen ado a descansa . Los b azos, ceñidos
con los ecios guan ele es de mimb e, descansan sob e las
pie nas
musculosas
ancha men e abie as, con descuido. El
bus o, po en e, amo cillado de músculos, se de iba sob e
las cade as. La
cabeza-e-g eñuda,
osca, bes ial-en la que
hay cica ices y magullamien os, se uel e y se alza un
poco. La psicología de es e homb e, emb u ecido po los
golpes y po el alcohol, no debe di e i mucho de la de
nues os picado es de eses b a as.
Si an e al simulac o-una ob a pe gamena de ines del
siglo m-nos iene a la memo ia lo que un púgil encedo
e a pa a los g iegos en la edad do ada-glo i icado po los'
poe as máximos y po el pueblo, hecho inmo al en ob as
de belleza- end emos más que nunca la isión cla a de
una disolución i emediable.
C ee emos ambién que el ideal a ís ico-aquel animado
de pu o espí i u, lleno de majes ad, sup ema men e bello-
no puede ya descende a un más du o y ac e ealismo. Y
sin emba go ...
El púgil encedo de las Te mas con su eciedumb e, con
Su psicología espesa y cha a, aun conse a una cualidad
ealis e
buscó expansión
lo na u almen e le
ln í-
•
los bus os de un con-
, los e a os de Leoca-
eallzades
en las que el
exal aba el modelo ha-
smo puede e se en es
~lLa e ano,
el Esqulnes
s
de la Gale ía Va icana.
as o as dos es induda-
do
el au o idealiza el
n o se ciñe en pliegues
Esquínes el po e, más
as u a y ecelosa nos
e alcenza lo es án más
ós enes,
con su cabeza
íidos, el en ecejo du o,
enlu o y dep imido y su
ocan
ya en el pu o, es-
:le
Sa a,
ob a de Silanlon. A
e es copia el bellísimo bus o
ob as de la escuela alejan-
n el Lou e y en Pos dam
~
-56-
Pe o en ellos y en
on
iada y iun an e di un
No muy lejos en
cis (1). Y sin emba g
blel-de a ac i o esp
ha desapa ecido. A o:
ce, ondulan e como un
al baño que piensa en
men e sus eso os « e ni
Pasan unos decen
Una belleza plename
sual. Una hemb a ue
de pa ón su cue po so
yuelos.
Así con las demás (
No conocemos la
Se ía Zeus en la ob a,
de los Himnos. «Zeus
1
queman e de esplendo
pa clendo densos o e
las llu ias, la llama
1
incendian odo, e izado
Nada de es a g and
que han llegado a nos
del Albe ino puede da:
Humano, «demasia
de O icoli. El a i icio
nos e inadas, en la e
labios blandos y
isueñ
se con aen como mús
¿Has a dónde llegó
ción del ipo?
posi i a, una « i ud»: la ue za de una anlmalidad sana
y
po en e.
Toda ía puede o ecemos la escul u a helenis íca más
is e espec áculo: el de un o ganismo claudican e
y
uinoso
con odas las mise ias
y
los ul ajes de la dec epi ud.
Es a campesina que lle a un cab i illo al me cado (1) ué
acaso, hace mucho iempo, una bella muje . El cue po que
se inclina en la ma cha, sus en ado po una pé iga, debió
de se esbel o. Los ojos son aún cla os ydulces. Pe o la
boca se hunde desden ada, las mejillas se sumen, las manos
son como sa mien os, la piel se adhie e al esquele o, los
senos penden lácidos.
y
aun más dec epi ud
y
más uina en es a o a ieja que
ab e su boca despo illada
y
unce el en ecejo en un ges o
de mal humo (2).
y
en es a o a cabeza que son íe, c uzada de su cos, con
sus ojos sal ones
y
su lacidez
y
sus e ugas (3).
Y, inalmen e, es a o a ieja en la que a la uina de la
edad se añade la iso ada imbécil
y
pue il de la emb ia-
guez. La cabeza de ibada hacia a ás con iolencia, la cla-
ícula como si ue a a ompe la piel del pecho mag o, aso,
los ex e no-cleido-mas oideos i an es como alamb es que
suje an la es a de ·un muñeco. Las manos sumidas
y
ese-
cas aca ician el án o a de ino.
Poco espe uosa la escul u a con la belleza, de los mo -
ales, no lo es más con la dignidad de los dioses que, en
e dad, de dioses sólo el nomb e conse an.
A odi a «la isible e in isible», la que «gus a de los
ála-
mos nupciales» y «o o ga el sec e o de la g acia» (4), iene
en la ob a de P axí eles odos los encan os de una muje .
(1) Museo del Va icano.
(2)
Museo Capi olino.-
Vieja iñendo.
(3)
Museo Albe ino de D esde.-Cabeza
de Vieja.
(4)
Himno
Ó lco.
(1) Flo encia.-Oale ía(
-.
.~ ~
~
<.
-:
-57 -
•
Pe o en ellos y en o no de ellos, su belleza de diosa con-
iada y iun an e di unde como un cla o di uso.
No muy lejos en el iempo es á la A odi a de Médi-
cis (1). Y sin emba go, la a mós e a-¡ an su il, an
íne a-
blel-de a ac i o espe uoso, de g acia espon ánea y se ena,
ha desapa ecido. A odi a es aquí una muchacha g ácil, es-
ca, ondulan e como un su ido ; una muchacha desnuda jun o
al baño que piensa en sí y en los demás, que ocul a púdica-
men e sus eso os « emiendo que la ean ... y pa a que la ean».
Pasan unos decenios. Y es la de Venus del La e ano.
Una belleza plenamen e humana, sanguínea, ca nal y sen-
sual. Una hemb a ue e y bien hecha que exhibe con anidad
de pa ón su cue po son osado y pulposo, salpicado de ho-
yuelos.
Así con las demás di inidades.
No conocemos la concepción ldleca del dios Máximo.
Se ía Zeus en la ob a de Fidias el dios po en e e imponen e
de los Himnos. «Zeus pad e, agi ado del Cosmos in lamado,
queman e de esplendo , b illan e de E e » que ma cha «es-
pa ciendo densos o en es de uego, que impulsa las nubes,
las llu ias, la llama
u ánlca,
las cen ellas e ibles que lo
incendian odo, e izadas de c ines».
Nada de es a g andiosidad queda en las es a uas de Zeus
que han llegado a noso os. Apenas si la a ogan e y bella
del Albe ino puede damos una idea emo a.
Humano, «demasiado humano» es ya el amoso Zeus
de O icoli. El a i icio y la mane a han pues o aquí sus ma-
nos e inadas, en la cabelle a, demasiado ondosa, en los
labios blandos y isueños, en los músculos de la en e que
se con aen como músculos on ales no se con aje on jamás.
¿Has a dónde llegó la escul u a ealis a en su humaniza-
ción
del ipo?
una
animalídad
sana
l u a helenís íca más
claudican e y uinoso
.de la dec epi ud.
illo al me cado (1) ué
muje . El cue po que
io
una pé iga, debió
i os y dulces. Pe o la
.se sumen, las manos
iíe e
al esquele o, los
en es a o a ieja que
1
en ecejo en un ges o
uzade de su cos, con
e ugas
(5).
a que a la uina de la
pue il de la emb ia-
con iolencia, la cla-
.el pecho mag o, aso,
I
como alamb es que
anos
sumidas y es e-
(1)
Flo encia.-Oale ía de los
U izi.
'a belleza, de los mo -
de los dioses que, en
e an.
que
«gus a de los
éla-
de la g acia» (4), iene
can os
de una muje .
e Vieja.
~
- 58-
Acaso no ep esen a el lími e in e io el bus o que se con-
se a en el
E mi age
de San Pe e sbu go. Zeus es un eje-
ci o bené olo, pensa i o y cansado que se solaza con el sol
de in ie no. Y no o a cosa.
La ejempli icación pudie a ala ga se más.
Echemos una ápida ojeada a los Sá i as, Faunos y Sile-
nos. Todo el séqui o bullicioso y esonan e de Dionisios.
Es as di inidades daban-ya se comp ende-buena oca-
sión al gus o ealis a pa a exhibi sus cualidades.
Los Sá i as, bajo el cincel g acioso y mimoso de P axi e-
les, habían pe dido sus asgos de animalidad. Las o ejas un
poco p olongadas y pun iagudas, casi ocul as po la melena
c espa. Es o e a odo.
Len amen e las ca ac e ís icas p imi i as uel en.
Reco damos el Fauno de la Glip o eca de Munich, p odi-
gioso de écnica. Un ca gado de muelle memb udo y bien
es uc u edo que se ha endido al sol a do mi su bo ache a
dominical. Después, en p og esión c ecien e, el b once del
Museo de Népoles. Un Fauno cha o, mellado, jocundo, que
íe y ges icula sob e su od e, y es e o o que sob e una piel
de pan e a onca despa a ado y ni pa a inco po a se iene
ue zas, y aquel que se mesa la ba ba sel á ica y agi a una
pé e a,
y el iejo Sileno, ezu nan e y o o como un od e a
medio llena , sos enido sob e el pacien e bu o po sus ale-
g es compañe os de Tieso ...
Más a de, en la escul u a helenls ica omana, a la jocun-
didad sil es e se añade la luju ia. Los sá i as ijoso s y
exul an es pe siguen a las Nin as o a los He ma odi os, o
acechan a un e ebo+
Olímpos, Apolo+-que añe
la si inga
descuidado, inexpe o, como una muchacha.
De la apa ición del
su alcance y de las hoi
Dijimos de la
dísoh
que hab ían guiado-y
glo iosa; dijimos cómc
ida y an e el des ino i
ablandando y hecho a
nes y i os complicad:
-mue o Alejand o-d
en la escul u a g iega.
Aho a el núcleo il
habla con más
p oph
cen aclones dispe se:
guean e, é idamen e
en los que es di ícil
c ean o se disuel en, :
nue a.
Lo que e a e
acile
se bu la de los an iguc
que e a p ime o espli
gus o indi idual, es a
ie a g asa
y
bien disl
Si quisié amos
esi
no sona a
ex eñamení
Aunque, después
de
no enga po qué esce
">«: ~
-----
.>: ~
~
<,
//
~
---~-----_
........••.
e más.
iá i os, Faunos y
sue-
an e de Dionisios.
>mp ende-buena oca-
cualidades,
,y mimoso de P axi e-
nalidad. Las o ejas
un
ocul as po la melena
Pa e ismo.
o el bus o que se con-
go. Zeus es un ieje-
e se solaza con el sol
•
De la apa ición del pa e ismo en la escul u a g iega y de
su alcance y de las hondas aíces del enómeno, dijimos ya.
Dijimos de la disolución de
los
ideales ue es y aus e os
que hab ían guiado-y alen ado> a G ecia en su edad más
glo iosa; dijimos cómo aquel emple du o an e el dolo de la
ida y an e el des ino implacable, se había ido enco ando y
ablandando y hecho amigo de ies as y juegos y ce áme-
nes y i os complicados y os en osos; dijimos la dispe sión
-mue o Alejand o-de cuan o quedaba ín eg o y sis emá ico
en la escul u a g iega.
Aho a el núcleo i al ha seguido disg egándose o, pa a
habla con más p opiedad, aho a no hay núcleo, sino con-
cen aciones dispe sas, con su i i he e ogéneo, ho mi-
guean e, é idamen e ac i o como cen os de e men ación,
en los que es di ícil deci si las ene gías p imo diales se
c ean o se disuel en, se deso ganizan o nacen a una ida
nue a.
Lo que e a e acilan e, es escep icismo que se esigna o
se bu la de los an iguos dioses, o busca nue as sendas. Lo
que e a p ime o espí i u adicional cohe en e y ué luego
gus o indi idual, es a omización y subie i lsmo. Todo ello
ie a g asa y bien dispues a pa a que p oli ica a lo pa é ico.
Si quisié amos esumi y la palab a aplicada a es a época
no sona a ex añamen e, di íamos que ello e a oman icismo.
Aunque, después de odo, es muy p obable que al palab a
no enga po qué escandaliza . ¿Acaso no se ha es udiado ya
¡ i as uel en.
eca
de Munich,
p edi-
slle
memb udo y bien
do mi su bo ache a
ecien e, el b once del
mellado, jocundo, que
o que sob e una piel
a a inco po a se iene
sel á ica y agi a una
o o como un od e a
i e
bu o po sus ale-
*
•
:a omana, a la iocun-
Los sé í os ijoso sy
I
los He ma odl os, o
)-que añe la si inga
.hache.
~
-60-
el pe íodo helenís ico·· p incipalmen e en las his o ias de la
li e a u a-como o igen emo o de la sensibilidad con empo-
ánea? ¡Y no sólo de la sensibilidad!
Lesslng que pudo apenas conoce la escul u a clásica,
po que los g andes descub imien os se han hecho en el
siglo XIX, da a la ausencia de pa e ismo en la escul u a g iega
una explicación pu amen e es é ica y de gus o.
Y
es muy cu ioso que sus di agaciones e udi as, a eces
an su iles, es én suge idas po una ob a en que el
pa hos
y
su exp esión d amá ica alcanzan acaso mayo in ensidad.
Las pasiones
=-penseba Lesslng
-cuando llegan a un
cie o g ado de exal ación se mani ies an en con acciones
que des uyen la belleza del os o. Po eso los a is as
g iegos no las ep esen a on en sus ob as plás icas. La
p ueba de que es es a la azón, y no o a, es á en que en
las ob as li e a ias, la agedia, po ejemplo, los homb es y
los hé oes se dejan lle a de sus pasiones has a el pa o-
xismo y las exp esan ace bamen e sin lími e ni con inencia.
La obse ación de
Lessing
end ía un cie o alo e e-
ida ala escul u a p opiamen e g iega, no al pe íodo hele-
nís íco.
En él la belleza había dejado de se un impe a i o pa a
el A e. Po lo menos - y ello es lo que en es e momen o nos
incumbe-pa a la escul u a. El escul o que modelaba ob as
como el gladiado ic o ioso, ya desc i o, o como el ma a i e
descua lzando un ce do, no deja ía de esculpi la es a ua
del poseído de dolo po que el dolo con aiga eamen e las
acciones.
O as e an las causas y a medida que ellas ope aban con
más in ensidad el ealismo e a más c udo, el pa e ismo más
exal ado y el mo imien o-lo e emos p on o -más incon-
inen e.
Desde que el
pa hos
apa ece en la escul u a g iega, su
ib ación d amá ica ni se amo igua ni se ex ingue. Tiene
pa a los a is as el a e
y más p o unda -es lé
que ellos encuen an
la suya.
Una se ie no
ín e n
pl aclón
pa é ica.
El g upo de las
Nic
dignidad, sencillamen
mad e que p o eje a la
como un li io-un
ene.
Igual mesu a y maj
Bel ede e. La is eza
en la cabeza de la co
casi copia lib e.
En p og esión c ec
beza de T i on
(1) y
como di inidad sola ,
giendo el cadá e de
Todas es as ob as
nios del
I1I,
conse an
es compues a y la exp
exal ación
desmesu a:
del cue po.
Viene después el g
La escuela de Pé ~
plo,
disc e amen e e
ep oducidos con
sen
pecable.
La
exp esió
digno de sub aya se ~
sie on al ep oduci
11
(1) Roma.- Va icano.
(2)
Roma.-Museo Ce;
(3) Flo encia. -
Oele ie
(4)
Hacia el año 280.
,
I~~ ••
~
<.
-:
,
~ en las his o ias de la
sensibilidad con empo-
e la escul u a clásica,
I
se han hecho en el
10
en la escul u a g iega
le gus o.
iones e udi as, a eces
o a
en que el
pe bos
y
o mayo in ensidad.
+cuando llegan a un
es a n en con acciones
. Po eso los a is as
.s ob as plás icas. La
o o a, es á en que en
Iemplo, los homb es y
slones has a el pa o-
11
limi e ni con inencia.
1
un cie o alo e e-
a, no al pe íodo hele-
e un impe a i o pa a
~en es e momen o nos
que modelaba ob as
l o, o como el ma a i e
de esculpi la es a ua
on aiga eamen e las
ue ellas ope aban con
udo, el pa e ismo más
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p on o -más íncon-
I
:'
a escul u a g iega, su
ni se ex ingue. Tiene
,:
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ü.
~
-61-
pa a los a is as el a ac i o de la no edad y - azón p ime a
y más p o unda-es la exp esión de un es ado psicológico
que ellos encuen an di undido en una sociedad que es
la suya.
Una se ie no in e umpida de ob as nos ansmi e la ins-
pi ación pa é ica.
El g upo de las Niábides en que el dolo se exp esa con
dignidad, sencillamen e, iene en algunas igu as-la de la
mad e que p o eje a la hija meno de cue po g ácil y ágil
como un li io-un encan o sob io y pene an e.
Igual mesu a y majes ad iene en su a eba o el Apelo del
Bel ede e. La is eza y el a eba o se exal an y se amene an
en la cabeza de la colección Pou alés que es semejan e y
casi copia lib e.
En p og esión c ecien e el pa e ismo nos lle a de la Ca-
beza de T i on
(1) y el onco de
Alejand o
(2) es au ado
como di inidad sola ,
01
admi able g upo de Menelao
p o e-
giendo el cadá e de Pa oclo (3).
Todas es as ob as de ines del siglo IV y p ime os dece-
nios del
11I,
conse an i a la adición scopéice. La ac i ud
es compues a y la exp esión de los a ec os no ompe en su
exal ación desmesu ada la belleza del os o y la dignidad
del cue po.
Viene después el g upo de escul u as pe gamenas (4).
La escuela de Dé gamo es ealis a. Sabia y, en un p inci-
pio, disc e amen e ealis a. Los asgos e nog á icos es án
ep oducidos con sen ido y con e dad. La ana omía es im-
pecable. La exp esión d amá ica, en gene al, con enida. Es
digno de sub aya se que los escul o es pe gamenos no pu-
sie on al ep oduci los asgos del encido odio ni a e sión
(1) Roma.-
Va icano.
(2)
Roma.-Museo
Cepi olino,
(6) Plo encia.-Oale ia dei Lenzi.
(4)
Hacia el año 280.
j
-62 -
sino, como ocu e en el
Oelo mo ibundo,
un dolo esignado
y melancólico y como una le e y g a a somb a de simpa ía.
Después pa e ismo y ealismo, que an bien se he manan,
ompen la con inencia y la mesu a.
Las es ob as helenís icas en que el pa e ismo se exp e-
sa con más in ensidad, con más g andeza ambién, son:
los elie es del
Al a de Pé gamo,
el
Oalo que ma a a su
muje
y
se suicida
y
el
Leocoon e.
Nega a la
Oigan omaquia
del Al a de Dé gamo am-
pli ud de concepción y sabia écnica se ía una injus icia.
Nunca la escul u a an igua, pocas eces la mode na, ha
exp esado más go osamen e la pasión de una muchedum-
b e y el amplio y poli o me es ue zo del cue po en el
comba e.
El
Oelo que ma a a su muje
y
se suicida
es de un
ealismo ag io, poco a ayen e.
Su
pa e ismo ha pa ecido
a muchos melod amá icos y b u al.
En cuan o al
Leocoon e,
de an a ia o una en e la
c í ica, sigue siendo con sus bellezas y sus de ec os una
de las ob as más plenamen e ep esen a i as de es e pe-
íodo.
Lesslng, como es sabido, eía en ella no sólo un a que-
ipo, sino una ocasión pa a ensalza la mesu a en la exp e-
sión y di aga sob e ella
(1).
En la adición
escuh
puede, en e o as ca a
b i se és a: la sob iedad
es a uas.
La ep esen ación de
en los bajo elie es,
con
con c i e io pic ó ico. L
la subs an i idad de u
Se ía de o namen ació
gencia de es e come ido.
des y no es el meno
mé
con desen ol u a los p o
sicion
de los g upos e
en el iso
dó ico
o la
on ones.
Las
Oigan omaquias
pi as,
o en e
Amazon,
men ación de los e npl
que en el de pleni ud.
E an asun os adici
ado ya.
La escul u a los !le,
cíones, ag upamien os
la impe icia Y la di icul ¡
soluciones que hacen s
po lo insospechadas.
(1) «En la Na u aleza siemp e cambian e el a is a no puede so p en-
de más que un ins an e único». «Dicho ins an e debe se el más ecundo
posible Pe o sólo es ecundo el ins an e
que deja campo lib e a la ima-
ginación».
Es cu ioso eco da es a obse ación de Les siug y más cu ioso ad e -
i que hoy, cuando se in en a una exal ación y una nue a alo ación del
a e ba oco, se descub e una de las ca ac e ís icas de es e a e en la
obscu idad olun a ia que p opo ciona al espec ado el place de adi i-
na , de imaglne , con ibuyendo así. en cie o modo, a la c eación de la
ob a, a di e encia del a e clásico Que pe seguía la máxima cla idad ape-
ecible. (Véase Woe in:
P incipios undamen ales en la His o ia del
A e.
Munich, 1915).
,
"
:
/'
~"",
~
,
-69 -
Los cue pos que en el
y es ic a, son su obje o
Que sea ambién el más p o undamen e exp esi o.
El más p o undamen e exp esi o quie e deci aquí aquel
momen o p ecioso en que el ca ác e ín imo y pe manen e del
«hé oe» nos es dado como una e elación; aquel momen o
que nos mues a la cualidad que da ono a una ida, que
a icula los mo imien os de un alma, an múl iples, an dis-
pe sos, an con adic o ios.
La esignación, la i meza, el dolo la gamen e sen ido, la
se enidad, la exal ación po una idea o po un sen imien o
amados e o osamen e: he ahí lo que una isión genial
puede descub i en ese le e
momen o.
Una exis encia que
se des ela an e noso os, un espí i u que nos deja e su
ondo como co ien e sosegada.
Que el escul o sepa descub i es e ondo noble y huma-
no, que sepa hace lo suyo y b eza lo en su co azón muchos
días y muchas noches con amo y con de oción. Y cuando
llegue la ho a dolo osa y glo iosa de c ea la ob a no se a
un bibelo , se á-¡qué impo an las dimensiones!-se á Una
es a ua.
Si el a is a se pone an e la ida como un espec ado y
-egoís a o escép ico-quie e hace de ella un espec áculo, la
ida no le da á más que un halago pa a los ojos o un can o
delei oso pa a el oído o una emoción lige a pa a el alma que
la conmue e a penas como un ale azo mue e la supe icie de
un es anque.
El que busca en la ida golosamen e, «spensle a amen e»,
emociones anecdó icas, ugi i as, a lo de piel, ha de c ea
-escul o , poe a, a qui ec o ... ¿qué más dá?-únicamen e y
sin emedio
bibelo s,
Hegel, glosando un e so de Eu ípides, decía: «La. escul-
u a debe hace como los dioses en su p opio dominio: c ean
según ideas e e nas y dejan a la c ia u a el cuidado de aca-
ba su libe ad y su pe sonalidad en un mundo eal».
1 neg o. No iene ein e
sa l illo sigue siendo en
me copia educida es, y
o íg neles
yno enemos
los mues an en copias
agni ud de las es a uas,
I
emba go, desp eciable.
én as
eces al e una
in o mación g á ica nos
mayo de lo que i nagi-
es amos an e un
bibelo ,
, de Rodas, yaun más.
lidad que en sus ojos
y
Idode la ma e ia
y
el del
ibe
odo lo que el poe a
nsa. En el campo de las
i able
en el espacio.
ucede en el iempo. El
ié oe,
Su ela o es una
ié oe
mismo lo que se
s na en o mas sólidas
coge , en e muchos un
ís a monioso!
•••
La o ma del pecado.
A eces el poe a q
de águila, pe o le al a,
su mi ada e abundo
poe a, se a as a g o :
de sus alas eno mes.
El ideal no exis e. )
la écnica--se hace in
El ama la o ma
con enido o educiénd
en e casi, p e ex o s
complicadas y a duas
y cincela y epuja u
lico , y en esumen-(
ci el A e a écnica
y
p o undo, uni e sal e
ís ica.
La escul u a del p
ne al.
Vimos cómo del
p oblema la azón de ~
enco an, se e ue cen
exaspe ada.
Es e dile an ismo
exac i ud ana ómica.
ep esen a un mo im
sino la minuciosa
odo mos a se hábil;
de muchas ob as he
mico.
Pa a ello se busca
no de a is a, se le
y ebuscada y se ha
quede sin con ae se
lación ni coyun u a si
Nos di á nues o amigo el mo alis a:
El Bien es el in sup emo de nues a ida, lo bueno el
obje o cons an e de la olun ad mo al. Si nos apa amos
de la ley mo al y su p ecep o, su au o idad no disminuye,
ni su exigencia impe a i a. El mal lle a en sí mismo des-
o den y acaso, que es sanción, con lo que el impe a i o
se ea i ma y gana a nues os ojos en p es igio y en pode .
En el apa amien o de la ley mo al es á la esencia del
pecado.
La
o ma del pecado,
no di é única, pe o sí más gene-
al, consis e en hace un
in
lo que es
medio.
El e dade o
in se hu a y queda incumplido. En cambio lo que e a me-
dio pa a la acción se hace blanco de nues o deseo e -
ien e. El a a o pone su amo en el me al y no lo gas a
sino que lo acumula. El glo ón busca su g an place en
la comida y es el yan a su mayo gus o, « i e pa a co-
me ». El luju ioso bu lando el in del impulso-la p oc ea-
ción-, busca como in único el place , y una ez sa is echo,
lo es imula y enue a.
Así nos habla á, poco más o menos, nues o amigo el
mo alis a.
O o an o en el A e.
La
o ma del pecado
consis e aquí, como en mo al, en
oma el
medio
po
in.
La écnica no es ya la posesión y hábil manejo de los
medios
pa a
exp esa con belleza un bello con enido.
<.
//
~ ~
'--
- 71 -
hábil manejo de los
bello con enido.
A eces el poe a quisie a ene un ideal y ola con alas
de águila, pe o le al a en e gadu a. O bien ca ece de blanco
su mi ada e abunda y, como el alba os, de que dijo el
poe a, se a as a g o esca y is emen e sin sabe qué hace
de sus alas eno mes.
El ideal no exis e. Y en onces lo que es medio-es deci ,
la écnica-se hace in.
El ama la o ma po la o ma desp eocupándose del
con enido o educiéndolo a una subs ancia mínima inexis-
en e casi, p e ex o sólo pa a
i uosismos;
las écnicas
complicadas y a duas; la «lub icidad del es ilo»; el epuli
y cincela y epuja un aso que no gua da ni esencia ni
lico , y en esumen-que odo es uno y lo mismo-el edu-
ci el A e a écnica y con e i el medio en in es ca ác e
p o undo, uni e sal e i emediable de oda decadencia a -
ís ica.
La escul u a del pe íodo helenís ico sigue la egla ge-
ne al.
Vimos cómo del mo imien o hace un p oblema y del
p oblema la azón de se de muchas ob as. Los cue pos se
enco an, se e ue cen, se con aen, se ala gan en ensión
exaspe ada.
Es e dile an ismo engend a o o: el de la p ecisión y
exac i ud ana ómica. No aquella que si e y bas a pa a
ep esen a un mo imien o y en él la si uación del ánimo,
sino la minuciosa
y
os en osa exac i ud que quie e an e
odo mos a se hábil; la p ecisión en sí y po sí que hace
de muchas ob as helenís icas piezas de museo ana ó-
mico.
Pa a ello se busca el modelo con ojos de isiólogo, que
no de a is a, se le coloca en ac i ud la gamen e pensada
y ebuscada y se hace de modo que ni endón ni músculo
quede sin con ae se ecia nen e debajo de la piel, ni a icu-
lación ni coyun u a sin juego iolen o y bien isible.
cado.
is a:
s a ida, lo bueno el
al. Si nos apa amos
uo ided no disminuye,
e a en sí mismo des-
n lo que el impe a i o
[J
p es igio y en pode .
l es á la esencia del
ea,
pe o sí más gene-
) medio. El e dade o
:ambio lo que e a me-
de nues o deseo e -
1me al yno lo gas a
ea
su g an place en
gus o, « i e pa a co-
impulso-la p oc ea-
, y una ez sa is echo,
lOS,
nues o amigo el
i, como en mo al, en
~
-72-
y
cuando es o no bas a se combinan las igu as en
g upo: que los miemb os en el es ue zo máximo se c u-
cen
y
en ec ucen y la piel se ees i e y las enas se
hinchen.
y
cuando es o ampoco bas a se ecu e al suplicio y se
ep esen a a
Ma slas,
el sá i o con endien e de
Apelo,
col-
gado de un á bol, de modo que la caja o ácica ome un
mo imien o de abajo a a iba, in e so del no mal
y
los
músculos sigan en su dis ensión iolen ísima la misma di-
ección y las ex emidades se es i en como si ue an a des-
a icula se.
A
es e
díle an ismo
siguen o os en que cap icho y gus o
ienen más lib e juego.
El cabello no se queda en aquella es ilización sob ia
que bas a pa a da bellamen e la sensación ·de su mo ilidad
y lige eza, sino que se hace ondoso y abundoso y se iza
y se ondula y se e ue ce y se enc espa p olijamen e.
No es meno el a i icio y ni es menos su il el e ec ismo
en el opaje.
El o igen lejano hab ía que busca lo en P axi eles. El
man o que He mes ha dejado, como al descuido, sob e el
onco en que se apoya, es á ahí pa a que el a is a des ogue
a su sabo su habilidad no supe ada.
En seguida, i iendo aun P axi eles, la escul u a de
paños se alejó de es e e ismo un poco alambicado pe o
espe uoso, y descub ió en la disposición de los opajes un
medio pa a ealza la belleza y sígnl lcaclón de la es a ua.
Recu so legí imo, si empleado con mesu a y conocimien-
o, pe o iniciación de una senda que lle a ácilmen e a lo
con encional y con ahecho.
Modelo pe ec o de aquella dispoeición de los paños sabia
in ini amen e que subo dina la libe ad del na u al a la con e-
niencia exp esi a de la ob a es la es a ua idealis a de Só o-
c1es, de que ya dijimos. Loewys la desc ibe así: «El es ido
e leja el ca ác e mo al
1'0,
libe ad
y
cul o de le
Es e
ime lon
no
en uelx
naie, so océndolo,
sine
cuan o hay de
exp esh
ela disc e amen e dese
ec u a del cue po a
miemb os con su
ens
nes, a iculaciones y e
o. Ni Ull solo pliegue (
oda libe ad cap ichos
sup imen; el es ido es
a is a».
El mismo c i e io de
ni icación de la es a ua
I
Sama/ ada
e igida, p c
en conmemo ación deSi
Igual y aun mayo al
más isible aquí po que
exigían la ampli ud mini
con ibuye a ealza la :
En el elie e la libe l
a is a se
ap o echa
de
La complicación aun
Muses
del Va icano, ha
nie
del Museo de Be lín
ima ion de seda. El
méi
en e co no la seda
mis:
La acumulación
in n
mo osa pueden e se e
en la que el
amane e nh
(1) Museo de las Te mas
(2)
Museo Va iceno.
<.
.>
.~ ~
~ .
'-'"
-75-
nbinan las igu as en
e zo máximo se c u-
s i e ylas enas se
que cap icho y gus o
e leja el ca ác e mo al del homb e en quien se unden deco-
o, libe ad y cul o de lo bello incluso en la p opia pe sona.
Es e ima ion no en uel e con sace do al ampli ud al pe so-
naje, so ocándolo, sino que, dócil, se pliega dejando ale
cuan o hay de exp esi o en la cabeza y el cuello. Aun al
ela disc e amen e descub e y donde cub e modela la a qui-
ec u a del cue po aduciendo de un modo peculia los
miemb os con su ensión y su a ogancia, las dep esio-
nes, a iculaciones y elie es con su espon áneo mo imien-
o. Ni un solo pliegue deja de obedece a la idea sup ema;
oda libe ad cap ichosa, oda au onomía de la es o a se
sup imen; el es ido es un ins umen o dócil en manos del
a is a».
El mismo c i e io de subo dinación de los paños a la sig-
ni icación de la es a ua en o a ob a amosa: la Vic o ia de
Samo acia e igida, p obablemen e, po Deme io Polio ce es
en conmemo ación de su iun o sob e Tolomeo.
Igual y aun mayo a i icio en la Muchacha de Anzio (1),
más isible aquí po que la ac i ud eposada de la es a ua no
exigían la ampli ud minuciosa y nume osa del opaje que no
con ibuye a ealza la signi icación exp esi a del momen o.
En el elie e la libe ad de ejecución es más amplia yel
a is a se ap o echa de ella con la gueza.
La complicación aumen a en ob as pos e io es como las
Muses del Va icano, has a llega al p imo de aquella Poli n-
nie del Museo de Be lín en la que sob e el peplo se ciñe un
ima ion de seda. El má mol se hace aquí apo oso, anspa-
en e como la seda misma.
La acumulación innecesa ia de pliegues y la minuciosidad
mo osa pueden e se en ob as como la A iedna do mida (2)
en la que el amane amien o no es á sólo en el opaje.
·ecu e al suplicio y se
idlen e
de Apelo, col-
caja o ácica ome un
·so del no mal y los
en ísima la misma di-
como si ue an a des-
lIa es ilización sob ia
ación 'de su mo ilidad
, y
abundoso y se iza
spa p olijamen e.
enos su il el e ec ismo
i lo
en P axi eles. El
al descuido, sob e el
lue el a is a des ogue
eles,
la escul u a de
)OCO alambicado pe o
:ión de los opajes un
lcaclón
de la es a ua.
mesu a y conocímíen-
lle a ácilmen e a lo
ión de los paños sabia
del na u al a la con e-
lua idealis a de Só o-
ic ibe
así: «El es ido
(1) Museo de las Te mas.
(2)
Museo Ve icano.
-74-
En muchos más aspec os puede es udia se la écnica, an
e inada, de la escul u a
helenís lca.
Des aquemos, pa a e mina , uno de en e ellos.
El con as e es en las écnicas complicadas uno de los
ecu sos más ecuen es. Uno de los más a ios ambién:
con as e pu amen e e bal halagado pa a el oído, con-
as e en la enunciación que da a un pensamien o desma-
yado is osidad explosi a y pa adójica, con as e de con-
cep os que los e ue za y da colo , con as e de imágenes ...
La an í esis ué siemp e lo dilec a de odo A e p olijo y
decaden e.
Le escul u a helenís ica usó del con as e con p o usión y,
gene almen e, con e icacia. Unas eces oponiendo la g acia
alada y isueña a la sabidu ía
y
a la ue za, como en el
a no clllo que cabalga a un cen au o y lo embelesa y sus-
pende con su cha la in an il
y
con su isa o en el o o
dis azado de Hé cules o en el que Iugue ea con un león o
en el que ige con le es iendas un espan able mons uo
ma ino.
O as eces el con as e es más p o undo y más na u al-
men e log ado: jun o a un cue po ju enil un cue po más acha-
coso, la ju en ud pa ece más lo ida, la ejez más a uinada
y is e; jun o al cue po ue e de Menelao el cue po de Pa o-
clo que pende inanimado, lí ido ...
El úl imo momen o de la decadencia en la escul u a hele-
nís ica es aquel en que has a las adiciones écnicas se pie -
den y el A e sin sus ancia
y
sin o ma, sin con enido ni
maes ía, da en un p imi i ismo in an il, pesado y g o esco.
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s udie se la écnica, an
íe
en e ellos.
omplicades uno de los
IS más a ios ambién:
o pa a el oído, con-
un pensamien o des na-
líca,
con as e de con-
on as e de imágenes ...
de odo A e p olijo
y
n es e con p o usión
y,
es oponiendo la g acia
la ue za, como en el
, y lo embelesa y sus-
su isa o en el o o
jugue ea con un león o
n espan able mons uo
IV
'o undo
y
más na u al-
nil un cue po más echa-
la ejez más a uinada
elao el cue po de Pa o-
:ia en la escul u a hele-
iciones écnicas se pie -
a ma, sin con enido ni
il, pesado
y
g o esco.
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Conclusión.
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Si en las palab as li nlne es esc i as como in oducción a
mi discu so ace é a explice ne cla amen e, no me pod éis
ep ocha aho a que no os haya con ado la his o ia de la
escul u a helenís íca.
No u e ese p opósi o, ni al cosa os p ome í.
Mi p ime a in ención-os dije- ué habla os de la escul-
u a cas ellana. Pe o al que e da cue po a es a in ención
se me puso delan e, como obs áculo inconmo ible, el p o-
blema del A e ba oco.
El ba oco es en nues os días una p eocupación agudí-
zada pa a odos los que se ocupan en es udios a ís icos.
Una expe lencla más henchida de obse ación, un cambio
de c i e io es é ico y ambién, acaso, el p u i o supe icial de
I¡;¡moda, han aído la cues ión a p ime plano y han descu-
bie o en ella aspec os nue os.
Desen ende se no es posible, ni cien í icamen e hones o,
pa a quien quie a a a con amo el ema de la escul u a
cas ellana, mani es ación insigne del A e ba oco.
Pe o el p oblema del ba oco, plan eado ín eg amen e, es
de una eno me complicación. Tiene un aspec o es é ico y
ilosó ico que es á en su base y que hay que esol e . Aba ca
en su ampli ud odas las o mas del A e. His ó icamen e ...
His ó icamen e suele llama se ba oco al A e de ines del
slglox i y al A e del siglo XVII. Los lími es son demasiado
es echos.
•
••
~
i
-78 -
y
ocu e que en cuando hemos pensado delimi a el á ea
del ba oco nos iene la sospecha de que, consue udina ia-
men e, es e á ea ha su ido despojo sin azón.
En onces una se ie de cues iones nos acucia y nos llama,
acaso po p ime a ez. Todas las «p o incias i eden as»
quisie an ein eg a se al p opio, na u al dominio.
Es en es a ec i icación de lími es donde hemos encon-
ado nues o ema. ¿La escul u a helenís ica, no debe, con
oda azón, se enida po ob a ba oca? ¿No son ba ocos
en ella espí i u, concepción, p ocedimien o?
Responde cla amen e a es a p egun a ha sido mi p o-
pósi o.
y
he aquí aho a, en ápida isión de coniun o, el camino
co ido
y
el esul ado de la b e e expe iencia.
En poco más de siglo
y
medio la escul u a g iega a
desde sus ob as p imi i as, oscas y de o mes, a sus ob as
maes as de una pe ección no supe ada. Es e p oceso es
a monioso
y
cons an e. Como el desa ollo de un o ganis-
mo, ni se e asa, ni se in e umpe, ni se acele a.
Cada gene ación ecibe la ob a a ís ica de sus an e-
pasados
y
la pe ecciona. La labo solida ia de las gene-
aciones se emplea en depu a
y
embellece unos pocos
ipos escul ó icos. Un a is a añade un asgo exp esi o o
co ige un de ec o o da a la es a ua una nue a ac i ud o
sup ime un de alle i ial. La
pe ección
ganada, es á ga-
nada pa a siemp e. Los demás a is as la espe an, la
epi en
y
sob e añaden nue as in enciones
y
nue os p i-
mo es écnicos.
Un ideal igo oso
y
noble i i ica es e p oceso de la
escul u a, le da unidad in e ne
y
con ella sen ido
y
di ección.
Así unos pocos ipos adicionales han llegado a se
a que ipos
y
con ellos la escul u a g iega a su pe ec a,
ma a illosa pleni ud.
En esos pu os a que
udes, como en un diama
belleza, la cualidad sup
en que se emplan las ~
los impulsos p epo en es
a su eposo
y
su mayc
deci dominio de sí mi
SI
la men e;
sencillez, expi
nidad,
que es
concienci,
amo osa, no eng eída...
de la
o ma,
que es pe
cada de odas es as ma
Cuando el ideal
polen
u e g iega
y
da a su h
pieza a descaece
y
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po los espí i us más a'
Lo que sucede a la
mani es ación de un mo
En el pe íodo helenís
jand o, el ideal helénico
u a, un gus o
y
una sen
ancia
y
de ene gía
qu
incluso donde encuen a
una sensibilidad nobles
y
po que p e alece
los dis i n os g upos-P
d ía- iene unidad
y
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Po eso se puede hel
que a noso os de e min
cul u a helenís ica.
Escul u a que sigue
que iene en odas pa e
sen a sólo, en los dis h
ex e nas de asun o de
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ensadodelimi a el á ea
le que, consue udina ia-
in azón.
nos acucia y nos llama,
«p o incias i eden as»
'al dominio.
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donde hemos
encon-
:eJenís ica,no debe, con
lea? ¿No son ba ocos
ien o?
gun a
ha sido mi p o-
de eonjun o, el camino
:xpe iencia.
la escul u a g iega a
de o mes, a sus ob as
ada. Es e p oceso es
sa ollo
de un o ganis-
ni se acele a.
a ís ica de sus an e-
solida ia de las gene-
.mbellece¡ unos pocos
un asgo exp esi o o
11
una nue a ac i ud o
cción
ganada, es á ga-
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ia
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lla sen ido
y
di ección.
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g iega a su pe ec a,
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-79 -
En esos pu os a que ipos la pe ección mues a sus i -
udes, como en un diaman e mues a el i is sus sie e colo es:
belleza,
la cualidad sup ema en la ob a de A e;
a monía,
en que se emplan las pasiones con a ias
y
se equilib an
los impulsos
p epo en es:
mesu a,
en que el alma encuen-
a su eposo
y
su mayo halago;
cla idad,
que ale como
deci dominio de sí mismo y o aleza de la olun ad
y
de
la men e;
sencillez,
exp esión na u al de la nobleza;
se e-
nidad,
que es conciencia del p opio ale , pe o conciencia
amo osa, no eng eída ...
Y
odo ello con enido
y
subs ancia
de la
o ma,
que es pe ec a po que es á henchida
y
i i i-
cada de odas es as ma a illosas esencias.
Cuando el ideal
po en e y
cohe en e que anima a la escul-
u a g iega y da a su his o ia a moniosa con inuidad, em-
pieza a descaece
y
a disol e se, la decadencia es p esen ida
po los espí i us más agudos
y
igilan es.
Lo que sucede a la escul u a no es caso aislado, sino
mani es ación de un mo bo p o undo, en añable.
En el pe íodo
helenís lco,
después de la mue e de Ale-
jand o, el ideal helénico no exis e ya. Pe o exis e una cul-
u a, un gus o
y
una sensibilidad g iegas an icas de subs-
ancia
y
de ene gía que aun pueden iun a
y
p e alece ,
incluso donde encuen an en e a sí una cul u a, un gus o
y
una sensibilidad nobles y secula es como en Egip o.
y
po que p e alecen y se imponen, la ci ilización de
los dis in os g upos-Pé gamo, Magnesia, Rodas, Alejan-
d ía- iene unidad y es, en sus líneas
esencíeles,
homogénea.
Po eso se puede habla de una cul u a
helenís lca
y-lo
que a noso os de e minadamen e nos incumbe-de una es-
cul u a
helenís íca.
Escul u a que sigue en odas pa es el mismo p oceso,
que iene en odas pa es los mismos ca ac e es y que p e-
sen a sólo, en los dis in os cen os y ciudades, di e encias
ex e nas de asun o de ma iz.