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El retablo de San Martín de Medina del Campo

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El retablo de San Martín de Medina del Campo

Author: Caamaño Martínez, Jesús María
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1961
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/28781/1/BSAA-1961-27-RetabloSanMartinMedinaCampo.pdf
EL
RETABLO
DE
SAN
MARTIN
DE
MEDINA
DEL
CAMPO
po
Jesús
M.''
Caamaño
Ma ínez
Pues o
que
oda ía
al a
una
elación
odo
lo
comple a
que
se ía
de
desea
de
la
p oducción
pic ó ica
en
Cas illa,
pa ece
opo uno
i
analizando
las
ob as
sepa adamen e
y
con
de alle.
Se
i á
de
es e
modo
haciendo
acopio
de
ma e iales
que
pe mi i án
ele a se
a
una
isión,
en
lo
que
cabe,
sin é ica
y
o al
del
pano ama
pic ó ico
cas
ellano.
El
e ablo
de
San
Ma ín
de
Medina
del
Campo
—aunque
no
igno ado—
me ece
así
nues a
a ención
—po
más
que
la
su
pues a
pa e nidad
be ugue esca
de
sus
pin u as
se ía
mo i o
bas
an e
po
sí
mismo
pa a
ocupa nos
de
él
en
es e
año—.
Se
asien a
el
e ablo
de
San
Ma ín
sob e
un
basamen o
o
zócalo
de
má mol
ojo.
Cons a
de
un
banco
o
p edela,
dos
cue pos,
di ididos
en
cinco
calles,
y
es
á icos
—dos
o mados
po
on ones
cu os,
co onando
las
calles
la e ales,
y
uno,
e minado
en
on ón
ian
gula ,
en
la
calle
cen al—.
O igina iamen e
debie on
de
dispone se
sendos
elie es
o
g upos
escul ó icos
en
las
calles
la e ales
del
banco.
En
la
calle
cen al
del
mismo,
comp endiendo
el
espacio
del
banco
y
el
del
p ime
cue po,
se
alza ía
la
p imi i a
cus odia.
La
es a ua
seden e
del
san o
i ula
San
Ma ín—
ocupa
la
ho nacina
del
segundo
cue po
en
la
calle
cen al.
Encima,
un
Cal a io
—^ ambién
alla—
comple a
la
pa e
escul ó ica
del
e ablo.
El
es o
—á icos
y
calles
la e ales—
o ece
un
conjun o
de
sie e
ablas.
Los
encasamen os
es án
sepa ados
po
columnas.
Las
columnas
de
los
ex emos
dan
unidad
a
los
dos
cue pos
del
e ablo.
El
banco
su ió
cie as
al e aciones:
pe manecen
las
columnas
que
sepa an
los
encasamen os,
pe o
a
los
lados,
bajo
las
columnas
que
uniñean
32
JESÚS
M.''
CAAMAÑO
MARTÍNEZ
los
dos
cue pos
del
e ablo,
al an
las
piezas
p imi i as,
que
o ma
ían
pa e
del
basamen o
de
dichas
columnas
y,
como
odo
el
e ablo,
se
cub i ían
con
menuda
deco ación
de
candele o.
Igno amos
cómo
se ía
la
p imi i a
cus odia.
A
los
lados
de
la
cus odia
ac ual
hay
sendas
ajas.deco adas,
cuyo
p imi i o
des ino,
como
supuso
Agapi o
y
Re illa,
ue
sin
duda
el
de
gua dapol o
o
pulse as
K
'Los
encasamen os
del
banco
p esen an
la
misma
o ganización
que
la
capilla
mayo
de
un
emplo
gó ico:
se
cub en
con
complicada
bó eda
de
c uce ía
de
nume osas
cla es
pinjan es
y
asgan
sus
paños
en anales
apun ados
de
ace ía
l
amíge a.
Las
ho nacinas
de
la
calle
cen al
se
cub en,
en
cambio,
con
una
ene a
enacien e.
Las
basas
de
odas
las
columnas
son
á icas.
Las
de
las
dos
g an
des
columnas
la e ales,
po
adición
gó ica,
o ecen
oda ía
un
pe il
poligonal.
Los
capi eles
de
odas
ellas
de i an
del
compues o.
Po
us es,
capi eles,
en ablamen os,
po
odo
el
e ablo,
se
ex iende
me
nuda
deco ación
de
candele o,
en
la
que
se
al e nan
pu i
i ando
de
cue das
pendien es
de
poleas,
masca ones,
gui naldas,
g u escos.
Así,
bajo
las
a mas
que
campean
en
los
us es
de
las
columnas
la e
ales,
se
en en an
dos
cen au os
ocados
con
cascos
y
a mados
de
escudo
y
al anje;
en
el
banco,
sos ienen
singula
comba e
unos
amo
cillos
jine es;
cabezas
de
ángeles
o nan
los
capi eles
de
las
columnas
la e ales;
palme as,
o as,
go e ones
se
alinean
en
las
co nisas;
en
el
iso
del
segundo
cue po,
se
ag upan
y
epi en
gn os
y
co nuco
pias
;
y
en
el
iso
del
p ime
cue po,
cua o
escudos
^
po ados
po
bus os
alados
que
su gen
de
b o es
ege ales.
De
lo
más
ñno
es
la
bella
ace ía
que
encuad a
la
pa e
al a
de
los
encasamen os
de
las
calles
la e ales,
en
dos
de
los
cuales
se
conse a
an
sólo
comple a:
a
los
lados
de
un
l
ame o
po
eje,
se
desen uel en
las
cu as
y
delicadas
líneas
de
dos
del ines
en
1
Lios
e ablos
de
Medina
del
Campo,
B.
S.
C.
E.,
VII
(1915-16),
pp.
361
y
388.
En
la
pulse a
hay
a
la
de echa,
den o
de
una
ca ela,
apa ece
el
mono
g ama
del
nomb e
de
MARIA.
2
Consis en
las
a mas
de
es os
cua o
escudos
en
es
bandas
o
ajas,
blasón
de
loa
Ribe a.
Las
mismas
a mas
campean
en
el
us e
de
la
columna
la e al
izquie da
y
en
el
zócalo
de
es e
mismo
lado,
así
como
en
una
de
las
ompas
del
ai a je
que
cub e
la
capilla
mayo .
En
él
us e
de
la
columna
la e al
de echa
campea
o o
escudo,
és e
di idido
en
cua o
cua eles:
en
el
p ime o,
cinco
Uses;
en
el
segundo,
es
lises,
dos
lla es
y
es
cua i olias;
en
el
e ce o,
seis
ajas
den adas;
y
cua o,
un
león
ampan e
con
bo du a
de
aspas,
blasón
de
los
Medina.
EL
RETABLO
DE
SAN
MARTÍN
DE
MEDINA
DEL
CAMPO
33
medio
de
b o es
ege ales.
Igual
mo i o
y
i
nu a
de
alla
o ecen
los
elie es
que,
a
mane a
de
las
olu as
albe ianas,
si en
pa a
enlaza
los
on ones
cu os
con
el
á ico
cen al.
En
odos
los
encasamen os
del
banco,
como
se
ha
dicho,
debió
de
habe
p imi i amen e
g upos
escul ó icos
o
elie es.
Cuando
lo
io
Agapi o
y
Re illa,
se
disponían
en
los
ci ados
encasamen os,
de
izquie da
a
de echa,
las
siguien es
escul u as:
1)
un
San
Roque;
2)
his o ia
de
la
Misa
de
San
G ego io;
3)
elie e
de
la
ba alla
de
Cla ijo;
4)
una
Pu ísima.
Hoy,
en
el
p ime
encasamen o
se
encuen
a
la
Misa
de
San
G ego io
—los
del
medio
es án
acíos—
y
ocupa
el
úl imo
la
ba alla
de
Cla ijo^.
El
elie e
de
Cla ijo
concede
g an
impo ancia
al
paisaje,
que
ocul a
pa e
de
los
en anales
l
amíge os
del
ondo
del
encasamen o.
San iago,
a
caballo,
de
pe il,
la
capa
al
uelo,
go o
de
pe eg ino
y
la
dies a
alzada
con
el
a ma,
que
hoy
al a,
a anza
al
galope
sob e
los
mo os
caídos
po
ie a.
Uno
yace
bajo
el
caballo
del
Após
ol,
la
cabeza
sepa ada
del
onco
y
el
al anje
de
sus
manos.
O o,
de
odillas
y
de
espaldas,
con
g an
u ban e,
se
apoya
con
el
escudo
en
el
suelo
y
a a
de
de ende se,
lleno
de
pa o ,
con
el
al anje
hacia
a iba
a
i
n
de
he i
al
caballo.
Jun o
a
és e,
un
e ce
mo o,
de
odillas,
se
uel e
ambién
pa a
hace
en e
al
San o
caballe o.
La
escena
se
desa olla
en
un
pa aje
mon añoso.
Un
mo o
huye
a
uña
de
caballo
po
la
izquie da,
ol iendo
la
cabeza
eme oso
de
que
le
den
alcance.
Al
ondo,
a
la
de echa,
se
alza
un
cas illo
con
o e
ci cula ,
ma acanes
y
me lones,
mas
con
achada
en
piñón
escalo
nado,
una
en ana
y,
debajo,
una
pue a
encuad ada
po
g uesa
moldu a
al
modo
de
al iz.
Bajan
del
cas illo,
cha lando,
un
caballe o
en
la
ac ualidad,
descabezado—
con
su
paje
o
escude o.
En
el
cen o
del
paisaje,
sob e
una
colina,
una
cabaña
con
dos
á boles,
al
pa ece ,
encinas.
La
desc ipción
hecha
nos
exime
de
insis i
en
el
ca ác e
his-
pano lamenco
de
les e
encan ado
elie e,
da able
de
hacia
i
nes
del
XV:
su
de allismo
sin
eno,
su
sabo
anecdó ico,
na a i o,
sus
3
El
San
Roque
e a
una
buena
escul u i a
del
x
y
la
Pu ísima
una
ima
gen
del
x iii,
según
nos
in o ma
To mo
(No as
al
es udio
sob e
"Los
e ablos
de
Medina
del
Campo",
"Cas .
A .
e
His .",
III,
1919,
p.
49).
Asimismo
es
ajeno
al
e ablo,
po
más
que
su
adap ación
al
ma co
y
p oximidad
de
es ilo
pudie an
conduci
a
engaño,
el
elie e
de
Cla ijo.
En
la
isi a
ealizada
po
To mo,
el
seño
cu a
le
in o mó
que
es a
pieza
y
el
San
Roque
p ocedían
de
1^
iglesia
medinense
de
San iago
el
Real.
54
JÉSÓS
M.^
CAAMAÍíO
MARTÍNEZ?
ensayos
de
pe spec i a,
la
si uación
en
igual
plano
de
in e és
de
homb es
y
cosas,
de
lo
na u al
y
sob ena u al,
y
ese
plega
anguloso,
especialmen e
ma cado
en
la
capa
de
San iago,
que,
pasado
el
iempo,
ol e á
a
pone
de
moda
en
ie a
cas ellana
el
a e
de
G ego io
Fe nández.
De
se
ob a
de
a is a
l
amenco
—como
pod ía
hace nos
conje u a
la
achada
en
piñón—,
e ela ía
es a
ue emen e
hispa
nizado
po
la
alen ía
y
ealismo
con
que
abo da
un
ema
iconog á ico
español,
insis iendo
en
la
no a
sang ien a,
y
el
o ece nos
esa
mol
du a,
a
modo
de
al lz,
en
la
po ada
del
cas illo.
La
escena
de
la
Misa
de
San
G ego io
se
some e
a
una
compo
sición
simé ica,
ce ada,
que
esponde
a
una
isión
uni a ia,
deseosa
de
plasma
la
e ce a
dimensión.
En
el
ondo
y
en
el
cen o,
el
al a ,
cubie o
con
man eles
y
on al
con
o la
deco ada
con
g u escos.
Sob e
el
al a ,
e ablo,
a
su
ez
en
o ma
de
capilla,
en
el
que
al an
las
i
gu as
de
la
milag osa
apa ición
—C is o
y
los
ángeles
con
los
emblemas
de
la
Pasión—.
An e
el
al a ,
San
G ego io,
de
espaldas,
celeb ando
la
San a
Misa.
A
un
lado
y
o o,
se
escalonan
los
asis
en es
—ocho
en
o al,
cua o
a
cada
lado—,
escalonamien o
que
se
logia
median e
las
di e en es
ac i udes
de
los
pe sonajes,
acili ado
po
las
g adas
que
dan
acceso
al
al a .
Todas
las
i
gu as
son
de
bul o
edondo.
Al
ondo,
a
la
izquie da,
asoma
la
cabeza
de
un
jo en
que
mi a
po
encima
del
homb o
al
lib o,
en
cuya
lec uia
se
en asca
un
eclesiás ico,
sen ado
an e
él,
echoncho,
cal o,
con
len es,
es ido
con
holgado
oque e.
En en e
a
és os,
a
la
de echa,
o os
dos
ecle
siás icos,
de
pie,
a en os
al
milag o,
el
uno
con
bone e,
las
manos
jun as,
el
o o
con
capa
plu ial
y
sos eniendo
en
sus
manos
la
ia a
pon i icia.
En
p ime
plano,
un
ca denal
a
cada
lado
y,
en
el
cen o,
dos
acóli os,
a odillados,
con
alba
y
es ola,
en
ac i ud
ya
de
incen
sa ,
ya
de
po a
un
ci io
en
sus
manos.
Los
acóli os,
de
acue do
con
su
impo ancia
secunda ia,
con a iniendo
las
eglas
de
la
pe s
pec i a
clásica,
son
de
meno
amaño
que
los
ca denales,
pese
a
es a
en
un
mismo
plano.
Los
ca denales
es án
a odillados
an e
sendos
a iles.
Mien as
el
de
la
de echa,
con
el
capelo
a
la
espalda,
ha
in e
umpido
la
lec u a
pa a
medi a ,
el
de
la
izquie da,
con
el
capelo
pues o,
apoyados
los
codos
en
el
a il,
se
embebe
en
la
lec u a.
Encan a
en
es a
escena
la
a iedad
de
ges os,
el
a án
de
so
p ende
la
ida,
la
acusada
indi idualización
de
los
ipos
y
os os
de
los
eclesiás icos.
Go izan e
es,
pues,
el
ealismo
y
niinuciosidad
de
es e
g upo
escul ó ico.
Los
len es
del
eclesiás ico,
po
ejemplo,
son
a
la
ez
que
mues a
de
de allismo
insaciable
una
no a
de
ca ác-
EL
RETABLO
DE
SAN
MARTÍN
DE
MEDINA
DEL
CAMPO
35
e ,
lo
mismo
que
en
el
San
Ma eo
(ca ed al
de
León)
de
Juan
de
Valmaseda,
enacen is a
pe o
empapado
de
espí i u
gó ico.
Mas,
como
ya
se
ha
señalado,
la
sucesión
de
pianos
e icales
y
las
cla as
líneas
ho izon ales
que
ligan
las
ñgu as,
obedecen,
en
cambio,
a
un
concep o
enacen is a
de
la
composición.
La
es a ua
seden e
de
San
Ma ín,
que
p eside
el
e ablo,
p e
sen a
al
san o
con
alba,
es ola,
capa
plu ial,
guan es
y
mi a,
el
báculo
en
la
izquie da
e
impa iendo
su
bendición
con
la
de echa.
El
ono,
de
al o
espaldo,
p esen a
deco ación
de
candele o.
Con
exac i ud
p eciosis a,
se
ep oducen
los
bo dados
y
ped e ías
de
las
opas
li ú gicas.
La
o la
de
la
capa
plu ial
se
deco a
con
g u escos.
El
os o
pie de
aquí
ida,
sac i icada
en
p o
de
una
ac i ud
majes
uosa,
un
an o
hie á ica,
que
e leja
la
dignidad
del
episcopado
y
de
la
san idad.
Es
la
isión
más
mode na
y
escul ó ica
de
esos
p e
lados
en onizados
que
log an
an
g an
dignidad
en
el
pincel
de
Be mejo.
Finalmen e,
comple a
el
conjun o
escul ó ico
el
Cal a io
del
á ico.
El
C is o
mue o
en
la
c uz
deno a
p eocupación
ana ómica.
El
paño
de
pu eza
se
quieb a
en
pliegues
angulosos.
A
los
lados,
a ados
con
cue das
a
unos
oncos
de
á bol,
en
o zadas
pos u as,
es án
los
dos
lad ones.
El
Buen
Lad ón,
imbe be
y
desnudo
—cubie o
sólo
como
C is o
con
un
paño
de
pu eza—,
con
la
cabeza
uel a
hacia
lo
al o,
mani ies a
a
a és
de
su
ju en ud
y
de
su
desnudez
el
es ado
de
g acia
en
que
mue e.
En
con aposición,
el
Mal
Lad ón,
ba bado,
lle a
las
es idu as
del
homb e
iejo,
del
pecado,
y
oca
su
cabeza
con
un
casque e
o
go o.
La
Vi gen
—el
man o
ecogido,
las
manos
enlazadas—
da
expansión
a
su
dolo .
San
Juan,
mi ando
a
C is o
—una
mano
en
el
pecho,
en
la
izquie da
un
lib o—,
une
su
dolo
al
de
Ma ía.
Al
pie
de
la
c uz,
de
odillas,
en
el
a eba o
de
su
amo ,
la
Magdalena.
Es
ambién
el
pa e ismo
gó ico
el
que
aquí
con ae
las
acciones
y
al e a
los
os os,
c is alizando
en
esas
bocas
en eabie as,
ne iosamen e
cu adas;
es
esa
misma
adición
gó
ica
que
inco po a
nues o
enacimien o
y
se
man iene
en
Valmaseda
y
Be ugue e.
Pa a
segui
el
o den
c onológico
de
las
escenas
e angélicas
de
las
ablas
hay
que
empeza
po
el
segundo
cue po
de
las
calles
la e
ales
de
la
izquie da,
pasa
a
las
del
p ime
cue po
del
mismo
lado,
de
aquí
a
las
del
segundo
cue po
de
la
de echa
y,
i
nalmen e,
a
las
del
p ime
cueiiJO
de
es e
lado.
De
ese
modo,
se
suceden
los
emas
de
la
Anunciación,
Visi ación,
Ado ación
de
los
pas o es,
Ado ación

35
JESÚS
M."
CAAMAÑO
MARTÍNEZ
délos
eyes,
Ci cuncisión'*,
Huida
a
Egip o,
Jesús
en e
los
doc o es
y
la
Asunción.
El
episodio
de
la
Anunciación
se
desa olla
en
una
galei
ia
abiei
-
a
a
un
ja dín
o
hue o
ondoso
po
a cos
ebajados
sob e
columnas
de
capi eles
jónicos
y
bases
á icas.
El
echo
es
un
ico
a esonado
enacen is a;
el
piso,
de
baldosas
neg as
y
blancas.
El
a cángel,
con
ce o
en
su
izquie da
en
o no
al
que
se
en olla
una
i
lac e ia
con
las
palab as
de
salu ación,
de iene
el
uelo
'los
pies
sob e
una
nube—
y
señala
con
su
dies a
el
ex o,
cuya
lec u a
ha
in e umpido
Ma ía.
La
Vi gen,
que
pa ecía
es a
sen ada
sob e
unos
cojines,
con
el
lib o
en
el
egazo,
hinca
en
ie a
una
odilla
an e
la
p esencia
del
a cángel
y
ab e
los
b azos
en
ges o
sumiso.
Vis e
única,
man o,
y
se
oca
la
cabeza
con
un
paño
que
cae
g aciosamen e
en
uedo
en
omo
al
cuello.
En
la
au eola
de
la
Vi gen
—una
doble
ci cun e
encia
concén ica—
posa
la
paloma
del
Espí i u
San o.
De ás
de
la
Vi gen,
sob e
una
mesa
cubie a
con
ape e
deco ado
a
base
de
ombos,
un
ja ón
con
li ios.
La
abla
de
la
Visi ación
p esen a
a
la
Vi gen
y
a
San a
Isabel,
ab azándose,
en
p ime
é mino.
El
os o
de
la
Vi gen,
de
asgos
idealizados,
con as a
con
el
de
San a
Isabel,
ue emen e
ca ac e i
zado,
con
la
boca
hundida,
na iz
co a
y
mandíbula
p ominen e.
De ás
de
la
Vi gen,
una
jo en
acompañan e.
A
la
de echa,
saliendo
de
la
casa,
Zaca ías,
apoyado
en
un
bas ón
y
una
mano
en
la
cabeza.
Po
es e
lado
se
ex iende
una
i
la
de
casas
con
g andes
ale os
y
oladizos
sos enidos
po
pi o es
de
made a;
po
la
izquie da,
á boles
ondosos.
Casas
y
á boles
o man
dos
líneas
con e gen es
hacia
el
ondo,
donde
se
eco a
un
ho izon e
de
al as
mon añas
con
luces
cálidas.
La
Ado ación
de
los
pas o es
eúne,
como
es
ecuen e,
las
es
ado aciones:
la
del
Niño
po
sus
pad es,
po
los
ángeles
y
po
los
pas o es.
El
Niño,
endido
sob e
unas
pied as,
uel e
la
cabeza
hacia
sus
pad es,
que,
de
odillas
—^San
José
con
las
manos
jun as,
la
Vi gen
con
las
manos
c uzadas
sob e
el
pecho
,
le
es án
ado ando.
Po
la
izquie da
asoman
las
cabezas
del
bu o
y
el
buey.
Hacia
el
cen o,
eco ándose
sob e
la
mancha
de
la
g an
copa
de
un
á bol,
un
g upo
de
ángeles
en onan
las
palab as
esc i as
en
la
ela
que
sos ienen:
GLORIA
IN
ECELSIS
(sic)
DEO.
A
un
lado
y
o o
se
4
Aunque,
de
hecho,
como
al
ema
no
le
co esponde ía
es e
luga ,
dado
que,
según
suele
sucede ,
se
con unde
ecuen emen e
con
el
de
la
Pu i icación
—cual
acaece
en
es e
caso—,
se
man iene
el
o den
c onológico.
KL
RETABLO
DE
SAN
MARTÍN
DE
MEDINA
DEL
CAMPO
37
ab e
un
al o
ho izon e
luminoso
de
ondulan e
línea
de
mon añas.
Po
la
de echa
a anzan
los
pas o es
—el
de
delan e
el
cayado
al
hom
b o
y
con
una
co ona
de
l
o es
en
la
cabeza,
como
un
pas o
de
Ga cilaso—,
dominados
po
el
mis e io
y
en
ac i ud
de
ado ación.
Es
la
abla
de
la
Ado ación
de
los
eyes
la
que
más
ha
su ido.
En
p ime
plano,
la
Vi gen,
de
es
cua os
de
pe il,
deja
descansa
una
de
sus
manos
en
la
odilla,
mien as
con
la
o a
suje a
al
Niño,
que,
en
el
es ue zo
de
ende
sus
b azos
hacia
el
ey
a o
dillado,
cu a
su
cue po
desnudo,
enso
como
un
a co.
De ás
de
la
Vi gen,
San
José.
El
ey
a odillado
—en
el
suelo
el
co e—
is e
aje
con
i
cos
b ocados,
ameado.
T as
él,
de
pie,
se
hallan
los
o os
dos
eyes
con
sus
co es
—el
neg o
con
la
dies a
alzada,
señalando
la
es ella—.
Po
la
de echa
asoma
el
os o
de
uno
de
los
de
la
comi i a.
Unas
uinas
de
línea
a qui ec ónica
muy
simple
cons i uyen
el
escena io
de
la
mi ad
izquie da
del
cuad o;
la
mi ad
de echa
se
ab e
a
un
paisaje
con
a qui ec u as,
al
pa ece ,
en
uinas.
Cen a
la
escena
de
la
Ci cuncisión
el
Niño,
en
b usco
con a-
pos o,
a
cuyos
lados
se
inclinan
la
Mad e,
que
lo
sos iene,
y
el
sace
do e,
equilib ando
la
composición.
Se
des aca
aún
más
la
sime ía
deseada
g acias
a
la
mesa
sob e
icas
columnas,
en
la
que
descansan
los
pies
del
Niño,
y
al
os o
de
la
muje
—sin
duda
la
p o e isa
Ana—
que
se
e
al
ondo
en e
el
sace do e
y
la
Vi gen
®.
De ás
de
la
Vi gen,
el
pe il
de
la
si ien a
con
la
o enda
en
una
ces illa
sob e
la
cabeza;
y
de ás
del
sace do e,
es
pe sonajes
—un
anciano
(al
pa ece ,
San
José)
y
dos
os os
un
an o
bu lescos—.
©a
ped e ía
de
la
mi a
del
sace do e
y
los
b ocados
de
la
es e
es án
pin ados
con
minucioso
ca iño.
En
la
Huida
a
Egip o,
la
Vi gen,
con
el
Niño
en
el
egazo,
a
sen ada
sob e
el
bo iquillo,
que
a anza
con
la
cabeza
baja,
mo dis
queando
unos
hie bajos.
San
José
camina
a
su
lado,
apoyándose
en
un
palo,
mien as
con
la
dies a
aga a
las
hojas
de
la
palme a
que
el
peso
y
es ue zo
de
es
angeli os
inclinan
a
su
paso
a
i
n
de
que
sus
dá iles
si an
de
alimen o
a
la
Sag ada
Familia.
Un
paisaje
llano,
con
edi icios,
ce ado
po
una
línea
de
mon añas
iluminadas,
cons
i uye
el
ondo
de
la
abla.
Limi a
el
espacio
de
la
escena
de
Jesús
en e
los
doc o es
una
sencilla
a qui ec u a
enacien e.
Jesús,
casi
en
el
cen o,
se
sien a
5
Hemos
ya
aludido
a
como
en
el
a e
se
unden
ecuen emen e
las
escenas
de
la
Ci cuncisión
y
Pu i icación,
mezclándose
elemen os
de
ambas.
38
JESÚS
M.''
CAAMAÑO
MARTÍNEZ
en
un
es ado.
Pa ece
habe se
escogido
el
momen o
en
que
esponde
al
ep oche
pa e no.
La
luz
pene a
po
el
ondo,
po
dos
en anas.
Se
epa en
po
la
escena
los
sace do es,
que,
llenos
de
admiiación,
comen an
exci ados
en e
ellos.
San
José
y
la
Viigen
apa ecen
de
pie,
a
la
izquie da.
En
p ime
plano,
se
dibuja
el
pe il
semí ico
e
in eligen e
de
un
sace do e,
que
con as a
con
la
exp esión
es ólida
de
un
niño
con
aspec o
de
enano.
En
la
abla
de
la
Asunción,
Ma ía,
sen ada,
en
le e
con apos o,
la
luna
a
sus
plan as,
sube
al
cielo
en
medio
de
un
co o
de
ángeles
y
un
ce co
de
nubes.
Dos
ángeles
sos ienen
sob e
su
cabeza
una
co ona;
o os
ocan
ins umen os
músicos
laúd,
a pa,
iola,
l
au a—;
o os
en onan
himnos.
En
la
pa e
in e io
del
cuad o
se
ex iende
un
paisaje,
en
el
que
se
di isa
una
ciudad
jun o
al
ma .
.
Las
ablas
de
los
á icos
es án
dedicadas
al
Juicio
Final.
En
el
á ico
cen al.
C is o
Juez,
de
medio
cue po,
en e
esplando es,
dic a
la
úl ima
sen encia.
El
man o
cae
a
sus
espaldas.
Su
o so
desnudo
deja
e
la
llaga
del
cos ado.
Con
ené gico
ges o,
baja
su
izquie da,
señalando
a
los
ép obos
el
camino
de
los
in ie nos,
y
alza
su
dies a,
indicando
a
los
elegidos
el
camino
del
cielo.
En
co espondencia
con
la
sen encia
dic ada,
en
el
á ico
la e al
que
se
encuen a
a
la
izquie da
de
C is o,
los
demonios
se
apode an
de
los
condenados,
mien as
que
en
el
o o
los
ángeles
conducen
a
los
jus os
a
la
glo ia.
Los
demonios
empujan
a
los
condenados
hacia
las
auces
abie as
del
Le ia han,
donde
eman
las
inieblas;
los
ángeles
po an
a
los
jus os
hacia
el
eino
de
la
luz,
ep esen ado
po
un
sol
esplenden e.
La
ana omía
se
sac i ica
a
eces
en
a as
de
la
exp esión.
Los
demonios
son
mons uos
alados,
que
cob an
singula
ue za.
La
dis ibución
dé
masas,
luces
y
somb as
es
análoga
en
ambos
á icos.
•
-
* * *
La-
capilla
mayo
de
la
iglesia
de
San
Ma ín,
pa a
donde
se
hizo
y
sé
Conse a
es e
e ablo,
se
cub e
con
un
buen
al a je,
po
cuyo
a ocabe
—a,
modo
de
en ablamen o
co e
la
insc ipción:
PEDRO
DE
RIBERA
COMENDADOR
DE
CIECA
CAVALLERIZO
MAIOR
/
CAPITAN
E
ALCAIDE
DE
CARTAGENA
E
MARIA
DE
MEDINA
SU
MUGER
CRIADOS
DE
L
/
OS
PODEROSOS
SEÑORES
EL
REI
DON
FERNANDO
I
LA
REINA
DO
/
NA
ISABEL
DE
GLORIOSA
MEMORIA
EDIFICARON
ESTA
IGLE-
EL
RETABLO
DE
SAN
MARTÍN
DE
MEDINA
DEL
CAMPO
39
SIA
E
OSPITAL
AÑO
M(I)L
E
D
XII
En
la
cos ane a
del
e an
gelio
de
la
capilla
mayo
se
ab e
el
en e amien o
de
Diego
de
Ribe a
(
1539),
hijo
de
los
undado es,
según
nos
in o ma
la
insc ipción:
AQUI
lAZE
DIEGO
DE
RIBERA
COMENDADOR
/
DE
PEÑA-
USENDE
CAPITAN
DE
GENTE
DE
ARMAS
/
DE
SU
MAIES-
TAD
FIIO
MAIOR
DEL
COMEN
/
DADOR
PEDRO
DE
RIBERA
E
DE
DOÑA
MARIA
/
DE
MEDINA
SU
MUGER
CAVALLERIZA
MAIOR
/
DE
LA
CATHOLICA
REINA
DOÑA
ISABEL
FUN
/
DADORES
DE
ESTA
IGLESIA
FALLESCIO
A
/
V
DE
lUNIO
DE
1539
/
REQUIESCANT
IN
PACE
AMEN-.
La
a qui ec u a
de
la
capilla
mayo ,
coinciden e
con
la
echa
dada
en
el
a ocabe,
no
pe mi e
dudas
ace ca
de
la
época
de
su
cons ucción.
Pe o
an o
de
ella
como
del
e ablo,
enca gado
po
los
mismos
undado es,
como
lo
a es iguan
los
escudos,
no
hay
ninguna
o a
no icia
Hablando
del
e ablo,
dice
To mo:
la
alla
"en
lo
a qui ec ónico
es
de
es ilo
pe sonal
de
Felipe
Viga ny,
mas
no
c ee é
en
modo
alguno
que
sean
suyas
las
escul u as
más
bellas"
».
Gómez
Mo eno
lo
juzga
ob a
p obable
de
Ped o
de
Guadalupe
Agapi o
y
Re illa,
as
juga
con
a ios
nomb es,
se
inclina
a
pone
su
escul u a
en
elación
con
Vasco
de
la
Za za".
Weise,
po
su
pa e,
se
limi a
a
des aca
la
in luencia
l
amenca,
al
e e i se
a
las
i
ngidas
bó edas
y
en anales
l
amíge os
de
los
encasamen os
del
banco
12.
En
cuan o
a
las
pin u as,
si
Agapi o
y
Re illa
inicialmen e
las
juzgó
de
un
au o
muy
ligado
a
Ped o
Be ugue e
y
lanzó
el
nomb e
6
El
hospi al
a
que
alude
la
insc ipción
se ía
el
llamado
de
"San
Ped o
de
los
A cos
,
que
se
hallaba
ce ca
de
la
ig^lesia
de
San
Ma ín,
ses^n
As api o
y
Re illa
(O.
c.).
La.da a
de
la
insc ipción
es
.1512
y
no
1514.
como
han
leído
alanos.
Publicada
ya
po
Agapi o
y
Re illa.
^
Nada
apo an
un
memo ial
de
Medina
del
Campo,
del
x ii,
ni
Ayllón,
ni
Moyano.
Es e
úl imo
ye a
al
da a
la
undación
de
la
capilla
de
1514,
en
ez
de
1512,
y
al
oma
po
"medias
apas
de
sepulc o"
el
zócalo
del
e ablo
( id.
Ilde onso
Rod íguez
y
Fe nández:
His o ia
de
Medina
del
Campo,
Ma
d id,
1903-1904,
pp.
418,
895
y
999).
Asimismo
nada
encon amos
a
es e
espec o
en
el
an iguo
a chi o
pa oquial.
í)
O.
c.
10
Las
Aguilas
del
Renacimien o
Español,
Mad id,
1941,
p.
153.
11
O.
c.
El
mismo
au o ,
en
su
lib o
La
pin u a
en
Valladolid,
Valladolid,
1925-1943,
pp.
127-128,
no
hace
más
que
esumi
los
juicios
que,
con i mando
unas
eces
y
o as
co igiendo
los
suyos,
emi ie on
To mo
y
Gómez
Mo eno.
12
Spaniache
Plas ik,
T.
III,
P.
I,
p.
10,
Lámina
II
,
.yii
Re ablo
de
San
Ma ín,
de
Medina
del
Campo;
Ba alla
de
Cla ijo:
Misa,Je
San
G ego io

¡^
T<€g!ny^ ;^
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j
¡TS
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' ''-
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-
-
■L
sj ^ikiN^
©
I
s
-%
■
í
-
Re ablo
de
San
Ma ín,
de
Medina
del
Lampo:
De alle.
IV',
Re ablo
de
San
Ma ín,
de
Medina
del
Campo:
De alle.