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El retablo de San Martín de Medina del Campo

Caamaño Martínez, Jesús María

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EL RETABLO DE SAN MARTIN DE MEDINA DEL CAMPO po Jesús M.'' Caamaño Ma ínez Pues o que oda ía al a una elación odo lo comple a que se ía de desea de la p oducción pic ó ica en Cas illa, pa ece opo uno i analizando las ob as sepa adamen e y con de alle. Se i á de es e modo haciendo acopio de ma e iales que pe mi i án ele a se a una isión, en lo que cabe, sin é ica y o al del pano ama pic ó ico cas ellano. El e ablo de San Ma ín de Medina del Campo —aunque no igno ado— me ece así nues a a ención —po más que la su pues a pa e nidad be ugue esca de sus pin u as se ía mo i o bas an e po sí mismo pa a ocupa nos de él en es e año—. Se asien a el e ablo de San Ma ín sob e un basamen o o zócalo de má mol ojo. Cons a de un banco o p edela, dos cue pos, di ididos en cinco calles, y es á icos —dos o mados po on ones cu os, co onando las calles la e ales, y uno, e minado en on ón ian gula , en la calle cen al—. O igina iamen e debie on de dispone se sendos elie es o g upos escul ó icos en las calles la e ales del banco. En la calle cen al del mismo, comp endiendo el espacio del banco y el del p ime cue po, se alza ía la p imi i a cus odia. La es a ua seden e del san o i ula San Ma ín— ocupa la ho nacina del segundo cue po en la calle cen al. Encima, un Cal a io —^ ambién alla— comple a la pa e escul ó ica del e ablo. El es o —á icos y calles la e ales— o ece un conjun o de sie e ablas. Los encasamen os es án sepa ados po columnas. Las columnas de los ex emos dan unidad a los dos cue pos del e ablo. El banco su ió cie as al e aciones: pe manecen las columnas que sepa an los encasamen os, pe o a los lados, bajo las columnas que uniñean 32 JESÚS M.'' CAAMAÑO MARTÍNEZ los dos cue pos del e ablo, al an las piezas p imi i as, que o ma ían pa e del basamen o de dichas columnas y, como odo el e ablo, se cub i ían con menuda deco ación de candele o. Igno amos cómo se ía la p imi i a cus odia. A los lados de la cus odia ac ual hay sendas ajas.deco adas, cuyo p imi i o des ino, como supuso Agapi o y Re illa, ue sin duda el de gua dapol o o pulse as K 'Los encasamen os del banco p esen an la misma o ganización que la capilla mayo de un emplo gó ico: se cub en con complicada bó eda de c uce ía de nume osas cla es pinjan es y asgan sus paños en anales apun ados de ace ía l amíge a. Las ho nacinas de la calle cen al se cub en, en cambio, con una ene a enacien e. Las basas de odas las columnas son á icas. Las de las dos g an des columnas la e ales, po adición gó ica, o ecen oda ía un pe il poligonal. Los capi eles de odas ellas de i an del compues o. Po us es, capi eles, en ablamen os, po odo el e ablo, se ex iende me nuda deco ación de candele o, en la que se al e nan pu i i ando de cue das pendien es de poleas, masca ones, gui naldas, g u escos. Así, bajo las a mas que campean en los us es de las columnas la e ales, se en en an dos cen au os ocados con cascos y a mados de escudo y al anje; en el banco, sos ienen singula comba e unos amo cillos jine es; cabezas de ángeles o nan los capi eles de las columnas la e ales; palme as, o as, go e ones se alinean en las co nisas; en el iso del segundo cue po, se ag upan y epi en gn os y co nuco pias ; y en el iso del p ime cue po, cua o escudos ^ po ados po bus os alados que su gen de b o es ege ales. De lo más ñno es la bella ace ía que encuad a la pa e al a de los encasamen os de las calles la e ales, en dos de los cuales se conse a an sólo comple a: a los lados de un l ame o po eje, se desen uel en las cu as y delicadas líneas de dos del ines en 1 Lios e ablos de Medina del Campo, B. S. C. E., VII (1915-16), pp. 361 y 388. En la pulse a hay a la de echa, den o de una ca ela, apa ece el mono g ama del nomb e de MARIA. 2 Consis en las a mas de es os cua o escudos en es bandas o ajas, blasón de loa Ribe a. Las mismas a mas campean en el us e de la columna la e al izquie da y en el zócalo de es e mismo lado, así como en una de las ompas del ai a je que cub e la capilla mayo . En él us e de la columna la e al de echa campea o o escudo, és e di idido en cua o cua eles: en el p ime o, cinco Uses; en el segundo, es lises, dos lla es y es cua i olias; en el e ce o, seis ajas den adas; y cua o, un león ampan e con bo du a de aspas, blasón de los Medina. EL RETABLO DE SAN MARTÍN DE MEDINA DEL CAMPO 33 medio de b o es ege ales. Igual mo i o y i nu a de alla o ecen los elie es que, a mane a de las olu as albe ianas, si en pa a enlaza los on ones cu os con el á ico cen al. En odos los encasamen os del banco, como se ha dicho, debió de habe p imi i amen e g upos escul ó icos o elie es. Cuando lo io Agapi o y Re illa, se disponían en los ci ados encasamen os, de izquie da a de echa, las siguien es escul u as: 1) un San Roque; 2) his o ia de la Misa de San G ego io; 3) elie e de la ba alla de Cla ijo; 4) una Pu ísima. Hoy, en el p ime encasamen o se encuen a la Misa de San G ego io —los del medio es án acíos— y ocupa el úl imo la ba alla de Cla ijo^. El elie e de Cla ijo concede g an impo ancia al paisaje, que ocul a pa e de los en anales l amíge os del ondo del encasamen o. San iago, a caballo, de pe il, la capa al uelo, go o de pe eg ino y la dies a alzada con el a ma, que hoy al a, a anza al galope sob e los mo os caídos po ie a. Uno yace bajo el caballo del Após ol, la cabeza sepa ada del onco y el al anje de sus manos. O o, de odillas y de espaldas, con g an u ban e, se apoya con el escudo en el suelo y a a de de ende se, lleno de pa o , con el al anje hacia a iba a i n de he i al caballo. Jun o a és e, un e ce mo o, de odillas, se uel e ambién pa a hace en e al San o caballe o. La escena se desa olla en un pa aje mon añoso. Un mo o huye a uña de caballo po la izquie da, ol iendo la cabeza eme oso de que le den alcance. Al ondo, a la de echa, se alza un cas illo con o e ci cula , ma acanes y me lones, mas con achada en piñón escalo nado, una en ana y, debajo, una pue a encuad ada po g uesa moldu a al modo de al iz. Bajan del cas illo, cha lando, un caballe o en la ac ualidad, descabezado— con su paje o escude o. En el cen o del paisaje, sob e una colina, una cabaña con dos á boles, al pa ece , encinas. La desc ipción hecha nos exime de insis i en el ca ác e his- pano lamenco de les e encan ado elie e, da able de hacia i nes del XV: su de allismo sin eno, su sabo anecdó ico, na a i o, sus 3 El San Roque e a una buena escul u i a del x y la Pu ísima una ima gen del x iii, según nos in o ma To mo (No as al es udio sob e "Los e ablos de Medina del Campo", "Cas . A . e His .", III, 1919, p. 49). Asimismo es ajeno al e ablo, po más que su adap ación al ma co y p oximidad de es ilo pudie an conduci a engaño, el elie e de Cla ijo. En la isi a ealizada po To mo, el seño cu a le in o mó que es a pieza y el San Roque p ocedían de 1^ iglesia medinense de San iago el Real. 54 JÉSÓS M.^ CAAMAÍíO MARTÍNEZ? ensayos de pe spec i a, la si uación en igual plano de in e és de homb es y cosas, de lo na u al y sob ena u al, y ese plega anguloso, especialmen e ma cado en la capa de San iago, que, pasado el iempo, ol e á a pone de moda en ie a cas ellana el a e de G ego io Fe nández. De se ob a de a is a l amenco —como pod ía hace nos conje u a la achada en piñón—, e ela ía es a ue emen e hispa nizado po la alen ía y ealismo con que abo da un ema iconog á ico español, insis iendo en la no a sang ien a, y el o ece nos esa mol du a, a modo de al lz, en la po ada del cas illo. La escena de la Misa de San G ego io se some e a una compo sición simé ica, ce ada, que esponde a una isión uni a ia, deseosa de plasma la e ce a dimensión. En el ondo y en el cen o, el al a , cubie o con man eles y on al con o la deco ada con g u escos. Sob e el al a , e ablo, a su ez en o ma de capilla, en el que al an las i gu as de la milag osa apa ición —C is o y los ángeles con los emblemas de la Pasión—. An e el al a , San G ego io, de espaldas, celeb ando la San a Misa. A un lado y o o, se escalonan los asis en es —ocho en o al, cua o a cada lado—, escalonamien o que se logia median e las di e en es ac i udes de los pe sonajes, acili ado po las g adas que dan acceso al al a . Todas las i gu as son de bul o edondo. Al ondo, a la izquie da, asoma la cabeza de un jo en que mi a po encima del homb o al lib o, en cuya lec uia se en asca un eclesiás ico, sen ado an e él, echoncho, cal o, con len es, es ido con holgado oque e. En en e a és os, a la de echa, o os dos ecle siás icos, de pie, a en os al milag o, el uno con bone e, las manos jun as, el o o con capa plu ial y sos eniendo en sus manos la ia a pon i icia. En p ime plano, un ca denal a cada lado y, en el cen o, dos acóli os, a odillados, con alba y es ola, en ac i ud ya de incen sa , ya de po a un ci io en sus manos. Los acóli os, de acue do con su impo ancia secunda ia, con a iniendo las eglas de la pe s pec i a clásica, son de meno amaño que los ca denales, pese a es a en un mismo plano. Los ca denales es án a odillados an e sendos a iles. Mien as el de la de echa, con el capelo a la espalda, ha in e umpido la lec u a pa a medi a , el de la izquie da, con el capelo pues o, apoyados los codos en el a il, se embebe en la lec u a. Encan a en es a escena la a iedad de ges os, el a án de so p ende la ida, la acusada indi idualización de los ipos y os os de los eclesiás icos. Go izan e es, pues, el ealismo y niinuciosidad de es e g upo escul ó ico. Los len es del eclesiás ico, po ejemplo, son a la ez que mues a de de allismo insaciable una no a de ca ác- EL RETABLO DE SAN MARTÍN DE MEDINA DEL CAMPO 35 e , lo mismo que en el San Ma eo (ca ed al de León) de Juan de Valmaseda, enacen is a pe o empapado de espí i u gó ico. Mas, como ya se ha señalado, la sucesión de pianos e icales y las cla as líneas ho izon ales que ligan las ñgu as, obedecen, en cambio, a un concep o enacen is a de la composición. La es a ua seden e de San Ma ín, que p eside el e ablo, p e sen a al san o con alba, es ola, capa plu ial, guan es y mi a, el báculo en la izquie da e impa iendo su bendición con la de echa. El ono, de al o espaldo, p esen a deco ación de candele o. Con exac i ud p eciosis a, se ep oducen los bo dados y ped e ías de las opas li ú gicas. La o la de la capa plu ial se deco a con g u escos. El os o pie de aquí ida, sac i icada en p o de una ac i ud majes uosa, un an o hie á ica, que e leja la dignidad del episcopado y de la san idad. Es la isión más mode na y escul ó ica de esos p e lados en onizados que log an an g an dignidad en el pincel de Be mejo. Finalmen e, comple a el conjun o escul ó ico el Cal a io del á ico. El C is o mue o en la c uz deno a p eocupación ana ómica. El paño de pu eza se quieb a en pliegues angulosos. A los lados, a ados con cue das a unos oncos de á bol, en o zadas pos u as, es án los dos lad ones. El Buen Lad ón, imbe be y desnudo —cubie o sólo como C is o con un paño de pu eza—, con la cabeza uel a hacia lo al o, mani ies a a a és de su ju en ud y de su desnudez el es ado de g acia en que mue e. En con aposición, el Mal Lad ón, ba bado, lle a las es idu as del homb e iejo, del pecado, y oca su cabeza con un casque e o go o. La Vi gen —el man o ecogido, las manos enlazadas— da expansión a su dolo . San Juan, mi ando a C is o —una mano en el pecho, en la izquie da un lib o—, une su dolo al de Ma ía. Al pie de la c uz, de odillas, en el a eba o de su amo , la Magdalena. Es ambién el pa e ismo gó ico el que aquí con ae las acciones y al e a los os os, c is alizando en esas bocas en eabie as, ne iosamen e cu adas; es esa misma adición gó ica que inco po a nues o enacimien o y se man iene en Valmaseda y Be ugue e. Pa a segui el o den c onológico de las escenas e angélicas de las ablas hay que empeza po el segundo cue po de las calles la e ales de la izquie da, pasa a las del p ime cue po del mismo lado, de aquí a las del segundo cue po de la de echa y, i nalmen e, a las del p ime cueiiJO de es e lado. De ese modo, se suceden los emas de la Anunciación, Visi ación, Ado ación de los pas o es, Ado ación 35 JESÚS M." CAAMAÑO MARTÍNEZ délos eyes, Ci cuncisión'*, Huida a Egip o, Jesús en e los doc o es y la Asunción. El episodio de la Anunciación se desa olla en una galei ia abiei - a a un ja dín o hue o ondoso po a cos ebajados sob e columnas de capi eles jónicos y bases á icas. El echo es un ico a esonado enacen is a; el piso, de baldosas neg as y blancas. El a cángel, con ce o en su izquie da en o no al que se en olla una i lac e ia con las palab as de salu ación, de iene el uelo 'los pies sob e una nube— y señala con su dies a el ex o, cuya lec u a ha in e umpido Ma ía. La Vi gen, que pa ecía es a sen ada sob e unos cojines, con el lib o en el egazo, hinca en ie a una odilla an e la p esencia del a cángel y ab e los b azos en ges o sumiso. Vis e única, man o, y se oca la cabeza con un paño que cae g aciosamen e en uedo en omo al cuello. En la au eola de la Vi gen —una doble ci cun e encia concén ica— posa la paloma del Espí i u San o. De ás de la Vi gen, sob e una mesa cubie a con ape e deco ado a base de ombos, un ja ón con li ios. La abla de la Visi ación p esen a a la Vi gen y a San a Isabel, ab azándose, en p ime é mino. El os o de la Vi gen, de asgos idealizados, con as a con el de San a Isabel, ue emen e ca ac e i zado, con la boca hundida, na iz co a y mandíbula p ominen e. De ás de la Vi gen, una jo en acompañan e. A la de echa, saliendo de la casa, Zaca ías, apoyado en un bas ón y una mano en la cabeza. Po es e lado se ex iende una i la de casas con g andes ale os y oladizos sos enidos po pi o es de made a; po la izquie da, á boles ondosos. Casas y á boles o man dos líneas con e gen es hacia el ondo, donde se eco a un ho izon e de al as mon añas con luces cálidas. La Ado ación de los pas o es eúne, como es ecuen e, las es ado aciones: la del Niño po sus pad es, po los ángeles y po los pas o es. El Niño, endido sob e unas pied as, uel e la cabeza hacia sus pad es, que, de odillas —^San José con las manos jun as, la Vi gen con las manos c uzadas sob e el pecho , le es án ado ando. Po la izquie da asoman las cabezas del bu o y el buey. Hacia el cen o, eco ándose sob e la mancha de la g an copa de un á bol, un g upo de ángeles en onan las palab as esc i as en la ela que sos ienen: GLORIA IN ECELSIS (sic) DEO. A un lado y o o se 4 Aunque, de hecho, como al ema no le co esponde ía es e luga , dado que, según suele sucede , se con unde ecuen emen e con el de la Pu i icación —cual acaece en es e caso—, se man iene el o den c onológico. KL RETABLO DE SAN MARTÍN DE MEDINA DEL CAMPO 37 ab e un al o ho izon e luminoso de ondulan e línea de mon añas. Po la de echa a anzan los pas o es —el de delan e el cayado al hom b o y con una co ona de l o es en la cabeza, como un pas o de Ga cilaso—, dominados po el mis e io y en ac i ud de ado ación. Es la abla de la Ado ación de los eyes la que más ha su ido. En p ime plano, la Vi gen, de es cua os de pe il, deja descansa una de sus manos en la odilla, mien as con la o a suje a al Niño, que, en el es ue zo de ende sus b azos hacia el ey a o dillado, cu a su cue po desnudo, enso como un a co. De ás de la Vi gen, San José. El ey a odillado —en el suelo el co e— is e aje con i cos b ocados, ameado. T as él, de pie, se hallan los o os dos eyes con sus co es —el neg o con la dies a alzada, señalando la es ella—. Po la de echa asoma el os o de uno de los de la comi i a. Unas uinas de línea a qui ec ónica muy simple cons i uyen el escena io de la mi ad izquie da del cuad o; la mi ad de echa se ab e a un paisaje con a qui ec u as, al pa ece , en uinas. Cen a la escena de la Ci cuncisión el Niño, en b usco con a- pos o, a cuyos lados se inclinan la Mad e, que lo sos iene, y el sace do e, equilib ando la composición. Se des aca aún más la sime ía deseada g acias a la mesa sob e icas columnas, en la que descansan los pies del Niño, y al os o de la muje —sin duda la p o e isa Ana— que se e al ondo en e el sace do e y la Vi gen ®. De ás de la Vi gen, el pe il de la si ien a con la o enda en una ces illa sob e la cabeza; y de ás del sace do e, es pe sonajes —un anciano (al pa ece , San José) y dos os os un an o bu lescos—. ©a ped e ía de la mi a del sace do e y los b ocados de la es e es án pin ados con minucioso ca iño. En la Huida a Egip o, la Vi gen, con el Niño en el egazo, a sen ada sob e el bo iquillo, que a anza con la cabeza baja, mo dis queando unos hie bajos. San José camina a su lado, apoyándose en un palo, mien as con la dies a aga a las hojas de la palme a que el peso y es ue zo de es angeli os inclinan a su paso a i n de que sus dá iles si an de alimen o a la Sag ada Familia. Un paisaje llano, con edi icios, ce ado po una línea de mon añas iluminadas, cons i uye el ondo de la abla. Limi a el espacio de la escena de Jesús en e los doc o es una sencilla a qui ec u a enacien e. Jesús, casi en el cen o, se sien a 5 Hemos ya aludido a como en el a e se unden ecuen emen e las escenas de la Ci cuncisión y Pu i icación, mezclándose elemen os de ambas. 38 JESÚS M.'' CAAMAÑO MARTÍNEZ en un es ado. Pa ece habe se escogido el momen o en que esponde al ep oche pa e no. La luz pene a po el ondo, po dos en anas. Se epa en po la escena los sace do es, que, llenos de admiiación, comen an exci ados en e ellos. San José y la Viigen apa ecen de pie, a la izquie da. En p ime plano, se dibuja el pe il semí ico e in eligen e de un sace do e, que con as a con la exp esión es ólida de un niño con aspec o de enano. En la abla de la Asunción, Ma ía, sen ada, en le e con apos o, la luna a sus plan as, sube al cielo en medio de un co o de ángeles y un ce co de nubes. Dos ángeles sos ienen sob e su cabeza una co ona; o os ocan ins umen os músicos laúd, a pa, iola, l au a—; o os en onan himnos. En la pa e in e io del cuad o se ex iende un paisaje, en el que se di isa una ciudad jun o al ma . . Las ablas de los á icos es án dedicadas al Juicio Final. En el á ico cen al. C is o Juez, de medio cue po, en e esplando es, dic a la úl ima sen encia. El man o cae a sus espaldas. Su o so desnudo deja e la llaga del cos ado. Con ené gico ges o, baja su izquie da, señalando a los ép obos el camino de los in ie nos, y alza su dies a, indicando a los elegidos el camino del cielo. En co espondencia con la sen encia dic ada, en el á ico la e al que se encuen a a la izquie da de C is o, los demonios se apode an de los condenados, mien as que en el o o los ángeles conducen a los jus os a la glo ia. Los demonios empujan a los condenados hacia las auces abie as del Le ia han, donde eman las inieblas; los ángeles po an a los jus os hacia el eino de la luz, ep esen ado po un sol esplenden e. La ana omía se sac i ica a eces en a as de la exp esión. Los demonios son mons uos alados, que cob an singula ue za. La dis ibución dé masas, luces y somb as es análoga en ambos á icos. • - * * * La- capilla mayo de la iglesia de San Ma ín, pa a donde se hizo y sé Conse a es e e ablo, se cub e con un buen al a je, po cuyo a ocabe —a, modo de en ablamen o co e la insc ipción: PEDRO DE RIBERA COMENDADOR DE CIECA CAVALLERIZO MAIOR / CAPITAN E ALCAIDE DE CARTAGENA E MARIA DE MEDINA SU MUGER CRIADOS DE L / OS PODEROSOS SEÑORES EL REI DON FERNANDO I LA REINA DO / NA ISABEL DE GLORIOSA MEMORIA EDIFICARON ESTA IGLE- EL RETABLO DE SAN MARTÍN DE MEDINA DEL CAMPO 39 SIA E OSPITAL AÑO M(I)L E D XII En la cos ane a del e an gelio de la capilla mayo se ab e el en e amien o de Diego de Ribe a ( 1539), hijo de los undado es, según nos in o ma la insc ipción: AQUI lAZE DIEGO DE RIBERA COMENDADOR / DE PEÑA- USENDE CAPITAN DE GENTE DE ARMAS / DE SU MAIES- TAD FIIO MAIOR DEL COMEN / DADOR PEDRO DE RIBERA E DE DOÑA MARIA / DE MEDINA SU MUGER CAVALLERIZA MAIOR / DE LA CATHOLICA REINA DOÑA ISABEL FUN / DADORES DE ESTA IGLESIA FALLESCIO A / V DE lUNIO DE 1539 / REQUIESCANT IN PACE AMEN-. La a qui ec u a de la capilla mayo , coinciden e con la echa dada en el a ocabe, no pe mi e dudas ace ca de la época de su cons ucción. Pe o an o de ella como del e ablo, enca gado po los mismos undado es, como lo a es iguan los escudos, no hay ninguna o a no icia Hablando del e ablo, dice To mo: la alla "en lo a qui ec ónico es de es ilo pe sonal de Felipe Viga ny, mas no c ee é en modo alguno que sean suyas las escul u as más bellas" ». Gómez Mo eno lo juzga ob a p obable de Ped o de Guadalupe Agapi o y Re illa, as juga con a ios nomb es, se inclina a pone su escul u a en elación con Vasco de la Za za". Weise, po su pa e, se limi a a des aca la in luencia l amenca, al e e i se a las i ngidas bó edas y en anales l amíge os de los encasamen os del banco 12. En cuan o a las pin u as, si Agapi o y Re illa inicialmen e las juzgó de un au o muy ligado a Ped o Be ugue e y lanzó el nomb e 6 El hospi al a que alude la insc ipción se ía el llamado de "San Ped o de los A cos , que se hallaba ce ca de la ig^lesia de San Ma ín, ses^n As api o y Re illa (O. c.). La.da a de la insc ipción es .1512 y no 1514. como han leído alanos. Publicada ya po Agapi o y Re illa. ^ Nada apo an un memo ial de Medina del Campo, del x ii, ni Ayllón, ni Moyano. Es e úl imo ye a al da a la undación de la capilla de 1514, en ez de 1512, y al oma po "medias apas de sepulc o" el zócalo del e ablo ( id. Ilde onso Rod íguez y Fe nández: His o ia de Medina del Campo, Ma d id, 1903-1904, pp. 418, 895 y 999). Asimismo nada encon amos a es e espec o en el an iguo a chi o pa oquial. í) O. c. 10 Las Aguilas del Renacimien o Español, Mad id, 1941, p. 153. 11 O. c. El mismo au o , en su lib o La pin u a en Valladolid, Valladolid, 1925-1943, pp. 127-128, no hace más que esumi los juicios que, con i mando unas eces y o as co igiendo los suyos, emi ie on To mo y Gómez Mo eno. 12 Spaniache Plas ik, T. III, P. I, p. 10, Lámina II , .yii Re ablo de San Ma ín, de Medina del Campo; Ba alla de Cla ijo: Misa,Je San G ego io ¡^ T<€g!ny^ ;^ '• •-#>> ►*- ^'» ^">'i"F."Fi'. pwn""" <• ; • ??>W <i.qij.wwn'iim'K' <w< <s^» /-•V. í j ¡TS - "'' ' ''- -• ?> ^■^'-- - - ■L sj ^ikiN^ © I s -% ■ í - Re ablo de San Ma ín, de Medina del Lampo: De alle. IV', Re ablo de San Ma ín, de Medina del Campo: De alle.