Espacio, Tiempo y
Fo ma,
S. III, H Medie al, . 4,
1991,
págs. 43-78
La sucesión de En ique IV
1.'' ISABEL DEL VAL VALDIVIESO *
Quizá esul e supe luo señala que el p oblema que se plan ea a lo
la go del einado de En ique IV, en o no a su sucesión, no es sino uno de
los episodios más espec acula es de la lucha po el pode que iene luga
en la Cas illa de ese momen o. No obs an e se hace necesa io pa i de
esa obse ación a la ho a de explica las causas y el desa ollo de esa
lucha,
así como el po qué de la apa ición del p oblema suceso io.
A ines de la Edad Media, en odo el Occiden e Eu opeo las ans-
o maciones que a ec an a las di e sas mona quías se hacen cada ez
más ma cadas. Las nue as eo ías polí icas y las mejo es ci cuns ancias
socioeconómicas a o ecen la acele ación de los cambios, al iempo que
a i an el uego de la ambición polí ica, así como los deseos de au ono-
mía de alguno de los pode es del momen o. Si lo p ime o a ec a unda-
men almen e a la nobleza, el segundo aspec o iene p o agonizado po
las ciudades.
Como o as en idades polí icas, la co ona cas ellana se e inme sa
en esa dinámica de cambios que, al calo de la c isis bajomedie al, ha
p oducido ya di e sos con lic os polí icos, que du an e el einado an e io
culmina on con la ejecución en Valladolid del pode oso don Al a o de
Luna.
T as ese sang ien o acon ecimien o, las ensiones pa ecen calma -
se,
sin emba go no es más que eso, apa iencia. En ealidad las causas
de ios en en amien os no han desapa ecido, de ahí que uel an a es a-
lla cuando el nue o mona ca, En ique IV, de las p ime as mues as de
debilidad.
P o eso a Ti ula de H." Medie al. Uni e sidad de Valladolid.
43
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
Siendo p íncipe, don En ique había p o agonizado di e sos en en a-
nnien os con su pad e, en los cuales apa ece como el adalid de una pa e
de la nobleza, en e la que ya se encuen a Juan Pacheco, que de se
paje de Al a o de Luna, pasó a se ido del he ede o de la Co ona.
Cuando és e acceda al ono, don Juan a a pe manece a su lado mien-
as conse e la espe anza de maneja al ey con o me a sus in e eses;
cuando conside e pe dida oda posibilidad en ese sen ido, se le an a á
con a él, como e emos enseguida.
La ac i ud del he ede o en en ado con su pad e había hecho
con-
cebi se ias espe anzas a aquella pa e de la nobleza deseosa de suplan-
a , de hecho, al mona ca en el eje cicio del pode sup emo. Pe o se án
espe anzas anas, no po que En ique se mani ies e como un ey ue e,
sino po que no cede las iendas del gobie no a quien es os nobles de-
sean.
Una ez en el ono, En ique in en a á, u ilizando pa a ello odos los
medios a su alcance, gobe na ec amen e y hace se espe a po odos
los sec o es del eino. Con es e in p ocu a es ablece un clima de paz y
a o ece a ios dis in os componen es de la co ona cas ellana, lo que
explica su apoyo a la He mandad y las dis in as exenciones que concede
a los núcleos de población menos a o ecidos Pe o su p eocupación
se cen a muy especialmen e en la nobleza, en elación con la cual a a
p o agoniza desde el p ime momen o una polí ica de a acción, basada
en las donaciones de seño íos y en as, que en nada a o ece á su p es-
igio y pode . Al con a io, an e es e compo amien o egio, los núcleos
u banos y en gene al odos aquellos que se sien en pe judicados al se
cedidos a algún seño , con es an las me cedes eales, siendo ecuen e
encon a en los Cuade nos de Co es e e encias al disgus o que es o
p o oca. Pe o las p o es as no son e icaces ya que la nobleza, o al
menos una acción de es a clase, que se sien e excluida o no su icien-
emen e bien a ada o ecompensada po pa e del ey, p esiona a és e
obligándole a amplia las me cedes concedidas. De es a o ma el mona -
ca se e inme so en una espi al de donaciones muy poco a o able a su
causa,
no sólo po la eacción nega i a que p o oca en aquellos que en
amenazada su au onomía po el p og eso del pode nobilia , sino ambién
po que pa e de los nobles e con ecelo una polí ica que juzgan excesi-
amen e magnánima.
' VAL
VALDIVIESO,
M. I. DEL, «Las medidas epoblado as, un aspec o del einado de
En ique IV», Cuade nos de In es igación his ó ica, núm. 7, 1983, págs. 19-33.
44
La sucesión de En ique IV
Conside ando globalmen e a la nobleza, puede deci se que su
ac i-
ud en lo que a las me cedes se e ie e, iene explicada po la necesidad
de emon a de ini i amen e la c isis. Al e se inme sos en és a han eac-
cionado buscando la o ma de sal a p ime o, y a ianza después, sus
en as y su pode . Respec o a las p ime as pa ece exis i unanimidad a
la ho a de conside a al mona ca como un dispensado y edis ibuido
de las mismas; de ahí que exijan me cedes de odo ipo, que siemp e
ienen a a o ece la si uación económica del bene icia io. Pe o no se
a a sólo de en as en sen ido es ic o: la pa icipación en el pode es
cada ez más impo an e, y si en el p ime aspec o casi odos pa ecen
es a de acue do, en es e segundo las pos u as de unos y o os ep e-
sen an es de la clase nobilia son di e gen es.
Pa ece e iden e, y ya hablé de ello en o a ocasión ^, que du an e el
einado de En ique IV la nobleza cas ellana es á di idida en dos sec o es
en en ados en o no al p oblema de cómo pa icipa del pode en Cas i-
lla.
Si una pa e de la misma, la más «mode na», ep esen ada unda-
men almen e po la amilia Mendoza, conside a necesa ia una cie a
p u-
dencia, o o g upo, encabezado po el ma qués de Villena, Juan Pache-
co,
es á dispues o a ma gina sin muchas con emplaciones al ey. Los
p ime os in en an consegui pa celas de pode en las más al as es e as
de gobie no, pe o sal ando la pa icipación del mona ca, igu a cla e que
ga an iza ía el equilib io y, sob e odo, su acceso a los asun os ela i os
a la di ección del eino. Los segundos ompen con odo sub e ugio y
p e enden,
mien as el ey caza o se dedica a cualquie a de sus o as
ac i idades lúdicas a o i as, gobe na sin abas la co ona cas ellana.
No cabe duda de que pa a el eino es más acep able la p ime a
ac i ud que la segunda, dado el espe o que mani ies a con espec o a la
ins i ución y a la p opia pe sona del ey, sin emba go quienes dejan oí
su oz en las Co es no pa icipan ac i amen e en es a discusión: sus
in e eses y p eocupaciones son o os, en especial, en elación a lo que
aho a nos ocupa, man ene se en el ealengo. Es o explica que el es o
de los cas ellanos no in e enga en dispu as eó icas ni en la lucha po
el pode en la co e que en en a en e sí a la clase dominan e, aunque,
como e emos, sí an a i i , y a u iliza , a su modo, el con lic o suce-
so io,
en o no al cual di imen sus di e encias los dos sec o es en que se
agmen a la nobleza.
^
VAL VALDIVIESO,
M. I.
DEL, «LOS
bandos nobilia ios du an e e! einado de En ique IV»
Hispania, 130, (1975), págs. 249-294.
45
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
Jun o a es o, pa a en ende en oda su complejidad po qué su ge y
alcanza an a i ulencia la c isis suceso ia, ambién hay que oma en
conside ación el p oblema ca alán y las di e encias que sepa an a Juan II
de A agón del mona ca cas ellano.
En ique IV de Cas illa pa icipa en los con lic os in e nos de la co ona
a agonesa, conc e amen e en la gue a de Ca aluña, llegando a acep a
el seño ío de los condados ca alanes en e a Juan II de A agón ^. Pa ece
lógico en onces, que a pa i de es e momen o las elaciones en e am-
bos mona cas sean en gene al i an es, y que Juan II ap o eche oda
ci cuns ancia que se le p esen e pa a mina las ue zas del cas ellano y
hace pasa sus in e eses po encima de los de és e. Es a i alidad en e
los dos mona cas más ele an es de la Península, unida a la ambición
polí ica del a agonés, alimen a á la c isis suceso ia cas ellana, sob e odo
desde el momen o en que és e log e impone a su hijo Fe nando como
ma ido de la p incesa Isabel.
En e ce luga , hay que p es a a ención a los pode es u banos,
no ablemen e a ianzados ya en es e momen o, y que pugnan po de en-
de su au onomía en e a las inje encias de la co ona y la expansión del
égimen seño ial. Los núcleos u banos cas ellanos han enido que acep-
a al co egido , que al inal del pe íodo que nos ocupa se ha impues o
ya en odas pa es. Pe o lo que no es án dispues os a acep a es la
in e ención de la olun ad egia en el nomb amien o de egido es y los
o iciales del concejo. En es e sen ido odos los in en os del mona ca se-
án allidos: la clase dominan e u bana log a man ene bajo su con ol el
nomb amien o de los ca gos concejiles, es ella la que nomb a de hecho,
mien as el ey no hace sino con i ma lo que la ciudad le p esen a.
Cuando las cosas no suceden de es e modo, la esis encia a la in omi-
sión eal es enaz y gene almen e log a impone se.
Jun o a es e deseo de a i ma y de ende su au onomía en lo e e-
en e al nomb amien o de ca gos concejiles, los núcleos u banos, en ge-
ne al,
de ienden ambién con ahínco su pe enencia al ealengo, mos an-
do una cla a olun ad con a ia a se cedidos a la au o idad nobilia . Sin
duda el pode
eal,
más lejano y laxo que el seño ial, debía se más
sopo able. Es o explica las di icul ades de En ique IV con los concejos:
la polí ica de me cedes del ey es lesi a pa a los in e eses u banos,
causa po la cual no es acep ada po aquellos que se en «expulsados»
del dominio de la co ona. Los ejemplos que pod ían menciona se son
^ SoBREQuÉs I
CALLICÓ,
J., Ep ic IV de Cas ella, senyo del pñncipa de Ca alunya. Ba -
celona 1989.
46
La sucesión de En ique IV
abundan es", alga de momen o con la ac i ud de los ecinos de San
Felices de los Gallegos, que ecibie on a ped adas a su nue o seño ,
G acián de Sese, cuando és e in en ó hace e ec i a la donación que en
su a o había ealizado don En ique ^.
Así pues, a pesa de su buena in ención, la polí ica seguida po
En ique IV desde el comienzo de su einado no pa ece la más adecuada
pa a a ae se la olun ad del eino y e i a dis u bios. Sin duda su com-
po amien o esponde a un in en o de a ianza su posición, gana se la
olun ad nobilia ia, y con ola las di e sas es e as de pode exis en es
en el eino, pe o los esul ados son muy o os: la di isión in e na, la c isis
suceso ia, la gue a
ci il.
1. EL PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La p ime a e apa del einado de En ique IV iene ma cada po la
in luencia pode osísima que Juan Pacheco eje ce en la p ác ica del po-
de , has a el pun o de pode se deci que es és e más que el ey quien
gobie na en Cas illa. Pe o su ambición polí ica, y la compe encia que
o os nobles a ec os al mona ca (en especial Bel án de la Cue a) ep e-
sen an pa a él, lle a al ma qués de Villena a en en a se con su seño .
Las di e encias es allan en o no al ema de la cus odia de los in an-
es,
los dos he manas os del ey, que i en en la co e egia desde
1461.
Sin duda la gua dia de an al os pe sonajes ep esen aba una im-
po an e baza pa a quién la eje cie a, causa po la cual los ánimos se
enconan.
Pe o no hay que ol ida que lo que es á ealmen e de ás del
pulso que unos y o os echan en o no a es e asun o, no es más que la
de ensa de unas p e oga i as que algunos miemb os de la clase nobilia ,
quizá excesi amen e suscep ibles, sien en lesionadas o amenazadas. En
e ec o. Pacheco ha comenzado a mos a su disgus o con alguna de las
ac uaciones del ey, y ese disgus o le a a lle a a u iliza el asun o de
los in an es pa a ompe su elación con él.
" A es e espec o puede e se, a í ulo de ejemplo,
VAL VALDIVIESO,
M. I.
DEL,
«Resis-
encia al dominio seño ial du an e los úl imos años del einado de En ique IV», Hispania,
126 (1974), págs. 53-104.
^ Capí ulo VIII de la c ónica de los Reyes Ca ólicos de He nando del Pulga , edi ada
po C. Rosell, en el omo III de C ónicas de los Reyes de Cas illa. Mad id, Biblio eca de
Au o es Españoles, 1953, pág. 237.
47
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
El 16 de mayo de 1464, los p o agonis as de la p ime a ase del
con lic o. Al onso Ca illo —a zobispo de Toledo—, el maes e de Cala a-
a don Ped o Gi ón, y su hie mano Juan Pacheco susc iben un documen-
o exigiendo la gua da de los in an es Isabel y Al onso. T as un o cejeo
con el ey, y una ez es ablecido el acue do ma imonial de Al onso con
la p incesa Juana, los he manas os del ey son en egados a la liga
nobilia ia. El p oblema suceso io a aiga con las condiciones de es a en-
ega:
no sólo Al onso queda p ome ido en ma imonio a Juana, sino que
en la sucesión se elega a és a en bene icio del in an e, pues el ey se
comp ome e a nomb a he ede o a su he mano
^.
An es de segui adelan-
e se hace necesa io acla a dos cosas.
P ime o, la línea suceso ia que ha sido es ablecida po Juan II. El
p edeceso de don En ique deja como he ede o indiscu ible a su hijo
p imogéni o, y a al a de és e da p e e encia al a ón sob e la muje ,
pues o que, aunque Isabel es mayo que su he mano Al onso, se ía és e
el llamado a sucede a En ique en caso de que mu ie a sin deja he e-
de o/a al ono. Isabel queda en e ce luga con muy escasas posibili-
dades de alcanza la co ona ya que, según el es amen o de su pad e,
sólo si sus dos he manos mue en sin descendencia legí ima end ía que
se llamada a la sucesión.
La segunda cues ión se e ie e a la hija del ey, doña Juana. Sabido
es que la p ime a unión de En ique IV, ealizada con Blanca de Na a a,
es disuel a dado que el ma ido no es capaz de consuma el ma imonio.
T as es e acaso, un an o e gonzan e, el he ede o cas ellano se casa
con una muje de la casa eal po uguesa, Juana. El ma imonio a da en
da u o. Po in, después de sie e años nace una niña, que es aleg e-
men e celeb ada como hija del ey y u u a he ede a del ono ^. En el
momen o de su nacimien o, en 1462, nadie pa ece pone en duda la
iden idad del pad e de la neó i a, pe o pocos años después las cosas
cambian y comienza a discu i se que el ey sea su pad e. Llegados a
es e pun o no c eo necesa io insis i en que el umo popula a ibuye la
pa e nidad a don Bel án de la Cue a, de donde de i a á el apodo dado
pos e io men e a la niña: «La Bel aneja».
Si en el momen o de su nacimien o nadie duda del o igen de Juana,
en 1464 los umo es sob e la ilegi imidad son insis en es. Así es án las
cosas espec o a la niña cuando el ey se comp ome e a en ega a sus
** Memo ias de En ique IV de Cas illa, . II, «Colección Diplomá ica». Mad id, Real Aca-
demia de la His o ia, 1835-1913, doc. núm. 101, págs. 337-340.
' Véase apéndice documen al 1.
48
La sucesión de En ique IV
he manas os a la liga nobilia ia, y acep a elega de la sucesión a su
hija en bene icio de Al onso. Es a decisión se explica segu amen e en
unción de su pe manen e deseo de conco dia —a lo la go de odo su
einado a a da sob adas p uebas de su olun ad paci is a—, y quizá
ambién po que an o él como los que en ese momen o le aconsejan y
apoyan conside an que al se su descendien e una muje pod ía se pos-
e gada, sin p o oca g a es p oblemas, en a o de su ío-ma ido, máxi-
me cuando con es e sac i icio se c eía ga an iza la paz del eino.
Pe o nada más lejos de la ealidad. Si en sep iemb e de 1464 el ey
econoce a Al onso como su he ede o, siemp e y cuando se case con su
hija Juana, pocos meses después, en 1465, se inician las hos ilidades
en e don En ique y la liga nobilia ebelde encabezada po los he manos
Gi ón y Pacheco y po el a zobispo Ca illo, ep esen an es, en líneas
gene ales, de la pos u a polí ica más conse ado a y i ulen amen e de-
enso a de una pa icipación en el pode egio que suponía la ma gina-
ción en la p ác ica del papel del mona ca.
El inicio de los acon ecimien os iene luga en Á ila, en un ac o de
g an ea alidad y con enido simbólico''. Los ebeldes co onan ey a don
Al onso, conside ando depues o a En ique IV, al que acusan, en e o as
cosas, y como ya lo han dicho c udamen e en la «Sen encia de Medina
del Campo» de ene o de 1465^, de no cumpli sus obligaciones eales,
es deci , de no gobe na el eino como debía.
Unos días an es de la ies a del Co pus, que ese año se celeb ó el
13,
los ebeldes o ganizan la espec acula deposición de En ique IV el
día 5 de junio de 1465. El mon aje, además de is oso, ue de una g an
e icacia polí ica desde el pun o de is a p opagandís ico: sob e un ablado
p epa ado al e ec o, se p ocedió a despoja de los a ibu os eales a un
muñeco que ep esen aba al ey, y que inalmen e ue empujado del o-
no,
cayendo al suelo. A con inuación esos a ibu os de pode le son
en egados a Al onso, que es p oclamado ey: sus pa ida ios le llaman
Al onso XII.
Los esponsables de es a ep esen ación sabían pe ec amen e lo
que hacían. La u ilización de un muñeco e es ido con los a ibu os de la
ealeza ep esen aba cla amen e al ey, pa a la opinión popula «e a» el
ey sin ningún géne o de dudas. És e e a un mensaje que los cas ellanos
" Es e ac o celeb ado en Á ila ha sido b illan emen e es udiado po
MACKAY,
A., «Ri ual
and p opaganda in i een h-cen u y Cas ille», Pas and P esen , 107, 1985, págs. 4-43.
" Documen o publicado po
SITGES,
J. B., En ique IV y la excelen e seño a llamada
ulga men e doña Juana la Bel aneja. Mad id 1912.
49
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
de en onces podían cap a ácilmen e. Pe o en la «Fa sa de A ila» hay
oda ía o os elemen os (muy in eligen emen e pues os de mani ies o po
el P o eso Mackay) que explican su e icacia polí ica y su éxi o popula
inmedia o: a la e igie del ey se le ue on qui ando uno po uno los
a i-
bu os de la ealeza, y és os ue on pos e io men e en egados a Al onso,
quien sucesi amen e a ecibiendo la co ona, la espada, el ce o y el
ono,
pa a se inalmen e aclamado como ey. Es e ce emonial es simila
al que se sigue en las hon as úneb es del mona ca allecido y la pos e-
io p oclamación de su suceso : p ecisamen e en Á ila, cuando el 18 de
diciemb e de 1474 se celeb an las exequias po En ique IV encon amos
un ac o simila . También en es a ocasión se le an a un ablado (no al
ai e lib e sino en el in e io de la ca ed al) y allí se llo a al mona ca
desapa ecido, ep esen ado po un neg o ca a alco. Inmedia amen e des-
pués,
en la misma ca ed al po cie o, la comi i a úneb e cambia sus
es imen as de lu o po o as de ies a, y subiéndose al mismo ablado
del que se ha e i ado al « ey» desapa ecido, es deci , el ca a alco que
lo ep esen aba, co ean los g i os de júbilo del al é ez: «¡Cas illa, Cas illa
po la muy al a e escla ecida seño a nues a seño a la eina doña Isa-
bel!».
De es a o ma, sin aumas, sus i uyen a un ey po su suceso .
Algo semejan e se hizo en Á ila ese 5 de junio de 1465: lo que
que ían signi ica quienes p o agoniza on la esceni icación e a que el ey
«había mue o» pa a el eje cicio del gobie no, po lo que e a necesa io
p ocede a la p oclamación de su suceso .
Pe o es que hay aún más. Un e ce aspec o que según A. Mackay
con ibuye a explica an o el ce emonial adop ado po los suble ados,
como su acep ación po pa e de nume osos habi an es del eino. Se
a a de la in eg ación de la «Fa sa» en los es ejos p opios del Co pus.
En e ec o, con mo i o de es a ies a e a ecuen e en odo el eino la
ep esen ación de ob as de ca ác e ea al, pa a lo cual se le an aban
escena ios po odas pa es. Po an o, la deposición de En ique IV, en
un ablado ins alado en la plaza pública sob e el que di e sos pe sonajes
ep esen aban un g a e d ama polí ico, p ecisamen e muy pocos días
an es de la celeb ación de esa ies a solemne, puede se in e p e ado
como un ges o «didác ico» de los suble ados (no hay que ol ida que
Ca illo iene un papel p o agonis a en odo es o). Con ello p e endían
hace comp ende al eino su pos u a, explica el po qué de la misma, y
p oclama , con la máxima b illan ez posible, al que decían, e a el único y
legí imo suceso del ono: Al onso «XII».
Es deci , los suble ados sabían muy bien lo que se hacían, lo que
que ían y cómo consegui lo. Pa ece que su obje i o e a domina el go-
bie no del eino: conside ando que En ique IV no les pe mi ía ac ua con-
50
La sucesión de En ique IV
o me a sus deseos y aspi aciones, deciden sus i ui le po o o mona ca
—no se ol ide que se a a de un meno de edad— más a o able a sus
p e ensiones, más manejable en de ini i a (en es e sen ido pe mí aseme
adelan a que la up u a pos e io de Ca illo con Isabel se debe en pa e
a que és a y sus conseje os más di ec os no le dejan ac ua con la
libe ad que él desea ía).
Ob iamen e, si En ique IV había cedido en lo e e en e a la sucesión
po man ene la paz, lo que no es á dispues o a hace es enuncia al
ono po esa ni po o a azón. Y sus pa ida ios del momen o, el o o
sec o de la le an isca nobleza, el que, andando el iempo, acaba á
uniéndose al bando isabelino, ampoco acep a ía una ac i ud semejan e.
La consecuencia es, pues, ácil de p e e : la gue a
ci il.
El eino se di ide en e ambos con endien es. En ique busca la
ayu-
da de Po ugal, mien as los suble ados p ocu an po odos los medios a
su alcance, y en especial a a és de me cedes, a ae hacia su causa
al mayo núme o posible de seguido es. Has a 1468 en que mue e don
Al onso son escasas las con on aciones a madas de ambos ejé ci os.
En e ellas des acan, sin duda, el ce co de Simancas po las opas ea-
les y la ba alla de Olmedo de 1467, en la que el ejé ci o al onsino ue
de o ado. El episodio es na ado con de alle po los c onis as, en e ellos
Galíndez de Ca ajal
^°.
Pe o aunque habi ualmen e no se p oduzcan en-
en amien os bélicos, el con lic o se ex iende po odo el e i o io de la
co ona cas ellana, siendo ap o echado, lo mismo que lo se á en el pe ío-
do siguien e, pa a sol en a que ellas pa icula es y luchas po el pode
en el ámbi o local. Así pues, el eino se encuen a di idido cuando en
1468 mue e el in an e.
Has a que en los úl imos meses de 1467 los suble ados in en an
oma la o aleza de Sego ia, de endida hábilmen e po la eina Juana,
Isabel pe manece en la co e eal ^'. Du an e ese iempo la in an a había
sido u ilizada po su he mano el ey como ins umen o de negociación.
'"
TORRES FONTES,
J., Es udio sob e la c ónica de En ique IV del doc o Galíndez de
Ca ajal. Mu cia 1946, cap. 89, págs. 299-303. Sob e el ce co de Simancas puede e se el
cap.
LXXX de la c ónica de En ique IV de En íquez del Cas illo, edi ada po C. Rosel, ob.
ci Al na a es os hec ios el c onis a señala que «los gas os e an excesi os en las pagas
del sueldo» de quienes es aban con don En ique; du an e el ce co se in en a en ano la
negociación en e ambos bandos, de mane a que el c onis a llama la a ención sob e el
doble acaso que la acción supuso, ya que no se log ó ni la ic o ia po ía de las a mas,
ni la paz a a és de las con e saciones habidas.
" Sob e la p ime a e apa de la ida de Isabel éase.
SUÁREZ FERNÁNDEZ
L., Los Reyes
Ca ólicos. La conquis a del ono. Mad id 1989, págs. 11-12.
51
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
El ac o u o luga en Vaidelozoya, en oc ub e de 1470, y en el mis-
mo pa icipa ac i amen e, jun o al ey, el ma qués de Villena. En desa-
cue do con la ac uación de Isabel y con el papel p edominan e que a su
lado juega el a zobispo de Toledo, Pacheco, el conde de Plasencia y el
a zobispo de Se illa, planean y p epa an el acue do ma imonial de Jua-
na con el he mano de Luis XI de F ancia, el duque de Be i y Guyena,
en un in en o de o alece su pos u a y pone en mayo es di icul ades al
ad e sa io (ad ié ase el en en amien o exis en e en e Luis XI de F an-
cia y Juan II de A agón). El ey ap ueba el plan y decide hace público
el comp omiso en un ac o solemne en el que Juana se á ju ada de nue o
he ede a del ono cas ellano.
La eina y su hija, que es aban en pode de los Mendoza, son
con-
ducidas po és os al alle del Lozoya. En el luga de San iago, en e
Bui ago y Lozoya, se encuen an con la engalanada y solemne comi i a
eal.
T as los ges os i uales ealizados po los Mendoza (cuya pos u a
no ha sido muy cla a en ningún momen o, pues si bien no se alzan
con a En ique, ampoco acep an plenamen e su ac uación polí ica) como
signo de aca amien o y econocimien o del ey, y po los miemb os de la
comi i a eal como mani es ación de acep ación de la eina y su hija,
iene luga la solemne p oclamación de és a como legí ima he ede a del
eino,
así como el anuncio de su comp omiso ma imonial con el de Gu-
yena.
P e iamen e, po supues o, el ey decla a in alidado el pac o de
Guisando y po an o el econocimien o de Isabel; y además, pa a sa is-
ace las exigencias de los anceses, y sin duda, ambién, pa a disipa
la descon ianza que al espec o exis ía en el eino, En ique y Juana ju an
solemnemen e que la niña es hija de ambos. Po in Juana ue ju ada
he ede a po los pa icipan es en el ac o, y se la desposó, po palab as
de p esen e, con Ca los de Guyena ^^.
F en e a la esis y ac i ud
eal,
Isabel sos iene que, dado que se
ealizó bajo la au o idad apos ólica del legado pon i icio, el ju amen o de
Guisando no puede se absuel o po el mona ca, y que po lo an o
ninguna au o idad laica puede e oca lo. A e ándose a esa in e p e ación
y a que Juana no es hija de legí imo ma imonio, se ea i ma como he-
ede a, e inicia una polí ica de cap ación de pa ida ios en e las ciudades
y los nobles del eino. Realiza incluso con inuados in en os de ecupe a
D., J ., En ique IV and he c isis o íi een h-cen u y Cas ile (1425-1480). Massachuse s,
Camb idge 1978.
" Inmedia amen e el ey comunica los acon ecimien os y o dena que econozcan po
he ede a a Juana (Memo ias, doc. núm. 179, págs. 619-621).
58
La sucesión de En ique IV
su amis ad con el ey, con quien llega a en e is a se en Sego ia. Pe o
odo es en ano, En ique no ol e á a acep a la como he ede a.
Isabel y sus pa ida ios se decla a án, a pa i de es e momen o,
i memen e con encidos de que el asun o del ma imonio no iene nada
que e con la legi imidad de su condición de p incesa, y de que Juana
no puede se acep ada como al dado el i egula ma imonio de sus
pad es (en gene al aho a se p ocu a ob ia el escab oso asun o de la
pa e nidad). Basándose en es e a gumen o legal, y en un p incipio polí i-
co ma e ializado en la de ensa de los in e eses del eino y de los cas e-
llanos, median e el ampa o dado a los nobles en la p o ección de sus
de echos e in e eses y la p oclamación (que no se co esponde ealmen-
e con su ac uación) ^'^ de la de ensa del ealengo en e a las aspi acio-
nes nobilia ias (condenando po an o la abusi a concesión de me cedes
ealizada po En ique), los p íncipes y sus seguido es buscan amplia el
núme o de sus pa ida ios, al iempo que in en an gana se incluso la
olun ad
eal.
En esa cap ación de pa ida ios y conquis a de nue as leal ades el
ecu so de las a mas es escasamen e u ilizado, pe o sí se emplea en
alguna ocasión. El caso de la conquis a de To desillas, po ejemplo, es
cla o en es e sen ido, pe o no deja de se ealmen e una excepción
^^.
La ía del pac o y la negociación se á la más u ilizada.
3. LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL CONFLICTO
T as el enlace ma imonial los p íncipes in en an segui simul ánea-
men e las dos ías de ac uación que se ab en en e a ellos. Ambas e an
impo an es dadas las ci cuns ancias, pe o di íciles de eco e . La
p i-
me a es la cap ación de la olun ad del eino, hace se con pa ida ios en
núme o su icien e como pa a impone su candida u a en e a la de Jua-
na.
La segunda es la a acción de la olun ad del p opio mona ca, al que
c een necesa io ol e a gana pa a su causa.
"* En la medida de sus posibilidades los p íncipes ealizan ambién me cedes a cos a
de sus posesiones y en as pa a a ianza la idelidad de sus pa ida ios, si a como ejemplo
el caso de T oilo Ca illo que el 17 de oc ub e de 1469 ecibe la illa de A ienza (A.G.S.,
Pa ona o Real, Me cedes an iguas, leg. 59, ol. 1).
"
ZURITA,
J., Anales de la co ona de A agón. Za agoza 1610, ols. 179-180.
59
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
Po lo que se e ie e a la p ime a cues ión, ienen que man ene se
a en os a dos pode es, la nobleza y los núcleos u banos. En odo mo-
men o in en a án a ende las aspi aciones de ambos con el in de inc e-
men a el núme o de sus de enso es.
Respec o a la nobleza, Isabel cuen a con el apoyo de los En íquez
y los Man ique, pe o es o es a odas luces insu icien e. E a p eciso am-
plia el abanico de alianzas y sob e odo a ae se a los Mendoza, amilia
que,
al habe pe manecido ela i amen e al ma gen del con lic o a mado,
y de los aspec os más escab osos de la que ella suceso ia, de endiendo
en odo momen o lo que conside aban los in e eses de la co ona, goza-
ban de amplia c edibilidad y no able ue za.
Pe o a ae nue os pa ida ios no e a
ácil,
y las cosas se complican
aún más a causa de los «celos» de Ca illo, cuya posición polí ica di ie e
de la adop ada po Isabel, lo que le lle a a abandona du an e unos
meses a su p o egida, ma chándose a Alcalá de Hena es en ene o de
1471.
Con odo, an haciendo p og esos, que se acele an a pa i de
1473.
En es a echa susc iben un acue do de con ede ación con el duque
de Medinasidonia, hecho especialmen e ele an e ya que és e, además
de comp ome e se a in en a a ae al lado de los p íncipes a la ciudad
de Se illa, acep a hace lo mismo espec o a los Mendoza ( odo ello a
cambio de que Isabel acep a a su mayo azgo y se comp ome ie a a da le
ayuda)
^°.
Al año siguien e, an es del allecimien o del ey, los condes de Luna
y de Alba apoyan ya a los p íncipes, pe o lo más sob esalien e es que
és os consiguen, po in, ap oxima a su causa a los Mendoza. T as la
lucha que se había p oducido en e el conde de Bena en e y el ma qués
de San illana po la posesión de la illa de Ca ión, que ambos seño es
se dispu an
^^
—en la que Fe nando había apoyado la causa del ma -
qués—,
y con ocasión de la eunión que an a celeb a en Cuélla los
más al os ep esen an es de la nobleza cas ellana, Fe nando se en e is-
a con los Mendoza. El de San illana es aba ag adecido po la ac i ud
que el p íncipe había adop ado en el con lic o de Ca ión, de ahí que
acep a a la en e is a, que se planeó de mane a que pa ecie a o ui a,
con el in ob io de e i a las suspicacias que ese encuen o podía susci-
a en e o os miemb os de la clase nobilia ia. T as sali de Monzón con
di ección a Falencia los Mendoza se encuen an con la comi i a del
p ín-
'°
FALENCIA,
Alonso
DE,
C ónica de En ique
IV,
esc i a en la ín po ... y aducción cas-
ellana po A. Paz y Mélia, Mad id 1904-1907, Década II, lib o Vil, cap. V.
"" Véase
VAL VALDIVIESO,
M. I.
DEL,
Ob. ci ., págs. 331-332.
60
La sucesión de En ique IV
cipe.
Según na a Alonso de Falencia, el ma qués se comp ome e a e-
conoce he ede a a Isabel y a de ende sus in e eses en la eunión que
iban a celeb a en Cuélla
^^.
Es a eunión acasa, pe o no la p og esi a
ap oximación de los Mendoza a la causa de Isabel. És a, cuando el ma -
qués,
de paso hacia Guadalaja a, se ace ca la ciudad de Sego ia, salió
a saluda le al luga de San C is óbal, en un cla o ges o de amis ad.
A pa i de es os acon ecimien os, aunque siguen jun o al ey, dado
que es el legí imo mona ca, los Mendoza comienzan a abaja cla amen-
e en a o de la sucesión isabelina, e incluso pa ece que in en an
con-
ence a don En ique de la opo unidad polí ica de acep a a su he mana
como he ede a. Hab á que espe a has a la mue e del ey pa a e a
los Mendoza jun o a Isabel, pe o ese paso es aba p epa ado ya desde
hacía a ios meses.
Así pues a lo la go de los úl imos años del einado de En ique IV su
he mana a consiguiendo nue os adep os en e los miemb os de la más
al a nobleza del eino, que con ían en su capacidad polí ica, y sob e odo
en que su gobie no no lesiona á sus in e eses, más bien al con a io, que
les se á cla amen e bene icioso: ienen la con icción de que sin aleja les
de las más des acadas es e as de pode , sal a á el hono y buena ama
de la co ona, al iempo que paci ica á el eino, con lo que su posición
como clase dominan e se e á a o ecida, y los u os que de la misma
espe an ob ene , igualmen e (obsé ese que es a opción polí ica, ep e-
sen ada aho a po la p incesa, coincide en g an pa e con la de aquel
sec o de la nobleza que hemos is o encabezado po los Mendoza).
Jun o a es o ambién debió in lui la excesi a ambición y p o agonismo
de Juan Pacheco jun o al ey, y el some imien o de és e a quien consi-
de a su p incipal apoyo polí ico ^^: los excesos de Pacheco son públicos
y no bien is os po sus he manos de clase, a los que en ocasiones
pe judica. P ecisamen e es la conduc a del ma qués lo que decide en
a o de Isabel a And és de Cab e a y al conde de Bena en e, en e
o os'".
Si es o sucede en e la nobleza ¿qué papel adop an los núcleos
u banos? el pode de és os no ha hecho más que ac ecen a se a lo la go
de los úl imos siglos, y aunque la c isis les ha c eado se ias di icul ades,
^^
FALENCIA,
A.
DE,
ob. ci ,
lib o
IX, cap. V.
^^ En es e sen ido le p esen a E. Amézaga, En ique qua o, Mad id 1974, págs. 228-
234.
El mona ca le iene en muy al o ap ecio y sien e hacia él g an es ima, como puede
e se en el doc. núm. 2 del apéndice.
^' Véase apéndices 3 y 4.
61
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
és as no han me mado especialmen e sus capacidades. Es cie o que la
nobleza ep esen a en algunos casos una se ia amenaza, pe o ambién
es cie o que no al an los que consiguen man ene su au onomía espec-
o al pode seño ial, aunque pa a ello engan que emplea la iolencia.
Ya he señalado an es cómo son p ecisamen e los núcleos u banos
los que p esen an mayo esis encia a un impo an e aspec o de la polí-
ica de En ique IV, la concesión de me cedes de odo ipo, en especial
los seño íos. Es o con ie e eó icamen e a las illas y ciudades en cla os
candida os a de ende la sucesión isabelina, desde el momen o en que
la p opaganda de és a se basa, en pa e, en la denuncia de esa ac i ud
eal y en la de ensa del pa imonio de la co ona (aunque como ya he
indicado an es, esa p opaganda no coincide plenamen e con la conduc a
seguida po la p incesa). Pe o si es o puede plan ea se así en el plano
pu amen e especula i o, es necesa io con as a lo con la ealidad de los
hechos, y és os nos demues an que la ealidad es mucho más compleja.
En e ec o, como enseguida e emos, el con lic o suceso io es
u ili-
zado a ni el local pa a di imi iejos con lic os y luchas po el pode , de
mane a que la hipó esis apun ada sólo se cumple cuando hay una esis-
encia ac i a y cla a an e una donación que no se acep a. Es e es, po
ejemplo, el caso de Sepúl eda, núcleo que iene una especial impo an-
cia es a égica dada su localización en el paso en e las dos Cas illas,
además de se un p óspe o núcleo u bano. Cuando el ey se ap oxima a
ella a comienzos de 1472, sus ecinos, que emen se en egados al
ma qués de Villena, a quien En ique ha donado la illa pocos días an es,
negocian con los p íncipes, pasándose a su bando a cambio de que se
comp ome an a man ene la en el ealengo y a i i allí alguna empo ada.
Pa a oma posesión de la illa, los p íncipes en ían 170 jine es al mando
de Bel án de Gue a a y Ped o de Á ila, seño de Villa anca; pos e io -
men e pasan al menos alguna b e e empo ada en ella: Fe nando acude
casi inmedia amen e con el in de asegu a su posesión, mien as que
Isabel esc ibe desde aquí a Juan II de A agón el 16 de no iemb e de
1473^^.
Es e mismo año o as illas se pasan ambién al bando de Isa-
bel:
ese es el caso de Moya, A anda de Due o y Ag eda ^'^.
Así pues, illas, ciudades y nobles an eng osando las ilas de la
p incesa Isabel, que de es a en si uación casi desespe ada a comienzos
^^
VAL VALDIVIESO,
M. I.
DE,
«La esis encia...», págs. 15-18.
* Además de es as a iliaciones de ca ác e semipaci ico, ya que casi siemp e in e ie-
nen pequeños des acamen os, ambién se p oducen algunas po la ia de las a mas, las
más signi ica i as son sin duda To desillas y Cas onuño que son conquis adas po el ejé -
ci o del ey de Sicilia.
62
La sucesión de En ique IV
de 1471, ha pasado a encon a se muy bien espaldada en 1474. Es a
ci cuns ancia debió in lui en el áninno del ey y sus pa ida ios, pues don
En ique accede a e se con su he mana en Sego ia.
Isabel hace su en ada en esa ciudad, una de las esidencias a o-
i as de su he mano, en los úl imos días de 1473, y pe manece á en ella
du an e odo el año siguien e. Es And és de Cab e a, ma ido de una
an igua dama de la p incesa, Bea iz de Bobadilla, quien acili a las co-
sas.
Aunque Cab e a había ascendido en la co e en iqueña de la mano
de Juan Pacheco y ecien emen e había i mado un pac o de colabo a-
ción con el mismo, se en en a con él cuando le es a eba ada, po causa
del ma qués, la enencia del alcáza de Mad id ^^. Es a ci cuns ancia, y
la in luencia de su muje , debie on de decidi le en a o de la causa de
la he mana del ey. Es así como el 15 de junio de 1473 se i ma la
capi ulación según la cual Cab e a apoya á la causa de los p íncipes,
quienes ju an, a su ez, espe a y ela po la ida de En ique iV ( emos
de nue o una pos u a semejan e a la de los Mendoza, es deci , el es-
pe o absolu o al mona ca legal y legí imamen e es ablecido, pe o una
descon ianza hacia lo que pudie a acon ece espec o a su sucesión, y
sob e odo en lo conce nien e a la con eniencia de las alianzas que la
llegada al ono de Juana pod ía supone , en especial po la excesi a
in luencia que el mona ca po ugués pod ía eje ce sob e la co e cas e-
llana) '^
A cambio de es a decla ación de espe o a la legi imidad del mona -
ca y de aca amien o a su pe sona, Isabel a a log a en e is a se con
su he mano y ol e a su amis ad, pe o nada más; es deci , no consigue,
a pesa de que lo in en a con en usiasmo e insis encia, que En ique se
e ac e de lo hecho en Valdelozoya.
El ey acude a Sego ia po Na idad, y la ci cuns ancia es ap o e-
chada po Cab e a y doña Bea iz pa a con ence le de la con eniencia
de en e is a se con su he mana. En ique accede. No obs an e, las ci -
cuns ancias ecomiendan ac ua con p ecaución, de mane a que la en a-
da de Isabel, acompañada po Ca illo, se ealiza en semi-sec e o,
u ili-
zando la opo unidad que les b indaba la ausencia del ey, que había
salido a caza a Valsaín. Al día siguien e, el 29 de diciemb e, el mona ca
acude al alcáza a en e is a se con su he mana. La co dialidad ol ió a
" Véase apéndice 3.
^^ Sob e la ac i ud de Cab e a y el desa ollo de los acon ecimien os puede e se la
C ónica incomple a de ios Reyes Ca ólicos, edi ada po J. Puyol. Mad id 1934, págs. 109-
122.
63
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
egi la elación en e ambos he manos, pues el día 30 cena on jun os, y
en el anscu so del banque e Isabel bailó pa a En ique, mien as és e la
obsequió con sus canciones. La eno ada amis ad se hizo de ini i amen-
e pública cuando pasea on jun os po la ciudad el úl imo día del año ^^.
Pa ece que don En ique se mos aba dispues o incluso a ecibi a su
cuñado, po lo que no se dejó pasa la ocasión. Fe nando ue a isado, y
cuando llegó a Sego ia el p opio mona ca acudió a ecibi le. A pa i de
es e momen o se sucedie on di e sas en e is as. Sin duda el ey, p eo-
cupado po los p oblemas que su sucesión es aba plan eando, p e endía
a ae se la olun ad de sus he manos con la espe anza de paci ica el
eino y e i a la gue a que a odas luces pa ecía es a se p epa ando
pa a cuando llega a el momen o de p ocede a su ele o. Po su pa e,
los p íncipes ac úan ambién con la espe anza de e i a esa con on a-
ción,
pe o a a és, no de la simple econciliación de las pa es, sino con
la condición i enunciable de se econocidos po el ey como sus legí i-
mos he ede os.
Ni uno ni o o an a consegui sus obje i os. La elación amis osa
en e ambos es posible, pe o ni En ique es á dispues o a enuncia a que
sea Juana quien le suceda, ni los p íncipes a con e i es a amis ad en
una enuncia a sus aspi aciones, po lo an o, el acue do es imposible.
Po o a pa e Pacheco, y los in eg an es de la acción nobilia ia po él
ep esen ada, ampoco pa ecen es a dispues os a que se llegue a un
acue do, pues conside an que una posible ic o ia de los planes de los
p íncipes pe judica ía no ablemen e sus in e eses; po es a causa no a -
dan en in e eni jun o al ey con la in ención de in lui en su ánimo.
Todo pa ece es a en con a de la solución pac ada en uno u o o
sen ido, y e ec i amen e el pac o no se log a. Fe nando iene que sali
de Sego ia po emo a una maniob a de los enemigos de su causa.
Isabel se queda con la con icción de que con a ella sola no in en a án
nada,
pe o la si uación que iene en la ciudad es di ícil.
Aho a
bien,
a pesa del acaso de es e úl imo in en o de negociación
en e ambas pa es, la causa de los p íncipes sale bene iciada del mismo,
ya que han demos ado su olun ad de alcanza una solución pací ica al
p oblema, lo que a su ez posibili a que se p esen en como los e da-
de os de enso es de los in e eses de la co ona y del eino. És o p eci-
samen e es lo que les a a pe mi i , casi un año después, se co onados
^'
ZURITA,
J., op. ci ., ol. 203 .
64
La sucesión de En ique IV
eyes de Cas illa en esa mismo ciudad, y con a con una no able en aja
de pa ida en la gue a ci il con que inaugu an su einado.
4. LA ACTITUD DEL REINO
Diego de Valo a indica ya que la no icia de la amosa deposión de
En ique IV en Á ila «a unos hizo eme osos y a o os más osados»
^°.
Al
calo de esos sen imien os los en en amien os se ex ienden po odo el
eino,
de al o ma que lo que has a en onces habían sido mues as de
descon en o y p o es as pací icas, se con ie en en luchas abie as, que
so colo de apoya a uno u o o bando en con lic o, di imen o o ipo de
di e encias. Cie amen e la si uación no es o almen e nue a, pues como
dicen los p ocu ado es de las Co es de Toledo de 1462 en las «gibdades
e illas e loga es» del eino son ela i amen e ecuen es los escándalos
y albo o os así como las «ligas e monipodios e con ede agiones» ^ pe o
aho a no sólo esos «escándalos» se gene alizan, sino que se acen úan
y adquie en mayo ascendencia.
Es a ci cuns ancia y el c ecien e descon en o que despie a la polí ica
eal (cen ado en dos cues iones undamen ales, la cons an e dep ecia-
ción mone a ia
^^
y la excesi a gene osidad eal a la ho a de concede a
sus pa ida ios en as y seño íos) hace que las quejas de los p ocu ado-
es en Co es se epi an e in ensi iquen. Pe o la ac i ud del eino no
queda ahí. Conscien es de que semejan es quejas no conducen ealmen-
e a ninguna pa e, son cada ez más ecuen es los in en os de esol e
los p oblemas sin con a con la au o idad egia y ap o echando p ecisa-
men e el con lic o suceso io.
Si a a és de ese con lic o los más conspicuos ep esen an es de la
nobleza del eino se en en an con mo i o de su pa icipación en las al as
es e as de pode co esano, dando luga al mismo iempo a una que ella
en o no a la concepción de la au o idad moná quica y la co ona y del
^°
VALERA,
Diego
DE,
Memo ial de di e sas hazañas, publicado po C. Rosell, ob. ci .,
cap.
XXIX, págs. 33-34.
^' Co es de los an iguos einos de León y Cas illa, T. III, Mad id, Real Academia de la
His o ia, 1866, págs. 709 y 728 (Co es de Toledo de 1462, pe . 10 y 35).
^^
VAL VALDIVIESO,
M. I.
DEL,
«Un mo i o de descon en o popula . El p oblema mone a io
en Cas illa du an e el einado de En ique IV», His o ia, Ins i uciones, Documen os, 8, 1982,
págs.
1-20.
65
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
papel que el ey debe juga al en e de la adminis ación del eino, en
o os ámbi os la di isión que la exis encia de los dos bandos nobilia ios
impone a a da cobijo a mul i ud de luchas locales po el pode , a a és
de los cuales di e sas ue zas se en en an po mejo a su posición, am-
plia sus en as, a ianza se o accede al pode , e c.
Es deci , el con lic o suceso io se i e muy de ce ca y con g an
in ensidad en la mayo pa e del e i o io del eino, has a el pun o de
que ins i uciones como la uni e sidad se en mezcladas, de o ma más
o menos indi ec a, en el mismo, como lo demues a el hecho de que en
Salamanca, po ejemplo, un miemb o del claus o del ec o y consilia ios
ecomiende que el ec o no acuda al llamamien o del conde de Alba
ue a de la ciudad; la ecomendación iene explicada, según su p o ago-
nis a,
pa a no da la imp esión de que an se ia ins i ución oma pa ido
o se some e a una au o idad seño ial; y es o iene luga , cosa que explica
la moción, en un momen o en que Salamanca, esis e a dicho conde al
que ha sido donada la ciudad po pa e de En ique IV ^l
En de ini i a, pues, de una u o a o ma, odo el eino se e a ec ado
po el con lic o. Podemos e a ios ejemplos y di e sas eacciones y
o mas de u iliza lo con di e en es ines.
En los e i o ios del No e peninsula , donde la exis encia de una
pequeña nobleza local, que oda ía no ha podido sali de la cñsis, ma ca
las elaciones sociales allí exis en es, odo es e con lic o suceso io es
ap o echado po esa pequeña nobleza pa a a ianza se en su posición,
median e la consecución de bene icios y en ajas o o gadas po los
con-
endien es pa a man ene los a su a o , o bien a cos a de sus in e io es
o de sus iguales cuando la ocasión es a o able. Un ejemplo de ello nos
lo o ece As u ias.
En 1467 los as u ianos p esen an un capi ulado en el que exponen
su si uación al in an e don Al onso, a cuyo lado se si úan. En el mismo
des aca el eno me pode que iene el conde de Luna, así como el clima
de di isión, iolencia y ex o sión que pa ece eina en el P incipado. Se-
gu amen e la pequeña nobleza local deseosa de mejo a su posición, y
sin esc úpulos a la ho a de hace lo a cos a de sus iguales, ap o echa la
con ienda gene al, y, con el p e ex o de apoya a uno u o o bando en
^'
VAL VALDIVIESO,
M, I.
DEL,
«Uni e sidad y luchas u banas en la Cas illa bajomedie-
al»,
Mayu qa, 22, 1989, págs. 219-220.
VALERA
Diego,
DE,
ob. al, cap. 53. pág. 55. Ya
an es,
en 1465 Salamanca iene que nomb a un ice ec o dado que el ec o ha sido
des e ado po el co egido po mili a en un bando dis in o al suyo
(DEL VAL VALDIVIESO,
ídem, pág. 218).
66
La sucesión de En ique IV
li igio,
busca ac ecen a sus en as, bien median e concesiones p o e-
nien es de la máxima je a quía del g upo al que dicen de ende , bien
ap opiándose iolen amen e de las p opiedades y de echos de los in e-
g an es de la pa cialidad as u iana opues a
^*.
Cuando los Reyes Ca ólicos acceden al ono, As u ias p esen a o o
documen o a la co e, y en ei mismo obse amos con cla idad que la
si uación y el clima de en en amien o no ha cedido, más bien al con a io
pa ece que la pequeña nobleza local ha ap o echado la si uación de
la en e en en amien o exis en e desde la mue e del in an e Al onso pa a
man ene su ac i ud. En e ec o, en 1475 emos como los p ocu ado es
se quejan de las múl iples iolencias que p o agonizan hidalgos y caballe-
os,
que, ampa ados en sus o alezas, cas illos y casas ue es, come en
oda clase de abusos, a a és de los cuales podemos pe cibi la i ulen-
cia de la lucha de clases en un momen o en el que la nobleza, an e la
necesidad de ehace y ac ecen a su en a, no duda en ecu i a mé o-
dos adicionales, haciéndose con p e oga i as de pode que no le
co esponden ^l
Si es o sucede en As u ias, en Andalucía el con lic o suceso io a a
se ap o echado ambién pa a di imi iejas con iendas nobilia ias. En un
p ime momen o des aca el en en amien o de Ped o Gi ón con Miguel
Lucas de I anzo, po la posesión de Jaén, que el maes e de Cala a a
in en a a eba a a Miguel Lucas. Se a a de una plaza p óspe a y p ó-
xima a los dominios de la O den, po lo que es is a po el maes e como
una p esa ape ecible. Ap o echando desa enencias in e nas en e los ca-
balle os y el condes able, al que se acusa, en palab as del c onis a, de
a o ece a «los popula es» (piénsese que se a a de un ecién llegado
a las ilas de la oliga quía u bana jienense), Ped o Gi ón in en a apode-
a se de la ciudad
^'^.
No lo consigue, pe o la posición del de I anzo se
hace di ícil, dado que los bandos exis en es en Jaén u iliza án, a pa i
^ Memo ias de En ique IV, doc. 141, págs. 528-536.
^^ Documen o publicado po
URIA RIU,
«Respues a de los Reyes Ca ólicos a las pe icio-
nes de la Jun a Gene al del P incipado de As u ias en el año 1475», en Es udios sob e la
Baja Edad Media as u iana, O iedo 1979, págs. 142-152. O as no icias sob e los bandos
as u ianos pueden consul a se en el a ículo de
URIA
«Con ibución al es udio de las luchas
ci iles y el es ado social de As u ias en la segunda mi ad del siglo x », en Homenaje a D.
José M." Laca a de Miguel, . IV, Za agoza 1977, págs. 285-305.
'^
VALERA,
Diego de, ob. cl ., cap. XXXIII, pág. 37. Miguel Lucas de I anzo ue nomb a-
do po En ique IV, el 3 de mayo de 1466, adminis ado gene al de las ciudades y illas del
eino de Jaén, enca gándole ela po los in e eses de la co ona en ese eino (Documen o
publicado en Colección diplomá ica del a chi o his ó ico municipal de Jaén, siglos xi y x .
Di igida po J. Rod íguez Molina. Jaén 1980, doc. núm. 8, pág. 29.
67
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
gie o e bien me esgien e emune agion de mis se igios e abajos.
Decidme seño do es a aquel ienpo que la ma quesa ues a mu-
ge me llamaba pad e de sus ijos e os me llama ades ijo pa i-
gione o de ues os bienes con ues os he ede os, e do es án las
p omesas an i mes e an cunplidas que sin os las pedi ezis es
pa a me ac egen a e hon a . Mandays ago a po en u a ues o
p oposi o po que mande yo el mió o a eys ol idado ya mis se igios
po que ol ide yo de os se i o po que los pe di a daño con algunos
dese igios, no po gie o, mas pa esge bien que ue on de idamen-
e echos pues al in o ie on es e pago que me days. Cosa es po
gie o seño es a que azeys comigo no is a ni oyda en ninguna
hedad de gen es, po que ae en ol ido el bene igio acaesge mu-
chas ezes ene lo en memo ia e disimula lo is o lo a e nos, nega
el bene igio po no sa is aze lo muchos lo usan, pe o con esa los
se igios e p ome e po ellos g andes bienes e en loga deilos da
g andes males es o po gie o esgede odos limi es de ing a i ud. Yo
seño no pido que me dedes de lo ues o mas pido que no me
qui edes lo mió, no pido cosa ynjus a ni di igiie de haze mas pido
cosa jus a e muy azonable de o o ga . Todo honb e que alguna
cosa se es ue ga a demanda de e conside a quien es el que la
demanda e a quien la demanda e que es lo que pide e po que
azón e en que ienpo lo pide e asy mismo si se puede o de e
o o ga lo que pide. Yo seño soy quien os bien conosgeys e os
soys un seño que yo pensaba conosge , la cosa que pido es que
non me agays mal, e pidolo po que os he muy bien e lealmen e
se ido y es o que pido os seño no solamen e podeys mas de-
eys lo ase en odo ienpo e en odos honb es espegialmen e en
es e ienpo e a mi a quien an as ezes a eys allado leal quan as
ezes me a eys que ido esp ime a , asi os seño en pago de mis
se igios daño an mani ies o de e minays de me haze , cla amen e
eo que Dios jus o guala donado me mues a a e mucho e ado
quando con an i ien e o igio os se ia, e po gie o quando a al
se ido al paga azeys en iendo que allays pocos se ido es que
ales ni semejan es se igios os agan.
74
La sucesión de En ique IV
DOCUMENTO N.° 4
Con ede ación de And és de Cab e a y el conde de Bena en e so-
b e el se icio al ey y el p oblema suceso io
1474,
ene o 11, Sego ia
A.H.N.,
Osuna, leg. 417, n.° 20
Las cosas asen adas e aco dadas en e el muy magni ico seño
conde de Bena en e e And és de Cab e a, mayo domo del ey
nues o seño e del su consejo, son las syguien es:
P ime amen e es asen ado e aco dado quel dicho mayo domo
de aqui adelan e aya de se e sea unánime e con o me con el dicho
seño conde pa a conse a e gua da la pas e con o midad en e
el dicho seño ey e los seño es p ingipes sus he manos, pospues a
oda cá ala e simulagion.
Y em es aco dado e asen ado quel dicho mayo domo de aqui
adelan e aya de gua da e gua de la ida e pe sona e hon a e casa
e es ado del dicho seño conde de Bena en e bien e iel e e da-
de amen e como la suya p opia, e non consen i á nin se a de echo
nin consejo en su mue e nin p esyon nin de enimein o nin des asi-
mien o de su es ado, an es donde supie e o sin ie e que lo al se
a a o quisie e ase lo a ed a a e es o ba a e esis i á po odas
las ias e mane as que pudie e e con odas sus ue gas e pode e
gelo e ela a e a a sabe lo mas ayna que pudie e, e pa a odo
ello se jun a a con el dicho seño conde de Bena en e con su pe -
sona,
casa e gen e e con a odas las pe sonas del mundo de
qual-
quie es ado o condigion o dignidad o p eheminengia que sean,
eclesyas icas e segla es; e donde quie que ie e su p o echo e
hon a lo allega a, e donde supie e o syn ie e su daño lo a ed a a
syn egebgion de pe sona, sal o egeb ando al duque de Albu que -
que e la esc i u a que con el iene echa el dicho mayo domo; e
que en odas cosas el dicho mayo domo aya de aca a e se i e
aca e e si a de aqui adelan e al dicho seño conde Bena en e
como a seño e pad e.
Y em es aco dado e asen ado que dicho mayo domo de aqui
adelan e non aya de ase nin aga amis ad nin con ede agion al-
guna con alguna pe sona de qualquie dignidad condigion e p ehe-
minengia que sea en con a io de lo suso dicho nin de cosa alguna
nin pa e dello, e que pa a alidagion e gua da de lo en es a escnp-
u a con enido es a amis ad e con ede agion aya de p egede e
75
M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
p egeda a o as qualesquie que as a aquí el dicho mayo domo
enga echas, eQeb o la que iene echa con el duque de Albu que -
que.
Y em es sen ado e aco dado quel dicho seño conde de Be-
na en e de aqui adelan e aya de se e sea unánime e con o me
con el dicho mayo domo And és de Cab e a pa a la conse agion
de la pe sona e ida e eal es ado del dicho seño ey, e pa a
conse a e gua da la pas e con o midad en e el dicho seño ey
e los dichos seño es p ingipes sus he manos, pospues a oda cab-
ela e simulagion.
Y em es aco dado e asen ado quei dicho seño conde de Be-
na en e de aqui adelan e aya de gua da e gua de la ida e pe -
sona e hon a e casa e es ado del dicho mayo domo bien e iel e
e dade amen e como la suya p opia, e non consen i á nin se a de
dicho,
echo nin consejo en su mue e nin p esyon nin de enimien o
nin des asimien o, an es donde supie e o sin ie e que lo al se a a
o quie e ase lo a ed a a e es o a a e esys i a po odas las ias
e mane as que pudie e, e pa a odo ello se jun a a con el dicho
mayo domo con su pe sona e casa e gen e con a odas las pe -
sonas del mundo de qualquie es ado, condigion o p eheminengia
que sean, eclesiás icas o segla es, e donde quie que ie e su p o-
echo e hon a lo allega a, e donde supie e o syn ie e su daño lo
a ed a a syn egeb agion de pe sona alguna; e que en odas las
cosas el dicho seño conde aya de hon a e gua da e ap o echa
al dicho mayo domo como a su p opio e e dade o hijo.
Y em es aco dado e asen ado quel dicho seño conde de aqui
adelan e non aya de ase nin aga amis ad nin con ede agion al-
guna con ninguna pe sona de qualquie condigion, dignidad o p e-
heminengia que sea en con a io de lo suso dicho nin de cosa
alguna nin pa e deilo, e que pa a alidagion e gua da de lo en es a
esc ip u a con enido es a amis ad e con ede agion aya de p egede
o as qualesquie que as a aqui el dicho seño conde enga echas.
Y em es conco dado e asen ado que el uno syn el o o non
a an a o nin congie o alguno con el dicho seño ey e con los
dichos seño es p ingipes nin con el maes e de San iago nin con
o a pe sona alguna, e que si po alguna pe sona uese mo ido
a o alguno a qualquie dellos, que sy es o iesen en un loga , que
en el mismo dia que se mo iese lo e ela a al o o, e sy es o ie en
absen es lo mas p es o que pueda, po mane a que qualquie cosa
que se o ie e de ase e asen a se aga de acue do e consen i-
76
La sucesión de En ique IV
mien o de amos e non el uno syn el o o, po mane a que se
emedien e aga lo que con enga a amos a dos; e asy mismo que
sean con o mes pa a que los dichos seño es p ingipes ayan segu a
la subgesion des os eynos, e pa a que se aga el casaamlen o del
yn an e con la p ingosa doña Juana.
E yo el do o Ga sia Lopes de Mad id, del consejo del ey
nues o seño , segu o e p ome o a os los dichos seño es conde
de Bena en e e mayo domo And és Cab e a de ase e ene e
gua da e conpli a os los dicho seño es e a cada uno de os e
con os e con cada uno os odas las cosas de suso con enidas,
que oso os a edes de ase e gua da el uno al o o e el o o al
o o,
segund que de suso son con enidas e decla adas. E nos los
dichos conde e mayo domo segu amos e p ome emos de ase e
ene e gua da e conpli a os el dicho do o e con os odas las
cosas de suso con enidas, que nos a e nos de ase e gua da e
conpli el uno al o o e el o o al o o.
Po ge i icagion de lo qual odo nos ios dichos conde e mayo -
domo e do o ju amos a Dios e a San a Maña e a es a señal de
las c us + e a las palab as de los san os e angelios do quie que
mas la gamen e es án esc ip os, e asemos pley o e omenaje una
e dos e es eses según ue o e cos unb e de España, yo el dicho
conde en manos de Ga sia F anco, onb e ijodalgo, que de mi lo
esgibe, e yo el dicho mayo domo And és de Cab e a en manos del
dicho Ga sia F anco que de mi lo esgibe, que bien e iel e eal e
e dade amen e e syn a e e sin engaño e syn cabala alguna o -
nemos e gua da emos e conpli emos odo lo suso dicho e cada
cosa e pa e deilo en es a esc ip u a con enido, e que non y emos
nin e nemos con a ello nin con a pa e dello ago a nin en algún
ienpo nin po alguna mane a nin colo nin ason que sea, so pena
de pe ju os e eme idos e cahe en caso de menos ale , e en
odas las o as penas e casos que cahen e yncu en aquellos que
queb an an ju amen o e pley o e omenaje echo e o o gado de su
p opia e lib e olun ad; e que des e ju amen o e pley o omenaje
non pedi emos elaxagion nin absolugion nin comu agion a nues o
muy San o Pad e ni a dicho seño ey ni a o o jues eclesiás ico o
segla ni a o a pe sona alguna que pode enga pa a lo ase , e
pues o que nos sea dado de su p opio mo u e ge a giengia po los
suso dichos o po qualquie dellos que non usa emos nin gosa e-
mos dellos. En i mesa de lo qual o o gamos dos esc ip u as de un
heno , una pa a mi el dicho conde, e o a pa a mi el dicho mayo -
domo, las guales i mamos de nues os nonb es e sellamos con los
sellos de nues as a mas.
77
M ISABEL DEL VAL VALDIVIESO
Que ue echa e o o gada es a dicha esc ip u a en la gibdad de
Sego ia a onse dias de ene o, año del nasgimien o de nues o
seño Ihesu Ch is o de mili e qua ogien os e se en a años.
El Conde.
Cab e a Mayo domo (sello).
Ga si Lopes do o .
78