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La sucesión de Enrique IV

Val Valdivieso, María Isabel del

Abstract

Producción Científica

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Espacio, Tiempo y Fo ma, S. III, H Medie al, . 4, 1991, págs. 43-78 La sucesión de En ique IV 1.'' ISABEL DEL VAL VALDIVIESO * Quizá esul e supe luo señala que el p oblema que se plan ea a lo la go del einado de En ique IV, en o no a su sucesión, no es sino uno de los episodios más espec acula es de la lucha po el pode que iene luga en la Cas illa de ese momen o. No obs an e se hace necesa io pa i de esa obse ación a la ho a de explica las causas y el desa ollo de esa lucha, así como el po qué de la apa ición del p oblema suceso io. A ines de la Edad Media, en odo el Occiden e Eu opeo las ans- o maciones que a ec an a las di e sas mona quías se hacen cada ez más ma cadas. Las nue as eo ías polí icas y las mejo es ci cuns ancias socioeconómicas a o ecen la acele ación de los cambios, al iempo que a i an el uego de la ambición polí ica, así como los deseos de au ono- mía de alguno de los pode es del momen o. Si lo p ime o a ec a unda- men almen e a la nobleza, el segundo aspec o iene p o agonizado po las ciudades. Como o as en idades polí icas, la co ona cas ellana se e inme sa en esa dinámica de cambios que, al calo de la c isis bajomedie al, ha p oducido ya di e sos con lic os polí icos, que du an e el einado an e io culmina on con la ejecución en Valladolid del pode oso don Al a o de Luna. T as ese sang ien o acon ecimien o, las ensiones pa ecen calma - se, sin emba go no es más que eso, apa iencia. En ealidad las causas de ios en en amien os no han desapa ecido, de ahí que uel an a es a- lla cuando el nue o mona ca, En ique IV, de las p ime as mues as de debilidad. P o eso a Ti ula de H." Medie al. Uni e sidad de Valladolid. 43 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO Siendo p íncipe, don En ique había p o agonizado di e sos en en a- nnien os con su pad e, en los cuales apa ece como el adalid de una pa e de la nobleza, en e la que ya se encuen a Juan Pacheco, que de se paje de Al a o de Luna, pasó a se ido del he ede o de la Co ona. Cuando és e acceda al ono, don Juan a a pe manece a su lado mien- as conse e la espe anza de maneja al ey con o me a sus in e eses; cuando conside e pe dida oda posibilidad en ese sen ido, se le an a á con a él, como e emos enseguida. La ac i ud del he ede o en en ado con su pad e había hecho con- cebi se ias espe anzas a aquella pa e de la nobleza deseosa de suplan- a , de hecho, al mona ca en el eje cicio del pode sup emo. Pe o se án espe anzas anas, no po que En ique se mani ies e como un ey ue e, sino po que no cede las iendas del gobie no a quien es os nobles de- sean. Una ez en el ono, En ique in en a á, u ilizando pa a ello odos los medios a su alcance, gobe na ec amen e y hace se espe a po odos los sec o es del eino. Con es e in p ocu a es ablece un clima de paz y a o ece a ios dis in os componen es de la co ona cas ellana, lo que explica su apoyo a la He mandad y las dis in as exenciones que concede a los núcleos de población menos a o ecidos Pe o su p eocupación se cen a muy especialmen e en la nobleza, en elación con la cual a a p o agoniza desde el p ime momen o una polí ica de a acción, basada en las donaciones de seño íos y en as, que en nada a o ece á su p es- igio y pode . Al con a io, an e es e compo amien o egio, los núcleos u banos y en gene al odos aquellos que se sien en pe judicados al se cedidos a algún seño , con es an las me cedes eales, siendo ecuen e encon a en los Cuade nos de Co es e e encias al disgus o que es o p o oca. Pe o las p o es as no son e icaces ya que la nobleza, o al menos una acción de es a clase, que se sien e excluida o no su icien- emen e bien a ada o ecompensada po pa e del ey, p esiona a és e obligándole a amplia las me cedes concedidas. De es a o ma el mona - ca se e inme so en una espi al de donaciones muy poco a o able a su causa, no sólo po la eacción nega i a que p o oca en aquellos que en amenazada su au onomía po el p og eso del pode nobilia , sino ambién po que pa e de los nobles e con ecelo una polí ica que juzgan excesi- amen e magnánima. ' VAL VALDIVIESO, M. I. DEL, «Las medidas epoblado as, un aspec o del einado de En ique IV», Cuade nos de In es igación his ó ica, núm. 7, 1983, págs. 19-33. 44 La sucesión de En ique IV Conside ando globalmen e a la nobleza, puede deci se que su ac i- ud en lo que a las me cedes se e ie e, iene explicada po la necesidad de emon a de ini i amen e la c isis. Al e se inme sos en és a han eac- cionado buscando la o ma de sal a p ime o, y a ianza después, sus en as y su pode . Respec o a las p ime as pa ece exis i unanimidad a la ho a de conside a al mona ca como un dispensado y edis ibuido de las mismas; de ahí que exijan me cedes de odo ipo, que siemp e ienen a a o ece la si uación económica del bene icia io. Pe o no se a a sólo de en as en sen ido es ic o: la pa icipación en el pode es cada ez más impo an e, y si en el p ime aspec o casi odos pa ecen es a de acue do, en es e segundo las pos u as de unos y o os ep e- sen an es de la clase nobilia son di e gen es. Pa ece e iden e, y ya hablé de ello en o a ocasión ^, que du an e el einado de En ique IV la nobleza cas ellana es á di idida en dos sec o es en en ados en o no al p oblema de cómo pa icipa del pode en Cas i- lla. Si una pa e de la misma, la más «mode na», ep esen ada unda- men almen e po la amilia Mendoza, conside a necesa ia una cie a p u- dencia, o o g upo, encabezado po el ma qués de Villena, Juan Pache- co, es á dispues o a ma gina sin muchas con emplaciones al ey. Los p ime os in en an consegui pa celas de pode en las más al as es e as de gobie no, pe o sal ando la pa icipación del mona ca, igu a cla e que ga an iza ía el equilib io y, sob e odo, su acceso a los asun os ela i os a la di ección del eino. Los segundos ompen con odo sub e ugio y p e enden, mien as el ey caza o se dedica a cualquie a de sus o as ac i idades lúdicas a o i as, gobe na sin abas la co ona cas ellana. No cabe duda de que pa a el eino es más acep able la p ime a ac i ud que la segunda, dado el espe o que mani ies a con espec o a la ins i ución y a la p opia pe sona del ey, sin emba go quienes dejan oí su oz en las Co es no pa icipan ac i amen e en es a discusión: sus in e eses y p eocupaciones son o os, en especial, en elación a lo que aho a nos ocupa, man ene se en el ealengo. Es o explica que el es o de los cas ellanos no in e enga en dispu as eó icas ni en la lucha po el pode en la co e que en en a en e sí a la clase dominan e, aunque, como e emos, sí an a i i , y a u iliza , a su modo, el con lic o suce- so io, en o no al cual di imen sus di e encias los dos sec o es en que se agmen a la nobleza. ^ VAL VALDIVIESO, M. I. DEL, «LOS bandos nobilia ios du an e e! einado de En ique IV» Hispania, 130, (1975), págs. 249-294. 45 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO Jun o a es o, pa a en ende en oda su complejidad po qué su ge y alcanza an a i ulencia la c isis suceso ia, ambién hay que oma en conside ación el p oblema ca alán y las di e encias que sepa an a Juan II de A agón del mona ca cas ellano. En ique IV de Cas illa pa icipa en los con lic os in e nos de la co ona a agonesa, conc e amen e en la gue a de Ca aluña, llegando a acep a el seño ío de los condados ca alanes en e a Juan II de A agón ^. Pa ece lógico en onces, que a pa i de es e momen o las elaciones en e am- bos mona cas sean en gene al i an es, y que Juan II ap o eche oda ci cuns ancia que se le p esen e pa a mina las ue zas del cas ellano y hace pasa sus in e eses po encima de los de és e. Es a i alidad en e los dos mona cas más ele an es de la Península, unida a la ambición polí ica del a agonés, alimen a á la c isis suceso ia cas ellana, sob e odo desde el momen o en que és e log e impone a su hijo Fe nando como ma ido de la p incesa Isabel. En e ce luga , hay que p es a a ención a los pode es u banos, no ablemen e a ianzados ya en es e momen o, y que pugnan po de en- de su au onomía en e a las inje encias de la co ona y la expansión del égimen seño ial. Los núcleos u banos cas ellanos han enido que acep- a al co egido , que al inal del pe íodo que nos ocupa se ha impues o ya en odas pa es. Pe o lo que no es án dispues os a acep a es la in e ención de la olun ad egia en el nomb amien o de egido es y los o iciales del concejo. En es e sen ido odos los in en os del mona ca se- án allidos: la clase dominan e u bana log a man ene bajo su con ol el nomb amien o de los ca gos concejiles, es ella la que nomb a de hecho, mien as el ey no hace sino con i ma lo que la ciudad le p esen a. Cuando las cosas no suceden de es e modo, la esis encia a la in omi- sión eal es enaz y gene almen e log a impone se. Jun o a es e deseo de a i ma y de ende su au onomía en lo e e- en e al nomb amien o de ca gos concejiles, los núcleos u banos, en ge- ne al, de ienden ambién con ahínco su pe enencia al ealengo, mos an- do una cla a olun ad con a ia a se cedidos a la au o idad nobilia . Sin duda el pode eal, más lejano y laxo que el seño ial, debía se más sopo able. Es o explica las di icul ades de En ique IV con los concejos: la polí ica de me cedes del ey es lesi a pa a los in e eses u banos, causa po la cual no es acep ada po aquellos que se en «expulsados» del dominio de la co ona. Los ejemplos que pod ían menciona se son ^ SoBREQuÉs I CALLICÓ, J., Ep ic IV de Cas ella, senyo del pñncipa de Ca alunya. Ba - celona 1989. 46 La sucesión de En ique IV abundan es", alga de momen o con la ac i ud de los ecinos de San Felices de los Gallegos, que ecibie on a ped adas a su nue o seño , G acián de Sese, cuando és e in en ó hace e ec i a la donación que en su a o había ealizado don En ique ^. Así pues, a pesa de su buena in ención, la polí ica seguida po En ique IV desde el comienzo de su einado no pa ece la más adecuada pa a a ae se la olun ad del eino y e i a dis u bios. Sin duda su com- po amien o esponde a un in en o de a ianza su posición, gana se la olun ad nobilia ia, y con ola las di e sas es e as de pode exis en es en el eino, pe o los esul ados son muy o os: la di isión in e na, la c isis suceso ia, la gue a ci il. 1. EL PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA La p ime a e apa del einado de En ique IV iene ma cada po la in luencia pode osísima que Juan Pacheco eje ce en la p ác ica del po- de , has a el pun o de pode se deci que es és e más que el ey quien gobie na en Cas illa. Pe o su ambición polí ica, y la compe encia que o os nobles a ec os al mona ca (en especial Bel án de la Cue a) ep e- sen an pa a él, lle a al ma qués de Villena a en en a se con su seño . Las di e encias es allan en o no al ema de la cus odia de los in an- es, los dos he manas os del ey, que i en en la co e egia desde 1461. Sin duda la gua dia de an al os pe sonajes ep esen aba una im- po an e baza pa a quién la eje cie a, causa po la cual los ánimos se enconan. Pe o no hay que ol ida que lo que es á ealmen e de ás del pulso que unos y o os echan en o no a es e asun o, no es más que la de ensa de unas p e oga i as que algunos miemb os de la clase nobilia , quizá excesi amen e suscep ibles, sien en lesionadas o amenazadas. En e ec o. Pacheco ha comenzado a mos a su disgus o con alguna de las ac uaciones del ey, y ese disgus o le a a lle a a u iliza el asun o de los in an es pa a ompe su elación con él. " A es e espec o puede e se, a í ulo de ejemplo, VAL VALDIVIESO, M. I. DEL, «Resis- encia al dominio seño ial du an e los úl imos años del einado de En ique IV», Hispania, 126 (1974), págs. 53-104. ^ Capí ulo VIII de la c ónica de los Reyes Ca ólicos de He nando del Pulga , edi ada po C. Rosell, en el omo III de C ónicas de los Reyes de Cas illa. Mad id, Biblio eca de Au o es Españoles, 1953, pág. 237. 47 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO El 16 de mayo de 1464, los p o agonis as de la p ime a ase del con lic o. Al onso Ca illo —a zobispo de Toledo—, el maes e de Cala a- a don Ped o Gi ón, y su hie mano Juan Pacheco susc iben un documen- o exigiendo la gua da de los in an es Isabel y Al onso. T as un o cejeo con el ey, y una ez es ablecido el acue do ma imonial de Al onso con la p incesa Juana, los he manas os del ey son en egados a la liga nobilia ia. El p oblema suceso io a aiga con las condiciones de es a en- ega: no sólo Al onso queda p ome ido en ma imonio a Juana, sino que en la sucesión se elega a és a en bene icio del in an e, pues el ey se comp ome e a nomb a he ede o a su he mano ^. An es de segui adelan- e se hace necesa io acla a dos cosas. P ime o, la línea suceso ia que ha sido es ablecida po Juan II. El p edeceso de don En ique deja como he ede o indiscu ible a su hijo p imogéni o, y a al a de és e da p e e encia al a ón sob e la muje , pues o que, aunque Isabel es mayo que su he mano Al onso, se ía és e el llamado a sucede a En ique en caso de que mu ie a sin deja he e- de o/a al ono. Isabel queda en e ce luga con muy escasas posibili- dades de alcanza la co ona ya que, según el es amen o de su pad e, sólo si sus dos he manos mue en sin descendencia legí ima end ía que se llamada a la sucesión. La segunda cues ión se e ie e a la hija del ey, doña Juana. Sabido es que la p ime a unión de En ique IV, ealizada con Blanca de Na a a, es disuel a dado que el ma ido no es capaz de consuma el ma imonio. T as es e acaso, un an o e gonzan e, el he ede o cas ellano se casa con una muje de la casa eal po uguesa, Juana. El ma imonio a da en da u o. Po in, después de sie e años nace una niña, que es aleg e- men e celeb ada como hija del ey y u u a he ede a del ono ^. En el momen o de su nacimien o, en 1462, nadie pa ece pone en duda la iden idad del pad e de la neó i a, pe o pocos años después las cosas cambian y comienza a discu i se que el ey sea su pad e. Llegados a es e pun o no c eo necesa io insis i en que el umo popula a ibuye la pa e nidad a don Bel án de la Cue a, de donde de i a á el apodo dado pos e io men e a la niña: «La Bel aneja». Si en el momen o de su nacimien o nadie duda del o igen de Juana, en 1464 los umo es sob e la ilegi imidad son insis en es. Así es án las cosas espec o a la niña cuando el ey se comp ome e a en ega a sus ** Memo ias de En ique IV de Cas illa, . II, «Colección Diplomá ica». Mad id, Real Aca- demia de la His o ia, 1835-1913, doc. núm. 101, págs. 337-340. ' Véase apéndice documen al 1. 48 La sucesión de En ique IV he manas os a la liga nobilia ia, y acep a elega de la sucesión a su hija en bene icio de Al onso. Es a decisión se explica segu amen e en unción de su pe manen e deseo de conco dia —a lo la go de odo su einado a a da sob adas p uebas de su olun ad paci is a—, y quizá ambién po que an o él como los que en ese momen o le aconsejan y apoyan conside an que al se su descendien e una muje pod ía se pos- e gada, sin p o oca g a es p oblemas, en a o de su ío-ma ido, máxi- me cuando con es e sac i icio se c eía ga an iza la paz del eino. Pe o nada más lejos de la ealidad. Si en sep iemb e de 1464 el ey econoce a Al onso como su he ede o, siemp e y cuando se case con su hija Juana, pocos meses después, en 1465, se inician las hos ilidades en e don En ique y la liga nobilia ebelde encabezada po los he manos Gi ón y Pacheco y po el a zobispo Ca illo, ep esen an es, en líneas gene ales, de la pos u a polí ica más conse ado a y i ulen amen e de- enso a de una pa icipación en el pode egio que suponía la ma gina- ción en la p ác ica del papel del mona ca. El inicio de los acon ecimien os iene luga en Á ila, en un ac o de g an ea alidad y con enido simbólico''. Los ebeldes co onan ey a don Al onso, conside ando depues o a En ique IV, al que acusan, en e o as cosas, y como ya lo han dicho c udamen e en la «Sen encia de Medina del Campo» de ene o de 1465^, de no cumpli sus obligaciones eales, es deci , de no gobe na el eino como debía. Unos días an es de la ies a del Co pus, que ese año se celeb ó el 13, los ebeldes o ganizan la espec acula deposición de En ique IV el día 5 de junio de 1465. El mon aje, además de is oso, ue de una g an e icacia polí ica desde el pun o de is a p opagandís ico: sob e un ablado p epa ado al e ec o, se p ocedió a despoja de los a ibu os eales a un muñeco que ep esen aba al ey, y que inalmen e ue empujado del o- no, cayendo al suelo. A con inuación esos a ibu os de pode le son en egados a Al onso, que es p oclamado ey: sus pa ida ios le llaman Al onso XII. Los esponsables de es a ep esen ación sabían pe ec amen e lo que hacían. La u ilización de un muñeco e es ido con los a ibu os de la ealeza ep esen aba cla amen e al ey, pa a la opinión popula «e a» el ey sin ningún géne o de dudas. És e e a un mensaje que los cas ellanos " Es e ac o celeb ado en Á ila ha sido b illan emen e es udiado po MACKAY, A., «Ri ual and p opaganda in i een h-cen u y Cas ille», Pas and P esen , 107, 1985, págs. 4-43. " Documen o publicado po SITGES, J. B., En ique IV y la excelen e seño a llamada ulga men e doña Juana la Bel aneja. Mad id 1912. 49 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO de en onces podían cap a ácilmen e. Pe o en la «Fa sa de A ila» hay oda ía o os elemen os (muy in eligen emen e pues os de mani ies o po el P o eso Mackay) que explican su e icacia polí ica y su éxi o popula inmedia o: a la e igie del ey se le ue on qui ando uno po uno los a i- bu os de la ealeza, y és os ue on pos e io men e en egados a Al onso, quien sucesi amen e a ecibiendo la co ona, la espada, el ce o y el ono, pa a se inalmen e aclamado como ey. Es e ce emonial es simila al que se sigue en las hon as úneb es del mona ca allecido y la pos e- io p oclamación de su suceso : p ecisamen e en Á ila, cuando el 18 de diciemb e de 1474 se celeb an las exequias po En ique IV encon amos un ac o simila . También en es a ocasión se le an a un ablado (no al ai e lib e sino en el in e io de la ca ed al) y allí se llo a al mona ca desapa ecido, ep esen ado po un neg o ca a alco. Inmedia amen e des- pués, en la misma ca ed al po cie o, la comi i a úneb e cambia sus es imen as de lu o po o as de ies a, y subiéndose al mismo ablado del que se ha e i ado al « ey» desapa ecido, es deci , el ca a alco que lo ep esen aba, co ean los g i os de júbilo del al é ez: «¡Cas illa, Cas illa po la muy al a e escla ecida seño a nues a seño a la eina doña Isa- bel!». De es a o ma, sin aumas, sus i uyen a un ey po su suceso . Algo semejan e se hizo en Á ila ese 5 de junio de 1465: lo que que ían signi ica quienes p o agoniza on la esceni icación e a que el ey «había mue o» pa a el eje cicio del gobie no, po lo que e a necesa io p ocede a la p oclamación de su suceso . Pe o es que hay aún más. Un e ce aspec o que según A. Mackay con ibuye a explica an o el ce emonial adop ado po los suble ados, como su acep ación po pa e de nume osos habi an es del eino. Se a a de la in eg ación de la «Fa sa» en los es ejos p opios del Co pus. En e ec o, con mo i o de es a ies a e a ecuen e en odo el eino la ep esen ación de ob as de ca ác e ea al, pa a lo cual se le an aban escena ios po odas pa es. Po an o, la deposición de En ique IV, en un ablado ins alado en la plaza pública sob e el que di e sos pe sonajes ep esen aban un g a e d ama polí ico, p ecisamen e muy pocos días an es de la celeb ación de esa ies a solemne, puede se in e p e ado como un ges o «didác ico» de los suble ados (no hay que ol ida que Ca illo iene un papel p o agonis a en odo es o). Con ello p e endían hace comp ende al eino su pos u a, explica el po qué de la misma, y p oclama , con la máxima b illan ez posible, al que decían, e a el único y legí imo suceso del ono: Al onso «XII». Es deci , los suble ados sabían muy bien lo que se hacían, lo que que ían y cómo consegui lo. Pa ece que su obje i o e a domina el go- bie no del eino: conside ando que En ique IV no les pe mi ía ac ua con- 50 La sucesión de En ique IV o me a sus deseos y aspi aciones, deciden sus i ui le po o o mona ca —no se ol ide que se a a de un meno de edad— más a o able a sus p e ensiones, más manejable en de ini i a (en es e sen ido pe mí aseme adelan a que la up u a pos e io de Ca illo con Isabel se debe en pa e a que és a y sus conseje os más di ec os no le dejan ac ua con la libe ad que él desea ía). Ob iamen e, si En ique IV había cedido en lo e e en e a la sucesión po man ene la paz, lo que no es á dispues o a hace es enuncia al ono po esa ni po o a azón. Y sus pa ida ios del momen o, el o o sec o de la le an isca nobleza, el que, andando el iempo, acaba á uniéndose al bando isabelino, ampoco acep a ía una ac i ud semejan e. La consecuencia es, pues, ácil de p e e : la gue a ci il. El eino se di ide en e ambos con endien es. En ique busca la ayu- da de Po ugal, mien as los suble ados p ocu an po odos los medios a su alcance, y en especial a a és de me cedes, a ae hacia su causa al mayo núme o posible de seguido es. Has a 1468 en que mue e don Al onso son escasas las con on aciones a madas de ambos ejé ci os. En e ellas des acan, sin duda, el ce co de Simancas po las opas ea- les y la ba alla de Olmedo de 1467, en la que el ejé ci o al onsino ue de o ado. El episodio es na ado con de alle po los c onis as, en e ellos Galíndez de Ca ajal ^°. Pe o aunque habi ualmen e no se p oduzcan en- en amien os bélicos, el con lic o se ex iende po odo el e i o io de la co ona cas ellana, siendo ap o echado, lo mismo que lo se á en el pe ío- do siguien e, pa a sol en a que ellas pa icula es y luchas po el pode en el ámbi o local. Así pues, el eino se encuen a di idido cuando en 1468 mue e el in an e. Has a que en los úl imos meses de 1467 los suble ados in en an oma la o aleza de Sego ia, de endida hábilmen e po la eina Juana, Isabel pe manece en la co e eal ^'. Du an e ese iempo la in an a había sido u ilizada po su he mano el ey como ins umen o de negociación. '" TORRES FONTES, J., Es udio sob e la c ónica de En ique IV del doc o Galíndez de Ca ajal. Mu cia 1946, cap. 89, págs. 299-303. Sob e el ce co de Simancas puede e se el cap. LXXX de la c ónica de En ique IV de En íquez del Cas illo, edi ada po C. Rosel, ob. ci Al na a es os hec ios el c onis a señala que «los gas os e an excesi os en las pagas del sueldo» de quienes es aban con don En ique; du an e el ce co se in en a en ano la negociación en e ambos bandos, de mane a que el c onis a llama la a ención sob e el doble acaso que la acción supuso, ya que no se log ó ni la ic o ia po ía de las a mas, ni la paz a a és de las con e saciones habidas. " Sob e la p ime a e apa de la ida de Isabel éase. SUÁREZ FERNÁNDEZ L., Los Reyes Ca ólicos. La conquis a del ono. Mad id 1989, págs. 11-12. 51 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO El ac o u o luga en Vaidelozoya, en oc ub e de 1470, y en el mis- mo pa icipa ac i amen e, jun o al ey, el ma qués de Villena. En desa- cue do con la ac uación de Isabel y con el papel p edominan e que a su lado juega el a zobispo de Toledo, Pacheco, el conde de Plasencia y el a zobispo de Se illa, planean y p epa an el acue do ma imonial de Jua- na con el he mano de Luis XI de F ancia, el duque de Be i y Guyena, en un in en o de o alece su pos u a y pone en mayo es di icul ades al ad e sa io (ad ié ase el en en amien o exis en e en e Luis XI de F an- cia y Juan II de A agón). El ey ap ueba el plan y decide hace público el comp omiso en un ac o solemne en el que Juana se á ju ada de nue o he ede a del ono cas ellano. La eina y su hija, que es aban en pode de los Mendoza, son con- ducidas po és os al alle del Lozoya. En el luga de San iago, en e Bui ago y Lozoya, se encuen an con la engalanada y solemne comi i a eal. T as los ges os i uales ealizados po los Mendoza (cuya pos u a no ha sido muy cla a en ningún momen o, pues si bien no se alzan con a En ique, ampoco acep an plenamen e su ac uación polí ica) como signo de aca amien o y econocimien o del ey, y po los miemb os de la comi i a eal como mani es ación de acep ación de la eina y su hija, iene luga la solemne p oclamación de és a como legí ima he ede a del eino, así como el anuncio de su comp omiso ma imonial con el de Gu- yena. P e iamen e, po supues o, el ey decla a in alidado el pac o de Guisando y po an o el econocimien o de Isabel; y además, pa a sa is- ace las exigencias de los anceses, y sin duda, ambién, pa a disipa la descon ianza que al espec o exis ía en el eino, En ique y Juana ju an solemnemen e que la niña es hija de ambos. Po in Juana ue ju ada he ede a po los pa icipan es en el ac o, y se la desposó, po palab as de p esen e, con Ca los de Guyena ^^. F en e a la esis y ac i ud eal, Isabel sos iene que, dado que se ealizó bajo la au o idad apos ólica del legado pon i icio, el ju amen o de Guisando no puede se absuel o po el mona ca, y que po lo an o ninguna au o idad laica puede e oca lo. A e ándose a esa in e p e ación y a que Juana no es hija de legí imo ma imonio, se ea i ma como he- ede a, e inicia una polí ica de cap ación de pa ida ios en e las ciudades y los nobles del eino. Realiza incluso con inuados in en os de ecupe a D., J ., En ique IV and he c isis o íi een h-cen u y Cas ile (1425-1480). Massachuse s, Camb idge 1978. " Inmedia amen e el ey comunica los acon ecimien os y o dena que econozcan po he ede a a Juana (Memo ias, doc. núm. 179, págs. 619-621). 58 La sucesión de En ique IV su amis ad con el ey, con quien llega a en e is a se en Sego ia. Pe o odo es en ano, En ique no ol e á a acep a la como he ede a. Isabel y sus pa ida ios se decla a án, a pa i de es e momen o, i memen e con encidos de que el asun o del ma imonio no iene nada que e con la legi imidad de su condición de p incesa, y de que Juana no puede se acep ada como al dado el i egula ma imonio de sus pad es (en gene al aho a se p ocu a ob ia el escab oso asun o de la pa e nidad). Basándose en es e a gumen o legal, y en un p incipio polí i- co ma e ializado en la de ensa de los in e eses del eino y de los cas e- llanos, median e el ampa o dado a los nobles en la p o ección de sus de echos e in e eses y la p oclamación (que no se co esponde ealmen- e con su ac uación) ^'^ de la de ensa del ealengo en e a las aspi acio- nes nobilia ias (condenando po an o la abusi a concesión de me cedes ealizada po En ique), los p íncipes y sus seguido es buscan amplia el núme o de sus pa ida ios, al iempo que in en an gana se incluso la olun ad eal. En esa cap ación de pa ida ios y conquis a de nue as leal ades el ecu so de las a mas es escasamen e u ilizado, pe o sí se emplea en alguna ocasión. El caso de la conquis a de To desillas, po ejemplo, es cla o en es e sen ido, pe o no deja de se ealmen e una excepción ^^. La ía del pac o y la negociación se á la más u ilizada. 3. LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL CONFLICTO T as el enlace ma imonial los p íncipes in en an segui simul ánea- men e las dos ías de ac uación que se ab en en e a ellos. Ambas e an impo an es dadas las ci cuns ancias, pe o di íciles de eco e . La p i- me a es la cap ación de la olun ad del eino, hace se con pa ida ios en núme o su icien e como pa a impone su candida u a en e a la de Jua- na. La segunda es la a acción de la olun ad del p opio mona ca, al que c een necesa io ol e a gana pa a su causa. "* En la medida de sus posibilidades los p íncipes ealizan ambién me cedes a cos a de sus posesiones y en as pa a a ianza la idelidad de sus pa ida ios, si a como ejemplo el caso de T oilo Ca illo que el 17 de oc ub e de 1469 ecibe la illa de A ienza (A.G.S., Pa ona o Real, Me cedes an iguas, leg. 59, ol. 1). " ZURITA, J., Anales de la co ona de A agón. Za agoza 1610, ols. 179-180. 59 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO Po lo que se e ie e a la p ime a cues ión, ienen que man ene se a en os a dos pode es, la nobleza y los núcleos u banos. En odo mo- men o in en a án a ende las aspi aciones de ambos con el in de inc e- men a el núme o de sus de enso es. Respec o a la nobleza, Isabel cuen a con el apoyo de los En íquez y los Man ique, pe o es o es a odas luces insu icien e. E a p eciso am- plia el abanico de alianzas y sob e odo a ae se a los Mendoza, amilia que, al habe pe manecido ela i amen e al ma gen del con lic o a mado, y de los aspec os más escab osos de la que ella suceso ia, de endiendo en odo momen o lo que conside aban los in e eses de la co ona, goza- ban de amplia c edibilidad y no able ue za. Pe o a ae nue os pa ida ios no e a ácil, y las cosas se complican aún más a causa de los «celos» de Ca illo, cuya posición polí ica di ie e de la adop ada po Isabel, lo que le lle a a abandona du an e unos meses a su p o egida, ma chándose a Alcalá de Hena es en ene o de 1471. Con odo, an haciendo p og esos, que se acele an a pa i de 1473. En es a echa susc iben un acue do de con ede ación con el duque de Medinasidonia, hecho especialmen e ele an e ya que és e, además de comp ome e se a in en a a ae al lado de los p íncipes a la ciudad de Se illa, acep a hace lo mismo espec o a los Mendoza ( odo ello a cambio de que Isabel acep a a su mayo azgo y se comp ome ie a a da le ayuda) ^°. Al año siguien e, an es del allecimien o del ey, los condes de Luna y de Alba apoyan ya a los p íncipes, pe o lo más sob esalien e es que és os consiguen, po in, ap oxima a su causa a los Mendoza. T as la lucha que se había p oducido en e el conde de Bena en e y el ma qués de San illana po la posesión de la illa de Ca ión, que ambos seño es se dispu an ^^ —en la que Fe nando había apoyado la causa del ma - qués—, y con ocasión de la eunión que an a celeb a en Cuélla los más al os ep esen an es de la nobleza cas ellana, Fe nando se en e is- a con los Mendoza. El de San illana es aba ag adecido po la ac i ud que el p íncipe había adop ado en el con lic o de Ca ión, de ahí que acep a a la en e is a, que se planeó de mane a que pa ecie a o ui a, con el in ob io de e i a las suspicacias que ese encuen o podía susci- a en e o os miemb os de la clase nobilia ia. T as sali de Monzón con di ección a Falencia los Mendoza se encuen an con la comi i a del p ín- '° FALENCIA, Alonso DE, C ónica de En ique IV, esc i a en la ín po ... y aducción cas- ellana po A. Paz y Mélia, Mad id 1904-1907, Década II, lib o Vil, cap. V. "" Véase VAL VALDIVIESO, M. I. DEL, Ob. ci ., págs. 331-332. 60 La sucesión de En ique IV cipe. Según na a Alonso de Falencia, el ma qués se comp ome e a e- conoce he ede a a Isabel y a de ende sus in e eses en la eunión que iban a celeb a en Cuélla ^^. Es a eunión acasa, pe o no la p og esi a ap oximación de los Mendoza a la causa de Isabel. És a, cuando el ma - qués, de paso hacia Guadalaja a, se ace ca la ciudad de Sego ia, salió a saluda le al luga de San C is óbal, en un cla o ges o de amis ad. A pa i de es os acon ecimien os, aunque siguen jun o al ey, dado que es el legí imo mona ca, los Mendoza comienzan a abaja cla amen- e en a o de la sucesión isabelina, e incluso pa ece que in en an con- ence a don En ique de la opo unidad polí ica de acep a a su he mana como he ede a. Hab á que espe a has a la mue e del ey pa a e a los Mendoza jun o a Isabel, pe o ese paso es aba p epa ado ya desde hacía a ios meses. Así pues a lo la go de los úl imos años del einado de En ique IV su he mana a consiguiendo nue os adep os en e los miemb os de la más al a nobleza del eino, que con ían en su capacidad polí ica, y sob e odo en que su gobie no no lesiona á sus in e eses, más bien al con a io, que les se á cla amen e bene icioso: ienen la con icción de que sin aleja les de las más des acadas es e as de pode , sal a á el hono y buena ama de la co ona, al iempo que paci ica á el eino, con lo que su posición como clase dominan e se e á a o ecida, y los u os que de la misma espe an ob ene , igualmen e (obsé ese que es a opción polí ica, ep e- sen ada aho a po la p incesa, coincide en g an pa e con la de aquel sec o de la nobleza que hemos is o encabezado po los Mendoza). Jun o a es o ambién debió in lui la excesi a ambición y p o agonismo de Juan Pacheco jun o al ey, y el some imien o de és e a quien consi- de a su p incipal apoyo polí ico ^^: los excesos de Pacheco son públicos y no bien is os po sus he manos de clase, a los que en ocasiones pe judica. P ecisamen e es la conduc a del ma qués lo que decide en a o de Isabel a And és de Cab e a y al conde de Bena en e, en e o os'". Si es o sucede en e la nobleza ¿qué papel adop an los núcleos u banos? el pode de és os no ha hecho más que ac ecen a se a lo la go de los úl imos siglos, y aunque la c isis les ha c eado se ias di icul ades, ^^ FALENCIA, A. DE, ob. ci , lib o IX, cap. V. ^^ En es e sen ido le p esen a E. Amézaga, En ique qua o, Mad id 1974, págs. 228- 234. El mona ca le iene en muy al o ap ecio y sien e hacia él g an es ima, como puede e se en el doc. núm. 2 del apéndice. ^' Véase apéndices 3 y 4. 61 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO és as no han me mado especialmen e sus capacidades. Es cie o que la nobleza ep esen a en algunos casos una se ia amenaza, pe o ambién es cie o que no al an los que consiguen man ene su au onomía espec- o al pode seño ial, aunque pa a ello engan que emplea la iolencia. Ya he señalado an es cómo son p ecisamen e los núcleos u banos los que p esen an mayo esis encia a un impo an e aspec o de la polí- ica de En ique IV, la concesión de me cedes de odo ipo, en especial los seño íos. Es o con ie e eó icamen e a las illas y ciudades en cla os candida os a de ende la sucesión isabelina, desde el momen o en que la p opaganda de és a se basa, en pa e, en la denuncia de esa ac i ud eal y en la de ensa del pa imonio de la co ona (aunque como ya he indicado an es, esa p opaganda no coincide plenamen e con la conduc a seguida po la p incesa). Pe o si es o puede plan ea se así en el plano pu amen e especula i o, es necesa io con as a lo con la ealidad de los hechos, y és os nos demues an que la ealidad es mucho más compleja. En e ec o, como enseguida e emos, el con lic o suceso io es u ili- zado a ni el local pa a di imi iejos con lic os y luchas po el pode , de mane a que la hipó esis apun ada sólo se cumple cuando hay una esis- encia ac i a y cla a an e una donación que no se acep a. Es e es, po ejemplo, el caso de Sepúl eda, núcleo que iene una especial impo an- cia es a égica dada su localización en el paso en e las dos Cas illas, además de se un p óspe o núcleo u bano. Cuando el ey se ap oxima a ella a comienzos de 1472, sus ecinos, que emen se en egados al ma qués de Villena, a quien En ique ha donado la illa pocos días an es, negocian con los p íncipes, pasándose a su bando a cambio de que se comp ome an a man ene la en el ealengo y a i i allí alguna empo ada. Pa a oma posesión de la illa, los p íncipes en ían 170 jine es al mando de Bel án de Gue a a y Ped o de Á ila, seño de Villa anca; pos e io - men e pasan al menos alguna b e e empo ada en ella: Fe nando acude casi inmedia amen e con el in de asegu a su posesión, mien as que Isabel esc ibe desde aquí a Juan II de A agón el 16 de no iemb e de 1473^^. Es e mismo año o as illas se pasan ambién al bando de Isa- bel: ese es el caso de Moya, A anda de Due o y Ag eda ^'^. Así pues, illas, ciudades y nobles an eng osando las ilas de la p incesa Isabel, que de es a en si uación casi desespe ada a comienzos ^^ VAL VALDIVIESO, M. I. DE, «La esis encia...», págs. 15-18. * Además de es as a iliaciones de ca ác e semipaci ico, ya que casi siemp e in e ie- nen pequeños des acamen os, ambién se p oducen algunas po la ia de las a mas, las más signi ica i as son sin duda To desillas y Cas onuño que son conquis adas po el ejé - ci o del ey de Sicilia. 62 La sucesión de En ique IV de 1471, ha pasado a encon a se muy bien espaldada en 1474. Es a ci cuns ancia debió in lui en el áninno del ey y sus pa ida ios, pues don En ique accede a e se con su he mana en Sego ia. Isabel hace su en ada en esa ciudad, una de las esidencias a o- i as de su he mano, en los úl imos días de 1473, y pe manece á en ella du an e odo el año siguien e. Es And és de Cab e a, ma ido de una an igua dama de la p incesa, Bea iz de Bobadilla, quien acili a las co- sas. Aunque Cab e a había ascendido en la co e en iqueña de la mano de Juan Pacheco y ecien emen e había i mado un pac o de colabo a- ción con el mismo, se en en a con él cuando le es a eba ada, po causa del ma qués, la enencia del alcáza de Mad id ^^. Es a ci cuns ancia, y la in luencia de su muje , debie on de decidi le en a o de la causa de la he mana del ey. Es así como el 15 de junio de 1473 se i ma la capi ulación según la cual Cab e a apoya á la causa de los p íncipes, quienes ju an, a su ez, espe a y ela po la ida de En ique iV ( emos de nue o una pos u a semejan e a la de los Mendoza, es deci , el es- pe o absolu o al mona ca legal y legí imamen e es ablecido, pe o una descon ianza hacia lo que pudie a acon ece espec o a su sucesión, y sob e odo en lo conce nien e a la con eniencia de las alianzas que la llegada al ono de Juana pod ía supone , en especial po la excesi a in luencia que el mona ca po ugués pod ía eje ce sob e la co e cas e- llana) '^ A cambio de es a decla ación de espe o a la legi imidad del mona - ca y de aca amien o a su pe sona, Isabel a a log a en e is a se con su he mano y ol e a su amis ad, pe o nada más; es deci , no consigue, a pesa de que lo in en a con en usiasmo e insis encia, que En ique se e ac e de lo hecho en Valdelozoya. El ey acude a Sego ia po Na idad, y la ci cuns ancia es ap o e- chada po Cab e a y doña Bea iz pa a con ence le de la con eniencia de en e is a se con su he mana. En ique accede. No obs an e, las ci - cuns ancias ecomiendan ac ua con p ecaución, de mane a que la en a- da de Isabel, acompañada po Ca illo, se ealiza en semi-sec e o, u ili- zando la opo unidad que les b indaba la ausencia del ey, que había salido a caza a Valsaín. Al día siguien e, el 29 de diciemb e, el mona ca acude al alcáza a en e is a se con su he mana. La co dialidad ol ió a " Véase apéndice 3. ^^ Sob e la ac i ud de Cab e a y el desa ollo de los acon ecimien os puede e se la C ónica incomple a de ios Reyes Ca ólicos, edi ada po J. Puyol. Mad id 1934, págs. 109- 122. 63 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO egi la elación en e ambos he manos, pues el día 30 cena on jun os, y en el anscu so del banque e Isabel bailó pa a En ique, mien as és e la obsequió con sus canciones. La eno ada amis ad se hizo de ini i amen- e pública cuando pasea on jun os po la ciudad el úl imo día del año ^^. Pa ece que don En ique se mos aba dispues o incluso a ecibi a su cuñado, po lo que no se dejó pasa la ocasión. Fe nando ue a isado, y cuando llegó a Sego ia el p opio mona ca acudió a ecibi le. A pa i de es e momen o se sucedie on di e sas en e is as. Sin duda el ey, p eo- cupado po los p oblemas que su sucesión es aba plan eando, p e endía a ae se la olun ad de sus he manos con la espe anza de paci ica el eino y e i a la gue a que a odas luces pa ecía es a se p epa ando pa a cuando llega a el momen o de p ocede a su ele o. Po su pa e, los p íncipes ac úan ambién con la espe anza de e i a esa con on a- ción, pe o a a és, no de la simple econciliación de las pa es, sino con la condición i enunciable de se econocidos po el ey como sus legí i- mos he ede os. Ni uno ni o o an a consegui sus obje i os. La elación amis osa en e ambos es posible, pe o ni En ique es á dispues o a enuncia a que sea Juana quien le suceda, ni los p íncipes a con e i es a amis ad en una enuncia a sus aspi aciones, po lo an o, el acue do es imposible. Po o a pa e Pacheco, y los in eg an es de la acción nobilia ia po él ep esen ada, ampoco pa ecen es a dispues os a que se llegue a un acue do, pues conside an que una posible ic o ia de los planes de los p íncipes pe judica ía no ablemen e sus in e eses; po es a causa no a - dan en in e eni jun o al ey con la in ención de in lui en su ánimo. Todo pa ece es a en con a de la solución pac ada en uno u o o sen ido, y e ec i amen e el pac o no se log a. Fe nando iene que sali de Sego ia po emo a una maniob a de los enemigos de su causa. Isabel se queda con la con icción de que con a ella sola no in en a án nada, pe o la si uación que iene en la ciudad es di ícil. Aho a bien, a pesa del acaso de es e úl imo in en o de negociación en e ambas pa es, la causa de los p íncipes sale bene iciada del mismo, ya que han demos ado su olun ad de alcanza una solución pací ica al p oblema, lo que a su ez posibili a que se p esen en como los e da- de os de enso es de los in e eses de la co ona y del eino. És o p eci- samen e es lo que les a a pe mi i , casi un año después, se co onados ^' ZURITA, J., op. ci ., ol. 203 . 64 La sucesión de En ique IV eyes de Cas illa en esa mismo ciudad, y con a con una no able en aja de pa ida en la gue a ci il con que inaugu an su einado. 4. LA ACTITUD DEL REINO Diego de Valo a indica ya que la no icia de la amosa deposión de En ique IV en Á ila «a unos hizo eme osos y a o os más osados» ^°. Al calo de esos sen imien os los en en amien os se ex ienden po odo el eino, de al o ma que lo que has a en onces habían sido mues as de descon en o y p o es as pací icas, se con ie en en luchas abie as, que so colo de apoya a uno u o o bando en con lic o, di imen o o ipo de di e encias. Cie amen e la si uación no es o almen e nue a, pues como dicen los p ocu ado es de las Co es de Toledo de 1462 en las «gibdades e illas e loga es» del eino son ela i amen e ecuen es los escándalos y albo o os así como las «ligas e monipodios e con ede agiones» ^ pe o aho a no sólo esos «escándalos» se gene alizan, sino que se acen úan y adquie en mayo ascendencia. Es a ci cuns ancia y el c ecien e descon en o que despie a la polí ica eal (cen ado en dos cues iones undamen ales, la cons an e dep ecia- ción mone a ia ^^ y la excesi a gene osidad eal a la ho a de concede a sus pa ida ios en as y seño íos) hace que las quejas de los p ocu ado- es en Co es se epi an e in ensi iquen. Pe o la ac i ud del eino no queda ahí. Conscien es de que semejan es quejas no conducen ealmen- e a ninguna pa e, son cada ez más ecuen es los in en os de esol e los p oblemas sin con a con la au o idad egia y ap o echando p ecisa- men e el con lic o suceso io. Si a a és de ese con lic o los más conspicuos ep esen an es de la nobleza del eino se en en an con mo i o de su pa icipación en las al as es e as de pode co esano, dando luga al mismo iempo a una que ella en o no a la concepción de la au o idad moná quica y la co ona y del ^° VALERA, Diego DE, Memo ial de di e sas hazañas, publicado po C. Rosell, ob. ci ., cap. XXIX, págs. 33-34. ^' Co es de los an iguos einos de León y Cas illa, T. III, Mad id, Real Academia de la His o ia, 1866, págs. 709 y 728 (Co es de Toledo de 1462, pe . 10 y 35). ^^ VAL VALDIVIESO, M. I. DEL, «Un mo i o de descon en o popula . El p oblema mone a io en Cas illa du an e el einado de En ique IV», His o ia, Ins i uciones, Documen os, 8, 1982, págs. 1-20. 65 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO papel que el ey debe juga al en e de la adminis ación del eino, en o os ámbi os la di isión que la exis encia de los dos bandos nobilia ios impone a a da cobijo a mul i ud de luchas locales po el pode , a a és de los cuales di e sas ue zas se en en an po mejo a su posición, am- plia sus en as, a ianza se o accede al pode , e c. Es deci , el con lic o suceso io se i e muy de ce ca y con g an in ensidad en la mayo pa e del e i o io del eino, has a el pun o de que ins i uciones como la uni e sidad se en mezcladas, de o ma más o menos indi ec a, en el mismo, como lo demues a el hecho de que en Salamanca, po ejemplo, un miemb o del claus o del ec o y consilia ios ecomiende que el ec o no acuda al llamamien o del conde de Alba ue a de la ciudad; la ecomendación iene explicada, según su p o ago- nis a, pa a no da la imp esión de que an se ia ins i ución oma pa ido o se some e a una au o idad seño ial; y es o iene luga , cosa que explica la moción, en un momen o en que Salamanca, esis e a dicho conde al que ha sido donada la ciudad po pa e de En ique IV ^l En de ini i a, pues, de una u o a o ma, odo el eino se e a ec ado po el con lic o. Podemos e a ios ejemplos y di e sas eacciones y o mas de u iliza lo con di e en es ines. En los e i o ios del No e peninsula , donde la exis encia de una pequeña nobleza local, que oda ía no ha podido sali de la cñsis, ma ca las elaciones sociales allí exis en es, odo es e con lic o suceso io es ap o echado po esa pequeña nobleza pa a a ianza se en su posición, median e la consecución de bene icios y en ajas o o gadas po los con- endien es pa a man ene los a su a o , o bien a cos a de sus in e io es o de sus iguales cuando la ocasión es a o able. Un ejemplo de ello nos lo o ece As u ias. En 1467 los as u ianos p esen an un capi ulado en el que exponen su si uación al in an e don Al onso, a cuyo lado se si úan. En el mismo des aca el eno me pode que iene el conde de Luna, así como el clima de di isión, iolencia y ex o sión que pa ece eina en el P incipado. Se- gu amen e la pequeña nobleza local deseosa de mejo a su posición, y sin esc úpulos a la ho a de hace lo a cos a de sus iguales, ap o echa la con ienda gene al, y, con el p e ex o de apoya a uno u o o bando en ^' VAL VALDIVIESO, M, I. DEL, «Uni e sidad y luchas u banas en la Cas illa bajomedie- al», Mayu qa, 22, 1989, págs. 219-220. VALERA Diego, DE, ob. al, cap. 53. pág. 55. Ya an es, en 1465 Salamanca iene que nomb a un ice ec o dado que el ec o ha sido des e ado po el co egido po mili a en un bando dis in o al suyo (DEL VAL VALDIVIESO, ídem, pág. 218). 66 La sucesión de En ique IV li igio, busca ac ecen a sus en as, bien median e concesiones p o e- nien es de la máxima je a quía del g upo al que dicen de ende , bien ap opiándose iolen amen e de las p opiedades y de echos de los in e- g an es de la pa cialidad as u iana opues a ^*. Cuando los Reyes Ca ólicos acceden al ono, As u ias p esen a o o documen o a la co e, y en ei mismo obse amos con cla idad que la si uación y el clima de en en amien o no ha cedido, más bien al con a io pa ece que la pequeña nobleza local ha ap o echado la si uación de la en e en en amien o exis en e desde la mue e del in an e Al onso pa a man ene su ac i ud. En e ec o, en 1475 emos como los p ocu ado es se quejan de las múl iples iolencias que p o agonizan hidalgos y caballe- os, que, ampa ados en sus o alezas, cas illos y casas ue es, come en oda clase de abusos, a a és de los cuales podemos pe cibi la i ulen- cia de la lucha de clases en un momen o en el que la nobleza, an e la necesidad de ehace y ac ecen a su en a, no duda en ecu i a mé o- dos adicionales, haciéndose con p e oga i as de pode que no le co esponden ^l Si es o sucede en As u ias, en Andalucía el con lic o suceso io a a se ap o echado ambién pa a di imi iejas con iendas nobilia ias. En un p ime momen o des aca el en en amien o de Ped o Gi ón con Miguel Lucas de I anzo, po la posesión de Jaén, que el maes e de Cala a a in en a a eba a a Miguel Lucas. Se a a de una plaza p óspe a y p ó- xima a los dominios de la O den, po lo que es is a po el maes e como una p esa ape ecible. Ap o echando desa enencias in e nas en e los ca- balle os y el condes able, al que se acusa, en palab as del c onis a, de a o ece a «los popula es» (piénsese que se a a de un ecién llegado a las ilas de la oliga quía u bana jienense), Ped o Gi ón in en a apode- a se de la ciudad ^'^. No lo consigue, pe o la posición del de I anzo se hace di ícil, dado que los bandos exis en es en Jaén u iliza án, a pa i ^ Memo ias de En ique IV, doc. 141, págs. 528-536. ^^ Documen o publicado po URIA RIU, «Respues a de los Reyes Ca ólicos a las pe icio- nes de la Jun a Gene al del P incipado de As u ias en el año 1475», en Es udios sob e la Baja Edad Media as u iana, O iedo 1979, págs. 142-152. O as no icias sob e los bandos as u ianos pueden consul a se en el a ículo de URIA «Con ibución al es udio de las luchas ci iles y el es ado social de As u ias en la segunda mi ad del siglo x », en Homenaje a D. José M." Laca a de Miguel, . IV, Za agoza 1977, págs. 285-305. '^ VALERA, Diego de, ob. cl ., cap. XXXIII, pág. 37. Miguel Lucas de I anzo ue nomb a- do po En ique IV, el 3 de mayo de 1466, adminis ado gene al de las ciudades y illas del eino de Jaén, enca gándole ela po los in e eses de la co ona en ese eino (Documen o publicado en Colección diplomá ica del a chi o his ó ico municipal de Jaén, siglos xi y x . Di igida po J. Rod íguez Molina. Jaén 1980, doc. núm. 8, pág. 29. 67 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO gie o e bien me esgien e emune agion de mis se igios e abajos. Decidme seño do es a aquel ienpo que la ma quesa ues a mu- ge me llamaba pad e de sus ijos e os me llama ades ijo pa i- gione o de ues os bienes con ues os he ede os, e do es án las p omesas an i mes e an cunplidas que sin os las pedi ezis es pa a me ac egen a e hon a . Mandays ago a po en u a ues o p oposi o po que mande yo el mió o a eys ol idado ya mis se igios po que ol ide yo de os se i o po que los pe di a daño con algunos dese igios, no po gie o, mas pa esge bien que ue on de idamen- e echos pues al in o ie on es e pago que me days. Cosa es po gie o seño es a que azeys comigo no is a ni oyda en ninguna hedad de gen es, po que ae en ol ido el bene igio acaesge mu- chas ezes ene lo en memo ia e disimula lo is o lo a e nos, nega el bene igio po no sa is aze lo muchos lo usan, pe o con esa los se igios e p ome e po ellos g andes bienes e en loga deilos da g andes males es o po gie o esgede odos limi es de ing a i ud. Yo seño no pido que me dedes de lo ues o mas pido que no me qui edes lo mió, no pido cosa ynjus a ni di igiie de haze mas pido cosa jus a e muy azonable de o o ga . Todo honb e que alguna cosa se es ue ga a demanda de e conside a quien es el que la demanda e a quien la demanda e que es lo que pide e po que azón e en que ienpo lo pide e asy mismo si se puede o de e o o ga lo que pide. Yo seño soy quien os bien conosgeys e os soys un seño que yo pensaba conosge , la cosa que pido es que non me agays mal, e pidolo po que os he muy bien e lealmen e se ido y es o que pido os seño no solamen e podeys mas de- eys lo ase en odo ienpo e en odos honb es espegialmen e en es e ienpo e a mi a quien an as ezes a eys allado leal quan as ezes me a eys que ido esp ime a , asi os seño en pago de mis se igios daño an mani ies o de e minays de me haze , cla amen e eo que Dios jus o guala donado me mues a a e mucho e ado quando con an i ien e o igio os se ia, e po gie o quando a al se ido al paga azeys en iendo que allays pocos se ido es que ales ni semejan es se igios os agan. 74 La sucesión de En ique IV DOCUMENTO N.° 4 Con ede ación de And és de Cab e a y el conde de Bena en e so- b e el se icio al ey y el p oblema suceso io 1474, ene o 11, Sego ia A.H.N., Osuna, leg. 417, n.° 20 Las cosas asen adas e aco dadas en e el muy magni ico seño conde de Bena en e e And és de Cab e a, mayo domo del ey nues o seño e del su consejo, son las syguien es: P ime amen e es asen ado e aco dado quel dicho mayo domo de aqui adelan e aya de se e sea unánime e con o me con el dicho seño conde pa a conse a e gua da la pas e con o midad en e el dicho seño ey e los seño es p ingipes sus he manos, pospues a oda cá ala e simulagion. Y em es aco dado e asen ado quel dicho mayo domo de aqui adelan e aya de gua da e gua de la ida e pe sona e hon a e casa e es ado del dicho seño conde de Bena en e bien e iel e e da- de amen e como la suya p opia, e non consen i á nin se a de echo nin consejo en su mue e nin p esyon nin de enimein o nin des asi- mien o de su es ado, an es donde supie e o sin ie e que lo al se a a o quisie e ase lo a ed a a e es o ba a e esis i á po odas las ias e mane as que pudie e e con odas sus ue gas e pode e gelo e ela a e a a sabe lo mas ayna que pudie e, e pa a odo ello se jun a a con el dicho seño conde de Bena en e con su pe - sona, casa e gen e e con a odas las pe sonas del mundo de qual- quie es ado o condigion o dignidad o p eheminengia que sean, eclesyas icas e segla es; e donde quie que ie e su p o echo e hon a lo allega a, e donde supie e o syn ie e su daño lo a ed a a syn egebgion de pe sona, sal o egeb ando al duque de Albu que - que e la esc i u a que con el iene echa el dicho mayo domo; e que en odas cosas el dicho mayo domo aya de aca a e se i e aca e e si a de aqui adelan e al dicho seño conde Bena en e como a seño e pad e. Y em es aco dado e asen ado que dicho mayo domo de aqui adelan e non aya de ase nin aga amis ad nin con ede agion al- guna con alguna pe sona de qualquie dignidad condigion e p ehe- minengia que sea en con a io de lo suso dicho nin de cosa alguna nin pa e dello, e que pa a alidagion e gua da de lo en es a escnp- u a con enido es a amis ad e con ede agion aya de p egede e 75 M. ISABEL DEL VAL VALDIVIESO p egeda a o as qualesquie que as a aquí el dicho mayo domo enga echas, eQeb o la que iene echa con el duque de Albu que - que. Y em es sen ado e aco dado quel dicho seño conde de Be- na en e de aqui adelan e aya de se e sea unánime e con o me con el dicho mayo domo And és de Cab e a pa a la conse agion de la pe sona e ida e eal es ado del dicho seño ey, e pa a conse a e gua da la pas e con o midad en e el dicho seño ey e los dichos seño es p ingipes sus he manos, pospues a oda cab- ela e simulagion. Y em es aco dado e asen ado quei dicho seño conde de Be- na en e de aqui adelan e aya de gua da e gua de la ida e pe - sona e hon a e casa e es ado del dicho mayo domo bien e iel e e dade amen e como la suya p opia, e non consen i á nin se a de dicho, echo nin consejo en su mue e nin p esyon nin de enimien o nin des asimien o, an es donde supie e o sin ie e que lo al se a a o quie e ase lo a ed a a e es o a a e esys i a po odas las ias e mane as que pudie e, e pa a odo ello se jun a a con el dicho mayo domo con su pe sona e casa e gen e con a odas las pe - sonas del mundo de qualquie es ado, condigion o p eheminengia que sean, eclesiás icas o segla es, e donde quie que ie e su p o- echo e hon a lo allega a, e donde supie e o syn ie e su daño lo a ed a a syn egeb agion de pe sona alguna; e que en odas las cosas el dicho seño conde aya de hon a e gua da e ap o echa al dicho mayo domo como a su p opio e e dade o hijo. Y em es aco dado e asen ado quel dicho seño conde de aqui adelan e non aya de ase nin aga amis ad nin con ede agion al- guna con ninguna pe sona de qualquie condigion, dignidad o p e- heminengia que sea en con a io de lo suso dicho nin de cosa alguna nin pa e deilo, e que pa a alidagion e gua da de lo en es a esc ip u a con enido es a amis ad e con ede agion aya de p egede o as qualesquie que as a aqui el dicho seño conde enga echas. Y em es conco dado e asen ado que el uno syn el o o non a an a o nin congie o alguno con el dicho seño ey e con los dichos seño es p ingipes nin con el maes e de San iago nin con o a pe sona alguna, e que si po alguna pe sona uese mo ido a o alguno a qualquie dellos, que sy es o iesen en un loga , que en el mismo dia que se mo iese lo e ela a al o o, e sy es o ie en absen es lo mas p es o que pueda, po mane a que qualquie cosa que se o ie e de ase e asen a se aga de acue do e consen i- 76 La sucesión de En ique IV mien o de amos e non el uno syn el o o, po mane a que se emedien e aga lo que con enga a amos a dos; e asy mismo que sean con o mes pa a que los dichos seño es p ingipes ayan segu a la subgesion des os eynos, e pa a que se aga el casaamlen o del yn an e con la p ingosa doña Juana. E yo el do o Ga sia Lopes de Mad id, del consejo del ey nues o seño , segu o e p ome o a os los dichos seño es conde de Bena en e e mayo domo And és Cab e a de ase e ene e gua da e conpli a os los dicho seño es e a cada uno de os e con os e con cada uno os odas las cosas de suso con enidas, que oso os a edes de ase e gua da el uno al o o e el o o al o o, segund que de suso son con enidas e decla adas. E nos los dichos conde e mayo domo segu amos e p ome emos de ase e ene e gua da e conpli a os el dicho do o e con os odas las cosas de suso con enidas, que nos a e nos de ase e gua da e conpli el uno al o o e el o o al o o. Po ge i icagion de lo qual odo nos ios dichos conde e mayo - domo e do o ju amos a Dios e a San a Maña e a es a señal de las c us + e a las palab as de los san os e angelios do quie que mas la gamen e es án esc ip os, e asemos pley o e omenaje una e dos e es eses según ue o e cos unb e de España, yo el dicho conde en manos de Ga sia F anco, onb e ijodalgo, que de mi lo esgibe, e yo el dicho mayo domo And és de Cab e a en manos del dicho Ga sia F anco que de mi lo esgibe, que bien e iel e eal e e dade amen e e syn a e e sin engaño e syn cabala alguna o - nemos e gua da emos e conpli emos odo lo suso dicho e cada cosa e pa e deilo en es a esc ip u a con enido, e que non y emos nin e nemos con a ello nin con a pa e dello ago a nin en algún ienpo nin po alguna mane a nin colo nin ason que sea, so pena de pe ju os e eme idos e cahe en caso de menos ale , e en odas las o as penas e casos que cahen e yncu en aquellos que queb an an ju amen o e pley o e omenaje echo e o o gado de su p opia e lib e olun ad; e que des e ju amen o e pley o omenaje non pedi emos elaxagion nin absolugion nin comu agion a nues o muy San o Pad e ni a dicho seño ey ni a o o jues eclesiás ico o segla ni a o a pe sona alguna que pode enga pa a lo ase , e pues o que nos sea dado de su p opio mo u e ge a giengia po los suso dichos o po qualquie dellos que non usa emos nin gosa e- mos dellos. En i mesa de lo qual o o gamos dos esc ip u as de un heno , una pa a mi el dicho conde, e o a pa a mi el dicho mayo - domo, las guales i mamos de nues os nonb es e sellamos con los sellos de nues as a mas. 77 M ISABEL DEL VAL VALDIVIESO Que ue echa e o o gada es a dicha esc ip u a en la gibdad de Sego ia a onse dias de ene o, año del nasgimien o de nues o seño Ihesu Ch is o de mili e qua ogien os e se en a años. El Conde. Cab e a Mayo domo (sello). Ga si Lopes do o . 78