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Crispín Trapote

Read accessible full text

Crispín Trapote

Author: Mergelina y Luna, Cayetano de
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1940
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/50274/3/articulo_2717960.pdf
ARTE
ACTUAL
CRISPIN
TRAPOTE
El
Semina io
inició
ha
iempo
es udios
sob e
a e
ac ual,
an o
guiado
po
el
noble
a án
de
da
a
conoce
nues os
alo es
en
o mación
o
en
ías
de
desa ollo,
como
pa a
exal a
aqueHos
o os
que
llega on
a
plena
madu ez.
Los
p ime os,
pueden
se i
de
es ímulo;
los
segundos,
de
ejemplo
i o
a
segui .
Con
ello,
a
su
ez,
pe sigúese
o a
inalidad
impo an e:
la
de
c ea
ambien e.
Es
indudable
que
a a esamos
un
pe íodo
de
a onía
a ís ica,
de
ma asmo,
de
indi e epcia.
Cuando
es o
se
p oduce
en
ie as
sa u adas
de
adición,
el
enómeno
asomb a.
Y
cabe
p egun a nos,
si
se
ex in
guió
pa a
siemp e
la
ieja
sole a;
si
degene ó
o
es umó,
pa a
siemp e
ambién,
el
ge men
mis e ioso
del
genio
a ís ico
cas ellano,
o
si
una
le al
indi e encia,
nacida
de
una
única
a ención
po
p oblemas
pu a
men e
ma e iales,
hace
esbala ,
sob e
nues a
encallecida
sensibilidad,
odo
alo
que
se
inicia,
y
que
al
inicia se
ue a
de
ambien e
p opicio]
se
malog a,
se
malgas a
y
pie de.
Acep a
lo
p ime o,
se ía
an o
como
econoce
nues a
al a
de
alo
i al
pa a
lo
más
noble
y
más
al o;
se ía
an o
como
a i ma
el
absu do
de
un
agos amien o
o al;
se ía
c ee nos
algo
más
que
mue
os
y
como
incapaces
de
que,
de
nues o
p opio
cadá e
social
/
a
expensas
de
su
ine e
subs ancia,
pueda,
en
la
misma
ie a,
e e namen
e
ecunda",
b o a
un
nue o
osal
espléndido;
se ía
an o,
como
eco
noce
es úpidamen e
(po que
oda ía,
a
pesa
de
es e
palpi a
nega i o,
nos
sen imos
a
noso os
mismos),
que
la
aza
eneció.
Y
como
es o
no
pudo
se ,
ni
es,
ni
se á
nunca,
hemos
de
pensa
que
an
sólo
nues a
mezquina
indi e encia,
nues a
al a
de
a ención
a
es os
p oblemas
su ilmen e
espi i uales,
nues o
encogimien o
absu do
de
homb os
an e
la
p oducción
a ís ica;
nues a
ceguedad,
nues a
al a
de
sensibilidad
(no
po
ca encia,
sino
po
a o ia);
nues o
palpa
de
ien e,
más
que
auscul a
de
pecho
o
apoya
de
sienes,
son
las
causas
de
es e
sen
sible
mal.
■
.í
l« "
—
212
—
Vi il
y
ené gicamen e
hemos
de
eacciona
con a
es e
dono
de
nues os
días.
La
adición
cas ellano,
en
odos
sus
múl iples
y
esplen
didos
alo es,
ni
se
ha
ago ado,
ni
an
siquie a
se
ha
empob ecido.
La
c eemos
an
pujan e
en
el
ancho
campo
de
a e,
como
cuan
o
núes
os
a is as
del
XVI
hadan
sona
el
chasca
de
sus
gubias
sob e
-
de o,
y
llenaban
los
e ablos
de
luces
y
colo es,
o
musi aban
los
caden
das
de
sus
es o as
o
he ían
las
cue das
de
sus
¡Manes
de
los
Slloes,
Be ugue es
y
Bece as;
de
Toledos
y
He e as,
de
los
No o e es,
Juanes
y
Va g
,
^
óbal
de
Mo ales,
Tomás
Luis
de
Vi o ia,
F ancisco
°
_
■ ■
Pe o
no
es
posible
i i
on
sólo
de
ecue dos,
siquie a
ellos
sean
an
espléndidos
y
excelen es.
Ses ea
sob e
las
9'°"°'
^ble in^o
"'pod á
e e dece las,
si
acaso
en
la
ocasión
del
üidad;
pe o
no
da nos
una
ela i a
y
bien
mezquina,
si
se
mi a,
anq
,
-
es
bas an e.
Tenso
el
espí i u,
hemos
de
es a
a izo es
°
se
inicie
pa a
alen a lo
con
nues o
p opio
en usiasmo,
p
se
inicie,
puiu
u
^ ^
^
.
•
n
^i
^^n e o se
en
alguno,
ni
con
nues o
p opio
a ec o.
Y
es o,
ni
po
ellos,
^^^"^b ido es
y
olen a-
po
la
pe ulan e
posible
anaglo ia
de
c ee nos
do es
de
una
exp esión
i a
que
se
nos
e ela
en
el
w
po que,
así
(si
ella
cua|a
y
de
espe anza
se
ans o m
oemos
honda
y
pe du able
labo
de
Pa ia.
,
c csiiiub
/
• • •
,.«
nmodo e
en
esa
m-
Que
el
espí i u
pe manece
i o,
siquie a
se
aniu
consciencio
p opia
de
ios
pe íodos
mezquinos,
es
eo
i
o
o epeo
y
mopeí lea
.
inoepobie.
Lo
p .ebo
d.
eilo
Id
¡e^^/
lo
ob
Do
azones
de
ca encia
de
ambien e
(sin
ambien e
c.
a ís ica
o
no
su ge
o
se
malog a),
pudo
pe de se
lo
TuLo
'lo"
sibilidad
de
b o es
lozanos,
y
llenos
de
lo
escu a
^
espí i us
inquie os
y
a izo es
del
po eni ,
con
ho
p
inexpl
cable
pa a
ellos
mismos,
y
has a
al
ez,
con
una
inconscie pcio
ex ^ha
com'^
incapaces
de
p oduci
po
sí
"^í'u Ía^ueTasM
alo
ajeno
que
exal a
po
al a
és e
(a onía
de
lo
l
se
e ugia on
en
un
sen ido
cn ids o
e
in es igado
de
lo
iep
que
no
se
podía
exal a
y
alo a
lo
nue o,
espí i us
dehcados
y
llenos
de
la
conciencia
de
un
po eni
obscu o,
y
apesadumb ados
de
la
mez
quindad
del
p esen e,
sob e
sa is ace
p opias
ansias,
c eye on
labo
p o undamen e
pa ió ica
sublima
el
posado.
Su ge
la
ingen e
collada
labo
del
in es igado
y
del
c í ico
de
nues o
a e
ie|o,
del
que
es
igu a
cumb e
y
magní ico,
bojo
la
somb a
de
la
iejo
o e
de
San a
Ma ía
de
la
An igua
y
las
ondas
de
la
Magdalena,
y
de
las
Mo e as,
Ma í
Monsó.
En
él
que emos
conc e a
odo
el
momen o
cn icis a.
—
213
—
Segui
es e
sende o,
illado
ya
po
es os
caminan es
segu os
y
epo
sados,
no
es
labo
ni
al a
de
in e és,
ni
escasa
en
so p esas,
ni
ago ado
en
sus
posibilidades
p óc icas,
pe o,
como
an es
sé
apun aba,
no
es
posible
i i
an
sólo
de
un
econocimien o
hacia
el
genio
que
ué,
ni
sa is ace
plenamen e
nues as
ansias
de
ida,
con
un
cul o
e e en e
a
esos
ene os
iejos
de
a e,
no
po
iejos
menos
escos
y
c is alinos.
Sob e
es o,
hemos
de
soba
impulsa
(y sob e
sabe ,
que e ,
con
deci
dida
olun ad
de
hace ),
cuan os
alo es
se
apun en
o
dibujen
sob e
nues o
amplio
ho izon e
cas ellano,
incluso
sin
p eocupa nos
demasia
do
de
que,
aquello
que
c eemos,
lumina
posible,
llegue
a
aduci se
en
lucecilla
de
lucié naga.
Fi mes
en
-nues o
a án,
log a emos
llega
a
descub i
a
nues o
genio,
y
si
no
lo
hallamos,
po
lo
menos,
end emos
la
honda
sa is acción
de
habe le
p epa ado,
con
la
c eación
de
un
am
bien e
p opicio,
el
clima
ácil
pa a
que
su
p opio
alo
c is alice
y
desa olle.
Po
odo
es o,
el
Semina io,
en
la
medida
de
sus
ue zas,
que
son
muchas,
po que
es
mucho
su
anhelo
y
su
a án
de
una
ida
más
po en e
y
más
uc í e a,
no
quie e
conc e a se
a
sus
in es igaciones
sob e
lo
iejo.
Quie e
ombién,
a
compás
de
la
di ección
que
le
ma ca
la
Uni
e sidad,
como
ec o a
única
de
odo
mo imien o
cul u al
allisole ano,
ae
a
es as
páginas
la
no icia
de
que
unas
posibles
luces
se
encienden
en
nues o
ho izon e.
Y
es
hoy,
la
i
gu a
de
C ispín
T apo e.
C ispín
T apo e:
En
las
ho as
de
descanso,
la
mano
que
empuñó
■noblemen e
la
sie a y
la
ga lopa,
coge
la
gubia.
Las
ideas
se
agolpan
dispa es
y
has a
con adic o ias,
al
in en a
conc e a se
en
una
exp e
sión
eal,
sob e
el
leño
que
espe a
se
he ido.
Bulle
en
el
ce eb o
el
ema,
y
en
la
ges ación
labo iosa,
el
a is a,
al
ez
en
la
p opia
inconsciencia
de
la
c eación,
que
a
a
cuaja
golpe
as
golpe,
onc e a
la
o ma
exp esi a,
sen ida,
honda
y
calladamen e
en
su
in e io .
"La
Mise ia"
(lám.
I)
y
"Vida
in e io "
(lám.
II),
adquie
en
ealidad
plás ica
en
el
aboce ado
sen imien o
di ícil
de
aduci ,
y
con
una
simplicidad
de
écnica,
que
da
a
lo
ob a
el
alo
de
lo
inacabado,
y
que
po
ende
b inda
la
posibilidad
de
que
el
espec ado
comple e
a
su
an ojo,
queda
.
la
silue a,
an
henchida
de
pensamien o,
que
uno
ácil
men e
susci able
si uación
espi i ual,
consigue
la
ansiada
adecuación
en e
lo
ob o
y
quien
obse a.
Y
he
aquí,
en
plano
de
ealidad,
i
jada
la
exp esión
sen ida
de
una
idea.
Ha
de
hace se
eal,
y
o ma
angible
—
214
—
y
palpable;
és o,
en
olas
de
su
p opio
alo
espi i ualis a,
se
esquema
iza,
quie e
es uma se
y
los
mismos
golpes
de
la
he amien a,
en
un
sen ido
de
e icalidad,
se
imp ecisan.
Sin
emba go,
la
ob a
así
conse
guida,
no
se
aduce
pa a
el
espec ado
en
un
in e ogan e.
La
acomo
dación
en e
ella
y
el
obse ado
se
conc e a
en
una
ealidad,
y
en
"La
Mise ia",
cabe
sen i
la
conciencia
de
un
dolo
que
ha
c eado
na u
aleza
de
modo
an
p o undo,
que
hay
en
el
os o
un
algo
de
impa
sibilidad,
y
en
los
homb os
que
se
alzan,
un
mucho
del
encogimien o
del
a ezado
a
con inuo
a
su i .
En
"Vida
in e io ",
me amen e
la
silue a
acusa
odo
el
alo
de
la
ideo.
El
sayal
y
la
cogulla
se
imp ecisan.
Bajo
las
elas,
apenas^
se
dibu
jan
las
o mas;
an
sólo
la
cabeza
pa ece
i i
en
el
aba imien o
de
un
hondo
p oblema.
Ni
hay
o ma
ex e io ,
ni
se
adi inan
in e io men
e,
y
sin
emba go,
la
misma
adecuación
en e
la
ob a
y
el
espec ado
se
hace
e iden e.
He
aquí
una
p ime a
ace a
del
a e
i ubean e
de
T apo e.
El
a is a,
a
juzga
po
el
conjun o
de
sus
p oducciones,
posee
en
cie o
modo
dudas
en
la
elección
de
un
camino^
Tal
ez,
no
haya
sabido
encon a se
a
sí
mismo.
Espí i u
abie o
a
oda
ansia,
y
en
el
c í ico
pe íodo
de
alcanza
su
o mación
de inida,
su e
el
ai én
de
las
co
ien es
que
le
llegan,
sin
impo a le
lo
exó ico,
ni
lo
dis anciado
de
la
ieja
sole a.
Ese
elie e
(lóm.
III),
espléndidamen e
deco a i o,
un
si
es
no
es
in
luenciado
de
las
ya
onchadas
modas
seudo-o ien ales,
señala'es e
a dn
y
es a
inquie ud,
la
que
se
hace
pa en e,
en
sal o
diagonal,
en
un
elie e
"Cabeza
de
la
Vi gen"
(lóm.
IV),
no
sé
si
a ancado
del
nicho
de
una
sille ía
del
XVI,
o
si
ecogido
de
algún
pas iche
expues o
en
escapa a e;
con
esabios
i alianizan es,
no
exen o
de
a isbos
no eños,
inacabado
a
p opio
in en o,
y
Meno
de
con encionalismos,
pe o
de
odos
modos,
sen ido,
espi i ual,
imp egnado
de
unción
eligiosa,
posi
blemen e
acusada
po
de e minan es
no
de inidos
en
la
conciencia
del
a is a.
An e
Ella,
se
puede
eza .
Es e
alo
de
eligiosidad,
in e esa
se
apun ado
a
nues o
p opósi o.
La
ince idumb e
en
el
ealiza ,
como
conciencia
de
una
pe enne
inquie ud,
no
se
conc e a
an
sólo
en
es os
aspec os
que
lige amen e
analizamos
en e
a
las
ob as.
,
.
-
i
-
Al
aza ,
en e
es a
ya
copiosa
p oducción,
elegimos
o o
ejemplo,
que
nos
señala
una
nue a
ace a,
del
a e
acilan e
de
T apo e.
He
aquí
un
bus o
(lóm.
V),
un
e a o,
ue emen e
na u alis a,
de
cu io
sa
simplicidad;
ené gico
y
has a
du o
en
el
modelado,
e
imp egnado.
—
215
—
como
no o
más
sensible
e
in e esan e,
de
un
sen ido
clasicis a,
inédi o
has a
es os
momen os
en
la
ya amplia
labo
de
T apo e.
Y
es a
no a
clasicis a,
y
es e
ealismo
con
a isbos
insospechados
de
alo
a cai
zan e,
y
esa
misma
du eza
de
un
modelado,
no
sabemos
si
igo oso
o
sin
acaba ,
no
enmasca an
ni
en u bian
ni
soslayan
la
exp esión
de
una
ida
in e na,
p o unda,
que
a lo a
pujan e
y
desbo dada
as
las
líneas
ené gicas
de
un
men ón
ue e
y
p onunciado,
de
unos
labios
sensuales
y
ap e ados,
de
unos
ojos
casi
exo álmicos,
magní ica
a qui
ec u a
que
se
o ien a
sob e
un
ancho
y
musculoso
cuello
de
a le a,-como
en
no
impo a
qué
bus o
omano
del
siglo
II.
Cabe
aho a,
pa a
asegu a se
de
es e
simpá ico
i ubeo
del
a is a,
o
de
es a
su
di ícil
acilidad
en
eco e
sende os
a iados,
ol e
a
eco da ,
¡un o
a
es e
bus o,
el
g upo
idealis a
a o men ado
"La
Mise
ia"
o
la
igu i a
inquie an e
"Vida
in e io ".
Encon amos
dos
di eccio
nes
al
pa ece
opues as,
dos
aspec os
o
ma ices
di e en es
en
su
p o
ducción,
ambos
log ados
en
medio
de
un
ecóndi o
sen ido
acilan e.
Pe o
c eemos
que
T apo e
ha
sabido
encon a se
a
sí
mismo
p ego
nándolo
ob as
suyas,
más
ecien es,
donde
el
sen ido
ealis a,
a
ul an
za
española,
se
ac edi a;
donde
la
gubia
a ina
su
co e,
el
modelado
se
p ecisa,
y
donde
incluso,
po
a a
o una,
se
mi ó
con
ca iño
a
ie
jos
aspec os
adicionales,
casi
ol idados,
sin
cae
en
el
plagio
ni
apun
a
al
pas iche.
Un
es udio
"Cabeza
de
ieja"
(lám.
VI),
inicia
cla amen e
es a
o a
endencia,
a
nues o
juicio,
más
p ecisa
y
acabada,
más
en
camino
de
alcanza
ob as
plenamen e
log adas
en
un
u u o
muy
p óximo.
En
su
"Cabeza
de
ieja"
asomb a
el
i uosismo
de
la
alla,,
y
ma a illa
has a
dónde
se
puede
llega
en
ala de
de
modelado.
No
pa ece
sino
que
la
gubia
se
ans o mó
en
palillo
y
el
leño
en
ba o.
An e
es a
e dade a
explosión
de
ealismo
sano,
puede
a i ma se,
que
en
el
amplio
ho i
zon e
de
nues a
-Cas illa,
allá
oda ía
en
una
lejanía,
alguien
ha
encen
dido
una
luz.
La
pa ame a
se
hace
inacabable
y
los
sende os
ienen
ab ojos,
pe o
los
pasos
del
caminan e
son
i mes
y
bien
asen ados.
Es a
luz
lejana
puede
se
en
b e e
i o
y
magní ico
lumina .
IDios
lo
quie a!
La
ieja,
po
su
boca
desden ada
y
sumida
nos
lo
dice,
y
ella
es
sabia
en
iejos
consejos,
que
no
en
balde,
si
los
años
la
ape gamina- on,
am
bién
la
llena on
de
expe iencia
y
sabe .
P ueba
de
es a
consolado a
ealidad
nos
la
o ece
T apo e
con
su
úl imo
ob a
"La
Ciega
de
Isca "
(lám.
VII),
expues a
ecien emen e
en
el
Salón
de
San a
C uz,
y
hoy
en
la
Exposición
Nacional
en
espe a
de
un
allo,
que
deseamos
muy
de
e as
sea
en u oso.

—
216
—
"La
Ciega
de
Isca "
es,
has a
es e
momen o,
la
ob a
más
acabado
y
de inido
del
¡o en
escul o .
En
ella,
po
sue e,
se
da
conjun amen e
con
una
p o -unda
exp esión
ealis a,
magní icamen e
cap ada
sob e
una
ealidad
obse ada
y
casi
i ida,
un
especial
sen ido
de
idealiza
ción
acen uada
y
nobilísima.
Alma
de
a is a,
supo
ecoge
en e
el
con uso
amon onamien o
de,
ealidades
is es,
que
el
i i
dia io
nos
mues a,
es e
ejemplo
que
magní icamen e
sacude
nues o
co azón
en
espole azo
de
conmise ación
p o unda.
Nada
nos
impo a,
si
"La
Ciega
de
Isca "
i e
su
ida
de
ho ible
obscu idad,
o
no.
Lo
menos
impo
an e,
es
que
ansi e
po
las
calles
de
Isca ,
o
po
las
de
T aspinedo
o
Villanubla;
pe o,
sí
es
impo an e
que
en
es a
sen ida
ob a
se
haya
log ado
plasma
odo
un
p o undo
y
magní ico
alo ,
y
que
es e
mila
g o
e dade o
y
espléndido,
esuma
una
p o unda
agedia,
dia ia,
con inua,
i ísima,
y
que
se
haya
conc e ado
al
modo
y
a
lo
mane a
ne a
y
cas izamen e
española.
"El
bobo
de
Co ia"
se á
siemp e
la
con
c eción
de
una
agedia
humana,
(no
menos
agedia
po
más
pa icu
la izada),
anscu idos
ein e
siglos.
"El
bobo
de
Co ia"
se á
siemp e
an
ac ual,
como
pudo
se lo
en
la
p ime a
mi ad
del
XVII.
Los
niños
ha aposos
y
hamb ien os
de
Mu illo,
que
con
ansia
mue
den
la
u a,
son
los
niños
hamb ien os
y
ha aposos
de
odo
ins an e.
"La
Ciega
de
Isca ",
es
y
se á
la
ciega
e e na,
de
es a
an
ela i a e e
nidad
humana.
A
juzga
po
es a
ob a,
T apo e
pudo
o anza
en
su
o mación
de
modo
so p enden e.
De
aquí
nues a
p o unda
espe anzo.
T apo e
es,
en
cuan o
a
es a
su
o mación,
lo
que
pudié amos
llama
un
au odidac o.
A
él
mismo
se
lo
debe
odo.
An es
dijimos
que
en
los
ins an es
en
que
pudo
abandona
el
o món
empuñó
la
gubia.
Tan
sólo
la
isión
de
nues o
Museo,
pudo
ma ca le
una
posible
sendo,
que
él,
po
su
p opio
es ue zo,
supo
desb oza .
Sin
menoscabo
de
su
p o
pia
pe sonalidad
incon undible
(a
pesa
de
que
empieza
a
delinea se),
cab ía
supone le
in luenciado
po
Juní.
Lo
i il
y
acen uado
del
mode
lado,
lo
ené gico
de
la
exp esión,
la
écnica
amplia.
,
.
odo
pa ece
lle a nos
a
un
ácil
pa alelo.
Pe o
es as
pa icula idades
no
suponen,
ni
con
mucho,
un
labo a
al
dic ado
del
iejo
maes o.
T apo e,-homb e
de
su
iempo,
pa ece
i umpe
en
la
ida,
me ced
a
su
p opio
sen ido
y
a
expensas
de
su
p opio
sen imien o
de
a is a.
No
es,
en
modo
algu
no,
una
posible
éplica
de
lo
iejo
excelen e,
a monizada
al
sen i
ac ual;
es
algo
más,
y
algo
más
concluyan e
y
cla o.
Aquella
acomodación
en e
la
ob a
y
el
espec ado ,
que
ano ábamos
al
habla
de
"La
Mise
ia"
y
de
"Vida
in e io "
sigue
de
modo
i o
y
espléndido
en
"La
Ciega
de
Isca ".
Es a
ácil
iden i icación
de
sen imien o,
nos
habla
de
la
ea-
—
217
—
lidad
de
un
ín imo
y
ácil
con ac o,
sin
necesidad
de
es ue zo
alguno,
y
es a
pe ec a
adecuación
en e
espec ado
y
ob a,
nos
señala
la
exis encia
de
un
ambien e
único
y,
po
ende,
la
de
un
ambién
único
sen ido
de
ac ualidad.
Es a
ob a
de
T apo e
me ece
se
analizada.
Apa e
los
alo es
de
écnica,
en
p ime
luga ,
se
mani ies a
la
iden idad
de
acción
que
el
g upo
señala,
lo
que
no
empece
pa a
que
las
dos
i
gu as,
den o
del
plano
único
que
señala
la
idea,
se
di e si iquen
y
pe sonalicen
con
alo
independien e
y
p opio.
La
ieja
a anza
la
es a
y
ele a
las
ó bi as
obscu as
en
un
anhelo
de
luz
que
on
sólo
en
su
in e io
p o undo
alcanza;
busca,
en
un
a án
que
nunca
se á
sa is echo,
la
sa is acción
eal
de
ese
mismo
anhelo,
y
hay
un
ansia
inacabada
en
la
exp esión
o al
del
os o
anguloso
y
ma chi o.
El
laza illo,
an
sa u ado
de
luz
como
cansino
en
su
papel
obligado
de
auxilia ,
mi a
hacia
la
ie a
con
odo
el
has ío
p o undo
de
unas
ho as
y
o as
ho as
obadas
al
juego,
al
albo ozo
y
a
la
cab iola
in an il
y
aleg e.
Dos
líneas
di e
gen es;
un
ángulo
cuyo
é ice
señala
de
modo
pa icula
la
mano
sa men osa
de
la
ieja
(ducha
y
sabedo a
de
mis e ios
del
ac o),
que
po
un
cap icho
del
a is a,
señala
al
p opio
iempo
el
co azón.
Dos
mundos
dis in os
que
con e gen
en
un
mismo
pun o;
una
iden idad
de
acción
pe ec a,
compues a
de
dos
alo es
con apues os
y
espi i ual-
men e
disociados.
A
nues o
modo
de
e ,
un
éxi o
o undo
del
a is a.
Po
lo
que
a añe
al
modo
de
ealiza ,
a
la
écnica
p opiamen e
dicha,
el
a is a
ha
sabido
con
a a
in uición
alo a
su
ob o,
do ándola
de
aquellas
ca ac e ís icas
conducen es
a
un
éxi o
e iden e
en
cuan o
d
su
plena
acep ación
po
el
espec ado .
Insis imos
en
es e
in e esan e
aspec o
que
señala
la
posibilidad
de
una
acomodación
en e
el
a is a
y
su
público,
a
a és
de
la
ob a,
po que
c eemos
que
la
p oducción
a ís ica
en
cualquie a
de
sus
mani
es aciones,
si
no
llega
a
consegui
despe a
un
in e és,
malog a
su
i
nalidad
esencial,
consis en e
en
comunica
una
emoción,
en
hace
copa ícipes
a
odos,
del
p opio
✓alo
del
sen imien o
que
el
a is a
c ea,
en
la
ges ación
labo iosa
de
su
ob a.
Sin
es e
p o undo
sen ido
comunican e,
el
a e
no
end ía
alo
social.
El
a is a
ha
de
busca ,
po
consiguien e,
sob e
una
ácil
compe
ne ación
de
su
idea,
e es i
su
ob a
de
aquellos
alo es
que
sob e
coope a
a
ella,
acili an
la
labo
de
di usión
del
sen imien o,
que
la
enca na.
Es o
lo
consigue
T apo e
en
"La
Ciega
de
Isca "
de
modo
ácil
y
sin
necesidad
de
ebuscas
complicadas.
Uno
sob iedad
de
líneas
(posiblemen e
demasiado
acusada,
en
la
o alidad
del
g upo),
no
sólo
—
218
—
en
cuan o
a
la
composición,
sinó
Incluso
en
cuan o
a
sus
de alles,
hace
que
la
a ención
se
e leje
sob e
es
pun os
an
sólo
de
la
ob a,
los
es
pun os
undamen ales
y
p ecisos;
las
cabezas
de
la
ieja
y
del
niño
y
la
mano
huesuda
de
la
ieja.
Todo
lo
demás,
se
hace
acceso io,
y
así,
el
pañuelo
que
cub e
la
cabeza
de
la
ieja,
ace ado
a
g andes
planos,
sen ido
con
un
acie o
ca ac e ís ico,
con as a
en
su
simplicidad
apa en
e
con
el
modelado
complicado
y
lleno
de
cla oscu o
del
os o;
lo
cabeza
del
laza illo
se
alza
sob e
un
o so
simplicísimo
(que
ecue da
ob as
del
más
pu o
enacimien o
i aliano),
y
se
des aca
sob e
el
ondo
sob io
del
pecho
plano
de
la
ieja.
Sólo
la
mano,
como
un
g i o
ue e,
que
con as a
más
po
su
alo
acceso io,
llama
nues a
a ención,
(no
sé
si
sob adamen e),
al
pa
de
las
sen idas
cabezas;
mano
sa men osa
y
esquelé ica
que,
po
un
momen o,
se
a e ió
a
abandona
el
homb o
del
niño
pa a
mos a nos
el
é ice
ideal
de
las
dos
líneas
di e gen es
que
componen
el
g upo.
A
es as
no as
ca ac e ís icas
y
magní icamen e
coo dinadas,
ha
que
ido
el
a is a
añadi
un
nue o
alo ,
de
sen ido
p o undamen e
de
co a i o.
Po
ez
p ime a,
en
una
ob a
de
un
a is a
cas ellano
uel e
a
b o
a
una
polic omía
sob ia
y
disc e a,
sob e
un
ondo
de
b illos
me
álicos:
Esg a iado
y
es o ado
en
los
paños,
con o me
a
la
ieja
usanza
po
lo
que
se
e ie e
a
écnica,
pe o
con
un
nue o
ma iz
que
log o
da
mayo
alo
al
modelado
igo oso
de
los
pa es
esenciales,
donde,
a
su
ez,
an
sólo
se
que ía
ma a
la
c udezc
del
ono;
ío
de
la
made
a,
po 'un
pa inado
más
sob io
y
más
disc e o
Es a
es
la
úl ima
ob o
del
escul o
T epó e,
que
deseamos
alcance
el
gala dón
que
me ece.
C.
de
M.
i
¿'á
■
LaíM.
l.—La
Mise ia