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Crispín Trapote

Mergelina y Luna, Cayetano de

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ARTE ACTUAL CRISPIN TRAPOTE El Semina io inició ha iempo es udios sob e a e ac ual, an o guiado po el noble a án de da a conoce nues os alo es en o mación o en ías de desa ollo, como pa a exal a aqueHos o os que llega on a plena madu ez. Los p ime os, pueden se i de es ímulo; los segundos, de ejemplo i o a segui . Con ello, a su ez, pe sigúese o a inalidad impo an e: la de c ea ambien e. Es indudable que a a esamos un pe íodo de a onía a ís ica, de ma asmo, de indi e epcia. Cuando es o se p oduce en ie as sa u adas de adición, el enómeno asomb a. Y cabe p egun a nos, si se ex in guió pa a siemp e la ieja sole a; si degene ó o es umó, pa a siemp e ambién, el ge men mis e ioso del genio a ís ico cas ellano, o si una le al indi e encia, nacida de una única a ención po p oblemas pu a men e ma e iales, hace esbala , sob e nues a encallecida sensibilidad, odo alo que se inicia, y que al inicia se ue a de ambien e p opicio] se malog a, se malgas a y pie de. Acep a lo p ime o, se ía an o como econoce nues a al a de alo i al pa a lo más noble y más al o; se ía an o como a i ma el absu do de un agos amien o o al; se ía c ee nos algo más que mue os y como incapaces de que, de nues o p opio cadá e social / a expensas de su ine e subs ancia, pueda, en la misma ie a, e e namen e ecunda", b o a un nue o osal espléndido; se ía an o, como eco noce es úpidamen e (po que oda ía, a pesa de es e palpi a nega i o, nos sen imos a noso os mismos), que la aza eneció. Y como es o no pudo se , ni es, ni se á nunca, hemos de pensa que an sólo nues a mezquina indi e encia, nues a al a de a ención a es os p oblemas su ilmen e espi i uales, nues o encogimien o absu do de homb os an e la p oducción a ís ica; nues a ceguedad, nues a al a de sensibilidad (no po ca encia, sino po a o ia); nues o palpa de ien e, más que auscul a de pecho o apoya de sienes, son las causas de es e sen sible mal. ■ .í l« " — 212 — Vi il y ené gicamen e hemos de eacciona con a es e dono de nues os días. La adición cas ellano, en odos sus múl iples y esplen didos alo es, ni se ha ago ado, ni an siquie a se ha empob ecido. La c eemos an pujan e en el ancho campo de a e, como cuan o núes os a is as del XVI hadan sona el chasca de sus gubias sob e - de o, y llenaban los e ablos de luces y colo es, o musi aban los caden das de sus es o as o he ían las cue das de sus ¡Manes de los Slloes, Be ugue es y Bece as; de Toledos y He e as, de los No o e es, Juanes y Va g , ^ óbal de Mo ales, Tomás Luis de Vi o ia, F ancisco ° _ ■ ■ Pe o no es posible i i on sólo de ecue dos, siquie a ellos sean an espléndidos y excelen es. Ses ea sob e las 9'°"°' ^ble in^o "'pod á e e dece las, si acaso en la ocasión del üidad; pe o no da nos una ela i a y bien mezquina, si se mi a, anq , - es bas an e. Tenso el espí i u, hemos de es a a izo es ° se inicie pa a alen a lo con nues o p opio en usiasmo, p se inicie, puiu u ^ ^ ^ . • n ^i ^^n e o se en alguno, ni con nues o p opio a ec o. Y es o, ni po ellos, ^^^"^b ido es y olen a- po la pe ulan e posible anaglo ia de c ee nos do es de una exp esión i a que se nos e ela en el w po que, así (si ella cua|a y de espe anza se ans o m oemos honda y pe du able labo de Pa ia. , c csiiiub / • • • ,.« nmodo e en esa m- Que el espí i u pe manece i o, siquie a se aniu consciencio p opia de ios pe íodos mezquinos, es eo i o o epeo y mopeí lea . inoepobie. Lo p .ebo d. eilo Id ¡e^^/ lo ob Do azones de ca encia de ambien e (sin ambien e c. a ís ica o no su ge o se malog a), pudo pe de se lo TuLo 'lo" sibilidad de b o es lozanos, y llenos de lo escu a ^ espí i us inquie os y a izo es del po eni , con ho p inexpl cable pa a ellos mismos, y has a al ez, con una inconscie pcio ex ^ha com'^ incapaces de p oduci po sí "^í'u Ía^ueTasM alo ajeno que exal a po al a és e (a onía de lo l se e ugia on en un sen ido cn ids o e in es igado de lo iep que no se podía exal a y alo a lo nue o, espí i us dehcados y llenos de la conciencia de un po eni obscu o, y apesadumb ados de la mez quindad del p esen e, sob e sa is ace p opias ansias, c eye on labo p o undamen e pa ió ica sublima el posado. Su ge la ingen e collada labo del in es igado y del c í ico de nues o a e ie|o, del que es igu a cumb e y magní ico, bojo la somb a de la iejo o e de San a Ma ía de la An igua y las ondas de la Magdalena, y de las Mo e as, Ma í Monsó. En él que emos conc e a odo el momen o cn icis a. — 213 — Segui es e sende o, illado ya po es os caminan es segu os y epo sados, no es labo ni al a de in e és, ni escasa en so p esas, ni ago ado en sus posibilidades p óc icas, pe o, como an es sé apun aba, no es posible i i an sólo de un econocimien o hacia el genio que ué, ni sa is ace plenamen e nues as ansias de ida, con un cul o e e en e a esos ene os iejos de a e, no po iejos menos escos y c is alinos. Sob e es o, hemos de soba impulsa (y sob e sabe , que e , con deci dida olun ad de hace ), cuan os alo es se apun en o dibujen sob e nues o amplio ho izon e cas ellano, incluso sin p eocupa nos demasia do de que, aquello que c eemos, lumina posible, llegue a aduci se en lucecilla de lucié naga. Fi mes en -nues o a án, log a emos llega a descub i a nues o genio, y si no lo hallamos, po lo menos, end emos la honda sa is acción de habe le p epa ado, con la c eación de un am bien e p opicio, el clima ácil pa a que su p opio alo c is alice y desa olle. Po odo es o, el Semina io, en la medida de sus ue zas, que son muchas, po que es mucho su anhelo y su a án de una ida más po en e y más uc í e a, no quie e conc e a se a sus in es igaciones sob e lo iejo. Quie e ombién, a compás de la di ección que le ma ca la Uni e sidad, como ec o a única de odo mo imien o cul u al allisole ano, ae a es as páginas la no icia de que unas posibles luces se encienden en nues o ho izon e. Y es hoy, la i gu a de C ispín T apo e. C ispín T apo e: En las ho as de descanso, la mano que empuñó ■noblemen e la sie a y la ga lopa, coge la gubia. Las ideas se agolpan dispa es y has a con adic o ias, al in en a conc e a se en una exp e sión eal, sob e el leño que espe a se he ido. Bulle en el ce eb o el ema, y en la ges ación labo iosa, el a is a, al ez en la p opia inconsciencia de la c eación, que a a cuaja golpe as golpe, onc e a la o ma exp esi a, sen ida, honda y calladamen e en su in e io . "La Mise ia" (lám. I) y "Vida in e io " (lám. II), adquie en ealidad plás ica en el aboce ado sen imien o di ícil de aduci , y con una simplicidad de écnica, que da a lo ob a el alo de lo inacabado, y que po ende b inda la posibilidad de que el espec ado comple e a su an ojo, queda . la silue a, an henchida de pensamien o, que uno ácil men e susci able si uación espi i ual, consigue la ansiada adecuación en e lo ob o y quien obse a. Y he aquí, en plano de ealidad, i jada la exp esión sen ida de una idea. Ha de hace se eal, y o ma angible — 214 — y palpable; és o, en olas de su p opio alo espi i ualis a, se esquema iza, quie e es uma se y los mismos golpes de la he amien a, en un sen ido de e icalidad, se imp ecisan. Sin emba go, la ob a así conse guida, no se aduce pa a el espec ado en un in e ogan e. La acomo dación en e ella y el obse ado se conc e a en una ealidad, y en "La Mise ia", cabe sen i la conciencia de un dolo que ha c eado na u aleza de modo an p o undo, que hay en el os o un algo de impa sibilidad, y en los homb os que se alzan, un mucho del encogimien o del a ezado a con inuo a su i . En "Vida in e io ", me amen e la silue a acusa odo el alo de la ideo. El sayal y la cogulla se imp ecisan. Bajo las elas, apenas^ se dibu jan las o mas; an sólo la cabeza pa ece i i en el aba imien o de un hondo p oblema. Ni hay o ma ex e io , ni se adi inan in e io men e, y sin emba go, la misma adecuación en e la ob a y el espec ado se hace e iden e. He aquí una p ime a ace a del a e i ubean e de T apo e. El a is a, a juzga po el conjun o de sus p oducciones, posee en cie o modo dudas en la elección de un camino^ Tal ez, no haya sabido encon a se a sí mismo. Espí i u abie o a oda ansia, y en el c í ico pe íodo de alcanza su o mación de inida, su e el ai én de las co ien es que le llegan, sin impo a le lo exó ico, ni lo dis anciado de la ieja sole a. Ese elie e (lóm. III), espléndidamen e deco a i o, un si es no es in luenciado de las ya onchadas modas seudo-o ien ales, señala'es e a dn y es a inquie ud, la que se hace pa en e, en sal o diagonal, en un elie e "Cabeza de la Vi gen" (lóm. IV), no sé si a ancado del nicho de una sille ía del XVI, o si ecogido de algún pas iche expues o en escapa a e; con esabios i alianizan es, no exen o de a isbos no eños, inacabado a p opio in en o, y Meno de con encionalismos, pe o de odos modos, sen ido, espi i ual, imp egnado de unción eligiosa, posi blemen e acusada po de e minan es no de inidos en la conciencia del a is a. An e Ella, se puede eza . Es e alo de eligiosidad, in e esa se apun ado a nues o p opósi o. La ince idumb e en el ealiza , como conciencia de una pe enne inquie ud, no se conc e a an sólo en es os aspec os que lige amen e analizamos en e a las ob as. , . - i - Al aza , en e es a ya copiosa p oducción, elegimos o o ejemplo, que nos señala una nue a ace a, del a e acilan e de T apo e. He aquí un bus o (lóm. V), un e a o, ue emen e na u alis a, de cu io sa simplicidad; ené gico y has a du o en el modelado, e imp egnado. — 215 — como no o más sensible e in e esan e, de un sen ido clasicis a, inédi o has a es os momen os en la ya amplia labo de T apo e. Y es a no a clasicis a, y es e ealismo con a isbos insospechados de alo a cai zan e, y esa misma du eza de un modelado, no sabemos si igo oso o sin acaba , no enmasca an ni en u bian ni soslayan la exp esión de una ida in e na, p o unda, que a lo a pujan e y desbo dada as las líneas ené gicas de un men ón ue e y p onunciado, de unos labios sensuales y ap e ados, de unos ojos casi exo álmicos, magní ica a qui ec u a que se o ien a sob e un ancho y musculoso cuello de a le a,-como en no impo a qué bus o omano del siglo II. Cabe aho a, pa a asegu a se de es e simpá ico i ubeo del a is a, o de es a su di ícil acilidad en eco e sende os a iados, ol e a eco da , ¡un o a es e bus o, el g upo idealis a a o men ado "La Mise ia" o la igu i a inquie an e "Vida in e io ". Encon amos dos di eccio nes al pa ece opues as, dos aspec os o ma ices di e en es en su p o ducción, ambos log ados en medio de un ecóndi o sen ido acilan e. Pe o c eemos que T apo e ha sabido encon a se a sí mismo p ego nándolo ob as suyas, más ecien es, donde el sen ido ealis a, a ul an za española, se ac edi a; donde la gubia a ina su co e, el modelado se p ecisa, y donde incluso, po a a o una, se mi ó con ca iño a ie jos aspec os adicionales, casi ol idados, sin cae en el plagio ni apun a al pas iche. Un es udio "Cabeza de ieja" (lám. VI), inicia cla amen e es a o a endencia, a nues o juicio, más p ecisa y acabada, más en camino de alcanza ob as plenamen e log adas en un u u o muy p óximo. En su "Cabeza de ieja" asomb a el i uosismo de la alla,, y ma a illa has a dónde se puede llega en ala de de modelado. No pa ece sino que la gubia se ans o mó en palillo y el leño en ba o. An e es a e dade a explosión de ealismo sano, puede a i ma se, que en el amplio ho i zon e de nues a -Cas illa, allá oda ía en una lejanía, alguien ha encen dido una luz. La pa ame a se hace inacabable y los sende os ienen ab ojos, pe o los pasos del caminan e son i mes y bien asen ados. Es a luz lejana puede se en b e e i o y magní ico lumina . IDios lo quie a! La ieja, po su boca desden ada y sumida nos lo dice, y ella es sabia en iejos consejos, que no en balde, si los años la ape gamina- on, am bién la llena on de expe iencia y sabe . P ueba de es a consolado a ealidad nos la o ece T apo e con su úl imo ob a "La Ciega de Isca " (lám. VII), expues a ecien emen e en el Salón de San a C uz, y hoy en la Exposición Nacional en espe a de un allo, que deseamos muy de e as sea en u oso. — 216 — "La Ciega de Isca " es, has a es e momen o, la ob a más acabado y de inido del ¡o en escul o . En ella, po sue e, se da conjun amen e con una p o -unda exp esión ealis a, magní icamen e cap ada sob e una ealidad obse ada y casi i ida, un especial sen ido de idealiza ción acen uada y nobilísima. Alma de a is a, supo ecoge en e el con uso amon onamien o de, ealidades is es, que el i i dia io nos mues a, es e ejemplo que magní icamen e sacude nues o co azón en espole azo de conmise ación p o unda. Nada nos impo a, si "La Ciega de Isca " i e su ida de ho ible obscu idad, o no. Lo menos impo an e, es que ansi e po las calles de Isca , o po las de T aspinedo o Villanubla; pe o, sí es impo an e que en es a sen ida ob a se haya log ado plasma odo un p o undo y magní ico alo , y que es e mila g o e dade o y espléndido, esuma una p o unda agedia, dia ia, con inua, i ísima, y que se haya conc e ado al modo y a lo mane a ne a y cas izamen e española. "El bobo de Co ia" se á siemp e la con c eción de una agedia humana, (no menos agedia po más pa icu la izada), anscu idos ein e siglos. "El bobo de Co ia" se á siemp e an ac ual, como pudo se lo en la p ime a mi ad del XVII. Los niños ha aposos y hamb ien os de Mu illo, que con ansia mue den la u a, son los niños hamb ien os y ha aposos de odo ins an e. "La Ciega de Isca ", es y se á la ciega e e na, de es a an ela i a e e nidad humana. A juzga po es a ob a, T apo e pudo o anza en su o mación de modo so p enden e. De aquí nues a p o unda espe anzo. T apo e es, en cuan o a es a su o mación, lo que pudié amos llama un au odidac o. A él mismo se lo debe odo. An es dijimos que en los ins an es en que pudo abandona el o món empuñó la gubia. Tan sólo la isión de nues o Museo, pudo ma ca le una posible sendo, que él, po su p opio es ue zo, supo desb oza . Sin menoscabo de su p o pia pe sonalidad incon undible (a pesa de que empieza a delinea se), cab ía supone le in luenciado po Juní. Lo i il y acen uado del mode lado, lo ené gico de la exp esión, la écnica amplia. , . odo pa ece lle a nos a un ácil pa alelo. Pe o es as pa icula idades no suponen, ni con mucho, un labo a al dic ado del iejo maes o. T apo e,-homb e de su iempo, pa ece i umpe en la ida, me ced a su p opio sen ido y a expensas de su p opio sen imien o de a is a. No es, en modo algu no, una posible éplica de lo iejo excelen e, a monizada al sen i ac ual; es algo más, y algo más concluyan e y cla o. Aquella acomodación en e la ob a y el espec ado , que ano ábamos al habla de "La Mise ia" y de "Vida in e io " sigue de modo i o y espléndido en "La Ciega de Isca ". Es a ácil iden i icación de sen imien o, nos habla de la ea- — 217 — lidad de un ín imo y ácil con ac o, sin necesidad de es ue zo alguno, y es a pe ec a adecuación en e espec ado y ob a, nos señala la exis encia de un ambien e único y, po ende, la de un ambién único sen ido de ac ualidad. Es a ob a de T apo e me ece se analizada. Apa e los alo es de écnica, en p ime luga , se mani ies a la iden idad de acción que el g upo señala, lo que no empece pa a que las dos i gu as, den o del plano único que señala la idea, se di e si iquen y pe sonalicen con alo independien e y p opio. La ieja a anza la es a y ele a las ó bi as obscu as en un anhelo de luz que on sólo en su in e io p o undo alcanza; busca, en un a án que nunca se á sa is echo, la sa is acción eal de ese mismo anhelo, y hay un ansia inacabada en la exp esión o al del os o anguloso y ma chi o. El laza illo, an sa u ado de luz como cansino en su papel obligado de auxilia , mi a hacia la ie a con odo el has ío p o undo de unas ho as y o as ho as obadas al juego, al albo ozo y a la cab iola in an il y aleg e. Dos líneas di e gen es; un ángulo cuyo é ice señala de modo pa icula la mano sa men osa de la ieja (ducha y sabedo a de mis e ios del ac o), que po un cap icho del a is a, señala al p opio iempo el co azón. Dos mundos dis in os que con e gen en un mismo pun o; una iden idad de acción pe ec a, compues a de dos alo es con apues os y espi i ual- men e disociados. A nues o modo de e , un éxi o o undo del a is a. Po lo que a añe al modo de ealiza , a la écnica p opiamen e dicha, el a is a ha sabido con a a in uición alo a su ob o, do ándola de aquellas ca ac e ís icas conducen es a un éxi o e iden e en cuan o d su plena acep ación po el espec ado . Insis imos en es e in e esan e aspec o que señala la posibilidad de una acomodación en e el a is a y su público, a a és de la ob a, po que c eemos que la p oducción a ís ica en cualquie a de sus mani es aciones, si no llega a consegui despe a un in e és, malog a su i nalidad esencial, consis en e en comunica una emoción, en hace copa ícipes a odos, del p opio ✓alo del sen imien o que el a is a c ea, en la ges ación labo iosa de su ob a. Sin es e p o undo sen ido comunican e, el a e no end ía alo social. El a is a ha de busca , po consiguien e, sob e una ácil compe ne ación de su idea, e es i su ob a de aquellos alo es que sob e coope a a ella, acili an la labo de di usión del sen imien o, que la enca na. Es o lo consigue T apo e en "La Ciega de Isca " de modo ácil y sin necesidad de ebuscas complicadas. Uno sob iedad de líneas (posiblemen e demasiado acusada, en la o alidad del g upo), no sólo — 218 — en cuan o a la composición, sinó Incluso en cuan o a sus de alles, hace que la a ención se e leje sob e es pun os an sólo de la ob a, los es pun os undamen ales y p ecisos; las cabezas de la ieja y del niño y la mano huesuda de la ieja. Todo lo demás, se hace acceso io, y así, el pañuelo que cub e la cabeza de la ieja, ace ado a g andes planos, sen ido con un acie o ca ac e ís ico, con as a en su simplicidad apa en e con el modelado complicado y lleno de cla oscu o del os o; lo cabeza del laza illo se alza sob e un o so simplicísimo (que ecue da ob as del más pu o enacimien o i aliano), y se des aca sob e el ondo sob io del pecho plano de la ieja. Sólo la mano, como un g i o ue e, que con as a más po su alo acceso io, llama nues a a ención, (no sé si sob adamen e), al pa de las sen idas cabezas; mano sa men osa y esquelé ica que, po un momen o, se a e ió a abandona el homb o del niño pa a mos a nos el é ice ideal de las dos líneas di e gen es que componen el g upo. A es as no as ca ac e ís icas y magní icamen e coo dinadas, ha que ido el a is a añadi un nue o alo , de sen ido p o undamen e de co a i o. Po ez p ime a, en una ob a de un a is a cas ellano uel e a b o a una polic omía sob ia y disc e a, sob e un ondo de b illos me álicos: Esg a iado y es o ado en los paños, con o me a la ieja usanza po lo que se e ie e a écnica, pe o con un nue o ma iz que log o da mayo alo al modelado igo oso de los pa es esenciales, donde, a su ez, an sólo se que ía ma a la c udezc del ono; ío de la made a, po 'un pa inado más sob io y más disc e o Es a es la úl ima ob o del escul o T epó e, que deseamos alcance el gala dón que me ece. C. de M. i ¿'á ■ LaíM. l.—La Mise ia