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Arte contemporáneo: Marceliano Santa María

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Arte contemporáneo: Marceliano Santa María

Author: Santos, Rafael
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1933
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/50173/3/articulo_2720243.pdf
ARTE
CONTEMPORÁNEO
MARCELIANO
SANTA
MARÍA
En
el
caballe e,
un
lienzo;
en
el
suelo,
una
caja
de
pin u as;
con
la
pa e a
en
una
mano
y
los
pinceles
en
o a
un
homb e
se
dispone
a
pin a .
Tend á
en
o no
a
si
la
llanu a
inmensa
ondulada
sua emen e,
la
eimiía
blanca
pe dida
casi
en
un
epliegue
del
e eno
o
la
e
ien e,
ama illa
de
soles
es i ales,
ma izada
con
la
anécdo a
de
un
á bol
lejano,
son isa
blanda
de
un
paisaje
á ido.
Viendo
a
es e
hom
b e
que
i á
amon onando
colo es
y
ma ices
de
colo es
sob e
el
lienzo,
cab ía
hace se
di e sas
p egun as,
que
de
lo
más
gene al
a
lo
pa i
cula
pod ían
i se
o mulando
así:
¿Po
que
pin a
es e
homb e?;
¿po
qué
pin a,
además,
un
paisaje?;
¿po
qué
pin a
es e
paisaje
y
no
o o?,
y
po
úl imo,
¿po
qué
lo
pin a
de
es a
mane a
y
no
de
o a?
La
con es ación
a
es as
p egun as
ae
consigo
una
explicación
del
hecho
a ís ico
y
de
ios
acciden es
que
pueden
ca ac e iza lo.
Se
comp ende á
ácilmen e
el
po qué
de
la
p ime a
p egun a:
no
odos
eaccionamos
de
la
misma
mane a
al
con empla
un
obje o;
de
aquí
que
pa ece
eque i
una
explicación
la
ac i ud
del
que
an e
él,
como
el
pe sonaje
desc i o
al
comenza
es as
líneas,
se
dispone
a
enma ca ,
a
o ganiza
plás icamen e
su
isión.
Lo
que
pa a
el
homb e
ajeno
al
a e
empieza
y
e mina
en
pu a
con emplación,
pa a
el
a is a
empieza
en
una
ap ehensión
de
de e minados
alo es
plás icos
y
e mina
en
una
o ques ación
den o
de
algo
que
exis e
en e
él
y
obje o:
el
cuad o.
En
el
a is a
la
con emplación
de
un
obje o
-que
caiga,
cla o
es á,
den o
de
su
a e—
p oduce
un
enómeno
ca acíe-
lísíico,
enómeno
que
hace
no
le
bas e
esa
con emplación
y
le
lle a
a
i adia la
ue a
de
sí
en
el
lienzo.
Aho a
bien
—y
he
aquí
ya
la
segunda
p egun a—,
la
es imación
poi
pa e
del
a is a
de
la
i'eaüdad
ci cundan e
ha á
que
és e
encuen e
más
amoldable
a
la
ealización
de
sus
c edos
a ís icos
de e minada
se ie
de
obje os
de
esa
ealidad
y
con
a eglo
a
la
cual
su gi á
el
paisajis a,
el
pin o
de
e a os
o
de
bodegones,
e c.
No
es,
cla o
es á,
que
el
pin a
paisajes
excluya
hace
e a os,
o
bodegones,
o
62
ARTE
CONTEMPORÁNEO
cuad os
de
hisío ia
más
o
menos
liíe a ios;
ahí
es á
el
caso
de
San a
Ma ía,
a
quien
an
di igidas
es as
líneas,
que
con
igual
acie o
ha
cul i ado
oda
clase
de
géne os
pic ó icos;
lo
que
se
quie e
exp esa
con
lo
dicho
an e io men e
es
que
las
exigencias
del
pin o :
luz,
colo ,
dibujo,
e c.,
se
hallan
sa is echas
mejo
en
un
ozo
de
esa
ealidad
que
no
en
o o
cualquie a;
sa is acción
que
da á
mayo
acilidad
a
sus
ob as
a
los
ojos
del
espec ado .
No
ue on
los
pin o es
imp esio
nis as
únicamen e
pin o es
de
paisajes;
hay
en e
sus
ob as
e a os,
bodegones,
e c.;
sin
emba go,
ap eciamos
en
ellos
más
que
nada
sus
paisajes
cuan o
que
sus
eo ías
colo is as
hallan
en
és os
la
más
cla a
aplicación.
Mas,
exis e
en
el
pin o
o o
elemen o
in luyen e,
elemen o
que
pod ía
juzga se
ex apic ó ico
al
ez,
pe o
que
no
po
ello
deja á
de
se
menos
decisi o
en
su
ob a;
es
és e
su
a inidad
sen imen al
con
un
luga
de e minado,
a inidad
que
al
pa
que
pone
más
emoción
a
los
cuad os
donde
algo
de
aquél
se
ep oduzca
da á
la
pau a
pa a
com
p ende
en
cie o
modo
el
espí i u
del
pin o .
¿Po
qué
—y
he
aquí
ya
la
úl ima
de
las
p egun as
que
nos
hici
mos
al
empeza —
es e
homb e
pin a
de
es a
mane a
y
no
de
o a
es e
paisaje
de e minado?
Pa a
a ende
a
es a
p egun a
hab á
que
ene
en
cuen a:
la
o mación
del
pin o ,
las
co ien es
a ís icas
en
boga
en
su
época
o
en
la
de
su
o mación,
y
lo
peculia
de
su
es ilo
que
no
puede
ene
o a
explicación
que
un
ca ac e ís ico
modo
de
sen i
el
colo ,
la
luz,
la
composición,
la
ob a
de
a e
en
gene al
si
es
a e
lo
que
p e ende
hace .
Es a
se ie
de
p egun as
nos
ha
suge ido
ese
homb e
dispues o
a
ence a
en
el
educido
ma co
de
su
ela
un
ozo
del
paisaje
abie o
a
su
al ededo .
Pe o
muy
bien
pudie a
se
que
pe enecie a
a
Cas illa
ese
paisaje
y
que
ese
pin o
ue a
Ma celiano
San a
Ma ía,
hú gales
y
homb e
de
expei
iencia
ya
en
la
ida
y
en
el
a e.
Den o
del
cuad o
de
esas
p egun as
e e idas
aho a
al
pin o
de
Bu gos
pod á
queda
explicada
su
ac i ud
como
pin o
en e
a
la
ealidad
y
en
pa e
anali
zada
su
p oducción
a ís ica.
•*
* *
Ma celiano
San a
Ma ía
nace
en
Bu gos
el
18
de
junio
de
1866;
quedan,
pues,
sus
ein icua o
anos
p ime os,
en
los
que
su
ocación
pic ó ica
y
su
sen i
es é ico
debió
de e mina se,
den o
del
siglo
xix,
y
del
siglo
xix
de
los
úl imos
lus os
en
los
que
i'eina
un
gene al
deso den
en
cuan o
a
eo ías
y
a
c edos
pic ó icos
se
e ie e.
Es a
su
MARCELIANO
SANTA
MARÍA
63
apa ición
en
época
an
desdichada
pa a
la
pin u a
española
es
al
ez
lo
que
más
ha
con ibuido
a
que
no
haya
sido
en e
noso os
an
alabada
como
me ece
su
ob a.
C í icos
y
a is as
de
espí i u
más
o
menos
ju enil,
más
o
menos
since o,
lle ados
po
un
laudable
deseo
de
eno ación
es é ica,
a eme ie on
eii
los
años
de
posí-gue a
con
a
oda
la
pin u a
inmedia amen e
an e io .
Bien
es
e dad
que
aquélla
había
ido
degene ando
hacia
im
academismo
sinónimo
de
insince i
dad
y
de
ío
aca onamien o,
pe o
es a
degene ación,
no
po
se
la
co ien e
gene al,
debió
ae
la
negación
de
oda
pe sonalidad
a ís
ica
enma cada
en
esos
años.
V
es o
es
lo
que
le
sucedió
a
San a
Ma ía,
íc ima
del
ambien e
des a o able
que
se
había
c eado
en
o no
a
la
pin u a
en e
la
que
se
desa olló
su
espí i u.
Ca eciendo
de
un
conocimien o
p eciso
de
la
biog a ía
de
Ma ce-
liano
San a
Ma ía,
me
emi o
a
algunas
no as
omadas
de
un
a ículo
de
E.
Es é ez-O ega:
«Pe enece
—-dice
és e—
a
una
amilia
de
a is as
pla e os,
epujado es,
g abado es
y
cincelado es
que
enían
su
p eciado
alle
jun o
a
la
pé ea
ma a illa
que
es
la
ca ed al
de
Bu gos.
Allí,
en
el
alle
de
sus
mayo es,
se
inició
pa a
el
a e
San a
Ma ía,
y
allí
ap endió
a
diseña
candelab os,
a iles,
cus odias,
cálices,
simul aneando
con
los
esludios
del
Bachille a o
y
con
los
que
ecibía
en
la
Academia
P o incial
del
Consulado
de
Bu gos».
F u o
de
es e
ambien e
son
sus
cuad os
p ime os
de
asun os
eli
giosos,
ob as
«que
dejaban
columb a
—sigue
diciendo
Es é ez-
O ega—
las
que
más
a de
había
de
acome e
epe idas
eces
de
pu o
a e
c is iano
con
an a
de oción
como
en usiasmo:
unas
monjas
encendiendo
una
lámpa a
en
la
g is
penumb a
de
una
iglesia
humilde
y
la
silue a
de
la
Ca uja
de
Mi a lo es,
a
la
ho a
de
a a decido,
de
un
día
melancólico
y
ío
de
in ie no».
P o egido
po
un
ío
suyo,
canónigo
de
Bu gos,
empezó
sus
es udios.
«En onces
ino
a
Mad id,
y
aquí
asis ió
a
la
escuela
de
San
Fe nando
y
al
es udio
de
Manuel
Domínguez.
Fué
después
pensionado
a
Roma,
En
1890
p esen a
en
la
Nacional
un
cuad o
ambién
de
asun o
eligioso,
«Misa
Pon i ical»,
pa a
el
que
si ió
de
modelo
su
ío
e es ido
an e
el
al a
gó ico
de
la
iglesia
de
San
Nicolás,
de
Bu gos.
A
pa i
de
es e
momen o,
el
nomb e
de
San a
Ma ía
empieza
a
se
ecuen e
en
ce ámenes
y
exposiciones.
Su
a e
se
admi a
y
e oluciona
sin
p isas
ni
adicalis
mos.
En
1901
ob iene
P ime a
Medalla
y
en
1910
Medalla
de
Oio.
Después
de
és a,
la
más
al a
ecompensa,
a
ios
es
anos,
ing esa
en
la
Academia
de
Bellas
A es».
y
aho a,
ce ando
es e
pa én esis
biog á ico,
amos
a
ocupa nos
04
ARTE
CONTEMPORÁNEO
de
sus
paisajes;
no
nos
de end emos
más
que
en
es a
pa e
de
su
ob a
po que
es as
líneas
quie en
ene
una
jus i icación
en
su
ecien e
exposición
en
el
Salón
de
O oño,
oda
ella
de
paisajes
cas ellanos.
Con
muy
buen
acue do
la
Asociación
de
Pin o es
y
Escul o es
ha
dedicado
una
sala,
en
el
úl imo
Salón
de
O oño
inaugu ado
en
oc ub e
a
Ma celiano
San a
Ma ía.
En
ella
pueden
admi a se
has a
ein a
y
dos
cuad os
suyos
de
paisajes
cas ellanos;
el
nume o
ein a
V
es
ci a
de
las
ob as
expues as,
io
hace
ei
concedo
cuad o
«El
y
lies,
en.
^
p opo cionado
a
su
au o .
^^^ :;'b e :
esTudiTh^mos
de
ceñi nos
al
cuad o
de
p egun-
hí imos
al
empeza ,
enemos
que
desca a ,
desde
luego,
jas
que
¿po
qué
pin a
es e
homb e?,
no
la
pnmeia.
en
e
,
P
^^^au
los
mo i os
a
que
obedece
la
p e endemos
o a
co
pin u a
y
si
esos
mo i os
son
au én i-
de e minacion
de
aq
colocamos
es a
p egun a
al
se icio
de
eos
o
no,
y
cla o
/í
p-ans o ma se
en
es a
o a:
¿es
au én-
una
c i ica
de eimma
A is a?
La
a i mación
de
que
exis e
ica
la
ocación
pic ó ica
cuando
és e
ha
aspasado
ya
el
un
pin o
con
ocación
^
i
delidad
a
ella,
han
de
umb al
de
los
.
„,,pn a
V
sie e
anos
ha"
pin ado
San a
jus i ica lo.
A
io
la go
e
gl
o o
un
paisaje
y
quizá
al
Ma ía
sin
descanso:
un
oía
bande a
pa a
un
sindica o
de
siguien e
un
cuad o
de
^gi
p^ede
po
sí
sola
me ece
sea
dependien es
me can iles.
L»
bien,
o a
cosa
se á
cuando
al
desechada
oda
suspicacia.
paisaje
con
más
delec ación
que
p egun a nos
el
po qué
de
pin a
u
de
San a
Ma ía
algo
o a
cosa
a emos
de
encon ai
noso os
encon amos
de
que
nos
pe mi a
ca acíe izai
a,
y
en e a
del
pin o
ca ^x e is ico
en
eslos
paisajes
y
noble
y
emplado
de
la
ealidad,
es
un
a aigado,
un
ue e
sen
i
^
^
aquellos
o os
de
Co o ,
Compá ense,
po
ejemplo,
es
os
p
paisajis as
anceses
u
con
los
de
Mane .
o
con
los
e
di e encias,
lo
peculia
de
holandeses
y
se
obse a a,
^
e
domina
una
en onación
los
paisajes
de
San a
Mana.
5i
¿g ^s
hay
siemp e
una
dulce
de
cla idades,
o mas
y^
^
y
ue es;
aunque
el
mo i o
ma a illosa
esplendidez
de
^el
i ulado
«Calleja
som-
del
cuad o
sea
con a io
a
e"'®'
^,3
de
casas
que
e mina
b ia»,
el
pin o
busca
el
,|í e
sob e
la
o a
una
an es
que
la
de
en en e
igo osa
que
en
los
días
a alancha
de
luz
cla a
y
po
'
.
jg
cas ellano.
Obsé ense
esos
de
eslío
pa ece
anoiiadai
*-l
P^'
'
'i'
MARCELIANO
SANTA
MARÍA
65
cuad os
que
se
i ulan
«P adoluengo»,
«Una
calle
de
Poza
de
la
Sal»,
«Ven o illo»,
«Vllla illa»,
e c.,
y
pod á
ap ecia se
lo
ca ac e ís ico
que
es
en
los
paisajes
de
San a
Ma ía
ese
seño ío
de
la
luz,
que
a
la
pa
que
demues a
una
écnica
ace ada,
da
una
exp esión
de
emocionan e
espi i ualidad
a
odos
sus
cuad os.
De
ellos
son,
a
nues
o
pa ece ,
de
singula
belleza
los
i ulados
«Es ío»,
«U ones»
y
«E mi a
de
Tobe a»;
los
cuad os
de
la ande as,
casi
los
únicos
donde
adquie en
un
in e és
p imo dial
las
i
gu as,
p oducen
ambién
una
ag adable
imp esión
nacida
al
ez
de
la
g an
acilidad
con
que
apa ece
esuel a
esa
alianza
del
paisaje
con
las
igu as
humanas.
Pe o
hay
o o
elemen o
ca ac e ís ico
en
es os
paisajes
del
pin o
bu galés,
elemen o
no
pic ó ico
p ecisamen e,
pe o
que
no
po
eso
hace
desme ece
la
ob a
ya
que
gana
en
espi i ualidad
po
ello
lo
que
pie de
en
exclusi ismo
écnico;
de
odos
es os
cuad os
de
San a
Ma ía
asciende
una
acend ada
signi icación
acial.
Cada
uno
de
es os
ozos
del
paisaje
cas ellano
adquie en,
a ados
po
San a
Ma ía,
p opo ciones
de
símboio,
pa ece
que
al
con empla los
cada
uno
de
ellos
a
hace
b o a
en
noso os
un
«Es o
es
Cas illa»
con
ca ac e es
de
de inición.
Po
eso
ha
dicho
el
P.
Lí bel,
en
E¡
Deba e,
de
es os
paisajes,
expues os
en
el
Salón
de
O oño,
«que
o man
como
un
pano ama
de
Cas illa,
en
el
sen ido
adical
de
la
palab a,
que
se án
pa a
muchos
una
e elación
de
Cas illa,
de
su- ida,
de
su
luz,
de
su
colo ,
de
la
g acia
de
sus
alles
ien es,
del
aspec o
a onil
de
sus
mon añas,
de
la
se enidad
de
su
a mós e a
Sob e
el
haz
de
la
os ada
llanu a».
Unas
líneas
después,
con inúa
diciendo
el
P.
U bel,
«El
a is a
log a
despe a
en
noso os
lo
mismo
que
él
ha
sen ido;
nos
hace
e
y
comp ende
a
Cas illa,
en
su
leyenda
y
en
su
his o ia,
en
su
ambien e
y
en
su
paisaje,
en
su
eposo
y
en
su
i
meza;
con
un
aspec o
g a e
y
noble,
con
el
ma iz
ca ac e ís ico
de
cada
zona,
con
el
ai e
y
el
agua
y
la
luz,
p opios
de
la
egión,
una
luz
que
no
iene
esa
ue za
cegado a
de
la
ie a
le an ina,
pe o
que
es
diá ana,
como
la
planicie
do ada,
y
sin
b umas,
cla a
como
la
oz
del
aldeano
que
la
cul i a».
No
sé,
en
es a
colección
de
paisajes,
qué
se á
más
digno
de
admi a ,
si
es e
ca ác e
espi i ual
que
de
ellos
se
desp ende
o
ese
o o,
écnico,
cons i uido
po
la
acilidad
con
que
apa ecen
esuel os
p oblemas
de
luz,
colo ido,
pe spec i a
exclusi amen e
pic ó icos.
Pe o
desde
luego
ellos
con ibuyen
a
hace
de
la
ob a
de
San a
Maiía
una
de
las
más
comple as
de
la
pin u a
española
con empo ánea.
Ra ael
San os.

■' H
■i
I
Lámina
h.—Ma celiano
Sauíamana.-«■Calleja
somb ía»-
Lámina
Ul.—Ma celiano
San ama ía.
—«La ande as»
/
Lámina
IV.—Ma celiano
San ama ía.
—
«Agos o».