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Arte contemporáneo: Marceliano Santa María

Santos, Rafael

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ARTE CONTEMPORÁNEO MARCELIANO SANTA MARÍA En el caballe e, un lienzo; en el suelo, una caja de pin u as; con la pa e a en una mano y los pinceles en o a un homb e se dispone a pin a . Tend á en o no a si la llanu a inmensa ondulada sua emen e, la eimiía blanca pe dida casi en un epliegue del e eno o la e ien e, ama illa de soles es i ales, ma izada con la anécdo a de un á bol lejano, son isa blanda de un paisaje á ido. Viendo a es e hom b e que i á amon onando colo es y ma ices de colo es sob e el lienzo, cab ía hace se di e sas p egun as, que de lo más gene al a lo pa i cula pod ían i se o mulando así: ¿Po que pin a es e homb e?; ¿po qué pin a, además, un paisaje?; ¿po qué pin a es e paisaje y no o o?, y po úl imo, ¿po qué lo pin a de es a mane a y no de o a? La con es ación a es as p egun as ae consigo una explicación del hecho a ís ico y de ios acciden es que pueden ca ac e iza lo. Se comp ende á ácilmen e el po qué de la p ime a p egun a: no odos eaccionamos de la misma mane a al con empla un obje o; de aquí que pa ece eque i una explicación la ac i ud del que an e él, como el pe sonaje desc i o al comenza es as líneas, se dispone a enma ca , a o ganiza plás icamen e su isión. Lo que pa a el homb e ajeno al a e empieza y e mina en pu a con emplación, pa a el a is a empieza en una ap ehensión de de e minados alo es plás icos y e mina en una o ques ación den o de algo que exis e en e él y obje o: el cuad o. En el a is a la con emplación de un obje o -que caiga, cla o es á, den o de su a e— p oduce un enómeno ca acíe- lísíico, enómeno que hace no le bas e esa con emplación y le lle a a i adia la ue a de sí en el lienzo. Aho a bien —y he aquí ya la segunda p egun a—, la es imación poi pa e del a is a de la i'eaüdad ci cundan e ha á que és e encuen e más amoldable a la ealización de sus c edos a ís icos de e minada se ie de obje os de esa ealidad y con a eglo a la cual su gi á el paisajis a, el pin o de e a os o de bodegones, e c. No es, cla o es á, que el pin a paisajes excluya hace e a os, o bodegones, o 62 ARTE CONTEMPORÁNEO cuad os de hisío ia más o menos liíe a ios; ahí es á el caso de San a Ma ía, a quien an di igidas es as líneas, que con igual acie o ha cul i ado oda clase de géne os pic ó icos; lo que se quie e exp esa con lo dicho an e io men e es que las exigencias del pin o : luz, colo , dibujo, e c., se hallan sa is echas mejo en un ozo de esa ealidad que no en o o cualquie a; sa is acción que da á mayo acilidad a sus ob as a los ojos del espec ado . No ue on los pin o es imp esio nis as únicamen e pin o es de paisajes; hay en e sus ob as e a os, bodegones, e c.; sin emba go, ap eciamos en ellos más que nada sus paisajes cuan o que sus eo ías colo is as hallan en és os la más cla a aplicación. Mas, exis e en el pin o o o elemen o in luyen e, elemen o que pod ía juzga se ex apic ó ico al ez, pe o que no po ello deja á de se menos decisi o en su ob a; es és e su a inidad sen imen al con un luga de e minado, a inidad que al pa que pone más emoción a los cuad os donde algo de aquél se ep oduzca da á la pau a pa a com p ende en cie o modo el espí i u del pin o . ¿Po qué —y he aquí ya la úl ima de las p egun as que nos hici mos al empeza — es e homb e pin a de es a mane a y no de o a es e paisaje de e minado? Pa a a ende a es a p egun a hab á que ene en cuen a: la o mación del pin o , las co ien es a ís icas en boga en su época o en la de su o mación, y lo peculia de su es ilo que no puede ene o a explicación que un ca ac e ís ico modo de sen i el colo , la luz, la composición, la ob a de a e en gene al si es a e lo que p e ende hace . Es a se ie de p egun as nos ha suge ido ese homb e dispues o a ence a en el educido ma co de su ela un ozo del paisaje abie o a su al ededo . Pe o muy bien pudie a se que pe enecie a a Cas illa ese paisaje y que ese pin o ue a Ma celiano San a Ma ía, hú gales y homb e de expei iencia ya en la ida y en el a e. Den o del cuad o de esas p egun as e e idas aho a al pin o de Bu gos pod á queda explicada su ac i ud como pin o en e a la ealidad y en pa e anali zada su p oducción a ís ica. •* * * Ma celiano San a Ma ía nace en Bu gos el 18 de junio de 1866; quedan, pues, sus ein icua o anos p ime os, en los que su ocación pic ó ica y su sen i es é ico debió de e mina se, den o del siglo xix, y del siglo xix de los úl imos lus os en los que i'eina un gene al deso den en cuan o a eo ías y a c edos pic ó icos se e ie e. Es a su MARCELIANO SANTA MARÍA 63 apa ición en época an desdichada pa a la pin u a española es al ez lo que más ha con ibuido a que no haya sido en e noso os an alabada como me ece su ob a. C í icos y a is as de espí i u más o menos ju enil, más o menos since o, lle ados po un laudable deseo de eno ación es é ica, a eme ie on eii los años de posí-gue a con a oda la pin u a inmedia amen e an e io . Bien es e dad que aquélla había ido degene ando hacia im academismo sinónimo de insince i dad y de ío aca onamien o, pe o es a degene ación, no po se la co ien e gene al, debió ae la negación de oda pe sonalidad a ís ica enma cada en esos años. V es o es lo que le sucedió a San a Ma ía, íc ima del ambien e des a o able que se había c eado en o no a la pin u a en e la que se desa olló su espí i u. Ca eciendo de un conocimien o p eciso de la biog a ía de Ma ce- liano San a Ma ía, me emi o a algunas no as omadas de un a ículo de E. Es é ez-O ega: «Pe enece —-dice és e— a una amilia de a is as pla e os, epujado es, g abado es y cincelado es que enían su p eciado alle jun o a la pé ea ma a illa que es la ca ed al de Bu gos. Allí, en el alle de sus mayo es, se inició pa a el a e San a Ma ía, y allí ap endió a diseña candelab os, a iles, cus odias, cálices, simul aneando con los esludios del Bachille a o y con los que ecibía en la Academia P o incial del Consulado de Bu gos». F u o de es e ambien e son sus cuad os p ime os de asun os eli giosos, ob as «que dejaban columb a —sigue diciendo Es é ez- O ega— las que más a de había de acome e epe idas eces de pu o a e c is iano con an a de oción como en usiasmo: unas monjas encendiendo una lámpa a en la g is penumb a de una iglesia humilde y la silue a de la Ca uja de Mi a lo es, a la ho a de a a decido, de un día melancólico y ío de in ie no». P o egido po un ío suyo, canónigo de Bu gos, empezó sus es udios. «En onces ino a Mad id, y aquí asis ió a la escuela de San Fe nando y al es udio de Manuel Domínguez. Fué después pensionado a Roma, En 1890 p esen a en la Nacional un cuad o ambién de asun o eligioso, «Misa Pon i ical», pa a el que si ió de modelo su ío e es ido an e el al a gó ico de la iglesia de San Nicolás, de Bu gos. A pa i de es e momen o, el nomb e de San a Ma ía empieza a se ecuen e en ce ámenes y exposiciones. Su a e se admi a y e oluciona sin p isas ni adicalis mos. En 1901 ob iene P ime a Medalla y en 1910 Medalla de Oio. Después de és a, la más al a ecompensa, a ios es anos, ing esa en la Academia de Bellas A es». y aho a, ce ando es e pa én esis biog á ico, amos a ocupa nos 04 ARTE CONTEMPORÁNEO de sus paisajes; no nos de end emos más que en es a pa e de su ob a po que es as líneas quie en ene una jus i icación en su ecien e exposición en el Salón de O oño, oda ella de paisajes cas ellanos. Con muy buen acue do la Asociación de Pin o es y Escul o es ha dedicado una sala, en el úl imo Salón de O oño inaugu ado en oc ub e a Ma celiano San a Ma ía. En ella pueden admi a se has a ein a y dos cuad os suyos de paisajes cas ellanos; el nume o ein a V es ci a de las ob as expues as, io hace ei concedo cuad o «El y lies, en. ^ p opo cionado a su au o . ^^^ :;'b e : esTudiTh^mos de ceñi nos al cuad o de p egun- hí imos al empeza , enemos que desca a , desde luego, jas que ¿po qué pin a es e homb e?, no la pnmeia. en e , P ^^^au los mo i os a que obedece la p e endemos o a co pin u a y si esos mo i os son au én i- de e minacion de aq colocamos es a p egun a al se icio de eos o no, y cla o /í p-ans o ma se en es a o a: ¿es au én- una c i ica de eimma A is a? La a i mación de que exis e ica la ocación pic ó ica cuando és e ha aspasado ya el un pin o con ocación ^ i delidad a ella, han de umb al de los . „,,pn a V sie e anos ha" pin ado San a jus i ica lo. A io la go e gl o o un paisaje y quizá al Ma ía sin descanso: un oía bande a pa a un sindica o de siguien e un cuad o de ^gi p^ede po sí sola me ece sea dependien es me can iles. L» bien, o a cosa se á cuando al desechada oda suspicacia. paisaje con más delec ación que p egun a nos el po qué de pin a u de San a Ma ía algo o a cosa a emos de encon ai noso os encon amos de que nos pe mi a ca acíe izai a, y en e a del pin o ca ^x e is ico en eslos paisajes y noble y emplado de la ealidad, es un a aigado, un ue e sen i ^ ^ aquellos o os de Co o , Compá ense, po ejemplo, es os p paisajis as anceses u con los de Mane . o con los e di e encias, lo peculia de holandeses y se obse a a, ^ e domina una en onación los paisajes de San a Mana. 5i ¿g ^s hay siemp e una dulce de cla idades, o mas y^ ^ y ue es; aunque el mo i o ma a illosa esplendidez de ^el i ulado «Calleja som- del cuad o sea con a io a e"'®' ^,3 de casas que e mina b ia», el pin o busca el ,|í e sob e la o a una an es que la de en en e igo osa que en los días a alancha de luz cla a y po ' . jg cas ellano. Obsé ense esos de eslío pa ece anoiiadai *-l P^' ' 'i' MARCELIANO SANTA MARÍA 65 cuad os que se i ulan «P adoluengo», «Una calle de Poza de la Sal», «Ven o illo», «Vllla illa», e c., y pod á ap ecia se lo ca ac e ís ico que es en los paisajes de San a Ma ía ese seño ío de la luz, que a la pa que demues a una écnica ace ada, da una exp esión de emocionan e espi i ualidad a odos sus cuad os. De ellos son, a nues o pa ece , de singula belleza los i ulados «Es ío», «U ones» y «E mi a de Tobe a»; los cuad os de la ande as, casi los únicos donde adquie en un in e és p imo dial las i gu as, p oducen ambién una ag adable imp esión nacida al ez de la g an acilidad con que apa ece esuel a esa alianza del paisaje con las igu as humanas. Pe o hay o o elemen o ca ac e ís ico en es os paisajes del pin o bu galés, elemen o no pic ó ico p ecisamen e, pe o que no po eso hace desme ece la ob a ya que gana en espi i ualidad po ello lo que pie de en exclusi ismo écnico; de odos es os cuad os de San a Ma ía asciende una acend ada signi icación acial. Cada uno de es os ozos del paisaje cas ellano adquie en, a ados po San a Ma ía, p opo ciones de símboio, pa ece que al con empla los cada uno de ellos a hace b o a en noso os un «Es o es Cas illa» con ca ac e es de de inición. Po eso ha dicho el P. Lí bel, en E¡ Deba e, de es os paisajes, expues os en el Salón de O oño, «que o man como un pano ama de Cas illa, en el sen ido adical de la palab a, que se án pa a muchos una e elación de Cas illa, de su- ida, de su luz, de su colo , de la g acia de sus alles ien es, del aspec o a onil de sus mon añas, de la se enidad de su a mós e a Sob e el haz de la os ada llanu a». Unas líneas después, con inúa diciendo el P. U bel, «El a is a log a despe a en noso os lo mismo que él ha sen ido; nos hace e y comp ende a Cas illa, en su leyenda y en su his o ia, en su ambien e y en su paisaje, en su eposo y en su i meza; con un aspec o g a e y noble, con el ma iz ca ac e ís ico de cada zona, con el ai e y el agua y la luz, p opios de la egión, una luz que no iene esa ue za cegado a de la ie a le an ina, pe o que es diá ana, como la planicie do ada, y sin b umas, cla a como la oz del aldeano que la cul i a». No sé, en es a colección de paisajes, qué se á más digno de admi a , si es e ca ác e espi i ual que de ellos se desp ende o ese o o, écnico, cons i uido po la acilidad con que apa ecen esuel os p oblemas de luz, colo ido, pe spec i a exclusi amen e pic ó icos. Pe o desde luego ellos con ibuyen a hace de la ob a de San a Maiía una de las más comple as de la pin u a española con empo ánea. Ra ael San os. ■' H ■i I Lámina h.—Ma celiano Sauíamana.-«■Calleja somb ía»- Lámina Ul.—Ma celiano San ama ía. —«La ande as» / Lámina IV.—Ma celiano San ama ía. — «Agos o».