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DISCURSO
LEIDO EN LA
UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
EN LA SOLEMNE INAUGURACION
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GU~SO
llGADÉJYIIGO DE 1904:
A
1905
POR EL DOCTOR
DON EUSEBIO M.
CHAPADO (jARCÍA,
Ca ed á ico nume a io de la Facu1 .ad de De echo.
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VALLADOLID
Tipog a ía 9 Casa edi o ial Cues a
Macias Pica ea, núms.
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EN EL SOLEMNE ACTO DE L~ INAUGURACION
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cumplimien o de un debe eglamen a-
io y la obediencia á manda o de un
Supe io me han colocado en es a i-
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buna en la que esuenan los ecos de
sublimes pensamien os exp esados po
Doc o es de es e Claus o, Ca ed á icos
de ciencia econocida y maes os sa-
pien ísi nos de es a an igua Uni e sidad á la que debo
cuan o soy y pa a la que se án, du an e i a, mi g a-
i ud y mi ca iño. No po olun ad sino po obligación,
con cuyo cumplimien o me conside o muy hon ado, he
de di igi os la palab a en es e ac o solemne de la ape -
u a de un nue o cu so de es udios, al que dan cuan-
o hono á su impo ancia es debido, las Au o idades
locales de odos los ó denes, los deposi a ios del sabe ,
los que aspi an á se io, y el pueblo de Valladolid en-
usias a po el buen nomb e
y
p og- eso de su p eciada
Uni e sidad. Sin emba go, con hondo pesa no amos
ha>' la al a de e' dignísimos compañe os que se
G
sen a on en esos escaños y han allecido en el úl imo
año académico; los ca ed á icos de la Facul ad de Me-
dicina, D. Faus ino Ho cajo y D. Sil es e Can ala-
pied a y el de la de Ciencias D. Augus o González de
Lina es, que hon a on con sus lecciones las aulas de
es e Cen o de enseñanza. Dios hab á p emiado sus
mé i os y noso os les ibu amos el ecue do espe-
uoso que les es debido.
Todo en es e momen o es aquí g ande y majes uo-
so; an sólo es pequeño y de escaso alo , si alguno
iene, el que os habla, lleno de deseos de ag ada as,
pe o escaso de ecu sos pa a consegui lo. Sed con él
indulgen es, en g acia á es a con esión que os hace.
Bien quisie a o ece os hoy algo nue o en e las
mani es aciones cien í icas que pa en izan el c ecien e
p og eso del es udio
y
el g an pode de que Dios do a
al homb e abajado pa a descub i y aplica en bien
de la humanidad cuan os elemen os encie a la Na u-
aleza po Él c eada; pe o dedicado siemp e al es udio
del De echo y úl imamen e á la His o ia del desen ol-
imien o de és e, no me es dado el habla as, con se-
gu idad de acie o, del p og eso cien í ico en o as
ma e ias, y si de la de aquél lo p e endo he de ope-
za con bas an es di icul ades, po que, p eciso es con-
esa lo, de la ciencia del De echo se hacen hoy muy
pocas aplicaciones de econocido mé i o, y es cie a-
men e las imoso el e que, lejos de a anza en bien
de la sociedad po medio de nue as
y
ace adas leyes,
e ocedemos en la aplicación de impo an es p inci-
pios. Debemos de expone lo que c eemos, con an-
queza y dignidad; hoy se esc ibe mucho de De echo.
pe o se pe ecciona poco nues a legislación? po que
",-,
7
~
•
-
los ecos alhagado cs cle la iloso la c olucionn ia nn-
cesa que pasa on los Pi ineos y epe cu ie on en Es-
paña al inaliza el siglo XVIII, no se han ex inguido,
como ampoco las eo ías de la iloso ía alemana que
an os adep os aún conse an: unos
y
o as han des-
pe ado, en la úl ima cen u ia, ideas
y
aspi aciones que
cons i uyen is e he encia que hemos ecogido ycui-
dado con censu able esme o. Aún se inde cul o po
algunos á la diosa Razón, no al ando quienes ba en
palmas
á
las condenadas enseñanzas del ma e ialismo,
con desp ecio de las que nos da la his o ia: no que e-
mos econoce , ó no enemos la bas an e anqueza
pa a con esa públicamen e nues a decadencia en o-
dos los ó denes de ida ac i a de los undamen ales
p incipios sob e los que se asien a
y
puede ene exis-
encia no mal la sociedad; ab igamos la alsa c eencia
de que los pueblos son más g andes y pode osos,
cuan os más sec e os oban
á
la Na u aleza, cuan as
más aplicaciones hacen de las ue zas
y
elemen os í-
sicos á las necesidades ma e iales del indi iduo,
y
pa-
ece que desp eciamos, ó al menos no concedemos la
debida a ención á lo que alien a y o i ica, da eglada
ida
y
eng andece la dignidad del ciudadano, base se-
gu a de la del Es ado de que o ma pa e.
Talen os p i ilegiados, ideólogos de excepcional
imaginación
y
maes os enidos po de econocido
mé i o en las ciencias, abajan de con ínuo pa a ab i
nue os ho izon es en la gobe nación de los pueblos,
y
son en g ande núme o los que nos o ecen es udios
más ó menos ex ensos sob e los llamados p oblemas
sociológicos; pe o es las imoso el obse a que en nu-
chos de ellos se desp ecian. los undamen os esenciales
-.,j
del bien
I
se siguen caminos o uosos
é
insegu os, se
es ablecen conclusiones ilógicas
é
inacep ables, o igi-
nadas de la bi a del sen imien o é ico,
y
has a se llega
á con undi el concep o
y
el ca ác e de la ciencia.
Hay o a endencia en los ac uales iempos; la de p e-
sen a con no edad que cau i a ideas muy an iguas,
y
a ibui se la pa e nidad de aplicaciones cien í icas del
De echo á especiales condiciones del indi iduo en la
sociedad mode na. En odas las naciones se obse a
és o; en España es os ensible, con especialidad desde
el úl imo e cio del pasado siglo, época en la que, CO!1
apa iencias .de p og eso, hemos llegado á una cie a
degene ación que {. espe ables c í icos hace eme
Id.
p oximidad de luc uosos días; pe o así como cuando
en el indi iduo en e ma la ma e ia, la na u aleza o
e
ce
y
la ciencia médica u iliza debida
y
opo unamen e
un emedio al mal, cuando el espí i u, luz i a que ilu-
mina al homb e
y
eng andece
él
la sociedad, decae ó
se pe u ba, la ciencia del De echo puede con ibui
pode osamen e á saca le de su aba imien o
y
da b i-
llan ez á sus concepciones, sal ando así á la sociedad
de su pe u bación
y
de su uina.
He aquí, Excmo.
é
Ilmo. Seño , el ema que p e-
endo desen ol e en es e abajo que sin p e ensiones
os o ezco. La ciencia del De echo, po
SllS
elemen os
in o man es, su ca ác e de nnioe sali dad
y
su
ina-
lidad é ica, es impo an e ac o de la egene ación
social, siemp e que sus
p incipios
y eo ías engan
ec a aplicacián.
Séame pe mi ido) an es de ocupa me del desa oIlo
de es e ema, el hace ecue do de especiales
y
luc-
uosas si uaciones po que pasó España, du an e su
~
., WI
w
"9
-
ida nacional, y medios po los que se sob epuso á
ellas, dedicando después algunas palab as al es ado
ac ual de la sociedad en gene al, y especialmen e de
la que o mamos pa e, pues bien comp ende eis que
si p eocupa nos debe el es ado de la sociedad uni e -
sal y el de cada nación en pa icula , como los dolo es
p opios son los más sen idos, la si uación de nues a
que ida pa ia es la que más nos in e esa conoce y la
que eclama la con ibución de odas nues as ene gías
pa a que
su
ida sea de e ec i a no malidad y e dade-
o p og eso; hecho és o, a a é: 1.°, de ija la impo an-
cia y los elemen os in o man es de la ciencia del De e-
cho, su ca ác e de uni e salidad y su inalidad é ica;
2.°, del concep o de la sociedad y de los p incipiosó
leyes esenciales que ienden á su sos enimien o; 3.°, de
los abajos ilosó icos y ju ídicos que se ienen ha-
ciendo con el p opósi o de mejo a la si uación de las
naciones, y 4.
o,
de lo que la ciencia del De echo hizo y
puede hace á es e in.
--
*
lE-
*
El es ado p óspe o ó decaden e de un pueblo le
de e mina el de sus ins i uciones eligiosas y polí icas
y el de desen ol imien o lib e, mo al y ealmen e
p oduc i o de sus ap i udes indi iduales y colec i as.
El es udio his ó ico- ilosó ico de la cons i ución
ida de España, o ece una i eba ible p ueba de es a
a i mación, que con iene una e dad econocida po
cuan os pasen su is a y se de engan, aunque sea po
b e es ins an es,
á
in es iga las causas media as
éinmedia as de esos sucesos que en la ida social
10
señala on,
en el iempo, al e aciones con inuas, o ig-en
las unas, de e dade o p og eso,
y
causas, las o as,
de econocido a aso en la ida nacional.
No ab igo el p opósi o de habla hoy de polí ica gu-
be namen al, ni de de ende unas ú o as de las di e -
sas eo ías que o man el c edo ó ideales de las a ias
ag upaciones de pe sonas de mayo ó de meno alía,
de más ó menos pa io ismo que mili an en ese an ex-
enso campo en el que lo mismo puede da se idaáolo-
osas lo es que embalsaman el ambien e, que á plan-
as óxicas que ma an á quienes las aspi an; ni es es a
ibuna luga á p opósi o pa a a a de cues iones
polí icas, ni ocasión p opicia pa a censu a ó aplaudi
ac os de gobie no del ac ual momen o his ó ico. Una
b e e excu sión po iempos que pasa on bas a á nues-
o obje o.
La nacionalidad española nace ealmen e en el si-
glo V y se cons i uye con independencia y au onomía
en el siguien e, ocupando po comple o la península,
des uido ya el pode de Roma en el Occiden e yaba-
idos los sue os po el ey Leo igildo. Es p esa en los
p ime os años de las ambiciones de mando que man-
chande sang e los é iles campos que ega on an es
con la suya los omanos en la gue a ci il en e Cesa
y
los Po npeyos; pe o los esul ados ob enidos po la
Cons i ución de Nicomedia dada po Cons an ino en el
año 313
y
la condenación de los e o es de A io que
ulminó el Concilio de Nicea en el 325, die on po e-
sul ado
13.
consolidación de España bajo la sana doc i-
na de la Religión Ca ólica, única en el Es ado desde el
589 y más aún desde el 610 en que
ué
ele ado al
ono Gundema o, á cuyo g an acon ecimien o la
2
~
17
de 1868,
á
la que siguen o as al e aciones que puede
deci se o man la ca ac e ísca del siglo XIX, á la que
uno de nues os ac uales eminen es polí icos (1) a i-
buye) con sob ado undamen o, el es ado lamen able
en que nos hallamos en la ac ualidad po el desgas e
na u al que ales y an con inuados sucesos han p o-
ducido en las ene gías sociales) que se aduce en una
ma cada dep esión de las ue zas i as del Es ado.
Si sepa ando po un momen o la is a de la Nación
española) se ija en la sociedad uni e sal) halla emos
an e noso os un cuad o no menos desconsolado .
Cie as conquis as ealizadas po las ciencias en el
úl imo siglo) que bien u ilizadas eng andecen á quien
las ob iene) han despe ado, po no se Io, el ma e ia-
lismo más des uc o de los sanos p incipios de la mo-
al pu a del dogma ca ólico, con a los que) desg a-
ciadamen e, se ha abajado en más de una ocasión,
desa endiendo las enseñanzas his ó icas
y
no cuidán-
dose del po eni : la mayo pa e de las ob enciones
polí icas, llamadas glo iosas conquis as de los pueblos
mode nos) no lo son pa a quien con se eno juicio,
alejado de odo ideal egois a y a en o sólo
á
la e dad,
las examine en su génesis, en su ida ac i a ó de desen-
ol imien o y eil su endencia ac ual. Con g ande
acie o ha juzgado á las sociedades de hoy Luis Des-
cha nps en su ob a
P incipios de mo al social
publi-
cada en el año úl imo: « i imos, dice, en una de las
épocas más g andiosas que ha a a esado la humani-
dad. En el siglo que acaba de e mina hemos is o al
(1)
Excmo. S . D. An onio Mama en la sesión del Cong eso de Dipu ados
del día 9 de Junio úl imo.
lí)
homb e domina
á
la ma e ia, ealiza una se ie de
descub imien os ma a illosos, asen a sob e bases de-
inidas el mé odo cien í ico,
y
en odas las ciencias
ma cha de p on o con pasos de gigan e. Al mismo
iempo se han o o las an iguas o mas sociales,
y
si las
de hoy pueden se enidas po ansi o ias, déjannos
en e e el nacimien o de una cons i ución social que,
undamen ada en e óneas eo ías sob e el concep o
del Uni e so
y
de la ida ac i a de la humanidad, sea
o igina ia de la indi e encia
y
el escep icismo». De es o
son ya he aldos el poco espe o que se obse a
á
las
ins i uciones mo ales y polí icas, el au o i a io o gullo
de muchos, la indisciplina de los más, el desen eno de
las pasiones
y
la lucha cons an e del capi al con el
abajo. Tal degene ación en odos los ó denes de la
ida social iene que p oduci a ales consecuencias
que odos es amos obligados
á
e i a , abajando con
e
y
a en os sólo al bien gene al, sin sepa a nos, ni
po un momen o, de los p incipios gene ado es de és e,
y
con la enseñanza que los siglos pasados nos lega on
y
la que nos o ece la ciencia del De echo, aliosos
elemen os u ilizables pa a consegui el e dade o p o-
g eso del pueblo.
~
1
I')~~
F /[
h dio cien i
IlíJ
o ay es u
10
cien í co que no sea necesa-
;
j
['l
io p omo e en la sociedad. Todo cuan o
c 1
§
cons i uye medio de p og ese in e esa al
~
9:,J , homb e, po que su pe eccionamien o no
~ 9
es sólo un bien, sino un debe ; pe o no po
és o, que a i mamos y enemos po e dad,
®
dejamos de es ablece la necesa ia g ada-
ción en los conocimien os y posesión de las a es y de
las ciencias. Dada la desigualdad de las condiciones
sociales, que se o igina de la misma na u aleza y que
ninguno puede
á
o o impone , ni hace que desapa-
ezca, an e las ap i udes y an e las aspi aciones de
cada indi iduo, unos conocimien os son de necesa ia
y gene al adquisición. o os de ma cada ela i idad y
de secunda io o den en a o de los in e eses sociales,
y has a puede p escindi se de su o al ob ención,
bas ando conoce sus líneas gene ales.
An e las ideas ma e ialis as expues as en la an i-
güedad g iega po Demóc i o y po Epícu o
y
Luc e-
cio,
adicionadas y puede deci se comple adas po las
endencias que se ad ie en en encicIopedis as como
Saín -La nbe yNaigeón, en ideólogos como Des u
de T acy, y en na u alis as como Lama k, Sain 1-lilai·
e y Cu ic , se nos p esen a el espí i ualismo, aún
m.is
an ig
uo , anunciado po Pi ágo as, Sóc a es,
Pla-
ón y A is ó cles, que abso bió el seño ío de las ideas
ace ca
del homb e desde Teodosio al Renacimien o,
en el siglo
XVI,
que apo ó la libe ad de pensa
y
p odujo ma cado e oceso á los úl imos siglos del
paganismo p oclamando la concepción mecánica del
mundo y la mo al independien e. Los que nacimos y
i imos en el seno de la Religión Ca ólica, los que he-
mos es udiado los lib os san os de la Iglesia y las
en
señanzas de la Mo al yde la Religión c is iana, enemos
po e dad inconcusa que el homb e eune en sí, como
ob a p edilec a de Dios, el más comple o o ganismo
que halla se puede en lo ma e ial,
y
un pode supe-
io condicionado al e ec o de di igi le en odas las
mani es aciones de su ac i idad, con el cual se econo-
ce y ap ecia, en odo su alo , la e dad bíblica de
que
ué
hecho á imágen y semejanza del C eado , que
le sos iene
y
le mues a de modo cons an e los cami-
nos del bien.
O a e dad es la exis encia del homb e como sé
sociable yen sociedad desde los días genesíacos, di-
gan lo que quie an Rousseau y sus discípulos:
y
an e
es a e dad se impone el econocimien o de la necesi-
dad de condiciones ap as pa a la ida de comunica-
ción que, po más que sean ha nónicas con las de la
ida indi idual, ienen que ex ende se á más ó denes
de conocimien o.
He aquí las di ecciones que se imponen
á
la ac i i-
dad del homb e; conse a su ma e ia, cue po; ilus-
a ec amen e su esp i u, alma; conoce la sociedad
:!!
--
_.
y
con ibui ásu desen ol imien o
y
á su no mal
y
p os-
pe a ida: pa a lo p ime o pod ía bas a el ins in o,
pa a lo demás necesi a la in eligencia
y
la olun ad
ope an e;
y
como és a ha de mo e se po los manda-
os de aquella, la in eligencia debe de se poseedo a
de cuan os elemen os iendan
á
egla la olun ad di-
igiéndola
á
la ob ención de los ines indi iduales y
sociales. Posesionado el homb e de ales elemen os
se á cien í ico, conocedo de las cosas po sus causas,
como decía San o Tomás al de ini la ciencia, cuyo
concep o exp esó el céleb e ilóso o español Balmes,
diciendo se «el desa ollo de las e dades p ime as
p oducido po la ac i idad in elec ual>', 6 bien "un
conocimien o cie o
y
e iden e de un conjun o de e -
dades secunda ias enlazadas con las p ime as» (1).
En o den al desen ol imien o
y
ac i ación necesa-
ia
y
ú il de las acul ades ma e iales ó ísicas, odos
es amos en el debe de p o ee nos de las enseñan/as
más capi ales de las ciencias na u ales, de las exac as,
ísicas
y
químicas, pe ec -ionando con ellas su
conocí-
mien o aquel que, de di ec o ó indi ec o modo, es, po
sus especiales do es, llamado
á
p omo e Ó
,1
con ibui
á el adelan o de aquellas, abajando po su con inuado
p og eso: las a es, la indus ia
y
el come cio ig-u an
en inmedia o luga ,
y
de ellas p o iene en mucho la
ida ácil y anquila de la sociedad, po que sólo así se
a iende ánecesidades
y
aspi aciones dia ia
y
co nun-
men e sen idas; ales ob enciones, podemos deci que
cons i uyen el alimen o
y
sos én del homb e en lo qu ;
espec a
á
su ma e ia, sos eniéndcla
y
pe eccionan-
,.
'~
~
(¡) Filo,;ol' Cl
clcmcn ul.
·-ldcl)l"gia pu a, Ci ]', .: ', ~ ¡')li,
dola en sus mani es aciones. Pe o, como en luga p e-
e en e á la ma e ia es á el espí i u, que es impe ece-
de o y e e no, que digni ica y ele a al homb e sob e
oda la na u aleza c eada, pa a alimen o, sos én
y
pe eccionamien o del mismo, enemos o as ciencias
al amen e biológicas y sociales que, egulando con sus
dic ados la aplicación de los de aquellas, con ibuyen
más pode osa y di ec amen e á ace ca
á.
el homb e á
su C eado y á acili a le su ánsi o po los caminos
que han de conduci le á la posesión del bien e dade-
o y e e no. Son es as ciencias la Religión, la Mo al
y
el De echo, biológicas po excelencia, an o con es-
pec o al indi iduo, cuan o con espec o á la sociedad:
la p ime a es base y undamen o de la segunda; en
las dos se elabo a la e ce a, pudiendo muy bien sos-
ene se que es, en su ealidad obje i a, «ciencia de
las leyes mo ales, undadas en la na u aleza acional
del homb e, que igen su ac i idad lib e, pa a la eali-
zación del in indi idual y social, bajo un aspec o de
condicionalidad ecíp oca exigible» (1).
Si son, como no cabe duda Io, elemen os in o man-
es del De echo, la Religión y la Mo al, y con es os
i e en cons an e compene ación, no puede menos
de eje ce pode osa in luencia en las acul ades de in-
eligencia y olun ad que econocemos en el espí i u
del homb e y se eglamen ación e icaz y ace ada de
las mani es aciones de és as en la ac i idad ope an e,
p oduciendo al as y gene osas acciones; po que la
Mo al es la ciencia de las cos umb es y de las accio-
(1)
Sánchez Roman.-Es udios de ampliación del De echo ci il, omo I, In-
oducción, cap.
1.0,
a .
1.°.
:?iI
l
'-"'"
~
nes humanas cuyos undamen ales p incipios son el
conocimien o del bien y del mal, el del debe que e-
nemos de ealiza aquél y de e i a és e, y la ap ecia-
ción del mé i o ó del demé i o de los ac os ealiza-
bles, pa a la aplicación del p emio ó del cas igo, según
enga uno ú o o concep o; y po que la Religión (1),
ciencia de los undamen os sup emos del bien, enseña
á el homb e los caminos de la e dade a elicidad.
Los p incipios de la Mo al
y
de la Religión les han
conocido odos los pueblos desde los más emo os
iempos) con más ó menos pe ección según su g ado
de cul u a;
y
doquie a que ue on pospues os al g o-
se o sensualismo y á pa icula es mi as
egoís as,
allí
la gue a usu pó su pues o á la paz, el icio se sob e-
puso á la
i uí ,
la anquilidad social desapa eció,
sus i uyendo la ue za ála jus icia
y
en onizándose la
ana quía. Es e p incipio de uni e salidad que enemos
que admi i en la Mo al :' en la Religión es p eciso a i-
bui le ambién al De echo que á ales ciencias debe
su ida, po que en ales elemen os es gene ado;
y
se
comp ende así po odo buen ilóso o, se explica po
odo his o iado ilus ado
y
se p oclama en esencia
po ma e ialis as ~. po espi i ualis as, po indi idua-
lis as y po socialis as;
y
no podía menos de econo-
ce se es e ca ác e siendo el De echo la eglamen ada
aplicación de leyes que se undamen an en la na u a-
leza acional del homb e y en la necesidad de su ida
de elación; po eso su p incipio capi al se halla en la
ley na u al nacida con los homb es y no c eada po
--
~
(1) En iéndase que hablamos de la
Religión
Ca ólica p edicada po Jesuc is o
y
sus discípulos.
ellos, cons an e, e e na, común
á
odos los pueblos
y
á
odos los iempos (1), ó sea, en la comunicación del
o den mo al hecha po Dios al homb e desde su c ea-
ción, en cuan o p oduce en és e un ínculo mo al (2),
Ley na u al que o iginó en e los omanos los es co-
nocidos p ecep os de su De echo, el más acional, el
más con o me con las condiciones na u ales del ho n-
b e, que me eció se con p opiedad llamado la azón
esc i a,
y
al cual, más p on o ó más a de, se acomo-
da on odos los pueblos de la an igüedad clásica
y
de
la época mode na que es udia on en el O ien e el ge -
men de las ins i uciones sociales, desen ol iendo un
p oceso lógico y o o his ó ico; en el p ime o Hegel
ija la ésis en el O ien e, en donde la idea ju ídica no
asume o ma p opia
y
de e minada, la an í esis en la
an igüedad clásica en la que al idea empieza
á
mani-
es a se bajo dis in as apa iencias en los di e sos pue-
blos,
y
la sín esis en la época mode na que concilia las
con a iedades
y
oposiciones mani ies as en la ida
del De echo; en el segundo, Spence encuen a el em-
b ión del o ganismo social
y
ju ídico en el O ien e,
la di e enciación yla especialización de sus elemen os
en la an igüedad clásica,
y
la compene ación de es os
en la época mode na, coope ando
á
un
n común (3).
-
(1)
(i
E~ quidc:n
"C1'<1
lcx ec a
a io,
na u al' cong
u
cns,
di usa
in
o n
n c-.
cons uns, sempi e na, quac
oc.u
ad o icium jubcndo, e ando a aude de-
c ca . l luic lcge ncc ah oga i as cs , ncquc dc ogn i e" huc aliquid !ieel; ice
e il alia le" I<omae, nlin All'~nis, nlia
l111l1C,
alin pos hoc, sed el o nn cs gen le, el
o nni cmpo c unn le", el sempi e na, e in nu ahilis con incbi unusquc c il
co.n.uuui« ql1asi nagis c c impc n o .uunium. l
icu-:
illc kgi~ h. ju.. in cu .. ,
disccplalo , lalol",.--Cice ,'I1l: dc I<cpública,
111,
cal'. XXI.
(2)
Iial.ncs. Filoso ía clcmcn ul.c-=E ica, cap. XII, ~ 74,
i. -')
C<l lc.~ - La Vidn del De echo, pa e
La,
cap l.
;2"
~
."
Tiene po especial obje o la ciencia del De echo,
como biológica
y
social po excelencia, el eglamen a ,
con la aplicación de sus p incipios y eo ías, odos los
es ados
y
si uaciones en que el homb e puede mos-
a se cons i uído;
y
aun an es de e i ica se en él el
desa ollo de la in eligencia, cuando pudie a deci se
que es casi el ins in o su guía, ya obse a la exis en-
cia de p incipios
á
los que suje a sus ac os; azón po
la que Tapa elli, a ando de la ex ensión del De echo
na u al, dice que «en él en a odo aquello que el hom-
b e puede ob a lib emen e según las leyes del na u al
discu so»;
y
A is ó eles le conside aba una cualidad
psicológica esencial y común a odos los
sé es
huma-
nos»
na u ale
[us
eam dem quoque im apud omnes
habe .
La ciencia, abajando con la ayuda de odos
los conocimien os humanos sob e ese De echo na u-
al, ex iende su acción, del indi iduo
á
la amilia. de
és a a la ciudad, de la ciudad ála nación,
y
de és a
a
la sociedad uni e sal; y doquie a se hallan es as ma-
ni es aciones de la ida asociada, allí se e ije necesa-
iamen e la ciencia del De echo en eglamen a ia,
men a a ydi ec i a de la ida, eniendo p ecisión, pa a
hace la debidamen e, de ealiza el es udio de odas
las ciencias que podemos llama sociales y de odos
los conocimien os que la humanidad ha adqui ido en el
iempo pasado de su exis encia
y
que cons i uyen
e
dades de ú il, cuando no de necesa ia aplicación.
Comp obada la uni e salidad de la ciencia del De-
echo
y
eco dando que la Mo al y la Religión son
sus elemen es in o man es, sus únicos undamen os ó
bases, se demues a su inalidad é ica, que apa ece de
os ensible modo en la p ime a ley esc i a
y
en cuan as
,
....••..
21i
den o de sus diez p ecep os se in o man, como no
puede menos de se si el pode legisla i o ha de:
p ocu a , como es su p ima io debe , el impe io de la
jus icia, que como decía el amoso Condes able D. Al
a o de Luna es «una i ud seño a de odas
y
eyn.i
de las
i udes,
que si debidamen e se ace non sola-
men e eposa á po ella el Es ado pací ico
é
se eno.
con la biena en u ada paz, mas eposa á la casa del
impe io» (1);
y
el Código de Manú consigna (2) que «es
el único amigo que acompaña á los homb es despué ..;
de la mue e, po que odo o o a ec o es á some ido
{l
la des ucción del cue po».
-
(1) Lib o de las cla as
y
i uosas muje es, ." pa e, cap. VII.
(2)
Manú, IX, 15.
,
"-'"
~).¡
.)~)
p incipio de libe ad,
y
á es e enemos que dedica
algunas conside aciones, no an as como se ían nece-
sa ias pa a comba i e o es mode nos po que la ex-
ensión de es e abajo nos lo impide; pe o las bas an es
pa a expone con cla idad lo que es e p incipio com-
p ende en sí. En aña una idea cla ísima pa a el que
conoce al indi iduo en su o igen y desa ollo; deseo-
nociéndole en es os momen os de su ida, se o ma de
aquel un concep o e óneo
y
de de es ables esul ados
de aplicación. Podemos deci que sob e el p incipio de
libe ad se asien an los de solida idad, jus icia y au o-
idad, y que sin él no pueden desen ol e se es os. Tal
es la ex ensión
y
los concep os o mados de aquel p in-
cipio que odos le p oclaman
y
hacen obje o de conside-
ación, p ecisamen e po que son an as las aplicaciones
que el genio del mal hoy le ha dado, que alhaga más
que ningún o o
ó
la debilidad humana, habiendo lle-
gado á desna u aliza le de al modo que, cons i uyen-
do ealmen e un medio de llena las jus as aspi acio-
nes indi iduales
y
sociales, se le ha e igido en in de
goces pasionales, a e iéndose algunos á p oclama la
libe ad indi idual absolu a
y
ele a Io á la ca ego ía
de único elemen o de p og eso, de ha monía
y
de paz
social, cuando p ecisamen e, así conside ada, es la
ana quía, el einado de la ue za
y
la mue e de los
pueblos.
Todo es o se ha p oducido po desconoce muchos
la doble ida de la libe ad, la que iene en el espí i u
y
la que ealiza en los ac os ex e nos, ó sea en las
mani es aciones de la in eligencia
y
en las de la olun-
ad ope an e; el desconocimien o, además, de los p e-
cep os de la é ica
y
su aplicación
á
la labo
y
á los
~
n
l
¡
34
.•.
juicios de la .m eligencia ha hecho p oclama la más
absolu a libe ad de pensa y de ob a . De odo es o
son causas la igno ancia y la pasión; y á des ui es-
as causas sólo pueden llega los pueblos po su ins-
ucción en las ciencias mo ales y polí icas, y po las
ec as aplicaciones del De echo na u al, á su De echo
posi i o: aquellas le ha án comp ende que el p incipio
de libe ad, como uno de los esenciales de la ida
social, no es la acul ad de hace cada cual lo que le
plazca sin habe espe o á la ida, á la p opiedad, á
la edad, á la dignidad, ni al ca ác e de au o idad de
sus con i en es sociales, sino la de ob a po p opio
acue do y se seño de sus acciones; es deci , que
cuan o el indi iduo ealice sea e ec o de ese juicio
p e io po él o mado con la ayuda de su in eligencia
y guiada es a po la ley na u al ó mo al y e e na, que
di ige al homb e y á la sociedad á la ob ención de ines
de e dade o bien y le aleja de odo mal y de odo
e o , sin que pe sona ni causa ex aña alguna le im-
ponga de e minado c i e io ni esolución, po que, en
al caso, no es lib e en el juicio que o ma ni puede se
esponsable de su ob a con o me con és e; po és o,
y po que sin la posesión comple a de la in eligencia
educada en la ley na u al ó mo al no se pueden o ma
juicios exac os que pe sigan y puedan ob ene el im-
pe io de la e dad y de la jus icia sob e oda mani es-
ación del e o y la maldad, po lo que odos deben
de abaja , el Pon í ice León XIII dijo se la libe ad
«bien a en ajadísimo de la na u aleza y p opio úni-
camen e de los que gozan de in eligencia ó azón, que
da al homb e la dignidad de es a en manos de su
p opio
consejo y ene la po es ad de sus acciones;
:;
2 ;
05
"-"'"
I
I
I
pe o in e esa eng an mane a el modo con que se h,a
de eje ce semejan e dignidad, po que del uso de la
libe ad se
o iginan,
así como bienes sumos} males
ambién sumos (1). He aquí el e dade o· concep o de
la libe ad como p incipio. En la aplicación de las'
di e sas o mas que es e p incipio 'puede
oma .:
dice el mismo Sobe ano P.on í ice: « oda libe ad pue-
de epu a se legi ima con al que aumen e la
acili-
dad de ob a el bien; ue a de es o, nunca».
Hemos de econoce que la in eligencia del homb e
es limi ada, no absolu a, y en su limi ación iene g ados
mani ies os, que de e minan la mayo ó meno ilus a-
cien del indi iduo, su educación mo al y cien í ica, sus
hábi os ó cos umb es y has a el ambien e en que i e;
de aquí que el uso de ese don de libe ad necesi a e-
gla se, no sólo po el dic ado de la Razón ó de la ley
na u al, sino po el consejo
y
el p ecep o de quienes
ienen á su ca go la educación
y
la di ección de la in-
eligencia, po la Religión
y
po el De echo;
y
cuando
el uso de la libe ad no se p opone ó pe sigue un in de
bien indi idual y social, debe de se limi ado y aún
impedido.
Muchas sonlas aplicaciones que del p incipio de
libe ad se han hecho en los iempos mode nos, espe-
cialmen e desde la amosa decla ación de los de echos
del homb e en la nación ecina, y de las eo ías allí
emi idas
y
colmadas de aplausos en aquellos momen-
os de exal ación popula ; y emos al lado de la libe -
ad eligiosa, la polí ica y la económica, debiendo de
con esa anca
y
lealmen e, aunque con g an pena,
~
(1)
Encíclica
Libe as,
.-
que, po la p ime a, p e enden muchos que e oceda-
mas á los comienzos del siglo
VI;
po la segunda
á
los
peo es iempos de la edad media;
y
po la e ce a, á
los albo es de los conocimien os en las a es, la indus-
ia y el come cio, con desp ecio de las enseñanzas de
la his o ia en odos los ó denes sociales, llegando á
p oclama , casi po únicos p incipios sal ado es del
pueblo, la libe ad absolu a, la igualdad
y
la a e ni-
dad uni e sales, con censu able desconocimien o del
e dade o concep o de es as palab as ó con p opósi-
os del más odioso y c iminal egoismo, ce ando los ca-
minos de la e dad y ab iendo ancha ía al e o , en
aquellos cuyos conocimien os son in e io es
á
los de
los após oles de ales ideas y doc inas.
He aquí el o igen de los males que padece la so-
ciedad ac ual amenazada de se íc ima de la i anía
que pod á eje ce cualquie a de las ue zas sociales
que pa ecen ap es a se á la lucha) explo ando la c e-
dibilidad de la igno ancia ó el pode de la iqueza, de
la mal comp endida dignidad, ó de las do es de in e-
ligencia mal empleadas. Po al camino se llega inde-
ec iblemen e
á
la i eligión
y
á la inmo alidad, y em-
blemos an e la idea de que llegue el día en que se en-
seño een de la sociedad, po que, como dice Balmes:
la i eligión
y
la inmo alidad cuando es án abajo
despiden un apo
mo i e o
que ma a al Pode pú-
blico,
y
cuando es án a iba son una llu ia de uego
que odo lo con ie e en pol o
y
ceniza (1).
--
(1)
Filoso ía undamen a1.-É ica, cap. XXIV,
S
199-
~
III
~,
.
.-.
~ ,~~
C6~
,~ .;
BRAS y ab~jos ~ás ó menos ex e.nsos nos
.', } ".,::' o ece la his o ia gene al de la li e a u a
/ ¡"5'3
ilosó ica
y
ju ídica de los siglos an e io es
~ (j(-? ~
al XIX, especialmen e desde la in ención
J'
~;/A;"
de la imp en a; pe o bien puede deci se que
~' 7
es e, llamado el siglo de las luces, ha a en-
lo
ajado
á
odos sus p edeceso es y ensan-
chado de admi able modo el mundo de los conoci-
mien os humanos. Ninguno como él ha p oducido más
abajos de imaginaci6n, llegando casi
í
deci la úl-
ima palab a en lo ela i o
á
concepciones de la in-
cligencia; lo que se obse a es que en ese inmenso
núme o de ob as cien í icas son cie amen e pocas
las que se deben á esc i o es ca 6licos de la más pu a
o cdoxia; las más, puede deci se que son de he e-
odoxos que han es ablecido con usi6n en ideas de
suyo cla as, y lle ado el e o al campo de la e -
dad; es deci , han in e p e ado o cidamen e p in-
cipios que la
azón
humana había es udiado y apli-
cado guiada. po la e y la ley na u al ob eniendo
esul ados a o ables al bien
y
p og eso indi idual
y
••
social, y causado an honda pe u bación en los espí i-
us, que á los ca ólicos pensado es ha sido p eciso
acudi á odas las a mas p opias de la lucha cien í ica
pa a no cae en las abe aciones que en endimien os
poco cul i ados en sana doc ina admi en con acilidad,
po el opage an seduc o con que se is en esas ab-
su das concepciones del alen o humano, que apa e-
cie on ya en la época de la Re o ma, que ue on pul e-
izadas po bien co adas plumas y po la sublimidad
de las discusiones de eminen es deposi a ios de las
ciencias mo ales, eológicas y polí icas, pe o que con
nue o apa a o escénico, e es idas de e ó icas galas
y apa en ando no edad y aspi ando á pa en e de in-
ención, se p esen an an e imaginaciones abandonadas
á la ieb e p oducida po el dele é eo ambien e c eado
po las an p edicadas mode nas libe ades mo ales y
polí icas. Ingla e a y Alemania han guiado las hues es
con que cuen a la iloso ía de los úl imos iempos; F an-
cia las ha imi ado y seguido, y o as naciones, como
España, las p es an su concu so y a an de u iliza las
po un con encionalismo, digno de la más se e a cen-
su a, que i e y se desen uel e explo ando el a aso
en que se hallan cie as clases, que podemos deci
cons i uyen la ma e ia ap a pa a di undi é impone el
e o en odas las es e as sociales, si no po la ue za
de la azón, po la azón de la ue za.
«Kan y sus discípulos en una di ección, y Wund en
o a, la escuela escocesa con sus economis as,
y
Spen-
ce con sus p o undas in es igaciones sociol6gicas,
han sido los g andes dic ado es del mundo ilos6 ico en
la pasada cen u ia», dice con no o ia exac i ud el seño
G6mez Izquie do en su ob a His o ia de la iloso ía
-
-
- ~I ~
-_._--------
~
•••
39
'Y
del siglo XiX. La dominación del Kan ismo que pa e-
cía llegada ~ su é mino al desen ol e se la me a ísica
hegeliana, enace con nue os b íos en la segunda mi-
ad del siglo úl imo con los abajos de Schopenhaue
y sus con inuado es, en e los que igu an Ha mann
con sus e óneas concepciones sob e el conocimien o,
la ma e ia, el indi iduo, el uni e so
y
Dios,
y
Nie zsche
quien es ableciendo que la única ealidad es el mundo
de las pasiones
y
de los deseos, p esen a las nue as
hipó esis del supe -homb e
y
del e o no sin in, lle-
gando ádeci , en la explicación de sus eo ías, que el
C is ianismo yel alcoholismo son los dos agen es
co up o es de los iempos mode nos;
sabidu a,
ua-
lo ,jus icia, bene icencia, bondad, son pa en es de de-
bilidad y de
deg
ene acián. A nada puede compa a se
la pe niciosa doc ina que p edica en sus ob as es e
esc i o , en egado á las exage adas eo ías con que
in en a es ablece el indi idualismo a is oc á ico más
in ansigen e que pudie a pensa se. No c eemos p u-
den e al de ene nos mucho en es e abajo pa a expo-
ne
y
e u a las eo ías que es e esc i o a a de sos-
ene en sus ob as, especialmen e en la que i ula Also
sp ach Za a hous a que dió á luz en 1883; pe o, c ee-
mos opo uno consigna el concep o que o ma de la
cons i ución de
la
humanidad. En és a, dice, sólo
exis en dos azas ó mejo ag upaciones; la de los no-
bles y la de los escla os, siendo en aquella los hom-
b es de acción y de olun ad, y en es a los some idos
al c is ianismo con odos sus p ejuicios, los degene-
ados y deshe edados en odos los ó denes sociales; y
de igual modo exis en dos mo ales, la mo al del seño
cuya ca ac e ís ica es' el o gullo ylos place es, y la
-
,
"
-lU
del escla o que consis e en el odio cons an e que
sus en a
y
aca icia con a los pode osos que le
op imen.
El alen o menos desa ollado, la imaginación más
o uscada, no puede i más allá de Nie zsche en concep-
ciones absu das
y
pe u bado as del o den,
y
á
ellas
se debe esa lucha enca nizada que en la ac ualidad se
p e ende omen a en e el pob e
y
el ico, en e el que
legí imamen e manda
y
el llamado
á
obedece , en e
el sabio
y
el igno an e, en e el ca ólico
y
el a eo ó
desc eído, en una palab a, en e el capi al
y
el abajo,
en e el pueblo yla au o idad. De es o son u o eS0S
as o nos sociales en los que de con inuo apa ece el
socialismo inmo al
y
des uc o , el nihilismo amenazan-
e
y
el caos de la ana quía; y
á
es o se llega po dos ca-
minos pe ec amen e conocidos; po la al a de ins uc-
ción mo al
y
cien í ica) en los más,
y
po la debilidad
del Pode social y el desp ecio de la ley.
Hemos dicho en o o luga cual es la e dade a
libe ad, cuáles pueden y deben se sus mani es acio-
nes)
y
á
qué leyes deben es a suje as: cuando es as
leyes cg ulado as, dic adas po el legí imo Pode , son
desp eciadas)
y
es e Pode , po miedo ó po impo-
encia no las hace cumpli , ála libe ad sus i uye la
licencia
y
de aquí la degene ación de los pueblos) de
la que necesa iamen e ha de p oduci se un e dade o
con lic o en la ida nacional, poniendo en pelig o la
au onomía
y
la independencia del Es ado. Conocido el
mal) p eciso es de ene lc en su camino: la sociedad se
halla en e ma
y
se impone el u iliza pa a su cu ación
cuan os emedios es én al alcance del pode humano.
La cues ión social es á plan eada
>'
es, como dice
- I
"'-'"
-s-
Theobaldo Ziegle , una cues ión mo al cuya solución
se impone.
En el mo imien o ilosó ico del pasado siglo, al lado
del na u alismo de Cabanis, Lama ck, Gall y o os
con inuado es del ma e ialismo del siglo XVIII, apa e-
ce el posi i ismo de Augus o Com e, quien no c eyen-
do su icien es las endencias kan is as sob e la ciencia
ilosó ica, aspi a
á
eo ganiza odos los conocimien os
humanos imp i niéndoles di ecciones nue as; y en-su
ag upación de las ciencias posi i as se nos p esen a
como el undado de la Sociología en la cual incluye la
Mo al y la Religión, ab iendo ancho campo de es udio
que ha c eado ya ins i u os de es e nomb e y publica-
ciones de impo ancia ac ual.
Com e di ide la Sociología en dos g andes seccio-
nes, la es á ica y la dinámica; hace obje o de la p ime-
a las elaciones de conexión en e los di e sos elemen-
os de un mismo medio social conside ado en una ase
de e minada de su e olución; se ocupa la segunda en
la ijación de la ley con o me
á
la cual han e olucio-
.nado en el iempo las sociedades humanas, y en es a,
insis iendo en lo expues o po Tu go en su His o ia
(le los p og esos del espi i u humano, p esen a, con
poca o una, la llamada ley de los es es ados, o ases
del conocimien o ilosó ico del uni e so, el eológico,
el me a ísico
y
el posi i o ó cien í ico.
He be Spence , de quien hicimos ya lige a indica-
ción, a a ambién de la Sociología, y p ocu a coo -
dina las descon ianzas posi i as de Com e; ija la
doc ina de la e oluci6n, y en su an conocida ob a
Los p ime os p incipios, si bien empleando una ló-
gica exage ada nen e posi i is a) analiza
y
a a de
,
.-
ha moniza , en sus nociones undamen ales, la ciencia,
la eligión y la conciencia.
Campo ex enso de es udio se nos p esen a en cuan-
o es os ilóso os y sus con inuado es nos o ecen en
sus abajos al in del conocimien o del indi iduo y de
la sociedad, pa a ealiza el p opósi o de la egene a-
ción que se impone en odos los ó denes. Dignos de
ci a se son los abajos hechos has a el p esen e en
las ciencias sociales y con especialidad en la Sociolo-
gía, que si hoy no puede se llamada ciencia, en el
e dade o concep o de es a palab a, po no es a aún
pe ec amen e de inida, hay que con eni en que puede
llega á se Io de modo al que, con el De echo y la Eco-
nomía polí ica, cons i uya un conocimien o pe ec o,
en cuan o puede se la ob a humana, ace ca del indi-
iduo, de la sociedad y del Es ado, ijando de modo
cie o sus o genes, sus ases his ó icas ó de e olución
con el es udio minucioso y deducciones lógicas y de
aplicación con enien e de los hechos odos que se o i-
ginan de leyes na u ales y mani es aciones biológicas,
y dic ando p incipios que, aunque de o den secunda io
á los de la Mo al, la Religión y el De echo, puedan en
su aplicación egene a los hábi os de los pueblos y
colo ca los en el medio de mani es ación p opio á conse-
gui el impe io de la jus icia. Si la Sociología llega á
cons i ui se en ciencia con odos los ca ac e es y con-
diciones p opios, se á eminen emen e his ó ica y de
inducción, que conc e a á las leyes sociales po el
conocimien o de las causas emo as y de las causas
p óximas de los enómenos que apa ecen en la ida
o gánica, )', como dice Giddings, la ciencia social gene-
al, pe o sin que po es o consiga la abso ción en sí,
-
II
"-'"
49
p incipios: en las de ca ác e me can il se es ablece
el que podemos llama ue o de ex anje ía; y en las
que a ec an ca ác e penal, se obse a el decidido p o-
pósi o de p osc ibi la enganza p i ada po medio de
la egua, la compensación ó composición y el asilo;
se sepa a la esponsabilidad ci il, de la c iminal, y se
hace pe sonalísima la pena, con el ambién no able
adelan o cien í ico de a ende , pa a la de e minación
de la delincuencia, no solamen e al elemen o ma e ial
sino ambién al mo al del deli o y
á
las causas gene-
ado as de e mina i as del g ado de culpabilidad del
agen e. Asien a sob e sólidas bases la ec a adminis-
ación de jus icia, y pa a acili a los juicios se es a-
blece que los gas os que és os ocasionen no excedan,
en ningún caso, del diez po cien o del alo de la cosa
ó del de echo que se li igue. An e an ace adas dis-
posiciones no es dc ex : aña que su igencia alcanza-
a á iempos muy pos e io es y que en ales leyes se
undamen a an muchas de los Fue os de la Edad me-
dia; aún hoy se abaja po el se icio mili a obliga-
o io, y apa ece como necesa io el acili a la acción
de los T ibunales de jus icia, limi ando los exo bi an-
es gas os que ocasionan los p ocedimien os judi-
ciales.
La al a de obse ancia de las leyes isigodas, es·
pecialmen e de las que a ec aban ca ác e de De echo
público, la his o ia nos lo dice, ocasionó la pé dida de
aquella mona quía, el ebajamien o de la dignidad
Real y la las imosa si uación de las clases popula es,
cuyos de echos no ue on bas an es á econs i ui ni
las
behe ías
del siglo IX, ni los municipios de los si-
glos X al XIV,
á
pesa de la au onomía y ela i a
4
50
independencia que á los pueblos concedie on) que
o igina on las milicias concejiles y las he mandades
y con ede aciones que an a impo ancia alcanza on
en los siglos XI y XII, Y que ue on una de las causas
de que aquellas p e oga i as concluye an en el XVI
an e el Pode absolu o de Ca los I, no sin habe eni-
do el Es ado llano una pa icipación en la adminis a-
ción de jus icia y se llamado
á
compa i con el mo-
na ca el eje cicio de la po es ad legisla i a desde el
siglo XII, con an e io idad al pueblo inglés, al
alemán y al ancés, que no la ob u ie on has a el
siglo siguien e y p incipio del XIV.
El De echo, aun en es a época de incesan es luchas
in e io es, a iende á odas las necesidades; con los
Fue os nobilia io s de Náge a, co egido po Don Al-
onso XI, y el Viejo de Cas illa, al como le sanciona
y publica Don Ped o I, empla las ambiciones de la no-
bleza cas ellana; con los municipales de León, Sepül-
eda, Log oño y o os, pone al pueblo, en su mayo
pa e, ue a de la i anía de los Seño es eudales y de
Seño ío, y p ocu a man ene el espe o al Rey
y
el
aca amien o de las leyes de la Iglesia y del Es ado.
En o den á las necesidades ma e iales de los pue-
blos se conceden á és os a ias exenciones y g acias
pa a que se ac ecien e su iqueza y su indus ia, c ean-
do Don Fe nando III el amo de p opios y a bi ios
municipales; se legisla sob e el in e és del dine o, po
Don Al onso X en el cuade no de
Leyes nue as
y en
el O denamien o de Co es de Valladolid de 1258,
p ohibiendo el in e és llamado compues o; sob e el
juego en el
O denamien o de las
Ta u e ias;
sob e el
lujo en los
O denamien os de asas
hechos en Co es
¡
¡
2 ;
•
~
01
de Se illa de 1252 y de Sego ia de 1256. En es e eina-
do
y
en los pos e io es de Don Al onso XI, Don Pe-
d o 1
y
Don En ique II, se legisla ambién,
y
especial-
men e sob e moneda, medidas
y
pesos, sob e de echos
de ganade os
y
lab ado es en el
O denamien o de la
Mes a;
se limi an los de expo ación de géne os
y
ga-
nados
y
aún de o o, pla a
y
monedas, en bene icio de
los p oduc os nacionales, po los
O
denamien os de
sacas, en Co es de Bn gos de 1377, en las de Guada-
laja a de 1390
y
en las de Seg o ia de 1396;
y
ocupán-
dose de ep imi la agancia, en e o as disposicio-
nes, se da en Co es de Valladolid de 1351 el céleb e
O denamien o de menes ales
po el que se egla-
men a el abajo en odas las p o esiones
y
o icios,
sexos
y
edades, ijando las ho as del mismo, o ma de
su ajus e
y
e ibución, se es ablece el p ecio o dina-
io de oda ob a de mano y se dic an disposiciones que
e i en el monopolio
y
oda ag emiación que ienda á
el enca ecimien o de los p oduc os. Disposiciones son
és as que acabamos de indica , que pudie an se i de
ejemplo
á
los legislado es de los iempos ac uales, po
su endencia
á
hace ácil la ida
á
odas las clases
sociales
y
e i a las imposiciones an ecuen es de
pa onos
y
de ob e os.
En lo que espec a á la educación del pueblo,
ya en las épocas de Don Al onso VnI
y
Don Al on-
so IX se c ean las Uni e sidades de Palencia y Sa-
lamanca y se omen a el es udio de las Ciencias;
y
en las once úl imas leyes de la Pa ida II se
lee un plan comple o de enseñanza que pudie a hon-
a po sí solo la monumen al ob a de De echo del
Rey
Sabio, en la que inspi ándose, en el siglo XVI, .
-
él
Ca denal
Gíménez
de Cisne os, c ea en
1508
el
Colegio mayo de San Ilde onso, luego Uni e sidad
de Alcalá, pa a los es udios eol6gicos y can6nicos,
p ime o,
y
de o as ciencias, después, cen o y
empo io del sabe que, en los p ime os años con aba
con sie e mil es udian es: es os abajos inspi an en el
siglo XVIII á D. Fe nando VI la o ganización de la
Real Academia de San Fe nando y o os cen os li e-
a ios y cien í icos,
y
á Don Ca los Il l las impo an-
es disposiciones sob e la enseñanza en odos sus
g ados.
En ma e ia de Adminis aci6n de Jus icia es cono-
cida la c eaci6n de la Audiencia po Don En ique II
en el O denamien o de To o de
1371
y de las Chanci-
lle ías po los Reyes Ca 6licos, eglamen ando sus
unciones po las Conco dias de Valladolid de 1488,
po las O denanzas gene ales de Medina del Campo
de
1489,
las pa icula es de Sego ia de
1494
y po
o as impo an es de los años
1502
y siguien es: y pa a
el despacho de los asun os de Es ado se c ea po Don
Juan
1
el Consejo Real en las Co es de Valladolid de
1385,
que ecibe su p ime Reglamen o de las de B i-
biesca de
1387,
sob e el cual an as a ian es se han
hecho po los mona cas pos e io es, y al que los Re-
yes Ca 61icos die on un e dade o ca ác e de Cue -
po mode ado de oda a bi a iedad
y
abuso de
Pode .
De la mayo pa e de las indicaciones que acaba-
mos de hace se desp ende que en odas las disposi-
ciones ci adas del De echo e ec i o oma pa e ac i a
el pueblo, 6 sea el an iguo Es ado llano, que en algu-
nos casos apa ece en las Co es de Cas illa, lib e de la
l
!;
----
5H
---
in luencia que pudie an ene la nobleza y el cle o, e-
p esen ado po sus p ocu ado es sin más limi ación
que la que sus elec o es les ijaban en el manda o im-
pe a i o con que en onces, y has a más adelan ados
iempos, se les nomb ó, y gozando de la amplia inmu-
nidad que, po ez p ime a,
ué
concedida á ales e-
p esen an es en Co es, po el O denamien o de las
celeb adas en Valladolid en 30 de Oc ub e de 1351.
Todo lo ano ado y mucho más que á expone de-
alladamen e da ía mo i o pa a una ex ensa ob a de
his o ia y de li e a u a ju ídica, ué has a hoy la labo ,
en nues a pa ia, de la ciencia del De echo en los
e i o ios de la legislación común, ipo de las especia-
les de los Es ados independien es en que du an e la
Edad media es u o di idida la Península española (1).
Con ella a endió á conju a los males sociales en el
momen o en que los legislado es obse a on su apa i-
ción, y emie on po el buen o den de los in e eses
públicos
y la paz y anquilidad de la pa ia: la his o ia
nos dice que, en la mayo ía de los casos, el De echo
a enuó las consecuencias cuando no co ó de aíz el
mal emido. Hoy puede o ece idén icos esul ados
in adiendo, con ace adas leyes, el campo en que se
agi a, en sus a ias mani es aciones, la llamada
cues-
ion
social. ¿Cuál es és a? ¿Qué ex ensión ab aza? El
con es a
el
es as p egun as es á al alcance de odo el
(1) Limi ados es os abajos po la O den que la Supe io idad dic ó en 30
de No iemb e de 1893 y es á igen e, enemos que enuncia áocupa nos de
las mani es aciones de De echo que cons i uye on el [o al de los einos de A a-
gún, Ca aluña, Valencia
y
o os e i o ios que u ie on p opia legislación; si la
exami ui amos se
/lOS
o ece ía el mismo esul ado que el que hemos is o ob e-
nido po las disposiciones del De echo llamado común
ó
cas ellano.
54
que, con ánimo se eno y con impa cialidad, di ija una
mi ada e ospec i a á los acon ecimien os ocu idos
en la úl ima mi ad del pasado siglo.
La cues ión social es el p edominio del socialismo
an i-c is iano democ á ico, hijo de la enseñanza de
Ma x, de Engels y de sus a iliados, undamen ado en
la mayo exage ación del acionalismo
y
en las doc i-
nas ma e ialis as más a anzadas. Sus endencias son
bien conocidas; des ui las leyes sociales de solida i-
dad, jus icia, au o idad
y
libe ad, al como son en sí
y las hemos ya es udiado; de aquí el que po doquie a
se obse a al a de espe o
y
un desp ecio ma cado á
oda Au o idad; la ue za y la enganza a ando de
sus i ui á la jus icia, y la licencia más os ensible aca-
iciando la holganza, el icio ylas pasiones. Ap o echan-
do la inconsciencia que es u o de la igno ancia en
que, desg aciadamen e (y no, en e dad, po su exclu-
si a culpa) se halla un conside able núme o de indi i-
duos, se han hecho en los úl imos diez lus as y se ha-
cen cada ez con más calo
y
en usiasmo, con elegan·
es y deslumb ado as galas e ó icas e es idas,
p edicaciones de eo ías que lle adas á la p ác ica
han de p oduci la ana quía, la desmo alización y la
mue e de las más sublimes ins i uciones sociales.
Tendiendo, en p ime é mino,
á
una igualdad u ó-
pica, se ha agi ado la lucha de clases, se ha p esen a-
do al capi al como e dugo del abajo, se ha hecho
e en la iqueza el enca nizado enemigo del paupe is-
mo, y la jus icia y la au o idad á solo se icio del po-
de oso. Se ha hecho nace
el
odio en las clases in e-
io es con a las supe io es; y como son obs áculo al
p og eso de an pe niciosas doc inas y á la ealización
4 ;
.'
~
••
5 i
---
de los ines á que ienden, la Iglesia ca ólica po
la sublimidad de sus consejos, y la Sup ema au o idad
de los pueblos, ya a ec e en su cons i ución la o ma
moná quica, ya la epublicana, á ellas se di igen p i-
me amen e las mani es aciones de hos ilidad.
Es as son ealmen e las ases p incipales que p e-
sen a la cues ión social, que no es la en e en una sola
nación, sino que a omando ca a de esidencia en la
mayo pa e de las que componen la sociedad uni e -
sal, aunque p e enda a ec a di e en es o mas y es-
i a iados dis aces.
Con a es e mo imien o socialis a, ambién llama-
do democ á ico, se decla ó abie amen e en Alemania
el socialismo e angélico, y odo el cle o p o es an e
abajó, siguiendo las doc inas de S üke , llegando á
p esen a un p og ama que, aunque pa ecía inspi ado
en la jus icia, e a, po el p on o, i ealizable en aque-
lla nación po el especial égimen de la indus ia,
J
á
c ea dos impo an es asociaciones, una con el í ulo
de
Sociedad pa a la e o ma social
y o a con el de
Asociación de ob e os c is ianos
en la que ing esa on
muy luego odas las ep esen aciones de la sec a e an-
gélica; en aquella la ciencia, la p opiedad y la indus-
ia, y en és a el abajo de oda clase, con ando am-
bién con un pe iódico de p opaganda de su doc ina;
pe o desde el momen o en que el pueblo abajado
obse ó que en las p edicaciones de S oke y Tod no
se daba la impo ancia que él a ibuía al aspec o eco-
nómico de la cues ión ob e a y que no se a aba p in-
cipalmen e de llega al deside a um, que aca iciaba,
de ma a la sumisión odiosa del abajado al dominio
abso ben e
y
i ánico del capi alis a, sino que en ales
~
.
p edicaciones se dejaba e un in e és polí ico y pe -
sonal, se inicia la dese ción de las ilas del socialismo
e angélico, pa a de nue o obus ece las del socialis-
mo democ á ico, esencialmen e pe u bado pe o más
pasional. Es e in u o la ob a de S oke , sin que pu-
die an e i a lo Kogel y Ruchsel con los es ue zos que
hicie on pa a sos ene la
(1).
Esas p edicaciones yesos ejemplos han epe cu i-
do po odas pa es
y
no hay nación en donde no a-
en de eje ce su impe io, escogiendo) como ma e ia
ap a pa a es e in, aquellas masas sociales deshe eda-
das de la o una
é
imposibili adas de oda clase de
medios pa a ele a su espí i u á las egiones de la
e dad, de la ciencia
y
de la jus icia, y a en as única-
men e á lo ma e ial de la ida, que de o dina io es pe-
noso y ab umado . Tan o
<::S
más angible lo que deci-
mos, en cuan o que no se adop a o o p ocedimien o
po el socialismo democ á ico pa a llega á su iun o
que la imposición po la iolencia, y no
Se
emplean
más
que es os medios pa a de ene le. No es es e el
camino que conduce
á
la p e endida egene ación de
las clases pob es y abajado as; y és as y el Pode
social deben de emp ende o o) que se p esen a como
único al in p opues o.
En el campo de lo ideal, como en el de lo eal y
angible se halla la e dade a a e nidad) den o de la
que pueden i i con anco eje cicio la libe ad, la
igualdad, la jus icia y la au o idad) ac uadas den o
--
(1)
Pa a ampliación de es os da os léanse los a ículos que, con el epíg a e
El paupe ismo ob e o
y
el capi alismo illdus ial,
iene publicando en la Re-
is a
España
y
Am/ ca
F . Maximiliano
Es ébancz,
de quien los omamos.
L
~
••••••
~)7
-.;
de sanos p incipios. F en e á los abajos que hoy se
hacen con apa iencias engañosas pa a ob ene la con-
quis a o al de la que se dice
emancipacion de las cla-
ses abajado as,
y que lle a á es as a su mayo de-
g adación, se pueden pone con segu idad de laudables
y bene iciosos esul ados pa a ales clases, sanos p in-
cipios de Mo ai y de De echo, p omo iendo p ime o
la di usión de ideas nobles
y
sal ado as; y lle ando
inmedia amen e después á la p ác ica su ealización
ó e ec i idad. ¿Qué medios son de emplea á es os
ines? No hay más que dos; uno, la ins ucción mo al,
polí ica y social del indi iduo; o o, la p omulgación
de leyes cla as, p ecisas
é
in o madas en los buenos
p incipios de la ciencia del De echo, que iendan de
di ec o modo
a
es ablece la a e nidad en odas las
clases sociales y, apoyándose en las doc inas de la
Religión ca ólica, la ela i a igualdad y la libe ad
únicamen e limi ada po el bien gene al comp endido
den o del pa icula ó indi idual en cuan o posible
sea. A es o puede llega se abajando odos de consu-
no con ánimo se eno, a onil en e eza y desin e és
os ensible. Se a a po los pe u bado es del o den
de consegui la desunión de clases; pues a emos, los
que aspi amos
á
la paz y á la egene ación del pueblo,
de consegui la unión de odas las clases sociales; ob a
la ga es, pe o posible si hay cons ancia en ella: al so-
cialismo democ á ico se opuso en Alemania el socia-
lismo e angélico; á uno y o o, ambos censu ables,
puede hoy opone se el socialismo ca ólico, y no c ee-
mos equi oca nos al p edeci su iun o y la egene-
ación de nues a pa ia, que en su
Código
polí ico de
los p ime os años del pasado siglo consignó que
la
•
--
Religi6n de la Nacián española es y se á pe pe ua-
men e la
ca olica,
apos álica, omana, única ue da-
de a
(1), sin que haya dejado de se la del Es ado
á
pesa de las al e aciones hechas en el De echo polí ico
mode no
(2).
La egene ación social iene que se no sólo ob a
del Pode público, sino ambién y muy p incipalmen e
de las clases ele adas, de las que o man la a is oc a-
cia en sus a ias demos aciones de la iqueza ma e-
ial, de la cien í ica, de la indus ial y come cial, po -
que como dice M . Deschamps, «ninguna si uación p i-
ilegiada es á segu a, sino se jus i ica po los se icios
que p es a á la sociedad». Si el p ole a iado no e en-
e á sí buenos sen imien os
ni
buena olun ad, no es
de ex aña que aca icie la pasión del odio y amenace
con la des ucción de cuan o c ee que le es hos il,
dejándose a as a po oda as ucia que ap o echa á
ocasión p opicia pa a conduci le
á
ep obados ines,
aunque pa a dio le coloque en la úl ima mise ia. He
aquí po qué las clases a is oc á icas son las p ime as
in e esadas en la g an ob a de que hablamos y deben
de pone oda la coope ación que les es dado el p es-
a , á se icio del Es ado, quien la comple a á di i-
giendo hábilmen e y con acie o las inicia i as gene o-
sas y opo unas.
---
(1)
Cons i ución española publicada en
19
de Ma zo de
1812,
Capi uloÍl
A ículo
12.
(2) Respec o
á
lo que el que decimos Socialismo ca ólico puede ealiza pa a
la egene ación del pueblo, nos pe mi imos ecomenda especialmen e po su
sana doc ina ycoincidi con las ideas que aquí emi imos, el no able abajo
sociológico-ju ídico que con el í ulo de
Sodalismo
yDemoc acia c is iana ha
dado
á
la imp en a, en es e mismo año, el ilus ado ju isconsul o yMagis ado
pon Ma iano Pascua! Español.
.,
-
~
~
,,-
o»
segunda haciendo en bene icio de la sociedad odo
cuan o las ciencias os enseñen que puede se medio
de alcanza leni i o á los males ísicos y consuelo
á
los mo ales.
Me habeis oido expone la is e si uación en
que los pueblos se hallan,
y
los as o nos que
les amenazan; és os es án p 6ximos si no se pone
dique pode oso á las co ien es del e o en los
iempos ac uales: á oso os, que o mais en las
a anzadas de una gene aci6n nue a ycon ais con
las ene gías p opias de la edad, con in eligencia
igo osa, sanos p incipios de educación. y dignos
p op6si os de es udio, es á quienes co esponde, en
p ime é mino, p o ee se de las a mas que la sa-
bidu ía p es a pa a ence en esa lucha i ánica que
los e o es de odos los iempos
y
las pasiones en
odas las edades mo ie on y aún sos ienen, con a
la paz
y
el o den social
y
la e e na ida del espí i u
humano.
T abajad con en usiasmo, cons ancia y e, siguien-
do los caminos que os acen ues os maes os. Sal-
andy dice en una de sus ob as, que el abajo
y
la
ciencia se án en adelan e los dueños del mundo; amad
al p ime o, posee os de la segunda. Salom6n en uno de
sus p obe ios enseña que es mejo adqui i la sabi-
du ía que la g anje ía de la pla a,
y
sus u os mejo-
es que los del o o mejo y más pu o; más p eciosa es
que odas las iquezas;
y
cuan as cosas son de desea
no se pueden compa a con ella (1). Po el con inuado
(1)
P obc ios, cap. IlJ,
,
14
y
15.
.-
l
.J
(i ;
es udio llega eis
á
la ob ención del sabe ,
y
de és e
usad siemp e con dignidad
y
nobleza, no haciendo de él
os en ación ni mal uso. G a ad en ues a memo ia
es as palab as de Bacon:
El sabe no es un almaccn
pa a ganancias
y
en as, sino un ico depósi o pa a
la glo ia del C eado
y
el consuelo del homb e.
HE
DICHO-
~~~~~~~EE"""""""~""""",,,,----------------~-~~------