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La ciencia del derecho es importante factor de la regeneración social, siempre que sus principios y teorías tengan recta aplicación : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1904 a 1905 / por el Doctor Eusebio Mª Chapado García.

Chapado García, Eusebio María

Abstract

Título facticio

Full text

i. '" 1-4 - 4 -o // / .- DISCURSO LEIDO EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID EN LA SOLEMNE INAUGURACION DEl GU~SO llGADÉJYIIGO DE 1904: A 1905 POR EL DOCTOR DON EUSEBIO M. CHAPADO (jARCÍA, Ca ed á ico nume a io de la Facu1 .ad de De echo. ?;~)~**- VALLADOLID Tipog a ía 9 Casa edi o ial Cues a Macias Pica ea, núms. 38 y 40. _'M ~. .l / /( ¡ ~ S' i-. ~ ~ ~ I 1;-, ~. ~~-. , -;.,. ~ "1 DISCURSO LEIDO EK LA U NIVERSIDAD DE V RLuADOl ID , ; • 1 EN EL SOLEMNE ACTO DE L~ INAUGURACION DEL CURSO ACADÉMICO DE 1904 A 1905 --' 1 i ¡ ! l ~ Bice ~ ~i Wl i ~~w ¡I~(111 5>0 O O O 4 1 8 9 3 4 ') (, ¡ i ¡ i h'-/ ---.i '1 'i' " -- DISCURSO LELIJO EX LA UNIYE~SIOAO DE VALLADOLID El ' LA SOLE: l)¡E IN,,,U(iUj{ACION o,. DEI CURSO ACllDEjVlICO LE 19041Í 1905 POR EL DOCTOR DON EUSEBIO M. n CHAPADO 6ARCIA, Cn -=::!.'á:'i~J ::u!n~1"j, ':,o do:;: ln Fa:;:'1.1 ad de De!'::!,~h'J. -F- _(..,i~.~IG~¡¿ _ -7l~gl~-~~ •• VALI..~/)Ol.l[) Tipog a ía 8 Casa edi o ial Cues a Mncias Pie a ea, nÚJlIs. 38 y 40. I ,. <::> , •• ••• -EXCMO. É IL1 10. SEÑOR, SEÑORES: ...••.. !!L cumplimien o de un debe eglamen a- io y la obediencia á manda o de un Supe io me han colocado en es a i- .~~~S buna en la que esuenan los ecos de sublimes pensamien os exp esados po Doc o es de es e Claus o, Ca ed á icos de ciencia econocida y maes os sa- pien ísi nos de es a an igua Uni e sidad á la que debo cuan o soy y pa a la que se án, du an e i a, mi g a- i ud y mi ca iño. No po olun ad sino po obligación, con cuyo cumplimien o me conside o muy hon ado, he de di igi os la palab a en es e ac o solemne de la ape - u a de un nue o cu so de es udios, al que dan cuan- o hono á su impo ancia es debido, las Au o idades locales de odos los ó denes, los deposi a ios del sabe , los que aspi an á se io, y el pueblo de Valladolid en- usias a po el buen nomb e y p og- eso de su p eciada Uni e sidad. Sin emba go, con hondo pesa no amos ha>' la al a de e' dignísimos compañe os que se G sen a on en esos escaños y han allecido en el úl imo año académico; los ca ed á icos de la Facul ad de Me- dicina, D. Faus ino Ho cajo y D. Sil es e Can ala- pied a y el de la de Ciencias D. Augus o González de Lina es, que hon a on con sus lecciones las aulas de es e Cen o de enseñanza. Dios hab á p emiado sus mé i os y noso os les ibu amos el ecue do espe- uoso que les es debido. Todo en es e momen o es aquí g ande y majes uo- so; an sólo es pequeño y de escaso alo , si alguno iene, el que os habla, lleno de deseos de ag ada as, pe o escaso de ecu sos pa a consegui lo. Sed con él indulgen es, en g acia á es a con esión que os hace. Bien quisie a o ece os hoy algo nue o en e las mani es aciones cien í icas que pa en izan el c ecien e p og eso del es udio y el g an pode de que Dios do a al homb e abajado pa a descub i y aplica en bien de la humanidad cuan os elemen os encie a la Na u- aleza po Él c eada; pe o dedicado siemp e al es udio del De echo y úl imamen e á la His o ia del desen ol- imien o de és e, no me es dado el habla as, con se- gu idad de acie o, del p og eso cien í ico en o as ma e ias, y si de la de aquél lo p e endo he de ope- za con bas an es di icul ades, po que, p eciso es con- esa lo, de la ciencia del De echo se hacen hoy muy pocas aplicaciones de econocido mé i o, y es cie a- men e las imoso el e que, lejos de a anza en bien de la sociedad po medio de nue as y ace adas leyes, e ocedemos en la aplicación de impo an es p inci- pios. Debemos de expone lo que c eemos, con an- queza y dignidad; hoy se esc ibe mucho de De echo. pe o se pe ecciona poco nues a legislación? po que ",-, 7 ~ • - los ecos alhagado cs cle la iloso la c olucionn ia nn- cesa que pasa on los Pi ineos y epe cu ie on en Es- paña al inaliza el siglo XVIII, no se han ex inguido, como ampoco las eo ías de la iloso ía alemana que an os adep os aún conse an: unos y o as han des- pe ado, en la úl ima cen u ia, ideas y aspi aciones que cons i uyen is e he encia que hemos ecogido ycui- dado con censu able esme o. Aún se inde cul o po algunos á la diosa Razón, no al ando quienes ba en palmas á las condenadas enseñanzas del ma e ialismo, con desp ecio de las que nos da la his o ia: no que e- mos econoce , ó no enemos la bas an e anqueza pa a con esa públicamen e nues a decadencia en o- dos los ó denes de ida ac i a de los undamen ales p incipios sob e los que se asien a y puede ene exis- encia no mal la sociedad; ab igamos la alsa c eencia de que los pueblos son más g andes y pode osos, cuan os más sec e os oban á la Na u aleza, cuan as más aplicaciones hacen de las ue zas y elemen os í- sicos á las necesidades ma e iales del indi iduo, y pa- ece que desp eciamos, ó al menos no concedemos la debida a ención á lo que alien a y o i ica, da eglada ida y eng andece la dignidad del ciudadano, base se- gu a de la del Es ado de que o ma pa e. Talen os p i ilegiados, ideólogos de excepcional imaginación y maes os enidos po de econocido mé i o en las ciencias, abajan de con ínuo pa a ab i nue os ho izon es en la gobe nación de los pueblos, y son en g ande núme o los que nos o ecen es udios más ó menos ex ensos sob e los llamados p oblemas sociológicos; pe o es las imoso el obse a que en nu- chos de ellos se desp ecian. los undamen os esenciales -.,j del bien I se siguen caminos o uosos é insegu os, se es ablecen conclusiones ilógicas é inacep ables, o igi- nadas de la bi a del sen imien o é ico, y has a se llega á con undi el concep o y el ca ác e de la ciencia. Hay o a endencia en los ac uales iempos; la de p e- sen a con no edad que cau i a ideas muy an iguas, y a ibui se la pa e nidad de aplicaciones cien í icas del De echo á especiales condiciones del indi iduo en la sociedad mode na. En odas las naciones se obse a és o; en España es os ensible, con especialidad desde el úl imo e cio del pasado siglo, época en la que, CO!1 apa iencias .de p og eso, hemos llegado á una cie a degene ación que {. espe ables c í icos hace eme Id. p oximidad de luc uosos días; pe o así como cuando en el indi iduo en e ma la ma e ia, la na u aleza o e ce y la ciencia médica u iliza debida y opo unamen e un emedio al mal, cuando el espí i u, luz i a que ilu- mina al homb e y eng andece él la sociedad, decae ó se pe u ba, la ciencia del De echo puede con ibui pode osamen e á saca le de su aba imien o y da b i- llan ez á sus concepciones, sal ando así á la sociedad de su pe u bación y de su uina. He aquí, Excmo. é Ilmo. Seño , el ema que p e- endo desen ol e en es e abajo que sin p e ensiones os o ezco. La ciencia del De echo, po SllS elemen os in o man es, su ca ác e de nnioe sali dad y su ina- lidad é ica, es impo an e ac o de la egene ación social, siemp e que sus p incipios y eo ías engan ec a aplicacián. Séame pe mi ido) an es de ocupa me del desa oIlo de es e ema, el hace ecue do de especiales y luc- uosas si uaciones po que pasó España, du an e su ~ ., WI w "9 - ida nacional, y medios po los que se sob epuso á ellas, dedicando después algunas palab as al es ado ac ual de la sociedad en gene al, y especialmen e de la que o mamos pa e, pues bien comp ende eis que si p eocupa nos debe el es ado de la sociedad uni e - sal y el de cada nación en pa icula , como los dolo es p opios son los más sen idos, la si uación de nues a que ida pa ia es la que más nos in e esa conoce y la que eclama la con ibución de odas nues as ene gías pa a que su ida sea de e ec i a no malidad y e dade- o p og eso; hecho és o, a a é: 1.°, de ija la impo an- cia y los elemen os in o man es de la ciencia del De e- cho, su ca ác e de uni e salidad y su inalidad é ica; 2.°, del concep o de la sociedad y de los p incipiosó leyes esenciales que ienden á su sos enimien o; 3.°, de los abajos ilosó icos y ju ídicos que se ienen ha- ciendo con el p opósi o de mejo a la si uación de las naciones, y 4. o, de lo que la ciencia del De echo hizo y puede hace á es e in. -- * lE- * El es ado p óspe o ó decaden e de un pueblo le de e mina el de sus ins i uciones eligiosas y polí icas y el de desen ol imien o lib e, mo al y ealmen e p oduc i o de sus ap i udes indi iduales y colec i as. El es udio his ó ico- ilosó ico de la cons i ución ida de España, o ece una i eba ible p ueba de es a a i mación, que con iene una e dad econocida po cuan os pasen su is a y se de engan, aunque sea po b e es ins an es, á in es iga las causas media as éinmedia as de esos sucesos que en la ida social 10 señala on, en el iempo, al e aciones con inuas, o ig-en las unas, de e dade o p og eso, y causas, las o as, de econocido a aso en la ida nacional. No ab igo el p opósi o de habla hoy de polí ica gu- be namen al, ni de de ende unas ú o as de las di e - sas eo ías que o man el c edo ó ideales de las a ias ag upaciones de pe sonas de mayo ó de meno alía, de más ó menos pa io ismo que mili an en ese an ex- enso campo en el que lo mismo puede da se idaáolo- osas lo es que embalsaman el ambien e, que á plan- as óxicas que ma an á quienes las aspi an; ni es es a ibuna luga á p opósi o pa a a a de cues iones polí icas, ni ocasión p opicia pa a censu a ó aplaudi ac os de gobie no del ac ual momen o his ó ico. Una b e e excu sión po iempos que pasa on bas a á nues- o obje o. La nacionalidad española nace ealmen e en el si- glo V y se cons i uye con independencia y au onomía en el siguien e, ocupando po comple o la península, des uido ya el pode de Roma en el Occiden e yaba- idos los sue os po el ey Leo igildo. Es p esa en los p ime os años de las ambiciones de mando que man- chande sang e los é iles campos que ega on an es con la suya los omanos en la gue a ci il en e Cesa y los Po npeyos; pe o los esul ados ob enidos po la Cons i ución de Nicomedia dada po Cons an ino en el año 313 y la condenación de los e o es de A io que ulminó el Concilio de Nicea en el 325, die on po e- sul ado 13. consolidación de España bajo la sana doc i- na de la Religión Ca ólica, única en el Es ado desde el 589 y más aún desde el 610 en que ué ele ado al ono Gundema o, á cuyo g an acon ecimien o la 2 ~ 17 de 1868, á la que siguen o as al e aciones que puede deci se o man la ca ac e ísca del siglo XIX, á la que uno de nues os ac uales eminen es polí icos (1) a i- buye) con sob ado undamen o, el es ado lamen able en que nos hallamos en la ac ualidad po el desgas e na u al que ales y an con inuados sucesos han p o- ducido en las ene gías sociales) que se aduce en una ma cada dep esión de las ue zas i as del Es ado. Si sepa ando po un momen o la is a de la Nación española) se ija en la sociedad uni e sal) halla emos an e noso os un cuad o no menos desconsolado . Cie as conquis as ealizadas po las ciencias en el úl imo siglo) que bien u ilizadas eng andecen á quien las ob iene) han despe ado, po no se Io, el ma e ia- lismo más des uc o de los sanos p incipios de la mo- al pu a del dogma ca ólico, con a los que) desg a- ciadamen e, se ha abajado en más de una ocasión, desa endiendo las enseñanzas his ó icas y no cuidán- dose del po eni : la mayo pa e de las ob enciones polí icas, llamadas glo iosas conquis as de los pueblos mode nos) no lo son pa a quien con se eno juicio, alejado de odo ideal egois a y a en o sólo á la e dad, las examine en su génesis, en su ida ac i a ó de desen- ol imien o y eil su endencia ac ual. Con g ande acie o ha juzgado á las sociedades de hoy Luis Des- cha nps en su ob a P incipios de mo al social publi- cada en el año úl imo: « i imos, dice, en una de las épocas más g andiosas que ha a a esado la humani- dad. En el siglo que acaba de e mina hemos is o al (1) Excmo. S . D. An onio Mama en la sesión del Cong eso de Dipu ados del día 9 de Junio úl imo. lí) homb e domina á la ma e ia, ealiza una se ie de descub imien os ma a illosos, asen a sob e bases de- inidas el mé odo cien í ico, y en odas las ciencias ma cha de p on o con pasos de gigan e. Al mismo iempo se han o o las an iguas o mas sociales, y si las de hoy pueden se enidas po ansi o ias, déjannos en e e el nacimien o de una cons i ución social que, undamen ada en e óneas eo ías sob e el concep o del Uni e so y de la ida ac i a de la humanidad, sea o igina ia de la indi e encia y el escep icismo». De es o son ya he aldos el poco espe o que se obse a á las ins i uciones mo ales y polí icas, el au o i a io o gullo de muchos, la indisciplina de los más, el desen eno de las pasiones y la lucha cons an e del capi al con el abajo. Tal degene ación en odos los ó denes de la ida social iene que p oduci a ales consecuencias que odos es amos obligados á e i a , abajando con e y a en os sólo al bien gene al, sin sepa a nos, ni po un momen o, de los p incipios gene ado es de és e, y con la enseñanza que los siglos pasados nos lega on y la que nos o ece la ciencia del De echo, aliosos elemen os u ilizables pa a consegui el e dade o p o- g eso del pueblo. ~ 1 I')~~ F /[ h dio cien i IlíJ o ay es u 10 cien í co que no sea necesa- ; j ['l io p omo e en la sociedad. Todo cuan o c 1 § cons i uye medio de p og ese in e esa al ~ 9:,J , homb e, po que su pe eccionamien o no ~ 9 es sólo un bien, sino un debe ; pe o no po és o, que a i mamos y enemos po e dad, ® dejamos de es ablece la necesa ia g ada- ción en los conocimien os y posesión de las a es y de las ciencias. Dada la desigualdad de las condiciones sociales, que se o igina de la misma na u aleza y que ninguno puede á o o impone , ni hace que desapa- ezca, an e las ap i udes y an e las aspi aciones de cada indi iduo, unos conocimien os son de necesa ia y gene al adquisición. o os de ma cada ela i idad y de secunda io o den en a o de los in e eses sociales, y has a puede p escindi se de su o al ob ención, bas ando conoce sus líneas gene ales. An e las ideas ma e ialis as expues as en la an i- güedad g iega po Demóc i o y po Epícu o y Luc e- cio, adicionadas y puede deci se comple adas po las endencias que se ad ie en en encicIopedis as como Saín -La nbe yNaigeón, en ideólogos como Des u de T acy, y en na u alis as como Lama k, Sain 1-lilai· e y Cu ic , se nos p esen a el espí i ualismo, aún m.is an ig uo , anunciado po Pi ágo as, Sóc a es, Pla- ón y A is ó cles, que abso bió el seño ío de las ideas ace ca del homb e desde Teodosio al Renacimien o, en el siglo XVI, que apo ó la libe ad de pensa y p odujo ma cado e oceso á los úl imos siglos del paganismo p oclamando la concepción mecánica del mundo y la mo al independien e. Los que nacimos y i imos en el seno de la Religión Ca ólica, los que he- mos es udiado los lib os san os de la Iglesia y las en señanzas de la Mo al yde la Religión c is iana, enemos po e dad inconcusa que el homb e eune en sí, como ob a p edilec a de Dios, el más comple o o ganismo que halla se puede en lo ma e ial, y un pode supe- io condicionado al e ec o de di igi le en odas las mani es aciones de su ac i idad, con el cual se econo- ce y ap ecia, en odo su alo , la e dad bíblica de que ué hecho á imágen y semejanza del C eado , que le sos iene y le mues a de modo cons an e los cami- nos del bien. O a e dad es la exis encia del homb e como sé sociable yen sociedad desde los días genesíacos, di- gan lo que quie an Rousseau y sus discípulos: y an e es a e dad se impone el econocimien o de la necesi- dad de condiciones ap as pa a la ida de comunica- ción que, po más que sean ha nónicas con las de la ida indi idual, ienen que ex ende se á más ó denes de conocimien o. He aquí las di ecciones que se imponen á la ac i i- dad del homb e; conse a su ma e ia, cue po; ilus- a ec amen e su esp i u, alma; conoce la sociedad :!! -- _. y con ibui ásu desen ol imien o y á su no mal y p os- pe a ida: pa a lo p ime o pod ía bas a el ins in o, pa a lo demás necesi a la in eligencia y la olun ad ope an e; y como és a ha de mo e se po los manda- os de aquella, la in eligencia debe de se poseedo a de cuan os elemen os iendan á egla la olun ad di- igiéndola á la ob ención de los ines indi iduales y sociales. Posesionado el homb e de ales elemen os se á cien í ico, conocedo de las cosas po sus causas, como decía San o Tomás al de ini la ciencia, cuyo concep o exp esó el céleb e ilóso o español Balmes, diciendo se «el desa ollo de las e dades p ime as p oducido po la ac i idad in elec ual>', 6 bien "un conocimien o cie o y e iden e de un conjun o de e - dades secunda ias enlazadas con las p ime as» (1). En o den al desen ol imien o y ac i ación necesa- ia y ú il de las acul ades ma e iales ó ísicas, odos es amos en el debe de p o ee nos de las enseñan/as más capi ales de las ciencias na u ales, de las exac as, ísicas y químicas, pe ec -ionando con ellas su conocí- mien o aquel que, de di ec o ó indi ec o modo, es, po sus especiales do es, llamado á p omo e Ó ,1 con ibui á el adelan o de aquellas, abajando po su con inuado p og eso: las a es, la indus ia y el come cio ig-u an en inmedia o luga , y de ellas p o iene en mucho la ida ácil y anquila de la sociedad, po que sólo así se a iende ánecesidades y aspi aciones dia ia y co nun- men e sen idas; ales ob enciones, podemos deci que cons i uyen el alimen o y sos én del homb e en lo qu ; espec a á su ma e ia, sos eniéndcla y pe eccionan- ,. '~ ~ (¡) Filo,;ol' Cl clcmcn ul. ·-ldcl)l"gia pu a, Ci ]', .: ', ~ ¡')li, dola en sus mani es aciones. Pe o, como en luga p e- e en e á la ma e ia es á el espí i u, que es impe ece- de o y e e no, que digni ica y ele a al homb e sob e oda la na u aleza c eada, pa a alimen o, sos én y pe eccionamien o del mismo, enemos o as ciencias al amen e biológicas y sociales que, egulando con sus dic ados la aplicación de los de aquellas, con ibuyen más pode osa y di ec amen e á ace ca á. el homb e á su C eado y á acili a le su ánsi o po los caminos que han de conduci le á la posesión del bien e dade- o y e e no. Son es as ciencias la Religión, la Mo al y el De echo, biológicas po excelencia, an o con es- pec o al indi iduo, cuan o con espec o á la sociedad: la p ime a es base y undamen o de la segunda; en las dos se elabo a la e ce a, pudiendo muy bien sos- ene se que es, en su ealidad obje i a, «ciencia de las leyes mo ales, undadas en la na u aleza acional del homb e, que igen su ac i idad lib e, pa a la eali- zación del in indi idual y social, bajo un aspec o de condicionalidad ecíp oca exigible» (1). Si son, como no cabe duda Io, elemen os in o man- es del De echo, la Religión y la Mo al, y con es os i e en cons an e compene ación, no puede menos de eje ce pode osa in luencia en las acul ades de in- eligencia y olun ad que econocemos en el espí i u del homb e y se eglamen ación e icaz y ace ada de las mani es aciones de és as en la ac i idad ope an e, p oduciendo al as y gene osas acciones; po que la Mo al es la ciencia de las cos umb es y de las accio- (1) Sánchez Roman.-Es udios de ampliación del De echo ci il, omo I, In- oducción, cap. 1.0, a . 1.°. :?iI l '-"'" ~ nes humanas cuyos undamen ales p incipios son el conocimien o del bien y del mal, el del debe que e- nemos de ealiza aquél y de e i a és e, y la ap ecia- ción del mé i o ó del demé i o de los ac os ealiza- bles, pa a la aplicación del p emio ó del cas igo, según enga uno ú o o concep o; y po que la Religión (1), ciencia de los undamen os sup emos del bien, enseña á el homb e los caminos de la e dade a elicidad. Los p incipios de la Mo al y de la Religión les han conocido odos los pueblos desde los más emo os iempos) con más ó menos pe ección según su g ado de cul u a; y doquie a que ue on pospues os al g o- se o sensualismo y á pa icula es mi as egoís as, allí la gue a usu pó su pues o á la paz, el icio se sob e- puso á la i uí , la anquilidad social desapa eció, sus i uyendo la ue za ála jus icia y en onizándose la ana quía. Es e p incipio de uni e salidad que enemos que admi i en la Mo al :' en la Religión es p eciso a i- bui le ambién al De echo que á ales ciencias debe su ida, po que en ales elemen os es gene ado; y se comp ende así po odo buen ilóso o, se explica po odo his o iado ilus ado y se p oclama en esencia po ma e ialis as ~. po espi i ualis as, po indi idua- lis as y po socialis as; y no podía menos de econo- ce se es e ca ác e siendo el De echo la eglamen ada aplicación de leyes que se undamen an en la na u a- leza acional del homb e y en la necesidad de su ida de elación; po eso su p incipio capi al se halla en la ley na u al nacida con los homb es y no c eada po -- ~ (1) En iéndase que hablamos de la Religión Ca ólica p edicada po Jesuc is o y sus discípulos. ellos, cons an e, e e na, común á odos los pueblos y á odos los iempos (1), ó sea, en la comunicación del o den mo al hecha po Dios al homb e desde su c ea- ción, en cuan o p oduce en és e un ínculo mo al (2), Ley na u al que o iginó en e los omanos los es co- nocidos p ecep os de su De echo, el más acional, el más con o me con las condiciones na u ales del ho n- b e, que me eció se con p opiedad llamado la azón esc i a, y al cual, más p on o ó más a de, se acomo- da on odos los pueblos de la an igüedad clásica y de la época mode na que es udia on en el O ien e el ge - men de las ins i uciones sociales, desen ol iendo un p oceso lógico y o o his ó ico; en el p ime o Hegel ija la ésis en el O ien e, en donde la idea ju ídica no asume o ma p opia y de e minada, la an í esis en la an igüedad clásica en la que al idea empieza á mani- es a se bajo dis in as apa iencias en los di e sos pue- blos, y la sín esis en la época mode na que concilia las con a iedades y oposiciones mani ies as en la ida del De echo; en el segundo, Spence encuen a el em- b ión del o ganismo social y ju ídico en el O ien e, la di e enciación yla especialización de sus elemen os en la an igüedad clásica, y la compene ación de es os en la época mode na, coope ando á un n común (3). - (1) (i E~ quidc:n "C1'<1 lcx ec a a io, na u al' cong u cns, di usa in o n n c-. cons uns, sempi e na, quac oc.u ad o icium jubcndo, e ando a aude de- c ca . l luic lcge ncc ah oga i as cs , ncquc dc ogn i e" huc aliquid !ieel; ice e il alia le" I<omae, nlin All'~nis, nlia l111l1C, alin pos hoc, sed el o nn cs gen le, el o nni cmpo c unn le", el sempi e na, e in nu ahilis con incbi unusquc c il co.n.uuui« ql1asi nagis c c impc n o .uunium. l icu-: illc kgi~ h. ju.. in cu .. , disccplalo , lalol",.--Cice ,'I1l: dc I<cpública, 111, cal'. XXI. (2) Iial.ncs. Filoso ía clcmcn ul.c-=E ica, cap. XII, ~ 74, i. -') C<l lc.~ - La Vidn del De echo, pa e La, cap l. ;2" ~ ." Tiene po especial obje o la ciencia del De echo, como biológica y social po excelencia, el eglamen a , con la aplicación de sus p incipios y eo ías, odos los es ados y si uaciones en que el homb e puede mos- a se cons i uído; y aun an es de e i ica se en él el desa ollo de la in eligencia, cuando pudie a deci se que es casi el ins in o su guía, ya obse a la exis en- cia de p incipios á los que suje a sus ac os; azón po la que Tapa elli, a ando de la ex ensión del De echo na u al, dice que «en él en a odo aquello que el hom- b e puede ob a lib emen e según las leyes del na u al discu so»; y A is ó eles le conside aba una cualidad psicológica esencial y común a odos los sé es huma- nos» na u ale [us eam dem quoque im apud omnes habe . La ciencia, abajando con la ayuda de odos los conocimien os humanos sob e ese De echo na u- al, ex iende su acción, del indi iduo á la amilia. de és a a la ciudad, de la ciudad ála nación, y de és a a la sociedad uni e sal; y doquie a se hallan es as ma- ni es aciones de la ida asociada, allí se e ije necesa- iamen e la ciencia del De echo en eglamen a ia, men a a ydi ec i a de la ida, eniendo p ecisión, pa a hace la debidamen e, de ealiza el es udio de odas las ciencias que podemos llama sociales y de odos los conocimien os que la humanidad ha adqui ido en el iempo pasado de su exis encia y que cons i uyen e dades de ú il, cuando no de necesa ia aplicación. Comp obada la uni e salidad de la ciencia del De- echo y eco dando que la Mo al y la Religión son sus elemen es in o man es, sus únicos undamen os ó bases, se demues a su inalidad é ica, que apa ece de os ensible modo en la p ime a ley esc i a y en cuan as , ....••.. 21i den o de sus diez p ecep os se in o man, como no puede menos de se si el pode legisla i o ha de: p ocu a , como es su p ima io debe , el impe io de la jus icia, que como decía el amoso Condes able D. Al a o de Luna es «una i ud seño a de odas y eyn.i de las i udes, que si debidamen e se ace non sola- men e eposa á po ella el Es ado pací ico é se eno. con la biena en u ada paz, mas eposa á la casa del impe io» (1); y el Código de Manú consigna (2) que «es el único amigo que acompaña á los homb es despué ..; de la mue e, po que odo o o a ec o es á some ido {l la des ucción del cue po». - (1) Lib o de las cla as y i uosas muje es, ." pa e, cap. VII. (2) Manú, IX, 15. , "-'" ~).¡ .)~) p incipio de libe ad, y á es e enemos que dedica algunas conside aciones, no an as como se ían nece- sa ias pa a comba i e o es mode nos po que la ex- ensión de es e abajo nos lo impide; pe o las bas an es pa a expone con cla idad lo que es e p incipio com- p ende en sí. En aña una idea cla ísima pa a el que conoce al indi iduo en su o igen y desa ollo; deseo- nociéndole en es os momen os de su ida, se o ma de aquel un concep o e óneo y de de es ables esul ados de aplicación. Podemos deci que sob e el p incipio de libe ad se asien an los de solida idad, jus icia y au o- idad, y que sin él no pueden desen ol e se es os. Tal es la ex ensión y los concep os o mados de aquel p in- cipio que odos le p oclaman y hacen obje o de conside- ación, p ecisamen e po que son an as las aplicaciones que el genio del mal hoy le ha dado, que alhaga más que ningún o o ó la debilidad humana, habiendo lle- gado á desna u aliza le de al modo que, cons i uyen- do ealmen e un medio de llena las jus as aspi acio- nes indi iduales y sociales, se le ha e igido en in de goces pasionales, a e iéndose algunos á p oclama la libe ad indi idual absolu a y ele a Io á la ca ego ía de único elemen o de p og eso, de ha monía y de paz social, cuando p ecisamen e, así conside ada, es la ana quía, el einado de la ue za y la mue e de los pueblos. Todo es o se ha p oducido po desconoce muchos la doble ida de la libe ad, la que iene en el espí i u y la que ealiza en los ac os ex e nos, ó sea en las mani es aciones de la in eligencia y en las de la olun- ad ope an e; el desconocimien o, además, de los p e- cep os de la é ica y su aplicación á la labo y á los ~ n l ¡ 34 .•. juicios de la .m eligencia ha hecho p oclama la más absolu a libe ad de pensa y de ob a . De odo es o son causas la igno ancia y la pasión; y á des ui es- as causas sólo pueden llega los pueblos po su ins- ucción en las ciencias mo ales y polí icas, y po las ec as aplicaciones del De echo na u al, á su De echo posi i o: aquellas le ha án comp ende que el p incipio de libe ad, como uno de los esenciales de la ida social, no es la acul ad de hace cada cual lo que le plazca sin habe espe o á la ida, á la p opiedad, á la edad, á la dignidad, ni al ca ác e de au o idad de sus con i en es sociales, sino la de ob a po p opio acue do y se seño de sus acciones; es deci , que cuan o el indi iduo ealice sea e ec o de ese juicio p e io po él o mado con la ayuda de su in eligencia y guiada es a po la ley na u al ó mo al y e e na, que di ige al homb e y á la sociedad á la ob ención de ines de e dade o bien y le aleja de odo mal y de odo e o , sin que pe sona ni causa ex aña alguna le im- ponga de e minado c i e io ni esolución, po que, en al caso, no es lib e en el juicio que o ma ni puede se esponsable de su ob a con o me con és e; po és o, y po que sin la posesión comple a de la in eligencia educada en la ley na u al ó mo al no se pueden o ma juicios exac os que pe sigan y puedan ob ene el im- pe io de la e dad y de la jus icia sob e oda mani es- ación del e o y la maldad, po lo que odos deben de abaja , el Pon í ice León XIII dijo se la libe ad «bien a en ajadísimo de la na u aleza y p opio úni- camen e de los que gozan de in eligencia ó azón, que da al homb e la dignidad de es a en manos de su p opio consejo y ene la po es ad de sus acciones; :; 2 ; 05 "-"'" I I I pe o in e esa eng an mane a el modo con que se h,a de eje ce semejan e dignidad, po que del uso de la libe ad se o iginan, así como bienes sumos} males ambién sumos (1). He aquí el e dade o· concep o de la libe ad como p incipio. En la aplicación de las' di e sas o mas que es e p incipio 'puede oma .: dice el mismo Sobe ano P.on í ice: « oda libe ad pue- de epu a se legi ima con al que aumen e la acili- dad de ob a el bien; ue a de es o, nunca». Hemos de econoce que la in eligencia del homb e es limi ada, no absolu a, y en su limi ación iene g ados mani ies os, que de e minan la mayo ó meno ilus a- cien del indi iduo, su educación mo al y cien í ica, sus hábi os ó cos umb es y has a el ambien e en que i e; de aquí que el uso de ese don de libe ad necesi a e- gla se, no sólo po el dic ado de la Razón ó de la ley na u al, sino po el consejo y el p ecep o de quienes ienen á su ca go la educación y la di ección de la in- eligencia, po la Religión y po el De echo; y cuando el uso de la libe ad no se p opone ó pe sigue un in de bien indi idual y social, debe de se limi ado y aún impedido. Muchas sonlas aplicaciones que del p incipio de libe ad se han hecho en los iempos mode nos, espe- cialmen e desde la amosa decla ación de los de echos del homb e en la nación ecina, y de las eo ías allí emi idas y colmadas de aplausos en aquellos momen- os de exal ación popula ; y emos al lado de la libe - ad eligiosa, la polí ica y la económica, debiendo de con esa anca y lealmen e, aunque con g an pena, ~ (1) Encíclica Libe as, .- que, po la p ime a, p e enden muchos que e oceda- mas á los comienzos del siglo VI; po la segunda á los peo es iempos de la edad media; y po la e ce a, á los albo es de los conocimien os en las a es, la indus- ia y el come cio, con desp ecio de las enseñanzas de la his o ia en odos los ó denes sociales, llegando á p oclama , casi po únicos p incipios sal ado es del pueblo, la libe ad absolu a, la igualdad y la a e ni- dad uni e sales, con censu able desconocimien o del e dade o concep o de es as palab as ó con p opósi- os del más odioso y c iminal egoismo, ce ando los ca- minos de la e dad y ab iendo ancha ía al e o , en aquellos cuyos conocimien os son in e io es á los de los após oles de ales ideas y doc inas. He aquí el o igen de los males que padece la so- ciedad ac ual amenazada de se íc ima de la i anía que pod á eje ce cualquie a de las ue zas sociales que pa ecen ap es a se á la lucha) explo ando la c e- dibilidad de la igno ancia ó el pode de la iqueza, de la mal comp endida dignidad, ó de las do es de in e- ligencia mal empleadas. Po al camino se llega inde- ec iblemen e á la i eligión y á la inmo alidad, y em- blemos an e la idea de que llegue el día en que se en- seño een de la sociedad, po que, como dice Balmes: la i eligión y la inmo alidad cuando es án abajo despiden un apo mo i e o que ma a al Pode pú- blico, y cuando es án a iba son una llu ia de uego que odo lo con ie e en pol o y ceniza (1). -- (1) Filoso ía undamen a1.-É ica, cap. XXIV, S 199- ~ III ~, . .-. ~ ,~~ C6~ ,~ .; BRAS y ab~jos ~ás ó menos ex e.nsos nos .', } ".,::' o ece la his o ia gene al de la li e a u a / ¡"5'3 ilosó ica y ju ídica de los siglos an e io es ~ (j(-? ~ al XIX, especialmen e desde la in ención J' ~;/A;" de la imp en a; pe o bien puede deci se que ~' 7 es e, llamado el siglo de las luces, ha a en- lo ajado á odos sus p edeceso es y ensan- chado de admi able modo el mundo de los conoci- mien os humanos. Ninguno como él ha p oducido más abajos de imaginaci6n, llegando casi í deci la úl- ima palab a en lo ela i o á concepciones de la in- cligencia; lo que se obse a es que en ese inmenso núme o de ob as cien í icas son cie amen e pocas las que se deben á esc i o es ca 6licos de la más pu a o cdoxia; las más, puede deci se que son de he e- odoxos que han es ablecido con usi6n en ideas de suyo cla as, y lle ado el e o al campo de la e - dad; es deci , han in e p e ado o cidamen e p in- cipios que la azón humana había es udiado y apli- cado guiada. po la e y la ley na u al ob eniendo esul ados a o ables al bien y p og eso indi idual y •• social, y causado an honda pe u bación en los espí i- us, que á los ca ólicos pensado es ha sido p eciso acudi á odas las a mas p opias de la lucha cien í ica pa a no cae en las abe aciones que en endimien os poco cul i ados en sana doc ina admi en con acilidad, po el opage an seduc o con que se is en esas ab- su das concepciones del alen o humano, que apa e- cie on ya en la época de la Re o ma, que ue on pul e- izadas po bien co adas plumas y po la sublimidad de las discusiones de eminen es deposi a ios de las ciencias mo ales, eológicas y polí icas, pe o que con nue o apa a o escénico, e es idas de e ó icas galas y apa en ando no edad y aspi ando á pa en e de in- ención, se p esen an an e imaginaciones abandonadas á la ieb e p oducida po el dele é eo ambien e c eado po las an p edicadas mode nas libe ades mo ales y polí icas. Ingla e a y Alemania han guiado las hues es con que cuen a la iloso ía de los úl imos iempos; F an- cia las ha imi ado y seguido, y o as naciones, como España, las p es an su concu so y a an de u iliza las po un con encionalismo, digno de la más se e a cen- su a, que i e y se desen uel e explo ando el a aso en que se hallan cie as clases, que podemos deci cons i uyen la ma e ia ap a pa a di undi é impone el e o en odas las es e as sociales, si no po la ue za de la azón, po la azón de la ue za. «Kan y sus discípulos en una di ección, y Wund en o a, la escuela escocesa con sus economis as, y Spen- ce con sus p o undas in es igaciones sociol6gicas, han sido los g andes dic ado es del mundo ilos6 ico en la pasada cen u ia», dice con no o ia exac i ud el seño G6mez Izquie do en su ob a His o ia de la iloso ía - - - ~I ~ -_._-------- ~ ••• 39 'Y del siglo XiX. La dominación del Kan ismo que pa e- cía llegada ~ su é mino al desen ol e se la me a ísica hegeliana, enace con nue os b íos en la segunda mi- ad del siglo úl imo con los abajos de Schopenhaue y sus con inuado es, en e los que igu an Ha mann con sus e óneas concepciones sob e el conocimien o, la ma e ia, el indi iduo, el uni e so y Dios, y Nie zsche quien es ableciendo que la única ealidad es el mundo de las pasiones y de los deseos, p esen a las nue as hipó esis del supe -homb e y del e o no sin in, lle- gando ádeci , en la explicación de sus eo ías, que el C is ianismo yel alcoholismo son los dos agen es co up o es de los iempos mode nos; sabidu a, ua- lo ,jus icia, bene icencia, bondad, son pa en es de de- bilidad y de deg ene acián. A nada puede compa a se la pe niciosa doc ina que p edica en sus ob as es e esc i o , en egado á las exage adas eo ías con que in en a es ablece el indi idualismo a is oc á ico más in ansigen e que pudie a pensa se. No c eemos p u- den e al de ene nos mucho en es e abajo pa a expo- ne y e u a las eo ías que es e esc i o a a de sos- ene en sus ob as, especialmen e en la que i ula Also sp ach Za a hous a que dió á luz en 1883; pe o, c ee- mos opo uno consigna el concep o que o ma de la cons i ución de la humanidad. En és a, dice, sólo exis en dos azas ó mejo ag upaciones; la de los no- bles y la de los escla os, siendo en aquella los hom- b es de acción y de olun ad, y en es a los some idos al c is ianismo con odos sus p ejuicios, los degene- ados y deshe edados en odos los ó denes sociales; y de igual modo exis en dos mo ales, la mo al del seño cuya ca ac e ís ica es' el o gullo ylos place es, y la - , " -lU del escla o que consis e en el odio cons an e que sus en a y aca icia con a los pode osos que le op imen. El alen o menos desa ollado, la imaginación más o uscada, no puede i más allá de Nie zsche en concep- ciones absu das y pe u bado as del o den, y á ellas se debe esa lucha enca nizada que en la ac ualidad se p e ende omen a en e el pob e y el ico, en e el que legí imamen e manda y el llamado á obedece , en e el sabio y el igno an e, en e el ca ólico y el a eo ó desc eído, en una palab a, en e el capi al y el abajo, en e el pueblo yla au o idad. De es o son u o eS0S as o nos sociales en los que de con inuo apa ece el socialismo inmo al y des uc o , el nihilismo amenazan- e y el caos de la ana quía; y á es o se llega po dos ca- minos pe ec amen e conocidos; po la al a de ins uc- ción mo al y cien í ica) en los más, y po la debilidad del Pode social y el desp ecio de la ley. Hemos dicho en o o luga cual es la e dade a libe ad, cuáles pueden y deben se sus mani es acio- nes) y á qué leyes deben es a suje as: cuando es as leyes cg ulado as, dic adas po el legí imo Pode , son desp eciadas) y es e Pode , po miedo ó po impo- encia no las hace cumpli , ála libe ad sus i uye la licencia y de aquí la degene ación de los pueblos) de la que necesa iamen e ha de p oduci se un e dade o con lic o en la ida nacional, poniendo en pelig o la au onomía y la independencia del Es ado. Conocido el mal) p eciso es de ene lc en su camino: la sociedad se halla en e ma y se impone el u iliza pa a su cu ación cuan os emedios es én al alcance del pode humano. La cues ión social es á plan eada >' es, como dice - I "'-'" -s- Theobaldo Ziegle , una cues ión mo al cuya solución se impone. En el mo imien o ilosó ico del pasado siglo, al lado del na u alismo de Cabanis, Lama ck, Gall y o os con inuado es del ma e ialismo del siglo XVIII, apa e- ce el posi i ismo de Augus o Com e, quien no c eyen- do su icien es las endencias kan is as sob e la ciencia ilosó ica, aspi a á eo ganiza odos los conocimien os humanos imp i niéndoles di ecciones nue as; y en-su ag upación de las ciencias posi i as se nos p esen a como el undado de la Sociología en la cual incluye la Mo al y la Religión, ab iendo ancho campo de es udio que ha c eado ya ins i u os de es e nomb e y publica- ciones de impo ancia ac ual. Com e di ide la Sociología en dos g andes seccio- nes, la es á ica y la dinámica; hace obje o de la p ime- a las elaciones de conexión en e los di e sos elemen- os de un mismo medio social conside ado en una ase de e minada de su e olución; se ocupa la segunda en la ijación de la ley con o me á la cual han e olucio- .nado en el iempo las sociedades humanas, y en es a, insis iendo en lo expues o po Tu go en su His o ia (le los p og esos del espi i u humano, p esen a, con poca o una, la llamada ley de los es es ados, o ases del conocimien o ilosó ico del uni e so, el eológico, el me a ísico y el posi i o ó cien í ico. He be Spence , de quien hicimos ya lige a indica- ción, a a ambién de la Sociología, y p ocu a coo - dina las descon ianzas posi i as de Com e; ija la doc ina de la e oluci6n, y en su an conocida ob a Los p ime os p incipios, si bien empleando una ló- gica exage ada nen e posi i is a) analiza y a a de , .- ha moniza , en sus nociones undamen ales, la ciencia, la eligión y la conciencia. Campo ex enso de es udio se nos p esen a en cuan- o es os ilóso os y sus con inuado es nos o ecen en sus abajos al in del conocimien o del indi iduo y de la sociedad, pa a ealiza el p opósi o de la egene a- ción que se impone en odos los ó denes. Dignos de ci a se son los abajos hechos has a el p esen e en las ciencias sociales y con especialidad en la Sociolo- gía, que si hoy no puede se llamada ciencia, en el e dade o concep o de es a palab a, po no es a aún pe ec amen e de inida, hay que con eni en que puede llega á se Io de modo al que, con el De echo y la Eco- nomía polí ica, cons i uya un conocimien o pe ec o, en cuan o puede se la ob a humana, ace ca del indi- iduo, de la sociedad y del Es ado, ijando de modo cie o sus o genes, sus ases his ó icas ó de e olución con el es udio minucioso y deducciones lógicas y de aplicación con enien e de los hechos odos que se o i- ginan de leyes na u ales y mani es aciones biológicas, y dic ando p incipios que, aunque de o den secunda io á los de la Mo al, la Religión y el De echo, puedan en su aplicación egene a los hábi os de los pueblos y colo ca los en el medio de mani es ación p opio á conse- gui el impe io de la jus icia. Si la Sociología llega á cons i ui se en ciencia con odos los ca ac e es y con- diciones p opios, se á eminen emen e his ó ica y de inducción, que conc e a á las leyes sociales po el conocimien o de las causas emo as y de las causas p óximas de los enómenos que apa ecen en la ida o gánica, )', como dice Giddings, la ciencia social gene- al, pe o sin que po es o consiga la abso ción en sí, - II "-'" 49 p incipios: en las de ca ác e me can il se es ablece el que podemos llama ue o de ex anje ía; y en las que a ec an ca ác e penal, se obse a el decidido p o- pósi o de p osc ibi la enganza p i ada po medio de la egua, la compensación ó composición y el asilo; se sepa a la esponsabilidad ci il, de la c iminal, y se hace pe sonalísima la pena, con el ambién no able adelan o cien í ico de a ende , pa a la de e minación de la delincuencia, no solamen e al elemen o ma e ial sino ambién al mo al del deli o y á las causas gene- ado as de e mina i as del g ado de culpabilidad del agen e. Asien a sob e sólidas bases la ec a adminis- ación de jus icia, y pa a acili a los juicios se es a- blece que los gas os que és os ocasionen no excedan, en ningún caso, del diez po cien o del alo de la cosa ó del de echo que se li igue. An e an ace adas dis- posiciones no es dc ex : aña que su igencia alcanza- a á iempos muy pos e io es y que en ales leyes se undamen a an muchas de los Fue os de la Edad me- dia; aún hoy se abaja po el se icio mili a obliga- o io, y apa ece como necesa io el acili a la acción de los T ibunales de jus icia, limi ando los exo bi an- es gas os que ocasionan los p ocedimien os judi- ciales. La al a de obse ancia de las leyes isigodas, es· pecialmen e de las que a ec aban ca ác e de De echo público, la his o ia nos lo dice, ocasionó la pé dida de aquella mona quía, el ebajamien o de la dignidad Real y la las imosa si uación de las clases popula es, cuyos de echos no ue on bas an es á econs i ui ni las behe ías del siglo IX, ni los municipios de los si- glos X al XIV, á pesa de la au onomía y ela i a 4 50 independencia que á los pueblos concedie on) que o igina on las milicias concejiles y las he mandades y con ede aciones que an a impo ancia alcanza on en los siglos XI y XII, Y que ue on una de las causas de que aquellas p e oga i as concluye an en el XVI an e el Pode absolu o de Ca los I, no sin habe eni- do el Es ado llano una pa icipación en la adminis a- ción de jus icia y se llamado á compa i con el mo- na ca el eje cicio de la po es ad legisla i a desde el siglo XII, con an e io idad al pueblo inglés, al alemán y al ancés, que no la ob u ie on has a el siglo siguien e y p incipio del XIV. El De echo, aun en es a época de incesan es luchas in e io es, a iende á odas las necesidades; con los Fue os nobilia io s de Náge a, co egido po Don Al- onso XI, y el Viejo de Cas illa, al como le sanciona y publica Don Ped o I, empla las ambiciones de la no- bleza cas ellana; con los municipales de León, Sepül- eda, Log oño y o os, pone al pueblo, en su mayo pa e, ue a de la i anía de los Seño es eudales y de Seño ío, y p ocu a man ene el espe o al Rey y el aca amien o de las leyes de la Iglesia y del Es ado. En o den á las necesidades ma e iales de los pue- blos se conceden á és os a ias exenciones y g acias pa a que se ac ecien e su iqueza y su indus ia, c ean- do Don Fe nando III el amo de p opios y a bi ios municipales; se legisla sob e el in e és del dine o, po Don Al onso X en el cuade no de Leyes nue as y en el O denamien o de Co es de Valladolid de 1258, p ohibiendo el in e és llamado compues o; sob e el juego en el O denamien o de las Ta u e ias; sob e el lujo en los O denamien os de asas hechos en Co es ¡ ¡ 2 ; • ~ 01 de Se illa de 1252 y de Sego ia de 1256. En es e eina- do y en los pos e io es de Don Al onso XI, Don Pe- d o 1 y Don En ique II, se legisla ambién, y especial- men e sob e moneda, medidas y pesos, sob e de echos de ganade os y lab ado es en el O denamien o de la Mes a; se limi an los de expo ación de géne os y ga- nados y aún de o o, pla a y monedas, en bene icio de los p oduc os nacionales, po los O denamien os de sacas, en Co es de Bn gos de 1377, en las de Guada- laja a de 1390 y en las de Seg o ia de 1396; y ocupán- dose de ep imi la agancia, en e o as disposicio- nes, se da en Co es de Valladolid de 1351 el céleb e O denamien o de menes ales po el que se egla- men a el abajo en odas las p o esiones y o icios, sexos y edades, ijando las ho as del mismo, o ma de su ajus e y e ibución, se es ablece el p ecio o dina- io de oda ob a de mano y se dic an disposiciones que e i en el monopolio y oda ag emiación que ienda á el enca ecimien o de los p oduc os. Disposiciones son és as que acabamos de indica , que pudie an se i de ejemplo á los legislado es de los iempos ac uales, po su endencia á hace ácil la ida á odas las clases sociales y e i a las imposiciones an ecuen es de pa onos y de ob e os. En lo que espec a á la educación del pueblo, ya en las épocas de Don Al onso VnI y Don Al on- so IX se c ean las Uni e sidades de Palencia y Sa- lamanca y se omen a el es udio de las Ciencias; y en las once úl imas leyes de la Pa ida II se lee un plan comple o de enseñanza que pudie a hon- a po sí solo la monumen al ob a de De echo del Rey Sabio, en la que inspi ándose, en el siglo XVI, . - él Ca denal Gíménez de Cisne os, c ea en 1508 el Colegio mayo de San Ilde onso, luego Uni e sidad de Alcalá, pa a los es udios eol6gicos y can6nicos, p ime o, y de o as ciencias, después, cen o y empo io del sabe que, en los p ime os años con aba con sie e mil es udian es: es os abajos inspi an en el siglo XVIII á D. Fe nando VI la o ganización de la Real Academia de San Fe nando y o os cen os li e- a ios y cien í icos, y á Don Ca los Il l las impo an- es disposiciones sob e la enseñanza en odos sus g ados. En ma e ia de Adminis aci6n de Jus icia es cono- cida la c eaci6n de la Audiencia po Don En ique II en el O denamien o de To o de 1371 y de las Chanci- lle ías po los Reyes Ca 6licos, eglamen ando sus unciones po las Conco dias de Valladolid de 1488, po las O denanzas gene ales de Medina del Campo de 1489, las pa icula es de Sego ia de 1494 y po o as impo an es de los años 1502 y siguien es: y pa a el despacho de los asun os de Es ado se c ea po Don Juan 1 el Consejo Real en las Co es de Valladolid de 1385, que ecibe su p ime Reglamen o de las de B i- biesca de 1387, sob e el cual an as a ian es se han hecho po los mona cas pos e io es, y al que los Re- yes Ca 61icos die on un e dade o ca ác e de Cue - po mode ado de oda a bi a iedad y abuso de Pode . De la mayo pa e de las indicaciones que acaba- mos de hace se desp ende que en odas las disposi- ciones ci adas del De echo e ec i o oma pa e ac i a el pueblo, 6 sea el an iguo Es ado llano, que en algu- nos casos apa ece en las Co es de Cas illa, lib e de la l !; ---- 5H --- in luencia que pudie an ene la nobleza y el cle o, e- p esen ado po sus p ocu ado es sin más limi ación que la que sus elec o es les ijaban en el manda o im- pe a i o con que en onces, y has a más adelan ados iempos, se les nomb ó, y gozando de la amplia inmu- nidad que, po ez p ime a, ué concedida á ales e- p esen an es en Co es, po el O denamien o de las celeb adas en Valladolid en 30 de Oc ub e de 1351. Todo lo ano ado y mucho más que á expone de- alladamen e da ía mo i o pa a una ex ensa ob a de his o ia y de li e a u a ju ídica, ué has a hoy la labo , en nues a pa ia, de la ciencia del De echo en los e i o ios de la legislación común, ipo de las especia- les de los Es ados independien es en que du an e la Edad media es u o di idida la Península española (1). Con ella a endió á conju a los males sociales en el momen o en que los legislado es obse a on su apa i- ción, y emie on po el buen o den de los in e eses públicos y la paz y anquilidad de la pa ia: la his o ia nos dice que, en la mayo ía de los casos, el De echo a enuó las consecuencias cuando no co ó de aíz el mal emido. Hoy puede o ece idén icos esul ados in adiendo, con ace adas leyes, el campo en que se agi a, en sus a ias mani es aciones, la llamada cues- ion social. ¿Cuál es és a? ¿Qué ex ensión ab aza? El con es a el es as p egun as es á al alcance de odo el (1) Limi ados es os abajos po la O den que la Supe io idad dic ó en 30 de No iemb e de 1893 y es á igen e, enemos que enuncia áocupa nos de las mani es aciones de De echo que cons i uye on el [o al de los einos de A a- gún, Ca aluña, Valencia y o os e i o ios que u ie on p opia legislación; si la exami ui amos se /lOS o ece ía el mismo esul ado que el que hemos is o ob e- nido po las disposiciones del De echo llamado común ó cas ellano. 54 que, con ánimo se eno y con impa cialidad, di ija una mi ada e ospec i a á los acon ecimien os ocu idos en la úl ima mi ad del pasado siglo. La cues ión social es el p edominio del socialismo an i-c is iano democ á ico, hijo de la enseñanza de Ma x, de Engels y de sus a iliados, undamen ado en la mayo exage ación del acionalismo y en las doc i- nas ma e ialis as más a anzadas. Sus endencias son bien conocidas; des ui las leyes sociales de solida i- dad, jus icia, au o idad y libe ad, al como son en sí y las hemos ya es udiado; de aquí el que po doquie a se obse a al a de espe o y un desp ecio ma cado á oda Au o idad; la ue za y la enganza a ando de sus i ui á la jus icia, y la licencia más os ensible aca- iciando la holganza, el icio ylas pasiones. Ap o echan- do la inconsciencia que es u o de la igno ancia en que, desg aciadamen e (y no, en e dad, po su exclu- si a culpa) se halla un conside able núme o de indi i- duos, se han hecho en los úl imos diez lus as y se ha- cen cada ez con más calo y en usiasmo, con elegan· es y deslumb ado as galas e ó icas e es idas, p edicaciones de eo ías que lle adas á la p ác ica han de p oduci la ana quía, la desmo alización y la mue e de las más sublimes ins i uciones sociales. Tendiendo, en p ime é mino, á una igualdad u ó- pica, se ha agi ado la lucha de clases, se ha p esen a- do al capi al como e dugo del abajo, se ha hecho e en la iqueza el enca nizado enemigo del paupe is- mo, y la jus icia y la au o idad á solo se icio del po- de oso. Se ha hecho nace el odio en las clases in e- io es con a las supe io es; y como son obs áculo al p og eso de an pe niciosas doc inas y á la ealización 4 ; .' ~ •• 5 i --- de los ines á que ienden, la Iglesia ca ólica po la sublimidad de sus consejos, y la Sup ema au o idad de los pueblos, ya a ec e en su cons i ución la o ma moná quica, ya la epublicana, á ellas se di igen p i- me amen e las mani es aciones de hos ilidad. Es as son ealmen e las ases p incipales que p e- sen a la cues ión social, que no es la en e en una sola nación, sino que a omando ca a de esidencia en la mayo pa e de las que componen la sociedad uni e - sal, aunque p e enda a ec a di e en es o mas y es- i a iados dis aces. Con a es e mo imien o socialis a, ambién llama- do democ á ico, se decla ó abie amen e en Alemania el socialismo e angélico, y odo el cle o p o es an e abajó, siguiendo las doc inas de S üke , llegando á p esen a un p og ama que, aunque pa ecía inspi ado en la jus icia, e a, po el p on o, i ealizable en aque- lla nación po el especial égimen de la indus ia, J á c ea dos impo an es asociaciones, una con el í ulo de Sociedad pa a la e o ma social y o a con el de Asociación de ob e os c is ianos en la que ing esa on muy luego odas las ep esen aciones de la sec a e an- gélica; en aquella la ciencia, la p opiedad y la indus- ia, y en és a el abajo de oda clase, con ando am- bién con un pe iódico de p opaganda de su doc ina; pe o desde el momen o en que el pueblo abajado obse ó que en las p edicaciones de S oke y Tod no se daba la impo ancia que él a ibuía al aspec o eco- nómico de la cues ión ob e a y que no se a aba p in- cipalmen e de llega al deside a um, que aca iciaba, de ma a la sumisión odiosa del abajado al dominio abso ben e y i ánico del capi alis a, sino que en ales ~ . p edicaciones se dejaba e un in e és polí ico y pe - sonal, se inicia la dese ción de las ilas del socialismo e angélico, pa a de nue o obus ece las del socialis- mo democ á ico, esencialmen e pe u bado pe o más pasional. Es e in u o la ob a de S oke , sin que pu- die an e i a lo Kogel y Ruchsel con los es ue zos que hicie on pa a sos ene la (1). Esas p edicaciones yesos ejemplos han epe cu i- do po odas pa es y no hay nación en donde no a- en de eje ce su impe io, escogiendo) como ma e ia ap a pa a es e in, aquellas masas sociales deshe eda- das de la o una é imposibili adas de oda clase de medios pa a ele a su espí i u á las egiones de la e dad, de la ciencia y de la jus icia, y a en as única- men e á lo ma e ial de la ida, que de o dina io es pe- noso y ab umado . Tan o <::S más angible lo que deci- mos, en cuan o que no se adop a o o p ocedimien o po el socialismo democ á ico pa a llega á su iun o que la imposición po la iolencia, y no Se emplean más que es os medios pa a de ene le. No es es e el camino que conduce á la p e endida egene ación de las clases pob es y abajado as; y és as y el Pode social deben de emp ende o o) que se p esen a como único al in p opues o. En el campo de lo ideal, como en el de lo eal y angible se halla la e dade a a e nidad) den o de la que pueden i i con anco eje cicio la libe ad, la igualdad, la jus icia y la au o idad) ac uadas den o -- (1) Pa a ampliación de es os da os léanse los a ículos que, con el epíg a e El paupe ismo ob e o y el capi alismo illdus ial, iene publicando en la Re- is a España y Am/ ca F . Maximiliano Es ébancz, de quien los omamos. L ~ •••••• ~)7 -.; de sanos p incipios. F en e á los abajos que hoy se hacen con apa iencias engañosas pa a ob ene la con- quis a o al de la que se dice emancipacion de las cla- ses abajado as, y que lle a á es as a su mayo de- g adación, se pueden pone con segu idad de laudables y bene iciosos esul ados pa a ales clases, sanos p in- cipios de Mo ai y de De echo, p omo iendo p ime o la di usión de ideas nobles y sal ado as; y lle ando inmedia amen e después á la p ác ica su ealización ó e ec i idad. ¿Qué medios son de emplea á es os ines? No hay más que dos; uno, la ins ucción mo al, polí ica y social del indi iduo; o o, la p omulgación de leyes cla as, p ecisas é in o madas en los buenos p incipios de la ciencia del De echo, que iendan de di ec o modo a es ablece la a e nidad en odas las clases sociales y, apoyándose en las doc inas de la Religión ca ólica, la ela i a igualdad y la libe ad únicamen e limi ada po el bien gene al comp endido den o del pa icula ó indi idual en cuan o posible sea. A es o puede llega se abajando odos de consu- no con ánimo se eno, a onil en e eza y desin e és os ensible. Se a a po los pe u bado es del o den de consegui la desunión de clases; pues a emos, los que aspi amos á la paz y á la egene ación del pueblo, de consegui la unión de odas las clases sociales; ob a la ga es, pe o posible si hay cons ancia en ella: al so- cialismo democ á ico se opuso en Alemania el socia- lismo e angélico; á uno y o o, ambos censu ables, puede hoy opone se el socialismo ca ólico, y no c ee- mos equi oca nos al p edeci su iun o y la egene- ación de nues a pa ia, que en su Código polí ico de los p ime os años del pasado siglo consignó que la • -- Religi6n de la Nacián española es y se á pe pe ua- men e la ca olica, apos álica, omana, única ue da- de a (1), sin que haya dejado de se la del Es ado á pesa de las al e aciones hechas en el De echo polí ico mode no (2). La egene ación social iene que se no sólo ob a del Pode público, sino ambién y muy p incipalmen e de las clases ele adas, de las que o man la a is oc a- cia en sus a ias demos aciones de la iqueza ma e- ial, de la cien í ica, de la indus ial y come cial, po - que como dice M . Deschamps, «ninguna si uación p i- ilegiada es á segu a, sino se jus i ica po los se icios que p es a á la sociedad». Si el p ole a iado no e en- e á sí buenos sen imien os ni buena olun ad, no es de ex aña que aca icie la pasión del odio y amenace con la des ucción de cuan o c ee que le es hos il, dejándose a as a po oda as ucia que ap o echa á ocasión p opicia pa a conduci le á ep obados ines, aunque pa a dio le coloque en la úl ima mise ia. He aquí po qué las clases a is oc á icas son las p ime as in e esadas en la g an ob a de que hablamos y deben de pone oda la coope ación que les es dado el p es- a , á se icio del Es ado, quien la comple a á di i- giendo hábilmen e y con acie o las inicia i as gene o- sas y opo unas. --- (1) Cons i ución española publicada en 19 de Ma zo de 1812, Capi uloÍl A ículo 12. (2) Respec o á lo que el que decimos Socialismo ca ólico puede ealiza pa a la egene ación del pueblo, nos pe mi imos ecomenda especialmen e po su sana doc ina ycoincidi con las ideas que aquí emi imos, el no able abajo sociológico-ju ídico que con el í ulo de Sodalismo yDemoc acia c is iana ha dado á la imp en a, en es e mismo año, el ilus ado ju isconsul o yMagis ado pon Ma iano Pascua! Español. ., - ~ ~ ,,- o» segunda haciendo en bene icio de la sociedad odo cuan o las ciencias os enseñen que puede se medio de alcanza leni i o á los males ísicos y consuelo á los mo ales. Me habeis oido expone la is e si uación en que los pueblos se hallan, y los as o nos que les amenazan; és os es án p 6ximos si no se pone dique pode oso á las co ien es del e o en los iempos ac uales: á oso os, que o mais en las a anzadas de una gene aci6n nue a ycon ais con las ene gías p opias de la edad, con in eligencia igo osa, sanos p incipios de educación. y dignos p op6si os de es udio, es á quienes co esponde, en p ime é mino, p o ee se de las a mas que la sa- bidu ía p es a pa a ence en esa lucha i ánica que los e o es de odos los iempos y las pasiones en odas las edades mo ie on y aún sos ienen, con a la paz y el o den social y la e e na ida del espí i u humano. T abajad con en usiasmo, cons ancia y e, siguien- do los caminos que os acen ues os maes os. Sal- andy dice en una de sus ob as, que el abajo y la ciencia se án en adelan e los dueños del mundo; amad al p ime o, posee os de la segunda. Salom6n en uno de sus p obe ios enseña que es mejo adqui i la sabi- du ía que la g anje ía de la pla a, y sus u os mejo- es que los del o o mejo y más pu o; más p eciosa es que odas las iquezas; y cuan as cosas son de desea no se pueden compa a con ella (1). Po el con inuado (1) P obc ios, cap. IlJ, , 14 y 15. .- l .J (i ; es udio llega eis á la ob ención del sabe , y de és e usad siemp e con dignidad y nobleza, no haciendo de él os en ación ni mal uso. G a ad en ues a memo ia es as palab as de Bacon: El sabe no es un almaccn pa a ganancias y en as, sino un ico depósi o pa a la glo ia del C eado y el consuelo del homb e. HE DICHO- ~~~~~~~EE"""""""~""""",,,,----------------~-~~------