PINTURAS
MURALES
DEL
SIGLO
XV
EN
SAN
FELICES
DE
CASTILLERIA
(FALENCIA)
En
una
de
mis
excu siones
a ís icas
po
las
ie as
de
Palem
cia,
p o incia
muy
que ida
pa a
mi,
he
enido
la
opo unidad
de
descub i
las
pin u as
mu ales
que
en
es e
a iculo
p ocu o
es u
dia ,
pa a
comple a ,
o
al
menos
da
un
oque
de
a ención
pa a
pode
se
comple ado,
es e
in e esan e
cen o
de
pin u a
mu al
del
no e
de
Falencia
que
su ge
en
el
úl imo
e cio
del
siglo
x
y
cuyo
oco
p e endo
es udia
con
mayo
ampli ud
en
un
abajo
conjun o
que
ecoja
las
p incipales
localidades
donde
exis an
composiones
mu ales
de
idén icas
o
semejan es
ca ac e ís icas.
que
hayan
sido
nunca
publicadas,
se
conocían
las
pin u
as
mu ales
de
Re illa
de
San ullán,
de
que
habla
Pos ,
a ibuidas
has a
hace
poco
a
la
época
ománica.
Las
de
Zo i a
del
Pá amo
han
sido
ambién
señaladas,
asi
como
las
de
Valbe zoso
y
Ba uelo
de
San ullán.
Todas
pa ecen
se
de
la
misma
época,
pe o
se
man ienen
comple amen e
desconocidas
pa a
el
es udioso.
Yo
he
podido
e
los
calcos
de
las
de
Re illa,
que
exis en
aún
en
los
mismos
luga es
de
donde
ue on
despojadas
las
au én icas,
y
esos
calcos,
a
pesa
de
su
impe ección,
demues an
que
las
pin u as
no
pueden
se
ománicas
como
había
supues o,
en e
o os,
el
au o
del
Ca álogo
Monumen al
de
la
P o incia
de
Falencia,
S .
Na a o.
Al
busca
en
Pos
el
comen a io
sob e
es as
pin u as,
he
comp obado
que
es e
ilus e
c i ico,
que
ha
is o
en
Ingla e a
las
au én icas,
asegu a
la
imposibilidad
de
a ibuí selas
al
pe íodo
ománico.
Basado
en
Pos
y
en
los
calcos,
y
sin
pe juicio
de
p ocu a
consegui
o og a ías
de
las
au én icas
cuando
ealice
el
abajo
de
conjun o,
c eo
que
el
g upo
de
escenas
de
Re illa
pe enece
ya
al
siglo
x
y
es án
ín imamen e
elacionadas
con
las
descubie as
po
mí
de
San
Felices,
así
como
las
de
Valbe zoso
y
de
Ba uelo,
que
c eo
de
la
misma
época.
^00
MIGUEL
ÁNGEL
GARCÍA-GUINEA
Vis o
ocio
es o,
en
líneas
gene ales
podemos
comp oba ,
pues,
la
exis encia
de
un
oco
mu al
de
ca ac e ís icas
p opias
en
odo
el
No e
de
Palencía,
en
la
egión
de
la
mon aña
palen ina.
El
pueblo
de
San
Felices
de
Cas ille ía,
donde
he
descubie o
las
pin u as
mu ales
a
que
es e
abajo
hace
e e encia,
es á
si uado
en
lo
más
al o
de
la
mon aña
palen ina,
al
pie
casi
de
las
sie as
que
limi an
con
San ande
y
cuyas
co as
más
impo
an es
se
llaman
Peña
Lab a,
Cue omañinos
y
Valdecebollas.
Es e
e i o io,
muy
in incado
y
lleno
de
ege ación,
es,
pues,
el
lími e
an iguo
de
León
y
Cas illa
(1)
y
cen o
de
los
an iguos
pueblos
cán ab os.
I'o ma
una
unidad
geog á ica
cuyos
lími es
son,
al
Su ,
los
e i o ios
de
Ce e a
y
la
mese a
cas ellana.
En
San
Felices
exis en,
además
de
laiglesia
pa oquial,
omá
nica,
dos
e mi as:
la
de
la
Peña,
que
debió
de
ene
ábside
(que
hoy
no
conse a)
y
la
llamada
simplemen e,
«La
e mi a»,
en
el
cen o
del
pueblo,
donde
se
encuen an
las
pin u as
a
que
amos
hace
e e encia.
Es a
e mi a
es
de
p opo ciones
muy
pequeñas
y
su
apa iencia
ex e io
no
puede
se
más
modes a.
Cons uida
oda
con
apa ejo
pequeño,
sal o
los
esquinales,
de
sille ía,
su
aspec o,
an o
in e
io
como
ex e io men e,
es
pob e
y
de uido,
quizás
ambién
debido
a
la
iniciación
de
uina
en
que
se
encuen a.
El
ábside,
o ien ado
al
Es e,
ec angula
y
muy
diminu o,
iene
canecillos
de
ipo
ománico
y
pa ece
habe
sido
cons uido
a
i
nales
del
xii
o
más
bien
a
p incipios
del
xiii.
El
in e io
se
cub e
con
bó eda
apun ada
que
a anca
de
una
impos a
seguida
sencillamen e
moldu ada.
Es
p ecisamen e
en
odo
es e
ábside
donde
se
encuen an
las
pin u as
mu ales
del
siglo
x
cuya
desc ipción
ha emos
a
con inuación.
P imi i amen e
debió
de
ene
ocho
escenas,
de
las
cuales
se.
han
pe dido
o almen e
dos
de
ellas
en
el
ábside
de
la
pa e
del
e angelio.
O a—la
úl ima
del
lado
de
la
epís ola—
sólo
conse a
una
cabeza
incomple a.
De
las
demás,
hay
dos
in eg as
y
pe ec
amen e
conse adas
(La
Anunciación
y
La
Visi ación)
y
o as
es
más
o
menos
comple as
(La
Ado ación
en
el
Po al,
Los
Desposo ios
de
la
Vi gen
y
La
Ma anza
de
los
Inocen es).
(1)
Ve
mi
abajo:
«La
iglesia
ománica
de
Villacan id
(San ande )»
en
el
Bole ín
del
Semina io
de
A e
y
A queolcoía.
Tomo
XV.
PINTURAS
MURALES
DEL
SIGLO
XV
EN
SAN
FELICES,
ETC
101
Todo
el
conjun o
del
ábside
que
p imi i amen e
es u o
comple amen e
pin ado,
podemos
di idi lo
pa a
su
es udio
en
es
pa es
( e
igu a
1):
1.''
Has a
la
impos a
de
donde
a anca
la
bó eda.
La
decO'
ación
aquí,
a
uno
y
o o
lado,
es
simplemen e
geomé ica
a
Fig
1.—Pe spec i a
del
ábside
de
la
e mi a
de
San
Felices
de
Cas ille ía
(Palencia),
con
sus
pin u as
mu ales
del
siglo
XV.
base
de
ombos
y
cuad ados
al e nos,
ojizos
y
blancos,
algo
semejan e
a
la
que
emos
en
la
iglesia
de
San a
Ma ía
de
Mellid.
j
j
2
®
La
pa ed
on al
del
ábside,
donde,
debió
de
exis i
un
Pad e
E e no
sos enido
po
i
gu as
de
ángeles,
de
los
que
aún
quedan
algunos.
,
, ,
3
La
bó eda
en
sí.
Es
la
pa e
más
in e esan e
de
oda
la
deco ación.
A
lo
la go
de
oda
su
cla e
co e
una
deco ación
geomé ica
en
zíg-zag
de
onos
g ises
azulados
y
alguna
mancha
de
ojo.
Es a
banda
di ide
a
la
bó eda
en
dos:
la
Epís ola
y
el
E angelio.
Y
es
en
es a
supe icie
abo edada
donde
se
desa ollan
odas
las
escenas
conse adas
cuya
desc ipción
hacemos
a
con inuación.
El ma imonio
de
la
Vi gen
y
San
José
(Fig.
1,
II
y
Láms.
I
y
II).
Es
la
p ime a
escena
del
e angelio.
Muy
de e io ada
en
su
pa e
in e io
donde
ha
pe dido
el
opaje
de
odas
las
i
gu as
102
MIGUEL
ÁNGEL
GARClA-GUINEA
desde
la
cin u a
hacia
abajo.
A
consecuencia
de
és o,
el
mismo
a gumen o
de
la
escena
no
es á
pe ec amen e
cla o.
Iconog á i'
camen e
odo
pa ece
indica
se
a a
del
ma imonio
de
la
San í'
sima
Vi gen
y
San
José.
Pod ía
habe
sido
ambién
la
P esen a
ción
en
el
Templo,
pe o
la
escena
no
iene
la
ideación
p opia
de
es e
ema
y
ampoco
apa ece
la
i
gu a
iel
Niño
que,
cie amen e,
pudie a
ambién
es a
en
la
zona
pe dida.
Pe o
hay
algo,
sob e
odo,
que
me
inclina
a
pensa
se
a a
de
los
Desposo ios
de
la
Vi gen
y
no
de
la
P esen ación
Es
la
di ección
de
la
mi ada
de
odos
los
pe sonajes.
De
ep esen a
es e
úl imo
ema
la
hubie an
di igido,
alguno
al
menos,
hacia
el
Niño
que,
na u almen e,
debía
se
el
pe sonaje
p incipal
de
la
escena.
Po
el
con a io,
en
nues a
pin u a,
la
is a
de
San
José
se
di ige
a
su
esposa
y
la
de
la
Vi gen
a
él.
Todas
las
demás
i
gu as
ienen
es a
di ección
de
mi ada:
hacia
San
José
o
hacia
la
Vi gen.
Es
deci ,
es án
es os
cen ados
como
los
p incipales
pe sonajes
y
en
el
cen o,
como
línea
di iso ia,
como
línea
equilib al,
el
único
que
mi a
de
en e,
el
sace do e,
que
pa ece
uni
las
manos
de
los
dos
con ayen es.
De
izquie da
a
de echa
apa ecen
dos
i
gu as
que
pa ecen
masculinas,
con
sus
os os
le emen e
son ien es
y
sus
cabezas
cubie as
con
ocas—una
oja
y
o a
neg a—.
La
p ime a
is e
aje
colo
c ema
en
el
que
se
des aca
pa e
de
la
mano,
colo
ca ne
como
el
os o.
La
segunda
lle a
es ido
g is
oscu o
e mi
nado
po
un
cuelleci o,
solamen e
esbozado
con
líneas
neg as.
El
os o
de
San
José
es
de
los
más
ue emen e
exp esi os
de
odo
el
g upo
de
pin u as
de
San
Felices.
Su
cabello
y
ba ba
es
de
ono
g is,
muy
señalada
la
sepa ación
de
mechones
de
cabellos
po
pinceladas
más
pálidas
en
sinuosas
líneas.
El
aje
es
ojo
oscu o
y
los
pliegues
en
neg o.
Los
ojos,
cejas
y
bo de
de
na izy
boca,
es án
dibujados
y
con o neados
con
azos
—líneas
—
neg os,
lo
mismo
que
odos
los
os os
de
es as
pin u as
mu ales.
Sigue
a
con inuación
una
i
gu a
emenina
o
masculina,
con
el
os o
en
di ección
opues a
a
las
an e io es,
con
oca
o
melena
de
un
colo
ma ón
ojizo
y
cuelleci o
idén ico
a
la
ci ada
an e io men e.
Muy
p óxima
a
ella,
la
i
gu a
on al,
—de
aspec o
híe á ico
y
se io
—
,
del
sace do e,
e es ido
con
capa
de
mo i os
l
o ales
de
seis
pé alos.
Sob e
la
cabeza
lle a
ia a
pen agonal
o
bone e
blanco
con
líneas
neg as.
Todo
el
os o
PINTURAS
MURALES
DEL
SIGLO
XV
EN
SAN
FELICES,
ETC.
103
es á
con o neado
po
una
mancha
neg uzca
que
pa ece
indica
la
melena
caída
hacia
los
homb os.
A
con inuación,
casi
en
simé ica
ealización,
es án
o os
os os
indudablemen e
emeninos.
El
p ime o
en
p oximidad
al
sace do e
lle a
u ban e
cla ísimo
esbozados
sus
dobleces
po
lineas
ho izon ales
e
inclinadas.
Ocul ando
pa e
de
es e
bus o
es á
el
os o
de
la
Vi gen,
sin
oca
ninguna,
con
su
pelo
ubio
caído
hacia
los
homb os.
Su
mano
de echa
di igida
hacia
el
minis o
y
con
su
izquie da
le an ada
hacia
el
pecho
con
un
mo imien o
ágil
y
ápido
de
los
dedos.
Y
i
nalizando
la
escena,
las
úl imas
i
gu as
de
ella,
dos
os os
inclinados
hacia
la
Vi gen,
con
sus
ocas
una
neg a
y
o a
blanca.
Es a
úl ima
odea
o almen e
el
os o
y
se
cie a
luego
sob e
el
cuello.
La
escena
de
los
Desposo ios
de
la
Vi gen,
se
des aca
sob e
un
ondo
ojo
inoso,
muy
u bio.
La
Anunciación.
(Flg.
1
V
y
Láms.
III
y
IV).
Es,
jun o
con
la
Visi ación,
la
escena
mejo
conse ada
de
odo
el
g upo
de
pin u as
de
San
Felices.
Y
es
el
os o
y
exp e
sión
de
la
Vi gen
(Lám.
IV)
lo
más
cuidado
es é icamen e
po
el
pin o .
La
escena
epi e,
en
una
ejecución
osca,
y
sob e
odo
ápida,
el
momen o
en
que
el
A cángel
San
Gab iel
se
apa ece
a
la
San ísima
Vi gen,
saludándola
con
el
«A e
Ma ía»
que
pa ece
en
le as
gó icas
en
la
i
lac e ia
que
el
mismo
ángel
suje a
con
su
mano
izquie da.
Vuel e
a
e se
es e
deseo
de
sime ía,
un
poco
p imi i o,
que
el
au o
iene
siemp e
como
guia
de
sus
composi
ciones.
No
puede
da se
menos
complicación
y
más
esquema ismo.
Un
ja ón
de
cue po
es é ico,
con
cua o
azucenas,
asas
ondulan es
y
pie,
sepa a
a
las
dos
i
gu as
de
la
escena.
A
la
izquie da
queda
el
ángel,
a odillado,
con
sus
alas
abie as
de
un
colo
inoso
pe o
con
algunos
oques
más
cla os
en
los
bo des
del
plumaje.
El
ala
izquie da
se
debili a
en
un
colo
c ema
en
su
úl ima
mi ad.
Vis e
el
ángel
capa
oja
cuyos
pliegues
es án
linealmen e
señalados
po
ayas
neg as.
La
única
es
g is
muy
sua e,
casi
blanco
sucio,
con
a ugas
en
neg o
y
oc e
cla o.
El
pelo
es
ama illen o
con
lineas
neg as
que
ma can
los
bucles
y
el
lequillo.
Las
lineas
del
os o
quedan
ambién
señaladas
po
•104
MIGUEL
ÁNGEL
GARCÍA-GUINEA
bo des
neg uzcos
y
la
boca
se
ejecu a
me ced
a
un
ozo
oscu o
bo deado
po
dos
onalidades
ojas
que
ep esen an
los
labios.
La
Vi gen
es á
en
ac i ud
espec an e,
con emplando
a óni a
la
paloma
del
Espí i u
San o
que
se
in oduce
po
una
en anilla
cuad ada
del
ondo,
en ana
que
pa ece
inspi ada
incluso
en
las
mismas
de
la
e mi a
de
San
Felices,
de
idén ica
o ma.
Apa ece
la
Vi gen
con
sus
manos
c uzadas
sob e
el
pecho,
de
odillas,
an e
un
eclina o io
p ismá ico
donde
descansa
un
lib o
abie o.
Lle a
capa
blanquecina
con
b ocados
neg os
de
osas
de
cinco
y
cua o
pé alos.
La
única
oja,
del
mismo
colo
que
la
capa
del
ángel,
con
pliegues
señalados
po
líneas
eloz-
azadas
de
colo
neg o.
Los
e e sos
de
las
capas,
an o
del
ángel
como
de
la
Vi gen,
ienen
colo
azul
pálido.
La
cabe
lle a
de
N a.
Seño a
es
de
un
ubio
in enso
con
líneas
neg as,
pa alelas,
que
señalan
los
bucles
y
mechones.
Toda
la
escena,
como
la
an e io ,
esal a
sob e
un
ondo
inoso,
más
cla o
en
la
pa e
in e io .
La
Visi ación
(Fig.
1,
VI
y
Láms.
III
y
V).
Bajo
un
a co
ca panel
muy
abie o
se
halla
es a
e ce a
escena
que
ep esen a
el
ins an e
en
que
la
San ísima
Vi gen
saluda
a
San a
Isabel.
Modelo
iconog á ico
que
se
epi e
con
e dade a
insis encia
a
lo
la go
de
oda
nues a
pin u a
eligiosa.
El
momen o
en
que
se
encuen an
la
Vi gen
y
San a
Isabel
y
se
ab azan
ca iñosas.
^) os
pin o es
solían
acompaña
a
la
escena
algunas
o as
i
gu as,
incluso
San
José
y
acompañan es,
pe o
el
pin o
de
San
Felices,
ambién
po
p imi i ismo,
educe
a
la
más
mínima
exp esión
el
asun o.
La
Vi gen
y
su
p ima,
de
pie,
se
ap oximan
la
una
a
la
o a.
N a.
Seño a
no
lle a
ninguna
oca,
como
acos umb a
a
ep e
sen a la
nues o
pin o .
Su
pelo
es á
suel o,
ubio,
peinado
en
su
pa e
supe io
como
en
un
moño
po
la
sujeción
con
que
se
adap a
a
la
cabeza.
El
man o
es
blanco,
con
ose as
neg as
de
cinco
a
sie e
pé alos,
siguiendo
la
misma
no ma
de
es ido
pa a
la
Vi gen.
Así,
ambién,
su
única
es
oja,
como
en
la
Anunciación,
pe o
un
ojo
aún
más
ue e
y
i o.
La
i
gu a
de
San a
Isabel
lle a
una
oca
blanca
de
- oi ma
PINTURAS
MURALES
DEL
SIGLO
XV
EN
SAN
FELICES,
ETC.
105
muy
co ien e
en
odas
las
pin u as
de
es a
época
y
un
cuello
al o,
plegado,
del
mismo
colo .
El
aje
es
azulado
inoso
y
man o
c ema
ama illen o.
Todo
el
ondo
donde
se
des acan
es as
i
gu as
es
del
mismo
colo
ojo
inoso,
que
se
cambia
en
ama illo
c ema
en
el
umb al
donde
se
encuen a
la
Vi gen.
Los
os os
de
las
dos
i
gu as,
son ien es,
ienen
un
a ac i o
p iiniii o
y
una
melancolía
con enida
el
os o
de
San a
Isabel.
Sin
emba go,
el
dibujo
de
las
manos
de
es as
dos
i
gu as
es
o pe
y
descuidado.
Cie amen e
que
pa ece
que
ha
habido
un
e oque
en
es a
zona
cen al
de
la
escena,
pues
una
de
las
manos
deja
anspa en a
aún
la
línea
de
es ido.
¿Realizó
el
dibujo
de
es as
manos
el
pin o
de
San
Felices?
¿Fué
un
añadido
pos e io ?
Po que,
en
e dad,
las
demás
que
apa ecen
en
odo
el
g upo
de
pin u as,
como
la
Anunciación
o
Desposo ios
ienen
una
sol u a
mucho
mayo ,
den o
ambién,
de
un
descuido
ca ac e ís ico.
La
Ado ación
en
el
Po al.
(Fig.
1,
I
y
Lám.
VI).
En
es e
ec ángulo
del
e angelio,
p óximo
a
los
desposo ios,
se
halla
es a
escena
en
el
Po al
de
Belén
cuya
iconog a ía
no
pe mi e
señala
de
una
mane a
de ini i a
su
a gumen o.
Apa ecen
bajo
un
a co
ebajado.
San
José
y
la
Vi gen,
de
odillas
y
en
medio
de
ellos
la
i
gu a
del
Niño,
desnuda,
eclinada
en
lo
que
pa ece
una
especie
de
peseb e.
De ás
se
e
una
i
gu a
ambién
a odillada,
en uel a
su
cabeza
con
u ban e,
di igiendo
su
mi ada
hacia
el
Niño
y
con
las
dos
manos
indudablemen e
co adas.
¿Quién
es
es e
pe sonaje
que
el
pin o
de
San
Felices
ha
aído
a
la
escena
de
la
Ado ación
en
el
po al?
Al
p incipio
supuse
pudie a
se
uno
de
ios
eyes
de
la
Epi anía,
pe o,
¿qué
que ían
deci
esa
al a
absolu a
de
las
manos,
co adas
cla amen e
desde
las
muñecas
y
dejando
e
los
muñones
abie os?
¿Se
a a
acaso
del
episodio
na ado
po
el
also
Ma eo
que
hace
e e encia
a
Salomé,
una
de
las
muje es
que,
según
es a
uen e,
ayudó
a
la
Vi gen
en
el
pa o?
La
leyenda
hablaba
de
la
duda
que
a
Salomé
sob e ino
sob e
la
i ginidad
de
Ma ía
y
cómo
al
a e e se
a
oca
a
la
Vi gen
quedó
«seca
su
mano»
y
sólo
ol ió
a
la
no malidad
cuando
hubo
ocado
los
pañales
del
Niño.
106
MIGUEL
ÁNGEL
GARCÍA-GUINEA
Es a
es,
cie amen e,
la
única
explicación
iable
pa a
es a
escena.
Pa ece
cie o
que
es
la
ep esen ación
popula
del
episo
dio
de
la
inc édula
Salomé,
in e p e ado
en
el
sen ido
más
di ec amen e
comp ensible.
Es e
episodio
de
los
Apóc i os
es
ep esen ado
cie amen e
con
poquísima
ecuencia,
lo
que
me
hizo
al
p incipio
duda
de
la
signi icación
del
ema
de
San
Felices.
En
un
ma il
de
la
ca e
d al
de
Rá en
a,
del
siglo
IV,
apa ece
ya,
pe o
en
él
no
se
ea
Salomé
p i ada
o almen e
de
sus
manos,
sino
mos ando
a
la
Vi gen
la
inmo ilidad
de
uno
de
sus
b azos.
Llamo
la
a ención
de
es a
escena
de
San
Felices,
an
in e e
san e
iconog á icamen e,
que,
de
momen o,
es imo
se
e ie e
a
la
leyenda
ci ada
de
Salomé,
in e p e ada
en
un
sen ido
popula
sumamen e
exp esi o.
En
elación
al
colo ido
de
es e
ecuad o
absidal,
es
algo
más
apagado
que
los
an e io men e
desc i os,
quizás
debido
a
que
es á
muy
de e io ado,
pues
cuando
ocul a on
las
pin u as
bajo
la
capa
de
cal
echa on
aquí
una
desg aciada
capa
i
na
de
cemen o
que
ha
hecho
ex ao dina iamen e
di ícil
la
limpieza
de
la
escena.
San
José
lle a
es ido
ojo
apagado
con
a ugas
neg as.
Su
pelo
y
ba ba
g ises.
La
supues a
Salomé
se
oca
con
u ban e
blanco
y
única
c emosa.
La
Vi gen,
es ido
ojo
y
capa
blanca.
El
peseb e
donde
se
acues a
el
Niño
lle a
un
ondo
azul
oscu o
y
bo de
ama illen o.
Comple a
la
escena
un
incón,
bajo
a co
del
mismo
ipo
a
los
desc i os,
donde
el
pin o ,
con
ese
mismo
sen ido
p imi i o
que
le
ca ac e iza,
ha
ideado
el
buey
y
la
muía
—solamen e
sus
cabezas—,
sob e
el
peseb e.
La
Ma anza
de
los
Inocen es.
(Fig.
1,
VII
y
Lám.
III).
Sumamen e
de e io ada
es a
escena,
has a
el
pun o
de
que
más
de
la
mi ad
es á
pe dida,
es
di ícil
asegu a
lo
que
pudo
ep esen a ;
aunque
siguiendo
el
desen ol imien o
de
la
His o ia
de
la
Vi gen
y
a endiendo
a
lo
que
nos
queda
de
la
pin u a,
casi
pod íamos
asegu a
se
a a
de
una
ep esen ación
de
la
Ma anza
de
los
inocen es.
El
ey,
sen ado
en
su
ono,
empuñando
el
ce o
con
su
mano
izquie da,
pa ece
en
ac i ud
de
o dena
algo
a
un
soldado
que,
en e
a
él,
con
la
lanza
en
la
mano,
le
con empla.
A
con inuación
PINTURAS
MURALES
DEL
SIGLO
XV
EN
SAN
FELICES,
ETC.
107
se
pe cibe
o a
escena
de
dos
os os
de
soldados,
ambién
a mados,
y
la
i
gu a
de
una
muje .
Es á
pe dido
aquel
ozo
que
pod ía
comple a
y
acla a
el
a gumen o.
Es
muy
p obable
que
alguno
de
esos
úl imos
soldados
man u iese
suje o
a
algún
niño
a ancado
de
los
b azos de
la
única
muje
que
nos
apa ece.
Quizás
ambién
complemen o
de
odo
ello,
ue a
una
escena
de
la
Huida
a
Egip o
que
pa ece
inicia se
a
con inuación
y
que
nos
a e emos
a
supone ,
p obablemen e,
uese
la
Vi gen
sob e
el
asno,
camino
de
Egip o
(Fig.
1.
VIII).
Es e
ecuad o
de
la
Ma anza
de
los
inocen es,
iene
un
colo
ido
sumamen e
conciso.
He odes
se
is e
con
única
o
aje
azul
ue e.
El
cabello
es
ma ón
y
la
co ona
blanca.
Los
soldados
lle an
somb e os
blancos
con
líneas
y
ebo des
neg os.
La
muje ,
oca
neg a
y
es ido
ojo.
Son
muy
in e esan es
es os
cascos
o
somb e e es
de
los
soldados,
el
de
uno
de
ellos
co onado
con
al a
pluma.
El
«Sal a o
Mundi»
del
mu o
on e o
del
ábside.
(Fig.
1,
IX).
Casi
o almen e
des ozada
es á
lo
que
debió
se
la
i
gu a
de
un
g an
Pan oc á o
con
el
que
el
pin o
de
San
Felices
ado nó
odo
el
mu o
del
ábside
donde
se
adosaba
el
al a .
Quedan
es os
su icien es
pa a
comp ende
se
a a
de
es e
ema.
Un
ángel
comple o
que
sos iene
las
es idu as
del
Pad e
E e no,
o a
cabeza
de
ángel,
más
a iba,
y
alas
de
o o.
Todo
ello
debió
se
idén ico
al
Pan oc á o
de
las
pin u as
de
Ba uelo
de
San ullán
y
al
de
las
de
Re illa
que,
según
la
desc ipción
del
S .
Na a o
(1).
e a
«la
i
gu a
del
Sal ado
odeado
de
ángeles
a odillados
a
su
al ededo »
Es a
i
gu a
del
Pad e
E e no
odeado
de
ángeles
es
muy
ecuen e
en
las
pin u as
del
siglo
x
y
x i,
como
adición
de
aquellos
Pan oc á o
ománicos
de
las
pin u as
mu ales.
No
pa ece
se
a a
de
la
Ascensión,
sino
más
bien
de
es a
glo i ica
ción
del
Sal ado
del
mundo.
A
ambos
lados
del
nicho
absidal
exis en
pin u as
—pa ecen
dis ingui se
os os
y
es idu as—
o almen e
cubie as
po
una
i
na
capa
de
cemen o
y
pin a ajeadas
de
un
azul
ue e,
que
(1)
Ca álogo
Mon.
Palencia.
11
W:
7«i