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Pinturas murales del siglo XV en San Felices de Castillería (Palencia)

García Guinea, Miguel Ángel

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PINTURAS MURALES DEL SIGLO XV EN SAN FELICES DE CASTILLERIA (FALENCIA) En una de mis excu siones a ís icas po las ie as de Palem cia, p o incia muy que ida pa a mi, he enido la opo unidad de descub i las pin u as mu ales que en es e a iculo p ocu o es u dia , pa a comple a , o al menos da un oque de a ención pa a pode se comple ado, es e in e esan e cen o de pin u a mu al del no e de Falencia que su ge en el úl imo e cio del siglo x y cuyo oco p e endo es udia con mayo ampli ud en un abajo conjun o que ecoja las p incipales localidades donde exis an composiones mu ales de idén icas o semejan es ca ac e ís icas. que hayan sido nunca publicadas, se conocían las pin u as mu ales de Re illa de San ullán, de que habla Pos , a ibuidas has a hace poco a la época ománica. Las de Zo i a del Pá amo han sido ambién señaladas, asi como las de Valbe zoso y Ba uelo de San ullán. Todas pa ecen se de la misma época, pe o se man ienen comple amen e desconocidas pa a el es udioso. Yo he podido e los calcos de las de Re illa, que exis en aún en los mismos luga es de donde ue on despojadas las au én icas, y esos calcos, a pesa de su impe ección, demues an que las pin u as no pueden se ománicas como había supues o, en e o os, el au o del Ca álogo Monumen al de la P o incia de Falencia, S . Na a o. Al busca en Pos el comen a io sob e es as pin u as, he comp obado que es e ilus e c i ico, que ha is o en Ingla e a las au én icas, asegu a la imposibilidad de a ibuí selas al pe íodo ománico. Basado en Pos y en los calcos, y sin pe juicio de p ocu a consegui o og a ías de las au én icas cuando ealice el abajo de conjun o, c eo que el g upo de escenas de Re illa pe enece ya al siglo x y es án ín imamen e elacionadas con las descubie as po mí de San Felices, así como las de Valbe zoso y de Ba uelo, que c eo de la misma época. ^00 MIGUEL ÁNGEL GARCÍA-GUINEA Vis o ocio es o, en líneas gene ales podemos comp oba , pues, la exis encia de un oco mu al de ca ac e ís icas p opias en odo el No e de Palencía, en la egión de la mon aña palen ina. El pueblo de San Felices de Cas ille ía, donde he descubie o las pin u as mu ales a que es e abajo hace e e encia, es á si uado en lo más al o de la mon aña palen ina, al pie casi de las sie as que limi an con San ande y cuyas co as más impo an es se llaman Peña Lab a, Cue omañinos y Valdecebollas. Es e e i o io, muy in incado y lleno de ege ación, es, pues, el lími e an iguo de León y Cas illa (1) y cen o de los an iguos pueblos cán ab os. I'o ma una unidad geog á ica cuyos lími es son, al Su , los e i o ios de Ce e a y la mese a cas ellana. En San Felices exis en, además de laiglesia pa oquial, omá nica, dos e mi as: la de la Peña, que debió de ene ábside (que hoy no conse a) y la llamada simplemen e, «La e mi a», en el cen o del pueblo, donde se encuen an las pin u as a que amos hace e e encia. Es a e mi a es de p opo ciones muy pequeñas y su apa iencia ex e io no puede se más modes a. Cons uida oda con apa ejo pequeño, sal o los esquinales, de sille ía, su aspec o, an o in e io como ex e io men e, es pob e y de uido, quizás ambién debido a la iniciación de uina en que se encuen a. El ábside, o ien ado al Es e, ec angula y muy diminu o, iene canecillos de ipo ománico y pa ece habe sido cons uido a i nales del xii o más bien a p incipios del xiii. El in e io se cub e con bó eda apun ada que a anca de una impos a seguida sencillamen e moldu ada. Es p ecisamen e en odo es e ábside donde se encuen an las pin u as mu ales del siglo x cuya desc ipción ha emos a con inuación. P imi i amen e debió de ene ocho escenas, de las cuales se. han pe dido o almen e dos de ellas en el ábside de la pa e del e angelio. O a—la úl ima del lado de la epís ola— sólo conse a una cabeza incomple a. De las demás, hay dos in eg as y pe ec amen e conse adas (La Anunciación y La Visi ación) y o as es más o menos comple as (La Ado ación en el Po al, Los Desposo ios de la Vi gen y La Ma anza de los Inocen es). (1) Ve mi abajo: «La iglesia ománica de Villacan id (San ande )» en el Bole ín del Semina io de A e y A queolcoía. Tomo XV. PINTURAS MURALES DEL SIGLO XV EN SAN FELICES, ETC 101 Todo el conjun o del ábside que p imi i amen e es u o comple amen e pin ado, podemos di idi lo pa a su es udio en es pa es ( e igu a 1): 1.'' Has a la impos a de donde a anca la bó eda. La decO' ación aquí, a uno y o o lado, es simplemen e geomé ica a Fig 1.—Pe spec i a del ábside de la e mi a de San Felices de Cas ille ía (Palencia), con sus pin u as mu ales del siglo XV. base de ombos y cuad ados al e nos, ojizos y blancos, algo semejan e a la que emos en la iglesia de San a Ma ía de Mellid. j j 2 ® La pa ed on al del ábside, donde, debió de exis i un Pad e E e no sos enido po i gu as de ángeles, de los que aún quedan algunos. , , , 3 La bó eda en sí. Es la pa e más in e esan e de oda la deco ación. A lo la go de oda su cla e co e una deco ación geomé ica en zíg-zag de onos g ises azulados y alguna mancha de ojo. Es a banda di ide a la bó eda en dos: la Epís ola y el E angelio. Y es en es a supe icie abo edada donde se desa ollan odas las escenas conse adas cuya desc ipción hacemos a con inuación. El ma imonio de la Vi gen y San José (Fig. 1, II y Láms. I y II). Es la p ime a escena del e angelio. Muy de e io ada en su pa e in e io donde ha pe dido el opaje de odas las i gu as 102 MIGUEL ÁNGEL GARClA-GUINEA desde la cin u a hacia abajo. A consecuencia de és o, el mismo a gumen o de la escena no es á pe ec amen e cla o. Iconog á i' camen e odo pa ece indica se a a del ma imonio de la San í' sima Vi gen y San José. Pod ía habe sido ambién la P esen a ción en el Templo, pe o la escena no iene la ideación p opia de es e ema y ampoco apa ece la i gu a iel Niño que, cie amen e, pudie a ambién es a en la zona pe dida. Pe o hay algo, sob e odo, que me inclina a pensa se a a de los Desposo ios de la Vi gen y no de la P esen ación Es la di ección de la mi ada de odos los pe sonajes. De ep esen a es e úl imo ema la hubie an di igido, alguno al menos, hacia el Niño que, na u almen e, debía se el pe sonaje p incipal de la escena. Po el con a io, en nues a pin u a, la is a de San José se di ige a su esposa y la de la Vi gen a él. Todas las demás i gu as ienen es a di ección de mi ada: hacia San José o hacia la Vi gen. Es deci , es án es os cen ados como los p incipales pe sonajes y en el cen o, como línea di iso ia, como línea equilib al, el único que mi a de en e, el sace do e, que pa ece uni las manos de los dos con ayen es. De izquie da a de echa apa ecen dos i gu as que pa ecen masculinas, con sus os os le emen e son ien es y sus cabezas cubie as con ocas—una oja y o a neg a—. La p ime a is e aje colo c ema en el que se des aca pa e de la mano, colo ca ne como el os o. La segunda lle a es ido g is oscu o e mi nado po un cuelleci o, solamen e esbozado con líneas neg as. El os o de San José es de los más ue emen e exp esi os de odo el g upo de pin u as de San Felices. Su cabello y ba ba es de ono g is, muy señalada la sepa ación de mechones de cabellos po pinceladas más pálidas en sinuosas líneas. El aje es ojo oscu o y los pliegues en neg o. Los ojos, cejas y bo de de na izy boca, es án dibujados y con o neados con azos —líneas — neg os, lo mismo que odos los os os de es as pin u as mu ales. Sigue a con inuación una i gu a emenina o masculina, con el os o en di ección opues a a las an e io es, con oca o melena de un colo ma ón ojizo y cuelleci o idén ico a la ci ada an e io men e. Muy p óxima a ella, la i gu a on al, —de aspec o híe á ico y se io — , del sace do e, e es ido con capa de mo i os l o ales de seis pé alos. Sob e la cabeza lle a ia a pen agonal o bone e blanco con líneas neg as. Todo el os o PINTURAS MURALES DEL SIGLO XV EN SAN FELICES, ETC. 103 es á con o neado po una mancha neg uzca que pa ece indica la melena caída hacia los homb os. A con inuación, casi en simé ica ealización, es án o os os os indudablemen e emeninos. El p ime o en p oximidad al sace do e lle a u ban e cla ísimo esbozados sus dobleces po lineas ho izon ales e inclinadas. Ocul ando pa e de es e bus o es á el os o de la Vi gen, sin oca ninguna, con su pelo ubio caído hacia los homb os. Su mano de echa di igida hacia el minis o y con su izquie da le an ada hacia el pecho con un mo imien o ágil y ápido de los dedos. Y i nalizando la escena, las úl imas i gu as de ella, dos os os inclinados hacia la Vi gen, con sus ocas una neg a y o a blanca. Es a úl ima odea o almen e el os o y se cie a luego sob e el cuello. La escena de los Desposo ios de la Vi gen, se des aca sob e un ondo ojo inoso, muy u bio. La Anunciación. (Flg. 1 V y Láms. III y IV). Es, jun o con la Visi ación, la escena mejo conse ada de odo el g upo de pin u as de San Felices. Y es el os o y exp e sión de la Vi gen (Lám. IV) lo más cuidado es é icamen e po el pin o . La escena epi e, en una ejecución osca, y sob e odo ápida, el momen o en que el A cángel San Gab iel se apa ece a la San ísima Vi gen, saludándola con el «A e Ma ía» que pa ece en le as gó icas en la i lac e ia que el mismo ángel suje a con su mano izquie da. Vuel e a e se es e deseo de sime ía, un poco p imi i o, que el au o iene siemp e como guia de sus composi ciones. No puede da se menos complicación y más esquema ismo. Un ja ón de cue po es é ico, con cua o azucenas, asas ondulan es y pie, sepa a a las dos i gu as de la escena. A la izquie da queda el ángel, a odillado, con sus alas abie as de un colo inoso pe o con algunos oques más cla os en los bo des del plumaje. El ala izquie da se debili a en un colo c ema en su úl ima mi ad. Vis e el ángel capa oja cuyos pliegues es án linealmen e señalados po ayas neg as. La única es g is muy sua e, casi blanco sucio, con a ugas en neg o y oc e cla o. El pelo es ama illen o con lineas neg as que ma can los bucles y el lequillo. Las lineas del os o quedan ambién señaladas po •104 MIGUEL ÁNGEL GARCÍA-GUINEA bo des neg uzcos y la boca se ejecu a me ced a un ozo oscu o bo deado po dos onalidades ojas que ep esen an los labios. La Vi gen es á en ac i ud espec an e, con emplando a óni a la paloma del Espí i u San o que se in oduce po una en anilla cuad ada del ondo, en ana que pa ece inspi ada incluso en las mismas de la e mi a de San Felices, de idén ica o ma. Apa ece la Vi gen con sus manos c uzadas sob e el pecho, de odillas, an e un eclina o io p ismá ico donde descansa un lib o abie o. Lle a capa blanquecina con b ocados neg os de osas de cinco y cua o pé alos. La única oja, del mismo colo que la capa del ángel, con pliegues señalados po líneas eloz- azadas de colo neg o. Los e e sos de las capas, an o del ángel como de la Vi gen, ienen colo azul pálido. La cabe lle a de N a. Seño a es de un ubio in enso con líneas neg as, pa alelas, que señalan los bucles y mechones. Toda la escena, como la an e io , esal a sob e un ondo inoso, más cla o en la pa e in e io . La Visi ación (Fig. 1, VI y Láms. III y V). Bajo un a co ca panel muy abie o se halla es a e ce a escena que ep esen a el ins an e en que la San ísima Vi gen saluda a San a Isabel. Modelo iconog á ico que se epi e con e dade a insis encia a lo la go de oda nues a pin u a eligiosa. El momen o en que se encuen an la Vi gen y San a Isabel y se ab azan ca iñosas. ^) os pin o es solían acompaña a la escena algunas o as i gu as, incluso San José y acompañan es, pe o el pin o de San Felices, ambién po p imi i ismo, educe a la más mínima exp esión el asun o. La Vi gen y su p ima, de pie, se ap oximan la una a la o a. N a. Seño a no lle a ninguna oca, como acos umb a a ep e sen a la nues o pin o . Su pelo es á suel o, ubio, peinado en su pa e supe io como en un moño po la sujeción con que se adap a a la cabeza. El man o es blanco, con ose as neg as de cinco a sie e pé alos, siguiendo la misma no ma de es ido pa a la Vi gen. Así, ambién, su única es oja, como en la Anunciación, pe o un ojo aún más ue e y i o. La i gu a de San a Isabel lle a una oca blanca de - oi ma PINTURAS MURALES DEL SIGLO XV EN SAN FELICES, ETC. 105 muy co ien e en odas las pin u as de es a época y un cuello al o, plegado, del mismo colo . El aje es azulado inoso y man o c ema ama illen o. Todo el ondo donde se des acan es as i gu as es del mismo colo ojo inoso, que se cambia en ama illo c ema en el umb al donde se encuen a la Vi gen. Los os os de las dos i gu as, son ien es, ienen un a ac i o p iiniii o y una melancolía con enida el os o de San a Isabel. Sin emba go, el dibujo de las manos de es as dos i gu as es o pe y descuidado. Cie amen e que pa ece que ha habido un e oque en es a zona cen al de la escena, pues una de las manos deja anspa en a aún la línea de es ido. ¿Realizó el dibujo de es as manos el pin o de San Felices? ¿Fué un añadido pos e io ? Po que, en e dad, las demás que apa ecen en odo el g upo de pin u as, como la Anunciación o Desposo ios ienen una sol u a mucho mayo , den o ambién, de un descuido ca ac e ís ico. La Ado ación en el Po al. (Fig. 1, I y Lám. VI). En es e ec ángulo del e angelio, p óximo a los desposo ios, se halla es a escena en el Po al de Belén cuya iconog a ía no pe mi e señala de una mane a de ini i a su a gumen o. Apa ecen bajo un a co ebajado. San José y la Vi gen, de odillas y en medio de ellos la i gu a del Niño, desnuda, eclinada en lo que pa ece una especie de peseb e. De ás se e una i gu a ambién a odillada, en uel a su cabeza con u ban e, di igiendo su mi ada hacia el Niño y con las dos manos indudablemen e co adas. ¿Quién es es e pe sonaje que el pin o de San Felices ha aído a la escena de la Ado ación en el po al? Al p incipio supuse pudie a se uno de ios eyes de la Epi anía, pe o, ¿qué que ían deci esa al a absolu a de las manos, co adas cla amen e desde las muñecas y dejando e los muñones abie os? ¿Se a a acaso del episodio na ado po el also Ma eo que hace e e encia a Salomé, una de las muje es que, según es a uen e, ayudó a la Vi gen en el pa o? La leyenda hablaba de la duda que a Salomé sob e ino sob e la i ginidad de Ma ía y cómo al a e e se a oca a la Vi gen quedó «seca su mano» y sólo ol ió a la no malidad cuando hubo ocado los pañales del Niño. 106 MIGUEL ÁNGEL GARCÍA-GUINEA Es a es, cie amen e, la única explicación iable pa a es a escena. Pa ece cie o que es la ep esen ación popula del episo dio de la inc édula Salomé, in e p e ado en el sen ido más di ec amen e comp ensible. Es e episodio de los Apóc i os es ep esen ado cie amen e con poquísima ecuencia, lo que me hizo al p incipio duda de la signi icación del ema de San Felices. En un ma il de la ca e d al de Rá en a, del siglo IV, apa ece ya, pe o en él no se ea Salomé p i ada o almen e de sus manos, sino mos ando a la Vi gen la inmo ilidad de uno de sus b azos. Llamo la a ención de es a escena de San Felices, an in e e san e iconog á icamen e, que, de momen o, es imo se e ie e a la leyenda ci ada de Salomé, in e p e ada en un sen ido popula sumamen e exp esi o. En elación al colo ido de es e ecuad o absidal, es algo más apagado que los an e io men e desc i os, quizás debido a que es á muy de e io ado, pues cuando ocul a on las pin u as bajo la capa de cal echa on aquí una desg aciada capa i na de cemen o que ha hecho ex ao dina iamen e di ícil la limpieza de la escena. San José lle a es ido ojo apagado con a ugas neg as. Su pelo y ba ba g ises. La supues a Salomé se oca con u ban e blanco y única c emosa. La Vi gen, es ido ojo y capa blanca. El peseb e donde se acues a el Niño lle a un ondo azul oscu o y bo de ama illen o. Comple a la escena un incón, bajo a co del mismo ipo a los desc i os, donde el pin o , con ese mismo sen ido p imi i o que le ca ac e iza, ha ideado el buey y la muía —solamen e sus cabezas—, sob e el peseb e. La Ma anza de los Inocen es. (Fig. 1, VII y Lám. III). Sumamen e de e io ada es a escena, has a el pun o de que más de la mi ad es á pe dida, es di ícil asegu a lo que pudo ep esen a ; aunque siguiendo el desen ol imien o de la His o ia de la Vi gen y a endiendo a lo que nos queda de la pin u a, casi pod íamos asegu a se a a de una ep esen ación de la Ma anza de los inocen es. El ey, sen ado en su ono, empuñando el ce o con su mano izquie da, pa ece en ac i ud de o dena algo a un soldado que, en e a él, con la lanza en la mano, le con empla. A con inuación PINTURAS MURALES DEL SIGLO XV EN SAN FELICES, ETC. 107 se pe cibe o a escena de dos os os de soldados, ambién a mados, y la i gu a de una muje . Es á pe dido aquel ozo que pod ía comple a y acla a el a gumen o. Es muy p obable que alguno de esos úl imos soldados man u iese suje o a algún niño a ancado de los b azos de la única muje que nos apa ece. Quizás ambién complemen o de odo ello, ue a una escena de la Huida a Egip o que pa ece inicia se a con inuación y que nos a e emos a supone , p obablemen e, uese la Vi gen sob e el asno, camino de Egip o (Fig. 1. VIII). Es e ecuad o de la Ma anza de los inocen es, iene un colo ido sumamen e conciso. He odes se is e con única o aje azul ue e. El cabello es ma ón y la co ona blanca. Los soldados lle an somb e os blancos con líneas y ebo des neg os. La muje , oca neg a y es ido ojo. Son muy in e esan es es os cascos o somb e e es de los soldados, el de uno de ellos co onado con al a pluma. El «Sal a o Mundi» del mu o on e o del ábside. (Fig. 1, IX). Casi o almen e des ozada es á lo que debió se la i gu a de un g an Pan oc á o con el que el pin o de San Felices ado nó odo el mu o del ábside donde se adosaba el al a . Quedan es os su icien es pa a comp ende se a a de es e ema. Un ángel comple o que sos iene las es idu as del Pad e E e no, o a cabeza de ángel, más a iba, y alas de o o. Todo ello debió se idén ico al Pan oc á o de las pin u as de Ba uelo de San ullán y al de las de Re illa que, según la desc ipción del S . Na a o (1). e a «la i gu a del Sal ado odeado de ángeles a odillados a su al ededo » Es a i gu a del Pad e E e no odeado de ángeles es muy ecuen e en las pin u as del siglo x y x i, como adición de aquellos Pan oc á o ománicos de las pin u as mu ales. No pa ece se a a de la Ascensión, sino más bien de es a glo i ica ción del Sal ado del mundo. A ambos lados del nicho absidal exis en pin u as —pa ecen dis ingui se os os y es idu as— o almen e cubie as po una i na capa de cemen o y pin a ajeadas de un azul ue e, que (1) Ca álogo Mon. Palencia. 11 W: 7«i