DOS
TABLAS
DEL
MUSEO
ARQUEOLOGICO
DE
VALLADOLID
En
el
año
de
1942
ing esa on
en
es e
Museo
A queológico
de
Valladolíd,
p oceden e
del
Se icio
de
Recupe ación
A ís ica",
que
an as
joyas
sal ó
du an e
nues a
gue a,
dos
ablas
pin adas,
o nadas
de
sendos
ma cos
do ados,
que
sin
duda
habían
pe e
necido
en
su
o igen
a
un
e ablo,
y
que
debie on
pasa
de
an iguo
a
una
colección
pa icula
expoliada
po
el
enemigo,
y
que
no
ue on
eclamadas
po
nadie
du an e
el
la go
iempo
que
pa a
ello
se
concedió,
po
lo
que
pasa on
a
p opiedad
del
Es ado,
y
inie on
con
o os
en íos
a
es e
Museo.
Desde
el
p ime
momen o
llama on
nues a
¿ ención,
an o
po
su
calidad,
y
sob e
odo
po
las
escenas
en
ellas
ep esen adas,
que
se
salían
de
lo
co ien e.
Desc ipción
de
las
ablas.
Se
ep esen a
en
la
p ime a,
y
así
la
señalamos,
como
e emos
luego
po
el
lógico
o den
de
su
ep esen ación,
un
ondo
de
pa io
po icado
de
a cos
de
medio
pun o
sob e
pilas as
cuad adas,
compues o
de
dos
cue pos,
el
in e io
de
a cos
de
medio
pun o,
y
en
la
pa ed
de
ondo
una
sola
en ana
adin elada
y
el
supe io
con
en anas
de
medio
pun o,
odas
abocinadas
y
con
ejas
de
he e ía
a
a és
de
las
cuales
se
puede
ap ecia
los
id ios
de
colo es.
La
cons ucción
simula
se
de
pied a
y
mazonada
señalando
la
plemen e ía.
En
p ime
é mino,
sob e
un
púlpi o
po á il
p ismá ico
de
made a,
cuya
pa e
supe io
se
deco a
con
una
colgadu a
de
e ciopelo
e de
co ado,
y
deco ado
con
el
ema
simé ico
de
la
piña,
un
obispo
con
capa
plu ial
de
b oca el
de
o o
anillado
sob e
ojo
y
bo du a
de
san os
bo dados,
y
mi a
de
seda
86
S.
RIVERA
MANESCAU
blanca
con
cabujones,
se
di ije
a
cua o
obispos,
cle o
y
pueblo
que
le
escucha
leyendo
en
un
lib o,
que
sin
duda
comen a
y
del
que
sale
una
i
lac e ía
con
la
leyenda
DOMINA
MATRIX
II
DOMINA
MEA.
Al
pie
del
púlpi o
un
g upo
de
muje es
con
man o,
sen adas
en
el
suelo
y
ol iendo
la
espalda
al
espec ado
escuchan
con
e o
su
palab a.
De ás
de
ellas
en
si io
de
hono ,
los
cua o
obispos
sen ados,
con
capas
plu iales
de
b ocado
de
o o
y
de
pla a,
sob e
ojo
el
p ime o,
sob e
e de
el
segundo,
sob e
neg o
el
e ce o
y
sob e
ojo
el
cua o,
odas
ellas
bo du adas
de
san os
bo dados,
y
cubie os
con
mi as
blancas
con
cabujones,
escuchan
ambién
la
palab a
del
o ado .
T as
ellos,
clé igos
y
se ido es
del
cul o
con
albos
oque es
y
de ás
un
pueblo
nume oso
de
nobles,
le ados
y
menes ales,
que
en
pie
escuchan
ambién.
En
p ime
é mino
dos
pe sonajes,
uno
de
ellos
de
espalda,
es ido
con
un
opón
de
elludo
pa do
ojizo
y
gua necido
de
pieles
y
cin u ón
de
pla a
y
cubie o
con
un
bone icb
ojo,
y
el
o o
con
opón
ojizo
y
cubie o
con
somb e o
haldudo,
es án
de
pie
con emplando
la
escena.
Sob e
el
odo
de
la
composición
un
ondo
azul
e doso
in enso
de
cielo
con
nubes.
La
segunda
abla
ep esen a
en
ealidad
dos
escenas
supe
pues as.
En
el
ondo
y
en
lo
al o
una
mu alla
de
ciudad
almenada
con
bas iones
y
ma acanes,
en
cuyo
lienzo
se
señala
la
mazone ía
despiezada
de
la
pied a
y
en
la
que
se
ab e
bajo
una
ba bacana,
una
al a
pue a
de
medio
pun o.
Po
ella
sale
de
la
ciudad
y
se
desliza
a
odo
lo
la go
de
un
camino
se pen ean e
y
en
ápida
y
p onunciada
cues a
una
p ocesión
que
inicia
en
p ime
é mino
un
clé igo
con
albo
oque e
que
po a
la
c uz
alzada.
T as
él
se i
do es
del
cul o,
ambién
con
oque es
blancos
y
a
con inuación
cinco
obispos
con
capas
plu iales
de
b ocado
de
o o
y
pla a
bo du adas
de
San os,
y
cubie os
con
albas
mi as
de
cabujones.
T as
es o
un
pe sonaje
eal,
con
es e
de
e ciopelo
co ado
en
neg o
y
anillado
de
o o,
que
lle a
en
la
mano
de echa
un
ce o
y
que
se
cub e
con
co ona,
y
de ás
o mando
la
p ocesión,
nobles
y
le ados,
menes ales
y
pueblo
los
homb es
en
p ime
luga
y
de ás
las
muje es,
que
o m in
la
p ocesión
y
llegan
has a
la
pue a
de
la
ciudad
mu ada,
de
donde
salen
como
hemos
dicho.
Aquí
ambién
y
en
p ime
é mino,
se
epi en
aquellos
pe so
najes
en
pie
que
señalábamos
en
la
abla
an e io .
Uno
de
ellos
DOS
TABLAS
DEL
MUSEO
ARQUEOLÓGICO
DE
VALLADOLID
87
ambién
de
espalda
con
opón
de
elludo
pa do
ojizo
y
gua necido
de
pieles
y
cin u ón
de
pla a,
pe o
cuyo
bone e
aquí
es
neg o,
y
el
o o
ambién
en
pie
y
de
en e
con
opón
azul
sob e
es e
neg a
y
bone e
ojo.
El
p ime o
po a
aquí
una
la ga
i ga
do ada.
Ocupando
la
pa e
izquie da
del
cuad o,
se
ep esen a
o a
escena.
Apa ece
un
edículo
co onado
en
on ón
o
cubie a
a
dos
e ien es,
como
ondo
de
una
iglesia
que
es
en
ealidad
lo
que
ep esen a,
cuyo
ondo
de
pa ed
se
halla
ambién
mazonado
y
despiezado
de
sille ía.
En
es a
pa ed
de
ondo
apa ece
un
e ablo^
íp ico
gó ico
sob e
un
banco
de
al a
y
an e
él
un
obispo
con
capa
plu ial
de
b ocado
de
o o
sob e
ojo
y
capillo
con
una
san a
bo dada
en
sedas,
que
se
cub e
con
mi a
alba
y
que
apa ece
de
espaldas
al
espec ado .
A
la
izquie da
del
cuad o
y
de echa
del
obispo,
el
ey
que
apa ecía
en
la
p ocesión
que
hemos
eseñado,
con
el
mismo
aje
que
apa ece
en
la
p ocesión,
es á
a odillado
an e
un
eclina o io
o ado
de
e de
con
l
eco
de
o o
que
se
suplemen a
encima
con
un
almohadón
ojo
en
el
que
iene
un
lib o
que
sos iene
con
la
mano
izquie da,
mien as
con
la
de echa
en ega
una
daga
al
obispo
que
es á
an e
el
al a
y
que
se
uel e
hacia
él.
Del
o o
lado
del
obispo
o
sea
en
la
izquie da
de
és e
una
muje
en
pie
con
oca
blanca,
es e
oja
y
man o
azul,
sos iene
con
su
mano
de echa
una
ilac e ia
en
la
que
se
lee;
GRÁS
11
ACO
11
TIBI
11
PRESUL
H
QVA
El
obispo
con
su
mano
izquie da
coge,
jun o
a
la
ca a
de
la
muje
con
su
mano
izquie da
la
blanca
oca
de
és a.
Delan e
de
oda
la
escena
y
a
la
de echa
del
cuad o
se
e
pa e
de
una
al a
caja
cuad ada
monolí ica
de
pied a.
El
e ablo- íp ico
del
al a
se
o ma
de
un
cue po
supe io
y
una
p edella,
gua necidas
las
ablas
de
pilas as
y
co onamien os
oji ales.
En
la
abla
cen al
se
ep esen a
a
la
Vi gen
Ma ía
con
el
niño,
en
las
dos
la e ales
dos
san as
má i es,
odas
de
cue po
en e o,
y
po
lo
que
se
ap ecia
de
la
p edella,
compues a
ambién
de
es
ablas,
ep esen aciones
de
dos
san as
de
medio
cue po
en
cada
una
de
ellas.
El
banco
del
al a
es á
cubie o
de
un
man elillo
de
o o
con
l
eco
do ado,
y
el
al a
lle a
on al
de
b ocado
de
o o
l
ecado
ambién
de
o o
pudiéndose
ap ecia
que
en
la
de echa
del
88
S.
i e a
manescau
al a
cae
una
ca ela
del
mismo
on al,
con
leco
de
o o,
en
el
que
se
obs en a
un
cu ioso
dibujo
de
cuya
in e p e ación
nos
ocupa emos
Juego.
Cub e
el
al a ,
un
baldaquino
de
colo
ojo
con
l
eco
de
o o.
El
suelo
del
edículo
apa ece
enbaldosaclo
de
ojo
y
blanco
y
an e
el
al a
un
podio
a ima
pa a
el
o ician e
dando
acceso
al
edículo
cua o
escalones.
El
cielo
del
cuad o
como
en
el
an e io
es
azul
e doso
in enso
y
sin
duda
ambos
lle a on
sob e
él,
cuando
es u ie on
en
el
e ablo
a
que
debie on
pe enece
y
que
es aba
cubie o
en
g an
pa e
po
las
sendas
ho nacinas
de
gó ica
ace ía.
Asun os
ep esen ados.
El
p ime
p oblema
que
se
nos
o eció
en
el
es udio
de
es as
a
as
u
e
el
asun o
que
ep esen aban
No
cabía
duda
que
am
as
po
su
igualdad
<ie
écnica
y
del
pe sonaje
p incipal
en
e
las
ep esen adas,
un
Obispo,
habían
pe enecido
a
un
e ablo
ele ado
en
hono
de
un
San o
Obispo,
de
cuya
ida
e an
escenas
Jas
ep esen adas
en
las
ablas,
y
que
llegamos,
me ced
a
in eli
gen es
aseso amien os,
a
iden i ica
con
San
Ilde onso,
el
San o
A zobispo
Toledano.
E ec i amen e,
las
escenas
ep esen adas
en
ellas
co es
ponden
a
episodios
de
su
ida.
La
p ime a
ep esen a
ai
San o
de endiendo
an e
el
pueblo
Toledano,
y
an e
los
cua o
su agáneos
de
Toledo,
los
de
Co ia,
C
uenca,
Plasencia
y
Sigüenza,
y
el
cle o
y
la
nobleza,
la
Vi ginidad
de
Ma ía
de
la
he ejía
y
e o es
que
con a
ella
habían
sos enido
es
he ejes
y
que
en onces
sin
duda,
acaso
se
ex endía
po
Toledo
y
po
España,
y
cuya
de ensa
calu osa
y
e ien e
con
se amos
hoy
en
su
a ado
De
i gini a e
Sanc ae
Ma ine
con a
es
in ideJes.
«Los
es
in ieles
po
San
Ilde onso
e u ados,
nos
dice
Menéndez
y
Pelayo.
no
e an
españoles
ni
con empo áneos
suyos-
no icia
equi ocada
que
p ocede
del
A zobispo
D.
Rod igo,
y
epi ió
D.
Alonso
en
la
Es a ía
d'Espanna.
Hel idío
y
Jo iniano
ue on
he ejes
muy
conocidos
del
iempo
de
San
Je ónimo,
que
esc ibió
con a
ellos
un
a ado.
El
e ce
in iel
es
un
judío
que
DOS
TABLAS
DEL
MUSEO
ARQUEOLÓGICO
DE
VALLADOLID
89
apa ece
allí
como
ep esen ación
de
la
sec a.
No
hemos
de
c ee ,
sin
emba go,
que
me a
de oción
o
anhelo
de
declama
pusiese
la
pluma
en
la
mano
de
San
Ilde onso
pa a
de ende
un
dogma
que
no
enía
con adic o es
en
la
España
isigoda.
El
calo
mismo
con
que
el
lib o
es á
compues o
acusa,
no
un
eje cicio
e ó ico,
si
no
una
con o e sia
ac ual
y
i a.
Bas aba
que
hubiese
judíos
y
judaizan es
en
España,
pa a
que
és os
p o umpiesen,
como
siemp e,
en
blas emias
con a
la
i ginidad
de
Nues a
Seño a.
Y
es
más
p obable
que
Hel idio
y
Jo iniano
u iesen
asimismo
algunos
pa ida ios,
y
a
es o
aludi á,
aunque
equi ocando
los
nomb es,
el
ex o
de
D.
Rod igo.
Jo iniano
negaba
la
i ginidad
en
el
pa o,
Hel idio,
después
del
pa o,
y
la
negación
del
judío
e a
o unda.
Con a
cada
uno
de
es os
sac ilegios
ende ezó
una
se ie
de
capí ulos
San
Ilde onso.
La
impugnación
del
e o
del
judío
es
la
más
ex ensa
y
animada,
po
que
en
el
se
incluían
i ualmen e
las
negaciones
de
Hel idio
y
Jo iniano».
En
la
abla
p ime a
que
es udiamos,
se
ep esen a
de
una
hábil
mane a
es a
e u ación
del
e o
po
San
Ilde onso,
y
se
ep esen a
de
la
cálida
mane a
que
la
adición
conse aba
en
la
época
que
la
pin u a
ué
hecha
y
que
coincide
con
lo
que
implíci amen e
da
a
en ende
Menendez
y
Pelayo,
al
ocupa se
del
lib o
de
San
Ilde onso,
la
i eza
y
el
calo
de
la
e u ación
del
e o ,
que
se
anspa en a
en
el
lib o,
y
que
acaso
ué
p onum
ciada
en
lección
an e
odo
el
pueblo
oledano,
po
que
si
la
he ejía
enía
adep os
y
la
in luencia
de
los
judíos
exis en es
en
Toledo
podían
di ulga la,
no
se
había
de
comba i
solamen e
con
el
lib o
sí
con
la
e ien e
y
cálida
palab a
an e
el
audi o io.
San
Ilde onso
en
la
pin u a
de
que
nos
ocupamos,
lle a
un
lib o
en
la
mano,
que
igual
puede
que e
ep esen a
su
ob a
de
la
que
da
conocimien o
o
el
ex o
de
los
he ejes
que
se
e u a
pe o
el
hecho
indudable
ep esen ado
es
el
momen o
en
que
San
Ilde onso
se
di ige
al
audi o io
e u ando
es a
he ejía,
lo
que
a i ma
las
palab as
de
la
i
lac e ía,
y
la
escena
de
la
o a
abla
an
p ecisamen e
elacionada,
con
es a
de ensa
de
la
Vi ginidad
de
Ma ía,
hecha
po
San
Ilde onso,
y
de
al
o ma
que
ambas
ablas
se
elacionan
indes uc iblemen e
y
se
complemen an
en
sus
ep esen aciones.
La
abla
segunda
ep esen a
una
de
las
más
bellas
páginas
de
la
his o ia
de
Toledo.
El
momen o
p odigioso
en
que
se
p oduce
el
po en oso
milag o,
po
el
que
en e
o os,
p emia a
la
Vi gen
90
S.
RIVERA
MANESCAU
po
medio
de
San a
Leocadia,
la
má i
oledana,
aquella
calu osa
de ensa
de
su
i ginidad
hecha
po
San
Ilde onso.
El
p ime o
que
da
cuen a
de
es e
hecho
p odigioso
es
Cixila,
que
igió
la
sede
Toledana,
un
siglo
después
de
San
Ilde onso,
en
su
Vida
de
San
Ilde onso
Luego
el
Ce a
ense
en
el
siglo
xiii,
lo
ecoge
asimismo
en
su
Vi a
Bea i
Ilde onsi
A chiepiscopi
Tole ani,
de
donde
se
oma
pa a
los
B e ia ios
an iguos
y
así
apa ece
en
el
B e ia io
Bu guense
del
siglo
x
y
en
el
B e ia io
Toledano.
Todas
las
C ónicas
o
His o ias
an iguas
ecogen
el
hecho,
que
pasa
y
se
inco po a
de ini i amen e
con
ap obación
de
la
San a
Sede
a
los
B e ia ios
Españoles.
El
po en oso
hecho
ocu ió
en
9
de
diciemb e
del
año
657.
Pe o
eamos
como
nos
lo
desc ibe
el
Pad e
Juan
de
Ma iana
en
su
His o ia
Gene al
de
España,
en
cuyo
lib o
VI,
capí ulo
X.,
incluye
la
Vida
de
San
Ilde onso:
»Demas
des o,
el
mismo
año,
como
pa ece
lo
sien e
Cixila,
o
como
o os
sospechan
el
luego
siguien e,
a
nue e
días
de
diciemb e,
día
de
San a
Leocadia,
sucedió
o o
milag o
no
menos
señalado,
acudió
el
pueblo
a
la
iglesia
de
San a
Leocadia,
do
es aba
el
sepulc o
de
aquella
i ge;
hallá onse
p esen es
el
Rey
y
el
A zobispo.
Alzóse
de
epen e
la
pied a
del
sepulc o,
an
g ande,
que
apenas
ein e
homb es
muy
alien es
la
pudie an
mo e ;
salió
ue a
la
San a
Vi gen,
ocó
la
mano
de
San
Ilde onso,
díjole
es as
palab as:
«Ilde onso,
po
i
i e
mi
Seño a».
El
pueblo
con
es e
espec áculo
es aba
a óni o
y
como
ue a
de
si.
Ilde onso
no
cesaba
de
deci
alabanzas
de
la
i gen
Leocadia.
Encoméndelo
eso
mismo
la
gua da
de
la
ciudad
y
del
Rey;
y
po
que
la
i gen
se
e i aba
hacia
el
sepulc o,
con
deseo
que
quedase
pa a
adelan e
memo ia
de
es e
hecho
an
g ande,
con
un
cuchillo
que
pa a
es e
e ec o
le
dió
el
mismo
Rey.
le
co ó
una
pa e
del
elo
que
lle aba
sob e
la
cabeza;
el
elo
jun amen e
con
el
cuchillo,
has a
el
día
de
hoy
se
conse a
en
el
sag a io
de
la
iglesia
mayo ,
en e
las
demás
eliquias».
Así
en
es a
abla
se
ep esen a,
la
p ocesión
en
que
el
A zobispo
San
Ilde onso,
al
que
p eceden
los
cua o
obispos
su agáneos
de
Toledo,
Obispos
de
Co ia,
de
Cuenca,
de
Plasencia
y
de
Sigüenza
y
el
Rey
Reces in o,
seguidos
de
la
nobleza,
los
le ados
y
el
pueblo
se
di igen
a
celeb a
en
la
Basílica
en e amien o
de
San a
Leocadia,
el
día
9
de
diciemb e
del
657,
la
i
es a
de
la
San a
y
el
momen o
po en osb
del
milag o
ela ado
en
el
momen o
en
DOS
TABLAS
DEL
MUSEO
ARQUEOLÓGICO
DE
VALLADOLID
91
que
el
San o
A zobispo
a
a
o icia
en
hono
de
la
má i
oledana.
La
p ocesión,
como
hemos
dicho
sale
de
un
ecin o
amu a
llado,
en
el
que
se
ab e
una
g an
pue a
sob e
la
que
se
os en a
una
ba bacana.
El
hecho
sucede
en
Toledo,
y
po
an o
dichos
mu os
son
y
ep esen an
los
de
la
Ciudad
Impe ial.
En
la
ep e
sen ación
del
paisaje
se
ha
ep oducido
sin
duda
la
ealidad,
lo
que
añade
un
o o
in e és
a
es as
ablas.
La
p ocesión
sale
de
la
ciudad
y
po
una
cues a
p onunciada
baja
a
la
Vega,
en
donde
es aba
si uada
la
Basílica
de
San a
Leocadia
donde
ocu ió
el
milag o,
y
aquella
mu alla
y
aquella
pue a,
nos
mues an
pues,
sin
que
la
hipó esis
sea
a e ida,
cómo
e a
y
cómo
es aba
en
la
época
de
la
pin u a
la
mu alla
oledana
y
la
Pue a
del
Camb ón,
que
es
sin
duda
la
que
ep esen a,
y
da
acceso
ala
ega
oledana
po
la
pa e
más
p óxima
a
la
Basílica
de
San a
Leocadia.
La
época
y
el
Au o
(?)
de
las
ablas.
La
écnica,
nos
da
como
época
de
es as
pin u as
los
p incipios
del
siglo
XVI,
y
es a
a i mación
nos
la
con i ma
plenamen e
ese
es udio
de
las
elas
ep esen adas.
El
e ciopelo
del
púlpi o,
e ciopelo
co ado
con
el
ema
simé ico
de
la
pina
o
u os
nos
lo
señalan
como
ípico
de
dicha
época.
Las
capas
plu iales
de
los
obispos,
con
sus
g andes
emas
asimé icos
y
sus
bo du as
de
San os
bajo
ho nacinas
gó icas,
oda ía
se
iden i ican
plenamen e
con
dicho
momen o.
La
g a ía
de
las
leyendas
de
las
i
lac e ías
co esponden
paleog á icamen e
de
mane a
exac a
a
es os
p in
cipios
del
siglo
XVI.
Pe o
hay
algo
más
de
an
al o
alo
que
no
puede
deja
luga
a
duda.
En
la
abla
segunda
del
milag o
de
San a
Leocadia,
exis e
en
el
on al
del
al a
una
banda
que
baja
bo deada
de
l
ecos
de
o o
y
cuya
pa e
cen al
se
deco a
con
un
ex año
dibujo
de
pla a
que
no
dudamos
de
iden i ica
con
una
leyenda,
y
la
que
es imamos
nos
da
un
nomb e
y
una
echa,
que
epu amos
pudie a
se
el
nomb e
del
pin o
y
la
echa
de
la
ob a.
La
lición
es
di ícil,
dada
la
olun ad
del
pin o
de
simula
una
deco ación
que
hace
a ia
la
o ma
de
las
le as,
sob e
odo
en
cuan o
al
nomb e,
si
bien
la
epu amos
cla a
en
cuan o
ala
92
S-
RIVERA
MANESCAU
echa
que
c eemos
no
o ece
duda,
ya
que
la
o ma
de
es as
y
aun
los
nexos
de
d
y
x
y
de
i
y
X,
no
son
nada
ex años.
Y
así
nos
a e emos
a
lee :
lAN
AdelbdVx
(o
Adelbwx)
MdXIX
Lo
que
nos
da ía,
es e
desconocido
Juan
Adelbduxo
Adelbwx,
o almen e
igno ado
y
que
no
emos
igu a
en
ningún
epe o io
de
pin o es,
y
asimismo
una
echa
la
de
1519,
que
encaja
magní icamen e
como
echa
de
es as
ablas.
La
echa
ci ada
no
c eemos
que
o ezca
duda
alguna.
La
lición
paleog á ica
de
la
echa
es
cla a.
La
M
capi al
no
o ece
duda,
no
puede
o ece la
ampoco
la
d
de
minúscula
que
se
nexa
con
una
equis
cu si a
y
no
la
o ece
ampoco
el
azo
ec o
de
un
i
que
se
nexa
con
una
equis
cu si a.
La
o ma
de
las
le as
co esponde
a
al
momen o
paleog á ico.
En
cuan o
ala
lición
de
lo
que
epu amos
nomb e
del
pin o ,
si
bien
en
cuan o
a
las
le as
no
puede
o ece
ampoco
duda,
la
unión
de
es as
nos
da
un
nomb e
no
sólo
desconocido
si
no
algo
ex año.
¿Pod ía
se
es e
lan
Adelbwx,
Juan
Adelbogen?
Sí
así
ue a
end íamos
sin
duda
un
apellido
oponímico
lamenco,
que
nos
señala ía
una
p ocedencia
no
ex aña
a
las
ablas
en
cuan o
a
su
cla a
in luencia,
y
asimismo
un
a is a
de
p ocedencia
ex aña
pe o
no
excepcional
ampoco
en
es e
momen o
en
que
an os
y
an os
l
amencos
abajan
y
labo an
en
el
a e
español,
unos
de
di ec a
p ocedencia,
o os
hijos
de
o os
a is as
que
inie an
a
España
y
aquí
se
a inca on,
cons i uye on
amilias
y
queda on
pa a
siemp e.
Así
pues
y
dada
la
lec u a
que
hemos
hecho
y
mien as
no
sea
es a
co egida,
nos
a e emos
a
señala
es e
nue o
nomb e
de
pin o
que
llamamos
Juan
Adelbwx
o
Adelbogen.
DOS
TABLAS
DEL
MUSEO
ARQUEOLÓGICO
DE
VALLADOLID
93
P obables
e a os.
Nos
o ecen
es as
ablas
además
de
las
señaladas
una
pa icula idad
no able
y
que
no
deja
de
se
ex aña,
p ecisamen e
po
su
epe ición,
en
ambas
ablas,
y
que
nos
han
hecho
pensa
en
la
in ención
de
ep esen a
al
donan e
y
al
pin o
de
la
ob a.
En
la
abla
p ime a,
p ime
é mino
y
en
lado
de echo
de
la
pin u a,
se
en
como
hemos
señalado
dos
pe sonajes
en
pie
que
p esencian
la
escena.
Es
uno
uel o
de
espaldas,
pe sonaje
de
opón
de
elludo
y
ojo
bi e illo,
es
el
o o
de
es e
o
blusa
azul
cubie o
con
somb e o
de
alas.
Su
amaño
es
mayo
que
el
del
es o
de
las
i
gu as
no
sólo
po
azón
de
pe spec i a,
si
no
aun
excediendo
és a.
Pa ece
que
si uándolos
en
luga
acceso io
a
la
escena
y
sin
que
omen
pa e
en
ella
más
que
como
espec ado es
se
ha
que ido
llama
especialmen e
la
a ención
hacia
ellos.
Nada
has a
aquí
ex ao dina io.
Pe o
lo
no able
es
que
es as
dos
i
gu as
se
epi en
ambién
en
el
o o
cuad o.
También
en
la
de echa
de
és e,
en
p ime
é mino
y
jun o
al
mu o
que
di ide
la
escena
de
la
capilla
de
la
de
la
p ocesión,
delan e
del
clé igo
que
lle a
la
c uz
alzada,
uel e
o a
ez
a
ep esen a se
el
pe sonaje
del
elludo
opón
y
cin u ón
aquí
de
pla a,
cubie o
aho a
con
un
neg o
bi e ico,
y
no
ya
la
igualdad
de
es e,
si
no
la
igualdad
de
acciones
que
nos
señalan
la
in en
ción
de
e a o,
y
aquí
ambién
el
o o
con
es e
de
colo
y
bi e e
ojo,
mien as
aquél
es á
de
espaldas
al
espec ado ,
és e
se
mues
a
ambién
de
en e
al
o o
pe sonaje
que
le
acompañaba
en
el
p ime
cuad o.
Que
és e
es
asimismo
el
o o
que
apa ecía
ambién
en
la
abla
p ime a
no
cabe
duda,
su
eno me
pa ecido
con
aquél
y
has a
un
de alle
i
sonómino
cu ioso
que
se
epi e,
nos
hacen
a i ma
la
iden idad
de
al
pe sonaje,
en
es a
abla,
con
el
de
la
abla
p ime a;
sus
cejas
se
co en
pa a
ui se
en
el
en ecejo
o mando
una
sola
línea.
Aquí,
como
en
aquélla,
és e
is e
de
menes al,
como
el
pe
sonaje
p ime o
is e
de
seño .
Ambos
pe sonajes
se
salen
del
cuad o,
en
ambas
ablas.
Son
elemen os
apa e
de
las
escenas
ep esen adas.
No
o man
pa e
del
conjun o.
Tienen
en
ambas
una
indi idualidad
dis in a
y
sob e
odo,
es a
epe ición
an
ex aña
y
an
inadmisible
como
Ü
Lamina
V.
El
milag o
de
San a
Leocadia.
Po meno
de
la
abla
ep oducida
en
la
lámina
IV.