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Dos tablas del Museo Arqueológico de Valladolid

Rivera Manescau, Saturnino

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DOS TABLAS DEL MUSEO ARQUEOLOGICO DE VALLADOLID En el año de 1942 ing esa on en es e Museo A queológico de Valladolíd, p oceden e del Se icio de Recupe ación A ís ica", que an as joyas sal ó du an e nues a gue a, dos ablas pin adas, o nadas de sendos ma cos do ados, que sin duda habían pe e necido en su o igen a un e ablo, y que debie on pasa de an iguo a una colección pa icula expoliada po el enemigo, y que no ue on eclamadas po nadie du an e el la go iempo que pa a ello se concedió, po lo que pasa on a p opiedad del Es ado, y inie on con o os en íos a es e Museo. Desde el p ime momen o llama on nues a ¿ ención, an o po su calidad, y sob e odo po las escenas en ellas ep esen adas, que se salían de lo co ien e. Desc ipción de las ablas. Se ep esen a en la p ime a, y así la señalamos, como e emos luego po el lógico o den de su ep esen ación, un ondo de pa io po icado de a cos de medio pun o sob e pilas as cuad adas, compues o de dos cue pos, el in e io de a cos de medio pun o, y en la pa ed de ondo una sola en ana adin elada y el supe io con en anas de medio pun o, odas abocinadas y con ejas de he e ía a a és de las cuales se puede ap ecia los id ios de colo es. La cons ucción simula se de pied a y mazonada señalando la plemen e ía. En p ime é mino, sob e un púlpi o po á il p ismá ico de made a, cuya pa e supe io se deco a con una colgadu a de e ciopelo e de co ado, y deco ado con el ema simé ico de la piña, un obispo con capa plu ial de b oca el de o o anillado sob e ojo y bo du a de san os bo dados, y mi a de seda 86 S. RIVERA MANESCAU blanca con cabujones, se di ije a cua o obispos, cle o y pueblo que le escucha leyendo en un lib o, que sin duda comen a y del que sale una i lac e ía con la leyenda DOMINA MATRIX II DOMINA MEA. Al pie del púlpi o un g upo de muje es con man o, sen adas en el suelo y ol iendo la espalda al espec ado escuchan con e o su palab a. De ás de ellas en si io de hono , los cua o obispos sen ados, con capas plu iales de b ocado de o o y de pla a, sob e ojo el p ime o, sob e e de el segundo, sob e neg o el e ce o y sob e ojo el cua o, odas ellas bo du adas de san os bo dados, y cubie os con mi as blancas con cabujones, escuchan ambién la palab a del o ado . T as ellos, clé igos y se ido es del cul o con albos oque es y de ás un pueblo nume oso de nobles, le ados y menes ales, que en pie escuchan ambién. En p ime é mino dos pe sonajes, uno de ellos de espalda, es ido con un opón de elludo pa do ojizo y gua necido de pieles y cin u ón de pla a y cubie o con un bone icb ojo, y el o o con opón ojizo y cubie o con somb e o haldudo, es án de pie con emplando la escena. Sob e el odo de la composición un ondo azul e doso in enso de cielo con nubes. La segunda abla ep esen a en ealidad dos escenas supe pues as. En el ondo y en lo al o una mu alla de ciudad almenada con bas iones y ma acanes, en cuyo lienzo se señala la mazone ía despiezada de la pied a y en la que se ab e bajo una ba bacana, una al a pue a de medio pun o. Po ella sale de la ciudad y se desliza a odo lo la go de un camino se pen ean e y en ápida y p onunciada cues a una p ocesión que inicia en p ime é mino un clé igo con albo oque e que po a la c uz alzada. T as él se i do es del cul o, ambién con oque es blancos y a con inuación cinco obispos con capas plu iales de b ocado de o o y pla a bo du adas de San os, y cubie os con albas mi as de cabujones. T as es o un pe sonaje eal, con es e de e ciopelo co ado en neg o y anillado de o o, que lle a en la mano de echa un ce o y que se cub e con co ona, y de ás o mando la p ocesión, nobles y le ados, menes ales y pueblo los homb es en p ime luga y de ás las muje es, que o m in la p ocesión y llegan has a la pue a de la ciudad mu ada, de donde salen como hemos dicho. Aquí ambién y en p ime é mino, se epi en aquellos pe so najes en pie que señalábamos en la abla an e io . Uno de ellos DOS TABLAS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE VALLADOLID 87 ambién de espalda con opón de elludo pa do ojizo y gua necido de pieles y cin u ón de pla a, pe o cuyo bone e aquí es neg o, y el o o ambién en pie y de en e con opón azul sob e es e neg a y bone e ojo. El p ime o po a aquí una la ga i ga do ada. Ocupando la pa e izquie da del cuad o, se ep esen a o a escena. Apa ece un edículo co onado en on ón o cubie a a dos e ien es, como ondo de una iglesia que es en ealidad lo que ep esen a, cuyo ondo de pa ed se halla ambién mazonado y despiezado de sille ía. En es a pa ed de ondo apa ece un e ablo^ íp ico gó ico sob e un banco de al a y an e él un obispo con capa plu ial de b ocado de o o sob e ojo y capillo con una san a bo dada en sedas, que se cub e con mi a alba y que apa ece de espaldas al espec ado . A la izquie da del cuad o y de echa del obispo, el ey que apa ecía en la p ocesión que hemos eseñado, con el mismo aje que apa ece en la p ocesión, es á a odillado an e un eclina o io o ado de e de con l eco de o o que se suplemen a encima con un almohadón ojo en el que iene un lib o que sos iene con la mano izquie da, mien as con la de echa en ega una daga al obispo que es á an e el al a y que se uel e hacia él. Del o o lado del obispo o sea en la izquie da de és e una muje en pie con oca blanca, es e oja y man o azul, sos iene con su mano de echa una ilac e ia en la que se lee; GRÁS 11 ACO 11 TIBI 11 PRESUL H QVA El obispo con su mano izquie da coge, jun o a la ca a de la muje con su mano izquie da la blanca oca de és a. Delan e de oda la escena y a la de echa del cuad o se e pa e de una al a caja cuad ada monolí ica de pied a. El e ablo- íp ico del al a se o ma de un cue po supe io y una p edella, gua necidas las ablas de pilas as y co onamien os oji ales. En la abla cen al se ep esen a a la Vi gen Ma ía con el niño, en las dos la e ales dos san as má i es, odas de cue po en e o, y po lo que se ap ecia de la p edella, compues a ambién de es ablas, ep esen aciones de dos san as de medio cue po en cada una de ellas. El banco del al a es á cubie o de un man elillo de o o con l eco do ado, y el al a lle a on al de b ocado de o o l ecado ambién de o o pudiéndose ap ecia que en la de echa del 88 S. i e a manescau al a cae una ca ela del mismo on al, con leco de o o, en el que se obs en a un cu ioso dibujo de cuya in e p e ación nos ocupa emos Juego. Cub e el al a , un baldaquino de colo ojo con l eco de o o. El suelo del edículo apa ece enbaldosaclo de ojo y blanco y an e el al a un podio a ima pa a el o ician e dando acceso al edículo cua o escalones. El cielo del cuad o como en el an e io es azul e doso in enso y sin duda ambos lle a on sob e él, cuando es u ie on en el e ablo a que debie on pe enece y que es aba cubie o en g an pa e po las sendas ho nacinas de gó ica ace ía. Asun os ep esen ados. El p ime p oblema que se nos o eció en el es udio de es as a as u e el asun o que ep esen aban No cabía duda que am as po su igualdad <ie écnica y del pe sonaje p incipal en e las ep esen adas, un Obispo, habían pe enecido a un e ablo ele ado en hono de un San o Obispo, de cuya ida e an escenas Jas ep esen adas en las ablas, y que llegamos, me ced a in eli gen es aseso amien os, a iden i ica con San Ilde onso, el San o A zobispo Toledano. E ec i amen e, las escenas ep esen adas en ellas co es ponden a episodios de su ida. La p ime a ep esen a ai San o de endiendo an e el pueblo Toledano, y an e los cua o su agáneos de Toledo, los de Co ia, C uenca, Plasencia y Sigüenza, y el cle o y la nobleza, la Vi ginidad de Ma ía de la he ejía y e o es que con a ella habían sos enido es he ejes y que en onces sin duda, acaso se ex endía po Toledo y po España, y cuya de ensa calu osa y e ien e con se amos hoy en su a ado De i gini a e Sanc ae Ma ine con a es in ideJes. «Los es in ieles po San Ilde onso e u ados, nos dice Menéndez y Pelayo. no e an españoles ni con empo áneos suyos- no icia equi ocada que p ocede del A zobispo D. Rod igo, y epi ió D. Alonso en la Es a ía d'Espanna. Hel idío y Jo iniano ue on he ejes muy conocidos del iempo de San Je ónimo, que esc ibió con a ellos un a ado. El e ce in iel es un judío que DOS TABLAS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE VALLADOLID 89 apa ece allí como ep esen ación de la sec a. No hemos de c ee , sin emba go, que me a de oción o anhelo de declama pusiese la pluma en la mano de San Ilde onso pa a de ende un dogma que no enía con adic o es en la España isigoda. El calo mismo con que el lib o es á compues o acusa, no un eje cicio e ó ico, si no una con o e sia ac ual y i a. Bas aba que hubiese judíos y judaizan es en España, pa a que és os p o umpiesen, como siemp e, en blas emias con a la i ginidad de Nues a Seño a. Y es más p obable que Hel idio y Jo iniano u iesen asimismo algunos pa ida ios, y a es o aludi á, aunque equi ocando los nomb es, el ex o de D. Rod igo. Jo iniano negaba la i ginidad en el pa o, Hel idio, después del pa o, y la negación del judío e a o unda. Con a cada uno de es os sac ilegios ende ezó una se ie de capí ulos San Ilde onso. La impugnación del e o del judío es la más ex ensa y animada, po que en el se incluían i ualmen e las negaciones de Hel idio y Jo iniano». En la abla p ime a que es udiamos, se ep esen a de una hábil mane a es a e u ación del e o po San Ilde onso, y se ep esen a de la cálida mane a que la adición conse aba en la época que la pin u a ué hecha y que coincide con lo que implíci amen e da a en ende Menendez y Pelayo, al ocupa se del lib o de San Ilde onso, la i eza y el calo de la e u ación del e o , que se anspa en a en el lib o, y que acaso ué p onum ciada en lección an e odo el pueblo oledano, po que si la he ejía enía adep os y la in luencia de los judíos exis en es en Toledo podían di ulga la, no se había de comba i solamen e con el lib o sí con la e ien e y cálida palab a an e el audi o io. San Ilde onso en la pin u a de que nos ocupamos, lle a un lib o en la mano, que igual puede que e ep esen a su ob a de la que da conocimien o o el ex o de los he ejes que se e u a pe o el hecho indudable ep esen ado es el momen o en que San Ilde onso se di ige al audi o io e u ando es a he ejía, lo que a i ma las palab as de la i lac e ía, y la escena de la o a abla an p ecisamen e elacionada, con es a de ensa de la Vi ginidad de Ma ía, hecha po San Ilde onso, y de al o ma que ambas ablas se elacionan indes uc iblemen e y se complemen an en sus ep esen aciones. La abla segunda ep esen a una de las más bellas páginas de la his o ia de Toledo. El momen o p odigioso en que se p oduce el po en oso milag o, po el que en e o os, p emia a la Vi gen 90 S. RIVERA MANESCAU po medio de San a Leocadia, la má i oledana, aquella calu osa de ensa de su i ginidad hecha po San Ilde onso. El p ime o que da cuen a de es e hecho p odigioso es Cixila, que igió la sede Toledana, un siglo después de San Ilde onso, en su Vida de San Ilde onso Luego el Ce a ense en el siglo xiii, lo ecoge asimismo en su Vi a Bea i Ilde onsi A chiepiscopi Tole ani, de donde se oma pa a los B e ia ios an iguos y así apa ece en el B e ia io Bu guense del siglo x y en el B e ia io Toledano. Todas las C ónicas o His o ias an iguas ecogen el hecho, que pasa y se inco po a de ini i amen e con ap obación de la San a Sede a los B e ia ios Españoles. El po en oso hecho ocu ió en 9 de diciemb e del año 657. Pe o eamos como nos lo desc ibe el Pad e Juan de Ma iana en su His o ia Gene al de España, en cuyo lib o VI, capí ulo X., incluye la Vida de San Ilde onso: »Demas des o, el mismo año, como pa ece lo sien e Cixila, o como o os sospechan el luego siguien e, a nue e días de diciemb e, día de San a Leocadia, sucedió o o milag o no menos señalado, acudió el pueblo a la iglesia de San a Leocadia, do es aba el sepulc o de aquella i ge; hallá onse p esen es el Rey y el A zobispo. Alzóse de epen e la pied a del sepulc o, an g ande, que apenas ein e homb es muy alien es la pudie an mo e ; salió ue a la San a Vi gen, ocó la mano de San Ilde onso, díjole es as palab as: «Ilde onso, po i i e mi Seño a». El pueblo con es e espec áculo es aba a óni o y como ue a de si. Ilde onso no cesaba de deci alabanzas de la i gen Leocadia. Encoméndelo eso mismo la gua da de la ciudad y del Rey; y po que la i gen se e i aba hacia el sepulc o, con deseo que quedase pa a adelan e memo ia de es e hecho an g ande, con un cuchillo que pa a es e e ec o le dió el mismo Rey. le co ó una pa e del elo que lle aba sob e la cabeza; el elo jun amen e con el cuchillo, has a el día de hoy se conse a en el sag a io de la iglesia mayo , en e las demás eliquias». Así en es a abla se ep esen a, la p ocesión en que el A zobispo San Ilde onso, al que p eceden los cua o obispos su agáneos de Toledo, Obispos de Co ia, de Cuenca, de Plasencia y de Sigüenza y el Rey Reces in o, seguidos de la nobleza, los le ados y el pueblo se di igen a celeb a en la Basílica en e amien o de San a Leocadia, el día 9 de diciemb e del 657, la i es a de la San a y el momen o po en osb del milag o ela ado en el momen o en DOS TABLAS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE VALLADOLID 91 que el San o A zobispo a a o icia en hono de la má i oledana. La p ocesión, como hemos dicho sale de un ecin o amu a llado, en el que se ab e una g an pue a sob e la que se os en a una ba bacana. El hecho sucede en Toledo, y po an o dichos mu os son y ep esen an los de la Ciudad Impe ial. En la ep e sen ación del paisaje se ha ep oducido sin duda la ealidad, lo que añade un o o in e és a es as ablas. La p ocesión sale de la ciudad y po una cues a p onunciada baja a la Vega, en donde es aba si uada la Basílica de San a Leocadia donde ocu ió el milag o, y aquella mu alla y aquella pue a, nos mues an pues, sin que la hipó esis sea a e ida, cómo e a y cómo es aba en la época de la pin u a la mu alla oledana y la Pue a del Camb ón, que es sin duda la que ep esen a, y da acceso ala ega oledana po la pa e más p óxima a la Basílica de San a Leocadia. La época y el Au o (?) de las ablas. La écnica, nos da como época de es as pin u as los p incipios del siglo XVI, y es a a i mación nos la con i ma plenamen e ese es udio de las elas ep esen adas. El e ciopelo del púlpi o, e ciopelo co ado con el ema simé ico de la pina o u os nos lo señalan como ípico de dicha época. Las capas plu iales de los obispos, con sus g andes emas asimé icos y sus bo du as de San os bajo ho nacinas gó icas, oda ía se iden i ican plenamen e con dicho momen o. La g a ía de las leyendas de las i lac e ías co esponden paleog á icamen e de mane a exac a a es os p in cipios del siglo XVI. Pe o hay algo más de an al o alo que no puede deja luga a duda. En la abla segunda del milag o de San a Leocadia, exis e en el on al del al a una banda que baja bo deada de l ecos de o o y cuya pa e cen al se deco a con un ex año dibujo de pla a que no dudamos de iden i ica con una leyenda, y la que es imamos nos da un nomb e y una echa, que epu amos pudie a se el nomb e del pin o y la echa de la ob a. La lición es di ícil, dada la olun ad del pin o de simula una deco ación que hace a ia la o ma de las le as, sob e odo en cuan o al nomb e, si bien la epu amos cla a en cuan o ala 92 S- RIVERA MANESCAU echa que c eemos no o ece duda, ya que la o ma de es as y aun los nexos de d y x y de i y X, no son nada ex años. Y así nos a e emos a lee : lAN AdelbdVx (o Adelbwx) MdXIX Lo que nos da ía, es e desconocido Juan Adelbduxo Adelbwx, o almen e igno ado y que no emos igu a en ningún epe o io de pin o es, y asimismo una echa la de 1519, que encaja magní icamen e como echa de es as ablas. La echa ci ada no c eemos que o ezca duda alguna. La lición paleog á ica de la echa es cla a. La M capi al no o ece duda, no puede o ece la ampoco la d de minúscula que se nexa con una equis cu si a y no la o ece ampoco el azo ec o de un i que se nexa con una equis cu si a. La o ma de las le as co esponde a al momen o paleog á ico. En cuan o ala lición de lo que epu amos nomb e del pin o , si bien en cuan o a las le as no puede o ece ampoco duda, la unión de es as nos da un nomb e no sólo desconocido si no algo ex año. ¿Pod ía se es e lan Adelbwx, Juan Adelbogen? Sí así ue a end íamos sin duda un apellido oponímico lamenco, que nos señala ía una p ocedencia no ex aña a las ablas en cuan o a su cla a in luencia, y asimismo un a is a de p ocedencia ex aña pe o no excepcional ampoco en es e momen o en que an os y an os l amencos abajan y labo an en el a e español, unos de di ec a p ocedencia, o os hijos de o os a is as que inie an a España y aquí se a inca on, cons i uye on amilias y queda on pa a siemp e. Así pues y dada la lec u a que hemos hecho y mien as no sea es a co egida, nos a e emos a señala es e nue o nomb e de pin o que llamamos Juan Adelbwx o Adelbogen. DOS TABLAS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE VALLADOLID 93 P obables e a os. Nos o ecen es as ablas además de las señaladas una pa icula idad no able y que no deja de se ex aña, p ecisamen e po su epe ición, en ambas ablas, y que nos han hecho pensa en la in ención de ep esen a al donan e y al pin o de la ob a. En la abla p ime a, p ime é mino y en lado de echo de la pin u a, se en como hemos señalado dos pe sonajes en pie que p esencian la escena. Es uno uel o de espaldas, pe sonaje de opón de elludo y ojo bi e illo, es el o o de es e o blusa azul cubie o con somb e o de alas. Su amaño es mayo que el del es o de las i gu as no sólo po azón de pe spec i a, si no aun excediendo és a. Pa ece que si uándolos en luga acceso io a la escena y sin que omen pa e en ella más que como espec ado es se ha que ido llama especialmen e la a ención hacia ellos. Nada has a aquí ex ao dina io. Pe o lo no able es que es as dos i gu as se epi en ambién en el o o cuad o. También en la de echa de és e, en p ime é mino y jun o al mu o que di ide la escena de la capilla de la de la p ocesión, delan e del clé igo que lle a la c uz alzada, uel e o a ez a ep esen a se el pe sonaje del elludo opón y cin u ón aquí de pla a, cubie o aho a con un neg o bi e ico, y no ya la igualdad de es e, si no la igualdad de acciones que nos señalan la in en ción de e a o, y aquí ambién el o o con es e de colo y bi e e ojo, mien as aquél es á de espaldas al espec ado , és e se mues a ambién de en e al o o pe sonaje que le acompañaba en el p ime cuad o. Que és e es asimismo el o o que apa ecía ambién en la abla p ime a no cabe duda, su eno me pa ecido con aquél y has a un de alle i sonómino cu ioso que se epi e, nos hacen a i ma la iden idad de al pe sonaje, en es a abla, con el de la abla p ime a; sus cejas se co en pa a ui se en el en ecejo o mando una sola línea. Aquí, como en aquélla, és e is e de menes al, como el pe sonaje p ime o is e de seño . Ambos pe sonajes se salen del cuad o, en ambas ablas. Son elemen os apa e de las escenas ep esen adas. No o man pa e del conjun o. Tienen en ambas una indi idualidad dis in a y sob e odo, es a epe ición an ex aña y an inadmisible como Ü Lamina V. El milag o de San a Leocadia. Po meno de la abla ep oducida en la lámina IV.