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La conclusión de la Catedral de Valladolid: comentarios al Concurso Nacional de Arquitectura de 1943

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La conclusión de la Catedral de Valladolid: comentarios al Concurso Nacional de Arquitectura de 1943

Author: López Otero, Modesto
Publisher: Universidad de Valladolid
Year: 1943
Source: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/50362/3/articulo_2716269.pdf
LA
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATEDRAL
DE
VALLADOLID
Comen a ios
al
Concu so
Nacional
de
A qui ec u a
de
1943.
(Con e encia
p onunciada
en
el
Aula
Magna
de
la
Uni e sidad
de
ValIndoUd
el
día
7
de
Mayo
de
194'1).
Excmo.
y
R dmo.
P elado:
Excmos.
Seño es:
Seño as
y
Seño es:
La
ac i idad
del
a qui ec o,
en
su
concep o
más
ele ado,
puede
educi se
a
es os
es
aspec os:
1
o-C ea
«lo
nue o»;
es
deci ,
ealiza
lo
imaginado,
ma e ia
lizando
median e
la
écnica
adecuada,
lo
que
su
capacidad
a ís ica,
educada
en
la
disciplina
del
o icio,
pueden
hace
posible:
la
apa i
ción
de
una
nue a
y
en e a
o ganización
a qui ec ónica,
sin
an e
ceden e.
2.''-Conse a ,
hace
pe du able
un
o ganismo
a qui ec ónico
del
iempo
pasado,
que
se
en ega,
dañado
o
mu ilado,
a
nues o
a amien o
y
pos e io
igilancia,
y
que
nues a
cul u a
his ó ica
y
nues a
sensibilidad,
lo
hacen
pe manen e,
pe mi iendo
clasi ica lo
como
monumen o
i o,
en
el
luga
que
le
co esponda.
Y
inalmen e,
y
más
a amen e,
comple a
lo
inacabado
con
solución
de ini i a
y
o iginal;
cla o
es
que
some iéndose
a
de e mi
nadas
condiciones
de
unidad
de
es ilo,
ca ác e ,
e c.;
hecho
ac ual,
que
pa icipa
an o
de
lo
imagina i o
como
de
lo
e udi o-
que
no
es
solamen e
la
libe ad
c eado a,
exclusi a,
ni
ampoco
el
igo
de
la
in es igación;
labo
di ícil
y
compleja,
que
impone
el
espe o
a
un
pensamien o
ajeno,
siemp e
aca ado
como
supe io
po
consi-
de aciones
de
a ia
índole,
es é icas
o
his ó icas.
A
es e
géne o
de
ac i idad
pe enecen
los
abajos
que
han
acudido
al
concu so
de
A qui ec u a,
con ocado
po
el
Minis e io
de
Educación
Nacional,
con
es e
ascenden al
enunciado:
«Solu
ción
del
C uce o
de
la
Ca ed al
de
Valladolid
y
u banización
del
espacio
que
la
odea»...,
p oblema
que
hoy
puede
plan ea se
po
el
60
MODESTO
LÓPlíZ
OTEkO
concep o
ele ado
que
nues a
gene ación
posee
de
las
g andes
mani es aciones
a ís icas
de
iempos
an e io es.
En
la
in ención
del
asun o,
se
con iene
an o
un
es udio
y
aná
lisis
pu amen e
es imulan e
y
didác ico,- inalidad
p incipal
de
es os
concu sos,—como
la
posibilidad
de
ealización
de
un
p opó
si o
que
dá
in,
además,
a
la
si uación
de
indi e encia
conque
has a
aho a
se
ha
enido
a
aquel
ejempla
culminan e
de
uno
de
nues os
es ilos
sup emos,
sin
o as
in e enciones
que
una
adición
desg a
ciada
en
el
siglo
pasado;
la
cálida
cali icación
de
D.
Ven u a
Rod í
guez
en
el
x iii,
y
la
apo ación
ba oca,
an e io .
La
inicia i a
del
concu so
se
apoya
en
es as
dos
conside acio
nes;
el
monumen o
en
si,
con
su
alo
p opio,
y
el
alo
del
monu
men o
pa a
la
ciudad,
lo
cual,
a
su
ez,
ha
de
co esponde
con
una
o denación
u bana
de
la
zona
de
emplazamien o,
a
i
n
de
exal a
debidamen e,
es
deci ,
p opo cionalmen e,
adecuadamen e,
aquel
alo .
No
es
p eciso
hace
esal a
la
di icul ad
del
p oblema
plan
eado,
pues
la
libe ad
de
c i e io,
au o izada
en
la
compe encia,
lle a
consigo
una
eno me
esponsabilidad,
siquie a
és a
se
con enga,
po
aho a,
en
el
papel.
Los
é minos
de
la
con oca o ia
se
ciñen
a
esol e ,
a
soluciona
el
c uce o,
como
obje i o
p incipal.
A
an
in e esan e
ce amen
acudie on
cua o
an ep oyec os,
que
llama emos
así
pa a
no
apa a nos
de
los
é minos
de
la
con
oca o ia,
pe o
que,
po
el
es udio
que
suponen,
e lejados
en
los
documen os
g á icos
p incipalmen e,
se
nos
p esen an
como
e
dade os
p oyec os,
—
apa e
de
es udios
complemen a ios
—
,
e e
lado es
del
g an
in e és
que
exis e
en e
nues os
jó enes
a qui ec
os
po
ales
cues iones.
Un
ju ado
del
que,
con
los
meno es
mé i os,
he
o mado
pa e,
es udió
y
alló
el
concu so,
econociendo
an o
el
acie o
y
opo u
nidad
del
ema,
como
la
excelen e
labo
de
los
concu san es
y,
po
consiguien e,
el
éxi o
de
aquél.
Es
un
caso
poco
ecuen e
el
que
un
miemb o
de
un
ju ado
o
ibunal,
se
decida
a
comen a
en
público
los
abajos
que
ha
juz
gado;
pe o
és o
me
pa ece
ú il
en
casos
como
el
p esen e,
ya
que
solo
me
guía
la
in ención
de
aumen a
el
in e és
en e
pe sonas
cul as,
capaces
de
sen i
el
p oblema,
y
aún
el
más
ambicioso
de
ex ende lo
a
la
ca ego ía
de
in e és
gene al.
Po
un
mo i o
seme
jan e,
Alemania,
en
el
siglo
pasado,
ele ó
a
emp esa
nacional
la
conclusión
de
la
incomple a
e
in o unada
Ca ed al
de
Colonia,
y
LA
CONCLUSIÓN
Dli
I.A
CATEDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
61
nues a
g an
ca ed al
allisole ana
no
ep esen a
menos
en
el
a e
español
que
aquella
en
el
a e
ge mano.
Cla o
es
que
es a
noble
ciudad
cas ellana,
en
la
cual
nací,
es
la
obligada
a
con ibui ,
p i-
me amen e,
con
su
enaz
es ue zo
a
log a
lo
que
la
eliz
inicia i a
minis e ial
la
o ece.
Impo a
pa a
al
obje o,
insis i
en
la
ca ego ía
del
monumen o
he e iano,
dejando
sen ado
una
ez
más:
Que
en
el
pensamien o
del
g an
a qui ec o
de
Felipe
II
se
con iene
uno
de
los
monumen
os
más
insignes
del
enacimien o
español,
y
uno
de
los
más
impo an es
del
a e
uni e sal,
En
e ec o;
la
a qui ec u a
g eco- omana
en
España,
llega
a
su
más
al o
pe íodo,
en
el
úl imo
e cio
del
siglo
x i,
después
de
una
e olución
hoy
pe ec amen e
es udiada
y
que
no
es
necesa io
epe
i .
Los
esabios
go izan es
y
mudéja es
de
es i pe
nacional,
del
p ime
enacimien o,
an
siendo
desalojados
po
el
pu ismo
i alia
no,
cada
ez
más
acen uadamen e
y,
po
lo
an o,
e a
ine i able
y
a al
llega
a
la
me a
es ic amen e
canónica
y
i ubiana,
sin
que
pa a
ello
uese
necesa io
ningún
«golpe
de
es ado»,
como
dice
Lampe ez.
Pe o
no
es
menos
cie o,
que
es a
ase
inal,
lógica,
en
i ud
de
la
conjunción
del
mona ca
y
su
a qui ec o,
se
a i ma
en
una
supe ación
ul a-pu is a,
log ada
po
un
dominio
de
la
egla
y
del
o den,
odo
cla idad,
since idad,
a monía
y
pe ección,
pe o
inspi ada
ambién
po
una
sup ema
olun ad,
independien e
de
aquella
p ecep i a,
lo
que
hace
a
esa
ase
e olu i a
algo
más
que
un
episodio,
siquie a
uese
és e
el
más
impo an e,
de
su
p oceso
na u al.
Esa
ase
de
supe ación
pu is a,
coincide
además,
his ó ica
men e,
con
un
pe íodo
de
g andeza
hispana,
de
hegemonía
mundial,
y
de
acción
de
la
con a e o ma.
Sa u ada
el
alma
de
He e a
de
a monía
y
de
ele ación,
supe a
a
su
iempo
y
a
su
ambien e,
pe o
espondiendo
espléndidamen e
al
anhelo
espi i ual
de
aquél
mo
numen o
polí ico.
La
a qui ec u a
enacen is a
eu opea
del
cánon
omano,
p o
duce
al
con empla la
y
al
es udia la,
una
emoción
como
de
pagano
equilib io,
una
sensación
de
apacible
se enidad.
Es a
pe ección
humanís ica
no
aspi a
más
que
a
una
a monía
e enal,
sin
más
abajos
pa a
las
acul ades
del
espec ado
y
del
c eado ,
que
log a
po
la
azón
y
el
no mal
sen imien o,
exclusi amen e
o mal,
el
ideal
a qui ec ónico
de
la
an igüedad
clásica,
y
sin
o o
con enido
que
el
pu amen e
es é ico,
no
excluyendo,
cie amen e,
la
g andeza,
la
62
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
ue za
y
la
g acia,
pe o
sin
a a
de
p oduci
emociones
ue a
de
la
e ena
na u aleza
humana
y
eniendo
como
undamen o
la
comp ensión
y
la
cla idad,
sin
as o nos
sen imen ales
de
as
cendencia.
Po
el
con a io,
la
a qui ec u a
c is iana
ul apu is a
española,
que
es
la
a qui ec u a
he e iana,
es á
imp egnada
de
o a
olun
ad
supe io
de
esencia
y
calidad
eminen emen e
eligiosas,
aspi an
do
a
emociona
al
c eyen e
con
algo
más
que
con
e elaciones
de
equilib io
y
de
se ena
belleza.
A qui ec u a
ascé ica,
deso namen
ada,
lib e
de
oda
licencia,
si
no
es
pa a
acen ua
su
ca ác e
aus
e o
dulce
y
a mónico
al
mismo
iempo.
Jugando
con
la
luz,
o
mejo
con
la
somb a
y
la
penumb a,
some e
al
de o o
a
una
p o
unda
concen ación
espi i ual
an e
el
espec áculo
de
una
c eación
llena
de
pe ecciones
y
de
equilib io.
Es
es a
a qui ec u a,
como
an es
he
dicho,
coinciden e
con
la
época
del
dominio
uni e sal
español,
de
las
ci cuns ancias
his ó
icas
que
hacen
de
España
la
g an
po encia
eligiosa
de
la
con a
e o ma.
La
singula
pe sonalidad
del
mona ca,
se
unde
con
el
sen ido
ma emá ico,
i
losó ico,
y
al
mismo
iempo,
eligioso
y
mís
ico
del
a qui ec o;
de
donde
hab ía
de
p oduci se
necesa iamen e
una
solución
o iginal
y
dis in a
de
odo
lo
demás
eu opeo,
con
un
alo
ep esen a i o
del
g an
momen o
his ó ico
nacional.
La
a qui ec u a
he e iana,
ase
i
nal
del
enacimien o
g eco-
omano,
es
o malmen e
ul a-pu is a
y
po
su
con enido
y
exp esión
espi i ual,
ep esen a i a
del
pode
ca ólico
de
la
con a e o ma.
La
eo ia,
cada
ez
más
i
me
y
ex endida,
de
que
el
a e
ba o
co
es
el
a e
de
esa
con a e o ma,
se
unda,
p ecisamen e,
en
que
sus
o mas
lib es
y
iolen as
obedecen
a
sen imien os
eligiosos
especiales,
no
pe cibidos
en
el
pe íodo
humanís ico;
y
en
es a
doc ina,
el
a e
ba oco
español,
iene
el
ce o.
Pe o
como
en
lo
he e iano
se
dá
la
p ecep i a
canónica
pu a,
lo
que
pa ece
con
a io
al
p incipio
es ablecido,
de
libe ad
o mal,
se
dice
que
ambién
en
El
Esco ial
exis e
el
con enido
ba oco,
solo
que
en
po encia,
o
mejo ,
en
ensión,
dispues o
a
desbo da se
apenas
se
ompan
las
cadenas
de
la
doble
dic adu a
es é ica.
No
hace
al a
clasi ica
lo
he e iano
en
lo
ba oco
incon enido,
pa a
a i ma
su
ue e
independencia
y
po en e
singula idad.
Es
la
cumb e
del
mis
icismo
en
a qui ec u a,
del
ideal
de
pe ección.
El
pu ismo
i aliano,
e eno
y
p ecep is a,
asciende
has a
él,
geome izándose,
ola ili
zando
odo
lo
acceso io,
sublimando
su
exp esión,
como
que iendo
I.A
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATEDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
63
pasa
de
lo
humano
a
lo
di ino.
Después
de
él,
se
desciende
en
libe ades
y
adiciones
na u alis as,
mo idos
po
impulsos
iolen os
y
apasionados.
La
a qui ec u a
he e iana
iene,
po
lo
an o,
no
solo
alo
nacional
único,
sino
alo
uni e sal, sin
nada
supe io
en
la
a quL
ec u a
eu opea,
p ecisamen e
po
ese
con enido
espi i ual.
Y
de
es a
a qui ec u a
he e iana
el
u o
más
selec o
es
la
Ca e
d al
de
Valladolid.
La
concibió
Juan
de
He e a
en
plena
madu ez,
cuando
e minándose
la
magna
ob a
de
San
Lo enzo,
había
adqui
ido
la
máxima
expe iencia
y
hallaba
colmada
la
posesión
de
odos
los
sec e os
del
es ilo.
Coincide
su
concepción,
además,
con
la
época
de
mayo
an
quilidad
del
maes o,
cuando,
disminuido
el
á ago
de
las
ob as,
piensa
en
su
Academia
de
Ma emá icas
y
medi a
en
la
se enidad
de
su
biblio eca,
copiosa
y
selec a,
ace ca
de
cues iones
de
cosmog a
ía
y
de
me a isica.
Además,
la
Ca ed al
cas ellana
es
ema
de
unidad
conc e a
sin
la
complejidad
del
de
El
Esco ial,
en
el
que
se
acumulan
ci cuns ancias
e
imposiciones
de
índole
muy
a ia.
Gozó
ambién
He e a
en
el
pensamien o
de
Valladolid
de
amplia
libe ad,
sin
las
abas
ni
los
comp omisos
del
monas e io
lau en ino,
ni
las
coacciones,
siquie a
an
ú iles
y
p o echosas
del
mismo
mona ca
y
de
los
ailes
conseje os.
Su
p opósi o
ué,
desde
el
p incipio,
consegui
un
hecho
de
magni icencia
y
que
él,
es ando
muy
lejos
de
la
anidad
y
de
la
sobe bia,
cali icaba
en
el
ac o
de
las
azas,
«de
un
odo
sin
iguah...
He e a
i ió
en
el
p oyec o
de
su
Ca ed al,
su
é
y
su
ciencia.
Quizás
en
la
ho a
de
la
mue e,
uno
de
sus
úl imos
pensamien os
es u iese
dedicado
a
la
ob a,
pe ec a
en
la
men e...,
y
en
siglos
no
log ada.
En
consecuencia,
si
la
a qui ec u a
ul a-pu is a
española
iene
un
alo
de
ca ego ía
uni e sal;
siendo
He e a
su
maes o
único
y
la
Ca ed al
de
Valladolid
su
ob a
más
pe ec a,
se
deduce
que
és e
emplo
debe
conside a se
como
una
ob a
a qui ec ónica
de
alo
sup emo.
De
aquí
la
impo ancia
de
es e
concu so
que
inicia
una
emp esa
de
e dade a
dignidad
a ís ica
nacional.
po
lo
p on o
el
al
concu so
nos
p ocu a
ya
una
cosa
p o e
chosa:
una
bien
log ada
sín esis
his ó ica
del
monumen o
que
o ma
pa e
p incipal
de
la
memo ia
del
p oyec o
del
S .
Candei a,
y
cuyos
pá a os
más
impo an es
oy
a
lee ,
como
necesidad
p e ia
pa a
lo
que
iene
después,
sín esis
excelen e
que
yo
no
pod ía
supe a :

64
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
«Es
casi
sabido
que
hacia
1530
se
enca ga on
a
Juan
de
A ila,
«F ancisco
de
Colonia,
Rod igo
Gil
de
Hon añón
y
Diego
de
Riaño,
«los
planos
pa a
una
nue a
Colegia a
que
había
de
sus i ui
a
la
«an igua
iglesia
ma iz,
undada
en
1080
po
el
Conde
don
Ped o
«Ansú ez.
Ocupaba
la
p imi i a
edi icación,
de
la
que
se
conse a
« ebajado
el
mu o
de
la
Epis ola
y
o os
escasos
es os, la
pa e
del
«emplazamien o
de
la
Ca ed al
más
p óximo
a
la
iglesia
de
la
An i-
«gua.
Su
o ien ación,
po
se
la
e dade a,
de e minó
al
azado
de
«la
calle
de
Cabañuelas
que
la
limi aba
po
el
Es e.
«La
Colegia a
comenzada
a
alza
en
sus i ución
de
aquella
en
«el
p ime
e cio
del
siglo
x i,
se
empezó
po
los
pies
en
e enos
«alejados,
que
pe mi ie an
con inua
los
abajos
sin
in e umpi
«el
cul o
en
la
an e io .
Las
ob as
die on
comienzo
el
13
de
Junio
«de
1537.
La
o ien ación
del
nue o
emplo
ué
casi
pe pendicula
a
«la
del
an iguo,
con
el
p opósi o
de
i
demoliendo
sucesi amen e
«las
dependencias
y
el
claus o
si uado
al
Su
de
la
p imi i a
igle-
«sia,
an es
de
alcanza
el
cue po
de
la
na e
que
hab ía
de
se
lo
«úl imo
en
de iba se.
«La
plan a
de
la
iglesia
de
Juan
de
Ala a
y
compañe os
gua -
«daban
g an
semejanza,
casi
iden idad,
con
las
ca ed ales
nue as
«de
Salamanca
y
Sego ia,
de
la
misma
escuela
y
au o es.
Un
plano
«de
conjun o,
ecien emen e
descubie o,
pe mi e
ap ecia
has a
«donde
habían
llegado
las
ob as,
cuando
en
1580,
an e
la
inminen e
«ele ación
de
la
iglesia
ma iz
a
la
ca ego ía
de
Ca ed al,
se
enca ^
«ga on
los
planos
a
Juan
de
He e a;
se
había
le an ado
la
pa e
«de
los
pies
de
la
iglesia
en
los
cua o
p ime os
amos
con ados
«desde
la
achada
p incipal,
cola e ales
y
capillas
sepa adas
po
«mu os
de
a iesa.
«Juan
de
He e a
ap o echó
los
cimien os
de
las
capillas
cola-
« e ales
pa a
aza
y
unda
su
ob a.
No
pudo,
en
cambio,
u iliza
«las
undaciones
de
los
pila es
de
la
na e
cen al,
po
se los
suyos
«de
mucho
mayo
olumen.
«No
debió
He e a
en
sus
úl imos
años
achacosos,
ocupa se
«pe sonalmen e
de
la
di ección,
aunque
hubie a
e minado
ya
su
«ob a
del
Esco ial,
Ocho
años
an es
de
su
mue e,
en
1589,
se
ocupa
«su
discípulo
Diego
de
P a es
de
las
ob as.
«Poco
a
poco
iba
subiendo,
con e ido
en
ealidad,
el
p oyec o
«del
A qui ec o
de
Felipe
II.
Pe o
su
aza
ué
su iendo
una
se ie
«de
modi icaciones
que
empiezan
en
los
p ime os
años
del
siglo
«x in,
con
el
p oyec o
de
achada
debido
al
a qui ec o
ba oco
Blas
I-A
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATEDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
65
«Ma ínez
de
Ob egón,
quien
al e a
los
ema es
en
cúpula
de
las
«dos
o es
de
la
achada
p incipal,
ele ando
el
ambo
sob e
el
«que
descansaban
las
ejecu adas
poco
an es,
quizás,
po que
en
an
«co o
pe íodo
se
hubie an
ya
esen ido
y
necesi ado
impo an es
« epa aciones.
En
1726,
en
e ec o,
Ma ías
Machuca
se
obliga
a
eje-
«cu a
«en
la
media
na anja
de
la
o e»
izquie da
de
la
achada
«p incipal,
los
epa os
indispensables
señalados
en
un
ex enso
y
«algo
pedan esco
in o me
del
céleb e
F ay
Ped o
Ma ínez,
eligio-
«80
lego
de
la
O den
de
San
Beni o
y
de
la
Facul ad
de
A qui ec-
« u a.
En
1739
Albe o
Chu ígue a
ele a
el
segundo
cue po
de
la
« achada
y
p esen a
o o
nue o
p oyec o
pa a
el
ema e
de
las
« o es,
que
no
lle ó
a
e ec o.
«Los
« epa os»
de
F ay
Ped o
Ma ínez,
no
con u ie on
la
« uina
de
la
ó e,
ya
que,
en
1768,
Ven u a
Rod íguez
en
un
in o -
«me,
acompañado
de
un
plano
de
ma a illoso
dibujo,
de allaba
la
«disposición
y
modo
que
se
debe
p ac ica
en
la
colocación
de
las
«cadenas
de
hie o...
y
o ma
de
los
andamios
que
a
es e
m
han
«de
se i .»
Tasa
en onces,
a
ins ancias
del
Cabildo,
el
cos e
de
las
«ob as
necesa ias
pa a
e mina
el
edi icio
en
el
que,
según
sus
«no icias,
se
habían
gas ado
desde
1709,
se en a
mil
ducados,
y
«calcula
lo
necesa io
pa a
da
cima
a
la
ob a
en
dos
millones
más,
«ci a
que
po
lo
edonda
y
abul ada,
debió
echa
po
ie a
odos
«los
sueños
de
g andeza
con
que
se
había
empezado,
y
aún
a ado
«de
amplia ,
el
p imi i o
p oyec o
de
He e a.
«Solo,
después
de
ocu i
en
1841
el
de umbamien o
de
la
« o e,
con
una
se ie
de.
ci cuns ancias
omán icas,
se
o ma
po
«los
a qui ec os
Sie a,
O iz
de
U bina,
Resola,
I u alde
y
Mi an-
«da,
el
p oyec o
según
el
cual,
bajo
la
esponsabilidad
diluida
o
«mul iplicada
de
los
cinco
p o eso es,
se
econs uyó
el
p ime
cae -
«po
de
la
o e
de echa,
al e ando
el
p imi i o
plano
con
la
ob a
«que
hoy
pe du a;
y
ecien emen e
se
ag egan
los
dos
cue pos
«oc ogonales,
pa a
co ona los,
casi
en
nues os
días,
con
la
es a ua
«del
Sag ado
Co azón
de
Jesús.
«No
puedo
asegu a
exac amen e,
concluye
el
S .
Candei a,
a
«qué
época
co esponde
el
cie e
de
las
es
na es
con
los
es
«ábsides
que
ac ualmen e
si en
de
cabece as
y
ocupan
el
luga
«donde
debió
es a
el
c uce o,
pe o
la
ob a
pa ece
se
de
i
nes
del
«siglo
x in.
Es e
cie e
que
hoy
a a
de
sus i ui se
en
i ud
del
«p esen e
concu so,
señala,
has a
nues os
días,
la
enuncia
o mal
66
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
«a
p osegui
las
ob as
del
cue po
de
la
Ca ed al,
y
debió
lle a se
a
«cabo
inmedia amen e
después
del
desco azonado
in o me
de
«Don
Ven u a
Rod íguez.
*
«
«
Has a
aquí
el
is e
p oceso
de
la
cons ucción
de
la
Ca ed al.
Su
es ado
ac ual
es
el
que
apa ece
en
es e
plano,
(Lám.
I^a)
p ueba
elocuen e,
si
no
de
abandono,
po
lo
menos
de
indi e encia:
Cons
ucciones
adosadas,
unas
pa a
i iendas,
o as
pa a
necesa ios
pe o
poco
nobles
obje os,
hue as
y
galline os...
Y
es e
es
el
ac ual
alzado,
(Lám.
I-b)
con
los
enja ges
del
has ial
no
comenzado
y
la
capilla
suel a
más
allá
del
p esun o
c uce o.
Aspec o
de
uina
que
pa ece
causada
po
un
bomba deo
aé eo,
de
los
que
aho a
es ila
la
loca
humanidad.
La
p ime a
cues ión
que
asal a
al
que
comience
a
es udia
el
p oblema
plan eado
es
és a;
la
solución
sea
la
que
ue e,
ha
de
un
da se
no
solo
en
la
unidad
de
es ilo,
sino
ambién
en
la
de
pensa
mien o,
de
aza
y
de
écnica,
es
deci
unidad
de
mano,
de
ce eb o
y
de
co azón,
¿Es
ello
posible?
Es a
posibilidad
depende
de
la
posesión
de
planos
y
da os
au én icos,
o
que
pe mi an
ansc ibi
aquel
pensamien o.
Analizemos
el
ma e ial
u ilizable;
De
lo
que
se
conse a
en
el
a chi o
ca ed álico,
g acias
al
celo
de
los
cabildos,
lo
único
que
debe
oma se
po
au én ico,
son
los
planos
de
plan a
y
achadas
o iginales
de
He e a,
que
o man
pa e
del
p oyec o
p imi i o,
y
que
es án
expues os.
Las
secciones
pa e
cen
copias
de
su
i
el
discípulo
Diego
de
P a es.
O os
planos
de
azas
de
de alles,
son
ambién
de
es e
apa ejado ,
de i ados
de
indicaciones
más
o
menos
g á icas
del
p opio
maes o.
El
con uso
es ado
del
dibujo,
me
decide
a
analiza los
siquie a
b e emen e,
en
una
i
el
ansc ipción
más
cómoda
de
en ende
po
su
cla idad.
Exis e,
ambién
gua dado
en
la
Biblio eca
de
la
Ca ed al,
el
amoso
modelo
en
made a,
p obablemen e
del
siglo
x ii,
(Lám.
11)
que
no
es
ni
siquie a
una
copia
deco osa
del
p oyec o
he e iano,
sino
una
mediana,
aunque
bien
in encionada
in e p e ación,
ob a
quizás
de
un
a icionado,
pe o
que,
sin
emba go,
ha
hecho
c ee
a
au o es
an
sagaces
como
O oSchube ,
en
su
legi imidad.
Apa ece
aquí
la
adición
de
la
cúpula,
elemen o
del
que
nos
ocupa emos
más
adelan e,
y
que
me
an icipo
a
conside a
como
pos izo,
ina
mónico
y
sin
belleza
alguna
de
o ma.
LA
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATEDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
67
Exis e,
en
i
n,
el
plano
o iginal
de
Albe o
Chu ígue a
del
has ial
p incipal,
que
se
ealizó
con
la
g acia
y
el
desen ado,
aquí
bas an e
comedido,
del
a qui ec o
ba oco,
adición
que
como
e e-
mos,
apa ece
pa a
siemp e
inculada
a
la
g an
composición
clásica.
Los
es an es
documen os
y
planos
de
o as
épocas,
solo
si en
pa a
pode
comp oba
lo
que
quedó
de
legí imamen e
he e iano.
¿Pe mi e
conoce
odo
es o
que
se
conse a,
la
idea,
la
in en
ción
y
has a
los
ma ices
es ilís icos
del
pensamien o
del
g an
maes o
cas ellano?
Cie amen e
que
sí...
Lo
p ueba
la
siguien e
ansc ipción
de
aquellos
planos
hecha
po
los
a qui ec os
del
concu so
S es.:
Chueca,
Sid o
y
Subi ana,
que
exp esa
i
elmen e
aquel
pensamien o.
La
plan a
comple a
de
la
Ca ed al
allisole ana,
es
una
plan a
de
o ma
ec angula ,
en
la
elación
de
1
a
2,
de
es
na es,
con
capillas
la e ales,
c uce o
y
deambula o io,
o
sea
las
na es
bajas
ol iendo
en
el
p esbi e io,
idea
o iginal
de
mezqui a,
y
como
dice
O o
Schube ,
« ep esen ando
en
si
una
solución
comple a
de
la
iglesia
p ocesional
ca ólica»...;
plan a
o denada
en
g an
sime ía,
muy
geomé ica
y
ponde ada.
En
los
cua o
ángulos,
o es
de
di e en e
impo ancia,
dos
a
dos.
El
in e io ,
p o undo
y
eneb oso,
ecibe
le e
luz
po
los
b e es
huecos
de
la
capilla
y
de
los
lune os
de
la
bó eda
cen al,
semicilind ica,
la
cual
se
apoya
en
un
o den
co in io
gigan e.
Es e
o den
es
el
que
condensa
la
unidad
de
la
composición,
al
que
se
some en
los
es an es
elemen os
com
posi i os.
En
es a
o ganización,
aún
con
el
an eceden e
an
p óximo
del
Esco ial
y
las
ca ac e ís icas
del
es ilo,
se
o ece
la
singula idad
de
la
ca encia
de
cúpula,
sob e
el
c uce o.
Pa a
mi
es á
delibe ada
men e
sup imida.
Nada
debe
in e umpi
la
p o undidad
del
emplo;
el
i mo
geomé ico
insis en e,
la
absolu a
egula idad,
la
sob iedad
de
los
pa amen os,
la
débil
y
ía
luz
ecibida
de
lo
al o;
odo
debe
con ibui
a
la
abs acción
y
a
la
medi ación,
p epa ando
el
espí i u
pa a
el
ecogido
y
ele ado
pensamien o
ín imo
que
a
la
o ación
debe
acompaña .
La
dimensión
y
la
composición
gigan esca,
an
unidas
a
la
más
absolu a
aus e idad,
den o
de
la
pu eza
de
las
líneas
y
de
la
con inuidad
de
las
supe icies
deso namen adas,
del
o den
a qui ec ónico
más
o odoxo.
Dicha
plan a
dá
luga
a
un
olumen
muy
simé ico
ho izon al
y
con inuo,
apenas
in e umpido
en
la
bó eda
de
cañón
in e io
po
un
le e
alzamien o
de
la
bó eda
baida
del
c uce o.
La
sime ía
74
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
«La
p imi i a
iglesia
de
San a
Ma ía,
con
el
emplazamien o
ac ual,
dice
el
S .
Candei a
en
su
memo ia,
e a
cen o
u bano
p in
cipal
de
la
illa
y
la
plaza
inmedia a,
me cado;
el
Me cado
Viejo.
El
c ecimien o
ápido
de
la
u be
en
el
siglo
x ,
imp e is o
e
imp o
isado,
lo eció
en
calles
y
plazas
sin
elación
es é ica
alguna
con
aquel
núcleo,
y
así,
cuando
He e a
azó
su
Ca ed al,
ningún
impe a i o
de
es e
o den
se
hallaba
es ablecido.
Hoy
ni
la
isuali
dad,
ni
la
escala,
ni
la
o denación
obedecen
a
egla
ni
p incipio,
ni
a
conside ación
ap o echable.»
Po
ello
el
concu so
nacional
que
es amos
comen ando
es a
blece
una
segunda
pa e
de
composición:
«U banización
del
espacio
que
lo
odea.»
Insis iendo
en
su
in ención
ealis a
a
es a
limi ación
del
g an
p oblema,
o as
cues iones
o
p oblemas
pa ciales
in eg an
el
p oblema
gene al.
P ime amen e,
la
dis inción
a
es ablece
o
a
p e e i ,
de
si
esa
sepa ación
ha
de
ob ene se
de
un
solo
ámbi o,
ciñendo
o
odeando;
o,
po
el
con a io,
ha
de
se
accionado,
a monizando
con
las
dis in as
achadas
y
con
los
olúmenes
del
monumen o.
F accionados
o
independien es
en e
sí,
la
o ma
y
dimensiones
de
los
espacios,
han
de
se
jus amen e
ponde ados,
pe o
no
an
amplios
que
amino en
la
escala
y
sac i iquen
la
majes ad
de
las
ele aciones,
de
las
o es
especialmen e.
De
o ma
egula ,
o al
men e
simé ica,
o
po
sis emas
enlazados,
dando
asi
luga
a
un
emplazamien o
que
pudié amos
cali ica
a
la
española:
las
lonjas,
las
espaciosas
plazas
enlosadas,
desnudas,
g a es
y
nobles,
que
en
He e a
ienen
p ecisamen e
su
mejo
ealidad.
O a
cues ión
es
la
p esencia
de
los
monumen os
p óximos.
La
iglesia
de
N.®
S."
de
la
An igua,
ománico-gó ica;
la
Uni e sidad
ba oca;
más
lejos,
las
Angus ias,
con
la
silue a
de
sus
pequeñas
cúpulas;
el
insulso
y
anodino
case ío
del
siglo
xix,
en
in.
De
aquellos
monumen os,
el
p ime o,
especialmen e,
la
An igua,
no
debie an
pe de
nada
de
su
p opio
alo .
Una
conside ación,
más,
o
menos
e osimil,
de
algún
concu san e
hace
supone
que,
p eci
samen e,
(ya
lo
apun é
an es),
el
no
desa olla
He e a
las
o es
de
su
achada
pos e io ,
debíase
a
no
que e
anula
la
impo ancia
de
esa
bellísima
o e,
llamada
con
azón
la
eina
de
las
o es
omá icas
cas ellanas,
y
la
conclusión
pi amidal
de
aquellas
he e-
ianas
e a
concesión,
dicen,
a
la
a monía
con
la
pun iaguda
cu
bie a
de
la
medie al.
Los
ondos
de
las
achadas
esul an es
de
la
u banización
de-

LA
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATliDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
75
hie an
de
gua da ,
en
e ec o,
una
de e minada
elación,
en
es ilo
y
ca ác e
con
la
a qui ec u a
del
g an
cen o
a
que
es án
some idas.
Todo
es o,
impone
un
p oblema
económico
de
casi
an a
impo ancia
como
el
del
c uce o,
o es
y
achadas,
conjun amen e.
Po
si
odo
es o
uese
poco,
apa ece
o a
a dua
cues ión,
que
hemos
apun ado
some amen e.
La
necesidad
de
con a
con
una
edi icación
donde
se
desa olla
el
necesa io
p oblema
de
las
depen
dencias
ca ed alicias,
imp escindibles
en
su
unción:
G an
Sac is
ía,
Teso o,
A chi o,
Sala
cap i ula ,
se icios,
e c.;
hoy
con enido
malamen e
en
la
ca ed al
misma.
¿Cómo
lo
esol ió
He e a
en
su
p oyec o?.
Con
la
adhesión
de
un
cue po
claus al
la e al,
cosa
que
hoy
no
puede
epe i se.
Es a
edi icación
pa ási a,
que
a
p ime a
is a
pa ece
es o ba
nos,
puede
se
u ilizada,
sin
emba go
(y
así
lo
hacen
es os
hábiles
a qui ec os),
como
elemen o
de
sepa ación,
de
aislamien o,
y,
po
lo
an o,
se
un
buen
auxilia
de
la
composición.
Veamos
como
se
esuel en
odos
es os
p oblemas,
en
el
mismo
o den
que
an e io men e
hemos
expues o,
sin
que
es e
o den
signi
i
que
p edilección
o
p e e encia.
* * *
En
el
p oyec o
de
Chueca,
sigúese
el
mismo
ambicioso
c i e io
de
ampli ud,
de
máxima
concepción,
p o ocando
impo an e
a
iación
u bana.
La
u banización
sigue
el
concep o
español
de
espa
cios
en
lonja,
independien es
y
adecuados
a
cada
lado
del
inmenso
ec ángulo
del
emplo
y
enlazados,
«no
po
un
encadenamien o
axial
a
la
ancesa,
sino
po
yux aposiciones
y
encuen os
angu
la es.»
(Lám.
X).
Cada
lonja
es á
a ada
pa a
alo iza
la
achada
co espondien e:
encuad adas
po
cons ucciones
de
ondo,
de
a mónica
a qui ec u a;
la
de
la
p incipal,
la
de
mayo
pe spec i a,
con
g an
escalina a
de
acceso
y
es e o
po icado;
la
la e al
de e
cha
y
pos e io ,
menos
impo an e.
Y
po
el
lado
izquie do,
c ean
una
concen ación
de
edi icaciones,
con
el
undamen o
de
la
solu
ción
he e iana;
un
claus o
odeado
de
aquellas
dependencias
ca ed alicias
y
se icios,
ag egando
el
palacio
episcopal
y
o as
cons ucciones
que
en uel en
las
Angus ias,
egulando
alineacio
nes,
de
odo
lo
cual,
se
o igina
una
pequeña
plaza,
p ecisamen e
o mada
pa a
ob ene ,
po
con as e,
un
e ec o
de
amaño
muy
español,
pin o esco
y
simpá ico.
El
p oblema
de
la
An igua
no
se
esuel e
o almen e,
ya
que
76
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
deja
lib e
la
compa ación
en e
los
dos
emplos,
a enuando
el
e ec o
compa a i o,
po
unas
cons ucciones
en
esa
alineación
oblicua.
Quizás
la
p olongación
de
la
es echa
ía
de
sepa ación
mejo ase
la
solución
adop ada.
* * *
Mas
con o me
aún
con
la
solución
ealizable
o
posible,
el
an e
p oyec o
de
Chumillas,
esuel e
la
u banización
de
que
se
a a,
ambién
como
el
an e io ,
po
el
sis ema
de
lonjas
de
enlosado
de
pied a,
independien es,
sal ando
de
es e
modo
las
di e encias
de
co as.
(Lám.
XI).
T a a
ambién
de
alo iza
las
achadas
espec
i as.
Más
cau o
y
p uden e
en
las
exp opiaciones,
sin
me ma
los
espacios
ambién,
y
sin
pe juicio
de
la
escala
del
monumen o.
La
Sala
Capi ula ,
Museo
diocesano,
Teso o,
despachos,
salas
y
se icios,
se
aloja án
en
es
plan as,
o
sean
dos
más
sob e
la
baja
a
un
lado
y
o o
de
las
na es
la e ales.
El
p oblema
de
la
An igua,
se
esuel e,
a
mi
modo
de
e ,
o almen e.
Un
edi icio,
Palacio
A zobispal,
aisla
el
emplo
gó ico
del
clásico,
con
su
p opia
independencia.
*
4
*
En
el
p oyec o
del
S .
Candeí a,
(Lám,
XII) se
p opone
un
g an
ámbi o
pa a
aisla
la
Ca ed al,
buscando
espacios
y
dis ancias
pa a
su
con emplación.
Es e
aislamien o
es
el
más
impo an e
de
los
que
i
gu an
en
los
es
p oyec os
in oduciendo,
con
g an
acie
o,
un
ondo
po icado,
y
ecupe ando
así
elemen o
an
p opio
de
la
a qui ec u a
allisole ana,
como
es
el
sopo al,
po
desg acia
más
desp eciado
cada
día.
Las
achadas
de
es a
plaza
no
obse an
una
no mal
o denación
como
en
el
p oyec o
de
Chueca,
po que
a a
de
conse a
la
mayo
pa e
de
las
alineaciones
ac uales.
Todo
ello
es
consecuencia
de
un
es udio
u banís ico
gene al
que
hay
que
ene
en
cuen a.
«
4^
«
Vemos,
en
sín esis,
que
los
es
p oyec os
an
b e emen e
comen ados,
es án
concebidos
con
una
cla a
isión
de
la
impo
ancia
del
p oblema,
con
una
in ención
de
espe o
y
de oción
a
la
ob a
de
He e a,
an
g ande
como
su
amo
a
la
glo ia
del
g an
LA
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATEDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
77
maes o
cas ellano.
Y
den o
de
es a
unidad,
podemos
hace
no a ,
sin
emba go,
es a
ma cada
di e enciación:
o
una
aspi ación
a
con
segui
la
o alidad
del
monumen o,
ealización
po
e apas,
desa
ollo
magno,
plan
ambicioso
(Chueca
y
Candei a),
o
una
solución
meno :
más
conc e a
y
eal
(a
es o
endía
el
concu so),
pe o
sin
el
log o
del
pensamien o
o al
de
He e a
y
el
pelig o
de
la
in en
ción,
siquie a
sea
és e
an
mode ado
y
disc e o.
La
opinión
del
Ju ado,
(no
es
ningún
sec e o
el
allo),
no
ué
unánime
en e
es os
dos
c i e ios
aunque
la
mayo ía
op ase
po
el
segundo,
pensando
an o
en
las
bases
de
la
con oca o ia,
como
en
la
posibilidad
p ác
ica
de
soluciona
es a
cues ión.
Lo
que
sí
dejó
sen ado
cla amen e,
es
que
en
el
es udio
de
un
p oyec o
de ini i o,
habían
de
ene se
en
cuen a
los
acie os
que
exis en
en
los
p oyec os
conside ados
«
* *
C eo
que
ha
llegado
la
ho a
de
expone ,
b e emen e,
mi
opi
nión
sus en ada
como
miemb o
de
aquel
Ju ado
cali icado .
Coincido
plenamen e
con
el
unánime
deseo
de
mis
colegas,
de
que
el
p oyec o
de
He e a
se
pudiese
ealiza
ín eg amen e.
Hemos
is o
que
la
a o unada
posesión
de
planos
y
da os,
nos
pe mi en
conoce ,
y
po
lo
an o,
desa olla
comple a
y
i
elmen e,
su
genial
pensamien o.
Pe o
el
o ganismo
o icial
que
ha
ideado
es e
concu so
y
edac
ado
sus
bases,
haciéndose
ca go
sin
duda,
de
la
eno midad
de
la
emp esa
y
quizás
con
el
emo
de
que
la
o alidad,
no
se
e minase
nunca,
pidió
una
solución
o iginal
del
c uce o,
exclusi amen e,
como
de
posible
e
inmedia a
ealización.
Hay
que
p onuncia se
pues,
(no
ol idemos
que
es dy
opinando
den o
del
Ju ado),
de
acue do
con
la
i
nalidad
y
las
bases
del
concu so,
po
una
solución
de ini i a
y
o iginal,
con
el
máximo
espe o
al
ca ác e
y
el
empleo
de
elemen os
genuínos.'^y^
con
la
mínima
in ención.
Respec o
a
la
plan a
siguiendo
la
aza
o iginal,
c eo
más
pe
ec amen e
li ú gica
la
solución
del
co o
en
el
p esbi e io,
pe o
p opongo
una
mayo
e lexión
ace ca
de
si
con iene
o
no,
dismi
nui
la
capacidad
de
ese
co o,
a
cambio
de
ob ene
la
plan a
p ocesional
con
el
deambula o io.
Nada
de
cúpula.
Subsis encia
de
la
bó eda
balda
del
c uce o.
El
p ocu a
luz
a
es e
c uce o,
oscu o
y
eneb o
so,
es
plausible
78
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
pe o
con
la
medida
de
no
al e a
el
ecogimien o
y
la
penumb a,
signi icado
en
la
in ención
he e iana.
Es e
escalonamien o
de
las
masas,
al
educi se
los
b azos
del
c uce o,
exigen
una
composición
de
los.
has iales
la e ales
y
pos e
io
muy
di ícil
y,
como
al,
de
g an
es udio
y
aun
no
esul a
sa is
ac o iamen e.
No
puede
elimina se
el
has ial
chu igue esco;
su
desapa ición,
además
de
cos osa,
qui a ía
es a
al e ación,
po
o o
lado
no
muy
indisc e a
y
g aciosa,
y
es
ole able.
Pe o
no
lo
es
la
o e
ac ual,
que
sin
esc úpulos
debe
demole se.
No
admi o
la
solución
de
una
o e
ba oca
y
o a
he e iana.
Las
dos
o es,
debie an
ele a se
según
el
p oyec o
o iginal,
con
la
in e
p e ación
quizás
de
alguna
p opo ción
que
pueda
mejo a lo.
La
si uación
de
se icios
y
dependencias,
iene
pa a
la
unción
cá ed aUcia
una
g an
impo ancia
y
deben
es a
lo
más
p óximos
al
luga
del
cul o.
Conside o
ambién
ace ado
el
emplazamien o
p óximo
de
un
palacio
a zobispal.
La
u banización
del
ambien e
que
odea
la
ca ed al
debe
ha
ce se
en
e ec o
po
medio
de
lonjas,
sal ando
los
desni eles
ac ua
les.
Lonjas
de
pied a,
g a es,
solemnes,
en
la
dimensión
y
o ma
que
equie an
las
achadas,
pe o
educiendo
la
zona
exp opiable
odo
lo
posible,
(p oblema
económico),
has a
consegui
la
debida
dis ancia
y
la
egula ización
de
las
masas
u banas
esul an es,
cuya
a qui ec u a
debe
a moniza
como
ondo
del
monumen o.
Pa a
que
la
bella
iglesia
de
la
An igua
no
pie da
de
alo
con
el
con as e,
al
ace ca se
la
masa
de
la
ca ed al,
debe
aisla se
con
enien emen e
con
la
c eación
de
elemen os
in e medios,
aunque
coo dinados.
« «
*
Has a
aquí
el
concu so
de
an ep oyec os
y
mi
opinión
en
él.
Pos e io men e
a
su
allo,
se
ha
o mado
una
Jun a
en
laque
es án
ep esen ados
la
Iglesia,
el
Es ado
y
la
Ciudad.
Es a
Jun a
ha
de
es udia
y
decidi
lo
que
haya
de
eaUza se,
guiada
solamen e
po
el
más
noble
y
ele ado
in e és
en
p ó
del
cul o
y
del
a e
nacional.
Ya
se
que
cualquie a
solución
mínima,
que
conside o
ealiza
ble,
aun
lejos
de
la
ambiciosa
de
la
o alidad,
es,
¡quien
lo
duda!,
emp esa
de
muchos
millones.
En
los
p oyec os
se
ci an
en
10.000.000—14.000,000...:
P obablemen e
son
p esupues os
muy
suje
os
a
lógica
a iación
en
u
es udio
minucioso
de
p oyec o
de iní-
LA
CONCLUSIÓN
DE
LA
CATEDRAL
DE
VALLADOLID,
ETC.
79
i o;
p oyec o
en
el
que
an o
la
e isión
de
di e en es
aspec os
de
la
composición,
como
el
modo
de
ealiza se
las
ob as,
sis emas
es uc u ales
a
emplea
y
sus
ma e iales,
égimen
pa a
no
es o ba
el
cul o,
e c.,
equie en
una
a ención
ex ao dina ia
con
is a,
p in'
cipalmen e,
a
la
posibilidad
económica.
Pe o
es
p eciso
lanza se
a
al
emp esa.
Cas illa
ha
emp endido
o as
más
g andes
y
al
pa ece
inabo dables.
La
misma
concepción
y
comienzo
de
es a
ca ed al
en
el
Valladolid
del
siglo
x i,
es
ejem
plo
y
es imulo,
ya
que
aquella
in e upción
debióse,
en e
o as
causas,
a
un
declina
de
la
impo ancia
de
nues a
ciudad,
que
hay
que
e indica .
Valladolid
sin
ca ed al
o
con
la
ca ed al
incomple a,
es
como
una
ciudad
acasada,
según
ase
eliz
del
ilus e
Ma qués
de
Lozoya.
En
e ec o:
odas
las
ciudades
del
ango
his ó ico
de
es a
Co e
de
España,
iluminan
su
glo ioso
nomb e
con
la
belleza
de
sus
ca e
d ales
espec i as.
A ila,
ce ada
en
o no
a
su
ománica
ca ed al.
Bu gos
y
León
y
Toledo,
endidas
al
esplendo
de
sus
agujas
gó
icas.
Se illa,
a
la
de
su
o e
hispano-á abe;
Sego ia
y
Salamanca,
dominadas
po
las
incompa ables
silue as
de
sus
iglesias
magnas,
úl imo
can o
medie al.
Compos ela,
con
sus
i
Ug anas
ba ocas
y
lo
mismo
Pa ís
y
Colonia
y
Milán
y
Roma;
odas
o gullosas
de
mos a
la
singula
beUeza
de
sus
g andes
emplos
me opoli anos,
la
é
de
sus
pueblos
y
el
genio
de
su
a e.
Valladolid
end ía
además,
como
dije
al
p incipio
de
es a
con
e encia,
la
Ca ed al
del
pu o
enacimien o
español.
Ejempla
único
de
una
a qui ec u a
única,
española,
ca óUca
y,
como
al
o iginal;
un
monumen o,
en
i
n,
de
uni e sal
impo ancia.
Y
es e
al o
alo
de
ca ego ía
del
monumen o,
con ie e
la
em
p esa
no
en
local
o
egional,
sino
eii
emp esa
nacional.
España
en e a
debe
colabo a
a
al
emp esa
no
solo
po
con ibui
al
es
plendo
del
cul o
ca óhco
y
a
una
demos ación
de
é,
sino
ambién
po
el
ahen o
a ís ico
que
impone
el
es au a
o
llena
Una
omi
sión,
quizá
la
más
impo an e
e
in e esan e,
en
el
glo ioso
cuad o
de
la
a qui ec u a
española.
Tal
conside ación
obliga
a
odos
los
españoles
a
una
colabo
ación
encaminada
a
es a
emp esa
de
a e,
que
ambién
pa a
es as,
c uzadas
de
la
belleza,
y
más
cuando
se
ponen
al
se icio
de
la
mayo
glo ia
de
Dios,
cabe
el
alis amien o,
con
el
e o
y
el
en u
siasmo
que
en
las
c uzadas
gue e as
y
en
las
a en u as
descub i
do as
de
los
con empo áneos
de
Juan
de
He e a.

80
MODESTO
LÓPEZ
OTERO
El
Gobie no,
po
eliz
inicia i a
de
la
Di ección
Gene al
de
Bellas
A es,
ha
despe ado
es e
asun o
que
desde
hace
muchos
años,
los
hijos
y
los
anugos
de
es a
noble
ciudad
cas ellana,
sem
íamos
dohdos
de
an a
indi e encia.
Valladolid,
la
lau eada
po
su
alo
y
su
es ue zo
noble,
depó'
si o
de
ene gía
y
de
cons ancia,
debe
inicia
el
impulso
y
ex ende
el
p oyec o
hacia
las
o as
ie as
de
España,
pa a
ele a
el
p eS'
igio
nacional
y
pa a
conse a
el
deco o
de
su
a e
incompa able.
M.
López
O e o.
de
las
Reales
Academias
de
la
His o ia
y
de
Bellas
A es
de
San
Fe nando.
CONTVRSO
-ACIOV/ i aW44KAW4l,' yhVH7>
AVTT.PI CHXCTO
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•
'•
•■
■
■
'■
1
-K
,
..
LÁMINA
I.—a)
Es ado
ac ual
de
la
Ca ed al
de
Valladolid
y
sus
al ededo es,
b)
Es ado
ac ual
de
la
achada
a
la
Plaza
de
San a
Ma ía,
según
de
Miguel
y
M.
Chumillas.
-wáii
£'
s
í
Lámina
II.
—Ca ed al
de
Valladolid.
Modelo
en
made a
del
siglo
XVii.
CATED?.
AL
D'
-
Oi..2-
a)
cH:
□
□ □
o
□
o
□
o
o
e
b)
□
□
ü.
O-
Q uicp;
pil e?:-'
,wx »<x»
a.
mo« io
nik K^;^
Lámina
III.
—a)
Ca ed al
de
Valladolid.
Plan a
comple a
según
Juan
de
He e a,
b)
Plan a
educida
del
an ep oyec o
de
los
S s.
Chueca,
Sid o
y
Subi ana.
■
.'JLIXJLXI
J
EUX
■'■■■■"■i 'T
■'
m
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I.
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H==.=^x=;=: = =.-^= =^
J6>
Lámina
X,—Ca ed al
de
Valladolid.
Emplazamien o
en
el
an ep oyec o
de
los
S s.
Chueca,
Sid o
y
Subi ana.

m-jii
'JJAV-Sí
CA F.DI7. ''í
^.j
-c'^:
í'.'
LAm,na
Xl.-Ca ed al
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VailadoUd.
Emplazamien o
en
el
an ep oyec o
de
los
S s.
Chumillas
y
de
Miguel.
"
ó
Vi:>
DI
TAIJi:
l>»
—
il[ VVJ/. ni(N
GONCUI!SOI«;iOI«LDÍípi [OUl!A
•
12HM. lll.£D0DD-
LÁMIN4
XII.-Ca ed al
de
Valladolid.
Emplazamien o
en
el
an ep oyec o
de
Candei a.