Va ia
Í59
¿a gos
en
yi ud
de
la
eal
cédula
que
in ocaba
de
20
de
diciemb e
de
1617
(1).
Con i mado
F ancisco
de
P a es
en
el
ca go,
le
ué
o o gado
pos
e io men e
el
de
Veedo
y
Con ado
de
las
mismas
ob as
eales,
en
5
de
oc ub e
de
1626,
acan e
po
allecimien o
de
su^
a o ecedo
Je ónimo
de
Angulo
(2).
Ob as
de
a e
del
palacio
de
la
Hue a
del
Rey
de
Valladolid.
En
su
es udio
sob e
Felipe
IJI
y
el
Duque
de
Le ia
en
Vallado-
lid.
Los
palacios
eales,
da
Ma í
y
Monsó
(3)
no icia
de
dos
ob as
de
a e,
a
sabe ;
«una
es a ua
de
Sansón
y
un
cuad o
de
Pablo
Ve onés
ep esen ado
Un
niño
huyendo
de
un
pe o,
que
es aban
en
el
pala
cio
de
la
ciudad
del
Pisue ga»,
las
cuales
ue on
en egadas
como
ob
sequio
al
P íncipe
de
Gales,
p e endien e
a
la
mano
de
la
in an a
doña
Ma ía;
cuando
es u o
de
paso
en
Valladolid
en
1623
Documen os
de
Simancas
acla an
el
hecho
y
p ecisan
aquellas
ob as
y
su
calidad,
como
se
e á
seguidamen e.
Cuando
po
ci cuns ancias
de
sob a
conocidas
y
que
no
hacen
al
caso,
el
P incipe
de
Gales
aco dó*
emp ende
el
eg eso
a
su
pa ia
se
o ganizó
la
comi i a
p esidida
po
una
Jun a
con
au o idad
eal
pa a
oma
las
p o idencias
conducen es
a
un
iaje
eliz
y
suma
men e
ag adable
al
ilus e
huésped.
De
es a
Jun a
o maban
pa e
el
Ca denal
Zapa a
el
Ma qués
de
Ay ona,
el
Conde
de
Mon e ey
y
el
Conde
de
Gondoiiia ,
los
cua
les
con
g an
ecuencia
pa icipaban
al
Rey
el
desa ollo
de
las
jo
nadas.
Así,
po
esc i o
echado
en
Dueñas
el
17
de
sep iemb e
de
1623
(4)
ela an
lo
sucedido
desde
Olmedo
has a
aquella
población,
comp en
diendo
el
paso
y
es ancia
en
Valladolid.
Salidos
muy
de
mañana
de
Olmedo,
el
sábado
16,
comie on
en
Puen e
Due o,
de
donde
el
P incipe
pa ió
a
poco
más
de
las'
doce,
haciendo
su
en ada
en
la
ciudad
cas ellana
odeado
de
los
miem
b os
de
la
Jun a
an es
ci ados,
del
Duque
de
Bunckingham
y
del
em
bajado
inglés
en
España
que
ambién
o maba
pa e
del
séqui o.
«Después
de
apeado
en
Palacio
ino
el
P esiden e
con
el
Acue do
a
isi a le
que
pa eció
a
la
Jun a
e a
jus o
se
hiziese
ahi
pues
assi
(1)
A.
G.
S.
Casa
Real,
se ie
Ob as
y
Bosques.
Expedien es
del
Dugue
de
L,e ma,
leg.
6.
(2)
Ma í
y
Monsó,
loe.
ci .
(3;
Ob a
ci .,
págs.
616-617.
(4)
A.
G.
S.
Es ado,
leg.
2866.
160
VARIA
hizie on
lo
mismo
odos
los
T ibunales
en
o ma
de
Consejns.
Des
pués
de
la
ChanQille ia
ino
el
Co egido
y
egido es
en
o ma
de
Ciudad
a
da le
la
bien enida,
eci iolos
a
odos
con
mucho
ag ado
y
en
acabándose
es as
dos
isi as
se
ue
a
e
la
hue a
de
Su
Mages-
ad
acompañándole
el
Conde
de
Mon e ey,
el
Duque
Boquingan
y
su
Embaxado
o dina io
y
el
Conde
de
Ba ajas
y
don
Rod igo
En-
iquez.
Vio
odo
lo
que
a ia
que
e
en
ella
y
con en óle
an o
la
s a ua
de
Cayn
y
Abel
que
es a a
en
la
uen e
g ande
y
una
pin u a
de
Paulo
Ve onese,
que
dio
a
en ende
gus a la
de
lle a las,
y
la
Jun a
dio
o den
al
Veedo
de
las
Ob as
que
se
las
diese
juzgando,
que
Vues a
Mages ad
lo
end á
po
bien
y
que
no
se
podia
escusa
a iendolas
pedido
y
dexó
un
c iado
alli
pa a
solo
eciyi las».
Te minada
la
excu sión
ol ió
an es
de
anochece
a
Palacio
don
de
ecibió
la
isi a
del
Ma qués
de
los
Vélez
con
mucho
acompaña
mien o.
Después
de
cena
ué
agasajado
con
unos
uegos
a i iciales
p epa ados
en
la
p opia
plaza
de
Palacio,
hoy
de
San
Pablo,
e i án
dose
seguidamen e
a
descansa .
Al
día
siguien e
se
eanudó
la
ma cha
de
mad ugada
pa a
llega
a
come
a
Dueñas,
desde
donde
se
di igió
el
Rey
al
esc i o
an es
men
cionado.
"
En
la
elación
p eceden e
se
especi ica
que
la
es a ua
egalada
no
ep esen aba
un
Sansón,
como
dijo
Ma í,
sino
un
g upo
de
Caín
y
Abel.
La
con usión
es
explicable
g acias
a
la
minu a
de
la
o den
cu sada
po
la
Jun a
al
eedo
Je ónimo
de
Angulo,
en
cuyo
ex o
se
dice
«Sansón»,
aunque
al
pie
se
co ige
el
e o
con
la
ase
«digo
que
la
es a ua
es
de
Cain
y
Abel»,
ase
que
pudo
habe se
omi ido
en
el
o iginal
o
en
la
no a
de
desca gos
examinada
po
el
ilus e
his
o iado
del.
a e
allisole ano.
Además
de
los
documen os
has a
aquí
ap o echados
se
hall^h
en
Simancas
(1)
o as'
dos
ca as
del
eedo
Angulo
en'
las
cualo^
habla
de
aquellas
ob as
y
nos
suminis a
algunos
da os
cu iosos
comple an
lo
ya
expues o.
El
g upo
de
Caín
y
Abel
e a
de
má mol,
muy
ico
y
de
mncho
alo ,
ema aba
la
uen e
p incipal
de
los
ja dines,
cuya
aza
y
pedes.-
al,
ambién
de
má mol,
queda on
descabalados
y
poco
ai osos
Fué
p eocupación
de
Angulo
emedia
la
al a
de
la
ob a
en e
gada,
y
así,
en
ca a
de
28
de
oc ub e
siguien e,
en ió
a
la
jun a
de
Ob as
y
Bosques
dos
p oyec os
del
ema e
que
podía
pone se
encima
de
la
aza,
i mados
ambos
po
F ancisco
de
P a es,
maes o
mayo^
(IJ
A.
G.
S.
Casa
Real
Se ie
Ob as
y
Bosques.
Expedien es
el
Duqu®
de
Le ma,
leg.
8.
VARIA
101
de
ob as
eales.
Uno
de
ellos
e a
de
b once
do ado
y
su
cos e
se
p e
suponía
en
quinien os
ducados,
mien as
que
el
segundo,
de
pied a
imi ando
jaspe,
no
pasa ía
de
es
mil
eales.
Sabemos
ambién
que
las
igu as
egaladas,
a
juicio
de
Angulo,
alían
20.000
ducados
y
e an
de
g an
es imación.
En
su
ca a
ci ada
del
28
de
oc ub e
dice:
«No
ay
ao a
en
España
quien
las
pueda
hace ,
aunque
ay
en
es e
luga
un
escul o
exgelen e
a í ice,
de
los
buenos
que
ay
en
España
y
I alia,
que
higo
el
modelo
de
las
dichas
igu as;
a
dicho
que
no
se
a ebe á
ace ías
an
buenas
con
muchos
quila es.
Dize
que
si
las
ubie a
de
haze
abia
de
menes e
es
años
de
iempo».
¿A
qué
escul o
se
e e ia
Angulo?
No
puede
p ecisa se;
pe o
si
las
palab as
elogiosas
que ían
señala
al
más
amoso
de
odos
los
e
siden es
a
la
sazón
en
Valladolid,
no
podemos
menos
de
consigna
aquí
el
nomb e
de
G ego io
Fe nández,
en onces
en
el
apogeo
de
su
ac i idad
y
ama,
aunque
no
pueda
ol ida se
la
in e ención
que
Angulo
había
enido
en
el
con a o
de
cie as
labo es
de
F ancisco
Velázquez,
llamado
en
di e sos
documen os
a qui ec o,
maes o
de
ob as
y
en allado
(1).
Filemón
A ibas
A anz.
Una
polic omado a
desconocida
del
"siglo
x i.
En e
la
documen ación
del
A chi o
de
Simancas
en
la
que
ac
ualmen e
abajamos,
hemos
enido
la
o una
de
halla
un
docu
men o
alusi o,
inciden almen e,
a
Fe nando
'Rincón
en
su
calidad
de
eedo
egio
de
a is as
(2).
T á ase
de
la
eclamación
que
en
1516
ele ó
al
Consejo
Real
Ma i
Gu ié ez
de
Valdeloma ,
ecina
de
Hue e,
cuyo^
o icio
e a
el
de
«do
a
y
es o a
y
gua nece
imágenes
de
bul o
y
alla
de
e ablos»,
ale
gando
que
el
mencionado
Rincón,
a
la
sazón
en
Hue e
en
unciones
de
su
ca go,
no
había
que ido
examina la
po
azones
de
índole
pe sonal.
La~
pe sonalidad
a ís ica
de
Rincón
es
sob adamen e
conocida,
y
su
ac iud
—de
se
cieV as
los
alega os
de
la
que ellan e—
injus i icable.
Váyase
a
sabe .
Lo
cie o
es
que
el
documen o
da
no icia
de
un
nue o
polic oinado ,
desconocido
has a
aho a,
y
de
un
políc omado
eme
nino,
indudablemen e
de
segunda
ila,
pe o
no
exen a
de
cie a
habi
lidad
en
cuan o
^ue
sus
ob as
—según
decla ción
de
la
misma—
me
ecie on
la
es imación
y
el
ap ecio
de
pin oi^es
expe imen ados.
(1)
Es eban
Ga cía
Chico.
Documen os
pa a
el
es udio
del
A e
en
Cas illa.
T.
II.
pága.
242
y
243.
(2)
A.
G.
S.
Regis o
del
Seño.
"VI-1516.
Fol.
203.
11