scieee Science in your language
[es] (orig)

El escritor periódico: Leopoldo Alas Clarín, 1883-1884

Abstract

Mediante una lectura de la serie de artículos El hambre en Andalucía y de los cuentos de Los transeúntes («Avecilla» y «Bustamante»), analizo las técnicas de escritura discontinua que desarrolla Leopoldo Alas Clarín para cohesionar a todos los niveles un discurso producido y publicado por entregas. En este análisis parto del concepto de escritura periódica, con el que quiero definir el modo de producción de texto que se impone con la expansión de la prensa a lo largo de la década de 1880.

Read accessible full text

El escritor periódico: Leopoldo Alas Clarín, 1883-1884

Author: Díaz Lage, Santiago
Publisher: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Year: 2005
DOI: 10.3989/revliteratura.2005.v67.i134.101
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/4f9abea9-84ad-471b-b07d-01b49dc7a15a/download
EL ESCRITOR PERIÓDICO:
LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884
SANTIAGO
DÍAZ LAGE
Uni e sidade
de
San iago
de
Compos ela
CRISIS
DE LA
ESCRITURA
Los años
de
1882
a
1884
en la
p ime a ascensión
y la
p ime a caída
del
pe iodis a Leopoldo Alas Cla ín, desde
su
econocida pa icipación
en el de-
ba e sob e
el
Na u alismo, has a
el
momen o
en que se
encuen a
sin
«una
almena
que
pueda deci
que es
mía»,
sin
ninguna hoja «donde deci
mi
leal
opinión»^
Lo
pa adójico
del
caso
es que
es e p oceso coincide
en el
iempo
con
la
expansión
de la
p ensa egis ada
a lo
la go
de la
década
de 1880,
cuando empiezan
a
apa ece nue os dia ios, semana ios cul u ales, e is as
ilus adas
y, con
ellos, oda clase
de
suplemen os especializados
y
almana-
ques^.
Leopoldo Alas, en egado
a la
cons ucción
de una
igu a pública,
consag ado como c í ico li e a io
ya
an es
de
publica se Solos
de
Cla ín
en
1881,
no
pe de á
la
ocasión
de
p odiga se
en
esos medios ecién undados,
conjugando dis in as pe iodicidades
y
buscando dis in os cauces pa a cada una
de
las
o mas enuncia i as
que
cul i ad Pe o,
al
hace lo,
se
e á
en la
nece-
'
La
p ime a ci a p ocede
de una
ca a
a
Galdós echada
el 24 de
julio
de 1884, en
Soledad
ORTEGA
(éd.), Ca as
a
Galdós, Mad id: Re is a
de
Occiden e,
1964, pp. 221-
223,
p. 223; la
segunda,
de la
ca a
sin
echa
que la
p ecede,
pp.
218-221,
p. 220.
^ Véase,
a
í ulo indica i o, Jean-F ançois BOTREL, «Es adís ica
de la
p ensa mad ile-
ña
de 1858 a
1909»,
en
Lib os, P ensa
y
Lec u a
en la
España
del
siglo
XIX,
Mad id:
Fundación Ge mán Sánchez Ruipé ez-Edi o ial Pi ámide,
1993, pp.
360-379;
y
Cecilio
ALONSO,
«Cla ín
y la
con igu ación
del
espacio li e a io
en la
p ensa
de la
Res au ación»,
en A aceli IRAVEDRA
VALEA,
Elena
DE
LORENZO ALVAREZ
y Al a o Ruiz
DE LA
PEÑA
(eds.),
Leopoldo Alas, Un clásico con empo áneo: Ac as
del
cong eso celeb ado
en
O iedo
(12-16
de
no iemb e
de
2001), O iedo: Uni e sidad
de
O iedo, 2002,
pp.
157-201.
^
Si en 1881
esc ibe,
con una u
o a i ma, pa a
La
Publicidad,
El
Mundo Mode no,
El P og eso,
El
Impa cial
y El Día, en 1883 ya
colabo a pe iódicamen e
en El Día, La
Publicidad,
El
Guadale e,
El
Po eni
de
Se illa,
La
Ilus ación Ibé ica, A e
y
Le as,
El P og eso, Mad id Cómico
y La
Diana,
y más
ocasionalmen e
en La
Ilus ación Espa-
ñola
y
Ame icana,
La
Ilus ación A ís ica,
La
Re is a Ibé ica
y en el
Almanaque
de la
Ilus ación (pa a 1884):
c .
Y an LiSSORGUES,
«La
p oducción pe iodís ica
de
Leopoldo
Rli ,
LXVII,
134
(2005), 411-439
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
412
RLi ,
LXVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ LAGE
sidad de ajus a su esc i u a a una lógica de p oducción de ex o y unas con-
diciones de publicación que ya no son las de su época de edac o en El
Sol eo y en La Unión, sino las de un esc i o pe iódico que, más que ob e o
li e a io, como que ía la o odoxia na u alis a, acaba á po se emp esa io de
sí mismo"*.
El esc i o pe iódico es aquel que, pa a p ocu a se unos ing esos y man-
ene un cie o ma gen de libe ad c ea i a, empieza a colabo a en dis in as
e is as y dia ios, endiéndole a cada uno de ellos, según su ca ác e y su
na u aleza, un géne o de ex o más o menos especializado; jun o a la pe s-
pec i a an as eces imaginada de di igi se a dis in as acciones sociales su -
ge,
pues, la posibilidad eal de di igi se a dis in os momen os de una misma
acción social. Pe o al dispe sa se la p esencia pública del esc i o en a-
ios pe iódicos, se espacian ambién sus in e enciones en cada uno de ellos,
de modo que el p incipio y el inal de cada enunciado quedan mucho más
ma cados y je a quizados, y la conciencia de es a diciendo algo, de debe
deci lo, o de no deci lo cuando debe ía deci se, llega con ecuencia a
e ela se en el discu so: con la expansión capi alis a de la p ensa, la palab a
pública se uel e al mismo iempo más banal y más i e e sible^.
El desa ollo de la esc i u a pe iódica, en an o que modo de p oducción
de ex o, se asien a sob e dos enómenos complemen a ios: uno, la disg e-
gación de la plana de los pe iódicos en o mas ex uales cada ez más b e-
es y he e ogéneas; y dos, el éxi o pa alelo de los suplemen os semanales
concebidos según el modelo de Los lunes de El Impa cial, que acogían, bajo
una o ma pe iódica, los ipos de ex o que no cabían en el dia io, ocupando
así un espacio que has a en onces es aba ese ado a las e is as ilus adas.
Tan dispa es son las oces que con o man la lec u a dia ia, semanal o men-
sual de un lec o cada ez más anónimo, que los esc i o es busca án écni-
cas pa a ende un hilo ex ual que a a iese an os e azos de co idianeidad
y cons uya, ambién en el hábi o de lee el pe iódico, una memo ia de lo
que se dijo aquí
mismo
días, semanas o meses an es. Quizás po eso las éc-
nicas de nues os esc i o es pe iódicos a an, ya no sólo de con e i le al ex o
una con inuidad a gumen ai o a gumen a i a que no u o ni en la concepción
ni en la esc i u a, sino más bien de es i ui le al esc i o , median e el ex o,
una imagen uni a ia y cohe en e de sí mismo y de su ac i idad. El ca ác e
Alas,
Cla ín (1868-1901)», en Leopoldo
ALAS
Cla ín, Ob as comple as il: A ículos
(1882-1890), ed. Jean-F ançois Bo el e Y an Lisso gues, O iedo: Nobel, 2004, pp. 7-57.
"^ Remi o aquí a Émile ZOLA, «L'a gen dans la li é a u e» [1880], en Le Roman
Expénmen al, Pa is: Ga nie -Flamma ion, 1971, pp. 175-210. C . Jean-F ançois BOTREL,
«Zola, l'a gen e la condi ion de l'éc i ain en Espagne», en Simone
SAILLARD
y Adol o
SOTELO VÁZQUEZ (eds.), Zola y España: Ac as del coloquio in e nacional (Lyon, sep iem-
b e de 1996), Ba celona: Edicions de la Uni e si a de Ba celona, 1997, pp.
35-43.
^ C . Mijail M.
BAJTÍN,
«El p oblema de los géne os discu si os», en Es é ica de la
c eación e bal, México: Siglo XXI, 1997 (T éd.), pp. 248-293, especialmen e pp. 256-270.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884
RLi , LXVII, 134, 2005 413
social
de la
esc i u a queda sepa ado
del
esc i o , como
si
uese
un
don
na-
u al social
del
p opio ex o.
En
los
años
1883
y
1884,
oda
la
esc i u a
de
Leopoldo Alas Cla ín
pa-
ece es a a a esada
po
es as p oblemá icas eó icas
y
p ác icas,
y de
ello
enemos p uebas an o
en su
co espondencia como
en los
ex os pe iodís i-
cos
que me
p opongo analiza aquí,
a
sabe ,
las
ca as
de El
hamb e
en
Andalucía-La c ísis
de
Andalucía
y los
cuen os
de Los
anseún es, «A eci-
lla»
y
«Bus aman e». Esos es í ulos ep esen an
en
o al ein a
y
nue e
en egas,
es
deci , ein a
y
nue e unidades
de
esc i u a, publicación
y
e i-
bución^:
las
ein iuna
de
El
hamb e
en
Andalucía
se
publican
en El Día
en e
el
31
de
diciemb e
de
1882
y el
21 de
julio
de
1883;
las
once
que
cons i u-
yen «A ecilla» apa ecen
en La
Ilus ación Ibé ica en e
el 6 de
ene o
y el 6
de sep iemb e
de
1883;
y las
sie e
de
«Bus aman e» empiezan
a
publica se
el
10 de
ab il
y
e minan
el 27 de
diciemb e
de
1884,
poco an es
de
sali
«Zu i a»
en el
Almanaque
de la
Ilus ación Española
y
Ame icana pa a
1885.
A
lo
la go
de
1883
habían
ido
en e e ándose
en la
p ensa, desde
La
Ilus-
ación A ís ica has a Mad id Cómico,
«El
amigo
del
d ama»,
«Mi
en ie o
(Discu so
de un
loco)», «Los seño es
de
Casabie a»
y
«Paloma es
I
(F ag-
men o
de
una
no ela): Mosquín»,
y
muchos
de
los
cuen os
que
después apa-
ece ían
en
Pipa (1886)^.
Al
p epa a los pa a
la
edición
en
lib o,
a
inales
de 1885, Alas insis ió
en
da a
los
ex os, «pa a
que
se
ea que
odo
es an-
e io
a La
Regen a»^, como
si ya
quisie a aco a
en su
ayec o ia
una
e apa
cohe en e
en la
que
el
c í ico li e a io
y
polí ico
a
haciéndose no elis a.
¿Qué puede signi ica
al
dedicación
a la
na a i a? Es á cla o
que
en e
1882
y
1884
Alas u iliza
sus
colabo aciones
en
p ensa como banco
de
p ue-
bas
de
ideas, écnicas
y
pe sonajes
que
desa olla á
y
u iliza á
en La
Regen a^.
^ Pa a
la
dis inción
de
í ulo, a ículo
y
en ega, éase Y an LiSSORGUES,
op. ci ., p. 13.
"^ Tomo
los
da os
de los
cuad os c onológicos
que
incluye Ca olyn RICHMOND
en su
edi-
ción
de los
Cuen os comple os
de
Cla ín, Mad id: Al agua a, 2000, omo ll/2,
pp.
617-625.
^
De una
ca a
a
Manuel Fe nández Lasan a,
sin
echa pe o con es ada
po
es e
el 4-
XII-1885,
en
Jose e
BLANQUAT
y
Jean F ançois
BOTREL,
Cla ín
y
sus
Edi o es:
65
ca -
as inédi as
de
Leopoldo Alas
a
Fe nando
Fe
y
Manuel Fe nández Lasan a, 1884-1893,
Rennes: Uni e si é
de
Hau e B e agne, 1981,
pp.
19-21,
p. 20.
^ Véase Simone
SAILLARD,
«Leopoldo Alas, 1882-1884:
el
iempo
de La
Regen a»,
en Juan José
GiL
CREMADES
y
Leona do ROMERO TOBAR (eds.), Cla ín, ca ed á ico
de
Za agoza, Za agoza: P ensas Uni e si a ias, 2001,
pp.
121-143;
y
Leopoldo Alas (Cla ín),
collabo a eu
du
jou nal
El
Día.—Du jou nalisme
au
oman. Thèse
de
Doc o a d'É a ,
Uni e si é
de
Toulouse-Le Mi ail,
1974. C .
ambién Se gio
BESER,
«In oducción»,
en
Se gio
BESER
(éd.), Cla ín
y
«La
Regen a», Ba celona: A iel,
1982, pp. 9-93;
Leona do
ROMERO TOBAR,
«La
e apa za agozana
de
Cla ín: biog a ía
y
c eación li e a ia»,
en
Juan
José
GIL
CREMADES
y
Leona do
ROMERO TOBAR
(eds.),
pp.
77-93; Ca olyn
RICHMOND,
«Conexiones emá icas
y
es ilís icas
del
lib o Pipa
con La
Regen a»,
en
An onio ViLANOVA
(éd.),
Ac as
del
Simposio In e nacional «Cla ín»
y su
ob a
en el
Cen ena io
de La
Re-
gen a, Ba celona: Edicions
de la
Uni e si a
de
Ba celona, 1985,
pp.
229-250,
y
«Gé me-
nes
de La
Regen a
en
es cuen os
de
Cla ín»,
en
Ac as
del
Vlil Cong eso
de
la
Asocia-
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
414 RLiu LXVIl
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
Pe o,
al
mismo iempo,
la
p oducción de ex os de icción eacciona
a la
c isis
de esc i u a que he mencionado,
e
in en a conju a la po dos ías: po un lado,
el a gumen o,
la
si uación
e
incluso
los
nomb es
de los
pe sonajes pueden
cohesiona
el
discu so, encamando
en el
ex o inal
la
unidad pe dida
del
abajo in elec ual,
la
edacción,
los
dis in os momen os
de la
publicación,
y
la lec u a;
po
o o,
la
icción
no
gene a necesa iamen e
un
sus a o
de do-
cumen os
que
pueda di icul a
o
di e i
la
pues a
en
ases
del
o iginal de i-
ni i o, sino
que
desde
el
p incipio pone
en
ci culación pública oda
la
le a.
Si
la
ealización
de un
a ículo-cuen o^° es, pa a Cla ín,
un
eje cicio
de me-
mo ia que cob a o ma
en el
ac o mismo
de
esc ibi
una
en ega des inada
a
la publicación,
la de una
encues a económica como
El
hamb e en Andalucía
es á a a esada po
un
in incado as ondo
de
da os, ci as, documen os
y
es-
imonios an e io es
al
momen o
de la
esc i u a,
que son
ambién abs accio-
nes
y
cuan i icaciones
de
ealidades sociales
que el
en iado especial io,
in-
e p e ó
y
acionalizó ^^ Aunque las p ime as ca as ue on edac adas du an e
el iaje,
el
p oceso gene al
de
p oducción
de
ex o queda escindido
en dos
momen os enden es
a
au onomiza se
el
uno
del
o o:
el de la
ecolección
de
da os
y
ci as,
que se
ealiza
en
con ac o
con la
ealidad
de la
que
se
habla,
y
el de la
edacción
a
pos e io i
del
o iginal,
en el que han de
econcilia se
la memo ia
y los
núme os ob enidos.
Es a pa icula idad
se
e ela incompa ible
con las
écnicas
de
esc i u a
discon inua
que
Alas
usa
pa a
sus
ex os
de
icción,
en la
medida
en que
incluso
su
plan
de
abajo pa ece exclui ,
o al
menos desaconseja , odo a isbo
de imp o isación.
De las
condiciones
y
de e minaciones que ello impone,
de
las di icul ades p ác icas
a las que se
en en a Alas
en El
hamb e en Anda-
lucía
y en
Los anseún es,
de los
opos ideológicos
con que les da
consis-
encia
a sus
ex os,
de la
lógica económica
que
domina
la
esc i u a pe iódi-
ca, quie e a a
el
p esen e abajo.
ción In e nacional
de
Hispanis as,
ol.
II/2, Mad id: Is mo, 1986,
pp.
499-506;
y
Gonza-
lo SOBEJANO, Cla ín
en su
ob a ejempla , Mad id: Cas alia, 1985,
pp.
77-91.
'° Sob e
el uso de
es e é mino, éase José Manuel
GONZÁLEZ HERRÁN,
«'A ículos'/
'cuen os'
en la
li e a u a pe iodís ica
de
Cla ín
y
Pa do Bazán»,
en
Luis
F.
DÍAZ
LARIOS
e al.,
La
elabo ación
del
canon
en la
li e a u a española
del
siglo
XIX:
II
Coloquio
de la
Sociedad
de
Li e a u a Española
del
siglo XIX (Ba celona, 20-22
de
oc ub e
de
1999),
Ba celona: Publicacions
de la
Uni e si a
de
Ba celona-PPU, 2002,
pp.
209-227.
^' Véase
el
es udio p elimina
de
Simone
SAILLARD
a su
edición
de
Leopoldo
ALAS
Cla ín,
El
hamb e en Andalucía, Toulouse: P esses Uni e si ai es
du
Mi ail, 2001, pp.
15-
140.
Sigo siemp e es a edición, indicando en e pa én esis
en el
cue po
del
ex o,
en nú-
me os omanos,
la
ca a donde
se
encuen a
la
ci a
y, en
núme os a ábigos,
la
página
co-
espondien e. Sob e
lo que
digo
de la
esc i u a
de
Cla ín, éase Jean-F ançois BOTïŒL,
«En
el
alle
de
Cla ín:
de la
cua illa
a la
página», Tu ia
57
(2001),
pp.
151-163.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884
RLi , LXVII, 134, 2005 415
LA
VOZ DEL CONTRIBUYENTE
Du an e su iaje po Andalucía,
el
en iado especial de El Día se moles-
ó
en
consul a
a
pe sonas «a icionadas
a
los es udios económicos»
( i,
p.
168), «pe sonas impa ciales» (II, p. 153)
y
«muy au o izadas» (lii, p. 155),
«que conocen
el
pueblo» (IV, p. 160)
y
«que po azón de
su
o icio se en
en con inuo con ac o con
la
clase ob e a» (IV, pp. 161-162), pa a ecopila ,
o dena
y
sis ema iza «lo que po ue za de
la
lógica enemos que acep a
odos:
los hechos» (I, p. 147).
A
a és de las palab as
de
sus in o man es
y, sob e odo,
a
a és
de
los da os
y
las ci as que
le
p opo cionan. Alas
in en a á in e io iza
en su
p esencia pública odas las di e encias
de
una
ealidad social i ida, aunque ajena,
y
cons ui un discu so que, sin cae en
la esc i u a gené ica, p oduzca un e ec o de obje i idad e impa cialidad. Es os
es imonios se án
la
exp esión de los «hechos» que cons i uyen
el
p incipal
pun o de encuen o en e el pe iódico y el co esponsal, pe o ambién la som-
b a de una igu a que a icula, cual p o agonis a colec i o
y
anónimo, odo
el ex o de El hamb e en
Andalucía:
la
igu a del con ibuyen e.
En
un
a ículo publicado
en
La Publicidad
el
ein icinco
de
ene o
de
1882,
o
sea apenas dos meses después de su p ime a colabo ación en El Día,
Cla ín les p esen a el siguien e dilema
a
sus lec o es: «se o no se con ibu-
yen e;
és a
es la
cues ión.
Si
soy con ibuyen e algo engo que e con
el
Es ado,
algo me oca del Es ado
a
mí, aunque no me oque nada de nómi-
na»^^.
Si en ab il de 1880 hablaba de «los pací icos bueyes que son a los o os
lo que los con ibuyen es
a
los polí icos ac i os» ^^, aho a con empla
la
con-
ibución como una elación especí ica del ciudadano con
el
Es ado,
es
de-
ci , como una ía de pa icipación polí ica que, as e se educida
a la
es-
e a p i ada de la economía domés ica, in en a adqui i una cie a isibilidad
pública. En El hamb e en Andalucía la imagen del con ibuyen e
y
la lógica
de
la
con ibución o man
un
ideologema singula men e ambi alen e, que
e ec úa la mediación en e las es e as desgajadas de la economía y la polí ica,
en e
la
ida pública
y la
ida p i ada^"^: en cuan o que g a a sob e odo
a
las nume osas clases medias y a la pequeña bu guesía, la con ibución apa ece
^^ «Palique» [La
Publicidad,
25-1-1882],
en
Leopoldo ALAS Cla ín, Ob as comple as
VI:
A ículos (1879-1882), ed. Jean-F ançois Bo el
e
Y an Lisso gues, O iedo: Nobel,
2003,
pp. 832-835,
p.
833.
'^ La ci a p ocede
de
«Ecos
y
Rumo es» [Re is a de As u ias, 15-V-1880],
en
Ob as
comple as V/; A ículos (1879-1882), pp. 475-478, p. 475. Véase ambién el «Palique» [18-
XI-1881] que inaugu a
la
colabo ación de Cla ín en El Día,
ibid.,
pp. 761-763: «igual que
en los d amas mo ales mue e siemp e
el
aido ,
en el
ea o polí ico quien
la
paga...
es
el con ibuyen e. Ese compa sa» (p. 763).
^"^ Pa a
el
concep o de ideologema, éase Valen in N. VOLOSHINOV, El ma xismo
y la
iloso ía del lenguaje (Los p incipales p oblemas del mé odo sociológico en la ciencia del
lenguaje),
Mad id: Alianza Edi o ial, 1992, pp. 31-50.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es

416
RLi ,
LKVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
como imagen económica complemen a ia de la imagen polí ica del su agio
uni e sal, y las co up elas iscales y ocul aciones, an as eces denunciadas
en El Día, ienen a se la imagen económica del caciquismo^^. Quizás obliga-
do po los é minos de su con a o, Alas a a de cons ui en omo a ella una
posición que no es es ic amen e la suya p opia, sino más bien la de sus in o -
man es andaluces y la de Camilo Hu ado de Amézaga y Balmaseda, ma qués
de Riscal y p opie a io de El Día: de ellos p oceden los da os y las ci as,
muchas imp esiones y umo es de los que Alas se hace eco, y has a agmen-
os li e ales de su discu so^^. De ese ex añamien o del esc i o an e su ma-
e ial de i an, como e emos a con inuación, no pocas de las di icul ades éc-
nicas con las que hab á de en en a se en el p oceso de p oduci su ex o.
¿Quién es a ía en condiciones de exigi esponsabilidades aho a que «el
Es ado y la inicia i a indi idual pueden y deben mi a de en e, y en su
o alidad y con madu a e lexión, es a cues ión pa o osa que Andalucía nos
p esen a» (l, p. 150)? La p ime a ez que delimi a un suje o pa a ese p oce-
so his ó ico en c isis. Alas habla en gene al de «el Gobie no y cuan os de-
ben p ocu a algo en a o de Andalucía», y les a ibuye la a ea «de es u-
dia el e ible p oblema y busca emedios du ade os y jus os pa a an os
males» (i, pp. 149-150); en e a ellos apa ece un hamb e apenas pe soni i-
cada, simple obje o de las medidas que debie on oma se y no se oma on:
«cuando el hamb e e a al que salía al paso a los caminos, en aba a las a-
honas a coge el pan, con e ía en g i os de mo ín los ayes de sus dolo es,
los emedios enían que se palia i os, e an conquis as, y la o ma cualquie-
a» (I, p. 150). El con ibuyen e, los almacenis as y los iñis as enca nan así
^^ Incluso el in e encionismo económico y el caciquismo quedan imb icados po ía
nega i a en las ocul aciones: «Cae en el pesimismo en que caen algunos, lib ando de
esponsabilidad a odas las au o idades y diciendo que el mal no iene emedio, po que
nace de icios in encibles en la aza, de decadencia, o po lo menos, es ancamien os in-
e i ables, como es ine i able la ejez en los o ganismos ísicos, es ol ida los hechos que
es án diciendo a g i os que muchos de los males nacen de e o es isibles, ajenos a es as
is es conside aciones e nológicas, . g ., si en un pueblo como Je ez hay al desigual-
dad en la ibu ación, que se io [sic} ocupando el oc a o luga en la lis a je á quica de
con ibuyen es, homb es que no enían pa a paga su en ie o, y muy po debajo de él quien
podía en e a a odos los je ezanos, ¿se pod á a ibui es o a icios isiológico-mo ales
de la aza? [...] Pues ni el gobie no piensa en cas iga es os deli os [las ocul aciones] ni
la opinión los mi a con odo el odio que debie a. A mí me cons a que a disposición del
minis e io de Hacienda es u ie on años y años (y en igo en su pode es án siemp e) los
da os que pueden ilus a le en es e pun o, da os que, casi con los núme os y sus elacio-
nes,
es án diciendo los nomb es de los que ocul an iqueza e i o ial; y la Hacienda nada
ha hecho, po que, como odo se da la mano en la ida social, pa a mal como pa a bien,
los mismos que ienen in e és en que esa clase de deli os no se pe siga, son pe sonajes
in luyen es en la Adminis ación y en la polí ica: hay dipu ados, hay g andes digni a ios
[sic} que e ían su nomb e en la lis a de los g andes ocul ado es, el día eliz y de jus icia
en que esa lis a se publica a» ( i, pp. 167-170).
^^ C . Simone
SAILLARD,
«Es udio p elimina », 15-30 y 61-74.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 All
a oda una sociedad con apues a a las dos únicas clases que eciben al nom-
b e,
que son la clase ob e a o jo nale a y la clase expo ado a ( eco demos
la dis inción en e es a y los «almacenis as y iñis as» que se plan eaba en
la «Ca a» núme o ca o ce). Mien as que las clases ienen una a iculación
ins i ucional que las ampa a y les concede una cie a isibilidad polí ica, el
con ibuyen e es la íc ima silenciosa de odas las culpas y odos los e o-
es:
con sus impues os en iquece a un Es ado que después encub e y a o-
ece desca adamen e a sus compe ido es, y ca a su p opia umba apo ando
los ondos necesa ios pa a sos ene a la clase ob e a con sala ios municipa-
les que no co esponden ni a la ealidad del me cado ni al p ecio del abajo.
En e es os elemen os desgajados, omados como enca naciones de los
p incipios de la economía polí ica y la es adís ica, no exis e mediación al-
guna, y Alas se a ibuye la misión de concilia ios en un «es udio se eno y
se io de una en e medad eal, que es p eciso a aca , no po el p u i o de a aca
a nadie, sino po que no hay o o camino pa a p ocu a el adecuado emedio»
(II,
p. 154). La culpa común y los e o es que a nadie son ajenos p opagan,
como una imagen e leja, la idea de que exis e un in e és social gene al, y
la p ensa se a oga la unción polí ica especí ica de media en e el Es ado
y unas clases que se quie en enca nación indi e enciada de oda la sociedad:
«ojalá el débil concu so de es e abajo que emp ende El Día, pueda se i
de algo, poco que sea, a la g an ob a, que debe se común, como lo es el
in e és de que se a a» (I, p. 150); «no es la p ensa la que debe ol ida que
con la ue za sólo se puede emedia el mal que se haga po la ue za» ( il,
p.
172); «ayuda a esos no ables de su ie a a hace memo ia, es a lo que
deben di igi se los cona os de la p ensa ilus ada; no sólo a sa is ace con
na aciones de imp esión la cu iosidad del público ne ioso» ( il, p. 174).
La p ensa se p esen a, en suma, como un pode e dade amen e au ono-
mizado que a a á de «ilus a una ma e ia di ícil, de cuya solución p ác ica
es án p incipalmen e enca gados el gobie no y los dis in os pode es, según
su es e a de acción p opia» ( ill, p. 176): se a a de ab i un espacio ideo-
lógico donde pueda eje ce se «la p esión de la opinión pública, i esis ible
cuando se p onuncia»^^. Alas da una imagen muy cla a de las implicaciones
p ác icas de es e p oyec o cuando le a ibuye a su abajo la unción de ha-
ce e lexiona y de enseña al «obse ado », que ya no es an sólo un ciu-
dadano ac i o y esponsable que se in e esa po lo que la ideología bu gue-
sa del momen o llamó la cues ión social, sino ambién el «spec a eu d'un
d ame qui se enou elle con inuellemen e dans lequel les seuls élémen s
éellemen ac i s son les choses ine es»^^:
'^ La ase es á omada del p og ama polí ico de El Día: éase Simone
SAILLARD,
«Es udio p elimina », pp.
31-43,
p. 35.
'^ Lucien GOLDMANN, «La Réi ica ion», en Reche ches dialec iques, Pa is: Gallima d,
1959,
p. 79, la cu si a es mía.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
418
RLi ,
LXVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
Los que piensan que la c isis económica de es as p o incias es á encida sin
más que ap o echa el agua que cayó de las nubes, cambia ían de opinión bien
p on o, si en ez de hace conje u as, an áciles como anas, iniesen a es e
país y iesen... ¿qué? nada más que lo que sal a a los ojos; la mise ia que se
exhibe po las calles. No se igu e el lec o que, en Có doba a lo menos, el
hamb e anda amo inada, p o i iendo g i os sub e si os, ni pidiendo pan a las
o mas de gobie no; nada de eso; es e pueblo es pací ico, como ya e emos
a ando de su si uación social más despacio; a a ez se suble a. Aquí la mi-
se ia de la clase jo nale a, cuyo núme o se no a á en los da os exac os que he-
mos de publica , se mani ies a de o a mane a; en o ma menos ala man e que
la sedición; pe o en igo no menos is e (il, p.l51).
La pe soni icación de la opinión pública pa ece se la imagen complemen-
a ia de las pe soni icaciones del hamb e y la mise ia, que pa adójicamen e
no hacen sino impe sonaliza el con lic o y p esen a odo el aspec o huma-
no de la cues ión social como una co elación de ue zas au ónomas que sólo
pueden con ola se, o bien median e un análisis que demues e que la eco-
nomía es á en c isis, o bien a a és de las ins i uciones pe inen es del Es-
ado.
G acias a la ambi alencia de los concep os, incluso el é mino abs ac o
de las pe soni icaciones queda obje i ado en la apa en e e idencia de da os
y ci as, que ocul a pe o no supe a las sepa aciones i educ ibles que subyacen
a ella: la mise ia, po ejemplo, llega a se a ibu o de la clase ob e a cuan i-
icada («cuyo núme o se no a á en los da os exac os que hemos de publica »)
p ecisamen e po que su e e encia ideológica, an amplia como abs ac a,
puede econoce y designa desde ue a, iden i icándolas como un obje o
ex e io e indi e enciado, i encias y expe iencias sociales muy di e sas^^.
Lejos de educi se a oma una pos u a polí ica. Alas a a de p oduci
una comunidad en e sus lec o es median e mecanismos de iden i icación
ideológica: po un lado, con igu a un campo especí ico de in e és social y,
po o o, in en a delibe adamen e que su discu so se imb ique en la pe cep-
ción de la sociedad y la ac ualidad que les supone a sus lec o es, de modo
que cada uno de los p oblemas e ocados median e pe soni icaciones y igu-
as de e iden ia quede despojado de oda singula idad p oblemá ica. La dis-
con inuidad de las en egas, la p esión de la ac ualidad y el an asma del
no icie ismo^°, son obs áculos que Alas a a de supe a , p ime o, cons uyen-
do un escena io ideológico pa a su in e ención pública y, después, di e en-
ciando su discu so de odos aquellos que pod ían con undi se con él. La i-
1^
C . Valen in N. VOLOSHINOV, op. ci ., pp. 118-137.
^° La c í ica del no icie ismo no la desa olla á Alas has a 1888, en «Tea o c í ico.
Un esc i o , una i ma» [La Jus icia, 13-XII-1888], en Ob as Comple as
VU
(1882-1890),
pp.
751-755. Es de no a que el a ículo comienza equipa ando el p incipio de que «se
deben i ma los a ículos de los pe iódicos» con el de echo al o o indi idual, en uno de
esos pa alelismos en e li e a u a y pe iodismo, po un lado, y economía y polí ica ep e-
sen a i a, po o o, que desde mediados de la década de 1880 an haciéndose cada ez
más ecuen es en el discu so de Alas.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884
RLi , LKVII, 134, 2005 419
gu a del con ibuyen e pa ece habe hecho las eces de p o agonis a, po no
deci de hé oe, que in en a econs ui
la
unidad social
en un
momen o
en
que el p ole a iado empieza
a
de ini se al ma gen de la legalidad bu guesa^^
y que cohesiona
el
discu so cuando las en egas pie den su egula idad
y su
pe iodicidad.
LA
ELOCUENCIA DE LOS NÚMEROS
Y
LA ECONOMÍA DE LA ESCRITURA
Sin
el
apoyo empí ico
o
posi i o, las conside aciones gene ales
de
Alas
sob e «la si uación económica de las p o incias» ( , p. 163) se dispe san en
un con uso mosaico
de
«cues iones que con es e asun o
se
elacionan»
(II,
p. 154) y «asun os» den o de «es a cues ión» (Vlii, p. 176), «muchos pun-
os que con iene es udia según la casualidad [de e mine]» (III, p. 157), «an-
eceden es que pudie an amplia se de modo inde inido» (ix, p. 182-183), e c.^^
En sus o mulaciones más cla as,
el
obje o
de
es udio
es la
«si uación que
han c eado en Je ez di e en es causas, que es p eciso
i
de e minando en sus
o ígenes,
has a donde sea posible,
y
en sus elaciones» ( iii, p. 176). Y an
p on o como a lo a
en la
a gumen ación
de
Alas
un
asun o conc e o
y
sin-
gula , que no
se
deja educi
a
las leyes abs ac as de
la
economía polí ica,
su único pun o de e e encia es
la
elás ica posición del con ibuyen e,
en la
que coinciden odas las es e as del p oblema.
Aho a bien, las cons an es e e encias de Alas
a
lo que ya se ha dicho
y
a lo que oda ía se ha de deci , las in e minables ecapi ulaciones de aque-
llos p incipios gene ales que los p opios núme os
ya
debe ían es a dicien-
do,
no
son u o exclusi o del descuido
ni
de
la
o peza, sino de las de e -
^^ C .,
a
pesa de
la
i onía,
la
siguien e ase: «de aquí se deduce que
el
p ole a io
es
en Je ez
el
que debe se g an con ibuyen e.
Si
no paga se á po que no come.
Y
aun es o
no
lo
iene
en
cuen a
el
Fisco.
Él
necesi a cob a , haya
o no
consumo» (x il,
p.
212).
^^
En El
hamb e en Andalucía
no
al an alusiones
a la
«elocuencia
de los
núme os»
(XIV,
p.
201)
y a su
impo ancia den o del p oyec o
de
Alas: «p ocu a é e i a
la
con u-
sión que ae ía
el i
a ando
de los
muchos pun os que con iene es udia según
la ca-
sualidad de e minase, sin más o den que
el
deso den en que
a
mí llegan los da os que oy
ecogiendo» (III,
p.
157);
«a mí
me cons a que
a
disposición
del
minis e io
de
Hacienda
es u ie on años
y
años
(y en
igo
en su
pode es án siemp e) los da os que pueden ilus-
a le
en
es e pun o, da os que, casi con los núme os
y
sus elaciones, es án diciendo
los
nomb es
de los
que ocul an iqueza e i o ial» ( i,
p.
170); «necesi amos o dena nues-
os da os, publica núme os, compa a , a a cues iones pa ciales» (ibid.); « an co a di-
e encia
se
explica po las no as que publica emos
en
nues o a ículo siguien e» (XII,
p.
196);
«quedábamos
en
demos a , con los da os
a la
is a» (ibid.); « ecoge é algunos
da-
os que
me
me ecen c édi o» (x il,
p.
211);
«a la
ho a
en
que es os da os
se
nos acili-
an,
la
ope ación no había podido ealiza se» (x ili,
p.
215). C . ambién IV,
p.
161; il,
p.
175;
y
XIII,
p.
197
y
198. Sólo cuando
se
hace e e encia
a
da os
ya
publicados
po
o os co esponsales encon amos ó mulas gené icas ales que
«es
sabido»
o
«como
sa-
ben odos».
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
426
RLi ,
LXVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
gas,
cua o en e el 16 de junio y el 7 de julio, y de nue o es en e el 25
de agos o y el 6 de sep iemb e; en los meses de ene o a junio, que son am-
bién el momen o c í ico de El hamb e en Andalucía, sólo apa ece una en-
ega, el 19 de mayo^^. Todas ellas es án cons uidas como cuad os más o
menos au ónomos, que esul an in eligibles y ienen sen ido ue a de su si-
uación a gumen ai pe o que, ensamblados, e a an a un pe sonaje en sus
dimensiones pública y p i ada, unciona ial y domés ica^^.
El p ime ciclo de publicación, que a del 6 al 20 de ene o de 1883, se
dis ingue de los o os po un de alle cu ioso, y es que la ex ensión de las es
en egas que lo componen a disminuyendo isiblemen e de semana en se-
mana, has a el pun o de que la e ce a ocupa poco más que la mi ad de la
p ime a. Pod ía pensa se que Alas esc ibió en p incipio dos en egas y, al e
que la segunda e a bas an e más la ga que la p ime a, la co ó en dos pa a
adelan a abajo con is as'a su iaje a Andalucía; pe o ambién cabe la
^^ Ag adezco al p o eso Jean-F ançois Bo el la in o mación sob e la ex ensión y la
echa de publicación de cada en ega en La Ilus ación Ibé ica. Las de allo a con inua-
ción, indicando en e pa én esis las páginas co espondien es en la edición de Ca olyn
Richmond, po la que ci o siemp e. «A ecilla» (pp. 214-234): «Don Cas o A ecilla había
pasado... lo mismo que su pad e» (pp. 214-216), 6-1-83; «Decía an es que iba don Cas-
o...
sob e odo cuando le al aban a gumen os» (216-217), 13-1-83; «Vengamos al día...
y ninguna sospecha nada.—¡Ab amos!» (217-218), 20-1-83; «jÉl e a!... Vamos al ea o»
(218-221), 19-V-83; «Vencidos los úl imos esc úpulos... y Pepi a sale con la co ba a de
su pad e en e manos» (221-223), 16-VI-83; «Don Cas o con empla a su hija con melan-
colía... —¿En qué quedamos, papá?» (223-225), 23-VI-83; «El en usiasmo a ís ico de don
Cas o... o mas abul adas de muje go da y desnuda» (225-227), 30-VI-83; «Ausen óse de
aquel si io la hon ada amilia... en cuan o a la go du a o p o undidad» (227-228), 7- ii-
83;
«Es a ez iun ó el amo de la casa po comple o... menos cul a que bien in encionada»
(228-231), 25-VIII-83, con indicación de que «.(Se con inua á)»; «Salie on los A ecilla
abocho nados... en la pan o illa de Mlle. Goguena d» (231-232), l-lx-83, con indicación
de que «(Se con inua á)»', «Don Cas o se acos ó sin qui a se la co ba a... ¡Si hubié amos
ido a la Za zuela!» (232-234), 6-IX-83.
«Bus aman e» (ed. ci ., pp. 269-289): «¡Pe o, seño , si él no lo negaba, si ya sabía que
enía azón su muje !... que de Gib al a a Mad id» (269-271), lO- -84, con indicación
de que «(Se con inua á)»; «Aho a sí, eso de que habían de es a mal los omances... ¡Así
espe ó la ho a de se p esen ado a los sa í icos del Bis u í» (271-274), 17-V-84, p ecedi-
do del epíg a e «(Con inuación)»; «Cuando Miguel Paleólogo Bus aman e... Aquí hay que
da se ono» (274-276), 21-VI-84, con indicación de que «(Se con inua á)»; «Y ace cán-
dose a Rueda o a ez... —¿Si comié amos en el Inglés?» (276-280), 30-VIII-84; «La p o-
posición ue ap obada po unanimidad... una ci a de p ime as le as» (280-283), 18-X-84;
«Blindado y Miguel Paleólogo... de que ya dimos cuen a a nues os lec o es» (283-286),
6-XII-84, con indicación de que «(Se conclui á)»; «Los p ime os días de su des ie o en
Guadalaja a...
«PALEÓLOGO»»
(286-289), 27-xii-84.
^^ C . Y an LiSSORGUES, «Es udio p elimina : las na aciones b e es de Leopoldo
Alas», en Leopoldo
ALAS,
«Cla ín», Na aciones b e es, Ba celona: An h opos, 1989,
pp.
7-51, especialmen e
17-21;
y Ca olyn
RICHMOND,
«Ap oximaciones a la na a i a b e e
de Cla ín», en Leopoldo
ALAS
Cla ín, Ob as Comple as lll: Na a i a b e e, ed. Ca olyn
Richmond, O iedo: Nobel,
2003,
pp. 7-88, especialmen e 55-58.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es

EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN.
1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 All
posibilidad de que, ap emiado po los plazos, eduje a sob e la ma cha la
ex ensión de cada en ega, has a llega a una especie de mínimo enuncia i o
en la del 20 de ene o. Lo in e esan e del caso es que las en egas no se li-
mi an a con inua las an e io es en un desa ollo más o menos lineal, sino
que las co igen, e o mulando y eo ien ando uno o a ios de los aspec os
en ellas con enidos, pa a ab i le nue as pe spec i as al ela o y saca le más
pa ido, o simplemen e pa a encauza lo: así, la segunda en ega pa ece poco
más que una eesc i u a de la p ime a, un eplan eamien o de la cues ión
desde el pun o de is a de lo habi ual, o sea, del iempo con inuo de la ida
que una a de «de las p ime as ías de oc ub e» se e á al e ado po «una
copa de Valdiñón» y po un p oyec o que se le había me ido «en e ceja y
ceja» a don Cas o A ecilla.
Ambos elemen os, el ino y el al p oyec o, habían apa ecido ugazmen-
e en la en ega del 6 de ene o: es el ino lo que hace que don Cas o ea de
colo osa incluso la in a de las minu as, es es a imp esión la que le mue e
a p egun a se «¿quién ha aído es a in a an cla a?» y añadi «es boni a pa a
ca as de lechuguinos, pe o no es p opia de la dignidad del Es ado», y es el
uso de es e é mino lo que mue e a la oz del au o ^^ a «ad e i de paso,
que A ecilla, muchos años después de habe comenzado su ida bu oc á i-
ca, había a e iguado que lo que él había llamado el Gobie no siemp e, no
e a p ecisamen e quien le pagaba ni a quien él se ía» (p. 214, la cu si a es
mía).
En apenas es líneas, median e un mínimo comen a io hecho de paso,
se desencadena y se esuel e la en ega, como si Alas, lle ado po una idea
que se le ocu e en el momen o, cambiase sob e la ma cha el plan que has a
en onces había ido p epa ando.
El 13 de ene o apa ece dos eces la imagen de don Cas o ezagado du-
an e el paseo «pa a conside a su pe sonalidad ju ídico-adminis a i a a sus
anchas» (p. 216), que ya había apa ecido, casi en los mismos é minos, en
el ex o de la semana an e io . En cada uno de los es pá a os que o man
es a segunda en ega hay una alusión a lo ya dicho, a lo ya publicado, como
si la oz del au o llamase la a ención sob e las di icul ades del esc i o en
la p oducción de su o iginal: «decía an es que iba don Cas o con su muje y
con su hija a paseo» (p. 216), «en cuan o a él, don Cas o A ecilla, e a, como
dejo dicho, una ueda de la maquina ia adminis a i a» (ibid.); y al llega al
e ce o, añade i ónicamen e que «iban delan e su muje y su hija Pepi a, y
él quedábase a ás, como ya dije dos eces; poníase el sol en el ocaso, como
suele» (p. 217). A pa i de ahí A ecilla en a en sus dia ibas sob e su im-
po ancia en cuan o uedecilla adminis a i a, que concluye cuando sien e un
^' Uso el é mino oz del au o es ic amen e en el sen ido que le da Mija l M.
BAJTÍN,
P oblemas de la poé ica de Dos oïe ski, Mad id: Fondo de Cul u a Económica, 2004
( eimp. de la 3' éd.), pp. 264-298.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
428
RLi ,
LXVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
poco de ío y se ab ocha el gabán «pa a que una pulmonía no enga a in e-
umpi el juego de las ins i uciones» (p. 217).
Es as acilaciones y eo ganizaciones, más habi uales de lo que pa ece,
pueden da luga incluso a lige as con adicciones y a esoluciones cuando
menos con encionales: po ejemplo, hacia la mi ad de la en ega del 19 de
mayo, cuando empieza a ago a se la pa odia de los a gumen os de don Cas-
o pa a con ence a su muje . Alas in oduce el con as e en e el ca ác e
an asioso de aquel y de Pepi a y el menos imagina i o de doña Pe a. En-
onces la oz del au o alude de pasada al «sec e o deseo» de doña Pe a, que
e a « ol e a e las igu as de ce a» (p. 220); y apenas ocho líneas más
abajo anuncia, hablando en p ime a pe sona, como si acabase de descub i
un ilón den o de su p opio discu so, que «aunque ella ocul e el deseo de
que hablo, po que sabe que a su ma ido le pa ece indigno de la esposa de
un A ecilla, bien ecue da don Cas o el place in enso que expe imen ó Pe a
en Za agoza du an e las e ias de la Pila ica, con emplando la exposición de
igu as en mo imien o de M . B une iè e» (p. 220)^^. Ese acaba po se el
asun o p incipal del es o de la en ega, que as desa olla la di e encia en e
las igu as de ce a y el ea o e mina ol iendo, una ez más, a la de e mi-
nación aplazada de don Cas o: «en in, Pe a, ú es ás dispensada de ene
ideas es é icas. Vamos al ea o» (p. 221).
Las ei e aciones y eesc i u as son, pues, as os de un cambio de plan,
o del descub imien o de un plan posible: median e la segunda oma del pa-
seo,
en el ex o del 13 de ene o, se desa olla y se explica, es a ez como
asgo de ini o io en la ca ac e ización de don Cas o, su endencia a oma al
pie de la le a «cuan as me á o as y alego ías andan po los luga es comu-
nes de la e ó ica pe iodís ica y pa lamen a ia», iendo «los espec i os ob-
je os en la o ma ma e ial del opo» (p. 216). Es como si Alas sólo hubiese
descubie o o decidido en es a segunda en ega, quizás incluso de epen e,
cuál se ía el umbo de su cuen o, y cuál el aspec o que pod ía cohesiona
odas las ace as del p o agonis a y odas las en egas del cuen o: en onces
empieza a desa olla más de enidamen e la pa odia del discu so de don
Cas o, que se á el e dade o pun o de mediación en e su ida domés ica y
su ida pública (o así la conside a él) de pequeño unciona io, has a que se
demues e áci amen e, en su con esión inal an e los o os esc ibien es, que
son sus palab as las que hacen la inadecuación: «no se le dejó p osegui ;
ya no pudo en su ida explica aquellas palab as, y quedó como a ículo de
e en la o icina que don Cas o A ecilla e a como los demás, que enía que-
ida y e a obus a» (p. 234).
La impo ancia de la pa odia puede comp oba se de un modo muy g á i-
co,
ya que Alas la acen úa en odos los inales de ciclo de lec u a, an es de
^^ Sob e los an eceden es de es a escena, c . Leona do ROMERO TOBAR, «La e apa
za agozana de Cla ín: biog a ía y c eación li e a ia», pp. 85-88.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884
RLi , LXVII, 134, 2005 429
suspende
la
na ación du an e cua o meses, un mes
o
seis semanas: con
el
discu so más
o
menos mediado
de
don Cas o e minan las en egas del
20
de ene o, del 19 de mayo
y
del 7 de julio^^ A lo la go de odo el cuen o, no
es sólo que don Cas o hable a o, sino más bien que con sus g andes pala-
b as in en a ans igu a
su
ealidad
y su
si uación, p esen ándolas como
mani es aciones de p incipios g andiosos y haciendo de ellas el cen o de odo
un uni e so que pa ece amenazado:
así es
como magni ica
su
« ie sans
d ame»^"^,
y
sólo así consigue ab i se paso en
el
ex o de Alas. Pod ía e se
en su ayec o ia un acaso del ipo social que enca na
y
cues iona
al
mis-
mo iempo, po que sólo
es
capaz de conside a sus ac os
y
sus necesidades
en elación con alguna de las g andes ca ego ías del discu so cos umb is a:
de ahí, po ejemplo, que cuando comienzan
a
camina po
la
Pue a del Sol,
en
la
en ega del
30
de junio, «al alo de gas a se doce
o
ein e eales,
p o egiendo el a e nacional», le suceda
en'
su espí i u p ecisamen e «una se ie
de e lexiones ela i as
a las
en ajas
del
aho o
en las
clases pob es»
(p.
225). Al inal del cuen o, cuando don Cas o se ea i ma en su conclusión
de «aquella maldi a noche» g i ando que «jLo ba a o
es
ca o,
lo
ba a o
es
ca o!...
Yo bien decíal», doña Pe a se ha á oí como nunca an es, epi ien-
do «cien
y
cien eces» su p opia conclusión: «jSi hubié amos ido
a la
Za -
zuela!» (p. 234). I ónicamen e, es en
el
lance inal del ex o cuando deja de
ene la úl ima palab a don Cas o A ecilla.
^^
En el
ex o del
20 de
ene o pa ece que don Cas o, que
ha
ido polemizando
en su
ue o in e no odo
el
camino, sigue hablando po boca
de su
muje
y su
hija, como
si
incluso las palab as
de
es as ue an las que
él se
igu a pa a sí: «—¡Una cana
al
ai e!—
g i a á Pepi a, que iene
el
pelo neg o como
la
end ina. Las canas
de
los pob es son
los
ocha os. Dejemos
a
don Cas o colgado del co dón
de la
campanilla, jadean e, anhelando
comunica
a
sus que idas esposa
e
hija
su
esolución eme a ia.—¡Tilín, ilín, ilín!...
—Es
él
—dice Pepi a le an ándose. —El — epi e
la
mad e,
y
ninguna sospecha nada.
—¡Ab amos!» (20-1 83, p. 218). Los o os pasajes
a
los que me e ie o son los siguien es:
«—Figú a e, hija mía; anac onismo sob e anac onismo (Pepi a no sabía
lo
que e a es o);
un u un ulu un ( o um e olu um), un ademécum (pandemónium)[,] una caja de Pando ga
(Pando a),
en
suma... Allí [en
el
museo
de
ce a]
i
¡ho o !
a
don Al onso XII,
al
pode
mode ado , es ido
de
capi án gene al, con
su
di un a esposa Me cedes, del b azo de e-
cho
y la
eina C is ina del izquie do, ambas
en
aje
de
boda. ¡Bigamia espan osa, cuyo
ejemplo hubie a bas ado pa a desmo aliza oda
la
adminis ación!... Después Ri a Luna
codeándose con Julio Fab e,
el
Empecinado mano
a
mano con
la
Empe a iz Eugenia,
Ma iana Pineda,
a
pa i
un
piñón con
el
obispo Caixal...
y
po úl imo, Calde ón
de la
Ba ca, con un lib o enca nado en e las manos, un lib o, hija mía, i ulado, bien lo ecue do,
Voyage
su
les glaces (como suena)...
En in,
Pe a,
ú
es ás dispensada
de
ene ideas
es é icas. Vamos
al
ea o» (19-V-83, pp. 220-221). «—Dis ingo, seño a mía, dis ingo
—dijo don Cas o—. No es gigan e en sen ido longi udinal; pe o has de sabe , esposa mía,
de aquí
en
adelan e, que hay es dimensiones: longi ud
o
la go, la i ud
o
ancho,
y
p o-
undidad
o
g ueso... pe o g ueso ale an o como go do, luego esa seño a
es
gigan e
en
sen ido la o,
o
mejo di é,
en
cuan o
a la
go du a
o
p o undidad» (7-VII-83,
p.
228).
^"^ Hono é DE BALZAC, «Le e
à
Hyppoli e Cas ille, l'un des édac eu s de La Semaine»
[ab il
de
1845],
en
Éc i s su
le
oman, éd. S éphane Vachon, Pa is: Lib ai ie Géné ale
F ançaise, 2000, pp. 307-323,
p.
314.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
430 RLi , LXVn,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
SE
CONTINUARÁ,
SE
CONCLUIRÁ
Hay,
sin
emba go,
un
as o
de la
esc i u a
que sí se
pie de
en el
paso
de
La
Ilus ación Ibé ica
a
Pipa,
y son las
ma cas pa a ex uales
que
a isan
a
los
lec o es,
en
unos casos,
de que el
ex o debe ía segui se, aunque
se de-
enga du an e
un
iempo inde e minado,
y en
o os,
de que
segui á
en las
semanas inmedia as,
en los
p óximos núme os
del
pe iódico: bajo
la
alusión
a
la
con inuidad
del
ex o
se
escondía,
en
cie o modo,
una
apelación
a la
con inuidad
de los
lec o es
y una
sue e
de
comp omiso
con la
e is a, an o
más e iden e cuando
se
anuncia
que el
ex o
«se
conclui á».
El uso de
ales
ma cas puede
da pie a
algunas conclusiones gene ales sob e
la
c isis
de
esc i u a
de que he
a ado
en
es as páginas,
y
uel e
a
llama
la
a ención
sob e
las
de e minaciones l;iis ó icas
de
quienes, empezando
a
comp ende
«que
el
lec o mi aba
ya con
has ío
y
descon ianza
el se
con inua á
de los
no elones,
y
que ía sabo ea
de
una sen ada odas
las
emociones
de un
asun-
o»^^,
busca on soluciones
de
comp omiso an es de educi sus a ículos-cuen-
os
a una
única en ega.
En
la
e ce a en ega
de
«A ecilla»,
ya
comen ada. Alas anuncia
po dos
eces
la
inminen e in e upción
de su
ex o:
la
p ime a
es con un
comen a-
io
muy
e elado
en que el
na ado le an a la pluma
y
dice «¡Oh,
el
ale-
g ón
que con
es a no icia
dio don
Cas o A ecilla
a los
suyos, a ículo apa -
e me ece,
así
como
las
icisi udes
de
aquella noche consag ada
al
a e!»
(p.
218, la
cu si a
es
mía);
la
segunda
es con un «se
con inua á»
que
ab e,
as
el
pun o
y
apa e
del
úl imo pá a o,
la
ince idumb e
del
pun o
y
inal,
que
se
p olonga á du an e casi cua o meses. Alas uel e
a
u iliza
el
mis-
mo ecu so
en las
en egas
del 25 de
agos o
y del 1 de
sep iemb e,
con la
di e encia
de que
aho a
el
ela o
se
con inúa
y se
concluye
en
es en egas,
en es semanas consecu i as,
en
es núme os
de
La Ilus ación Ibé ica. Es e
de alle iene
su
in e és po que,
en los
meses
que nos
ocupan. Alas pa ece
habe
ido
in e io izando
el
ciclo
de
sie e días
en
casi odas
las
ace as
de su
esc i u a; an o
es
así que,
en
es
de los
cua o ciclos
de
publicación
de
«A e-
cilla», consigue en ia a ículo du an e a ias semanas consecu i as,
sin in-
e upción. Además,
a lo
la go
del mes de
ab il
las
«Ca as»
de El
hamb e
en
Andalucía
se
publican más
o
menos cada sie e días,
con
alguna de i a oca-
sional
que se
co ige adelan ando
la
siguien e:
la
décima segunda
se
publica
el sábado sie e
de
ab il,
la
décima e ce a
el
sábado ca o ce,
la
décima cua -
^^ Beni o PÉREZ G ALDOS, «P ólogo
a
Cuen os
de
Fe nan lo » [1904],
en
P osa c í i-
ca,
ed.
José Ca los Maine
y
Juan Ca los
A a
To alba, Mad id: Espasa-Calpe, 2004,
pp.
223-227,
p. 224.
Reco demos
que el
p o agonis a
de
«González B ibón», b e e ela o
incluido
en
Cuen os mo ales (1896), es á «loco
de
con en o»
con lo que
llama
«el
c ack
de
la
«no ela la ga»», po que «sus p incipales an iguos enemigos
son
«no elis as la gos».
(Él esc ibe cuen os)»,
en
CLARÍN,
Cuen os comple os
ll/2, pp.
205-208,
p. 206.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884
RLi , LXVII, 134, 2005 431
a el ma es ein icua o
y la
décima quin a, in en ando ol e
a la
egula i-
dad de an es,
el
domingo ein inue e. Es como
si la
cos umb e de esc ibi
en semana ios o en suplemen os
y
secciones semanales le hubie a c eado una
nue a pe iodicidad
al
esc i o pe iódico.
Vol iendo
a
«A ecilla»,
la
ad e encia del 25
de
agos o ambién hace
no a que el ex o no e mina ahí, que ese no es
el
inal, como
si
en él exis-
iese una ambigüedad de base que debie a se esuel a desde ue a. Veamos
ese inal p o isional, que co esponde
al
momen o
en
que don Cas o, doña
Pe a
y
Pepi a salen abocho nados del ea o:
Cogie on las muje es sus ab igos
y
salie on
a la
calle,
no
sin que les acompa-
ña a
el
público de las al u as con ese cas añe eo de
la
lengua con que se echa
a
los pe os
de
odas pa es
y a
los espec ado es impacien es
de
los ea os,
se-
gún mode na cos umb e, menos cul a que bien in encionada (p. 231).
Aunque ya se ha esuel o el hilo a gumen ai que pa ece p edominan e,
a
sabe ,
el
acaso del p oyec o «pedagógico-cul u al» de don Cas o, oda ía
hay cabos suel os en elación con las dos p ime as en egas, donde ni siquie a
se había mencionado el ea o, sino un ago p oyec o inspi ado po la eb ie-
dad de A ecilla: de habe e minado ahí
el
cuen o, hab ía quedado esuel o
un aspec o, pe o
el
ma co ijado
en
las p ime as en egas, esc i as cuando
quizás no es aba muy cla o
el
a gumen o, se hab ía is o educido
a la
un-
ción de pun o de pa ida ine e. El ex o del uno de sep iemb e, más ambiguo
oda ía, ambién pod ía conclui la his o ia, sólo que es a ez p edominan
la
mo alización i ónica y la dimensión p i ada de don Cas o, sus p eocupaciones
de pad e de amilia que empieza a eme la ealización li e al de sus palab as:
—Es oy esuel o, ¡[pa a no despe a
a
Pepi a] Me acos a é con co ba a
y
con camisa! ¡Yo, que no he consen ido jamás que me hicie an do mi con opa
almidonada! ¡Pe o,
en
in, me sac i ica é! ¡Todo, an es que in e umpi
el
sue-
ño de la inocencia! Po que aún se á el sueño de la inocencia, ¿ e dad, Pe a mía?
—¡Pues cla o, homb e! (p. 232)
Pa ece lógico que Alas, emiendo un malen endido, p e i iese acla a que
el desenlace oda ía es aba po llega , po que, cuando acasa el p oyec o de
i
al
ea o, acasan ambién odas las ilusiones de pa icipación
en la
al a
cul u a
y en
«la es e a a ís ico-adminis a i a» (p. 218) que albe gaba don
Cas o,
y
es o
sí
me ece
un
desa ollo más allá de
la
anécdo a. Mi ando
el
conjun o del cuen o al
y
como se edi ó en Pipa, sin a ende
a
la di isión en
en egas, pa ece imp escindible
la
coda en la que, as e e i cómo A ecilla
se pone en ( alsa) e idencia an e sus compañe os de
la
o icina, se nos cuen-
a
la
des en u a de Pepi a
en
sus amo es
de
in an e ía; mi ándolo desde
la
lec u a casi cíclica
de las
en egas,
en
cambio, esul a e iden e que Alas
ad ie e
a
sus lec o es de que ese no es
el
inal pa a ene él la
úl ima
pala-
b a. El a iso de que un cuen o «se con inua á» si e en onces, po un lado.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es

432
RLi ,
LXVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
de acica e de la memo ia y, po o o, de inci ación al coleccionismo, como
si la memo ia de lo dicho hubiese quedado diluida en la dispe sión del de-
ci , po eso el sen ido ha de ija se a pos e io i, en una o ma concluida que
el ex o no enía en el p oceso de su p oducción.
Pe o Alas no sólo u iliza es e p ocedimien o de ce azón discu si a en el
inal anunciado de los cuen os que publica, sino ambién, de modo mucho
más su il, en las ansiciones en e en egas y en o os momen os c í icos de
la esc i u a. Analizando como enunciados au ónomos las en egas de «A e-
cilla», me llamó la a ención el hecho de que la ansición en e el úl imo
pá a o de cada una y el p ime pá a o de la siguien e e a, en ocasiones,
mucho menos ab up a y menos ma cada, desde el pun o de is a discu si o,
que la ansición en e el p ime y el segundo pá a os de es a úl ima: puede
compa a se, po da un solo ejemplo, el inal del ex o del 19 de mayo con
el a anque del publicado el 16 de junio, cuyo segundo pá a o apela b us-
camen e al lec o , an es de sal a sin solución de con inuidad del p o eccio-
nismo g ama ical de don Cas o a la desc ipción del ocado de Pepi a^^. Lo
que es á en juego es, en mi opinión, un aspec o c ucial del o icio que desa-
olló Leopoldo Alas Cla ín pa a hace en e a las c isis y las di icul ades
especí icas de la esc i u a pe iódica, y así pa ece demos a lo un análisis
de enido de «Bus aman e».
La mayo pa e de las en egas de es e cuen o an acompañadas de se-
ñuelos pa a ex uales, que hacen no a que el ex o de la semana es una pa e
den o de un odo más amplio: la p ime a a isa de que «se con inua á» y la
segunda, publicada una semana después, a encabezada con el epíg a e «con-
inuación»; la e ce a, apa ecida el 21 de junio, e mina p ome iendo una
con inuación que no llega has a el 30 de agos o; la cua a y la quin a, apa-
ecidas el 30 de agos o y el 18 de oc ub e espec i amen e, no lle an indi-
cación alguna; y la sex a, del 6 de diciemb e, p ome e una conclusión que
se publica es semanas más a de. Es a ez Alas pa ece habe esuel o la al a
de pe iodicidad haciendo en egas más la gas y au ónomas, que ca ac e izan
al pe sonaje Miguel Paleólogo Bus aman e y desa ollan sendos episodios de
su es ancia en Mad id, desde la llegada en busca de una c edencial o de una
posición como «esc i o sa í ico» has a su exilio, « íc ima de nues as
disensiones polí icas», p ime o en Guadalaja a y después en Andalucía. De
^^ P ecisamen e en es e momen o, según la in e p e ación de Lau a
DE LOS
Ríos, «el
cuen o adquie e una nue a dimensión» y «en amos en un mundo que comienza a des eali-
za se» {Los cuen os de Cla ín, p oyección de una ida, Mad id: Re is a de Occiden e,
1965,
p. 41). Pod ían aduci se o os muchos casos, en e ellos el inal de la en ega del 6
de ene o y el p incipio de la del 13: el p ime pá a o de es a a anca enlazando muy di-
ec amen e con el inal de aquella («decía an es que iba don Cas o con su muje y con su
hija a paseo...»), y apun a después una di ección al e na i a pa a el desa ollo del cuen o
(la manía de don Cas o con las palab as compues as); pe o el segundo pá a o no sigue
esa di ección, sino que uel e a la p ime a («conside ando, pues, su pe sonalidad, o dígase
en idad, que lo mismo le daba a él, ju ídico-adminis a i a»).
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALA5CLA/?/A^. 1883-1884 ' RLi ,
LKVII,
134, 2005 433
hecho, en «Bus aman e» se econocen muchos menos as os de la p oduc-
ción de ex o que en «A ecilla», como si el mayo esquema ismo del a gu-
men o pe mi iese compone en egas mucho más ce adas sob e sí mismas sin
desme ece el conjun o.
La imp esión de ce azón discu si a, casi de inmanencia, que ansmi en
las en egas se debe, c eo yo, a la disposición de su p incipio y su inal: po
un lado, comienzan an ab up amen e que pa ece, según dice la oz del au o
sob e el es ilo de Me engueda, «como que se sigue hablando... de lo que no
se había hablado oda ía» (p. 275), y po o o, e minan siemp e en un pun o
de in e upción, de modo que la escena queda co ada sin a anza sus conse-
cuencias ni deja que se desencadenen los acon ecimien os. Pa adójicamen e,
es os co es an ab up os pa ecen se la mejo ad e encia de que el ex o de
hoy con inúa una se ie emp endida en núme os an e io es de la misma e is a,
unas semanas a ás; y el e ec o de que una en ega no
e mina ealmen e
has a
la siguien e llega casi a disol e la discon inuidad del ex o, pau ando y con-
igu ando desde la esc i u a sus lec u as posibles. Ocu e incluso que las
ilaciones discu si as y las ecapi ulaciones o mula ias ípicas de las na a-
ciones discon inuas, en e ellas el consabido «como íbamos diciendo», no
apa ecen en el p ime pá a o de cada en ega, sino en el segundo:
No ocul aba Bus aman e que le cos aba mucho abajo hace es os e sos y o os
po el es ilo, y si no se hubie an in en ado los ipios los hubie a in en ado él
pa a sali de amaños apu os. Y aquí me pe mi i é una dig esión ela i a a la
e ó ica y poé ica de es e li e a o de su pueblo, dig esión ú il po que pin a la
mane a de ma a e sos que ienen muchos esc i o es de cabeza de pa ido.
Bus aman e, conside ando que el esc ibi e sos e a ope ación que hacía suda
y llegaba a calen a la cabeza, c eía, lleno de lógica, que el mayo mé i o de
un e so ( ulgo poesía) es aba en que ue a muy g ande; cuan os más englo-
nes mejo . ¿No iene más mé i o un anda ín que anda cinco ho as sin descan-
sa que o o que sólo ande es ho as? ¿No apues an los anda ines a quién aguan-
a más? Así e a Bus aman e, un poe a de esis encia; y así c eía él que debían
se los poe as. El cambia de me o se le an ojaba una abdicación. Nada de
edondillas (que además nunca le salían a de echas), omance y en e ieso; pe o
omance con un solo asonan e (él no lo llamaba así) aunque uese más la go el
e so que de Gib al a a Mad id. [(Se con inua á)]
[(Con inuación)] Aho a sí, eso de que habían de es a mal los omances si
caían en copla comple a (consonan e) le pa ecía a Miguel una ba ba idad, con
pe miso de Ruedi a. El que las palab as acabasen con las mismas le as, exac-
amen e, ¿no e a mé i o mayo ? ¿No enía más di icul ad? Pues cuan os más
consonan es en el omance, mejo . Sin sabe po qué, p e e ía los omances
agudos, po que el ecu so de los e bos en in ini i o (si e a en a, ^ o / el o-
mance) le pa ecía muy ú il, y cuando no bas aba eso, alía aquello de: Zas, ya,
¡ as!, ¡ahí ¡quia! ¡ o o a! pues, ¡eh! ¡pa diez! en in, g ano de anís, ¡po San
Gil! y o as in e jecciones y asecillas po el es ilo.
Bus aman e, como íbamos diciendo, en ez de i a la onda de López buscó
la posada de Rueda y so p endió al li e a o es udian e en el lecho, es ho as
escasas después de habe se acos ado el au o cillo sa í ico, que asnochaba, po
no se menos que o os (pp. 271-272).
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
434
RLi ,
LXVII,
134,
2005
SANTIAGO
DÍAZ
LAGE
Lo cie o es que el p ime pá a o de la segunda en ega pa ece más bien
el úl imo de la p ime a. Teniendo en cuen a que se publica on con sólo una
semana de di e encia, cabe la posibilidad de que Alas esc ibie a las dos en-
egas de un i ón, o mando una sola mucho más ex ensa, y las en ia a a
La Ilus ación Ibé ica con la in ención de publica las en el mismo núme o,
el del 10 de mayo de 1884; pod ía pensa se ambién que es po ese mo i o
po lo que ambos ex os lle an las indicaciones co ela i as de «se con inua-
á» y «con inuación». Pe o no pa ece muy e osímil, po que las dos p ime as
en egas, sumadas, o ma ían una unidad de esc i u a mucho más la ga de lo
que suele se habi ual en Alas, que en es e momen o debía de es a bas an e
a a eado e minando la p ime a pa e de La Regen a y cumpliendo sus o os
comp omisos ineludibles, como la se ie sob e «Los poe as en el A eneo» pa a
El Día y las colabo aciones más sal eadas en Mad id
Cómico^^.
La cla e es, me pa ece, ,un uco p opio de un esc i o de o icio: p oba-
blemen e Alas, ab umado po las imposiciones de la esc i u a pe iódica, le
en iaba a su edi o odo el o iginal de que disponía, menos el úl imo pá a-
o,
que conse a ía pa a u iliza lo como p incipio de la siguien e en ega y
señuelo pa a eco da po dónde iba. Con sólo hojea sus epis ola ios, espe-
cialmen e las ca as a Sinesio Delgado, Fe nando Fe y Manuel Fe nández
Lasan a, comp obamos que Alas no solía conse a el o iginal de sus ex os
ni a eso a las en egas ya imp esas de sus a ículos-cuen os, ni siquie a de
aquellos que es aban pendien es de con inuación o conclusión; esc ibía, se-
gún su p opia decla ación, p incipalmen e de memo ia, y sin duda esul a ía
poco p ác ico y muy poco deco oso pedi le al pe iódico o e is a de umo
que le en iase las úl imas en egas de sus p opios a ículos-cuen os cada ez
que quisie a segui con ellos o e mina los. Además, el hecho de u iliza el
úl imo pá a o de una en ega (en el sen ido de «unidad de esc i u a») pa a
comenza la siguien e pod ía da le una cie a con inuidad, an o ma e ial como
in elec ual, al p oceso de p oducción de ex o; casi pod ía pensa se que en
el a anque de la esc i u a, as ese pá a o que si e de puen e, a insinua-
da o esbozada la eacción que se espe a p o oca en la memo ia del lec o .
Las en egas de «Bus aman e», an poco pe iódicas, pa ecen habe sido
esc i as u ilizando esa especie de hil án na a i o: po ejemplo, la del 21 de
junio e mina ab up amen e cuando Miguel se da cuen a de que, si quie e
queda bien con los edac o es de El Bis u í, a a ene que da se impo an-
cia, y la del 30 de agos o empieza, casi como si no hubiese habido in e up-
ción, cuando le p egun a a Rueda «oye, ú, ¿qué opinan es os seño es de
López... el dipu ado de allá?». La p egun a encie a, en apenas dos líneas,
^^ Ya en ma zo le p ome e a Galdós que «de To men o habla é en El Día en cuan o
concluya unos a ículos ace ca de los poe as en el A eneo» (ca a echada en O iedo el
15-III-1884, en Soledad
ORTEGA,
pp. 213-216, p. 216), pe o la eseña se e asa, p ime o
po p oblemas de esc i u a, quizás po desa enencias con el Ma qués de Riscal después,
has a el mes de julio.
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es
EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS
CLARÍN,
1883-1884
RLi , LXVII, 134, 2005 435
a ias e e encias ana ó icas que podían e esca le la memo ia al lec o , pe o
ambién un señuelo pa a guia la esc i u a y eco da , andando el iempo, que
aho a enía
la
«discusión polí ica». Lo mismo ocu e en las en egas del
18
de oc ub e
y
del
6
de diciemb e, que enga zan con las p eceden es median e
un b e e pá a o que ecapi ula los úl imos acon ecimien os y, al mismo iem-
po,
insinúa un posible pun o de pa ida: en un caso es
la
ase «la p oposi-
ción
ue
ap obada
po
unanimidad, pe o
se le
impuso una condición
a
Bus aman e: que no había de paga él po odos» (p. 280), que alude al des-
enlace
de la
en ega an e io
y al
episodio del ca é, donde había pagado
Miguel,
y
apun a
la
posibilidad de desa olla en una escena cómica las al-
sas disuasiones de Ruedi a, Blindado
y
Me engueda; en
el
o o es un b e e
pá a o que ecue da la con e sación de los es udian es-pe iodis as en el Ca é
Inglés
y
a anza
la
isi a de Paleólogo
y
Blindado
a
cie as seño as conoci-
das de es e, aunque
al
inal an
al
Tea o Real
y
Bus aman e acaba de eni-
do:
«Blindado
y
Miguel Paleólogo queda on
en
que
la
mo al e a ela i a
y
en
i
aquella noche
a
isi a
a
a ias damas de las Camelias, i edimibles
y
has a empeñadas» (p. 283).
Los episodios an ensa ándose en
el
iempo casi cíclico de
la
a en u a
de un p o inciano en Mad id,
al
que Alas
da
salida con
la
p isión
y
pos e-
io exilio de Miguel, «en e o os es udian es» (p. 286).
El
ex o del
6 de
diciemb e
y el
del desenlace, publicado
el
27, an unidos po
el
anuncio
explíci o de que «se conclui á»:
si el
p ime pá a o de
la
conclusión hace
e e encia
a
lo que es semanas an es decía una supues a no icia de La Co-
espondencia,
p esen ando ya la ase que a icula á el inal del cuen o («su
ca ác e de íc ima de nues as disensiones polí icas
le
enía muy o gulloso
y descon en adizo»),
el
segundo,
el
e ce o
y el
cua o in oducen muy
ab up amen e unos pasajes
de
las memo ias
de
Paleólogo, po aho a una
na ación que ya pod ía hace se pesada:
La Co espondencia
lo
decía: «Don Miguel Bus aman e, alumno de
la
acul ad
de Medicina; Don Ped o Pé ez,
de la de
Fa macia,
y
Don An onio Gómez,
de
las
de
Ciencias, han sido des e ados
a
Guadalaja a,
a
consecuencia del escán-
dalo del Tea o Real,
de
que
ya
dimos cuen a
a
nues os lec o es». [(Se con-
clui á)}
Los p ime os días
de su
des ie o
en
Guadalaja a
se
abu ió mucho Miguel
Paleólogo. Su ca ác e de íc ima de nues as disensiones polí icas, le enía muy
o gulloso
y
descon en adizo. Hablaba poco con la pa ona, nada en
la
mesa, iba
al ca é
y
pedía
su
eneno co espondien e po señas,
y sin
deci una palab a
pagaba.
Empezó
a
esc ibi sus memo ias pa a en e ene sus ocios.
Un ex ac o
de
aquel dia io nos aho a á muchos pá a os
de
sopo í e a na-
ación.
Copio:
[...]
(p. 287).
Es a pa ece se
la
única salida posible pa a conclui el ex o,
y
no es
de
ex aña que Alas a isase de que oda ía iba a habla de nue o, es a ez pa a
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es