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El escritor periódico: Leopoldo Alas Clarín, 1883-1884

Díaz Lage, Santiago

Abstract

Mediante una lectura de la serie de artículos El hambre en Andalucía y de los cuentos de Los transeúntes («Avecilla» y «Bustamante»), analizo las técnicas de escritura discontinua que desarrolla Leopoldo Alas Clarín para cohesionar a todos los niveles un discurso producido y publicado por entregas. En este análisis parto del concepto de escritura periódica, con el que quiero definir el modo de producción de texto que se impone con la expansión de la prensa a lo largo de la década de 1880.

Full text

EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 SANTIAGO DÍAZ LAGE Uni e sidade de San iago de Compos ela CRISIS DE LA ESCRITURA Los años de 1882 a 1884 en la p ime a ascensión y la p ime a caída del pe iodis a Leopoldo Alas Cla ín, desde su econocida pa icipación en el de- ba e sob e el Na u alismo, has a el momen o en que se encuen a sin «una almena que pueda deci que es mía», sin ninguna hoja «donde deci mi leal opinión»^ Lo pa adójico del caso es que es e p oceso coincide en el iempo con la expansión de la p ensa egis ada a lo la go de la década de 1880, cuando empiezan a apa ece nue os dia ios, semana ios cul u ales, e is as ilus adas y, con ellos, oda clase de suplemen os especializados y almana- ques^. Leopoldo Alas, en egado a la cons ucción de una igu a pública, consag ado como c í ico li e a io ya an es de publica se Solos de Cla ín en 1881, no pe de á la ocasión de p odiga se en esos medios ecién undados, conjugando dis in as pe iodicidades y buscando dis in os cauces pa a cada una de las o mas enuncia i as que cul i ad Pe o, al hace lo, se e á en la nece- ' La p ime a ci a p ocede de una ca a a Galdós echada el 24 de julio de 1884, en Soledad ORTEGA (éd.), Ca as a Galdós, Mad id: Re is a de Occiden e, 1964, pp. 221- 223, p. 223; la segunda, de la ca a sin echa que la p ecede, pp. 218-221, p. 220. ^ Véase, a í ulo indica i o, Jean-F ançois BOTREL, «Es adís ica de la p ensa mad ile- ña de 1858 a 1909», en Lib os, P ensa y Lec u a en la España del siglo XIX, Mad id: Fundación Ge mán Sánchez Ruipé ez-Edi o ial Pi ámide, 1993, pp. 360-379; y Cecilio ALONSO, «Cla ín y la con igu ación del espacio li e a io en la p ensa de la Res au ación», en A aceli IRAVEDRA VALEA, Elena DE LORENZO ALVAREZ y Al a o Ruiz DE LA PEÑA (eds.), Leopoldo Alas, Un clásico con empo áneo: Ac as del cong eso celeb ado en O iedo (12-16 de no iemb e de 2001), O iedo: Uni e sidad de O iedo, 2002, pp. 157-201. ^ Si en 1881 esc ibe, con una u o a i ma, pa a La Publicidad, El Mundo Mode no, El P og eso, El Impa cial y El Día, en 1883 ya colabo a pe iódicamen e en El Día, La Publicidad, El Guadale e, El Po eni de Se illa, La Ilus ación Ibé ica, A e y Le as, El P og eso, Mad id Cómico y La Diana, y más ocasionalmen e en La Ilus ación Espa- ñola y Ame icana, La Ilus ación A ís ica, La Re is a Ibé ica y en el Almanaque de la Ilus ación (pa a 1884): c . Y an LiSSORGUES, «La p oducción pe iodís ica de Leopoldo Rli , LXVII, 134 (2005), 411-439 (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 412 RLi , LXVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE sidad de ajus a su esc i u a a una lógica de p oducción de ex o y unas con- diciones de publicación que ya no son las de su época de edac o en El Sol eo y en La Unión, sino las de un esc i o pe iódico que, más que ob e o li e a io, como que ía la o odoxia na u alis a, acaba á po se emp esa io de sí mismo"*. El esc i o pe iódico es aquel que, pa a p ocu a se unos ing esos y man- ene un cie o ma gen de libe ad c ea i a, empieza a colabo a en dis in as e is as y dia ios, endiéndole a cada uno de ellos, según su ca ác e y su na u aleza, un géne o de ex o más o menos especializado; jun o a la pe s- pec i a an as eces imaginada de di igi se a dis in as acciones sociales su - ge, pues, la posibilidad eal de di igi se a dis in os momen os de una misma acción social. Pe o al dispe sa se la p esencia pública del esc i o en a- ios pe iódicos, se espacian ambién sus in e enciones en cada uno de ellos, de modo que el p incipio y el inal de cada enunciado quedan mucho más ma cados y je a quizados, y la conciencia de es a diciendo algo, de debe deci lo, o de no deci lo cuando debe ía deci se, llega con ecuencia a e ela se en el discu so: con la expansión capi alis a de la p ensa, la palab a pública se uel e al mismo iempo más banal y más i e e sible^. El desa ollo de la esc i u a pe iódica, en an o que modo de p oducción de ex o, se asien a sob e dos enómenos complemen a ios: uno, la disg e- gación de la plana de los pe iódicos en o mas ex uales cada ez más b e- es y he e ogéneas; y dos, el éxi o pa alelo de los suplemen os semanales concebidos según el modelo de Los lunes de El Impa cial, que acogían, bajo una o ma pe iódica, los ipos de ex o que no cabían en el dia io, ocupando así un espacio que has a en onces es aba ese ado a las e is as ilus adas. Tan dispa es son las oces que con o man la lec u a dia ia, semanal o men- sual de un lec o cada ez más anónimo, que los esc i o es busca án écni- cas pa a ende un hilo ex ual que a a iese an os e azos de co idianeidad y cons uya, ambién en el hábi o de lee el pe iódico, una memo ia de lo que se dijo aquí mismo días, semanas o meses an es. Quizás po eso las éc- nicas de nues os esc i o es pe iódicos a an, ya no sólo de con e i le al ex o una con inuidad a gumen ai o a gumen a i a que no u o ni en la concepción ni en la esc i u a, sino más bien de es i ui le al esc i o , median e el ex o, una imagen uni a ia y cohe en e de sí mismo y de su ac i idad. El ca ác e Alas, Cla ín (1868-1901)», en Leopoldo ALAS Cla ín, Ob as comple as il: A ículos (1882-1890), ed. Jean-F ançois Bo el e Y an Lisso gues, O iedo: Nobel, 2004, pp. 7-57. "^ Remi o aquí a Émile ZOLA, «L'a gen dans la li é a u e» [1880], en Le Roman Expénmen al, Pa is: Ga nie -Flamma ion, 1971, pp. 175-210. C . Jean-F ançois BOTREL, «Zola, l'a gen e la condi ion de l'éc i ain en Espagne», en Simone SAILLARD y Adol o SOTELO VÁZQUEZ (eds.), Zola y España: Ac as del coloquio in e nacional (Lyon, sep iem- b e de 1996), Ba celona: Edicions de la Uni e si a de Ba celona, 1997, pp. 35-43. ^ C . Mijail M. BAJTÍN, «El p oblema de los géne os discu si os», en Es é ica de la c eación e bal, México: Siglo XXI, 1997 (T éd.), pp. 248-293, especialmen e pp. 256-270. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 413 social de la esc i u a queda sepa ado del esc i o , como si uese un don na- u al social del p opio ex o. En los años 1883 y 1884, oda la esc i u a de Leopoldo Alas Cla ín pa- ece es a a a esada po es as p oblemá icas eó icas y p ác icas, y de ello enemos p uebas an o en su co espondencia como en los ex os pe iodís i- cos que me p opongo analiza aquí, a sabe , las ca as de El hamb e en Andalucía-La c ísis de Andalucía y los cuen os de Los anseún es, «A eci- lla» y «Bus aman e». Esos es í ulos ep esen an en o al ein a y nue e en egas, es deci , ein a y nue e unidades de esc i u a, publicación y e i- bución^: las ein iuna de El hamb e en Andalucía se publican en El Día en e el 31 de diciemb e de 1882 y el 21 de julio de 1883; las once que cons i u- yen «A ecilla» apa ecen en La Ilus ación Ibé ica en e el 6 de ene o y el 6 de sep iemb e de 1883; y las sie e de «Bus aman e» empiezan a publica se el 10 de ab il y e minan el 27 de diciemb e de 1884, poco an es de sali «Zu i a» en el Almanaque de la Ilus ación Española y Ame icana pa a 1885. A lo la go de 1883 habían ido en e e ándose en la p ensa, desde La Ilus- ación A ís ica has a Mad id Cómico, «El amigo del d ama», «Mi en ie o (Discu so de un loco)», «Los seño es de Casabie a» y «Paloma es I (F ag- men o de una no ela): Mosquín», y muchos de los cuen os que después apa- ece ían en Pipa (1886)^. Al p epa a los pa a la edición en lib o, a inales de 1885, Alas insis ió en da a los ex os, «pa a que se ea que odo es an- e io a La Regen a»^, como si ya quisie a aco a en su ayec o ia una e apa cohe en e en la que el c í ico li e a io y polí ico a haciéndose no elis a. ¿Qué puede signi ica al dedicación a la na a i a? Es á cla o que en e 1882 y 1884 Alas u iliza sus colabo aciones en p ensa como banco de p ue- bas de ideas, écnicas y pe sonajes que desa olla á y u iliza á en La Regen a^. ^ Pa a la dis inción de í ulo, a ículo y en ega, éase Y an LiSSORGUES, op. ci ., p. 13. "^ Tomo los da os de los cuad os c onológicos que incluye Ca olyn RICHMOND en su edi- ción de los Cuen os comple os de Cla ín, Mad id: Al agua a, 2000, omo ll/2, pp. 617-625. ^ De una ca a a Manuel Fe nández Lasan a, sin echa pe o con es ada po es e el 4- XII-1885, en Jose e BLANQUAT y Jean F ançois BOTREL, Cla ín y sus Edi o es: 65 ca - as inédi as de Leopoldo Alas a Fe nando Fe y Manuel Fe nández Lasan a, 1884-1893, Rennes: Uni e si é de Hau e B e agne, 1981, pp. 19-21, p. 20. ^ Véase Simone SAILLARD, «Leopoldo Alas, 1882-1884: el iempo de La Regen a», en Juan José GiL CREMADES y Leona do ROMERO TOBAR (eds.), Cla ín, ca ed á ico de Za agoza, Za agoza: P ensas Uni e si a ias, 2001, pp. 121-143; y Leopoldo Alas (Cla ín), collabo a eu du jou nal El Día.—Du jou nalisme au oman. Thèse de Doc o a d'É a , Uni e si é de Toulouse-Le Mi ail, 1974. C . ambién Se gio BESER, «In oducción», en Se gio BESER (éd.), Cla ín y «La Regen a», Ba celona: A iel, 1982, pp. 9-93; Leona do ROMERO TOBAR, «La e apa za agozana de Cla ín: biog a ía y c eación li e a ia», en Juan José GIL CREMADES y Leona do ROMERO TOBAR (eds.), pp. 77-93; Ca olyn RICHMOND, «Conexiones emá icas y es ilís icas del lib o Pipa con La Regen a», en An onio ViLANOVA (éd.), Ac as del Simposio In e nacional «Cla ín» y su ob a en el Cen ena io de La Re- gen a, Ba celona: Edicions de la Uni e si a de Ba celona, 1985, pp. 229-250, y «Gé me- nes de La Regen a en es cuen os de Cla ín», en Ac as del Vlil Cong eso de la Asocia- (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 414 RLiu LXVIl 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE Pe o, al mismo iempo, la p oducción de ex os de icción eacciona a la c isis de esc i u a que he mencionado, e in en a conju a la po dos ías: po un lado, el a gumen o, la si uación e incluso los nomb es de los pe sonajes pueden cohesiona el discu so, encamando en el ex o inal la unidad pe dida del abajo in elec ual, la edacción, los dis in os momen os de la publicación, y la lec u a; po o o, la icción no gene a necesa iamen e un sus a o de do- cumen os que pueda di icul a o di e i la pues a en ases del o iginal de i- ni i o, sino que desde el p incipio pone en ci culación pública oda la le a. Si la ealización de un a ículo-cuen o^° es, pa a Cla ín, un eje cicio de me- mo ia que cob a o ma en el ac o mismo de esc ibi una en ega des inada a la publicación, la de una encues a económica como El hamb e en Andalucía es á a a esada po un in incado as ondo de da os, ci as, documen os y es- imonios an e io es al momen o de la esc i u a, que son ambién abs accio- nes y cuan i icaciones de ealidades sociales que el en iado especial io, in- e p e ó y acionalizó ^^ Aunque las p ime as ca as ue on edac adas du an e el iaje, el p oceso gene al de p oducción de ex o queda escindido en dos momen os enden es a au onomiza se el uno del o o: el de la ecolección de da os y ci as, que se ealiza en con ac o con la ealidad de la que se habla, y el de la edacción a pos e io i del o iginal, en el que han de econcilia se la memo ia y los núme os ob enidos. Es a pa icula idad se e ela incompa ible con las écnicas de esc i u a discon inua que Alas usa pa a sus ex os de icción, en la medida en que incluso su plan de abajo pa ece exclui , o al menos desaconseja , odo a isbo de imp o isación. De las condiciones y de e minaciones que ello impone, de las di icul ades p ác icas a las que se en en a Alas en El hamb e en Anda- lucía y en Los anseún es, de los opos ideológicos con que les da consis- encia a sus ex os, de la lógica económica que domina la esc i u a pe iódi- ca, quie e a a el p esen e abajo. ción In e nacional de Hispanis as, ol. II/2, Mad id: Is mo, 1986, pp. 499-506; y Gonza- lo SOBEJANO, Cla ín en su ob a ejempla , Mad id: Cas alia, 1985, pp. 77-91. '° Sob e el uso de es e é mino, éase José Manuel GONZÁLEZ HERRÁN, «'A ículos'/ 'cuen os' en la li e a u a pe iodís ica de Cla ín y Pa do Bazán», en Luis F. DÍAZ LARIOS e al., La elabo ación del canon en la li e a u a española del siglo XIX: II Coloquio de la Sociedad de Li e a u a Española del siglo XIX (Ba celona, 20-22 de oc ub e de 1999), Ba celona: Publicacions de la Uni e si a de Ba celona-PPU, 2002, pp. 209-227. ^' Véase el es udio p elimina de Simone SAILLARD a su edición de Leopoldo ALAS Cla ín, El hamb e en Andalucía, Toulouse: P esses Uni e si ai es du Mi ail, 2001, pp. 15- 140. Sigo siemp e es a edición, indicando en e pa én esis en el cue po del ex o, en nú- me os omanos, la ca a donde se encuen a la ci a y, en núme os a ábigos, la página co- espondien e. Sob e lo que digo de la esc i u a de Cla ín, éase Jean-F ançois BOTïŒL, «En el alle de Cla ín: de la cua illa a la página», Tu ia 57 (2001), pp. 151-163. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 415 LA VOZ DEL CONTRIBUYENTE Du an e su iaje po Andalucía, el en iado especial de El Día se moles- ó en consul a a pe sonas «a icionadas a los es udios económicos» ( i, p. 168), «pe sonas impa ciales» (II, p. 153) y «muy au o izadas» (lii, p. 155), «que conocen el pueblo» (IV, p. 160) y «que po azón de su o icio se en en con inuo con ac o con la clase ob e a» (IV, pp. 161-162), pa a ecopila , o dena y sis ema iza «lo que po ue za de la lógica enemos que acep a odos: los hechos» (I, p. 147). A a és de las palab as de sus in o man es y, sob e odo, a a és de los da os y las ci as que le p opo cionan. Alas in en a á in e io iza en su p esencia pública odas las di e encias de una ealidad social i ida, aunque ajena, y cons ui un discu so que, sin cae en la esc i u a gené ica, p oduzca un e ec o de obje i idad e impa cialidad. Es os es imonios se án la exp esión de los «hechos» que cons i uyen el p incipal pun o de encuen o en e el pe iódico y el co esponsal, pe o ambién la som- b a de una igu a que a icula, cual p o agonis a colec i o y anónimo, odo el ex o de El hamb e en Andalucía: la igu a del con ibuyen e. En un a ículo publicado en La Publicidad el ein icinco de ene o de 1882, o sea apenas dos meses después de su p ime a colabo ación en El Día, Cla ín les p esen a el siguien e dilema a sus lec o es: «se o no se con ibu- yen e; és a es la cues ión. Si soy con ibuyen e algo engo que e con el Es ado, algo me oca del Es ado a mí, aunque no me oque nada de nómi- na»^^. Si en ab il de 1880 hablaba de «los pací icos bueyes que son a los o os lo que los con ibuyen es a los polí icos ac i os» ^^, aho a con empla la con- ibución como una elación especí ica del ciudadano con el Es ado, es de- ci , como una ía de pa icipación polí ica que, as e se educida a la es- e a p i ada de la economía domés ica, in en a adqui i una cie a isibilidad pública. En El hamb e en Andalucía la imagen del con ibuyen e y la lógica de la con ibución o man un ideologema singula men e ambi alen e, que e ec úa la mediación en e las es e as desgajadas de la economía y la polí ica, en e la ida pública y la ida p i ada^"^: en cuan o que g a a sob e odo a las nume osas clases medias y a la pequeña bu guesía, la con ibución apa ece ^^ «Palique» [La Publicidad, 25-1-1882], en Leopoldo ALAS Cla ín, Ob as comple as VI: A ículos (1879-1882), ed. Jean-F ançois Bo el e Y an Lisso gues, O iedo: Nobel, 2003, pp. 832-835, p. 833. '^ La ci a p ocede de «Ecos y Rumo es» [Re is a de As u ias, 15-V-1880], en Ob as comple as V/; A ículos (1879-1882), pp. 475-478, p. 475. Véase ambién el «Palique» [18- XI-1881] que inaugu a la colabo ación de Cla ín en El Día, ibid., pp. 761-763: «igual que en los d amas mo ales mue e siemp e el aido , en el ea o polí ico quien la paga... es el con ibuyen e. Ese compa sa» (p. 763). ^"^ Pa a el concep o de ideologema, éase Valen in N. VOLOSHINOV, El ma xismo y la iloso ía del lenguaje (Los p incipales p oblemas del mé odo sociológico en la ciencia del lenguaje), Mad id: Alianza Edi o ial, 1992, pp. 31-50. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 416 RLi , LKVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE como imagen económica complemen a ia de la imagen polí ica del su agio uni e sal, y las co up elas iscales y ocul aciones, an as eces denunciadas en El Día, ienen a se la imagen económica del caciquismo^^. Quizás obliga- do po los é minos de su con a o, Alas a a de cons ui en omo a ella una posición que no es es ic amen e la suya p opia, sino más bien la de sus in o - man es andaluces y la de Camilo Hu ado de Amézaga y Balmaseda, ma qués de Riscal y p opie a io de El Día: de ellos p oceden los da os y las ci as, muchas imp esiones y umo es de los que Alas se hace eco, y has a agmen- os li e ales de su discu so^^. De ese ex añamien o del esc i o an e su ma- e ial de i an, como e emos a con inuación, no pocas de las di icul ades éc- nicas con las que hab á de en en a se en el p oceso de p oduci su ex o. ¿Quién es a ía en condiciones de exigi esponsabilidades aho a que «el Es ado y la inicia i a indi idual pueden y deben mi a de en e, y en su o alidad y con madu a e lexión, es a cues ión pa o osa que Andalucía nos p esen a» (l, p. 150)? La p ime a ez que delimi a un suje o pa a ese p oce- so his ó ico en c isis. Alas habla en gene al de «el Gobie no y cuan os de- ben p ocu a algo en a o de Andalucía», y les a ibuye la a ea «de es u- dia el e ible p oblema y busca emedios du ade os y jus os pa a an os males» (i, pp. 149-150); en e a ellos apa ece un hamb e apenas pe soni i- cada, simple obje o de las medidas que debie on oma se y no se oma on: «cuando el hamb e e a al que salía al paso a los caminos, en aba a las a- honas a coge el pan, con e ía en g i os de mo ín los ayes de sus dolo es, los emedios enían que se palia i os, e an conquis as, y la o ma cualquie- a» (I, p. 150). El con ibuyen e, los almacenis as y los iñis as enca nan así ^^ Incluso el in e encionismo económico y el caciquismo quedan imb icados po ía nega i a en las ocul aciones: «Cae en el pesimismo en que caen algunos, lib ando de esponsabilidad a odas las au o idades y diciendo que el mal no iene emedio, po que nace de icios in encibles en la aza, de decadencia, o po lo menos, es ancamien os in- e i ables, como es ine i able la ejez en los o ganismos ísicos, es ol ida los hechos que es án diciendo a g i os que muchos de los males nacen de e o es isibles, ajenos a es as is es conside aciones e nológicas, . g ., si en un pueblo como Je ez hay al desigual- dad en la ibu ación, que se io [sic} ocupando el oc a o luga en la lis a je á quica de con ibuyen es, homb es que no enían pa a paga su en ie o, y muy po debajo de él quien podía en e a a odos los je ezanos, ¿se pod á a ibui es o a icios isiológico-mo ales de la aza? [...] Pues ni el gobie no piensa en cas iga es os deli os [las ocul aciones] ni la opinión los mi a con odo el odio que debie a. A mí me cons a que a disposición del minis e io de Hacienda es u ie on años y años (y en igo en su pode es án siemp e) los da os que pueden ilus a le en es e pun o, da os que, casi con los núme os y sus elacio- nes, es án diciendo los nomb es de los que ocul an iqueza e i o ial; y la Hacienda nada ha hecho, po que, como odo se da la mano en la ida social, pa a mal como pa a bien, los mismos que ienen in e és en que esa clase de deli os no se pe siga, son pe sonajes in luyen es en la Adminis ación y en la polí ica: hay dipu ados, hay g andes digni a ios [sic} que e ían su nomb e en la lis a de los g andes ocul ado es, el día eliz y de jus icia en que esa lis a se publica a» ( i, pp. 167-170). ^^ C . Simone SAILLARD, «Es udio p elimina », 15-30 y 61-74. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 All a oda una sociedad con apues a a las dos únicas clases que eciben al nom- b e, que son la clase ob e a o jo nale a y la clase expo ado a ( eco demos la dis inción en e es a y los «almacenis as y iñis as» que se plan eaba en la «Ca a» núme o ca o ce). Mien as que las clases ienen una a iculación ins i ucional que las ampa a y les concede una cie a isibilidad polí ica, el con ibuyen e es la íc ima silenciosa de odas las culpas y odos los e o- es: con sus impues os en iquece a un Es ado que después encub e y a o- ece desca adamen e a sus compe ido es, y ca a su p opia umba apo ando los ondos necesa ios pa a sos ene a la clase ob e a con sala ios municipa- les que no co esponden ni a la ealidad del me cado ni al p ecio del abajo. En e es os elemen os desgajados, omados como enca naciones de los p incipios de la economía polí ica y la es adís ica, no exis e mediación al- guna, y Alas se a ibuye la misión de concilia ios en un «es udio se eno y se io de una en e medad eal, que es p eciso a aca , no po el p u i o de a aca a nadie, sino po que no hay o o camino pa a p ocu a el adecuado emedio» (II, p. 154). La culpa común y los e o es que a nadie son ajenos p opagan, como una imagen e leja, la idea de que exis e un in e és social gene al, y la p ensa se a oga la unción polí ica especí ica de media en e el Es ado y unas clases que se quie en enca nación indi e enciada de oda la sociedad: «ojalá el débil concu so de es e abajo que emp ende El Día, pueda se i de algo, poco que sea, a la g an ob a, que debe se común, como lo es el in e és de que se a a» (I, p. 150); «no es la p ensa la que debe ol ida que con la ue za sólo se puede emedia el mal que se haga po la ue za» ( il, p. 172); «ayuda a esos no ables de su ie a a hace memo ia, es a lo que deben di igi se los cona os de la p ensa ilus ada; no sólo a sa is ace con na aciones de imp esión la cu iosidad del público ne ioso» ( il, p. 174). La p ensa se p esen a, en suma, como un pode e dade amen e au ono- mizado que a a á de «ilus a una ma e ia di ícil, de cuya solución p ác ica es án p incipalmen e enca gados el gobie no y los dis in os pode es, según su es e a de acción p opia» ( ill, p. 176): se a a de ab i un espacio ideo- lógico donde pueda eje ce se «la p esión de la opinión pública, i esis ible cuando se p onuncia»^^. Alas da una imagen muy cla a de las implicaciones p ác icas de es e p oyec o cuando le a ibuye a su abajo la unción de ha- ce e lexiona y de enseña al «obse ado », que ya no es an sólo un ciu- dadano ac i o y esponsable que se in e esa po lo que la ideología bu gue- sa del momen o llamó la cues ión social, sino ambién el «spec a eu d'un d ame qui se enou elle con inuellemen e dans lequel les seuls élémen s éellemen ac i s son les choses ine es»^^: '^ La ase es á omada del p og ama polí ico de El Día: éase Simone SAILLARD, «Es udio p elimina », pp. 31-43, p. 35. '^ Lucien GOLDMANN, «La Réi ica ion», en Reche ches dialec iques, Pa is: Gallima d, 1959, p. 79, la cu si a es mía. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 418 RLi , LXVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE Los que piensan que la c isis económica de es as p o incias es á encida sin más que ap o echa el agua que cayó de las nubes, cambia ían de opinión bien p on o, si en ez de hace conje u as, an áciles como anas, iniesen a es e país y iesen... ¿qué? nada más que lo que sal a a los ojos; la mise ia que se exhibe po las calles. No se igu e el lec o que, en Có doba a lo menos, el hamb e anda amo inada, p o i iendo g i os sub e si os, ni pidiendo pan a las o mas de gobie no; nada de eso; es e pueblo es pací ico, como ya e emos a ando de su si uación social más despacio; a a ez se suble a. Aquí la mi- se ia de la clase jo nale a, cuyo núme o se no a á en los da os exac os que he- mos de publica , se mani ies a de o a mane a; en o ma menos ala man e que la sedición; pe o en igo no menos is e (il, p.l51). La pe soni icación de la opinión pública pa ece se la imagen complemen- a ia de las pe soni icaciones del hamb e y la mise ia, que pa adójicamen e no hacen sino impe sonaliza el con lic o y p esen a odo el aspec o huma- no de la cues ión social como una co elación de ue zas au ónomas que sólo pueden con ola se, o bien median e un análisis que demues e que la eco- nomía es á en c isis, o bien a a és de las ins i uciones pe inen es del Es- ado. G acias a la ambi alencia de los concep os, incluso el é mino abs ac o de las pe soni icaciones queda obje i ado en la apa en e e idencia de da os y ci as, que ocul a pe o no supe a las sepa aciones i educ ibles que subyacen a ella: la mise ia, po ejemplo, llega a se a ibu o de la clase ob e a cuan i- icada («cuyo núme o se no a á en los da os exac os que hemos de publica ») p ecisamen e po que su e e encia ideológica, an amplia como abs ac a, puede econoce y designa desde ue a, iden i icándolas como un obje o ex e io e indi e enciado, i encias y expe iencias sociales muy di e sas^^. Lejos de educi se a oma una pos u a polí ica. Alas a a de p oduci una comunidad en e sus lec o es median e mecanismos de iden i icación ideológica: po un lado, con igu a un campo especí ico de in e és social y, po o o, in en a delibe adamen e que su discu so se imb ique en la pe cep- ción de la sociedad y la ac ualidad que les supone a sus lec o es, de modo que cada uno de los p oblemas e ocados median e pe soni icaciones y igu- as de e iden ia quede despojado de oda singula idad p oblemá ica. La dis- con inuidad de las en egas, la p esión de la ac ualidad y el an asma del no icie ismo^°, son obs áculos que Alas a a de supe a , p ime o, cons uyen- do un escena io ideológico pa a su in e ención pública y, después, di e en- ciando su discu so de odos aquellos que pod ían con undi se con él. La i- 1^ C . Valen in N. VOLOSHINOV, op. ci ., pp. 118-137. ^° La c í ica del no icie ismo no la desa olla á Alas has a 1888, en «Tea o c í ico. Un esc i o , una i ma» [La Jus icia, 13-XII-1888], en Ob as Comple as VU (1882-1890), pp. 751-755. Es de no a que el a ículo comienza equipa ando el p incipio de que «se deben i ma los a ículos de los pe iódicos» con el de echo al o o indi idual, en uno de esos pa alelismos en e li e a u a y pe iodismo, po un lado, y economía y polí ica ep e- sen a i a, po o o, que desde mediados de la década de 1880 an haciéndose cada ez más ecuen es en el discu so de Alas. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LKVII, 134, 2005 419 gu a del con ibuyen e pa ece habe hecho las eces de p o agonis a, po no deci de hé oe, que in en a econs ui la unidad social en un momen o en que el p ole a iado empieza a de ini se al ma gen de la legalidad bu guesa^^ y que cohesiona el discu so cuando las en egas pie den su egula idad y su pe iodicidad. LA ELOCUENCIA DE LOS NÚMEROS Y LA ECONOMÍA DE LA ESCRITURA Sin el apoyo empí ico o posi i o, las conside aciones gene ales de Alas sob e «la si uación económica de las p o incias» ( , p. 163) se dispe san en un con uso mosaico de «cues iones que con es e asun o se elacionan» (II, p. 154) y «asun os» den o de «es a cues ión» (Vlii, p. 176), «muchos pun- os que con iene es udia según la casualidad [de e mine]» (III, p. 157), «an- eceden es que pudie an amplia se de modo inde inido» (ix, p. 182-183), e c.^^ En sus o mulaciones más cla as, el obje o de es udio es la «si uación que han c eado en Je ez di e en es causas, que es p eciso i de e minando en sus o ígenes, has a donde sea posible, y en sus elaciones» ( iii, p. 176). Y an p on o como a lo a en la a gumen ación de Alas un asun o conc e o y sin- gula , que no se deja educi a las leyes abs ac as de la economía polí ica, su único pun o de e e encia es la elás ica posición del con ibuyen e, en la que coinciden odas las es e as del p oblema. Aho a bien, las cons an es e e encias de Alas a lo que ya se ha dicho y a lo que oda ía se ha de deci , las in e minables ecapi ulaciones de aque- llos p incipios gene ales que los p opios núme os ya debe ían es a dicien- do, no son u o exclusi o del descuido ni de la o peza, sino de las de e - ^^ C ., a pesa de la i onía, la siguien e ase: «de aquí se deduce que el p ole a io es en Je ez el que debe se g an con ibuyen e. Si no paga se á po que no come. Y aun es o no lo iene en cuen a el Fisco. Él necesi a cob a , haya o no consumo» (x il, p. 212). ^^ En El hamb e en Andalucía no al an alusiones a la «elocuencia de los núme os» (XIV, p. 201) y a su impo ancia den o del p oyec o de Alas: «p ocu a é e i a la con u- sión que ae ía el i a ando de los muchos pun os que con iene es udia según la ca- sualidad de e minase, sin más o den que el deso den en que a mí llegan los da os que oy ecogiendo» (III, p. 157); «a mí me cons a que a disposición del minis e io de Hacienda es u ie on años y años (y en igo en su pode es án siemp e) los da os que pueden ilus- a le en es e pun o, da os que, casi con los núme os y sus elaciones, es án diciendo los nomb es de los que ocul an iqueza e i o ial» ( i, p. 170); «necesi amos o dena nues- os da os, publica núme os, compa a , a a cues iones pa ciales» (ibid.); « an co a di- e encia se explica po las no as que publica emos en nues o a ículo siguien e» (XII, p. 196); «quedábamos en demos a , con los da os a la is a» (ibid.); « ecoge é algunos da- os que me me ecen c édi o» (x il, p. 211); «a la ho a en que es os da os se nos acili- an, la ope ación no había podido ealiza se» (x ili, p. 215). C . ambién IV, p. 161; il, p. 175; y XIII, p. 197 y 198. Sólo cuando se hace e e encia a da os ya publicados po o os co esponsales encon amos ó mulas gené icas ales que «es sabido» o «como sa- ben odos». (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 426 RLi , LXVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE gas, cua o en e el 16 de junio y el 7 de julio, y de nue o es en e el 25 de agos o y el 6 de sep iemb e; en los meses de ene o a junio, que son am- bién el momen o c í ico de El hamb e en Andalucía, sólo apa ece una en- ega, el 19 de mayo^^. Todas ellas es án cons uidas como cuad os más o menos au ónomos, que esul an in eligibles y ienen sen ido ue a de su si- uación a gumen ai pe o que, ensamblados, e a an a un pe sonaje en sus dimensiones pública y p i ada, unciona ial y domés ica^^. El p ime ciclo de publicación, que a del 6 al 20 de ene o de 1883, se dis ingue de los o os po un de alle cu ioso, y es que la ex ensión de las es en egas que lo componen a disminuyendo isiblemen e de semana en se- mana, has a el pun o de que la e ce a ocupa poco más que la mi ad de la p ime a. Pod ía pensa se que Alas esc ibió en p incipio dos en egas y, al e que la segunda e a bas an e más la ga que la p ime a, la co ó en dos pa a adelan a abajo con is as'a su iaje a Andalucía; pe o ambién cabe la ^^ Ag adezco al p o eso Jean-F ançois Bo el la in o mación sob e la ex ensión y la echa de publicación de cada en ega en La Ilus ación Ibé ica. Las de allo a con inua- ción, indicando en e pa én esis las páginas co espondien es en la edición de Ca olyn Richmond, po la que ci o siemp e. «A ecilla» (pp. 214-234): «Don Cas o A ecilla había pasado... lo mismo que su pad e» (pp. 214-216), 6-1-83; «Decía an es que iba don Cas- o... sob e odo cuando le al aban a gumen os» (216-217), 13-1-83; «Vengamos al día... y ninguna sospecha nada.—¡Ab amos!» (217-218), 20-1-83; «jÉl e a!... Vamos al ea o» (218-221), 19-V-83; «Vencidos los úl imos esc úpulos... y Pepi a sale con la co ba a de su pad e en e manos» (221-223), 16-VI-83; «Don Cas o con empla a su hija con melan- colía... —¿En qué quedamos, papá?» (223-225), 23-VI-83; «El en usiasmo a ís ico de don Cas o... o mas abul adas de muje go da y desnuda» (225-227), 30-VI-83; «Ausen óse de aquel si io la hon ada amilia... en cuan o a la go du a o p o undidad» (227-228), 7- ii- 83; «Es a ez iun ó el amo de la casa po comple o... menos cul a que bien in encionada» (228-231), 25-VIII-83, con indicación de que «.(Se con inua á)»; «Salie on los A ecilla abocho nados... en la pan o illa de Mlle. Goguena d» (231-232), l-lx-83, con indicación de que «(Se con inua á)»', «Don Cas o se acos ó sin qui a se la co ba a... ¡Si hubié amos ido a la Za zuela!» (232-234), 6-IX-83. «Bus aman e» (ed. ci ., pp. 269-289): «¡Pe o, seño , si él no lo negaba, si ya sabía que enía azón su muje !... que de Gib al a a Mad id» (269-271), lO- -84, con indicación de que «(Se con inua á)»; «Aho a sí, eso de que habían de es a mal los omances... ¡Así espe ó la ho a de se p esen ado a los sa í icos del Bis u í» (271-274), 17-V-84, p ecedi- do del epíg a e «(Con inuación)»; «Cuando Miguel Paleólogo Bus aman e... Aquí hay que da se ono» (274-276), 21-VI-84, con indicación de que «(Se con inua á)»; «Y ace cán- dose a Rueda o a ez... —¿Si comié amos en el Inglés?» (276-280), 30-VIII-84; «La p o- posición ue ap obada po unanimidad... una ci a de p ime as le as» (280-283), 18-X-84; «Blindado y Miguel Paleólogo... de que ya dimos cuen a a nues os lec o es» (283-286), 6-XII-84, con indicación de que «(Se conclui á)»; «Los p ime os días de su des ie o en Guadalaja a... «PALEÓLOGO»» (286-289), 27-xii-84. ^^ C . Y an LiSSORGUES, «Es udio p elimina : las na aciones b e es de Leopoldo Alas», en Leopoldo ALAS, «Cla ín», Na aciones b e es, Ba celona: An h opos, 1989, pp. 7-51, especialmen e 17-21; y Ca olyn RICHMOND, «Ap oximaciones a la na a i a b e e de Cla ín», en Leopoldo ALAS Cla ín, Ob as Comple as lll: Na a i a b e e, ed. Ca olyn Richmond, O iedo: Nobel, 2003, pp. 7-88, especialmen e 55-58. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN. 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 All posibilidad de que, ap emiado po los plazos, eduje a sob e la ma cha la ex ensión de cada en ega, has a llega a una especie de mínimo enuncia i o en la del 20 de ene o. Lo in e esan e del caso es que las en egas no se li- mi an a con inua las an e io es en un desa ollo más o menos lineal, sino que las co igen, e o mulando y eo ien ando uno o a ios de los aspec os en ellas con enidos, pa a ab i le nue as pe spec i as al ela o y saca le más pa ido, o simplemen e pa a encauza lo: así, la segunda en ega pa ece poco más que una eesc i u a de la p ime a, un eplan eamien o de la cues ión desde el pun o de is a de lo habi ual, o sea, del iempo con inuo de la ida que una a de «de las p ime as ías de oc ub e» se e á al e ado po «una copa de Valdiñón» y po un p oyec o que se le había me ido «en e ceja y ceja» a don Cas o A ecilla. Ambos elemen os, el ino y el al p oyec o, habían apa ecido ugazmen- e en la en ega del 6 de ene o: es el ino lo que hace que don Cas o ea de colo osa incluso la in a de las minu as, es es a imp esión la que le mue e a p egun a se «¿quién ha aído es a in a an cla a?» y añadi «es boni a pa a ca as de lechuguinos, pe o no es p opia de la dignidad del Es ado», y es el uso de es e é mino lo que mue e a la oz del au o ^^ a «ad e i de paso, que A ecilla, muchos años después de habe comenzado su ida bu oc á i- ca, había a e iguado que lo que él había llamado el Gobie no siemp e, no e a p ecisamen e quien le pagaba ni a quien él se ía» (p. 214, la cu si a es mía). En apenas es líneas, median e un mínimo comen a io hecho de paso, se desencadena y se esuel e la en ega, como si Alas, lle ado po una idea que se le ocu e en el momen o, cambiase sob e la ma cha el plan que has a en onces había ido p epa ando. El 13 de ene o apa ece dos eces la imagen de don Cas o ezagado du- an e el paseo «pa a conside a su pe sonalidad ju ídico-adminis a i a a sus anchas» (p. 216), que ya había apa ecido, casi en los mismos é minos, en el ex o de la semana an e io . En cada uno de los es pá a os que o man es a segunda en ega hay una alusión a lo ya dicho, a lo ya publicado, como si la oz del au o llamase la a ención sob e las di icul ades del esc i o en la p oducción de su o iginal: «decía an es que iba don Cas o con su muje y con su hija a paseo» (p. 216), «en cuan o a él, don Cas o A ecilla, e a, como dejo dicho, una ueda de la maquina ia adminis a i a» (ibid.); y al llega al e ce o, añade i ónicamen e que «iban delan e su muje y su hija Pepi a, y él quedábase a ás, como ya dije dos eces; poníase el sol en el ocaso, como suele» (p. 217). A pa i de ahí A ecilla en a en sus dia ibas sob e su im- po ancia en cuan o uedecilla adminis a i a, que concluye cuando sien e un ^' Uso el é mino oz del au o es ic amen e en el sen ido que le da Mija l M. BAJTÍN, P oblemas de la poé ica de Dos oïe ski, Mad id: Fondo de Cul u a Económica, 2004 ( eimp. de la 3' éd.), pp. 264-298. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 428 RLi , LXVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE poco de ío y se ab ocha el gabán «pa a que una pulmonía no enga a in e- umpi el juego de las ins i uciones» (p. 217). Es as acilaciones y eo ganizaciones, más habi uales de lo que pa ece, pueden da luga incluso a lige as con adicciones y a esoluciones cuando menos con encionales: po ejemplo, hacia la mi ad de la en ega del 19 de mayo, cuando empieza a ago a se la pa odia de los a gumen os de don Cas- o pa a con ence a su muje . Alas in oduce el con as e en e el ca ác e an asioso de aquel y de Pepi a y el menos imagina i o de doña Pe a. En- onces la oz del au o alude de pasada al «sec e o deseo» de doña Pe a, que e a « ol e a e las igu as de ce a» (p. 220); y apenas ocho líneas más abajo anuncia, hablando en p ime a pe sona, como si acabase de descub i un ilón den o de su p opio discu so, que «aunque ella ocul e el deseo de que hablo, po que sabe que a su ma ido le pa ece indigno de la esposa de un A ecilla, bien ecue da don Cas o el place in enso que expe imen ó Pe a en Za agoza du an e las e ias de la Pila ica, con emplando la exposición de igu as en mo imien o de M . B une iè e» (p. 220)^^. Ese acaba po se el asun o p incipal del es o de la en ega, que as desa olla la di e encia en e las igu as de ce a y el ea o e mina ol iendo, una ez más, a la de e mi- nación aplazada de don Cas o: «en in, Pe a, ú es ás dispensada de ene ideas es é icas. Vamos al ea o» (p. 221). Las ei e aciones y eesc i u as son, pues, as os de un cambio de plan, o del descub imien o de un plan posible: median e la segunda oma del pa- seo, en el ex o del 13 de ene o, se desa olla y se explica, es a ez como asgo de ini o io en la ca ac e ización de don Cas o, su endencia a oma al pie de la le a «cuan as me á o as y alego ías andan po los luga es comu- nes de la e ó ica pe iodís ica y pa lamen a ia», iendo «los espec i os ob- je os en la o ma ma e ial del opo» (p. 216). Es como si Alas sólo hubiese descubie o o decidido en es a segunda en ega, quizás incluso de epen e, cuál se ía el umbo de su cuen o, y cuál el aspec o que pod ía cohesiona odas las ace as del p o agonis a y odas las en egas del cuen o: en onces empieza a desa olla más de enidamen e la pa odia del discu so de don Cas o, que se á el e dade o pun o de mediación en e su ida domés ica y su ida pública (o así la conside a él) de pequeño unciona io, has a que se demues e áci amen e, en su con esión inal an e los o os esc ibien es, que son sus palab as las que hacen la inadecuación: «no se le dejó p osegui ; ya no pudo en su ida explica aquellas palab as, y quedó como a ículo de e en la o icina que don Cas o A ecilla e a como los demás, que enía que- ida y e a obus a» (p. 234). La impo ancia de la pa odia puede comp oba se de un modo muy g á i- co, ya que Alas la acen úa en odos los inales de ciclo de lec u a, an es de ^^ Sob e los an eceden es de es a escena, c . Leona do ROMERO TOBAR, «La e apa za agozana de Cla ín: biog a ía y c eación li e a ia», pp. 85-88. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 429 suspende la na ación du an e cua o meses, un mes o seis semanas: con el discu so más o menos mediado de don Cas o e minan las en egas del 20 de ene o, del 19 de mayo y del 7 de julio^^ A lo la go de odo el cuen o, no es sólo que don Cas o hable a o, sino más bien que con sus g andes pala- b as in en a ans igu a su ealidad y su si uación, p esen ándolas como mani es aciones de p incipios g andiosos y haciendo de ellas el cen o de odo un uni e so que pa ece amenazado: así es como magni ica su « ie sans d ame»^"^, y sólo así consigue ab i se paso en el ex o de Alas. Pod ía e se en su ayec o ia un acaso del ipo social que enca na y cues iona al mis- mo iempo, po que sólo es capaz de conside a sus ac os y sus necesidades en elación con alguna de las g andes ca ego ías del discu so cos umb is a: de ahí, po ejemplo, que cuando comienzan a camina po la Pue a del Sol, en la en ega del 30 de junio, «al alo de gas a se doce o ein e eales, p o egiendo el a e nacional», le suceda en' su espí i u p ecisamen e «una se ie de e lexiones ela i as a las en ajas del aho o en las clases pob es» (p. 225). Al inal del cuen o, cuando don Cas o se ea i ma en su conclusión de «aquella maldi a noche» g i ando que «jLo ba a o es ca o, lo ba a o es ca o!... Yo bien decíal», doña Pe a se ha á oí como nunca an es, epi ien- do «cien y cien eces» su p opia conclusión: «jSi hubié amos ido a la Za - zuela!» (p. 234). I ónicamen e, es en el lance inal del ex o cuando deja de ene la úl ima palab a don Cas o A ecilla. ^^ En el ex o del 20 de ene o pa ece que don Cas o, que ha ido polemizando en su ue o in e no odo el camino, sigue hablando po boca de su muje y su hija, como si incluso las palab as de es as ue an las que él se igu a pa a sí: «—¡Una cana al ai e!— g i a á Pepi a, que iene el pelo neg o como la end ina. Las canas de los pob es son los ocha os. Dejemos a don Cas o colgado del co dón de la campanilla, jadean e, anhelando comunica a sus que idas esposa e hija su esolución eme a ia.—¡Tilín, ilín, ilín!... —Es él —dice Pepi a le an ándose. —El — epi e la mad e, y ninguna sospecha nada. —¡Ab amos!» (20-1 83, p. 218). Los o os pasajes a los que me e ie o son los siguien es: «—Figú a e, hija mía; anac onismo sob e anac onismo (Pepi a no sabía lo que e a es o); un u un ulu un ( o um e olu um), un ademécum (pandemónium)[,] una caja de Pando ga (Pando a), en suma... Allí [en el museo de ce a] i ¡ho o ! a don Al onso XII, al pode mode ado , es ido de capi án gene al, con su di un a esposa Me cedes, del b azo de e- cho y la eina C is ina del izquie do, ambas en aje de boda. ¡Bigamia espan osa, cuyo ejemplo hubie a bas ado pa a desmo aliza oda la adminis ación!... Después Ri a Luna codeándose con Julio Fab e, el Empecinado mano a mano con la Empe a iz Eugenia, Ma iana Pineda, a pa i un piñón con el obispo Caixal... y po úl imo, Calde ón de la Ba ca, con un lib o enca nado en e las manos, un lib o, hija mía, i ulado, bien lo ecue do, Voyage su les glaces (como suena)... En in, Pe a, ú es ás dispensada de ene ideas es é icas. Vamos al ea o» (19-V-83, pp. 220-221). «—Dis ingo, seño a mía, dis ingo —dijo don Cas o—. No es gigan e en sen ido longi udinal; pe o has de sabe , esposa mía, de aquí en adelan e, que hay es dimensiones: longi ud o la go, la i ud o ancho, y p o- undidad o g ueso... pe o g ueso ale an o como go do, luego esa seño a es gigan e en sen ido la o, o mejo di é, en cuan o a la go du a o p o undidad» (7-VII-83, p. 228). ^"^ Hono é DE BALZAC, «Le e à Hyppoli e Cas ille, l'un des édac eu s de La Semaine» [ab il de 1845], en Éc i s su le oman, éd. S éphane Vachon, Pa is: Lib ai ie Géné ale F ançaise, 2000, pp. 307-323, p. 314. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 430 RLi , LXVn, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE SE CONTINUARÁ, SE CONCLUIRÁ Hay, sin emba go, un as o de la esc i u a que sí se pie de en el paso de La Ilus ación Ibé ica a Pipa, y son las ma cas pa a ex uales que a isan a los lec o es, en unos casos, de que el ex o debe ía segui se, aunque se de- enga du an e un iempo inde e minado, y en o os, de que segui á en las semanas inmedia as, en los p óximos núme os del pe iódico: bajo la alusión a la con inuidad del ex o se escondía, en cie o modo, una apelación a la con inuidad de los lec o es y una sue e de comp omiso con la e is a, an o más e iden e cuando se anuncia que el ex o «se conclui á». El uso de ales ma cas puede da pie a algunas conclusiones gene ales sob e la c isis de esc i u a de que he a ado en es as páginas, y uel e a llama la a ención sob e las de e minaciones l;iis ó icas de quienes, empezando a comp ende «que el lec o mi aba ya con has ío y descon ianza el se con inua á de los no elones, y que ía sabo ea de una sen ada odas las emociones de un asun- o»^^, busca on soluciones de comp omiso an es de educi sus a ículos-cuen- os a una única en ega. En la e ce a en ega de «A ecilla», ya comen ada. Alas anuncia po dos eces la inminen e in e upción de su ex o: la p ime a es con un comen a- io muy e elado en que el na ado le an a la pluma y dice «¡Oh, el ale- g ón que con es a no icia dio don Cas o A ecilla a los suyos, a ículo apa - e me ece, así como las icisi udes de aquella noche consag ada al a e!» (p. 218, la cu si a es mía); la segunda es con un «se con inua á» que ab e, as el pun o y apa e del úl imo pá a o, la ince idumb e del pun o y inal, que se p olonga á du an e casi cua o meses. Alas uel e a u iliza el mis- mo ecu so en las en egas del 25 de agos o y del 1 de sep iemb e, con la di e encia de que aho a el ela o se con inúa y se concluye en es en egas, en es semanas consecu i as, en es núme os de La Ilus ación Ibé ica. Es e de alle iene su in e és po que, en los meses que nos ocupan. Alas pa ece habe ido in e io izando el ciclo de sie e días en casi odas las ace as de su esc i u a; an o es así que, en es de los cua o ciclos de publicación de «A e- cilla», consigue en ia a ículo du an e a ias semanas consecu i as, sin in- e upción. Además, a lo la go del mes de ab il las «Ca as» de El hamb e en Andalucía se publican más o menos cada sie e días, con alguna de i a oca- sional que se co ige adelan ando la siguien e: la décima segunda se publica el sábado sie e de ab il, la décima e ce a el sábado ca o ce, la décima cua - ^^ Beni o PÉREZ G ALDOS, «P ólogo a Cuen os de Fe nan lo » [1904], en P osa c í i- ca, ed. José Ca los Maine y Juan Ca los A a To alba, Mad id: Espasa-Calpe, 2004, pp. 223-227, p. 224. Reco demos que el p o agonis a de «González B ibón», b e e ela o incluido en Cuen os mo ales (1896), es á «loco de con en o» con lo que llama «el c ack de la «no ela la ga»», po que «sus p incipales an iguos enemigos son «no elis as la gos». (Él esc ibe cuen os)», en CLARÍN, Cuen os comple os ll/2, pp. 205-208, p. 206. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 431 a el ma es ein icua o y la décima quin a, in en ando ol e a la egula i- dad de an es, el domingo ein inue e. Es como si la cos umb e de esc ibi en semana ios o en suplemen os y secciones semanales le hubie a c eado una nue a pe iodicidad al esc i o pe iódico. Vol iendo a «A ecilla», la ad e encia del 25 de agos o ambién hace no a que el ex o no e mina ahí, que ese no es el inal, como si en él exis- iese una ambigüedad de base que debie a se esuel a desde ue a. Veamos ese inal p o isional, que co esponde al momen o en que don Cas o, doña Pe a y Pepi a salen abocho nados del ea o: Cogie on las muje es sus ab igos y salie on a la calle, no sin que les acompa- ña a el público de las al u as con ese cas añe eo de la lengua con que se echa a los pe os de odas pa es y a los espec ado es impacien es de los ea os, se- gún mode na cos umb e, menos cul a que bien in encionada (p. 231). Aunque ya se ha esuel o el hilo a gumen ai que pa ece p edominan e, a sabe , el acaso del p oyec o «pedagógico-cul u al» de don Cas o, oda ía hay cabos suel os en elación con las dos p ime as en egas, donde ni siquie a se había mencionado el ea o, sino un ago p oyec o inspi ado po la eb ie- dad de A ecilla: de habe e minado ahí el cuen o, hab ía quedado esuel o un aspec o, pe o el ma co ijado en las p ime as en egas, esc i as cuando quizás no es aba muy cla o el a gumen o, se hab ía is o educido a la un- ción de pun o de pa ida ine e. El ex o del uno de sep iemb e, más ambiguo oda ía, ambién pod ía conclui la his o ia, sólo que es a ez p edominan la mo alización i ónica y la dimensión p i ada de don Cas o, sus p eocupaciones de pad e de amilia que empieza a eme la ealización li e al de sus palab as: —Es oy esuel o, ¡[pa a no despe a a Pepi a] Me acos a é con co ba a y con camisa! ¡Yo, que no he consen ido jamás que me hicie an do mi con opa almidonada! ¡Pe o, en in, me sac i ica é! ¡Todo, an es que in e umpi el sue- ño de la inocencia! Po que aún se á el sueño de la inocencia, ¿ e dad, Pe a mía? —¡Pues cla o, homb e! (p. 232) Pa ece lógico que Alas, emiendo un malen endido, p e i iese acla a que el desenlace oda ía es aba po llega , po que, cuando acasa el p oyec o de i al ea o, acasan ambién odas las ilusiones de pa icipación en la al a cul u a y en «la es e a a ís ico-adminis a i a» (p. 218) que albe gaba don Cas o, y es o sí me ece un desa ollo más allá de la anécdo a. Mi ando el conjun o del cuen o al y como se edi ó en Pipa, sin a ende a la di isión en en egas, pa ece imp escindible la coda en la que, as e e i cómo A ecilla se pone en ( alsa) e idencia an e sus compañe os de la o icina, se nos cuen- a la des en u a de Pepi a en sus amo es de in an e ía; mi ándolo desde la lec u a casi cíclica de las en egas, en cambio, esul a e iden e que Alas ad ie e a sus lec o es de que ese no es el inal pa a ene él la úl ima pala- b a. El a iso de que un cuen o «se con inua á» si e en onces, po un lado. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 432 RLi , LXVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE de acica e de la memo ia y, po o o, de inci ación al coleccionismo, como si la memo ia de lo dicho hubiese quedado diluida en la dispe sión del de- ci , po eso el sen ido ha de ija se a pos e io i, en una o ma concluida que el ex o no enía en el p oceso de su p oducción. Pe o Alas no sólo u iliza es e p ocedimien o de ce azón discu si a en el inal anunciado de los cuen os que publica, sino ambién, de modo mucho más su il, en las ansiciones en e en egas y en o os momen os c í icos de la esc i u a. Analizando como enunciados au ónomos las en egas de «A e- cilla», me llamó la a ención el hecho de que la ansición en e el úl imo pá a o de cada una y el p ime pá a o de la siguien e e a, en ocasiones, mucho menos ab up a y menos ma cada, desde el pun o de is a discu si o, que la ansición en e el p ime y el segundo pá a os de es a úl ima: puede compa a se, po da un solo ejemplo, el inal del ex o del 19 de mayo con el a anque del publicado el 16 de junio, cuyo segundo pá a o apela b us- camen e al lec o , an es de sal a sin solución de con inuidad del p o eccio- nismo g ama ical de don Cas o a la desc ipción del ocado de Pepi a^^. Lo que es á en juego es, en mi opinión, un aspec o c ucial del o icio que desa- olló Leopoldo Alas Cla ín pa a hace en e a las c isis y las di icul ades especí icas de la esc i u a pe iódica, y así pa ece demos a lo un análisis de enido de «Bus aman e». La mayo pa e de las en egas de es e cuen o an acompañadas de se- ñuelos pa a ex uales, que hacen no a que el ex o de la semana es una pa e den o de un odo más amplio: la p ime a a isa de que «se con inua á» y la segunda, publicada una semana después, a encabezada con el epíg a e «con- inuación»; la e ce a, apa ecida el 21 de junio, e mina p ome iendo una con inuación que no llega has a el 30 de agos o; la cua a y la quin a, apa- ecidas el 30 de agos o y el 18 de oc ub e espec i amen e, no lle an indi- cación alguna; y la sex a, del 6 de diciemb e, p ome e una conclusión que se publica es semanas más a de. Es a ez Alas pa ece habe esuel o la al a de pe iodicidad haciendo en egas más la gas y au ónomas, que ca ac e izan al pe sonaje Miguel Paleólogo Bus aman e y desa ollan sendos episodios de su es ancia en Mad id, desde la llegada en busca de una c edencial o de una posición como «esc i o sa í ico» has a su exilio, « íc ima de nues as disensiones polí icas», p ime o en Guadalaja a y después en Andalucía. De ^^ P ecisamen e en es e momen o, según la in e p e ación de Lau a DE LOS Ríos, «el cuen o adquie e una nue a dimensión» y «en amos en un mundo que comienza a des eali- za se» {Los cuen os de Cla ín, p oyección de una ida, Mad id: Re is a de Occiden e, 1965, p. 41). Pod ían aduci se o os muchos casos, en e ellos el inal de la en ega del 6 de ene o y el p incipio de la del 13: el p ime pá a o de es a a anca enlazando muy di- ec amen e con el inal de aquella («decía an es que iba don Cas o con su muje y con su hija a paseo...»), y apun a después una di ección al e na i a pa a el desa ollo del cuen o (la manía de don Cas o con las palab as compues as); pe o el segundo pá a o no sigue esa di ección, sino que uel e a la p ime a («conside ando, pues, su pe sonalidad, o dígase en idad, que lo mismo le daba a él, ju ídico-adminis a i a»). (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALA5CLA/?/A^. 1883-1884 ' RLi , LKVII, 134, 2005 433 hecho, en «Bus aman e» se econocen muchos menos as os de la p oduc- ción de ex o que en «A ecilla», como si el mayo esquema ismo del a gu- men o pe mi iese compone en egas mucho más ce adas sob e sí mismas sin desme ece el conjun o. La imp esión de ce azón discu si a, casi de inmanencia, que ansmi en las en egas se debe, c eo yo, a la disposición de su p incipio y su inal: po un lado, comienzan an ab up amen e que pa ece, según dice la oz del au o sob e el es ilo de Me engueda, «como que se sigue hablando... de lo que no se había hablado oda ía» (p. 275), y po o o, e minan siemp e en un pun o de in e upción, de modo que la escena queda co ada sin a anza sus conse- cuencias ni deja que se desencadenen los acon ecimien os. Pa adójicamen e, es os co es an ab up os pa ecen se la mejo ad e encia de que el ex o de hoy con inúa una se ie emp endida en núme os an e io es de la misma e is a, unas semanas a ás; y el e ec o de que una en ega no e mina ealmen e has a la siguien e llega casi a disol e la discon inuidad del ex o, pau ando y con- igu ando desde la esc i u a sus lec u as posibles. Ocu e incluso que las ilaciones discu si as y las ecapi ulaciones o mula ias ípicas de las na a- ciones discon inuas, en e ellas el consabido «como íbamos diciendo», no apa ecen en el p ime pá a o de cada en ega, sino en el segundo: No ocul aba Bus aman e que le cos aba mucho abajo hace es os e sos y o os po el es ilo, y si no se hubie an in en ado los ipios los hubie a in en ado él pa a sali de amaños apu os. Y aquí me pe mi i é una dig esión ela i a a la e ó ica y poé ica de es e li e a o de su pueblo, dig esión ú il po que pin a la mane a de ma a e sos que ienen muchos esc i o es de cabeza de pa ido. Bus aman e, conside ando que el esc ibi e sos e a ope ación que hacía suda y llegaba a calen a la cabeza, c eía, lleno de lógica, que el mayo mé i o de un e so ( ulgo poesía) es aba en que ue a muy g ande; cuan os más englo- nes mejo . ¿No iene más mé i o un anda ín que anda cinco ho as sin descan- sa que o o que sólo ande es ho as? ¿No apues an los anda ines a quién aguan- a más? Así e a Bus aman e, un poe a de esis encia; y así c eía él que debían se los poe as. El cambia de me o se le an ojaba una abdicación. Nada de edondillas (que además nunca le salían a de echas), omance y en e ieso; pe o omance con un solo asonan e (él no lo llamaba así) aunque uese más la go el e so que de Gib al a a Mad id. [(Se con inua á)] [(Con inuación)] Aho a sí, eso de que habían de es a mal los omances si caían en copla comple a (consonan e) le pa ecía a Miguel una ba ba idad, con pe miso de Ruedi a. El que las palab as acabasen con las mismas le as, exac- amen e, ¿no e a mé i o mayo ? ¿No enía más di icul ad? Pues cuan os más consonan es en el omance, mejo . Sin sabe po qué, p e e ía los omances agudos, po que el ecu so de los e bos en in ini i o (si e a en a, ^ o / el o- mance) le pa ecía muy ú il, y cuando no bas aba eso, alía aquello de: Zas, ya, ¡ as!, ¡ahí ¡quia! ¡ o o a! pues, ¡eh! ¡pa diez! en in, g ano de anís, ¡po San Gil! y o as in e jecciones y asecillas po el es ilo. Bus aman e, como íbamos diciendo, en ez de i a la onda de López buscó la posada de Rueda y so p endió al li e a o es udian e en el lecho, es ho as escasas después de habe se acos ado el au o cillo sa í ico, que asnochaba, po no se menos que o os (pp. 271-272). (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es 434 RLi , LXVII, 134, 2005 SANTIAGO DÍAZ LAGE Lo cie o es que el p ime pá a o de la segunda en ega pa ece más bien el úl imo de la p ime a. Teniendo en cuen a que se publica on con sólo una semana de di e encia, cabe la posibilidad de que Alas esc ibie a las dos en- egas de un i ón, o mando una sola mucho más ex ensa, y las en ia a a La Ilus ación Ibé ica con la in ención de publica las en el mismo núme o, el del 10 de mayo de 1884; pod ía pensa se ambién que es po ese mo i o po lo que ambos ex os lle an las indicaciones co ela i as de «se con inua- á» y «con inuación». Pe o no pa ece muy e osímil, po que las dos p ime as en egas, sumadas, o ma ían una unidad de esc i u a mucho más la ga de lo que suele se habi ual en Alas, que en es e momen o debía de es a bas an e a a eado e minando la p ime a pa e de La Regen a y cumpliendo sus o os comp omisos ineludibles, como la se ie sob e «Los poe as en el A eneo» pa a El Día y las colabo aciones más sal eadas en Mad id Cómico^^. La cla e es, me pa ece, ,un uco p opio de un esc i o de o icio: p oba- blemen e Alas, ab umado po las imposiciones de la esc i u a pe iódica, le en iaba a su edi o odo el o iginal de que disponía, menos el úl imo pá a- o, que conse a ía pa a u iliza lo como p incipio de la siguien e en ega y señuelo pa a eco da po dónde iba. Con sólo hojea sus epis ola ios, espe- cialmen e las ca as a Sinesio Delgado, Fe nando Fe y Manuel Fe nández Lasan a, comp obamos que Alas no solía conse a el o iginal de sus ex os ni a eso a las en egas ya imp esas de sus a ículos-cuen os, ni siquie a de aquellos que es aban pendien es de con inuación o conclusión; esc ibía, se- gún su p opia decla ación, p incipalmen e de memo ia, y sin duda esul a ía poco p ác ico y muy poco deco oso pedi le al pe iódico o e is a de umo que le en iase las úl imas en egas de sus p opios a ículos-cuen os cada ez que quisie a segui con ellos o e mina los. Además, el hecho de u iliza el úl imo pá a o de una en ega (en el sen ido de «unidad de esc i u a») pa a comenza la siguien e pod ía da le una cie a con inuidad, an o ma e ial como in elec ual, al p oceso de p oducción de ex o; casi pod ía pensa se que en el a anque de la esc i u a, as ese pá a o que si e de puen e, a insinua- da o esbozada la eacción que se espe a p o oca en la memo ia del lec o . Las en egas de «Bus aman e», an poco pe iódicas, pa ecen habe sido esc i as u ilizando esa especie de hil án na a i o: po ejemplo, la del 21 de junio e mina ab up amen e cuando Miguel se da cuen a de que, si quie e queda bien con los edac o es de El Bis u í, a a ene que da se impo an- cia, y la del 30 de agos o empieza, casi como si no hubiese habido in e up- ción, cuando le p egun a a Rueda «oye, ú, ¿qué opinan es os seño es de López... el dipu ado de allá?». La p egun a encie a, en apenas dos líneas, ^^ Ya en ma zo le p ome e a Galdós que «de To men o habla é en El Día en cuan o concluya unos a ículos ace ca de los poe as en el A eneo» (ca a echada en O iedo el 15-III-1884, en Soledad ORTEGA, pp. 213-216, p. 216), pe o la eseña se e asa, p ime o po p oblemas de esc i u a, quizás po desa enencias con el Ma qués de Riscal después, has a el mes de julio. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es EL ESCRITOR PERIÓDICO: LEOPOLDO ALAS CLARÍN, 1883-1884 RLi , LXVII, 134, 2005 435 a ias e e encias ana ó icas que podían e esca le la memo ia al lec o , pe o ambién un señuelo pa a guia la esc i u a y eco da , andando el iempo, que aho a enía la «discusión polí ica». Lo mismo ocu e en las en egas del 18 de oc ub e y del 6 de diciemb e, que enga zan con las p eceden es median e un b e e pá a o que ecapi ula los úl imos acon ecimien os y, al mismo iem- po, insinúa un posible pun o de pa ida: en un caso es la ase «la p oposi- ción ue ap obada po unanimidad, pe o se le impuso una condición a Bus aman e: que no había de paga él po odos» (p. 280), que alude al des- enlace de la en ega an e io y al episodio del ca é, donde había pagado Miguel, y apun a la posibilidad de desa olla en una escena cómica las al- sas disuasiones de Ruedi a, Blindado y Me engueda; en el o o es un b e e pá a o que ecue da la con e sación de los es udian es-pe iodis as en el Ca é Inglés y a anza la isi a de Paleólogo y Blindado a cie as seño as conoci- das de es e, aunque al inal an al Tea o Real y Bus aman e acaba de eni- do: «Blindado y Miguel Paleólogo queda on en que la mo al e a ela i a y en i aquella noche a isi a a a ias damas de las Camelias, i edimibles y has a empeñadas» (p. 283). Los episodios an ensa ándose en el iempo casi cíclico de la a en u a de un p o inciano en Mad id, al que Alas da salida con la p isión y pos e- io exilio de Miguel, «en e o os es udian es» (p. 286). El ex o del 6 de diciemb e y el del desenlace, publicado el 27, an unidos po el anuncio explíci o de que «se conclui á»: si el p ime pá a o de la conclusión hace e e encia a lo que es semanas an es decía una supues a no icia de La Co- espondencia, p esen ando ya la ase que a icula á el inal del cuen o («su ca ác e de íc ima de nues as disensiones polí icas le enía muy o gulloso y descon en adizo»), el segundo, el e ce o y el cua o in oducen muy ab up amen e unos pasajes de las memo ias de Paleólogo, po aho a una na ación que ya pod ía hace se pesada: La Co espondencia lo decía: «Don Miguel Bus aman e, alumno de la acul ad de Medicina; Don Ped o Pé ez, de la de Fa macia, y Don An onio Gómez, de las de Ciencias, han sido des e ados a Guadalaja a, a consecuencia del escán- dalo del Tea o Real, de que ya dimos cuen a a nues os lec o es». [(Se con- clui á)} Los p ime os días de su des ie o en Guadalaja a se abu ió mucho Miguel Paleólogo. Su ca ác e de íc ima de nues as disensiones polí icas, le enía muy o gulloso y descon en adizo. Hablaba poco con la pa ona, nada en la mesa, iba al ca é y pedía su eneno co espondien e po señas, y sin deci una palab a pagaba. Empezó a esc ibi sus memo ias pa a en e ene sus ocios. Un ex ac o de aquel dia io nos aho a á muchos pá a os de sopo í e a na- ación. Copio: [...] (p. 287). Es a pa ece se la única salida posible pa a conclui el ex o, y no es de ex aña que Alas a isase de que oda ía iba a habla de nue o, es a ez pa a (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// e is adeli e a u a. e is as.csic.es