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Discurso sobre el adorable misterio de la Santísima Trinidad : leído en la solemne apertura del Curso académico de 1881 a 1882 en el Seminario Conciliar Central de Compostela / por Severo Araujo

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Discurso sobre el adorable misterio de la Santísima Trinidad : leído en la solemne apertura del Curso académico de 1881 a 1882 en el Seminario Conciliar Central de Compostela / por Severo Araujo

Author: Araújo Silva, Severo
Publisher: Santiago de Compostela : [editor non identificado], (Imp. y Enc. del Seminario C. Central)
Year: 1881
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/5a656782-5aa0-431c-8537-aa89cc51006c/download
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOS
I
LLA
se
UN1VFRSIDADE
DE
SANTIAGO
u
se
UNIVERS1DADL
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTEIA

BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
DE
SANTIAGO
3
^-
/WAAj^íík
00039484
VCK
DISCURSO
SOBRE
a
AWM8U
wmw
DE
LA
HIBIB
■«,
e o
u
la
snl m a
np m
h l
in sn
a ni mi u
h
1881
i
1882,
EN
EL
SEMINARIO
CONCILIAR
CENTRAL
EB
POR
EL
PERO.
P o eso
de
Sag ada
Teología
en
dicho
Semina io.
SANTIAGO:
Imp en a
del
Semina io
Concilia ,
á
ca go
de
D.
And és
F aile
y
Pozo.
«881.
Te
in ocamus,
Te
laudamus,
Te
adú amus,
O
bea a
T ini ag.
(Eccles ce
n
O .
Sina-.
T ini .)
$mmo.
y
Mino.
S .:
solemne.
3^
N
impe ioso
debe
me
obliga
á
subi
á
és a
sag ada
Cá ed a
en
ac o
an
Sien o,
en
e dad,
que
mi
pob e
alen o
y
mis
débiles
ue zas
no
den
o o
esul ado,
que
un
desaliñado
discu so,
bien
poco
digno
de
Vues a
Eminencia
Re e endísima
y
de
la
ilus ación
del
P o eso ado
que
me
escucha.
Po
lo
mismo
im

plo o
los
auxilios
del
Seño
y
espe o
ues a
be

né ola
indulgencia.
En e
los
a ios
pun os
que
son
obje o
de
mi
u
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
asigna u a,
me
ijé
con
p edilección
en
el
dogma
augus o
de
la
San ísima
T inidad.
Espinosa
y
en
ex emo
delicada
es
la
ma e

ia,
lo
conozco:
de
ahí
que
mi
pob e
abajo
que

da á
educido
á
algunas
b e es
e lexiones
so

b e
es e
mis e io
ado able.
—
11
—
sé
con es a os:
¡es
un
mis e io!
¡C eed
y
ado

ad,
y
exclamad
con
el
Após ol:
O
al i udo
dV
m ia um
Sapienüai
e
Sdenüai
Dei....
(1).
¿Pa a
qué
se
dignó
Dios
e ela nos
és e
mis e io?
Yo
os
lo
di é,
po que
es o
es
más
cla o
que
la
luz
del
sol;
és e
pa a
qué
es
el
abismo
de
la
mise ico dia
de
Dios,
el
piélago
de
su
bon

dad,
el
ma
inmenso
de
su
amo ,
de
su
ca idad
in

ini a,
de
su
en añable
e nu a;
yo
os
lo
di é
en
dos
palab as:
pa a
descub i nos
la
economía
ad

mi able
de
su
P o idencia,
el
plan
di ino
de
su
Sabidu ía
en
la
edención
del
homb e,
en
la
egene ación
de
la
sociedad;
pa a
que,
cono

ciéndole
mejo
en
lo
que
se
e ie e
á
noso os,
su
mise ico dia
pa a
con
noso os,
su
bondad
pa a
con
noso os,
su
amo ,
su
ca idad,
su
e

nu a
pa a
con
noso os,
ag adecié amos
sus
i

nezas
y
le
de ol ié amos
amo
po
amo ;
pa a
cau i a
nues o
co azón
y
hace nos
dulce
io

lencia;
pa a
hace se
dueño
de
odos
los
sen

imien os
y
a ec os
de
nues a
olun ad:
hé-
lo
aquí.
Pe o
como.
Dios
que ía
cau i a
nues os
co-
(1)
Rom.
XI.
33.

—
12
—
azones
y
gana
nues as
olun ades
de
una
mane a
digna
de
la
c ia u a
acional
y
ade

cuada
á
su
na u aleza;
como
la
acción
de
Dios
sob e
noso os
debía
se
dulce
y
sua e
como
el
ósculo
y
la
ca icia
de
una
mad e,
Dios
no
empleó
o o
es ímulo
que
el
del
amo .
Es e
amo ,
aunque
siemp e
igual,
siemp e
in enso,
in ini o
siemp e
y
e e no
en
sí
mismo,
no
se
mani es ó
del
mismo
modo,
ni
odo
á
la
ez;
con
espec o
á
noso os
y
según
nues a
ma

ne a
de
concebi ,
ué
desa ollándose
poco
á
poco
en
el
anscu so
de
los
siglos.
La
his o

ia
de
la
humanidad
es
el
ecue do
más
ex

p esi o
de
és e
desen ol imien o
en
iempo
del
amo
e e no
de
Dios
á
sus
c ia u as
según
el
plan
de
su
P o idencia.
Y
á
medida
que
és e
plan
di ino,
concebi

do
desde
la
e e nidad
po
la
in ini a
Sabidu

ía,
iba
desa ollándose
al
a és
de
las
ge

ne aciones,
Dios
hacía
más
sensibles
sus
ega

los
y
inezas,
exci ando
en
el
homb e
los
más
nobles
sen imien os
de
g a i ud
y
p o ocándo

le
á
ama le
con
odo
su
co azón.
La
Enca nación,
la
Redención,
la
egene a

ción
de
la
sociedad
y
la
san i icación
del
in-
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
—
13
—
di iduo,
sin e izadas
en
el
mis e io
del
Cal a io,
son
el
compendio
de
las
inezas
del
Seño .
Pe o
es os
mis e ios
no
pod ían
ap ecia se
en
su
jus o
alo ;
es os
mis e ios
se ían
in

comp ensibles
po
al a
de
unión
y
enlace
e

cíp oco;
es os
mis e ios
no
mo e ían
e icazmen

e
nues as
olun ades,
po que
no
nos
descu
b i ían,
como
e a
de
desea ,
la
acción
di ina,
el
amo
de
un
Dios,
si
o o
dogma,
p o undí

simo,
insondable,
impene able
en
sí
mismo,
no
inie a
en
nues o
auxilio,
de amando
un
o

en e
de
luz
sob e
nues as
in eligencias,
pa

a
hace nos
más
cla as,
más
ma cadas
las
ope

aciones
di inas
ad
eoc a.
Es e
dogma
es
el
mis e io
de
la
San ísima
T inidad.
Y
hé
aquí
la
azón
po
qué,
si
bien
ha
si

do
e elado
desde
el
p incipio,
no
lo
ué
con
oda
cla idad
y
p ecisión
has a
que
llegó
la
pleni ud
de
los
iempos;
ed
aquí
la
azón
po
qué
el
mis e io
de
la
San ísima
T inidad
es
la
base
de
odos
los
mis e ios,
el
cen o
de
su
unidad,
el
lazo
ín imo
que
los
es echa,
el
p in

cipio
que
los
explica
y
comple a,
la
uen e
pe

enne
y
manan ial
ecundísimo
de
aplicaciones
in elec uales
y
mo ales,
la
ida
de
Dios
y
la
se
UN1VERS1DADE
DE
SANTIAGO
—
14
—
.
exp esión
más
iel
de
su
acción
di ina
sob e
las
c ia u as.
Pe mi idme
desa olla
lige amen e
es os
pen

samien os.
II.
Si
ab imos
las
sag adas
páginas
del
an i

guo
Tes amen o,
encon amos
con
ecuencia
la
idea
de
unidad
y
de
T inidad
como
p incipio
undamen al
de
la
di ina
e elación,
como
p i

me
eslabón
de
la
mis e iosa
cadena
de
e

dades
sob ena u ales
que
Dios
se
dignó
ense

ña
á
los
homb es.
Me
ha
llamado
siemp e
la
a ención
el
e
ya
en
las
p ime as
pala

b as
de
la
His o ia
genesíaca
un
es imonio
de
és e
ado able
mis e io;
y
comp endo
que
no
debe
ex aña nos
que
el
sag ado
his o iado
Moisés
haya
comenzado
su
elación,
inculcan

do
lo
que
es
base
de
nues as
c eencias.
El
lib o
del
Génesis
comienza
de
és a
ma

ne a:
In
p incipio
c ea i
Deus
coelum
e
e -
am....,
e
Spi i us
Dei
e eba u
supe
aquas.
En
el
p incipio
c eó
Dios
el
cielo
y
la
ie a...
se
UNIVERSIDAD!
DE
SANTIAGO
DE
COMPOS
1E-A
—
15
—
y
el
Espí i u
de
Dios
e a
lle ado
sob e
las
aguas.
La
palab a
heb ea
EloMm
es á
en
plu

al;
de
modo
que
la
aducción
li e al
debie

a
se :
En
el
p incipio
los
Dioses
c eó
el
cie

lo
y
la
ie a.
Es a
cons ucción
an
ex aña,
an
singula ,
pa ece ía,
sin
duda
alguna,
con

a ia
á
odas
las
eglas
del
buen
lenguaje,
si
no
u ié amos
en
cuen a
que
aquella
pa

lab a
en
el
núme o
plu al
e a
pa a
los
judíos
muy
en á ica
y
eminen emen e
exp esi a:
con
ella
que ían
signi ica
la
plu alidad
de
pe so

nas
en
Dios
nues o
Seño .
Dos
exp esiones
muy
no ables
emplea
siem
p e
la
sag ada
Esc i u a
pa a
designa
á
la
Di inidad:
JeliODah
y
Elohim.
Según
los
mejo

es
abinos
y
los
que
más
se
dis inguie on
po
sus
p o undos
conocimien os
en
la
lengua
de
los
heb eos,
la
p ime a
se
e ie e
á
la
esen

cia
di ina,
á
la
di ina
sus ancia,
al
se
de
Dios,
conside ado
en
sí
mismo;
la
segunda
di

ce
elación
á
su
pode ,
á
su
sabidu ía,
á
su
ac i idad,
á
su
p esencia
sus ancial:
es
una
palab a
mis e iosa
que
en aña
la
idea
de
plu

alidad;
que
de
una
mane a
ocul a,
igu ada,
pe o
muy
exp esi a,
signi ica
la
exis encia
si-
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
16
—
mul ánea
de
muchas
pe sonas
en
una
sola
y
simplicísima
na u aleza.
Jeho-oah
es á
siemp e
en
singula ;
EloMm
se
la
encuen a
siemp e
en
plu al.
Aho a
bien,
si
és a
palab a
es
an
ené gica,
an
en á ica,
an
mis e iosa;
si
sig

ni ica
el
pode ,
la
sabidu ía,
la
ac i idad
de
Dios;
si
siemp e
se
emplea
en
el
núme o
plu

al
•
y'
nunca
en
el
singula
¿quién
no
e
en
és e
pasaje
la
plu alidad
de
pe sonas
di inas?
Más
ada ía
¿quién
no
e
al
Pad e
ep esen

ado
en
el
pode ,
al
Hijo
en
la
sabidu ía
y
al
Espí i u
San o
en
la
ac i idad?
Y
si
eco da

mos
que
la
palab a
Elohim,
Dioses,
concie a
con
el
e bo
c eó
en
singula ,
la
idea
de
uni

dad
es
insepa able
de
la
idea
de
T inidad.
Pe o
quie o
demos a
más
cla amen e
que
en
és e
pasaje,
el
p ime o
de
la
sag ada
Es

c i u a,
no
an
sólo
se
hace
mención
de
la
plu

alidad
de
pe sonas
en
Dios,
sino
que
ambién
se
exp esan
las
es
di inas
pe sonas,
po
más
que
el
Seño
se
ese aba
pa a
o o
iempo
y
luga
una
e elación
más
explíci a
y
e minan e.
S.
Agus ín,
S.
Amb osio,
O ígenes
y
o os
Pad es,
comen ando
el
pasaje
ci ado,
en ien

den
po
las
palab as
In
p incipio
lo
mismo
que

—
17
—
In
Ve bo.
Oigamos
al
Obispo
de
Hipona:
«Di

jo
el
Seño
á
los
inc édulos
judíos:
Si
c eyé-
seis
á
Moisés,
ambién
me
c ee íais
á
mí,
po
que
de
mí
esc ibió...
Y
en
e ec o
que
esc ibió
del
Seño ,
cuando
dijo:
En
el
p incipio
c eó
Dios
el
cielo
y
la
ie a,
se
deduce
del
E angelio,
cuando
p egun ándole
los
judíos
¿quién
e a?
es

pondió:
Yo
soy
el
p incipio
el
mismo
que
es á
hablando
con
oso os.
Hé
aquí
en
qué
p in

cipio
hizo
Dios
el
cielo
y
la
ie a:
Dios
hizo
el
cielo
y
la
ie a
en
su
Hijo^
po
quien
ue

on
hechas
odas
las
cosas,
y
sin
el
cual
na

da
se
hizo»
(1).
S.
Amb osio
dice:
«En
és e
p incipio,
es
de

ci ,
en
C is o,
hizo
Dios
el
cielo
y
la
ie a;
po que
po
el
mismo
ue on
hechas
odas
las
cosas
y
sin
él
nada
se
hizo»
(2).
.
(1)
Al
enim
Dominus
inc edu is
judaeis:
Si
c ede e is
Moysi,
c e-
de é is
e
mihi,
ille
enim
de
me
sc ipsi ...
Nam,
In
p incipio
c ea i
Deus
coelum
el
e am,
Moyses
sc ipsi ;
quem
u ique
de
Domino
sc ipsisse,
ipsius
Domini
oce
i ma u ,
loquen
e
E angelio;
ubi
ju-
daei
cum
a
Domino
quaesissenl,
quis
esse ?
espondi :
P incipium,
qui
e
loquo
obis.
Eccc
in
quo
p incipio
eci
Deus
coclum
el
e

am.
Coelum
e go
el
e am
eci
Deus
in
Filio,
pe
quem
acía
sun
omnia,
el
sino
quo
aclum
es
nihil.
(Se m.
14
De
di e sis).
_
(2)
In
hoo
e go
p incipio,
hoc
es ,
in
Ch is o,
eci
Deus
coelum
e
e am,
quia
pe
ipsum
omnia
acía
sun ,
el
sine
ipso
aclum
es
nihil.
(Lib.
I.
Hexaem.
cap.
4).
.
3
u
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
18
—
O ígenes:
«En
és e
p incipio,
es o
es,
en
su
Ve Lo,
c eó
Dios
el
cielo
y
la
ie a»
(1).
El
mismo
S.
Agus ín
en
sus
Con esiones
y
en
la
Ciudad
de
Dios
desa olla
más
y
más
és e
pensamien o,
compa ando
el
E angelio
de
S.
Juan
con
el
Génesis,
y
al
E angelis a
con
Moisés,
haciendo
e
que
no
sin
mis e io
comien

zan
los
dos
po
és as
mismas
palab as:
In
p in

cipio
(2).
Déjanse
e ,
pues,
en
és e
pasaje
las
es
di inas
pe sonas,
ealizando
la
admi able
ob a
de
la
c eación.
El
Pad e
con
su
pode
saca
las
cosas
de
la
nada;
pe o
las
saca
en
su
Ve bo
y
con
su
Ve bo,
con
su
in ini a
y
e e na
Sa-
bidu ia,
que
es
el
p incipio
y
la
causa
e icaz
de
odas
las
cosas;
y
el
Espi i a
de
Dios
es
lle ado
sob e
las
aguas,
po que
con
su
i

ud
y
ac i idad
las
ecundiza.
Pe o
aquel
Ve

bo
no
es
un
Ve bo
ex año
al
Pad e:
es
el
mis

mo
Ve bo
del
Seño ,
es
la
exp esión
idelísi

ma
de
su
Sabidu ía,
es
su
di ina
comp ensión,
es
aquel
po
quien
y
en
quien
conoce
odo
lo
exis en e
y
posible,
es
la
imágen
pe ec ísima
(l)
In
hoc
e go
p incipio,
hoc
es ,
in
Ve bo
suo,
Deus
coelum
e
e am
eci .
(Hom.
I.
in
Gen.)
(2)
Con .
lib.
13,
cap.
5.
—
De
Cioi .
Del,
cap.
31.
—
19
—
y
acabada
de
su
se ,
es
el
e lejo
de
su
sus

ancia
y
el
esplando
de
su
glo ia;
es
su
mis

mo
pensamien o
que
en
una
acción
inmanen

e
p ocede
de
El
po
una
gene ación
e e na
y
di ina
(1);
es,
en
una
palab a,
su
misma
na u aleza.
Tampoco
es
ex año
aquel
Espí i u^
po que
es
el
Espí i u
de
Dios
que
c ea
el
cie

lo
y
la
ie a,
es
su
alien o,
es
su
ida,
el
soplo
que
anima
y
ecunda
cuan o
iene
sé ;
y
po
eso
es
Seño
y
i i icado
como
el
Pa

d e
y
el
Ve bo
(2).
De
aquí
es
que
aunque
son
es
las
di inas
pe sonas,
y
ealmen e
dis in as,
no
son
es
los
ac os
de
la
c eación;
uno
solo
y
simplicísimo,
como
una
sola,
única
y
simplic -
sima
es
la
na u aleza
de
las
es,
signi icada
en
el
e bo
c eam ,
c eó,
en
el
núme o
sin

gula .
De
és a
b e e
exposición
se
deduce,
que
el
mis e io
de
la
San ísima
T inidad
comienza
ya
á
p esen a se
en
la
p ime a
página
de
la
sa

g ada
Esc i u a.
Sí:
an es
que
el
Águila
de
Pa mos
emon ase
su
a e ido
uelo
has a
el
ono
de
¡la
Di inidad,
y
con
su
pene an e
(1)
Ex
ule o
an e
luci e um
genui
e.
(Ps.
CIX,
4).
(2)
C edo
in
Spi ilum
Sanc um,
Dominum
e
i i ican em.
(Simb.
Nic.
Cons .)
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
—
29
—
mi ada
con emplase,
cuan o
e a
dable
á
una
c ia u a
anspo ada
á
la
es e a
de
los
espí

i us,
la
gene ación
e e na
del
Ve bo
en
el
se

no
del
Pad e,
ya
el
inspi ado
au o
del
G-é-
nesis
nos
había
dicho
que
en
Dios
hay
es
pe sonas
y
una
sola
di ina
esencia;
y
si
el
Discípulo
amado
ha
bebido,
eclinado
sob e
el
pecho
de
Jesús,
aquella
celes ial
sabidu ía
que
le
ha
hecho
exclama :
In
p incipio
e al
Ve -
bum
3
ambién
el
Amigo
de
Dios,
con emplán

dole
ca a
á
ca a
y
escuchando
su
oz
omni

po en e
en
la
cima
de
la
mon aña,
había
e

cibido
aquella
sublime
inspi ación
que
mo ió
su
pluma
y
le
hizo
esc ibi :
In
p incipio
c eam
Deus
coelum
el
e am,
uniendo
de
es e
modo
el
p ime
y
el
más
g ande
de
los
mis e ios
de
la
Di inidad
con
la
p ime a
y
más
sublime
de
las
acciones
acl
eac a
de
un
Dios
odopode

oso.
Po
eso
és as
b e es
palab as
de
Moisés
son
la
cla e
de
su
Pen a euco,
como
las
de
S.
Juan
lo
son
de
odo
su
E angelio;
y
así
como
la
in eligencia
del
E angelio
depende
del
buen
sen ido
de
las
palab as
de
S.
Juan,
am

bién
las
p ime as
palab as
del
His o iado
sa

g ado
son
un
ayo
de
luz
que
acili a
la
in e-
se
UNIVERSIDAD
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTE
LA
—
27
—
clones,
bau izándolas
en
el
nomb e
del
Pad e,
y
del
Hijo,
y
del
Espí i u
San o.
T es
pe sonas
se
nomb an
en
es e
pasaje:
el
Pad e,
el
Hijo
y
el
Espí i u
San o.
Es as
es
pe sonas,
és as
es
elaciones
an
cla amen e
exp esadas,
de

ben
se
ealmen e
dis in as;
ya
po que
nun

ca
el
Pad e
ha
sido
ni
pudo
se
el
Hijo,
ni
el
Hijo
es
ni
puede
se
el
Pad e,
y
el
Espí

i u
San o
es á
en
la
misma
línea
que
el
Pa

d e
y
el
Hijo;
y
ya
ambién
po
la
epe ición
de
la
pa ícula
copula i a
que
las
enlaza,
pues
siemp e
la
conjunción
ha
se ido
pa a
uni
palab as
dis in as,
ideas,
concep os
dis in os.
El
que
engend a
no
es
ni
puede
se
el
engend a

do,
ni
és e
puede
se
aquél;
y
si
la
e ce a
pe sona
es á
unida
á
las
dos
p ime as
po
me

dio
de
la
pa ícula
y,
como
és as
lo
es án;
si
iene
la
misma
elación
de
p ocedencia
ú
o i

gen
espec o
de
las
dos
p ime as,
que
és as
ie

nen
en e
sí;
dis in o
debe
se
el
Espí i u
San

o
del
Pad e
y
del
Hijo,
como
el
Hijo
es
dis
in o
del
Pad e.
Pe o
si
bien
Jesuc is o
nos
des

cub e
dé
la
mane a
más
cla a
y
e minan e
lá
dis inción
eal
de
pe sonas,
no
dice
en
los
nomb es,
ni
ampoco
en
el
nomb e
del
Pad e^
y
I
el
issc
111
UNiVERSIDADE
DF
SANTIAGO

—
28
—
en
el
nomb e
del
Hijo,
-y
en
el
nomb e
del
Espí

i u
San o;
sino
en
el
nomb e
del
Pad e,
y
del
Hijo,
y
del
Espí i u
San o,
pa a
indica
que
es
común
á
las
es
pe sonas
lo
que
con
la
pa

lab a
nomb e
se
quie e
exp esa .
Lo
que
és a
palab a
signi ica,
muy
ácilmen e
se
in ie e
de
las
sag adas
Esc i u as.
Deas,
in
n o min e
u o
saloum
me
ac,
dice
el
P o e a
Da id
(1):
Dios
mió,
sál ame
en
u
nomb e;
és o
es:
en
u
po

de
y
con
u
pode ;
y
en
el
mismo
sen ido
di

ce
en
o o
luga :...
e
in
n o min e
meo
exal abi-
u
co nu
ejus
(2),
pa a
indica
que
odo
po

de
y
g andeza
ae
su
o igen
de
la
g ande

za
y
pode
de
Dios.
Jesuc is o
había
p ome i

do
que
los
e dade os
c eyen es
lanza ían
los
demonios
en
su
nomb e:
in
n o min e
meo
daemonia
ejicien
(3),
es
deci ,
con
su
i ud
y
e icacia;
y
en
e ec o,
con
la
i ud
de
C is o
cu ó
San
Ped o
al
cojo
de
nacimien o,
que
pedía
limos

na
sen ado
á
la
pue a
del
Templo,
diciendo:
I
n
n o min e
J.
C.
Naza eni
su ge
e
ambula
(4):
En
nomb e
de
J.
C.
Naza eno
le án a e
y
anda.
(1)
Ps.
LUI,
1.
(2)
Ps.
LXXXVIH,
25.
(3)
Ma o.
XVI,
17.
(4)
Ac .
III,
6.
—
29
—
Es
indudable,
pues,
que
el
nomb e
común
al
Pad e,
al
Hijo
y
al
Espí i u
San o
es
su
i ud,
su
e icacia,
su
pode ;
pe o
el
pode
de
Dios
es
su
sé ,
es
su
misma
esencia:
luego
una
'
misma
es
la
esencia
del
Pad e,
del
Hijo
y
del
Espí i u
San o,
y
las
palab as
del
Sal ado
con

i man
más
y
más
la
epugnancia
que
halla
nues a
in eligencia
en
admi i
es
dis in as
sus ancias
di inas,
es
dis in as
di inidades.
Luego
es
uno
en
esencia
y
ino
en
pe sonas.
Hé
aquí
el
ado able
mis e io
que,
e elado
ya
desde
el
p incipio
hablando
Dios
po
me

dio
de
sus
P o e as,
po
úl imo,
llegada
ya
la
pleni ud
de
los
iempos,
ué
e elado
en
nues

os
dias
con
oda
cla idad
y
p ecisión,
hablán

donos
po
medio
de
su
Hijo
que ido,
su
e e na
é
in ini a
Sabidu ía
(1).
Me
he
de enido
un
poco
en
el
desa ollo
de
és a
p ueba,
po que
es
el
balua e
con a
el
cual
se
es ellan
las
a gucias
de
la
impie
dad.
Diga
lo
que
quie a
el
mode no
aciona

lismo:
la
cues ión
es
de
hecho.
¿Es
cie o
que
Dios
se
ha
dignado
e ela nos
és e
mis e io?
(1)
Heb .
1,
1.
u
se
UNIVERSIDADE
—
30
—
Si
lo
es,
inclinemos
nues a
en e
y
ado émos

le,
pene ados
de
espe o
y
ene aeion.
III.
Démos
aho a
un
paso
más.
Es e
mis e io
se
nos
e eló
pa a
que
cono

cié amos
el
plan
di ino,
el
mecanismo
admi

able
de
la
P o idencia
en
la
g ande
ob a
de
la
Redención.
La
Redención
humana
es
el
dog

ma
capi al
de
donde
a anca
el
C is ianismo.
El
Gólgo a;
en
la
cima
del
Gólgo a
cla a

da
una
c uz;
pendien e
de
la
c uz
un
Dios
he

cho
homb e,
pa a
sal a
al
homb e;
que
des

cendió
has a
el
homb e,
po que
el
homb e
no
podía
ascende
has a
él;
que
econcilia
al
cie

lo
con
la
ie a,
y
en
quien
la
jus icia
y
la
paz
se
dan
el
ósculo
de
la
amis ad
más
sin

ce a
(1):
ál
es
en
compendio
el
cuad o
de
la
Redención,
el
desen ol imien o
de
la
acción
sobe ana,
i i ican e
del
Seño
en
la
ob a
de
la
epa ación
humana.
Dios
que
ab
ae e no
es
elicísimo
en
el
seno
(1)
Jus i ia
c
pax
oscula ae
su^ .
Ps.
LXXXIV,
11.
—
31
—
de
su
Di inidad,
conociéndose
y-
amándose
in i

ni amen e,
quiso
hace
á
o os
pa icipan es
de
su
elicidad
y
en u a.
Dios
es
bueno,
y
la
bondad
iende
á
comunica se.
El
homb e
c ia

do
á
su
imagen
y
semejanza,
en iquecido
con
los
más
sublimes
dones
de
na u aleza
y
g a

cia,
ele ado
al
o den
sob ena u al
y
hecho
po
adopción
hijo
suyo
y
he ede o
del
ciclo,
ue
la
ob a
pe ec a
y
acabada
de
su
mano
omnipo

en e.
En
su
en e
b illaba
un
des ello
de
la
Sabidu ía
inc eada,
y
a día
en
su
co azón
una
cen ella
del
amo
di ino.
Dulces
y
ca iñosos
lazos
de
amis ad
le
es echaban
con
su
Dios.
E a
eliz.
En
aquel
es ado
de
incompa able
en u a
nada
había
que
pudie a
u ba
la
paz
en idiable
de
su
alma;
y
la
humana
pos e i

dad,
ep esen ada
en
el
que
e a
su
pad e
y
cabeza,
es aba
llamada
á
la
misma
he encia
sob e
la
ie a,
y
sin
gus a
el
ama go
cáliz
de
la
mue e,
goza ía
después
de
la
isión
in

ui i a
de
Dios
en
los
cielos
po
pe pe uas
e e

nidades.
Co onado
de
glo ia
y
hono
ma cha

ba
al
en e
de
la
c eación
en e a,
que
le
obe

decía
como
á
su
ey
legí imo,
y
e lejábalas
pe eccionas
de
su
Hacedo
sobe ano.
—
32
—
Pe o
el
pecado
no
a dó
en
en a
en
el
mundo.
El
homb e,
in iel
á
sus
debe es,
ing a

o
á
los
bene icios
y
egalos
de
su
buen
Dios,
aspasó
eme a io
su
san ísima
ley;
y
és a
p e

a icación
del
p ime
homb e
p odujo
un
as

o no
uni e salísimo,
adical
en
el
indi iduo
y
en
la
sociedad.
Se
eclipsó
la
imagen
bellísima
de
Dios
g abada
en
su
alma,
ióse
despojado
de
los
sublimes
dones
con
que
había
sido
en

iquecido,
cayó
del
o den
sob ena u al,
y
pe

dió
la
amis ad
del
Seño
y
el
í ulo
de
hijo
suyo
y
he ede o
del
Pa aíso.
El
pecado
oscu

eció
su
in eligencia,
apagó
del
odo
la
lla

ma
del
amo
di ino
que
ab asaba
su
co azón
y
ompió
los
lazos
que
le
unían
á
su
C iado .
De
aquel
dichoso
es ado
no
quedó
más
que
el
is e
ecue do
que
debía
aciba a
su
p eca ia
exis encia,
has a
que
la
mue e
le
a oja a
al
sepulc o,
pa a
ol e
al
pol o
de
que
había
sido
o mado;
y
en
calidad
de
pad e
de
odo
el
géne o
humano
debía
a as a
en
pos
de
sí
á
la
humana
na u aleza,
llo ando
con
lá

g imas
ama gas
su
e e na
des en u a.
De
és e
modo
el
homb e
des uyó,
en
cuan o
es aba
de
su
pa e,
la
ob a
admi able
de
Dios.

—
33
—
Pe o
Dios
no
podía
queda
us ado
en
sus
ines.
Y
és e
mismo
Dios,
pa a
quien
no
hay
pa

sado
ni
u u o,
que
eía
en
la
e e nidad
la
a al
caída
de
la
na u aleza
humana
po
el
pecado
de
Adan,
eía
ambién
en
la
e e nidad
la
ehabili ación
de
la
humana
na u aleza
po
un
e ec o
incompa able
de
su
bondad
y
mise

ico dia
sin
lími es.
Es a
ehabili ación
debía
se
una
ob a
oda
di ina
y
sob ena u al.
La
jus icia
de
Dios
exi

gía
una
epa ación
in ini a;
su
Majes ad
so

be ana
una
in ini a
sa is acción:
sólo
Dios
po

día
sa is ace
de
és a
mane a.
Y
llegó
la
pleni ud
de
los
iempos,
y
Dios
descendió
del
cielo
á
la
ie a,
omó
la
hu

mana
na u aleza,
la
hizo
suya
pa a
padece
y
mo i ,
y
después
de
habe
su ido
a en as,
humillaciones
y
dolo es
sin
cuen o,
en
la
ci

ma
del
mon e
san o,
cla ado
en
el
made o
de
la
c uz,
exhaló
el
úl imo
suspi o;
y
dando
é

mino
á
su
cos oso
y
c uen o
sac i icio,
se
cons

i uyó
Mediane o
de
la
humanidad.
En onces
el
cielo
y
la
ie a
se
ab aza on;
en onces
la
jus icia
de
Dios
se
dió
po
sa is echa
y
salió
—
34
—
al
encuen o
á
la
mise ico dia,
pa a
con un

di se
en
un
solo
ósculo,
dulce,
ca iñoso,
de
sin

ce a
y
e e na
econciliación;
en onces
se
ab ie

on
las
pue as
del
cielo
y
ue on
econocidos
como
legí imos
los
an iguos
de echos
á
la
Pa

ia
dichosa,
que
en
ho a
in aus a
el
homb e
había
pe dido;
en onces
la
humanidad,
pe do
nada
ya,
edimida,
dueña
del
mé i o
in ini o
de
los
su imien os
de
su
Reden o ,
pudo
ap o

xima se
á
su
Dios
o endido,
llama le
Pad e
y
espe a
de
nue o
sus
ine ables
bondades.
Es e
es
el
dogma
consolado
de
nues a
Re

dención.
Pe o
és e
dogma
no
puede
es a
solo;
debe
es a
insepa ablemen e
unido
á
o o,
que
es
su
sos en
y
su
ida,
que
es
á
la
ez
su
p incipio
y
su
é mino.
¿No
es
e dad,
seño es,
que,
conside ándole
aisladamen e,
la
doc ina
que
acabo
de
expone
se ía
demasiado
gene al?
¿No
es
cie o
que
su
aguedad
no
nos
pe mi i ía
ap oxima nos
si

quie a
á
la
g andeza,
á
la
sublimidad
que
en

cie a
la
ob a
de
la
epa ación
humana?
¿No
es
indudable
que
cuan o
acabais
de
oi
no
nos
descub i ía
el
plan
admi able
de
la
P o iden-
se
UNIVERSIDAD!
DE
SANTIAGO
DL
COMPOSTÉL*
—
35
—
cia,
y
su
gene alidad
no
nos
deja ía
ap ecia
la
g andeza
de
una
acción,
que
es
la
ob a
maes

a
de
la
Di inidad,
el
compendio
de
la
sabi

du ía,
mise ico dia
y
omnipo encia
de
Dios?
Hay
más.
Es a
doc ina
es
pa a
noso os
muy
halagüeña
y
consolado a,
po que
pa imos
de
un
p incipio,
que
es
su
base
íundamen al;
pe

o
p escindamos
po
un
momen o
de
és e
p in

cipio,
y
nues a
in eligencia,
encon ándola
im

posible
y
absu da,
se
nega á
in enciblemen e
á
p es a
su
asen imien o,
y
nues a
olun ad
á
con inua
amando
una
g a a
ilusión
que
ha

cía
sus
delicias.
Hé
dicho
que
la
Majes ad
de
Dios
o endida
po
el
pecado
del
p ime
homb e
exigía
una
sa is acción
in ini a,
su
jus icia
una
in ini a
e

pa ación;
que
sólo
Dios
podía
sa is ace
de
és

a
mane a,
y
que
po
un
e ec o
de
su
mise

ico dia
sin
lími es
había
sa is echo
cumplida

men e,
descendiendo
del
cielo
á
la
ie a
y
cons

i uyéndose
Mediane o
de
la
pob e
humanidad.
Pe o
¿Quién
sa is izo
á
quién?
¿Pudo
Dios
sa is

ace se
á
sí
mismo?
¿Pudo
Dios
se
el
ac eedo
y
á
la
ez
el
que
pagó
la
deuda?
¿Pudo
Dios
se
el
o endido
y
al
mismo
iempo
el
que
e-
—
36
—
pa ó
la
o ensa?
¿ó
no
ué
una
sa is acción
p o

piamen e
dicha,
sino
una
simple
condonación
de
la
deuda,
un
pe dón
de
la
o ensa
ecibida?
Se
dice
con
ecuencia
que
Dios
pe donó
g a

ui amen e
al
homb e,
y
és a
palab a
necesi a
explicación.
Si
se
en iende
que
Dios
po
un
e ec o
de
su
mise ico dia
ehabili ó
al
homb e,
sin
exigi
de
él
una
sa is acción
que
el
hom

b e
no
podía
da ,
es
exac ísimo;
pe o
si
con
esa
palab a
quie e
deci se,
que
Dios
po
un
ac o
de
ine able
gene osidad
se
dió
po
sa is echo,
sin
exigi
sa is acción
alguna
,
es
also
y
absu do:
Dios
no
puede
pe dona
de
és a
mane a,
po

que
se ía
pone se
en
con adicción
consigo
mis

mo.
Noso os,
que
pa icipa nos
de
la
jus icia
de
Dios,
pe o
que
no
somos
la
jus icia
absolu

a,
podemos
pe dona
g a ui amen e,
dejando
á
la
absolu a
y
sobe ana
jus icia
que
se
sa is a

ga
á
sí
misma;
pe o
Dios,
que
es
és a
jus icia
absolu a
y
sobe ana,
no
puede
pe dona
g a ui a

men e,
desp eciando
sus
de echos
y
abandonando
los
legí imos
in e eses
de
su
equidad.
No,
seño es;
Dios
no
se ía
san o,
Dios
no
se ía
celoso
po
la
glo

ia
de
su
nomb e,
Dios
no
se ía
Dios,
si
de
és e
modo
pe dona a.
Si
la
na u aleza
del
homb e
—
43
—
i
un
examen
que,
pa iendo
de
la
duda,
li

sonjea ía
al
o gullo
de
nues a
iciada
na u a

leza
y
se ía
una
aición
al
C iado ;
si
quisie an
deci nos
que
an e
la
di ina
e elación
nues a
in eligencia
se
inde
incondicionalmen e,
y
ado

ando
á
su
Dios
y
Seño
que
la
ilus a,
ab e
su
seno,
pa a
ecoje
y
econcen a
en
sí
misma
la
luz
que
baja
del
cielo,
y
con
sumisión
y
docilidad
segui
el
camino
que
aquella
an o cha
le
señala,
lo
mismo
en
el
o den
especula i o
que
en
el
o den
p ác ico;
en
una
palab a,
si
quisie an
deci nos
que
los
mis e ios
de
la
Reli

gión,
de amando
i ísimos
des ellos
de
luz
di

ina
sob e
oda
nues a
ida
in elec ual
y
mo

al,
pe manecen
elados
á
los
ojos
del
alma,
son
impene ables
á
la
azón
humana,
como
que
son
e dades
supe io es
á
ella;
en
odo
es a

íamos
de
acue do;
pe o
si
po
é
oscu a,
si
po
é
ciega
en ienden
un
asen imien o
a ancado
iolen amen e
á
la
azón
y
que
la
pone
en
con

adicción
consigo
misma;
si
po
mis e ios
en

ienden
enigmas
inconcebibles,
un
ag egado
de
palab as
sin
signi icación
alguna,
sin
co

nexión
en e
sí;
que
se
c een,
po que
Dios
lo
manda,
pe o
ni
se
en ienden,
ni
pueden
en en-

—
44
—
de se;
que
la
azón
echaza,
po que
la
epug

nan;
ni
és os
son
nues os
mis e ios,
ni
aque

lla
es
nues a
é.
Bayle
dice
con
un
cinismo
sin
igual,
que
el
mis e io
de
la
San ísima
T inidad
es
ui
mon

ón
de
palab as
inconexas
y
acías
de
sen ido.
Semejan e
ase ción
es
una
blas emia
lanzada
á
la
in ini a
Sabidu ía
de
Dios.
Y
los
impíos
aplau

die on,
y
llama on
á
Bayle
el
b illan e
ingenio
de
su
siglo.
Sí,
lo
se á;
pe o
ol idóse,
sin
duda,
el
b illan e
ingenio
de
la
impiedad
de
que
no
bas a
deci lo,
de
que
es
necesa io
p oba lo;
y
pa a
és o
se ía
necesa io
hace
e
an e
odo
que
nada
alen,
nada
son
cuan os
a gumen os
aca

bo
de
p esen a ;
se ía
p eciso
demos a
que
és

as
palab as
Pad e,
Hijo,
Espí i u
San o,
na u

aleza,
esencia,
pe sona,
in eligencia,
amo ,
nú

me o,
unidad,
e c.
nada
alen,
nada
son,
nada
signi ican;
se ía
necesa io
demos a ,
como
di

ce
Felle
(1),
que
odas
las
oces
y
é minos
que
de inen
la
na u aleza
ín ima
de
las
cosas,
son
palab as
acías
de
sen ido,
ases
inconexas,
po
cuan o
és a
na u aleza
es
impene able
á
nues o
en endimien o;
se ía
p eciso
igno-
(1)
Ca ee.
Filoso a
Mis .
de
la
T in.
se
UNIVERSIDADF.
DE
SANTIAGO
—
45
—
aí*
que
cuan o
á
és e
mis e io
ado able
se
e

ie e,
cuan o
á
él
pe enece,
es á
de e minado
con
una
exac i ud,
con
una
p ecisión
an
ma cada,
y
que
las
oces
que
se
emplean
en
su
enun

ciación
y
exposición
son
ambién
an
exac as
an
p ecisas
y
exp esi as,
que
no
podemos
aña

di
ni
qui a
cosa
alguna,
no
podemos
deci
más
ó
ménos,
sin
pelig o
de
ex a ia nos.
De
donde
se
in ie e
que
la
doc ina
ace ca
del
dog

ma
de
la
San ísima
T inidad
no
es
un
mon on
de
palab as,
no;
es
una
sé ie
de
e dades
exac

ísimas,
unidas
en e
sí
con
es ecliísimos
la

zos;
es
un
conjun o
de
di inas
e dades
que
Dios
en
su
mise ico dia
se
ha
dignado
e ela
á
sus
c ia u as,
y
que
en uel en
ideas
las
más
p ecisas
y
ma cadas;
e dades
que
en endemos,
aunque
no
comp endemos
su
po
qué,
y
que
dejando
al
mis e io
á
su
co espondien e
al u

a,
á
una
dis ancia
in ini a
de
la
comp ensión
humana,
descub en
á
la
azón
un
ancho
cam

po
pa a
sus
deducciones,
y
la
mues an
nue os
y
dila ados
ho izon es,
á
donde
puede
llega
con
su
ac i idad
y
1
desa ollo.
«Con engamos,
diceLeibni z,
en
que
los
mis e ios
admi en
expli

cación,
bien
que
impe ec a.
Bas a
que
enga-
—
46
—
mos
una
in eligencia
analógica
de
un
mis e io,
como
del
de
la
T inidad
y
Enca nación,
pa a
qué,
al
admi i los,
no
p onunciemos
palab as
en e amen e
al as
de
sen ido,
mas
no
es
ne

cesa io
que
és a
explicación
sea
an
cla a,
que
nues a
azón
llegue
has a
comp ende los
y
á
sabe
el
cómo
ó
po
qué
ello
es
así
(L).»
¡Véd
cuán
p es o
se
eclipsa
un
ingenio
an
b illan e!
Pe o
hé
dicho
an es
que
el
mis e io
de
la
San ísima
T inidad
e a
la
ida
de
Dios,
el
se
de
Dios,
y
quie o
explica me,
pa a
que
esul

e
más
cla a
y
he mosa
la
a monía
en e
la
é
y
la
azón.
En
e ec o.
Supues a
la
di ina
e elación,
la
in eligencia
se
con ence
de
que,
sin
aquel
mis

e io,
nunca
pod ía
o ma se
una
idea
analó

gica
del
ca ác e
de
la
Di inidad;
de
que,
sin
el
mis e io
de
la
San ísima
T inidad,
ningún
ilóso o
de
co azón
ec o
y
en endimien o
lib e
de
p eocupaciones
pod ía
explica se
la
exis en

cia
de
Dios.
No
es
exage ada
es a
idea;
po

que
sin
aquel
dogma
ado able
Dios
se ía
un
en e
más
mis e ioso
que
el
mis e io
mismo;
Dios
(1)
Disc.
sob e
la
Con o m.
de
la
é
con
la
azón.
—
47
—
se ía
un
se
que
po
una
a alidad
inconcebi

ble
se
e ía
necesi ado
á
la
más
comple a
inac

ción,
á
una
e e na
ociosidad.
No
es
di ícil
de

mos a lo.
Dios
es
un
espí i u
pu ísimo,
in ini o
y
e e

no;
debemos,
pues,
supone
y
con esa
en
él
odas
las
pe ecciones
de
un
en e
espi i ual
y
en
el
más
al o
g ado,
sin
limi ación
de
ninguna
clase;
aquellas
pe ecciones
que
le
cons i uyen
esencialmen e:
una
in eligencia
que
conoce,
y
una
olun ad
que
quie e.
Pe o
el
en ende
y
que e
no
son
en
Dios
una
acul ad
como
en
las
c ia u as;
su
in inidad
y
su
inmu abilidad
exigen
que,
cuan o
conoce
y
quie e,
lo
conozca
y
quie a
ab
ae emo,
sin
que
sus
conocimien os
y
oliciones
añadan
cosa
alguna
á
su
in ini a
y
sobe ana
g andeza.
Ac o
pu ísimo,
sus an

cial,
no
puede
concebi se
de
o a
mane a
que
en
con inua
ac i idad,
pensando
siemp e,
aman

do
siemp e,
po que
el
pensamien o
y
el
amo
son
su
ida,
y
su
ida
es
su
esencia.
En
el
momen o
en
que
deja a
de
pensa
y
de
ama ,
deja ía
de
exis i ,
como
mue e
el
sé
i ien

e,
cuando
se
suspenden
del
odo
sus
uncio

nes
i ales.
Aho a
bien:
á
és a
in eligencia
in

—
48
—
ini a,
á
es a
in ini a
olun ad,
que
conoce
y
ama
desde
oda
la
e e nidad
,
debe
co espon

de
un
obje o
in ini o,
pe ec ísimo
y
e e no;
de
lo
con a io
la
acción
di ina
no
se ía
comple

a
y
adecuada;
Dios
no
se ía
in ini o,
e e no
y
pe ec ísimo,
pues
no
debemos
ol ida
que
és a
acción
es
su
misma
na u aleza,
y
és a
acción
ca ece ía
de
un
é mino
que
ecibie a
o
da
su
Yi ud
y
desa ollo;
y
és e
é mino
ni
es
ni
puede
se
o o
que
Dios
(1).
Dios,
pues,
sé
conoce
in ini amen e
y
desde
oda
la
e e

nidad,
y
se
ama
con
un
amo
in ini o
y
e e

no;
y
conociéndose,
conoce
cuan o
iene
sé ,
po que
en
sí
mismo
lo
iene;
y
amándose,
ama
ambién
odo
aquello
en
donde
b illan
sus
pe

ecciones,
en
donde
le
plugo
es ampa
un
sello
de
su
Di inidad.
Pe o
la
in eligencia,
conociendo,
engend a
3
del
mismo
modo
que
la
olun ad,
amando,
p o

duce;
y
el
esul ado
de
és e
conocimien o
y
de
és e
amo
es á
siemp e
en
elación
con
la
na

u aleza
y
ac i idad
del
p incipio
pues o
en
ac

o:
de
consiguien e,
el
pensamien o
de
Dios
es
la
exp esión
idelísiniM
de
su
Sabidu ía,
es
el
•
(1)
Véase
Slo.
Tomás.
Sum.
Theol.
p.
I,
q.
14.
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAG('
DE
COMPOSTEEÁ

—
49
—
Ve bo
de
su
in eligencia,
coexis en e
y
coe

e no;
el
amo
de
Dios
es
la
acción
cons an e,
la
endencia
incesan e,
necesa ia
de
su
olun

ad
san ísima
que
quie e
y
quie e
necesa ia

men e
el
bien,
y
descansa
en
sí
misma,
como
en
piélago
in ini o
de
odo
bien
y
pe ección.
Démos
aho a
á
cada
una
de
és as
elacio

nes
su
e dade o
nomb e,
el
único
que
le
co

esponde,
el
único
que
debemos
da le.
Llame

mos
á
esa
in eligencia
ecundísima,
siemp e
en
ac o,
engend ando
siemp e,
desde
oda
la
e e

nidad,
P
a d e
;
llamemos
á
esa
concepción
sublime
de
la
men e
de
al
Pad e,
á
ese
Ve bo
el
más
g an

de,
el
más
digno
de
Dios,
e e no
como
él,
pe ec-
ísimo
como
él,
consus ancial
á
él,
H
ijo
;
y
lla

memos
ambién
á
ese
amo
ecíp oco
del
Pad e
al
Hijo
y
del
Hijo
al
Pad e,
á
ese
amo
san

ísimo,
e e no,
inex inguible,
in ini o,
que
salien

do
de
Dios,
pe o
sin
desp ende se
de
la
Di i

nidad,
uel e
á
Dios
po
una
acción
cons an

e,
inmanen e,
necesa ia,
E
s pí i u
S
a n o
:
y
éd
aquí
el
dogma
ca ólico
de
la
Bea ísima
T ini

dad,
la
ida
de
Dios,
la
exp esión
de
Dios,
la
mani es ación
de
Dios.
P escindamos
de
és e
mis e io
que
nos
ha
7
—
50
—
sido
e elado,
y
nues a
azón
no
le
concibe
ya.
Un
Dios
que,
siendo
espí i u
pu ísimo,
debe
se
po
esencia
in eligen e
y
aman e
,
y
sin
emba go,
ni
en iende
ni
ama
¿puede
se
Dios?
Un
Dios
que
no
conoce
sus
pe ecciones,
ni
ama
su
bon

dad
¿puede
se
Dios?
¿qué
Dios
es
ese,
que
en
la
más
comple a
inacción,
en
e e na
ociosidad,
no
da
señal
alguna
de
ida?
Seño es:
yo
enega

ía
de
semejan e
Di inidad.
No
puedo
pasa
en
silencio
és e
bellísimo
ozo
de
Augus o
Nicolás
(1):
«Hé
aquí,
pues,
dice,
el
mis e io
de
la
T inidad,
que
nos
des

cub e
es
pe sonas
en
Dios:
el
Pad e
engen

d ando
un
pensamien o
e e no,
que
es
su
Hijo,
y
que
lo
ama
y
es
amado
po
él
con
un
amo
que
p ocede
igualmen e
del
uno
y
del
o o,
y
es
el
Espí i u
San o.
No
acilemos
en
deci
que
po
más
mis e iosa
que
pa ezca
semejan e
doc

ina,
es
la
única
que
pe mi e
á
la
azón
o

ma se
una
idea
consecuen e
y
lógica
de
Dios.
Sin
ella
la
iloso ía
ca ece
de
de echo
pa a
p o

nuncia
an
augus o
nomb e;
po que
ó
no
es
más
que
una
p eocupación
que
ella
no
puede
comp ende ,
ó
si
le
es echa,
degene a
en
ab-
(1)
Es ud.
ilosó .
T inidad.
—
51
—
gu do;
po que
po
una
pa e
no
puede
ehusa
á
Dios
lo
que
cons i uye
la
esencia
de
un
sé
cualquie a,
que
son
las
elaciones;
y
po
o a
no
puede
encon a
é minos
pa a
explica
es

as
elaciones,
más
que
en
él
mismo.»
Voy
á
e mina ;
pe o
no
lo
ha é
sin
di i

gi me
an es
á
la
ju en ud
escola ,
que
con

sag a
los
más
lo idos
años
de
su
ida
al
es

udio
de
las
ciencias
eclesiás icas.
El
dogma
de
la
San ísima
T inidad,
ama

dos
jó enes,
es
eminen emen e
p ác ico.
No
nos
con en emos
con
una
é
mue a
en
és

e
mis e io
ado able:
es
p eciso
lle a lo
e a

ado
en
nues a
conduc a,
po que
él
nos
ecue da
nues os
debe es
pa a
con
noso os
mismos.
Hémos
sido
c iados
po
el
Pad e,
e

dimidos
po
el
Hijo
y
eengend ados
po
el
Espí i u
San o;
lle amos
la
imágen
de
Dios
g abada
en
nues a
alma:
debe
nues o
es
con

se a la
pu a
y
he mosa,
ep oduciendo
en
nos

o os
la
a monía
y
san idad
de
las
es
di
inas
pe sonas.
Respe emos
és a
imágen
augus a
y
no
la
p o anemos
con
el
pecado.
Cul i emos
nues a
in eligencia
y
pe eccionemos
nues o
co azón:
la
ciencia
y
la
i ud,
ap oximándo

—
52
—
nos
á
la
ado able
T inidad,
ado na án
nues

as
sienes
con
la
doble
co ona
de
sabios
y
san os,
sin
las
cuales
no
puede
se
ag adable
á
los
ojos
del
Seño
un
minis o
de
su
al a .
Sea
desde
hoy
más
p o undo
nues o
es

pe o
y
más
ie na
nues a
de oción
hácia
és

e
di ino
mis e io,
diciendo
con
ecuencia
lo
qué
el
Após ol
de
las
Indias
epe ía
á
cada
momen o:
¡O
Sanc issima
Imi as!
¡Oh
San ísima
T inidad!
«Du an e
más
de
diez
años
los
ecos
de
O ien e
epi ie on
és as
palab as
mis e io

sas,
que
e an
como
el
g i o
de
gue a
del
San
Pablo
de
los
siglos
mode nos.
F ancisco
Ja ie
conside a
la
imágen
augus a
de
la
San ísima
T inidad
des igu ada
en
an os
millones
de
hom

b es,
pa a
exci a se
á
la
gigan esca
lucha
que
había
abado
con a
el
Paganismo
indio,
y
su
boca
epe ía
és a
exclamación:
¡O
Sanc issima
T iui as!
Encendíase
en onces
en
en usiasmo
di ino,
se
agi aba
su
pecho,
b o aban
lág i

mas
de
sus
ojos
adian es,
y
se
lanzaba
con
la
apidez
del
elámpago
hácia
mundos
des

conocidos,
de ocaba
los
ídolos,
semb aba
los
p odigios,
e ía
sob e
milla es
de
en es
el
agua
egene ado a,
es ableciendo
la
imágen