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Discurso sobre el adorable misterio de la Santísima Trinidad : leído en la solemne apertura del Curso académico de 1881 a 1882 en el Seminario Conciliar Central de Compostela / por Severo Araujo

Araújo Silva, Severo

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se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOS I LLA se UN1VFRSIDADE DE SANTIAGO u se UNIVERS1DADL DE SANTIAGO DE COMPOSTEIA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 3 ^- /WAAj^íík 00039484 VCK DISCURSO SOBRE a AWM8U wmw DE LA HIBIB ■«, e o u la snl m a np m h l in sn a ni mi u h 1881 i 1882, EN EL SEMINARIO CONCILIAR CENTRAL EB POR EL PERO. P o eso de Sag ada Teología en dicho Semina io. SANTIAGO: Imp en a del Semina io Concilia , á ca go de D. And és F aile y Pozo. «881. Te in ocamus, Te laudamus, Te adú amus, O bea a T ini ag. (Eccles ce n O . Sina-. T ini .) $mmo. y Mino. S .: solemne. 3^ N impe ioso debe me obliga á subi á és a sag ada Cá ed a en ac o an Sien o, en e dad, que mi pob e alen o y mis débiles ue zas no den o o esul ado, que un desaliñado discu so, bien poco digno de Vues a Eminencia Re e endísima y de la ilus ación del P o eso ado que me escucha. Po lo mismo im  plo o los auxilios del Seño y espe o ues a be  né ola indulgencia. En e los a ios pun os que son obje o de mi u UNIVERSIDADE DE SANTIAGO asigna u a, me ijé con p edilección en el dogma augus o de la San ísima T inidad. Espinosa y en ex emo delicada es la ma e  ia, lo conozco: de ahí que mi pob e abajo que  da á educido á algunas b e es e lexiones so  b e es e mis e io ado able. — 11 — sé con es a os: ¡es un mis e io! ¡C eed y ado  ad, y exclamad con el Após ol: O al i udo dV m ia um Sapienüai e Sdenüai Dei.... (1). ¿Pa a qué se dignó Dios e ela nos és e mis e io? Yo os lo di é, po que es o es más cla o que la luz del sol; és e pa a qué es el abismo de la mise ico dia de Dios, el piélago de su bon  dad, el ma inmenso de su amo , de su ca idad in  ini a, de su en añable e nu a; yo os lo di é en dos palab as: pa a descub i nos la economía ad  mi able de su P o idencia, el plan di ino de su Sabidu ía en la edención del homb e, en la egene ación de la sociedad; pa a que, cono  ciéndole mejo en lo que se e ie e á noso os, su mise ico dia pa a con noso os, su bondad pa a con noso os, su amo , su ca idad, su e  nu a pa a con noso os, ag adecié amos sus i  nezas y le de ol ié amos amo po amo ; pa a cau i a nues o co azón y hace nos dulce io  lencia; pa a hace se dueño de odos los sen  imien os y a ec os de nues a olun ad: hé- lo aquí. Pe o como. Dios que ía cau i a nues os co- (1) Rom. XI. 33. — 12 — azones y gana nues as olun ades de una mane a digna de la c ia u a acional y ade  cuada á su na u aleza; como la acción de Dios sob e noso os debía se dulce y sua e como el ósculo y la ca icia de una mad e, Dios no empleó o o es ímulo que el del amo . Es e amo , aunque siemp e igual, siemp e in enso, in ini o siemp e y e e no en sí mismo, no se mani es ó del mismo modo, ni odo á la ez; con espec o á noso os y según nues a ma  ne a de concebi , ué desa ollándose poco á poco en el anscu so de los siglos. La his o  ia de la humanidad es el ecue do más ex  p esi o de és e desen ol imien o en iempo del amo e e no de Dios á sus c ia u as según el plan de su P o idencia. Y á medida que és e plan di ino, concebi  do desde la e e nidad po la in ini a Sabidu  ía, iba desa ollándose al a és de las ge  ne aciones, Dios hacía más sensibles sus ega  los y inezas, exci ando en el homb e los más nobles sen imien os de g a i ud y p o ocándo  le á ama le con odo su co azón. La Enca nación, la Redención, la egene a  ción de la sociedad y la san i icación del in- se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA — 13 — di iduo, sin e izadas en el mis e io del Cal a io, son el compendio de las inezas del Seño . Pe o es os mis e ios no pod ían ap ecia se en su jus o alo ; es os mis e ios se ían in  comp ensibles po al a de unión y enlace e  cíp oco; es os mis e ios no mo e ían e icazmen  e nues as olun ades, po que no nos descu b i ían, como e a de desea , la acción di ina, el amo de un Dios, si o o dogma, p o undí  simo, insondable, impene able en sí mismo, no inie a en nues o auxilio, de amando un o  en e de luz sob e nues as in eligencias, pa  a hace nos más cla as, más ma cadas las ope  aciones di inas ad eoc a. Es e dogma es el mis e io de la San ísima T inidad. Y hé aquí la azón po qué, si bien ha si  do e elado desde el p incipio, no lo ué con oda cla idad y p ecisión has a que llegó la pleni ud de los iempos; ed aquí la azón po qué el mis e io de la San ísima T inidad es la base de odos los mis e ios, el cen o de su unidad, el lazo ín imo que los es echa, el p in  cipio que los explica y comple a, la uen e pe  enne y manan ial ecundísimo de aplicaciones in elec uales y mo ales, la ida de Dios y la se UN1VERS1DADE DE SANTIAGO — 14 — . exp esión más iel de su acción di ina sob e las c ia u as. Pe mi idme desa olla lige amen e es os pen  samien os. II. Si ab imos las sag adas páginas del an i  guo Tes amen o, encon amos con ecuencia la idea de unidad y de T inidad como p incipio undamen al de la di ina e elación, como p i  me eslabón de la mis e iosa cadena de e  dades sob ena u ales que Dios se dignó ense  ña á los homb es. Me ha llamado siemp e la a ención el e ya en las p ime as pala  b as de la His o ia genesíaca un es imonio de és e ado able mis e io; y comp endo que no debe ex aña nos que el sag ado his o iado Moisés haya comenzado su elación, inculcan  do lo que es base de nues as c eencias. El lib o del Génesis comienza de és a ma  ne a: In p incipio c ea i Deus coelum e e - am...., e Spi i us Dei e eba u supe aquas. En el p incipio c eó Dios el cielo y la ie a... se UNIVERSIDAD! DE SANTIAGO DE COMPOS 1E-A — 15 — y el Espí i u de Dios e a lle ado sob e las aguas. La palab a heb ea EloMm es á en plu  al; de modo que la aducción li e al debie  a se : En el p incipio los Dioses c eó el cie  lo y la ie a. Es a cons ucción an ex aña, an singula , pa ece ía, sin duda alguna, con  a ia á odas las eglas del buen lenguaje, si no u ié amos en cuen a que aquella pa  lab a en el núme o plu al e a pa a los judíos muy en á ica y eminen emen e exp esi a: con ella que ían signi ica la plu alidad de pe so  nas en Dios nues o Seño . Dos exp esiones muy no ables emplea siem p e la sag ada Esc i u a pa a designa á la Di inidad: JeliODah y Elohim. Según los mejo  es abinos y los que más se dis inguie on po sus p o undos conocimien os en la lengua de los heb eos, la p ime a se e ie e á la esen  cia di ina, á la di ina sus ancia, al se de Dios, conside ado en sí mismo; la segunda di  ce elación á su pode , á su sabidu ía, á su ac i idad, á su p esencia sus ancial: es una palab a mis e iosa que en aña la idea de plu  alidad; que de una mane a ocul a, igu ada, pe o muy exp esi a, signi ica la exis encia si- se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 16 — mul ánea de muchas pe sonas en una sola y simplicísima na u aleza. Jeho-oah es á siemp e en singula ; EloMm se la encuen a siemp e en plu al. Aho a bien, si és a palab a es an ené gica, an en á ica, an mis e iosa; si sig  ni ica el pode , la sabidu ía, la ac i idad de Dios; si siemp e se emplea en el núme o plu  al • y' nunca en el singula ¿quién no e en és e pasaje la plu alidad de pe sonas di inas? Más ada ía ¿quién no e al Pad e ep esen  ado en el pode , al Hijo en la sabidu ía y al Espí i u San o en la ac i idad? Y si eco da  mos que la palab a Elohim, Dioses, concie a con el e bo c eó en singula , la idea de uni  dad es insepa able de la idea de T inidad. Pe o quie o demos a más cla amen e que en és e pasaje, el p ime o de la sag ada Es  c i u a, no an sólo se hace mención de la plu  alidad de pe sonas en Dios, sino que ambién se exp esan las es di inas pe sonas, po más que el Seño se ese aba pa a o o iempo y luga una e elación más explíci a y e minan e. S. Agus ín, S. Amb osio, O ígenes y o os Pad es, comen ando el pasaje ci ado, en ien  den po las palab as In p incipio lo mismo que — 17 — In Ve bo. Oigamos al Obispo de Hipona: «Di  jo el Seño á los inc édulos judíos: Si c eyé- seis á Moisés, ambién me c ee íais á mí, po que de mí esc ibió... Y en e ec o que esc ibió del Seño , cuando dijo: En el p incipio c eó Dios el cielo y la ie a, se deduce del E angelio, cuando p egun ándole los judíos ¿quién e a? es  pondió: Yo soy el p incipio el mismo que es á hablando con oso os. Hé aquí en qué p in  cipio hizo Dios el cielo y la ie a: Dios hizo el cielo y la ie a en su Hijo^ po quien ue  on hechas odas las cosas, y sin el cual na  da se hizo» (1). S. Amb osio dice: «En és e p incipio, es de  ci , en C is o, hizo Dios el cielo y la ie a; po que po el mismo ue on hechas odas las cosas y sin él nada se hizo» (2). . (1) Al enim Dominus inc edu is judaeis: Si c ede e is Moysi, c e- de é is e mihi, ille enim de me sc ipsi ... Nam, In p incipio c ea i Deus coelum el e am, Moyses sc ipsi ; quem u ique de Domino sc ipsisse, ipsius Domini oce i ma u , loquen e E angelio; ubi ju- daei cum a Domino quaesissenl, quis esse ? espondi : P incipium, qui e loquo obis. Eccc in quo p incipio eci Deus coclum el e  am. Coelum e go el e am eci Deus in Filio, pe quem acía sun omnia, el sino quo aclum es nihil. (Se m. 14 De di e sis). _ (2) In hoo e go p incipio, hoc es , in Ch is o, eci Deus coelum e e am, quia pe ipsum omnia acía sun , el sine ipso aclum es nihil. (Lib. I. Hexaem. cap. 4). . 3 u se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 18 — O ígenes: «En és e p incipio, es o es, en su Ve Lo, c eó Dios el cielo y la ie a» (1). El mismo S. Agus ín en sus Con esiones y en la Ciudad de Dios desa olla más y más és e pensamien o, compa ando el E angelio de S. Juan con el Génesis, y al E angelis a con Moisés, haciendo e que no sin mis e io comien  zan los dos po és as mismas palab as: In p in  cipio (2). Déjanse e , pues, en és e pasaje las es di inas pe sonas, ealizando la admi able ob a de la c eación. El Pad e con su pode saca las cosas de la nada; pe o las saca en su Ve bo y con su Ve bo, con su in ini a y e e na Sa- bidu ia, que es el p incipio y la causa e icaz de odas las cosas; y el Espi i a de Dios es lle ado sob e las aguas, po que con su i  ud y ac i idad las ecundiza. Pe o aquel Ve  bo no es un Ve bo ex año al Pad e: es el mis  mo Ve bo del Seño , es la exp esión idelísi  ma de su Sabidu ía, es su di ina comp ensión, es aquel po quien y en quien conoce odo lo exis en e y posible, es la imágen pe ec ísima (l) In hoc e go p incipio, hoc es , in Ve bo suo, Deus coelum e e am eci . (Hom. I. in Gen.) (2) Con . lib. 13, cap. 5. — De Cioi . Del, cap. 31. — 19 — y acabada de su se , es el e lejo de su sus  ancia y el esplando de su glo ia; es su mis  mo pensamien o que en una acción inmanen  e p ocede de El po una gene ación e e na y di ina (1); es, en una palab a, su misma na u aleza. Tampoco es ex año aquel Espí i u^ po que es el Espí i u de Dios que c ea el cie  lo y la ie a, es su alien o, es su ida, el soplo que anima y ecunda cuan o iene sé ; y po eso es Seño y i i icado como el Pa  d e y el Ve bo (2). De aquí es que aunque son es las di inas pe sonas, y ealmen e dis in as, no son es los ac os de la c eación; uno solo y simplicísimo, como una sola, única y simplic - sima es la na u aleza de las es, signi icada en el e bo c eam , c eó, en el núme o sin  gula . De és a b e e exposición se deduce, que el mis e io de la San ísima T inidad comienza ya á p esen a se en la p ime a página de la sa  g ada Esc i u a. Sí: an es que el Águila de Pa mos emon ase su a e ido uelo has a el ono de ¡la Di inidad, y con su pene an e (1) Ex ule o an e luci e um genui e. (Ps. CIX, 4). (2) C edo in Spi ilum Sanc um, Dominum e i i ican em. (Simb. Nic. Cons .) se UNIVERSIDADE DE SANTIAGO — 29 — mi ada con emplase, cuan o e a dable á una c ia u a anspo ada á la es e a de los espí  i us, la gene ación e e na del Ve bo en el se  no del Pad e, ya el inspi ado au o del G-é- nesis nos había dicho que en Dios hay es pe sonas y una sola di ina esencia; y si el Discípulo amado ha bebido, eclinado sob e el pecho de Jesús, aquella celes ial sabidu ía que le ha hecho exclama : In p incipio e al Ve - bum 3 ambién el Amigo de Dios, con emplán  dole ca a á ca a y escuchando su oz omni  po en e en la cima de la mon aña, había e  cibido aquella sublime inspi ación que mo ió su pluma y le hizo esc ibi : In p incipio c eam Deus coelum el e am, uniendo de es e modo el p ime y el más g ande de los mis e ios de la Di inidad con la p ime a y más sublime de las acciones acl eac a de un Dios odopode  oso. Po eso és as b e es palab as de Moisés son la cla e de su Pen a euco, como las de S. Juan lo son de odo su E angelio; y así como la in eligencia del E angelio depende del buen sen ido de las palab as de S. Juan, am  bién las p ime as palab as del His o iado sa  g ado son un ayo de luz que acili a la in e- se UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTE LA — 27 — clones, bau izándolas en el nomb e del Pad e, y del Hijo, y del Espí i u San o. T es pe sonas se nomb an en es e pasaje: el Pad e, el Hijo y el Espí i u San o. Es as es pe sonas, és as es elaciones an cla amen e exp esadas, de  ben se ealmen e dis in as; ya po que nun  ca el Pad e ha sido ni pudo se el Hijo, ni el Hijo es ni puede se el Pad e, y el Espí  i u San o es á en la misma línea que el Pa  d e y el Hijo; y ya ambién po la epe ición de la pa ícula copula i a que las enlaza, pues siemp e la conjunción ha se ido pa a uni palab as dis in as, ideas, concep os dis in os. El que engend a no es ni puede se el engend a  do, ni és e puede se aquél; y si la e ce a pe sona es á unida á las dos p ime as po me  dio de la pa ícula y, como és as lo es án; si iene la misma elación de p ocedencia ú o i  gen espec o de las dos p ime as, que és as ie  nen en e sí; dis in o debe se el Espí i u San  o del Pad e y del Hijo, como el Hijo es dis in o del Pad e. Pe o si bien Jesuc is o nos des  cub e dé la mane a más cla a y e minan e lá dis inción eal de pe sonas, no dice en los nomb es, ni ampoco en el nomb e del Pad e^ y I el issc 111 UNiVERSIDADE DF SANTIAGO — 28 — en el nomb e del Hijo, -y en el nomb e del Espí  i u San o; sino en el nomb e del Pad e, y del Hijo, y del Espí i u San o, pa a indica que es común á las es pe sonas lo que con la pa  lab a nomb e se quie e exp esa . Lo que és a palab a signi ica, muy ácilmen e se in ie e de las sag adas Esc i u as. Deas, in n o min e u o saloum me ac, dice el P o e a Da id (1): Dios mió, sál ame en u nomb e; és o es: en u po  de y con u pode ; y en el mismo sen ido di  ce en o o luga :... e in n o min e meo exal abi- u co nu ejus (2), pa a indica que odo po  de y g andeza ae su o igen de la g ande  za y pode de Dios. Jesuc is o había p ome i  do que los e dade os c eyen es lanza ían los demonios en su nomb e: in n o min e meo daemonia ejicien (3), es deci , con su i ud y e icacia; y en e ec o, con la i ud de C is o cu ó San Ped o al cojo de nacimien o, que pedía limos  na sen ado á la pue a del Templo, diciendo: I n n o min e J. C. Naza eni su ge e ambula (4): En nomb e de J. C. Naza eno le án a e y anda. (1) Ps. LUI, 1. (2) Ps. LXXXVIH, 25. (3) Ma o. XVI, 17. (4) Ac . III, 6. — 29 — Es indudable, pues, que el nomb e común al Pad e, al Hijo y al Espí i u San o es su i ud, su e icacia, su pode ; pe o el pode de Dios es su sé , es su misma esencia: luego una ' misma es la esencia del Pad e, del Hijo y del Espí i u San o, y las palab as del Sal ado con  i man más y más la epugnancia que halla nues a in eligencia en admi i es dis in as sus ancias di inas, es dis in as di inidades. Luego es uno en esencia y ino en pe sonas. Hé aquí el ado able mis e io que, e elado ya desde el p incipio hablando Dios po me  dio de sus P o e as, po úl imo, llegada ya la pleni ud de los iempos, ué e elado en nues  os dias con oda cla idad y p ecisión, hablán  donos po medio de su Hijo que ido, su e e na é in ini a Sabidu ía (1). Me he de enido un poco en el desa ollo de és a p ueba, po que es el balua e con a el cual se es ellan las a gucias de la impie dad. Diga lo que quie a el mode no aciona  lismo: la cues ión es de hecho. ¿Es cie o que Dios se ha dignado e ela nos és e mis e io? (1) Heb . 1, 1. u se UNIVERSIDADE — 30 — Si lo es, inclinemos nues a en e y ado émos  le, pene ados de espe o y ene aeion. III. Démos aho a un paso más. Es e mis e io se nos e eló pa a que cono  cié amos el plan di ino, el mecanismo admi  able de la P o idencia en la g ande ob a de la Redención. La Redención humana es el dog  ma capi al de donde a anca el C is ianismo. El Gólgo a; en la cima del Gólgo a cla a  da una c uz; pendien e de la c uz un Dios he  cho homb e, pa a sal a al homb e; que des  cendió has a el homb e, po que el homb e no podía ascende has a él; que econcilia al cie  lo con la ie a, y en quien la jus icia y la paz se dan el ósculo de la amis ad más sin  ce a (1): ál es en compendio el cuad o de la Redención, el desen ol imien o de la acción sobe ana, i i ican e del Seño en la ob a de la epa ación humana. Dios que ab ae e no es elicísimo en el seno (1) Jus i ia c pax oscula ae su^ . Ps. LXXXIV, 11. — 31 — de su Di inidad, conociéndose y- amándose in i  ni amen e, quiso hace á o os pa icipan es de su elicidad y en u a. Dios es bueno, y la bondad iende á comunica se. El homb e c ia  do á su imagen y semejanza, en iquecido con los más sublimes dones de na u aleza y g a  cia, ele ado al o den sob ena u al y hecho po adopción hijo suyo y he ede o del ciclo, ue la ob a pe ec a y acabada de su mano omnipo  en e. En su en e b illaba un des ello de la Sabidu ía inc eada, y a día en su co azón una cen ella del amo di ino. Dulces y ca iñosos lazos de amis ad le es echaban con su Dios. E a eliz. En aquel es ado de incompa able en u a nada había que pudie a u ba la paz en idiable de su alma; y la humana pos e i  dad, ep esen ada en el que e a su pad e y cabeza, es aba llamada á la misma he encia sob e la ie a, y sin gus a el ama go cáliz de la mue e, goza ía después de la isión in  ui i a de Dios en los cielos po pe pe uas e e  nidades. Co onado de glo ia y hono ma cha  ba al en e de la c eación en e a, que le obe  decía como á su ey legí imo, y e lejábalas pe eccionas de su Hacedo sobe ano. — 32 — Pe o el pecado no a dó en en a en el mundo. El homb e, in iel á sus debe es, ing a  o á los bene icios y egalos de su buen Dios, aspasó eme a io su san ísima ley; y és a p e  a icación del p ime homb e p odujo un as  o no uni e salísimo, adical en el indi iduo y en la sociedad. Se eclipsó la imagen bellísima de Dios g abada en su alma, ióse despojado de los sublimes dones con que había sido en  iquecido, cayó del o den sob ena u al, y pe  dió la amis ad del Seño y el í ulo de hijo suyo y he ede o del Pa aíso. El pecado oscu  eció su in eligencia, apagó del odo la lla  ma del amo di ino que ab asaba su co azón y ompió los lazos que le unían á su C iado . De aquel dichoso es ado no quedó más que el is e ecue do que debía aciba a su p eca ia exis encia, has a que la mue e le a oja a al sepulc o, pa a ol e al pol o de que había sido o mado; y en calidad de pad e de odo el géne o humano debía a as a en pos de sí á la humana na u aleza, llo ando con lá  g imas ama gas su e e na des en u a. De és e modo el homb e des uyó, en cuan o es aba de su pa e, la ob a admi able de Dios. — 33 — Pe o Dios no podía queda us ado en sus ines. Y és e mismo Dios, pa a quien no hay pa  sado ni u u o, que eía en la e e nidad la a al caída de la na u aleza humana po el pecado de Adan, eía ambién en la e e nidad la ehabili ación de la humana na u aleza po un e ec o incompa able de su bondad y mise  ico dia sin lími es. Es a ehabili ación debía se una ob a oda di ina y sob ena u al. La jus icia de Dios exi  gía una epa ación in ini a; su Majes ad so  be ana una in ini a sa is acción: sólo Dios po  día sa is ace de és a mane a. Y llegó la pleni ud de los iempos, y Dios descendió del cielo á la ie a, omó la hu  mana na u aleza, la hizo suya pa a padece y mo i , y después de habe su ido a en as, humillaciones y dolo es sin cuen o, en la ci  ma del mon e san o, cla ado en el made o de la c uz, exhaló el úl imo suspi o; y dando é  mino á su cos oso y c uen o sac i icio, se cons  i uyó Mediane o de la humanidad. En onces el cielo y la ie a se ab aza on; en onces la jus icia de Dios se dió po sa is echa y salió — 34 — al encuen o á la mise ico dia, pa a con un  di se en un solo ósculo, dulce, ca iñoso, de sin  ce a y e e na econciliación; en onces se ab ie  on las pue as del cielo y ue on econocidos como legí imos los an iguos de echos á la Pa  ia dichosa, que en ho a in aus a el homb e había pe dido; en onces la humanidad, pe do nada ya, edimida, dueña del mé i o in ini o de los su imien os de su Reden o , pudo ap o  xima se á su Dios o endido, llama le Pad e y espe a de nue o sus ine ables bondades. Es e es el dogma consolado de nues a Re  dención. Pe o és e dogma no puede es a solo; debe es a insepa ablemen e unido á o o, que es su sos en y su ida, que es á la ez su p incipio y su é mino. ¿No es e dad, seño es, que, conside ándole aisladamen e, la doc ina que acabo de expone se ía demasiado gene al? ¿No es cie o que su aguedad no nos pe mi i ía ap oxima nos si  quie a á la g andeza, á la sublimidad que en  cie a la ob a de la epa ación humana? ¿No es indudable que cuan o acabais de oi no nos descub i ía el plan admi able de la P o iden- se UNIVERSIDAD! DE SANTIAGO DL COMPOSTÉL* — 35 — cia, y su gene alidad no nos deja ía ap ecia la g andeza de una acción, que es la ob a maes  a de la Di inidad, el compendio de la sabi  du ía, mise ico dia y omnipo encia de Dios? Hay más. Es a doc ina es pa a noso os muy halagüeña y consolado a, po que pa imos de un p incipio, que es su base íundamen al; pe  o p escindamos po un momen o de és e p in  cipio, y nues a in eligencia, encon ándola im  posible y absu da, se nega á in enciblemen e á p es a su asen imien o, y nues a olun ad á con inua amando una g a a ilusión que ha  cía sus delicias. Hé dicho que la Majes ad de Dios o endida po el pecado del p ime homb e exigía una sa is acción in ini a, su jus icia una in ini a e  pa ación; que sólo Dios podía sa is ace de és  a mane a, y que po un e ec o de su mise  ico dia sin lími es había sa is echo cumplida  men e, descendiendo del cielo á la ie a y cons  i uyéndose Mediane o de la pob e humanidad. Pe o ¿Quién sa is izo á quién? ¿Pudo Dios sa is  ace se á sí mismo? ¿Pudo Dios se el ac eedo y á la ez el que pagó la deuda? ¿Pudo Dios se el o endido y al mismo iempo el que e- — 36 — pa ó la o ensa? ¿ó no ué una sa is acción p o  piamen e dicha, sino una simple condonación de la deuda, un pe dón de la o ensa ecibida? Se dice con ecuencia que Dios pe donó g a  ui amen e al homb e, y és a palab a necesi a explicación. Si se en iende que Dios po un e ec o de su mise ico dia ehabili ó al homb e, sin exigi de él una sa is acción que el hom  b e no podía da , es exac ísimo; pe o si con esa palab a quie e deci se, que Dios po un ac o de ine able gene osidad se dió po sa is echo, sin exigi sa is acción alguna , es also y absu do: Dios no puede pe dona de és a mane a, po  que se ía pone se en con adicción consigo mis  mo. Noso os, que pa icipa nos de la jus icia de Dios, pe o que no somos la jus icia absolu  a, podemos pe dona g a ui amen e, dejando á la absolu a y sobe ana jus icia que se sa is a  ga á sí misma; pe o Dios, que es és a jus icia absolu a y sobe ana, no puede pe dona g a ui a  men e, desp eciando sus de echos y abandonando los legí imos in e eses de su equidad. No, seño es; Dios no se ía san o, Dios no se ía celoso po la glo  ia de su nomb e, Dios no se ía Dios, si de és e modo pe dona a. Si la na u aleza del homb e — 43 — i un examen que, pa iendo de la duda, li  sonjea ía al o gullo de nues a iciada na u a  leza y se ía una aición al C iado ; si quisie an deci nos que an e la di ina e elación nues a in eligencia se inde incondicionalmen e, y ado  ando á su Dios y Seño que la ilus a, ab e su seno, pa a ecoje y econcen a en sí misma la luz que baja del cielo, y con sumisión y docilidad segui el camino que aquella an o cha le señala, lo mismo en el o den especula i o que en el o den p ác ico; en una palab a, si quisie an deci nos que los mis e ios de la Reli  gión, de amando i ísimos des ellos de luz di  ina sob e oda nues a ida in elec ual y mo  al, pe manecen elados á los ojos del alma, son impene ables á la azón humana, como que son e dades supe io es á ella; en odo es a  íamos de acue do; pe o si po é oscu a, si po é ciega en ienden un asen imien o a ancado iolen amen e á la azón y que la pone en con  adicción consigo misma; si po mis e ios en  ienden enigmas inconcebibles, un ag egado de palab as sin signi icación alguna, sin co  nexión en e sí; que se c een, po que Dios lo manda, pe o ni se en ienden, ni pueden en en- — 44 — de se; que la azón echaza, po que la epug  nan; ni és os son nues os mis e ios, ni aque  lla es nues a é. Bayle dice con un cinismo sin igual, que el mis e io de la San ísima T inidad es ui mon  ón de palab as inconexas y acías de sen ido. Semejan e ase ción es una blas emia lanzada á la in ini a Sabidu ía de Dios. Y los impíos aplau  die on, y llama on á Bayle el b illan e ingenio de su siglo. Sí, lo se á; pe o ol idóse, sin duda, el b illan e ingenio de la impiedad de que no bas a deci lo, de que es necesa io p oba lo; y pa a és o se ía necesa io hace e an e odo que nada alen, nada son cuan os a gumen os aca  bo de p esen a ; se ía p eciso demos a que és  as palab as Pad e, Hijo, Espí i u San o, na u  aleza, esencia, pe sona, in eligencia, amo , nú  me o, unidad, e c. nada alen, nada son, nada signi ican; se ía necesa io demos a , como di  ce Felle (1), que odas las oces y é minos que de inen la na u aleza ín ima de las cosas, son palab as acías de sen ido, ases inconexas, po cuan o és a na u aleza es impene able á nues o en endimien o; se ía p eciso igno- (1) Ca ee. Filoso a Mis . de la T in. se UNIVERSIDADF. DE SANTIAGO — 45 — aí* que cuan o á és e mis e io ado able se e  ie e, cuan o á él pe enece, es á de e minado con una exac i ud, con una p ecisión an ma cada, y que las oces que se emplean en su enun  ciación y exposición son ambién an exac as an p ecisas y exp esi as, que no podemos aña  di ni qui a cosa alguna, no podemos deci más ó ménos, sin pelig o de ex a ia nos. De donde se in ie e que la doc ina ace ca del dog  ma de la San ísima T inidad no es un mon on de palab as, no; es una sé ie de e dades exac  ísimas, unidas en e sí con es ecliísimos la  zos; es un conjun o de di inas e dades que Dios en su mise ico dia se ha dignado e ela á sus c ia u as, y que en uel en ideas las más p ecisas y ma cadas; e dades que en endemos, aunque no comp endemos su po qué, y que dejando al mis e io á su co espondien e al u  a, á una dis ancia in ini a de la comp ensión humana, descub en á la azón un ancho cam  po pa a sus deducciones, y la mues an nue os y dila ados ho izon es, á donde puede llega con su ac i idad y 1 desa ollo. «Con engamos, diceLeibni z, en que los mis e ios admi en expli  cación, bien que impe ec a. Bas a que enga- — 46 — mos una in eligencia analógica de un mis e io, como del de la T inidad y Enca nación, pa a qué, al admi i los, no p onunciemos palab as en e amen e al as de sen ido, mas no es ne  cesa io que és a explicación sea an cla a, que nues a azón llegue has a comp ende los y á sabe el cómo ó po qué ello es así (L).» ¡Véd cuán p es o se eclipsa un ingenio an b illan e! Pe o hé dicho an es que el mis e io de la San ísima T inidad e a la ida de Dios, el se de Dios, y quie o explica me, pa a que esul  e más cla a y he mosa la a monía en e la é y la azón. En e ec o. Supues a la di ina e elación, la in eligencia se con ence de que, sin aquel mis  e io, nunca pod ía o ma se una idea analó  gica del ca ác e de la Di inidad; de que, sin el mis e io de la San ísima T inidad, ningún ilóso o de co azón ec o y en endimien o lib e de p eocupaciones pod ía explica se la exis en  cia de Dios. No es exage ada es a idea; po  que sin aquel dogma ado able Dios se ía un en e más mis e ioso que el mis e io mismo; Dios (1) Disc. sob e la Con o m. de la é con la azón. — 47 — se ía un se que po una a alidad inconcebi  ble se e ía necesi ado á la más comple a inac  ción, á una e e na ociosidad. No es di ícil de  mos a lo. Dios es un espí i u pu ísimo, in ini o y e e  no; debemos, pues, supone y con esa en él odas las pe ecciones de un en e espi i ual y en el más al o g ado, sin limi ación de ninguna clase; aquellas pe ecciones que le cons i uyen esencialmen e: una in eligencia que conoce, y una olun ad que quie e. Pe o el en ende y que e no son en Dios una acul ad como en las c ia u as; su in inidad y su inmu abilidad exigen que, cuan o conoce y quie e, lo conozca y quie a ab ae emo, sin que sus conocimien os y oliciones añadan cosa alguna á su in ini a y sobe ana g andeza. Ac o pu ísimo, sus an  cial, no puede concebi se de o a mane a que en con inua ac i idad, pensando siemp e, aman  do siemp e, po que el pensamien o y el amo son su ida, y su ida es su esencia. En el momen o en que deja a de pensa y de ama , deja ía de exis i , como mue e el sé i ien  e, cuando se suspenden del odo sus uncio  nes i ales. Aho a bien: á és a in eligencia in  — 48 — ini a, á es a in ini a olun ad, que conoce y ama desde oda la e e nidad , debe co espon  de un obje o in ini o, pe ec ísimo y e e no; de lo con a io la acción di ina no se ía comple  a y adecuada; Dios no se ía in ini o, e e no y pe ec ísimo, pues no debemos ol ida que és a acción es su misma na u aleza, y és a acción ca ece ía de un é mino que ecibie a o da su Yi ud y desa ollo; y és e é mino ni es ni puede se o o que Dios (1). Dios, pues, sé conoce in ini amen e y desde oda la e e  nidad, y se ama con un amo in ini o y e e  no; y conociéndose, conoce cuan o iene sé , po que en sí mismo lo iene; y amándose, ama ambién odo aquello en donde b illan sus pe  ecciones, en donde le plugo es ampa un sello de su Di inidad. Pe o la in eligencia, conociendo, engend a 3 del mismo modo que la olun ad, amando, p o  duce; y el esul ado de és e conocimien o y de és e amo es á siemp e en elación con la na  u aleza y ac i idad del p incipio pues o en ac  o: de consiguien e, el pensamien o de Dios es la exp esión idelísiniM de su Sabidu ía, es el • (1) Véase Slo. Tomás. Sum. Theol. p. I, q. 14. se UNIVERSIDADE DE SANTIAG(' DE COMPOSTEEÁ — 49 — Ve bo de su in eligencia, coexis en e y coe  e no; el amo de Dios es la acción cons an e, la endencia incesan e, necesa ia de su olun  ad san ísima que quie e y quie e necesa ia  men e el bien, y descansa en sí misma, como en piélago in ini o de odo bien y pe ección. Démos aho a á cada una de és as elacio  nes su e dade o nomb e, el único que le co  esponde, el único que debemos da le. Llame  mos á esa in eligencia ecundísima, siemp e en ac o, engend ando siemp e, desde oda la e e  nidad, P a d e ; llamemos á esa concepción sublime de la men e de al Pad e, á ese Ve bo el más g an  de, el más digno de Dios, e e no como él, pe ec- ísimo como él, consus ancial á él, H ijo ; y lla  memos ambién á ese amo ecíp oco del Pad e al Hijo y del Hijo al Pad e, á ese amo san  ísimo, e e no, inex inguible, in ini o, que salien  do de Dios, pe o sin desp ende se de la Di i  nidad, uel e á Dios po una acción cons an  e, inmanen e, necesa ia, E s pí i u S a n o : y éd aquí el dogma ca ólico de la Bea ísima T ini  dad, la ida de Dios, la exp esión de Dios, la mani es ación de Dios. P escindamos de és e mis e io que nos ha 7 — 50 — sido e elado, y nues a azón no le concibe ya. Un Dios que, siendo espí i u pu ísimo, debe se po esencia in eligen e y aman e , y sin emba go, ni en iende ni ama ¿puede se Dios? Un Dios que no conoce sus pe ecciones, ni ama su bon  dad ¿puede se Dios? ¿qué Dios es ese, que en la más comple a inacción, en e e na ociosidad, no da señal alguna de ida? Seño es: yo enega  ía de semejan e Di inidad. No puedo pasa en silencio és e bellísimo ozo de Augus o Nicolás (1): «Hé aquí, pues, dice, el mis e io de la T inidad, que nos des  cub e es pe sonas en Dios: el Pad e engen  d ando un pensamien o e e no, que es su Hijo, y que lo ama y es amado po él con un amo que p ocede igualmen e del uno y del o o, y es el Espí i u San o. No acilemos en deci que po más mis e iosa que pa ezca semejan e doc  ina, es la única que pe mi e á la azón o  ma se una idea consecuen e y lógica de Dios. Sin ella la iloso ía ca ece de de echo pa a p o  nuncia an augus o nomb e; po que ó no es más que una p eocupación que ella no puede comp ende , ó si le es echa, degene a en ab- (1) Es ud. ilosó . T inidad. — 51 — gu do; po que po una pa e no puede ehusa á Dios lo que cons i uye la esencia de un sé cualquie a, que son las elaciones; y po o a no puede encon a é minos pa a explica es  as elaciones, más que en él mismo.» Voy á e mina ; pe o no lo ha é sin di i  gi me an es á la ju en ud escola , que con  sag a los más lo idos años de su ida al es  udio de las ciencias eclesiás icas. El dogma de la San ísima T inidad, ama  dos jó enes, es eminen emen e p ác ico. No nos con en emos con una é mue a en és  e mis e io ado able: es p eciso lle a lo e a  ado en nues a conduc a, po que él nos ecue da nues os debe es pa a con noso os mismos. Hémos sido c iados po el Pad e, e  dimidos po el Hijo y eengend ados po el Espí i u San o; lle amos la imágen de Dios g abada en nues a alma: debe nues o es con  se a la pu a y he mosa, ep oduciendo en nos  o os la a monía y san idad de las es di inas pe sonas. Respe emos és a imágen augus a y no la p o anemos con el pecado. Cul i emos nues a in eligencia y pe eccionemos nues o co azón: la ciencia y la i ud, ap oximándo  — 52 — nos á la ado able T inidad, ado na án nues  as sienes con la doble co ona de sabios y san os, sin las cuales no puede se ag adable á los ojos del Seño un minis o de su al a . Sea desde hoy más p o undo nues o es  pe o y más ie na nues a de oción hácia és  e di ino mis e io, diciendo con ecuencia lo qué el Após ol de las Indias epe ía á cada momen o: ¡O Sanc issima Imi as! ¡Oh San ísima T inidad! «Du an e más de diez años los ecos de O ien e epi ie on és as palab as mis e io  sas, que e an como el g i o de gue a del San Pablo de los siglos mode nos. F ancisco Ja ie conside a la imágen augus a de la San ísima T inidad des igu ada en an os millones de hom  b es, pa a exci a se á la gigan esca lucha que había abado con a el Paganismo indio, y su boca epe ía és a exclamación: ¡O Sanc issima T iui as! Encendíase en onces en en usiasmo di ino, se agi aba su pecho, b o aban lág i  mas de sus ojos adian es, y se lanzaba con la apidez del elámpago hácia mundos des  conocidos, de ocaba los ídolos, semb aba los p odigios, e ía sob e milla es de en es el agua egene ado a, es ableciendo la imágen