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Historia y pensamiento en el Libro de Gracián

Author: Sampedro López, Roque
Year: 2023
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/9a0cb5df-f211-4128-8051-15082c8b3813/download
ESCOLA DE DOUT ORAMENT O
INTERN A CION AL D A USC
Roque
Sampedro López
T ese de doutoramento
Historia y pensamiento en el
Libro de Gracián

Santiago de Compostela, 2022
Pr ograma de Doutoramento en Estudos Mediev ais

TESIS DE DOCTORADO
HISTORI A Y PENSAMIE NTO EN EL
LIBRO DE GRACIÁN

Roque Sam pedro López

ESC UE LA DE DO CTORA DO INTERNAC IONAL DE LA UNIVER SIDAD DE S ANTIAGO DE COMPO STELA
PROGRAMA D E DO CTORADO EN ESTU DIOS MED IEVALES

SANTIAG O DE COMPOS TELA
2022

DECLARAC IÓN DEL AUTOR /A DE LA TESIS

D./Dña.

Roque Sampe dro López

Título d e l a t es is :

Historia y pensamiento en el Libro de Gra cián

Presento mi tesis, siguiend o el procedi miento adecua do al Reglament o y declaro que:

1) La t esis abarca los resultad os de la elab oración de mi trab ajo.
2) De s er el caso, en la t esis se hace refer encia a las cola boraciones que tuv o este trab aj o.
3) Confir mo que la tesis n o incurre en ning ún tipo de pla gio de otros autor es ni de trab ajos
presentad os por mí para la obtención de otr os títulos.
4) La t esis es la versi ón definitiva pres entada para su d efensa y coincid e la versi ón impresa con la
presentada en for mato ele ctró nico.
Y me compro meto a prese nta r el Compromis o Documental de S up er visión en el caso qu e el original no
esté depositado en la Escu ela .

En Santia go de Composte la , 07 de octub re de 2022 .

Firma electró nica

AUTORIZAC IÓN DEL DIREC TOR/TUTOR DE LA TES IS

D./Dñ a.

Israel Sanma rtín Barro s

En condición de :

Tutor/a y d irector/a

Título d e l a t es is :

Historia y pensamiento en el Libro de Gracián

INF OR M A :
Que la presente tesis, se c orresponde con el trab ajo reali zado por D/Dña Roq ue Samped ro López , bajo
mi direc ción/tutorizaci ón, y a
utorizo su

pr e se ntac ión
, consider ando
que r eúne l os
r
equisito s
ex ig id o s e n e l R
eg lam e n t o
de E st ud io s d e
D oc to r ad o de la USC,
y
qu e
co m o d i rec to r/tutor d e
es t a

no in c ur r e en l as cau s a s d e
ab s t e n c ió n
e s t a b l e ci da s e
n la Le y
40 / 2 0 1 5.

En Santia go de Composte la , 07 de octub re de 2022

Firma electró nica

7

Resumen
Esta tesis doctoral consiste en una investi gación histórica e historiográfica del
Libro de Gracián. Este es un texto anónimo, escrito durant e el reinado de Juan II de
Castilla (1405-1454). El documento prese nta una serie de reflexiones históricas, políticas
y sociale s, articuladas a partir de las e nseñanzas y e l viaje del joven Graciá n por Castilla.
Durante el transcurso de su travesía, Grac ián pres encia diferentes abusos cometidos por
las élites polí ticas de Castilla, y en el último capí tulo, llega a un reino imaginario en el
que se representa una sociedad ideal. El Libro de Gracián se inscribe en u n contexto de
turbulencias políti cas y sociales, y está fuertemente influido por la obr a del pensador
mallorquín Ramón Llull (c.1233-1316).
Desde una perspectiva histórica e historiográfica, fundamentaremos nuestro
argumento en el an álisis de los contextos, de la autoría, de la recepción de Ramón Llull,
del pensamiento político, del discurso de contestación y de las tempor alidades del L ibro
de Gracián. Para ello, se articularán conceptos teóricos y análisis del texto con el objeto
de mostrar la relación del Libr o de Gracián con sus contextos y diseccionar el discurso
del documento.
En esta tesis doctoral, argume ntaremos que el texto puede e ntenderse como un
reflejo cr ít ico del presente en el que se escribe. Esta representación se articula a partir de
la crítica de las estructuras polí ticas y sociales de la época de Juan II, que contrastan con
un pasado idealizado y a nuncian un futuro esc atológi co. Esta construcción histórica se
completa con la pr oy ección de una sociedad idea l.
Palabras clave: historiografía medieval, historia del presente, historia intelectual,
contextos, pensamiento polí tico medieval, crítica social bajomedieval, sociedad ideal,
escatología bajomedieval castellana, Libro de Gra cián, Ramón Llull , reinado de Juan II
de Castilla.

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6.1. La recepc ión d e Ramón Llull en el L ibro de Gracián ....................................... 256
6.1.1. El Libro de Gracián y el Llibre de meravelles ........................................... 257
6.1.2. El Libro de Gracián y el Llibre d’Evast e Blaquerna ................................ 264
6.2. La interpre t ación ideal de lo rea l en el Libro de Gracián a partir de Ramón Llull
.................................................................................................................................. 273
6.2.1. El Llibre d’intenció: la doctrina de las dos intenciones como ideal en el
Libro de Gracián ...................................................................................................... 274
6.2.2. La Doctrina pueril en el Libro de Gracián ................................................. 287
6.2.3. La ley divina en el Blanquerna ................................................................... 292
6.2.4. Los proverbios lulianos en el Libro de Gracián ......................................... 297
6.3. La proyección de una socieda d ideal de Ramó n Llull en el Libro de Gracián . 300
6.3.1. La socieda d id eal del Llibre de meravelles y el Libro de Gracián ............. 301
6.3.2. El reformismo del Blaquerna y el Libro de Gracián .................................. 318

7. El pensamiento crítico del Libro de Gracián ........................................................... 323
7.1. Poder y lenguaje político en el Libro de Gracián .............................................. 326
7.1.1. El Libro de Gracián como espejo de príncipes .......................................... 327
7.1.2. La reformulac ió n de la monarquía en el Libro de Gracián ........................ 330
7.1.2.1. El poder del monarca ........................................................................... 330
7.1.2.2. Los privados y los consejeros .............................................................. 338
7.1.2.3. Los tributos .......................................................................................... 343
7.1.3. Los conceptos discutidos en el Libro de Gracián ....................................... 345
7.1.3.1. La “lar gu eza” como primer concepto discutido .................................. 346
7.1.3.2. La obediencia como se gundo concept o discutido ................................ 349
7.1.4. El imaginario político del Libro de Gracián .............................................. 351
7.1.4.1. La metáfora de las abe jas ..................................................................... 352
7.1.4.2. La metáfora del fuego .......................................................................... 355
7.2. La deslegitimación de Álvaro de Luna como intención del Libro de Gracián . 358

8. El discurso de contestación en el Libro de Gracián ................................................. 365
8.1. La s demanda s so ciales y la coacción en el Libro de Gracián ........................... 367
8.1.1 . La coacción como elemento artic ulador de las demandas en el Libro de
Gracián ..................................................................................................................... 369

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8.1.2. La creac ión d e antagonismos en el Libro de Gracián ................................ 382
8.2. La construcción del pueblo en el Libro de Gracián .......................................... 390
8.2.1. El concepto de pueblo ................................................................................. 391
8.2.2. La libertad y la servidumbre c omo signifi cantes vacíos ............................. 397

9. La escritura de la historia del pre s ente en el Libro de Gracián ................................ 405
9.1. El Libro de Gracián como escritura de la historia del presente ........................ 408
9.1.1. Los pasados ideales en Libro de Gracián ................................................... 412
9.1.2. El presente c om o decadencia en el Libro de Gracián ................................ 419
9.2. Los futuros esca toló gicos ................................................................................... 423
9.2.1. La muerte y el Juicio Final........................................................................ 423
9.2.2. La pérdida d e España .................................................................................. 429
9.2.3. El Rey como Anticristo ............................................................................... 433

Conclusiones ................................................................................................................. 449
Conclusions .................................................................................................................. 467
Fuentes .......................................................................................................................... 483
Bibliografía ................................................................................................................... 487

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Introducción
Esta tesis doctor al es un a investigación sobre el Libro de Gracián, un texto
anónimo escrito durante el reinado de Juan II de C astilla. Descubierto y editado durante
los años ochenta en la revista Studia L ulliana 1 , el texto ha recibido una atención escasa
durante las últimas décadas 2 , si bien los estudiosos que se han acercado a él han
desarrolla do investigac i ones fructíferas sobre la datación de l texto, su autoría o su
contenido político. Estos trabajos conforman un p ilar que permite construir una
aproximación al L ibro de Gracián como la que se prese nta en esta tesis doc toral, que se
escribe desde un punto de vista histórico e histo riográfico, atendiendo al pensamiento
enunciado en el texto y sin menoscabo de otras perspectivas, ya sean filológicas, literarias
o filosóficas.
En vinculación con esta aproximación histórica e historiográfica que
desarrolla mos en esta tesis se encuentra la idea de que el Libro de Gracián puede
concebirse como un documento histórico, que refleja la sociedad de un tiempo
determinado, la d e Castill a durante la prime ra mita d del siglo XV. Conservado en un solo
manuscrito, el MS 1866 de la Bibliot eca Universitaria de Salamanca, el Libro de Gracián

1 José J. Sator re, “La n o vela mo ral de Gr acián (Un texto in édito del siglo XV) , Studia Lu llian a, vol. 24 , n.
2 (1980), pp. 165 - 210; José J. Satorre, “La novela moral d e Gracián (con tinuación)”, S tudia Lu lliana, vo l.
25 (1981-1983), pp. 84- 165 ; y José J. Satorre, “La novela mo ral de Graçián (conclusión)”, Studia Lullian a,
vol. 26, n. 2 (1986) , pp. 165 - 251; José J. Satorre, “La novela moral de Gracián: estudio lin güístico”, S tudia
Lulliana, vo l. 27, n . 76 ( 1987), p p . 8 5- 108; José J. Sato rre, “L a nov ela moral de Gracián: glosario y
bibliog rafía”, Stu dia Lulliana, vol. 27, n. 77 (1987), pp. 215 - 240.
2 L os trab ajos que se han apr oximado al Libro de Gra cián son fundam entalmente Josep Perarnau i Espelt,
“La tr aducció cas tellan a m edieval del Llibre d e merave lles de Ramón Llull”, Arxiu de Textos Catalans
Antics, vo l. 4 (1 985), pp. 7 - 60; I saac Vázquez Janeiro, “‘ Gracián’ , un ‘Félix ’ castigliano del seco lo XV.
Una ricerca sull’inn ominato autore”, Annali. Sezione romanza, vo l. 3 4, n. 1 (1992), pp. 295 -337; Isaac
Vázquez Janeir o, “Los estud ios franciscan os mediev ales en España”, en José Ignacio d e la Iglesia Duarte,
Francisco Javier Gar cía Turza y José Ángel García d e Cortázar (coords.), VI semana d e Estudios
Medievales: Nájera, 31 de julio a l 4 d e agosto de 1995, Instituto de Estudio s Riojanos, 1 996, pp. 43 -64;
Vincent Server at, La pourpre et la glèbe. Rhétorique d es é tats de la société dans l'Espagne médiévale ,
Ellug, Grenoble, 19 97; Fernando Gómez Redondo, Historia de la p rosa medieva l castellana, vol. 3: Los
orígenes del h umanismo: el marco cultu ral de E nrique III y Juan II , Cátedra, Mad rid, 200 2, p p. 3377 -3401;
Vincent Serverat, “Un e le gitimation islamiq ue de la résistance au tyran au temps de Jean II d e Castille :
Sembla nza y tratad o de Gracián (ch apitre VIII) », Cahiers d ’études hispaniques médiévales, vol. 2 8 (2 005),
pp. 391- 404; Fran cisco José D íaz Marcilla, “El hilo luliano e n la m adeja cultural castellana. Nuevos aportes
al lulismo castellano m edieval laico y religio so ”, en José Higuera Rubio (ed.), Knowledge, co ntempla tion
and lu lllism. Con tributions to the lullian sesión at the S IEPM Con gress – Freising, Aug ust 20 -25, 2012,
Brepols, T urnhout, pp. 1 65 - 190; Fra ncisco José Díaz Mar cilla, “Las ideas lulian as sobr e la natu ralez a de
las co s as en textos castellanos medievales”, en José Luis Fuertes Herrer o y Ángel Poncela Go nzález (eds.),
De n a tu r a . La n aturaleza en la Edad Media, vol. 1, Húmus, Fam alicâo, 2015, pp. 385 -393; Miguel Áng el
L ad er o Qu esada, “Los efectos del mal g o bierno en la Andalucía de Juan II segú n la Novela mora l d e
Gracián ”, Boletín d e la Rea l Academia de la Historia, t. CCXIII, cu ad. 1 (enero -abril 2 016), pp . 109 -149;
y José Manuel Nieto Soria, “Álvaro de Luna tirano. Op inión pública y conflicto político en la Castilla del
siglo XV”, Imago Temporis. Medium Aevu m, vol. 11 (2017), pp. 488 -507.

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es un texto híbrido, a medio camino entre espejo de p ríncipes y un libro de vi ajes,
pudiendo entenderse tam bién como una obra luliana, una representación de los grupos
sociales, un texto de protesta o una reflexión de c orte escatológico. Todo e llo conforma
una recreación histórica de la época de carácter abstracto. En buena medida, nuestra
investigación busca dar cuenta de estos aspectos a partir del estudio del documento en
relación con sus contextos polí ticos, sociales, intelectuales y cultura les. De esta mane ra,
es posible conectar las reflexiones del Libro de Grac ián y su ascendencia en la figura de
Ramón Llull (c.1233-13 16), así como relacionarlo con los eventos políti cos del reinado
de Juan II, con la confli ctividad social del momento y con las construcciones sobre la
temporalidad de la época.
Descripción
El Libro de Gracián se su merge en la representación del reinado de Juan II a través
de la narración de l as enseñanzas y los viajes de su protagonista, el joven Gracián. El
texto se compone de una “semblanza” o prólogo y doce capítulos. En la “semblanza” , el
propio autor, siempre sin nombrarse, se p resenta a sí mismo, primero a través de un brev e
relato alegórico y después de manera moral. El texto, afirma el escritor, está dirigido al
monarca de Castilla y León (Juan II) y en él se co mpilan doctrinas, “obras y costumbre s”
a partir d e las cuales el g obernante puede informarse de lo que ocurre en s u reino, f rente
a las influencias de letrados y privados. Desde un primer momento, en el L ibro de Gracián
se plantea una oposi ción entre el bien del reino de Castilla, y las élites de la Corte .
Tras el prólogo, empieza la narración de la vida de Gracián. Este s ería el h ijo de
un burgués rico pero devoto, y ante un proceso de maduración en el que se apena ante la
muerte y el pecado, su p adre decide enseñarle acerca del propósito de la Creac ión, así
como de las funciones de prelados y príncipes. Para el padre de Gr acián, el propósito de
la Cre ación sería que l os hombres conocieran y amaran a Dios, pero se distraen
persiguiendo bien es mun danos, como los honores, la codicia o el poder. En lo tocante a
los prelados, su fun ción es cuidar d e los fieles, pero también estos están más preocupados
por sus rentas y honores, y no imitan la pobreza apostólica o la disposición hacia el
martirio de los primeros cristianos. Más aún, s e entremeten en las intrigas políticas de la
Corte, cuándo deberían e star más interesados en la salvación de las almas. Sin embargo,
e s e n re l a ción a los prín cipes con quién más se detiene el padre de Grac ián. Su función es
mantener la justicia, p ero acaban más ocupados en a crecentar sus rentas y sus honor es , lo
que perjudica gravement e al pueblo. Gran parte d e la culpa de esta d esviación se achaca

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a privados y conse jeros, que corr ompen a los príncipes y los incitan a aumentar los
tributos, a ir a la guerra contra otros príncipes cristianos e n vez de contra los musulmane s
y, especialmente, a donar pueblos, villas y ciudades a sus privados y caballeros, lo que
resultaría en una gran injusti cia, ya que la voluntad de Dios s ería que el pu eblo estuviera
bajo el señorío del prínc i pe.
Tras pedir permiso a su padre, Gracián emprende un viaje por villas y ciudades de
un reino que no se nombra. En una de las villas presencia un conflicto entre sus pobladore s
y un caballero. El príncipe, aún joven, h abría do nado la villa al caballero , su privado, y
los habitantes d el lugar consideran esto un acto inj usto al que es legíti mo resistir. L a
resistencia fracasa, sin embargo, y tras la ejecución de dos hombres buen os de la villa,
Gracián deja la ciudad. Entonces, se encuentra c on un mercade r al que han roba do sus
mercancías en un portazgo ilegal, al que consuela. En otra villa cerca na, le comentan los
abusos del an ciano c aballero que gobi erna el l ugar, incluyendo el rapto de mujeres
jóvenes para casarlas con sus hombres. Continuando su viaje, llega a otro lugar en el que
le explican la multitud de exacciones y coacciones a las que les somete el conde que
domina la población. Estos van desde nuevos tributos a la interve n ción en los oficios de
los escriba nos, pasando p or la monopolización de la venta de cier tos bienes, como el vi no.
En esta villa también tienen lugar una conversación con un musulmán que argumenta que
es legítimo resistir al monarc a c uando este usa su poder de manera excesiva, poniendo en
peligro al pueblo. Es también en esta conversación cuando se enuncian toda un a serie de
críticas haci a los cristianos conversos, que son percibidos c omo una fuente de corrupción
moral para los caballeros. Gracián deja l a vil la dirigiéndose hacia Córdoba, junto con
unos mercaderes y, al llegar a la ciudad, requisan a sus compañeros d e viaje todas sus
mercancías.
En Córdoba, Gra cián recibe informac ión sobre las diferentes injusticias que
cometen regidores, jurados y esc ribanos. Así, un hombre es obligado a ir a la guerra a
pesar de que no tiene recursos para comprar armas y un caballo . Los jurados, encarga dos
de vigilar por los intereses del pueblo común, son elegidos no por los habitantes de las
colaciones, sino por pre s iones e intrigas de los gobe rnantes de la ciudad. También lo s
escribanos públicos de Córdoba están e n una situación de deca dencia, ya que el puesto se
c onsi gue prometiendo p agos a los regidores. Gracián p arte d e la ciudad para llegar a
S e vil la, p ero allí las cosa s no están mejor. También en la ciudad hispalense los jurados
son elegidos mediante p ráctica s corruptas y, ad emás, el orden jurídico s e mueve por

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intereses ec onómicos, según le cuentan a Gracián. Los abusos ll evan al protagonista a
dejar la ciudad, llegando a otra urbe dónde ve de p rimera mano las injusticias que ocurren
en las localidad es castellanas. En este caso, se trata de una pobl ación a la q ue ha ll egado
el monarca con todo su séquito, que se dedic a a confiscar bienes, a ocup ar ca sas ajenas.
La entrada del gobern ante en la ciudad destaca por su lujo, con música juegos y vestiduras
cara s, mi entras que en l a ciudad hay hombr es y mujeres qu e muer en de hambre. Un
hombre llega a comparar al monarca con el Anticristo. Durante su estancia en esta ciudad,
Gracián también observ a de primera mano otro s abusos. Finalmente, se va del reino,
viajando a otro reino de un gran rey cristiano.
En este nuevo reino, Gracián observ a una so ciedad que contrasta con la so ciedad
del reino de Castilla. Se construye una soci edad i deal. El monarca es capa z de contener
las presiones de caba lleros y privados, y logra pac ificarse con un re y vecino con quién
estaba enfrentado por culpa de las intrigas de sus consejeros. Cuando el emperador se
enfre nt a al monarca ideal, este logra vencer, debi do a la just icia de su causa, y llega a
aconsejar al emperador. Sus súbditos rec onocen que sus juicio s son justos. Además, tiene
siempre presente a Dios en sus decisiones. Llegado un momento, se enfrenta a un conde
rebelde, y este ac aba a rrepintiéndose de sus malos actos e ingresando a un monasterio.
También el monarca ingresa en un monasterio tra s la lec tura de un libro q ue le regalan.
Gracián, tras presenciar t odo esto, vuelve a casa. Tras encontrar que su padre ha muerto,
vende todos sus bienes y termina sus días también en un monasterio.
La construc ción de esta narración parte de varios e lementos. Las referencias a las
realidade s sociales y políticas del reinado de Juan II son constantes, si bien en ningún
momento llega a explicit arse esta re lación. Se trata de una ocultación, por temor a las
repre s alias ante el carácter contestario del texto. Las críticas a los priv ados han de
entenderse en el contexto de la consolidación del poder del condestable Ál varo de Luna,
principal privado del monarca y figura polémica y conflictiva en la época. Asimi smo, se
acumulan denuncias contra pr ácticas como la dona ción d el patrimonio regio a la nobleza,
con la consecuente creación de señoríos, algo habitual en la monarquía Trastámara.
Asimismo, la fiscalidad también es un elemento de conflicto y crítica en el Libro de
Gracián.
O tro elemento ce ntral en la construc ción el texto es la influencia de Ramón Llull.
Muchos pasajes del L ibro de Gracián están extraídos directamente de o bras lul ianas,
entre las que se cuentan el Llibre de m eravelles, e l Ll ibre d’intenció, el L l ibre d’Evast e

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Blaquerna, la Doctrina pueril y el Mil proverbis. El último capítulo del Libro de Gracián ,
en el que se representa la sociedad ideal, está construido en base a diferentes fragmentos
del Llibre de meravelles. Además, el marco narra tivo del texto se elabora a partir de la
imitación de los textos lulianos, especialmente del Llibre de meravelle s y el Ll ibre
d’Evast e Blaquerna, que también mezclan viaje y reflexión. Igualmente, el documento
hace un uso a mplio de ideas lulianas como la doctrina de las dos intenciones a la hora de
examinar la s ta reas de diferentes grupos sociales.
Es importante tener en cuenta e l manuscrito en el que se transmite el L ibro de
Gracián. Si bien sólo existe un testimonio manuscrito del texto, este se encuentra en un
códice misce l áneo que fue propiedad del arzobispo de Sevilla, Diego de Anaya y
Maldonado. El códice co ntiene textos como los Bocados de oro, la Historia de la doncella
Teodor, o el Croni cón cordubense. En el explicit de este últ imo se afirma qu e fue copiado
para Diego de Anaya en 1433. Partiendo de esto, se ha supuesto que el texto estaba
promovido por el arzobispo de Sevilla, que se había enemistado con Álvaro de Luna. Así,
el Libro de Gracián refleja algunos de los inter eses del arzobispo hispalense.
Todo ello configura e lementos funda ment ales para nuestra aproximación a l Libro
de Gracián. Es nuclear entre ellos es la cuestión contextual. El Libro de Gracián se
escribe durante el reinado de Juan II, que es un momento de importante conflictividad
política. Esta se o rienta entorno a las figura s de los infantes de Aragón y primos del Rey,
Enrique y Juan, y espec i almente en torno al condestable de Castill a, Álvaro de Luna. Se
daría un proceso que se ha entendido como de enfrentamiento entre la nobleza, liderada
por los infantes de Aragón, y la monarquía, cuyas figuras centrales, serían Á lvaro de Luna
y el propio monarca Juan II 3 . Ahora bien, el conflic to también puede entend erse como un
conflicto entre facciones de la propia nobleza. Nuestro interés se centra en que estos
conflictos animaron la producc ión de textos que justifican o discuten las diferentes tomas
de posición de los diferentes bandos implicados. Especialmente importantes fueron l as

3 Diferen tes per spectivas sob re esta con flictividad pueden consultarse en Luis Suárez Fernández, Nobleza
y mo narqu ía. Entendimien to y riva lidad. El pro ceso de construcci ón de la Coron a espa ñola, La Esfera de
los Libro s, Madrid, 2003; y José María Mon salvo Antón, “El conflicto «nob leza frente a monarquía» en el
contex to de las transformaciones d el estado en la Castilla Trastámara. Reflexiones críticas”, en José
An to n io J ar a Fuente (coord.), Discurso po lítico y rela ciones de poder: ciud ad, n obleza y monarqu ía en la
B a ja E d a d Media, Dykinso n, Madrid, 2017, pp. 89 -28 7. Para la cu estión d e la co nstrucción d e la monar quía
en C asti lla, véan se José Mar ía Monsalvo Antón, “Poder po l ítico y aparatos de estado en la Castilla
bajomed ieval: consid eraciones sobr e su problemática”, n. 4 (1 986), pp. 10 1 -169; y José María Mo nsalvo
Antón, La construcción d el poder rea l en el Mona rquía castellana (siglos XI - XV), Ma rcial Pons, Ma drid,
2019.

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críticas a Álva ro de Luna, acusado de dominar l a volunt ad del Rey. Estas críticas se
multiplican desde 1425, y entre ellas cabe encajar el Libro de Gracián. Al mismo tiempo,
el proceso va más allá de una cuestión relativa a acontecimientos e intrigas entre élites.
También es un momento de con strucción d el ap arato inst itucional de l a monarquía, a
partir de la f is calidad, la administración o el propio fortalecimiento de la nobleza.
No se tr ata d e un proceso sin resistencias. El fortalecimiento de l a nobleza se vio
acompaña do de tensiones y conflictos frente al orden seño rial 4 . Así, hay u n proceso d e
denuncias de los abusos s eñoriales, o incluso de la propia pertenencia al régimen señorial.
Con frecuencia, villas y ciudades r esisten su inclusi ón en este ré gimen, d emandando la
pertenencia a la Coron a Real. En el ámbito urbano, además, la difusión d el regimiento,
que reservaba el gobierno urbano a un grupo de c aballeros, provoca enfrentamientos entre
oligarquías y el “pue blo común”.
Aunque el Libro de Gra cián se presente como u na narración sobre un personaje
ficticio (Grac i án) en un reino que no se nombra, lo cierto es que la mayor parte de las
valoraciones y protestas que trasmite están en cajadas en las realidades políticas y soci ales
del reino de Castilla bajo el gobierno de Juan II. En este sentido, existe un fuerte vínculo
entre el doc umento y su contexto. El Libro de Gra cián re fleja las instituciones, tensiones
y conflic tos de la época, y a menudo tom a posic ión en los debates que e stán teniendo
lugar en la Castilla de la primera mitad d el siglo XV. El más evidente es el relativo a la
privanza, con un claro p osicionamiento en contra la figura de los privados y , por t anto,
de Álvaro de Luna. Pero el Libro de Gracián también se posiciona en otros focos de
conflicto. Estos incluyen el ré gimen señorial y los abusos que tenían lugar dentro de esta
institución, la fiscalidad, el orden jurídico o el r egimiento urbano. En ese sentido, el Libro
de Gracián ti ene detrás una intencionalidad polít ica que lo vincula al cont exto social y
político en el que s e escribe. Se tr ata de un a denun cia de la privanza d e Álv aro de Luna,
y también de una que j a ante las principales instituciones de la monarquía Trastámara.
Esta representación de la rea lidad también tiene un a dim ensión int electual. En este
caso, es importante la influencia de R amón Llull. La primera mitad del siglo XV es un

4 Sobre la conflictividad social, pued en v erse Julio Valdeón B aruq ue, Los conflicto s sociales en el rein o de
C a s till a en lo s s iglos XIV y XV, Siglo XXI, Madrid , 197 5; Emilio Cabrer a, “Conflictos en el mun do ru ral.
Señ o r es y vasallo s”, en en José Ign acio d e la I glesia Duarte (coor d.), Conflictos socia les, p olíticos e
in telec tu a le s en la España d e lo s siglo s XIV y XV, Instituto d e Estudios Riojanos, Logroño, 2004, pp. 4 9 -
80; y Hipólito Rafae l Oliva Herrer, “L os conflictos antiseñ oriales en el rein o de Castilla a fines de la Edad
Media: Viejas p reguntas ¿nuevas respu estas”, His toria. Instituciones. Documento s, v ol. 3 6 (2009), pp. 313 -
332.

23

momento de difusión de la obra de Llull en Castilla, como lo atestiguan traducciones,
referenc i as y textos castellanos de ascende n cia lul iana. El Libro de Gracián es uno de los
textos de la época más influi dos por la figura del pensador mallorquín. El texto castellano
se apropi a de las ob ras de Llull para a plicar sus ideas y formas de repre sentación a la
realidad castellana del r einado de Juan II. La so ci edad ideal que presenta el Libro de
Gracián está construida a partir de la influencia luli ana. En este sentido, el uso de Llull
hace del Libro de Gracián no sólo un reflejo de su contexto, sino que el texto contiene
también una proyección imaginaria que indica cómo debería ser la sociedad.
A todo esto h abría que incluir la dimensión tempor al. El Libro de Gracián ta mbién
contiene de manera implícita y explícita un a reflexión acerca de su presente. No sólo en
la medida en la que refleja instituciones y rea lid ades coe táneas, sino también en base a la
consideración de este presente en re lación a un pasado idealizado y a un a serie de futuros
de carácter escatológico. Así, el Libro de Gracián se configura como una re presentación
del presente en sus dimensiones políticas, sociales, intelectuales e históricas.
Historiografía
El análisis que empre ndemos en esta tesis doc toral parte de p resupuestos
asociados a la historia intelectual 5 . La idea central que adoptaremos de esta corriente es
la referida a la relación entr e el texto y el contexto. Fundamentalmente, se conside ra
dentro de esta corriente que un texto ti ene una relación bivalente con su contexto. Por una
parte, el texto reproduce en su interior las cl asificaciones sociales, los esquemas
conceptuales y tradiciones discursivas del momento en que se es cribe, de su contexto. Por
otra, el texto también e s una representación que tiene un sentido propio en este contexto,
genera ndo resignificaciones de los conceptos heredados e interpretaciones de los
fenómenos a los que se refiere. De e sta forma, el texto está afectado po r el contexto, pero
también apunta a incidir en él. Esta doble vertiente del texto es un elemento central de la
historia intelectual en las últimas década s, en sus múltiples manifestaciones. Así,
histo riadores como Domenick LaCapra veían e n los textos una “dimensión documental”,

5 Para la historia intelectual, puede co nsultarse Dominick LaCapra, "Rethinkin g in tellectual h istory and
reading tex ts", History and th eory, vol. 19 , n. 3 (1980) , pp. 2 45 - 27 6; Roger Ch artier, “Historia in telectual
e historia de las men talidades. Trayec toria s y p reguntas” en E l mu ndo co mo representació n. Estudios sobre
h is to r ia cu l tural, Gedisa, Barcelon a, 1992, pp. 13- 44; François Dosse, La marcha de las ideas. Historia de
lo s in telec t uales, historia intelectual, Universitat de València, Valencia, 2006; Justo Senra y Anaclet Pons,
La h is to r ia cu ltural. Autores, obras y lu gares, Akal, Ma drid, 2005; Mark Bevir, The logic of th e history of
ideas, Camb ridge Uni ver sity Press, Cambrid ge, 19 99; Peter Burke, Forma s d e historia cultural, Alianza
Editorial, Madrid, 200 6; y Annabell Brett, “What is intellectual h istory now?”, en David Cannadine (ed.),
What is history n ow?, Palgrave Macmillan , New Yor k, 2002, pp. 113 -131.

24

que reflejaba los contextos en los que se sit uaba, y una dimensión de “obra ” (“work -
like”), por la cual un texto no podía ser reducido a estos contextos 6 . En el ámbito del
pensamiento político, Quentin Skinner o John G.A. Pocock trabajaban con
aproximaciones similare s, insi stiendo en que los textos se situaban en los códigos y
paradigmas de un momento determinado (lenguaje político) que les daban sentido, y a l
mismo tiempo t enían un carácter performativo, por cu ánto los autores operaban de
acuerdo con unas intenciones específicas a la hora de escribir 7 . Roger Chartier, al tratar
el tema de la lectura, insi stía en que era ne cesario atender a las formas específicas en las
que un texto era apropiado y resignificado por sus lectores, mo dificando las
repre s entaciones heredadas 8 .
Estas aproximaciones ti enen su paralelismo en el ámbito de la historiografía
medieval, de la que también beberemos en e sta tesi s doctoral. En ella s e ha insisti do en la
vinculación de la historiografía medi eval con el presente en el que se escribe, que llevaría
a los historiadores de la Edad Media a participar en sus contextos polí ticos y sociales,
legitimando o deslegitimando c iertos proyectos políti cos 9 . En e ste sentido, medievalistas
como Gabrie lle Spiegel 10 o Jaume Aure ll 11 han hablado de la “lógica social del texto ”,
según la cual un texto re fleja y es producido por la realidad social y políti ca del momento
en que se esc ribe, y al mismo tiempo, “ texts may seek to deny, resist, context, or abrogate
the social re alities to which they are bound” 12 . Historia intelectual e historiografía
medieval se presentan de esta m anera como dos d isciplinas vinculadas, en la medida en
la que ambas parten de una reflexión sim ilar en torno a la función d e los textos, sean
cronísticos o de otro tipo, en el seno de una sociedad. El texto, cuando trata te mas morales,
sociales o políticos, no es un mero reflejo de un objeto exterior dado, sino q ue contribuye
a constituir dicho objeto mediante la proposición de normas, la crítica o la alabanza, la

6 Domin ick LaCapra, "Rethinking intellectual history and r eading texts" , pp. 245- 276.
7 Qu entin Skinn er, Vision s of po litics, vol. 1 : regarding meth od, Cambridge Un iversity Press, Cam bridge,
2002 ; y John G.A. Poco ck, Political though t and history: essays in theo ry and method, Camb ridge
University Press, Cambridg e, 2009.
8 Roger Ch artier, El mundo como rep resentación , pp. 50- 53.
9 Justin Lake, “Current approaches to medieval historiography”, History Compa ss, vol. 13, n. 3 (2015), pp.
89 - 1 0 9 .
10 Gab r ielle Spiegel, “Histor y, h istoricism an d the social log ic of the tex t in th e Midd le Ages”, Speculu m,
v o l. 6 5 , n . 1 (1990), pp. 59 -86.
11 Jaume Aurell i Cardo na , La historiog rafía med ieval. E ntre la historia y la literatura, Universitat d e
València, Vale ncia, 2 016, pp. 108 - 128.
12 Gabrielle Sp iegel, “History , historicism and the social lo gic of the tex t ”, p. 78.

31

La hist oriografía sobre el Libro de Gracián ha constituido e l texto como una
fuente para diferentes realidades. Así, el texto se ha estudiado en r elación a su posible
autor y a su estructura, p ero también como un “ síntoma” de distintas realidades de la
época, ya se an estas c ul turales e intelec tuales (el lulismo) o polí tica s y sociales (los
discursos contra Álv aro de Luna). Las ap roximaciones de estos autores ha n sido fuentes
centrales a la hora de trabajar sobre el Libro d e Gracián.
A mayores del Libro de Gracián, también son fuentes de esta inv estigación las
obras de R amón Llull en las que hemos profundizado con el propósito de entender la
influencia del pensador mallorquín. Estas son:
a) El Llibre de meravelles. De entre las obras de Ramón Llul l esta es la
principal influencia en el Libro de Gracián. Se trata de un texto escrito entre 1283 y 1287,
durante lo que se considera la primera etapa de la actividad intelectual de Ramón Llull.
Para nuestro estudio, hemos escogido la edición crítica de Lola Badía, Xavier Bonillo,
Eugènia Gisbert, y Mons errat Lluch, publicada en la colección “Nova Edici ó de les Obres
de Ramón Llull”, del Patronat Ramón Llul l, en dos volúmenes, 2011 y 2014,
respec tivam ente 30 .
b) El Ll ibre d’intenció. Escrito hacia 1276, es uno de los tratados teóricos
de Ramón Llull que usa el Libro de Gracián. Empleare mos la edición crítica de María
Isabel Ripoll Perellós, publicada también en la colección “Nova Edició de les Obres de
Ram ón Llull”, en 2013 31 .
c) el Ll ibre d’Evast e Blaquerna. Se trata de uno de los textos más
importantes de Ramón Llull en el plano litera rio. Se ecribió entre 1276 y 1283.
Emplearemos la edición de Albert Soler y Joan Santana ch, publicada en la Edito rial
Ba rc ino en 2016 32 .

30 R am o n L lull, Llibre de meravelles, vol s. 1 y 2, Edició crítica de Lola Badia (dir.), Xavier Bonillo, Eu gènia
Gis b er t, M o ntserrat Llu ch, Patronat Ramo n Llull, Palma, 2 011 -2014.
31 R am o n L lu ll, Llibre d’intenció. Edició crítica d e Maria I. Ripoll Perelló , Patronat Ramon Llull, Parma,
2013.
32 Ramon Llu ll, Romanç d’Evast e Blaqu erna . A cura d’Albert Soler i Joan Santanach , Editorial Barcino,
Barcelona, 2016.

32

d) La Doctrina pueril. La Doctrina pu eril se conserva en v einticuatro
manuscritos medievales y modernos. Emplearemos la edición de G ret Sc hib, publicada
en 1972 en la Editorial Barcino 33 .
e) El Mil proverbis. Es una colección de prove rbios que abarcan diferentes
temas teológicos, mor ales y sociales. Escrito hac ia 1302, se conserva en nueve
manuscritos. Hemos empleado la edición de Francesc Tous Prieto en su tesis doctoral de
2015, “Les col · leccions de proverbis de Ramon Llull” 34
Todos estos textos conforman junto con otros como el Llibre contra Anticrist, una
parte de la producción de Ramón Llull orientada hacia nueva s audiencias corte sanas y
urbanas. Son ob ras escritas originalmente en leng ua vern ácula, o tr aducidas de m anera
inmediata a esta, y según ha d estacado la historiografía, formarían parte de un int ento de
Ramón Llull de difundir sus ideas por medios n o universitarios, a través de modos de
repre s entación diferenciados. Así, el L libre de merave lles y el Ll ibre d’Evast e Bla querna
beben de las narrativas caba llerescas y los relatos de viajes, y otros textos como la
Doctrina pueril, el Libro d’intenció y los Mil proverbis aúnan c on carácter didáctico una
serie de mate rias propias de distintas discipl inas, como la teología, la ética , la medicina o
incluso la política. Asimismo, todas ellas est án insertadas dentro de los proyectos
reformistas lulianos en relación al Occidente cristiano.
En lo toca nte a las fuentes teóricas e historiográficas, hemos partido de las
siguientes cuestiones:
a) En relación a la historia intelectual, ha sido c entral la obra de Dominick
LaCapra , en especial su artículo “Rethinking intelectual hist ory and reading texts” 35 . La
aproximación a la relación entre texto y contextos es central en la perspectiva de esta tesis
doctoral. Asimismo, la c onsideración en torno a los distintos contextos e n los que s e
inserta un texto, ya sean autorales, sociales o culturales, han supuesto un importante punto
de pa rtida a la ho ra de r econstruir l a relación del Libro de Gracián con sus diferentes
contextos. A mayores, la obra de Roger Chartier, El mundo como representación.

33 R am o n L lull, Do ctrina pueril, a cura de Gr et Schib, Editorial Barcino, Barcelon a, 1972.
34 Francesc Tous Prieto, Les col·leccio ns de proverbis de Ramon Llull: estudi de con junt i edició dels “Mill
proverbis” i dels “Pro verbis d ’ensenya ment¸ Tesis Do ctoral, Universid ad de Bar celona, 2015.
35 Domin ick LaCapra, "Rethinking intellectual history and r eading texts", pp. 245 -276.

33

Estudios sobre historia cultural 36 , no ha permitido aproximarnos a la idea d el Libro de
Gracián como una repre s entación que interviene en los conflictos de su época.
b) Siguiendo con la autoría, las perspectivas teóricas que h emos
aprovec h ado en esta tesi s doctoral han sido las d e Michel Foucault y su texto “¿Qué es
un autor? ” 37 y el ensayo de Roland Barthes, “La muerte del autor” 38 . Ambos filósof os
plantean una idea de autor más difusa, ya sea a tr avés de la ide a de que el autor es en el
fondo un lector, en el caso de Barthes; o en el plant eamiento de la figura del “autor” como
una “función”, constituida históricamente , qu e da sentido a un discurso a través de su
nombre, el re sto de su ob ra o a partir de la atribución de autoría de un t exto.
c) En lo tocante a la te oría de la r ecepción han sido fundamentales el
artículo programático de Hans- Robert Jauss, “Literary history as c hallenge to li terary
theory” 39 y el libro de Luis Ac osta Gómez, El lector y la obra. Teoría de la recepción
literaria 40 . A partir de ellos se ha profundizado e n el conce pto de re cepción, en los
cambios derivados del paso de un contexto de p roducción a uno de rece pción y en la
centralida d d e la audiencia y los lectores en la escritura de un texto.
d) En relación al discurso polí tico, se ha recurrido principalmente a las
obras teóricas de Que nti n S kinner y John G.A. Pocock, especialmente a las reflexiones
re cogidas en el primer volum en de Visions of politics: regarding method 41 , en el caso de
Quentin Skinner; y en Political thought and history: essays in theory and method, en el
caso de John G.A. Pocock 42 . En estas obras se plantea la importancia de atender a los
“lenguajes” que sirven de medio para la reflexión políti ca, incluyendo términos, modos
de razonamiento, o modos de expresión. Asimismo, también resulta fundamental la
“intención” del escritor, especialmente lo que se hac e al escribir, ya sea legitimar , critica r,
denunciar o advertir.
e) Vinculado a la historia del presente, los planteamientos de Reinhart
Koselleck en Estratos del tiempo. Estudios sobre la historia 43 , en relación a la vinculación

36 Roger Ch artier, El mundo como representació n.
37 Michel Fou cault, Don ald F. Bou chard ( ed.), Languag e, coun ter-memo ry and p ractice. Selected essays
and interviews, Cornell Un iversity Pre ss, Ithaca, 1 977, pp. 113 -138.
38 R o lan d B arthes, El su surro del lengua je , pp. 65- 71.
39 Han s - R o b ert Jauss, “Literar y History as a ch allenge to literary theory”, pp. 7-3 7.
40 L u is A. Aco sta Gómez, El le ctor y la obra.
41 Quentin Skinner, Visions of politics .
42 John G.A. Pocock, Politica l thought and history .
43 Reinhard Koselleck, Los estratos del tiempo .

34

entre “campo de experiencias” y “horizonte d e expectati vas”, han sido fu ndamentales.
Esto ha sido complementa do con la obra de Julio Aróstegui, La historia vivid a 44 . Además ,
la idea de “formas tradicionales de la historia de l presente” de Gonzalo Pasamar 45 nos ha
permitido pensar el L ibro de Gracián como un te xto con una dim ensión hist oriográfica ,
que emplea las categor í as propias de la reflexión sobre el presente en la Edad Media.
f) Para el caso del poder, hemos emple ado fundamentalmente un artículo
de Michel Fouc ault “El sujeto y el poder” 46 . En él se plantea la cue stión del poder en
relación a l a subjetividad, y a la construcción histórica de dif erentes tipos de sujetos. En
particular, resulta relevante la noción de poder no sólo como algo relativo a la fuerz a o a
la c oacción, en relación a la creac ión de objet ivos, a la clasificación de sujetos y
comportamientos, o a la sugestión mediante ince n tivos.
g) Vinculado al probl ema del poder, también hemos usado algunas
categorías desarrolladas por Ernesto Laclau en La razón populista 47 , como es el caso d e
conceptos como e l d e demanda, el de cadena de demandas, a ntagonismos y significantes
vacíos. Todo ello nos h a permitido construir una argamasa t eórica con la q ue analizar el
carácter contestatario del Libro de Gracián.
h) Finalmente, para la cuestión de la sociedad ideal, nos hemos valido de
la obra de Maurice G odelier, Lo ideal y lo material. Pensamiento, economías,
sociedades 48 . En ella se plantean las funciones del pensamiento en lo social, así como el
rol de lo im aginario en la proye cción d e sociedades ide ales con funcio nes críticas o
compensatorias. A parti r de ello, hemos plant eado el Libro de Grac ián como la
construcción de una sociedad idea l.
En otro orden, también se han consultado fuentes de la época de Juan II y en
genera l de la Baja Edad Media castellana, con el objetivo de completar el análisis del
Libro de Gracián. Central entre ellas ha sido el Cancionero de Baena 49 , especialmente
los poemas de autores como Gonzalo Martínez de Medina, Ruy Páez de Ribera, Alfonso
de Villasandino o el propio Juan Alfonso de Bae na. La obra de estos poetas ha servido

44 Julio Aró stegui, La historia vivida .
45 Go n za lo Pasamar, “Fo rmas tradicionales y formas mo dernas de la historia d el presen te” , pp. 147- 169.
46 Mic h el F ou cault, “El su jeto y el pod er”, pp. 3 - 20.
47 E r n esto Laclau, La razón populista .
48 Maurice Godelier, Lo ideal y lo material, Tauru s, Madrid, 1989 .
49 Brian Dutton y Jo aquín Gon zález Cuenca (eds.), Cancio nero de Ju an Alfon so de Ba ena, Visor Libros,
Madrid, 1993.

35

para analizar el ambiente cultural en el que se escribe el Libro de Gracián en vincula ción
con cuestiones como la r eflexión sobre la socied ad y la temporalidad. También nos hemos
servidos de la edi ción de los cuadernos de Cortes 50 , como medio para p rofundizar en las
demandas soci ales de la época. Mención aparte merecen los espejos de príncipes que
hemos consultado para reconstruir el lenguaje po lítico a partir del cual se construye el
Libro de Gracián. Entre estos podemos mencionar el Libro de los doze sabios 51 , el Libr o
de los cien capítulos 52 , los Castigos del rey don Sancho IV 53 , el Libro del consejo y los
consejeros 54 , las Glosas al regimiento de príncipes de Juan García de C astrojeriz 55 y el
Centiloquio de Iñigo López de Mendoza 56 . Finalmente también tenemos en consideración
las cartas y memoriales dirigidos a Juan II en relación a la figura de Álvaro de Luna,
incluidos en la Cróni ca del Halconero 57 , así como los textos producidos durante la
revuelta de Toledo de 1449, incluyendo el Memori al del Bachiller Marc os G arcía Mor a 58 .
Esquema
Para ello, en el primer capítulo, dedicado al marco teórico profundizaremos e n los
presupuestos de la hist oria int electual. S iguiendo a Domenick LaCap ra analizaremos la
idea de la doble dimensión del texto. Como reflejo de la realidad, o el aspecto
“documental” del texto, y como texto performa tivo, o genera dor de sentido. En relación
a su carácter de reflejo o representación, remitiremos el texto a sus contexto político,
social, intelectual y cultural. En vinculación a lo p erformativo, insistiremos en la id ea de
que el texto, en este caso el Libro de Gra cián, es c apaz de generar sentido, resignificando
ideas de Ramón Llull, o busca da r sentido a la reali dad social.

50 Cortes de los an tiguos reino s de León y de Castilla, t. III, R eal Acad emia de la Historia, Madrid , 1866.
51 Hec tor H. Gassó y Diego Romero Lucas, “ Libro de los doce sabios o Tratado de nobleza y lealtad. Ms.
92 (=77) d e la Biblioteca Menéndez Pelay o de San tander”, Memorabilia: bo letín d e literatura sap iencial,
n. 6 (2002). Edición digital. URL: https://par naseo.u v.es/Memo rabilia/Memo rabilia6/ lis tillos/menu .htm
(Consultado por última vez 21- 09 -2020).
52 Marta Har o Cortés (ed.), Libro de los cien capítulos (Dichos de sab ios en palabras breves e comp lidas),
Vervuer t; Iberoamer icana, Madrid; Fran kfurt, 1998.
53 Hugo Oscar Bizzarri (ed.), Castigos del rey don S ancho IV, E dición, introducción y notas de Hugo Oscar
Bizzarri, Verv uert; Ib eroamericana, Fran kfurt; Madr id, 2001.
54 Maestre Pedro, Agapito Rey (ed.), Lib ro del Consejo e de los consejeros, Biblioteca d e Hispanistas,
Zarago za, 1962.
55 Egidio Romano, Juan García de Castrojeriz, Glo sa castellana al “Re gimien to de príncip es”, Edición,
estudio p reliminar y notas d e Juan Beney to Pérez, Centro de estudios po líticos y co nstitucionales, Madrid,
2005.
56 Ma r q u és de Santillana, Poesías completas, Edició n de Maxim P.A.M. Kerk hof y Á ngel Gómez Moreno,
C astalia, M adrid, 2003 .
57 Pedro Carrillo de Huete, Cr ónica del Halconero de Juan II, edición y estudio por J uan de Mata Carriazo;
estudio p reliminar por Rafael Beltrá n, Univ ersidad d e Granada, Granad a, 2006.
58 El oy Benito Ruan o, Los o rígenes del p roblema converso, EL Albir, Barce lona, 1976.

36

Seguidamente, ana lizaremos la noción de autoría, vinculada a las diferentes
“capas” a pa rtir de las que se construye el autor. Insistiremos en la idea de que un escritor
se construye históric amente como “autor” e n vinc ulación las ideas sob re la relac ión entre
autor y texto en el mundo medieval. Profundi zaremos también en la cuestión del
anonimato, la figura del promotor, y las atribucio nes. A continuación, tra bajaremos la
cuestión de la recepción, a partir de los conceptos de audiencia, contexto de producción
y contexto de rece p ción.
El pensamiento político será el siguiente eje teórico que se expondrá en el primer
capítulo. Este pivotará a partir de los conceptos de intención y lengu aje político. En lo
tocante a la intención, plantearemos la comp rensión del texto como un acto de
comunicación en un contexto específico. Como tal acto de comunicación este tiene unas
intenciones, de forma que se vuelve necesario distinguir entre lo que dice el texto (e l acto
locutivo) y lo que hace el texto (el acto ilocutivo), que puede ser criticar, alabar, rechazar,
justificar o deslegitimar. En este sentido, siguien do a Quentin Skinner, e s conveniente
prestar atención a las val oraciones que se p roducen en el discurso del Libro de Gracián,
así como a los debates en los que se inserta. D espués, desarrollaremos la idea de “lenguaje
político”, entendiendo este como el se diment o de conceptos, códigos, esquemas
conceptuales y modos de argumentación que permiten articular una r eflexión polí tica.
Asimismo, nos referiremos a la idea de “conceptos discutidos” como parte de este
lenguaje político, entendiendo estos como aquellos términos cuya definición o aplic ación
son objeto de debate.
El sigui ente paso será profundizar en los conceptos de la historia d el pr esente. Así,
insistiremos en la idea de temporalidad d e Rei nhart Koselleck, así como la idea de
escritura d e la hist oria c oetánea. Esto permitirá p resentar el Libro de Gracián como un
texto en el que se escribe una historia sobre el pr esente (el reinado de Jua n II) tanto de
manera im plícita como explícita. Así, entenderemos la construcción del presente en el
Libro de Gracián a través de los siguientes pilares: a) el Libro de Gracián co mo “historia”
del presente; b) la integración del texto en las categorías hist oriográficas medievales; c)
la existencia de distintas temporalidades en el Libro de Gracián ; d) la construcción de
temporalidades e n conflicto, y e) el compromiso del escritor con el presente.
E l último gran apartado del marco teó rico será el relativo a la relación entre
discurso y socieda d. En él, profundizaremos en la idea de poder que plantea Michel
Fouca ult, vincul ado a diferentes formas de actuar sobre las acciones de los súbditos, así

37

como a la existencia de clasificaciones sociales, y discursos que deslegitiman o resisten
el ejercicio del pod er. A continuación, d esarrollaremos la idea d e discurso de
contestación, profundizando en los conceptos de cade na de demandas, antagonismos y
significantes vacíos, y en la manera en la que o peran para constituir al “ pueblo” como
sujeto social. Finalmente, expondremos como entendemos la sociedad idea l, siguiendo a
Maurice Godelier.
El segundo capítulo est ará dedicado a la reconstrucción de los contextos en los
que se ubica el Libro de Gracián, siguiendo las id eas de Dominick LaCapra que afirman
la dimensión documental de los textos . En primer lugar, analizaremos el contexto
histórico-político, esto es, los eve ntos y estructuras políticas del reinado de Juan II qu e
resultan relevantes para la comprensión del L ibro de Gracián. Así, repasaremos
brevemente los conflictos entre los infantes de Aragón y Álvaro de Luna.
Profundizare mos más en la figura de Álv aro de Luna y en la cu estión de la privanza . Así,
entenderemos la privanza como una forma de a rticulación política de l a monarquía
castellana bajomedieval, a partir de la cual se gene ra una relación entre el monarca y parte
de la nobleza. A partir de esto, profundizaremos en los discursos contra Álvaro de Luna.
Finalmente, haremos referencia a la construcción de la monarquía Tras támara en el
reinado de Juan II , atendiendo a la justificación d el poder real en la época, a partir de
noci ones como el “poderío real absoluto”; a la c reación de instituciones com o el Consejo
Real desde fina les del siglo XIV; y a la dimensión fiscal de la monarquía, que re sulta ser
un foco de c o nflicto. Todos estos elementos tienen su reflejo en el Libro d e Gracián.
La dim ensión social del Libro de Gracián también se abordará en este segundo
capítulo. Así, recorreremos el contexto de conflictividad durante la prim era mitad del
siglo XV. Esta conflictividad venía derivada de la dona ción de vil las y c iud ades por p arte
de los monarcas Trastámara a la nobleza, lo qu e genera resistencias contra el régimen
señorial. A mayor es, también existen otro tipo de resistencias contra variados agravios y
exigencias de los señore s en el marco del se ñorío. En relación a los espac ios urbanos, nos
encontramos con los conflictos derivados de la co nsolidación de las oli garquías urbanas
desde finales del siglo XIV, lo que da lugar a tensiones con el común urbano. También
haremos referencia a la emergencia de un a “ élite del común”, qu e t iene su reflejo en el
L ibro de Gracián. Exploraremos b revemente la revuelta d e Toledo d e 1449 y las
se meja nz a s de las protestas en est e levant amiento con las d emandas expresadas po r el
Libro de Gracián.

38

Seguidamente, abordaremos el c ont exto intelectual, refiriéndonos a l a
ascende n cia luliana del Libro de Gracián. Presentar emos la figura de Ramón Llull,
enfatiza ndo su produc ción intelectual más ori entada a la difusión de su pensamiento, a
través de obras como el Llibre de meravelles o el L l ibre d’Ev ast e Bla querna o pequeños
tratados como el Ll ibre d’intenció. También explorare mos la relación de Llull con los
mendicantes. A continua ción, describire mos la dif usión de la obra de R amón Lull durante
la Ba ja Edad Media. Finalmente, nos detendre mos en la recepción y producción de obra s
de carácter luliano en Castilla. Destac aremos cómo durante la primera mitad del siglo
XV, R amón Llul l se vuelve un autor “canónico” en la cultura castellana. Asimi smo,
repasaremos las obras escritas por autores lulistas en Castilla. E sto nos permitirá
reflexionar sobre la exist encia de diferentes “lulismos” en la Castill a del siglo XV. Ello
conforma el terreno intelec tual en el que se escribe el Libro de Gracián.
Finalmente, nos detendremos en el cont exto cultural. En r elación a es te e s
necesario destacar que e l reinado de Ju an II es un momento de auge d e la sociedad
cortesanas y de la figura de los letrados, así como un momento de difusión de textos e
ideas de origen italiano o fr ancés, así como de textos clásicos, en e l ámbito c astell ano. El
Libro de Gracián muestra una visión crítica de l a sociedad cortesana, en es pecial de los
letrados. Por otro lado, en la poesía cortesana s e manifiestas una preocupación por la
repre s entación de l a r ealidad social. Nos detendremos en estos poema s, p uesto que
muestran ideas similares a las del Libro de Gracián. También argumentaremos que el
reinado de Juan II es un momento de reflexión sobre el presente y el futur o, a través de
profec í as de carác t er m esiánico. Todo ello configura el ambiente cultural en el que se
produce e l Libro de Gra cián.
El tercer capítulo lo dedicare mos a explorar el L ibro de Gracián con mayor
detenimiento. En primer l ugar, abordaremos en detalle el contenido del texto. En segundo
lugar, el manuscrito, tanto en lo tocante a las obras que contiene, y al hecho de que fue
propiedad d e Diego de Anaya. En lo tocante a la datación, argumentaremos que el texto
fue es crito posiblemente e n los a ños centra les de la década d e 1430-1440. Seguidamente,
nos aproximaremos a la estructura de la obra, y finalmente detallaremos l os persona jes
que aparecen en e l texto y los espacios por los que transcurre el viaje.
El cuarto capítulo estará dedicado a estudiar pormenorizadamente la historiografía
sobre el texto. Para ello en primer lugar periodizaremos los estudios que se han realizado
sobre el L ibro de Graci án en cuatro etapas: los primeros estudios, la década de los

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noventa, la primera década del sigl o XXI y la historiografía sobre el Libro de Gracián
desde 2010. Indicaremos las aportaciones qu e se han realizado al estudio del Libro de
Gracián y el contexto historiográfico de cada una de estas a port aciones.
Luego, nos aproximaremos a cómo esta historiografía articula el Libro de
Gracián como objeto histórico. En este sentido, prestaremos atenci ón a las
investigaciones sobre la autoría del texto que han p roporcionado de Isaac Váz quez Janeiro
y Vincent Serverat. Seguidamente, nos detendremos en las perspectivas que ha habido
sobre la construcción d el viaje, tanto la de Isaac Vázquez Janeiro, que v e en él la
repre s entación de la vida de fray Diego Moxena de Valencia, como la de Fernando Gómez
Redondo y Miguel Ángel Ladero Quesada, que en focan el texto como una representación
de la realidad castellana de la época; desde un punto de vista literario, e n el caso de
Fernando Góme z Redondo, y desde una p erspectiva hist órica e institucional, en el de
Miguel Ángel Ladero Quesada. A continuación, nos centraremos en las aproximaciones
que ha habido en torno a la rel ación entre el L ibro de Gracián y el luli smo, que han
planteado al texto como un c aso de la difusión de la ob ra de Ramón Llull en Castilla
durante el siglo XV. El último elemento en la construcción historiográfica del Libro de
Gracián es el referido a su pensa miento social y político. En este sentido , re pasaremos
los argumentos que proporciona Vincent Se rverat para el análisis del Libro de Gracián.
Prestaremos ate n ción crítica e specialmente a las ideas que plante a en torno a una posible
vinculación del L ibro de Gracián con el entorno de Enrique de Ara gón y al origen
islámico de las ideas de resistenc ia que se plant ean en el texto. Luego, prestaremos
atención al enfoqu e de José Manuel Nieto Soria, que sit úa el texto en relac ión a las críticas
a Álva ro de Luna que proliferan desde 1425. F inalmente, concl uiremo s el capítulo
señalando algunas “ausencias” en el estudio del texto.
El quinto capítulo est ará dedica do a la autoría. En él exploraremos los diferentes
“autores” que podemos enc ontrar en el L ibro de Gracián, partiendo de las
consideraciones de Michel Foucault y Roland B arthes . En primer lugar, prestaremos
atención al auto r a través de su propia representación en la “semblanza” del texto. En esta
el autor narra de manera moralizada su p ropia vi da, justificando que su conocimiento
viene dado de su conversión y confesión del cristianismo. En este sentido,
a rgume nt aremos que el autor, al representarse a sí mismo, busca justificar y “autorizar”
su di sc ur so. Parte de esta auto-representación, además, proviene de fragmentos de textos
lulianos, lo que también será objeto de aná lisis, p or cuanto configura un “autor - lector”.

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En segundo lugar, analizaremos el anonimato del texto, que entenderemos como el fruto
de una ocultación. Este argumento estará fundamentado en consideraciones sobre las
posibles persecuciones a las que podía enfrentarse un autor en el caso de que su discurso
desagra d ase a los poderosos. Se configura así un anonimato como estrategia.
Seguidamente, en tercer lugar, prestaremos atención a la figura del arzobispo de
Sevilla Diego de Anaya como pro motor del texto. En este sentido argumentaremos que
el Libro de Gracián refleja parcialmente los int ereses políticos de Diego de An aya,
especialmente su enfrentamiento con Álvaro de L una, por el cuál es apartado de la sede
hispalense. Asimi smo, situaremos el Libro de Gracián como parte d e una actividad de
patronazgo de textos y m anuscritos por parte d el a rzobispo. Finalmente, en cuarto luga r,
repasaremos la atribución del L ibro de Gracián a fray Diego Moxen a de Valencia y
Gonzalo Martínez de Me dina. Nos ce n traremos en los argumentos que se han aporta do
para estas atribuciones, p ero también propo rcionaremos razones por las cu ales estas no
nos parecen adecua d as.
El sexto capítulo lo dedicare mos a analizar la inf luencia de Ramón Llull en el
Libro de Gracián. En primer lugar, analizaremos como las narrac ion es del Llibre de
meravelle s y d el Ll ibre d’Evast e Blaquerna se adaptan en el Libro de Gracián para
construir el viaje y el personaje de Gracián. En este sentido, cuestiones como la noción
de “maravilla” o la “santidad” y “compasión” de Gracián. P artiendo de la idea de
“audienc i a” de la t eoría de la recepción, entenderemos que la adapt ación está dirigi da a
proponer al personaje d e Gr acián como una su erte d e modelo de conducta para la
audiencia del texto castellano, e incitar a la reforma política. En segundo lugar,
estudiaremos la a daptaci ón de conce ptos e ideas lulianas, especialmente el de la doctrina
de las dos intenciones, al contexto de la Castilla de Juan II. Para ello tendremos en cuenta
la noción de lo ideal de Maurice Godelier. Así, estudiaremos como el autor del Libro de
Gracián se apropia de diferentes conceptos lul ianos para configurar una interpretación
ideal de lo real. Así, estudiaremos como aplica la doctrina de las dos intenciones de
Ramón Llull a los regidores urbanos, que no fig uran en las aproximaciones del propio
Llull. Y ello de una manera crítica con el comportamiento de estos. Asimismo, la noc ión
de “derecho s egund Dios” de R amón Llull se em plea para denunciar p rácticas polí ticas
propia s d e la Castilla Trastámara .
Finalmente, en tercer lugar, analizaremos la construcción de una sociedad id eal en
el último capítulo del L ibro de Gra cián. Esta construcción se realiza a p artir de exempla

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c) Indagar en la autoría en cuanto f enómeno co mplejo, que incluye las
diferentes la construcción hist oriográfic a del autor, a partir de las diferentes atribuciones
que se han pro y ectado en el Libro de Gracián.
d) I nterpret ar del Libro de Gracián como texto hist oriográfic o, en tanto
que representación de un presente históric o.
e) Explorar los materiales que se e mplean en el Libro de Gracián para dar
sentido a este presente, incluyendo obras de Ramón Llull y el lengua je político
bajomedieval.
f) Enfocar el L ibro de Gracián como la toma de posición del autor frente
a una serie de realidades políticas y sociales, de forma que entende remos que el escritor
mantiene un compromiso con su presente histórico.
h) Distinguir en el Libro de Gracián la arti culación de diferentes
temporalidades, incluyen do un pasado ideal y un presente en decadencia, así como un
conjunto de futuros posibles, individuales y colec tivos.
Estos serán los objetivos de nuestro estudio del Libro de Gracián. Cabe delimitar
también temporal y espacialmente el trabajo. En la medida en qu e la investigación
consiste en la profundización sobre el sentido histórico del Libro de Gracián, este es el
objeto que proporciona dicha delimitación. En este sentido trabajaremos la dimensión
espacial re mite al reino de Castilla durante el reinado de Ju an II (1405 -1454). Más en
precisión, argume nt aremos que el Libro de Gracián puede datarse en los años treinta del
siglo XV. Sin embargo, i gualmente se rá necesario para compr ender el Libr o de Gracián
prestar atención a eventos y estructura s que superan esta década. Así, la obra de Ramón
Llull, producida en el sig lo XIII es funda mental pa ra el análisis del Libro de Grac ián. De
la misma manera, los procesos polí ticos y sociales de la Castilla T rastámara, que
conforman la re alidad social y polí tica del reino d esde finales del siglo XIV, son vitales.
Asimismo, eventos y textos del re inado de Juan II, anter iores y posteriores a esta década,
como pueden ser los discur sos c ontra Álvaro de L una de 1441, o la revuelta de Toledo de
1449, ayudarán a profundizar en el Libro de Gracián. En lo tocante al espacio, el reino
de Castilla como espac io político es fundamental. Más en concre to, también se tendrán
e n c u e nta cuestiones relativas a las ciudades d e Sev illa y Córdoba, dónde tr anscurre part e
del viaje de Grac ián.

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Metodolo gía
Uno de los p roblemas fundamentales qu e se presentan en esta investigación es l a
cuestión metodológica , esto es, las formas de integrar los elementos teóricos derivados
de la historia intelectual, la historiografía medieval y la historia del prese nte con el análisis
del texto y sus contextos. Partie ndo de la idea de que el documento es una repre sentación
del reinado de Juan II que tiene unas intenciones concretas en relación a los eventos
políticos de este reinado, una de las claves ha sido la de identificar la vinculación entre
las repre s entaciones del texto y las dinámica s políticas y sociales del reinado de Juan II.
Este problema venía derivado en gran medida por la ausenc i a de referencias
concre t as a acontecimientos, persona jes o espacios concretos, con la excepción de Sevilla
y Córdoba, que aparecen en el texto como “Se” y “Cor”. El escritor “oculta ” que el objeto
de su discurso es el reinado de Juan II a través d e consideraciones generales, vaguedad
en las referencias espaciales y temporales, y el p ropio anonimato. Todo e sto constituye
una dificultad a la hora de entender e l texto.
Sin embargo, a partir de l a reconstruc ción de los contextos, es posi ble sortear este
problema. Los contextos son un elemento c entral a la ho ra de entender el texto. A p artir
de la identificación de los distintos contextos del texto es posible analizar los diferentes
temas y repre sentaciones del Libro de Gracián en relac ión a la realidad social de la época .
Por supuesto, en esto es central la datación del texto en el reinado de Juan II , ya planteada
por José J. Satorre. P ero además también son importa ntes la difere nciación analítica de
diferentes contextos a los que remite el Libro de Gracián. Esta estrategia metodológi ca
la fundamentamos en las aportaciones de Dominick LaCapra, quién plantea la necesidad
de entender un texto des de varios “contextos”. El rol del contexto es el de facilitar l a
comprensión del texto. S in embargo, ello debe hacerse, según apunta D. LaCapra, sin
reducir el texto a su contexto, esto es, sin considera r únic amente su dimensión
“sintomática”, en la qu e el texto es sólo una expresión de la realidad soci al, cultural o
política:
a) El contexto político. El Libro de Gracián pre senta un marcado discurso
político, re mitiendo a toda una serie de cue stiones relativas al ejercicio del poder por parte
de l mona rca y d e las élites políticas del reino, ya sean estos privados, con sejeros o
c a ba ll e ro s. El análisis de este discu rso está ínt imamente relacionado co n los eventos
políticos del reinado de Juan II . Este es un mom ento de conflictividad entre las élites, que

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se manifiestas fund amentalmente en el e nfrentamiento entre dos band os . Una facción
liderada por Álvaro de Luna, y otra por los infantes de Aragón. En el marco de esta
conflictividad política ti enen lugar un debate sobre la privanza y el C onsejo, que son
elementos centrales en la construcción de la mona rquía Trastámara. As im ismo, también
es una época de organi zación de la monarquía, con profundizaciones en el aparato
administrativo, la fiscalidad, o a partir de discursos sobre el poder del monarca . En este
sentido, el L ibro de Grac ián se plantea como una representación de e sta conflictividad,
pero también partic ipa en e lla, a partir de sus críticas a los privados que re m iten a Álvaro
de Luna.
b) El contexto social. La repre sentación del reinado de Juan II no se agota
en las intrigas políticas d e la alta nobleza y Álvaro de Luna. No se pue de reducir al Libro
de Gracián a una instancia más de los textos que emergen en estos confli ctos. Y ello
porque el Libro de Gra cián también refleja las t ensiones sociales d e la época. Así, la
reconstrucción del contexto de tensión y conflictividad social en torno al régimen señorial
y al r egimiento urbano resulta esencial p ara analizar v arios elementos del Libro de
Gracián : su crítica a la pérdida de libertades de pueblos, villas y ciudades; la just ificación
de la resistencia al ré gi men señorial, la denuncia de múltiples abusos, la defensa de la
resistencia cont ra el regimi ento por parte del común o la protesta ante la c orrupción del
oficio de jurado. En est e sentido, el Libro de Gracián está referenciando la rea lidad de la
época, puesto que estos elementos apuntan a tensiones reales durant e el reinado de Juan
II. D e esta forma, el Libro de Gracián no es reducible a su contexto político, sino que
también abarca una realidad social más amplia. La reconstrucción de este contexto de
conflictividad social funcionará como herramien ta metodológica a partir de la cuál
comprender la dimensión social de l L ibro de Gracián.
c) El contexto intele ctual. Si bien es fundamental la idea de qu e el Libro
de Gracián representa o referencia las dinámicas sociales y políticas d e la primera mitad
del siglo XV, también son importantes los “medios” que se escogen para construir esta
repre s entación. En este caso resulta nuclear la influencia luliana del Libro de Gracián. El
texto castellano es en p arte f ruto de la di fusión de los textos e id eas d e Ramón Llull
durante la Baja Edad Media, espec ialmente en Castilla. Al fin y al cabo, la época de Juan
II e s un momento de “c anonización” intelectual de la autoridad de l pensador mallorquín.
En e ste se ntido, parte d e l as aproximaciones al Libro de Gracián se han fundamentado en
situarlo como parte de esta difusión del pensamiento luliano. Así, la recon strucción de

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este contexto intelectual, es de cir, la configuración de un a tr adición intelectual que tiene
su base en Ramón Llull es fundamental para entender el a mbiente intel ectual en e l que se
escribe el Libro de Gracián. Ahora bien, no cabe ver el Libro de Gracián únicamente e n
términos de continuidad con el pensamiento de Ramón Llull. En el Libro de Gracián se
produce una lectura activa de las obras lulianas, a partir de la cual se adapta las ideas y
modos de representación de Ramón Llull a l contexto social y político castellano del siglo
XV. Metodológicamente, el contexto intelectual permite reconstruir las condiciones de
posibilidad que permiten la existencia del Libro de Gracián, esto es, la d ifusión de la
obra, pensamiento y autoridad de Ramón Lull en Castilla. Pero sin por ello, reduc ir el
Libro de Gracián a un mero re petidor de las ideas de Ramón Llull.
d) El contexto cultural. El último c ontexto que hemos de tener e n cuenta a
la hora de ana lizar el Libro de Gra cián es lo que hemos denominado contexto cultural.
Nos referimos a las representaciones sobre la sociedad y la temporalidad q ue circulan en
la époc a d e Juan II, aso ciadas a la poesía cortesana. T ambién al nuevo prestigio de lo
intelectual, vinculado a la figura del letrado. La reconstrucción del ambient e cultural del
reinado de Juan II permite entender no sólo lo qu e representa el Libro de Gracián (las
dinámicas políticas y sociales) sino que permite plantear el texto como parte de
repre s entaciones compartidas. Así, al considerar el Libro de Gracián en rel ación a otros
textos relativos a la sociedad o a la temporalidad, como las poesías de Gon zalo Martínez
de Medina, nos permitirá analizar el Libro de Gracián tanto en sus elementos c olectivos,
como la crítica social y l a idea de un presente en decadencia; como en su especificidad,
que es el caso de la proyección de un futuro escatológi co en relación a este presente de
decadencia. Así e l Libro de Gracián compar te su crítica de nobles, juristas o tributos con
autores c o etáneos. P ero también se diferencia de ellos al c omparar a Juan II con el
Anticristo, mi entras que poetas como Ruy Páez de Ribera o Gonz alo Martín ez de M edina,
proyectaban sobre el Rey esperanzas mesiánicas.
En nuestro análisis del L ibro de Gracián es im portante tener en cuenta estos cua tro
contextos. No se trata de reducir el texto castellano a una expresión de las problemáticas
planteadas en las realidades polí ticas, sociale s, culturales o intelec tuales del reinado de
Juan II . El texto no es simplemente un elemento más en los enfrentamientos políticos de l
re inado de Juan II , ni una expre sión de las tensiones sociales. Ta mpoco puede
c ompre n derse úni camente como un ejemplo de la difusión de Ramón Lull en Castilla o
como un caso más de las r epresentaciones de la so ciedad en decade n cia d uran te el reinado

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de Juan II. Más bien, todas estas dimensiones está n presentes en el Libro de Gracián. Al
mismo tiempo, e l Libro de Gracián ge nera un sent ido propio en todas estas dime nsiones.
Las críticas a l a privanza no son las mi smas qu e s e enuncian e n otros textos de la época.
La representación d e los antagonismos sociales adquiere un carácter p articular, que
denominaremos contesta tario, y se conjuga con l a proyección de un a soci edad ideal. El
texto no solo transmite las ideas luliana s, sino también las resignifica para adaptarlas a su
contexto inmediato. Finalmente, la ideas sobre el presente d el Libro de Gracián tienen
tanto semejanzas como diferencias con otr as ideas de la época. L a r econstrucción de los
contextos sirve como herramienta metodológi ca que permite comprender el Libro de
Gracián tanto como reflejo de la realidad en l a que se escribe el texto, como en cuanto
un texto singular con sus propias partic ularidades.
A partir de las consideraciones sobre los contextos, es posible espec ifi car el
trabajo metodológico en e l análisis de los temas en los que hemos prof undizado, que son
la autoría, la creación de una socieda d ideal a partir de Ramón Llull, el discurso político,
el discurso de c ontest ación, y la escritura del presente:
a) La autoría. Las aproximaciones teóri cas de Michel Foucault y Roland
Barthes nos han permitido acercarnos a la autorí a a partir de v arias “capas ” que hemos
podido identificar en el texto. Así, hemos loca lizado un “autor biográfic o”, según el
propio esbozo de su vida que proporciona el escritor en la semblanza. Un “a utor auto -
repre s entado”, noción a partir de la cuál denominamos las formas en las que el escritor se
configura a sí mi smo como transmisor de un con ocimiento verdadero y autorizado. Esto
es fundamental, pu es el e scritor se concibe a sí mismo como enfrentado al saber d e
letrados y privados. En este sentido, la justificación de su conocimiento es central y forma
parte de los conflictos políticos y culturales del momento. Además, hay un “ autor - lector”,
en la medida en la que el propio autor se r epresenta a partir d e un fragmento del Libro
d’Evast e Blaquerna d e R amón Llull. El anonimato, más que un obstáculo, también es un
dato para profundizar en la autoría. Así, es posible hablar de un “autor anónimo”, de
forma que el anonimato es una ocultación que for ma parte de la relación entre el escritor
y su contexto, un momento de conflictos políticos en los que las duras críticas que se
presentan en el Libro de Gracián podían dar lugar a peligros personales para el autor. A
mayor e s, en la figura de Diego de Anay a identificamos un “autor - p romotor”. Finalmente,
e xist e n a t ribuciones historiográficas de autoría, en los persona jes de Gonzalo Martínez
de Medina y fray Die go Moxena de Valencia.

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b) La construcción de una sociedad i deal a partir de Ramón Llull. Uno de
los elementos de an álisis centrales en el Libro de Gracián es l a cu estión d e la recepción
de Ramón Llull. El probl ema que se plantea es el de cómo interpretar esta recepción. Para
ello recurr i remos tanto a elementos de la teoría de la recepción, como a las aportaciones
teóricas de Maurice Godelier. El concepto de a udi encia, y la diferencia e ntre contexto de
producción y r ecepción nos servirá para entender cómo se adaptan en el Libro de Gracián
los personajes y eleme nt os del Llibre de meravelles y del Ll ibre d’Evast e Blaque rna, de
manera qu e ideas como la de “mara villars e” o el co nocimiento del protagonista adquiere n
un sentido difere nte. Por otra parte, la idea de la interpretac ión como función del
pensamiento (lo ideal) d e Maurice Godelier nos permitirá aproximar nos a los usos del
pensamiento de Ramón Llull en el Libro de Gracián. Especialmente importante será el
concepto luliano de las d os intenciones, que es el esquema conceptual que empleará el
Libro de Gracián para interpretar su realidad social. En este sentido, también es
importante la distancia entre el contexto e int enciones de ambos textos. En el Libro de
Gracián se adaptan los co nceptos lulianos al contexto político y social del reina d o de Juan
II. De central importancia será también la cuest ión de la “sociedad id eal”. Maurice
Godelier ha argumentado que en toda sociedad se generan imaginarios de sociedades
ideales. La cuestión será analiz ar cómo el capítulo XII del Libro de Graciá n consiste en
la repre sent ación de una sociedad ideal, en la que se proyecta la solución a todas las
care n cias de la so ciedad real. Y esto teniendo e n cuenta que dicha sociedad ideal se
construye a partir de frag mentos del Llibre de meravelles.
c) El discurso político. El Libro de Gracián p resente una importante
dimensión política. Muchos de los temas que trata tienen que v er con el gobierno y
ejercicio d el poder, la finalidad de este y los difere ntes grupos que intervienen en él. Todo
ello se rea liz a desde una perspectiva crítica con el gobierno de Juan II. Para analizar esta
dimensión política del Libro de Gracián, recurriremos tanto a la noción de poder de
Michel Foucault, como a las problematizaciones sobre el discurso políti co planteadas por
Quentin Skinner y John G.A. Pococ k. El concepto de poder nos servirá p ara est ablecer
cómo funciona e l Libro de Gracián en el marco de las reflexiones sobre la monarquía e n
la Baja Edad Media. Y ello porque el poder va ligado a un saber, e sto es, a un sistema de
c lasific a c iones, legitimaciones y reflexiones sobre este poder. En el caso de esta
investi ga ción, hemos profundizado en este “saber” a través de los espejos de príncipes
castellanos de la Baj a Edad Media. En ellos s e constituye un conocimiento en torno al

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monarca, a través de argumentos sobre la relac ión entre Dios y el monarca, su relac ión
con la justicia o la v inculación del gobierno c on el pueblo. El Libro de Grac ián funciona
como un espejo de prínc i pes, pe ro emplea los conocimientos y e l lenguaje propio de esta
tradición para criticar el gobierno de Juan II. En este sentido, el concepto de lenguaje
político de John G.A. Pocock resulta esencial, en la medida, en la que establece que las
reflexiones políticas tienen lugar a trav és de conceptos, argum entaciones y mo dos de
repre s entación que son objeto de resignificaciones múlti ples, que pueden tener un carácter
crítico. Esto es lo que hemos identificado en el L ibro de Gracián, en la medida en la que
se resignifican conceptos (como la obediencia o la liberalidad), así como sím iles y
metáfora s. El hecho de que estas resignificaciones tengan lugar en un contexto políti co
concre to, e l de las luchas entre la nobleza en e l reinado de Juan II, así como dentro de una
dinámica de construcción de la monarquí a, apunt an a que el Libro de Gracián presenta
unas intenciones. En este sentido, la idea de “fuerza ilocutiva” de los actos comunicativos,
desarrolla d a para la hist oria del pens amiento polí tico por Quentin Skinner, nos servirá
para identifica r la “intencionalidad” del Libro de Gracián como una deslegitim ación de
Álvaro de Luna.
d) El discurso de contestación. La idea d e discu rso de contestación nos
servirá como h erramienta metodológica par a an alizar cómo el Libro de Gracián se
relaciona con las tensiones y conflictos sociales que emergen durante el reinado de Juan
II. En este sentido recurriremos a las ideas de Ernesto Laclau sobr e la contestación y
protesta política. Si bie n Ernesto Laclau ra zona en términos de “populismo”, hemos
prescindido del término, por su c arácter anacróni co, optando po r hablar d e discurso de
contestación o de p rotesta. Con todo, categor ías como las de demanda, antagonism o o
construcción del “puebl o” como sujeto han resultado ser inst rumentos centrales para
entender el Libro de Gracián. La idea de demanda social, e sto es, d e qu ejas, peticiones o
exigencias ampliamente compartidas nos h a se rvido para identificar e n el Libro de
Gracián una serie de estas demandas, en especial al tener en cuenta el contexto de
conflictividad social en marcos señoriales y urb anos. Asimismo, a la hora de identificar
estas demandas compartidas han sido importante s los cuadernos de cortes. Al mismo
tiempo, el concepto de p oder de Mi chel Foucault nos ha servido p ara entender cómo se
c onst ruye n estas demandas en relación a un a seri e de antagonismos entre distintos grupos
soc iale s. Por un lado, privados, caballeros, regido res o conversos, y po r ot ros artesanos,
mercadere s, labradores o el común urbano. Finalmente, la idea de “significa nte vac ío”

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nos ha permitido comprender como se ar ticula l a noción de “pueblo” en el Libro de
Gracián, a través de la o posición entre “libertad de justicia”, ligada al buen gobierno del
monarca, y “servidumbre de injuria”, vinculada al régimen señoria l.
e) La escritura del pres ente en el Libro de Graciá n. Las reflexiones sobre
la temporalidad de Rein hart Kosellek, así como la idea de construcción del presente y
compromiso con el mi sm o. Esto nos ha permitido distingui r varias temporalidade s en el
Libro de Gracián. Por una parte, una serie de pasad os ideali zados, que incluyen un pasado
cristiano (la época apost ólica) y un pasado políti co, pues se imagina un o rden estable y
justo y se proyecta al pasado. También existe un prese nte en decadencia. Las prác ticas
políticas y sociales qu e denuncia el Libro de Gracián se configuran como el elemento
constitutivo del prese nte que, en oposición al pasado ideal, generan un a historia de
decadencia. Se trata de una idea compartida en el reinado de Juan II , e n especial en
vinculación a varios poetas del C ancionero de Baena. Adem ás, podemos entender la
reflexión sobre el presen te y el pasado bajo el conc epto de “campo de experiencias”. A
partir de este se proyecta un “horizonte de expec t ativas” o un posible futuro. Esta idea
nos ha servido para id enti ficar tres temporalidade s futuras en el Libro de Gracián. En
primer lugar, un futuro indivi dual de condena para malos reyes y priv ados. En segundo
lugar, un futuro colec tivo de carác ter catastrófico, asociado a la invasión musulmana. En
tercer lugar, una comparación del monarca c omo Anticristo, que anunciaría el fin de los
tiempos. En este sentido, las ideas del pres ente, temporalidad, u horizonte de expectativas
nos sirven para identificar las diversas temporalidades que c ontiene el Libro de Gracián.
En base a todo esto, la metodología que seg uiremos en esta tesis puede
condensarse en la vin culación e ntre e l Libro de Gracián y los contex tos políticos,
sociales, culturales e intel ectuales del r einado de Ju an II a través de los conceptos teóricos
y perspec tivas historiográficas que hemos reseñado, haciendo hincapié en la historia
intelectual.

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63

que buscan da r sentido a la realidad 16 . Al mismo tie mpo, el reinado de Juan II también se
caracter i za por una mayor conexión con otros espacios de producción cultural del
Occidente medieval, com o Francia o Italia. D e lo que se trata aquí es de la emergenc ia de
nuevas formas culturales, en ocasiones calificadas de “humanistas” o “prerrenacentistas”,
que van a estar p resentes en la corte del Rey. L a pregunta aquí será acerca de las vías en
las que el Libro de Gracián se apropia d e ciertos temas y argumentos presentes en t extos
como los de la po esía polí tica. Asimismo, en el Libro de Gra cián se despliegan estrategias
para oponerse a otros di scursos, en especial los asociados a los “letrados ”, uno de los
focos de crítica más relevantes en el texto 17 . Todo ello conforma el contexto cultural d el
Libro de Gracián.
En de finitiva, nuestra investigación sobre el Libro de Gracián partirá de la
identificación de los contextos relevantes para la comprensión de la obra. E n este sentido,
se incluyen tanto los elementos a los que hace referencia (prácticas políti cas y social es,
instituciones) como los pilares intelectuales y cult urales en los qu e está asentado. Ahora
bien, hemos de tener en cuenta que el Libro de Gracián no es sólo un r eflejo de sus
contextos, ya sean est es cult urales y polí ticos. Una clave s erá preguntarse c ómo relaciona
de manera creativa el L ibro de Gracián realidades culturales e intelectuales con el
momento espe cífico e n el que vive 18 . Esta sería la di mensión perf ormativa de la obra que
remite precisamente a su capacidad pa ra generar s entido.
El Libro de Gracián tien e un carácter “documental”, pues en él están presentes
los dist intos contextos de lo que parte el autor, ya sea mediante la referenci a a diferentes
acontec imientos, p ersonajes y p rácticas, o al repertorio de fo rmas culturales e
intelectuales al que r ecurre para referenciar la r ealidad. Ahora bi en, la relación entre el
Libro de Gracián y dichos contextos no es unívoca. No se trata d e que los contextos

16 Tal definición remite parcialmente al concep to antropológico d e c u ltura. Se tratar ía de la defin ición de
cultura de Cliffo rd Gee rtz, The interp retation of cultures. Selected essays, Basic Books, New York , 1973
p. 5. Para la relación del concepto an tropológico con la nueva historia cu ltural, véase Peter Burke, Fo rmas
de historia cultu ral, Alianza Editorial, Madrid, 2006, pp. 231 - 264. Para la relación entre esta n oción de
cultura y el contexto en los estud ios de análisis del discur so, véase Teun A. van Dijk, Sociedad y discurso.
pp. 228 y ss.
17 D. LaCapra destaca algunas d e las relaciones entre texto y c ultura: “To the exten t that a te xt is n ot a m ere
docu ment, it supplements existing reality, often by pointing out the weaknesses of prevailing definitions of
it. In a more tradition al con text, texts may function to sho re up norms and valu es that are thr eatened but
s till ex p er ie nced as viable”. Véase Domenick LaCapra, "Rethinkin g intellectual history and read ing texts" ,
p p . 2 6 3 .
18 E n este s entido , LaCapra señ alab a que un texto puede entenderse como un “lugar” de en cuen tro en tre
una larga tradición y un tiempo específico, r elacionado co n ambos de distintas f ormas qu e es preciso
estudiar en detalle a partir de las especificidad es del propio texto. Do menick LaCapr a, "Rethinking
intellectual h istory an d reading texts", p p. 260.

64

“cause n ” un discurso como el Libro de Gracián. Más bien, lo que ocurre es que el autor
reelabora de manera r eflexiva el repertorio cultural a su al cance para dar un sentido
específic o a la realidad social y política en la que vive.
Así, con la expresión “di mensión performa tiva” nos referimos a que el Libro de
Gracián forma parte de un proceso de construcción de la realidad social 19 y es capaz de
dar un sentido propio al mundo social en el que vive, aunque teng a semejanzas
importantes con otros discursos. El Libro de Gracián es capaz de dar un sentido propio
al mundo social y político en el que ve. Esto puede analizarse en dos niveles:
a) Las lecturas. Los tex tos están parc ialmente constituidos a partir de
múltiples lecturas. El L ibro de Gracián no es una excepción a esto. Aquí n os movemos
en la relación entre el texto y sus contextos intelectual y cultural, y nos proponemos
precisar en términos teóricos qu é sentido tiene en tender al Libro de Graci án como una
lectura de R amón Llull.
La idea de que los textos tienen una historia, conformada a través de las múltiples
y diversas lectura s a las que son sujetos, ha sido una constante e n la historia intelectual y
cultural en las últimas d écadas 20 . La problemática aquí no se re fiere a la cuestión de si
una lectura es correcta o incorrecta, en función de si s e adapta a las intenciones del autor
del texto o no. Ap roximaciones como la teoría de la rece pción 21 , sobre la que
profundizaremos más adelante, han apunt ado q ue la re lación entre un lec tor o una
comunidad de lec tura y un texto no se li mita a la a similación y reproduc ció n de l discurso
presente en la obra 22 .
El lector, cuando se a proxima al t exto, especialmente cu ando es un texto
producido en un espacio o en un tiempo lejano, tiene un papel activo a la hora de aplicar
los conceptos y modos de repre sentación de la obra a sus circunstancias particulares. Este
papel activo del lector conlleva que en la le ctura se de relevancia a cie rtas partes de la
obra, se re strinja o amplie la aplicac ión de los conceptos, o incluso se encue ntren nuevos

19 Sobre la cu estión d e la con strucción de la r ealidad social, véase Joh n Searle, La co nstrucción de la
realidad social, Paidós, Barcelona, 1995.
20 Véase François Do sse, La marcha de las ideas, pp. 4 0-41. Un ca so n otorio, por poner u n ejemplo , es el
d e C ar lo Gi nzburg, El queso y los gusa nos, Muchnik, Barcelona, 1997 . Ta mbién LaCapra pr opone estudiar
el im p ac to de un texto a partir de las múltiples interpr etaciones a las q ue está sujeto, esto es, a par tir de su
r ec ep ció n c rítica. LaCapra, "Rethinking intellectual history and reading texts", History and theory, pp. 261 .
21 Un texto fund acional en este sentido es el de Hans- Rober t Jauss, “Literary History as a ch allenge to
literary th eory”, New Literary History, vol. 2 , n. 1 (1970), pp. 7 - 37.
22 Roger Ch artier, El mundo como representació n , pp. 5 0- 53.

65

referentes, se complementen ideas d el texto con otras qu e no estaba n presentes en su
contexto original, o se reelaboren los modos d e representación par a dar sentido a
fenómenos que no había t enido en cuenta el autor. De este modo, el análisis de la relación
entre lector y texto debe tener en cuenta las diferentes disposic iones y estrategias
mediante las cuales un individuo o comunidad se aproxima a un objeto textual concreto,
y dar cuenta de las formas específicas de relacionarse con el mismo. Esto no significa
negar que existan lecturas correctas e incorrectas de un texto 23 , sino reconocer que la
historia de un texto está constituida también a partir de aproximaciones parciales,
resignificac ion es y apropiaciones.
Si bien para el caso del Libro de Gracián apenas te nemos indicios de su recepción,
sí hay fundamentos p ara cons iderar qu e el texto e s fruto d e una serie de lecturas,
principalmente d e Ramón Llull. Partiendo de lo indicado con anterioridad, asumir esto
significa que nuestra aproximación a l re lato castellano debe a n alizar las relaciones
complejas que se establec en entre este y las obras d el autor mallorquín. A mayores, hemos
de tener en cuenta la hist oria de la rec epción de Ramón Llull en Castilla, las formas en
las que este pensador se convierte e n una “ autoridad” intelectual en el reinado de Juan II ,
lo que permite que en el Libro de Gracián se haga un uso extensivo de su obra a la hora
de representar la sociedad castellana d e la primera mitad del Cuatrocientos.
b) La significación social. El Libro de Gracián d a un sentido específico a
los grupos sociales, las práctica s y las instituciones de su época. Al interpretar el contexto
político y social e n el que vive de un a manera determinada, y a sea condenando las
actuac ion es de privados y caballeros o proponiendo una jurisdicción unificada bajo el
poder del príncip e, el Libro de Gracián está constr uyendo el mundo social de una manera
determinada .
El autor de l L ibro de Gracián parte de una sociedad ya constituida, con sus
divisiones previas (nobleza , clero y campesinado), sus instituciones (monarquía, Consejo
o regimiento) y sus prácticas de poder (señorialización, fiscalidad u orden jurídico). Lo
que hace el Libro de Gr acián es instanci ar un di scurso moral y normativo sobre esta

23 Afirm ar qu e no existen lecturas co rrectas e incorrectas equivald ría a caer en una auto contradicción, en
la m ed id a e n la que la misma emisión de esa proposición (“no existen lecturas correc tas e i ncorr ectas de u n
tex to ”) s o c avaría el sentido d e esta, ya q ue se p odría leer, sin caer en ning una incorr ección, como “ex isten
lectu r as co r r ectas de un texto”. Esto no es óbice para negar que pueden existir una variedad de lecturas
correctas de u n texto, esp ecialmente en textos con un alto niv el de abstracció n o un uso exten sivo de
recursos metafórico s. Otras consideracio nes sobr e la limitació n en las lecturas de un tex to, en Umberto Eco,
Los límites de la interpretació n, Lu men, Barcelona, 1992.

66

realidad social. Se intenta reconstituir las obligac iones y prerroga tivas de los diferentes
grupos sociales que componen la sociedad. En e ste sentido, resulta útil la noción de
repre s entación colectiva d e Roger Chartier, que remite a los sistemas de clasificac ión e
interpretación de una soc iedad determinada. Ahora bien, el pensamiento sobre lo social
en un momento hist órico determinado no e s homogéneo, sino que existe múltiples
perspec tivas sobre la org anización so cial, a menu do contradictorias entre s í. Hablaríamos
entonces de luchas de representación. Según destaca Roger Chartier:
“Al tra bajar en las luchas de representación, cuya postura es el
ordenamiento, y por lo ta nto la jerarquización de l a estru ct ura so cial en sí,
la historia cultural se aparta sin duda de una depende n cia demasiado
estricta en re lación c on una historia social dedicada al estudio de las luchas
económicas únicamente, pero también regresa sobre lo social ya que fija su
atención sobr e las estrategias sim bólicas que determinan posiciones y
relaciones y que construyen, para cada clase, grupo o medio un ser -
percibido constitutivo de su identidad ” 24 .
El Libro de Gracián recoge las dem andas entorno a la organización de la sociedad
de ciertos grupos que van desde el “pueblo común” urbano a los campesinos. Al mismo
tiempo, se realiza una co nstrucción particular de l as mi smas, por e jemplo, a partir del uso
de conceptos lulianos. Por consiguiente, una clave para el análisis del Libro de Gracián
será la comp aración entre las formas en las qu e se interpreta la sociedad e n la obra con
otros textos que recogen demandas del mismo tipo, que pueden ir d esde la po esía d e
protestas a los memorial es que emerge n en la revuelta de Toledo de 1449. El objetivo
será a bo rdar las especificidades del Libro de Gracián como texto generador de sentido.
1.2. La autoría
En este epígrafe plantearemos una aproximación posi ble a la cuestión del autor y
la autoría del Libro de Gracián. Si bien es un t exto anónimo, es posible desplegar un
apara to c onceptual que nos permita acercarnos a la cuestión del autor. Se trata de estudiar
las maneras en l as que el autor del Libro de Gracián establece, a partir de una “auto -
repre s entación” en el pró logo del texto, un a forma de entender e int erpretar la obra. Para
ello, c onsideramos que es posible distinguir los dife rentes planos a partir de los cuáles se
constituye una autoría d el texto.

24 Roger Char tier, E l mundo como representació n , p. 57.

67

Las formas clásicas de estudio de la autoría remitían a la identificación del autor
del texto. El sentido de un texto podría estudiarse así a partir de la vida del autor, de sus
intereses, sus acciones o el resto de su obra 25 . En el caso del Libro de Gracián no
contamos con datos como para construir tal aprox imación, si bien la fig ura de Di ego de
Anaya y Maldonado, el promotor del texto, puede servirnos p ara palia r algunas de las
ausencias. Ahor a bien, partiendo de algunas de las reflexiones de autores como Roland
Barthes, Michel F oucault y Claudio Cana paro 26 , podemos establecer algunos parámetros
para estudiar la autoría en un sentido amplio, esto es, los procesos mediante los cuales el
emisor de un deter minado discurso se constituye como un autor 27 .
Esta última definición de autoría, referida a l a constitución personal, cultural e
historiográfica del autor e n cuanto tal, nos p ermitirá distinguir los diversos e stratos en los
cuáles el escritor de l L ibro de Gracián se constituye como autor:
a) El autor real. Evidentemente, el Libro de Gracián es fruto de las
reflexiones de una perso na real que habitaba en l a Castilla de Juan II . A pesar de que no
conocemos su nombre, si existen algunos indicios que apuntan a algunos de sus
caracter ísticas. Su propia descripción como ermitaño o su preoc upación constante por la
confesión parecen indicar que se trata de un i ndividuo que pertenecía al clero, por
ejemplo. Con todo, es necesa rio ser cauto ante este tipo de identificaciones puesto que la
biografía r eal de un a utor y su descripción “autobiográfica” no tiene n por qué c oincidir 28 .
b) El autor-promotor. Un texto no es única mente producto de los intereses
del autor real del texto, sino que este puede escribir por un encargo o pertenecer a redes
culturales e intelectuales que tengan una impo rtante asce nd encia sobre sus idea s e
intenciones. En este caso, la figura del arzobispo de Sevilla, Diego de Anaya y
Maldonado, es clave. El Libro de Gracián puede refle jar los intereses y posicionamientos
políticos de Diego de Anaya y Maldonado, una figura de relevancia en la cultura
castellana del primer te rc io del siglo XV.

25 Roland Barthes, El susurro del lenguaje. Más allá de la p alab ra y la escritura, Paidó s, Barcelona, 1994,
p. 66 .
26 Roland Barthes, El susurro d el lenguaj , pp . 65 - 71 , Michel Foucault, Do nald F. Bou chard (ed.), Language,
co u n ter - me mory and p ractice. S elected essays an d in terviews, Cor nell University Press, I thaca, 197 7, pp.
113 - 138 ; y Claudio Canap aro, The ma nufactu re of an author: Rein aldo A rena’s literary w ork, his read ers
a n d o t h er c ontempo raries , Tesis Doctoral, King’s Colleg e, Univ ersity of L ondon, 1999 .
27 Aunque, como señalaba LaCapra, el tex to también p uede iluminar aspectos de la vida del autor. Dominick
LaCapra, "Reth inking intellectual history and reading tex ts", p. 257.
28 En este sen tido, véa se Claudio Canapar o, The manu facture of an autho r , p. 15.

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c) El anonimato como a utoría. Es necesario rechazar de plano la ide a de
que el anonimato implica la ausenc ia d e autoría. El anonimato es una de las elecci on es
con las que s e enfrenta un escritor a la hora de poner en cir culación su obra. De esta forma,
la anonimia es una prá ctica para la que existen razones que se pu eden explicar. Una
posibilidad en este caso es la de ocultación y el medio a la persecución 29 , lo cuál de por
sí ya sería indi cativo de a lgunas de las expectativas que podría tener el autor respecto a la
rece p ción de su obra. Con todo, el que un texto circule anónimamente, sin nombrar, no
quiere decir que no haya autoría. Robert G riffin ha indica do algunos r asgos de las
“autorías anónimas” , por poner un ejemplo 30 . El autor tiene maneras de representarse para
establecer un control epistémico sobre el texto, para indicar sus intenciones, y cómo el
texto debe ser inte rpretado. Un medio para esto es, por ejemplo, el prólogo, como es el
caso en e l Libro de Gra cián.
d) La idea histórica de a utoría. En segundo luga r, es conveni ente estudia r
las formas de e ntender la relac ión e ntre texto y autor en la sociedad en la que este escribe.
Las comprensiones sob re la autoría son variables históricamente 31 , también incluso
dentro de una misma so ciedad 32 . El mundo medieval no es ajeno a este fen ómeno. Más
bien, dura nte la Ed ad Media se d esarrollan diversas aproxima ciones a lo que se pod ría
llamar una teor ía del aut or 33 , vinculadas a las diferentes relaciones que podía tener un
individuo en relación a la producción de un texto, desde el escriba hasta l a auctoritas.

29 Para la relación e ntre persecución, o cultación y escritura, la r eferencia clásica es Leo Strauss, La
persecución y el arte d e escribir, Amorr ortu, Buenos Air es, 2009.
30 Robert J. Gr iffin, “Anon imity and au thorship”, New literary history, v ol. 30, n . 4 (1999), pp. 877 -895.
31 Así, para Roland Barth es, la noción moderna de autor, como genio cr eativo sería fruto de la Refor ma, el
racionalismo , el emp irismo y el capitalismo. E l au tor, co n sus in tenciones y biografía p ar ticular , serviría
para unificar el sentido de la escritura. En otras épocas y otra s cultu ras, la relación entre la figura que emite
un discu rso y el co ntenido de ese mismo discurso sería meno s direccional. Así , “e n las sociedades
etnogr áficas, el relato jamás ha estad o a cargo de un a persona, s ino de un mediador, chamán o recitador,
del qu e se puede, en rigor, admirar la « performance» (es decir, el d ominio de un código narrativ o), p ero
nunca el «genio»”. Rolan d Barthes, El susurro d el lengu aje , p. 66.
32 Para Michel Foucault, el autor en un senti do moderno emergería a pa rtir del siglo XVIII con la a parición
de los primero s sistemas de propied ad intelectual 32 . Existirían otr as p rácticas posibles. Así, por ilustrar la
noción , los relatos folcló ricos no tienen un autor, y la ciencia médica en la Ed ad Media estaría validada en
funció n de su relación con grandes au toridades (Galeno, Hipócrates) . No s en contramos con la idea de que
la autor ía, como conjunto de reglas, p rácticas y represen taciones que rigen la relac ión de un escritor con el
discurso que enun cia, es h istóricamen te variab le. Mich el Foucault, Donald F. Bou chard (ed.) , Language,
coun ter-memory a nd p ractice , p . 126. Para una matización d e esta po sición, p uede consultarse Roger
C h ar tier , T he order of books. Readers, authors and libraries in Eu rope between the fourteenth and
eig h teen th cen turies, Standford University Press, Standf ord, 1994 , pp. 2 5 -60 , especialm ente pp. 2 9 -32.
C ab e d esta car q ue Ro ger Chartier af irma q ue la p osición de M ichel Foucau lt al respecto es más una
sugeren cia que un a afirmaci ón sin matices.
33 Véase Alasdair Minn is, Med ieval theory of au thorship. Schola stic literary attitud es in the Later Middle
Ages, Un iversity of Pennsylvania Press, Philadelp hia, 20 10.

69

Una man era de entender el Libro de Gracián es a travé s d e la comprensión medieval de
autoría.
La cuestión del anonimato y la idea histórica de autoría están relacionadas. El
núcleo del problema resi de en la pregunt a sobre qué se puede, quién pue de escribir y
cómo debe escribir 34 . P or consiguiente, la ide a de autoría también se vincula a las reglas
(formales o informales) que emergen en un a sociedad en torno a la relación entre la
persona que enuncia y s u discurso. En este senti do, el autor del Libro de Gracián ve
necesario justificar argumentativamente su posición en el prólogo, como veremos . En
tercer lugar, p artiendo d e lo anterior, es posible pensar la representación q ue hace de sí
mismo un autor, como un despliegue de estrategias que se fundamentan en las
posibilidades apuntadas en la cultura autorial en la que vive. Se trataría de estrat egias
destinadas a justificar o autoriza r su posición como escritor 35 . Es decir, el autor puede
intentar configurarse como autoridad en r elación al objeto sobre el que se enuncia un
discurso. Además, las estrategias también pueden estar destinadas a anular
interpretaciones opuestas, a indicar lecturas comp lementarias, o p rácticas que ayuden a
la comprensión del texto. Todo esto fundamentado en el bagaje cultural com partido entre
emisor y rece ptor. Como vere mos, el re lato castellano toma posición a pa rtir de una serie
de estrategias dirigidas a orientar la inter pretación del texto.
e) La construcción histo riográfica del autor. A mayores d e la realidad
personal y social del autor, de su “auto - repre se ntación” y su inserción en la visión
medieval sobre la autoría, un últ imo eje a ten er en cuenta es el de los discursos
historiográficos sobre su figura. Tras la edición del texto en los años 80, una serie de
contribuciones han sugeri do posibles autorías para la obra como las de Diego Moxena de
Va lencia, Gonzalo Ma rtínez de Medin a. S e establecen así distintos relatos sobre el autor

34 A este respecto Jaume Aur ell i Cardona , La historiografía medieval. Entre la historia y la literatura,
Universitat de València, Valencia, 20 16, p. 135, ha p uesto sob re la mesa algunas de las apro ximacion es a
la cuestión de la autoría d esde el nuev o medievalism o, qu e son com plementarias con nuestro en foque: “( …)
las cuestiones de la autoría y la autoridad han dev enido dos temática s relevantes en la produ cción de l a
crítica literaria e histórica. Estos conceptos han sido abordado s desde una perspectiv a muy amplia: no solo
a través de la búsqueda eventual del autor en los caso s en los que este no se conociese fácilmente, sino
también an alizando la autoridad de los au tores, el alca nce de su autoría, el desarrollo de los co nceptos de
in ten ció n a utorial y de au toridad literaria, y, finalmente, las relacion es entre au tor, autoría y au toridad”.
35 E n este s entid o, son de interés algu nas de las apro ximacio nes a autorías femen inas en la Ed ad Me dia, que
d an c u en ta d e las estrateg ias que desarr ollan algunas au to ras a la h ora de justificar su p osición como
escritoras. Véase a este resp ecto Mon serrat Cabré i Pairet, “Estrategias de des/auto rización femenina en la
querella de las mu jeres, s. XV”, en Cristina Segu ra Graíño (coord .), La edu cación de las mujeres
¿subordina ción o libertad?, A.C. Al-Mud ayna, Madrid, 1996, pp . 77- 98.

70

de la ob ra 36 , con lo cual n os encontramos ante un “autor atribuido”. Este s erá el último
estrato que analizaremos para el Libro de Graci án. Las atribuciones de autoría 37 a un
texto contribuyen a conformar la interpretación que se da un texto y por lo tanto
constituyen al texto tal y como lo recibimos, algo de lo que no se pu ede p rescindir a la
hora de analizar la obra. Y ello no sólo por la l abor crítica necesaria a la ho ra de dis cernir
la verdad o fa lsed ad de dichas atribuciones, sino también en rel ación con el examen de
los posicionamientos historiográficos de los estudiosos y el análisis de la tra yectoria d el
estudio del propio texto.
En definitiva, una de las consideraciones centrales del enfoque que
estableceremos sobre el autor en esta tesis será que e l autor está parc ialment e constituido
a partir de las reglas y r epresentaciones que en una socied ad determinada s e hacen de la
relación entre escritor y texto. Esta perspec tiva permitirá un estudio de la autoría del Libro
de Gracián a partir de: a) el autor como persona que escribe el texto; b) Diego de Anaya
como promotor de la obra, c) el anonimato como estrategia, d) la representación del autor
en el prólogo en relación a las ideas medievales de la autoría, y e) las dife rentes
atribuciones que se pu esto sobre la mesa entorno al L ibro de Gracián.
1.3. La teoría de la recepción
Anteriormente, destacamos de manera br eve el papel del le ctor en la historia
intelectual, destacando el rol ac tivo que tiene este en la construcción d e sentido de un
texto. En este apartado, profundizaremos en esta figura, apoyándonos en la llamada teoría
o estética de la recepción, una corriente de análisi s li terario de orig en alemán, conocida
como la “Escuela de Const anza” 38 . El entramado conceptual desarrollado dentro de esta
tendencia, si bien origi nalmente elaborado por autore s como H ans -Robert Jauss y
Wolfgang I ser como forma de c rítica estética, pro porciona c ie rtos a nclajes de importante
utilidad a la hora de analiza r el Libro de Gracián 39 . En este sentido, hemos de recurrir al

36 En este sen tido, v éase Claudio Canapar o, The manu facture of an autho r , p. 15.
37 Michel Fou cault, Do nald F. Bouch ard (ed.), La nguage, counter-memo ry and practice , pp. 126 - 129.
38 Par a u na perspec tiva detallada de los o rígenes, desar rollo y enfoque teó rico de la teoría d e la rec epción,
pued e consultarse Luis A. Acosta Gó mez, El lector y la obra. Teoría de la recepción literaria, Gredos,
Madrid, 1989. Para una visión pan orám ica, véa se Fernando Gómez Redondo, Manu al de crítica literaria
contemp oránea, Castalia, Madrid, 2008 , pp. 297-3 28.
39 Es n ecesario recog er aquí también las valo racion es r ealizadas p or Roger Chartier en t orno a la Escuela
d e C o n s tan za, especialmen te teniendo en cuen ta que hemos p artido de las consideraciones d el autor francés
en ap ar tad o s anteriores. R. Ch artier considera q ue la aproximación d e la teoría de la recepción, a la que
d en o m in a “ fenom enología d e la lectura”, n o es lo suficientemente histórica, esto es, n o tiene en cuenta las
diferen tes d isposiciones, cap acidades y estructu ración d e las comu nidade s de lector es a la hora d e dar
cuenta de los pro cesos de interpretación de un texto: “A d istancia d e una f enomenología de la lectura q ue
borra todas las mod alidades concretas del acto de leer y lo caracteriza por sus efec tos, p ostulado s co mo

71

menos a dos ejes concep tuales: la noción de audiencia y la distinción entre contexto de
producción y conte xto d e recepción.
Antes de desgranar los p osibles usos del aparato conceptual, cabe realizar c iertas
matizaciones. La teoría d e la re cepción p arte de la idea de que el texto no ex iste hasta que
llega a un lector, de m anera qu e la lectur a convi erte al t exto de un artefacto f ormado de
un soporte material y un conjunto de signos, en una obra. En este sentid o el foco está
puesto sobre la figura del lector y las formas en las que este da sentido a un texto, dejando
de lado las cuestiones relativas a las intenciones autoriales. Má s adelante, destacaremos
algunas aproximaciones posibles a la cuestión de las int enciones del autor, partiendo de
Quentin Skinner, que son compatibles con las n ociones derivadas de la teoría d e la
rece p ción 40 . Por lo de pronto, la atención estará más bien en las actitudes d el lector hacia
los textos que re cibe, e n especial, los elementos teóricos que pueden resultar relevantes a
la hora de e ntender l as formas en las qu e el autor anónimo del Libro de Gracián a la obra
de Ramón Llull.
1.3.1. La audiencia
Quizás el concepto nuclear de la estética de la recepción sea el de horizonte de
expectativas. El concepto tiene dist intas raigambres teóric as, que abarcan desde l a
epistemología (Karl Popper) a l a sociología (Karl Mannheim), y de forma especialmente
relevante, la hermenéutica de H ans-Georg Gadamer, el autor más influ yente en los
desarrollos teóricos de Hans-Robert. Jauss. Nosot ros hablaremos d e audiencia, ya que l a
expresión “horizonte de expectativas” lo emplearemos cuando hablemos de temporalidad.
El conc epto de “ audiencia”, tal y c omo lo e ntend emos”, se refiere a los lec t ores a los que
se dirige una obra, que ti enen un bagaje cultural concreto. Esto al conocimiento acerca de
acontec imientos, pr ácticas sociales, categorías, discursos o textos que les permiten
comprender un texto determinado.
Esto nos lleva a la idea de que los es critores no escriben en el v acío, sino que
tienen una audiencia en mente. El escritor puede buscar responder a los problemas
sociales, políticos o intelectuales a los que se enfrenta esta audiencia, y para ello ha de

univer sales, una historia d e las form as de leer debe id entificar las disposicion es específica s que d istinguen
las co m u n i d ades de lectores y las tradicio nes de lectura” (Roger C hartier , El mu ndo co mo representación .).
Si b ien las considerac iones del historiado r francés n os p arecen válidas, conceptos como el d e hor izonte de
ex p ec tativ a s pu eden ser útiles a la hora d e precisar las disposiciones espec íficas de las comunidades de
lectores.
40 Sobre la compatibilid ad entre am bos enfoques, pued e consultarse Martyn P. Thomp son, “Receptio n
theory and the interpretation of historical mea ning”, History and th eory, vo l. 32, n. 3 (1993), pp . 248 -272.

72

tener en cuenta que esta audiencia parte del bagaje cultural que hemos mencionado. Así,
tiene una serie d e disposiciones configuradas en base a lecturas previas 41 , pero también
en base a la realidad social, sus experiencias coti dianas y sus intereses e intenciones 42 .
Cuando se enuncia un discurso dete rminado, los autores han de ten er en cuenta este
trasfondo de la audiencia, que forma parte de una cultura compartida que hace posible
dicha comunicación.
Partiendo de esto, hemos de tener en cuenta que el horizonte de expectativas forma
una parte esencial de la producción de textos como el L libre de meravelles de Ramón
Llull y el Libro de Gracián. Ambos autores escriben para un público determinad o. Por
una parte, la sociedad cortesana francesa y aragonesa de la segunda mitad del siglo X III
y en genera l las nuevas c omunidades de lectores laicas de esta época en el caso de Ramón
Llull 43 . Por otra, el Libro de Gracián va dirigido al Rey Juan II y a su Corte. El análisis
de ambos textos ha de t ener en cuenta como se configura las audiencias a las que van
dirigidos. El bagaje cultural de la época estará conformado por los dif erentes elementos
de la cultura textual de la época (crónicas, relatos caballer escos, libros de viajes y
colecc ion es de exempla ) 44 c omo por las prácticas sociales y políticas de los m omentos en
los que se producen las obras. P arte de la tarea de esta investigación será reconstruir
dichos horizontes de e xp ectativas.
1.3.2. El contexto de producción y el contexto de recepción
La importancia del concepto de audiencia excede al momento de producción de
una obra. Los autores tienen en cuenta los conocimientos de su audiencia, pero el rol del
lector no se reduce a eso. Juegan un papel activo en la configuración d el sentido de un
texto. Para explicar este rol ac tivo es necesario complementar el conc epto de horizonte

41 Segú n afir ma Han s- Rob ert Jauss: “A literary wor k, ev en if it seems n ew, do es no t appea r as so mething
absolutely new in an informatio nal vac uum, but p redisposes its reader s to a ver y def inite type of r eception
by tex tual strateg ies, ov ert and cover t signals, familiar characteristics or implicit a llusion s (…). The new
text evo kes for the reader (listener) the horizon o f expectations and rules fam iliar from earlier texts, wh ich
are then v aried, corrected, ch anged o r just reproduced”. Hans Robert Jauss, “Literary History as a challenge
to literary theory”, Ne w Literary History, vol. 2, n. 1 (197 0), pp. 12 -13.
42 En este sentido, la co nfor mación del ho rizonte d e exp ectativas tamb ién tien e un impo rtante ing rediente
social. No se da ún icamente en un plano textual y literario autónomo presumiblem ente independiente de la
r ea lid ad s o cial, sino q ue se encuentr a inextricab lemente ligado a este. Véase Mo ntserrat Iglesias San tos,
“L a estética d e la rec epción y el horizo nte de expectativ as”, en Dar ío Villanu eva (com p.), A vance s en teo ría
d e la liter a t u ra, Un iversidad e de S antiago de Compostela, Santiago d e Compostela, 1 994, pp. 81 -89.
43 Hans- Rob ert Jauss, “Literar y History as a ch allenge to literary theory”, pp. 29 -30.
44 Para el problema de los géneros en la literatura med ieval, vé ase Han s - Rob ert Jauss, “Med ieval literatura
and theory of genr es” en David Duff (e d.), Modern genre theory, Lon gman, New Yo rk, 2000, pp. 127 -147.

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específica dentro de est a tradición discursiva q ue sirva como base del argumentar io
político del Libro de Gracián, sí es posible señalar algunos aspec tos conjuntos que
apuntan a que esta obra e mplea un repertor io de c onceptos y metáfora s presentes en esta
tradición.
Además, un lenguaje pol ítico no es moral y políti camente neutro. Los conceptos
presentes en un lenguaje de este estilo o son únicamente significantes cuya funcionalidad
es describir e l mundo sin referencia a un horizonte ético. Más bien, están situa dos dentro
de un esqu ema conceptual cargado d e valor es, y los términos y expresiones empleados
dentro de este lenguaje c onnotan y remiten a los fundamentos mora les de una tradición 56 .
Por ejemplo, el t érmino “tirano” no es úni camente una descripción de un rey que actúa
por int erés propio y sin tener en cuenta el bien c omún. El calificativo “tira no” ya está
carga do de valores, r emite a un marco nor mativo en el que se contrasta un
comportamiento aceptable y loable, el del buen rey que gobierna por el pueblo, y unas
acciones r eprochables, las del “tirano”. Así, el lenguaje político sirve no sólo como una
forma de describir neutr almente las acciones en el mundo, sino también como una manera
de posicionarse en relación a ellas.
Se podría argumentar que la ce ntralidad de los lenguajes políti cos en la
interpretación y valorac ió n de las práctic as políticas y sociales pa ra los agentes conllevan
el control de estos por parte de las instancias de poder. Por ejemplo, es habit ual el análisis
de los espejos de príncipes como forma de afirmación y legitimación del poder regio. Los
diferentes espejos serían una suerte de medio de propa ganda, en el que s e desc ribe un
ideal de re aleza que ju stificaría la posición preeminente de la figura del rey. Por
consiguiente, se legitim arían también sus acciones y se in culcaría la i dea de que la
resistencia al príncipe es il egítima, quizás salvo en casos excepcionale s . El lenguaje
elaborado en dicha tra di ción estaría ya sesgado hacia una valoración posi tiva del poder
real.
Estas consideraciones son de gran importancia. En efecto, la p roducción y
difusión de un lenguaje p olítico no está desconectado de la realidad política y social en la
que se elabora. Sin embargo, el reconocimiento de la importancia del pode r en la
producción de disc ursos no debe llevar a la conclusión de que los códigos p olíticos están

56 Jo hn G.A. Pocock, Political thou ght and history , pp. 3 -19. Para el concep to de tradición , véase también
Mark Bevir , The logic of the history of ideas, Cam bridge University Pre ss, Cambridge, 1999, pp. 200 - 218.

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únicamente orientados a la justificación de dich o poder. Los conceptos, metáforas o
expresiones con carácter político son a menudo indeterminados y polivalentes. Por
ejemplo, un rey puede ser denunciado por no cumplir el ideal a partir del cual se legitima
su posición 57 . Asimismo, un autor puede resignificar conceptos o reelaborar expresiones
dándoles nuevos referentes. En este sentido, en el ámb ito de las luchas políticas, los
conflictos en torno a la significa ción de d eterminadas pa labras se convi erten en una
dimensión central. Esta es una c uestión que abordaremos ahora con más detalle.
En la sociedad castellana del sigl o XV, de forma paralela a los conflictos políticos,
tienen lugar luchas intele ctuales, centradas en la s ignificación de concepto s como el de
“rey” , “comunidad”, o “l iberalidad” . El sentido que se da a conceptos de este tipo forma
parte de las luchas polí ticas y sociale s de la época. El Libro de Gracián no es ajeno a
estos debates. D e hecho, en la obra s e propone definiciones y aplicaciones de dichos
términos de forma explícita o implícita. Nuestro propósito ahora es delimitar teóricamente
las formas en las que se dan en estos conflictos en torno al lenguaje político.
En un lenguaje político establecido, la significación de algunos términos
fundamentales es un vehículo central en la interpretación de la realidad. Es necesario para
los diferentes a ctores de l a escena política re currir a ellos para legitimar y hacer a ceptable
sus posiciones, al margen de que crean sinceramente en dichos principios. Así, en la
sociedad castellana, la idea de “rey” es objeto de dist intos argumentos en torno al origen
de su legitimidad, el alcance de su poder o la forma en la que debe gobernar. Lo mismo
ocurre con otras nociones de c arácter político. Se tr ataría de c onceptos cuya significación
no está plen amente establecida, sino qu e están en continua dis cusión 58 , debido a la
relevancia que tienen a l a hora de realizar valoraciones sobre las prácticas sociale s. S e
trata d e conceptos como el d e “tir ano”, “virtud” o “pueblo”. En el Libro de Gracián
destacan espec i almente los conce ptos de “larguez a” (ge nerosidad ) y “obediencia” .
Esta discusión se orienta en torno a dos dimensiones 59 : a) el s entido del té rmino,
es decir, su definición y su carácter valorativo; y b) la referencia del término, esto es, los
criterios de aplicación de la palabra para referi rse a una realidad determinada. El Libro de
Gracián recurre especial mente a la segunda dimensión a la hora de deslegitimar ciertas
práctica s. Por ejemplo, el concepto de “largueza” en el texto se refiere a l a generosidad

57 John G.A. Pocock, Politica l thought and history , p p. 33- 50.
58 Quentin Skinner, Visions of politics, pp. 145-157 .
59 Quentin Skinner, Visions of politics, pp. 159-162 .

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que ha de tener el rey con sus vasallos. En el siglo XV, se usaba para calificar difer entes
práctica s, como la dona ción de villas y ciudades a la alta nobleza. El L ibro de Gra cián
argumentará que esta práctica no es definible a partir de la noción de “largueza”, pues
dicha práctica iría contra la voluntad de Dios. En e ste sentido, nuestra i nvestigación sobre
el uso del lenguaje político en el Libro d e Gracián estará orientado a la identificación de
aquellos términos compartidos en los discursos polí ticos del siglo XV que son objeto de
resignificac ión en el Libro de Gracián.
1.5. La historia del presente
Cuando comentábamos l os contextos del Libro de Gracián, nos r eferíamos a los
diferentes acontecimientos y estructuras políticas y sociales a los que se refiere la obra.
La reflexión que se hace en la obra de e stos fenómenos históricos tiene , desde luego, una
significación política, co nstruida a través de las in t enciones del autor y el us o del lenguaje
político del momento. Ahora bien, el discurso del Libro de Gracián no se articula
únicamente en función de una dim ensión políti ca, de re laciones de po der, pues en
vinculación a esta h ay también una dim ensión histór ica. Esto es, en el Libro de Gracián
de forma implícita y ex plícita está present e un relato histórico sobre l a sociedad del
reinado d e Juan II. Dicho de otra form a, el Libro de Gracián g enera una dete rminada ide a
del presente. P artiendo de esto, a nalizaremos ahora las bases conceptuales que nos
permitirán aproximarnos a e sta idea del presente.
Para ello, son claves las re flexiones sob re la temporalidad de autores como
Reinhard Kosellec k o Julio Arostegui. En su reflexión, a mayore s de un tiempo natur al o
cr onológico existe un ti empo histórico, que d eriva de las percepciones d e los sujetos sobre
la relación entre el pasado, el presente y el futuro. En este sentido, el presente podría
pensarse como una experiencia vivida, construida en base a categorías cultur ales,
acontec imientos y pr ácticas sociales, memorias y expectativas 60 .
Esta idea de p resente depende de la idea más amplia de temporalidad. En este
sentido e s clave tanto e l concepto de acontecimiento, que remitiría a una acción singular,
como el de “ estructura de repetición de acontecimientos”, e sto es, un conjunto de
acontec imientos que seg uirían el mi smo patrón 61 . Así, para el reinado de Juan II, el paso

60 J u lio Ar ó stegui, La historia vivida: sobre la h istoria del presente, Alian za Editorial, Madrid, 2004, pp.
56 -57 y 80- 85.
61 Reinhard Koselleck, Los estratos del tiempo: estudios sobre la historia, Paid ós, Barcelona, 200 1, pp.36-
38.

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de una villa del realengo al dominio señorial sería un acontecimiento, enmarcado en un a
estructura más amplia de acontecimientos sim ilares, el propio proceso de señorializac ión.
Estas e structuras tienen un carácter de “unicida d ” y a p artir de la experiencia de estos
acontec imientos recurrentes, los sujetos son capa ces de formar se expectativas en torno al
futuro 62 . Al mismo tiempo, la formación de la experiencia también est á co nstituida en
parte a través d e la t ransmisión de experiencias pasadas, d e generaciones previas 63 . Se
constituye así una relación entre el p asado, el presente y el futuro y un est rato temporal
específic o. Los momentos de conflicto y cambio también son espacios en los que se
reflexiona sobre las cate gorías con las que inter pretar la relación entre el presente, el
pasado y el futuro 64 . En el caso del Libro de Gracián, esto se manifiesta en la comparación
de las realidades políticas y sociales del re in ado de Juan II y el pasado idealizado, así
como en la proyecc ión d e futuros catastróficos e ideales.
Ahora bi en, la constru cción de l a temporalidad así definida no tiene por q ué ser
homogénea en todos los estratos de una sociedad, ni en todos los á mbitos d e la vida. Más
bien, dentro de una misma sociedad es posible la co existencia de múltiples
temporalidades, dependiendo de la diversidad interpretac iones del pasado, de la actividad
primaria de un grupo social (no es igual la experiencia del clero que la d e la nobleza) o
del futuro qu e se busque. El Libro de Gracián, en efecto, tiene una idea específica d el
presente, dispar a nte otras perspectivas (apocalípticas o mesiánicas), si bien está
vinc ulada también a noci ones como la d e los “males del reino” que exponen autore s como
el marqués de Santillana.
Teniendo en cuenta lo anterior, nuestro análisis de la temporalidad en el Li bro de
Gracián pivotará sobre cuatro ejes:
a) La compr ensión del Libro de Gracián como un re lato histórico del
presente. En el Libro de Gracián es posible identificar un relato histórico. Lo temporal
tiene una importan cia p rimaria en el L ibro de G racián, no sólo a través de la propia
temporalidad de la trama, esto es, de la secuencia de eventos y acciones que se manifiestan
en el comportamiento de Gracián como protagonista. El L ibro de Grac ián contiene, de

62 R ein h ar d Koselleck, Los estratos del tiempo , pp. 115- 119.
63 Par a el concep to de generación y su influen cia e n la c onstrucc ión d e temporalidades, v éase Julio
Ar ó s teg u i, La h istoria vivida , pp. 109-144 . En este sentido, el cono cimiento del pasad o, que es a su vez el
presente de generac iones previas, y es transmitido mediante la memo ria o la escritura, es central en la
construcc ión de la temporalidad.
64 Sobre esto, véase Reinh ard Koselleck, Los estratos del tiemp o , pp. 43-84.

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forma implícita, un a historia del pres ente. Esta hist oria se articula a partir las numerosas
alusiones a un pasa do má s o menos idealizado, distanciado del presente en el que vive el
autor (el rein ado Juan II) a partir de la co rrupción de la moral, lo social y lo político. En
este sentido, el autor de la obra percibe la sociedad en la que vive como un presente en
decadencia. Todo ello apunta a que lo temporal en el Libro de Gracián es una dimensión
esencial del texto. La denuncia del comportamiento de los privados, las q uejas ante los
tributos o la lamentación ante los abusos de los señ ores forman el punto de p artida a p artir
del cual el Libro de Gracián configura un relato histórico de de cadencia.
b) Elementos en la escritura del presente. El Libro de Gracián asume a la
hora de c onceptualizar el re lato histórico una serie de c ategorías que están presentes en la
cultura medieva l 65 . Esto es, e l L ibro de Gracián parte de la propia cultura histórica
medieval a la hora de construir un relato sobre el presente en la época de Juan II. En e ste
sentido, nos encontramos ante una “forma tradicional de la historia del presente”,
acudiendo a la formulación de Gon zalo Pas amar 66 . Los historiadores e i ntelectuales
medievales desarrollan sus propios modelos para pensar la hist oria, derivados en gran
medida del cristianismo y que empapan la cultura medieval. De acuerdo con es to, el
estudio del pres ente y la temporalidad en el Libro de Gracián ha de efectuarse con las
propias categorías históricas del mundo medieval. P ara ello, hay que tener en cuenta: 1)
el providencialismo, fundamentado en la ide a de que el sentido d e la hist oria remite a la
voluntad de Dios; 2) la distinción entre los “tie mpos pasados” y los “tiempos presentes”,
cuyo cambio es entendido como decadencia 67 ; 3) la ausencia de novedad en la historia,
dando lugar a una su erte de “presente eterno” vinc ulado al pasa do; y 4) un horizonte de
espera que remite al fin d e los tiempos, tanto a niv el individual (salvación) como colectivo
(esca tología). Estos r asgos de la cultura histórica medieval son centrales a la hora de
entender la experiencia del presente que se e xpres a en el Libro de Gracián.
c) Los tiempos del Libro de Gracián. Entendiendo que el L ibro de Gracián
presenta una determinada narración hist órica, es posible distingui r las diversas
temporalidades a partir de las que se articula di cha narración. Se tr ata d e ver cómo se
articulan los diferentes estratos temporales e n el Libro de Gracián, incluyen do el pasado,

65 Al f in y a l cabo, como apu nta J ulio Arósteg ui, la experiencia de la dimensión temp oral está mediada por
ca teg o r ías culturales q ue inciden en la con strucción del tie mpo h istórico, tan to en relación al pasado como
al p r esen te. Véase Julio Ar óstegui, La historia vivida , pp. 67- 68.
66 Gonza lo Pasamar, “Formas tradicionales y formas modernas de la historia del presente”, Historia Social,
n. 62 (2008), pp. 1 47-169.
67 Gonza l o Pasamar, “Formas tradicion ales y formas m odernas de la histor ia del pr esente”, p. 152.

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el presente y el futuro o futuros. La refle xión sobre la historia en el Libro de Gracián pasa
por la configuración de un “campo de experie ncias” determi nado. Este campo de
experiencias, es decir, el conocimiento que posee el autor d el Libro de Gracián sobre la
realidad histórica pres ente y pas ada está fu ndamentado por una parte en los
acontec imientos y prácticas sociales y políticas de la época de Juan II . Por otra, incluye
diversas alusiones al pas ado, tanto g enéricas como espe cíficas (la caída de España o l a
predicación de los apóstoles, por ejemplo). La clave a quí será ver como se pone en
relación estos diferentes estratos del pasado para la articulac ió n de una idea determinada
del presente. Paralelamente, en el Libro de Gra cián se alud e continuamente a diferentes
“futuros posi bles” 68 . Estos ti enen tanto un nivel individual (la cuestión de la salvación y
condena de príncipes y privados), como colectivo, referido a problemas com o las posibles
catástrofes que la Providencia pod ría inflig ir en C astilla a raíz de los pecados d e los
gobernantes, o incluso ll ega adquirir tintes apocalípticos. En este sentido, se podría hablar
de futuros soteriológicos (referidos a l a salva ción individual) y futuros esc atológicos
(referidos al fin de los tie mpos).
d) El L ibro de Gracián y otras temporalidades d el reinado de Juan II. El
Libro de Gracián no es el único texto en el que busca establecerse una lectura histórica
en la primera mitad del sigl o XV. Durante el reinado de Juan II, diversos textos se
aproximan a la c uestión temporal, no sólo a partir de crónica s, sino también en pequeños
tratados como el Libro de la consolaçión de Spaña, textos apoca lípticos o milenaristas
como las tr aducciones d e Juan de Rocatallada, o los poemas proféticos recogidos en el
Cancionero de Baena, ob ra d e autor es como Gonzalo Martínez de Medina o Ruy P áez de
Ribera. En este se ntido, la forma de aproximarse a la discusión del tiempo en el Libro de
Gracián tiene tanto semejanzas como diferencias importantes con el resto de las
reflexiones del reinado de Juan II. Lo que nos enc ontramos es con que el mundo
castellano de la primera mitad del siglo XV es un hervidero cultural a la hora de
reflexionar sobre la historia. En este sentido, se construyen temporalidade s
contradictorias a partir de personajes y relaciones sociales. Así, existe n discursos
mesiánicos y milenaristas, pero también refle xion es de carác ter apocalíptico. F rente a las
espera n zas mesiánicas vinculadas a Jua n II, el Libro de Gracián compara a l monarca con
e l Anticr i sto. Todo ello c omo pa rte de los conflictos sociales y políticos del mome nto. L a

68 Sobre los dif erentes “fu turos” y “pasado s”, v éase Reinhard Koselleck , Los estratos del tiempo , pp. 117-
119.

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reflexión sobre las categ orías historiográfica s est á íntimamente ligada a los conflictos.
Así, Reinhart Kosellec k ha destacado como los conflictos son un motor para la
reelaborac ión de cat egorías historiográficas, en l a medida en la que la frustración de
expectativas que puede r esultar de un conflicto d a lugar a nuevas re flexiones a partir de
las cuáles r einterpretar la relación entre el p asado, el presente y el futuro 69 . Todo ello lleva
a analizar el L ibro de Gracián en r elación a otros textos que lidian con el p resente y qu e
proyectan futuros diferentes.
e) El compromiso del a utor. La escritura de “historias del presente” no
funciona sólo como una descripción de los acontecimientos y estructuras d e una época.
El escritor también bus ca influi r en la realidad sobre la escribe. Hay lo que se denominado
en la historiografía medieval una “lógica soci al del texto”, según la cuál el texto
repre s enta y actúa sobr e la sociedad en la qu e se escribe 70 . En este sentido, las
construcciones historiográficas buscan reflejar la realidad en la que se sitúan, pero
también la afectan. La se lección de los acontec imi entos y estructuras que se incluyen en
una representación obedece a las intenciones del autor, po r ejemplo, que otorga relevancia
a ciertas cue stiones a la hora de construir el re lat o. Todo ello llev a a plan tearse que los
escritores tienen un com promiso con el pr esente, en la medida en la qu e escriben para
afec t ar al cont exto en el que escriben. En el caso del Libro de Gracián, las críticas a los
privados y al gobierno de Juan II se conjugan co n una serie de repre senta ciones a partir
de las que se intenta moldear e st as prácticas.
En consecuencia, p artiendo de estas bases teóricas, es posible a rticular un análisis
de la temporalidad en el Libro de Gracián. Para el lo, es necesario tener en cuenta tanto la
dimensión temporal del te xto, vinculada a lo social y lo polí tico, que articul a una “historia
del presente”, vinculado a un pasado idealizado y a un conjunto de futuros posi bles. Todo
ello, e n un momento de proliferación de discursos sobre el tiempo en la Castilla de l siglo
XV.
1.6. El poder y el discurso
Las dimensiones social y política son ce ntrales en el Libro de Gracián. La obra
articula un conjunto d e críticas, denuncias y que jas ante las inst ancias d e poder de la
C a sti ll a d e la primera mitad del siglo XV a p artir del lenguaje polí tico propio de los

69 Reinhard Koselleck, Los estratos del tiempo , pp. 39-40.
70 Gabrielle Spiegel, “Histor y, h istoricism an d the social log ic of the tex t in th e Midd le Ages”, Speculu m,
vol. 6 5, n. 1 (1990), pp. 59 -86; y Jaume Aurell i Cardona , La historiografía med ieval , pp. 108- 128.

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espejos de príncipes, pero también recurriendo a l a reflexión sobre el posicionamiento de
los distintos estra tos soc iales dentro de l reino de Castilla. Por tanto, la noc ión de poder es
un elemento esencial para el aná lisis del L ibro de Gracián.
Por todo ello, se vuelve de especial int erés desplegar un armazón conceptual que
pueda dar cuenta de las relaciones entr e el ejercicio de poder en la Castill a de Juan II, la
estructura social de l a é poca y esp ecialmente, la s representaciones que s e hacen de l a
relación entre los dos fenómenos. En este sentido, rec urriremos a las aprox imaciones de
autores como Michel Foucault, o Ernesto La clau con el objetivo d e entret ejer un marco
metodológico que permita analizar el Libro de Gracián en sus relaciones con el pode r y
la sociedad.
1.6.1. La noción de poder
El primer punto de partida es la propia noción de poder. Se trata de una noción
compleja que remite a un campo semántico en el qu e circulan nociones como dominación,
coerc ión, gobierno discipli na o autoridad. Para el objetivo de clarificar que entendemos
aquí por “ poder ” r esulta de int erés la aproximación de Michel Foucault, qu e entiende el
poder como la ac ción d e una persona o grupo sobre las acciones de otra pe rsona. El poder
se manifestaría como un c onjunto de prácticas e jercidas con el objetivo de dirigir la
conducta de otros. En este sentido, el efe cto del poder sería el de ordenar el campo de
acción de los subordina dos 71 . Esto se re aliza a partir del uso de l a fuerza, mediante
sanciones y prohibiciones. Pero también a partir de discursos a partir de los cuales se
categoriza a los gobernados y just ifican su posi ción, así como definiendo cuales son los
fines por los que se ejerce el poder, y legitimando este gobierno. En esta perspectiva, el
poder es similar al concepto de gobierno y sería un aspecto estructura l de las relac iones
jerárquicas. I mplicaría ta nto una dim ensión prohib itiva y sancionadora como un elemento
consensual o cooperativo , por cuanto ape l a a un sujeto que puede o no cumpl ir con las
disposiciones del que ejerce el pode r. Teniendo en cuenta todo esto, para analizar el Libro
de Gracián nos ce nt raremos en:
a) Las formas espec íficas de ejerc icio de l pode r en el Libro de Gracián. E l
Libro de Gracián se centra en un conjunto de prácticas específic as del poder,
funda me ntalmente aquellas que puede s er calificadas como coactivas. Así, por coacción
e ntende m os el uso de la fuerz a de m anera más o menos sistemát ica por parte de un grupo

71 Michel Fou cault, “El sujeto y el p oder”, Revista mexicana de sociología, vol. 50 , n. 3 (198 8), pp. 13 -16.

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sobre otro 72 . Gran parte d e los abusos denunciados e n el Libro de Gracián encajan dentro
de esta definición, desde la tributación ex cesiva, hasta el qu ebrantamiento de las
“fra nqu ezas” de las villas de r ealengo al pasar al dominio señorial, a los abusos señoriales
específic os. Un elemento nuclear del análisis, pues, entender la visi ón que se desprende
del Libro de Gracián en torno a la c o acción.
b) El sistema de difere ncias que articula el ejercicio de la coac ción en el
Libro de Gracián. A men udo, el poder corre parejo a una legitimación d el mi smo. Resulta
la existencia d e un argumentario que dist inga en tre aquellos que están legitim ados para
sancionar, sugerir o dirigir de aquellos que son objeto de las sanciones o las direcciones .
La sociedad castellana del siglo XV no es una excepción a esta reali dad. Así, las
posiciones preponderantes de la monarquía o la aristocracia van de la mano de un
conjunto de argumentarios y sistemas de clasificación social y polí tica que just ificaba
dichas posiciones. En el Libro de Grac ián admite gran parte de l as categorías sociale s
comunes a la cultura medieval (señores, ciudadanos, campesinos, o men estrales) p ero
reelabora estas representaciones buscando deslegitimar buena parte del poder de
privados, aristócratas o incluso de la monarquía.
Este último punto es central. En la perspectiva d e M. Foucault, uno de los efectos
del poder es el de g enerar un sujeto determinado 73 . Al generarse un espacio estructurado
de comportamiento, con un sistema de normas y dist inciones, los individuos y los grupos
tienden a comprenderse a sí mismos en relación co n dichas no rmas, así com o a partir de
las categorías y discurso s que a menudo emerge de dicho poder. Ahora bien, es posible
que, partiendo de dichas normas y dis cursos, se arti culen nuevas int erpretaciones de las
mismas o se empleen las justifica ciones del ejercicio del pode r contra los mismos
poderosos. Un ejemplo, que ya señalamos con anterioridad, es cua ndo u n determinado
ideal se emplea c omo justificación de un a inst itución (como la monarquía) y los súbdi tos,
al comprobar la distancia entre el ideal y el monar ca real, emplean el ide al como crítica
al monarca actual. En este sentido, afirmaba Mi chel Foucault que el poder genera su
propia resistenc i a 74 .

72 Bertran d de Jou venel, On power. Its n ature and the history o f its growth, Beacon Press, Boston , 1952,
p p . 2 0 - 2 1 y 85- 118.
73 E n ten d e mos aquí “su jeto” como “tipos de p ersona”, según lo d enomina Ian Hacking. Para este, los
d is cu r s o s s ociale s generar ían distintos “tipos de persona” ( “ kinds of person ” ), formas a partir de la cual un
individ uo o un grupo se en tiende a sí mismo , su r ol en el mundo so cial, su s obligacion es o sus prerrogativas.
Véase Ian Hac king, Historical o ntology, Harv ard University Press, Cambrid ge, 20 02.
74 Michel Fou cault, “El su jeto y el pod er”, p. 19.

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1.6.2. El discurso de contestación
Con un discurso de contestación nos re ferimos a quí a un discurso en el que se
ponen en jaque las re l aciones de poder en una sociedad determinada. Con ello no
queremos decir que se cuesti onen las relaciones de poder en su totalidad, que se niegue
totalmente su legitimidad y que se busque erradicarlas. Lo que ocurre es que tiene lugar
una for m a particular d e clasificar y entende r el orden social, que s e comprende en una
contraposición entre el “pueblo” y l as “élites” de esta so ciedad. Para comprender este
fenómeno, recurriremos al andamiaje teórico proporcionado por E rnesto Laclau 75 . En esta
perspec tiva, nociones colectivas como pueblo puede n entenderse como genera das tanto
por una dimensión real (los distintos individuos, prácticas y grupos que c omponen una
sociedad) como una dimensión ideal (los relatos e imaginarios construidos en torno a
estas relaciones). Partiendo de esto, la creación de lo que aquí llamamos un discurso de
cont estación, y lo qu e Laclau denomina “populismo”, se vertebra a través de los
siguientes elementos:
a) En primer lug ar, un mom ento clave en la co nstrucción de un sujeto
colectivo es d e la di fusión de “demandas so ciales”. Con “ demandas sociales” nos
referimos a las peticiones, reclamos, o ne cesidades de carácter colectivo que un se ctor,
ya sea minorita rio o mayoritario de una poblaci ón determinada busca s atisfacer 76 . En
parte, un discurso contestatario, como es el caso de l Libro de Gracián, articula una
pluralidad de demandas diferentes, unificá ndol as bajo un argume nto. Nótese que las
diferentes demandas son dispares. Por ejemplo, en el caso d el Libro de Gracián se
presentan quejas en torno a la administ ración de la just icia, la fiscalidad, la perdida de
libertades y privilegios e n diferentes poblaciones de Castilla, o la falta de preocupación
de los obispos por el bienestar espiritual de l as gentes. P recisamente, el eje rcicio
intelectual en un t exto como el Libro de Gracián es interpretar y unifi car las diferent es
demandas, proponiendo un origen común a tod as ellas. Así, teorías com o la doctrina
luliana de l as dos int enciones sirven para gene ral un relato coherente en torno a la
diversidad de de mand as sociales pre sentes en la Castilla del siglo XV. En este se nt ido se
genera lo qu e Ernesto Laclau denomina “cadena de equivalencias”, un proceso discursivo
mediante el cual las demandas hete rogéneas p asan a formar p arte de un conjunto
homogén eo.

75 Ernesto Laclau, La razón populista, Fond o de Cultura Económica, México D.F., 2006.
76 Para esta n oción, véase E rnesto Laclau, La razón populista, pp. 97-99.

95

el propio Diego de Anaya 2 . Todo ello debe sit uarse en el entramado de tensiones y
enfre nt amientos que pueblan el reinado de Juan II, especialmente alrededor de la figura
de Álvaro de Luna.
A la hora de estudiar el reinado de Juan II, la h istoriografía ha insistido en la
conflictividad polí tica que atraviesa todo el períod o y que incluso se proyecta al reinado
de su hijo Enrique IV. L a inestabilidad de la época se ría el producto de la formación de
diferentes facciones nobiliarias, del creciente poder de Álvaro de Luna, y de los
enfre nt amientos entre este y buena parte de la nobleza, agrupada en torno a los primo s
del Rey, Juan y Enrique de Aragón, los llamados Infantes de Aragón. Es en esta facción,
la de los infa ntes, en la q ue se suele situar a Diego de Anaya, lo que lo sitúa como uno de
los actores en la con flictividad polí tica d el reino. El propio Libro de Gra cián esboza la
cuestión de los enfrentamientos cuando menciona los “muchos rebellamientos, vandos t
discordias que son ocasión de destrucción del pueblo t del prínçipe” 3 . La inestabilidad
política es uno de los princ ipales ejes que atraviesa la primera mitad del siglo XV, y por
tanto, un elemento clave para la compre nsión del Libro de Gracián.
Con todo, la explicación de las diferentes dinámicas del conflicto dista de ser
unánime. Quizás l a lectura que ha tenido más trasc endencia a este respecto ha sido la que
se centra en la idea de conflicto entre dos g randes facciones, la nobil iaria y la
monárquica 4 . Según esta perspe ctiva, el ascenso de la dinastía Tra stámara al trono habría
supuesto la formac ión de dos proyectos políticos difere ntes: 1) uno monárquico,
vinculado a un fortalecimiento del poder regio y a la administración central del reino; y
2) uno aristocrático, que buscaría un gobierno del reino conjunto entre rey y nobles. En
este sentido, los enfrentamientos entre Álvaro de Luna y los infantes de Aragón no serían
sino la manifestación de un conflicto de larga dur ación entre la monarquía, repre sentada
en este caso por Álvaro de Luna, y la nobleza, li derada por los infantes d e Aragón. C on
todo, el modelo no está e xento de crític as. Por una parte, la id entificac ión de dos bandos

2 José J. Satorre, “La n ovela m oral de Gracián ( Un texto inédito del siglo XV), Stud ia Lulliana , vol. 24, n.
2 (1980 ), pp . 16 5-2 10 ; Fernando Gómez Redondo, Historia de la p rosa medieval castellan a, vol. 3: Lo s
orígenes del h umanismo: el marco cultu ral de E nrique III y Juan I I , Cátedra, Mad rid, 200 2, pp. 33 77-3401 ;
Vincent Serverat, “Un e le gitimation islamiq ue de la résistance au tyran au temps de Jean II d e Castille :
Sembla nza y tratado de Gracián (ch apitre VIII) », Cahiers d ’études hispaniques médiévales, vol. 2 8 (2 005),
p p . 3 9 1 - 4 0 4 ; José Manuel Nieto Sor ia, “Álv aro de Luna tirano . Op inión pública y conflicto político en la
C asti l la d el siglo XV”, Imago Temporis. Medium Aevu m, vol. 11 (2017), pp. 488- 507 .
3 J o s é J . Sa tor re, “La n ovela moral d e Gracián (continuación)”, S tudia Lulliana, vol. 25, f.1 ( 1981-1983) ,
pp. 113 - 114.
4 L uis Suár ez Fernández, Nob leza y monarquía. Entendimiento y rivalid ad. El p roceso de construcció n de
la Corona española, La Esfera de lo s Libros , Madrid, 20 03.

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delimitados pasaría por alto el hecho de que di stintos mi embros de la alta nobleza
cambiaría n entre un partido u otro en función de sus intereses. Además, no estaría claro
que la construcción del p oder monárquico fu era n ecesariamente contrario a los intereses
de la nobl eza. Más bien, el crecimiento del aparato monárquico posibilitaría nuevas
formas de adquisición de estatus y rentas para la alta aristocracia 5 . Por otra parte, la
oposición entre monarquía y noble za ocultaría el rol de otros elementos verte bradores de
la realidad política del sig lo XV castellano, como s ería el caso d e las ciudades 6 . Sea como
fuere , el problema de la inestabilidad política traspasa todo el r einado d e J uan II , ya se a
como efecto de un conflicto estructural entre nobl eza y monarquía, o como resultado de
las dificultades de integrac ión de la nobleza en los emergentes aparatos de poder.
Esta conflictividad está estrechamente relac ion ada con algunos de los problemas
y demandas que toca el Libro de Gracián. Entre estos, se incluyen la cuestión de la
privanza de Álvaro de Luna, un protagonista del p roceso desde la década de los 2 0 hasta
su muerte en 1453. Pero también están presentes la distribución de mercedes regias, la
centralida d del Consejo Rea l o la fisca lidad. En este sentido, conviene hacer un repaso
por los acontecimientos que contribuye n a gener ar las principales preguntas que obras
como el Libro de Gracián buscan re solv er.
El primer momento impo rtante de enfrentamiento se da en 1420, entre los propios
infantes de Aragón, Juan y Enrique. En el bando de este último está pr esente Diego de
Anaya. El infante Juan de Ar agón había dominado las instituciones de gobierno del reino
de Castilla tras la mu erte de la m adre de Juan II y la mayoría de eda d del Rey. Esto llevaría
a que Enrique decidiera apode rarse d el rey en 1420, ayudado por figuras como e l
condestable Ruy Lópe z Dávalos. Enrique y sus partidarios “secuestran” al Rey e n
Tordesillas, y buscan le gitimarse a p artir del de scontento de las élites u rbanas, que se
habían manif estado en c ontra de las prácticas de gobierno del mom ento en Cortes como
las de Madrid en 1419 y Valladolid en 1420 7 . En estas Cortes se empiezan a plantear

5 José María Mon salvo An tón, “El co nflicto «nobleza frente a monar quía» en el contexto de las
transfor maciones del estado en la Castilla Trastámara. Refl exiones críticas”, en José Ant onio Jara Fuen te
(coor d.), Discurso político y relacion es de poder: ciudad, nob leza y monarquía e n la Baja Edad Media,
Dykinso n, Madrid, 2017, pp. 89 -287.
6 María Asenjo Gon zález, “Ciudades y poder regio en la Castilla Trastám ara (140 0 - 1450)”, en François
Fo r o n d a, J e an-Philippe Genet y José Manuel Nieto Soria (dirs.), Coups d’État à la fin du Moyen Âge? Au x
fo n d eme n ts du po uvoir p olitique en Europ e occiden tal e. Colloque interna tional (25 - 27 novembre 20 02),
C asa d e Ve lázq uez, Mad rid, 2005, pp. 365 - 401.
7 Lu is Suárez Fern ández, Nobleza y mon arquía , pp. 1 80 -181. El bando de Enr ique tamb ién buscaría
legitimarse en base a unas Cortes, el llam ado “auto de Áv ila”. Vé ase José Manu el Nieto Soria, Las crisis
Trastámara en Castilla. El pa cto como representació n, Sílex, Mad rid, 2021, pp.150 -160.

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algunas de l as demandas de las ciudades del reino que perm earán todo el período, algunas
de las cu ales articul a el Libro de Gracián. Los problemas girarían fundamentalmente
alrededor de l a señorialización d el patrimonio regio, las exigencias fiscales, l a
administración de la justic ia y el Consejo Real 8 . Todas ellas cuestiones que trata el Libro
de Gracián. De esta forma, los problemas a los qu e se enfrenta intelectualmente el Libro
de Gracián en la d écada de 1430 se están g estando ya d esde la mayoría de edad de Juan
II.
Dentro de este contexto, está acreditada la prese ncia de Diego de An aya en los
embates políticos del momento. Estando el Rey en poder de Enrique de Aragón en
Tordesillas llegaron a la Corte Rodrigo Alonso Pimentel y el propio Diego de Anaya, qu e
había estado en Fra n cia como embajadores. Durante los eve ntos forman part e del Consejo
del Rey controlado por los partidarios del infante Enrique 9 . C on todo, este será el b ando
que en última inst ancia fraca s e, debido a las acciones de Álvaro de Luna, que rescata al
Rey. A partir de este momento, se empieza a construir paulatinamente el poder de la figura
del privado. Como recompensa, gana el condado de Santiesteban de Gor maz y el títul o
de Condestable de Castilla en 1423, tras la caída en desgracia de Ruy López Dávalos,
anterior Condestable. El crecimiento continuado de su poder llev ará a la oposi ción de
Juan y Enrique de Aragón, apoyados por su hermano, Alfonso V el Magnánimo, rey de
la Corona Aragonesa, así como de parte d e la nobleza. Esta primera parte del conflic to
entre Álva ro de Luna y los infantes se acelera en 1427, cuando aquel es condenado a un
primer y breve destierro de la Corte. Entre 1428 y 1429 tendrá lugar un enfrentamiento
ya armado, entr e la facci ón de los infantes d e Aragón y el bando monárquico, li derado
por Álvaro de Luna. La victoria de este último supone la expulsión de los aragoneses d e
Castilla, y los inicios del gobierno de Álvaro de Luna, que durará toda la década de los
años 30 10 .
Precisamente está década marca uno de los momentos de consolidación y for taleza
de la figura de don Álvaro de Luna. Esta etapa e stá marcada por sus ac ciones militares

8 Un análisis de estos p roblem as en Julio Valdeón Baruque, “Las Co rtes de Castilla y las luch as p olíticas
del siglo XV (1419 -1430 )”, Anuario d e estudios medievales, n . 3 (1966), pp . 293- 326.
9 Así, la Cró nica d e Juan II af irma que “el A rzobispo e el Conde en traron en Tordesillas, don de, por v eni r
tan s ú b itam ente é á tal sazón, é en domingo, é o trosí porque f ueron mucho bien recibido s del Infante é
ca b aller o s , é en traron luego con ellos en sus secretos co nsejos, púdose bien creer lo que alguno s de ellos
d ec ían , q u e ellos supieran al go de esta f acienda an tes que se ficiese, é que ofrescieron su ay uda ó
consentim iento para ello” . Alvar García de Santa María, Crónica de Juan II, Colección de Documentos
Inédito s para la Histor ia de España, t. C, 1891, p p. 93 - 94 .
10 Luis Suárez Fernán dez, Nob leza y monarqu ía , pp. 192 -210.

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contra los musulmanes 11 , los acuerdos con Portugal y Navarra o la constr ucción de la
administración regia. El Condestable sería la figu ra central en el g obierno del reino. Así,
la figur a del propio Rey, Juan II , pasa a un lugar secundario e n las prácticas de gobierno,
en comparación con el poder de Álvaro de Luna. S in embargo, siguen manteniéndose
problemas como la concesión de mercedes regias, esta vez a los partidarios del
Condestable, la lentitud en la a dminist ración de la just icia o la fiscalidad 12 .
El “gobierno” de Álvaro de Luna se viene abajo hacia finales de la década.
Estamos en este caso ante la vuelta de los infantes de Ara gón y la formación de Ligas
nobiliarias opuestas a la figura del Condestable, destacando personajes como Fa drique
Enríquez, el almirant e de C astilla, Pero Manrique, el adelant ado Mayor de León, o el
Conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco. Así, se trataría de un posicionamien to
contra e l g obierno lunista de buena parte de l os grandes linajes ca st ellanos. Estos
conseguirán el “segundo destierro” d el privado, q ue es apartado de la cort e hacia 1441.
En últ ima instancia, el alejamiento de Álvaro de Luna será breve. En 1445, el con flicto
remata en la batalla de Olmedo, con la victoria del bando luni sta, la muerte de Enrique de
Aragón y l a marcha de Ju an de Navarra. La década sigui ente supondrá un nu evo gobierno
del Condestable, pero no el final de las li gas nobiliarias, que consigue n en 1453 la
condena y ajusticiamiento del privado.
La figura de Diego de Anaya juega un papel, aunque menor, en todo esto. En
primer lugar, h ay que t ener en cuenta qu e a part ir del año 1422 empezaron a circular
rumores de qu e el arzobi spo de Sevilla seguí a siendo partidario del antipapa Benedicto
XIII, que h abía sido destituido en el Concilio de C onstanza (1413 -1418). Así, tiene que
reafir m ar en esta época su obediencia a Martín V. Pero ad emás en 1430 mante nía una
serie de conflictos con e l cabildo catedralicio de Sevilla, que llevo a este a solicitar su
deposición. Así, en 1431, Martín V depone a Anaya, y nombr a administ rador al fraile
jerónimo Lope de Olmedo. En todo e llo estaba implicado Álvaro de Luna q uién, en 1433
logrará que se designe arzobispo de l a sede hi spalense a su hermanastro Juan de
Cerezuela. Incluso cuándo e ste es trasladado a la a Toledo, y Diego de Anaya recupera el
arzobispado, Álvaro de Luna busca cons eguir la sede en favor de otro d e sus partidarios.
Más adelante, incluso intentará que R odrigo Luna, su sobrino, sea nombrado arzobispo

11 Véase Pedro Porras, Juan II, rey de Castillla y León (1 406 -1454), Tr ea, Gijón, 200 9, pp. 178 - 184.
12 Un an álisis de estas política s en Nich olas G. Rou nd, The g reatest man un crowned. A study o f th e fa ll of
don Álvaro de Luna, Tamesis, Lo ndres, 1986, pp. 11 -26.

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de Sevilla 13 . Todo ello muestra los intereses continuados del privado en la d esignación de
los mandatarios eclesiásticos sevillanos. Diego de Anaya r esultaba un obstáculo para
estos intere ses, lo que condujo a su caída. Así, el Libro de Gracián debe entenderse en el
marco general de l poder de Álvaro de Luna , y en particular, en el enfrentamiento e ntre e l
privado y Diego de Anaya
Ahora bien, la relación d el Libro de Gracián con estos eventos no sólo se r educe
a la enemistad entre Álvaro de Luna y Di ego de Anaya. Más bien, el t exto r ecoge muchas
de las preocupaciones de la sociedad castellana del momento, desde la privanza, la
fiscalidad, la lentit ud de la just icia o el paso de poblaciones al dominio señorial. En este
sentido, el Libro de Gracián funciona como un documento de esta épo ca. Al mismo
tiempo, no es el único t exto que se preocupa por estos problemas. Notoriamente, e l
problema de la priv anza será uno de los temas claves de re flexión, vincula do a la fig ura
de Álvaro de Luna. Por consiguiente, estudiaremos en esta tesis l a versión q ue da el Libro
de Gracián de los problemas de su pre sente histórico.
2.1.2. El Libro de Gracián y la reflexión sobre la privanza
Álvaro de Luna e s el personaje clave de l as décadas que van desde 1420 hasta
1450. El poder del privado se construye a partir de sus conflictos con los infantes y parte
de la noble za, pero también en l a configuración de la administración regia. En
consecue n cia, el Condestable tiene un papel prot agonista en el d esarrollo político del
momento. Ahora bien, la problemática no gira sólo en torno a su persona, sino también
en torno al problem a de la privanza. La figura del privado como hombre de poder con
quién gobierna el Rey es uno de objetos de reflexión centrales d el pensamiento polí tico
castellano bajomedieval. A la altura del reinado de Juan II, gracias a personajes como
Álvaro de Luna, se ha bía convertido en un problema particularmente importante.
Precisamente, el peso que tiene la crítica a los p rivados en el Libro de Gracián
hace que el desarrollo de esta instit ución sea de un especial inter és en el marco de este
trabajo. En efecto, el Libro de Gracián es un documento que refleja las dificultades que
los intelec tuales castellanos manifestaban a la hora de pensar la privanza. P or tanto,
conviene repasar las problemáticas aso ciadas al concepto. Además, la multiplicación de

13 Par a la v i d a de Dieg o de Anaya, véase José María Mon salvo An tón, “Dieg o de Anay a (1357 -1437) y su
tiempo. Aristócr ata, obispo , diplo mático y human ista”, en Miguel Anx o Pena González y Luis E.
Rodrígu ez-San Pedro Bezares (coo rds.), La universidad d e Sala ma nca y el pontificad o en la Edad Media .
Publicacion es Univer sidad Pontificia, Salam anca, 2 014, pp. 2 17 - 254.

100

discursos en torno a Álva ro de Luna 14 , tanto laudatorios como críticos, es un terreno fértil
para la cont extualización del Libro de Gracián. Este recorrido nos permitirá plantear el
estudio de la obra en re lación a la privanza en base dos ejes:
a) En primer lugar, el en caje del Libro de Gracián en la formación del concepto
de “privanza” o d e “priva do”, que s e origina en los espejos de príncipes d el siglo XIII . La
cuestión será analizar el u so de esta noción en relación al desarrollo discursiv o del mismo.
b) En segundo lugar, examinar e l posicionamiento intelec tual y político de l Libro
de Gracián en comparación con otros discursos que circulan en al Castilla de Juan II
sobre Álvaro de Lun a y la privanza, incluidas posiciones a favor y en contra. El
fundamento del ejercici o es analizar las similitudes y diferencias entre los difere ntes
posicionamientos y el Libro de Gracián, con el obj eto de reconstruir la situa ción del texto
en relación con su propio contexto.
Respecto a la primera cuestión, el Libro de Grac i án forma parte del desarrollo de
una idea crítica de los privados y la privanz a. El co ncepto de privanza, junto con su ca mpo
léxico (“privar” y “privado”) emerge principalmente a mediados del siglo XI II,
especialmente dur ante el reinado de Alfonso X. Es un momento de reconfiguraciones
políticas e inst itucionales planteadas en relaci ón al entorno d el Rey. Los privados
emergen como figuras cuyo vínculo con el monarca s e construye a partir de la idea de
amistad. Son miembros de la nobleza, pero su relación con la autoridad re gia no es de
vasallaje o el p arentesco, lo c ual no excluye que la re lación tenga una dimensión política.
En este sentido, el privad o sería equivalente al con sejero 15 . La función del pri vado, según
transmitirían textos como el Libro de los cien capítulos, sería la de a consejar al rey y

14 El Cond estable resulta ser un terreno fértil par a la reflexión moral y política, tanto durante su vida como
tras su mu erte. Así, autor es como José Manuel Nieto Soria (“Álvar o de Luna tirano ”, pp. 488 -507) ha
tratado el problema a partir de los conce ptos de propaganda política y opinión pública, a nalizan do diversos
textos (cartas, mem oriales y el p ropio Libro de Graciá n ) en los que Álvaro d e Luna es i d entificado con la
idea de tirano. José Guadalajara Medina (“Álv aro d e Lun a y el Anticristo. Im ágenes Apocalípticas en d on
Íñigo L ópez de Mendoza”, Revista de Literatura Medieval, n . 2 (1990), p p. 183 -206) vincula a do n Álvar o
de Luna con el Anticristo a t ravés de la o bra d el Marqués de San tillana. De este ú ltimo son cono cidos sus
poemas Cop las co ntra Álvaro de Lun a (1453) y el Do ctrinal de privad os (14 54), ambos escritos co ntra el
Condestable. Ex isten también num erosos textos ex altando su figu ra, destacan d o espec ialmente la Crónica
d e Á lva r o d e Lu na, escrita tras su mu erte par a reivindicar s u m emoria. Tam bién jueg a u n rol preeminente
en el La b er into de Fortuna de Juan d e Men a , escr ito h acia 1444 . Sobre esto Blas Medin a Ávila, “Juan de
Me n a, p r o pagandista de l p oderío real ab soluto ( reflejo literario de una idea jurídico política”, Anua rio
jurídico y económico escu rialense, XLI ( 2008), pp. 803 -830.
15 François Forond a, “La privanza, en tre monar quía y nob leza”, en José Manuel Nieto Soria (dir.), La
monarq uía como conflicto en la corona c astellano - leonesa (c. 1230 -1520), Sílex, Madrid, 2006, pp. 77 -78.

101

decirle la verdad sobre el gobierno, aún a riesgo de despertar su ira 16 . En este sentido, el
privado sería una posi ción de poder, capaz de influir en el gobierno d el reino, pero
sometido al rey en última instancia.
Sin embargo, la progresiva acumulación de poder por parte de privados y
consejeros desde finales del siglo XIII daría lugar a un planteamiento más problemático
de la figura. Textos como el Libro del consejo y los consejeros advertían en contra de la
lisonja y la mentira de figuras que sólo buscarían su medro personal y no el bien del reino.
Al mismo tiempo, los priva dos de la primera mitad del siglo XI V serían objeto de
denuncias por parte de diferentes sectores de la población, tanto por los grupos urbanos
como por l os nobles m enos favorecidos 17 . Tras l a guerra civil y el ascenso de los
Trastámara, el concepto de privanza h abía adquirido una dimensión negativa. La crítica
a la privanza sería funda mental en obras como el Rimado de Palacio de P ero López de
Ayala, e instituciones como el Consejo Real, creado en 1385, supliría la función del
consejo, ahora ya de un a manera reglada y formal 18 . Durante el reinado de Juan II, la
crítica al concepto de p ri vanza se a rticularía a p artir de la ide a d e que som ete al rey a un
dominio privado, que mediatiza la voluntad del re y en su favor. S erá esta la acusación
fundamental contra Álvaro de Luna .
La privanza, con todo, no se a gota en el e ntramado conce ptual de la amistad y del
consejo, sino que también tiene im portantes dimensiones sociales y política s . Es en este
sentido en el que la privanza aparece en el L ibro de Gracián, que en s us numerosas
referenc i as a “priva dos y consejer os ”, incide en l a ca p acidad de estos para controlar el
ejercicio del pod er regi o y f avorecer su propi a posición y la de sus allegados. A sí,
podemos distinguir dos niveles de la privanza, el s ocial y el político
A nivel social, el privado o favorito era aquel que conseguía escalar en l a Corte
hasta conseguir el favor del Rey. Este ascenso social no era únicamente p ersonal, sino
que el indi viduo estaba incrustado en una red de relaciones de solidaridad con otros
miembros de la Corte, ya fuera a través de r elaciones de parentesco, clientelares o de

16 François Foro nda, “L a p rivanza d ans la Castille du bas Mo yen Âg e. Cadres co nceptuels et stratégies d e
légitimation d ’un lien de proximité”, Annexes des Cahier s de linguistique et civilisation hispa niques
méd iéva les, n. 16 (2 004), pp. 164 - 167.
17 Fra n ço is Foronda, “La privanza, en tre monarquía y nob leza”, pp. 78 -87. Véase, por ejemplo, el ca so d e
Ped r o I , c uyos privados fueron calificad os de “malos consejer os” p or mi emb ros de gr andes linajes .
Covado nga Valdaliso Casanova, “Privan za y privad os en el rein ado de Pedro I d e Castilla”, His to ria.
Institucion es. Documen tos, vol. 34 (2007), pp. 302 -304.
18 François For onda, “La p rivanz a dans la Castille du bas Moy en Âge ”, pp. 177- 178.

102

pactos. En este sentido, el triunfo de un privado no redunda ba sólo en beneficio de este,
sino también del grupo constituido en torno a él 19 . Ahora bien, el éxito de un grupo así
también suponía la ex clusión de otros mi embros de la noblez a integra dos en otra s
facc ion es, lo qu e gen eraba una relación conflictiva, como ocurre con el caso de Álvaro
de Luna.
A nivel político, François Foronda ha de stacado c o mo la privanza pu ede ubica rse
dentro del concepto de “gubermentalidad” acuñado por Michel Foucault. El concepto
remitiría a las form as en las que el pod er político es capaz de orientar la s prácticas d e
aquellos que se encue ntr an fuera del espacio público en acuerdo con los fines del poder
político. Serían un mecanismo de integración de la nobl eza dentro de los aparatos
políticos de la monarquía bajomedieval, de form a que el comport amiento de los nobles
se pondría al servicio de los fines de la monarquía 20 .
En la privanza de Álv aro de Luna se manifiestan estas problemáticas. Su posic ión
dominante en el gobierno de Juan II durante varia s décadas da lugar a diferentes escrituras
en las que se replantea su persona en relación al problema de la priv anza. Los discursos
giran no sólo en torno a la alabanza o denigr ación del personaje, sino a la i nterpretación
de su sentido dentro del reinado de Juan II como presente hist órico. Se genera n, de esta
forma, diferen tes idea s en torno a Álva ro de Luna, vinculados al c oncepto de “privanza” ,
entre los que se pu ede ubicar la idea de los privados que enunc ia el Libro de Gracián.
Las críticas son constantes desde la década de 1420 . Sin embargo, cabe parar se en
una de las visiones favorables al Condestable, la que escribe el cronista A lvar García de
Santa María hacia 1431. Se trataría d e un capítulo inserto en la Crónica de Juan II,
dedicada a ensalzar la figura del Condestable. D e hec ho, a decir d e algunos autores, la
crónica al completa tiende a destacar la figura del privado. Ahora bien, el fragmento tiene
especial interés, debido a dos motivos:
a) En primer lugar, d escribe la privanza como un ti po de relac ión e ncajada
en los rasgos sociales y políticos que hemos destacado. Así, se destaca qu e, aunque Álvaro
de Luna recibe muchas “mercedes” del rey, deb ido a su linaje y a sus méritos, no se
apropia indebidamente de rentas y oficios, como “algunas vece s suel en usar los privados

19 María del Pilar Car celler Ce rviño , “Álvaro de Lun a, Juan Pacheco y Beltrán d e la Cueva: u n estudio
compar ativo del privado regi o a fines de la Edad Me dia”, En la España Medieval, n. 32 (2009), pp . 85-112 .
20 François For onda, “La privanza, entre m onarquía y nob leza”, pp. 73 - 75.

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que son cerca del rey”. Sí, en cambio, emplea su lugar centra l en s u engranaje
gubernamenta l para beneficiar a muchos de su Casa , que son “persona s dignas” según
asegura el cronista. En este sentido, nos encontramos aquí con el sentido social de la
privanza, como forma d e adquisición de beneficios en forma de rentas o es tatus para un
grupo unido al privado a través d e diversos lazos. A nivel político, Alva r García de S anta
María destaca como el privado “gobernaba su estado é los fec hos del Rey”, para el bien
común del reino. Así, a travé s de la relación de privanza un determinado segmento social,
vinculado al Condestabl e, se gobernaría de acuerdo con las finalidades propias de la
comunidad política, esto es, e l bien común.
b) En segundo lugar, escribe el fragmento, que rompe la narración de los
hechos para realizar una especie d e panegí rico de Álvaro de Luna, como r espuesta a las
“fablas” que circulaban en la Corte respecto al p rivado. Afi rma el cronist a: “É l a c ausa
de las fablas que alguno s caballeros en contra del Condestable tenían, era aquella que
suele ser junta las condiciones de los omes, é qu e pocas veces se aparta de ellos, salvo
cuando por gracia especial de Dios son perfe ctos. Esta es la invidia” 21 . Es decir, a la altur a
de 1431 la persona d el Condestable se había convertido en una figur a contestada tanto en
el plano del discurso (la s “fablas”), como en el plano de la competencia política (“la
invidia”).
En efec to, desde mediados de la década de los 20 existían ataque s al privado que
cuestionaban su persona, pero también movilizaban todo un aparato conceptual que
permitía interpretar políticamente al de Luna. Los ataques estaban vinculados al bando de
los infantes de Aragón. Así, en 1425, Alfonso V, re y de Aragón y hermano de los infantes,
había dirigido una carta a Pedro Núñez de Herrera en la que acusaba a Álvaro de Luna de
tirano. El texto acusaba al privado de ocupar el gobierno del reino, de apartar a sus
enemigos del rey, quebrantar las li bertades de las ciudades e imponer nuevos tribut os 22 .
Más importantes, sin e mbargo, son las cartas enviadas al rey por parte de la noble za
castellana a finales de la déca d a de los treinta y principios de los cuare nta.
La primera de estas cartas, fechada en 1439, fue escrita por el Almirante Fadrique
Enríquez y el Ad elantado Pero Manrique 23 . El texto se orienta hacia la denuncia de la

21 Alv ar Ga rcía d e Santa María, Crónica d e Juan II, Colecció n de Documentos Inéditos p ara la Historia de
E s p añ a, t. C, 1891, pp. 30 2 -303.
22 José Manuel Nieto Soria, “Álvaro de Luna tirano ”, pp. 493- 495.
23 Ambos per sonajes serían ejemplos de las prácticas fac cionalistas de la n obleza d el mom ento. Pero
Manriqu e, q ue en los año s veinte h abía sido partidario del bando aragonés, había pasado al ban do lunista

104

práctica de privanza en Álvaro de Luna. El problema sería qu e el comportamiento del
Rey estaría controlado t otalmente por e l Condestable, tomando el personalmente las
decisiones del gobierno, y llegando a poner en peligro a la nobleza. S i bien se trata de una
crítica al rol del privado como individuo que med iatiza la voluntad del Re y, la demanda
fundamental es que Ju an II d ebe gob ernar en acuerdo y con el consejo d e los Grandes,
esto es, de los principale s nobles del reino 24 .
La segunda carta, escrita en 1440, es intelectualmente más sofisticada. Enviada
por los infantes de Ar agón y por F adrique Enríquez, se fundamenta en las Partidas para
trazar una imagen d el ti rano, que contrastarían con las del buen gobern ante. Desde est e
fundamento abstracto, se describe como el co mportamiento de Álvaro de Luna se
amoldaría a l concepto de tiranía. Fundamentalmente, la idea central es que el privado no
gobernaría en vistas a l bien común, sino a sus intereses específicos. Todo ello se
manifestaría en la imposi ción de tributos, el repartimiento de bienes entre sus allegados,
o la persecución de los grandes.
De acuerdo con las características de la privanza se destac aría especialmente la
capacidad de generar l azos y relaciones clientelares a través de su capacidad de gobi erno.
Así, se destaca su rol preponderante en el nombramiento de oficiales tant o cortesanos
como urbanos. En este sentido se afirma que “muchos así conde s como rricos -onbres e
otros cavalleros de vue str os rreynos se án a él sometidos, e son fechos suyos; lo vno, por
alcançar por él aquello que de vuestra señoría avían de alcançar e aver, no n lo pueden sin
él; lo otro, por ser seguros de daños e injurias” 25 . Asimismo, se denuncia el carácter
personal y ex clusivo d e la relación de privan za del condestable con Juan II, abogando por
un consejo de carácter pl ural:
“lo qual es todo lo contrario de lo que los sabi os antiguos e vertuosos
ordenaron e dixieron, aprobada e auténtica, es a saber, que más de vno debe
ser el Consejo del Rey; ca no se entiende ser muc hos quando todos fablan

en 1429. A finales de la déc ada d e los treinta volvía a f igurar como con trario al de Luna. Fadr ique E nríqu ez,
en cam bio, f ue siempre partidario de los infantes d e Aragón. Según indica A. Franco Silva, am bos formab an
parte de la oposición en el momento a Álv aro d e L una, en la qu e estar ían incluidos figuras com o Ped ro
Fernánd ez de Velasco, Fer nán Álvar ez de Toled o o Iñigo López de Mend oza. Alfonso Franco Silva, Lo s
discursos político s de la n obleza castellana en el sig lo XV, Univer sidad de Cádiz, Cádiz, 201 2, pp. 23 - 24.
24 Alfonso Franco Silva, Los discursos po líticos de la noblez a castellan a en el siglo XV , pp. 25-29 y José
Ma n u el Ni eto Soria, Las crisis Trastámara en Castilla , pp. 177-1 84. Para Nieto Soria se tratab a de una
r ef o r m u laci ó n del r égimen de privan za, q ue pasaría d e un a realid ad per sonal y particular (la p rivanza de
Ál v ar o d e Luna, a un régim en colegiad o (los Grandes). José Manu el Nieto Soria, Las crisis Tr astáma ra en
Castilla , p. 1 75.
25 Pedro Carrillo de Huete, Cr ónica del Halconero de Juan II, edición y estudio por J uan de Mata Carriazo;
estudio p reliminar por Rafael Beltrán, Universid ad de Gr anada, Granada, 2006 , p. 328.

111

diez por ciento d el valor de las compraventas en l a Corona de Castilla. Se trataría de un
impuesto re gular desde el reinado de Enrique III, y en el reinado de Juan II era el principal
ingreso de la Hacienda regi a. Los “servicios” en ca mbio, era n ingresos extraordinarios
que debían ser aprobados en Cortes en func ión de una causa concreta, fundamenta lmente
la actividad bélica. Era n impuestos directos, en los que una cantidad fija era repartida
entre las dif erentes regiones de la C orona. El siste ma fundamental de recaudación era el
arre nd amiento. El cobro de las rentas s alía a subasta y el arrendador se quedaba con la
diferencia entre el mont o total de lo recaudado y lo pagado por el arrendamiento del
tributo. El arrendador se encargaría, él mismo o por medio de intermediarios, de cob rar
los tributos 43 .
El proceso daría luga r, sin embargo, a diferentes a busos y quejas. Estos podían ir
desde la resistencia al pago en el caso de los “ servicios” 44 , las apropiaciones de las
alcaba l as por parte de los señores 45 , o las quejas en Cortes respecto a los arrendamientos
de las alcabalas, así com o a la participación de los judí os en el proceso de cobro de los
tributos 46 . Todo ello tiene una presencia en el Libro de Gracián, lo que permite plantearse
el documento como una representación del d escontento respecto a la fiscalidad en el
reinado de Juan II. Al mismo tiempo, busca explicar la creciente imposición fiscal,
especialmente de “servicios” por la acción de p rivados y conse jeros. Se combina por lo
tanto la denuncia de diversas instituciones de la monarquía .
En definitiva, el Libro de Gracián no remite únicamente a los diferentes
acontec imientos o coyunturas políticas de la época, como puedan ser el gobierno de
Álvaro de Lun a o los enfrentamientos entre éste y l os infantes de A ragón. Es también una
reflexión sobre las estructuras políticas de la época que remiten a l fortalecimiento de la
monarquía, en: 1 ) planos intelectuales y jurídicos (el pode r del R ey) ; 2) socio-políticos
(instituciones como el Consejo), o 3) fiscales. As í, veremos que el L ibro de Gracián no
funciona únicamente co mo una crítica al comportamiento de Álvaro de Luna, sino
también como una crítica a las diferentes instituciones de la mona rquí a Trastámara.

43 So bre el pro cedimien to Miguel Ángel L adero Quesada, La Hacien da Real de Castilla en el siglo XV ,
Un iv er s id a d de la Laguna, La Laguna, 1973, pp. 25 -28.
44 Par a u n momento anter ior, véase Tamara So moza, “Una c o munid ad en rebeldía: r esistencias fiscales y
el s er v icio r egio de 1 397”, Cuadernos med ievales, n. 25 (2018), pp . 29 -40.
45 Miguel Ángel Ladero Quesada, La Ha cienda Real d e Castilla en el siglo XV , pp. 75- 79.
46 Migu el Áng el Lader o Qu esada, El siglo XV en Castilla . Fuen tes de renta y p olítica fiscal, Ariel,
Barcelona, 1982, pp. 145 -146.

112

2.2. El Libro de Gracián como un ejemplo de l as d emandas sociales en la época d e
Juan II
Un eje c entral d el Libro de Gracián es l a inciden cia de las intrig as cortesanas y
los intere ses de privados y consejer os en el gobierno del reino, que afec t aría, según el
autor del documento, a la vida de amplias capas de la población castellana del siglo XV.
Así, parte del argumento central de la obra es la construcción de un retra to de los abusos,
injurias y coacciones en la vida de ciudades, vil las y pueblos durante el r einado de Juan
II. S e trata de una representación crítica del poder, entendido como coacción 47 . Así, est e
apartado nos s ervirá para apuntala r la “dimensión documental” del Libro de Gracián, es
decir, la capacidad del t exto de r epresentar y a ctuar sobre la realidad socia l en la que se
escribe 48 . Asimismo, esto servirá de soporte para estudiar posteriormente l os aspecto s
originales de la obra, especialmente las justificaciones de la resistencia y la articulación
de un discurso de contestac ión 49 .
La comprensión de este nivel del Libro de Gracián su pone tamb ién la
reconstrucción de la sit uación social a la que remi te el documento. Se tr ata del marco
social en el que se const ruye el texto. Aquí la cu estión no es únicamente que el texto
aborde una cuestión deb atida en la Castilla de Juan II, como podía ser el caso de los
privados. Se trata ta mbié n de implicación del Libro de Grac ián en la estructura social en
la que se sit úa el texto. La reconstrucción de esta estructura y espe cialmente de los
conflictos que implicaba, nos ayudará poste riormente a ident ificar en el texto los
diferentes elementos de esta estructura y los conflictos que se presentan. Así, el Libro de
Gracián no sólo se ocupa de cuestiones políticas, sino que recoge también diferentes
expresiones de descontento, unificándolas en un mismo re lato. Con el objetivo de
identificar este d escontento, nos hemos fijado e n tres aspectos: a) los problemas y
resistencias generadas en el marco del señorío; b) los conflictos en el marco urbano,
especialmente aquellos derivados de la instauración del regimiento, y c) la conflictividad
antijudía y el problema converso.

47 Véa s e el capítulo 1 . “Un marco teórico p ara el análisis del Libro d e Gracián”, apar tado 1.6.1 . “ La noción
d e p o d er ”.
48 Véa s e e l cap ítulo 1. “Un marco teórico para el análisis del Libro de Gra cián”, apartado 1.1 . “ Lo s
contex tos desde la historia intelectual ”.
49 Véase el capítu lo 1. “Un marco teórico par a el análisis del Libro de Gra cián”, apartado 1.6.2 . “ El
discurso d e contestaci ón ”.

113

2.2.1. Los conflictos antiseñoriales en el Libro de Gracián
El primer marco de referencia para la tensión y el conflicto social en el Libro de
Gracián es el señorío, y seguramente el de más i ntensidad. El documento presenta una
fuerte re quisitoria contra el poder de los señore s que refleja, e n buena medida, los rasgos
de la denominada resistencia antiseñorial a pa rtir de la llegada al trono de los Trastámara .
En este sentido, la obra articula una representación del señorío que podemos vincular a
dos de los aspectos centrales de las tensiones en este marco:
a) Los conflictos en torno al proceso de seño rialización. La Castilla
Trastámara, hasta la ll egado de los Reyes Católicos, ha sido analizada como un período
de auge del régimen s eñorial, especialmente en el aumento de ti erra s bajo dominio de la
nobleza debido a las concesiones regias. Una d e las demandas centrales del Libro de
Gracián, sobre la que gira el discurso de contestación 50 , es precisamente ponerle fin a
esta práctica:
“Mas algunos prínçipes fazen de esto el contrario, dando los pueblos de
fecho, ca non d e derecho, a sus privados t cava lleros, t a ot ros omnes d el
prinçipado. Et faze n los omnes de aquellos pueblos, que son a él súbditos
por entençión de just içia, siervos de otros omnes que son en egualdad de
subjeçión a ellos, en quanto todos son súbditos d el prínçipe (…)” 51
b) La denuncia de las práctica s coactivas señoriales. Vinculado al paso del
realengo al régimen señorial, en la Castill a del siglo XV también destacaron una variedad
de abusos que difer entes señore s ejercieron sobr e los habitantes de sus dominios. Algunos
de estos abusos tienen s u re flejo en el Libro de Gracián, incluyendo las exacciones
abusivas, la monopolización de la venta de productos, o la apropiación de las rentas reales,
fundamentalmente la alcabala.
Los conflictos antiseñoriales en la Castilla Trastámara han sido objeto de distint as
aproximaciones 52 . El enfoque clásico de Julio Vald eón enfa tizaba la contradicción entre

50 Véase el capítulo 1. “Un marco teó rico para el análisis del Libro de Gracián ”, apartado 1.6.2. “El discurso
de con testación”.
51 José J. Satorre, “La novela moral de Grac ián (continuación)”, p. 111.
52 El estu dio clásico al respecto es el de Julio Vald eón Bar uque, Lo s co nflictos sociales en el reino de
C a s till a en los siglo s XIV y XV, Siglo XXI, Madrid, 1975. Existen tamb ién v arias a proximacio nes d e
co n ju n to , li g adas a la resistencia en el mundo rural o a la conflictividad en g eneral. Para la cuestión en el
m u n d o r u r a l Emilio Cabrera, “Conf lictos en el mun do rural. Señor es y v asallos”, en en José Ign acio d e la
Iglesia Duarte (coord.), Conflictos sociales, políticos e intelectuales en la Espa ña d e los siglos XI V y XV,
Instituto de Estu dios Riojan os, L ogroño, 2004, pp . 4 9 - 80; y Hipólito Rafael Oliva Herrer, “L os con flictos
antiseñor iales en el reino d e Castilla a fin es de la Edad Media: Viejas p regun tas ¿nuevas respu estas”,

114

dos clases diferentes y contrapuestas, s eñores y ca mpesinos. Los p rimeros busca rían
ampliar sus rentas a tr avés de diversos m ecanismos, incluyendo nuevos tribut os o el
propio proceso de señorialización 53 . Otras p erspectivas apuntarían a la obsolescencia del
señorío, debido a la asunción de parte de sus funciones por el for t alecimiento de la
monarquía. Asimismo, el hecho d e que en much as ocasiones los espacios s eñorializados
pertenecieran previame n te al dominio jurisdiccional de una ciudad pr ovocaría una
pérdida de poder político y económico para las pro pias oligarquías locales, lo que causaría
que promovier an la resistencia antiseñorial 54 . Así, las r evueltas serían u n efecto de
conflictos entre élites. La cuestión de los conflictos entre élites también está presente,
aunque de otra manera, en el rol de la monarquía. El Rey formaba parte del horizonte de
los llamados por los esp ecialistas “movimientos populares” como garante último de la
justicia en el momento. De este modo, dichos movi mientos habrían contribuido a
fortalecer e l aparato monárquico e n la C astilla Trastámara 55 .
Finalmente, en los últimos años se h a abordado e l peso de la cuestión cultural en
la resistencia al señorío, a partir del análisis de la idea d e qu e en estos movim ientos se
percibe la existencia de una “identidad política”, esto es, de un marco de referencias
comunes y un lenguaje políti co p ropio. Esta identidad cristalizaba un a resistencia, desd e
diferentes grupos, al ejercicio del poder por parte de los señores o incluso de las

Historia. Instituciones. Documentos, vol. 36 (2009), pp. 3 13 -332 . La inserción de la cuestión de la
resistencia en la problemática g eneral de la conf lictividad en el siglo XV puede ver se en Ricardo Córdoba
de la Llave, “Con flictividad social en los reino s h ispánicos du rante la Baja Edad Media… Apro ximación
historiog ráfica”, Vínculos d e Historia, n. 3 (20 14), pp. 3 4 -53; y María Isab el del Val Valdivieso,
“Conflictivid ad social en la Castilla del siglo XV”, Acta historica et archaeo logica mediaeva lia, n . 26
(2005), pp. 1033- 1050. A mayores, pueden v erse alguno s estudios en profund idad en base a casos concr etos
en Carlos Barr os, La mentalida d justiciera de los irmandiñ os, siglo XV , Siglo XXI, Mad rid, 19 90 ; Emilio
Cabrera y Andr és Mo ros, Fu enteovejuna . La vio lencia antiseñorial en el siglo XV, Crítica, Barcelona, 1991;
Hipólito Rafael Oliva Herrer, Justicia contra señores. El mundo rural y la política en tiempos de los Reyes
Católicos, Universidad de Valladolid, Valladolid , 20 04 ; y María Lu z Ríos Rodrígu ez, “El valo r de las
escrituras. Resolución d e conflictos en tre señores y campesinos en la Galicia bajomediev al”, Ed ad Media.
Revista de h istoria, n . 11 (2010), pp. 151 -171.
53 Julio Vald eón, Los conflictos sociales , pp. 82 -173.
54 Esta sería la perspectiv a d e Em ilio Cab rera, “Conflicto s en el mund o rural. Señores y vasallos”, pp . 50 -
51. A mayores habr ía que sumar la idea de que las resistencias y revueltas no p ondrían en tela d e ju icio el
señorío sino q ue serían más bien u na reivind icación d e ca rácter pu ntual, q ue buscaba restablecer u n ord en
anterior an te nuevas prácticas abusivas por parte de los señores. Se trata de una per spectiva en buen a medida
s im ilar al cl ásico d e Guy Fourquin, Los levantamientos p opulares en la Eda d Media, Ed af, Madrid, 1976.
55 So b r e es to ha insistido Julio Valdeó n Baruque, “Resistencia po pular y poder mo nárquico en Castilla
( 1 2 5 2 - 1 5 2 1 )”, en María Isabel Loring García (coord.), Historia social, pensamiento h istoriográfico y Edad
Media. Homenaje al p rof. A bilio Barbero de Ag uilera, Ed iciones del Orto, Madrid, 1997 , pp. 631 -642 .
Véase también Carlos Barro s, “¡Viva El Rey! Rey imaginario y revu elta en la Galicia bajo mediev al”, Stud ia
Historica. Histo ria Medieva l, v ol. 12 (199 4), pp. 83 -101.

115

oligarquías urbanas 56 . Este último aspecto es el que más nos interesa aquí, pu esto que se
vincula directamente a lo que hemos denominado discurso social y de contestación en el
Libro de Gracián. El Libro de Grac ián no sólo re presenta diversas tensiones y conflictos
sociales, también recoge los marcos discursivos de las resistencias al ré gim en señorial.
El primero de l os problemas en torno al régimen señorial que aborda el Libro de
Gracián es, como hem os indi cado, el de la “señorialización”. El concepto alude al
proceso, que comienza tras la vi ctoria d e Enrique II, de expansión d e l os territorios
sometidos al poder s eñorial, tanto en términos de propiedades como en términos
jurisdiccionales. La política derivaba de la necesidad de Enrique II d e recompensar a la
sección de la nobleza que lo había apoyado durante la guerra contra Pedr o I , y est aría
ligado al ascenso de l a lla mada “nueva noble za” 57 . Esta práctica clientelar tuvo su
continuidad en los sucesores del primer monar ca Trastámara, y el reinado de Juan II no
es una excepción. En las luchas entre facciones nobiliarias en el reinado es frecuente el
recurso a la c on cesión de señoríos como recompensa ante el apoyo.
El L ibro de Gracián, por supuesto, es muy crítico con el proceso, que percibe
como uno de los grandes problemas del reinado. En este sentido, el L ibro de Gracián es
el reflejo de las importantes resistencias que h abían protagonizado las diferentes ciudades
y villas que fueron objeto de señorialización. Desde el primer momento, la se ñorialización
desembocó en conflictos entre los nuevos señore s y los habitantes de las villas que
pasaban a su posesión. Así, en P aredes de Nava en 1371 los habitantes de la villa se
rebelan contr a su nuevo señor, Felipe de Castro, que ha recibido el lugar en merced por
parte de Enrique II. El enfrentamiento supone l a muerte d el señor, y u na posterior
repre sión en l a villa 58 . Otras vill as que, a finales d el sigl o X IV, se rebelan contra sus
nuevos señores son Feria, Zafra, y la P arra, en las cerca nías de Badajo z; Sepúlveda

56 Hipólito R af ael Oliva Her rer, “Lib ertad y o rden po lítico en las ciudad es castellanas a fines de la Edad
Media”, E dad Media. Revista d e Historia, n. 21 (202 0), pp. 257 - 290; y, “«La prisión del rey» : voce s
subaltern as e indicios de la existencia de una identidad políti ca en la Castilla del siglo XV”, Hispan ia, vol.
LXXI, n. 238 (mayo- agosto 2011), pp. 363- 388 ; “¿Qué e s la com unidad ? Reflexiones acerca de un
concep to político y sus imp licaciones en Castilla a fines de la Ed ad Media”, Medieva lismo, n. 24 (2014),
pp. 281-3 06; y “¡ Viva el rey y la comunid ad! Ar queología d el discurso político de las comunidad es”, en
Hipólito Rafael Oliva Herrer , Vincen t Challet, Jan Dumolyn, María Antonia Carmon a Ruiz (coord s.), La
comun idad medieva l como esfera pú blica, Univer sidad de Sevill a, Sevilla, 2 014, pp. 3 15- 356.
57 Marie-Clau de Gerbert, La s noblezas españo las en la Edad Media. Siglos XI -XV, Alianza, Madrid, 1997 .
58 A m ay o r es, los habitan tes d e Par edes de Nava desarro llaron tras su der rota toda un a serie d e estrategias
d e p r o test a diri g idas a disminuir el poder del señor, s egún indica Juan C arlos Martín Cea, “El legado de los
v en cid o s : r eper cusiones de la conflictividad social baj omed ieval en el rég imen señorial castellano. Paredes
de Nav a, siglos XIV y XV”, en Ma ría d el Val Valdivieso y Pascu al Martín ez Sopen a (coords.), Castilla y
el mund o feu dal. Homenaje al profesor Julio Valdeó n, vol. 3, Univer sidad de Valladolid, V alladolid, 2009,
pp. 145 -163.

116

mantiene una relación ten sa con su señora, Leonor de Navarra, hasta qu e la ciudad vuelve
al dominio regio en 1415, y Baena también intenta evitar la señorializac ión en esa época 59 .
Durante el r einado d e Ju an II desta can casos como el de Cáceres 60 , las dif erentes villas
del alfoz de la ciudad de Córdoba 61 , o el de Andújar, también en Andalucía 62 . La
abundancia d e casos de este estilo explica la representac ión, en el capítulo VI del Libro
de Gracián, de un episodio de resistenc ia a la señorialización.
Más allá d e la variedad de eventos que van d esde “ lev antamientos popul ares ” a
resistencias l egales, podemos destac ar dos ra sgos gene rales e n este tipo de c onflictos que
también se reflejan e n el Libro de Gracián :
a) En prime r lugar, la heterogeneidad soci al. Los protagonistas de los
levantamientos incluyen élites campesinas, ofici ales concejiles, regidores o “hombres
buenos ”. La unidad de es tos diversos grupos se vi ncula a que son objeto del ejercicio de
poder por parte de señores y reyes, un poder que ha de vincularse a la coacción.
Entendiendo esta como la pérdida de las libertades propias de cada pueblo, villa o ciudad,
así como a la imposi ción de nuevos tributos, mono polización de actividades económicas
o usurpación de bi enes comunales, que trataremos más adelante. En este sen tido, el Libro
de Gracián también pre senta a los gobernados como un sujeto plural, compuesto por
mercadere s, lab radores u hombres buenos. Su un idad viene dad a por se r el objeto de
“injurias” por parte de l R ey y de la nobleza.
b) En segundo lugar, la identificación de la pert enencia al realengo (la
Corona Real 63 ) con la autonomía, la libertad y la just icia. Entramos aquí en el plano
discursivo de las r esistencias antiseñoriales. E n este sentido, diversos autores han
estudiado el aparato conceptual desplegado en las protestas y lev antamientos. Tiene

59 Julio Valdeón Bar uque, Los conflicto s sociales , pp. 111 -117. Una interpretación difere nte a la d e Julio
Valdeón en E milio Cabrer a y Andr és Moro s, Fu enteovejuna. La violencia antiseñorial en el siglo XV,
Crítica, Barcelon a, 199 1, pp. 20 - 26.
60 José Ma ría Mínguez Fernández, “La resistencia antiseñ orial del concejo de Cáceres du rante el sig lo X V
(Un esquema para el análisis del papel de las minorías dirigentes de l os concejos)”, Norba . Revista de arte,
geog rafía e historia, n. 1 (1980), pp. 219 -230.
61 Emilio Cabrera Muño z, “La o posición de las ciudad es al régimen señorial: el caso de Córd oba frente a
los Sotomay or de Belalcázar ”, Historia. Institucio nes. Documen tos, n. 1 (1974 ), pp. 11 -40.
62 Miguel Ángel Ladero Qu esada, An dalucía en el siglo XV. Estudi o s de historia política , CSIC – I nstituto
J er ó n im o Z urita, Madrid, 1973, p p. 57 -58. Tan to el caso de Andú jar como el de Baen a, anteriorm ente
citad o , s o n de interés aquí, ya que el espacio en el qu e sucede la acción del Libro de Gracián parece ser
An d alu cía . Ambos casos guardan similitudes con el episod io de resistencia antiseñ orial del cap ítulo VI de
la obra .
63 So bre el con cepto de Corona Real, véase José Manuel Nieto Soria, Los funda mentos id eológicos , pp.139-
146.

117

especial interés el rol de los procuradores e n Cortes, en cuyos cuadernos de peticiones se
demanda el fin de l a política de mercedes regias, que llevaría al desgaste económico de
la monarquía, con un consecuente aumento de tributos en las ciudades que aún
pertenecían a la Corona Real. Así, dura nte el re inado de Jua n II , los proc uradores
argumentaba n que la con cesión de me rcedes iría contra los propios intereses del R ey y
que suponía la pérdida de los distintos privilegios concedidos a las ciudades 64 .
Especialmente relevantes fueron, en este mar co, las Cortes de Valladolid de 1442, en las
que los procuradores j ustificaron la resistencia al domi nio s eñorial ante nuevas
mercedes 65 . A mayore s, hay que incluir las reivindicaciones en términos de lealtad a la
Corona, defensa de la justicia y libertad, en las que coincidirá el Libro de Gracián. Nos
encontramos aquí con la formación de una identidad políti ca, que se reconoce como
“pueblo” o “comunidad” y que articula un conjun to de demandas variadas, en particular
la crítica al señorío, a partir de conceptos como la lealtad a la Corona o la libertad 66 . E n
definitiva, lo que hemos denominado discurso de protesta o de contestació n, y en el que
participa el Libro de Gracián 67 .
En estas demanda s también está incluido el segundo de los aspectos re lativos a la
resistencia al señorío que hemos destacado. S e trata d el expedi ente de los abusos
señoriales. Parte del Libro de Gracián, los capítulos VII y VIII, es prácticamente una
enumeración de una v ariedad de abusos qu e se comenten en villas bajo el dominio
señorial. La lista de abu sos es ingente 68 , y a v eces de difícil identificación bajo una
categoría g eneral, pero a grandes rasgos refleja algunos de los aspectos del régimen
señorial en la Ca still a del siglo XV.

64 Cortes de los an tiguos reino s de León y de Castilla, t. III, R eal Acad emia de la Historia, Madrid , 1866.
Madrid, 1419 , p etición 17 ; Valladolid, 14 20, p etición 6; Palenzu ela, 1425 , petición 6; Bur gos, 1430,
petición 16; Zamora, 14 32, petición 2 0; Madrid , 1435, p etición 23 ; y espec ialmente Vallado lid, 1442,
petición 1.
65 Se afirm a respecto a las villas seño rializadas: “q uelos vezino s de las tales çib dades e villas e log ares e
castillos se pu edan tornar e tornen ala vu estra corona r real de vuestro s rregnos por su pr opia actoridad en
qual quier tienp o e rresistyr por fuer ça de arm as e en otra manera al tal aq uien f uere fecha la dich a m erçet
syn pena alguna”. Cortes de los antigu os reinos de León y de Castilla, Valladolid, 1442, petición 1, p. 396.
66 Para esto, v éanse los trab ajos de Hipó lito Rafael Ol iva Herrer, “Liber tad y orden político ”, pp. 257 -290;
y , “« L a p r i sión del rey» ”, Hispa nia, vo l. LXXI, n. 238 (mayo -ag osto 2011), pp. 363 - 388
67 A m ay o r es, habría q ue tener en cuen ta la articu lación de las id eas a partir de un len guaje político. Véase
ap ar at ad o 1 .4 . “ El lengu aje político ”.
68 Véase Mig uel Áng el Ladero Quesada, Andalucía a fines de la Edad Media . Estructuras, valores, sucesos,
Universidad de Cádiz, Cádiz, 19 99 , pp. 1 32-134 para una enu meración de las d iferentes r entas y derec hos
de los q ue eran titulares los seño res en la Andalu cía del siglo XV.

118

En este marco espacio -temporal los abusos presentan una tipología varia da, que
va desde la usurpación d e tierras comunales 69 a la intervención en los oficios de las villa
(escriba ní as, alcaldías y otros oficios), que habrían de afectar a toda la comunidad. De
gran importanci a es t ambién el c apítulo de los t ributos, que incluye la imposi ción de
nuevas exa cciones 70 y la apropiac ión de los impuestos regios, como la alcabala. En e l
orden ec onómico está asimism o la cue stión de la monopolización de ciertos negocios,
como pueda s er la venta de vino y de la c arne. Y f inalmente, las arbitrariedades, robos y
violencias, que ti enen una importante presencia en el L ibro de Gracián. En este sentido,
destaca el memorial envi ado por el concejo de Benavente a Enriqu e III hacia 1400, que
destaca como su nu evo señor, Juan Alfonso d e Pimentel, obliga a vender ú nicamente su
vino, toma arbitra riamente la carne d e los carnic eros o incluso llega a casa r algunos de
sus hombres con solteras y viudas de la villa 71 . En las Cortes, los c uadernos de pe ticiones
reflejan también abusos como la imposición de nuevos portazgos, la intervención a l a
justicia o la intervención de los señores en la movilidad de la población 72 . Este ti po d e
arbitrarie d ades se asemejan a las descritas en el Libro de Gracián.
Tanto los abusos señoriales como el p aso del realengo al señorío con situaciones
de conflictividad con un refle jo intelectual en el Libro de Gracián. La representación de
estas circunstancias, así como su articulación en clave de protesta, convierte también al
documento en un texto que participa de las reivindicaciones populares contra el señorío.
Con todo, el marco de conflictividad en el Libro de Gracián no se reduce al régimen
señorial, sino que también hay un a denun cia d el regimiento urbano, a partir de los
ejemplos de Sevilla y Córdoba.

69 No tablemen te, la cuestión de l a usurp ación d e propied ades comun ales no aparece en el Libr o de Gracián,
pese a ser uno de los abu sos m ás frecuen tes entre los cometido s por la nobleza . Véase, por ejemp l o, Emilio
Cabrera Muñoz, “Usurp ación de tierras y abusos señoriales en la sierra cordobesa, siglos XIV y XV”, en
Anda lucía medieva l: actas del I Congreso de Histo ria de An dalu cía, diciemb re de 1976, vol. 2, Monte de
Piedad y Caja de Ahorr os, Córdob a, 1978, p p. 33 -84. Véase especialmen te el d ocumen to 4, inclu ido en el
apénd ice del estudio, par a la diversidad de abusos a los que podían ser sometidos los hab itantes de pueb los
y villas de la zona, en este caso po r un regidor de la ciudad de Córdo ba.
70 J u an I g n a cio Ruiz de la Peña Soler, “Los perxüraos de Llanera”, Asturiensia medievalia , n. 1 (1972), p p.
261 - 290.
71 J u lio Val deón Baruque, “Movimientos antiseñ oriales en el siglo XIV”, Hispa nia: revista española de
historia, v ol. 35, n . extra 6 (1975), pp . 357 -390.
72 Nur ia Corral Sánchez, Los discursos co ntra lo s nob les en la Castilla tardo medieva l, Edicion es
Universidad de Salam anca, Salamanca , 2021 , pp. 136- 139.

119

2.2.2. Las deman das del común a partir de l a conflictividad u rbana a través del Libro
de Gracián
Más allá de la denuncia de las prácticas seño riales, el L ibro de Gracián también
presenta una dimensión urbana, asociada al realengo, a trav és de la repres entación de la
situación de Córdoba y Sevilla durante el reinado de Juan II 73 . El discurso contestatario
del Libro de Gracián no se reduce únicamente al señorío, sino que también se enfoca en
las grandes c iudades. Y s i en la obra está pr esente la just ificación de la revuelta contra el
señor que se apropia de un pueblo y de una villa, t ambién tiene calado la justificación de
la rebelión urbana. De e sta forma, el L ibro de Gracián no sólo articula las demandas
presentes en los habitantes de los s eñoríos castellanos, sino también de quienes habitaban
las grandes c iud ades de realengo.
La conflictividad urbana en la Castilla de Juan II tiene sus causa s lejanas en el
establecimiento de una forma particular de organización política du rante el reinado de
Alfonso X I : el regimiento. La corrupción de esta i nstitución es la dian a de l as denuncias
del L ibro de Gracián. El regimiento había supue s to un importante “cierre social” en los
gobiernos urbanos. Pr eviamente, la institución de poder funda mental en las ciudades
castellanas era el “concejo abierto”, en la que el gobierno se repartía ent re “hombres
buenos” y caballeros urbanos. El regimiento, en cambio, suponía la monopoliz ación de
las funciones concejiles por parte de una élite de caballeros, nombrados por los
monarcas 74 . La institución se extiende por div ersas ciudades tras el triunfo de Enrique II ,
dando lugar a una “oligarquiz ación” de las ciudades castellanas 75 . La oligarquización se
plasmaba no sólo en la concentración del gobierno muni cipal en manos de unos pocos,
sino también en las exe n ciones fiscales, la elección de los cargos de oficios menores o la
patrimonialización de los oficios. L a con centración del gobierno urbano en manos de una
oligarquía también provocaría la creación de los “bandos” en conflicto s, estructura s
clientelare s, con la nobleza local a la cabeza, que se enfr entaban por el go bierno de las
urbes y los réditos que e s tos suponían 76 .

73 Capítulos X y XI de la obra.
74 María Asen jo Gon zález, “Las ciudad es”, en José Manuel Nieto So ria (dir .), Orígen es de la monarquía
hispánica : p ropaganda y legit imació n (ca. 1400 -14520), Dykinson, Madrid, 1999, pp. 110 -111 . Para las
ciu d ad es e n la política de la época, v éase María Asenjo González, “Ciud ades y p oder regio ” , pp . 365-401.
75 M ar ía I s a be l del Val Valdiviel so, “Oligarq uía vers us comú n (consecuen cias sociopolíticas del triunfo del
r eg im ien to en las ciudad es castellanas)”, Med ievalismo. Bo letín de la Sociedad Española de Estudios
Medievales, vol. 4 (1994) pp. 41 - 58 .
76 Angus Ma ckay, Anatomía de una revuelta u rbana. A lcaraz en 1 458, In stituto de estud ios albaceten ses,
Albacete, 1 985.

120

Todo ello daba lugar a u na situación de tensión q ue abord a el Libro de Gr acián.
Una primera cu estión es la exclusión del gobier no municipal de grupos menos
favorecidos, que formaría lo que se denomina el “pueblo común” 77 . Se trata de un gru po
heterogéneo, compuesto por artesanos, mer caderes y pequeños comerciantes, jornaleros,
o campesinos. S u principal característica unificadora, a parte de la exclusión del
regimiento, es su condición “pechera”. Esto es, están sujetos al pago de los impuest os que
imponen la Corona y las autoridades municipales. La segunda cuestión tiene que ver con
la exclusión de otras élites (caballeros e hidalgo s) del gobierno de l a ciudad. Así, se
producirían alian zas entr e el común y estas élites, lo que ocasionaría p ro blemas a los
regidores de la ciud ad, y que podía llevar al enfrentamiento viol ento con los mismos 78 .
Ahora bien, esto no quiere decir qu e el “común” estuviera controlado po r l os caballeros,
o fuera un a mera pieza de ajedrez en los conflictos entre bandos. Más bi en, los caballeros
excluidos a menudo recogían y canalizaban las de mandas de los sectores excluidos. Así,
en las Corte s de Palenzuela de 1425 se afirma que “ muchas personas así poderosas
commo otras comunes d e los concejos, se leuantauan e fazian bol liçios e escandalos
contra los mis a lcaldes e regidore s (…) que non consienten en a lgunas de las c osas delas
que se ordenan por los dichos alcaldes e juezes e rregidores” y “ya en algunas de las
çibdades e villas tienen que todo el pueblo comun han de rregir e non los mis
rregidore s ” 79 . Los conflictos entre el común y el r egimiento están presentes en el Libro
de Gracián que, sin llegar a pedir la abolición de la institución, sí just ifica l a r ebelión y
violencia contra los r egidores si estos se corrompen.
Esta corr upción se da es pecialmente cu ando los r egidores no gobiernan para el
bien del común (“pro co mún”) o el bien del pueblo. En este sentido, los capítulos del
Libro de Gracián en l os que s e aborda el te ma urbano son un a ex presión y un a
contribución a la construcción de una identidad urbana, centrada en una idea corporativa
de la ciudad, y qu e se articula a partir de conceptos compartidos y debatidos, como pueda n
ser el de “bien común”, e l concepto de “pueblo” o el de “libertad”. Existían una serie d e

77 Véase Mar ía Asenjo González, “El pueblo urbano : el común”, Med ievalismo. Boletín de la Sociedad
Españo la de Estudios Med ievales, n. 13-1 4 (2004), pp. 181 - 194.
78 María Isabel del Val Valdivielso, “Oligarqu ía versus com ún ”, pp. 46-47. Se puede encontrar un r epaso
acerca de las distintas o pciones h istoriogr áficas en la interpretación d e las ac ciones políticas del común,
v in cu lad as a s us alianzas estrateg ias con las é lites urbanas, en Hipólito R afael Oliva Herrer , “¿Qué tiene de
co m ú n el ‘ co mún’? La construcción de una identidad p olítica en Castilla a fin es de la Edad Media”, en
J esú s Á. So lór zano Telechea, Beatriz Arízag a Bolumburu y Jelle Haemers (eds.), Lo s grupos popu lares e n
la ciud ad medieval e uropea, Instituto d e Estudio s Riojanos, Logroño , 2014, pp. 241 - 246.
79 Cortes de los antiguos reinos de León y de Castilla, Palenzuela, 1425, petición 14, pp. 60. Un análisis de
la petición en M aría Isabel del Val Valdiv ielso , “Oligarqu ía versus comú n ”, p p. 53- 54.

127

autor, en el prólogo se pre sentará como alguien que come del “árbol de la divina ciencia”.
La “autorepresentación” de ambos autores como conoce dores de una verdad de origen
divino tiene su fundamento en la nec esidad de “autorizarse” o legitimar su discurso en un
campo int electual en el que las pautas de producción cultural dominantes son
fundamentalmente diferentes 96 . En el caso de Llull, el escolasticismo; en el del Libro de
Gracián, las concepciones cortesanas de la escritura. Asimi smo, se trata de un recurso
habitual entre los intelectuales aleja dos de las po siciones escolásticas en el siglo XIII,
como sería e l caso de Arnau de Vilanova 97 .
Además, en el Llibre de contemplació en Deu ta mbién se apuntan algunos de los
rasgos de autoría de R amón Llull que posteriormente adoptará el Libro de Gracián. En
este caso, destaca el uso de un “yo ” anónimo que se define a sí mismo como pecador y
que busca dest acar la gr andeza de Dios, así com o la necesidad d e cono cer y amar al
Creador como vía para la redención 98 . La mi sma concepción autorial em erge en el
prólogo del Libro de Gracián.
En la estancia de Llull en Mallorca se forman ya algunos de los rasgos que definen
a Llull como un pensador alejado de las pr áctica s i ntelectuales del momento. Su actividad
durante el re sto de su vida (ha sta su muerte c. 1316) también estará marcada por un lugar
periférico en re l ación a los circ uitos escolásticos 99 . Pero será central la idea de misión, e s
decir, el proyecto de Llull de inte ntar convertir a los musulmanes. Para ello, sería
fundamental, en la visi ón del pensador mallorquín , la creación de esp acios de enseñanza
de la lengua árab e, en los cuáles se podrí a formar a misioneros que pudieran predicar el
cristianismo en el mundo islámico. Si b ien en un principio el énfasis de Llull está dirigido
a diseñar estrategia s d e conversión fundamentadas en la persuasión (él mismo se dirigirá
tres veces al mundo árabe a predicar, en 1293, 1307 y 1314), también desarrollará

bend iciendo al reverendo maestro con la señal d e la c ruz, como si fu ese un gran profeta, separ óse de él, y
qued ó el reverendo maestro muy ma ravillad o, pues no le pareció que nunca hubiese visto a aquel pastor, ni
de él h ubiese oído hablar”. R amon Llull, “Vida coetánea” en Obra escogid a , p. 8. E n este s entido, el pastor
se presen ta com o u n án gel que rev ela a Llull su co nocimiento, lo tr ata com o a un “g ran profeta” y afirm a
la utilidad de su obra par a la Iglesia.
96 Sobre la cuestión de la autorí a véase el ap artado 1.2 . “ La autoría ” de esta tesis docto ral ..
97 Lola Badia, Joan Santan ach y Alb ert Soler , Ra mon Llu ll as a vern acular writer. Commu n icating a new
kind o f knowledge, Tamesis, Woodbr idge, 2016, pp.258 -259.
98 Lola Badia, Joan San tanach y Alb ert Soler, Ramon Llu ll as a vernacu lar writer , pp. 91 -92.
99 L lu ll lle g a a enseñ ar su Ar te en Par ís (Ramon L lull, “Vida coetán ea” en Ob ra escogida , p. 10), p ero
au to r es co mo Jocelyn Hillgarth apuntan que sería poco exitoso. J ocelyn N. Hillgarth , Ramón Llull y el
lu lis mo , p . 139. Asimismo , autores como Augustinu s Triu mph us lo atacarían a él y Ar nau de Vilanova.
Asimismo, según han destacado algunos au tores, sus refer encias as sí mimo como “lo co” o “f antástico”
pued en ap untar a la p ercepción q ue los intelectuales c ontempor áneos ten ían d e él. Lola Badia, Joan
Santanach y Alber t Soler, Ramon Llull as a vernacu lar writer , p. 255- 256.

128

proyectos de cruzada, que tienen como objetivo permitir el paso de mision eros cristianos
a territorios isl ámicos 100 . Teniendo en cuenta estas estrategias, Llull viajará por el
Occidente medieval en bus ca de apoyos políti cos, incluyendo papales, como el caso de
Bonifacio VIII ; monárqu icos, entre los que se incluyen Jaime II de Aragón, Felipe I V en
Francia, o F ederico de Sicilia, un simpatizante de los francisca nos espirituales; o en
ciudades italianas como Génova o Sicilia. El con tacto de Llull con diferentes espacios
políticos y culturales expl ica algunas d e los r ecursos que empleo en la difusió n de su obra,
como es el uso de la le ng ua vernácula.
El objetivo de la producción cultural de Llull era en buen a medida la persuasión
de los musulm anes. Esto pudo afectar a la difu sión de su ob ra en Casti lla que, como
veremos, tiene como uno de sus focos el mundo a ndaluz, en contacto con la fronter a de
Granada. Ahora bien, este objetivo también contribuye a la configuración del
pensamiento del autor mallorquín. La idea d e persuadir a musulmanes y judíos de su
equivocac ión y traerlos a la fe cristiana implicaba un cambio en las f ormas argumentales
típicas del razonamie nto escolástico, en el que la autoridad bíblica o crist iana tenía un
gran peso. En este sentid o, las citas de autoridad s on muy e scasas en la obra de Llull, que
recurre a toda una serie de analogías para intentar “demostrar” las doctrinas cristianas,
como puedan ser la Trinidad o la Encarnación.
Pero aún más importante es la c oncep ción del cosmos en Ramón Llull. El
mallorquín parte de una visi ón de la realidad comp artida por el cristianismo, el I slam y el
judaísmo en la Edad Media. El mundo estaría compuesto por tres niveles. El primero, el
propio Dios, el orige n de los otros dos, que serían el mundo intelectivo (las realidades
inmateriales) y el mundo material (compuesto p or los cuatro elementos). Al estar el
mundo int electivo y el m undo material cr eados por Dios, la estru ctura de ambos reflejaba
la propia esencia divina. Así, los a tributos divinos, que Llull de nomina dignidades
(bondad, sabiduría, grandeza o pod er) estarían r eflejados en la realidad inmaterial e
inmaterial. Una consecuencia lógica de esta p erspectiva es que el conoci miento de la
realidad materi al e inmaterial conducía, a través de analogías y semejanzas, al
conocimiento de la realidad. Así, en la visión del mundo de Ramón Llull, las diferentes
partes de la realidad están relacionadas 101 . El interés de esto es que le permite hace r

100 Jocelyn N. Hillgar th, Ramón Llull y el lulismo , pp. 34-39.
101 Rob ert D.F. Pring - Mill, “The lullian ar t o f f inding the truth: a medieval system o f enquiry ”, Catalan
Review: interna tional jo urnal of Catala n culture, v ol. 4, n. 1-2 (1990), pp. 59 - 60

129

comparaciones entre realidades muy diversas. Esto se plasmará especialmente en su
“retórica eva ng élica” 102 , relacionada con la difusión de su doctrina a través d e exempla ,
semblanzas y metáforas. Dentro de esta produ cción cultural, fundamentada en la visión
del mundo de Llull, están las obras que influirán en el Libro de Gracián.
b) La producción cultura l de Ramón Llull para nuevas audiencias. Uno de
los rasgos más destacables de la obra lul iana es su i nmensa producción. Dent ro de la gran
cantidad de obras que s e le atribuyen actualmente 103 , que sobrepasan los dosciento s
títulos, ti enen un rol fundamental las obras escritas, o traducidas, en leng ua vernácula.
Algunas de sus producciones más conocidas, como el Livre d’E vast e Blanquerna
pertenecen a este grupo. La producción vernácula de Ramón Llull debe entenderse
fundamentalmente a p artir de dos elementos: 1) la voluntad de difusión de sus doctrinas
por parte de su autor, consciente de su alejamiento del mundo escolástico; y 2) la
emergencia de un públi co laico 104 , tanto en ambientes cortesanos como urbanos, que
demanda acceso a un conocimiento que antes tenía vedado fundam entalmente por el uso
del latín, destacando especialmente el relativo a la medicina. Todo ello ayuda a entender
la difusión de sus obras, que impactar an en C astilla en la primera mi tad del sigl o XV en
entornos cortesanos (el Marqués d e Santillana), urbanos (Juan Alfonso d e Baena y el
Libro de Gracián ), unive rsitarios (el Colegio Mayor de san Bartolomé) y eclesiásticos
(los monasterios de la orden de San Jerónimo).
En relación a todo esto, R amón Llull recurre a una diversidad de recursos
culturales para la transmisión de sus ideas. La es critura de distintas obras directamente en
vernác ulo es una de ellas. Entre estas podemos encontrar algunos de los textos que
influyen directamente en el Libro de Gracián, principalmente el Llibre de meravelles o
Félix, el L l ibre d’E vast e Blanquerna y la Doc t rina pueril. Las dos pri meras ob ras,
además, presentan el complejo pensamiento del mallorquín a través de la con strucción de
una trama n arrativa que parte de los roman de la época 105 . Así, el Llibre de merave lles
relata los viaj es del joven Félix por el mund o y sus conve rsaciones con dist intos

102 Mark John ston, The eva ngelical rethoric o f Ramo n Llull. Lay le arning and piety in the Christian West
around 1300, Oxford University Press, Ox ford , 1996.
103 Du r an te la Edad Media y posteriorm ente, cir cularon una serie de texto alquímicos atribuidos a Ramón
L lu ll. Sin e mbargo, la posición de Llull no era par ticularmente partidar io d e la alquimia. Véase Michaela
Per eir a, “A lchemy and the use of vernacular language in t he Midd le Ages”, Spec ulum, vo l. 74, n. 2 (1999 ),
pp. 341 - 342.
104 Lola Badia, Joan San tanach y Albert Soler , Ramon Llu ll as a vernacu lar writer , pp. 27 -31.
105 Lola Badia, Joan San tanach y Albert Soler , Ramon Llu ll as a vernacu lar writer , pp . 103 -115.

130

ermitaños, filósofos u ot ro tipo de sabios, que l e enseñan la estructura de la realidad a
través de una gran variedad de e xempla. Por tanto, el texto adquiere un carácter
fundamentalmente enciclopédico, pero en el que e stá presente la idea de ad quisición de
un conocimiento de Dios a través del conocimie nto del mundo 106 . El Ll ib r e d’Evast e
Blanquerna, por su parte, está más centra do en la idea de reforma espiritual y eclesiástica,
con un llamamiento a la pobreza apostólica. A través de l a vida del protagonist a, el joven
Blanquerna, se p resentan diferentes estados de vida (el mat rimonio, la vid a consagrada,
el prelado, el papado, y el ermitaño), indic ando l as maneras propias de ca da uno de los
estados, e insistiendo también en las necesidade s d e reforma de la Iglesia del momento 107 .
Finalmente, la Doctrina pueril e s un tr atado d e enseñanzas orientado a un infante,
incluyendo temas relativos a la doctrina cristiana, pero también a los estad os del mundo
o a cuestiones médicas. En este sentido también presenta un carácter enc i clopédico 108 .
Otra de las estrategias de Ramón Llull a la hor a de difundir sus obras serán las
relativas a la “autotra ducción”, ya sea el mismo o por enc argo. Entre ellas se cuenta el
Ll ibre d’intenció, también conocido como Llibre de la primera i segona in tenció 109 , que
es otro de l as obras lulianas de las qu e se apropia el Libro de Gracián. En este texto, Llul l
elabora una de sus doctrinas fundamentales en el ámbito de la étic a, la llamada “doctrina
de las dos inte nciones” 110 . A través de la ide a de que todas las cosas creadas tienen un fi n
último (primera intención) y un medio (segunda int ención), Ramón Llull construye una
teoría sobre los dif erentes órdenes de la sociedad (príncipes, caballer os, clérigos,
religiosos o mercaderes), en la que a cada cu al le corresponde una finalidad -la justicia en
el c aso del príncipe o la vida contemplativa e n el caso del religioso- y un me dio -la honra
y la vida activa, en los casos del príncipe y el religioso-. Esta elaboración intelectual sirve

106 Para el L libre d e me ravelles, v éanse Xav ier Bon illo Hoy os, Literatura al Llibre d e me ravelles, UO C,
Barcelona, 2 00 8; y Mark Johns ton, “Exemplary reading in Ramon Llull’s Libre de meravelles ”, Forum for
modern language studies, vol. XXVIII, n. 3 (1992), pp. 235 -250 . Para el encicloped ismo en Llu ll, veán se
Mary Franklin - Brown, “Ramon Llull as ency clopedist” en Amy M. Austin y Mark D. Johnston , A
compa nion to Ramon Llull and Lullism, Brill, Leiden , 2019, pp. 364 -396.
107 Un an álisis del Blanquer na y su significación espiritual en Roberto J. Gonzá lez -Casanov as, The
apostolic hero and community in Ramon Llull’s Blanqu erna. A literary stu dy of a med ieval u topía, Peter
Lang, New York, 1995 .
108 Ramon Llull, Do ctrina pueril, a cura de Gr et Schib, Editorial Barcino, Barcelon a, 1972.
109 Ram on Llull, Llibre d ’intenció. E dició cr ítica d e Maria I. Ripo ll Perelló , Patronat Ramon Llull, Parm a,
2013.
110 W alter W. Artus, “Ramo n Llull o n fir st an d seco nd in tentions: a basic ethical doctr ine”, en B. Carlos
B az án , E d u ardo An dújar, Léonard G. Sbrocchi (d irs.), Les ph ilosophies mo rales et po litiques au Mo yen
Âge. Actes du Ixe Congrès internationa l de Philosoph ie Médiévale. Ottawa, du 17 au 22 août 1992, Legas,
Ottawa ; New York ; Toronto, 1995, pp. 97 8 - 989; y Seb astían Trías Mer cant, “La ética luliana de las
virtudes e n el «Felix de les meravelles»”, S tudia Lulliana , vol. 13 , fasc. 2 (1969), pp. 113 -132.

131

a Llull, además, para generar una teoría de la corrupción de los órdenes sociale s 111 . La
decadencia viene dada, e n últim a instancia, cuando el individuo antepone l a “la segunda
intención” a la primer a. Así, cuando el príncipe b usca las honras en vez d e la just icia, el
resultado será la destrucción del reino. De la misma mane ra, cuando el religioso busca la
vida activa por encima de la contemplativa, se dedica a predicar al pueblo con “bellas
palabras” pero no a dar un buen ejemplo con su vida de oración. L a concepción de la
sociedad en términos de las “dos intenciones” será central en el Libro de Gracián. Al fin
y al cabo, el Libro d e Gracián repite la doctrina luliana al respecto, espe cialmente en
relación a la c reación del hombre, cuya primera intención es que conocer y amar a Dios;
así como respecto a los prelados, los príncipes o los mercaderes.
En relac ión al Llibre de meravelles y al Blanquerna, lo enciclopé dico no estará
presente en el L ibro de Gracián y el relato caste llano tampoco presenta u n gran énfasis
en la reforma de la I gl esia, como hac e Llull en el Blanquerna. Sin embar go, el marco
narra tivo del Llibre de meravelles y del Blanquerna si tendrá n una importante incidencia
en el documento castellano. S i en el Félix los viajes del protagonista sirven para pres entar
un conocimiento del mu ndo, y en el Blanquerna una propuesta d e r eforma eclesi ástica,
en el L ibro de Gracián el viaje sirve para ofrecer u na visión del presente, una especie de
panorámica d e la socied ad castellana en el r einado de Juan II, así como una serie d e
propuestas de r eforma, en la que tienen especial calado la re forma m oral del R ey.
Además, también de la Doctrina pueril se extrae n conclusiones acerca d el
comportamiento de los príncipes. El Libro de Gracián usa a Llull para dar una visión
histórica de la socied ad castel lana d e su momento. De esta forma, Llull se “concretiza”
en un marco espacial y temporal concreto, el de Casti lla en la primera mitad del siglo XV.
c) Ramón Llull y e l franciscanismo espiritual. Una dimensión central de la
vida y pensamiento de Llull es su relación con las órdenes mendicantes. Su proyecto de
predicación, evangelización y predicación ha de encua drarse en relación a estas. Además,
Llull mantuvo relaciones estrechas con algunos de los representantes d e un secotr de los
franc isc anos, los espirituales. Especialmente con Arnau de Vilanova, un autor que
comparte muchas de las preocupaciones de Llull. Así, las ideas refor mistas de Llull, que
impactan en el Libro de Gracián, han de enten derse en el contexto de efervescencia

111 El sentido de lo social en el Ll ibre d’ intenció en Vincent Server at, “Pour une ar chéologie du roman: les
«états de la société» dan s l’oeuvre de Ramon Llull”, Romania, vol. 122 , n. 447-448 ( 1991), pp. 406 -4 49.

132

intelectual de dominicos y franciscanos, y especialmente, las ideas de los fr anciscanos
espirituales.
Los vínculos de Ramón Llull con dominicos y franciscanos aparecen desde los
primeros momentos de su conversión. Así, en su Vita se asevera que uno de los detonantes
del proyecto evangélico del pensador m allorquín es un sermón sobr e san Fra ncisco 112 .
Asimismo, ya hemos r eseñado el papel de san R aimundo de P enyafort, que en aquel
momento era Maestro G eneral de los dominicos. Más interesante aún a este respecto , es
la actividad dominica en Aragón, orientada a la p redicación y conversión de los judíos,
incluyendo debates c omo la Disputa de Barc elona (1263), u obra s como el Pugio fidei de
Ramón Martí, una crítica al Talmud. Las ideas de Ramón Llull respecto a la p redicación
a los musu lmanes se formaron en este contexto, aunque discurrieron por derroteros
diferentes a los de los do minicos 113 . Sin embargo, l a relación con los f ranciscanos sería
mucho más estrecha. Así, cuando un fraile franciscano examina el Llibre de
Contemplació de Llull hac ia 1275 en Montpellier, lo encuentra profético y devoto 114 . Las
relaciones de Llull con el franciscanismo serán in tensas, hasta el punto d e que al tener
una crisis de fe en Génov a en los a ños 90 h ace prometer a un franciscano que p odrá tom ar
el hábito cuando e sté cerca de la muerte 115 .
La cercanía d e Llull con los franciscanos se plasma especialmente en sus
relaciones con los franciscanos espirituales. Las preocupaciones de los franciscanos
espirituales por una re for ma de la I glesia que pasase a enc arnar los ideales apostólicos de
la pobreza, así como su milenarismo 116 , entroncan con las consideraciones reformistas y
sociales de Ramón Llull. En este sentido, el mallo rquín mantiene buenas relaciones con

112 Ramon Llu ll, “Vida co etánea” en Obra escog ida , p. 6.
113 Una d iferencia fundamental co nsistía en la lógica d e la d emostración de la fe cr istiana a jud íos y
musulman es. Mientras que los dominicos se c onten taban con demostrar la falsedad de las c reencias ajenas,
afirmab an que dogm as co mo la Encarnación o la Trinidad qued aban fuera del alcance d e la razón natur al,
por l o que se n ecesitaba de la ay uda de la Revelació n y d e la gr acia para la f e. Llull, en cambio , abordaba
el prob lema p or m edio de an alogías y metáforas q ue mo strarían el carácter razonab le de dich os d ogmas,
supuestamen te sin necesidad de recurrir a la Revelación, sino mediante “razon es necesarias”. Una revisión
del problem a de la relació n entre Ramón Llull y la ord en de los pred icadores en Anthony Bonner, “Ramon
Llull and the dominicans”, Cata lan h istorical review, vo l. 4, n. 1 -2 (1990), pp. 377- 392.
114 Anthon y Bonner, “Ramon Llull and the do minicans”, p. 380.
115 Mark D. Johnston , “Ramon Llull, ca. 1232 - 1316” en Amy M. Austin y Mark D. Johnston, A comp anion
to Ramo n Llull and Lu llism, Brill, Leiden, 2019, pp. 9 - 10
116 Véa s e al re specto del milenarismo fran ci scano -espiritual y otros momen tos de tensión escatológ ica en
la E d ad Me dia Israel Sanm art ín Barro s , “El p ensamiento d el año mil en el franciscanismo apocalíp tico”,
S éma ta . C i encias socia is e human idades, vol. 26 (2014), pp. 343 -358. Para el franciscan ismo espiritual en
gener al puede consultarse María Luz Ríos Rodrígu ez, “Con ventu alismo y manif estaciones heréticas en la
Baja Edad Me dia”, en José Ignacio de la Iglesia Duarte (coord.), III S emana de Estudios Med ievales.
Nájera, 3 a l 7 de agosto d e 1992, Instituto de Estudios Riojan os, Logroño, 1993, pp. 129 -160.

133

varios franciscanos del al espiritual, entre los que podemos incluir a A rnau de Vilanova,
a Raimundo Gau fredi, o a Bernard Delicieux, pue de que incluso con Pedro Juan Olivi .
Arnau de Vilanova, conocido por sus visiones y profecías d e la lleg ada del Anticristo,
alaba a Llull. Raimundo Gaufredi, Maestro Gen eral de los franciscanos entre 1286 y
1295, apoya a Llul l para sus contactos con el papa. También tiene contactos en
Montpellier con Delicieux, que acabará en pri sión por sus posiciones espirituales.
Finalmente, se puede destacar que Llull estará a principios del siglo XV bajo la protección
de Federico II I, en Sicilia, monar ca conocido por su cercanía al franciscanismo
espiritual 117 .
Sin embargo, Ramón Llull siempre mantendrá sus diferencias con el
franc isc anismo espiritual, tanto en su vida, afirmando su obediencia al Papado, como en
su obra. Así, frente al milenarismo y profetismo d e los espirituales, Llull mantiene una
actitud ambivalente. Por ejemplo, su L libre que es contra Anticrist, escrito en este
contexto de efervescencia milenarista, e stá especialmente orientado a r eivindicar la
capacidad del A rte pa ra el reconocimiento del Anticristo. Mientras que autores como
Arnau de Vilanova prof etizaban la ll egada del Anticristo, Llull se preocupa más por cómo
reconocer a esta figura, reivin dicando las capacidades de su método p ara efectuar esta
tarea 118 .
Sin embargo, sí es comparable el componente performativo del pensa miento
social de Llull y e l de los fra n ciscanos e spirituales. Y esta dimensión pe rformativa de las
narra tivas de Llull estará presente en el Libro de Gracián. Nos referimos aquí a la
construcción de “sociedades ideales” y modelos de perfección. Por supu esto, todo ello
estaba presente ya en sa n Francisco de forma ortodoxa, o incluso en los movi mientos
heréticos anteriores 119 . Se trata de la capacidad de proyec tar altern ativas para una
sociedad que se considera imperfecta y corrompida. En el caso franciscano y en Llull
sería ce nt ral la idea de conversión personal y pobreza apostólica como vía a la perfección,

117 Jocelyn N. Hillgar th, Ramón Llull y el lulismo , 201 8.
118 Véanse lo s artículos de Pamela Beattie, “Eschatolo gy an d Llu ll’s Llibre contra Anticrist ”, Stu dia
Lulliana, vo l. 37 (1997), pp. 3 - 24, y “Language and orthodoxy: the Latin translation of Llull’s Llibre contra
Anticrist ” en Lola Badia, Joan Santanach y Albe rt Soler (coords.), Actes del Congrés de Clausura de l’Any
Llu ll. R a mo n Llull, pensador i escriptor. Barcelona 16 -18 de novembre de 2016, Un iversitat de Barcelon a,
B ar ce lo n a, 2018, pp. 327 -346.
119 So b r e es to y el f ranciscan ismo en Ll ull en términos generales, pu ede c onsultarse el estudio monogr áfico
de An toni Oliver, “El Beato Ramón Llull en sus relaciones con la E scuela Fran ciscana de los siglos XII I -
XIV”, Stud ia Lullia na, vol. 9, n. 25 (196 5), pp. 55 -70 ; vol 9, n. 26- 27 (1965), pp. 145 -166; v ol. 1 0, n. 28
(1966), pp. 47- 56; vol. 11, n. 32 -33 (196 7), pp. 89 -120; y vol. 13 , n.37 (1969), pp. 51 - 66.

134

que se podía plantear también como una crítica a la prác tic a de la simonía y los intereses
materiales de pa rte del clero 120 , si bien dentro de los lí mites de la ortodoxia. En el caso
de los franc iscanos e spi rituales se añadirá el expediente mi lenarista, e xtraído de la
doctrina de Joaquín de Fiore, que propugnaba la Edad del Espíritu y la su presión de las
jerarquía s.
Ramón Llull no llegaría nunca tan lejos, pero sie mpre mantendrá un elemento de
reformista en su pensamiento. Más allá d e los debates sobre si se tr ata o no de un autor
“utópico” 121 , está claro que entre las ideas del mallorquín estaba presente una “socieda d
ideal” a partir de la cuál era posible criticar a la s ociedad pr esente. Todo e llo se plasma
especialmente en el Blanquerna, en e l c ual se plantean una serie d e reformas en la Iglesia
que abarcarían a monasterios, obispados o incluso al Papado, todas orientadas a e nfatizar
la pobre za eva ngélica y la misión. En este sentid o, el Blanquerna presenta influencias
joaquinitas, ya que aparecen en la obra personajes análogos al Papa Angélico y al Último
Emperador, sin qu e en ningún momento dicha r eferenc ia s ea explícita. Asimi smo, en
obras como el L libre de contemplació existiría cierta crítica a los comportamientos
caballeresc os 122 , cuya reforma se buscaría en el L libre de l’orde de ca vallería. A tod o
ello, cabe incluir la cuestión de la cruzada 123 o el Imperio 124 .
El Libro de Gracián he reda de Llull la tensión entre lo ideal y lo real, pe ro
concre tiz ándolo en el presente histórico castellano del siglo XV. Las preocupaciones n o
son exa ctamente las de Llull (la misión o la ref orma de la Iglesia), sino resolve r los
problemas polí ticos de la monarquía Trastámara y dar voz a l as demandas sociales d el
“pueblo” castellano. Sin embargo, a lgunas de las soluciones sí serán similare s, pa rtiendo
de la insistencia en l a conversión y la ora ción y pasando por una actit ud re formista
respec to a las estructuras políticas del reino.

120 Alexand er W. Ibarz, “Narrative structur e and cultural significance in th e n ovels of Ramon Llull”, en
Amy M. Austin y Mark D. Johnston , A comp anion to Ramon Llull and Lullism, Brill, Leiden; Boston , 20 18,
pp. 305 - 363.
121 Jocelyn N. Hillgar th, “Raymond Lu lle et l’utopie”, Stu dia Lulliana, vol. 25 , n. 2 (1981), pp. 175 -185;
Dominiq ue de Courcelles, “L’utop ie p olitique et religieu se: le pap e et l’em pereu r d ans le Libre d’Eva st et
Blanqu erna de Raymond Lulle”, Cahiers de linguistique hispa nique médiévale, n. 23 (2000), pp. 383 -395.
122 Vincent Serverat, “Pour une ar chéolo gie du roman: les «états de la société » dans l’o euvre de Ramon
Llull”, Ro mania, v ol. 122, n. 447 -448 (19 91), pp. 408 -409.
123 Hele n e Wieru szowski, “Ramon Llul l et l’idee de la cité de Dieu”, en Politics a nd cu lture in med ieval
S p a in a n d I taly, Edizioni di Storia e L etteratura, Roma, 1971, pp. 147 -172.
124 T o m ás Carreras y Ar tau y Joaquín Car reras y Artau, His toria d e la filo sofía espa ñola. Filosofía cristiana
de los siglos XIII al XV, t. 1, A sociación Españ ola para el Progreso de las Ciencias, Madrid, 19 39, pp. 624 -
630; y Miguel C ruz Hern ández, El p ensamien to de Ramón Llull, Fundac ión Juan March; Editorial Castalia,
Valencia, 1 977, pp. 205 -242 .

135

d) La difusión de las ideas de Ramón Llull. Como ya hemos indicado, Llull
estuvo especialmente preocupado por la c omunicación de sus ideas. Sus obras alcanzaron
una difusión notable en lugares cómo Italia, Castilla o Francia. También influirían en
pensadore s posteriores como Nicolás de Cusa o Ramón Sibiuda. Ahora bien, la figura de
Ramón Llull y su pensamiento también se signif icaron a menudo cómo heterodoxas o
subversivas, lo que dio lugar a un a figura contradictor ia, admirada por a lgunos
intelectuales y despreciada por otros. En este sentido, la perte nencia d e Llull al “canon”
de pensadores es complej a, por cuanto po día resultar una figura de prestigio para muchos,
pero también podía conllevar un a sospe cha d e het erodoxia. Así, muchas de las obras d e
“lulistas” será n anónimas quizá e n función de la persecución intelectual de Llull.
Aunque el propio Llull se relaciona con varios núcleos de partidarios de sus
doctrinas 125 , el que más nos int eresa aquí es un grupo establecido en Valencia a principios
del sigl o X IV. H acia 1317 se esc ribe un Art de confessió y unas glos as marianas, l a
Benedicta tu in mulieribu s, hacia 1335. Destacan ta mbién figuras como Bern ard Garí, que
escribe dos obr as entr e 13 38 y 1339 ( Art memorativa y De magnitate et parvitat e homini ),
así como Pedro Rossell o el estudiante Antoni Riera. Estos s erían figuras de importancia
en la defensa de la ortodoxia de Llull en los conflictos que existen a fina les d el siglo XIV
en torno a sus posiciones teológicas 126 . Con todo, la figura central fue el dominico Nicolás
Eymerich, quién pr esenta ante el Papa una lista de proposiciones sospechosas de herejía
en las obras de Llull. El pontí fice, en 1372, propon e una serie de medidas p ara e l e x amen
de las obras de Llull, en especial veinte obras que Eymerich, en aquel momento inquisidor
genera l en Aragón, tenía como sospechosas. Entre ellas se encontraban obras que
posteriormente leerá el autor del Libro de Grac ián, como el Blanquern a o el Ll ibre
d’intenció 127 .
A partir de las a cusaciones de Eymerich se inicia un debate en el que se ponían en
juego debates intelectuales centrales en la época como el enfrentamiento e ntre
nominalistas y realistas. P ero más interés aún tienen las acusaciones d e Eymerich, en
opúsculos como Dialogus contra lul listas y la Incantatio studii Ilerdensis super XX

125 Especialmente en París con Thomas Le Myeser. So bre esto v éase Jocelyn N. Hillgarth, Ramón Llull y
el lu lis mo , 2 018.
126 T o m ás Carreras y Ar tau y Joaquín Car reras y Artau, His toria d e la filo sofía espa ñola. Filosofía c ristiana
d e lo s s ig lo s XI II al XV, t. 2, Asociació n Española par a el Progreso d e las Ciencias, Mad rid, 1943, pp. 17 -
18.
127 Tomás Carreras y Ar tau y Joaquín Car reras y Artau, His toria d e la filo sofía espa ñola. Filosofía cristiana
de los siglo s XIII al XV, t. 2, pp. 33- 34.

136

articulis per quendam Anthonium Riera studentem valentinum ut defertur ini hi semi natis,
puesto que presenta a los lul istas valencianos en vínculo con toda una ser ie de tesis de
carácter milena ristas. Así, según el inquisidor, los lulistas creerían que ellos representaban
la doctrina tradicional frente a los modernos nomi nalistas, que n o serían sino futuros
apóstatas en la inminente llegad a del Anticristo. Asimismo, las tesis de Antoni Riera
tendrían un claro compo nente milenarista 128 . Todo ello muestra la asociac ió n, ya sea e n
la mente del inquisidor o en el pensamiento de lo s lulistas valencianos, entre el nombre
de Llull y una actitud crítica respecto a la sociedad del momento. Esta ac titud, aunque
respec to a otros problemas, estará presente en el Libro de Gracián.
Pese a la oposición de Eymerich, las posturas de Llull serían declaradas como
compatibles con la o rtodoxia en 1419. A pesar de esto, las obras de Llul l c ircularon por
espacios como Castilla bajo sospec ha. Puede que esto e x plique que la mayor parte de los
textos lul istas de la época sea n anónimos, como el Libro de Gracián . Asimi smo, e s
importante destacar que la oposición a la obra de L lull, por parte de maestro universitarios
también tuvo continuidad. P or ejemplo, Jean Gerso n, maestro en Pa rís, ataca a Llull desde
principios de l siglo XV, y sabemos que durante esa época estuvo prohibida su e nseñanza
en París 129 . Sin embar go, ello no es óbice para la expansión del lulismo en otros espacio s
universitarios, incluidos los reinos hispánicos 130 . Así, a la altura del reinado de Juan II ,
cuando se escribe el L ibro , Llull era una figura ambivalente, del cual se p odían extraer
diferentes doctrinas y podía ser objeto d e diferentes valoraciones. En este contexto, cabe
valorar como se configur a el lulismo en Castilla, con el objeto de entender cómo era vist o
por los intelectuales castellanos en e l momento en el que se escribe el Libr o de Gracián.
2.3.2. E l Libro de Gracián entre los “lulismos” castellanos
A la hora de abordar la cuestión del lulismo en Castilla durante la primera mitad
del sigl o XV, uno de los elementos qu e ll ama la atención es la v ariedad de temática de

128 Tomás Carreras y Ar tau y Joaquín Car reras y Artau, His toria d e la filo sofía espa ñola. Filosofía cristiana
de los siglos XI II al XV, t. 2, Asociació n Española par a el Progreso d e las Ciencias, Mad rid, 1943 , pp. 37 -
42. Las tesis d e Antoni Riera, siempre según Eymerich incluían la idea de exterminio de los judíos, la
abolición del sacerdocio, una suerte de fusión del cristianis mo, el judaísmo y el Islam, el fin d e las misas y
una suerte de salvación universal. Para el texto y el con texto inmed iato de su producción véase Jaume de
Pu ig i Oliv er, “La Incanta tio s tudii ilerdensis de Nicolau Ei meric O.P.”, Arxiu de textos ca talans antics, n.
1 5 ( 1 9 9 6 ) , pp. 7-1 08.
129 T o m ás Carreras y Ar tau y Joaquín Car reras y Artau, His toria d e la filo sofía espa ñola. Filosofía cristiana
de los siglo s XIII al XV, t. 2, pp. 91- 94.
130 Rafael Ramís Barce ló, “La filosofía lulian a en la u niversidad en los siglo s XV y XVI”, Anuario
filosófico, vol. 49, n . 1 (2016), pp. 177 -196.

143

repositorio cultural a parti r del cual se podían ext raer ide as, modos de representación o
ma rcos na rrativos. Funda mentalmente, esto es lo que hará el autor del Libro de Gracián .
Las referencias a Llull, con todo, no son siempre favorables. Alfonso Martínez de
Toledo, un autor particularmente pr eocupado por la moralidad en los ambiente s
cortesanos, incluyendo las apariencias y la presunción, se refiere al mallorquín en
términos poco elogiosos. En el Corbacho, escrito hacia 1438, se ocupa de criti car el “amor
mundano” tí pico de la Corte, que en bu ena medida identifica con el “amor cortés” . Pero
también supone un a denuncia de los usos que se hacían de los argumentos astrológicos
como negación del li bre albedrío. En este contexto, al habl ar de la dificultad de conocer
la voluntad divina, identifica a Llull con la sofís tica, afirmando qu e Dio s “nin reci be
argumento ynsoluble, nin sofisma, nin oblygator ia, nin terminos yn quem , nin argumento
llulista, remonista, nin sofista, nin otro dezir ni argüir synón que le plaze, que quiere e
permite que lo que e s qu e sea a sý ” 153 .
También en el Cancionero de Baena en el medio d e un debate sobre la astrología,
fray Lope de Monte responde a Ferrán Manuel de Lando, identificando a Llull con la
sofística: “Fablar de Escripturas, quando contes çiere, yo non contradigo con lengua
sophista, / nin yo menoscabo al que bien dix ere, / quanto quier’ que sea pequeño legista;
/ pero si me fabla de Re món Lulista, / sofrir non me cumple sus dichos çe viles (…) ” 154 .
Un tiempo más tarde, entre 1458 y 1464, Rodrig o S ánchez de Arévalo también esc ribe
un opúsculo criticando a Llull por intentar demost rar el misterio de la Trinidad mediante
la razón 155 . Todo ello apunta que Ramón Llull, aunque una referencia intelectual en los
ambientes cort esanos d e la Castilla de Juan II, podía ser visto con suspicacia por otros
autores.
c) Los textos lulist as castellanos. Dentro del panorama de la circulación de
Ramón Llull en la Castill a en la p rimera mi tad d el siglo XV, el c arácter fra gmentario de
los “lulismos” castellanos aparece de manera especialmente clara a la hora de fijarnos en
los textos lulist as escritos en Castilla en este período. A parte d el Libro de Gracián, hay
fundamentalmente tr es textos que están inspirad os en alguna de las partes de la obra

153 Joaq uín Gonzá lez Mu ela ( ed.), Alfon so Ma rtínez de Toledo, Arcipreste de Talave ra o Corbach o,
C astalia, M adrid, 1970 , p. 210.
154 B r ian Du tton y Joaquín González Cuenca (ed s.), Can cionero de Juan Alfo nso de Baena , p. 473.
155 An to n io López Fonseca y José Manu el Ruiz Vila, “Un tratado in édit o de teo logía d e Rodrigo Sán chez
de Arévalo contra los plan teamientos de Ramón Llu ll: An mysterium san cte trinitatis pro ba ri p ossit n atural
aut h umana ratione. E dición crítica y traducción”, Helmantica. Rev ista de filología clásica y h ebrea, vo l.
61, n . 184-185 (20 10), pp. 45 - 96.

144

Ramón Llull: el Arte memorativa, el Libro d e Gonzalo Morante, y el Prólogo a la
traducción castellana d el Arbor apostolical.
La temática de los textos es tota lmente dispar, lo que apunta a que los intereses de
los escritore s que se aproximan a Llull en Castilla tienen un carácter variado. El Arte
memorativa es un breve tratado de corte antropológico, anónimo, y escrito a princip ios
del siglo XV 156 . S e centra f undamentalmente en el tema de l a memoria, d efiniendo s us
reglas, así como delimitando el descenso del entendimiento, que part e de Dios, y
desciende po r la escala del ser hasta llegar al hombre. Si bien todo ello acaba aplicándose,
en clav e antropológic a, al conflicto entre las tres facultades del alma, la Memoria, el
Entendimiento y la Voluntad. Asimismo, se destacan las virtudes y los vicios, así como
el tema del d esprecio de lo mundano. El Entendimiento recrimina, de hecho, a la Voluntad
y la Me mori a su tendencia a centra rse e n los bienes t errenales en oposición a los
celestiales. Asimismo, Fernando Gómez Redondo ha identificado cierta c rítica social en
el texto, vinculada a la denuncia d e la búsqued a de la “hon ras” 157 , algo q ue entroncaría
con el Libro de Gracián. Al final del texto se sitúa un diálogo alegórico conocido como
Coloquio de la M emoria, la Voluntad y el Entendimiento que, si bien es un texto
independiente, unido al Arte memorativa dentro del manuscrito, insiste en algunos de los
temas del tratado. De manera especial, aborda la cuestión de lo transitorio de los bienes
mundanos, así como en el temor ante la muerte 158 . Esta cuestión también se aborda en el
Libro de Gracián.
Así, este primer ejemplo de la adapt ación d e la obr a de R amón Llull en el contexto
castellano aborda la realidad del hombre. El segundo caso, el L ibro de Gonzalo de
Morante está ligado a ot ra de l as líneas dir ectrices del pensamiento de Ramón Llull, la
discusión entre cristianos y musulmanes. Asimis mo, trata uno de los temas candentes en
la cultura castellana del s iglo XV, el p roblema del libre albedrío y l a predesti nación. El
copista de la obra , fray Sancho de Aybar, afirma que “ la razón y la intención porque este
traslado fue sacado, especialmente fu e po r respon der a unas coplas, que enviadas fu eron
a P ero López de Ayala el viejo, sobre la mat eria de predestinación y libr e albedrío. Y
otrosí fue esto escrito por responder a muchos hombres sin ciencia y a otr os que luego

156 Vícto r G arcía de la Conch a, “ Un Arte memorativa castellana”, en Serta philolo gica F. Lázaro Carreter,
v o l. 2 , E s tu dios de literatura y crítica textual, Cátedra, Madrid, 1 983, pp. 187 -197.
157 Fer n an d o Gómez Red ondo, Historia de la prosa med ieval castellana , vol. 3, pp. 3372 -3373.
158 J ohn K. Walsh, El Coloq uio de la Memoria, la Volu ntad y el En tendimien to (Biblioteca Universitaria
de Salama nca MS . 1763 ) y otras manifesta ciones del tema en la literatura espa ñola, Lo renzo Clemen te,
New York , 1986.

145

topan en hacer cuestión sobre esta materia de pre destinación” 159 . El copista también
atribuye la autoría del tratado a Gonzalo Mora nte de Ventura , también protagonista de la
obra, aunque otros autores han apuntado a l propio fray Sa ncho de Aybar 160 como posibl e
autor, así como a fray Diego de Va lencia 161 . La referencia a Pero López de Ay ala permite
situar la obra en los primeros años del siglo XV. En el texto se transmitiría un diálogo
entre Gonzalo Morante y Juan Rogel, un cristiano convertido al I slam. Rogel plantea una
serie de cuestiones relativas al conocimiento de Dios, la predestinación y el libre albedrío,
a las que Morante responde, en ocasiones en clave lul iana. La clave fund amental en la
identificación de esta influencia lul iana consiste en la referencia a las “dignidades” d e
Dios, el término qu e usa Llull para referirse a atributos divinos tales como la bondad, la
eternidad, el poder o la grande za 162 . Asimismo, una segunda parte d el tratado, o un
segundo tratado, gira en torno a la Trinidad y la Encarnac ión. Además de Llull, e l
personaje de Gonzalo de Morante también cita a san Agustín 163 , san Gregorio 164 y a sa n
Bernardo 165 , y por supuesto la Biblia.
Por consiguiente, el Libro de Gonzalo Morante se mantiene fundamentalmente en
el plano teológico. P or supuesto, se tratan temas que ser ían de interés en los sectores
cortesanos de Castilla en las primeras déca d as del siglo XV, fundamentalmente la
cuestión de la predestinación. Este sería un proble ma bien atestiguado en el Cancionero
de Baena. Pero también cabe destacar sus diferencias con el problema de la memoria, que
aborda el Arte memorativa, o con las cuestiones so ciales y políticas del Libr o de Gra cián.
Y esto ocurre po r qué, como indicábamos, Llull es un autor que se presta a diferentes usos
en la cultura castellana de la época.
Quizás el texto “lulista” castellano que mejo r ent ronque con las p reocupaciones
del L ibro de Gra cián sea el prólogo a una traducción castellana de una par te del Arbor

159 Isaac Vázq uez Janeiro, Tratad os ca stellanos sobre la predestinació n y so bre la trinid ad y la
encarna ción, del maestro fray Diego de Valen cia OFM (siglo XV). Identificación de su auto ría y ed ición
crítica, CSIC, Instituto Franci sco Suárez, Madrid, 1984, p. 103.
160 Según afirma Fernando Gómez Redon do: “Nada se co noce sob re este Gonzalo Morante de la Ven tura
que va a lidiar con el renegado Juan Rog el acerca de estas d os cuestiones teológ icas; sí en cambio se sabe
de fray Sancho de Aybar, q ue se reserva, en este arranqu e, el mero pap el de c opista abreviado r de una obra
de mayo res dimensiones, compuesta por el tal Moran te de la Ventur a, es d able, por ello sospechar que el
verdad ero autor n o sea otro que Aybar, q ue encauza su relato co n el conocid o tópico de v erosimilitud
presentán dolo como mera copia d e otro manuscr ito”. Fernand o Gómez Redon do, Historia de la p rosa
med ieva l c astellana, vol. 3, p. 27 99.
161 I s aa c Vá zq uez Janeir o, Tratad os castellano s , p. 7-10.
162 J o s ep Pe rarn au Espelt, “El diàleg entre religions “, p. 251.
163 Isaac Vázq uez Janeir o, Tratad os castellano s , p. 149.
164 Isaac Vázq uez Janeir o, Tratad os castellano s , p. 155.
165 Isaac Vázq uez Janeir o, Tratad os castellano s , p. 156.

146

scientiae, el Arbor apostolical. El Arbor scientiae fue uno d e los textos de Ramón Llull
de más éxito. S e trataba de una suerte de obra enciclopédica en la que, a través de la
metáfora del árbol, se tr ataban los diferentes est ratos del mundo, desde los elementos
hasta Dios, pasando por la moral, la políti ca o la Iglesia. Esta última era abordada en el
Arbor apostolical. En el prólogo, un autor a nónim o propone las formulaciones de Llull a
un a rzobispo de Tole do, tampoco nombra do. El editor se decanta por Alonso de Carrillo,
lo que nos situaría entre 1 446 y 1482, aunque tampoco se desc artan arzobispos a nteriores
como P edro de Luna (1403-1414) o Juan Martínez de C ontreras (1423-14 34) 166 . En e l
texto, el autor se define como un clérigo “pobrezillo en virtudes” y afirma que su
intención es que “ Dios se a honrra do, magnificado, bendezido e a labado” y que busca “la
salvación de vuestra ánima [del arzobispo] e de todas las ánimas del pue blo a vos
encomenda do ” 167 . El clérigo acusa al arz obispo de gobernar d e una man era pésima, de
estar preocupado en exc eso de los asuntos temporales 168 , no proteger a sus fieles y aú n
más, de ser culpable del que muchos cristianos acaben en el infierno, algo de lo que tendr á
que dar cuenta con su propia alma 169 . Según el autor, para re solve r estos problemas, e l
arzobispo debe profundizar en el conocimiento, es pecialmente en el libro que le ofrece,
que es “una obra tanto nueva que no ay sino dos en todo vuestro arçobispado; es una
escriptura valde delectable e directiva; es libro que todos los onbres avrían menester leer
para qu e como en un espejo conozcan cómo se salvan o condenan” 170 . Asimismo, en un
estilo similar al del Libro de Gracián, le recomienda que se cuide de las opiniones de los
lisonjeros, puesto que estos no contribuirán a su sa lvación, sino más bien a s u condena 171 .

166 Klaus Reinh ardt, “E l Arbol Apostolical, parte del Arbo l de la cien cia, de Raimundo Lu lio, en una versión
castellana del siglo XV. Introducción y edición del prólo go”, Revista españo la de filosofía medieva l, vol.
10 (200 3), pp. 251 - 253.
167 Klaus Reinhar dt, “El Arbol Apostolica l ” , p. 254.
168 Eso se colige de af irmaciones como la sig uiente: “E porque así commo nemo potest duobus do minis
servire. Math. 6, así vos, sennor, no pod es vac ar njn rregir el p ueblo secular e eclesiástico e dar cu enta de
todo, porque así commo son dos estados , así son dos governadores e rectores” Klaus Reinhard t, “E l A rbol
Apostolica l ” p. 254.
169 “E porque es inp ossible vos, sennor, passar sin dar estrecha cuenta con pag o usque ad ultimum, e porque
es g rand dolo r de v eer tantas ánimas de chr istianos yr al inf ier no por vuestra cu lpa (…) . E porque, sennor,
es nesçessario vos pasar p or la pena del talión, scilicet, si se p erdiere un án ima por vuestra culp a , dar la
vuestra p or ella” Klaus Reinh ardt, “E l Arbol Apostolica l ”, pp. 254 -255.
170 Klaus Reinhar dt, “El Arbol Apostolica l ”, p . 256.
171 “Convien e qu e desech éis e no oy aes perso nas aduladores e lisonjeros qu e son pseudoproph ete, quos a
fructibus eo rum co gnoscetis, q ue v os disen e consejan todo lo con trario de lo que la sacra scriptur a e lo s
s an to s d o ct ores disen e amo nestan, disientes: «Nesçe sario e co sa ju sta es a v uestro estado tan grand
tr iu m p h o e magnifiçençia d e casa conpuesta de tan tos gentiles on bres de de grand linaje, ricos muy vestidos
e p o n p o s o s , men ester avéis para d efender vues tro estado tantos on bres de armas e d e otros cav allos, cosa
razonab le es que abondéis vuestra casa de sobrados gastos e preçiado s manjares e traer es, e los conbites e
presentes o salas que fisieredes, fagaes m uy su mptuoso s que suenen por tod a la tier ra, q u e todo esto
rrequ iere vuestra d ignidat, pues que lo sufre vu estra renta, et aún que demandés pr estado a vuestros vasallos

147

El prólogo incluye además un fragmento que re sulta ser una de las
repre s entaciones de R amón Llull más extensas de la cultura castellana del siglo XV. De
esta forma, el texto participa de una man era prolija en la “canonización” de Ramón Llull,
de manera más d etallada que ellos poemas del Cancionero d e Ba ena, si bien
probablemente con men os impacto. De esta forma, merece la pena citar el pasaje en
extenso, ya que proporci ona una visión, si bien sesgada, del prestigio que podía llegar a
alcanzar Llull en la époc a:
“Un actor de sciencia nuevo, grand maestro e muy illum inado de graçia,
grand zelador de la hon ra d e Dios, e salv açión de ánimas, fizo mu chos
libros e diversos tractad os de todas las artes e s çiencias qu e al humano
entendimiento se pueden re presentar. El qual en todos los proçessos de sus
libros tovo nueva manera de tractar , s cilicet proba ndo per raciones
máximas todo lo que dixo, faziendo arte s e invençiones muy soti les e claras
para most rar e aprehender sus sçiençias, no curando de las acto ridades de
la sacra escriptura, mas fortificando e afirmando la sacra scriptura con sus
razone s.
Quando ya fue ron senb radas sus obra e libros por los estudiantes e en
muchas de sus obra s quasi en todas tovo muy fuerte e agudo estilo de
tractar , en tal manera que no lo entendían. Así difinido fue e acordado po r
muchos dellos que este actor e maestro fuese busc ado e rogado que fisiese
un nuevo e general tra ctado o libro a todas sus sçiençias de muy claro estilo
para que con este se pudiesen entender todos los otros sus libros” 172 .
El prólogo continúa explicando la estructura del Arbor scientiae, que sería el libro
que ayudaría a entender l os demás textos de este “actor d e sciencia nuevo”, la expresión
con la que el clérigo se refiere a Llull. Lo fundamental aquí es la constr ucción de la
imagen del pens a dor ma llorquín, que se vuelve una “autoridad” qu e aborda todas las
ramas del saber, c apaz de probar medi ante la razón (“raciones máxim as”) sus
afirmac ion es, realiza des cubrimientos sofisticados (“invençiones muy sotil es”) e in cluso
refuerza con sus a rgumen tos el relato bíblico, sin depender de él (“no curando de las
actoridade s de la sacra escriptura”). No podemos saber hasta que punto tal perspectiva
estaba ext endida entre los escritore s castellanos q ue conocieron la obra de Ramón Llull,
pero el pasaje resulta ilustrativo, al menos, d e hasta que punto podía llegar e l pre stigio de

p ar a ello » . No v os disen, sennor, la v erdat, que todo esto q ue es superf luo, por en tero es de los p obres que
mueren e peresçen de fanb re e de frío e no lo sabe ninguno sino Dios e ello s que lo padesçen” Klau s
Reinhard t, “El Arb ol Apostolical ”, p. 258.
172 Klaus Reinhar dt, “El Arbol Apostolica l ”, p p. 256 - 257 .

148

Llull en esta época. Así, en el momento en el que el Libro de Gracián esc ribe su obra,
Ramón Llull se había convertido en una refere n cia intelectual.
En esta línea, pa rece claro que e l Libro de Gracián participa de la construcción de
Ramón Llull como un autor de referencia, e n un p eríodo en el que los e spacios culturales
se van fa miliarizando p rogresivamente con la obra de l mallorquín. De esta forma,
podemos destacar las siguientes conclusiones:
1) El conocimiento y circulación d e los textos e i deas de Ramón Llull se
intensifican desde finales del siglo XV en la Castilla medieval, a través de copias,
traducciones y de la circulación de textos pseudolulianos como el Arte abreujada d e
confesió. La presencia de diversas obras de Ramón Llull en diferentes bibliotecas así lo
atestigua. Ahora bien, el interés por Llull es socialmente heterogéneo, incluyendo a los
monjes jerónimos, la alta nobleza interesada en las letras, o los “hombres m edianos” d el
mundo urbano. El atracti vo de Llull también es heterogéneo, ya qu e pued e ir desde sus
obras más “divulgativas” como el Blanquerna , hasta tratados de carácter más filosófico,
como el Liber de ascenso et descensu intellectus, pasando por textos ocupados de
presentar l a doctrina cristiana.
2) Llull está en un proceso de “canonizac ión” intelectual, de convertirse
en una r eferencia par a los escritores d e la época. Esto es espe cialmente cl aro en el Prólogo
al Arbol apostolical y en la obra de Juan Alfonso de Baena. Asimismo, el tipo de
referenc i as al pensador mallorquín que encontramos Baena o Lope de Mont e presuponen
algún ti po de familiaridad con Llull por parte de l a audien cia. Los oyentes o lectores de
los “dezire s” habrían de tener algún conocimiento acerca de “el sotil Remón” o los
“remonistas” y “ llullist as” que menc ion an el Arcipreste de Talavera.
3) Ramón Llull también tiene opositores en C astilla, como muestran los
casos del Arcipreste d e Talave ra o d e Lop e de Monte. En este sentido, la posición del
pensador mallorquín co mo autoridad es una posi ción discutida dentro del marco cultural
de la Castilla del siglo XV.
4) La obra de Ramón Llull funciona como una suerte de repositorio, o
repertor io intelectual a p artir de la cual se pue den abordar dife rentes pro blemas en el
orde n de las ideas. Los autores castellanos recurren a ella para abordar cuestiones
antropológicas ( Arte memorativa ), teológicas ( Libro de Gonzalo de Morante ),
eclesiástica s ( Prólogo ) o políticas ( Libro de G racián ). Esto da lugar a un lulismo

149

temáticamente fragmentado, por lo que cabe h ablar en realidad de “lulismos” y de usos
de Ramón Llull, más que de un lulismo como tradición c oherente y compacta.
2.4. El campo cultural del Libro de Gracián
Según veíamos en el apartado anterior, la p rimera mitad del siglo XV es una época
de intensificación en la d ifusión de Ramón Llull en Castilla. Esta circulación debe verse
en el contexto cultural g eneral del marco castellano a lo largo del siglo XV , que incluye
no sólo a Ramón Llull, sino también la difusión de una gra n variedad de autores. En esta
difusión, el reinado de Juan II jueg a un papel central. En este momento se constituye un
campo cultural en torno a la Corte, en el que juegan un papel central la figura del
“letrado” . Vinculado a esto también se intensific a la producción de representaciones del
presente, que abarca no s ólo la cronística, sino tam bién la poesía, a través de los “dezires”
de la poesía d e cancionero 173 y la “historiografía en verso” 174 , e in cluso la tr atadística ,
como se colige de textos c omo e l anónimo Libro de C onsolaçión de España o la
Lamentaçión de Spaña del Marqué s de Santillana. Todo ello conforma el campo cultural
en el que se produce en el L ibro de Gracián. Ent enderemos aquí campo cultural, como
u n “espacio” en el qu e exist en ciertas reglas sobr e l a produ cción d e represent aciones, que
condicionan a qué obras y autores se le s asigna prestigio o estatus.
Así, en este apartado profundizaremos en las circunstancias culturales en l as que
se origina el Libro de Gracián. Metodológicamente, esto nos servirá de apoyo para la
comprensión del Libro de Gracián en dos sentidos. P rimero, porque most rar las formas
de representar y dar sentido al mundo de los inte lectuales de la Castilla de Juan II nos
permitirá comprender el repertorio cultural del que se alimenta el autor del Libro de
Gracián. Esto no significará entender la cultura como un todo unitario; más bien, las
repre s entaciones y símbolos son objeto de apropiaciones, debates y conflictos. Y
segundo, porqu e el Libro de Gracián participa e n la construcción de este campo cultural,
especialmente al posicionarse en los conflictos culturales d e la épo ca. Además, la s
repre s entaciones a las que presta remos más atención serán las de c arácter h istórico, esto

173 Óscar P erea Ro dríguez , “El entorno cortesano de la Castilla Trastámara com o esce nario de lucha de
p o d er . R ast ros y reflejos en los cancio nero s castellanos del siglo XV”, Res pu blica: revis ta de filosofía
p o líti ca , n . 18 (2007) , pp. 289- 306.
174 Juan Car los Cond e, “La historiog rafía en v erso: precision es sob re las ca racterísticas de un ( sub)género
literario”, en Juan Salv ador P ared es Núñez ( coord.), Med ioevo y literatura: actas del V co ngreso de l a
Asociación Hispánica de Literatura Medieva l, vol. 2 , Universidad de Gr anada, Gran ada, 1995 , pp. 47- 60.

150

es, aquellas que busquen generar un vínculo entr e pasado, presente y fut uro. Por ello,
atenderemos también a la producc ión historiográfica 175 .
Con esto en mente, tratare mos en primer lugar la cuestión de la corte y de la
formación de los “letrados” como un grupo s ocial. En segundo lugar, nos c entraremos e n
las representaciones de l a sociedad, especialmente en aquellas vinculadas a la sátir a y a
la crítica so cial, que t ransmiten una idea d eterminada del presente. Finalmente, en t ercer
lugar, prestaremos atención a l as producciones alternativas al marco cortesano, como
puedan ser los opúsc ulos de carácter escatológico o milenarista.
2.4.1. La denuncia de la sociedad corte sana de Juan II en el Libro de Gracián
El L ibro de Gracián se produce en un momento de cambio cultural en Castilla. La
Castilla Trastámara, especialmente desd e principios del siglo XV, es una ép oca vinculad a
a la recepción d e autores italianos, a la traducción de autore s clásicos y a la elaboración
de una “cultura letrada”, a través de autores como el Iñigo López de Mendoza. También
nos encontramos con la emergencia de u n grupo social caracterizado p or su actividad
escrituraria, los letrados 176 . Todo ello conforma un campo cultural, esto es, un espacio
social definido por la pr oducción y difusión de t extos y representaciones, cuyo centro
sería la corte del Rey, aunque también tenían importancia otros e spacios como pueda n
ser las corte s nobiliar ias. Dentro de este campo c ul tural, el Libro de Gracián se situará en
un lugar periférico, de forma que uno de los ra sgos que presenta la obra es la oposición a
la sociedad c o rtesana.
La emergencia de este ca mpo cultural en el siglo XV castellano está estrechamente
relacionado a la diplomacia y los contactos con intelec tuales de otros reinos de sde finales
del sigl o XV. La corte p apal en Aviñón habría sido un lugar instrument al en la difusión
de autores y textos en el Occidente ta rdomedieval. Asimi smo, los eventos derivados del
Cisma, como el Concilio de Constanza (1414-1418 ), o incluso posteriormente el Concilio
de Basilea (1431-1445), ocupado por la reforma d e la I glesia y la lucha contra los husi tas,
suponían la c reación de un espacio de enc uentro para algunos de los intelectuales más
relevantes de las entidades polí ticas de la época. Así, figuras como el pro pio arzobispo
Diego de Anaya estar ía presente e n el Concilio de Constanza, o poste riorm ente el obispo

175 Par a est as cuestio nes, véase ap artado 1.5 . “ La historia del presente ”.
176 José Anton i Maravall, “Los ‘homb res de saber’ o letrad os y la form ación de su conciencia estamental”,
en Estudios de historia del pensamien to español. Serie Primera. Edad Media, Ed iciones cultura hispánica,
Madrid, 1973, pp. 355 -390.

151

de Burgos, Alonso de Cartagena a cudiría al de Basil ea. Así, se estrecharían los c ontactos
con otros espacios culturales de la época.
Todo ello se ha significado en la historiografía en clave de debate en tor no a la
rece p ción o no del “humanismo” en la C astilla b ajomedieval. En este sentido, se debate
la existencia o no d e un “protohuma nismo” o “hu manismo vernáculo” en l a Castilla de
Juan II, que s ería fruto d e contactos con el mund o italiano. Así, el debate se plantea en
relación a la capacidad de autores como Al onso de Cartagena, Juan d e Mena, o Iñigo
López de Mendoza de adoptar los preceptos de autores como Petrarca o B occac cio en
relación a la mitología clásica , la gramática y retórica latinas y los ideales éticos y
políticos del “humanismo cívico” 177 . Lo central de todo esto sería la int ensidad de
traducciones de autore s clásicos c omo Séneca , Virgilio, o Platón, así como l a c irculación
de autores c omo Boccaccio, cuyos De casibus v iro rum illostrorum fue ron traduc idos por
Pero Lópe z de Ayala como Caída de prinçipe s 178 . Asimismo, existiría un creciente
público laico y nobl e que est aría más inter esado por las cuestiones morales y
“ejemplifica ntes ” que por las distinciones y argumentos escolásticos, mucho más
áridos 179 .
Todo ello conformar ía u n lugar céntric o en la actividad cultural del reinado de
Juan II, construido a partir de un a seri e de auto res de prestigio, ya fueran clásicos o
italianos, y una estética determinada, r elacionada con el valor didáctico y estético de los
textos. Sin embargo, dentro de este campo cult ural, no se puede minusvalorar la

177 E l deb ate sobre la cuestión d el hum anismo en el siglo XV castellano es largo y co mplejo. Una p rimera
aprox imación puede en contrarse en Ottav io di Camillo, El humanismo ca stellano del siglo XV, Fer nando
Torres, Valencia, 1 976, así como Jerem y N. H. Lawrence, “On fifteenth century spanish ver nacular
human ism”, en Ian Michael y Rich ard A. Caldwell (ed s.), Med ieval and ren aissance studies in h onou r of
Ro bert Brian Tate, The Dolphin Boo k Co., Oxford, 1 986, pp . 63 -79; y Jeremy N.H. L awrence, “Human ism
in the Iberian Penin sula”, en Anthon y Goodm an y Angus MacKay ( eds.), The impact of huma nism on
Western Eu rope, Long man, Lon dres ; Nueva York, 1990, pp. 220 - 25 8, que defiende la existencia de un
human ismo su i g eneris men os apegado al latín (“human ismo ver náculo ”). Frente a esa visión, au tores como
Nicholas G. Roun d han afirmado que la recep ción en Castilla de la cultura italiana del momento era más
bien limitada . Véase Nichola s G. Roun d, “Renaissance c ulture and its oppo nents in fifteen th -cen tur y
Castile”, The Modern Langu age Review, vol. 5 7, n.2 (1 962), p p. 204 -215. En otro orden de cosas, se h a
discutido también la existencia d e un “human ismo” o “republicanismo” cív ico en la Castilla del siglo X V,
que estaría ligada a las lecturas d e Aristóteles en la Universidad de Salaman ca p or p arte de autores como
Alonso de Ma drig al, Pedro de Osma o Fern ando d e Roa. Véanse José Luis Villacañ as Berlanga,
“Republican ismo clásico en Españ a: las razo nes de u na au sencia”, Journal o f Spanish Cultu ral Stud ies, vol.
6 , n . 2 ( 2 0 05), pp .163 - 183 ; y Jesús Luis Castillo Villeg as, “Aristotelism o político en la Universidad de
Salam an ca d el siglo XV: Alfonso d el Madrigal y Fernan do de Roa” , La corón ica: a journal o f medieval
h is p a n ic la nguages, vol. 33, n. 1 (200 4), pp. 39 -52.
178 Fernan do Gómez Red ondo, Historia de la prosa med ieval castellana, vol . 3, pp. 2142 -2150.
179 Jeremy N.H. Lawren ce, “The spr ead o f lay literac y in late med ieval Castile”, B ulletin of Hispan ic
Studies, vol. LXII (1985), p. 82.

152

circulac ión de t extos y autores que no resultan fácilmente adscribibles a los estándares
del “humanismo”. Tal sería el caso d e Ramón Llull, cuyo prestigio está bien
documentado, pero tamb ién otros autores y ob ras relacionados con el ámbito aragonés,
como Juan de Rocatallada , Arnau de Vilanova o Francesc Eiximenis; o francés, en el caso
de Alain Chartier. Asimi smo, la obra de importantes pensadores políticos del siglo XIII,
como santo Tomás de Aquino, Egidio Romano o Juan de Gales llevaba difundiéndose
desde la segunda mitad del siglo XI V, con especial éxito en el ámbito nobil iario como
muestra la pr esencia del De regimine principum de Egidio Romano en diversas
bibliotecas. Así, es de destacar la complejidad del campo cultural de Juan II que abarca
tanto la difusión de autores y textos de momentos anteriores, como la incorporac ión de
influencias italianas, aragonesas o francesas. El Libro de Gracián se escribe no en función
de un “humanismo” sino precisamente a través de las influencias lul ianas y el lenguaje
propio de la tradi ción d e los espejos de p ríncipes, tradición que s e venía gestando en
Castilla desde el siglo XIII .
En este s entido, el Libro de Gra cián es un nodo de la circulación de l a extensa
circulac ión de textos en la Castilla medieval, en específico de l a difusión de un autor
como Llull, que no entra dentro de las grandes lí neas de l a cultur a castellana que ha
trazado la historiografía. Además, el Libro de Gra cián se escribe desde un a oposición a
dos de los grandes elementos de la cultura castellana en el reinado de Juan II. Se trata, a
nivel social, de los letrados y, en el plano institucional, de la Corte.
En e l caso de los letrados es reconocida la creciente import ancia que e st as figur as
tenían en la administración regia en el sigl o XV. Se le ha asignado incluso una suert e de
“conciencia estamental” 180 . Estas figuras serían g entes con formación en derecho, capaces
de ejercer ofic ios en la administración monárquica, y también de ejerc er a lgún tipo de
actividad intelectual o cultural, que podía ir desde el oficio de cronista real, hasta el
trabajo de escribano de cámara, pasando po r la t raducción o la escritura poética. Así,
figuras como Juan de M ena o Fernán Díaz de T o ledo encajarían dentro de este grupo
social, a partir de cuyo “saber” se construiría la idea de monarquía Trastámara en general
y en la de Juan II en particular 181 . De esta forma, en l as concepciones del siglo XV, existí a

180 J o s é An t on i Maravall, “Los ‘homb res de saber’ o letrad os y la form ación de su conciencia estamental” ,
en E s tu d io s de historia del pensamiento españ ol. Serie Primera. Edad Media, Ed iciones cultura hispánica,
Madrid, 1973, pp. 355 -390.
181 José Mar ía Mon salvo An tón, “Poder y cu ltura en al Castilla de Juan I I: ambien tes cortesan os,
human ismo autó ctono, y dis curso s po líticos”, en Lu is Enrique Rod ríguez San Pedro y Juan Lu is Polo

255

6. L a construcción de una sociedad ideal en la recepción de Ramó n
Llull
La principal ascendencia int electual del Libro de Gracián es la obra de R amón
Llull. Dentro del corpus del autor mallorquín sobresalen para nosotros los textos que
escribió para audiencias laicas, con el propósito de difundir de manera intelectualmente
asequible sus doctrinas. Son este tipo de obra s las más difundidas e n entornos cortesanos
y asimism o las que más incidencia tendrán en e l Libro de Gracián, especialmente el
Llibre de meravelles. Ahora bien, el documento castellano no e s únicamente un seguidor
rígido del L libre de meravelles, o del p ensamiento luliano. En todo caso, el L ibro de
Gracián es el producto de una lectura activa y selectiva de l a obra de Ramón Llull. El
Libro de Gracián aplica los conc eptos lulianos a nuevas realidades socia les, readapta los
exempla del Llibre de meravelles, y reutiliza los marcos historiográfic os de los re latos
lulianos para g enerar un sentido propio, adecuado al contexto de la Castilla de Juan II, y
a los intereses e intencio nes del autor anónimo.
En base esto, en este capítulo desarr ollaremos dos cuestiones centrales:
a) En primer lugar, la aplicación de la idea de recepción 1 a la relación entre
la obra de Ramón Llull y el Libro de Gracián. Como apuntamos, no se trata de una
rece p ción pasiva de Ramón Llull, sino de un “ uso ” de las obras d el mismo. Y este uso e s
diferente de otros “usos” del p ensador mallor quín de la C astilla de la época. Es
fundamental en este sentido la audiencia a la que se dirige la obra, que es una dimensión
central que actúa como mediadora en la reescritura de conceptos y pasajes del corpus
luliano.
b) En segundo lugar, la relación entr e lo real y l o ideal en el Libro de
Gracián. En el Libro de Gracián se re aliza una in terpretación ideal de lo r eal a partir d e
conceptos extraídos de las obras de Ramón Llull. También se proyecta una “sociedad
ideal”, reelaborando textos del pensador m allorquín. En este sentido, lo ideal en el L ibro
de Gracián está vinculado al pensamiento de Ramón Llull. Ahora bien, existen
diferencias entre el pensamiento de Ramón Llull y el del autor del Libro de Gracián
relacionadas con los contextos en los que ambos escriben. El pensador mal lorquín tiene
c omo obj etivo la refor ma de la Cristiandad, de manera que imagina “socied ades ideales”

1 Véase más arrib a, capítu lo 1. “Un marco teórico para el an álisis del Libro d e Gracián ”, ap artado 1.3.
“La teor ía de la recepció n”.

256

adaptada s al ámbito de esta. El objeto del Libro de Gracián es la refor ma de las relaciones
políticas y sociales de la C astilla del siglo XV, por lo que el alcance de la “sociedad ideal”
que construye al ada pta r la obra de Ramó n Llull e s muy diferente, enfocada no tanto en
el saber o en la Iglesia, sino en la figura del monarca y sus relaciones con los diferentes
miembros del orden social. Para el análisis de estas cuestiones, tendremos en cuenta las
consideraciones de Ma u rice Godelier sobre lo real y lo ideal 2
Partiendo de todo esto, procederemos de la siguiente manera. En primer lugar,
analizaremos como e n el Libro de Gracián se a daptan los “marcos hist oriográficos”
lulianos, y se modela el p ersonaje y viaje de Gracián a partir de los personajes de F élix y
Blaquerna, del Llibre de meravelles y el Ll ibre d’Evast e Blaquerna respectivamente. En
segundo lugar, nos centraremos en cómo el Libro de Gracián emplea conceptos extraídos
de Llull para analizar la rea lidad de su época. Se c onstruye una interpr etación,
entendiendo esta como f unción de lo ideal, d e lo real. En t ercer lugar, analizaremos la
proyecc ión de una sociedad ideal en el Libro de Gracián, construida a partir del Llibre de
Merave lles.
6.1. La rece pción de Ramón Llull en el Libro de Gracián
Uno de los elementos más importantes de la recepción de Ramón Llull en el Libro
de Gracián tiene que ver con la ad aptación del “marco historiográfico” lu liano al L ibro
de Gracián. Con marco historiográfico nos referimos a la constru cción del personaje
principal, Gracián, a partir de personajes de Ra món Llull, y al modelado del viaje de
Gracián en base a los viajes de Fé lix y Blaquerna. Así, estudiosos como Joaquín J. Satorre
y Fernando Gómez R edondo han destacado que el relato se mod ela en base al Llibre de
meravelle s, y Gr acián es una sue rte de “Félix castellano”. Aquí ampliaremos está idea,
proponiendo que el viaje y el protagonista tambi én parten en bu ena medida del
Blaquerna. Asimismo, analiz aremos como se construye la estruc tura del viaje no sólo e n
relación a las influencias lulianas, sino en relación a la propia audiencia del texto. El viaje
de Gracián no tiene únicamente un car ácter descriptivo, en la medida que manifiesta los
problemas que asolan la Castilla de Juan II, sino que también construy en un a manera
específica de reacc ionar a dichos problemas a través de la figura de Gracián.

2 Véase el cap ítulo 1 . “ Un marco teó rico para el an álisis del Libro de Graciá n ” , apartado 1.6.3. “La
sociedad ideal”.

257

6.1.1. El Libro de Gracián y el Llibre de meravelles
El Llibre de meravelles de Ramón Llull es seguramente l a influencia más
importante en el Libro de Gracián. El autor castellano extrae numerosos pas ajes del texto
de Ramón Llull, y el mar co narrativo del viaje d e Gracián está firmemente inspirado en
el viaje de Félix, el prota goni sta del Llibre de meravelles. Más a ún, el concepto de
“maravilla” aparece con stantemente en el documento castellano, y dicho concepto se
extrae de la obra de Ramón Llull. En este aparta do, analizaremos estos elementos,
destacando las maneras en las que el viaje de Gracián se inspira en e l d e Félix.
El Llibre de meravelles es uno de los últimos texto s de la primera etap a intelectual
de Ramón Llull. Como otras obras que influyen en el L ibro de Gracián fue escrita en
catalán con el propósito de alc anzar una am plia audiencia y dar a conocer el Arte, así
como para contribuir a la reforma moral de la Cristiandad. Escrito entre 12 83 y 1287, la
obra es en parte el resultado de l a primer a estancia de Ramón Llull en P arís, y quizás s e
redac tó teniendo en ment e la audiencia de la Corte de Felipe IV de Francia. Así, Ramó n
Llull elabora una obra de carácter enciclopédico, q ue aborda probl emas que abarcan desde
la existencia de Dios hasta los sentidos humanos 3 . Todo ello a través de un marco
narra tivo que s e concentra en un personaje Félix que es enviado por su pad re a recorrer
el mundo. Durante su viaje, Félix se encuentra co n diferentes ermitaños, predicadores o
filósofos que le enseñan, mediante diversos ex em pla, las respuestas a las preguntas que
Félix plantea. Todo ello se articula en diez li bros, que aborda n diez objetos de
conocimiento diferentes: Dios, los ángeles, el cielo empíreo, los elemento s, las plantas,
los metales, los animales 4 , el hombre , el Paraíso y el infierno. Todo ello enmarca do entre
un prólogo dónde se presenta al protagonista, y u n epílogo en el que se na rra el ingreso
de Fé lix en un mon asterio y su muerte.

3 Sobre el Llibre de meravelles pu eden consultarse, entre otros, Xavier Bonillo Hoyos, Litera tura al Llibre
de merave lles, UOC, Barcelo n a, 2008; Mark John ston, “Exemplary reading in Ramo n Llu ll’s Libre de
meravelles ”, Fo rum for mod ern language studies, vol. XXVIII , n. 3 (1992), pp. 235 -250; Martí de Riquer,
Història d e la literatu ra ca talana, vol. 1, Part Antiga, Editorial Ari el, Bar celona, 1 984; 293 -316; David
Brancaleon e, Th e veneto tradition of Ramon Llull’s Fèlix, v ol. 1 , Tesis Doctoral In édita, Univer sity of
Lond on, 200 2; y Fernando Dom ínguez Rebo iras, “Una lectu ra del Llibre de meravelles co mo a rs
p r a ed ica n d i ”, Cap lletra, vo l. 43 (2007), pp. 131 - 160.
4 E l L l ib r e d e les b esties, esto es la secció n del Libre de mer avelles ded icada a los animales, es una parte
in d ep en d ie nte. Los estud iosos h an plantead o que se pud o escr ibir con a nterio ridad, como una f ábula
animalesca sobre l as intrigas co rtesanas. Véase Julia Butinyá Jiménez, “So bre el escandaloso «Llib re de les
bèsties» de Ramón Llull y su audiencia”, Espacio , tiempo y forma, Serie III, Hª Medieval, t. 17 (2004), pp.
79 - 94 .

258

En el Libro de Gracián se constituye el m arco narrativo del viaje de Gracián a
partir del prólogo y del e pílogo del Llibre de merave lles. Así, en doc umento castellano se
recoge n literalmente algunos pa sajes del texto luliano, por ejemplo, en el capítulo I,
cuándo el padre de Gracián está enseñando a su hijo sobre la Creación.
Llibre de meravelles 5

Libro de Gracián 6

-Amable fill, quaix morta es saviea, caritat
e devoció e po chs son los homnes qui son
en la fi a ala qual nostre senyor Deus los
ha creats. No es la fervor ni la devoció que
esser soli a en lo temps dels apostols e dels
martirs qui, per conexer e per amar Deu,
languien e morien. A m aravellar te cové
on es caritat e devoció anada. Ve p er lo
mon e mara vella t dels homnes per que
sessen a amar e conexer e a loar Deu. Tota
ta vida sia en De u amar e cone xer e plorar
per los falliments dels homens qui Deu
ignoren e desamen.

Mas, fijo, abre tus ojos t vee cómmo todas
las más de las g entes, por pecados, son
desviadas de aquesta fyn , t planne t llora
cómmo Dios en este mu ndo ha tan poco
amadores, s ervidores t loadores. Et a
plannir t llorar nos conviene la grand
desonnor que Dios res çibe en el mundo,
por quanto es muerta caridad, t sabidoría t
devoción, t pocos son los omnes que
adere s çan a la verda d era fyn por que son.
Non es la fervor t devoción que ser solía
en los ti empo de los apóstoles t mártires,
que por conosçer et amar a Dios languían
t murían.

Una segunda clave está en el capítulo V del L ibro de Gracián. Se tr ata de un
capítulo de transición, en el que Gracián pide pe rmi so a su padre para recorrer e l mundo,
recibiendo la bendición de su progenitor 7 . El capítu lo guarda también ciertas similitude s
con el prólogo del Llibre de meravelles, si bien se diferencian en que en el texto luliano,
es e l padre d e Félix quién envía a su vástago a viajar por el mundo: “Obediente fon Felix
a son pare, del qual pres comiat ab gracia e ab ben edicció de Deu. E ab la doctrina que li
doná son pare, aná per los boscatges, per munts e per plants, per erms e per poblats e per
princeps e per castells e per ciutats; e maravellave.s de les marave lles que son en lo mon
e demanava ço que no entenia e recomptava ço que sabia; e·n treballs e en per ylls se metía
per tal que a Deu fos feta reverencia e honor” 8 .

5 R am o n L l ull, Llibre de me ravelles, v olum I, Edic ió crítica de Lola Badia (d ir.), Xavier Bon illo, E ugènia
Gis b er t, M o ntserrat Llu ch, Patronat Ramo n Llull, Palma, 2 011, p. 82.
6 José J . Satorre, “La nov ela moral de Gracián (continuación)”, Stud ia Lulliana, vol. 25 (1981 -1983), p. 9 6.
7 José J. Satorre, “La novela moral d e Gracián (con tinuación)”, pp. 131 - 132.
8 Ramon Llull, Llibre d e meravelles, v ol I, p . 82.

259

A partir de aquí comienza el viaje de Félix que se articula a partir de di stintas
conversaciones con ermitaños u otro ti po de sa bios. Félix suele realizar distintas
preguntas a estos personajes, a las que los interlocutores cont estan a p artir de exempla o
semblanzas 9 . Una caracter ística central de las respuestas, especialmente en los dos
primeros libros de la obr a, es la difícil interpretación de l os exempla con la pregunta d e
Félix. Esto ocurre, por ejemplo, en la primera conversación que Félix ti ene con un
ermitaño. Tras presenciar como una pastora es dev orada por un lobo a pesar de su fuerte
fe en Dios, Félix empieza a dudar de la existencia de D ios 10 . Mientras le asalta la
incertidumbre, ti ene lugar su encuentro con un ermitaño, a quién confiesa sus
preocupaciones. El ermitaño le contesta con el siguiente exempla:
“Fe lix - dix l’ermitá -, en una terra havia un r ey qui molt amava justicia e
sobre sa cadira re yal havia fe t un braç de home qui e ra de pedra e e n sa ma
tenia una espá, e·n l a pu nta de la esp á estava un cor qui era de una pedra
vermella a ssignificança que lo cor del r ey havia voluntat a moure lo b raç
qui mogués la e spá qui justicia significava. Esdevench-se que per una gran
serpent lo Palau fo jaquit e null hom no y po ch habitar. Un jorn entr á un
sant home en aquell Palau, lo qual çercava hon pogués fer penitencia e
contemplar Deu, e viu lo braç e la espá e lo cor qui en la espá estava. M olt
fortment se maravellava de ço que·l braç e la espá e lo cor significava, en
peró tan longament cogitá en aquella figura destró que aperssebé ço per que
aquella figura era fe yta” 11 .
El exempla resulta de gran dificultad para el lect or y para el propio F éli x, que
pregunta sobre el significado de la “semblanza” . El ermitaño respon de dando un
argumento acerca de la existencia de Dios 12 . Esta sección muestra una carac terística

9 Para la complejidad de los exemp la en el Llibre de meravelles, véan se Xav ier Bonillo Hoy os,
“Reinterpretac ions i reelab oracions de la tradició en a lguns exemples d el Llibre d e meravelles de Ramon
Llull”, Studia Lulliana, vol. 56 (201 6), pp.3 -33 ; Rub én Luzón Díaz, “Una aprox imación a la n oción d e
exemplum en la obra lulian a, seguida de u n breve comen tario en los exempla del cap ítulo 6 2 del Llibre de
meravelles ”, Revista de lenguas y literaturas catalanas, gallegas y vascas, n. 12 (2006), pp. 253 -27 6; Barry
Taylor, “Some complexities of the exemplum in Ramon Llu ll’s Llibre de les b èsties ”, The modern lang uage
review, vol. 90, n. 3 (jul. 1995), pp . 64 6 -658; J.- A. Ysern, “ Exemp la i estructures exem plars en el primer
llibre del Fèlix”, S tudia Lulliana, vol. 39 (1999), p p.25 -54; y Jose Arag üés Ald az, "Cuento s efímero s.
Ejemplo verosímil y diálo go en el "Llibre de les meravelles"", Caplletra, vol. 62 (2017), pp. 127- 152.
10 Ramon Llull, Llibre d e meravelles, vol . 1 , p. 84.
11 Para un análisis de la escena d e la pastor a, véa se Miguel Marco Artigas, “La pastoreta, Fèlix, el llop i
Bernat Metge: a p ropò sit de l’episod i inicial del Llibre de meravelles d e Ramo n Llu ll”, Revista de
Lit era tu r a y Leng ua ca talana, galleg a y va sca, XIII (2007-20 08), pp. 219 -226; Lola Bad ia y An thony
B o n n er , R a mon Llull: vida, pensamiento y obra literaria, Quadern s Crema, Barcelona, 1993, pp. 110 -113.
12 “ - B ells a m ichs – dix l’er mitá -, co nsiderar d evets que aques t mon es p er alcu na occasió de be, cor sens
occasió d e be no por ia esser tan bell mon com aquest. E, si Deus res no era, seria lo mon p er o ccasió de
mal, cor mes seria de mal que de be. Et cor be se coven ab ess er e mal se cov é ab no esser, es semblant que
ço per que.l m on es bo es Deus e ço per qu e·l m on ser ia major en mal que en be seria no esser Deu, sens

260

central del discurso del L libre de meravelles. L os exempla que escucha Félix no so n
inmediatamente sencillo s de entender po rque lo que busca Llull es que los lectores
realice n un esfuerzo intelectual intentando comprender la relación entre los relatos breves
y las pregunt as que pret enden rep resentar 13 . En este sentido, el Llibre de me ravelles no
supone únicamente la tr ansmisión de una deter minada doctrina, sino u n ejercicio que
ayudaría a completar la formación de los le ctores, igual que la de Félix, qu e al acabar el
estudio de l texto ha brían interiorizado no sólo las r espuestas a pre guntas cómo la re lativa
a la existencia d e Dios, sino los “razona mientos” por medio de “semblanzas”, metáforas,
símiles y exempla.
Esto supone una diferencia central con el Libro de Gracián. P ara el autor anónim o,
el problema qu e se plantea no es únicamente la transmisión de una doctrina, sino el d e
informar a Juan II de lo que acaece en el reino. S e trata de poner de manif iesto, a través
del viaje de Gracián, lo s sufrimientos de los ha bitantes del reino debido a las malas
práctica s d el Rey, de los priva dos, ca balleros y otros grupos. Así, el contenido intelectual
del texto se reduce, d ando paso a un objetivo prioritario que ti ene que ver con la audiencia.
Sí resulta cent ral en el Libro de Gracián una cuestión tom ada del Llibre de
meravelle s, el propio concept o de “maravilla”. La idea de “maravilla” en el texto lul iano,
aunque r elacionada a los imaginarios maravill osos del Occidente medieval, difiere
sustancialmente de estos. Jacques Le Goff argumen tó en su momento la existencia de tres
niveles de lo “maravilloso” en los im aginarios medievales. Esto incluía lo milagroso, esto
es aque llos fenómenos sobrenaturales causados por Dios; lo mágico, resultado de la
magia negra y d e a cciones diabólicas; y lo maravilloso de orígenes precristianos.
Asimismo, habría que dis tinguir entre lo maravilloso y lo extraño, siendo esto últim o
sorprendente pero explicable 14 . En el texto luliano, la idea de “maravilla” o “maravillarse”
se corresponde más con lo extraño que con lo maravilloso en el sentido de Le Goff. Así,
en Llull la i dea de “maravillarse” tiene que ver con la sorpresa producida ante un evento
o un comportamiento aparenteme nt e inexplicable, no por su carácter sobrenatural, si no

l’esser del qual tot quant es seria debades e seguir - s’ia que be fos per ço que fos mal e mal seria per si
matheix e seria la fi de be. E açó es molt inconv enient, per lo qual es declarat Deus esser”. Ramon Llull,
Llibre de merave lles, vol . 1, p. 85.
13 Ma r k J o h nston, “Exemplary reading i n Ramon Llull’s Libre de meravelles ”, Forum for modern language
s tu d ies, v o l . XXVIII, n. 3 (1992), pp., p.240 - 242. Para la idea de “oscuridad” en l os exempla lulian os, véase
J o an San ta n ach i Suñ ol, “Ramon Llull i l’ob scuritat qu e il.lumina. Apunts sob re l’origen i la ren dibilitat
literària d’ un recu rs exegètic”, An uario de Estudio s Medievales, vol. 4 5, n. 1 (2015), pp. 331 -354.
14 Jacq ues Le Goff, Lo mara villoso y lo cotidia no en el Occidente Medieva l, Gedisa, Barcelon a, 1996, p p.
12 -14.

261

por su carácter moral. Así, la idea de “maravilla” tendría un aspecto intelectual y un
aspecto moral. En lo tocante a lo moral, en el Llibre de meravelles, Félix pu ede
maravillarse ante lo bondadoso de una reali dad o ante la desviación en los
comportamientos humanos del orden querido por Dios. El viaje de Félix se concibe como
un viaje en el que el p rotagonista tiene que en cajar intele ctualmente las sorpresas o
“maravillas” con las que se encuentra durante el viaje 15 . Con todo, l a “maravilla” c entral
es la d el alej amiento de los hombres d e Dios, con un claro sentido negativo. Así, en el
prólogo de la obra, el padre de Félix se maravilla de las malas costumbres de las gentes:
“En tristiçia e en languiment stava un hom e en st ranya terra. F ortment se marav ellava d e
les gents de aquest mon com tant poch conexen e amen Deu, qui aquest mon ha creat e
donat als homens en gran noblea et bonea, per tal que pe r elles fos amat e conegut ” 16
[cursivas a ñ adidas].
El propio padre de Félix manda a su hijo “maravillarse” durante sus viajes. Para
Félix estas mara villas constituyen un reto intelectual. Así, a comienzos del libro octavo,
dedicado al hombre, el protagonista se encuentra con un pastor dormido en un prado,
mientras su perro combate al lobo que ataca al rebaño. Félix se sorprende (“maravilla”)
al comparar el comportamiento del perro con el pastor: “ Gran meravella he de l ca, qui no
ha rahó, com es conexent e fa l’ofi çi qui li es comanat e com tu, pastor, no fas l’ofiçi qui
t’es comana t ” 17 . Esto llev a a Félix a desear conocer las razones del com portamiento
humano: “Et adonchs Félix desirá saber la natura d’home e.l esser hum á, pe r ço que
pogués haver conexença de la oc casió per l a qual home cau en peccat o fa bo nes obres” 18 .
En e l Libro de Gracián se adapta fundamentalmente el sentido negativo del
concepto de “mara villa ”. Así, Gracián s e maravilla ante los distintos abusos que presencia
o que le cuentan los personajes con los que habl a. Cómo en el ca so d el Félix, el autor
busca qu e la audienc i a ta mbién se “maravilla” ante los abusos, qu e son contrarios a las
razone s por las que Dios ha c reado el mundo, según se e xplica e n el capítulo I de la obra.
Así, se interpreta que la s ociedad castellana se ha alejado de la “primera inte nción” , como
en el caso d el Llibre de meravelles. Ad emás, el con cepto de ma ravilla denota una emoción

15 Xav ier B onillo Hoy os, Literatura al Llibre de mera velles , pp . 25- 29.
16 R am o n L lull, Llibre d e meravelles, v ol 1, p. 81.
17 Ramon Llull, Llibre de mera velles , v ol. 2, Edició crítica de L ola Badia (dir.) , Xavier Bonillo, Eu gènia
Gisbert, Mo ntserrat Llu ch, Patronat Ramo n Llull, Palma, 2 014, p. 36.
18 Ramon Llull, Llibre d e meravelles , vo l. 2 , p. 36.

262

que adquiere connotacio nes de políticas 19 . El Libro de Gracián busca que la audiencia se
emocione, sorprendiéndose ante los eventos representados en e l texto. Tratándose de una
audiencia cortesana, y si endo el princip al destinatario el Rey, lo qu e int enta el auto r
anónimo e s que el Rey intente cambiar la situac ión . Así, la idea de maravilla aparece con
frec u encia asociada al comportamiento del monarca: “M ucho fue maravillado Graç ián de
tantas injurias commo eran fechas en aquella tierra, sin aver prínçipe nin otro omne que
se sint iese del danno del pueblo” 20 o “Mucho fue maravillado Graçián del prínçipe de
aquella tierra, por que t an poca cura avía de guar dar t defender la justiçia t a las gentes
del pueblo de tantas injurias que fazían c ontr a ella” 21 .
La ide a de que es importante inform ar a Ju an II a cerca d e los abusos cometidos
en su reino es una constante a lo largo de la obra, y en ocasiones aparece v in culado a la
idea de maravillarse. Por ejemplo, cuando un clérigo cue nta a Gracián los abusos en la
elecc ión d e oficiales se afirma lo siguiente: “Mucho se maravilló Graçián de aquellas
cosas que le r econtó el clérigo, su huésped, al qual dixo estas palabra s: ‘Sennor huésped,
¿estas cos as que avedes r econtado son dichas al pr ínçipe de la ti erra?” 22 . Se t rata de una
de las preguntas que Gracián formula más frecuentemente. Y esto se puede entender a
partir de la recepción y reelaborac ión del L libre de meravelles.
El texto de Llull busca provocar a su audiencia del siglo XIII, para que se
“maraville” ante los fenómenos incomprensibles en el mundo y reflexione
intelectualmente sobre e llos. Tengamos en cuenta que el contexto de pr oducción del
Llibre de meravalles e s uno en el que lo sorprendente y lo maravilloso está muy presente
en la produc ción cultural de la época, como mostrarían las guías de peregrinos ( De
mirabilibus urbi s Romae ) o los libros de viaje s, como los de Marco Polo o Jean
Mandeville 23 . El texto de Llull participa de esta fascinación por lo maravilloso, pero
adaptándola a los propósitos del pensador mallo rquín, que consisten en la formación
intelectual de sus lec tor es, la difusión de l Arte 24 , y la reforma moral de la Cristiandad. El
Libro de Gracián tiene o bjetivos más modestos. En cierto sentido comparte los ideales

19 Para un ejemp lo d e esto en la cr onística, v éase Dav id No gales Rincó n, “Ad miración, extrañeza y
construcc ión del discurso narrativo de la crónica real. Emoción de la maravilla y represen tación política e n
la Castilla bajomediev al”, e -Spania, vol. 27 (2017). Disp onible on-line. URL:
h ttp s ://j o u r n als.open edition.org/e -span ia/26616 . Consultado por ú ltima vez el 01 - 08 -2022.
20 J o s é J . S atorre, “La novela moral de Grac ián (continuación)”, p. 148.
21 J o s é J . S atorre, “La novela moral de Grac ián (continuación)”, p. 152.
22 José J. Satorre, “La novela moral de Graç ián (conclusión)”, Studia Lulliana, vo l. 26, n. 2 (1986), p.169.
23 Ramon Llull, Llibre d e meravelles, vol . 1 , pp. 5- 20.
24 Xavier Bonillo Hoy os, Literatura al Llibre de mera velles , p p. 37- 40.

263

reformistas de Ramón Llull, pero acotados al espacio castellano. Además, l a complejidad
del concepto de maravill a en Llull, que lleva a la resolución intelectual de un fenómeno
sorprendente, se reduce en el Libro de Gracián. No se trata ya tanto de que el L ibro de
Gracián busque dar un a explica ción a las “maravil las” que Gracián se encuentra en el
viaje. Siendo estas “maravillas” fundamentalmente abusos e injusticias, lo que se intenta
es que la audiencia entien da las prác ticas políticas del reinado de Juan II como fenómenos
moralmente negativos que no deberían estar o curriendo, ante los que es conveniente
“maravillar s e”. Y esto se consigue reelaborando el marco narrativo de Llull.
También se recuperan elementos del Llibre de m eravelles al final del Libro de
Gracián. En el relato de Ramón Llull, Felix entra en una abadía tras su última
conversación con un ermitaño. Se trata de un momento en el que Félix ya ha re matado su
formación intel ect ual y moral: “adoctriná l’ ermitá Felix com se maravellás et doná -li
moltes de semblançes per les quals Félix hagués sciencia adquisita, cor per aqueles
semblanças se exalça la anima a membrar, entendre et voler ” 25 . Felix, una vez en la
abadía, recopila las enseñanzas recibidas. S e hace monj e, estando encargado de contar las
“maravillas” por cortes, castillos, villas y ciudades, aunque antes de su primer viaje,
muere por una enf ermedad. Así, los monjes de la abadía nombr an un segu ndo “Félix”, a
quién se ordenará viaj ar por el mundo recopila nd o y contando mara villas.
Gracián, al igual que Félix, aca ba ingresando en la vida religiosa, tras finalizar sus
andanzas por el mundo:
“en voluntad ovo de se torrnar para su tie rra t c ontinuó su ca mino tanto
que fue en la çibdad ond e era natural, de la q ual avía partido. Et falló qu e
su padre e ra pas ado de esta vida t avía heredado a Graçián d e todo quanto
avía, ca grandes eran las riquez as que poseí a. t Graçián vendió todos los
bienes que su padre le dexó t partió el val or de ellos a los pobres de Jh esu
Xristo t en otros logares en li mosna, por amor d e Dios, tanto que todo fue
distribuído. t metióse en un monesterio, en el qual bivían santos omnes t
devotos. Et estudo en él todos los días de su vida, loando, bendiziendo t
amando t sirviendo a Dios Nuestro Sennor, a la qual fin Dios lo creó” 26 .
Aunque existe la simil itud entre ambos textos en relación al ingres o del
protagonista en un monasterio, existen también importantes diferencias. La variación
c e ntra l e s que Félix está encargado de viajar por el mundo a predicar a partir de l as

25 Ramon Llull, Llibre d e meravelles , vo l. 2, p. 334.
26 José J. Satorre, “La novela moral de Graç ián (conclusión)”, p. 223

264

“semblança s ” aprendidas durante su viaje. La doctrina recibida de los ermitaños tiene un
valor práctico importante, dirigido hacia la reforma d e la sociedad d el Occidente
Medieval, que ha de dirigirse hac ia el amor a Dios. En el Libro de Grac ián en ca mbio, el
protagonista simplemente a caba apartado d el mundo, dedicándose a la oración. Esta
distinción viene deriva da en buena medid a de los diferentes p ropósitos y audienc ias de
los textos. El L libre de meravelles está dirigido a la fo rmación intel ectual y moral de
audiencias laicas, de ahí l a relación entre la “sciencia” adquirid a por F élix (la dim ensión
intelectual) y la exhortación del alma a entender, amar y recordar (la dimensión moral),
siempre a través d e exempla o “semblanças” . En este sentido, algunos autores han l eído
el Lli bre de merave lles como un manual de predicación 27 . El Libro de Gracián en cambio,
no ti ene un sentido tan g eneral como el relato d e Llull. Su propósito está en informa r al
príncipe de la situación de su reino y de denunciar los diferentes abusos que ocurren en
el mismo. El a utor anónimo dese a que su audiencia se “maraville” como Gracián ante las
injusticias que ocurr en en Castill a. Desde luego, también busca que se imit e a Gracián,
aunque no necesariamente a través del ingreso en un monasterio, sino a través de la
“primera inten ción”, que en última instancia llevaría al conoc imiento y amor a Dios.
6.1.2. El Libro de Gracián y el Ll ibre d’Evast e Blaquerna
El uso extenso en los últim os capítulos del Libro de Gracián d e exempla extraídos
del Llibre de meravelles ha llevado a José J. Satorre y a Fernando Gómez Redondo a
enfatizar la dependencia del documento castellano del relato luliano. En esta perspectiva,
el viaje por el mundo de Gracián sería análogo al de Félix. Gracián, c omo Félix, se
“maravilla” ante lo que presenc i a o lo que oye. La difere ncia central sería que el viaje de
Félix ti ene un carácter fu ndamentalmente sapiencial. A partir de sus conversaciones con
diferentes ermitaños adq uiere un conocimiento de la realidad en distint os niveles (Dios,
los ángeles, la realidad material o el hombre). El viaje de Gracián, en cambio, tendría un
carácter so cial y político.
Si bien esta interpretació n del viaje de Gracián es fundamentalmente correct a, deja
de lado algunos aspectos centrales del marco narrativo de la obra, así como del
comportamiento de Gracián, que no proceden obviamente del F élix. Estos son dos : 1) l a
presentación de Gracián como hijo de un “burgés” y la for mación recibida de su padre; y

27 Fer nando Domínguez Reboiras, “Un a lectura d el Lli bre de mera velles como ars praedicandi ”, C aplletra,
vol. 4 3 (2007), pp.131 -160.

271

una figura de autorid ad era una práctica int electual habitual en los espejos de príncipes
del siglo XIII, por ejemplo. Era una forma de afir mar la veracidad de lo expresado, y de
asegurar que se trataba de la transmisi ón de un saber intemporal. Así, en textos como el
Libro de los doze sabios o los Bocados de oro es la voz d e sabios innombrados o de
filósofos y pro fetas, respectivamente, la que enuncia los consejos morales y teorías
políticas.
Teniendo esto en cuenta, es significativo que las doctrinas que transmite el Libro
de Gracián estén enunciada s por un “burjés”. En el Libro de Gracián ya no son sólo los
sabios o los filósofos los que pueden transmitir u n mensaje moral y político cierto. Los
habitantes de las ciudades, especialmente aquell os devotos como el padre de Gracián,
también son capaces de articular un c onocimiento. No es sorpr endente que mucha s de las
críticas del padre de Gracián c oincidan con las expresadas en las peticiones e n Corte s. Se
está expresando a la audiencia cortesana la legitimidad de las demandas de los
procura do res urbanos. Y para ello, se readaptan los personajes del Blaquerna.
Aparte de afirmar la autoridad del padre de Gracián, también existen otros
elementos que parten del Blanquerna. El autor anónim o convierte a Gracián, como Llull
a Blaquerna, en una especie de “santo” urbano, un a figura modélica que ha de interpelar
a los lectores a imitar su comportamiento ejemplar. Ahora bien, cabe preguntarse de que
tipo de comportamientos muestra Gracián e n el texto que pudieran apelar a l lector. Al fin
y al cabo, el comportamiento de Grac ián es con frecuencia el de un espectador u oyente
a trav és del cual se nos presentan los distintos abusos que tienen lugar e n Castilla. La
clave e stá p recisamente en las reacciones afectivas de Gr acián a los abusos.
La idea de edu car los afectos y emociones de los oyentes a través de las acciones
del protagonista está claramente presente en el Blaquerna. Esto es quizá especialmente
claro en un pasaje del segundo libro del Blaquerna, cuando el protagonista se encuentra
en el bosque con un pas tor cuyo hijo muere por los lobos. B laquerna de muestra una
actitud c ompasiva ante e sta situación, c onsolando al pastor y rec omendándole que ponga
su confianza en Dios 44 . De la misma manera, Gracián ejerce un papel de consolador de
aquellos que se enc uent ran con alguna a flicción. Esto se refleja especialm ente en el

44 Par a u n t ratamien to de esta escena, véase Elena R ossi, “Ramon Llull as novelist: the visionary realism of
Blaquern a ”, Catalan Review, vol. 4 , n . 1- 2 (1990), pp. 289 ; y Lola Bad ia, Joan Santanach y Albert Soler ,
Ramon Llu ll a s a vernacular writer. Commu nic ating a new kind of knowledg e, Tam esis, Woo dbridge, 2016 ,
p. 130.

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