CARTA
PASTORAL
TEL
E
mmo
.
y
R
e mo
.
S
eñ o
me
iim
n
emi,
ARZOBISPO
DE
pANTIAGOj
SOBRE
i
S168101
ÍOimiÓH.
SI
SANTIAGO:
Imp.
y
Ene.
del
Semina io
C.
Cen al
1900
u
CARTA
PASTORAL
DEL
E
mmo
.
y
R
e mo
.
S
eñ o
MIH
■
lll
IHl l,
y^RZOBISPO
DE
pANTIAGO,
SOBRE
u
SANTIAGO:
Imp.
y
Ene.
del
Semina io
C.
Cen al
1900
----------
—
u
-
T ni TW m mwmTnTmmT
CARTA
PASTORAL
JOSÉ,
POR
LA
MISERICORDIA
DIVINA
DE
LA
SANTA
IGLESIA
R
oma na
,
P
esbí e o
C
a dena l
M
a ín
de
H
e e a
y
de
l a
I
gl esia
,
del
í ul o
de
S
a n a
M
a ía
in
T
a s
-
pon in a
,
A
zobispo
de
S
a n ia go
de
C
ompo s el a
,
C
a pel l á n
M
a yo
de
S.
M.,
J
uez
O
din a io
de
su
R
ea l
C
a pil l a
,
C
a sa
y
C
o e
,
N
o a io
M
a yo
del
R
eino
de
L
eón
,
C
a ba l l e o
del
C
ol l a
de
l a
R
ea l
y
dis inguid a
O
den
de
C
a l os
III,
S
ena do
del
R
eino
,
del
C
onsejo
de
S.
M.,
e c
.,
e c
.
_A-1
-Vezi.e a.Tole
Deán
Ca.Tollá.0
de
nues a
San a
Apos e
-
lica.
37-
Me opoli ana
Iglesia
de
San iago
de
Compos e
la,
a.1
Vene able
^Toad
CaToildo
de
la
Ooleg ia a
de
la
Co nna,
á
nues os
A cip es es,
Fá ocos
37-
demás
Cle
o,
á
los
ISelig-iosos
37-
Religiosas,
37"
á
los
ieles
odos
de
nues a
.A- clxídiócesis:
FAX
VOBIS.
—
PAZ
Á
VOSOTROS
nues a
Ca a
Ci cula
de
5
de
Diciemb e
úl imo,
T
os
anunciábamos,
Vene ables
He manos
y
amados
hijos,
el
Jubileo
Máximo
publicado
po
nues o
San ísi
mo
Pad e
el
Papa
León
XIII
pa a
el
p esen e
año
de
1900.
En
ella,
indicábamos
las
ob as
p esc ip as
po
el
San o
Pad e
pa a
gana
dicho
Jubileo,
las
pe sonas
que
pueden
se
UNIVERSIDADE
DL
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
u
-
4
-
gana lo
sin
necesidad
de
isi a
las
cua o
Basílicas
ma
yo es
de
Roma,
el
homenaje
que
en
es e
año
se
ha
de
ibu a
á
C is o
Reden o
con
ac os
de
ado ación,
ex
piación,
acción
de
g acias
y
súplicas,
y
la
ob a
de
pie
dad
con
que
se
había
de
inaugu a
el
p incipio
de
es e
año
úl imo
del
siglo
XIX
y
del
año
p ime o
del
siglo
XX.
Hoy
enemos
la
sa is acción
de
pa icipa os
que
el
Ve
ne able
Pon í ice,
con
una
o aleza
muy
supe io
al
peso
de
los
años,
ha
abie o
en
pe sona
y
con
oda
solemnidad
la
Pue a
San a
de
la
Basílica
de
San
Ped o
del
Va icano,
ha
en iado
es
Ca denales
como
sus
legados
a
la e e
pa a
ab i
la
Pue a
San a
de
cada
una
de
las
es
Basílicas
de
San
Pablo,
San
Juan
de
Le án
y
San a
Ma ía
la
mayo ;
y
lo
que
es
aún
más
es upendo,
hallándose
ya
en
la
edad
de
no en a
años,
ha
celeb ado
la
Misa
de
la'
media
no
che
del
día
31
de
Diciemb e,
dando
con
ello
un
ejemplo
de
insigne
piedad
y
de
celo
apos ólico.
Muy
consolado es
son
los
esul ados
ob enidos
pol
la
palab a
del
Papa
in i ando
á
la
Exposición,
Misa
y
Comunión
en
la
noche
mencionada,
y
espec o
de
es a
ciudad
de
Compos ela
podemos
a i ma
que
ha
sido
g ande
el
en usiasmo
eligioso,
que
en
es a
ocasión
han
mani es ado
nues os
ca ísimos
diocesanos.
Po
milla es
se
cuen an
las
comuniones,
y
Nós
celeb ando
la
Misa
en
la
Ca edi
’
al,
hemos
dis ibuido
unas
se ecien as.
Igua
les
demos aciones
de
eligioso
e o
han
enido
luga
en
oda
la
Diócesis,
siendo
muy
no able
el
ecogimien o
y
de oción
de
los
ieles
que
asis ie on
á
dichos
ac os.
¡Loado
sea
Dios
po
an
eliz
inaugu ación
del
Año
San o!
y
no
dudamos
que
la
e
y
la
piedad
de
nues o
ca ólico
pueblo
con inua án
mani es ándose
du an e
el
cu so
del
mismo.
Iniciada
es á
ya
la
idea
de
una
pe eg inación
á
Roma
po
los
ieles
habi an es
de
es a
P o incia
eclesiás ica,
y
odos
aquellos
que
sin
g a e
incon enien e
puedan
eali
za la,
p ac ica án
una
ob a
muy
me i o ia
á
los
ojos
de
Dios
y
muy
ag adable
á
los
del
Sumo
Pon í ice,
siendo
muy
jus o
que
así
como
el
Año
San o
de
Compos ela,
exige
la
pe eg inación
á
es a
ciudad
y
la.
isi a
de
la
San a
Iglesia
Ca ed al,
donde
eposan
las
Reliquias
de
nues o
Após ol
San iago,
así
ambién
en
el
año
del
Jubileo
de
u
—
o
—
,
Roma
sea
p eciso
isi a
las
Basílicas
señaladas
po
el
Sumo
Pon íñce.
•
En
cuan o
á
las
ob as
que
han
de
cons i ui
el
homenaje
á
C is o
Reden o
y
á
su
Vica io
en
la
ie a,
la
Comisión
in e nacional
e igida
en
Roma
con
la
ap o
bación
del
Sumo
Pon í ice,
ha
indicado
di e en es
ac os
de
piedad,
que
son
o as
an as
solemnes
mani es aciones
de
los
sen imien os
de
que
debemos
de
es a
animados
pa a
endi
dicho
homenaje
con
g an
p o echo
de
nues as
almas.
Es os
sen imien os
son
los
de
una
e
i a,
que
nos
mue a
á
hace
pública
p o esión
de
la
Di inidad
de
Nues o
Seño
Jesuc is o,
an
desca ada
men e
negada
y
comba ida
po
los
co i eos
del
e o
en
el
siglo
que
a
á
e mina
y
á
ibu a le
la
ado ación
que
le
es
debida
como
e dade o
Hijo
de
Dios;
el
sen i
mien o
de
peni encia
po
los
g andes
c ímenes
y
o ensas
que
se
han
hecho
á
nues o
San ísimo
Reden o
en
la
p esen e
cen u ia,
cuya
his o ia
cuen a
an as
páginas
de
e oluciones,
as o nos
y
desó denes
sociales;
de
acción
de
g acias
po
los
bene icios
que
la
inago able
mise ico dia
de
Dios
ha
de amado
sob e
los
homb es,
á
pesa
de
an as
ing a i udes
é
in idelidades;
y
el
de
las
súplicas
que
b o an
del
i ísimo
deseo
de
que
en
el
p óximo
siglo
XX
se
es ablezca
en
odas
pa es
la
sobe anía
social
de
Nues o
Seño
Jesuc is o,
Rey
de
eyes
y
Seño
de
los
que
dominan,
quedando
como
e
cue do
pe enne
de
es e
espí i u
de
o ación,
la
medalla
conmemo a i a
del
Año
San o,
con
la
leyenda:
C is o
ence,
C is o
eina,
C is o
impe a
y
C is o
de
odo
mal
nos
de ienda.
Como
complemen o
del
homenaje
de
adhesión
y
de
amo
á
nues o
San ísimo
Pad e
el
Papa
León
XIII,
indi
cábamos
en
nues a
Ca a
Ci cula
de
5
de
Diciemb e
la
con eniencia
de
hace
una
colec a
pa a
el
Dine o
de
San
Ped o,
colec a
que
Nós
mismo
deseamos
p esen a
á
nues o
San ísimo
Pad e,
como
es imonio
idedigno
del
amo
y
ene ación
que
le
p o esamos
los
hijos
del
Após ol
San iago.
En e
los
medios
que
el
Comi é
in e nacional
eco
mienda
pa a
p epa a nos
á
ibu a
á
C is o
nues o
Re
den o
el
homenaje
que
po
an os
í ulos
le
debemos,
se
—
6
—
cuen an:
la
p edicación
de
la
palab a
di ina,
po
medio
de
la
cual
se
conozca
más
y
más
al
Hijo
de
Dios
hecho
homb e;
las
misiones
que
an o
si en
pa a
le an a
el
espí i u
eligioso
en
los
pueblos;
los
eje cicios
espi i ua
les,
que
an
e icazmen e
con ibuyen
á
la
e o ma
de
las
cos umb es
en
pe sonas
de
odo
es ado
y
condición;
las
ies as
eligiosas
que
son
e dade as
mani es aciones
de
e
de
piedad,
cuando
se
celeb an
con
el
o den
y
eco
gimien o
debidos;
las
Comuniones,
exposiciones
y
ado a
ciones
de
Jesús
Sac amen ado,
que
debe
se
el
obje o
p e
dilec o
de
nues o
co azón;
y
las
pe eg inaciones
que
si en
pa a
a aiga
más
y
más
el
espí i u
de
piedad,
cuando
en
ellas
se
gua dan
la
ec i ud
de
la
in ención
y
las
debidas
p ecauciones
pa a
que
no
se
con ie an
en
ocasión
de
disipación
de
espí i u.
De
odos
es os
medios,
el
que
Nos
pa ece
más
condu
cen e
al
in
ape ecido,
es
el
de
la
Sag ada
Comunión,
y
és e
a
á
se
el
obje o
de
la
p esen e
C
a a
P
a s o a l
i
I
Compa ando
las
ob as
p ecep uadas
pa a
gana
el
Jubileo
del
Año
San o,
con
las
que
han
de
cons i ui
el
homenaje
á
C is o
Reden o
en
es e
úl imo
año
del
siglo
diez
y
nue e,
emos
que
hay
en e
ellas
una
pe ec a
a monía.
Ninguno
puede
gana
el
Jubileo
sin
que
eco
nozca
p ác icamen e
la
di inidad
de
Jesús,
al
cual
po
habe se
humillado
,
haciéndose
obedien e
has a
la
mue e
mue e
de
C us,
Dios
le
ensalmó
y
le
dió
un
nomb e
sob e
odo
nomb e,
ba
a
que
al
nomb e
de
Jesús
oda
odilla
se
doble
en
el
Cielo,
en
la
ie a
y
en
los
abismos,
y
oda
lengua
con iese
que
Nues o
Seño
Jesuc is o
es á
en
la
glo ia
de
Dios
Pad e
(1).
Así
ambién
el
p ime
ac o
de
homenaje
á
C is o
Reden o
es
econoce le
como
Rey
de
eyes
y
Seño
de
los
que
dominan,
como
Juez
de
i os
y
mue os,
á
quién
ha
sido
dada
oda
po es ad
en
el
Cielo
y
en
la
ie a.
Y
como
el
g an
pecado
del
si-
p)
S.
Pablo
ad
Philip.
1!,
8.
—
i
—
glo
XIX
ha
sido
la
negación
y
des ucción
de
la
sobe
anía
social
de
Jesuc is o,
es
jus o
p oclama le
á
la
az
de
odas
las
naciones
como
Rey
de
Cielos
y
ie a
á
quien
odos
los
sumos
impe an es,
odos
los
legislado es
y
odos
los
que
eje cen
algún
pode
ó
au o idad
sob e
los
demás,
deben
endi le
asallaje,
ado a le
y
e e en
cia le,
aca ando
p o undamen e
su
sobe anía
absolu a
y
uni e sal,
su
olun ad
sup ema,
su
ley
san a
y
sus
de
signios
ado ables.
Los
que
desean
gana
el
Jubileo
del
Año
San o
de
ben
pu i ica
sus
conciencias
en
el
san o
1
ibunal
de
la
Peni encia
y
ace ca se
al
Seño
con
un
co azón
con i
o
y
humillado.
Y
los
que
desean
ibu a
á
C is o
Re
den o
un
homenaje
digno
del
in
de
es e
siglo,
han
de
p ocu a
desag a ia le
con
ob as
de
peni encia
públi
ca,
y
epa a
en
cuan o
les
sea
posible,
las
innume ables
o ensas
come idas
con a
el
Seño
en
el
decu so
de
es e
siglo,
con
ac os
de
impiedad,
de
ebelión
y
de
as o no
social,
á
in
de
que
el
Seño
aplaque
su
i a
y
cese
en
su
jus o
enojo
con a
las
naciones
p e a icado as.
A
los
que
han
de
gana
el
Jubileo
del
Año
San o,
se
les
o dena
la
o ación
en
las
cua o
g andes
Basílicas
de
Roma,
que
han
de
isi a
po
diez
ó
ein e
días.
Y
en
el
homenaje
á
C is o
Reden o
se
comp enden
mul iplica
dos
ac os
de
piedad,
o aciones
y
oga i as
públicas,
ac
os
solemnes
del
cul o
ca ólico
y
o as
demos aciones
del
espí i u
eligioso,
que
compensen
los
escándalos
y
desó denes
de
la
impiedad
y
de
la
disolución
que
ha
p esenciado
el
siglo
que
a
á
e mina .
Pe o
nada
hay
que
easuma
odos
los
sen imien os
de
los
buenos
ca ólicos,
obedien es
y
sumisos
á
la
oz
del
Vi
ca io
de
C is o,
como
la
Sag ada
Comunión,
que
com
pendia
las
ma a illas
del
pode ,
del
amo
y
de
la
sa
bidu ía
de
Nues o
Seño
Jesuc is o.
Plácenos
ep oduci
aquí
lo
que
hace
años
esc ibi
mos
sob e
la
ins i ución
y
excelencia
de
la
Euca is ía,
sob e
la
necesidad
y
e ec os
de
la
Sag ada
Comunión,
las
disposiciones
con enien es
pa a
ecibi la
y
los
e ec
os
saludables
que
p oduce
en
el
alma
de
quien
la
e
cibe
dignamen e:
“
Jesús
cumplió
lo
que
había
p ome ido,
y
llegada
Ig
u
-
14
-
cunada
d i
da
en
p ecio
de
nues a
sal ación,
y
su
ca
ne
pa a
que
si iese
de
alimen o,
c ean
y
ene en
es
os
Sag ados
Mis e ios
de
su
Cue po
y
Sang e
con
e
an
cons an e
y
i me,
con
al
de oción
de
ánimo
y
con
al
piedad
y
e e encia
,
que
puedan
ecibi
con
ecuencia
aquel
pan
sob esubs ancial
,
de
mane a
que
sea
e dade amen e
ida
de
sus
almas
y
salud
pe
pe ua
de
sus
en endimien os
,
pa a
que,
con o ados
con
el
igo
que
de
él
eciban,
puedan
llega
del
ca
mino
de
es a
mise able
pe eg inación
á
la
pa ia
ce
les ial
pa a
come
en
ella
sin
ningún
dis as
ni
elo
el
mismo
Pan
de
Angeles
que
aho a
comen
bajó
las
sag adas
especies
(1).
Y
en
la
sesión
22,
cap.
VI,
dijo:
Quisie a
po
cie o
el
Sac osan o
Concilio
que
odos
los
ieles
que
asis iesen
á
las
Misas,
comulgasen
en
ellas,
no
sólo
espi i ualmen e,
sino
ecibiendo
ambién
sac ameu almcii c
la
Euca is ía,
pa a
que
de
es e
mo
do
les
esidíase
u o
más
copioso
de
es e
San ísimo
Sac i icio.
(i)
11
III
‘
‘
Mas
como
nadie
debe
ace ca se
sin
la
debida
p e
pa ación
á
an
San o
Sac amen o,
po
es o
San
Agus
ín,
después
de
deci :
Es e
pan
es
co idiano,
ecíbelo
cada
día
pa a
que
cada
día
e
ap o eche,
añade:
Vi e
de
al
modo,
que
puedas
ecibi le
cada
día
(2).
Y
así,
dando
una
egla
gene al
sob e
es o,
podemos
deci
que
son
muy
pocos
aquellos
á
quienes
puede
con
cede se
la
Comunión
dia ia;
pocos
á
quienes
se
les
p o
híba
la
Comunión
semanal,
con
al
que
i an
habi ual
men e
en
g acia,
engan
deseo
de
ecibi la
y
cuen en
con
el
consejo
de
un
buen
Di ec o ;
muchísimos
los
que
pueden
comulga
dignamen e
cada
mes,
y
ninguno
debe
al a
á
la
Comunión
á
lo
menos
una
es
en
el
año.
El
p ecep o
e minan e
de
Jesuc is o,
el
ejemplo
de
los
Após oles
y
de
los
p ime os
c is ianos,
la
p ác ica
cons an e
de
los
San os,
las
disposiciones
epe idas
de
(i)
Sess.
i3,
cap.
VI1L
(2;
De
e bis
Domini
se m.
28,
apud
S.
Thom.
3.
a
p.
q.
80,
a .
10.
—
15
—
la
Iglesia,
y
la
sanción
penal
con
que,
bien
á
pesa
suyo,
ha
acompañado
sus
leyes,
¿nada
dicen
ni
signi i
can
pa a
los
que
dejan
pasa
años
y
años
sin
ace ca
se
á
la
Mesa
Euca ís ica?
Todos
los
Teólogos
con ienen
en
que
el
c is iano
es á
obligado
á
ecibi
la
Sag ada
Comunión
po
de echo
di ino
muchas
eces
en
la
i
da,
y
po
de echo
eclesiás ico
una
ez
á
lo
menos
ca
da
año.
Hay,
en
e ec o,
ocasiones
y
mo i os
g a es
pa a
que,
sin
pe juicio
de
cumpli
con
el
p ecep o
de
la
Comunión
anual,
el
c is iano
comulgue
con
la
debida
p epa ación.
Tal
sucede
cuando
ecibe
alguno
de
los
O denes
sag ados,
cuando
p o esa
en
un
Ins i u o
Re
gula ,
ó
ing esa
en
alguna
Cong egación
en
que
se
p esc ibe
la
Comunión.
También
ha
de
amones a
el
Pá oco
á
los
que
an
á
con ae
el
San o
Sac amen o
del
Ma imonio
á
que
se
p epa en
con
la
Con esión
y
Comunión,
y
odos
los
c is ianos
deben
ecibi
al
in
de
su
ida,
si
les
ue e
posible,
el
San ísimo
Viá ico.
Finalmen e,
siendo
la
ecuencia
de
los
San os
Sa
c amen os
un
medio
e icacísimo
pa a
log a
la
ex i
pación
de
los
icios,
la
ic o ia
con a
las
en aciones,
la
cons ancia
en
el
bien
ob a ,
el
cumplimien o
exac
o
de
los
debe es
del
p opio
es ado,
y
la
san i icación
del
alma,
es
e iden e
que
odo
c is iano
que
desea
de
e as
su
e e na
sal ación,
debe
ecuen a
la
Sag ada
Euca is ía,
p epa ándose
al
e ec o
con
el
Sac amen o
de
la
Peni encia,
y
ace cándose
á
la
Mesa
Euca ís ica
en
los
días
que
le
pe mi a
un
celoso
y
disc e o
Di ec
o .
No
end án
que
eplica
los
in elices
c is ianos
que
se
condenan,
dice
San
F ancisco
de
Sales,
cuan
do
el
jus o
Jues
les
haga
e
su
necedad
de
mo i
espi i ualmen e,
pudiendo
con
g an
acilidad
man e
ne se
i os
'
sanos,
comiendo
su
San ísimo
Cue po,
que
pa a
es e
in
les
había
dejado.
u
!
Mise ables!
les
di á:
¿po
qué
habéis
mue o,
eniendo
á
ues a
dis
posición
el
u o
y
manja
de
ida?^
(1).
Muy
de
la
men a
es
el
abandono
de
es e
impo an ísimo
debe
po
pa e
de
muchos
pecado es,
que
aún
in i ados
po
los
Minis os
del
San o
E angelio,
se
excusan
con
í olos
(i)
In oducción
á
la
ida
de o a,
pa e
i?,
cap.
XX.
se
UNIVLRMDADL
DE
SANTIAGO
DF
C.OMPOSTEI/
u
-
16
-
p e ex os,
si
es
que
ya
no
echazan
con
desp ecio
el
di ino
llamamien o
al
Euca ís ico
banque e,
y
mue en
sin
los
auxilios
de
los
San os
Sac amen os
en
jus o
cas igo
de
su
obs inación
y
du eza.
¡Ojalá
en endie an
su
e dade o
bien,
y
supiesen
ap ecia
la
g andeza
y
excelencia
del
don
con
que
les
b inda
el
Seño
en
el
San ísimo
Sac amen o
del
al a !
Aho a,
di igiéndonos
á
los
ieles
que
no
sólo
cumplen
con
el
p ecep o
de
la
Cowmnión
Pascual,
sino
que
e
cuen an
la
ecepción
de
la
San ísima
Euca is ía,
no
podemos
menos
de
o o ga les
una
bendición
pa icula
po
el
consuelo
que
Nos
p opo cionan
con
su
conduc a
e dade amen e
c is iana.
Dios
Nues o
Seño
los
con
se e
en
an
piadosa
cos umb e,
edi icando
á
odos
con
su
buen
ejemplo
y
aplacando
la
i a
de
Dios
con
sus
o aciones
po
los
pecado es.
Si
el
humilde
y
ca i
a i o
Ab aham
ogó
po
los
mo ado es
de
las
ciuda
des
ne andas,
y
encon ó
al
Seño
an
dispues o
á
hace
mise ico dia
con
ellas,
que
no
las
hubie a
cas igado
si
hubie a
habido
en
ellas
an
sólo
diez
jus os,
¿con
cuán a
mayo
azón
debemos
espe a
que
las
o aciones
de
cen ena es
de
pe sonas
piadosas,
que
ecuen an
la
Sa
g ada
Comunión,
han
de
hace
una
san a
iolencia
al
Sag ado
Co azón
de
Jesús,
desag a iándole
de
los
ul a
jes
que
ecibe
en
su
Sac amen o
de
amo ,
y
mo iéndole
á
que
oque
los
co azones
de
aquellos
que
no
le
ado an
como
deben,
ni
le
eciben
cuando
es án
obligados
á
ha
ce lo?
Clamen
al
Seño
los
buenos
ca ólicos,
suplan
con
su
e o
el
e aimien o
de
an os
o os
que
andan
ex a
iados
po
los
labe in os
de
las
pasiones
,
y
el
Seño
,
ico
en
mise ico dia,
la
usa á
con
aquellos,
pa a
que
uel an
sob e
sí
y
se
con ie an
de
e as
á
Dios.
Pa a
log a
an
excelen e
esul ado,
es
p eciso
que
la
p epa ación
á
la
Sag ada
Comunión
sea
cada
día
más
diligen e:
que
con
el
es ado
de
g acia
se
jun e
un
ehemen e
deseo
de
ecibi
el
Cue po
y
Sang e
de
Je
sús
Sac amen ado,
pa a
c ee
más
y
más
en
su
amo .
Tu
j> inciTal
designio
en
la
Comunión,
dice
al
alma
de o a
San
F ancisco
de
Sales,
ha
de
se
adelan
a
cu
al
amo
de
Dios,
a aiga le
en
u
alma,
ene
en
Él
u
consuelo,
pues
jus o
es
que
ecibas
IINIVERSIDA*
DL
SAN
llAG-
u
-
17
-
'
po
amo
lo
(pie
sólo
él
amo
pudo
hace
que
se
e
diese
(1).
Además,
debe
eje ci a se
el
que
a
á
comul
ga
en
ac os
de
e,
espe anza,
ca idad
y
con ición;
debe
ene
ecogido
su
espí i u
y
ocupado
en
la
g an
deza
del
don
que
a
á
ecibi ;
ha
de
deci
con
oda
since idad
aquellas
humildes
palab as
del
Cen u ión:
Seño ,
yo
no
soy
digno
de
que
en éis
en
mi
casa;
mas
decid
an
sólo
una
palab a,
y
mi
alma
queda á
sana
y
sal a.
K
la
limpieza
de
la
conciencia
ha
de
i
unida
la
del
cue po,
el
ayuno
na u al
y
absolu o
de
comida
y
bebida
desde
la
media
noche
p eceden e,
la
modes ia
en
el
es ido,
el
silencio
den o
del
emplo,
la
medi ación
y
o ación
acomodada
al
ac o,
y
el
cui
dado
de
no
llama
la
a ención
de
los
demás
concu
en es.
Después
de
ecibida
con
oda
e e encia
la
Sag ada
Comunión,
el
ca ólico
e o oso
ado a,
alaba
y
bendice
al
Seño
que
iene
en
su
pecho;
le
inde
humildes
acciones
de
g acias;
le
pide
la
comple a
e
misión
de
sus
culpas;
enue a
el
p opósi o
e icaz
de
nunca
más
peca ;
se
o ece
al
se icio
de
Dios;
le
expone
sus
necesidades;
pide
po
las
de
la
Iglesia
y
del
Es ado;
uega
po
la
p opagación
de
la
San a
Fe
ca ólica
y
po
la
con e sión
de
los
pecado es,
y
e
comienda
á
la
Di ina
Mise ico dia
las
almas
bendi as
del
Pu ga o io,
empleando
en
es e
piadoso
eje cicio,
po
lo
menos,
un
cua o
de
ho a.
Cuando
á
la
Sag ada
Comunión
la
p eceden,
acompa
ñan
y
siguen
es os
ac os,
son
g andes
y
muy
saludables
los
e ec os
que
p oduce.
Po que
no
sólo
nos
lib a
de
la
mue e,
dice
San
Ci ilo
de
Alejand ía,
sino
ambién
de
odas
las
en e medades.
Po que
sosiega
C is o
,
pe ma
neciendo
en
noso os,
la
ley
c uel
de
nues os
miemb os,
co obo a
la
piedad,
ex ingue
las
pe u baciones
del
ánimo,
cu a
á
los
en e mos,
es ablece
á
los
he idos,
y,
como
buen
Pas o ,
que
dió
la
ida
po
sus
o ejas,
nos
le an a
de
oda
caída
(2).
Po
la
pa icipación
de
los
di i
nos
Mis e ios,
nos
hacemos,
en
lenguaje
de
San
Ci ilo
de
Je usalén,
conco pó eos
y
consanguíneos
de
C is o,
(
i
)
In oducción
á
la
ida
de o a,
pa .
2.
a
,
cap.
XXL
(2)
Lib.
IV
in
Joan.,
17.
se
VMVLKS1DADL
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTF1
u
-
18
-
C is í e os,
es o
es,
que
lle amos
á
C is o
en
nues
os
cue pos
cuando
ecibimos
en
nues os
miemb os
su
Cue po
Sang e:
así,
según
San
Ped o,
nos
hacemos,
pa icipan es
de
la
na u aleza
di ina
(1).
Po que
asi
como
aquel,
dice
San
Ci ilo
de
Alejand ía,
que
.
echa e
ce a
de e ida
en
o a
liquidada,
p eciso
es
que
mezcle
en e amen e
la
una
con
la
o a,
así
ambién
el
que
ecibe
la
Ca ne
Sang e
del
Seño
,
se
une
con
Él
de
al
ma
ne a,
que
C is o
se
encuen a
en
él,
y
él
en
C is o
(2).,
Y
es o
es
con o me
á
lo
que
dijo
el
mismo
C is o:
Asi
como
me
en ió
el
Pad e
que
i e,
yo
i o
po
el
Padi
c,
así
ambién
el
que
me
come,
él
mismo
i i á
po
mi
(3).
La
Sag ada
Comunión,
no
sólo
man iene
la
ida
de
la
g acia,
sino
que
la
aumen a;
no
sólo
bo a
los
pecados
eniales,
sino
que
p ese a
de
los
mo ales
(4).
En
es e
sag ado
con i e,
dice
San o
Tomás
de
Aquino,
se
ecibe
á
C is o
,
se
enue a
la
memo ia
de
su
Pasión,
el
alma
se
llena
de
g acia,
y
se
nos
da
una
p enda,
de
la
glo ia
enide a
(5).
Po que
el
mismo
Jesuc is o
nos
ha
dicho
que
el
que
come
su
Ca ne
y
bebe
su
Sang e,
iene
de e
cho
d
la
ida
e e na,
y
Él
le
esuci a á
en
el
úl imo
día.
G acias
sean
dadas
á
nues o
buen
Pas o ,
que
ha
ins i uido
an
ma a illoso
é
incomp ensible
Mis e io
pa
a
demos a nos
las
inago ables
iquezas
de
su
amo
hacia
el
homb e,
y
pa a
p opo ciona nos
el
mayo
consuelo
que
nues o
co azón
puede
ape ece
en
es e
alle
de
lág imas.
Démosle,
po
nues a,
pa e,
since as
mues as
de
g a i ud,
y
p ocu emos
ecibi
dignamen e
la
Sag ada
Comunión.
Voso os,
VV.
HH.,
los
que
eje céis
el
sublime
minis
e io
del
Sace docio;
los
que
consag áis
el
pan
y
el
ino
en
el
al a ,
y
ecibís
dia iamen e
el
Cue po
y
Sang e
del
Seño ,
debeis
da
ejemplo
de
ida
in achable,
y
es ai
siem
p e
p epa ados
á
la
digna
ecepción
del
San ísimo
Sa
c amen o.
Po que
si
an a
pu eza
de
ida
se
equie e
en
los
segla es
pi a
comulga
algunas
eces,
y
an o
mayo ,
(i)
Ca eches.
my ag.,
4.
(2)
Lib.
IV
in
Joan.,
17.
(3i
Joan.,
cap.
VI.
(41
Innocen ius
e ius,
lib.
IV,
De
Mys e
MySS.,
cap.
XL1V
.
(5/
Opuse.
ÜQ.
DL
SAN
I
LA
-
19
-
cuán o
mayo
es
la
ecuencia
con
que
comulgan,
¿cuál
debe á
se
la
del
Sace do e?
¿Cuán o
más
pu o
no
debe
se
quien
goza
de
al
sac i icio?
dice
San
Juan
C isós omo.
¿Cuán o
más
esplandecien e
que
un
a^o
sola
no
debe
se
la
mano
que
dis ibuye
es a
Ca ne,
la
boca
que
se
llena
del
uego
espi i ual
,
y
la
lengua
que
se
en ojece
con
la
sang e
en
ex emo
e ible?
Piensa
con
qué
hono
has
sido
dis inguido
y
de
qué
mesa
dis u as...
No
se
ace que
á
ella
ninguno
que
sea
in
humano,
ninguno
que
sea
c uel
y
sin
mise ico dia",
ninguno
absolu amen e
inmundo.
Es o
digo
á
los
que
comulgan
y
á
Doso os
los
Minis os.
Po que
am
bién
es
necesa io
di igi os
la
palab a,
á
in
de
que
dis ibuyáis
es os
dones
con
mucho
cuidado.
No
pe
queño
cas igo
os
agua da
si
siendo
sabedo es
de
la
culpa
de
alguno,
le
concedié eis
se
pa icipan e
de
es a
Mesa;
su
sang e
se á
demandada
de
' ues as
manos:
ya
sea
alguno
Je e
mili a
,
ya
P e ec o,
ya
P incipe
co onado
con
diadema,
si
se
ace ca
indig
namen e,
p ohíbeselo;
mayo
po es ad
ienes
que
él.
Pa a
es o
os
ha
señalado
Dios
con
al
hono ,
pa a
que
disce náis
ales
cosas.
En
es o
consis e
' ues a
dignidad,
en
es o
' ues a
segu idad
,
en
es o
oda
' ues a
co ona;
no
en
anda
de
una
pa e
á
o a,
es idos
de
un
alba
y
de
una
única
esplenden e
(1).
si
en
el
An iguo
Tes amen o
se
dijo:
San i íquense
los
Sace do es
que
se
ace can
al
Seño ,
no
sea
que
los
hie a
(2),
á
los
de
la
Nue a
Ley,
á
quienes
ha
hecho
Jesuc is o
deposi a ios,
digámoslo
así,
de
su
Cue po
y
de
su
Sang e,
po
necesidad
se
les
exige
mayo
san idad
y
pu eza.
¡Ay
del
Sace do e
que
se
a e e
á
celeb a
ni
una
sola
ez
sac ilegamen e!
¡Cuán os,
dice
San
Agus ín,
eciben
es e
Sac amen o
del
Al a
(ya
celeb ando
la
San a
Misa,
ya
ace cándose
á
la
Sag ada
Comunión),
y
mue en,
y
mue en
po
ecibi lo!
Po
lo
cual
,
dice
el
Após ol:
Come
y
bebe
su
misma
condenación.
¿Po
en u a
no
ué
eneno
pa a
Judas
el
bocado
del
Se-
(i)
Homil.
6o,AdpopuL
an ioch.
(2)
Exod.,
g,
22.
u
Ho ?
Y
no
obs an e,
lo
ecibió.
Y
cuando
lo
ecibió,
en
él
en ó
el
ene igo:
no
po que
ecibió
cosa
mala,
sino
po que
siendo
malo,
ecibió
mal
al
que
es
bue
no.
Ved,
pues,
he manos,
comed
espi i ual
men e
el
pan
celes ial,
lle ad
la
inocencia
al
Al a .
Aunque
los
pe
cados
sean
co idianos
x
no
mo ales,
an es
de
ace
ca os
al
Al a ,
p ocu ad
deci :
Pc dónanos
nues as
deudas,
así
como
noso os
pe donamos
á
nues os
deudo es"
(l).
—
(Véase
nues a
C
a a
P
a s o a l
echa
5
de
Ma zo
de
1887).
IV
De
aquí
ácilmen e
se
deduce
que
el
ac o
de
piedad
más
adecuado
á
los
iñes
del
Jubileo
Máximo
del
Año
San o
y
del
homenaje
á
C is o
Reden o
al
inaliza
el
p esen e
siglo,
es
la
Sag ada
Comunión
dignamen e
e
cibida;
po que
nadie
puede
ecibi la
dignamen e
sin
p ac ica
ac os
de
ado ación
y
alabanza,
de
expiación
y
peni encia,
de
acción
de
g acias
y
de
súplicas.
¡Feli
ces
noso os
y
eliz
la
p esen e
gene ación
á
la
cual
se
o ece
es a
a a
coincidencia
y
es a
ocasión
an
opo una
de
hace
g andiosas
demos aciones
del
es
pí i u
eligioso,
que
si an
pa a
disipa
las
nubes
la a
las
manchas
de
las'
p e a icaciones
come idas
en
el
siglo
XIX
y
anuncia
una
au o a
eliz
al
siglo
XX!
Las
p omesas
de
Nues o
Seño
Jesuc is o
no
deja án
de
cumpli se
en
el
anscu so
de
los
siglos,
y
po
g an
des
que
sean
las
bo ascas
que
se
le an en
con a
la
na ecilla
de
San
Ped o,
és a,
di igida
po
habilísimo
i
monel
y
de endida
po
la
i ud
del
di ino
Capi án
C is
o
Jesús,
llega á
á
pue o
segu o
de
e e na
sal ación.
La
Sag ada
Euca is ía
es,
como
nos
dice
San
Agus
ín
(2),
Sac amen o
de.piedad,
signo
de
unidad
y
ínculo
de
ca idad,
y
los
es
g andes
elemen os
con
que
los
ca ólicos
debemos
o ganiza
nues a
acción
con a
los
enemigos-de
la
Iglesia
de
C is o,
son:
los
eje cicios
del
( )
T ac .
26
in
Joan.
(2)
T ac
26
in
Joan.
-
21
-
cul o
á
Jesús
Sac amen ado,
la
Comunión
de
su
Cue po
y
Sang e
y
las
ob as
de
ca idad
que
b o an
del
uego
del
amo
que
Jesús
Sac amen ado
enciende
en
nues os
co azones
con
la
ecuencia
de
la
Sag ada
Comunión.
En
odos
iempos
los
ieles
de
C is o
acudie on
con iada
men e
al
Tabe náculo
de
nues os
Al a es,
que
es
el
A ca
del
Nue o
Tes amen o,
pa a
implo a
la
Di ina
mise ico dia,
en
medio
de
las
mayo es
calamidades
y
desg acias.
An e
Jesús
Sac amen ado
expusie on
sus
ne
cesidades
y
a licciones,
pidiendo
el
emedio
de
ellas;
y
o
alecidos
con
el
Cue po
y
Sang e
de
C is o
encie on
á
los
i anos,
con esa on
la
e
an e
los
pe seguido es
de
la
Iglesia,
de endie on
los
de echos
de
és a
y
salie on
ani
mosos
po
los
ue os
de
la
e dad
y
de
la
jus icia.
La
Sag ada
Comunión
ue
la
que
es ableció
y
consolidó
en
el
pueblo
c is iano
la
e dade a
a e nidad,
sos enida
po
la
p ác ica
de
las
ob as
de
mise ico dia
espi i uales
y
co po ales.
■
La
Sag ada
Comunión
o ece
siemp e
an e
los
Al
a es
un
espec áculo
edi ican e,
iéndose
unidos
hom
b es
de
oda
clase
y
es ado,
de
oda
edad
y
condición,
icos
y
pob es,
nobles
y
plebeyos,
ecibiendo
odos
un
mismo
pan
y
alimen ándose
con
el
mismo
Cue po
y
San
g e
de
C is o.
La
Sag ada
Comunión
ex ingue
los
odios
y
los
enco es,
econcilia
los
enemigos,
ep ime
los
ímpe
us
deso denados
de
la
i a,
inclina
el
ánimo
á
la
manse
dumb e,
dila a
el
co azón
del
ico
pa a
hace
bien
al
pob e,
y
hace
á
és e
pacien e
en
medio
de
sus
p i aciones
y
mise ias.
La
Sag ada
Comunión
solemnemen e
admi
nis ada
á
los
niños,
es
un
espec áculo
an
ie no
y
con
mo edo ,
que
no
es
posible
con empla lo
sin
admi a
la
e nu a
del
Sac a ísimo
Co azón
de
Jesús,
que
se
comu
nica
á
los
pequeñuelos,
ocul o
bajo
las
especies
Sac a
men ales
pa a
oma
posesión
de
aquellas
almas
inocen es
y
conduci las
po
el
camino
ec o
y
segu o
que
las
hace
llega
al
Reino
de
los
Cielos.
La
Sag ada
Comunión
adminis ada
con
la
debida
solemnidad
en
cada
pa oquia
á
los
en e mos
é
impedidos
de
la
misma
en
el
iempo
de
Pascua,
imp esiona
i a
men e
á
los
que
con
los
ojos
de
la
e
con emplan
á
Jesús
Sac amen ado,
eco iendo
las
calles
'
y
en ando
en
las
se
UMVFRSIDADF
DL
SANTIAGO
DECÓMPOSTF1
■
u
—
22
—
casas
de
los
en e mos
y
de
los
impedidos
pa a
en ique
ce los
con
el
don
de
su
Cue po
y
Sang e,
que
les
o a
lece
pa a
lle a
con
paciencia
sus
dolo es
y
is ezas,
y
acumula
mé i os
pa a
la
ida
e e na.
Finalmen e,
la
Sag ada
Comunión
lle ada
como
Viá i
co
á
los
que
se
hallan
padeciendo
una
en e medad
pol
la
que
pelig a
su
ida,
despie a
en
los
co azones
de
los
ieles
los
más
dulces
a ec os
y
las
más
ie nas
simpa ías
en
a o
de
aquellos
á
quienes
se
a
á
adminis a
el
Cue po
de
C is o,
como
Viá ico
pa a
pasa
elizmen e
del
iempo
á
la
e e nidad.
Quisié amos
que
en
odas
las
pa
oquias
de
es a
Diócesis
y
pa icula men e
en
las
de
las
ciudades,
se
lle ase
el
San o
Viá ico
á
los
en e mos
con
oda
la
solemnidad
posible
y
con
la
asis encia
co es
pondien e
del
Cle o
y
de
los
ieles
de
cada
pa oquia;
po que
hemos
is o
con
g an
dolo
se
lle ado
el
Sa
g ado
Viá ico
sin
el
debido
acompañamien o
y
sin
la
e e encia
y
solemnidad
que
debe
da se
á
un
ac o
an
impo an e
del
cul o
di ino.
¡Ojalá
que
con
ocasión
del
Año
San o
se
adop a a
la
esolución
de
unda
la
Co a
día
del
San ísimo
Sac amen o
en
odas
las
pa oquias,
an o
u banas
como
u ales,
y
que
hubiese
siemp e
su i
cien e
núme o
de
Co ades
de
uno
y
o o
sexo,
que
acom
pañasen
al
Seño
con
luces
encendidas,
cuando
se
lle a
á
los
en e mos!
.
“
Con
ap obación
del
Papa
Paulo
III,
se
e igió
en
Roma
la
Co adía
del
San ísimo
Sac amen o,
como
medio
de
que
los
ieles
se
in lamen
en
el
amo
y
ene ación
pa a
el
Augus ísimo
Sac amen o,
acompañándole
con
el
po
sible
esplendo
y
hono
al
lle a lo
de
la
iglesia
á
casa
de
los
ieles
en e mos,
y
el
mismo
Papa
concedió
después
po
dos
Cons i uciones,
que
los
Co ades
del
San ísimo
Sac amen o
gozasen
de
los
mismos
p i ilegios
concedi
dos
á
es a
He mandad
e igida
en
la
iglesia
de
San a
Ma ía
Sup a
Mine am,
en
Roma,
habiéndose
ecomen
dado
po
Inocencio
XI
en
su
Cons i ución
Injimc i
nobis
de
1678,
que
se
c ease
en
odas
las
pa oquias,
colmando
de
dones
espi i uales
á
odos
sus
a iliados
14
(1).
También
ecomendamos
pa a
mayo
hon a
y
glo ia
( )
Cons i ución
CXXV
de
las
Sinodales
de
León,
dadas
en
i8g3.
-
23
-
de
Jesús
Sac amen ado,
la
ado ación
con inua
del
San
ísimo
Sac amen o,
ya
se
halle
ese ado,
ya
expues o,
po que
pa a
ado a le
y
endi le
nues os
homenajes
no
hace
al a
la
exposición,
y
Nós
hemos
ap obado
la
Aso
ciación
es ablecida
en
es a
Me ópoli
pa a
llena
an
piadoso
obje o,
de
modo
que
nunca
al e
quien
isi e
á
Jesús
Sac amen ado
pa a
ado a le,
alaba le
y
pedi le
me cedes.
Mucho
nos
place
ambién
la
Ado ación
noc u na
del
San ísimo
Sac amen o,
mi ando
es a
Asociación
como
una
O den
Sag ada
de
caballe os
c is ianos
que
mili an
bajo
la
bande a
de
Jesús
Sac amen ado,
acudiendo
con
pun ualidad
á
p es a
el
se icio
que
les
ma ca
el
Regla
men o
como
buenos
soldados
de
C is o,
que
si
ado an
á
Jesús
en
medio
del
silencio
de
la
noche,
ecogidos
den o
del
emplo
á
pue a
ce ada,
no
es
po que
se
a e güen
cen
de
con esa
á
C is o
delan e
de
los
homb es,
sino
po que
no
habiendo
podido
acudi
al
emplo
du an e
el
día
á
causa
de
sus
ocupaciones,
suplen
es a
al a
in o
lun a ia,
y
la
compensan,
empleando
pe iódicamen e
una
noche
en
ado a
á
Jesús
Sac amen ado.
Muy
dignos
de
alabanza
son
ales
caballe os
c is ianos
en
es a
época
de
an a
indi e encia
eligiosa
y
de
an
gene al
co upción
de
cos umb es,
siendo
de
g an
u ilidad
espi i ual
pa a
el
pueblo
c is iano,
que
i an
en
él
almas
an
gene osas,
que
en
aquellas
ho as
de
la
noche
en
que
los
mundanos
se
en egan
á
los
desó denes
del
icio,
ellos
le an an
sus
manos
an e
Jesús
Sac amen ado
pa a
aplaca
la
i a
de
Dios
y
mo e
el
Sac a ísimo
Co azón
de
Jesús
á
que
oque
el
de
los
pecado es
pa a
que
se
con ie an
y
i an.
Finalmen e,
no
que emos
conclui
es a
C
a a
P
a s o
a l
,
sin
hace
un
llamamien o
pa icula
á
nues os
ama
dos
Pá ocos,
á
lin
de
que
en
el
san o
iempo
de
Cua esma
en
que
amos
á
en a ,
p ocu en
p epa a
ásus
elig eses
á
la
digna
ecepción
de
la
Comunión
Pascual;
y
les
enca
gamos
que
p epa en
con
singula
diligencia
á
los
niños
á
la
p ime a
Comunión,
enseñándoles
la
Doc ina
C is ia
na,
dándoles
ins ucciones
especiales
pa a
dispone se
á
comulga
dignamen e,
y
solemnizando,
cuan o
les
sea
po
sible,
en
el
ac o
de
la
Sag ada
Comunión.
¡Ojalá
que
es e
Año
San o
comulguen
san amen e
odos
aquellos
á
quic-