scieee Science in your language
[es] (orig)

Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1897 a 1898 / por Enrique Ferreiro Abente

Read accessible full text

Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1897 a 1898 / por Enrique Ferreiro Abente

Author: Ferreiro Abente, Enrique
Publisher: Santiago [de Compostela] : [Universidad], (Imp. y Pap. de La Gaceta)
Year: 1897
Source: https://minerva.usc.es/bitstreams/2ef90cab-48fd-41d3-9815-55d04958c3ff/download
UNIVERSIDAD
E
DE
SANTIAGO
DE
COMPOS
TELA
BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
DE
SANTIAGO
00467495

LEIDO
EN
LA
EN
LA
SOLEMNE
INAUGURACIÓN
B
eW
AOMiM
DI
W
í
«
POR
EL
DOCTOR
g.
gn ique
ge ei o
^ben e
CATEDRATICO
DE.LA
FACULTAD
DE
DERECHO
SANTIAGO:
IMP.
Y
PAP.
DE
LA
GACETA
1897
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
pmo.
S .:
Hay
leyes
necesa ias
pa a
la
conse ación
del
indi iduo
y
de
la
sociedad
humana,
que
son
conocidas
en
odos
los
iem

pos
y
en
odos
los
pueblos.
Recíbelas
la
humanidad
en
su
in

ancia
del
Legislado
Sup emo,
llé alas
g abadas
en
su
na u

aleza,
las
lee
dia iamen e
en
el
g an
lib o
del
Uni e so.
Ni
el
iempo
iene
pode
pa a
bo a las
po
comple o
de
la
me

mo ia,
ni
los
icios
ni
las
pasiones
pa a
hace las
in isibles,
aún
ol idada
la
eligión
e dade a
y
á
a és
de
las
alsas,
de
opues as
ins i uciones,
de
encon ados
in e eses,
de
abomina

bles
usos,
de
ilegí imas
cos umb es,
aún
en
medio
del
ex a

ío
indi idual
y
social.
En
los
momen os
más
c í icos
en
que
pa ece
no
habe
sal ación
posible
ni
emedio
pa a
ol e
a ás
en
el
camino
déla
pe dición,
una
oz
sec e a,
un
ins in o,
la
na u aleza
en
in,
po
sí
misma,
ob a
y
cumple
con
lo
que
las
ci cuns ancias
eclaman,
obedeciendo
á
un
p incipio
de
que
al
ez
el
homb e
no
se
da
cuen a
y
aún
p e endiendo
con a

ia lo.
u
Li
ley
de
sumisión
á
un
Se
supe io
al
homb e,
la
de
li

be ad
de
és e
pa a
ob a
el
bien
ó
el
mal,
la
de
esponsabili

dad
de
sus
ac os,
la
de
abaja
pa a
consegui
medios
con
que
sa is ace
las
necesidades
de
su
doble
na u aleza
y
o as
muchas,
se
hallan
donde
quie a
que
i a
el
homb e,
si
bien
algunas
eces
ex a iadas
en
su
aplicación
po
causas
que
la
his o ia
conse a
y
la
azón
sa is ac o iamen e
explica.
La
ley
del
abajo
impues a
po
Dios
al
homb e,
como
pena
á
su
p ime ia
desobediencia,
no
solo
es
de
necesa io
cumplimien o
pa a
p opo ciona
sus ancias
con
que
alimen a se
y
cub i
su
desnudez,
sino
ambién
pa a
su
desa ollo
y
pe eccionamien o
y
ul e io
des ino
en
el
es ado
de
p ueba
y
me ecimien o
á
que
se
halla
some ido.
Po
es o
odos
los
idiomas
han
des inado
palab as
pa a
signi ica
el
cumplimien o
de
aquél
debe
po
el
homb e
y
dis ingui
al
que
le
obse aba,
como
ambién
pa a
su
omisión
y
pa a
el
omiso,
deno ando
en
gene al
una
acción
bue

na
y
un
í ulo
hon oso
las
p ime as,
y
una
acción
mala
y
un
cali ica i o
de
desp ecio
las
úl imas.
Hay
más
oda ía,
la
opi

nión
pública
conside ó
como
una
i ud
en
el
homb e
que
iene
medios
de
o una
pa a
i i
según
su
clase,
el
que
eje za
un
o icio,
p o esión,
a e
ó
indus ia
ó
se
ocupa
en
algo
que
le
epo e
luc o,
como
el
pe sonal
cuidado
de
sus
bienes,
con
al
que
no
descub a
hace lo
po
a a icia
y
se
con ie a
de
ad-
qui en e
y
poseedo
en
adqui ido
y
poseído
de
sus
in e eses,
undando
al
ez
es a
idea
en
el
p incipio
algo
ex a iado
de
que
el
abajo
como
pena
en
an o
obliga
en
cuan o
no
se
ie

ne
medios
líci os
de
sus en o,
y
en
que
la
ociosidad
es
uen e
inago able
de
icios
según
la
obse ación
dia iamen e
de

mues a.
Si,
pués,
la
ley
del
abajo
ué
econocida
siemp e
como
de
indispensable
cumplimien o,
no
es
ex aído
que
su
in ac

ción
olun a ia
po
el
que
no
iene
medios
de
subsis encia
se
(13)
su
iempo,
y
es
no able
po
más
de
un
concep o
la
pala

b a
baldío.
En
los
siglos
XIV,
XV
y
XVI
á
i ud
de
pe iciones
he

chas
en
las
Co es
de
Valladolid,
To o,
Bu gos,
B i iesca,
Mad id
y
Toledo
los
Reyes
don
Ped o,
don
En ique
II,
don
Juan
I,
don
Juan
II
y
don
Ca los
y
doña
Juana
die on
leyes
ag a ando
la
penalidad
con a
los
agamundos
y
cali icando
de
ales
á
los
que
pudiendo
abaja
no
lo
hiciesen
y
i iesen
del
sudo
de
o os
pe judicándoles
con
el
mal
ejemplo.
Las
pe

nas
dec e adas
con a
ellos
ue on
el
se icio
domés ico
po
un
mes
y
sin
soldada
ó
la
de
sesen a
azo es
y
echa los
del
lu

ga
si
nadie
los
quisiese
oma
á
su
se icio;
las
de
p isión
y
des ie o
de
un
año
á
los
que
no
abandonasen
la
co e,
siendo
espulsados
pe pe uamen e
del
eino
si
eincidiesen
en
ol e
á
ella.
Es as
penas
se
sus i uye on
en
1552
con
o as
más
g a

es,
debiendo
impone se
po
la
p ime a
ez
cua o
años
de
ga

le as
y
exposición
á
la
e güenza
pública,
á.
la
segunda
ocho
años
y
cien
azo es
y
á
la
e ce a
gale as
pe pe uas
y
los
mismos
azo es.
De
es a
penalidad
solo
se
excep uaban
los
hom

b es
en e mos
ó
lisiados,
los
muy
iejos
y
los
meno es
de
ein

e
años.
Las
au o idades
que
no
las
lle asen
á
debido
e ec o
incu ían
en
mul as
c ecidas,
de
las
que
la
mayo
pa e
se
o o gaba
al
acusado
á
in
de
in e esa
á
odos
en
el
cumpli

mien o
délas
p agmá icas.
Ni
el
igo
de
es as
penas,
ni
la
esponsabilidad
en
que
incu ían
las
au o idades
que
no
las
aplicasen,
ni
el
in e esa
á
los
pa icula es
en
acusa
á
los
magis ados
de
negligen es,
debie on
e i a
el
mal
á
que
se
encaminaban,
sin
se i
de
es

ímulo
pa a
la
ejecución
de
las
leyes
y
de
aquí
la
necesidad
de
dic a
o as.
Felipe
II
en
1566
mandó
cumpli
y
ejecu a
las
penas
con a
los
agamundos
y
decla ó
como
ales
á
los
egip

cianos
y
calde e os
ex anje os
y
á
los
mendigos
sanos
po
más
u
se
UN1VERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA

(14)
que
aquéllos
andu iesen
endiendo
po
las
calles
u as
i
o as
cosas,
ó
u iesen
endezuelas
de
cosas
de
come .
Felipe
III
en
1733
eco dó
la
obse ancia
de
las
leyes
an e io es,
lamen

ándose
de
la
desidia,
al
es
la
palab a
que
usa,
con
que
las
Jus icias
a aban
el
asun o
y
dispuso
que
uesen
los
aga

mundos
y
holgazanes
des inados
á
los
egimien os
siendo
há

biles
y
de
edad
compe en es.
En
1745
ue on
conside ados
como
agos,
el
que
no
u iese
o icio
ni
bene icio
ú
o os
me

dios
de
subsis encia;
el
que
eniendo
algún
pa imonio
con

cu iese
á
casas
de
juego
ú
o os
luga es
sospechosos;
el
mendigo
que
pudiese
abaja ;
el
soldado
in álido
que
pi

diese
limosna
eniendo
pensión;
el
i e e en e
con a
sus
pad es;
el
que
i iese
amancebado,
uese
jugado
ó
bo a

cho;
el
que
al a a
al
espe o
á
la
jus icia;
el
que
usase
a mas
p ohibidas;
el
que
no
abajase
habi ualmen e
eniendo
o icio;
el
jo nale o
que
no
se
ocupase
en
el
campo
ó
en
manu ac u as
den o
de
casa;
el
que
mal a ase
á
su
muje
sin
mo i o;
el
muchacho
hué ano
ó
abandonado
que
pidiese
limosna;
el
que
no
u iese
o a
ocupación
que
la
de
gai e o,
boliche o
y
sal imbanqui;
el
que
andu iese
enseñando
po
los
pueblos
animales
adies ados
ú
o os
obje os;,
y
úl ima

men e
los
endedo es
ambulan es
de
golosinas
que
no
pudie

sen
man ene se
ocho
días
con
su
p oduc o.
Es
no able
es a
disposición
po
lo
minuciosamen e
que
de e mina
y
azona
cada
caso
de
agancia,
si
bien
ex endió
su
signi icación
á
hechos
y
si uaciones
que
aquélla
no
comp ende
de
ningún
modo.
Ca los
III,
en
1775,
publica
su
amosa
O denanza
de
le

as.
clasi icando
las
gen es
de
mal
i i
en
agos,
ociosos
y
mal
en e enidos,
y
en
ella,
así
como
en
o as
pos e io es
disposiciones,
es ableció,
pa a
da
ocupación
ú il
á
los
mis

mos,
uesen
des inados,
si
u iesen
de
diecisie e
á
cua en a
(15)
años
con
la
alla
y
obus ez
necesa ia,
al
se icio
de
las
a mas
po
ocho
años;
si
uesen
inú iles
pa a
es e
se icio,
po
igual
iempo
á
la
ma ina
y
si
po
la
edad
ó
al a
de
salud
uesen
inú iles
pa a
odo
se icio
se
ecogiesen
en
hospicios
ó
casas
de
mise ico dia.
Los
mayo es
de
cua en a
años
sien

do
obus os
debían
aplica se
á
ob as
públicas.
Pa a
es o
debían
hace se
le as
anuales
en
odos
los
pueblos,
en
las
cuales
se
comp endiesen
como
agos
y
ociosos
á
los
que
ca

eciendo
de
en as
ijas
no
se
ocupasen
de
la
lab anza,
ni
se
dedicasen
á
o icio
alguno
ó
andu ie an
mal
en e enidos.
También
dispuso
debían
se
comp endidos
en
las
le as,
si
uesen
agos,
los
casados
que
po
la
o denanza
e an
ex

cluidos,
y
los
nobles,
aunque
es os
como
soldados
dis ingui

dos.
Pos e io men e
hizo
conside a
y
a a
así
mismo
co

mo
agos
á
los
saludado es,
buhone os
y
lobe os
que
andu

iesen
po
el
eino
sin
domicilio
ijo,
y
ambién
á
los
es u

dian es
y
pe eg inos
que
no
uesen
ía
ec a
á
sus
casas
ó
se
es a iasen
en
el
camino.
Todas
es as
disposiciones
de

bían
se
obse adas
y
cumplidas
en
la
in eligencia
de
que
cualquie a
con a ención
ó
negligencia
se
cas igaba
con
odo
igo ,
según
la
nue a
Ins ucción
de
Co egido es
de
15
de
Mayo
de
1788
dada
po
el
p opio
Ca los
III.
Es e
mona ca
sin
emba go
de
sus
medidas
de
buen
gobie no
pa a
ex e mina
los
agos,
ociosos
y
mal
en e enidos,
y
de
mani es a
que
no
debían
ole a se
po
causa
innume ables
desó denes
y
pe juicios,
no
los
conside ó
delincuen es,
pués
al
des ina los
al
ejé ci o,
excluyó
aquellos
que
hubiesen
come ido
deli os,
á
quienes
mandaba
juzga
y
sen encia ,
y
además
po
Real
Cé

dula
de
1781
pa a
que
no
quedase
duda
dijo,
que
la
aplicación
de
los
agos
ó
mal
en e enidos
á
las
a mas
ó
la
ma ina,
no
e a
pena,
sino
un
des ino
po
ía
de
p ecaución
pa a
impedi
que
come ie an
deli os
y
obliga les
á
que
sean
ú iles
á
la
pa-
u
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(16)
ia,
y
que
lo
mismo
debía
conside a se
el
des ino
á
los
hospi

cios
y
casas
de
mise ico dia
y
po
consiguien e
ene se
dichas
p o idencias
de
policía
po
unas
disposiciones
pa e nales
pa a
mejo a
las
cos umb es,
y
no
epu a se
c iminales
las
causas
de
agos,
ni
ex ende se
á
ellos
los
indul os
gene ales.
No
es
el
siglo
ac ual
menos
abundan e
en
disposiciones
legisla i as
espec o
á
la
agancia
que
los
p eceden es.
Po
Real
O den
ci cula
de
1802
se
p e ino
á
los
ibunales
y
jus icias
uesen
a ados
como
agos
odos
los
que
se
di i

giesen
á
Roma
con
cualquie
p e ex o,
sin
excep ua
el
de
obligación
de
conciencia,
á
no
lle a
pasapo e
en
debida
o ma.
En
1829
po
Dec e o
de
las
Co es
de
11
de
Sep

iemb e
se
manda
cas iga
á
los
gi anos
y
demás
gen e
de
mal
i i ,
aplicándoles
á
ob as
públicas
po
iempo
de
dos
años
á
lo
máximo,
según
el
a bi io
judicial.
Respec o
de
los
gi anos
y
su
agancüa
ue on
ambién
muchas
las
leyes
que
con
an e io idad
se
die on
po
nues os
mona cas,
y
es án
inse as
en
la
No ísima
Recopilación,
cas igándolos
se e amen e,
pués
se
les
aplicaban
las
penas
de
azo es,
des

ie o
pe pé uo,
mu ilación,
p esidio,
cap i idad,
se icio
de
gale as
á
emo,
señalamien o
en
las
espaldas
con
las
a mas
de
Cas illa
y
aún
la
de
mue e,
según
que
eincidiesen
más
de
una
ez
en
su
ida
e an e
y
a en u e a,
no
se
dedicasen
á
la
lab anza
ó
no
abandonasen
su
aje
y
cos umb es
espe

ciales.
En
1822
se
publica
el
Código
penal
y,
comp endiendo
sin
duda,
sus
au o es
que
la
agancia
no
debía
se
obje o
de
sanción
penal,
sino
de
medidas
gube na i as,
nada
es able

ce
en
cuan o
á
la
misma,
quedando
en
igo
lo
consignado
en
las
leyes
ecopiladas.
Es as
que
apenas
se
obse aban,
caye on
en
comple o
desuso
cuando
á
i ud
de
las
nue as
ideas
sob e
eclu amien o
y
o ganización
de
los
ejé ci os
se
publicó
la
Real
O den
de
19
de
Agos o
de
1829
p esc ibien-
do
que
los
agos
no
pudiesen
se
des inados
al
se icio
de
las
a mas,
po
c ee lo
incompa ible
con
el
deco o
y
explendo
de
an
noble
p o esión.
Tampoco
podían
se
en iados
á
los
hos

picios,
po que
és os,
según
la
ley
de
6
de
Feb e o
de
1822,
no
son
ya
un
encie o
de
gen es
o zadas,
sino
un
asilo
hon

oso
de
impedidos
y
menes e osos.
Sin
aplicación
lo
o denado
po
Ca los
III
se
c eyó
con e

nien e
legisla ,
ep imiendo
la
agancia
en
1845,
y
después
de
la gas
discusiones
en
las
Co es
donde
céleb es
ju iscon

sul os
sos u ie on
que
no
podía
pena se,
sino
emedia se,
se
p omulgó
en
9
de
Mayo
del
mismo
año
una
ley
clasi icando
los
agos
en
simples
y
cali icados
ó
con
ci cuns ancias
ag a

an es.
Debían
epu a se
agos
simples,
los
que
no
u ie an
o icio,
p o esión,
en a,
sueldo,
ocupación
ó
medio
líci o
con
que
i i ;
los
que
eniendo
o icio
ó
p o esión
no
abajasen
habi ual
men e
en
ellos,
sin
conocé seles
o os
medios
líci os
de
adqui i
su
subsis encia;
los
que
con
en a,
pe o
insigni i

can e
pa a
i i ,
no
se
dedicasen
á
alguna
ocupación
líci a
y
concu iesen
o dina iamen e
á
casas
de
juego,
abe nas
ó
pa ajes
sospechosos;
y
los
que
pudiendo,
no
se
dedicasen
á
ningún
o icio,
ni
indus ia
y
se
ocupasen
habi ualmen e
en
mendiga .
Y
se
decían
cali icados,
los
agos
simples
que
hu

biesen
en ado
en
alguna
casa
ú
o o
luga
sin
pe miso
del
dueño;
los
que
se
dis azasen
ó
u iesen
a mas,
ganzúas
ú
o os
ins umen os
p opios
pa a
ejecu a
algún
deli o;
y
aquellos
con a
quienes
apa eciese
alguna
o a
sospecha
de
delincuencia.
Dicha
ley
des inaba
los
simples
á
abaja
po
iempo
de
uno
á
es
años
en
es ablecimien os
ab iles
que
se
c ea ían
al
e ec o,
y
los
cali icados
á
los
p esidios
co eccio

nales
de
dos
á
cua o
años.
Reincidiendo
su ían
un
aumen

o
de
iempo
desde
una
mi ad
más
que
la
p ime a
ez.
En
odos
casos
quedaban
suje os
á
la
igilancia
de
la
au o idad
u
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(18)
po
un
iempo
igual
al
que
du ase
la
co ección.
Es
de
ad

e i
que
en
es a
ley
no
se
cali icíi
la
agancia,
ni
se
em

plea
la
palab a
pena,
sinó
las
de
des ino
y
co ección
pa a
señala
lo
que
debía
hace se
con
los
agos.
Como
po
la
e e ida
ley
se
conside aban
agos
los
de
en a
insu icien e
y
es o
ab ía
la
pue a
á
in es igaciones
odiosas
con
es

pec o
á
odos
los
p opie a ios,
deja on
de
se
enidos
po
a

les
al
comp ende se
en
el
Código
penal
de
1848
la
agancia
como
deli o.
Según
es e
Código
e an
agos,
los
que
no
poseyesen
bienes
ó
en as,
ni
eje ciesen
habi ualmen e
p o esión,
a e
ú
o icio,
ni
u iesen
empleo,
indus ia,
ocupación
líci a
ó
algún
o o
medio
legí imo
y
conocido
de
subsis encia,
aunque
uesen
casados
y
con
domicilio
ijo.
Las
penas
con
que
se
cas igaban
e an,
las
de
a es o
mayo
y
sujección
á
la
igi

lancia
de
la
au o idad
du an e
un
año,
y
si
eincidiesen
las
de
p isión
co eccional
y
dos
años
de
igilancia;
que
ambién
debían
impone se
al
ago
que
a iase
ecuen emen e
de
esi

dencia
sin
au o ización
compe en e.
Concu iendo
en
la
a

gancia
ci cuns ancias
ag a an es
se
penaba
con
p isión
co

eccional
en
sus
g ados
máximo
y
es
años
de
sujección
á
la
igilancia
de
la
au o idad.
Como
el
undamen o
en
que
se
apoya
la
co ección
de
la
agancia
es
la
sola
sospecha
ó
e

mo
de
que
al
es ado
conduce
al
c imen,
po
eso
an o
la
ley
de
1845
como
el
Código
penal
ele aban
del
cumpli

mien o
de
la
condena
al
ago,
sin
ci cuns ancias
ag a an es,
que
en
cualquie a
iempo
diese
ianza
de
aplicación
y
buena
conduc a.
En
la
e o ma
que
su ió
el
Código
penal
en
1850,
solamen e
se-
ex endió
la
pena
de
a es o
mayo
á
p isión
co

eccional
en
su
g ado
mínimo
y
se
añadió
á
la
ci cuns ancia
de
a ia
de
esidencia
la
de
ecuen a
casas
de
juego.
Es
de
ad e i
que
po
Real
O den
de
20
de
Ab il
de
1851
se

(19)
ci culó
un
in e oga o io
de
cua en a
y
seis
p egun as
sob e
el
Código
penal,
una
de
las
cuales
e a:
La
agancia
¿se
halla
ep imida
con enien emen e
ó
pod án
emplea se
medios
más
e icaces,
jus os
y
equi a i os?;
á
la
que
con

es ando
el
seño
Mon e o
Hidalgo
en
su
in o me,
mani es ó
es a
penada
con
du eza,
no
habiendo
necesidad
de
habe
ag a ado
la
pena,
que
á
la
ez
e a
ine icaz,
pués
lejos
de
adqui i
los
agos
hábi os
de
abajo
y
mo aliza se
con
ellos
se
pe e i ían
más;
y
que
lo
que
con enía
e a
obliga les
á
abaja
en
es ablecimien os
ab iles,
y
á
no
se
posible
c ea
és os,
lo
más
p opio
suje a los
á
la
igilancia
de
la
au o idad.
La
Ley
de
O den
público
de
20
de
Ma zo
de
1867
ambién
se
ocupa
de
los
agos
mandando
que
uesen
empad onados
con
el
obje o
de
pode
se
conocidos
y
es a
bajo
la
igilan

cia
de
las
au o idades
polí icas.
En
1868
se
p esen ó
á
las
Co es
un
p oyec o
de
ley
con
el
in
de
a ia
la
signi icación
que
de
agos
daba
el
Código
penal
y
con
es e
mo i o
ol ió
á
sos ene se
an o
en
el
Con

g eso
como
en
el
Senado
la ga
discusión
sob e
si
la
agancia
debía
se
cali icada
de
deli o
ó
no,
y
como
solamen e
se
a

aba
de
de ini
á
los
agos-
y
no
de
e o ma
el
Código,
se
sancionó
como
ley
en
27
de
Ma zo
aquel
p oyec o,
según
la
que
se
decla aban
agos,
los
a ones,
aún
cuando
uesen
ca

sados
y
u iesen
domicilio
ijo,
que
no
poseyesen
bienes
ó
en as,
no
eje ciesen
p o esión,
ni
u iesen
des ino,
indus ia,
a e
ú
o icio
ó
algún
o o
medio
legí imo
y
conocido
de
sub

sis encia;
los
que
eniendo
o icio
ó
p o esión
y
siendo
es os
los
únicos
medios
de
a ende
á
su
subsis encia,
no
abajasen
habi ualmen e,
pudiendo
hace lo;
y
los
que
con
algún
ecu

so,
pe o
insu icien e
pa a
subsis i ,
concu iesen
de
o dina

io
á
casas
de
juego
ú
o os
luga es
sospechosos
sin
dedica se
habi ual
men e
á
ocupaciones
líci as.
Respec o
á
la
penalidad
u
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(20)
quedó
la
misma,
si
bien
se
mandó
impone
al
ago
meno
de
dieciocho
años,
la
pena
de
sujección
á
la
igilancia
de
la
au o idad
po
un
año,
cuando
no
me eciese
o a
más
g a e;
y
que
se
p ocediese
con a
ellos
con
a eglo
á
la
ley
de
O

den
público.
Es a
ley
que
hacía
más
ex ensi a
la
signi ica

ción
de
la
palab a
agancia,
aunque
la
limi aba
á
los
a o

nes,
ué
de oga
da
po
Dec e o
del
Gobie no
p o isional
de
19
de
Oc ub e
siguien e,
y
se
es ableció
lo
dispues o
en
el
Có

digo
penal
al
como
es aba
an es
de
que
uese
a iado
po
la
misma.
'
•
En
el
Código
penal
igen e,
sancionado
en
1870,
dejó
de
igu a
la
agancia
en e
los
deli os
y
ué
colocada
en e
las
ci cuns ancias
ag a an es
de
esponsabilidad
c iminal.
De
sue e
que
in odujo
una
a iación
no able
es ableciendo,
que
la
agancia
se á
solamen e
una
ci cuns ancia
ag a an e
de
los
deli os;
si
bien
se
conse a
la
de inición
que
de
agos
se
daba
en
los
an e io es
Códigos
y
que
po
comp ende
á
los
que
ienen
domicilio
ijo,
se
conside ó
siemp e
demasiado
ex

ensa
po
los
comen a is as.
Si
se
compa a
el
sis ema
seguido
en
es e
Código
espec o
á
la
agancia,
con
el
de
los
an e io

es,
se
halla
en e amen e
nue o,
pe o
con
odos
los
incon e

nien es
que
o ece
la
in es igación
de
aquélla
y
sin
la
en aja
de
p e eni
los
deli os
á
que
la
misma
puede
conduci .
Ade

más
los
au o es
del
Código
penal
igen e
al
hace
de
la
a

gancia
una
ci cuns ancia
de
esponsabilidad
c iminal,
inie on
á
es ablece
en
el
caso
de
que
el
ago
delinca,
una
pena
supe

io
á
la
que
co esponde ía
á
la
agancia
misma
siendo
deli o;
puede
se i
de
ejemplo
la
penalidad
señalada
al
asesina o
que
sin
aquella
ci cuns ancia
se ía
la
de
cadena
pe pé ua,
con
ella
es
la
de
mue e.
Si
del
examen
de
nues a
legislación
pasamos
á
la
que
ige
hoy
en
o as
naciones,
se
é
que
nues o
Código
penal
UNIVERS1D?
u
(21)
no
iene
conco dancias
y
que
o ece
o iginalidad
en
su
mane

a
de
ap ecia
la
agancia.
En
e ec o,
según
el
Código
F ancés
la
agancia
es
un
deli o,
y
la
pena
con
p isión
de
es
á
seis
meses
y
queda
después
á
disposición
del
Gobie no
po
el
iempo
que
és e
de e mine;
y
si
concu iesen
ci cuns ancias
ag a an es
puede
du a
has a
cinco
años
aquélla.
Siendo
el
ago
ex anje o
se
le
expulsa
del
eino.
Mas
solamen e
con

side a
agos
á
los
que
no
eniendo
domicilio
ijo
ni
medios
de
subsis encia,
no
eje cen
habi ualmen e
alguna
p o esión
ú
o icio.
El
Código
Napoli ano
que
de ine
los
agos
como
el
nues o,
cali ica
la
agancia
de
c imen
con a
el
in e és
pú

blico
y
la
cas iga
con
p isión
de
p ime o
y
segundo
g ado;
y
mediando
ci cuns ancias
ag a an es
con
la
de
e ce
g ado,
además
de
la
ga an ía.
Dec e a
ambién
la
expulsión
de
los
ex anje os.
Es
un
c imen
de
policía
la
agancia
en
el
Códi

go
B asileño,
penándose
con
p isión
con
abajo
de
uno
á
seis
meses
y
el
doble
en
caso
de
eincidencia;
decla ando
a

go
á
oda
pe sona
que
sin
ene
bienes
ó
en as
su icien es
no
oma
una
ocupación
deco osa
y
ú il,
después
de
habe
sido
amones ado
al
e ec o
po
el
juez
de
paz.
De
igual
mane a
ele an
á
la
ca ego ía
de
deli o
la
agancia
los
Códigos
Po

ugués,
I aliano
y
Belga;
cas igándose
sin
cali ica la
en
In

gla e a
y
o as
naciones.
Me ecen,
no
obs an e,
singula
ex

cepción
P usia
y
Suecia,
en
donde
sus
Códigos
hacen
caso
omiso
de
la
agancia,
como
el
nues o
de
1822,
po
no
es

ima la,
sin
duda
alguna,
ni
como
deli o,
ni
como
ci cuns

ancia
ag a an e.
Expues o
cuan o
con
elación
al
p oblema,
obje o
de
es e
discu so,
o ece
el
elemen o
his ó ico,
especialmen e
en
nues

a
pá ia,
se
no a
que
no
lo
esuel e
po
al a
de
uni o mi

dad.
pués
la
agancia
no
solo
comp endió
un
núme o
mayo
ó
meno
de
es ados
del
homb e,
sino
que
ya
se
conside ó
como
u
se
UNIVERS1DADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(22)
deli o
ya
como
un
es ado
pelig oso
digno
solo
de
medidas
adminis a i as,
ya
inalmen e
como
ci cuns ancia
ag a an

e
de
esponsabilidad
c iminal;
obse ándose
en
los
úl imos
iempos
que
aún
los
más
decididos
pa ida ios
de
la
sanción
penal,
undaban
su
opinión
en
que
e a
un
medio
de
e i a
deli os,
no
en
que,
en
si
misma,
lo
uese
la
agancia;
como
ha
con esado
el
S .
Mayans,
Minis o
de
G acia
y
Jus icia,
cuando
se
discu ió
la
ley
de
1845,
diciendo:
<.<
con engo
en
que
la
agancia
no
es
deli o
conside ado
á
la
luz
de
la
mo al,
de
la
jus iciadel
de echo
y
de
la
ciencia,
pe o
lo
se á
desde
el
momen o
que
la
ley
lo
decla e
así.»
(29)
o
y
con
sus
a gumen os
i esis ibles
a ancado
con esiones
como
la
que
queda
asc i a.
No
so p ende
ampoco
que
co

men a is as
eminen es
mani ies en
esuel amen e
que
la
a

gancia
no
es
deli o,
ni
puede
co egi se
como
al
y
que
solo
po
a aso
cien í ico
se
cons uyó
sin
undamen o
semejan e
deli o;
siendo
de
es a
opinión,
en e
o os,
los
seño es
Pa

checo,
Lase na,
G oiza d
y
Rueda,
ilus ado
p o eso
de
es a
Uni e sidad
y
mi
que ido
maes o,
consignando
el
penúl imo
que
las
penas
que
al
ago
se
le
apliquen
an es
de
delinqui
se án
a bi a ias
,
injus as,
dignas
de
un
Código
bá

ba os
Si
la
agancia,
pués,
no
es
un
deli o,
con o me
queda
plenamen e
demos ado,
po
no
euni
las
condiciones
ó
ca-
ác e es
que
el
concep o
del
deli o
exige,
ácil
es
e u a
los
a gumen os
que
se
oponen
á
es a
eo ía,
aunque
haya
de
hace se
con
odo
el
espe o
y
conside ación
que
me ecen
las
dignísimas
pe sonas
que
los
emplean.
■
Fundánse
p incipalmen e
en
que
la
agancia
es
un
mal,
un
es ado
pelig oso
pa a
el
indi iduo
y
pa a
la
sociedad,
en
lo
cual
no
podemos
menos
de
con eni ;
pe o
añaden
que
odos
los
pueblos
han
is o
en
la
agancia
un
deli o
y
le
han
pe

nado
como
al.
De
que
es o
sea
e dad
no
se
sigue
como
con
secuencia
necesa ia
que
debe
con inua
ap eciándose
del
mis

mo
modo,
pues o
que
los
indi iduos,
como
los
pueblos
pueden
e a ,
aún
en
la
aplicación
de
p incipios
uni e sales,
ó
bien
halla se
en
condiciones
ales,
que
lo
que
pa ezca
más
injus o
en
absolu o
conside ado,
haya
sido
sin
emba go
necesa io
y
bueno
con
elación
á
las
ci cuns ancias
de
luga ,
iempo,
cos

umb es
é
ins i uciones,
pasadas
las
que
pie de
odo
mo i o
de
exis encia.
Si
es e
p incipio
uese
e dad
legi ima ía
la
escla i ud,
la
poligamia
y
o os
hechos
que
la
ciencia
ha
de

cla ado
con a ios
á
la
na u aleza
del
homb e
y
de
l¿i
sociedad.
8
u
se
UNIVERSIDADE
DE
SAN
TIAGO
DE
COMPOSTELA

(30)
Además,
si
se
acude
á
la
his o ia,
emos
que
ya
se
ha
consi

de ado
á
la
agancia
como
deli o,
ya
se
consignó
po
los
mismos
legislado es
que
no
lo
e a,
y
po
an o
el
a gumen

o
en
es e
e eno
no
iene
ue za.
No
esis e
ampoco
el
a gumen o
undado
en
la
na u ale

za
del
homb e,
que
le
impone
el
debe
de
i i
á
cos a
de
su
abajo
y
el
de
desa olla
sus
acul ades,
pa a
pe ecciona

se
el
mismo
y
pe ecciona
la
sociedad,
y
de
que
como
el
a

go
no
abaja,
causa
un
mal
di ec o
á
la
sociedad.
Es
inne

gable
que
po
p ecep o
di ino
y
has a
po
la
na u aleza
hu

mana
el
abajo
es
ley
del
homb e,
pe o
an o
alcanza
al
ico
y
opulen o,
que
al
que
ca ece
de
odo
medio
de
subsis encia,
y
debe la
siguiendo
la
lógica
de
es e
p incipio
e se
un
deli

o
en
la
omisión
del
abajo
en
odo
aquel
que
pudiese
aba

ja ,
u iese
ó
no
medios
pa a
subsis i ,
lo
cual
es
opues o
no
solo
al
p eceden e
his ó ico
que
se
in oca,
sino
al
mismo
sen

ido
común,
y
ni
la
sociedad,
ni
los
legislado es
lo
han
mi
ado
de
es a
mane a,
sino
más
bien
como
un
icio
ó
pecado
del
que
solo
es
esponsable
an e
el
ibunal
de
la
conciencia.
Además,
¿quién
da ía
la
medida
de
es e
abajo
y
su
clase?.
¿Quién
la
ocación
y
condiciones
de
cada
indi iduo?
¿No
se
necesi a ía
una
sociedad
de
sábios
é
inspi ados
pa a
pode
es ablece
y
obliga
á
cumpli
el
p ecep o
del
abajo
en
a

zón
del
pe eccionamien o
del
homb e
y
de
la
sociedad?
La
agancia,
pués,
no
causa
un
mal
di ec o
y
posi i o
á
la
so

ciedad,
lo
causa
sí
indi ec o,
p i ándola
del
u o
del
abajo
del
indi iduo
que
se
encuen a
en
ese
es ado,
i iendo
á
cos

a
del
ageno,
en
apa iencias
muchas
eces,
pe o
es e
mal
in

di ec o,
es a
p i ación
de
un
bien,
es
como
la
que
nace
de
an os
o os
icios,
pudiendo
se i
de
ejemplo
el
que
en
em

p ana
edad
gas a
ilíci amen e
sus
ue zas,
con ae
en e me

dades
y
luego
no
solo
p i a
á
la
sociedad
de
lo
que
pudie a
u
SC
(31)
abaja
si
hubiese
enido
una
conduc a
más
a eglada,
sino
que
además
le
obliga
á
ecibi le
en
un
es ablecimien o
bené

ico
siéndole
una
ca ga
pesada.
Dícese
ambién
que
la
agancia
como
ac o
p epa a o io
de
deli os
p oduce
pe u bación
social
y
que
debe
se
co e

gida
mi ando
al
p incipio
de
u ilidad.
Es
e ec i amen e
cie

o
que
el
ago,
e dade amen e
al
y
según
lo
concebimos,
se
encuen a
en
el
camino
de
la
pe dición,
en
cuya
pendien e
es
di ícil
que
se
de enga,
mas
no
se
sigue
de
aquí
como
con

secuencia
necesa ia
que
haya
de
come e
deli os,
po
cuan o
aún
no
cons a
siquie a
su
esolución
c iminal,
ni
es a
pod ía
se
ap eciadíi
po
el
legislado ,
ni
ampoco
se
hace
imposible
supone
que
en
un
momen o
lúcido
econozca
el
e eno
en
que
se
encuen a
y
se
coloque
en
o o
más
segu o;
podiendo
si
la
agancia
se
decla ase
deli o,
cas iga se
al
que
nunca
u o
in ención
de
delinqui
y
en
el
momen o
quizá
en
que
había
hecho
p opósi o
de
abandona
su
es ado.
Po
o a
pa

e
el
p incipio
de
u ilidad
no
puede
ex ende se
nunca
á
sac i

ica
á
los
que
pueden
se
inocen es,
po que
debe
combina

se
con
el
de
la
jus icia
y
á
no
se
así
da ía
luga
á
la
a bi

a iedad
legalizada.
Opónese
ambién
á
la
doc ina
sus en ada
en
es e
dis

cu so,
el
a gumen o
de
que
así
como
odo
homb e,
iene
de

echo
á
que
la
sociedad
le
sos enga
cuando
ca ezca
de
medios
y
no
pueda
p opo cioná selos,
á
su
ez
és e
iene
obligación
de
p es a le
odos
sus
se icios;
la
sociedad
no
epo a
nin

guna
en aja
del
ago,
an es
la
pone
en
iesgo
y
debe
co e

gi lo
pa a
hace lo
ú il
y
consegui
su
anquilidad.
Es e
a gumen o
que
á
p ime a
is a
pa ece
de
impo ancia,
bien
examinado
no
la
iene,
pués
ó
se
aplica
á
odos
los
homb es
sean
icos
ó
pob es,
agos
ó
no
agos,
y
á
odos
se
les
im
pone
como
debe
exigible
p es a
se icios
según
sus
acul a-
u
se
UNJVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(
32
)
des,
lo
cual
ha ía
c iminales
á
odos
los
asociados
y
de e mi

na ía
el
debe
del
abajo,
ó
délo
con a io
no
hay
azón
pa a
que
al
ago
se
le
aplique
y
á
los
demás
no,
po
cuan o
el,
ico
de
hoy
que
i e
sin
abaja ,
puede
llega
á
se
pob e
mañana
y
ene
que
sos ene lo;
y
debe ía
se le
exigible
el
abajo
cuando
ico,
pa a
me ece
la
manu ención
cuando
pob e.
Fue a
de
es o
el
ago
p es a
los
se icios
que
las
leyes
le
piden,
como
el
de
se i
á
la
pa ia
de endiéndola
con
las
a mas
en
la
mano,
auxilia
á
la
au o idad,
abaja
en
las
ob as
públicas
que
la
ley
de e mine,
con ibuye
á
su aga
los
gas os
del
Es ado,
siquie a
con
los
impues os
que
g a en
las
ma e ias
con
que
se
is e
y
con
que
se
alimen a,
siendo
g a ui o
supone
que
es
o o
quien
lo
hace;
po que
según
he

mos
is o,
ya
no
hay
posibilidad
en
lo
humano
de
ija
con
cla idad
quien
es
el
ago
que
i e
á
cos a
agena
po
medios
ilíci os
y
quien
po
medios
líci os
ó
medios
p opios.
Cada
miemb o
de
la
sociedad
con ibuye
á
la
misma
con
sus
se

icios,
según
su
es ado
y
condición,
y
no
puede
deci se
que
el
ago
no
p es e
ninguno.
u
Es ablecido
que
la
agancia
no
eune
los
ca ác e es
cons

i u i os
de
deli o,
pe o
econociendo,
como
no
puede
menos
de
econoce se,
que
su
exis encia
es
un
mal
pa a
el
indi iduo
ago,
que
le
coloca
en
el
camino
del
c imen,
y
un
pelig o
pa a
la
sociedad,
ace ca
de
cuyo
pun o
es án
con o mes
la
ciencia
y
el
sen ido
común;
eamos
aho a
cuales
son
los
medios
di ec os
ó
indi ec os,
p e en i os
ó
ep esi os,
que
el
pode
social
puede
emplea
pa a
ex ingui la
ó
amino a la
y
e i a
sus
consecuencias.
A
la
Adminis ación
oca
cuan o
se
e ie e
á
la
p e ención
de
los
males
ela i os,
ya
al
indi iduo,
ya
á
la
sociedad.
Ella
dispone
de
muchos
y
muy
a iados
medios
al
e ec o
y
puede
oda ía
concedé sele
algunos
o os
con
e iden e
bene

icio
pa a
el
cumplimien o
de
sus
ines.
Si
cuan o
mayo
es
el
g ado
de
ins ucción
y
cul u e!
de
un
pueblo,
an o
meno
debe
se
el
núme o
de
icios
y
deli os
que
en
el
einen
y
se
come an,
y
cuan o
meno
la
ilus ación
(34)
mayo
el
núme o
de
aquellos;
es
e iden e
que
el
di undi
y
ex ende
la
enseñanza,
siquie a
sea
elemen al
y
conocida
con
el
nomb e
de
p ima ia;
hace
posible
su
adquisición
á
odas
las
clases
y
condiciones,
y
aún
obliga o ia
pa a
los
niños;
enseña
en
las
escuelas
y
hace
que
se
g abe
bien
en
la
memo ia
de
los
alumnos,
cuan o
se
e ie e
á
sus
debe es
en
los
ó denes
eligio

so
y
social,
eligiendo
los
medios
más
p opios
y
adecuados
al
in en o,
é
ilus ándolos
con
ejemplos,
se á
un
medio
de
que
econozca
ya
el
niño
que
hay
más
au o idad
que
la
de
su
pad e,
más
cas igos
que
los
que
és e
le
impone
ó
puede
impone le,
se
habi ua á
poco
á
poco
á
gua da
espe o
y
conside ación
á
los
ep esen an es
de
la
sociedad,
y
se
acos umb a á
al
a

bajo
y
á
e
que
po
medio
de
él
se
encen
las
di icul ades.
Como
que
no
bas a
la
ins ucción
y
el
hábi o
de
abajo
que
adqui iese
el
niño
en
la
escuela,
que
puede
es imula se
con
p emios
y
cas igos,
si
después
que
sale
de
ella
no
en

cuen a
obje os
sob e
que
ha
de
eje ce
su
ac i idad,
debe á
p omo e se
po
odos
los
medios
posibles
que
haya
un
ancho
campo
pa a
odas
las
ocaciones,
en
la
ag icul u a,
la
in

dus ia,
el
come cio,
las
a es
y
las
ciencias,
emo iendo
los
obs áculos
que
imposibili en
su
eng andecimien o
y
aún
a o eciéndolo
po
medio
de
p uden es
ecompensas
á
los
que
con ibuyan
á
su
desa ollo.
Y
como
que
la
ag icul u a,
la
indus ia
y
el
come cio,
han
de
se
la
ocupación
del
mayo
núme o
y
exigen
algunos
conocimien os,
si
es
que
han
de
pe ecciona se,
de
aquí
la
necesidad
de
es ablece
escuelas
en
los
p incipales
pueblos,
en
que
se
enseñe
lo
ela i o
á
es os
di e en es
amos,
en
donde
puedan
ecibi
ins ucción
odas
las
clases
sociales,
con
lo
cual
se
consigue
que
ayendo
el
niño
hábi os
de
abajo
de
la
p ime a
enseñanza,
enga
ya
al
sali
de
ella
donde
eje ce
su
ac i idad
ó
en
la
con inua

ción
de
es udios,
ó
en
las
ope aciones
que
no
los
exijan.

(
35
)
Como
puede
sucede
que
haya
pad es
negligen es
en
el
cumplimien o
de
sus
debe es,
que
abandonen
á
sus
hijos
ó
bien
que
és os
queden
hué anos
en
edad
emp ana
sin
ecu

sos,
ni
quien
cuide
de
su
educación,
y
sin
que
engan
una
ocupación,
p o esión
ü
o icio
que
les
p opo cione
medios
pa a
i i ,
deben
se
ecogidos
en
es ablecimien os
bené icos,
y
allí
da les
la
p ime a
ins ucción,
si
ca ecen
de
ella,
y
enseña les
algún
medio
de
gana
su
sus en o,
el
cual
les
se i á
luego
pa a
eje ce
en
la
sociedad.
También
debe
con a se
en e
los
medios
p e en i os
de
e i a
la
agancia,
el
de
p opo ciona
abajo
á
los
que
salen
de
los
es ablecimien os
penales,
po que
és os
si
bien
legal

men e
salen
co egidos,
es
lo
cie o,
po
más
que
sea
is e
con esa lo,
que
la
co ección
en
gene al
no
se
ha
e i icado,
y
así
lo
mi a
y
conside a
la
sociedad,
po
cuya
azón
los
pa icula es
emen
á
es os
desg aciados,
no
les
con ían
sus
in e eses,
no
les
dan
ocupación,
huyen
de
ellos
y
les
colocan
en
una
si uación
di icilísima,
en
la
agancia
o zada.
No
iene
menos
impo ancia
como
medio
p e en i o,
el
p omo e
ob as
públicas
cuando
po
e ec o
de
ci cuns ancias
in olun a ias
ca ezca
la
clase
ob e a
de
abajo,
pués
si
se
les
deja
pe manece
algún
iempo
en
el
es ado
de
inacción
pe de án
sus
hábi os
y
se
ha án
necesa iamen e
agos.
Del
p opio
modo
cuando
una
desg acia
epen ina
deja
mise able
á
una
ó
más
amilias,
p opo ciona le
los
auxilios
que
la
p u

dencia
aconseje,
y
ayuda le
pa a
que
pueda
coloca se
de
nue

o
en
la
si uación
que
ha
pe dido,
ya
exci ando
la
ca idad
pública,
ya
con
ondos
des inados
al
e ec o
po
el
Es ado.
Se ía
ambién
con enien e
como
un
medio
de
omen a
el
abajo
y
e i a
la
agancia,
el
consigna
en
la
ley
de
quin as
que
aquellos
indi iduos
que
no
se
hubiesen
dedicado
á
alguna
ocupación,
a e
ú
o icio,
si iesen
en
ac i o
odo
el
iempo
y
u
UN1VERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(36)
á
los
que
ac edi asen
su
labo iosidad,
que
solamen e
si iesen
la
mi ad
ó
es
cua as
pa es
del
iempo
que
aquéllos
en
ac

i o.
y
la
o a
mi ad
ó
cua a
pa e
en
la
ese a;
y
del
mis

mo
modo
que
los
úl imos
ob enida
su
licencia
sean
p e e idos
pa a
los
des inos
de
que
habla
la
ley
de
3
de
Ene o
de
1876.
Los
des inos
públicos
y
la
acilidad
de
pode
alcanza
mu

chos
de
ellos,
así
como
la
de
pe de los,
son
dos
causas
que
pueden
con ibui
á
la
agancia
y
es
quizá
la
más
emible
pa a
el
o den
social.
Exigi
pues
cie as
y
de e minadas
con

diciones
en
los
que
aspi en
á
los
pues os
públicos
y
da les
ga an ías
de
segu idad
en
ellos
mien as
cumplan
sus
debe es,
edunda ía
en
bien
del
Es ado
y
de
los
pa icula es
y
e i a ía
la
agancia.
También
suele
apa ece
és a
implo ando
la
ca idad
pú

blica,
de
pue a
en
pue a
y
de
pueblo
en
pueblo,
ingiendo
imposibilidades
pa a
el
abajo
y
supues as
desg acias;
ó
bien
acompañando
á
un
e dade o
necesi ado,
como
sucede
con
los
laza illos
de
los
ciegos,
¿qué
iene
de
pa icula ,
conocida
la
na u aleza
humana,
que
es os
alsos
mendigos,
pe dida
oda
e güenza,
habi uados
al
engaño,
ayan
aumen ando
sus
ne

cesidades,
no
encuen en
siemp e
los
medios
de
sa is ace las
y
se
pongan
en
pelig o
de
come e
deli os,
an o
más
ácil

men e
cuan o
que
las
apa iencias
con
que
se
p esen an
les
dan
en ada
en
odas
pa es?
¿Qué
iene
de
ex año
que
el
mozo
que
ha
se ido
de
laza illo,
cuando
allezca
el
ciego
ó
se
se

pa e
de
su
compañía,
se
encuen e
sin
hábi os
de
abajo,
sin
amo
á
un
luga
y
con
la
idea
de
que
se
puede
i i
á
cos a
agena?
¿Qué
mucho
que
aún
dando
o men o
á
su
cue po
se
haga
una
llaga
que
le
si a
de
p e ex o
pa a
pedi
limosna?
Pa ece
pués
indudable
que
en
bene icio
de
los
e dade amen e
necesi ados,
po
es a
impedidos
y
no
pode
abaja
debie a
p ohibi se
el
mendiga
públicamen e
al
menos
sin
au o iza-
UNTVE
k
SÍDAI)
DE
SANTIAGO
DC
COMPOSTI
(37)
ción
compe en e
y
es ablece
asilos
en
que
pudiesen
e ugia

se
y
halla
su
sus en o
los
que
ealmen e
lo
necesi asen,
en
cuyos
asilos
aún
pod ían
dedica se
á
alguna
clase
de
abajo
que
ayudase
á
sos ene
los
es ablecimien os.
Es e
sena
uno
de
los
medios
que
con ibui ía
á
que
no
naciese
la
agancia,
ni
pudiese
alimen a se
y
de
obliga le
á
en a
en
la
ía
del
abajo.
O o
de
los
medios
que
pod ía
adop a
la
Adminis ación
en
con a
de
la
agancia
se ía
el
de
igila
con
g an
celo
y
ac i idad
las
casas
de
juego,
so p ende
á
los
jugado es
po

niéndolos
á
disposición
de
los
ibunales,
y
del
p opio
modo
cuida
de
que
aquellos
es ablecimien os
públicos
en
que
los
agos
se
eunen
y
pasan
la
noche,
como
son
las
abe nas,
bodegones,
ca és
y
o os,
se
cie en
p ecisamen e
á
las
ho as
que
es á
p e enido
y
no
quede
gen e
ex aña
den o,
impo

niendo
á
los
con a en o es
las
co ecciones
más
e icaces
pa

a
que
enga
cumplido
e ec o.
De
igual
mane a
p ohibi
que
se
coloquen
en
si ios
públicos
cie a
clase
de
juegos,
como
el
billa
omano,
el
de
la
ueda
y
o os
de
su
clase:
consiguién

dose
con
odas
es as
medidas
deja
sin
en e enimien o
á
la
agancia
y
sin
p e ex o
]ia a
p esen a se
en
la
sociedad.
La
Adminis ación
inalmen e
pa a
educi
á
la
impo en

cia
la
agancia
ó
e i a
sus
consecuencias,
debe
eje ce
una
cons an e
igilancia
sob e
los
que
me ezcan
se
conside ados
agos;
y
como
el
que
no
iene
modo
de
i i
conocido
pue

de
así
bien
ene
ó
no
domicilio
ijo,
en
el
p ime
caso
una
policía
celosa
sab á
odos
sus
pasos
y
le
so p ende á
cuando
quie a
come e
algún
deli o,
e i ándose
de
es e
modo
el
pe

lig o
con
que,
el
que
se
halla
en
ales
condiciones,
amenace
á
la
sociedad.
Si
ca ece
de
domicilio
ijo
po
anda
de
pue

blo
en
pueblo
y
no
esidi
en
ninguno
el
iempo
bas an e
pa

a
pode
se
empad onado
como
ecino
ó
domiciliado
5
en
es e
10
u
se
UNIVERSIDADE
DL
SANTIAGO
DE
COMPOSTELA
(
38)
•
.
caso
debe á
exigí sele
que
aya
siemp e
p o is o
de
un
do

cumen o
en
que
cons e
quien
es
y
sus
señas
pe sonales,
y
á
la
ez
la
p esen ación
de
es e
documen o
al
je e
de
policía
an
p on o
llegue
á
un
pueblo
ó
salga,
exp esando
además
de
donde
iene
y
á
donde
á;
odo
lo
que
se
ha á
cons a
en
un
lib o
especial
y
luego
comunicándose
en e
sí
los
di e en

es
agen es
de
policía
ienen
un
medio
de
obse a
los
mo i

mien os
del
ago,
de
de ene le
cuando
comience
la
ejecución
de
algún
deli o,
y
de
busca le,
cuando
habiéndolo
come ido,
huya
la
acción
de
la
jus icia.
Pa a
p ac ica
debidamen e
es a
igilancia,
po
lo
que
hace
á
nues a
pa ia,
se
p ecisa
eo

ganiza
el
cue po
de
policía,
con
el
obje o
de
que
esponda
al
in
de
su
ins i ución;
como
lo
demues an
los
c ímenes
ho

endos
ealizados
po
los
sec a ios
del
ana quismo
y,
en e
ellos,
el
de
que
ué
íc ima
el
Je e
del
Gobie no
excelen ísi

mo
seño
D.
An onio
Cáno as
del
Cas illo,
eminen e
es adis a
y
li e a o,
cuya
mue e
ale osa
cub ió
de
lu o
á
España.
.
Tales
son,
lige amen e
expues as,
las
medidas
que
la
ciencia
y
la
obse ación
aconsejan
á
in
de
conclui
con
la
agancia
y
es imula
al
abajo.
No
quie e
deci
es o
que
sean
las
únicas,
o as
muchas
pueden
adop a se,
si
bien
con
las
p opues as
juzgamos
se
llega á
á
ob ene
un
buen
e

sul ado.
En
esumen
pués,
la
eligión,
la
ciencia
y
el
sen ido
co

mún
es án
de
acue do
en
que
el
homb e
debe
abaja
no
solo
como
un
medio
de
gana
su
sus en o
sino
ambién
de
des

a olla se
y
pe ecciona se.
No
es
menos
cie o,
que
la
omisión
olun a ia
de
la
ley
del
abajo,
no
ha
sido
mi ada
del
mismo
modo
en
odas
pa es,
eniendo
en
cuen a
las
ci cuns ancias
del
que
no
abajaba:
que
los
legislado es
de
los
pueblos
an

iguos
y
muchos
de
los
mode nos
mi a on
la
agancia
como