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Discurso leído en la Universidad de Santiago en la solemne inauguración del curso académico de 1897 a 1898 / por Enrique Ferreiro Abente

Ferreiro Abente, Enrique

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UNIVERSIDAD E DE SANTIAGO DE COMPOS TELA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 00467495 LEIDO EN LA EN LA SOLEMNE INAUGURACIÓN B eW AOMiM DI W í « POR EL DOCTOR g. gn ique ge ei o ^ben e CATEDRATICO DE.LA FACULTAD DE DERECHO SANTIAGO: IMP. Y PAP. DE LA GACETA 1897 UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA pmo. S .: Hay leyes necesa ias pa a la conse ación del indi iduo y de la sociedad humana, que son conocidas en odos los iem  pos y en odos los pueblos. Recíbelas la humanidad en su in  ancia del Legislado Sup emo, llé alas g abadas en su na u  aleza, las lee dia iamen e en el g an lib o del Uni e so. Ni el iempo iene pode pa a bo a las po comple o de la me  mo ia, ni los icios ni las pasiones pa a hace las in isibles, aún ol idada la eligión e dade a y á a és de las alsas, de opues as ins i uciones, de encon ados in e eses, de abomina  bles usos, de ilegí imas cos umb es, aún en medio del ex a  ío indi idual y social. En los momen os más c í icos en que pa ece no habe sal ación posible ni emedio pa a ol e a ás en el camino déla pe dición, una oz sec e a, un ins in o, la na u aleza en in, po sí misma, ob a y cumple con lo que las ci cuns ancias eclaman, obedeciendo á un p incipio de que al ez el homb e no se da cuen a y aún p e endiendo con a  ia lo. u Li ley de sumisión á un Se supe io al homb e, la de li  be ad de és e pa a ob a el bien ó el mal, la de esponsabili  dad de sus ac os, la de abaja pa a consegui medios con que sa is ace las necesidades de su doble na u aleza y o as muchas, se hallan donde quie a que i a el homb e, si bien algunas eces ex a iadas en su aplicación po causas que la his o ia conse a y la azón sa is ac o iamen e explica. La ley del abajo impues a po Dios al homb e, como pena á su p ime ia desobediencia, no solo es de necesa io cumplimien o pa a p opo ciona sus ancias con que alimen a se y cub i su desnudez, sino ambién pa a su desa ollo y pe eccionamien o y ul e io des ino en el es ado de p ueba y me ecimien o á que se halla some ido. Po es o odos los idiomas han des inado palab as pa a signi ica el cumplimien o de aquél debe po el homb e y dis ingui al que le obse aba, como ambién pa a su omisión y pa a el omiso, deno ando en gene al una acción bue  na y un í ulo hon oso las p ime as, y una acción mala y un cali ica i o de desp ecio las úl imas. Hay más oda ía, la opi  nión pública conside ó como una i ud en el homb e que iene medios de o una pa a i i según su clase, el que eje za un o icio, p o esión, a e ó indus ia ó se ocupa en algo que le epo e luc o, como el pe sonal cuidado de sus bienes, con al que no descub a hace lo po a a icia y se con ie a de ad- qui en e y poseedo en adqui ido y poseído de sus in e eses, undando al ez es a idea en el p incipio algo ex a iado de que el abajo como pena en an o obliga en cuan o no se ie  ne medios líci os de sus en o, y en que la ociosidad es uen e inago able de icios según la obse ación dia iamen e de  mues a. Si, pués, la ley del abajo ué econocida siemp e como de indispensable cumplimien o, no es ex aído que su in ac  ción olun a ia po el que no iene medios de subsis encia se (13) su iempo, y es no able po más de un concep o la pala  b a baldío. En los siglos XIV, XV y XVI á i ud de pe iciones he  chas en las Co es de Valladolid, To o, Bu gos, B i iesca, Mad id y Toledo los Reyes don Ped o, don En ique II, don Juan I, don Juan II y don Ca los y doña Juana die on leyes ag a ando la penalidad con a los agamundos y cali icando de ales á los que pudiendo abaja no lo hiciesen y i iesen del sudo de o os pe judicándoles con el mal ejemplo. Las pe  nas dec e adas con a ellos ue on el se icio domés ico po un mes y sin soldada ó la de sesen a azo es y echa los del lu  ga si nadie los quisiese oma á su se icio; las de p isión y des ie o de un año á los que no abandonasen la co e, siendo espulsados pe pe uamen e del eino si eincidiesen en ol e á ella. Es as penas se sus i uye on en 1552 con o as más g a  es, debiendo impone se po la p ime a ez cua o años de ga  le as y exposición á la e güenza pública, á. la segunda ocho años y cien azo es y á la e ce a gale as pe pe uas y los mismos azo es. De es a penalidad solo se excep uaban los hom  b es en e mos ó lisiados, los muy iejos y los meno es de ein  e años. Las au o idades que no las lle asen á debido e ec o incu ían en mul as c ecidas, de las que la mayo pa e se o o gaba al acusado á in de in e esa á odos en el cumpli  mien o délas p agmá icas. Ni el igo de es as penas, ni la esponsabilidad en que incu ían las au o idades que no las aplicasen, ni el in e esa á los pa icula es en acusa á los magis ados de negligen es, debie on e i a el mal á que se encaminaban, sin se i de es  ímulo pa a la ejecución de las leyes y de aquí la necesidad de dic a o as. Felipe II en 1566 mandó cumpli y ejecu a las penas con a los agamundos y decla ó como ales á los egip  cianos y calde e os ex anje os y á los mendigos sanos po más u se UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (14) que aquéllos andu iesen endiendo po las calles u as i o as cosas, ó u iesen endezuelas de cosas de come . Felipe III en 1733 eco dó la obse ancia de las leyes an e io es, lamen  ándose de la desidia, al es la palab a que usa, con que las Jus icias a aban el asun o y dispuso que uesen los aga  mundos y holgazanes des inados á los egimien os siendo há  biles y de edad compe en es. En 1745 ue on conside ados como agos, el que no u iese o icio ni bene icio ú o os me  dios de subsis encia; el que eniendo algún pa imonio con  cu iese á casas de juego ú o os luga es sospechosos; el mendigo que pudiese abaja ; el soldado in álido que pi  diese limosna eniendo pensión; el i e e en e con a sus pad es; el que i iese amancebado, uese jugado ó bo a  cho; el que al a a al espe o á la jus icia; el que usase a mas p ohibidas; el que no abajase habi ualmen e eniendo o icio; el jo nale o que no se ocupase en el campo ó en manu ac u as den o de casa; el que mal a ase á su muje sin mo i o; el muchacho hué ano ó abandonado que pidiese limosna; el que no u iese o a ocupación que la de gai e o, boliche o y sal imbanqui; el que andu iese enseñando po los pueblos animales adies ados ú o os obje os;, y úl ima  men e los endedo es ambulan es de golosinas que no pudie  sen man ene se ocho días con su p oduc o. Es no able es a disposición po lo minuciosamen e que de e mina y azona cada caso de agancia, si bien ex endió su signi icación á hechos y si uaciones que aquélla no comp ende de ningún modo. Ca los III, en 1775, publica su amosa O denanza de le  as. clasi icando las gen es de mal i i en agos, ociosos y mal en e enidos, y en ella, así como en o as pos e io es disposiciones, es ableció, pa a da ocupación ú il á los mis  mos, uesen des inados, si u iesen de diecisie e á cua en a (15) años con la alla y obus ez necesa ia, al se icio de las a mas po ocho años; si uesen inú iles pa a es e se icio, po igual iempo á la ma ina y si po la edad ó al a de salud uesen inú iles pa a odo se icio se ecogiesen en hospicios ó casas de mise ico dia. Los mayo es de cua en a años sien  do obus os debían aplica se á ob as públicas. Pa a es o debían hace se le as anuales en odos los pueblos, en las cuales se comp endiesen como agos y ociosos á los que ca  eciendo de en as ijas no se ocupasen de la lab anza, ni se dedicasen á o icio alguno ó andu ie an mal en e enidos. También dispuso debían se comp endidos en las le as, si uesen agos, los casados que po la o denanza e an ex  cluidos, y los nobles, aunque es os como soldados dis ingui  dos. Pos e io men e hizo conside a y a a así mismo co  mo agos á los saludado es, buhone os y lobe os que andu  iesen po el eino sin domicilio ijo, y ambién á los es u  dian es y pe eg inos que no uesen ía ec a á sus casas ó se es a iasen en el camino. Todas es as disposiciones de  bían se obse adas y cumplidas en la in eligencia de que cualquie a con a ención ó negligencia se cas igaba con odo igo , según la nue a Ins ucción de Co egido es de 15 de Mayo de 1788 dada po el p opio Ca los III. Es e mona ca sin emba go de sus medidas de buen gobie no pa a ex e mina los agos, ociosos y mal en e enidos, y de mani es a que no debían ole a se po causa innume ables desó denes y pe juicios, no los conside ó delincuen es, pués al des ina los al ejé ci o, excluyó aquellos que hubiesen come ido deli os, á quienes mandaba juzga y sen encia , y además po Real Cé  dula de 1781 pa a que no quedase duda dijo, que la aplicación de los agos ó mal en e enidos á las a mas ó la ma ina, no e a pena, sino un des ino po ía de p ecaución pa a impedi que come ie an deli os y obliga les á que sean ú iles á la pa- u UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (16) ia, y que lo mismo debía conside a se el des ino á los hospi  cios y casas de mise ico dia y po consiguien e ene se dichas p o idencias de policía po unas disposiciones pa e nales pa a mejo a las cos umb es, y no epu a se c iminales las causas de agos, ni ex ende se á ellos los indul os gene ales. No es el siglo ac ual menos abundan e en disposiciones legisla i as espec o á la agancia que los p eceden es. Po Real O den ci cula de 1802 se p e ino á los ibunales y jus icias uesen a ados como agos odos los que se di i  giesen á Roma con cualquie p e ex o, sin excep ua el de obligación de conciencia, á no lle a pasapo e en debida o ma. En 1829 po Dec e o de las Co es de 11 de Sep  iemb e se manda cas iga á los gi anos y demás gen e de mal i i , aplicándoles á ob as públicas po iempo de dos años á lo máximo, según el a bi io judicial. Respec o de los gi anos y su agancüa ue on ambién muchas las leyes que con an e io idad se die on po nues os mona cas, y es án inse as en la No ísima Recopilación, cas igándolos se e amen e, pués se les aplicaban las penas de azo es, des  ie o pe pé uo, mu ilación, p esidio, cap i idad, se icio de gale as á emo, señalamien o en las espaldas con las a mas de Cas illa y aún la de mue e, según que eincidiesen más de una ez en su ida e an e y a en u e a, no se dedicasen á la lab anza ó no abandonasen su aje y cos umb es espe  ciales. En 1822 se publica el Código penal y, comp endiendo sin duda, sus au o es que la agancia no debía se obje o de sanción penal, sino de medidas gube na i as, nada es able  ce en cuan o á la misma, quedando en igo lo consignado en las leyes ecopiladas. Es as que apenas se obse aban, caye on en comple o desuso cuando á i ud de las nue as ideas sob e eclu amien o y o ganización de los ejé ci os se publicó la Real O den de 19 de Agos o de 1829 p esc ibien- do que los agos no pudiesen se des inados al se icio de las a mas, po c ee lo incompa ible con el deco o y explendo de an noble p o esión. Tampoco podían se en iados á los hos  picios, po que és os, según la ley de 6 de Feb e o de 1822, no son ya un encie o de gen es o zadas, sino un asilo hon  oso de impedidos y menes e osos. Sin aplicación lo o denado po Ca los III se c eyó con e  nien e legisla , ep imiendo la agancia en 1845, y después de la gas discusiones en las Co es donde céleb es ju iscon  sul os sos u ie on que no podía pena se, sino emedia se, se p omulgó en 9 de Mayo del mismo año una ley clasi icando los agos en simples y cali icados ó con ci cuns ancias ag a  an es. Debían epu a se agos simples, los que no u ie an o icio, p o esión, en a, sueldo, ocupación ó medio líci o con que i i ; los que eniendo o icio ó p o esión no abajasen habi ual men e en ellos, sin conocé seles o os medios líci os de adqui i su subsis encia; los que con en a, pe o insigni i  can e pa a i i , no se dedicasen á alguna ocupación líci a y concu iesen o dina iamen e á casas de juego, abe nas ó pa ajes sospechosos; y los que pudiendo, no se dedicasen á ningún o icio, ni indus ia y se ocupasen habi ualmen e en mendiga . Y se decían cali icados, los agos simples que hu  biesen en ado en alguna casa ú o o luga sin pe miso del dueño; los que se dis azasen ó u iesen a mas, ganzúas ú o os ins umen os p opios pa a ejecu a algún deli o; y aquellos con a quienes apa eciese alguna o a sospecha de delincuencia. Dicha ley des inaba los simples á abaja po iempo de uno á es años en es ablecimien os ab iles que se c ea ían al e ec o, y los cali icados á los p esidios co eccio  nales de dos á cua o años. Reincidiendo su ían un aumen  o de iempo desde una mi ad más que la p ime a ez. En odos casos quedaban suje os á la igilancia de la au o idad u se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (18) po un iempo igual al que du ase la co ección. Es de ad  e i que en es a ley no se cali icíi la agancia, ni se em  plea la palab a pena, sinó las de des ino y co ección pa a señala lo que debía hace se con los agos. Como po la e e ida ley se conside aban agos los de en a insu icien e y es o ab ía la pue a á in es igaciones odiosas con es  pec o á odos los p opie a ios, deja on de se enidos po a  les al comp ende se en el Código penal de 1848 la agancia como deli o. Según es e Código e an agos, los que no poseyesen bienes ó en as, ni eje ciesen habi ualmen e p o esión, a e ú o icio, ni u iesen empleo, indus ia, ocupación líci a ó algún o o medio legí imo y conocido de subsis encia, aunque uesen casados y con domicilio ijo. Las penas con que se cas igaban e an, las de a es o mayo y sujección á la igi  lancia de la au o idad du an e un año, y si eincidiesen las de p isión co eccional y dos años de igilancia; que ambién debían impone se al ago que a iase ecuen emen e de esi  dencia sin au o ización compe en e. Concu iendo en la a  gancia ci cuns ancias ag a an es se penaba con p isión co  eccional en sus g ados máximo y es años de sujección á la igilancia de la au o idad. Como el undamen o en que se apoya la co ección de la agancia es la sola sospecha ó e  mo de que al es ado conduce al c imen, po eso an o la ley de 1845 como el Código penal ele aban del cumpli  mien o de la condena al ago, sin ci cuns ancias ag a an es, que en cualquie a iempo diese ianza de aplicación y buena conduc a. En la e o ma que su ió el Código penal en 1850, solamen e se- ex endió la pena de a es o mayo á p isión co  eccional en su g ado mínimo y se añadió á la ci cuns ancia de a ia de esidencia la de ecuen a casas de juego. Es de ad e i que po Real O den de 20 de Ab il de 1851 se (19) ci culó un in e oga o io de cua en a y seis p egun as sob e el Código penal, una de las cuales e a: La agancia ¿se halla ep imida con enien emen e ó pod án emplea se medios más e icaces, jus os y equi a i os?; á la que con  es ando el seño Mon e o Hidalgo en su in o me, mani es ó es a penada con du eza, no habiendo necesidad de habe ag a ado la pena, que á la ez e a ine icaz, pués lejos de adqui i los agos hábi os de abajo y mo aliza se con ellos se pe e i ían más; y que lo que con enía e a obliga les á abaja en es ablecimien os ab iles, y á no se posible c ea és os, lo más p opio suje a los á la igilancia de la au o idad. La Ley de O den público de 20 de Ma zo de 1867 ambién se ocupa de los agos mandando que uesen empad onados con el obje o de pode se conocidos y es a bajo la igilan  cia de las au o idades polí icas. En 1868 se p esen ó á las Co es un p oyec o de ley con el in de a ia la signi icación que de agos daba el Código penal y con es e mo i o ol ió á sos ene se an o en el Con  g eso como en el Senado la ga discusión sob e si la agancia debía se cali icada de deli o ó no, y como solamen e se a  aba de de ini á los agos- y no de e o ma el Código, se sancionó como ley en 27 de Ma zo aquel p oyec o, según la que se decla aban agos, los a ones, aún cuando uesen ca  sados y u iesen domicilio ijo, que no poseyesen bienes ó en as, no eje ciesen p o esión, ni u iesen des ino, indus ia, a e ú o icio ó algún o o medio legí imo y conocido de sub  sis encia; los que eniendo o icio ó p o esión y siendo es os los únicos medios de a ende á su subsis encia, no abajasen habi ualmen e, pudiendo hace lo; y los que con algún ecu  so, pe o insu icien e pa a subsis i , concu iesen de o dina  io á casas de juego ú o os luga es sospechosos sin dedica se habi ual men e á ocupaciones líci as. Respec o á la penalidad u se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (20) quedó la misma, si bien se mandó impone al ago meno de dieciocho años, la pena de sujección á la igilancia de la au o idad po un año, cuando no me eciese o a más g a e; y que se p ocediese con a ellos con a eglo á la ley de O  den público. Es a ley que hacía más ex ensi a la signi ica  ción de la palab a agancia, aunque la limi aba á los a o  nes, ué de oga da po Dec e o del Gobie no p o isional de 19 de Oc ub e siguien e, y se es ableció lo dispues o en el Có  digo penal al como es aba an es de que uese a iado po la misma. ' • En el Código penal igen e, sancionado en 1870, dejó de igu a la agancia en e los deli os y ué colocada en e las ci cuns ancias ag a an es de esponsabilidad c iminal. De sue e que in odujo una a iación no able es ableciendo, que la agancia se á solamen e una ci cuns ancia ag a an e de los deli os; si bien se conse a la de inición que de agos se daba en los an e io es Códigos y que po comp ende á los que ienen domicilio ijo, se conside ó siemp e demasiado ex  ensa po los comen a is as. Si se compa a el sis ema seguido en es e Código espec o á la agancia, con el de los an e io  es, se halla en e amen e nue o, pe o con odos los incon e  nien es que o ece la in es igación de aquélla y sin la en aja de p e eni los deli os á que la misma puede conduci . Ade  más los au o es del Código penal igen e al hace de la a  gancia una ci cuns ancia de esponsabilidad c iminal, inie on á es ablece en el caso de que el ago delinca, una pena supe  io á la que co esponde ía á la agancia misma siendo deli o; puede se i de ejemplo la penalidad señalada al asesina o que sin aquella ci cuns ancia se ía la de cadena pe pé ua, con ella es la de mue e. Si del examen de nues a legislación pasamos á la que ige hoy en o as naciones, se é que nues o Código penal UNIVERS1D? u (21) no iene conco dancias y que o ece o iginalidad en su mane  a de ap ecia la agancia. En e ec o, según el Código F ancés la agancia es un deli o, y la pena con p isión de es á seis meses y queda después á disposición del Gobie no po el iempo que és e de e mine; y si concu iesen ci cuns ancias ag a an es puede du a has a cinco años aquélla. Siendo el ago ex anje o se le expulsa del eino. Mas solamen e con  side a agos á los que no eniendo domicilio ijo ni medios de subsis encia, no eje cen habi ualmen e alguna p o esión ú o icio. El Código Napoli ano que de ine los agos como el nues o, cali ica la agancia de c imen con a el in e és pú  blico y la cas iga con p isión de p ime o y segundo g ado; y mediando ci cuns ancias ag a an es con la de e ce g ado, además de la ga an ía. Dec e a ambién la expulsión de los ex anje os. Es un c imen de policía la agancia en el Códi  go B asileño, penándose con p isión con abajo de uno á seis meses y el doble en caso de eincidencia; decla ando a  go á oda pe sona que sin ene bienes ó en as su icien es no oma una ocupación deco osa y ú il, después de habe sido amones ado al e ec o po el juez de paz. De igual mane a ele an á la ca ego ía de deli o la agancia los Códigos Po  ugués, I aliano y Belga; cas igándose sin cali ica la en In  gla e a y o as naciones. Me ecen, no obs an e, singula ex  cepción P usia y Suecia, en donde sus Códigos hacen caso omiso de la agancia, como el nues o de 1822, po no es  ima la, sin duda alguna, ni como deli o, ni como ci cuns  ancia ag a an e. Expues o cuan o con elación al p oblema, obje o de es e discu so, o ece el elemen o his ó ico, especialmen e en nues  a pá ia, se no a que no lo esuel e po al a de uni o mi  dad. pués la agancia no solo comp endió un núme o mayo ó meno de es ados del homb e, sino que ya se conside ó como u se UNIVERS1DADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (22) deli o ya como un es ado pelig oso digno solo de medidas adminis a i as, ya inalmen e como ci cuns ancia ag a an  e de esponsabilidad c iminal; obse ándose en los úl imos iempos que aún los más decididos pa ida ios de la sanción penal, undaban su opinión en que e a un medio de e i a deli os, no en que, en si misma, lo uese la agancia; como ha con esado el S . Mayans, Minis o de G acia y Jus icia, cuando se discu ió la ley de 1845, diciendo: <.< con engo en que la agancia no es deli o conside ado á la luz de la mo al, de la jus iciadel de echo y de la ciencia, pe o lo se á desde el momen o que la ley lo decla e así.» (29) o y con sus a gumen os i esis ibles a ancado con esiones como la que queda asc i a. No so p ende ampoco que co  men a is as eminen es mani ies en esuel amen e que la a  gancia no es deli o, ni puede co egi se como al y que solo po a aso cien í ico se cons uyó sin undamen o semejan e deli o; siendo de es a opinión, en e o os, los seño es Pa  checo, Lase na, G oiza d y Rueda, ilus ado p o eso de es a Uni e sidad y mi que ido maes o, consignando el penúl imo que las penas que al ago se le apliquen an es de delinqui se án a bi a ias , injus as, dignas de un Código bá  ba os Si la agancia, pués, no es un deli o, con o me queda plenamen e demos ado, po no euni las condiciones ó ca- ác e es que el concep o del deli o exige, ácil es e u a los a gumen os que se oponen á es a eo ía, aunque haya de hace se con odo el espe o y conside ación que me ecen las dignísimas pe sonas que los emplean. ■ Fundánse p incipalmen e en que la agancia es un mal, un es ado pelig oso pa a el indi iduo y pa a la sociedad, en lo cual no podemos menos de con eni ; pe o añaden que odos los pueblos han is o en la agancia un deli o y le han pe  nado como al. De que es o sea e dad no se sigue como con secuencia necesa ia que debe con inua ap eciándose del mis  mo modo, pues o que los indi iduos, como los pueblos pueden e a , aún en la aplicación de p incipios uni e sales, ó bien halla se en condiciones ales, que lo que pa ezca más injus o en absolu o conside ado, haya sido sin emba go necesa io y bueno con elación á las ci cuns ancias de luga , iempo, cos  umb es é ins i uciones, pasadas las que pie de odo mo i o de exis encia. Si es e p incipio uese e dad legi ima ía la escla i ud, la poligamia y o os hechos que la ciencia ha de  cla ado con a ios á la na u aleza del homb e y de l¿i sociedad. 8 u se UNIVERSIDADE DE SAN TIAGO DE COMPOSTELA (30) Además, si se acude á la his o ia, emos que ya se ha consi  de ado á la agancia como deli o, ya se consignó po los mismos legislado es que no lo e a, y po an o el a gumen  o en es e e eno no iene ue za. No esis e ampoco el a gumen o undado en la na u ale  za del homb e, que le impone el debe de i i á cos a de su abajo y el de desa olla sus acul ades, pa a pe ecciona  se el mismo y pe ecciona la sociedad, y de que como el a  go no abaja, causa un mal di ec o á la sociedad. Es inne  gable que po p ecep o di ino y has a po la na u aleza hu  mana el abajo es ley del homb e, pe o an o alcanza al ico y opulen o, que al que ca ece de odo medio de subsis encia, y debe la siguiendo la lógica de es e p incipio e se un deli  o en la omisión del abajo en odo aquel que pudiese aba  ja , u iese ó no medios pa a subsis i , lo cual es opues o no solo al p eceden e his ó ico que se in oca, sino al mismo sen  ido común, y ni la sociedad, ni los legislado es lo han mi ado de es a mane a, sino más bien como un icio ó pecado del que solo es esponsable an e el ibunal de la conciencia. Además, ¿quién da ía la medida de es e abajo y su clase?. ¿Quién la ocación y condiciones de cada indi iduo? ¿No se necesi a ía una sociedad de sábios é inspi ados pa a pode es ablece y obliga á cumpli el p ecep o del abajo en a  zón del pe eccionamien o del homb e y de la sociedad? La agancia, pués, no causa un mal di ec o y posi i o á la so  ciedad, lo causa sí indi ec o, p i ándola del u o del abajo del indi iduo que se encuen a en ese es ado, i iendo á cos  a del ageno, en apa iencias muchas eces, pe o es e mal in  di ec o, es a p i ación de un bien, es como la que nace de an os o os icios, pudiendo se i de ejemplo el que en em  p ana edad gas a ilíci amen e sus ue zas, con ae en e me  dades y luego no solo p i a á la sociedad de lo que pudie a u SC (31) abaja si hubiese enido una conduc a más a eglada, sino que además le obliga á ecibi le en un es ablecimien o bené  ico siéndole una ca ga pesada. Dícese ambién que la agancia como ac o p epa a o io de deli os p oduce pe u bación social y que debe se co e  gida mi ando al p incipio de u ilidad. Es e ec i amen e cie  o que el ago, e dade amen e al y según lo concebimos, se encuen a en el camino de la pe dición, en cuya pendien e es di ícil que se de enga, mas no se sigue de aquí como con  secuencia necesa ia que haya de come e deli os, po cuan o aún no cons a siquie a su esolución c iminal, ni es a pod ía se ap eciadíi po el legislado , ni ampoco se hace imposible supone que en un momen o lúcido econozca el e eno en que se encuen a y se coloque en o o más segu o; podiendo si la agancia se decla ase deli o, cas iga se al que nunca u o in ención de delinqui y en el momen o quizá en que había hecho p opósi o de abandona su es ado. Po o a pa  e el p incipio de u ilidad no puede ex ende se nunca á sac i  ica á los que pueden se inocen es, po que debe combina  se con el de la jus icia y á no se así da ía luga á la a bi  a iedad legalizada. Opónese ambién á la doc ina sus en ada en es e dis  cu so, el a gumen o de que así como odo homb e, iene de  echo á que la sociedad le sos enga cuando ca ezca de medios y no pueda p opo cioná selos, á su ez és e iene obligación de p es a le odos sus se icios; la sociedad no epo a nin  guna en aja del ago, an es la pone en iesgo y debe co e  gi lo pa a hace lo ú il y consegui su anquilidad. Es e a gumen o que á p ime a is a pa ece de impo ancia, bien examinado no la iene, pués ó se aplica á odos los homb es sean icos ó pob es, agos ó no agos, y á odos se les im pone como debe exigible p es a se icios según sus acul a- u se UNJVERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA ( 32 ) des, lo cual ha ía c iminales á odos los asociados y de e mi  na ía el debe del abajo, ó délo con a io no hay azón pa a que al ago se le aplique y á los demás no, po cuan o el, ico de hoy que i e sin abaja , puede llega á se pob e mañana y ene que sos ene lo; y debe ía se le exigible el abajo cuando ico, pa a me ece la manu ención cuando pob e. Fue a de es o el ago p es a los se icios que las leyes le piden, como el de se i á la pa ia de endiéndola con las a mas en la mano, auxilia á la au o idad, abaja en las ob as públicas que la ley de e mine, con ibuye á su aga los gas os del Es ado, siquie a con los impues os que g a en las ma e ias con que se is e y con que se alimen a, siendo g a ui o supone que es o o quien lo hace; po que según he  mos is o, ya no hay posibilidad en lo humano de ija con cla idad quien es el ago que i e á cos a agena po medios ilíci os y quien po medios líci os ó medios p opios. Cada miemb o de la sociedad con ibuye á la misma con sus se  icios, según su es ado y condición, y no puede deci se que el ago no p es e ninguno. u Es ablecido que la agancia no eune los ca ác e es cons  i u i os de deli o, pe o econociendo, como no puede menos de econoce se, que su exis encia es un mal pa a el indi iduo ago, que le coloca en el camino del c imen, y un pelig o pa a la sociedad, ace ca de cuyo pun o es án con o mes la ciencia y el sen ido común; eamos aho a cuales son los medios di ec os ó indi ec os, p e en i os ó ep esi os, que el pode social puede emplea pa a ex ingui la ó amino a la y e i a sus consecuencias. A la Adminis ación oca cuan o se e ie e á la p e ención de los males ela i os, ya al indi iduo, ya á la sociedad. Ella dispone de muchos y muy a iados medios al e ec o y puede oda ía concedé sele algunos o os con e iden e bene  icio pa a el cumplimien o de sus ines. Si cuan o mayo es el g ado de ins ucción y cul u e! de un pueblo, an o meno debe se el núme o de icios y deli os que en el einen y se come an, y cuan o meno la ilus ación (34) mayo el núme o de aquellos; es e iden e que el di undi y ex ende la enseñanza, siquie a sea elemen al y conocida con el nomb e de p ima ia; hace posible su adquisición á odas las clases y condiciones, y aún obliga o ia pa a los niños; enseña en las escuelas y hace que se g abe bien en la memo ia de los alumnos, cuan o se e ie e á sus debe es en los ó denes eligio  so y social, eligiendo los medios más p opios y adecuados al in en o, é ilus ándolos con ejemplos, se á un medio de que econozca ya el niño que hay más au o idad que la de su pad e, más cas igos que los que és e le impone ó puede impone le, se habi ua á poco á poco á gua da espe o y conside ación á los ep esen an es de la sociedad, y se acos umb a á al a  bajo y á e que po medio de él se encen las di icul ades. Como que no bas a la ins ucción y el hábi o de abajo que adqui iese el niño en la escuela, que puede es imula se con p emios y cas igos, si después que sale de ella no en  cuen a obje os sob e que ha de eje ce su ac i idad, debe á p omo e se po odos los medios posibles que haya un ancho campo pa a odas las ocaciones, en la ag icul u a, la in  dus ia, el come cio, las a es y las ciencias, emo iendo los obs áculos que imposibili en su eng andecimien o y aún a o eciéndolo po medio de p uden es ecompensas á los que con ibuyan á su desa ollo. Y como que la ag icul u a, la indus ia y el come cio, han de se la ocupación del mayo núme o y exigen algunos conocimien os, si es que han de pe ecciona se, de aquí la necesidad de es ablece escuelas en los p incipales pueblos, en que se enseñe lo ela i o á es os di e en es amos, en donde puedan ecibi ins ucción odas las clases sociales, con lo cual se consigue que ayendo el niño hábi os de abajo de la p ime a enseñanza, enga ya al sali de ella donde eje ce su ac i idad ó en la con inua  ción de es udios, ó en las ope aciones que no los exijan. ( 35 ) Como puede sucede que haya pad es negligen es en el cumplimien o de sus debe es, que abandonen á sus hijos ó bien que és os queden hué anos en edad emp ana sin ecu  sos, ni quien cuide de su educación, y sin que engan una ocupación, p o esión ü o icio que les p opo cione medios pa a i i , deben se ecogidos en es ablecimien os bené icos, y allí da les la p ime a ins ucción, si ca ecen de ella, y enseña les algún medio de gana su sus en o, el cual les se i á luego pa a eje ce en la sociedad. También debe con a se en e los medios p e en i os de e i a la agancia, el de p opo ciona abajo á los que salen de los es ablecimien os penales, po que és os si bien legal  men e salen co egidos, es lo cie o, po más que sea is e con esa lo, que la co ección en gene al no se ha e i icado, y así lo mi a y conside a la sociedad, po cuya azón los pa icula es emen á es os desg aciados, no les con ían sus in e eses, no les dan ocupación, huyen de ellos y les colocan en una si uación di icilísima, en la agancia o zada. No iene menos impo ancia como medio p e en i o, el p omo e ob as públicas cuando po e ec o de ci cuns ancias in olun a ias ca ezca la clase ob e a de abajo, pués si se les deja pe manece algún iempo en el es ado de inacción pe de án sus hábi os y se ha án necesa iamen e agos. Del p opio modo cuando una desg acia epen ina deja mise able á una ó más amilias, p opo ciona le los auxilios que la p u  dencia aconseje, y ayuda le pa a que pueda coloca se de nue  o en la si uación que ha pe dido, ya exci ando la ca idad pública, ya con ondos des inados al e ec o po el Es ado. Se ía ambién con enien e como un medio de omen a el abajo y e i a la agancia, el consigna en la ley de quin as que aquellos indi iduos que no se hubiesen dedicado á alguna ocupación, a e ú o icio, si iesen en ac i o odo el iempo y u UN1VERSIDADE DE SANTIAGO DE COMPOSTELA (36) á los que ac edi asen su labo iosidad, que solamen e si iesen la mi ad ó es cua as pa es del iempo que aquéllos en ac  i o. y la o a mi ad ó cua a pa e en la ese a; y del mis  mo modo que los úl imos ob enida su licencia sean p e e idos pa a los des inos de que habla la ley de 3 de Ene o de 1876. Los des inos públicos y la acilidad de pode alcanza mu  chos de ellos, así como la de pe de los, son dos causas que pueden con ibui á la agancia y es quizá la más emible pa a el o den social. Exigi pues cie as y de e minadas con  diciones en los que aspi en á los pues os públicos y da les ga an ías de segu idad en ellos mien as cumplan sus debe es, edunda ía en bien del Es ado y de los pa icula es y e i a ía la agancia. También suele apa ece és a implo ando la ca idad pú  blica, de pue a en pue a y de pueblo en pueblo, ingiendo imposibilidades pa a el abajo y supues as desg acias; ó bien acompañando á un e dade o necesi ado, como sucede con los laza illos de los ciegos, ¿qué iene de pa icula , conocida la na u aleza humana, que es os alsos mendigos, pe dida oda e güenza, habi uados al engaño, ayan aumen ando sus ne  cesidades, no encuen en siemp e los medios de sa is ace las y se pongan en pelig o de come e deli os, an o más ácil  men e cuan o que las apa iencias con que se p esen an les dan en ada en odas pa es? ¿Qué iene de ex año que el mozo que ha se ido de laza illo, cuando allezca el ciego ó se se  pa e de su compañía, se encuen e sin hábi os de abajo, sin amo á un luga y con la idea de que se puede i i á cos a agena? ¿Qué mucho que aún dando o men o á su cue po se haga una llaga que le si a de p e ex o pa a pedi limosna? Pa ece pués indudable que en bene icio de los e dade amen e necesi ados, po es a impedidos y no pode abaja debie a p ohibi se el mendiga públicamen e al menos sin au o iza- UNTVE k SÍDAI) DE SANTIAGO DC COMPOSTI (37) ción compe en e y es ablece asilos en que pudiesen e ugia  se y halla su sus en o los que ealmen e lo necesi asen, en cuyos asilos aún pod ían dedica se á alguna clase de abajo que ayudase á sos ene los es ablecimien os. Es e sena uno de los medios que con ibui ía á que no naciese la agancia, ni pudiese alimen a se y de obliga le á en a en la ía del abajo. O o de los medios que pod ía adop a la Adminis ación en con a de la agancia se ía el de igila con g an celo y ac i idad las casas de juego, so p ende á los jugado es po  niéndolos á disposición de los ibunales, y del p opio modo cuida de que aquellos es ablecimien os públicos en que los agos se eunen y pasan la noche, como son las abe nas, bodegones, ca és y o os, se cie en p ecisamen e á las ho as que es á p e enido y no quede gen e ex aña den o, impo  niendo á los con a en o es las co ecciones más e icaces pa  a que enga cumplido e ec o. De igual mane a p ohibi que se coloquen en si ios públicos cie a clase de juegos, como el billa omano, el de la ueda y o os de su clase: consiguién  dose con odas es as medidas deja sin en e enimien o á la agancia y sin p e ex o ]ia a p esen a se en la sociedad. La Adminis ación inalmen e pa a educi á la impo en  cia la agancia ó e i a sus consecuencias, debe eje ce una cons an e igilancia sob e los que me ezcan se conside ados agos; y como el que no iene modo de i i conocido pue  de así bien ene ó no domicilio ijo, en el p ime caso una policía celosa sab á odos sus pasos y le so p ende á cuando quie a come e algún deli o, e i ándose de es e modo el pe  lig o con que, el que se halla en ales condiciones, amenace á la sociedad. Si ca ece de domicilio ijo po anda de pue  blo en pueblo y no esidi en ninguno el iempo bas an e pa  a pode se empad onado como ecino ó domiciliado 5 en es e 10 u se UNIVERSIDADE DL SANTIAGO DE COMPOSTELA ( 38) • . caso debe á exigí sele que aya siemp e p o is o de un do  cumen o en que cons e quien es y sus señas pe sonales, y á la ez la p esen ación de es e documen o al je e de policía an p on o llegue á un pueblo ó salga, exp esando además de donde iene y á donde á; odo lo que se ha á cons a en un lib o especial y luego comunicándose en e sí los di e en  es agen es de policía ienen un medio de obse a los mo i  mien os del ago, de de ene le cuando comience la ejecución de algún deli o, y de busca le, cuando habiéndolo come ido, huya la acción de la jus icia. Pa a p ac ica debidamen e es a igilancia, po lo que hace á nues a pa ia, se p ecisa eo  ganiza el cue po de policía, con el obje o de que esponda al in de su ins i ución; como lo demues an los c ímenes ho  endos ealizados po los sec a ios del ana quismo y, en e ellos, el de que ué íc ima el Je e del Gobie no excelen ísi  mo seño D. An onio Cáno as del Cas illo, eminen e es adis a y li e a o, cuya mue e ale osa cub ió de lu o á España. . Tales son, lige amen e expues as, las medidas que la ciencia y la obse ación aconsejan á in de conclui con la agancia y es imula al abajo. No quie e deci es o que sean las únicas, o as muchas pueden adop a se, si bien con las p opues as juzgamos se llega á á ob ene un buen e  sul ado. En esumen pués, la eligión, la ciencia y el sen ido co  mún es án de acue do en que el homb e debe abaja no solo como un medio de gana su sus en o sino ambién de des  a olla se y pe ecciona se. No es menos cie o, que la omisión olun a ia de la ley del abajo, no ha sido mi ada del mismo modo en odas pa es, eniendo en cuen a las ci cuns ancias del que no abajaba: que los legislado es de los pueblos an  iguos y muchos de los mode nos mi a on la agancia como