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La cooperación de la Comunidad Europea con los países del Magreb

Abstract

Evolución de la cooperación entre Europa y el Magreb en la década de los años 50 y 60 y los acuerdos de cooperación alcanzados con posterioridad.

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La cooperación de la Comunidad Europea con los países del Magreb

Author: Echeverría Jesús, Carlos
Publisher: Universidad Complutense de Madrid
Year: 1993
Source: http://repositori.uji.es/bitstreams/214f52d0-ff1c-43dc-98a4-eaf3509c0d0c/download
UNIVERSIDAD
COMPLUTENSE
DE
MADRID
Facultad
de
Ciencias Políticas
y
Sociología
Departamento de
Derecho
Internacional
Público
y
Relaciones
Internacionales
(Estudios
Internacionales)
LA
OQOPERACION
DE
LA COMUNIDAD EUROPEA
CON LOS
PAISES
DEL
MAGREB
—Tesis
Doctoral—
Carlos
Echeverria Jesús
Madrid,
1993

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
DE
MADRID
Facultad de Ciencias
Politicas
y
Sociologla
Departamento
de
Derecho
Internacional
Público
y
Relaciones
Internacionales
(Estudios
Internacionales)
LA OQOPERACION DE
LA
COMUNIDAD
EUROPEA
CON
LOS
PAISES
DEL
MAGREB
Tesis
Doctoral
presentada
por
CARLOS
ECHEVERRíA
JESUS
y
dirigida
por
O.
ANTONIO
MARQUINA
BARRIO
Profesor
Titular
de
Relaciones
Internacionales
Madrid,
1993

LA COOPERACION
DE
LA
COMUNIDAD
EUROPEA
CON
LOS
PAISES
DEL
MAGREB
INDICE
t

CAPITULO
PRIMERO: LOS
ESTUDIOS
DE
MAYOR
ENTIDAD
REALIZADOS
SOBRE
EL
OBJETO
DE
NUESTRA
TESIS.
1.1.
LOS
PRINCIPALES
ESTUDIOS
SOBRE
EL
MAGREB
REALIZADOS
EN
LOS
ULTIMOS
ANOS.
1.1.1. La
situación
en
Espafia.
1.1.2.
La
situación
en el
extranjero.
1.1.2.1. Francia.
1.1.2.2.
Italia.
1.1.2.3.
Portugal.
1.1.2.4. Bélgica.
1.1.2.5. Argelia.
1.1.2.6. Marruecos.
1.1.2.7.
Túnez.
1.1.2.8.
Reino
Unido.
1.1.2.9.
Estados
Unidos
de
América.
1.1.2.10.
El
creciente
interés
en
otros
foros.
1.2.
LA
ORIGINALIDAD
DE
NUESTRA
INVESTIGACION.
1.2.1.
La
ausencia
de un
estudio
global
desde
la
perspectiva
de
las
Relaciones
Internacionales.
1.2.2.
El
método
y las
hipótesis
de
trabajo.
NOTAS
DEL
CAPITULO
PRIMERO.

CAPITULO
SEGUNDO:
ANTECEDENTES
DE
LA
COOPERACION
TRATADA.
2.1.
LAS
DÉCADAS
DE
LOS
ANOS
CINCUENTA
Y
SESENTA.
2.1.1.
El
proceso
de
construcción
comunitaria.
2.1.1.1.
El
Titulo
IV
del
Tratado
de la
CEE.
2.1.1.2.
Los
primeros acuerdos
con
paises
mediterráneos.
2.1.2.
Las
independencias
de los
Estados
del
Magreb.
2.1.2.1.
Los
conflictos
intramagrebies.
2.1.2.2.
Independencia
políticas
e
independencias
económicas.
2.1.3.
Los
Acuerdos
de
Asociación
con
Marruecos
y
con
Túnez
y
el
rechazo
argelino.
2.1.3.1.
2.1.3.2.
2.1.3.3.
2.1.3.4.
El
Acuerdo
de
Asociación
CEE—Marruecos.
El
Acuerdo
de Asociación
CEE—Túnez.
Las
relaciones
argelino-francesas.
Las
relaciones
con
Mauritania
y
con
Libia.
NOTAS
DEL
CAPITULO
SEGUNDO.
CAPITULO
TERCERO:
LA
APROXIMACION
GLOBAL AL
MEDITERPANEO.
3.1.
UNA
COMUNIDAD
EUROPEA
EN
PLENA
EVOLUCION.
3.1.1.
La
unión
aduanera
de 1970 y su
impacto
respecto
al
exterior.
3.1.2.
Los
efectos
de
la
guerra
de 1967 y los

prolegómenos
de
la
de
1973.
La
inexistencia
de
una
política
exterior.
3.1.2.1.
Atención
al
Mediterráneo derivada
de
una
creciente
preocupación
por
la
seguridad
europea.
3.1.3.
La
primera
ampliación
de
la CE.
3.1.3.1.
La
cuestión
del
régimen
de
las
antiguas
colonias
del
Reino
Unido.
3.2.
LA
INAUGURACION
DE
LA
POLíTICA GLOBAL
MEDITEPRANEA.
3.2.1. La
heterogeneidad
de
los
acuerdos
con
los
paises
terceros
mediterráneos.
3.2.2.
Las
políticas
autárquicas
posteriores
a
las
independencias.
Una
valoracion.
3.2.2.1. Las
demandas
magrebies
a
la CE.
3.2.3. La
preparación
de
la
Cumbre
comunitaria
de
1972.
3.2.3.1.
El
acercamiento
franco—italiano.
3.2.3.2.
La
“aproximación global”
y la
heterogeneidad
de
los
paises
terceros
mediterráneos.
3.2.3.3.
El
esbozo
de
una aproximación
política:
la
Cooperación
Política Europea
(CPE)
y
el
Diálogo
Euro—Arabe
(DEA).
NOTAS
DEL CAPITULO
TERCERO.

CAPITULO
CUARTO:
LA
FORMALIZACION
DE
LA COOPERACION
CON LOS
PAISES
DEL
MAGREB.
4.1.
LA
APERTURA
DE
NEGOCIACIONES
CON LOS
PAISES
DEL
MAGREB.
4.1.1.
Las
negociaciones
con
Marruecos
y
con
Túnez.
4.1.2.
Las
negociaciones
con Argelia.
4.1.3. La
cooperación
con
Mauritania
en
el
ámbito
ACP.
4.1.4.
Las
relaciones
comerciales
con Libia.
4.2.
LOS ACUERDOS
DE
COOPERACION
DE 1976
CON LOS
TRES
PAISES
DEL
MAGREB
CENTRAL.
4.2.1. Su
contenido jurídico
y
su
valoración
política.
4.
2
.2.
Las
diferencias
entre
los
modelos
de
cooperación
CE—Magreb
(individualizada)
y
CE—ACP
(colectiva).
4.2.3. La
conf
lictividad
intramagrebí
como obstáculo
permanente.
4.3.
LA
COOPERACION
EN
EL
AMBITO
POLíTICO.
4.3.1. El
desinterés
en
el
ámbito
de
la
Cooperación
Política
Europea
COPE).
4.3.2. El
fracaso
del
Diálogo
Euro—Arabe.
NOTAS
DEL CAPITULO
CUARTO.

CAPITULO
QUINTO:
LAS
AMPLIACIONES
MEDITERRANEAS
DE
LA
CE
Y
SU
IMPACTO
EN
LA
COOPERACION
CE-MAGREB.
5.1.
CONSIDERACIONES
GENERALES.
5.2.
LAS
ADHESIONES
Y
SUS
CONSECI.JEI4CIAS.
5.2.1.
Las
adhesiones
de
Grecia,
España
y
Portugal.
5.2.1.1.
Los
estudios
de
la
Comisión.
5.2.1.2.
Las
preocupaciones
magrebies.
5.2.2.
La
adaptación progresiva
a
las
nuevas
realidades
en el
Magreb.
5.2.2.1.
Crisis internas
y
atenuación
de los
conflictos.
5.3.
LA
RESPUESTA
COMUNITARIA.
5.3.1.
Los
Programas
Integrados
Mediterráneos
(PIM)
y
la
política
Norte—Sur
intracomunitaria.
5.3.2.
La
Nueva
Política
Mediterránea
(NPM).
5.3.2.1.
Novedades
con
respecto
a
la
Política
Global
Mediterránea
(PGM).
NOTAS
DEL
CAPITULO
QUINTO.
CAPITULO
SEXTO:
UN
BALANCE
DE LA
COOPERACION
ENTRE
LA CE
£
LOS
TRES PAISES
DEL
MAGREB
CENTRAL.
6.1.
LA
COOPERACION
ENTRE
LA
COMUNIDAD EUROPEA
Y
ARGELIA.

6.1.1.
Las
negociaciones
del gas
con
los socios
comunitarios.
6.1.2.
Balance
de
la
cooperación
financiera.
6.1.3. La
normalización
de
las
relaciones
entre
la
CE
y
Argelia.
6.2.
LA
COOPERACION
ENTRE
LA
CE
Y
MARRUECOS.
6.2.1.
Las
relaciones
comerciales.
6.2.2.
Balance
de
la
cooperación
financiera.
6.2.3. La
búsqueda
de
relaciones privilegiadas.
6.3.
LA COOPERACION
ENTRE
LA
CE
Y
TUNEZ.
6.3.1.
Las
relaciones
comerciales.
6.3.2.
Balance
de
la
cooperación
financiera.
NOTAS
DEL CAPITULO
SEXTO.
CAPITULO
SÉPTIMO:
LA
BILATERALIZACION
DE
LA
COOPERACION
Y
SU
EFECTO
COMPENSADOR.
7.1.
LA
AUSENCIA
DE UN
PROYECTO
POLíTICO COHERENTE
Y
UNITARIO.
La
diversidad
de
los
intereses
intracomunitarios.
7.1.1.
7.1.2. La
diversidad
de
los
intereses
intramagrebíes.

comercial,
a
los
que
han
dedicado
tradicionalmente
su
atención
los
estudios
sobre
las
relaciones
CE—Magreb,
a
incluir
otros
como
el
político
o el
estratégico.
Esto
sucede
por
un
doble
motivo:
el
primero,
por
la
transcendencia
de
estas
relaciones
de
cooperación para
la
seguridad
y la
estabilidad
en el
Mediterráneo
Occidental,
y el
segundo
por
la
gran
amplitud
que
en
los
últimos
años
ha
cobrado
el
área
de
los
estudios
estratégicos
y
de
seguridad,
abarcando
terrenos
antaño
no
incluidos
y que
en
esta
zona
tienen
una
especial
relevancia
como
son:
la
dialéctica
complementariedad—concurrencialidad
en lo
económico-comercial;
la
dialéctica
religioso—cultural;
el
futuro
de
la
emigración
hacia
la
CE;
o la
cooperación
política
(tanto
la
CPE
como
la
subregional>.
Para
el
profesor
marroquí
Mustapha
SEHIMI
la
creación reciente
de
Centros
especializados
de
investigación
en
varios paises
del
Mediterráneo
Occidental,
Centros
que
enumeramos
en
los
siguiente
subepigrafes,
es
reflejo
del
creciente
interés
por los
problemas
de
seguridad
en
la
región 4.
Según
el
director
de
estudios
del
Istituto Affari
Internazionali
(IAl)
de
Roma,
Roberto
ALIBONI,
esta
latinización
ha
sido
posible
gracias
a la
homogeneidad
nueva
que
caracteriza
hoy
a
los
paises europeos
del
Mediterráneo
Occidental: todos
pertenecen
a la
CE
y a la
OTAN,
organizaciones
en
las que
concilian
sus
intereses,
con
frecuencia
contradictorios
entre
sí.
La solidaridad hoy
existente
ya no es
exclusiva
o
contrapuesta
a
la
europea
sino
complementaria5.
A
la
creación
de un
espacio
estratégico
subregional
en el
Mediterráneo Occidental
ya
hacia
referencia
el
presidente
FranQois
Mitterrand
en
un
discurso
pronunciado
en
enero
de 1983
en
Marrakech
que
estudiaremos
en
el
4

último capitulo de
nuestra
investigación.
No
obstante
es
necesario
destacar
que
el
fenómeno
de
la
latinización
de
las
relaciones
no es
un
fin
en
si
mismo
sino
que
constituye
—y
así
lo
vemos
nosotros—
una
etapa
en
el
camino
que
ha de
llevar
a
una
intensificación
del
diálogo y
de
la
cooperación
de
la
CE
como tal
con
los
paises
del
Magreb.
Esta
ampliación relativamente
reciente
de
los
factores
que
desde
la
perspectiva
de
las
Relaciones Internacionales
es
necesario
incluir
en
nuestra
Tesis
se
vislumbra
ya en
los
diferentes
Institutos
y
Centros
de
Investigación
que
tanto
al
norte
como
al
sur del
Mediterráneo
acometen
el
análisis
del
tema
objeto de nuestro
estudio 6,
analizando
no
sólo
el
marco clásico
CE—paises
del
Magreb
central
(Argelia,
Marruecos
y
Túnez) en su
faceta
económica—financiera
y
social,
sino
incluyendo
también
la
Cooperación Política
Europea,
la
DMA,
el
Grupo
5+5,
la
CSCM
o
el
Diálogo
Euro—Arabe.
Es
precisamente
la
ausencia
de
tal
enfoque
en
nuestro país
—tal
y
como
describimos
a
continuación—,
y
por
consiguiente
la
falta
de
un
estudio
de
conjunto
utilizando
todos
los
factores
citados,
la
que
nos
ha
animado
a
realizar esta
Tesis
Doctoral.
En
la
descripción
que
a
continuación
hacemos,
tanto
de
estudios
que
inciden
bien
directa
bien
indirectamente
en
el
tema
objeto
de
nuestra
investigación,
como
de
Centros
de
Investigación
españoles y
extranjeros,
no
existe
por
nuestra
parte
el
ánimo
de
ser
completos
ni
exhaustivos. Hemos
incluido
tanto
en
uno
como
en
otro caso
aquellos trabajos
más
relevantes
o
aquellos
Institutos
y
Centros
que,
a
través
de
nuestra
experiencia
directa
en
los
años
en
los que
hemos
desarrollado
nuestra investigación,
5
~1

consideramos
que
sirven
para
ilustrar
sobre
Lo
que
se
viene
haciendo
en
el
estudio
de
la
evolución
del
Magreb y
de
las
relaciones euromagrebies
en
sentido
amplio.
En
cuanto
a
la
selección
de
paises
hemos
de
hacer
también
algunas
puntualizaciones.
Comenzando
por
los
paises
magrebies,
la
no
inclusión
de
forma
específica tanto
de
Libia
como de
Mauritania
tiene desde
nuestro
punto
de
vista
su
explicación;
se
trata
simplemente
de
taita
de
entidad
para citarías
monográficamente
en el
ámbito
en
el
que
si
citamos
en
cambio
a
los
otros
paises miembros
de
la
Unión
del
Magreb
Arabe.
En
Libia
existe
una
escasa
producción bibliográfica
en el
tema
objeto
de
nuestro estudio
y
ello
se
explica
en
gran
medida
por
la
actitud
que
el
régimen que
detenta
el
poder tiene
con
respecto
a
Occidente
y,
más
concretamente,
con
respecto
a
la CE.
Ello
no
ha
sido
obstáculo
para
que,
por
ejemplo,
la
Universidad Al
Fatah
de
Trípoli haya
codirigido
con
la
University
of
Kent
at
Canterbury
de
Londres un
Seminario
sobre
las
relaciones entre
la
CE
y la
UMA,
celebrado
en
la
capital
libia
en
marzo
de
1992,
Seminario
que
contó
con
el
apoyo
de
la
Comisión
de
la CE.
Pero
lo
cierto
es
que
al
margen
de
esta
excepción
—que
podríamos
calificar
de
anecdótica
y
que
se
dió
en
Tnoxrientos
en
los que las
relaciones
de
Libia
con
Occidente
volvían
a
enrarecerse
por motivos
políticos—
la
actividad
científica
libia
en
este
campo
es
muy
escasa
y
los
canales
de
comunicación
prácticamente
inexistentes 7.
Mauritania
por
su
parte
adolece
en
cuanto
a
su
actividad
científica
en
este
campo
de
los
mismos
problemas
estructurales
que afectan
al
país
en su
globalidad.
En
cuanto
a
los
paises occidentales
que
citamos sobresalen
6

Italia,
Francia,
España
y
Portugal
—el
llamado
“arco
latino”—
a
los
que
hemos
añadido
otros
más
lejanos como Bélgica,
el
Reino
Unido
o
los
Estados
Unidos.
La
inclusión
de
los
primeros
es
lógica
si
tenemos en
cuenta
que,
comenzando
por
Francia,
son
los
más
interesados
por
distintas razones
en
la
profundización
de
la
cooperación
euromagrebi.
Los
otros
han
sido
incluidos
de
forma
específica,
aparte
de
por
nuestra
experiencia
investigadora
directa
en ellos,
porque cuentan
con
Centros
de
investigación
destacables
sobre
el
Magreb,
el
mundo Arabe
y
las
relaciones
de
éste con
Occidente.
No
se ha
incluido
a
paises
como
Holanda
o la
República
Federal
de
Alemania porque
el
interés
por nuestro
tema
objeto
de
estudio
es
escaso
en
sus
círculos
académicos,
realidad
que
es
comprensible
ya
que
sirve
de
reflejo
del
desinterés por
el
Mediterráneo
y
por
la
región magrebí
en
las
políticas
exteriores de
dichos
Estados.
1.1.1. La
situación
en
España.
No existiendo
en
nuestro
país
un
estudio
que
reuna todos
los
ámbitos
que
nosotros
incluimos
—consecuencia
lógica
de
la
tradicional
falta tanto
en el
sector
público
como
en el
privado
de
una dedicación
investigadora
permanente
bien
al
Mediterráneo
en su
conjunto
bien
al
Magreb,
desde
la
perspectiva
multidisciplinar
de
las
Relaciones
Internacionales—
nos
encontramos con
investigaciones
de
tipo
sectorial
y
dentro
de
ellas
con
una
gran
mayoría
de
contenido
económico.
Henos
de
comenzar
por
resaltar
lo
que
en
esta
línea
se
viene
haciendo
.7
~1

desde hace
años
en el
seno
del
Departamento
de
Estudios
Internacionales de
la
Facultad
de
Ciencias
Políticas
y
Sociología
de la
Universidad
Complutense
de
Madrid.
El
Profesor
Antonio
MARQUINA
BARRIO
tiene
en su
haber
una
importante
trayectoria
científica
en
el
estudio
del
Mediterráneo,
del
Magreb
y
de
sus
relaciones
con
Europa
de
la
cual
dan
fe
las
siguientes
publicaciones:
edición
de
la
obra
colectiva
Estrategia
del
Mediterráneo
Occidental
y
del
Maareb
(1983);
“Libya,
the Maghreb
and
Mediterranean
security” Adelphi Paoers
n 2
231;
referencias
en su
obra
España
en
la
política
de
seguridad
occidental
(1986);
“Las
relaciones
entre
España
y
los
países
del
Magreb”
en
Un
examen
de
la
política
exterior esnañola
(1988);
editor
y
coautor
de
Un nuevo
orden
de
seguridad
para
Oriente
Medio
(1991)
,
obra
colectiva
que
es
fruto
de
un
Curso
de
Verano
por
él
dirigido;
editor
y coautor
igualmente
de
Seguridad
en el
Mediterráneo
.
Nuevos
plantemientos
(1992),
obra
colectiva
como
la
anterior;
editor
y
coautor
de
El
flanco
sur
de
la
OTAN
(1993);
y,
finalmente,
coautor
de
El
Magreb:
cooperación.
concertación
y
desafíos
(inédito).
A
esta
lista
habría
que
sumarle
múltiples
artículos
aparecidos
en
diversos
medios.
Dentro
del
mismo
Departamento
hay que
referirse también
al
Profesor Roberto MESA
GARRIDO,
quien
se
ha
referido
al
Magreb
en
varias
publicaciones
pudiendo destacar
aquí
su
articulo
ttSpain.Is
mediterranean
policy”
Contemoorarv
Review
(1987) y su
obra
Democracia
y
política
exterior
en
España
(1988),
siendo
esta
última
de
contenido
general
y
referida
a
un
breve
período temporal
que
comprende
parte
de
la
década
de
los
años
ochenta;
al
artículo
colectivo
elaborado por
los
Profesores
Carlos
María
GONZALEZ
DE
HEREDIA
Y
8

DE
OÑATE,
Gustavo
PALOMARES
LERMA
Y M’
Dolores
ROBREDO
BARRIO
“Aproximación
al
estudio
de
las
relaciones hispano—marroquíes.
Obstáculos para una
buena
vecindad”
en
el
volumen
colectivo
Las
relaciones
de
vecindad. Actas
de
las
IX
Jornadas
de la
A.P.D.I.R.I.
(1985);
y
al
articulo
del
Profesor
Miguel
DE LA
FUENTE
“Las
relaciones
entre
Marruecos
y la CE.
Proceso
global
de
una
política
de
acercamiento”
Affers
Internationals
(1989)~.
También
en el
ámbito
de
la
Universidad Complutense
de
Madrid,
destacamos
la
Tesis
Doctoral
del
profesor
Dr.
José Antonio
NIETO
SOLíS
EsPaña
y
la
política
comercial
de la CEE.
Los
acuerdos
preferenciales
con los
naises
mediterráneos
en
el
marco
del
comercio exterior
de
la
CEE
ampliada dirigida
por
el
Dr.
Carlos
BERZOSA y
leída
el
24
de
marzo
de 1988 en
la
Facultad
de
Ciencias
Económicas.
Esta
Tesis
estudia
un
ámbito
mucho
más
amplio
que
el
nuestro
—pues
abarca
a
los
“paises
terceros
mediterráneos”
(PTM)
en su
globalidad mientras que
los
paises
del
Magreb constituyen
un
reducido
número
de
ellos—
y
está
elaborada
con un enfoque
propio
de
la
disciplina
de
las
Ciencias
Económicas
y
no de
las
Relaciones
Internacionales
como
es
nuestro
caso.
En
la
Universidad Autónoma
de
Madrid
y
en el
Instituto de
Economía
y
Geografía Aplicadas
(IEGA)
del
Consejo
Superior
de
Investigaciones
Científicas
(CSIC) se
ha
venido
trabajando
en
los
últimos
años
sobre
aspectos
básicamente económicos
de
las
relaciones
euro—magrebies.
Destacan
así
trabajos
como
el de
las
profesoras
Ascensión
CALATRAVA
ANDRÉS
y
Ana
M~
MELERO GUILLO
Política
y
economía
en
los Daises del
Magreb:
sus
relaciones
con
España
en
el
marco
de
la
CEE
<1986)
.
Incide
en
la política
bilateral
de
España
con
Argelia,
Marruecos
y
Túnez
así
cono
en
9

las
relaciones Magreb—CEE
y
su
impacto
en
España,
centrándose por
un
lado
en
temas
exclusivamente económicos
y
por otro
en el
Magreb
“a
tres”.
Es
útil
por
ello
y
también porque
aporta
referencias
a
las
importantísimas
relaciones
de
Francia
con
estos
paises
—que
analizamos
también
en
nuestra
Tesis
si
bien
limitándonos
al
ámbito concreto
de
la
cooperación-
así
como
al
proceso
integrador
magrebí
y a
las
estructuras
productivas de
los
paises norteafricanos.
El Dr.
Alejandro
LORCA
CORRONS
ha
desarrollado
durante
algunos
años,
en
el
ámbito
del IEGA
<CSIC),
del
Centro
Internacional
Carlos
V
<Facultad
de
Ciencias
Económicas
y
Empresariales),
y
actualmente
en el
seno
del
Taller
Internacional de
Estudios
Mediterráneos
(TIEM),
seminarios
y
encuentros
sobre
aspectos técnicos
y
económicos
de
las
relaciones
entre
las dos
orillas
como
los
cuatro
celebrados
en
Gredos 9,
el
celebrado
en El
Paular
en
septiembre
de
1988
bajo
el
titulo
“Dinámica
económica
en el
Mediterráneo
Occidental:
conflictos
y
cooperación”
o el
celebrado
entre
el
1
y
el
5
de
diciembre
de
1988 en
Salamanca
bajo
el
titulo
de
“Obstáculos
al
Desarrollo
en
el
Mediterráneo
Oriental”,
a
los
que
han
acudido
expertos
de
varios de
los
paises
de
la
región.
Las
actas
del
Seminario
Gredos
II
fueron
publicados
por
el
Instituto
de
Cooperación
con
el
Mundo
Arabe
(ICMA)
del
Ministerio
de
AA.EE.’0.
Los
resultados
parciales
de
sus
trabajos
han
visto
a
menudo
la
luz
a
través
de
la
publicación
Información
Comercial Española
editada
por
la
Secretaría
de
Estado
de
Comercio
del
Ministerio
de
Economía
y
Hacienda
—el
Boletín
Económico,
de
periodicidad
semanal,
y la
Revista
ICE,
de
periodicidad
mensual—
donde
con
frecuencia
aparecen artículos
sobre
aspectos
sectoriales
de
nos
aportan
una
10
1

valiosisima
información”.
Siguiendo
en
el
terreno
de
la
economía
cabe
citar,
también
en
el
marco
oficial
,los
informes
Guias
de
Mercados
elaborados
por
el
ICEX’ 2.
Cuentan
con
la
colaboración
para
su
redacción
de
las
Of
icinas
Comerciales
españolas
en
los
paises
del
Magreb.
Los
informes
citados
son
descriptivos
y
no
analíticos,
si
bien
dichas Oficinas
si
elaboran informes
de
carácter
interno
que describen
tanto
el
ámbito
bilateral
de
las
relaciones como
el
comunitario’3.
En
el
sector
privado y
en
el
marco
del
comercio y
las
inversiones
destacamos
el
libro
Cómo
invertir en Marruecos publicado por
el
UNIBAN,
del
grupo Banco
Bilbao Vizcaya,
en
1992,
en el
que
se
describen aspectos
económicos
y
comerciales
y
las
relaciones
hispano—marroquíes,
relaciones que han vivido
un
gran
desarrollo
en
los
últimos años
gracias
al
salto
cualitativo
producido
en
la
cooperación
económica
española
con
Marruecos.
En el
Departamento
de
Estudios Arabes
e
Islámicos de
la
Universidad
Autónoma
de Madrid hay
que
destacar
las
actividades
de
un grupo
de
profesores
y
de
becarios
que
centran
sus
estudios
en
la
región
del
Magreb,
en
aspectos
políticos
(sistemas
electorales,
movimientos
sindicales,
política
exterior,
etc.)
y
en
el
tema
de
la
inmigración.
Como
botón
de
muestra
cabe
referirse,
aparte
de
una
obra
de
contenido
más general pero
de
indudable
utilidad
como
la
Introducción
a
los
regímenes
y
constituciones
Arabes
de
Bernabé
LOPEZ
GARCíA
y
Cecilia
FERNANDEZ
SUZOR
(1985)
-en
la
parte
final
los
autores
analizan
los
cinco
paises
del
Magreb—,
al
libro
del
profesor
LOPEZ
GARCíA:
Política
y
movimientos
sociales
en
el
Maareb
(1989),
una
obra
que
ha
venido
a
cubrir
la
falta
de
ensayos
en
nuestro
idioma
sobre
esta
11

región vecina
continuada
por
el
volumen
colectivo
coordinado por
el
Profesor
LOPEZ
GARCíA
España—Magreb, siglo
XXI
(1992),
y a
dos
Seminarios:
uno
sobre
“Elecciones,
participación y transiciones
políticas
en el
Norte
de
Africa”,
celebrado
en
Madrid
entre
los
días
10
y
12
de
mayo
de 1990
y
cuyas actas
han
sido
publicadas
recientemente
por
el
Instituto
de
Cooperación
con
el
Mundo Arabe
<ICMA)’ 4,
otro titulado
“La
inmigración
magrebí
en
España:
contexto
internacional
y dimensión
local”
celebrado
entre enero
y
junio
de
1991
en la
Fundación
Ortega
y
Gasset,
y,
por
último,
el
dirigido por
la
profesora
Gema
MARTIN
MUÑOZ entre
febrero
y
mayo de
1992
sobre
“Política
y
derechos
humanos
en
el
mundo
árabe”
celebrado
también en
la
Fundación Ortega
y
Gasset.
En la
actualidad
el
Master
anual
del
recientemente
creado Centro
Español
de
Relaciones
Internacionales
(CERI)
incluye
en su
programa
el
área
del
Norte
de
Africa
que
es
cubierto
principalmente
por
profesores
de
este
Departamento,
y
el
Taller
Internacional
de
Estudios
Mediterráneos
imparte
un
Curso
de
Doctorado
sobre
la
región.
Manteniéndonos
en
el
ámbito
exclusivamente
académico hay que
resaltar
las
actividades desarrolladas
en
Barcelona
en el
seno
de
la
Universidad
Autónoma
de
esta
ciudad
y,
ligado
en
cuanto
a
su
plantel
de
investigadores
a
ésta,
al
Centre
d’infomació
y
Documentatió
Internacionals
(CIDOB),
y
dentro
de él
a la
Secció
d’Estudis
sobre
Pau
i
Conf
lictes,
a la
revista
bimensual
del
Centro
titulada
DCIDOB
<Dossier
CIDOB’>
—su
número
36,
de
marzo
de
1991,
es un
especial
sobre
el
Magreb—
y a
su
Anuario
Internacional. Cuestiones
generales
del
Mediterráneo
-seguridad,
medio
ambiente,
migraciones,
cooperación,
etc.
-
son
tratadas por
12

este circulo
y
desde
tiempos
más
recientes
por
el
Institut
Catalá
d’estudis
Mediterranis,
creado
por
el
Gobierno
de
la
Generalitat
de
Cataluña y más centrado
en
la
organización
de
Seminarios
—como
ej.
celebrado
en
Barcelona
sobre
“Movimientos
humanos
en el
Mediterráneo
Occidental”
(7 a 9
de
noviembre
de
1989)—
que
a la
investigación
permanente 15.
El
CIDOB
desarrolló
en
Barcelona
en
los
días
21 a 24
de
septiembre
de 1989
unas
jornadas
tripartitas
Francia—Italia—España
sobre
cooperación
en
el
Mediterráneo
Occidental bajo
el
titulo
“La
situación
en el
Mediterráneo
Occidental:
¿Hacia
una
cooperación
trilateral?”
que
contó
con
la
participación
entre otros
de
Roberto ALIBONI
(IAl).
La
Universidad de
Granada destaca
también
en el
estudio
de
estos temas
y
esta
ciudad—símbolo
—donde
ya
se
ha
establecido una
Univesidad
Euro—Arabe
que
desea
ser
el
embrión del proyecto
de
más envergadura
ideado
por
la
Comunidad Europea
y la
Liga
Arabe—
es
escenario de
Seminarios
como
el
que
entre
el
26 y el 28
de
noviembre
de
1991
reunió
a
expertos
de
ambas
orillas
organizado
por
la
Asociación
de
Periodistas
Europeos
y el
ICMA’6.
En el
ámbito
de
las
publicaciones
es
de
destacar
la
labor
hecha
al
respecto
en el
seno
de
la
Facultad
de
Ciencias
Políticas
y
Sociología
de
la
Universidad
de
Granada
cuya
producción, hasta
el
momento
de
cerrar nuestro
trabajo,
es
la
siguiente:
DEL
PINO,
Domingo:
Marruecos
entre
la
tradición
y
el
modernismo
<1990);
AA.VV.:
El
Maareb
tras
la
crisis del
Golfo.
Transformaciones
políticas
y
orden
internacional
<n~
2,
inédito);
y
AA.VV.:
Explosión
demográfica.
empleo
y
trabajadores emigrantes
en el
Mediterráneo
Occidental
(n~
3,
inédito).
Los dos
últimos
son
resultado
de
sendos coloquios
celebrados
en
la
ciudad
bajo
el
13

también
citado
correspondiente
al
Seminario Gredos
II
y
el
de
CALATRAVA,
Ascensión
y
LORCA,
Alejandro
Dependencia
alimentaria
en
los
paises
del
Magreb.
Un
análisis
critico,
(1989).
Con
el
apoyo
de
la
Embajada
de
España
en
Italia
se
celebró
los
días
4
y
5
de
febrero
de
1991
en
Roma
el
1
Seminario
Italo-Español
sobre
el
Mediterráneo
Occidental,
estudiándose
desde
las
perspectivas
económica,
política
y
de
seguridad
la
cooperación
en el
área 23.
El
ICMA
ha apoyado
y
apoya
la
celebración
de
Seminarios
y la
publicación
de
sus
actas
así
como
iniciativas
particulares
y
colectivas de
investigación
en el
campo
que nos
ocupa,
tal
y
como
ya
ha
sido
explicado
para
cada caso
en el
recorrido
que
hemos
hecho
—que
como
decíamos
al
principio
no
busca
ser
exhaustivo
sino
ilustrador-
por
las
actividades
investigadoras
que
se
realizan
en
España.
1.1.2. La
situación
en el
extranjero.
Una
vez
visto
el
estado
de
las
investigaciones
sobre
la
cooperación
entre
la
CE
y
los
paises
del
Magreb
en
nuestro país
vamos
a
proceder
a
describir
la
situación
en
los
países
de
nuestro entorno
en
los
que
hemos
permanecido
durante
la
realización
de
nuestra
investigación.
Comenzaremos
por
Francia,
Italia
y
Portugal
—no
hay
que
olvidar
que
una
de
nuestras
hipótesis
de
trabajo
se
refiere
a
la
“latinización”
de
la
cooperación
euro—magrebí—
para
pasar
a
continuación
a
los
países
del
Magreb
y
en
especial
a
Argelia,
Marruecos
y
Túnez.
Haremos
20

finalmente
una
referencia
tanto
a
Bélgica
como
al
Reino Unido y
a
los
Estados Unidos
como
reflejo
también
de
nuestra
experiencia
directa y
por
el
interés
de
alqunos
de
los
estudios
y
publicaciones
que en
estos
paises
se
llevan
a
cabo.
Como
lineas
generales
podemos hablar
de
la
larga
tradición
de
estos
estudios
en
Francia; del
interés
también tradicional por
parte
de
Italia
—que
obedece como
en el
caso
anterior
a
razones
históricas y
de
proximidad
geográfica—;
de
la
llegada
reciente
de
Portugal como reflejo
de
la
búsqueda
de
nuevos
horizontes para
su
política
exterior y
de
nuevos papeles
en el
marco
regional;
de
una fijación por
el
tema
de
la
Corona
marroquí que
parte
del
momento mismo
de
la
independencia
política
del
país;
de
un
creciente
interés
por
parte
argelina
paralelo
a la
evolución
económica
y
política
del
país;
y
de
una
fijación que
viene
también
de
antiguo
en el
caso
de Túnez,
también
como reflejo de
una
importante
dependencia
del
mercado
comunitario,
aunque
no es
tan
marcada
como
en
el
caso
del
mucho
más
próximo
a la
CE
—
geográficamente
hablando—
Reino
de
Marruecos.
De
Bélgica
hemos
destacado
fundamentalmente
la
importante
labor
científica
desarrollada
por
el
grupo
de
investigación
que
dirige
el
Profesor
Bichara
KHADER.
Finalmente
hemos
de
decir
que,
aunque
el
mundo
anglosajón
no se ha
destacado
por
su
especial
sensibilidad
hacia
el
tema
objeto
de
nuestro
estudio,
la
existencia
de
un
sector
académico bien
dotado
y
con una
visión
universalista hace
que las
investigaciones
sobre
el
Mediterráneo
y el
Magreb que
tanto
en
el
Reino Unido
como
en
los
EE.UU.
se
hacen deban
ser
tenidas en
cuenta.
21

1.1.2.1. Francia.
De Francia proceden
la
mayoría
de
los
estudios disponibles.
Ello
se
explica
sin
duda por
razones
históricas,
culturales
y
económicas
como
tratamos
de
demostrar
a
lo
largo
de
nuestro
estudio.
También
conviene señalar
que
en
el
país
vecino
es
donde
la
dedicación
al
análisis
de
este tema
tiene
más continuidad
y
cadencia
y
ello por
idénticos
motivos.
Existen
gran número
de
Centros
e
Institutos
de
investigación
que
se
dedican
al
seguimiento
de
las
relaciones
euro—magrebies,
bien
de
forma
monográfica,
bien como
una
de
sus lineas
prioritarias.
La
dedicación
a
este tema
viene
ya de
antiguo
como
nos
lo
demuestra
la
interesante
obra
de
Jacques
D’IVOIRE
La
Maahreb
et
la
CEE
(1965),
fundamental
para
dar una
introducción
histórica
y
destacable
además
por
estar
editado
por
la
Fondation
Nationale
des Sciences
Politiques
(Centre
d’étude
des
relations
internationales>
donde
aún
hoy
se
siguen
dedicando
importantes
esfuerzos
en
esta
línea
de
investigación. Además,
la
obra
de
Jacques D’IVOIRE
abarca
todos
los
aspectos
del
tema:
inversión,
comercio,
política,
inmigración,
etc.
aunque
sólo
para
los
tres
países
del
Magreb
central
<Argelia,
Marruecos
y
Túnez).
Hay que
destacar
en
primer
lugar
el
Institut
de
Recherches
et
d’Études
sur
le
Monde Arabe
et
Musulman
<IREMAM)
ubicado
en
Aix-en-Provence
y
cuyos
trabajos
se
reflejan
en su
prestigioso
Annuaire
de
l’Afriaue
du
Nord,
elaborado
por
el
Centre
d’Étude
et
de
Recherche
sur
les
Sociétés
Méditerranéennes
(CRESM)
y
coeditado
con
el
Centre national
de
la
recherche scientifique
<CNRS)
y
obra
irreemplazable 24,
y
en
la
Revue
de
l’Occident
22

musulman
et
de
la
Méditerranée
<semestral).
Organiza también
coloquios como
el
celebrado
en
los
días
17
y
18
de
de
diciembre
de
1990
en
Baume-les-Aix
con
el
Institut
du Monde Arabe
(IMA) 25
sobre
“Le
Maghreb, l’Europe
et
la
France”
u
otro
posterior,
en
enero
de
1991
en
Aix—en—Provence,
bajo
el
titulo
“Maghreb—Europe—
France”.
Fruto
de
una mesa
redonda celebrada
en octubre de
1989
es el
libro
dirigido por
Michel
CAMAU
Changements
politigues
au
~j~jb
(1991>.
El
CRESM
de Aix
publica
por
su
parte
los
Cahiers
du
CRESM26.
La
Association pour
l’Étude
des
Sciences
Humaines
en
Afrique du Nord
et au
Proche Orient
de
Aix publica una revista
trimestral titulada
Revue
du
Monde
Musulman
et de
la
Méditerranée
de la
que
destacamos
el
número
especial
de
marzo
de
1991,
un
monográfico
titulado
“Crise
du Golfe, la
“logique”
des
chercheurs”.
La
Universidad
de
Perpignan celebró
en
diciembre
de 1979
un coloquio titulado
“Europe
et
Méditerranée”
cuyas actas
publicó
con
el
mismo
titulo
<Université
de
Perpignan,
1981).
La
Universidad
de Grenoble
publicó
hasta
1987 -a
través
de
su
Institut d’Études
Politiques
de
Grenoble—2-
la
revista
Grand
Macrhreb.
También
en
Grenoble
cabe
destacarse
la
dedicación
del
Centre d’Études
de
Défense
et
de
Sécurité
Internationale
(CEOSI)
que celebró
en
los
días
1
y
2
de
marzo
de
1991
un
Seminario
titulado
“La
Méditerranée
Occidentale:
espace
de
coopération”
donde
acudieron
prestigiosos
analistas
como
Jacques
HUNTZINGER,
J.
-M.CROUZATIER,
Roberto
ALIBONI
o
Mustapha
SEHIMI27.
Es
digno
de
ser
destacado
también
el
Groupe
de
Recherche
sur
les
Économies
Régionales du
Bassin
Méditerranéen
(GRERBAM>,
dirigido por
Henri
REGNAULT
en
el
seno
de
la
Facultad
de
Derecho,
Economía
y
Gestión
de
la
Universidad
de
Pau.
23

Antes de
referirnos
a
las
obras
monográficas
y a
los
Institutos
hay
que
hacer
una
mención especial
a
otros
coloquios
que
con gran
frecuencia
se
celebran:
el
organizado
a
principios
de
la
década
de
los
ochenta
por
la
Comisión
para
el
Estudio
de
las CC.EE.
(CEDECE>
y
cuyas voluminosas
actas
se
publicaron bajo
el
titulo de
La
CEE
élargie
et
la
Méditerranée:
auelle
coopération?
(1982)
constituye
un
punto
de
referencia importante
por
el
momento
en
el
que
se
realiza
y
por
su
contenido
(aspectos
políticos,
económicos
y
medioambientales
del
Mediterráneo);
también
es
obligado
referirse
a
los
famosos
Foros
Mediterráneos
(Marsella
del
25 al 27
de
febrero
de 1988
y
Tánger
del
24
al
28
de
mayo
de
1989)
que
han
puesto
el
acento
en
los
aspectos
financieros
y
económicos
y
que han
constituido
un
importante
trampolín
para
la
idea
de
la
cooperación
en el
Mediterráneo
Occidental.
En
los
días
24 y 25
de
mayo
de
1989
y
en
un
ámbito
muy
especializado
—el
empresarial
e
inversor—
se
celebró
el
coloquio
de
Dunkerque
(1
Coloquio
Euro—Magrebí,
organizado
por
el
Institut
de
Formation
Européen
et de
Coopération
<IFEC),
bajo
el
titulo “Cooperación
Magreb—CEE
frente
al
mercado
único
y a la
UMA”)
que,
aunque
no
incidía
en
los
aspectos
políticos,
incluía
temas
como
la
inmigración
y,
sobre
todo,
los
protocolos
financieros 28.
El
IFEC
coorganizó
con
el
Club
Europe—Magreb
en
Dunkerque,
del
4
al
7
de
julio
de
1990, la
1
Universidad
de
Verano Euro—Magrebí
que
se
centró
en
el
estudio
de
los
temas
técnico—comerciales,
la
importación
y
la
exportación,
el
sector
agroalimentario,
etc.
El
estudio
de
los
Foros
Mediterráneos
tiene
un
enorme
contenido
político.
El
primero
<1988)
—cuyas
actas están
24

publicadas bajo
el
titulo Réalités
et
prosDectives
des relations
entre
les
pavs
européens
de
la
Méditerranée Occidentale
et
les
navs
du
Maahreb
associés
& la
CEE
<1988)—
tenía
como
objetivo
según
su
animador
principal,
Jacques
HUNTZINGER,
sensibilizar
a
hombres de negocios y
operadores. Por
ello
un
recorrido por
las
actas
nos
permite
oir
hablar
de industria,
finanzas,
transportes,
agricultura,
cooperación
en
general
y
relaciones
intramagrebíes.
Empezaban entonces
a
vislumbrarse
cambios
en
la
región
con
un
deshielo progresivo
en
las
relaciones
y la
idea
de
organizar
un
coloquio
informal
como este
partió
del
Ministerio
francés
de
Asuntos
Exteriores,
lugar
donde
el
profesor
HUNTZINGER
ejercía
funciones
de
asesor
del
Ministro
en
asuntos
mediterráneos.
En
Tánger
(1989)
se
avanzó
ya
mucho
en
el
ámbito
del
Mediterráneo
Occidental,
en
unas
jornadas tituladas
“Les
réalités
et
les
perspectives des
relations
entre
les
pays
européens
de
la
Méditerranée Occidentale
et
les
pays
de
l’UMA”
organizadas
por
la
Asociación
de
Economistas Marroquíes
y
por
el
CGEM
(véase
referencia
a
Marruecos
en
este
mismo
capítulo)
bajo
el
patronato
del
Ministerio
de
Asuntos
Exteriores marroquí;
en
esta
reunión
se
“oficializan”
ya
estos
encuentros. Los
temas,
aún
centrados
en
aspectos técnicos
y
económicos,
incluían
finanzas,
deuda,
cooperación
industrial
y
relaciones
CE-Magreb.
Una de
las
ideas
surgidas
de
estos Foros
ha cristalizado muy
recientemente
en el
Club
Financier
Méditerranéen
(CFM).
Fue
creado
el
2
de
julio
de 1990
y
contó desde
el
principio
con
el
apoyo
de
Pierre
Bérégovoy.
Celebró
sus
primeros
encuentros
entre
el 23 y
el
25
de
noviembre
de
1990
en
Aix-en-Provence
y
el
19
de
abril
de
1991
se
reunió
su
Asamblea
General
Constitutiva
en
25
~1

Paris.
Publica un
boletín
trimestral
titulado
Méditerranée
Développement que
aporta valiosa
información sobre
los
intercambios y
la
cooperación
entre
las dos
orillas
del
Mediterráneo
Occidental.
El 18
de
diciembre
de 1992 el
CFM
ha
organizado una
intensa jornada
de
trabajo
en
Paris
bajo
el
titulo
de
“Crecimiento
al
sur del
Mediterráneo y financiaciones
exteriores”.
Para
el
seguimiento
de
la
política oficial francesa
destacamos
la
publicación
bimensual
de su
Ministerio
de
AA.EE.
La
politigue
etrancere
de
la
France.
Textes et
Documents
equivalente
al
volumen
Actividades..,
español
precitado.
Ligados
a la
Administración
francesa funcionan algunos
Centros
de
investigación
y
de
documentación
como
el
Centre
d’Études
Prospectives
et
d’Informations
Internationales
<CEPII>
cuyas
investigadoras
Agnes
CHEVALLIER
y
Véronique KESSLER publicaron
en
1989
un
interesante
estudio
de
contenido económico
y
demográfico
titulado
Économies
en
develoonement
et
défis
demogranhigues.
Algérie.
Eczvnte.
Maroc.
Tunisie 29
o la
propia
Documentation
Frangaise,
dependiente
de
la
Oficina
del
Primer
Ministro,
que
edita
la
prestigiosa
revista
trimestral
Monde
arabe.Maczhreb—Machrek30.
Dentro
de
la
colección Problémes
Politicues
et
Sociax
La
Documentation
Frangaise
publicó
en
1990
un
interesante trabajo
titulado
Vers
le
Grand
Macxhreb
que
aporta
documentos
relevantes
y
cronología
del
Magreb
y
que
está
elaborado por
J. C.
SANTUCCI,
miembro
del
IREMAM
y
colaborador
del
Annuaire
de
l’Afrigue
du
Nord
antes
citado31.
Hablar
de
monografías,
artículos
e
Institutos
de
investigación
nos
supone
sumergirnos
en
un
tejido
tan
tupido que
26

nos
dificulta
desde
un
principio
la
labor
de
clasificación
o
catalogación. Comenzaremos
desde
lo
particular
avanzando
hacia
lo
general.
Destaca
así
la
obra
de
Bouhout
EL
MELLOLTKI
RIFFI
La
politigue
francaise
de
coopération
avec
les
Etats
du
Maahreb
(1955—1977)
(1989)
que nos
da
una
visión jurídica
y política
destacando
la
cooperación
“privilegiada”
con
Argelia
y
la
“subsidiaria”
con
Marruecos
y
Túnez,
y haciendo
referencia
también
a la
cooperación
cultural. Las
relaciones
entre
Francia
y
Argelia
las
estudian
en
detalle
y
por
separado
dos
autores:
Inga
BRANDELL
Les RaPPorts
Franco-Alaériens
depuis
1962.
Du
pétrole
et
des
honunes
<1981) y
Salah
MOUHOUBI
La
politigue
de
coo~ération
Algéro—Francaise.
Bilan
et
perspectives
(1986).
Autores clásicos
como Paul
BALTA
(“La
politique
maghrebine
de
la
France”
Grand
Macrhreb
1986,
“French
Policy
in
North
Africa”
The
Middle East
Jaurnal
1986,
“L’Algérie
et le
Grand
Maghreb”
Le
Trimestre
du
Monde
1989,
y
“Oranges, olives,
oil.The
Maghreb
in
transition”
NATO’s
Sixteen Nations
1990)32
o
Nicole
GRIMAUD
(La
politigue
extérieure
de
l’Algérie
(1962-1978’)
1984,
“Algeria
and
socialist
France”
The
Middle
East
Journal
1986,
“La
France
et
le
Maghreb:
vers un
partenariat”
en
AA.VV.:
Maahreb:
les
années
de
transition
1990)
analizan
con
frecuencia
los
aspectos
políticos
del
tema.
Lo
mismo
hacen,
aunque
con
estudios
más
generales,
Rémy
LEVEAU
(Le
fellah
marocain.
défenseur
du
tróne
1985
y
“La
Méditerranée
dans
la
politique
frangaise”
Études
1987),
Bernard
LABATUT
(“L’importance
de
la
Méditerranée
Occidentale
dans
la
politique
de
sécurité
de
la
France”
1988,
presentado
en el
Seminario
organizado
por
el
Centre d’Etudes
et
de
Recherches
sur
l’Armée
(CERSA)
de
la
Universidad
Toulouse
1
entre
los
días
14
27
1

y
17
de
abril
de
1988
bajo
el
titulo
“De
l’existence
d’un
sous—
systéme
de
la
Méditerranée
Occidentale”)
o
Claude
NIGOUL
y
Maurice TORRELLI Menaces
en
Méditerranée
(1987).
En
la
Universidad Toulouse
1
existe,
dirigido
por
el
profesor
Jean—
Marie
CROUZATIER,
el
Comité
de
Coordination
pour
les
Études
et
Recherches Méditerranéennes
et
Africaines.
Rémy LEVEAU
vuelve
a
estudiar
en su
contribución
al
Seminario
conjunto
del
Centre
d’Études des Relations
Internationales
(CERI) y
del
Instituto
Att ari
Internazionali
(IAl)
“La France
et
1’Italie
face
á
la
situation
en
Méditerranée”
(6
de
abril
de
1987)
los
aspectos
políticos de
las
relaciones.
Tanto
Nicole
GRIMAUD como Rémy
LEVEAU pertenecen
al
CERI,
Centro
adscrito
a la
Fondation
Nationale
des
Sciences
Politiques desde
1952,
y
desde
1967
asociado
al
CNRS,
que cuenta con
un merecido
prestigio
en
sus
estudios
sobre
la
región
del
Magreb
y
de
sus
relaciones
con
Europa.
Un estudio de gran
interés
para
ilustrar
sobre
la
fase
de
las
ampliaciones
ibéricas
es la
obra
de
Jean—Franqois DREVET
La
Méditerranée.
nouvelle
frontiére
nour
l’Euro~e
des
Douze
?
(1986)
El
veterano
estudioso
del
Magreb
Paul
BALTA
dirige
en
la
actualidad
el
Centre d’Études
de
l’Orient
Contemporain de
la
Universidad
parisina
de
Sorbonne Nouvelle
(Paris
III).
A él se
deben
verdaderos
“clásicos” como
La
nolitigue
arabe
de
la
France
(1973),
La stratéaie
de
Boumediéne
(1978) o
L’Alcxérie
des
Algériens. vingt
ans
aprés
(1981)
además
de
obras
muy recientes
como
Le
Grand Maahreb des
indenendances
&
Van
2000
<1990>,
que
estudia
la
realidad
de
cada país
de
la
LIMA
e
incluye
las
relaciones
con
la CE. La
última
obra
publicada
que
ha
dirigido
28

Paul BALTA
es La
Méditerranée
réinventée.
Réalités et
esnoirs
de
la
coooération
(1992),
una
compilación
de
trabajos
que abarcan
ámbitos tan
diferentes
como
las
universidades,
la
energía,
las
telecomunicaciones
o
las
perspectivas
de
desarrollo.
También en
la
Universidad
de
la
capital
francesa,
en
la
de
Paris
VII, se
encuentra
el
Groupe d’Études
et
d’Échanges
avec
le
Monde Arabe
et
Musulman,
cuyo
responsable
es el
profesor Claude
LIAUZU,
autor
de
L’Islam de
l’Occident
(1989),
un
notable
estudioso
de
las
relaciones
políticas
y
culturales
euroárabes.
En
tiempos ya muy
recientes
y
ante
los
acontecimientos
que
se
vienen
produciendo
en el
Magreb,
se
acaba
de
crear
un
nuevo
marco
de
estudio
universitario:
éste,
nacido
ya en
pleno
1992,
es el
Institute
Europe-Maghreb
que
dirige
René GALLISSOT
en
la
Universidad
de
Paris
VIII 33.
También en
Paris
VIII
y
dirigido por
el
profesor
Sami
Nair destacamos
las
actividades
del
Institut
des
Études
et
Recherches Europe—Méditerranée
(IEREM).
Con
motivo
de
la
actualidad del
tema
se ha
publicado
ya
la
primera edición
del
L’Etat
du
Mac¿hreb 1991,
una
completa
obra
que
surge
como
anuario
permanente
con
el
prestigio
ganado
por
experiencias previas
referidas
al
mundo
entero
o
a
otras
regiones
del
planeta.
Anterior
a
ésta
destacamos
la
obra
colectiva
dirigida por Alain
CLAISSE y Gérard
CONAC
Le
Grand
Maghreb:
Données socio-politigues
et
facteurs d’intégration
des
Etats
du
Maczhreb
(1988),
una
buena
recopilación
de
trabajos
de
politólogos
y
economistas
que ahondan
en
la
cooperación
euro-magrebit
También
en 1988
la
revista
trimestral
L’Événement
européen,
dirigida
por
Edgard
PISANI,
edité
un
número especial
bajo
el
título
“La
question
méditerranóen”,
algunas
de
cuyas
aportaciones
citamos
a
lo
largo
29

de
Nápoles organizó
en 1986
tres
seminarios
de
gran
interés
para
el
tema
objeto
de
nuestra
investigaci6n:
“La
demographie des pays
nord-africains”,
“La
transition
démoqraphique dans
l’Afrique
méditerranéenne”
y
“Nouvelles structures
productives
dans
l’agriculture
méditerranéenne”.
Al hablar
de
monografías
elaboradas
por
italianos
hay que
referirse
inexcusablemente
a
Michele BRONDINO
y
su
obra
Le
Grand
Maahreb:
Mvthe
et
Réalités
<1990>,
un
estudio
del
proceso
histórico
de
integración
magrebí
y
de
las
relaciones
exteriores
de
estos
paises
incluyendo
a la
Comunidad
Europea,
un
clásico
publicado
originalmente
en
italiano
en
1988.
Un estudio anterior
y de carácter
histórico
es el de
R.
RAINIERO L’Italia
e il
Nord
Africa
contemnoraneo
<1988) y
otro,
de
contenido más
específicamente referido
a
los
movimientos
migratorios
es el de
V.
C.
MACCHERONI
y A.
MAURI
(cur.)
Le
miarazioni
dell’Africa
mediterranea verso
l’Italia
(1989).
El
proceso
de
integración
magrebí
ha
sido estudiado
recientemente
en el
marco
de un
Seminario
internacional
organizado
por
la
Fundación
Giovanni
Agnelli
en
Turín
en
los
días
6
y
7
de
febrero
de 1992
bajo
el
titulo genérico de
“11
mondo
arabo
fra
stati
nazionali,
processi
di
integrazione
e
idea
di
nazione
araba”.
En
él
se ha
ahondado
en
los
aspectos políticos
y
económicos
de
la
integración,
así
como en
los
condicionamientos
internos
e
internacionales
que
la
favorecen
o
que
la
dificultan.
En
el
estudio
de
la
política
italiana
hacia
el
Magreb
hemos
de
destacar
los
trabajos recientes
de
Giovanni
DONINI
que
han
sido
publicados
tanto
en
The
International Soectator
como
en
la
revista
española
AWRAQ 48
.
Finalmente
podemos
hacer
una
breve
pero obligada
referencia
36

al
Aspen
Institute
Italia
que
del
21
al
23
de
junio
de 1987
organizó un encuentro para
el
desarrollo
de
la
cooperación
entre
los
paises mediterráneos
en
Barcelona,
bajo
el
titulo
de
“Mediterranean World’s
Crossroads:
The
Approach
to
Mediterranean
Development”,
y
en
cuyo
manifiesto
final
se
abogaba por
la
creación
de
subgrupos
regionales
de
integración
económica tipo
Gran
Magreb.
El
Aspen
Institute
Italia
celebró
de
nuevo,
esta
vez
en
Marsella
entre
el 10 y el
12
de
diciembre
de
1989,
un
nuevo
encuentro
similar
al
anterior
bajo
el
titulo
de
“Mediterranean
World’s
Crossroads:
A
Medium
Term
Strategy
for
Cooperation”.
1.1.2.3.
Portugal.
Aunque
geográficamente
atlántico Portugal
mantiene
por
diversos motivos
—pertenencia
política
y
económica
a
la
Europa
meridional,
proximidad
geográfica
y
presencia histórica
en
relación con
Marruecos,
etc.—
una
vocación
“mediterránea”.
Así
podemos
destacar,
en
el
ámbito político—diplomático,
su
presencia
activa
en
el
marco
del
Mediterráneo
Occidental
(Grupo
5+5),
y
su
aportación
en el
seno
de
la CE.
Este interés
se
refleja también
en
los
círculos
académicos.
En
esta
línea
hay que destacar
al
Instituto
de
Estudos
Estratégicos
e
Internacionais
de
Lisboa
(IEEI)
que
viene
trabajando
en
temas
de
cooperación
euro—magrebí
en
una
doble
línea:
la
celebración
de
Seminarios 49,
y la
publicación
de
trabajos
bien
en
su
propia revista
—
Stratec¡ia
-ET1 w444 171 m515 171 lSBT
bien
en otras. En
esta
última
línea
véanse
los
artículos
del
Director
del
IEEI,
Alvaro
de
VASCONCELOS,
“Une
particularité
de
37

la
région
Sud:
Carrefour
Est-Ouest
et
Nord—Sud”
en
Cahiers
de
l’OSM
(1987>
y
“La
nueva
Europa
y
el
Mediterráneo
Occidental”
Revista de
la
OTAN
<1991),
así
como
su
ponencia
Le
Portugal
.
l’Europe
atlantiaue
et
le
Macrhreb
presentada
en el
Seminario
“Sécurité
et
coopération
en
Méditerranée” organizado
en
Paris
en
octubre
de
1991
por
la
Fondation d’Études
de
Défense
Nationale.
En
los
días
18
y
19
de
marzo
de
1992
el
Instituto
de
Defesa
Nacional portugués
ha
celebrado
en
Lisboa
un
Seminario
internacional
bajo
el
titulo
“A
Seguran9a
no
Mediterráneo
e
Médio
Oriente”
con
la
participación de
investigadores
de
una
y
otra
orilla
del
Mediterráneo.
Junto
a
estos
cabe
citarse
el
Instituto
Luso—Arabe
para
a
Cooperagao
(IAC),
una
Organización
No
Gubernamental
(ONG)
creada
en
1985
y que ha
participado
en
los
Seminarios
de
Gredos
ya
citados,
en
concreto
en el
Gredos
IV.
1.1.2.4. Bélgica.
Cabe destacar
la
labor
científica
desarrollada
en
este país
por
el
Centre
d’Étude
et
de
Recherche
sur
le
Monde
Arabe
Contemporaine
(CERMAC)
radicado
en
la
Universidad
de
Louvain—La—
Neuve
y,
dentro
de
ella,
en
el
Institut
des
Pays
en
Développement.
Su
Director,
el
Doctor Bichara
KHADER,
es autor,
entre
otros,
del
notable
y
muy
reciente estudio
Le
Grand
Macrhreb
et
l’Europe.
Enieux
et
persoectives
(1992)50
y
responsable
del
estudio
colectivo
titulado
Le
Pont
et
le
fosse.
La
Méditerranée
dans
les
Échanaes
Économiaues Euro-Arabes
publicado por
el
CERMAC
en
1989.
En 1989
el
CERMAC publicó
un
número
de
sus
Cahiers
38

CERMAC
—n 2
66—67—
como
monográfico
sobre
el
Magreb
y
Europa
en
el
que
tres
autores
de
la
región
analizaban
tres aspectos
concretos
de
interés
para
las
relaciones
euromagrebies51.
Con un
valor
especialmente
informativo
destacamos
la
publicación
bimensual
Telex
Méditerranée, editado
en
francés
en
Bruselas
y
centrado
en
las
noticias
sobre
la
política
mediterránea
comunitaria.
Por otro
lado
el
Centre
for
European Policy Studies
<CEPS)
de
Bruselas,
que
centra
sus
estudios
en
las
actividades
internas
y exteriores
de
la CE,
ha
celebrado
del
26 al 28
de
noviembre
de
1992 su
Conferencia
Anual
bajo
el
titulo “Europe
and the
Mediterranean”.
El
Institut
Royal
des
Relations
Internationales,
centro
interuniversitario
con
sede
en
Bruselas,
publica
en su
revista bimensual
Studia
Diolomatica
trabajos
como
el
de Habib
GHERARI
“L’Union
du
Maghreb
Arabe”
(Vol.
XLIII,
1990,
n2
3)
o
el
informe
“Une
democratie pour
les
États
africaines.
L’Afrique
du
Nord”
(Vol.
XLIV,
1991,
n0
2)
de
indudable
interés
para nuestro
estudio.
El
Institut d’Études européens
de
la
Universidad
Libre
de
Bruselas,
que
goza
de
merecido prestigio
en
el
área
de
los
estudios
comunitarios, celebró
en
los
días
24 y 25
de
mayo de
1976
unas Jornadas
de
estudio
bajo
el
titulo
“Les
relations
du
Maroc et
de la
CEE”.
1.1.2.5.
Argelia.
La
voluminosa
obra
de
Claude
GAILLARD
Les
Communautés
eurooéennes.
les
organisations
africaines
et
l’émercrence
d’un
nouvel
ordre
international
(1960)
,
elaborado
en
la
Universidad
39

de
Argel, nos
parece
que
es el
trabajo
más
idóneo
para comenzar
este repaso
a la
producción
argelina
en
torno
al
tema
objeto
de
nuestro
estudio.
En
efecto
a lo
largo
de
sus
páginas
este
texto
describe
y
defiende
la
cooperación
entre
la
CE
y
los
paises
de
Africa y Oriente
Próximo
a la
vez
que
argumenta
la
necesidad
de
avanzar
en
las
integraciones
regionales.
El
Institut National
d’Études
de
Stratégie
Globale
(INESG>,
creado
en
la
década
de
los
años
setenta,
se
destaca
por
la
actividad
científica
de
algunos
de
sus
miembros más que por
sus
publicaciones.
Nadji
SAFIR,
Mohamed BENBOUTA
o
Mohand Ou Ahmed
MELBOUCI son
nombres
habituales
en
reuniones
académicas
internacionales
sobre
el
Mediterráneo
Occidental 52.
En el
ámbito
estrictamente universitario
ocurre
algo
parecido
con
el
Institut
des Sciences
Politiques
et
de
Relations
Internationales
de
la
Universidad
de
Argel.
Más
prolíficos
y
menos
opacos -no
olvidemos
que
la
opacidad
tiene
su
razón
de
ser
en el
pasado
político
del
país—
son
el
Centre
National
d’Études
pour
la
Planification
(CENEAP)
destacando
su
reciente
estudio Panorama
des
économies
maghrébines
contemporaines.
Mauritanie.
Maroc.
Algérie. Tunisie.
Lvbie
(1991>,
un profundo
estudio
de
la
agricultura,
la
industria,
el
desempleo,
el
comercio
exterior,
la
deuda, el
energía,
la
integración
económica
magrebí
y
las relaciones
económico—
comerciales
con
la
CEE;
y
otros
más
específicos
como
“Activités
et
formes
d’occupation
inforrnelles
en
Algérie.
Études
de
cas”
(sin
fecha)
.
Las
revistas
universitarias
Revue
algérienne
des
Sciences
Juridigues. Économiaues
et
Politipues
y
Revue
Alciérienne
des Relations
Internationales
suelen
incluir
artículos
de
40

académicos
argelinos
y
extranjeros
sobre
las
relaciones
con
la
CE.
Mención
especial merece
el
publicado
en
la
primera
por Alain
DUPOUY
“Le
statut juridique
de
la
coopération entre
l’Algérie
et
la
CEE”
<1979>
y
en
la
segunda
por Sid
Ahmed
GHOZALI “Maghreb—
CEE:
enjeux
et
perspectives”
(1986>.
A destacar también
las
actividades
del
Centre
de
Recherches
en
Économie Appliquée pour
le
Développement
(CREAD>
que
elabora
informes
como
el
titulado L’Emigration
maghrébinne
en
Europe
.
Exploitation
ou
coopération?
(sin
fecha).
En
cuanto
a
las
monografías,
y
yendo
de
lo
particular
a lo
general,
nos
encontramos
con
las
siguientes
obras
a
destacar:
Salah
MOUHOUBI
La
politigue
de
coopération
algéro—francaise
.
Bilan
et
persoectives
<1986>;
Abdelhamid
BRAHIMI
L’Economie
alc*erienne
d’hier
&
demain. Défis
et
enieux
<1991),
un
estudio
de
la
política
de
desarrollo
argelina
en
los
últimos veintiocho
años;
BelaXd ABDESSELAM
La
paz alpérien.
Stratépies
et
enjeux
(1990)
que
incluye
las
relaciones
con
Europa.
Una obra muy
general,
y
de
más
importancia
para
el
estudio
del
caso
marroquí,
es
la
de Abdelmadjid
BOUSHABA
La
péche
maritime
dans
les
pays du
Maahreb
(1991).
Desde
la
perspectiva
de
la
investigación
realizada
no
podemos culminar
esta
breve referencia
a
las
fuentes
argelinas
consultadas
sin
hacer
mención
del
Centre Culturel
Algérien
de
Paris
con
su
importante biblioteca
y
con
la
celebración de
coloquios
y
conferencias
entre
las
que
el
tema
de
las
relaciones
CE—Argelia
y
CE—Magreb
viene
ocupando
una
posición
central 53.
41

1.1.2.6.
Marruecos.
Este país
árabe
y
africano procura expresar
con
frecuencia
—
muchas
veces
a
través
de su
Jefe
de
Estado—
una
firme
vocación
europeista.
Las
relaciones
con
la
CE
constituyen
objeto
de
análisis
en
las
universidades
del
país,
donde
es
posible
encontrar
estudios,
generalmente
muy
específicos, sobre algún
aspecto de esta
cuestión.
De
hecho
Marruecos
es el
país magrebí
donde
encontramos
las
obras
más
tempranas
analizando
estas
relaciones.
Aziz
BELAL
daba
en
1962
un
repaso
a
las
relaciones
que
se
iban
perfilando
en un
texto
de
gran
interés
político pues
a
través
de su
lectura
se
puede
captar
un
sentir
fuertemente
nacionalista
propio
de
los
primeras
años
de
la
independencia.
En
Un ~rotectorat
déguisé:
l’association
au
Marché Commun
européen
(1962>
el
autor
incide
en
los
aspectos
económico—comerciales
y
técnicos. Centrados
en
el
mismo
tema
destacamos
los
trabajos de
Nor EL
GEORFI
Le
Maroc
&
l’heure
du
Marché
Commun
(1967>
y
de
Driss
GUERRAOUI
Agriculture
et
déveloDpement
au Maroc
(1986).
En
este
último,
aunque
publicado
en
tiempos recientes,
el
autor
realiza un profundo
estudio
de
la
aplicación
del
Acuerdo
de
Asociación
de 1969
y
de
la
evolución
posterior. Poco
después de
la
firma
del Acuerdo
de
Cooperación CEE—Marruecos,
en
1976,
encontramos otra
importante
aportación,
fruto
de
las
jornadas
de
estudio
organizadas
por
el
Institut
d’Études
Européens
<Université Libre
de
Bruxelles)
del
24 al 25
de
junio
de 1976
Les
relations
de
Maroc
et de
la
CEE
(1977>.
En
este
caso,
como
en el
anterior,
se
incide
sobre
todo
en
el
impacto industrial,
en
la
emigración y
en
el
empleo.
Si
bien
está
centrado únicamente
42
~1~~

en
las
relaciones
económico—comerciales
siguiendo
el
esquema
del
Acuerdo de
Cooperación
de 1976 es
digna
de
destacarse
la
Tesis
Doctoral recientemente
presentada
-en
1990-
de
Afifa
HAKAM
La
Maroc
face
&
l’Europe
des
Douze:
crise
et
perspectives
(Facultad
de Ciencias
Jurídicas,
Económicas
y
Sociales
de
la
Universidad
Mohamed
V
de
Rabat).
Muy
centrado
en el
propio
indice del
Acuerdo
de
1976
aunque
haciendo un
interesante
análisis
comparativo
con
respecto
a
la
cooperación
CE
-ACP está
el
amplio estudio
de
Abdelhamid AHMADY
“L’Afrique,
la
CEE
et
le
NOEI.
Quelle
coopération
pour quel
projet?
(articulo
publicado
en 1985 en
la
Revue
Marocaine
de
Droit
et
d’Economie
du
Develotpement
de
Casablanca>.
Anterior
a
este son dos
artículos
de Víad
CONSTANTINESCO
“L’Accord
entre
le
Maroc
et
la
Communauté
économique européenne
du
27
avril
1976”
publicado
en la
Revue
juridigue.
politipue
et
économigue
du Maroc
y
“Les
rélations
entre
le
Maroc
et
la
CEE”.
Del
Profesor
Abdelkrim
BELGUENDOUZ
habría múltiples artículos
a
destacar,
centrados
fundamentalmente
en
la
cuestión
migratoria, como
“Le
Maghreb
et
l’émigration”
Le
Liberal
(1990),
o
“Les
jeunes
maghrébins
en
Europe:
deuxiéme
generation,
deuxiéme
chance
pour
le
developpement
au
Maghreb?”,
publicado
en
la
Revue
Marocaine
de Finances Publigues
et
d’Économie
(1991>
de
la
Universidad
de
Marrakech,
un
número especial
monográfico
sobre
las
relaciones
“Maghreb—CEE.
Horizons
1993”,
estudio
que
abarca
a
los
cinco
paises del Magreb
centrado
sobre
los
aspectos
técnicos,
comerciales y
financieros
así
como
en
la
realidad de
la
inmigración.
Continuando
en
el
ámbito
universitario
marroquí
es
preciso
43
T

destacar
nombres
como
Habib
EL
MALKI,
Fathallah
OUALALOU,
Mustapha
SEHIMI
o
Abdallah
SAAF,
quienes
frecuentemente
publican
estudios
sobre
aspectos
económicos
y
políticos
de
las
relaciones
y asisten habitualmente
a
coloquios
y
conferencias~.
El
primero
de
ellos
dirige
el
Groupement
d’Études
et
de
Recherches
sur
la
Méditerranée
<GERM)
que
organiza
seminarios sobre
las
relaciones
entre ambas
orillas
del
Mediterráneo
Occidental 53
y cabe
destacarse
el
dossier
por
él
preparado
y
publicado
bajo
el
titulo
“Le
Maroc
et
le
devenir méditerranéen” aparecido
en
Signes
du
nrésent de
Rabat
en
la
primavera
de
1988.
En 1991
ha dirigido
la
publicación
de
las
actas
de
un
coloquio celebrado
en Casablanca
en
diciembre de
1989
y
titulado
“Les
deux
rives
de la
Méditerranée:
conf lits
et
interdépendance”56.
Más
antigua
es su
obra
—de
H.
EL
MALKI—
Au
delá
des chiffres.
cruel
coooération
?
(1983)
Ligado también
a la
Universidad
—en
concreto
a la
Facultad
de
Ciencias
Jurídicas,
Económicas
y
Sociales
de
la
Universidad
Mohammed
V
de
Rabat-
destacamos
la
labor
del
Centre
d’Études
Stratégiques
(CES),
creado
en
1988
a
propuesta
del
Rey Hassan
II.
Su
publicación
anual
Annales
du
CES
—dos
volúmenes
hasta
1991,
el
primero
<1987—88>
y el
segundo
(1989—90)—
contiene
estudios
sobre
las
relaciones
entre
la
Comunidad
y
el
Magreb
(EL
MALKI>,
sobre
política
exterior
marroquí
(SEHIMI>,
sobre
la
política
europea
de
Marruecos
(SAAF),
sobre
seguridad
en
el
Mediterráneo
<HUNTZINGER>
y
sobre
problemas
de
seguridad regional
en el
Magreb
y
en el
Mediterráneo
Occidental
(SEHIMI).
44

1.1.2.7.
Túnez.
Aquí
hemos
de
resaltar
como obra
más
temprana
la
publicación
de
las
actas
de un
coloquio
monográfico
sobre
la
cooperación
CEE
-
Magreb
celebrado
del
28 al 30
de mayo
de 1979
donde
se
analizaron
los
ámbitos
económico, social,
financiero
e
industrial 57.
En 1980 se
creó
la
Association
des
Études
Internationales
CAEI)
que
publica
desde
1981
la
prestigiosa
revista
trimestral
Études
Internationales58,
instrumento
imprescindible
para
el
seguimiento
de
unas
relaciones
que
son
prioritarias para
este
pequeño
país
magrebí.
La
AEI celebró
el
15
de
abril
de 1988
una
jornada-debate
sobre
“Les
expériences
d’intégration
et de
cooperation
régionales”
en
Túnez59.
Los
aspectos
económicos
y
comerciales
de
las
relaciones
con
la
Comunidad
—los
de
mayor importancia
para
Túnez—
son
el
tema
central
del
trabajo
del
Ministerio
del
Plan
Part du marché de
la
Tunisie
et
des
~avs
concurrents
avec
la
CEE
en
1986
(1988),
elaborado
en el
momento
en
e].
que
se
producía
la
adhesión
española
y
portuguesa,
y
también
de
la
ponencia
del
diplomático
tunecino Abderrazak ATTIA
L’Acte
Unigue
et
ses
repercussions ~our
la
Communauté
et
oour
les
oavs
tiers
(1991>.
Un
útil
estudio
sobre
las
relaciones
económicas exteriores
del
país
desde
la
independencia
hasta
1990 es el de
Abdelmajid
DIMASSI
Les
échanges
économigues
exterieurs
de
la
Tunisie
(1990>.
En
el
ámbito
de
los
centros
de
estudios
caben
destacarse
el
Observatoire
Méditerranéen, ubicado
en
la
Facultad
de Derecho de
la
Universidad
de
Túnez
y
creado
por
el
profesor
Habib
SLIM~,
y
el
Centre d’Études
Internationales
du
Maghreb
(CETIMA>,
45

1992 en
otro
Seminario
ad
hoc.
Una
publicación
de
la
UEO,
y no
específica
del
Instituto,
es
La
lettre
de
l’Assamblée,
editada
por
la
Asamblea
de la
VEO
en Paris,
y
en
la
que
en
ocasiones
se
han recogido
aportaciones
sobre
este
tema
que
no
son
sino
reflejo
de
los
trabajos
desarrollados
en
la
propia
Asamblea 70.
En
esta
línea
es
interesante
hacer referencia
al
informe
presentado
en
nombre de
la
Comisión Política
de
la
Asamblea por
el
parlamentario
español Miguel
Angel
MARTíNEZ titulado
“La
sécurité
européenne
devant
les
menaces
extérieures
&
l’Europe—
l’organisation
de
la
paix
et de
la
sécurité
dans
la
région
niéditerranéenne
et
le
Moyen
Orient”’1.
En
dicho
informe
se
analizan
cuestiones
como
la
dependencia
energética
de
los
paises
comunitarios con respecto
a
los
paises del
Norte
de
Africa
y
de
Oriente
Medio,
la
inmigración
en
la
CE
y
los
aspectos políticos
y
culturales,
todo
ello
en
el
marco
de
una
definición
amplia
de
la
seguridad.
También
la
Asamblea de
la
Alianza
Atlántica desarrolla cada
vez
con más
frecuencia
un
creciente
interés
por
los
asuntos
del
Mediterráneo
en
general
y
del
Magreb
en
particular.
En
este
sentido
podemos
hacer referencia
estudios
e
informes
sobre
la
“región
sur”
—término empleado
por
la
OTAN
en el
que
se
incluye
a
un abanico mayor
de
paises
que
los que
se
englobaban
tradicionalmente
bajo
la
denominación
de
“flanco
sur”—
como
el
de
LoXc BOUVARD
(Rapporteur)
Final
Revort
of
the Sub—Committee
on
the Southern
Reaion
(1986),
que
contiene
referencias
a
los
paises
del Magreb
y
al
Estrecho
de
Gibraltar;
y
los
más recientes
y
mucho más
completos
en
lo
que
a
nuestro estudio
respecta
de
Augusto
BORDERAS
(Rapporteur>
Interim Re~ort
of
the Sub—Committee
52

on the
Mediterranean
Basin
<1991
y
otro
para
1992>
y
de
Miguel
HERRERO y José Luis
NUNES
<Corapporteurs)
Interim
Reoort
of
the
Sub-Comniittee on
the
Southern
Recrion
(1991
y
otro para
1992>72.
1.2.
LA
ORIGINALIDAD
DE
NUESTRA
INVEISTIGACION.
Una
vez
descritos
los
Centros
de
investigación
más
relevantes
donde
se
estudian
las
cuestiones
del
Magreb
y
sus
relaciones
con
el
mundo
occidental, así
como
los
enfoques
que
en
ellos
se
utilizan,
pasaremos
a
explicar
cuál
es
nuestra
aportación,
y
qué
novedades
pretendemos introducir
con
nuestra
Tesis
Doctoral
en
la
que,
como
describimos
a
continuación,
utilizaremos
una
metodología
propia
de
la
disciplina
de
las
Relaciones
Internacionales.
1.2.1. La
ausencia
de un
estudio
global
desde
la
perspectiva
de
las
Relaciones
Internacionales.
Tras
haber
realizado
una
descripción
de
las
principales
lineas
de
investigación
sobre
la
realidad
política
y
económica
del
Gran Magreb
—que,
insistimos,
no
pretende
ser
exhaustiva
sino
informativa— procederemos
a
aislar
aquellos estudios
específicos
sobre
las
relaciones
euromagrebies
y la
cooperación
CE—Magreb
a
fin
de
señalar
sus
carencias
desde
el
punto
de
vista
de
nuestra
investigación 73.
Con
ello
expondremos
cuál
es
nuestra
aportación
53
T

al
estudio
de
la
cooperación
CE-Magreb
como
paso
previo
a
la
explicación
del
método utilizado
y a
las
hipótesis
de
trabajo.
Todos
los
estudios
específicos analizados
son
a
nuestro
juicio
incompletos
ya
que
se
han
realizado
preferentemente
desde
una perspectiva económica y
comercial,
es
decir
con un
enf
oque
tangencial
que
no
profundiza
en el
terreno
político y
que,
por
ello,
no
aporta
una
visión completa
de
dichas
relaciones
tal
y
como
se
entiende
desde
la
perspectiva
de
la
disciplina de
las
Relaciones
Internacionales.
En
segundo
lugar
ninguno de
ellos
utiliza de
forma
sistemática
las
fuentes
directas empleadas
en
nuestra
investigación,
fuentes
que por
su
carácter
más
restrigido
sirven
para
complementar
las
estadísticas
comunitarias
de
EUROSTAT
o
las
Declaraciones
públicas
de
las
Partes,
y permiten
una
aproximación
más
profunda
y
equilibrada
al
tema
objeto
de
nuestra
investigación 7~.
De
los
estudios
realizados
y
publicados
en
España
a
los
que
hemos
hecho
referencia
con
anterioridad
sólo
dos
tratan
específicamente
la
cooperación
CE-Magreb
-A.
CALATRAVA
ANDRÉS
y
A.Ma.
MELERO
GUILLO Política
y
economía
en
los
naises
del
Magreb
:
sus
relaciones
con España
en
el
marco
de
la
CEE
(1986>
y
A.
NAVARRO GONZALEZ
La
Comunidad
Europea. el
Maareb
y
España
(1992>—
pero
ambos
lo
hacen
exclusivamente
desde
una perspectiva
económico—comercial.
Desde
una
perspectiva
similar,
en
la
que
se
incluyen aspectos políticos
pero
restringido
a
Argelia hay
que
destacar
el
trabajo
de
J.M’
PORTILLO
PUERTAS
La CE
y
Argelia.
un
decenio de
cooperación
(1988),
y
restrigido
a
Marruecos
el
articulo
de
MI.
DE
LA
FUENTE
CASANAR
“Las
relaciones
entre
Marruecos
y
la CE.
Proceso
global
de
una
política
de
54

acercamiento”
(1989>.
En
Francia,
donde
la
actividad académica
sobre
este tema
es
mucho más
abundante,
encontramos
estudios
en
los
que
observamos
también
carencias:
J.
D’IVOIRE
Le
Maahreb
et
la
CEE
<1965),
uno
de
los
pioneros
en
este
campo
realiza
un
interesante
estudio
referido
a
los
tres
paises
del
Magreb central
que
nos
es
útil
como
antecedente
de
la
cooperación
tratada;
las
actas
de
los
Coloquios
de la
CEDECE
recopiladas
por
J.
TOUSCOZ
La
CEE
élaruie
et
la
Méditerranée:
cruelle
coanération?
(1982), las
del
primer
Foro
Mediterráneo
Réalités
et
prospectives
des
relations
entre
les
pavs européens
de
la
Méditerranée Occidentale
et
les
pays du
Macrhreb
associés
& la
CEE
(1988>
o
las del
Institut
de
Formation
Européen
et
de
Coopération
(IFEC)
Coopération
Maahreb—CEE
face
aux enieux
de
marché unigue européen
et de
PUMA
(1989)
son
útiles
como
instrumentos
de
trabajo
pero
dan
prioridad
a
los
aspectos
económicos
y
no
conllevan
—por
su
propia
naturaleza—
una
utilización
metódica
de
fuentes
documentales
originales.
La
fijaci6n por
los
aspectos
económicos
y
comerciales
es
común
también
a
los
capítulos
sobre
las
relaciones
euromagrebies
presentes
en
diversos
libros
colectivos
como
Le
Grand
Macrhreb
:
Donnés
socio—noliticrues et
facteura
d’intégration
des
Etats
du
Maghreb
(1988>,
Maahreb: les années
de
transition
(1990),
Le
Grand
Maahreb
des
independances
&
l’an 2000
(1990)
o
en
los
artículos
aparecidos
en el
monográfico
de
Géoooliticxue
(1985)
—en
unos
momentos
en
los
que
preocupaban
en
gran medida
los
efectos
previstos
de
las
adhesiones
ibéricas
a
la
CE—
y
los
de
P.
BRUNOT
y
de
Ch.
DAUDEL
aparecidos
en
la
revista
L’Afrigue
et
l’Asie
Modernes
en 1989
y
1990.
55

Ni en
Italia
ni
en
Portugal
encontramos
análisis
monográficos
sobre
la
cooperación
CE-Magreb,
pero
si
estudios con
un marco
más
amplio
como
es el
Mediterráneo
en su
conjunto
o
bien
más reducido como
es el
Mediterráneo
Occidental.
Destacan
en
esta
línea
diversos
estudios
ya
citados
de
R.
ALIBONI
o
de
A.
DE
VASCONCELOS que
constituyen
aportaciones
interesantes
sobre
aspectos políticos
pero
que
no
aportan
la
visión global
que
nosotros
perseguimos.
El reciente
estudio
del
Profesor Bichara
KHADER
Le Grand
Mac¡hreb
et
l’Eurooe. Enieux
et
Derspectives
(1992)
constituye
el
trabajo más
completo
de
todos
los
que
hemos
utilizado,
pero
se
centra
también
en
aspectos
económicos,
comerciales,
financieros
y
sociales
sin
incluir
los
políticos
y
sin
incluir
tampoco
la
visión
profunda
que
aportan
los
documentos
internos
comunitarios.
Los
estudios
realizados
en
los
ámbitos
académicos
y también
en
los
oficiales
de
los
paises
del
Magreb central tienen
entre
si en
común
una
visión
crítica
de
los
diversos aspectos
de
la
política
de
cooperación
comunitaria. Los
autores
argelinos
se
centran
en el
producto
central
en
las
relaciones
comerciales
con
la
Comunidad
—el
gas—
si
bien
se
trata
también
la
importante
cuestión
de
la
emigración hacia
Europa
y
se
acude
al
discurso
tradicional
sobre
la
desigualdad
en
las
relaciones
Norte-sur
y
la
modestia
de
los
montantes dedicados
a
la
cooperación
financiera
(S.A.
OHOZALI). Los
autores
marroquíes
que más
han
escrito
sobre
la
cooperación
CE-Magreb
-F.
OUALALOU,
H.
EL MALKI,
A.
BELGUENDOUZ,
M.
BENNOUNA,
etc.-
lo
han
hecho
centrando
su
discurso
en
el
ámbito sensible
a
Marruecos:
las
exportaciones
agrícolas,
el
proteccionismo
comunitario,
la
pesca
o la
56

inmigración.
Temas
siempre
recurrentes
si
comparamos
estos
trabajos con
los
que
A.
BELAL
o N.
EL
GRORFI
publicaron
en
la
década
de
los sesenta. Con
respecto
a
Túnez,
país preocupado
en
extremo
como
Marruecos
por
el
futuro
de
sus
exportaciones
a la
Comunidad,
existe también
entre
los
autores
más
relevantes
—H.
SLIM
en el
ámbito académico
y A.
ATTIA
en el
diplomático—
una
fijación
especial
por una
CE
que
se
desea
cada
vez
más
abierta
a
los
productos
tunecinos
y
más
comprometida
con
su
desarrollo.
Una vez
visto
que
los
estudios
más
relevantes
sobre
la
cooperación CE—Magreb
elaborados tanto
al
norte
como
al
sur del
Mediterráneo
carecen
tanto
de
un
enf
oque
verdaderamente
global
—
que
es
lo
que
permite
tener
una
visión
de conjunto— como de
la
necesaria
plenitud
de
fuentes para
conocer
en
detalle
los
objetivos
reales
de
las
partes, vamos
a
proceder
a
delimitar
el
marco
temporal
en
el
que
nuestra
investigación
va
a
desarrollarse.
Analizamos
en
nuestro trabajo
las
relaciones
entre
la
Comunidad Europea
y
los
paises del
Magreb
en el
periodo
comprendido
entre
la
segunda
mitad
de
los
años
cincuenta
—momento
en el
que
se
sitúan
por
un
lado
las
independencias
de
los
paises
magrebies, salvo
la
más
temprana
de
Libia
y la
posterior
de
Argelia,
y por
otro lado
se
culmina
la
creación
de
las
tres
Comunidades
que
constituyen
la
CE-
y el
año
1991,
momento
de
importantes
rupturas
y
cambios
tanto
en
la
sociedad
internacional
como
tal
—desaparición
de
la
URSS
y
apertura
del
Este,
crisis
del
Golfo—
como en
el
ámbito regional
euro—magrebi:
crisis
de
la
URA,
avances
en
la
integración
europea
(Maastricht)
y
puesta
en
marcha
de
la
Política
Mediterránea
Renovada.
57

En
nuestro
estudio
utilizamos
fuentes
nunca
empleadas
de
forma
sistemática
con
anterioridad
en un
trabajo
científico,
procedentes
de
ambas
partes
—la
CE
y
los
paises
comunitarios por
un
lado,
y
los
paises
del
Magreb por
otro—
en un
intento
de
acercarnos
al
tema
objeto
de
nuestra
investigación
de
forma
equilibrada
y
desde
la
perspectiva
de
la
disciplina
de
las
Relaciones
Internacionales.
La
originalidad
de
nuestro estudio radica
en que,
aparte
de
incluir
el
rico
debate
sobre estas
relaciones,
se
realiza un
análisis
sistemático
de
las
fuentes
originarias —documentos
internos
de
la CE,
actas
de
los
Consejos
de
Cooperación,
informes
de
las
Embajadas,
etc.
—
que
nos
permite
tener
una visión profunda
y
detallada
de
la
cooperación
de
la
CE
con
los
países
magrebíes.
Las
actas
de
los
Consejos
de
Cooperación
por
ejemplo
constituyen
documentos
esenciales
en
la
medida
en
que
es en
estos
Consejos
—
que deben
celebrarse
anualmente— donde
los paises
magrebíes
ponen
de
manifiesto
ante
la
Comunidad
y
los
Estados
miembros
sus
aspiraciones y
sus
prioridades.
Así,
las
fuentes
en
sí
mismas
constituyen
ya
una
aportación
en
este
terreno,
aportación
novedosa que
se
enriquece
cuando son
tratadas
con los
métodos
propios de
la
disciplina
de
las
Relaciones Internacionales.
1.2.2. El
método y
las
hipótesis
de
trabajo.
Haciendo
uso
de un
método empírico
procederemos
a
formular
una
serie
de
hipótesis
aplicadas
a
los
susodichos
limites
temporales.
En
este
sentido
seguiremos
un
método
cronológico
de
aproximación
al
tema
objeto
de
nuestra
investigación.
58

Estudiaremos
a
la
Comunidad Europea
y a
la
región
magrebí en sus
desarrollos
respectivos
dentro
de
dicho
periodo
ya
delimitado.
Las
evoluciones
que
se
van
dando
dentro
de
cada
una de
los dos
partes
serán
analizadas
en
la
medida
en
que
tienen un
valor
explicativo para
comprender
el
desarrollo
de
las
relaciones
de
cooperación
entre
la
Comunidad
Europea
y
los
paises
del
Magreb.
En
este
sentido
la
propia dinámica
de
la
investigación
impone
o,
mejor,
aconseja
una
determinada
extensión
y
no
otra
ya
que,
de
lo
que
se trata, es de
estudiar
las
relaciones
—las
de
cooperación
propiamente
dichas,
los
antecedentes
y
las
perspectivas
que
se
abren—
y
no
la
evolución “stricto
sensu”,
muy
rica en
ambos
casos, de
las dos
agrupaciones
regionales
que
las
protagonizan.
En
este
sentido
nos
acogemos
a
la
afirmación
del
Profesor Celestino
DEL
ARENAL
MOYUA
según
la
cual
“lo
propio
del
método
es
ayudar
a
comprender
no
tanto
los
resultados
de
la
investigación
científica, como
el
proceso
de
la
investigación
mismo” 75.
En
suma,
partiendo
de
una
situación
inicial
dada,
del
análisis de
los
períodos establecidos
para
el
desarrollo de
las
diversas políticas
comunitarias
—la
Política Global
Mediterránea
(1972—1985>,
la
Nueva
Política
Mediterránea
(1985—1991)
y la
programación
de
la
Política
Mediterránea
Renovada
<1992—1996>—
procederemos
a
estudiar
la
dinámica
de
cambio
producida
analizando
las
distintas variables
que
van
condicionando
el
proceso de
acercamiento.
Estudiaremos
en
nuestra
investigación
los
puntos
siguientes:
en
qué
medida
los
objetivos
marcados por
la
Comunidad
al
diseñar
las
distintas
fases
de
su
política
de
cooperación
se
alcanzan
realmente;
comprobaremos
si
dichos
59

objetivos coinciden
con las
prioridades
establecidas
en
los
planes
nacionales
de
desarrollo
de
los
paises
magrebies;
observaremos
qué
fuerzas
operan
afectando
al
desarrollo
de la
cooperación;
identificaremos
si
los
hay
los
obstáculos
a
un
óptimo
aprovechamiento
de
dicha cooperación;
y
describiremos
cuáles
son
los
instrumentos
creados para
continuarla
en el
futuro
inmediato,
incluyendo
una
visión crítica
sobre
ellos.
Esta
evolución
que
estudiamos
dentro
de
los
limites
temporales
dados,
observando
su
dinámica
de
cambio,
nos permite
situar
metodológicamente
nuestro trabajo
dentro del
marco
teórico
que nos
aporta
la
sociología
histórica acuñada
por
RayTnond
ARON
y desarrollada por
su
principal
discipulo,
Stanley
H.
HOFFMAN 76.
En el
apartado
de
la
discusión
metodológica
es
preciso destacar
también que
como
investigación
realizada
desde
la
perspectiva
de
la
disciplina
de
las
Relaciones
Internacionales
está
caracterizada por
su
carácter
multidisciplinar
y
por
la
“visión
totalizadora”
en
expresión
del
Profesor
DEL
ARENAL
MOYUA~.
Así,
dentro
del
estudio
del
entorno
internacional
se
analizan
indicadores
políticos
(reuniones,
cumbres,
declaraciones,
visitas>,
jurídicos
(Acuerdos
de
Asociación
y
de
Cooperación
y
Protocolos>,
económico—comerciales
y
financieros
(estadísticas
comerciales,
montantes
de
ayuda
financiera),
y
socio—culturales
(crecimiento
demográfico,
movimientos
migratorios,
diálogo de
culturas>
que
se
estudiarán
e
interpretarán
en
cada
uno
de
los
subperiodos
en
que
está
dividido
nuestro
trabajo,
utilizando
para
ello
los
textos
que
consideramos
más
relevantes.
El
estudio
de
la
evolución
de
las
diversas
fases
que
se
han
dado
en
las
relaciones
entre
la
CE
y
los
paises
del
Magreb,
nos
60
1

permitirá
ver
los
éxitos
y
los
fracasos
producidos
en
cada
una
de
ellas
y,
con
ello,
estaremos
en
disposición
de
delimitar
tanto
aquellas
políticas
que
tienen
posibilidades
de
éxito
como
las
que
están
abocadas
al
fracaso.
La investigación
se
desarrolla
a
dos
niveles:
-
El
estudio
de
la
situación
interna
de
cada país
del
Magreb
en
los
diversos
sectores
y
sus
aspiraciones,
que
se
reflejan en
unas negociaciones
con
la
CE
como
tal
y
con
los
paises
europeos
que
son necesariamente
distintas
de un
país
a
otro.
Se
trata
pues
de
analizar
la
incidencia
de
la
política
interna
en
la
política
exterior,
tema
recurrente
en
nuestra disciplina.
—
La
cooperación
global
con
el
Magreb
en la
medida
en
que
existe
—incluyendo
el
ámbito
de
la
Cooperación
Política
Europea
(CPE)—
y
atendiendo
a
los
nuevos
marcos
de
diálogo
y
de
cooperación
en
los
que
también
se actúa.
Aparte
de
la
cooperación
global
se
hace necesario
en
nuestro estudio
recurrir
en
determinado momento
al
estudio
específico
de
las
políticas de
cooperación de
aquellos
Estados
comunitarios
que por
diferentes
razones
tienen
una
mayor
motivación
para
mantener y profundizar
sus
relaciones
con
los
paises
del
Magreb.
Una
vez
delimitado
el
objeto
de
nuestra
investigación
procederemos
a
enumerar nuestras hipótesis
de
trabajo.
Son las
siguientes:
—
Las
relaciones,
globales
en
la
medida
en
que enlazan
a
un
conjunto
de
paises
vinculados
por
un
mecanismo
de
integración
como
es
el
comunitario,
tienen
en
su
origen
una
doble motivación:
los
vínculos
especiales
previos,
en
lo
económico—comercial
y
en
lo
político,
que
ligaban
a
los
territorios
magrebies
a
algunos
61

Cooperación
Internacional
CAECí>,
titulada
“El
Magreb
y
España”
y
pronunciada
el 30
de
mayo
de
1991
(Pp.
329—341>.
21.BERNABEU
URBINA,
J.
Ramón:
“Apuntes
sobre
el
1
Curso sobre
“Cooperación y
Seguridad
en el
Mediterráneo Occidental””
Hoja
Informativa
del
Colegio
de
Doctores
y
Licenciados
en
Ciencias
Políticas
y
Sociología
Septiembre
1991
(sin
paginar>
22.Destacamos
también
del
Excmo.
Sr.
MORATINOS CUYAUBÉ
su
ponencia
“La
seguridad
europea
y el
Mediterráneo”
en
MARQUINA
BARRIO,
Antonio
(ed.>:
Desarme
convencional
y seguridad europea
Madrid,
Editorial
Complutense,
1990
Pp.
117—135.
Hay
que destacar
que
esta
constituyó
la
primera
presentación
pública de
la
propuesta española
de
una
Conferencia
para
la
Seguridad
y
la
Cooperación
en
el
Mediterráneo
(CSCM),
un mes
antes
de
la
presentación
oficial
en
Palma
de
Mallorca. véase
el
Capitulo
IX
de
nuestro
estudio.
23.Las
actas
de
dicho
Seminario
han
sido
publicadas
con
el
titulo
Primer
Seminario
Hispano—Italiano
sobre
el
Mediterráneo
Roma,
Embajada de
España-Instituto
Español
de
Cultura-Consejeria de
Educación, 1991
24.En
este
sentido
destacamos
especialmente
el
volumen
correspondiente
al
año
1970,
un
monográfico
destinado
al
estudio
del proceso
integrador
en el
Magreb.
A
titulo
de
ejemplo
caben
ser
citados
de
ese
número
los
trabajos
de
R.
LE
TOURNEAU:
“Tendances
unitaires
du
Maghreb
jusqu’en
1962.
Apergu
historique”
y
B.
ETIENNE: “L’unité
maghrébine
A
l’épreuve
des
politiques
étrangéres
nationales”.
25.El
IMA
coorganizó
con
el
Instituto
de
Financiación
del
Desarrollo
del
Magreb
unas
Jornadas
sobre
la
construcción de
la
CE
y
de
la
UMA
celebradas
entre
el 21
y
el
24
de
marzo
de 1990
en Túnez.
Véase
La
Lettre
Macshrébine
<Paris)
n~
6, 2
avril
1990
p.
4
26.Véase
BERNARD,
Chantal
(sous
la
dir.):
L’Économie
des
Pavs
Arabes
Paris,
Éditions
du
CNRS—Les
Cahiers
du
CRESM
n~ 20,
1988
27.En
el
CEDSI
es de
destacar
la
actividad
del
Profesor
Michel
ROUSSET quien
en
esta
Conferencia
presentara
una
interesante
aportación titulada
Les
conf
licts
interessant
la
Méditerranée
Occidentale
.
28.El
objetivo
prioritario
del.
IFEC
es
el de
formar
expertos
en
comercio exterior
y
en
cooperación
al
desarrollo.
Creado
en
1986
el
IFEC
trata
también
de
formar
a
inmigrantes
de
la
segunda
generación
en
estos
campos.
29.De
las
mismas
autoras
véase “Croissance
et
insertion
internationale du
Maghreb.
Questions
sur
l’avenir
des
relations
ayee
l’Europe”,
aportación
a la
obra
colectiva
Maahreb:
les
années
de
transition
Paris,
Masson-Collection
Enjeux
internationaux.
Travaux
et
recherches
de
l’IFRI,
1990
Pp.
257—267
68

30.Esta revista
fue
creada
en
1964
como
Maczhreb
y
cambió
su
titulo
en 1973
por
el
que
ahora
ostenta
al
ampliar
su
campo
de
estudio
a
todo
el
mundo
árabe
contemporáneo.
31.SANTUCCI,
Jean-Claude
y
otros:
Vers
le
Grand
Maahreb Problémes
Politiques
et
Sociaux
n 2
626,
10
février
1990.
32..Véase
su
trabajo
“L’UMA
et
le
défi
de
la
CEE”
en
la
obra
colectiva
LOPEZ
GARCíA,
B.;
MARTIN
MUNOZ,
CL;
y
HERNANDO
DE
LARRAMENDI,
M.(ed.>
Elecciones,
participación
y transiciones
políticas
en el
Norte
de
Africa
(1991) Pp.
29—38
33.Véase
su
contribución
“L’espace Maghreb—Europe;
le
Maghreb
comme terme
de
l’échange”
en
LOPEZ GARCíA,
B.;
MARTIN
MUNOZ,
G.;
y
H.
DE
LARRAMENDI,
M.
Elecciones,
participación
op.
cit.
Pp.
45—
54
34.En
este volumen
destacamos especialmente
la
contribución de
R.
BISTOLFI:
“Les
relations
entre
la
CEE
et
les
pays
du
Maghreb”
(Pp.
272—280)
35.Destacamos
el
detallado
balance
de
la
situación
argelina
tras
veinticinco
años
de
independencia
elaborado
por
André
PRENANT:
“Algérie,
des
acquis
depuis
vingt-cinq
ans”
<nQ
36,
1987).
36.El
Observatoire
Stratégique Méditerranée
tiene
en su
haber
una
larga
producción
bibliográfica
centrada
en
los
Cahiers
de
l’OSM
:
el
número
2
(Niza,
1987)
lleva
por
titulo
general
“OTAN:
flanc
nord—flanc
sud les
perceptions
de
la
ménace”
(Actas de
un
Coloquio celebrado
en
Bruselas
del
9
al
11
de
febrero
de
1987);
el
número
3
(1988)
contiene
las
actas
del
Coloquio
“De
l’existence
d’un
sous-systéme
de
la
Méditerranée
Occidentale”
(Toulouse,
abril
1988)
precitado,
y
en el
que
participaron
B.
LABATUT,
A.
MARQUINA
o
M.
SEHIMI;
el
número
4
(1989)
“PerestroSka
en
Méditerranée?”
(Actas
del
Coloquio celebrado
del
24
al
28
de
abril
de 1989 en
Nice—Toulon>;
y el
número
5
(1991),
que
lleva
por
titulo
“Les
lles et
la
sécurité
en
Méditerranée?”
(Actas
del
Coloquio celebrado
en
Nice—Toulon
del
14
al
18
de
mayo
de
1990).
37.Véase artículos
como
el de
BEN
SALEM,
Halem:
“Le
Maghrib
sur
l’échiquier méditerranéen”
Défense
Nationale juillet
1989
Pp.
111—124.
Cabe
recordar
por
otro lado
que
la
FEDN
organizó en
octubre
de 1989
un
Coloquio
bajo
el
titulo
genérico
de
“Méditerranée
Occidentale”
en
Cerisy
la
Salle
en el
que
se
presentaron
interesantes ponencias
comenzando
por un estudio
de
R.
BISTOLFI
sobre
el
impacto
previsible
del
mercado
único
de 1993
en
la
región.
En
los
días
30 y 31
de
octubre
de 1991
la
Fundación
celebró
en
Paris
un
Seminario
bajo
el
titulo “Sécurité
et
coopération
en
Méditerranée”.
38.DUMAS,
Marie—Lucy
(sous
la
direction
de>:
Méditerranée
Occidentale. Sécurité
et
coopération
Paris,
FEDN—La
Documentation
Fran9aise,
1992
69

39.En
esta
línea
es
interesante
resaltar
el
trabajo de
Serge
ANTOINE
“La
Méditerranée,
fabrique
&
civilisations”
Géopoliticlue
n 2 27
automne
1989
Pp.
73—76
que
versa
sobre
el
Plan Azul de
la
ONU para
el
Mediterráneo.
En 1985
publicó
un
número
monográfico
(nQ
lo,
Été
1985>
dedicado
a
las
relaciones
euro—magrebies.
40.Destacamos
el
trabajo
de
Philippe
FARGUES: “Algérie, Maroc,
Tunisie:
vers
la
famille restreinte?”
en el
n2
248,
juillet-aoút
1990
Pp. 1—4
41.Destacamos
el
número
especial
sobre
Francia
en
Africa
—nQ
1937,
con
el
estudio
sobre
los
paises
del
Gran Magreb
en
las
PP.
3405—3414—,
sobre
Italia
en el
Magreb
—n~
de
10
de
noviembre de
1989,
Pp.
3160—3186—
y
sobre
Francia
en
el
Magreb
(n~
de
29
de
diciembre
de 1989
Pp.
3810—3862)
42.Véase
el
Capitulo
IX
de
este
trabajo.
43.Véase
en
The
International Economv
July—August
1989
44.Véase
el
articulo
de
Giuseppe
PENNISI “The
South
and
its
Relations
with
Europe”
The
International Snectator
Vol.
XXV,
flQ
4
October—December
1990
Pp.
330-346
45.Incluido
en
la
obra
colectiva
WALLACE,
W.
(ed.):
The Dvnamics
of
European
Integration
London
and New
York,
Francis Pinter
Publishers,
1990
(Pp.
155—167)
46.Aparte
de
Paesi Arabi
la
Cámara publica
también
el
mensual
Italia
e
Mondo
Arabo
(en
árabe>
y el
Annuario
Ufficiale,
con
textos
en
italiano
y
en
árabe.
47..Entre
sus
trabajos citamos
los
siguientes:
L’Italie.
la
CEE
et
la
Méditerranée.
La
politigue
de
coopération
<1986>;
Une
politigue
italienne
de
coopération
pour
le
Bassin
Méditerranéen
(mai
1987>;
Une
agence
pour
la
coopération
et
le
développement
économipue
en
Méditerranéen
(février
1989);
Proposition
d’une
Banque
pour
la
coopération
et le
développement économigue
en
Méditerranéen
(mai
1989);
y
Proiet
de
proposition
de
création
d’une
institution
financiére
internationale
pour
la
Méditerranée
(mai
1990),
este
último encargado
por
el
Ministerio
de
AA.EE.
de
cara
a la
Presidencia
italiana
de
la CE.
Véase
Méditerranée
Déveloopement
n~
2,
Novembre
1991
Pp.
29—30
48.Véanse
“Italy
and the
Arab
World” The
International
Soectator
Vol. XXIII,
n~
3
July-September
1988
Pp.
174—180
y
“La
politica
arabe
dell’Italia” ~~BAQ
Vol.
X,
1989
Pp.
63—89
49.En
1983
el
IEEI
coorganizó
el
Seminario titulado
“The
Security
of
the
Atlantic,
Iberian
and
North
African Regions”
con
el
Institute
for
Foreign Policy
Analysis.
El
último
Seminario
celebrado
dentro
del
marco
temporal
de
la
realización
de nuestra
Tesis
tuvo
lugar
en
Lisboa
en
los
días
11 y
12
de
julio
de
1991
bajo
el
título “Sécurité
et
stabilité
en
Méditerranée
occidentale”,
y
fue
co—dirigido
por
el
IEEI
y
el
Instituto
de
Estudios de
Seguridad
de
la
Unión
Europea
Occidental
(UEO>.
70

50.Esta
obra
ha
sido
traducida
ya al
castellano
con
el
titulo
Europa
y
el
Gran
Maareb
Barcelona,
Fundación
Paulino
Torras
Doménech,
1992
51.Fathallah
OUALALOU,
Mustapha
SEHIMI
y
J.E.
MAAZOUN analizaban
en
este
número titulado
“L’Europe
et
le
Maghreb”
temas
como
la
problemática
de
la
cooperación
magrebí
frente
al
dinamismo
de
la
CE, la
paz
y
la
seguridad
en
el
Mediterráneo
Occidental,
la
diversidad
del Sur
y
las
relaciones
estratégicas Europa—Magreb.
52.Véase
el
trabajo
del
Profesor
Nadji
SAFIR
“Réflexions
sur
l’évolution
du
contexte
stratégique
en
Méditerranée
en
liaison
avec
le
cours
nouveau
de
la
politique
soviétique”
Cahiers
de
l’OSM
n~
4,
1989
Pp.
119—127.
Más
reciente
es el
articulo
del
mismo
autor “Seguridad
global
para
el
Mediterráneo”
Revista
Española
de
Defensa
n~
37,
marzo
1991
p.
81
53.No
hay que
olvidar
que los
aproximadamente 800.000
argelinos
que
viven
en
Francia
constituyen
la
primera colonia
no
europea
de
inmigrantes
en
este
país.
A
titulo
de
ejemplo
destacamos
la
conferencia
del
consultor argelino Méziane BENARAB
“Les
relations
Maghreb—CEE”
ofrecida
en
el
Centro
el 25
de
junio
de 1989
así
como
las
frecuentes
conferencias
y
mesas
redondas
sobre
los
problemas de
la
inmigración.
54.Véase
el
trabajo
de
M.
SEHIMI
“Le
Maghreb
face
& la
perestroYka”
Cahiers
de
l’OSM
n 2
4,
1989
Pp.
109—118
y
“Le
Maghreb
face
aux
lles de
la
Méditerranée occidentale
et du
Proche
Atlantic”
Cahiers
de
l’OSM
n~
5,
1991.
De
Fathallah OUALALOU
véanse
“La
problématique de
la
coopération
maghrébine
et
l’élargissement
de
la
CEE”
Études
Internationales
n2 28,
3/88
Pp.
75—86,
y
“La
problématique
de
la
coopération
maghrébine
face
au
dynamisme
de
la
communauté
européenne”
en AA.VV.
:
L’Europe
et
le
Macihreb
Bruxelles,
CERMAC
n~
66—67,
1988.
55.El
GERM,
creado
en
febrero
de
1990,
coorganizó
en
los
días
26
y 27
de octubre
de 1991 el
II
Encuentro
de
Tetuán
bajo
el
título
“La
coopération
inter—regionale
en
Méditerranée.
Le
cas
de
l’Espagne du
Sud
et du
Maroc
méditerranéen”
en
el
que
se
estudió
el
marco político
e
institucional
de
la
cooperación
entre
las
dos
orillas,
el
turismo,
la
demografía,
los
flujos
migratorios,
los
aspectos
socio—culturales
y la
cooperación
económica
y
financiera.
56.EL
MALKI,
H.(dir)’:
Les
deux
rives
de
la
Méditerranée
.
conf lits
et
interdependance
Casablanca—Paris,
Fondation
Al
Saoud—
Éditions du
CNRS,
1992
57.AA.VV.:
Coonération CEE—Maghreb
Tunis,
Bibliothéque
de Droit,
des
Sciences
Politiques
et
Économiques
du
Centre
d’Études,
de
Recherches et
de
Publications—Faculté
de
Droit
et
des
Sciences
Politiques
et
Économiques
de
Tunis,
1981
58.Véase,
a
titulo
de
ejemplo,
el
articulo
de
Fathallah OUALALOU
“La
problématique
de
la
coopération
maghrébine
et
l’elargissement
de
la
CEE”
(nQ 28,
3/88
Pp.
75—86).
71

59..Los
resultados
de
esta
Jornada—debate
fueron
publicados
en su
integridad
en
Études
Internationales
n~ 29,
4/88.
La prioridad
que
Túnez
concede
a la
cooperación comunitaria
es
tal
que
incluso
el
Partido que
detenta
el
poder, el
RCD,
organiza
coloquios
con
funcionarios
y
académicos
de
las
dos
orillas
sobre
este
tema.
Destacamos
a
titulo
de
ejemplo
el
celebrado
en
Túnez
en
los
días
4
y
5
de
noviembre
de 1990
—en
el
tercer
aniversario
del
7
de
noviembre,
fecha
del
golpe
constitucional
del
Presidente
Ben
Ah—
bajo
el
titulo
“L’Avenir
des
relations
entre l’UMA
et
la
CEE”.
Véase un resumen
del
coloquio
en
MEZGHANI,
Mohamed:
“Le
Renforcement
des
relations
de
coopération
UMA—CEE.
un
choix
civilisationnel” Coniuncture
n~ 148,
novembre
1990
Pp.
17—20
60.Del
Profesor
SLIM
es
preciso destacar
su
Tesis
Doctoral
Le
CPCM
et
les
institutions
de
coopération
mac¡hrébine
(Tunis,
Faculté
de Droit,
1918).
Sus
estudios
sobre
la
integración
magrebí y
sobre
la
cooperación
CE-Magreb
llegan
hasta
la
actualidad
tal
y
como
lo
atestiguan
múltiples artículos
así
como
la
organización
de
Coloquios.
Véase
su
articulo
“L’évolution
du
Grand
Maghreb
entre
le
CPCM
et la
naissance
de
l’UMA”
Études
Internationales
flQ 41,
4/91
Pp.
43—69
61.El
anterior
Director
del
CERES,
Abdelwahab
BOUHDIBA,
hoy
al
frente
del
Arab
League
Education,
Culture
and Social
Organization
(ALECSO>,
es
un
prestigioso
intelectual
presente también
en
coloquios
internacionales
sobre
la
cooperación euromagrebi
y el
diálogo
Norte—Sur
en el
Mediterráneo.
62.El
trabajo
versa
sobre
el
triple aspecto
humano,
económico
y
tecnológico,
e
incluye
cifras
correspondientes
a
los
años
1980—
1989.
63.Destacamos
entre
las
obras
más
significativas
de
este
académico
del
CRESM
de
Aix-en—Provence
las
siguientes:
CAMAU,
M.
(sous
la
dirj:
Tunisie
au
présent: Une
modernité au—dessus
de
tout
soupcon?
(1987);
La
Tunisie
(1989);
y
CAMAU,
M.
(sous
la
dir.>:
Chanaements
pohitigues
au
Mauhreb
(1991).
64.En
la
XXXIII
Conferencia
Anual
del
Instituto
Internacional
de
Estudios
Estratégicos,
celebrada
en
Zurich del
12
al
15
de
septiembre
de
1991,
se
estudió
la
situación
en
el
Norte
de
Africa
como una
de
las
preocupaciones
para
la
seguridad
europea.
Fruto
de
esas
sesiones
es,
entre
otros,
el
articulo
de
George
JOFFE
“European Security
and the
New Arc
of
Crisis”
Adelphi Papers
nQ
265,
Part
1,
Winter
1991—1992
Pp.
53-68.
Por
otro
lado,
y
como
muestra
del
creciente
interés
por
el
Magreb
en
las
publicaciones
del
1155,
destacamos
las
referencias
a
esta
región
en
el
trabajo
de
Edward
MORTIMER:
European Securitv
after
the Cold War
London,
Adelphi
Paper
271,
Sumnier
1992.
65.Destacaremos
el
trabajo
de
Michael
SUTTON:
Morocco
to 1992
(1987)
66.La
XI
Conferencia
Anual
Internacional
de
The
Maghreb Review
se
celebró
en
Madrid
en
los
días
8
y
9
de
julio
de
1991 bajo
el
título
de
“Percepción
de
Occidente
en
el
Magreb”.
Estuvo
72

coorganizado por
el
Instituto
de
Filología
del
Consejo Superior
de
Investigaciones
Científicas
(CSIC> y
por
el
ICMA.
Las
actas
aparecen
publicadas
en
me
Maahreb Review
Vol.
17,
Nos.
1—2,
1992
67.La
VI
tuvo
lugar
en
Tánger
del
22
al
26
de
junio
de 1992
bajo
el
titulo de
“The
North
African
Environment
at
risk:
conference
on
environmental
sustainability
and
economic
development”
en la
que
se
presentaron
25
conferencias.
La
VII
se ha
celebrado
en
Hammamet
del
21
al
25
de
junio
de 1993
bajo
el
titulo
de
“The
effects
of
international
labor
migration
on
the
Maghrib”.
68.La
propia
Comunidad,
y
en
concreto
la
Comisión,
contribuye
cada
vez con
más
frecuencia
a
incentivar
la
celebración de
Seminarios
de discusión
sobre
el
pasado,
el
presente y
las
perspectivas
de
futuro
de
las
relaciones
con los
paises
que
la
rodean.
En
ese
marco
se
situan
Seminarios
como
el
celebrado
en
Túnez
del
21
al 24
de
marzo
de
1990 bajo
el
titulo
de
“Un
mécanisme
de
consultation
CEE—UMA?”
-en
el
que participaron
activamente
funcionarios
comunitarios—,
por
no
citar
más que
uno
al
que
no
hayamos
hecho referencia anteriormente.
Más
ilustrativo
aún
es el
ciclo
de
Seminarios
apoyado
por
la
Comisión durante
1992 en el
que
en
mayo
se
discutió
sobre
la
CE
y
el
Este
en
Polonia,
en
julio
sobre
Europa
y
el
Sur
en
Salamanca
y
en
septiembre
sobre
la
CE y
la
AELC
en
Lausana.
69.Véase
el
artículo
de
DE
LUIS, Juan:
“The
Mediterranean
and
European
security” Ouarterlv
Newsletter
No.
5,
Spring
1992
p.
1.
Este
autor
se
refiere
a
la
decisión
del
Consejo
de
la
UEO
celebrado
en
Bonn
el 18
de
noviembre
de
1991
de
comenzar
a
desarrollar
contactos
entre
los
paises del
Magreb
y
los
de
la
¡lEO,
y
a
la
labor
que
el
Instituto
hace
ya
en
este
sentido.
70.RATHBONE,
Tu:
“L’Assamblée
de
l’UEO
et
la
sécurité
en
Méditerranée”
La
lettre
de
l’Assamblée
n~
12,
juillet
1992
Pp.
17—20.
Véase
también
la
entrevista
realizada
al
Secretario
General
de
la
UEO,
Willen Frederik
VAN
EEKELEN:
“El
Mediterráneo
está
en
nuestra
agenda”
RED
n~
25,
marzo
1990
pp.
40—41.
71.Véase
el
documento
nQ
1271 en
Actes
Officiels.
Documents
de
séance.
lér
partie
37éme
session
ordinaire,
Paris-UEO,
Juin
1991
Pp.
244—269.
Del
mismo autor véase
“Les
enseignements
de
la
crise
dii
Golfe.
L’architecture
de
la
sécurité
européenne”
La
Lettre
de
l’Assemblée
n 2
8,
Juillet
1991
p.
4
72.El
Subcomité
sobre
la
Cuenca
Mediterránea
forma parte
del
Comité
de
Asuntos
Civiles
de
la
Asamblea
de
la
OTAN y
fue
creado
en
Londres
en
noviembre
de
1990. Se
reunió
por
vez
primera
el 22
de
febrero
de 1991 en
Madrid
y
tiene
por
objeto
el
estudio
de
las
implicaciones para
la
Alianza
de
los
cambios
políticos y
sociales
que
se
producen
en
los
paises terceros mediterráneos.
En
esta
línea
se
presta especial atención
al
estudio
de
las
migraciones
o
al
fenómeno islamista
y
se
incide
en
la
necesidad
de
la
cooperación.
Sus
miembros
mantienen
contacto
directo
con
los
paises
del
Norte
de
Africa,
contacto
que
incluye
la
realización
de visitas de
trabajo
a
ellos.
73

73.Adolece
nuestra
investigación
de
una
utilización
metódica de
fuentes
en
lengua
árabe. En
nuestro descargo
hemos
de
decir
que
en
el
Magreb
el
francés
tiene
una
presencia
preponderante
y
sirve
de
vinculo
con
el
mundo
occidental.
A
excepción
de
Libia, el
francés
es
la
única
lengua
a la
vez hablada,
leída
y
escrita
y
los
principales
autores magrebíes
que
estudian
las
relaciones
con
Europa
utilizan
el
francés como
vehículo
de
expresión.
Sobre
la
especificidad
lingtiistica
del
Magreb
véase
YOUSSI,
Abderrahim:
“Un
trilinguisme
complexe”
en
L’État
du
Macrhreb
1991 Casablanca,
Éditions
le
Fennec,
1991
Pp.
272-277.
74.Entre
estas
fuentes
que
aportamos
destacamos
las
Actas
de
los
Consejos
de
Cooperación,
las
Preprogramaciones
de
la
Cooperación
Financiera,
los
Programas
Indicativos,
las
Propuestas
de
Financiación,
y el
seguimiento
detallado
de
las
actividades
en
el
seno
de
la
Cooperación
Política Europea
<CPE>.
También
incluimos aquellos
documentos
que
aún siendo
bilaterales
y
no
comunitarios
se
elaboran
para
ser
utilizados
en el
ámbito de
la
CE
(tal
es el
caso
de
los
Memorándum preparados
por los
Estados
magrebíes para
presentarlos
ante
la
CE en
los
Consejos
de
Cooperación
o
en
cualquier
otra
reunión)
75.DEL
ARENAL
MOYUA,
Celestino:
Introducción
a
las
Relaciones
Internacionales
Madrid,
Tecnos,
1984
p.
403
76.En
opinión
del
Profesor
DEL
ARENAL
MOYUA,
Stanley
H.
HOFFMAN
aporta
“una
de
las
concepciones
teórico—metodológicas
más
acabadas
sobre
Relaciones
Internacionales”. Véase
DEL
ARENAL
MOYUA,
C.: op.
cit.
p.
148
y la
obra
de
HOFFMAN,
5.
H.:
Teorías
contemporáneas
sobre
las
Relaciones
Internacionales
Madrid,
Tecnos,
1963.
Sobre
5. H.
HOFFMAN
véase
también
TOMASSINI,
O.
Luciano:
“El
marco
de
análisis
de
la
política exterior”
en
AA.VV..:
Cursos
de
Derecho
Internacional
de
Vitoria—Gasteiz
1990
Bilbao,
Servicio
Editorial
de
la
Universidad
del
País
Vasco,
1991
p.
126
y
PALOMARES
LERMA,
Gustavo:
“Hegemonía
y
cambio
en
la
teoría
de
las
relaciones
internacionales”
Affers
Internacionals
n 2 22,
1991
Pp.
36—37.
77.El
autor
da
una
visión totalizadora
de
las
Relaciones
Internacionales
a
las
que
define
como
“el
conjunto
de
las
relaciones
sociales
que
configuran
la
sociedad
internacional,
tanto
las
de
carácter político
como
las
no
políticas,
sean
económicas, culturales,
humanitarias,
religiosas,
etc...” Ibidem
p.
19
78.La
Resolución
1815
(XVII)
de
la
Asamblea General
de
la
ONU
hace de
la
cooperación
entre
Estados
conforme
a
la
Carta
una
verdadera
obligación.
Por
otro
lado
el
Capitulo
IX
de
la
Carta
reafirma
la
importancia
que
reviste
la
cooperación
entre
los
Estados.
Véase
la
Introducción
al
libro
de
Salah MOUHOUBI:
La
politigue
de
coopération
Alcéro—Francaise. Hilan
et
persoectives
Alger—Paris,
OPU—Publisud
(coédition>,
1986
p.
7
74

CAPITULO
SEGUNDO
ANTECEDENTES
DE LA
COOPERACION
TRATADA
75

2.1.
LAS
DECADAS
DE
LOS
AltOS
CINCUENTA
Y
SESENTA
Estos
años
vendrán
marcados, por
un
lado,
por
las luchas
de
liberación
que
llevan
a
las
independencias,
y por otro por
la
construcción política
y
económica
europea.
Hasta
la
década
de
los
sesenta
Europa
y
el
Norte
de
Africa habían
obedecido,
respectivamente,
al
esquema
de
la
Guerra
Fría
y
al
colonialismo.
Tras
las
independencias
Europa
y
el
sur del
Mediterráneo
se
esforzaron por
completar
dos
procesos
que
tenían cierta
relación
entre
si:
la
búsqueda
europea
de su
identidad
—básicamente
a
través
de la
construcción
comunitaria—
y
la
búsqueda de
la
auténtica
independencia
—política
y
económica—
por
parte
de
los
jóvenes
Estados
norteafricanos 1. Estos
últimos,
como miembros
del
llamado Tercer
Mundo,
pasaron
a
identificarse
con
el
mensaje
de
la
Conferencia
de
Bandung
(1955),
con
el
Movimiento
de
Paises
No
Alineados —nacido
en
Belgrado
en
1961-,
con
el
Grupo
de
los
77
—
nacido
en Ginebra
en 1964 en el
seno
de
las
Naciones
Unidas—,
y
con
la
Liga
de
Estados Arabes
y la
Organización
para
la
Unidad
Africana
en el
ámbito
regional.
Todo ello
sin
romper
sus
vínculos
con una
Comunidad
Europea
en
formación
con
la
que,
a
pesar
de
los
recelos
existentes,
debían mantener
sus
lazos
e
incluso
estrecharlos.
Por
lo
que
respecta
a
las
líneas
generales
que definen
las
relaciones
Comunidad
Europea—paises
del
Magreb
en
estos
años
son
las
siguientes2:
conversaciones exploratorias
donde
se
habían
reflejado
los
recelos políticos argelinos
y
se
habían
atenuado
los
de
marroquíes
y
tunecinos;
moderación progresiva
de
los
obstáculos
jurídicos
por
parte
de
la CE;
aumento
de
las
76

inquietudes económicas
del
Magreb;
y
confirmación de
los
progresos
en el
proceso
de
construcción
comunitaria.
El
Magreb que
se
perfila
en
esta
época
se
caracteriza por
modelos
de
desarrollo
antagónicos
y
por
recelos
y
enfrentamientos
políticos,
y
ello
seria
así
a
pesar
de
los
intentos
de
acercamiento y
de
integración
que
culminan
en 1964 en el
Comité
Permanente
Consultivo
Magrebí
<CPCM) 3.
2.1.1. El
proceso
de
construcción
comunitaria.
Tras
la
Segunda Guerra Mundial
nos
encontramos
en
Europa
con
un
doble
fenómeno:
por un
lado
el
desprestigio
y
deterioro
de
los
nacionalismos;
por otro
una
situación
de
crisis
en
la
que
las
fronteras
se
van
viendo
como
económicamente
anacrónicas.
En
cuanto
al
entorno internacional
la
Unión
Soviética domina Europa
Central
y
Oriental
en un
ambiente
sombrío
de
Guerra
Fría4. Es
en
este marco
en
el
que
algunos países
del
Viejo
Continente
comienzan
a
avanzar
en
una
experiencia
de
integración.
Por otro
lado
la
entrega
de
la
tan
necesaria
ayuda
norteamericana
era
condicionada
por
el
Gobierno
de
Washington
a
que
los
europeos
la
administraran
en
conjunto.
Es
en
ese
contexto
en
el
que nace
el
16
de
abril
de 1948
la
Organización
Europea
de
Cooperación
Económica
(OECE>,
formada
por
dieciséis
Estados,
y
que
el
14
de diciembre
de 1960
se
transformará
en
la
Organización
de
Cooperación
y
Desarrollo
Económico
(OCDE>
al
adherirse
los
EE.UU.
y
otros
países
desarrollados.
Es
indudable
que
la
sensibilidad provocada
por
el
Plan
Marshall
desarrolló
también
77

acción
resulte
necesaria
para
lograr
uno
de
los
objetivos.
Los Acuerdos
de
Asociación
proceden
de
la
obligación
impuesta por
el
TCEE
en su
Parte
Segunda (artículos
131
a 136)
de
crear
lazos
comerciales multilaterales
entre
la
CEE
y
las
colonias y
territorios
dependientes
de
los
Estados
comunitarios
en
Africa,
el
Caribe
y
otros
lugares
y
que
previamente
hablan
tenido
relaciones
económicas especiales
con uno
o
varios
de
los
paises
fundadores¾
A
principios
de
los
años
sesenta
se
estaba
empezando
a
esbozar
la
política
comunitaria
de
desarrollo
que,
aún modesta en
aquellas
fechas,
comenzó
en
la
cuenca
mediterránea
con los
Acuerdos
de
Asociación
con
Grecia
y
Turquía,
pero
fue
en
Africa
donde
esta
política
de
asociación
adquirió
una
forma
definida
afectando
a
los
diecinueve
paises
miembros
del
grupo
conocido como
Africa
y
Malgache Asociados
(EAMA)
—entre
los
cuales
se
encontraba
Mauritania,
el
único
país magrebí
que
forma
parte
de
esta
agrupación—,
un
conjunto
de
antiguas
colonias
de
los
socios
comunitarios
con las que
se
habrían
de
firmar
una
serie
de
convenciones
sucesivas:
Yaundé
1
y
II
durante
los
años
sesenta,
y tras
la
ampliación
de
la
Comunidad
al
Reino
Unido,
Dinamarca
e
Irlanda
el
1
de
enero
de
1973,
las
Convenciones
de
Lomé
firmadas
con
el
mismo grupo
de
países
al
que
se
hablan
incorporado
las
excolonias
del
Reino Unido
constituyendo
el
bloque
de
paises
ACP 2’.
El
articulo
113
estipulaba
que
al
final
del
periodo
transitorio
la
CEE
tendría
una
política
comercial
común
incluyendo
la
capacidad
de
elaborar
tratados,
conclusión
lógica
de que tras
ese
periodo
la
Comunidad
seria
ya
una
unión
aduanera
y como tal
sus
relaciones exteriores
serian
básicamente
84

relaciones
comerciales.
El
fin del
periodo
transitorio
se
alcanzó
el
1
de
enero
de 1970
y
técnicamente
desde
ese día
los
Estados
de la CE no
concluirían
por
si
mismos acuerdos
individuales
sino
que
habrían
de
ser negociados,
firmados
y
ratificados
por
la
Comunidad
según
sus
procedimientos 22.
Hay que destacar
la
estrechez
del
TCEE
en su
conjunto
y
del
articulo
113
en
particular y
cabe
destacarse
que
este
artículo
se
hizo
antes
de
la
Ronda
Kennedy
(1964—1967)
por
lo
que
está
redactado
con
el
lenguaje
de
la
época, en
términos
de
tarifas
y
de
liberalización
principalmente23.
Es
por
ello
muy
difícil
satisfacer
aún
una
mínima
parte
de
las
legitimas
aspiraciones asociadas
con
la
CE
y la
desproporción
entre
las
expectativas abiertas
y
las
realidades
se da
porque
las
relaciones exteriores
de
la
Comunidad
no
tienen
más base
real
que
esa.
Luego
el
Tribunal
de
la
CE
le
ha
ido
dando
una
interpretación
amplia
y
ha
sostenido
que
el
término
no
está
limitado sólo
a
los
acuerdos
de política
comercial
clásica
sino
que
incluye
también
a
los
acuerdos
firmados
en el
marco
político
del
Nuevo Orden
Económico
Internacional
(NOEI)
.
Además,
casi
todos
los
acuerdos
internacionales
están
basados expresamente
en
él.
La
política
comercial
común
fue
en
los
años
sesenta
el
único
instrumento
de
acción exterior
comunitaria.
Junto
a
ella
existía
la
posibilidad
de
asociarse
a la
CEE por
la
vía del
articulo
238
del
TCEE,
vía
que
en su
procedimiento
exige
la
unanimidad
del
Consejo para
celebrar acuerdos
de
asociación.
La
definición
de
la
política
comercial
común
era
muy
estrecha
en
el
TCEE
y
aún
no
incluía
áreas
como
la
cooperación
(promoción
de
intercambios
a
través
de
la
cooperación,
créditos,
ayudas,
etc.>.
Años
después
85

la
Cumbre
comunitaria
de
Paris
de
octubre
de 1972
conf irmó
que
el
1
de
enero
de 1973
la
política comercial
común
tendría
efecto
sin
excepción
o
restricción.
2.1.1.2.
Los
primeros acuerdos
con
los
paises
mediterráneos.
El
periodo que
va
del año
1945 al 1970
es
capital
para
el
mundo árabe
y también
para
Europa:
en 1945
nace
la
Liga
de
Estados Arabes
y en
1948
Israel;
los
golpes
de
estado
se
sucedían
en el
mundo
árabe; se
producen
las
independencias
de
los
paises
del
Magreb
comenzando
por
Libia
en
1951;
se
emprenden
diversos
procesos
de
integración
entre
paises
árabes;
se
contabilizan
tres
guerras contra
Israel,
1948,
1956
y
1967;
el
mundo
árabe
se
inserta
en
un
sistema
económico
cada
vez más
mundializado;
algunos
paises
árabes
se
alían
con
la
URSS
contra
la
ofensiva
norteamericana;
etc 2t
Vemos
pues cómo
el
mundo árabe
se
constituye
en
la
zona
por
excelencia
del
enfrentamiento
Este—
Oeste
mientras que
Europa
se
repliega
sobre
si
misma
preocupada
solamente de
su
prosperidad
y
de
su
seguridad.
En
las
décadas
de
los
años cincuenta
y
sesenta
las
relaciones
exteriores
de
la
Comunidad
se
realizaban
tan
sólo
en
términos
tarifarios
sin
incluir
aún
la
cooperación
ni
otros
ámbitos
como
el
político.
Las
primeras
iniciativas
que
la
CE va
a
llevar
en el
plano
internacional
van
a
estar
motivadas
por
preocupaciones
internas
como
pasamos
a
describir.
El
caso
más temprano,
situado
en
la
cuenca
mediterránea,
va
a
ser
la
firma,
a
principios
de
la
década
de
los sesenta,
y
sobre
la
base jurídica
del
artículo
238
de
sendos
Acuerdos
de
Asociación
con
Grecia,
firmado
el
9
de
julio
86

de
1961,
y
con
Turquía, firmado
el 12
de
septiembre
de
1963,
ambos
miembros
de
la
Alianza Atlántica
como
todos
los
socios
comunitarios de
entonces,
y
cuya
prosperidad
económica
importaba
mucho
a la
seguridad
de
la CE.
Estos
acuerdos
entraron
en
vigor
respectivamente
el
1
de
noviembre
de
1962
y
el
1
de diciembre
de
196425.
Después vendrían
ya
los
acuerdos
con
Líbano
(1968,
aunque
el
21
de
mayo
de 1965
la
Comunidad
había
firmado
con
él
un
acuerdo comercial no
preferencial,
el
primero firmado
con
un
país
árabe>,
con
Marruecos
y
con
Túnez
(1969>,
con
España
y con
Israel
(1970),
etc.
Los
acuerdos
con
Grecia
y
Turquía
abrieron
la
dimensión mediterránea
de
la
CE
aunque
de
momento
se
trataba
de
países situados
en
la
orilla
norte
de
este
mar
y
los
acuerdos
tenían
vocación
de
adhesión.
La
normativa
comunitaria
ha
exigido
tradicionalmente
a
los
paises
candidatos estar
dotados
de
regímenes
democráticos,
hecho
que
explica
que
al
instaurarse
la
dictadura
de
los
Coroneles
en
Grecia
en 1967
la
Comunidad
congelara
el
proceso
de
adhesión, que
no
seria
retomado
hasta
197426.
Estas
firmas
no se
inscribieron
aún
en
una política
mediterránea
de
la
CE
y
así
en
el
momento
de
la
creación
de
la
Comunidad
no
existía
un
interés
especifico
por
el
Mediterráneo
como
conjunto;
desde
un
punto
de
vista
histórico
la
idea
de la
política mediterránea
fue
más
resultado
de un
cúmulo
de
voluntades por
parte
de
los
paises ribereños
que de
una
acción
planificada
por
Bruselas 27.
Pero
es
indudable
que
la
conf
lictividad
en
la
región -invasión
del
Libano
(1958),
Guerra
de
los
Seis Días
(1967>,
etc.—
hacía
ver
la
necesidad
de
una
mayor dedicación,
pero
aún
faltaban
algunos
años
para que
la
CE
87

definiera al Mediterráneo como área prioritaria en sus aspectos
económicos, estratégicos y pollticos. Lo,que sl logró este
aluvión de solicitudes por parte de países terceros mediterráneos
(PTM) tan distintos entre sí fue obligar a la Comunidad a meditar
sobre qué estructura dar a una hipotética política mediterránea.
En 1964 Italia presentó un Memorãndum conteniendo los principios
que en su opinión deberla contener tal política futura.
Desde la creación de la CE hasta la puesta en marcha de una
política mediterránea (1972) llegaron a existir hasta siete
modelos jurídicos diferentes de acuerdos, un "mosaico de
Acuerdos" segiín el Parlamento Europeon. Tras los acuerdos antes
enumerados se firmaron otros en la primera mitad de los años
setenta, a saber: con Malta (1971), Portugal (1973), Chipre
(19731, Egipto (1973), Llbano II (1973), et@.
Si bien tal mentalización sobre la importancia de la
estabilidad 'del Mediterráneo no existia en el seno de la Europa
de,los Seis sí existía en cambio en algunos países concretos como
el Memorándum italiano de 1964 puso de manifiesto en época
temprana llamando a una política de conjunto de los Seis respecto
a los problemas económicos de los PTM. A-si, aunque los Tratados
no se referían expresamente al Mediterráneo ni a ningún tipo de
relación especial en ese sector con los países de la zona, sí lo
hacían declaraciones anejas como la referida a la asociación de
países independientes del área del franco con la Comunidad.
Francia podía as1 mantener el régimen arancelario con Marruecos
y con Túnez. Italia hacía por su parte lo mismo con Libia. Ambos
países europeos deseaban mantener el status de potencia colonial
aunque adaptado a las nuevas circunstancias. No debe olvidarse

por otro
lado
que
los
paises
del sur del
Mediterráneo
habían
sido
los
primeros
en
reconocer
a
la
CE
como
tal
y
en
mostrar
su
disposición
a
negociar
con
ella 30.
Aparte
de
este
interés,
temprano
pero en gran medida
aún
descoordinado,
por
la
seguridad
en
el
Mediterráneo
—algo
aún
más
importante
si
tenemos
en
cuenta
las
enormes
limitaciones
políticas,
económicas
y
militares
que
habían
demostrado
los
europeos durante
la
crisis
de Suez en
1956—
la
Comunidad
vivía
durante
la
década
de
los
sesenta
más
interesada
por
el
mundo
anglosajón
que, ya
por
aquel
entonces,
debatía
su
posible
adhesión
a la
Organización
continental
europea31.
Mientras esta
decisión
se
producía
ambos
bloques
—la
AELC
y la
Comunidad—
competían
comercialmente
entre
sí y
en
esta
pugna
la
región
mediterránea
ofrecía
a la
Comunidad
un
escenario
idóneo
para
tomar
ventaja
a
la
Europa
septentrional,
más
alejada
geográficamente
y
politicamente
de
la
cuenca.
2.1.2.
Las
independencias
de
los
Estados
del
Magreb.
Aunque
las
luchas fueran
sobre
todo políticas también
transciende
la
visión nacionalista
a lo
económico
apostando
los
propagandistas
de
la
lucha
anticolonial
por
la
unión
del Magreb
con
una
economía
autárquica.
Frente
a
un
bloque
—la CE—
percibido
como
imperialista,
colonial
y
atlantista
se
alzan
los
sentimientos
nacionalistas
muy
recientes
aún
en
Marruecos y
Túnez,
independientes
en
1956,
y
en
plena
vigencia
en
la
Argelia
que aún
lucha
por
su
liberación.
Este
ambiente
político
llevó
a
89

que
ni
Túnez
ni
Marruecos
firmaran
en
1957
una
convención
vinculándose
al
TCEE.
Argelia
sin embargo,
aún
parte
del
territorio nacional
francés, fue
incluido
en
este 32.
Pero
esa
idea
de
integración
magrebí
tenía
frente
a
sí
importantes
barreras
que
ahora
vamos
a
ver.
Observaremos
cómo
mientras
en
Europa
se
imponía tras
la
Segunda Guerra
Mundial
la
idea
de integración
y
los
nacionalismos habían entrado
en
crisis,
en el
Magreb,
a
pesar
de
las
declaraciones
unitarias,
predominaban
los
nacionalismos
independentistas
y
modernizantes.
De
hecho
los
paises magrebies habían
interiorizado
tanto
el
modelo
francés
que
emprendieron
la
construcción
de su
identidad
nacional por oposición
pero
también
por
simetría
al
sistema
de
la
antigua
metrópoli33.
2.1.2.1.
Los
conflictos
intramagrebies.
El
Magreb
se
caracteriza
más por las
divergencias
y
diferencias
que por las
aspiraciones
comunes
y realizaciones
unitarias
y ello
a
pesar
de
que
la
noción
de
“Gran
Magreb” haya
sido
siempre muy
popular.
La
solidaridad
y la
identidad
se
forjó
en
la
lucha
anticolonial
y
los
militantes
argelinos
encontraron
siempre
refugio,
ayuda
y
asistencia
en
los
jóvenes Estados
independientes
vecinos,
mientras
que
centenares
de
tunecinos
lucharon
junto
con
los
argelinos
tras
el
bombardeo francés
a la
localidad tunecina
de
Sakhiet
Sidi
Yussef~.
Puede
afirmarse que
el
paso de
la
pasión
magrebí
a la
pasión nacional
constituyó
desde un principio uno
de
los
obstáculos
más
importantes
a
la
integración regional
del
Magreb35.
90

Las
aspiraciones
unitarias
en
el
Magreb
se
empezaron
a
formular
a
partir
de
la
segunda década
del
siglo
XX
conforme
se
iban
estructurando
los
movimientos
de
liberación
nacional
frente
al
colonialismo.
Tales
impulsos
se
reafirmaron
en 1948
con
la
creación
en El
Cairo
del Comité
de
Liberación
del
Magreb
en el
que
el
concepto de
unidad
era
concebido
más
como
oposición
a
las
potencias
coloniales
-Francia,
Italia,
España
y Reino
Unido,
debilitadas
todas
ellas
tras
la
Segunda
Guerra
Mundial— que
como
objetivo
en
si
mismo,
la
Carta
de
El
Cairo
que
dicho
Comité
adoptara
constituye
la
primer
definición
ideológica
del
Gran
Magreb 36.
La
pasión
magrebí
se
plasmó
en
la
Conferencia
de
Tánger,
celebrada
entre
los
días
27
y
30
de
abril
de
1958,
que
reunió
a
representantes
de
tres
partidos:
el
Istiqíal
marroquí,
el
Neo
-
Destur
tunecino
y el
FLN argelino.
El
19
de
marzo
de
ese
mismo
año
se
había
celebrado
una
reunión preparatoria.
Los
tres
hablaron
en
nombre
de
los
pueblos magrebies afirmando
la
voluntad
de
éstos
últimos
de
“unir
sus
destinos”
y,
sobre
todo,
“de
concretar esta voluntad
de
unión
en el
marco
de
instituciones
comunes”37.
Esta
resolución
levantó
una
enorme
ola
de
entusiasmo
entre
los
participantes
para quienes
Libia,
el
Sáhara
Occidental
y Mauritania formaban
parte
del
Magreb,
si
bien
estos
dos últimos
territorios
estaban
reclamados
por
Marruecos.
En la
Conferencia
de
Tánger,
marcada
por una
visión
marcadamente
política,
se
diseñó un proyecto
de
Constitución magrebí
y
se
puso
a
punto
un
sistema
institucional
transitorio
que
debía
preparar
el
terreno
para una
evolución
hacia
instituciones
de
tipo
federal,
un
sistema
compuesto
de
dos
órganos
esenciales:
una Asamblea
91

Consultiva
como
órgano
deliberante,
formado
por
representantes
de
las
diferentes
asambleas,
y
que
decidirla
vía recomendaciones
transmitidas
a
los
órganos
ejecutivos
para
aplicarlas;
y una
Conferencia
intergubernamental
que
debería
de
reunirse
periódicamente
y
en
la
que los
Gobiernos podrían
concertarse en
temas
de
interés
mutuo
y
sobre
todo
en
la
ejecuci6n
de
las
recomendaciones
de
la
Asamblea.
En
la
Conferencia
de
Tánger
se
decidió
crear
una
Secretaria
Permanente,
con
dos
delegados
de
cada
país,
encargada
de ejecutar
las
decisiones.
Ni
ésta
ni
los
otros
órganos
llegaron
a
funcionar
realmente y
los
resultados
de
la
Conferencia
fueron
letra
muerta;
no
obstante
su
importancia
radica
en
constituir
el
primer intento
de
dar
forma
institucional
al
Gran
Magreb 38.
Obedeciendo
a
una
decisión
tomada
por
la
Conferencia
una
delegación
se
encargó
de
transmitir
las
resoluciones
a
los
jefes
de
Estado
de
los
paises
independientes
incluido
el
rey Idriss
1
de
Libia39.
Pero
pronto
la
solidaridad
dió
paso
a
las
divergencias
y
los
conflictos,
y
un
ciclo
de
litigios
condujeron
una
gran
crisis
de
confianza.
En
una
década
el
Magreb
colonial
había
reconquistado
su
independencia
política40
y
un
intenso
sentimiento
de
identidad
común
anidaba
en
estos
pueblos,
sentimiento
que
había
encontrado
su
punto
culminante
en
el
drama
argelino.
La
independencia
de
Argelia asumió
la
función
de un
reactivo
para
el
magrebismo.
Pero
es
necesario
observar
cómo
esa
tendencia
unitaria
fue
neutralizada
por los
nacionalismos
locales
y
cómo
la
pasión
nacionalista tomó
el
relevo
a la
pasión
magrebí.
Frente
al
nacionalismo
magrebí
real,
el
sentir
profundo
de
las
masas
puesto
de
manifiesto
en
Tánger,
se
alzó
el
micronacionalismo
92

desarrollado
por
las
diferentes
burocracias
de
los
Estados
magrebies
tras
sus independencias.
De hecho,
y
aunque
los
objetivos de
la
Conferencia
de
Tánger fueron afirmar
la
solidaridad
magrebí
con
Argelia
admitiéndose
el
principio de una
ayuda
financiera
a la
lucha
de
los
argelinos contra
Francia,
recomendó
la
evacuación
de
las
tropas francesas
que,
desde
Marruecos
y
Túnez
participaban
en
la
guerra,
y
creó
instituciones
comunes.
Pero tuvo
también
otros
objetivos
menos
claros 41.
Comenzando
por
Marruecos
tras
la
Segunda
Guerra
Mundial
el
Reino
vivirá
una
intensa
actividad política
que
sigue,
cronológicamente,
los
siguientes
grandes
pasos: en
marzo
de
1952,
aprovechando
el
debate abierto
en
la
ONU
sobre
la
cuestión
marroquí,
el
Sultán solicitó
al
Presidente
de
Francia
la
apertura
de
negociaciones para
acabar con
el
Protectorado; Francia depuso
al
Sultán
y lo
envió
al
exilio
el
20
de
agosto
de
1953,
hecho
que
aglutinó
a
los
incondicionales
del
Sultán
pero
también
a
sus
críticos
en
torno
a
su
figura
creando
una
presión
tal
que
en
1955
hubo de
autorizarse
su
vuelta
como
preludio
ya de
la
independencia.
Una
vez
conquistada
esta
la
prioridad
será
recobrar
la
integridad
territorial
del
Reino. En
este
sentido
cabe recordarse
el
discurso
de
Mohamed
V
en
Mhamid
el
25
de
febrero
de
1958
donde
recordaba
la
pretensión
de
Marruecos
de
ver
respetada
no
sólo
su
independencia nacional
sino
también
su
integridad
territorial’2.
En
torno
a
esta idea
se
aglutinaron
todas
las
fuerzas
empezando pronto
a
conseguir
resultados:
comienza con
la
retrocesión
del Rif
a
los
dos
meses
de
la
independencia,
sigue
con
la
de
Tarf
aya
en
abril
de 1958
y,
más
adelante,
en
1969,
con
la
de
Ifni.
93

intercambios intramagrebies
y
en
la
armonización
de
posturas
52
frente
a
terceros
Tras
las
independencias
los
paises
del
Magreb
fueron
desarrollando
paulatinamente
sus
economías
sobre
la
base
de
sus
recursos
naturales,
aunque
partiendo
de
modelos
económicos
distintos:
liberal
en
Marruecos;
de
economía
planificada
en
Argelia;
intermedio
en
Túnez
combinando
la
libre
empresa
con
el
intervencionismo
estatal, que
se
manifestaría
en
la
política
de
precios,
el
control
de
las
importaciones
y
de
las
inversiones
en
sectores
básicos
como
hidrocarburos,
minas,etc.
Las
condiciones
de
la
descolonización
explican
ampliamente
la
elección
de
sociedad
que
realizó
cada país
del
Magreb. Túnez
y
Marruecos,
con
procesos más
moderados,
tuvieron
el
modelo
de
ocupación
del
Protectorado.
Argelia
sufrió
la
ocupación
colonial, una
dura
guerra
de
liberación
muy
costosa
y
una
independencia
más
tardía.
Marruecos
pasó
del
Sultanato
al
Reino
y
Túnez
y Argelia
proclamaron
Repúblicas.
Multipartidismo
controlado
en
Marruecos
y
monocratismo
en
Túnez
y
Argelia.
Socialismo
de
Estado
en
Argelia,
semiliberalismo
en
Marruecos
y
predominio
del
sector
público
y
parapúblico
en
Túnez.
Prioridad
a
la
agricultura
en
Marruecos
y
a la
industria
en
Argelia 53.
Marruecos
sufrió
tras
la
independencia
un
grave
problema
de
desarrollo económico pues
las
inversiones
de
la
burguesía
y
de
la
aristocracia
se
dirigían
a
Euuropa
y
en
particular
a
Francia.
En
1959
se
estableció
el
dirham
como
moneda nacional
para
frenar
la
fuga
de
francos franceses
y
establecer
el
control
de
cambios.
Con
esto y
con
grandes
obras
públicas dirigidas
desde
Palacio
en
el
marco
del
1
Plan
Quinquenal
(1960—1964)
la
economía
aparentaba
100

estabilizarse.
De
hecho
tras
la
independencia
el
país
no se
había
lanzado
a
un proceso
de
nacionalizaciones
e
industrialización
pesada
como
algunos teóricos
de
la
época
habían
reconmendado
y
estableció
un
modus
vivendi
con
las
potencias
coloniales,
ahora
socios,
y
procedió
a
modernizar
la
economit.
La
década
de
los
años
sesenta estuvo
marcada
por
el
autoritarismo
permaneciendo
suspendida
la
Constitución
de
1962
entre
1965
y
1970.
El
descontento
social
creció
ante
la
situación sufrida
a
fines
de
los
sesenta:
salarios
bloqueados desde
1956,
crecimiento
económico
por
debajo
del demográfico,
incremento
de
la
deuda
externa
y
de
los
precios
de
los
productos
de
primera
necesidad,
falta
de
inversiones
en
la
industria
e
incremento
del
paro 55.
En
Argelia
antes
de
la
Segunda
Guerra Mundial
la
cuarta
parte
de
las
tierras
cultivables
pertenecían
a
un
2
por
ciento
de la
población
agrícola,
porcentaje
cubierto
por
franceses,
españoles
e
italianos.
Con
la
victoria
de
Ben
Bella
el 20
de
septiembre
de 1962 en
las
elecciones
generales
éste
ha de
dirigir
un
país
en
crisis:
2
millones
de
parados,
1
millón
de
hectáreas
de
tierras
fértiles
abandonadas
por
los
colonos, una
cabaña
ganadera reducida
a
la
mitad,
y
crisis
económica
y
social
generalizada.
Mediante
los
Decretos
de
marzo
de 1963
el
Presidente concedió
la
autogestión
de
las
explotaciones
agrícolas
y
de
las
fábricas
pero
su
gestión pronto estuvo
fuera
de
control
y
la
crisis
se
acrecentó
conduciendo
al
golpe
de
19
de
junio
de
1965.
El
socialismo
autogestionario
de
Ben
Bella
pasó
a
ser
sustituido,
bajo
el
nuevo Presidente Huari
Bumedian,
por
un
capitalismo
de
Estado
en el
que
entre
1966
y
1971
se
nacionalizaron
las
minas,
la
banca
y
los
hidrocarburos y
en
el
101

que,
en
adelante,
se
dió
prioridad
a la
industria 56.
La
especificidad de
Túnez
es
clara
y
es en
este
país
donde
la
empresa
privada
tuvo
una
mayor
importancia tanto
en el
sector
comercial como
en
el
industrial; asimismo,
en
1956,
vió
la
luz
en
Túnez
el
Código
de
Estatuto
Personal,
modélico
en
todo
el
mundo
árabe,
y
al
año
siguiente
se
adoptó
un
sistema
constitucional
basado
en
principios
liberales.
Entre
1956
y
1961
Túnez
aplicó
una
política económica
liberal
que
no
dió
los
resultados
esperados.
Después,
en el
Plan
de
Desarrollo
de 1962
a
1971,
realizado
por
un
equipo
de
economistas
dirigido por
Ahmed
Ben
Salah,
antiguo
Secretario
General
del
sindicato
UGTT,
cooptado por
Burguiba
y
llevado
al
Gobierno,
se
dió prioridad
a
la
agricultura.
Es
necesario
detenerse
a
describir
siquiera
minimamente
cuál
era
la
situación
de
la
agricultura
tunecina
en
aquellos
años.
En
1962
la
mitad
de
las
tierras agrícolas estaba
en
manos
del
4
por
ciento
de
los
propietarios, entre
los
cuales
los
europeos
tenían
el
doble
de
extensión
que
los
terratenientes
nacionales.
En 1964 se
nacionalizaron
las
tierras
de
los
europeos
y
se
inició,
más lentamente,
la
expropiación
de
las
tierras
de
los
propietarios
tunecinos.
Se
crearon
cooperativas
pero
los
resultados no
fueron
los
deseados
y
todo
el
proceso
estuvo además
acompañado por
cuatro
años
seguidos
de
sequía.
Como
quiera
que
la
experiencia
socialista
de
Ben
Salah
no
tuvo
éxito,
desde
1970
Túnez
eligió
la
vía
capitalista
con
privatizaciones
y
abrió
el
país
a
las
inversiones
extranjeras57.
A
principios
de
los
setenta
se emprendió un programa de
liberalización
económica en
el
que
las
tasas
de
crecimiento
anual
se
vieron
impulsadas
por
las
buenas
cosechas,
las
ventas
crecientes
de
aceite
de oliva, de
102

fosfatos y de petróleo y
los
ingresos
por
turismo 58.
En
Mauritania tras
su
independencia
en 1960
se
asiste
a
diez
años
de crecimiento
rápido
pero
graves
lacras
se
mantienen
e
incluso
se
profundizan:
el
sur
rural
no
puede
cubrir
las
necesidades
alimentarias
del
país;
en
el
norte
el
sector
puntero
se
establece
en
torno
a
las
minas
y
a la
exportación.
La
primera
gran
sequía
que
sufre
el
país
desde
su
independencia, entre
1968
y
1973,
unido
a
la
crisis
del
petróleo,
a
la
caída
de
los
precios
en
el
mercado
mundial
del
hierro
—primera
fuente
de divisas
y
principal
factor
de
crecimiento
del
país—,
y
los
importantes
costes
generados por
algunos
ambiciosos
proyectos poco
adaptados
a
la
realidad,
debilitan
las
tasas
de
crecimiento
económico
de
Mauritania
e
incrementan
su
deuda
exterior.
En 1972 el
Gobierno
denunció
los
Acuerdos
de
Cooperación
con
Francia
y
creó
la
moneda
nacional
(ouguiya>,
y
en
1974
nacionalizó
la
Sociedad
Minera
de
Hierro
de
Mauritania
(MIFERMA>:
esta
emancipación
con
respecto
al
neo—colonialismo
no
acabó
con
el
subdesarrollo
y
en
pocos
años
Mauritania
hubo
de
retomar
los
lazos
con
Occidente
vía
ayuda
exterior y reformas
tuteladas
por
el
FMI
y
el
Banco
Mundial59.
Como venimos
comprobando
existía
una
situación
de
facto
que
ninguno
de
estos
jóvenes Estados
podía
soslayar. Los
tres Estados
del
Magreb
central querían
reorientar
sus
comercio exterior
tomando distancias
con
respecto
a
la
CE
y
diversificando
para
ello
sus
clientes
y
vendedores
pero
pronto
comprendieron que
60
ninguno
de
ellos podía
ser
autárquico
.
Debían
hacer
frente
a
handicaps
diversos:
tenían
que
vender
productos que no
podían
ser
absorbidos
más
que
desde
el
exterior
(fosfatos,
agrios>;
necesitaban
capitales
y
bienes
de
equipo
que
sólo
podían
venir
103

de
fuera;
y
tenían
que
exportar
la
mano
de
obra
sobrante. Con
respecto
a
esto
último
no
hay que
olvidar
que las
migraciones
desde
el
sur
y
el
este
del
Mediterráneo
—sobre
todo
desde
el
Magreb
y
desde
Turquía—
hacia
Europa son
producto
de
la
expansión
industrial
dentro
de
la
CE
durante
la
década
de
los
sesenta
pero
también de un proceso
de
modernización
interna
en
los
paises
magrebies
tras
las
independencias
que
no
respondió
enteramente
a
las
esperanzas
de la
población~ 1.
La
salida
deseada,
como
acabamos
de ver,
era
la
de
constituir
un
mercado
común
magrebí
pero
este
habría
de
ser,
en el
caso
de
que
finalmente
y a
pesar
de
los
obstáculos
se
creara,
una
solución
imperfecta,
y ello por
dos
motivos
principales:
por
su
concurrencialidad
y
por
lo
limitado
de su
horizonte. Para
entender
esto
basta
con
preguntarse con
quién
habría
de
comerciar
ese
mercado
común
magrebí: difícil
que
lo
hiciera
con
el
Africa
Negra,
dado
lo
limitado
de su
desarrollo;
difícil
también
con Oriente
Próximo,
dada
la
concurrencialidad
del petróleo;
difícil
finalmente
con
el
Este por
la
concurrencialidad también
del
petróleo
tanto
soviético como
rumano62.
El
realismo hubo
pues
de
imponerse finalmente
y
se
tradujo
en el
establecimiento
de
vínculos
formales
con
la
CE
tanto
por
Marruecos
y
Túnez,
a
través
de
los
Acuerdos
de
Asociación
de
1969,
como
por
Mauritania
a
través del
Grupo
de
Brazzaville.
Libia
mantendría
relaciones privilegiadas
con
un
socio
comunitario,
Italia,
y
Argelia,
el
único
país
del
Magreb
central
que
se
mantuvo
al
margen
de
los
Acuerdos
de
Asociación
fortalecida
por
la
riqueza
de
sus
hidrocarburos,
conservó
sus
relaciones privilegiadas
con
la
antigua
metrópoli.
Así,
la
104

independencia
política
de
los
Estados
magrebies
no
supuso
en
ningún
caso una
ruptura
con
Francia
ni
en
el
plano
económico
ni
tampoco
en
el
cultural
y
seguía siendo
el
país
sobre
el
que
se
posaban
los
sueños
de
una
sociedad
de
consumo
y
de
libertad
individual.
Las
relaciones
eran
tales
que
ni
siquiera
el
apoyo
marroquí
al
entonces
beligerante
FLN argelino,
y la
tensión
lógica
que
había
creado,
impidieron
que
Francia firmara
en 1958
un
Acuerdo
de
Cooperación
bilateral
con
Marruecos 63.
Tampoco
el
hecho
de
que
durante
su
aparición pública
el
1
de
noviembre
de
1954 el
FLN
fijara
como
uno
de
sus
objetivos
principales
apartar
a
Argelia
de
la
esfera
de
decisión
e
influencia
francesa
e
internacionalizar
la
cuestión argelina
para
salir
del
bilateralismo
obligado
con
Paris
impidió
que,
tras una
larga
y
cruel
guerra,
Francia
y la
nueva
Argelia
independiente
establecieran
estrechas
relaciones
de
cooperaciónTM.
Marruecos
y
Túnez
vía
Acuerdos
de
Asociación
y
Argelia
a
través
de
las
disposiciones
del
TCEE
ven
conservarse
de tacto,
aún
después
de
la
independencia,
las
relaciones
privilegiadas
con
Francia65.
Centrándonos
en un
aspecto concreto
como
es el de
la
inmigración
podemos ilustrar
la
solidez
de
los
vínculos
tanto
entre
Francia y
los
paises magrebies
como,
por
extensión,
entre
la
Comunidad
y
el
Magreb”.
Con
el
telón
de
fondo
de
los
conflictos
los
intentos
de
integración
magrebí
posteriores
a
1958 no
cristalizaron en
nada
hasta
la
creación
del
CPCM
en
1964.
En
esos
momentos
el
debate
en el
Magreb
se
articulaba
en
dos opciones: por
un
lado Argelia,
Marruecos
y
Túnez
estaban
cómodamente instalados
en
sus
relaciones
privilegiadas
con
Francia,
siendo
a
primera
vista
105

Argelia
el
país
más favorecido;
la
incógnita
era
saber
si
seguirían
así
o
si
avanzarían
en
la
cooperación
horizontal.
En
1969
Marruecos
y
Túnez
firmaron
sendos
Acuerdos
de
Asociación
y
Argelia siguió
en
solitario
pero,
a
pesar
de
ello,
el
propio
modelo de
integración
comunitario
sirvió
de
incentivo
a
nuevos
proyectos
magrebies 67.
Así,
ya
a
fines
de
los
sesenta,
la
existencia de
la
CE
incentiva
nuevos
intentos
de
integración
en
la región68. El
Presidente
Bumedian declaraba
el
16
de
septiembre
de
1970
durante
una
visita
a
Mauritania:
“Si
hay bloques
de
paises
desarrollados
(CE)
más
habremos
de
hacer
nosotros
para
vencer
el
subdesarrollo
legado por
el
colonialismo”69.
2.1.3.
Los
Acuerdos
de
Asociación
con
Marruecos
y
con
Túnez
y
el
rechazo
argelino.
En
el
momento
de
la
firma
del
TCEE
Túnez
y
Marruecos,
recién
conquistadas
sus
respectivas
independencias,
rechazaron
firmar
protocolos
de
asociación
a la
CEE
mientras
que
Argelia,
jurídicamente
territorio
francés,
pasó
automáticamente
a
formar
parte
del
Tratado70.
Años
después,
desde
1960,
Túnez
y
Marruecos buscarían
ya
tener
relaciones
privilegiadas
con
la
CEE
—como
herencia de
sus
relaciones
con
Francia—
pero
no
sería
hasta
después de
la
independencia de Argelia
cuando
ambos paises,
observando
el
estatuto privilegiado
de su
vecino
con
respecto
a la
Comunidad,
solicitaron oficialmente
en
1963
abrir
negociaciones
que
culminaron años
después
en
los
Acuerdos
de
Asociación.
El
14
de
106

diciembre
de 1963
Marruecos
envió
a la
Comunidad un
carta,
posterior
en
pocas
semanas
a
otra similar
tunecina,
en
la
que
basándose
en la
Declaración
de
Intenciones
anexa
al
TCEE
pedía
la
apertura
de
conversaciones
exploratorias
sobre
las
relaciones
futuras.
El
Consejo
de
Ministros
comunitario
aceptó
en el
mismo
mes
la
solicitud
marroquí
y
la
Comisión
y
Marruecos
iniciaron
las
conversaciones.
El
14
de
octubre
de 1964
la
Comisión
transmitió
un
informe
al
Consejo
y
este
encargó
a
un
comité
“ad
hoc”
examinar
las
solicitudes
marroquí
y
tunecina mientras
se
finalizaban
las
conversaciones exploratorias
que
a
esas
alturas
se
habían comenzado
también
con Argelia.
Finalmente
el 15
de
junio
de
1965
se
establecen
dos
Mandatos
de
negociación
separados,
uno
con
Marruecos
y
uno con
Túnez,
que
no
respondían
del
todo
a
las
inquietudes
de
los
paises
magrebies.
En
primer
lugar
los
Mandatos,
aunque
muy
similares
en
su
contenido,
se
hacían por
separado alterando
con
ello
toda perspectiva
de
integración
magrebí,
y
en
segundo
lugar,
tenían
un
carácter
parcial
y
limitado
pues
las
cuestiones
sensibles
como
algunas
producciones agrícolas
—frutas
y
hortalizas-,
la
mano
de
obra
o
la
cooperación
financiera
y
técnica,
o
eran
tratadas
con
poca
profundidad
o
excluidas
desde
un
principio
de
la
negociación 71.
Ambos
paises temían
que
su
régimen
privilegiado
con
respecto
a
Francia
se
viera
afectado
por
la
presión
de
los
socios
de
la
antigua metrópoli
dentro
de la
Comunidad,
máxime
a la
luz
de
la
crisis
institucional
comunitaria
de
junio
de
1965.
En
efecto
a
algunos socios
de
Francia
en
la
CE
no
les
satisfacía
la
situación
privilegiada
francesa
en
los
mercados
del
Magreb,
máxime
cuando
una
parte
de
las
exportaciones
magrebies
eran
concurrenciales
con
107

los
productos
de
algunos
de
ellos~.
No
debe olvidarse
que
es
a
través
de
Francia,
y
por
extensión
de
la CE,
como
Marruecos
y
Túnez
se
encuadran
en
la
división internacional
del
trabajo.
En
los
meses
de
octubre
y
noviembre
de 1966
la
Comisión
redactaba
un
proyecto
para un
segundo Mandato
de
negociación
con los
tres
paises
del
Magreb.
Argelia
no
mostraba
por
el
momento
mayor
interés
en
unirse
plenamente
a
las
demandas
de
sus
dos
vecinos
pues
seguía
disfrutando
de su
posición
como
antiguo
territorio
francés
y
mantenía
ventajas
que
aquellos
no
disfrutaban
aunque
si
inició
también conversaciones
exploratorias.
Cuando fue
firmado
el
TCEE
formaba
aún
parte
del
territorio
nacional
francés
siendo
por
ello
beneficiario
del
primer
Fondo
Europeo
de
Desarrollo
(FED>
aunque
no se
les
aplicó
en
cambio
el
principio
de
libre
circulación
de
personas
a
los
trabajadores
argelinos.
Luego, al
producirse
su
independencia
el
5
de
julio
de
1962,
la
Comunidad prorrogó
tácitamente
las
ventajas
que
el
articulo
22~
del
TCEE
le
concedía.
Además, como
baluarte
del
socialismo
y
templo
ideológico
de
las luchas
de
liberación
nacional,
rehusaba
asociarse
a
un
club como
el
comunitario,
si
bien
no
renunciaba
a
sus
estrechas
relaciones
con
Francia. En
fecha
tan
tardía
como
1968
Argelia
rehusó negociar
un
Acuerdo
de
Asociación
sobre
la
base del articulo
238 del
TCEE
al
juzgarlo
incompatible
con
las
exigencias
de
su
desarrollo
económico.
La
difícil
conciliación
de
intereses
de
los
productores
agrícolas
del sur
de
la
CEE
y
del
Magreb
en lo
relativo
a
los
productos
mediterráneos,
contribuyó
a
que las
negociaciones
fueran largas
y
no
tan
productivas
como
los
paises
de
la
orilla
108

sur
deseaban.
Las
perspectivas
de
éxito
eran
débiles
y
se
complicaron
con
la
aproximación
comunitaria
a
Israel
en
la
segunda mitad de
los
sesenta
de
cara
a
negociar
un acuerdo
con
73
dicho
Estado
Cuando
la
Comunidad
preparaba
las
negociaciones
con
los
paises
del Magreb
les
sugirió
que
se
integraran
para
tratar
con
ellos
en
bloque
pero
los
problemas
ya
descritos impedían
en
aquellos momentos
tal
posibilidad 74.
En
las
reuniones
celebradas
por
los
Ministros
de
Economía magrebies
en Túnez, en
enero
de
1963,
y
los
de
Asuntos
Exteriores
en Rabat, en
febrero
del
mismo
año,
se
había
decidido
armonizar
sus
políticas
con
respecto
a
la
CE.
Durante
la
visita
del
Rey
Hassan
II
a
Túnez
en
diciembre
de
1964
se
llegó
a
un
acuerdo
por
el
que
en el
futuro
se
organizarían reuniones
periódicas
de
los
Embajadores
magrebies
acreditados
ante
la CE,
quienes
deberían
de
actuar
coordinadamente.
Así
ocurrió
por
ejemplo
el 24
de
septiembre
de
1965
cuando
los
tres
Embajadores
adoptaron
una
posición
común
en
Bruselas
contra
toda
posible
restricción
comunitaria
que
afectara
a
los
agrios
magrebies75.
Pero
luego
la
especificidad
de
cada
país
exigía
un
ritmo
distinto, más
lento
en
el
caso
argelino,
y
llevó
a
negociaciones
separadas.
Por otro
lado,
en el
seno
de
la
propia
Comunidad
se
habla
puesto
en
pie
la
Política Agrícola
Común
(PAC),
adoptada
el 24
de
julio
de
1966,
cuyas
posibles consecuencias
negativas para
los
paises
terceros
mediterráneos
en
cuanto
a
sus
lazos
comerciales
con
el
Mercado
Común,
hizo
crecer
su
interés
por vincularse con
Bruselas
a
través
de
Acuerdos
de
Asociacion6.
Precisamente
en
aquellos momentos
se
estaba
definiendo
progresivamente
la
PAC
109

responsables de
Argelia pidieron
que
la
metrópoli integrara
totalmente
al
país pero
tal
integración
se
hacia
improbable
dada
la
evolución
política
de
los
musulmanes
argelinos.
En
marzo
de
1926
un
grupo
de
argelinos
habla
creado
en
Paris
la
organización
comunista
laboral
“L’Etoile
Nord—Africaine”
que
en
la
década
siguiente
se
asentó
firmemente
en
Argelia.
Este
movimiento,
junto
con
el
de
los
Ulemas
de
Ben
Badis
y
otros,
serian
el
germen
del
movimiento
de
resistencia
anticolonial.
Los
europeos
de
Argelia,
por
su
parte,
se
declaraban agresivamente
“argelinos”
frente
a
la
metrópoli
y
“franceses”
frente
a
los
musulmanes.
Tras
la
Segunda Guerra
Mundial,
en
1947,
la
Asamblea
Nacional francesa
definió
finalmente
el
estatuto
de Argelia
sin
hacer
concesión
real
alguna,
lo
cual
incrementó
la
frustración
de
los
musulmanes y
ello
les
llevó
a
iniciar
la
lucha
el
1
de
noviembre de
1954,
animada
además
una
vez
conocidas
situaciones
como
la
derrota
francesa
en
Dien-Bien—Phu,
las
acciones
del
Ejército de Liberación
de
Marruecos,
o la
concesión
francesa
a
Túnez
la
autonomía
interna tras
la
acción armada
de
los
<‘Fellagha”.
La respuesta
francesa
fue
expresada
por
Fran~ois
Mitterrand,
entonces
Ministro
del
Interior,
afirmando
que
Argelia
seria
defendida
por
todos
los
medios 9’.
Al
aproximarse
la
evacuación
francesa de
Túnez
y
de
Marruecos —hacia
1953
y
1954—
los
intereses
coloniales
de
Francia
en
el
Magreb parecían
estar
dispuestos
a
renunciar
a
“casi”
todo,
salvo
a
Argelia.
Entre
los
varios
pasos
dados
para
reforzar
la
presencia
colonial
en
la
provincia
de
ultramar, habla
que
incluir
la
zona
de organización
industrial
y
estratégica
de
Colomb-Bechar;
la
Oficina
de
116

Prospecciones
Petrolíferas
en
Africa,
operativa
de
1945
a
1952;
y por último
la
Organización
Común
de
las
Regiones
Saharianas
(OCRS)
que
garantizaba
a
Francia
el
dominio
y la
explotación
del
“sur
profundo”
sahariano
rico
en
hidrocarburos 95.
La
guerra
se
endureció
justo
cuando
se
celebraba
la
Conferencia
de
Bandung
y
cuando
Marruecos
y
Túnez
preparaban
sus
independencias
y
las
esperanzas
francesas
de
conservar Argelia
fueron
paulatinamente
desapareciendo.
Cuando
en 1957
se
firmaba
el
TCEE Argelia
era
aún
territorio
metropolitano
francés
y
Paris
se
ocupó
de
que
el
Tratado
recogiera
esta
especificidad
en su
articulado,
en
concreto
en su
articulo
131.
Por
otro
lado el
articulo
227
del
TCEE
estipulaba
para
Argelia
un
estatuto
de
integración
mediante
algunas
adaptaciones como
la
exclusión
del
FEOGA.
En
los
momentos
en
que
en
Roma
se
firmaban
estos
Tratados,
en
Argel
se
producían
algunos
de
los
peores
momentos
de
la
guerra
reflejados
en
la
proliferación
de
atentados
y
en
el
envio
de
fuerzas
paracaidistas
(la
llamada
“Batalla
de
Argel”,
que
duró
desde
enero
hasta
septiembre
de
1957>.
Cuando
el
8
de
febrero
de 1958
la
aviación
francesa bombardeó
la
localidad tunecina
de
Sakhiet Sidi
Youssef
en
represalia por un
ataque
armado
argelino
el
Gobierno tunecino
obtuvo
los
buenos oficios
de
los
EE.UU.
y
del
Reino Unido para
una
mediación.
En
estos
momentos
de
crisis
de
la
IV
República
francesa
se
acudió
a la
figura
emblemática
del
general
De
Gaulle
quien,
investido de
plenos poderes
por
la
Asamblea
Nacional y con
el
pragmatismo
como método,
inició
un
proceso
que
llevó
a
iniciar
negociaciones
en
Evian
en
mayo
de 1961
que
culminaron
un
año
117

después
con
la
firma, el
18
de
marzo
de
1962,
de
los
Acuerdos por
los que
Francia reconocía
la
soberanía
del
Estado
argelino
sobre
quincedepartamentos
de
Argel
y
del
Sáhara~.
Los argelinos
optaron
en
el
referéndum
de
1
de
julio
de 1962
por
la
independencia
por
5.975.581 votos
frente
a
16.534
y
esta
fue
proclamada
el
día
3
de
dicho
me&’k
Una vez
independiente
Argelia rehusó
establecer
relaciones
formales
con
la
CE si
bien
mantuvo
las
que
tenía
con
Francia.
En
los
Acuerdos
de
Evian
el
Gobierno
francés
se
habla
comprometido
a
acordar
una
ayuda
financiera
privilegiada
igual
a la
de
los
programas
en
marcha
como
contrapartida
a
las
garantías argelinas
de
los
intereses
de
Francia
y
los
de
los
particulares.
Se
definía
también, como
principio,
en
los
Acuerdos,
una
cooperación
técnica,
económica,
financiera
y
cultural,
y
se
creaba
un
organismo
técnico
franco—
argelino
para
el
aprovechamiento
de
las
riquezas
del
subsuelo
sahariano.
Asimismo,
Argelia
entraba
a
formar
parte
de
la
zona
del
franco 98.
El
29
de
marzo
de 1963
la
Comisión decidió
mantener
los
beneficios
del
articulo
227,2
del
TCEE,
respondiendo
con ello
a
los
deseos
expresados
por
el
Gobierno argelino
el 24
de
noviembre
del año
anterior.
El
28
de
octubre
de
1963
Argelia
estableció
una
tarifa
aduanera con
la
Comunidad,
hecho
que
mostró
su
deseo
de
salir
de
la
provisionalidad
en
las
relaciones
estableciendo
así
un
verdadero
estatuto9t
La
Argelia
independiente
elaboró
una Constitución
de
tipo
presidencial
y de
estilo
revolucionario
que fue
aprobada
por
referéndum
el
8
de
septiembre
de
1963.
El
socialismo
que
se
impuso
era
en
aquel
momento
fundamentalmente
campesino
y el
118

Estado
dispuso
de
las
tierras
abandonadas
por los “pieds
noirs”,
tierras que
nacionalizó
el
1
de
octubre
del
mismo
año.
El
fracaso
estatal
en
su
explotación,
la
falta
de
cuadros
tanto
en
la
agricultura como
en
la
industria
y el
aumento rápido
de
las
necesidades
de
consumo
de
una
creciente
población obligaron
a
las
autoridades de
Argel,
muy
a
su pesar,
a
buscar
la
ayuda
de
la
antigua metrópoli.
Mientras
recibía
entre
1963
y
1970
una
importante cooperación
y
para
equilibrar
sus
relaciones
comerciales demasiado
estrechas
—en
1964
Argelia
exportaba
a
Francia
por más
de
3.000
millones
de
dinares
argelinos
e
importaba
por
2.400—
Argelia
buscó
el
desarrollar
y
diversificar
sus
relaciones
económicas,
en
principio
con
el
Este
y
luego
con
los
paises
capitalistas.
De
la
URSS
recibió
préstamos
y
ayuda
técnica
pero
el
comercio
era
escaso.
El
destino
del
comercio argelino
era
la
CEE —un
setenta
por
ciento
del
total
y
la
mitad
con Francia—,
mientras que
con los
paises
del
Este
no
llegaba
al
cinco
por
ciento
y
con los
EE.UU.
y
con
otros
Estados americanos
alcanzaba
el
diez
por
ciento.
En
1970
Francia era
el
primer
abastecedor
de
Argelia
pero
su
papel
disminuyó
desde
la
crisis
de
principios
de
1971’¶
cuando
para
financiar
el
Plan
cuatrienal
el
Gobierno
decidió
nacionalizar
los
hidrocarburos,
y
aparecieron
nuevos
socios
comerciales
como
Italia
o
Japón
o se
reforzaron
otros
como
los
EE.UU.
o la
RFA>.
119

2.1.3.4.
Las
relaciones
con
Mauritania
y con
Libia.
La
independencia
de
Mauritania
fue
proclamada
el
28
de
noviembre
de
1960,
hecho
que fue
considerado
por
Marruecos como
“una
amputación
del
territorio
nacional”.
Por
otro
lado
en
1957,
antes
de
la
independencia
de
Mauritania,
quien luego seria
Presidente
de
este
país,
Mokhtar
Uld
Daddah,
solicitó
la
adhesión
del
Sáhara
Occidental
al
futuro
Estado
mauritano alegando
semejanzas
entre
las
poblaciones 101.
En
la
década
de
los
sesenta
los
nómadas superaban
en
número
a
los
sedentarios
en
Mauritania.
Nuakchot,fundada
por decreto
de
24
de
julio
de
1957,
tenía
en
1915
unos 20.000
habitantes
y
crecería
mucho
en
los
años
posteriores,
sobre
todo
en
los
suburbios
que
acogían
a
quienes
huían
de
la
sequía.
La
población
mauritana
se
dividía
en
la
década
de
los
setenta
en
un
75
por
ciento
de
moros
y
un
25
por
ciento
de
negros,
aunque
la
tasa
de
crecimiento
demográfico
de
estos
últimos
superaba
a
la
de
los
primeros’~.
La
reivindicación
marroquí
se
inscribía
en
el
marco
de su
lucha
por
la
“integridad
territorial”
del
Reino,
lucha
en
cuyo
marco
se
había
producido
durante
1956
la
ofensiva
del
Ejército
de
Liberación
Marroquí,
compuesto esencialmente
por
saharauis,
que
venció
a
las
fuerzas
españolas y alcanzó Atar
en
Mauritania.
En 1957
se
desarrolló
una
ofensiva
franco—española
que
permitió
la
protección
de
las
fuerzas francesas
en
Mauritania
y
en
el
oeste
argelino, así
como
la
restitución
a
España
del
territorio
del que
había
sido
prácticamente
expulsada.
Hay
que
destacar
en
el
contexto
magrebí
que
en
la
década
de
los
sesenta
Túnez
apoyó
y
apadrinó
en
la
ONU
la
independencia
de
Mauritania
arriesgando
con
ello
sus
120

relaciones
con
Marruecos 103.
En
los
días
8
y
9
de
junio
de 1970
el
Rey Hassan
II y el
Presidente
mauritano
M.
Uld
Daddah
se
entrevistaron
en
Casablanca
y
Marruecos
reconoció
al
fin
a
Mauritania
con
quien firmó
un
Tratado
de
Solidaridad,
Buena
Vecindad
y
Cooperación
Económica.
Con
respecto
a la CE,
desde
el
momento
mismo
de su
independencia
Mauritania mostró
interés
por
conseguir
un
acceso
privilegiado
a
la CE
para
sus
exportaciones
de
hierro
—vital
para
el
sostenimiento
de su
economía-
y
por
obtener
de
ésta
ayudas
financieras.
Así, en 1963 se
vinculó
a
Bruselas firmando
la
Convención
de
Yaundé,
un
acuerdo
de
cinco
años
de
duración
y
del
que
formaban
parte
diecinueve
Estados africanos
incluyendo
a
Madagascar que
obtenían
así
ventajas
comerciales
y
ayuda
¡04
financiera
Con
la
Convención
de
Vaundé
1
se
estableció
el
II
Fondo
Europeo
de
Desarrollo
(FED),
del que
se
beneficiaron
los
paises
signatarios.
Ya en
la
década
de
los
setenta, con
la
primera
ampliación comunitaria
el
1
de
enero
de
1973,
se
impuso
incluir
en
la
cooperación
a
los
paises
vinculados
al
Reino Unido
en
la
Commonwealth y para ello
se
iniciaron
negociaciones
con
ellos
en
julio
de
ese
año.
Estas
negociaciones
—que
llevaron
a la
firma
de la
primera
Convención
de
Lomé
con
el
Grupo
de
paises
ACP
(Africa,
Caribe,
Pacifico)
el 28
de
Lebrero
de
1975,
Grupo
en
el
que
estaba
Mauritania—
y
las que
emprendieron
los
paises
terceros
mediterráneos,
incluyendo
a
los
tres
del
Magreb
central
y
excluyendo
a la
autoexcluida
Libia,
comenzaron
al
mismo
tiempo
y
nacieron
ambas
del
optimismo propio
de
un
largo
periodo
de
expansión
económica
en
la
CE’05.
En
esos
años,
y
ante
la
crisis
121

de
los
procesos
de
acercamiento
en el
Magreb
—en
mayo de
1975 se
celebró
la
séptima
y
última
conferencia
de
Ministros
de
Economía
del
CPCM—
Mauritania
orientó
sus alianzas,
aparte
de
hacia
la CE,
hacia
organizaciones
regionales
de
Africa
Occidental.
Formaba
parte de
la
Comunidad
Económica
del
Africa
Occidental
(CEAO>,
creada
en 1972
por
siete
Estados
aunque
no se
puso
en
marcha
hasta
1974,
y
de
la
Comunidad Económica
de
los
Estados
Africanos
Occidentales,
creada
en 1975
aglutinando
a
los
paises
de
la
CEAO
y
a
otros nueve
Estados.
Ambas
organizaciones
tenían
como
objetivo
la
creación
de un
área
de
libre
comercio.
Como
ya
indicáramos
con
anterioridad,
en el
marco
de
la
definición
de
sus
relaciones
exteriores
el
Gobierno mauritano
había
denunciado
en
1972
sus
Acuerdos
de
Cooperación
con Francia,
se
había
retirado
de
la
zona
del franco
y
había
creado
su
moneda
nacional
—la
ouguiya—
y,
en
diciembre
de
1974,
había
nacionalizado
la
explotación
del
hierro, todo ello
en un
intento
de
superar
el
neocolonialismo, aunque
sus
relaciones
con
la
CE
como
tal
no se
vieron por ello
afectadas
y
Francia
no
suspendió
su
apoyo
financiero
al
pais’t
Por
lo
que
respecta
a
Libia
este país
es
independiente
desde
el 24
de diciembre
de
1951.
Italia
había
tenido una
débil
y
efímera presencia
en
Túnez
y
en
Libia
llegando
a
crear
por
el
Decreto
Real
de
1
de
enero
de 1934
el
nombre
de
este
último
ml
territorio .
En
realidad
los
europeos
no
habían
contemplado
a
Libia
como un
Estado
hasta
que
apareció
el
petróleo,
explotado
por compañías
multinacionales’~.
El
Reino Unido
y
Francia
se
distribuían
el
Reino
tras
la
Segunda
Guerra
Mundial
y
los
británicos habían mostrado
su
deseo
de
unir
a
su
Protectorado
122

egipcio
la
Cirenaica,
mientras
que
Francia observaba
interesadamente
la
proximidad
de
Tripolitania
a
Túnez
y la
similitud
tribal
entre
los
habitantes
del
Fezzan
—zona
meridional
de
Libia-
y
los del
Chad.
Finalmente
la
lucha
de
Argelia
y
Marruecos
por
la
independencia
hizo
que
los
franceses
se
retiraran
del posible
reparto
y
permitió
al
Rey
Idriss seguir
en
el
trono.
Luego,
fue
la
ONU
la
que
decidió
concederle
la
independencia
aunque
con
limitaciones:
el
Reino Unido
y
los
EE.UU.
negociaron
la
permanencia
de
bases
militares,
el
primero
en
Tobruk
y el
segundo
en
Wheelus
Field’~.
El
1
de
septiembre
de 1969
fue
derrocada
la
monarquía
de
Idriss
1
El—Senussi” 0.
En
el
comunicado
leído
por
la
radio
en
la
madrugada
de
ese día por
el
entonces Capitán
Muammar
El
Gadafi
este
incorporó
al
final
del
texto
un párrafo
tranquilizador
para
Occidente:
“Es
agradable
en
estos
momentos
volver
a
asegurar
a
nuestros hermanos
extranjeros
que sus
propiedades
y
vida
estarán
bajo
la
protección
de
las
Fuerzas
Armadas
y
que esta
acción
no va
encaminada
directamente
contra
ningún
país
extranjero,
tratado internacional
o
legislación
internacional
reconocida.
Se
trata
de un
asunto interno
referido
a
Libia
y
sus
problemas
crónicos”’11.
Dos
semanas
después del
golpe
el
nuevo
dirigente
prometía
luchar
por
un
panarabismo
fiel
al
modelo de
Nasser
y
exaltaba
en
sus
discursos
las
glorias
del
Imperio
de
los Califas,
mostrando
también
su
deseo
de
tomar
el
liderazgo
del
mundo
árabe. Así,
pocos
meses antes
de
su
muerte,
producida
en
1970,
Nasser
fue
a
Trípoli
a
animar
a
su
joven
discipulo.
No hay
que
olvidar
que
Libia
no
habla
intervenido
en
ninguna de
las
guerras
árabes contra Israel
libradas
hasta
123

entonces
—1948,
1956
y
1967—.
Gadafi
pronto
iba
a
proceder
a la
nacionalización
el
petróleo,
algo
que
hizo
en
un proceso
lento
y
pacifico.
El
28
de
marzo
de 1970
los
británicos abandonaron
la
base
de
Tobruk y
el
11
de
junio
los
norteamericanos
hicieron
lo
propio
en
Wheelus
Field.
El
7
de
octubre
de
1970
se
culminaba
la
expulsión
total
de
los
italianos
cuyas
grandes empresas
habían
sido
nacionalizadas.
A principios
de
los
setenta
Libia
vivía
volcada
hacia
Egipto
explorando proyectos
unitarios
en
la
línea
del
fallecido
Presidente
Nasser.
En
el
verano
de
1972
había
trabajando en
una
Libia
rica
en
recursos
y
pobre
en
mano
de
obra
275.000
inmigrantes
egipcios.
En
esos
momentos
el
líder libio
ordenaba
que
se
redujera
la
producción
de
petróleo,
en
la
que
Libia
estaba
totalmente
especializado,
pues
el
país
no
podía
absorber
la
riqueza
que éste
generaba.
A
principios
de 1972
el
PNB
per
cápita
de
Libia
era
de
1.480
dólares
frente
a
los
188
de
Egipto
y la
balanza
comercial
del
primero experimentaba
un superávit
de
1.730
millones
de
dólares
frente
al
déficit
de
374
millones
de
dólares
del
segundo” 2.
Ante
esta
realidad,
unida
a la
de
su
orientación
política, Libia
rechazó
vincularse
a la
Comunidad
Europea
cuyas
preferencias
comerciales
no
le
aportaban
beneficio
alguno.
Su
política exterior
tras
su
subida
al
poder
el
líder
libio
emprendió
toda una
serie
de
ensayos
de
integraciones regionales
árabes
e
islámicas,
todas
ellas fallidas.
Con
respecto
a la
orientación de
la
política
interna
el
Coronel
Gadafi
lanzó
el
15
de
abril
de
1973 en
Zuara
los
principios
de su
“Tercera Teoría”
—
que
se
reflejaría
en su
Libro
Verde-
y
de su
Revolución
Cultural,
que
incluía
la
arabización
de
todo
el
país
y la
fe
sincera
en
el
124

Islam,
y
en 1924
lanzó
a
los “Comités
Populares”
a
ocupar
el
poder.
Afirmando
que “la
totalidad
de
las
riquezas
del
mundo
árabe
pertenecen
a
la
totalidad
de
la
nación
árabe”
Gadaffi
creará
una sociedad
sin
partidos
políticos,
sin
ministros
(secretarios)
y
sin
presidente
(secretario
general
del
Congreso
General del
Pueblo>
donde
según
esta
teoría
el
pueblo ejerce
directamente
el
poder
a
través
de
los
“Congresos
Populares”
que
eligen
unos
“Comités”
que
dependen
del
Congreso
General
del
Pueblo
(Parlamento).
Gadaffi
se
distinguirá
de
todo
el
mundo,
incluso
de
Nasser,
al
afirmar
que
quiere
reconstituir
la
Umma
pero sólo en
el
plano
árabe.
A
diferencia
del
Baazismo
de
Hafez
el
Assad,
laico,
Gadaffi
apela
a
una
Umna
religiosa 113.
Dado
lo
limitado
del peso
demográfico
de su
país
el
Coronel Gadafi
emprende
la
tarea
de
ganar
el
protagonismo
internacional.
En
marzo de
1977,
en
el
Congreso
extraordinario
de Sebha,
se
consagró,
en
la
línea
de
las
reformas radicales
ya
indicadas,
una ruptura
con los
modelos
anteriores
y,
entre otras
medidas,
se
nacionalizó
el
comercio
exterior.
En
realidad
desde
el
1
de
septiembre
de 1973
todas
las
compañías
petroleras
habían
sido
ya
nacionalizadas,
al
menos
en
un
51
por
ciento
de su
capital,
y
ello
se
había
producido
de
forma
pacífica
y
escalonada.
Tal
actitud no
impidió
en
modo
alguno
a
estas
compañías
extranjeras
seguir
operando
en el
país:
de hecho,
tras
las
nacionalizaciones,
Trípoli
firmaba nuevos acuerdos
de
explotación
con
ellas. Así,
cuando
estalló
la
guerra
del Yom
Kippur
en
1973,
el
petróleo
libio
valía
ya 8,92
dólares
el
barril frente
a
los
4,69
de
pocos
años
antes
y
el
país
magrebí
controlaba
ya
tanto
la
producción
como
los
precios
de
su
crudo.
A mediados
de 1974 el
Estado
125

avril—nxai—juin
1983
p. 69
50.Según
A.
GRZEGOREK
discurso
neocolonial
seria
aquel
que
argunientara
que
la
asociaci6n
de
los
Estados africanos
a la
CE
contribuiría
a
su
progreso.
véase
su
articulo
“Le
Marché commun
et
les
pays
associés’
op.
oit.
p.
35
51.MUZIKAR,
J.:
Les
Persoectives
de
l’intecrration
des
navs du
Maahreb
et
leurs
attitudes vis-A-vis
du
Marché
Coniniun
Nancy,
CE.
UN,V.
Collection des
Memoires
n~ 26,
1967
p. 14
52.Véase
ALAOUI,
M.:
oc.
cit.
Pp.
69—70
y
72.
El
Presidente
argelino, Huari
Buxuedian,
expresaba
así
la
fragilidad,
el
desconocimiento
mutuo
y
la
consiguiente
vulnerabilidad de
las
economías
magrebies:
“0+0+0+0=0.
Cada
uno
de
nuestros
paises
tiene
que
empezar
por
tener
algo
que
poner
en
el
cesto
común”.
Véase
BALTA,
P.:
“Oranges,
olives..
.00.
cit.
p.
20
53.En
Argelia
las
autoridades
coloniales
habían
establecido
las
bases
para
una
incipiente industria
basada
en
el
petróleo con
el
Plan
de
Constantina
anunciado
por
el
General
De
Gaulle
en
octubre
de
1958.
Véase
BALTA,
P.:
Le
Grand
Maahreb
des
indépendances
á
Van
2000
Alger,
Éditions
LAPHOMIC,
1990
p.
252
y
SEHIMI,
Mustapha: “Probl&mes...” Annales
du
CES
1988-1989
PP.
234-235
54.SALAH, Nadia: “La
ré—allocation
des
ressources”
Geopolitigue
Africaine
Octobre
1987
p.
34
55.Véanse
MIEGE,
Jean-Louis:
Le
Maroc
Paris,
PUF—que
sais—je?,
léme
éd.,
1986
Pp.
45-48
y
CALATRAVA
ANDRÉS,
A. y
MELERO
QUILLa,
A.
Mt:
oc.
cit.
Pp.
26-27
56.Según Mohamed
HARBI
el
régimen argelino
no
era
un régimen
ni
socialista
ni de
transición
al
socialismo; era
un régimen
capitalista
burocrático. Véase
HARBI,
14.:
oc.
cit.
p.
381.
Sobre
las
nacionalizaciones
véase
CUBERTAFOND,
Bernard:
L’Alaérie
contemporaine
Paris,
PUF—que
sais—je?, 2éme.éd.,
1988
p.
66
57.En
1969
se
abandonó
el
programa
de
Ben
Salah
rechazado
ampliamente por
la
élite
política
y por
amplios
sectores
de
la
burguesía saheliana
de
la
tierra
que
había
formado
parte
de
los
primeros
apoyos
a
Habib
Burguiba.
Además
en
esos
años
se
había
ido
creando una
clase
de
tecnócratas
y
pequeña
burguesía de
los
negocios
cuyos
intereses
eran
opuestos
a
los del
movimiento
cooperativista
de
Ben
Salah.
VANDEWALLE,
Dirk:
“Fron
the
new
state
to the
era:
toward
a
second
republic
in
Tunisia” Middle
East Journal
Vol.
42 No.
4
Autumn
1988
Pp.
604-605
58.La
década
de
los
setenta
estuvo
caracterizada
por
la
promoción
de
las
inversiones
privadas
y
la
intensificación
de
los
intercambios con
el
exterior.
Véase
CALMAU,
Michel:
La
Tunisie
Paris,
PUF—que
sais—je?,
1989
Pp.
80—84
59.GAUDIO, Attilio:
“Mauritania:
mobilisation
au
nord,
raidissement au
sud”
Geonolitigue
Africaine
Octobre
1987
p. 67
132

60.D’IVOIRE,
J.:
oc.
cit.
p.
9.
El
sistema
de
explotación
colonial
no
había favorecido
las
complementariedades
y
había
creado
una
infraestructura
de
comunicaciones
de
carácter vertical
que
impedía —junto
a
factores
como
la
heterogeneidad
de
los
sistemas políticos—
el
desarrollo
de
contactos
económicos
y
humanos.
Véase
H.
DE
LARRAMENDI,
14.:
oc.
cit.
p. 29
61.Doctrinalmente
el
Gobierno argelino
veía
en el
regreso
definitivo de
sus
emigrantes
a
su
tierra
una
etapa
lógica
de su
emancipación
política,
pero
en
la
práctica
no
contempló
tras
1962
una repatriación
que
podría
cuestionar
los
frágiles
equilibrios
internos. Por
otro
lado
la
solicitud
de mano de
obra
por
parte
del
Estado
y
de
las
empresas
francesas
a
Marruecos
condujo
al
Acuerdo
franco-marroquí
de 1963 en
este
ámbito.
Véase
LEVEAU,
Rémy:
“Les
migrations
dana l’espace
méditerranéen:
dimension
politique
et
economique”
A]~AQ
Vol.
X,
1989
Pp. 273
y
275—278
62.D’IVOIRE,
J.:
oc.
cit.
p.
10.
63.CALATRAVA
ANDRES,
A.
y
MELERO
GUILLO,
A.
Ma.:
gp..±gjt
p.
26
64.HARBI,
14.:
~n±sit±
p.
266
65.Según
el
profesor
de
la
Universidad
de
Rennes
1
Jean RAUX
el
TCEE
permitió
la
comunitarización
de
los
lazos
preferenciales
entre
Francia
y
los
paises
o
territorios
ligados
a
ella,
sobre
todo
Marruecos
y
Túnez
(Acuerdos
de
Asociación
de
1969) y
Argelia
(aplicación
condicional
de
las
reglas
comunitarias
dado
su
estatuto
de
entonces)
.
Véase
su
articulo
“Le
maintien
des
échanges traditionneis
de
produits agricoles
entre
la
CEE
élargie
et
les
pays
méditerranéens
tiers”
Revue
trimestrielle
de
droit
euronéen
n~
4,
octobre-décembre
1987,
23e.
année,
p.
633.
Véase
también
KHADER,
B.:
“La
Méditerranée
entre..,
oc.
cit.
p. 46
66.En
la
década
de
los
sesenta
los
Acuerdos
bilaterales
firmados
tanto
por
Francia
como
por
Bélgica,
Holanda
y la
RFA
con los
paises
magrebies
permitieron
que
miles
de
inmigrantes
magrebies
se
asentaran
en
la CE.
Véase
AA.VV.:
La
Comnunauté
maczhrébine
imnicsrée
en
France
et
ses
perseectives
d’insertion
dans
l’Europe
de 1993
Tunis,
Centre
de
Documentation Tunisie—Maghreb
(CDTM),
1990
p.
183
67.Algunos
veían
en
la
posible
firma
de
Acuerdos
individuales
con
la
CE
un
ataque directo contra
la
integración
magrebí.
Así
el
Presidente
del
CPCM,
Mohamed
Cherkaoui,
declaraba
antes
de que
dicha firma
se
produjera:
“11
devient
pratiquement impossible
de
concevoir que
la
conclusion
d’accords
aveo
la
CEE
puisse
céder
le
pas
&
la
construction du
Maghreb,
puisqu’elle
la
conditionne
paur une
large
part”.
Citado
por
EL
GHORFI,
N.:
oc.
cit.
p.
3
68.MUZIRAR,
J.:
oc.
oit.
la
Presentación
y
pp.
11—12.
Según
el
argelino Burhan GHALIOUN
las
élites
magrebies
eligieron,
a
pesar
de
la
fuerte
tendencia
a la
unidad existente
en
las
décadas
de
los
cincuenta
y
los sesenta,
las
independencias
separadas;
tres
décadas después
descubrirán
en
la
CE
la
inevitable
aproximación
unitaria
en
todo proyecto
de
desarrollo serio
y
coherente.
Véase
133

su
obra
La
malaise
arabe.
Etat
contre Nation
Alger,
ENAG
Editions,
1991
Pp.
108—109.
69.Se
refería también
el
Presidente
argelino
en su
discurso
a
los
encuentros previos
con
otros
líderes
magreblJes
celebrados
en
Nuadibú —con
el
Rey
de
Marruecos
y
con
el
Presidente
mauritano—,
Ifran,
Tlemcen,
Casablanca
y
Túnez.
Véase
GAILLARD,
oc.
cit.
Tome
1
~198O)
p.
179
70.GRZEGOREK,
A.:
oc.
oit.
p.
35
71.EL
GHORFI,
N.: op.
oit.
Pp.
153-158.
Véase
también
BENKIRANE,
A.:
“Les
nouveaux
accorde
et
l’avenir
des
relations
Maroc—CEE”
en
Institut d’Études
Européens:
Les
relations
du
Maroc aveo
la
CEE
Bruxelles,
Éditions
de
l’Université
de
Bruxelles, 1977
p.
45
72.Durante
varios
años
los
demás
socios
coxnunitarios
habían
aceptado tácitamente
que
Francia
tuviera intereses
particulares
en
el
Norte de
Africa. Pero
cuando
se
fue
haciendo evidente que
tal
situación
beneficiaba
sobre
todo
a
Francia
los
otros
Estados
comunitarios
comenzaron
a
expresar
su
voluntad
de defender
sus
propios
intereses.
La
CE
podría
haber
sido
catalizador
de
la
integración
mediterránea
pero
en
realidad
se
convirtió,
dadas
estas
divergencias
de
intereses,
en
fuente
de
división
entre
los
Seis.
Véase
HACHICHE,
Abdelwahab:
“La
CEE
et
le
Maghreb.
Double
modéle d’intégration
régionale
et
de
coopération
Nord—Sud” Études
Internationales
(Tunis>
nQ
7,
avril—mai—juin
1983
p.
21
73.El
4
de
junio
de
1964
la
Comunidad
había
firmado
con Israel
un
Acuerdo
de
carácter comercial ampliado
con otro Acuerdo
firmado
el
1
de
octubre
de
1970.
sobre
las
inquietudes
que
esta
aproximación
creaba
en
el
mundo
árabe
véase
GRZEGOREK,
A.:
cit.
p.
35
74.GAILLARD,
oc.
oit.
Tome
1
<1980)
p.
187
75.EL
GHORFI,
N.: op.
cit.
Pp.
155
y 169.
A
lo
largo
de
1965
hay
que resaltar
otras actividades coordinadas
por
parte
de
los
tres
Embajadores
en
Bruselas:
el
8
de
enero
habían
sido
recibidos por
Walter
Halistein,
Presidente
de
la
Comisión;
el 18
de marzo por
el
Vicepresidente
de
dicho
órgano comunitario,
Jean
Rey;
y el 27
de
noviembre
se
reunieron
con
el
Presidente
del
Consejo, Colombo,
al
que entregaron
una
carta
con una
protesta
común
por
el
trato
dado
a
las
exportaciones
de
frutas
y
hortalizas
a la CE.
Véase
SANTUCCI,
J.
-O.
et
autres:
Vers
le
Grand
Ma~hreb
oc.
cit.
PP.
4-5
76.SAVA,Aurel:
“¿Hasta
qué
punto
existe
entre
los
Estados
de
la
CEE una política
exterior
común?”
Moviento Eurooeo
n 2
11—12,
Otoño
1985
p. 73.
77.En
una
primera
etapa
la
puesta
en
marcha
de
la
FAO tuvo como
efecto
una
mejora
considerable
del
nivel
de
autosuficiencia
de
la
CEE:
la
tasa
de
cobertura
de
los
intercambios
agrícolas,
inferior
al
25
por
ciento
en
los
años
sesenta,
pasó
al
75
por
ciento
a
fines
de
los
ochenta
en
una
CE ya
con
doce
miembros.
Véase
BESNAINOU,
Denis:
“La
PAC
et
les
échanges
Nord—Sud”
134

Economie
Proscective
Internationale
(CEPII—Paris)
nQ
39,
3~me.
trimestre
1989
p. 73
78.Túnez dirigía
hacia
Francia
en
1965
las
tres
cuartas
partes
de
sus
exportaciones.
Véase
D’IVOIRE,
J.: oc.
cit.
p.
9
79.Véanse
MEZGHANI,
oc.
cit.
p. 16
GRZEGOREK,
A.:
oc.
oit.
p.
35.
Una visión más
global
nos
la
aportan
KHADER,
Bichara:
Le
Grand
Maghreb
et
l’Europe.
En-ieux
et
perseectives
Paris,
Publisud—
Quorum-Cermac,
1092
Pp.
73-74
y
SADIR,
Ahmed:
Le
Grand
Maahreb
Arabe.
Intéciration
et
svstémes
économiaues
comearés
Casablanca,
Afrique
Orient, 1989
Pp.
53-54
80.D’IVOIRE,
Y.: oc.
oit.
p.
10
81.CALATPAVA
ANDRES,
A. y
MELERO
GUILLO,
A.
Mc.:
oc.
oit.
p.
125
82.Véase ~ L
61
de
14
de
marzo
de
1971
83.El
Acuerdo
expiré
en
1973
y
en
la
negociación
de
los
nuevos
Acuerdos
de
contenido más
amplio
—los
Acuerdos
de
Cooperación—
se
produjeron
dos
años
de
retraso
a
causa
de
la
obstaculización
italiana.
Véase
la
Tesis
Doctoral
de
Atila
HAKAM Le Maroc tace
a
l’Europe
des
Douze:
crise
et
cerseectives
Faculté
des
Sciences
Juridiques, Économiques
et
Sociales,
Université
Mohammed
V,
Rabat
1990
p.
11
y
SAAF,
Abdallah:
“Les
relations
entre
le
Maroe
et
l’Union
Sovietique”
Annales
du
CES
1988-1989
n~
2
p.
218
84.SUTTON, Michael:
Morocco
to 1992
London,
The Economist
Intelligence
Unit,
1987
p.
15
85.En
la
campaña
1962—1963
el
primer comprador
de
agrios
a
Marruecos
era
la
Europa
de
los
Seis
que
absorbió
el
77,4
por
ciento
del
total. En
esos
momentos
Marruecos
tenía
garantizada
la
colocación
en el
mercado
francés
de
un
contingente
en
franquicia
de
220.000 toneladas
de
agrios.
Véase
EL
GHORFI,
N.:
nn±...sTh.
p.
147
86.El
profesor
Fathallah Oualalou
critica
que
en
la
franquicia
concedida
a
los
productos
industriales
por
el
Acuerdo
de
1969
no
se
incluyera
a
los
de
origen
agrícola
y
que, en
suma,
este
Acuerdo
se
limitara
a
consolidar
la
extraversión
de
la
economía
marroquí y
a
mantener
el
statu
quo estructural.
Véase
Institut
d’Études
Européens:
Les
relations
du
Marco
aveo
la
CEE
Bruxelles,
Éditions
de
l’Université
de
Bruxelles,
1977
Pp.
27—28
87.GUERRAOUI,
D.: oc.
oit.
PP.
212-213
88.GUEDIRA,
Alimed
Réda:
“Hassan
II et
la
CEE”
Géonolitipue
<Paris)
Été
1985
p. 28
89.BENOMAik,
Jamal:
“The
Monarchy,
the
Islamist
movement and
religious
discourse
in
Morocco”
Third World
Ouarterlv
Vol.
10,
No.
2
April
1988
p.
552
135

90.Véase
la
intervención
del
Jefe
de
División
de
la
Dirección
General
de
Desarrollo
de
la
Comisión
europea,
11.
Andersen,
en
la
obra
Institut
d’Études
Européens:
Les
relations
du Maroc
o~.
cit
.
p. 17
91.Véase
el
Acuerdo
de
Asociaci6n
Túnez-CEE
en
DOCE L
198/69
92.DIMASSI, Abaelmajid:
Les
échancxes
économicsues
exterieurs
de
la
Tunisie
Tunis,
SIEP,
1990
Pp.
183—184
93.AGERON,
Charles—Robert:
Histoire
de
l’Alcrérie
contemporaine
<1830—1982)
Paris,
PUF—que
sais—je?,
8éme
éd.,
1983
Pp.
76—95.
94.Ibidem
p.
9
95.Véase
la
intervención
del
Profesor Victor
MORALES LEZCANO en
AA.VV.:
Problemas de
Seguridad
de
Europa
y
Africa
op.
cit.
p.97
96.Véase
AGERON
Pp.
109
a
111. El 19
de
marzo
de 1962
había
comenzado
el
alto
el
fuego. HARBI,
14.:
o~.
oit.
p.
299
97.AGERON,Ch.-R.:
op.
cit.
Pa
111.
Véase
también
STORA,
Benjamin:
“La
guerre
d’indépendance
algérienne”
en
L’État
du
Hacthreb
1991
Casablanca,
Éditions
le
Fenneo,
1991
p.
67
98.Véase un
estudio
detallado
de
los
Acuerdos
de
Evian
en
MOUDOUBI,
Salah: La
politiaue
de
coopération
Algéro-Francaise
.
Bilan
et perspectives
Alger—Paris, OPU—Publisud,
1986
Pp.
38—46
99
.
En 1963
Argelia
inició
negociaciones
con
la CE,
las
interrumpió
en
1965
y
las
retomó
en
1968.
Sin
embargo
no
siguió
la
vía
elegida por
sus
vecinos
magrebies,
signatarios
en 1969 de
sendos
Acuerdos
de
Asociación.
Véase
GAILLALRD, O.: on.
oit.
tome
II,
1981,
Pp.
142—143
l00.La
nacionalización
fue
decretada
el 24
de
febrero
de
1971
y
constituyó para Argelia
en
palabras
de
Nicole
GRIMAUD
“la
última
etapa
importante
de
su
descolonización”. Véase
su
obra
La
politiaue
extérieure
de
l’Alczérie
Paris,
Karthala,
1984
Pp.
83—
84.
Con
las
nacionalizaciones
la
cooperación
y
las
relaciones
comerciales
se
verían afectadas durante
una
década,
hasta
la
llegada
de
la
izquierda
al
poder
en
Francia.
Véase
EL MELLOUKI
RIFFI,
Bouhout:
La
politigue
francaise
de
coonération
avec
les
États
du
Macthreb
Paris,
Publisud,
1989
Pp.
262-272
101.CALATRAVA
ANDRÉS,
A.
y
MELERO
GUILLO,
A.
14’.:
ob.
oit.
p. 54
102.En
1975
se
realiza
en
Mauritania
el
primer
censo
sistemático
de su
historia.
En él
se
observa
ya
una
proporción
inversa
a la
existente
en
la
década anterior
y
los
sedentarios
representan
el
64
por
ciento
de
la
población
(906.000)
frente
a
un
36
por
ciento
de
nómadas
(514.000).
Véase
GAUDIO,
Attilio:
“Mauritania:
mobilisation
au
nord,
raidissement
au sud”
Geooolitigue
Africaine
Octobre
1987
Pp.
62-63
136

103.Information
Economiczue
Africaine
<Tunis>
n 2
216,
Novembre
1991
p. 13
104.Conunission of
the
European
Comniunities:
The
countries
of
the
Greater
Arab
Maahreb
and the
Euronean Communitv
Brussels,
Europe
Information
Development
DE
68,
January
1991
p.
13
105.Commission
de
la CE:
La
CE. la
Méditerranée et
le
Moven
Orient
Bruxelles,
Europe
Information
Développement
X/20/90—FR,
1989
p.
5
106.Véanse
GAUDIO,
A.:
o~.
cit.
p.
67.
En
1975
Mauritania
procedió
a
nacionalizar también
la
Sociedad Nacional
de la
Minas
del
Cobre
de Mauritania
<SOMINA)
que
fuera
creada
en
1967
con
la
aportación
de
capitales
mauritanos, ingleses,
franceses
y
españoles.
Desde
ese
momento
la
Sociedad Nacional
Industrial
y
Minera
<SNIM)
—que
desde
1974
gestionaba
ya
el
hierro— pasó
también
a
gestionar
el
cobre,
el
segundo
producto minero
del
país.
Véase
SADIR, Ahmed: Le
Grand
Maahreb
Arabe.
Intéctration..
.
op.
cit.
p.
80
107.ARXOUN,
Mohaxumed:
“La
perception
arabe
de
l’Europe”
AWRAO
p.
27
108.LATORRE
DE FELEZ,
Fernando:
El
halcón
solitario.
Muammar
El
Oadhafi
Madrid,
edición
del
autor,
1983
p.
56.
Tras
la
Segunda
Guerra
Mundial
la
Standard
Oil
había
iniciado
prospecciones
y
entre
1955
y
1958
más
de
catorce compañías
se
habían instalado
en el
país.
Sobre
el
proceso
de
nacionalizaciones
véase
también
MONASTIRI,
Taoufik:
“La
Libye,
entre
Maghreb
et
Machrek” L’État
du
Maahreb
1991 Casablanca, Éditions
le
Fennec,
1991
p.
127
109.BUTT,
Gerald:
The
Arabs
Chicago, The
Dorsey
Press,
1987
p.
139
ll0.Según
el
profesor
británico George
JOFFE
la
Monarquía
Idrissi
en
Libia
fue
creada
por
la
ONU
en
1951
y
tuvo una
apariencia
superficial
al
orden
Senussi
precolonial
que habla dominado
politicamente
Cirenaica,
el
norte
de
Chad
y
el
Fezzan
hasta
1911
pero que
nunca habla
desarrollado
un
control
político
formal
sobre
el
territorio
correspondiente
al
Estado
libio
y,
además,
su
legitimidad
habla
sido
contestada
de
forma
continua por
las
Administraciones
otomanas
instaladas
en
Trípoli
y
Bengasi.
Véase
su
articulo
“Morocco: monarchy,
legitimacy
and
succession” Third
World
Ouarterlv
Vol.
10 No.
1
January
1988
p.
203
111.LATORRE
DE FELEZ,
F.: op.
cita
p.
23
112.El
Estado
libio había
pasado
a
controlar
el
crudo
en
1970
y
había abierto
la
vía
a
los
aumentos
de
precios
en 1971
y
1972
jugando
después un
importante
papel
en
los
cambios
en
la
escena
petrolífera
internacional
desde
octubre
de
1973.
Véase
SADIK,
Ahmed:
gp
W.t.
p.
81
113.HOVEYDA,
Fereydoun:
Que
veulent
les
Arabes?
Paris, First,
1991
PP.
111—115.
137

114.LATORRE
DE FELEZ,
F.: on.
oit.
PP.
297-310.
Este proceso de
nacionalizaciones
consistió
más
bien
en
una
“asociación
directa”,
fórmula
que
se
generalizaría
en
adelante.
Véase MONASTIRI,
T..:
“La
Libye...”
op.
cit.
p.
128
115.Ibidem
p.
15
138

CAPITULO
TERCERO
LA
APROXIMACION
GLOBAL
AL
MEDITERRANEO
139

3.1.
UNA COMUNIDAD
EUROPEA
EN
PLENA
EVOLUCION
Los años
sesenta
fueron
de
optimismo
en
la
ONU,
la
época
del
slogan
de
“paz
significa
desarrollo”.
La
Organización
lanzaba
su
“Década
del
Desarrollo”
y
cada
Estado
del
Tercer
Mundo
establecía
su
propio
plan:
Argelia
y
la
industrialización basada
en
el
petróleo
con
Bumedian,
o
Túnez
con
Burguiba
y
sus
lecciones
de
modernización 1.
La
década
era
bautizada
como
“la
de la
descolonización”
pues
la
resolución
1514
(XV)
de
la
Asamblea
General
de
la
ONU
fue
enarbolada
por los
postuladores
de
las
indepencias
políticas
nacionales, que
luego
buscarían
el
completarse tratando
de
conquistar
también
las
independencias
económicas:
en
1960
se
creó
en
una
reunión
de
países
productores
celebrada
en
Bagdad
la
OPEP
y
diez años
después
una
nueva
resolución,
también
de
la
Asamblea
General,
la
2625
<XXV),
apostaba también por
la
independencia económica
de
los
nuevos
Estados.
En la
Comunidad
Europea
se
producía
una
grave
crisis
en
1965
siendo
el
detonante
la
puesta
en
marcha
de
la
Política Agrícola
Común
<PAC).
Francia aplicó durante
la
crisis
la
política
de
la
“silla vacía”
en el
Consejo.
El
9
de
agosto
de
1961
el
Reino
Unido,
tradicionalmente
hostil
a
la
idea
europea,
pero
con
su
economía gravemente
comprometida
ante
el
éxito
de
la
Comunidad,
solicitaba
su
adhesión
a la
CE2.
Esta,
no
queriendo retirar
sus
barreras
aduaneras
ante
la
Commonwealth,
la
rechazó y
Londres
creó
la
Asociación
Europea
de
Libre
Cambio
<AELC).
De
Gaulle
había
vetado
la
demanda
al
considerar
que
la
entrada
británica
—
con
la
vinculación
a la
Comunidad
de
sus
paises
asociados—
140

desembocaría
en
una
CE de
dieciocho
Estados
que dejaría
de
ser
potente y
unida
y
que
estaría abocada
a
ser una
nueva
colonia
de
los
EE.UU..
El
mandatario
francés
era
contrario
a
la
idea
de
una
Comisión
como Ejecutivo y
exigía
el
derecho
de
veto
frente
a
la
posibilidad
de
la
regla
mayoritaria.
Rechazaba
también
la
financiación
autónoma
por
parte
de
la CE,
algo
que
no pudo
evitar
pues
el PE
acabó
controlando
el
Presupuesto. Había
llegado
a
afirmar que
respetaría
los Tratados,
pero
interpretándolos
a
su
manera.
Es
esta
visión
subjetiva
de
la
CE
la
que
condujo
a la
crisis
institucional
de
la
“silla
vacía” 3.
Al
fin,
el
22
de
enero
de
1966
se
alcanzó
un
doble
acuerdo
—el
llamado
Compromiso
de
Luxemburgo— que mantenía
con
plena
vigencia
el
derecho
de
veto
en el
Consejo y
fijaba
el
papel
de
la
Comisión.
El
problema
que
afecta
al
ámbito
de
nuestra
investigación
es
que
la
susodicha
crisis exigi6
de
la
Comisión
un
doble
esfuerzo que
la
obligó
a
desatender,
coyunturalmente,
el
capítulo
de
las
relaciones
exteriores
comunitarias
que
quedaron
así
relegadas
a
un
segundo
plano. La
retirada francesa
del
Consejo
llevó
así
a
que
no
estuviera presente
el
12
de
julio
de
1965
en
las
negociaciones
de
la
Comunidad
con
Marruecos
sobre
el
Acuerdo
de
Asociación4.
Por otro
lado,
por
un
Tratado firmado
en
Bruselas
el
8
de
abril
de
1965
<en
vigor
el
1
de
julio
de
1967)
los
tres
ejecutivos
coxnunitarios
se
unificaron5.
Fue
la
extraordinaria
coyuntura
de
los
dorados
años
sesenta
la
que
permitió
a
la
Comunidad
superar
esta
crisis
y
avanzar
en el
terreno funcional
cuyo reflejo
fue
la
creación
de
la
PAC
y
su
disposición
a
realizar
la
unión
aduanera.
En
diciembre
de 1964 se
había
141

contratos plurianuales
de
aprovisionamiento
en
productos
agrícolas
de
base
y
con
cooperación
técnica
con
apoyo
financiero
para estimular
las
reconversiones
necesarias.
También pedían
una
política de
ayuda alimentaria
más
ajustada.
Creemos que
llegados
a
este
punto,
y
una
vez
descritas
las
quejas de
los
Estados
magrebies,
se
hace
necesario
revisar
cuál
era
el
estado
de
cada
uno
de
estos
paises.El
alza
de
los
precios
de
los
hidrocarburos
había
mejorado
en
términos
comerciales
la
situación
de
Argelia,
de
Libia
y
también
de
Túnez
pero
habla
perjudicado
a
Marruecos, país
no
productor
al
igual
que
Mauritania 26,
que
había disfrutado
de
un
efimero
período
de
bonanza relativa
cuando
a
mediados
de
los
setenta
subieron
los
precios
de
los fosfatos.
Es
necesario
decir
que
las
preocupaciones
de
cada
uno
de
estos
paises
no
podían
ser
las
mismas
con
respecto
a
las
adhesiones
ibéricas.
De
hecho
para
interpretar
las
cifras
de
dependencia
comercial respecto
a la
Comunidad
hay que
tener
en
cuenta
factores
cualitativos
importantes ligados
a la
estructura
de
las
exportaciones.
Así,
el
hecho
de
que por
ejemplo
en
1980
gran parte
de
las
exportaciones
argelinas
fueran
destinadas
a la
CEE y
no
así
las
de
Marruecos
no
significaba
que
Argelia
fuera
más dependiente
del
mercado
comunitario
que Marruecos
ya
que
el
petróleo que
exportaba
podía
ser vendido,
normalmente,
a
cualquier
comprador;
sin embargo, las
exportaciones
marroquíes
de
frutas
y
hortalizas
están
ligadas
a la
CEE
y
sujetas
a
las
incertidumbres
de
las
políticas agrícolas
nacionales
y
de
la
Comunidad.
Los problemas
de
la
ampliación
afectaban pues
esencialmente
a
los
paises exportadores
de
bienes agrícolas
y
244

manufacturados
más
que
a
paises exportadores
de
hidrocarburos
como
Argelia
—el
98
por
ciento
de
sus
exportaciones
en
ese año
a la
CEE—
o
Libia
—el
99
por ciento
también
a la
CEE— 27.
En
este
sentido
fueron
sin
duda
Marruecos
y
Túnez
los
paises
que
con
mayor preocupación
observaron
la
aproximación
de
España
y
Portugal
a la
Comunidad.
De
hecho
Argelia
constituye
el
caso
más
original
de
entre
los
tres
paises
del
Magreb
central pues
paradójicamente
durante
toda una
década
no
concedió demasiada
importancia
a
sus
relaciones con
la
Comunidad.
Durante
el
periodo
que
va
desde
1976
hasta
1985—1986 mostró
más
interés
por sus
relaciones
de
carácter
bilateral
con
algunos
socios
comunitarios, sobre
todo
los
meridionales.
Ello
se
explica
porque,
a
diferencia
de
sus
vecinos
Marruecos
y
Túnez,
Argelia
no
tenía
importantes
exportaciones
agrícolas que
defender
ante
la
Comunidad.
Por
lo
que respecta
al
contingente
anual
de
vino
con
denominación
de
origen
admitido
en
franquicia
que
le
había
sido
concedido,
estaba
tan
sobredimensionado que
llegó
a
pedir
su
disminución
a la
mitad
pasando
así
de
450.000
a
200.000
hectólitros.
En 1985
las
exportaciones
de
vino
argelino suponían
algo
menos
del
1
por
ciento
de
las
exportaciones
totales
de
Argelia28.
De
hecho
las
exportaciones agrícolas
argelinas
a la
CEE
no
sólo
no
han
crecido
sino que
se
han
reducido,
y
ello
no se ha
debido
a
las
barreras
proteccionistas
comunitarias
sino
a la
propia
política argelina
de
desarrollo,
que
ha
concedido
la
máxima
prioridad
a la
exportación de
hidrocarburos
y a la
industria
en
detrimento
de
la
agricultura.
La
socialización
de
tierras,
la
insuficiencia
de
inversiones en
el
sector
y
una
política
inapropiada
de
precios
245

agrícolas
ha
llevado
a la
degradación
de
la
producción.
Por
todo
ello podemos
afirmar
que
las
ampliaciones
mediterráneas
de
la
Comunidad
no
le
han
perjudicado
dado
lo
limitado
de su
sector
primario.
La
balanza comercial
de
la
Comunidad
con
Argelia
fue
excedentaria
hasta
1982
y
desde
entonces
será
ya
deficitaria
<3.144
mecus
en
1985,
1.618
en 1986
y
1.241
en
1987>29.
5.2.2. La
adaptación
progresiva
a
las
nuevas
realidades
en
el
Magreb.
El
clima
de
concertación
y
entendimiento
de
fines
de
la
década
de
los
sesenta
había
dado
paso
en
los
setenta
a
un
ambiente
de
deterioro
cuya
manifestación
más
evidente
es el
conflicto
del Sáhara Occidental.
En
este
marco
el
Presidente
argelino, Huari
Bumedian,
reformuló
el
ideal
unitario magrebí
y
su
nueva
propuesta
—presente
en
la
Carta
Nacional argelina
de
1976—
propugnaba
el
“Magreb
de
los
pueblos” frente
al
tecnocrático y
elitista Magreb
de
los Estados.
La
iniciativa
no
superó
el
estadio
del
voluntarismo
ya
que sus
dos pilares
—la
identidad
cultural
y el
Islam—
empezaban
a
convertirse
en
canales
de
expresión
del
rechazo
de
una
parte
de
la
población
—los
islamistas—
ante
el
fracaso
de
los
modelos estatales
y
de
las
opciones
de
desarrollo
puestas
en
marcha
tras
las
independencias.
En
la
primera mitad
de la
década
de
los
ochenta
el
conflicto
del
Sáhara
relegaba
a
un
segundo
plano
el
ideal
del
Gran
Magreb y
los
Tratados
de 1983
y
de 1984
produjeron
una
bipolarización
peligrosa
en la
región,
si
bien
se
pueden
considerar
como
pasos
246

previos
a la
construcción
del
Gran
Magreb
que
se
producirá
ya en
la
segunda
mitad
de
la
década.
Se
estaba
constatando
que
las
economías magrebies
habían agotado
las
posibilidades
de un
desarrollo autocentrado y
que,
para
hacer
frente
a
los
nuevos
desafíos
—el
demográfico,
el
alimentario,
el
tecnológico,
el de
la
competencia
internacional,
el de
las
relaciones
con
las
grandes agrupaciones
regionales
que
los
rodean,
etc.—,
las
economías magrebies
debían
acomodarse
a
una
cierta
concertación
a
una
escala
más
amplia
que
la
exclusivamente
nacional 30.
Tras
varios
años
de
crisis
se
esbozaba
un
nuevo clima
en el
Magreb
favorecido por
acercamientos
de
carácter bilateral —entre
Argelia
y
Marruecos
o
entre
Túnez
y
Argelia—
que
eran
el
preludio
de
un
relanzamiento
de
la
concertación
multilateral
entre
los
tres
paises.
5.2.2.1.
Crisis
internas
y
atenuación
de
los
conflictos.
La
evolución
económica
de
los
paises
del
área
había
contribuido
aún
más
a
que los
esfuerzos
de
la
PGM
se
diluyeran
y
sus
efectos
beneficiosos
no
se
alcanzaran.
Hay
varios
indicadores
que
contribuyen
a
ilustrar esta
situación demostrando
cómo
las
contradicciones
económicas
de
las
décadas
de
los
sesenta
y
los
setenta —elección
de
estrategias
industriales,
nacionalizaciones,
abandono
de
la
agricultura
en
el
caso
argelino, etc.—
contribuyeron
a
agravar
los
efectos
de
la
crisis
que
se
produce
en
los ochenta.
El
crecimiento
económico
medido
en
la
tasa
anual
de
crecimiento
del PIB per
cápita
a
precios
constantes
de
1970
muestra
cómo
a
principios
de
los
años
ochenta
247

la
tasa baja
hasta
hacerse
casi nula
e
incluso
negativa por
efectos
de
la
crisis económica
internacional.
Desde
1985
el
ritmo
de
crecimiento
se
ralentizaba
en
Argelia
y
entre
1980
y
1985
el
PIB de
Marruecos
alcanzó
cifras
negativas
del
—34
por
ciento.
En
este último caso ello
se
produjo
a
causa
de
tres
años
seguidos
de
grave
sequía
pues
los
otros
sectores hablan
funcionado
bien
destacándose
de
entre
ellos
las
exportaciones
de
fosfatos
que
habían
aumentado
sensiblemente.
Ante
esta
situación se
pusieron
en
marcha políticas de
ajuste que
provocaron importantes
costes
sociales
y
revueltas populares
que
tienen
ya
carácter
recurrente
en
toda
la
región
norteafricana:
en
Egipto
hubo
revueltas
en
enero
de 1977
y
en
septiembre
de
1984,
en
Marruecos en
junio
de
1981
y
en
enero
y
febrero
de
1984,
en
Túnez
en
1978
y
en
enero
de
1984
y
en
Argelia,
ya
más
tarde, en
octubre
de
1988.
Las
altas
tasas
de urbanización
de
estos
paises
contribuyen
a
agravar
la
situación:
Argelia pasó
de
un
38
por
ciento
en
1965
a
un
64
por
ciento
en
1983,
Libia
de un
40 a
un
61,
Túnez
de un
40 a
un
54
y
Marruecos
de un
32 a
un
45
por
ciento.
En el
marco
de
esta
situación
de
crisis
generalizada
se
produjeron
en 1983
y
en 1984
acercamientos
parciales
entre
los
paises
del Gran
Magreb.
En
marzo
de 1983
Túnez
y
Argelia
llegaron
a
un acuerdo
definitivo
sobre
su
delimitación
fronteriza,
hecho
que permitió
la
firma
del
Tratado
de
Amistad,
Fraternidad
y
Concordia
al
que
en
diciembre
del
mismo
año
se
adhirió
Mauritania.
Por
otro lado
el
contencioso
libio—tunecino
sobre
la
plataforma
continental
en el
Golfo
de
Gabes
se
había
resuelto
también
pacíficamente
recurriendo
al
arbitraje pedido
en 1977 al
TIJ:
en 1982
el
Tribunal
dió
las
bases
para
una
solución
248

aceptable
para
ambas
partes
a
pesar
de
las
vicisitudes
de
sus
relaciones que volverían
a
llevarles
a
nuevas crisis
en
~9353~•
En
Libia
el
gran
volumen
de
ingresos
obtenidos
por
la
exportación
de hidrocarburos permitía
en
esos años
que
el
Estado
no
tuviera
que
depender
económicamente
de
la
población,
hecho
que
le
permitía
al
Coronel Gadaffi
insistir
en su
modelo
de
una sociedad
con caracteres
precapitalistas
y
socialistas 32.
5.3.
LA
RESPUESTA
COMUNITARIA.
Ante
el
balance
de
la
PGM
la
Comisión
recomendaba
al
Consejo
en 1984
la
apertura
de
conversaciones
exploratorias
con
los
PTM
y
con los
paises
candidatos
así
como
el
respeto,
en la
medida de
lo
posible,
del
principio
de
libre
acceso
para
los
productos
industriales
de
estos
paises
y
concesiones
en el
ámbito
de
la
agricultura.
En
cuanto
a la
cooperación
técnica,
donde
tampoco
se
habían alcanzado
los
fines previstos,
la
Comisión proponía
fomentar
los
intercambios
y el
desarrollo
de PYMEs.
Por
último
recomendaba
en el
ámbito
social que
se
favoreciera
la
inserción
de
la
población
inmigrante
y,
al
mismo
tiempo,
que
se
contribuyera
a
eliminar
los
obstáculos
al
retorno
de
aquellos que
desearan
volver
a
sus
paises
de
origen
pero evitando
las
políticas
de retorno
obligatorio.
Sin
menoscabo
de
estas
propuestas
los
propios
análisis
comunitarios
destacaban
una
serie
de
realidades
que las
visiones
pesimistas
de
los
PTM,
y
en
concreto
de
los
paises
magrebies,
ocultaban.
Los
tres
paises
del
Magreb
Central
habían
visto
249

aumentadas
sus
exportaciones
agrícolas
e
industriales
hacia
la
Comunidad
desde
1977
si
bien
el
aumento
no se
correspondía
con
lo
esperado.
La
desilusión
de
los
paises
magrebies
se
derivaba
del
exceso
de confianza
que
habían
depositado
en
sus
relaciones
con
la
Comunidad. Desde
1975 se
notaba
una
mejora
en la
tasa
de
cobertura de
las
importaciones
por
las
exportaciones para
la
mayoría de
los
PTM
y
ello
a
pesar
del
incremento
de
las
importaciones
necesario
para
asegurar
su
desarrollo.
Por otro
lado
no
había
que
olvidar
que
la
denunciada
erosión
de
las
preferencias
era
consecuencia precisamente
del
propio
enf
oque
global
de
la
PGM
y que
las
claúsulas
de
la
PAC
ya
existían
cuando
se
firmaron
los
Acuerdos
de
Cooperación 33.
Aunque
la
Comunidad
había
pedido
a
los
PTM que suscribieran
acuerdos
de
autolimitación
textil
en
1978
—acuerdos
no
previstos
en
los
Acuerdos
firmados
con ellos—
las
medidas
contenidas
en
estos
fueron
más
favorables
que
las
que
la
Comunidad
había
negociado
con sus socios
no
preferenciales.
De
este
modo
no
frenaron
sus
exportaciones
aunque
si
es
cierto que
su
progresión
disminuyó~.
La
Comunidad, ante
sus
propias
dificultades en
cuanto
a
los
productos agrícolas
mediterráneos,
no
le
daba
a
los
Acuerdos
de
Cooperación
la
evolución
que
los
PTM
querían,
pero
tampoco
se
producía una
regresión
general
de
las
exportaciones
ya
que
estas —como
ya
veremos
para
el
caso
concreto
de
los
paises
magrebies— habían
aumentado.
La
recesión
había
mostrado
que
las
medidas
comerciales,
pertinentes
durante
los
años
de
prosperidad,
no
satisfacen
las
necesidades
de
desarrollo
en
tiempos difíciles.
Ante
esta
realidad
la
Comunidad
perdía
parte
de su
credibilidad ante
los
250

PTM,
dejando de
ser fuente
de
crecimiento
y
de
esperanza para
pasar
a
ser
factor
de
incertidumbre
en
sus
estrategias
de
desarrollo.
La
ampliación
de 1986
dió
carácter
de
urgencia
a
un
reexamen
que, de
todos
modos,
la
Comunidad
tenía
que
hacer.
Por otro
lado
la
Comunidad
no
podía
olvidar
que
los
PTM
eran
importantes
para
la
economía
comunitaria
pues
ocupaban
el
tercer
puesto en
sus
relaciones
exteriores
comerciales
y
le
aseguraban
el
mayor excedente
comercial 35.
5.3.1.
Los
Programas
Integrados
Mediterráneos
(PIM>
y
la
política Norte—Sur
intracomunitaria.
Dadas
las
inquietudes
y
tensiones
que
las
adhesiones
de
1981
y de
1986
produjeron
dentro
de
la
propia
CE
nos
parece
obligado
recoger
aquí,
como
parte
de
la
respuesta
comunitaria
al
problema
tomado
en su
globalidad
y
por ser
inseparable
de la
Política
Mediterránea,
la
solución aportada
por
la
Comunidad
a
las
preocupaciones
expresadas
por
los
Estados
meridionales
de la
Comunidad
—Francia,
Italia
y
Grecia—
que
se
hacían
eco
de
las
demandas
hechas
por sus
agricultores,
concurrentes
en
sus
producciones
tanto
con
los
paises
candidatos
como
con los
países
del
Magreb. Esta
situación
ponía
también
de
manifiesto otra
situación
estructural
que
la
Comunidad
venia
arrastrando
desde
el
principio
de su
andadura:
la
de
las
disparidades existentes
entre
sus
diferentes
regiones.
Se
hacia
necesaria pues una
vigorosa
acción
de
reequilibrio
y
eran
precisamente
las
regiones
mediterráneas
las
que,
globalmente,
estaban
más
expuestas
que
el
251

resto
frente
a
las
consecuencias
de
las
adhesiones
ibéricas,
especialmente
de
la
adhesión
de
España.
Por
otro
lado
las
regiones mediterráneas
de
la
CE
hablan
sido
las
que menos
se
habían beneficiado
de
las
ventajas
de
la
PAC,
no
habiendo
mejorado
su
situación
en
los
últimos
años
frente
a la
agricultura
de
los
socios
septentrionales.
Desde
1978
la
Comunidad
había
intensificado
su
acción
y
todos
los
instrumentos
presupuestarios
y
financieros
disponibles
se
estaban
utilizando
ya
en
estas
regiones
pero,
a
pesar
de
ello,
la
diferencia
de
desarrollo
entre
éstas
y el
resto
de
la
CE no
dejaba
de
crecer.
La
experiencia
estaba
demostrando
los
límites
de
una aproximación
basada
en
acciones
sectoriales
que
no
se
insertaban
de
forma
coordinada
en
la
acción
de
desarrollo
regional.
Por
otro
lado,
en su
sesión
plenaria
de
febrero
de 1982
el
Parlamento Europeo
(PE)
había
aprobado
un
informe
de
la
Comisión
de
Política
Regional
-el
Informe
POTTERING-
relativo
a
un
Plan para promover
el
desarrollo
de
las
regiones
mediterráneas
comunitarias
incluyendo
las
de
los
paises
candidatos
a
la
—
36
adhesion
Frente
a
esta
situación
la
Comisión
transmitió
al
Consejo
en
agosto
de
1983 su
propuesta
de
los
Programas
Integrados
Mediterráneos
<PIM>,
consistentes
estos
en
un renovado
apoyo
a
la
agricultura
así
como
a
otros
sectores
de
actividad
económica,
procurando
elegir
de
entre
estos
los
más
aptos
para absorber
la
mano
de
obra
excedentaria
del sector agrícola.
Las regiones
en
las
que
los
Programas
se iban
a
poner
en
práctica
eran aquellas
caracterizadas
por una
alta tasa
de
dependencia
de
las
producciones
mediterráneas
y
que,
ante
la
perspectiva
de
la
252

ampliación,
debían
reestructurar
su
agricultura
y
crear
empleos
no
agrícolas de
sustitución”.
En
cuanto
a
su
contenido
las
acciones
dirigidas
a
la
agricultura
ocupan
una
posición
central
en
los
PIM y pueden
clasificarse
en
tres categorías:
acciones
para
la
mejora de
las
condiciones generales
de
la
actividad agrícola
tanto
en
infraestructuras
físicas
<carreteras,
electrificación,
etc.>
como
económicas
<conservación,
comercialización
y
transformación
de
los
productos>;
medidas
de
carácter
técnico,
socio—estructural,
etc.;
y acciones
de
acompañamiento
en
ámbitos
como
la
formación
profesional
o la
investigación.
No hay
que
olvidar
que los
Gobiernos
de
Francia,
Italia
y
Grecia estaban poniendo
todo tipo
de
obstáculos
a
las
adhesiones
ibéricas
mientras
no se
les
ofrecieran compensaciones. Estas
tomaron
la
forma
de
los
PIM
que
preveían
un
periodo
de
siete
años
como
fase
de
ajuste durante
la
cual,
con
la
reestructuración y
reconversión
hacia
producciones
no
concurrentes
con
los
nuevos
socios
ya
descritas,
se
trataba
de
minimizar
el
coste
de
la
PAC
y
evitar
agitaciones
dentro
de
la
propia
Comunidad.
La
contribución
prevista
de
6.628
mecus
—un
gasto
medio
anual
de
unos
1.100
mecus— por
parte comunitaria
se
veía
enriquecida
por
un
montante
total
de
4.000
mecus
aportados
por
los
tres
socios
mediterráneos
de
la CE.
Con
ello
el
gasto total
en
los
Programas
alcanzaba
los 11.000 mecus,
un
40
por
ciento
aportado por
los
socios
comunitarios y
el
60
por
ciento restante
procedente
del
Presupuesto 38.
253

615
mecus
en
donaciones,
y
1.003
mecus
en
préstamos
del
BEl.
Las
discusiones
hablan
sido
largas
desde
que
el
Comisario Claude
Cheysson hiciera
la
propuesta
inicial
consistente
en
719
mecus
para donaciones y
1.025
mecus
para
préstamos
del
Banco,
sumas
que
constituían un
incremento
global del
70
por
ciento
con respecto
a
los
segundos
Protocolos.
Ante
las
desavenencias
surgidas
dentro
de
la
Comunidad
sobre
estos
montantes
-el
Reino
Unido y
la
RFA
los
consideraban
excesivos mientras
que
Italia
y
Grecia
los
percibían
como muy
modestos-
la
Presidencia
comunitaria,
detentada entonces por
Bélgica,
propuso
en
el
Consejo celebrado
en
febrero
de
1987
una
solución
de
compromiso consistente
en
625
y
1.025
mecus,
es decir,
un
incremento
del
50
por
ciento
respecto
a la
generación
anterior.
Esta
también
fue
rechazada y con
la
aceptación
finalmente
de
las
sumas
de
615
y
1.003
mecus
los
Doce
ponían término
nada
menos
que
a
seis
meses
de
discusiones
en
torno
a
este
asunto.
Con
estas
cantidades
se
pretendía
mantener
el
equilibrio
entre
los
préstamos y
las
donaciones
para
evitar
que
creciera
el
endeudamiento
de
los
PTM
que
en
aquellos momentos
alcanzaban
ya
niveles
preocupantes.
En
el
Consejo
de
Ministros
de
Agricultura
celebrado
el
30
de
marzo del mismo
año
1987
eran
adoptadas
las
directivas
que
iban
a
permitir
a la
Comisión concluir
los
nuevos
Protocolos
Financieros
—la
tercera
generación, que
abarcarla
desde
1987
hasta 1992-
con ocho
PTMM.
En
el
ámbito institucional
de
la
cooperación
los
Protocolos
Adicionales
creaban
una
nueva
figura,
la
del
Comité
de
Cooperación
Económica
y
Comercial destinado
“a
mejorar
el
260

tuncionamiento
de
los
mecanismos
institucionales
del
Acuerdo”,
y que
es
distinto
del
Consejo
de
Cooperación,
órgano
este último
que
se
encarga de
determinar
la
composición
y
funcionamiento
de
dicho
Comité 55.
La
función
de
este
Comité
es
doble:
facilitar
los
intercambios regulares
de
información
sobre
los
datos
y
las
previsiones relativas
a
los
intercambios
comerciales
y
a la
producción,
y
facilitar
los
intercambios regulares
de
información
sobre
las
posibilidades de
cooperación
en
los
ámbitos
cubiertos
por
el
Acuerdo.
La
presidencia
la
ejercerán
por rotación
un
representante
de
la
Comisión
y
uno del
país
tercero.
Adolece
la
Nueva
Política
Mediterránea
—como
sucediera
con
su
predecesora,
la
PGM—
de un
capitulo
político,
mostrando
una
vez
más
las
limitaciones
de
la
CE en
este
ámbito.
Tampoco
aporta
nada
nuevo
en el
capitulo
social
de
la
cooperación.
Es de
destacar
además
que
la
situación
energética comunitaria, mucho
más desahogada
que
en
1973,
permitía
a la
Comunidad
a
mediados
de
la
década
de
los
ochenta
no
depender
tanto
del
mundo
árabe
y,
en
consecuencia,
no
tener
necesidad
de
realizar
los
sondeos
políticos
de urgencia que
puso
en
marcha
con
el
DEA.
Los
paises
mediterráneos en
general,
y
los
del
Magreb
en
particular,
estaban
perdiendo
protagonismo
en
beneficio
de
los
países
del
Golfo
—en
cuanto
al
abastecimiento
energético—
y
de
los
paises
de
la
cuenca
del Pacifico
en
cuanto
al
destino
de
las inversiones56.
Este
desplazamiento
de la
atención
hacia
otras
áreas
llevó
a
que, en
gran
medida,
la
cooperación
euro—magrebi quedara
en
manos
de
algunos
socios
comunitarios,
y a
que
la
cooperación
CE-Magreb
“sensu stricto”
se
viera
reducida,
también
en
gran
medida,
al
capítulo
comercial.
261

NOTAS
DEL CAPITULO
QUINTO
l.Durante
los
años
setenta
la
cuenca
habla
conocido un gran
crecimiento
a
pesar
de
la
recesión.
Este
se
debió
a
los
altos
precios
de].
petróleo y de
los fosfatos.
Véase
DUCHENE,
Frangois;
BOURRINET,
Jacques;
y
otros: La
Communautó
euronéenne
face
au
bassin
méditerranéen
Bruxelles,
Commission
des
CC.EE,—Document,
1983
Pp.
17—19
2.AA.VV.:
La Comunidad
Euronea ;declive
o
renovación?
Madrid,
INCI,
1983
Pp.
29—31
3.Estas
declaraciones
fueron
realizadas
el
3
de
diciembre de ese
año.
Los
agricultores
franceses
e
italianos temían
sobre
todo
a
España
que
se
presentaba
ante
los
Nueve
con producciones muy
similares
a
las
de
ellos
y
con
precios
mucho
más
competitivos.
ROUX,
Bernard
(comp.):
L’Aariculture
méditerranéenne
et
l’élaraissement de
la
CEE
Paris,
La
Documentation
frangaise—
Probl&mes politiquee
et
sociaux
n 2 505,
8
février
1985
p. 32
4.Las
negociaciones
con
el
Reino
Unido,
Irlanda
y Dinamarca
—
aparte
de
Noruega—
comenzaron
el 30
de
junio
de
1970
y terminaron
el
22
de
enero
de
1972,
fecha
de
la
firma
de
los
Tratados
de
Adhesión. Grecia
presentó
su
solicitud
de
adhesión
el
16
de
junio
de
1975,
Portugal
el
28
de
marzo
de 1977
y
España
el 28
de
julio
de
1977.
Véase
ROUX,
B.:
L’Acrriculture
méditerranéenne
OD.
cit
.
p.
3
5.Perspectivas
Europeas:
Treinta
años
de
Derecho Comunitario
Luxemburgo,
Oficina
de
Publicaciones Oficiales
de
las
Comunidades
Europeas,
1981
Pp.
422—423.
6.En
opinión
del
economista
marroquí Fatallah
OUALALOU
los
Acuerdos
de 1976 se
hablan empezado
a
aplicar
en
momentos muy
desfavorables
para
la
economía mundial
y
para
la
comunitaria
como
consecuencia
de
los
desequilibrios
exteriores
tras
los
choques
petroleros,
la
inflación,
la
reestructuración tecnológica,
el
paro generado y
el
proteccionismo. Ello
afectaba
a la
salida
de
los
productos
magrebies,
agrícolas
e
industriales,
hacia
una
CE
preocupada
al
mismo
tiempo
por las
perspectivas
de
sus
ampliaciones.
Véase
la
intervención
de
F.
OUALALOU
en el
1
Foro
Mediterráneo
en
Actes
du
Colloaue
“Réalités
et
DersDectives des
relations
entre
les
navs
euroDéens
de
la
Méditerranée
occidentale
et
les
pavs
du
Maczhreb
associés
& la
CEE
Marseille,
Édition
Échanges
Méditerranée,
1988
p.
221
7.DE LA
FUENTE
CASAMAR,
Miguel:
“Las
relaciones
entre
Marruecos
y la
CE.
Proceso
global
de
una
politica
de
acercamiento”
Affers
Internationals
<Barcelona>
n~
17,
1989
p.
71
8.Según
el
griego Michalis PAPAYANNARIS
la
PGM
tenía
un carácter
mediocre
y
decepcionante
y
no
podía
justificarse
argumentando
con
la
heterogeneidad
y la
falta
de
cohesión política
de
los
paises
mediterráneos
y
árabes respecto
a
Europa.
Véase
su
intervención
262

en
AA.VV.:
Problemas
de
seguridad
de
Europa
u
Africa
Madrid,
INCI—Instituto
Nacional
de
Prospectiva,
1980
Pp.
71—72.
sobre
la
mejora
de
las
disposiciones
de
los
Acuerdos
véase
el
articulo
55
del
Acuerdo
CEE-Marruecos
en
DOCE L
264,
de
27
septiembre
1978
9.Véase
Perspectivas
Europeas:
Treinta
años
de Derecho
Comunitario
op.
cit.
p.
422.
l0.Grecia,
al
igual
que
España
y
Portugal,
veía también
su
ingreso
en
la
CE
como
un
refuerzo
de
sus
instituciones
democráticas
llamado
a
despejar
toda
posibilidad
de un
nuevo
golpe
de
Estado.
Véase
la
intervención
de
Louicas
TSOUKALIS
en
el
Coloquio de
la
Commission
pour l’Étude
des
Communautés
européennes
(CEDECE)
en
TOUSCOZ,
Jean
et
autres:
Collocrue
CEDECE
.
La
Communauté
économigue
européenne
élarcvie
et
la
Méditerranée
:
cuelle
coopération?
Paris,
PUF,
1982
Pp.
55—56
ll.Véase
la
intervención
de
Frangoise
DE LA
SERRE
en
el
Coloquio
de
la
CEDECE
en
TOUSCOZ,
J.
et
autres:
oo.
cit.
Pp.
41—42
12.Véase
ROUX,
B.:
on.
cit.
p. 27
13.Véase,
a
titulo
de
ejemplo,
el
Protocolo
al
Acuerdo
de
Cooperación
de 1976
entre
la
CEE
y
Túnez
firmado
el
20
de
julio
de 1973
con
motivo
de la
adhesión
de
Grecia,
en
DOCE
C
115/83.
En el
mismo día
fue
firmado otro
por
parte
de
la
CECA.
14.Véase
la
intervención
del
diplomático
español
José Luis
TAPIA
en el
1
Foro Mediterráneo
en
Actes
du
Collooue
op.
cit.
p.
307
15.Portugal
por
su
parte había
obtenido
en 1980
una aceleración
de
la
puesta en
marcha
de
su
Protocolo
Financiero
—su
expiración,
prevista para
el
31
de
octubre
de
1983,
se
habla
adelantado
al
31
de
octubre
de
1981—
y
una
ayuda
preadhesión
de
350
mecus
para
el
periodo
1980—1982,
ayuda
preadhesión
que
también
habría
de
solicitar
España.
Véase
la
intervención
de
Guy
ISAAC
en el
Coloquio
del
CEDECE
en
TOUSCOZ,
J.
et
autres:
co.
cit.
p.
140
16.Véase
la
resolución
PE
1/785/82
de
17
de
noviembre
de
1982,
reproducida
en
ROUX,
B.: on.
cit.
p.
23
17.Secretaría
de
Estado
para
las
Relaciones
con las
CC.EE.—
Ministerio
de
AA.EE.:
Las
negociaciones
para
la
adhesión
de
España
a
las
CC.EE.:
situación
y
objetivos
Madrid,
1983
Pp.
2—3.
18.ROUX,
B.: op.
cit.
p.
4
19.Secretarla de
Estado:
op.
cit.
PP.
171—172.
La
Declaración
española
describía
en su
parte expositiva
las
cuatro
grandes
zonas
socio—económicas
de pesca:
Canarias,
Mediterráneo,
Atlántico
Sur
y Atlántico
Noroeste—cantábrico.
20.Véase
la
intervención
ante
el PE
del
Comisario europeo
de
Pesca,
Manuel
Marín,
en
abril
de
1990,
en
Tribuna
del
PE
n~
4,
abril
1990
p.
3
263

21.Sobre
la
Comunicación
de
la
Comisión
de
junio
de
1982
véase
Bol.
CE
6—1982
p.
1.2.1.
a
1.2.4.
y
en
COM
<82)
363
final
de 21
de
junio
de
1982,
y
el
informe
de
la
Comisión
en Bol. CE
3—1984
p.
2.2.28.
El
informe
de
la
Comisión
al
Consejo
sobre
las
conversaciones
exploratorias
con los
paises
mediterráneos y
los
paises
candidatos
a la
adhesión
en
COM
(84>
107
final
de
11
de
mayo
de
1984.
22.RanDort
de
la
Commission
au
Conseil
relatif
aux conversations
exploratoires avec
les
Davs
méditerranéens
et
les
pavs candidats
&
l’adhésion.
Pronositions
de
la
Coxnmission
relatives
&
la
mise
en
oeuvre
d’une
politiaue méditerranéenne
de
la
Communauté
élarcrie
<Comnunication
de
la
Conmisgion
au
Conseil
COM
<84>
107
final
de
11
de mayo
de
1984.
23.Bol.
CE
3—1984
p.
2.2.28.
y
también
BUYSSE,
Didier:
Elaraissement de
la
CEE:
consecuences
oour
les
oavs
méditerranéennes
Bruxelles,
Agence
Européenne
d’Informations,
1984
p.
16.
24.Durante
su
intervención
en el
1
Foro Mediterráneo
F.
OUALALOU
acusaba
a
la
Comunidad
de
utilizar
entre
1976
y
el
momento de
las
adhesiones
ibéricas diversos instrumentos
proteccionistas
aportados por
su
política
agrícola:
la
reducción
relativa
del
preferencial tarifario
aplicado
a
los
agrios
magrebies por
las
ventajas
dadas
a
España
y a
Israel;
el
crecimiento
continuo
de
los
precios de
referencia
y
el
cierre
progresivo
del
calendario
restrictivo
a
los
productos magrebies
para
proteger
la
producción
holandesa de
tomate;
la
fijación
de
cuotas
de
importación
de
conservas
de
pescado
para
frenar
su
penetración
en
algunos
mercados
europeos;
las
subvenciones
a
los
productores
coTnunitarios
que ha
obstaculizado
las
ventas
de
concentrado
de
tomate marroquí;
etc.
Aludía también
al
proteccionismo
textil
y
al
freno
de
la
inmigración
magrebí
agravado
con
la
introducción,
desde
1980,
de
la
aceleración
de
las
políticas de
retorno.
Véase
Actes
du
Colloaue
OD.
cit.
p.
222
25.La
mayoría
de
los
PTM,
en
especial Marruecos,
Túnez
e
Israel,
pedían
a la
Comunidad
que fijara
años
de
referencia
más adecuados
para establecer
los
volúmenes
de
corrientes
tradicionales
de
productos,
contingentes
más amplios,
etc.
Véase
RAUX, Jean:
“Le
maintien
des
échanqes traditionels
de
produits
agricoles
entre
la
CEE élargie
st
les
pays
méditerranéens
tiers”
Revue
trimestrielle
de
droit
eurooéen
n~
4,
octobre-décembre
1987
Pp.
63
5—63
6
26.Mauritania
vivía, en
lo
que
a
sus
relaciones
con
la
Comunidad
respecta,
la
margen
del
esquema
CE—Magreb. El
1
de
abril
de
1980
expiraba
el
1
Convenio
de
Lomé
y el 28
de
febrero
de
1985
lo
hacia
el
II
Convenio,
siendo
éste
el
marco
jurídico
en el
que
se
situaban
y
aún
se
sitúan
sus
relaciones
con
Bruselas.
27.DUCHENE,
Fran~ois;
BOUPRINET,
Jacques;
y
otros: La
Comnunauté
eurooéenne face au
bassin
méditerranéen
Bruxelles,
Coxnmission
des
CC.EE.—Document,
1983
Pp.
17-19.
264

28.Aparte de
los
hidrocarburos
-el
98
por
ciento
de
las
exportaciones
de
Argelia
a la
Comunidad Europea—
el
vino
es
prácticamente
el
único
producto agrícola
exportado pero
su
papel
es
marginal.MTM
27
septembre
1985
p.
2368
29.MTM
27
septeinbre
1985
p.
2368
y
La
Semaine
euronéenne
flQ
27,
27
septembre
1988
30.BELAID,
Sadok:
“Les
perspectives
de
construction
d’un
Grand
Maghreb
uni”
Revue alpérienne
des
sciences
luridipues
.
economicues
et
nolitipues
<Alger)
Vol.
XXVII
nQ
3,
Septembre
1989
PP.
497—498
31.En
1975
el
Presidente
Burguiba
habla
lamentado
la
amputación
territorial de
su
país por
Francia
en
beneficio
de
Libia
y
de
Argelia.
Esta
última
le
habla
privado
del
petróleo
pues
aunque
Túnez
habla
descubierto
algunos
yacimientos,
los
más
importantes
—los
de
Edjelé—,
ya en
manos
argelinas,
producían
quince
veces
más que
los
tunecinos.
Véase
ROUSSET,
Michel:
Les
conf
licts
interessant
la
Méditerranée
Occidentales,
ponencia
presentada
en
el
Seminario
del
CEDSI,
Grenoble
1991
p.
3
32.DEEB,
Marius
and
DEEB,
Mary—Jane:
Libva since
the
Revolution
:
As~ects
of
Social
and
Political
Development
New
York,
Praeger,
1982
Pp.
119—120
33.KHADER, Bichara:
Le
Grand
Mac¡hreb
et
l’Eurone
oo.
cit.
PP.
75—
76
34.Entre
1978
y
1981
las
exportaciones
textiles
marroquíes
crecieron
un
25
por
ciento
en
volumen
y
un
52
por
ciento
en
valor
mientras
que,
para
el
mismo
periodo,
el
progreso
era del 5,6
por
ciento
en
volumen para
España
y
del
14
por
ciento
para
Portugal.
Véase Commission des
CC.EE.:
La
CE. la
Méditerranée et
le
Mayen
Orient
Bruxelles,
Europe
Information
Développement
X/20/90—FR,
1989,
p. 13
35.Ibidem
p.
9
36.Secretarla
de
Estado
para
las
Relaciones
con
las
Comunidades
Europeas:
oo.
cit.
p.
29
37.Estas regiones
son
las
siguientes:
Languedoc-Rousillon,
Córcega,
Provence—Cóte
d’Azur,
Aquitania
y
Midi—Pyrénnées
en
Francia; Mezzogiorno,
Lazio,
Toscana,
Umbria,
Marche
y
Liguria
en
Italia;
y
en
Grecia
se
incluía
a
todo
el
país.
Se
excluyen
las
grandes
aglomeraciones
urbanas
y,
en
Francia
y
en
Italia central
y
del
norte,
las
zonas
costeras
urbanizadas
y
con actividad
turística
permanente.
Véase
el
informe
“Pour
les
régions
méridionales
de
la
Communautée: les
programmes
intégrés
méditerranées”
£2
Europe
Verte.
Nouvelles
de
la
politipue
aciricole
commune
<Bruxelles>
nQ 197,
mars
1983
<PP.
3-29>,
reproducido
en
el
dossier Problémes
politipues
et
sociaux
n 2
505
Pp.
13—14
38.Ibidem
p.
14
265

39.Commission
des
Communautés
européennes:
La
CE. la
Méditerranée
et
le
Mayen Orient
op.
cit.
p.
14
40.Délegation
de
la
Comniission
&
Rabat: Le
Maroc
et la CE
Rabat,
p.
6
41.Communication
de
la
Comniission
au
Conseil:
La
Comnunauté
élarpie
et
les
vavs
méditerranéens:
adaptation
du
réctime
des
échanges
des
accords
de
coopération
A la
suite
de l’elarcíissement
COM
(85)
405
final.
Bruxelles
17
juillet
1985
p. 10
42.Bol.
CE
12—1985
p.
2.3.23.
Sobre
el
Mandato
véase
DE
ANDRÉS,
M~
Rosario y
JORDAN,
Josep
M’: “La
política
mediterránea
de
la
CEE y
el
sector
citricola
español:
repercusiones
sobre
Marruecos
(1)”
ICE
n~
2.124,
7
a 13
de
marzo
de 1988
Ps
892
43.Véase
la
intervención
de
José Luis
TAPIA
en el
1
Foro
Mediterráneo.
Véase
Actes
du
Colloaue
on.
cit.
p.
247
44.Los
Protocolos
fueron firmados
con los
paises
del
Magreb
en
las
fechas
siguientes:
con
Túnez, en
diciembre de
1986;
con
Argelia,
en
junio
de
1987;
y
con
Marruecos,
en
febrero
de
1988.
45.TOVIAS,
A.:
“Les
effects
extérieurs
des politiques
internes
des CC.EE. sur
les
pays
tiers:
le
cas des
pays
méditerraneens”
Revue
d’intéc¿ration
eurooéenne
1,
12,
1988
Pp.
51-70
46.Aunque este
ámbito económico
y
comercial
es el
que
indudablemente
encierra
un
mayor
interés
desde
el
punto
de
vista
español,
España
habla
tenido
que
adaptarse
también
en
otros
ámbitos
a
esta
Política
Mediterránea:
a
destacar
el
establecimiento
de
relaciones
diplomáticas
con
Israel,
cuestión
que desde
años
atrás
se
venia
viendo
como imprescindible para
mantener
la
coherencia
de
la
PGM.
Véase
la
intervención
de
Frangoise
DE
LA
SERRE
en
TOUSCOZ,
J.
et
autres:
o,,.
cit.
p.
42
47.Véanse
los
volúmenes
de La
oolitiaue
étrancrére
de
la
France
.
Textes
et
documents
Paris,
Ministére
des
Affaires
Etrangéres,
Septembre—Octobre
1986
p. 74
y
Novembre—Décembre
1986
p.
71
48.Secretariat
Général
du
Conseil:
Note
de
la
Présidence
Bruxelles
15
octobre
1986.
Este
documento incluye
tres
partes
independientes:
la
primera
—SN/3137/86
le
dedica
nueve
páginas
a
Canarias
centrándose,
como
en
los
otros
casos, en
temas
agrícolas;
el
segundo -SN/3167/86— consiste
en
dos
páginas
sobre
la
España
peninsular;
y
la
tercera —SN/3158/86—
dos
páginas
sobre
el
Mecanismo
Complementario
de
Intercambios
(MCI).
Para
un
análisis detallado
del
caso español
YANNOPOULOS,
G.
N.:
“Trade
Effects from the
Extension
of
Custom Unions
on
Third
Countries:
A Case
Study
of
the
Spanish
Accession
to
the
EC”
Aox,lied
Economics,
19,
1987
Pp.
39—50
49.El
marroquí
Ahmed BELHALOUMI
atribuye
las
dificultades
en la
negociación
al
egoísmo
de
Italia,
Grecia,
España
y Portugal que
querían
limitar
en lo
posible
las
concesiones
comunitarias
a
los
PTM.
Véase
su
artículo
“L’Europe
interpellée:
le
Maroc
peut-il
266

rester
‘tiers”?”
Geo,,olitiaue
Africaine Octobre
1981
Pp.
53—54
50.Véase
la
intervención
de
Yvon
LE
MOAL
en
el
1
Foro
Mediterráneo.
Ver
Actes
du
Collocrue
op.
cit.
p.
212
51.Véanse
las
prioridades
en
Bol.
CE
3—1987
p.
2.2.14.
Estas
prioridades
eran:
reducir
la
dependencia
alimentaria
y
diversificar
la
producción
agrícola;
buscar
una
mayor
complemnetariedad
económica Norte—Sur
en
el
Mediterráneo;
y
apoyar
la
cooperación
multilateral
y
regional.
52.En
opinión
de
Yvon
LE
MOAL
la
Nueva
Política
Mediterránea
incluye
medidas
conservadoras, calificando
así
a
los
Protocolos
Adicionales,
e
innovadoras
que
serian
las
contribuciones
a la
formación de
capital
riesgo.
Véase Actes
du
Collocrue
ob.
cit.
p.
213
53.En
este
sentido
Guy
ISAAC
se
hacia
eco
en su
intervención
en
el
Coloquio
del
CEDECE,
como
posible
nueva
orientación
para
la
PGM, de
las
propuestas
de
“redespliegue
industrial”
sugeridas
a
los
paises
en
vías
de
desarrollo
en
general
por
la
Comisión
Brandt.
Según
esto
la
ayuda financiera
comunitaria
podría
contribuir
a
favorecer
la
transferencia
masiva
hacia
los
países
de
la
orilla
sur del
Mediterráneo
de
industrias
de
débil
tecnología
consideradas
poco
rentables
en
la CE.
Véase
TOUSCOZ,
J.
et
autres:
9p~gj4.
p.
142.
El
informe
de
la
Comisión
Brandt
en
North—South:
a
Dropramme
for
survival
London,
Pan
Books, 1980
54.BELHALOUMI,
A.:
op.
cit.
p.
55
55.Véase
el
articulo
5
del
Protocolo Adicional
entre
la
CEE
y
Marruecos
en
DOCE
de
13
de
agosto
de
1988.
Sobre
esta
nueva
figura
véase
también
FERNANDEZ
FABREGAS,
Francisco:
“La
política
mediterránea de
la
CEE”
ICE
n~
664,
diciembre
1988
p. 31
56.Véase
la
intervención
de
Yvon
LE
MOAL
en
Actes
du
Colloaue
op
.
cit.
Pp.
212—213
267

CAPITULO
SEXTO
UN
BALANCE
DE
LA
COOPERACION
ENTRE
LA
COMUNIDAD
EUROPEA
Y
LOS
TRES
PAISES
DEL
MAGREB
CENTRAL
268

6.1.
LA
COOPERACION
ENTRE
LA
COMUNIDAD EUROPEA
Y
ARGELIA.
Históricamente
el
acercamiento argelino
a la
CE se
remonta
a
principios
de
los
años setenta
y
su
interés
radicaba
precisamente
en el
hecho
de
que
la
Comunidad
reuniera
a
los
paises con
los
que mantenía
importantes
relaciones 1.
Así desde
1974 el
Gobierno
argelino emprendió
negociaciones
paralelas
a
las
que
ya entonces mantenían
Túnez
y
Marruecos
con
Bruselas.
Este
es el
caso más
original
de
los
tres
del
Magreb.
Vinculado
por
los
Acuerdos
firmados
el 26
de
abril
de
1976
—el
articulo
4
del TCEE
establece
como
objetivo
principal
“la
participación
de
la
Comunidad
en
los
esfuerzos
argelinos para
desarrollar
la
producción
y la
infraestructura
de su
economía”—
Argelia,
paradójicamente,
no le ha
concedido demasiada
importancia
a
sus
relaciones
con
la
Comunidad durante toda
una
década,
periodo durante
e].
cual
ha
estado
más
interesado
por
sus
relaciones
de
carácter
bilateral
con
algunos
socios
comunitarios,
sobre
todo
los
meridionales.
Ello
se
explica
porque,
a
diferencia
de
sus
vecinos Marruecos y
Túnez,
Argelia
no
tenía
importantes
exportaciones
agrícolas
que
defender
ante
la CE.
Por
lo
que
respecta
al
contingente
anual
de
vino
con
denominación
de
origen
admitido
en
franquicia
que
le
había
sido concedido,
estaba
tan
sobredimensionado que
llegó
a
pedir
su
disminución
a la
mitad
pasando
así
de
450.000
a
200.000
hectólitros2.
En
1985
las
exportaciones
de
vino
argelino suponían
algo
menos
del
1
por
ciento
de
las
exportaciones
totales
de
Argelia3.
De
hecho
las
exportaciones
agrícolas argelinas
a la
Comunidad
no
sólo
no
han
crecido sino
que
se
han
reducido,
y
ello
no se
ha
debido
a
las
269

generaciones han
sido escasos
desde
la
perspectiva
de
los
fondos
de inversión dedicados
anualmente
de
media
por
el
país
para su
desarrollo
<cifrados
en
unos
20.000
mecus).
Tres generaciones
de
Protocolos Financieros
constituyen uno
de
los
reflejos
de
ambas
fases
de
la
política
mediterránea
de la
CE.
La
primera,
que
expiró
el 31
de
octubre
de
1981,
con
114
millones
de
ecus;
la
segunda, que
expiró
el
31 de
octubre
de
1986,
con
151 mecus;
y
la
tercera,
en
vigor desde
marzo
de
1988
y
que
expiró
el
31
de
diciembre
de
1991,
con
239
mecus.
Han
sido
pues
504
mecus,
cantidad
calificada
por
el
país magrebí de
insignificante
si se
tienen
en
cuenta sus
necesidades
económicas.
Según
el
Ministro
argelino
de
Asuntos
Exteriores
comparada
esa
contribución
con
el
volumen
de
intercambios
comerciales
no se
corresponde con
la
aportación
argelina
a la
actividad
económica
europea.
El
propio
Comisario
Claude
Cheysson
reconocía también
durante
el
primer
Consejo
la
modestia
de
los
fondos
asignados
a
los dos
primeros
Protocolos’ 6.
Por
otro lado
es
necesario
destacar también
la
lentitud
con
que
se
puso
en
marcha esta
cooperación
financiera.
En
noviembre
de 1979
hubo
de
enviarse
a
Argel
una
nueva
misión de
la
CE
para intentar
activarla pero en
el
verano
de
1980
aún
no
se
habla
alcanzado
ni un
solo
‘7
compromiso
Pero
frente
a
las
criticas
del
Ministro
es
necesario
decir
que
la
esclerosis
del
sistema
económico
y
político argelino ha
sido
tal
que
ni
siquiera
se ha
mostrado
capaz
de
absorber
la
ayuda
comunitaria
ofrecida
a
través
de
los
Protocolos
Financieros’8.
Así,
durante
el
primer Consejo
de
Cooperación
se
reconoció
que
los
compromisos
de
utilización
para
el
segundo
276

Protocolo
Financiero
sólo
alcanzaban
el
56
por
ciento
de
los
fondos
y sólo
se
había
desembolsado
ya
de
forma
efectiva
el
43
por
ciento de
los fondos
previstos
en
el
primer
Protocolo y
el
19
por
ciento
de
los
previstos
en el
segundo.
En
agosto
de 1989
el
porcentaje de
compromisos
y
de
pagos
era,
para
el
primer
Protocolo,
del
95 y
del
81
por
ciento,
y
para
el
segundo,
del
99
y
del
33
por
ciento
respectivamente’ 9.
Los
114
mecus
del
primer Protocolo
se
repartían
en
44
mecus
en
subvenciones
y
donaciones
y
en
70
mecus
en
préstamos
del
BEl.
Los 151
del
segundo
se
desglosan
en
44
en
subvenciones y
donaciones y
107
en
préstamos
del
BEl.
Con
respecto
al
tercer
Protocolo
de
los
239
mecus
hay
56
que
proceden
del
Presupuesto
(52
en
donaciones
y
4
mecus
en
capital
riesgo)
y
183
del
BEl.
En
el
primer Protocolo
el
destino
de
los
fondos
fue
el
siguiente.
Por
lo
que
se
refiere
a la
ayuda
procedente
del
Presupuesto
el
47,1
por
ciento
se
destinó
a
formación
en
áreas
distintas
a
la
agricultura
o
al
sector
forestal,
el 23
por
ciento
a la
agricultura,
el
7,6 por ciento
a la
energía,
el
7,1
por
ciento
a la
investigación
científica,
el
1,6
por
ciento
a la
pesca
y
el 13,6
por
ciento
a
subvenciones
de
tipos
de
interés.
Destacamos
dentro
de
este
primer Protocolo
el
préstamo especial
de
15
mecus
destinado
a
centros
de
Formación
Profesional
firmado
por
la
Comisión
el
30
de
marzo
de
198220.
El
destino de
los fondos
procedentes
del
Presupuesto
dentro
del
segundo Protocolo
fue
el
siguiente:
el
21,6
por ciento
se
destinó
a
formación
en
áreas
distintas
a
la
agricultura
o
al
sector forestal
<industria
pesada
y
áreas
de
empleos
públicos y
comercio
exterior>,
el
25
por
ciento
a
energía
<equipo
y
becas
277

de
posgraduado
para
el
Alto
Comisariado
de
Investigación),
el
9,9
por
ciento
a
agricultura
(estudios
y
formación),
el
8
por ciento
a
pesca
<asistencia
técnica
y
formación>,
el
32,4
por
ciento
a
subvenciones de
tipos
de
interés
y
el
3,1
por
ciento
a
otros
21
sectores
Los
177
mecus
en
préstamos
del BEl
para
los
dos
primeros
Protocolos han procedido
exclusivamente
de
sus
recursos propios
y
de
ellos
135
se
han destinado
a
los
siguientes sectores:
a
los
transportes
—ampliación
del
puerto comercial
de
Bejaia con
25
mecus,
proyecto
firmado
el 16
de
julio
de
1985—
;
a la
mejora
de
las
comunicaciones
viarias
de
los
principales
centros
económicos
y
del
acceso
a
las
zonas
más
aisladas
<carretera
de
Constantina
al
puerto
de
Jijel
con
50
mecus,
proyecto
firmado
el
29
de
diciembre
de
1981,
anulado
y
vuelto
a
firmar
el 16
de
julio
de
1985
;
Carretera
Nacional
1
en su
tramo
Argel—Blida con
60
mecus
firmado
el 11
de
septiembre
de 1986);
y
los
42
restantes
a
ampliar
la
capacidad
generadora
de
electricidad
en el
sur del
país para atender
la
creciente demanda doméstica
e
industrial
de
energía
(el
12
de
noviembre
de 1980
se
firmó
con
Sonelgaz
un
proyecto por
un
importe
de
20
mecus
destinado
a la
instalación
de
unidades
diesel
para
la
producción
de
electricidad
en
cinco
oasis
del sur del
país
y
el
5
de
noviembre
de 1987 se
firmó
otro,
también con
Sonelgaz,
por
22
mecus)
así
como
de
sentar
las
bases
del
desarrollo
turístico 22.
En el
marco
del
tercer
Protocolo
la
acción
del BEl
se
concentra
en
proyectos
en
el
sector
hidraúlico
(presas
y
riegos),
saneamiento
(alcantarillado>
y tratamiento de
aguas,
y
apertura
de
lineas
de
crédito
en
favor
del
mundo
rural.
En
el
sector
industrial
se
han destinado
fondos
al
278

perfeccionamiento
de
cuadros
y
al
estudio
y
promoción
de
nuevas
formas
de
desarrollo
industrial. Con una
subvención
de
3,75
mecus
se ha
contribuido
al
reciclaje
de
más
de
6.000
cuadros
superiores,
en
colaboración
con
el
Ministerio
de
Industria
Pesada,
difundiendo
en
empresas
argelinas
las
nuevas
técnicas
de
gestión
industrial
(marketing,
gestión, calidad>.
Con
2,2
mecus
se ha
contribuido,
en
colaboración
con
el
Ministerio
de
Comercio,
a la
formación
de
personal
de
empresas
potencialmente
exportadoras.
Con
recursos
del
tercer Protocolo
se
han
financiado
también
operaciones
de
reciclaje
de
cuadros
del
sector
industrial
por
medio
del
Instituto superior
de
Gestión
y Planificación
(ISGP)
Por
lo
que
respecta
a la
producción alimentaria
se
ha
centrado
la
cooperación
en
torno
a
dos
grandes
ejes:
la
formación
en
ambitos
de
gestión
especializados
en
la
explotación
de
recursos naturales
y
acciones piloto
de
estudio
y difusión
de
técnicas agrícolas
modernas.
Para
formación
se
han comprometido
10
mecus
y a
ello
hay que añadir 2,5
mecus
para
el
desarrollo
de
las
capacidades
de
reciclaje
de
ingenieros
y
técnicos
forestales
en
silvicultura.
Dentro
del tercer
Protocolo
se
han
destinado
20
mecus
a
programas
destinados
a
reducir
el
déficit
alimentario
en
tres
direcciones: simientes
(una
acción
a
largo
plazo
dirigida
por
el
Instituto
de
Técnicas
de
Grandes
Cultivos>,
pesca
(estudio
para
el
conocimiento
de
los
recursos)
y
mejoras
en el
ámbito
hidraúlico.
En
el
ámbito
de
la
investigación
científica
los
proyectos
se
han
concentrado
en
el
Ministerio
de
Enseñanza
Superior y
en
el
Alto Comisariado
de
Investigación
(HCR)
para reforzar
las
279

estructuras
y
capacidades
de
los
equipos
de
investigación
argelinos
asociándolos
a
equipos
europeos
(afecta
a
casi
800
investigadores
argelinos).
El
programa
de
cooperación
con
el
HCR
cuenta
con
una
subvención
de
12
mecus
destinados
a
abastecer
de
equipo,
formación
de
investigadores argelinos
en
Europa,
envio
de
expertos europeos
a
Argelia
y
desarrollo
de
contactos
entre
el
HCR
y
centros
de
investigación
comunitarios.
En
1981
se
lanzó
un primer programa
de
cooperación
con
el
Ministerio
de
Enseñanza
Superior con un
Presupuesto
de
3,5
mecus.
Este
programa
se
prolongó
en 1988
con
una
nueva
subvención
de
2,5
mecus
destinados
a
apoyar
las
universidades
de
ciencias
y
técnicas
de
Argel
y Orán
para realizar
varios proyectos
de
investigación
en
ámbitos
de
tecnologías avanzadas
como
la
inteligencia
artificial,
semiconductores,
genética,
etc.
Dado
el
éxito
de
estas
operaciones
se
amplió substancialmente
este
ámbito
de cooperación
en el
tercer
Protocolo.
Varios
equipos
de
investigación
argelinos
se
han asociado
a
equipos europeos
para
participar
en
programas
de
investigación
especializados
en
sectores
de
agricultura
y
medicina
tropical
lanzadas
por
la
CE en el
marco
del proyecto
“Ciencias
y
Técnicas
al
Servicio
del
Desarrollo”.
En el
ámbito
de
la
Administración
se
observa
una
activa
cooperación
entre ambas
Partes.
Para
el
perfeccionamiento
de
cuadros
del
sector
de
trabajos públicos
en
ámbitos
de
alto
nivel
técnico de
ingeniería
civil
se
han
destinado
2,7 mecus.
Tras
el
diálogo
entre
la
Administración
argelina
y
la
Comunidad
se
han
lanzado
los
siguientes
proyectos:
un
programa
de
apoyo
a la
planificación
y
economización
de
energía
entre
la
Agencia para
la
Racionalización
y
Utilización
de
la
Energía
(APRUE>
y
280

organismos
europeos; operaciones
destinadas
a
mejorar
la
recogida,
tratamiento
y
presentación
de
los
datos
estadísticos
organizados
sobre
la
base
de
una
colaboración
entre
la
Oficina
Nacional de
Estadísticas
Argelina
(ONS)
y la
institución
hermana
europea
(EUROSTAT>,
y un
programa integrado
de
cooperación para
la
protección del
medio
ambiente
entre
el
Ministerio
de Asuntos
Hidraúlicos,
Medio Ambiente y
Pesca
y la
Dirección General
de
Medio
Ambiente,
Protección
de
Consumidores
y
Seguridad Nuclear
de
la
Comisión
Europea.
En
resumen,
durante
los dos
primeros
Protocolos
las
partidas
estuvieron
centradas,
fundamentalmente,
en
proyectos
de formación
—en los
sectores
agrícola
y
pesquero—
y
de
investigación
científica
por
lo
que
respecta
a
la
ayuda
procedente del
Presupuesto,
y
a
infraestructuras
pesadas,
energía
y
transportes
por
lo
que
se
refiere
al
BEl.
Durante
el
primer Consejo
de
Cooperación
se
hizo
balance
de
las
dos
primeras
generaciones
de
Protocolos
y
el
Ministro
de AA.EE.
Ibrahimi
hizo hincapié
en
lo
reducido
del
importe
de
los
fondos
en
relación
con
las
necesidades
del
país,
momento
aprovechado tanto
por
los
representantes
de
la
Comisión
como
por
los
del BEl
para
criticar
el
modo de gestión
de
los
fondos.
Para
la
primera
la
falta
de
unos
procedimientos
administrativos
comunes
y
los
obstáculos
políticos provocaron
retrasos
en
la
puesta
en
marcha de
los
proyectos.
Para
el
Banco
la
concentración
de
la
financiación
en
infraestructuras 23
y
el
olvido
del sector
agrícola
e
industrial
se
había
debido
en
gran
medida
a
la
dificultad
para
encontrar
proyectos que
absorbieran
dichos
fondos,
dada
la
ausencia
de
intermediarios para
el
BEl
en
ambos
sectores.
Criticaba
también
281

el
Banco
la
exigencia
argelina
de
contar
con
el
Banco
Argelino
de Desarrollo
(BAO)
en
todas
las
operaciones, hecho
que añadía
lentitud
a
los
procedimientos 24.
Fuera
de
los
Protocolos
se
han
destinado fondos
a
ayuda
de
urgencia
y
a
ayuda alimentaria.
Con
respecto
a
la
primera hay que
destacar
la
ayuda
de
1
mecu
en
medicinas
y
casas
prefabricadas
entregada
en
1980
tras
el
terremoto
que
asoló
El
Asnam;
a
esa
cantidad se
le
añadió
una
subvención
de
1
mecu
para
la
construcción
y
equipamiento
de un
hospital.
Por
otro
lado
y
dentro
de
la
ayuda
de
urgencia
la
CE
financió
con
705.000
ecus
tres acciones
tras
la
invasión
de
langosta
producida
en
1987—
1988:
en diciembre
de
1987 entregó 375.000 ecus
para
dos
partidas
de
31.400
litros
de
insecticidas
y
14.500
de
productos
anti—
plaga;
en
marzo
200.000
ecus para
dos
aviones
encargados
de su
distribución y para
doscientos pulverizadores;
en
mayo
de 1989
entregó
130.000 ecus para
financiar
120
horas
de
vuelo.
En el
apartado
de
la
ayuda
alimentaria
hay que resaltar que
Argelia,
dado
su
nivel
relativo
de
desarrollo,
se
beneficia
sólo
marginalmente
de
los
recursos
de
ayuda
alimentaria comunitaria
que
se
destinan
prioritariamente
a
los
paises
más
pobres.
La
CE
ha
ayudado
a
Argelia
vía
Cruz Roja
a
través
de
Organizaciones
No
Gubernamentales
(Ot4G>
europeas
con
1,592
mecus
para
los
damnificados por
el
seísmo
de El
Asnam
y
con
7
mecus desde
1984
para
la
población
de
refugiados
—básicamente
se
refiere
a
los
saharauis asentados
en
la
región
de
Tinduf—
existente
en
Argelia25.
En 1987
Argelia
sufrió
la
ola
de
sequía
más
severa
en
los
cinco
últimos
años
acompañada
por
una
invasión
de
langosta
que diezmó
las cosechas.
En
julio
de
ese año
la
Comunidad vendió
282

6.000
toneladas
de
mantequilla
de
intervención
en
condiciones
muy
ventajosas y
6.000
toneladas
más
a
mediados
de
1988 en el
marco
de una generación
de
tipo
“f
load”.
Estas
generaciones
consisten
en
la
utilización
de
fondos
de
contrapartida
de
ayuda
alimentaria
para
la
realización de
proyectos
de
desarrollo
en el
sector
de
abastecimiento.
Argelia
ha
puesto
de
manifiesto
en
los
últimos
tiempos
su
deseo
de
poner
en
marcha
este
tipo
de
operaciones en
materia
de
semillas
seleccionadas
y
de
producción
láctea.
En el
otoño
de 1988 la
Comunidad concedió
10,6
mecus
como
ayuda
alimentaria
de
urgencia destinada
a
las
poblaciones
afectadas por
la
sequía.
En
cuanto
a la
lucha
contra
la
invasión
de
langosta
peregrina,
la
Comunidad
ha
puesto
a
disposición
del Magreb
3
mecus
entre
1987
y
1989 en
ayudas
de
emergencia.
Por
último
destacaremos
la
existencia
de
una
decena
de
pequeños proyectos
realizados con ONG
entre
los que
podemos resaltar
la
construcción
y equipamiento
de un
centro
social
y
de
formación
de
socorristas
en
Ech
Cheliff
(586.850
ecus>,
cofinanciado
con OXFAM,
y
la
puesta
en
marcha de
un
centro
de
rehabilitación
social
y
profesional para
impedidos
en
Orán
dotada
de
un
montante
de
1.020.450
ecus
cofinanciado
con
el
Deutsche Caritas Verbond.
El
Tercer Protocolo
fue
puesto
a
punto
el 26
de marzo
de
1987
y firmado
el
25
de
junio
de
ese
año,
dos
meses
después
de
haberse celebrado
el
primer Consejo
de
Cooperación 26•
La
gravedad
de
la
situación
económica
en
aquellos
momentos
la
pone
de
manifiesto
el
hecho
de
que
mientras
en 1984
el
petróleo y
el
gas
representaban
el 54
por
ciento
de
sus
recursos
presupuestarios
globales,
en 1987
habían
caído
al 23
por
ciento.
Paralelamente
a
este proceso
en 1985
había
sido
necesario gastar
2.900
millones
283

de dólares en
importar alimentos
para
alimentar
a
una
población
cuya
tasa
de
crecimiento
demográfico
estaba
en
el
3,3
por
ciento
y
que
sufría
un desempleo
que
afectaba
al
25
por
ciento
de
la
población
activa.
Esta
situación
obligó
al
Gobierno argelino
a
revisar
sus
objetivos
fijados
en
el
Plan
Quinquenal
(1985—1989)
reforzando
sus
programas
de
ajuste
y
austeridad.
Además,
para
cubrir
el
déficit
de
la
balanza
de
pagos
corriente
el
Gobierno
había
acudido
al
mercado
internacional
de
capitales
suscribiendo
empréstitos
masivos.
Así,
a
fines
de 1987 la
deuda
externa
alcanzaba
los 20.000
millones
de
dólares
y
seguía
creciendo
y
su
servicio absorbía más
del
50
por ciento
de
los
ingresos
por
exportaciones.
Esta
situación motivó
que Argelia pidiera
inscribir
la
cooperación
en
torno
a
tres ejes
principales:
la
autosuficiencia
alimentaria,
la
concertación
y
el
diálogo
permanente
sobre
la
energía
y
la
movilización
de
medios
financieros mejor
adaptados
a Las
necesidades
y
posibilidades
del
país 27.
En
el
tercer Protocolo
los
fondos
destinados
a
subvenciones
se
incrementaron
respecto
al
segundo
Protocolo
en un
27
por
ciento
y en
un
70
por
ciento
los
destinados
a
préstamos
del
BEl28.
El
40
por
ciento
de
los
primeros
y
más del
65
por
ciento
de
los
segundos
se
asignaron
a la
agricultura.
De
los 239
mecus
56
correspondían
a
recursos presupuestarios
—incluidos
4
mecus
para
capital riesgo—
y
183
a
préstamos
del
BEl.
En el
primer
Comité
de
Cooperación, celebrado
el
7
de
octubre
de
1988,
Argelia
solicitó un préstamo
complementario
al
Banco
de
150
mecus
que
fue
rechazado
por
la
Comunidad
ateniéndose
a
los
propios
Estatutos
del
BEl.
Las
prioridades
establecidas
concuerdan
con los
sectores
284

de
cooperación
cuya
situación
ha
sido
más crítica:
transferencias
de
tecnología
y
cooperación
industrial
y
acciones
dirigidas
a
la
autosuficiencia
alimentaria. Los fondos
dedicados
a la
formación
de capitales
riesgo
se
destinan
a
iniciativas
susceptibles de
contribuir
a la
cooperación
industrial
y
tratan
de
beneficiar
tanto
a
empresas
privadas
como
públicas.
Con ello
se
deseaba
situar
las
relaciones
económicas
en el
medio
y
el
largo
plazo,
huyendo
de la
tradicional
fijación
en
las
relaciones
comerciales.
La
asignación
de
los
fondos
procedentes
del Presupuesto en
el
tercer Protocolo
ha
sido
el
siguiente:
el
40
por
ciento
a
medidas
destinadas
a
lograr
la
autosuficiencia alimentaria;
el
40
por
ciento
a la
difusión
del
conocimiento
técnico,
y
el
20
por
ciento
restante
a
cooperación
industrial
y a
actuaciones
regionales.
De
los fondos del BEl
el 65
por
ciento
se
destinaron
a
proyectos
hidraúlicos
vinculados
con
la
agricultura
(presas
y
regadíos),
evacuación
y
tratamiento
de
aguas
residuales
y
conducciones
de
agua
en
las
ciudades
que por
su
rápido
crecimiento
son
deficitarias
en
infraestructuras;
el
10
por
ciento
a
financiar
inversiones
directas
en
el
sector
agrícola
<línea de
crédito para
la
ganadería);
y el 25
por
ciento
a
infraestructuras
(obras
públicas
y,
en su
caso,
energía).
La
mayor parte de
los fondos
se
orientan
así
al
desarrollo
de
producciones
agrícolas
de
primera
necesidad
para
alimentar
a
la
población
y,
además,
y
por
vez
primera
en
Argelia,
una
parte
importante
de
los
préstamos
del BEl
se
destinan
al
desarrollo
del
riego
y
la
cría
animal 29.
Entre
los
proyectos
que
se
han
puesto
en
marcha bajo
el
tercer Protocolo
destacaremos
algunos
de
ellos.
En
primer
lugar
285

comprobaron que
las
aspiraciones
de
unos y
otros
no se
habían
correspondido
con
la
realidad
y
que
no se
habían
alcanzado
los
resultados
esperados.
Por
parte comunitaria
se
asumió
la
falta
de eficacia
de
los
mecanismos
de
cooperación
previstos,
tanto
en
lo
comercial como
en
lo
financiero. Por
parte
argelina
la
ineficacia
del
aparato
productivo
y el
abandono
de
la
agricultura
4’
durante décadas
exigía acometer
rápidamente
drásticas
reformas
Aunque
ha
mantenido
como
hemos visto
relaciones
básicamente
bilateralizadas
con
algunos paises
de la CE
Argelia ha
considerado
como
plenamente
válidos
los
Acuerdos
de
1976
e
hizo
peticiones
al
respecto
durante
el
primer
Consejo
de Cooperación
tales
como
un
incremento
de
lo
Protocolos
Financieros
—que
deberían
de
estar mejor
adaptados
a
las
necesidades y
posibilidades
de Argelia—
y
un
diálogo sostenido
y
constante
sobre
el
tema
de
la
energía.
La
Delegación
argelina
criticó
el
hecho
de
que
la
CE
sólo
le
diera
la
dimensión
multilateral
a
las
relaciones
a la
hora
de
poner obstáculos
a la
entrada
de
productos
argelinos
en el
mercado
comunitario —claúsulas
de
salvaguardia, exigencia
de
homologaciones
técnicas,
precios
de
referencia,
contingentes
y
medidas
anti—dumping—
y también
que
no
hubiera
una
transferencia
de
tecnología
ni
una cooperación
en
el
ámbito
de
la
formación.
Hay que
destacar
también que
es en
1987
cuando
la
Delegación
de
la
Comisión
en
Argel
—abierta
desde
que
los
Acuerdos de
Cooperación
entraron
en
vigor
en
1978—
obtiene
el
estatuto
de
Embajada.
Durante
su
visita
oficial
a
Argelia
en
enero
de
1988
el
Presidente
de
la
Comisión,
Jacques
Delors,
recibió
de
las
autoridades
argelinas
explicación
detallada
de
sus
planes
de
292

reforma
de
los
sectores agrícola
e
industrial.
El
Primer
Ministro
Abdelhamid
Brahimi
pidió
para
el
tercer
Protocolo mayor
dinamización
de
la
asociación
entre
operadores
europeos
y
argelinos
en el
sector
industrial,
transferencia
de
tecnología,
investigación
agrícola,
científica
y
técnica
y
seguridad en
el
aprovisionamiento
energético
de
Europa.
Delors
defendió por
su
parte
la
cooperación
comunitaria
en un
doble
aspecto:
el
tercer
Protocolo
contribuía
a
revalorizar
los recursos
naturales
y
humanos
de
la
agricultura
y,
a
pesar
de
sus
limitaciones
financieras,
el
Acuerdo
de
1976
constituía
un
campo
de
experimentación
suficiente
que
permitía
tener
una
perspectiva
a
medio
y
largo
plazo,
considerando
las
necesidades
particulares
de Argelia
en
cuanto
a la
cooperación
y a
la
transferencia
tecnológica 42.
El
fijarse
en
el
mes
de
abril
de
ese
año
como
objetivo
prioritario
de
la
ayuda
financiera
comunitaria
la
reducción
del
déficit
alimentario
—en
1988
Argelia
sólo
había
producido
la
cuarta
parte
de
sus
necesidades cerealeras—,
no se
hacia
sino
poner
en
evidencia
un
grave
problema
que
a
los
pocos
meses,
entre
el
4
y
el
11
de
octubre
de
1988,
iba
a
provocar
la
Revuelta
de
la
Sémola43.
El
7
de
octubre
se
celebró
en
Bruselas
el
Comité
de
Cooperación
CEE—Argelia,
preparatorio
del
segundo
Consejo
de
Cooperación
que
estaba
previsto
para
el 24
de
octubre
y
hubo
de
retrasarse
a
petición argelina
a
causa
de
estos
acontecimientos.
En
este
Comité
aparece
oficialmente
mencionado
el
proyecto
del
gasoducto y
Argelia
pide
el
establecimiento
de
una política
proyectada
hacia
el
futuro
en
este
sector
posibilitada
por
el
nuevo
clima
de
reconciliación
en el
MagrebTM.
Estos
acontecimientos
pusieron
de
manifiesto
la
necesidad
293

de
acelerar
el
proceso de
reformas
bajo
la
Presidencia
de
Chadli
Benyedid.
El
29
de
diciembre
de 1987
la
Asamblea
Popular Nacional
<APN>
había
ratificado
seis
leyes
que
incorporaban
lo
esencial
de
la
nueva
normativa referente
a
la
autonomía
de
las
Empresas
Públicas
Económicas
(EPE),
en un
intento
de racionalizar
el
aparato productivo
tras
el
fracaso
del
modelo
de
industria
industrializante
de
la
época
de
Bumedian.
A mediados de
1988 la
APN
aprobaba
la
Ley
de
Empresas Privadas
destinada
a
incorporar
el
sector
privado
a la
tarea
de
modernización
y
diversificación
de
la
economía
argelina. Esa Ley
incluye
medidas
favoreciendo
las
inversiones
en
sectores
productivos
—se
sube
el
techo
máximo de
las
inversiones,
se
permite
importar,
se
trata
de
atraer
el
ahorro
de
los
emigrantes,
cuyas
remesas eran
hasta
entonces
casi
nulas—
y,
en
suma,
trataba
de
acabar
con
lacras
de
la
economía
como
el
contrabando generalizado
o
“trabendo”.
Con respecto
a
las
empresas públicas
se
admitía
que
el
desarrollo
dirigido
no
funcionaba
y
que
había
que
dar
paso
a
las
fuerzas
del
mercado.
El
22
de
enero
de 1989
la
APN
aprobaba
la
nueva
legislación
sobre
contratos
de
gestión
que
ha
de
permitir
a
los
operadores
extranjeros
llevar
a
cabo
operaciones
para
una
Empresa Pública
Económica
<EPE> o
para
una
Sociedad
de
Economía
Mixta
(SEM>.
Se
ha
autorizado
también
a
los
grandes
bancos
franceses
a
instalar
sucursales
en
Argel
que,
aunque
funcionan
únicamente
como
“bureaux
de
liaison”
y
no
pueden captar recursos
en el
mercado
argelino,
su
sola
existencia
supone
ya
un
avance 45.
Pero
la
medida más revolucionaria
ha
sido
sin
duda
la
aprobación
por
la
APN
el
26
de
marzo
de 1990 de
la
Ley
sobre
Moneda
y
Crédito,
dado
que ésta
instaura
la
posibilidad
de
que
empresas europeas
se
294

instalen en
el
país
con un
mínimo
de garantías
jurídicas:
libertad
de
movimientos
de
capitales
ligados
a
la
actividad
económica
y a la
libertad
de
establecimiento
de
bancos
extranjeros;
su
articulo
182
permite
que
las
personas
físicas
y
morales cuyo
centro principal
de
actividad
se
situe fuera
de
Argelia
puedan
transferir
capitales
al
país
para financiar
cualquier
actividad
económica
no
expresamente
reservada
al
Estado
o a
sus
organismos
o a
cualquier
persona
moral
expresamente
designada
por
la
ley
(la
entrada
de
capitales
extranjeros
está
sujeta
a la
conformidad
del
Consejo
de
Moneda
y
Crédito>;
no
hay
restricciones
sobre
la
composición
de
capital
de
las
empresas
mixtas
pudiendo
los
capitales
extranjeros
ser
mayoritarios;
el
artículo
183
establece
el
derecho
a
repatriar
los
rendimientos
de
estos
capitales,
gozando
de
las
garantías
previstas
por los
convenios
internacionales
ratificados
por
Argelia;
los
artículos
126
y
129
establecen
la
posibilidad
de
abrir
en
Argelia oficinas
de
representación
de
bancos
extranjeros
y
sucursales
y
establecimientos
financieros
<en
ambos casos
previo
dictamen de
del
Consejo
de
Moneda
y
Crédito) 46.
Esta
nueva
legislación
ha
de
aplicarse
no
obstante
en un
entorno
marcado
por
el
“trabendo”
y
por
la
persistencia
de
viejos
hábitos
de
arbitrariedad
en el
tratamiento
de
asuntos
comerciales
en
los que
intervienen
empresas
extranjeras. Durante
los
años
1988
y
1989 se
han
ido
constituyendo
las
nuevas
empresas
públicas
autónomas,
pero
aunque
hay más
libertad
en
materia
de
decisiones
aún
persisten
importantes
obstáculos.
La
burocracia
y
la
corrupción
—sobre
todo
cuando
se
trata
de
grandes
contratos—,
por
un
lado,
y
los
retrasos
en
los
pagos
y
la
depreciación
del
dinar
argelino
295

respecto
al
dólar
por
otro,
son
problemas
a
añadir
a
la
aplicación
de
estas
normas.
Esto
supone
un
handicap
para
que
las
empresas privadas
europeas
se
arriesguen
en
grandes
proyectos
y
por
ello
hace
necesario
el
respaldo
financiero
de
sus
paises
o
de
la
propia
Comunidad
tal
y
como
la
Comisión
ha
propuesto
ya
para
los
paises
del
Este.
Favorecida
e
impulsada
por
las
facilidades
contenidas
en
la
Ley
de Moneda y Crédito
se
creó
en
Argelia
el 30
de
abril
de
1991
la
Sociedad
Financiera
Argelino—Europea
de
Participación
(FINALEP)
como
primera
sociedad
de
capital
riesgo
creada
en
el
país.
Es
una
sociedad
de
economía
mixta
que
inaugura
una
nueva
forma
de
cooperación
económica
en
Argelia
y
en
la
que
participa
el
BEl
con
el 14
por
ciento del
capital —850.000
ecus—
y con un
préstamo
condicional
de
2.150.000
ecus 47.
Argelia,
que
desde
el
otoño
de 1988 da ya
un
precio
comercial
a
su
gas
—medida
necesaria
en
el
marco
de un
mercado
petrolero
deprimido
y
muy
competitivo
en
el
sector
gasístico
-,
confía
hoy
en
que
con
este
relanzamiento
de
las
relaciones
con
Bruselas que
describimos
obtenga,
a
cambio
de
asegurarle
a
la
Comunidad
el
aprovisionamiento
de
gas natural, una
seguridad
similar
de
acceso
al
mercado
comunitario
para
sus
productos.
Como
ya
vimos
con
anterioridad,
Argelia
pidió
a la
Comunidad
en
el
primer Consejo
de
Cooperación poner
en
marcha
un diálogo
permanente
sobre
la
energía. Espera
también
ver
conf
irmarse
el
sostén
del
tratamiento
preferencial
del que
se
ha beneficiado
para
sus
productos
petrolíferos
en un
momento
en
el
que
el
Consejo
de
Cooperación
del
Golfo
(CCG>
negocia
con
la
CE.
Desde
mayo
de 1983
viene funcionando
un gasoducto
entre
296

Argelia
e
Italia
a
través
de
Túnez.
En
el
segundo
Consejo
de
Cooperación
CEE—Argelia,
celebrado
el
12
de
junio
de 1989 en
Luxemburgo,
Argelia
pidió
a la
Comunidad
a
través
de su
Ministro
de
AA.EE.,
Bonalem
Bessaih,
el
“respaldo
activo” para
el
proyecto
de gasoducto
hacia
España 48.
La CE le
ofreció
a
Argelia
ayuda
que,
en
principio,
se
limitaría
a
los
estudios
técnicos
preliminares
y
Bessaih
declaró
que
España,
Francia, los
EE.UU.,
Arabia
Saudí
y
los
Emiratos
Arabes
Unidos
podrían
apoyar
financieramente
el
proyecto.
El
comunicado
de
prensa
posterior
a
la
reunión
muestra
la
prudencia
de
la
CE
que
veía
necesaria
la
visión de
la
viabilidad
política
antes
de
proceder
a
estudiar
la
económica y
comercial:
“La
Comunidad
ha
subrayado
el
interés
con
que
sigue
la
evolución
del
proyecto”
y
aquí
se
puso
de
manifiesto
que
las
declaraciones
francesa
y
española
iban
mucho
más
allá
que
la
CE49.
El
Ministro
Fernández
Ordóñez
resaltó
la
voluntad
comunitaria
de
contribuir
a
la realización
del
plan
de
desarrollo
argelino
y
afirmó
que
el
Mercado
Unico
de
1993
favorecería
a
Argelia.
Al
mismo
tiempo
destacó
que
cuando
las
autoridades
argelinas
estén
dispuestas,
la
CE
discutirá
con
ellas
las
proposiciones
que
en
materia
de
Seguridad
Social
fueron
presentadas
en
1981,
y
continuará
también
las
conversaciones
sobre
la
exportación
del
gas
argelino.
El
Comisario
Abel
Matutes
recordó
durante
la
sesión
la
contribución
de
la
Comunidad
a
proyectos
como
la
mejora
de
la
producción
de
semillas
que
deberá
permitir
el
incremento
de
la
producción
cerealera
y,
con
ello,
la
reducción
de
la
dependencia
alimentaria.
En
el
tercer
Consejo
de
Cooperación,
celebrado
en
septiembre
de
1990,
el
país
magrebí
obtuvo
el
compromiso
comunitario
-ya
previsto
por
otro
lado—
de
297

contribuir
a
la
financiación
de
los estudios previos
de
este
nuevo
gasoducto,
compromiso
ya
esbozado
en el
Consejo de
Cooperación
anterior 50.
Argelia,
a
través
de su
Ministro
de
AA.EE.
Ghozali,
se
quejó
en
el
tercer
Consejo
de
Cooperación
del
alto
precio
que
debía
pagar
por
importar
productos
agroalimentarios
comunitarios
y
pidió
que
la
CE
aceptara
firmar
acuerdos
plurianuales
de
abastecimiento
con
el
fin
de
garantizar
una
mejor
capacidad
de
previsión.
Pidió
también
que
se
revisara
de
una
forma
más
generosa
el
régimen
de
acceso
de
los
productos
siderúrgicos argelinos
al
mercado
~
En
resumen, este país
dispone
del
mayor
parque
industrial
de todo
el
Magreb,
cuenta
con
laboratorios
bien equipados y con
cuadros
preparados
y
sus
cifras
macroeconómicas
también
se
sitúan
en
cabeza,
pero
todo ello
se
diluye
ante
lacras
como
la
burocratización
imperante
en
los
distintos niveles
de la
Administración
y
de
las
empresas
y
ante
la
infrautilización
del
aparato
productivc0’.
Argelia
debe
de
avanzar
en
reformas
claves
como
la convertibilidad
del
dinar,
la
creación
de
un
amplio
tejido
bancario
que
gestione
y
agilice
los
proyectos
de
la
cooperación
financiera,
o
el
establecimiento
de
unas
garantías
de
repatriación
de
los beneficios
para
que
las
inversiones
aumenten.
La
promulgación
de
la
Ley
sobre
Moneda
y
Crédito
durante
1990
ha
supuesto
un
paso
decisivo
en
los
intentos
de
liberalizar
la
economía,
pero
tales
medidas
deben
de
ir
acompañadas
de
estabilidad
política.
298

6.2.
LA
COOPERACION
ENTRE
LA
CE
Y
MARRUECOS.
6.2.1.
Las
relaciones
comerciales.
Tras
la
experiencia
del
Acuerdo
de
Asociación de
1969
los
Acuerdos
de
Cooperación
firmados
el 26
abril
de
1976
marcan
el
comienzo
de
la
segunda
etapa
en
las
relaciones
de
Marruecos
con
la
Comunidad.
Este
entró
en
vigor
el
1
de
noviembre
de 1978
tras
la
preceptiva
ratificación
de
los
nueve
socios
de
la
CE
y
del
Gobierno
marroquí,
si
bien
un
acuerdo
interino
había
permitido
la
puesta en marcha
anticipada
de
las
disposiciones comerciales
del Acuerdo
desde
el
1
de
julio
de
1976. Así,
desde
esta
última
fecha, se
aplicaron,
sobre
el
papel,
reducciones tarifarias
importantes
a la
mayoría
de
las
exportaciones
agrícolas con
destino
a la
Comunidad y
libre
acceso
a
las
exportaciones
de
materias
primas
y
productos industriales
procedentes
del
Reino
jerifiano.
La
tercera
gran
etapa
de
las
relaciones
la
situamos
ya
en la
década
de
los ochenta,
cuando
Marruecos
vivió
una
profunda
inquietud
ante
la
adhesión
de
España
y,
en
menor
medida,
de
Portugal,
a
una
CE
que
pasaba
así
a
ser
autosuficiente
en
la
mayor
parte
de
los
productos
que
Marruecos
exporta
tradicionalmente
a
Europa 5t
Este
país
ha
hecho
un notable
esfuerzo desde
la
independencia
en
el
ámbito
agrícola y
así
en
1986
era
el
segundo
mayor exportador
mundial
de
naranjas:
la
mayor parte
ha
tenido
como
destino
la
~
La
concesión
del
libre
acceso
a
los
productos
industriales
ha
tenido
un
alcance
muy
limitado
ya
que,
por
un
lado,
las
299

posibilidades
reales
de
exportación
de
productos
industriales
marroquíes
se
circunscribía
y
todavía
se
circunscribe
a
una
lista
exigua;
por otro
lado,
los
productos
con
mayores posibilidades
de
penetración
en el
mercado
coriunitario,
los
textiles,
chocaron
con
la
realidad
de
un
sector
en
crisis
en
Europa
y
con
la
consiguiente
imposición
comunitaria
desde
1978 de
restricciones
cuantitativas
a
la
importación.
Marruecos
y
Túnez,
exportadores
tradicionales,
aceptaron
autorregular
sus
exportaciones
textiles
a la
CEE
firmando acuerdos
de
autolimitación
con
ella.
En el
caso
de
Marruecos
se
establecieron
techos
con
respecto
a
todos
los
países
de
la
Comunidad
y
algunos
adicionales
con
respecto
a
Francia y
al
Benelux.
En
el
acuerdo
de
autolimitación
correspondiente
a
los
años
1987—1989
sólo
se
preveían
limites
cuantitativos con
respecto
a
Francia,
RFA
y
Benelux,
mientras
que
en el
correspondiente
a
1990—1991
aparecen
ya
todos
los
socios
comunitarios
incluyendo
a
España
y
a
Portugal.
En
realidad y
a
pesar de
las
criticas
marroquíes
estos
acuerdos
contienen
fórmulas
que
les
dan gran
flexibilidad —pueden
aumentarse
los
techos
permitidos
de
un
año
a
otro
con
la
parte
no
exportada
el
año
precedente,
se
permiten
anticipos
y
transferencias
de
productos
así.
como
reasignaciones
entre
los
Estados
de
la
CE—
y
permiten una
aplicación
muy elástica.
Mantienen también
estos
acuerdos mecanismos de
consulta
y
de
cooperación
administrativa,
así
como
la
posible
aplicación
de
medidas
de
salvaguardia
en
casos extraordinarios.
Observando
los
datos
comerciales
se
comprueba que
se
exporta
por encima
de
las
cantidades permitidas
por
los
acuerdos
y
por
ello
las
propuestas
comunitarias
de
eliminar
los
acuerdos
de
autolimitación
en
el
marco
de
la
300

Política
Mediterránea
Renovada
(PMR)
no
aportará
grandes
novedades”
-
Durante
el
primer
Consejo
de
Cooperación,
celebrado
el
12
junio
de
1979,
Marruecos
criticó
los
acuerdos
de
autolimitación
afirmando
que
con
ellos
la
CE
perdía
credibilidad.
En
realidad,
si
observamos
la
evolución
en
la
balanza
comercial
de
estas
partidas comprobaremos que
Marruecos
ha
visto
aumentar
sin
cesar
su
excedente
pasando
de
45
mecus
en
1976
a
308
en
1981.
Con ello
podemos concluir
que
la
autolimitación
no
sólo
no
ha sido
un
freno
sino
que
ha
sido
compatible
con
la
tendencia
creciente
de
las
exportaciones
marroquíes
a la
CEE 56.
Por otro
lado
desde
1986
se
han
incrementado
sensiblemente
las
inversiones
europeas
en el
sector
de
confección
marroquí
-la
Comunidad disponía
del
26,7
por
ciento
del
sector
en
1988—
principalmente
francesas,
alemanas,
británicas
y,
más
recientemente,
españolas.
Es
necesario
decir
por último que
si en
ocasiones Marruecos
no ha
superado
los
techos que teóricamente
le
imponen
los
acuerdos
de
autolimitación
ha
sido porque
los
que
se
han
fijado son
superiores
a
las
posibilidades
reales
de
exportación.
Por
lo
que
respecta
al
ámbito
agrícola
el
Acuerdo
de
1976
concedía
a
un
grupo
de
productos hortofruticolas
marroquíes
unas
rebajas arancelarias
respecto
al
Arancel
Aduanero
Común
del
sa
por ciento
en el
caso
de
los
agrios
y
del
30 al 60
por
ciento
para
otras
frutas
y
hortalizas.
Es
necesario
destacar que de toda
la
lista
incluida
en el
Acuerdo
hay
cuatro
productos
que
constituyen
el
grueso
de
las
exportaciones
marroquíes
a
la
Comunidad:
la
patata
temprana,
el
tomate,
la
naranja
y
la
clementina.
Al
hablar
de
este
capitulo
de
las
relaciones
con
la
303.

manera independiente
y
sin
relación
con
el
resto
de la
ayuda
financiera;
de
hecho,
no
ha
sido
uno
de
los
paises
más
beneficiados
por
ella.
Por
lo
que
respecta
a
las
cantidades
concedidas
fuera
de
los
Protocolos
estas
se
sitúan
entre
los
4
y
los
5
mecus
para
las
tres
primeras
generaciones
de
Protocolos.
Ante
situaciones
de
emergencia
como
las
provocadas
por
la
invasión de
langosta peregrina
la
Comunidad
reaccionó
con
rapidez:
en
abril
de 1988
concedió
100.000 ecus
para
la
adquisición
de
pesticidas
y
en
mayo
del
mismo
año
otra
ayuda
de
emergencia
de
600.000
ecus
destinados
a
financiar
cien
horas
de
vuelo
y
60.000
litros
de
pesticidas.
La
Delegación
en
Rabat
era
en
ambos
casos
la
encargada
de
administrar
la
ayuda 69.
En
los
proyectos
financiados por
la
Comisión
el
elemento
predominante
ha sido
la
gestión
del
agua,
tanto
en
el
primero como en
el
segundo
Protocolo.
Con
respecto
al
BEl
se ha
concedido
cierta
prioridad
a
las infraestructuras
portuarias,
al
crédito
agrícola,
a
la
energía
y
al
desarrollo
industrial.
En
lo
que
respecta
al
primer
Protocolo,
que
expiró
el
31
de
octubre
de
1981,
su
montante
fue
superior
al
concedido
a
Argelia
y
se
desglosó
en
16
mecus
en
donaciones,
58
en
préstamos
especiales
y
56
en
préstamos
del
BEl.
Destacan
las siguientes
acciones
por
parte
de
la
Comisión:
abastecimiento
de
agua
a
toda
la
región
sur
de
Marrakech
y
de
irrigación
al
Haouz
Central,
todo
ello
participando
en
la
financiación
de
la
presa
de
Sidi
Driss;
abastecimiento
de
las
ciudades
de
Nadar
y
Safi
que disponen
así
de
agua potable. Este
abastecimiento
de
agua
a
ambas
ciudades
se
realizó mediante
un
préstamo especial concedido
en
1980
a la
Oficina
Nacional
de
Agua
Potable
por
valor
de
15,5
mecus70.
La
308

irrigación
es
el
elemento
crucial
de
la
agricultura
marroquí
y
la
CE
ha apoyado
a
este país
en su
política
de construcción
de
presas
y en
las
medidas tomadas
a
raiz
de
la
aguda
sequía sufrida
entre
1981
y
1984.
Otro
sector
clave
es el
de
la
formación
y
aquí
la
CE
ha
colaborado
con
el
Ministerio
de
Educación
Nacional
en
un
programa
plurianual
para
la
concesión
de
becas
de
estudios
y
de estancias en
Europa
y
con
el
Ministerio
de
Equipamiento
y la
Oficina
de
Formación
Profesional
y
Promoción
del
Trabajo,
y
ha
ayudado
a
diez
Institutos
de
Tecnología
Aplicada
a
financiar
la
formación de
formadores
y el
equipamiento
técnico—pedagógico.
En
cuanto
a
la
promoción
industrial
y
comercial
la
Comisión
ha
puesto
en
marcha
con
el
Ministerio
de
Comercio
e
Industria
y
con
el
Centro
Marroquí
de
Promoción
de
las
Exportaciones
un
proyecto
para promover
intercambios
industriales
con
la
CE y
asistir
a
PYMES
en
gestión
y
en
técnicas;por
otro
lado
ha
puesto
también
en
marcha
un
proyecto
destinado
a
financiar participaciones
en
PYMES
concediendo
préstamos
a
la
Oficina
de
Desarrollo
Industrial
<ODI) 71.
Para
promover
las
inversiones
y
las
exportaciones
ha
puesto
a
disposición
del
Centro
Marroquí
de
Promoción
de
las
Exportaciones
(CMPE),
en
colaboración
con
el
Ministerio
de
Comercio
e
Industria,
fondos
para
permitir
a
Marruecos
participar
en
ferias internacionales
comerciales
(Utrecht,
Colonia,
París
y
Burdeos)
y
en
salones especializados
de
Europa.
También
ha
financiado
estudios
de
mercado
y
al
Banco
Nacional
para
el
Desarrollo Económico
<ENDE)
le ha
concedido
préstamos para
que
se
los
facilite
a
PYMES
en
forma
de
créditos
a la
inversión.
En
cuanto
a
la
cooperación
técnica
y
científica
ha
financiado
estudios
preparatorios
para
la
creación
de
309

laboratorios
científicos
(uno
veterinario
en Rabat,
uno
de
análisis
e
investigaciones
químicas
en
Casablanca
y
uno
de
tecnología
de
cereales
en
Rabat).
Ha
financiado
también
un
proyecto
de
asistencia
con
el
Instituto
de
Estudios
y
de
Investigaciones para
la
Arabizaci6n
para
ayudarle
a
constituir
una
base
de
datos
lexicográficos
(LEXAR>,
un
depósito
de
terminología
científica
y
técnica
euro—árabe
que
quiere
ser
un
instrumento
de
normalización
del
vocabulario
a
escala
regional
e
internacional.
La
Comisión
ha
facilitado
también material
tecnológico
y
científico
y
estancias
para
el
Laboratorio
de
Tecnología
Cerealera
de
Rabat
y
el
Laboratorio
Oficial
de
Análisis
e
Investigaciones
Químicas
de
Casablanca,
así
como
instalaciones
y
equipamientos
para
el
Laboratorio
Nacional
de
Producción
de
Vacunas
Veterinarias
en
colaboración
con
el
Ministerio
de
Agricultura
y
Reforma
Agraria.
Refiriéndonos
ahora
a
las
acciones
del
BEl
en
el
marco
del
primer
Protocolo
estas
se
han
centrado
en
grandes
proyectos
de
infraestructura
portuaria.
Dos
préstamos
totalizando
40
mecus
<26
de recursos propios y
14
de
préstamos
especiales)
para
el
puerto
de
Jorf
Lasfar,
un
proyecto
cuyo
importe
total
era
de
220
mecus,destinado
sobre
todo
a
la
industria
fosfatera
(exportación
de
fosfato
y
ácido
fosfórico
e
importación
de
amoniaco)”.
Otro
préstamo,
de
6,5
mecus,
ha
contribuido
a
la
extensión
de
los
puertos
de
Salt
y
Agadir
que
han
conocido
una
evolución
notable
del
tránsito
de
mercancías
generales
en
los
últimos
años.
Junto
a
estas
grandes
inversiones
el
Banco
ha
lanzado
también
otras
operaciones
promocionando
PYMES:
una
línea
de
crédito
al
ENDE
y
un
préstamo
global
de
capital
riesgo,
para
financiar
310

participaciones,
puesto
a
disposición
de
la
ODI.
Ambas
operaciones
han
permitido
financiar
más
de
130
empresas
industriales
entre
1981
y
1982.
Resumiendo,
los
74
mecus
de
fondos
procedentes
del
Presupuesto
se
dedicaron
en
el
primer
Protocolo
a
infraestructura,
desarrollo
y
promoción
industrial,
cooperación
técnica
y
científica
y
a
la
promoción
comercial,
mientras
que
los
56
mecus
del
BEl
se destinaron
a
transportes
(industria
y
puertos
de
pesca>
y
energía
(ámbito
agrícola,
abastecimiento
de
aguas
y
componentes
hidroeléctricos).
Durante
el
primer
Consejo
de
Cooperación,
celebrado
el
12
de
junio
de
1979,
Marruecos
se
mostró
satisfecho
por
la
flexibilidad
mostrada por
la
CEE
en
cuanto
al
destino
de
los
fondos
del
primer Protocolo
que
respetaba
las
opciones
de
desarrollo
del
Plan
(1978-1981)
entonces
en
vigor.
Además,
y
a
diferencia
del
caso
argelino
Marruecos
había
demostrado
su
capacidad
para dar
un
tratamiento administrativo
lo
suficientemente
ágil
como
para
poder
resolver
los
problemas
burocráticos
ligados
a
la
puesta
en
marcha
de
los
proyectos.
De
hecho
los
tondos
del
primer
Protocolo
se
agotaron
antes
de
la
expiración
de
éste 73.
Los
199
mecus
del
segundo
Protocolo
se
desglosaron
de
la
siguiente
manera:
67
mecus
en
donaciones,
42
en
préstamos
especiales
y
90
en
préstamos
del
BEl.
Por
lo
que
respecta
a
los
109
mecus
procedentes
del
Presupuesto,
los
porcentajes
de
su
reparto
por
sectores
fue
el
siguiente:
el
32
por
ciento se
dirigió
al
ámbito
hidroagricola,
el
22
por
ciento
a
crédito
agrícola,
el
17
por
ciento
a
formación
profesional
y
el
17
por
311

ciento
a
saneamiento
urbano.
A
los
préstamos
del BEl
la
Comunidad
les
ha
dado
idéntico destino
al
que
tuvieron
las
partidas
del
Banco para
el
Protocolo
anterior 24.
En
el
marco
de
un
proyecto
de apoyo
al
dispositivo
de
lucha
contra
la
invasión
de
langosta
cuyo
coste
total
ha
sido
de
13,95
mecus
la
Comisión
aportó
una
subvención
de
6
mecus.
Tal
cantidad
fue
utilizada
en
la
compra
de
cuatro
bimotores
(5,3
mecus),
piezas
de recambio
<600.000
ecus>
y la
formación
de
doce
pilotos
y ocho
mecánicos
(100.000
ecus>.
Aparte
de
este
proyecto,
pero
en
la
misma línea
la
Comisión aportó durante
la
campaña 1987-1988
y
como
ayuda
de
urgencia
1,3
mecus.
Como
ayuda
no
reembolsable
cabe
citar
los
5
mecus
destinados
por
la
Comisión
a
las
zonas
afectadas por
las
violentas
lluvias
de
fines
de 1986
y
1987
que
provocaron grandes
destrozos
en
Ouarzazate,
al
sudeste
de
Marrakech,
y
Muluya,
al
noreste
del
país.
Ayuda
no
reembolsable
es
también
la
cantidad
de
28,075
mecus
destinada
a
apoyar
el
sector
textil
del
país
en
un
proyecto
en
el
que
Marruecos
pondrá
6.725.000
ecus.
De
los
préstamos
del BEl
destacamos
el de
11
mecus
para
la
mejora
del
litoral
marroquí
mediante
la
construcción
de
instalaciones
de
tratamiento
de
aguas
en
ciudades
y pueblos
de
la
costa
mediterránea.
Tal
proyecto
se
inscribe
dentro
de
la
prioridad
del BEl
y
del
Banco
Mundial
de
reducir
la
contaminación
en
el
Mediterráneo,
prioridad
que
lo
es
también
del
Estado
marroquí.
Hay
dos
proyectos
dentro
del
año
1984
en
los
que
participó
el
Banco
que
conviene también
resaltar.
En el
primero
participó
con
una
financiación
de
34
mecus
para
la
construcción
de una
central
hidroeléctrica
de
67
megawatios
en el
Atlas
cuya
312

energía
procederá
de
una
presa
aún
en
construcción
en
Ait
Chouarit,
en
cuya
financiación
participó
también
el
BEl
con
18
mecus
en
diciembre
de
1983.
El
segundo
proyecto
fue
un
importante
programa
de
desarrollo
agrícola
al
que
el
Banco
concedió
20
mecus
en
octubre
de
1984;
dirigido
por
la
Caja
Nacional
de
Crédito
Agrícola
(CNCA>
contribuirá
a
la
autosuficiencia
agrícola
del
país y
en el
proyecto
intervenían
también
el
Banco
Mundial,
el
Banco
Africano
de
Desarrollo,
el
Fondo Arabe
de
Desarrollo
Económico
y
Social
y
el
Ereditanstalt
ftir
Wiederaufbau 75.
Lo
más
característico
del
segundo
Protocolo
ha
sido
la
concentración
de
los
créditos
en
un
número limitado
de
proyectos,
algunos
cofinanciados
con
otros
concesionarios
de
fondos,
sobre
todo
árabes.
Un
proyecto
en
esta
línea
que
merece
destacarse
-
aunque
se
sitúe
ya
en el
marco
del
tercer
Protocolo—
es el
arreglo hidroagricola
del
perímetro
de
Tessaout—Aval
y la
construcción y
equipamiento
del
Canal
T2;
su
coste total
está
cifrado
en
115.250.000
ecus,
y
cuenta
con
una
subvención
comunitaria
de
34.150.000
ecus
y
con
la
cofinanciación
del
FADES
<21,5
mecus),
la
OPEP
<5,7
mecus),
el
Fondo
Saudí
<15,6
ilecus>,
el
Fondo
Kuwaiti
<8,4
mecus)
y
del
propio
Estado
marroquí
(33
mecus)
76
Los
dos
primeros
Protocolos
concedieron
a
través del
BEl
dos
préstamos globales por
una
cantidad
total
de
28,5
mecus
con
los
que
se
financiaron
aproximadamente
150.000
inversiones
agrícolas
de
pequeña y mediana
dimensión afectando
sobre
todo
a la
mecanización,
la
compra
de
ganado,
la
construcción
de
instalaciones
agrícolas
y
ocho
iniciativas
relativas
a
la
transformación
de
productos
agrícolas~.
313

En
los
debates para
la
programación
de
las
intervenciones
de
la
ayuda
comunitaria
dentro
del
tercer
Protocolo
Financiero,
durante
la
visita
de
una
delegación comunitaria
a
Rabat
del
12
al
17
de
junio
de
1988,
se
determinaron
los
siguientes
sectores
para
la
utilización
prioritaria
de
los
recursos financieros.
El
60
por
ciento
de
los recursos
se destinarán
al sector agrícola
atendiendo
a
los
objetivos
del
Plan
1988—1992,
habrá
subvenciones
para favorecer
la
producción
de
explotaciones
agrícolas
a
través
del
sostenimiento
de
los
Fondos de
Desarrollo
Agrícola
del
país
y
se
extenderán
las
infraestructuras
ligadas
directamente
al
desarrollo
de
la
agricultura
de
subsistencia.
El
BEl
por
su
parte
intervendrá
en
favor
de
pequeñas
y
medianas explotaciones
agrícolas
y
en
operaciones
agroalimentarias
así
como
en
inversiones
en
irrigación.
Un
20
por
ciento
irá
dedicado
a
la
formación
con
inversiones
en
asistencia
técnica
a
la
enseñanza
y
a la
formación
profesional.
Un
13
por
ciento
se
orientará
a
cooperación
en
formación
de
la
energía
y
defensa
del
medio
ambiente,
electrificación
y
lucha
contra
la
contaminación,
todo
ello
financiado
con
préstamos.
Por
último
el
7
por
ciento
restante
se
asignará
a
la
cooperación
y
promoción
industrial
y
a
los
proyectos
de
carácter
regional 78.
En el
tercer
Protocolo
ha
crecido
la
parte
destinada
a la
agricultura
—máxima prioridad nacional
del
Plan
Quinquenal
1988-
1992—
y
a
la industria
en
detrimento
de
las infraestructuras,
tanto con respecto
a
los fondos
procedentes
del
Presupuesto
como
a
los
procedentes
del
BEl.
La
Comunidad
ha concedido una
subvención
de 30
mecus
durante
el
periodo
que
va
desde
1989
hasta
1991
para
consolidar
los
medios
de
intervención del
Fondo
de
314

Desarrollo Agrícola
(FDA>;
esta cantidad
supone
el
50
por
ciento
del
proyecto
y
la
otra
mitad
la
pone
el
Ministerio
de
Agricultura
y
de
Reforma
Agraria
marroquí.
El
7
de
noviembre
de
1991
una
decisión
de la
Comisión
concedía
a
Marruecos
en
el
marco
del
tercer
Protocolo
1.625.000
ecus
destinados
a
un
proyecto
de
apoyo
a la
investigación
médica,
567.000
para
un
programa
de
investigación
médica
y
260.000
para
un
proyecto
de
asistencia
técnica
del
Ministerio
de
Hacienda
marroquQ 9.
El
balance
de
la
cooperación
financiera
es
positivo
en
cuanto
a
su
gestión,
en
opinión
de
ambas
Partes,
si
lo
comparamos
con
otros paises
de
la
zona.
En
agosto
de
1989
la situación
de
compromisos
y
pagos
de
las
tres
generaciones
de
Protocolos
era
la siguiente:
respecto
al
primero
se
había
comprometido
y
pagado
en
su
totalidad
el
montante
asignado
(a
esas
alturas
y
también
con
respecto
al
primer
Protocolo
Argelia
y
Túnez
estaban
en
idéntica
situación);
para
el
segundo
Protocolo
había
comprometido
todo
el
montante
y
se
habla
gastado
ya
el 93
por
ciento
de
éste,
es
decir,
la
tasa más
alta
dentro
del
Magreb
<Túnez
y
Argelia
hablan comprometido
también
todo
pero
sus
tasas
de
pago
eran,
respectivamente,
el
65 y
el
32
por
ciento);
y
por
último,
la
tasa
de
compromiso del
tercer Protocolo
para
Marruecos
llegaba
al 49
por
ciento
(50
por
ciento
para
Túnez
y
32
por
ciento
para
Argelia).
El
rápido
desembolso
de
los
fondos
ha reflejado
la
capacidad de
las
instituciones
marroquíes
para
poner
en
marcha
los proyectos.
Por
otro
lado,
el
montante
del
primer
y
segundo
Protocolos
representó
una
contribución
aproximada
del
1,2
por
ciento
de
la
formación
bruta
de
capital
durante
el
década
1976—
198680.
315

6.2.3. La
búsqueda
de
relaciones
privilegiadas.
El
hecho
diferencial
que
Marruecos
plantea
con
respecto
a
sus vecinos
magrebies
en
las
relaciones
con
Bruselas deriva
no
sólo
de
situaciones
especiales
como
pueda
ser
el
mantener
una
cooperación
exclusiva
en el
ámbito
de
la
pesca
marítima sino
en
una
profunda
creencia
en
su
especificidad
muy
arraigada
en
la
cúpula
del
poder
marroquí.
La
defensa
de
esta
especificidad
—que
es
enarbolada
tradicionalmente
como
la
principal baza
de
Marruecos
frente
a la
CE— estará
presente
en
todos
los
contactos
niantenidos
por
las
Partes,
bien
sea
en
los
Consejos
y
Comités
de
Cooperación,
bien
en
visitas
y
declaraciones.
Ya
en
el
primer
Consejo
de
Cooperación,
el
12
de
junio
de
1979,
Marruecos
aludió
a la
imperiosa
necesidad
de
revisar
su
statu
quo
respecto
a la
Comunidad,
ya
fuera
adaptando
los
Acuerdos
de 1976
o
con
la
adhesión pura y
simple
que,
según
las
autoridades
de Rabat,
“estaría
en
consonancia
con
los
objetivos
que
se
han asignado
la
Comunidad
y Marruecos
en
el
Acuerdo
de
Asociación
de
1969
y
en
el
Acuerdo
de
1976”.
En
esa
misma
reunión
recordó,
al
pasar
revista
a
las
relaciones
entre
el
PE
y
el
Parlamento
marroquí,
el
proceso
de
democratización
interna
que
había
culminado
con
la
formación
de
un
órgano
legislativo
en
el
que
estaban
presentes
todas
las
formaciones
políticas
del
país.
Con
esto
trataba
de
demostrar
que cumplía
las
exigencias
democráticas
de
la
CE para
todos
los
aspirantes
a
formar
parte
de
ella.
En
octubre
de
1983
el
Rey
Hassan
II
visitó
la
Comisión
e
insistió
en
la
especificidad
de
su
país
solicitando
de
la
Comunidad
“un
esfuerzo
de
imaginación
por
parte
de
la
CE
para
316

estrechar
los
lazos” 81.
La
idea
de
la
adhesión
fue
expuesta
por
el
Monarca
en
diversas
ocasiones
antes
de
la
solicitud
formal
de
julio
de
1987:
en
1984
a
los
Jefes
de
Estado
y
de Gobierno
comunitarios
reunidos
en
Fontainebleau
para
que
levantaran
acta
de
la
candidatura
marroquí,
y a
fines
de
1985,
desilusionado por
el
contenido
del
Mandato
de
25
de
noviembre
que
a
su
juicio
no
contemplaba
la
integración progresiva
de
su
agricultura
y
de su
industria en
la CE,
el
Rey
Hassan
II
insistió
de
nuevo
en
este
tema82.
En
las
negociaciones
del
Protocolo
Adicional
Rabat
invocaba
los
“privilegios
adquiridos”
y su
“especificidad”, sobre
todo
frente
a
la
amenaza
representada
por
la
agricultura
española.
La
adbesión
es
impracticable
ateniéndose
al
articulo
237
del
TCEE
donde
se
establece
el
condicionamiento
geográfico
para
la
pertenencia
a
la
Comunidad83.
El
profundo
interés
de
Marruecos
por
sus
relaciones
con
la
CE
lo
puso
también
de
manifiesto
la
creación,
el
30
de
septiembre
de
1986,
del
cargo
de
Secretario
de
Estado encargado
de
las
Relaciones
con las
Comunidades
Europeas dentro
de
la
Administración
marroquí.
El
establecimiento
de
relaciones
de
cooperación
en
el
ámbito
de
la
pesca
es
consecuencia
directa
de
la
última
ampliación
de
la
CE
a
los
paises
ibéricos.
El
31
de
julio
de 1987
expiró
el
Acuerdo
de
Pesca entre
España
y
Marruecos firmado
en 1983
y el
1
de
marzo
de
1986
había
entrado
en
vigor
la
adhesión
española
a la
Comunidad
en lo
que
a
relaciones
pesqueras
se
refiere
<el
1
de
enero
se
había
producido
la
adhesión efectiva
en el
terreno
comercial>.
Esto
último
significaba
que
a
partir
de
ese
momento
la
Comunidad
se
encargaría
de
gestionar
los
acuerdos
bilaterales
españoles
hasta
su
expiración
u
oportuna
renovación,
y
317

vaivenes que
puede
sufrir
su
economía
dado
el
origen
de
sus
principales
fuentes
de
ingresos.
Durante
el
tercer Consejo
de
Cooperación,
celebrado
el 26
de
mayo
de
1987,
el
Ministro
de AA.EE.
tunecino,
Hedi
Mabrouk,
manifestó
que
los
intercambios
comerciales
entre
ambas
Partes
en
el
periodo comprendido
entre
1976
y
1986
se
habían
desarrollado
a
un
ritmo
apreciable,
aunque
de
forma
desequilibrada.
De
1975
a
1985
las
exportaciones
tunecinas
a
la
Comunidad
pasaron
de
los
357
a
los
1.405
mecus.
Entre
1977
y
1985
la
proporción
de
productos
agrícolas
en
las
exportaciones
pasó
del
20
al
13
por
ciento
en
beneficio
del petróleo
y
de
los
productos
industriales,
sobre
todo
textiles 95.
Aunque
el
ritmo
de
crecimiento
de
las
importaciones
y
de
las
exportaciones
tunecinas
de
y
hacia
la
Comunidad
fue del
orden
del
40 y
del
69
por
ciento
durante
el
periodo
1979—1983,
el
déficit
comercial
tunecino seguía siendo
muy
preocupante
alcanzando
en
1986
los
600
mecus.
Añadía
que
aunque
los
productos
manufacturados
habían evolucionado
favorablemente los
productos
agrícolas
habían
perdido
su
papel
en
la
exportación~.
En
efecto
algunas
cifras
por
él
aportadas
nos
ilustran
sobre
esta
situación:
las
naranjas
exportadas
en
1983
habían
sido
15.000
toneladas
frente
a
24.000
en
1979;
183.000
hectolitros
de
vino
en
1979
frente
a
113.000
en
1983;
y
71.000
toneladas
de
aceite
de
oliva
en
1979
frente
a
32.000
en
1983.
No
obstante
el
estudio
de
la
evolución
de
las
exportaciones
tunecinas
nos
hará
llegar
a
otras
conclusiones
como
pasamos
a
describir.
La Delegación
tunecina expresó
su
preocupación por
el
impacto
de
las
adhesiones
ibéricas
y
la
respuesta
comunitaria
324

vino,
como
para
sus
vecinos
magrebies,
en
forma
de Protocolo
Adicional
y
de
tercer Protocolo
Financiero
para
el
periodo
1987
a
199W.
Por
lo
que
respecta
al
Protocolo
Adicional hay
tres
productos agrícolas
considerados sensibles
—naranjas,
aceite
de
oliva
y
vino—
en
los
que
vamos
a
incidir
dada
su
importancia
para
la
economía
tunecina.
El
Ministro
Hedi
Mabrouk
pedía
articular
la
cooperación
futura
en
torno
a
dos
ejes:
el
agrícola,
en
el
que
Túnez
proponía
combinar
los
instrumentos
financieros
y
la
ayuda
alimentaria
para
garantizar
la
seguridad
alimentaria;
y
el
industrial,
en el
que
tras
describir
los
esfuerzos
para favorecer
las
inversiones
privadas pedía
a
la
Comisión
que
trabajara
para
incentivar
la
aproximación
entre PYMEs
tunecinas
y
comunitarias.
Las
naranjas
tunecinas,
como
las
marroquíes,
disfrutaban
antes
de
las
adhesiones
ibéricas
de
una
ventaja
comparativa
arancelaria respecto
a
España
y
Portugal, además
de un
acceso
privilegiado
al
mercado
francés
que
se
renovaba
anualmente.
El
Mandato
de
noviembre
de
1985
establecía
como
cantidad
a
garantizar
—“corrientes
tradicionales”—
la
de
23.000
toneladas
de
naranjas,
contingente
para
el
que
se
preveía
una
reducción
arancelaria
al
mismo
ritmo
que
el
establecido
para
España
y
Portugal,
reducción
que
empezaría
a
producirse
a
partir
del
momento
en
que
los aranceles
que
la
Comunidad
aplicara
a
los
dos
nuevos
miembros
se
situaran
por
debajo
de
los
tunecinos.
Dado
que
el
alineamiento
arancelario
no
empezaría
a
producirse hasta
1990,
durante
los
cuatro
primeros
años
de
vigencia
del
nuevo
acuerdo
Túnez
mantuvo
su
ventaja
arancelaria.
A
partir
de
1990
las
naranjas tunecinas
deberían
recibir
el
mismo trato
arancelario
que
las
españolas
hasta
la
desaparición
de
los
aranceles
en
1995.
325

El
14
de
marzo
de
1986
la
Comisión
presentó
nuevas
concesiones
a
los
PTM
que
para
el
caso
de
las
naranjas
tunecinas
suponían
un
incremento
en
7.000
toneladas dentro
del
contingente
arancelario
antes
mencionado
y
la
posibilidad
de
modular
el
precio
de
entrada
a
partir
de
1990
en
el
caso
de
que
no
se
alcanzaran
las
30.000
toneladas.
Para
justificar
el
incremento
solicitado
Túnez
había
argumentado que
Las
exportaciones
de
1982
y
de 1983 no
eran
significativas
al
tratarse
de
dos
años
de
fuerte
sequía.
Así, en el
Protocolo
Adicional
(articulo
2)
el
contingente
arancelario
fue
fijado
en
28.000
toneladas 98.
En
cuanto
a
las
exportaciones
de
naranjas tunecinas
a
la
Comunidad
hay
que
destacar
que
aunque
las
medidas
proteccionistas
comunitarias
han
funcionado
—vía
precios
de
referencia—
no
ha
ocurrido
así con
respecto
al
principal
destinatario,
el
mercado
francés,
donde
éstas
tienen
garantizado
el
acceso
privilegiado~.
Ello
nos
sirve
para
rebatir
las
palabras
del
Ministro
Mabrouk
durante
el
tercer
Consejo
de
Cooperación,
quien
se
limitara
a
tomar
los
datos
correspondientes
al
año
1916
y
1983,
este
último
como
recordaremos
fue
año de
grave
sequía
y
en
consecuencia
el
que tuvo
la
cifra
más
baja
de
exportación
a la
Comunidad,
15.000
toneladas,
frente
al
año
de
máxima
exportación,
1988,
con
42.407
toneladas’t
Hay
que
decir
por
último
que
el
impacto
de
las
exportaciones
totales
de
agrios
tunecinos
—naranjas
y
clementinas—
no
tiene
una
importancia
comparable
a
los
casos
de
Marruecos
o
España;
así,
el
porcentaje
de
las
exportaciones
tunecinas
de
agrios respecto
del
total
extracomunitario
es de
1,12
por
ciento,
muy
inferior
al
de
la
exportación
marroquí
(13,57
por
ciento)
y
al de
la
exportación
española
(55,41
por
326

ciento>.
El
segundo
producto
a
analizar,
de
mucha
mayor
importancia
para
la
economía
tunecina
que
el
anterior
pues
constituye
un
eje
fundamental
de
ésta,
es
el
aceite
de
oliva.
Su
situación
se
ha
complicado
no
sólo
por
las
adhesiones
mediterráneas
—Grecia,
España
y Portugal—
sino
también
por
los
notables
esfuerzos
de
producción
que ha
venido
realizando
Italia
en
los
últimos
años.
El
Acuerdo
de
Cooperación
preveía
en
su
articulo
16
un
trato
preferente
al
aceite
de
oliva
no
refinado
<virgen
y
lampante)
tunecino
—igual
status
se
les
concedía
a
Marruecos,
Argelia
y
Turquía—
con una
reducción
de
la
exacción
reguladora
(prélévement>
bajo
la
forma
de
una
ventaja
comercial
y
de una
ventaja
económica. Para
el
refinado —sometido
a
dos
elementos
aduaneros,
uno
móvil
y uno
fijo—
Túnez
está
exonerado
del
pago
del
elemento
fijo’ 01.
La
corriente
tradicional
fijada
para
el
aceite
de
oliva,
producción
media
del
periodo
comprendido
entre
1980
y
1984,
era
de
46.000
toneladas
y
el
Mandato
de
noviembre
de
1985
garantizó
al
país
magrebí
tal
cantidad
anual
durante
el
periodo
1986—1990.
El 16
de
febrero
de
1986
la
Comisión propuso
fijar
una
exacción
reguladora
particular
aplicable
al
aceite
de
oliva
no refinado
tunecino
igual
a
la
diferencia entre
el
precio
umbral
comunitario
y
el
precio
franco
frontera.
Tal
propuesta
se
plasmó
en
el
articulo
4
del
Protocolo Adicional
e
iba
más
allá
del
Mandato
de
noviembre de
1985.
Además,
la
Comunidad accedió
en
el
mismo mes de
febrero
a la
petición
de
exportar
10.000
toneladas
más con
exacción
reguladora
reducida
y
en
junio
el
Consejo concedió
otras
30.000
de
forma
autónoma, sin que
pudiera
sobrepasarse durante
la
campaña
1986—1987
la
cantidad
de
46.000
327

toneladas
con
exacción
reguladora
reducida.
Así,
Túnez
comenzó
a
beneficiarse
de
las nuevas
ventajas
antes
de
que
entrara
en
vigor
el
Protocolo
Adicional,
y
ello
provocó
tensiones dentro
de
la
Comunidad’~k
En
su informe
al
Consejo
de
30
de
marzo
de
1984
la
Comisión
afirmaba
que
el
mantenimiento
de
las
exportaciones
tradicionales
de
aceite
de
oliva
tunecino podría
resolverse
aplicando un
sistema
que
combinara
un
compromiso
de
compra
decreciente complementario
al
apoyo
que
la
Comunidad
concedería
al
mismo
tiempo
al
desarrollo
del
consumo
del
producto
en Túnez,
así
como
a la
reconversión
de
los
olivares
en
ese
En el
Memorándum
tunecino
de
2
de
febrero
de
1989,
presentado por
la
Embajada
de
Túnez
ante
las
Comunidades
Europeas,
y
previo
al
cuarto
Consejo
de
Cooperación
a
celebrarse
el
20
del mismo
mes,
el
país
magrebí mostraba
su
satisfacción
por
el
régimen
provisional
adoptado
para
este
producto
sensible
pero
expresaba
al
mismo
tiempo
su
inquietud
por
el
futuro
de
dicho
régimen,
que
debía
renegociarse
a
partir
de
junio
de
1990.
Túnez
solicita
aquí
la
prórroga justificándola
en
la
sensibilidad
de
este
producto
para
la
economía
tunecina.
Observando
las
estadísticas
vemos
que
desde
1980
no
se
logra
sobrepasar
la
cifra
limite
de
46.000
toneladas
hasta
la
campaña
1985-1986,
en
la
que
se
exportan
a la
Comunidad
56.000
toneladas.
En
la
campaña
1986—1987
se
exportan
7.300
toneladas
y en
la
campaña 1987—1988
sube
hasta
las
20.000.
Con
la
adhesión
española
el
ratio
de
autosuficiencia
comunitaria
en
este
producto
ha
pasado
al
121
por
ciento
y se
ha
generado
un
gasto
a la
Comunidad
por partida
doble:
por un
lado
se
han
incrementado
los
excedentes
que hay que colocar
fuera
y,
por
otro
lado,
es
preciso
328

subvencionar
el
consumo
interno 1a.
La
tendencia dentro
de
la
CE
se
dirige
a
reducir
estos
gastos
limitando
las
subvenciones
a
este y
a
otros
productos
agrícolas,
y
así
se ha
expresado
por
parte comunitaria
en
las
negociaciones
de
la
Ronda
Uruguay
del
GATT
(se
ha
propuesto una
reducción
del
30
por ciento).
Túnez
ha
encontrado
en
la
CE
una
respuesta positiva
a
uno de
sus
problemas
comerciales
básicos
pero
es
difícil
saber
cómo
quedará
este
sector
en
el
futuro
dado
que
la
Comunidad
tiene
que
adoptar
una
política
en
este
terreno
y
las
tendencias
no
son
nada
prometedoras
para
los
paises
productores
mediterráneos,
tanto
comunitarios como
extra—comunitarios.
Para
los
socios
septentrionales
de
la
CE
el
aceite
de
oliva
es
simplemente
un
producto
generador
de
gastos
—subvenciones
a la
producción y
al
consumo y restituciones
a la
exportación—
mientras que para
los
países
mediterráneos
el
sector olivarero
tiene
una
importante
transcendencia
social
y
ecológica’05.
La
producción
de
aceite
de
oliva
tunecino
representa
tan
sólo
el
4
por
ciento
de
la
producción
total
de
los
Doce,
pero
constituye
el
43
por
ciento
de
las
exportaciones
agrícolas
del
país
magrebí
y
emplea
a
no
menos
del
20
por
ciento
de
su
población
activa
viviendo
de
ella
más
de
un
millón
de
tunecinos’~.
La
fecha
de
1995
es
la
realmente
importante
con
respecto
a
este
producto
y
no
la
de
1990
—año
designado
por
el
Protocolo Adicional
para prorrogar
el
régimen
descrito—
pues
es el
limite
para definir
una
política
comunitaria
al
respecto.
El
tercer
producto,
el
vino,
tiene
escasa
relevancia
para
Túnez,
y
en
general para
todo
el
Magreb,
visto
desde
una
perspectiva
macroeconómica.
El
Acuerdo
de 1976
preveía
una
329

reducción
arancelaria
del
80
por
ciento
para
los
vinos
corrientes
originarios
de
Túnez
condicionada
al
respeto
de
los
precios
de
referencia
establecidos
por
la
Comunidad.
Para
los
vinos
con
denominación
de
origen
se
concedió
un
contingente arancelario
anual
—con
arancel
cero—
de
50.000
hectolitros
siempre
que
estuvieran
embotellados
en
envases
de
contenido
no
superior
a
dos
litroslm.
El
Mandato
de
noviembre
de 1985
mantiene
idéntica
situación para
los
vinos
con
denominación
de
origen
y
concede
ventajas
adicionales
a
los
vinos
corrientes.
Observando
las
estadísticas
vemos
que
a
pesar
de
las
facilidades
concedidas,
y
ampliadas
en
1987,
la
tendencia
exportadora
hacia
la
Comunidad
ha
sido
decreciente: 209.000
hectolitros
en
1980,
135.000
en
la
campaña
1983—1984,
y
62.000
en
la
campaña
1986-1987.
Su
peso
como
suministrador
externo
de
la
Comunidad
—excluidos
Grecia,
España
y
Portugal—
es
ínfimo
representando
tan
sólo
el
4
por
ciento
del
vino que
se
comercializa
en
ella.
No
obstante,
y a
pesar
de
su
reducida
incidencia
en
el
mercado
comunitario
del
vino,
este
mercado
es
importante
para
el
país
magrebí.
Para
Túnez,
como para
Marruecos,
la
importancia
de
la
Comunidad
es
grande
cuando
se
trata
de
dar
salida
a
sus
producciones
respectivas
de
productos
textiles. Por
otro
lado
este
sector
tiene
una
gran importancia
económica
y
así,
en
1987,
los
ingresos
por
exportaciones
textiles
casi
se
equipararon
a
los
obtenidos por
turismo superándolos
ya en
1990.
A
pesar
de
la
concesión
de
acceso
libre
para
sus
productos
industriales
por
parte
del
Acuerdo
de
Cooperación
CEE—Túnez
de
1976
este
país
ha
firmado también
con
Bruselas sucesivos
acuerdos
de
autolimitación
330

—el
último
fue
firmado
el 10
de
noviembre
de 1989
y
su
vigencia
abarcaba
los
años
1990
u
1991-
impuestos
por
la
crítica
situación
en
que
se
encontraba
a
fines
de
los
años setenta
la
industria
textil comunitaria.
Como
ya
vimos
para
el
caso
marroqui,las
autoridades tunecinas han
criticado también
la
existencia
de
estos
acuerdos
y
han
hablado
incluso
del
“bloqueo
psicológico”
que
estos
han
creado
y
del
freno
que
han
supuesto
para
la
inversión europea
en el
sector.
Observando
las
cifras
de
comercio
podemos rebatir
fácilmente tales afirmaciones.
Tomando como
ejemplo
el
acuerdo
de
autolimitación vigente
en
los
años
1987
a
1989
vemos
que
se
fijaron
techos
de
10.883
miles
de
piezas
de
tejido
de
algodón
para
1987,
de
11.263
para
el
1988
y
de
11.657
para
1989.
En
esos
tres
años
se
exportaron,
respectivamente,
7.448,
5.810
y
5.569.
Lo
más
destacable es
que,
aunque
no
se
alcanzaron
en
ninguno
de
los
años
los
techos
permitidos por
Bruselas,
sí
se
rebasó
el
techo
asignado
por
países
y,
en
concreto
Italia,
superó
en
un
51
por
ciento
en
1987
y
en
un
12
por
ciento
en
1988
la
cuota
asignada.
El
otro
producto
textil
más
importante,
los
pantalones,
tuvo
la
siguiente
evolución.
Los
techos
para
los
mismos
años
fueron
de
14.000,
14.700
y
15.345
miles
y
se
exportaron
a
la
Comunidad
19.612,
14.517
y
4.947
miles.
Por
paises
Francia
y
los
países
del
Benelux
superaron
durante
1987 en
más
de un
90
por
ciento
las
cuotas,
mientras
que
en 1988
Francia
lo
superó
en un
84
por
ciento
y
el
Benelux en un
50
por
ciento’t
Resumiendo
cabe
afirmar
que cuando
ha
habido
que
superar
los
techos fijados
se ha
hecho
y
ello
gracias
a la
flexibilidad
de
los
acuerdos
llamados
de
autolimitación.
Estos
permiten,
como
ya
331

viéramos
en
el
caso
marroquí,
la
anticipación,
la
acumulación
al
año siguiente
de
las
cantidades
no
utilizadas, las
transferencias
entre
categorías
o
las
tranferencias
interregionales,
etc.
Por
ello
podemos
afirmar
que
la
posible
eliminación
de
estos
acuerdos
en el
marco
de la
PMR
no
tendrá
mayor transcendencia.
Por
lo
que
se
refiere
a
las
inversiones
en
el
sector
procedentes
de
operadores
de
los
países
comunitarios
éstas
no se
han visto
frenadas
sino
que
se
han
incrementado notablemente.
Así,
datos
procedentes
de la
propia
Agencia
de
Promoción
de
Inversiones
<API)
tunecina muestran
estos
incrementos
en el
sector
textil
y
de
cuero:
un
75,3
por
ciento
más
en
1988
respecto
a
1987
y
un
37
por
ciento
más
en 1989
respecto
a
1988.
Antes
de
proceder
a
analizar
los
resultados
de
la
cooperación
financiera
conviene detenerse
a
revisar
el
balance
de la
cooperación
económica
establecida
por
el
articulo
4
del
Acuerdo de
1976.
En
el
segundo
Consejo
de
Cooperación,
celebrado
el
15
de
diciembre
de
1980,
se
definieron
tres
áreas
prioritarias
para
ella:
la
agricultura,
la
formación
y
las
energías
renovables.
Para
las
tres
la
Delegación
tunecina
pidió
fondos
específicos,
independientes
de
los
establecidos
en
el
primer
Protocolo,
a
lo
que
se
negó
la
Comunidad
ante
la
no
disponibilidad
de
partidas
para
ello.
En el
tercer
Consejo
de
Cooperación,
celebrado
el
26
de
mayo
de
1987,
Túnez
propuso
combinar
los
instrumentos
financieros
con
la
ayuda
alimentaria
en
una propuesta
en
la
que
se
podría
incluir
un
componente
de
ayuda
alimentaria
plurianual
que
habría
de
generar los
fondos
de
contrapartida
destinados
a
cubrir los
gastos
en
moneda
local
de
los
proyectos
a
realizar.
La
Comunidad
se
mostró
prudente
ante
332

la
solicitud:
la
Presidencia,
representada
entonces por
Leo
Tindemans,
explicó
cómo
la
CE
ya
tenía
una
política
en
ese
área,
mientras
que
el
Comisario
Claude
Cheysson
apoyó
en
nombre
de
la
Comisión
la
idea
de
establecer
cofinanciaciones
entre
los
fondos
de
los
Protocolos
y
fondos
de
contrapartidas
resultantes
de
la
ayuda
alimentaria.
Durante
el
tercer
Consejo
de
Cooperación
se
enumeraron
las
acciones
realizadas
hasta
ese
momento
en
este
ámbito:
financiación
de
dos
proyectos
en
el
marca
del
programa
especial de
lucha
contra
el
hambre
en
el
mundo;
financiación
de
tres
trabajos de
investigación
agrícola
en
el
programa
“Ciencia
y
Técnica
al
Servicio del
Desarrollo”;
y
la
colaboración
de
la
Comisión
en
la
iniciativa
“Partenariat
87”
—un
encuentro
entre
hombres
de
negocios
tunecinos
y
europeos
celebrado
en
Túnez
en
el
mes
de
junio
de
ese
año—
que
la
Delegación
tunecina agradeció
durante
la
Sesión.
Durante
el
tercer
Consejo
de
Cooperación
la
Comunidad
comunicó
a la
Delegación
tunecina
que
esperaba respuesta
positiva
respecto
al
proyecto
de
decisión
sobre
la
puesta
en
marcha
de
las
disposiciones
del
Acuerdo relativas
a
materia
de
Seguridad
Social
que transmitiera
al
Gobierno tunecino
en
l98l’t
Por
lo
que
respecta
a
las
cifras
de
inmigrantes
tunecinos
en
la
CE hay
que
decir
que
la
mayoría
se
encuentran
en
Francia
—en
1982
había
189.400—
país
en
el
que
se
concentran
la
mayoría
de
los
tunecinos
de
la
emigración.
Cuando
a
mediados
de
los
años
setenta
la
Comunidad
restringió
la
entrada
de
inmigrantes Túnez buscó
como
destino
a
Libia
y a
los
paises
del
Golfo,
pero
las
crisis
con
su
vecino
y la
caída
de
los
precios
de
los
crudos
han
hecho
que
la
CE
siga
siendo
el
destino
más
seguro
y
estable” 0.
:333

el
FMI,
medida que
le
supuso
también
la
necesidad
de
orientarse
hacia
la
demanda exterior
y
hacia
la
liberalización
—de
inversiones,
de
importaciones
y
de
precios—,
y al
mismo
tiempo
buscar
el intensificar
sus
relaciones
con
Bruselas
para obtener
los
recursos
financieros
—sus
necesidades
de
financiación
exterior
durante
el
VII
Plan
fueron
fijadas
en
los
7.000
mecus—
y
las
ventajas
comerciales
que
coadyuven
a
ello.
En este
marco
es
en
el
que
se
pone
en
marcha
el
tercer Protocolo
Financiero” 0.
El
montante
de
éste
—224
mecus—
es
bien
visto
por
el
Ministro
Mabrouk
como
esfuerzo
complementario
al
realizado
por
su
Gobierno
según
expresa
en
el
tercer
Consejo
de
Cooperación.
Firmado
el 26 de
octubre
de 1987
entró
en
vigor
el
1
de
mayo
de
1988
y
su
desglose
es
el
siguiente:
131
mecus
en
préstamos
del
BEl
y 93
mecus
procedentes
del
Presupuesto
<87
destinados
a
subvenciones
y
6
a
operaciones
de
formación
de
capital
riesgo”’.
Un
mes
antes
de
su
firma,
entre
los
días
16 y 19
de
septiembre
de
1987,
una
Delegación
comunitaria había
visitado
el
país
magrebí
para
programar
las
intervenciones del
tercer
Protocolo
que
se
coordinaron
con
los objetivos
prioritarios
del
VII
Plan
y
se
basaron
en
tres
pilares:
la
reducción de
la
dependencia
alimentaria, el
apoyo a
acciones
de
cooperación
industrial,
científica,
tecnológica
y
comercial;
y
la
cooperación
regional”’.
Así,
se
decidió
el
siguiente reparto
por
sectores:
de
los
fondos
procedentes
del
Presupuesto
se
dedicaría
la
mayor
parte
al
objetivo
de
la
autosuficiencia
alimentaria
y al
apoyo
a La
estrategia
de
exportación
de
las
firmas
tunecinas;
por
lo
que
respecta
al
BE!
el
50
por
ciento
de
sus
fondos
asignados
al
Protocolo
irían
destinados
a
agricultura
y
pesca, el
30
por
340

ciento
a
la industria
y
el
20
por
ciento
a
la
infraestructura
turística.
Veamos
a
continuación
algunos
de
los
proyectos
financiados
con
fondos
del
tercer
Protocolo,
refiriéndonos
en
primer
lugar
a
cuatro
proyectos muy
significativos
que
absorben
más
de
30
mecus,
es decir,
aproximadamente
el 40
por
ciento
de
los
fondos
administrados
por
la
Comisión. Fueron
firmados
durante
la
visita
oficial
a
Túnez
del
Presidente
de
la
Comisión,
Jacques
Delors,
entre
los
días
8
y 10
de
julio
de
l988”~.
El
primer
proyecto,
aprobado por
la
Comunidad
en
diciembre
de
1987,
consiste
en
la
aportación
de
400.000
ecus como
ayuda
no
reembolsable
destinada
a
reforzar
la
Dirección
de
Planificación
de
Estadísticas
del
Ministerio
de
Agricultura
con
la
compra
de
veintidós
ordenadores
y
el
estudio
de
una
nueva metodología
para
las
encuestas
agrícolas
facilitando
los
expertos
y
poniendo
a
su
disposición
a
Eurostat.
El
segundo
proyecto
concede
una
donación
de
10
mecus
a
la
sociedad
de
economía
mixta
Compañía Tunecina
de
Seguros
para
el
Comercio Exterior
(COTUNACE>,
aprobada
en
febrero
de
1988,
para
apoyar
la
credibilidad
del
sistema
de
seguro
para
el
comercio
exterior.
El
tercer
proyecto,
aprobado
en
abril
de
1988,
se
ubica
en el
ámbito
hidrológico
pues
aporta
10
mecus
para
la
conexión de
los
embalses
de
Sejnane
y
Joumine
que
cubrirá
las
necesidades
en
agua
potable
y
de
regadío
para
la
zona
septentrional y
central
del
país.
El
cuarto
proyecto
incluido
en
el
citado
paquete
consiste
en
una
donación
de
10
mecus sobre
un
coste total
de
26
—la
diferencia
la
aporta
el
Gobierno tunecino—
para
financiar
un programa
agrícola integrado
para
el
suroeste
de Kef que combina
acciones
de
protección
de
los
suelos contra
341

la
erosión,
cultivos
cerealeros,
mejora
de
las
razas
de
ganado,
desarrollo de
la
arboricultura
fruticola,
etc.
Junto
a
estos
cuatro proyectos citados
hay
otros
dos
a
destacar
dentro
de
los
financiados
con
tondos
presupuestarios.
En
septiembre
de
1988
fue
firmado
el
proyecto
de
desarrollo
rural
integrado
de
Sejnane
que
incluye
una
donación
comunitaria
de
3
mecus
sobre
un
coste
total
de
5.634.000
ecus.
La
Oficina
de
Desarrollo
Silvo—Pastoral
del
Noroeste
es
la
encargada
de
llevar
a
cabo
este
proyecto
combinando
la
mejora
de
cultivos
con
la
de
la
crianza
bovina.
Con
este
quinto
proyecto
en
marcha
vemos
que,
a
los
cinco meses
de
la
entrada
en
vigor
del
tercer
Protocolo,
se
había
comprometido
ya
casi
el 40
por
ciento
del
montante
procedente
del
Presupuesto.
Un
sexto
proyecto
fue
aprobado
el
20
de
abril
de
1989
y
consiste
en
una
donación
de
15
mecus
destinados
a
crear
palmerales
datileros
en
la
región
de
Regim
-
Maatoug
en el
marco
de
un
programa
cuyo
coste
global
es
de
32
mecus
y
está cofinanciado
también
por
Italia
<1
mecus)
y
por
Túnez
<10
mecus)
en
el
marco
de una
cooperación
triangular.
Por
lo
que
respecta
al
BEl,
a
los
ocho
meses
de
la
entrada
en
vigor
del
tercer
Protocolo
ya
había
comprometido
42
mecus
de
los
que
3
correspondían
a
los
asignados
a la
formación de
capitales
riesgo.
Por
años
el
Banco
ha
concedido
los
siguientes
préstamos:
en
1988,
12
mecus
al
Banco
para
el
Desarrollo
Económico
de
Túnez
(BDET)
para
financiar
proyectos
industriales
(un
total
de
21
proyectos
en
los
sectores
químico,
textil,
metalúrgico
y
agropecuario>,
10
mecus
al
Banco
Nacional
de
Desarrollo
Tunecino
(BNDT>
con
bonificación
de
intereses
que
ha
servido para
financiar
doce
proyectos hoteleros
y
un
restaurante
342

en
el
marco
de
un
programa
para
desarrollar
el
potencial
turístico
del
interior
del
país,
y 17
mecus
a la
Sociedad
Nacional
de
Ferrocarriles
Tunecinos
<SNCFT>
para
la
rehabilitación
y
modernización
de
la
red;
en
1989
ha
concedido
un
préstamo
ordinario
bonificado
de
17
mecus
al
BNDT destinado
a
proyectos
hoteleros
y
parahoteleros
que
tendrá
una
duración
de
dieciocho
años y
15
mecus
al
BDET
en
favor
de
las
PYMEs.
A
fines
de
1991
Túnez
era
el
único
país
del
Magreb
central
que
había
utilizado
todos
los fondos del
tercer
Protocolo
-las
dos
últimas
partidas,
por
valor
de
7
y 35
mecus,
fueron
comprometidas
en
septiembre
y
en
diciembre de
1991—
y en
el
mes
de
diciembre
el
PE,
consultado
por
la
Comisión
y por
la
Presidencia
de la
CE,
dió
el
dictamen
de
conformidad
tan
sólo
al
cuarto
Protocolo
CEE—Túnez” 4.
En
la
valoración
final
de
la
cooperación
financiera
con
Túnez
hay que
destacar
que
si
lo
comparamos
con
el
resto
de
paises
del
Magreb
y
del
Machrek
es
uno
de
los que
recibe
más
recursos
presupuestarios
en
términos
absolutos
y
es
también
el
que
se
ha
beneficiado del
mayor
incremento
de
tales
recursos
con
relación
al
segundo
Protocolo. Túnez
absorbe bien
las
partidas
que
la
Comunidad
dedica
a
una
cooperación
financiera~~5,
que
contribuye
a
paliar
la
situación
económica
dando
prioridad
a
la
salvaguardia
de
los recursos,
a la
dinamización
del
desarrollo
agrícola y al
apoyo
de
proyectos
en el
sur del
país con vistas
a
lograr
un
equilibrio
en
el
desarrollo
de
las
distintas
regiones
tunecinas.
Esta
óptima absorción
es
la
que
ha
permitido,
por
ejemplo,
que los
3
mecus
asignados
a
Túnez
para
la
formación
de
capitales
riesgo
hayan
constituido
la
primera
intervención
de
343

capital
riesgo
del BEl
en un
país
de
la
cuenca
Pero esta
ayuda sigue
siendo
insuficiente frente
al
volumen
de
las
necesidades
de
la
economía
tunecina.
El
deterioro de
la
economía
del
país
magrebí,
y
en
general
de
todos
los
PTM,
se
pone
de
manifiesto
en
el
surgimiento
de una
propuesta
como
la
del
Presidente
de
Túnez,
Zine
el
Abidine
Ben
Ah,
de
crear
un Banco
de
desarrollo para
el
Mediterráneo,
y
en
la
propia
reorientación
comunitaria
que,
haciéndose
eco
de
la
situación
descrita
y
de
aspiraciones como
esta,
pone
en
pie
lo
que
constituye
la
tercera
fase
de
su
política
mediterránea.
344

NOTAS DEL CAPITULO
SEXTO.
1.Délegation
de
la
Commission
des
Comniunautés
européennes:
L’Alcsérie
et
la
CE
Alger,
1989
p.
17
2.Hasta
1962
Argelia
fue
el
primer
exportador
mundial de
vinos,
con
más
de
18
millones
de
hectólitros
comercializados
anualmente.
Véase
ABERRARE,
Mohamed:
“L’Algérie,
le
Maghreb
et
la
Communauté
européenne”
Revue
de
la
Chambre
de
Commerce
Belcuiaue—Pavs
Arabes
Septembre
1989
pp.
58—61
3.Marchés
Tropicaux
et
Méditerranéens
<en
adelante.
MTM)
27
septembre
1985
p.
2368
4.En
conformidad
con
la
decisión del
Consejo
de
26
de
mayo
de
1987
se
firmaron
el
25
de
junio
del
mismo
año
los
Protocolos
de
Adaptación
de
los
Acuerdos
de
1976
establecidos
como
consecuencia
de
la
ampliación
comunitaria.
Véanse
Bol. CE
5—1981
2.2.16.
y
Bol.
CE
6-1987
p.
2.2.15.
y
el
Protocolo
Adicional
en
DOCE
L
297
de
21
de octubre
de 1987
5.La semaine
eurovéenne
n 2
27,
27
septembre
1988
6.N~
27
septembre
1985
p.
2368
y
La
Semaine
eurooéenne
n2
27,
27
septembre
1988
7.MOUHOUBI,
Salah:
La
politigue
de
coopération
Algéro—Francaise
.
Bilan
et
oersnectives
Alger—Paris,
OPU—Publisud,
1986
pp.
124
a
128
y
141
a
148
8.Tras
el
enfriamiento
de
las
relaciones
con
Francia
en
1971
Argelia
firmó
un
contrato
de
25
años
de
duración
con
la
firma
norteamericana
“El
Paso”
para
el
abastecimiento
de
10.000
millones
de
metros
cúbicos
al
año.
Luego
se
firmaron
otros
contratos
con
Canadá,
España, Italia,
Austria,
Reino Unido
y
Francia.
Véase
ROBANA,
Abderrahman:
Tbe
Pros~ects
for
an
Economic
Communitv
in
North
Africa.
Manaciincv
Economic
Intepration
in
the
Macrhreb
States
New
York—London,
Praeger
Publishers,
1973
p.
108
9.Las
reservas
probadas
de
gas
natural
en
Argelia
superan los
3.000
billones
de
metros
cúbicos lo
cual equivale
a
más
de
treinta
años
de
producción
al
ritmo
actual.
Argelia tiene unos
de
los
campos
gasisticos
más
importantes
del
mundo.
Véase
el
documento
comunitario
Preprocrramación
de
la
Cooneración
Financiera
y
Técnica
CEE—Argelia.
Tercer
Protocolo
MED/I/88
FIN
de
17
de
febrero
de
1988,
Anexo
p.
1
10.GRIMAUD,
Nicole:
“La
politique
algérienne
en
Méditerranée”
MI~A2
Vol.
X
(1989>
pp.
211—212
1l.Durante
el
primer
Consejo
de
Cooperación
el
Ministro
argelino
de
Asuntos
Exteriores,
Ahmed Taleb
Ibrahimi,
afirmó
que
ni
para
Argelia
ni
para
los
paises hermanos
del
Magreb
la
experiencia
de
una
década de
cooperación
había
sido
fructífera.
En
esta
línea
345

aludía
al
proteccionismo
reflejado
en
los
derechos
antidumping
aplicados
a
determinados
productos siderúrgicos
argelinos.
Véase
Proiet
de
Procts—verbal
du
Premier
Conseil
de
Coopératiofl
CEE
—
Alctérie
3104/81
p.
9
12.Bélgica atravesaba
una
situación similar
por
problemas
de
ejecución
del
acuerdo
de 1981
entre
Distrigas
y
Sonatrach
y
España
había
sufrido
entre
1983
y
1985 un
agrio
contencioso
que
le
hizo
perder
posiciones
en el
mercado
argelino.
Véase
Maahreb
Information
1—1989
<en
adelante.M.I.1
Pp.
16—18
13.Sobre
el
Consejo
de
Cooperación
de
27
de
abril
de
1987
véase
Bol.
CE
4—1987
p.
2.2.24.
Pocos
meses
después,
el
25
de
junio
de
1987,
se
firmaron
los
Protocolos
de
Adaptación
de
los
Acuerdos
de
1976
fijando
las
adaptaciones técnicas
y
las
medidas
de
transición
necesarias
tras
las
adhesiones
ibéricas.
Véase
Bol
.
CE
6—1987
p.
2.2.15.
14.Durante
el
primer
Consejo
de
Cooperación
el
Presidente
en
ejercicio
de
la
Comunidad,
Leo
Tindemans,
hizo hincapié
en
que
los
contratos
de
aprovisionamiento
deberían
presentar
en
adelante
la
flexibilidad
que
requiere
el
mercado. Ver
Proiet
de
Procés
—
verbal
on.
cit.
p.
27. El
acuerdo
gasistico
firmado
en
septiembre
de
1986
con
Italia
fue
el
primer
acuerdo
a
largo
plazo
en
el
que
el
precio
estaba
ligado
al
mercado.
Véase
M.I.
10—1987
p.
5
l5.Véanse
las
declaraciones
del presidente
Leo
Tindemans
en
Projet
de
Procés
ob.
cit.
p.
27
16.Los
265
mecus
de
los
dos
primeros
Protocolos contribuyeron
sólo
al
0,3
por
ciento
de
la
formación
bruta
de
capital
durante
el
periodo
comprendido
entre
1976
y
1986.
Véase
el
documento
Preprogramaclon.
.
.Tercer
Protocolo
MED/1/88
on.
cit.
p. 7.
Por
otro
lado
el
Comisario
Cheysson
insistió
también
en
la
necesidad
de
mejorar
los
lentos
procedimientos
de
los
Protocolos.
Véase
Proiet
de
Procés
on.
cit.
p.
29
17.Véase
la
intervención
de
Guy
ISAAC
en
TOUSCOZ,
Jean
et
autres:
Actes
du Collocxue
de
la
CEDECE.
La
CEE
élarpie
et
la
Méditerranée:
puelle
coopération?
Paris,
PUF,
1982
p.
130
18.El
hecho
de
que
en
fechas
tan recientes
como
octubre
de
1991
el
BEl
haya
concedido
un
préstamo
de
31
mecus
para financiar
la
variante
de
circunvalación
de
la
ciudad
de
Bouira,
a
120
kilómetros
de
Argel,
con
cargo
al
segundo
Protocolo
Financiero,
nos
ilustra
sobre
estas
dificultades
y
sobre
la
ralentización
que
provocan
en
la
cooperación
financiera.
Véase
Bol.
CE
10—1991
p.
1.5.27.
Para
una
valoración
de
los
obstáculos
citados
véase
PORTILLO,
Juan
Maria:
La
Comunidad Europea
y
Argelia.
un decenio
de
cooperación
Madrid,
INCI,
1988
Pp.
59—62
19.Véase
Commission
des
Comniunautés
européennes,
Bilan
de
la
noliticrue
méditerranéenne de
la
CE
<1975-1988’>
Bruxelles,
SEC
(89>
1958,
10
novembre
1989,
Annexe
7.2.
En
el
primer Comité
de
Cooperación,
celebrado
el
7
de
octubre
de
1988,
la
Delegación
argelina mostró
su
satisfacción
ante
los
esfuerzos
que
habían
346

permitido
comprometer
la
casi
totalidad
de
los
recursos
del
primer
y
segundo
Protocolos
con
un
incremento
importante
de
las
tasas
de consumo de
los
fondos.
20.Prebroaramación
de
la
Cooperación Financiera
y Técnica
del
Tercer
Protocolo
MEDIlIS8
FIN
Bruselas,
Secretaria
General
del
Consejo,
17
de
febrero
de 1988
21.MTM
27
septembre
1985
p.
2368
22.ICE:
“La
actuación
del BEl
en
la
cuenca
mediterránea”
ICE
23
de
enero
de
1989
p.
366.
Ver
también L’Alaérie
et
la
CE
o~.
cit
.
p. 23
y
Proiet
de
Procés-verbal
1
Conseil
on.
cit.
Pp.
33-34.
En
abril
de
1989
el
Banco
afirmaba
que
tanto
el
proyecto de
1980
como
el
de
1987,
ambos
con
Sonelgaz,
se
desarrollaban
satisfactoriamente.
Véase
Raonort
au
Comité
de
l’article
9
sur
l’octroi
d’un
prét
conditionel sur
canitaux
a
risques
et
nroposition
d’avis
Louxembourg,
BEl,
avril
1989
p.
4
23.Como
hemos visto
las
prioridades
evolucionaron
desde
proyectos
regionales
como
la
carretera
Jijel—Constantina
hacia
proyectos
de
alta
prioridad
urbana cercanos
a
Argel.
Es
importante
destacar
que
hasta
el
1
Plan
Cuatrienal
(1980—1984)
la
ampliación
y
mejora
de
las
redes
de
comunicaciones
no
constituyeron
una
prioridad.
Es especialmente
durante
los
aiios
de
aplicación
de
estos
Protocolos
cuando
se
empieza
a
trabajar
en
ello,
especialmente
en
la
franja
norte
del
país
donde
el 10
por
ciento
de
la
red
soporta
el
90
por
ciento
del
tráfico
terrestre.
Véase
el
dossier
“Le
boom
des transports. Toutes
les
routes ménent
A
Alger”
Africrue—Asie
n 2
377,
13
juillet
1986
Pp.
47—49
24.El
Comisario
Cheysson aludió durante
el
Consejo
a la
necesidad
de
lograr
un
consenso
sobre
las
claúsulas
contractuales
de
cada
contrato relativo
a
un
proyecto
si
se
quería acelerar
la
cooperación
financiera.
Véase
Pre~rogramación
..
.Tercer
Protocolo
o~.
cit.
pp. 7-8
y
MTM
5—1987
p.
1150
25.En
1986
la
Comisión decidió
una
ayuda
alimentaria
de
urgencia
de
2.768
toneladas
de
cereales
y
137
toneladas
de
aceite
vegetal
para
los
refugiados
saharauis
en
Argelia.
Véase
Bol.
CE
10-1986
página
10
26.Bol.
CE
6—1987
p.
2.2.15.
27.Esta situación de
la
economía
del
país
fue
descrita por
el
Comisario
Claude Cheysson
en
el
primer Consejo
de
Cooperación.
Véase
Proiet
de
Procés
OD.
cit.
Pp. 13
y
29 y
Prenroctramación
op
.
cit.
p.
2
28.MTM
5—1987
p.
1150
29.Bol.
CE
4—1988
p.
2.2.24.
30.Euronolitiaue
n~
1521 de
9
de
septiembre
de
1989
y
MTM
9-1989
347

31.El
Ministro
habló
de
las
reticencias
de
los
Estados
comunitarios
a
transferir
tecnología alimentaria
a
Argelia,
hecho
que
sumía
al
país
magrebí
en
la
dependencia
de
productos
importados
precisamente
de
la
Comunidad.
Véase
Pro-iet
de
Procés
—
verbal
on.
cit.
p.
14
32.Europolitiaue
n~
1523
16
septiembre
1989
33.Alrededor de
cincuenta expertos europeos
intervendrán
en
las
diferentes
fases
del programa.
Véase
ProDosition
de
financement
.
Accord
de
Coopération
CEE—Alaérie.
III
Protocole
I/535/88—F
sin
paginar.
34.MTM
3—1990
para
el
primero
y
Euronolíticrue
n~
1602
11
septembre
1990
para
el
segundo
35.Communigué
de
nresse
du
BEl
22/89,
Luxembourg
20
juillet
1989
36.Europolitiaue
n~
1597
23
juin
1990
37.Véanse
Europolitiaue
n 2
1594
20
juin
1990
y la
revista
argelina
Révolution
Africaine
n~
1318 (1989>
p.
39
38.Commission
des
CC.EE.:
Bilan
de
la politiaue
méditerranéenne
de
la
CEE
(1975—1988)
Bruxelles,
SEC
(89)
1958,
10
novembre
1989,
Annexe
7.2.
39.B. Khader,
Le
Grand
Macrhreb
et
l’Eurove
op.
oit.
p.
84
40.Véase
Proiet
de
procés—verbal
de
la
1
Session
op.
cit.
p.
18
41.Las
reformas,
tanto
las
internas
que
afectan
a
la
legislación
sobre
inversiones,
comercio
y
empresas,
como
las
de
su
política
exterior
se
estudian
en
detalle
en el
Capitulo
VIII
de
nuestro
estudio.
42.Révolution Africaine
14
janvier
1988
43.Sobre
la visita
oficial
del Presidente
Delorsvéase
Bol.
CE
1—1988
p.
2.2.16.
Sobre
la
dramática
situación
de
la
agricultura
argelina
véase
Programnie
des
Nations
Unies
pour
l’Enviromnement
(PNUE):
Plan
d’Action
oour
la
Méditerranée:
Enviromnement
—
Develonnement
2000—2025
Sophia
Antipolis,
Centre
d’Activités
Régionales
du
Plan
Bleu
pour
la
Méditerranée,
1988
p.
154
y
BRIONNE,
Bernard:
“Algérie: Inquiétude
générale”
Défense
Nationale
(Paris)
Aoút—Septembre
1989
p.
181
44.Véase
el
documento
Reunión
del
Comité
de
Cooperación.
CEE-AL
3102/88.
Bruselas.
9
de
octubre
de
1988
45.M.I.
7—1989
p.
15
46.Véase
la
Ley
n~
90—10
de
14
de
abril
de
1990
sobre
Moneda
y
Crédito
en
el
Journal
Officiel
de
la
Républipue
Alciérienne
n~ 16
de
18
de
abril
de
1990
348

47.Véase
el
boletín
de
la
Delegación
de
la
CE
en
Argel
Communauté
euronéenne
n 2
29/30
<1991)
Pp.
1—2
48.En
este
segundo Consejo
de
Cooperación,
que
confirmó
la
importancia
económica
y
política
de
las
relaciones
entre
ambas
Partes,
los
Ministros
Fernández
Ordóñez
<Presidencia
de
la
CE>
y
Bessaih
mostraron
su
confianza
en
que
la
DMA
tuviera
un
papel
destacado
en
las
relaciones.
Véase
el boletín
de
la
Comisión
EuroDa
Desarrollo
n~
6
(1989)
p.
5
49.Conseil
de
Coopération
CEE—ALG
3106/89
Communication
&
la
bresse
<Presse
121’>
Bruxelles,
12
juin
1989
p. 2.
Véase
también
Maahreb
Sélection
(Paris>
n2
562,
28
juin
1989
Pp.
2—3
5O.Eurona
Desarrollo
n2 11
<1990)
p.
5.
Durante
el
segundo
Consejo
de
Cooperación
el
Comisario
Abel
Matutes
afirmó
que
la
Comisión
estaba dispuesta
a
colaborar “llegado
el
momento”
en
los
estudios técnicos
sobre
el
gasoducto
hacia
España.
El
mismo
Matutes
había
reafirmado
el
apoyo
el
12
de
septiembre
de
1989
-
durante
su
visita
oficial
a
Argel-
y
había
declarado
que
la
Comunidad
ayudaría
a
encontrar
nuevos
clientes
para
el
gas
argelino
proporcionando
asistencia
técnica
para hacer
avanzar
el
proyecto.
Véase
M.I.
9—1989
p. 20
51.En
cuanto
a
la estructura
orgánica
de
la
cooperación,
en
junio
de
1989
la figura
del
Comité de
Cooperación
Económica
y
Comercial
no
tenía
aún
establecido
ni
siquiera
su
reglamento
interior.
Véase
Provecto
de
Orden
del
Día
Comentado
y
Posición
de
la
CEE
en
el
Consejo
de
Cooperación
CEE-Argelia.
12
junio
1989
p.
3
52.En
opinión
de
Sophie
Bessis
el
problema
de
Argelia
es,
a
la
vez,
más
simple
y
más
dramático
que
el
de
sus
vecinos
magrebies.
Está
relativamente
menos
endeudado
que
ellos
pero,
a
la
vez,
debe
crear
un
aparato
productivo
agrícola
e
industrial
a
partir
de
instalaciones
obsoletas
e
inadaptadas
a
las
necesidades.
Véase
su
articulo
“Des
structures
et
des
performances
économiques
contrastées”
en
el
volumen
L’État
du
Maahreb
1991
Casablanca,
Éditions
le
Fennec,
1991
p.
421
53.Véase
el
Acuerdo
de
Asociación
firmado
en
Rabat
el
31
de
marzo
de
1969
en
DOCE
L 61
de
14
de
marzo
de
1971.
Con
respecto
a
los
Acuerdos
de
Cooperación,
firmados
también
en
Rabat
el
27
de
abril
de
1916,
véase
en
DOCE
L
264
de
27
de
septiembre
de
1978
54.Desde
la
independencia
las
áreas
de
moderna
irrigación
han
pasado
de
constituir
65.000
hectáreas
en
1956
a
las
625.000
de
1986.
Véase
SWEARINGEN,
Will
D.:
Moroccan
Miracres.
Aprarian
Dreams
and
Decentions
London,
I.B.
Tauris
and
Co.
Ltd.
Publishers,
1988
pp.
187—188
55.Comxnission
des
Communautés
européennes:
Coiwxnunication
de
la
Conunission
au
Conseil
“Vers
une
nouvelle
Dolitipue
méditerranéenne. Propositions
nour
la
nériode
1992—1996
Bruxelles,
SEC
(90)
812
final,
28
juin
1990
349

123.Durante
su
visita
se
firmó
un
acuerdo
por
el
cual
se
introducía
en
el
país
la
utilización
del ecu
en
la
contabilidad
de
la
pagaduría
delegada
en el
banco
central
de Túnez,
subrayándose
así
el
fortalecimiento
de
los
vínculos
con
la CE.
Véase
Bol.
CE
7/8-1988
p.
2.2.32.
Por
otro lado
el
1
de
julio
de
1988 se
había
empezado
a
aplicar
en
Túnez
el
IVA,
medida
destinada
a
racionalizar
el
sistema
fiscal.
Véase
M.I.
6—1988
p.
44
124.HERNANDO
DE
LARRAMENDI,
Miguel:
“Chronique
internationale
maghrébine
1991”
Annuaire
de
l’Afrigue
du
Nord
1991
Paris,
CNRS,
1993
(en
prensa)
PP.
38—39
125.Raoul
WEEXSTEEN
elogiaba
en
el
primer
Foro
Mediterráneo
la
incentivación
tunecina
de
la
cooperación
Norte-Sur
a
través
de
los
instrumentos
creados
por
este
país:
la
Agencia
de
Promoción
de
Inversiones
(API),
el
Centro
de
Promoción
de
Exportaciones
(CEPEX)
y el
COTUNACE.
Este
autor
describe
en su
ponencia cómo
a
fines
de
1986
había
en
Túnez
419
empresas
de
exportación
que
empleaban
a
más
de
40.000 asalariados.
Véase
AA.VV.:
Réalités
et
persnectives
des
relations
entre
les
oavs
européens
de
la
Méditerranée
Occidentale
et
les
oavs
du
Macihreb
associés
&
la
CEE.
Actes
du
Collopue
Marseille, Édition
Echanges
Méditerranée,
1988
p. 47
126.Esos
3
mecus
han
sido
utilizados
por
el
BDET
tanto
para
suscribir
participaciones
directas como
para
contribuir
a
financiar
la
participación
de
operadores
tunecinos
en
el
capital
de
empresas
del sector productivo.
Véase
Bol.
CE
6—1988
p.
2.4.63.
356

CAPITULO
SÉPTIMO
LA
BILATEPALIZACION
DE LA
COOPERACION
Y
SU
EFECTO
COMPENSADOR
357

7.1.
LA AUSENCIA DE UN PROYECTO
POLíTICO
COHERENTE
Y
UNITARIO.
Del
estudio
de
la
Política
Global
Mediterránea
(PGM)
podemos
concluir que
no ha
supuesto
una
acción
común
por
parte
de
la
CE
en
la
región. Ello
se
explica
en
la
medida
que han existido
importantes
divergencias
entre
los
miembros
de
la
Comunidad
centradas
fundamentalmente
en
intereses
comerciales
<hortofruticolas,
pesqueros,
etc.).
Ello
puede
ser
percibido
observando
dos
realidades:
las
presiones
de
cada
país
a la
hora
de
darle forma
a
la
política
mediterránea comunitaria
por
un
lado,
y
la
importancia
de
las
relaciones
de
carácter
bilateral
entre
los
socios comunitarios
y
los
países
magrebíes’.
Por otro
lado
la
falta
de
un
equivalente
a la
Comunidad
como
interlocutor
ha alejado aún más
la
posibilidad
de
una
globalización.
La
Cumbre
comunitaria
de
diciembre
de 1974
celebrada
en
Paris
encargó
al
Primer Ministro
belga,
Leo
Tindemans,
un
estudio
sobre
la
posibilidad
de
transformar
la
Comunidad
en
una
unión
europea
para
1980.
Entre
sus
propuestas
—que
fueron
rechazadas
por
Francia,
el
Reino
Unido
y
otros
socios—
estaba
la
de
que
Europa
hablara
con una
sola
voz
ante
los
EE.UU.o
ante
los
paises
del
Tercer
Mundo sobre
temas
como
la
crisis
en
Europa
o
sobre
la
región
mediterránea,
y
que
se
hiciera
de
la
CRE una
obligación
jurídica 2.
Pero
aparte
de
las
incapacidades
institucionales
la
CE
como
tal
no
tenía
una
visión
armonizada sobre
la
región
mediterránea.
El
desinterés
y la
falta
de
conocimiento de
la
situación
en
estos
países
había
dificultado
la
“comunitarización”
de
las
relaciones
entre
europeos
y
magrebies3.
Por
otro
lado
los
358

capítulos económico
y
político
del
Diálogo
Euro—Arabe
(DEA)
habían
avanzado
muy poco
en
los
años
posteriores
a
su
puesta
en
marcha pudiéndose
destacar
tan
sólo algunos
logros
en
el
ámbito
cultural
como
la
inauguración
del
Instituto
del
Mundo
Arabe
(IMA)
en
Paris
o
los
proyectos
de
creación
de
una
Universidad
Euro—
Arabe 4.
Dada esta situación
nos
proponemos
estudiar
en
el
presente
capitulo en
qué
medida
la
cooperación
bilateral
de
algunos paises
coxwunitarios
contribuye
a
reequilibrar
las
diferencias
Norte—Sur
entre
la
CE
y
sus
Estados
miembros
y
los
paises
del
Magreb.
Veremos cómo
los
Protocolos
Financieros
que Francia,
Italia
o
España firman
con los
países magrebíes
son
complementarios
de
los
que
firma
la
Comunidad
como
tal3;
cómo
una
activa
cooperación
cultural
bilateral
cubre
la
ausencia
de
tal
ámbito
en
la
cooperación
propiamente
comunitaria;
o
cómo
las
transferencias
de
los
inmigrantes
magrebíes
en
estos
paises
contribuyen
a
reequilibrar
las
balanzas
de
pagos
de
sus
paises
de
origen.
En
cuanto
a la
complementariedad
política
ésta será
estudiada
en
un
capítulo
posterior.
7.1.1. La
diversidad
de
los
intereses
intracomunitarios.
Si
partimos
de
la
observación
de
las
relaciones comerciales
entre
los dos
bloques
de
la
región
—CE
y
Liga
Arabe—
observamos
que
los dos
primeros
clientes europeos
de
la
organización
regional
árabe
son
Francia
e
Italia
recibiendo
ambos
en
conjunto
más de
la
mitad
de
las
importaciones comunitarias
procedentes
de
los
países
árabes.
Por
otro lado
la
RFA,
Francia
e
Italia venden
359

cada
uno más
de
una
quinta
parte
de
los
productos
exportados
por
la
Comunidad
hacia
los
paises
de
la
Liga
Arabe 6.
Excepcionalmente
existen paises dentro
de
la
Comunidad que
han tenido
algún
interés
de
tipo coyuntural
a la
hora
de
afrontar
las
relaciones
con
los
Estados
magrebies7
pero,
por
encima
de
ello,
está
el
interés
permanente
de
algunos
socios
comunitarios
que,
por distintas
razones, ven
la
necesidad
de
definir
y
de
desarrollar
las
relaciones
con
los
vecinos
meridionales
de
Europa
Occidental.
En 1982
las
exportaciones
comunitarias
hacia
los
PTM
ascendían
a
29.000
mecus,
cifra
que
representaba
algo
menos
de
una
décima
parte
de
las
exportaciones
totales
comunitarias.
Pero
esta proporción
era
algo
más
elevada
si la
consideramos
por
paises:
suponía
del
15 al 16
por
ciento
para
Francia
e
Italia
y
hasta
el
25
por
ciento
para
Grecia
Centrándonos
ya en el
destino concreto
de
tales
exportaciones
hay
que
resaltar
que
cada
socio
comunitario
exporta
prioritariamente
hacia
los
países
con
los
que mantiene
lazos
tradicionales
y,
así,
Francia
lo
hacía hacia
los
paises
del
Magreb,
la
RFA,
Yugoslavia
y
Turquía,
el
Reino Unido
a
los
Estados
insulares,
Israel
y
Jordania,
e
Italia
a
Libiat
Hasta
1980
Francia era
el
principal
vendedor
a
los
paises árabes
y
ello
se
explicaba
en
gran
medida
por los
lazos
mantenidos
desde
la
época
colonial
con
la
región
del
Magreb10.
En
la
década
de
los
ochenta Italia
ha
sido
el
país
que
ha
tenido
la
penetración
más
importante
en
los
mercados
árabes siendo
en 1983 el
mayor
exportador
comunitario
y el
cuarto
en
1988.
El 60
por
ciento
del
comercio
italiano
se
realizaba
en
ese
año
con
los
países
árabes
360

siendo
sus
principales
clientes Arabia
Saudí,
Libia,
Argelia
y
II
Egipto
Con respecto
al
Magreb
la
CE ha
venido siendo
su
principal
abastecedor
—60
por
ciento
para
Argelia,
50
por
ciento
para
Túnez
y 44
por
ciento
para
Marruecos—
pero
el
sur del
Mediterráneo
sólo
representaba
en 1984 el
7,3
por
ciento
de
las
exportaciones
totales comunitarias
existiendo
así una
brecha
entre
el
interés
del
Magreb para
la
Comunidad
y
viceversa 12.
La
subsistencia
de
vivencias
de
la
época
colonial
ha
hecho
recomendable
comunitarizar
las
relaciones
entre
europeos
y
magrebíes,
pero
esta comunitarización ha
chocado
con
el
obstáculo
del
desinterés
y de
la
falta
de
conocimiento
de
los
temas
mediterráneos
por
parte
de
la
mayoría
de
los
socios
comunitarios.
Sólo
Francia,
España
e
Italia
han
tenido
una
política mediterránea,
tal vez
junto
con
Grecia,
y
sólo
las dos
primeras
una
política
árabe13.
Un
país que
viene
desarrollando
en
los
últimos
años
su
interés
por
los
paises
del
Magreb
es
Portugal,
cuya
presencia
es
creciente
en
los
foros
de
estudio
y
discusión
sobre
el
futuro
de
las
relaciones
aquí
estudiadas,
algo
que
explicaremos
con
posterioridad
en
esta
investigación’4.
La
diversidad
de
intereses
entre
los socios
comunitarios
es
mejor
percibida
aún
en
el
ámbito
político
y
la
crisis sufrida
en
1986
en
las
relaciones
entre Libia
y Occidente
puede
ilustrar
ampliamente
esta
afirmación.
En el
Consejo
extraordinario
de
Ministros
de
AA.EE.
comunitarios,
reunido
en
el
seno
de
la
CPE
el
14
de
abril
de 1986
a
petición
de
España
e
Italia
ante
las
amenazas
libias
contra
las
bases
aliadas
en
Europa,
no
pudo
alcanzarse un
acuerdo
para imponer
sanciones
al
país
magrebí;
la
361

oposición más
enconada procedió
de
Italia
y
de
la
RFA,
dos
miembros
de
la
CE
que
contaban
y
aún
cuentan
con
importantes
intereses
comerciales
en
Libia’ 5.
7.1.2. La
diversidad
de
los
intereses intramagrebíes.
Las
relaciones
de
los paises que
constituyen
el
Gran Magreb
han
sido
históricamente
de
carácter
vertical,
privilegiadas
o al
menos
frecuentes
con
Europa.
El
debate
en
torno
a la
unidad
magrebí
ha
estado
siempre
distorsionado
porque
cada
uno
de
los
Estados
abrigaba
en el
tondo
la
idea de
ser
él el
verdadero
promotor
del
Gran Magreb
y
los
otros
han
sentido
temor
y
recelos
a lo
que
interpretaban
como afán
hegemónico
del
vecino
o
It
vecinos
Marruecos
ha
seguido
una
estrategia
de
acercamiento
cuyo
punto
culminante
fue
la
solicitud
de
adhesión
a
la CE,
solicitud
que
él
mismo
justificaba
con
tres
razones:
es el
país africano
más
próximo
a
Europa
y
en
el
2.000
hay
alguna
posibilidad
de
que
un
enlace
fijo
en el
Estrecho
una
a
este
país
con
Europa; como
país
democrático
se
inserta
en
la
Europa
libre;
y
constituye
la
retaguardia
estratégica
de
Europa,
su
espacio
terrestre
para
respirar.
El
Comisario
Claude
Cheysson
habló
de
la
imposibilidad
jurídica
y
de
hecho
es
impracticable
tanto
por
la
condición
política
que
fija
el
Preámbulo
del
TCEE
—régimen
de
democracia
liberal—
como por
la
condición
geográfica —país
europeo—
que
estipula
el
artículo
237.
Además,
con
el
Acta
Unica
Europea
(AUE),
en
vigor desde
el
1
de
julio
de
1987,
la
adhesión
era aún
más difícil pues
si
antes
el
procedimiento establecía
que
el
362

Consejo
se
pronunciara
por
unanimidad sobre
la
candidatura
tras
el
informe
de
la
Comisión
ahora,
con
la
reforma
del
articulo
237
incluida
en
el
AUE, se
exigirá
en
adelante
el
dictamen
de
conformidad
del
RE
aprobado
por
mayoría
absoluta.
La
solicitud
fue
rechazada
en
septiembre
de
198717.
Argelia
no ha
concedido
importancia
a
los
Acuerdos de
1976
durante
diez años
y
ha
estado
más
interesada
por
las
relaciones
bilaterales
con
los
Estados
comunitarios, sobre
todo
con los
mediterráneos.
A
diferencia
de
Marruecos
y
Túnez,
Argelia
no ha
tenido
que
esforzarse
en
Bruselas
por
consolidar
sus
exportaciones
agrícolas.
Por
ejemplo
el
contingente anual
de
vino
con
denominación
de
origen admitido
en
franquicia
estaba
tan
sobredimensionado
que
la
propia Argelia
llegó
a
pedir
su
reducción
a la
mitad, de
450.000
hectolitros
a
200.000. Las
sucesivas
ampliaciones
de
la
Comunidad
no
le
han
perjudicado
dada
la
envergadura de
su
agricultura’ 8.
Es
Argelia,
como
Libia
y
en
menor
medida
Túnez,
exportador
de
hidrocarburos.
El
peso
del
petróleo
en
las
exportaciones
de
estos
tres
países
era
en
los
años
1985—1986
casi
el
100
por
cien
de
las
exportaciones
totales
de
Libia
(país
en el
que
el
petróleo
representa
el
42,5
por ciento
de
su
actividad
económica,
de su
PIB),
el
66,8
por
ciento
de
las
exportaciones
argelinas
y el
20,3
por
ciento
de
las
exportaciones
tunecinas’9.
Argelia,
en
sus
relaciones
bilateralizadas
con
los
socios
comunitarios,
ha venido
estableciendo
una
relación directa
entre
la
firma
de un
acuerdo
gasistico
con
cada
uno
de
ellos —bien
sea
sobre
precios,
bien
sobre
cantidades—
y la
obtención
de
contratos
para
las
empresas
de
éstos;
evidentemente
esta
supeditación
ha
conducido
a
una
363

marcada precariedad
en
las
relaciones,
característica
que
sólo
ha
comenzado
a
cambiar
en
los
últimos
años como
más
adelante
20
explicaremos
7.2.
LA
COOPERACION
DE
FRANCIA
CON LOS
PAISES
DEL
MAGREB.
Francia
es
la
potencia colonizadora
por
antonomasia
de
los
paises
del
Magreb,
tanto
de
los
tres
del
Magreb
central
como
de
Mauritania,
mientras
que
Libia
fue
colonizada
tardíamente
por
Italia.
Tras
las
independencias
el
General
De
Gaulle
hizo
del
Magreb
el
elemento
esencial
del
redespliegue
francés
en
el
Mediterráneo
y
Africa
subsahariana. Para
los
paises
magrebies
la
dependencia
económica constula
un
pesado
handicap
para
elaborar una política
autónoma
fuera
del
marco
occidental
y,
en
especial,
francés 21~
También
en
lo
cultural,
y empezando
por
la
lengua,
Francia
había
dejado
una
profunda huella
en
los
paises
magrebies
que
se
perpetuaba
gracias
a
los
flujos
humanos
entre
ambas
orillas.
Entre
la
antigua
metrópoli
y
los
nuevos
Estados
existía
además
un
profundo
conocimiento
mutuo
de
los
mecanismos
políticos,
algo
que
difícilmente
podía
encontrarse
en
otras
regiones
del
mundo22.
Durante
la
década
de
los
sesenta cada país
norteafricano
le
exigía
a
Paris
un
trato
de
privilegio
con
respecto
a
sus
vecinos
y
este
hecho,
al
que
es
preciso añadir
la
conflictividad
intramagrebí
de
la
época,
impedía
que
Francia
tuviera
una
política propiamente
magrebí.
La
política
era
pues
principalmente
bilateral, fraccionada,
y
se
caracterizaba
por
la
dispersión23•
De
Gaulle concedió
la
máxima prioridad
a
Argelia durante
la
364

década
de
los
sesenta
y
en 1965 se
firmó
el
primer Acuerdo
bilateral para
el
abastecimiento
de
hidrocarburos.
Pero
aparte
de este
interés
económico,
Francia
veía
en
Argelia
al
palis
central
del
Magreb
y
también
del
Tercer
Mundo
—presente
y
activo
en el
MPNA,
la
OUA,
la
OPEP
o la
misma
ONU—
siendo
más
atractivo
para
la
política
francesa
del
momento
que los
pronorteamericanos
24
Túnez
y Marruecos
La
Presidencia
de
Georges
Pompidou,
iniciada
en
1969,
vino
marcada por
la
mejora
en
las
relaciones
con
Marruecos y
con
Túnez
y el
enrarecimiento
con
Argelia
a
causa
de
la
nacionalización
de
los
hidrocarburos
en
197125.
Esto
dificultaba
la
estrategia
francesa
que
tras
la
firma
de
los
Acuerdos
de
Asociación
con
la
Comunidad
por
parte
de
Marruecos
y
de
Túnez
en 1969
deseaba
establecer
una
política
equilibrada
hacia
el
Magreb
como
conjunto,
política
que
ya
había
empezado
a
esbozar
gracias
a
la
nueva
situación
vivida
en
Libia
tras
el
golpe
de
Estado
que
llevó
a
Muammar
el
Gadaffi
al
poder
en
ese
mismo
año 26.
El
enfriamiento
con
Argelia
llevó
a
Francia
a
buscar
la
diversificación
de
sus
fuentes
de
aprovisionamiento
en
hidrocarburos,
cayó
el
comercio
bilateral
y
las
empresas
francesas
se
replegaron.
No
obstante,
el
tejido
de
interdependencias
era tan
tupido
que
en
poco
tiempo,
en 1974
y
con
Michel Jobert
como
Ministro
de
Asuntos
Exteriores,
se
recuperaron
los
canales
de
contacto~.
Este
enfoque global
por
parte
de
Francia
en
los
primeros
años setenta
se
reflejaba
también
en el
impulso
del
Gobierno
de
Paris
a la
PGM, en
el
redespliegue
naval
francés
en el
Mediterráneo
y
la
firma
de
Acuerdos
de
cooperación
militar
con
Marruecos
y
Túnez,
y
en
el
refuerzo
de
los
ya
existentes
con
Mauritania
y con
Senegal23.
365

precio
del
gas
en
el
mercado
internacional.
Argelia acometió
durante
la
primera mitad
de
la
década
una
reorientación de
su
política
exterior
que
culmina
en
abril
de 1985
con
el
viaje
del
Presidente
Chadli
a
los
EE.UU.
Este
país,
aliado
de
sus
vecinos
marroquí
y
tunecino, constituía
también
un
importante
comprador
de
hidrocarburos
argelinos 42.
Los
intercambios
franco—argelinos
decrecieron durante
los
años ochenta
y
los
grandes
contratos,
que
representaban
un montante
de
12.000
millones
de FF en
1982,
se
habían estancado
en
los
1.000
millones
de FF
desde
1985.
El
Acuerdo suscrito
por
Caz
de
France con
Sonatrach
en 1982
preveía
la
retirada
anual
de
9.150
millones
de
metros cúbicos
de
gas
y
en
1986
se
retiraron
sólo
9.100.
A
pesar
del
Acuerdo
de 1982
los
diferendos
se
mantenían
tanto sobre
los
precios
como
sobre
las
compras
a
largo
plazo.
Con
respecto
a
los
precios
en
1986
se
firmó
una
enmienda
al
Acuerdo
de
1982
para
tener
en
cuenta
la
caída
de
los
precios
de
los
hidrocarburos.
Esta
enmienda
expiró
el 31
de
diciembre
de 1986
y,
a
partir
de
ese
momento
y
ante
la
falta
de
acuerdo
entre
Caz
de
France
y
Sonatrach,
cada
parte
facturó
el
GNL retirado
a
un
precio43.
Este
diferendo
unido
a
las
inquietudes
argelinas
sobre
el
futuro
de
las
relaciones
bilaterales en
la
frontera
del
siglo
XXI
estaban
dificultando
las
relaciones~.
A
pesar
de
ello Francia
aportó
a
Argelia
el 90
por
ciento
de
las
concesiones
de
carácter bilateral
recibidas
que
para
el
periodo
1985-1988
ascendió
a
un
montante
de 91
millones
de
dólares45.
En
enero
de 1987
la
Caja Central
de
Cooperación
Económica
(CCCE)
concedió
a
Argelia
una
línea
de
crédito
de
30
millones
de
FF al
Banco
Argelino
de
Desarrollo
como
aportación
de
divisas
372

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