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La cooperación de la Comunidad Europea con los países del Magreb

Echeverría Jesús, Carlos

Abstract

Evolución de la cooperación entre Europa y el Magreb en la década de los años 50 y 60 y los acuerdos de cooperación alcanzados con posterioridad.

Full text

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID Facultad de Ciencias Políticas y Sociología Departamento de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales (Estudios Internacionales) LA OQOPERACION DE LA COMUNIDAD EUROPEA CON LOS PAISES DEL MAGREB —Tesis Doctoral— Carlos Echeverria Jesús Madrid, 1993 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID Facultad de Ciencias Politicas y Sociologla Departamento de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales (Estudios Internacionales) LA OQOPERACION DE LA COMUNIDAD EUROPEA CON LOS PAISES DEL MAGREB Tesis Doctoral presentada por CARLOS ECHEVERRíA JESUS y dirigida por O. ANTONIO MARQUINA BARRIO Profesor Titular de Relaciones Internacionales Madrid, 1993 LA COOPERACION DE LA COMUNIDAD EUROPEA CON LOS PAISES DEL MAGREB INDICE t CAPITULO PRIMERO: LOS ESTUDIOS DE MAYOR ENTIDAD REALIZADOS SOBRE EL OBJETO DE NUESTRA TESIS. 1.1. LOS PRINCIPALES ESTUDIOS SOBRE EL MAGREB REALIZADOS EN LOS ULTIMOS ANOS. 1.1.1. La situación en Espafia. 1.1.2. La situación en el extranjero. 1.1.2.1. Francia. 1.1.2.2. Italia. 1.1.2.3. Portugal. 1.1.2.4. Bélgica. 1.1.2.5. Argelia. 1.1.2.6. Marruecos. 1.1.2.7. Túnez. 1.1.2.8. Reino Unido. 1.1.2.9. Estados Unidos de América. 1.1.2.10. El creciente interés en otros foros. 1.2. LA ORIGINALIDAD DE NUESTRA INVESTIGACION. 1.2.1. La ausencia de un estudio global desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales. 1.2.2. El método y las hipótesis de trabajo. NOTAS DEL CAPITULO PRIMERO. CAPITULO SEGUNDO: ANTECEDENTES DE LA COOPERACION TRATADA. 2.1. LAS DÉCADAS DE LOS ANOS CINCUENTA Y SESENTA. 2.1.1. El proceso de construcción comunitaria. 2.1.1.1. El Titulo IV del Tratado de la CEE. 2.1.1.2. Los primeros acuerdos con paises mediterráneos. 2.1.2. Las independencias de los Estados del Magreb. 2.1.2.1. Los conflictos intramagrebies. 2.1.2.2. Independencia políticas e independencias económicas. 2.1.3. Los Acuerdos de Asociación con Marruecos y con Túnez y el rechazo argelino. 2.1.3.1. 2.1.3.2. 2.1.3.3. 2.1.3.4. El Acuerdo de Asociación CEE—Marruecos. El Acuerdo de Asociación CEE—Túnez. Las relaciones argelino-francesas. Las relaciones con Mauritania y con Libia. NOTAS DEL CAPITULO SEGUNDO. CAPITULO TERCERO: LA APROXIMACION GLOBAL AL MEDITERPANEO. 3.1. UNA COMUNIDAD EUROPEA EN PLENA EVOLUCION. 3.1.1. La unión aduanera de 1970 y su impacto respecto al exterior. 3.1.2. Los efectos de la guerra de 1967 y los prolegómenos de la de 1973. La inexistencia de una política exterior. 3.1.2.1. Atención al Mediterráneo derivada de una creciente preocupación por la seguridad europea. 3.1.3. La primera ampliación de la CE. 3.1.3.1. La cuestión del régimen de las antiguas colonias del Reino Unido. 3.2. LA INAUGURACION DE LA POLíTICA GLOBAL MEDITEPRANEA. 3.2.1. La heterogeneidad de los acuerdos con los paises terceros mediterráneos. 3.2.2. Las políticas autárquicas posteriores a las independencias. Una valoracion. 3.2.2.1. Las demandas magrebies a la CE. 3.2.3. La preparación de la Cumbre comunitaria de 1972. 3.2.3.1. El acercamiento franco—italiano. 3.2.3.2. La “aproximación global” y la heterogeneidad de los paises terceros mediterráneos. 3.2.3.3. El esbozo de una aproximación política: la Cooperación Política Europea (CPE) y el Diálogo Euro—Arabe (DEA). NOTAS DEL CAPITULO TERCERO. CAPITULO CUARTO: LA FORMALIZACION DE LA COOPERACION CON LOS PAISES DEL MAGREB. 4.1. LA APERTURA DE NEGOCIACIONES CON LOS PAISES DEL MAGREB. 4.1.1. Las negociaciones con Marruecos y con Túnez. 4.1.2. Las negociaciones con Argelia. 4.1.3. La cooperación con Mauritania en el ámbito ACP. 4.1.4. Las relaciones comerciales con Libia. 4.2. LOS ACUERDOS DE COOPERACION DE 1976 CON LOS TRES PAISES DEL MAGREB CENTRAL. 4.2.1. Su contenido jurídico y su valoración política. 4. 2 .2. Las diferencias entre los modelos de cooperación CE—Magreb (individualizada) y CE—ACP (colectiva). 4.2.3. La conf lictividad intramagrebí como obstáculo permanente. 4.3. LA COOPERACION EN EL AMBITO POLíTICO. 4.3.1. El desinterés en el ámbito de la Cooperación Política Europea COPE). 4.3.2. El fracaso del Diálogo Euro—Arabe. NOTAS DEL CAPITULO CUARTO. CAPITULO QUINTO: LAS AMPLIACIONES MEDITERRANEAS DE LA CE Y SU IMPACTO EN LA COOPERACION CE-MAGREB. 5.1. CONSIDERACIONES GENERALES. 5.2. LAS ADHESIONES Y SUS CONSECI.JEI4CIAS. 5.2.1. Las adhesiones de Grecia, España y Portugal. 5.2.1.1. Los estudios de la Comisión. 5.2.1.2. Las preocupaciones magrebies. 5.2.2. La adaptación progresiva a las nuevas realidades en el Magreb. 5.2.2.1. Crisis internas y atenuación de los conflictos. 5.3. LA RESPUESTA COMUNITARIA. 5.3.1. Los Programas Integrados Mediterráneos (PIM) y la política Norte—Sur intracomunitaria. 5.3.2. La Nueva Política Mediterránea (NPM). 5.3.2.1. Novedades con respecto a la Política Global Mediterránea (PGM). NOTAS DEL CAPITULO QUINTO. CAPITULO SEXTO: UN BALANCE DE LA COOPERACION ENTRE LA CE £ LOS TRES PAISES DEL MAGREB CENTRAL. 6.1. LA COOPERACION ENTRE LA COMUNIDAD EUROPEA Y ARGELIA. 6.1.1. Las negociaciones del gas con los socios comunitarios. 6.1.2. Balance de la cooperación financiera. 6.1.3. La normalización de las relaciones entre la CE y Argelia. 6.2. LA COOPERACION ENTRE LA CE Y MARRUECOS. 6.2.1. Las relaciones comerciales. 6.2.2. Balance de la cooperación financiera. 6.2.3. La búsqueda de relaciones privilegiadas. 6.3. LA COOPERACION ENTRE LA CE Y TUNEZ. 6.3.1. Las relaciones comerciales. 6.3.2. Balance de la cooperación financiera. NOTAS DEL CAPITULO SEXTO. CAPITULO SÉPTIMO: LA BILATERALIZACION DE LA COOPERACION Y SU EFECTO COMPENSADOR. 7.1. LA AUSENCIA DE UN PROYECTO POLíTICO COHERENTE Y UNITARIO. La diversidad de los intereses intracomunitarios. 7.1.1. 7.1.2. La diversidad de los intereses intramagrebíes. comercial, a los que han dedicado tradicionalmente su atención los estudios sobre las relaciones CE—Magreb, a incluir otros como el político o el estratégico. Esto sucede por un doble motivo: el primero, por la transcendencia de estas relaciones de cooperación para la seguridad y la estabilidad en el Mediterráneo Occidental, y el segundo por la gran amplitud que en los últimos años ha cobrado el área de los estudios estratégicos y de seguridad, abarcando terrenos antaño no incluidos y que en esta zona tienen una especial relevancia como son: la dialéctica complementariedad—concurrencialidad en lo económico-comercial; la dialéctica religioso—cultural; el futuro de la emigración hacia la CE; o la cooperación política (tanto la CPE como la subregional>. Para el profesor marroquí Mustapha SEHIMI la creación reciente de Centros especializados de investigación en varios paises del Mediterráneo Occidental, Centros que enumeramos en los siguiente subepigrafes, es reflejo del creciente interés por los problemas de seguridad en la región 4. Según el director de estudios del Istituto Affari Internazionali (IAl) de Roma, Roberto ALIBONI, esta latinización ha sido posible gracias a la homogeneidad nueva que caracteriza hoy a los paises europeos del Mediterráneo Occidental: todos pertenecen a la CE y a la OTAN, organizaciones en las que concilian sus intereses, con frecuencia contradictorios entre sí. La solidaridad hoy existente ya no es exclusiva o contrapuesta a la europea sino complementaria5. A la creación de un espacio estratégico subregional en el Mediterráneo Occidental ya hacia referencia el presidente FranQois Mitterrand en un discurso pronunciado en enero de 1983 en Marrakech que estudiaremos en el 4 último capitulo de nuestra investigación. No obstante es necesario destacar que el fenómeno de la latinización de las relaciones no es un fin en si mismo sino que constituye —y así lo vemos nosotros— una etapa en el camino que ha de llevar a una intensificación del diálogo y de la cooperación de la CE como tal con los paises del Magreb. Esta ampliación relativamente reciente de los factores que desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales es necesario incluir en nuestra Tesis se vislumbra ya en los diferentes Institutos y Centros de Investigación que tanto al norte como al sur del Mediterráneo acometen el análisis del tema objeto de nuestro estudio 6, analizando no sólo el marco clásico CE—paises del Magreb central (Argelia, Marruecos y Túnez) en su faceta económica—financiera y social, sino incluyendo también la Cooperación Política Europea, la DMA, el Grupo 5+5, la CSCM o el Diálogo Euro—Arabe. Es precisamente la ausencia de tal enfoque en nuestro país —tal y como describimos a continuación—, y por consiguiente la falta de un estudio de conjunto utilizando todos los factores citados, la que nos ha animado a realizar esta Tesis Doctoral. En la descripción que a continuación hacemos, tanto de estudios que inciden bien directa bien indirectamente en el tema objeto de nuestra investigación, como de Centros de Investigación españoles y extranjeros, no existe por nuestra parte el ánimo de ser completos ni exhaustivos. Hemos incluido tanto en uno como en otro caso aquellos trabajos más relevantes o aquellos Institutos y Centros que, a través de nuestra experiencia directa en los años en los que hemos desarrollado nuestra investigación, 5 ~1 consideramos que sirven para ilustrar sobre Lo que se viene haciendo en el estudio de la evolución del Magreb y de las relaciones euromagrebies en sentido amplio. En cuanto a la selección de paises hemos de hacer también algunas puntualizaciones. Comenzando por los paises magrebies, la no inclusión de forma específica tanto de Libia como de Mauritania tiene desde nuestro punto de vista su explicación; se trata simplemente de taita de entidad para citarías monográficamente en el ámbito en el que si citamos en cambio a los otros paises miembros de la Unión del Magreb Arabe. En Libia existe una escasa producción bibliográfica en el tema objeto de nuestro estudio y ello se explica en gran medida por la actitud que el régimen que detenta el poder tiene con respecto a Occidente y, más concretamente, con respecto a la CE. Ello no ha sido obstáculo para que, por ejemplo, la Universidad Al Fatah de Trípoli haya codirigido con la University of Kent at Canterbury de Londres un Seminario sobre las relaciones entre la CE y la UMA, celebrado en la capital libia en marzo de 1992, Seminario que contó con el apoyo de la Comisión de la CE. Pero lo cierto es que al margen de esta excepción —que podríamos calificar de anecdótica y que se dió en Tnoxrientos en los que las relaciones de Libia con Occidente volvían a enrarecerse por motivos políticos— la actividad científica libia en este campo es muy escasa y los canales de comunicación prácticamente inexistentes 7. Mauritania por su parte adolece en cuanto a su actividad científica en este campo de los mismos problemas estructurales que afectan al país en su globalidad. En cuanto a los paises occidentales que citamos sobresalen 6 Italia, Francia, España y Portugal —el llamado “arco latino”— a los que hemos añadido otros más lejanos como Bélgica, el Reino Unido o los Estados Unidos. La inclusión de los primeros es lógica si tenemos en cuenta que, comenzando por Francia, son los más interesados por distintas razones en la profundización de la cooperación euromagrebi. Los otros han sido incluidos de forma específica, aparte de por nuestra experiencia investigadora directa en ellos, porque cuentan con Centros de investigación destacables sobre el Magreb, el mundo Arabe y las relaciones de éste con Occidente. No se ha incluido a paises como Holanda o la República Federal de Alemania porque el interés por nuestro tema objeto de estudio es escaso en sus círculos académicos, realidad que es comprensible ya que sirve de reflejo del desinterés por el Mediterráneo y por la región magrebí en las políticas exteriores de dichos Estados. 1.1.1. La situación en España. No existiendo en nuestro país un estudio que reuna todos los ámbitos que nosotros incluimos —consecuencia lógica de la tradicional falta tanto en el sector público como en el privado de una dedicación investigadora permanente bien al Mediterráneo en su conjunto bien al Magreb, desde la perspectiva multidisciplinar de las Relaciones Internacionales— nos encontramos con investigaciones de tipo sectorial y dentro de ellas con una gran mayoría de contenido económico. Henos de comenzar por resaltar lo que en esta línea se viene haciendo .7 ~1 desde hace años en el seno del Departamento de Estudios Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. El Profesor Antonio MARQUINA BARRIO tiene en su haber una importante trayectoria científica en el estudio del Mediterráneo, del Magreb y de sus relaciones con Europa de la cual dan fe las siguientes publicaciones: edición de la obra colectiva Estrategia del Mediterráneo Occidental y del Maareb (1983); “Libya, the Maghreb and Mediterranean security” Adelphi Paoers n 2 231; referencias en su obra España en la política de seguridad occidental (1986); “Las relaciones entre España y los países del Magreb” en Un examen de la política exterior esnañola (1988); editor y coautor de Un nuevo orden de seguridad para Oriente Medio (1991) , obra colectiva que es fruto de un Curso de Verano por él dirigido; editor y coautor igualmente de Seguridad en el Mediterráneo . Nuevos plantemientos (1992), obra colectiva como la anterior; editor y coautor de El flanco sur de la OTAN (1993); y, finalmente, coautor de El Magreb: cooperación. concertación y desafíos (inédito). A esta lista habría que sumarle múltiples artículos aparecidos en diversos medios. Dentro del mismo Departamento hay que referirse también al Profesor Roberto MESA GARRIDO, quien se ha referido al Magreb en varias publicaciones pudiendo destacar aquí su articulo ttSpain.Is mediterranean policy” Contemoorarv Review (1987) y su obra Democracia y política exterior en España (1988), siendo esta última de contenido general y referida a un breve período temporal que comprende parte de la década de los años ochenta; al artículo colectivo elaborado por los Profesores Carlos María GONZALEZ DE HEREDIA Y 8 DE OÑATE, Gustavo PALOMARES LERMA Y M’ Dolores ROBREDO BARRIO “Aproximación al estudio de las relaciones hispano—marroquíes. Obstáculos para una buena vecindad” en el volumen colectivo Las relaciones de vecindad. Actas de las IX Jornadas de la A.P.D.I.R.I. (1985); y al articulo del Profesor Miguel DE LA FUENTE “Las relaciones entre Marruecos y la CE. Proceso global de una política de acercamiento” Affers Internationals (1989)~. También en el ámbito de la Universidad Complutense de Madrid, destacamos la Tesis Doctoral del profesor Dr. José Antonio NIETO SOLíS EsPaña y la política comercial de la CEE. Los acuerdos preferenciales con los naises mediterráneos en el marco del comercio exterior de la CEE ampliada dirigida por el Dr. Carlos BERZOSA y leída el 24 de marzo de 1988 en la Facultad de Ciencias Económicas. Esta Tesis estudia un ámbito mucho más amplio que el nuestro —pues abarca a los “paises terceros mediterráneos” (PTM) en su globalidad mientras que los paises del Magreb constituyen un reducido número de ellos— y está elaborada con un enfoque propio de la disciplina de las Ciencias Económicas y no de las Relaciones Internacionales como es nuestro caso. En la Universidad Autónoma de Madrid y en el Instituto de Economía y Geografía Aplicadas (IEGA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se ha venido trabajando en los últimos años sobre aspectos básicamente económicos de las relaciones euro—magrebies. Destacan así trabajos como el de las profesoras Ascensión CALATRAVA ANDRÉS y Ana M~ MELERO GUILLO Política y economía en los Daises del Magreb: sus relaciones con España en el marco de la CEE <1986) . Incide en la política bilateral de España con Argelia, Marruecos y Túnez así cono en 9 las relaciones Magreb—CEE y su impacto en España, centrándose por un lado en temas exclusivamente económicos y por otro en el Magreb “a tres”. Es útil por ello y también porque aporta referencias a las importantísimas relaciones de Francia con estos paises —que analizamos también en nuestra Tesis si bien limitándonos al ámbito concreto de la cooperación- así como al proceso integrador magrebí y a las estructuras productivas de los paises norteafricanos. El Dr. Alejandro LORCA CORRONS ha desarrollado durante algunos años, en el ámbito del IEGA <CSIC), del Centro Internacional Carlos V <Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales), y actualmente en el seno del Taller Internacional de Estudios Mediterráneos (TIEM), seminarios y encuentros sobre aspectos técnicos y económicos de las relaciones entre las dos orillas como los cuatro celebrados en Gredos 9, el celebrado en El Paular en septiembre de 1988 bajo el titulo “Dinámica económica en el Mediterráneo Occidental: conflictos y cooperación” o el celebrado entre el 1 y el 5 de diciembre de 1988 en Salamanca bajo el titulo de “Obstáculos al Desarrollo en el Mediterráneo Oriental”, a los que han acudido expertos de varios de los paises de la región. Las actas del Seminario Gredos II fueron publicados por el Instituto de Cooperación con el Mundo Arabe (ICMA) del Ministerio de AA.EE.’0. Los resultados parciales de sus trabajos han visto a menudo la luz a través de la publicación Información Comercial Española editada por la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Hacienda —el Boletín Económico, de periodicidad semanal, y la Revista ICE, de periodicidad mensual— donde con frecuencia aparecen artículos sobre aspectos sectoriales de nos aportan una 10 1 valiosisima información”. Siguiendo en el terreno de la economía cabe citar, también en el marco oficial ,los informes Guias de Mercados elaborados por el ICEX’ 2. Cuentan con la colaboración para su redacción de las Of icinas Comerciales españolas en los paises del Magreb. Los informes citados son descriptivos y no analíticos, si bien dichas Oficinas si elaboran informes de carácter interno que describen tanto el ámbito bilateral de las relaciones como el comunitario’3. En el sector privado y en el marco del comercio y las inversiones destacamos el libro Cómo invertir en Marruecos publicado por el UNIBAN, del grupo Banco Bilbao Vizcaya, en 1992, en el que se describen aspectos económicos y comerciales y las relaciones hispano—marroquíes, relaciones que han vivido un gran desarrollo en los últimos años gracias al salto cualitativo producido en la cooperación económica española con Marruecos. En el Departamento de Estudios Arabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid hay que destacar las actividades de un grupo de profesores y de becarios que centran sus estudios en la región del Magreb, en aspectos políticos (sistemas electorales, movimientos sindicales, política exterior, etc.) y en el tema de la inmigración. Como botón de muestra cabe referirse, aparte de una obra de contenido más general pero de indudable utilidad como la Introducción a los regímenes y constituciones Arabes de Bernabé LOPEZ GARCíA y Cecilia FERNANDEZ SUZOR (1985) -en la parte final los autores analizan los cinco paises del Magreb—, al libro del profesor LOPEZ GARCíA: Política y movimientos sociales en el Maareb (1989), una obra que ha venido a cubrir la falta de ensayos en nuestro idioma sobre esta 11 región vecina continuada por el volumen colectivo coordinado por el Profesor LOPEZ GARCíA España—Magreb, siglo XXI (1992), y a dos Seminarios: uno sobre “Elecciones, participación y transiciones políticas en el Norte de Africa”, celebrado en Madrid entre los días 10 y 12 de mayo de 1990 y cuyas actas han sido publicadas recientemente por el Instituto de Cooperación con el Mundo Arabe <ICMA)’ 4, otro titulado “La inmigración magrebí en España: contexto internacional y dimensión local” celebrado entre enero y junio de 1991 en la Fundación Ortega y Gasset, y, por último, el dirigido por la profesora Gema MARTIN MUÑOZ entre febrero y mayo de 1992 sobre “Política y derechos humanos en el mundo árabe” celebrado también en la Fundación Ortega y Gasset. En la actualidad el Master anual del recientemente creado Centro Español de Relaciones Internacionales (CERI) incluye en su programa el área del Norte de Africa que es cubierto principalmente por profesores de este Departamento, y el Taller Internacional de Estudios Mediterráneos imparte un Curso de Doctorado sobre la región. Manteniéndonos en el ámbito exclusivamente académico hay que resaltar las actividades desarrolladas en Barcelona en el seno de la Universidad Autónoma de esta ciudad y, ligado en cuanto a su plantel de investigadores a ésta, al Centre d’infomació y Documentatió Internacionals (CIDOB), y dentro de él a la Secció d’Estudis sobre Pau i Conf lictes, a la revista bimensual del Centro titulada DCIDOB <Dossier CIDOB’> —su número 36, de marzo de 1991, es un especial sobre el Magreb— y a su Anuario Internacional. Cuestiones generales del Mediterráneo -seguridad, medio ambiente, migraciones, cooperación, etc. - son tratadas por 12 este circulo y desde tiempos más recientes por el Institut Catalá d’estudis Mediterranis, creado por el Gobierno de la Generalitat de Cataluña y más centrado en la organización de Seminarios —como ej. celebrado en Barcelona sobre “Movimientos humanos en el Mediterráneo Occidental” (7 a 9 de noviembre de 1989)— que a la investigación permanente 15. El CIDOB desarrolló en Barcelona en los días 21 a 24 de septiembre de 1989 unas jornadas tripartitas Francia—Italia—España sobre cooperación en el Mediterráneo Occidental bajo el titulo “La situación en el Mediterráneo Occidental: ¿Hacia una cooperación trilateral?” que contó con la participación entre otros de Roberto ALIBONI (IAl). La Universidad de Granada destaca también en el estudio de estos temas y esta ciudad—símbolo —donde ya se ha establecido una Univesidad Euro—Arabe que desea ser el embrión del proyecto de más envergadura ideado por la Comunidad Europea y la Liga Arabe— es escenario de Seminarios como el que entre el 26 y el 28 de noviembre de 1991 reunió a expertos de ambas orillas organizado por la Asociación de Periodistas Europeos y el ICMA’6. En el ámbito de las publicaciones es de destacar la labor hecha al respecto en el seno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Granada cuya producción, hasta el momento de cerrar nuestro trabajo, es la siguiente: DEL PINO, Domingo: Marruecos entre la tradición y el modernismo <1990); AA.VV.: El Maareb tras la crisis del Golfo. Transformaciones políticas y orden internacional <n~ 2, inédito); y AA.VV.: Explosión demográfica. empleo y trabajadores emigrantes en el Mediterráneo Occidental (n~ 3, inédito). Los dos últimos son resultado de sendos coloquios celebrados en la ciudad bajo el 13 también citado correspondiente al Seminario Gredos II y el de CALATRAVA, Ascensión y LORCA, Alejandro Dependencia alimentaria en los paises del Magreb. Un análisis critico, (1989). Con el apoyo de la Embajada de España en Italia se celebró los días 4 y 5 de febrero de 1991 en Roma el 1 Seminario Italo-Español sobre el Mediterráneo Occidental, estudiándose desde las perspectivas económica, política y de seguridad la cooperación en el área 23. El ICMA ha apoyado y apoya la celebración de Seminarios y la publicación de sus actas así como iniciativas particulares y colectivas de investigación en el campo que nos ocupa, tal y como ya ha sido explicado para cada caso en el recorrido que hemos hecho —que como decíamos al principio no busca ser exhaustivo sino ilustrador- por las actividades investigadoras que se realizan en España. 1.1.2. La situación en el extranjero. Una vez visto el estado de las investigaciones sobre la cooperación entre la CE y los paises del Magreb en nuestro país vamos a proceder a describir la situación en los países de nuestro entorno en los que hemos permanecido durante la realización de nuestra investigación. Comenzaremos por Francia, Italia y Portugal —no hay que olvidar que una de nuestras hipótesis de trabajo se refiere a la “latinización” de la cooperación euro—magrebí— para pasar a continuación a los países del Magreb y en especial a Argelia, Marruecos y Túnez. Haremos 20 finalmente una referencia tanto a Bélgica como al Reino Unido y a los Estados Unidos como reflejo también de nuestra experiencia directa y por el interés de alqunos de los estudios y publicaciones que en estos paises se llevan a cabo. Como lineas generales podemos hablar de la larga tradición de estos estudios en Francia; del interés también tradicional por parte de Italia —que obedece como en el caso anterior a razones históricas y de proximidad geográfica—; de la llegada reciente de Portugal como reflejo de la búsqueda de nuevos horizontes para su política exterior y de nuevos papeles en el marco regional; de una fijación por el tema de la Corona marroquí que parte del momento mismo de la independencia política del país; de un creciente interés por parte argelina paralelo a la evolución económica y política del país; y de una fijación que viene también de antiguo en el caso de Túnez, también como reflejo de una importante dependencia del mercado comunitario, aunque no es tan marcada como en el caso del mucho más próximo a la CE — geográficamente hablando— Reino de Marruecos. De Bélgica hemos destacado fundamentalmente la importante labor científica desarrollada por el grupo de investigación que dirige el Profesor Bichara KHADER. Finalmente hemos de decir que, aunque el mundo anglosajón no se ha destacado por su especial sensibilidad hacia el tema objeto de nuestro estudio, la existencia de un sector académico bien dotado y con una visión universalista hace que las investigaciones sobre el Mediterráneo y el Magreb que tanto en el Reino Unido como en los EE.UU. se hacen deban ser tenidas en cuenta. 21 1.1.2.1. Francia. De Francia proceden la mayoría de los estudios disponibles. Ello se explica sin duda por razones históricas, culturales y económicas como tratamos de demostrar a lo largo de nuestro estudio. También conviene señalar que en el país vecino es donde la dedicación al análisis de este tema tiene más continuidad y cadencia y ello por idénticos motivos. Existen gran número de Centros e Institutos de investigación que se dedican al seguimiento de las relaciones euro—magrebies, bien de forma monográfica, bien como una de sus lineas prioritarias. La dedicación a este tema viene ya de antiguo como nos lo demuestra la interesante obra de Jacques D’IVOIRE La Maahreb et la CEE (1965), fundamental para dar una introducción histórica y destacable además por estar editado por la Fondation Nationale des Sciences Politiques (Centre d’étude des relations internationales> donde aún hoy se siguen dedicando importantes esfuerzos en esta línea de investigación. Además, la obra de Jacques D’IVOIRE abarca todos los aspectos del tema: inversión, comercio, política, inmigración, etc. aunque sólo para los tres países del Magreb central <Argelia, Marruecos y Túnez). Hay que destacar en primer lugar el Institut de Recherches et d’Études sur le Monde Arabe et Musulman <IREMAM) ubicado en Aix-en-Provence y cuyos trabajos se reflejan en su prestigioso Annuaire de l’Afriaue du Nord, elaborado por el Centre d’Étude et de Recherche sur les Sociétés Méditerranéennes (CRESM) y coeditado con el Centre national de la recherche scientifique <CNRS) y obra irreemplazable 24, y en la Revue de l’Occident 22 musulman et de la Méditerranée <semestral). Organiza también coloquios como el celebrado en los días 17 y 18 de de diciembre de 1990 en Baume-les-Aix con el Institut du Monde Arabe (IMA) 25 sobre “Le Maghreb, l’Europe et la France” u otro posterior, en enero de 1991 en Aix—en—Provence, bajo el titulo “Maghreb—Europe— France”. Fruto de una mesa redonda celebrada en octubre de 1989 es el libro dirigido por Michel CAMAU Changements politigues au ~j~jb (1991>. El CRESM de Aix publica por su parte los Cahiers du CRESM26. La Association pour l’Étude des Sciences Humaines en Afrique du Nord et au Proche Orient de Aix publica una revista trimestral titulada Revue du Monde Musulman et de la Méditerranée de la que destacamos el número especial de marzo de 1991, un monográfico titulado “Crise du Golfe, la “logique” des chercheurs”. La Universidad de Perpignan celebró en diciembre de 1979 un coloquio titulado “Europe et Méditerranée” cuyas actas publicó con el mismo titulo <Université de Perpignan, 1981). La Universidad de Grenoble publicó hasta 1987 -a través de su Institut d’Études Politiques de Grenoble—2- la revista Grand Macrhreb. También en Grenoble cabe destacarse la dedicación del Centre d’Études de Défense et de Sécurité Internationale (CEOSI) que celebró en los días 1 y 2 de marzo de 1991 un Seminario titulado “La Méditerranée Occidentale: espace de coopération” donde acudieron prestigiosos analistas como Jacques HUNTZINGER, J. -M.CROUZATIER, Roberto ALIBONI o Mustapha SEHIMI27. Es digno de ser destacado también el Groupe de Recherche sur les Économies Régionales du Bassin Méditerranéen (GRERBAM>, dirigido por Henri REGNAULT en el seno de la Facultad de Derecho, Economía y Gestión de la Universidad de Pau. 23 Antes de referirnos a las obras monográficas y a los Institutos hay que hacer una mención especial a otros coloquios que con gran frecuencia se celebran: el organizado a principios de la década de los ochenta por la Comisión para el Estudio de las CC.EE. (CEDECE> y cuyas voluminosas actas se publicaron bajo el titulo de La CEE élargie et la Méditerranée: auelle coopération? (1982) constituye un punto de referencia importante por el momento en el que se realiza y por su contenido (aspectos políticos, económicos y medioambientales del Mediterráneo); también es obligado referirse a los famosos Foros Mediterráneos (Marsella del 25 al 27 de febrero de 1988 y Tánger del 24 al 28 de mayo de 1989) que han puesto el acento en los aspectos financieros y económicos y que han constituido un importante trampolín para la idea de la cooperación en el Mediterráneo Occidental. En los días 24 y 25 de mayo de 1989 y en un ámbito muy especializado —el empresarial e inversor— se celebró el coloquio de Dunkerque (1 Coloquio Euro—Magrebí, organizado por el Institut de Formation Européen et de Coopération <IFEC), bajo el titulo “Cooperación Magreb—CEE frente al mercado único y a la UMA”) que, aunque no incidía en los aspectos políticos, incluía temas como la inmigración y, sobre todo, los protocolos financieros 28. El IFEC coorganizó con el Club Europe—Magreb en Dunkerque, del 4 al 7 de julio de 1990, la 1 Universidad de Verano Euro—Magrebí que se centró en el estudio de los temas técnico—comerciales, la importación y la exportación, el sector agroalimentario, etc. El estudio de los Foros Mediterráneos tiene un enorme contenido político. El primero <1988) —cuyas actas están 24 publicadas bajo el titulo Réalités et prosDectives des relations entre les pavs européens de la Méditerranée Occidentale et les navs du Maahreb associés & la CEE <1988)— tenía como objetivo según su animador principal, Jacques HUNTZINGER, sensibilizar a hombres de negocios y operadores. Por ello un recorrido por las actas nos permite oir hablar de industria, finanzas, transportes, agricultura, cooperación en general y relaciones intramagrebíes. Empezaban entonces a vislumbrarse cambios en la región con un deshielo progresivo en las relaciones y la idea de organizar un coloquio informal como este partió del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, lugar donde el profesor HUNTZINGER ejercía funciones de asesor del Ministro en asuntos mediterráneos. En Tánger (1989) se avanzó ya mucho en el ámbito del Mediterráneo Occidental, en unas jornadas tituladas “Les réalités et les perspectives des relations entre les pays européens de la Méditerranée Occidentale et les pays de l’UMA” organizadas por la Asociación de Economistas Marroquíes y por el CGEM (véase referencia a Marruecos en este mismo capítulo) bajo el patronato del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí; en esta reunión se “oficializan” ya estos encuentros. Los temas, aún centrados en aspectos técnicos y económicos, incluían finanzas, deuda, cooperación industrial y relaciones CE-Magreb. Una de las ideas surgidas de estos Foros ha cristalizado muy recientemente en el Club Financier Méditerranéen (CFM). Fue creado el 2 de julio de 1990 y contó desde el principio con el apoyo de Pierre Bérégovoy. Celebró sus primeros encuentros entre el 23 y el 25 de noviembre de 1990 en Aix-en-Provence y el 19 de abril de 1991 se reunió su Asamblea General Constitutiva en 25 ~1 Paris. Publica un boletín trimestral titulado Méditerranée Développement que aporta valiosa información sobre los intercambios y la cooperación entre las dos orillas del Mediterráneo Occidental. El 18 de diciembre de 1992 el CFM ha organizado una intensa jornada de trabajo en Paris bajo el titulo de “Crecimiento al sur del Mediterráneo y financiaciones exteriores”. Para el seguimiento de la política oficial francesa destacamos la publicación bimensual de su Ministerio de AA.EE. La politigue etrancere de la France. Textes et Documents equivalente al volumen Actividades.., español precitado. Ligados a la Administración francesa funcionan algunos Centros de investigación y de documentación como el Centre d’Études Prospectives et d’Informations Internationales <CEPII> cuyas investigadoras Agnes CHEVALLIER y Véronique KESSLER publicaron en 1989 un interesante estudio de contenido económico y demográfico titulado Économies en develoonement et défis demogranhigues. Algérie. Eczvnte. Maroc. Tunisie 29 o la propia Documentation Frangaise, dependiente de la Oficina del Primer Ministro, que edita la prestigiosa revista trimestral Monde arabe.Maczhreb—Machrek30. Dentro de la colección Problémes Politicues et Sociax La Documentation Frangaise publicó en 1990 un interesante trabajo titulado Vers le Grand Macxhreb que aporta documentos relevantes y cronología del Magreb y que está elaborado por J. C. SANTUCCI, miembro del IREMAM y colaborador del Annuaire de l’Afrigue du Nord antes citado31. Hablar de monografías, artículos e Institutos de investigación nos supone sumergirnos en un tejido tan tupido que 26 nos dificulta desde un principio la labor de clasificación o catalogación. Comenzaremos desde lo particular avanzando hacia lo general. Destaca así la obra de Bouhout EL MELLOLTKI RIFFI La politigue francaise de coopération avec les Etats du Maahreb (1955—1977) (1989) que nos da una visión jurídica y política destacando la cooperación “privilegiada” con Argelia y la “subsidiaria” con Marruecos y Túnez, y haciendo referencia también a la cooperación cultural. Las relaciones entre Francia y Argelia las estudian en detalle y por separado dos autores: Inga BRANDELL Les RaPPorts Franco-Alaériens depuis 1962. Du pétrole et des honunes <1981) y Salah MOUHOUBI La politigue de coo~ération Algéro—Francaise. Bilan et perspectives (1986). Autores clásicos como Paul BALTA (“La politique maghrebine de la France” Grand Macrhreb 1986, “French Policy in North Africa” The Middle East Jaurnal 1986, “L’Algérie et le Grand Maghreb” Le Trimestre du Monde 1989, y “Oranges, olives, oil.The Maghreb in transition” NATO’s Sixteen Nations 1990)32 o Nicole GRIMAUD (La politigue extérieure de l’Algérie (1962-1978’) 1984, “Algeria and socialist France” The Middle East Journal 1986, “La France et le Maghreb: vers un partenariat” en AA.VV.: Maahreb: les années de transition 1990) analizan con frecuencia los aspectos políticos del tema. Lo mismo hacen, aunque con estudios más generales, Rémy LEVEAU (Le fellah marocain. défenseur du tróne 1985 y “La Méditerranée dans la politique frangaise” Études 1987), Bernard LABATUT (“L’importance de la Méditerranée Occidentale dans la politique de sécurité de la France” 1988, presentado en el Seminario organizado por el Centre d’Etudes et de Recherches sur l’Armée (CERSA) de la Universidad Toulouse 1 entre los días 14 27 1 y 17 de abril de 1988 bajo el titulo “De l’existence d’un sous— systéme de la Méditerranée Occidentale”) o Claude NIGOUL y Maurice TORRELLI Menaces en Méditerranée (1987). En la Universidad Toulouse 1 existe, dirigido por el profesor Jean— Marie CROUZATIER, el Comité de Coordination pour les Études et Recherches Méditerranéennes et Africaines. Rémy LEVEAU vuelve a estudiar en su contribución al Seminario conjunto del Centre d’Études des Relations Internationales (CERI) y del Instituto Att ari Internazionali (IAl) “La France et 1’Italie face á la situation en Méditerranée” (6 de abril de 1987) los aspectos políticos de las relaciones. Tanto Nicole GRIMAUD como Rémy LEVEAU pertenecen al CERI, Centro adscrito a la Fondation Nationale des Sciences Politiques desde 1952, y desde 1967 asociado al CNRS, que cuenta con un merecido prestigio en sus estudios sobre la región del Magreb y de sus relaciones con Europa. Un estudio de gran interés para ilustrar sobre la fase de las ampliaciones ibéricas es la obra de Jean—Franqois DREVET La Méditerranée. nouvelle frontiére nour l’Euro~e des Douze ? (1986) El veterano estudioso del Magreb Paul BALTA dirige en la actualidad el Centre d’Études de l’Orient Contemporain de la Universidad parisina de Sorbonne Nouvelle (Paris III). A él se deben verdaderos “clásicos” como La nolitigue arabe de la France (1973), La stratéaie de Boumediéne (1978) o L’Alcxérie des Algériens. vingt ans aprés (1981) además de obras muy recientes como Le Grand Maahreb des indenendances & Van 2000 <1990>, que estudia la realidad de cada país de la LIMA e incluye las relaciones con la CE. La última obra publicada que ha dirigido 28 Paul BALTA es La Méditerranée réinventée. Réalités et esnoirs de la coooération (1992), una compilación de trabajos que abarcan ámbitos tan diferentes como las universidades, la energía, las telecomunicaciones o las perspectivas de desarrollo. También en la Universidad de la capital francesa, en la de Paris VII, se encuentra el Groupe d’Études et d’Échanges avec le Monde Arabe et Musulman, cuyo responsable es el profesor Claude LIAUZU, autor de L’Islam de l’Occident (1989), un notable estudioso de las relaciones políticas y culturales euroárabes. En tiempos ya muy recientes y ante los acontecimientos que se vienen produciendo en el Magreb, se acaba de crear un nuevo marco de estudio universitario: éste, nacido ya en pleno 1992, es el Institute Europe-Maghreb que dirige René GALLISSOT en la Universidad de Paris VIII 33. También en Paris VIII y dirigido por el profesor Sami Nair destacamos las actividades del Institut des Études et Recherches Europe—Méditerranée (IEREM). Con motivo de la actualidad del tema se ha publicado ya la primera edición del L’Etat du Mac¿hreb 1991, una completa obra que surge como anuario permanente con el prestigio ganado por experiencias previas referidas al mundo entero o a otras regiones del planeta. Anterior a ésta destacamos la obra colectiva dirigida por Alain CLAISSE y Gérard CONAC Le Grand Maghreb: Données socio-politigues et facteurs d’intégration des Etats du Maczhreb (1988), una buena recopilación de trabajos de politólogos y economistas que ahondan en la cooperación euro-magrebit También en 1988 la revista trimestral L’Événement européen, dirigida por Edgard PISANI, edité un número especial bajo el título “La question méditerranóen”, algunas de cuyas aportaciones citamos a lo largo 29 de Nápoles organizó en 1986 tres seminarios de gran interés para el tema objeto de nuestra investigaci6n: “La demographie des pays nord-africains”, “La transition démoqraphique dans l’Afrique méditerranéenne” y “Nouvelles structures productives dans l’agriculture méditerranéenne”. Al hablar de monografías elaboradas por italianos hay que referirse inexcusablemente a Michele BRONDINO y su obra Le Grand Maahreb: Mvthe et Réalités <1990>, un estudio del proceso histórico de integración magrebí y de las relaciones exteriores de estos paises incluyendo a la Comunidad Europea, un clásico publicado originalmente en italiano en 1988. Un estudio anterior y de carácter histórico es el de R. RAINIERO L’Italia e il Nord Africa contemnoraneo <1988) y otro, de contenido más específicamente referido a los movimientos migratorios es el de V. C. MACCHERONI y A. MAURI (cur.) Le miarazioni dell’Africa mediterranea verso l’Italia (1989). El proceso de integración magrebí ha sido estudiado recientemente en el marco de un Seminario internacional organizado por la Fundación Giovanni Agnelli en Turín en los días 6 y 7 de febrero de 1992 bajo el titulo genérico de “11 mondo arabo fra stati nazionali, processi di integrazione e idea di nazione araba”. En él se ha ahondado en los aspectos políticos y económicos de la integración, así como en los condicionamientos internos e internacionales que la favorecen o que la dificultan. En el estudio de la política italiana hacia el Magreb hemos de destacar los trabajos recientes de Giovanni DONINI que han sido publicados tanto en The International Soectator como en la revista española AWRAQ 48 . Finalmente podemos hacer una breve pero obligada referencia 36 al Aspen Institute Italia que del 21 al 23 de junio de 1987 organizó un encuentro para el desarrollo de la cooperación entre los paises mediterráneos en Barcelona, bajo el titulo de “Mediterranean World’s Crossroads: The Approach to Mediterranean Development”, y en cuyo manifiesto final se abogaba por la creación de subgrupos regionales de integración económica tipo Gran Magreb. El Aspen Institute Italia celebró de nuevo, esta vez en Marsella entre el 10 y el 12 de diciembre de 1989, un nuevo encuentro similar al anterior bajo el titulo de “Mediterranean World’s Crossroads: A Medium Term Strategy for Cooperation”. 1.1.2.3. Portugal. Aunque geográficamente atlántico Portugal mantiene por diversos motivos —pertenencia política y económica a la Europa meridional, proximidad geográfica y presencia histórica en relación con Marruecos, etc.— una vocación “mediterránea”. Así podemos destacar, en el ámbito político—diplomático, su presencia activa en el marco del Mediterráneo Occidental (Grupo 5+5), y su aportación en el seno de la CE. Este interés se refleja también en los círculos académicos. En esta línea hay que destacar al Instituto de Estudos Estratégicos e Internacionais de Lisboa (IEEI) que viene trabajando en temas de cooperación euro—magrebí en una doble línea: la celebración de Seminarios 49, y la publicación de trabajos bien en su propia revista — Stratec¡ia -ET1 w444 171 m515 171 lSBT bien en otras. En esta última línea véanse los artículos del Director del IEEI, Alvaro de VASCONCELOS, “Une particularité de 37 la région Sud: Carrefour Est-Ouest et Nord—Sud” en Cahiers de l’OSM (1987> y “La nueva Europa y el Mediterráneo Occidental” Revista de la OTAN <1991), así como su ponencia Le Portugal . l’Europe atlantiaue et le Macrhreb presentada en el Seminario “Sécurité et coopération en Méditerranée” organizado en Paris en octubre de 1991 por la Fondation d’Études de Défense Nationale. En los días 18 y 19 de marzo de 1992 el Instituto de Defesa Nacional portugués ha celebrado en Lisboa un Seminario internacional bajo el titulo “A Seguran9a no Mediterráneo e Médio Oriente” con la participación de investigadores de una y otra orilla del Mediterráneo. Junto a estos cabe citarse el Instituto Luso—Arabe para a Cooperagao (IAC), una Organización No Gubernamental (ONG) creada en 1985 y que ha participado en los Seminarios de Gredos ya citados, en concreto en el Gredos IV. 1.1.2.4. Bélgica. Cabe destacar la labor científica desarrollada en este país por el Centre d’Étude et de Recherche sur le Monde Arabe Contemporaine (CERMAC) radicado en la Universidad de Louvain—La— Neuve y, dentro de ella, en el Institut des Pays en Développement. Su Director, el Doctor Bichara KHADER, es autor, entre otros, del notable y muy reciente estudio Le Grand Macrhreb et l’Europe. Enieux et persoectives (1992)50 y responsable del estudio colectivo titulado Le Pont et le fosse. La Méditerranée dans les Échanaes Économiaues Euro-Arabes publicado por el CERMAC en 1989. En 1989 el CERMAC publicó un número de sus Cahiers 38 CERMAC —n 2 66—67— como monográfico sobre el Magreb y Europa en el que tres autores de la región analizaban tres aspectos concretos de interés para las relaciones euromagrebies51. Con un valor especialmente informativo destacamos la publicación bimensual Telex Méditerranée, editado en francés en Bruselas y centrado en las noticias sobre la política mediterránea comunitaria. Por otro lado el Centre for European Policy Studies <CEPS) de Bruselas, que centra sus estudios en las actividades internas y exteriores de la CE, ha celebrado del 26 al 28 de noviembre de 1992 su Conferencia Anual bajo el titulo “Europe and the Mediterranean”. El Institut Royal des Relations Internationales, centro interuniversitario con sede en Bruselas, publica en su revista bimensual Studia Diolomatica trabajos como el de Habib GHERARI “L’Union du Maghreb Arabe” (Vol. XLIII, 1990, n2 3) o el informe “Une democratie pour les États africaines. L’Afrique du Nord” (Vol. XLIV, 1991, n0 2) de indudable interés para nuestro estudio. El Institut d’Études européens de la Universidad Libre de Bruselas, que goza de merecido prestigio en el área de los estudios comunitarios, celebró en los días 24 y 25 de mayo de 1976 unas Jornadas de estudio bajo el titulo “Les relations du Maroc et de la CEE”. 1.1.2.5. Argelia. La voluminosa obra de Claude GAILLARD Les Communautés eurooéennes. les organisations africaines et l’émercrence d’un nouvel ordre international (1960) , elaborado en la Universidad 39 de Argel, nos parece que es el trabajo más idóneo para comenzar este repaso a la producción argelina en torno al tema objeto de nuestro estudio. En efecto a lo largo de sus páginas este texto describe y defiende la cooperación entre la CE y los paises de Africa y Oriente Próximo a la vez que argumenta la necesidad de avanzar en las integraciones regionales. El Institut National d’Études de Stratégie Globale (INESG>, creado en la década de los años setenta, se destaca por la actividad científica de algunos de sus miembros más que por sus publicaciones. Nadji SAFIR, Mohamed BENBOUTA o Mohand Ou Ahmed MELBOUCI son nombres habituales en reuniones académicas internacionales sobre el Mediterráneo Occidental 52. En el ámbito estrictamente universitario ocurre algo parecido con el Institut des Sciences Politiques et de Relations Internationales de la Universidad de Argel. Más prolíficos y menos opacos -no olvidemos que la opacidad tiene su razón de ser en el pasado político del país— son el Centre National d’Études pour la Planification (CENEAP) destacando su reciente estudio Panorama des économies maghrébines contemporaines. Mauritanie. Maroc. Algérie. Tunisie. Lvbie (1991>, un profundo estudio de la agricultura, la industria, el desempleo, el comercio exterior, la deuda, el energía, la integración económica magrebí y las relaciones económico— comerciales con la CEE; y otros más específicos como “Activités et formes d’occupation inforrnelles en Algérie. Études de cas” (sin fecha) . Las revistas universitarias Revue algérienne des Sciences Juridigues. Économiaues et Politipues y Revue Alciérienne des Relations Internationales suelen incluir artículos de 40 académicos argelinos y extranjeros sobre las relaciones con la CE. Mención especial merece el publicado en la primera por Alain DUPOUY “Le statut juridique de la coopération entre l’Algérie et la CEE” <1979> y en la segunda por Sid Ahmed GHOZALI “Maghreb— CEE: enjeux et perspectives” (1986>. A destacar también las actividades del Centre de Recherches en Économie Appliquée pour le Développement (CREAD> que elabora informes como el titulado L’Emigration maghrébinne en Europe . Exploitation ou coopération? (sin fecha). En cuanto a las monografías, y yendo de lo particular a lo general, nos encontramos con las siguientes obras a destacar: Salah MOUHOUBI La politigue de coopération algéro—francaise . Bilan et persoectives <1986>; Abdelhamid BRAHIMI L’Economie alc*erienne d’hier & demain. Défis et enieux <1991), un estudio de la política de desarrollo argelina en los últimos veintiocho años; BelaXd ABDESSELAM La paz alpérien. Stratépies et enjeux (1990) que incluye las relaciones con Europa. Una obra muy general, y de más importancia para el estudio del caso marroquí, es la de Abdelmadjid BOUSHABA La péche maritime dans les pays du Maahreb (1991). Desde la perspectiva de la investigación realizada no podemos culminar esta breve referencia a las fuentes argelinas consultadas sin hacer mención del Centre Culturel Algérien de Paris con su importante biblioteca y con la celebración de coloquios y conferencias entre las que el tema de las relaciones CE—Argelia y CE—Magreb viene ocupando una posición central 53. 41 1.1.2.6. Marruecos. Este país árabe y africano procura expresar con frecuencia — muchas veces a través de su Jefe de Estado— una firme vocación europeista. Las relaciones con la CE constituyen objeto de análisis en las universidades del país, donde es posible encontrar estudios, generalmente muy específicos, sobre algún aspecto de esta cuestión. De hecho Marruecos es el país magrebí donde encontramos las obras más tempranas analizando estas relaciones. Aziz BELAL daba en 1962 un repaso a las relaciones que se iban perfilando en un texto de gran interés político pues a través de su lectura se puede captar un sentir fuertemente nacionalista propio de los primeras años de la independencia. En Un ~rotectorat déguisé: l’association au Marché Commun européen (1962> el autor incide en los aspectos económico—comerciales y técnicos. Centrados en el mismo tema destacamos los trabajos de Nor EL GEORFI Le Maroc & l’heure du Marché Commun (1967> y de Driss GUERRAOUI Agriculture et déveloDpement au Maroc (1986). En este último, aunque publicado en tiempos recientes, el autor realiza un profundo estudio de la aplicación del Acuerdo de Asociación de 1969 y de la evolución posterior. Poco después de la firma del Acuerdo de Cooperación CEE—Marruecos, en 1976, encontramos otra importante aportación, fruto de las jornadas de estudio organizadas por el Institut d’Études Européens <Université Libre de Bruxelles) del 24 al 25 de junio de 1976 Les relations de Maroc et de la CEE (1977>. En este caso, como en el anterior, se incide sobre todo en el impacto industrial, en la emigración y en el empleo. Si bien está centrado únicamente 42 ~1~~ en las relaciones económico—comerciales siguiendo el esquema del Acuerdo de Cooperación de 1976 es digna de destacarse la Tesis Doctoral recientemente presentada -en 1990- de Afifa HAKAM La Maroc face & l’Europe des Douze: crise et perspectives (Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Mohamed V de Rabat). Muy centrado en el propio indice del Acuerdo de 1976 aunque haciendo un interesante análisis comparativo con respecto a la cooperación CE -ACP está el amplio estudio de Abdelhamid AHMADY “L’Afrique, la CEE et le NOEI. Quelle coopération pour quel projet? (articulo publicado en 1985 en la Revue Marocaine de Droit et d’Economie du Develotpement de Casablanca>. Anterior a este son dos artículos de Víad CONSTANTINESCO “L’Accord entre le Maroc et la Communauté économique européenne du 27 avril 1976” publicado en la Revue juridigue. politipue et économigue du Maroc y “Les rélations entre le Maroc et la CEE”. Del Profesor Abdelkrim BELGUENDOUZ habría múltiples artículos a destacar, centrados fundamentalmente en la cuestión migratoria, como “Le Maghreb et l’émigration” Le Liberal (1990), o “Les jeunes maghrébins en Europe: deuxiéme generation, deuxiéme chance pour le developpement au Maghreb?”, publicado en la Revue Marocaine de Finances Publigues et d’Économie (1991> de la Universidad de Marrakech, un número especial monográfico sobre las relaciones “Maghreb—CEE. Horizons 1993”, estudio que abarca a los cinco paises del Magreb centrado sobre los aspectos técnicos, comerciales y financieros así como en la realidad de la inmigración. Continuando en el ámbito universitario marroquí es preciso 43 T destacar nombres como Habib EL MALKI, Fathallah OUALALOU, Mustapha SEHIMI o Abdallah SAAF, quienes frecuentemente publican estudios sobre aspectos económicos y políticos de las relaciones y asisten habitualmente a coloquios y conferencias~. El primero de ellos dirige el Groupement d’Études et de Recherches sur la Méditerranée <GERM) que organiza seminarios sobre las relaciones entre ambas orillas del Mediterráneo Occidental 53 y cabe destacarse el dossier por él preparado y publicado bajo el titulo “Le Maroc et le devenir méditerranéen” aparecido en Signes du nrésent de Rabat en la primavera de 1988. En 1991 ha dirigido la publicación de las actas de un coloquio celebrado en Casablanca en diciembre de 1989 y titulado “Les deux rives de la Méditerranée: conf lits et interdépendance”56. Más antigua es su obra —de H. EL MALKI— Au delá des chiffres. cruel coooération ? (1983) Ligado también a la Universidad —en concreto a la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Mohammed V de Rabat- destacamos la labor del Centre d’Études Stratégiques (CES), creado en 1988 a propuesta del Rey Hassan II. Su publicación anual Annales du CES —dos volúmenes hasta 1991, el primero <1987—88> y el segundo (1989—90)— contiene estudios sobre las relaciones entre la Comunidad y el Magreb (EL MALKI>, sobre política exterior marroquí (SEHIMI>, sobre la política europea de Marruecos (SAAF), sobre seguridad en el Mediterráneo <HUNTZINGER> y sobre problemas de seguridad regional en el Magreb y en el Mediterráneo Occidental (SEHIMI). 44 1.1.2.7. Túnez. Aquí hemos de resaltar como obra más temprana la publicación de las actas de un coloquio monográfico sobre la cooperación CEE - Magreb celebrado del 28 al 30 de mayo de 1979 donde se analizaron los ámbitos económico, social, financiero e industrial 57. En 1980 se creó la Association des Études Internationales CAEI) que publica desde 1981 la prestigiosa revista trimestral Études Internationales58, instrumento imprescindible para el seguimiento de unas relaciones que son prioritarias para este pequeño país magrebí. La AEI celebró el 15 de abril de 1988 una jornada-debate sobre “Les expériences d’intégration et de cooperation régionales” en Túnez59. Los aspectos económicos y comerciales de las relaciones con la Comunidad —los de mayor importancia para Túnez— son el tema central del trabajo del Ministerio del Plan Part du marché de la Tunisie et des ~avs concurrents avec la CEE en 1986 (1988), elaborado en el momento en e]. que se producía la adhesión española y portuguesa, y también de la ponencia del diplomático tunecino Abderrazak ATTIA L’Acte Unigue et ses repercussions ~our la Communauté et oour les oavs tiers (1991>. Un útil estudio sobre las relaciones económicas exteriores del país desde la independencia hasta 1990 es el de Abdelmajid DIMASSI Les échanges économigues exterieurs de la Tunisie (1990>. En el ámbito de los centros de estudios caben destacarse el Observatoire Méditerranéen, ubicado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Túnez y creado por el profesor Habib SLIM~, y el Centre d’Études Internationales du Maghreb (CETIMA>, 45 1992 en otro Seminario ad hoc. Una publicación de la UEO, y no específica del Instituto, es La lettre de l’Assamblée, editada por la Asamblea de la VEO en Paris, y en la que en ocasiones se han recogido aportaciones sobre este tema que no son sino reflejo de los trabajos desarrollados en la propia Asamblea 70. En esta línea es interesante hacer referencia al informe presentado en nombre de la Comisión Política de la Asamblea por el parlamentario español Miguel Angel MARTíNEZ titulado “La sécurité européenne devant les menaces extérieures & l’Europe— l’organisation de la paix et de la sécurité dans la région niéditerranéenne et le Moyen Orient”’1. En dicho informe se analizan cuestiones como la dependencia energética de los paises comunitarios con respecto a los paises del Norte de Africa y de Oriente Medio, la inmigración en la CE y los aspectos políticos y culturales, todo ello en el marco de una definición amplia de la seguridad. También la Asamblea de la Alianza Atlántica desarrolla cada vez con más frecuencia un creciente interés por los asuntos del Mediterráneo en general y del Magreb en particular. En este sentido podemos hacer referencia estudios e informes sobre la “región sur” —término empleado por la OTAN en el que se incluye a un abanico mayor de paises que los que se englobaban tradicionalmente bajo la denominación de “flanco sur”— como el de LoXc BOUVARD (Rapporteur) Final Revort of the Sub—Committee on the Southern Reaion (1986), que contiene referencias a los paises del Magreb y al Estrecho de Gibraltar; y los más recientes y mucho más completos en lo que a nuestro estudio respecta de Augusto BORDERAS (Rapporteur> Interim Re~ort of the Sub—Committee 52 on the Mediterranean Basin <1991 y otro para 1992> y de Miguel HERRERO y José Luis NUNES <Corapporteurs) Interim Reoort of the Sub-Comniittee on the Southern Recrion (1991 y otro para 1992>72. 1.2. LA ORIGINALIDAD DE NUESTRA INVEISTIGACION. Una vez descritos los Centros de investigación más relevantes donde se estudian las cuestiones del Magreb y sus relaciones con el mundo occidental, así como los enfoques que en ellos se utilizan, pasaremos a explicar cuál es nuestra aportación, y qué novedades pretendemos introducir con nuestra Tesis Doctoral en la que, como describimos a continuación, utilizaremos una metodología propia de la disciplina de las Relaciones Internacionales. 1.2.1. La ausencia de un estudio global desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales. Tras haber realizado una descripción de las principales lineas de investigación sobre la realidad política y económica del Gran Magreb —que, insistimos, no pretende ser exhaustiva sino informativa— procederemos a aislar aquellos estudios específicos sobre las relaciones euromagrebies y la cooperación CE—Magreb a fin de señalar sus carencias desde el punto de vista de nuestra investigación 73. Con ello expondremos cuál es nuestra aportación 53 T al estudio de la cooperación CE-Magreb como paso previo a la explicación del método utilizado y a las hipótesis de trabajo. Todos los estudios específicos analizados son a nuestro juicio incompletos ya que se han realizado preferentemente desde una perspectiva económica y comercial, es decir con un enf oque tangencial que no profundiza en el terreno político y que, por ello, no aporta una visión completa de dichas relaciones tal y como se entiende desde la perspectiva de la disciplina de las Relaciones Internacionales. En segundo lugar ninguno de ellos utiliza de forma sistemática las fuentes directas empleadas en nuestra investigación, fuentes que por su carácter más restrigido sirven para complementar las estadísticas comunitarias de EUROSTAT o las Declaraciones públicas de las Partes, y permiten una aproximación más profunda y equilibrada al tema objeto de nuestra investigación 7~. De los estudios realizados y publicados en España a los que hemos hecho referencia con anterioridad sólo dos tratan específicamente la cooperación CE-Magreb -A. CALATRAVA ANDRÉS y A.Ma. MELERO GUILLO Política y economía en los naises del Magreb : sus relaciones con España en el marco de la CEE (1986> y A. NAVARRO GONZALEZ La Comunidad Europea. el Maareb y España (1992>— pero ambos lo hacen exclusivamente desde una perspectiva económico—comercial. Desde una perspectiva similar, en la que se incluyen aspectos políticos pero restringido a Argelia hay que destacar el trabajo de J.M’ PORTILLO PUERTAS La CE y Argelia. un decenio de cooperación (1988), y restrigido a Marruecos el articulo de MI. DE LA FUENTE CASANAR “Las relaciones entre Marruecos y la CE. Proceso global de una política de 54 acercamiento” (1989>. En Francia, donde la actividad académica sobre este tema es mucho más abundante, encontramos estudios en los que observamos también carencias: J. D’IVOIRE Le Maahreb et la CEE <1965), uno de los pioneros en este campo realiza un interesante estudio referido a los tres paises del Magreb central que nos es útil como antecedente de la cooperación tratada; las actas de los Coloquios de la CEDECE recopiladas por J. TOUSCOZ La CEE élaruie et la Méditerranée: cruelle coanération? (1982), las del primer Foro Mediterráneo Réalités et prospectives des relations entre les pavs européens de la Méditerranée Occidentale et les pays du Macrhreb associés & la CEE (1988> o las del Institut de Formation Européen et de Coopération (IFEC) Coopération Maahreb—CEE face aux enieux de marché unigue européen et de PUMA (1989) son útiles como instrumentos de trabajo pero dan prioridad a los aspectos económicos y no conllevan —por su propia naturaleza— una utilización metódica de fuentes documentales originales. La fijaci6n por los aspectos económicos y comerciales es común también a los capítulos sobre las relaciones euromagrebies presentes en diversos libros colectivos como Le Grand Macrhreb : Donnés socio—noliticrues et facteura d’intégration des Etats du Maghreb (1988>, Maahreb: les années de transition (1990), Le Grand Maahreb des independances & l’an 2000 (1990) o en los artículos aparecidos en el monográfico de Géoooliticxue (1985) —en unos momentos en los que preocupaban en gran medida los efectos previstos de las adhesiones ibéricas a la CE— y los de P. BRUNOT y de Ch. DAUDEL aparecidos en la revista L’Afrigue et l’Asie Modernes en 1989 y 1990. 55 Ni en Italia ni en Portugal encontramos análisis monográficos sobre la cooperación CE-Magreb, pero si estudios con un marco más amplio como es el Mediterráneo en su conjunto o bien más reducido como es el Mediterráneo Occidental. Destacan en esta línea diversos estudios ya citados de R. ALIBONI o de A. DE VASCONCELOS que constituyen aportaciones interesantes sobre aspectos políticos pero que no aportan la visión global que nosotros perseguimos. El reciente estudio del Profesor Bichara KHADER Le Grand Mac¡hreb et l’Eurooe. Enieux et Derspectives (1992) constituye el trabajo más completo de todos los que hemos utilizado, pero se centra también en aspectos económicos, comerciales, financieros y sociales sin incluir los políticos y sin incluir tampoco la visión profunda que aportan los documentos internos comunitarios. Los estudios realizados en los ámbitos académicos y también en los oficiales de los paises del Magreb central tienen entre si en común una visión crítica de los diversos aspectos de la política de cooperación comunitaria. Los autores argelinos se centran en el producto central en las relaciones comerciales con la Comunidad —el gas— si bien se trata también la importante cuestión de la emigración hacia Europa y se acude al discurso tradicional sobre la desigualdad en las relaciones Norte-sur y la modestia de los montantes dedicados a la cooperación financiera (S.A. OHOZALI). Los autores marroquíes que más han escrito sobre la cooperación CE-Magreb -F. OUALALOU, H. EL MALKI, A. BELGUENDOUZ, M. BENNOUNA, etc.- lo han hecho centrando su discurso en el ámbito sensible a Marruecos: las exportaciones agrícolas, el proteccionismo comunitario, la pesca o la 56 inmigración. Temas siempre recurrentes si comparamos estos trabajos con los que A. BELAL o N. EL GRORFI publicaron en la década de los sesenta. Con respecto a Túnez, país preocupado en extremo como Marruecos por el futuro de sus exportaciones a la Comunidad, existe también entre los autores más relevantes —H. SLIM en el ámbito académico y A. ATTIA en el diplomático— una fijación especial por una CE que se desea cada vez más abierta a los productos tunecinos y más comprometida con su desarrollo. Una vez visto que los estudios más relevantes sobre la cooperación CE—Magreb elaborados tanto al norte como al sur del Mediterráneo carecen tanto de un enf oque verdaderamente global — que es lo que permite tener una visión de conjunto— como de la necesaria plenitud de fuentes para conocer en detalle los objetivos reales de las partes, vamos a proceder a delimitar el marco temporal en el que nuestra investigación va a desarrollarse. Analizamos en nuestro trabajo las relaciones entre la Comunidad Europea y los paises del Magreb en el periodo comprendido entre la segunda mitad de los años cincuenta —momento en el que se sitúan por un lado las independencias de los paises magrebies, salvo la más temprana de Libia y la posterior de Argelia, y por otro lado se culmina la creación de las tres Comunidades que constituyen la CE- y el año 1991, momento de importantes rupturas y cambios tanto en la sociedad internacional como tal —desaparición de la URSS y apertura del Este, crisis del Golfo— como en el ámbito regional euro—magrebi: crisis de la URA, avances en la integración europea (Maastricht) y puesta en marcha de la Política Mediterránea Renovada. 57 En nuestro estudio utilizamos fuentes nunca empleadas de forma sistemática con anterioridad en un trabajo científico, procedentes de ambas partes —la CE y los paises comunitarios por un lado, y los paises del Magreb por otro— en un intento de acercarnos al tema objeto de nuestra investigación de forma equilibrada y desde la perspectiva de la disciplina de las Relaciones Internacionales. La originalidad de nuestro estudio radica en que, aparte de incluir el rico debate sobre estas relaciones, se realiza un análisis sistemático de las fuentes originarias —documentos internos de la CE, actas de los Consejos de Cooperación, informes de las Embajadas, etc. — que nos permite tener una visión profunda y detallada de la cooperación de la CE con los países magrebíes. Las actas de los Consejos de Cooperación por ejemplo constituyen documentos esenciales en la medida en que es en estos Consejos — que deben celebrarse anualmente— donde los paises magrebíes ponen de manifiesto ante la Comunidad y los Estados miembros sus aspiraciones y sus prioridades. Así, las fuentes en sí mismas constituyen ya una aportación en este terreno, aportación novedosa que se enriquece cuando son tratadas con los métodos propios de la disciplina de las Relaciones Internacionales. 1.2.2. El método y las hipótesis de trabajo. Haciendo uso de un método empírico procederemos a formular una serie de hipótesis aplicadas a los susodichos limites temporales. En este sentido seguiremos un método cronológico de aproximación al tema objeto de nuestra investigación. 58 Estudiaremos a la Comunidad Europea y a la región magrebí en sus desarrollos respectivos dentro de dicho periodo ya delimitado. Las evoluciones que se van dando dentro de cada una de los dos partes serán analizadas en la medida en que tienen un valor explicativo para comprender el desarrollo de las relaciones de cooperación entre la Comunidad Europea y los paises del Magreb. En este sentido la propia dinámica de la investigación impone o, mejor, aconseja una determinada extensión y no otra ya que, de lo que se trata, es de estudiar las relaciones —las de cooperación propiamente dichas, los antecedentes y las perspectivas que se abren— y no la evolución “stricto sensu”, muy rica en ambos casos, de las dos agrupaciones regionales que las protagonizan. En este sentido nos acogemos a la afirmación del Profesor Celestino DEL ARENAL MOYUA según la cual “lo propio del método es ayudar a comprender no tanto los resultados de la investigación científica, como el proceso de la investigación mismo” 75. En suma, partiendo de una situación inicial dada, del análisis de los períodos establecidos para el desarrollo de las diversas políticas comunitarias —la Política Global Mediterránea (1972—1985>, la Nueva Política Mediterránea (1985—1991) y la programación de la Política Mediterránea Renovada <1992—1996>— procederemos a estudiar la dinámica de cambio producida analizando las distintas variables que van condicionando el proceso de acercamiento. Estudiaremos en nuestra investigación los puntos siguientes: en qué medida los objetivos marcados por la Comunidad al diseñar las distintas fases de su política de cooperación se alcanzan realmente; comprobaremos si dichos 59 objetivos coinciden con las prioridades establecidas en los planes nacionales de desarrollo de los paises magrebies; observaremos qué fuerzas operan afectando al desarrollo de la cooperación; identificaremos si los hay los obstáculos a un óptimo aprovechamiento de dicha cooperación; y describiremos cuáles son los instrumentos creados para continuarla en el futuro inmediato, incluyendo una visión crítica sobre ellos. Esta evolución que estudiamos dentro de los limites temporales dados, observando su dinámica de cambio, nos permite situar metodológicamente nuestro trabajo dentro del marco teórico que nos aporta la sociología histórica acuñada por RayTnond ARON y desarrollada por su principal discipulo, Stanley H. HOFFMAN 76. En el apartado de la discusión metodológica es preciso destacar también que como investigación realizada desde la perspectiva de la disciplina de las Relaciones Internacionales está caracterizada por su carácter multidisciplinar y por la “visión totalizadora” en expresión del Profesor DEL ARENAL MOYUA~. Así, dentro del estudio del entorno internacional se analizan indicadores políticos (reuniones, cumbres, declaraciones, visitas>, jurídicos (Acuerdos de Asociación y de Cooperación y Protocolos>, económico—comerciales y financieros (estadísticas comerciales, montantes de ayuda financiera), y socio—culturales (crecimiento demográfico, movimientos migratorios, diálogo de culturas> que se estudiarán e interpretarán en cada uno de los subperiodos en que está dividido nuestro trabajo, utilizando para ello los textos que consideramos más relevantes. El estudio de la evolución de las diversas fases que se han dado en las relaciones entre la CE y los paises del Magreb, nos 60 1 permitirá ver los éxitos y los fracasos producidos en cada una de ellas y, con ello, estaremos en disposición de delimitar tanto aquellas políticas que tienen posibilidades de éxito como las que están abocadas al fracaso. La investigación se desarrolla a dos niveles: - El estudio de la situación interna de cada país del Magreb en los diversos sectores y sus aspiraciones, que se reflejan en unas negociaciones con la CE como tal y con los paises europeos que son necesariamente distintas de un país a otro. Se trata pues de analizar la incidencia de la política interna en la política exterior, tema recurrente en nuestra disciplina. — La cooperación global con el Magreb en la medida en que existe —incluyendo el ámbito de la Cooperación Política Europea (CPE)— y atendiendo a los nuevos marcos de diálogo y de cooperación en los que también se actúa. Aparte de la cooperación global se hace necesario en nuestro estudio recurrir en determinado momento al estudio específico de las políticas de cooperación de aquellos Estados comunitarios que por diferentes razones tienen una mayor motivación para mantener y profundizar sus relaciones con los paises del Magreb. Una vez delimitado el objeto de nuestra investigación procederemos a enumerar nuestras hipótesis de trabajo. Son las siguientes: — Las relaciones, globales en la medida en que enlazan a un conjunto de paises vinculados por un mecanismo de integración como es el comunitario, tienen en su origen una doble motivación: los vínculos especiales previos, en lo económico—comercial y en lo político, que ligaban a los territorios magrebies a algunos 61 Cooperación Internacional CAECí>, titulada “El Magreb y España” y pronunciada el 30 de mayo de 1991 (Pp. 329—341>. 21.BERNABEU URBINA, J. Ramón: “Apuntes sobre el 1 Curso sobre “Cooperación y Seguridad en el Mediterráneo Occidental”” Hoja Informativa del Colegio de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología Septiembre 1991 (sin paginar> 22.Destacamos también del Excmo. Sr. MORATINOS CUYAUBÉ su ponencia “La seguridad europea y el Mediterráneo” en MARQUINA BARRIO, Antonio (ed.>: Desarme convencional y seguridad europea Madrid, Editorial Complutense, 1990 Pp. 117—135. Hay que destacar que esta constituyó la primera presentación pública de la propuesta española de una Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en el Mediterráneo (CSCM), un mes antes de la presentación oficial en Palma de Mallorca. véase el Capitulo IX de nuestro estudio. 23.Las actas de dicho Seminario han sido publicadas con el titulo Primer Seminario Hispano—Italiano sobre el Mediterráneo Roma, Embajada de España-Instituto Español de Cultura-Consejeria de Educación, 1991 24.En este sentido destacamos especialmente el volumen correspondiente al año 1970, un monográfico destinado al estudio del proceso integrador en el Magreb. A titulo de ejemplo caben ser citados de ese número los trabajos de R. LE TOURNEAU: “Tendances unitaires du Maghreb jusqu’en 1962. Apergu historique” y B. ETIENNE: “L’unité maghrébine A l’épreuve des politiques étrangéres nationales”. 25.El IMA coorganizó con el Instituto de Financiación del Desarrollo del Magreb unas Jornadas sobre la construcción de la CE y de la UMA celebradas entre el 21 y el 24 de marzo de 1990 en Túnez. Véase La Lettre Macshrébine <Paris) n~ 6, 2 avril 1990 p. 4 26.Véase BERNARD, Chantal (sous la dir.): L’Économie des Pavs Arabes Paris, Éditions du CNRS—Les Cahiers du CRESM n~ 20, 1988 27.En el CEDSI es de destacar la actividad del Profesor Michel ROUSSET quien en esta Conferencia presentara una interesante aportación titulada Les conf licts interessant la Méditerranée Occidentale . 28.El objetivo prioritario del. IFEC es el de formar expertos en comercio exterior y en cooperación al desarrollo. Creado en 1986 el IFEC trata también de formar a inmigrantes de la segunda generación en estos campos. 29.De las mismas autoras véase “Croissance et insertion internationale du Maghreb. Questions sur l’avenir des relations ayee l’Europe”, aportación a la obra colectiva Maahreb: les années de transition Paris, Masson-Collection Enjeux internationaux. Travaux et recherches de l’IFRI, 1990 Pp. 257—267 68 30.Esta revista fue creada en 1964 como Maczhreb y cambió su titulo en 1973 por el que ahora ostenta al ampliar su campo de estudio a todo el mundo árabe contemporáneo. 31.SANTUCCI, Jean-Claude y otros: Vers le Grand Maahreb Problémes Politiques et Sociaux n 2 626, 10 février 1990. 32..Véase su trabajo “L’UMA et le défi de la CEE” en la obra colectiva LOPEZ GARCíA, B.; MARTIN MUNOZ, CL; y HERNANDO DE LARRAMENDI, M.(ed.> Elecciones, participación y transiciones políticas en el Norte de Africa (1991) Pp. 29—38 33.Véase su contribución “L’espace Maghreb—Europe; le Maghreb comme terme de l’échange” en LOPEZ GARCíA, B.; MARTIN MUNOZ, G.; y H. DE LARRAMENDI, M. Elecciones, participación op. cit. Pp. 45— 54 34.En este volumen destacamos especialmente la contribución de R. BISTOLFI: “Les relations entre la CEE et les pays du Maghreb” (Pp. 272—280) 35.Destacamos el detallado balance de la situación argelina tras veinticinco años de independencia elaborado por André PRENANT: “Algérie, des acquis depuis vingt-cinq ans” <nQ 36, 1987). 36.El Observatoire Stratégique Méditerranée tiene en su haber una larga producción bibliográfica centrada en los Cahiers de l’OSM : el número 2 (Niza, 1987) lleva por titulo general “OTAN: flanc nord—flanc sud les perceptions de la ménace” (Actas de un Coloquio celebrado en Bruselas del 9 al 11 de febrero de 1987); el número 3 (1988) contiene las actas del Coloquio “De l’existence d’un sous-systéme de la Méditerranée Occidentale” (Toulouse, abril 1988) precitado, y en el que participaron B. LABATUT, A. MARQUINA o M. SEHIMI; el número 4 (1989) “PerestroSka en Méditerranée?” (Actas del Coloquio celebrado del 24 al 28 de abril de 1989 en Nice—Toulon>; y el número 5 (1991), que lleva por titulo “Les lles et la sécurité en Méditerranée?” (Actas del Coloquio celebrado en Nice—Toulon del 14 al 18 de mayo de 1990). 37.Véase artículos como el de BEN SALEM, Halem: “Le Maghrib sur l’échiquier méditerranéen” Défense Nationale juillet 1989 Pp. 111—124. Cabe recordar por otro lado que la FEDN organizó en octubre de 1989 un Coloquio bajo el titulo genérico de “Méditerranée Occidentale” en Cerisy la Salle en el que se presentaron interesantes ponencias comenzando por un estudio de R. BISTOLFI sobre el impacto previsible del mercado único de 1993 en la región. En los días 30 y 31 de octubre de 1991 la Fundación celebró en Paris un Seminario bajo el titulo “Sécurité et coopération en Méditerranée”. 38.DUMAS, Marie—Lucy (sous la direction de>: Méditerranée Occidentale. Sécurité et coopération Paris, FEDN—La Documentation Fran9aise, 1992 69 39.En esta línea es interesante resaltar el trabajo de Serge ANTOINE “La Méditerranée, fabrique & civilisations” Géopoliticlue n 2 27 automne 1989 Pp. 73—76 que versa sobre el Plan Azul de la ONU para el Mediterráneo. En 1985 publicó un número monográfico (nQ lo, Été 1985> dedicado a las relaciones euro—magrebies. 40.Destacamos el trabajo de Philippe FARGUES: “Algérie, Maroc, Tunisie: vers la famille restreinte?” en el n2 248, juillet-aoút 1990 Pp. 1—4 41.Destacamos el número especial sobre Francia en Africa —nQ 1937, con el estudio sobre los paises del Gran Magreb en las PP. 3405—3414—, sobre Italia en el Magreb —n~ de 10 de noviembre de 1989, Pp. 3160—3186— y sobre Francia en el Magreb (n~ de 29 de diciembre de 1989 Pp. 3810—3862) 42.Véase el Capitulo IX de este trabajo. 43.Véase en The International Economv July—August 1989 44.Véase el articulo de Giuseppe PENNISI “The South and its Relations with Europe” The International Snectator Vol. XXV, flQ 4 October—December 1990 Pp. 330-346 45.Incluido en la obra colectiva WALLACE, W. (ed.): The Dvnamics of European Integration London and New York, Francis Pinter Publishers, 1990 (Pp. 155—167) 46.Aparte de Paesi Arabi la Cámara publica también el mensual Italia e Mondo Arabo (en árabe> y el Annuario Ufficiale, con textos en italiano y en árabe. 47..Entre sus trabajos citamos los siguientes: L’Italie. la CEE et la Méditerranée. La politigue de coopération <1986>; Une politigue italienne de coopération pour le Bassin Méditerranéen (mai 1987>; Une agence pour la coopération et le développement économipue en Méditerranéen (février 1989); Proposition d’une Banque pour la coopération et le développement économigue en Méditerranéen (mai 1989); y Proiet de proposition de création d’une institution financiére internationale pour la Méditerranée (mai 1990), este último encargado por el Ministerio de AA.EE. de cara a la Presidencia italiana de la CE. Véase Méditerranée Déveloopement n~ 2, Novembre 1991 Pp. 29—30 48.Véanse “Italy and the Arab World” The International Soectator Vol. XXIII, n~ 3 July-September 1988 Pp. 174—180 y “La politica arabe dell’Italia” ~~BAQ Vol. X, 1989 Pp. 63—89 49.En 1983 el IEEI coorganizó el Seminario titulado “The Security of the Atlantic, Iberian and North African Regions” con el Institute for Foreign Policy Analysis. El último Seminario celebrado dentro del marco temporal de la realización de nuestra Tesis tuvo lugar en Lisboa en los días 11 y 12 de julio de 1991 bajo el título “Sécurité et stabilité en Méditerranée occidentale”, y fue co—dirigido por el IEEI y el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea Occidental (UEO>. 70 50.Esta obra ha sido traducida ya al castellano con el titulo Europa y el Gran Maareb Barcelona, Fundación Paulino Torras Doménech, 1992 51.Fathallah OUALALOU, Mustapha SEHIMI y J.E. MAAZOUN analizaban en este número titulado “L’Europe et le Maghreb” temas como la problemática de la cooperación magrebí frente al dinamismo de la CE, la paz y la seguridad en el Mediterráneo Occidental, la diversidad del Sur y las relaciones estratégicas Europa—Magreb. 52.Véase el trabajo del Profesor Nadji SAFIR “Réflexions sur l’évolution du contexte stratégique en Méditerranée en liaison avec le cours nouveau de la politique soviétique” Cahiers de l’OSM n~ 4, 1989 Pp. 119—127. Más reciente es el articulo del mismo autor “Seguridad global para el Mediterráneo” Revista Española de Defensa n~ 37, marzo 1991 p. 81 53.No hay que olvidar que los aproximadamente 800.000 argelinos que viven en Francia constituyen la primera colonia no europea de inmigrantes en este país. A titulo de ejemplo destacamos la conferencia del consultor argelino Méziane BENARAB “Les relations Maghreb—CEE” ofrecida en el Centro el 25 de junio de 1989 así como las frecuentes conferencias y mesas redondas sobre los problemas de la inmigración. 54.Véase el trabajo de M. SEHIMI “Le Maghreb face & la perestroYka” Cahiers de l’OSM n 2 4, 1989 Pp. 109—118 y “Le Maghreb face aux lles de la Méditerranée occidentale et du Proche Atlantic” Cahiers de l’OSM n~ 5, 1991. De Fathallah OUALALOU véanse “La problématique de la coopération maghrébine et l’élargissement de la CEE” Études Internationales n2 28, 3/88 Pp. 75—86, y “La problématique de la coopération maghrébine face au dynamisme de la communauté européenne” en AA.VV. : L’Europe et le Macihreb Bruxelles, CERMAC n~ 66—67, 1988. 55.El GERM, creado en febrero de 1990, coorganizó en los días 26 y 27 de octubre de 1991 el II Encuentro de Tetuán bajo el título “La coopération inter—regionale en Méditerranée. Le cas de l’Espagne du Sud et du Maroc méditerranéen” en el que se estudió el marco político e institucional de la cooperación entre las dos orillas, el turismo, la demografía, los flujos migratorios, los aspectos socio—culturales y la cooperación económica y financiera. 56.EL MALKI, H.(dir)’: Les deux rives de la Méditerranée . conf lits et interdependance Casablanca—Paris, Fondation Al Saoud— Éditions du CNRS, 1992 57.AA.VV.: Coonération CEE—Maghreb Tunis, Bibliothéque de Droit, des Sciences Politiques et Économiques du Centre d’Études, de Recherches et de Publications—Faculté de Droit et des Sciences Politiques et Économiques de Tunis, 1981 58.Véase, a titulo de ejemplo, el articulo de Fathallah OUALALOU “La problématique de la coopération maghrébine et l’elargissement de la CEE” (nQ 28, 3/88 Pp. 75—86). 71 59..Los resultados de esta Jornada—debate fueron publicados en su integridad en Études Internationales n~ 29, 4/88. La prioridad que Túnez concede a la cooperación comunitaria es tal que incluso el Partido que detenta el poder, el RCD, organiza coloquios con funcionarios y académicos de las dos orillas sobre este tema. Destacamos a titulo de ejemplo el celebrado en Túnez en los días 4 y 5 de noviembre de 1990 —en el tercer aniversario del 7 de noviembre, fecha del golpe constitucional del Presidente Ben Ah— bajo el titulo “L’Avenir des relations entre l’UMA et la CEE”. Véase un resumen del coloquio en MEZGHANI, Mohamed: “Le Renforcement des relations de coopération UMA—CEE. un choix civilisationnel” Coniuncture n~ 148, novembre 1990 Pp. 17—20 60.Del Profesor SLIM es preciso destacar su Tesis Doctoral Le CPCM et les institutions de coopération mac¡hrébine (Tunis, Faculté de Droit, 1918). Sus estudios sobre la integración magrebí y sobre la cooperación CE-Magreb llegan hasta la actualidad tal y como lo atestiguan múltiples artículos así como la organización de Coloquios. Véase su articulo “L’évolution du Grand Maghreb entre le CPCM et la naissance de l’UMA” Études Internationales flQ 41, 4/91 Pp. 43—69 61.El anterior Director del CERES, Abdelwahab BOUHDIBA, hoy al frente del Arab League Education, Culture and Social Organization (ALECSO>, es un prestigioso intelectual presente también en coloquios internacionales sobre la cooperación euromagrebi y el diálogo Norte—Sur en el Mediterráneo. 62.El trabajo versa sobre el triple aspecto humano, económico y tecnológico, e incluye cifras correspondientes a los años 1980— 1989. 63.Destacamos entre las obras más significativas de este académico del CRESM de Aix-en—Provence las siguientes: CAMAU, M. (sous la dirj: Tunisie au présent: Une modernité au—dessus de tout soupcon? (1987); La Tunisie (1989); y CAMAU, M. (sous la dir.>: Chanaements pohitigues au Mauhreb (1991). 64.En la XXXIII Conferencia Anual del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, celebrada en Zurich del 12 al 15 de septiembre de 1991, se estudió la situación en el Norte de Africa como una de las preocupaciones para la seguridad europea. Fruto de esas sesiones es, entre otros, el articulo de George JOFFE “European Security and the New Arc of Crisis” Adelphi Papers nQ 265, Part 1, Winter 1991—1992 Pp. 53-68. Por otro lado, y como muestra del creciente interés por el Magreb en las publicaciones del 1155, destacamos las referencias a esta región en el trabajo de Edward MORTIMER: European Securitv after the Cold War London, Adelphi Paper 271, Sumnier 1992. 65.Destacaremos el trabajo de Michael SUTTON: Morocco to 1992 (1987) 66.La XI Conferencia Anual Internacional de The Maghreb Review se celebró en Madrid en los días 8 y 9 de julio de 1991 bajo el título de “Percepción de Occidente en el Magreb”. Estuvo 72 coorganizado por el Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC> y por el ICMA. Las actas aparecen publicadas en me Maahreb Review Vol. 17, Nos. 1—2, 1992 67.La VI tuvo lugar en Tánger del 22 al 26 de junio de 1992 bajo el titulo de “The North African Environment at risk: conference on environmental sustainability and economic development” en la que se presentaron 25 conferencias. La VII se ha celebrado en Hammamet del 21 al 25 de junio de 1993 bajo el titulo de “The effects of international labor migration on the Maghrib”. 68.La propia Comunidad, y en concreto la Comisión, contribuye cada vez con más frecuencia a incentivar la celebración de Seminarios de discusión sobre el pasado, el presente y las perspectivas de futuro de las relaciones con los paises que la rodean. En ese marco se situan Seminarios como el celebrado en Túnez del 21 al 24 de marzo de 1990 bajo el titulo de “Un mécanisme de consultation CEE—UMA?” -en el que participaron activamente funcionarios comunitarios—, por no citar más que uno al que no hayamos hecho referencia anteriormente. Más ilustrativo aún es el ciclo de Seminarios apoyado por la Comisión durante 1992 en el que en mayo se discutió sobre la CE y el Este en Polonia, en julio sobre Europa y el Sur en Salamanca y en septiembre sobre la CE y la AELC en Lausana. 69.Véase el artículo de DE LUIS, Juan: “The Mediterranean and European security” Ouarterlv Newsletter No. 5, Spring 1992 p. 1. Este autor se refiere a la decisión del Consejo de la UEO celebrado en Bonn el 18 de noviembre de 1991 de comenzar a desarrollar contactos entre los paises del Magreb y los de la ¡lEO, y a la labor que el Instituto hace ya en este sentido. 70.RATHBONE, Tu: “L’Assamblée de l’UEO et la sécurité en Méditerranée” La lettre de l’Assamblée n~ 12, juillet 1992 Pp. 17—20. Véase también la entrevista realizada al Secretario General de la UEO, Willen Frederik VAN EEKELEN: “El Mediterráneo está en nuestra agenda” RED n~ 25, marzo 1990 pp. 40—41. 71.Véase el documento nQ 1271 en Actes Officiels. Documents de séance. lér partie 37éme session ordinaire, Paris-UEO, Juin 1991 Pp. 244—269. Del mismo autor véase “Les enseignements de la crise dii Golfe. L’architecture de la sécurité européenne” La Lettre de l’Assemblée n 2 8, Juillet 1991 p. 4 72.El Subcomité sobre la Cuenca Mediterránea forma parte del Comité de Asuntos Civiles de la Asamblea de la OTAN y fue creado en Londres en noviembre de 1990. Se reunió por vez primera el 22 de febrero de 1991 en Madrid y tiene por objeto el estudio de las implicaciones para la Alianza de los cambios políticos y sociales que se producen en los paises terceros mediterráneos. En esta línea se presta especial atención al estudio de las migraciones o al fenómeno islamista y se incide en la necesidad de la cooperación. Sus miembros mantienen contacto directo con los paises del Norte de Africa, contacto que incluye la realización de visitas de trabajo a ellos. 73 73.Adolece nuestra investigación de una utilización metódica de fuentes en lengua árabe. En nuestro descargo hemos de decir que en el Magreb el francés tiene una presencia preponderante y sirve de vinculo con el mundo occidental. A excepción de Libia, el francés es la única lengua a la vez hablada, leída y escrita y los principales autores magrebíes que estudian las relaciones con Europa utilizan el francés como vehículo de expresión. Sobre la especificidad lingtiistica del Magreb véase YOUSSI, Abderrahim: “Un trilinguisme complexe” en L’État du Macrhreb 1991 Casablanca, Éditions le Fennec, 1991 Pp. 272-277. 74.Entre estas fuentes que aportamos destacamos las Actas de los Consejos de Cooperación, las Preprogramaciones de la Cooperación Financiera, los Programas Indicativos, las Propuestas de Financiación, y el seguimiento detallado de las actividades en el seno de la Cooperación Política Europea <CPE>. También incluimos aquellos documentos que aún siendo bilaterales y no comunitarios se elaboran para ser utilizados en el ámbito de la CE (tal es el caso de los Memorándum preparados por los Estados magrebíes para presentarlos ante la CE en los Consejos de Cooperación o en cualquier otra reunión) 75.DEL ARENAL MOYUA, Celestino: Introducción a las Relaciones Internacionales Madrid, Tecnos, 1984 p. 403 76.En opinión del Profesor DEL ARENAL MOYUA, Stanley H. HOFFMAN aporta “una de las concepciones teórico—metodológicas más acabadas sobre Relaciones Internacionales”. Véase DEL ARENAL MOYUA, C.: op. cit. p. 148 y la obra de HOFFMAN, 5. H.: Teorías contemporáneas sobre las Relaciones Internacionales Madrid, Tecnos, 1963. Sobre 5. H. HOFFMAN véase también TOMASSINI, O. Luciano: “El marco de análisis de la política exterior” en AA.VV..: Cursos de Derecho Internacional de Vitoria—Gasteiz 1990 Bilbao, Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1991 p. 126 y PALOMARES LERMA, Gustavo: “Hegemonía y cambio en la teoría de las relaciones internacionales” Affers Internacionals n 2 22, 1991 Pp. 36—37. 77.El autor da una visión totalizadora de las Relaciones Internacionales a las que define como “el conjunto de las relaciones sociales que configuran la sociedad internacional, tanto las de carácter político como las no políticas, sean económicas, culturales, humanitarias, religiosas, etc...” Ibidem p. 19 78.La Resolución 1815 (XVII) de la Asamblea General de la ONU hace de la cooperación entre Estados conforme a la Carta una verdadera obligación. Por otro lado el Capitulo IX de la Carta reafirma la importancia que reviste la cooperación entre los Estados. Véase la Introducción al libro de Salah MOUHOUBI: La politigue de coopération Alcéro—Francaise. Hilan et persoectives Alger—Paris, OPU—Publisud (coédition>, 1986 p. 7 74 CAPITULO SEGUNDO ANTECEDENTES DE LA COOPERACION TRATADA 75 2.1. LAS DECADAS DE LOS AltOS CINCUENTA Y SESENTA Estos años vendrán marcados, por un lado, por las luchas de liberación que llevan a las independencias, y por otro por la construcción política y económica europea. Hasta la década de los sesenta Europa y el Norte de Africa habían obedecido, respectivamente, al esquema de la Guerra Fría y al colonialismo. Tras las independencias Europa y el sur del Mediterráneo se esforzaron por completar dos procesos que tenían cierta relación entre si: la búsqueda europea de su identidad —básicamente a través de la construcción comunitaria— y la búsqueda de la auténtica independencia —política y económica— por parte de los jóvenes Estados norteafricanos 1. Estos últimos, como miembros del llamado Tercer Mundo, pasaron a identificarse con el mensaje de la Conferencia de Bandung (1955), con el Movimiento de Paises No Alineados —nacido en Belgrado en 1961-, con el Grupo de los 77 — nacido en Ginebra en 1964 en el seno de las Naciones Unidas—, y con la Liga de Estados Arabes y la Organización para la Unidad Africana en el ámbito regional. Todo ello sin romper sus vínculos con una Comunidad Europea en formación con la que, a pesar de los recelos existentes, debían mantener sus lazos e incluso estrecharlos. Por lo que respecta a las líneas generales que definen las relaciones Comunidad Europea—paises del Magreb en estos años son las siguientes2: conversaciones exploratorias donde se habían reflejado los recelos políticos argelinos y se habían atenuado los de marroquíes y tunecinos; moderación progresiva de los obstáculos jurídicos por parte de la CE; aumento de las 76 inquietudes económicas del Magreb; y confirmación de los progresos en el proceso de construcción comunitaria. El Magreb que se perfila en esta época se caracteriza por modelos de desarrollo antagónicos y por recelos y enfrentamientos políticos, y ello seria así a pesar de los intentos de acercamiento y de integración que culminan en 1964 en el Comité Permanente Consultivo Magrebí <CPCM) 3. 2.1.1. El proceso de construcción comunitaria. Tras la Segunda Guerra Mundial nos encontramos en Europa con un doble fenómeno: por un lado el desprestigio y deterioro de los nacionalismos; por otro una situación de crisis en la que las fronteras se van viendo como económicamente anacrónicas. En cuanto al entorno internacional la Unión Soviética domina Europa Central y Oriental en un ambiente sombrío de Guerra Fría4. Es en este marco en el que algunos países del Viejo Continente comienzan a avanzar en una experiencia de integración. Por otro lado la entrega de la tan necesaria ayuda norteamericana era condicionada por el Gobierno de Washington a que los europeos la administraran en conjunto. Es en ese contexto en el que nace el 16 de abril de 1948 la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE>, formada por dieciséis Estados, y que el 14 de diciembre de 1960 se transformará en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE> al adherirse los EE.UU. y otros países desarrollados. Es indudable que la sensibilidad provocada por el Plan Marshall desarrolló también 77 acción resulte necesaria para lograr uno de los objetivos. Los Acuerdos de Asociación proceden de la obligación impuesta por el TCEE en su Parte Segunda (artículos 131 a 136) de crear lazos comerciales multilaterales entre la CEE y las colonias y territorios dependientes de los Estados comunitarios en Africa, el Caribe y otros lugares y que previamente hablan tenido relaciones económicas especiales con uno o varios de los paises fundadores¾ A principios de los años sesenta se estaba empezando a esbozar la política comunitaria de desarrollo que, aún modesta en aquellas fechas, comenzó en la cuenca mediterránea con los Acuerdos de Asociación con Grecia y Turquía, pero fue en Africa donde esta política de asociación adquirió una forma definida afectando a los diecinueve paises miembros del grupo conocido como Africa y Malgache Asociados (EAMA) —entre los cuales se encontraba Mauritania, el único país magrebí que forma parte de esta agrupación—, un conjunto de antiguas colonias de los socios comunitarios con las que se habrían de firmar una serie de convenciones sucesivas: Yaundé 1 y II durante los años sesenta, y tras la ampliación de la Comunidad al Reino Unido, Dinamarca e Irlanda el 1 de enero de 1973, las Convenciones de Lomé firmadas con el mismo grupo de países al que se hablan incorporado las excolonias del Reino Unido constituyendo el bloque de paises ACP 2’. El articulo 113 estipulaba que al final del periodo transitorio la CEE tendría una política comercial común incluyendo la capacidad de elaborar tratados, conclusión lógica de que tras ese periodo la Comunidad seria ya una unión aduanera y como tal sus relaciones exteriores serian básicamente 84 relaciones comerciales. El fin del periodo transitorio se alcanzó el 1 de enero de 1970 y técnicamente desde ese día los Estados de la CE no concluirían por si mismos acuerdos individuales sino que habrían de ser negociados, firmados y ratificados por la Comunidad según sus procedimientos 22. Hay que destacar la estrechez del TCEE en su conjunto y del articulo 113 en particular y cabe destacarse que este artículo se hizo antes de la Ronda Kennedy (1964—1967) por lo que está redactado con el lenguaje de la época, en términos de tarifas y de liberalización principalmente23. Es por ello muy difícil satisfacer aún una mínima parte de las legitimas aspiraciones asociadas con la CE y la desproporción entre las expectativas abiertas y las realidades se da porque las relaciones exteriores de la Comunidad no tienen más base real que esa. Luego el Tribunal de la CE le ha ido dando una interpretación amplia y ha sostenido que el término no está limitado sólo a los acuerdos de política comercial clásica sino que incluye también a los acuerdos firmados en el marco político del Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) . Además, casi todos los acuerdos internacionales están basados expresamente en él. La política comercial común fue en los años sesenta el único instrumento de acción exterior comunitaria. Junto a ella existía la posibilidad de asociarse a la CEE por la vía del articulo 238 del TCEE, vía que en su procedimiento exige la unanimidad del Consejo para celebrar acuerdos de asociación. La definición de la política comercial común era muy estrecha en el TCEE y aún no incluía áreas como la cooperación (promoción de intercambios a través de la cooperación, créditos, ayudas, etc.>. Años después 85 la Cumbre comunitaria de Paris de octubre de 1972 conf irmó que el 1 de enero de 1973 la política comercial común tendría efecto sin excepción o restricción. 2.1.1.2. Los primeros acuerdos con los paises mediterráneos. El periodo que va del año 1945 al 1970 es capital para el mundo árabe y también para Europa: en 1945 nace la Liga de Estados Arabes y en 1948 Israel; los golpes de estado se sucedían en el mundo árabe; se producen las independencias de los paises del Magreb comenzando por Libia en 1951; se emprenden diversos procesos de integración entre paises árabes; se contabilizan tres guerras contra Israel, 1948, 1956 y 1967; el mundo árabe se inserta en un sistema económico cada vez más mundializado; algunos paises árabes se alían con la URSS contra la ofensiva norteamericana; etc 2t Vemos pues cómo el mundo árabe se constituye en la zona por excelencia del enfrentamiento Este— Oeste mientras que Europa se repliega sobre si misma preocupada solamente de su prosperidad y de su seguridad. En las décadas de los años cincuenta y sesenta las relaciones exteriores de la Comunidad se realizaban tan sólo en términos tarifarios sin incluir aún la cooperación ni otros ámbitos como el político. Las primeras iniciativas que la CE va a llevar en el plano internacional van a estar motivadas por preocupaciones internas como pasamos a describir. El caso más temprano, situado en la cuenca mediterránea, va a ser la firma, a principios de la década de los sesenta, y sobre la base jurídica del artículo 238 de sendos Acuerdos de Asociación con Grecia, firmado el 9 de julio 86 de 1961, y con Turquía, firmado el 12 de septiembre de 1963, ambos miembros de la Alianza Atlántica como todos los socios comunitarios de entonces, y cuya prosperidad económica importaba mucho a la seguridad de la CE. Estos acuerdos entraron en vigor respectivamente el 1 de noviembre de 1962 y el 1 de diciembre de 196425. Después vendrían ya los acuerdos con Líbano (1968, aunque el 21 de mayo de 1965 la Comunidad había firmado con él un acuerdo comercial no preferencial, el primero firmado con un país árabe>, con Marruecos y con Túnez (1969>, con España y con Israel (1970), etc. Los acuerdos con Grecia y Turquía abrieron la dimensión mediterránea de la CE aunque de momento se trataba de países situados en la orilla norte de este mar y los acuerdos tenían vocación de adhesión. La normativa comunitaria ha exigido tradicionalmente a los paises candidatos estar dotados de regímenes democráticos, hecho que explica que al instaurarse la dictadura de los Coroneles en Grecia en 1967 la Comunidad congelara el proceso de adhesión, que no seria retomado hasta 197426. Estas firmas no se inscribieron aún en una política mediterránea de la CE y así en el momento de la creación de la Comunidad no existía un interés especifico por el Mediterráneo como conjunto; desde un punto de vista histórico la idea de la política mediterránea fue más resultado de un cúmulo de voluntades por parte de los paises ribereños que de una acción planificada por Bruselas 27. Pero es indudable que la conf lictividad en la región -invasión del Libano (1958), Guerra de los Seis Días (1967>, etc.— hacía ver la necesidad de una mayor dedicación, pero aún faltaban algunos años para que la CE 87 definiera al Mediterráneo como área prioritaria en sus aspectos económicos, estratégicos y pollticos. Lo,que sl logró este aluvión de solicitudes por parte de países terceros mediterráneos (PTM) tan distintos entre sí fue obligar a la Comunidad a meditar sobre qué estructura dar a una hipotética política mediterránea. En 1964 Italia presentó un Memorãndum conteniendo los principios que en su opinión deberla contener tal política futura. Desde la creación de la CE hasta la puesta en marcha de una política mediterránea (1972) llegaron a existir hasta siete modelos jurídicos diferentes de acuerdos, un "mosaico de Acuerdos" segiín el Parlamento Europeon. Tras los acuerdos antes enumerados se firmaron otros en la primera mitad de los años setenta, a saber: con Malta (1971), Portugal (1973), Chipre (19731, Egipto (1973), Llbano II (1973), et@. Si bien tal mentalización sobre la importancia de la estabilidad 'del Mediterráneo no existia en el seno de la Europa de,los Seis sí existía en cambio en algunos países concretos como el Memorándum italiano de 1964 puso de manifiesto en época temprana llamando a una política de conjunto de los Seis respecto a los problemas económicos de los PTM. A-si, aunque los Tratados no se referían expresamente al Mediterráneo ni a ningún tipo de relación especial en ese sector con los países de la zona, sí lo hacían declaraciones anejas como la referida a la asociación de países independientes del área del franco con la Comunidad. Francia podía as1 mantener el régimen arancelario con Marruecos y con Túnez. Italia hacía por su parte lo mismo con Libia. Ambos países europeos deseaban mantener el status de potencia colonial aunque adaptado a las nuevas circunstancias. No debe olvidarse por otro lado que los paises del sur del Mediterráneo habían sido los primeros en reconocer a la CE como tal y en mostrar su disposición a negociar con ella 30. Aparte de este interés, temprano pero en gran medida aún descoordinado, por la seguridad en el Mediterráneo —algo aún más importante si tenemos en cuenta las enormes limitaciones políticas, económicas y militares que habían demostrado los europeos durante la crisis de Suez en 1956— la Comunidad vivía durante la década de los sesenta más interesada por el mundo anglosajón que, ya por aquel entonces, debatía su posible adhesión a la Organización continental europea31. Mientras esta decisión se producía ambos bloques —la AELC y la Comunidad— competían comercialmente entre sí y en esta pugna la región mediterránea ofrecía a la Comunidad un escenario idóneo para tomar ventaja a la Europa septentrional, más alejada geográficamente y politicamente de la cuenca. 2.1.2. Las independencias de los Estados del Magreb. Aunque las luchas fueran sobre todo políticas también transciende la visión nacionalista a lo económico apostando los propagandistas de la lucha anticolonial por la unión del Magreb con una economía autárquica. Frente a un bloque —la CE— percibido como imperialista, colonial y atlantista se alzan los sentimientos nacionalistas muy recientes aún en Marruecos y Túnez, independientes en 1956, y en plena vigencia en la Argelia que aún lucha por su liberación. Este ambiente político llevó a 89 que ni Túnez ni Marruecos firmaran en 1957 una convención vinculándose al TCEE. Argelia sin embargo, aún parte del territorio nacional francés, fue incluido en este 32. Pero esa idea de integración magrebí tenía frente a sí importantes barreras que ahora vamos a ver. Observaremos cómo mientras en Europa se imponía tras la Segunda Guerra Mundial la idea de integración y los nacionalismos habían entrado en crisis, en el Magreb, a pesar de las declaraciones unitarias, predominaban los nacionalismos independentistas y modernizantes. De hecho los paises magrebies habían interiorizado tanto el modelo francés que emprendieron la construcción de su identidad nacional por oposición pero también por simetría al sistema de la antigua metrópoli33. 2.1.2.1. Los conflictos intramagrebies. El Magreb se caracteriza más por las divergencias y diferencias que por las aspiraciones comunes y realizaciones unitarias y ello a pesar de que la noción de “Gran Magreb” haya sido siempre muy popular. La solidaridad y la identidad se forjó en la lucha anticolonial y los militantes argelinos encontraron siempre refugio, ayuda y asistencia en los jóvenes Estados independientes vecinos, mientras que centenares de tunecinos lucharon junto con los argelinos tras el bombardeo francés a la localidad tunecina de Sakhiet Sidi Yussef~. Puede afirmarse que el paso de la pasión magrebí a la pasión nacional constituyó desde un principio uno de los obstáculos más importantes a la integración regional del Magreb35. 90 Las aspiraciones unitarias en el Magreb se empezaron a formular a partir de la segunda década del siglo XX conforme se iban estructurando los movimientos de liberación nacional frente al colonialismo. Tales impulsos se reafirmaron en 1948 con la creación en El Cairo del Comité de Liberación del Magreb en el que el concepto de unidad era concebido más como oposición a las potencias coloniales -Francia, Italia, España y Reino Unido, debilitadas todas ellas tras la Segunda Guerra Mundial— que como objetivo en si mismo, la Carta de El Cairo que dicho Comité adoptara constituye la primer definición ideológica del Gran Magreb 36. La pasión magrebí se plasmó en la Conferencia de Tánger, celebrada entre los días 27 y 30 de abril de 1958, que reunió a representantes de tres partidos: el Istiqíal marroquí, el Neo - Destur tunecino y el FLN argelino. El 19 de marzo de ese mismo año se había celebrado una reunión preparatoria. Los tres hablaron en nombre de los pueblos magrebies afirmando la voluntad de éstos últimos de “unir sus destinos” y, sobre todo, “de concretar esta voluntad de unión en el marco de instituciones comunes”37. Esta resolución levantó una enorme ola de entusiasmo entre los participantes para quienes Libia, el Sáhara Occidental y Mauritania formaban parte del Magreb, si bien estos dos últimos territorios estaban reclamados por Marruecos. En la Conferencia de Tánger, marcada por una visión marcadamente política, se diseñó un proyecto de Constitución magrebí y se puso a punto un sistema institucional transitorio que debía preparar el terreno para una evolución hacia instituciones de tipo federal, un sistema compuesto de dos órganos esenciales: una Asamblea 91 Consultiva como órgano deliberante, formado por representantes de las diferentes asambleas, y que decidirla vía recomendaciones transmitidas a los órganos ejecutivos para aplicarlas; y una Conferencia intergubernamental que debería de reunirse periódicamente y en la que los Gobiernos podrían concertarse en temas de interés mutuo y sobre todo en la ejecuci6n de las recomendaciones de la Asamblea. En la Conferencia de Tánger se decidió crear una Secretaria Permanente, con dos delegados de cada país, encargada de ejecutar las decisiones. Ni ésta ni los otros órganos llegaron a funcionar realmente y los resultados de la Conferencia fueron letra muerta; no obstante su importancia radica en constituir el primer intento de dar forma institucional al Gran Magreb 38. Obedeciendo a una decisión tomada por la Conferencia una delegación se encargó de transmitir las resoluciones a los jefes de Estado de los paises independientes incluido el rey Idriss 1 de Libia39. Pero pronto la solidaridad dió paso a las divergencias y los conflictos, y un ciclo de litigios condujeron una gran crisis de confianza. En una década el Magreb colonial había reconquistado su independencia política40 y un intenso sentimiento de identidad común anidaba en estos pueblos, sentimiento que había encontrado su punto culminante en el drama argelino. La independencia de Argelia asumió la función de un reactivo para el magrebismo. Pero es necesario observar cómo esa tendencia unitaria fue neutralizada por los nacionalismos locales y cómo la pasión nacionalista tomó el relevo a la pasión magrebí. Frente al nacionalismo magrebí real, el sentir profundo de las masas puesto de manifiesto en Tánger, se alzó el micronacionalismo 92 desarrollado por las diferentes burocracias de los Estados magrebies tras sus independencias. De hecho, y aunque los objetivos de la Conferencia de Tánger fueron afirmar la solidaridad magrebí con Argelia admitiéndose el principio de una ayuda financiera a la lucha de los argelinos contra Francia, recomendó la evacuación de las tropas francesas que, desde Marruecos y Túnez participaban en la guerra, y creó instituciones comunes. Pero tuvo también otros objetivos menos claros 41. Comenzando por Marruecos tras la Segunda Guerra Mundial el Reino vivirá una intensa actividad política que sigue, cronológicamente, los siguientes grandes pasos: en marzo de 1952, aprovechando el debate abierto en la ONU sobre la cuestión marroquí, el Sultán solicitó al Presidente de Francia la apertura de negociaciones para acabar con el Protectorado; Francia depuso al Sultán y lo envió al exilio el 20 de agosto de 1953, hecho que aglutinó a los incondicionales del Sultán pero también a sus críticos en torno a su figura creando una presión tal que en 1955 hubo de autorizarse su vuelta como preludio ya de la independencia. Una vez conquistada esta la prioridad será recobrar la integridad territorial del Reino. En este sentido cabe recordarse el discurso de Mohamed V en Mhamid el 25 de febrero de 1958 donde recordaba la pretensión de Marruecos de ver respetada no sólo su independencia nacional sino también su integridad territorial’2. En torno a esta idea se aglutinaron todas las fuerzas empezando pronto a conseguir resultados: comienza con la retrocesión del Rif a los dos meses de la independencia, sigue con la de Tarf aya en abril de 1958 y, más adelante, en 1969, con la de Ifni. 93 intercambios intramagrebies y en la armonización de posturas 52 frente a terceros Tras las independencias los paises del Magreb fueron desarrollando paulatinamente sus economías sobre la base de sus recursos naturales, aunque partiendo de modelos económicos distintos: liberal en Marruecos; de economía planificada en Argelia; intermedio en Túnez combinando la libre empresa con el intervencionismo estatal, que se manifestaría en la política de precios, el control de las importaciones y de las inversiones en sectores básicos como hidrocarburos, minas,etc. Las condiciones de la descolonización explican ampliamente la elección de sociedad que realizó cada país del Magreb. Túnez y Marruecos, con procesos más moderados, tuvieron el modelo de ocupación del Protectorado. Argelia sufrió la ocupación colonial, una dura guerra de liberación muy costosa y una independencia más tardía. Marruecos pasó del Sultanato al Reino y Túnez y Argelia proclamaron Repúblicas. Multipartidismo controlado en Marruecos y monocratismo en Túnez y Argelia. Socialismo de Estado en Argelia, semiliberalismo en Marruecos y predominio del sector público y parapúblico en Túnez. Prioridad a la agricultura en Marruecos y a la industria en Argelia 53. Marruecos sufrió tras la independencia un grave problema de desarrollo económico pues las inversiones de la burguesía y de la aristocracia se dirigían a Euuropa y en particular a Francia. En 1959 se estableció el dirham como moneda nacional para frenar la fuga de francos franceses y establecer el control de cambios. Con esto y con grandes obras públicas dirigidas desde Palacio en el marco del 1 Plan Quinquenal (1960—1964) la economía aparentaba 100 estabilizarse. De hecho tras la independencia el país no se había lanzado a un proceso de nacionalizaciones e industrialización pesada como algunos teóricos de la época habían reconmendado y estableció un modus vivendi con las potencias coloniales, ahora socios, y procedió a modernizar la economit. La década de los años sesenta estuvo marcada por el autoritarismo permaneciendo suspendida la Constitución de 1962 entre 1965 y 1970. El descontento social creció ante la situación sufrida a fines de los sesenta: salarios bloqueados desde 1956, crecimiento económico por debajo del demográfico, incremento de la deuda externa y de los precios de los productos de primera necesidad, falta de inversiones en la industria e incremento del paro 55. En Argelia antes de la Segunda Guerra Mundial la cuarta parte de las tierras cultivables pertenecían a un 2 por ciento de la población agrícola, porcentaje cubierto por franceses, españoles e italianos. Con la victoria de Ben Bella el 20 de septiembre de 1962 en las elecciones generales éste ha de dirigir un país en crisis: 2 millones de parados, 1 millón de hectáreas de tierras fértiles abandonadas por los colonos, una cabaña ganadera reducida a la mitad, y crisis económica y social generalizada. Mediante los Decretos de marzo de 1963 el Presidente concedió la autogestión de las explotaciones agrícolas y de las fábricas pero su gestión pronto estuvo fuera de control y la crisis se acrecentó conduciendo al golpe de 19 de junio de 1965. El socialismo autogestionario de Ben Bella pasó a ser sustituido, bajo el nuevo Presidente Huari Bumedian, por un capitalismo de Estado en el que entre 1966 y 1971 se nacionalizaron las minas, la banca y los hidrocarburos y en el 101 que, en adelante, se dió prioridad a la industria 56. La especificidad de Túnez es clara y es en este país donde la empresa privada tuvo una mayor importancia tanto en el sector comercial como en el industrial; asimismo, en 1956, vió la luz en Túnez el Código de Estatuto Personal, modélico en todo el mundo árabe, y al año siguiente se adoptó un sistema constitucional basado en principios liberales. Entre 1956 y 1961 Túnez aplicó una política económica liberal que no dió los resultados esperados. Después, en el Plan de Desarrollo de 1962 a 1971, realizado por un equipo de economistas dirigido por Ahmed Ben Salah, antiguo Secretario General del sindicato UGTT, cooptado por Burguiba y llevado al Gobierno, se dió prioridad a la agricultura. Es necesario detenerse a describir siquiera minimamente cuál era la situación de la agricultura tunecina en aquellos años. En 1962 la mitad de las tierras agrícolas estaba en manos del 4 por ciento de los propietarios, entre los cuales los europeos tenían el doble de extensión que los terratenientes nacionales. En 1964 se nacionalizaron las tierras de los europeos y se inició, más lentamente, la expropiación de las tierras de los propietarios tunecinos. Se crearon cooperativas pero los resultados no fueron los deseados y todo el proceso estuvo además acompañado por cuatro años seguidos de sequía. Como quiera que la experiencia socialista de Ben Salah no tuvo éxito, desde 1970 Túnez eligió la vía capitalista con privatizaciones y abrió el país a las inversiones extranjeras57. A principios de los setenta se emprendió un programa de liberalización económica en el que las tasas de crecimiento anual se vieron impulsadas por las buenas cosechas, las ventas crecientes de aceite de oliva, de 102 fosfatos y de petróleo y los ingresos por turismo 58. En Mauritania tras su independencia en 1960 se asiste a diez años de crecimiento rápido pero graves lacras se mantienen e incluso se profundizan: el sur rural no puede cubrir las necesidades alimentarias del país; en el norte el sector puntero se establece en torno a las minas y a la exportación. La primera gran sequía que sufre el país desde su independencia, entre 1968 y 1973, unido a la crisis del petróleo, a la caída de los precios en el mercado mundial del hierro —primera fuente de divisas y principal factor de crecimiento del país—, y los importantes costes generados por algunos ambiciosos proyectos poco adaptados a la realidad, debilitan las tasas de crecimiento económico de Mauritania e incrementan su deuda exterior. En 1972 el Gobierno denunció los Acuerdos de Cooperación con Francia y creó la moneda nacional (ouguiya>, y en 1974 nacionalizó la Sociedad Minera de Hierro de Mauritania (MIFERMA>: esta emancipación con respecto al neo—colonialismo no acabó con el subdesarrollo y en pocos años Mauritania hubo de retomar los lazos con Occidente vía ayuda exterior y reformas tuteladas por el FMI y el Banco Mundial59. Como venimos comprobando existía una situación de facto que ninguno de estos jóvenes Estados podía soslayar. Los tres Estados del Magreb central querían reorientar sus comercio exterior tomando distancias con respecto a la CE y diversificando para ello sus clientes y vendedores pero pronto comprendieron que 60 ninguno de ellos podía ser autárquico . Debían hacer frente a handicaps diversos: tenían que vender productos que no podían ser absorbidos más que desde el exterior (fosfatos, agrios>; necesitaban capitales y bienes de equipo que sólo podían venir 103 de fuera; y tenían que exportar la mano de obra sobrante. Con respecto a esto último no hay que olvidar que las migraciones desde el sur y el este del Mediterráneo —sobre todo desde el Magreb y desde Turquía— hacia Europa son producto de la expansión industrial dentro de la CE durante la década de los sesenta pero también de un proceso de modernización interna en los paises magrebies tras las independencias que no respondió enteramente a las esperanzas de la población~ 1. La salida deseada, como acabamos de ver, era la de constituir un mercado común magrebí pero este habría de ser, en el caso de que finalmente y a pesar de los obstáculos se creara, una solución imperfecta, y ello por dos motivos principales: por su concurrencialidad y por lo limitado de su horizonte. Para entender esto basta con preguntarse con quién habría de comerciar ese mercado común magrebí: difícil que lo hiciera con el Africa Negra, dado lo limitado de su desarrollo; difícil también con Oriente Próximo, dada la concurrencialidad del petróleo; difícil finalmente con el Este por la concurrencialidad también del petróleo tanto soviético como rumano62. El realismo hubo pues de imponerse finalmente y se tradujo en el establecimiento de vínculos formales con la CE tanto por Marruecos y Túnez, a través de los Acuerdos de Asociación de 1969, como por Mauritania a través del Grupo de Brazzaville. Libia mantendría relaciones privilegiadas con un socio comunitario, Italia, y Argelia, el único país del Magreb central que se mantuvo al margen de los Acuerdos de Asociación fortalecida por la riqueza de sus hidrocarburos, conservó sus relaciones privilegiadas con la antigua metrópoli. Así, la 104 independencia política de los Estados magrebies no supuso en ningún caso una ruptura con Francia ni en el plano económico ni tampoco en el cultural y seguía siendo el país sobre el que se posaban los sueños de una sociedad de consumo y de libertad individual. Las relaciones eran tales que ni siquiera el apoyo marroquí al entonces beligerante FLN argelino, y la tensión lógica que había creado, impidieron que Francia firmara en 1958 un Acuerdo de Cooperación bilateral con Marruecos 63. Tampoco el hecho de que durante su aparición pública el 1 de noviembre de 1954 el FLN fijara como uno de sus objetivos principales apartar a Argelia de la esfera de decisión e influencia francesa e internacionalizar la cuestión argelina para salir del bilateralismo obligado con Paris impidió que, tras una larga y cruel guerra, Francia y la nueva Argelia independiente establecieran estrechas relaciones de cooperaciónTM. Marruecos y Túnez vía Acuerdos de Asociación y Argelia a través de las disposiciones del TCEE ven conservarse de tacto, aún después de la independencia, las relaciones privilegiadas con Francia65. Centrándonos en un aspecto concreto como es el de la inmigración podemos ilustrar la solidez de los vínculos tanto entre Francia y los paises magrebies como, por extensión, entre la Comunidad y el Magreb”. Con el telón de fondo de los conflictos los intentos de integración magrebí posteriores a 1958 no cristalizaron en nada hasta la creación del CPCM en 1964. En esos momentos el debate en el Magreb se articulaba en dos opciones: por un lado Argelia, Marruecos y Túnez estaban cómodamente instalados en sus relaciones privilegiadas con Francia, siendo a primera vista 105 Argelia el país más favorecido; la incógnita era saber si seguirían así o si avanzarían en la cooperación horizontal. En 1969 Marruecos y Túnez firmaron sendos Acuerdos de Asociación y Argelia siguió en solitario pero, a pesar de ello, el propio modelo de integración comunitario sirvió de incentivo a nuevos proyectos magrebies 67. Así, ya a fines de los sesenta, la existencia de la CE incentiva nuevos intentos de integración en la región68. El Presidente Bumedian declaraba el 16 de septiembre de 1970 durante una visita a Mauritania: “Si hay bloques de paises desarrollados (CE) más habremos de hacer nosotros para vencer el subdesarrollo legado por el colonialismo”69. 2.1.3. Los Acuerdos de Asociación con Marruecos y con Túnez y el rechazo argelino. En el momento de la firma del TCEE Túnez y Marruecos, recién conquistadas sus respectivas independencias, rechazaron firmar protocolos de asociación a la CEE mientras que Argelia, jurídicamente territorio francés, pasó automáticamente a formar parte del Tratado70. Años después, desde 1960, Túnez y Marruecos buscarían ya tener relaciones privilegiadas con la CEE —como herencia de sus relaciones con Francia— pero no sería hasta después de la independencia de Argelia cuando ambos paises, observando el estatuto privilegiado de su vecino con respecto a la Comunidad, solicitaron oficialmente en 1963 abrir negociaciones que culminaron años después en los Acuerdos de Asociación. El 14 de 106 diciembre de 1963 Marruecos envió a la Comunidad un carta, posterior en pocas semanas a otra similar tunecina, en la que basándose en la Declaración de Intenciones anexa al TCEE pedía la apertura de conversaciones exploratorias sobre las relaciones futuras. El Consejo de Ministros comunitario aceptó en el mismo mes la solicitud marroquí y la Comisión y Marruecos iniciaron las conversaciones. El 14 de octubre de 1964 la Comisión transmitió un informe al Consejo y este encargó a un comité “ad hoc” examinar las solicitudes marroquí y tunecina mientras se finalizaban las conversaciones exploratorias que a esas alturas se habían comenzado también con Argelia. Finalmente el 15 de junio de 1965 se establecen dos Mandatos de negociación separados, uno con Marruecos y uno con Túnez, que no respondían del todo a las inquietudes de los paises magrebies. En primer lugar los Mandatos, aunque muy similares en su contenido, se hacían por separado alterando con ello toda perspectiva de integración magrebí, y en segundo lugar, tenían un carácter parcial y limitado pues las cuestiones sensibles como algunas producciones agrícolas —frutas y hortalizas-, la mano de obra o la cooperación financiera y técnica, o eran tratadas con poca profundidad o excluidas desde un principio de la negociación 71. Ambos paises temían que su régimen privilegiado con respecto a Francia se viera afectado por la presión de los socios de la antigua metrópoli dentro de la Comunidad, máxime a la luz de la crisis institucional comunitaria de junio de 1965. En efecto a algunos socios de Francia en la CE no les satisfacía la situación privilegiada francesa en los mercados del Magreb, máxime cuando una parte de las exportaciones magrebies eran concurrenciales con 107 los productos de algunos de ellos~. No debe olvidarse que es a través de Francia, y por extensión de la CE, como Marruecos y Túnez se encuadran en la división internacional del trabajo. En los meses de octubre y noviembre de 1966 la Comisión redactaba un proyecto para un segundo Mandato de negociación con los tres paises del Magreb. Argelia no mostraba por el momento mayor interés en unirse plenamente a las demandas de sus dos vecinos pues seguía disfrutando de su posición como antiguo territorio francés y mantenía ventajas que aquellos no disfrutaban aunque si inició también conversaciones exploratorias. Cuando fue firmado el TCEE formaba aún parte del territorio nacional francés siendo por ello beneficiario del primer Fondo Europeo de Desarrollo (FED> aunque no se les aplicó en cambio el principio de libre circulación de personas a los trabajadores argelinos. Luego, al producirse su independencia el 5 de julio de 1962, la Comunidad prorrogó tácitamente las ventajas que el articulo 22~ del TCEE le concedía. Además, como baluarte del socialismo y templo ideológico de las luchas de liberación nacional, rehusaba asociarse a un club como el comunitario, si bien no renunciaba a sus estrechas relaciones con Francia. En fecha tan tardía como 1968 Argelia rehusó negociar un Acuerdo de Asociación sobre la base del articulo 238 del TCEE al juzgarlo incompatible con las exigencias de su desarrollo económico. La difícil conciliación de intereses de los productores agrícolas del sur de la CEE y del Magreb en lo relativo a los productos mediterráneos, contribuyó a que las negociaciones fueran largas y no tan productivas como los paises de la orilla 108 sur deseaban. Las perspectivas de éxito eran débiles y se complicaron con la aproximación comunitaria a Israel en la segunda mitad de los sesenta de cara a negociar un acuerdo con 73 dicho Estado Cuando la Comunidad preparaba las negociaciones con los paises del Magreb les sugirió que se integraran para tratar con ellos en bloque pero los problemas ya descritos impedían en aquellos momentos tal posibilidad 74. En las reuniones celebradas por los Ministros de Economía magrebies en Túnez, en enero de 1963, y los de Asuntos Exteriores en Rabat, en febrero del mismo año, se había decidido armonizar sus políticas con respecto a la CE. Durante la visita del Rey Hassan II a Túnez en diciembre de 1964 se llegó a un acuerdo por el que en el futuro se organizarían reuniones periódicas de los Embajadores magrebies acreditados ante la CE, quienes deberían de actuar coordinadamente. Así ocurrió por ejemplo el 24 de septiembre de 1965 cuando los tres Embajadores adoptaron una posición común en Bruselas contra toda posible restricción comunitaria que afectara a los agrios magrebies75. Pero luego la especificidad de cada país exigía un ritmo distinto, más lento en el caso argelino, y llevó a negociaciones separadas. Por otro lado, en el seno de la propia Comunidad se habla puesto en pie la Política Agrícola Común (PAC), adoptada el 24 de julio de 1966, cuyas posibles consecuencias negativas para los paises terceros mediterráneos en cuanto a sus lazos comerciales con el Mercado Común, hizo crecer su interés por vincularse con Bruselas a través de Acuerdos de Asociacion6. Precisamente en aquellos momentos se estaba definiendo progresivamente la PAC 109 responsables de Argelia pidieron que la metrópoli integrara totalmente al país pero tal integración se hacia improbable dada la evolución política de los musulmanes argelinos. En marzo de 1926 un grupo de argelinos habla creado en Paris la organización comunista laboral “L’Etoile Nord—Africaine” que en la década siguiente se asentó firmemente en Argelia. Este movimiento, junto con el de los Ulemas de Ben Badis y otros, serian el germen del movimiento de resistencia anticolonial. Los europeos de Argelia, por su parte, se declaraban agresivamente “argelinos” frente a la metrópoli y “franceses” frente a los musulmanes. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1947, la Asamblea Nacional francesa definió finalmente el estatuto de Argelia sin hacer concesión real alguna, lo cual incrementó la frustración de los musulmanes y ello les llevó a iniciar la lucha el 1 de noviembre de 1954, animada además una vez conocidas situaciones como la derrota francesa en Dien-Bien—Phu, las acciones del Ejército de Liberación de Marruecos, o la concesión francesa a Túnez la autonomía interna tras la acción armada de los <‘Fellagha”. La respuesta francesa fue expresada por Fran~ois Mitterrand, entonces Ministro del Interior, afirmando que Argelia seria defendida por todos los medios 9’. Al aproximarse la evacuación francesa de Túnez y de Marruecos —hacia 1953 y 1954— los intereses coloniales de Francia en el Magreb parecían estar dispuestos a renunciar a “casi” todo, salvo a Argelia. Entre los varios pasos dados para reforzar la presencia colonial en la provincia de ultramar, habla que incluir la zona de organización industrial y estratégica de Colomb-Bechar; la Oficina de 116 Prospecciones Petrolíferas en Africa, operativa de 1945 a 1952; y por último la Organización Común de las Regiones Saharianas (OCRS) que garantizaba a Francia el dominio y la explotación del “sur profundo” sahariano rico en hidrocarburos 95. La guerra se endureció justo cuando se celebraba la Conferencia de Bandung y cuando Marruecos y Túnez preparaban sus independencias y las esperanzas francesas de conservar Argelia fueron paulatinamente desapareciendo. Cuando en 1957 se firmaba el TCEE Argelia era aún territorio metropolitano francés y Paris se ocupó de que el Tratado recogiera esta especificidad en su articulado, en concreto en su articulo 131. Por otro lado el articulo 227 del TCEE estipulaba para Argelia un estatuto de integración mediante algunas adaptaciones como la exclusión del FEOGA. En los momentos en que en Roma se firmaban estos Tratados, en Argel se producían algunos de los peores momentos de la guerra reflejados en la proliferación de atentados y en el envio de fuerzas paracaidistas (la llamada “Batalla de Argel”, que duró desde enero hasta septiembre de 1957>. Cuando el 8 de febrero de 1958 la aviación francesa bombardeó la localidad tunecina de Sakhiet Sidi Youssef en represalia por un ataque armado argelino el Gobierno tunecino obtuvo los buenos oficios de los EE.UU. y del Reino Unido para una mediación. En estos momentos de crisis de la IV República francesa se acudió a la figura emblemática del general De Gaulle quien, investido de plenos poderes por la Asamblea Nacional y con el pragmatismo como método, inició un proceso que llevó a iniciar negociaciones en Evian en mayo de 1961 que culminaron un año 117 después con la firma, el 18 de marzo de 1962, de los Acuerdos por los que Francia reconocía la soberanía del Estado argelino sobre quincedepartamentos de Argel y del Sáhara~. Los argelinos optaron en el referéndum de 1 de julio de 1962 por la independencia por 5.975.581 votos frente a 16.534 y esta fue proclamada el día 3 de dicho me&’k Una vez independiente Argelia rehusó establecer relaciones formales con la CE si bien mantuvo las que tenía con Francia. En los Acuerdos de Evian el Gobierno francés se habla comprometido a acordar una ayuda financiera privilegiada igual a la de los programas en marcha como contrapartida a las garantías argelinas de los intereses de Francia y los de los particulares. Se definía también, como principio, en los Acuerdos, una cooperación técnica, económica, financiera y cultural, y se creaba un organismo técnico franco— argelino para el aprovechamiento de las riquezas del subsuelo sahariano. Asimismo, Argelia entraba a formar parte de la zona del franco 98. El 29 de marzo de 1963 la Comisión decidió mantener los beneficios del articulo 227,2 del TCEE, respondiendo con ello a los deseos expresados por el Gobierno argelino el 24 de noviembre del año anterior. El 28 de octubre de 1963 Argelia estableció una tarifa aduanera con la Comunidad, hecho que mostró su deseo de salir de la provisionalidad en las relaciones estableciendo así un verdadero estatuto9t La Argelia independiente elaboró una Constitución de tipo presidencial y de estilo revolucionario que fue aprobada por referéndum el 8 de septiembre de 1963. El socialismo que se impuso era en aquel momento fundamentalmente campesino y el 118 Estado dispuso de las tierras abandonadas por los “pieds noirs”, tierras que nacionalizó el 1 de octubre del mismo año. El fracaso estatal en su explotación, la falta de cuadros tanto en la agricultura como en la industria y el aumento rápido de las necesidades de consumo de una creciente población obligaron a las autoridades de Argel, muy a su pesar, a buscar la ayuda de la antigua metrópoli. Mientras recibía entre 1963 y 1970 una importante cooperación y para equilibrar sus relaciones comerciales demasiado estrechas —en 1964 Argelia exportaba a Francia por más de 3.000 millones de dinares argelinos e importaba por 2.400— Argelia buscó el desarrollar y diversificar sus relaciones económicas, en principio con el Este y luego con los paises capitalistas. De la URSS recibió préstamos y ayuda técnica pero el comercio era escaso. El destino del comercio argelino era la CEE —un setenta por ciento del total y la mitad con Francia—, mientras que con los paises del Este no llegaba al cinco por ciento y con los EE.UU. y con otros Estados americanos alcanzaba el diez por ciento. En 1970 Francia era el primer abastecedor de Argelia pero su papel disminuyó desde la crisis de principios de 1971’¶ cuando para financiar el Plan cuatrienal el Gobierno decidió nacionalizar los hidrocarburos, y aparecieron nuevos socios comerciales como Italia o Japón o se reforzaron otros como los EE.UU. o la RFA>. 119 2.1.3.4. Las relaciones con Mauritania y con Libia. La independencia de Mauritania fue proclamada el 28 de noviembre de 1960, hecho que fue considerado por Marruecos como “una amputación del territorio nacional”. Por otro lado en 1957, antes de la independencia de Mauritania, quien luego seria Presidente de este país, Mokhtar Uld Daddah, solicitó la adhesión del Sáhara Occidental al futuro Estado mauritano alegando semejanzas entre las poblaciones 101. En la década de los sesenta los nómadas superaban en número a los sedentarios en Mauritania. Nuakchot,fundada por decreto de 24 de julio de 1957, tenía en 1915 unos 20.000 habitantes y crecería mucho en los años posteriores, sobre todo en los suburbios que acogían a quienes huían de la sequía. La población mauritana se dividía en la década de los setenta en un 75 por ciento de moros y un 25 por ciento de negros, aunque la tasa de crecimiento demográfico de estos últimos superaba a la de los primeros’~. La reivindicación marroquí se inscribía en el marco de su lucha por la “integridad territorial” del Reino, lucha en cuyo marco se había producido durante 1956 la ofensiva del Ejército de Liberación Marroquí, compuesto esencialmente por saharauis, que venció a las fuerzas españolas y alcanzó Atar en Mauritania. En 1957 se desarrolló una ofensiva franco—española que permitió la protección de las fuerzas francesas en Mauritania y en el oeste argelino, así como la restitución a España del territorio del que había sido prácticamente expulsada. Hay que destacar en el contexto magrebí que en la década de los sesenta Túnez apoyó y apadrinó en la ONU la independencia de Mauritania arriesgando con ello sus 120 relaciones con Marruecos 103. En los días 8 y 9 de junio de 1970 el Rey Hassan II y el Presidente mauritano M. Uld Daddah se entrevistaron en Casablanca y Marruecos reconoció al fin a Mauritania con quien firmó un Tratado de Solidaridad, Buena Vecindad y Cooperación Económica. Con respecto a la CE, desde el momento mismo de su independencia Mauritania mostró interés por conseguir un acceso privilegiado a la CE para sus exportaciones de hierro —vital para el sostenimiento de su economía- y por obtener de ésta ayudas financieras. Así, en 1963 se vinculó a Bruselas firmando la Convención de Yaundé, un acuerdo de cinco años de duración y del que formaban parte diecinueve Estados africanos incluyendo a Madagascar que obtenían así ventajas comerciales y ayuda ¡04 financiera Con la Convención de Vaundé 1 se estableció el II Fondo Europeo de Desarrollo (FED), del que se beneficiaron los paises signatarios. Ya en la década de los setenta, con la primera ampliación comunitaria el 1 de enero de 1973, se impuso incluir en la cooperación a los paises vinculados al Reino Unido en la Commonwealth y para ello se iniciaron negociaciones con ellos en julio de ese año. Estas negociaciones —que llevaron a la firma de la primera Convención de Lomé con el Grupo de paises ACP (Africa, Caribe, Pacifico) el 28 de Lebrero de 1975, Grupo en el que estaba Mauritania— y las que emprendieron los paises terceros mediterráneos, incluyendo a los tres del Magreb central y excluyendo a la autoexcluida Libia, comenzaron al mismo tiempo y nacieron ambas del optimismo propio de un largo periodo de expansión económica en la CE’05. En esos años, y ante la crisis 121 de los procesos de acercamiento en el Magreb —en mayo de 1975 se celebró la séptima y última conferencia de Ministros de Economía del CPCM— Mauritania orientó sus alianzas, aparte de hacia la CE, hacia organizaciones regionales de Africa Occidental. Formaba parte de la Comunidad Económica del Africa Occidental (CEAO>, creada en 1972 por siete Estados aunque no se puso en marcha hasta 1974, y de la Comunidad Económica de los Estados Africanos Occidentales, creada en 1975 aglutinando a los paises de la CEAO y a otros nueve Estados. Ambas organizaciones tenían como objetivo la creación de un área de libre comercio. Como ya indicáramos con anterioridad, en el marco de la definición de sus relaciones exteriores el Gobierno mauritano había denunciado en 1972 sus Acuerdos de Cooperación con Francia, se había retirado de la zona del franco y había creado su moneda nacional —la ouguiya— y, en diciembre de 1974, había nacionalizado la explotación del hierro, todo ello en un intento de superar el neocolonialismo, aunque sus relaciones con la CE como tal no se vieron por ello afectadas y Francia no suspendió su apoyo financiero al pais’t Por lo que respecta a Libia este país es independiente desde el 24 de diciembre de 1951. Italia había tenido una débil y efímera presencia en Túnez y en Libia llegando a crear por el Decreto Real de 1 de enero de 1934 el nombre de este último ml territorio . En realidad los europeos no habían contemplado a Libia como un Estado hasta que apareció el petróleo, explotado por compañías multinacionales’~. El Reino Unido y Francia se distribuían el Reino tras la Segunda Guerra Mundial y los británicos habían mostrado su deseo de unir a su Protectorado 122 egipcio la Cirenaica, mientras que Francia observaba interesadamente la proximidad de Tripolitania a Túnez y la similitud tribal entre los habitantes del Fezzan —zona meridional de Libia- y los del Chad. Finalmente la lucha de Argelia y Marruecos por la independencia hizo que los franceses se retiraran del posible reparto y permitió al Rey Idriss seguir en el trono. Luego, fue la ONU la que decidió concederle la independencia aunque con limitaciones: el Reino Unido y los EE.UU. negociaron la permanencia de bases militares, el primero en Tobruk y el segundo en Wheelus Field’~. El 1 de septiembre de 1969 fue derrocada la monarquía de Idriss 1 El—Senussi” 0. En el comunicado leído por la radio en la madrugada de ese día por el entonces Capitán Muammar El Gadafi este incorporó al final del texto un párrafo tranquilizador para Occidente: “Es agradable en estos momentos volver a asegurar a nuestros hermanos extranjeros que sus propiedades y vida estarán bajo la protección de las Fuerzas Armadas y que esta acción no va encaminada directamente contra ningún país extranjero, tratado internacional o legislación internacional reconocida. Se trata de un asunto interno referido a Libia y sus problemas crónicos”’11. Dos semanas después del golpe el nuevo dirigente prometía luchar por un panarabismo fiel al modelo de Nasser y exaltaba en sus discursos las glorias del Imperio de los Califas, mostrando también su deseo de tomar el liderazgo del mundo árabe. Así, pocos meses antes de su muerte, producida en 1970, Nasser fue a Trípoli a animar a su joven discipulo. No hay que olvidar que Libia no habla intervenido en ninguna de las guerras árabes contra Israel libradas hasta 123 entonces —1948, 1956 y 1967—. Gadafi pronto iba a proceder a la nacionalización el petróleo, algo que hizo en un proceso lento y pacifico. El 28 de marzo de 1970 los británicos abandonaron la base de Tobruk y el 11 de junio los norteamericanos hicieron lo propio en Wheelus Field. El 7 de octubre de 1970 se culminaba la expulsión total de los italianos cuyas grandes empresas habían sido nacionalizadas. A principios de los setenta Libia vivía volcada hacia Egipto explorando proyectos unitarios en la línea del fallecido Presidente Nasser. En el verano de 1972 había trabajando en una Libia rica en recursos y pobre en mano de obra 275.000 inmigrantes egipcios. En esos momentos el líder libio ordenaba que se redujera la producción de petróleo, en la que Libia estaba totalmente especializado, pues el país no podía absorber la riqueza que éste generaba. A principios de 1972 el PNB per cápita de Libia era de 1.480 dólares frente a los 188 de Egipto y la balanza comercial del primero experimentaba un superávit de 1.730 millones de dólares frente al déficit de 374 millones de dólares del segundo” 2. Ante esta realidad, unida a la de su orientación política, Libia rechazó vincularse a la Comunidad Europea cuyas preferencias comerciales no le aportaban beneficio alguno. Su política exterior tras su subida al poder el líder libio emprendió toda una serie de ensayos de integraciones regionales árabes e islámicas, todas ellas fallidas. Con respecto a la orientación de la política interna el Coronel Gadafi lanzó el 15 de abril de 1973 en Zuara los principios de su “Tercera Teoría” — que se reflejaría en su Libro Verde- y de su Revolución Cultural, que incluía la arabización de todo el país y la fe sincera en el 124 Islam, y en 1924 lanzó a los “Comités Populares” a ocupar el poder. Afirmando que “la totalidad de las riquezas del mundo árabe pertenecen a la totalidad de la nación árabe” Gadaffi creará una sociedad sin partidos políticos, sin ministros (secretarios) y sin presidente (secretario general del Congreso General del Pueblo> donde según esta teoría el pueblo ejerce directamente el poder a través de los “Congresos Populares” que eligen unos “Comités” que dependen del Congreso General del Pueblo (Parlamento). Gadaffi se distinguirá de todo el mundo, incluso de Nasser, al afirmar que quiere reconstituir la Umma pero sólo en el plano árabe. A diferencia del Baazismo de Hafez el Assad, laico, Gadaffi apela a una Umna religiosa 113. Dado lo limitado del peso demográfico de su país el Coronel Gadafi emprende la tarea de ganar el protagonismo internacional. En marzo de 1977, en el Congreso extraordinario de Sebha, se consagró, en la línea de las reformas radicales ya indicadas, una ruptura con los modelos anteriores y, entre otras medidas, se nacionalizó el comercio exterior. En realidad desde el 1 de septiembre de 1973 todas las compañías petroleras habían sido ya nacionalizadas, al menos en un 51 por ciento de su capital, y ello se había producido de forma pacífica y escalonada. Tal actitud no impidió en modo alguno a estas compañías extranjeras seguir operando en el país: de hecho, tras las nacionalizaciones, Trípoli firmaba nuevos acuerdos de explotación con ellas. Así, cuando estalló la guerra del Yom Kippur en 1973, el petróleo libio valía ya 8,92 dólares el barril frente a los 4,69 de pocos años antes y el país magrebí controlaba ya tanto la producción como los precios de su crudo. A mediados de 1974 el Estado 125 avril—nxai—juin 1983 p. 69 50.Según A. GRZEGOREK discurso neocolonial seria aquel que argunientara que la asociaci6n de los Estados africanos a la CE contribuiría a su progreso. véase su articulo “Le Marché commun et les pays associés’ op. oit. p. 35 51.MUZIKAR, J.: Les Persoectives de l’intecrration des navs du Maahreb et leurs attitudes vis-A-vis du Marché Coniniun Nancy, CE. UN,V. Collection des Memoires n~ 26, 1967 p. 14 52.Véase ALAOUI, M.: oc. cit. Pp. 69—70 y 72. El Presidente argelino, Huari Buxuedian, expresaba así la fragilidad, el desconocimiento mutuo y la consiguiente vulnerabilidad de las economías magrebies: “0+0+0+0=0. Cada uno de nuestros paises tiene que empezar por tener algo que poner en el cesto común”. Véase BALTA, P.: “Oranges, olives.. .00. cit. p. 20 53.En Argelia las autoridades coloniales habían establecido las bases para una incipiente industria basada en el petróleo con el Plan de Constantina anunciado por el General De Gaulle en octubre de 1958. Véase BALTA, P.: Le Grand Maahreb des indépendances á Van 2000 Alger, Éditions LAPHOMIC, 1990 p. 252 y SEHIMI, Mustapha: “Probl&mes...” Annales du CES 1988-1989 PP. 234-235 54.SALAH, Nadia: “La ré—allocation des ressources” Geopolitigue Africaine Octobre 1987 p. 34 55.Véanse MIEGE, Jean-Louis: Le Maroc Paris, PUF—que sais—je?, léme éd., 1986 Pp. 45-48 y CALATRAVA ANDRÉS, A. y MELERO QUILLa, A. Mt: oc. cit. Pp. 26-27 56.Según Mohamed HARBI el régimen argelino no era un régimen ni socialista ni de transición al socialismo; era un régimen capitalista burocrático. Véase HARBI, 14.: oc. cit. p. 381. Sobre las nacionalizaciones véase CUBERTAFOND, Bernard: L’Alaérie contemporaine Paris, PUF—que sais—je?, 2éme.éd., 1988 p. 66 57.En 1969 se abandonó el programa de Ben Salah rechazado ampliamente por la élite política y por amplios sectores de la burguesía saheliana de la tierra que había formado parte de los primeros apoyos a Habib Burguiba. Además en esos años se había ido creando una clase de tecnócratas y pequeña burguesía de los negocios cuyos intereses eran opuestos a los del movimiento cooperativista de Ben Salah. VANDEWALLE, Dirk: “Fron the new state to the era: toward a second republic in Tunisia” Middle East Journal Vol. 42 No. 4 Autumn 1988 Pp. 604-605 58.La década de los setenta estuvo caracterizada por la promoción de las inversiones privadas y la intensificación de los intercambios con el exterior. Véase CALMAU, Michel: La Tunisie Paris, PUF—que sais—je?, 1989 Pp. 80—84 59.GAUDIO, Attilio: “Mauritania: mobilisation au nord, raidissement au sud” Geonolitigue Africaine Octobre 1987 p. 67 132 60.D’IVOIRE, J.: oc. cit. p. 9. El sistema de explotación colonial no había favorecido las complementariedades y había creado una infraestructura de comunicaciones de carácter vertical que impedía —junto a factores como la heterogeneidad de los sistemas políticos— el desarrollo de contactos económicos y humanos. Véase H. DE LARRAMENDI, 14.: oc. cit. p. 29 61.Doctrinalmente el Gobierno argelino veía en el regreso definitivo de sus emigrantes a su tierra una etapa lógica de su emancipación política, pero en la práctica no contempló tras 1962 una repatriación que podría cuestionar los frágiles equilibrios internos. Por otro lado la solicitud de mano de obra por parte del Estado y de las empresas francesas a Marruecos condujo al Acuerdo franco-marroquí de 1963 en este ámbito. Véase LEVEAU, Rémy: “Les migrations dana l’espace méditerranéen: dimension politique et economique” A]~AQ Vol. X, 1989 Pp. 273 y 275—278 62.D’IVOIRE, J.: oc. cit. p. 10. 63.CALATRAVA ANDRES, A. y MELERO GUILLO, A. Ma.: gp..±gjt p. 26 64.HARBI, 14.: ~n±sit± p. 266 65.Según el profesor de la Universidad de Rennes 1 Jean RAUX el TCEE permitió la comunitarización de los lazos preferenciales entre Francia y los paises o territorios ligados a ella, sobre todo Marruecos y Túnez (Acuerdos de Asociación de 1969) y Argelia (aplicación condicional de las reglas comunitarias dado su estatuto de entonces) . Véase su articulo “Le maintien des échanges traditionneis de produits agricoles entre la CEE élargie et les pays méditerranéens tiers” Revue trimestrielle de droit euronéen n~ 4, octobre-décembre 1987, 23e. année, p. 633. Véase también KHADER, B.: “La Méditerranée entre.., oc. cit. p. 46 66.En la década de los sesenta los Acuerdos bilaterales firmados tanto por Francia como por Bélgica, Holanda y la RFA con los paises magrebies permitieron que miles de inmigrantes magrebies se asentaran en la CE. Véase AA.VV.: La Comnunauté maczhrébine imnicsrée en France et ses perseectives d’insertion dans l’Europe de 1993 Tunis, Centre de Documentation Tunisie—Maghreb (CDTM), 1990 p. 183 67.Algunos veían en la posible firma de Acuerdos individuales con la CE un ataque directo contra la integración magrebí. Así el Presidente del CPCM, Mohamed Cherkaoui, declaraba antes de que dicha firma se produjera: “11 devient pratiquement impossible de concevoir que la conclusion d’accords aveo la CEE puisse céder le pas & la construction du Maghreb, puisqu’elle la conditionne paur une large part”. Citado por EL GHORFI, N.: oc. cit. p. 3 68.MUZIRAR, J.: oc. oit. la Presentación y pp. 11—12. Según el argelino Burhan GHALIOUN las élites magrebies eligieron, a pesar de la fuerte tendencia a la unidad existente en las décadas de los cincuenta y los sesenta, las independencias separadas; tres décadas después descubrirán en la CE la inevitable aproximación unitaria en todo proyecto de desarrollo serio y coherente. Véase 133 su obra La malaise arabe. Etat contre Nation Alger, ENAG Editions, 1991 Pp. 108—109. 69.Se refería también el Presidente argelino en su discurso a los encuentros previos con otros líderes magreblJes celebrados en Nuadibú —con el Rey de Marruecos y con el Presidente mauritano—, Ifran, Tlemcen, Casablanca y Túnez. Véase GAILLARD, oc. cit. Tome 1 ~198O) p. 179 70.GRZEGOREK, A.: oc. oit. p. 35 71.EL GHORFI, N.: op. oit. Pp. 153-158. Véase también BENKIRANE, A.: “Les nouveaux accorde et l’avenir des relations Maroc—CEE” en Institut d’Études Européens: Les relations du Maroc aveo la CEE Bruxelles, Éditions de l’Université de Bruxelles, 1977 p. 45 72.Durante varios años los demás socios coxnunitarios habían aceptado tácitamente que Francia tuviera intereses particulares en el Norte de Africa. Pero cuando se fue haciendo evidente que tal situación beneficiaba sobre todo a Francia los otros Estados comunitarios comenzaron a expresar su voluntad de defender sus propios intereses. La CE podría haber sido catalizador de la integración mediterránea pero en realidad se convirtió, dadas estas divergencias de intereses, en fuente de división entre los Seis. Véase HACHICHE, Abdelwahab: “La CEE et le Maghreb. Double modéle d’intégration régionale et de coopération Nord—Sud” Études Internationales (Tunis> nQ 7, avril—mai—juin 1983 p. 21 73.El 4 de junio de 1964 la Comunidad había firmado con Israel un Acuerdo de carácter comercial ampliado con otro Acuerdo firmado el 1 de octubre de 1970. sobre las inquietudes que esta aproximación creaba en el mundo árabe véase GRZEGOREK, A.: cit. p. 35 74.GAILLARD, oc. oit. Tome 1 <1980) p. 187 75.EL GHORFI, N.: op. cit. Pp. 155 y 169. A lo largo de 1965 hay que resaltar otras actividades coordinadas por parte de los tres Embajadores en Bruselas: el 8 de enero habían sido recibidos por Walter Halistein, Presidente de la Comisión; el 18 de marzo por el Vicepresidente de dicho órgano comunitario, Jean Rey; y el 27 de noviembre se reunieron con el Presidente del Consejo, Colombo, al que entregaron una carta con una protesta común por el trato dado a las exportaciones de frutas y hortalizas a la CE. Véase SANTUCCI, J. -O. et autres: Vers le Grand Ma~hreb oc. cit. PP. 4-5 76.SAVA,Aurel: “¿Hasta qué punto existe entre los Estados de la CEE una política exterior común?” Moviento Eurooeo n 2 11—12, Otoño 1985 p. 73. 77.En una primera etapa la puesta en marcha de la FAO tuvo como efecto una mejora considerable del nivel de autosuficiencia de la CEE: la tasa de cobertura de los intercambios agrícolas, inferior al 25 por ciento en los años sesenta, pasó al 75 por ciento a fines de los ochenta en una CE ya con doce miembros. Véase BESNAINOU, Denis: “La PAC et les échanges Nord—Sud” 134 Economie Proscective Internationale (CEPII—Paris) nQ 39, 3~me. trimestre 1989 p. 73 78.Túnez dirigía hacia Francia en 1965 las tres cuartas partes de sus exportaciones. Véase D’IVOIRE, J.: oc. cit. p. 9 79.Véanse MEZGHANI, oc. cit. p. 16 GRZEGOREK, A.: oc. oit. p. 35. Una visión más global nos la aportan KHADER, Bichara: Le Grand Maghreb et l’Europe. En-ieux et perseectives Paris, Publisud— Quorum-Cermac, 1092 Pp. 73-74 y SADIR, Ahmed: Le Grand Maahreb Arabe. Intéciration et svstémes économiaues comearés Casablanca, Afrique Orient, 1989 Pp. 53-54 80.D’IVOIRE, Y.: oc. oit. p. 10 81.CALATPAVA ANDRES, A. y MELERO GUILLO, A. Mc.: oc. oit. p. 125 82.Véase ~ L 61 de 14 de marzo de 1971 83.El Acuerdo expiré en 1973 y en la negociación de los nuevos Acuerdos de contenido más amplio —los Acuerdos de Cooperación— se produjeron dos años de retraso a causa de la obstaculización italiana. Véase la Tesis Doctoral de Atila HAKAM Le Maroc tace a l’Europe des Douze: crise et cerseectives Faculté des Sciences Juridiques, Économiques et Sociales, Université Mohammed V, Rabat 1990 p. 11 y SAAF, Abdallah: “Les relations entre le Maroe et l’Union Sovietique” Annales du CES 1988-1989 n~ 2 p. 218 84.SUTTON, Michael: Morocco to 1992 London, The Economist Intelligence Unit, 1987 p. 15 85.En la campaña 1962—1963 el primer comprador de agrios a Marruecos era la Europa de los Seis que absorbió el 77,4 por ciento del total. En esos momentos Marruecos tenía garantizada la colocación en el mercado francés de un contingente en franquicia de 220.000 toneladas de agrios. Véase EL GHORFI, N.: nn±...sTh. p. 147 86.El profesor Fathallah Oualalou critica que en la franquicia concedida a los productos industriales por el Acuerdo de 1969 no se incluyera a los de origen agrícola y que, en suma, este Acuerdo se limitara a consolidar la extraversión de la economía marroquí y a mantener el statu quo estructural. Véase Institut d’Études Européens: Les relations du Marco aveo la CEE Bruxelles, Éditions de l’Université de Bruxelles, 1977 Pp. 27—28 87.GUERRAOUI, D.: oc. oit. PP. 212-213 88.GUEDIRA, Alimed Réda: “Hassan II et la CEE” Géonolitipue <Paris) Été 1985 p. 28 89.BENOMAik, Jamal: “The Monarchy, the Islamist movement and religious discourse in Morocco” Third World Ouarterlv Vol. 10, No. 2 April 1988 p. 552 135 90.Véase la intervención del Jefe de División de la Dirección General de Desarrollo de la Comisión europea, 11. Andersen, en la obra Institut d’Études Européens: Les relations du Maroc o~. cit . p. 17 91.Véase el Acuerdo de Asociaci6n Túnez-CEE en DOCE L 198/69 92.DIMASSI, Abaelmajid: Les échancxes économicsues exterieurs de la Tunisie Tunis, SIEP, 1990 Pp. 183—184 93.AGERON, Charles—Robert: Histoire de l’Alcrérie contemporaine <1830—1982) Paris, PUF—que sais—je?, 8éme éd., 1983 Pp. 76—95. 94.Ibidem p. 9 95.Véase la intervención del Profesor Victor MORALES LEZCANO en AA.VV.: Problemas de Seguridad de Europa y Africa op. cit. p.97 96.Véase AGERON Pp. 109 a 111. El 19 de marzo de 1962 había comenzado el alto el fuego. HARBI, 14.: o~. oit. p. 299 97.AGERON,Ch.-R.: op. cit. Pa 111. Véase también STORA, Benjamin: “La guerre d’indépendance algérienne” en L’État du Hacthreb 1991 Casablanca, Éditions le Fenneo, 1991 p. 67 98.Véase un estudio detallado de los Acuerdos de Evian en MOUDOUBI, Salah: La politiaue de coopération Algéro-Francaise . Bilan et perspectives Alger—Paris, OPU—Publisud, 1986 Pp. 38—46 99 . En 1963 Argelia inició negociaciones con la CE, las interrumpió en 1965 y las retomó en 1968. Sin embargo no siguió la vía elegida por sus vecinos magrebies, signatarios en 1969 de sendos Acuerdos de Asociación. Véase GAILLALRD, O.: on. oit. tome II, 1981, Pp. 142—143 l00.La nacionalización fue decretada el 24 de febrero de 1971 y constituyó para Argelia en palabras de Nicole GRIMAUD “la última etapa importante de su descolonización”. Véase su obra La politiaue extérieure de l’Alczérie Paris, Karthala, 1984 Pp. 83— 84. Con las nacionalizaciones la cooperación y las relaciones comerciales se verían afectadas durante una década, hasta la llegada de la izquierda al poder en Francia. Véase EL MELLOUKI RIFFI, Bouhout: La politigue francaise de coonération avec les États du Macthreb Paris, Publisud, 1989 Pp. 262-272 101.CALATRAVA ANDRÉS, A. y MELERO GUILLO, A. 14’.: ob. oit. p. 54 102.En 1975 se realiza en Mauritania el primer censo sistemático de su historia. En él se observa ya una proporción inversa a la existente en la década anterior y los sedentarios representan el 64 por ciento de la población (906.000) frente a un 36 por ciento de nómadas (514.000). Véase GAUDIO, Attilio: “Mauritania: mobilisation au nord, raidissement au sud” Geooolitigue Africaine Octobre 1987 Pp. 62-63 136 103.Information Economiczue Africaine <Tunis> n 2 216, Novembre 1991 p. 13 104.Conunission of the European Comniunities: The countries of the Greater Arab Maahreb and the Euronean Communitv Brussels, Europe Information Development DE 68, January 1991 p. 13 105.Commission de la CE: La CE. la Méditerranée et le Moven Orient Bruxelles, Europe Information Développement X/20/90—FR, 1989 p. 5 106.Véanse GAUDIO, A.: o~. cit. p. 67. En 1975 Mauritania procedió a nacionalizar también la Sociedad Nacional de la Minas del Cobre de Mauritania <SOMINA) que fuera creada en 1967 con la aportación de capitales mauritanos, ingleses, franceses y españoles. Desde ese momento la Sociedad Nacional Industrial y Minera <SNIM) —que desde 1974 gestionaba ya el hierro— pasó también a gestionar el cobre, el segundo producto minero del país. Véase SADIR, Ahmed: Le Grand Maahreb Arabe. Intéctration.. . op. cit. p. 80 107.ARXOUN, Mohaxumed: “La perception arabe de l’Europe” AWRAO p. 27 108.LATORRE DE FELEZ, Fernando: El halcón solitario. Muammar El Oadhafi Madrid, edición del autor, 1983 p. 56. Tras la Segunda Guerra Mundial la Standard Oil había iniciado prospecciones y entre 1955 y 1958 más de catorce compañías se habían instalado en el país. Sobre el proceso de nacionalizaciones véase también MONASTIRI, Taoufik: “La Libye, entre Maghreb et Machrek” L’État du Maahreb 1991 Casablanca, Éditions le Fennec, 1991 p. 127 109.BUTT, Gerald: The Arabs Chicago, The Dorsey Press, 1987 p. 139 ll0.Según el profesor británico George JOFFE la Monarquía Idrissi en Libia fue creada por la ONU en 1951 y tuvo una apariencia superficial al orden Senussi precolonial que habla dominado politicamente Cirenaica, el norte de Chad y el Fezzan hasta 1911 pero que nunca habla desarrollado un control político formal sobre el territorio correspondiente al Estado libio y, además, su legitimidad habla sido contestada de forma continua por las Administraciones otomanas instaladas en Trípoli y Bengasi. Véase su articulo “Morocco: monarchy, legitimacy and succession” Third World Ouarterlv Vol. 10 No. 1 January 1988 p. 203 111.LATORRE DE FELEZ, F.: op. cita p. 23 112.El Estado libio había pasado a controlar el crudo en 1970 y había abierto la vía a los aumentos de precios en 1971 y 1972 jugando después un importante papel en los cambios en la escena petrolífera internacional desde octubre de 1973. Véase SADIK, Ahmed: gp W.t. p. 81 113.HOVEYDA, Fereydoun: Que veulent les Arabes? Paris, First, 1991 PP. 111—115. 137 114.LATORRE DE FELEZ, F.: on. oit. PP. 297-310. Este proceso de nacionalizaciones consistió más bien en una “asociación directa”, fórmula que se generalizaría en adelante. Véase MONASTIRI, T..: “La Libye...” op. cit. p. 128 115.Ibidem p. 15 138 CAPITULO TERCERO LA APROXIMACION GLOBAL AL MEDITERRANEO 139 3.1. UNA COMUNIDAD EUROPEA EN PLENA EVOLUCION Los años sesenta fueron de optimismo en la ONU, la época del slogan de “paz significa desarrollo”. La Organización lanzaba su “Década del Desarrollo” y cada Estado del Tercer Mundo establecía su propio plan: Argelia y la industrialización basada en el petróleo con Bumedian, o Túnez con Burguiba y sus lecciones de modernización 1. La década era bautizada como “la de la descolonización” pues la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU fue enarbolada por los postuladores de las indepencias políticas nacionales, que luego buscarían el completarse tratando de conquistar también las independencias económicas: en 1960 se creó en una reunión de países productores celebrada en Bagdad la OPEP y diez años después una nueva resolución, también de la Asamblea General, la 2625 <XXV), apostaba también por la independencia económica de los nuevos Estados. En la Comunidad Europea se producía una grave crisis en 1965 siendo el detonante la puesta en marcha de la Política Agrícola Común <PAC). Francia aplicó durante la crisis la política de la “silla vacía” en el Consejo. El 9 de agosto de 1961 el Reino Unido, tradicionalmente hostil a la idea europea, pero con su economía gravemente comprometida ante el éxito de la Comunidad, solicitaba su adhesión a la CE2. Esta, no queriendo retirar sus barreras aduaneras ante la Commonwealth, la rechazó y Londres creó la Asociación Europea de Libre Cambio <AELC). De Gaulle había vetado la demanda al considerar que la entrada británica — con la vinculación a la Comunidad de sus paises asociados— 140 desembocaría en una CE de dieciocho Estados que dejaría de ser potente y unida y que estaría abocada a ser una nueva colonia de los EE.UU.. El mandatario francés era contrario a la idea de una Comisión como Ejecutivo y exigía el derecho de veto frente a la posibilidad de la regla mayoritaria. Rechazaba también la financiación autónoma por parte de la CE, algo que no pudo evitar pues el PE acabó controlando el Presupuesto. Había llegado a afirmar que respetaría los Tratados, pero interpretándolos a su manera. Es esta visión subjetiva de la CE la que condujo a la crisis institucional de la “silla vacía” 3. Al fin, el 22 de enero de 1966 se alcanzó un doble acuerdo —el llamado Compromiso de Luxemburgo— que mantenía con plena vigencia el derecho de veto en el Consejo y fijaba el papel de la Comisión. El problema que afecta al ámbito de nuestra investigación es que la susodicha crisis exigi6 de la Comisión un doble esfuerzo que la obligó a desatender, coyunturalmente, el capítulo de las relaciones exteriores comunitarias que quedaron así relegadas a un segundo plano. La retirada francesa del Consejo llevó así a que no estuviera presente el 12 de julio de 1965 en las negociaciones de la Comunidad con Marruecos sobre el Acuerdo de Asociación4. Por otro lado, por un Tratado firmado en Bruselas el 8 de abril de 1965 <en vigor el 1 de julio de 1967) los tres ejecutivos coxnunitarios se unificaron5. Fue la extraordinaria coyuntura de los dorados años sesenta la que permitió a la Comunidad superar esta crisis y avanzar en el terreno funcional cuyo reflejo fue la creación de la PAC y su disposición a realizar la unión aduanera. En diciembre de 1964 se había 141 contratos plurianuales de aprovisionamiento en productos agrícolas de base y con cooperación técnica con apoyo financiero para estimular las reconversiones necesarias. También pedían una política de ayuda alimentaria más ajustada. Creemos que llegados a este punto, y una vez descritas las quejas de los Estados magrebies, se hace necesario revisar cuál era el estado de cada uno de estos paises.El alza de los precios de los hidrocarburos había mejorado en términos comerciales la situación de Argelia, de Libia y también de Túnez pero habla perjudicado a Marruecos, país no productor al igual que Mauritania 26, que había disfrutado de un efimero período de bonanza relativa cuando a mediados de los setenta subieron los precios de los fosfatos. Es necesario decir que las preocupaciones de cada uno de estos paises no podían ser las mismas con respecto a las adhesiones ibéricas. De hecho para interpretar las cifras de dependencia comercial respecto a la Comunidad hay que tener en cuenta factores cualitativos importantes ligados a la estructura de las exportaciones. Así, el hecho de que por ejemplo en 1980 gran parte de las exportaciones argelinas fueran destinadas a la CEE y no así las de Marruecos no significaba que Argelia fuera más dependiente del mercado comunitario que Marruecos ya que el petróleo que exportaba podía ser vendido, normalmente, a cualquier comprador; sin embargo, las exportaciones marroquíes de frutas y hortalizas están ligadas a la CEE y sujetas a las incertidumbres de las políticas agrícolas nacionales y de la Comunidad. Los problemas de la ampliación afectaban pues esencialmente a los paises exportadores de bienes agrícolas y 244 manufacturados más que a paises exportadores de hidrocarburos como Argelia —el 98 por ciento de sus exportaciones en ese año a la CEE— o Libia —el 99 por ciento también a la CEE— 27. En este sentido fueron sin duda Marruecos y Túnez los paises que con mayor preocupación observaron la aproximación de España y Portugal a la Comunidad. De hecho Argelia constituye el caso más original de entre los tres paises del Magreb central pues paradójicamente durante toda una década no concedió demasiada importancia a sus relaciones con la Comunidad. Durante el periodo que va desde 1976 hasta 1985—1986 mostró más interés por sus relaciones de carácter bilateral con algunos socios comunitarios, sobre todo los meridionales. Ello se explica porque, a diferencia de sus vecinos Marruecos y Túnez, Argelia no tenía importantes exportaciones agrícolas que defender ante la Comunidad. Por lo que respecta al contingente anual de vino con denominación de origen admitido en franquicia que le había sido concedido, estaba tan sobredimensionado que llegó a pedir su disminución a la mitad pasando así de 450.000 a 200.000 hectólitros. En 1985 las exportaciones de vino argelino suponían algo menos del 1 por ciento de las exportaciones totales de Argelia28. De hecho las exportaciones agrícolas argelinas a la CEE no sólo no han crecido sino que se han reducido, y ello no se ha debido a las barreras proteccionistas comunitarias sino a la propia política argelina de desarrollo, que ha concedido la máxima prioridad a la exportación de hidrocarburos y a la industria en detrimento de la agricultura. La socialización de tierras, la insuficiencia de inversiones en el sector y una política inapropiada de precios 245 agrícolas ha llevado a la degradación de la producción. Por todo ello podemos afirmar que las ampliaciones mediterráneas de la Comunidad no le han perjudicado dado lo limitado de su sector primario. La balanza comercial de la Comunidad con Argelia fue excedentaria hasta 1982 y desde entonces será ya deficitaria <3.144 mecus en 1985, 1.618 en 1986 y 1.241 en 1987>29. 5.2.2. La adaptación progresiva a las nuevas realidades en el Magreb. El clima de concertación y entendimiento de fines de la década de los sesenta había dado paso en los setenta a un ambiente de deterioro cuya manifestación más evidente es el conflicto del Sáhara Occidental. En este marco el Presidente argelino, Huari Bumedian, reformuló el ideal unitario magrebí y su nueva propuesta —presente en la Carta Nacional argelina de 1976— propugnaba el “Magreb de los pueblos” frente al tecnocrático y elitista Magreb de los Estados. La iniciativa no superó el estadio del voluntarismo ya que sus dos pilares —la identidad cultural y el Islam— empezaban a convertirse en canales de expresión del rechazo de una parte de la población —los islamistas— ante el fracaso de los modelos estatales y de las opciones de desarrollo puestas en marcha tras las independencias. En la primera mitad de la década de los ochenta el conflicto del Sáhara relegaba a un segundo plano el ideal del Gran Magreb y los Tratados de 1983 y de 1984 produjeron una bipolarización peligrosa en la región, si bien se pueden considerar como pasos 246 previos a la construcción del Gran Magreb que se producirá ya en la segunda mitad de la década. Se estaba constatando que las economías magrebies habían agotado las posibilidades de un desarrollo autocentrado y que, para hacer frente a los nuevos desafíos —el demográfico, el alimentario, el tecnológico, el de la competencia internacional, el de las relaciones con las grandes agrupaciones regionales que los rodean, etc.—, las economías magrebies debían acomodarse a una cierta concertación a una escala más amplia que la exclusivamente nacional 30. Tras varios años de crisis se esbozaba un nuevo clima en el Magreb favorecido por acercamientos de carácter bilateral —entre Argelia y Marruecos o entre Túnez y Argelia— que eran el preludio de un relanzamiento de la concertación multilateral entre los tres paises. 5.2.2.1. Crisis internas y atenuación de los conflictos. La evolución económica de los paises del área había contribuido aún más a que los esfuerzos de la PGM se diluyeran y sus efectos beneficiosos no se alcanzaran. Hay varios indicadores que contribuyen a ilustrar esta situación demostrando cómo las contradicciones económicas de las décadas de los sesenta y los setenta —elección de estrategias industriales, nacionalizaciones, abandono de la agricultura en el caso argelino, etc.— contribuyeron a agravar los efectos de la crisis que se produce en los ochenta. El crecimiento económico medido en la tasa anual de crecimiento del PIB per cápita a precios constantes de 1970 muestra cómo a principios de los años ochenta 247 la tasa baja hasta hacerse casi nula e incluso negativa por efectos de la crisis económica internacional. Desde 1985 el ritmo de crecimiento se ralentizaba en Argelia y entre 1980 y 1985 el PIB de Marruecos alcanzó cifras negativas del —34 por ciento. En este último caso ello se produjo a causa de tres años seguidos de grave sequía pues los otros sectores hablan funcionado bien destacándose de entre ellos las exportaciones de fosfatos que habían aumentado sensiblemente. Ante esta situación se pusieron en marcha políticas de ajuste que provocaron importantes costes sociales y revueltas populares que tienen ya carácter recurrente en toda la región norteafricana: en Egipto hubo revueltas en enero de 1977 y en septiembre de 1984, en Marruecos en junio de 1981 y en enero y febrero de 1984, en Túnez en 1978 y en enero de 1984 y en Argelia, ya más tarde, en octubre de 1988. Las altas tasas de urbanización de estos paises contribuyen a agravar la situación: Argelia pasó de un 38 por ciento en 1965 a un 64 por ciento en 1983, Libia de un 40 a un 61, Túnez de un 40 a un 54 y Marruecos de un 32 a un 45 por ciento. En el marco de esta situación de crisis generalizada se produjeron en 1983 y en 1984 acercamientos parciales entre los paises del Gran Magreb. En marzo de 1983 Túnez y Argelia llegaron a un acuerdo definitivo sobre su delimitación fronteriza, hecho que permitió la firma del Tratado de Amistad, Fraternidad y Concordia al que en diciembre del mismo año se adhirió Mauritania. Por otro lado el contencioso libio—tunecino sobre la plataforma continental en el Golfo de Gabes se había resuelto también pacíficamente recurriendo al arbitraje pedido en 1977 al TIJ: en 1982 el Tribunal dió las bases para una solución 248 aceptable para ambas partes a pesar de las vicisitudes de sus relaciones que volverían a llevarles a nuevas crisis en ~9353~• En Libia el gran volumen de ingresos obtenidos por la exportación de hidrocarburos permitía en esos años que el Estado no tuviera que depender económicamente de la población, hecho que le permitía al Coronel Gadaffi insistir en su modelo de una sociedad con caracteres precapitalistas y socialistas 32. 5.3. LA RESPUESTA COMUNITARIA. Ante el balance de la PGM la Comisión recomendaba al Consejo en 1984 la apertura de conversaciones exploratorias con los PTM y con los paises candidatos así como el respeto, en la medida de lo posible, del principio de libre acceso para los productos industriales de estos paises y concesiones en el ámbito de la agricultura. En cuanto a la cooperación técnica, donde tampoco se habían alcanzado los fines previstos, la Comisión proponía fomentar los intercambios y el desarrollo de PYMEs. Por último recomendaba en el ámbito social que se favoreciera la inserción de la población inmigrante y, al mismo tiempo, que se contribuyera a eliminar los obstáculos al retorno de aquellos que desearan volver a sus paises de origen pero evitando las políticas de retorno obligatorio. Sin menoscabo de estas propuestas los propios análisis comunitarios destacaban una serie de realidades que las visiones pesimistas de los PTM, y en concreto de los paises magrebies, ocultaban. Los tres paises del Magreb Central habían visto 249 aumentadas sus exportaciones agrícolas e industriales hacia la Comunidad desde 1977 si bien el aumento no se correspondía con lo esperado. La desilusión de los paises magrebies se derivaba del exceso de confianza que habían depositado en sus relaciones con la Comunidad. Desde 1975 se notaba una mejora en la tasa de cobertura de las importaciones por las exportaciones para la mayoría de los PTM y ello a pesar del incremento de las importaciones necesario para asegurar su desarrollo. Por otro lado no había que olvidar que la denunciada erosión de las preferencias era consecuencia precisamente del propio enf oque global de la PGM y que las claúsulas de la PAC ya existían cuando se firmaron los Acuerdos de Cooperación 33. Aunque la Comunidad había pedido a los PTM que suscribieran acuerdos de autolimitación textil en 1978 —acuerdos no previstos en los Acuerdos firmados con ellos— las medidas contenidas en estos fueron más favorables que las que la Comunidad había negociado con sus socios no preferenciales. De este modo no frenaron sus exportaciones aunque si es cierto que su progresión disminuyó~. La Comunidad, ante sus propias dificultades en cuanto a los productos agrícolas mediterráneos, no le daba a los Acuerdos de Cooperación la evolución que los PTM querían, pero tampoco se producía una regresión general de las exportaciones ya que estas —como ya veremos para el caso concreto de los paises magrebies— habían aumentado. La recesión había mostrado que las medidas comerciales, pertinentes durante los años de prosperidad, no satisfacen las necesidades de desarrollo en tiempos difíciles. Ante esta realidad la Comunidad perdía parte de su credibilidad ante los 250 PTM, dejando de ser fuente de crecimiento y de esperanza para pasar a ser factor de incertidumbre en sus estrategias de desarrollo. La ampliación de 1986 dió carácter de urgencia a un reexamen que, de todos modos, la Comunidad tenía que hacer. Por otro lado la Comunidad no podía olvidar que los PTM eran importantes para la economía comunitaria pues ocupaban el tercer puesto en sus relaciones exteriores comerciales y le aseguraban el mayor excedente comercial 35. 5.3.1. Los Programas Integrados Mediterráneos (PIM> y la política Norte—Sur intracomunitaria. Dadas las inquietudes y tensiones que las adhesiones de 1981 y de 1986 produjeron dentro de la propia CE nos parece obligado recoger aquí, como parte de la respuesta comunitaria al problema tomado en su globalidad y por ser inseparable de la Política Mediterránea, la solución aportada por la Comunidad a las preocupaciones expresadas por los Estados meridionales de la Comunidad —Francia, Italia y Grecia— que se hacían eco de las demandas hechas por sus agricultores, concurrentes en sus producciones tanto con los paises candidatos como con los países del Magreb. Esta situación ponía también de manifiesto otra situación estructural que la Comunidad venia arrastrando desde el principio de su andadura: la de las disparidades existentes entre sus diferentes regiones. Se hacia necesaria pues una vigorosa acción de reequilibrio y eran precisamente las regiones mediterráneas las que, globalmente, estaban más expuestas que el 251 resto frente a las consecuencias de las adhesiones ibéricas, especialmente de la adhesión de España. Por otro lado las regiones mediterráneas de la CE hablan sido las que menos se habían beneficiado de las ventajas de la PAC, no habiendo mejorado su situación en los últimos años frente a la agricultura de los socios septentrionales. Desde 1978 la Comunidad había intensificado su acción y todos los instrumentos presupuestarios y financieros disponibles se estaban utilizando ya en estas regiones pero, a pesar de ello, la diferencia de desarrollo entre éstas y el resto de la CE no dejaba de crecer. La experiencia estaba demostrando los límites de una aproximación basada en acciones sectoriales que no se insertaban de forma coordinada en la acción de desarrollo regional. Por otro lado, en su sesión plenaria de febrero de 1982 el Parlamento Europeo (PE) había aprobado un informe de la Comisión de Política Regional -el Informe POTTERING- relativo a un Plan para promover el desarrollo de las regiones mediterráneas comunitarias incluyendo las de los paises candidatos a la — 36 adhesion Frente a esta situación la Comisión transmitió al Consejo en agosto de 1983 su propuesta de los Programas Integrados Mediterráneos <PIM>, consistentes estos en un renovado apoyo a la agricultura así como a otros sectores de actividad económica, procurando elegir de entre estos los más aptos para absorber la mano de obra excedentaria del sector agrícola. Las regiones en las que los Programas se iban a poner en práctica eran aquellas caracterizadas por una alta tasa de dependencia de las producciones mediterráneas y que, ante la perspectiva de la 252 ampliación, debían reestructurar su agricultura y crear empleos no agrícolas de sustitución”. En cuanto a su contenido las acciones dirigidas a la agricultura ocupan una posición central en los PIM y pueden clasificarse en tres categorías: acciones para la mejora de las condiciones generales de la actividad agrícola tanto en infraestructuras físicas <carreteras, electrificación, etc.> como económicas <conservación, comercialización y transformación de los productos>; medidas de carácter técnico, socio—estructural, etc.; y acciones de acompañamiento en ámbitos como la formación profesional o la investigación. No hay que olvidar que los Gobiernos de Francia, Italia y Grecia estaban poniendo todo tipo de obstáculos a las adhesiones ibéricas mientras no se les ofrecieran compensaciones. Estas tomaron la forma de los PIM que preveían un periodo de siete años como fase de ajuste durante la cual, con la reestructuración y reconversión hacia producciones no concurrentes con los nuevos socios ya descritas, se trataba de minimizar el coste de la PAC y evitar agitaciones dentro de la propia Comunidad. La contribución prevista de 6.628 mecus —un gasto medio anual de unos 1.100 mecus— por parte comunitaria se veía enriquecida por un montante total de 4.000 mecus aportados por los tres socios mediterráneos de la CE. Con ello el gasto total en los Programas alcanzaba los 11.000 mecus, un 40 por ciento aportado por los socios comunitarios y el 60 por ciento restante procedente del Presupuesto 38. 253 615 mecus en donaciones, y 1.003 mecus en préstamos del BEl. Las discusiones hablan sido largas desde que el Comisario Claude Cheysson hiciera la propuesta inicial consistente en 719 mecus para donaciones y 1.025 mecus para préstamos del Banco, sumas que constituían un incremento global del 70 por ciento con respecto a los segundos Protocolos. Ante las desavenencias surgidas dentro de la Comunidad sobre estos montantes -el Reino Unido y la RFA los consideraban excesivos mientras que Italia y Grecia los percibían como muy modestos- la Presidencia comunitaria, detentada entonces por Bélgica, propuso en el Consejo celebrado en febrero de 1987 una solución de compromiso consistente en 625 y 1.025 mecus, es decir, un incremento del 50 por ciento respecto a la generación anterior. Esta también fue rechazada y con la aceptación finalmente de las sumas de 615 y 1.003 mecus los Doce ponían término nada menos que a seis meses de discusiones en torno a este asunto. Con estas cantidades se pretendía mantener el equilibrio entre los préstamos y las donaciones para evitar que creciera el endeudamiento de los PTM que en aquellos momentos alcanzaban ya niveles preocupantes. En el Consejo de Ministros de Agricultura celebrado el 30 de marzo del mismo año 1987 eran adoptadas las directivas que iban a permitir a la Comisión concluir los nuevos Protocolos Financieros —la tercera generación, que abarcarla desde 1987 hasta 1992- con ocho PTMM. En el ámbito institucional de la cooperación los Protocolos Adicionales creaban una nueva figura, la del Comité de Cooperación Económica y Comercial destinado “a mejorar el 260 tuncionamiento de los mecanismos institucionales del Acuerdo”, y que es distinto del Consejo de Cooperación, órgano este último que se encarga de determinar la composición y funcionamiento de dicho Comité 55. La función de este Comité es doble: facilitar los intercambios regulares de información sobre los datos y las previsiones relativas a los intercambios comerciales y a la producción, y facilitar los intercambios regulares de información sobre las posibilidades de cooperación en los ámbitos cubiertos por el Acuerdo. La presidencia la ejercerán por rotación un representante de la Comisión y uno del país tercero. Adolece la Nueva Política Mediterránea —como sucediera con su predecesora, la PGM— de un capitulo político, mostrando una vez más las limitaciones de la CE en este ámbito. Tampoco aporta nada nuevo en el capitulo social de la cooperación. Es de destacar además que la situación energética comunitaria, mucho más desahogada que en 1973, permitía a la Comunidad a mediados de la década de los ochenta no depender tanto del mundo árabe y, en consecuencia, no tener necesidad de realizar los sondeos políticos de urgencia que puso en marcha con el DEA. Los paises mediterráneos en general, y los del Magreb en particular, estaban perdiendo protagonismo en beneficio de los países del Golfo —en cuanto al abastecimiento energético— y de los paises de la cuenca del Pacifico en cuanto al destino de las inversiones56. Este desplazamiento de la atención hacia otras áreas llevó a que, en gran medida, la cooperación euro—magrebi quedara en manos de algunos socios comunitarios, y a que la cooperación CE-Magreb “sensu stricto” se viera reducida, también en gran medida, al capítulo comercial. 261 NOTAS DEL CAPITULO QUINTO l.Durante los años setenta la cuenca habla conocido un gran crecimiento a pesar de la recesión. Este se debió a los altos precios de]. petróleo y de los fosfatos. Véase DUCHENE, Frangois; BOURRINET, Jacques; y otros: La Communautó euronéenne face au bassin méditerranéen Bruxelles, Commission des CC.EE,—Document, 1983 Pp. 17—19 2.AA.VV.: La Comunidad Euronea ;declive o renovación? Madrid, INCI, 1983 Pp. 29—31 3.Estas declaraciones fueron realizadas el 3 de diciembre de ese año. Los agricultores franceses e italianos temían sobre todo a España que se presentaba ante los Nueve con producciones muy similares a las de ellos y con precios mucho más competitivos. ROUX, Bernard (comp.): L’Aariculture méditerranéenne et l’élaraissement de la CEE Paris, La Documentation frangaise— Probl&mes politiquee et sociaux n 2 505, 8 février 1985 p. 32 4.Las negociaciones con el Reino Unido, Irlanda y Dinamarca — aparte de Noruega— comenzaron el 30 de junio de 1970 y terminaron el 22 de enero de 1972, fecha de la firma de los Tratados de Adhesión. Grecia presentó su solicitud de adhesión el 16 de junio de 1975, Portugal el 28 de marzo de 1977 y España el 28 de julio de 1977. Véase ROUX, B.: L’Acrriculture méditerranéenne OD. cit . p. 3 5.Perspectivas Europeas: Treinta años de Derecho Comunitario Luxemburgo, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1981 Pp. 422—423. 6.En opinión del economista marroquí Fatallah OUALALOU los Acuerdos de 1976 se hablan empezado a aplicar en momentos muy desfavorables para la economía mundial y para la comunitaria como consecuencia de los desequilibrios exteriores tras los choques petroleros, la inflación, la reestructuración tecnológica, el paro generado y el proteccionismo. Ello afectaba a la salida de los productos magrebies, agrícolas e industriales, hacia una CE preocupada al mismo tiempo por las perspectivas de sus ampliaciones. Véase la intervención de F. OUALALOU en el 1 Foro Mediterráneo en Actes du Colloaue “Réalités et DersDectives des relations entre les navs euroDéens de la Méditerranée occidentale et les pavs du Maczhreb associés & la CEE Marseille, Édition Échanges Méditerranée, 1988 p. 221 7.DE LA FUENTE CASAMAR, Miguel: “Las relaciones entre Marruecos y la CE. Proceso global de una politica de acercamiento” Affers Internationals <Barcelona> n~ 17, 1989 p. 71 8.Según el griego Michalis PAPAYANNARIS la PGM tenía un carácter mediocre y decepcionante y no podía justificarse argumentando con la heterogeneidad y la falta de cohesión política de los paises mediterráneos y árabes respecto a Europa. Véase su intervención 262 en AA.VV.: Problemas de seguridad de Europa u Africa Madrid, INCI—Instituto Nacional de Prospectiva, 1980 Pp. 71—72. sobre la mejora de las disposiciones de los Acuerdos véase el articulo 55 del Acuerdo CEE-Marruecos en DOCE L 264, de 27 septiembre 1978 9.Véase Perspectivas Europeas: Treinta años de Derecho Comunitario op. cit. p. 422. l0.Grecia, al igual que España y Portugal, veía también su ingreso en la CE como un refuerzo de sus instituciones democráticas llamado a despejar toda posibilidad de un nuevo golpe de Estado. Véase la intervención de Louicas TSOUKALIS en el Coloquio de la Commission pour l’Étude des Communautés européennes (CEDECE) en TOUSCOZ, Jean et autres: Collocrue CEDECE . La Communauté économigue européenne élarcvie et la Méditerranée : cuelle coopération? Paris, PUF, 1982 Pp. 55—56 ll.Véase la intervención de Frangoise DE LA SERRE en el Coloquio de la CEDECE en TOUSCOZ, J. et autres: oo. cit. Pp. 41—42 12.Véase ROUX, B.: on. cit. p. 27 13.Véase, a titulo de ejemplo, el Protocolo al Acuerdo de Cooperación de 1976 entre la CEE y Túnez firmado el 20 de julio de 1973 con motivo de la adhesión de Grecia, en DOCE C 115/83. En el mismo día fue firmado otro por parte de la CECA. 14.Véase la intervención del diplomático español José Luis TAPIA en el 1 Foro Mediterráneo en Actes du Collooue op. cit. p. 307 15.Portugal por su parte había obtenido en 1980 una aceleración de la puesta en marcha de su Protocolo Financiero —su expiración, prevista para el 31 de octubre de 1983, se habla adelantado al 31 de octubre de 1981— y una ayuda preadhesión de 350 mecus para el periodo 1980—1982, ayuda preadhesión que también habría de solicitar España. Véase la intervención de Guy ISAAC en el Coloquio del CEDECE en TOUSCOZ, J. et autres: co. cit. p. 140 16.Véase la resolución PE 1/785/82 de 17 de noviembre de 1982, reproducida en ROUX, B.: on. cit. p. 23 17.Secretaría de Estado para las Relaciones con las CC.EE.— Ministerio de AA.EE.: Las negociaciones para la adhesión de España a las CC.EE.: situación y objetivos Madrid, 1983 Pp. 2—3. 18.ROUX, B.: op. cit. p. 4 19.Secretarla de Estado: op. cit. PP. 171—172. La Declaración española describía en su parte expositiva las cuatro grandes zonas socio—económicas de pesca: Canarias, Mediterráneo, Atlántico Sur y Atlántico Noroeste—cantábrico. 20.Véase la intervención ante el PE del Comisario europeo de Pesca, Manuel Marín, en abril de 1990, en Tribuna del PE n~ 4, abril 1990 p. 3 263 21.Sobre la Comunicación de la Comisión de junio de 1982 véase Bol. CE 6—1982 p. 1.2.1. a 1.2.4. y en COM <82) 363 final de 21 de junio de 1982, y el informe de la Comisión en Bol. CE 3—1984 p. 2.2.28. El informe de la Comisión al Consejo sobre las conversaciones exploratorias con los paises mediterráneos y los paises candidatos a la adhesión en COM (84> 107 final de 11 de mayo de 1984. 22.RanDort de la Commission au Conseil relatif aux conversations exploratoires avec les Davs méditerranéens et les pavs candidats & l’adhésion. Pronositions de la Coxnmission relatives & la mise en oeuvre d’une politiaue méditerranéenne de la Communauté élarcrie <Comnunication de la Conmisgion au Conseil COM <84> 107 final de 11 de mayo de 1984. 23.Bol. CE 3—1984 p. 2.2.28. y también BUYSSE, Didier: Elaraissement de la CEE: consecuences oour les oavs méditerranéennes Bruxelles, Agence Européenne d’Informations, 1984 p. 16. 24.Durante su intervención en el 1 Foro Mediterráneo F. OUALALOU acusaba a la Comunidad de utilizar entre 1976 y el momento de las adhesiones ibéricas diversos instrumentos proteccionistas aportados por su política agrícola: la reducción relativa del preferencial tarifario aplicado a los agrios magrebies por las ventajas dadas a España y a Israel; el crecimiento continuo de los precios de referencia y el cierre progresivo del calendario restrictivo a los productos magrebies para proteger la producción holandesa de tomate; la fijación de cuotas de importación de conservas de pescado para frenar su penetración en algunos mercados europeos; las subvenciones a los productores coTnunitarios que ha obstaculizado las ventas de concentrado de tomate marroquí; etc. Aludía también al proteccionismo textil y al freno de la inmigración magrebí agravado con la introducción, desde 1980, de la aceleración de las políticas de retorno. Véase Actes du Colloaue OD. cit. p. 222 25.La mayoría de los PTM, en especial Marruecos, Túnez e Israel, pedían a la Comunidad que fijara años de referencia más adecuados para establecer los volúmenes de corrientes tradicionales de productos, contingentes más amplios, etc. Véase RAUX, Jean: “Le maintien des échanqes traditionels de produits agricoles entre la CEE élargie st les pays méditerranéens tiers” Revue trimestrielle de droit eurooéen n~ 4, octobre-décembre 1987 Pp. 63 5—63 6 26.Mauritania vivía, en lo que a sus relaciones con la Comunidad respecta, la margen del esquema CE—Magreb. El 1 de abril de 1980 expiraba el 1 Convenio de Lomé y el 28 de febrero de 1985 lo hacia el II Convenio, siendo éste el marco jurídico en el que se situaban y aún se sitúan sus relaciones con Bruselas. 27.DUCHENE, Fran~ois; BOUPRINET, Jacques; y otros: La Comnunauté eurooéenne face au bassin méditerranéen Bruxelles, Coxnmission des CC.EE.—Document, 1983 Pp. 17-19. 264 28.Aparte de los hidrocarburos -el 98 por ciento de las exportaciones de Argelia a la Comunidad Europea— el vino es prácticamente el único producto agrícola exportado pero su papel es marginal.MTM 27 septembre 1985 p. 2368 29.MTM 27 septeinbre 1985 p. 2368 y La Semaine euronéenne flQ 27, 27 septembre 1988 30.BELAID, Sadok: “Les perspectives de construction d’un Grand Maghreb uni” Revue alpérienne des sciences luridipues . economicues et nolitipues <Alger) Vol. XXVII nQ 3, Septembre 1989 PP. 497—498 31.En 1975 el Presidente Burguiba habla lamentado la amputación territorial de su país por Francia en beneficio de Libia y de Argelia. Esta última le habla privado del petróleo pues aunque Túnez habla descubierto algunos yacimientos, los más importantes —los de Edjelé—, ya en manos argelinas, producían quince veces más que los tunecinos. Véase ROUSSET, Michel: Les conf licts interessant la Méditerranée Occidentales, ponencia presentada en el Seminario del CEDSI, Grenoble 1991 p. 3 32.DEEB, Marius and DEEB, Mary—Jane: Libva since the Revolution : As~ects of Social and Political Development New York, Praeger, 1982 Pp. 119—120 33.KHADER, Bichara: Le Grand Mac¡hreb et l’Eurone oo. cit. PP. 75— 76 34.Entre 1978 y 1981 las exportaciones textiles marroquíes crecieron un 25 por ciento en volumen y un 52 por ciento en valor mientras que, para el mismo periodo, el progreso era del 5,6 por ciento en volumen para España y del 14 por ciento para Portugal. Véase Commission des CC.EE.: La CE. la Méditerranée et le Mayen Orient Bruxelles, Europe Information Développement X/20/90—FR, 1989, p. 13 35.Ibidem p. 9 36.Secretarla de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas: oo. cit. p. 29 37.Estas regiones son las siguientes: Languedoc-Rousillon, Córcega, Provence—Cóte d’Azur, Aquitania y Midi—Pyrénnées en Francia; Mezzogiorno, Lazio, Toscana, Umbria, Marche y Liguria en Italia; y en Grecia se incluía a todo el país. Se excluyen las grandes aglomeraciones urbanas y, en Francia y en Italia central y del norte, las zonas costeras urbanizadas y con actividad turística permanente. Véase el informe “Pour les régions méridionales de la Communautée: les programmes intégrés méditerranées” £2 Europe Verte. Nouvelles de la politipue aciricole commune <Bruxelles> nQ 197, mars 1983 <PP. 3-29>, reproducido en el dossier Problémes politipues et sociaux n 2 505 Pp. 13—14 38.Ibidem p. 14 265 39.Commission des Communautés européennes: La CE. la Méditerranée et le Mayen Orient op. cit. p. 14 40.Délegation de la Comniission & Rabat: Le Maroc et la CE Rabat, p. 6 41.Communication de la Comniission au Conseil: La Comnunauté élarpie et les vavs méditerranéens: adaptation du réctime des échanges des accords de coopération A la suite de l’elarcíissement COM (85) 405 final. Bruxelles 17 juillet 1985 p. 10 42.Bol. CE 12—1985 p. 2.3.23. Sobre el Mandato véase DE ANDRÉS, M~ Rosario y JORDAN, Josep M’: “La política mediterránea de la CEE y el sector citricola español: repercusiones sobre Marruecos (1)” ICE n~ 2.124, 7 a 13 de marzo de 1988 Ps 892 43.Véase la intervención de José Luis TAPIA en el 1 Foro Mediterráneo. Véase Actes du Colloaue on. cit. p. 247 44.Los Protocolos fueron firmados con los paises del Magreb en las fechas siguientes: con Túnez, en diciembre de 1986; con Argelia, en junio de 1987; y con Marruecos, en febrero de 1988. 45.TOVIAS, A.: “Les effects extérieurs des politiques internes des CC.EE. sur les pays tiers: le cas des pays méditerraneens” Revue d’intéc¿ration eurooéenne 1, 12, 1988 Pp. 51-70 46.Aunque este ámbito económico y comercial es el que indudablemente encierra un mayor interés desde el punto de vista español, España habla tenido que adaptarse también en otros ámbitos a esta Política Mediterránea: a destacar el establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel, cuestión que desde años atrás se venia viendo como imprescindible para mantener la coherencia de la PGM. Véase la intervención de Frangoise DE LA SERRE en TOUSCOZ, J. et autres: o,,. cit. p. 42 47.Véanse los volúmenes de La oolitiaue étrancrére de la France . Textes et documents Paris, Ministére des Affaires Etrangéres, Septembre—Octobre 1986 p. 74 y Novembre—Décembre 1986 p. 71 48.Secretariat Général du Conseil: Note de la Présidence Bruxelles 15 octobre 1986. Este documento incluye tres partes independientes: la primera —SN/3137/86 le dedica nueve páginas a Canarias centrándose, como en los otros casos, en temas agrícolas; el segundo -SN/3167/86— consiste en dos páginas sobre la España peninsular; y la tercera —SN/3158/86— dos páginas sobre el Mecanismo Complementario de Intercambios (MCI). Para un análisis detallado del caso español YANNOPOULOS, G. N.: “Trade Effects from the Extension of Custom Unions on Third Countries: A Case Study of the Spanish Accession to the EC” Aox,lied Economics, 19, 1987 Pp. 39—50 49.El marroquí Ahmed BELHALOUMI atribuye las dificultades en la negociación al egoísmo de Italia, Grecia, España y Portugal que querían limitar en lo posible las concesiones comunitarias a los PTM. Véase su artículo “L’Europe interpellée: le Maroc peut-il 266 rester ‘tiers”?” Geo,,olitiaue Africaine Octobre 1981 Pp. 53—54 50.Véase la intervención de Yvon LE MOAL en el 1 Foro Mediterráneo. Ver Actes du Collocrue op. cit. p. 212 51.Véanse las prioridades en Bol. CE 3—1987 p. 2.2.14. Estas prioridades eran: reducir la dependencia alimentaria y diversificar la producción agrícola; buscar una mayor complemnetariedad económica Norte—Sur en el Mediterráneo; y apoyar la cooperación multilateral y regional. 52.En opinión de Yvon LE MOAL la Nueva Política Mediterránea incluye medidas conservadoras, calificando así a los Protocolos Adicionales, e innovadoras que serian las contribuciones a la formación de capital riesgo. Véase Actes du Collocrue ob. cit. p. 213 53.En este sentido Guy ISAAC se hacia eco en su intervención en el Coloquio del CEDECE, como posible nueva orientación para la PGM, de las propuestas de “redespliegue industrial” sugeridas a los paises en vías de desarrollo en general por la Comisión Brandt. Según esto la ayuda financiera comunitaria podría contribuir a favorecer la transferencia masiva hacia los países de la orilla sur del Mediterráneo de industrias de débil tecnología consideradas poco rentables en la CE. Véase TOUSCOZ, J. et autres: 9p~gj4. p. 142. El informe de la Comisión Brandt en North—South: a Dropramme for survival London, Pan Books, 1980 54.BELHALOUMI, A.: op. cit. p. 55 55.Véase el articulo 5 del Protocolo Adicional entre la CEE y Marruecos en DOCE de 13 de agosto de 1988. Sobre esta nueva figura véase también FERNANDEZ FABREGAS, Francisco: “La política mediterránea de la CEE” ICE n~ 664, diciembre 1988 p. 31 56.Véase la intervención de Yvon LE MOAL en Actes du Colloaue op . cit. Pp. 212—213 267 CAPITULO SEXTO UN BALANCE DE LA COOPERACION ENTRE LA COMUNIDAD EUROPEA Y LOS TRES PAISES DEL MAGREB CENTRAL 268 6.1. LA COOPERACION ENTRE LA COMUNIDAD EUROPEA Y ARGELIA. Históricamente el acercamiento argelino a la CE se remonta a principios de los años setenta y su interés radicaba precisamente en el hecho de que la Comunidad reuniera a los paises con los que mantenía importantes relaciones 1. Así desde 1974 el Gobierno argelino emprendió negociaciones paralelas a las que ya entonces mantenían Túnez y Marruecos con Bruselas. Este es el caso más original de los tres del Magreb. Vinculado por los Acuerdos firmados el 26 de abril de 1976 —el articulo 4 del TCEE establece como objetivo principal “la participación de la Comunidad en los esfuerzos argelinos para desarrollar la producción y la infraestructura de su economía”— Argelia, paradójicamente, no le ha concedido demasiada importancia a sus relaciones con la Comunidad durante toda una década, periodo durante e]. cual ha estado más interesado por sus relaciones de carácter bilateral con algunos socios comunitarios, sobre todo los meridionales. Ello se explica porque, a diferencia de sus vecinos Marruecos y Túnez, Argelia no tenía importantes exportaciones agrícolas que defender ante la CE. Por lo que respecta al contingente anual de vino con denominación de origen admitido en franquicia que le había sido concedido, estaba tan sobredimensionado que llegó a pedir su disminución a la mitad pasando así de 450.000 a 200.000 hectólitros2. En 1985 las exportaciones de vino argelino suponían algo menos del 1 por ciento de las exportaciones totales de Argelia3. De hecho las exportaciones agrícolas argelinas a la Comunidad no sólo no han crecido sino que se han reducido, y ello no se ha debido a las 269 generaciones han sido escasos desde la perspectiva de los fondos de inversión dedicados anualmente de media por el país para su desarrollo <cifrados en unos 20.000 mecus). Tres generaciones de Protocolos Financieros constituyen uno de los reflejos de ambas fases de la política mediterránea de la CE. La primera, que expiró el 31 de octubre de 1981, con 114 millones de ecus; la segunda, que expiró el 31 de octubre de 1986, con 151 mecus; y la tercera, en vigor desde marzo de 1988 y que expiró el 31 de diciembre de 1991, con 239 mecus. Han sido pues 504 mecus, cantidad calificada por el país magrebí de insignificante si se tienen en cuenta sus necesidades económicas. Según el Ministro argelino de Asuntos Exteriores comparada esa contribución con el volumen de intercambios comerciales no se corresponde con la aportación argelina a la actividad económica europea. El propio Comisario Claude Cheysson reconocía también durante el primer Consejo la modestia de los fondos asignados a los dos primeros Protocolos’ 6. Por otro lado es necesario destacar también la lentitud con que se puso en marcha esta cooperación financiera. En noviembre de 1979 hubo de enviarse a Argel una nueva misión de la CE para intentar activarla pero en el verano de 1980 aún no se habla alcanzado ni un solo ‘7 compromiso Pero frente a las criticas del Ministro es necesario decir que la esclerosis del sistema económico y político argelino ha sido tal que ni siquiera se ha mostrado capaz de absorber la ayuda comunitaria ofrecida a través de los Protocolos Financieros’8. Así, durante el primer Consejo de Cooperación se reconoció que los compromisos de utilización para el segundo 276 Protocolo Financiero sólo alcanzaban el 56 por ciento de los fondos y sólo se había desembolsado ya de forma efectiva el 43 por ciento de los fondos previstos en el primer Protocolo y el 19 por ciento de los previstos en el segundo. En agosto de 1989 el porcentaje de compromisos y de pagos era, para el primer Protocolo, del 95 y del 81 por ciento, y para el segundo, del 99 y del 33 por ciento respectivamente’ 9. Los 114 mecus del primer Protocolo se repartían en 44 mecus en subvenciones y donaciones y en 70 mecus en préstamos del BEl. Los 151 del segundo se desglosan en 44 en subvenciones y donaciones y 107 en préstamos del BEl. Con respecto al tercer Protocolo de los 239 mecus hay 56 que proceden del Presupuesto (52 en donaciones y 4 mecus en capital riesgo) y 183 del BEl. En el primer Protocolo el destino de los fondos fue el siguiente. Por lo que se refiere a la ayuda procedente del Presupuesto el 47,1 por ciento se destinó a formación en áreas distintas a la agricultura o al sector forestal, el 23 por ciento a la agricultura, el 7,6 por ciento a la energía, el 7,1 por ciento a la investigación científica, el 1,6 por ciento a la pesca y el 13,6 por ciento a subvenciones de tipos de interés. Destacamos dentro de este primer Protocolo el préstamo especial de 15 mecus destinado a centros de Formación Profesional firmado por la Comisión el 30 de marzo de 198220. El destino de los fondos procedentes del Presupuesto dentro del segundo Protocolo fue el siguiente: el 21,6 por ciento se destinó a formación en áreas distintas a la agricultura o al sector forestal <industria pesada y áreas de empleos públicos y comercio exterior>, el 25 por ciento a energía <equipo y becas 277 de posgraduado para el Alto Comisariado de Investigación), el 9,9 por ciento a agricultura (estudios y formación), el 8 por ciento a pesca <asistencia técnica y formación>, el 32,4 por ciento a subvenciones de tipos de interés y el 3,1 por ciento a otros 21 sectores Los 177 mecus en préstamos del BEl para los dos primeros Protocolos han procedido exclusivamente de sus recursos propios y de ellos 135 se han destinado a los siguientes sectores: a los transportes —ampliación del puerto comercial de Bejaia con 25 mecus, proyecto firmado el 16 de julio de 1985— ; a la mejora de las comunicaciones viarias de los principales centros económicos y del acceso a las zonas más aisladas <carretera de Constantina al puerto de Jijel con 50 mecus, proyecto firmado el 29 de diciembre de 1981, anulado y vuelto a firmar el 16 de julio de 1985 ; Carretera Nacional 1 en su tramo Argel—Blida con 60 mecus firmado el 11 de septiembre de 1986); y los 42 restantes a ampliar la capacidad generadora de electricidad en el sur del país para atender la creciente demanda doméstica e industrial de energía (el 12 de noviembre de 1980 se firmó con Sonelgaz un proyecto por un importe de 20 mecus destinado a la instalación de unidades diesel para la producción de electricidad en cinco oasis del sur del país y el 5 de noviembre de 1987 se firmó otro, también con Sonelgaz, por 22 mecus) así como de sentar las bases del desarrollo turístico 22. En el marco del tercer Protocolo la acción del BEl se concentra en proyectos en el sector hidraúlico (presas y riegos), saneamiento (alcantarillado> y tratamiento de aguas, y apertura de lineas de crédito en favor del mundo rural. En el sector industrial se han destinado fondos al 278 perfeccionamiento de cuadros y al estudio y promoción de nuevas formas de desarrollo industrial. Con una subvención de 3,75 mecus se ha contribuido al reciclaje de más de 6.000 cuadros superiores, en colaboración con el Ministerio de Industria Pesada, difundiendo en empresas argelinas las nuevas técnicas de gestión industrial (marketing, gestión, calidad>. Con 2,2 mecus se ha contribuido, en colaboración con el Ministerio de Comercio, a la formación de personal de empresas potencialmente exportadoras. Con recursos del tercer Protocolo se han financiado también operaciones de reciclaje de cuadros del sector industrial por medio del Instituto superior de Gestión y Planificación (ISGP) Por lo que respecta a la producción alimentaria se ha centrado la cooperación en torno a dos grandes ejes: la formación en ambitos de gestión especializados en la explotación de recursos naturales y acciones piloto de estudio y difusión de técnicas agrícolas modernas. Para formación se han comprometido 10 mecus y a ello hay que añadir 2,5 mecus para el desarrollo de las capacidades de reciclaje de ingenieros y técnicos forestales en silvicultura. Dentro del tercer Protocolo se han destinado 20 mecus a programas destinados a reducir el déficit alimentario en tres direcciones: simientes (una acción a largo plazo dirigida por el Instituto de Técnicas de Grandes Cultivos>, pesca (estudio para el conocimiento de los recursos) y mejoras en el ámbito hidraúlico. En el ámbito de la investigación científica los proyectos se han concentrado en el Ministerio de Enseñanza Superior y en el Alto Comisariado de Investigación (HCR) para reforzar las 279 estructuras y capacidades de los equipos de investigación argelinos asociándolos a equipos europeos (afecta a casi 800 investigadores argelinos). El programa de cooperación con el HCR cuenta con una subvención de 12 mecus destinados a abastecer de equipo, formación de investigadores argelinos en Europa, envio de expertos europeos a Argelia y desarrollo de contactos entre el HCR y centros de investigación comunitarios. En 1981 se lanzó un primer programa de cooperación con el Ministerio de Enseñanza Superior con un Presupuesto de 3,5 mecus. Este programa se prolongó en 1988 con una nueva subvención de 2,5 mecus destinados a apoyar las universidades de ciencias y técnicas de Argel y Orán para realizar varios proyectos de investigación en ámbitos de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, semiconductores, genética, etc. Dado el éxito de estas operaciones se amplió substancialmente este ámbito de cooperación en el tercer Protocolo. Varios equipos de investigación argelinos se han asociado a equipos europeos para participar en programas de investigación especializados en sectores de agricultura y medicina tropical lanzadas por la CE en el marco del proyecto “Ciencias y Técnicas al Servicio del Desarrollo”. En el ámbito de la Administración se observa una activa cooperación entre ambas Partes. Para el perfeccionamiento de cuadros del sector de trabajos públicos en ámbitos de alto nivel técnico de ingeniería civil se han destinado 2,7 mecus. Tras el diálogo entre la Administración argelina y la Comunidad se han lanzado los siguientes proyectos: un programa de apoyo a la planificación y economización de energía entre la Agencia para la Racionalización y Utilización de la Energía (APRUE> y 280 organismos europeos; operaciones destinadas a mejorar la recogida, tratamiento y presentación de los datos estadísticos organizados sobre la base de una colaboración entre la Oficina Nacional de Estadísticas Argelina (ONS) y la institución hermana europea (EUROSTAT>, y un programa integrado de cooperación para la protección del medio ambiente entre el Ministerio de Asuntos Hidraúlicos, Medio Ambiente y Pesca y la Dirección General de Medio Ambiente, Protección de Consumidores y Seguridad Nuclear de la Comisión Europea. En resumen, durante los dos primeros Protocolos las partidas estuvieron centradas, fundamentalmente, en proyectos de formación —en los sectores agrícola y pesquero— y de investigación científica por lo que respecta a la ayuda procedente del Presupuesto, y a infraestructuras pesadas, energía y transportes por lo que se refiere al BEl. Durante el primer Consejo de Cooperación se hizo balance de las dos primeras generaciones de Protocolos y el Ministro de AA.EE. Ibrahimi hizo hincapié en lo reducido del importe de los fondos en relación con las necesidades del país, momento aprovechado tanto por los representantes de la Comisión como por los del BEl para criticar el modo de gestión de los fondos. Para la primera la falta de unos procedimientos administrativos comunes y los obstáculos políticos provocaron retrasos en la puesta en marcha de los proyectos. Para el Banco la concentración de la financiación en infraestructuras 23 y el olvido del sector agrícola e industrial se había debido en gran medida a la dificultad para encontrar proyectos que absorbieran dichos fondos, dada la ausencia de intermediarios para el BEl en ambos sectores. Criticaba también 281 el Banco la exigencia argelina de contar con el Banco Argelino de Desarrollo (BAO) en todas las operaciones, hecho que añadía lentitud a los procedimientos 24. Fuera de los Protocolos se han destinado fondos a ayuda de urgencia y a ayuda alimentaria. Con respecto a la primera hay que destacar la ayuda de 1 mecu en medicinas y casas prefabricadas entregada en 1980 tras el terremoto que asoló El Asnam; a esa cantidad se le añadió una subvención de 1 mecu para la construcción y equipamiento de un hospital. Por otro lado y dentro de la ayuda de urgencia la CE financió con 705.000 ecus tres acciones tras la invasión de langosta producida en 1987— 1988: en diciembre de 1987 entregó 375.000 ecus para dos partidas de 31.400 litros de insecticidas y 14.500 de productos anti— plaga; en marzo 200.000 ecus para dos aviones encargados de su distribución y para doscientos pulverizadores; en mayo de 1989 entregó 130.000 ecus para financiar 120 horas de vuelo. En el apartado de la ayuda alimentaria hay que resaltar que Argelia, dado su nivel relativo de desarrollo, se beneficia sólo marginalmente de los recursos de ayuda alimentaria comunitaria que se destinan prioritariamente a los paises más pobres. La CE ha ayudado a Argelia vía Cruz Roja a través de Organizaciones No Gubernamentales (Ot4G> europeas con 1,592 mecus para los damnificados por el seísmo de El Asnam y con 7 mecus desde 1984 para la población de refugiados —básicamente se refiere a los saharauis asentados en la región de Tinduf— existente en Argelia25. En 1987 Argelia sufrió la ola de sequía más severa en los cinco últimos años acompañada por una invasión de langosta que diezmó las cosechas. En julio de ese año la Comunidad vendió 282 6.000 toneladas de mantequilla de intervención en condiciones muy ventajosas y 6.000 toneladas más a mediados de 1988 en el marco de una generación de tipo “f load”. Estas generaciones consisten en la utilización de fondos de contrapartida de ayuda alimentaria para la realización de proyectos de desarrollo en el sector de abastecimiento. Argelia ha puesto de manifiesto en los últimos tiempos su deseo de poner en marcha este tipo de operaciones en materia de semillas seleccionadas y de producción láctea. En el otoño de 1988 la Comunidad concedió 10,6 mecus como ayuda alimentaria de urgencia destinada a las poblaciones afectadas por la sequía. En cuanto a la lucha contra la invasión de langosta peregrina, la Comunidad ha puesto a disposición del Magreb 3 mecus entre 1987 y 1989 en ayudas de emergencia. Por último destacaremos la existencia de una decena de pequeños proyectos realizados con ONG entre los que podemos resaltar la construcción y equipamiento de un centro social y de formación de socorristas en Ech Cheliff (586.850 ecus>, cofinanciado con OXFAM, y la puesta en marcha de un centro de rehabilitación social y profesional para impedidos en Orán dotada de un montante de 1.020.450 ecus cofinanciado con el Deutsche Caritas Verbond. El Tercer Protocolo fue puesto a punto el 26 de marzo de 1987 y firmado el 25 de junio de ese año, dos meses después de haberse celebrado el primer Consejo de Cooperación 26• La gravedad de la situación económica en aquellos momentos la pone de manifiesto el hecho de que mientras en 1984 el petróleo y el gas representaban el 54 por ciento de sus recursos presupuestarios globales, en 1987 habían caído al 23 por ciento. Paralelamente a este proceso en 1985 había sido necesario gastar 2.900 millones 283 de dólares en importar alimentos para alimentar a una población cuya tasa de crecimiento demográfico estaba en el 3,3 por ciento y que sufría un desempleo que afectaba al 25 por ciento de la población activa. Esta situación obligó al Gobierno argelino a revisar sus objetivos fijados en el Plan Quinquenal (1985—1989) reforzando sus programas de ajuste y austeridad. Además, para cubrir el déficit de la balanza de pagos corriente el Gobierno había acudido al mercado internacional de capitales suscribiendo empréstitos masivos. Así, a fines de 1987 la deuda externa alcanzaba los 20.000 millones de dólares y seguía creciendo y su servicio absorbía más del 50 por ciento de los ingresos por exportaciones. Esta situación motivó que Argelia pidiera inscribir la cooperación en torno a tres ejes principales: la autosuficiencia alimentaria, la concertación y el diálogo permanente sobre la energía y la movilización de medios financieros mejor adaptados a Las necesidades y posibilidades del país 27. En el tercer Protocolo los fondos destinados a subvenciones se incrementaron respecto al segundo Protocolo en un 27 por ciento y en un 70 por ciento los destinados a préstamos del BEl28. El 40 por ciento de los primeros y más del 65 por ciento de los segundos se asignaron a la agricultura. De los 239 mecus 56 correspondían a recursos presupuestarios —incluidos 4 mecus para capital riesgo— y 183 a préstamos del BEl. En el primer Comité de Cooperación, celebrado el 7 de octubre de 1988, Argelia solicitó un préstamo complementario al Banco de 150 mecus que fue rechazado por la Comunidad ateniéndose a los propios Estatutos del BEl. Las prioridades establecidas concuerdan con los sectores 284 de cooperación cuya situación ha sido más crítica: transferencias de tecnología y cooperación industrial y acciones dirigidas a la autosuficiencia alimentaria. Los fondos dedicados a la formación de capitales riesgo se destinan a iniciativas susceptibles de contribuir a la cooperación industrial y tratan de beneficiar tanto a empresas privadas como públicas. Con ello se deseaba situar las relaciones económicas en el medio y el largo plazo, huyendo de la tradicional fijación en las relaciones comerciales. La asignación de los fondos procedentes del Presupuesto en el tercer Protocolo ha sido el siguiente: el 40 por ciento a medidas destinadas a lograr la autosuficiencia alimentaria; el 40 por ciento a la difusión del conocimiento técnico, y el 20 por ciento restante a cooperación industrial y a actuaciones regionales. De los fondos del BEl el 65 por ciento se destinaron a proyectos hidraúlicos vinculados con la agricultura (presas y regadíos), evacuación y tratamiento de aguas residuales y conducciones de agua en las ciudades que por su rápido crecimiento son deficitarias en infraestructuras; el 10 por ciento a financiar inversiones directas en el sector agrícola <línea de crédito para la ganadería); y el 25 por ciento a infraestructuras (obras públicas y, en su caso, energía). La mayor parte de los fondos se orientan así al desarrollo de producciones agrícolas de primera necesidad para alimentar a la población y, además, y por vez primera en Argelia, una parte importante de los préstamos del BEl se destinan al desarrollo del riego y la cría animal 29. Entre los proyectos que se han puesto en marcha bajo el tercer Protocolo destacaremos algunos de ellos. En primer lugar 285 comprobaron que las aspiraciones de unos y otros no se habían correspondido con la realidad y que no se habían alcanzado los resultados esperados. Por parte comunitaria se asumió la falta de eficacia de los mecanismos de cooperación previstos, tanto en lo comercial como en lo financiero. Por parte argelina la ineficacia del aparato productivo y el abandono de la agricultura 4’ durante décadas exigía acometer rápidamente drásticas reformas Aunque ha mantenido como hemos visto relaciones básicamente bilateralizadas con algunos paises de la CE Argelia ha considerado como plenamente válidos los Acuerdos de 1976 e hizo peticiones al respecto durante el primer Consejo de Cooperación tales como un incremento de lo Protocolos Financieros —que deberían de estar mejor adaptados a las necesidades y posibilidades de Argelia— y un diálogo sostenido y constante sobre el tema de la energía. La Delegación argelina criticó el hecho de que la CE sólo le diera la dimensión multilateral a las relaciones a la hora de poner obstáculos a la entrada de productos argelinos en el mercado comunitario —claúsulas de salvaguardia, exigencia de homologaciones técnicas, precios de referencia, contingentes y medidas anti—dumping— y también que no hubiera una transferencia de tecnología ni una cooperación en el ámbito de la formación. Hay que destacar también que es en 1987 cuando la Delegación de la Comisión en Argel —abierta desde que los Acuerdos de Cooperación entraron en vigor en 1978— obtiene el estatuto de Embajada. Durante su visita oficial a Argelia en enero de 1988 el Presidente de la Comisión, Jacques Delors, recibió de las autoridades argelinas explicación detallada de sus planes de 292 reforma de los sectores agrícola e industrial. El Primer Ministro Abdelhamid Brahimi pidió para el tercer Protocolo mayor dinamización de la asociación entre operadores europeos y argelinos en el sector industrial, transferencia de tecnología, investigación agrícola, científica y técnica y seguridad en el aprovisionamiento energético de Europa. Delors defendió por su parte la cooperación comunitaria en un doble aspecto: el tercer Protocolo contribuía a revalorizar los recursos naturales y humanos de la agricultura y, a pesar de sus limitaciones financieras, el Acuerdo de 1976 constituía un campo de experimentación suficiente que permitía tener una perspectiva a medio y largo plazo, considerando las necesidades particulares de Argelia en cuanto a la cooperación y a la transferencia tecnológica 42. El fijarse en el mes de abril de ese año como objetivo prioritario de la ayuda financiera comunitaria la reducción del déficit alimentario —en 1988 Argelia sólo había producido la cuarta parte de sus necesidades cerealeras—, no se hacia sino poner en evidencia un grave problema que a los pocos meses, entre el 4 y el 11 de octubre de 1988, iba a provocar la Revuelta de la Sémola43. El 7 de octubre se celebró en Bruselas el Comité de Cooperación CEE—Argelia, preparatorio del segundo Consejo de Cooperación que estaba previsto para el 24 de octubre y hubo de retrasarse a petición argelina a causa de estos acontecimientos. En este Comité aparece oficialmente mencionado el proyecto del gasoducto y Argelia pide el establecimiento de una política proyectada hacia el futuro en este sector posibilitada por el nuevo clima de reconciliación en el MagrebTM. Estos acontecimientos pusieron de manifiesto la necesidad 293 de acelerar el proceso de reformas bajo la Presidencia de Chadli Benyedid. El 29 de diciembre de 1987 la Asamblea Popular Nacional <APN> había ratificado seis leyes que incorporaban lo esencial de la nueva normativa referente a la autonomía de las Empresas Públicas Económicas (EPE), en un intento de racionalizar el aparato productivo tras el fracaso del modelo de industria industrializante de la época de Bumedian. A mediados de 1988 la APN aprobaba la Ley de Empresas Privadas destinada a incorporar el sector privado a la tarea de modernización y diversificación de la economía argelina. Esa Ley incluye medidas favoreciendo las inversiones en sectores productivos —se sube el techo máximo de las inversiones, se permite importar, se trata de atraer el ahorro de los emigrantes, cuyas remesas eran hasta entonces casi nulas— y, en suma, trataba de acabar con lacras de la economía como el contrabando generalizado o “trabendo”. Con respecto a las empresas públicas se admitía que el desarrollo dirigido no funcionaba y que había que dar paso a las fuerzas del mercado. El 22 de enero de 1989 la APN aprobaba la nueva legislación sobre contratos de gestión que ha de permitir a los operadores extranjeros llevar a cabo operaciones para una Empresa Pública Económica <EPE> o para una Sociedad de Economía Mixta (SEM>. Se ha autorizado también a los grandes bancos franceses a instalar sucursales en Argel que, aunque funcionan únicamente como “bureaux de liaison” y no pueden captar recursos en el mercado argelino, su sola existencia supone ya un avance 45. Pero la medida más revolucionaria ha sido sin duda la aprobación por la APN el 26 de marzo de 1990 de la Ley sobre Moneda y Crédito, dado que ésta instaura la posibilidad de que empresas europeas se 294 instalen en el país con un mínimo de garantías jurídicas: libertad de movimientos de capitales ligados a la actividad económica y a la libertad de establecimiento de bancos extranjeros; su articulo 182 permite que las personas físicas y morales cuyo centro principal de actividad se situe fuera de Argelia puedan transferir capitales al país para financiar cualquier actividad económica no expresamente reservada al Estado o a sus organismos o a cualquier persona moral expresamente designada por la ley (la entrada de capitales extranjeros está sujeta a la conformidad del Consejo de Moneda y Crédito>; no hay restricciones sobre la composición de capital de las empresas mixtas pudiendo los capitales extranjeros ser mayoritarios; el artículo 183 establece el derecho a repatriar los rendimientos de estos capitales, gozando de las garantías previstas por los convenios internacionales ratificados por Argelia; los artículos 126 y 129 establecen la posibilidad de abrir en Argelia oficinas de representación de bancos extranjeros y sucursales y establecimientos financieros <en ambos casos previo dictamen de del Consejo de Moneda y Crédito) 46. Esta nueva legislación ha de aplicarse no obstante en un entorno marcado por el “trabendo” y por la persistencia de viejos hábitos de arbitrariedad en el tratamiento de asuntos comerciales en los que intervienen empresas extranjeras. Durante los años 1988 y 1989 se han ido constituyendo las nuevas empresas públicas autónomas, pero aunque hay más libertad en materia de decisiones aún persisten importantes obstáculos. La burocracia y la corrupción —sobre todo cuando se trata de grandes contratos—, por un lado, y los retrasos en los pagos y la depreciación del dinar argelino 295 respecto al dólar por otro, son problemas a añadir a la aplicación de estas normas. Esto supone un handicap para que las empresas privadas europeas se arriesguen en grandes proyectos y por ello hace necesario el respaldo financiero de sus paises o de la propia Comunidad tal y como la Comisión ha propuesto ya para los paises del Este. Favorecida e impulsada por las facilidades contenidas en la Ley de Moneda y Crédito se creó en Argelia el 30 de abril de 1991 la Sociedad Financiera Argelino—Europea de Participación (FINALEP) como primera sociedad de capital riesgo creada en el país. Es una sociedad de economía mixta que inaugura una nueva forma de cooperación económica en Argelia y en la que participa el BEl con el 14 por ciento del capital —850.000 ecus— y con un préstamo condicional de 2.150.000 ecus 47. Argelia, que desde el otoño de 1988 da ya un precio comercial a su gas —medida necesaria en el marco de un mercado petrolero deprimido y muy competitivo en el sector gasístico -, confía hoy en que con este relanzamiento de las relaciones con Bruselas que describimos obtenga, a cambio de asegurarle a la Comunidad el aprovisionamiento de gas natural, una seguridad similar de acceso al mercado comunitario para sus productos. Como ya vimos con anterioridad, Argelia pidió a la Comunidad en el primer Consejo de Cooperación poner en marcha un diálogo permanente sobre la energía. Espera también ver conf irmarse el sostén del tratamiento preferencial del que se ha beneficiado para sus productos petrolíferos en un momento en el que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG> negocia con la CE. Desde mayo de 1983 viene funcionando un gasoducto entre 296 Argelia e Italia a través de Túnez. En el segundo Consejo de Cooperación CEE—Argelia, celebrado el 12 de junio de 1989 en Luxemburgo, Argelia pidió a la Comunidad a través de su Ministro de AA.EE., Bonalem Bessaih, el “respaldo activo” para el proyecto de gasoducto hacia España 48. La CE le ofreció a Argelia ayuda que, en principio, se limitaría a los estudios técnicos preliminares y Bessaih declaró que España, Francia, los EE.UU., Arabia Saudí y los Emiratos Arabes Unidos podrían apoyar financieramente el proyecto. El comunicado de prensa posterior a la reunión muestra la prudencia de la CE que veía necesaria la visión de la viabilidad política antes de proceder a estudiar la económica y comercial: “La Comunidad ha subrayado el interés con que sigue la evolución del proyecto” y aquí se puso de manifiesto que las declaraciones francesa y española iban mucho más allá que la CE49. El Ministro Fernández Ordóñez resaltó la voluntad comunitaria de contribuir a la realización del plan de desarrollo argelino y afirmó que el Mercado Unico de 1993 favorecería a Argelia. Al mismo tiempo destacó que cuando las autoridades argelinas estén dispuestas, la CE discutirá con ellas las proposiciones que en materia de Seguridad Social fueron presentadas en 1981, y continuará también las conversaciones sobre la exportación del gas argelino. El Comisario Abel Matutes recordó durante la sesión la contribución de la Comunidad a proyectos como la mejora de la producción de semillas que deberá permitir el incremento de la producción cerealera y, con ello, la reducción de la dependencia alimentaria. En el tercer Consejo de Cooperación, celebrado en septiembre de 1990, el país magrebí obtuvo el compromiso comunitario -ya previsto por otro lado— de 297 contribuir a la financiación de los estudios previos de este nuevo gasoducto, compromiso ya esbozado en el Consejo de Cooperación anterior 50. Argelia, a través de su Ministro de AA.EE. Ghozali, se quejó en el tercer Consejo de Cooperación del alto precio que debía pagar por importar productos agroalimentarios comunitarios y pidió que la CE aceptara firmar acuerdos plurianuales de abastecimiento con el fin de garantizar una mejor capacidad de previsión. Pidió también que se revisara de una forma más generosa el régimen de acceso de los productos siderúrgicos argelinos al mercado ~ En resumen, este país dispone del mayor parque industrial de todo el Magreb, cuenta con laboratorios bien equipados y con cuadros preparados y sus cifras macroeconómicas también se sitúan en cabeza, pero todo ello se diluye ante lacras como la burocratización imperante en los distintos niveles de la Administración y de las empresas y ante la infrautilización del aparato productivc0’. Argelia debe de avanzar en reformas claves como la convertibilidad del dinar, la creación de un amplio tejido bancario que gestione y agilice los proyectos de la cooperación financiera, o el establecimiento de unas garantías de repatriación de los beneficios para que las inversiones aumenten. La promulgación de la Ley sobre Moneda y Crédito durante 1990 ha supuesto un paso decisivo en los intentos de liberalizar la economía, pero tales medidas deben de ir acompañadas de estabilidad política. 298 6.2. LA COOPERACION ENTRE LA CE Y MARRUECOS. 6.2.1. Las relaciones comerciales. Tras la experiencia del Acuerdo de Asociación de 1969 los Acuerdos de Cooperación firmados el 26 abril de 1976 marcan el comienzo de la segunda etapa en las relaciones de Marruecos con la Comunidad. Este entró en vigor el 1 de noviembre de 1978 tras la preceptiva ratificación de los nueve socios de la CE y del Gobierno marroquí, si bien un acuerdo interino había permitido la puesta en marcha anticipada de las disposiciones comerciales del Acuerdo desde el 1 de julio de 1976. Así, desde esta última fecha, se aplicaron, sobre el papel, reducciones tarifarias importantes a la mayoría de las exportaciones agrícolas con destino a la Comunidad y libre acceso a las exportaciones de materias primas y productos industriales procedentes del Reino jerifiano. La tercera gran etapa de las relaciones la situamos ya en la década de los ochenta, cuando Marruecos vivió una profunda inquietud ante la adhesión de España y, en menor medida, de Portugal, a una CE que pasaba así a ser autosuficiente en la mayor parte de los productos que Marruecos exporta tradicionalmente a Europa 5t Este país ha hecho un notable esfuerzo desde la independencia en el ámbito agrícola y así en 1986 era el segundo mayor exportador mundial de naranjas: la mayor parte ha tenido como destino la ~ La concesión del libre acceso a los productos industriales ha tenido un alcance muy limitado ya que, por un lado, las 299 posibilidades reales de exportación de productos industriales marroquíes se circunscribía y todavía se circunscribe a una lista exigua; por otro lado, los productos con mayores posibilidades de penetración en el mercado coriunitario, los textiles, chocaron con la realidad de un sector en crisis en Europa y con la consiguiente imposición comunitaria desde 1978 de restricciones cuantitativas a la importación. Marruecos y Túnez, exportadores tradicionales, aceptaron autorregular sus exportaciones textiles a la CEE firmando acuerdos de autolimitación con ella. En el caso de Marruecos se establecieron techos con respecto a todos los países de la Comunidad y algunos adicionales con respecto a Francia y al Benelux. En el acuerdo de autolimitación correspondiente a los años 1987—1989 sólo se preveían limites cuantitativos con respecto a Francia, RFA y Benelux, mientras que en el correspondiente a 1990—1991 aparecen ya todos los socios comunitarios incluyendo a España y a Portugal. En realidad y a pesar de las criticas marroquíes estos acuerdos contienen fórmulas que les dan gran flexibilidad —pueden aumentarse los techos permitidos de un año a otro con la parte no exportada el año precedente, se permiten anticipos y transferencias de productos así. como reasignaciones entre los Estados de la CE— y permiten una aplicación muy elástica. Mantienen también estos acuerdos mecanismos de consulta y de cooperación administrativa, así como la posible aplicación de medidas de salvaguardia en casos extraordinarios. Observando los datos comerciales se comprueba que se exporta por encima de las cantidades permitidas por los acuerdos y por ello las propuestas comunitarias de eliminar los acuerdos de autolimitación en el marco de la 300 Política Mediterránea Renovada (PMR) no aportará grandes novedades” - Durante el primer Consejo de Cooperación, celebrado el 12 junio de 1979, Marruecos criticó los acuerdos de autolimitación afirmando que con ellos la CE perdía credibilidad. En realidad, si observamos la evolución en la balanza comercial de estas partidas comprobaremos que Marruecos ha visto aumentar sin cesar su excedente pasando de 45 mecus en 1976 a 308 en 1981. Con ello podemos concluir que la autolimitación no sólo no ha sido un freno sino que ha sido compatible con la tendencia creciente de las exportaciones marroquíes a la CEE 56. Por otro lado desde 1986 se han incrementado sensiblemente las inversiones europeas en el sector de confección marroquí -la Comunidad disponía del 26,7 por ciento del sector en 1988— principalmente francesas, alemanas, británicas y, más recientemente, españolas. Es necesario decir por último que si en ocasiones Marruecos no ha superado los techos que teóricamente le imponen los acuerdos de autolimitación ha sido porque los que se han fijado son superiores a las posibilidades reales de exportación. Por lo que respecta al ámbito agrícola el Acuerdo de 1976 concedía a un grupo de productos hortofruticolas marroquíes unas rebajas arancelarias respecto al Arancel Aduanero Común del sa por ciento en el caso de los agrios y del 30 al 60 por ciento para otras frutas y hortalizas. Es necesario destacar que de toda la lista incluida en el Acuerdo hay cuatro productos que constituyen el grueso de las exportaciones marroquíes a la Comunidad: la patata temprana, el tomate, la naranja y la clementina. Al hablar de este capitulo de las relaciones con la 303. manera independiente y sin relación con el resto de la ayuda financiera; de hecho, no ha sido uno de los paises más beneficiados por ella. Por lo que respecta a las cantidades concedidas fuera de los Protocolos estas se sitúan entre los 4 y los 5 mecus para las tres primeras generaciones de Protocolos. Ante situaciones de emergencia como las provocadas por la invasión de langosta peregrina la Comunidad reaccionó con rapidez: en abril de 1988 concedió 100.000 ecus para la adquisición de pesticidas y en mayo del mismo año otra ayuda de emergencia de 600.000 ecus destinados a financiar cien horas de vuelo y 60.000 litros de pesticidas. La Delegación en Rabat era en ambos casos la encargada de administrar la ayuda 69. En los proyectos financiados por la Comisión el elemento predominante ha sido la gestión del agua, tanto en el primero como en el segundo Protocolo. Con respecto al BEl se ha concedido cierta prioridad a las infraestructuras portuarias, al crédito agrícola, a la energía y al desarrollo industrial. En lo que respecta al primer Protocolo, que expiró el 31 de octubre de 1981, su montante fue superior al concedido a Argelia y se desglosó en 16 mecus en donaciones, 58 en préstamos especiales y 56 en préstamos del BEl. Destacan las siguientes acciones por parte de la Comisión: abastecimiento de agua a toda la región sur de Marrakech y de irrigación al Haouz Central, todo ello participando en la financiación de la presa de Sidi Driss; abastecimiento de las ciudades de Nadar y Safi que disponen así de agua potable. Este abastecimiento de agua a ambas ciudades se realizó mediante un préstamo especial concedido en 1980 a la Oficina Nacional de Agua Potable por valor de 15,5 mecus70. La 308 irrigación es el elemento crucial de la agricultura marroquí y la CE ha apoyado a este país en su política de construcción de presas y en las medidas tomadas a raiz de la aguda sequía sufrida entre 1981 y 1984. Otro sector clave es el de la formación y aquí la CE ha colaborado con el Ministerio de Educación Nacional en un programa plurianual para la concesión de becas de estudios y de estancias en Europa y con el Ministerio de Equipamiento y la Oficina de Formación Profesional y Promoción del Trabajo, y ha ayudado a diez Institutos de Tecnología Aplicada a financiar la formación de formadores y el equipamiento técnico—pedagógico. En cuanto a la promoción industrial y comercial la Comisión ha puesto en marcha con el Ministerio de Comercio e Industria y con el Centro Marroquí de Promoción de las Exportaciones un proyecto para promover intercambios industriales con la CE y asistir a PYMES en gestión y en técnicas;por otro lado ha puesto también en marcha un proyecto destinado a financiar participaciones en PYMES concediendo préstamos a la Oficina de Desarrollo Industrial <ODI) 71. Para promover las inversiones y las exportaciones ha puesto a disposición del Centro Marroquí de Promoción de las Exportaciones (CMPE), en colaboración con el Ministerio de Comercio e Industria, fondos para permitir a Marruecos participar en ferias internacionales comerciales (Utrecht, Colonia, París y Burdeos) y en salones especializados de Europa. También ha financiado estudios de mercado y al Banco Nacional para el Desarrollo Económico <ENDE) le ha concedido préstamos para que se los facilite a PYMES en forma de créditos a la inversión. En cuanto a la cooperación técnica y científica ha financiado estudios preparatorios para la creación de 309 laboratorios científicos (uno veterinario en Rabat, uno de análisis e investigaciones químicas en Casablanca y uno de tecnología de cereales en Rabat). Ha financiado también un proyecto de asistencia con el Instituto de Estudios y de Investigaciones para la Arabizaci6n para ayudarle a constituir una base de datos lexicográficos (LEXAR>, un depósito de terminología científica y técnica euro—árabe que quiere ser un instrumento de normalización del vocabulario a escala regional e internacional. La Comisión ha facilitado también material tecnológico y científico y estancias para el Laboratorio de Tecnología Cerealera de Rabat y el Laboratorio Oficial de Análisis e Investigaciones Químicas de Casablanca, así como instalaciones y equipamientos para el Laboratorio Nacional de Producción de Vacunas Veterinarias en colaboración con el Ministerio de Agricultura y Reforma Agraria. Refiriéndonos ahora a las acciones del BEl en el marco del primer Protocolo estas se han centrado en grandes proyectos de infraestructura portuaria. Dos préstamos totalizando 40 mecus <26 de recursos propios y 14 de préstamos especiales) para el puerto de Jorf Lasfar, un proyecto cuyo importe total era de 220 mecus,destinado sobre todo a la industria fosfatera (exportación de fosfato y ácido fosfórico e importación de amoniaco)”. Otro préstamo, de 6,5 mecus, ha contribuido a la extensión de los puertos de Salt y Agadir que han conocido una evolución notable del tránsito de mercancías generales en los últimos años. Junto a estas grandes inversiones el Banco ha lanzado también otras operaciones promocionando PYMES: una línea de crédito al ENDE y un préstamo global de capital riesgo, para financiar 310 participaciones, puesto a disposición de la ODI. Ambas operaciones han permitido financiar más de 130 empresas industriales entre 1981 y 1982. Resumiendo, los 74 mecus de fondos procedentes del Presupuesto se dedicaron en el primer Protocolo a infraestructura, desarrollo y promoción industrial, cooperación técnica y científica y a la promoción comercial, mientras que los 56 mecus del BEl se destinaron a transportes (industria y puertos de pesca> y energía (ámbito agrícola, abastecimiento de aguas y componentes hidroeléctricos). Durante el primer Consejo de Cooperación, celebrado el 12 de junio de 1979, Marruecos se mostró satisfecho por la flexibilidad mostrada por la CEE en cuanto al destino de los fondos del primer Protocolo que respetaba las opciones de desarrollo del Plan (1978-1981) entonces en vigor. Además, y a diferencia del caso argelino Marruecos había demostrado su capacidad para dar un tratamiento administrativo lo suficientemente ágil como para poder resolver los problemas burocráticos ligados a la puesta en marcha de los proyectos. De hecho los tondos del primer Protocolo se agotaron antes de la expiración de éste 73. Los 199 mecus del segundo Protocolo se desglosaron de la siguiente manera: 67 mecus en donaciones, 42 en préstamos especiales y 90 en préstamos del BEl. Por lo que respecta a los 109 mecus procedentes del Presupuesto, los porcentajes de su reparto por sectores fue el siguiente: el 32 por ciento se dirigió al ámbito hidroagricola, el 22 por ciento a crédito agrícola, el 17 por ciento a formación profesional y el 17 por 311 ciento a saneamiento urbano. A los préstamos del BEl la Comunidad les ha dado idéntico destino al que tuvieron las partidas del Banco para el Protocolo anterior 24. En el marco de un proyecto de apoyo al dispositivo de lucha contra la invasión de langosta cuyo coste total ha sido de 13,95 mecus la Comisión aportó una subvención de 6 mecus. Tal cantidad fue utilizada en la compra de cuatro bimotores (5,3 mecus), piezas de recambio <600.000 ecus> y la formación de doce pilotos y ocho mecánicos (100.000 ecus>. Aparte de este proyecto, pero en la misma línea la Comisión aportó durante la campaña 1987-1988 y como ayuda de urgencia 1,3 mecus. Como ayuda no reembolsable cabe citar los 5 mecus destinados por la Comisión a las zonas afectadas por las violentas lluvias de fines de 1986 y 1987 que provocaron grandes destrozos en Ouarzazate, al sudeste de Marrakech, y Muluya, al noreste del país. Ayuda no reembolsable es también la cantidad de 28,075 mecus destinada a apoyar el sector textil del país en un proyecto en el que Marruecos pondrá 6.725.000 ecus. De los préstamos del BEl destacamos el de 11 mecus para la mejora del litoral marroquí mediante la construcción de instalaciones de tratamiento de aguas en ciudades y pueblos de la costa mediterránea. Tal proyecto se inscribe dentro de la prioridad del BEl y del Banco Mundial de reducir la contaminación en el Mediterráneo, prioridad que lo es también del Estado marroquí. Hay dos proyectos dentro del año 1984 en los que participó el Banco que conviene también resaltar. En el primero participó con una financiación de 34 mecus para la construcción de una central hidroeléctrica de 67 megawatios en el Atlas cuya 312 energía procederá de una presa aún en construcción en Ait Chouarit, en cuya financiación participó también el BEl con 18 mecus en diciembre de 1983. El segundo proyecto fue un importante programa de desarrollo agrícola al que el Banco concedió 20 mecus en octubre de 1984; dirigido por la Caja Nacional de Crédito Agrícola (CNCA> contribuirá a la autosuficiencia agrícola del país y en el proyecto intervenían también el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Arabe de Desarrollo Económico y Social y el Ereditanstalt ftir Wiederaufbau 75. Lo más característico del segundo Protocolo ha sido la concentración de los créditos en un número limitado de proyectos, algunos cofinanciados con otros concesionarios de fondos, sobre todo árabes. Un proyecto en esta línea que merece destacarse - aunque se sitúe ya en el marco del tercer Protocolo— es el arreglo hidroagricola del perímetro de Tessaout—Aval y la construcción y equipamiento del Canal T2; su coste total está cifrado en 115.250.000 ecus, y cuenta con una subvención comunitaria de 34.150.000 ecus y con la cofinanciación del FADES <21,5 mecus), la OPEP <5,7 mecus), el Fondo Saudí <15,6 ilecus>, el Fondo Kuwaiti <8,4 mecus) y del propio Estado marroquí (33 mecus) 76 Los dos primeros Protocolos concedieron a través del BEl dos préstamos globales por una cantidad total de 28,5 mecus con los que se financiaron aproximadamente 150.000 inversiones agrícolas de pequeña y mediana dimensión afectando sobre todo a la mecanización, la compra de ganado, la construcción de instalaciones agrícolas y ocho iniciativas relativas a la transformación de productos agrícolas~. 313 En los debates para la programación de las intervenciones de la ayuda comunitaria dentro del tercer Protocolo Financiero, durante la visita de una delegación comunitaria a Rabat del 12 al 17 de junio de 1988, se determinaron los siguientes sectores para la utilización prioritaria de los recursos financieros. El 60 por ciento de los recursos se destinarán al sector agrícola atendiendo a los objetivos del Plan 1988—1992, habrá subvenciones para favorecer la producción de explotaciones agrícolas a través del sostenimiento de los Fondos de Desarrollo Agrícola del país y se extenderán las infraestructuras ligadas directamente al desarrollo de la agricultura de subsistencia. El BEl por su parte intervendrá en favor de pequeñas y medianas explotaciones agrícolas y en operaciones agroalimentarias así como en inversiones en irrigación. Un 20 por ciento irá dedicado a la formación con inversiones en asistencia técnica a la enseñanza y a la formación profesional. Un 13 por ciento se orientará a cooperación en formación de la energía y defensa del medio ambiente, electrificación y lucha contra la contaminación, todo ello financiado con préstamos. Por último el 7 por ciento restante se asignará a la cooperación y promoción industrial y a los proyectos de carácter regional 78. En el tercer Protocolo ha crecido la parte destinada a la agricultura —máxima prioridad nacional del Plan Quinquenal 1988- 1992— y a la industria en detrimento de las infraestructuras, tanto con respecto a los fondos procedentes del Presupuesto como a los procedentes del BEl. La Comunidad ha concedido una subvención de 30 mecus durante el periodo que va desde 1989 hasta 1991 para consolidar los medios de intervención del Fondo de 314 Desarrollo Agrícola (FDA>; esta cantidad supone el 50 por ciento del proyecto y la otra mitad la pone el Ministerio de Agricultura y de Reforma Agraria marroquí. El 7 de noviembre de 1991 una decisión de la Comisión concedía a Marruecos en el marco del tercer Protocolo 1.625.000 ecus destinados a un proyecto de apoyo a la investigación médica, 567.000 para un programa de investigación médica y 260.000 para un proyecto de asistencia técnica del Ministerio de Hacienda marroquQ 9. El balance de la cooperación financiera es positivo en cuanto a su gestión, en opinión de ambas Partes, si lo comparamos con otros paises de la zona. En agosto de 1989 la situación de compromisos y pagos de las tres generaciones de Protocolos era la siguiente: respecto al primero se había comprometido y pagado en su totalidad el montante asignado (a esas alturas y también con respecto al primer Protocolo Argelia y Túnez estaban en idéntica situación); para el segundo Protocolo había comprometido todo el montante y se habla gastado ya el 93 por ciento de éste, es decir, la tasa más alta dentro del Magreb <Túnez y Argelia hablan comprometido también todo pero sus tasas de pago eran, respectivamente, el 65 y el 32 por ciento); y por último, la tasa de compromiso del tercer Protocolo para Marruecos llegaba al 49 por ciento (50 por ciento para Túnez y 32 por ciento para Argelia). El rápido desembolso de los fondos ha reflejado la capacidad de las instituciones marroquíes para poner en marcha los proyectos. Por otro lado, el montante del primer y segundo Protocolos representó una contribución aproximada del 1,2 por ciento de la formación bruta de capital durante el década 1976— 198680. 315 6.2.3. La búsqueda de relaciones privilegiadas. El hecho diferencial que Marruecos plantea con respecto a sus vecinos magrebies en las relaciones con Bruselas deriva no sólo de situaciones especiales como pueda ser el mantener una cooperación exclusiva en el ámbito de la pesca marítima sino en una profunda creencia en su especificidad muy arraigada en la cúpula del poder marroquí. La defensa de esta especificidad —que es enarbolada tradicionalmente como la principal baza de Marruecos frente a la CE— estará presente en todos los contactos niantenidos por las Partes, bien sea en los Consejos y Comités de Cooperación, bien en visitas y declaraciones. Ya en el primer Consejo de Cooperación, el 12 de junio de 1979, Marruecos aludió a la imperiosa necesidad de revisar su statu quo respecto a la Comunidad, ya fuera adaptando los Acuerdos de 1976 o con la adhesión pura y simple que, según las autoridades de Rabat, “estaría en consonancia con los objetivos que se han asignado la Comunidad y Marruecos en el Acuerdo de Asociación de 1969 y en el Acuerdo de 1976”. En esa misma reunión recordó, al pasar revista a las relaciones entre el PE y el Parlamento marroquí, el proceso de democratización interna que había culminado con la formación de un órgano legislativo en el que estaban presentes todas las formaciones políticas del país. Con esto trataba de demostrar que cumplía las exigencias democráticas de la CE para todos los aspirantes a formar parte de ella. En octubre de 1983 el Rey Hassan II visitó la Comisión e insistió en la especificidad de su país solicitando de la Comunidad “un esfuerzo de imaginación por parte de la CE para 316 estrechar los lazos” 81. La idea de la adhesión fue expuesta por el Monarca en diversas ocasiones antes de la solicitud formal de julio de 1987: en 1984 a los Jefes de Estado y de Gobierno comunitarios reunidos en Fontainebleau para que levantaran acta de la candidatura marroquí, y a fines de 1985, desilusionado por el contenido del Mandato de 25 de noviembre que a su juicio no contemplaba la integración progresiva de su agricultura y de su industria en la CE, el Rey Hassan II insistió de nuevo en este tema82. En las negociaciones del Protocolo Adicional Rabat invocaba los “privilegios adquiridos” y su “especificidad”, sobre todo frente a la amenaza representada por la agricultura española. La adbesión es impracticable ateniéndose al articulo 237 del TCEE donde se establece el condicionamiento geográfico para la pertenencia a la Comunidad83. El profundo interés de Marruecos por sus relaciones con la CE lo puso también de manifiesto la creación, el 30 de septiembre de 1986, del cargo de Secretario de Estado encargado de las Relaciones con las Comunidades Europeas dentro de la Administración marroquí. El establecimiento de relaciones de cooperación en el ámbito de la pesca es consecuencia directa de la última ampliación de la CE a los paises ibéricos. El 31 de julio de 1987 expiró el Acuerdo de Pesca entre España y Marruecos firmado en 1983 y el 1 de marzo de 1986 había entrado en vigor la adhesión española a la Comunidad en lo que a relaciones pesqueras se refiere <el 1 de enero se había producido la adhesión efectiva en el terreno comercial>. Esto último significaba que a partir de ese momento la Comunidad se encargaría de gestionar los acuerdos bilaterales españoles hasta su expiración u oportuna renovación, y 317 vaivenes que puede sufrir su economía dado el origen de sus principales fuentes de ingresos. Durante el tercer Consejo de Cooperación, celebrado el 26 de mayo de 1987, el Ministro de AA.EE. tunecino, Hedi Mabrouk, manifestó que los intercambios comerciales entre ambas Partes en el periodo comprendido entre 1976 y 1986 se habían desarrollado a un ritmo apreciable, aunque de forma desequilibrada. De 1975 a 1985 las exportaciones tunecinas a la Comunidad pasaron de los 357 a los 1.405 mecus. Entre 1977 y 1985 la proporción de productos agrícolas en las exportaciones pasó del 20 al 13 por ciento en beneficio del petróleo y de los productos industriales, sobre todo textiles 95. Aunque el ritmo de crecimiento de las importaciones y de las exportaciones tunecinas de y hacia la Comunidad fue del orden del 40 y del 69 por ciento durante el periodo 1979—1983, el déficit comercial tunecino seguía siendo muy preocupante alcanzando en 1986 los 600 mecus. Añadía que aunque los productos manufacturados habían evolucionado favorablemente los productos agrícolas habían perdido su papel en la exportación~. En efecto algunas cifras por él aportadas nos ilustran sobre esta situación: las naranjas exportadas en 1983 habían sido 15.000 toneladas frente a 24.000 en 1979; 183.000 hectolitros de vino en 1979 frente a 113.000 en 1983; y 71.000 toneladas de aceite de oliva en 1979 frente a 32.000 en 1983. No obstante el estudio de la evolución de las exportaciones tunecinas nos hará llegar a otras conclusiones como pasamos a describir. La Delegación tunecina expresó su preocupación por el impacto de las adhesiones ibéricas y la respuesta comunitaria 324 vino, como para sus vecinos magrebies, en forma de Protocolo Adicional y de tercer Protocolo Financiero para el periodo 1987 a 199W. Por lo que respecta al Protocolo Adicional hay tres productos agrícolas considerados sensibles —naranjas, aceite de oliva y vino— en los que vamos a incidir dada su importancia para la economía tunecina. El Ministro Hedi Mabrouk pedía articular la cooperación futura en torno a dos ejes: el agrícola, en el que Túnez proponía combinar los instrumentos financieros y la ayuda alimentaria para garantizar la seguridad alimentaria; y el industrial, en el que tras describir los esfuerzos para favorecer las inversiones privadas pedía a la Comisión que trabajara para incentivar la aproximación entre PYMEs tunecinas y comunitarias. Las naranjas tunecinas, como las marroquíes, disfrutaban antes de las adhesiones ibéricas de una ventaja comparativa arancelaria respecto a España y Portugal, además de un acceso privilegiado al mercado francés que se renovaba anualmente. El Mandato de noviembre de 1985 establecía como cantidad a garantizar —“corrientes tradicionales”— la de 23.000 toneladas de naranjas, contingente para el que se preveía una reducción arancelaria al mismo ritmo que el establecido para España y Portugal, reducción que empezaría a producirse a partir del momento en que los aranceles que la Comunidad aplicara a los dos nuevos miembros se situaran por debajo de los tunecinos. Dado que el alineamiento arancelario no empezaría a producirse hasta 1990, durante los cuatro primeros años de vigencia del nuevo acuerdo Túnez mantuvo su ventaja arancelaria. A partir de 1990 las naranjas tunecinas deberían recibir el mismo trato arancelario que las españolas hasta la desaparición de los aranceles en 1995. 325 El 14 de marzo de 1986 la Comisión presentó nuevas concesiones a los PTM que para el caso de las naranjas tunecinas suponían un incremento en 7.000 toneladas dentro del contingente arancelario antes mencionado y la posibilidad de modular el precio de entrada a partir de 1990 en el caso de que no se alcanzaran las 30.000 toneladas. Para justificar el incremento solicitado Túnez había argumentado que Las exportaciones de 1982 y de 1983 no eran significativas al tratarse de dos años de fuerte sequía. Así, en el Protocolo Adicional (articulo 2) el contingente arancelario fue fijado en 28.000 toneladas 98. En cuanto a las exportaciones de naranjas tunecinas a la Comunidad hay que destacar que aunque las medidas proteccionistas comunitarias han funcionado —vía precios de referencia— no ha ocurrido así con respecto al principal destinatario, el mercado francés, donde éstas tienen garantizado el acceso privilegiado~. Ello nos sirve para rebatir las palabras del Ministro Mabrouk durante el tercer Consejo de Cooperación, quien se limitara a tomar los datos correspondientes al año 1916 y 1983, este último como recordaremos fue año de grave sequía y en consecuencia el que tuvo la cifra más baja de exportación a la Comunidad, 15.000 toneladas, frente al año de máxima exportación, 1988, con 42.407 toneladas’t Hay que decir por último que el impacto de las exportaciones totales de agrios tunecinos —naranjas y clementinas— no tiene una importancia comparable a los casos de Marruecos o España; así, el porcentaje de las exportaciones tunecinas de agrios respecto del total extracomunitario es de 1,12 por ciento, muy inferior al de la exportación marroquí (13,57 por ciento) y al de la exportación española (55,41 por 326 ciento>. El segundo producto a analizar, de mucha mayor importancia para la economía tunecina que el anterior pues constituye un eje fundamental de ésta, es el aceite de oliva. Su situación se ha complicado no sólo por las adhesiones mediterráneas —Grecia, España y Portugal— sino también por los notables esfuerzos de producción que ha venido realizando Italia en los últimos años. El Acuerdo de Cooperación preveía en su articulo 16 un trato preferente al aceite de oliva no refinado <virgen y lampante) tunecino —igual status se les concedía a Marruecos, Argelia y Turquía— con una reducción de la exacción reguladora (prélévement> bajo la forma de una ventaja comercial y de una ventaja económica. Para el refinado —sometido a dos elementos aduaneros, uno móvil y uno fijo— Túnez está exonerado del pago del elemento fijo’ 01. La corriente tradicional fijada para el aceite de oliva, producción media del periodo comprendido entre 1980 y 1984, era de 46.000 toneladas y el Mandato de noviembre de 1985 garantizó al país magrebí tal cantidad anual durante el periodo 1986—1990. El 16 de febrero de 1986 la Comisión propuso fijar una exacción reguladora particular aplicable al aceite de oliva no refinado tunecino igual a la diferencia entre el precio umbral comunitario y el precio franco frontera. Tal propuesta se plasmó en el articulo 4 del Protocolo Adicional e iba más allá del Mandato de noviembre de 1985. Además, la Comunidad accedió en el mismo mes de febrero a la petición de exportar 10.000 toneladas más con exacción reguladora reducida y en junio el Consejo concedió otras 30.000 de forma autónoma, sin que pudiera sobrepasarse durante la campaña 1986—1987 la cantidad de 46.000 327 toneladas con exacción reguladora reducida. Así, Túnez comenzó a beneficiarse de las nuevas ventajas antes de que entrara en vigor el Protocolo Adicional, y ello provocó tensiones dentro de la Comunidad’~k En su informe al Consejo de 30 de marzo de 1984 la Comisión afirmaba que el mantenimiento de las exportaciones tradicionales de aceite de oliva tunecino podría resolverse aplicando un sistema que combinara un compromiso de compra decreciente complementario al apoyo que la Comunidad concedería al mismo tiempo al desarrollo del consumo del producto en Túnez, así como a la reconversión de los olivares en ese En el Memorándum tunecino de 2 de febrero de 1989, presentado por la Embajada de Túnez ante las Comunidades Europeas, y previo al cuarto Consejo de Cooperación a celebrarse el 20 del mismo mes, el país magrebí mostraba su satisfacción por el régimen provisional adoptado para este producto sensible pero expresaba al mismo tiempo su inquietud por el futuro de dicho régimen, que debía renegociarse a partir de junio de 1990. Túnez solicita aquí la prórroga justificándola en la sensibilidad de este producto para la economía tunecina. Observando las estadísticas vemos que desde 1980 no se logra sobrepasar la cifra limite de 46.000 toneladas hasta la campaña 1985-1986, en la que se exportan a la Comunidad 56.000 toneladas. En la campaña 1986—1987 se exportan 7.300 toneladas y en la campaña 1987—1988 sube hasta las 20.000. Con la adhesión española el ratio de autosuficiencia comunitaria en este producto ha pasado al 121 por ciento y se ha generado un gasto a la Comunidad por partida doble: por un lado se han incrementado los excedentes que hay que colocar fuera y, por otro lado, es preciso 328 subvencionar el consumo interno 1a. La tendencia dentro de la CE se dirige a reducir estos gastos limitando las subvenciones a este y a otros productos agrícolas, y así se ha expresado por parte comunitaria en las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT (se ha propuesto una reducción del 30 por ciento). Túnez ha encontrado en la CE una respuesta positiva a uno de sus problemas comerciales básicos pero es difícil saber cómo quedará este sector en el futuro dado que la Comunidad tiene que adoptar una política en este terreno y las tendencias no son nada prometedoras para los paises productores mediterráneos, tanto comunitarios como extra—comunitarios. Para los socios septentrionales de la CE el aceite de oliva es simplemente un producto generador de gastos —subvenciones a la producción y al consumo y restituciones a la exportación— mientras que para los países mediterráneos el sector olivarero tiene una importante transcendencia social y ecológica’05. La producción de aceite de oliva tunecino representa tan sólo el 4 por ciento de la producción total de los Doce, pero constituye el 43 por ciento de las exportaciones agrícolas del país magrebí y emplea a no menos del 20 por ciento de su población activa viviendo de ella más de un millón de tunecinos’~. La fecha de 1995 es la realmente importante con respecto a este producto y no la de 1990 —año designado por el Protocolo Adicional para prorrogar el régimen descrito— pues es el limite para definir una política comunitaria al respecto. El tercer producto, el vino, tiene escasa relevancia para Túnez, y en general para todo el Magreb, visto desde una perspectiva macroeconómica. El Acuerdo de 1976 preveía una 329 reducción arancelaria del 80 por ciento para los vinos corrientes originarios de Túnez condicionada al respeto de los precios de referencia establecidos por la Comunidad. Para los vinos con denominación de origen se concedió un contingente arancelario anual —con arancel cero— de 50.000 hectolitros siempre que estuvieran embotellados en envases de contenido no superior a dos litroslm. El Mandato de noviembre de 1985 mantiene idéntica situación para los vinos con denominación de origen y concede ventajas adicionales a los vinos corrientes. Observando las estadísticas vemos que a pesar de las facilidades concedidas, y ampliadas en 1987, la tendencia exportadora hacia la Comunidad ha sido decreciente: 209.000 hectolitros en 1980, 135.000 en la campaña 1983—1984, y 62.000 en la campaña 1986-1987. Su peso como suministrador externo de la Comunidad —excluidos Grecia, España y Portugal— es ínfimo representando tan sólo el 4 por ciento del vino que se comercializa en ella. No obstante, y a pesar de su reducida incidencia en el mercado comunitario del vino, este mercado es importante para el país magrebí. Para Túnez, como para Marruecos, la importancia de la Comunidad es grande cuando se trata de dar salida a sus producciones respectivas de productos textiles. Por otro lado este sector tiene una gran importancia económica y así, en 1987, los ingresos por exportaciones textiles casi se equipararon a los obtenidos por turismo superándolos ya en 1990. A pesar de la concesión de acceso libre para sus productos industriales por parte del Acuerdo de Cooperación CEE—Túnez de 1976 este país ha firmado también con Bruselas sucesivos acuerdos de autolimitación 330 —el último fue firmado el 10 de noviembre de 1989 y su vigencia abarcaba los años 1990 u 1991- impuestos por la crítica situación en que se encontraba a fines de los años setenta la industria textil comunitaria. Como ya vimos para el caso marroqui,las autoridades tunecinas han criticado también la existencia de estos acuerdos y han hablado incluso del “bloqueo psicológico” que estos han creado y del freno que han supuesto para la inversión europea en el sector. Observando las cifras de comercio podemos rebatir fácilmente tales afirmaciones. Tomando como ejemplo el acuerdo de autolimitación vigente en los años 1987 a 1989 vemos que se fijaron techos de 10.883 miles de piezas de tejido de algodón para 1987, de 11.263 para el 1988 y de 11.657 para 1989. En esos tres años se exportaron, respectivamente, 7.448, 5.810 y 5.569. Lo más destacable es que, aunque no se alcanzaron en ninguno de los años los techos permitidos por Bruselas, sí se rebasó el techo asignado por países y, en concreto Italia, superó en un 51 por ciento en 1987 y en un 12 por ciento en 1988 la cuota asignada. El otro producto textil más importante, los pantalones, tuvo la siguiente evolución. Los techos para los mismos años fueron de 14.000, 14.700 y 15.345 miles y se exportaron a la Comunidad 19.612, 14.517 y 4.947 miles. Por paises Francia y los países del Benelux superaron durante 1987 en más de un 90 por ciento las cuotas, mientras que en 1988 Francia lo superó en un 84 por ciento y el Benelux en un 50 por ciento’t Resumiendo cabe afirmar que cuando ha habido que superar los techos fijados se ha hecho y ello gracias a la flexibilidad de los acuerdos llamados de autolimitación. Estos permiten, como ya 331 viéramos en el caso marroquí, la anticipación, la acumulación al año siguiente de las cantidades no utilizadas, las transferencias entre categorías o las tranferencias interregionales, etc. Por ello podemos afirmar que la posible eliminación de estos acuerdos en el marco de la PMR no tendrá mayor transcendencia. Por lo que se refiere a las inversiones en el sector procedentes de operadores de los países comunitarios éstas no se han visto frenadas sino que se han incrementado notablemente. Así, datos procedentes de la propia Agencia de Promoción de Inversiones <API) tunecina muestran estos incrementos en el sector textil y de cuero: un 75,3 por ciento más en 1988 respecto a 1987 y un 37 por ciento más en 1989 respecto a 1988. Antes de proceder a analizar los resultados de la cooperación financiera conviene detenerse a revisar el balance de la cooperación económica establecida por el articulo 4 del Acuerdo de 1976. En el segundo Consejo de Cooperación, celebrado el 15 de diciembre de 1980, se definieron tres áreas prioritarias para ella: la agricultura, la formación y las energías renovables. Para las tres la Delegación tunecina pidió fondos específicos, independientes de los establecidos en el primer Protocolo, a lo que se negó la Comunidad ante la no disponibilidad de partidas para ello. En el tercer Consejo de Cooperación, celebrado el 26 de mayo de 1987, Túnez propuso combinar los instrumentos financieros con la ayuda alimentaria en una propuesta en la que se podría incluir un componente de ayuda alimentaria plurianual que habría de generar los fondos de contrapartida destinados a cubrir los gastos en moneda local de los proyectos a realizar. La Comunidad se mostró prudente ante 332 la solicitud: la Presidencia, representada entonces por Leo Tindemans, explicó cómo la CE ya tenía una política en ese área, mientras que el Comisario Claude Cheysson apoyó en nombre de la Comisión la idea de establecer cofinanciaciones entre los fondos de los Protocolos y fondos de contrapartidas resultantes de la ayuda alimentaria. Durante el tercer Consejo de Cooperación se enumeraron las acciones realizadas hasta ese momento en este ámbito: financiación de dos proyectos en el marca del programa especial de lucha contra el hambre en el mundo; financiación de tres trabajos de investigación agrícola en el programa “Ciencia y Técnica al Servicio del Desarrollo”; y la colaboración de la Comisión en la iniciativa “Partenariat 87” —un encuentro entre hombres de negocios tunecinos y europeos celebrado en Túnez en el mes de junio de ese año— que la Delegación tunecina agradeció durante la Sesión. Durante el tercer Consejo de Cooperación la Comunidad comunicó a la Delegación tunecina que esperaba respuesta positiva respecto al proyecto de decisión sobre la puesta en marcha de las disposiciones del Acuerdo relativas a materia de Seguridad Social que transmitiera al Gobierno tunecino en l98l’t Por lo que respecta a las cifras de inmigrantes tunecinos en la CE hay que decir que la mayoría se encuentran en Francia —en 1982 había 189.400— país en el que se concentran la mayoría de los tunecinos de la emigración. Cuando a mediados de los años setenta la Comunidad restringió la entrada de inmigrantes Túnez buscó como destino a Libia y a los paises del Golfo, pero las crisis con su vecino y la caída de los precios de los crudos han hecho que la CE siga siendo el destino más seguro y estable” 0. :333 el FMI, medida que le supuso también la necesidad de orientarse hacia la demanda exterior y hacia la liberalización —de inversiones, de importaciones y de precios—, y al mismo tiempo buscar el intensificar sus relaciones con Bruselas para obtener los recursos financieros —sus necesidades de financiación exterior durante el VII Plan fueron fijadas en los 7.000 mecus— y las ventajas comerciales que coadyuven a ello. En este marco es en el que se pone en marcha el tercer Protocolo Financiero” 0. El montante de éste —224 mecus— es bien visto por el Ministro Mabrouk como esfuerzo complementario al realizado por su Gobierno según expresa en el tercer Consejo de Cooperación. Firmado el 26 de octubre de 1987 entró en vigor el 1 de mayo de 1988 y su desglose es el siguiente: 131 mecus en préstamos del BEl y 93 mecus procedentes del Presupuesto <87 destinados a subvenciones y 6 a operaciones de formación de capital riesgo”’. Un mes antes de su firma, entre los días 16 y 19 de septiembre de 1987, una Delegación comunitaria había visitado el país magrebí para programar las intervenciones del tercer Protocolo que se coordinaron con los objetivos prioritarios del VII Plan y se basaron en tres pilares: la reducción de la dependencia alimentaria, el apoyo a acciones de cooperación industrial, científica, tecnológica y comercial; y la cooperación regional”’. Así, se decidió el siguiente reparto por sectores: de los fondos procedentes del Presupuesto se dedicaría la mayor parte al objetivo de la autosuficiencia alimentaria y al apoyo a La estrategia de exportación de las firmas tunecinas; por lo que respecta al BE! el 50 por ciento de sus fondos asignados al Protocolo irían destinados a agricultura y pesca, el 30 por 340 ciento a la industria y el 20 por ciento a la infraestructura turística. Veamos a continuación algunos de los proyectos financiados con fondos del tercer Protocolo, refiriéndonos en primer lugar a cuatro proyectos muy significativos que absorben más de 30 mecus, es decir, aproximadamente el 40 por ciento de los fondos administrados por la Comisión. Fueron firmados durante la visita oficial a Túnez del Presidente de la Comisión, Jacques Delors, entre los días 8 y 10 de julio de l988”~. El primer proyecto, aprobado por la Comunidad en diciembre de 1987, consiste en la aportación de 400.000 ecus como ayuda no reembolsable destinada a reforzar la Dirección de Planificación de Estadísticas del Ministerio de Agricultura con la compra de veintidós ordenadores y el estudio de una nueva metodología para las encuestas agrícolas facilitando los expertos y poniendo a su disposición a Eurostat. El segundo proyecto concede una donación de 10 mecus a la sociedad de economía mixta Compañía Tunecina de Seguros para el Comercio Exterior (COTUNACE>, aprobada en febrero de 1988, para apoyar la credibilidad del sistema de seguro para el comercio exterior. El tercer proyecto, aprobado en abril de 1988, se ubica en el ámbito hidrológico pues aporta 10 mecus para la conexión de los embalses de Sejnane y Joumine que cubrirá las necesidades en agua potable y de regadío para la zona septentrional y central del país. El cuarto proyecto incluido en el citado paquete consiste en una donación de 10 mecus sobre un coste total de 26 —la diferencia la aporta el Gobierno tunecino— para financiar un programa agrícola integrado para el suroeste de Kef que combina acciones de protección de los suelos contra 341 la erosión, cultivos cerealeros, mejora de las razas de ganado, desarrollo de la arboricultura fruticola, etc. Junto a estos cuatro proyectos citados hay otros dos a destacar dentro de los financiados con tondos presupuestarios. En septiembre de 1988 fue firmado el proyecto de desarrollo rural integrado de Sejnane que incluye una donación comunitaria de 3 mecus sobre un coste total de 5.634.000 ecus. La Oficina de Desarrollo Silvo—Pastoral del Noroeste es la encargada de llevar a cabo este proyecto combinando la mejora de cultivos con la de la crianza bovina. Con este quinto proyecto en marcha vemos que, a los cinco meses de la entrada en vigor del tercer Protocolo, se había comprometido ya casi el 40 por ciento del montante procedente del Presupuesto. Un sexto proyecto fue aprobado el 20 de abril de 1989 y consiste en una donación de 15 mecus destinados a crear palmerales datileros en la región de Regim - Maatoug en el marco de un programa cuyo coste global es de 32 mecus y está cofinanciado también por Italia <1 mecus) y por Túnez <10 mecus) en el marco de una cooperación triangular. Por lo que respecta al BEl, a los ocho meses de la entrada en vigor del tercer Protocolo ya había comprometido 42 mecus de los que 3 correspondían a los asignados a la formación de capitales riesgo. Por años el Banco ha concedido los siguientes préstamos: en 1988, 12 mecus al Banco para el Desarrollo Económico de Túnez (BDET) para financiar proyectos industriales (un total de 21 proyectos en los sectores químico, textil, metalúrgico y agropecuario>, 10 mecus al Banco Nacional de Desarrollo Tunecino (BNDT> con bonificación de intereses que ha servido para financiar doce proyectos hoteleros y un restaurante 342 en el marco de un programa para desarrollar el potencial turístico del interior del país, y 17 mecus a la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Tunecinos <SNCFT> para la rehabilitación y modernización de la red; en 1989 ha concedido un préstamo ordinario bonificado de 17 mecus al BNDT destinado a proyectos hoteleros y parahoteleros que tendrá una duración de dieciocho años y 15 mecus al BDET en favor de las PYMEs. A fines de 1991 Túnez era el único país del Magreb central que había utilizado todos los fondos del tercer Protocolo -las dos últimas partidas, por valor de 7 y 35 mecus, fueron comprometidas en septiembre y en diciembre de 1991— y en el mes de diciembre el PE, consultado por la Comisión y por la Presidencia de la CE, dió el dictamen de conformidad tan sólo al cuarto Protocolo CEE—Túnez” 4. En la valoración final de la cooperación financiera con Túnez hay que destacar que si lo comparamos con el resto de paises del Magreb y del Machrek es uno de los que recibe más recursos presupuestarios en términos absolutos y es también el que se ha beneficiado del mayor incremento de tales recursos con relación al segundo Protocolo. Túnez absorbe bien las partidas que la Comunidad dedica a una cooperación financiera~~5, que contribuye a paliar la situación económica dando prioridad a la salvaguardia de los recursos, a la dinamización del desarrollo agrícola y al apoyo de proyectos en el sur del país con vistas a lograr un equilibrio en el desarrollo de las distintas regiones tunecinas. Esta óptima absorción es la que ha permitido, por ejemplo, que los 3 mecus asignados a Túnez para la formación de capitales riesgo hayan constituido la primera intervención de 343 capital riesgo del BEl en un país de la cuenca Pero esta ayuda sigue siendo insuficiente frente al volumen de las necesidades de la economía tunecina. El deterioro de la economía del país magrebí, y en general de todos los PTM, se pone de manifiesto en el surgimiento de una propuesta como la del Presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ah, de crear un Banco de desarrollo para el Mediterráneo, y en la propia reorientación comunitaria que, haciéndose eco de la situación descrita y de aspiraciones como esta, pone en pie lo que constituye la tercera fase de su política mediterránea. 344 NOTAS DEL CAPITULO SEXTO. 1.Délegation de la Commission des Comniunautés européennes: L’Alcsérie et la CE Alger, 1989 p. 17 2.Hasta 1962 Argelia fue el primer exportador mundial de vinos, con más de 18 millones de hectólitros comercializados anualmente. Véase ABERRARE, Mohamed: “L’Algérie, le Maghreb et la Communauté européenne” Revue de la Chambre de Commerce Belcuiaue—Pavs Arabes Septembre 1989 pp. 58—61 3.Marchés Tropicaux et Méditerranéens <en adelante. MTM) 27 septembre 1985 p. 2368 4.En conformidad con la decisión del Consejo de 26 de mayo de 1987 se firmaron el 25 de junio del mismo año los Protocolos de Adaptación de los Acuerdos de 1976 establecidos como consecuencia de la ampliación comunitaria. Véanse Bol. CE 5—1981 2.2.16. y Bol. CE 6-1987 p. 2.2.15. y el Protocolo Adicional en DOCE L 297 de 21 de octubre de 1987 5.La semaine eurovéenne n 2 27, 27 septembre 1988 6.N~ 27 septembre 1985 p. 2368 y La Semaine eurooéenne n2 27, 27 septembre 1988 7.MOUHOUBI, Salah: La politigue de coopération Algéro—Francaise . Bilan et oersnectives Alger—Paris, OPU—Publisud, 1986 pp. 124 a 128 y 141 a 148 8.Tras el enfriamiento de las relaciones con Francia en 1971 Argelia firmó un contrato de 25 años de duración con la firma norteamericana “El Paso” para el abastecimiento de 10.000 millones de metros cúbicos al año. Luego se firmaron otros contratos con Canadá, España, Italia, Austria, Reino Unido y Francia. Véase ROBANA, Abderrahman: Tbe Pros~ects for an Economic Communitv in North Africa. Manaciincv Economic Intepration in the Macrhreb States New York—London, Praeger Publishers, 1973 p. 108 9.Las reservas probadas de gas natural en Argelia superan los 3.000 billones de metros cúbicos lo cual equivale a más de treinta años de producción al ritmo actual. Argelia tiene unos de los campos gasisticos más importantes del mundo. Véase el documento comunitario Preprocrramación de la Cooneración Financiera y Técnica CEE—Argelia. Tercer Protocolo MED/I/88 FIN de 17 de febrero de 1988, Anexo p. 1 10.GRIMAUD, Nicole: “La politique algérienne en Méditerranée” MI~A2 Vol. X (1989> pp. 211—212 1l.Durante el primer Consejo de Cooperación el Ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ahmed Taleb Ibrahimi, afirmó que ni para Argelia ni para los paises hermanos del Magreb la experiencia de una década de cooperación había sido fructífera. En esta línea 345 aludía al proteccionismo reflejado en los derechos antidumping aplicados a determinados productos siderúrgicos argelinos. Véase Proiet de Procts—verbal du Premier Conseil de Coopératiofl CEE — Alctérie 3104/81 p. 9 12.Bélgica atravesaba una situación similar por problemas de ejecución del acuerdo de 1981 entre Distrigas y Sonatrach y España había sufrido entre 1983 y 1985 un agrio contencioso que le hizo perder posiciones en el mercado argelino. Véase Maahreb Information 1—1989 <en adelante.M.I.1 Pp. 16—18 13.Sobre el Consejo de Cooperación de 27 de abril de 1987 véase Bol. CE 4—1987 p. 2.2.24. Pocos meses después, el 25 de junio de 1987, se firmaron los Protocolos de Adaptación de los Acuerdos de 1976 fijando las adaptaciones técnicas y las medidas de transición necesarias tras las adhesiones ibéricas. Véase Bol . CE 6—1987 p. 2.2.15. 14.Durante el primer Consejo de Cooperación el Presidente en ejercicio de la Comunidad, Leo Tindemans, hizo hincapié en que los contratos de aprovisionamiento deberían presentar en adelante la flexibilidad que requiere el mercado. Ver Proiet de Procés — verbal on. cit. p. 27. El acuerdo gasistico firmado en septiembre de 1986 con Italia fue el primer acuerdo a largo plazo en el que el precio estaba ligado al mercado. Véase M.I. 10—1987 p. 5 l5.Véanse las declaraciones del presidente Leo Tindemans en Projet de Procés ob. cit. p. 27 16.Los 265 mecus de los dos primeros Protocolos contribuyeron sólo al 0,3 por ciento de la formación bruta de capital durante el periodo comprendido entre 1976 y 1986. Véase el documento Preprogramaclon. . .Tercer Protocolo MED/1/88 on. cit. p. 7. Por otro lado el Comisario Cheysson insistió también en la necesidad de mejorar los lentos procedimientos de los Protocolos. Véase Proiet de Procés on. cit. p. 29 17.Véase la intervención de Guy ISAAC en TOUSCOZ, Jean et autres: Actes du Collocxue de la CEDECE. La CEE élarpie et la Méditerranée: puelle coopération? Paris, PUF, 1982 p. 130 18.El hecho de que en fechas tan recientes como octubre de 1991 el BEl haya concedido un préstamo de 31 mecus para financiar la variante de circunvalación de la ciudad de Bouira, a 120 kilómetros de Argel, con cargo al segundo Protocolo Financiero, nos ilustra sobre estas dificultades y sobre la ralentización que provocan en la cooperación financiera. Véase Bol. CE 10—1991 p. 1.5.27. Para una valoración de los obstáculos citados véase PORTILLO, Juan Maria: La Comunidad Europea y Argelia. un decenio de cooperación Madrid, INCI, 1988 Pp. 59—62 19.Véase Commission des Comniunautés européennes, Bilan de la noliticrue méditerranéenne de la CE <1975-1988’> Bruxelles, SEC (89> 1958, 10 novembre 1989, Annexe 7.2. En el primer Comité de Cooperación, celebrado el 7 de octubre de 1988, la Delegación argelina mostró su satisfacción ante los esfuerzos que habían 346 permitido comprometer la casi totalidad de los recursos del primer y segundo Protocolos con un incremento importante de las tasas de consumo de los fondos. 20.Prebroaramación de la Cooperación Financiera y Técnica del Tercer Protocolo MEDIlIS8 FIN Bruselas, Secretaria General del Consejo, 17 de febrero de 1988 21.MTM 27 septembre 1985 p. 2368 22.ICE: “La actuación del BEl en la cuenca mediterránea” ICE 23 de enero de 1989 p. 366. Ver también L’Alaérie et la CE o~. cit . p. 23 y Proiet de Procés-verbal 1 Conseil on. cit. Pp. 33-34. En abril de 1989 el Banco afirmaba que tanto el proyecto de 1980 como el de 1987, ambos con Sonelgaz, se desarrollaban satisfactoriamente. Véase Raonort au Comité de l’article 9 sur l’octroi d’un prét conditionel sur canitaux a risques et nroposition d’avis Louxembourg, BEl, avril 1989 p. 4 23.Como hemos visto las prioridades evolucionaron desde proyectos regionales como la carretera Jijel—Constantina hacia proyectos de alta prioridad urbana cercanos a Argel. Es importante destacar que hasta el 1 Plan Cuatrienal (1980—1984) la ampliación y mejora de las redes de comunicaciones no constituyeron una prioridad. Es especialmente durante los aiios de aplicación de estos Protocolos cuando se empieza a trabajar en ello, especialmente en la franja norte del país donde el 10 por ciento de la red soporta el 90 por ciento del tráfico terrestre. Véase el dossier “Le boom des transports. Toutes les routes ménent A Alger” Africrue—Asie n 2 377, 13 juillet 1986 Pp. 47—49 24.El Comisario Cheysson aludió durante el Consejo a la necesidad de lograr un consenso sobre las claúsulas contractuales de cada contrato relativo a un proyecto si se quería acelerar la cooperación financiera. Véase Pre~rogramación .. .Tercer Protocolo o~. cit. pp. 7-8 y MTM 5—1987 p. 1150 25.En 1986 la Comisión decidió una ayuda alimentaria de urgencia de 2.768 toneladas de cereales y 137 toneladas de aceite vegetal para los refugiados saharauis en Argelia. Véase Bol. CE 10-1986 página 10 26.Bol. CE 6—1987 p. 2.2.15. 27.Esta situación de la economía del país fue descrita por el Comisario Claude Cheysson en el primer Consejo de Cooperación. Véase Proiet de Procés OD. cit. Pp. 13 y 29 y Prenroctramación op . cit. p. 2 28.MTM 5—1987 p. 1150 29.Bol. CE 4—1988 p. 2.2.24. 30.Euronolitiaue n~ 1521 de 9 de septiembre de 1989 y MTM 9-1989 347 31.El Ministro habló de las reticencias de los Estados comunitarios a transferir tecnología alimentaria a Argelia, hecho que sumía al país magrebí en la dependencia de productos importados precisamente de la Comunidad. Véase Pro-iet de Procés — verbal on. cit. p. 14 32.Europolitiaue n~ 1523 16 septiembre 1989 33.Alrededor de cincuenta expertos europeos intervendrán en las diferentes fases del programa. Véase ProDosition de financement . Accord de Coopération CEE—Alaérie. III Protocole I/535/88—F sin paginar. 34.MTM 3—1990 para el primero y Euronolíticrue n~ 1602 11 septembre 1990 para el segundo 35.Communigué de nresse du BEl 22/89, Luxembourg 20 juillet 1989 36.Europolitiaue n~ 1597 23 juin 1990 37.Véanse Europolitiaue n 2 1594 20 juin 1990 y la revista argelina Révolution Africaine n~ 1318 (1989> p. 39 38.Commission des CC.EE.: Bilan de la politiaue méditerranéenne de la CEE (1975—1988) Bruxelles, SEC (89) 1958, 10 novembre 1989, Annexe 7.2. 39.B. Khader, Le Grand Macrhreb et l’Eurove op. oit. p. 84 40.Véase Proiet de procés—verbal de la 1 Session op. cit. p. 18 41.Las reformas, tanto las internas que afectan a la legislación sobre inversiones, comercio y empresas, como las de su política exterior se estudian en detalle en el Capitulo VIII de nuestro estudio. 42.Révolution Africaine 14 janvier 1988 43.Sobre la visita oficial del Presidente Delorsvéase Bol. CE 1—1988 p. 2.2.16. Sobre la dramática situación de la agricultura argelina véase Programnie des Nations Unies pour l’Enviromnement (PNUE): Plan d’Action oour la Méditerranée: Enviromnement — Develonnement 2000—2025 Sophia Antipolis, Centre d’Activités Régionales du Plan Bleu pour la Méditerranée, 1988 p. 154 y BRIONNE, Bernard: “Algérie: Inquiétude générale” Défense Nationale (Paris) Aoút—Septembre 1989 p. 181 44.Véase el documento Reunión del Comité de Cooperación. CEE-AL 3102/88. Bruselas. 9 de octubre de 1988 45.M.I. 7—1989 p. 15 46.Véase la Ley n~ 90—10 de 14 de abril de 1990 sobre Moneda y Crédito en el Journal Officiel de la Républipue Alciérienne n~ 16 de 18 de abril de 1990 348 47.Véase el boletín de la Delegación de la CE en Argel Communauté euronéenne n 2 29/30 <1991) Pp. 1—2 48.En este segundo Consejo de Cooperación, que confirmó la importancia económica y política de las relaciones entre ambas Partes, los Ministros Fernández Ordóñez <Presidencia de la CE> y Bessaih mostraron su confianza en que la DMA tuviera un papel destacado en las relaciones. Véase el boletín de la Comisión EuroDa Desarrollo n~ 6 (1989) p. 5 49.Conseil de Coopération CEE—ALG 3106/89 Communication & la bresse <Presse 121’> Bruxelles, 12 juin 1989 p. 2. Véase también Maahreb Sélection (Paris> n2 562, 28 juin 1989 Pp. 2—3 5O.Eurona Desarrollo n2 11 <1990) p. 5. Durante el segundo Consejo de Cooperación el Comisario Abel Matutes afirmó que la Comisión estaba dispuesta a colaborar “llegado el momento” en los estudios técnicos sobre el gasoducto hacia España. El mismo Matutes había reafirmado el apoyo el 12 de septiembre de 1989 - durante su visita oficial a Argel- y había declarado que la Comunidad ayudaría a encontrar nuevos clientes para el gas argelino proporcionando asistencia técnica para hacer avanzar el proyecto. Véase M.I. 9—1989 p. 20 51.En cuanto a la estructura orgánica de la cooperación, en junio de 1989 la figura del Comité de Cooperación Económica y Comercial no tenía aún establecido ni siquiera su reglamento interior. Véase Provecto de Orden del Día Comentado y Posición de la CEE en el Consejo de Cooperación CEE-Argelia. 12 junio 1989 p. 3 52.En opinión de Sophie Bessis el problema de Argelia es, a la vez, más simple y más dramático que el de sus vecinos magrebies. Está relativamente menos endeudado que ellos pero, a la vez, debe crear un aparato productivo agrícola e industrial a partir de instalaciones obsoletas e inadaptadas a las necesidades. Véase su articulo “Des structures et des performances économiques contrastées” en el volumen L’État du Maahreb 1991 Casablanca, Éditions le Fennec, 1991 p. 421 53.Véase el Acuerdo de Asociación firmado en Rabat el 31 de marzo de 1969 en DOCE L 61 de 14 de marzo de 1971. Con respecto a los Acuerdos de Cooperación, firmados también en Rabat el 27 de abril de 1916, véase en DOCE L 264 de 27 de septiembre de 1978 54.Desde la independencia las áreas de moderna irrigación han pasado de constituir 65.000 hectáreas en 1956 a las 625.000 de 1986. Véase SWEARINGEN, Will D.: Moroccan Miracres. Aprarian Dreams and Decentions London, I.B. Tauris and Co. Ltd. Publishers, 1988 pp. 187—188 55.Comxnission des Communautés européennes: Coiwxnunication de la Conunission au Conseil “Vers une nouvelle Dolitipue méditerranéenne. Propositions nour la nériode 1992—1996 Bruxelles, SEC (90) 812 final, 28 juin 1990 349 123.Durante su visita se firmó un acuerdo por el cual se introducía en el país la utilización del ecu en la contabilidad de la pagaduría delegada en el banco central de Túnez, subrayándose así el fortalecimiento de los vínculos con la CE. Véase Bol. CE 7/8-1988 p. 2.2.32. Por otro lado el 1 de julio de 1988 se había empezado a aplicar en Túnez el IVA, medida destinada a racionalizar el sistema fiscal. Véase M.I. 6—1988 p. 44 124.HERNANDO DE LARRAMENDI, Miguel: “Chronique internationale maghrébine 1991” Annuaire de l’Afrigue du Nord 1991 Paris, CNRS, 1993 (en prensa) PP. 38—39 125.Raoul WEEXSTEEN elogiaba en el primer Foro Mediterráneo la incentivación tunecina de la cooperación Norte-Sur a través de los instrumentos creados por este país: la Agencia de Promoción de Inversiones (API), el Centro de Promoción de Exportaciones (CEPEX) y el COTUNACE. Este autor describe en su ponencia cómo a fines de 1986 había en Túnez 419 empresas de exportación que empleaban a más de 40.000 asalariados. Véase AA.VV.: Réalités et persnectives des relations entre les oavs européens de la Méditerranée Occidentale et les oavs du Macihreb associés & la CEE. Actes du Collopue Marseille, Édition Echanges Méditerranée, 1988 p. 47 126.Esos 3 mecus han sido utilizados por el BDET tanto para suscribir participaciones directas como para contribuir a financiar la participación de operadores tunecinos en el capital de empresas del sector productivo. Véase Bol. CE 6—1988 p. 2.4.63. 356 CAPITULO SÉPTIMO LA BILATEPALIZACION DE LA COOPERACION Y SU EFECTO COMPENSADOR 357 7.1. LA AUSENCIA DE UN PROYECTO POLíTICO COHERENTE Y UNITARIO. Del estudio de la Política Global Mediterránea (PGM) podemos concluir que no ha supuesto una acción común por parte de la CE en la región. Ello se explica en la medida que han existido importantes divergencias entre los miembros de la Comunidad centradas fundamentalmente en intereses comerciales <hortofruticolas, pesqueros, etc.). Ello puede ser percibido observando dos realidades: las presiones de cada país a la hora de darle forma a la política mediterránea comunitaria por un lado, y la importancia de las relaciones de carácter bilateral entre los socios comunitarios y los países magrebíes’. Por otro lado la falta de un equivalente a la Comunidad como interlocutor ha alejado aún más la posibilidad de una globalización. La Cumbre comunitaria de diciembre de 1974 celebrada en Paris encargó al Primer Ministro belga, Leo Tindemans, un estudio sobre la posibilidad de transformar la Comunidad en una unión europea para 1980. Entre sus propuestas —que fueron rechazadas por Francia, el Reino Unido y otros socios— estaba la de que Europa hablara con una sola voz ante los EE.UU.o ante los paises del Tercer Mundo sobre temas como la crisis en Europa o sobre la región mediterránea, y que se hiciera de la CRE una obligación jurídica 2. Pero aparte de las incapacidades institucionales la CE como tal no tenía una visión armonizada sobre la región mediterránea. El desinterés y la falta de conocimiento de la situación en estos países había dificultado la “comunitarización” de las relaciones entre europeos y magrebies3. Por otro lado los 358 capítulos económico y político del Diálogo Euro—Arabe (DEA) habían avanzado muy poco en los años posteriores a su puesta en marcha pudiéndose destacar tan sólo algunos logros en el ámbito cultural como la inauguración del Instituto del Mundo Arabe (IMA) en Paris o los proyectos de creación de una Universidad Euro— Arabe 4. Dada esta situación nos proponemos estudiar en el presente capitulo en qué medida la cooperación bilateral de algunos paises coxwunitarios contribuye a reequilibrar las diferencias Norte—Sur entre la CE y sus Estados miembros y los paises del Magreb. Veremos cómo los Protocolos Financieros que Francia, Italia o España firman con los países magrebíes son complementarios de los que firma la Comunidad como tal3; cómo una activa cooperación cultural bilateral cubre la ausencia de tal ámbito en la cooperación propiamente comunitaria; o cómo las transferencias de los inmigrantes magrebíes en estos paises contribuyen a reequilibrar las balanzas de pagos de sus paises de origen. En cuanto a la complementariedad política ésta será estudiada en un capítulo posterior. 7.1.1. La diversidad de los intereses intracomunitarios. Si partimos de la observación de las relaciones comerciales entre los dos bloques de la región —CE y Liga Arabe— observamos que los dos primeros clientes europeos de la organización regional árabe son Francia e Italia recibiendo ambos en conjunto más de la mitad de las importaciones comunitarias procedentes de los países árabes. Por otro lado la RFA, Francia e Italia venden 359 cada uno más de una quinta parte de los productos exportados por la Comunidad hacia los paises de la Liga Arabe 6. Excepcionalmente existen paises dentro de la Comunidad que han tenido algún interés de tipo coyuntural a la hora de afrontar las relaciones con los Estados magrebies7 pero, por encima de ello, está el interés permanente de algunos socios comunitarios que, por distintas razones, ven la necesidad de definir y de desarrollar las relaciones con los vecinos meridionales de Europa Occidental. En 1982 las exportaciones comunitarias hacia los PTM ascendían a 29.000 mecus, cifra que representaba algo menos de una décima parte de las exportaciones totales comunitarias. Pero esta proporción era algo más elevada si la consideramos por paises: suponía del 15 al 16 por ciento para Francia e Italia y hasta el 25 por ciento para Grecia Centrándonos ya en el destino concreto de tales exportaciones hay que resaltar que cada socio comunitario exporta prioritariamente hacia los países con los que mantiene lazos tradicionales y, así, Francia lo hacía hacia los paises del Magreb, la RFA, Yugoslavia y Turquía, el Reino Unido a los Estados insulares, Israel y Jordania, e Italia a Libiat Hasta 1980 Francia era el principal vendedor a los paises árabes y ello se explicaba en gran medida por los lazos mantenidos desde la época colonial con la región del Magreb10. En la década de los ochenta Italia ha sido el país que ha tenido la penetración más importante en los mercados árabes siendo en 1983 el mayor exportador comunitario y el cuarto en 1988. El 60 por ciento del comercio italiano se realizaba en ese año con los países árabes 360 siendo sus principales clientes Arabia Saudí, Libia, Argelia y II Egipto Con respecto al Magreb la CE ha venido siendo su principal abastecedor —60 por ciento para Argelia, 50 por ciento para Túnez y 44 por ciento para Marruecos— pero el sur del Mediterráneo sólo representaba en 1984 el 7,3 por ciento de las exportaciones totales comunitarias existiendo así una brecha entre el interés del Magreb para la Comunidad y viceversa 12. La subsistencia de vivencias de la época colonial ha hecho recomendable comunitarizar las relaciones entre europeos y magrebíes, pero esta comunitarización ha chocado con el obstáculo del desinterés y de la falta de conocimiento de los temas mediterráneos por parte de la mayoría de los socios comunitarios. Sólo Francia, España e Italia han tenido una política mediterránea, tal vez junto con Grecia, y sólo las dos primeras una política árabe13. Un país que viene desarrollando en los últimos años su interés por los paises del Magreb es Portugal, cuya presencia es creciente en los foros de estudio y discusión sobre el futuro de las relaciones aquí estudiadas, algo que explicaremos con posterioridad en esta investigación’4. La diversidad de intereses entre los socios comunitarios es mejor percibida aún en el ámbito político y la crisis sufrida en 1986 en las relaciones entre Libia y Occidente puede ilustrar ampliamente esta afirmación. En el Consejo extraordinario de Ministros de AA.EE. comunitarios, reunido en el seno de la CPE el 14 de abril de 1986 a petición de España e Italia ante las amenazas libias contra las bases aliadas en Europa, no pudo alcanzarse un acuerdo para imponer sanciones al país magrebí; la 361 oposición más enconada procedió de Italia y de la RFA, dos miembros de la CE que contaban y aún cuentan con importantes intereses comerciales en Libia’ 5. 7.1.2. La diversidad de los intereses intramagrebíes. Las relaciones de los paises que constituyen el Gran Magreb han sido históricamente de carácter vertical, privilegiadas o al menos frecuentes con Europa. El debate en torno a la unidad magrebí ha estado siempre distorsionado porque cada uno de los Estados abrigaba en el tondo la idea de ser él el verdadero promotor del Gran Magreb y los otros han sentido temor y recelos a lo que interpretaban como afán hegemónico del vecino o It vecinos Marruecos ha seguido una estrategia de acercamiento cuyo punto culminante fue la solicitud de adhesión a la CE, solicitud que él mismo justificaba con tres razones: es el país africano más próximo a Europa y en el 2.000 hay alguna posibilidad de que un enlace fijo en el Estrecho una a este país con Europa; como país democrático se inserta en la Europa libre; y constituye la retaguardia estratégica de Europa, su espacio terrestre para respirar. El Comisario Claude Cheysson habló de la imposibilidad jurídica y de hecho es impracticable tanto por la condición política que fija el Preámbulo del TCEE —régimen de democracia liberal— como por la condición geográfica —país europeo— que estipula el artículo 237. Además, con el Acta Unica Europea (AUE), en vigor desde el 1 de julio de 1987, la adhesión era aún más difícil pues si antes el procedimiento establecía que el 362 Consejo se pronunciara por unanimidad sobre la candidatura tras el informe de la Comisión ahora, con la reforma del articulo 237 incluida en el AUE, se exigirá en adelante el dictamen de conformidad del RE aprobado por mayoría absoluta. La solicitud fue rechazada en septiembre de 198717. Argelia no ha concedido importancia a los Acuerdos de 1976 durante diez años y ha estado más interesada por las relaciones bilaterales con los Estados comunitarios, sobre todo con los mediterráneos. A diferencia de Marruecos y Túnez, Argelia no ha tenido que esforzarse en Bruselas por consolidar sus exportaciones agrícolas. Por ejemplo el contingente anual de vino con denominación de origen admitido en franquicia estaba tan sobredimensionado que la propia Argelia llegó a pedir su reducción a la mitad, de 450.000 hectolitros a 200.000. Las sucesivas ampliaciones de la Comunidad no le han perjudicado dada la envergadura de su agricultura’ 8. Es Argelia, como Libia y en menor medida Túnez, exportador de hidrocarburos. El peso del petróleo en las exportaciones de estos tres países era en los años 1985—1986 casi el 100 por cien de las exportaciones totales de Libia (país en el que el petróleo representa el 42,5 por ciento de su actividad económica, de su PIB), el 66,8 por ciento de las exportaciones argelinas y el 20,3 por ciento de las exportaciones tunecinas’9. Argelia, en sus relaciones bilateralizadas con los socios comunitarios, ha venido estableciendo una relación directa entre la firma de un acuerdo gasistico con cada uno de ellos —bien sea sobre precios, bien sobre cantidades— y la obtención de contratos para las empresas de éstos; evidentemente esta supeditación ha conducido a una 363 marcada precariedad en las relaciones, característica que sólo ha comenzado a cambiar en los últimos años como más adelante 20 explicaremos 7.2. LA COOPERACION DE FRANCIA CON LOS PAISES DEL MAGREB. Francia es la potencia colonizadora por antonomasia de los paises del Magreb, tanto de los tres del Magreb central como de Mauritania, mientras que Libia fue colonizada tardíamente por Italia. Tras las independencias el General De Gaulle hizo del Magreb el elemento esencial del redespliegue francés en el Mediterráneo y Africa subsahariana. Para los paises magrebies la dependencia económica constula un pesado handicap para elaborar una política autónoma fuera del marco occidental y, en especial, francés 21~ También en lo cultural, y empezando por la lengua, Francia había dejado una profunda huella en los paises magrebies que se perpetuaba gracias a los flujos humanos entre ambas orillas. Entre la antigua metrópoli y los nuevos Estados existía además un profundo conocimiento mutuo de los mecanismos políticos, algo que difícilmente podía encontrarse en otras regiones del mundo22. Durante la década de los sesenta cada país norteafricano le exigía a Paris un trato de privilegio con respecto a sus vecinos y este hecho, al que es preciso añadir la conflictividad intramagrebí de la época, impedía que Francia tuviera una política propiamente magrebí. La política era pues principalmente bilateral, fraccionada, y se caracterizaba por la dispersión23• De Gaulle concedió la máxima prioridad a Argelia durante la 364 década de los sesenta y en 1965 se firmó el primer Acuerdo bilateral para el abastecimiento de hidrocarburos. Pero aparte de este interés económico, Francia veía en Argelia al palis central del Magreb y también del Tercer Mundo —presente y activo en el MPNA, la OUA, la OPEP o la misma ONU— siendo más atractivo para la política francesa del momento que los pronorteamericanos 24 Túnez y Marruecos La Presidencia de Georges Pompidou, iniciada en 1969, vino marcada por la mejora en las relaciones con Marruecos y con Túnez y el enrarecimiento con Argelia a causa de la nacionalización de los hidrocarburos en 197125. Esto dificultaba la estrategia francesa que tras la firma de los Acuerdos de Asociación con la Comunidad por parte de Marruecos y de Túnez en 1969 deseaba establecer una política equilibrada hacia el Magreb como conjunto, política que ya había empezado a esbozar gracias a la nueva situación vivida en Libia tras el golpe de Estado que llevó a Muammar el Gadaffi al poder en ese mismo año 26. El enfriamiento con Argelia llevó a Francia a buscar la diversificación de sus fuentes de aprovisionamiento en hidrocarburos, cayó el comercio bilateral y las empresas francesas se replegaron. No obstante, el tejido de interdependencias era tan tupido que en poco tiempo, en 1974 y con Michel Jobert como Ministro de Asuntos Exteriores, se recuperaron los canales de contacto~. Este enfoque global por parte de Francia en los primeros años setenta se reflejaba también en el impulso del Gobierno de Paris a la PGM, en el redespliegue naval francés en el Mediterráneo y la firma de Acuerdos de cooperación militar con Marruecos y Túnez, y en el refuerzo de los ya existentes con Mauritania y con Senegal23. 365 precio del gas en el mercado internacional. Argelia acometió durante la primera mitad de la década una reorientación de su política exterior que culmina en abril de 1985 con el viaje del Presidente Chadli a los EE.UU. Este país, aliado de sus vecinos marroquí y tunecino, constituía también un importante comprador de hidrocarburos argelinos 42. Los intercambios franco—argelinos decrecieron durante los años ochenta y los grandes contratos, que representaban un montante de 12.000 millones de FF en 1982, se habían estancado en los 1.000 millones de FF desde 1985. El Acuerdo suscrito por Caz de France con Sonatrach en 1982 preveía la retirada anual de 9.150 millones de metros cúbicos de gas y en 1986 se retiraron sólo 9.100. A pesar del Acuerdo de 1982 los diferendos se mantenían tanto sobre los precios como sobre las compras a largo plazo. Con respecto a los precios en 1986 se firmó una enmienda al Acuerdo de 1982 para tener en cuenta la caída de los precios de los hidrocarburos. Esta enmienda expiró el 31 de diciembre de 1986 y, a partir de ese momento y ante la falta de acuerdo entre Caz de France y Sonatrach, cada parte facturó el GNL retirado a un precio43. Este diferendo unido a las inquietudes argelinas sobre el futuro de las relaciones bilaterales en la frontera del siglo XXI estaban dificultando las relaciones~. A pesar de ello Francia aportó a Argelia el 90 por ciento de las concesiones de carácter bilateral recibidas que para el periodo 1985-1988 ascendió a un montante de 91 millones de dólares45. En enero de 1987 la Caja Central de Cooperación Económica (CCCE) concedió a Argelia una línea de crédito de 30 millones de FF al Banco Argelino de Desarrollo como aportación de divisas 372 [Document text truncated for crawler view.]