MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
LAS LETRAS DEL NOMBRE DIVINO Y LA RELACIÓN CON SU
VALOR NUMÉRICO SEGÚN ABRAHAM IBN ‘EZRA
Le e s o he di ine name and he ela ionship wi h he alue as
numbe s by Ab aham ibn ‘Ez a
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
Uni e sidad Complu ense de Mad id
BIBLID [1696-585X (2010) 59; 203-242]
Resumen: Según Ab aham ibn ‘Ez a las cua o le as del nomb e di ino ( '' ) son
me ecedo as de an especial dignidad y ango, no sólo po su pa icula alo oné ico
como quiescen es ne‘lamim, que las con ie e en las más e sá iles de las le as, sino en
especial po su singula alo numé ico, que las conec a con aspec os esenciales no sólo de
la ma emá ica sino de la geome ía, la cosmología, la isiología humana, la on ología o la
eología. A explica su o igen, alo e, incluso, su o ma consag a Ab aham ibn ‘Ez a
nume osos pasajes de sus ob as, jus i icando en úl ima ins ancia la supe io idad de la
lengua heb ea. Recogemos es es e a ículo buena pa e de es os pasajes, o eciendo una
isión sis emá ica del pensamien o de Ibn ‘Ez a al espec o.
Abs ac : Acco ding o Ab aham ibn ‘Ez a, he le e s o he Di ine Name dese e his
digni y and ank, no only o hei pa icula phone ic alue as ne‘lamim quiescen , which
makes hem he mos e sa ile o he le e s, bu especially o hei unique nume ical
alue, ha connec s no only wi h essen ial aspec s o ma hema ics bu also hose o
geome y, cosmology, human physiology, on ology and heology. Ab aham ibn ‘Ez a
de o es many passages o his wo k o jus i y hei o igin, alue and e en hei design,
ul ima ely demons a ing he supe io i y o he Heb ew language. This a icle lis s many o
hese passages, p o iding a sys ema ic iew o Ibn ‘Ez a’s ideas.
Palab as cla e: Ab aham ibn ‘Ez a, Te ag ama, ma emá icas, exégesis.
Key wo ds: Ab aham ibn Ez a, Te ag amma on, ma hema ics, exegesis.
Recibido: 15/11/2010 Acep ado: 30/05/2011
Muchas son las azones que si úan a las le as ’ale , he’, waw y yod en
un luga p eeminen e sob e el es o de las consonan es heb eas. Con es as
cua o consonan es se componen los es nomb es p opios de Dios: ,
y hecho que, po sí solo, las con ie e en las más ene ables
() de odas. En oné ica, según la p ecep i a medie al, es as cua o
consonan es uncionan como quiescen es ne‘lamim, que a eces
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
204
desapa ecen, se in e cambian y se pe mu an.1 Del adecuado conocimien o
de su compo amien o depende el ec o análisis de las aíces e bales y la
in e p e ación co ec a de la Esc i u a. Y, desde el pun o de is a
mo ológico '' son las más poli alen es de las le as, pudiendo
desempeña cada una de ellas g an núme o de unciones.
Ab aham ibn ‘Ez a dedica nume osos pasajes de sus ob as2 a explica
po qué se eligie on es as consonan es pa a desempeña an ele an e
papel en la lengua y en a ah B u ah, su úl imo a ado g ama ical,
esume la azón úl ima de es a elección:3
''
las le as quiescen es '' las es ablecie on en azón del cómpu o.4
Es deci , la causa po la que '' ue on elidas pa a an di e sas
unciones son las muy pa icula es ca ac e ís icas de los núme os que
es as cua o le as ep esen an. El 1 es la unidad y ambién lo es el 10
den o del sis ema decimal; el 5 y el 6 son los núme os medios, que ienen
la peculia idad de que siemp e eapa ecen cuando se ele an a cualquie
po encia.
1. Pa a la eo ía y p ác ica de las le as débiles quiescen es y las le as de
ala gamien o heb eas éase El Lib o de ayy ( aducción y es udio de Ma ínez
Delgado, 2004) y Goldenbe g, 1980.
2. De o ma sis emá ica y ex ensa abo da el ema en Ysod mo a’ cap. 11, Com.
Ex. 3,15, Se e ha-šem, cap. 3. Desde una pe spec i a más ma emá ica en Se e ha-
’ead. De modo más conciso en Com. Qo. 7,19, Com. De. 14,22 y ambién en a ah
B u ah (Ruíz González - Sáenz-Badillos, 2004: 14*-21* y 124-137) y en Se e
Moznayim (Jiménez Pa ón - Sáenz-Badillos, 2002: 35*-42* y 140-147). La o iginalidad
de sus a gumen aciones llamó la a ención de di e sos in es igado es que se ocupa on de
es e ema, c . S einschneide , 1925 (1880): 446-454 (88-94); Oli zky, 1890: 99-106;
Rosin, 1898: 156-159; Weize , 1976: 30-36; y pa icula men e Le in, 1985 en las
opo unas y e udi as no as a cada uno de es os pasajes en I, Le in, 1985: 186-192, 366-
370, 404 ss, 430.s
3. a ah B u ah (en adelan e SB): 54* y 203.
4. Pa a el é mino , muy ecuen e en Ab aham ibn ‘Ez a, éase Sa a i 1968:
133 §184 donde en es e au o la conside a sinónima de . Simon, 1989: 235, n. 22
(Com. Am 6,10) es á de acue do con es a in e p e ación. También pa a noso os es,
las más de las eces, sinónimo de pe o, en nues a modes a opinión, c eemos que en
ocasiones ha de en ende se el concep o de «núme o» en un sen ido más gené ico, siendo
más adecuado aduci nume ación, cómpu o e incluso ma emá ica o a i mé ica.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
205
a ah B u ah (54* y 203):
, , ...
.
.
,
'' '' . '' '' '' ''
.
El núme o uno es o igen, undamen o y base de la nume ación; po un lado
no o ma pa e del cómpu o, pe o po o o ambién es un núme o, como ya
expliqué en el Se e ha-yaša .5 El diez es como el uno, pues es e núme o es
el p incipio del segundo g ado, que son las decenas. Es sabido que las diez
ci as abs ac as o man un solo undamen o, pues no se puede comenza
desde el uno has a el inal del diez. El núme o in e medio lo o man el
cinco y el seis, pues al se el diez un núme o pa , iene dos núme os
mediales, el cinco y el seis. És os son los llamados núme os cíclicos,6 y po
es a azón se pe mu an he’ y el waw, y’ale y yod, y odos ellos en e sí.
La misma idea apa ece epe ida con casi iguales palab as en di e sos
pasajes:
Com. De 14,22
,
al se el uno y el diez los undamen os, y sus núme os in e medios, el cinco
y el seis, que son los llamados núme os cíclicos, se escogie on es as le as
como quiescen es y se o ma con ellas el Nomb e Vene able y Te ible.
5. Con oda p obabilidad alude al Comen a io a la To ah en cuyo poema
in oduc o io u iliza es e nomb e pa a e e i se a la ob a que a a comenza .
6. Sob e la aducción de como cíclico éase Sa a i, 1968: 139 §189. La
exp esión núme o cíclico se e ie e a los núme os que eapa ecen al inal cuando se les
ele a a una po encia, po ejemplo, 52 = 25, 63 = 216. Ve emos más abajo que es a
p opiedad, que ambién apa ece en el 1 y el 10, es uno de los asgos undamen ales que
di e encia a es os núme os de los demás.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
206
Ysod mo a’ 11,7:7
, . .
.
.
ya he mencionado po qué decidie on que [‘ale ] uese el p ime núme o:
po que el uno es la causa del núme o pe o no es el núme o. El diez es
pa ecido al uno po que incluye las unidades y es el p incipio de las
decenas. El cinco y el seis son núme os cíclicos pues ambos son mediales.
En o os ex os incide en las mismas conside aciones pe o esal ando el
ca ác e «cíclico» de es as cua o ci as que las dis ingue de odas las
demás:
Com. Ex 3,15:
, . ''
, ,
. , . '
.
.
obse a que en el núme o diez los núme os in e medios son dos: el cinco y
el seis. Es os cua o 1, 5, 6 y 10 son los ene ables. Cualquie núme o al
cuad ado en el que haya un 1 al inal del cuad ado, ambién lo end á en su
aíz8 y lo mismo en los casos semejan es. Así, en el cuad ado de cinco
hab á un cinco y en el de seis un seis. Es os cua o núme os siemp e
p ese an su sus ancia en el cuad ado y en es o eside su supe io idad
sob e odos los núme os cuad ados.
Se e ha-šem 3
, .
' ' , . ''
.
el cuad ado de diez siemp e es semejan e a él, po que es p incipio del
cómpu o y siemp e semejan e a la unidad. También el cinco y el seis son
núme os cíclicos po que siemp e se encuen an en sus cuad ados. Po es a
azón en la Lengua San a las le a ’ale , he’, waw y yod se usan como
7. Le in, 1985: 339.
8. Cuando el cuad ado de un núme o e mina en 1, es po que el núme o que se ha
ele ado a esa po encia, es deci la aíz del cuad ado esul an e, ambién e minaba en 1, p.
ej: 121 = 112; 121 = 11.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
207
p olongación, como quiescen es o se pe mu an unas po o as como he
explicado en el Se e Moznayim o en el Se e ao .
En Com. Qo 7,19 añade además una conside ación on ológica sob e la
impo ancia del p incipio, la mi ad y el inal de odo obje o:
, ''
. '' '' .
.'' ''
,'' '' . ,
como lo undamen al en cualquie cosa es su p incipio, la mi ad y su
inal,’ale (1) es á en la Lengua San a al p incipio, yod (10) al inal, y he’
(5) y waw (6) quedan en el medio. Es as cua o le as se usan pa a
p olonga sin que se pueda encon a ninguna le a o ocal con la que se
p olongue a no se una de és as. El 1 y el 10 en la nume ación p ese an su
sus ancia como aíz cuad ada9 y el 5 y el 6 son núme os cíclicos. G an
mis e io encie a el nomb e ene able y e ible, que no es un nomb e de
medida y se compone de las le as mencionadas.
A odas es as conside aciones de ca ác e ma emá ico, Ab aham ibn
‘Ez a añade nume osas y muy esenciales co elaciones con su signi icado
me a ísico, cosmológico y eológico-li ú gico. Con odos es os a gumen os
e ue za su eo ía sob e la singula idad y pa icula «excelencia» de es as
le as del nomb e di ino, cuya co elación con an signi ica i o alo
numé ico sólo se p oduce en heb eo, demos ando el alo p imigenio de la
Lengua San a. Con es a in ención despliega odo un complejo sis ema de
pensamien o, que es iel e lejo del ambien e ilosó ico-cien í ico
neopla ónico de la época.10 Su a gumen ación, aunque suene a ópico habla
9. Sob e el signi icado de como aíz cuad ada, éase Sa a i, 1968: 135,
§186. Sob e el uso del é mino con es e mismo signi icado en Ba iyya, c . Sa a i,
1968: 82 y ss., §116.
10. La mayo pa e de las ob as de Plo ino, Po i io y P oclo no ue on conocidas
de o ma di ec a en la Edad Media. En la Península Ibé ica los pensado es á abes y judíos
del siglo XI y XII u ie on acceso a sus doc inas a a és de ob as pseudoepig á icas
a días como la Teología de A is ó eles o el Lib o de las causas. El es udio de
Schlange sob e la amilia doc inal de Ibn Gabi ol da una idea exac a del ambien e
ilosó ico de la época y de las ob as conocidas. C . J. Schlange , 1968: 57-109.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
208
del deso ganizado es ilo de Ab aham ibn ‘Ez a, no se some e a o den
alguno y las ideas se amasan de o ma di e en e en cada ob a pa a,
epi iendo básicamen e lo mismo, ade eza una p esen ación dis in a.
Realiza una exposición sis emá ica no deja de pa ece nos una aición al
au o , pues ello exigi á desmemb a sus ex os en pequeños agmen os pa a
compone así un mosaico, que puede sea más acional pe o que pe de á,
segu o, el igo del o iginal. No obs an e c eemos opo uno co e es e
iesgo pa a log a una mayo cla idad, desen añando el signi icado de unos
ex os que, cons uidos con los códigos compa idos en una época, necesi an
hoy de cie a explicación, desen añando el pa icula signi icado de cada
núme o/le a y sus mu uas conexiones en los dis in os ó denes de
conocimien o según Ibn ‘Ez a.
EL UNO ()
El uno como unidad a i mé ica
Hemos is o en los ex os p eceden es, y lo ei e a en muchos o os,
que según Ab aham ibn ‘Ez a el uno no es núme o pe o o ma pa e del
núme o:
a ah B u ah (54* y 203):
,
po un lado no o ma pa e del cómpu o, pe o po o o ambién es un
núme o
Se e ha-šem 3,1:
como el uno es causa de odo núme o, él mismo no es un núme o
Com. De 14,22:
has de sabe que el uno no es á en el núme o
Ysod mo a’ 11,7:
,
el uno es la causa del núme o pe o no es el núme o
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
209
Con es a a i mación Ab aham ibn ‘Ez a no hace sino epe i una idea
de o igen pi agó ico ecogida po A is ó eles en su Me a ísica (XIV,
1086a: 731):
Uno signi ica «medida de alguna plu alidad», y «Núme o», «plu alidad
medida» y «plu alidad de medidas» y po eso es azonable que el uno no
sea núme o pues ampoco la medida es medidas, sino que son p incipio
an o la medida como el Uno».
Es deci , la idea de núme o implica en sí misma plu alidad de unidades
medidas. El Uno, en cuan o unidad, es po de inición no plu al. En es e
sen ido, no es un núme o aunque, po o o lado, se encuen a den o del
núme o como elemen o cons i u i o.
Al p incipio del Se e ha-’ead Ab aham ibn ‘Ez a exp esa la misma
idea con las siguien es palab as:
el Uno se cuen a a sí mismo: ningún o o lo cuen a a él y él cuen a a odo
núme o.
Es a de inición de la unidad ue plenamen e acep ada en la ma emá ica
an igua y, omándola de Nicómaco de Ge asa, apa ece en la ciencia
heb ea en Ab aham ba -iyya’, quien la o mula con o al cla idad en
Ysode ha- bunah u-migdal ha-’munah:11
! ,
.
dado que la de inición de núme o es la plu alidad, esul ado de a ias
unidades o indi iduos, se desp ende que es a unidad o indi iduo no es un
núme o, sino que pe enece a és e y es su aíz; si e pa a con a los
núme os pe o no es un núme o. Es semejan e a lo que ocu e con las le as
11. Ab aham ba -iyya’ Ysode ha- bunah u-migdal ha-’munah, Ed. J.M. Millás
Vallic osa, Mad id, Ba celona, 1952, p. 12/40.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
210
'ale , be del ale a o heb eo: son las aíces de la lengua heb ea y con ellas
se cons uye po comple o; pe o a pesa de que pe enezcan a la lengua, no
son la lengua, pues po sí no exp esan ningún concep o, si bien és os las
necesi an. Igualmen e la unidad pe enece a los núme os, a pesa de no
se lo.
Empleando la e minología a is o élica, podemos deci po an o que,
en la medida en que odo núme o es el esul ado de la suma de unidades,
el uno se encuen a «en ac o» en cada núme o y, a su ez, es capaz de
gene a cualquie núme o, po lo que se puede a i ma que el uno es á «en
po encia» en cualquie núme o, ya que es la causa de odos, al y como
man iene en:
Com. Da 10,21:
"
el uno que es an e io al núme o. Es po una pa e causa del núme o y po
o a es odo el núme o.
Se e ha-’ead 1,1:
.
odo núme o es á en él en po encia y él es á en odo núme o en ac o. Él es
el que exis e (sin causa) y odo núme o exis e po él.
El Uno como p incipio úl imo: el Dios Uno
De al concepción del uno, que lo incula indisolublemen e a la Unidad,
en endida no sólo como p incipio de odas las cosas, sino ambién como
en idad o igina ia que se oponía a lo múl iple,12 ue ácil pasa a explica el
uno como P incipio mismo y, de ahí, a iden i ica lo con la Di inidad. Según
A is ó eles,13 ue Jenó anes el más an iguo can o del Dios Uno y quien, po
p ime a ez, iden i icó al Uno con la Di inidad Única de quien p ocede
odo cuan o exis e. Pe o al neopla onismo co esponde el pleno desa ollo
de es a idea, que se con i ió en la pied a angula de es e sis ema ilosó ico.
Plo ino sub ayó la absolu a ascendencia del Uno como uen e p imo dial:
es aquello po lo cual exis en odas las cosas; «es po encia de odo; si él no
exis e, nada exis e, ni los se es, ni la in eligencia ni la ida p ime a ni
12. A is ó eles, Me a ísica, I ,5; 1986: 15-22
13. Me a ísica, I ,5; 1986.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
211
ninguna o a».14 Del Uno dimana oda la plu alidad de los se es po una
p ocesión necesa ia y e e na, pe o en esa emanación el Uno se di unde, sin
di idi se ni mul iplica se en modo alguno, po que, al igual que el uno en
a i mé ica, es ando en odos los se es no es ninguno de ellos, sino an e io a
odos; «el Uno es odas las cosas y ninguna de ellas pues el p incipio de
odas las cosas no es odas las cosas».15
Pa a explica el p oceso de emanación Plo ino ecu e a me á o as que
exp esan la causalidad del Uno al iempo que su inmu abilidad. Una de las
imágenes que emplea es la luz que i adia el sol:
si hay un segundo é mino después de Él, es p eciso que és e exis a sin que
el Uno se mue a, sin que Él se incline, sin que Él lo quie a y, en una
palab a, sin mo imien o alguno. ¿De qué mane a, pues, y qué hay que
concebi en o no a Él si pe manece inmó il? Una i adiación que p o iene
de Él, que pe manece inmó il, como la luz esplandecien e que odea al sol
nace de és e, aunque és e pe manece siemp e inmó il.16
Es deci : la emanación pa e del Uno inmó il que en ningún momen o
ealiza un ac o de olun ad c eado a, la cual supond ía cambio y
mo imien o de su esencia.
El uno pensándose a sí mismo da o igen al In elec o, que es imagen
suya pe o que ya no es unidad sino diada. «Todo lo que pa icipa del uno
es la ez uno y no-uno».17 Del in elec o dimana el Alma Uni e sal y de
és a el mundo sensible en el que se suceden odos los se es compues os de
ma e ia y o ma. Así de imagen en imagen se pasa, po degene ación del
Uno, a cada uno de los se es.18
P oclo o denó es e p oceso de emanación en es mundos: el mundo
in eligible si uado jus o po debajo del Uno, el mundo de las almas
p esidido po el Alma p ime a, y el mundo sensible.19
La eo ía de la emanación, así o mulada, en aba en di ec o con lic o
con el dogma de la c eación de las eligiones mono eís as. Los ilóso os
14. Ennéadas III 8,10.
15. Ennéadas V 2,9.
16. Ennéadas V 6.6.
17. Ennéadas II 9,8.
18. C . F aile, 1982: I, 720-736.
19. F aile, 1982: I, 761-765.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
218
co espondencia con dos unidades. Y cuando llegas al núme o cien, es
semejan e al uno; y cuando llegas al no ecien os ambién se co esponde
con las nue e unidades. has a que llegas a mil, que son diez cien os; y
ambién el milla es semejan e a la unidad. Has a que llegas a nue e mil en
co espondencia con las nue e unidades. Y cuando llegas a diez mil se
comple a el cómpu o, o mando una mi íada. Y lo mismo, según igual
p ocedimien o, has a diez mi íadas po que odos los comienzos de odos
los núme os son semejan es a la unidad, po es o los ma emá icos dije on
que odos los núme os son pa e de la decena, o se c ea al mul iplica lo o al
suma lo a sus unidades o po los dos p ocedimien os a un iempo.
Es e úl imo ex o de Com. Ex 3,15 deja absolu amen e pa en e el alo
del diez como unidad den o del sis ema decimal. Es más, da la imp esión
de que pa a Ab aham ibn ‘Ez a odo núme o es, como dijimos, la suma de
unos y, a su ez, odo el sis ema a i mé ico puede pone se en e e encia
con el núme o 10:
Ysod mo a’, 11,10:
, ,
la base del cómpu o es el diez po que cualquie núme o que le siga se á una
pa e o a ias pa es suyas31 o se c ea po su mul iplicación o po su suma a
o o, o po los dos p ocedimien os a un iempo.32
31. Según Sa a i, 1968: 141 §191, el é mino ‘pa e’ se e ie e a una acción
básica, es deci , aquella que indica una única pa e de la unidad, po ejemplo 1/6. Con el
plu al se alude a una acción o dina ia que indica a ias pa es alícuo as de la
unidad, po ejemplo, 2/5.
32. Según Sa a i, 1968: 150, §202,1, odo núme o supe io a diez se o ma po uno
de es os cua o p ocedimien os: sumando a 10 una acción básica de sí misma: 10 +
10x1/2 = 10 + 10/2 = 10 +5 = 15; sumando a 10 una acción o dina ia de sí misma: 10 +
10x2/5 = 10 + 20/5 = 10 +4 = 14; mul iplicando 10 po o o núme o: 10 x 3 = 30; o
aunando ambos mé odos, sumando una acción del 10 a un múl iplo de 10: 10x3 + 10x1/2
= 30 + 10/2 = 30 + 5 =35. En es e mismo sen ido se han de in e p e a las palab as an es
ci adas de Com. Ex 3,15 (26): , ,
« odos los núme os son pa e de la decena, o se c ean al
mul iplica los o al suma los a sus unidades o po los dos p ocedimien os a un iempo».
También Com. De 14,22:
, , , «has de sabe que
el uno no es á en el núme o y ampoco el diez po que se co esponde con el uno ya que es
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
219
El diez como núme o ipológico
En i ud de es e alo gené ico de unidad, el diez se emplea como
núme o ipológico pa a exp esa una can idad g ande.33 Lo mismo, y po
igual azón, sucede con el cien o el mil:
Com. Qo 7,19:
se emplea el núme o diez po que es conclusión del cómpu o34 y es el
p incipio de las unidades decimales,35 po que cuan o le p ecede son
unidades.
Com. Nu 14,22:
, " .
el signi icado de «diez» es «muchos». Se usa el diez (como núme o
ipológico) po que es conclusión del cómpu o ya que es el in de las
unidades y el p incipio de las decenas que cons i uyen el segundo ango.
Com. Am 6,10:
"
se emplea el «diez» con el signi icado de «muchos» po que es conclusión
del cómpu o.
Com Da 1,20:
"^> ++
puede que diez signi ique «muchos» lo mismo que en "^> ++ (Qo
7,19) po que 10 es conclusión del cómpu o. El au o del Se e Yi ah dijo
diez núme os abs ac os.
el p incipio del segundo g ado y in del p ime o. Toda aíz en la nume ación se apoya en él
po delan e o po de ás».
33. Véanse sob e es e ema las doc as ano aciones de Simon, 1989: 235 y ss. (Com.
Am 6,9).
34. Sa a i, 1968: 88 §123, p opone aduci como ‘suma’.
35. Con el é mino se e ie e a las unidades de decena, de cen ena, de milla , e c.
C . Sa a i, 1968: 132 §182.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
220
Com. Qo 6,3:
,
el p ocedimien o de la Lengua San a consis e en menciona el diez, el cien
y el mil (como núme os ipológicos) po que son gené icos en la
nume ación, o ¿es que no obse as que cuando se comple a la decena se
empieza (o a ez) po el uno?.36
Com. Le 26,6
ya e hice sabe en el Se e Moznayim37 que la decena, la cen ena, el milla
y la mi íada, que son diez milla es, son conclusión del cómpu o. El que
mul iplica acos umb a a deci uno pa a diez.
Los nue e núme os básicos: ca ac e ís icas
Desde es a pe spec i a, Ab aham ibn ‘Ez a conside a que el 10, en
cie a o ma, no pe enece a los núme os básicos del g ado de las unidades
que, en sen ido es ic o, se ían solamen e nue e, aunque el uno no sea
p opiamen e un núme o:
Ysod mo a’ 11,11
, .
. – .
po o a pa e las unidades son nue e ya que el diez es el p incipio de odo.
Como el uno no es un núme o esul a que los núme os son ocho. Cua o de
ellos son p imos: 2,3,5,7.
No es ex año po an o que a i me que en el nue e se comple a la
nume ación.
ao 41b. (303-305):
36. En iendo que es a aducción es más adecuada y se e ie e a que cuando se
comple a la p ime a decena se empieza de nue o a u iliza el diez como unidad en elación
al uno. O a posible aducción es que pa a comple a la decena se empieza po el uno.
37. C . Se e Moznayim 34b-35a.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
221
sabemos ehacien emen e que en el núme o nue e se comple a la
nume ación.
Es más, las peculia es elaciones numé icas de las unidades espec o al
nue e, end ían a con i ma que el 10 no puede inclui se den o de es e
g upo:
Com. Ex 3,15
.
, .
.
odas las ci as son nue e desde un pun o de is a y, desde o o, son diez.
Si (en el p ime supues o) esc ibes las nue e en un cí culo y mul iplicas la
úl ima po cada una de las ci as, encon a ás que las unidades quedan a la
izquie da y las decenas, semejan es a las unidades, al lado de echo. Pe o
cuando se llega al cinco, que es á en el medio, se in ie en las ci as,
con i iéndose las decenas en unidades y las unidades en decenas.38 Desde
o o pun o de is a son diez núme os abs ac os.
Se e ha-šem 6,6
'" '
." '
. '
ya he mencionado que el 10 es el p incipio del cómpu o y de es o hay unas
cuan as p uebas. Po ejemplo: si hacemos un cí culo y esc ibimos en o no los
38. Si se colocan las nue e ci as en un cí culo y se mul iplica el 9, la úl ima, po
odas las demás, empezando po ella misma y siguiendo un o den descenden e, se
obse a á que los p oduc os ob enidos coinciden con las pa ejas de ci as que se o man en
dicho cí culo. Has a llega a 9x5 las decenas quedan a la de echa y las unidades a la
izquie da. A pa i de 5 sucede lo con a io, c . Le in, 1985: 186 y ss.:
< >
9 9x1=9
1 8 9x9=81 9x2=18 ; 8+1=9
2 7 9x8=72 9x3=27 ; 7+2=9
3 6 9x7=63 9x4=36 ; 6+3=9
4 5 9x6=54 9x5=45 ; 5+4=9
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
222
9 núme os, al se el nue e el inal de la nume ación, el p oduc o po sí mismo
se á como el núme o o mado po el núme o que es á a su de echa y el que
queda a su izquie da. Y como el cinco es la mi ad, se in ie e (el o den) desde
ese pun o y las que e an unidades se uel en decenas y a la in e sa.
Se e ha-’ead 9
" ' ." ' .
" '" ''' – ' ' ' .''
" ' ,''' ' ' .'' '
' . '" ,' ' ' '
, – ." ' ' '' ,
,'' '' ''
si haces un cí culo y esc ibes en él los nue e núme os, haciendo gi a al 9
sob e cada uno de los núme os que le p eceden esul a que 9 po 9 son 81:
el 1, que es la unidad, queda a la izquie da y el 8, que es la decena, queda a
la de echa. Después, siguiendo el gi o hacia la izquie da, 9 po 8 (= 72),
po eso el 2 queda a la izquie da, en el luga de la unidad, y el 7 a la
de echa, en el de las decenas. Después, siguiendo (el gi o) hacia la
izquie da el 4 queda a la izquie da, en el luga de las unidades, y el 5 a la
de echa, en el de las decenas, esul ando el p oduc o de 9 po 6. T as es o,
siguiendo po la izquie da (se mul iplica po ) 5, y el núme o 40 se
co esponde con el cua o, que (an es) e an las unidades, pues se in i e el
cí culo; y (lo que e a) 50, pasa aho a a se 5. Lo mismo 9 po 4 son 36,
quedando las unidades a la de echa y las decenas a la izquie da. Y lo
mismo ocu e con 27 y con 18.
SEMEJANZAS ENTRE EL UNO Y EL DIEZ
Además de la cualidades comunes como unidades de g ados di e en es,
exis e en e el uno y el diez o a impo an e semejanza a i mé ica, ambién
compa ida po el cinco y el seis, que los hace di e en es de los demás
núme os. Es a ca ac e ís ica consis e en que es os núme os eapa ecen
siemp e en sus po encias, lo que, como imos más a iba, hace de ellos
núme os cíclicos.
Pe o no e minan en la a i mé ica las conexiones y elaciones que
hacen del uno y el diez núme os especialmen e signi ica i os y
« ene ables». En ei e adas ocasiones Ab aham ibn ‘Ez a desciende a
analiza los alo es de ambos núme os compa ándolos con su signi icado
en la cosmología, la isiología humana, la on ología, la eología o el cul o.
Y de aquí deduci á el po qué de la o ma de las le as que los ep esen an,
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
223
el signi icado de los nomb es de es as le as, e incluso la dis ibución de
unciones mo ológicas en e ambas.
On ología
En el o den on ológico, diez son las ca ego ías que pueden p edica se
de un suje o.39 La más impo an e de odas ellas es la sus ancia, que es
quien sus en a los nue e acciden es. La sus ancia es inmu able y en es o se
asemeja al uno:
Com. Ex 20,1 (133):
.
." '
,
,
los ilóso os encon a on que diez e an las ca ego ías de los se es, que son
los p incipios gene ales, sin que haya más además de es os. La p ime a es
la sus ancia de oda cosa, que es inmu able. Las o as nue e ca ego ías son
acciden es y se apoyan en la p ime a; se unen a ella y p oceden de ella
po que es semejan e al uno en la nume ación decimal po que ( ambién del
uno) p ocede odo núme o y odo núme o se encuen a en él po que él es el
undamen o. Po lo mismo es e p ime mandamien o, que el Nomb e
Vene able p onuncia, encie a odos los mandamien os del co azón, de la
lengua y del ob a pues quien no se man iene iel al Nomb e en su co azón
no cumple el mandamien o.40
Se e ha-šem 3,1:
–
Encon amos además que diez son las cosas que se dicen de los suje os:
nue e acciden es y una sola sus ancia que los sus en a.
Jus i icación del nomb e y la o ma del ’ale ()
Según Ab aham ibn ‘Ez a, an o la o ma como el signi icado de la
le a ’ale se han de explica en unción de es a elación en e la sus ancia
39. C . A is ó eles, Ca ego ías IV, 1 b 25-27
40. Sob e el luga p eeminen e del p ime mandamien o en el conjun o de los o os
diez, . in a.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
224
y el núme o uno, que el ’ale ep esen a. La sus ancia es como el cue po
que sus en a los acciden es. Todo cue po, en cuan o al, iene es
dimensiones, a sabe : longi ud, la i ud y p o undidad; y cada una de es as
dimensiones dos lími es, lo que, en o al, hace un núme o de seis.41 El
’ale , como asun o del uno, y en consecuencia de la sus ancia-cue po,
ambién iene seis líneas en su o ma. El nomb e de la le a, que Ab aham
ibn ‘Ez a elaciona con K K ‘mil’, se explica igualmen e po que el cue po
iene muchos miemb os. Como, según hemos is o, mil es un núme o
ipológico que si e pa a indica mucho, se escogió como nomb e de es a
le a:
Ysod diqduq 164:
'' ,
'' . ''
,
ambién el ’ale de i a de la o ma «mil» () haciendo e e encia al
cue po que es á o mado po muchas sus ancias, po es o el ’ale iene la
o ma que iene. También es o si e de indicio de que es a esc i u a que
hoy es á en nues as manos es una esc i u a heb ea aunque hay disensión a
41. Véase el Com. Ex 3,12: , .
« odo lo que exis e y iene olumen es idimensional po que iene
longi ud, anchu a y p o undidad, y cada uno de es os iene dos ex emos». C . Com. Qo
7,27. C . Se e Yi ah 1,7. V. Ba iyya, Ysode ha- bunah u-migdal ha-’munah, 66 y
ss.: «las ex ensiones son es: longi ud, la i ud y p o undidad o al u a. La e ce a dimensión
iene dos nomb es según las dos di ecciones en que puede medi se. Los obje os que ienen
ex ensión son de dos clases: la p ime a se llama “cue po”, y iene es ex ensiones o
dimensiones; la segunda se llama “plano” o “supe icie”, pues o que se desa olla o se
allana sob e el cue po, igual como si le uese ex e io : sólo iene longi ud y anchu a; la
e ce a se llama “línea”, y sólo iene una dimensión: longi ud. No pueden da se más
dimensiones que las es que se encuen an en los cue pos, y en és os, sean g andes o
pequeños encon a emos siemp e seis lados u o ien aciones, que ienen a se sus lími es.
En la longi ud hay dos sen idos: de echa e izquie da o le an e y ponien e; en la anchu a
hay o os dos sen idos: an e io y pos e io o no e y su ; en la p o undidad o al u a hay
o os dos sen idos: cabeza y in o bajo y al o. [...] Se cons a a que odo cue po es á en el
espacio y que sus lími es son supe icies que sólo ienen dos dimensiones: longi ud y
anchu a y cua o sen idos: de echa, izquie da, no e y su , ca eciendo de al o y bajo, pues o
que no ienen p o undidad. Análogamen e, los lími es del plano, disminuidos en una
ex ensión, son las líneas que sólo ienen longi ud. El lími e de la línea es el pun o, que no
iene ninguna ex ensión. Po es o se de ine el pun o diciendo que es aquello que ca ece de
ex ensión y de dimensión, y es el lími e de las cosas que sólo ienen una dimensión».
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
225
causa de si la palab a (se e ie e a que) es ec ilínea o a que ino de
Asi ia.42
Ysod diqduq 90:
''
y llama on al ’ale de ese modo po el núme o mil, que es á en elación con
el cue po compues o.
ao 12a (163):
, ,
. '' ,
"- . ''
has de sabe que, según la opinión de los pensado es odo cue po es á
compues o po nume osas sus ancias, po que la única sus ancia que se
puede e es el cue po. El ’ale es, en es e sen ido, como el cue po po que
es el undamen o y ecibe es e nomb e po que es á compues a de «mil»
sus ancias, es deci , de muchas. De hecho la o ma del ’ale es como un
cue po humano, pues iene cabeza, onco, mano y pie.43
Ysod mo a’ 11,8:
, – " . –
. , , @
. ! ''
has de sabe que la longi ud es una línea en e dos pun os. Y la anchu a44
dos líneas de las que esul a una supe icie. El cue po iene seis lados lo
mismo que en el p ime [núme o] hay seis líneas.Y el [cue po] sus en a los
acciden es lo mismo que el [p ime ] Mandamien o @ (Ex 20,2) sus en a a
los o os nue e. El cue po se di ide en un sinnúme o de pa es, po eso la
le a le pusie on po nomb e K K «mil».
42. En el hecho de que el nomb e de las le as sólo enga sen ido en heb eo descub e
Ab aham ibn ‘Ez a un indicio de la mayo an igüedad de es a lengua con espec o al
a ameo y al á abe. C . a ah B u ah [I.1.2. El heb eo, la lengua o iginal] (Ruiz González
- Sáenz-Badillos, 2004: 102-103 y las no as allí ecogidas).
43. Si en los ex os an e io es elacionaba el nomb e de ’ale con las mil pa es que
iene el cue po, en es e pasaje de ao Ab aham ibn ‘Ez a explica la o ma de es a le a,
que cons a de seis líneas, en conexión con las seis pa es del cue po humano: cabeza,
onco, dos b azos y dos pie nas, c . el siguien e ex o. Bache alude a es a misma
compa ación y aduce el ex o de la Adi inanza sob e '' , c . Bache , 1882: 49
44. Sa a i, 1968: §189
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
226
Teología
Al inal de es e úl imo ex o Ab aham ibn ‘Ez a in oduce una nue a
conexión en e el 1 y el 10 en el o den eológico. Al igual que la sus ancia
es la más impo an e y la p ime a de las diez ca ego ías, en los Diez
Mandamien os, el p ime o es di e en e a los demás en su ca ác e y es el
más impo an e, po que undamen a odo cumplimien o legal. Pa a
e o za es a idea, Ab aham ibn ‘Ez a pone de elie e que és e es el único
de los mandamien os que comienza po la le a ’ale , que ep esen a al
uno.45
Se e ha-šem 3:
@
,
po es o en los Diez Mandamien os esc i os en la Ley el p ime o es @
(Ex 20,2) aludiendo al nomb e p opio (di ino) y no se a a de un manda o
impe a i o ni p ohibi i o como el es o de los Mandamien os sino
( undado) solamen e en la idelidad del co azón.46
Com. Ex 20,1:
po lo mismo es e p ime mandamien o que el Nomb e Vene able
p onuncia encie a odos los mandamien os del co azón, de la lengua y del
ob a pues quien no se man iene iel al Nomb e en su co azón no cumple el
mandamien o.
45. En el Mid aš de los Diez Mandamien os ambién se ecu e a la elación en e el
Uno y Dios pa a explica po qué el p ime mandamien o empieza po la le a ’ale , c .
Rome o, 1989: 129: «no emas le con es ó Dios, que ú e es la p ime a de odas las
le as y su eina, de la misma o ma que Yo soy Uno, ú ales uno, y po cuan o e has
ebajado a i misma, yo e ac ecen a é, ya que as a ale po mil /KK/. Y añadió:
“Consuéla e, que cuando aya a en ega la Ley empeza é con igo”. Po eso en el
momen o de da la Ley a Is ael (c . Ex 20,2) empezó el San o, bendi o sea, diciendo la
palab a Yo /@ /». V. ex o heb eo en Eisens ein, 1915-1918, 450a.s; éase Alba Cecilia,
1990: 37
46. C . sup a Ysod mo a’ 11,7. Véase Com. Ex 29,2:
. "
«es e p ime mandamien o es el undamen o de los o os nue e que le siguen y es á
p óximo a un manda o de co azón. El sen ido de es e mandamien o es que hay que
pe manece ieles y que en la idelidad del co azón no ha de habe acilación».
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
227
Cosmología
El alo emblemá ico del diez y la p imacía del uno encuen an un
nue o apoyo en la compa ación con la o ganización del uni e so. Como
buen neopla ónico, Ab aham ibn ‘Ez a concibe el uni e so di idido en
es mundos: en p ime luga es á el mundo supe io , que es el habi ado
po Dios y las p ime as hipós asis. En el o o ex emo queda el mundo
subluna , in eg ado po sus ancias co up ibles compues as po los cua o
elemen os.47 En e un mundo y o o se encuen a el mundo de las es e as
cuyo mo imien o anima el mundo in e io ansmi iendo de es e modo la
acción c eado a de Dios. El é e o quin a-esencia es el su il elemen o del
que es án compues as las es e as celes es. Las es e as son según Ab aham
ibn ‘Ez a diez: sie e co esponden a los as os mó iles: el sol, la luna y los
cinco plane as; en la oc a a se si úan las es ellas ijas; y la no ena es la
que imp ime el mo imien o diu no a las ocho que le p eceden. Es as
nue e es e as se encuen an den o del o den na u al. Po encima de ellas,
y si iendo de nexo en e el mundo supe io y el in e medio, es á la
décima es e a que es la del In elec o.
Es a di isión del mundo celes e en es e as se emon a en úl ima
ins ancia a Pla ón48 pe o ue su discípulo Eudoxo de Cnidos, quien en su
ob a Sob e las elocidades explicó los mo imien os de las es ellas y los
plane as median e un sis ema de ocho g upos de es e as concén icas,
cuyo cen o común se si uaba en la ie a: Luna, Sol, Me cu io, Venus,
47. La eo ía de los cua o elemen os ue o mulada po Empédocles, aunque
ninguno de los cua o po sepa ado ue in ención suya. Pla ón en Timeo desa olló con
p o usión es a eo ía. Los elemen os ienen un luga p opio, de e minado po su peso: la
ie a en el ondo; po encima el agua; más lige o es el ai e; y el menos pesado, el uego,
queda po encima de odos ellos. Los cua o elemen os ca ecen de ida y de mo imien o
p opio. Sólo se mue en en su endencia a ol e a su luga na u al cuando p e iamen e
han sido desplazados po o a ue za ajena a ellos mismos; una ez llegados al si io que les
es p opio, pe manecen en eposo ( éase Maimónides: Guía de pe plejos: II, 4, 257). Es os
cua o elemen os e an p eexis en es a la ob a del Demiu go cuya a ea consis ió en
o dena los con o me a las igu as ideales, los polied os egula es. La ie a quedó
cons i uida po cubos; el agua po icosaed os; el ai e po oc aed os; y el uego po
e aed os (c . Timeo: 54-55). El quin o polied o egula , el dodecaed o, co esponde a un
quin o elemen o, el é e con el que se comple a el sis ema de equi alencias ma emá icas
que explican la o ganización del mundo. También pa ece que Ab aham ibn ‘Ez a
conside a que los cua o elemen os son inc eados y que p eceden de Dios po emanación.
48. c . Timeo: 36d-38a
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
234
Se e ha-šem 3,1:
" – , ,
cuando empezamos desde abajo esul a que las es e as mayo es son nue e
y la décima es la san a. Po es o alude a que odo diezmo es sag ado.
Mo osin axis
Po úl imo, Ab aham ibn ‘Ez a econoce semejanzas y di e encias
en e el uno y el diez, que se e lejan en los alo es mo ológicos de ’ale
y yod. A las semejanzas se debe que ambas le as sean mo ema de
p ime a pe sona: ’ale como p e o ma i a e bal y yod como su ijo
nominal. Sin emba go, que el diez sea el núme o más alejado del uno en la
se ie de las unidades, bien pudie a se la causa de que yod si a de
p e o ma i a de e ce a pe sona, que es la más alejada de la p ime a. De
es e modo se ma ca ía la di e encia con el uno (’ale ):
Se e ha-šem 3,1:
– '' ,
''
Lo que demues a lo que he dicho sob e que el diez (yod) es semejan e al
uno es que hicie on del ’ale ma ca de p ime a pe sona y ambién yod es
ma ca de p ime a pe sona a inal de palab a.
Ysod mo a’ 11,9:
'' . –
, ' . '' ''
- ^ +<
yod unciona como se il al p incipio y al inal. Al p incipio es ma ca de
masculino, singula o plu al, de la pe sona que no es á an e el hablan e sino
en el pensamien o (3ª pe sona del impe ec o), po eso es lo con a io de
’ale . Al inal yod es semejan e a ’ale , po que es ma ca de p ime a pe sona
singula masculino y emenino + o < ^.
EL CINCO () Y EL SEIS ()
Al cinco y al seis dedica Ab aham ibn ‘Ez a meno a ención. La
singula idad de es os núme os eside undamen almen e en que son los
núme os medios de diez y, además, núme os cíclicos, es deci , núme os
que eapa ecen al ele a los a cualquie po encia:
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
235
a ah B u ah (54* y 203):
,
'' '' .
El núme o in e medio lo o man el cinco y el seis, pues al se el diez un
núme o pa , iene dos núme os mediales, el cinco y el seis. És os son los
llamados núme os cíclicos.
Se e ha-šem 2:
'' ''
es sabido que si se conside a el uno como p incipio y el diez como inal, el
cinco y el seis se ían los núme os medios.
Com. Ex 3,15 (27):
, ,
, . '
,
cualquie núme o cuad ado en el que haya un uno añadido al cuad ado,
ambién lo end á en su aíz y lo mismo en los casos semejan es. Y lo
mismo en el cuad ado de cinco hab á un cinco y en el de seis, un seis.
Es os cua o núme os siemp e p ese an su sus ancia en el cuad ado y en
es o eside su supe io idad sob e odos los núme os cuad ados.
Ysod mo a’ 11,7
el cinco y el seis son núme os cíclicos pues ambos son mediales.
Si no se incluye en el cómpu o de las unidades al 10, en onces el
núme o medio es 5. Como imos, es e núme o es el pun o en el que se
in ie e la elación de unidades y decenas cuando en un cí culo se ponen
en elación odas las unidades con el 9:
Se e ha-’ead 5
," ,'
el cinco es un núme o cíclico y es o se debe a que el inal de la p ime a
se ie es el 9, po lo que al llega al cinco gi a sob e sí mismo.
El seis es un múl iplo de es, lo que, como e emos a con inuación,
iene consecuencias no sólo en el o den a i mé ico sino ambién en el
geomé ico. El seis ep esen a los lados del olumen, en pa icula del
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
236
e aed o, y es el esul ado de oma en cuen a cada uno de los lími es de
las es dimensiones:
Se e ha-’ead 6
,' ' . . – .
– " . ' , , ,
, , ,
el seis es á compues o po el es po que los lími es del cue po son es: de
la «longi ud» sale «delan e» y «a ás»; de la «anchu a», «de echa» e
«izquie da»; y de la «p o undidad», «a iba» y «abajo». Y de los es, los
más impo an es son: «delan e» po que odo se i o se mue e hacia
«adelan e»; ambién «de echa» po que así se mue e la es e a mayo ;
ambién «a iba» po que cuan o c ece lo hace hacia «a iba».
La peculia idad a i mé ica que di e encia al seis del es o de las
unidades es que es el único núme o cuyo alo es igual a la suma de sus
di iso es:65
Se e ha-’ead 3:
, .
[Sal o el es] no hay ningún o o núme o cuyo alo sea la suma de los
núme os que lo p eceden.66 Po es a azón el núme o seis, que es á
compues o po él, es un núme o ec o en sus pa es.
Se e ha-šem 3,3
, ,
seis es el núme o del polied o egula .67 El doble es doce que si se suma a
sus di iso es esul a el segundo polied o egula ,68 que ambién es el único
que exis e en e las decenas.
65. En cada se ie sólo se encuen a un núme o con es as ca ac e ís icas: el 6 en las
unidades; 28 en las decenas; 496 en las cen enas; 8128 en los milla es. C . S einschneide ,
1925 (1880): 450, n. 118; Rosin, 1898: 157, n. 6. Véase Ba iyya, Ysode ha-Tbunah u-
migdal ha ’munah: 43: «el núme o se di ide en es clases: pe ec o, exceden e y
de icien e. Núme o pe ec o es aquel que es esul ado de la suma de sus di iso es, .g., 6,
cuyas pa es di iso as son: la sex a pa e = 1; la e ce a pa e = 2; la mi ad = son las únicas
posibles y sumadas dan 6. Lo mismo ocu e con el núme o 28».
66. 3 = 1 +2.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
237
Com. Ex 3,15:
El núme os seis es núme o egula espec o a sus pa es sin que haya en
odo su ango ningún o o núme o egula excep o el uno.
También se ocupa Ab aham ibn ‘Ez a de jus i ica el nomb e, la o ma
y el signi icado de es as le as:
Ysod mo a’ 11,8
'' – .
. '' - +<+ ^{< , +^ ,++<}
la explicación de he’ '' es que su o ma es como .69 Cons a de dos
líneas que o man un ángulo y ce ca de és e, una línea más. Po es o he’ es
ma ca de emenino al inal de palab a: +<+ ^{< (Jb. 36,21), +^, ++<}.
Se e ha-šem 3,2:
"'' , ^K K+
– . '' ''
.
'' '' '' . " ,
"'' . "
el signi icado de he’ es igual que como en ^K K+ (Gén. 47,23). La
hicie on con dos azos po que e a la mi ad de diez, aludiendo a la
67. Se e ie e al hexaed o o cubo que iene seis ca as, éase sup a. Sob e la
aducción de como cue po geomé ico/polied o . Sa a i, 1968: §198 y sob e
como polied o egula Sa a i, 1968: §191, n. 26. Según Le in al hexaed o le aplica el
é mino pe ec o/ egula po que de la suma de los di iso es de 6 (1, 2, 3) esul a
ambién 6: 1 + 2 + 3 = 6, c . Le in, 1985: Se e ha-šem 3,3, n. 2. V. Sa a i, 1968: §117.
En algunos luga es llama al seis ‘núme o ec o’ po es a misma azón. C . Se e
ha-’ead 1 capí ulo dedicado al seis.
68. El único núme o en e las decenas que es el esul ado de la suma de sus di iso es
es 28, 1 + 2 + 3 + 4 + 6 + 12 = 28. No queda muy cla o po qué aplica al 28 el cali ica i o
de . C . Ba iyya, §24; Sa a i, 1968: 83, §117
69. En o mas como ^K K+ (Ge 47,23) o <^ ^< (Ez 16,43) la pa ícula
iene el mismo alo deíc ico que . Ibn ‘Ez a equipa a ambas pa ículas y en iende que
el signi icado de la le a he’ de i a de ahí. Po al azón se u iliza he’ como a ículo, que es
ma ca de de e minación. C . W. Bache , 1882: 50. Com. Ex 3,15. Se e ha-šem 3.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
238
dualidad70 y no hicie on lo mismo con el es o de las le as.71 Po es a
azón se ie on obligados a pone el yod y no el ’ale , po que el uno no
puede di idi se, y aún he de explica po qué había de se así. Es sabido
que si se conside a el uno como p incipio y el diez como inal, el cinco y el
seis se ían los núme os medios. He obse ado que los an iguos lo esc ibían
con yod,72 y la azón de es o es conocida: po que la suma de los cinco
núme os (an e io es al 5) esul a 15.73 Y aún he de explica o a azón pa a
es o.
Pa a explica el o igen de la le a waw, Ibn ‘Ez a, aplicando un
p incipio casi ac o ónico, la elaciona con el sus an i o + ‘ga ios’, no
sólo po su coincidencia oné ica, sino ambién po la semejanza o mal
del obje o designado con la ep esen ación g á ica del onema. Además, el
hecho de que en el nomb e de la le a se eúnan dos waw indica, según Ibn
‘Ez a, plu alidad, po lo que se la escogió como ma ca de plu al en la
lexión e bal.
Ysod mo a’ 11,8
'' - ^+ + . ''
^ { <<> ,
– ," . – . ''
waw es semejan e a ^+ + «los ga ios de las columnas» (Ex 27,10)74 y
se gemina po que (al p onuncia se) se jun an los labios. Como he’ se ía
pa a emenino, és a es ma ca de masculino a inal de palab a, po ejemplo,
^ { <<>{ (Sal. 41,3), < < { . Y como se unen (dos waw), a inal de
palab a es ma ca de plu al masculino y emenino:
{, +"{ . Al p incipio (es
copula i o): <{ < > <_ y se modi ica es a waw cuando coincide con sus
compañe os.75
70. Según Le in, el signi icado de he’ de i ado de alude a lo exis en e, que
siemp e se compone de dos elemen os: sus ancia () y o ma (). Tan sólo Dios es
unidad, c . sup a y Le in, 1985 en no a a es e pasaje.
71. La le a he’ es la única que se esc ibe con dos azos sepa ados. Habi ualmen e la
le a se esc ibía con un sólo azo.
72. El nomb e de la le a he’ con yod () en luga de con ’ale ().
73. 1 + 2 + 3 + 4 + 5 = 15. És e es, p ecisamen e, el alo numé ico de .
74. C . W. Bache , 1882: 50.
75. Se e ie e a le as con su mismo pun o de a iculación.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
239
Se e ha-šem 3,3
"'' , "
el signi icado de waw es ob io como explica é. En la p onunciación es á
geminado po que seis es el núme o del polied o egula .
Se ha con e ido ya en luga común a i ma que Ab aham Ibn ‘Ez a no
ue un g amá ico y un exege a o iginal y que su apo ación consis ió en
compila los conocimien os de su época. No cabe duda de que ue un
digno «hijo de su iempo» y que sus esc i os en an en diálogo con odo el
sabe de su en o no y, a la ez, polemiza con olun ad apologé ica con ese
ambien e cul u al pa a demos a el pa icula alo de la Lengua San a y
de la Esc i u a. Es bien sabido que el o igen de los es udios g ama icales
heb eos es á inculado a la necesidad de ija el ex o y la ec a
in e p e ación de la Esc i u a y que, pos e io men e, la dispu a an ica aí a
les dio mayo empuje. La eacción con a la ‘a abiyya y su p e endida
supe io idad de la lengua á abe cons i uye el e ce ac o que espoleó la
labo de los g amá icos heb eos. Ibn ‘Ez a es, sin duda, he ede o de
Sa‘adia, Menaem o ayyu en su de ensa del alo de la lengua heb ea.
Po o o lado, ambién se es ue za en conec a el con enido de la Esc i u a
y de la doc ina judía con odo el sabe de su iempo, dialogando con la
cul u a desde la e.
La pa icula y plu al in e p e ación del o igen, alo y sen ido de las
le as que componen el nomb e di ino pa icipan como hemos is o de
es as dos ace as: inco po a odo el sabe de su iempo pa a explica la
singula idad del alo de es as le as y, a la ez, en a iza que es a
explicación sólo es posible en heb eo po que es la lengua san a.
Compilado quizá de sabe es p eceden es, Ab aham Ibn ‘Ez a compone
inalmen e un mosaico igo oso y, sin duda, o iginal.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
240
BIBLIOGRAFÍA
ABRAHAM IBN ‘EZRA:
Com. Qo: El comen a io de Ab aham Ibn Ez a al lib o del Eclesias és, Ed. M.
Gómez A anda, Mad id, 1994, Consejo Supe io de In es igaciones
Cien í icas.
Com + Lib o - Pe uše ha-To ah le- abbenu Ab aham Ibn ‘Ez a’, Ed. A. Weize ,
3 ols., Je usalem, 1976.
a ah B u ah. La lengua escogida de Ab aham ibn Ez a, Ed. A. Sáenz-Badillos
Pé ez y E. Ruiz González, Có doba, 2005.
Se e ha-’ead en Le in, I., 1985: Ab aham ibn Ez a. Reade . Anno a ed ex s
wi h In oduc ion and Commen a ies (en heb eo), New Yo k-Tel A i . pp.
397-414.
Se e Moznayim. Lib o de la Balanza de Ab aham ibn Ez a, Ed. L. Jiménez Pa ón
y A. Sáenz-Badillos, Có doba 2002.
Se e ha-šem en Le in, I. 1985: Ab aham ibn Ez a. Reade . Anno a ed ex s wi h
In oduc ion and Commen a ies (en heb eo), New Yo k-Tel A i .
Se e ao , Ed. G. H. Lippman, Fü 1827. En e pa én esis nume ación del ex o
Heb eo de Se e ao de Ab aham Ibn Ez a: Edición c í ica y e sión
cas ellana, C. Del Valle Rod íguez, Salamanca 1977.
Ysod mo a’ en Le in, I. 1985: Ab aham ibn Ez a. Reade . Anno a ed ex s wi h
In oduc ion and Commen a ies (en heb eo), New Yo k-Tel A i .
Ab aham ibn Ez a’s Two Commen a ies on he Mino P ophe s, An anno a ed
c i ical edi ion, Ed. U. Simon, 1989, Rama Gan.
ABRAHAM BAR-IYYA’, 1952: Ysode ha- bunah u-migdal ha-’munah, Ed. J.
M. Millás Vallic osa, Mad id, Ba celona.
ALBA CECILIA, A., 1990: Mid ás de los Diez Mandamien os y Lib o P ecioso de
la Sal ación, Valencia.
ARISTÓTELES, 1982: Ca ego ías, ad. C. Caudel Sanma ín, Mad id.
—, 1986, Me a ísica, Ed. ilingüe y aducción, A.Ga cía Yeb a, 2ª ed., Mad id.
ASÍN PALACIOS, M., 1914: Abenmasa a y su escuela. O ígenes de la iloso ía
hispano-musulmana, Edición co egida po M. Asín en Ob as escogidas 1,
pp. 1- 216.
BACHER, W, 1882, Ab aham ibn Es a als G amma ike : ein Bei ag zu
Geschich e de heb äischen Sp achwissenscha , Budapes.
EISENSTEIN, J. D.(ed.), 1915-1918, Oza Mid ashim, 2 ols., New Yo k.
FRAILE, G. 1982, His o ia de la Filoso ía, 5ª ed., co egida y ac ualizada po T.
U danoz, Mad id.
EL VALOR NUMÉRICO DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN IBN ‘EZRA
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
241
IBN GABIROL, Solomon ben Judah (A iceb on), 1987, Fons i ae, ansla ed by
Al ed B. Jacob om Clemens Baeumke ’s edi ion o he La in e sion o
Johannes Hispanus and Dominicus Gundissalinus, published in Bei äge zu
Geschich e de Philosophie des Mi elal e s (Müns e , 1985), S anwood,
Washing on.
GOLDENBERG, G., 1980, «‘al ha-soen he-alaq we-ha-šo eš ha-‘ib i», Lešonenu
44, pp. 281-292.
GOLDSTEIN, B. R., 1967, «A abic Ve sion o P olemy’s Plane a y Hypo heses»,
T ansac ions o The Ame ican Philosophical Socie y. New Se ies 57, IV.
FRIEDLÄNDER, M., 1877, Essays on he W i ings o Ab aham Ibn Ez a, London
(Reimp. 1964).
KUNITZSCH, P., 1974, De Almages , Wiesbaden.
LANCASTER, I., 1989, «Ab aham Ibn Ez a’s de ini ions o c ea ion», en Ab aham
Ibn Ez a y su iempo : ac as del Simposio In e nacional, Mad id, pp. 175-180.
LEVIN, I., 1985, Ab aham ibn Ez a. Reade . Anno a ed ex s wi h In oduc ion
and Commen a ies (heb .), New Yo k-Tel A i .
LOEWE, R., 1979, «Ibn Gabi ol’s T ea men o Souces in Ke he Malku h», en
S udies in Jewish Religious and In ellec ual His o y P esen ed o Alexande
Al mann on he Occasion o His Se en ie h Bi hday, Alabama.
—, 1989, Ibn Gabi ol, London.
MAIMÓNIDES, 1984: Guía de pe plejos, ad D. Gonzalo Maeso, Mad id.
MARTÍNEZ DELGADO, J. (ed.), 2004, Yayà ibn Dwd, El lib o de ayy.
Ve sión o iginal á abe del s. X, G anada.
MILLÁS VALLICROSA, J. M. 1945, Salomó ibn Gabi ol, como poe a y ilóso o,
Mad id,
OLITZKY, M, 1890, Die Zahlensymbolik des Ab aham Ibn Es a in Hildesheime ’s
Jubelsch i , pp. 99-120.
PLATÓN, Timeo, aducción, in oducción y no as, Con ado Egge s Lan, Buenos
Ai es 1999.
PLOTINO, Eneadas, Mad id.
AL-QIF¡, ¢Al$ ibn Y%su , 1903, Ta al-ukam: au G und de Vo a bei en
Aug. Mülle ’s, h sg. on Julius Lippe , Leipzig.
ROMERO, E., 1989, La Ley en la leyenda, Mad id.
ROSIN, D., 1898, «Die Religionsphilosophie Ab aham ibn Es a’s», MGWJ 42,
pp. 354-359.
SÁENZ BADILLOS, A., 1992, El alma las imada: Ibn Gabi ol, Có doba.
SARFATTI, G. B., 1968, «Ma hema ical Te minology» en Heb ew Scien i ic
Li e a u e o he Middle Ages (Heb), Je usalem, en pa icula , pp 130-155.
SCHLANGER, J., 1968, La philosophie de Salomon Ibn Gabi ol. E ude d’un
neopla onisme, Leiden.
ENRIQUE RUIZ GONZÁLEZ
MEAH, sección Heb eo 59 (2010), 203-242
242
AL-ŠAHRAST£N¡, 1846, Ki b al-Milal wan-Nihal, Book o eligious and
philosophical sec s, edi ion by William Cu e on, 2 olumes, London.
SIMON, U, 1989, Ab aham ibn Ez a’s Two Commen a ies on he Mino P ophe s,
An anno a ed c i ical edi ion, Rama Gan.
SIRAT, C., 1983, La philosophie jui e au Moyen Age selon les ex es manusc i s
e imp imés, Pa is.
STEINSCHNEIDER, M., 1925 (1880), «Ab aham ibn Ez a», Geschalme e Sch i en I,
Be lín, pp. 407-498, (Publicado en Supplemen zu Zei sch i ü
Ma hema ik und Physik, XXV, 1880, 59.128).
TORROJA MENÉNDEZ, J. L., 1980, El sis ema del mundo desde la an igüedad
has a Al onso X el Sabio, Mad id.
WEIZER, A, 1976, Pe uše ha-To ah l.- abbenu Ab aham Ibn ‘Ez a’, 3 ols.,
Je usalem.
YARDEN, D., 1975/76, The Secula Poe y o Rabbi Solomon ibn Gabi ol (heb .),
2 ol., Je usalem.
—, 1977-79, The Li u gical Poe y o Rabbi Solomon ibn Gabi ol (heb ,), 2.ª ed.,
2 ol., Je usalem.