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La última cena de Jesús

Serrano, Vicente

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LA ULTIMA CENA DE JESUS POR VICENT:E SERRANO LA simple lectura de los cuatro Evangelios nos hace ver in mediatamente el diferente trato que conceden a lo que pu diéramos llamar "el último día de Jesús", el relato de su pro ceso y de su muerte, y el que otorgan a los restantes hechos de su vida, e inc1uso a su misma enseñanza. Esto hace suponer que tuvo una importancia capítal tanto en el anuncio del "ke rygma" como en la fe de las primeras comunidades, y que dicho relato fue de los primeros que corrió escrito entre ellas. A este relato pertenece como parte de un todo la última Cena. Precisamente con ella se inicia "el último día". Pero ¿qué fue esta Cena de Jesús?; ¿qué quería decirnos con su relato cada uno de los evangelistas? Todos sabemos que mientras para los Sinópticos fue una cena de Pascua (Me 14, 12. 14. 16 par), para el cuarto evangelio fue una cena "antes de la fiesta de pascua" (Jn 13, 1). l. Los relatos sinópticos Efectivamente, los tres Sinópticos dicen que ésta fue una cena de Pesaj, y aunque existen algunas diferencias entre ellos 232 HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO coinciden en lo fundamental. Siguiendo el relato de Marcos, considerado generalmente como el más antiguo r, los hechos ocurrieron así: Faltaban dos días para la Pascua y los Azimos (Me 14,1) cuando Jesús estaba en Betania con sus discípulos, alojado, al parecer, en casa de Simón el Leproso. Aquí tuvo lugar la unción de Jesús por una mujer que se le acercó "con un pomo de alabas� tro lleno de perfume de nardo auténtico, muy costoso''. "El primer día de los Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual le dicen sus discípulos: ¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero pascual? (Me 14,12). Esto debió ocurrir por la mañana temprano, todavía en Betania. Jesús env!ó a dos de los suyos con una se ñal para hallar la casa donde debían hacer los preparativos. Luego preguntaría al dueño: "¿Dónde está mi sala en donde pueda comer el cordero pascual con mis discípulos?" "Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, encontra ron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua" (Me 14,16). Los prepa.rativos eran minuciosos: comprar el cordero, sacrificarlo en el templo hacia el mediodía y asarlo; además tendría que comprar el vino, los panes ázimos, las hierbas amar· gas, el "jaroset"; y, por último, disponer la sala, aunque estu viese ya preparada, según era costumbre en Jerusalén para re cibir a los peregrinos, pues sólo dentro del recinto de la ciudad podía comerse el cordero 2• También era obligatorio tomar un baño ritual (Cf1" Jn 11,55) y, antes que nada, tenían que subir a Jerusalén, distante unos tres kilómetros de Betania. Robert L. Lindsey, autor del libro "A Hebrew Translation of the Gospel of Mark". afirma, sin embargo, que Marcos "copia a Lucas" y que "cronológica mente Marcos se encuentra entre Lucas y Mateo" : "Un enfoque nuevo de los Evangelios Sinópticos". Noticias cristianas de Israel 22 (1971) 56-64. Sigue esta hipótesis David Flusser: Jesús en sus palabras y en su tiempo, Madrid 1975, p. 25. 149. Si en "El crucificado y los judíos". El Olivo 1 (1977) 33 supone un texto anterior a Lucas y Marcos, que éste reelaboró a su gusto y según su tendencia, antes ha escrito que tal vez sería mejor decir que "Marcos depende de Lucas". 2 Pesajim VI,9 HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO 23 3 Todos estos preparativos debieron ocuparles el resto del día hasta el atardecer. Por eso no volvieron a Betania, aunque di ga el evangelio que "llegado el atardecer, marchó [Jesús] con los doce" (Me 14,17). Sin duda, aguardarían en la sala disponiendo las últimas cosas hasta que llegasen Jesús y los demás, pues por sus mismos palabras parece evidente que Jesús sabía dónde se encontraban. A pesar de lo dicho, el relato que sigue de la cena (vv 18-25) no aclara que ésta fuera una cena de Pascua. Lo mismo podía ser una cena normal que la comida ritual de alguna de las asociaciones piadosas que entonces existían 3, que la de los solitarios de Qumram 4. Sólo las palabras que cierran el relato -"Y cuando cantaron los himnos salieron hacia el monte de lOs Olivos" (v26)- nos devuelven al ambiente de "Pesaj'', por que únicamente en la cena de esta fiesta se cantaba el "Ha llel", o sea los salmos 115 al 118 a que se refieren las anteriores palabras s. Dije al principio que no existían diferencias esenciales en los relatos de los tres Sinópticos. Sin embargo, Lucas difiere en varios puntos respecto de Marcos y Mateo. Según Lucas, los dos discípulos enviados para preparar la Pascua fueron Pedro y Juan (Le 22,8 ( Lucas no habla de que subieron los doce con Jesús, sino que "cuando fue la hora se sentó a la mesa y los apóstoles con él" (v. 14). Es propio de este evangelio el desahogo de Jesús al iniciarse la cena: "He deseado con toda mi alma co· mer este cordero pascual con vosotros antes de padecer" (v. 15). Pero tal vez lo que convenga más destacar en este relato es que se trasluce y descubre un "Seder" judío, a través de la bendición sobre la primera copa de vino ("kiddush") (v 18), de la bendi· ción sobre los panes ázimos ("Matzot") (v 19) y de la bendición 3 Cfr. Misna, trat. Berajot VII,l-6; VIII, 1-5. 4 Regla de la Congregación VI, 3. 4-5 (en M. Jiménez F. Bonhomme: Los documentos de Qumram, Madrid, 1976). s Cfr. Misna, trat. Pesajim X,7. Que sean los Salmos 115-118 es enseñanza -de la Escuela de Hillel; la de su contemporáneo Shamai dice que comprende los :Salmos 114-118. HOMENAJE A D. DA.VID GONZALO MAESO sobre la copa ''después de cenar" (v 20, o sea la tercera o copa de la bendición, de que también habla S. Pablo 6• 2. El relato de Juan� Frente a la coincidencia fundamental de los Sinópticos, presentando la última Cena como una cena pascual, el relato del cuarto evngelio dice literalmente: "Antes de la fiesta de Pas cua ... Y d·urante una cena ... se levan,tó de la cena, dejó el manto y cogiendo un paño se lo ciñó" (Jn 13,1-2.4). Para el autor del cuarto evangelio la cena de Jesús con los suyos en la última no che no tuvo el carácter de una cena ritual de "Pesaj". Sin embargo, es cierto que sitúa todos los acontecimientos de los últimos días en un contexto de Pascua: Jesús se había retirado a Efrén, cerca del desierto, y allí vivía con sus discí pulos, "estaba cerca la Pascua de los judíos" (Jn 11,55); "seis días antes de la Pascua, marchó a Betania" (Jn 12,1); "al día siguiente numeroso genUo que había venido a la fiesta ... " (Jn 12,12); "había unos griegos de los que habían S'Ubido a Jerusalén para adorar en la fiesta ... "(Jn 12,20) Dentro de este contexto se comprende que los discípulos interpretaran las palabras de Jesús a Judas Iscariote: "Lo que tienes que hacer, hazlo rápido" (Jn 13,27), como "Compra lo que necesitemos para la fiesta" (Jn 13,29). Pero esta. cena tuvo lugar antes de las Pascua. Había comenzado con luz del día, y mientras se celebraba fue anocheciendo y hubo que enc�n der las lámparas y perfumar la sala, como era costumbre. Cuan do Judas salió de la estancia, subraya el evangelista que "era de noche" (Jn 13,30). Fue la cena de la despedida ante la inmi nencia de una separación que Jesús sabía inmediata. Esta contradicción ha obligado a buscar divrsas solucio nes. La que en su tiempo pareció hallazgo definitivo fue la de Annie Jaubert, según la cual Jesús pudo seguir el calendario solar de Qumram, tradicional en Israel, frente al calendario 6 1 Cor 10,16: "La copa de bendición que bendecimos ¿no es comunión con la sangre de Cristo?". HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO 235 oficial de los saduceos del templo''· Aunque, según escribe Joseph Klausner, "carecemos de un conocimiento seguro del ordena miento de los años en,tre los judíos en la época de Jesús, cuando el templo era controlado por los saduceos betosianos1' "· No voy a exponer las opiniones existentes para casar di cha contradicción. Sólo me pregunto: ¿Pretendían los autores de los cuatro evangelios darnos una información minuciosa, his tórica, de lo que sucedió aquella noche en aquella sala? 3. El relato de Pablo Muy anterior a los precedentes relatos, cuya fecha de aparición habrá que colocar entre los alrededores del año 70 y la última década del siglo I, existe otro más conciso en la. Carta 1 a a los Corintios, escrita por S. Pablo en Efeso entre los años 54 y 57. Dice así: "Pues yo recibí del Señor lo que a mi vez os transmití: que el Señor Jesús la noche en que era entregado, cogió pan, recitó la acción de gracias, lo partió y dijo: Esto es mi Cuerpo ... ; haced esto en memoria de mí. De la misma ma nera también la copa, después de cenar; Esta copa es la nueva alianza en mi sangre ... " ( 1 Cor 11,23-26). Este texto puede completarse con otro de la misma carta: nLa copa de bendición que bendecimos ¿no es comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? (1 Cor 10,16). En ambos textos S. Pablo no narra un acontecimiento hi tórico, sino se está refiriendo a una. ordenación litúrgica, en el primero, y a una disposición moral, en el segundo. La impor tancia de su testimonio radica en ser Pablo muy cercano a los acontecimientos, pues su conversión tuvo lugar muy pocos años después de la muerte de Jesús, lo más probable en el año 36 9. Aunque San Pablo pudo conocer a Jesús, pues estaba en JeruCfr. La date de la Cene, París 1957. 8 Jesús de Nazaret, Buenos Aires 1971, p. 323. 9 Cfr. F. Prat: La teología de S. Pablo, I, México 1947, pp. 446 s; G .. Ricciotti: Las epístolas de S. Pablo, Madrid 1953, XXIII. HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO salén durante los acontecimiento trágicos de sus últimos días, es cierto que sus palabras no son el relato de un testigo ocular sino la cita. de una celebración litúrgica. Esta cita refleja la fe, expresada a través del culto, de las comunidades cristianas de Antioquía, Damasco y Jerusalén, con las que Pablo estuvo en relación y en las que recibió, maduró y confirmó su fe. Testi fica, al mismo tiempo, una tradición común que remonta su origen hasta la última noche de Jesús. Pablo tiene sumo cuidado en advertir que él transmite lo que él mismo ha recibido ( 1 Cor 11,2.23; 15,1-3). Si los textos paulinos reflejan ya una tradición cúltica, deberemos tener en cuenta este dato para comprender lo que los Evangelios, muy posteriores, nos dicen sobre la última cena. De modo especial sabiendo las evidentes conexiones que existen entre el relato de Lucas y el de Pablo. 4. Un camino de interpretación Los evangelios nacieron después que la comunidad ma dre de Jerusalén y las otras comunidades que fueron naciendo dentro y fuera de palestina llevanm muchos años viviendo la fe que les habían transmitido los testigos oculares de los acon tecimientos ro. Esta fe consistía sustancialmente en creer que Jesús había muerto y había resucitado, había sido "hecho Se ñor y Mesías'"rr y sólo por El se encuentra la salvación (Hch 4,12). Las comunidades cristianas vivían esta fe, pero, además, la celebraban desde sus mismos inicios en el culto (Hch 2,42). Uno de los primeros testimonios se encuentra en la ya cdtada Carta 1" a los Corintios. Apoyados en este testimonio, tan cercano a los hechos, hemos de suponer que los discípulos inmediatos de Jesús, los que convivieron con Él y fueron testigos de su muerte, los que conocieron la experiencia pascual de la resurrección y, a su luz ro Hch 2,32; 3,15; 4,20; 5,32. rr Hch 2,23-24.36; 5,30-31. HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO 237 y bajo la acción del Espíritu, comprendieron la realidad plena de su Maestro, transmitirían la "Buena Nueva" como El lo ha bía hecho y conforme al encargo que les había dado: "Id a todo el mundo y anunciad la nBuena Nueva" a toda la creación ... Ellos marcharon y anunciaron [la Buena Nueva] por todas par tes" 12• Fue la generación siguiente la que, al faltar ya la mayor parte de los testigos y multiplicarse las comunidades, sintió la necesidad de poner por escrito los hechos y dichos de Jesús para confirmar la fe en que habían sido instruidos. Mas, al acometer esta tarea., sus aut.ores no se situaron en la etapa anterior a la fe, en el tiempo historico, tratando de ver a Jesús como enton ces le verían Pedro, Andrés, Juan y los demás que con El con vivieron, sino que proyectaron sobre aquel tiempo la. fe que ahora profesaban e, iluminados por la misma, transmitieron los hechos. Ejemplos de lo que acabo de decir aparecen con bastante frecuencia en los evangelios. Pero invito a leer despacio el pró logo de Lucas, del que subrayo las palabras clave: "Puesto que muchos se pusieron a compilar un relato de los sucesos que se llevaron a cabo entre nosotros tal como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la Palabra, también a mi me pareció que debería escribírtelos en orden, después de haber investigado con exactitud desde el comien,zo, para que conozcas las solidez de las enseñanzas en que has sido instruido" (Le 1,1-4). A este prólogo podríamos añadir la primera conclusión del cuarto evangelio, que es más tardío: "... éstas [las señales que hizo Jesús] se han escrito para que creáis que Jesús es el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombren (Jn 20,31). En el caso concreto de la Cena, los autores de los evan gelios tratan de referirse a uno de esos "sucesos que se llevaron a cabo entre nosotros", es decir, en la comunidad como tal sin limitaciones personales o de tiempo, pero, en realidad, y diría que inevitablemente, se están refiriendo a la celebración cúltica de aquel hecho por las comunidades cristianas cbnforme a las. HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO palabras de Jesús: "Haced esto en memoria de mí" r3. Porque esto es lo que ellos conocían, lo que fue original en aquella cena, lo que se transmitía una generación a otra, sin adornarlo con el fondo de :.tquel trascendental acontecimiento. Díez-Macho escribe que el re.Jato de la institución que traen Marcos y Mateo es anterior al mismo Ma.rcos, "tan anti guo como el relato de Pablo en 1 Cor 11,23-25", y que en dicho relato "no es M arcos quien habla, sino la liturgia eucarística de la Iglesia" '"· Es verdad que podían haber reconstruido los hechos de acuerdo con el ritual de la Pascua judía, pero no lo hicieron. Tal vez porque tras la ruptura con la comunidad judía y el mutuo distanciamiento, aquel rito había dejado de tener sen tido para ellos. Tal vez porque la celebración de "Pesaj'' tiene lugar una vez al año, en el plenilunio de la primavera, y la fracción de pan entre los cristianos se hacía diariamente por las casas, después del culto del templo (Hch 2,46; cf. v. 42) o en el día primero o "Día del Señor". Por todo esto parece ta rea inútil cualquier intento de presentar en sus coordenadas históricas de espacio y tiempo la última Cena. Cabe, en cambio, preguntar cuál fue la intención de los evangelistas al escribir sus respectivos relatos. 5. La nueva Pascua Una cosa es evidente: que tanto los autores de los Sinóp tios como el del cuarto evangelio presentan dicho acontecimien to en un contexto de Pascua, aunque bajo diferente perspectiva. Los primeros, los Sinópticos, en la perspectiva de un "Seder", es decir de la cena ritual de "Pesaj". Como hemos visto, los tres relatos insisten en que la última Cena de Jesús tuvo lugar en el primer día de los Azimos, cuando se sa.crificaba el r2 Me 16,15.20; cfr Hch 6,4: "Nosotros, por nuestra parte, nos dedicare .mos asiduamente a la oración y al ministerio de la Palabra". r3 1 Cor 11, 24 s; Le 22,19. q Las palabras de la consagración eucarística, Cultura Bíblica 32(1975)8. HOMENAJE A D. DAVID GONZALO M; ESO 239 cordero pascual, al atardecer, "cuando jue la hora" rs. Siguen, por tanto, vinculando el contenido liberador de la nueva Pas cua a. la cena de "Pesaj", que evoca y actualiza la. liberación de Israel, pero apuntan al rito de la sangre que desempeña un papel fundamental tanto en la liberación como en la posterior aHanza. El vino de la. copa de la bendición se convierte, por las palabras de Jesús, en sangre de la nueva Alianza, derramada por muchos (Me 14.24 par), para perdón de los pecadores, como añade Mateo (Mt 26,28). El segundo, por el contrario, contempla la nueva Pascua bajo la perspectiva del sacrificio del cordero en el templo, que recuerda al de la Pascua del Exodo, con cuya sangre se untaron los dinteles y jambas de las casas de los hebreos para salvarlos del exterminio de los primogénitos, última. plaga. que asoló a Egipto (Ex 12,7.12-13). Este evangelista es quien al comienzo de su libro escribe que Jesús es "el cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29.36), palabras que son como el tema dominante que explica su vida y, de modo especial, su muerte. Por lo cual, aunque este relato de la. cena sea el más extenso y el más dramático, lo importante para él es la muerte de Jesús. Ocurrió ésta después de la hora de sexta, en el día de la "Parasceve" o "Preparación de la Pascua" (Jn 19,14), hacia la hora de nona r6• Precisamente las horas en que se sacrifica ban en el templo los corderos que habían de comerse al ano checer durante el "Seder". Existe otra coincidencia que acentúa más el simbolismo y la intención del autor. Según la "Misná", el cordero, una vez sacrificado, se colgaba para su desuello de unos garfios de hie na fijos en los muros o pilares del recinto del templo. Quien ya no los alcanzaba, por estar todos ocupados, encontraba allí mismo unos palos a propósito. Suspendido de uno de estos pa los, que se apoyaba en el hombro del sacrificador y en el de un amigo, el cordero era desollador;. Jesús, Cordero de Dios, mo ría colgado de un palo, en aquel día y a. la misma hora. En el rs Me 14,12.17; Mt 26,17.20; Le 22,7,14. r6 Me 15,34; Mt 27,46; Le 23,44-46. r7 Pesajim V,9.