Ouade ns de Psicologia,
1982,
1,
1
63-
181
COMUNICACI~N
Y
SALUD
MENTAL
DE LA PAREJA HUMANA
Robe o ROCHE OLIVAR
¿Qué es salud men al en la pa eja humana, en una sociedad cambian e,
en una sociedad di ícil pa a el homb e? ¿Podemos habla de es o los p o e-
sionales de la salud men al, cuando algunos ilóso os nos achacan que es a-
mos haciendo un es ue zo desespe ado po egene a una go a de agua en
un océano?
Y,
lo que es peo , ¿ egene a algo cuando se nos dice que no e-
nemos unas ideas cla as espec o a qué es salud men al?
¿Nos hemos plan eado la cues ión de la inalidad de nues os es ue zos?
Si, po de inición, los psicólogos
y
los psiquia as an a in e eni en si ua-
ciones p oblemá icas o pa ológicas, con el obje i o de modi ica ales si ua-
ciones, haciéndolas he meno su imien o o meno noci idad pa a los suje-
os, enemos que admi i , p e iamen e, que ellos saben qué es una amilia o
una pa eja sana, pues es o cons i uye no solamen e la jus i icación de su ac-
ción sino la línea di ec iz de sus in e enciones, sea cual sea el mé odo que
ayan a emplea .
Y,
en e ec o, la sociedad p egun a muchas eces, a psicólogos o psiquia-
as, cómo debe ía se , cuáles son las ca ac e ís icas de una pe sona men al-
men e sana, de una pa eja bien ajus ada, eliz
y,
más aún, cuáles son los an-
eceden es, las condiciones pa a que és as su jan.
Es di ícil, en gene al, esponde a es as p egun as ya que la esc upulosi-
dad cien í ica muchas eces aplicada a la si uación asis encia], conlle a
únas ac i udes «neu ales», aasép icas)) o simplemen e écnicas.
¿La e o no una idea de pe sona, una idea de pe sonalidad en oda psico-
logía?
Y
más especí icamen e en nues o es udio, ¿se puede habla de un
modelo posi i o de salud men al en la pa eja humana sin que se e oquen
conno aciones ideológicas?
En es e es udio se a a ía p ecisamen e de ansmi i , jun o a aspec os
écnicos, una idea de pe sona, una idea de elación sana en e dos pe sonas
y, en nues o caso, de dos pe sonas con inculación es echa como es la pa-
eja.
Y
pa a hace lo, no se an a conside a , analiza , ca ego iza , como mu-
chas eces ocu e, las excepciones, las e ique as pa ológicas que, en gene al,
son más d amá icas, más apa a osas, más desc ip i as que lo común, lo no -
mal, lo habi ual, sino a es udia las según sus posibilidades.
A
ni el me odológico, el p esen e a ículo o ece dos ni eles muy di e en-
ciados. El p ime o esponde a una o denacion pe sonal de los emas clásicos
en el abo de psicológico de la pa eja y conc e amen e de aquellos c i e ios
de que disponemos pa a la alo ación de la pa eja, así como a una enume-
ación de las ue zas sociales que condicionan pode osamen e su salud men-
al. Todo ello u o de una e isión de la li e a u a ac ual especializada.
El segundo que o ece un modelo de salud men al de pa eja exp esado en
dimensiones en e las que des aca la comunicación, es á plan eado desde
una pe spec i a pe sonal basada en el abajo clínico y educa i o del au o ,
con pa ejas y amilias
y
que ue exp esado en una ponencia en el Cong eso
In e nacional sob e «La salud men al del homb e)) en Tene i e (1981), que
ag upaba indis in amen e a amilias y p o esionales de dis in as disciplinas.
La úl ima pa e del a ículo p esen a unas pau as de comunicación uncio-
nal que esencialmen e mues an la o ien ación del au o -básicamen e
oge iana- a ni el de ac i udes. Es as ac i udes cons i uyen obje i os a al-
canza en los p og amas sis emá icos y ope a i os de modi icación
y
mejo a
de la comunicación u ilizados po el au o
y
cuya e ec i idad ue pues a a
p ueba expe imen almen e en un es udio an e io .
(ROCHE,
1977).
C i e ios de alo ación de la pa eja
Desde una pe spec i a psicológica, disponemos de es índices pa a cono-
COMUNICACIÓN
Y
SALUD
MENTAL
DE
LA
PAREJA
HUMANA
165
ce el g ado de ajus e, de a monía, de buen uncionamien o de una pa eja.
1)
El g ado de es abilidad o du ación:
Es
un índice obje i o o almen e
obse able, pe o que nos da poca in o mación. Se exp esa, en el sen ido ne-
ga i o, po la up u a, la sepa ación, el di o cio.
2)
G ado de con lic idad:
Índice semi-obse able, semi-obje i o. Al es-
pecialis a le llegan sus exp esiones, bien median e la cons a ación pe sonal,
bien median e las en e is as en la consul a, e c.
3)
G ado de sa zi acción o elicidad conyugal:
Índice muy subje i o. Re-
e ido po los p opios suje os.
Desde una óp ica de igo cien í ico, pa ece ía que es e úl imo índice es
poco iable po que es muy poco cuan i icable, es ela i o, es deci , depende
siemp e del ma co concep ual, sen imen al
y
e e encial, no sólo de cada
pa eja, sino de cada miemb o de la pa eja.
Es
deci , pa a el ma ido, po
ejemplo, su ma imonio puede se sa is ac o io, mien as que pa a la esposa
no lo es.
Sin emba go, és e ha sido el c i e io más u ilizado cuando se e i ica la li-
e a u a cien í ica de la especialidad a la ho a de in es iga los di e sos ac-
o es -in e nos
y
ex e nos- que in luyen en la ida de la pa eja.
HAWKINS (1968)
y
CUBER
y
HARROFF (1963) desca an con e idencia ex-
pe imen al que la es abilidad aya apa ejada siemp e con la elicidad
y
la
in elicidad con la ines abilidad. De hecho, se cons a a cada ez más ácil-
men e la simul aneidad de una pa eja desg aciada pe o du ade a
y
es able.
Los es udios pa ecen inclina se aho a po el conocimien o de aquellos ac o-
es que pe mi en a pesa de la in elicidad, una es abilidad. ¿La ausencia de
al e na i as a ac i as posibles? ¿La p esencia de unos alo es o no mas eli-
giosas o sociales? Cada país, cada si uación social, puede o ece un epe o-
io dis in o de a iables, oda ía poco es udiadas expe imen almen e.
LEVINGER (1965)
y
SCANZONI (1966) desc iben una ipología de pa ejas
como sigue:
1)
Muy es ables
-
Muy elices (bas an e es udiados).
2)
Poco es ables
-
Poco elices.
3)
Muy es ables
-
Poco elices (poco es udiados).
Fac o es in e nos en la elicidad o ajus e en la pa eja
En e los ac o es in e nos a la ida de la pa eja que se han cons a ado co-
mo in luyen es es án, po ejemplo, la madu ez a ec i a de los dos cónyuges
(BURGES-WALLIN,
1953), las elaciones de con ianza con el o o sexo,
y
la
imagen posi i a del ma imonio (WALLER-HILL, 1951).
O os au o es (MURSTEIN
y
GLAUDIN, 1968) han a ado de halla ela-
ción en e un mal ajus e al ma imonio
y
ipos nega i os de pe sonalidad.
La es abilidad emocional (DEAN, 1968) y la capacidad de adap ación
(CROUSE
y
o os, 1968) ambién han sido es udiados.
Como se sabe, ambién ha ecibido mucha a ención el papel que juega la
a monía sexual en el buen ajus e
y
elicidad en el ma imonio. Des acan los
abajos de MASTER y JOHNSON (1971) o GEBHARD (1966).
Pa iendo de una concepción de la eo ía ansaccional, se ha ido po en-
ciando la idea de que la pa eja es una ma iz de oles de inidos, ajus ados e
in e dependien es. Den o de es e ma co de e e encia, la cong uencia o
ajus e en la pe cepción de los oles
y
su compa ibilidad es a ían asociados,
en gene al, con un al o g ado de elicidad conyugal. (LUCKEY
(1960),
KATZ
(1963) y KOTLAR (1965).
MUCCHIELLI (1973) a i ma que una de las condiciones más impo an es
pa a la elicidad conyugal es la de que cada cónyuge sea capaz de pe cibi
las expec a i as del o o
y
esponde a ellas a menudo.
Fac o es ex e nos o condicionamien os sociales
Pasa e is a a es os ac o es se ía in e minable
y,
lógicamen e, no es el
p opósi o de es e abajo; pe o se ía ingenuo el psicólogo que, anclado en su
pe spec i a, se ol idase de conside a el eno me condicionamien o de los
ac o es sociológicos, cul u ales, polí icos
y
eligiosos de la pa eja.
Hay que pone de elie e que odos es os ac o es pueden incidi di ec a-
men e en la ida de la pa eja, po lo que son pe cibidos po ella de o ma
abie a
y
conscien e, o indi ec amen e, sin que los implicados se pe ca en de
ello.
La b e edad con que amos a des aca algunos de es os ac o es no e le-
ja, po supues o, la conside ación que nos me ecen los mismos. Ci emos,
po ejemplo, el
ac o económico.
Es
ya clásica, p.o pa e de los sociólogos,
la cons a ación de que la amilia, habiendo pe dido su unción económica
adicional (ya no es el g upo amilia el p oduc o , sino el indi iduo), ha
pe dido ambién el a o de las,p esiones económicas que, en odo caso, a-
o ece ía desde un c i e io consumís ico, es uc u as cada ez más pequeñas
y
nume osas.
El alejamien o p og esi o del luga de abajo o la mo ilidad p o esional,
el cambio de esidencia, la especialización, a o ecen, po el con a io, la
sepa ación del indi iduo
y
su amilia, an o ísica como social
'y
cul u al-
men e.
La ausencia impo an e de ecu sos económicos es un ac o a menudo
condicionan e de la elicidad conyugal. El ipo de abajo indus ializado
impone al indi iduo un i mo mecánico cuyos e ec os nega i os en su salud
ísica
y
psíquica no es án su icien emen e es udiados, pe o que, indudable-
men e, condicionan la ida de la pa eja.
El aumen o de iempo lib e, que a a i ca ac e izando cada ez más a
cie as sociedades, sin duda alguna supond á cambios en los hábi os de ida
amilia es.
O o g upo de ac o es impo an es gua da elación con los
p og esos de
los medios de comunicación social.
Es
ambién conocida la impo ancia de
0
la i upción de la adio
y
la
T.V.
en el hoga :
-
Reduciendo la asis encia a luga es públicos.
-
Modi icando las condiciones del diálogo e bal en e los cónyuges,
bien sea acili ándolas o, po el con a io, p opo cionándoles un aliado que
impone silencio.
-
Facili ando la p oximidad ma e ial de los cónyuges, sepa ados du an-
e la jo nada.
-
P opo cionando una in o mación con inuada, casi simul ánea del
acon ece de los hechos, en aja de la que ob ienen más p o echo las muje-
es que pe manecen en el hoga , quienes es án mejo in o madas
y
más á-
pidamen e que sus ma idos.
-
Jun o a la in o mación, la con inua en ada en las men es de los cón-
yuges de es e eo ipias pe cep i as concep uales, emocionales, a ec i as, se-
xuales, de eno me in luencia en las opiniones, ac i udes
y
acciones de los su-
je os.
C eemos que es e ac o , po sí solo, es uno de los de mayo . ascenden-
cia, ya que los dinamismos in e pe sonales se igen en g ado supe la i o po
la unción imagina i a.
O o g upo de ac o es es á elacionado con uno de los sucesos sociológi-
cos más no ables del momen o ac ual, como es la
explosión del enómeno
an iconcep i o
y
el pa alelo de la libe ación sexual. Es os enómenos, jun o
a los
cambios cul u ales espec o a los alo es sociales,
es án incidiendo de
mane a especial en algo an undamen al como es la dis ibución de los o-
les masculino
y
emenino en las a eas o abajos de la sociedad.
En es e pun o, es necesa io hace no a la ue za c ecien e de los mo i-
mien os de emancipación y p omoción social de la muje
y
las consecuencias
que pa a su pe sonalidad y pa a la in e acción conyugal es á eniendo, po
ejemplo, la adecuación o no a los alo es sociales que a o ecen esa p omo-
ción.
En es e sen ido, se ía in e esan e a a de in es iga el impac o que es e
p oceso es á p oduciendo en la pe sonalidad de las niñas adolescen es, cuya
me a de iden i icación no iene unos pun os de e e encia segu os en los mo-
men os p esen es.
Valo es sociales
-
Valo es in a-pa eja
Toda conduc a humana, sea po economía de ene gía, po educción de
la ansiedad que p oduce es a cons an emen e a me ced de la di e sidad de
es ímulos in e nos o ex e nos, sea po hábi os o po da un signi icado o
ascendencia a la ida, iende a o ganiza se
y
a egi se según unas pau as,
unos pa ones, a la cúspide de los cuales llamamos alo es.
Desde luego, és os pueden ene una p ocedencia ideológica, eligiosa, o
simplemen e social.
Y
es e dad que pueden se , ealmen e, los condicio-
nan es más pode osos de la mo i ación
y
conduc a humana.
Pe o es os alo es no son absolu amen e es á icos pa a la pe sona
y,
en al-
gunas ocasiones, de hecho, cambian pa a ella como, po ejemplo, a lo la go
del ciclo i al.
Y
hay de e minadas ases de la ida social en las que es e
dinamismo se acen úa. Po ejemplo se dice que la época que nos ha ocado
i i es especialmen e ines able en cuan o a alo es pues la mayo pa e de
és os pa ecen ambalea se y el homb e se e en uel o en una angus ia i al
al al a le es os pun os de e e encia.
La pa eja, la amilia, no puede ya i i de la en a de unos alo es, de
unas no mas sociales que de inían exac amen e los oles del homb e
y
de la
muje al casa se y que esul aban se como un manual de allado de los com-
po amien os in e elacionales.
Así, la pa eja se e, hoy, en la necesidad de cons ui o ija , de pone se
de acue do, ace ca de sus p opios alo es, sus p opias no mas
y
eglas de
uncionamien o. Pe o és os no pueden es a comple amen e de espaldas a
las p esiones sociales pues o que i en en un es ado ine i able de pe meabi-
lidad.
Así, se puede habla , en a as de una salud men al, de un es ado ideal de
equilib io en e adecuación a los alo es sociales
y
sus p esiones
y
a los alo-
es p opios in a-pa eja. Es os úl imos son los que le dan la capacidad c í i-
ca en e a las ag esiones ex e io es. Rep esen an la libe ad de la pa eja.
Pe o, lógicamen e, la salud men al no puede depende únicamen e, de
una adhesión cognosci i a a ese equilib io. La elicidad, el ajus e, la salud o
higiene men al, depende án del g ado de cohe encia en e esos alo es asu-
midos (in a-ex a)
y
la
ida i ida.
Pe spec i as eó icas en el es udio de la pa eja
Cuando que emos conoce cuáles son las pe spec i as eó icas igen es
que es udian
y
explican la pa eja, o zosamen e debemos e e i nos a las es
co ien es ambién sob esalien es en o os dominios de la psicología: psicoa-
nálisis, conduc ismo o eo ías del ap endizaje,
y
eo ía sis émica.
No obs an e, si que emos abs ae sus
s anda ds
ideales de pa eja sana,
el análisis se hace muy di ícil po cuan o es as eo ías
y
sus psico e apias es-
án habi uadas a a a la pa ología de la pa eja o sus dis unciones o ans-
o nos. En onces pa eja sana se á equi alen e a pa eja con ausencia de es os
ans o nos.
Po supues o, no amos a en a aquí en una e isión de esos emas. Bas e
deci que, en una desc ipción muy supe icial, según el psicoanálisis, se a-
a á de e i a -cosa muy di ícil- que el indi iduo p oyec e en su pa eja
aquellos aspec os más nega i os de si mismo, acuñados en su his o ia pasa-
da, que conscien emen e no puede acep a .
Den o de la línea de la eo ía del ap endizaje, THIBAULT
y
KELLY
(1959) en su eo ía del in e cambio social, p esen a án como pa eja sana y
con ni el sa is ac o io de ajus e aquélla que man iene un al o ni el de e-
ue zo a un bajo ni el de cos o pa a cada cónyuge. En uno de los úl imos
a ances conduc is as -el de la o ien ación cogni i is a- se a a á de equi-
pa a los cónyuges con habilidades e-in e p e a i as o e-e ique ado as de
.
las conduc as pa icula es del o o cónyuge.
La eo ía sis émica des aca á que la globalidad de la elación conyugal es
supe io , es mayo que la suma de las ca ac e ís icas de cada uno de los es-
posos;
y
es o debido, en e o as cosas, a que los pa ones de in e acción se
con ie en, e en ualmen e, en eglas que in luyen pode osamen e en la a-
milia o ma imonio. Se á impo an e, po an o, según al pe spec i a, la
sensibilidad
y
conocimien o espec o a esas es uc u as casi au ónomas que
más allá del con ol de cada uno de los cónyuges es a á a ec ando la egu-
lación de su sis ema.
El psicoanálisis y la ap oximación conduc is a ue on desa ollados o igi-
na iamen e pa a el a amien o de indi iduos con ans o nos
y
pos e io -
men e comenza on a en iquece nues a comp ensión de las elaciones
cuando ue on aplicados a ma imonios
y
amilias.
La eo ía sis émica, en cambio, ya desde el p incipio se ocupó de ma i-
monios
y
amilias en con lic o.
OLSON
(1970)
indica que la eo ía
y
e apia
de sis emas son de hecho, la con ibución más b illan e que la e apia ami-
lia
y
conyugal han hecho a las disciplinas de la salud men al.
Com'o odos sabemos, el psicoanálisis puede con ibui a una p o unda
ap eciación de cómo las expe iencias de elaciones pasadas ijadas en el in-
di iduo pueden se ansmi idas o ans e idas a las elaciones conyugales
p esen es, de o ma muy des uc i a o engañosa.
Pe o es a eo ía es en gene al más débil a la ho a de ap ecia en qué me-
dida las ansacciones ac uales, más que las pasadas, pueden es a en el cen-
o de muchos desó denes conyugales.
Los eó icos de sis emas
y
conduc is as, po o a pa e, es án mejo p epa-
ados pa a analiza el uncionamien o ac ual, pe o pueden pasa po al o
los a ios modos en que las dis o siones de pe cepción, debido a enómenos
de ans e encia, pueden in e e i las in e acciones ac uales. De o ma si-
mila una pe spec i a de sis emas puede se más po en e al concep ualiza
los pa ones gene ales y eglas de un sis ema conyugal pe o puede, al mismo
iempo, pe de de is a el hecho de que los cónyuges puedan se ambién in-
di iduos au ónomos con necesidades
y
deseos independien es del ma imo-
nio
y
no p ecisamen e eslabones enlazados a los con oles de un sis ema ma-
yo , conyugal.
No obs an e, lo que es e iden e es que desde las es pe spec i as, es á p i-
ilegiándose cada ez más el papel de la
comunicación
como el aspec o más
ú il no sólo pa a obse a
y
explica la conduc a
y
elaciones de las pa ejas
sino pa a abaja e apéu icamen e con ellas.
No en balde, la ca encia de comunicación es la queja más común de las
pa ejas que acuden a la consul a.
Nues a exposición a a cen a ambién en es a dimensión su plan ea-
mien o ideal de la pa eja sana.
Dimensiones undamen ales en la salud men al de la pa eja
Has a aquí, nues o abajo ha sido eminen emen e desc ip i o. Quisié a-
mos aho a pasa a mos a , según nues a pe spec i a, las dimensiones que
conside amos undamen ales pa a una higiene men al de la pa eja.
Y
amos a conside a , po sepa ado, los aspec os de un p ime ni el
-
indi idual
-
y
los de o o ni el --el in e elacional
-
.
Ni el indi idual.
Un p ime aspec o, que conside amos necesa io, es la con-
ciencia que uno iene de sí mismo como
se único,
pe sonal, di e en e a los
demás, ac eedo de oda la dignidad humana, así como de sus a ibu os y
capacidades.
Es
una conciencia que no debe se es á ica, ixis a, sino dinámica, abie a
al cambio, adap able a las ci cuns ancias.
Es a conciencia o iden idad debe i apa ejada con una es ima p opia bue-
na, que egula la
alo ación
que uno haga de sí mismo.
Sabemos que la au o-es ima nega i a, des a o able, que se mani ies a
muchas eces en complejos, es dis uncional
y
pe u ba no ablemen e la con-
i encia y la comunicación conyugal, pues necesi a cons an emen e p opo -
ciona se una co aza de ensi a que p oyec e a los demás una imagen mejo a-
da, o bien necesi a exp esa los alloso sen imien os nega i os pa a que los
demás es én cons an emen e a ando de en ia le mensajes alen ado es, o
simplemen e p oyec a esos allos en el o o cónyuge.
La buena au o-es ima de cada uno de los miemb os es undamen al pa a
cons ui una pa eja sana.
Y
odos sabemos que es a au oes ima se gene a
ya a pa i de la in ancia
y
c is aliza de modo es able en la adolescencia.
Conocemos ya los an eceden es del ambien e amilia que acili an es a
buena au o-es ima.
No obs an e, el ene una buena au o-es ima no signi ica no ene con-
ciencia cla a de los lími es o incapacidades p opios. An es al con a io, una
buena au o-es ima
y'
una in e elación sana suponen no solamen e esa con-
ciencia sino su
acep ación,
su plena acep ación.
Es a pa i de esos p esupues os, del conocimien o
y
acep ación de la p o-
pia imagen, con sus lími es, que la pe sona debe ende siemp e a unas me-
as, a la ealización de unos alo es.
Es
en onces cuando podemos habla de
au o ealización, concep o que es á hoy muy en boga en e los ideales de la
ci ilización indi idualis a
y
que, muchas eces, es p esen ado como incom-
pa ible con una ida de pa eja. Insis imos, ya desde aquí, en que la compa-
ibilidad es posible, lo i emos desa ollando más a '
~Iin e.
178
CUADERNOS DE
PSICOLOG~
y la escucha del o o, alo a lo odo posi i amen e, ¿cómo pod ía el indi i-
duo adop a es as ac i udes básicas sin ama ?
Como puede e se, es as ac i udes p opues as ienden, en cie o sen ido,
a la ealización de sí mismo a pa i de la donación pe sonal de uno en un-
ción del o o.
Y
es o cob a su máxima exp esión,
y
a la ez su máxima expli-
cación, en el asumi lo nega i o
y
con e i lo en amo inmedia o pa a el
o o.
¿Cómo puede el indi iduo abs ae se, con una g an di icul ad, de odas
las cosas que le asedian: p eocupaciones, mal humo del momen o, incom-
p ensión o daño ecibido del o o, pa a acoge le, escucha le? Con un ac o
de olun ad inmedia a que con ie e el dolo en amo sup emo: ape u a
máxima hacia el o o, po que ha sido u o de un desga a se p opio en
unción del o o.
Es e ac o sup emo es, a la ez, exp esión
y
medida del amo au én ico en-
e dos pe sonas.
Relación mu ua: unidad ascenden e.
Si esa medida es á implíci a en las
in e elaciones mu uas, apa ece como u o udialéc ico~ la
unidad au én i-
ca,
que no es la suma de ambas in e elaciones, ni, po supues o, la sup e-
macía de una sob e o a, sino una ins ancia supe io que no anulando las
indi iduales
y
su dis inción, an es bien po enciándolas, las asume, añadien-
do un nue o componen e elacional.
Es amos en la unidad ascenden e.
En endemos que és e es el obje i o de la dialéc ica del encuen o en el
amo .
P oyección social.
O a de las c í icas más ue es que se hacen al ma i-
monio adicional es la escasa sensibilidad que mues a po lo social.
Se a i ma, en algunos sec o es, que el ma imonio
y
amilia adicionales
son es uc u as que se epliegan sob e sí mismas, que p ocu an sólo su in e-
és, bienes a , e c., pe maneciendo indi e en es a la p oblemá ica que no
les a ec a di ec amen e.
Incluso los sec o es ideológicos más adicales que a icinan
y
p opician la
mue e de la amilia, apoyan su a gumen ación en que, apa e de su ca ác-
e ansmiso de los conse adu ismos de injus icia del
es ablishmen
so-
cial, la pa eja es able, po ejemplo, esul a de hecho el e ugio
y
apacigua-
do de las ansias adicales
y
e oluciona ias.
Sin emba go, en ningún caso, una pe spec i a humanis a conlle a implí-
ci a es a ce azón en e a lo social sino, an es bien, odo lo con a io.
Así como es cla o que el indi iduo, pa a su ealización, no debe concen-
a se en sí mismo sino que debe o ien a se al se icio de los demás, del mis-
mo modo, la amilia no puede ago a se en ella misma sino que, como al,
iene que es a abie a ac i amen e a o as amilias, a la comunidad, a la
so-
ciedad.
Una pa eja equilib ada, a mónica, sana, necesi a una pe meabilidad con
lo social.
En la ac ualidad, el ipo de conyugalidad sana se delinea como sensible a
la p oblemá ica social que ella misma padece y, a la ez, como agen e de
cambio social.
En p ime luga , la pa eja ecién cons i uida iene la g an esponsabili-
dad de cons ui su p opio sis ema, de ma ca las huellas de los p ime os
años de con i encia, lo que c ea á el ambien e social donde nace án, se ali-
men a án
y
c ece án los hijos, ese u u o de la sociedad.
Es
po es a azón que la calidad de las dimensiones que hemos desc i o
como undamen ales en oda pa eja, amilia humana, cons i ui á el núcleo
de los p ime os ap endizajes sociales.
Y
aquí enemos que deci que, básicamen e, odo cuan o hemos dicho
espec o a la comunicación den o de la pa eja o la amilia, es álido pa a
oda comunicación in e pe sonal.
Así,
los medios suge idos pa a una comunicación uncional: i i el mo-
men o p esen e, hace el acío, acoge al o o, plena escucha, e c., se án,
como consecuencia, equisi os pa a una comunicación plena en cualquie
in e elación.
Y
no solo es o sino que: odo ap endizaje, odo omen o de una al comu-
nicación den o de la pa eja se á álido pa a su eje cicio en el con ex o
ex a- amilia , del mismo modo que una p o undización en es e medio e-
dunda á en una mejo elación in a- amilia o conyugal. Po an o, cuan o
mayo sea mi implicación pe sonal en el eje cicio de una comunicación de
ales ca ac e ís icas con mi muje , ma ido, hijos, mayo se á la mejo a que
expe imen a án mis elaciones con las demás pe sonas de ue a del ámbi o
amilia y, a la in e sa, cuan o mayo sea mi comp omiso pa a consegui
una comunicación plena, p o unda, con mi compañe o de abajo, con mi
ecino, mayo se á mi capacidad pa a elaciona me con mi amilia.
Es es e comp omiso, es e es ue zo po cons ui una elación p o unda,
plena, con cada pe sona que uno encuen a, lo que digni ica al o o
y
a uno
mismo, despojando es a elación de in en os manipulado es o de dominio y,
po ello, c eemos que es uno de los p incipales agen es de cambio social.
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RESUMEN
En el in en o de p esen a un esquema de elación sana, psicológicamen-
e, en la ida de pa eja, se pasa e is a a los c i e ios u ilizados adicional-
men e pa a la alo ación de la misma así como a los ac o es in e nos y so-
ciales que la condicionan.
Se es ablecen como undamen ales pa a el ajus e de la pa eja los alo es
acep ados
y
asumidos po ella de modo c í ico,
y
se de allan las dimensiones
in e inien es, a juicio del au o , an o a ni el indi idual (conciencia de la
p opia iden idad, au o-es ima, au o- ealización
y
au onomía) como a ni el
in e elacional (a ec i idad-cohesión, e icacia-adap abilidad
y
comunica-
ción).
Po úl imo se p oponen sie e pau as pa a una buena comunicación.
ABSTRACT
When app oaching a schema o he sound psychological ela ionship in a
couple's li e, c i e ia adi ionally used o i s alo a ion a e aken in o ac-
coun , so as he in e no-social ac o s which condi ion i .
Those alues he couple has accep ed and assumed in a c i ica1 way a e
conside ed as undamen al. The in e inien dimensions a e de ailed acco -
ding o he au ho , a an indi idual le el (conscience o he own iden i y,
sel -s eem, sel - ealiza ion and au onomy) and a an in e ela ional le el
(a ec i i y-cohesion, e icacy-adap abili y and communica ion).
To inish wi h, se en ules a e p oposed o a good comunica ion.