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Comunicación y salud mental de la pareja humana

Roche Olivar, Robert

Abstract

En el intento de presentar un esquema de relación sana, psicológicamente, en la vida de pareja, se pasa revista a los criterios utilizados tradicionalmente para la valoración de la misma así como a los factores internos y sociales que la condicionan. Se establecen como fundamentales para el ajuste de la pareja los valores aceptados y asumidos por ella de modo crítico, y se detallan las dimensiones intervinientes, a juicio del autor, tanto a nivel individual (conciencia de la propia identidad, auto-estima, auto-realización y autonomía) como a nivel interrelacional (afectividad-cohesión, eficacia-adaptabilidad y comunicación). Por último se proponen siete pautas para una buena comunicación.

Full text

Ouade ns de Psicologia, 1982, 1, 1 63- 181 COMUNICACI~N Y SALUD MENTAL DE LA PAREJA HUMANA Robe o ROCHE OLIVAR ¿Qué es salud men al en la pa eja humana, en una sociedad cambian e, en una sociedad di ícil pa a el homb e? ¿Podemos habla de es o los p o e- sionales de la salud men al, cuando algunos ilóso os nos achacan que es a- mos haciendo un es ue zo desespe ado po egene a una go a de agua en un océano? Y, lo que es peo , ¿ egene a algo cuando se nos dice que no e- nemos unas ideas cla as espec o a qué es salud men al? ¿Nos hemos plan eado la cues ión de la inalidad de nues os es ue zos? Si, po de inición, los psicólogos y los psiquia as an a in e eni en si ua- ciones p oblemá icas o pa ológicas, con el obje i o de modi ica ales si ua- ciones, haciéndolas he meno su imien o o meno noci idad pa a los suje- os, enemos que admi i , p e iamen e, que ellos saben qué es una amilia o una pa eja sana, pues es o cons i uye no solamen e la jus i icación de su ac- ción sino la línea di ec iz de sus in e enciones, sea cual sea el mé odo que ayan a emplea . Y, en e ec o, la sociedad p egun a muchas eces, a psicólogos o psiquia- as, cómo debe ía se , cuáles son las ca ac e ís icas de una pe sona men al- men e sana, de una pa eja bien ajus ada, eliz y, más aún, cuáles son los an- eceden es, las condiciones pa a que és as su jan. Es di ícil, en gene al, esponde a es as p egun as ya que la esc upulosi- dad cien í ica muchas eces aplicada a la si uación asis encia], conlle a únas ac i udes «neu ales», aasép icas)) o simplemen e écnicas. ¿La e o no una idea de pe sona, una idea de pe sonalidad en oda psico- logía? Y más especí icamen e en nues o es udio, ¿se puede habla de un modelo posi i o de salud men al en la pa eja humana sin que se e oquen conno aciones ideológicas? En es e es udio se a a ía p ecisamen e de ansmi i , jun o a aspec os écnicos, una idea de pe sona, una idea de elación sana en e dos pe sonas y, en nues o caso, de dos pe sonas con inculación es echa como es la pa- eja. Y pa a hace lo, no se an a conside a , analiza , ca ego iza , como mu- chas eces ocu e, las excepciones, las e ique as pa ológicas que, en gene al, son más d amá icas, más apa a osas, más desc ip i as que lo común, lo no - mal, lo habi ual, sino a es udia las según sus posibilidades. A ni el me odológico, el p esen e a ículo o ece dos ni eles muy di e en- ciados. El p ime o esponde a una o denacion pe sonal de los emas clásicos en el abo de psicológico de la pa eja y conc e amen e de aquellos c i e ios de que disponemos pa a la alo ación de la pa eja, así como a una enume- ación de las ue zas sociales que condicionan pode osamen e su salud men- al. Todo ello u o de una e isión de la li e a u a ac ual especializada. El segundo que o ece un modelo de salud men al de pa eja exp esado en dimensiones en e las que des aca la comunicación, es á plan eado desde una pe spec i a pe sonal basada en el abajo clínico y educa i o del au o , con pa ejas y amilias y que ue exp esado en una ponencia en el Cong eso In e nacional sob e «La salud men al del homb e)) en Tene i e (1981), que ag upaba indis in amen e a amilias y p o esionales de dis in as disciplinas. La úl ima pa e del a ículo p esen a unas pau as de comunicación uncio- nal que esencialmen e mues an la o ien ación del au o -básicamen e oge iana- a ni el de ac i udes. Es as ac i udes cons i uyen obje i os a al- canza en los p og amas sis emá icos y ope a i os de modi icación y mejo a de la comunicación u ilizados po el au o y cuya e ec i idad ue pues a a p ueba expe imen almen e en un es udio an e io . (ROCHE, 1977). C i e ios de alo ación de la pa eja Desde una pe spec i a psicológica, disponemos de es índices pa a cono- COMUNICACIÓN Y SALUD MENTAL DE LA PAREJA HUMANA 165 ce el g ado de ajus e, de a monía, de buen uncionamien o de una pa eja. 1) El g ado de es abilidad o du ación: Es un índice obje i o o almen e obse able, pe o que nos da poca in o mación. Se exp esa, en el sen ido ne- ga i o, po la up u a, la sepa ación, el di o cio. 2) G ado de con lic idad: Índice semi-obse able, semi-obje i o. Al es- pecialis a le llegan sus exp esiones, bien median e la cons a ación pe sonal, bien median e las en e is as en la consul a, e c. 3) G ado de sa zi acción o elicidad conyugal: Índice muy subje i o. Re- e ido po los p opios suje os. Desde una óp ica de igo cien í ico, pa ece ía que es e úl imo índice es poco iable po que es muy poco cuan i icable, es ela i o, es deci , depende siemp e del ma co concep ual, sen imen al y e e encial, no sólo de cada pa eja, sino de cada miemb o de la pa eja. Es deci , pa a el ma ido, po ejemplo, su ma imonio puede se sa is ac o io, mien as que pa a la esposa no lo es. Sin emba go, és e ha sido el c i e io más u ilizado cuando se e i ica la li- e a u a cien í ica de la especialidad a la ho a de in es iga los di e sos ac- o es -in e nos y ex e nos- que in luyen en la ida de la pa eja. HAWKINS (1968) y CUBER y HARROFF (1963) desca an con e idencia ex- pe imen al que la es abilidad aya apa ejada siemp e con la elicidad y la in elicidad con la ines abilidad. De hecho, se cons a a cada ez más ácil- men e la simul aneidad de una pa eja desg aciada pe o du ade a y es able. Los es udios pa ecen inclina se aho a po el conocimien o de aquellos ac o- es que pe mi en a pesa de la in elicidad, una es abilidad. ¿La ausencia de al e na i as a ac i as posibles? ¿La p esencia de unos alo es o no mas eli- giosas o sociales? Cada país, cada si uación social, puede o ece un epe o- io dis in o de a iables, oda ía poco es udiadas expe imen almen e. LEVINGER (1965) y SCANZONI (1966) desc iben una ipología de pa ejas como sigue: 1) Muy es ables - Muy elices (bas an e es udiados). 2) Poco es ables - Poco elices. 3) Muy es ables - Poco elices (poco es udiados). Fac o es in e nos en la elicidad o ajus e en la pa eja En e los ac o es in e nos a la ida de la pa eja que se han cons a ado co- mo in luyen es es án, po ejemplo, la madu ez a ec i a de los dos cónyuges (BURGES-WALLIN, 1953), las elaciones de con ianza con el o o sexo, y la imagen posi i a del ma imonio (WALLER-HILL, 1951). O os au o es (MURSTEIN y GLAUDIN, 1968) han a ado de halla ela- ción en e un mal ajus e al ma imonio y ipos nega i os de pe sonalidad. La es abilidad emocional (DEAN, 1968) y la capacidad de adap ación (CROUSE y o os, 1968) ambién han sido es udiados. Como se sabe, ambién ha ecibido mucha a ención el papel que juega la a monía sexual en el buen ajus e y elicidad en el ma imonio. Des acan los abajos de MASTER y JOHNSON (1971) o GEBHARD (1966). Pa iendo de una concepción de la eo ía ansaccional, se ha ido po en- ciando la idea de que la pa eja es una ma iz de oles de inidos, ajus ados e in e dependien es. Den o de es e ma co de e e encia, la cong uencia o ajus e en la pe cepción de los oles y su compa ibilidad es a ían asociados, en gene al, con un al o g ado de elicidad conyugal. (LUCKEY (1960), KATZ (1963) y KOTLAR (1965). MUCCHIELLI (1973) a i ma que una de las condiciones más impo an es pa a la elicidad conyugal es la de que cada cónyuge sea capaz de pe cibi las expec a i as del o o y esponde a ellas a menudo. Fac o es ex e nos o condicionamien os sociales Pasa e is a a es os ac o es se ía in e minable y, lógicamen e, no es el p opósi o de es e abajo; pe o se ía ingenuo el psicólogo que, anclado en su pe spec i a, se ol idase de conside a el eno me condicionamien o de los ac o es sociológicos, cul u ales, polí icos y eligiosos de la pa eja. Hay que pone de elie e que odos es os ac o es pueden incidi di ec a- men e en la ida de la pa eja, po lo que son pe cibidos po ella de o ma abie a y conscien e, o indi ec amen e, sin que los implicados se pe ca en de ello. La b e edad con que amos a des aca algunos de es os ac o es no e le- ja, po supues o, la conside ación que nos me ecen los mismos. Ci emos, po ejemplo, el ac o económico. Es ya clásica, p.o pa e de los sociólogos, la cons a ación de que la amilia, habiendo pe dido su unción económica adicional (ya no es el g upo amilia el p oduc o , sino el indi iduo), ha pe dido ambién el a o de las,p esiones económicas que, en odo caso, a- o ece ía desde un c i e io consumís ico, es uc u as cada ez más pequeñas y nume osas. El alejamien o p og esi o del luga de abajo o la mo ilidad p o esional, el cambio de esidencia, la especialización, a o ecen, po el con a io, la sepa ación del indi iduo y su amilia, an o ísica como social 'y cul u al- men e. La ausencia impo an e de ecu sos económicos es un ac o a menudo condicionan e de la elicidad conyugal. El ipo de abajo indus ializado impone al indi iduo un i mo mecánico cuyos e ec os nega i os en su salud ísica y psíquica no es án su icien emen e es udiados, pe o que, indudable- men e, condicionan la ida de la pa eja. El aumen o de iempo lib e, que a a i ca ac e izando cada ez más a cie as sociedades, sin duda alguna supond á cambios en los hábi os de ida amilia es. O o g upo de ac o es impo an es gua da elación con los p og esos de los medios de comunicación social. Es ambién conocida la impo ancia de 0 la i upción de la adio y la T.V. en el hoga : - Reduciendo la asis encia a luga es públicos. - Modi icando las condiciones del diálogo e bal en e los cónyuges, bien sea acili ándolas o, po el con a io, p opo cionándoles un aliado que impone silencio. - Facili ando la p oximidad ma e ial de los cónyuges, sepa ados du an- e la jo nada. - P opo cionando una in o mación con inuada, casi simul ánea del acon ece de los hechos, en aja de la que ob ienen más p o echo las muje- es que pe manecen en el hoga , quienes es án mejo in o madas y más á- pidamen e que sus ma idos. - Jun o a la in o mación, la con inua en ada en las men es de los cón- yuges de es e eo ipias pe cep i as concep uales, emocionales, a ec i as, se- xuales, de eno me in luencia en las opiniones, ac i udes y acciones de los su- je os. C eemos que es e ac o , po sí solo, es uno de los de mayo . ascenden- cia, ya que los dinamismos in e pe sonales se igen en g ado supe la i o po la unción imagina i a. O o g upo de ac o es es á elacionado con uno de los sucesos sociológi- cos más no ables del momen o ac ual, como es la explosión del enómeno an iconcep i o y el pa alelo de la libe ación sexual. Es os enómenos, jun o a los cambios cul u ales espec o a los alo es sociales, es án incidiendo de mane a especial en algo an undamen al como es la dis ibución de los o- les masculino y emenino en las a eas o abajos de la sociedad. En es e pun o, es necesa io hace no a la ue za c ecien e de los mo i- mien os de emancipación y p omoción social de la muje y las consecuencias que pa a su pe sonalidad y pa a la in e acción conyugal es á eniendo, po ejemplo, la adecuación o no a los alo es sociales que a o ecen esa p omo- ción. En es e sen ido, se ía in e esan e a a de in es iga el impac o que es e p oceso es á p oduciendo en la pe sonalidad de las niñas adolescen es, cuya me a de iden i icación no iene unos pun os de e e encia segu os en los mo- men os p esen es. Valo es sociales - Valo es in a-pa eja Toda conduc a humana, sea po economía de ene gía, po educción de la ansiedad que p oduce es a cons an emen e a me ced de la di e sidad de es ímulos in e nos o ex e nos, sea po hábi os o po da un signi icado o ascendencia a la ida, iende a o ganiza se y a egi se según unas pau as, unos pa ones, a la cúspide de los cuales llamamos alo es. Desde luego, és os pueden ene una p ocedencia ideológica, eligiosa, o simplemen e social. Y es e dad que pueden se , ealmen e, los condicio- nan es más pode osos de la mo i ación y conduc a humana. Pe o es os alo es no son absolu amen e es á icos pa a la pe sona y, en al- gunas ocasiones, de hecho, cambian pa a ella como, po ejemplo, a lo la go del ciclo i al. Y hay de e minadas ases de la ida social en las que es e dinamismo se acen úa. Po ejemplo se dice que la época que nos ha ocado i i es especialmen e ines able en cuan o a alo es pues la mayo pa e de és os pa ecen ambalea se y el homb e se e en uel o en una angus ia i al al al a le es os pun os de e e encia. La pa eja, la amilia, no puede ya i i de la en a de unos alo es, de unas no mas sociales que de inían exac amen e los oles del homb e y de la muje al casa se y que esul aban se como un manual de allado de los com- po amien os in e elacionales. Así, la pa eja se e, hoy, en la necesidad de cons ui o ija , de pone se de acue do, ace ca de sus p opios alo es, sus p opias no mas y eglas de uncionamien o. Pe o és os no pueden es a comple amen e de espaldas a las p esiones sociales pues o que i en en un es ado ine i able de pe meabi- lidad. Así, se puede habla , en a as de una salud men al, de un es ado ideal de equilib io en e adecuación a los alo es sociales y sus p esiones y a los alo- es p opios in a-pa eja. Es os úl imos son los que le dan la capacidad c í i- ca en e a las ag esiones ex e io es. Rep esen an la libe ad de la pa eja. Pe o, lógicamen e, la salud men al no puede depende únicamen e, de una adhesión cognosci i a a ese equilib io. La elicidad, el ajus e, la salud o higiene men al, depende án del g ado de cohe encia en e esos alo es asu- midos (in a-ex a) y la ida i ida. Pe spec i as eó icas en el es udio de la pa eja Cuando que emos conoce cuáles son las pe spec i as eó icas igen es que es udian y explican la pa eja, o zosamen e debemos e e i nos a las es co ien es ambién sob esalien es en o os dominios de la psicología: psicoa- nálisis, conduc ismo o eo ías del ap endizaje, y eo ía sis émica. No obs an e, si que emos abs ae sus s anda ds ideales de pa eja sana, el análisis se hace muy di ícil po cuan o es as eo ías y sus psico e apias es- án habi uadas a a a la pa ología de la pa eja o sus dis unciones o ans- o nos. En onces pa eja sana se á equi alen e a pa eja con ausencia de es os ans o nos. Po supues o, no amos a en a aquí en una e isión de esos emas. Bas e deci que, en una desc ipción muy supe icial, según el psicoanálisis, se a- a á de e i a -cosa muy di ícil- que el indi iduo p oyec e en su pa eja aquellos aspec os más nega i os de si mismo, acuñados en su his o ia pasa- da, que conscien emen e no puede acep a . Den o de la línea de la eo ía del ap endizaje, THIBAULT y KELLY (1959) en su eo ía del in e cambio social, p esen a án como pa eja sana y con ni el sa is ac o io de ajus e aquélla que man iene un al o ni el de e- ue zo a un bajo ni el de cos o pa a cada cónyuge. En uno de los úl imos a ances conduc is as -el de la o ien ación cogni i is a- se a a á de equi- pa a los cónyuges con habilidades e-in e p e a i as o e-e ique ado as de . las conduc as pa icula es del o o cónyuge. La eo ía sis émica des aca á que la globalidad de la elación conyugal es supe io , es mayo que la suma de las ca ac e ís icas de cada uno de los es- posos; y es o debido, en e o as cosas, a que los pa ones de in e acción se con ie en, e en ualmen e, en eglas que in luyen pode osamen e en la a- milia o ma imonio. Se á impo an e, po an o, según al pe spec i a, la sensibilidad y conocimien o espec o a esas es uc u as casi au ónomas que más allá del con ol de cada uno de los cónyuges es a á a ec ando la egu- lación de su sis ema. El psicoanálisis y la ap oximación conduc is a ue on desa ollados o igi- na iamen e pa a el a amien o de indi iduos con ans o nos y pos e io - men e comenza on a en iquece nues a comp ensión de las elaciones cuando ue on aplicados a ma imonios y amilias. La eo ía sis émica, en cambio, ya desde el p incipio se ocupó de ma i- monios y amilias en con lic o. OLSON (1970) indica que la eo ía y e apia de sis emas son de hecho, la con ibución más b illan e que la e apia ami- lia y conyugal han hecho a las disciplinas de la salud men al. Com'o odos sabemos, el psicoanálisis puede con ibui a una p o unda ap eciación de cómo las expe iencias de elaciones pasadas ijadas en el in- di iduo pueden se ansmi idas o ans e idas a las elaciones conyugales p esen es, de o ma muy des uc i a o engañosa. Pe o es a eo ía es en gene al más débil a la ho a de ap ecia en qué me- dida las ansacciones ac uales, más que las pasadas, pueden es a en el cen- o de muchos desó denes conyugales. Los eó icos de sis emas y conduc is as, po o a pa e, es án mejo p epa- ados pa a analiza el uncionamien o ac ual, pe o pueden pasa po al o los a ios modos en que las dis o siones de pe cepción, debido a enómenos de ans e encia, pueden in e e i las in e acciones ac uales. De o ma si- mila una pe spec i a de sis emas puede se más po en e al concep ualiza los pa ones gene ales y eglas de un sis ema conyugal pe o puede, al mismo iempo, pe de de is a el hecho de que los cónyuges puedan se ambién in- di iduos au ónomos con necesidades y deseos independien es del ma imo- nio y no p ecisamen e eslabones enlazados a los con oles de un sis ema ma- yo , conyugal. No obs an e, lo que es e iden e es que desde las es pe spec i as, es á p i- ilegiándose cada ez más el papel de la comunicación como el aspec o más ú il no sólo pa a obse a y explica la conduc a y elaciones de las pa ejas sino pa a abaja e apéu icamen e con ellas. No en balde, la ca encia de comunicación es la queja más común de las pa ejas que acuden a la consul a. Nues a exposición a a cen a ambién en es a dimensión su plan ea- mien o ideal de la pa eja sana. Dimensiones undamen ales en la salud men al de la pa eja Has a aquí, nues o abajo ha sido eminen emen e desc ip i o. Quisié a- mos aho a pasa a mos a , según nues a pe spec i a, las dimensiones que conside amos undamen ales pa a una higiene men al de la pa eja. Y amos a conside a , po sepa ado, los aspec os de un p ime ni el - indi idual - y los de o o ni el --el in e elacional - . Ni el indi idual. Un p ime aspec o, que conside amos necesa io, es la con- ciencia que uno iene de sí mismo como se único, pe sonal, di e en e a los demás, ac eedo de oda la dignidad humana, así como de sus a ibu os y capacidades. Es una conciencia que no debe se es á ica, ixis a, sino dinámica, abie a al cambio, adap able a las ci cuns ancias. Es a conciencia o iden idad debe i apa ejada con una es ima p opia bue- na, que egula la alo ación que uno haga de sí mismo. Sabemos que la au o-es ima nega i a, des a o able, que se mani ies a muchas eces en complejos, es dis uncional y pe u ba no ablemen e la con- i encia y la comunicación conyugal, pues necesi a cons an emen e p opo - ciona se una co aza de ensi a que p oyec e a los demás una imagen mejo a- da, o bien necesi a exp esa los alloso sen imien os nega i os pa a que los demás es én cons an emen e a ando de en ia le mensajes alen ado es, o simplemen e p oyec a esos allos en el o o cónyuge. La buena au o-es ima de cada uno de los miemb os es undamen al pa a cons ui una pa eja sana. Y odos sabemos que es a au oes ima se gene a ya a pa i de la in ancia y c is aliza de modo es able en la adolescencia. Conocemos ya los an eceden es del ambien e amilia que acili an es a buena au o-es ima. No obs an e, el ene una buena au o-es ima no signi ica no ene con- ciencia cla a de los lími es o incapacidades p opios. An es al con a io, una buena au o-es ima y' una in e elación sana suponen no solamen e esa con- ciencia sino su acep ación, su plena acep ación. Es a pa i de esos p esupues os, del conocimien o y acep ación de la p o- pia imagen, con sus lími es, que la pe sona debe ende siemp e a unas me- as, a la ealización de unos alo es. Es en onces cuando podemos habla de au o ealización, concep o que es á hoy muy en boga en e los ideales de la ci ilización indi idualis a y que, muchas eces, es p esen ado como incom- pa ible con una ida de pa eja. Insis imos, ya desde aquí, en que la compa- ibilidad es posible, lo i emos desa ollando más a ' ~Iin e. 178 CUADERNOS DE PSICOLOG~ y la escucha del o o, alo a lo odo posi i amen e, ¿cómo pod ía el indi i- duo adop a es as ac i udes básicas sin ama ? Como puede e se, es as ac i udes p opues as ienden, en cie o sen ido, a la ealización de sí mismo a pa i de la donación pe sonal de uno en un- ción del o o. Y es o cob a su máxima exp esión, y a la ez su máxima expli- cación, en el asumi lo nega i o y con e i lo en amo inmedia o pa a el o o. ¿Cómo puede el indi iduo abs ae se, con una g an di icul ad, de odas las cosas que le asedian: p eocupaciones, mal humo del momen o, incom- p ensión o daño ecibido del o o, pa a acoge le, escucha le? Con un ac o de olun ad inmedia a que con ie e el dolo en amo sup emo: ape u a máxima hacia el o o, po que ha sido u o de un desga a se p opio en unción del o o. Es e ac o sup emo es, a la ez, exp esión y medida del amo au én ico en- e dos pe sonas. Relación mu ua: unidad ascenden e. Si esa medida es á implíci a en las in e elaciones mu uas, apa ece como u o udialéc ico~ la unidad au én i- ca, que no es la suma de ambas in e elaciones, ni, po supues o, la sup e- macía de una sob e o a, sino una ins ancia supe io que no anulando las indi iduales y su dis inción, an es bien po enciándolas, las asume, añadien- do un nue o componen e elacional. Es amos en la unidad ascenden e. En endemos que és e es el obje i o de la dialéc ica del encuen o en el amo . P oyección social. O a de las c í icas más ue es que se hacen al ma i- monio adicional es la escasa sensibilidad que mues a po lo social. Se a i ma, en algunos sec o es, que el ma imonio y amilia adicionales son es uc u as que se epliegan sob e sí mismas, que p ocu an sólo su in e- és, bienes a , e c., pe maneciendo indi e en es a la p oblemá ica que no les a ec a di ec amen e. Incluso los sec o es ideológicos más adicales que a icinan y p opician la mue e de la amilia, apoyan su a gumen ación en que, apa e de su ca ác- e ansmiso de los conse adu ismos de injus icia del es ablishmen so- cial, la pa eja es able, po ejemplo, esul a de hecho el e ugio y apacigua- do de las ansias adicales y e oluciona ias. Sin emba go, en ningún caso, una pe spec i a humanis a conlle a implí- ci a es a ce azón en e a lo social sino, an es bien, odo lo con a io. Así como es cla o que el indi iduo, pa a su ealización, no debe concen- a se en sí mismo sino que debe o ien a se al se icio de los demás, del mis- mo modo, la amilia no puede ago a se en ella misma sino que, como al, iene que es a abie a ac i amen e a o as amilias, a la comunidad, a la so- ciedad. Una pa eja equilib ada, a mónica, sana, necesi a una pe meabilidad con lo social. En la ac ualidad, el ipo de conyugalidad sana se delinea como sensible a la p oblemá ica social que ella misma padece y, a la ez, como agen e de cambio social. En p ime luga , la pa eja ecién cons i uida iene la g an esponsabili- dad de cons ui su p opio sis ema, de ma ca las huellas de los p ime os años de con i encia, lo que c ea á el ambien e social donde nace án, se ali- men a án y c ece án los hijos, ese u u o de la sociedad. Es po es a azón que la calidad de las dimensiones que hemos desc i o como undamen ales en oda pa eja, amilia humana, cons i ui á el núcleo de los p ime os ap endizajes sociales. Y aquí enemos que deci que, básicamen e, odo cuan o hemos dicho espec o a la comunicación den o de la pa eja o la amilia, es álido pa a oda comunicación in e pe sonal. Así, los medios suge idos pa a una comunicación uncional: i i el mo- men o p esen e, hace el acío, acoge al o o, plena escucha, e c., se án, como consecuencia, equisi os pa a una comunicación plena en cualquie in e elación. Y no solo es o sino que: odo ap endizaje, odo omen o de una al comu- nicación den o de la pa eja se á álido pa a su eje cicio en el con ex o ex a- amilia , del mismo modo que una p o undización en es e medio e- dunda á en una mejo elación in a- amilia o conyugal. Po an o, cuan o mayo sea mi implicación pe sonal en el eje cicio de una comunicación de ales ca ac e ís icas con mi muje , ma ido, hijos, mayo se á la mejo a que expe imen a án mis elaciones con las demás pe sonas de ue a del ámbi o amilia y, a la in e sa, cuan o mayo sea mi comp omiso pa a consegui una comunicación plena, p o unda, con mi compañe o de abajo, con mi ecino, mayo se á mi capacidad pa a elaciona me con mi amilia. Es es e comp omiso, es e es ue zo po cons ui una elación p o unda, plena, con cada pe sona que uno encuen a, lo que digni ica al o o y a uno mismo, despojando es a elación de in en os manipulado es o de dominio y, po ello, c eemos que es uno de los p incipales agen es de cambio social. Bibliog a ía BAUMRIND. 1971. *Cu en pa ems o pa en al au ho i y*. De elopmen al Psychology Monog aph, Vol 4 núm. 1, Pan 2 (b). BECKER. W.C. 1959. ~Fac o s in pa en al beha io and pe sonali y ela ed o p oblem beha io in child enn. J. Coumel. Psychol., 23: 107-1 17. BURGESS. E.W. y WALLIN, P. 1953. ~Engage nen and Ma iage*, Philadelphia: Lippinco . CROUSE. BRYANT; MARVIN KARLINS and HAROLD SCHRODER. 1968. *Concep ual complexi y and ma i al happiness.. Jou nal o Mamage and he Family, SO: 643-646. CUBER y HARROFF. 1963. ~The mo e o al wiew: Rela ionships among men and women o he uppe middle-class*. Jou nal o Ma ¿age and he Family, 2: 140-145. DEAN, D. 1968, ~Aliena ion and ma i al adjus men *. 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The Family Dynamic In e p e a ion, N~W Yo k. RESUMEN En el in en o de p esen a un esquema de elación sana, psicológicamen- e, en la ida de pa eja, se pasa e is a a los c i e ios u ilizados adicional- men e pa a la alo ación de la misma así como a los ac o es in e nos y so- ciales que la condicionan. Se es ablecen como undamen ales pa a el ajus e de la pa eja los alo es acep ados y asumidos po ella de modo c í ico, y se de allan las dimensiones in e inien es, a juicio del au o , an o a ni el indi idual (conciencia de la p opia iden idad, au o-es ima, au o- ealización y au onomía) como a ni el in e elacional (a ec i idad-cohesión, e icacia-adap abilidad y comunica- ción). Po úl imo se p oponen sie e pau as pa a una buena comunicación. ABSTRACT When app oaching a schema o he sound psychological ela ionship in a couple's li e, c i e ia adi ionally used o i s alo a ion a e aken in o ac- coun , so as he in e no-social ac o s which condi ion i . Those alues he couple has accep ed and assumed in a c i ica1 way a e conside ed as undamen al. The in e inien dimensions a e de ailed acco - ding o he au ho , a an indi idual le el (conscience o he own iden i y, sel -s eem, sel - ealiza ion and au onomy) and a an in e ela ional le el (a ec i i y-cohesion, e icacy-adap abili y and communica ion). To inish wi h, se en ules a e p oposed o a good comunica ion.