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Heidegger y la cuestión de la técnica

Abstract

Hernández Reynes, Jesús

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Heidegger y la cuestión de la técnica

Author: Hernández Reynes, Jesús
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1985
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.812
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn12/0211402Xn12p19.pdf
HEIDEGGER
Y
LA CUESTIÓN DE LA
TECNICA
Jesús
HERNÁNDEZ
REYNÉS
La écnica es un p oblema. Tan o si se ma-
ni ies a con e icacia como si nos desasis e, es
un mo i o de cons an e a ención. No po-
demos sus ae nos a su in lujo. Al habla , los
é minos (( écnica))
y
<< ecnología)) son usados
ecuen emen e. Hablamos de <<la écnica de
ecundación in i m, de ((las nue as ecnolo-
gías)), de <<la época de la écnica)), de ((la e-
olución ecnológica>). Cons an emen e abun-
damos en ello y nadie se a e e a nega esa
g an impo ancia que se le asigna a la écnica.
A lo sumo hab á unos cuan os que alza án su
oz de ala ma sob e los e ec os (<noci os>>
que nos ae la p imacía de la écnica. P o es-
an con a el de e io o del medio ambien e,
con a el con ol c ecien e eje cido sob e el
homb e po medios in o má icos, con a la ca-
e a de a mamen os, con a la ((deshumani-
zación)) de las elaciones sociales. En odo
es o,
y
en mucho más, pa ece que la écnica
iene algo que e . Pe o es insos enible con-
clui de aquí que la écnica debe se abando-
nada. Con sólo insinua lo claman al cielo
muchas pe sonas juiciosas. ¿Qué se p opone
quien boga a a o del abandono de la éc-
nica? ¿Acaso e ocede a la edad de pied a?
En e ec o, la écnica se asocia a nues os me-
dios de ida ac uales que pe mi en, al menos
a algunos, pe manece alejados de las lac as
del subdesa ollo. Muchos de los que p o es-
an po los e ec os noci os de la écnica no so-
po an que (( allos écnicos)) les impidan escu-
cha con pe ección los concie os de sus mú-
sicos a o i os; ampoco hab á muchos que
admi an la mue e de un amilia en e mo del
iñón a causa de ((de iciencias écnicas)) en el
apa a o de hemodiálisis. Si nos inquie a el de-
sa ollo implacable de una écnica cada ez
más e icaz, lo mismo nos ocu e cuando la
écnica nos desasis e. La écnica es imp escin-
dible.
Además, el amplio espec o que aba ca la
écnica hace que sea muy di ícil su educción
a un único dominio que sea algo en sí
mismo. Al obse a que an o es écnica lo
que pe mi e a un pin o ealiza una ob a de
a e como lo que pe mi e a los mili a es
con a con una capacidad de des ucción a
odas luces exage ada, no se nos ocu e más
que concebi la écnica como un medio, un
ins umen o. Así, desde es a pe spec i a, es á
cla o que podemos dis ingui en e una u iliza-
ción buena o adecuada
y
una u ilización mala
o inadecuada de la écnica. Es o, a su ez,
hace que con emplemos la posibilidad del do-
minio de la écnica po pa e del homb e. La
écnica puede se dominada. Su buena o mala
u ilización depende á, p ecisamen e, del g ado
de dominio que en cada caso consiga el hom-
b e. Po an o, según es o, no se a a de
abandona la écnica ala mados po sus e ec os
noci os, sino de consegui domina la.
Vemos, pues, que la écnica se nos mani-
ies a, po un lado, como algo imp escindible,
y, po o o, como algo suscep ible de se do-
minado. Pe o, ¿es es o así? ¿Has a qué pun o
se puede domina la écnica? ¿Puede el hom-
b e elegi en e una aplicación buena y una
mala de la écnica? ¿Desde dónde se es ablece
como buena o como mala una aplicación éc-
nica? ¿Desde un c i e io a su ez écnico o
desde un c i e io si uado más allá de la éc-
nica? ¿Qué clase de medio es la écnica que
ha llegado a se imp escindible? En de ini i a,
¿qué es eso que denominamos écnica? ¿Cuál
es la esencia de ia écnica?
A
es as p egun as no caben espues as au o-
má icas. No es amos haciendo un es de e-
memo ación de conocimien os. No hay un
sabe enciclopédico al que podamos acudi
pa a soluciona es as cues iones. Al p egun a
<<¿cuál es la esencia de la écnica?)) se nos de-
manda algo g a e: el acceso al dominio esen-
cial de la écnica, luga quizá inaccesible y, en
odo caso, muy poco ecuen ado. El obje i o
inal, median e dicho acceso, se á pensa la
esencia de la écnica. Pa a ello con amos con
un pensado , el pensado que en nues a
época ha co espondido a la cues ión de la éc-
nica
y
ha log ado una ecep i idad hacia ella
que noso os no podemos ol ida . Me es oy
e i iendo a Ma ín Heidegge .
Heidegge hace la siguien e obse ación:
aunque la écnica sea algo mode no, ela i a-
men e ac ual, la palab a que la nomb a es
muy an igua. En e ec o, el é mino << écnica>)
iene su o igen en el g iego
7
Éx q
.
Hace más
de dos milenios
y
medio que es a palab a ya
se decía. Pe o, ¿qué iene que e el úl imo
de los misiles que la humanidad se ha p ocu-
ado écnicamen e pa a con a con una g an
ue za de des ucción, qué iene que e ,
epi o, con un deci an an iguo de la
~Éx q? ¿NO se á la obse ación de Heideg-
ge una me a dis acción de nues o obje i-
o, a sabe : llega a pensa la esencia de la
écnica?
Son muchos los que han acusado a Heideg-
ge de p ocede a bi a iamen e cuando lle a
a cabo sus indagaciones e imológicas. Sin em-
ba go, no es con enien e p ecipi a se en es o,
po que la mayo ía de las eces se iene una
idea equi ocada de lo que es a indagación
supone. No se a a de sus i ui el es udio de
las elaciones esenciales po una simple ape -
u a de dicciona io1. Ya dijimos que no hay
ningún sabe enciclopédico al que acudi pa a
esponde desde él a las p egun as que nos
plan eamos. En la indagación e imológica no
buscamos hace nos con un signi icado ya
mue o y apenas e ocado de nada pa a ol-
e lo a u iliza en la ac ualidad. Dice Heideg-
ge : <<Se a a, más bien, apoyándose en la sig-
ni icación an igua de la palab a
y
en los cam-
bios que ha su ido, de pe cibi el dominio de
cosas en el cual es á incluida la palab a y en
donde ella habla. Se a a de conside a es e
dominio esencial como aquel en el in e io
del cual se si úa la cosa designada po la
palab a)?.
¿Qué signi ica es o? No quie e deci , desde
luego, que debamos a ende al e e en e que
o o ga signi icado al é mino en cues ión, po
encima de signi ican es me amen e es uc u-
ales. Po la palab a no habla el hablan e,
sino lo hablado. Como dijo Heidegge en
ase céleb e: (<La palab a es la casa del se >$.
De ahí que en la palab a (( écnica)) hable el
se , es deci , la esencia
(Wesen)
de la écnica
misma. Es o no debe malin e p e a se di-
ciendo que Heidegge p ac ica un ingenuo ca-
~alismo. La concepción p o unda que iene
Heidegge del lenguaje necesa iamen e debe
queda sin con empla aquí, en un b e e a -
ículo; sin emba go, ampoco podemos con-
undi nos
y
plan ea un camino equi ocado.
E1
análisis lingüís ico de una palab a no nos
ga an iza nada sob e su dominio esencial.
Con ocasión de las c í icas que se le hicie on
desde el es amen o cien í ico-lingüís ico sob e
su aducción de &h jO~~a, Heidegge se
1
CJ: Vo age und Au sa ze,
G.
Neske, P ullingen,
1954, p. 171. A pa i de aho a ci a é VA.
2
VA,
p.
48.
3
Ca a sob e el humanismo,
Huasca , Buenos Ai es
1972, p. 65. En sucesi as ci as, CH. Siemp e que haya
aducción cas ellana ci a é según su edición, aunque
modi ique la aducción siemp e que conside e opo uno.
Es e es un c i e io gene al seguido en el p esen e a -
ículo.
limi ó a deci : ((Si aduzco obs inadamen e la
palab a &h jO~~a po no-ocul amien o, no es
en azón de su e imología, sino po la "cosa"
que ha de ene se en cuen a, al pensa con-
o me a ella lo que se llama "se
y
pen~a "))~.
Po an o, no hemos de con undi el ecu so
a la e imología que p ac ica Heidegge con
una caída en las limi aciones de la obje i ación
cien í ico-lingüís ica, que hace ale unas es-
icciones cuyo o igen pe manece impensado.
En Heidegge , el ecu so a la e imología
equi ale a una ía de acceso al dominio esen-
cial de aquello que nomb a una palab a, en
es e caso:
écnica.
Dijimos que es e acceso nos
debía pe mi i la ealización de nues a inali-
dad: pensa la esencia de la écnica.
A
deci
e dad, el acceso e imológico esponde a la
exigencia de igo en el pensa . El igo no
debe con undi se con la exac i ud. La exac i-
ud es el igo de la ciencia ma emá ica5. Es a
es exac a po que es á inculada po la exac i-
ud a su campo de obje os. El ca ác e de
exac i ud, sin emba go, no le con iene al
pensa . Dice Heidegge : ((El igo del pensa
consis e -a di e encia de las ciencias- no
simplemen e en la a i icial, es o es, écnico-
eó ica exac i ud de los concep os; es iba en
que el deci quede pu amen e en el elemen o
del se
y
deje egi lo simple de sus múl iples
dimensiones>>6. De ahí que pensa la esencia
de la écnica equie a un deci si uado en ese
dominio esencial, pa a lo cual es necesa io
su encuen o. Dicho encuen o lo p opo ciona
el acceso e imológico que, dejando habla al
se en la palab a del lenguaje, p ocu a lo exi-
gido po el igo : pone el deci en el se de la
écnica.
Vol amos, pues, a la obse ación hecha
po Heidegge : aun siendo la écnica algo mo-
de no, la palab a que la nomb a es muy an i-
gua. Los g iegos ya hablaban de la TÉXVT,
pe o en un sen ido dis in o al ac ual. Aunque
la palab a
TÉXV~)
pueda aduci se a nues o
idioma po <( écnica», ((a e)), e incluso ((habi-
4
<<El inal de la iloso ía y la a ea del pensa )),
¿Qué
es iloso ía?,
Na cea, Mad id 1980, p. 114. A pa i de
aho a: FFTP.
5
C :
<<La época de la imagen del mundo)),
Sendas pe -
didas,
Losada, Buenos Ai es 1960, p. 71. Ci a é:
EIM.
6
CH, p. 98.
lidad)), no es ninguna de es as cosas. Sin em-
ba go, (( écnica)) p o iene de
T
Éx ). Es a
p ocedencia debe acili a nos el acceso al do-
minio esencial de la écnica a a és de la in-
e p e ación del deci g iego de la TEIx ~). En
una ob a de los años ein a7, Heidegge elige
un deci poé ico donde la
TÉXV~)
iene cabida
como una palab a undamen al ligada a la
esencia del homb e. Se a a del p ime can o
del co o de
An ígona
de Só ocles ( e sos
332-3751. En es e agmen o de la agedia el
poe a nos dice quién es el homb e.
El co o no se anda con odeos. No puede
habe un deci más di ec o. En una palab a, y
al como comienza el can o, el homb e es
~a
~ELVO'T~TOV,
10
más inhóspi o, lo más e o-
í ico, lo más pa o oso8. El homb e, nos dice
el poe a, na ega so eando las más u iosas
empes ades del ma , no da descanso a la
ie a con su ac i idad en el cul i o, no hay
animal que escape a su caza, se ha lib ado de
las inclemencias del iempo y se encuen a do-
minando la palab a y la comp ensión. El hom-
b e eina sob e las ciudades y sólo la mue e
le impide el desa ollo de su audacia. El
homb e es
lo más pa o oso.
El poe a concluye, según la in e p e ación
de Heidegge : ((Ci cunspec o, po que domi-
na, más allá de lo espe ado, la habilidad in-
en i a, cae a eces en la pe e sidad, o as,
le salen bien emp esas nobles. Vi e en e la
ley de la ie a
y
el o den conjun ado (O~K~)
po los dioses. Al p edomina sob e el luga ,
lo pie de, po que la audacia del homb e
siemp e le hace conside a al en e como
no-en e.
Quien ponga en ob a eso, que no compa a
mi hoga conmigo, ni que mi sabe (TÉx ~))
enga nada en común con su
di aga ^^.
Lo dicho po el poe a debe se escuchado
con a ención. No con iene, pa a ab i nos al
campo esencial que buscamos, pasa po al o
la elación que el poe a es ablece en e es
palab as:
78
OELVÓT~TOV, Ol~q
y
~Éx ).
Sus aducciones habi uales, a sabe :
((10
más
7
In oducción a la me a isica, No a,
Buenos
Ai es
1977.
Ci a é:
IM.
8
CJ:
IM,
p.
183.
9
IM,
p.
184.
eme oso)), ((jus icia)) y (( écnica)) o ((a e)),
espec i amen e, no pa ecen apo a nos nada
sob e el po qué de al elación. Tampoco, en
p incipio, lo hacen las aducciones de Heideg-
ge :
das Unheimlichs e des Unheimlichen
(((lo
más pa o oso))),
Fug,
(((jun u a))) y
Wissen
(((sabe ))). ¿Cómo, en onces, aden a nos en
la esencia de lo que esas es palab as designan
y
que en el can o del co o se nos mues an
en una inquie an e elación? Bas a á con escu-
cha aún más a en amen e.
Heidegge obse a que la palab a g iega
OELVO'V, de donde p ocede
b
OELVO'T~TOV,
es ambigua. Signi ica, en p ime luga ,
lo e-
ible.
En segundo luga ,
OELVÓV
signi ica
io-
lencia.
Hay que acla a es os signi icados.
No debemos pensa lo e ible en un sen-
ido í olo. Lo e ible es, e ec i amen e,
aquello que subyuga, lo que domina, lo que
ence, lo que impone. Los g iegos en endían
po
OELVÓV
10
emido, espe ado, e e en-
ciado, ene ado. En es e sen ido,
OELVÓV
es
lo e ible. Pa a Heidegge , lo que subyuga
es el impe a , es deci , el impe a
puede
sub-
yuga : lo que impe a
iene pode
subyugan e.
Con es o, el p ime signi icado de
OELVÓV
queda es ic amen e acla ado: es lo e ible en
el sen ido del impe a que subyuga10.
El segundo signi icado dijimos que e a
io-
lencia.
La palab a g iega
OELVÓV
signi ica io-
lencia. Los g iegos cali icaban de 76 6~i Ó
al amo y al deseo; es deci , en endían como
~ELVÓV
el hace - iolencia in ínseco a la cosa
iolen a. Así, en la palab a
~ELVÓV
se unen el
e o de lo que subyuga
y
la iolencia de la
acción iolen a. Lo que Heidegge sub aya es
que en los e sos del poe a esa iolencia se
eje ce sob e lo que impe a. Con ello, de la
misma mane a que el amo o el deseo io-
len os son amo
y
deseo exace bados, la
iolencia eje cida sob e lo subyugan e hace
que es o, lo que subyuga, i umpa y se
mues e abie o en odo su p edominioll.
Vis o es o, debemos aho a ocupa nos de la
segunda de las palab as undamen ales: Ol~ ).
Según Heidegge , su aducción po ((jus icia))
hace que pie da su sen ido me a ísico unda-
men al. Heidegge la aduce po ((jun u a))
10
CJ:
IM,
p.
186.
11
CJ:
IM,
p.
192.
(Fug).
Es a jun u a no es más que el ensam-
blaje de lo que impe a, de lo p epo en e, de
al mane a que jun a y obliga a la inse ción
en el ensamblaje. Es, pues, la 8L/~ ), la p epo-
encia del impe a que subyuga.
Po lo que espec a a la TÉXVT, la e ce a
de las palab as undamen ales, su aducción
po ((sabe ))
(Wissen)
indica que es á e e ida
a lo que comp ende el se p opo cionando a
los en es su posibilidad de de e minabilidad.
Re e ido al impe a , la ~Éx ) designa ese ca-
ác e del
~ELVÓV
que hace que lo que sub-
yuga se mues e abie o en odo su p edomi-
nio, es deci , la iolencia. La TÉx ~), en la in-
e p e ación de Heidegge , ca ac e iza la ac i-
idad iolen a que log a la i upción de lo
que impe a. Es e log o es el pone -en-ob a,
el e ec ua (de
exyace e)
que pa en iza lo io-
len ado. Po an o, la TÉx ~), el sabe , es
í:1
pode -pone -en-ob a
(Ins-
Wmk-se~zen-konnen)l2.
Tenemos ya acla adas las es palab as un-
damen ales, pe o nos al a acla a su elación
esencial, la elación esencial que man ienen
en e sí. Es o lo hemos de consegui espon-
diendo
a
una p egun a. Has a aho a hemos ha-
blado de que el impe a subyuga. Pe o, ¿qué
6:s lo que impe a? ¿Qué es lo subyugan e? La
espues a de Heidegge , siguiendo al poe a,
es ajan e: lo que subyuga es el en e en su
o alidad13.
Los g iegos denominaban
~ÚULS
al en e
en su o alidad. Lo que subyuga e a, pues, un
b o a impe an e, y es o, lo e ible. En la a-
gedia, el co o can a al homb e en su acción
~iolen a sob e el ma po el que na ega,
sob e la ie a a la que cul i a y sob e el
animal al que caza. Pe o ambién sob e las
ciudades en las que eina, el lenguaje que
habla y la comp ensión que posee. Todo ello
es ~ÚULS, cons i uye el en e en su o alidad.
Eln su o den ensamblado es 8L/~ ); y el hom-
b e, con su ac i idad iolen a, con la ~íx ),
hace que la
~ÚULS
i umpa, hace que el en e
se pa en ice. Po ello el homb e es 76 8É~ ó-
TaTo , lo más pa o oso, po que es ando ex-
pues o a lo que subyuga, al en e en su o ali-
dad, hace iolencia euniendo lo que impe a
-el en e- y p oduciéndolo en su es ado de
pa en ización.
12
C :
IM,
p.
196.
13
C :
iM,
p.
186.
Si acudimos a los e sos de
An ígona
en
busca de un acceso al campo esencial de la
écnica en su sen ido o igina io, no cabe duda
de que con amos ya con unas indicaciones
p ecisas. G acias a la elación del homb e con
la ~Éx ), el impe a que subyuga se mues a
abie o en odo su p edominio. La
TÉXV~)
ca-
ac e iza a esa iolencia que hace i umpi al
en e. Po ello, el ma
es,
en an o que na e-
gable; la ie a
es,
en an o que cul i able; el
animal
es,
en an o que cazable. Menos duda
aún p o ocan la cons ucción, el lenguaje, la
comp ensión.
Ahí
sí
que es e iden e su su gi
a pa i de una pues a-en-ob a. En de ini i a,
la
T+ ~)
no señala una especial des eza, ni
la u ilización de unos ins umen os o ma e-
iales conc e os. Si a endemos a su esencia,
la
TÉXV~)
señala al ámbi o del pa en iza ,
allí donde el se su ge como en e en lo que
apa ece.
En es e pun o podemos ene la sensación
de que, aun habiendo dicho mucho, es amos
más con usos que an es. Segu o que la de ini-
ción de la écnica como
medio
nos pa ece
mucho más co ec a que la úl ima indicación
conseguida. Po que, an e odo, ¿qué signi ica
((ámbi o del pa en iza ))? Además, ampoco
acla ando es o deja emos de pode obje a
que lo dicho ale pa a la
~Ex )
en sen ido
g iego, pe o no pa a la écnica mode na.
¿Pa a qué an o galima ías? En momen os
como és e, la iloso ía apa ece ca gada con
odas las conno aciones nega i as que ca ac e-
izan la concepción peyo a i a que se iene de
ella. Vanos juegos de palab as que ienen la
asomb osa acilidad de p opo ciona dolo es
de cabeza. Nos sen i íamos mejo , sin duda,
eposando, quizá en la e aza de un ba , bajo
un ag adable sol p ima e al
y
acompañados
de una lige a b isa oni ican e. Todo aquí
pa ece sencillo. Incluso el lenguaje, cla o y de
e ec os inmedia os. ((Cama e o: una aza de
ca é, po a o )), decimos casi au omá ica-
men e. El cama e o nos si e, diligen emen e,
el ca é, sin necesidad de explica le nada ni de
indaga en la e imología de las palab as
usadas. Mucho mejo que en la iloso ía.
Sin emba go, un suceso as oca nues o es-
quema men al: la aza se cae al suelo y se de-
ama el ca é. El cama e o no pa ece inmu-
a se. No sien e a licción po habe pe dido
un u ensilio con el que ha pasado la gas ho as
de su ida, cuidándolo, la ándolo p imo osa-
men e, anspo ándolo, gua dándolo, incluso
usándolo. Tampoco se le e pa icula men e
in e esado en descub i las causas de la caída
de un obje o que p esen a una de e minada
es uc u a y unos alo es conc e os en los pa-
áme os que pe mi en conoce lo cien í ica-
men e. El cama e o se limi a a ecoge los
agmen os y a epone la aza acudiendo al al-
macén. La aza y el ca é han sido epues os a
nues a mesa sin más p oblemas. No hay de
qué p eocupa se. El cama e o incluso nos
ilus a con una cuidada es adís ica de es os
pe cances. Todo es á calculado y en el p ecio
de la aza de ca é ya an incluidos los gas os
que ocasionan es as con ingencias.
Además, ampoco el sol que luce sob e
nues as cabezas es á allí po casualidad. Se es-
udió su ecuencia de apa ición y se calculó
el núme o de ho as p omedio que lucía sob e
la e aza. También el ien o ue calculado.
La posición de la e aza es á pensada e-
niendo en cuen a las moles ias que ocasiona
el ien o del no e. Todo es o in luyó en que
el cos e del aspaso del local ue a al o
...
Pe o el p ecio de la aza de ca é ya lo incluye.
Nada queda sin asegu a . Un luga
y
un mo-
men o placen e os se nos mani ies an aho a
como un espacio
y
un iempo u ís icos, ma-
quinados en azón de su p o echo, de su ex-
plo ación como negocio. Pob e cama e o, pen-
samos; an diligen e, an amable an e nues a
o peza. Pe o el cama e o sabe que cuan os
más clien es acudan, más gana á, po que
lle a una pa e p opo cional de las en as.
Además, aho a necesi a gana más pa a com-
p a se el o denado pe sonal que desea. Ya
hizo lo mismo con el (( ídeo)), po el que
aho a ha pe dido odo in e és. A noso os no
nos queda más que apu a con p isas el ca é
de la aza
y
paga , pues llega la ho a en que
debemos (( icha )) en la o icina. Con an o
pa o es necesa io que nos mos emos e i-
cien es en nues o abajo. La nues a ya no
es una edad óp ima pa a que nos econ ie an.
Escenas como és a ocu en a menudo; son
habi uales en nues a época, la época de la
écnica. No podemos ol ida que la écnica
iene algo que e con odo es o: con la de e -
minación de las cosas como me as exis encias
de almacén, eque ibles pa a cualquie eposi-
ción; con la de e minación de la ac i idad
humana a pa i de su e icacia en la ob ención
de ecu sos; en de ini i a, con la inclusión del
en e en su o alidad en un ensamblaje sólo
pendien e de los p ocesos de explo ación.
Con iene, pues, que eamos de nue o lo
dicho po el poe a a a és del co o de
An í-
gona.
Es a ez eniendo en cuen a las úl imas
conside aciones.
Vimos que la ~Éx q ca ac e iza al
~ELVÓV
concebido como ac i idad iolen a. Según es-
o, la ~Ex q es el pone -en-ob a que cons i-
uye el mani es an e e- ec ua del se
en
el
en e14. Si la écnica mode na mo iliza al en e
en su o alidad como ondo de ecu sos dispo-
nibles, es po que el pode -pone -en-ob a de
la ~Éx q g iega ha dejado paso a un eque i
imposi i o. De es e modo, el cul i o de la
ie a no es ya un cuida con solici ud pa a
que és a p opo cione c ecimien o
y
desa ollo
a la simien e en egada po el campesino en
la siemb a del g ano. Como dice Heidegge :
<<la ag icul u a es aho a indus ia mo o izada
de los alimen os))l5. Desde luego, algo ha
cambiado. Pe o no lo undamen al: el ámbi o
esencial en el que juegan la ~Éx q g iega y
la écnica mode na, a sabe : el ámbi o del pa-
en iza .
Aho a bien, si admi imos un ámbi o esen-
cial común pa a la ~Éx q g iega y la écnica
mode na, cob a especial impo ancia la acla a-
ción de ese ámbi o. La p egun a que hicimos
an es es aho a ineludible: ¿qué signi ica ((ám-
bi o del pa en iza ))? Po de p on o, pusimos
ya de mani ies o que la TÉXV~, como acción
iolen a, ac úa
con a
y
pa a
lo p epo en e, el
impe a que subyuga. Al se el en e en su o-
alidad lo que impe a, es el en e lo que se pa-
en iza en el pa en iza , es deci ,
lo pa en e.
El
ámbi o del pa en iza se á, pues, aquél en el
que el en e se mues a como al. Allí donde
el en e se mues a como al, acon ece
la
e dad.
En consecuencia, el ámbi o del pa en-
iza es la e dad. Es o signi ica que la écnica
iene su esencia adicada en el paso de lo
ocul o
a
lo no-ocul o, pues eso es pa en iza 16.
La écnica es un modo de desocul ación.
Según Heidegge , desocul a se dice en g iego
&A@ELCX, palab a que se aduce habi ual-
men e po (( e dad)). Po an o, la esencia de
14
CJ
IM,
p. 196.
15
La p egunp po la écnica,
aducción de Adol o
P.
Ca pio en
Epoca de Filoso$a,
año 1, núm. 1 (19851,
p.
22.
Es a paginación se halla en es a edición al ma gen
y
coincide con la de
Vo age und Au sa ze
ci ada en la
no a 1.
A
pa i de aho a,
PT.
16
CJ
<<De la esencia del undamen o»,
¿Qué es me a$-
sica?
y
o os ensayos,
Siglo
XX,
Buenos Ai es 1974,
p. 67. Ci a é:
EF.

la écnica pe enece al ámbi o de la e dad.
Hemos llegado a un pun o escandaloso.
Cuando menos, nos p oduce sospechas
y
du-
das ace ca de lo ace ado de nues as indaga-
ciones. El p opio Heidegge exp esa así es a
ex añeza: <<¿Dónde nos hemos ex a iado?
P egun amos po la écnica y aho a hemos lle-
gado jun o a la &AT$ELCX, al desocul a . ¿Qué
iene que e la esencia de la écnica con el
des~cul a ?))~~. Es a úl ima cues ión es aho a
la p egun a undamen al.
Cuando Heidegge , medi ando la esencia
de la écnica, llega a la &A$e~~c , exp esa
uno de los asgos más ca ac e ís icos de su i-
loso ía. El p oblema de la e dad es, sin
duda, capi al en oda la ob a de Heidegge .
Ya
en
Se
y
iempo
podemos conside a que la
modi icación de la de inición adicional de
la e dad cons i uye uno de los núcleos más
impo an es de la ob a. En el
8
44,
Heidegge
plan ea el e o que supone de ini la e -
dad como adecuación o conco dancia. P opo-
ne acudi al sen ido g iego de
&-A7je~~a
--en endida, según él, como ((es ado de no-
ocul o))- pa a alcanza el enómeno más o i-
gina io de la e dad. ((La p esen ada "de ini-
ción" de la e dad -dice Heidegge - no es
un
sacudi se
la adición, sino el
ap opiá sela
o igina iamen e: y an o más, si se log a
p oba que la eo ía u o que llega a la idea
de la conco dancia po ue za del enómeno
o igina io de la e dad y cómo llegÓnl8. Más
adelan e, Heidegge modi ica su opinión
sob e es e pun o, pe o conse a la in e p e a-
ción de que e en el no-ocul amien o el asgo
undamen al de la ((cosa)) pensada en
la
&A j'-
OCLCU~~.
Podemos eco e el camino en la di ección
in e sa y llega a la misma conclusión: la ela-
ción inexcusable en e la
e dad
como &A$-
Be~c
y la
écnica,
ya sea la mode na o la
Ex )
g iega. En e ec o, en el desocul a-
mien o que es la e dad, acon ece el paso de
lo no-p esen e
(TOU
p7)
b' os) a la p esencia
(7b
6 ). Es e hace p esen e lo p esen e en
su p esencia se denominó en G ecia ol-
17
PT, p. 20.
18
El
se
y
el iempo,
FCE, Mad id 1980, p. 241. Ci a é:
S?.
19
CJ
FFTP, pp. 116
y
117.
)
UL
S
es deci , p o-ducción
(He - o -b in-
gen)2b.
La ? oí )o~s incluía an o la p oduc-
ción a esanal o a ís ica como la ((na u al)).
La + 'a~s es ~O~~ULS, po ejemplo, el sali
de la lo al lo ece . La di e encia es á en
que mien as lo p esen e, +;(+EL,
10
p esen e
po na u aleza, iene en sí mismo (i
Ea . G) la posibilidad de la salida en el p o-
duci , lo p esen e a esanal o a ís ico iene
esa posibilidad en o o (i %A+), en el a e-
sano o en el a is a21.
Según es o, la p o-ducción es un ae que
ae lo p esen e al apa ece , es iin susci a la
enida de lo p esen e, es un hace - eni
(Ve -
an-la~sen)~~.
Es e hace - eni designa la esen-
cia de lo que los g iegos denominaban
c L ia.
La palab a a'l ~o ha sido aducida común-
men e como
causa,
pe o Heidegge indica
que p opiamen e signi ica
((10
que iene la
culpa))
(Ve schulde )
de o a cosa23. En nues a
lengua ambién usamos la exp esión ((se cul-
pable)) po ((se la causa)). Así, las cua o
causas de la adición son los cua o modos
solida ios del se -culpable
(Ve schulden),
mo-
dos enlazados en e sí po debe es mu uos.
En el ondo, aquello de que son deudo es los
cua o modos del se -culpable es del ((es a -
delan e))
(Vo liegen)
y
del ((es a -a-la-dispo-
sición))
(Be ei liege 1)~4.
Es as dos ca ac e ís icas
son los asgos esenciales del se -p esen e
(An-
wesen)
de algo p esen e
(Anwesendes).
Po
ello el se -culpable es el hace - eni a la p e-
sencia, y po ello, como dijimos an es, la pa-
lab a
Ve -an-lassen
(hace - eni ) designa la
esencia de la causalidad pensada al modo
g iego.
Po su pa e, pe enecen sin duda a la cau-
salidad, a su ámbi o, medio y in. Es os, a su
ez, de inen lo ins umen al, que es el asgo
esencial que adjudicamos a la écnica en su
20
Heidegge ci a al espec o, en PT, p. 19, una ase
de Pla ón en
El
Banque e
(205
b)
que dice:
<(.I)
TOL
ZK
TOV
p+
ZVTOS
&S
TQ
8
~ÓVTL
~T~OCV
(XLTLCY
. $ud
~UTL
.TTOI'I)ULS>).
En la in e p e ación de Heideg-
ge , aducida: ((Todo hace - eni pa a lo que, sea lo
que sea, pasa de lo no-p esen e a la p esencia
y
se ade-
lan a hacia és a, es . oi. )u s, es p o-ducción)).
21
CJ
PT,
p. 19.
22
CJ:
PT, p. 18.
23
CJ:
PT,
p.
16.
24
CJ
PT,
p. 18.
concepción que nos ha pa ecido co ec a. Aca-
bamos, pues, eniendo de nue o elacionadas
la
c$A$&~a
y la écnica. A la p egun a ((¿qué
iene que e la esencia de la écnica con el
desocul a ?)), podemos esponde aho a, al
como lo hace Heidegge , diciendo: << od0>>2~.
Sin emba go, nos al a po acla a qué sea
eso de
la e dad
pa a que la elación en e la
e dad y la ecnica esul e más diá ana.
En el a ado
De la esencia del undamen o
(1929),
Heidegge hace una dis inción que
aquí nos in e esa sob emane a: la e dad
como conco dancia se e ie e a la e dad p o-
posicional. Si yo digo ((la nie e es blanca)) y
ealmen e es blanca, en onces digo e dad.
La e dad p oposicional se de ine como la
conco dancia en e el juicio y la ealidad. Sin
emba go, pa a que es o sea así es necesa ia
una pa encia del en e. La e dad p oposicional
es una e dad de i ada26. Pa a que haya una
ealidad al como la nie e blanca, debe
mos-
a se
la nie e blanca, debe
apa ece ,
debe
pa-
en iza se.
En con aposición a la de e mina-
ción p edica i a, que es la e dad p oposicio-
nal, Heidegge denomina a la pa encia del
en e
e dad ón ica.
A es a se e e ía el poe a
Só ocles cuando en los e sos de
An ígona
que hemos is o habla del ma na egable, de
la ie a cul i able
...
Sólo podemos na ega
en el ma y, consecuen emen e, hace e -
dade o el juicio ((na egamos en el ma )), si
ealmen e se nos apa ece el ma na egable.
Igualmen e con la aza del ejemplo is o. La
aza de ca é es una me a exis encia
(s ock)
de
almacén po que se pa en iza como ondo e-
que ible y siemp e a disposición. Sólo así
puede se e dad el juicio <<la aza de ca é es
un obje o de explo ación come cial)). Pe o,
además, esa pa encia susci a la posibilidad de
o os compo amien os menos e iden es.
Cuando pedimos al cama e o, después de
habe consumido el ca é, <<¿cuán o es?)), y el
cama e o nos esponde: ((son
60
pese as)),
es a p oposición es (o puede se ) e dade a
únicamen e po que la aza de ca é (con la
aza como ecipien e y el ca é como con e-
nido) se pa en iza siendo me o ondo eque-
ible
y
siemp e a disposición. <<El ca é son
60
25
cj
m,
p.
20.
26
Cj
EF,
pp.
66
y
67.
pese as)) iene una ealidad a la que co espon-
de po que se da un desocul amien o que de-
socul a en es que son suscep ibles de explo a-
ción écnicamen e come cial.
Aho a bien, Heidegge , siguiendo la di e-
encia on ológica -su dis inción en e se y
en e-, es ima que la e dad ón ica no es
capaz ((de hace accesible al en e en sí mismo
si su pa encia no es á ya de an emano ilumi-
nada y o ien ada po una comp ensión del se
del en e (cons i ución del se : quididad y mo-
dalidad)»>27. Heidegge concluye lo siguien e:
((Sólo el descub imien o del se posibili a la pa-
encia del en e.
Es e descub imien o, como
e dad sob e el se , se llama á
e dad on oló-
gica98.
Así pues, si la e dad p oposicional es
de i ada, ambién lo es la ón ica, pues es á
undada en la e dad on ológica, que es la o i-
gina ia.
Es e úl imo pun o es de suma impo ancia
pues o que pone en juego qué sea la elación
en e la esencia del homb e
y
la esencia de la
e dad. Es o es así desde el momen o en que
admi imos que, po un lado, el descub i-
mien o del se se undamen a en una com-
p ensión del se del en e, y que, po o o, la
comp ensión del se es un ca ác e esencial
del homb e. De es a o ma, la es uc u a
esencial del homb e posibili a el desocul a-
mien o. Pe o ¿de qué modo? No es á nada
cla o. Heidegge acude a di e en es concep os
pa a explica la elación de la esencia del
homb e con la esencia de la e dad. Así, en
Se
y
iempo
habla del ((es ado de abie o)g9;
en
De la esencia del undamen o,
de la (( as-
cendenciado; en
De la esencia de la e dad,
de
la «libe ad))31. Todas es as palab as no hacen
más que deci lo que acon ece en el homb e,
y en el en e que no es él, con espec o a la e-
e encia al se . Es o signi ica que el ((es ado
de abie o)), la (( ascendencia)), la ((libe ad)),
son ensayos de explicación de la elación
siemp e mis e iosa que gua dan en e sí el
se , po un lado, y el en e llamado homb e,
27
EF,
p.
68.
28
EF,
p.
68.
29
ST,
pp.
241
y
SS.
30
EF,
pp.
70
y
SS.
31
<De
la esencia
de
la
e dab),
¿@
es
me a iica?
y
o os ensayos,
d.
ci .,
pp.
118
y
SS.
A
pa i
de aho a,
EV.
po o o. En es e ema (segu amen e el más
cen al de la iloso ía heidegge iana), Heideg-
ge e oluciona a lo la go de su ob a. Hay, sin
emba go, un pun o de in lexión: la con e en-
cia
De la esencia de la e dad.
Has a en onces,
Heidegge se es ue za po plan ea la elación
en e el se y el homb e, la e dad o igina ia,
desde el lado del homb e. Sólo así es posible
log a el obje i o asumido en sus p ime as
ob as32: consegui una comp ensión on oló-
gica, es deci , concep ual, del se . De ahí que
Xa a ea ealizada en
Se
y
iempo
sea una analí-
ica exis encial del homb e.
Reco demos: el obje o emá ico de la in es-
igación emp endida en
Se
y
iempo
es el se
ie los en es o sen ido del se en gene al. A
es o se le llama
on ología.
Así pues, pa a es-
ponde a la p egun a que in e oga po el se
es p eciso un análisis p epa a o io de aquello
que pe mi e lle a a cabo una on ología. El
en e que comp ende el se es el que la adi-
ción ha dado en llama ((homb e))
y
al que
14eidegge ha denominado
Dasein.
La analí ica
iel
Dasein,
po an o, es indispensable pa a
llega a aduci a concep os el sen ido del se
en gene al, po que el
Dasein
es el en e con-
cep ualizado . Así, la on ología undamen al
equi ald á, al menos en un p ime momen o,
a
una analí ica on ológica (o exis encial) del
Dasein.
Es pe ec amen e conocido que Heidegge
p e ió un segundo momen o en el que la ela-
ción en e el se
y
el homb e uese con em-
plada desde el o o lado, es deci , desde el
lado del se . A es o alude el í ulo de la e -
ce a sección de la p ime a pa e de
Se y
iempo.
El í ulo en cues ión es ((Tiempo
y
se )). Todos sabemos que Heidegge jamás
esc ibió esa sección.
Se y iempo
quedó incom-
ple o. En 1947, en la
Ca a sob e el huma-
nismo,
comen ando es e hecho Heidegge
dice: <<La sección en cues ión ue e enida
po que el pensa alló al que e deci su icien-
emen e es a uel a y no pudo ejecu a la con
ayuda del habla de la Me a ísica. La con e en-
cka
De la esencia de
la
e dad,
que ue pensada
y p onunciada en 1930, pe o imp esa sólo en
1943, pe mi e echa un is azo sob e el
32
CJ:
ST,
pp.
15
y
16
y
EF,
p.
68.
pensa de es a uel a de "Se
y
iempo'' a
"Tiempo y se ". Es a uel a no es el cambio
del pun o de is a de
Se
y
iempo,
sino que
en ella alcanza el pensa in en ado, po p i-
me a ez, el luga de la dimensión desde la
que ue expe imen ado
Se
y
iempo>>33.
Según
es o, Heidegge desis e ya de lle a el descu-
b imien o del se a concep os (el habla de la
Me a ísica). Consecuen emen e, la on ología
no es ya más la a ea a ealiza 34.
Lo que después de es o se impone iene in-
sinuado en la no a inal añadida a la con e en-
cia
De la esencia de la e dad.
En ella Heideg-
ge de ine la e dad como un cobija que des-
peja
(lich endes Be gen),
y
a con inuación dice:
<<La espues a a la p egun a po la esencia de
la e dad es el ela o
(Sage)
de una uel a
(Keh e)
den o de la his o ia del se
(Sein).
Pues o que a él le co esponde el cobija que
despeja, el Se
(Seyn)
apa ece inicialmen e a
la luz de una sus acción ocul ado a. El
nomb e de es e despejamien o
(Lich ung)
es
&
X@ELCY
Aquí, cla amen e, se adjudica la
e dad al se . El homb e se ((limi a)) a
co es-
ponde .
Desde es a pe spec i a, la elación en e la
esencia de la écnica
y
el desocul a a ía con
espec o a lo que se podía deduci de la in e -
p e ación de los e sos de
An ígona.
Allí, la
TÉXV~
quedaba ligada al OELVÓV,
y
b
OELVÓ-
TCYTOV
e a la de inición de la esencia del
homb e. Se podía supone , pues, que la es-
uc u a del homb e de e minaba el modo de
hace iolencia sob e lo subyugan e, sob e el
en e en su o alidad, y, po an o, el modo de
desocul amien o. Un cambio en el homb e lo-
g a ía, en onces, un cambio co ela i o en el
modo de desocul amien o. Había, en conse-
cuencia, cie a posibilidad de dominio de la
écnica po pa e del homb e.
Después de
De la esencia de la e dad,
Hei-
degge sólo puede deci lo con a io. Las si-
guien es palab as omadas del cu so
¿Qué sig-
niJica pensa ?
(1951-1952) mues an su cla a
opinión al espec o: ((P ime o enemos que
co esponde a la esencia de la écnica pa a in-
media amen e después p egun a si
y
cómo
33
CH,
p.
81.
34
CJ:
CH,
pp.
112
y
113
35
EV,
p.
130.
pueda el homb e enseño ea se de la écnica o
no. Mas acaso es a p egun a esul e después
ca en e de sen ido, ya que la esencia de la éc-
nica oma su o igen de lo p esen e, es deci ,
del se del en e, del cual el homb e jamás se
enseño ea, sino que, a lo sumo, le puede
se i ~36.
¿Cuál es, pues, nues a a ea? An e odo,
co esponde a la esencia de la écnica. Desde
el comienzo de es e a ículo ya hemos dado
algunos pasos en ese camino. Siguiendo a Hei-
degge nos aden amos en la lengua g iega
pa a accede al ámbi o esencial de la écnica.
El esul ado ue so p enden e: la écnica no
consis e en la u ilización ins umen al de he-
amien as y ma e iales, sino que es un modo
del desocul a . Si que emos p ecisa más, po-
demos in oduci la dis inción del p opio Hei-
degge en e écnica y esencia de la écnica37.
En onces di emos que la esencia de la écnica
no es nada écnico. Más p opiamen e, pues:
aquello que la écnica es, su esencia, no con-
sis e en la u ilización ins umen al de he a-
mien as y ma e iales (algo que sí es cada éc-
nica conc e a), sino que es un modo del deso-
cul a .
La p egun a se impone: ¿qué modo? Res-
pondiéndola enemos que consegui di e en-
cia , en gene al, la écnica de o os modos
del desocul a , y, en pa icula , di e encia la
de la
7
Qx q
g iega.
Comenzando po es a úl ima, Heidegge en-
iende que el p o-duci ca ac e ís ico de la
TÉXV?
g iega es un p o-duci que
en ega.
En
el cul i o de la ie a, la simien e se en ega a
la na u aleza pa a que, según su desa ollo, la
haga c ece . Sin emba go, la écnica mode na
p o oca.
En la ag icul u a ecni icada se le
exige a la na u aleza la ene gía necesa ia pa a
el c ecimien o de la plan a. La na u aleza es á
is a como un
ondo
del que ex ae ene gía,
en es e caso alimen a ia. Así pues, a di e encia
de la
TÉXV~
g iega, la écnica mode na deso-
cul a p o ocando. La p o ocación, dice Hei-
degge , ((acon ece en an o es abie a la ene -
gía ocul a en la na u aleza, lo abie o es ans-
36
¿Qué
sign8ca pensa ?,
No a, Buenos Ai es
1978,
p.
225.
37
CJ
PT,
p.
13.
o mado, lo ans o mado almacenado, lo al-
macenado a su ez dis ibuido y lo dis ibuido
nue amen e uel o a cambia de di ección.
Ab i , ans o ma , almacena , dis ibui , con-
mu a , son modos del des~cul a ))~~.
,
Cuando el ag icul o de la época de la éc-
nica pone
(s ell )
la semilla en el campo, iene
a és e como me o ondo
(Bes and)
del que
ex ae ecu sos, equie e
(s ell )
a la ie a
pa a que es a dé ene gía. También el g ano
ob enido en la cosecha es un me o ondo. La
palab a (( ondo))
(Bes and)
designa el ca ác e
del en e mos ado po el desocul a p o o-
can e, es deci , cómo es á p esen e lo p esen e
pa a la écnica. Al espec o, Heidegge a i ma:
<<Lo que es á
(s eh )
en el sen ido del ondo
(Bes and),
ya no es á en e a noso os como
obje o
(Gegens and)»39.
¿Qué signi ica es o úl imo? Pues algo muy
impo an e: el desocul a que p esen a lo p e-
sen e como ondo no es el mismo- que el que
lo hace como obje o. Dado que el desocul a
que desocul a como obje o es el p opio de la
ciencia mode na, la ciencia
y
la écnica mo-
de nas se di e encian en e sí po se modos
dis in os de p esen a lo p esen e, lo (( eal)).
La ealidad cien í ica
y
la ealidad écnica no
son lo mismo.
Sin emba go, en las concepciones
y
de ini-
ciones co ien es, la elación en e la ciencia y
la écnica no es de oposición. Ya dijimos que
lo que la écnica es se en endía habi ualmen e
como
lo ins umen al.
En cuan o a la ciencia,
la de inición que pa ece más co ec a dice que
es
la eo ía de lo eaP0.
Según es o, lo eal co-
esponde ía a la ciencia,
y
la écnica se limi a-
ía
a
((maquina )) con lo eal que la ciencia le
p opo ciona. Así pues, ciencia
y
écnica se
complemen a ían en una je a quía donde la
ciencia se ía
an e io .
De hecho, desde el pun o de is a his o io-
g á ico
(his o isch),
la ciencia mode na es an e-
io a la écnica maquinis a. Mien as que és a
se desa olló en la segunda mi ad del si-
glo
mII,
aquélla su gió en el siglo
XVII~~.
O a comp obación de lo que pa ece se la in-
38
PT,
p.
24.
39
PT,
p.
24.
40
CJ
VA,
p.
46.
41
CJ
PT,
p.
30.