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Heidegger y la cuestión de la técnica

Hernández Reynes, Jesús

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Hernández Reynes, Jesús

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HEIDEGGER Y LA CUESTIÓN DE LA TECNICA Jesús HERNÁNDEZ REYNÉS La écnica es un p oblema. Tan o si se ma- ni ies a con e icacia como si nos desasis e, es un mo i o de cons an e a ención. No po- demos sus ae nos a su in lujo. Al habla , los é minos (( écnica)) y << ecnología)) son usados ecuen emen e. Hablamos de <<la écnica de ecundación in i m, de ((las nue as ecnolo- gías)), de <<la época de la écnica)), de ((la e- olución ecnológica>). Cons an emen e abun- damos en ello y nadie se a e e a nega esa g an impo ancia que se le asigna a la écnica. A lo sumo hab á unos cuan os que alza án su oz de ala ma sob e los e ec os (<noci os>> que nos ae la p imacía de la écnica. P o es- an con a el de e io o del medio ambien e, con a el con ol c ecien e eje cido sob e el homb e po medios in o má icos, con a la ca- e a de a mamen os, con a la ((deshumani- zación)) de las elaciones sociales. En odo es o, y en mucho más, pa ece que la écnica iene algo que e . Pe o es insos enible con- clui de aquí que la écnica debe se abando- nada. Con sólo insinua lo claman al cielo muchas pe sonas juiciosas. ¿Qué se p opone quien boga a a o del abandono de la éc- nica? ¿Acaso e ocede a la edad de pied a? En e ec o, la écnica se asocia a nues os me- dios de ida ac uales que pe mi en, al menos a algunos, pe manece alejados de las lac as del subdesa ollo. Muchos de los que p o es- an po los e ec os noci os de la écnica no so- po an que (( allos écnicos)) les impidan escu- cha con pe ección los concie os de sus mú- sicos a o i os; ampoco hab á muchos que admi an la mue e de un amilia en e mo del iñón a causa de ((de iciencias écnicas)) en el apa a o de hemodiálisis. Si nos inquie a el de- sa ollo implacable de una écnica cada ez más e icaz, lo mismo nos ocu e cuando la écnica nos desasis e. La écnica es imp escin- dible. Además, el amplio espec o que aba ca la écnica hace que sea muy di ícil su educción a un único dominio que sea algo en sí mismo. Al obse a que an o es écnica lo que pe mi e a un pin o ealiza una ob a de a e como lo que pe mi e a los mili a es con a con una capacidad de des ucción a odas luces exage ada, no se nos ocu e más que concebi la écnica como un medio, un ins umen o. Así, desde es a pe spec i a, es á cla o que podemos dis ingui en e una u iliza- ción buena o adecuada y una u ilización mala o inadecuada de la écnica. Es o, a su ez, hace que con emplemos la posibilidad del do- minio de la écnica po pa e del homb e. La écnica puede se dominada. Su buena o mala u ilización depende á, p ecisamen e, del g ado de dominio que en cada caso consiga el hom- b e. Po an o, según es o, no se a a de abandona la écnica ala mados po sus e ec os noci os, sino de consegui domina la. Vemos, pues, que la écnica se nos mani- ies a, po un lado, como algo imp escindible, y, po o o, como algo suscep ible de se do- minado. Pe o, ¿es es o así? ¿Has a qué pun o se puede domina la écnica? ¿Puede el hom- b e elegi en e una aplicación buena y una mala de la écnica? ¿Desde dónde se es ablece como buena o como mala una aplicación éc- nica? ¿Desde un c i e io a su ez écnico o desde un c i e io si uado más allá de la éc- nica? ¿Qué clase de medio es la écnica que ha llegado a se imp escindible? En de ini i a, ¿qué es eso que denominamos écnica? ¿Cuál es la esencia de ia écnica? A es as p egun as no caben espues as au o- má icas. No es amos haciendo un es de e- memo ación de conocimien os. No hay un sabe enciclopédico al que podamos acudi pa a soluciona es as cues iones. Al p egun a <<¿cuál es la esencia de la écnica?)) se nos de- manda algo g a e: el acceso al dominio esen- cial de la écnica, luga quizá inaccesible y, en odo caso, muy poco ecuen ado. El obje i o inal, median e dicho acceso, se á pensa la esencia de la écnica. Pa a ello con amos con un pensado , el pensado que en nues a época ha co espondido a la cues ión de la éc- nica y ha log ado una ecep i idad hacia ella que noso os no podemos ol ida . Me es oy e i iendo a Ma ín Heidegge . Heidegge hace la siguien e obse ación: aunque la écnica sea algo mode no, ela i a- men e ac ual, la palab a que la nomb a es muy an igua. En e ec o, el é mino << écnica>) iene su o igen en el g iego 7 Éx q . Hace más de dos milenios y medio que es a palab a ya se decía. Pe o, ¿qué iene que e el úl imo de los misiles que la humanidad se ha p ocu- ado écnicamen e pa a con a con una g an ue za de des ucción, qué iene que e , epi o, con un deci an an iguo de la ~Éx q? ¿NO se á la obse ación de Heideg- ge una me a dis acción de nues o obje i- o, a sabe : llega a pensa la esencia de la écnica? Son muchos los que han acusado a Heideg- ge de p ocede a bi a iamen e cuando lle a a cabo sus indagaciones e imológicas. Sin em- ba go, no es con enien e p ecipi a se en es o, po que la mayo ía de las eces se iene una idea equi ocada de lo que es a indagación supone. No se a a de sus i ui el es udio de las elaciones esenciales po una simple ape - u a de dicciona io1. Ya dijimos que no hay ningún sabe enciclopédico al que acudi pa a esponde desde él a las p egun as que nos plan eamos. En la indagación e imológica no buscamos hace nos con un signi icado ya mue o y apenas e ocado de nada pa a ol- e lo a u iliza en la ac ualidad. Dice Heideg- ge : <<Se a a, más bien, apoyándose en la sig- ni icación an igua de la palab a y en los cam- bios que ha su ido, de pe cibi el dominio de cosas en el cual es á incluida la palab a y en donde ella habla. Se a a de conside a es e dominio esencial como aquel en el in e io del cual se si úa la cosa designada po la palab a)?. ¿Qué signi ica es o? No quie e deci , desde luego, que debamos a ende al e e en e que o o ga signi icado al é mino en cues ión, po encima de signi ican es me amen e es uc u- ales. Po la palab a no habla el hablan e, sino lo hablado. Como dijo Heidegge en ase céleb e: (<La palab a es la casa del se >$. De ahí que en la palab a (( écnica)) hable el se , es deci , la esencia (Wesen) de la écnica misma. Es o no debe malin e p e a se di- ciendo que Heidegge p ac ica un ingenuo ca- ~alismo. La concepción p o unda que iene Heidegge del lenguaje necesa iamen e debe queda sin con empla aquí, en un b e e a - ículo; sin emba go, ampoco podemos con- undi nos y plan ea un camino equi ocado. E1 análisis lingüís ico de una palab a no nos ga an iza nada sob e su dominio esencial. Con ocasión de las c í icas que se le hicie on desde el es amen o cien í ico-lingüís ico sob e su aducción de &h jO~~a, Heidegge se 1 CJ: Vo age und Au sa ze, G. Neske, P ullingen, 1954, p. 171. A pa i de aho a ci a é VA. 2 VA, p. 48. 3 Ca a sob e el humanismo, Huasca , Buenos Ai es 1972, p. 65. En sucesi as ci as, CH. Siemp e que haya aducción cas ellana ci a é según su edición, aunque modi ique la aducción siemp e que conside e opo uno. Es e es un c i e io gene al seguido en el p esen e a - ículo. limi ó a deci : ((Si aduzco obs inadamen e la palab a &h jO~~a po no-ocul amien o, no es en azón de su e imología, sino po la "cosa" que ha de ene se en cuen a, al pensa con- o me a ella lo que se llama "se y pen~a "))~. Po an o, no hemos de con undi el ecu so a la e imología que p ac ica Heidegge con una caída en las limi aciones de la obje i ación cien í ico-lingüís ica, que hace ale unas es- icciones cuyo o igen pe manece impensado. En Heidegge , el ecu so a la e imología equi ale a una ía de acceso al dominio esen- cial de aquello que nomb a una palab a, en es e caso: écnica. Dijimos que es e acceso nos debía pe mi i la ealización de nues a inali- dad: pensa la esencia de la écnica. A deci e dad, el acceso e imológico esponde a la exigencia de igo en el pensa . El igo no debe con undi se con la exac i ud. La exac i- ud es el igo de la ciencia ma emá ica5. Es a es exac a po que es á inculada po la exac i- ud a su campo de obje os. El ca ác e de exac i ud, sin emba go, no le con iene al pensa . Dice Heidegge : ((El igo del pensa consis e -a di e encia de las ciencias- no simplemen e en la a i icial, es o es, écnico- eó ica exac i ud de los concep os; es iba en que el deci quede pu amen e en el elemen o del se y deje egi lo simple de sus múl iples dimensiones>>6. De ahí que pensa la esencia de la écnica equie a un deci si uado en ese dominio esencial, pa a lo cual es necesa io su encuen o. Dicho encuen o lo p opo ciona el acceso e imológico que, dejando habla al se en la palab a del lenguaje, p ocu a lo exi- gido po el igo : pone el deci en el se de la écnica. Vol amos, pues, a la obse ación hecha po Heidegge : aun siendo la écnica algo mo- de no, la palab a que la nomb a es muy an i- gua. Los g iegos ya hablaban de la TÉXVT, pe o en un sen ido dis in o al ac ual. Aunque la palab a TÉXV~) pueda aduci se a nues o idioma po <( écnica», ((a e)), e incluso ((habi- 4 <<El inal de la iloso ía y la a ea del pensa )), ¿Qué es iloso ía?, Na cea, Mad id 1980, p. 114. A pa i de aho a: FFTP. 5 C : <<La época de la imagen del mundo)), Sendas pe - didas, Losada, Buenos Ai es 1960, p. 71. Ci a é: EIM. 6 CH, p. 98. lidad)), no es ninguna de es as cosas. Sin em- ba go, (( écnica)) p o iene de T Éx ). Es a p ocedencia debe acili a nos el acceso al do- minio esencial de la écnica a a és de la in- e p e ación del deci g iego de la TEIx ~). En una ob a de los años ein a7, Heidegge elige un deci poé ico donde la TÉXV~) iene cabida como una palab a undamen al ligada a la esencia del homb e. Se a a del p ime can o del co o de An ígona de Só ocles ( e sos 332-3751. En es e agmen o de la agedia el poe a nos dice quién es el homb e. El co o no se anda con odeos. No puede habe un deci más di ec o. En una palab a, y al como comienza el can o, el homb e es ~a ~ELVO'T~TOV, 10 más inhóspi o, lo más e o- í ico, lo más pa o oso8. El homb e, nos dice el poe a, na ega so eando las más u iosas empes ades del ma , no da descanso a la ie a con su ac i idad en el cul i o, no hay animal que escape a su caza, se ha lib ado de las inclemencias del iempo y se encuen a do- minando la palab a y la comp ensión. El hom- b e eina sob e las ciudades y sólo la mue e le impide el desa ollo de su audacia. El homb e es lo más pa o oso. El poe a concluye, según la in e p e ación de Heidegge : ((Ci cunspec o, po que domi- na, más allá de lo espe ado, la habilidad in- en i a, cae a eces en la pe e sidad, o as, le salen bien emp esas nobles. Vi e en e la ley de la ie a y el o den conjun ado (O~K~) po los dioses. Al p edomina sob e el luga , lo pie de, po que la audacia del homb e siemp e le hace conside a al en e como no-en e. Quien ponga en ob a eso, que no compa a mi hoga conmigo, ni que mi sabe (TÉx ~)) enga nada en común con su di aga ^^. Lo dicho po el poe a debe se escuchado con a ención. No con iene, pa a ab i nos al campo esencial que buscamos, pasa po al o la elación que el poe a es ablece en e es palab as: 78 OELVÓT~TOV, Ol~q y ~Éx ). Sus aducciones habi uales, a sabe : ((10 más 7 In oducción a la me a isica, No a, Buenos Ai es 1977. Ci a é: IM. 8 CJ: IM, p. 183. 9 IM, p. 184. eme oso)), ((jus icia)) y (( écnica)) o ((a e)), espec i amen e, no pa ecen apo a nos nada sob e el po qué de al elación. Tampoco, en p incipio, lo hacen las aducciones de Heideg- ge : das Unheimlichs e des Unheimlichen (((lo más pa o oso))), Fug, (((jun u a))) y Wissen (((sabe ))). ¿Cómo, en onces, aden a nos en la esencia de lo que esas es palab as designan y que en el can o del co o se nos mues an en una inquie an e elación? Bas a á con escu- cha aún más a en amen e. Heidegge obse a que la palab a g iega OELVO'V, de donde p ocede b OELVO'T~TOV, es ambigua. Signi ica, en p ime luga , lo e- ible. En segundo luga , OELVÓV signi ica io- lencia. Hay que acla a es os signi icados. No debemos pensa lo e ible en un sen- ido í olo. Lo e ible es, e ec i amen e, aquello que subyuga, lo que domina, lo que ence, lo que impone. Los g iegos en endían po OELVÓV 10 emido, espe ado, e e en- ciado, ene ado. En es e sen ido, OELVÓV es lo e ible. Pa a Heidegge , lo que subyuga es el impe a , es deci , el impe a puede sub- yuga : lo que impe a iene pode subyugan e. Con es o, el p ime signi icado de OELVÓV queda es ic amen e acla ado: es lo e ible en el sen ido del impe a que subyuga10. El segundo signi icado dijimos que e a io- lencia. La palab a g iega OELVÓV signi ica io- lencia. Los g iegos cali icaban de 76 6~i Ó al amo y al deseo; es deci , en endían como ~ELVÓV el hace - iolencia in ínseco a la cosa iolen a. Así, en la palab a ~ELVÓV se unen el e o de lo que subyuga y la iolencia de la acción iolen a. Lo que Heidegge sub aya es que en los e sos del poe a esa iolencia se eje ce sob e lo que impe a. Con ello, de la misma mane a que el amo o el deseo io- len os son amo y deseo exace bados, la iolencia eje cida sob e lo subyugan e hace que es o, lo que subyuga, i umpa y se mues e abie o en odo su p edominioll. Vis o es o, debemos aho a ocupa nos de la segunda de las palab as undamen ales: Ol~ ). Según Heidegge , su aducción po ((jus icia)) hace que pie da su sen ido me a ísico unda- men al. Heidegge la aduce po ((jun u a)) 10 CJ: IM, p. 186. 11 CJ: IM, p. 192. (Fug). Es a jun u a no es más que el ensam- blaje de lo que impe a, de lo p epo en e, de al mane a que jun a y obliga a la inse ción en el ensamblaje. Es, pues, la 8L/~ ), la p epo- encia del impe a que subyuga. Po lo que espec a a la TÉXVT, la e ce a de las palab as undamen ales, su aducción po ((sabe )) (Wissen) indica que es á e e ida a lo que comp ende el se p opo cionando a los en es su posibilidad de de e minabilidad. Re e ido al impe a , la ~Éx ) designa ese ca- ác e del ~ELVÓV que hace que lo que sub- yuga se mues e abie o en odo su p edomi- nio, es deci , la iolencia. La TÉx ~), en la in- e p e ación de Heidegge , ca ac e iza la ac i- idad iolen a que log a la i upción de lo que impe a. Es e log o es el pone -en-ob a, el e ec ua (de exyace e) que pa en iza lo io- len ado. Po an o, la TÉx ~), el sabe , es í:1 pode -pone -en-ob a (Ins- Wmk-se~zen-konnen)l2. Tenemos ya acla adas las es palab as un- damen ales, pe o nos al a acla a su elación esencial, la elación esencial que man ienen en e sí. Es o lo hemos de consegui espon- diendo a una p egun a. Has a aho a hemos ha- blado de que el impe a subyuga. Pe o, ¿qué 6:s lo que impe a? ¿Qué es lo subyugan e? La espues a de Heidegge , siguiendo al poe a, es ajan e: lo que subyuga es el en e en su o alidad13. Los g iegos denominaban ~ÚULS al en e en su o alidad. Lo que subyuga e a, pues, un b o a impe an e, y es o, lo e ible. En la a- gedia, el co o can a al homb e en su acción ~iolen a sob e el ma po el que na ega, sob e la ie a a la que cul i a y sob e el animal al que caza. Pe o ambién sob e las ciudades en las que eina, el lenguaje que habla y la comp ensión que posee. Todo ello es ~ÚULS, cons i uye el en e en su o alidad. Eln su o den ensamblado es 8L/~ ); y el hom- b e, con su ac i idad iolen a, con la ~íx ), hace que la ~ÚULS i umpa, hace que el en e se pa en ice. Po ello el homb e es 76 8É~ ó- TaTo , lo más pa o oso, po que es ando ex- pues o a lo que subyuga, al en e en su o ali- dad, hace iolencia euniendo lo que impe a -el en e- y p oduciéndolo en su es ado de pa en ización. 12 C : IM, p. 196. 13 C : iM, p. 186. Si acudimos a los e sos de An ígona en busca de un acceso al campo esencial de la écnica en su sen ido o igina io, no cabe duda de que con amos ya con unas indicaciones p ecisas. G acias a la elación del homb e con la ~Éx ), el impe a que subyuga se mues a abie o en odo su p edominio. La TÉXV~) ca- ac e iza a esa iolencia que hace i umpi al en e. Po ello, el ma es, en an o que na e- gable; la ie a es, en an o que cul i able; el animal es, en an o que cazable. Menos duda aún p o ocan la cons ucción, el lenguaje, la comp ensión. Ahí sí que es e iden e su su gi a pa i de una pues a-en-ob a. En de ini i a, la T+ ~) no señala una especial des eza, ni la u ilización de unos ins umen os o ma e- iales conc e os. Si a endemos a su esencia, la TÉXV~) señala al ámbi o del pa en iza , allí donde el se su ge como en e en lo que apa ece. En es e pun o podemos ene la sensación de que, aun habiendo dicho mucho, es amos más con usos que an es. Segu o que la de ini- ción de la écnica como medio nos pa ece mucho más co ec a que la úl ima indicación conseguida. Po que, an e odo, ¿qué signi ica ((ámbi o del pa en iza ))? Además, ampoco acla ando es o deja emos de pode obje a que lo dicho ale pa a la ~Ex ) en sen ido g iego, pe o no pa a la écnica mode na. ¿Pa a qué an o galima ías? En momen os como és e, la iloso ía apa ece ca gada con odas las conno aciones nega i as que ca ac e- izan la concepción peyo a i a que se iene de ella. Vanos juegos de palab as que ienen la asomb osa acilidad de p opo ciona dolo es de cabeza. Nos sen i íamos mejo , sin duda, eposando, quizá en la e aza de un ba , bajo un ag adable sol p ima e al y acompañados de una lige a b isa oni ican e. Todo aquí pa ece sencillo. Incluso el lenguaje, cla o y de e ec os inmedia os. ((Cama e o: una aza de ca é, po a o )), decimos casi au omá ica- men e. El cama e o nos si e, diligen emen e, el ca é, sin necesidad de explica le nada ni de indaga en la e imología de las palab as usadas. Mucho mejo que en la iloso ía. Sin emba go, un suceso as oca nues o es- quema men al: la aza se cae al suelo y se de- ama el ca é. El cama e o no pa ece inmu- a se. No sien e a licción po habe pe dido un u ensilio con el que ha pasado la gas ho as de su ida, cuidándolo, la ándolo p imo osa- men e, anspo ándolo, gua dándolo, incluso usándolo. Tampoco se le e pa icula men e in e esado en descub i las causas de la caída de un obje o que p esen a una de e minada es uc u a y unos alo es conc e os en los pa- áme os que pe mi en conoce lo cien í ica- men e. El cama e o se limi a a ecoge los agmen os y a epone la aza acudiendo al al- macén. La aza y el ca é han sido epues os a nues a mesa sin más p oblemas. No hay de qué p eocupa se. El cama e o incluso nos ilus a con una cuidada es adís ica de es os pe cances. Todo es á calculado y en el p ecio de la aza de ca é ya an incluidos los gas os que ocasionan es as con ingencias. Además, ampoco el sol que luce sob e nues as cabezas es á allí po casualidad. Se es- udió su ecuencia de apa ición y se calculó el núme o de ho as p omedio que lucía sob e la e aza. También el ien o ue calculado. La posición de la e aza es á pensada e- niendo en cuen a las moles ias que ocasiona el ien o del no e. Todo es o in luyó en que el cos e del aspaso del local ue a al o ... Pe o el p ecio de la aza de ca é ya lo incluye. Nada queda sin asegu a . Un luga y un mo- men o placen e os se nos mani ies an aho a como un espacio y un iempo u ís icos, ma- quinados en azón de su p o echo, de su ex- plo ación como negocio. Pob e cama e o, pen- samos; an diligen e, an amable an e nues a o peza. Pe o el cama e o sabe que cuan os más clien es acudan, más gana á, po que lle a una pa e p opo cional de las en as. Además, aho a necesi a gana más pa a com- p a se el o denado pe sonal que desea. Ya hizo lo mismo con el (( ídeo)), po el que aho a ha pe dido odo in e és. A noso os no nos queda más que apu a con p isas el ca é de la aza y paga , pues llega la ho a en que debemos (( icha )) en la o icina. Con an o pa o es necesa io que nos mos emos e i- cien es en nues o abajo. La nues a ya no es una edad óp ima pa a que nos econ ie an. Escenas como és a ocu en a menudo; son habi uales en nues a época, la época de la écnica. No podemos ol ida que la écnica iene algo que e con odo es o: con la de e - minación de las cosas como me as exis encias de almacén, eque ibles pa a cualquie eposi- ción; con la de e minación de la ac i idad humana a pa i de su e icacia en la ob ención de ecu sos; en de ini i a, con la inclusión del en e en su o alidad en un ensamblaje sólo pendien e de los p ocesos de explo ación. Con iene, pues, que eamos de nue o lo dicho po el poe a a a és del co o de An í- gona. Es a ez eniendo en cuen a las úl imas conside aciones. Vimos que la ~Éx q ca ac e iza al ~ELVÓV concebido como ac i idad iolen a. Según es- o, la ~Ex q es el pone -en-ob a que cons i- uye el mani es an e e- ec ua del se en el en e14. Si la écnica mode na mo iliza al en e en su o alidad como ondo de ecu sos dispo- nibles, es po que el pode -pone -en-ob a de la ~Éx q g iega ha dejado paso a un eque i imposi i o. De es e modo, el cul i o de la ie a no es ya un cuida con solici ud pa a que és a p opo cione c ecimien o y desa ollo a la simien e en egada po el campesino en la siemb a del g ano. Como dice Heidegge : <<la ag icul u a es aho a indus ia mo o izada de los alimen os))l5. Desde luego, algo ha cambiado. Pe o no lo undamen al: el ámbi o esencial en el que juegan la ~Éx q g iega y la écnica mode na, a sabe : el ámbi o del pa- en iza . Aho a bien, si admi imos un ámbi o esen- cial común pa a la ~Éx q g iega y la écnica mode na, cob a especial impo ancia la acla a- ción de ese ámbi o. La p egun a que hicimos an es es aho a ineludible: ¿qué signi ica ((ám- bi o del pa en iza ))? Po de p on o, pusimos ya de mani ies o que la TÉXV~, como acción iolen a, ac úa con a y pa a lo p epo en e, el impe a que subyuga. Al se el en e en su o- alidad lo que impe a, es el en e lo que se pa- en iza en el pa en iza , es deci , lo pa en e. El ámbi o del pa en iza se á, pues, aquél en el que el en e se mues a como al. Allí donde el en e se mues a como al, acon ece la e dad. En consecuencia, el ámbi o del pa en- iza es la e dad. Es o signi ica que la écnica iene su esencia adicada en el paso de lo ocul o a lo no-ocul o, pues eso es pa en iza 16. La écnica es un modo de desocul ación. Según Heidegge , desocul a se dice en g iego &A@ELCX, palab a que se aduce habi ual- men e po (( e dad)). Po an o, la esencia de 14 CJ IM, p. 196. 15 La p egunp po la écnica, aducción de Adol o P. Ca pio en Epoca de Filoso$a, año 1, núm. 1 (19851, p. 22. Es a paginación se halla en es a edición al ma gen y coincide con la de Vo age und Au sa ze ci ada en la no a 1. A pa i de aho a, PT. 16 CJ <<De la esencia del undamen o», ¿Qué es me a$- sica? y o os ensayos, Siglo XX, Buenos Ai es 1974, p. 67. Ci a é: EF. la écnica pe enece al ámbi o de la e dad. Hemos llegado a un pun o escandaloso. Cuando menos, nos p oduce sospechas y du- das ace ca de lo ace ado de nues as indaga- ciones. El p opio Heidegge exp esa así es a ex añeza: <<¿Dónde nos hemos ex a iado? P egun amos po la écnica y aho a hemos lle- gado jun o a la &AT$ELCX, al desocul a . ¿Qué iene que e la esencia de la écnica con el des~cul a ?))~~. Es a úl ima cues ión es aho a la p egun a undamen al. Cuando Heidegge , medi ando la esencia de la écnica, llega a la &A$e~~c , exp esa uno de los asgos más ca ac e ís icos de su i- loso ía. El p oblema de la e dad es, sin duda, capi al en oda la ob a de Heidegge . Ya en Se y iempo podemos conside a que la modi icación de la de inición adicional de la e dad cons i uye uno de los núcleos más impo an es de la ob a. En el 8 44, Heidegge plan ea el e o que supone de ini la e - dad como adecuación o conco dancia. P opo- ne acudi al sen ido g iego de &-A7je~~a --en endida, según él, como ((es ado de no- ocul o))- pa a alcanza el enómeno más o i- gina io de la e dad. ((La p esen ada "de ini- ción" de la e dad -dice Heidegge - no es un sacudi se la adición, sino el ap opiá sela o igina iamen e: y an o más, si se log a p oba que la eo ía u o que llega a la idea de la conco dancia po ue za del enómeno o igina io de la e dad y cómo llegÓnl8. Más adelan e, Heidegge modi ica su opinión sob e es e pun o, pe o conse a la in e p e a- ción de que e en el no-ocul amien o el asgo undamen al de la ((cosa)) pensada en la &A j'- OCLCU~~. Podemos eco e el camino en la di ección in e sa y llega a la misma conclusión: la ela- ción inexcusable en e la e dad como &A$- Be~c y la écnica, ya sea la mode na o la Ex ) g iega. En e ec o, en el desocul a- mien o que es la e dad, acon ece el paso de lo no-p esen e (TOU p7) b' os) a la p esencia (7b 6 ). Es e hace p esen e lo p esen e en su p esencia se denominó en G ecia ol- 17 PT, p. 20. 18 El se y el iempo, FCE, Mad id 1980, p. 241. Ci a é: S?. 19 CJ FFTP, pp. 116 y 117. ) UL S es deci , p o-ducción (He - o -b in- gen)2b. La ? oí )o~s incluía an o la p oduc- ción a esanal o a ís ica como la ((na u al)). La + 'a~s es ~O~~ULS, po ejemplo, el sali de la lo al lo ece . La di e encia es á en que mien as lo p esen e, +;(+EL, 10 p esen e po na u aleza, iene en sí mismo (i Ea . G) la posibilidad de la salida en el p o- duci , lo p esen e a esanal o a ís ico iene esa posibilidad en o o (i %A+), en el a e- sano o en el a is a21. Según es o, la p o-ducción es un ae que ae lo p esen e al apa ece , es iin susci a la enida de lo p esen e, es un hace - eni (Ve - an-la~sen)~~. Es e hace - eni designa la esen- cia de lo que los g iegos denominaban c L ia. La palab a a'l ~o ha sido aducida común- men e como causa, pe o Heidegge indica que p opiamen e signi ica ((10 que iene la culpa)) (Ve schulde ) de o a cosa23. En nues a lengua ambién usamos la exp esión ((se cul- pable)) po ((se la causa)). Así, las cua o causas de la adición son los cua o modos solida ios del se -culpable (Ve schulden), mo- dos enlazados en e sí po debe es mu uos. En el ondo, aquello de que son deudo es los cua o modos del se -culpable es del ((es a - delan e)) (Vo liegen) y del ((es a -a-la-dispo- sición)) (Be ei liege 1)~4. Es as dos ca ac e ís icas son los asgos esenciales del se -p esen e (An- wesen) de algo p esen e (Anwesendes). Po ello el se -culpable es el hace - eni a la p e- sencia, y po ello, como dijimos an es, la pa- lab a Ve -an-lassen (hace - eni ) designa la esencia de la causalidad pensada al modo g iego. Po su pa e, pe enecen sin duda a la cau- salidad, a su ámbi o, medio y in. Es os, a su ez, de inen lo ins umen al, que es el asgo esencial que adjudicamos a la écnica en su 20 Heidegge ci a al espec o, en PT, p. 19, una ase de Pla ón en El Banque e (205 b) que dice: <(.I) TOL ZK TOV p+ ZVTOS &S TQ 8 ~ÓVTL ~T~OCV (XLTLCY . $ud ~UTL .TTOI'I)ULS>). En la in e p e ación de Heideg- ge , aducida: ((Todo hace - eni pa a lo que, sea lo que sea, pasa de lo no-p esen e a la p esencia y se ade- lan a hacia és a, es . oi. )u s, es p o-ducción)). 21 CJ PT, p. 19. 22 CJ: PT, p. 18. 23 CJ: PT, p. 16. 24 CJ PT, p. 18. concepción que nos ha pa ecido co ec a. Aca- bamos, pues, eniendo de nue o elacionadas la c$A$&~a y la écnica. A la p egun a ((¿qué iene que e la esencia de la écnica con el desocul a ?)), podemos esponde aho a, al como lo hace Heidegge , diciendo: << od0>>2~. Sin emba go, nos al a po acla a qué sea eso de la e dad pa a que la elación en e la e dad y la ecnica esul e más diá ana. En el a ado De la esencia del undamen o (1929), Heidegge hace una dis inción que aquí nos in e esa sob emane a: la e dad como conco dancia se e ie e a la e dad p o- posicional. Si yo digo ((la nie e es blanca)) y ealmen e es blanca, en onces digo e dad. La e dad p oposicional se de ine como la conco dancia en e el juicio y la ealidad. Sin emba go, pa a que es o sea así es necesa ia una pa encia del en e. La e dad p oposicional es una e dad de i ada26. Pa a que haya una ealidad al como la nie e blanca, debe mos- a se la nie e blanca, debe apa ece , debe pa- en iza se. En con aposición a la de e mina- ción p edica i a, que es la e dad p oposicio- nal, Heidegge denomina a la pa encia del en e e dad ón ica. A es a se e e ía el poe a Só ocles cuando en los e sos de An ígona que hemos is o habla del ma na egable, de la ie a cul i able ... Sólo podemos na ega en el ma y, consecuen emen e, hace e - dade o el juicio ((na egamos en el ma )), si ealmen e se nos apa ece el ma na egable. Igualmen e con la aza del ejemplo is o. La aza de ca é es una me a exis encia (s ock) de almacén po que se pa en iza como ondo e- que ible y siemp e a disposición. Sólo así puede se e dad el juicio <<la aza de ca é es un obje o de explo ación come cial)). Pe o, además, esa pa encia susci a la posibilidad de o os compo amien os menos e iden es. Cuando pedimos al cama e o, después de habe consumido el ca é, <<¿cuán o es?)), y el cama e o nos esponde: ((son 60 pese as)), es a p oposición es (o puede se ) e dade a únicamen e po que la aza de ca é (con la aza como ecipien e y el ca é como con e- nido) se pa en iza siendo me o ondo eque- ible y siemp e a disposición. <<El ca é son 60 25 cj m, p. 20. 26 Cj EF, pp. 66 y 67. pese as)) iene una ealidad a la que co espon- de po que se da un desocul amien o que de- socul a en es que son suscep ibles de explo a- ción écnicamen e come cial. Aho a bien, Heidegge , siguiendo la di e- encia on ológica -su dis inción en e se y en e-, es ima que la e dad ón ica no es capaz ((de hace accesible al en e en sí mismo si su pa encia no es á ya de an emano ilumi- nada y o ien ada po una comp ensión del se del en e (cons i ución del se : quididad y mo- dalidad)»>27. Heidegge concluye lo siguien e: ((Sólo el descub imien o del se posibili a la pa- encia del en e. Es e descub imien o, como e dad sob e el se , se llama á e dad on oló- gica98. Así pues, si la e dad p oposicional es de i ada, ambién lo es la ón ica, pues es á undada en la e dad on ológica, que es la o i- gina ia. Es e úl imo pun o es de suma impo ancia pues o que pone en juego qué sea la elación en e la esencia del homb e y la esencia de la e dad. Es o es así desde el momen o en que admi imos que, po un lado, el descub i- mien o del se se undamen a en una com- p ensión del se del en e, y que, po o o, la comp ensión del se es un ca ác e esencial del homb e. De es a o ma, la es uc u a esencial del homb e posibili a el desocul a- mien o. Pe o ¿de qué modo? No es á nada cla o. Heidegge acude a di e en es concep os pa a explica la elación de la esencia del homb e con la esencia de la e dad. Así, en Se y iempo habla del ((es ado de abie o)g9; en De la esencia del undamen o, de la (( as- cendenciado; en De la esencia de la e dad, de la «libe ad))31. Todas es as palab as no hacen más que deci lo que acon ece en el homb e, y en el en e que no es él, con espec o a la e- e encia al se . Es o signi ica que el ((es ado de abie o)), la (( ascendencia)), la ((libe ad)), son ensayos de explicación de la elación siemp e mis e iosa que gua dan en e sí el se , po un lado, y el en e llamado homb e, 27 EF, p. 68. 28 EF, p. 68. 29 ST, pp. 241 y SS. 30 EF, pp. 70 y SS. 31 <De la esencia de la e dab), ¿@ es me a iica? y o os ensayos, d. ci ., pp. 118 y SS. A pa i de aho a, EV. po o o. En es e ema (segu amen e el más cen al de la iloso ía heidegge iana), Heideg- ge e oluciona a lo la go de su ob a. Hay, sin emba go, un pun o de in lexión: la con e en- cia De la esencia de la e dad. Has a en onces, Heidegge se es ue za po plan ea la elación en e el se y el homb e, la e dad o igina ia, desde el lado del homb e. Sólo así es posible log a el obje i o asumido en sus p ime as ob as32: consegui una comp ensión on oló- gica, es deci , concep ual, del se . De ahí que Xa a ea ealizada en Se y iempo sea una analí- ica exis encial del homb e. Reco demos: el obje o emá ico de la in es- igación emp endida en Se y iempo es el se ie los en es o sen ido del se en gene al. A es o se le llama on ología. Así pues, pa a es- ponde a la p egun a que in e oga po el se es p eciso un análisis p epa a o io de aquello que pe mi e lle a a cabo una on ología. El en e que comp ende el se es el que la adi- ción ha dado en llama ((homb e)) y al que 14eidegge ha denominado Dasein. La analí ica iel Dasein, po an o, es indispensable pa a llega a aduci a concep os el sen ido del se en gene al, po que el Dasein es el en e con- cep ualizado . Así, la on ología undamen al equi ald á, al menos en un p ime momen o, a una analí ica on ológica (o exis encial) del Dasein. Es pe ec amen e conocido que Heidegge p e ió un segundo momen o en el que la ela- ción en e el se y el homb e uese con em- plada desde el o o lado, es deci , desde el lado del se . A es o alude el í ulo de la e - ce a sección de la p ime a pa e de Se y iempo. El í ulo en cues ión es ((Tiempo y se )). Todos sabemos que Heidegge jamás esc ibió esa sección. Se y iempo quedó incom- ple o. En 1947, en la Ca a sob e el huma- nismo, comen ando es e hecho Heidegge dice: <<La sección en cues ión ue e enida po que el pensa alló al que e deci su icien- emen e es a uel a y no pudo ejecu a la con ayuda del habla de la Me a ísica. La con e en- cka De la esencia de la e dad, que ue pensada y p onunciada en 1930, pe o imp esa sólo en 1943, pe mi e echa un is azo sob e el 32 CJ: ST, pp. 15 y 16 y EF, p. 68. pensa de es a uel a de "Se y iempo'' a "Tiempo y se ". Es a uel a no es el cambio del pun o de is a de Se y iempo, sino que en ella alcanza el pensa in en ado, po p i- me a ez, el luga de la dimensión desde la que ue expe imen ado Se y iempo>>33. Según es o, Heidegge desis e ya de lle a el descu- b imien o del se a concep os (el habla de la Me a ísica). Consecuen emen e, la on ología no es ya más la a ea a ealiza 34. Lo que después de es o se impone iene in- sinuado en la no a inal añadida a la con e en- cia De la esencia de la e dad. En ella Heideg- ge de ine la e dad como un cobija que des- peja (lich endes Be gen), y a con inuación dice: <<La espues a a la p egun a po la esencia de la e dad es el ela o (Sage) de una uel a (Keh e) den o de la his o ia del se (Sein). Pues o que a él le co esponde el cobija que despeja, el Se (Seyn) apa ece inicialmen e a la luz de una sus acción ocul ado a. El nomb e de es e despejamien o (Lich ung) es & X@ELCY Aquí, cla amen e, se adjudica la e dad al se . El homb e se ((limi a)) a co es- ponde . Desde es a pe spec i a, la elación en e la esencia de la écnica y el desocul a a ía con espec o a lo que se podía deduci de la in e - p e ación de los e sos de An ígona. Allí, la TÉXV~ quedaba ligada al OELVÓV, y b OELVÓ- TCYTOV e a la de inición de la esencia del homb e. Se podía supone , pues, que la es- uc u a del homb e de e minaba el modo de hace iolencia sob e lo subyugan e, sob e el en e en su o alidad, y, po an o, el modo de desocul amien o. Un cambio en el homb e lo- g a ía, en onces, un cambio co ela i o en el modo de desocul amien o. Había, en conse- cuencia, cie a posibilidad de dominio de la écnica po pa e del homb e. Después de De la esencia de la e dad, Hei- degge sólo puede deci lo con a io. Las si- guien es palab as omadas del cu so ¿Qué sig- niJica pensa ? (1951-1952) mues an su cla a opinión al espec o: ((P ime o enemos que co esponde a la esencia de la écnica pa a in- media amen e después p egun a si y cómo 33 CH, p. 81. 34 CJ: CH, pp. 112 y 113 35 EV, p. 130. pueda el homb e enseño ea se de la écnica o no. Mas acaso es a p egun a esul e después ca en e de sen ido, ya que la esencia de la éc- nica oma su o igen de lo p esen e, es deci , del se del en e, del cual el homb e jamás se enseño ea, sino que, a lo sumo, le puede se i ~36. ¿Cuál es, pues, nues a a ea? An e odo, co esponde a la esencia de la écnica. Desde el comienzo de es e a ículo ya hemos dado algunos pasos en ese camino. Siguiendo a Hei- degge nos aden amos en la lengua g iega pa a accede al ámbi o esencial de la écnica. El esul ado ue so p enden e: la écnica no consis e en la u ilización ins umen al de he- amien as y ma e iales, sino que es un modo del desocul a . Si que emos p ecisa más, po- demos in oduci la dis inción del p opio Hei- degge en e écnica y esencia de la écnica37. En onces di emos que la esencia de la écnica no es nada écnico. Más p opiamen e, pues: aquello que la écnica es, su esencia, no con- sis e en la u ilización ins umen al de he a- mien as y ma e iales (algo que sí es cada éc- nica conc e a), sino que es un modo del deso- cul a . La p egun a se impone: ¿qué modo? Res- pondiéndola enemos que consegui di e en- cia , en gene al, la écnica de o os modos del desocul a , y, en pa icula , di e encia la de la 7 Qx q g iega. Comenzando po es a úl ima, Heidegge en- iende que el p o-duci ca ac e ís ico de la TÉXV? g iega es un p o-duci que en ega. En el cul i o de la ie a, la simien e se en ega a la na u aleza pa a que, según su desa ollo, la haga c ece . Sin emba go, la écnica mode na p o oca. En la ag icul u a ecni icada se le exige a la na u aleza la ene gía necesa ia pa a el c ecimien o de la plan a. La na u aleza es á is a como un ondo del que ex ae ene gía, en es e caso alimen a ia. Así pues, a di e encia de la TÉXV~ g iega, la écnica mode na deso- cul a p o ocando. La p o ocación, dice Hei- degge , ((acon ece en an o es abie a la ene - gía ocul a en la na u aleza, lo abie o es ans- 36 ¿Qué sign8ca pensa ?, No a, Buenos Ai es 1978, p. 225. 37 CJ PT, p. 13. o mado, lo ans o mado almacenado, lo al- macenado a su ez dis ibuido y lo dis ibuido nue amen e uel o a cambia de di ección. Ab i , ans o ma , almacena , dis ibui , con- mu a , son modos del des~cul a ))~~. , Cuando el ag icul o de la época de la éc- nica pone (s ell ) la semilla en el campo, iene a és e como me o ondo (Bes and) del que ex ae ecu sos, equie e (s ell ) a la ie a pa a que es a dé ene gía. También el g ano ob enido en la cosecha es un me o ondo. La palab a (( ondo)) (Bes and) designa el ca ác e del en e mos ado po el desocul a p o o- can e, es deci , cómo es á p esen e lo p esen e pa a la écnica. Al espec o, Heidegge a i ma: <<Lo que es á (s eh ) en el sen ido del ondo (Bes and), ya no es á en e a noso os como obje o (Gegens and)»39. ¿Qué signi ica es o úl imo? Pues algo muy impo an e: el desocul a que p esen a lo p e- sen e como ondo no es el mismo- que el que lo hace como obje o. Dado que el desocul a que desocul a como obje o es el p opio de la ciencia mode na, la ciencia y la écnica mo- de nas se di e encian en e sí po se modos dis in os de p esen a lo p esen e, lo (( eal)). La ealidad cien í ica y la ealidad écnica no son lo mismo. Sin emba go, en las concepciones y de ini- ciones co ien es, la elación en e la ciencia y la écnica no es de oposición. Ya dijimos que lo que la écnica es se en endía habi ualmen e como lo ins umen al. En cuan o a la ciencia, la de inición que pa ece más co ec a dice que es la eo ía de lo eaP0. Según es o, lo eal co- esponde ía a la ciencia, y la écnica se limi a- ía a ((maquina )) con lo eal que la ciencia le p opo ciona. Así pues, ciencia y écnica se complemen a ían en una je a quía donde la ciencia se ía an e io . De hecho, desde el pun o de is a his o io- g á ico (his o isch), la ciencia mode na es an e- io a la écnica maquinis a. Mien as que és a se desa olló en la segunda mi ad del si- glo mII, aquélla su gió en el siglo XVII~~. O a comp obación de lo que pa ece se la in- 38 PT, p. 24. 39 PT, p. 24. 40 CJ VA, p. 46. 41 CJ PT, p. 30.