HISTORIA DE
LA
LIBERTAD
Y
MEMORIA PASSIONIS
Reyes
MATE
Quisie a comenza es ableciendo un
cuad o de e e encias o una decla ación de
in enciones, pa a comp ende el sen ido de
lo que aquí se exp esa. No p e endo compa-
gina ma xismo y c is ianismo (aunque uno
ande po ahí con esa e ique a). Aquí se a a
habla e ec i amen e del ma xismo y am-
bién del c is ianismo. Pe o la óp ica es la
siguien e:
En la Ilus ación se de inen las elaciones
en e azón y eligión, de al mane a que sus
e ec os pe du an. Yo p e endo cues iona el
pun o de pa ida. Lo que ocu e es que bajo
la denominación de Ilus ación no subsumo
an sólo al ((Siglo de las Luces)), sino a ese
alan e c í ico y laico -emancipado, po
an o, en la iloso ía, la polí ica y el de echo
de la eligión- que se da po supues o en el
((Siglo de las Luces)), pe o que sob e i e en
las c í icas omán icas e idealis as de la Ilus-
ación y has a en el mismo pos idealismo,
léase ma xismo. Hay pues una lec u a del
ma xismo desde la Ilus ación. Y sob e ese
pa icula es con enien e llama la a ención.
También se habla del c is ianismo, pues-
o que la noción de azón se de ine -en el
con ex o ilus ado- en e e encia a la eli-
gión: como emancipación
y
secula ización
de la misma.
El hilo conduc o no es an o una con-
on ación en e el concep o ilus ado de
azón y concep o ilus ado de eligión (lo
que se suele en ende cuando se habla de e-
lación en e ma xismo y c is ianismo), sino
un cues ionamien o del mismo pun o de
pa ida. No doy po supues o la elación
ilus ada en e azón y eligión, po que pon-
go en dudas la capacidad de la azón ilus a-
da pa a in e p e a la ealidad, como ella
p e ende. La exposición es un in en o de
nomb a los caminos pa a ace ca se a la ea-
lidad.
1.
Como buen ilus ado Ma x a i ma que
el homb e mode no, el ilus ado, es el hom-
b e que se ha con e ido en suje o his ó ico.
Pe o apo a una p ecisión: el suje o his ó i-
co no es el homb e adul o de Kan , suje o
de la c i ica, sino el abajado mode no,
de
A bei e . De A bei e
es una ca ego ía que
sólo se da con la llegada del capi alismo. El
escla o, el sie o de la gleba no son
A bei e .
Dos ca ac e ís icas son p opias del
A bei e :
a)
el abajo lib e, la lib e disposición de
su ue za de abajo pa a alquila la o ende -
la a quien quie a (die
eie
A bei );
b)
la up u a del indi iduo espec o a la
inmedia ez na u al de se colec i o, p opio
de los se es p imi i os (die Loslosung).
El escla o
y
el sie o, que a as an una
((exis encia obje i a)), no conocen la di e-
encia en e abajo y condiciones ino gáni-
cas. El escla o y el sie o no han omado
pos u a espec o a las condiciones obje i as
de su abajo, po la sencilla azón de que
has a su mismo abajo es con emplado como
una condición ino gánica de la p oducción,
jun o al a ado y el buey. Dice Ma x ((en el
sis ema capi alis a de p oducción, po el
con a io, el homb e queda li e almen e
"desna u alizado", queda educido a una
me a ue za subje i a de abajo, o almen-
e desobje i ada)). Lo ((na u al)) y po an o
a-his ó ico, del p e-capi alismo eside en que
las condiciones obje i as del abajo -he-
amien as y ma e iales- son conside ados,
no como p oduc os del abajo, sino como
momen os de la ie a, de la na u aleza, p e-
dispues os y en e a los cuales el suje o y el
colec i o no se dis inguen cuali a i amen e.
En i ud de la e olución capi alis a la
na u aleza deja de se econocida como una
(( ue za en si)), y pasa a se un me o ob-je o
de explo ación pa a el homb e.
2.
La c í ica que hace Ma x al capi alis-
mo no es habe desna u alizado al homb e,
emancipándole de la na u aleza, sino de no
pode saca ma e ialmen e odas
las
conse-
cuencias. El capi alismo hace del
homb e un
suje o hzj ó ico,
pe o le impide se
suje o de la
h o ia.
Tan o en su c í ica al ((humanismo abs-
ac o)) (c .
Die heillige Familie.
P ólogo),
como en la c i ica al ((cul o del homb e abs-
ac o)) (c . Das Kapi al, 111 lib.) apa ece es a
denuncia. En e ec o, c i ica á a Feue bach
que, cuando hable del homb e, sob een ien-
de una ((esencia abs ac a)), insi a en cada ini
di iduo, ol idando que la esencia humana
hay que e la como «el conjun o de elacio-
nes sociales)), «la suma de ue zas de p o-
ducción, capi ales y o mas conc e as de ci -
culación)). Sólo pa iendo de es as conside-
aciones es posible de ec a la azón de po
qué en el capi alismo el suje o his ó ico no
puede con e i se en suje o de la his o ia.
En su c í ica al ((cul o del homb e abs-
ac o)) in en a á demos a cómo, de he-
cho, el capi alismo educe al homb e a me -
cancía. G acias a es a cosi icación, el hom-
b e es equipa able a cualquie o a me can-
cía y po ende sea a ado ((abs ac amen e)).
De es a mane a el homb e nunca pod á
domina el p oceso ma e ial y de eni suje-
o del mismo.
En es a doble c í ica ya se insinúa la po-
sición ma xiana: la aíz de la escisión en e
suje o his ó ico y suje o de la his o ia adica
en
die He scha de o en A bei iibe die leben-
dige-,
(en la p epo encia del abajo mue o
sob e el abajo i o).
El suje o de la his o ia es el p ole a iado,
es deci , el
A bei e
que conscien e de su
papel en la p oducción llega a asumi eal-
men e ese p o agonismo.
3.
De es a mane a oma posición Ma x
en el ema iloso ía de la his o ia. Pe o pa a
cap a la en e gadu a del p oblema hay que
ene en cuen a el ans ondo he edado y la
especi icidad de los p oblemas que ahí se
incuban.
Aunque la mode na iloso ía de la his o-
ia a ín imamen e unida al pensamien o de
la Mode nidad, no hay que pe de de is a la
adición eológica subyacen e.
Pa a la eología de la his o ia el mundo
es is o como
Unidad,
es deci , el mundo no
es una conca enación o ui a de acon eci-
mien os, si no que el p incipio es en endido
como un
o igen
y
el inal como un
des ino.
En e el o igen y el des ino se juega un in-
e medio donde cuen a la libe ad del hom-
b e que, de hecho, apues a con a Dios. De-
bido al mal del homb e, la concepción eo-
lógica de la his o ia es so e iología en el
sen ido de que la ealización de la his o ia es
ob a de una Redención que iene de a ue a
y
sal a al pecado . Aunque oda la his o ia
es
o alidad,
pues nada escapa al único suje o,
Dios, la p esencia de la libe ad del homb e,
jugada con a Dios, explica que la concep-
ción eológica sea, al mismo iempo,
his o ia
de sal ación
e
his o ia del mundo.
Vico, el p ime pensado que pone las
bases de la mode na iloso ía de la his o ia,
secula izada la hipó esis Dios, po la de Gé-
ne o Humano, como suje o de la his o ia.
Pe o a pesa del ueque subsis e la ambi-
güedad an e io en e
suje o de la his o ia
(His-
o ia Sag ada)
y
suje o his ó ico
(His o ia del
mundo). En e ec o, si es e dad que loa hom-
b es hacen la his o ia en la medida en que se
deciden a ac ua con decisión y conciencia,
no es menos cie o que son muchos los
acon ecimien os que se escapan al p o ago-
nismo del homb e. De ahí que man enga la
ca ego ía P o idencia, como la ins ancia en
que iene sen ido lo que oda ía escapa al
con ol del homb e.
Ahí ya enemos anunciado uno de los
dos p oblemas cla es de la iloso ía de la his-
o ia: la ambigüedad o escisión, la di e encia
en e suje o his ó ico
y
suje o de la his o ia.
El segundo p oblema es de ipo epis e-
mológico. Vico basaba su iloso ía de la his-
o ia en la a i mación
e um e ac z4nz con e
un u .
Esa iden i icación en e e dad
y
ac-
icidad pe mi ía que al se el homb e el ac-
o de la his o ia pudie a conoce la en oda
su p o undidad.
Aho a bien, ese p incipio inicial lle a a
una concepción de la his o ia como ep o-
ducción: la eo ia no se á más que la ep o-
ducción de la ealidad y los acon ecimien-
os se sucede án al in e io de unos esque-
mas que se epi en cíclicamen e. La eo ía
del
co so e ico so
pe mi e, en e ec o, una
p o undización de los acon ecimien os que
cíclicamen e se epi en, pe o ponen a esos
acon ecimien os en la esi u a de su incum-
plimien o. Pa a que el (( iempo se cumpla))
se á necesa io una concepción lineal, no cí-
clica, una concepción p ospec i a y no e-
ospec i a.
De es a mane a queda o mulado el se-
gundo g an p oblema de la iloso ía de la
his o ia: la undamen ación epis emológica
de una concepción p ospec i a de la his o ia.
4.
P ime p oblema: la ambigüedad en-
e suje o his ó ico y suje o de la his o ia.
Kan ab e el camino de una solución. En
e ec o, Kan , emi iéndose al p incipio de
Vico
e um e ac um con e u k ,
a i ma que
«la p edicción del desa ollo his ó ica es sólo
posible an o en cuan o el p edic o es el
agen e de las cosas que anuncia po adelan-
ado».
La a i mación del suje o de la his o ia a
ín imamen e unido al del suje o agen e, a la
acción del suje o. Se a a lógicamen e de la
acción que p econiza la ilus ación: uso c í-
ico y adul o de la azón. La acción a la que
se e ie e Kan es la acción é ica: la obliga-
ción del suje o bu gués que siendo ya p o-
agonis a de la ida económica
y
en la ida
social, pa cialmen e, no dispone oda ía de
una (( isión del mundo» y menos aún de una
eo ía polí ica que esponde a su si uación
ma e ial.
Al deci que se a a de una acción é ica
que emos deci que no es una acción polí i-
ca, lo que p i a al suje o kan iano de la uni-
e salidad. En e ec o, Kan se e ie e al suje-
o que ya dispone de las condiciones de po-
sibilidad pa a se suje o his ó ico, pe o no
se plan ea la con eniencia o necesidad de
c ea nue as condiciones de posibilidad pa a
quien ca ece de esos supues os ma e iales.
Po o o lado, la subsis encia de una in-
encionalidad de la na u aleza explica que la
escisión en e suje o his ó ico y suje o de la
his o ia, siga i esuel o. La úl ima a i ma-
ción kan iana que e en la con adicción
en e suje o his ó ico
y
esa causalidad que
escapando a la lib e causalidad del indi i-
duo, la ue za p opulso a del a ance his ó i-
co, demues a la esignación de su plan-
eamien o.
Hegel a anca, igualmen e, de esa con-
adicción en e suje o his ó ico y ue za
p opulso a de un suje o ex año al suje o
his ó ico. Esa con adicción esponde a la
expe iencia o dina ia de que el homb e se
sien e suje o de sus ac os pe o a muchos de
ellos no puede con ola . Esa con adicción
es una cons an e que se da en odos los
es amen os de la ida. Sólo que la explica-
ción hegeliana no deja á al suje o de la his-
o ia se un elemen o he e ónomo al suje o
his ó ico.
En e ec o, pa a Hegel, el pensamien o
pene a el ob-je o y despie a lo que pe ma-
nece ine me en ese es ado de obje i idad, lo
despie a a una nue a ida. En esa con a-
dicción, así en endida, es á la ue za p opul-
so a de la his o ia.
También Hegel habla de la ((as ucia de la
azón)), que ya no se á una aducción secu-
la de la P o idencia: aquí designa el p oce-
so de animación de la idea
(Beg q l.
Lo que
ocu e es que el pensamien o del homb e
indi idual
(Denken)
no llega a cap a las en-
e elas del p oceso, de ahí que
el
p oceso
del
Beg q
esul e
al
Denken
como «la as ucia
de la azón)).
Pe o esa as ucia de la azón es el esul a-
do de odos los
Denken
que en el mundo han
sido.
6.
Ma x ecoge de Hegel la idea según la
cual es el suje o pensan e en donde se hace
ale , en donde se hace conscien e el sen i-
do obje i o del de eni his ó ico.
Y
esa
consciencia, in o mada po el sen ido obje-
i o, es quien se enca ga de hace uc i ica
la dinámica que lle a consigo el sen ido ob-
je i o. Sólo que Ma x da á una explicación
ma e ialis a de es e p oceso. Como ya decía-
mos Ma x ubica la aíz de la ambigüedad
en e suje o his ó ico y suje o de la his o ia
en la ((p epo encia del abajo mue o sob e
el abajo i o)). Ahí es á la causa de po qué
el suje o his ó ico no puede se suje o de la
his o ia. Sólo el abajo i o hecho conscien-
e y que sea capaz de asumi su papel puede
se a i mado como el e dade o suje o de la
.his o ia. Es el P ole a iado.
Ma x da es azones:
-
azón ilosó ica,
-
azón socio-psicológica,
-
azón socio-económica. Fijémosnos en
es a úl ima al y como la desa olla en la
eo ía del alo .
Como es sabido, el abajo sala ial p o-
duce una masa de alo de la que una pa e
uel e al p oduc o bajo la o ma de sala io,
mien as que o a pa e -la plus alia- que-
da en manos del capi alis a. Con es a pa e
el capi alis a ((paga)):
a)
en p ime luga los
in e eses
de quienes
le han an icipado el dine o;
b)
paga la
en a
al p opie a io del suelo;
c)
el es o cons i uye el
bene icio
p opia-
men e dicho.
In e és, en a y bene cio son p ecisamen e
la subs ancia sob e las que exis en las o as
clases sociales.
Desde es e esquema se puede ap ecia
cómo una clase es la que p oduce po y pa a
odas. En la eo ía del alo no sólo es á
insc i a la lucha de clases, sino ambién la
eo ía del p ole a iado suje o eal de la his-
o ia.
Con la llegada del p ole a iado comienza
la his o ia del homb e po que la humanidad
de iene en el p ole a iado suje o conscien e
sin deja de se al mismo iempo obje o,
subs ancia de la misma. Dice Lukacs: ((de
acue do con las palab as p o é icas de Vico,
somos noso os los que hacemos la his o ia;
y si hoy es amos en condiciones de con em-
pla el conjun o de la ealidad como his o-
ia, es po que nos hemos ele ado a ese mo-
men o en el que la ealidad puede se cap a-
da como "nues a acción")).
7.
Segundo p oblema: la undamen a-
ci6n epis emológica de una concepción
p sspec i a de la his o ia.
Ma x uel e a Vico pa a quien conoce
la his o ia es un p i ilegio de quien la hace
con olun ad
y
conocimien o de causa. Esa
p io idad del ((que e hace )) sob e el «PO-
de conoce )) se aduce en la a i mación de
la p axis como el pila de la eo ía del cono-
cimien o.
Lo que Engels llama, en su esc i o sob e
Feue bach, la ((p egun a más decisi a de oda
la iloso ía)) es lo que aquí es á en danza y no
es o a cosa que dilucida la elación en e el
se y el pensa .
Y
esa cues ión se acla a una
ez que se ha comp endido que concep os
como ((pensa )) y «se » y ((na u aleza)), así
como los modos de explicación p opios de
las ciencias na u ales son p oduc os nacidos
de la p axis. El homb e, que es un se his ó-
icamen e limi ado, no p e endió nunca,
cuando los c eó, esol e de ini i amen e
p oblemas e e nos.
La p axis apa ece como
la
ca ego ía epis-
emológica undamen al, dis anciándose, de
es a mane a, an o de Kan como de Hegel.
((La iloso ía deja de se p ima iloso ía, ya
que nada puede ni espec o a su nacimien o,
ni a su ealización. La iloso ía oma con-
ciencia de su iden idad al enuncia an o a
una au oposición como a su au o ealiza-
ción. Po eso Ma x la llama c 2ica. A pa i
de ese momen o cambia adicalmen e el sen-
ido de su búsqueda. No se puede hace
eo ia con p e ensiones on ológicas, sino con
una in encionalidad p ác ica. La cues ión
undamen al no se á, po consiguien e: ¿po
qué se da el se (y el en e)
y
no la nada?, si no
es a o a: ¿po qué el en e es así y no de o a
mane a?
))
(Habe mas).
P imacía, pues, del se sob e el pensa .
Pe o no de cualquie se . En la p ime a Te-
sis sob e Feue bach p ecisa Ma x su concep-
ción de la eo ia del conocimien o cuando,
en en ándose a la eo ía del se que ha lle-
ado a cabo el ma e ialismo an e io , le c i-
ica p ecisamen e el que no haya conside a-
do al obje o bajo la o ma de ((ac i idad hu-
mana senso ial)), bajo P axis.
El concep o de
dinnlich menschliche Ta ig-
kei apun a a la cons i ución del obje o, el
cual, po un lado, compa e, en cuan o na-
l al, con la na u aleza, el hecho de se un
se -pa a-sí. Sin emba go, y g acias a la ac i i-
dad del homb e, el obje o es ambiénp adu-
cido po el homb e.
Die sinnlich menschilzche Ta igkei es una ca-
ego ía anscenden al que c ea las condi-
ciones ác icas pa a la ep oducción de la
ida, al iempo que supone las condiciones
anscenden ales que pe mi en un conoci-
mien o obje i o de la expe iencia.
La ac i idad humana de enida conscien-
e, la P axis, se con ie e así en la ca ego ía
cognosci i a undamen al ya que egula el
in e cambio en e el homb e y el mundo,
y
c ea al mundo.
La P axis es <(sín esis)) es deci la capaci-
dad de un suje o pa a es a se empí ica y
anscenden almen e. En e ec o, el abajo
es sín esis ya que une la ac i idad de la na u-
aleza con la ac i idad del suje o. Cada gene-
ación y cada suje o adquie e su iden idad
en la na u aleza abajada que ellos he edan y
que a su ez labo an.
El suje o se cap a en su abajo, en cuan-
o que se sabe p oducido a a és del abajo
de gene aciones pasadas.
Y
po el abajo el
suje o se asien a en el p oceso de p oduc-
ción, como un suje o eminen emen e social.
Al coloca a la P axis como concep o
angula de la eo ía del conocimien o se hace
impensable una concepción del conoci-
mien o como (( e lejo)), «imagen» o (( ep e-
sen ación),, lo que supone una cla a dis in-
ción en e eo ía y p axis.
El mundo ex e io no es, en e ec o, un
en-sí que deba se ep esen ado en la con-
ciencia, sino que es, undamen almen e, un
p oduc o his ó ico. Si se concibe a la con-
ciencia como un espí i u hacedo la encon-
a emos siemp e inme sa en la ealidad ex-
e na. La a ea del conocimien o consis e
p ecisamen e en no claudica an e esa eali-
dad ex e na que iene la apa iencia de o-
dea
y
ce ca al homb e como una alamb a-
da in anqueable. La ealidad ex e na es algo
hecho po el homb e y, po an o, suje o al
cambio, siemp e y cuando el conocimien o
consiga ep oduci y e i aliza la en e ga-
du a de la in e sión humana en esos hechos
que aho a, a p ime a is a, ienen el aspec o
de se algo dis in o, en en ado, obje i ado
(ob-Pce e)
al homb e.
Aho a se comp ende á po qué la p axis
cuaja con oda no malidad en acción y ac-
ción polí ica: la p axis es el econocimien o
-bajo la o ma de econoce en el homb e
al c eado de sus condicionamien os nia e-
iaies que explican po qué un acon eci-
mien o, un hecho es asi
y
no de o a mane-
a- de la acción del homb e en la his o ia.
ese econocimien o se aduce en la espon-
sabilidad de in e eni de mane a conscien-
e en la c eación de los supues os ma e ia-
les que hacen que una cosa sea así y no de
o a mane a.
G acias al abajo se es ablece una com-
plicada elación en e el suje o y el obje o:
las cosas, los obje os no se mani ies an, en
p ime luga , como en es ex años, opacos,
sino que los con emplamos como
esul ados
de una acción. En e el suje o y el obje o no
hay elación di ec a e inmedia a, sino indi-
ec a, median e la acción del homb e.
Desde la p axis es posible una iloso ía
de la his o ia: la p axis hace al homb e suje-
o de la misma
y
le coloca como el único
pun o de e e encia.
En los plan eamien os e ospec i os el
homb e no escapa a una cie a a alidad, a
unos condicionan es me a ísicos a los que el
homb e debe á some e se
y
ep oduci les.
Con la p axis en iende el homb e que
odos los concep os, inclusos los de ((na u-
aleza)), ((me a ísica)) o ((esencia del homb e))
son p oduc os de condicionan es en cuya
c eación él mismo ha in e enido. Aho a
sabe que si los cambia, se ab i á6 nue as
posibilidades eó icas en las que se al e a á
incluso el mismo sen ido que aho a iene de
la his o ia. La in e p e ación e ospec i a
a ín imamen e ligada, sea al idealismo (cuya
o ma eminen e de conoce es la con em-
plación de lo dado), sea a un ma e ialismo
dessubje i ado (que iene al De echo po
modelo de conocimien o). En ambos casos
el homb e ep oduce lo ya dado a lo que la
na u aleza iene po ley.
De es a mane a apa ece la in e p e ación
ma e ialis a de la his o ia como. la o ma
lógica de la iloso ía de la his o ia: g acias a
la p axis se explica la cons i ución del hom-
b e como suje o his ó ico; y g acias a la p a-
xis es posible una comp ensión de la his o-
ia abie a al po eni
y
no ep oducción del
pasado.
8.
An es de pasa a alo a c í icamen e
la espues a ma xis a a los g andes emas de
la his o ia con iene ene p esen e la en e -
gadu a me a-c i ica del ema suje o de la
his o ia.
No se quie e deci sólo que el p ole a ia-
do signi ica la supe ación de las con adic-
ciones p opias del sis ema capi alis a, sino
mucho más: con el p ole a iado se esuel en
los p oblemas de unidad y o alidad que ca-
ac e izan a la mode na iloso ía de la his o-
ia. En la ealización del p ole a iado oda la
his o ia cob a sen ido, po que la his o ia
llega a su des ino.
.
La his o ia de la humanidad es conside a-
da como un odo cohe en e, que iene un
p incipio y un in. La his o ia de la humani-
dad es la his o ia de la lucha de clases; su
comienzo coincide con el dominio de una
clase sob e o a
y
su in coincidi á con la
llegada de la sociedad sin clases.
En la in e p e ación ma xis a es án eco-
gidos los concep os de
unidad
(los acon eci-
mien os no son unidades es ancos, sino que
ienen una in e elación o sen ido que a-
an de lle a a cabo)
y
de o alidad ( espon-
sabilidad gene al en e al mal
y
al bien que
acaece en la his o ia), que ca ac e iza oda
las eo ías de la his o ia (incluidas las eoló-
gicas). Es deci , al concep o de his o ia pe -
enece
a) el PROGRESO. El a ance del p oceso
g acias al ien o que empuja hacia adelan e.
Es e p og eso es el p oceso ic o ioso sob e
las con adicciones económicas, polí icas
y
cul u ales. Cla o que es e p oceso no se hace
de cualquie mane a: es una ic o ia que se
amasa sob e los encidos (el P og eso cele-
b a su iun o como los dioses an iguos, si -
iéndose del c áneo de los encidos como el
del cuenco con el que bebe el néc a de la
ic o ia.
b)
Pe o po o o lado, se econoce el cla-
mo de las íc imas, el de echo de los enci-
dos. En es e sen ido decimos que la his o ia
es REALIZACIÓN o, en el lenguaje clásico
que ecoge
W.
Benjamin, es Sal ación.
Lo que di e encia a la iloso ía de la his-
o ia del da winismo es que el p oceso his-
ó ico no es is o como una selección de los
mejo es y ipob e de los encidos:
Vae
Vic is!
En la iloso ía ma xis a de la his o ia el caí-
do p egun a po sus de echos
y
la iloso ía
esponde a i mando el eino de la elicidad:
((el eino de la libe ad comienza allí donde
cesa e1 abajo que es á condicionado po la
necesidad y la p esión ex e na; el eino de
la libe ad es á si uado, pues, y po la ue za
de las cosas más allá del ámbi o de la p o-
ducción ma e ial (Das Kapi al,
111,
828).
El suje o de la his o ia es, po consiguien-
e, el suje o del P og eso
y
de la Realización.
Con él la his o ia no sólo llega a su des ino,
si no que se acaba. El suje o acaba la his o ia
y
acaba con ella pues o que pe mi e que el
mo o de la misma descanse en su obje i o.
Es a doble unción del suje o de la his o-
ia explica lo di ícil que es pone en un mis-
mo p o agonis a al suje o his ó ico
y
al su-
je o de la his o ia. El suje o his ó ico, his ó-
icamen e in e cambiable, es á a la al u a de
la unción P og eso. Pe o pa a la a ea de
Realización el suje o de la his o ia iene que
deja de se suje o his ó ico pues o que ie-
ne que da sen ido a oda la his o ia.
An e es a di icul ad ha habido quien ha
abogado po una sepa ación de a eas: p o-
pio del suje o his ó ico es la a ea de P o-
g eso
y
ol idémosnos de la unción de Rea-
lización. Al in
y
al cabo no es la misma la
ca ego ía de unidad que la de o alidad. Es a
úl ima que es á a la base de la Realización,
es deci , de da sen ido desde la esponsabi-
lidad his ó ica a odos los momen os de la
misma, no deja de se un « es o» eológico.
Hab ía, más bien, que pa cela la his o ia,
buscando, pa a cada pe iodo conc e o, el
suje o his ó ico de e minado
y
pa icula .
Sin emba go, no podemos pe de de is-
a que la ca ego ía de To alidad así como la
unción de Realización o Sal ación (=soli-
da idad y esponsabilidad de odo el géne o
humano) nace de la p egun a de Caín o, más
exac amen e, es el clamo de la sang e ino-
cen e de Abel. Una pa celación del suje o de
la his o ia lle a consigo desen ende se del
encido. La g an di e encia en e el P og e-
so
y
la Realización
es
que el P og eso no
iene po qué neu aliza su a ance ic o io-
so con conside aciones ace ca del cos o que
ello implica. La Realización incluye como
subs ancial la conciencia de que el suje o
his ó ico iene que e con ese cos o.
Si se abandona la dialéc ica P og eso-
Realización el p oyec o his ó ico deja á de
in e a se po la libe ación de la íc ima. En
e ec o, ¿en nomb e de qué el P og eso de-
be á abandona su ma cha ic o iosa sob e
las con adicciones ma e iales si, po ade-
lan ado, no iene que hace suyo el clamo
de las íc imas y los de echos de los sin-li-
be ad? La libe ación in e esa á en an o en
cuan o acompañe concomi an emen e al
P og eso, pe o nunca se á una in e pelación
undamen al del mismo.
Los p o agonis as del P og eso no en-
d án ni somb a de esa mala conciencia que
B ech pone en labios de los libe ado es:
Oh, noso os, los que hemos p epa ado el
camino de las aleg ías, noso os no pode-
mos es a aleg es. Pe o oso os, cuando
hayáis llegado has a ellas,
y
que el homb e
se haya hecho el he mano de los homb es
pensad en noso os con bene olencia)).
9.
Conside ación c í ica de la espues a
ma xis a a los p oblemas de la his o ia.
Po lo que espec a al p ime o, a la ambi-
güedad de la di e encia en e suje o his ó i-
co y suje o de la his o ia, cabe deci lo si-
guien e:
-
la ijación en un suje o sociológica-
men e de e minado (el P ole a iado) plan-
ea a ios in e ogan es:
e
no se e cómo un suje o pa icula puede
ecapi ula oda la his o ia;
e
esa de e minación no ha escapado al pe-
lig o del o ali a ismo. Se ha is o cómo
el p ole a iado, al asumi su p o ago-
nismo polí ico no ha escapado a los ma-
yo es abusos;
e
el mecanismo explica i o del ma xismo
hace coincidi ic o ia del p ole a iado
con ealización de la azón. Esa co es-
pondencia en e
das
Kop
(la iloso ía) y
das He z
(el p ole a iado) lle a consigo la
ubicación de la i acionalidad ue a del
p ole a iado. La i acionalidad y el e o .
Es o explica el enómeno de exculpabi-
lización que acompaña a la eo ía del su-
je o de la his o ia. La elación íc ima-
e dugo deja de se dialéc ica pa a con-
e i se en una elación maniquea que
con adice la más simple cons a ación y
a a de jus i ica los abusos del o ali a-
ismo.
-
Si la his o ia. como hemos is o. es
P og eso
y
sal ación, quie e deci que' en
ella uncionan di e en es lenguajes: el acio-
nal
y
el me ac í ico. ~mbos-son he e óno-
mos e inasimilables, pe o no necesa iamen-
e an agónicos. Así lo han is o
W.
Benja-
min:
Imaginemos dos lechas pa alelas y en sen-
ido opues o. Si la di ección de la lecha
(P)
deno a el obje i o hacia el que iende la
Dyna nis
de lo p o ano y la o a
(M)
indica la
di ección de la in ensidad mesiánica, hab ía
que deci que la búsqueda de la elicidad de
la humanidad lib e se encamina po sende-
os dis in os de los de la di ección mesiá-
nica.
Aho a bien, una ue za puede po encia
a
o a, incluso yendo en sen ido opues o;
pues bien, de la misma mane a puede el
o den p o ano po encia la enida del eino
mesiánico.
No se puede deci que lo p o ano sea una
ca ego ía del Reino. De o sí la aue le es á
u
,
.
más p óxima, en una callada e in luyen e
ce canía.
(W.
Benjamin
Za K i ik de Gewal ).
El mismo in e és po a i ma una ue za
he e ónoma a la azón emancipada de la ilus-
ación, obse amos en Ho kheime , cuando
da a en ende que la his o ia quizás no enga
suje o, cuando, deja de plan ea se el ema del
suje o de la his o ia, como una en idad posi-
i amen e de ec able. Pe o pa a no cae en el
p agma ismo, ni en la deshumanización pos-
ula el de echo del caído, de la íc ima como
un de echo inalienable e inol idable. Jun o a
la azón, el ecue do de la íc ima.
Bien es e dad, como decía Ado no, que
a los mue os no se les hace jus icia con los
éxi os u u os. Aho a bien, la ga an ía de la
humanización del po eni es á ligada a la
pe plejidad, a la mala conciencia
9
al desaso-
siego que el cos o social del p og eso,
y
los
g i os de las íc imas despie an en la ac ua-
lidad.
El segundo p oblema se e e ía a la un-
damen ación epis emológica de una con-
cepción p ospec i a de la his o ia. Ma x lo
hace desde la p axis.
La comp ensión ma xis a de la eo ía del
conocimien o queda señalada en la
1
esis
sob e Feue bach cuando Ma x, al c i ica al
ma e ialismo an e io , le echa en ca a no
habe conside ado al obje o bajo la o ma
de
sinnlich menschliche Ta igke .
Es e concep o de ((ac i idad humana
senso ial)) se e ie e a la es uc u a misma
-
del obje o, que es doble:
-
Po un lado, el obje o iene una es-
uc u a
na a al
y en cuan o al pa icipa de
esa ca ac e ís ica que iene la na u aleza de
se un en-sí.
-Pe o, po o o lado, a i ma que los
obje os son, al mismo iempo, p oduc o de
la acción humana.
En una palab a, la ac i idad humana sen-
so ial c ea, po un lado, las condiciones ác-
icas de la ep oducción de la ida
y,
po
o a, las condiciones anscenden ales que
posibili an el conocimien o de las expe-
iencias.
De lo dicho se desp ende que la eo ía
ma xis a del conocimien o p oduce conoci-
mien o desde la a i mación de dos canales,
dialéc icamen e elacionados: las ue za
p oduc i as y las elaciones de p oducción;
la ac i idad ma e ial y la e lexión c í ica
que pe mi e la supe ación de al o cual ideo-
logía; el abajo
y
la e lexión. Se es á an
lejos del mecanismo ma e ialis a como de la
ingenuidad idealis a, pe o econociendo el
pode c ea i o de la idea y de la ealidad. Y
es a doble a ención se obse a en los abajos
conc e os de Ma x, po ejemplo, en su c í ica
de la eligión. Sin emba go, cuando Ma x
in en a o maliza ilosó icamen e su eo ía
del conocimien o se p oduce una simpli ica-
ción que no pa ece es a de acue do con la
iqueza de su a ención en el análisis conc e o:
se aduce ((ac i idad humana senso ial)) po
abajo,
die A bei .
El esul ado de es a simpli icación es una
concepción mecánica del p og eso: el desa-
ollo de las ue zas p oduc i as, el p og eso
de las ciencias y de la indus ia iene que
aboca
eo @so
en la emancipación de la con-
ciencia y libe ación del géne o humano. Lo
más llama i o de es e educionismo es la
c í ica sin piedad de Ma x al
saz'n -simonzjmo.
En e ec o, sus es udios sob e la iloso ía de
la his o ia le habían enseñado que
elp oceso
social dep oducción
no se puede aisla del
ma co
ins i ucional
al in e io del cual aquel se mani-
ies a.
Aho a bien, ese ma co no es el esul ado
inmedia o de p ocesos p oduc i os, del a-
bajo, ni esponde au omá icamen e a un de-
e minado ni el del desa ollo ecnológico,
sino que es á cons i uido po una especí-
ica elación de pode social, es deci , el
pode de una clase social sob e o a.
Ya hemos is o que Hegel cali ica a es e
plan eamien o de la Ilus ación -p esen e,
en el ondo, en el mismo ma xismo- de
Ilus ación us ada. Ese plan eamien o no
llega á a buen pue o, ni esponde á a los
obje i os que Kan le ija a en su céleb e
a ículo
Was is Au lla ung.
La aíz de la Ilus ación no e a o a que la
mane a con que la Ilus ación esol ía el
p oblema de la elación en e azón y eli-
gión, en cuya elación se jugaba la azón su
misma iden idad.
Pensa que la azón podia hace se ca go
y
se ges o a de odos los p oblemas del
mundo y que la eligión e a
quan i é negligen-
ble,
elegada al
P i a sache,
es deci , a la polí-
ica, cul u al e his ó icamen e insigni ican-
e, e a desconoce los p o undos con eni-
dos, po lo menos ine i ables con enidos,
polí icos, cul u ales e his ó icos que anida-
ban bajo el epíg a e (( eligión)). La Ilus a-
ción no consegui ía elega les al ((asun o
p i ado)); pe o si podía log a que la i a-
cionalidad se ocupa a de ellos.
La al e na i a que o ece Hegel pa e de
una pues a en en edicho de esa dis inción
en e
O en ichkei
(aplicada a la azón)
y
P i-
a sache
(aplicada a la eligión). Como ya se-
ñalábamos an e io men e el desa ollo de
su plan eamien o al e na i o iba en el sen i-
do de en ende la ealidad como
Gemez'nde,
es
deci , la ealidad ilus ada es la ealidad e-
cundada con la signi icación del des ino de
Jesús. La subje i idad no es el homb e
oz
cou ,
sino el homb e que se ha ap opiado de
la cul u a del c is ianismo.
Se puede discu i el ambicioso p oyec o
de acionalización del absolu o eligioso que
Hegel emp ende, pe o no con iene pe de
de is a lo que ahí se en ila: la iden idad de
la azón mode na pasa po una e isión de la
elación ilus ada en e azón y eligión.
¿Po qué? Po lo que espec a a la eligión
Hegel comp e ide que no alen plan ea-
mien os abs ac os, como si se pudie a ha-
bla de eligión al ma gen de sus a a a es y
desa ollos his ó icos. Esa conside ación
his ó ica de la eligión es la que señala He-
gel cuando habla de que hay que a a de la
eligión que enemos delan e de noso os
(&e Relzgion, die da is ).
Eso signi ica, que la eligión ha pe dido
en la Ilus ación la mediación ciil u al que
o a a u ie a la eología, en una sociedad
cul u almen e eligiosa y, luego, c is ia la.
La eología podia en aquel con ex o se a-
zonable, pe o hoy, en un con ex o cul u al
y
polí ico secula , la eología ca ece de me-
diación acional y sólo se man iene sob e el
p incipio de la au o idad. Aho a bien, eso es
un a en ado a la p e ensión uni e salis a
que ca ac e iza al c is ianismo.
De ahí se desp ende que la conside ación
de una nue a elación en e eligión y azón
- al y como quie e la iloso ía de la eligión-
y azón - al y como quie e la iloso ía de la
eligión- haya que e lo en p o unda con i-
nuidad con el quehace clásico de la eolo-
gía, pe o sin eología que ya no puede cum-
pli su papel clásico. Desde el momen o en
que la necesidad de conoce se descub e en-
en ada a la eligión, la eología ya nada
puede hace . El pun o más impo an e es
lógicamen e el ela i o a la azón. De la ex-
posición an e io se puede deduci que an-
o la caída en el p agma ismo que anuncia la
azón ins umen al, como el p oceso de e-
mi ologización que se ad ie e en la c í ica a
la iloso ía de la his o ia, cuando la azón
quie e hace se ca go de unciones (( eológi-
cas)), obligan a eplan ea el ema de la iden-
idad de la azón.
A eso se e ie e Ado no cuando ad ie e
que en e
das Ganze
que la Ilus ación asigna
a la azón y la Racionalidad no hay co es-
pondencia.
La dialéc ica de la Ilus ación -que ie-
ne que ca ga con la idea a al de que el
p ecio del p og eso es la acionalidad en-
endida como p og esi o dominio de la na-
u aleza- se abandona ápidamen e en p o-
echo de un modelo cuya ce azón co a
oda posible salida.
Se igno a con umazmen e que un exce-
so de acionalidad -la que eclama la cas a
ilus ada y que se conc e a en concep os
como mecanización, au omización, es an-
da ización- de hecho es un dé ici de a-
cionalidad: es la i esis ible ascensión de
odos los ins umen os
y
medios de domi-
nación, en de imen o del obje i o: la ins-
alación acional de la humanidad. Como
consecuencia queda la humanidad en ega
da de pies y manos a la i acionalidad de
oscu as cons elaciones de pode , que la con-
ciencia no puede emon a , engañada, como
es á, po las machaconas conside aciones
de las elaciones y da os de la ealidad b u a.
La
a io
que no quie e cae en la í ola
absolu ización de un mons enco ins u-
men o de pode se uel e e ec i amen e
hacia su p opia in uición.
Y
es o se exp e-
sa de alguna mane a en la necesidad eligio-
sa de nues os días. Cla o que esa uel a a la
p opia in uición no debe acaece median-
e la negación del pensamien o g acias al
cual ella se ealiza
...
sino que la azón iene
que in en a coloca a la acionalidad no
como el Absolu o, sino momen adel odo.
F en e a ese odo la
a io
iene su p opio
papel, pe o iene que econoce el o igen
de su se na u al.
Ese p ocede no es ex año a las g andes
eligiones, pe o necesi a ((secula iza se)),
so pena de con ibui , aislado
y
en ejecido
al opacismo del mundo
...
(ADORNO,
S icb-
wo e,
F ank u
1969,
p.
22-23).
En e ec o, añade, hay siemp e una pa e
de e dad, que pe enece al
Ganze,
que es
cap able po el pensamien o, pe o que que-
da ue a del alcance del concep o abs ac o:
es lo op imido, lo desp eciable,'lo deshe-
chado.
Po supues o que no se a a de esuci a
el oman icismo, ni con e i a la Biblia en
el manual de lo azonable, como, en buena
medida, p e enden «los nue os ilóso os)).
En es e ema hay momen os i e e si-
bles. No se puede plan ea el ema de la ea-
lización, de la iden idad, al ma gen del P o-
g eso, de es a olun ad de supe a las con-
adicciones económicas, polí icas
y
socia-
les que plan ea nues a sociedad. Pe o es o
no bas a. La ealización, la iden idad ienen
que ene en cuen a el cos e social, los de e-
chos de los encidos, «lo op imido y desp e-
ciable y deshechado)). Los in e eses de unos
y
o os no coinciden, ampoco son, po de-
inición, an agónicos. Hay que es ablece
un o den de p io idades, eniendo en cuen a
la elación con lic i a.
De momen o y an es de especi ica es a
p io idad, de lo que se a a es de ei indica
la dimensión pa é ica de la ealidad: que el
SENTIDO no es exclusi o de los encedo-
es, ambién los encidos ienen sen ido. Di-
cho en o as palab as, la ap opiación de la
ealidad en su conjun o no se p oduce sólo
median e la azón a gumen a i a, sino que
ambién in e iene la na ación, la lec u a
y
ela o pa é icos de la his o ia.
De Hegel ecibimos su c í ica del plan-
eamien o clásico de la Ilus ación, pe o no