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Historia de la libertad y memoria passionis

Mate Rupérez, Manuel Reyes

Abstract

Mate Rupérez, Manuel Reyes

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HISTORIA DE LA LIBERTAD Y MEMORIA PASSIONIS Reyes MATE Quisie a comenza es ableciendo un cuad o de e e encias o una decla ación de in enciones, pa a comp ende el sen ido de lo que aquí se exp esa. No p e endo compa- gina ma xismo y c is ianismo (aunque uno ande po ahí con esa e ique a). Aquí se a a habla e ec i amen e del ma xismo y am- bién del c is ianismo. Pe o la óp ica es la siguien e: En la Ilus ación se de inen las elaciones en e azón y eligión, de al mane a que sus e ec os pe du an. Yo p e endo cues iona el pun o de pa ida. Lo que ocu e es que bajo la denominación de Ilus ación no subsumo an sólo al ((Siglo de las Luces)), sino a ese alan e c í ico y laico -emancipado, po an o, en la iloso ía, la polí ica y el de echo de la eligión- que se da po supues o en el ((Siglo de las Luces)), pe o que sob e i e en las c í icas omán icas e idealis as de la Ilus- ación y has a en el mismo pos idealismo, léase ma xismo. Hay pues una lec u a del ma xismo desde la Ilus ación. Y sob e ese pa icula es con enien e llama la a ención. También se habla del c is ianismo, pues- o que la noción de azón se de ine -en el con ex o ilus ado- en e e encia a la eli- gión: como emancipación y secula ización de la misma. El hilo conduc o no es an o una con- on ación en e el concep o ilus ado de azón y concep o ilus ado de eligión (lo que se suele en ende cuando se habla de e- lación en e ma xismo y c is ianismo), sino un cues ionamien o del mismo pun o de pa ida. No doy po supues o la elación ilus ada en e azón y eligión, po que pon- go en dudas la capacidad de la azón ilus a- da pa a in e p e a la ealidad, como ella p e ende. La exposición es un in en o de nomb a los caminos pa a ace ca se a la ea- lidad. 1. Como buen ilus ado Ma x a i ma que el homb e mode no, el ilus ado, es el hom- b e que se ha con e ido en suje o his ó ico. Pe o apo a una p ecisión: el suje o his ó i- co no es el homb e adul o de Kan , suje o de la c i ica, sino el abajado mode no, de A bei e . De A bei e es una ca ego ía que sólo se da con la llegada del capi alismo. El escla o, el sie o de la gleba no son A bei e . Dos ca ac e ís icas son p opias del A bei e : a) el abajo lib e, la lib e disposición de su ue za de abajo pa a alquila la o ende - la a quien quie a (die eie A bei ); b) la up u a del indi iduo espec o a la inmedia ez na u al de se colec i o, p opio de los se es p imi i os (die Loslosung). El escla o y el sie o, que a as an una ((exis encia obje i a)), no conocen la di e- encia en e abajo y condiciones ino gáni- cas. El escla o y el sie o no han omado pos u a espec o a las condiciones obje i as de su abajo, po la sencilla azón de que has a su mismo abajo es con emplado como una condición ino gánica de la p oducción, jun o al a ado y el buey. Dice Ma x ((en el sis ema capi alis a de p oducción, po el con a io, el homb e queda li e almen e "desna u alizado", queda educido a una me a ue za subje i a de abajo, o almen- e desobje i ada)). Lo ((na u al)) y po an o a-his ó ico, del p e-capi alismo eside en que las condiciones obje i as del abajo -he- amien as y ma e iales- son conside ados, no como p oduc os del abajo, sino como momen os de la ie a, de la na u aleza, p e- dispues os y en e a los cuales el suje o y el colec i o no se dis inguen cuali a i amen e. En i ud de la e olución capi alis a la na u aleza deja de se econocida como una (( ue za en si)), y pasa a se un me o ob-je o de explo ación pa a el homb e. 2. La c í ica que hace Ma x al capi alis- mo no es habe desna u alizado al homb e, emancipándole de la na u aleza, sino de no pode saca ma e ialmen e odas las conse- cuencias. El capi alismo hace del homb e un suje o hzj ó ico, pe o le impide se suje o de la h o ia. Tan o en su c í ica al ((humanismo abs- ac o)) (c . Die heillige Familie. P ólogo), como en la c i ica al ((cul o del homb e abs- ac o)) (c . Das Kapi al, 111 lib.) apa ece es a denuncia. En e ec o, c i ica á a Feue bach que, cuando hable del homb e, sob een ien- de una ((esencia abs ac a)), insi a en cada ini di iduo, ol idando que la esencia humana hay que e la como «el conjun o de elacio- nes sociales)), «la suma de ue zas de p o- ducción, capi ales y o mas conc e as de ci - culación)). Sólo pa iendo de es as conside- aciones es posible de ec a la azón de po qué en el capi alismo el suje o his ó ico no puede con e i se en suje o de la his o ia. En su c í ica al ((cul o del homb e abs- ac o)) in en a á demos a cómo, de he- cho, el capi alismo educe al homb e a me - cancía. G acias a es a cosi icación, el hom- b e es equipa able a cualquie o a me can- cía y po ende sea a ado ((abs ac amen e)). De es a mane a el homb e nunca pod á domina el p oceso ma e ial y de eni suje- o del mismo. En es a doble c í ica ya se insinúa la po- sición ma xiana: la aíz de la escisión en e suje o his ó ico y suje o de la his o ia adica en die He scha de o en A bei iibe die leben- dige-, (en la p epo encia del abajo mue o sob e el abajo i o). El suje o de la his o ia es el p ole a iado, es deci , el A bei e que conscien e de su papel en la p oducción llega a asumi eal- men e ese p o agonismo. 3. De es a mane a oma posición Ma x en el ema iloso ía de la his o ia. Pe o pa a cap a la en e gadu a del p oblema hay que ene en cuen a el ans ondo he edado y la especi icidad de los p oblemas que ahí se incuban. Aunque la mode na iloso ía de la his o- ia a ín imamen e unida al pensamien o de la Mode nidad, no hay que pe de de is a la adición eológica subyacen e. Pa a la eología de la his o ia el mundo es is o como Unidad, es deci , el mundo no es una conca enación o ui a de acon eci- mien os, si no que el p incipio es en endido como un o igen y el inal como un des ino. En e el o igen y el des ino se juega un in- e medio donde cuen a la libe ad del hom- b e que, de hecho, apues a con a Dios. De- bido al mal del homb e, la concepción eo- lógica de la his o ia es so e iología en el sen ido de que la ealización de la his o ia es ob a de una Redención que iene de a ue a y sal a al pecado . Aunque oda la his o ia es o alidad, pues nada escapa al único suje o, Dios, la p esencia de la libe ad del homb e, jugada con a Dios, explica que la concep- ción eológica sea, al mismo iempo, his o ia de sal ación e his o ia del mundo. Vico, el p ime pensado que pone las bases de la mode na iloso ía de la his o ia, secula izada la hipó esis Dios, po la de Gé- ne o Humano, como suje o de la his o ia. Pe o a pesa del ueque subsis e la ambi- güedad an e io en e suje o de la his o ia (His- o ia Sag ada) y suje o his ó ico (His o ia del mundo). En e ec o, si es e dad que loa hom- b es hacen la his o ia en la medida en que se deciden a ac ua con decisión y conciencia, no es menos cie o que son muchos los acon ecimien os que se escapan al p o ago- nismo del homb e. De ahí que man enga la ca ego ía P o idencia, como la ins ancia en que iene sen ido lo que oda ía escapa al con ol del homb e. Ahí ya enemos anunciado uno de los dos p oblemas cla es de la iloso ía de la his- o ia: la ambigüedad o escisión, la di e encia en e suje o his ó ico y suje o de la his o ia. El segundo p oblema es de ipo epis e- mológico. Vico basaba su iloso ía de la his- o ia en la a i mación e um e ac z4nz con e un u . Esa iden i icación en e e dad y ac- icidad pe mi ía que al se el homb e el ac- o de la his o ia pudie a conoce la en oda su p o undidad. Aho a bien, ese p incipio inicial lle a a una concepción de la his o ia como ep o- ducción: la eo ia no se á más que la ep o- ducción de la ealidad y los acon ecimien- os se sucede án al in e io de unos esque- mas que se epi en cíclicamen e. La eo ía del co so e ico so pe mi e, en e ec o, una p o undización de los acon ecimien os que cíclicamen e se epi en, pe o ponen a esos acon ecimien os en la esi u a de su incum- plimien o. Pa a que el (( iempo se cumpla)) se á necesa io una concepción lineal, no cí- clica, una concepción p ospec i a y no e- ospec i a. De es a mane a queda o mulado el se- gundo g an p oblema de la iloso ía de la his o ia: la undamen ación epis emológica de una concepción p ospec i a de la his o ia. 4. P ime p oblema: la ambigüedad en- e suje o his ó ico y suje o de la his o ia. Kan ab e el camino de una solución. En e ec o, Kan , emi iéndose al p incipio de Vico e um e ac um con e u k , a i ma que «la p edicción del desa ollo his ó ica es sólo posible an o en cuan o el p edic o es el agen e de las cosas que anuncia po adelan- ado». La a i mación del suje o de la his o ia a ín imamen e unido al del suje o agen e, a la acción del suje o. Se a a lógicamen e de la acción que p econiza la ilus ación: uso c í- ico y adul o de la azón. La acción a la que se e ie e Kan es la acción é ica: la obliga- ción del suje o bu gués que siendo ya p o- agonis a de la ida económica y en la ida social, pa cialmen e, no dispone oda ía de una (( isión del mundo» y menos aún de una eo ía polí ica que esponde a su si uación ma e ial. Al deci que se a a de una acción é ica que emos deci que no es una acción polí i- ca, lo que p i a al suje o kan iano de la uni- e salidad. En e ec o, Kan se e ie e al suje- o que ya dispone de las condiciones de po- sibilidad pa a se suje o his ó ico, pe o no se plan ea la con eniencia o necesidad de c ea nue as condiciones de posibilidad pa a quien ca ece de esos supues os ma e iales. Po o o lado, la subsis encia de una in- encionalidad de la na u aleza explica que la escisión en e suje o his ó ico y suje o de la his o ia, siga i esuel o. La úl ima a i ma- ción kan iana que e en la con adicción en e suje o his ó ico y esa causalidad que escapando a la lib e causalidad del indi i- duo, la ue za p opulso a del a ance his ó i- co, demues a la esignación de su plan- eamien o. Hegel a anca, igualmen e, de esa con- adicción en e suje o his ó ico y ue za p opulso a de un suje o ex año al suje o his ó ico. Esa con adicción esponde a la expe iencia o dina ia de que el homb e se sien e suje o de sus ac os pe o a muchos de ellos no puede con ola . Esa con adicción es una cons an e que se da en odos los es amen os de la ida. Sólo que la explica- ción hegeliana no deja á al suje o de la his- o ia se un elemen o he e ónomo al suje o his ó ico. En e ec o, pa a Hegel, el pensamien o pene a el ob-je o y despie a lo que pe ma- nece ine me en ese es ado de obje i idad, lo despie a a una nue a ida. En esa con a- dicción, así en endida, es á la ue za p opul- so a de la his o ia. También Hegel habla de la ((as ucia de la azón)), que ya no se á una aducción secu- la de la P o idencia: aquí designa el p oce- so de animación de la idea (Beg q l. Lo que ocu e es que el pensamien o del homb e indi idual (Denken) no llega a cap a las en- e elas del p oceso, de ahí que el p oceso del Beg q esul e al Denken como «la as ucia de la azón)). Pe o esa as ucia de la azón es el esul a- do de odos los Denken que en el mundo han sido. 6. Ma x ecoge de Hegel la idea según la cual es el suje o pensan e en donde se hace ale , en donde se hace conscien e el sen i- do obje i o del de eni his ó ico. Y esa consciencia, in o mada po el sen ido obje- i o, es quien se enca ga de hace uc i ica la dinámica que lle a consigo el sen ido ob- je i o. Sólo que Ma x da á una explicación ma e ialis a de es e p oceso. Como ya decía- mos Ma x ubica la aíz de la ambigüedad en e suje o his ó ico y suje o de la his o ia en la ((p epo encia del abajo mue o sob e el abajo i o)). Ahí es á la causa de po qué el suje o his ó ico no puede se suje o de la his o ia. Sólo el abajo i o hecho conscien- e y que sea capaz de asumi su papel puede se a i mado como el e dade o suje o de la .his o ia. Es el P ole a iado. Ma x da es azones: - azón ilosó ica, - azón socio-psicológica, - azón socio-económica. Fijémosnos en es a úl ima al y como la desa olla en la eo ía del alo . Como es sabido, el abajo sala ial p o- duce una masa de alo de la que una pa e uel e al p oduc o bajo la o ma de sala io, mien as que o a pa e -la plus alia- que- da en manos del capi alis a. Con es a pa e el capi alis a ((paga)): a) en p ime luga los in e eses de quienes le han an icipado el dine o; b) paga la en a al p opie a io del suelo; c) el es o cons i uye el bene icio p opia- men e dicho. In e és, en a y bene cio son p ecisamen e la subs ancia sob e las que exis en las o as clases sociales. Desde es e esquema se puede ap ecia cómo una clase es la que p oduce po y pa a odas. En la eo ía del alo no sólo es á insc i a la lucha de clases, sino ambién la eo ía del p ole a iado suje o eal de la his- o ia. Con la llegada del p ole a iado comienza la his o ia del homb e po que la humanidad de iene en el p ole a iado suje o conscien e sin deja de se al mismo iempo obje o, subs ancia de la misma. Dice Lukacs: ((de acue do con las palab as p o é icas de Vico, somos noso os los que hacemos la his o ia; y si hoy es amos en condiciones de con em- pla el conjun o de la ealidad como his o- ia, es po que nos hemos ele ado a ese mo- men o en el que la ealidad puede se cap a- da como "nues a acción")). 7. Segundo p oblema: la undamen a- ci6n epis emológica de una concepción p sspec i a de la his o ia. Ma x uel e a Vico pa a quien conoce la his o ia es un p i ilegio de quien la hace con olun ad y conocimien o de causa. Esa p io idad del ((que e hace )) sob e el «PO- de conoce )) se aduce en la a i mación de la p axis como el pila de la eo ía del cono- cimien o. Lo que Engels llama, en su esc i o sob e Feue bach, la ((p egun a más decisi a de oda la iloso ía)) es lo que aquí es á en danza y no es o a cosa que dilucida la elación en e el se y el pensa . Y esa cues ión se acla a una ez que se ha comp endido que concep os como ((pensa )) y «se » y ((na u aleza)), así como los modos de explicación p opios de las ciencias na u ales son p oduc os nacidos de la p axis. El homb e, que es un se his ó- icamen e limi ado, no p e endió nunca, cuando los c eó, esol e de ini i amen e p oblemas e e nos. La p axis apa ece como la ca ego ía epis- emológica undamen al, dis anciándose, de es a mane a, an o de Kan como de Hegel. ((La iloso ía deja de se p ima iloso ía, ya que nada puede ni espec o a su nacimien o, ni a su ealización. La iloso ía oma con- ciencia de su iden idad al enuncia an o a una au oposición como a su au o ealiza- ción. Po eso Ma x la llama c 2ica. A pa i de ese momen o cambia adicalmen e el sen- ido de su búsqueda. No se puede hace eo ia con p e ensiones on ológicas, sino con una in encionalidad p ác ica. La cues ión undamen al no se á, po consiguien e: ¿po qué se da el se (y el en e) y no la nada?, si no es a o a: ¿po qué el en e es así y no de o a mane a? )) (Habe mas). P imacía, pues, del se sob e el pensa . Pe o no de cualquie se . En la p ime a Te- sis sob e Feue bach p ecisa Ma x su concep- ción de la eo ia del conocimien o cuando, en en ándose a la eo ía del se que ha lle- ado a cabo el ma e ialismo an e io , le c i- ica p ecisamen e el que no haya conside a- do al obje o bajo la o ma de ((ac i idad hu- mana senso ial)), bajo P axis. El concep o de dinnlich menschliche Ta ig- kei apun a a la cons i ución del obje o, el cual, po un lado, compa e, en cuan o na- l al, con la na u aleza, el hecho de se un se -pa a-sí. Sin emba go, y g acias a la ac i i- dad del homb e, el obje o es ambiénp adu- cido po el homb e. Die sinnlich menschilzche Ta igkei es una ca- ego ía anscenden al que c ea las condi- ciones ác icas pa a la ep oducción de la ida, al iempo que supone las condiciones anscenden ales que pe mi en un conoci- mien o obje i o de la expe iencia. La ac i idad humana de enida conscien- e, la P axis, se con ie e así en la ca ego ía cognosci i a undamen al ya que egula el in e cambio en e el homb e y el mundo, y c ea al mundo. La P axis es <(sín esis)) es deci la capaci- dad de un suje o pa a es a se empí ica y anscenden almen e. En e ec o, el abajo es sín esis ya que une la ac i idad de la na u- aleza con la ac i idad del suje o. Cada gene- ación y cada suje o adquie e su iden idad en la na u aleza abajada que ellos he edan y que a su ez labo an. El suje o se cap a en su abajo, en cuan- o que se sabe p oducido a a és del abajo de gene aciones pasadas. Y po el abajo el suje o se asien a en el p oceso de p oduc- ción, como un suje o eminen emen e social. Al coloca a la P axis como concep o angula de la eo ía del conocimien o se hace impensable una concepción del conoci- mien o como (( e lejo)), «imagen» o (( ep e- sen ación),, lo que supone una cla a dis in- ción en e eo ía y p axis. El mundo ex e io no es, en e ec o, un en-sí que deba se ep esen ado en la con- ciencia, sino que es, undamen almen e, un p oduc o his ó ico. Si se concibe a la con- ciencia como un espí i u hacedo la encon- a emos siemp e inme sa en la ealidad ex- e na. La a ea del conocimien o consis e p ecisamen e en no claudica an e esa eali- dad ex e na que iene la apa iencia de o- dea y ce ca al homb e como una alamb a- da in anqueable. La ealidad ex e na es algo hecho po el homb e y, po an o, suje o al cambio, siemp e y cuando el conocimien o consiga ep oduci y e i aliza la en e ga- du a de la in e sión humana en esos hechos que aho a, a p ime a is a, ienen el aspec o de se algo dis in o, en en ado, obje i ado (ob-Pce e) al homb e. Aho a se comp ende á po qué la p axis cuaja con oda no malidad en acción y ac- ción polí ica: la p axis es el econocimien o -bajo la o ma de econoce en el homb e al c eado de sus condicionamien os nia e- iaies que explican po qué un acon eci- mien o, un hecho es asi y no de o a mane- a- de la acción del homb e en la his o ia. ese econocimien o se aduce en la espon- sabilidad de in e eni de mane a conscien- e en la c eación de los supues os ma e ia- les que hacen que una cosa sea así y no de o a mane a. G acias al abajo se es ablece una com- plicada elación en e el suje o y el obje o: las cosas, los obje os no se mani ies an, en p ime luga , como en es ex años, opacos, sino que los con emplamos como esul ados de una acción. En e el suje o y el obje o no hay elación di ec a e inmedia a, sino indi- ec a, median e la acción del homb e. Desde la p axis es posible una iloso ía de la his o ia: la p axis hace al homb e suje- o de la misma y le coloca como el único pun o de e e encia. En los plan eamien os e ospec i os el homb e no escapa a una cie a a alidad, a unos condicionan es me a ísicos a los que el homb e debe á some e se y ep oduci les. Con la p axis en iende el homb e que odos los concep os, inclusos los de ((na u- aleza)), ((me a ísica)) o ((esencia del homb e)) son p oduc os de condicionan es en cuya c eación él mismo ha in e enido. Aho a sabe que si los cambia, se ab i á6 nue as posibilidades eó icas en las que se al e a á incluso el mismo sen ido que aho a iene de la his o ia. La in e p e ación e ospec i a a ín imamen e ligada, sea al idealismo (cuya o ma eminen e de conoce es la con em- plación de lo dado), sea a un ma e ialismo dessubje i ado (que iene al De echo po modelo de conocimien o). En ambos casos el homb e ep oduce lo ya dado a lo que la na u aleza iene po ley. De es a mane a apa ece la in e p e ación ma e ialis a de la his o ia como. la o ma lógica de la iloso ía de la his o ia: g acias a la p axis se explica la cons i ución del hom- b e como suje o his ó ico; y g acias a la p a- xis es posible una comp ensión de la his o- ia abie a al po eni y no ep oducción del pasado. 8. An es de pasa a alo a c í icamen e la espues a ma xis a a los g andes emas de la his o ia con iene ene p esen e la en e - gadu a me a-c i ica del ema suje o de la his o ia. No se quie e deci sólo que el p ole a ia- do signi ica la supe ación de las con adic- ciones p opias del sis ema capi alis a, sino mucho más: con el p ole a iado se esuel en los p oblemas de unidad y o alidad que ca- ac e izan a la mode na iloso ía de la his o- ia. En la ealización del p ole a iado oda la his o ia cob a sen ido, po que la his o ia llega a su des ino. . La his o ia de la humanidad es conside a- da como un odo cohe en e, que iene un p incipio y un in. La his o ia de la humani- dad es la his o ia de la lucha de clases; su comienzo coincide con el dominio de una clase sob e o a y su in coincidi á con la llegada de la sociedad sin clases. En la in e p e ación ma xis a es án eco- gidos los concep os de unidad (los acon eci- mien os no son unidades es ancos, sino que ienen una in e elación o sen ido que a- an de lle a a cabo) y de o alidad ( espon- sabilidad gene al en e al mal y al bien que acaece en la his o ia), que ca ac e iza oda las eo ías de la his o ia (incluidas las eoló- gicas). Es deci , al concep o de his o ia pe - enece a) el PROGRESO. El a ance del p oceso g acias al ien o que empuja hacia adelan e. Es e p og eso es el p oceso ic o ioso sob e las con adicciones económicas, polí icas y cul u ales. Cla o que es e p oceso no se hace de cualquie mane a: es una ic o ia que se amasa sob e los encidos (el P og eso cele- b a su iun o como los dioses an iguos, si - iéndose del c áneo de los encidos como el del cuenco con el que bebe el néc a de la ic o ia. b) Pe o po o o lado, se econoce el cla- mo de las íc imas, el de echo de los enci- dos. En es e sen ido decimos que la his o ia es REALIZACIÓN o, en el lenguaje clásico que ecoge W. Benjamin, es Sal ación. Lo que di e encia a la iloso ía de la his- o ia del da winismo es que el p oceso his- ó ico no es is o como una selección de los mejo es y ipob e de los encidos: Vae Vic is! En la iloso ía ma xis a de la his o ia el caí- do p egun a po sus de echos y la iloso ía esponde a i mando el eino de la elicidad: ((el eino de la libe ad comienza allí donde cesa e1 abajo que es á condicionado po la necesidad y la p esión ex e na; el eino de la libe ad es á si uado, pues, y po la ue za de las cosas más allá del ámbi o de la p o- ducción ma e ial (Das Kapi al, 111, 828). El suje o de la his o ia es, po consiguien- e, el suje o del P og eso y de la Realización. Con él la his o ia no sólo llega a su des ino, si no que se acaba. El suje o acaba la his o ia y acaba con ella pues o que pe mi e que el mo o de la misma descanse en su obje i o. Es a doble unción del suje o de la his o- ia explica lo di ícil que es pone en un mis- mo p o agonis a al suje o his ó ico y al su- je o de la his o ia. El suje o his ó ico, his ó- icamen e in e cambiable, es á a la al u a de la unción P og eso. Pe o pa a la a ea de Realización el suje o de la his o ia iene que deja de se suje o his ó ico pues o que ie- ne que da sen ido a oda la his o ia. An e es a di icul ad ha habido quien ha abogado po una sepa ación de a eas: p o- pio del suje o his ó ico es la a ea de P o- g eso y ol idémosnos de la unción de Rea- lización. Al in y al cabo no es la misma la ca ego ía de unidad que la de o alidad. Es a úl ima que es á a la base de la Realización, es deci , de da sen ido desde la esponsabi- lidad his ó ica a odos los momen os de la misma, no deja de se un « es o» eológico. Hab ía, más bien, que pa cela la his o ia, buscando, pa a cada pe iodo conc e o, el suje o his ó ico de e minado y pa icula . Sin emba go, no podemos pe de de is- a que la ca ego ía de To alidad así como la unción de Realización o Sal ación (=soli- da idad y esponsabilidad de odo el géne o humano) nace de la p egun a de Caín o, más exac amen e, es el clamo de la sang e ino- cen e de Abel. Una pa celación del suje o de la his o ia lle a consigo desen ende se del encido. La g an di e encia en e el P og e- so y la Realización es que el P og eso no iene po qué neu aliza su a ance ic o io- so con conside aciones ace ca del cos o que ello implica. La Realización incluye como subs ancial la conciencia de que el suje o his ó ico iene que e con ese cos o. Si se abandona la dialéc ica P og eso- Realización el p oyec o his ó ico deja á de in e a se po la libe ación de la íc ima. En e ec o, ¿en nomb e de qué el P og eso de- be á abandona su ma cha ic o iosa sob e las con adicciones ma e iales si, po ade- lan ado, no iene que hace suyo el clamo de las íc imas y los de echos de los sin-li- be ad? La libe ación in e esa á en an o en cuan o acompañe concomi an emen e al P og eso, pe o nunca se á una in e pelación undamen al del mismo. Los p o agonis as del P og eso no en- d án ni somb a de esa mala conciencia que B ech pone en labios de los libe ado es: Oh, noso os, los que hemos p epa ado el camino de las aleg ías, noso os no pode- mos es a aleg es. Pe o oso os, cuando hayáis llegado has a ellas, y que el homb e se haya hecho el he mano de los homb es pensad en noso os con bene olencia)). 9. Conside ación c í ica de la espues a ma xis a a los p oblemas de la his o ia. Po lo que espec a al p ime o, a la ambi- güedad de la di e encia en e suje o his ó i- co y suje o de la his o ia, cabe deci lo si- guien e: - la ijación en un suje o sociológica- men e de e minado (el P ole a iado) plan- ea a ios in e ogan es: e no se e cómo un suje o pa icula puede ecapi ula oda la his o ia; e esa de e minación no ha escapado al pe- lig o del o ali a ismo. Se ha is o cómo el p ole a iado, al asumi su p o ago- nismo polí ico no ha escapado a los ma- yo es abusos; e el mecanismo explica i o del ma xismo hace coincidi ic o ia del p ole a iado con ealización de la azón. Esa co es- pondencia en e das Kop (la iloso ía) y das He z (el p ole a iado) lle a consigo la ubicación de la i acionalidad ue a del p ole a iado. La i acionalidad y el e o . Es o explica el enómeno de exculpabi- lización que acompaña a la eo ía del su- je o de la his o ia. La elación íc ima- e dugo deja de se dialéc ica pa a con- e i se en una elación maniquea que con adice la más simple cons a ación y a a de jus i ica los abusos del o ali a- ismo. - Si la his o ia. como hemos is o. es P og eso y sal ación, quie e deci que' en ella uncionan di e en es lenguajes: el acio- nal y el me ac í ico. ~mbos-son he e óno- mos e inasimilables, pe o no necesa iamen- e an agónicos. Así lo han is o W. Benja- min: Imaginemos dos lechas pa alelas y en sen- ido opues o. Si la di ección de la lecha (P) deno a el obje i o hacia el que iende la Dyna nis de lo p o ano y la o a (M) indica la di ección de la in ensidad mesiánica, hab ía que deci que la búsqueda de la elicidad de la humanidad lib e se encamina po sende- os dis in os de los de la di ección mesiá- nica. Aho a bien, una ue za puede po encia a o a, incluso yendo en sen ido opues o; pues bien, de la misma mane a puede el o den p o ano po encia la enida del eino mesiánico. No se puede deci que lo p o ano sea una ca ego ía del Reino. De o sí la aue le es á u , . más p óxima, en una callada e in luyen e ce canía. (W. Benjamin Za K i ik de Gewal ). El mismo in e és po a i ma una ue za he e ónoma a la azón emancipada de la ilus- ación, obse amos en Ho kheime , cuando da a en ende que la his o ia quizás no enga suje o, cuando, deja de plan ea se el ema del suje o de la his o ia, como una en idad posi- i amen e de ec able. Pe o pa a no cae en el p agma ismo, ni en la deshumanización pos- ula el de echo del caído, de la íc ima como un de echo inalienable e inol idable. Jun o a la azón, el ecue do de la íc ima. Bien es e dad, como decía Ado no, que a los mue os no se les hace jus icia con los éxi os u u os. Aho a bien, la ga an ía de la humanización del po eni es á ligada a la pe plejidad, a la mala conciencia 9 al desaso- siego que el cos o social del p og eso, y los g i os de las íc imas despie an en la ac ua- lidad. El segundo p oblema se e e ía a la un- damen ación epis emológica de una con- cepción p ospec i a de la his o ia. Ma x lo hace desde la p axis. La comp ensión ma xis a de la eo ía del conocimien o queda señalada en la 1 esis sob e Feue bach cuando Ma x, al c i ica al ma e ialismo an e io , le echa en ca a no habe conside ado al obje o bajo la o ma de sinnlich menschliche Ta igke . Es e concep o de ((ac i idad humana senso ial)) se e ie e a la es uc u a misma - del obje o, que es doble: - Po un lado, el obje o iene una es- uc u a na a al y en cuan o al pa icipa de esa ca ac e ís ica que iene la na u aleza de se un en-sí. -Pe o, po o o lado, a i ma que los obje os son, al mismo iempo, p oduc o de la acción humana. En una palab a, la ac i idad humana sen- so ial c ea, po un lado, las condiciones ác- icas de la ep oducción de la ida y, po o a, las condiciones anscenden ales que posibili an el conocimien o de las expe- iencias. De lo dicho se desp ende que la eo ía ma xis a del conocimien o p oduce conoci- mien o desde la a i mación de dos canales, dialéc icamen e elacionados: las ue za p oduc i as y las elaciones de p oducción; la ac i idad ma e ial y la e lexión c í ica que pe mi e la supe ación de al o cual ideo- logía; el abajo y la e lexión. Se es á an lejos del mecanismo ma e ialis a como de la ingenuidad idealis a, pe o econociendo el pode c ea i o de la idea y de la ealidad. Y es a doble a ención se obse a en los abajos conc e os de Ma x, po ejemplo, en su c í ica de la eligión. Sin emba go, cuando Ma x in en a o maliza ilosó icamen e su eo ía del conocimien o se p oduce una simpli ica- ción que no pa ece es a de acue do con la iqueza de su a ención en el análisis conc e o: se aduce ((ac i idad humana senso ial)) po abajo, die A bei . El esul ado de es a simpli icación es una concepción mecánica del p og eso: el desa- ollo de las ue zas p oduc i as, el p og eso de las ciencias y de la indus ia iene que aboca eo @so en la emancipación de la con- ciencia y libe ación del géne o humano. Lo más llama i o de es e educionismo es la c í ica sin piedad de Ma x al saz'n -simonzjmo. En e ec o, sus es udios sob e la iloso ía de la his o ia le habían enseñado que elp oceso social dep oducción no se puede aisla del ma co ins i ucional al in e io del cual aquel se mani- ies a. Aho a bien, ese ma co no es el esul ado inmedia o de p ocesos p oduc i os, del a- bajo, ni esponde au omá icamen e a un de- e minado ni el del desa ollo ecnológico, sino que es á cons i uido po una especí- ica elación de pode social, es deci , el pode de una clase social sob e o a. Ya hemos is o que Hegel cali ica a es e plan eamien o de la Ilus ación -p esen e, en el ondo, en el mismo ma xismo- de Ilus ación us ada. Ese plan eamien o no llega á a buen pue o, ni esponde á a los obje i os que Kan le ija a en su céleb e a ículo Was is Au lla ung. La aíz de la Ilus ación no e a o a que la mane a con que la Ilus ación esol ía el p oblema de la elación en e azón y eli- gión, en cuya elación se jugaba la azón su misma iden idad. Pensa que la azón podia hace se ca go y se ges o a de odos los p oblemas del mundo y que la eligión e a quan i é negligen- ble, elegada al P i a sache, es deci , a la polí- ica, cul u al e his ó icamen e insigni ican- e, e a desconoce los p o undos con eni- dos, po lo menos ine i ables con enidos, polí icos, cul u ales e his ó icos que anida- ban bajo el epíg a e (( eligión)). La Ilus a- ción no consegui ía elega les al ((asun o p i ado)); pe o si podía log a que la i a- cionalidad se ocupa a de ellos. La al e na i a que o ece Hegel pa e de una pues a en en edicho de esa dis inción en e O en ichkei (aplicada a la azón) y P i- a sache (aplicada a la eligión). Como ya se- ñalábamos an e io men e el desa ollo de su plan eamien o al e na i o iba en el sen i- do de en ende la ealidad como Gemez'nde, es deci , la ealidad ilus ada es la ealidad e- cundada con la signi icación del des ino de Jesús. La subje i idad no es el homb e oz cou , sino el homb e que se ha ap opiado de la cul u a del c is ianismo. Se puede discu i el ambicioso p oyec o de acionalización del absolu o eligioso que Hegel emp ende, pe o no con iene pe de de is a lo que ahí se en ila: la iden idad de la azón mode na pasa po una e isión de la elación ilus ada en e azón y eligión. ¿Po qué? Po lo que espec a a la eligión Hegel comp e ide que no alen plan ea- mien os abs ac os, como si se pudie a ha- bla de eligión al ma gen de sus a a a es y desa ollos his ó icos. Esa conside ación his ó ica de la eligión es la que señala He- gel cuando habla de que hay que a a de la eligión que enemos delan e de noso os (&e Relzgion, die da is ). Eso signi ica, que la eligión ha pe dido en la Ilus ación la mediación ciil u al que o a a u ie a la eología, en una sociedad cul u almen e eligiosa y, luego, c is ia la. La eología podia en aquel con ex o se a- zonable, pe o hoy, en un con ex o cul u al y polí ico secula , la eología ca ece de me- diación acional y sólo se man iene sob e el p incipio de la au o idad. Aho a bien, eso es un a en ado a la p e ensión uni e salis a que ca ac e iza al c is ianismo. De ahí se desp ende que la conside ación de una nue a elación en e eligión y azón - al y como quie e la iloso ía de la eligión- y azón - al y como quie e la iloso ía de la eligión- haya que e lo en p o unda con i- nuidad con el quehace clásico de la eolo- gía, pe o sin eología que ya no puede cum- pli su papel clásico. Desde el momen o en que la necesidad de conoce se descub e en- en ada a la eligión, la eología ya nada puede hace . El pun o más impo an e es lógicamen e el ela i o a la azón. De la ex- posición an e io se puede deduci que an- o la caída en el p agma ismo que anuncia la azón ins umen al, como el p oceso de e- mi ologización que se ad ie e en la c í ica a la iloso ía de la his o ia, cuando la azón quie e hace se ca go de unciones (( eológi- cas)), obligan a eplan ea el ema de la iden- idad de la azón. A eso se e ie e Ado no cuando ad ie e que en e das Ganze que la Ilus ación asigna a la azón y la Racionalidad no hay co es- pondencia. La dialéc ica de la Ilus ación -que ie- ne que ca ga con la idea a al de que el p ecio del p og eso es la acionalidad en- endida como p og esi o dominio de la na- u aleza- se abandona ápidamen e en p o- echo de un modelo cuya ce azón co a oda posible salida. Se igno a con umazmen e que un exce- so de acionalidad -la que eclama la cas a ilus ada y que se conc e a en concep os como mecanización, au omización, es an- da ización- de hecho es un dé ici de a- cionalidad: es la i esis ible ascensión de odos los ins umen os y medios de domi- nación, en de imen o del obje i o: la ins- alación acional de la humanidad. Como consecuencia queda la humanidad en ega da de pies y manos a la i acionalidad de oscu as cons elaciones de pode , que la con- ciencia no puede emon a , engañada, como es á, po las machaconas conside aciones de las elaciones y da os de la ealidad b u a. La a io que no quie e cae en la í ola absolu ización de un mons enco ins u- men o de pode se uel e e ec i amen e hacia su p opia in uición. Y es o se exp e- sa de alguna mane a en la necesidad eligio- sa de nues os días. Cla o que esa uel a a la p opia in uición no debe acaece median- e la negación del pensamien o g acias al cual ella se ealiza ... sino que la azón iene que in en a coloca a la acionalidad no como el Absolu o, sino momen adel odo. F en e a ese odo la a io iene su p opio papel, pe o iene que econoce el o igen de su se na u al. Ese p ocede no es ex año a las g andes eligiones, pe o necesi a ((secula iza se)), so pena de con ibui , aislado y en ejecido al opacismo del mundo ... (ADORNO, S icb- wo e, F ank u 1969, p. 22-23). En e ec o, añade, hay siemp e una pa e de e dad, que pe enece al Ganze, que es cap able po el pensamien o, pe o que que- da ue a del alcance del concep o abs ac o: es lo op imido, lo desp eciable,'lo deshe- chado. Po supues o que no se a a de esuci a el oman icismo, ni con e i a la Biblia en el manual de lo azonable, como, en buena medida, p e enden «los nue os ilóso os)). En es e ema hay momen os i e e si- bles. No se puede plan ea el ema de la ea- lización, de la iden idad, al ma gen del P o- g eso, de es a olun ad de supe a las con- adicciones económicas, polí icas y socia- les que plan ea nues a sociedad. Pe o es o no bas a. La ealización, la iden idad ienen que ene en cuen a el cos e social, los de e- chos de los encidos, «lo op imido y desp e- ciable y deshechado)). Los in e eses de unos y o os no coinciden, ampoco son, po de- inición, an agónicos. Hay que es ablece un o den de p io idades, eniendo en cuen a la elación con lic i a. De momen o y an es de especi ica es a p io idad, de lo que se a a es de ei indica la dimensión pa é ica de la ealidad: que el SENTIDO no es exclusi o de los encedo- es, ambién los encidos ienen sen ido. Di- cho en o as palab as, la ap opiación de la ealidad en su conjun o no se p oduce sólo median e la azón a gumen a i a, sino que ambién in e iene la na ación, la lec u a y ela o pa é icos de la his o ia. De Hegel ecibimos su c í ica del plan- eamien o clásico de la Ilus ación, pe o no