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Contra el mito de la neutralidad de la ciencia : el papel de la Historia

Abstract

Catalán Fernández, A.; Catany Escandell, M.

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Contra el mito de la neutralidad de la ciencia : el papel de la Historia

Author: Catalán Fernández, A.; Catany Escandell, M.
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1986
DOI: 10.5565/rev/ensciencias.5212
Source: https://ddd.uab.cat/pub/edlc/edlc_a1986v4n2/edlc_a1986v4n2p163.pdf
HISTORIA
DE
LAS CIENCIAS
Y
ENSENANZA
CIENCIA: EL PAPEL DE LA HISTORIA
CATALAN FERNANDEZ, A.
y
CATANY ESCANDELL,
M.
Ins i u Ramón Llull, Palma de Mallo ca
ins i u Ve ge de San Sal ado , Felani x
SUMMARY
Mos o he eache s o Science lack heo e ical explici elemen s o guide hei educa ional ac ion. So hey con i-
bu e o ansmi he my h o neu ali y in he scien i ic o ien a ion and de elopmen , and, in his case, Science
can ul il a uling and jus i ying ole. Agains his p oposal, we sugges a conscious assump ion o some alues
in he gene al con ex o scien i ic educa ion and e en in he gene al one o a a ional educa ion. We pu special
emphasis on Science as a basic and necessa y e e ence o indi idual and social beha iou , bu no an exclusi e one.
We also p opose:
1)
eco e ing he u opic sense o Mode n Science ha ook place in i s o igins, and
2)
in es iga-
ing he en i onmen , i s pas , p esen and u u e as a guide o place he s uden in a nonaliena ed om and sel -
o ge ul connexion. And, inally, we decla e o eiison and agains opp esion.
1.
LA TRANSMISION DE UNA VISION DE-
FORMADA DE LA CIENCIA
La mayona de los enseñan es, y en conc e o los de o quizás no hemos adqui ido, la conciencia de que nues-
Ciencias (Na u ales, Física, Química) solemos pe de , a pa e en el p oceso educa i o se halla in eg ada, cua-
ENSE~ANZA
DE LAS CIENCIAS, 1986,
4
(2),
163-166 163
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
li a i a y cuan i a i amen e, en un odo más amplio.
Ol idamos de es e modo la in luencia «del ma co so-
cial dominan e en el que la escola ización iene luga ,
y que implica que los niiios log a án modos de pensa-
mien o, no mas sociales y p incipios de conduc a, da-
da su p olongada pa icipación de ese ma co)). (D ee-
ben, 1976).
Ob ia nos así el hecho de que el p oceso educa i o es
un p oceso uni a io, in a y ex aescola , así como que
no es posible di e encia ins ucción y educación, ya
que, como seiiala G amsci (1932), pa a que ue a po-
sible lo p ime o sin lo segundo, ((se ía p eciso que el
alumno ue a me a pasi idad, un mecanismo ecep o
de nociones abs ac as)). Renunciando así a la explici-
ación conscien e de nues o papel de educado es, y ce-
diendo nues o papel a o as pe sonas y a o as disci-
plinas, las llamadas ((humanidades)), con ibuimos a
la ansmisión de una ciencia apa en emen e «neu al».
Pe didos en la ma a ia de «ense ia sabe es)), ol ida-
mos con ecuencia el ((ense ia a sabe )) y siemp e el
((ense ia a decidi )), el ((ense ia a ac ua )).
Cie o que la ciencia, como sis ema de enunciados so-
b e la ealidad es, según apun a Félix Von Cube (1983),
axiológicamen e neu a, pe o, al ma gen de ello, casi
nadie niega se iamen e que la elección de los ines no
p ocede de enunciados cien í icos, sino que se a a,
en cambio, de un p oblema ilosó ico, de un p oble-
ma polí ico «pa a el cual ninguna ciencia puede da -
nos la solución)). Más aún, y en es o no exis e an o
acue do, c eemos que el p opio desa ollo me odoló-
gico de la ciencia, en con a del induc i ismo de Ba-
con y seguido es, p ocede de esquemas o males aje-
nos a la p e endida ((lógica de su desa ollo in e no)).
A las an e io es c í icas, ela i as a la supues a au o-
nomía de la Ciencia, cab ía a iadi la e e ida al sob e-
dimensionamien o c ecien e de la capacidad de la Cien-
cia en la es e a de las decisiones indi iduales y colec i-
as. La Ciencia posee un sis ema de alo es, alo es
cons i u i os (Aikenhead 1985), adecuado a un «mo-
do» de conocimien os de una « ealidad»: el mé odo ex-
pe imen al di igido al conocimien o empí ico de la ea-
lidad ísica. Pe o ello no excluye la exis encia en la ex-
pe iencia humana de o os «modos» y « ealidades».
Es, po ello, e óneo y manipulado a ibui a la Cien-
cia la exclusi a de la alo ación y la consecuen e oma
de decisiones en el campo de la mo al, de la polí ica,
de la jus icia.
..
Si limi amos la ense ianza de las Ciencias a una o ma
de diálogo con la ealidad -cuando no, lo que sena
más g a e, a una simple elación de conocimien os-
cuya consecuencia sea la de su posible aplicación ec-
nológica o la del ((sabe po el sabe )), come e emos,
conscien e o inconscien emen e, un aude. Al aza
una di iso ia in anqueable en e la ciencia y la polí i-
ca, ocul amos el hecho de su dependencia ideológica
y de su u ilización ecnoc á ica. La Ciencia no es neu-
al, como no lo son la me odología docen e y la selec-
ción de con enidos que se ansmi en. En la medida en
que alimen amos el mi o de la au onomía de la Cien-.
cia la es a emos con i iendo en p oduc o u ilizable po
el mejo pos o .
Es o esul a especialmen e g a e en un momen o co-
no el ac ual, en el que se iende a sus i ui la polí ica
po la discusión cien i ica, lo que conduce al desa o-
llo de una conciencia ecnoc á ica. Dice Habe mas
(1968) que la peculia idad de es a ideología consis e en
que «disocia la au ocomp ensión de la sociedad del sis-
ema de e e encia de la acción comunica i a y de los
concep os de in e acción simbólicamen e mediada y los
sus i uye po un modelo cien í ico)). En sus p opias pa-
lab as, es a conciencia ecnoc á ica ((elimina las di e-
encias en e p ác ica y écnica)). Po ello, hoy la Cien-
cia cumple unciones legi imado as de dominio. En
consecuencia, la enseiianza de las Ciencias, en el con-
ex o de una educación libe ado a, debe á desmi i i-
ca , des ela an e los alumnos la in ención subyacen e
a es e modelo educcionis a.
Cohe en emen e con ello, p oponemos que se ligue la
ense ianza de las Ciencias con de e minados alo es,
ya que enuncia a ello no signi ica que no se ansmi-
an és os. Se hace igual, pe o in olun a ia o implíci a-
men e. Quienes ehuyen la con lic i idad e ugiándo-
se en una p e endida «p o esionalidad» de (cense ia
-
Ciencia, simplemen e)) se con ie en en agen es p opa-
gado es del nue o alo absolu o que jus i ica á, in-
con es ablemen e, lo que ealmen e son decisiones de-
i adas de los in e eses de las clases y g upos dominan-
es. Son los sace do es p opagado es de la jus i icación
((cien í ica)) de un o den injus o, como o o a lo ue-
on la azón de la ue za, de la es i pe o de la g acia
de Dios.
Y
bien, ¿qué alo es deben liga se a la enseñanza de
las Ciencias?
Resul a ía, desde luego, ingenuo educi es a p opues-
a al ámbi o de las Ciencias, ya que la ense ianza de
és as debe o ma pa e de un p oceso de más alcance,
que es la educación cien í ica, y és a, a su ez, de o o
aún más amplio, que es la educación acional.
En es a pe spec i a, la ense ianza de las Ciencias no po-
d á limi a se a un eci ado de «conocimien os obje i-
os» ni ampoco al ap endizaje de un ((mé odo cien í-
ico)) p esen ado como ó mula mágica o ece a ma-
gis al con la que inco po a la ealidad al en endimien-
o, y de ahí a la acción. Resul a o ien ado a, a es e es-
pec o, la opinión de J.D. Be nal(1979) de que «las ideas
cien í icas no son simplemen e p oduc o de la lógica
de los mé odos expe imen ales; son, an e odo, ideas
de i adas de la es uc u a social e in elec ual de épo-
cas an e io es, ans o madas -y a menudo sólo
pa cialmen e- al supe a la p ueba de la expe imen-
ación cien í ica)).
Po ello, la educación cien í ica, de la que o ma pa -
e la ense ianza de las Ciencias, debe á p opone se el
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEINANZA
desa ollo de una ac i ud c í ica, ((i e e en e)) espec- P oponemos, po ello, ecupe a los alo es que le sub-
o a la ealidad y sus in e p e aciones. La educación yacían en el momen o de su nacimien o y que han ido
cien í ica debe á p opone se log a un indi iduo en el desna u alizándose con el iempo. Son los alo es de
que el conocimien o cien í ico sea básico, pe o no la la c í ica, la ole ancia, la pa icipación, la coope a-
ins ancia Única que o ien e la acción mo al y la acción ción, el diálogo.
Y
ello se puede log a en un medio
olí ica. escola en el aue las elaciones del educando
Y
la eali-
Del mismo modo que acep amos que no puede exis i
una Ciencia sin conciencia, pues de és a depende la me-
dida humana de aquella, ampoco podemos acep a una
conciencia, una é ica que no se base en la Ciencia, en
lo que de conocimien o obje i o de la ealidad ha po-
dido ob ene el homb e. Pe o debe sub aya se qiie la
é ica no
es
la Ciencia, ni la Ciencia es neu al, (Aiken-
head 1985).
La adquisición de una capacidad pa a decidi debe á
inspi a se en un modelo en el que el homb e deje de
se p epo encia y dominación. En el que se abandone
el suicida a gumen o de que debe hace se odo lo que
es posible hace ; en el que los da os, que nunca son
inocen es, sean sólo un elemen o más p e io a la deci-
sión. Un modelo, en suma, en el que se explici e que
las decisiones de los homb es y de los g upos p o ie-
nen, en úl ima ins ancia, de opciones que la demos a-
ción cien í ica no puede demos a ni e u a en su
dad y la his sia no es én media izadas po el discu so
dogmá ico del p o eso . Ap ende en la ealidad, e-
cupe a desde la expe iencia colec i a el conocimien o
de odo el di ícil p oceso his ó ico implicado en la ge-
ne ación de la Ciencia, in es igando la ama econó-
mica, polí ica y social que o ma pa e indis inguible
del p oceso cien í ico; u iliza el medio ambien e co-
mo escena io ísico esul an e de unas elaciones de
pode .
Es e es el obje i o de la Educación Ambien al: llega
a alcanza una elación no alienada con el medio. Es
deci , cambia la ac ual elación, basada undamen al-
men e en la explo ación y el consumo. Desde es e pun-
o de is a, en el medio, conjun o de elemen os ísig'
cos, cul u ales, his ó icos, polí icos, e c., se pueden dis-
ingui es momen os:
1. Pasado: el medio es, en es e sen ido, memo ia, e-
sul ado de una his o ia que hay que ecupe a .
alidez.
2.
P esen e: el medio como conjun o de elemen os que
nos odea y que gene a con lic os que hay que esol e .
Tales e e encias son, sin duda, ambiciosas, pe o no
nega emos que al a mucho po cla i ica . Es á casi o-
3.
Fu u o: el medio como sus a o, como ma e ia p ee-
do po hace y, además, hay que nada con a co ien- xis en e, sob e la que hay que cons ui , cambia ,
e. Fue a de nues os con o ables a ados de zoolo- modi ica .
gía o bioquímica, de nues os ((sac osan os p og amas
e elados)) (Gio dan, 1978) odo es insegu idad y
se-
Sólo de es a o ma, po o a pa e, se puede uni una
mo , po que, como indica Nie zsche, ((inclinación, cul u a, una his o ia con un p oyec o de u u o.
- -
amo , place , dolo , exal ación, c eación, nada de eso
L~S
Ciencias y su ense ianza, incluidas den o de es as
conoce la ciencia. LO que el homb e i e y expe imen- coo denadas cambian de
y
de unción:
a, iene
él
que in e p e a lo pa a
sí
desde alguna pa -
e; y de acue do con ello alo a lo)). 1. El pasado o la his o ia de la Ciencia nos pe mi e e
en qué momen o nació, qué ac o es in luye on o de-
e mina on su nacimien o, qué alo es le subyacían,
2. ENTRE LA HISTORIA
Y
EL
FUTURO
e c.
Es di ícil, y quizá a iesgado, da espues as simples
y segu as que o ien en nues a acción educa i a. Exic-
en, no obs an e, algunas indicaciones sob e el cami-
no que debe ía eco e una ense ianza de las Ciencias
que colabo ase en la ecupe ación de un necesa io sen-
ido u ópico.
Con excesi a acilidad en la ense ianza de las Ciencias
se pie de de is a su his o ia. Pod ía deci se a es e es-
pec o que hemos pe dido la memo ia. Da la espalda
a lo que ha sido es una ac i ud pelig osa, ambién eni
el caso de la Ciencia. Vol e la is a y e lexiona so-
b e el o igen y los cambios su idos po la Ciencia nos
pe mi e e que és a nació al se icio de un p oyec o
u ópico de e olución social. La Ciencia mode na na-
ce como consecuencia de cambios de ipo económico,
polí ico y social, a los que ambién con ibuye.
2.
El p esen e de la Ciencia y su elación con el pasa-
do nos pe mi e u iliza la pa a la esolución de p oble-
mas. Pe o no
se
a a de p oblemas es ic amen e ((cien-
í icos)), sino p oblemas ambien ales, con el obje i o
de que el alumno ome conciencia de la complejidad
inhe en e a la adopción de decisiones y de los innume-
ables ac o es que in e ienen en ella (Aikenhead,
1985).
3.
El u u o de la Ciencia apa ece como la e e encia
que nos a a pe mi i con igu a un medio, guiada po
unos de e minados alo es.
Con odo, exis e una g an ince idumb e sob e el de-
sa ollo de una p ác ica docen e en las coo denadas in-
dicadas. Pe o no es menos cie a la u gencia de una
e lexión, de unas conside aciones in empes i as o mo-
les as pa a quienes, embebidos en el «da a da)) de la
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I
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Y
ENSEÑANZA
ense ianza ol idan -ol ida nos- la necesidad de una en a o de la azón, unido
a
o o, al pa idismo en
idea básica que nos o ien e. Una idea que se ia, de a o de quienes más su en,
y
ac ua en el espí i u de
acue do con Agnes Helle
(1984),
la del ((pa idismo es as dos obligaciones».
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166
ENsERANZA DE LAS CIENCIAS